Too Late - Colleen Hoover
Too Late - Colleen Hoover
Fany Ivashvok
Fany Ivashkov
Lu
-val-
Vane v
astrea75
AmiNatera13
LiliAna Lu
Sahara Fany
Ivashvok
Fany Ivashvok
Traducido por Lu
Corregido por
Ami Sloan
Cálidos dedos entrelazados con los míos, presionando
mis manos más profundamente en el colchón. Mis párpados
están demasiado pesados para abrirse por la falta de sueño
que he tenido esta semana. La falta de sueño que he tenido
durante todo el mes, la verdad.
Infiernos, todo este maldito año.
Me quejo y trato de apretar mis piernas juntas, pero no
puedo. Hay presión por todas partes. En mi pecho, en mi
mejilla, entre mis piernas. Me toma unos segundos para
alejar a mi mente fuera de su confusión de sueño, pero
estoy lo suficientemente despierta para saber lo que está
haciendo.
—Asa —murmuro, irritada—. Suéltame.
Él empuja su peso contra mí de manera repetitiva,
gimiendo contra mi oído, su rastrojo de la mañana cortando
en mi mejilla. —Casi he terminado, nena. —Respira en mi
cuello.
Intento sacar las manos de debajo de él, pero las
aprieta con más fuerza, recordándome que no soy nada
más que una prisionera en mi propia cama, y él es el
guardián de la habitación. Asa siempre ha tenido una forma
de hacerme sentir como si mi cuerpo está a su disposición.
Nunca ha sido malo o forzado con ello; él es sólo
necesitado, y lo encuentro muy incómodo.
Como ahora mismo.
A las seis en punto de la maldita mañana.
Puedo adivinar el tiempo por la luz del sol asomando a
través de la grieta debajo de la puerta, y el hecho de que
Asa acaba llegar a la cama después de la fiesta de anoche.
Yo, sin embargo, tengo que estar en clase en menos de dos
horas. Esta no es la forma que habría elegido para ser
despertada después de apenas tres horas de sueño.
Envuelvo mis piernas alrededor de su cintura y espero
que él crea que estoy en esto. Cuando actúo medio
interesada, lo hace más rápido.
Palmea mi seno derecho y dejó escapar un gemido en
espera, al igual que él comienza a estremecerse.
—Mierda. —Se queja, enterrando su cara en mi cabello,
meciéndose lentamente en mi contra. Después de varios
segundos, se derrumba encima de mí, suspirando
profundamente, y luego me besa en la mejilla y rueda en su
lado de la cama. Se levanta, se quita el condón y lo arroja a
la papelera. A continuación, agarra una botella de agua de
la mesilla de noche. Lleva la botella a sus labios, barriendo
sus ojos sobre mi carne expuesta. Sus labios tiran en una
sonrisa perezosa.
—Me encanta que soy el único que ha estado adentro
de eso.
Él está confiadamente desnudo junto a la cama,
tragando lo último del agua.
Es difícil aceptar los cumplidos cuando vienen de
alguien que se refiere a tu cuerpo como un “eso”.
A pesar de su buena apariencia, tiene sus defectos. De
hecho, su aspecto puede ser la única cosa sobre él donde no
encuentro defecto. Es arrogante, irascible, a veces difícil de
manejar. Pero me ama. Me ama como un loco. Y estaría
mintiendo si dijera que no lo quiero también. Hay tantas
cosas que cambiaría de él si pudiera, pero ahora mismo es
todo lo que tengo, así que tengo que tratar con ello. Me
trajo cuando no tenía otro lugar a donde ir. Nadie más a
quien recurrir. Por esa sola razón, lo soporto. No tengo otra
opción.
Acerca su mano y limpia su boca, entonces sacude la
botella vacía en el cubo de la basura. Se pasa la mano por el
cabello marrón y me guiña el ojo, y luego cae de nuevo
sobre la cama y se inclina, besándome suavemente en los
labios.
—Buenas noches, cariño —dice mientras rueda sobre
su espalda.
—Quieres decir buenos días —digo, cuando de mala
gana salgo fuera de la cama. Mi camiseta estaba agrupada
alrededor de la cintura, así que la tire hacia abajo y
agarrare unos pantalones y una camisa diferente. Caminé
por el pasillo a la ducha, aliviada de que uno de nuestros
innumerables compañeros no está ocupando el único baño
de arriba.
Compruebo la hora en mi teléfono y me estremezco
cuando me doy cuenta de que no tendré suficiente tiempo
para detenerme a tomar un café. Es la primera clase del
semestre y ya tengo planes de usarla para recuperar el
sueño. Esto no se ve bien.
No hay manera de que pueda seguir con esto. Asa no
va a clase de forma regular, sin embargo, siempre pasa con
casi notas perfectas. Estoy luchando para mantener mi
cabeza fuera del agua, y no perdí ni un día del último
semestre.
Bueno, en forma física, de todos modos.
Desafortunadamente vivimos con otras tantas personas, así
nunca hay un momento tranquilo en la casa. Me sorprendo a
mí misma quedándome dormida en clase a menudo; esta es
la única vez que tengo paz y tranquilidad. Las fiestas
parecen ir en todas las horas del día y de la noche,
independientemente de quién tiene clases al día siguiente.
Los fines de semana no tienen rumbo sobre los días de la
semana en nuestra casa, y el alquiler no influye sobre quién
vive aquí.
Ni siquiera sé quien vive aquí la mitad del tiempo. Asa
es dueño de la casa, pero le encanta estar rodeado de
gente, por lo que a él le gusta la puerta giratoria, libre para
todos. Si tuviera los medios, me gustaría tener mi propio
lugar en un instante.
Pero no lo hago. Eso sólo significa un año más de puro
infierno antes de que me gradúe.
Un año más antes de que sea libre.
Saco mi camisa sobre mi cabeza y la dejo caer al suelo,
para luego tirar la cortina de la ducha de nuevo. Tan pronto
como me agacho para la boquilla, grito a todo pulmón.
Desmayado en la bañera, con la ropa puesta, esta nuestro
nuevo compañero de habitación a tiempo completo, Dalton.
Se sacude al despertar y rompe su frente con el grifo
por encima de la cabeza, gritando en respuesta a mi grito.
Me agacho y agarro mi camisa al igual que la puerta se
abre y Asa entra.
—Sloan, ¿estás bien? —dice frenéticamente,
haciéndome girar para comprobar si tengo lesiones. Asiento
febril con la cabeza y apunto a la bañera.
—No estoy bien —gime Dalton, tocando en la
frente recién herida.
Se endereza e intenta arrastrarse fuera de la bañera.
Asa me mira, hacia abajo a mi cuerpo desnudo cubierto
por la camisa en mis manos, y luego mira hacia atrás a
Dalton. Me temo que está a punto de hacerse una idea
equivocada, por lo que me pongo a explicar, pero me
interrumpe con un fuerte estallido e inesperado de risas.
—¿Le hiciste eso a él? —dice, apuntando a la cabeza de
Dalton, sin dejar de reír.
Niego con la cabeza. —Se golpeó la cabeza en el
grifo cuando grité.
Asa se ríe aún más duro y estira una mano hacia abajo
para Dalton, entonces, tira de él todo el camino para salir
de la bañera.
—Vamos hombre, necesitas una cerveza. Cura para la
resaca. —Empuja Dalton fuera del baño y sigue detrás de
él, cerrando la puerta cuando sale.
Me quedo congelada, sin soltar mi camisa de mi pecho.
La parte triste es que esta es la tercera vez que esto ha
sucedido. Un idiota diferente cada vez, se desmaya en la
bañera. Hago una nota mental para verificar la bañera de
ahora en adelante antes de desvestirme.
Traducido por Lu
Corregido por Ami
Carter
Saco el horario de mi bolsillo y lo despliego para buscar
el número de la habitación.
—Esto es una porquería —digo en el teléfono—. Me
gradué de la universidad hace tres años. No me enlisté para
esta basura, así que podría hacer la tarea.
Dalton se ríe en voz alta, obligándome a alejar el
teléfono varias pulgadas de distancia de mi oreja.
—Cuanta mierda hay en el menú —dice—. Tuve que
dormir en una maldita bañera anoche. Apesta, hombre.
Actuar es parte del trabajo.
—Es fácil para ti decirlo, te anotaron en una clase por
semana. Tengo tres. ¿Por qué Young sólo te dio una?
—Tal vez doy mejores mamadas —dice Dalton.
Miro mi horario y el número de la puerta delante de mí,
encontrando una coincidencia.
—Me tengo que ir. La clase de Español1.
—Carter, espera —llama, en un tono más serio. Dalton
aclara su garganta y se prepara para su “pequeña charla
de socio”. He estado sufriendo a través de ello sobre una
base diaria desde que empezamos a trabajar juntos hace
un año—. Trata de hacerlo divertido. Estamos tan cerca de
conseguir todo lo que necesitamos... estarás aquí dos
meses, como mucho. Encuentra un pedazo de culo caliente
para sentarte cerca. Va a hacer pasar los días más rápido.
Miro a través de la ventana de la puerta de la clase.
Está prácticamente a capacidad llena con sólo tres asientos
vacíos. Mis ojos caen inmediatamente en una muchacha en
el fondo de la sala junto a una de las sillas vacías. Su
cabello oscuro se derrama sobre su cara mientras descansa
su cabeza en sus brazos, cruzados sobre su escritorio. Está
dormida. Me puedo sentar cerca de los durmientes; se trata
de los conversadores incesantes que no puedo tolerar.
—Mira eso. Ya me encontré un pedazo de culo caliente
para sentarme al lado. Voy a reportarme contigo después
de la comida.
—Adiós.
Termino la llamada y abro la puerta de la clase
mientras apago el volumen. Elevo la correa de la mochila
más sobre mi hombro mientras hago mi camino por las
escaleras hasta el fondo de la sala. Aprieto más allá de ella
al asiento vacío, tirando mi mochila en el suelo y mi
teléfono sobre la mesa. El sonido de mi teléfono cuando se
encuentra con la madera maciza sacude a la chica de su
sueño. Se sienta de inmediato, con los ojos abiertos. Mira a
su alrededor, frenética y confusa, luego hacia abajo en el
bloc de notas en su escritorio. Tiro de la silla y me siento a
su lado. Mira a mi teléfono en la mesa delante de nosotros,
y luego me mira.
Su pelo es un desastre natural y hay un rastro de baba
brillante que va desde la esquina de su labio, por su
barbilla. Está mirándome como si hubiera interrumpido el
único minuto de sueño que ha tenido.
—¿Trasnochada? —pregunto. Me agacho y abro mi
mochila, sacando el libro de texto de español que más que
probablemente podría recitar de memoria.
—¿La clase no ha terminado? —pregunta, sus ojos se
estrecharon en el libro que estoy poniendo sobre la mesa
frente a mí.
—Depende —digo.
—¿De qué?
—De cuánto tiempo llevas sin conocimiento. No estoy
seguro de qué horario tienes para español, pero esta es la
clase de las diez.
Lanza sus codos sobre la mesa delante de ella y gime,
pasando sus manos sobre su cara.
—¿He estado dormido durante cinco minutos? ¿Eso es
todo? —Se inclina hacia atrás en su asiento y se encorva
hacia abajo, con la cabeza apoyada en el respaldo de la silla
—. Despiértame cuando se acabe, ¿de acuerdo?
Me está mirando, esperando que esté de acuerdo. Toco
mi barbilla con mi dedo.
—Tienes un poco de algo aquí.
Se seca la boca y saca la mano hacia atrás para
inspeccionarlo. Espero que este avergonzada por el hecho
de que ella tiene baba corriendo por su cara, pero en su
lugar, rueda los ojos y mete el borde de la manga de su
camisa debajo de su pulgar y se inclina hacia adelante.
Seca el charco de baba de la mesa con la manga, y luego se
encorva hacia atrás en su asiento, cerrando los ojos.
He pasado por la universidad antes. Yo sé lo que pasa
con las trasnochadas, la fiesta, el tiempo estudiando y
nunca tener tiempo para todo. Pero esta chica parece
estresada al máximo. Tengo curiosidad si es debido a una
carga pesada o demasiadas fiestas.
Me agacho en mi mochila y saco la bebida energética
que recogí en el camino aquí esta mañana. Estoy pensando
en que lo necesita más que yo.
—Aquí. —Me puse en la mesa frente a ella—. Bebe
esto.
Curiosea, sus ojos lentamente abiertos como si sus
párpados pesan mil libras cada uno. Mira hacia abajo, a la
bebida, y rápidamente la agarra y hace estallar la parte
superior. Traga el contenido frenéticamente; como si fuera
la primera cosa que ha tenido para tomar en días.
—De nada. —Me río.
Ella acaba la bebida y lo coloca sobre la mesa,
limpiándose la boca con la misma manga que limpiaba la
baba con anterioridad. No voy a mentir, su desaliñado, sexy
descuidado comportamiento es un importante paso a
encender, de una manera extraña.
—Gracias —dice ella, quitándose el pelo de los ojos. Me
mira y sonríe, y luego estira sus brazos detrás de su cabeza
y bosteza. La puerta del salón se abre y todo el mundo se
desplaza en sus asientos, lo que indica la entrada del
instructor, pero no puedo quitar mis ojos de ella el tiempo
suficiente para validar aún su presencia.
Peina a través de los mechones de su cabello con los
dedos. Esta todavía un poco húmedo y puedo oler el aroma
floral de su champú cuando voltea el pelo hacia atrás sobre
sus hombros. Es largo, oscuro y grueso, al igual que las
pestañas que bordean sus contrastantes ojos azul claro.
Mira hacia el frente de la sala y abre su cuaderno, por lo
que reflejo sus movimientos y hago lo mismo.
El profesor nos saluda en español, y devolvemos sus
saludos en colectivo, respuestas rotas. Comienza dando
instrucciones en una tarea cuando mi teléfono se ilumina
sobre la mesa entre nosotros. Miro hacia abajo en el
mensaje de texto entrante de Dalton.
Ese pedazo de culo caliente que está sentado al
lado debe tener un nombre.
Inmediatamente voltee el teléfono, con la esperanza de
que ella no lo haya leído. Lleva su mano su boca y se ríe en
voz baja.
Ella lo leyó.
—Pieza caliente de culo, ¿eh? —dice.
Nota mental: Patear el culo de Dalton esta noche.
—Lo siento —le digo—. Mi amigo... cree que es
gracioso. También le gusta hacer mi vida un infierno.
Arquea una ceja y se vuelve hacia mí. —¿Así que no
piensas que soy un pedazo de culo caliente?
Con ella mirándome de frente, es la primera
oportunidad que he tenido en realidad para conseguir una
buena mirada en ella. Digamos que estoy oficialmente
enamorado de esta clase ahora.
Me encojo de hombros. —Con el debido respeto, has
estado sentada desde que te conozco, así que ni siquiera te
he visto el culo.
Se ríe de nuevo. —Sloan —dice, extendiendo la mano.
Tomo su mano en la mía, fallando al agitarla. La pura
suavidad de su piel me toma por sorpresa y miro hacia
abajo, a su mano cerrada en la mía. Hay una pequeña
cicatriz en forma de media luna en su pulgar. Trazo mi dedo
a través de ella y giro la mano hacia atrás y hacia delante,
inspeccionando la cicatriz.
—Sloan —repito, dejando que su nombre ruede en la
punta de mi lengua.
—Este suele ser el punto durante las presentaciones en
que uno podría responder con su propio nombre —dice.
Miro de nuevo hacia ella y retira la mano, mirándome
con curiosidad.
—Carter —le contesto, manteniéndome en el personaje
que se supone debo ser. Ha sido bastante difícil llamar a
Ryan con el nombre de Dalton en las últimas seis semanas,
pero me he acostumbrado a ello. Llamándome a mí mismo
Carter es otra historia. Más de una vez he cometido un error
refiriéndome a mí por mi nombre real.
—Mucho gusto —dice con un acento casi perfecto,
volviendo su atención hacia la parte delantera de la
habitación.
No, el placer es mío. Créeme.
El profesor da instrucciones a la clase de girar al
compañero más cercano y declarar tres hechos sobre la
otra persona en español. Este es mi cuarto año de español,
por lo que decido dejar a Sloan ir primero, así no la intimido.
Nos dirigimos hacia el otro y yo asiento con la cabeza hacia
ella.
—Las señoras primera —digo.
—No, vamos a tomar turnos —dice ella—. Tu primero.
Adelante, dime un hecho acerca de mí misma.
—Está bien —digo, riendo de cómo acaba de tomar el
control—. Usted es mandona.
—Esa es una opinión, no un hecho —afirma—. Pero te
la voy a dar.
Inclino mi cabeza en su dirección. —¿Entendiste lo que
acabo de decir?
Asiente con la cabeza. —Si pretendiste llamarme
mandona, entonces sí. —Entrecierra los ojos, pero una
pequeña sonrisa abre camino—. Mi turno — dice—. Su
compañera de clase es bella.
Me río. Ella solo se halagó a sí misma diciéndome uno
de mis hechos que es que ¿mi compañera de clase es
hermosa? Asiento con la cabeza en descarado acuerdo.
—Mi compañera de clase esta correcta —digo.
Puedo ver la salida de rubor en sus mejillas, a pesar de
su piel bronceada.
—¿Cuántos años tienes? —pregunta.
—Esa es una pregunta, no un hecho. Y en Inglés, no
menos.
—Necesito hacer una pregunta para llegar a la
realidad. Te ves un poco mayor que la mayoría de los
estudiantes de español de segundo año.
—¿Cuántos años crees que tengo?
—¿23? ¿24? —dice.
No está demasiado lejos. Tengo veinticinco años, pero
no necesita saber eso.
—Veintidós —digo.
—Tiene veintidós años —dice, declarando su segundo
hecho por mí.
—Haces trampa —le contesto.
—Tienes que decirlo en español si ese es uno de tus
hechos acerca de mí. —Usted engaña.
Puedo decir por el arco de su ceja que no esperaba que
supiera esa en español.
—Esas son tres para ti —dice.
—Todavía tienes una más.
—Usted es un perro.
Me río. —Sólo me llamaste accidentalmente perro en
español.
Niega con la cabeza. —No fue un accidente.
Su teléfono vibra, por lo que lo saca de su bolsillo y le
da toda su atención. Me recuesto en la silla y agarro mi
propio teléfono, pretendiendo hacer lo mismo. Nos
sentamos en silencio mientras que el resto de la clase
termina la tarea. Miro por el rabillo del ojo como escribe,
sus pulgares vuelan rápidamente sobre la pantalla de su
teléfono. Es linda. Me gusta que esté ansioso por esta clase
ahora. Tres días a la semana no parece ser lo suficiente de
repente.
Faltan más o menos quince minutos para el final de la
clase y estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no mirarla
fijamente. No ha dicho nada desde que se refirió a mí como
un perro. Miro mientras hace garabatos en su cuaderno,
mientras no presta atención a una sola palabra que el
instructor ha dicho. Esta aburrida, fuera de sí, o está en un
lugar completamente distinto. Me inclino hacia delante,
tratando de obtener una mejor visión de lo que está
escribiendo. Me siento entrometido, pero por otra parte, ella
había leído mi texto anterior, así que estoy justificado.
Su pluma se mueve frenéticamente sobre el papel,
posiblemente como consecuencia de la bebida energética
que bebió. He leído las frases mientras las coloca. Las leí
más de una vez, pero no tienen una pizca de sentido, no
importa cuántas veces lo lea.
Los trenes y autobuses robaron mis zapatos y ahora
tengo que comer calamares crudos.
Me río de la aleatoriedad de todas las frases que se
extendían sobre la página, y me mira. Me encuentro con su
mirada y sonríe maliciosamente.
Mira hacia abajo en su cuaderno y golpea su pluma
contra él.
—Me aburro —susurra—. No tengo una muy buena
capacidad de atención.
Normalmente tengo una gran capacidad de
concentración, pero al parecer no mientras estoy sentado
junto a ella.
—A veces yo tampoco —le digo. Llego a través de la
mesa y señalo sus palabras—. ¿Qué es eso? ¿Un código
secreto?
Se encoge de hombros y deja caer su pluma, a
continuación, desliza el cuaderno más cerca de mí.
—Es sólo algo estúpido que hago cuando estoy
aburrida. Me gusta ver la cantidad de cosas que se me
ocurren al azar sin pensarlo realmente. Cuanto más no
tienen sentido, más gano.
—¿Más ganas? —pregunto, con la esperanza de
aclaración. Esta chica es un enigma—. ¿Cómo puedes
perder si eres la única que juega tu juego?
Su sonrisa desaparece y echa un vistazo lejos, mirando
el cuaderno delante de ella. Delicadamente traza su dedo
sobre las letras de una de las palabras.
Me pregunto qué diablos acabo de decir para cambiar
su comportamiento de manera tan drástica y tan rápida.
Toma su pluma y me la da a mí, sacudiendo lejos cualquier
pensamiento que solo oscureció su mente.
—Prueba —dice—. Es altamente adictivo.
Tomo la pluma de la mano y encuentro un lugar libre
en su página. —Así que, ¿sólo escribo algo? ¿Lo que viene a
la mente?
—No —dice—. Todo lo contrario. Trata de no pensar en
ello. Trata de no dejar que nada venga a la mente. Sólo
tienes que escribir.
Presiono la pluma al papel y hago exactamente lo que dice.
Sólo escribo.
Se me cayó una lata de maíz por el rodaje de
lavandería, ahora mi madre llora arco iris.
Pongo la pluma, sintiéndome un poco estúpido. Se
cubre la boca para contener la risa después de que lo lee.
Da la vuelta a una página en blanco y escribe, eres un
natural, entonces me da la pluma de nuevo.
Gracias. El jugo de unicornio me ayuda a respirar
cuando escucho la música disco.
Se ríe de nuevo y toma la pluma de mi mano al igual
que el profesor termina la clase. Todo el mundo lanza sus
libros en sus bolsos y se desliza fuera de sus asientos en un
apuro.
Todo el mundo, excepto nosotros. Los dos estamos
mirando hacia abajo a la página, sonriendo, sin movernos.
Pone su mano en el cuaderno y lentamente se apaga, y
luego se desliza hacia abajo de la mesa y hacia su mochila.
Me mira. —No te levantes todavía —dice mientras se
pone de pie.
—¿Por qué no?
—Porque. Necesitas sentarte allí mientras me alejo
para que puedas determinar si soy o no un buen pedazo de
culo. —Me guiña el ojo y girar alrededor.
Oh Dios mío. Me muerdo los nudillos y hago
exactamente lo que dice, plantando mis ojos directamente
en su culo. Y sólo mi suerte, es perfecto. Cada pedacito de
su cuerpo es perfecto. Me siento completamente inmóvil
mientras la veo bajar por la escalera.
¿De dónde demonios salió esta chica? ¿Y dónde diablos
ha estado toda mi vida? Maldigo el hecho de que todo lo
que acaba de ocurrir entre nosotros es todo lo que podría
suceder jamás. Las relaciones nunca empiezan bien con
mentiras. Sobre todo como la mía.
Ella mira por encima del hombro antes de que salir por
la puerta y llevo mi mirada de nuevo hasta sus ojos. Le doy
un pulgar hacia arriba. Se ríe y desaparece por la puerta del
aula.
Recojo mis cosas e intento sacarla de mi cabeza.
Necesito estar en el punto esta noche. Hay demasiado en
juego en esto para estar distraído por un hermoso, culo
perfecto.
Traducido por -Val-
Corregido por Ami
Sloan
Termino las tareas del día en la biblioteca, sabiendo
que no sería capaz de concentrarme una vez que ponga un
pie de nuevo en la casa. Cuando fui por primera vez a vivir
con Asa, una noche antes de ser desalojada... por no hablar
de todas los problemas financieros con los que tenía que
lidiar. Sólo habíamos estado saliendo dos meses, pero no
tenía otro lugar a donde ir.
Eso fue hace más de dos años.
Yo sabía que él tenía dinero, basado en los coches que
conducía y el tamaño de su casa.
De lo que no estaba segura era si ese era dinero viejo o
si estaba involucrado en algo en lo que no debería estar
involucrado. No tenía idea de que era en ambos. Se ocultó
bastante bien el primer par de meses, excusando sus
hábitos de consumo con el hecho de que tenía una gran
herencia. Le creí por un tiempo. No tenía más remedio que
creerle.
Cuando gente que no conocía empezó a aparecer en
las horas extrañas de la noche y Asa hablaba con ellos a
puerta cerrada, se hizo cada vez más evidente. Trató de
explicarme su razonamiento y juró que sólo vendía drogas
"inofensivas" a personas que las encontrarían en otro lugar
de todos modos. Yo no quiero ser parte de eso, así que
cuando se negó a parar, me fui.
El único problema fue que no tenía a donde ir. Me
quedé en los sofás de unos amigos, pero ninguno de ellos
tenía espacio ni dinero para apoyarme. Habría recurrido a
un refugio para los sin hogar antes de volver con él, pero no
era mi vida por la que estaba preocupada. Era la de mi
pequeño hermano.
Stephen nació prematuro y con un montón de
problemas de salud mental. Recibía financiación estatal
para su cuidado, pero cuando se interrumpió, no podía
arriesgarme a regresarlo a casa. No lo quiero de vuelta en
esa vida y yo haría cualquier cosa para asegurarme de que
no fuera parte de ella nunca más.
Me había ido por dos semanas cuando no tenía a nadie
más a quién recurrir que a Asa. Caminar de regreso a través
de sus puertas y pedirle ayuda fue lo más difícil que he
tenido que hacer. Fue como si al regresar de nuevo a sus
brazos fuera el equivalente a renunciar a mi amor propio.
Me dejó mudarme de nuevo, pero no sin consecuencias.
Ahora que sabía exactamente cuánto dependía de él, dejó
de ocultar su estilo de vida. Cada vez más personas se
acercaron, las transacciones eran a la intemperie en lugar
de a puerta cerrada.
Ahora, constantemente hay tanta gente dentro y fuera
de la casa que es difícil diferenciar entre las personas que
viven aquí, las personas que llegan y los completos
extraños. Cada noche es una fiesta y cada fiesta es mi
pesadilla.
Cada semana que pasaba, la atmósfera se volvía cada
vez más peligrosa y quería huir más que nunca. He estado
trabajando a tiempo parcial en el campus en la biblioteca,
pero no tuvieron un puesto de trabajo para estudiantes este
semestre, por lo que estoy en lista de espera y he aplicado
a otros trabajos, tratando desesperadamente de añadir
dinero para mi escape. No sería tan difícil si fuera solo yo la
que tuviera que cuidarme, pero con Stephen en la imagen,
tomaría el dinero que no tenía. Dinero que no tendré por un
tiempo.
Mientras tanto, tengo que mantener las apariencias,
actuando como si todavía le debo mi vida a Asa, cuando en
realidad, siento que la está arruinando. No me
malinterpreten, lo amo. Amo quién él solía ser y todavía veo
pequeños destellos de él cuando estamos en privado. Amo
al que podría ser de nuevo algún día, pero tampoco soy
ingenua. Como muchas de las promesas que me ha hecho,
recogiendo su negocio, preparándose para salir, sé que no
lo hará. He tratado de hacerle entender, pero cuando se
tiene poder en las manos y dinero en el bolsillo, es difícil
alejarse. Nunca se alejará. Seguirá haciendo esto hasta que
yo ni siquiera trate de identificar más los vehículos en la
calzada.
Cada día hay uno nuevo. Aparco el coche de él y agarro
mis cosas, entonces meto mi cabeza en otra noche de
infierno.
Cuando camino en el interior, la casa está
inquietantemente tranquila. Cerré la puerta detrás de mí y
sonreí, disfrutando del hecho de que todo el mundo está
fuera en la piscina trasera. Nunca tengo la oportunidad de
estar sola, así que aprovecho. Me pongo mis audífonos y
comenzó a limpiar. Sé que no suena divertido, pero para mí
es la única oportunidad de escape.
Por no mencionar, que la casa es una constante
pocilga.
Empiezo en la sala de estar, tirando suficientes botellas
de cerveza para llenar un bote de basura de treinta
galones. Cuando llego a la cocina y soy testigo de la
montaña de platos apilados en el fregadero, de hecho,
sonrío. Con esto debería perder al menos una hora.
Organizo los platos sucios a la izquierda del fregadero y
comienzo a llenar el recipiente con agua. Me giro y camino
a la nevera mientras que el disipador se llena. Agarro un
refresco y quito la tapa, luego tomo un sorbo. Cierro los ojos
y con la influencia de la música que se derrama en mis
oídos por los audífonos, me balanceo. No me he sentido tan
en paz en esta casa desde los dos primeros meses que viví
aquí. Antes, cuando el buen Asa estaba alrededor.
Tan pronto como los recuerdos del Asa del que me
enamoré inundaron mi mente, sentí, desde atrás sus brazos
alrededor de mí y comienza a moverse al compás de la
música conmigo.
Sonrío y mantengo mis ojos cerrados, envolviendo mis
manos entre las suyas e inclinándome hacia atrás contra su
pecho. Me besa la oreja, a continuación, cruza sus dedos
con los míos y me hace girar hacia él. Cuando abro los ojos,
me está sonriendo con una expresión genuinamente dulce.
No he visto esa mirada en sus ojos en tanto tiempo, lo que
realmente hace que mi corazón duela, sabiendo lo mucho
que lo he echado de menos.
Tal vez él realmente está tratando, tal vez también está
cansado de esta vida.
Toma mi cara entre sus manos y me besa; un beso
largo y apasionado que había olvidado que incluso era
capaz de dar. En los últimos tiempos, la única vez que me
besa es cuando está sobre mí en la cama. Envuelvo mis
brazos alrededor de su cuello y lo beso de nuevo. Lo beso
con desesperación. Besando a su viejo él, sin saber cuánto
tiempo lo tendré aquí conmigo.
Saca los audífonos de mis orejas, alejando su boca de
la mía. —Alguien quiere una continuación de esta mañana
¿eh?
Lo besé de nuevo y sonreí, asintiendo la cabeza. Lo
hago, si este es el que voy a conseguir en mi cama,
realmente lo hago.
Pone sus manos en mis hombros y se ríe. —No enfrente
de la compañía, Sloan. —bromea.
¿Compañía?
Aprieto mis ojos cerrados, con miedo a dar la vuelta,
sin darme cuenta de que estábamos siendo observados
durante todo este tiempo.
—Hay alguien que quiero que conozcas —dice. Me hace
girar alrededor y abrir un ojo, luego el otro, esperando que
el choque que siento en mi estómago no esté claramente
mostrado en mi cara. Apoyado contra el marco de la puerta
con los brazos cruzados sobre el pecho y una mirada dura
en sus ojos, son los seis pies de Carter.
Suspiro, sobre todo porque él era la última persona que
esperaba ver aquí.
Parada frente a él, de repente es más intimidante que
cuando estaba sentada junto a él en la clase esta mañana.
Es mucho más alto de lo que pensaba; más alto que Asa,
incluso.
No está bien definido como Asa, pero, de nuevo, él
entrena todos los días y basada en el tamaño de sus bíceps,
probablemente anda en esteroides. Carter está construido
de forma más natural, con una tez más oscura, cabello
oscuro y por el momento, ojos muy oscuros y enojados.
—Hey —dijo Carter, suavizando su expresión con una
sonrisa, extendiendo su mano hacia mí sin dejar rastro de
reconocimiento en su rostro. Me doy cuenta de que está
haciendo como que no me conoce por mi propio beneficio, o
tal vez para su propio beneficio, por lo que pongo mi mano
en la suya, presentándome a él por segunda vez en el día.
—Sloan —dije con voz temblorosa, esperando que no
pueda sentir la velocidad de mi pulso a través de la palma
de la mano. Corté el apretón de manos y camine hacia atrás
—. Entonces, ¿cómo es que se conocen tú y Asa? —No
estoy segura de que querer saber la respuesta, pero la
pregunta se derramó fuera de mi boca de todos modos.
Pone su brazo alrededor de mi cintura, haciéndome
girar en otra dirección, lejos de Carter.
—Es mi nuevo socio de negocios y en este momento
tenemos negocios que realizar. Anda a limpiar en otro lugar.
—dijo, dándome una palmada en el culo. Giro frunciendo el
ceño hacia él, pero no es tan intenso como el odio que se
derrama fuera de los ojos de Carter mientras lo observaba.
Normalmente no empujo las cosas con Asa, sobre todo
delante de otras personas, pero no puedo controlar mi
temperamento en este momento. Estoy furiosa por su
actitud arrogante trayendo otra persona al negocio, a pesar
de que me prometió que iba a salir. Asimismo, no pude
negar el hecho que me tiene enojada que sea Carter. Estoy
enfadada conmigo misma por el desarrollo de una falsa
primera impresión de él en la clase de hoy. Pensé que era
mejor leyendo a la gente, pero el hecho de que él está
involucrado con Asa me muestra que no sé absolutamente
nada acerca de la leer a alguien. Es igual que el resto de
ellos —pero debería esperarlo ahora. Por más que lo intento
— por difícil que fue dejar la casa de mi infancia con el fin
de alejarme de este mismo estilo de vida, sólo para
terminar de nuevo en ella, me hace sentir ignorante. ¿Cómo
puedo desear y trabajar tan increíblemente mal hacia una
vida normal, sin embargo, sigo cayendo de vuelta en el
medio de esta mierda?
Es una maldita maldición.
—Asa —digo, suplicante—. Lo prometiste. —Muevo mi
mano en dirección de Carter—. Contratar personas nuevas,
no es salir... es entrar profundamente cada vez más.
Me siento hipócrita pidiéndole que deje de hacer lo que
hace. Todos los meses le permito enviar un cheque para el
cuidado de Stephen con el mismo dinero sucio que me
gustaría que no esté haciendo. Pero es más fácil para mí
permitir eso, ya que no es para mí. Tomaría el dinero sucio
si eso significa que mi hermano pequeño va a ser bien
cuidado.
Los ojos de Asa se oscurecieron y dio un paso hacia mí.
Colocó suavemente sus manos sobre mis brazos,
frotándolos de arriba, hacia abajo. Se inclinó con su boca en
mi oído y aumentó su agarre en mis brazos, apretando con
todas sus fuerzas hasta que hice una mueca por el dolor.
—Jodidamente, no me avergüences —susurró en voz lo
suficientemente baja que sólo yo pueda oírlo. Alivió su
agarre y pasa sus manos hasta mis codos, luego me besó
cariñosamente en la mejilla para el espectáculo—. Anda a
ponerte ese sexy vestido rojo. Vamos a tener una fiesta esta
noche para celebrar.
Di un paso atrás y me libera de su agarre por completo.
Echo un vistazo a Carter, que todavía está de pie en la
puerta, mirando a Asa como si quisiera arrancarle la cabeza
en cualquier momento. Corta sus ojos en los míos y por un
segundo crecen más, pero no los mantuve el tiempo
suficiente para ser positivos. Di la vuelta y corrí por las
escaleras hasta el dormitorio. Golpeo la puerta y caigo de
rodillas, abrazándome. Los músculos de mis brazos
palpitaban de dolor, por lo que traté de frotarlos para que
desapareciera. Es la primera vez que me hería físicamente,
pero la herida en mi orgullo duele mucho peor. Nunca debí
haberlo interrogado delante de alguien. Lo se mejor.
Pero también sé que no me merezco lo que me acaba
de hacer. Nadie lo hace. Quiero agarrar mis maletas y
empacar todo lo que tengo. Quiero salir y no volver nunca.
Quiero salir. Quiero salir, quiero salir, quiero salir.
Pero no puedo dejarlo. No sería solo yo la que saldría
afectada.
Carter
—Lo siento por ella —dice Asa, volviéndose hacia mí.
Aprieto los puños e intento borrar el evidente odio que
tengo por él. Debo que sacarlo de mi sistema. Lo conozco
desde hace tres horas, y nunca he despreciado más a
alguien en toda mi vida.
—Está todo bien —le contesto. Me acerco a la barra y
casualmente me alivio en uno de los asientos en la mesa, a
pesar del hecho de que quiero correr escaleras arriba y
asegurarme de Sloan está bien. Mi mente todavía se está
recuperando del hecho de que Sloan está involucrada en
esto. Ella era la última persona que esperaba encontrarme
al venir aquí. Viendo a Asa besarla como lo hizo, y
observarla responder como lo hizo, me hizo oficialmente
lamentarme asumir esta asignación. Esto sólo se convirtió
en un infierno mucho más complicado—. ¿Ella vive contigo?
—pregunto. Asa me entrega una cerveza de la nevera y
desenrosco la parte superior, luego la llevo a mi boca.
—Sip —dice—. Y voy a cortar tu puta polla si te atreves
a mirarla de manera equivocada.
Ruedo mis ojos, pero él no se salta un latido. Cierra la
puerta de la nevera y se pasea a su asiento en el otro lado
de la barra como si la frase ni siquiera salió de su boca.
¿Cómo puede lastimarla físicamente como acaba de hacer,
y luego actuar como si él da una mierda sobre ella? Me
tiene desconcertado. Quiero reventar la botella de cerveza
de mierda contra su cabeza, pero en lugar de eso, la agarro
más fuerte, manteniendo mi temperamento bajo control.
Abre su cerveza y levanta la botella. —Por el dinero —
dice, tintineando la botella contra la mía.
—Por el dinero. —Y ver idiotas obtener lo que se
merecen.
Dalton entra con una cerveza en una mano y el
teléfono celular en la otra, interrumpiendo con una
sincronización perfecta. Me mira y asiente con la cabeza,
luego vuelve su atención a Asa.
—Oye, hombre. Jon quiere saber qué hacer con la
situación de alcohol. Es TTPC2 esta noche o estamos
proporcionando, porque no tenemos una mierda.
Asa golpea su cerveza en la barra y empuja la silla
hacia atrás, poniéndose de pie. —Le dije a ese idiota que
abasteciera ayer —dice Asa, saliendo furioso de la cocina.
Dalton empuja su cabeza hacia la puerta principal y me
levanto, siguiéndolo al exterior.
Una vez que estamos solos en el medio del patio
delantero, se vuelve hacia mí y toma un trago de su
cerveza, sobre todo para cubrir las apariencias. Dalton odia
cerveza. Es más el tipo de persona de corona3 y cola.
—¿Cómo te fue? ¿Crees que estás dentro? —Él
pregunta.
Me encojo de hombros. —Supongo. Está desesperado
por alguien que pueda hablar español. Yo le dije que era
bueno, pero no fluido.
Dalton me mira boquiabierto. —¿Solo así? ¿Ninguna
pregunta? —Sacude su cabeza con incredulidad—. Dios, él
es tan idiota. ¿Por qué los nuevos piensan que son tan
intocables? Maldito imbécil pretencioso.
—Sí —digo, de acuerdo con todo corazón.
—Te advertí sobre este trabajo, Luke. Te dije que sería
uno difícil. Joderá con tu cabeza tener que vivir así. ¿Estás
seguro de que quieres entrar?
Asiento, sabiendo que no hay manera de que pueda
echarme atrás ahora, sabiendo lo cerca que Dalton y lo que
están de atraparlo.
—Acabas de llamarme Luke.
Dalton se golpea a sí mismo en la frente. —¡Mierda! —
Se queja. Da una patada en el suelo con su zapato y mira
hacia atrás, hacia mí—. Lo siento, hombre. ¿Sigue en pie
encontrarnos mañana? Dixon quiere un informe completo
ahora que estás dentro.
—Algunos de nosotros tenemos clase mañana —le
digo, restregándoselo una vez más que obtuve el final de
mierda de la asignación—. Voy a estar fuera para el
mediodía, sin embargo.
Dalton asiente y vuelve hacia la casa. —¿Invitaste a
ese pedazo de culo caliente de tu clase de español a la
fiesta?
—Nop —le digo—. Este no es su estilo. —Por no
mencionar el hecho de que no necesita una invitación. Está
justo en el medio de esta mierda.
Asiente con la cabeza, sabiendo que invitar a alguien
en este estilo de vida es algo que nunca haría. Dalton
puede asumir y absorber su papel como nada que haya
visto. Ha tenido relaciones a largo plazo, mientras está
encubierto, incluso fue tan lejos como para proponer
matrimonio una vez, para cubrir las apariencias. Por
supuesto, una vez el trabajo se acaba, no tiene problemas
desapareciendo.
Todavía hay una gran parte de mí que conoce a cada
persona que conozco mientras soy Carter, solo sigue siendo
eso... una persona. No quiero engañar a nadie
innecesariamente, por lo que lo convierto en un punto para
estar en guardia y nunca dejar que estas cosas vayan
demasiado lejos.
Cierra la puerta detrás de él y me deja solo en el patio
delantero, mirando a la casa que acaba de convertirse en
mi tarea por lo menos durante los próximos dos meses.
Trabajar encubierto no era realmente por lo que entré
en la fuerza, pero es lo que se me da bien. Por desgracia,
tengo un mal presentimiento acerca de esto... y sólo he
estado aquí un día.
Me paso el próximo par de horas escoltando dentro y
fuera de las habitaciones por Asa, dando la mano a más
personas de las que puedo contar. Al principio intento
mantener notas mentales de todos los que conozco y la
forma en que interactúan con Asa, pero para la cuarta
cerveza que es empujada en mis manos, dejo de intentar.
Habrá un montón de tiempo para llegar a conocer a todo el
mundo, no necesito estar demasiado centrado en este
momento. Todavía soy muy nuevo para esta gente. No
quiero dar a nadie razón de sospechar.
Finalmente me escapo el tiempo suficiente para ir a
buscar un baño. Cuando encuentro uno, el chico que ahora
conozco como Jon, y dos chicas que no pueden ser mayores
de diecinueve años, lo ocupan.
Cierro la puerta más rápido de lo que la abrí, y luego
me dirijo arriba, con la esperanza de encontrar uno que no
esté siendo utilizado como burdel.
Me quedo en el baño durante unos diez minutos más
de lo que necesito. Vierto mi cerveza en el fregadero y lleno
la botella con agua del grifo, después de haber ido mucho
más allá de mi cuota personal para la noche. Tengo que
pasar las próximas semanas completamente sobrio.
Me miro a mí mismo en el espejo, con la esperanza de
que puedo sacar esto adelante. No soy de esta zona, así
que no estoy preocupado por ser reconocido. Lo que me
preocupa es el hecho de que no soy como Dalton. No puedo
encenderlo y apagarlo como él. Las cosas que veo aquí, son
las cosas que veo cuando cierro los ojos por la noche. Y
basado en lo que vi entre Sloan y Asa hoy, no voy a dormir
mucho.
Llevo una toalla bajo el agua y mojo mi cara,
obligándome a recuperar la sobriedad antes de salir del
baño. Tiro la toalla en el cesto de la ropa. Fijo la mirada en
el cesto, lleno hasta el borde de ropa sucia, y me pregunto
si Sloan es la única chica que vive aquí. Estoy asumiendo
que ella es probablemente la que se queda atascada con
toda la ropa. Por no mencionar el resto de la casa.
Cuando Asa y yo entramos en su limpieza de la cocina
de esta tarde, él se detuvo en la puerta y la observó limpiar
durante varios minutos. Me puse de pie por encima de su
hombro, sorprendido por el hecho de que era ella... pero
más aún por lo hermosa que era, moviéndose al compás de
la música. La letra de la canción icónica de Rick Springfield,
Jessie’s girl, corrían por mi mente mientras estaba de pie
detrás de Asa, viéndolo observarla. Yo quería ser el que la
miraba de esa manera.
Como si ella fuese mía.
Aspiro una respiración profunda y abro la puerta del
baño. Mis ojos son empujados a la visión de pie en la puerta
en el pasillo. Ella se da vuelta cuando escucha la puerta del
baño abierta y su vestido ceñido gira con ella. Cuando llega
a un punto muerto, no puedo sacar mis ojos del vestido. La
abraza en todos los lugares correctos, los tirantes
sosteniendo vagamente la parte de arriba que aprieta sus
pechos juntos, sin dejar espacio para cualquier tipo de
sujetador. Me molesta que estoy mentalmente
agradeciendo a Asa por decirle que se pusiera este vestido.
Respira, Luke. Respira.
Finalmente llevo mis ojos para encontrarse con los
suyos, y la expresión de su cara no coincide con el atractivo
atuendo confiado que se está usando en absoluto. Ha
estado llorando.
—¿Estás bien? —pregunto, dando un paso hacia ella.
Observa la escalera con una mirada de miedo en sus ojos, y
luego de nuevo hacia mí. Asiente con la cabeza. Comienza
a dirigirse hacia las escaleras y yo extiendo y agarro su
mano, tirando de ella hacia atrás—. Sloan, espera.
Se da la vuelta y me enfrenta. La chica que estoy
viendo en este momento no es la chica que conocí en la
clase de hoy. Esta chica es frágil. Asustada. Rota.
Da un paso hacia mí, cruzando los brazos sobre su
pecho. Mira hacia el suelo entre nosotros, tirando de su
labio con los dientes.
—¿Por qué estás aquí? —pregunta en voz baja.
No sé cómo responderle. No quiero mentir, pero
tampoco puedo decirle la verdad. Estoy bastante seguro de
que sería mal visto si le digo la novia del chico que estoy
tratando de atrapar la verdadera razón por la que estoy
aquí.
—Me invitaron —digo.
Lanza su cabeza hacia arriba. —Sabes lo que quiero
decir —dice ella—. ¿Por qué estás incluso involucrado en
todo esto?
—Estás saliendo con la misma razón por la que estoy
aquí —digo, en referencia a nuestra participación mutua
con Asa—. Es sólo un trabajo.
Rueda los ojos, como si ha oído esa excusa antes. La
diferencia entre mi excusa y Asa es que la mía es la verdad.
Ella simplemente no sabe exactamente cuánto de un
trabajo realmente es.
—Sloan, creo que es seguro decir que ambos dejemos
fuera algunos hechos importantes de nuestra asignación en
la clase de hoy.
Se ríe con una risa dolida, desesperada. —Sí. Deberían
habernos asignado más de tres. Creo que cinco lo habrían
cubierto.
—Sip —respondo—. Cinco hechos probablemente
habrían sido suficientes para darme una pista al hecho de
que tienes novio.
Me mira con la barbilla inclinada. —Lo siento.
—¿Por qué?
Deja caer los hombros y baja la voz aún más. —Por la
forma en que actué en la clase de hoy —explica—. Por
coquetear contigo. No debería haber dicho algunas de las
cosas que dije. Te juro que no soy ese tipo de chica. Yo
nunca habría...
—Sloan —interrumpo, enganchando el dedo debajo de
su barbilla. Miro hacia abajo, a ella, sabiendo muy bien que
tengo que dejar caer mi mano y retroceder jodidamente
lejos de ella—. No creo que eso de ti en absoluto. Era
diversión inofensiva, eso es todo.
La palabra inofensiva se cierne en el aire como una
nube oscura, siniestra. Los dos sabemos que Asa es
cualquier cosa menos inofensivo. Hablando con ella en
clase, permanecer con ella en este pasillo... son los
momentos inofensivos como estos que, si ocurren lo
suficiente, van a terminar siendo un infierno de mucho más
que sólo inofensivo. La amenaza de antes de Asa se repite
en mi mente. Todo lo relacionado con esta chica está fuera
de límites. Asa lo ha dejado claro... mi carrera lo deja claro.
¿Por qué yo no puedo verlo eso claramente?
Empiezo a bajar la mano cuando una voz detrás de
nosotros nos causa que ambos saltemos.
—Te estás perdiendo la fiesta, hombre.
Me giro y Dalton se encuentra en la parte superior de
la escalera, mirándome como si estuviera a punto de
vencer mi culo. Tiene todo el derecho a hacerlo, teniendo
en cuenta el lío en el que casi me meto.
—Sí. —Tomo una respiración profunda y me volteo de
nuevo hacia ella—. Hablaremos en clase —susurro. Asiente
con la cabeza y deja escapar un suspiro, aliviada de que la
voz en la parte superior de la escalera pertenecía a Dalton y
no a Asa. No es la única que se alivia de eso.
Se da la vuelta y se dirige de nuevo a su habitación, en
lugar de la planta baja.
Ahora puedo verlo, basado en su entorno, por qué no
consigue conciliar el sueño.
Tan pronto como la puerta se cierra detrás de ella, me
giro y me encuentro cara a cara con Dalton. Sus fosas
nasales están aleteando, un claro indicativo de que está a
punto de golpearme. Me empuja contra la pared y estampa
su brazo entre mi pecho y garganta.
—No jodas esto. —Está hirviendo de rabia. Golpea la
palma de la mano contra el costado de mi cabeza—. Juega
inteligente.
Traducido por Lu
Corregido por Ami
Carter
Después que la clase ha terminado, camina junto a mí
mientras la conduzco hacia el aparcamiento. Puedo decir
por el agarre que tiene en su mochila y la forma en la que
sigue mirando detrás de ella que está a punto de retirarse.
Cuando hace una pausa, volviéndose hacia mí en el
pavimento, ni siquiera le doy la oportunidad de hablar.
—Es la hora del almuerzo, Sloan. Necesitas comer. Te
voy a llevar a comer pizza. Deja de tratar de hacer que sea
más de lo que es, ¿de acuerdo?
Sus ojos se abren en estado de shock. Sabía
exactamente lo que estaba pensando. Aprieta los labios y
asiente.
—Es almuerzo —dice con un encogimiento de hombros,
tratando casualmente de convencerse de que esto es
perfectamente aceptable—. Yo almuerzo. Tú almuerzas.
¿Cuál es el problema si comemos el almuerzo al mismo
tiempo? ¿En el mismo restaurante?
—Exactamente —digo.
Hay sonrisas en nuestras caras, pero el miedo en sus
ojos lo dice todo.
Estamos cruzando una línea, y los dos lo sabemos.
***
Cuando llegamos a mi coche, yo, naturalmente, me
dirijo hacia su puerta para abrirla por ella, pero cambio de
opinión y voy directamente al lado del conductor, en su
lugar. Cuanto menos la trate como mi cita, menos se sentirá
como una cita. No quiero ponerla más nerviosa sobre
nuestro "almuerzo informal" de lo que ya está. La verdad
es, que estoy bastante nervioso por los dos. No sé qué
demonios pienso que estoy haciendo, pero cuando estoy
cerca de ella, todo lo que puedo pensar es en cuanto más
cerca de ella quiero estar.
Los dos cerramos nuestras puertas y yo arranco el
coche, a continuación, salgo de la zona de aparcamiento.
Alejándome de la universidad con ella a solas en mi coche
se siente casi como jugar a la ruleta rusa. Mi pulso se
acelera y mi boca se seca, a sabiendas de que estar con
ella es un potencial suicidio profesional. Por no hablar de lo
que sucedería si Asa lo descubre.
Lo borro de mi mente y la miro. Decido que si este
puede muy bien ser mi último día en la tierra, me voy a
centrar en ella y a disfrutarlo mucho.
—Tengo una confesión —dice, mirándome con
vergüenza.
—¿Qué es?
Hace clic en el cinturón de seguridad en su lugar y
pliega sus manos sobre su regazo. —No tengo nada de
dinero.
Quiero reírme de su confesión, pero con toda
honestidad, eso me pone triste por ella.
—Yo invito —le digo, porque lo habría hecho,
indistintamente—. Pero si no te hubiera llevado a almorzar
hoy, ¿cómo habrías comido?
Se encoge de hombros. —Por lo general no almuerzo.
El almuerzo cuesta dinero, y el dinero es algo que no tengo
en abundancia en este momento. Estoy ahorrando para
algo más importante.
Miró por la ventana, una clara señal de que no tiene
intenciones de entrar en detalles en lo que está ahorrando.
No la presiono. Pero insisto por una respuesta de por qué no
tiene dinero para comer.
—¿Por qué no le pides a Asa dinero? Él lo tiene.
Apuesto a que si sabía que no estabas comiendo el
almuerzo, se aseguraría de que tengas un poco.
Niega con la cabeza. —No quiero su dinero sucio —
escupe—. Prefiero morir de hambre.
No respondo. No quiero recordarle el hecho de que
tiene la impresión de que estoy trabajando para Asa, por lo
que estaré pagando por nuestro almuerzo con ese mismo
dinero sucio. En cambio, giro la conversación hacia un tema
más ligero.
—Háblame de tu hermano —digo mientras dirijo el
coche en la dirección de la autopista.
—¿Mi hermano? —pregunta, interrogándome—. ¿Cuál?
—¿El que tiene Asperger? No sé mucho sobre ello.
Tenía un vecino en Sacramento que lo tenía. No sabía que
era algo que se podía solucionar, pero dijiste que tu
hermano lo tenía... como en pasado.
Sus ojos se caen a su regazo y ella enlaza sus dedos
juntos. —No es algo que se puede superar —dice en voz
baja.
Pero ella se refirió a él en tiempo pasado. O... supongo
que se refería a él en tiempo pasado. Soy un idiota
insensible. ¿Por qué demonios lo mencioné?
—Lo siento —le digo. Me acerco y agarro su mano,
apretándola—. Lo siento mucho —repito.
Lleva su mano de nuevo a su regazo y se aclara la
garganta. —Está bien —dice, forzando una sonrisa—. Fue
hace mucho tiempo. El Asperger no fue con lo único con lo
que lidio, por desgracia.
Y dicho eso, llegamos al restaurante. Entro en un lugar
de estacionamiento y apago el coche. Ninguno de los dos
nos movemos. Creo que está esperando por mí para salir
del coche, pero me siento como si hubiera arruinado su
buen humor.
—Oficialmente arruine la diversión de ese paseo —digo
—. ¿Hay algún remedio?
Se ríe y sonríe alegremente. —Podríamos llevar el
juego de escritura a otro nivel —dice—. Prueba aligerar el
estado de ánimo un poco. En lugar de escribir las cosas al
azar sin pensar, podríamos simplemente pasar el almuerzo
diciendo cosas al azar sin pensar.
Asiento con la cabeza y hago un gesto hacia el
restaurante en frente de nosotros.
—Después de ti —le digo—. Colmillos de morsa nublan
mi visión como el pudín de chocolate.
Se ríe y abre la puerta. —Un tiburón patas de tigre es
mejor para ti que los vegetales.
Traducido por Lu
Corregido por Ami
Asa
—¡Jon!
Estoy agarrando mi teléfono tan fuerte que no me
sorprendería si se rompiera en mi mano.
Respiro por mi nariz y boca, calmándome a mí mismo,
tratando de darle el beneficio de la duda antes de que
pierda los estribos completamente.
—¡Jon!
Finalmente escucho sus pasos saltando por las
escaleras. Mi puerta se balancea abierta y entra en la
habitación. —¿Qué diablos es? Estaba cagando.
Miro hacia abajo al informe de GPS en mi teléfono. —
¿Qué está en Ricker Road 1262?
Mira hacia el techo, tamborileando con los dedos
contra el marco de la puerta.
—Ricker Road. —Se repite a sí mismo—. Restaurantes
más que nada, creo. —Mira a su teléfono y escribe la
dirección—. ¿Por qué? ¿Tenemos una entrega?
Niego con la cabeza. —Nop. Sloan está en Ricker Road.
Jon ladea la cabeza.
—¿Su coche se descompuso? ¿Necesita ir a algún sitio?
Pongo los ojos. —Ella no necesita un puto aventón,
idiota. Está en Ricker Road cuando debería estar en el
campus. Quiero saber que mierda está haciendo allí y con
quien jodidos está.
Realización finalmente aparece en su rostro. —Oh,
mierda. ¿Quieres ir a investigar? —Busca en su teléfono un
poco más—. Parece italiano. Algo llamado 'Mi Amore'.
Lanzo mi teléfono a través del colchón y me pongo de
pie, caminando por la habitación.
—No —le digo—. Es a media hora de distancia.
Cuarenta y cinco minutos con el tráfico. Se habrá ido
incluso antes de llegar allí. —Tomo una respiración profunda
y agarro el puente de mi nariz con mis dedos, obligándome
a mantener la calma.
Si ella está follando alrededor, lo averiguaré. Y si lo
descubro, esta malditamente muerta. El bastardo con el
que está follando no será tan afortunado.
—Voy a averiguarlo —le digo a Jon—. Esta noche.
Sloan
Carter mantiene la puerta abierta para mí. Esta la
primera vez que he estado en el interior de un restaurante
en meses; he olvidado lo bien que huelen.
Pensamientos de Asa sabiendo que estoy aquí siguen
intermitentes a través de mi mente, a pesar de hacer todo
lo posible para centrarme en el hecho de que sólo estoy
comiendo el almuerzo. Tan inocente como puedo pretender
que esto es, si él lo descubre...
No quiero ni pensar en lo que haría él.
La anfitriona nos sonríe, agarrando dos menús. —
¿Mesa para dos?
—Sí, por favor —dice Carter—. Bananas con agua
hervida en Reno — añade con cara seria.
Se me escapa una risa. La anfitriona nos dispara una
mirada un tanto confusa, a continuación, mueve la cabeza.
—Síganme.
Se agacha y agarra mi mano, tirando de mí hacia
adelante. No se limita a agarrar mi mano para llevarme a
nuestros asientos; sino que entrelaza sus dedos con los
míos y me sonríe, haciendo latir a mi corazón como un
bombo.
Oh, Dios, esto está mal, mal, mal.
Cuando llegamos a nuestra mesa y saca su mano de la
mía para tomar su asiento, literalmente hace que duela mi
corazón por tener que dejar ir de su mano. Los dos nos
deslizamos en la cabina y descansamos los codos sobre la
mesa entre nosotros. Miro hacia abajo a sus manos.... la
que acababa de sostener la mía. No hay nada especial en
su mano, es extraño cómo el más mínimo toque de esa
simple mano puede causar perturbación dentro de mí. Es
sólo una mano. ¿Qué demonios es tan especial sobre su
mano?
—¿Qué? —dice. El sonido de su voz me saca de mi
trance y me mira a los ojos. Su cabeza está inclinada hacia
un lado y sus ojos se centran en la míos. Duros, como si
estuviera tratando de leer mi mente.
—¿Qué? —Le pregunto a cambio, fingiendo ignorancia.
Se recuesta en la cabina y cruza los brazos sobre el
pecho. —Me preguntaba lo que estabas pensando. Mirabas
mis manos como si quisieras cortarlas.
No me di cuenta de que mi expresión era un claro
indicativo. Puedo sentir el calor subir a mis mejillas, pero
me niego a mirarlo avergonzada. Me recuesto en mi cabina
y me deslizo hacia la pared, por lo que no estoy sentada
directamente frente a él. Subo mis pies en el asiento junto a
él y cruzo los tobillos, encontrando una posición cómoda.
—Estaba pensando —contesto.
Apoyó sus pies junto a mí, cruzándolos por los tobillos
también. No puedo decir si se está poniendo cómodo o me
está imitando.
—Yo sé que estabas pensando. Quiero saber que
estabas pensando.
—¿Siempre eres así de entrometido?
Sonríe. —Cuando se trata de la seguridad de mis
miembros... sí.
—Bueno, no pensaba en amputarte las manos, si eso
te hace sentir mejor.
Mantiene sus ojos fijos en los míos, con la cabeza
apoyada casualmente contra la cabina.
—Dime —dice de nuevo.
—Eres agresivo —digo, recogiendo el menú. Lo apoyo
sobre la mesa delante de mí, bloqueando la vista de él. Sus
penetrantes ojos oscuros son difícil de decir que no, así que
simplemente opto por no mirarlo en absoluto.
Sus dedos se deslizan sobre la parte superior del menú
y lo tira hacia abajo, mirándome, a la espera de una
respuesta. Se me cae el menú y suspiro.
—Pensamientos internos son internos por una razón,
Carter.
Se limita a los ojos y se inclina hacia adelante en la
cabina. —¿No debería haber sujetado tu mano? ¿Eso te
tiene cabreada?
El sonido sensualmente suave de su voz me hace
cosquillas en el interior de mi estómago como una pluma
pero trato de convencerme que solo es hambre.
—No estoy cabreada —digo, rodeando su demanda de
respuestas, todavía. El problema que tuve con él
sosteniendo mi mano fue que me gustó. Mucho. Pero no le
estoy diciendo eso.
Aparto mi mirada de él y tomo de nuevo el menú. No
quiero ver su reacción. He leído las opciones en el menú por
un tiempo, muy consciente del equilibrado silencio entre
nosotros. El hecho de que él no está diciendo nada me está
volviendo loca. Lo siento mirándome; en silencio me desafío
a mirarlo.
—¿Puedo pedir una pizza? —pregunto, rompiendo el
silencio y cambiando de tema.
—Pide lo que quieras —dice, finalmente, recogiendo su
propio menú.
—Pepperoni y cebolla. —Dejo el menú de nuevo sobre
la mesa—. Y agua está bien. Voy a ir al baño.
Me muevo, deslizándome hacia fuera, pero sus pies
todavía se apoyan en la cabina junto a mí, bloqueando mi
salida. Me veo obligada a mirar hacia él, pero todavía está
mirando hacia abajo a su menú. Saca lentamente un pie
fuera de la cabina, y luego el otro con una pequeña sonrisa
en sus labios todo el tiempo. Deslizándome fuera de la
cabina, entro al cuarto de baño, cerrando la puerta detrás
de mí. Presiono mi espalda contra la puerta y cierro mis
ojos, dejando escapar un profundo suspiro reprimido.
Maldito.
Maldito por sentarse a mi lado en clase.
Maldito por presentarse en mi casa.
Maldito por estar involucrado con Asa.
Maldito por traerme aquí.
Maldito por sostener mi mano.
Maldito por ser tan agradable.
Maldito por ser todo lo que quisiera que Asa fuera y
todo lo que desearía tener.
Lavo mis manos no menos de diez veces, pero todavía
lo puedo sentir, todavía puedo sentir sus dedos
entrelazados con los míos... la piel áspera de su palma
presionada contra mi mano... la forma en que me llevó
detrás de él, guiándome a través del restaurante... el
cosquilleo en la palma de la mano que no desaparecerá, no
importa lo duro que la estriegue.
Chorreo más jabón en mis manos y las lavo por
undécima vez. Luego de tomar el valor suficiente para salir
finalmente del cuarto de baño, regreso a tomar asiento en
la cabina.
—Supuse que querrías un poco de cafeína —dice,
apuntando la soda en frente de mí. Supuso bien.
Maldito
Arrastro la bebida más cerca de mí y pongo la pajita
entre mis labios.
—Gracias
Apoyó los pies encima de mi lado de la cabina,
bloqueándome de nuevo.
—De nada —dice, lanzándome una sonrisa con curva
seductora e incluso un poco engreído. Me sorprendo a mí
misma mirando sus labios por demasiado tiempo y su
sonrisa se amplía.
—No me sonrías a de esa manera —chasqueo, molesta
porque él está haciendo esto más difícil para los dos con su
sutil coquetería. Fuerzo mi espalda contra la cabina y pateo
mis piernas hacia arriba en el asiento de al lado.
La sonrisa desaparece de su rostro y deja caer su
mirada hacia mis brazos. La ira vuelve a sus ojos cuando se
da cuenta de los moretones desvanecimiento pegados en
mí como si hubiera sido marcada.
Esa es la forma en que me hacen sentir, de todos
modos.
Paso mis manos hasta mis brazos y los cubro, de
repente me sentí expuesta.
—¿No quieres que te sonría? —pregunta, con una
expresión confusa sembrada en su rostro.
—No —digo bruscamente—. No quiero. No quiero que
me sonrías como si te gustara, no quiero que te sientes a
mi lado en clase. No quiero que me agarres la mano, no
quiero que coquetees conmigo, no quiero ni que me
compres el almuerzo, pero tengo demasiada hambre para
realmente preocuparme por eso en este momento. —Traigo
la bebida a mi boca para callarme.
Mira hacia abajo su vaso y pasa las manos arriba,
frotando la condensación. Inhala lentamente; con la mirada
fija en su vaso durante todo el tiempo y luego expulsa una
respiración larga y profunda.
—Entonces, ¿quieres que sea malo contigo? —Me mira
con una expresión tan fría que ni siquiera lo reconozco—.
¿Quieres que te trate como una mierda? ¿De la forma en
que Asa te trata? —Se recuesta en la cabina, cruzando los
brazos sobre su ancho pecho—. Curioso. No te encasillaba
como un trapo de piso.
Regreso su mirada acalorada con mucha furia. —
Curioso, no te encasillaba como un distribuidor.
Mantuvimos la mirada sobre el otro, negándonos a ser
el primero en romper contacto.
—Supongo que eso fue para mí —dice con una sonrisa
satisfecha—. ¿Distribuidor? Listo. ¿Imbécil? Listo. ¿Qué más
haría falta, Sloan? ¿Qué más tengo que hacer para
conseguir que me folles? ¿Quieres que te golpee un poco?
Parece que funciona de maravilla para Asa.
Sus crueles palabras son como un golpe directo a mi
intestino, golpeando la respiración fuera de mí.
—Jódete —digo con los dientes apretados.
—No, gracias. Al parecer, tendría que golpearte
primero y ese no es mi estilo.
Me muerdo el labio y contengo la respiración,
conteniendo las lágrimas. He pasado el último año y medio
enseñándome cómo no llorar delante de pendejos. Tengo
esto.
—Llévame a mi coche —digo.
Cierra los ojos y se frota las manos en su rostro,
quejándose de frustración, a continuación, agarra las manos
detrás de su cuello. —Te llevo después de que comas algo.
Me deslizo más en la cabina hasta que topo mi muslo
con sus pies. —No tengo hambre. Quiero salir.
No mueve sus pies, así que entonces tiro mis piernas
hacia arriba y me pongo de pie en la cabina, para saltar
sobre él. Me dirijo a la puerta, sin querer alejarme de
alguien tan rápidamente en toda mi vida.
—Sloan —llama después de mí—. ¡Sloan!
Abro la puerta y camino afuera —una ráfaga de viento
que choca contra mi cara mientras tomo aire. Me agacho y
pongo las manos sobre mis rodillas, inhalando por la nariz y
botando por la boca, una y otra vez. Cuando la amenaza de
las lágrimas disminuye, me incorporo y camino hacia su
coche. La alarma suena dos veces y desbloqueo las
puertas. Me doy la vuelta, pero no me está siguiendo,
todavía está dentro del restaurante.
Maldito. Solo desbloqueó el coche para mí.
Golpeo la puerta tan fuerte como puedo después de
trepar en el interior. Espero que camine afuera, pero no lo
hace. Varios momentos pasan y me doy cuenta de que no
tiene la intención de seguirme. En realidad comerá primero.
Es un idiota aún más grande de lo que pensaba.
Agarro la gorra de béisbol de la consola y la pongo en
mi cabeza, tirando de ella hacia abajo, sobre mis ojos para
bloquear el sol. Si tengo que esperar a que se coma el
almuerzo antes de que me lleve de vuelta al coche de Asa,
también podría obtener una siesta aquí afuera.
Carter
—¿Podemos tener esto para llevar? —pregunto,
entregándole nuestras bebidas a la mesera—. ¿Y la pizza?
—Dentro de poco —dice. Se aleja y me inclino hacia
adelante, dejando caer la cabeza en mis manos.
No tengo idea de lo que se ha apoderado de mí. Nunca
he dejado que una chica me llegue de esa manera.
Mucho menos una chica con la que no salgo.
¡Pero maldita sea ella! Es tan frustrante. No entiendo
como ella puede ser tan testaruda y segura cuando se
encuentra a mí alrededor, pero en su propia casa
comportarse como el maldito tapete de Asa.
Luego, de la nada, ¿me acosa por ser amable con ella?
¿Qué demonios? Me doy cuenta de que algunas mujeres se
hallan atraídas hacia hombres como Asa. He estado en esta
carrera el tiempo suficiente como para saberlo. Pero Sloan
es diferente. Es más inteligente que eso. Es por eso que es
tan condenadamente doloroso tener que sentarse y
observarla, porque no sé lo que la mantiene allí. Incluso
cuando no es mi lugar, no puedo estar solo con ella de esta
manera y no usarlo como una oportunidad para
convencerla de que es mejor que esto. A pesar de que
llamarla tapete y decir la mierda que dije no es la manera
de convencerla de eso.
Soy un jodido idiota.
—Su orden se encuentra en el mostrador —dice la
mesera, entregándome la cuenta.
La tomo y la pago, luego me dirijo hacia afuera con la
comida de Sloan.
Cuando me acerco al auto, me detengo antes de abrir
la puerta. Se encuentra sentada en el asiento del pasajero
con sus pies apoyados en el salpicadero. Tiene mi gorra de
pelota puesta, cubriendo sus ojos. Su cabello oscuro se
halla sobre su hombro derecho, cayendo sobre sus brazos
cruzados.
Verla en ese vestido rojo la otra noche jugó tanto con
mi mente, que no dormí en toda la noche. Pero verla aquí…
dormida en mi auto… ¿con mi gorra? No creo que pueda
volver a dormir.
Abro la puerta y saca los pies del salpicadero, pero no
se quita la gorra cubriendo sus ojos. Se acerca más hacia la
puerta del pasajero; un movimiento que me hace soltar una
mueca de dolor.
Le hice daño. Tan dañada, y yo la lastimo aún más.
—Aquí —digo, acercándole el vaso. Levanta la visera de
la gorra y me mira. Estoy sorprendido de que sus ojos no
estén rojos. Asumí que la gorra era para cubrir el hecho de
que estaba llorando, pero no ha soltado ni una sola lagrima.
Toma la bebida de mis manos, por lo que le extiendo la
caja de pizza. La toma, y me deslizo en el asiento del
conductor. Inmediatamente abre la tapa de la caja y toma
un pedazo, llevándoselo a la boca. Gira la caja para que la
pizza quede hacia mí, luego la levanta para ofrecerme un
pedazo. Tomo uno y empiezo a sonreír, pero recuerdo que
me ordenó no hacerlo. En cambio, doy un mordisco a la
pizza y enciendo el auto.
No hablamos en el camino de regreso al campus. Ha
terminado su tercer pedazo cuando entramos al
estacionamiento junto al lado de su auto. Toma un gran
trago de su soda, luego cierra la tapa de la pizza y coloca la
caja en el asiento trasero.
—Llévate la pizza —digo, mi voz rasgando un agujero
entre el silencio y la tensión construida entre nosotros.
Coloca su bebida en la porta vasos y se quita la gorra,
alisándose el cabello hacia atrás. —No puedo —dice en voz
baja—. Se preguntará de dónde la saqué.
Gira su cuerpo hacia mí y extiende una mano entre
nosotros hacia el asiento trasero para sacar su mochila. Se
inclina hacia delante de nuevo y coloca su mochila bajo sus
brazos.
—Te agradecería por el almuerzo —dice—, pero en
realidad solo arruinó mi día. —Abre la puerta del auto y se
aleja rápidamente antes de que pueda procesar sus
palabras. Cuando la puerta se cierra detrás de ella, apago el
motor y salgo del auto.
—Sloan —digo, dándole la vuelta a mi auto hasta que
alcanzo el de ella. Tira su mochila dentro y cierra su puerta
trasera. Abre la puerta del conductor y la usa como una
barrera entre nosotros.
—No lo hagas, Carter —dice, negándose a mirarme—.
No te disculpes. Hiciste tu punto, pero me encuentro
demasiado enojada como para escuchar disculpas en este
momento. Así que no lo hagas.
Ella me puede decir que no me disculpe todo lo que
quiera, pero no hay manera en el infierno en que la dejaré
subirse a ese auto sin haber hecho las paces.
—Lo siento —digo de todas maneras—. No debí decirte
todas esas cosas. No te lo merecías, ¡pero maldita sea,
Sloan! Eres mejor que esto. Date algo de crédito.
Se rehúsa a mirarme cuando le hablo, así que paso la
mano debajo de su mentón y tiro su cabeza para que me
vea. Aleja sus ojos de inmediato, aún obstinada por no
hacer contacto visual. Me meto entre su puerta y mi auto y
hago mi camino hasta que se encuentra directamente
frente a mí. Tomo su rostro con ambas manos, desesperada
por qué me mire. Necesito que escuche lo que tengo por
decirle.
—Mírame —le ruego, manteniendo un agarre firme en
su rostro—. Lo siento. Estuvo fuera de la línea.
Mantiene sus ojos fijos en los míos, mientras una sola
lágrima baja por su mejilla. La seca con el dorso de su
mano antes de que tenga chance de hacerlo.
—No tienes idea de cuantas veces he escuchado la
misma disculpa uniforme.
Mis manos todavía están en su rostro y me mira al
pecho, evitando mis ojos. Trato de levantar su rostro hacia
el mío, pero se niega a ceder.
—No es lo mismo, Sloan. No me puedes comparar con
él.
Eleva sus ojos al cielo y se ríe, tratando de
aguantarse las lágrimas.
—No eres mucho mejor que él. La única diferencia
entre ustedes dos es que nada de lo que Asa me ha dicho
ha dolido tanto como lo que me dijiste hoy. —Saca mis
manos de su rostro y se sube al auto. Llega a la manija de
la puerta y me mira—. No eres diferente, Carter, así que no
te atrevas a juzgarme. Ve a salvar a alguien más. —Cierra la
puerta y soy forzado a dar un paso hacia atrás. Observo
como se descompone por completo dentro del auto. No me
vuelve a mirar, pero puedo ver las lágrimas cayendo por
sus mejillas mientras se aleja.
—Lo siento —digo otra vez mientras la veo alejarse.
Asa
Después de todo lo que hecho por ella, después de
todo lo que hago por ella, más le vale tener una buena
mierda de excusa por hacerme pasar por esto.
Sería nada si no fuese por mí. La acogí cuando no tenía
otro lugar a donde ir. Si no fuera por mí, se hubiera
arrastrado de nuevo hacia su puta madre adicta a la
heroína. Solo basado en las cosas que me dijo sobre su
niñez, está mucho mejor conmigo y ella lo sabe. ¿Una
madre que trae a casa un nuevo marido de mala calidad
cada dos meses? Me gustaría verla volver a esa mierda.
Pero si está jodiendo por ahí, ese será el primer lugar
en donde la dejaré. Seré el primero en empujarla a través
de la puerta principal de su puta madre… de regreso en un
remolque lleno de padrastros rotantes que se excitan
escondiéndose en su armario mientras ella se cambia la
ropa.
—¿Quieres que pruebe algo más? —dice Jess,
volviendo mi atención al momento. Se encuentra de rodillas
al borde de la cama—. No se pone duro.
Alzo los codos y bajo la mirada hacia ella. —Si supiera
como jodidamente hacerlo —digo. Me levanto y la llevo a
unos metros a través del suelo y apoyo mis manos contra la
pared. Cierro mis ojos y en cambio, me imagino que es
Sloan arrodillada frente a mí. Excepto que está llorando,
rogándome por mantenerla. Rogándome porque la salve
otra vez, justo como lo hice la última vez que hizo algo
estúpido.
Todo lo que toma es el pensamiento en Sloan. Agarro a
Jess del cabello y meto mi polla en su boca. Mantengo una
mano apoyada contra la pared y la otra mano enredada en
su cabello mientras hace su trabajo.
¿Quién en su sano juicio llevaría a Sloan a un
restaurante, sabiendo que me pertenece? ¿A Asa Jackson?
Quien quiera que sea, si supiera las cosas que le puedo
hacer… nunca lo hubiera hecho. Nadie tiene ese tipo de
deseo de muerte.
—Mierda —digo, irritado con la manera en que el
condón se interpone en el medio de sentir su lengua. Saco
su boca y me quito el condón.
—Oh, Dios —gruño cuando su lengua me saluda piel
con piel—. Eso está mejor.
Bombeo su boca unas cuantas veces mientras ella
retuerce su mano alrededor de mi polla. Es buena, pero
sabe que puede hacerlo mejor.
—Métela toda —digo, alejando su mano. Envuelvo mis
manos en la parte posterior de su cabello y me presiono en
su boca hasta que puedo sentir la parte posterior de su
garganta. El sonido de nauseas que hace cada vez que
presiono un poco más en ella, me hace explotar en
segundos. Sujeto su nuca con ambas manos, mientras ella
trata de alejarse, pero mantengo su cabeza firmemente en
lugar hasta que termino.
Aruña mis muslos, tratando de alejarse para poder
respirar. Finalmente libero su cabeza y la observo como cae
de manos al suelo, tosiendo y jadeando por aire.
Me subo los pantalones y los abotono. —Dale las
gracias a Jon por compartir —le digo—. Tu novio es
muchísimo más generoso que yo.
Se limpia la boca y se pone de pie.
—Maldito bastardo —dice. Tira la puerta al salir.
—Maldita puta —murmuro.
***
Cuando voy a la planta baja, Jon se encuentra sentado
en el bar junto a Dalton y Carter. Tomo una cerveza de la
nevera y tomo asiento junto a ellos.
—No me dijiste que podía meterse las pollas completas
—le digo a Jon, retorciendo la tapa de la cerveza—.
Bastardo con suerte.
Jon me mira, reclinándose en su asiento. —No sabía
que podía hacerlo.
Me río. —Bueno, no creo que ella tampoco sabía que
podía hacerlo hasta hace cinco minutos.
Jon suspira y niega con la cabeza. —Maldita sea, Asa.
Te dije que fueras con calma con ella.
Me río y tomo un sorbo, luego coloca la cerveza de
regreso en la mesa.
—Con la única chica que lo tomo suave es con Sloan.
Carter se lleva la cerveza a los labios mirando mientras
inclina la cabeza y traga. Este niño tiene un problema
importante con las miradas.
—Hablando de Sloan —dice Jon, tirando de mi atención
—. ¿Cuándo me regresarás el favor? —Se ríe y toma un
trago de cerveza.
¿El idiota se ríe? ¿Cree que ha hecho una jodida
broma? Saco mi pierna y pateo su silla lo más fuerte que
puedo, viéndolo a él y a su cerveza cayendo de espaldas
sobre la baldosa de cerámica. Me pongo de pie y bajo la
mirada hacia él, mis manos empuñadas.
—¡Sloan no es un puta! —grito.
Jon se levanta del suelo, luego procede a inclinarse
hacia a mí como el idiota que es. —¿No lo es? Supongo que
te enteraste que estuvo en Ricker hoy. ¿Pero no se hallaba
follando a un chico como pensabas?
Me lanzo hacia adelante y le doy un puño en su maldita
boca sucia. Se cae al suelo y lo pateo en las costillas. Me
arrodillo para meterle otro puño, pero Dalton y Carter me
sacan de encima de él antes que tenga la oportunidad. Se
aleja de mí y se seca su boca sangrienta. Baja la mirada
hacia su mano y de regreso a mí.
—Maldito bastardo —dice.
—Gracioso. Eso fue lo mismo que me dijo tu novia
cuando saqué mi polla de su boca.
Jon se apresura a ponerse de pie y se lanza hacia
adelante, por lo que me coloco en su blanco, dejándolo que
me golpee justo en la mandíbula. Carter se interpone entre
nosotros, empujándolo hacia atrás contra la nevera
mientras Dalton aprieta el agarre en mis brazos.
—¡Ve arriba! —Le dice Carter—. Checa a Jess y cálmate
de una puta vez.
Jon asiente y Carter lo suelta. Dalton no me deja ir
hasta que Jon sube las escaleras.
Empujo mi mano contra mi mandíbula y estiro mi
cuello. —Estaré en la parte trasera. Avísenme saber tan
pronto como Sloan llegue.
Carter
Asa sale por la puerta y agarro de nuevo la parte de
atrás de mi cuello y aprieto.
—¡Mierda!
—Lo sé —dice Dalton, sin tener ninguna idea real de lo
que está pasando a través de mi mente en este momento.
—Necesito hacer una llamada telefónica —le digo—.
Espera aquí y asegúrate de que no entre de nuevo —
camino por la puerta principal y me dirijo directamente a mi
coche. Saco mi teléfono del bolsillo y me desplazo por los
números, busco el de Sloan.
Dalton dijo que ingresó el número de todos los que
viven aquí en mi teléfono una vez me asignaron este
trabajo, me desplazo pero no veo su nombre en la "S". Justo
cuando estoy a punto de tirar mi teléfono debido a la
frustración, el contacto "chica de Asa" llama mi atención. Lo
aprieto, presiono una y otra vez, dispuesto a marcar más
rápido.
Pongo el teléfono en mi oído y escucho como suena. Al
cuarto tono, finalmente responde.
—¿Hola?
—¡Sloan! —digo su nombre con desesperación.
—¿Quién es?
—Es Lu... Carter, es Carter.
Ella suspira profundamente en el teléfono.
—No, no cuelgues —digo, esperando que ella sostenga
el tiempo suficiente para escuchar, que no estoy llamándola
para disculparme de nuevo—. Él sabe, sabe que fuiste a
comer hoy a Ricker Road.
No dice nada durante varios segundos de silencio.
—¿Le dijiste? —pregunta, con su voz llena de dolor.
—No. No, nunca... oí decir algo a Jon sobre con quién
estabas en el almuerzo. Él no sabe que era yo.
Echo un vistazo detrás de mí, asegurándome de que
todavía estoy solo, Dalton está de pie junto a la ventana
mirándome.
—Pero... ¿cómo supo? —pregunta, con miedo en su
voz.
—Tal vez tiene rastreado tu teléfono —le digo—.
¿Dónde estás?
—Acabo de salir del gimnasio. Estoy a cinco minutos.
Carter, ¿qué hago? Me matará.
El miedo en su voz hace que me arrepienta de cada
segundo de hoy, nunca debí ponerla en esta situación.
—Escúchame. La caja de pizza está todavía en mi
asiento de atrás, lo mantendré ocupado en la parte de
atrás. Al llegar aquí, agarra la pizza y llévala al patio
trasero. Actúa como que no tienes nada que ocultar, dile
que tenías hambre, así que fuiste a un restaurante para el
almuerzo, compraste una pizza y luego ofrécenos un poco.
Si tú lo sacas primero, estarás bien.
—Está bien —dice ella, respirando con dificultad—.
Bueno.
—Está bien —digo de nuevo.
Varios segundos de silencio pasan y mi pulso comienza
lentamente a regularse.
—¿Sloan?
—¿Sí? —susurra.
—No dejaré que te haga daño.
Está un momento en silencio, escucho un suspiro,
entonces la llamada se corta. Miro mi teléfono y tomo una
respiración profunda, luego ingreso al interior.
—¿Quién era? —pregunta Dalton, mirándome con
curiosidad cuando camino de regreso por la puerta—. ¿La
caliente de español?
Asiento con la cabeza. —Sí, voy de regreso. ¿Quieres
ayudarme a calmar a Asa?
Se mete en el paso detrás de mí. —Parece que fueras
tú el que necesita calmarse —dice.
Empujo la puerta y Asa está sentado en una silla junto
a la piscina, tamborileando con los dedos sobre las rodillas,
tomo asiento al lado de él y pateo los pies hacia atrás,
tratando de aparecer tan relajado como mis nervios me lo
permitan. No me importa si se entera de que era yo él
estaba con ella en el almuerzo, no me importa si sigue
adelante con su amenaza. Todo lo que importa es que él no
ponga otro dedo en ella.
Dalton y yo mantenemos ocupado a Asa, charlando
acerca del próximo acuerdo que quiere hacer. Un rato
después, oímos a Sloan entrar en la calzada. Puedo verlo
tensarse y cerrar su boca a la mitad de la frase. Empieza a
ponerse en pie, supongo que para ir a reunirse con ella en
el patio delantero, hago lo que sea necesario para
distraerlo.
—Por lo tanto, esta chica ¿Jess? —digo.
Se vuelve hacia mí. —¿Qué hay de ella?
—Sólo por curiosidad. ¿Realmente puede tomar tan
profundo en su garganta? —incluso tratar de fingir que
estoy interesado me hace sentir como un idiota.
Sonríe y abre la boca para responder cuando se abre la
puerta de atrás, Sloan camina con una caja de pizza en su
mano, puedo sentir la rabia filtrarse fuera de él como bola
hecha puños en sus manos.
—Hola chicos —dice ella, paseando hacia nosotros—.
¿Alguien con hambre? Tengo sobras. —extiende la caja de
pizza y mantiene una sonrisa estampada en su rostro.
Dalton salta hacia arriba y se encuentra con ella,
agarrando la caja de sus manos. —Claro que sí —dice,
tomando una rebanada. Me entrega la caja, así que agarro
una, también, le paso la caja a Asa, mientras ella toma
asiento en la silla de jardín con él. Se inclina para besarlo,
pero él la tira hacia atrás.
—¿De dónde has sacado esto? —pregunta, cerrando la
tapa para leer la parte superior de la misma.
Se encoge de hombros, con cuidado de no mirarme en
absoluto—. De algún lugar italiano. Una de mis clases se
canceló hoy y tenía hambre, así que fui a almorzar.
—¿Sola? —pregunta él, dejando la caja en el piso al
lado de él.
Ella sonríe. —Sí, estoy tan cansada de la comida de la
escuela. —Llega hasta la caja y coge un trozo—. Pruébala —
dice, entregándosela—. Es muy buena, la traje a casa para
que puedas probarla.
Asa agarra la porción de pizza de sus manos y lo deja
caer de nuevo en la caja, se inclina hacia delante y la
agarra de la mano, tirando de ella hacia él.
—Ven aquí —dice, tira de ella en su regazo, agarrando
la parte posterior de su cabeza y la besa.
Aparto la mirada, tengo que.
Se pone de pie con ella todavía envuelta alrededor de
él, lo puedo ver por el rabillo del ojo mientras la levanta por
el culo, besándole el cuello. Camina hacia la casa y miro
hacia arriba, mientras ella me mira desde encima del
hombro, me mira con los ojos abiertos hasta que la lleva a
través de la puerta trasera a la casa; más probable todo el
camino hasta su cama.
Me recuesto en la silla y dejó escapar un gran suspiro,
pasando mis manos por mi pelo. ¿Cómo espero sentarme
aquí, sabiendo lo que está pasando en esa casa?
—Me gustaría que pudiéramos arrestar su culo hoy —le
digo a Dalton.
—No me gusta la forma en que ella te mira —dice con
un bocado de pizza, doy un vistazo hacia él y todavía está
mirando la puerta de atrás—. Ella es un problema.
Cojo la caja de pizza y agarro otra rebanada. —
¿Celoso? —río, tratando de parecer indiferente sobre su
comentario—. Siempre puedes tener a Jess. Escuché que
Jon es mucho más generoso que Asa.
Se ríe y niega con la cabeza. —Estas personas están
tan jodidas.
No todos.
—Creo que podríamos utilizarla —añade Dalton, lo miro
y puedo ver sus ruedas en movimiento.
—¿Usarla cómo?
—Está interesada en ti —dice, sentándose erguido en
su asiento—. Tenemos que usar eso a nuestra ventaja.
Acércate a ella, probablemente sabe más sobre la gente
que trabaja con Asa de lo que podamos llegar a ser capaces
de averiguar a través de nuestras posiciones.
Mierda. La última cosa que quiero hacer es
involucrarla. —No creo que sea una buena idea.
Se pone de pie y dice—: Tonterías, esto es perfecto.
Esa chica es el quiebre que hemos estado esperando en
este caso —empieza a marcar un número en su teléfono,
caminando hacia la puerta de atrás.
El uso de una mujer para acercarse al cierre de un caso
no es nada para él, lo ha hecho en casi todos los trabajos
que hemos tenido juntos.
Es algo que no estoy dispuesto a hacer.
Pero puede que no sea una elección que pueda
escoger...
Traducido por Lu
Corregido por Fany Ivashkov
Sloan
—Tu corazón está latiendo muy rápido —dice Asa, dejándome sobre el
colchón.
Por supuesto que lo está. Estos fueron probablemente los más temibles
cinco minutos de mi vida, sin saber si podía continuar con la mentira. Gracias a
Carter, funcionó.
—Me besaste todo el camino a través de la casa —le digo—. Por supuesto
que late rápido.
Asa se desliza encima de mí y presiona sus labios en los míos,
besándome suavemente. Pasa su mano por mi cabello, besando mi barbilla y el
cuello, hasta que llega a la base de mi garganta. Se detiene y me mira
fijamente a los ojos.
—¿Me amas, Sloan? —dice, su pregunta sale directamente de la nada.
Trago y luego asiento.
Se empuja hacia arriba con las palmas de sus manos. —Entonces dilo.
Fuerzo una sonrisa al mirarlo. —Te amo, Asa.
Me mira por un momento como si tuviera un detector de mentiras interno
y esperara para ver si apruebo. Poco a poco se coloca sobre mí y entierra su
cabeza en mi cuello. —También te amo —dice. Rueda hacia un lado y me jala
hacia a él. Me sostiene, frotando su mano en círculos suaves sobre mi espalda.
No recuerdo la última vez que me haya tocado en esta cama sin que sea
directamente relacionado con el sexo.
Besa el lado de mi cabeza y suspira.
—No me dejes, Sloan —dice con firmeza—. Nunca malditamente me
dejes.
Sin embargo, la desesperada mirada feroz en sus ojos me paraliza. Niego
con la cabeza. —No lo haré, Asa.
Sus ojos se desplazan sobre cada centímetro de mi rostro. Estando aquí
envuelta en sus brazos, verlo mirarme con tal intensidad, no sé si debería
sentirme amada o aterrada. Es un poco de ambos.
Presiona su boca en la mía y me besa con fuerza. Mete la lengua
profundamente en mi garganta como si estuviera tratando de reclamar cada
centímetro de mí.
No hay nada tierno sobre ello, y cuando tira su boca de la mina, se halla
luchando por respirar. Se levanta sobre sus rodillas y se quita la camisa.
—Dímelo otra vez —dice, llegando a mí y tirando tanto mi camisa y el
sujetador por encima de mi cabeza—. Dime que me amas, Sloan. Que nunca me
vas a dejar.
—Te amo. Nunca te dejaré —susurro, rezando que esto último pronto sea
una mentira.
Lleva su boca de nuevo a la mía y pasa las manos por mi estómago hasta
que llega a mis pantalones. Me besa con tal intensidad, que es difícil tomar un
respiro. Trata de sacar mis pantalones, pero parece que no puede separarse de
mi boca el tiempo suficiente para hacerlo. Levanto mis caderas y me quito la
ropa, como la puta que me he convertido para él.
Debido a que, ¿no es esa la definición de una puta? ¿Alguien que pone en
peligro su respeto propio para beneficio personal? Incluso si mi beneficio
personal es algo desinteresado y no tiene nada que ver conmigo y todo que ver
con mi hermano, eso no cambia el hecho de que tengo relaciones sexuales con
él a cambio de algo.
Lo cual, por definición... me hace una puta.
Su puta.
Y a partir de la mirada posesiva en sus ojos, eso es todo lo que siempre
va a permitir que sea.
Carter
Hay pocas cosas peores que mi sentido del tiempo, tan
pronto como abro la puerta de atrás para caminar dentro de
la casa, mis oídos se encontraron con el sonido final de los
gruñidos de Asa procedentes de arriba. Me detengo en la
cocina, ni siquiera sé por qué estoy escuchando lo que está
haciendo con ella, sólo la idea me revuelve el estómago,
especialmente después de saber lo que hizo con Jess hace
dos horas.
Cuando escucho pasos arriba y cerrar la puerta del
baño, salgo de mi trance y camino hacia el refrigerador. Hay
un pizarrón magnético, cubierto de números de teléfono,
pegado a la parte frontal de la nevera, agarro uno de los
marcadores, presiono la pizarra y escribo. Pasos descienden
de las escaleras y regreso el marcador de nuevo en su
lugar, a continuación, doy la vuelta justo a tiempo para ver
a Asa dando vuelta en la esquina.
—Oye —dice. Está descalzo y lo único que está usando
son sus vaqueros azules desabrochados, su cabello está
desordenado y tiene una sonrisa de satisfacción en su
rostro.
—¿Qué pasa? —apoyándome contra el mostrador, lo
observo mientras camina al armario y coge una bolsa de
patatas fritas, la abre y se apoya en el mostrador frente a
mí.
—¿Cómo te fue anoche? —pregunta—. Ni siquiera tuve
oportunidad de preguntarte.
—Bien —digo—. Pero tenía curiosidad ¿Qué pasaría si
llegáramos al proveedor directamente? Realmente no hay
necesidad de un intermediario más, si la única razón por la
que atraviesas por esto es por la traducción.
Pone otro chip en su boca y lame sus dedos. —¿Por qué
crees que te traje? —Coloca la bolsa de papas hacia abajo y
vuelve hacia el fregadero, pasando las manos bajo el agua
—. Mis manos saben jodidamente a coño — dice, lavándose
con jabón.
Este es uno de los pocos momentos en mi carrera en
que me gustaría haber elegido algo un poco más flojo, algo
un poco menos emocionalmente agotador. Debí haber sido
un profesor de poesía.
—¿Cuánto tiempo has estado saliendo con esa chica?
—pregunto, parte de lo que estoy aquí es para curiosear,
pero las únicas preguntas de las que parece que quiero
saber las respuestas son las preguntas relacionadas con
Sloan.
Se seca las manos con una toalla y agarra la bolsa de
patatas fritas, entonces, toma un asiento en el bar, me
quedo donde estoy.
—Hace un tiempo. ¿Dos años tal vez? —mete un
puñado de patatas fritas en su boca y se limpia la palma de
la mano por la pierna del pantalón.
—No parece como si aprueba lo que haces —digo,
pisando la ligera—. ¿Crees que alguna vez te deje?
—Infiernos que no —responde rápidamente—. Soy todo
lo que tiene. Ella no tiene más remedio que aceptarlo.
Asiento con la cabeza y agarro el borde del mostrador
detrás de mí, no me fío de una palabra que sale de su boca,
así que realmente estoy esperando que el hecho de que él
es todo lo que tiene sea solo otra de sus mentiras.
—Sólo me aseguraba —digo—. Es difícil para mí confiar
en la gente, si sabes lo que quiero decir.
Entorna los ojos y se inclina hacia adelante. —No
vuelvas a confiar en nadie, Carter, especialmente en las
putas.
—Pensé que habías dicho que Sloan no era una puta —
lo desafío.
Mantiene sus ojos fijos en los míos —inmóvil y enojado
—. Por un momento, me preocupa que pudiera hacerme lo
que le hizo a Jon antes. En cambio, se lleva la mano a la
mandíbula y hace sonar su cuello, luego se inclina hacia
atrás en su asiento de nuevo, el destello de ira en sus ojos
se disipa con el sonido de los pasos de Sloan que desciendo
de las escaleras, entra en la cocina y se detiene cuando nos
ve a los dos.
Asa me quita los ojos de encima y la mira a ella. Se ríe
y se pone de pie, acercándola contra él. —La gente se tiene
que ganar mi confianza —dice, mirándome por encima del
hombro—. Sloan se ganó la de ella.
Ella pone sus manos en su pecho y empuja contra él,
pero no la suelta. Se sienta de nuevo y tira de ella, para que
esté de pie entre sus piernas, con la espalda contra su
pecho, frente a mí. Envuelve sus brazos alrededor de su
estómago y apoya su barbilla en su hombro, haciendo
contacto visual conmigo otra vez.
—Me gustas, Carter —dice Asa—. Eres todo negocios.
Fuerzo una media sonrisa, agarrando la barra con todas
mis fuerzas, intentando no mirar a los ojos de ella. No
puedo con el temor que veo en ellos cada vez que él tiene
sus manos sobre ella.
—Hablando de negocios —digo—. Vuelvo en un par de
horas, tengo un par de cosas que hacer —me incorporo y
camino pasándolos hacia la puerta principal. Cuando lo
hago, ella me mira con reconocimiento en sus ojos.
Él se inclina y la besa en el cuello, a continuación,
levanta una mano a su pecho. Ella aprieta sus ojos
cerrados, haciendo muecas, a continuación, gira lejos de
mí.
Sigo caminando y me dirijo a la puerta, sintiéndome
completamente impotente. Tengo que recordarme a mí
mismo que estoy aquí por una razón y una razón solamente
y ella no lo es.
***
Le escribo a Dalton antes de salir fuera de la calzada y
le digo que voy a la estación a hacer un par de
notificaciones. En su lugar, solo empiezo a conducir, sin
tener la menor idea de a dónde voy, enciendo la radio y
trato de eliminar los pensamientos asesinos que estoy
teniendo en contra de Asa, pero mis otros pensamientos
son de Sloan... y cada pensamiento que tengo de ella, me
lleva de nuevo a pensamientos asesinos de Asa.
Me doy cuenta de que tengo un deber, mi deber es
completar el trabajo por el que estoy siendo pagado por
hacer... que es exponer la mayor red de narcotráfico en la
historia del campus universitario. El problema de las drogas
en la universidad local se ha multiplicado tres veces en los
últimos tres años. Los rumores dicen que Asa es la única
razón para eso. Él y todas las personas en su círculo, son la
razón por la que Dalton y yo estamos aquí, para identificar
a los actores clave. Nosotros somos solo una pequeña parte
de esta picadura; pero son las pequeñas piezas que
componen un todo enorme y cada una de nuestras
funciones son vitales.
Asa está arruinando muchas vidas y Sloan es una de
ellas, no puedo enfocarme en lo que estoy aquí para hacer
y ayudar a derribar todos los involucrados en toda su
operación, que a su vez es salvar vidas... o puedo salvar a
una chica de su novio abusivo.
Tener que separar por lo que es lo que estoy aquí y lo
que quiero hacer de esta situación me hace sentir como la
teoría del General Patton4; cómo a veces es necesario
sacrificar la vida de los pocos por el bien de la mayoría.
Se siente como que estoy sacrificando la vida de Sloan
por el bien de todos los otros que Asa está arruinando y ese
pensamiento me mata.
Me encuentro dudando de si estoy o no hecho para
esta profesión, esta es la tercera vez en la última semana.
***
Después de una hora de conducir alrededor, decido
regresar donde Asa, Dalton se queda allí la mayor parte del
tiempo, pero le dijo a él que vivo en el campus durante una
conversación que tuvieron hace un par de meses. Por lo
tanto, tenía que conseguir realmente un apartamento en el
campus en caso de que él alguna vez decida chequearme.
Estoy donde él, la mayor parte de las veces, sin embargo,
porque ahí es donde voy a conseguir en última instancia, la
mayor parte de la información. Bueno... por estar cerca a su
"equipo" y posiblemente... Sloan.
Sé que Dalton está en lo correcto, necesito utilizarla
para beneficio de la investigación, pero eso significaría que
tendría que permanecer en la situación en la que se
encuentra. Había pensado mucho en darle a escondidas
algo de dinero y obligarla a correr lo más lejos de él
mientras pueda.
Cuando estoy cerca de la calle de él, noto a Sloan
sentada en un banco del parque a dos cuadras de su casa,
está sentada sola con los libros dispuestos, frente a ella
sobre una mesa de picnic. Freno el coche y me hago a un
lado de la carretera, reviso el área, asegurándome que está
sola.
Me siento en mi coche y la observo un rato,
contemplando lo que debería hacer, si fuera inteligente, me
mantendría conduciendo y reorientaría mi atención a donde
tiene que estar. Si fuera inteligente, no estaría golpeando la
puerta de mi coche, preparándome para cruzar la calle.
Si fuera inteligente...
LiliAna Sloan
Nunca he visto estudiar a Asa ni un día en su vida, yo
estudio todos los días, independientemente de cómo de
locas las cosas se ponen a mí alrededor. Como ahora, tener
que salir de la casa y caminar al parque sólo para tener paz
y tranquilidad.
¿Cómo demonios tiene un promedio general de 3.5? Yo
no lo pasaría si estuviera pagando a sus profesores.
—Oye.
Agarro las llaves en mis manos, completo con el spray
de pimienta y poco a poco me di vuelta.
Carter está caminando detrás de mí con las manos
metidas en los bolsillos de sus vaqueros. Su cabello oscuro
está despeinado y cuelga por su frente, precipitándose a
sus ojos.
Se detiene a unos pies de mí, esperando a que le dé
permiso para acercarse. No está sonriéndome esta vez. Al
menos pensó bien.
—Oye —digo rotundamente, dejando caer las llaves
sobre la mesa—. ¿Asa te envió a llamarme?
Se acerca a la mesa de picnic y balancea su pierna
sobre el banco, extendiéndose a ambos lados de ella.
Me está mirando con las manos aún en los bolsillos.
Miro hacia abajo a mis libros de texto y me niego a mirarlo.
La suavidad cruza desarrolle sobre él en clase se convirtió
en lo que podría ser una tormenta de mierda muy seria
después de tener el almuerzo con él. Tengo que mantener
mi distancia y mirarlo hace que no quiera mantener mi
distancia.
—Estaba conduciendo por aquí. Te vi sentada aquí,
pensé en ver como estabas.
—Estoy bien —digo, volviendo mi atención a la tarea
delante de mí. Siento que tal vez debería darle las gracias
por el aviso de hoy. Si él no hubiera llamado, no sé cómo
esa situación habría resultado. Pero de nuevo, podría
haberme advertido para salvar su propio culo.
Pero sé que no lo hizo. Podía escuchar la preocupación en
su voz antes de colgar el teléfono. Tenía miedo por mí. Tenía
miedo por mí, al igual que yo estaba preocupada por él.
—¿Lo estás? —pregunta, con escepticismo—. ¿Estás
realmente bien?
Miro hacia él. No puede simplemente dejar las cosas,
¿verdad?
Dejo caer el lápiz sobre la mesa y giro hacia él.
Siempre está presionando por más verdad. Siempre
queriendo saber qué demonios estoy pensando. Si esto es
lo que quiere, puede que acabemos de una vez. Tomo una
respiración profunda y me preparo para responder a todas
las preguntas que alguna vez ha pedido e incluso las que no
ha tenido tiempo de pedir todavía.
—Sí, estoy bien. No estoy muy bien. No estoy terrible.
Solo estoy bien. Estoy bien porque tengo un techo sobre mi
cabeza y un novio que me ama, a pesar del hecho de que él
hace malas elecciones. ¿Me gustaría que fuera una mejor
persona? Sí. ¿Si tuviera los medios, lo dejaría? Sí, por
supuesto. ¿Me gustaría que no pase constantemente en mi
casa para encontrar en realidad un lugar tranquilo para
hacer la tarea, o Dios no lo quiera, dormir un poco? Claro
que sí. ¿Me gustaría poder graduarme más pronto y salir de
este lío? Sí. ¿Estoy avergonzado por la forma que Asa me
trata? Sí. ¿Desearía no ser parte de esto? Sí. ¿Me gustaría
que pudieras ser el hombre que pensé que eras la primera
vez que te vi en la clase? Sí. ¿Me gustaría que pudieras
salvarme?
Dejé escapar un breve, suspiro derrotado y miro hacia
abajo a mis manos. —Muchísimo, Carter —susurro—. Me
gustaría tanto que me salvaras de toda esta mierda, pero
no puedes. No estoy en esta vida por mí misma. Si lo fuera,
me habría ido hace mucho tiempo.
¿Cómo podría salvarme de esta vida? Él es parte de
esta vida. Si corriera de Asa hacia los brazos de Carter,
sería exactamente el mismo estilo de vida... sólo un par de
brazos diferentes. Y Carter no tiene idea de que la única
razón por la que todavía estoy en esta situación no es ni
siquiera por mí o por lo que solía sentir por Asa.
Niego con la cabeza por toda esta, lamentable
situación en la que estamos y trato de contener las
lágrimas.
››Lo dejé una vez —le digo a Carter—. Al principio,
cuando me di cuenta de cómo hacía su dinero. No tenía a
donde ir, pero lo dejé porque sabía que merecía algo mejor.
—Hago una pausa, buscando las palabras adecuadas.
Cuando miro hacia Carter, lo primero que noto es verdadera
preocupación en sus ojos. Es una sensación extraña que
confiar en alguien que apenas conoces, más que con la
persona que compartes tu propia cama.
››Tuve dos hermanos más jóvenes mientras crecía. Nacieron
cuando tenía
dos años. Gemelos. Mi madre era una adicta por lo que
ambos nacieron con complicaciones, Drew murió cuando
tenía diez años. El otro —Stephen— necesita de mucho
cuidado. Cuidado que no puedo proporcionarle por mi
cuenta si quiero construir una buena vida para nosotros.
Cuando cumplió dieciséis, finalmente fue aprobado en una
instalación grupal en la que sería capaz de vivir y tener
cuidados las veinticuatro horas. Y yo podría ir a la
universidad y hacer una vida mejor para nosotros. Las
cosas estuvieron muy bien hasta después de unas semanas
de romper con Asa. La financiación de Stephen fue retirada
por el estado y no tenía lugar para vivir, ni lugar para cuidar
de él. Mi única otra opción era pagar la cuota de mi bolsillo,
que son miles de dólares al mes. No me lo podía permitir,
pero lo último que quería era que él se viera obligado a
regresar a casa de mi madre. Allí no es seguro para él.
Cuando me di cuenta de la situación en la que nos había
puesto a los dos, no sabía a quién recurrir. Y cuando Asa
apareció, pidiendo que regrese con él con promesas de
pago de la atención de Stephen, no pude decir que no. Me
mudé de nuevo con él. Ahora estoy obligada a fingir que es
suficiente para mí. Pretendo hacer la vista gorda a las cosas
terribles que hace. Y a su vez, él envía un cheque cada mes
para pagar los gastos de Stephen. Y es por eso que todavía
estoy allí, Carter. Porque no tengo otra opción.
Carter me mira fijamente, completamente en silencio.
Por un momento casi me arrepiento de ser tan abierta con
él. Nunca le había dicho eso a nadie. Por mucho que Asa no
me merece, todavía estoy avergonzada de que estoy con él
porque me ayuda. Es embarazoso admitir la verdad a
alguien.
El almuerzo con él hoy parece como si fue a un mundo
de distancia de ahora. Tanto ha pasado entre esta mañana
y este momento. Él se ve diferente ahora. No es Carter
juguetón que estaba en clases esta mañana. No es el
arrepentido Carter después de nuestro almuerzo de hoy.
Ahora mismo sólo se ve... no sé... como una persona
totalmente diferente. Casi como si hubiera estado fingiendo
ser alguien que no es y esta es la primera vez que me está
mirando con la verdad detrás de sus ojos.
Me mira por un segundo y veo el lento bulto de su
garganta mientras traga y luego habla.
—Respeto lo que estás haciendo por tu hermano, Sloan
—dice.
››¿Pero qué bien le harás si al final estás muerta? Esa
casa no es segura para ti, Asa no es seguro para ti.
Suspiro y seco una lágrima sin escrúpulos.
—Hago lo que soy capaz de hacer, Carter. No puedo
permitirme preocuparme por los ¿Qué tal y si?
Sus ojos siguen la lágrima por mi mejilla y luego
levanta una mano hacia mi rostro, limpiándola lejos.
De todas las lágrimas que he llorado con Asa, él nunca
intentó secarlas.
—Ven aquí —dice Carter, agarrando mi mano. Tira de
mí hacia él mientras se desliza más cerca de mí. Miro abajo
hacia su mano, sosteniendo la mía y trato de tirar de ella.
La aprieta y agarra mi codo con la otra mano.
››Ven aquí —susurra con dulzura, acercándome más.
Envuelve sus brazos a mí alrededor y guía mi cabeza hacia
su hombro. Me aprieta con fuerza, sosteniendo mi cabeza
con una de sus manos. Presiona su cálida mejilla contra la
parte superior de mi cabeza y me contiene.
Es todo lo que hace.
No tiene excusas. No miente y me dice que todo estará
bien, porque los dos sabemos que es así. No hace promesas
que no será capaz de mantener como Asa las hace. Sólo me
sostiene, nada más que el simple deseo de traerme
comodidad y es la primera vez que he sentido esto.
Me deslizo más cerca y me relajo contra él, escuchando
el sonido de su corazón latiendo rápidamente dentro de su
pecho. Cierro los ojos y trato de imaginar un tiempo en mi
loca, jodida vida, en el que haya sentido que importaba,
pero es vacío. He estado viviendo en esta tierra desde hace
veinte años y esta es la primera vez que siento que alguien
realmente le importo.
Aprieto su camisa en mis puños y me empujo más
cerca, con ganas de acurrucarme dentro de él y saborear
este sentimiento para siempre. Levanta la mejilla y sus
labios presionan ligeramente contra la parte superior de mi
cabeza.
Seguimos entrelazados, sosteniéndonos el uno al otro
como si el destino del mundo dependiese de este abrazo.
La capa delgada de su camisa está húmeda por las
lágrimas que se están vertiendo de mis mejillas.
Ni siquiera sé por qué estoy llorando. Tal vez sea
porque, hasta este momento, no tenía ni idea de lo que se
siente ser valorada. Lo que se siente ser respetada. Hasta
este momento, no tenía ni idea de lo que se sentía sentirse
cuidada.
Nadie debería tener que experimentar una vida sin
sentirse verdaderamente cuidada, ni siquiera por los padres
que los crearon. Sin embargo, yo he vivido así, desde hace
veinte años.
Hasta este momento.
Traducido por Lu
Corregido por LiliAna
Carter
Cierro los ojos y continúo abrazándola mientras llora en
silencio contra mi pecho.
La abrazo hasta que el anochecer se convierte en
oscuridad y lo que quedaba de la luz está envuelto por un
manto de estrellas.
La abrazo hasta que escucho un auto a punto de girar
en la calle. Echo un vistazo, pero gira en la dirección
opuesta. Permanece presionada contra mi camisa, pero la
idea de Asa o incluso Dalton viéndome con ella en este
momento está en primer plano en mi mente.
No debería estar aquí consolándola. Eso solo puede
causar más problemas para ella.
Debido a que tiene razón. No puedo salvarla. Por
mucho que yo quiera, los dos estamos atascados. No puedo
correr el riesgo de arruinar algo que es mucho más grande
que nosotros dos. No puedo sacrificar lo que estoy haciendo
aquí por el hecho de ayudarla a irse. Eso es algo que tendrá
que hacer por su cuenta y cuando ella sea capaz
financieramente.
Y cada momento que la abrazo, cada vez que toco su
cabello, cada vez que tomo su mano, cada vez que me
siento a su lado en clase, cada vez que la pongo en más y
más de estas situaciones inofensivas estoy empujándola
más cerca y más cerca del borde de un acantilado. Si no
encuentro la manera de alejarme de ella... voy a terminar
viendo su caída.
Libero mi agarre alrededor de ella y retrocedo, pero ella
sigue apretada contra mi camisa. Agarro sus manos y las
tiro lejos de mí. Levanta la cabeza y me mira, con los ojos
rojos e hinchados como deseo que estén sus labios.
Deja de pensar de esta manera, Luke.
Me levanto y se agarra de mi camisa jalándome,
confusión creciente en sus ojos.
—Déjame ir —le susurro.
Sus manos caen a su regazo y rompe nuestra mirada.
Sube sus pies sobre el banco y abraza sus rodillas, llorando
en sus brazos. Alejarme de ella está a punto de tomar toda
la fuerza que tengo.
—Tienes razón, Sloan —digo mientras me alejo de ella
—. No te puedo salvar.
Me doy la vuelta y empiezo a caminar de nuevo a mi
auto, cada paso más difícil que el anterior. No doy la vuelta
cuando abro la puerta. Me subo en el interior del coche y
conduzco hasta su casa sin mirar atrás.
Cuando camino por la puerta de entrada, puedo decir
por el estado de la sala de estar y el ruido desde el patio
trasero que esta va a ser una larga noche.
Hago mi camino a través de la casa y el patio trasero.
Hay varias personas esparcidas alrededor. Ni siquiera miran
hacia arriba cuando camino fuera. Hay cuatro chicas en la
piscina dando un espectáculo. Dos de ellas tienen a las
otras dos sentadas sobre sus hombros y están tratando de
arrojar una a la otra en el agua.
Jon y Dalton están de pie al lado de la piscina, cervezas
en mano, animando a la chica por la que apostaron.
Asa está sentado a un lado de la piscina con los pies en
el agua. No está mirando a las chicas. Me está mirando
directamente a los ojos —ojos duros y desconfiados—.
Asiento con la cabeza en su dirección, actuando ajeno a la
mirada en sus ojos.
Dalton me ve y dice, —¡Carter! —Se precipita alrededor
de la piscina, inestable sobre sus pies.
Se está riendo todo el tiempo, derramando la mitad de
su cerveza. Cuando me alcanza, envuelve su brazo
alrededor de mí y se inclina.
—No te preocupes, no estoy tan jodido como me veo —
dice—.
¿Conseguiste sacarle algo a Sloan?
Me hago hacia atrás y lo miro.
—¿Cómo sabías que estaba con Sloan?
Se ríe entre dientes.
—No lo sabía. Pero buen trabajo —dice, apretando mi
hombro—. Trabajas rápido. Creo que ella sabe más de lo
que pensamos que hace.
Niego con la cabeza.
—No creo que ella sepa una mierda —le digo—.
Centrarse en ella será una pérdida de tiempo.
Echo un vistazo sobre el hombro de Dalton y Asa nos
está mirando. Él tira de sus pies fuera del agua y se
levanta.
—Él viene hacia aquí —digo.
Dalton levanta una ceja y luego se aleja, levantando su
cerveza en el aire. Sonríe y gira alrededor, —¡Cien dólares a
que puedo permanecer bajo el agua más tiempo que
cualquiera de ustedes malditos!
Jon inmediatamente toma la apuesta. Ponen sus
cervezas a un lado y se sumergen en la piscina.
Asa camina hacia mí y luego pasa directamente por
delante cuando se abre camino dentro de la casa, ni una
sola vez hace contacto visual conmigo.
No sé lo que me enerva más. El hecho de que sea
desconfiado de cada movimiento que hace o el hecho de
que parece sospechar de mí.
Traducido por Lu
Corregido por Fany Ivashkov
Sloan
Me tomó media hora después de que Carter se alejó
para recuperar finalmente la compostura suficiente como
para empacar mis cosas y caminar de regreso a casa. Ya
han pasado diez minutos desde que llegué al borde de la
oscura calzada. He estado mirando el pavimento, siguiendo
el camino sinuoso con mis ojos. Sería tan fácil de seguir
caminando. No hay nada en esa casa que quiero. Nada de
lo que incluso necesito. Podría seguir caminando por la
acera hasta que sea demasiado para poder dar la vuelta.
Me gustaría que fuera tan fácil como suena, pero una
vez más... No se trata sólo de mí. Y nadie más que yo va a
ser capaz de cambiar nada de esto.
Carter no me puede salvar. Asa de seguro que no me
va a salvar. Solo tengo que seguir guardando mi dinero
hasta que tenga suficiente para hacerlo por mi cuenta y
llevar a mi hermano conmigo.
Doy un paso hacia la hierba, hacia la casa, pero no me
atrevo. Es el último lugar en donde quiero encontrarme en
este momento. Quiero estar de vuelta en el parque, de
nuevo en el banco, de nuevo en los brazos de Carter. Quiero
esa sensación de nuevo, pero me da vergüenza admitir que
quiero más que eso, también. Quiero saber lo que se siente
al ser besada por alguien que me respete.
El solo hecho de tener ese pensamiento me hace
sentir muy culpable. Que yo sepa, Asa me es fiel. Me
provee. Cuida de mi hermano financieramente... una
responsabilidad que no es ni siquiera suya. Hace esto
porque me ama y sabe que yo quiero ver feliz a mi
hermano. No puedo desacreditar a eso. Es más de lo que
nadie ha hecho por mí en toda mi vida.
Lanzo mi mochila con la tarea terminada en el coche
de Asa y camino a través de la puerta principal. No dejo de
caminar hasta que llego a la cocina. Voy a hacer como lo
hago todas las noches y llevar algo de comer y beber a mi
habitación. Me quedaré sola y trataré de dormir en medio
del sonido de la música y la alegría y otras veces los gritos
ahogados de vez en cuando. Voy a caer dormida y espero
que Asa me dé al menos cuatro buenas horas antes de que
me despierte de nuevo.
Pongo el contador de tiempo en el microondas y lleno
mi vaso con hielo. Cierro el congelador y voy a abrir la
puerta de la nevera cuando la familiar escritura a mano en
la pizarra me llama la atención. Mi respiración queda
atrapada cuando lo leo.
Las preocupaciones surgen de sus labios como las
palabras al azar que se derivan de sus dedos. Extiendo la
mano y trato de atraparlas, apretándolas en los puños, sin
desear nada más que agarrarlas todas.
Miro a sus palabras, escritas con claridad a la
intemperie para que cualquiera pueda ver, pero sé que
están destinadas sólo para mí. Es obvio que jugó el juego
equivocado. En realidad pensó en lo que iba a decir antes
de escribir esta vez. Tramposo.
Borro las palabras, pero no antes de imprimirlas en mi
mente. Cojo el marcador y lo aprieto en la pizarra limpia.
Traducido por Lu
Corregido por LiliAna
Asa
Mis manos están mojadas por el sudor. El aire
acondicionado esta arruinado de nuevo y hace demasiado
calor para salir a la calle. Paso mi palma sudorosa por el
sofá de cuero, dejando una raya de sudor detrás del camino
de mi mano.
Me pregunto ¿De dónde proviene de sudor?
Me pregunto ¿De dónde proviene de cuero?
Mi madre me dijo que está hecho de vacas, pero sé
que es una mentirosa, por lo que no le creo. ¿Cómo podría
hacerse de cuero de vaca? He tocado una vaca antes y son
como peludas. Ellas no se ven como de cuero para mí. El
cuero se ve más como si está hecho de dinosaurios que de
vacas.
Apuesto a que el cuero realmente está hecho de
dinosaurios. No sé por qué mi madre siempre me miente.
Ella le miente a mi papi, también. Yo sé que ella le miente,
porque ella se mete en muchos problemas por ello.
Papi siempre me dice que no confié en putas. No sé lo
que es una puta, pero sé que es algo que mi papi odia.
A veces, cuando se enoja con mamá, él la llama puta.
Tal vez una puta es otra palabra para mentirosa y es por
eso que las odia tanto.
Me gustaría que mi madre no fuera una puta. Me
gustaría que dejara de mentir, para que no se meta tanto
en problemas. No me gusta verla en problemas. Papi dice
que es bueno para mí, sin embargo. Él dice que si quiero
crecer y ser un hombre, tengo que ver como se ve una
mujer cuando llora. Papá dice que las lágrimas de una
mujer hacen a los hombres débiles, y cuanto más vea sus
lágrimas cuando soy joven, menos voy a creer sus mentiras
cuando sea mayor. A veces, cuando él empuja a mi madre
por ser una puta, me hace verla llorar por lo que voy a
crecer sabiendo que todas las putas lloran y no me debería
molestar.
—No confíes en nadie, Asa, —me dice siempre—.
Especialmente en las putas.
***
Agarro la correa de cuero atada alrededor de mi brazo
y tiro de ella con más fuerza, dando palmadas en mi piel.
Ahora me doy cuenta que el cuero no está hecho de
dinosaurios.
Mi madre no estaba mintiendo acerca de eso, al
menos.
No recuerdo mucho de la pelea en su habitación esa
noche. Los gritos se habían convertido en un hecho
cotidiano, por lo que no era nuevo para mí. Lo que era tan
diferente de aquella noche era el silencio. La casa nunca
había estado tan tranquila. Recuerdo estar tumbado en la
cama, escuchándome respirar porque era el único ruido en
toda la casa. Odiaba el silencio. Odio el silencio.
Nadie se enteró de lo que le hizo a ella durante unos
días. Encontraron su cuerpo envuelto en una sábana
ensangrentada, metido debajo de la casa y medio cubierto
de tierra. Sé eso, porque me escabullí afuera y los vi sacarla
de debajo de la casa.
Después de que los policías arrestaron a mi padre, fui
enviado a la casa de mi tía, donde viví hasta que me escapé
a los catorce años.
Sé que él está en la cárcel en algún lugar, pero nunca
lo he buscado. No he visto o escuchado de él desde esa
noche.
Supongo que no se debe confiar en los hombres que se
casan con las putas, tampoco.
Presiono la punta de la aguja en el brazo y aplico un
poco de presión.
Una vez que penetra a través de mi piel, demoro el
proceso el mayor tiempo posible. La inserción inicial y la
picadura es la mejor parte para mí.
Empujo mi pulgar hacia abajo, sintiendo la cálida
quemadura moverse desde el punto de inserción, hasta mi
muñeca y hacia arriba a través de mi hombro.
Saco la aguja y la dejo caer al suelo, y luego desato la
correa de cuero, dejándola caer también. Doblo mi brazo
hacia el pecho y lo sostengo con mi otra mano mientras
inclino mi cabeza hacia atrás contra la pared. Cierro los ojos
y sonrío, aliviado de que no terminé con una puta como mi
madre.
Pensar en Sloan con otro individuo hoy dejó muy claro
por qué mi padre odiaba putas. No creo que realmente lo
entendiera hasta ese momento, cuando sentí por Sloan el
odio que él sentía por mi madre.
Estoy tan aliviado de que Sloan no es una puta.
Dejo que mi brazo flácido caiga en el colchón.
Joder, esto se siente tan bien.
Escucho los pasos de Sloan subiendo las escaleras.
Ella se cabreará porque estoy haciendo esto en nuestro
dormitorio. Cree que me limito a vender la mierda —que en
realidad no la pruebo—.
Después de lo que me hizo pasar hoy, mejor que no
diga una maldita palabra de esto cuando entre en esta
habitación.
Joder... tan bueno.
LiliAna Sloan
Me tiemblan las manos mientras tomo un sorbo de
agua. Sé que Jon se encuentra todavía en la cocina, de pie
en algún lugar detrás de mí, pero no me quiero dar la
vuelta. Me disgusta casi tanto como Asa, y sabiendo que él
cree haber visto algo entre Carter y yo le da una ventaja. Sé
cómo trabaja. No soy estúpida.
Dejó el vaso abajo y miro detrás de mí. Jon está de pie
contra la nevera, mirando a las palabras que escribí.
Levanta la mano y traza su dedo índice en torno a las
palabras de la pizarra de borrado en seco, luego recorre con
el dedo a través de ellas, borrándolas.
—¿Qué demonios esto incluso significa? —dice,
mirando hacia de regreso a mí.
Me enfrento a él por completo, cruzando mis brazos
sobre mi pecho. Odio cómo sus ojos se desplazan por mi
cuerpo. Odio cómo me mira —como si fuera la única cosa
que no puede tener—. Sólo que ahora que piensa que
Carter casi me tenía, de alguna manera parezco más
alcanzable para él.
Mi corazón se siente como si se deslizará por mi
garganta. Puedo sentir el latido de mi pulso en mi cuello
mientras Jon comienza a dar unos pasos hacia mí.
—¿Dónde está Asa? —pregunta, sus ojos vagando
sobre mis pechos en lugar de mi rostro.
—En nuestra habitación —digo, deseando que sepa
que Asa está justo aquí en la casa. No menciono que perdió
el conocimiento y, probablemente, no se despierte durante
varias horas.
Es curioso cómo funcionan las cosas a veces. Temo a
Asa más que nadie, pero Asa es también mi única
protección contra la gente en esta casa.
Jon mira hacia el techo.
—¿Está dormido?
Niego con la cabeza
—No —le digo—. Vine a hacerle algo para beber.
Puedo ver en sus ojos que sabe que estoy mintiendo.
Sabe que sólo estoy tratando de protegerme. Da un paso
más hasta que me alcanza. Algo cambia en su expresión.
Veo la mirada siniestra en sus ojos —el odio— y abro la
boca para gritar. Quiero gritar pidiendo por Carter que
vuelva dentro. Quiero gritar pidiendo a Asa que baje. Pero
no puedo, porque la mano de Jon se ciñe alrededor de mi
garganta, ahogando mi voz.
—¿Quieres saber de lo que estoy harto? —pregunta,
mirándome mientras aprieta su mano más fuerte. Mis ojos
están abiertos, pero soy incapaz de asentir o negar con la
cabeza. Mis manos están agarrando su mano alrededor de
mi garganta mientras trato de tirar de ella lejos de mí.
››Estoy harto de que Asa consiga todo lo que quiere —
dice—. Y no me deje tener una mierda.
Aprieto los ojos cerrados. Alguien va a entrar pronto.
Carter, Dalton, alguien va a parar esto.
Mientras el pensamiento pasa por mi mente, la puerta
trasera se abre y alivio pasa sobre mí. Abro los ojos y Jon se
da vuelta, con la mano aun agarrando mi garganta.
Mis ojos encuentran los amplios ojos de Kevin. Se
detiene en la puerta, mirándonos. Apenas lo conozco
porque no está mucho aquí en la casa, pero no me importa.
Está aquí y Jon acaba de ser atrapado. Se verá
obligado a liberarme.
—Lárgate de aquí —Jon gruñe a Kevin.
Kevin toma la escena. Jon presionado contra mí, una de
sus manos agarrando mis caderas, la otra alrededor de mi
garganta, el miedo en mi expresión. Trato de mover la
cabeza para pedir en silencio a Kevin no alejarse, pero
malinterpreta la situación, porque él se ríe. O... tal vez no la
malinterpretó. Tal vez no le importa. Tal vez está tan
enfermo como Jon. Kevin levanta sus manos y dice.
—Mi error, hombre —y, da pasos atrás hacia fuera.
¿Qué mierda?
Jon me da vuelta y me empuja hacia la sala de estar,
fuera de la cocina. Trato de gritar, pero no sale nada. Su
mano todavía se sujeta alrededor de mi garganta.
La sala está oscura y vacía y trato de pelear para salir
de su agarre, pero estoy cada vez más débil por cada
segundo con cada gota de aire que está negándose a dejar
que inhale. Puedo sentir el pánico fijándose, pero lo fuerzo
de nuevo hacia abajo. No puedo perder el control de mí
misma en este momento.
Me empuja en el sofá y en cuanto libera su agarre
alrededor de mi garganta, arrastro bocanada tras bocanada
de aire, tosiendo y escupiendo hasta que tengo suficiente
aire en los pulmones para gritar. Pero antes de que sea
capaz de hacerlo, algo frío se coloca contra mi garganta.
Algo afilado.
Oh Dios.
Aprieto los ojos cerrados, tan pronto como la otra mano
de Jon comienza a empujar mis rodillas separándolas.
Nunca sentí terror como lo siento en este momento. He
estado en situaciones peligrosas antes –por lo general en
manos de Asa. Pero nunca he temido por mi vida a manos
de Asa.
Jon es diferente. Jon me haría daño sólo para castigar a
Asa.
Su mano se extiende hasta mi muslo y se instala entre
mis piernas. Puedo sentir mis piernas temblando de miedo
que está superando todo mi cuerpo.
—Asa piensa que las chicas de todos los demás son
presas fáciles, pero ¿Él es el único que consigue un pedazo
de esto? —Baja la boca a mi oreja—. Me debe algunos
favores, Sloan. Y necesito que pagues uno en este
momento.
—Jon —Me ahogo—. Por favor, para. Por favor.
Trae su boca a la mía.
—Di por favor, otra vez —susurra.
—Por favor —suplico una vez más.
—Me gusta cuando ruegas. —Su boca se estrella contra
la mía y de inmediato degusto la bilis mientras sube hasta
mi garganta. No hay nada amable sobre su boca mientras
su lengua se abre camino más allá de mis labios. Cuanto
más trato de luchar para liberarme, más fuerte presiona la
hoja contra mi garganta.
A través de todo el miedo y toda la lucha, soy de
alguna manera todavía capaz de oír el silencioso clic de un
arma.
Jon se congela encima de mí y cuando abro los ojos,
veo la punta metálica de una pistola presionada contra su
sien.
—Apártate jodidamente de ella —dice Carter.
Oh Dios. Gracias, Carter. Gracias, gracias, gracias.
La mano de Jon deja lentamente mi garganta. La
presiona contra el respaldo del sofá.
—Vas a lamentar esto —le dice a Carter.
Miro a Carter, viendo algo en sus ojos que nunca he
visto antes mientras mira fijamente hacia abajo a Jon.
—Estás equivocado —dice, su voz firme—. La única
cosa de la que me arrepentiré es no dispararte hace tres
segundos.
Jon traga y poco a poco comienza a alejarse de mí.
Carter nunca quita de la pistola de su cabeza mientras Jon
se empujaba para llegar a una posición sentada. Carter
mueve la pistola a la frente de Jon y mira hacia abajo a él.
—Discúlpate con ella.
Jon no pierde aliento.
—Lo siento —dice, con voz temblorosa.
Empujo mis piernas lejos de él y salgo con dificultad
del sofá. Retrocedo lejos del sofá, detrás de Carter. Llevo mi
mano a mi garganta y la froto, tratando de masajear para
quitar el dolor del agarre de Jon.
Carter se aleja un paso de Jon, pero mantiene el arma
apuntándolo.
—Creo que los dos tenemos secretos que nos gustaría
guardar de Asa. Tú no me viste en la cocina con Sloan y yo
no te vi forzándote encima de ella. ¿Estás de acuerdo? —
Carter le dice.
No sé lo que siento por eso —siendo su herramienta de
trueque—. Pero sé que si Jon va a Asa con sus sospechas de
lo que vio entre Carter y yo en la cocina, Asa herirá a
Carter. Y eso es lo último que quiero.
Jon asiente con la cabeza.
—Nunca vi una cosa.
Carter dice
—Bien. Estamos en la misma página entonces —
Aprieta la punta de la pistola en la frente de Jon, empujando
la cabeza de Jon en el respaldo del sofá—. Pero si tocas a
Sloan otra vez, ni siquiera me preocuparé de tener que
informar a Asa porque jodidamente te matarte yo mismo —
Carter utiliza toda su fuerza para aplastar la pistola contra
el lado de la cabeza de Jon. Jon no tiene ni siquiera la
oportunidad de reaccionar. Se cae contra el brazo del sofá
todo su cuerpo sin fuerza. Inconsciente de un golpe en la
cabeza.
Estoy mirando a Jon en estado de shock cuando siento
el agarre de las manos de Carter en mi rostro. Miro hacia él
y me está dando un vistazo, comprobando por lesiones
—¿Estás bien? —pregunta.
Asiento con la cabeza. Tan pronto como comienzo a
asentir, las lágrimas vienen. Carter me tira hacia él y todo
mi cuerpo empieza a temblar por los sollozos. Pasa su mano
por la parte posterior de mi cabeza y presiona sus labios
contra mi oído.
—Sloan, odio tener que pedirte esto porque el último
lugar donde quiero que estés es con Asa en este momento.
Pero estás más segura allí. Ve a tu habitación y no salgas
por el resto de la noche, ¿De acuerdo?
Asiento, porque sé que tiene razón. Asa es el mismo
diablo a veces, pero por lo menos él nunca permitiría que
cualquier persona en la casa me lastimara. Además, está
fuera de combate. Al igual que Jon. Carter me acompaña a
la base de la escalera —¿Tienes tu teléfono celular contigo?
—Sí.
—Llámame si me necesitas esta noche. De lo contrario,
te veré en la mañana —dice, pasándome una mano
tranquilizadora sobre mi mejilla.
Me olvidé por completo de mañana. Tengo escuela
mañana. Clase con Carter. La idea de estar con él en la
escuela –lejos de toda esta mierda– es la única cosa que
tengo que esperar en este momento.
—Está bien —digo, mi voz todavía temblando por el
resultado de la última media hora.
Se inclina y me besa en la frente, entonces me libera.
Jon comienza a moverse en el sofá, por lo que Carter
asiente con la cabeza hacia las escaleras, me quiere fuera
de la habitación antes de que Jon se despierte. Vuelvo a
subir las escaleras, en estado de shock por lo diferente que
es la vida dentro de esta casa comparada con lo que es
fuera de esta casa.
Normalmente, cuando alguien es atacado, se informa a
la policía. Pero dentro de esta casa, se maneja
internamente. Se utiliza como una herramienta de
negociación. Y en lugar de ir a la policía, subo las escaleras
hacia un tipo que es diez veces más peligroso que la
persona que casi me violó.
Pero esta casa no sigue las mismas reglas que el resto
del mundo. Esta casa es una prisión con su propio conjunto
de reglas.
Y Asa es el guardián. Siempre lo ha sido.
Simplemente no creo que Asa se dé cuenta de que
ahora que Carter está aquí, podría fácilmente ser
derrocado.
Espero que nunca se dé cuenta de ello. Porque no sería
bueno para ninguno de nosotros.
Asa
Mi boca se halla jodidamente seca. Sabe como si
hubiera estado chupando una maldita toalla toda la noche.
Me doy la vuelta para llegar a una de las botellas de
agua que Sloan siempre mantiene al lado de nuestra cama.
No puedo abrir los ojos porque toda mi cabeza se
siente como si estuviera a punto de explotar, así que tanteo
alrededor de la mesa de noche hasta que encuentro una.
Me tiemblan las manos. Ya quiero hacerlo otra vez. Esta vez
seré inteligente con ello. No lo haré cuando estoy tan
cargado en whisky, me desmayo y pierdo mi puta altura
como lo hice la noche anterior.
Llevo la botella de agua a mi boca y bajo todo el
contenido en dos grandes tragos. Lanzo la botella vacía a
través del cuarto y caigo de nuevo sobre la almohada.
Todavía me encuentro sediento.
Extiendo mis brazos y golpeó accidentalmente a Sloan
en el hombro. Echo un vistazo a ella, pero mi cabeza está
demasiado aturdida para enfocar. Ella susurra un poco, pero
no se despierta. Miro el reloj de alarma y entrecierro los
ojos. Son las 4:30 de la mañana. Ella todavía tiene dos
horas antes de que tenga que levantarse e ir a la escuela.
Me doy un minuto para acostumbrarme a la oscuridad
hasta que puedo verla muy bien.
Entonces ruedo a mi lado y la veo dormir.
Duerme sobre su espalda ahora. Nunca de lado, nunca
sobre su estómago. Cuando era niño, mi padre siempre
dormía de espalda, incluso cuando se desmayaba en el sofá
por cualquier sustancia que estaba abusando ese día. Le
pregunté por qué dormía así una vez y me dijo.
—Cuando estás en tu espalda, te encuentras preparado
para cualquier cosa. Es más fácil despertar y protegerse a sí
mismo. Si te pones demasiado cómodo, estás desprevenido.
Esto me hace preguntarme si Sloan duerme sobre su
espalda como método de protección. Entonces me pregunto
si duerme sobre su espalda para protegerse de mí.
No. Ella no me teme de esa manera. Ella malditamente
me adora.
Sin embargo, solía dormir sobre su estómago. Tal vez
sólo necesito comprar un nuevo colchón.
Tal vez no le gusta esta cama.
También solía dormir desnuda, pero no lo ha hecho en
más de un año. Dice que es porque hay demasiadas
personas en esta casa y que no se siente cómoda. Solía
molestarme cuando me arrastraba encima de ella por la
noche, sólo para descubrir que llevaba un pijama de mierda
y no podía deslizarme dentro de ella hasta después de
arrancarlos fuera de ella.
Después de quejarme lo suficiente, finalmente se
comprometió y sólo duerme en una camiseta ahora.
Acceso más fácil, pero todavía me gustaría más
desnuda.
Tiro las sábanas hacia abajo, con cuidado de no
despertarla. A veces me gusta mirarla mientras duerme. Me
gusta pensar que está soñando conmigo. A veces, la toco,
justo lo suficientemente suave para no despertarla, pero
suficiente para hacerla gemir en su sueño.
Su camiseta se ciñe en torno a su cintura. La levanto,
lentamente, pulgada a pulgada hasta que sus pechos están
expuestos. Y entonces me inclino hacia atrás, llegando bajo
las sábanas y dentro mis boxers. Me agarro y comienzo a
acariciarme mientras la veo dormir –miro sus pechos suaves
moverse hacia arriba y abajo con cada respiración lenta que
inhala.
Es tan jodidamente hermosa. Todo ese cabello largo y
oscuro. Esas pestañas. Esa boca. Honestamente, nunca he
visto a otra chica tan hermosa como ella en mi vida. Sabía
que sería mía la primera vez que puse los ojos en ella. No
podía permitir que algo tan perfecto estuviese con nadie
más.
Pero no me permitiría seguirla inmediatamente, porque
me gustaba la forma en que me miraba. Pude ver la
inocencia en sus ojos mientras se quedaba mirándome en
clase. Le causé curiosidad. Y a pesar de que fingía no darme
cuenta de ella, me causó curiosidad. Me di cuenta de que
era diferente de cualquier chica con la que jamás había
estado.
Nada me asusta –no desde que era un niño. Pero la
forma en que me obsesioné por la idea de ella llegó
jodidamente cerca del miedo. La idea de ser capaz de
corromper algo así de dulce me hizo pensar en ella más que
cualquier otra cosa en mi vida.
Antes de Sloan, yo no era el tipo de hombre que amaba
a las chicas. No en el sentido tradicional, de todos modos.
Las usé para lo que la mayoría de ellas son buenas. Una
rápida cogida tarde en la noche, a veces una cogida antes
del desayuno, pero nunca nada después de 8 am o antes de
las 8 pm. Los chicos que permiten a chicas en su vida entre
las horas de 8 am a 8 pm tienen mierda por cerebros.
Eso es una cita directa de mi padre.
Solía recordarme de esto cada vez veía a Sloan, antes de
que fuese mía.
Cada vez que la atrapaba mirándome fijamente en
clase. Cada vez que mi polla tiraría en mis pantalones
cuando pensaba en ella.
Mierda por cerebros.
Cuanto más la observaba, más empecé a cuestionar a
mi padre y si realmente sabía o no de qué demonios estaba
hablando cuando yo era más joven. Él probable nunca
experimentó una chica como Sloan. Una chica que todavía
no había sido corrompida por otro hombre. Una chica que
era demasiado tímida para saber cómo coquetear con un
chico. Una chica que no había tenido la oportunidad de
convertirse en una puta todavía.
Me dije que la probaría. A ver si era la excepción a la
regla. Me encontré con ella después de clase un día y le
pregunté si quería ir a almorzar. Fue la primera vez que le
pregunté a una chica por una cita, ahora que pienso en ello.
Esperaba que sonriera y aceptara tímidamente, pero en
lugar de eso me miró, se volvió y siguió caminando.
Fue entonces cuando me di cuenta que estaba
equivocado con ella. No era tímida. Estaba familiarizada con
cuan crueles podrían ser las personas. Sabía exactamente
lo cruel que era el mundo y por eso mantuvo distancia de
todos.
Poco sabía ella, su falso desinterés me hizo quererla
aún más. Me hizo querer perseguirla hasta que quisiera que
cada parte de mí... incluso la crueldad. Me hizo querer
hacerla rogar por ello.
No fue tan duro como pensé que sería. Es increíble
como tener buena pinta y humor pueden persuadirte. Y...
modales. ¿Quién sabía?
Sostienes una puta puerta abierta para una chica,
piensa automáticamente que eres un caballero. Cree que
eres el tipo de persona que trataría a su madre como una
reina. Chicas ven a los chicos con modales y piensan que no
hay manera de que pudieran ser peligrosos.
Sostuve cada puta puerta abierta para Sloan que
pude encontrar.
Incluso sostuve un paraguas para ella una vez.
Eso fue hace mucho tiempo, sin embargo. Eso fue
antes cuando solía dormir sobre su estómago. Desnuda.
A veces me pregunto si no es tan feliz como solía serlo.
Me dejó una vez y lo odié malditamente. Cada segundo que
no estaba, me sentí como si me hubiera convertido en cada
cosa que mi padre temía que crecería para ser. Un tonto
enfermo de amor. Mierda por cerebros.
Pero la amo. Que se joda él y sus idiotas filosofías de
mierda sobre el amor. Ella es la mejor cosa que me ha
pasado y cuando me dejó, lo supe.
Supe que si se iba para siempre, finalmente
encontraría a alguien más. No podía soportar la idea de la
boca de otro hombre sobre la de ella. Sus manos sobre ella.
Su maldita repugnante polla dentro de ella, cuando sólo me
ha tenido a mi alguna vez me allí. Ella era mía.
E hice lo que tenía que hacer para traerla de vuelta –
incluso si no se da cuenta que nada tiene que ver conmigo.
Lo hice para su beneficio– porque la amo. Y sé que ella me
ama. Cuando volvió a mí y me pidió ayuda, estaba lo más
orgulloso que he estado nunca de mí mismo. Porque sabía
que en ese momento era un hecho. Ella era mía para
siempre.
Pero todavía hay que una pequeña falla en nuestra
relación que me hace preguntarme la permanencia de eso.
Se niega a aceptar mi estilo de vida –siempre me hace
prometerle que me saldré algún día. Ambos sabemos que
nunca va a suceder, sin embargo. Soy bueno en lo que
hago. Pero supongo que tal vez tengo que demostrarle que
puedo hacer las dos cosas. Ser lo que ella necesita sin que
comprometa mi estilo de vida.
Necesito asegurarme que nunca irá ninguna parte.
Necesito hacerla parte de mi vida de forma permanente.
Podría casarme con ella. Podría comprarle una casa –
una donde sólo nosotros dos vivamos. Por supuesto estaría
en esta casa entre las horas de 8 am a las 8 pm, ya que
parece que soy el único que sabe cómo operar
adecuadamente las cosas por aquí.
Pero Sloan podría estar en la casa que compartiríamos
juntos, bebés creciendo. Cuando llegué a casa por la noche,
podría darme de comer, haríamos el amor, dormiría con ella
a mi lado.
Y ella dormiría sobre su estómago.
Nunca he pensado en el matrimonio antes. Me
pregunto ¿Por qué esta brillante idea está ahora llegando a
mí?
Ella nunca trajo a colación el matrimonio, sin embargo.
Ni siquiera estoy seguro de que aceptaría hacerlo. Pero si
quedara embarazada, no tendría otra opción. Por desgracia,
utiliza un método anticonceptivo con más rutina de lo que
consigo una mamada. No es que su control de natalidad es
algo que no podía manipular. Pero además de eso, también
me obliga a utilizar un maldito condón cada vez que tengo
sexo con ella.
Pero... los condones son algo más que podría
manipular.
Me pregunto que se sentiría estar dentro de ella sin
condón. Me dejó estar en su interior durante unos segundos
antes –sólo para prepararla antes de ponerme el condón.
Pero nunca he acabado dentro de ella.
Su cálido coño apretando firmemente alrededor de mi
polla mientras me libero dentro de ella, sintiendo cada
sensación sin una barrera.
Gimo al pensar en eso y comienzo a bombear mi puño
más rápido. Joder, esto se siente bien. Verla, pensando en
estar dentro de ella. Tengo que tocarla. Me inclino hacia
delante, llevando mi boca a su pecho expuesto.
Normalmente trato de no despertarla, pero no va a ser la
primera vez que despierta conmigo masturbándome sobre
ella.
Deslizo mi lengua contra su pezón y la provoco, dando
vueltas a su alrededor lentamente. Extiende su brazo contra
la almohada y gime. Me gusta que todavía esté dormida.
Me gusta ver lo cerca que puedo llevarla a un orgasmo
antes de despertarla.
Envuelvo mis labios alrededor de su pezón y chupo
suavemente. En el acto se endurece dentro de mi boca.
—Mmm —gime de nuevo, su voz dormida sin
aliento—. Carter Mi mandíbula se aprieta con su
puto pezón todavía en mi boca.
¿Qué puta cosa acaba de decir?
Inmediatamente me alejo, dejando salir su pezón de mi
boca. Miro hacia abajo a su puta cara, libero mi agarre de
mi polla. Sólo quedó inerte por el sonido de ese nombre
pasando por sus labios.
¿Qué mierda?
¿Qué.
Mierda?
Me duele el pecho. Se siente como si alguien lo
aplastó, arrojando un ladrillo. Arrojó todo un puto edificio.
En algún momento mientras gemía su nombre,
recuperó la conciencia, Sloan tiró de su camisa hacia abajo
sobre sus tetas.
En algún momento mientras gemía su nombre y
recuperaba la conciencia, envolví mi mano alrededor de su
garganta.
Me mira, sus ojos están abiertos por el miedo. Me
encuentro seguro que es una cosa de miedo despertar con
la mano de tu novio alrededor de tu garganta, pero debe
sentirse afortunada de no sentir lo que estoy sintiendo en
este momento.
—¿Lo estás follando?
Se necesita de todo el esfuerzo que tengo, no gritarle
estas palabras. En cambio, mi voz es tranquila y serena, a
diferencia de cualquier otra parte de mí.
No estoy apretando su garganta con ninguna fuerza
significativa.
Todavía.
Simplemente tengo mi mano alrededor de ella, por lo
que debería estar respondiéndome en este momento. Es
capaz de hablar, pero no lo hace. La puta de mierda se
queda mirándome como si solo se viera atrapada.
—¿Sloan? ¿Estás follando a Carter? ¿Ha estado dentro
de ti?
Inmediatamente comienza a sacudir la cabeza.
Presionando sus palmas de las manos en el colchón y
empujando contra la cabecera. Mi mano no sale de su
garganta.
—¿De qué hablas? —dice—. Por supuesto que no. Dios,
no.
Me mira como si estuviera loco, es muy convincente.
Mi madre era convincente, también. Mira a donde la
llevó.
Aprieto mis manos, mirando su cara mientras poco a
poco se convierte en una sombra más rosada. Hace una
mueca y aprieta los puños en la sábana a sus lados. Sus
ojos comienzan a llenarse de lágrimas.
Lo bueno es que mi padre me enseñó a no dejar que
las lágrimas de una mujer me engañen.
Me apoyo hasta estar apenas a dos pulgadas de ella.
Me desplazo por sus ojos, su boca, todos las putas partes de
su maldita cara.
—Acabas de decir su nombre, Sloan. Tenía tu puto
pezón en mi boca, tratando de complacerte. Pero entonces
susurraste su puto nombre. Dijiste Carter.
Niega con la cabeza, se mantiene inflexible sobre ello,
sacudiéndola con tal intensidad, que alivio mi agarre
alrededor de su garganta para que pueda hablar. Después
inhalando un jadeo de aire, que deja escapar.
—No he dicho Carter, maldito imbécil. He dicho más
duro5. Estaba despierta y podía sentir que me besabas.
Quería que fueras más duro.
Fijo la mirada en ella.
Dejé que sus palabras se hundan.
Dejé a su explicación masajear el dolor en mi pecho
hasta que pude volver a respirar.
Poco a poco deslizo mi mano de su garganta, por su
cuello.
Mierda.
Estoy siendo paranoico.
¿Por qué iba a pensar que alguna vez soñaría con otro
hombre cuando duerme conmigo?
Ella no me engañaría. No puede. No tiene a nadie más.
Sería el peor error que jamás haría y lo sabe.
Tengo que sacarla de esta casa. Lejos de todas estas
personas. Estoy más seguro ahora de lo que lo estaba hace
diez minutos. Necesito hacerla una madre, hacerla una
esposa.
Darle un lugar propio donde otros hombres nunca
estén a su alrededor para no sentirme jodidamente
paranoico.
Sloan se inclina hacia adelante y llega hasta el
dobladillo de su camisa, tirando de ella sobre su cabeza.
La tira al suelo y luego me empuja hacia atrás contra la
cabecera, deslizándose sobre mi regazo.
Y solo con eso, estoy duro otra vez.
Aprieta su pecho contra mi boca y se ofrece a mí. Tomo
su pezón en mi boca otra vez y le doy lo que quiere, lo
succiono duro. Con tanta fuerza que le hace daño. Quiero
que sienta el dolor que deja mi boca en ella durante el resto
del jodido día.
Envuelve sus manos en mi cabello, tirando de mí
contra ella mientras ella gime y dice mi nombre. Ella dice.
—Asa.
Dice Asa tres veces.
Mi nombre.
Agarro sus caderas y las levanto un poco hasta que
está situada justo encima de mi polla. La traigo de vuelta
hacia abajo hasta que estoy enterrado dentro de ella, casi
seguro que nunca he estado tan profundo. Dios, ella se
siente bien. Se siente tan bien cuando no la odio.
No me gusto cómo se sentía el odiarla.
—Eres mía, Sloan —digo, arrastrando mis labios por su
cuello y boca.
Susurra.
—Soy tuya, Asa.
Deslizo mi lengua en su boca hasta que se queja, y
luego tiro de ella. Agarro su garganta de nuevo con la mano
derecha y guío sus caderas arriba y abajo con mi izquierda.
Se estremece un poco cuando aprieto su garganta y hace
que me pregunte si lastime su cuello por lo de antes. Muevo
la mano y puedo ver una huella. Hay incluso una pequeña
contusión.
Mierda. Lo hice. La lastime mucho más de lo que
pensaba.
Me inclino y la beso suavemente en el cuello, dándole
una disculpa silenciosa. Entonces miro sus ojos mientras me
monta.
—Me quiero casar contigo, Sloan. Quiero hacerte mía
para siempre.
No dice nada de inmediato. Todo su cuerpo se pone
rígido y deja de moverse contra mí.
—¿Qué dijiste? —pregunta, con voz temblorosa.
Sonrío y froto mis manos por su espalda, agarrando su
culo.
—Dije cásate conmigo, bebé. Sé mi esposa.
La levanto de encima y la empujo sobre su espalda. Me
deslizo de nuevo dentro de ella, saboreando el hecho de
que no tengo un condón. Me muevo dentro y fuera,
saboreando cada sensación mientras se queda mirando
hacia mí, sin habla.
—Te compraré un anillo mientras estés en la escuela
hoy. El más grande que pueda encontrar. Sólo necesito que
digas que sí en primer lugar.
Una lágrima cae de su ojo y es cuando sé con
seguridad que ella me ama. La idea de pasar por siempre
conmigo la hizo llorar.
De alguna manera encuentro una forma de empujarme
aún más fuerte esta vez y se estremece. Quiero llegar tan
profundamente dentro de ella como pueda alcanzar. Quiero
que sienta cada pedazo de mí. Quiero que sienta lo mucho
que la amo. Sus dedos se clavan en la carne de los brazos
mientras se empuja contra mí, su cuerpo reacciona
naturalmente a la presión entre sus piernas. No me importa
cuántas veces hemos hecho esto, sé que todavía le duele a
veces. Es tan apretada y yo apenas cabía dentro de ella,
teniendo que forzarme a mí mismo contra ella con tanta
fuerza que hace una mueca de dolor y empuja contra mí.
Al igual que está haciendo ahora, probablemente no
debería gustarme cuando ella está adolorida, pero sí. Me
encanta cuando mi puta polla le hace daño. Me gusta saber
que aun cuando el sexo termina, me sienta dentro de ella
durante horas con cada movimiento que hace.
Dios, me encanta esta chica.
Hablo entre empujes, mirando hacia abajo a sus ojos
llenos de lágrimas.
—Te amo, Sloan. Jodidamente mucho. Necesito
escucharte decir sí.
Me quejo, sintiendo lo cerca que estoy de terminar.
Acabado en su interior. Experimentando algo con ella que
nunca hemos experimentado juntos antes. Beso el lado de
su cabeza y luego baje mi boca a su oreja.
—Necesito escucharte decir sí, bebé.
Finalmente libera un
tranquilo —Sí.
Esa palabra me hace tan condenadamente feliz, que
sólo necesito un empuje más para venirme.
Y me libero dentro de ella. Profundo dentro de ella.
Dentro de mi prometida.
Mis piernas tiemblan y todo mi cuerpo se sacude
contra el de ella, como nada que haya experimentado
jamás. Estoy temblando –prácticamente temblando cuando
he terminado, pero ella está todavía en estado de shock.
Permanece completamente inmóvil, incapaz de moverse o
hablar debajo de mí. Sé que se sentía tan bueno para ella,
como yo lo sentí. Todavía está en estado de shock porque
no esperaba ninguna propuesta. Especialmente en el medio
de la jodida noche. O por la mañana. Sin embargo míralo.
Salgo de ella y ruedo sobre mi lado. Inmediatamente
llevo mi mano entre sus piernas, con ganas de sentir lo que
queda en su interior. El calor se escurre fuera de ella y me
extendió un poco con la mano, tocándola, rodeando mis
dedos contra su humedad.
Ya la quiero follar otra vez, pero eso puede esperar. En
este momento sólo quiero que se corra y luego quedarme
dormido a su lado. Al lado de mi prometida. Mi prometida
desnuda que empezará a dormir sobre su puto estómago.
Cierra los ojos, mientras la toco. Apretándolos
cerrados, en realidad. Miro su cara mientras sigo
acariciándola. Espero por los gemidos pasar por los labios
que acaba de hablar la palabra sí para mí cuando le pedí
que se casara conmigo.
Ni siquiera tuve que convencerla. Esto fue mucho más
fácil de lo que pensaba que sería.
Asa y Sloan, follando felices para siempre.
Que se joda mi padre y sus filosofías de mierda
sobre el amor.
100
Traducido por Lu
Corregido por Fany Ivashkov
¿Carter? ¿Luke?
—No lo diré otra vez. No la quiero involucrada.
Dalton-Ryan aprieta los puños y se inclina hacia atrás
en la silla, frustrado conmigo.
—Ya lo está, Luke. No la pones en peligro, vivía allí
antes de que nos involucráramos. —Se inclina hacia delante
de nuevo—. Este no fue un problema en el último trabajo.
¿Recuerdas a Carrie?
Recuerdo a Carrie. —Carrie era tu proyecto. No el mío.
Nunca me he liado con una chica en aras de una
asignación, Ryan.
101
Ladea una ceja. —Pero vas a involucrarte con una
mientras trabajas, ¿pero no para el trabajo? ¿Vas a permitir
que tus sentimientos por ella nos pongan a ambos en
peligro?
Empujo mi silla hacia atrás y me levanto. —No nos
pongo en peligro. No pasa nada, no sé cuántas veces tengo
que repetir eso.
No me gusta que él tenga razón, pero nunca voy a
admitírselo. Me enfrento al espejo unidireccional de la sala
de interrogatorios y me miro a mí mismo. Me miro cansado.
Paso mano por mi cabello y cierro los ojos.
—¿De verdad crees que todo lo que pasa con ella es
inocente? ¿Que no nos está poniendo en riesgo de alguna
manera? —dice Ryan—. ¿No atacaste a John, el mejor amigo
de Asa, porque estaba besando a Sloan anoche?
Encuentro su reflejo en el espejo y lo miro con fuerza.
—¿Besarla? —Me giro y lo encaro—. ¡Estaba a punto de
violarla, Ryan! ¿Qué querías que hiciera, que diera la vuelta
fuera y doblar en el puto juego de póquer?
Me enfrento al espejo de nuevo y lo observo. Sabe que
habría hecho lo mismo si hubiera entrado en eso.
Es apropiado que estemos haciendo esto dentro de una
sala de interrogatorios en una comisaría cercana, ya que
esta revisión de caso se está empezando a sentir como un
interrogatorio.
Los dos estamos en silencio durante un tiempo. Paso
mis manos por mi cara y suspiro.
—¿Cómo llevar a esta chica a creer que tengo
sentimientos por ella va a ayudar en este caso?
Ryan se encoge de hombros. —No sé. Tal vez no
ayudará. Pero vale la pena la oportunidad. Sobre todo
porque ya pareces tener algún tipo de amistad con ella que
ella valora. Su guardia bajaría a tu alrededor. Ella le puede
decirte cosas en confianza de que no sepamos ya.
Se pone de pie y camina alrededor de la mesa, luego
se inclina en contra de ella.
Técnicamente, es mi superior. Tengo que recordarme a
mí mismo de eso a veces con la forma en que tenemos que
interactuar y con tantos trabajos encubiertos que hemos
hecho juntos.
Él ha estado haciendo esto unos cinco años más que yo
y sé que sabe de lo que está hablando. Por mucho que yo
no quería admitirlo.
—No estoy pidiendo que te enamores de la chica. Ni
siquiera estoy pidiendo que pretendas que la amas. Todo lo
que pido es que tomes ventaja de sus sentimientos por ti.
Por el bien de esta investigación.
102
—¿Y cómo lo hago? —pregunto—. Asa esta siempre
alrededor. Sería más peligroso para nosotros involucrarla.
—Hay maneras —dice Ryan—. Tienes clase con ella
hoy. Empieza por ahí. Yo sé que va a visitar a su hermano
los domingos. Ve con ella este domingo.
Me río. —Sí, estoy seguro de Asa estaría
absolutamente bien con eso.
—No lo va a saber. Mencionó algo a Jon sobre ir todos
al casino el domingo. Nos iremos todo el día. Sólo finge que
tienes otra cosa que hacer y ofrécete a ir con Sloan en su
lugar. Tendrás un día completo con ella, sin interrupciones y
sin control por cualquier persona que lo conozca.
Sé que debería decirle que no. Pero la verdad del
asunto es, que me ofrecería a ir con Sloan ya sea si ayuda a
la causa o la arruina. Eso cuán patético que me he
convertido en mi trabajo últimamente. Nada debe venir
antes que el trabajo. Especialmente alguien al otro lado del
trabajo.
—Bien —le digo. Cojo la chaqueta y me la pongo. Antes
de abrir la puerta para salir, hago una pausa. Poco a poco
me vuelvo y me enfrento a él— . ¿Cómo sabes que tengo
clase con ella?
Ryan sonríe. —Ella es el bombón de español, Luke. No
soy un idiota. — Toma su propia chaqueta y tira de ella—.
¿Por qué coño te crees que estas registrado para esa clase?
103
Sloan
Todavía estoy temblando cuando entro en el edificio.
Han sido horas desde el incidente con Asa, pero todavía
estoy enferma sobre ello. Nunca he estado tan asustada. Ni
siquiera la noche anterior cuando Jon estaba encima de mí
con un cuchillo en la garganta.
No puedo creer que haya dicho el nombre de Carter en
voz alta mientras dormía. No sólo podía haberme puesto en
una situación grave con Asa, podría haber sido responsable
de lo que Asa le habría hecho a Carter.
104
No sé cómo me recuperé de eso, así como lo hice. Y
gracias a la mierda que el nombre de Carter rima con más
duro.
Pero una cosa sobre la que no estoy aliviada es sobre
lo que sucedió después. Las cosas que Asa me dijo.
Llevando matrimonio en ello.
Él no usando condón.
No sé lo que hace Asa cuando yo no estoy. Nunca me
han dicho que me pone los cuernos que no sea lo que Jon
dijo anoche, pero yo no sé lo que quería decir con eso.
También nunca lo he cogido engañando, pero no confío en
él lo suficiente como para poner mi salud y mi vida en
riesgo.
Pero eso sucedió esta mañana y está en la vanguardia
de mi mente. En el segundo fueron las ocho de la mañana,
llamé a mi médico e hice una cita para la próxima semana
para examinarme.
Estoy tomando la píldora y la tomo religiosamente, así
que no estoy en absoluto preocupada por él
embarazándome. Pero estoy preocupada por todo lo que
me podría dar.
Voy a tratar de no pensar en ello hasta la próxima
semana. Y voy a hacer todo lo que pueda para asegurarme
de que no vuelva a suceder. Estaba sinceramente
demasiado asustada por mi vida para decir nada esta
mañana. Nunca lo he visto a él mirarme con tanto odio
como lo hizo cuando le pareció oírme gemir el nombre de
Carter.
Cuando me escucho gemir el nombre de Carter.
Antes de caminar a clase para hacer frente a Carter,
paro en el cuarto de baño para tratar de calmarme. Ahora
que no estoy en la misma casa con Asa, puedo respirar con
más facilidad. Pero no tengo idea de cómo garantizar que
no hable en mis sueños otra vez. Si eso significa
simplemente nunca dormir en presencia de Asa de nuevo,
voy a encontrar una manera de hacer eso.
Cuando he terminado en el baño y camino hacia el
pasillo, lo primero que veo es a Carter, apoyado cerca de la
puerta de nuestra clase.
Está esperando por mí.
105
Cuando me ve, se pone de pie y espera a que llegue a
él.
—¿Estás bien? —dice, sus ojos inmediatamente caen a
mi cuello. Hay contusiones de lo que Jon me hizo la noche
anterior, pero es probable que un aspecto aún peor para el
final del día de hoy, gracias a lo que hizo Asa esta mañana.
Dios, ¿qué clase de puta vida estoy viviendo en este
momento que fui estrangulada por dos hombres diferentes
en el lapso de doce horas?
—Estoy bien —digo, poco convincente.
Carter levanta la mano y toca con un dedo mi
garganta. —Está amoratado —dice—. Lo notó Asa.
Corre la parte posterior de uno de sus dedos a través
de mi cuello. Sé que es debido a la preocupación, pero cada
vez que hace cualquier tipo de contacto conmigo en
absoluto, sin importar la razón, parezco olvidar lo capaz que
soy de sentir realmente las cosas. He aprendido a
adormecerme en el último par de años con Asa y Carter
niega todo ese esfuerzo.
—Se dio cuenta, pero no sospechoso. Pensó que lo hizo
él mismo.
Mis palabras causan que Carter se estremezca. Sus
ojos giran de nuevo los míos. —Sloan —susurra, sacudiendo
la cabeza. Saca su mano de mi cuello y lo pasa a través de
su cabello.
Puedo ver el nudo en su garganta mientras traga de
nuevo lo que parece ser puro odio al pensar en las manos
de Asa en mí. Esta obviamente preocupado por mí, lo que
entiendo completamente. Pero también sabe porque me
quedo y él no parece que me juzguen por ello. En realidad
entiende mi situación y está de acuerdo con ella. Me gusta
eso de él, su empatía.
Algo que Asa probablemente nunca se ha sentido por
cualquier persona en toda su vida.
Carter pone una mano en mi codo. —Vamos. Vamos a
nuestros asientos. —Hace un intento de dirigirme hacia la
puerta, pero me tiro hacia atrás.
—Carter, espera.
Se da la vuelta para mirarme de nuevo, haciéndose a
un lado para permitir que dos estudiantes entren. Echo un
vistazo por el pasillo hacia la izquierda y luego hacia la
derecha. —Tengo que decirte algo.
106
Preocupación se apodera de la ira residual que sentía.
Asiente con la cabeza y me lleva por el pasillo, lejos de la
puerta, en busca de un lugar más privado. Pasamos a otra
puerta y comprueba la ventana, entonces el pomo de la
puerta. Lo gira, por lo que abre la puerta y me lleva dentro.
Es una sala de música vacía, flanqueada con diversos
instrumentos contra una de las paredes y varias mesas
dispuestas en un círculo en el centro de la habitación.
Cuando la puerta se cierra detrás de nosotros y por fin
tenemos privacidad, espero a que Carter me pregunte lo
que tengo que decirle. En cambio, en cuanto me doy la
vuelta, me tira hacia él, envolviendo sus brazos con fuerza
alrededor de mí, sosteniendo mi cabeza en su hombro.
Me abraza.
Eso es todo lo que hace. Me abraza fuerte sin una
palabra, sin embargo, puedo sentir todo lo que está
diciendo. Y me doy cuenta de que desde la noche anterior,
desde todo lo que pasó con Jon probablemente ha estado
muy preocupado por mí. Probablemente quería abrazarme y
tranquilizarme anoche. Tan pronto como me vio esta
mañana. Pero abrazos simples no son tan simples en mi
vida.
Envuelvo mis brazos alrededor de él y entierro a mi
cara en su camisa, inhalando el sutil toque de su colonia.
Huele a playa. Cierro los ojos y deseo que estuviéramos allí.
Lejos de toda esta mierda.
Estamos en silencio durante varios minutos, ninguno
de los dos se mueve. Después de un rato, no puedo decir
quién está abrazando a quien o quién está sosteniendo a
quien. Es como si los dos estamos apenas suspendidos,
aferrándonos el uno al otro, temerosos de que nos
desplomemos si alguno de nosotros se retira.
—Dije tu nombre en mi sueño —le susurro, cortando a
través del silencio.
Carter se retira inmediatamente de nuevo y me mira.
—¿Él te escuchó?
Asiento con la cabeza. —Sí. Pero creo que lo he
cubierto bastante bien. Le dije que me escucho mal que he
dicho otra cosa. Pero estaba realmente enojado justo
después de que ocurriera, Carter. Más enojado de lo que
jamás lo había visto. Y es que... pensé que deberías saber.
Creo que tenemos que tener más cuidado. Quiero decir, sé
que no hay nada realmente pasando entre nosotros, pero-
107
Carter me interrumpe y dice—: ¿No hay, sin embargo?
Sé que técnicamente no hemos actuado, pero esto no es
inocente, Sloan. Si Asa siquiera supiera que tengo clase
contigo...
—Exactamente —digo.
Carter asiente con la cabeza, sabiendo lo que esto
significa. No puede hablar conmigo en la casa. Demonios, ni
siquiera debería mirar a mi dirección más. Después de lo
sucedido esta mañana temprano, Asa estará desconfiado, a
pesar de que me creyó. La última cosa que quiero hacer es
causarle problemas a Carter, pero parece que ya he hecho
eso.
—Lo siento —le digo.
—¿Por qué te disculpas? ¿Debido a que tuviste un
sueño acerca de mí?
Asiento con la cabeza.
Carter levanta una mano a mi mejilla y la comisura de
su boca se levanta en una sonrisa. —Si estamos pidiendo
disculpas por eso, entonces te debo una docena de
disculpas ya.
Me muerdo mi mejilla para ocultar mi sonrisa. Deja
caer su mano y la presiona contra la parte baja de mi
espalda. —Vamos a llegar tarde si no nos damos prisa.
Me río un poco al pensar en llegar tarde. ¿Qué peso
tiene estar tarde para la clase contra el resto de mierda que
está pasando en nuestras vidas? Muy, muy poco. Pero tiene
razón.
Lo sigo fuera de la puerta y de regreso al pasillo hacia
el salón. Antes de entrar se agacha y susurra. —Para que
conste, te ves realmente hermosa hoy. Casi no puedo
respirar.
Sigue caminando, a pesar de que sus palabras acaban
de congelar mis pies en el suelo.
Eso fue todo lo que fueron. Palabras. Algunas palabras
simples puestas juntas, pero tuvieron la suficiente fuerza
para detenerme físicamente.
Mi mano va a mi boca e inhalo silenciosamente. Me
esfuerzo para evadir la sonrisa que quiere salir y de alguna
manera fuerzo a mis pies para caminar al salón.
Levanto la mirada y veo a Carter jalando dos sillas en
la fila principal. Camino hacia él.
108
Siento como si mis rodillas estuviesen a punto de
fallarme. Así es como debería ser. Así es como los chicos
deberían hacer sentir a las chicas.
¿Por qué demonios le di siquiera la hora a Asa?
Cuando llego a mi asiento, él aún está de pie,
esperando a que me siente primero.
Le doy una sonrisa rápida de agradecimiento y me
siento. Saco mis libros mientras él hace lo mismo. El
profesor entra justo cuando estamos sentados. Se voltea y
escribe en la pizarra.
Grité más de lo debido en el juego de fútbol anoche.
Perdí mi voz. Lean los capítulos 8‐10 y nos pondremos al día
en la clase la próxima semana.
Medio salón se ríe por la nota. La otra mitad se queja.
Carter abre su libro en la página correcta. Me acerco a abrir
el mío para empezar a leer. No avanzo mucho antes de que
Carter agarre un lapicero y empiece a escribir una nota. Me
mareo en anticipación, esperando que sea para mí y que no
esté realmente haciendo anotaciones para la clase.
Ni siquiera me siento culpable. Debería sentirme
culpable por eso. Especialmente ahora que Asa hizo algo así
como una propuesta de matrimonio, y temiendo por mi
vida, fui forzada a aceptar.
Esto está tan jodido. Iré al infierno.
En realidad... quizás ya esté en el infierno. La mayor
parte del tiempo se siente como un castigo por algo horrible
que debo haber hecho en otra vida. Al menos hasta que
Carter llegó. No recuerdo muy bien nada que me haya
emocionado acerca de la vida hasta que él entrara en ella.
Carter me pasa la nota. Está doblada por la mitad, así
que levanto el papel y leo lo que escribió. Espero algo al
azar, como el juego que hemos jugado en clase antes. En
lugar de eso, es una simple petición.
Pon tu mano bajo la mesa.
Lo leo dos veces antes de mirar mis manos. La nota es
algo al azar, pero no como el juego que le enseñé. Es solo al
azar porque estoy confundida por ello. Pongo la nota debajo
de mi libro y bajo mi mano y espero para que me alcance lo
que sea que tiene.
Para mi sorpresa, no me alcanza nada. Coloca su palma
cálida encima de la mía y une nuestros dedos, descansando
nuestras manos en mi pierna.
109
Y luego regresa a concentrarse en su libro, resumiendo
su lectura como si no acabara de intentar prenderme en
fuego.
Así es como se siente exactamente, mi mano
entrelazada con la suya, él tocando mi pierna. Siento como
si alguien necesitara arrojarme agua. Mi corazón empieza a
correr y siento todo mi cuerpo estremecerse.
Está sosteniendo mi mano.
Jesucristo de mierda.
No sabía que agarrarse de las manos podría sentirse
mejor que un beso. Mejor que el sexo. Que el sexo con Asa,
por lo menos.
Cierro mis ojos y me concentro en el peso de su mano
sobre la mía. El ancho de sus dedos entre los míos. La
manera en la que su pulgar ocasionalmente pasa por mi
mano.
Después de probablemente quince minutos de
pretender que leo el libro en frente de mí, aleja su mano de
la mía. No me suelta, de hecho. Solamente empieza a hacer
círculos con sus dedos en mi palma. Traza cada parte de mi
mano, mi palma, mis dedos, entre mis dedos. Con cada
minuto que pasa, mi mente comienza a preguntarse cómo
se sentirían esos dedos en mi pierna. Mi cuello. Mi
estómago.
Mi respiración se vuelve más pesada. Empiezo a tomar
bocanadas de aire más pequeñas con cada minuto que nos
acercamos al final de la clase.
No quiero que esta clase acabe. No quiero que acabe
nunca.
Cuando ha explorado cada parte de mi mano dos
veces, sus dedos pasan a mi pierna.
Comienza a tocar mi rodilla, cerca de tres centímetros
dentro de mi pierna y de regreso a mi rodilla. Mis ojos están
cerrados y estoy apretando el libro en mis manos. Lo hace
por varios minutos más, volviéndome completamente loca,
casi al punto de quizás tener que pararme e ir al baño a
echarme agua helada en el rostro.
Pero no lo hago, porque de alguna manera los
cincuenta minutos de clase se acabaron y todos están
guardando sus cosas para irse.
Encuentro la fuerza para abrir mis ojos y mirarlo. Está
observándome, su mirada estrecha, sus ojos calientes,
labios mojados que al parecer no puedo dejar de mirar.
Sostiene mi mano y la aprieta. —Sé que no debería...
110
Sacudo mi cabeza. —No deberías.
Ni siquiera estoy segura de lo que iba a decir, pero
tengo una idea de dónde está su mente ahora, porque la
mía está con él.
—Lo sé, —dice—. Yo solo... no puedo estar así de cerca
de ti y no tocarte. —Y yo no puedo no dejarte.
Inhala profundamente, luego exhala al mismo tiempo
que suelta mi mano. Se acerca a su libro y lo mete en su
mochila. Se para y pone la mochila en su hombro. Lo miro y
me está observando. Espero que él diga adiós o se aleje,
pero no lo hace.
Nos miramos por unos segundos más antes que suelte
su mochila y caiga de nuevo en la silla. Aprieta su mano en
mi cabello y presiona su frente en mi mano. No tengo idea
de lo que está haciendo, pero la desesperación en la
manera que está presionándose me hace estremecerme.
—Sloan —susurra con su boca directamente en mi oído
—. Quiero todo de ti. Malditamente demasiado. Hasta al
punto de que esté cegándome.
Jadeo ante sus palabras.
—Por favor se cuidadosa —dice—. Hasta que pueda
ayudarte a salir de ahí. No sé cuándo será eso, pero por
favor. Sé muy, muy cuidadosa.
Aprieto mis ojos cuando me besa en un lado de la
cabeza. Lo que no daría por tener esos labios en mi boca
ahora mismo.
¿Cómo puedo tener tanto sentimientos por alguien a
quien acabo de conocer?, ¿por alguien a quien ni siquiera
he besado? ¿Alguien que es mayormente todo lo que
quiero, pero también involucrado en todo lo que desprecio?
—Si voy a tu casa esta noche, ni siquiera voy a mirar
en tu dirección — dice—. Pero espero que sepas que eres
todo lo que veo. Eres todo lo que malditamente veo, Sloan.
Me suelta tan rápido como me sujetó. Levanta su
mochila y se para. Lo escucho alejarse y aún estoy
completamente inmóvil, con los ojos cerrados y el corazón a
punto de salirse de mi pecho.
Quiero más de lo que él me hace sentir. Pero lo quiero
lejos de aquí. Lejos de esta ciudad. Lejos de Asa. Sé que
Carter quiere que me vaya y yo también lo quiero. Lo quiero
demasiado, pero tengo que estar más preparada para que
eso pueda pasar. Y si me voy, Carter también tiene que irse.
No solo tiene que desprenderse de Asa, necesito que se
desprenda de este estilo de vida corrupto que Asa ha
creado.
111
Los dos necesitamos irnos.
Antes que sea demasiado tarde...
Asa
Nunca he sido el tipo de persona que se ocupa del
exceso de basura. Otra pieza de sabiduría que mi padre me
enseñó.
“Si no te beneficia, no debería importarte una mierda."
Ese es probablemente el mejor consejo que llegó a dar,
aplico esa sabiduría en todos los aspectos de mi vida. Mis
amistades, mis socios de negocios, mi educación y mi
imperio.
112
Sí, he dicho imperio. No estoy allí todavía, pero apoyo
los pensamientos positivos y toda esa mierda, ¿verdad?
Cuando empecé a traficar, era algo pequeño. Traficaba
lo que podía, cuando podía, a quien podía. Mayormente
éxtasis a los estudiantes universitarios, hierba a los
desertores de la universidad. Una vez que me di cuenta que
no era donde estaba el dinero o el poder, empecé a
estudiar.
Hubo un año completo en la época en que empecé la
universidad, en que estudié cada minuto de cada día y no
hablo del libro de texto de estudio de mierda que te lleva a
un trabajo de oficina a tiempo completo ganando lo
suficiente del salario al año para comprar una casa, un auto
y una esposa. Hablo de realmente estudiar, conocer gente,
convirtiéndome en la persona que la gente quería conocer.
Mostrando la buena mierda, heroína, cocaína, solo para
tener una idea de qué tipo de drogas se ajusta mejor a cual
demografía. Sabiendo cómo no volverse adicto a la mierda.
Llegando a conocer a tu distribuidor tan bien que te
conviertas en su mejor amigo del distribuidor de tu
distribuidor. Construir confianza con quien tenga más poder
que tú, mintiendo lo suficientemente poco para que no se
den cuenta cuando de repente consigas más poder que
ellos.
He aprendido mucho y he aprendido de la manera
difícil. La manera correcta, desde la parte inferior a la parte
superior.
No trafico la pequeña mierda ahora, X, hierba, píldoras.
En especial no jodo con la hierba. Es un exceso. ¿Quieres
hierba? Múdate al puto Colorado y cómprate una tarjeta de
regalo de la tienda de dulces. No gastes mi puto tiempo.
Pero si quieres lo bueno... la mierda que te hace sentir
como si estuvieras besando la cara del propio maldito
creador? Ahí es cuando vienes conmigo. No te venderé una
Ford, pero te voy a vender el más raro jodido Bugatti que
exista.
Todavía estoy creando, siempre estaré creando. En el
segundo en el que alguien en mi posición se siente como
que si no tuviera nada más que aprender es el mismo
segundo en que van a ser superados por el tipo de al lado.
En lo que a mí respecta, no hay puntos más disponibles por
encima de Asa Jackson en esta ciudad. Tengo un buen
equipo debajo de mí, los chicos conocen sus lugares. Chicos
que conozco, seré justo con ellos si son justos conmigo.
113
Todavía ando conociendo a mi nuevo chico, Carter. La
mayoría de las personas son transparentes, pero él es como
un puto río fangoso, la mayoría de la gente, especialmente
los que trabajan para mí, besan mi culo porque saben lo
que es bueno ser capaz de encajar dentro de mi bolsillo
trasero.
Carter es diferente, parece no preocuparse de una
manera u otra. Es su indiferencia la que me enerva, me
recuerda un poco a mí mismo y no me encuentro tan
seguro de que es algo bueno. Solo hay espacio para uno de
mí.
Mi chico mayor, Jon, empieza a ser descuidado, una
vez fue mi mano derecha, pero últimamente se ha
convertido en mi jodido talón de Aquiles.
Lo que me lleva de nuevo a mi punto inicial.
Si no te beneficia, no debería importarte una mierda.
Lucho por ver cómo Jon me beneficia más, parece que
despierta mierda donde quiera que vaya. La semana
pasada perdió a uno de mis mayores clientes porque no
pudo mantener su polla en sus pantalones cuando se trató
de la mujer del tipo. Incluso yo sé cómo dibujar una línea
entre mi polla y mi cartera.
A diferencia de Jon, Carter es un beneficio, es un buen
traductor, es callado, aparece cuando necesita estar y hace
lo que necesito que haga. Que es la única razón por la que
no me he librado de él, sin embargo, a pesar de mis
sospechas sobre él. No es un exceso aún.
Jon, sin embargo, se está convirtiendo en peso muerto.
Pero también sabe demasiado, lo que plantea un
problema aún mayor.
Para John, no para mí.
Más allá del negocio, he cortado todo el exceso de mi
vida, aparte de Sloan. Ella está lejos de ser exceso, sin
embargo, si tuviera que compararla con un fármaco, ella
sería heroína. La heroína es agradable, te hace suave,
mientras tengas un buen suministro, la heroína sería algo
que te puede inyectar felicidad todos los días durante el
resto de tu vida.
Tal vez es raro comparar las personas con drogas, pero
cuando de drogas es todo lo que sabes, es normal.
Jon sería metanfetamina, demasiado engreído, habla
demasiado, doloroso a veces. Real jodido dolor.
114
Dalton sería cocaína, alegre, amable, te hace querer
hacer más. Me gusta la cocaína.
Carter sería...
¿Qué sería Carter?
No creo que lo conozca lo suficiente para saber a cuál
fármaco se parece, pero durante unos dos minutos anoche
cuando pensaba que Sloan dijo su maldito nombre, Carter
fue una sobredosis de mierda.
Pero ella no dijo su nombre, ni siquiera ha hablado con
el chico por lo que yo sé y si es inteligente, eso significa
que nunca hablará con ella más allá de su introducción en
la cocina.
Pero pronto, no voy a tener que preocuparme por los
chicos estando alrededor, porque no va a vivir en esta casa
nunca más, va a estar en nuestra casa.
Mierda.
¡Joder!
Se suponía que debía comprar el maldito anillo hoy,
sabía que estaba olvidando algo.
Voy a mi armario para vestirme, debatiendo si saco el
Armani. Ya sabes, día especial y toda esa mierda. En su
lugar cierro un botón de arriba de la camisa azul oscuro que
sé que a ella le gusta y la combino con los pantalones.
Realmente no importa lo que yo escoja sacar del armario,
todo es jodidamente espectacular. Siempre me he vestido
para el nivel de respeto que quiero recibir.
Y no, mi maldito padre no me enseñó eso, él
probablemente hubiera llegado más lejos en el mundo
exterior si no se hubiese vestido como el jodido vago que
era.
Cuando llego a la parte inferior de las escaleras y miro
en la cocina, veo a Jon de pie en el fregadero, de espaldas a
mí, con una bolsa de hielo en el lado de su cabeza.
—¿Qué te pasó?
Se da la vuelta y todo el puto lado derecho de su cara
es de color negro y azul.
—Cristo, hombre. ¿Quién diablos te sacó la mierda de
nuevo?
115
Deja caer la bolsa de hielo en el fregadero. —Nadie
importante.
Entro en la cocina, su rostro es aún peor de cerca. Y si
cree que no me dirá quien lo jodió, está equivocado, si nos
perdió otro trabajo, el lado izquierdo de su cara se verá
mucho peor que el derecho. Agarro las llaves del mostrador
y le pregunto de nuevo. —¿Quién carajo te hizo eso, Jon?
Aparta su mandíbula y se va lejos de mí. —Un idiota
me atrapó con su novia anoche. Me tomó por sorpresa, se
ve peor de lo que es.
Idiota de mierda, me río. —No, estoy seguro de que se
ve tan mal como está. —camino a la despensa y compruebo
el abastecimiento de alcohol, está vacía, como de
costumbre. Golpeo la puerta de la despensa. —Estamos
celebrando esta noche. Necesito que abastezcas hoy, tengo
que hacer un mandado.
Asiente con la cabeza. —¿Ocasión especial?
—Sí, compromiso. Que sea elegante. Ninguna mierda
barata —me dirijo hacia la puerta principal y escucho la risa
de él. Cuando doy la vuelta, el hijo de puta sigue sonriendo.
—¿Algo gracioso? —pregunto, caminando de vuelta a
la cocina.
Niega con la cabeza. —¿Hay algo no gracioso sobre
que te casas, Asa?
Me río y luego cojo por el lado izquierdo de su cara.
Exceso de mierda.
116
Traducido por Lu
Corregido por Fany Ivashkov
Carter
Llego a mi carro en el estacionamiento. De algún
modo. Aprieto el volante y apoyo mi cabeza hacia atrás.
No tengo idea de dónde está la línea ahora, está
malditamente borrosa. Estoy tratando de hacer el trabajo
por el que estoy aquí, pero al mismo tiempo Sloan me hace
cuestionarme si es realmente la vida que quiero. No tengo
idea si estaba siendo Carter ahora o si estaba siendo
completamente Luke. Luke se está convirtiendo en Carter.
117
Estoy poniendo mucho de mí mismo en este trabajo,
pero no tengo idea cómo no ser yo cuando estoy con ella.
Todas las cosas que quiero decirle. Las cosas que desearía
hacerle. La verdad que desearía poder contarle.
Si le dijera la verdad sobre quién soy y la razón por la
que me encuentro aquí, estaría arriesgando todo. Mi vida.
La vida de Ryan. Posiblemente su vida. Mientras menos
sepa, mejor.
Presiono mi frente en el volante y trato de prever la
tormenta inevitable que está por llegar.
Quiero estar con ella. Quiero estar con ella siendo Luke.
Pero eso no puede pasar hasta que tengamos suficiente
para encerrar a Asa de una vez por todas. Y no seremos
capaces encerrarlo hasta que cometa un error. Está siendo
cuidadoso ahora mismo. Es más inteligente de lo que pensé
inicialmente.
Pero mientras más tiempo tardemos en llegar a donde
necesitamos estar en esta investigación, más peligro
correrá Sloan. Y sabiendo lo que ahora sé de Asa, dejarlo
sería lo peor que ella podría hacer. No hay forma de irse
pacíficamente. Le haría daño. Y no dudo que le haría daño a
su hermano también.
Está atrapada hasta que él ya no este, y para eso
podrían pasar meses.
Me recuesto en mi asiento y levanto mi teléfono. Como
si fuera una broma, tengo dos mensajes de Asa.
Asa: ¿Dónde estás?
Asa: Reúnete conmigo a medio día para almorzar.
En Peralta. Estoy malditamente hambriento.
Me quedo mirando los mensajes por varios segundos.
Esto es algo extraño en él. Él no manda mensajes de su
teléfono personal cuando es algo relacionado al trabajo, así
que... ¿literalmente solo quiere almorzar?
Yo: Estaré ahí en diez.
***
118
Doce minutos después estoy entrando al restaurante
en el que Asa está. Está mirando su teléfono cuando tomo
asiento.
—Hey, —dice, sin siquiera levantar la mirada. Termina
de escribir y deja a un lado su teléfono—. ¿Estás ocupado
esta noche? —pregunta.
Sacudo mi cabeza y levanto el menú. —Nope. ¿Por
qué?
Miro el menú, pero no tengo que hacer contacto visual
para ver que está sonriendo. Alcanza algo detrás de él y
coloca algo en la mesa. Bajo el menú y mis ojos van a parar
a una caja.
Una de joyería.
¿Qué mierda?
La abre y la sostiene para que la vea. Observo el anillo,
la idea hace que me pique la piel. ¿Le va a proponer
matrimonio?
Trato de no reírme. Está malditamente alucinando si
piensa que Sloan va a aceptar esto. Tampoco conoce a
Sloan como cree hacerlo, porque este anillo no es nada
como Sloan. Este anillo es llamativo y vistoso. Lo odiará
terriblemente.
—¿Le vas a proponer matrimonio? —Le doy de regreso
el anillo y levanto mi menú otra vez como si no estuviese
realmente interesado.
—No, eso ya lo hice. Esta noche es la celebración.
Mis ojos se alejan rápidamente del menú y van
directamente a los suyos. —¿Aceptó? —No tenía idea que
los asentimientos podían ser arrogantes hasta ahora. Me
fuerzo a sonreír—. Felicitaciones, hombre. Parece ser
alguien que vale la pena.
¿Por qué no me lo mencionó esta mañana?, ¿creyó que
me enojaría? Debería saber que entendería por qué aceptó.
No puede simplemente decirle no a Asa en la posición en la
que está. Aceptar es lo mejor que pudo hacer para su
seguridad.
Solo no sé por qué no me advirtió.
Pone la caja en el bolsillo de su chaqueta. —Es alguien
que vale la pena. Es heroína.
119
Levanto una ceja. —¿Heroína?
Pasa de mi pregunta y llama al mesero. —Quiero una
cerveza. Lo que sea que tengas. Y una hamburguesa de
queso, con todo.
El mesero me observa. —Lo mismo —digo.
Le alcanzamos los menú y siento mi teléfono vibrar en
mi bolsillo. Probablemente es Dalton. Le mandé un mensaje
cuando estaba en camino para contarle que almorzaría con
Asa. No tengo idea de la razón del almuerzo, pero quiero
asegurarme de que el equipo sepa donde estoy.
Especialmente luego de que Sloan dijera mi nombre en
sueños. Casi esperé que aceptar este almuerzo fuera una
misión suicida.
Tomo un trago de agua. —Así que, ¿cuándo es el gran
día?
Asa se encoje de hombros. —No tengo idea. Pronto.
Quiero sacarla de esa puta casa antes de que salga herida.
No confío en ninguna puta persona a su alrededor.
Qué considerado de él. Está un día atrasado, de hecho,
pero me hallo seguro que Jon no le dijo eso.
—Pensé que le gustaba estar ahí —miento—. ¿No
tienen algo como una relación abierta?, ¿cómo funciona
eso?
Asa entrecierra los ojos. —No, no tenemos una puta
relación abierta. ¿Por qué mierda piensas eso?
Me río y casualmente menciono las razones de por qué
alguien en mi posición debería pensar eso, aunque soy
mejor que eso. —¿Jess, la chica que follaste en tu habitación
la semana pasada?, ¿la chica en la piscina hace dos
noches?
Asa se ríe. —Tienes mucho que aprender de las
relaciones, Carter.
Me recuesto en mi asiento. Trato de mantener esta
conversación sin parecer muy interesado, pero quiero saber
cada detalle de por qué está haciendo que Sloan pierda su
tiempo.
—Quizás. Asumí que la mayoría de relaciones eran
entre dos personas, pero supongo estoy equivocado. Las
relaciones me confunden. Al igual que la suya.
—¿Al igual que la suya? —repite—. ¿Quién demonios
habla de esa manera?
120
Somos interrumpidos por el mesero que nos entrega
nuestras cervezas. Ambos tomamos las bebidas y luego él
hace su cerveza a un lado y se inclina, colocando su dedo
índice en la mesa. —Déjame enseñarte algunas cosas sobre
las relaciones, Carter. En caso de que alguna vez te
encuentres en una.
Esto debería ser interesante.
—¿Tu padre está vivo? —pregunta Asa.
—Nop. Murió cuando tenía dos años. —Esa es una
mentira. Murió hace tres años.
—Bueno ese es tu primer problema. Fuiste criado por
una mujer.
—¿Ese es un problema?
Asiente. —Aprendiste sobre la vida de una mujer.
Muchos hombres lo hacen, está bien. Pero eso es lo que
está mal de la mayoría de los hombres. Los hombres
necesitan aprender de los hombres. Nosotros trabajamos
diferente de lo que la sociedad les lleva a creer a las
mujeres.
No respondo. Espero que continúe su raro discurso de
"genialidad”.
—Los hombres no fueron diseñados por la naturaleza
para la monogamia. Está metido en nosotros para
reproducirnos. Para que la población siga creciendo. Somos
reproductores por defecto, y no importa lo que la sociedad
trate de forzarnos, seremos reproductores hasta que nos
matemos. Por eso es que estamos malditamente excitados
todo el tiempo.
Miro a mi izquierda, hacia dos mujeres mayores
quienes tienen la boca abierta al escuchar la definición de
la especie masculina según Asa.
—Las mujeres son las que dan a luz, —señalo—. ¿No
son consideradas reproductoras también?, ¿no estaría en
sus genes poblar el mundo?
Niega con la cabeza. —Ellas son criadoras. Es su tarea
mantener vivas a las especies. No crearlas. Además, las
mujeres no disfrutan tanto el sexo como los hombres.
Desearía estar grabando esto. —¿No lo hacen?
—Mierda, no. Ellas ansían el expresar pensamientos...
emociones... sentimientos. Quieren formar un vínculo... una
conexión que dure toda la vida. Por eso presionan por el
matrimonio, porque está en su naturaleza buscar un
protector. Un proveedor. Necesitan estabilidad, una casa, un
lugar en donde criar a sus hijos. Las mujeres no tienen
exigencias físicas como nosotros. Así que es justo que
creemos a las familias para las mujeres, pero también
necesitamos algo extra para cubrir nuestras urgencias
naturales. Cuando los hombres andan follando por ahí, es
diferente a cuando lo hacen las mujeres.
121
Asiento como si estuviese entendiendo su filosofía,
pero me hace sentir enfermo por Sloan. —Así que en tu
opinión, las mujeres no tienen una excusa biológica para
dormir con más de un hombre, ¿pero los hombres sí?
Asiente. —Exacto. Cuando un hombre engaña, es algo
físico solamente. Nos encontramos atraídos a las caderas
de una mujer, a sus piernas, a su trasero, a sus tetas. Todo
es sobre el acto sexual. Pene dentro, pene fuera. Cuando
una mujer engaña, es algo mental. Ellas se excitan por las
emociones. Por los sentimientos. Si una mujer folla a un
hombre, no es porque esté excitada. Es porque quiere que
él la ame. Por esa razón follo alrededor de Sloan. Y por esa
razón ella no tiene permitido follar con nadie más. Engañar
para un hombre es diferente que engañar para mujer, y eso
es un hecho, probado por la propia madre naturaleza.
Santa mierda. Gente como ésta realmente existe. Que
Dios nos ayude.
—¿Y Sloan se encuentra de acuerdo con esto?
Asa se ríe. —Ese es el asunto, Carter. Las mujeres no lo
entienden porque no están hechas como nosotros. Esa es la
razón por la que los hombres tienen la gran habilidad de
mentir muy bien.
Sonrío, cuando todo lo que en realidad quiero hacer es
alcanzarlo a través de la mesa y acabar con su habilidad de
reproducirse, acabar con su habilidad de crear vida y que
salgan como él.
—¿Y qué papel juegan las amantes en esto? —
pregunto
Da una sonrisa de lado. —Eso es por eso que Dios creó
a las putas, Carter.
Fuerzo una sonrisa. Está en lo cierto sobre una cosa.
Definitivamente puedo mentir bien. —Así que las putas son
para la naturaleza y las esposas para la crianza — digo.
Asa sonríe orgullosamente, como si de verdad me
hubiese enseñado algo. Levanta su cerveza. —Salud por
eso —dice. Chocamos nuestras cervezas y toma un trago—.
Mi padre solía decir algo similar a eso.
—¿Todavía vive?
Asa asiente, pero noto que tensa su mandíbula. —Sí.
En algún lugar.
Nuestra comida llega, pero no estoy seguro si tengo
ganas de comer después de esa charla retorcida sobre
Darwinismo.
122
Definitivamente no tengo ganas de comer ahora que
veré a Sloan esta noche. En su puta fiesta de compromiso.
—Deberías hacer un brindis hoy.
Pauso a la mitad de una mordida. —¿Perdón?
Asa toma un trago de su cerveza. —Esta noche —dice,
dejando la botella en la mesa—. En la fiesta. Deberías hacer
un brindis luego de que anuncie el compromiso. Puedes unir
dos oraciones mejor que cualquier idiota que esté ahí.
Hazme lucir bien. Sloan se tragará esa mierda.
Me obligo a tragar la comida. —Será un honor.
Hijo de puta.
Traducido por Lu
Corregido por Fany Ivashkov
Sloan
Pierdo el tiempo tanto como pueda antes de volver a
casa todos los días. Cuanto menos estoy aquí, mejor.
Después de que las clases se terminaron por hoy, fui al
gimnasio, luego a la biblioteca.
Eran más de las siete cuando finalmente entré por la
puerta delantera. Jon estaba sentado en el sofá, mirando
hacia mí.
Corrí a la escalera y subí a mi habitación lo más rápido
que pude, pero no antes de darme cuenta de su rostro. No
sé lo que sucedió después de que me alejé de él y Carter
anoche, pero es evidente Carter no había terminado con él,
debido a que ambos lados de la cara son de color negro y
azul ahora.
123
Me aseguro y cierro la puerta de mi dormitorio. No sé si
Asa esta aquí o no, pero nunca voy a arriesgarme a estar a
solas con Jon de nuevo.
En cuanto estoy segura en la habitación, tiro mi
mochila en el suelo. Mis ojos al instante caen sobre la
cómoda. Específicamente en la caja de joyería en el
tocador.
Me compró un anillo. Él hace promesas casi a diario y
nunca las mantiene. La única vez que quiero que se olvide
es la única vez que realmente recuerda.
Sólo mi suerte.
Me acerco a la cómoda y abro la caja. Ni siquiera lo
tomo; Sólo lo empujo con los dedos, en realidad no
queriendo verlo.
Inmediatamente me estremezco. Por supuesto que me
compraría éste; fue probablemente el más grande de la
joyería. Tres enormes diamantes constituyen la mayor parte
del anillo de platino, cada diamante recubierto por otros
más pequeños.
Es enserio feo como la mierda. ¿Realmente voy a tener
que usar esta cosa?
No hay escondite para esto. Sabía que debería haberle
dicho a Carter hoy. No sabía cómo decirle al chico por el
que estoy desarrollando sentimientos que acabo de
comprometerme con otra persona. Con alguien que detesta.
Incluso si ese compromiso significa muy poco para mí.
Oigo la risa afuera, así que hago mi camino a la
ventana de la habitación. Hay refrigeradores establecidos
en todas partes y Dalton se está colocando en la parrilla,
cocinando hamburguesas. Varias personas están
descansando y se colocan alrededor. Tal vez veinte. Asa
debe haber calentado la piscina. Es como 65 grados fuera y
el agua sería demasiado frío para nadar, pero hay unas
pocas personas en la piscina ya.
Asa sólo calienta la piscina para las fiestas grandes.
Mierda.
124
Me giro con en el golpe en la puerta de la habitación.
—¡Sloan!
Voy corriendo a la puerta y la desbloqueo, dejando
entrar a Asa. Sonríe incluso antes de que haga contacto
visual conmigo. —Hey, futura esposa.
Es curioso cómo lo que él considera una expresión de
cariño puede sentirse como un insulto para mí.
—Hey... futuro marido.
Envuelve su brazo alrededor de mí y me besa el cuello.
—Espero que tuvieras una gran cantidad de sueño la noche
anterior, porque que no estás recibiendo algo esta noche. —
Sus labios se arrastran hasta mi cuello y paran en la
esquina de mi boca—. ¿Quieres tu anillo ahora o más tarde?
No alcanzo a decirle que ya lo vi, y que el anillo
simplemente sirve como una prueba más de que no me
conoce en absoluto. Le digo que lo quiero ahora, porque si
digo más tarde, eso significa que va a hacer una gran
producción de ello. Esa es la última cosa que quiero.
Se acerca a la cómoda y agarra la caja. Me la ofrece,
pero luego la tira hacia atrás. —Espera. Tengo que hacer
esto bien.
Se pone en una rodilla y levanta la caja, presentando el
anillo para mí. — ¿Me harías el honor de convertirte en la
señora de Asa Jackson?
¿Seriamente? Esta tiene que ser la peor propuesta en
la historia. Si no se cuenta la que hizo esta mañana, justo
después de que él tenía su mano alrededor de mi garganta.
—Ya te dije que sí, tonto —digo.
Él sonríe y desliza el anillo en mi dedo. Lo miro,
sosteniéndolo contra la luz. No sabía que el infierno tenía
tanto brillo.
Asa se pone de pie y camina hacia el armario. Se quita
la camisa azul que lleva puesta y comienza a elegir una
diferente. —Debemos coincidir esta noche —dice—. Camisa
Negra, vestido negro. —Saca una camisa y luego lanza un
vestido en mi dirección. Lo agarro—. Voy a estar tan
aliviado cuando tengamos nuestro propio lugar pronto.
Armarios separados.
Mis manos se empuñan alrededor del vestido. —
¿Nuestro propio lugar?
Él ríe. —¿No crees que me voy a casar contigo y
mantenerte en esta casa, ¿verdad?
—¿Mantenerme?
125
Tira de la camisa de color negro sobre su cabeza.
Empieza a reírse con sí mismo mientras la abotona. —
Almorcé con Carter hoy —dice casualmente, sentado en la
cama.
¿Almuerzo? ¿Qué? Nuestra clase juntos terminó a la
hora del almuerzo. Carter dejó la clase después de hacerme
sentir las cosas que sentía, y luego se dirigió directamente
al almuerzo con Asa?
¿Por qué?
Me siento en el extremo opuesto de la cama e intento
sonar desinteresada. —¿Oh si?
Asa comienza a tirar en un par de calcetines. —Él no es
tan malo. Me agrada. Incluso podría pedirle que sea un
padrino de nuestra boda.
¿Ya está planificando la boda?
Asa se desliza en los zapatos y se pone de pie, girando
hacia el espejo. Se pasa las manos por el cabello. —¿Has
pensado a quien le vas a pedir que sean tus damas de
honor? ¿En realidad, no tienes amigos, ¿verdad?
Lo haces un poco difícil para que tenga amigos, Asa.
—Nos acabamos de comprometer esta mañana —digo
—. Luego tuve clase todo el día. En realidad no he tenido
tiempo de pensar en los detalles de una boda.
—Puedes pedirle a Jess ser una dama de honor —dice.
Asiento con la cabeza, pero internamente me río. Jess
me odia. No sé por qué, pero la chica no ha mirado a mi
dirección en seis meses, no importa lo mucho que trate de
acercarme.
—Sí —digo—. Podría decirle a Jess.
Asa se abre la puerta de la habitación y alcanza el
vestido todavía en puño firmemente en mis manos. —Toma
una ducha y prepárate. Te quiero esta noche emperifollada
para el gran anuncio.
La puerta se cierra detrás de él. Miro hacia abajo en el
vestido. Miro mi anillo.
Este agujero que estoy cavando para mí es cada vez
más y más profundo. Si no encuentro la manera de salir de
el, Asa lo va a llenar con cemento.
126
***
A Asa le gusta mi pelo mejor cuando esta liso. Sé esto,
porque ha habido un par de veces que me he puesto un
poco de rizos en él y me ha pedido rehacerlo. La primera
vez fue justo después de que empezamos a salir, cuando
me estaba presentando a Jon y Jess por primera vez. Y una
vez en nuestro primer aniversario, cuando fuimos a cenar a
un restaurante que reserve yo misma. La cena de
aniversario que tuve que recordarle cerca de tres veces.
Dijo que su madre tenía el pelo rizado y que prefiere
para mí que lo use
liso.
No sé nada acerca de su familia, aparte de que no
tiene una. Y que una frase sobre el cabello de su madre es
la única vez que la mencionó en los años que le conozco.
Sin embargo... aquí estoy, de pie delante del espejo
con el rizador, añadiendo rizos a mi cabello. Simplemente
porque sé que a Carter le gustan. Lo atrapo mirando a mi
pelo a veces cuando pongo rizos en él. Al igual que deseo
que él podría tocar-deslizar toda la mano por mi pelo y tirar
de mi cara a la suya. Y a pesar de que va a estar en el
extremo opuesto de la habitación, sin ni siquiera mirar en
mi dirección esta noche, rizo el cabello. Para él.
No para mí prometido.
La música es fuerte, la casa está llena de gente, y he
estado en mi cuarto de baño durante una hora y media
preparándome. Por supuesto, una hora de esas la pase
probablemente mirándome en el espejo, preguntándome
cómo demonios me puse en este punto de la vida. Pero
tengo que dejar de pensar en todas las malas decisiones
que he tomado y averiguar cómo hacer mejores.
Voy a ir a ver a mi hermano el domingo. Ahora que su
cuidado es de pago privado, ya no me encuentro con la
trabajadora social para firmar sus formas anuales. Pero creo
que voy a hacer una cita con ella mientras estoy allí el
domingo. Quiero averiguar qué puedo hacer para obtener
sus beneficios de vuelta sin que Asa se entere.
Alguien toca a la puerta del baño, así que dejó el
rizador y lo apago. La abro para encontrar a Asa agarrando
del marco de la puerta. Sus ojos corren a lo largo de mí y
luego vuelven a subir. —Santa mierda —dice, dando un
paso dentro del baño. Envuelve su brazo alrededor de mi
cintura y la otra mano cae a mi muslo, arrastrando mi
vestido hacia arriba con los dedos—. Estaba pensando en
esperar hasta que te tenga en la cama esta noche, pero no
estoy seguro de si puedo.
127
Su aliento huele a whisky. Dudo que sean incluso las
nueve todavía y está a medio camino de estar en estado de
coma ya.
Empujo contra su pecho. —Bueno, tienes que esperar.
Acabo de terminar de arreglarme. Me gustaría ser capaz de
torturarte con este atuendo durante unas horas, por lo
menos.
Se queja y me empuja sobre el mostrador,
presionándose entre mis piernas. —Sloan, ¿Cómo puede un
hombre tener tanta puta suerte?
Cierro los ojos mientras él besa mi hombro. ¿Cómo
puede una chica tener tan mala suerte?
Agarra mi cintura y me quita de la encimera. No me
pone sobre mis pies, sin embargo. Me recoge en sus brazos
y me veo obligada a agarrarlo por el cuello para no perder
el equilibrio. Me lleva fuera del baño y baja las escaleras.
Antes de llegar a la parte inferior, se detiene y me pone de
pie. —Espera aquí — dice—, desapareciendo por el resto de
los pasos y en la cocina.
Miro alrededor de la sala de estar a todas las personas.
Así que mucha gente de mierda. Mis ojos atrapan la mirada
de Jess y yo sonrío. Ella mira hacia otro lado, pero estoy casi
segura de que ella se encoge antes de hacerlo.
No tengo idea de lo que he hecho con ella ni por qué
me odia tanto. Pero, sinceramente, estoy acostumbrada a
que le gente me trate como ella me trata. Dejé de sentirme
mal sobre ello antes incluso de llegar a la escuela
secundaria.
Llevar los dedos de la mano derecha a mi izquierda y
retuerzo el anillo alrededor con nerviosismo. Creo que el
único aspecto positivo de este anillo es que es tan grande
que es probable que podría usarlo en defensa propia. Podría
ser útil si me encuentro a solas con Jon de nuevo.
Puedo sentir el arrastre de ansiedad en mi estómago
antes de que incluso lo note mirando.
Carter está en el otro lado de la sala de estar. Está
apoyado contra la pared, al lado de Dalton. Sus brazos se
pliegan juntos y fiel a su palabra, no me está mirando.
Técnicamente. Está mirando mi mano.
Dejo de torcer el anillo, y cuando lo hago, sus ojos
suben ligeramente a los míos. Sus ojos se estrechan, con la
mandíbula apretada. Dalton está de pie junto a él, riendo y
hablando como si Carter estuviera completamente
comprometido con todo lo que está diciendo. Pero al igual
que Carter dijo anteriormente, no puede ver nada más, sólo
me ve. Su expresión no vacila. Incluso cuando Asa vuelve
con dos copas de champán y fuerza de una de ellas en mis
manos, Carter sigue sin apartar la mirada. Es casi como si
estuviera torturándose a propósito.
128
Trato de ahorrarle un poco de dolor y miro hacia otro
lado en primer lugar. Probablemente no ayuda que mire
hacia Asa. Todavía puedo sentir los ojos de Carter en mí
cuando Asa levanta su copa.
¡Hijos de puta! —grita—. ¡Apaguen la música!
Unos segundos más tarde, la música se corta. Todo el
mundo en la sala se vuelve hacia nosotros y de repente
quiero correr escaleras arriba y ocultarme. Me esfuerzo para
no mirar a Carter.
Media vez Asa tiene la atención de todos, dice—: La
mayoría de ustedes ya saben, porque no he mantenido mi
puta boca cerrada ya que ella dijo que sí. —Levanta mi
mano—. ¡Pero ella dijo que sí!
Aplausos y felicitaciones colectivas vienen de la
habitación, pero rápidamente se reducen cuando se hace
evidente que Asa no ha terminado de hablar.
—He amado a esta chica desde hace mucho tiempo —
dice—. Ella es mi puto mundo. Así que ya era hora de
hacerlo oficial. —Me sonríe y yo estaría mintiendo si dijera
que no hay algo dentro de mí que siente algo por él, incluso
si es sólo simpatía en este momento. En algún lugar en el
fondo, sé que es de la forma que es por la mano con la que
fue tratado cuando niño. Una parte de mí no lo puede
culpar por eso. Pero sólo porque una gran parte de su
comportamiento, probablemente, puede ser excusado por
las terribles personas a su alrededor cuando niño, no quiere
decir que estoy obligada a someterme a una vida de
infelicidad simplemente porque me ama.
Porque él me quiere. Él me puede amar con su propia
versión retorcida de amor, pero él me quiere. Eso es obvio.
Asa señala al otro lado de la habitación. —¡Carter! ¡Mi
hombre! Ayudarnos a celebrar esta ocasión monumental
con un brindis!
Cierro mis ojos. ¿Por qué está metiendo a Carter en
esto? No puedo mirar. No puedo.
129
—¡Que alguien traiga a ese cabrón de una copa de
champán! —grita Asa.
Abro los ojos y poco a poco los arrastro a través de la
habitación hacia Carter, que todavía tiene la misma
expresión en su rostro. Sólo que esta vez, le están
entregado una copa de champán.
Y una silla para estar de pie.
Maldita mi vida.
Asa me tira contra él y besa a un lado de mi cabeza, ya
que ambos miramos a Carter parado en la silla. La
habitación está muy tranquila. Él está al mando de la
habitación de una manera que ni siquiera Asa pudo, y
Carter ni siquiera ha dicho una palabra todavía. Se siente
como si todos ellos se preocupan más por lo que Carter
tiene que decir que por lo que Asa tenía que decir.
Algo que espero Asa no se dé cuenta.
Carter no se fija en mí. Hace un guiño hacia Asa y trae
su copa de champán a su boca. Él baja todo el vaso de un
trago antes de que incluso haga el brindis. Cuando el vaso
está vacío, lo sostiene hacia Dalton, que está sosteniendo la
botella de champán. Se la vuelve a llenar y luego Carter la
tira hacia su pecho y mira directamente a Asa. Puedo verlo
apagar una rápida respiración reprimida, justo antes de que
comience a hablar.
—Es difícil de creer que hemos llegado a la edad de
compromisos. Los matrimonios. Creación de familias. Pero
es aún más difícil creer que Asa Jackson es el que nos
superando a todos.
Unas risas estallan alrededor de la habitación.
—Nunca me he visto como el tipo de persona que se
establecería. Pero después de pasar tiempo con Asa y
conocerlo mejor observando personalmente lo mucho que
valora su relación con Sloan, puede haber simplemente
cambiado de opinión. Porque si él puede terminar con una
chica tan hermosa como ella, entonces tal vez no es
demasiado tarde para que el resto de nosotros.
La gente comienza a elevar sus copas, pero Carter
hace ondas con una mano en el aire para callarlos. Puedo
sentir Asa tensarse a mi lado, pero he estado tensa desde
que Carter comenzó a hablar.
130
—No he terminado —dice Carter, sus ojos vagando sobre la
multitud—.
Asa Jackson merece un brindis más largo que eso, hijos de
puta impacientes.
Más risas.
Carter se toma su segunda copa de champán y luego
espera a Dalton para volver a llenarla por tercera vez. Mi
pulso se acelera con tanta fuerza, que estoy orando para
que Asa no agarre mi muñeca y lo sienta.
—Mientras que Sloan es muy, muy bonita —dice
Carter, asegurándose de no mirarme—. Las apariencias
tienen una mierda que ver con el amor. El amor no se
encuentra en la atracción que tienes sobre alguien. El amor
no se encuentra en la risa que compartes. El amor no se
encuentra incluso en todas las cosas que tienen en común.
El amor no es, de ninguna manera, aspecto o forma,
establecida ni se encuentra en la abundancia de la felicidad
que une a dos personas. —Él baja su tercera copa de
champán y con la misma rutina, Dalton llena el vaso de
Carter por cuarta vez. Tomo un sorbo de mi propio vaso
ahora que mi boca y la garganta se han secado totalmente.
—Amor —dice Carter, con la voz un poco más
arrastrada y un poco más fuerte—. El amor no se
encuentra. El amor te encuentra.
Los ojos de Carter se mueven a través de la habitación
hasta que se establecen en los míos. —El amor te
encuentra en el perdón en el extremo final de una pelea. El
amor te encuentra en la empatía que sientes por otra
persona. El amor te encuentra en el abrazo que sigue a una
tragedia. El amor te encuentra en la celebración después de
la conquista de una enfermedad. El amor te encuentra en la
devastación después de la rendición de una enfermedad.
Carter levanta su copa. —Por Asa y Sloan. Que el amor
los encuentre en cada tragedia que enfrenten.
La sala estalla en aplausos.
Mi corazón estalla en mi pecho.
La boca de Asa encuentra la mía y me besa, y luego se
ha ido. Desapareció en la multitud de personas que claman
dándole palmaditas en la espalda, felicitarle e inflar su ego.
Me quedo de pie en la escalera, mirando al chico que
todavía está de pie sobre su silla, mirando hacia mí.
Se queda durante varios segundos y no puede mirar
hacia otro lado. Entonces él se toma su cuarta copa de
champán, limpia su boca y baja de la silla, desapareciendo
entre la multitud.
131
Pongo mi mano en el estómago y libero todo el aliento
que he estado aguantando desde que comenzó su discurso.
El amor te encuentra en las tragedias.
Eso es sin duda donde me encontró Carter. En medio
de una serie de tragedias...
Mis ojos escanean la multitud hasta que diviso a Asa en
el otro lado de la habitación, mirando directamente hacia
mí. La sospecha ha sustituido a la sonrisa que ha estado
colocada en su cara toda la tarde. Sus ojos se centran en
los míos con la misma intensidad con la que los míos
estaban enfocados en los de Carter.
Ni siquiera puedo encontrar la fuerza para una sonrisa
falsa.
Asa se toma un chupito y golpea sobre la mesa junto a
él. Kevin lo vuelve a llenar y él lo toma de una. Luego otro.
Su mirada ni una sola vez titubea de la mía.
Asa
—Otro.
—Esos son cinco ya, Asa —dice Kevin—. Son a penas
las nueve. Estarás fuera ya para las diez si sigues así.
Saco mis ojos de Sloan y le lanzo una mirada feroz a
Kevin. La reconoce, vierte el sexto trago y lo bajo. Cuando
miro otra vez a las escaleras, se ha ido.
132
Miro alrededor de la habitación, pero no la veo.
Inmediatamente paso a través de la multitud y hago mi
camino escaleras arriba, hacia nuestra habitación.
Cuando abro la puerta, la encuentro sentada en la
cama, mirándose las manos. Levanta la mirada hacia mí, y
sonríe, pero parece forzada. Luce forzada mucho
últimamente.
—¿Por qué te encuentras aquí? —le pregunto.
Se encoge de hombros. —Sabes que no me gustan las
fiestas.
Le solían gustar. Justo como solía dormir desnuda. Boca
abajo.
Doy dos pasos hacia ella hasta que me encuentro
frente a ella, con la mirada baja hacia ella. —¿Qué pensaste
del brindis de Carter?
Se lame los labios y se encoge de hombros otra vez. —
Fue un poco difícil de entender. Un poco confuso, en
realidad.
Asiento, observando su reacción cuidadosamente. —
¿Lo fue? ¿Esa es la razón de por qué te quedaste mirándolo
después de que me fui?
Tilda su cabeza un poco, un movimiento que hacen las
personas cuando se hallan confundidas. O tal vez es un
movimiento que hacen las personas cuando pretenden
encontrarse confundidas.
La única cosa de Sloan que no me gusta es que es
inteligente. Mucho más inteligente que otras chicas.
Incluso más inteligente que muchos de los hombres que
conozco. Quizá sea incluso una buena mentirosa, pero aún
no la he atrapado con una. Bajo mi mano al lado de su
rostro y llevo su mirada hacia la mía. —Ya te he preguntado
esto una vez. Esta es la última vez, Sloan.
Si no la conociera, diría que tiembla. Aunque podrían
ser los seis tragos deslizándose por mi torrente sanguíneo.
Paso mis dedos por su pómulo. Me detengo en sus labios y
luego los trazo lentamente. —¿Quieres follarlo?
Su cuello se pone rígido y se aleja. —Asa, no seas
ridículo —dice, haciendo a un lado mi pregunta.
Niego con la cabeza. —No soy estúpido, Sloan, así que
no me trates como si lo fuera. Vi la forma en que lo mirabas
abajo. Y todavía no me encuentro convencido de que no fue
su nombre el que gemías en tus sueños anoche. Así que
dime… ¿quieres follarlo? ¿Piensas en su boca en ti?
133
Niega. —No hagas esto otra vez, Asa. Estás borracho.
Te vuelve paranoico. —Se pone de pie cara a cara conmigo
y mi mano se deslizo a su cintura. Me mira con los ojos
apagados—. No me importa Carter. Ni siquiera lo conozco.
No tengo idea de por qué sigues trayéndolo a colación,
pero si te molesta demasiado, despídelo. No le permitas
que entre de nuevo a nuestra casa. No me podría importar
menos, Asa, y si te hallas tan amenazado por él, haz algo al
respecto. Si quisiera a alguien más, no llevaría este anillo.
Levanta su mano izquierda y sonríe. —Por cierto, es
hermoso —dice, admirando el anillo—. Me encontraba un
poco, sin habla, antes, por lo que me olvidé de decirte lo
perfecto que es.
O me hallo jodidamente delirante o ella es la mejor
maldita mentirosa que he conocido. Me veo forzado a elegir
entre uno de las dos, prefiero la primera.
Envuelvo mis brazos en su cintura. —Ven abajo —le
digo—. Quiero mis ojos en ti toda la noche.
Me da un beso en la mejilla. —Lo haré en media hora.
Quiero mirar mi anillo por un poco más antes de que todas
las chicas abajo traten de probárselo. —Gira el anillo en su
dedo, admirándolo de nuevo.
Chicas. Son tan fáciles de complacer. Debería empezar
a comprarle más jodidas joyas.
La suelto y me dirijo a la puerta. —No esperes mucho,
tienes muchos tragos con los que ponerte al día. —Abro la
puerta para salir, pero me detengo cuando llama mi
nombre. Me giro y se halla sentada de regreso en la cama.
—Te amo —dice, sus dulces labios envolviéndose
alrededor de las palabras. Me hace doler por estar dentro
de ella.
Lo haré. Luego.
—Sé que lo haces, bebé. Serías estúpida de no hacerlo.
Cierro la puerta y bajo las escaleras. Probablemente no
debí decirle eso, pero sigo un poco amargado por la forma
en que me hizo sentir cuando la atrapé mirando a Carter.
Cuando cruzo la habitación, Kevin se halla de pie en la
mesa con todo el licor. Le tomo un trago de las manos. —
Uno más —digo, apuntando a la botella y tragando el que
tengo en mi mano. Necesito cerca del doble de lo que
aproximadamente he tomado para olvidarme de la manera
en que mi sangre hierve ante el pensamiento de Carter y
Sloan.
134
Hablando de Carter…
Lo atrapo con el rabillo del ojo justo cuando se inclina a
susurrarle algo a una pequeña morena. Ella se ríe y lo
golpea en el pecho. Mis ojos siguen sus manos y se hallan
sujetando su cintura, presionándola contra la pared detrás
de ella.
Sloan tiene razón. Soy paranoico. Si algo estuviera
pasando entre Carter y Sloan, estaría mirándome fijamente
o buscándola. No pasando su lengua por el cuello de otra
mujer como lo hace ahora mismo.
Bien por él. Creo que es la primera vez que lo veo
soltarse de esa manera. Debió ser la mitad de la botella de
champán que se bebió durante el brindis.
Tomo otro trago y paso junto a ellos haciendo mi
camino hacia la puerta trasera. Golpeé a Carter en la
espalda, pero creo que no lo toca. Ahora la pierna de la
chica se encuentra envuelta alrededor de su cintura. Tiene
una jodidas piernas bonitas.
Bastardo suertudo.
Paso mis dedos ligeramente por una de sus piernas
mientras paso junto a ellos. Carter aún tiene su boca
enterrada en su cuello, pero la chica hace contacto visual
conmigo cuando me siente tocándola. Le guiño el ojo y
luego camino hacia la puerta trasera.
Le doy cinco minutos antes de que venga con una
excusa para seguirme afuera. Debería sentirme mal por
esto —por robar a la chica de Carter justo en sus narices.
135
Pero el hijo de puta se ha metido en mi cabeza más
que suficiente en las pasadas veinticuatro horas. En lo que
a Sloan se trata. En todo caso, se merece esto.
Traducido por Vane v
Corregido por Lu
Carter
—¿Se ha ido? —le susurro al oído.
Tillie asiente y desenvuelve sus piernas de alrededor
de mi cintura—. Sí — dice ella, secándose el cuello—. Puedo
entender que tenías que hacerlo convincente pero por
favor, no vuelvas a poner tu lengua en mi otra vez. Asco.
Me río. Ella se alisa el cabello corriendo sus dedos a
través de él—. Ahora desaparece. Tengo trabajo que hacer.
Esto podría incluso ser más fácil de lo que pensaba —
Golpea su mano en mi pecho y me empuja a un lado,
saliendo por la puerta de atrás en busca de su nuevo
proyecto. Asa.
136
Tille nos ha ayudado a salir con un par de trabajos en
los que he trabajado antes, pero ella es por lo general la
compañera de Dalton. Supuse que tenerla aquí esta noche
no sólo sería muy útil para mi propio bien, sino para la
investigación también. Si alguien podía tener los ojos de
Asa fuera de Sloan por cualquier cantidad de tiempo, esa
sería Tillie. No sólo por la forma en que luce, sino que es
como un camaleón. Puede llegar a ser quien quiera necesite
ser con el fin de abrirse camino en la psique de un hombre,
y Asa Jackson es el siguiente en su lista.
Cuando desaparece afuera, doy un vistazo alrededor
de la habitación para asegurarme de que nadie me está
prestando atención. Cuando estoy seguro, voy directo a la
escalera.
Por supuesto, escabullirme a la habitación de Sloan no
es la razón por la que Tillie está aquí. De hecho, Dalton me
ordenó permanecer lejos de Sloan esta noche y esperar
hasta el domingo para darle alguna atención—cuando Asa
esté muy lejos de los dos.
Afortunadamente, Dalton se encuentra fuera. Igual que
Asa.
Y ahora, también lo está Tillie. Tengo al menos una
ventana de diez minutos para comprobar a Sloan.
Probablemente está confundida por el brindis que di
abajo. Infiernos, todavía estoy confundido en cuanto a por
qué Asa me pidió que lo hiciera en el primer lugar. O bien
está empezando a confiar en mí, o es un tipo de situación
de mantener a tus enemigos más cerca.
No pierdo el tiempo tocando cuando llego a su
dormitorio. Abro la puerta y la cierro con la misma rapidez.
Entonces la bloqueo por si acaso. Ella está sentada en la
cama y en cuanto levanta la vista y se da cuenta de que
soy yo, se pone de pie. —Carter —dice, secándose una
lágrima—. No deberías estar aquí.
Dios, se ve hermosa. Estaba tan enfermo del estómago
cuando vi a Asa llevándola por las escaleras temprano, me
negaba a permitirme tomar todo por completo. La forma en
que sus rizos oscuros caen en cascada sobre sus hombros
desnudos, la forma en que su vestido abraza su cuerpo
igual que yo deseo estar haciendo en este momento.
Mierda. Sabía que tenía que bajar la mitad de una botella
de champán con el fin de pasar a través del brindis antes,
pero está empezando a golpearme ahora.
137
Camino a la ventana pasándola sin tocarla de alguna
manera. Me paro a un lado de ella y miro hacia el patio
trasero. Asa está en una tumbona de la piscina, Tillie está
sentada en la silla junto a la suya. Ella está inclinándose
hacia adelante, absorbiéndolo en una conversación. Sus
manos se relajaron detrás de su cabeza e incluso desde
aquí puedo decir que está mirando a sus pechos.
Dalton está hablando con Jon en el otro lado de la
piscina.
Echo un vistazo hacia atrás a Sloan y está de pie detrás
de mí, sacudiendo la cabeza. —¿Por qué estás aquí? Él ya
está desconfiado, Carter. ¿Estás loco?
Asiento. —Aparentemente.
Ella se abraza con nerviosismo, mirando hacia mí. Mi
corazón se siente como si estuviera a punto de romper a
través de mi pecho. Hace eso a veces cuando hago cosas
estúpidas como esta.
—¿Quieres que me vaya? —le pregunto.
Ella tira de su labio inferior y mastica en él durante un
segundo. —Todavía no —susurra.
Llego a ella y saco su brazo izquierdo fuera de su
pecho. Deslizo mis dedos alrededor de su anillo. —No puedo
hacer esto mientras estás usando este anillo —Deslizo el
anillo de su mano y lo tiro en la cama.
—¿Hacer qué? —susurra, mirándome con una cantidad
considerable de anticipación.
Cierro la brecha entre nosotros. —Besarte —Levanto
mis manos a su cara, lentamente deslizándolas a través de
su cabello a la altura de la nuca—. Voy a besarte hasta que
esté sobrio o nos atrapen. Lo que ocurra primero.
Su pecho se levanta con su jadeo. —Apúrate —dice
ella, sin aliento.
Apurarme es lo último que voy a hacer cuando se trata
de ella.
138
Inclino mi cabeza, sintiendo sus puños alrededor de la
parte delantera de mi camisa. Apenas toco mis labios con
los labios, desvaneciendo mi boca contra la de ella. Los dos
liberamos respiraciones temblorosas al segundo que
hacemos contacto—alientos que hemos guardado desde
ese primer día que nos vimos en la clase.
Está ahora de puntillas, necesitando que la bese
completamente, que le dé finalmente lo que ambos
queremos. En su lugar, me tiro hacia atrás y miro abajo
hacia ella. Cuando se da cuenta de que estoy haciendo
exactamente lo contrario de lo que quiere, abre los ojos.
Miro hacia abajo a su boca, con ganas de saborearla un
segundo más antes de devorarla. Muevo mi mano derecha
de nuevo a su mejilla, frotando lentamente la yema del
pulgar por su labio inferior.
—¿Que te está tomando tanto tiempo? —susurra.
Fijo la mirada en su boca mientras trazo mi pulgar
sobre su labio superior. —Me preocupa que una vez que
empecemos, no vamos a ser capaces de parar.
Desliza sus manos por mi cuello, enviando escalofríos
por mi espalda. — Creo que deberías haber pensado a
través de eso antes de entrar en mi habitación. Es un poco
demasiado tarde para cambiar de opinión ahora.
Asiento, tirando de ella hacia mí. Envuelvo una mano
alrededor de su espalda y mantengo la otra envuelta en su
cabello. —Sí. Definitivamente demasiado tarde —Presiono
mis labios a los de ella y mi pulso empieza a enloquecer
debajo de mi piel. Sus labios se abren para hacer espacio
para mi lengua y cuando finalmente la pruebo, ella es tan
malditamente dulce, gimo.
Su boca es cálida, sus labios son fríos y la forma en que
me devuelve el beso hace que la habitación parezca más
caliente. Trato de tirar de ella más cerca, para darle un beso
más profundo, pero no es suficiente. Estamos agarrándonos
el uno al otro, tratando de obtener más de este beso de lo
que es permitido. Sin embargo, sus labios, sus jadeos, sus
gemidos... no puedo parar.
No puedo parar.
Terminamos con su espalda contra una pared y mis
manos al lado de su cabeza. Nuestro beso se ralentiza,
acelera, ralentiza de nuevo.
Paramos.
139
Estamos prácticamente jadeando mientras miro hacia
ella. Está mirándome con la expresión más trágica. La beso
suavemente en los labios, y luego en la mejilla. Empujo
hacia atrás y presiono mi frente con la suya mientras
recuperamos nuestro aliento.
—Debería volver a casa —susurro—. Tengo que irme
antes de que mi estupidez consiga hacer que te maten.
Asiente con la cabeza y luego agarra
desesperadamente mis brazos—. Llévame contigo.
No me muevo.
—Por favor —dice, con los ojos llenos de lágrimas—.
Vámonos. Ahora, antes de que cambie de opinión. Quiero
salir de aquí y no quiero volver nunca.
Mierda.
¿Está realmente está diciendo esto?
—Por favor, Carter —Sus palabras son desesperadas—.
Podemos dar de baja a mi hermano para que Asa no lo use
en mi contra. Y donde sea que terminemos, voy a encontrar
una manera de tenerlo de vuelta en los cuidados que
necesita. Solo vámonos.
Mi corazón está desinflado, al igual que su esperanza
está a punto de hacerlo. Si supiera lo mucho que me
gustaría poder hacer eso. Empiezo a negar con la cabeza y
ella mueve sus manos de mis brazos a mis mejillas. Una
enorme lágrima se derrama fuera de su ojo. —Carter, por
favor. No le debes nada. Puedes salirte. Ambos podemos.
Justo ahora.
Aprieto los ojos cerrados y ruedo mi frente a un lado de
su cabeza. Mis labios están directamente sobre su oreja
cuando le susurro. —No es tan fácil, Sloan.
Si todo dependiera de Luke y Carter no tuviese que
existir, estaríamos a mitad de camino del estado ya. Pero si
me la llevo esta noche... si solo escapamos lejos y
abandono a Ryan en el medio de todo esto... pondría en
peligro toda la investigación. Haría a Asa aún más peligroso.
Y estaría defraudando una a maldita gran cantidad de
personas, por no hablar de renunciar a toda mi carrera. Ni
siquiera tendría una manera de apoyarla.
—Quiero sacarte de aquí, Sloan —susurro—. Solo no me
puedo ir todavía.
140
No puedo explicarte por qué y no sé cuándo pueda, pero lo
haré. Lo prometo.
Lo juro.
Aprieto mis labios a un lado de su cabeza, justo cuando
empieza a llorar. Y por mucho que me gustaría tenerla en
mis brazos hasta que pase su devastación, no puedo. Cada
segundo que estoy en esta habitación con ella es un
segundo estoy arriesgando su vida.
Presiono mi boca a la suya una vez más y luego me
alejo de ella. Deja caer la cabeza contra la pared y está
mucho más triste en este momento que cuando incluso
entré en la habitación para empezar.
Todavía está agarrando mi muñeca mientras trato de
alejarme. Cuando ella se niega a dejarme ir, levanto sus
dedos alrededor de mi muñeca, liberándome de ella. Veo su
brazo caer inerte a su lado. Tener que alejarme de ella así
no es nada menos que devastación.
Es trágico.
Y ahí es donde el amor te encuentra... en las tragedias.
Sloan
Nunca me he perdido un solo domingo visitando a mi
hermano. Y a pesar de que he estado en cama desde que
Carter se fue la noche del viernes, fingiendo estar enferma,
de alguna manera me saqué de mi depresión hoy.
Asa y todos sus amigos fueron al casino. Es un viaje de
tres horas al norte y mi hermano está a una hora al sur. Es
triste, pero siento que mientras más distancia ponga entre
Asa y yo hoy, mejor me sentiré. Más voy a ser capaz de
respirar.
141
Justo antes de salir de mi habitación, me detengo en la
puerta. Llego a mi mano izquierda y me saco el anillo,
poniéndolo sobre la cómoda. Voy a estar de vuelta a casa
justo antes de que Asa vuelva, por lo que no se dará cuenta
que no lo uso hoy.
Pero mi mano se sentirá un millón de libras más ligera.
Me detengo en la cocina para hacerme una bebida
para el camino. Cuando alcanzo el congelador para agarrar
el hielo, mi mano se estrecha alrededor de la manija de la
puerta. Mis ojos se posan en las nuevas palabras escritas en
la pizarra de borrado en seco.
Los pepinillos no se sienten culpables cuando la gente
hace cantitos tiroleses, así que ¿por qué no son las hojas
plegadas el martes?
No tengo idea de cuándo Carter escribió esto, pero sé
que lo escribió para tratar de hacerme sentir mejor acerca
de la forma en que tuvo que salir de la noche del viernes.
Lo escribió para tratar de hacerme reír.
Funciona, porque estoy sonriendo por primera vez en
dos días al abrir el congelador.
Lleno mi vaso con hielo y soda, a continuación, agarro
un refresco extra para Stephen. Ellos no le dejan mantener
refrescos en su habitación debido a sus limitaciones de
salud, por lo que siempre le cuelo uno extra los domingos
como regalo. Con permiso de sus médicos, por supuesto. Es
sólo que no le digo eso a Stephen.
Agarro mi cartera, mis llaves y las bebidas y empiezo a
dirigirme a la puerta cuando recibo un mensaje de texto
entrante. Espero hasta que estoy en mi coche para sacar mi
teléfono de mi bolso y leerlo.
Carter: Recógeme en la esquina de Standard y
Wyatt. Quiero ir contigo.
Mis mejillas se calientan por el texto inesperado.
Pensaba que iría con Asa y los chicos hoy. Comienzo a
responderle, pero otro texto llega.
142
Carter: Además, nunca respondas a mis textos. Y
elimina ambos.
Hago lo que dice y luego doy marcha atrás en mi
camino de entrada y me dirijo a la esquina de Standard y
Wyatt. Está a sólo unas pocas calles más abajo, y sé que
quiere que lo recoja allí porque es más seguro que dejar su
coche en la calzada. Pero todavía estoy confundida de en
cuanto a cómo sabía que iba incluso a ir a ninguna parte.
Estoy llena de anticipación mientras busco por él.
Cuando doy vuelta en la esquina de Standard, está justo
donde dijo que estaría, parado solo en la acera, manos en
los bolsillos traseros de los vaqueros. Sonríe cuando me ve
y duele.
Y se siente increíble. Cuando me detengo, abre la
puerta y sube al interior del coche.
—¿Qué estás haciendo? —pregunto.
—Ir contigo a visitar a tu hermano.
—Pero... ¿cómo? ¿Cómo te saliste de los juegos de
azar? ¿Y cómo supiste cuando estaba saliendo?
Me sonríe y luego se inclina sobre el asiento y envuelve
su mano en mi cabello. Descansa sus labios contra los míos
y dice—: Tengo mis maneras —Me besa y luego se mueve
de nuevo a su lado del asiento. Tira de su cinturón de
seguridad—. Si piensas que es demasiado arriesgado para
mí ir dentro del edificio contigo, no me importa esperar en
el coche. Realmente necesitaba un poco de tiempo a solas
contigo.
Trato de sonreír, pero teniéndolo tan cerca me recuerda
al viernes por la noche, y lo patética que sonaba cuando
traté de pedirle huir conmigo.
No estaba pensando en las cosas. No puedo
simplemente levantarme e irme, estoy en medio de obtener
mi título universitario. No puedo sacar a Stephen fuera de
su instalación y arrastrarlo en un viaje por carretera. Él es
feliz allí y estaría perjudicándolo.
Sólo quiero salir tan mal, y después de sentir lo que
sentí cuando Carter me dio un beso, me puse emocional. Y
me hizo desear que él estuviera equivocado—que en
realidad podría salvarme.
Carter llega a través del asiento de por mi mano. —
Sloan. ¿Me puedes hacer una promesa hoy?
143
Echo un vistazo a él. —Depende de lo que sea.
—Puedo ver en tu expresión que estás pensando en la
noche del viernes. No hablemos sobre Asa hoy. O lo que
ambos necesitamos que suceda. No quiero ni siquiera
discutir la posibilidad de ser atrapados, o lo estúpido que
soy por venir contigo. Vamos a ser Sloan y Luke hoy, ¿de
acuerdo?
Alzo una ceja. —¿Luke? ¿Quién es Luke? ¿Estamos
teniendo un juego de roles?
Su mandíbula se contrae y dice. —Quiero decir Carter.
Solía atender por mi segundo nombre cuando era más
joven. Difícil hábito de romper.
Niego con la cabeza y río. —¿Te pongo tan nervioso que
ni siquiera puedes recordar el nombre por el que atiendes?
Agarra mi mano con más fuerza y sonríe. —Deja de
burlarte de mí. Y nunca me llames Luke, sólo mi abuelo me
llamaba Luke y eso es raro.
—Está bien, pero no voy a mentir. Como que me gusta
Luke. Luke.
Se acerca y me aprieta la rodilla. —Sloan y Carter.
Seamos Sloan y Carter hoy —Corrige de nuevo.
—¿Cuál soy yo? —bromeo—. ¿Sloan o Carter?
Se ríe, y luego desabrocha su cinturón de seguridad y
se inclina sobre el asiento. Aprieta su boca en mi oreja y
desliza la palma de su mano sobre mi muslo. Aguanto la
respiración y aprieto el volante cuando él susurra. —Tu se
Sloan. Yo seré Carter. Y de camino a casa esta tarde, vamos
a estacionar en un lugar tranquilo y puedes ser Sloan en el
asiento trasero con Carter. ¿Suena bien?
Exhalo con mi visto bueno. —Ajá.
144
145
Niega con la cabeza. —Creo que los empleados están
tan acostumbrados a verme sola. Estarían curiosos de que
finalmente, me presente con alguien. Pero ellos no
sospecharían ni le dirían a Asa, porque ni siquiera lo
conocen. —deja caer sus llaves y su teléfono en su bolso,
agarrando el volante. Mira hacia fuera sobre el
estacionamiento en frente de nosotros—. Eso es muy triste,
¿verdad? No tener a nadie, literalmente nadie. Siempre
hemos sido Stephen y yo contra todo el maldito mundo.
Me acerco y meto un mechón de pelo detrás de la
oreja, quiero consolarla-para decirle que me tiene, pero
está siendo tan honesta en este momento, que no quiero
alimentar otra mentira. Ni siquiera sabe mi nombre real y
mientras más mentiras diga en momentos como estos, más
difícil será para que me perdone cuando se entere de la
verdad.
Lo que casi hizo antes, juro por Dios, a veces me
pregunto cómo conseguí este puesto, para empezar. Soy el
peor detective encubierto que alguna vez existió.
En serio, deberían llamarme La Pantera Rosa.
A veces pienso que si le dijera la verdad, tal vez ella
podría manejarlo. Que tal vez sería capaz de ayudar de
alguna manera, pero eso sólo la pondría en mayor peligro y
ya lo he hecho suficiente.
Quizá con el tiempo, puedo hacer que se gane la
confianza de Ryan, que vea el beneficio de dejarla entrar,
pero por ahora, es mejor que no sepa.
Ella sigue mirando fijamente por la ventana, así que
tiro de ella hacia mí y la abrazo, envuelve sus brazos
alrededor mío y suspira en mi cuello. Me gustaría que Asa
jodidamente se muera en el camino de vuelta desde el
casino.
Mierda. Eso fue muy duro.
¿Pero él no puede ver lo mucho que mejoraría la vida
de los que le rodean sería si no existiera?
Por supuesto que no puede. No se ve nada fuera del
dominio de sí mismo cuando eres un narcisista sádico.
—Das muy buenos abrazos —dice.
La abrazo con más fuerza. —Creo que simplemente no
te han dado suficientes abrazos en tu vida.
146
—Eso también —dice con un suspiro.
Puedo mantener mi agarre sobre ella por un momento
más, hasta que susurra contra mi cuello.
—Cincuenta y seis cangrejos reales son acordonados
para la cena de Pascua y escupen Rainbow Brite6 a través
de sus fosas nasales.
Me río y la beso en la parte superior de su cabeza. —No
se puede comprar mantequilla ilegal con una rueda de
bicicleta o una cuerda tonta.
Puedo sentir su sonrisa cuando ella encuentra mi boca
y me besa.
Eso es todo lo que quería antes de salir de este coche
—para ella. Devolverle su sonrisa.
***
—Dijiste que no le gustaba Asa —digo en nuestro
camino por el pasillo hacia la habitación de Stephen.
—Si no se comunica, ¿cómo sabes si le gusta o no a
alguien?
Me ha estado contando de la condición de su hermano
durante el camino a su habitación, hizo una lista alrededor
de cinco cosas con las que ha sido diagnosticado, pero ni
siquiera puedo recordar los nombres, lo menos que puedo
hacer es tratar de entenderlos.
—Tenemos nuestra propia forma de
comunicarnos —dice—.
Prácticamente lo he criado desde que era un bebé. —Da
vuelta a la esquina y señala por un pasillo—. Es aquí abajo
al final.
Todavía tengo preguntas, así que sujeto su mano hasta
que nos detenemos. —Pero eres sólo unos pocos años
mayor que él. ¿Cómo lo criaste?
Me mira y se encoge de hombros. —Hice lo que tenía
que hacer, Carter. No había nadie más alrededor para
hacerlo.
Sé que nunca he conocido a nadie como ella, la beso,
en parte porque quiero conseguir tantos besos en lo que
hoy podamos y en parte porque ella se merece un poco
más de afecto en su vida. Afecto desinteresado. No me
refiero por el beso que será algo más de un segundo o dos,
pero no hemos sido capaces de besarnos así desde nuestro
primer beso. Estoy al instante perdido en ella y todo lo
demás se desvanece.
147
Hasta que alguien aclara su garganta detrás de
nosotros, nos separamos para ver a una enfermera tratando
de salir de la puerta que estamos bloqueando. Sloan se
disculpa y luego empieza a reír, mientras corremos por el
pasillo hacia la habitación de Stephen.
Llama a la puerta y luego la abre, la sigo en el interior,
inmediatamente impresionado con la instalación. Me
esperaba más de un hogar de ancianos o una sala hospital,
pero es más como un apartamento en miniatura. Una
pequeña sala de estar, unido a una zona de dormitorio y
una pequeña cocina. Me he dado cuenta que no hay estufa
o microondas sin embargo, lo que probablemente significa
que tienen que tener todas sus comidas preparadas para él.
Ella entra en la sala de estar para saludar a su
hermano, espero en la entrada, sin querer interrumpirlos.
Stephen está sentado en el sofá, viendo la televisión,
levanta la vista hacia Sloan y de inmediato puedo ver el
parecido. Tienen el mismo color de pelo, la misma textura
del cabello, mismos ojos.
Pero su rostro es inexpresivo, se vuelve de nuevo a la
TV y me duele el corazón al instante por ella. La única
persona en este mundo que ama no tiene la capacidad de
expresar su amor a cambio, no es de extrañar que ella
parezca tan sola, es probablemente la persona más solitaria
que he conocido.
—Stephen, hay alguien que me gustaría que conozcas
—dice, señalando en dirección a mí—. Es mi amigo Carter.
Vamos a la escuela juntos.
Me mira, pero luego vuelve a mirar el televisor igual de
rápido.
Sloan acaricia el sofá junto a ella, me pide que me
siente a su lado. Me acerco y me siento, viéndola
interactuar con él. Comienza tirando cosas de su bolso,
tijeras de uñas, papel, una pluma, un refresco. Habla con él
todo el tiempo, contándoles sobre el camino hacia acá y
hablando sobre el nuevo residente de al lado.
—¿Quieres hielo? —pregunta.
Le echo un vistazo, pero él no da ninguna indicación de
que él quiera hielo. Ella apunta en la zona de la cocina. —
Carter, ¿puedes traer un vaso de hielo para él? ¿Y ponerle
una pajita azul del cajón superior izquierdo?
148
Asiento con la cabeza y voy a la cocina para hacer su
taza de hielo. Me doy cuenta que agarra un lápiz y
comienza a escribir algo, deslizando el papel a Stephen y al
instante lo mira, toma la pluma y se inclina hacia adelante
para escribir algo a cambio.
¿Puede leer y escribir? No mencionó eso.
Cuando terminé con la taza de hielo, camino de vuelta
a la sala de estar y se la entrego. Ella termina de escribir
otra cosa y entrega el papel a Stephen, a continuación,
vierte su refresco en el vaso. Tan pronto como ella coloca la
pajilla en el vaso, él lo agarra de su mano y comienza a
beberlo. Le da la espalda al papel y me lo da a mí. Leo lo
que ella escribió primero.
Los libros hechos de caramelos se ponen muy
pegajosos cuando usas guantes peludos.
Leo lo que escribió él en el siguiente. Su escritura no es
tan legible como el de ella, pero puedo entender lo que
dice.
Cestas de lagartos en mi cabeza rompen el algodón por la
mitad para ti.
Echo un vistazo a Sloan y me lanza una pequeña
sonrisa. Recuerdo nuestro primer día en clase juntos cuando
la vi haciendo esto por primera vez, dijo que era sólo un
juego que juega a veces. Supongo que esto es lo que quería
decir. Ella juega los domingos con Stephen.
—¿Puede leer casi cualquier cosa? —pregunto.
Niega con la cabeza. —En realidad no comprende. Le
enseñé a leer y escribir cuando éramos más jóvenes, pero
encadenar pensamientos completos juntos no ha sido algo
que lo haya visto nunca hacer en el papel. Es su juego
favorito para jugar.
Miro a Stephen. —¿Puedo escribir algo, Stephen? —
extiendo la mano para el lápiz y me lo da, pero aún no se
fija en mí. Presiono al papel.
Tu hermana es increíble y eres muy afortunado de
tenerla.
Le entrego a ella el papel y lo lee antes de entregarlo a
Stephen, se sonroja y me da un codazo en el hombro, y
luego pasa a la pluma y el papel hacia él.
Eso es lo que hacemos en las próximas diez páginas.
Ellos escriben palabras al azar de ida y vuelta y yo
simplemente escribo un montón de elogios sobre ella.
149
Tu hermana tiene un buen cabello. En especial me
encanta cuando se lo
riza.
¿Sabes que tu hermana limpia la suciedad de varios
hombres que no saben cómo levantar un maldito dedo?
Y probablemente nadie le ha dicho alguna vez gracias.
Gracias, Sloan.
El dedo anular tu hermana se ve hoy hermoso y
desnudo.
Me gusta tu hermana. Mucho.
Después de una hora, una enfermera entra e
interrumpe el juego para llevar a Stephen a terapia física.
—¿Está la trabajadora social hoy? —pregunta Sloan.
La enfermera niega con la cabeza. —No los domingos.
Pero voy a dejar una nota en su caja cuando termine con la
terapia para que se ponga en contacto con usted mañana.
Le dice que sería estupendo y luego se acerca a darle
un abrazo a Stephen.
Cuando termina de despedirse, no estoy sinceramente
seguro de qué hacer. No quiero fingir que soy un experto en
la interacción con las personas como él, pero tampoco
quiero hacer algo que no debería hacer.
—¿Da la mano? —le pregunto.
Niega con la cabeza. —En realidad no deja que nadie
más que yo lo toque. —desliza su mano en la mía.
—Fue un placer conocerte, Stephen —le digo. Ella
agarra su bolso y comenzamos a salir de la habitación para
que la enfermera pueda hacer lo que tiene que hacer para
prepararlo para la terapia. Cuando estamos casi en la
puerta, siento un golpecito en el hombro. Me giro para
encontrar Stephen de pie delante de mí, con los ojos en el
suelo, los pies balanceándose hacia adelante y hacia atrás.
Me da la pluma y una hoja de papel en blanco. Lo tomo de
él, sin saber muy bien cómo decirle que nos vamos y no
podemos seguir jugando.
Echo un vistazo a Sloan para ver lo que quiere que
haga, y estoy confundido por su expresión. Stephen vuelve
a entrar en la sala de estar, lejos de nosotros. Miro hacia
abajo en la hoja de papel en blanco y un bolígrafo.
150
—Él quiere que vuelvas —susurra. Cuando Miro hacia
ella otra vez, está sonriendo, moviendo la cabeza hacia
atrás y hacia adelante—. Nunca he visto suceder esto
antes, Carter. —Se cubre la boca con la mano y deja
escapar una mezcla de lo que podría ser tanto una risa y
llanto—. Le gustas.
Miro hacia atrás hacia él y su espalda esta hacia
nosotros ahora. Miro de regreso hacia ella, se pone de
puntillas y me besa, entonces me lleva fuera de la
habitación. Doblo el papel y lo meto y la pluma en el bolsillo
de atrás.
No sé lo que me esperaba hoy, pero sin duda no era
eso.
Me alegro de haber venido, pero ahora es no sólo
debido a Sloan.
Asa
Recuerdo que esto fue infernalmente más divertido el
mes pasado.
Doblo la apuesta y paso mi mano por mi cabello,
apretando la parte de atrás de mi cuello. Estoy hambriento,
miro a Kevin y a Dalton, quienes están sumergidos en una
conversación con una bartender que luce más como una
chica a la que Jon tomaría detrás del edificio que como
alguien que los entretenga.
151
La única razón por la que Jon no está follándola detrás
del edificio ahora mismo es porque se fue con dos
lagartonas de la paradas en la puerta de al lado.
Probablemente las llevó al baño de hombres. Lo que me
sorprende es que siquiera fue capaz de hacer eso con la
manera en la que su cara está hinchada como un maldito
arándano.
Ya debería haber regresado, pienso, porque estoy
bastante seguro que no puede durar más de dos minutos
con una chica. Fueron dos de ellas, son solo cuatro minutos,
pero no lo he visto en más de una hora.
¿Dónde diablos está?
Miro alrededor y cuando no lo veo cerca, cobro mis
fichas. Grito más fuerte al otro lado de la mesa, sobre las
desagradables putas campanas de las máquinas
tragamonedas, y le digo a Dalton y a Kevin que voy a
buscar a Jon. Dalton asiente.
Llego al otro lado del casino sin encontrarlo, volteo y
camino pasando una mesa de blackjack cuando mis ojos
caen en un tipo dándole algo al encargado de la mesa. —
Cada vez que vengo a este maldito casino, veo a los
mismos miserables hijos de puta encorvados en estas
mesas, entregando sus salarios ganados con mucho
esfuerzo a ustedes, malditos hijos de puta y ustedes siguen
tomando, tomando, tomando, tomando.
El encargado quita las fichas frente al tipo. Un hombre
al otro lado de la mesa dice —Y nueve de diez veces ese
miserable hijo de puta eres tú.
Me río y hago contacto visual con el hombre que acaba
de hablar.
Dejo de reír.
Mira hacia otro lado sin ningún atisbo de
reconocimiento.
El tipo quejándose, empuja su banco de la mesa y se
para. Señala al tipo al que estoy mirando y dice —Tuviste
suerte, Paul. Eso es todo. No durará.
Estoy apretando mis puños tan fuerte que estoy
derramando sangre, puedo sentirla salir de la palma de mi
mano.
Ni siquiera necesité oír su nombre confirmado, para
saber que era él. Un hijo no olvida a su padre.
152
Sin importar lo fácil que fue para el padre olvidar a su
hijo.
Volteo hacia él y limpio la sangre de mi mano en mis
pantalones. Saco mi teléfono y hago una búsqueda rápida
en Google, después de un par de minutos buscando entre
los resultados, miro de ida y vuelta entre él y mi teléfono,
finalmente encuentro lo que estoy buscando.
El hijo de puta consiguió libertad condicional el año
pasado.
Guardo mi teléfono en mi bolsillo y camino hacia el
asiento vacío al otro lado de él. Nunca he estado tan tenso,
pero no es porque tenga miedo de lo que me hará. Estoy
tenso, porque tengo miedo de lo que quiero hacerle a él.
Pongo mi apuesta en la mesa y trato de no ser demasiado
obvio que lo estoy observando, pero él no me está
prestando atención. Está concentrado en el repartidor.
Su cabello está tan delgado, que quizás podría
considerarse calvo si no fuera por algunos pelos a los que
se está aferrando patéticamente. Paso mi mano por mi
pelo, se siente tan grueso como siempre.
Quizás perdió su cabello por estrés y eso no es
hereditario. Dios espero que nada sobre este hombre sea
hereditario, se ve como un puto desperdicio de espacio.
Recuerdo a mi padre mucho más alto, más grueso,
mucho más intimidante. Estoy un poco decepcionado.
De hecho, estoy muy decepcionado. Siempre he odiado
al hijo de puta, pero los recuerdos que tengo de él me
hicieron pensar que era invencible. Lo que me hizo sentir
como que tal vez saqué algo de él, pero ver en lo que se ha
convertido realmente pone una puta arruga en mi orgullo.
—Oye, chico —dice, chasqueando sus dedos huesudos
—. ¿Tienes un cigarrillo?
Mis ojos se encuentran con los suyos y me está
mirando, tratando de obtener un cigarrillo de su puto único
hijo y ni siquiera me reconoce. Ni siquiera un poco.
—Yo no fumo, imbécil.
Se ríe y sostiene sus manos en alto, con las palmas
fuera. —Tranquilo ahí, amigo. ¿Una mala mañana?
153
¿El piensa que eso era yo teniendo una mala actitud?
Paso una ficha por mis dedos y la acerco. —Se podría decir
eso
Sacude su cabeza y estamos en silencio por la
siguiente ronda de apuestas. Una chica mayor con las tetas
más arrugadas que los nudillos de mi viejo se acerca a él y
pone su mano en su brazo. —Estoy lista para irme. —
gimotea.
Levanta su codo para alejarla y dice. —Yo no. Te dije
que te buscaría cuando estuviera listo.
Masculla algo más hasta que él saca veinte dólares de
su bolsillo y le dice que vaya a jugar al tragamonedas.
Cuando se ha ido, volteo mi cabeza en su dirección. —¿Esa
es tu esposa?
Se ríe de nuevo. —No. Mierda, no.
Volteo mi primera carta. Es un diez de corazones. —
¿Alguna vez estuviste casado? —le pregunto.
Lleva su mano a su cuello y se golpea ligeramente,
pero no me mira. — Una vez. No duró mucho.
Sí, lo sé. Estuve ahí.
—¿Era una puta? —Le pregunto—. ¿Es eso por lo que
no sigues casado con ella?
Se ríe y hace contacto visual conmigo otra vez. —Sí. Sí,
lo era.
Dejo salir una lenta respiración, luego volteo mi
segunda carta. Un as de tréboles.
Blackjack.
—Me voy a casar—digo—. Pero ella no es una puta.
Creo que no me entiende, porque mueve su cabeza a
un lado y sus ojos se entrecierran un poco. Se acerca y
palmea el borde de la mesa. —Déjame darte un consejo,
hijo.
—No me llames hijo.
Pausa por un segundo y reconozco ligeramente la
mirada condescendiente que solía dar. Luego dice. —Todas
son putas. Eres joven, no te asientes. Disfruta tu vida.
—Yo disfruto mi vida. La disfruto malditamente
demasiado.
154
Sacude su cabeza y luego dice. —Eres el más
amargado hijo de puta que alguna vez haya conocido.
Tiene razón. Lo soy.
Nunca he estado tan enojado como en este momento.
Quiero atravesar esta mesa y meter mis cartas en su
garganta, a pesar del hecho de que es una baraja para
ganar.
El repartidor empuja mis ganancias, pero me paro y me
alejo antes de hacer algo estúpido dentro de un edificio
lleno de cámaras y guardias de seguridad.
—¡Señor! —El repertidor me llama—. ¡No puede
alejarse de sus fichas!
—¡Quédese con las putas fichas!
Camino lo más rápido que puedo de un lado del casino
al otro. Finalmente encuentro a Jon, al centro de las dos
lagartonas en ese maldito maricón juego de la fortuna.
—Ve, busca a Dalton y a Kevin. Nos vamos.
Camino hacia la salida tan pronto como se abren las
puertas, me inclino hacia adelante, esforzándome por aire.
No soy como él.
No soy nada como él.
Él es patético, es débil. ¡Está jodidamente calvo, por
Dios!
Mis manos están temblando.
—Oye—consigo la atención de un hombre que acaba
de salir. —¿Puedo tomar uno de esos?
Pone el cigarro en su boca para buscar otro en su
bolsillo. Me lo da y luego me ofrece un encendedor. Lo
prendo y le doy las gracias, luego inhalo fuertemente. Estoy
a la mitad cuando los chicos finalmente salen.
Pero no lejos de ellos, lo veo. Con la lagartona agarrada
de su brazo. Están caminando hacia la salida.
—Vámonos, —dice Jon, una vez que están todos fuera.
Sacudo mi cabeza y no saco mis ojos de mi padre. —
Nos iremos en un segundo.
155
Continúo mirándolos mientras salen, una vez que están
fuera, sus ojos aterrizan en mí. Se da cuenta del cigarro en
mi mano mientras pasa a mi lado.
—Creí que no fumabas.
—No lo hago —digo soplando hacia él—. Este es el
primero.
Otra vez con las miradas condescendientes. Las
mismas que me daba cuando era un niño, solo que esta vez
no están seguidas por golpes.
De su parte, por lo menos.
Siguen caminando y cuando están un poco lejos digo.
—Que tengas una linda tarde, Paul Jackson.
Mi padre se detiene, esperando unos segundos antes
de dar la vuelta. Cuando finalmente lo hace, lo veo. El
reconocimiento, voltea la cabeza y dice. —Nunca te dije mi
nombre.
Me encojo de hombros y tiro mi cigarro al piso,
apagándolo con mi zapato. —Mi error. Supongo que debí
haber dicho papá.
No hay duda que hay reconocimiento en su rostro
ahora. —¿Asa? —Da un paso hacia adelante, pero ese fue
su segundo error.
Su primer error fue no reconocerme cuando me vio.
Me lanzo hacia él y lo golpeo con los dos puños. El
patético hijo de puta toca el suelo antes de darle un golpe
completo, puedo sentir a uno de los chicos tratando de
alejarme. La perra está gritando en mi oído, arañando mi
rostro, tratando de que me quite de encima de él.
Lo golpeo otra vez, lo golpeo por cada año que me dejó
solo, lo golpeo por cada vez que llamó puta a mi madre, lo
golpeo por cada puto consejo inservible que me dio. Sigo
golpeándolo hasta que mis puños están cubiertos en sangre
y hasta que no puedo ver la cara de mi padre. Hay
demasiada sangre, estoy seguro que incluso confundí el
suelo con su cabeza, porque ese golpe duele más.
Cuando los chicos finalmente me alejan de él y
comienzan a llevarme hacia el carro, puedo sentir la mierda
mojada en mi rostro. La mierda que mi padre me dijo que
hace la diferencia entre los hombres y los maricas.
Sí, estoy hablando de lágrimas. Puedo sentirlas y no
puedo detenerlas y nunca me he sentido más poderoso y
débil en mi puta vida.
No tengo idea de cómo llegué al asiento del pasajero, o
quien me puso aquí, pero estoy malditamente golpeando el
tablero, tan fuerte que se rompe. Kevin está saliendo del
estacionamiento, estoy seguro que para evitar a la
seguridad antes que encuentren el desastre sangriento que
dejé en su entrada.
156
Jon alcanza mi asiento y trata de jalar mis brazos hacia
atrás pero es más estúpido de lo que pensé si cree que
puede detenerme. Suelto mis brazos de su agarre y
comienzo a golpear el tablero de nuevo, lo golpearé hasta
que mis manos estén adormecidas o deje de salir mierda de
mis putos ojos.
No me estoy convirtiendo en él, no estoy malditamente
convirtiéndome en ese patético bastardo.
No quiero sentir esto nunca más.
—¡Que alguien me de algo —grito.
Se siente como si mis huesos están tratando de salirse
de mi piel. Jalo mi cabello, golpeo la puta ventana. —¡No
puedo respirar!
Kevin baja la ventana pero no ayuda.
—¡Denme algo! —Vuelvo a gritar. Volteo para agarrar a
Jon, pero retrocede y levanta sus putas piernas para
protegerse de mí—. ¡Ahora!
—¡Está en el maletero! —Grita Jon—. ¡Jesús Kevin,
detente para poder calmarlo!
Volteo y golpeo el tablero otra vez, después de muchos
golpes, Jon regresa al asiento trasero—. Dame dos
segundos —dice.
Es un maldito mentiroso, porque han pasado más de
diez segundos antes de que me pase la aguja. Saco la tapa
con mis dientes y la clavo en mi brazo.
Me recuesto en mi asiento.
157
—Vamos —le digo a Kevin.
Cierro mis ojos y siento que el carro empieza a
moverse.
No soy como él.
Y no todas son putas. Sloan no es una puta.
—Ella es heroína —susurro—. La heroína es buena.
Traducido por Vane v
Corregido por Lu
Carter
—¿De qué tienes hambre? —Le pregunto.
Ella quería que yo condujera de regreso, así que he
estado buscando un restaurante por las últimas cinco
millas.
158
—No me importa —dice—. Cualquier cosa menos
griega.
—¿No te gusta la comida griega?
Se encoge de hombros. —Está bien. Es sólo que no hay
un restaurante griego hasta el siguiente pueblo y tengo
hambre. Si querías griega, tendría que esperar demasiado
tiempo para comer.
Me río. Ees tan malditamente adorable. Alcanzo a
tomar su mano, pero recibo un texto. Normalmente no
suelo mensajear y manejar, especialmente con Sloan en el
coche, pero Dalton dijo que me avisará si decidieran
regresar antes.
Y, por supuesto, el texto es de Dalton.
Dalton: Es hora de que vuelvas. Asa no está en
buen estado.
Oh, mierda. ¿Mi deseo de muerte lo maldijo temprano?
Yo: ¿Estuvieron en un accidente de coche chicos?
Dalton: No. Él acaba de golpear la mierda fuera
de su padre y está teniendo una maldita crisis.
Dalton: Se mantiene divagando acerca de cómo
es mejor que Sloan esté ahí para el momento en que
vuelva. Nunca lo había visto así, hombre.
Elimino los textos y luego pongo mi teléfono en el
portavasos. Agarro el volante. —Lo siento, pero no podemos
parar y comer. Dalton dice que Asa tuvo una crisis y están
de regreso.
—¿Una crisis? —dice Sloan.
—Sí, ¿algo acerca de su padre? Al parecer, lo
golpeó en el casino.
Sloan mira por la ventana. —¿Su padre está vivo?
Echo un vistazo a ella. ¿No sabe nada de su padre
siendo acusado por asesinato? Supongo que tiene sentido
que Asa no le dijera. No es realmente algo que quieres que
tu novia sepa.
—Él no sabe que estás conmigo. No tenemos que
volver antes que ellos, tengo hambre —dice ella.
159
Odio que la estoy obligando a volver a casa cuando
necesita mantenerse lo más lejos de allí. —Dalton dice que
es bastante inflexible en que estés allí. Al parecer, está en
muy mal estado.
Suspira. —Ese no es mi problema. ¿Por qué sabe
Dalton que estás conmigo, de todas formas? No confío en
Dalton. O Jon. O Kevin.
—No te preocupes. Confío en Dalton con mi vida. —Me
estiro y tomo su mano, tirando de ella en mi regazo. — Voy
a aparcar en mi coche y luego iré más tarde esta noche.
Creo que debe haber cierta distancia entre tu llegando a
casa y yo apareciendo.
Asiente, pero no dice nada más en el camino a casa.
Los dos estamos temiendo lo inevitable, lo que es estar
cara a cara con un inestable Asa Jackson. Es bastante malo
cuando está en un buen estado de ánimo. No quiero ni
pensar en cómo va a tratar a Sloan esta noche.
Cuando llegamos a mi coche, miro alrededor para
asegurarme de que no veo a nadie. Aparqué un par de
millas de su casa y luego caminé el resto del camino esta
mañana.
Antes de que salga del coche, le atraigo a mí y la beso.
Ella me devuelve el beso con un suspiro y es un poco triste.
Como si estuviera cansada de decir adiós así.
—¿Cómo es que parece que cada vez que damos un
paso adelante, nos vemos obligados a tomar diez pasos
hacia atrás? —pregunta.
Empujo un mechón de pelo de su frente. —Solo
tenemos que empezar a tomar pasos más grandes hacia
adelante.
Fuerza una sonrisa y luego dice. —Odio que no voy a
llegar a hablar contigo cuando vengas esta noche. O
tocarte.
La beso en la frente. —Yo también —le digo—.
Deberíamos tener una señal que podamos utilizar en lugar
de ser capaces de hablar esta noche. Algo sutil que sólo
nosotros vamos a notar.
—¿Cómo qué?
Levanto la mano y froto mi pulgar por mi labio inferior.
—Ésta es mía — digo.
Ella arruga la nariz mientras trata de pensar en uno.
160
—Deberías girar un mechón de cabello alrededor de tu
dedo —Sugiero— . Me gusta cuando haces eso.
Sonríe. —Está bien. Si me ves haciendo eso significa
que me gustaría poder estar a solas contigo —Tira de un
mechón de su cabello y lo hace girar alrededor de su dedo.
Me inclino hacia delante y la beso, y luego me obligo a
salir de su coche. Espero a que conduzca lejos antes de
enviar un mensaje de texto a Dalton de nuevo.
Yo: No lo dejes solo con ella antes de que llegue
allí. Tengo miedo de lo que podría hacer.
Dalton: Anotado. No estoy seguro de lo que está
pasando con él. Se inyectó, durmió durante diez
minutos, ahora está hablando sin cesar. Sigue
diciendo que quiere espagueti y que su cabello es
muy espeso. No tiene ningún sentido. Incluso hizo a
Kevin pasar la mano por su cabello.
Mierda. Ya es impredecible. Esto no es bueno.
Yo: Quiero saber tan pronto como todos ustedes
vuelvan. Voy a esperar una hora y luego me dirigiré
allí.
Dalton: Buena idea. Por cierto, él sólo me miró y
dijo que eras el LSD. ¿Qué crees que significa eso?
Yo: Ni puta idea.
Dalton: Él dijo, “Carter causa las peores
alucinaciones y es difícil de malditamente localizar.
Es LSD”.
161
Yo: Está fuera de su puta cabeza.
162
Sloan
Mi teléfono suena tan pronto como atravieso la puerta
delantera, miro la pantalla y es Asa.
Genial.
Paso mi dedo para contestar. —Hey.
163
—Hola, bebé, —dice. Suena como si se acabara de
despertar, pero puedo notar que sigue en el carro. —¿Estás
en casa?
—Sip. Acabo de entrar. ¿Sigues en el casino?
—Nop —dice—. Estamos regresando.
Así escuché.
—Tenemos hambre. Queremos espagueti, ¿puedes
preparar un poco?
—Tengo mucha tarea que hacer, no estaba planeando
cocinar hoy.
Suspira y dice. —Sí, bueno, yo no estaba planeando
antojarme de espagueti.
—Suena como que tenemos un dilema —le digo
desinteresada.
—No para mí. Prepara el puto espagueti, Sloan, por
favor. Estoy teniendo un mal día por aquí.
Cierro mis ojos y caigo al sofá. Esta será una larga
noche. Quizás debería hacerlo lo más fácil posible para mí.
—Está bien. Te haré espagueti. ¿Te gustaría acompañarlos
con albóndigas, querido?
—Me gustarían albóndigas. Queremos albóndigas, ¿no
es cierto, chicos?
Escucho a un par de chicos hablar en el carro. —
Seguro.
Coloco mis piernas en el brazo del sofá y pongo el
teléfono en altavoz, poniéndolo en mi pecho. —¿Por qué
estás teniendo un mal día?
Está callado por un minuto y luego dice. —¿Alguna vez
te he contado sobre mi padre, Sloan?
—No,
Suspira. —Exactamente. No hay malditamente nada
que decir.
Jesús. ¿Qué diablos le hizo el hombre? Paso mis dedos
por mi sien. — ¿Cuándo regresarás?
Asa no responde mi pregunta. En lugar de eso dice, —
¿Carter está ahí?
Inmediatamente me siento en el sofá. Culpen a la
paranoia, pero mi voz suena un poco más delicada. Trato de
esconderla cuando digo, —No, Asa. Está contigo.
16
4
Hay una corta pausa. —No, Sloan, no lo está.
El teléfono se hace más silencioso y cuando lo veo me
doy cuenta que colgó. Presiono el teléfono en mi frente.
¿Qué es lo que sabe?
***
Más o menos una hora más tarde, ellos entraron por la
puerta. No he terminado con el espagueti todavía porque
tuve que ir a la tienda a conseguir los malditos fideos. Asa
entra a la cocina, y tomo aire cuando lo veo, su camiseta
está cubierta de sangre y su puño está irreconocible.
Inmediatamente cojo el botiquín de primeros auxilios. —Ven
aquí —le digo, dirigiéndolo al lavadero.
Dejo que caiga el agua por su mano, tratando de
encontrar de dónde sale la sangre, pero parece salir de
todos lados. Todo su puño está en carne viva, mi estómago
se revuelve, pero me fuerzo a terminar de limpiarlo para
poder vendarlo y no tener que mirarlo.
—¿Qué diablos hiciste, Asa?
Hace una mueca y se mira la mano. Luego se encoge
de hombros. —No lo suficiente.
Pongo una pomada en toda su mano y luego la
envuelvo, pero difícilmente será de ayuda. Probablemente
necesita puntos. Muchos puntos.
Siento su mano apretarse fuerte en la mía y mis ojos se
mueven hacia los suyos.
—¿Dónde está tu puto anillo?
Mierda
—En el vestidor. No quería que se ensuciara mientras
cocinaba.
Se para y jala mi brazo, jalándome hacia las escaleras.
Puedo sentir el jalón hasta mi cuello. —¡Asa, detente!
No me suelta, y me arrastra detrás de él, pasando por
la sala. Dalton se para. — Asa —dice.
165
Aún así no se detiene, tengo que correr para estar a su
paso y no caerme mientras sube por las escaleras de dos
en dos, abre la puerta de la habitación y agarra mi anillo del
vestidor, jalando mi mano izquierda entre los dos. —Mantén
el puto anillo en tu mano. Para eso te lo compré, para que la
gente sepa que no puede meterse contigo.
Golpea mi mano en el vestidor y luego abre el cajón
superior, mientras sostiene mi mano con la suya.
—¿Qué estás haciendo? —pregunto, temiendo la
respuesta. Abre el segundo cajón tirando a través de él.
—Ayudándote a recordar que no te lo debes sacar
nunca, —dice, agarrando un tubo y cerrando de golpe el
cajón del vestidor. Mis ojos caen en la botella de pegamento
en su mano.
Infiernos!
Trato de sacar mi mano, pero usa más fuerza para
sujetarme. Saca la tapa del pegamento y comienza a
echarlo en mi dedo, pasándolo por debajo de mi anillo.
Las lágrimas comienzan a salir por mis ojos. Nunca lo
he visto así y no quiero presionar las cosas aún más. Dejo
de pelear y permanezco tan quieta como puedo, aparte de
tener el corazón latiendo fuertemente. Carter no está aquí y
honestamente estoy demasiado asustada para pelear ahora
mismo porque no estoy segura si alguno de los chicos abajo
vendría en mi defensa.
Tira el pegamento al vestidor y levanta mi mano, luego
la mueve hasta que el pegamento se seque, mirándome
todo el tiempo que está moviendo mi dedo. Sus ojos son
negros. Grandes y negros y aterradores.
—¿Terminaste? —susurro. —No quiero re-cocinar tu
espagueti.
Mueve mi mano por algunos segundos más y luego se
acerca, besando mi palma. —Listo. Ahora no lo olvidarás.
Está loco. Está jodidamente loco. Creo que siempre he
sabido que no era una buena persona, pero no tenía idea de
lo loco que estaba hasta ver sus ojos ahora.
Me sigue fuera de la habitación, por las escaleras.
Dalton está parado en la base y puedo ver la preocupación
en sus ojos.
Aun así no confío en él.
166
Regreso a la cocina, directo a la estufa. Saco los fideos
y comienzo a colarlos en lo que llega un carro.
Carter.
Termino de colar los fideos, mirando mi anillo todo el
tiempo.
Ni siquiera está derecho. Será una mierda quitarme el
pegamento y probablemente me tome días. Lo menos que
pudo haber hecho el imbécil era asegurarse de pegarlo
derecho. Va a volverme loca.
Me aseguro de no voltear cuando la puerta se abre,
regreso a la estufa y comienzo a cocinar la salsa, luego
chequeo las albóndigas en el horno. Asa está lavándose la
sangre en el lavadero cuando Carter entra a la cocina y
abre el refrigerador.
—¿Qué te pasó? —dice.
No puedo oír lo que dice Asa gracias al pulso aun
golpeando mis oídos, pero Carter se ríe. —¿Ganaron alguna
apuesta?
Volteo y camino al lavadero, mirando de reojo a Carter.
Asa sacude su cabeza y dice —Ni una maldita cosa, no
como el premio mayor que tenías envuelto en ti el viernes
por la noche.
Siento como que la sangre acabara de salir de mi
corazón, no puedo mirarlo ahora mismo. No puedo. Sin
embargo Asa está probándome para ver si reacciono a lo
que dijo o Carter no es quien pensé que era.
—Era una maldita preciosidad —añade Asa. —Buen
trabajo, hombre. Definitivamente me impresionaste.
Camino para chequear las albóndigas, pero solamente
para poder ver un poco el rostro de Carter. Toma un sorbo
de su cerveza, sin hacer contacto conmigo. —Ella es solo
una amiga —dice.
Tengo que agarrar la puerta del horno con todas mis
fuerzas, porque siento como si estuviese a punto de
caerme.
¿Qué chica? ¿Cuándo? El viernes en la noche fue
cuando Carter fue a mi habitación y me besó. ¿Cómo
diablos no supe que estaba aquí con alguien más?
Me siento más tonta en este momento que lo que me
he sentido al ser la novia de Asa. Por lo menos siempre he
sabido que era un imbécil.
167
Honestamente pensé que Carter era diferente.
—Una amiga mi trasero, —dice Asa. —¿Empujas a
Dalton contra la pared de esa manera? ¿A Jon? De donde
vengo, los amigos no le hacen eso a los amigos, mi hombre.
Saco las albóndigas del horno y estoy forzada a
caminar todo el camino por la isla para volver a la estufa,
solo para evitar que ellos vean las lágrimas en mis ojos.
Unos segundos después, siento el brazo de Asa en mi
cintura. Besa mi cuello y al diablo si no volteo y pongo mi
boca sobre la de él. Por mucho que lo odie y por mucho que
quiero cortarle el pene por lo que me hizo arriba, este beso
no es por él.
Quiero que Carter sienta lo que acabo de sentir. Como
si hubiese un hueco profundo en mi pecho.
Maldito bastardo. Todos son unos malditos bastardos.
Me alejo de Asa. —Haces que sea difícil concentrarme.
Chicos, salgan de la cocina para poder terminar de cocinar.
No tengo idea de cómo soy capaz de hablar, porque
cada una de mis palabras quieren convertirse en sollozos.
Meto las albóndigas en la salsa, y mientras estoy poniendo
los fideos, Dalton entra en la cocina.
—Jesús, Asa. Ve y toma una maldita ducha. Todos
perderemos el apetito si tenemos que ver esa sangre
mientras comemos.
Uso la distracción de Dalton para mirar a Carter. Me
está mirando con los ojos llenos de preocupación. Como si
estuviera tratando de decirme un millón de cosas ahora.
Levanta su mano y pasa su pulgar en su labio inferior.
No enredo mi pelo en mi dedo. En lugar de ello, toco mi
mano con mi dedo medio y luego volteo a mirar a Asa. Pone
mi cabello en mi hombro. — Deberías venir a bañarte
conmigo. Será difícil hacerlo con una mano.
Sacudo mi cabeza. —Después. Tengo que terminar de
cocinar.
Pasa sus dedos por mi brazo, pasando por mi mano y
mi anillo. Voltea y sale de la cocina. Dalton lo sigue. Tan
pronto como estoy a solas con Carter, se apresura por la
cocina y se acerca a mí. Se detiene cuando me alcanza y se
acerca tanto como puede sin que se vea sospechoso.
Aprieto el mostrador en frente de mí y no lo miro.
168
—No fue así, Sloan. Lo juro. Tienes que confiar en mí.
Sus palabras salen en un apurado y desesperado
suspiro.
No lo miro cuando digo, —¿Estuviste besándote con
otra chica? — Lentamente volteo mi cabeza y hago
contacto visual, y casi puedo jurar que está a punto de
arriesgarse a ser descubierto y jalarme hacia él.
Comienza a sacudir su cabeza. —No te haría eso. No
fue así.
Sus palabras son lentas y precisas esta vez. Todo sobre
él me hace querer confiar en lo que dice, pero todo acerca
de cada hombre en mi pasado me dice que no confíe en
nadie con un pene.
Mira alrededor para asegurarse que nadie puede
vernos. Todos los chicos en la sala nos dan la espalda,
viendo la televisión. Se acerca y aprieta mi muñeca. —
Nunca haría nada que te hiciera sufrir. Nunca. Lo juro por la
vida de tu hermano, Sloan.
Y es ahí cuando me pongo realmente enojada. Le doy
una bofetada tan fuerte que todos los chicos en la sala
voltean.
Estoy más herida de lo que probablemente he estado
en toda mi vida, pero aún soy lo suficientemente inteligente
para saber que necesito cubrir el hecho de que acabo de
golpearlo para que no parezca personal. —¡No hables así de
Asa, imbécil, está teniendo un mal día!
Carter inmediatamente se da cuenta de lo que estoy
haciendo. Fuerza una sonrisa por las apariencias y se frota
la mejilla, pero puedo ver la tristeza en sus ojos mientras
voltea y camina hacia la sala.
Volteo y sigo cocinando el maldito espagueti. Me
detengo para secar mis lágrimas con la manga de mi
camiseta y luego sigo cocinando. Un minuto después,
Dalton aparece a mi lado y se acerca, metiendo su dedo en
la salsa.
La prueba y luego saca el dedo de su boca. —Te está
diciendo la verdad, Sloan.
Se va y ahí es cuando no puedo controlar las lágrimas.
No sé qué creer, en quien confiar. Con quién enojarme, a
quién amar. Me acerco al lavadero y lavo la salsa de mis
manos.
169
Necesito salir de esta casa.
Camino por la puerta trasera y grito por mi hombro. —Su
puto espagueti está listo, malditos hijos de puta.
Traducido por Lu
Corregido por Fany Ivashkov
Carter
Enjuago el último de los cuencos y los coloco en el
lavavajillas.
Asa nunca llegó a comer. Sloan nunca volvió a entrar.
Le mandé un mensaje a Dalton hace unos minutos y le pedí
ir arriba y comprobar el estado de Asa antes correr el riesgo
de salir a la calle y hablar con Sloan.
Seco la encimera y activo el lavavajillas. Oigo a Dalton
bajando las escaleras al mismo tiempo, que recibo un
mensaje de él.
170
Dalton: Él está desmayado desnudo en su cama.
Parece que va a estar así durante un tiempo, pero te
mando un texto si él comienza a bajar. Asegúrate de
que tu teléfono está encendido.
Compruebo dos y tres veces los ajustes de sonido y
vibración en mi teléfono, luego, lo deslizo en mi bolsillo. Me
dirijo afuera para suavizar las cosas con Sloan.
Está en el medio de la piscina, flotando sobre su
espalda, mirando a las estrellas. No mira hacia mí cuando
escucha la puerta trasera cerrarse.
Cuando estoy haciendo mi camino hacia ella, noto la
camisa y los pantalones vaqueros sobre una silla de salón.
Maldito infierno.
Está nadando en su ropa interior.
Esa puede ser una práctica normal para ella por aquí,
pero sólo se siente como que voy a pisar una mina por estar
aquí, mientras ella no está técnicamente en un traje de
baño.
Llego a la orilla de la piscina y miro hacia ella, pero
todavía no me mira. El agua está cubriendo la mayor parte
de su cara, pero incluso con las luces tenues de la casa, se
puede ver el enrojecimiento de sus ojos.
Es una especie de mierda si se piensas en ello. Está
molesta de que yo podría estarme metiendo con otras
personas, pero todo el tiempo ella está durmiendo en la
cama de otro hombre cada noche.
Demonios, jodidamente lo besó solo para fastidiarme
antes.
Pero lo entiendo. Y no la culpo, porque sé lo mucho que
le estaba haciendo daño. De lo mucho que está sufriendo.
Y esa es la parte más difícil de esto. No es que estoy a
punto de tener que convencerla de que realmente tengo
sentimientos por ella. La parte más difícil es saber lo que se
siente en este momento mientras ella los pone en duda.
Si tan sólo pudiera salir y decirle toda la verdad haría
las cosas mucho más fácil. Pero eso es una violación de mi
trabajo. Sería desobedecer una orden directa de Ryan. Y
con tan inestable como es Asa es en este momento,
mientras menos sepa Sloan, mejor.
171
Cuando Asa mencionó a Tillie en la cocina, el color
completamente se drenó de la cara de Sloan. Podría haberlo
matado en ese mismo momento.
Sloan da brazadas y patadas con sus piernas, y se da
un empujón de regreso hacia el centro de la piscina. —Él se
olvidó de apagar el calentador de la piscina este fin de
semana —dice en voz baja—. Se siente muy bien. Creo que
sólo podría permanecer aquí para siempre.
Su voz es triste. Quiero quitarme los zapatos y
meterme en el agua y permanecer allí con ella para
siempre. Pero no en esta piscina o en esta casa.
—¿Cual es su nombre? —pregunta, todavía tranquila y
mirando al cielo nocturno.
Aprieto la parte de atrás de mi cuello, preguntándome
lo mucho que en realidad debería revelar. —Tillie.
Se ríe, pero no porque ella lo encuentre entretenido. —
¿Ella es tu novia?
Suspiro. —No es más que una amiga, Sloan. A veces
hace favores para mí.
Todo el cuerpo de Sloan se hunde bajo el agua. Se
hunde todo el camino hasta la parte inferior. Cuando sale,
está disparando dagas hacia mí. No es hasta que veo la
mirada en su cara que me doy cuenta de lo que acabo de
implicar.
Traigo mis manos detrás de mi cabeza. —No es ese tipo
de favores, Sloan. Jesús.
Empuja su pelo mojado de su frente y trato de no mirar
en cualquier otra parte de ella que no sea su cara, pero es
jodidamente difícil cuando está mojada.
—¿Qué favor te estaba haciendo la noche del viernes
que requiere tener tus manos en ella?
No me gusta lo tranquila que está porque sé que está
enojada en el interior. Lo cual quiere decir que es probable
que explote en cualquier momento. Siento que el borde de
esta piscina es el borde de un volcán.
—Respóndeme. ¿Qué favor te estaba haciendo ella la
noche del viernes? —repite.
172
Contesto con sinceridad. —Ella me estaba ayudando a
tratar de convencer a Asa de que no estoy interesado en
follarte.
No tengo que estar mirando a su pecho para notar su
jadeo. Trata de ocultarlo, sin embargo. Me mira fijamente
por un momento y luego se sumerge bajo el agua otra vez.
Nada a la parte menos profunda y luego se pone de pie y
sale de la piscina. Tanto el sujetador y la ropa interior son
de color piel, completamente transparentes, y me pone
paranoico como la mierda. Estoy medio temeroso de que
Asa sea capaz de oír mi pulso en su habitación.
Sloan sigue caminando alrededor de la piscina hasta
que está de pie justo en frente de mí. Incluso entonces, da
un paso más cerca. Tan cerca, que puedo sentir la humedad
de su sujetador presionando contra mi pecho.
—¿Estás? ¿Interesado en follarme?
Jesucristo. ¿Qué está haciendo?
Lucho con mis propias manos mientras se deslizan
hasta sus caderas. —En realidad no —digo, mi voz áspera—.
Estoy mucho más interesado en hacer el amor contigo.
Está respirando con dificultad, pero nada comparado a
mí. Quiero besarla tan malditamente, pero sin duda sería el
beso de la muerte, porque nunca se detendría.
Eso o ella me mataría si lo intentara. No puedo decir si
todavía está enojada conmigo o no. Actúa como si quiere
que la toque, que la bese. Pero me mira como si me quiere
tirar a la piscina y mantener mi cabeza bajo el agua.
Desliza su mano en su cadera, cubriendo mi mano con
la suya. Envuelve sus dedos alrededor de la mía y luego
arrastra la mano lentamente a través de su estómago y
hasta su pecho.
Trago saliva y miro hacia la ventana de su dormitorio.
—¿Qué haces, Sloan?
Se inclina y se coloca de puntillas hasta que sus pechos
se presionan contra mí. Cierro los ojos y deslizo una de mis
manos alrededor de su espalda. Mis dedos se sumergen en
la parte posterior de su ropa interior y tiro de ella hacia mí.
Sus labios se encuentran en mi oído, y ella susurra—:
¿Consigues una promoción si llegas a la tercera base con la
prometida de tu sospechoso?
173
Mis ojos se abren.
Con cuidado enrosco mis dedos por su pelo, tirando de
su cabeza hacia atrás para que pueda mirar hacia abajo en
ella. —No tienes ningún sentido, Sloan.
Sonríe, pero la traición en sus ojos es el volumen más
alto. —Yo sé lo que eres —dice—. Sé lo que estás haciendo
aquí. Y ahora todo tiene sentido por qué estás tan
interesado en mí.
Se aleja de mí, dando un paso atrás hasta que mis
manos ya no están en ella. Está lanzando dagas hacía mí
con sus ojos. —No me hables mierda de nuevo o les diré
hasta al último de ellos que estás encubierto. Luke.
Trata de pasar por delante de mí, pero yo paso
inmediatamente delante de ella y cubro su boca con la
mano. Trata de gritar y mis ojos giran a la puerta trasera.
Nadie nos ha visto todavía, pero necesito llegar a un lugar
más privado antes de que haga algo para que los dos
seamos asesinados.
Trata de tirar de mi mano, arañando con sus uñas.
Envuelvo mis brazos alrededor de ella y la obligo a caminar
hacia el lado de la casa conmigo. Se enoja aún más cuando
se da cuenta de lo que estoy haciendo, así que empieza a
luchar con todas sus fuerzas. No me gusta tener que usar
tanta fuerza sobre ella, pero es por su propia protección.
Cuando finalmente la pongo a un lado de la casa, detrás del
escudo protector de los árboles, la empujo contra la pared y
mantengo mi mano sobre su boca.
—Detente, Sloan —digo, mirando la muerte en sus ojos
—, Escúchame. Cállate y escúchame. Por favor.
Está respirando pesadamente contra mi mano,
agarrando mi muñeca con las suyas. Cuando por fin deja de
luchar, presiono una mano contra la casa al lado de su
cabeza y poco a poco empiezo a quitar la otra de su boca.
Está jadeando de miedo en el momento en que puse
mi otra mano al lado de su cabeza. Presiono mi frente con
la suya. —Todo lo que te he dicho. Cada mirada que te he
dado. Cada vez que te he tocado. Nunca fue por el trabajo,
Sloan. Ni una puta vez. ¿Entiendes eso?
No responde.
Me estremezco, porque no me gusta que la he puesto
en esta posición. No me gusta que ella incluso me ponga en
duda. No me gusta que le haya dado toda la razón del
mundo de hacerlo. Y no me gusta que no sé una sola
maldita cosa que pudiera decir para hacerla creer en lo que
siento por ella.
174
Me inclino y beso en el lado de su cabeza, luego bajo
mis brazos y los envuelvo alrededor de ella.
No trato de convencerla con más palabras.
No alimento a sus disculpas de que es demasiado
tarde.
Solo la abrazo, porque no puedo soportar saber que
ella siente lo que siente.
Después de varios momentos de estar congelada rígida
en mis brazos, comienza a relajarse lentamente. Sus manos
se acercan y empuñan mi camisa, y comienza a derretirse
en mi contra. Aprieta su cara contra mi pecho y empieza a
llorar, así que la acuno tan fuerte como puedo.
Aprieto mis ojos y susurro en su pelo húmedo. —Eres
todo lo que veo, Sloan. Más allá del trabajo, más allá del
bien y el mal. Eres todo lo que veo.
Aprieto los labios a un lado de su cabeza y cuando
siento su boca presionando contra mi cuello, la tiro más
cerca. Todavía está luchando por respirar, probablemente
una combinación de miedo, ira y nuestra proximidad actual.
Nos encontramos uno al otro en la oscuridad y cuando
nuestros labios finalmente se encuentran, es como si
estuviera en silencio pidiendo que bese fuera sus dudas.
Lo hago. Nuestras bocas chocan juntas en
desesperación. La empujo contra la pared de la casa de
nuevo y deslizo mis manos hasta su cintura. Cada segundo
que pasa es un segundo que nunca debería tener, pero es
diez segundos más que me gustaría poder tener con ella
esta noche.
Cuando me presiono en ella, gime contra mi boca y el
sonido hace a un lado todo lo demás. La ansiedad, el
sentido común. Mi necesidad por ella se apodera por
completo, y basado en la forma en que sus manos se
deslizan en el interior de mi camisa, lo mismo ocurre con el
de ella.
Estoy en la niebla y no me veo encontrando mi camino
fuera de ella en cualquier momento pronto.
Joder.
Mi boca se abre camino por su cuello. Traigo una de
mis manos hasta sus pechos y la deslizo entre su piel y su
sostén. Encontrándome con piel tan suave como la seda. —
Carajo, Sloan —susurro, arrastrando mi boca por su cuello
de nuevo. Cuando llego a sus labios, ella sumerge su lengua
en mi boca y sus manos caen al botón de mis jeans.
175
Levanto una de sus piernas a mi lado. Luego la otra. —
Mi coche —le susurro, envolviéndola alrededor de mí.
Esta bastante oscuro afuera y la propiedad está
revestida con suficientes árboles por lo que no estoy
preocupado por vecinos viéndonos a medida que subimos
en mi asiento trasero. Lo único que me preocupa es el
hecho de que su prometido se encuentra dentro de la casa
y ser atrapados significaría...
No quiero ni pensar en eso ahora. Dalton no me ha
enviado mensajes de texto todavía, así que tenemos
tiempo.
Cierro la puerta trasera y alcanzo el asiento delantero,
agarrando un condón de la guantera. Cuando me quedo
atrás en el asiento, ella se desliza sobre la parte superior de
mí, boca en la mía, las manos sobre mi pecho.
Bajo mi pecho.
Alzo su sujetador sobre sus pechos y trabajo de mi
boca sobre ella al mismo tiempo que me libera de mis
jeans.
Cuando tengo el condón, agarro sus caderas y la
posiciono encima de mí mientras ella hace sus bragas a un
lado. Apoyo la cabeza en el respaldo del asiento para que
pueda ver su cara cuando entro en ella.
Hacemos contacto con los ojos y comienzo a bajarla
encima de mí, lentamente. Todo se vuelve mucho más
tranquilo en el coche, ya que ambos contenemos la
respiración. Mis ojos nunca dejan los ella todo el tiempo que
me está tomando. Cuando finalmente estamos piel con piel
y estoy totalmente dentro de ella, al mismo tiempo
liberamos una exhalación aguda.
—Mi Dios —susurro.
Es la mejor cosa que he sentido-estar dentro de ella
finalmente.
Es la más culpable que he sentido-saber en cuánto
peligro mi falta de fuerza de voluntad la está poniendo.
Se inclina hacia delante y envuelve sus brazos
alrededor de mi cuello. — Luke —respira contra mis labios.
176
Jodidamente muero.
Me llamo Luke.
Mi boca se encuentra con la de ella y la beso en la
forma en que merece ser besada. Con convicción. Con
Respeto. Con sentimiento.
Comienza a moverse encima de mí y es todo lo que
veo.
Cierro los ojos y ella es todo lo que jodidamente veo.
Sloan
No tenía idea que pudiera sentirme así.
Eso suena tan cliché, incluso cuando lo pienso. Pero sus
manos, su boca, la manera en que me toca—es como si mi
respuesta es por lo que vive.
No sé cómo pasé de odiarlo hace dos horas en la
cocina a sentir más por él en este momento que en todos
los días anteriores combinados.
177
Saber que no es como Asa... que es todo lo contrario a
Asa... es tan...
atractivo.
Es bueno. Es un buen chico. Realmente existen.
Todo vino junto como una epifanía mientras estaba
flotando en la piscina. Él llamándose a sí mismo por el
nombre equivocado. Tomando una clase de español que
está años debajo de su habilidad, solo para
convenientemente estar ahí conmigo. La manera en la que
continuaba asegurándome que necesitaba confiar en él,
pero nunca diría por qué. Usar a otra chica como señuelo.
Eso fue el disparador. Lo descubrí incluso antes que
incluso viniera a la piscina.
Cuando Dalton dijo Carter... o Luke... estaba diciendo la
verdad, sabía que había más en ello. Más en ella. Más en él
besando descaradamente a alguien más cuando estaba en
la misma casa que yo. Me dije a mí misma que si él salía y
negaba jamás haber estado con ella sabría entonces que es
un mentiroso. Que es justo como Asa.
Pero si salía y me decía la verdad -que estaba usándola
para despistar a Asa- entonces sabría que tenía razón. Lo
tenía acorralado.
Solo no sabía cuál de ellas prefería escuchar. Que era
justo como Asa... o que me había estado usando todo este
tiempo.
Tan pronto como se diera cuenta de que lo había
descubierto, esperaba que fuera el fin de nosotros. Pensé
que tendría miedo de perder su trabajo y tratara de hacer
algún trato conmigo para mantenerme callada. Porque
chicos como él... chicos con carreras, quienes son buenos y
exitosos y agradables... ellos no se enamoran de chicas
como yo.
O al menos eso fue como me criaron para creer.
Pero me equivoqué, porque no está preocupado por su
trabajo. Cuando dice que soy todo lo que ve, le creo. Porque
todo lo que veo es él.
Todo lo que siento es él.
178
Y ahora mismo, en lo único en lo que estoy
concentrada es en la manera en la que está moviendo su
mano contra mí—tocándome justo en el lugar correcto que
estoy asustada de no solo despertar a Asa, sino a todo el
vecindario.
Como si pudiera sentirlo, cubre mi boca con la suya,
ahogando mis gemidos mientras me aplasto contra él. Mis
piernas comienzan a temblar, mis brazos, todo mi cuerpo,
mientras la mejor sensación que he sentido alguna vez
golpeando a través de mi.
—Luke —gimo contra sus labios.
Tan débil como estoy en este momento, encuentro la
fuerza para moverme más rápido... más fuerte... hasta que
soy la que ahoga sus sonidos.
Su boca es increíble. Sabe a fruta. Sabe dulce.
Nada como la amargura que trago cuando beso a Asa.
Cuando dejamos de temblar y sigo encima de él, se
inclina y pasa sus labios por mi hombro.
—Deberías regresar dentro —dice.
Sé que tiene razón, pero desearía que no la tuviera.
Dentro es el último lugar en el que quiero estar después de
esto. Corro mis dedos por su cabello y puedo oler la fresca
esencia del champú. Me inclino y huelo su cabello. —¿Te
bañaste antes de regresar a la casa?
Sonríe, puedo verla incluso en la oscuridad.
—¿Así que te bañaste y tienes condones en tu carro?
¿Estabas esperando tener sexo esta noche?
Recuesta su cabeza en la cabecera y una lenta sonrisa
satisfecha se extiende sobre sus labios. —Me bañé porque
me gusta verme bien para ti. Tengo un condón en mi auto
porque me gusta estar preparado. Y ha estado ahí por seis
meses, en caso de que tengas curiosidad.
Tenía, pero no tengo derecho a tenerla. Él sabe lo que
pasa entre Asa y yo en la noche. Si pudiera detenerlo lo
haría, pero no es una opción ahora. No hasta que ya no esté
en esta casa.
Pero no hablamos sobre eso. Sobre el hecho de que
todavía estoy con Asa, y sobre como lo que acaba de pasar
entre Luke y yo no estuvo bien, sin importar lo bien que se
sintió. Pero honestamente no me importa que acabo de
engañar a Asa. Debería sentirme culpable, pero no lo estoy.
179
El karma es una perra, Asa Jackson.
Luke pasa su pulgar por mi brazo y baja el tirante de mi
sostén. Sumerge su dedo por debajo acariciándome. —
¿Sloan?
Estoy trazando su barbilla. Tiene un rostro genial.
Masculino en los lugares correctos pero una pisca de ligera
feminidad en sus labios. —¿Sí?
—¿Cómo te diste cuenta?
Hago una mueca. —Eres todo lo que veo, Luke. Y soy
muy inteligente.
Asiente. —Sí, lo eres —Presiona sus palmas en mi
espalda y me jala hacia él, pero antes de que sus labios
encuentren los míos, mi espalda golpea el asiento y él está
encima de mí, cubriendo mi boca con su mano. —Mantente
quieta —susurra, mirando por la ventana.
Mi corazón se siente como si fuera a salirse por mi
garganta.
Estamos muertos. Estamos muertos.
Estamos. Muertos.
Escucho un fuerte golpeteo en la ventana, pero no
estoy segura si no es solamente mi corazón. —¡Abre la
maldita puerta!
Cierro mis ojos, pero siento la boca de Luke en mi oído.
—Es solo Dalton — susurra—. Quédate abajo.
Asiento y me cubro con mis brazos mientras Luke se
sienta y abre la puerta. Algo entra volando al asiento
trasero, y Luke lo atrapa en sus brazos. — ¿¡Qué mierda!?
—dice Luke, sosteniendo lo que sea que Dalton le acaba de
tirar.
Dalton se acerca a la puerta y me mira. —La próxima
vez que decidan esconderse y follar, asegúrense de llevar
su ropa con ustedes.
Luke me entrega mi camiseta y pantalones que Dalton
le acaba tirar. Frenéticamente me pongo la camiseta,
avergonzada de que fuimos tan descuidados.
—¿Está despierto?—Luke le pregunta a Dalton.
Dalton le lanza una mirada dura, diciendo tantas cosas
con esa mirada que ni siquiera puedo empezar a entender.
—No. Pero necesitas irte antes de que consigas que nos
maten a ambos —Luego Dalton se voltea y me mira—. Y tú
necesitas volver a la casa antes que Carter consiga que te
maten.
180
Se para y antes de golpear la puerta dice. —
Necesitamos hablar antes que te vayas, Carter.
Estoy luchando con mis pantalones mojados y Luke se
acerca a ayudarme. Realmente debería seguir llamándolo
Carter en mi cabeza, de otra manera seguramente me
equivocaré y lo llamaré Luke alrededor de Asa.
—¿Estás en problemas? —le pregunto. Abotono mis
pantalones y luego aliso mi camiseta. Pasa una alrededor a
mi nuca.
—Siempre estoy en problemas, Sloan. Desearía decirte
que soy bueno en mi trabajo, pero creo que la última hora
ha probado que mis prioridades están un poco fuera de
línea.
Me río. —Personalmente creo que tus prioridades por la
última hora dieron en el clavo.
Me besa y dice. —Ve. Ten cuidado.
Lo beso de regreso, fuerte. Y cuando me alejo de él
esta vez, no duele tanto. Porque ahora tengo esperanza.
Espero que tenga un plan para sacarnos de este lío.
***
Sonrío todo el tiempo que estoy en la ducha, porque
cuando abrí la puerta trasera y entré a cocina impecable,
sabía sin duda alguna que había sido Carter quien la limpió.
Nadie, y digo nadie, ha levantado una vez un dedo
para ayudarme en esta casa. No estoy segura de haber
escuchado alguna vez que la limpieza era el camino al
corazón de una chica, pero basada en mi reacción, diría que
es el camino al mío. Porque casi lloré cuando escuché el
lavavajillas encendido.
Eso es realmente triste. ¿Un lavavajillas funcionando
significa más para mí que un anillo de compromiso?
Mirándolo desde fuera, parecería que mis prioridades están
fuera de línea, también.
Pero lo prefiero de esta manera.
Asa está desmayado en la cama cuando entro a
nuestra habitación. Está cruzado en el colchón en
horizontal, desnudo.
181
Genial. Voy a tener que tratar de despertarlo o girarlo a
su lugar, pero es demasiado pesado para mí.
Camino alrededor de su lado de la cama y agarro su
brazo y trato de jalarlo por el colchón. No se queja, pero
gime entre ronquidos.
Luego... vomita.
Encima de mi maldita cubrecama.
Cierro mis ojos y trato de seguir calmada. Por supuesto
que arruinaría esta hermosa noche.
Sigue vomitando entre gemidos, llenando la habitación
de olor a ácido. Me apresuro hacia el escritorio y vacío el
basurero, luego lo acerco a él y levanto su cabeza para que
vomite en el basurero.
Vomita dos veces más y finalmente, luego de unos
minutos de calma, abre sus ojos. Cuando me mira, la
mirada aterradora que tenía en sus ojos se ha ido, y ha sido
reemplazada por una inocencia infantil. —Gracias, bebé. —
susurra.
Pongo el basurero en el piso y luego pongo mi mano en
un lado de su cabeza. —Asa, necesito que trates de
levantarte. Necesito sacar el cubrecama.
Se voltea lejos del vómito y pone una almohada en su
pecho, durmiéndose otra vez inmediatamente.
—Asa. —Lo sacudo, pero está desmayado de nuevo.
Me paro y miro alrededor de la habitación, tratando de
descubrir cómo voy a hacer esto sin tener que ir abajo y
pedir ayuda.
No hay forma que pueda hacer esto yo misma, y no
voy a dormir abajo en el sofá. No con Jon acá. Estoy
rezando que Dalton y Carter sigan aquí, porque dejar que
Jon o Kevin sepan que Asa está desmayado no hará ningún
favor a mi seguridad.
Para mi alivio, Carter y Dalton están en la puerta
preparándose para irse cuando llego abajo. Carter se para
en alerta cuando me ve.
—Necesito un poco de ayuda para levantar a Asa y
cambiar el cubrecama. Vomitó por todos lados.
Jon dice —Buena suerte con eso —desde el sofá.
182
Carter mira a Jon e inmediatamente empieza a subir
las escaleras. Puedo ver la desaprobación en los ojos de
Dalton, pero empieza a seguir a Carter.
Cuando llegamos a la habitación, el olor es tan fuerte
que estoy forzada a cubrir mi nariz para evitar vomitar.
—Santa mierda, —dice Dalton. Camina directamente a
la ventana y la abre. Todos miramos a Asa y estoy un poco
avergonzada por él porque está desnudo. Pero conociendo a
Asa, a él no le importaría. Y aunque le importara, no es
culpa de nadie más que de él mismo estar en esta posición.
Carter se agacha y trata de despertarlo. —Asa.
Despierta.
Asa gime, pero no se despierta.
—¿Qué diablos tomó? —Pregunta Carter, volteando
hacia a Dalton.
Dalton se encoje de hombros. —Al infierno si lo sé. Lo
vi masticar unas cuantas píldoras camino al casino. Heroína
de regreso a casa.
Carter ni siquiera duda cuando se cerca y pone a Asa
en sus brazos. Lo levanta y luego se para, alejándolo de la
cama.
Inmediatamente quito el cubrecama. Ni siquiera voy a
tratar de lavar este. Lo pongo en el pasillo y cambio las
sábanas, solo para estar segura.
—¿En qué lado duerme? —Pregunta Carter, aun
sosteniéndolo en sus brazos. Señalo el lado de Asa y Carter
lo pone ahí. Dalton ayuda a ponerlo en la cama y saco otra
sábana del closet y lo cubro con ella.
Cuando lo estoy tapando, Asa abre sus ojos y me mira.
Pasa una mano por su rostro, haciendo una mueca—¿Qué
es ese olor? —dice.
—Vomitaste en la cama.
Hace otra mueca. —¿Lo limpiaste?
Asiento y susurro. —Sí. Cambié las sábanas. Vuelve a
dormir.
No cierra sus ojos. En lugar de ello, levanta su mano y
toca un mechón de mi cabello. —Me cuidas muy bien,
Sloan. —dice.
Miro por un segundo esta versión vulnerable de él. Y de
alguna manera, aún con Carter en la habitación, siento algo
por él.
No puedo no sentir nada por él.
Asa no es de la manera que es porque elige serlo.
Siento que es como es porque nunca le mostraron nada
diferente.
183
Por eso, siempre tendrá mi simpatía. Nunca tendrá mi
corazón, y probablemente nunca tendrá mi perdón.
Pero no puedo evitar darle mi simpatía.
Comienzo a levantarme, pero me alcanza y agarra mi
muñeca, haciendo que me agache de nuevo. Me agacho en
las rodillas al lado de la cama y Asa envuelve su mano en la
mía. Sus ojos están cerrados cuando susurra. —Una vez,
cuando tenía cinco años... vomité en mi cama. Mi padre me
hizo dormir ahí. Dijo que me enseñaría a no hacerlo de
nuevo. —Suelta una pequeña risa, pero luego sus ojos se
aprietan más fuerte. —Supongo que el bastardo se
equivocó sobre eso también. —dice.
Oh, Dios.
Mi mano va a mi corazón mientras sufro por el
pequeño niño en él.
Volteo y miro a Carter y Dalton y están mirando a Asa
con la misma compasión que yo. Cuando volteo hacia Asa,
está durmiendo sobre su estómago, con la cara enterrada
en la almohada.
Agarra la almohada con ambos puños y presiona su
cabeza tan fuerte, que estoy convencida que trata de
ahogarse a sí mismo. Sus hombros comienzan a temblar
mientras se acercan a la almohada.
—Asa. —susurro, pasando una mano por su cabeza.
Se vuelve un desastre de sollozos. El tipo de llanto que
es tan profundo y triste que ni siquiera está acompañado
por un sonido.
Completo silencio.
Nunca he visto a Asa llorar. Ni siquiera sabía que era
capaz de tener lágrimas reales.
No recordará nada de esto mañana. No sabrá si lo dejé
aquí solo o lo sujeté en la cama. Continúo acariciando la
cabeza de Asa mientras miro a Carter. Dalton ya no está en
la habitación. Solo estamos los tres.
Carter camina hacia mí y puedo ver la misma cantidad
de simpatía en sus ojos. Levanta su mano y la pasa por mi
mejilla, luego se agacha y me besa en la frente.
184
Sostiene sus labios ahí por varios segundos antes de
alejarse y caminar hacia la puerta. Cuando llega a la puerta,
voltea y me mira un momento. Levanta una mano y
lentamente pasa su pulgar por su labio inferior. Mi corazón
lo busca, pero sigo plantada en el piso, consolando a Asa.
Levando mi mano y jalo un mechón de mi cabello,
enredándolo en mi dedo. Los labios de Carter muestran una
invisible sonrisa mientras me ve por unos segundos más,
luego cierra la puerta.
Me meto a la cama, debajo de las sábanas y abrazo a
Asa, aligerando sus lágrimas hasta que estoy convencida
que finalmente se durmió.
Pero justo antes de voltearme, lo escucho susurrar. —Más te
vale que no me dejes, Sloan.
por Lu Asa
Lo primero que veo cundo abro el refrigerador es un
tazón con sobras de espagueti. Gracias Dios.
—¿Ves, Papá? —susurro al vacío—. Ella es un maldito
ángel enviado del cielo.
Pongo el espagueti en el microondas y luego camino
hacia el lavadero para echarme agua en la cara. Siento
como si hubiese dormido con la cabeza en un puto baño
toda la noche. Diablos, basado en el olor de la habitación
esta mañana, probablemente lo hice.
Me apoyo en el mostrador, esperando que el espagueti
termine de calentarse. Miro el tazón mientras se mueve en
círculos dentro del microondas.
185
Me pregunto si lo maté.
Lo dudo. Ha pasado casi un día desde que dejamos el
casino. Si hubiese muerto, la policía ya estaría aquí. Y si
vivió, estoy casi seguro que no me denunciará. Sabe que
merecía lo que le hice.
El microondas suena.
Saco el espagueti y agarro un tenedor, luego meto un
poco en mi boca. Apenas puedo pasarlo antes de tener que
buscar un basurero. Vomito dos veces, lavo mi boca y luego
me fuerzo a comer un poco más de espagueti.
Paso por esta abstinecia como un hijo de puta, porque
no me volveré en ese hombre.
Como otro poco de espagueti y lo paso junto mi bilis.
Hasta el fondo, Asa.
La puerta delantera se abre y Sloan entra. Miro el reloj
y me doy cuenta de que apenas son las dos de la tarde.
Nunca he regresado de la universidad tan temprano. O no
me ve parado en la cocina o es ese tiempo del mes y está
en un humor irritable, porque se apresura por las escaleras
hacia la habitación.
No pasa ni un minuto, la escucho hacer un desastre en
la habitación. Cosas cayéndose al piso. Sus pies
moviéndose de un lado a otro de la habitación. Miro al
techo, preguntándome qué mierda está haciendo. Mi
cabeza me duele demasiado como para subir a averiguarlo.
No tengo que hacerlo, porque unos segundos después,
está bajando las escaleras.
Cuando llega a la esquina de la cocina, mi pene se
mueve en mis pantalones. Está tan enojada como el
infierno y eso es tan sexy como la mierda. Le sonrío
mientras se acerca a mí.
Antes de siquiera decir una palabra, está en mi cara.
Pone un dedo en mi pecho. —¿Dónde están los papeles,
Asa?
¿Papeles?
¿De qué mierda habla?
186
—¿De qué mierdahablas?
Su pecho está tan agitado que si estuviera unos pasos
más adelante, sería capaz de sentirlo.
—¡El archivo de mi hermano! —dice—. ¿Dónde se
encuentra, Asa?
Oh. Esos papeles.
Cuidadosamente pongo el tazón de espagueti en la
encimera y luego levanto mis manos y las doblo en mi
pecho. —No sé de lo que hablas, Sloan.
Inhala una respiración meticulosa, exhala con aún
mayor precisión y luego se voltea. Pone sus manos en sus
caderas, tratando de encontrar la fuerza para permanecer
calmada.
Sabía que si se enteraba de lo que hice, se enojaría.
Aun así, realmente nunca he pensado mucho en como
librarme de ello.
—Dos años, —dice, chasqueando sus dientes. Voltea y
sus ojos están llenos de lágrimas.
Bueno, mierda. No quise hacerla llorar.
—Por dos años pensé que estabas pagando por sus
cuidados. Me mostraste los papeles, Asa. Las cartas que el
estado envió. Los comprobantes de cheques. —Empieza a
caminar de un lado a otro—. La trabajadora social pensó
que era una idiota hoy cuando le pregunté si sus beneficios
podían ser renovados alguna vez. ¿Sabes lo que me dijo,
Asa? —Me da la cara otra vez.
Me encojo de hombros.
Da un paso hacia adelante, doblando sus brazos en su
pecho. —Dijo: "Los beneficios nunca fueron cancelados,
Sloan. Los cuidados de Stephen nunca han sido de pago
privado."
Lágrimas están cayendo por sus mejillas ahora. Por
primera vez desde que entró, empiezo a sentirme un poco
incómodo de quizás llevé demasiado lejos esta mentira. Se
halla más enojada que nunca.
No puede dejarme.
—Sloan. —Doy un paso hacia adelante y pongo mis
manos en sus hombros—. Bebé, escucha. Tuve que hacer lo
que tenía que hacer para tenerte de regreso. Me dejaste.
Lamento que estés enojada. —Muevo mis manos a sus
mejillas—. Pero no deberías enojarte por eso. Tomó
demasiado esfuerzo y dinero de mi parte. En cualquier
caso, deberías estar alagada de ser tan importante para mí.
187
Levanta sus manos a las mías y me empuja lejos de
ella. —¡Maldito imbécil! —grita—. ¡Falsificaste una carpeta
entera para respaldar tus mentiras, Asa! ¡Cartas mensuales
del gobierno! ¿Quién demonios hace eso?
No tiene idea de cuánto dinero tuve que pagar al hijo
de puta que las envía o estaría dándome las gracias ahora.
Me señala desde el otro lado de la cocina. —Me
atrapaste. Todo este tiempo me hiciste pensar que no había
salida.
Trago el enojo. Doy un paso hacia adelante. ¿Acabo de
escucharla bien?
—¿Te atrapé?
Está tan enojada que toma respiraciones cortas. Se
limpia enojadamente las lágrimas y asiente, bajando la voz.
—Sí, Asa. Me atrapaste. He sido tu puta prisionera por los
últimos dos años, pensando que mi hermano tenía que
regresar con mi inservible madre. Todo porque sabías que si
no tenía eso en mi cabeza, te habría dejado.
Realmente no siente lo que dice. Se encuentra
enojada. Nunca me dejaría. Sí, le mentí. Sí, pagué una
mierda de dinero para que pareciera que los beneficios de
su hermano fueron cancelados. Pero era algo temporal.
Eventualmente habría regresado arrastrándose a mí si no
fuera por eso. Solo se lo hice más fácil.
—¿Eso es lo que piensas, que has sido una prisionera
aquí? —pregunto—. ¿No te di un lugar en donde dormir, te
compré comida, te di cosas bonitas, te permití ir a la
universidad, manejar mis carros? —Camino a través de la
cocina y no me detengo cuando la alcanzo. La empujo hasta
que esté presionada en la pared, con mis manos en ella—.
No te atrevas a pararte aquí, en mí casa, e implicar que no
tuviste cada oportunidad en el mundo para salir por esa
puta puerta.
La alejo de la pared y señalo a la sala. —Ve. ¡Si no me
amas más, jodidamente vete!
Nunca se iría. Lo sé, porque si se fuera, significaría que
me ha estado usando por dinero estos dos años. Usándome
solamente para pagar por el inútil de su hermano. Si ese
fuera el caso, eso la haría una puta por definición.
Y no me casaré con una maldita puta.
188
Mira hacia la puerta y luego me mira. Sacude su
cabeza y juro que sonríe. —Adiós, Asa. Disfruta tu vida.
Empieza a caminar hacia la puerta. —Sí disfruto mi
vida, Sloan. ¡La disfruto jodidamente demasiado!
Le permito llegar a la puerta delantera antes de ir por
ella. Ni siquiera llega al césped antes de tener mi brazo
envuelto en su cintura y mi mano en su boca. La volteo y la
meto en la maldita casa que de la que está desagradecida.
La cargo hacia la habitación y pateo la puerta para abrirla.
La tiro a la cama y trata de alejarse de mí.
Qué linda.
La agarro del cabello y la regreso a la cama. Grita, pero
la detengo con mi mano. Me subo encima de ella, cubriendo
su boca con una mano y mantengo sus muñecas abajo con
la otra. No hay mucho que pueda hacer con sus piernas
mientras hace lo mejor que puede por patearme y alejarse
de mí, pero tengo más fuerza en un dedo que la que ella
tiene en todo su cuerpo. Se siente más como si estuviese
haciéndome cosquillas que intentando hacerme daño.
—Escucha, bebé. —susurro mirándola de frente—. Si
tratas de insinuar que no me amas, me enojaré demasiado.
Jodidamente demasiado. Porque eso significaría que
estuviste fingiendo conmigo desde el día que regresaste por
mi puerta. Eso significaría que fingías cada orgasmo, cada
beso, cada palabra que me hayas dicho, simplemente por
un cheque mensual. Y si eso fuera verdad, eso te haría una
puta, Sloan. ¿Sabes lo que los hombres como yo les hacen a
las putas?
Sus ojos se abren con miedo. Espero que eso signifique
que me va entendiendo. Ya no trata de alejarme, eso es una
buena señal.
—Esa era una pregunta, bebé. ¿Sabes lo que los
hombres como yo les hacen a las putas?
Una lágrima sale de su ojo mientras sacude su cabeza.
Puedo sentir el aire salir de sus fosas nasales en mi mano;
está luchando tan duro por más aire.
Bajo mi boca a su oído. —Por favor no me hagas
enseñarte.
Estamos así por unos minutos más, asegurándome de
que captó mis palabras. Me alejo y la miro. Su expresión no
ha cambiado, pero ahora llotra tan fuerte en mi mano, que
los mocos salen por su nariz. Y ahora se encuentran en mi
puta mano. Alejo mi mano de su boca y me limpio en la
cama. Luego agarro la manga de mi camiseta y limpio su
cara.
189
Sus labios tiemblan. No sé por qué no me he dado
cuenta de lo malditamente atractivo que es eso. La beso
delicadamente, cerrando mis ojos mientras sus labios
tiemblan contra los míos. —¿Me amas? —susurro
cuidadosamente esas palabras en su boca—. ¿O eres una
puta?
Una respiración temblorosa sale de sus labios. —Te
amo —susurra—. Lo siento. Solamente estaba enojada, Asa.
No me gusta cuando me mientes.
Presiono mi frente a un lado de su cabeza y exhalo. De
alguna manera, tiene razón. Probablemente nunca debí
mentirle sobre su hermano. Pero si estuviera en mis
zapatos, habría hecho lo mismo.
—Nunca más te enojes así conmigo, Sloan. —Retrocedo
y saco el cabello de su rostro. Está sudoroso y se pega a mi
mano. Paso mis dedos por él, mezclándolo con el resto de
su cabello.
—No me gusta lo que me hace sentir —digo
silenciosamente—. Lo que me hace querer hacerte.
Asiente. —A mí tampoco me gusta —dice.
Sus ojos se hallan llenos de arrepentimiento pero no
me siento mal. Es su culpa por atacar como lo hizo. Por lo
menos eso ya salió del camino. Se estaba volviendo tedioso
seguir con esa mentira tanto tiempo, estaba comenzando a
aburrirme.
Dejo sus muñecas y llevo mi mano a su rostro, pasando
la parte trasera de mis nudillos por su mejilla. —
¿Deberíamos besarnos y reconciliarnos ahora?
Asiente, y cuando presiono mis labios en los suyos,
exhalo con alivio. Porque por un segundo cuando estaba
caminando hacia la puerta, pensé que hablaba en serio
acerca de irse. Pensé que quizás nunca podía volver a
saborearla de esta manera.
Estoy aliviado de que sea una amenaza vacía. No sé
qué haría si alguna vez descubro que no me amaba. Es la
única que lo hace.
Gira su cabeza a un lado y me da acceso a su cuello.
Mientras beso su cuerpo, ella comienza a relajarse.
190
Cuando finalmente le he sacado toda su ropa, abre las
piernas para mí. Me presiono en ella. —¿Me amas, Sloan?
Asiente, luego dice. —Sí, Asa. Te amo.
Mi lengua entra a su boca al mismo tiempo que mi
pene entra en ella.
Dentro de ella, donde soy el único hombre que ha
estado ahí. Donde soy el único hombre que alguna vez lo
estará.
—Eres mía, Sloan, —susurro follándola como le gusta
ser follada. Aprieta mis brazos y cierra los ojos.
Lo siente tan profundamente que llora todo el tiempo.
Traducido por –val-
Corregido por Lu
Sloan
Cierro mis ojos y dejo que el agua caiga a mi cara.
¿En qué estaba pensando?
¿Confrontarlo sola? ¿No avisarle a Carter lo que iba a
pasar? Eso fue realmente estúpido.
Pero en mi defensa, es difícil pensar cuando la rabia te
ciega.
Luego de salir de mi cita médica esta mañana, recibí
una llamada de la trabajadora social. Estaba manejando
hacia la universidad, y cuando me reveló que los cuidados
de mi hermano no eran pagados, lo perdí. Lo perdí
completamente. Di la vuelta y manejé directamente a las
instalaciones donde está mi hermano para encontrarme con
ella. Al momento en que me fui, jamás había estado tan
molesta.
191
Lo único en lo que podía pensar era en Asa y cómo
quería matarlo. La rabia realmente te ciega. Cuando entre
en la cocina a confrontarlo, no me importaba que pudiera
herirme. Solo quería saber si era verdad, si de alguna
manera él me había estado mandando cartas falsificadas
del gobierno. No quería creerlo, porque creerlo significaría
que está completamente demente. Pero la única persona
que podría inventar una mentira como esa y mantenerla
durante dos años tiene que estar demente.
Recuerdo el día en el que me trajo mi correspondencia
luego de romper por primera vez. La carta que hablaba
sobre los beneficios estaba encima. Luego de leer la carta
estaba devastada. El bastardo me consoló, me dijo que si
alguna vez necesitaba algo, me ayudaría sin pensarlo. Dijo,
"Eso es lo que haces por la gente que amas, Sloan. Les
ayudas."
Eso era antes cuando realmente creía que me amaba y
sus acciones eran cordiales. Ahora pienso que es más una
obsesión psicótica.
No tenía a dónde más ir, y gracias a lo que pensé que
le iba a pasar a Stephen, fui forzada a pedirle ayuda a Asa.
Era mi última opción, eso era seguro. Diablos, incluso llamé
al número que decía en la carta para ver si había alguna
otra opción. Ahora me doy cuenta que era obviamente un
número falso con alguno de los amigos de Asa al otro lado
de la línea, pero no me di cuenta de ello en ese momento.
El agua caliente se mezcla con las lágrimas que corren
por mis mejillas.
¿Cómo pude haber caído en ello por tanto tiempo?
Todas las piezas aún están encajándose, también el hecho
de que solamente me deja usar su carro para visitar a
Stephen los domingos.
La trabajadora social no trabaja los domingos. No había
razón para encontrármela y conversar sobre sus beneficios.
192
Aún no puedo entenderlo y han pasado muchas horas
desde que lo descubrí. Trato de decirme a mí misma que
me tomó tanto tiempo descubrir la verdad porque no tenía
razón para pensar que él haría algo como eso. Pero tenía
todas las razones.
Eso es lo que Asa hace.
Es un mentiroso. Un tramposo. Sabotea a la gente.
Manipula a la gente.
Estoy tan enojada conmigo misma ahora, me limpio el
cuerpo aún más fuerte, queriendo quitar su olor de mi
cuerpo. Estoy frotando mi cuello cuando la cortina de la
ducha se abre. Jadeo y me muevo para que mi espalda esté
contra la pared y pueda dar una mejor pelea si viene para
eso.
Asa está parado enfrente de mí, completamente
vestido. Pantalones azules oscuros y una camisa blanca.
Hace que los tatuajes de sus brazos se vean más brillantes
y enojados. Pero su expresión no es de enojo ahora mismo.
Se ve confundido.
Y en realidad está mirando mi rostro y no a mis
pechos.
—¿No crees que es raro que nadie realmente viene
aquí más? — pregunta.
Sus pensamientos se están convirtiendo en más y más
impredecibles.
Suspiro y volteo hacia el agua, lavando el acondicionador
de mi cabello. —No estoy segura de a qué te refieres, Asa.
Cuando el acondicionador está completamente fuera
de mi cabello, lo observo. Está mirando a la bañera y al
agua cayendo. —Solía haber demasiada gente aquí, todo el
día todos los días, toda la noche. Ahora solamente son
cuatro o cinco personas, a menos que tenga una fiesta.
Es porque eres impredecible y asustas a la maldita
gente, Asa.
—¿Quizás están todos ocupados?
Sus ojos se alzan hacia los míos. Aún están llenos de
confusión. Un poco decepcionados. No sé mucho sobre las
drogas o cómo se siente estar drogado, pero la paranoia
puede ser un síntoma de abstinencia. Eso espero, porque
de otra manera, no estoy segura de qué pensar sobre esta
versión de Asa.
193
—Sí —dice—. Quizás solo están ocupados. O no lo
están y solamente quieren que yo piense que lo están.
Porque jodidamente todos fingen por aquí.
Sus palabras son duras, pero su voz es calmada, con
un poco de confusión. Estoy rezando que no se refiera a
Carter cuando dice que todos fingen.
O que se refiera a mí.
Necesito advertirle a Carter. Algo no está bien con él
hoy. Nunca había estado tan asustada por mi vida como
cuando Asa me jaló de regreso a la casa. Estoy tentada en
no contarle a Carter acerca de lo que pasó porque sé que se
enojará porque lo enfrenté sola.
—Deberíamos invitar a algunas personas a cenar esta
noche. ¿Cocinarías?
Asiento. —¿Para cuantas personas?
Ni siquiera duda cuando responde. —Yo, tú, Jon, Dalton,
Kevin y Carter. Quiero la comida lista a las siete en punto.
Les escribiré ahora.
Cierra la cortina de la ducha.
¿Qué diablos está mal con él?
Dejo salir un aliento para equilibrarme y agarro la
toalla. Estoy secándome los talones de los pies cuando abre
la cortina otra vez. Cuando veo la mirada en sus ojos, aún
está mirando sorprendido a mi rostro y a nada más. Abre su
boca, la cierra y luego pausa por unos segundos antes de
decir. —¿Estás enojada conmigo, Sloan?
¿Es una pregunta capciosa?
Malditamente te odio, Asa.
Calibro su expresión y luego contesto —No estoy muy
feliz contigo.
Suspira, luego asiente como si no me culpara. Ahora
realmente sé que hay algo mal con él. —No debí haberte
mentido sobre los beneficios de tu hermano. A veces pienso
que podría tratarte mejor de lo que lo hago.
Trago el bulto que hay en mi garganta. —¿Entonces por
qué no lo haces?
194
Entrecierra sus ojos con una ligera inclinación de su
cabeza, como si realmente estuviera contemplando mi
pregunta. —No sé cómo.
Cierra la cortina.
La puerta del baño se cierra.
Aprieto mi estómago con mi brazo, porque siento como
si fuera a vomitar. Todo lo que hace me pone tan nerviosa
de estar cerca de él. Luego de esa extraña conversación, se
ha multiplicado por diez.
Gracias a Dios que está invitando a todos esta noche,
porque realmente no quiero estar a solas con él. Necesito
que Carter esté aquí.
Estoy a punto de cerrar el agua cuando la puerta del
baño se vuelve a abrir. Unos segundos después, la cortina
se abre del lado opuesto esta vez. Mi mano se congela
cuando lo siento entrar a la ducha.
No, no, no. Por favor no me hagas tener sexo contigo
otra vez. Respiro calmadamente por la nariz, esperando que
solamente esté esperando su turno en la ducha.
Pasan unos segundos, pero lo siento pasar por detrás
de mí. No dice nada. Mi corazón late tan rápido, que me
mareo.
Me paro derecha y volteo. Su camisa blanca está
empapada y aún tiene los pantalones puestos. Está
recostado en la pared de la ducha, descalzo, mirando hacia
la bañera.
Espero un momento para ver qué quiere. Cuando no
habla o se mueve, solo se queda mirando a la nada,
finalmente hablo.
El miedo corta mi voz cuando digo. —¿Qué estás
haciendo, Asa?
Mi pregunta lo saca de su trance. Sus ojos se
encuentran con los míos. Me mira por aproximadamente
cinco largos segundos, y luego mira alrededor de la ducha y
luego a su ropa. Pasa sus manos por ella como si no tuviera
idea de por qué está mojada. Sacude su cabeza y dice —No
tengo ni puta idea.
Mis rodillas se ponen débiles por su reacción. Ni
siquiera apago el agua. Salgo de la ducha lo más rápido que
puedo y agarro mi toalla. Ni siquiera me molesto en
vestirme antes de abrir la puerta y correr a la habitación.
Necesito estar lo más alejada que pueda de él hasta que
Carter llegue y sepa que estaré un poco más segura.
195
Tan pronto como salgo al pasillo, algo capta mi
atención. Volteo y veo Jon a punto de entrar a la habitación
al final del pasillo. Su mano está en la puerta y me está
mirando, sus ojos pasando por mi cuerpo cubierto con la
toalla.
Cuando veo su repugnante sonrisa, camino los
siguientes tres pasos hacia mi habitación. —Ni siquiera lo
pienses pedazo de mierda. —Golpeo la puerta y me encierro
lejos de todos esos idiotas. Agarro mi teléfono y le mando
un mensaje a Carter.
Sloan: Está volviéndose loco. Por favor ven
temprano.
Borro el mensaje y espero el sonido de la ducha
apagarse.
No lo hace.
Luego de vestirme y estando a punto de salir a la
tienda, decido darle una mirada. Abro la puerta del baño y
ya no está parado. Está sentado en la bañera, aun
completamente vestido, con el agua cayendo.
Sus ojos están completamente abiertos y el agua está
pasando por ellos.
Aprieto la manija de la puerta y doy un pequeño paso
hacia adelante. —Voy a ir al supermercado, Asa. ¿Qué
quieres que cocine esta noche?
Su cabeza no se mueve, pero sus ojos se mueven por
todo el baño y se encuentran con los míos. —Pastel de
carne.
Asiento. —De acuerdo. ¿Quieres que compre algo
mientras estoy ahí?
Me mira por algunos segundos y luego sonríe. —
Compra un postre para la celebración.
¿Celebración? Me comienza a picar la garganta. —De
acuerdo — digo, con la voz débil—. ¿Qué celebramos?
Sus ojos dejan los míos y endereza su rostro otra
vez. —Ya verás.
196
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
Carter
No tengo ni idea de por qué Asa nos invitó a cenar.
Hemos estado en su casa casi todas las noches
últimamente, esta noche no debería ser diferente. Tenía la
esperanza de que Sloan estuviera siendo paranoica en su
texto cuando dijo que está perdiendo su mente, pero estoy
un poco preocupado que está en lo correcto.
Puedo oler la comida antes de que abra la puerta
delantera. Cuando camino dentro y miro alrededor, Dalton
es el único que no ha llegado. Jon y Asa están ocupando
ambos sillones reclinables y Kevin está en el sofá.
197
Asa se inclina hacia delante con los codos en las
rodillas, control remoto en la mano, viendo los canales de
noticias. Cuando oye la puerta detrás de mí, se da la vuelta.
Asiento con la cabeza en su dirección y se da la vuelta
a la TV. — ¿Ves las noticias, Carter?
Echo un vistazo a la cocina para ver a Sloan de pie en
la barra, limpiándola con un trapo. Puedo verla desde donde
estoy parado, pero Asa no puede.
—A veces —digo.
Sloan quita sus ojos de los míos y levanta un dedo a su
cabello. Paso mi pulgar por el labio inferior. Ella levanta su
otra mano a la cabeza y gira tres de sus dedos en su pelo.
Luego cinco. Después, los diez. Entonces ella está
revolviendo su pelo con las dos manos, haciéndolo girar en
todas las direcciones, dejándome saber que se está
volviendo loca.
Quiero sonreírle, pero me obligo a entrar en la sala de
estar y tomar asiento junto a Kevin. —¿Por qué quieres
saber si miro las noticias? —Le pregunto a Asa.
Cambia a otro canal. —No he oído nada de mi padre.
Sólo me aseguraba que sobrevivió y no estoy a punto de
ser arrestado por asesinato.
Dice eso tan indiferente, como si la posibilidad de ser
arrestado por asesinato es una ocurrencia diaria. Asiento
con la cabeza, pero no alcanzo a decirle que su padre
sobrevivió. Ni siquiera fue herido tan mal, en realidad. El
casino llamó a una ambulancia para él, pero aparte de una
fractura en la nariz y una mandíbula rota, no hay ningún
daño serio. El tipo ni siquiera quería presentar cargos.
Dalton me dijo todo esto después de que se reportó hoy.
También me dijo que el tipo era un adicto, que fue
diagnosticado como esquizofrénico paranoico, y él tenía un
montón de otras cuestiones. No me gusta decirlo, tengo un
poco de simpatía por Asa en algún lugar muy profundo. No
se sabe lo que le pasó cuando niño con ese hombre como
padre. Pero la simpatía es como lo que pasa. Puedes
simpatizar con alguien y todavía desear que este muerto.
198
Me quedo con la información sobre la condición de su
padre para mí. Creo que es bueno que Asa este preocupado
por las repercusiones. No es algo que probablemente
experimente muy a menudo.
Asa suspira después ojear en todos los canales de
noticias dos veces y salir con las manos vacías.
Se levanta y lanza el control remoto hacia Jon. —
Asegúrense de lavarse las manos. Mi novia trabajó duro
para cocinar la cena y no quiero a ninguno de ustedes
cabrones sentados en mi mesa con las manos sucias. —Se
dirige a las escaleras y corre a su habitación. La puerta de
su habitación se cierra y doy un vistazo a Kevin, que está
mirando a las escaleras vacías.
—Se comporta jodidamente raro —dice Kevin.
Jon comienza a hojear los canales y dice—: ¿Qué hay
de nuevo?
Ninguno de ellos se molesta en ir a la cocina a lavarse
las manos, así que aprovecho la oportunidad para caminar
por allí. Sloan está sacando el pastel de carne del horno
cuando la paso. —Hola, Sloan —digo casualmente.
Me mira, pero no sonríe. Me lanza una mirada que me
dice que tenemos que hablar. No hay realmente una
manera de hacer eso ahora. Enciendo el agua y ella coloca
el pastel de carne en el mostrador junto a mí. Mete un
cuchillo entre la barra de pan y de la sartén y se empieza a
cortarlo.
—Metí la pata hoy —susurra.
Pongo el agua a una presión más baja para poder
escuchar mejor.
››Me enteré de que ha estado mintiendo acerca de los
beneficios de mi hermano. Y me enfrenté a él. Le dije que lo
estaba dejando. Se puso muy enojado.
—Sloan —digo en voz baja. ¿Por qué demonios iba a
hacer eso?—, ¿Estás bien?
199
Se encoge de hombros. —Lo estoy en este momento.
Pero algo está mal con él, Carter. Tengo miedo. Se sentó en
la ducha con la ropa puesta durante media hora. Luego,
cuando llegué a casa de la tienda de comestibles, miré por
la ventana y lo vi sentado en un sillón, mirando a la piscina.
Luego empezó a golpear su palma contra su frente. Lo hizo
treinta y seis veces. Lo conté.
Jesucristo.
Me mira y no me gusta lo asustada que se ve. Debería
llevármela ahora. Tomar su mano, tirar de ella fuera
mientras él está arriba y largarnos de aquí.
—Ahora él sigue diciendo que tiene una sorpresa para
mí. Está hablando como si esta cena es algún tipo de
celebración —susurra—. Tengo miedo de averiguar qué es
lo que estamos celebrando.
Los pasos de Asa se escuchan arriba, como si estuviera
a punto de bajar las escaleras. Sloan agarra la bandeja de
pastel de carne y se acerca a la mesa.
Los otros dos tipos deben escuchar a Asa bajar,
también, porque están en el fregadero ahora, preparándose
para lavarse las manos como él instruyó.
Ayudamos a Sloan llevar el resto de la comida a la
mesa, justo cuando Dalton camina a través de la puerta
principal. Son sólo las 6:55, pero ve a Asa saltando las
miradas y se disculpa por llegar tarde.
—No estás tarde —dice Asa—. Llegas justo a tiempo.
Tomo asiento, y termino estando justo enfrente de Asa.
Diagonal a Sloan. Es extrañamente tranquilo, ya que todo el
mundo pasa alrededor la comida, repartiendo en sus platos.
Luego que toda la comida se ha pasado alrededor de la
mesa, Asa toma su tenedor y le dice—: ¿Hay que decir las
gracias?
Nadie habla. Todos nos miramos fijamente,
preguntándonos si él nos está tomando el pelo o si alguien
tiene que empezar a rezar antes de que volteara su mierda.
Se ríe en voz alta y dice—: Estúpidos desgraciados. —
Mete su tenedor en su puré de patatas y se traga un
bocado.
200
Jon dice—: Estas son dos veces seguidas que hemos
tenido la cena aquí. ¿Qué pasa? ¿Es esto lo que sucede
cuando eres domesticado?
Asa entorna los ojos en la dirección de Jon, luego, se
traga las patatas trituradas con su cerveza. —¿Dónde está
Jess esta noche?
Jon se encoge de hombros. —No la he visto en unos
pocos días. Creo que nos separamos.
Asa se ríe, entonces me mira. —¿Y Tillie?
Paso mi pulgar por mi labio inferior. —Trabajando.
Podría pasar mañana por la noche.
Asa se lame los labios, tomando otro sorbo de su
cerveza. —Eso sería bueno —dice.
Luego mira a Dalton. —¿Cómo es que nunca has traído
a una chica?
Dalton habla con la boca llena de pastel de carne. —Vive en
Nashville.
Asa asiente con la cabeza, dice —¿Cuál es su nombre?
—Steph. Es una cantante. Es por eso que estaba casi
tarde, en realidad. Firmó un contrato de grabación hoy y
llamó para contármelo. — Se ve orgullosos cuando habla de
ella.
Casi me hace reír, porque no hay Steph. Acaba de
inventarse toda esa mierda sobre la marcha, y Asa se lo
traga como un vaso de leche tibia. —Eso es bueno —dice
Asa.
A Asa le gusta Dalton. Puedo decir por la forma en que
lo mira, sin ninguna sospecha en absoluto. No como la
forma en que me mira.
—¿Hay algo malo con tu boca de mierda, Carter?
Lo miro y levanto la ceja.
—Te frotas tu maldito labio fuerte.
Ni siquiera me di cuenta de que todavía estaba
frotando mi labio. Saco mi mano de mi boca.
—Todo bien —digo, tomando un bocado del pastel de
carne. La última cosa que quiero hacer es provocarlo. No
con la forma en que ha estado actuando últimamente.
201
Asa da otro bocado a su pastel de carne, y luego
descansa sus manos al lado de su plato. —Por lo tanto —
dice—. Tengo una pequeña sorpresa. — Sonríe, y luego
mira a Sloan. Puedo ver el rollo en su garganta cuando
traga.
—¿Qué es? —pregunta, con cautela.
Asa abre la boca para hablar, pero es cortado por un
fuerte golpeteo en la puerta principal. Puedo ver la irritación
en sus ojos mientras vuelve a echar un vistazo a la puerta
del salón. Un segundo golpe fuerte se produce.
Deja caer sus cubiertos con un fuerte ruido metálico
sobre la mesa y mira a su alrededor a todos nosotros. —
¿Alguno de ustedes está esperando compañía? ¿En medio
de la maldita cena?
Nadie habla.
Se empuja hacia atrás en la mesa y golpea su servilleta
junto al plato. Cuando se vuelve para entrar en la sala de
estar, Sloan mira a través de la mesa hacia mí. Se ve
asustada, pero también aliviada de que su gran sorpresa
fuera interrumpida. Me vuelvo a Dalton y levanta una ceja.
Todos miramos a Asa mientras se asoma a través de la
mirilla. Se queda durante varios segundos, y luego presiona
su frente a la puerta. — Mierda. —Se gira y se precipita a la
cocina, agarrando a Sloan por el brazo y tirando de ella
hacia arriba de la silla. La agarra por los hombros y dice—:
Sube a la habitación y cierra la puerta. No la abras, pase lo
que pase.
Corro mi silla hacia atrás y me levanto. Dalton hace lo
mismo. Nos miramos el uno al otro y luego de nuevo a Asa.
—¿Quién está en la puerta? —pregunta Jon, empujando
la silla hacia atrás también. No creo que ninguno de
nosotros hayamos visto a Asa tan preocupado.
Asa levanta la vista de las escaleras y alrededor de la
habitación como si estuviera tratando de encontrar una
manera de escapar. —Es el puto FBI, Jon. ¡Es el puto maldito
FBI!
¿Qué?
Inmediatamente veo a Dalton, pero él niega con la
cabeza para hacerme saber que está tan al tanto como yo.
También noto que aprieta sus puños a su lado. —¡Mierda! —
dice.
202
Para Asa, estoy seguro que se espera esa reacción de
Dalton. Pero yo, se por qué está realmente enojado. El FBI
está a punto de entrar en esta casa y arruinar la
investigación.
Más golpes contra la puerta.
Asa tira sus manos por su cabello. —¡Mierda! ¡Mierda!
Lo veo mirando hacia la puerta trasera. Ya puedo verlo
tratando de planear una ruta de escape. Doy un paso hacia
adelante para llamar su atención.
—Si estuvieran aquí para detener a alguien, ya
tendrían la casa rodeada, Asa. Tal vez sólo están aquí para
interrogarte acerca de tu padre. Sólo tienes que abrir la
puerta y actuar con normalidad. Todos vamos a permanecer
sentados en la mesa como si no tenemos nada que ocultar.
Dalton asiente con la cabeza. —Tiene razón, Asa. Si
todos corremos, tendrán motivo para pensar que estás
ocultando algo.
Asa asiente con la cabeza, pero Jon niega con la
cabeza. —Al diablo con eso. Tenemos mierda por toda esta
casa, si abrimos la puerta, se acabó. Para todos nosotros.
Los ojos de Asa son anchos mientras trata de averiguar
qué hacer. Todos esperamos en la puerta principal cuando
los golpes se reanudan.
Puedo ver las venas en el cuello de Dalton, y sé que
teme que todo el trabajo que hemos hecho fuera
básicamente por nada. La investigación completa no
significa una mierda, porque ahora estará en manos de otra
persona.
Hemos visto que esto sucede un par de veces —una
investigación siendo tomada por una fuerza de mayor rango
—. Pero Dalton ha puesto tanto en esto, que va a ser
imposible para él ver que se vaya en llamas.
—Ve a tu habitación, Sloan —ordena Asa—. No tienes
que estar aquí cuando abra esa puerta.
Sloan me mira, la preocupación en sus ojos. Quiere
saber si debe seguir las órdenes de Asa —si debe salir de la
habitación—.
Más golpes.
203
Asiento con la cabeza suavemente para que Sloan sepa
que debe hacer lo Asa está pidiendo que haga. Al menos
ella va a estar fuera del camino de lo que está a punto de
caer.
Asa da zancadas de repente a través de la habitación
hacia Sloan. Se pone en su rostro. —¿Por qué coño lo miras
a él? —Grita, agitando su mano en mi dirección—. ¿Por qué
coño lo miras?
Oh Dios. Comienzo a caminar alrededor de la mesa,
pero Dalton me agarra el brazo. Asa envuelve su mano
alrededor de la parte posterior del cuello de Sloan y la
empuja hacia la escalera. —¡Vete a la mierda por las
escaleras!
No mira hacia atrás mientras corre por las escaleras.
Asa me mira ahora. Dalton puede que no esté feliz de
que el FBI se presentó, pero me siento aliviado. Es probable
que, Asa sea detenido por lo que sea que están aquí para
enfrentarlo. Lo que significa que podría sobrevivir esta
noche, porque la mirada que me está dando en este
momento me está diciendo lo contrario.
Él sabe. Puede decirlo, basado en la mirada que Sloan
me dio, que algo está pasando entre nosotros. Pero entre
los golpes en la puerta principal y la inminente posibilidad
de que está a punto de ser arrestado, por suerte lo puso en
un segundo plano.
Nos señala a los cuatro. —Siéntanse de una puta vez —
dice—. Coman. Voy a abrir la maldita puerta. —Todos
tomamos nuestros asientos. Asa se precipita a la cocina y
abre un armario, llegando a la parte posterior del mismo.
Saca un arma y la desliza dentro de la parte de atrás de su
pantalón. Cuando pasa por la mesa, dice—. Si me entero de
alguno de ustedes hijos de puta es responsable de esto,
están todos muertos. — Asa vuelve hacia la puerta y justo
antes de que la abra, presiona su frente contra ella como si
estuviera diciendo una oración rápida. Cuando la abre,
sonríe—. ¿En qué puedo ayudarles caballeros?
Oigo a una voz decir, —¿Asa Jackson?
Asa asiente con la cabeza, pero luego la puerta se abre
y varios hombres lo rodean, tirándolo al suelo.
Cuando Jon ve lo que está sucediendo, se apresura
hacia la puerta trasera, justo cuando es forzada y tres
hombres se precipitan hacia adentro. Jon es sometido
inmediatamente y tirado al suelo de la cocina.
204
No es hasta este momento que me doy cuenta de que
estos tipos no tendrán ninguna pista de que Dalton y yo
estamos de encubiertos. Ni siquiera tengo una insignia
conmigo para probarlo. Ellos sólo piensan que estamos en
el lado de Asa.
Los siguientes segundos son un caos completo.
Más hombres aparecen a través de la puerta, las armas
están apuntando a nuestras cabezas, estamos en el
estómago, con la cara pegada al suelo, con las manos
esposadas a la espalda.
Estoy acostado junto a Dalton y antes de que lo tiren a
sus pies, me susurra, —Mantén la calma. Espera hasta que
estés a solas antes de decir algo.
Asiento con la cabeza, pero uno de los agentes nota
que nos estamos comunicando. Dalton es sacudido por los
brazos.
Puedo oír que a Asa le están siendo leídos sus
derechos, cuando dos hombres me levantan de un tirón del
suelo, por mis brazos. Están ladrando órdenes, separando a
todos nosotros en diferentes partes de la casa. Soy metido
en una habitación de invitados fuera de la cocina.
Todo lo que puedo pensar es en Sloan y cuan asustada
este probablemente en este momento.
La puerta se cierra detrás de mí y soy arrojado a una
silla de escritorio. Hay dos hombres en la habitación
conmigo. Uno de ellos es más alto que yo con el pelo rubio
oscuro y una barba. El otro es más bajo, más robusto. Pelo
rojo y un bigote aún más rojo. El pelirrojo es quien habla
primero. Ambos tiran de sus insignias de los bolsillos de la
chaqueta y las enseñan para mí. —Soy el agente Bowers —
dice—. Este es el agente Thompson. Vamos a hacerle unas
cuantas preguntas y le agradeceremos su cooperación.
Asiento con la cabeza. Agente Bowers se acerca más a
mí y dice—: ¿Usted vive aquí?
Niego con la cabeza. —No. —Comienzo a decirles lo
que estoy haciendo aquí y que están cometiendo un puto
gran error, pero el alto me interrumpe y dice—: ¿Cuál es su
nombre?
—Carter —digo. No digo Luke todavía, porque todavía
no estoy seguro de si Asa aún está siendo detenido. Lo
último que necesito es que al puto FBI para volar mi
cubierta.
205
—¿Carter? —dice el agente de Bowers—. ¿Usted sólo
tiene un nombre? ¿Así que es como Madonna? ¿Cher? —Se
inclina hacia delante, mirándome—. ¿Cuál es tu maldito
apellido, listillo?
Retuerzo mis manos a la espalda, tratando de aliviar el
corte a la circulación en mis muñecas. Mi pulso late con
fuerza en las sienes, en parte debido completos últimos
minutos y en parte porque estoy enojado de que están a
punto de terminar todo y conseguir todo el crédito. Claro,
que podrían estar aquí para detener a Asa. Y sí, estoy
aliviado de que Sloan está ahora a salvo. Sin embargo, a
sabiendas de los últimos meses enteros eran una mierda y
que puse en peligro Sloan más de una vez realmente da en
un nervio.
Se hace el silencio y puedo escuchar a Asa gritar —
¡Que te jodan! — desde otra habitación.
El agente Thompson patea mi silla, con lo que mi
atención va hacia él. —¿Cuál es su apellido, hijo?
Lo que no sabe es que soy consciente de cómo llevar a
cabo una investigación adecuada, y estos pendejos ya han
roto al menos tres reglas. Pero el FBI, e incluso la policía, no
son realmente conocidos de seguir las reglas a las
características en situaciones específicas como éstas. Sé
eso de primera mano. Es por eso que necesito sacarlos de
mi espalda. Tengo que ir a ver a Sloan antes de
malditamente perderlo. Bajo mi voz. —Estoy de su lado —
les digo—. Si usted quita las esposas, lo probaré y entonces
puedo volver a mi trabajo de mierda.
El detective Thompson me mira fijamente por un
momento y luego mira hacia atrás al agente de Bowers y se
ríe. Señalándome. —¿Oyes eso? —dice él—. Él dice que es
un policía.
El agente Bowers también se ríe, y con una fuerte dosis
de sarcasmo, dice —Nuestra culpa. Usted es libre de irse —
dice, señalando hacia la puerta.
Lo podía hacer sin el sarcasmo. —Usted encontrará mi
placa pegada en la parte de abajo de mi asiento de
pasajeros. Es el Charger negro.
Los ojos del agente Thompson se estrechan y me mira
como si en realidad podría estar entretenido con la idea de
que no miento. Él mira a agente de Bowers y empuja la
cabeza hacia la puerta, en silencio diciéndole que vaya a
verificar.
206
Todavía puedo oír Asa en otra habitación, gritando de
vuelta al que lo está cuestionando. Está exigiendo un
abogado ahora. No creo que le vaya a ayudar en este
momento.
El agente Thompson no me hace más preguntas una
vez que estamos solos. Aprovecho la oportunidad para
mencionar a Sloan.
—Hay una chica en una habitación del segundo piso.
¿Puede asegurarse de que está bien cuando su compañero
regrese?
El Agente Thompson asiente con la cabeza. —Sí,
podemos hacer eso. ¿Cualquier otra persona en la casa
haya que tener en cuenta?
Por primera vez en varios días, me siento como si
finalmente puedo exhalar. No me gusta que no sea nuestra
investigación la que terminó las cosas para Asa, pero me
siento aliviado de que por fin ha llegado a su fin.
Por el bienestar de Sloan.
Un momento después, se abre la puerta de la
habitación. Echo un vistazo hacia arriba para ver si el
agente Bowers encontró el sobre que contiene mi placa.
Veo el sobre abierto en primer lugar, pero tan pronto como
veo quien la sostiene, mi alivio se convierte en un gran
desastre de confusión y temor.
¿Qué carajo está pasando?
Los ojos de Asa encuentran los míos.
¿Qué carajo?
Él mira hacia abajo en el sobre en sus manos y golpea
contra su palma de la mano dos veces. Él mira al agente de
Thompson y dice—: Me gustaría un poco de intimidad con
mi amigo, por favor.
El agente Thompson asiente y sale de la habitación.
Antes de que este afuera de la puerta, Asa señala a su
chaqueta azul del FBI con las tres grandes letras amarillas
estampadas en la parte posterior de la misma. — Parece tan
real, ¿no es cierto? —dice él. Mira hacia mí—. Las compré
en la de tienda de disfraces en el centro. —Se ríe y luego se
cierra la puerta—. — Los actores turbios fueron un poco
más caros que las chaquetas.
207
No. Mierda. Mierda. No.
Caí en la trampa.
Puedo saborear la bilis en el fondo de mi garganta.
Puedo sentir la sangre goteando de mis muñecas mientras
lucho con todo en mí para conseguir de alguna manera salir
de estas esposas.
Asa tira el sobre que contiene mi placa sobre el
colchón, luego llega a su espalda y tira su arma fuera de
sus pantalones. Toma un asiento en el borde de la cama,
con la boca apretada dibujada en ira.
—¿Cuánto te gusta mi sorpresa? Luke.
Lo estoy mirando directamente a los ojos... de repente
consciente de que acabo de cometer el error más grande de
mi carrera. El error más grande de mi vida.
Y todo lo que puedo pensar es en Sloan.
Aprieto mis ojos cerrados y todo lo que veo es a Sloan.
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
Asa
—¿Alguna vez has visto la película Point Break7? —
le pregunto.
Luke me está mirando duramente, su pecho está
pesado, sus fosas nasales resoplando. Malditamente amo
esto.
No me responde. Es gracioso cómo es tan rápido para
abrir la boca y presumir que es un maldito policía, pero
cuando tiene que ver conmigo, apenas hace un esfuerzo
para conversar.
208
—No me refiero al nuevo remake de mierda, Luke.
Estoy hablando sobre la película original con Keanu Reeves
y Patrick Swayze. Oh, y ¿quién es el rostro de Red Hot Chili
Peppers? ¿El cantante?
Miro a Luke para que me ayude con el nombre del tipo,
pero no lo hace. Solo me está mirando. No sé por qué sigo
esperando que responda. Me recuesto en la cama y sigo
hablando. —Hay una parte en la película en donde Keanu
Reeves y su equipo entran en la casa de unos vendedores
de drogas. Pero lo que no saben es que uno de los chicos
que viven ahí es un policía encubierto. Y gracias a su
impaciencia y falta de planificación, arruinan la puta
investigación para el pobre chico. Meses y meses de trabajo
duro. ¿Recuerdas esa parte?
Naturalmente, no responde. Sigue tratando de luchar
con las esposas en su espalda, tratando de liberarse.
››Probablemente tenía diez años cuando vi esa película
por primera vez, pero no pude parar de pensar en esa
parte. Me obsesione sobre ella. Siempre me pregunté qué
pudo haber pasado si el equipo de Keanu solo hubiese
estado pretendiendo ser del FBI. Me pregunté cómo hubiese
resultado todo si ese policía se hubiese delatado, solo para
descubrir que Keanu no era del FBI. Que solo estaba
pretendiendo serlo solamente para descubrirlo. Hablamos
de un giro doble al argumento.
Los ojos de Carter miran la puerta como si alguien
fuera a entrar a rescatarlo. Odio tener que quitarle las
ilusiones, pero eso no va a pasar.
››De cualquier manera —digo, parándome—. Creí que
valdría la pena intentarlo. Ver si alguno de ustedes hijos de
puta eran estúpidos para tratar de traicionarme y si lo eran,
quizás fueran lo suficientemente estúpidos para caer por el
giro inesperado. —Inclino mi cabeza y sonrío—. Debes estar
sintiéndote realmente estúpido en este momento.
Su mandíbula se tensa. La mía también, porque no
tengo idea de cómo referirme a él y me está molestando.
¿Carter?, ¿Luke?, ¿muerto?
209
Sí. Me referiré hacia él como muerto.
››Es decir, jodidamente estúpido. —digo riéndome—.
¿Por qué te descubrirías tan pronto? No soy policía, pero
asumo que romper la cubierta no es algo que ustedes se
toman a la ligera.
Me paseo por la habitación varias veces, tratando de
entenderlo en mi mente. Por qué alguien estaría tan
apurado de salir de una situación. Es como si fuera de vida
o muerte para él. Como si no se apurara a ir por alguien,
sería demasiado tarde.
Lentamente me vuelvo a sentar en la cama. —A
menos... —Lo miro— . Al menos que arruinaras tu coartada
porque eres el tipo de chico que deja que sus emociones
gobiernen sus acciones. ¿Cómo les llaman a ese tipo de
chicos? Estoy bastante seguro que tú y yo conversamos
sobre esto en el almuerzo recientemente. —Miro al techo—.
Oh, sí —digo—. Maricones.
No se ríe de mi broma.
Eso es probablemente algo bueno, porque quizás me
habría enojado que se riera.
Miro hacia la puerta y no puedo recordar si la aseguré o
no. Me paro y voy a revisar, luego me enfrento a Luke de
nuevo. —La verdadera pregunta es, ¿por qué estarías tan
emocional en una ocasión como esta? ¿Cuándo deberías
estar en la cumbre de tu juego de agente encubierto? ¿Qué
podría haber estado al frente de tu mente cuando el
entrenamiento y sentido común debió haber ganado?
Avanzo cinco pasos hacia él, hasta que no hay más
pasos que avanzar. Mantiene contacto visual conmigo todo
el tiempo, levantando su mentón para sostener su mirada.
—Oh. Cierto. ¡Estabas demasiado preocupado pensando en
mi puta prometida como para hacer bien tu maldito trabajo!
—Golpeo mi pistola en un lado de su cara. Su cabeza se
mueve para un lado. Estoy muy seguro que ese golpe fue lo
suficientemente fuerte como para perder uno o dos dientes,
pero él actúa como si no le afectara. Hace contacto visual
conmigo otra vez, viéndose un poco más calmado que
antes de golpearlo.
Hijo de puta.
210
Odio que todavía me guste este lado de él. El silencioso
e introspectivo lado de él que no se rompe por el miedo. Es
impresionante.
Qué pena que lo único que lo hace romperse bajo
presión es Sloan.
Me pregunto ¿por cuánto tiempo habrá estado
lavándole el cerebro? ¿Usándola para su investigación?
Probablemente ha estado lentamente poniéndola en mi
contra desde el día en que se conocieron.
Y pensé que ayer fue malo. Pensé que al golpear a mi
padre estaba más enojado que nunca. Pero estaba
equivocado. Chico, qué equivocado estaba.
Ver a Sloan mirándolo por instrucciones hace un rato
fue de lejos lo más enojado que he estado. En la vida.
Nunca he querido matar a alguien como quiero matar a
Carter en ese momento. Pero eso habría arruinado mi
sorpresa, así que tenía que permanecer tranquilo.
Lentamente levanto mi pistola y la apunto en un lado
de su cabeza e imagino cómo será cuando finalmente
apriete el gatillo. Ver su puto cerebro salpicar por todo el
piso. Me pregunto ¿qué tanto daño le haría a su cabeza?,
¿estará irreconocible?
Cuándo traiga a Sloan para que lo vea por última vez,
¿será capaz de reconocerlo? o ¿toda su cabeza explotaría?
Me obligo a alejar la pistola de su cabeza porque tan
curioso como estoy de ver cómo será cuando lo mate, hay
algunas preguntas que necesitan respuesta antes que eso
pase.
Me pongo en cuclillas en frente de él y descanso mis
brazos en mis piernas. —¿La follaste?
Sé que en este caso es una pregunta retórica, porque
sería estúpido contestarla. Pero él no ha probado el más
inteligente hoy. —¿Dónde estaban la primera vez que la
follaste? ¿En mi casa, en mi cama? ¿Se vino?
Dobla sus labios, humedeciéndolos. Pero aún no
responde. Su silencio está empezando a volverse molesto.
Me paro y camino hacia la puerta, volviendo a ver si está
asegurada. Ni siquiera estoy seguro de por qué la quiero
asegurada, los chicos tienen la casa bajo control. Ordené a
uno de ellos que fuera arriba y vigilara a Sloan. Cuatro de
ellos están divididos entre Jon y Kevin, aunque no estoy
preocupado por ellos. Son demasiado estúpidos para ser
policías, pero me gusta la idea de dejarlos hacerse en los
pantalones por otros diez minutos.
211
Aún no estoy seguro sobre Dalton. Pero está en la sala
con dos pistolas en su cabeza, así que me preocuparé por él
luego de terminar con Carter.
—¿Quieres saber cómo fue la primera vez que la follé?
—pregunto.
Desde el segundo que entré aquí, finalmente responde
una de mis preguntas. Apenas sacude su cabeza de un lado
a otro, dos veces. Es tan imperceptible; que no creo él se
diera cuenta que lo hizo. Realmente no debe querer saber
cómo fue la primera vez que la follé.
Bueno, qué mal, Carter. Te lo voy a contar todo de
todas maneras.
Me siento en la cama otra vez, pero esta vez me siento
con la espalda en la cabecera. Cruzo mis pies y coloco la
pistola en mis piernas. —Ella tenía 18 —le digo—. Inocente.
Virgen. La pobre chica había estado cuidando a su hermano
por tanto tiempo que no tuvo la oportunidad de ser una
chica. Salir, divertirse, experimentar con los chicos. ¿Me
creerías si te digo que soy el primer chico que besó?
Está mirando de frente ahora, negándose a mirarme.
Puedo ver las venas hinchadas en su cuello. Sonrío y doy
más detalles en mi historia porque me gusta verlo
retorcerse.
››No era inexperta porque era tímida, déjame dejar en
claro eso. Era inexperta porque no confiaba tan fácilmente.
Creció con una madre patética, ni siquiera conoció a su
padre. Así que cuando entre en escena, no sabía qué
pensar. No tenía ningún ex con quien compararme, así que
no tuve que estar a la altura de nadie. Nadie para superar.
Solo sabía que si era mejor de lo que sus padres fueron, ella
pensaría que fue bendecida. Y lo fui, Carter. Fui tan
malditamente bueno con ella.
››Por suerte, ella no era la típica chica que quería
tomar las cosas con calma. La primera vez que la llevé en
una cita, la besé antes de llegar al restaurante. La empujé
contra una pared en algún callejón y le gustó demasiado,
fue como si quería ahogarse en mi puta saliva.
Puto infierno. Mi pene está duro de solo pensar en ello.
››Había estado en ese restaurante antes, así que sabía
el momento perfecto de la noche para llevarla de modo que
no estaría lleno. Y sabía que mesa pedir para tener
privacidad. No podía alejar sus manos de mí luego de que
nos sentamos. Fue como si hubiera descubierto esta
necesidad en ella que ni siquiera yo sabía que las chicas
eran capaces de sentir. Y me hizo querer doblarla sobre la
mesa, levantar su vestido y follarla encima de los
aperitivos.
212
››Nunca olvidaré ese vestido. Era un lindo vestido
blanco con tiras delgadas y con flores amarillas en todo el.
Se sentía como seda en mis manos y no podía dejar de
tocarlo. Usó sandalias blancas que mostraban sus uñas
rosadas, y se sacó los zapatos en algún punto en la cena. Lo
amé malditamente. ¿Eres un chico de pies, Luke?
Está mirándome ahora. No estoy seguro cuando
sucedió, pero no se ve tan calmado como estaba luego de
golpearlo.
Estaba en lo cierto. Este es el único tema que puede
romperlo. Sonrío y continúo hablando.
››Todo el tiempo que comimos, la cautivé. Le dije lo
hermosa que era, lo especial que era. Le dije que lo que
estaba haciendo por su hermano era la cosa más
compasiva que había presenciado. Y todo el que tiempo la
alimentaba con lo que necesitaba escuchar exactamente,
mi mano estaba lentamente acariciándole la pierna. Para
cuando nos trajeron el menú de los postres, ya había
pasado mi mano debajo de sus bragas. El mesero apenas
había desaparecido cuando mi dedo entró en ella.
Dejo salir un suspiro, tratando de controlar mi pulso. Ni
siquiera puedo pensar en ello sin excitarme. —Es difícil de
explicar lo que pasó después, porque tendrías que haber
estado ahí. Pero trataré.
Me siento en la cama y paso la pistola por mi mejilla. —
Su coño.... santa mierda. Era la cosa más caliente, húmeda
y apretada que alguna vez he tocado. Quería meterme
debajo de la mesa y enterrar mi boca en ella. Y ella era tan
malditamente receptiva. Supongo que al no haber sido
tocada por un chico, es natural. Pero fue algo mágico... algo
espiritual que pasó dentro de mí cuando las puntas de mis
dedos tocaron su perfectamente intacto himen.
››Su primer orgasmo llegó en la parte trasera de ese
restaurante Indio con el sabor de curry en su lengua, mi
mano en su vestido, mis dedos profundamente dentro de
ella. Fue hermoso. Malditamente hermoso.
Suspiro por los recuerdos, luego me río cuando me doy
cuenta que ni siquiera he llegado a la mejor parte.
213
››Tenía que tenerla. Necesitaba follar ese himen hasta
que sangrara sobre mí, así que la llevé de regreso a mi
casa. Pero claro, después de besarnos por media hora, me
pidió que esperáramos. Dijo que estábamos yendo muy
rápido. Pero tenía que tenerla, Luke. No podía jodidamente
respirar. Así que me acosté con ella por dos malditas horas.
Esperé hasta medianoche, y luego empecé a besarla.
Tocarla. Pasar mi lengua de arriba abajo por su clítoris,
trabajando en ella mientras dormía para que cuando
finalmente despertará, rogara por ello. Y eso fue
exactamente lo que pasó. Despertó con mi cabeza entre
sus piernas y en diez segundos, me estaba rogando por
ello. La primera noche, Luke. Acababa de ir en su primera
cita oficial. Acababa de tener su primer beso. Su primer
orgasmo. Y luego como el milagro que fue, estaba dentro de
ella, viéndola contraerse de dolor, sintiéndola estrecharse a
mí alrededor. Puse mi mano en su estómago porque quería
sentir el golpe cuando me metiera dentro de ella. Gritó
cuando sucedió. Fue algo inesperado para ella, la manera
en la que me metí en ella y la tomé cuando todavía estaba
medio dormida. No creo que de verdad se hubiera
despertado hasta ese momento. Y luego empecé a follarla.
Fuerte. Tan fuerte, Luke. Nunca antes me he sentido como
que quisiera ser parte de alguien; dentro de alguien con
más que solo mi pene. Solo seguía empujando, porque por
alguna razón, no se sentía como si alguna vez pudiera estar
lo suficientemente dentro. Las marcas que dejamos en la
pared con el cabecero siguen ahí, de hecho. Quizás te las
muestre antes de matarte.
Me paro y paso mi mano por mi rostro. —Han pasado
dos años y aún sigo pensando en esa noche. En lo que se
sintió ser la primera persona dentro de ella. La primera
persona en hacerla venirse. La primera persona en hacerla
gritar un nombre. Y cada vez que la veo, amo un poco más
el saber que lo que pasó entre nosotros será siempre
sagrado. En que tendré todas esas primeras veces y todas
las últimas. En que ella nunca permitirá que otro hombre la
bese. La toque. Deslice su pene dentro de ella y
malditamente arruinarla para mí.
Camino calmadamente cerca de Luke y me pongo en
cuclillas frente a él otra vez. —Si descubro que me quitaste
eso, Luke, ella no valdrá nada para mí. Discúlpame mientras
voy a traerla. Creo que nosotros tres necesitamos tener una
conversación seria.
214
Mando a dos hijos de puta de regreso a la habitación
para que vigilen a Luke mientras subo por mi Sloan.
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
Sloan
Lo primero que hice después de correr arriba a mi
habitación fue dirigirme a mi mesa de noche por mi
teléfono. No estaba allí. Miré en el suelo, la cama, debajo de
la cama.
Y entonces recuerdo a Asa corriendo hasta aquí justo
antes de la cena.
El bastardo ocultó mi teléfono.
215
Tan pronto como escuche los gritos de abajo, el
forcejeo, las caídas... corrí a mi armario para ocultarme.
Menos de diez segundos después, alguien llamó a la puerta.
Cuando oí las palabras—: ¡FBI, abre! —Estaba llena de
alivio.
Salí del armario y abrí la puerta, pero inmediatamente
supe que algo no estaba bien. El agente me empujó hacia el
dormitorio y cerró la puerta detrás de mí, apuntando con un
arma. Me ordenó que estuviera en la cama y no me ha
permitido moverme o hablar desde que entró.
Ha sido un tiempo ahora. Demasiado largo. A veces
puedo distinguir los sonidos de la voz de Dalton. A veces de
Jon o Kevin.
Pero no de Asa. Y no de Luke.
Mi estómago se enrolla ante la idea de que Asa tiene
algo que ver con esto. Pero no sería la primera vez que ha
inventado un esquema ridículamente elaborado. Se está
convirtiendo en su fuerte.
—¿Estoy bajo arresto? —Le pregunto al agente.
Él permanece en frente de la puerta, pero no responde
a mi pregunta.
—Si no estoy bajo arresto, me gustaría ir abajo.
Sacude la cabeza no.
Joder este chico.
Me levanto y trato de caminar alrededor de él, pero me
agarra del brazo y me arroja hacia la cama. Eso es cuando
sé a ciencia cierta que algo no está bien con toda esta
situación. Salto hacia atrás y lo intento de nuevo. —¡Ayuda!
—grito, con la esperanza de conseguir la atención de
alguien más en la casa.
Golpea su mano sobre mi boca y me empuja contra la
pared. —Le sugiero que cierre la boca y vuelva a sentarse
en la cama.
Piso fuerte en su pie, sabiendo que solo estoy haciendo
las cosas peor para mí. Pero estoy cansada de no luchar.
Sus manos se encuentran con mis hombros y me empuja
contra la pared con tanta fuerza que mi cabeza golpea
contra ella. Me estremezco y trato de tirar de una mano a
mi cabeza, pero me agarra las muñecas y las empuja a los
lados.
216
—Eres una pequeña cosa decidida —dice, sonriendo
como que eso es algo que se supone que lo excita.
¿De dónde carajo viene este tipo? ¿De la misma matriz
de Jon?
—¡Ayuda! —grito de nuevo.
Esta vez, mueve la cabeza y dice—: No sabes cómo
mantener la boca cerrada, ¿verdad? —presiona sus labios
contra los míos y malditamente odio a los hombres. Los
odio. ¡Los odio!
Mis ojos están bien abiertos mientras trato de
mantener mis labios apretados contra la fuerza de su
lengua. Estoy mirando sobre el hombro del chico, luchando
por liberarme de él, cuando se abre la puerta de la
habitación.
Estoy horrorizada y aliviada de ver que se trata de Asa.
¿Qué demonios está pasando?
Sus ojos escanean la habitación y luego se posan en
nosotros, en el chico que todavía está tratando de penetrar
mi boca con su lengua. Hay una parte que ahora trabaja su
camino hasta mi camisa.
Me doy cuenta de en qué jodido mundo vivo en cuando
me sorprendo a mí misma rezando para que Asa me
rescate, pero también temiendo, por el momento en que
este a salvo con él.
Asa ni siquiera se toma dos segundos para procesar lo
que está viendo. Sus ojos se vuelven climatizados con
rabia. —¡Te di un trabajo de mierda, idiota! —grita,
caminando hacia nosotros.
Justo cuando el tipo me libera y comienza a girar a su
alrededor, Asa saca su arma y la presiona a la parte
superior de la cabeza del chico. — ¡Un puto trabajo!
Zumbido.
No puedo escuchar nada sobre el zumbido en los oídos.
El aguijón de líquido en los ojos-en mi cara. Me tapo los
oídos con las manos y aprieto los ojos cerrados.
No, eso no acaba de suceder.
217
No, no, no.
Escucho al tipo caer al suelo y tengo que dar un paso a
un lado para sacar a mi pie izquierdo por debajo de él. —No,
Asa. No, no, no —repito, mis manos aún sobre los oídos, los
ojos todavía cerrados.
—Probablemente pensaba que eras una puta, Sloan —
dice, agarrando mi brazo—. ¿Lo puedes culpar?
Asa me da un tirón hacia adelante y me tropiezo con el
chico en el suelo. Asa no suelta mi brazo mientras arrastra
mis pies y me da un tirón hacia la puerta.
Mis ojos todavía están cerrados. Creo que podría estar
gritando, porque mi garganta está escociendo, pero no
puedo decir si soy yo o el zumbido en mi oídos. De repente
soy levantada en el aire y sobre su hombro.
Me lleva por las escaleras y los últimos diez segundos
se vuelven a reproducir otra vez en mi cabeza.
Esto no está ocurriendo.
Segundos más tarde, me acuesta en una cama. Todavía
tengo demasiado miedo de abrir los ojos.
Varios momentos pasan y puedo sentir mi pecho
tirando de aire. Suspiro entre lágrimas mientras la voz de
Asa viene a pulgadas por encima de mí.
—Sloan, mírame.
Poco a poco abro los ojos y alzo la vista hacia él. Está
de rodillas sobre mí en la cama, tocando mi cara, alisado
hacia atrás mi pelo. Hay manchas de sangre en su cara- a
través de su cuello.
Lo miro a los ojos y sus pupilas han superado todo. Dos
enormes irises negros devuelven la mirada fija en mí y
envía un escalofrío por mi cuerpo tembloroso.
—Sloan —susurra, todavía alisando su mano por mi
pelo. Trato de mirar alrededor de la habitación, pero agarra
mi mandíbula y fuerza a mis ojos de nuevo a los suyos—.
Bebé, tengo muy malas noticias.
No creo que mi corazón pueda tomar lo que sea que
está a punto de decir. Me temo que si abro la boca para
responderle, voy a vomitar.
218
—Sé de ti y Luke.
Mi corazón se bloquea un alto en ese nombre. Peleo
contra el torrente de lágrimas que intentaban regresar. Él lo
llamó Luke.
¿Cómo sabe que su nombre es Luke?
Reúno toda la fuerza que puedo encontrar y la uso para
hacerme la tonta. —¿Quién es Luke?
Sus ojos se desplazan por encima de mi cara. Sus
pupilas se contraen y se luego expanden de nuevo. Una
lenta sonrisa se extiende por todo el rostro y luego presiona
sus labios en mi frente. —Eso es lo que pensaba — susurra,
alejándose de mí—. No es tu culpa, Sloan. Él te lavó el
cerebro. Trató de ponerte en contra mía. Pero su nombre no
es Carter, bebé. Es Luke. Pregúntale tu misma. —Desliza su
mano debajo de mi espalda y me empuja hacia arriba hasta
que estoy sentada en la cama. De repente estoy cara a cara
con mi peor pesadilla.
Luke está sentado en una silla de escritorio, con las
manos esposadas a la espalda. La agonía en su cara dice
mucho de lo que piensa sobre nuestra situación.
No.
Asa me está mirando, esperando mi reacción. Trato de
controlarlo, para ocultar mi miedo, mi dolor, mi propia
agonía. Pero sabiendo que los dos estamos en las manos de
Asa en este momento deja poca fuerzas para fingir.
No reacciones. No reacciones. No reacciones.
Repito estas palabras en mi cabeza, mientras que Luke
habla las mismas palabras silenciosas hacia mí con sus
ojos.
Eso es lo que quiere Asa. Una reacción. Hago lo que
puedo para no darle la que él lo que espera. Está de pie,
por lo que miro hacia él con la expresión más inocente que
soy capaz en este momento. —Asa, ¿de qué estás
hablando? ¿Por qué está esposado Carter?
Mira hacia mí como si estuviera decepcionado. Como si
esperara a que saliera y dijera que sabía que Luke estaba
encubierto, o como mínimo, que estoy durmiendo con él. Él
sonríe. —¿Todavía crees que soy tonto, Sloan? —Sus ojos se
deslizan lentamente hacia Luke.
219
—Así que supongo que está bien si hago esto, ¿eh? —
Levanta su arma y da grandes pasos hacia él, al igual que
hizo en el segundo antes dispararle el tipo de arriba.
Inmediatamente me levanto de un salto, lo agarro el
brazo y grito, — ¡No! Asa!, ¡No!
No le dispara.
En cambio, la mano que sostiene el arma se balancea
alrededor y me golpea tan duro, que vuelo de regreso a la
cama. Ni siquiera me necesita para admitir lo que estaba
pasando entre Luke y yo. Mi reacción simplemente me
delató.
Está en la parte superior de mí ahora, agarrando mis
muñecas, presionando su frente hacia el lado de mi cabeza.
—Sloan, no —dice, su voz tensa al instante—. No, no, bebé.
—Se tira hacia atrás y sus ojos están llenos de dolor—.
¿Estaba dentro de ti? ¿Le dejaste entrar en ti?
Estoy llorando demasiado duro para admitirlo. Estoy
llorando demasiado duro para negarlo.
Toda su cara se detiene en una mueca, como si él
piensa que esto es lo peor que pudiera estar sucediendo en
este momento. Le acaba de disparar un tipo de arriba, y ¿él
está más molesto porque podría haberlo engañado?
Giro la cabeza hacia un lado y aprieto los ojos.
Eso es todo. Así es como me voy a morir.
Asa entierra su cabeza en la grieta de mi cuello y
hombro y murmura—: No puedo recordar si cerré la puerta.
Cuando se arrastra fuera de mí, trato de procesar lo
que acaba de decir, pero era tan aleatorio y mi pulso está
acelerado demasiado rápido para procesar pensamientos,
no sé ni qué pensar.
Cuando está caminando hacia la puerta, vuelvo la
cabeza para encontrar a Luke. Tiene las manos esposadas a
la espalda alrededor de la silla del escritorio. Pero él se para
de forma rápida, deslizando sus brazos hacia arriba y sobre
el respaldo de la silla, y luego se sienta de nuevo, esta vez
con los brazos detrás de su espalda sin la barrera de la silla.
Todo sucede tan rápido, me toma un segundo para darme
cuenta de que ni siquiera está esposado a la silla.
220
Asa no debe darse cuenta de esto o nunca le dría la
espalda a él.
Mis ojos giran a la puerta y Asa está bloqueándola. Mis
ojos giran de nuevo a Luke y él está sacudiendo la cabeza,
advirtiéndome de mantener la calma. No puede llevar su
dedo pulgar a su labio, pero lo está mordiendo, corriendo
los dientes a través de él.
Tiro de un mechón de mi cabello, al igual que Asa
apoya su espalda contra la puerta de la habitación.
Pone su arma contra su mejilla y mira directamente a
Luke. —Ya te dije sobre la primera vez que me la tiré —dice
—. Es tu turno.
Asa
Mi papá se encuentra parado en la ventana, esperando
que lleguen los hombres.
Los espera todo el tiempo. Me dice que si descubren
donde vivimos, le dispararán. Después le dispararán a mi
mamá y luego a mí. Dice que luego de que nos disparen, los
hombres probablemente no le dirán a la policía. Nos dejarán
a todos aquí y nuestros cuerpos se pudrirán dentro de esta
casa y los ratones y cucarachas nos comerán.
221
—¡Asa! —Grita desde la ventana, señalando la puerta
delantera—. ¡Revisa la puerta otra vez!
Ya la he revisado por él dos veces, pero nunca me cree
que esté asegurada. Dice: —revisa la puerta otra vez— y
cada vez mira por la ventana.
No sé por qué algunos días piensa que los hombres
vendrán por él y otros días no le importa. Me levando del
sofá para revisar la puerta. Mis piernas funcionan, así que
puedo caminar a la puerta muy bien, pero a veces estoy tan
asustado de que si los hombres aparecen, me van a
disparar, así que gateo cuando paso por la ventana grande.
Reviso la puerta. —Está asegurada.
Mi papi me mira y me sonríe. —Gracias, hijo.
Odio cuando me llama hijo. La única vez que me llama
hijo es cuando está asustado de que los hombres vayan a
dispararnos. Cuando está asustado, es bueno conmigo y me
hace querer hacer cosas para ayudarlo, cosas como
empujar el sofá hacia la puerta y desenchufar todas las
cosas que tengan electricidad. Lo he estado ayudando
bastante hoy y él sigue llamándome hijo. Me gusta más
cuando no me llama de ninguna manera y solo se sienta en
su silla todo el día.
Gateo de nuevo hacia el sofá, pero antes de llegar,
siento a mi papá apretar mi brazo. —¡Están aquí, Asa! —
susurra. Me jala y dice—: ¡Tienes que ir a esconderte!
Mi corazón palpita tan fuerte dentro de mi pecho y
asiento.
Mi papá está siempre asustado de los hombres, pero
ellos nunca se han aparecido por aquí. Miro por la ventana
grande mientras me jala a través de la sala, pero no veo a
nadie. No veo a los hombres.
Mi papá me jala por la puerta trasera y bajando los
escalones. Se arrodilla y agarra mis hombros. —Asa,
escóndete debajo de la casa y quédate aquí hasta que
venga por ti.
Sacudo mi cabeza. —No quiero. —Está oscuro abajo y
una vez vi un escorpión.
222
—¡No tienes elección! —susurra muy fuerte—. ¡No
salgas hasta que venga por ti o nos matarán a todos!
Me empuja hasta la abertura que lleva debajo de la
casa. Me caigo en mis rodillas y mis manos se hunden en el
lodo. No miro detrás de mí. Gateo lo más lejos que puedo
para que los hombres no me vean.
Llevo mis rodillas a mi pecho y trato de estar silencioso
cuando lloro para que los hombres no puedan escucharme.
***
Tengo mucho frío, estoy hambriento y lloré hasta que el
sol volvió a salir. Pero mi papi dijo que no me moviera, así
que no lo hice. Aun no me he movido. Espero que no se
enoje, pero me oriné encima mientras estaba durmiendo.
No me he orinado encima mientras estaba dormido desde
antes de mi último cumpleaños. Si los hombres no lo han
matado, va a estar demasiado enojado por lo que pasó.
Puedo escucharlos caminar dentro de la casa. No sé si
mataron a mi papá. Mi mamá estaba en la habitación en
donde se queda la mayoría del tiempo, así que quizás la
mataron también, si la encontraron.
Pero ellos no me mataron, porque hice exactamente lo
que mi papá dijo. Me quedé aquí y no me voy a mover
hasta que él venga por mí.
O hasta que los hombres se vayan.
***
Tengo mucho frío y hambre y lloré hasta que el sol
volvió a esconderse. Pero aún no me he movido. Mi papi dijo
que no lo hiciera, así que no lo hice. Pero mis piernas no se
sienten como si fueran parte de mi cuerpo. Mis ojos siguen
cerrándose. Ya no estoy tan sediento porque hay un poco
de agua saliendo de un tubo a mi lado y puse mi boca ahí
para tomar un poco.
Creo que los hombres mataron a mi mamá y a mi papá,
porque mi casa está realmente silenciosa. No he escuchado
caminar a los hombres desde que el sol salió, así que quizás
se fueron.
Sé que mi papá dijo que no me moviera, pero si mi
papá siguiera vivo, ya habría venido a recogerme.
Pero él nunca regresó.
Salgo gateando desde debajo de la casa. Está muy
oscuro ahora, así que eso significa que he estado debajo de
la casa por más de un día completo. No creo que los
hombres mataran a mi mamá y a mi papá y luego se
quedaran en la casa por más de un día, así que creo que
eso significa que probablemente ya se fueron y es seguro
para mí entrar.
223
Cuando trato de pararme, me caigo. Mis piernas están
temblorosas y me duelen los dedos. Gateo por las escaleras
traseras y ahí es cuando me doy cuenta que mi ropa está
cubierta de barro. Tengo miedo de ensuciar el piso. Trato de
limpiarme un poco en la alfombra, pero solo me ensucio
más.
Agarro la manija de la puerta y me levanto. Todavía no
puedo sentir mis piernas muy bien, pero están funcionando
ahora. Cuando abro la puerta y entro a la casa, puedo ver el
cadáver de mi padre. Está en el sillón reclinable en la sala.
Contengo la respiración. Nunca he visto un cadáver y
realmente no quiero ver uno ahora, pero sé que tengo que
asegurarme que es mi papá y no uno de los hombres.
Camino en las puntas de los pies hacia la sala y estoy muy
asustado, se siente como si mi corazón estuviese latiendo
en mi cuello.
Cuando llego a su silla, tomo una respiración profunda
y me acerco para mirarlo. Estoy un poco sorprendido de ver
que los cadáveres no se ven nada diferentes de las
personas que aún están vivas.
Pensé que tendría sangre en él, o que estaría de otro
color, como un fantasma. Pero se ve completamente igual.
Levanto mi dedo para tocar su mejilla. Escuché que los
cadáveres están más fríos que las personas que están
vivas, así que presiono la punta de mi dedo en su mejilla
para ver cómo se siente su piel.
Su mano va alrededor de mi muñeca y la aprieta. Sus
ojos se abren de golpe y me asusta demasiado, grito.
Los ojos de mi papá están realmente enojados cuando
mira mi ropa. —¿En dónde diablos te metiste, niño? ¡Estás
sucio!
Pensé que estaba muerto.
No está muerto.
—Debajo de la casa en donde me dijiste que fuera
ayer. Dijiste que irías a recogerme.
Aprieta mi muñeca muy fuerte, se acerca y dice. —¡No
me vuelvas a despertar de una siesta otra vez, pequeño
bastardo!, ¡Ahora anda báñate, hueles como una maldita
alcantarilla!
Me empuja lejos de él. Retrocedo, aún confundido de
cómo es que está vivo.
Creí que los hombres vinieron. Creí que lo mataron.
Me aprieta la parte trasera del cuello y me empuja
hasta que salgo de la sala. Dijo que iría a recogerme, pero
creo que ni siquiera recordó que estaba debajo de la casa.
224
Puedo sentir que mis ojos empiezan a calentarse, por
lo que salgo corriendo de la sala. No puedo llorar delante de
mi padre o se va a enojar mucho.
Camino por el pasillo hasta el baño, pero realmente
quiero comer algo. Mi estómago nunca ha estado tan
hambriento antes. Cuando paso por la habitación en donde
mi mamá se queda la mayor parte del día, su puerta está
abierta. Está dormida en su cama, así que entro a la
habitación para preguntarle si puedo comer algo. Sacudo mi
cabeza y trato de despertarla, pero solo se queja y se da la
vuelta. —Déjame dormir, Asa —dice.
No me gusta lo mucho que duerme. Dice que no puede
dormir muy bien por su cuenta, así que toma bastantes
pastillas que la ayudan a dormir mejor. Dice que las blancas
son para la noche, pero las toma cuando aún está el sol a
veces. La he visto hacerlo.
Tiene algunas amarillas, pero dice que esas son sus
pastillas especiales. Dice que las guarda para los días en los
que quiere ir a otro lugar en su mente.
Tomo la botella de pastillas y me pregunto si se dará
cuenta si robo una de las amarillas. Porque quiero ir a otro
lugar en mi mente. No quiero que mi mente esté dentro de
esta casa.
Levanto la botella de pastillas amarillas y trato y trato,
pero no puedo abrirla. No soy muy bueno leyendo porque
solo estoy en primer grado, pero finalmente descubro lo
que la etiqueta dice y tengo que presionarla y luego
voltearla para abrirla.
Cuando lo hago, se abre esta vez. Miro a mi mamá pero
todavía sigue de espaldas. Me apuro y tomo una de las
pastillas amarillas y la pongo en mi boca y la mastico. Mi
rostro hace una mueca porque es la cosa más asquerosa
que he comido alguna vez. Está realmente amarga y hace
que mi boca se seque. Tomo un trago del agua de mi madre
para poder pasarla.
Espero que tenga razón. Espero que esta pastilla me
lleve a algún otro lugar en mi mente, porque realmente me
estoy cansando de estar en esta familia.
Le pongo la tapa de nuevo a la botella y salgo de la
habitación de mi mamá. Para el momento en el que llego el
baño para bañarme, mis piernas ya se sienten como si no
fueran mías otra vez.
También mis brazos. Mis brazos se sienten como si
estuvieran flotando en el aire.
225
Miro en el espejo luego de abrir la llave del agua,
porque se siente como si mi cabello estuviera creciendo.
Pero no se ve largo, de hecho. Se ve igual. Pero puedo
sentirlo creciendo.
Mis dedos del pie comienzan a hacerme cosquillas
igual que mis piernas. Siento como si estuviese a punto de
caerme, así que me apuro y me siento en la bañera. Me
olvido de sacarme la ropa, pero está bien porque mi ropa
está sucia. Creo que mi ropa también necesita el agua.
Me pregunto por cuánto tiempo estuve debajo de la
casa. Probablemente he perdido un día de escuela.
Realmente no me gusta mucho la escuela, pero quería ir
hoy para ver lo que la mamá de Brady le mandó para el
almuerzo.
Brady se siente a mi lado en el almuerzo y trae una
lonchera todos los días. Una vez su mamá le mandó una
tajada de pastel de coco. A él no le gusta el pastel de coco,
así que me dijo que podía comerlo. Estaba demasiado
bueno. Regresé a casa y le dije a mi mamá lo bueno que
estaba, pero ella aún no me ha comprado pastel de coco.
A veces la mamá de Brady le escribe notas y las pone
dentro de la lonchera. Nos las lee todas y se ríe porque
piensa que son tontas. Nunca me río, sin embargo. No creo
que las notas sean tontas.
Una vez vi una de las notas en el basurero y la levanté.
Decía "Querido Brady. ¡Te amo! ¡Que tengas un buen día en
la escuela!"
Rompí la parte de arriba de la nota en donde estaba el
nombre de Brady y me la quedé. Pretendí que mi mamá me
la escribió y a veces la leo. Pero eso fue hace mucho tiempo
y perdí la nota hace poco. Eso es por lo que quería ir a la
escuela hoy porque si Brady tenía otra nota de su mamá,
quería robarla y pretender que era para mí otra vez.
Me pregunto cómo se sentirá sentir que alguien te diga
esas palabras.
¡Te amo!
Nadie me ha dicho eso nunca.
Me siento mareado. Se siente como si mi cabeza
estuviese flotando en el techo y mis ojos están mirando mi
cuerpo sentado en la bañera. Me pregunto si esto es por lo
que a mi mamá le gustan las pastillas amarillas. ¿Porque le
hacen sentir como que las partes importantes de su cuerpo
están flotando en el aire donde nadie puede alcanzarla?
226
Cierro mis ojos y susurro —Te amo— a nadie mientras
floto en el aire. Algún día encontraré a alguien y haré le
guste lo suficiente para querer decirme esas palabras.
Quiero que sea una chica. Una chica bonita. Una que mi
papá no piense que sea una puta.
Eso sería agradable. Quizás me ame lo suficiente para
hacerme pastel de coco. Realmente me gusta el pastel de
coco.
Si alguna vez encuentro a una chica que me diga esas
palabras y que me haga pastel de coco, me quedaré con
ella. No la tiraré de la forma en la que Brady tira las notas
de su mamá.
Me quedaré con ella para siempre y no le permitiré
dejarme. Haré que me diga que me ama todos los días.
"Te amo, Asa." Me prometerá. "Nunca te dejaré".
Asa
Nunca he matado a nadie antes. No hasta hace unos
minutos cuando le disparé al chico de arriba por tratar de
tomar lo que no era suyo.
Todavía no me encuentro seguro de cómo me siento.
Probablemente debería estar preocupado, porque el
asesinato viene con sus repercusiones. Debería también
andar enojado, porque tan pronto como le disparé al chico y
halé a Sloan a esta habitación, el resto de los hijos de puta
que contraté se revolvieron como huevos.
227
Supongo que tiene miedo que les dispare también.
Supongo que me encuentro un poco preocupado por
las repercusiones y toda esa mierda.
Normalmente cuando una pistola es disparada, alguien
llama a la policía. Lo que significa que ellos probablemente
ya se encuentren de camino hacia acá, gracias a un maldito
vecino entrometido.
Y me refiero a los policías de verdad. No a esta pobre
excusa sentado frente a mí en estos momentos.
Me hallo decepcionado que esto no va como lo planeé.
¿Le disparé a un chico por defensa personal y el resto solo
deja sus responsabilidades y se escabullen?
Eso significa que Jon, Kevin y Dalton ya no se hallan
detenidos por ellos. Lo que significa que al menos uno de
ellos se encuentra a punto de venir a tocar esta puerta,
preguntándose por qué mierda los engañé como lo hice.
Lo que significa que ahora... estoy un poco en aprietos.
Me voy quedando sin opciones. Creo que la única opción
que realmente tengo es dispararle a Luke en su maldita
cara presumida y sacar a Sloan de aquí mientras pueda.
Seguro, va a estar un poco traumatizada. Pero podemos ir a
terapia o algo cuando nos hayamos establecido otra vez. Va
a necesitarla luego de que le lavaran el cerebro.
Es un poco triste que solo me quede una opción y que
solo tenga poco más de un minuto para realizarla, porque
realmente quería escuchar a Luke cuando me dijera cómo
fue cuando folló a Sloan.
No porque hubiese estado excitado por eso. No soy un
jodido morboso.
Quería escucharlo, porque necesito la visión. Necesito
saber lo que le dijo a ella para hacerla caer. Necesito saber
si tuvo que convencerla como yo lo hice. Necesito saber si
hizo los mismos sonidos que a veces hace cuando está
conmigo. Quiero saber en qué posición la folló. ¿Estaba él
encima o lo estaba ella, estaba él detrás de ella?
Solo necesito saber para asegurarme de no hacer o
decir ninguna de las cosas que le dijo cuándo le haga el
amor en el futuro. Necesito asegurarme de nunca follarla en
las mismas posiciones que él la folló.
Pero ahora me he quedado sin maldito tiempo, porque
alguien está golpeando la puerta y Luke todavía no ha
abierto su boca.
228
—¡Asa!
Es Dalton.
Todavía no me hallo seguro de qué pensar sobre
Dalton. De verdad me gusta. Es la Coca, a todos les gusta la
Coca. Pero todos saben que la cocaína es la droga más
falsificada. Todo un infierno de impostores. Vendedores
tratando de vender aspirina en polvo en las esquinas de las
calles a adictos del crack medio muertos que no pueden ver
la diferencia.
Dalton quizás no es cocaína. Probablemente es una
botella de putas aspirinas, aplastadas y metidas en una
bolsa.
—¡Asa, abre la puerta! —Grita Dalton.
Alcanzo la puerta detrás de mí y verifico que la puerta
esté asegurada. —¿A dónde se fueron todos? —le grito a
Dalton—. ¡Todo se encuentra tranquila!
—Abre la puerta para que podamos hablar. —Se
encuentra justo en el otro lado de la puerta ahora.
Me río y repito—: ¿Dónde están todos, Dalton? ¿Dónde
se encuentran Jon y Kevin?
—Se fueron. Se pusieron paranoicos y se fueron.
Por supuesto que lo hicieron. A la mierda los mejores
amigos para toda la vida.
Imbéciles.
Miro a Sloan. Se encuentra sentada en la cabecera de
la cama, con las rodillas en su pecho. Me mira, con los ojos
bien abiertos.
Luke también me mira. No importa en dónde me ponga
de pie o qué haga, sus ojos siempre se hallan sobre mí. Lo
han estado desde el día en que lo conocí. El día en el que
Dalton me lo presentó.
Inclino mi cabeza hasta que mi boca está cerca a la
rendija de la puerta. —¿Por qué sigues aquí, Dalton?
¿Esperas que los refuerzos lleguen?
Dalton no responde tan rápido esta vez. Luego de una
pausa, dice— : Estoy aquí porque mi amigo está ahí. Si lo
dejas ir, nos iremos.
No puedo creer que caí en esto. Meses de
prácticamente vivir con estos hijos de puta y todo lo que
estuvieron haciendo fue destruirme.
Se siente como mi infancia otra vez.
Por lo menos Sloan me ama.
Por lo menos.
229
Muevo mis ojos por la habitación hasta que caen en
ella. — ¿Recuerdas cuando estaba en la ducha y me
preguntaste si quería algo del supermercado?
Apenas asiente.
—Te dije que quería un postre para la celebración.
¿Trajiste uno?
Asiente otra vez. —Tu favorito —susurra.
—¿Torta de coco?
Asiente.
¿Lo ves? Me jodidamente ama.
—Dalton —digo, demandando su atención. No que en
algún momento me haya dejado.
Probablemente debería moverme. Está justo en el otro
lado de la puerta. No me extrañaría que el hijo de puta me
dispare a través de ella.
Doy un paso hacia la pared y reviso que la puerta esté
asegurada. —Hazme un favor, tráenos la torta de coco.
Otra vez, Dalton pausa por un momento antes de
responder. — ¿Quieres torta? —dice confundido—. ¿Quieres
una puta torta?
¿Por qué eso suena tan ridículo?
—¡Sí, quiero torta! ¡Tráenos la puta torta, imbécil!
Escucho los pasos de Dalton desaparecer mientras
entra en la cocina. Luke está mirándome como si me
hubiese vuelto loco.
—¿Tienes algún problema?
Sacude su cabeza y abre la boca para hablar.
Finalmente.
—Hay medicinas que pueden ayudarte, Asa —dice.
¿Medicinas?
—¿De qué mierda hablas?
Luke mira a Sloan y luego me mira a mí. Odio cuando
la mira. Me hace querer sacarle los putos ojos y tragarlos
como las pastillas amarillas de mi madre.
—Revisaste el seguro de la puerta quince veces en los
últimos cinco minutos —dice—. Ese no es un
comportamiento normal. Pero puede ser controlado. Así
como el comportamiento de tu padre pudo ser controlado.
Ahí es cuando interrumpo al hijo de puta. —Habla sobre
mi padre otra vez, Luke. Te reto.
230
Sus ojos se encuentran con la pistola que lo apunta
directamente, pero por alguna razón todavía no cierra la
puta boca.
—¿Sabías que fue diagnosticado con esquizofrenia
paranoica cuando tenía veintisiete años? Lo leí en su
archivo. Nunca tomó su medicina, Asa, ni siquiera una vez.
Las cosas que pasan dentro de tu cabeza pueden parar.
Todo puede parar. No tienes que ser como él.
Camino a través de la habitación y presiono la puta
pistola en su cabeza. —¡No soy como él! ¡No soy para nada
como él!
Antes de jalar el fatillo, Dalton golpea la puerta.
—¿Cómo te voy a dar la torta? —grita Dalton.
Mierda. Buena pregunta.
Comienzo a caminar hacia la puerta, pero la
anticipación por la torta de coco es alejada de mí cuando
escucho las sirenas. El sonido está un poco lejos, quizás a
cuatro o cinco calles.
Todavía tengo tiempo. Si hubiese una puta ventana en
esta habitación, podría agarrar a Sloan, dispararle a Luke y
salir por la ventana hacia el carro antes que lleguen.
Pero el hijo de puta Dalton está en mi camino.
Si está parado en la puerta sosteniendo la torta, eso
significa que está probablemente justo ahí.
Apunto con la pistola y tan pronto como disparo, algo
duro golpea mi espalda. Me caigo hacia adelante, mis
rodillas golpean el suelo y la pistola se me escapa de las
manos. Miro detrás de mí y Luke está parado, retrocediendo
su pierna para patearme en la cara. Ruedo hacia el otro
lado y muevo mi pierna en el suelo, haciéndole perder el
balance. Cae de espaldas.
Inmediatamente comienza a tratar de halar sus piernas
entre sus brazos para que sus brazos queden esposados
delante de él en lugar de detrás. Me siento y busco mi
pistola, pero Sloan salta de la cama y se lanza en el suelo.
Nuestras manos alcanzan la pistola al mismo tiempo, pero
las mías tienen más experiencia y saben de dónde agarrarla
para sostenerla mejor. Sus manos buscan alrededor de las
mías hasta que se da cuenta que la pistola está firmemente
sujetada en mi mano. La empujo lejos de mí, de regreso a la
maldita esquina.
Golpea la pared y se aleja de mí lo más que puede.
Para el momento en el que tengo la pistola apuntando a
Luke, el hijo de puta de alguna manera logró tener sus
manos delante. Se va colocando de pie, así que doy un paso
adelante y halo el puto gatillo. Miro la carne de su muslo
explotar en pedacitos.
231
Mierda, eso se ve como si doliera.
Se halla de rodillas.
Su espalda choca contra la pared. Se contrae de dolor,
presionando sus manos contra su herida. Dalton ahora
golpea la puerta. —¡Asa, abre la puta puerta o dispararé
para abrirla! Tres... dos...
—¡Si abres la puerta, los mato a ambos! —Grito.
Dalton nunca llega a uno.
Miro a Sloan y se encuentra acurrucada en la pared,
con las manos en sus oídos y las lágrimas cayendo de sus
ojos. Se halla mirando a Luke, como si estuviese a punto de
voltearse hacia él. Necesito sacarla de aquí antes que lo
haga. Pero las sirenas ahora se encuentran más cerca.
Probablemente en esta calle.
Mierda.
Piensa, Asa. Piensa.
Golpeo mi pistola en mi frente tres veces. No puedo
perderla. No puedo. Si soy arrestado, no seré capaz de
protegerla. No seré capaz de tocarla. Caerá en las mentiras
de alguien. Quizás en las mentiras de Luke otra vez.
Ella es la única persona que me ha amado. No puedo
perderla. No puedo.
Gateo hasta ella y trato de agarrarla de las manos,
pero sigue alejándose de mí.
Tengo que apuntarle en la cabeza con la maldita pistola
para mantenerla quieta.
Presiono mi frente en un lado de su cabeza. —Dime
que me amas, Sloan. —Tiembla demasiado fuerte que ni
siquiera puede hablar—. Por favor, bebé. Necesito
escucharte decirlo.
Trata tres veces de hacer funcionar su voz, pero sigue
tartamudeando. Sus labios están temblando más de lo que
he visto antes. Finalmente deja salir una oración. —Deja ir a
Luke y lo diré.
Aprieto mi mano en la pistola. Enredo mi mano en su
cabello y lo aprieto.
¿Trata de jodidamente negociar por él?
Dejo salir una fuerte respiración por mis fosas nasales.
Mi mandíbula se encuentra demasiado tensa como para
dejar salir algo de aire por mi boca. Cuando me calmo lo
suficientemente para hablar, aprieto mis dientes y susurro
—: Me amas, ¿no es cierto? No lo amas a él. Me amas.
232
Retrocedo y me encuentro con sus ojos petrificados.
Levanta su cabeza y dice—: Responderé eso luego que lo
dejes ir. Necesita un doctor, Asa.
¿Un doctor? No necesita un doctor. Necesita un
puto milagro.
—No necesito que respondas eso —le digo—. Tengo el
presentimiento de que si lo mato, seré capaz de ver tu
amor basado en tu reacción.
Sus ojos se abren e inmediatamente comienza a
sacudir su cabeza. —No lo hago —dice—. Por favor no lo
mates, hará las cosas peor para ti. Te amo a ti, Asa. Por
favor no mates a nadie más.
Me encuentro mirándola de frente, viendo entre sus
dos ojos. Es difícil de ver alguna verdad ahí, porque todo lo
que veo es la preocupación que tiene por Luke escrita por
todo su rostro. —No te preocupes, Sloan. Probablemente
usa un puto chaleco antibalas.
Giro mi cabeza y levanto mi pistola, apuntándola en
dirección al pecho de Luke.
Disparo. Todo el cuerpo de Luke se presiona en la
pared. Sus manos van a su pecho justo cuando la sangre
empieza a salir. Inmediatamente se cae en un lado.
—Oh. Mi error. Estaba equivocado.
Sloan grita. Grita su puto nombre, grita no, grita qué
hiciste, grita su nombre otra vez, grita, grita, grita.
Jodidamente gritando.
Tiene putas lágrimas.
Por él.
La agarro por el maldito brazo y la levanto, echándola
en la cama. Me monto a horcajadas sobre ella mientras
cubre su cabeza y grita más fuerte con las lágrimas en su
rostro.
—¿Por qué jodidos gritas, Sloan?, ¡¿POR QUÉ?!
Puedo escuchar las palabras de mi padre repitiendo
puta, puta, puta. Golpeo mi frente para hacerla parar.
Para, para, para.
Ella no lo ama. Me ama. Para siempre.
—No lo amas, Sloan —digo con el rostro lleno de dolor
—. No lo amas, él te lavó el cerebro. —Agarro sus mejillas y
presiono mis labios en los suyos. Está tratando de alejarse
de mí, tratando de pelear contra mí.
233
—¡Sí, lo hago! —grita—. ¡Lo amo, te odio, lo amo, te
odio!
Va a arrepentirse de esto. Va a arrepentirse de esto
más de lo alguna vez se ha arrepentido de algo en su puta
vida sin valor. Si piensa que está triste ahora al ver a ese
bastardo morir, espera hasta que me vea morir.
Apenas conoce al tipo. ¡Me ha amado por dos putos
años! Mi muerte la devastará. Llorará tan fuerte, que no
tendrá suficiente aire para decir que odia a alguien.
Puta, puta, puta.
Golpeo mi mano en mi frente y luego presiono mi
frente en la suya. Ya no grita. Solo solloza
incontrolablemente.
—Vas a arrepentirte de esto, Sloan. ¿Crees que ahora
lloras mucho? Cuando muera, te va a malditamente matar.
Te. Matará.
Sacude su cabeza de adelante hacia atrás, llorando
entre sus palabras. —Es demasiado tarde para matarme,
Asa. Me mataste hace mucho puto tiempo.
Delira.
Jodidamente delira.
Me río, sabiendo lo mucho que esto la va a enojar. Me
río, sabiendo lo mucho que va a arrepentirse de decirme
todo lo que me ha dicho. Desearía estar aquí para ver
cuando finalmente se dé cuenta de lo mucho que significo
para ella. Lo mucho que he hecho por ella. Lo que será su
vida sin mí.
Presiono mi boca en sus labios temblorosos.
Presiono la pistola en un lado de mi cabeza y jalo el
puto…
234
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
Luke
¿Ya sabes lo que dicen de cómo se siente la muerte?
No. No sabes lo que dicen, porque nadie lo dice. Las
personas que mueren no están alrededor diciéndonos lo
que se siente cuando ocurre. Las personas que vivieron
nunca murieron, para empezar, por lo que son incapaces de
describirlo.
235
Pero yo estoy en ello. Así que déjeme decirte sobre ello
mientras pueda.
Hay un momento, una fracción de segundo antes de
cerrar tus ojos por última vez, cuando en realidad te puedes
sentir abrazando la muerte.
Puedes sentir que tu corazón empieza a reducir la
velocidad, que se prepara para llegar a detenerse.
Puedes sentir el cerebro apagarse, los circuitos
cerrándose de golpe como puertas.
Puedes sentir tus ojos cerrarse, sin importar lo
jodidamente difícil que tratas de mantenerlos abiertos. Y te
das cuenta de que todo lo que estás viendo en el momento
de cerrar los ojos, eso es lo último que jamás vas a ver.
Veo a Sloan. Ella es todo lo que veo.
La veo gritar.
Veo Asa a recogerla y tirarla sobre la cama.
La veo tratando de luchar contra él.
La veo renunciar.
Por eso me niego a cerrar los ojos.
Miro hacia la sangre que brota de mi pecho: la vida
filtrándose fuera de mí y en el suelo. He cometido
suficientes errores que causaron que Sloan esté en la
posición que está en este momento. Me niego a morir sin
corregir algunos de ellos.
Toma todo en mí, pero estiro mis brazos hasta que soy
capaz de alcanzar el arma en mi tobillo. Hay sangre en mis
manos, por lo que lucho para conseguir un control sobre
ella, pero finalmente lo logro. Puede que no sea el mejor en
mi profesión en muchas áreas, pero tengo un infierno de
objetivo.
Justo cuando levanto mi arma, Asa apunta su arma a sí
mismo.
De ninguna jodida manera se va a salir así de fácil.
Me niego a cerrar los ojos mientras envuelvo mi dedo
en el gatillo y apretó, viendo como la bala penetra en su
muñeca, enviando su pistola a varios pies a través del
cuarto.
236
Me niego a cerrar los ojos cuando el sonido de tres
disparos más penetra en mis oídos, esta vez procedentes
de la puerta de la habitación.
Me niego a cerrar los ojos a medida que veo a Ryan
abrir la puerta de una patada y correr a través de ella,
seguido por varios hombres.
Me niego a cerrar los ojos hasta que Asa está en el piso
a varios pies de Sloan, siendo esposado.
Me niego a cerrar los ojos hasta que se encuentran con
Sloan.
Ella está fuera de la cama, al otro lado de la habitación,
de rodillas, presionando sus manos contra mi pecho,
haciendo todo lo posible para evitar que el resto de la vida
se filtre fuera de mí.
Ni siquiera tengo suficiente energía para decirle que es
demasiado tarde.
Cierro los ojos por última vez.
Pero está bien, porque es todo lo que veo.
Ella es la última cosa que volveré a ver.
237
238
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
Sloan
Este sentimiento no es nada nuevo para mí. Me ha
tocado vivir, la muerte de una persona que he amado antes.
Terrible, desgarradora, la muerte del alma.
Fue un mes antes de cumplir los trece años.
Tenía dos hermanos gemelos, Stephen y Drew. Desde el
principio, básicamente, me convertí en su cuidadora. Mis
dos hermanos tenían una gran cantidad de problemas
médicos, pero mi madre solía irse durante todas las horas
de la noche, sin tener en cuenta sus necesidades. Ella iría a
través de rachas en las que pudiera ser la madre que tenía
que ser. Los llevaba a las visitas de su médico por los
medicamentos que necesitan con el fin de convencer al
Estado que era una madre decente. Pero luego dejaría la
mayoría de su cuidado de todos los días a mí mientras ella
salía y se enfiestaba o hacía lo que fuera que hacia las
primeras horas de la mañana.
239
La noche que Drew murió, mis hermanos estaban en mi
cuidado. No puedo recordar todos los detalles porque trato
de no pensar en esa noche demasiado, pero recuerdo oírlo
caer en su dormitorio. Tenía convulsiones con frecuencia, y
yo sabía que lo más probable era que acaba de tener una
convulsión, por lo que corrí a su habitación para ver cómo
estaba.
Cuando abrí la puerta, él estaba en el suelo, todo su
cuerpo sacudiéndose por la convulsión. Caí de rodillas y lo
mantuve tan quieto como pude, pero desde que había
cumplido diez años, se hizo cada vez más difícil para que le
ayudara debido al hecho de que él y Stephen ya eran más
grandes que yo. Hice todo lo posible, sosteniendo su cabeza
hasta que terminó.
No fue hasta que la convulsión se había detenido por
completo que me di cuenta de la sangre. Estaba encima de
mis manos y en mi ropa. Empecé a sentir pánico cuando vi
la herida en el costado de su cabeza. La sangre estaba por
todas partes.
Cuando se cayó por la convulsión se golpeó la cabeza
en la bisagra de la puerta al caer.
No teníamos un teléfono, por lo que me vi obligada a
dejarlo solo en la habitación mientras corría a la casa de un
vecino y llamar al 911.
En el momento en que regresé, ya no respiraba más.
No estoy segura de que incluso volviera a respirar después
del momento en que lo había dejado. No era consciente en
el momento de que había muerto por el golpe en la cabeza,
pero ahora me doy cuenta de que probablemente había
muerto antes de que yo marcara al 911.
240
He cambiado después de esa noche. Antes de ese
momento, todavía me aferré a una pequeña esperanza para
mi vida. Sabía que nadie podía ser maldecido como un niño
con tales padres terribles, sólo para luego pasar a tener una
adolescencia y la edad adulta igualmente horrible. Hasta
ese momento, pensé que tal vez la vida de todo el mundo
tenía un balance igual de bueno y malo, y la única
diferencia era que la buena y la mala suerte eran
dispersadas en cada persona de manera diferente en
diferentes momentos de sus vidas. Tenía la esperanza de
que toda mi mala suerte hubiera sido dispersada al principio
en mi vida y que las cosas sólo podían ser más fáciles.
Pero esa noche cambió mi manera de pensar.
Drew podría haber caído en cualquier parte de ese
dormitorio distinta de la que lo hizo. De hecho, el médico
dijo que la ubicación de su lesión fue tan desafortunada,
que podría haber caído apenas seis centímetros a la
izquierda o a la derecha y habría estado bien.
Seis centímetros. Eso es todo lo que separó a Drew de
la vida.
El impacto en la sien lo mató casi instantáneamente.
Me obsesioné por esos seis centímetros por meses.
Mucho después de que mi madre había dejado de fingir
llorar su muerte.
Me obsesioné sobre ello, porque sabía que si hubiera
caído seis centímetros hacia la izquierda o hacia la derecha,
se habrían referido a su supervivencia como un "milagro".
Pero lo que ocurrió con Drew era lo contrario de un
milagro. Fue un accidente trágico. Un trágico accidente que
me hizo perder mi creencia en los milagros por completo.
Para el momento en que tenía trece años, lo que fuera
etiquetado como un "milagro" me molestó como el
demonio.
Esa es una de las principales razones por las que nunca
participe mucho en las redes sociales. La cantidad de
"milagros" vistos en mis noticias de Facebook haría que mis
ojos rodaran prácticamente fuera de mi cabeza. Tanta gente
"curada" de cáncer, gracias a las oraciones de todos sus
amigos de Facebook. "!Es benigno! Aleluya! ¡Dios es tan
bueno conmigo!"
Hubo tantas veces que quería alcanzar a través de la
pantalla de mi portátil y agarrar a esas personas por los
hombros y gritar, “¡Hey! ¿Sabes una cosa? ¡No eres
especial!”
241
Un montón de personas mueren de cáncer. ¿Dónde
estaba su milagro? ¿Sus amigos de Facebook no rezan lo
suficiente? ¿Por qué la quimioterapia no funciona? ¿Por qué
no se publican suficientes peticiones de oración pública en
las redes sociales? ¿Por qué no consiguen su milagro?
¿Dios piensa menos de sus vidas que en aquellos cuyas
vidas salva?
No.
A veces el cáncer se cura... a veces no. A veces la
gente se golpea la cabeza y mueren, y la mayoría de las
veces golpean sus cabezas y sobreviven. Y cada vez que
escuche de una persona contra todo pronóstico... eso es
todo lo que están haciendo. Golpeando los pronósticos.
Debido a que la gente nunca realmente piensa acerca
de cómo, con el fin de vencer las probabilidades, una gran
cantidad de muertes desafortunadas tienen que ocurrir para
que esa supervivencia en particular que se considera "fuera
de la norma."
Tal vez la muerte de Drew me endureció a la idea de los
milagros, pero en mi mente, sobrevives o no. El viaje desde
la respiración a la muerte no tiene nada que ver con los
milagros, cuanto rezas, coincidencias o intervención divina.
A veces el viaje de una persona de respirar a la muerte no
siempre es parte de un plan maestro. A veces lo único que
separa el último aliento de su muerte son apenas seis
centímetros.
Por eso, cuando el médico entró en la sala de espera
para informarme de la condición de Luke tuve que sentarme
cuando dijo—: Si la bala hubiera hecho impacto sólo seis
centímetros a la izquierda o a la derecha de donde lo hizo,
Luke habría muerto al instante. Ahora lo único que podemos
hacer es rezar por un milagro.
No pude decirle al doctor que no creo en los milagros.
Luke va a sobrevivir... o no.
***
—Debes ir a tomar un café —dice Ryan—. Estirar las
piernas.
Luke salió de la cirugía hace ocho horas. Perdió una
gran cantidad de sangre y tuvo que tener una transfusión, y
me he negado a salir de su lado desde entonces.
242
Niego con la cabeza. —No me iré hasta que se
despierte.
Ryan suspira, pero él sabe que no va a disuadirme de
mi decisión. Camina hacia la puerta, —Te voy a traer un
café, entonces.
Observo mientras sale de la habitación. Ha estado en el
hospital todo el tiempo, aunque sé que hay cosas
probablemente relacionadas con el trabajo que debería
estar haciendo en este momento. Dando declaraciones
sobre lo ocurrido la noche anterior. La toma de
declaraciones. Se trata de un asesinato, una detención, un
intento de asesinato.
Nunca los vi sacar a Asa de la habitación la noche
anterior porque estaba demasiado preocupada por Luke
para preocuparme de lo que paso con él. Pero yo lo
escuchaba. Todo el tiempo que apretaba mis manos sobre el
pecho de Luke, a la espera de que los paramédicos llegaran,
Asa fue detrás de mí gritando: ¡Déjalo que muera, Sloan! ¡Él
no te quiere! ¡Yo te amo! ¡Lo hago!
Nunca me di vuelta para reconocerlo a él o a sus
palabras. Seguí tratando de ayudar a Luke mientras sacaron
a Asa fuera de la habitación. Lo último que le oí decir fue—:
¡Es mi puto pastel! ¡Déjenme tener mi puto pastel de coco!
No sé lo que va a ocurrir luego con Asa. Estoy segura
de que habrá algún tipo de juicio, pero, sinceramente, no
quiero declarar. Me temo que si doy testimonio, va a salir
más fácil de lo que debería. Debido a que tendría que ser
honesta. Tendría que decirles sobre todas las cosas que he
visto en su comportamiento; específicamente los cambios
drásticos en las últimas semanas. Es obvio para todos los
que lo conocen que él es más que probable que haya
desarrollado síntomas de esquizofrenia, la misma
enfermedad hereditaria que su padre tenía. Pero si ese es el
caso, es más que probable que sea condenado a un centro
de salud mental de alta seguridad que a una prisión.
Y a pesar de que quiero que reciba ayuda para lo que
está pasando con él, también quiero que pague. Quiero que
pague por cada cosa que haya hecho y quiero que pague
siempre. En una prisión. Donde va a pudrirse con hombres
que son probablemente el doble de malvados de lo que él
jamás podría soñar ser.
243
Algunos podrían llamarlo amargo. Yo lo llamo karma.
Me agarro de los brazos de la silla y le susurro a nadie.
—Ya he terminado de pensar en ti, Asa Jackson.
Y lo estoy. Ha absorbido demasiado de mi vida y ahora
sólo quiero centrarme en el futuro. En Stephen. En Luke.
Hay tubos y cables e IV conectadas a él, pero soy de
alguna manera todavía capaz de encontrar un área en su
lecho en el que puedo encajar si me acurruco lo suficiente.
Me meto en la cama con él y envuelvo mi brazo por encima
de él, pongo mi cabeza en su hombro, y cierro los ojos.
Varios minutos después, la voz de Ryan me saca
de mi letargo.
—Café.
Abro los ojos y él está sentado en la silla junto a la
cama, sosteniendo un café para mí. Es probablemente la
quinta taza que he tenido desde que Luke salió de la cirugía,
pero estoy bastante segura de que estoy bien para cerca de
un millón más si toma tanto tiempo.
Ryan se sienta en la silla y toma un sorbo de su café,
entonces lo agarra con las dos manos y se inclina hacia
adelante.
—¿Alguna vez te dijo cómo nos conocimos? —
pregunta Ryan.
Niego con la cabeza.
Puedo ver una sonrisa nostálgica jugando en boca de
Ryan. —Nos asignaron a un trabajo en conjunto hace un
tiempo. Rompió la cubierta la segunda noche que estuvimos
allí —dice, negando con la cabeza—. Estaba tan enfadado
con él, pero sabía por qué lo hizo. No puedo entrar en todos
los detalles, pero si él no se hubiera delatado cuando lo
hizo, un niño habría perdido su vida. Luke no podría haber
vivido con ello si eso hubiera sucedido. Yo sabía en ese
momento que tenía la peor clase de corazón para este
trabajo. Pero molesto como estaba con él, lo respetaba
como el infierno, por lo que hizo. Se preocupaba más sobre
la vida de un niño que ni siquiera le preocupaba su propia
carrera. Y eso no es un defecto, Sloan. Eso es un rasgo de
carácter. Casi estoy seguro de que lo llaman compasión —
dice con un guiño.
La historia de Ryan me hace sonreír por primera vez en
mucho tiempo. —Esa es la cosa más atractiva sobre él —
susurro—. Su compasión.
244
Se encoge de hombros. —No sé... tiene un gran culo.
Me río. Realmente no lo sé, Luke estaba sentado
cuando tuve mi única oportunidad de verlo.
Pongo mi café en la mesita de noche y luego me inclino
y le doy a Luke un beso en la boca. Me he asegurado de
darle un beso cada vez que puedo, por si acaso no consigo
muchas más posibilidades.
Cuando retiro mis labios de él y empiezo a apoyar la
cabeza sobre la almohada, escucho un ruido tranquilo que
viene de su garganta. Ryan salta de su silla en el mismo
momento en que levanto la cabeza.
—¿Acaba de hacer un ruido? —pregunta Ryan, su voz
llena de incredulidad.
—Creo que sí —susurro.
Ryan agita su brazo hacia Luke. —¡Bésalo de nuevo!
¡Creo que eso lo despertó!
Hago. Lo beso suavemente en los labios de nuevo y no
hay duda del ruido que Luke hace esta vez. Definitivamente
está despertando.
Los dos nos miramos fijamente durante un momento
mientras sus párpados aletean abiertos y luego cerrados,
varias veces. —¿Luke? ¿Puedes oírme? —Le pregunta Ryan.
Luke finalmente obliga a sus ojos a abrirse, pero no
mira directamente a Ryan. En cambio, sus ojos se mueven
dolorosamente por la habitación hasta que está mirando
hacia abajo a mí, acurrucada a su lado. Se queda mirando
por un momento, y luego con una voz débil, susurra, —
Hebilla de cinturón caleidoscópica ve duendes cuando la
niebla se deja caer como si hace calor.
Lágrimas se forman inmediatamente en mis ojos y
tengo que ahogar mi llanto.
—Oh, Dios —dice Ryan—. Él no está teniendo ningún
sentido. Esto no es bueno. Voy a buscar al médico. —Sale
corriendo de la habitación antes de que le pueda decir que
Luke está perfectamente bien.
Levanto la mano a la cara de Luke y toco sus labios.
Susurro, — Baguettes deprimidas permanecen en los
cuencos de juegos alimenticios de cereales hasta que las
babosas se marchitan. —Mi voz se quiebra con mi alivio —
con mi felicidad— con mi agradecimiento. Mis labios se
encuentran los suyos, ya pesar de que sé que esto no es
bueno para él y que él probablemente tenga una gran
cantidad de dolor, lo abrazo en lo que pueda y lo beso en
todos los lugares a los que puedo llegar en el rostro y el
cuello. Me envuelvo alrededor de él, cuidando de mantener
los brazos y las manos lejos de sus lesiones. Me quedo en
silencio con él mientras las lágrimas ruedan por mis
mejillas.
245
—Sloan —dice, su voz ronca—. No puedo recordar lo
que sucedió después de que jodí todo. ¿Acabaste
salvándome?
Me río y me levanto en mi codo. —En realidad no —digo
en voz baja—. Disparaste el arma de Asa lejos de su mano y
luego corrí hacia ti y ejercí presión sobre la herida hasta que
los paramédicos llegaron allí. Diría que nos salvamos
mutuamente.
Trata de forzar una sonrisa. —Te dije que no era muy
bueno en mi trabajo —dice.
Sonrío de acuerdo de todo corazón. —No es demasiado
tarde para renunciar, ya sabes. Puedes volver a la escuela y
convertirte en un maestro de español.
Hace una mueca con su risa. —Esa no es una mala
idea, Sloan.
Lucha por inclinarse hacia adelante con el fin de
besarme, pero toma todo en él.
Sólo seis centímetros de distancia.
A sólo seis centímetros entre la respiración y la vida.
Cuando cierro esa brecha de seis centímetros y lo beso,
sé que estoy cerrando un capítulo. Un capítulo muy oscuro
que he estado esperando más de dos años para terminar.
Y este beso es sólo el comienzo de un libro
completamente nuevo. Un libro en el que tal vez los
milagros no son tan descabellados.
246
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
247
Traducido por Lu & Vane v
Corregido por Sahara
Sloan
Toco suavemente a la puerta de su habitación del
hospital, pero nadie responde. Cuando empujo para abrirla y
mirar dentro, Luke está dormido. El volumen del televisor es
bajo, pero audible. Echo un vistazo al sofá y Ryan está
tumbado en su lado, una gorra de béisbol cubre sus ojos.
Está dormido, también.
Sostengo la puerta cuando se cierra, para no despertar
a cualquiera de ellos, pero Ryan me escucha y se sienta en
el sofá. El extiende sus brazos sobre su cabeza y bosteza,
luego se pone de pie.
248
—Hey —dice—. ¿Vas a estar aquí un tiempo?
Asiento con la cabeza. —Probablemente me quede aquí
esta noche —le susurro—. Ve a descansar.
Él mira por encima a Luke de nuevo y dice—: El médico
vino antes. Dice que lo va a dejar ir a casa mañana, pero
necesitará que alguien se quede con él por un tiempo. Está
en reposo absoluto. Me gustaría ofrecerme, pero estoy
seguro de que preferiría que tú lo hagas.
Pongo mi bolso en el sofá. —Está bien. Me puedo
quedar con él si está bien con ello.
—Estoy perfectamente bien con eso —dice Luke desde
su cama. Echo un vistazo en su dirección y está sonriendo
perezosamente.
Ryan se ríe y dice—: Voy a pasar por la mañana
después de mi encuentro con Young.
Luke asiente con la cabeza y luego me hace una
petición. —Ven acá.
Camino hacia él cuando Ryan sale de la habitación. Al
igual que todas las otras veces que yo le visite, se hace a un
lado y deja espacio para que me quede con él.
Envuelvo mi pierna por encima de él y mi brazo sobre
el pecho, la cabeza apoyada en su hombro.
—¿Cómo está tu hermano? —pregunta.
—Bueno —le digo—. Muy bien. Vas a tener que ir
conmigo pronto si estás dispuesto. Sigue mirando hacia la
puerta como si fueras a aparecer, por lo que sé que estaba
decepcionado de que no estabas conmigo.
Siento la risa leve en el pecho de Luke. —Traté de
escaparme para ir contigo hoy, pero alguien está siendo
sobre protector.
Niego con la cabeza. —Te dispararon en el pecho, Luke.
Casi mueres. No estoy tomando ningún riesgo. —Levanto la
cabeza de su hombro y descanso mi cabeza en mi mano.
—Hablando de correr riesgos, ¿qué dijo el doctor acerca
de darte de alta mañana? ¿Reposo en cama? ¿No actividad
extenuante?
Pasa la mano por mi pelo y me sonríe. —¿Qué si te digo
que dijo que un montón de reposo en cama y actividad
extenuante?
249
—Te diría mentiroso.
Hace una mueca. —Cuatro a seis semanas —dice—. El
doctor dice que mi corazón necesita tomarlo con cuidado.
¿Sabes lo difícil que va a ser contigo cuidando de mí?
Paso mis dedos sobre su pecho, sintiendo las vendas
debajo de su bata de hospital.
—De cuatro a seis semanas es nada cuando tenemos para
siempre.
Se ríe un poco. —Es fácil para ti decirlo. Los chicos
piensan en el sexo cada siete segundos.
—Eso es un mito —le digo—. Aprendí en biológica que
en realidad son sólo 34 veces al día.
Luke me mira fijamente durante unos segundos
tranquilos y luego dice—: Eso sigue siendo casi 1.000 veces
en las próximas cuatro semanas voy a tener que
contenerme.
Niego con la cabeza con una sonrisa. —Voy a tratar de
hacer que sea fácil para ti, entonces. No voy a ducharme o
cepillarme el pelo o maquillarme por el próximo mes.
—Eso no va a ayudar —dice—. Incluso podría empeorar
las cosas.
Bajo mi cabeza y presiono mis labios a su cuello. —Si es
demasiado difícil para ti, podemos contratar a un enfermero
para que te cuide en vez de mí —bromeo.
Luke aprieta el brazo alrededor de mí y bosteza. —
Nadie se hace cargo de mí, pero tú —susurra.
Puedo oír a los medicamentos para el dolor haciendo
efecto por el sonido de su voz, por lo que no le respondo.
Nos quedamos allí por un tiempo, hasta que estoy casi
segura de que está dormido. Pero luego dice, —¿Sloan?
¿Dónde te estás quedando?
Estaba esperando a esta pregunta. Ha estado aquí en
el hospital durante dos semanas y cada vez que se empieza
a mencionar mi situación de vivienda, le digo que
hablaremos más adelante.
Tengo la sensación de que no va a dejarme que redirija
la conversación en esta ocasión.
—En un hotel.
Al instante se pone rígido, alcanzando mi barbilla para
levantar mi cara a la suya. —¿Me estás tomando el pelo?
Me encojo de hombros. —Está bien, Luke. Voy a
encontrar un apartamento muy pronto.
250
—¿En qué hotel?
—El que está en Stratton.
Su mandíbula se endurece. —Estás dejándolo hoy. No
deberías estar allí sola, no es un barrio seguro. —Trata de
adaptarse a donde está sentado, levantando la cabecera de
la cama varias pulgadas—. ¿Por qué no me dijiste esto?
Chasqueo mi mano en él. —Casi mueres, Luke. La
última cosa que necesitas en este momento es hacer
hincapié sobre mi situación más de lo que ya tienes.
Deja caer su cabeza hacia atrás a su almohada,
pasándose las manos por la cara. Encierra sus ojos en mí. —
Permanecerás conmigo. Necesito la ayuda, de todos modos.
No hay ningún punto en que pagues por un hotel.
—No voy a vivir contigo. Voy a venir cuidar de ti
durante todo el tiempo que me necesites, pero que apenas
nos conocemos. Eso es demasiado, demasiado pronto.
Baja la barbilla y me mira fijamente, con fuerza. —Te
quedas conmigo, Sloan. No te estoy pidiendo hacerlo
permanente. Pero hasta que me recuperé y tengas tu propio
apartamento, no vas a regresar a ese hotel.
Realmente es un hotel de miedo, pero es todo lo que
podía permitirme. Después de que Asa fue detenido, agarré
mi escondite oculto y algunos artículos de ropa y no he
puesto un pie dentro de esa casa.
Asiento con la cabeza. —Dos semanas, como mucho.
Entonces voy a tener mi propio lugar.
Suspira, aliviado de que yo no estoy discutiendo. Pero
sinceramente, no tengo idea de cómo voy a ser capaz de
pagar un apartamento en dos semanas. Voy a tener que
encontrar un trabajo y un coche. Tuve que pedir prestado el
coche de Luke para visitar a Stephen hoy, pero no puedo
seguir haciendo eso.
Siento la mano de Luke deslizarse por mi cabello y se
envuelve alrededor de mi nuca. Cuando nuestros ojos se
encuentran, hay una suavidad en ellos que no estaba allí
hace unos segundos. —Deja de pensarlo demasiado —dice
en voz baja—. No estás sola en esto nunca más, Sloan.
¿Está bien?
Libero a un suspiro. —Está bien —le susurro.
Es la primera vez en mi vida que siento como mis
cargas no son todas mías. Nunca he conocido a nadie que
trae más alivio a mi vida que estrés. Hasta Luke.
251
El amor no debe sentirse como peso añadido. Se debe
hacerte sentir tan ligero como el aire.
Asa hizo todo en mi vida pesado.
Luke me hace sentir como si estuviera flotando.
Creo que esa es la diferencia en ser amado de la
manera correcta y de la manera incorrecta. O te sientes
atado a un ancla... o te sientes como si estuvieras volando.
***
—¿Necesitas algo más? —le pregunto.
Es la primera vez que he estado en la casa de Luke, y
me sorprendió al ver que es muy normal. Una casa en un
barrio cerca de una hora o así de donde yo vivía con Asa. Es
aún más cerca de las instalaciones de mi hermano.
Luke dice que alquila la casa, él no la posee. Nunca se
sabe lo que sus puestos de trabajo van a ser, por lo que no
ha estado listo para comprometerse con una hipoteca
todavía.
—Estoy bien —dice—. Deja de preocuparte, te haré
saber si necesito algo, ¿de acuerdo?
Asiento con la cabeza. Echo un vistazo alrededor de la
habitación, sin saber realmente lo que debo hacer con mi
vida. Probablemente quiere dormir un poco. Se siente
extraño con esta no siendo mi casa.
—¿Te quieres acurrucar en la cama conmigo y ver una
película? — pregunta, levantando la manta.
—Eso suena como el cielo.
Me meto en la cama con él y me acurruco con él al
igual que hice en el hospital todos los días. Enciende el
televisor y comienza a hojear los canales. Después de un
minuto más o menos, dice—: Gracias, Sloan.
Miro hacia él. —¿Por qué?
Sus ojos se desplazan por encima de mi cara,
lentamente. —Por todo —susurra—. Por cuidar de mí. Por ser
tan fuerte como eres, a pesar de todo lo que has pasado.
Sé que el doctor dijo que no realizara actividades
agotadoras, pero dudo que el médico supiera que Luke
pudiera decir cosas tan atractivas. Aprieto mis labios a los
suyos, porque se siente bien dar las gracias. Y
complementado. Demonios, sólo tener a alguien que sea
agradable conmigo es tan nuevo, hace que me derrita cada
vez que abre la boca.
252
Su mano, vuelve a la parte posterior de mi cabeza y me
besa con más fuerza.
Esto no es bueno. Luke tiene razón. Cuatro semanas de
esto y ¿tenemos que abstenernos?
Jesucristo. Estamos jodidos.
Pero entonces somos salvados por un fuerte golpe en la
puerta.
—Lo tengo —dice, tirando de las mantas. Tirón las
mantas sobre él.
—No, no lo harás. Vas a descansar. Voy a la puerta.
Él agarra mi mano mientras me deslizo fuera de la
cama. — Compruebe la mirilla primero —dice.
—Si se trata de Ryan, él va a rascarse el cuello para
hacerte saber que es seguro abrir la puerta. Si él no se
rasca su cuello, no abras esa puerta.
Hago una pausa, preguntándome por qué sus códigos
silenciosos son aún necesarios. No pregunto, sin embargo.
Esta mierda de encubierto va a tomar algún tiempo
para acostumbrarme. Espero que Luke fuera serio cuando
dijo que estaba cambiando profesión.
Cuando llego a la puerta de entrada y compruebo la
mirilla, por supuesto, Ryan se rasca el cuello. Pero hay
alguien más con él. Una mujer.
—¡Hay una chica con él! —Susurro en voz alta mientras
corro de nuevo en la habitación de Luke.
—¿Pelo largo y rubio? —pregunta.
Asiento con la cabeza.
—Está bien, es sólo Tillie.
Tillie. Estupendo.
Vuelvo a la sala de estar e introduzca el código de la
alarma, luego, abro la puerta.
—Hey —dice Ryan, haciendo su camino en el interior,
seguido de Tillie. Ella me sonríe, pero ya estoy intimidada
por ella. Es un par de pulgadas más alta que yo, vestida con
pantalones negros elegantes y una camisa metida de cuello
blanco. Tiene los dos botones superiores abiertos, revelando
un collar trenzado de plata brillante. Nunca he visto un look
simple tan bueno.
253
—Tillie, ella es Sloan. Sloan, Tillie.
Extiende la mano para estrechar mi mano y casi duele,
ella tiene un buen agarre. No puedo evitar pensar en el
hecho de que se besó con Luke. Incluso si era sólo para el
trabajo, todavía hace que mi estómago se sienta raro
conocer este hecho acerca de ellos. Yo no dejo que me
moleste demasiado. Lo entiendo.
Como si ella puede leer mi mente, dice—: Lo siento por
besarme con Luke en tu casa. Era necesario, pero nunca
volverá a suceder. Créeme. Es casi tan malo como cuando
tuve que besar a éste para aparentar —dice, señalando a
Ryan.
Ryan pone los ojos. —Tillie, Tillie, Tillie —dice—. Eso fue
hace un año y todavía no puedes dejar de pensar en mi
lengua en tu boca.
Ella asiente con la cabeza. —Las pesadillas son difíciles
de superar.
Me río. Al instante me gusta. Cierro la puerta detrás de
mí y señalo a la habitación.
—Está en su habitación —les digo a los dos.
Ryan mira hacia la habitación y luego a mí. Hay algo en
su expresión que me preocupa, pero está tratando de
ocultarlo con una sonrisa forzada. —¿Te importa si hablamos
con Luke a solas? —pregunta.
Cruzo mi brazo por encima de mi estómago y agarro mi
otro brazo. Miro hacia atrás y hacia adelante entre él y Tillie.
—¿Tiene que ver con Asa?
Puedo ver Tillie mira brevemente en la dirección de
Ryan, sus ojos revelando que Asa es exactamente sobre lo
que pretenden hablar con Luke.
—Quiero saber —les digo—. Si no me deja oír lo que vas
a decirle, voy a escuchar a escondidas en la puerta.
Ryan no se ríe. Sus labios se aprietan juntos y él sólo
asiente. —Muy bien —dice.
Ambos vuelven a entrar en la habitación de Luke y me
obligo a inhalar una respiración calmante.
Esto no se ve bien.
254
Luke
Puedo ver a Tillie y Ryan haciendo su camino a mi
habitación, pero mis ojos están puestos en Sloan. Ella está
de pie en la sala de estar con los ojos cerrados, mirando
como si estuviera a punto de vomitar.
—¿Qué le has dicho? —Le pregunto a Ryan.
Justo cuando le hago esa pregunta, sopla una ráfaga de
aire, abre los ojos, se pone de pie y camina hacia mi
dormitorio.
Ryan niega con la cabeza. —Nada. Está insistiendo en
estar en aquí por lo que voy a decirte.
Sloan está en el dormitorio ahora, apoyada en la
puerta, observando cómo Ryan y Tillie hacen su camino por
la habitación hacia el sofá. La última cosa que quiero es que
Sloan se involucre. Si pudiera hacerlo a mi manera, nunca
tendría que escuchar el nombre de Asa de nuevo. Pero sé
que tenemos un largo camino por delante de nosotros y una
gran cantidad de audiencias en la corte. Posiblemente
incluso testimonios en el estrado. Así que hasta que Asa sea
condenado y sea encerrado para siempre, sé que no voy a
ser capaz de protegerla de todo. En su lugar, moldeo el
lugar a mi lado en la cama y la animo a venir a sentarse
conmigo.
255
Lo hace. Una vez que está a mi lado y los dos estamos
apoyados contra la cabecera, miro a Ryan. —¿Qué es lo que
no quieres decirme?
Niega con la cabeza y se inclina hacia delante, juntando
las manos delante de él. —Ni siquiera sé por dónde empezar
—dice, ojos encontrándose con los míos—. Me reuní con
Young hoy.
—¿Y? —Pregunto.
—No es bueno —dice Ryan—. No sé ni cómo endulzar
esto, así que sólo voy a explicarlo de una manera que le
ambos entiendan.
La mano de Sloan se envuelve alrededor de la mía y ya
puedo sentir su agitación. Aprieto su mano para consuelo.
Ryan tiende a dramatizar las situaciones; Sólo deseo que
Sloan supiera eso así no estaría tan preocupada.
—Asa afirma que disparó al chico en su habitación en
autodefensa.
Sloan se burla. —¡No fue en defensa propia! —dice ella
—. ¡Yo estuve ahí!
Ryan asiente suavemente. —No en defensa de sí
mismo —dice Ryan—. Afirma que se estaba defendiéndote.
Que te escucho gritar para pedir ayuda, y cuando entró en
su habitación, el tipo te estaba atacando y sostenía una
pistola. Afirma que no tenía otra opción antes de que te
mataran.
Sloan está sacudiendo la cabeza. —No lo hizo... —ella
me mira—. Luke, que no tenía que matarlo.
Asa sabía que iba a tirar esta mierda. Envuelvo mi
brazo alrededor de Sloan y reenfoco la atención en Ryan. —
¿Qué significa exactamente? —Pregunto—. ¿Cuándo se vaya
a juicio, su defensa no presentará el testimonio de Sloan?
Ryan suelta una respiración rápida. —Eso es lo que
estamos esperando —dice—. Si va a juicio.
—¿Si? —dice Sloan, expresando mi pensamiento
exacto.
Tillie habla más fuerte esta vez. —La cosa es... —dice—.
Es un sólido caso de autodefensa. El tipo estaba
sosteniendo un arma no autorizada. Sloan estaba gritando
por ayuda. Él la estaba atacando. Incluso con su testimonio,
la defensa de Asa se sostiene. Y el arma que usó fue una
pistola fuego legal, registrada a su nombre. A diferencia de
la víctima. Además, Asa afirma no tener conocimiento de
quienes eran los hombres que irrumpieron en la casa. Y la
policía no ha localizado a ninguno de los hombres que
huyeron. Sólo la víctima, que, hasta el momento, no tiene
vínculos con Asa que podamos probar.
256
Barro mis manos por mi cara. Puedo oír la respiración
de Sloan acelerarse mientras empieza a darse cuenta de lo
que Ryan y Tillie nos están diciendo.
—Pero ¿qué pasa con nosotros tres? —pregunto a Ryan
—. Es nuestra palabra contra la suya. Sabemos que
orquestó toda la cosa. Lo admitió en voz alta.
Ryan asiente. —Te lo admitió a ti, Luke —dice—. Nunca
lo oí decirlo, por lo que no voy a ser capaz de testificar en
su contra. No estaba en la habitación con ustedes dos. Y... —
Ryan hace una pausa.
Tillie se inclina hacia adelante y dice. —Está alegando
que ustedes dos le tendieron una trampa.
Me siento con la espalda recta—. ¿Estás jodiéndome?
¿Qué jurado va a creer esa mierda?
Esto es ridículo. Están aquí diciendo mierda absurda y
molestando a Sloan. No debería haber dejado que Ryan me
hablara de esto en frente de ella.
—Sé que parece una locura —dice Ryan—. Todos
sabemos lo culpable que es. Pero para un jurado... ¿Cómo
crees que se va a ver que la prometida de Asa estaba
conscientemente durmiendo con el policía encubierto que
estaba tratando de arrestarlo? ¿Cómo crees que se va a ver
para un jurado cuando es la prometida de Asa y el policía
encubierto declaren en su contra?
La mano de Sloan se desliza de la mía y se cubre la
cara. Mi pecho está empezando a doler con todo esto.
—Sabías que estaba persiguiéndola, Ryan. Si hubiera
sabido que pondría en peligro el caso... —Estaba a punto de
decir que no lo habría hecho, pero cerré la boca. Porque lo
habría hecho. Lo hice. La perseguí, sin importar las
consecuencias, y ahora nos está poniendo en un gran
maldito lío.
—Dependiendo del juez —Tillie dice—. Podría arrojar el
caso fuera antes de que incluso llegue a juicio. La mayoría
de los casos de autodefensa están declarados como
homicidio justificado si hay un testigo para corroborar la
historia de la parte demandada.
—No hay nadie para corroborar su historia, sin
embargo —digo.
Tanto Ryan y Tillie miran a Sloan. Ryan dirige la cabeza
hacia ella. — La historia de Sloan más que probablemente
corroborará su afirmación de autodefensa.
257
—¿Cómo? —dice Sloan, asombrada.
Ryan se pone de pie y camina alrededor de la cama,
apoyándose contra la pared más cercana a Sloan.
—¿Estaba la víctima atacándote? —pregunta.
Sloan asiente.
—¿Estaba sosteniendo un arma?
Sloan asiente de nuevo.
—¿Estaba haciéndose pasar por un oficial?
Otro asentimiento.
—¿Gritaste por ayuda?
No asiente en esta ocasión. Una lágrima simplemente
se derrama por su mejilla. —Dos veces —susurra.
—¿Y cómo te sentiste cuando Asa entró en la
habitación? —Ryan le pregunta—. Un jurado va a hacerte
estas preguntas bajo juramento.
Un sollozo se rompe de su pecho. —Aliviada —susurra a
través de las lágrimas—. Aterrorizada. Y aliviada.
Ryan asiente. —Eso es suficiente para respaldar sus
afirmaciones, Sloan. Él te rescató de un atacante. Eso
difícilmente es asesinato a los ojos de un jurado, no importa
lo malvado que todos sabemos que es. Toda su personalidad
no es lo que va a estar en juicio. Sólo esa única acción.
—Pero... —Sloan limpia las lágrimas de sus ojos—. Él no
tuvo que dispararle. Podía haberlo detenido sin matarlo.
Ryan asiente con la cabeza. —Sé que podría. Todos lo
hacemos. Pero el jurado no conoce a Asa como nosotros. Y
ellos te pondrán en el estrado y te harán pedazos, Sloan.
Harán a Asa verse como la víctima, porque eres su
prometida. Sin embargo, estabas conscientemente teniendo
un romance con el policía encubierto que estaba
desarrollando un caso en su contra. Eso le dará simpatía al
caso de Asa y tu testimonio contra Asa perderá cualquier y
toda credibilidad a los ojos del jurado.
—Pero —se pone de pie, secándose los ojos—. ¿Qué
pasa con el caso en contra de Asa? ¿Eso no respaldará mis
afirmaciones? ¿No tendrá alguna relación con el cargo de
asesinato potencial?
Los ojos de Ryan encuentran con los míos. Libera una
corriente de aire y luego regresa al sofá.
—Esa es otra razón por la que estamos aquí —dice—.
Young no quiere seguir adelante con cualquier cargo en
nuestra investigación. Ninguno de nuestros informes fue
completado porque nuestra investigación aún estaba en
curso. Young tiene miedo de que si presentamos cargos y
esto va a juicio, el departamento será hecho trizas en la
prensa. No se ve bien que uno de nuestros policías estuviera
involucrado en un romance con la prometida de nuestro
sujeto principal. El hecho de que revelamos nuestras
cubiertas a agentes falsos. Tienen miedo de que las
posibilidades de Asa realmente siendo acusado de nada
sean mucho menos que las posibilidades de arruinar la
reputación del departamento. Young está solicitando el
cierre del caso y ningún cargo sea archivado. Dice que no
vale la pena el riesgo.
258
—Oh, Dios mío —dice Sloan, tomando asiento en la
cama. Deja caer sus codos sobre sus rodillas y sostiene su
cabeza en sus manos—. Todo esto es mi culpa —susurra.
Me acerco y tiro de su mano a la mía. —Sloan, no es tu
culpa. Es mi culpa. Yo era el que estaba en servicio —Miro a
Ryan—. ¿Qué pasa con el hecho de que trató de matarme?
Me disparó en el pecho y eso no fue en defensa propia. Va a
ser acusado de eso, ¿verdad?
Puedo ver la garganta de Ryan rodando mientras traga.
—Tienes que estar jodidamente bromeando —susurro,
dejando caer mi cabeza contra la cabecera.
—Está alegando autodefensa en ese caso, también —
dice Ryan—. Los dos se dispararon entre sí. Sloan fue el
único testigo en la sala. Yo sólo puedo dar fe de lo que oí
desde fuera de la puerta.
—¡Casi me mató, Ryan!
Ryan y Tillie se miran el uno al otro. Tillie se aclara la
garganta y luego dice. —La cosa es, Luke... con la tormenta
de mierda de todo ese día, si el fiscal lo acusa con nada, las
probabilidades son, que serás acusado, también. Y ambos
irán a juicio.
—¿Seré acusado? ¿Con qué carajo se me acusará?
—Depende del juez. Delito de grave asalto... intento de
asesinato. Y sin el departamento llevando el caso a la
corte... se verá como que tú y Asa solo tuvieron un
enfrentamiento en una habitación. El resultado de un
triángulo amoroso que salió mal.
Puedo oír a Sloan llorando ahora.
Ni siquiera puedo forzar otra pregunta; mi mente va en
todas las malditas direcciones ahora. —Así que me estás
diciendo que no sólo este jodido enfermo tiene la
oportunidad de escaparse de todo lo que hizo... ¿estoy
esperando enfrentar cargos?
Ryan asiente, lentamente. —A menos que... llevemos a
cabo algún tipo de acuerdo con la fiscalía. Sus abogados
están presionando para ello. Quieren que aceptemos retirar
los cargos a cambio de información sobre Jon y Kevin y
algunas otras personas en la investigación. Como dije, Luke.
Todo depende del juez. Y el fiscal de distrito, por supuesto.
Eso es una buena cosa, porque al fiscal le gustas. No lo veo
empujando para nada cuando se trata de cargos en tu
contra, pero si presionamos por cargos en contra de Asa,
sus abogados van a contraatacar. Así que necesitas pensar
en ello largo y tendido. —Ni siquiera puedo creer lo que
estoy escuchando en este momento.
259
—¿Qué pasa con todo lo demás que ha hecho? —
pregunta Sloan—. ¿Todas las veces que me forzó? ¿No
puedo presentar cargos contra él por eso?
Tillie asiente con la cabeza. —Puedes, pero
¿exactamente que estas alegando? ¿Violación? ¿Te violó?
Sloan me mira, luego de nuevo a Tillie. Se encoge de
hombros. —Ni siquiera lo sé —dice en voz baja—. Hubieron
varias veces que... que me aterraba que me lastimara...
Sólo lo deje.
Tillie se levanta y se acerca a la cama, sentándose al
lado de Sloan. —¿Alguna vez le dijiste que no? ¿Alguna vez
le pediste que se detuviera y se negó?
Sloan hace una pausa reflexionando, y luego niega con
la cabeza. —No, estaba demasiado asustada para decir que
no. Fingí que estaba bien con ello cada vez.
Tillie inclina la cabeza en simpatía y aprieta la mano de
Sloan. —Me temo que eso no se puede sostener en la corte
—dice—. Todo lo que tiene que hacer es afirmar que no era
consciente de que no querías tener relaciones sexuales con
él. Si al acusado no se le dice que no y asume que estás
dispuesta sobre la base de tus acciones...
La cabeza de Sloan vuelve a caer en sus manos.
Entonces ella se inclina hacia mí y se derrumba sobre mi
pecho. Envuelvo mis brazos alrededor de ella y presiono mis
labios en su cabeza.
—Lo siento —dice Tillie—. Hay varias cosas que podrían
haber sido tratadas de forma diferente para preparar un
caso sólido contra él. Hay varias cosas que nos impiden
perseguir Asa como nos hubiera gustado.
—¿Quieres decir varias cosas que eche a perder? —
interrumpo.
Ryan se pone de pie. —No seas tan duro contigo, Luke.
Te anime a varios de esos errores. A veces los casos son pan
comido. A veces tenemos todo lo que necesitamos antes del
final de la investigación. Pero por desgracia, este no es uno
de esos. Este era un desastre de principio a fin, y no hay
mucho que podamos hacer en este punto. No encontraron
nada en su casa después de que Jon y Kevin limpiaron con lo
que sea que nos permitiría presentar cargos. Todo lo que
encontraron fue un poco de dinero sin explicación y un alijo
de pastillas con receta. No es suficiente para ir tras él, no
con la forma en que Asa y sus abogados van a contraatacar
contra nosotros. A veces simplemente no vale la pena la
lucha.
260
Siento que Sloan se tensa contra mí. Se levanta y mira
a Ryan. —¿No vale la pena la lucha? —dice ella—. ¡Asesinó a
alguien! ¡Y habría matado a Luke si no fuera por seis putos
centímetros! ¿Ahora estás diciendo que probablemente
saldrá libre? ¿Va a ser capaz de encontrarme? ¿Encontrar a
Luke? ¡Porque no se va a rendir, Ryan! ¡No se dará por
vencido hasta que Luke esté muerto y lo sabes!
—Sloan —le digo, jalando su espalda hacia mí—.
Detente. No sabemos si no va a ser condenado por nada
todavía. Trata de calmarte.
Llora en mi pecho y la sostengo mientras Ryan mira
hacia ella, el pesar y simpatía evidente en su expresión.
Sólo asiente con la cabeza ligeramente y dice—: Lo siento,
Sloan. De verdad. —Me mira y sus ojos me están diciendo lo
mismo a mí. Asiento, haciéndole saber que entiendo. Esto
no es culpa de Ryan. Esto no es culpa de nadie, sino mía.
Ryan y Tillie caminan hacia la puerta. Tiro de Sloan
contra mí y la abrazo, tratando de aliviar sus temores. Pero
todo su cuerpo está destrozado con temblores. Nunca supe
lo asustada que estaba de Asa hasta este momento.
Presiono un beso a un lado de su cabeza y le susurro—:
Todo irá bien, Sloan. No estás sola en esta ocasión. Estoy
aquí y no voy a dejar que te haga daño. Lo juro.
La abrazo hasta que se duerme en mis brazos de puro
agotamiento.
261
Asa
—¿Tienes alguna pregunta? —pregunta mi abogado.
Su nombre es Paul. Igual que mi padre. Casi lo rechace
cuando me enteré, pero tiene la mejor reputación en el
estado. No le reprochare que comparta nombre con la
segunda persona que más odio en este mundo.
Luke es el primero.
—No —le digo—. Entramos en la sala, declaro auto-
defensa y el juez decide si va o no a juicio.
Paul asiente con la cabeza. —Es correcto.
Me pongo de pie, las esposas cavando en mis muñecas.
Odio que Sloan me vaya a ver con estas. Es un poco
castrante y no me gusta que me vea con ninguna otra luz
de lo que siempre lo ha hecho. Al menos me dejaron usar un
traje hoy y no tengo que caminar con ese mono naranja
ridículo. El naranja no es mi color y sé que es un hecho que
este traje es el favorito de Sloan.
262
—Vamos a hacer esto —le digo a Paul—. Maldito pan
comido.
Paul asiente rápidamente y se pone de pie. Puedo decir
que no le gusta mi confianza. No le ha gustado desde el
momento en que nos conocimos. Tampoco estoy seguro de
que me agrade, pero me importa una mierda lo que piensa
de mí. Mientras me libere de estos cargos, va a ser mi
persona favorita en el mundo.
Bueno... segunda favorita. Hasta el momento, Sloan se
encuentra todavía en el primer lugar.
Claro, que ha hecho una gran cantidad de puta mierda
para molestarme, pero yo sé que todo es gracias a Luke y
las mentiras que le dijo. Estoy seguro de que ha pasado
suficiente tiempo con él ahora y lo bastante tiempo, alejada
de mí para estar llegando a sus sentidos.
Sigo a Paul fuera de la habitación, flanqueado por
cuatro guardias rápidamente. Dos delante y dos detrás de
mí. Un quinto guardia abre la puerta de la sala y tan pronto
como atravesamos la puerta, escaneo la multitud por ella.
Lo veo en primer lugar. El puto bastardo arrogante,
sentado en la segunda fila, al lado de su pequeña amiga
perra Dalton. O Ryan.
Cualquiera que sea su maldito nombre.
Sloan no está sentada junto a él, sin embargo. Está
sentada en el rincón más alejado en la última fila sola. Le
sonrío, pero aleja la mirada tan pronto como sus ojos
encuentran los míos.
Hay una o dos razones por las que no está sentada con
Luke. Ya descubrió su mierda y por ahora no quiere tener
nada que ver con él. O se les aconsejó no sentarse juntos en
la sala de audiencias, gracias a su pequeña indiscreción
detrás de mi puto trasero.
Voy a ir con la primera.
Tomo mi asiento pero mantengo mis ojos bloqueados
en Sloan. Hacerlo, significa que estoy colocado de manera
lateral en mi silla, sin enfrentar a donde el juez estará
sentando. Pero eso está bien. No estoy viendo lejos de ella
hasta que haga contacto visual conmigo otra vez.
—Todos de pie para el honorable Juez Issac —dice un
guardia.
Me levanto, pero no dejo de mirar fijamente a Sloan.
Puedo oír las puertas abiertas y los pasos, pero yo no voy a
dar puto vistazo a ese hombre hasta que ella haga contacto
visual conmigo. Lleva un vestido nuevo. Uno negro. Parece
que va a un puto funeral. Su cabello hacia atrás y recogido.
Se ve sofisticada. Caliente como el demonio. Mi pene se
retuerce en mis pantalones y me gustaría poder pedir ir al
baño, llevarla a un pasillo y tirar de su vestido alrededor de
su cintura y presionar mi puta cara entre sus piernas. Echo
de menos la forma en que huele. Echo de menos lo suave
de sus muslos en contra de mis mejillas. Echo de menos la
forma en que todo su cuerpo se tensa cuando me meto mi
polla dentro de ella.
263
—Pueden tomar asiento.
Lo hago.
Joder, qué calor hace aquí.
Escucho que el juez empieza a hablar al mismo tiempo,
Paul me desliza una hoja de papel. Echo un vistazo el
tiempo suficiente para leerlo.
Necesitas mirar hacia adelante, por respeto a la juez.
Me río en voz baja y agarro la pluma.
Maldito el juez y jódete. Paul. Escribo. Deslizo la nota de
nuevo a él y vuelvo a mirar a Sloan.
Me está mirando ahora. Sus ojos se cierran con los míos
y sus labios se presionan entre sí apretados como si
estuviera nerviosa. Me gusta eso. Me encanta, de hecho. Sé
que siente algo mientras me mira y puedo decir que no está
pensando en Luke en absoluto en este momento.
—Te amo —gesticulo.
Los ojos de Sloan caen a mi boca y le sonrío. Entonces
ese estúpido mierda -esa mierda ridícula cara de nalga hijo
de puta estúpido maldito- se levanta y camina hacia el
fondo de la sala, a la derecha de donde ella está sentada.
Hace su camino por el pasillo hasta que se planta justo al
lado de ella. Envuelve su brazo alrededor de mi puta
prometida y ella aprieta con fuerza sus ojos y entierra la
cara en su hombro, como si estuviera aliviada de que se
trasladó a su lado. Mis ojos se encuentran con los suyos –el
jodido hijo de puta maldito lava cerebros- y se inclina hacia
delante, bloqueando mi vista de ella. Me mira, duro, como si
me amenazara para girarme.
Quiero matarlo. Durante unos segundos, trato de
pensar en maneras en que puedo hacer eso.
Coger el arma de los guardias de seguridad y
dispararle. Correr al fondo de la sala y romper su puto
cuello. Agarrar la pluma con la que acabo de escribirle la
nota a Paul y empujar directo en su arteria carótida.
Pero no lo hago. Me abstengo, porque estoy bastante
seguro de que este caso se va a ir a mi favor y estaré en
libertad bajo fianza hasta la próxima audiencia.
Su asesinato puede esperar.
Es necesario planificarlo con mayor precisión y
preferiblemente sin los ojos de un juez en mí.
264
Decido dar la vuelta. No porque Luke me amenace a
hacerlo con esa maldita mirada en sus ojos, pero porque
tengo que convencer a este juez de que está tomando la
decisión correcta cuando tire este caso debido a la
autodefensa.
Trato de seguir a lo largo ya que ambos abogados se
levantan, hablan. Trato de seguir a lo largo cuando el juez
responde a cada una de ellos. Sonrío cuando el juez me
mira. Pero por dentro, mi sangre está hirviendo. Sabiendo
que Luke está allí atrás, sentado a su lado, abrazándola. Eso
significa que probablemente ha estado con él por la noche
mientras yo soy obligado a follar a mi propia mano, solo en
mi celda. También significa que probablemente ha estado
dentro de ella. Sus dedos, su pene, su maldita lengua.
Degustando y tomando lo que es mío. Lo que se suponía
que era sólo mío.
Mi pulso se está corriendo cuando el martillo del juez
baja. —Se levanta la sesión.
Respiro lentamente por la nariz. Lo libero cuando miro a
Paul. —¿Qué mierda ha pasado?
Él hace una cara como que se supone que debo
mantener mi voz baja. Mis ojos giran a la parte posterior de
la habitación cuando escucho el llanto de Sloan. Luke está
ayudándola a ponerse de pie, pero sus brazos están a su
alrededor y ella está llorando. Sollozando.
Está enfadada. Eso no puede ser una buena noticia
para mí. Esta molesta por mí.
—¿Esto va a juicio? —le pregunto a Paul—. ¡Dijiste que
esto no iba a puto juicio!
Paul sacude su delgada cabeza. —El juez decidió no
llevarlo a juicio —dice Paul—. Lo que significa que tus
reclamos de autodefensa fueron confirmados. Vas a tener
que volver a tu celda, pero sólo hasta que pueda sacarte
bajo fianza por los otros cargos pendientes en tu contra.
Pueden ser cuatro o cinco horas, pero vendré a buscarte
una vez que tu fianza sea publicada.
Echo un vistazo hacia atrás en Sloan, viendo como Luke
la ayuda a salir de la sala. ¿Por qué está llorando, entonces?
Si se desestimaron los cargos contra mí, ¿por qué está
llorando?
—¿Cuánto tiempo crees que necesita alguien para
recuperarse de ser completamente lavado del cerebro de
mierda? —pregunto a Paul.
Miro hacia atrás y él se encoge de hombros. —¿De qué
estás hablando, Asa?
265
—¿Como que cantidad de la terapia crees que una
persona necesita con el fin de recuperarse de un lavado de
cerebro? ¿Unas semanas? ¿Meses? ¿Más de un año?
Paul me mira un momento y luego sacude su cabeza. —
Te veré en unas pocas horas, Asa.
Se pone de pie, yo también. Los mismos cuatro
guardias me escoltan fuera de la sala.
Probablemente debería estar malditamente extasiado
de que este caso acaba de ser derribado. El siguiente
debería ser aún más fácil, porque Paul dice que el
departamento de Luke no presentará cargos. Por lo tanto,
siempre y cuando pueda llegar a un acuerdo con la fiscalía,
someterme a un tratamiento psiquiátrico y darles la
información que desean sobre Jon y Kevin, es más que
probable que no presentarán cargos por dispararle a Luke
en el puto pecho.
Eso dice mucho acerca de nuestro sistema judicial.
Jodidamente estuve a seis centímetros de matar a un
hombre a sangre fría, y ¿camino libre por delatar y reclamar
enfermedad mental?
Malditamente amo a los Estados Unidos.
Casi se siente como si todos mis esfuerzos han sido en
vano, sin embargo. Desde el momento en que comencé a
sospechar de que alguien le estaba lavando el cerebro a
Sloan, he estado urdiendo este esquema elaborado y ni
siquiera estoy realmente consiguiendo el crédito por ello.
Tenía que hacerlo, sin embargo. Tuve que negar que tuviera
algo que ver con el ataque falso, lo cual fue muy difícil para
mi ego. Estoy jodidamente orgulloso de eso y quiero
presumir al mundo que lo logré sin problemas.
Por no hablar de la mierda puta esquizofrenia. Ducharte
con la ropa puesta, comprobar la cerradura de una puerta
un par de veces y la gente piensa que estás perdiendo tu
puta cabeza. Tenía que hacerlo, sin embargo. Me conozco y
sabía que si descubría que mis sospechas eran ciertas y
Sloan estaba follando a alguien más, sería como que perdí
mi mierda y asesine al chico. No puedo matar a alguien y
correr el riesgo de ser tratado como un adulto mentalmente
competente. Tenía que tener un plan de respaldo para que
no pudrirme en la cárcel de mierda como lo mi padre hizo la
mayor parte de su vida.
Tal vez no fue una pérdida total. Al menos tengo la
"esquizofrenia" para recurrir de nuevo si alguna vez lo
necesito. Lo cual probablemente lo haré con el tiempo,
porque Luke todavía respira.
Cuando regreso a mi celda, me caigo en la cama
cuando las barras suenan al cerrarse detrás de mí. No
puedo evitar sonreír.
266
Todo esto está resultando tan hermoso. A Sloan le
tomará algún tiempo para venir de nuevo, pero sé que lo
hará. Especialmente una vez que Luke está fuera de la
imagen para siempre. Voy a tener que buscar alguna
manera para dejar pasar el hecho de que Luke ha estado
dentro de ella. La puedo follar fuera de ella, sin embargo.
Voy a tener que follarla un montón y en todas las
posiciones hasta que ya no piense en él cuando la mire.
—¿Por qué estás tan jodidamente feliz? —dice una voz.
Giro la cabeza y miro a mi compañero de celda. No
puedo recordar su nombre. Me ha hecho un millón de
preguntas desde que fui tirado en esta celda con él, pero
esta es la primera vez que en realidad le contesto.
—Estoy a punto de ser un hombre libre —le digo,
mirando hacia el techo con una enorme maldita puta
sonrisa en mi cara—. Lo que significa que por fin voy a
casarme con mi prometida. En una boda real. Con un pastel
de coco de tres niveles.
No puedo dejar de reír, de sólo pensar en ello.
Voy por ti, Sloan. Ya sea que pienses que me quieres o
no. Prometiste amarme. Por siempre. Y jodidamente lo
harás.
Traducido por Lu
Corregido por Sahara
Sloan
Traigo la taza de café a la boca. Me tiemblan las manos
tan mal, hace que diminutas olas negras de café choquen
contra los lados de la taza.
Echo un vistazo al reloj de la pared del fondo. Las tres
de la mañana.
Ya han pasado dos días desde que el caso de Asa fue
expulsado. Él fue sacado bajo fianza por la tarde. Luke y yo
fuimos enviados a este apartamento en la ciudad para la
protección hasta la próxima audiencia.
Es un bonito apartamento, pero cuando estoy
demasiado miedosa para salir o incluso mirar por la
ventana, se siente más como una prisión. Luke me ha
asegurado una y otra vez que no hay manera de que Asa
nos encuentre aquí. Pero lo que Luke probablemente no
entiende es que incluso si Asa está encerrado en prisión el
resto de su vida, yo todavía voy a estar buscando
constantemente por encima de mi hombro. Si no es Asa
quien me hiera o a Luke, no me extrañaría que contratara a
alguien más para hacerlo.
267
Giro la cabeza cuando escucho la puerta de la
habitación abierta. Luke sale, frotándose el sueño de sus
ojos. Está usando pantalones de chándal negro que cuelgan
de sus caderas y sin camisa. Los vendajes de su herida
cubren la mayor parte de su pecho. Este descalzo,
arrastrando los pies por el suelo de madera dura hacia mí.
Llega a la parte trasera del sofá e inclino la cabeza
hacia atrás y para mirar hacia él. Se inclina y besa mí frente
al revés. —¿Estás bien?
Me encojo de hombros. —No puedo dormir. Una vez
más.
Sus ojos son simpáticos y levanta una mano, cepillarse
el pelo de mi frente.
—Sloan —dice en voz baja—. No tienes que
preocuparte aquí. No nos puede encontrar. Estamos a salvo
hasta su siguiente juicio, lo prometo.
Asiento con la cabeza de nuevo, pero sus palabras
hacen poco para consolarme. Nunca voy a confiar en Asa,
no importa qué tan seguro me debería sentir.
Camina alrededor del sofá y se sienta, tirando de mí en
su regazo hasta que estoy a horcadas. Envuelve sus manos
alrededor de mi espalda baja y le dice—: ¿Qué puedo hacer
para ayudarle a dormir?
Sonrío. Me gustan sus métodos de distracción. —Sólo
han pasado dos semanas desde que fuiste dado de alta.
Tiene dos más.
Sus ahuecan mi trasero debajo de su enorme camiseta
que llevo. Desliza sus dedos debajo de los bordes de mis
bragas, enviando escalofríos por encima de mí y obligando
a Asa salir de mi cabeza durante unos segundos. —No
estaba pensando en sexo contigo —dice—. Estaba pensando
más en la línea de lo que podía hacer por ti.
Una de sus manos se desliza alrededor de mi estómago
y luego hasta mi pecho. Su pulgar roza mi pezón al mismo
tiempo, su lengua se desliza a través de mis labios. Me
besa, profundo, luego, tira hacia atrás justo cuando empiezo
a marearme.
—Voy a tener cuidado —dice—. Mis manos y boca va a
hacer todo el trabajo, pero me aseguraré de que el resto de
mi lo toma con calma. ¿Está bien?
268
Sé que debería fomentar su recuperación, pero cada
vez que me toca, me tranquiliza. Me pone menos nerviosa.
Necesito eso en este momento.
—Está bien —le susurro.
Sonríe y luego me quita la camisa. Su boca cubre mi
seno derecho, y después de darle atención, se mueve a mi
izquierdo. Entonces me empuja hasta que mi espalda está
contra el sofá y se cierne sobre mí. Sus labios se arrastran a
través de mi boca, mi cuello, mis pechos. Su aliento calienta
cada parte de mí mientras trabaja su camino en mi ropa
interior.
Me ajusta hasta que tengo una pierna levantada sobre
el respaldo del sofá y una pierna en el suelo. Descansa sus
labios contra los míos y susurra—: Mírame.
Abro los ojos, al igual que los dedos se deslizan dentro
de mí. Gimo, luchando por mantener los ojos abiertos, pero
le gusta el contacto con los ojos.
A mí también me gusta. Es nuevo para mí.
En el pasado, con Asa, siempre mantuve los ojos
cerrados con fuerza, porque no quería mirarlo.
Con Luke, tengo miedo de perder algo. No quiero pasar
por alto la forma en que me mira, la forma en que responde
a mis ruidos. Me encanta el contacto con los ojos.
Aprieta el pulgar contra mí mientras sus dedos
permanecen dentro de mí y sólo tenemos que mantener el
contacto visual por no más de treinta segundos, porque eso
es todo lo que necesita su toque para enviarme
completamente por encima del borde. Tan pronto como
empiezo a temblar debajo de él, reclama mi boca con la
suya, tragándose su nombre a medida que fluye de mis
labios. Me besa hasta que se acaba y, luego, se baja hasta
que se haya presionado contra mí. Lo siento sobresalir a
través de sus pantalones de chándal y eso crea otra
necesidad en mí.
—Creo que estoy mejor —dice, moviendo sus caderas
contra mí—. Estoy bastante seguro de que es seguro estar
dentro de ti ahora.
Su voz es ronca -necesitada- y sería tan fácil sólo
empujar hacia abajo sus pantalones de chándal y dejar que
me llene. Pero me siento muy mal si sucede algo malo
porque estábamos demasiado impacientes para esperar el
tiempo recomendado. Su corazón puede no ser
suficientemente fuerte aún.
269
—¿Qué si nos comprometemos? —susurro—. Una
semana más y luego lo tomaremos muy lento.
Luke se queja contra mi cuello, pero hace hacia atrás.
—Una semana más —está de acuerdo—. Pero entonces
prepárate para múltiples veces al día. Tengo un montón que
ponerme al día. —Me río mientras se acerca furtivamente a
mi lado, tirando de mí contra él. Lo estoy haciendo
enfrentando, con las manos sobre su pecho. Trazo mis
dedos alrededor de su vendaje.
—Me pregunto cómo se verá tu cicatriz —susurro.
Su mano se encuentra con mi pelo y pasa los dedos a
través de él, por mi espalda, por encima de mi brazo. —No
sé —dice—. Sólo espero que la besas mucho.
Me río. —No te preocupes, una vez que estamos fuera
de peligro, vas a tener un tiempo difícil manteniendo mi
boca de encima. Me gusta tu cuerpo demasiado. —Miro
hacia él—. ¿Es superficial? ¿Qué me guste verte sin camisa?
Mueve la cabeza con una sonrisa. —Nah. La primera
cosa que me atrajo de ti fue tu culo.
—Me pareció que era la baba en la barbilla cuando me
despertaste en clase el primer día.
Asiente. —Sí. Tienes razón. Fue sin duda la baba.
Me río. Me encanta que él es capaz de hacerme reír en
un momento como este. Nuestros labios se encuentran y
me besan por unos sólidos cinco minutos. Hasta que se
empieza a presionar en mí de nuevo. Me siento muy mal de
que lo está torturando tanto, pero no hay forma de que le
permita ir en contra de las órdenes del médico. Necesito
que este tan saludable como pueda, tan pronto como le sea
posible. Lo empujo lejos y trato de cambiar de tema a algo
que le ayudará a recuperarse.
—¿Crees que llegaremos a ver a tu madre pronto? —Le
pregunto.
Habla de su madre mucho. No me gusta que estemos
escondidos en este momento, porque eso significa que no
puede verla hasta que la próxima audiencia haya terminado
y Asa con suerte este tras las rejas de nuevo.
Por supuesto, hay una posibilidad de que camine libre
de nuevo. Pero nosotros no hablamos de esa posibilidad.
—La veremos cuando todo esto termine. Ella va a
amarte por mí.
Sonrío, preguntándome lo que es tener una madre que
te ama. Me pongo a pensar en mi única familia –Stephen-, y
entonces mi sonrisa se desvanece.
270
Luke se da cuenta, porque corre el dorso de sus dedos
sobre mi mejilla. —¿Qué pasa?
Trato de sacudir lejos su preocupación. —Sólo pensaba
en Stephen —digo—. Con la esperanza de que esté a salvo
durante todo esto.
La mano de Luke encuentra la mía y desliza sus dedos
a través de ella. —Él está seguro, Sloan. Tiene seguridad de
veinticuatro horas. No tienes que preocuparte por él, me
asegure de ello.
No me gusta que Asa nos haya puesto en esta
situación. Una situación en la que ni siquiera puedo ver a mi
hermano.
Luke ni siquiera puede ver a su madre. No podemos
dejar este apartamento. Y tenemos que tener seguridad
para cualquier persona que amamos.
No es correcto.
Odio a Asa Jackson. Odio que alguna vez lo conocí.
—Quiero que Asa pague, Luke —susurro, mirando a su
pecho. No puedo mirarlo a los ojos cuando estoy llena de
tanto odio—. Quiero que sufra de la peor manera posible. Y
eso me hace sentir como una persona tan terrible.
Sus labios se encuentran con mi frente, suaves y
delicados. —Se merece ir a la cárcel por el resto de su vida,
Sloan. No debes sentirte culpable por querer eso.
Me hago hacia atrás y hago contacto visual con él. —
No, no ese tipo de venganza. La prisión no le afectará como
a la mayoría de la gente. Lo quiero realmente herido. Quiero
que vea cuánto te amo. Quiero que él se vea obligado a
darse cuenta de que te amo y que te escogería sobre él. Eso
lo cortaría hasta la médula.
Contemplación parpadea en los ojos de Luke mientras
mira fijamente hacia mí. —Si eso te convierte en una mala
persona, entonces, los dos estamos mal. Porque yo daría
cualquier cosa para que él tenga que sufrir de esa manera.
Es retorcido, pero sus palabras me hacen sonreír.
Supongo que cuando eres empujado lo suficiente, la
venganza se convierte en la única cosa que podría ayudarle
a seguir adelante. Eso no es saludable. Lo sé y estoy segura
de que Luke lo sabe. Pero saber la diferencia entre el bien y
el mal no cambia la forma en que se siente. Sólo te hace
sentir más culpable que se sienta de esa manera.
271
Me acurruco junto a él y presiono mi cabeza contra su
pecho. —A veces —susurro—. Tengo estos pensamientos
terribles...
Dejo de hablar, porque no estoy segura de que incluso
debería decirlo en voz alta.
Los labios de Luke besan la parte superior de mi
cabeza, su mano se envuelve alrededor de mi nuca y me
dice—: Dime, Sloan.
—Pensarás mal de mí.
—Nunca podría.
Cierro mis ojos, sin saber lo que Luke va a pensar de mi
confesión. Pero se siente bien dejarlo salir dejar que alguien
sepa cuánto odio estoy albergando.
—A veces... Me gustaría que sólo por una vez, Asa
tuviera que verte follándome. Es la única cosa que mataría
lo que queda de su alma. A veces me gustaría que pudiera
ser obligado a verte tomar lo que cree que le pertenece...
Luke no responde durante un largo tiempo. Comienzo a
avergonzarme de que admití eso en voz alta. No quiero que
piense que tengo esta fantasía que implica a Asa
mirándonos por placer. Es muy lejos de eso. Con todo lo que
Asa me ha hecho pasar, sé que esto le haría daño más que
nada. Eso es todo lo que la fantasía es, una forma para que
consiga la última venganza sobre él.
—Sloan —dice Luke finalmente—. Te hizo muchas cosas
a ti que no merecías. Mucho más de lo que cualquier
persona debe soportar. Es perfectamente normal que
quieras que sufra. Nunca te sientas culpable por eso. Nunca.
Suspiro de alivio con sus palabras. Me abraza con más
fuerza. — ¿Cuál sería tu última venganza?
Se ríe un poco. —Mi única venganza sería verte
conseguir tu última venganza. Sólo quiero verte
reivindicada. Justificada. Así que quiero lo que sea que te
conseguiría eso.
Lo amo. Realmente lo creo. Malditamente demasiado.
Saco mi cara lejos de su pecho y digo—: Te amo, Luke.
Ahueca mi cara y dice—: Te amo demasiado, bebé. —Y
entonces me besa.
Pero luego se detiene.
Golpes.
Golpes fuertes en el centro de la puerta del
apartamento. Inmediatamente siento el terror, los
escalofríos por toda mi piel, el temblor regresando a mis
manos.
272
Luke está de pie ahora. Ni siquiera sé cuándo saltó del
sofá. Me arroja mi camiseta pidiéndome que me la ponga.
Está al otro lado de la sala de estar, agarrando el arma de la
encimera.
Más golpes en la puerta.
Hace un gesto para que me levante y permanezca a su
lado. Lo hago.
—¿Quién sabe que estamos aquí? —Le pregunto.
—Sólo Ryan —dice él, caminando hacia la puerta
principal. Lo sigo. Se inclina hacia delante y mira a través de
la mirilla. Se tira hacia atrás y presiona su espalda contra la
pared junto a la puerta.
—Es Ryan —susurra.
Dejo salir una profunda respiración reprimida. —Gracias
a Dios — susurro.
Luke no se mueve. Su arma en mano y sus ojos están
clavados en los míos.
—¿Qué pasa? —susurro.
Luke inhala una respiración rápida, luego la libera. —No
está rascándose el cuello.
273
Luke
El rostro de Sloan cae. Ella sabe la señal de Ryan y mía
para cuando todo está seguro. Y se da cuenta ahora que
nada es seguro.
Echo un vistazo por la mirilla de nuevo, esperando que
acabe de perderme la señal. Pero él todavía no se rascaba
el cuello. Y son las cuatro en punto de la mañana. ¿Por qué
iba a estar aquí?
—Abre la puerta, Luke —dice Ryan—. Sé que estás ahí.
Ryan está mirando derecho en la mirilla. Pero sé lo
suficiente como para saber que tiene la esperanza de que
no abra la puerta.
Si Asa está detrás de esto, ¿por qué Ryan lo trajo aquí?
Miro por la mirilla de nuevo y puedo ver a Ryan mirar a
su izquierda, como si estuviera escuchando a alguien
dándole órdenes. Ryan inhala, entonces, se queda mirando
a la puerta de nuevo.
—Tomó a Tillie. Si no abres la puerta, va a dejar que la
maten. Él es el único que sabe dónde está.
274
—Joder —susurro, dejando caer la cabeza contra la
pared—. Mierda.
No puedo creer que Ryan pondría a Sloan en esta
situación. No puedo creer que lo trajera aquí. Tiene que
haber algo más que esto. Ryan pondría su propia vida en
peligro antes de arriesgar a cualquier otra persona.
Echo un vistazo a Sloan y un torrente de lágrimas fluye
por sus mejillas. Sus ojos están abiertos por el miedo.
Miro por la puerta de nuevo, justo cuando Asa camina
en el marco, apuntando con un arma la cabeza de Ryan. —
No te olvides de decirle a quién más que tengo —dice Asa,
lo suficientemente alto para que lo escuche a través de la
puerta.
Ryan cierra los ojos con pesar. —Luke —dice—. Tiene a
alguien estacionado fuera de la casa de mi hermana
pequeña. Lo siento, Luke. Lo siento mucho.
Cierro mis ojos. La hermana pequeña de Ryan es lo
único que protegería más que nadie en este mundo. Ahora
tiene sentido. Y el hecho de que Asa fue lo suficientemente
inteligente para lograr eso me da miedo por la vida de
Sloan. Busco mi teléfono para marcar al 911.
—Si llamas a la policía y me detienen, ambas están
muertas —dice Asa—. Tillie. La hermana de Ryan. Y Ryan.
Mis hombres tienen órdenes estrictas. Estoy dándote tres
segundos para abrir esta puerta.
Sloan está llorando duro ahora, moviendo la cabeza,
rogándome no abrir la puerta. Tomo dos pasos hasta que
estoy de pie justo en frente de ella. Rozo mi pulgar por mi
labio inferior y susurro —Lo siento mucho, Sloan.
Entonces agarro su brazo y tiro de ella hacia mí,
presiono la pistola contra el costado de su cabeza y abro la
puerta.
Asa ve a Sloan primero. Entonces sus ojos se
encuentran con la pistola que estoy sosteniendo en su
cabeza. —Hijo de puta —dice.
Nos muevo de nuevo en la sala de estar cuando Asa
hace su camino en el interior, sosteniendo la pistola en la
cabeza de Ryan. — Parece que tenemos una situación difícil.
Me encojo de hombros. —En realidad no. Lo que tienes
mío es desechable. Lo que tengo tuyo no lo es.
Sloan se sacude con tanta fuerza contra mí, y
jodidamente me mata que le estoy haciendo esto. Pero sabe
que ella es la única herramienta de negociación que
tenemos para que colabore. Nunca la querría muerta, así
que espero que se dé cuenta de que esta puede ser nuestra
única forma de salir de esto.
275
Es un riesgo, pero estamos sin opciones.
Los ojos de Asa son duros en los míos. —Déjala que se
vaya, Luke. Voy a liberar a Ryan, Sloan y yo nos iremos, y
las cosas pueden volver a la forma en que se supone deben
ser.
Nunca la voy a empujar a los brazos de Asa. Nunca.
Aunque tenga que matarme primero.
—Asa —digo, retrocediendo lejos de él—. ¿Recuerdas la
última vez que estuvimos encerrados en una habitación
juntos? Fuiste muy curioso acerca de los detalles de mi
primera vez con Sloan.
La nuez de Adán rueda por su garganta.
—¿Todavía estás interesado en escuchar acerca de
ello?
Asa ladea la pistola en un gesto de amenaza,
empujándola por debajo de la barbilla de Ryan, forzando su
cabeza hacia arriba.
Yo hago lo mismo con Sloan. La hace llorar aún más
duro.
—La primera vez que la besé fue en tu dormitorio —le
digo—. Justo al lado de tu cama.
—Cierra tu puta boca sucia, Luke —grita Asa—. Voy a
volar tus sesos por todo el apartamento.
Asiento con la cabeza. —Si lo haces, verás
exactamente como Sloan se ve en el interior.
Él hace una mueca. Estoy llegando a él.
—¿Crees que me importa si muere? —digo—. Hay un
millón más chicas como ella, Asa. No significa una mierda
para mí. Me llevó más cerca de ti y eso es todo lo que
siempre me importaba. Es una puta basura blanca que te
utilizaba por tu dinero. ¿De verdad crees que me gustaría
llevar a una chica como ella a la casa de mi madre?
Asa baja la cabeza hasta que sus ojos se estrechan en
dirección a mí. —¿Crees que creo eso? Buen intento, Luke.
Pero sé que quieres mantenerla para ti o no estarías
jodiendo aquí con ella. Ahora dime lo que va a tomar para
que me la des. Viva.
—No puedo hacer eso, sin embargo, Asa. Tienes razón,
no quiero renunciar a ella. Sólo he sido capaz de follarla una
vez. Ella me debe una buena follada o dos.
Asa hace crujir su cuello. Eso realmente llegó a él.
Puedo ver su cambio de enfoque más para mí y menos
sobre Ryan. Lo empujo un poco más lejos.
276
—¿Quieres saber cómo fue la primera vez que la folle?
Asa niega con la cabeza. —No particularmente. Lo que
me gustaría es no tener que matarte o a tu compañero. Lo
que me gustaría es que me entregues a Sloan para que
podamos seguir adelante con nuestras vidas.
—Estabas desmayado en tu cama arriba —le digo.
Presiono mi mejilla contra Sloan, frotando la cara contra
ella. Puedo sentir sus lágrimas y mi puto corazón está
lamentando cada segundo de hacerla pasar esto, pero no
tengo otra opción.
—Sloan acababa de salir de la piscina —le digo—. Su
sujetador y bragas estaban empapados. Sus pezones
estaban duros como putas piedras. ¿Sabes lo que hizo, Asa?
No responde, así que continúo.
—Se acercó hasta mí, apretó sus pezones duros contra
mi pecho, y entonces ella me saco de mi mentira. Dijo que
sabía que estaba encubierto. Amenazó con decirte. Así que
hice lo que cualquier hombre haría en esa situación. La puse
al lado de la casa, la empujé contra la pared, y le di un beso
para hacerla callar. —Fuerzo una sonrisa—. A ella le
encantó, Asa. Gemía tan fuerte que tenía miedo de que
podría despertarte. Luego envolvió sus piernas alrededor de
mí, dejándome saber lo mucho que lo quería. La llevé a mi
coche y a horcajadas sobre mi regazo. Se deslizó justo por
encima de mi polla y me folló en el asiento trasero de mi
coche mientras dormías arriba. Ella me folló, Asa. No folló a
Carter. Folló a Luke. El policía. Me folló, sabiendo que estaba
allí para atraparte. —Empujo a Sloan para que dé un paso,
estando un poco más cerca de Asa, cavando ese cuchillo en
un poco más profundo—. ¿Cómo te hace sentir eso?
Sabiendo que la excitaba más el saber que yo era un policía
encubierto construyendo un caso en tu contra de lo que lo
hizo cuando ella pensó que era apenas otro distribuidor,
¿Como tú?
Las fosas nasales de Asa están resoplando. Está
mirando a Sloan, odio en sus ojos. —¿Es eso cierto, bebé? —
dice él, su voz mezclada con miedo por su respuesta. Sloan
tiene razón. Ella es la única cosa que lo puede romper—.
¿Sabías que era un policía cuando lo follaste?
Sloan está mirando a Asa, su miedo obligando a su
pecho a levantarse hacia arriba y abajo. Asiente con la
cabeza.
—Es cierto, Asa —susurra—. Y fue el mejor puto
orgasmo de mi vida.
Hay una fracción de segundo cuando realmente puedo
ver sus palabras romper su corazón.
Rompiendo toda su alma por la mitad. Sus cejas se
apartan y saca una rápida respiración, negándose a creer en
las palabras que acabo de decirle.
277
Esa fracción de segundo es todo lo que necesito para
apuntar la pistola en su dirección. Tiro del gatillo,
golpeándolo en el brazo que está sosteniendo el arma.
En el segundo que la bala entra en contacto, Ryan se
libera y agarra el arma de Asa, disparándole una vez en
cada pierna y una vez en el otro brazo.
Sloan se envuelve alrededor de mí, uno de mis brazos
está sosteniendo su cadera mientras que el otro está
apuntando directamente a la cabeza de Asa. Mi dedo está
en el gatillo y está tomando todo en mí, no para dispararle.
Para poner fin a su puta vida sin valor para el bien.
Ryan puede verlo en mi cara. —No lo hagas, Luke —
dice.
Asa cae al suelo y Ryan está encima de él, esposando
sus brazos detrás de su espalda.
—¿Dónde está Tillie? —exige Ryan.
Asa hace contacto visual con él. Tiene cuatro heridas
de bala en su cuerpo, ninguna de ellas necesariamente
mortales, pero tiene una mirada solemne en su rostro, como
si ni siquiera puede sentir el dolor físico.
—A la mierda si lo sé —dice.
Ryan se remonta y rompe el cañón de la pistola en la
cara de Asa. Sangre salpica en la pared. Él agarra el
teléfono de Asa de su bolsillo y le dice—: ¡Vas a llamarlos!
¡Ahora mismo! ¡Vas a liberar Tillie y a mi hermana, pedazo
de puta mierda!
Asa está mirando hacia él, riendo. —Tu hermana fue
una suposición afortunada —dice—. La encontré en línea.
Busqué su dirección. Ni siquiera tengo gente en su casa,
pedazo de mierda ingenuo.
Ryan se le queda mirando largo y duro. Saca su
teléfono y marca un número.
—¿Estás bien?
Hace una pausa. Luego, —Tillie, ¿estás jodidamente
bien? ¡Esta no es una broma! ¿Dónde estás?
Ryan cierra los ojos y luego en una fracción de
segundo, su arma se estrella contra la cabeza de Asa de
nuevo. —Tú maldito patético.
Cuelga el teléfono y llama a su hermana. —Hey —dice
—. Estoy enviando policías a tu casa. No te asustes, sólo
necesito asegurarme de que estás bien.
Cuando cuelga el teléfono, me mira. Niega con la
cabeza. —Lo siento, Luke —dice—. No había manera de que
supiera si estaba mintiendo o no. No podía correr ningún
riesgo.
278
—Yo habría hecho lo mismo.
Ryan se asegura de que las esposas de Asa están
aseguradas en la repisa y luego camina hacia la puerta. —
Voy a llamar a la estación y para tener a este hijo de puta
detenido. Estaré abajo. Mantén tu arma sobre él hasta que
vengan por él.
Tan pronto como la puerta se cierra, atraigo a Sloan
hacia mí, apretándola. —Lo siento. Siento lo que hice. Siento
poner una pistola en tu cabeza y decir esas cosas.
Ella se levanta de puntillas y me besa. —Me salvaste la
vida, Luke. No te disculpes, yo sabía lo que estabas
haciendo.
—Aléjate de ella —se queja Asa.
Ambos miramos por encima de él. Está esposado a la
repisa, sus vaqueros cubiertos en la sangre que viene de
sus piernas. Pero todavía no parece importarle que le hayan
disparado cuatro veces. Está mirando a Sloan, con rabia en
sus ojos.
Todo lo que puedo pensar es en Sloan y lo aliviado que
estoy de que este hijo de puta sin duda va a la cárcel ahora.
Se sentirá más segura, al menos.
Pero todavía no se sentirá reivindicada.
279
Asa
Estúpido folla pollas. Sus manos están en ella, sus
labios en su pelo. Mi estómago se siente como si alguien
está en el interior con un puto machete. Cada vez que la
toca, puedo degustar el vómito.
—Saca tus manos de encima de ella —le susurro.
Los ojos de Sloan se encuentran con los míos y se
desliza delante de Luke, presionando su espalda de nuevo
contra su pecho. Ella tira de sus brazos alrededor de su
cintura. —No quiero sus manos fuera de mí — susurra—. Me
hace sentir cosas, Asa. Cosas que tú nunca pudiste.
Ella levanta su camisa y desliza una de sus manos en
su interior.
¿Qué coño está haciendo?
Mi respiración es jodidamente más difícil de controlar
en este momento. Nunca he odiado algo tanto. Si me toma
ir a la iglesia sólo para poder creer en un infierno Luke se
pudriría en él, nunca me perdería un servicio de mierda.
280
Los ojos de Luke se bloquean con los míos mientras
baja la boca a su cuello. Puedo ver su mano moviéndose
dentro de la blusa de ella, directamente a su pecho. Aprieta
su pecho y tengo arcadas.
—Sloan —digo, mi voz desesperada—. Bebé, para. Para
de dejar que te toque así, no te gusta.
Estoy tirando de mis muñecas con tanta fuerza,
tratando de romper esta puta repisa, empiezo a sangrar por
las esposas cortando en mi piel.
Ella inclina la cabeza hacia atrás hasta que está
apoyada en el hombro de Luke, pero todavía está
mirándome. —¿Recuerdas la primera vez que tuvimos sexo,
Asa? ¿La noche que tomaste mi virginidad?
Niego con la cabeza, deseando que se calle. Eso fue
especial. Luke no tiene por qué escuchar eso de ella, es mía.
Esa noche es mía para compartir. Las chicas buenas no
hablan como está hablando en este momento.
Su otra mano presiona plana contra su estómago y
comienza a deslizarse lentamente. Ella gime justo en frente
de mí.
Maldita enferma de mierda.
—Te dije que no estaba lista —me dice—. Pero cuando
me desperté, te encontrabas encima de mí.
Niego con la cabeza. —Para, Sloan. No me hables así,
bebé. No quieres decirlo.
—Cada vez que pienso en esa noche, me sube la bilis —
susurra—. Malditamente quema mi garganta cada vez que
pienso acerca de cómo tomaste algo tan especial para mí y
tratarlo como si fuera tuyo para hacer lo que quisieras.
Mis ojos ven la mano de Luke, cuando desaparece en el
interior de las bragas de Sloan.
Siento cosas en mi cara. Mierda húmeda. Lágrimas. Voy
a matarlo poco a poco hasta que me pida que tome su vida.
—¿El día que descubrí que mentiste sobre el cuidado de
Stephen? — dice ella, gimiendo entre oraciones—. Tenía
tanto miedo de ti, que te permití tener relaciones sexuales
conmigo esa noche. Y lloré todo el tiempo, ya que era el
último lugar donde quería estar. Eras la última persona en el
mundo que quería que me tocara.
Ella comienza a tensarse por debajo de la mano de
Luke.
Su brazo sube detrás de ella y serpentea alrededor del
cuello de él. —Te odio, Asa. Te odio tan jodidamente mucho.
Ella se da vuelta y se apoya en el sofá, tirando de Luke
hacia ella. Deja que la bese, mientras que su mano todavía
está dentro de ella.
281
No puedo jodidamente ver.
Giro la cabeza.
—Abre los ojos, Asa —dice Luke.
—Que te jodan.
Lo escucho marchar por el suelo y entonces lo siento
agarrar mi pelo. Golpea mi cabeza en la repisa detrás de mí
y la mantiene allí hasta que miro hacia él.
—Vas a jodidamente ver o voy a engrapar tus malditos
ojos abiertos —dice.
Él regresa a Sloan y tira de sus bragas hasta los
tobillos. Ella las patea.
Me gustaría darme la vuelta, pero todavía no creo que
lo hará. No hay manera de mierda que me haga esto a mí.
No lo tiene en ella.
Luke levanta su camisa hasta que expone su pecho,
luego lo cubre con su boca.
Oh Dios
Ella no lo hará. No lo dejará estar en su interior. Nunca
me haría eso a mí.
Sloan toma su cabello con ambas manos y dice—:
Fóllame, Luke. Folla lo que es tuyo ahora.
No puedo respirar.
Ella llega en sus pantalones.
Lo pone dentro de ella.
Dios. No.
—Luke —respira ella.
No. Bebé, no.
Me duele el pecho.
Mierda. Mierda. No.
—Dios, Luke. Sí. Sí.
No, no, no.
Estoy arrastrando las respiraciones, tratando de
encontrar lo suficiente como para pedirle que se detenga,
pero jodidamente no puedo hablar.
282
Golpeo mi cabeza contra la repisa detrás de mí.
Una vez.
Haz que se detenga.
Dos veces.
Haz que se detenga.
—Oh, Dios —dice ella. Sus ojos se encuentran con los
míos—. No sabía que se podía sentir tan bien.
Tres veces. Cuatro veces.
El dolor físico ni siquiera se acerca a lo que me está
haciendo.
Ella envuelve sus brazos alrededor de su cuello. —Te
amo, Luke —le miente.
Sus dientes encuentran su hombro cuando él dice—: Te
amo demasiado, bebé.
Golpeo mi cabeza de nuevo por quinta vez. Sexta vez.
Ella dice—: Yo te amo para siempre, Luke. Sólo a ti.
Y entonces ella arranca mi puto corazón fuera de mi
pecho. Tira su cabeza hacia atrás y gime. Todo su cuerpo se
sacude como nunca lo había visto.
Quiero morirme.
Lo escucho gemir. Gimiendo contra su cuello, enterrado
dentro de ella, ni siquiera usando un puto condón. La está
contaminando. Arruinándola.
Me quiero morir.
Cierro mis ojos, así no tengo que ver las secuelas. —
Mátame — susurro—. Solo mátenme.
Escucho las sirenas.
¡Maldita sea! La última cosa que quiero hacer es vivir
con estas visiones en una puta prisión.
Abro los ojos y ellos ya han terminado. Sloan está
tirando de sus bragas de nuevo. —Puta de mierda —le digo
—. Eres una puta de mierda, solo mátame.
Sloan aprieta sus labios en Luke una vez más, y luego
se pone de pie, caminando hacia mí. Se agacha frente a mí.
Me gustaría llegar y estrangularla, pero estoy bastante
seguro de que he perdido demasiada sangre para siquiera
levantar los brazos ahora.
283
—Nadie va a matarte, Asa. Por el resto de tu vida, cada
vez que cierres los ojos en esa celda de la prisión, quiero
que me veas. Con Luke. Siendo follada por Luke.
Casándome con Luke. Teniendo los bebés de Luke.
Se inclina más cerca hasta que puedo oler el sexo en
ella. Está susurrando cuando me mira muerto a los ojos y
dice—: Y todos los años el 20 de abril, mi hermosa familia
estará celebrando tu cumpleaños con un gran, enorme,
delicioso pastel de coco, lo sientes maldito bastardo.
Ella se levanta y agarra la mano de Luke. Él envuelve
su brazo alrededor de ella y la abraza mientras la puerta se
abre.
Armas desenfundadas.
Apuntándome.
Pero todo lo que veo es a Sloan.
La puta esta jodidamente sonriendo, y es todo lo que
veo.
Fin.
284
Esto es un prólogo... pero está al final del libro. Lo sé.
Esta al revés.
Hacemos nuestras propias reglas en la vida, ¿de
acuerdo?
¡Disfruta!
285
Traducido por Vane v, -Val- & Lu
Corregido por Fany Ivashkov
Sloan
Dos años antes...
286
Estaría mintiendo si dijera que no estaba preocupada
por él viviendo lejos de mí, pero es mucho más que un alivio
saber que está allí en lugar de en la casa con mi madre. Mi
objetivo final, por supuesto, es que él viva conmigo
eventualmente, pero es difícil hacerlo cuando ni siquiera
tengo un lugar oficial donde quedarme.
Toda mi vida, he sido la cuidadora de Stephen. Mientras
crecía, ni siquiera pensaba que la universidad iba a ser una
opción para mí. No fue hasta un mes antes de graduarme
de la escuela secundaria que me enteré por el consejero de
la escuela acerca de la ayuda financiera y que podía recibir
asistencia financiera del gobierno para Stephen.
Aparentemente siempre estuvo disponible para que mi
madre lo solicitara, pero ¿por qué lo iba a necesitar cuando
eso requería esfuerzo de su parte? Además, me tenía para
cuidar de él.
Solo asumí que desde que mi madre era su tutora legal
y él sólo tenía dieciséis años estaría atrapado a vivir con ella
hasta que tuviera edad suficiente para algún tipo de ayuda
como adulto.
Pero ahora, aquí estamos. Descubrí la ayuda financiera
y ahora soy una estudiante de primer año universitaria
oficial. Mi único problema era que no conseguí suficiente
ayuda para cubrir el costo de vivir en los dormitorios, así
que estoy todavía en casa por el momento.
Más o menos.
Me quedo con amigos (bueno, más como conocidos) a
veces porque mi casa está a una hora de distancia del
campus. Normalmente tomo el autobús a la escuela, pero
eso es sólo cuando tengo el dinero para hacerlo. Pero en los
días donde tengo dos días de clase una detrás de la otra,
sólo trato de encontrar un lugar donde dormir. Ha estado
ocurriendo cada vez más a menudo, porque cada vez que
estoy en la misma habitación con mi madre, se convierte en
una pelea. He estado evitándola todo lo que pueda, y ahora
que Stephen ya no vive allí, es tan difícil estar allí.
Es un poco estresante cuando pienso demasiado en mi
vida. El hecho de que no estoy viviendo en los dormitorios,
de que no tengo suficiente ayuda de sobra para alquilar un
apartamento, de que estoy aterrizando en los sofás de la
gente con la esperanza de que pueda rotar en esos lugares
lo suficiente sin que den cuenta de que estoy viviendo de mi
mochila sólo para evitar ir a casa con mi madre.
287
Pero siento como el karma tiene que apoyarse en mi
lado con el tiempo. Y tal vez está empezando a hacerlo. No
tengo que preocuparme por Stephen tanto como solía
hacerlo, ahora que está en el hogar de grupo. Lo que
significa... en realidad podría tener tiempo para una vida
ahora. Todos los días ha sido la misma rutina creciendo.
Despertar, vestirme, vestir a Stephen, tomar el autobús y lo
dejarlo en su escuela, ir a mi escuela, recogerlo de su
escuela, tomar el autobús a casa, preparar la cena, ayudarlo
a comer la cena, darle sus medicinas, bañarlo, alistarlo para
ir a la cama, hacer mi tarea, dormir, repetir.
Pero ahora... me siento un poco libre. No es que
Stephen alguna vez se sintió como una carga para mí. Lo
amo y haría cualquier cosa por él, pero es bueno tener
finalmente un poco de tiempo para mí. Sólo deseo saber
qué hacer con él. Me siento perdida después de clase y paso
la mayor parte de mi tiempo en la biblioteca. Aplique para
puestos de trabajo estudiantiles en el campus y estoy en
una lista de espera en dos de ellos. También apliqué para
trabajar en el McDonalds bajando la calle de la universidad,
pero al parecer todos los otros niños universitarios pobres
quieren trabajar allí, también.
Mientras tanto, hasta que pueda conseguir uno de esos
puestos de trabajo y comenzar a ahorrar para un lugar para
mí y Stephen, sólo voy a tratar de salir adelante. Y continuar
con la esperanza de que la nueva instalación de cuidado de
Stephen sea algo que comience a amarlo. El último sueño
sería que la financiación que recibe nunca se corte, y que
comience a amarlo y cuiden bien de él. Debido a que no
hay manera de que yo pueda proporcionarle lo que necesita
si viviera conmigo mientras intento ir a la universidad y
encontrar un trabajo.
Con todo, mi vida no es lo ideal en este momento, pero
es cada vez mejor. Lento pero seguro.
Y sentada cerca de este tipo que de vez en cuando
aparece para la clase de historia es uno de los pocos
placeres que obtengo de la vida en este momento.
288
Siempre estoy muy consciente cuando se presenta a
clase, con la esperanza de que nunca vea en mi dirección.
En realidad nunca he tenido el dinero para comprar ropa
bonita o arreglarme el cabello o las uñas. No soy como las
chicas que coquetean con él en clase. Mi cabello es oscuro y
recto y ya que nunca me puedo permitir cortarlo con estilo,
sólo lo dejo crecer tanto como pueda hasta que sea fácil
para mí para recortarme los bordes yo misma.
A veces siento que sobresalgo en esta universidad, y no
en el buen sentido. Prefiero simplemente mezclarme.
Desaparecer en la multitud.
Quiero ser exactamente lo contrario de este tipo. Asa,
creo que es su nombre. Es probablemente uno de los chicos
más atractivos que he visto en la vida real. Y ni siquiera es
del todo por su aspecto—es por su confianza. Nunca he
visto nada igual. Camina en el aula con tal confianza,
cargando sus enormes hombros hacia atrás, con la cabeza
levantada, sus ojos escaneando la habitación como si
desafiara a alguien decir algo sobre la forma en que rara
vez se presenta una vez por semana. Incluso el profesor
falla en reprenderlo y parece algo nervioso para hacerlo.
Cuando todos los demás estudiantes entran en el aula,
sus cabezas están abajo, ojos al suelo, pies corriendo a sus
escritorios para que no se den cuenta de que todos están
mirándolo. Pero Asa casi parece que quiere que todos lo
miren. Como si se molestaría si no tiene la atención de cada
persona en el aula.
Por lo que yo puedo decir, no tiene nada de qué
preocuparse. Consigue la atención y algo más.
Lo estoy mirando, mientras que los aviones no
tripulados del profesor siguen y siguen sobre la guerra civil.
Asa tiene realmente un buen cabello. No puedo dejar de
imaginar cómo se vería húmedo. Como se vería con mis
manos en el. Como se vería si estuviera frente a mí—
mirándome como si quisiera tocar mi cabello, también.
No estoy segura de que alguna vez incluso haya puesto
sus ojos en mí, pero me gusta imaginar que lo hace a veces.
Me imagino lo que sería como ser el foco de alguien,
realmente. Nunca he tenido tiempo para chicos debido al
cuidado de Stephen. Quiero decir, es como un trabajo de
niñera que nunca termina—ni siquiera los fines de semana o
días festivos. Los chicos me pidieron salir en la escuela
secundaria mucho, pero nunca fui capaz de encontrar una
manera de tener a Stephen cubierto. Yo quería salir, sin
embargo. Quería todas las cosas normales que las chicas de
instituto querían. Un novio, su primer beso, y todo lo que
viene con eso.
289
Una vez, estaba tan desesperada para con suerte
conseguir ese primer beso, que cuando el chico con el que
tenía un enamoramiento por fin me invitó a salir, sugerí ir a
mi casa en su lugar. De esa manera podría llegar a conocer
al tipo y mantener un ojo sobre Stephen al mismo tiempo.
Mi madre no estaba en casa esa noche, así que antes de
que el chico se presentara, me esforcé mucho en estar lista
para él. Pero justo antes de que el timbre sonara, Stephen
comenzó a tener un colapso en la mesa. Tomó todo lo que
tenía para finalmente contenerlo, pero para el momento en
que lo tenía, los dos éramos un desastre. Comida toda sobre
nosotros, mi cabello cubierto de patatas dulces, mi camisa
rasgada en la manga.
Abrí la puerta de esa manera—jadeando de
agotamiento. El tipo me echó una mirada y una mirada a
Stephen y el desorden que había hecho en la cocina y
retrocedió justo afuera de la casa. —Tal vez en otro
momento —sugirió.
Pero nunca me invitó a salir de nuevo. Y estoy bastante
segura de que le dijo a todos los chicos en la escuela lo que
había sucedido, porque nunca nadie me invitó a salir de
nuevo después de eso.
Los chicos pueden ser reales hijos de puta, a veces.
Miro lejos de Asa y miro hacia la pizarra, poniéndome al
día en toda la conferencia que me acabo de perder mientras
estaba perdida en pensamientos. Estoy garabateando en mi
cuaderno cuando la pluma se queda sin tinta.
Niego y trato de escribir de nuevo, pero no funciona.
No traje mi cartera a clase, por lo que no tengo un
extra. Continúo intentarlo hacer que funcione, sólo
dándome cuenta de que estoy haciendo ruido con el lápiz
arañando el papel cuando siento la mirada de Asa.
Ni siquiera tengo que mirar hacia arriba. Puedo sentir
sus ojos en mí mientras él absorbe mi ropa de mierda, mis
uñas de mierda, mi cabello de mierda, mi falta de
maquillaje. Quiero meterme debajo de la mesa y
esconderme de su escrutinio, pero es demasiado tarde.
290
—Aquí.
Mierda.
No quiero mirarlo, pero está alcanzando con una pluma
en la mano, tratando de dármela. Inmediatamente siento el
calor extenderse sobre mí—desde la parte superior de mi
piel, hasta el fondo de la boca de mi estómago.
Cuando miro hacia él y encuentro sus ojos por primera
vez, me quedo sin aliento. Su cara es la perfección. Una
mandíbula fuerte, dos labios gruesos que son húmedos y
atrayentes. Cuando me sonríe, hoyuelos se forman justo en
las comisuras de su boca, dando a la dureza de sus fuertes
rasgos el toque justo de encanto juvenil.
Podría seguir y seguir sobre la perfección de su
apariencia física, pero no soy ese tipo de persona. No soy
tan superficial.
¿Cierto?
No me importa que su cabello se ve lo suficientemente
grueso como para agarrar puñados de el. No me importa
que sus brazos definidos parezcan que podrían levantarme
sin dificultad. No me importa que la camiseta azul que lleva
puesta encaja en todos los lugares correctos y ni siquiera
tengo que deslizar mi mano dentro de su camisa para saber
dónde están todos los contornos de su paquete de seis.
Nada de eso importa. No soy esa clase de persona.
Así que ¿por qué estoy encontrando muy difícil
respirar?
Todavía está alcanzando, tratando de entregarme la
pluma. Se ríe de mi falta de respuesta y luego se levanta de
la silla lo suficiente como para poner la pluma en mi
escritorio. Me guiña el ojo y luego mira hacia delante de
nuevo.
Miro hacia abajo a la pluma. Miro hacia atrás y él ya no
está tomando notas.
¿Me dio su única pluma?
La recojo y me obligo a terminar de tomar notas, a
pesar de que me consume el hecho de que voy a tener que
regresarle esta pluma y darle las gracias. Lo que significa
que en realidad voy a tener que hablarle.
En el momento en que el profesor termina su
conferencia, me tiemblan las manos. Soy completamente
ridícula. Recojo mi mochila y antes de que incluso se
levante, camino junto a él y murmuro un "gracias" mientras
coloco la pluma sobre la mesa y salgo corriendo.
291
Salgo de la clase en dos endebles piernas como
excusas, cuando lo hago, a unos diez pies de la puerta,
siento una mano en mi codo.
—Oye.
Cierro los ojos debido a que la voz suena aún más sexy
cuando está siendo lanzada en mi dirección tan cerca,
cuando giro y miro, él está mirándome, sus hoyuelos se
hunde con su sonrisa. Sus ojos se desplazan sobre mis
características, una por una y yo daría cualquier cosa por
ser capaz de saber lo que está pensando mientras me
comprueba. Se apoya en el armario junto a mí y dice —
¿Cuál es tu nombre?
Oh Dios.
Va a invitarme a salir.
El tipo que nunca pensé que se daría cuenta de que
existo se dio cuenta y por alguna razón, quiere invitarme a
salir. Pensé que me gustaría decir que sí, pero no lo sé. No
después de verlo de cerca. No después de sentir lo que solo
su voz hace en mi interior. No soy ningún punto a su
experiencia. Puedo decir por la mirada en sus ojos que iba a
comerme viva.
Necesito aliviar mi camino hasta que alguien como él,
no puedo bucear en el mundo de las citas con él como mi
primer intento, ni siquiera después de he besado a un chico.
Inmediatamente me doy la vuelta y camino en la otra
dirección. Unos pasos más adelante, siento una mano en mi
codo de nuevo. —Hey — dice, riendo este momento.
Me detengo de nuevo y lo enfrento. —Ya agradecí
por la pluma.
¿Por qué estoy siendo una perra?
Esa estúpida, adorable sonrisa aún está pegada en su
rostro, incluso sus dientes son atractivos. ¿Quién carajos
tiene dientes sexys?
—Sé eso —dice—. Y de nada. Pero ahora necesito que
me devuelvas el favor.
Puede que no sepa nada acerca de las citas, pero sé lo
que significa cuando tipos como él piden favores. —Me
prestaste una pluma —digo—. Es apenas un favor que vale
devolver.
292
Levanta una ceja. —Dejé que me prestes mi única
pluma. Ahora necesito copiar tus notas.
Oh. Tal vez él no quiere invitarme a salir. —Te presentas
a una de cada cuatro clases y ahora estás preocupado por
perder diez minutos de notas? —digo—. ¿Seriamente?
Sus ojos se entrecierran en las esquinas un poco. —En
realidad —dice él, inclinándose hacia adelante—. Estoy
tratando de coquetear contigo, pero lo estás haciendo un
poco difícil.
Oh.
Mastico la esquina de mi labio por un momento,
tratando de ocultar cualquier reacción que acababa de
provocar. Pero ha utilizado probablemente esa reacción
porque estoy segura de que soy la única mujer que queda
en toda la escuela con la que no ha coqueteado con
todavía. —Mi nombre es Sloan, y no estoy interesada en
coquetear.
—Sloan —repite con una sonrisa—. Muy bonito.
¿Seriamente? ¿Cómo esas tres palabras causan
escalofríos por mis brazos?
Da un paso más cerca. Huele a menta. —Sloan...
deberías cenar conmigo esta noche. Prometo ser un
caballero durante el tiempo que necesites que sea.
Su comentario me repugna y enciende al mismo
tiempo, no tengo idea de cómo. Siento que mi cuerpo y mi
conciencia están en guerra, sobre todo ahora que estoy
mirando su boca, preguntándome si él será el primer chico
al que bese. Imagino que besar a un chico es algo así como
lo que se siente cuando se come una piña, como
satisfactorio y pegajoso, pero puedes sentirlo en tu lengua
horas después de comerla.
¿Este chico me prestó un lápiz y ahora estoy soñando
con besarlo? Mis pensamientos no son seguros alrededor
este tipo.
Niego con la cabeza y doy la vuelta para alejarme.
No tengo ni idea de por qué sólo lo rechacé, no es que
tenga nada mejor que hacer esta noche. Pero algo en él me
dice que estaré metiéndome muy profundo. Él no es seguro,
no es de aguas poco profundas, donde la gente
normalmente anda en puntillas, hasta los tobillos.
293
Es la parte más profunda del mar, infestada de
tiburones y si estoy de acuerdo en salir con él, estaría
caminando por la plancha fuera de la barca, hacia la
profundidad oscura.
¿Cómo se supone que voy a hacer eso cuando ni
siquiera sé si puedo nadar?
Está frente a mí ahora, causándome parar
repentinamente. Da un paso hacia adelante y tomo un paso
atrás.
—No tenemos que llamarlo una cita —dice—. Estoy
jodidamente atraído por ti, me gustaría comer una comida y
ser capaz de mirarte mientras lo hago. ¿Me dejas que te
recoja esta noche para que pueda mirarte mientras como?
Una sonrisa juguetona estalla en la cara y no puedo
evitar reírme de él. Y maldición. Tiene una boca sucia. ¿Por
qué lo encuentro eso muy excitante? Ese debe ser mi
cuerpo y no mi conciencia.
Pronuncia las palabras, —Por favor —mientras me mira
con desesperación. No sé por qué me encanta que
pronunció esa palabra y no las habló.
Me tomo un momento para pensar en todas las cosas
que estaba diciendo a mí misma justo en la clase anterior.
Soy joven, es mi primera vez para experimentar la vida,
ahora que Stephan está en cuidado a tiempo completo. Si
no empiezo a experimentar cosas pronto, voy a estar
demasiado lejos para ponerme al día.
Soplo una respiración y asiento. —Está bien. Voy a
dejar que me mires mientras comes. Raro. Recógeme frente
a la unión de estudiantes a las siete.
Niega con la cabeza. —Te recogeré a las ocho y media.
Estaré libre entonces.
—Es una cita, realmente tarde. —digo.
Sonríe y dice —Entonces es una cita —se inclina hacia
delante, con sus labios acercándose a mi oído. —Usa el
vestido que llevaste en clases el martes pasado, por favor
—susurra. —El que tiene las flores color amarillas.
294
Se sacude a mi lado y se aleja, ni siquiera pude ver su
expresión después de esas palabras. Siento como si esas
palabras enviaron una carga de electricidad que me recorre.
¿Se dio cuenta de lo que llevaba puesto la semana
pasada?
Me tapo la sonrisa con la mano y camino a mi siguiente
clase.
***
Me preparé en la lavandería.
¿Qué tan triste es eso?
El vestido que me pidió que usara estaba sucio y no
tenía acceso a una lavadora o secadora en mi casa o en la
casa de la chica donde me he alojado los últimos días. Así
que cogí mi ropa sucia y fui a la lavandería. Arregle mi pelo
y maquillaje en el baño de la lavandería, mientras que
lavaba la ropa.
Me pregunto si todavía se sentiría atraído por mí si
supiera eso.
Me he dado cuenta los nombres de la ropa de marca
que lleva. El nuevo par de zapatos que tiene siempre,
cuando decide presentarse a clase. Incluso la pluma que me
prestó parecía más cara que este vestido.
Todavía no puedo entender por qué él quiere salir
conmigo. No me malinterpreten, no tengo grandes
problemas con la autoestima. Me pregunto por qué, de
entre todas las chicas que veo coqueteando con él, me
invitó a salir en una cita.
No soy ruidosa, no busco atención, no me visto para
impresionar. En todo caso, hago lo que puedo para evitar a
tipos como él por esta misma razón. Porque no me gusta lo
desconocido.
Cuando vas toda tu vida sin interactuar con chicos de
una manera coqueta o sexual, llegas a un punto donde te
sientes tan atrás, no hay manera de que alguna vez puedas
ponerte al día con las personas de tu edad.
Me siento como si estuviera en una carrera
completamente diferente de la que están. Fijo la mirada en
todas las personas que pasan a medida que entran y salen
de la unión de estudiantes. Algunos me miran, algunos no lo
hacen. Dos individuos han preguntado si necesitaba ayuda.
295
No sé si estaban golpeándome o si es porque he estado
aquí de pie durante media hora. Una de las últimas cosas
favoritas sobre una persona es la tardanza. Ya deduje un
punto y ni siquiera ha empezado la cita todavía. Le daré
diez minutos más y si él no está aquí, me voy.
Un minuto pasa.
Tres.
Siete.
Ocho.
Nueve.
Se agotó el tiempo, imbécil.
Envuelvo el bolso sobre mi hombro y giro para regresar
hacia la parada de autobús. Justo cuando estoy rodeando la
esquina, escucho un grito desde un coche en el
aparcamiento y viene a detenerme.
Escucho un portazo, pero no me doy la vuelta. Sigo
caminando.
—Sloan!
Puedo escuchar que viene corriendo hacia mí. Me alivia
saber que está aquí, significa que no me plantó, pero siguen
siendo casi 45 minutos de retraso.
Llego a una parada cuando aparece frente a mí.
—Hey —dice, con sus ojos desplazándose hacia abajo
mi cuerpo con una sonrisa—. ¿Estás lista?
Me río con incredulidad. ¿Habla en serio? ¿Ni siquiera
pedirá disculpas por llegar tarde?
—Esperé cuarenta minutos por ti —digo, irritada—.
Tengo tanta hambre que estoy más allá del punto de
hambre y ahora estoy lista para la cama. Buenas noches,
Asa.
En sus ojos inmediatamente crece una disculpa y me
agarra por los hombros. —No, no digas eso. Lo siento, me
he retrasado. Te habría llamado, pero no tengo tu número.
—No tengo un teléfono —digo.
Levanta una ceja. —¿Por qué no? ¿Quién no tiene un
teléfono celular en estos días?
296
—La gente pobre, Asa. Las personas que no pueden
permitirse los lujos modernos. Las personas que gastan sus
últimos tres dólares en la lavandería, lavando el vestido
pedido por el tipo que llegó tarde. Las personas que no
tienen tiempo para estar levantados a estas horas de la
noche, porque su único medio de transporte es el autobús, y
el último sale en diez minutos. Así que si me disculpas,
tengo que llegar a la parada de autobús.
Trato de empujar más allá de él, pero desliza sus manos
en mi cara. —Por favor, no te vayas. He estado esperando
este día durante todo el día. Hice todo lo que pude para
llegar a tiempo y sé que llego tarde, pero estoy aquí.
Entonces, ¿podemos empezar de nuevo por favor? ¿Puedes
fingir que dije que la cita comenzaría a las 9:10 y estoy
perfectamente a tiempo y que estás muy emocionada de
ver a dónde te llevaré?
Mira hacia atrás y hacia adelante entre mis ojos con
desesperación. Es algo tipo entrañable sobre toda esa
vanidad. Lo que es una combinación mortal.
Mierda.
Fuerzo una sonrisa. —¿A dónde me estás llevando?
Sonríe. —Gracias —dice, toda su cara estallando en una
sonrisa—. Es una sorpresa. Y caminaremos allí, ¿está eso
bien?
Asiento y trato de pasar más allá del hecho de que está
tan tarde. Muchas cosas podrían haber ocurrido para
hacerlo llegar media hora tarde y tiene razón. Está aquí, por
lo que obviamente no fue intencional. Probablemente no
debería ser tan dura con él.
Se inclina y entrelaza sus dedos con los míos. Para él,
probablemente sea un movimiento muy casual, que hace
con cada chica que invita a salir. Pero para mí, es mucho
más que casual. Es monumental. Es la segunda vez que he
sostenido las manos de un chico. La primera fue cuando
tenía doce años, así que ni siquiera sé si eso cuenta.
—Te ves increíble —dice, cambiando de mano para
poder caminar hacia atrás unos pasos y admirar mi vestido.
Sus ojos recorren mi cuerpo, pausando en el dobladillo
contra mis muslos, y luego se arrastran de nuevo hasta que
está mirándome a los ojos. Sonríe y luego cambia las manos
de nuevo, volviendo a caer en el paso conmigo.
297
—Cuando te vi con ese vestido por primera vez, no
pude jodidamente quedarme quieto en clase. Traté de
alcanzarte cuando terminó la clase, pero te perdí en el
pasillo.
Sonrío. —No me di cuenta que me notabas.
Se ríe un poco. —No te das cuenta de muchas cosas,
Sloan. Confía en mí.
—¿Cómo qué?
Me da una mirada de soslayo. —Oh, sólo el hecho de
que todos los malditos hombres en clase de historia no
pueden mantener sus putos ojos lejos de ti. Yo incluido.
Sin duda alguna me daría cuenta de si alguna vez se
me quedó mirando. —Estás delirando.
Se encoge de hombros. —Prefiero estar delirando y en
una cita contigo que sano y con cualquier otra chica en el
mundo.
Eso me hace callar.
No sé si estar halagada por las cosas que está diciendo
o insultada. Es tan suave; estoy segura de que ha utilizado
cada línea en su libro con más de una chica, más de una
vez. No soy especial para él.
¿Por qué son las cosas que está diciendo tienen tal efecto
sobre mí?
Mi estómago tiene nudos y está haciendo mucho calor,
a pesar del hecho de que está un poco frío fuera y estoy en
un vestido sin malditas mangas.
Pero en serio. La atracción es lo que mete a chicas en
problemas con tipos como él, obviamente. Sé que sus líneas
son tan genuinas como un billete falsificado, pero estaría
mintiendo si dijera que no me gustan los cumplidos un poco.
Incluso si esto va a ninguna parte, es divertido de escuchar
durante unas horas.
Debería tratar de simplemente disfrutar de ello. He
pasado tanto tiempo sin hacer las cosas que las chicas
hacen, debería simplemente disfrutar de esta noche, a
pesar de que en el fondo de mi mente sé que es todo solo
atracción. Él no me conoce en absoluto—sólo sabe que le
gusta la forma en que este vestido se ve en mí.
298
Finalmente, dice. —Es al final de esta calle.
He estado en esta universidad durante la mayor parte
del semestre y nunca he estado en este camino antes. Es
lindo. Luces de Navidad en los árboles, a pesar de que no
estamos en ninguna parte cerca de Navidad. Hay música
sonando, procedente de los altavoces conectados a los
postes de luz. Puedo ver el restaurante al final de la calle y
estoy un poco decepcionada de que estamos casi
terminando de caminar. Ha sido un tiempo desde que me he
tomado el tiempo para disfrutar de un poco de aire fresco.
Me pregunto ¿de qué vamos a hablar mientras
comemos? ¿Y si eso es todo lo que hacemos comer y
después separarnos? Nunca he estado en una cita, así que
no sé todos los pasos.
—¿Cuál es tu parte favorita de las citas? —pregunto,
tratando de obtener alguna información de él, aunque no
parece tan perdido como yo.
Me mira y sonríe. —El beso, Sloan. Definitivamente el
beso.
¿Así que eso está pasando esta noche?
De repente no tengo apetito porque lo pierdo con los
nervios. Va a estar tan decepcionado cuando mi lengua no
tenga ninguna idea de qué hacer dentro de su boca.
Me aclaro la garganta. —¿Eso sucede siempre en la
parte final de una cita?
—Todo eso depende de la pareja. A veces ocurre
durante. A veces no sucede en absoluto. A veces ocurre al
principio.
¿No sería agradable? ¿Terminar con ello de una vez?
—¿Cuándo crees que el nuestro va a pasar? —Sonrío y
me pregunto si es obvio que estoy coqueteando con él. Tira
de mi mano, haciendo un fuerte desvío a la izquierda entre
dos edificios. Todavía estamos a unos treinta pies del
restaurante, así que estoy sorprendida de que nos estemos
tomando un desvío.
Estamos en un callejón ahora. Uno vacío, muy estrecho.
Se vuelve hacia mí y jadeo cuando veo la mirada en sus
ojos. Sus manos encuentran mis caderas y luego mi espalda
encuentra la pared del edificio.
—Creo que ahora es un buen momento —dice, justo
antes de que su boca se conecte con la mía.
299
Mi corazón salta hacia adelante en mi pecho. Mis
manos aprietan su camisa en dos nerviosos puños
apretados.
Su lengua se desliza contra mis labios apretados y
prácticamente hace que me derrita en su contra. Mis labios
se abren y suspiro, mientras su lengua toca la mía.
Ya ni siquiera me siento nerviosa. Un instinto que ni
siquiera sabía que existía entra en acción, y sólo sigo a
donde su beso me lleva. Caricia por caricia, respiración por
respiración, hago todo lo que hace.
Estoy bastante segura de que tengo el ritmo después
de unos treinta segundos, pero tan pronto como soy
positiva, su boca deja la mía.
Presiona sus manos en la pared detrás de mí y el lado
de su cabeza encuentra la mía. Puedo sentir sus rápidas
respiraciones contra mi oído. Me alegro de que no esté
mirándome, porque estoy sonriendo.
Eso estuvo bien. No fue ni cerca tan intimidante como
pensé que sería. Me siento tan confiada, no tengo ni idea de
por qué suelto. —Ese fue mi primer beso —porque al
instante lo siento tensarse contra mí y me arrepiento de
decirlo.
Se tira hacia atrás, con sus ojos oscuros aún más
oscuro después de nuestro beso. —¿Estás bromeando,
verdad?
Debería reírme y decir, por supuesto. En lugar de ello,
niego.
—¿Nunca has estado con un chico?
Niego de nuevo. —No.
Inclina su cabeza mientras mira hacia abajo a mí. —¿Es
alguna cosa religiosa rara?
Me río. —No, en absoluto. No soy una mojigata o me
guardo para el matrimonio por alguna razón en particular.
He estado... ocupada. Toda mi vida he estado ocupada
desde la mañana hasta la noche. Nunca he tenido un
segundo libre para salir.
Me mira con incredulidad. Entonces, —Así que... ¿nunca
has sido tocada por un hombre? ¿O besada? ¿Cualquier
chico?
Una vez más, niego con la cabeza. —Nunca. Esta fue la
primera. Tú...
besándome. Esa es la mayor experiencia que he tenido. Así
que no me juzgues con demasiada dureza si apesto en ello.
300
Libera una respiración muy lenta y deliberada. —Santa
mierda — susurra. Luego, su boca está inmediatamente de
regreso en la mía, mucho más fuerte esta vez. Me pilla con
la guardia baja por un momento, pero no me toma mucho
tiempo alcanzarlo.
Me está devorando ahora, besándome
desesperadamente, apretándose contra mí. Lanzo mis
brazos alrededor de su cuello porque la intensidad de este
beso me hace sentir menos estable. Mi cuerpo está
poniéndose tan débil, que ya ni siquiera puedo recostarme
en el para sostenerme.
No puedo seguir su ritmo. Estoy sin aliento mientras me
besa por mi barbilla, bajando por mi cuello, de regreso a mi
boca. Sus manos están en mi cabello y luego las mías están
en el suyo. Gruñe mientras libera mi cabello y se inclina
ligeramente hacia abajo, agarrando mis piernas y
levantándome ligeramente, deslizándome hacia arriba en la
pared unas cuantas pulgadas.
Es sorprendente cuan diferente nuestro segundo beso
es del primero.
Me pregunto cómo será el tercero.
Envuelve mis piernas alrededor de él y desliza sus
manos a mis muslos hasta que me está agarrando por
debajo de mi vestido, asegurándose de que estoy estable
contra la pared.
Cuando sus labios encuentran mi cuello de nuevo, dejo
caer mi cabeza hacia atrás contra el edificio. —Asa —
susurro—. Probablemente necesitemos comer en algún
momento.
Lo siento reír contra mi cuello. —Lo sé —murmura—. No
puedo evitarlo. Sabiendo que eres... que tú... joder, Sloan.
No puedo dejar de besarte. Estoy tratando —Su boca está
contra mí cuello de nuevo y luego mi enfoque ya no está en
la comida o el beso. Está en la forma en que mis piernas se
envuelven alrededor de él, la forma en que nuestros
cuerpos están fusionados entre sí, la forma en que comencé
a moverme contra él para sentir cosas que nunca he sentido
antes.
—Jesucristo —susurro, envolviéndome en torno a él con
más fuerza.
—Pensé que no era una cosa religiosa —susurra.
Su comentario me hace reír contra su beso. Mi risa lo
hace gemir y luego me está levantando de la pared,
colocándome en mis pies. Me besa en la frente y luego se
tira hacia atrás y presiona su frente con la mía, mirándome.
Entrelaza su mano con la mía y sin decir nada más, me saca
del callejón y hacia el restaurante.
301
No sé si es porque es muy tarde por la noche o si el
restaurante no es muy bueno, pero cuando caminamos por
la puerta, somos los únicos aquí. El anfitrión sale de un
cuarto de atrás y agarra dos menús. Es mayor que nosotros,
de mediados de los treinta años. —Pensé que nunca lo
lograrían —le dice a Asa.
Asa se encoge de hombros—. Nos atrasamos.
El tipo asiente y apunta a una habitación saliendo del
comedor principal. —Por aquí —dice.
Nos dirigen a otra habitación vacía, todo el camino a la
izquierda. Hay una cabina privada circular escondida en la
esquina, completando con una botella de vino ya en hielo y
dos copas de vino.
Ya estoy impresionada.
Asa me deja deslizarme primero y luego está a mi lado,
su mano en mi rodilla. El chico establece nuestros menús
delante de nosotros y luego procede a abrir la botella de
vino y nos vierte a ambos una copa.
Casi nunca bebo, pero esta noche parece ser
suficientemente buena ocasión. Él recoge el vaso como si
quisiera brindar, así que recojo el mío cuando dice —Por los
primeros besos, las primeras citas y todas las malditas
primeras otras cosas que me permitas tener.
Me río. —El postre, por lo menos. — chocamos juntos
nuestras copas y luego pruebo el vino. No es tan dulce
como al que estoy acostumbrada, pero me gusta. Cuando
puse mi vaso sobre la mesa, él se inclina y me besa en la
esquina de la boca.
—Tal vez debería haber esperado hasta el final de la
cita para besarte.
Lo miro. —¿Por qué?
—Debido a que es todo en lo que puedo pensar ahora.
Pero hay mucho que no sé de ti y que debería ser una
buena cita y hacerte un millón de preguntas.
302
Siento que no hay mucho sobre mi vida que valga la
pena. En absoluto.
—Tengo dieciocho años —digo. —Mi cumpleaños es el
próximo mes. Tengo una madre que debería haber sido
requerida para pasar una prueba antes de dar a luz a niños.
Tengo un hermano que amo mucho. Ahora ya sabes más de
mí que cualquier otro chico que existe. ¿Cómo es eso?
Me mira un momento, su mirada fija en la mía.
Entonces simplemente dice —Me gustas. —Y entonces
regresamos de vuelta a los besos.
Besos lentos esta vez mientras sus dedos exploran mi
cara externa del muslo. A través de todos los besos, hemos
de alguna manera girado el uno hacia el otro en la cabina.
La única cosa que nos separa, es la presencia del camarero
al aclararse la garganta.
—¿Saben lo que les gustaría comer? —pregunta
Asa se ríe antes de alejarse de mí. —Joder, sí —dice—.
Mientras tanto tomaremos el especial.
El camarero asiente con la cabeza y se aleja.
Tomo unos cuantos sorbos de vino mientras él hace lo
mismo. — ¿Acabas de ordenar por mí? —pregunto. —¿Qué
pasa si no me gusta el especial?
Sonríe. —Entonces te pediré algo más —su boca vuelve
a la mía y empezamos a besarnos de nuevo. Esta vez, sus
manos se ponen más valientes o tal vez el vino me hace
menos resistente.
Nos besamos durante tanto tiempo, que no me di
cuenta de su mano moviéndose hacia el interior de mi
muslo. Sus dedos pasan lentamente de arriba abajo, en
círculos, cada vez más y más atrevido. Creo que lo está
haciendo porque me quedo sin aliento cada vez que llega a
la parte superior de mi muslo, cerca de mis bragas.
—Asa —susurro.
Niega con la cabeza. —Lo sé. Sé lo que vas a decir,
reduciré la velocidad.
Y lo hace por un tiempo, pero sólo puede deberse a que
llegó nuestra comida.
303
Es sushi. Esa fue una opción de confianza de su parte,
porque no todo el mundo tiene un gusto por el sushi. Por
suerte para él, lo hago. Intentamos comer sin interrupción,
sino que se apoya en mí ahora y después roza sus labios
contra mi mandíbula o el oído. Cada vez que lo hace, tengo
que beber más vino.
Estoy en mi tercer vaso cuando terminamos de comer y
ordena un postre. Sin embargo, pide que no lo traigan hasta
dentro de quince minutos.
Podría estar en mi cuarto vaso de vino ahora. No
estoy segura.
Todo lo que sé es que besar se siente bien. Estupendo.
Mucho más de lo que imaginaba que se sentiría, siendo
especialmente mi primera experiencia con esto.
Me congelo con ese pensamiento. ¿Qué pasa si dejo
que lo haga demasiado? No lo sé. No tengo ni idea de qué
hacer con dieciocho años de edad en los restaurantes con
los chicos que parecen saber exactamente las palabras
adecuadas y la forma correcta de mover su boca en tu
contra.
—¿Qué está mal? —pregunta, tirando hacia atrás. Trato
de centrarme en sus ojos, pero mi foco está en su mano que
está en mi muslo de nuevo y el hecho de que está tan cerca
de mi ropa interior casi puedo sentirlo.
—Yo... —soplo un poco de aire—. No sé. Creo que tal
vez deberíamos reducir la velocidad.
Sus dedos arrastran lentamente un círculo por encima
de mi muslo y siento mucho, no tengo ni idea de cómo
posiblemente pude pedirle que frene en este momento,
pero debería. No debería estar permitiendo que él me toque
así, todavía.
¿Debería?
—Sloan —dice, rozando su pulgar sobre mi mejilla con
la otra mano. —¿No te gusta la forma en que se siente
ahora? ¿No se siente bien para ti?
Asiento con la cabeza. —Sí, pero... sólo nos besamos
por primera vez hace una hora. Siento que me estoy
dejando llevar demasiado lejos.
Su nariz roza la mía y luego se tira hacia atrás de
nuevo. —Gracioso, porque yo siento que no estoy llevándolo
lo suficientemente lejos.
304
—Pero... —cierro los ojos—. Me siento estúpida por
tener que pedir esto. —vuelvo a abrirlos—. ¿Es esto normal?
... Ser como que demasiado zorra...?
Puedo sentir la risa en su pecho. Aprieta su boca a la
mía y luego se tira hacia atrás. Sus ojos son juguetones y la
expresión de su cara es entrañable. —Eres una mujer
adulta, Sloan. Si se siente bien para ti, eso es todo lo que
importa. Esta cita es nuestra cita, de nadie más. Lo que tú y
yo lo hacemos en esta cita es importante sólo para nosotros
dos. —besa mi mandíbula—. ¿Quieres que deje de besarte?
Niego con la cabeza. —No, realmente no.
Su boca llega a mi oído. —Bueno. Yo no quiero parar y
eso no te hace zorra, Sloan. Es un poco difícil ser una puta
cuando sólo has besado a un chico, ¿verdad?
Su lógica tiene sentido, más o menos. Creo. Me
siento mareada.
Sus dedos comienzan a moverse de nuevo en mi
muslo. Se tira hacia atrás y se muerde el labio inferior. Mis
ojos se centran en su boca, sus dientes liberan la presión
contra su labio y me sonríe.
—La única cosa por la que tienes que preocuparte es si
la forma en que te toco te hace sentir bien. ¿Bueno?
Exhalo y asiento con la cabeza, al igual que sus dedos
comienzan a rastrear el resto del camino hasta mi muslo. —
¿Se siente bien ahora? — susurra.
Dejé que mi cabeza cayera hacia atrás contra la cabina.
—Sí — susurro, con mi respiración pesada. Todo mi cuerpo
se sacude cuando sus dedos encuentran mis bragas, no me
besa. Me está mirando, sus ojos se centraron en mi boca
mientras arrastraba un dedo en el centro, fuera de mi ropa
interior, haciéndome temblar.
—¿Qué hay sobre eso? —susurra—. ¿Te hace sentir
bien?
Trato de decir que sí, pero solo puedo gemir en su
lugar.
Pienso en el hecho de que estamos en público, pienso
en el hecho de que nuestro camarero nos trae el postre en
unos pocos minutos. Pienso en el hecho de que yo no
debería estar actuando así, aquí, ahora mismo.
Pero entonces pienso ¿por qué no?
305
Sus labios apenas tocan los míos cuando dice —
Necesito que me vuelvas a confirmar esto por mí. Ningún
chico alguna vez te ha tocado de esta manera? —sus dedos
se encuentran al borde de mis bragas y engancha sus dedos
dentro, tirando la tela. Suspiro, cuando dice—. ¿Nadie sabe
cómo te sientes?
Mi corazón está latiendo en cada parte de mí, pero mi
pulso está palpitando entre mis piernas, deseando que él
sea el primero que me toque, pero la lucha contra mi
conciencia, me dice que no debería suceder aquí. Pero estoy
tan aliviada de que él no está apagado por mi inexperiencia.
En todo caso, incluso podría estar encendido por la misma.
Eso no es algo que esperaba.
—Nadie, Asa —susurro—. Nadie me ha tocado así.
Eres el único.
Exhala fuertemente y me doy cuenta que tengo la
razón. Le gusta ser el primero, incluso podría encantarle.
Su lengua se sumerge en mi boca al mismo tiempo que
siento la presión entre mis piernas. Su dedo se desliza
dentro de mí de forma inesperada, pero no hago nada para
detenerlo. Su boca se traga mis gemidos y jadeos mientras
trato de descansar contra su mano. Trato de familiarizarme
con él, la forma en que se mueve contra mí.
—Eso es todo —dice, susurrando contra mis labios. —
Relájate. Deja que te haga sentir bien.
Presiona en mí su pulgar y la sensación hace que mis
piernas se tensen tan duro, me deslizo fuera de él, eso no lo
impide. Él sólo se acerca, apretando su boca aún más duro a
la mía.
Estoy impresionada por la manera instintiva que mi
cuerpo comienza a moverse contra su mano. Cuando lo hice
primero, gruñe, por lo que continúo haciéndolo.
Puedo sentir la presión de dos de sus dedos dentro de
mí, mientras los presiona tan lejos como puede alcanzar. —
Joder —gruñe—, Estás tan jodidamente apretada, Sloan.
Su voz me hace cosas cuando está profunda y llena de
deseo.
—No puedo jodidamente esperar para estar dentro de
ti. —Sus labios se arrastran por mi cuello—. Me está
matando el que no puedo follarte aquí mismo. En este
momento.
306
Jesús. Creo que me podría gustar la charla sucia. Esto
me sorprende, pero escucharlo hablar sobre el deseándome
me está haciendo querer darme a él.
Por el momento no. Definitivamente no esta noche, ya
estamos yendo demasiado rápido, pero él hace que parezca
perfectamente bien.
—Quiero probarte —susurra—. Quiero escalar bajo esta
puta mesa y devorarte.
—Asa —susurro.
Es todo lo que puedo decir, porque tengo miedo de que
si trato de decir algo más que eso, voy a arruinar el estado
de ánimo. Creo que no puedo hablar como él, la forma en
que está hablando... —¿Te gusta esto? —pregunta
—Sí.
Eso fue fácil. Puedo responder a las preguntas.
—Dime —dice—. Di, me gusta, Asa.
Aprieto mis manos alrededor de él y llevo mi boca a su
oreja. —Me encanta, Asa.
Mis palabras deben ser exactamente lo que quería oír,
porque los próximos treinta segundos van en un borrón. Su
lengua está devorando la mía, su mano me está tocando en
el lugar correcto y sus dedos están en el ángulo correcto
que comienzo a temblar. A temblar. Los temblores se hacen
cargo y yo estoy tratando de deslizarme lejos de él porque
la sensación es demasiado, pero él viene a mí con aún más
fuerza, consumiendo mis gemidos como el vino.
Sus dedos se mantienen dentro de mí, pero su mano se
mantiene, mientras tira hacia atrás para mirarme mientras
me recupero de lo que acaba de hacerme.
Su pecho se agita contra la mío y que de alguna
manera está presionado contra mi muslo tan duro, que
puedo sentir lo duro que está a través de sus pantalones
vaqueros.
Espero hasta que he cogido todas mis respiraciones
antes de ser capaz de encontrar mi voz. Y entonces, por
cualquier razón, elijo decir—: No sé qué sucede después.
307
Lo digo sobre todo porque no sé si se supone que debo
hacer algo por él. Tal para cual. Devolver el favor. Me siento
como un idiota. Como una idiota renovada.
Él sonríe. —Ahora... comemos el puto postre.
Tan pronto como las palabras salen de su boca, su
mano me deja y el camarero da vuelta a la esquina. Me
siento con la espalda recta, tratando de ocultar el hecho de
que mi pelo es un desastre y todavía estoy jadeante.
El camarero hace como que no nota que algo anda mal.
Le agradezco por eso. Coloca un plato con un enorme trozo
de pastel de coco frente a nosotros, luego, pone dos
tenedores en el plato. —Disfrute de su postre —dice.
Asa sumerge su dedo... el que estaba dentro de mí... en
el pastel de coco. Observo mientras lo desliza en la boca y
lo chupa. Saca lentamente el dedo de su boca. —Este es mi
nuevo sabor favorito —dice sonriendo—. Pastel de coco
mezclado contigo.
Me sonrojo.
Coge el tenedor y luego recojo el mío. Tomo un bocado
y sonrío.
Me gusta él. Él me hace sentir... no sé. Bueno y
peligroso. Puede que no sea una buena combinación para
un futuro, pero es bueno en este momento. Aquí. Esta
noche.
—Pasa la noche conmigo —dice, después de tragar un
bocado.
No le contesto. Estoy pensando en su petición.
Realmente no tengo un lugar para dormir esta noche.
Ya es demasiado tarde para coger un autobús a casa y me
siento mal de presentarme en cualquiera de los lugares de
mis amigos tan tarde.
—Con una condición —digo.
El asiente. —Te prometo que no voy a pedirle que
hagas algo que no quieres.
Ni siquiera tengo que nombrar la condición. La acaba
de sacar para mí. —Está bien —le digo.
Baja su tenedor y grita, —¡La cuenta, por favor!
308
***
Nos besamos cuando entramos en su casa. No he
tenido una buena mirada en ella, pero un vistazo alrededor
es suficiente para saber que no estoy en absoluto
sorprendida por él. Con base en la forma de vestir y el
coche que conduce, esta casa no es tan fuera de línea con
su cartera.
La única cosa que parece extraña es el hecho de que él
es el dueño. Me lo dijo de camino aquí.
Me levanta y me lleva por las escaleras, besándome
todo el camino a su dormitorio. Le dije en el viaje otra vez
que no creo que esté lista para tener relaciones sexuales
todavía. Que ya he experimentado más esta noche de lo
que puedo asimilar.
Me aseguró que no iba a pasar, que solo nos
besaríamos hasta quedarnos dormidos. Pero tengo la
sensación de que va a necesitar algo más que solo
besarnos.
No sé qué. Nunca he dado un chico una mamada antes,
así que me siento como si eso es moverse mucho más
rápido de lo que pensaba en el próximo año. Pero me siento
culpable.
He tomado más de lo que he dado esta noche.
Estamos en su habitación ahora. Su puerta se cierra y
luego estoy en contra de ella, él presionando contra mí. Sus
manos están en mi vestido, levantándolo por encima de mi
cabeza.
Santa mierda.
No esperaba estar medio desnuda tan rápido.
Naturalmente, voy a cubrirme, envolviendo mis brazos
delante de mi sujetador. Tan pronto como lo hago, me siento
estúpida. Pero no esperaba eso.
Agarra mis muñecas y tira de ellas hacia fuera. —
Quiero verte, Sloan —dice, su voz suave. Toma un paso
hacia atrás y me mira fijamente. Por suerte lavé un juego
limpio de juego sujetador y las bragas antes de la cita.
—Joder —susurra, sus ojos se arrastran lentamente por
mis piernas—. ¿Estás segura de que no me quieres dentro
de ti esta noche? —Da un paso más cerca hasta que sus
manos están en mi ropa interior, empujándolas sobre mis
caderas, por mis piernas.
309
Es demasiado rápido.
—Asa —le susurro—. Detente.
Mi mente sigue siendo nebulosa por el vino, pero no
borracha, sé que las bragas deben permanecer un poco más
de tiempo. Hasta que esté totalmente lista para quitarlas.
Que puede incluso no ser esta noche.
Se desliza por mi cuerpo, deteniéndose para besarme
en varios lugares diferentes. Cuando llega a la boca,
susurra, —¿Qué pasa?
Exhalo y mi aliento me sale inestable. Nervioso.
—Es demasiado —le digo, empujando a su alrededor—.
Toda la noche... No estaba preparada para todo esto. Me
siento como...
Sostengo mis palabras hasta que pueda clasificar y
encontrar exactamente las correctas. Asa se encuentra
todavía viendo a la puerta mientras sopla hacia fuera una
respiración lenta, aparentemente frustrado. —Siento como
que piensas que soy un tipo diferente de la chica de lo que
soy —digo—. Pero no estoy acostumbrada a hacer estas
cosas, Asa no soy experimentada. No me siento cómoda
como tú en este momento. Me pones nerviosa y no es tu
culpa; Creo que sólo asumiste que era diferente de lo que
soy. Tal vez... tal vez deberías simplemente llevarme a casa.
Me está mirando de nuevo, así que veo cuando hace
una mueca, como si tal vez no elegí las palabras adecuadas.
Infiernos, tal vez no lo hice. No sé lo que estoy haciendo, lo
que estoy diciendo.
Toda esta noche ha sido un gran recordatorio de cuán
diferente soy de él. ¿Cuánta más experiencia que tiene en la
vida que yo. Y sólo porque lo dejé llegar demasiado lejos ya
no quiere decir que ese es su pase para ir todo el camino.
Tengo que poner los frenos, no importa si eso lo
molesta o no. Eso es egoísta de mi parte de alguna manera,
supongo. Pero no puedo evitar que de repente me siento
incómoda. Al estar en la casa de un chico que apenas
conozco. Pasar la noche con él.
Sospecho que hay más de una oportunidad de que
llegue a sus llaves y volver a casa de la que hay de que lo
haga participar en una conversación madura sobre cómo
conseguir mi primer beso y perder mi virginidad en la
misma noche puede ser demasiado, demasiado pronto.
310
Pasa una mano por su pelo y luego agarra la parte
posterior de su cuello mientras me mira desde el otro lado
de la habitación. Entonces, en un alarde de pura
determinación, camina rápidamente hacia mí, agarrando mi
cara y me obliga a mirarlo.
—¿Crees que no sé qué tipo de chica que eres? —dice
Asa en voz baja, su mirada desplazándose por encima de mi
cara—. He estado viéndote en clase durante semanas,
Sloan. Sé exactamente qué tipo de chica que eres. Te he
estudiado. Te he admirado. Y he pensado en ti demasiado. Y
últimamente he desarrollado esta idea de que eres
exactamente lo que falta en mi vida. Eres el tipo de chica
que he soñado. Eres el tipo de chica que no creí existía
durante la mayor parte de mi vida. Pero eres real y... eres
tan jodidamente especial para mí ya. En mi vida... las cosas
especiales son difíciles de conseguir. Jodidamente difícil.
Podrías ser la primera cosa especial que he estado tan cerca
de tener solo para mí. Así que si estoy siendo demasiado
duro o demasiado rápido, es por eso. No tiene nada que ver
con mis expectativas de esta noche. No tiene nada que ver
con tu falta de experiencia. No puedo mantener mis manos
lejos de ti porque me muero de miedo de que si me muevo
demasiado lento...
si no me tomo las cosas demasiado rápido... Va a ser
demasiado tarde.
No permito que el aire entre o salga de mis pulmones.
Debo esperar hasta que tenga tiempo de absorber cada
palabra que acaba de decirme. Antes de terminar de
absorber todo, continúa hablando. —Quédate en la noche
conmigo. Por favor. Te puedes poner tus bragas de nuevo, tu
vestido. Infiernos, puedes tomar tu sostén y dormir
completamente desnuda. No me importa. Sólo te quiero en
mi cama, eso es todo. Lo juro, Sloan. Sólo necesito dormir a
tu lado.
Su expresión es sincera. Sus palabras aún más. Es por
eso que estoy asintiendo... porque por alguna razón, confío
en él en este momento. Y nunca he confiado en la gente con
facilidad.
—Está bien —le digo.
En lugar de encontrar mi vestido, alcanzo detrás de mí
y desabrocho el sujetador. Lo dejo caer al suelo. Sus ojos
están sobre mí al estar frente a él, completamente desnuda.
311
—Vamos a ir a dormir —susurra, con la voz ronca.
Camino a su cama y subo bajo las sábanas. Cuando
miro hacia atrás en él, su camisa está fuera y se desliza
fuera de sus pantalones vaqueros. Mantiene sus calzoncillos
mientras se mete en la cama conmigo. Se traslada a mi
lado. —Rueda para que pueda hacer cuchara contigo.
Me río y doy la vuelta. No esperaba que esta noche
terminara con cucharear, pero me encanta que lo sea.
Envuelve sus brazos alrededor de mí apretado y
presiona un beso en la cabeza. —Dulces sueños —susurra.
—Igualmente.
***
No puedo decir si me gusta la sensación de estar
borracha. Es la primera vez que he tenido más de una copa
de vino en una sola noche.
Diablos, creo que tuve cinco copas solo en la cena. Creo que
bebí tanto porque calmó mis nervios-me hizo sentir más
cómoda conmigo misma. Demasiado cómoda, tal vez.
Porque ahora estoy cabalgando entre la línea de estar en un
sueño muerto al estar demasiado borracha para en realidad
dormir.
Todo se siente más pesado cuando estás borracho. Tu
cabeza pesa más, tu cuerpo se pone demasiado pesado
para controlar, de alguna manera, incluso tus emociones se
sienten más pesadas. Y ahora el aire se siente más pesado
como si todo el mundo está balanceándose en la parte
superior de mí mientras me esfuerzo por abrir los ojos.
Pero estar borracho también tiene sus ventajas. De
alguna manera, en medio de sentir todo el peso que hay
una ligereza en el interior. Es una reminiscencia de una
pluma, haciendo cosquillas en el interior del estómago.
Cosquillas en los labios. Me hace anhelo presión... táctil. Se
sentía bien esta noche, cuando Asa me tocaba. El alcohol
me hizo disfrutar de ello, incluso cuando mi conciencia
estaba luchando para avisarme que no debería.
Incluso ahora... en plena fase de sueño... lo siento. El
calor de él, la fuerza de sus manos, el sonido de su voz.
312
Estoy suspendida entre la realidad y los sueños y no
puedo averiguar en cuál estoy todavía. Y la verdad es que
no quiero despertar, pero se siente tan real. Sus manos en
mis pechos, su boca entre mis piernas. Se siente tan real;
Me estremezco con los rastrojos de la mandíbula cortando
en la suave carne de mis muslos.
Jadeo.
Mi corazón se retuerce en mi pecho. Mis manos están
agarrando las sábanas a mi lado.
No estoy soñando.
Esto se siente demasiado real.
Demasiado pronto.
Demasiado rápido.
Asa —le susurro.
Estoy confundida en cuanto a dónde se encuentra
exactamente.
Siento sus manos sobre mí... se mueven de mis pechos a mi
cintura.
Él está... Oh Dios.
—Asa —le susurro de nuevo, todo mi cuerpo tensado.
¿Cómo pasó esto? ¿Cuándo llegado a esta situación?
A pesar de la forma en que su lengua me está haciendo
sentir, el hecho de que estoy despertando a esto parece
mal. Correcto y de manera equivocada. ¿Me pregunto él por
esto? ¿Mientras dormía?
¿O sólo lo tomó?
Trato de forzar a mis piernas cerrarse, forzar su boca
lejos de mí. Pero él solo agarra mi cintura estrecha y desliza
su lengua por todo el centro de mí lentamente.
Gimo.
Me dan ganas de llorar, pero jodidamente gimo en su
lugar. Mi voz es una traidora.
—Por favor —le susurro, la palabra liberada entre las
respiraciones pesadas.
Siento su lengua dejarme. Sus labios se presionan
suavemente contra mi cara interna del muslo. Estoy muy
consciente de todos sus movimientos ahora, porque no
puedo entender cómo puedo querer tan mal para apartarlo
mientras que al mismo tiempo, quiero que su boca de nuevo
en mí.
313
—Relájate —susurra, su aliento caliente contra la cara
interna de mi muslo—. Te mereces esto. Te mereces todas
las buenas cosas, Sloan.
La habitación da vueltas. Sus manos se están pasando
por encima de mi estómago, me acaricia, me hace sentir
como pensar que esto está mal es de alguna manera
equivocado.
Sus manos se deslizan por mis caderas, muslos y sobre
mis rodillas. Ejerce presión contra la parte interior de mis
piernas, abriéndolas más amplio. —Sólo cierra los ojos y
relájate. Por favor, déjame hacer esto por ti.
Antes de que pueda coincidir o no con la boca vuelve a
mí, su lengua se sumerge en mí, acariciando arriba, todo el
camino hacia arriba, hacia abajo. Mi espalda se arquea de la
cama y todavía estoy agarrando las sábanas para salvar su
vida.
Su lengua empieza a hacer viajes más pequeños hasta
que hasta haciendo solo círculos en mi clítoris.
Nunca he sentido nada igual.
Aprieto mis ojos y siento empezando a aceptarlo. Dejo
que el peso y la ligereza del alcohol me lleven en todos los
lugares correctos, y segundos después, dejo que mi voz me
traicione aún más fuerte.
—Asa —Estoy gimiendo.
Estoy jadeando.
Mi mano deja las sábanas para encontrar su pelo y lo
agarro, tiro de el, necesitándolo más cerca.
—No te detengas —dice mi voz, a pesar de que mi
conciencia está gritando ¡PARA!
No te detengas.
Detente.
No lo hagas.
Sí.
314
No.
—Sí. —Mi cabeza cae hacia atrás contra la almohada de
Asa.
Mi cuerpo se entrega a él por completo, mientras que
mi conciencia esta lenta para ponerse al día.
Comienzo a tensarme de una manera diferente esta
vez. Mis dos manos están en su pelo ahora que mi cuerpo
empieza a responder de todas nuevas maneras.
El tiene razón. Esto es bueno. Se siente tan bien. Así
que bueno, no dejo de pensar en lo que esto me va a costar
cuando se acabe.
No tengo cosas buenas en mi vida. Necesito esto.
Necesito sentir algo bueno.
Estoy temblando ahora. Mi cuerpo entero. Su lengua y
sus labios se mueven contra mí con avidez, como su único
deseo en el mundo en este momento es para complacerme.
La sensación se comienza a intensificar... mi respiración se
vuelve más errática, mis gemidos más desesperados.
Y entonces sucede.
Lo siento tan profundo, me pregunto si estoy realmente
despierta. Tengo que estar soñando. Nada en la vida puede
sentirse como esto.
Es tan intenso; Me congelo cuando el sentimiento se
mueve a través de mí. Dejo de gemir, dejo de agitación,
dejo de respirar. Segundos pasan cuando el sentimiento me
sostiene apretada. Más segundos pasan, cuando me libera,
liberándome, enviándome en caída libre.
Estoy temblando de nuevo, jadeando. Su boca me deja
y se arrastra por mi cuerpo hasta que su boca está en la
mía. Me saboreo a mí misma en él... su lengua en mi boca,
los labios húmedos contra la mía.
—Mierda —murmura en mi boca—. Me equivoqué. Este
es mi nuevo sabor favorito.
Su lengua se sumerge más profundamente en mi boca
y traga su gemido cuando se instala a sí mismo por encima
de mí.
Estoy luchando por aire. He perdido toda el mío justo
antes de que me diera un beso, y ahora no puedo tomar un
respiro porque él me besa con tanta fuerza que no puedo
respirar. Mi cabeza es pesada, pero mis pensamientos son la
luz, y quiero decirle que reduzca la velocidad. Quiero decirle
que me dé un segundo para respirar. Quiero decir tantas
cosas, pero la habitación da vueltas y me estoy ahogando
en la culpa por permitir que lo que acaba de pasar cuando
no estoy segura de que incluso quería.
315
Finalmente quita su boca de la mía y toma aire
mientras presiona nuestras mejillas juntas.
—Aguanta la respiración —susurra—. Esto puede doler.
Siento presionar su palma contra mi estómago y no
tengo ni idea de lo que está haciendo o lo que me va a
hacer daño. —¿Qué podría lastimar? —Me las arreglo para
exhalar.
Oigo mi respuesta en mi propio grito.
Dolor me atraviesa de lleno cuando él fuerza dentro de
mí con un movimiento rápido, sin ser invitado.
Y luego otro.
—¡Asa! —Grito.
Su boca se encuentra la mía de nuevo, al igual que las
lágrimas hacen su manera de salir de mis ojos.
—Sloan —murmura, cerrando sus labios sobre los míos,
empujando contra mí por tercera vez. Una cuarta. Trato de
apretar para cerrar mis piernas, intento obligarlo a salir de
mí y uso mis manos para empujar contra sus hombros.
Sus manos encuentran las mías, una a la vez, y las
lleva por encima de mi cabeza, presionándolas en el
colchón.
Esto no se siente bien. Tenerlo dentro de mí se siente
tan diferente a cuando su boca estaba sobre mí.
—Te sientes jodidamente increíble, Sloan —susurra—.
Gracias. Gracias tanto por darme esto.
¿Darme esto?
¿Yo le di esto? Ni siquiera me acuerdo de él
preguntando si estaba lista. Si quería esto. Sólo tomó.
Creo.
316
¿Quién haría eso? Todo lo que decía antes me hizo
creer que estaba dispuesto a esperar.
Aprieto mis ojos y trato de pensar. Todo lo que puedo
sentir es la presión dentro de mí. Mis muslos arden de ser
forzadas a separarse mientras los trato de apretar de nuevo
juntos.
Me desperté a esto. Con él tocándome... besándome. Y
yo no lo detuve.
Dije sí.
Dije esa palabra en voz alta.
Dije no te detengas.
Me mal entendió que le estaba pidiendo. Lo que yo
estaba dispuesta a hacer.
Fui descuidada con mis palabras, y eso no es su culpa.
Es culpa mía.
Ya no soy virgen, y no tengo a nadie a quien culpar de
eso sino a mí misma.
Sus labios se deslizan por mi mejilla y siento su lengua,
ya que sigue la estela de mis lágrimas. —No sentirás el
dolor la próxima vez —susurra, moviendo la boca al otro
lado de la cara—. Lo prometo.
Si pensara por un segundo que acaba de tomar mi
virginidad sin mi permiso, no estaría actuando como él. Me
está dando las gracias por dárselo. Es plenamente
consciente de lo que está pasando entre nosotros y todavía
me siento medio dormida y confundida, sin saber si esto fue
de común acuerdo o no. Tenía que serlo.
No estaría haciendo esto si no lo fuera. Si yo no
quisiera que esto sucediera, ¿qué estaba haciendo
durmiendo a su lado? ¿Desnuda? Apenas lo conozco.
Debería haber estado más preparada.
Preparada.
Jadeo. No estábamos preparados.
Ni siquiera lleva protección. Trato de mover las manos
de sus manos por encima de mi cabeza, pero no se mueve.
—Asa —suplico—. Condón.
Gruñe contra mi cuello. —Esta puesto, nena. No te
preocupes. —Me aprieta la mano y tira hacia atrás, mirando
hacia mí—. Eres tan apretada —dice—. Esto es un puto
sueño.
317
O una pesadilla.
Libera mis manos. Todo el tiempo que ha estado
teniendo relaciones sexuales conmigo, ni una vez le dije que
no.
Ni una sola vez.
Y ni siquiera estoy segura de que quiero ahora. Lo
hecho, hecho está. No soy una virgen más, y me sentiría
mal haciéndole parar ahora. No cuando él piensa que yo
quería esto. ¿Me haría sentir aún más inmadura e inexperta
en comparación con él. Para tomar de forma egoísta de él...
dos veces... esta noche y detenerlo cuando es su turno?
Una de sus manos está detrás de la rodilla es ahora,
levantar mi pierna, envolviéndola por encima de su cintura.
Me estremezco, porque la nueva posición le hace
sumergirse en mí, incluso más profundo.
—¿Duele? —susurra.
Asiento. —Sí.
Sonríe un poco, y siento que esa sonrisa me rasga. ¿Por
qué sonríe?
—Va a doler peor si paro —dice—. No vas a sentirte así
la próxima vez. Lo prometo. Sólo respira a través de ello,
¿de acuerdo?
¿Dolerá peor si se detiene? Oh Dios. No sabía que las
primeras veces eran así.
¿Por qué alguna vez me sentí patética por esperar
tanto tiempo? Podría haber esperado toda una vida feliz si
supiera que las primeras veces eran tan dolorosas.
—Pon la otra pierna a mí alrededor —dice—. Se sentirá
mejor si dejas de resistir.
Hago lo que dice e intento relajarme. Cualquier cosa
para hacer que no duela tanto.
Sus labios bajan contra los míos, y luego sus dientes
tiran suavemente mi labio inferior. Cierro los ojos y hago lo
que puedo para detener a mi cuerpo de resistir. ¿Cómo
podía quererlo tanto antes de que esto comenzara y luego
de repente se siente todo lo contrario?
318
Eso no es realmente justo para él. Tomar egoístamente
lo que se siente bien para mí y luego querer negar lo que se
siente bien para él.
—Eres tan dulce, Sloan. Tan jodidamente dulce. —Sus
embestidas se aceleran. Más fuerte. Espero que eso
signifique que casi ha terminado.
Una de sus manos se encuentra con el cabecero y se
sostiene a sí mismo. Su peso se presiona contra la cabecera
haciendo que choque contra la pared cada vez que empuja
contra mí. Es casi como si estuviera excitado por el sonido -
por el hecho de las marcas que probable están quedando en
la pared, porque él empuja con más fuerza con cada golpe.
—Joder —gruñe.
No puedo cerrar los ojos. Mirándolo por encima de mí,
ver la forma en que está enfrascado en la forma en que se
siente estar dentro de mícasi hace que el dolor
desaparezca.
Casi.
Trato de encontrar placer en ello. Creo que una parte
de mí lo hace. La forma en que me mira- gruñendo-
tocándome con la mano libre. Toca mi pecho y dice—: ¿Te
gusta ya?
Gimo, porque lo hago. Una pequeña parte de mí le está
empezando a gustar la forma en que me mira.
—Dime si te gusta —dice.
Me muerdo el labio. Su pulgar roza sobre mi pezón y
luego la otra mano sale de la cabecera. Se rebaja hasta que
sus labios están en mi pecho, succionando suavemente. Ya
no me follando.
Es suave ahora. Cuando apenas se mueve dentro de
mí.
Esto es mejor. Esto no duele tanto.
Su boca se mueve a mi otro pecho y levanta los ojos
para encontrarse con los míos mientras su lengua rodea el
pezón en movimientos lentos. —¿Te gusta, Sloan?
Finalmente asiento. Sonríe, todavía saboreándome con
su boca. Cierra su boca sobre mi pezón y succiona una vez,
con fuerza, mordiendo suavemente con sus dientes. Luego
libera mi pecho y sus labios difuminan los míos.
319
—Gracias —dice con un empuje lento dentro de mí—.
Gracias por confiar en mí. Gracias por darme lo que nunca
has querido darle a cualquier otro hombre. —Su lengua se
desliza suavemente contra mi labio inferior. Su mano se
desliza arriba hacia mi pecho y se envuelve alrededor de mi
garganta.
A pesar del salto que hace que mi corazón toma
cuando lo siento exprimir mi cuello, es un suave apretón.
Tiene que ver el miedo entrar en mis ojos, porque
susurra. —Tu cuello es jodidamente atractivo. Tengo que
tocarlo. No te haré daño, pero quiero mi mano aquí. ¿Está
bien?
No tengo idea de lo que es normal y qué no lo es
durante el acto sexual. Sólo he tenido diez minutos de
experiencia con ello.
Trago y luego asiento suavemente.
Cierra los ojos y presiona su frente con la mía. Sus
labios apenas tocan los míos, pero no me besa. Sólo
comienza a moverse lentamente, hasta el fondo, saliendo
un poco, entrando de nuevo. Cada movimiento en contra de
mí viene un poco más rápido. Un poco más deliberado. Está
respirando con fuerza contra mi boca, su mano aún contra
mi garganta. Suave, sin embargo. Y a pesar de esto se
siente diferente a como su boca se sentía entre mis piernas,
es un tipo diferente de sensación. Un sentimiento de deseo
de querer lo que le guste esto. Como me sentí por él.
Mantengo los ojos abiertos todo el tiempo, fascinad por
su intensidad. Mantiene su cabeza presionada contra la mía,
sus labios aún no toman plenamente los míos, sus manos
empiezan a agarrarme más fuerte.
—Joder —susurra contra mi boca—. Joder —dice de nuevo.
Comienza a temblar mientras se libera, y mi respiración
corresponde con su desesperación. Estoy jadeando con él
cuando los temblores se hacen cargo y él empuja en mí de
nuevo. Se sostiene a sí mismo aún así, sus labios
descansando entre los míos, sus respiraciones chocan con
las mías.
Se deja caer en mi contra y entierra su cara en mi
cuello por un minuto completo antes de que su boca
encuentre mi piel. —Gracias — susurra.
320
No digo de nada.
Miro hacia el techo, preguntándome por qué me siento
tan conflictiva. Me gustó que me hizo sentir bien. Me gustó
cuando él me hizo sentir bien.
Pero no me gusta el resto de ello.
Supongo que por eso he leído que el sexo en la vida
real es diferente de las relaciones sexuales en los libros y en
la televisión.
En la vida real, es incómodo. Torpe. Incluso se siente
mal y no deseada a veces.
Es de esperar que no se sentirá así que cada vez. Es de
esperar que sólo se ponga mejor.
Su mano se encuentra con el lado de mi cabeza
mientras presiona su boca en mi oreja. —Vas a tener un
tiempo difícil deshaciéndote de mí ahora.
Sonrío. Por lo menos, me ha convencido de que esto
realmente significaba algo para él.
Que no me acaba de ver como una cosa de una sola
vez.
Eso tiene que ser una cosa positiva. Todavía me resulta
difícil decir con él. A veces las cosas parecen positivas y
negativas las cosas negativas parecen positivos.
Es una neblina de confusión para mí. Pero no tengo
nada más que comparar esto. Nadie más para compararlo a
él.
—Voy a estar de vuelta —dice, empujándose fuera de la
cama. Se pone de pie y es la primera vez que lo he visto
desnudo. Cada músculo se corta y se define. Se inclina y se
quita cuidadosamente el condón y la arroja a la basura.
Ni siquiera lo recuerdo ponérselo. Eso debe haber
sucedido cuando le dije que tendría relaciones sexuales con
él. Eso es lo que ocurre, ¿verdad? Discutes el sexo y luego
obtienes el condón. Debo haber estado medio dormida.
No me gusta que hubieran momentos en los que dude
de él esta noche. Ha sido más que agradable conmigo.
Honesto conmigo. Lo estoy castigando por mis sentimientos
no expresados de indecisión. ¿Cómo iba a parar cuando yo
ni siquiera encontré mi voz para decir que no?
321
Asa sale de su dormitorio, pero regresa en menos de un
minuto. Cierra la puerta detrás de él y camina a la cama,
dejándose caer a mi lado. Está sosteniendo algo.
Se inclina sobre mí y pone una mano en mi rodilla,
extendiendo las piernas abiertas. Luego presiona algo
caliente en mi contra. Algo húmedo.
—Quiero ayudar con el dolor —dice, con los ojos llenos
de preocupación—. Déjame sostener esto aquí por un
minuto o dos.
Asiento y relajo mis piernas mientras sostiene la toalla
tibia en mi contra. No hablamos. Todo esto es un poco
extraño y surrealista, y no quiero que sea aún más con
palabras. No tengo ni idea de qué decir, incluso en este
momento.
Besa la parte superior de la rodilla y luego utiliza el
trapo para limpiarme. —Sangraste un poco —dice—. Está
bien, se detuvo.
Lanza el trapo en el cesto y luego se traslada a mi lado.
Tira de las sábanas sobre nosotros y estando frente a frente.
—¿Lo disfrutaste? —dice, rozando un mechón de pelo
de mi cara.
No quiero herir sus sentimientos, por lo que miento. —
Sí —le susurro—. Me dolió. Pero me ha gustado mucho.
Me besa la mejilla. —Bueno, me encantó. —Envuelve su
brazo sobre mí, su mano ahuecando mi culo. Me tira contra
él—. Yo te llevaré a casa mañana —dice, envolviéndose
alrededor de mí—. Pero espero que permanezcas el tiempo
suficiente para hacerte amarlo. Prometo que lo harás. La
primera vez es siempre la más difícil.
Durante los siguientes minutos, sus labios se
encuentran cada parte de mi cuello y hombro.
Nunca su lengua, sin embargo. Sólo sus labios, suaves
y apacibles contra mi piel. Nunca me he sentido tan
delicada. Cada vez que pienso que está dormido y estoy al
borde de ello, sus labios se encuentran nuevamente en mi
piel.
Es como que tiene miedo de ir a dormir por temor a
que me despierte y todo esto será un sueño.
Estoy casi dormida de nuevo cuando su boca se
presiona contra mi cuello, despertándome.
322
—Asa —le susurro—. Duérmete. No te dejaré.
Siento que se mueve repentinamente, por lo que mis
ojos se abren de repente. Está apoyado sobre su codo
ahora, mirando hacia mí con fuerza.
No sé lo que dije, pero le molesta. O tal vez tuvo el
efecto opuesto. No estoy segura.
—¿Lo juras? —dice, con los ojos clavados en los míos—.
¿No me vas a dejar?
Asiento, porque parece que necesita la afirmación. —Lo
juro.
Exhala, dejando caer su frente a la mía de nuevo.
Y entonces me besa.
—No quiero que te vayas —dice entre besos—. No me
dejes, Sloan.
No me gusta el sonido de su voz. El miedo en su
declaración. No tengo ni idea de por qué está diciendo esto
y si está hablando sólo de ahora, esta noche, o para
siempre.
Seguramente no para siempre.
Sea lo que sea, eso me hace pensar qué tipo de cosas
deben haberle ocurrido para hacerlo tan intenso. O fue
profundamente amado u odiado profundamente. Es de
esperar que la primera.
—Promételo —dice, besándome de nuevo—. Di que no
me dejarás.
Tomo su rostro entre las manos y susurro, —No lo haré,
Asa. Lo prometo. Voy a estar aquí cuando te despiertes.
Tira de mí hacia él y me sostiene firmemente durante
tanto tiempo, la única vez que alivia la presión es cuando
finalmente se queda dormido.
Lo miro por un momento. Se ve menos como un
hombre cuando está dormido y más como un niño
vulnerable. Sus características son más suaves, su boca no
se establece de manera apretada.
Se relajó en su sueño. Relajado conmigo en sus brazos.
Me ajusto lentamente hasta que estoy en mi estómago.
Su brazo está todavía a mi alrededor, pero giro a la otra
dirección y enfrento a la pared, permitiendo que mi brazo
cuelgue a un lado de la cama.
Cierro los ojos y pienso en hoy.
323
Me besó por primera vez.
Fui en mi primera cita.
Tuve relaciones sexuales por primera vez.
Y a pesar de que no tenía nada que pensé que como mi
primera vez tendría o debería haber sido, Asa ya me trata
mejor que nadie me ha tratado nunca en toda mi vida. Lo he
conocido por un día y ya me siento más importante para él
de lo que nunca sentí con mi propia madre.
Me encuentro disfrutando de la forma en que me
sostiene. Se siente bien ser querida. Se siente aún mejor ser
necesitada. Estoy casi dormida cuando siento que se mueve
a mi lado.
Sus labios se encuentran el centro de mi espalda y se
presiona un suave beso allí.
—¿Duermes sobre tu estómago? —susurra—. No sé por
qué, pero jodidamente lo amo tanto.
Su cabeza se apoya contra mi espalda, su mejilla
presionada contra mi piel.
Y así es como nos quedamos dormidos.
Yo en mi estómago. La mitad de él encima de mí, lo
que garantiza que no me iré, incluso en su sueño.
324
Esto no es una nueva parte de la historia. Lo siento. No
puedo dejar este libro sin decirles a todos lo importante que
es para mí que ustedes entiendan su valor.
Cada persona leyendo este libro merece más respeto
de su pareja del que de Asa le dio a Sloan en su mejor día.
Si desea participar en la conversación sobre este libro,
el personaje de Asa y más específicamente el prólogo, los
invito a unirse al grupo de discusión en Facebook.
Sólo tienen que buscar por el nombre, "Too Late
Discussion Group" y unirse.
Si usted es una víctima de asalto sexual y acercarse a
alguien, por favor vaya a www.thehotline.org
325
326
Notas
[←1]
En el español original.
[←2]
TTPC abreviatura para “Trae Tu Propia Cerveza”, en el original BYOB: Bring
Your Own Beer
[←3]
Se refiere a la bebida Crown Royal, el cual es un whisky canadiense
mezclado propiedad de Diageo, quien lo compró cuando la cartera
Seagram se disolvió en 2000. Es el whisky canadiense de mayor venta en
los Estados Unidos.
[←4]
General Patton: uno de los principales líderes americanos durante la
segunda guerra mundial, creo conflictos entre las tropas americanas y
rusas. Por lo que fue asesinado en una especie de accidente.
[←5]
Carter rima con Harder que significa más duro.
[←6]
Rainbow Brite: caricatura de los 90
[←7]
Película de 1991, que habla de un agente del FBI encubierto para atrapar a
una banda de surfistas que pueden ser ladrones de bancos.