¿Qué es leer?
“… Uno es indudablemente más rico después de la lectura…” Adolfo Bioy Caseres.
La cita destaca que los libros nos permiten descubrir y explorar países fascinantes
que desconocemos. Además, nos brindan la oportunidad de vivir experiencias nuevas
y emocionantes a través de las historias que nos cuentan. Al leer, ampliamos nuestro
conocimiento y enriquecemos nuestra perspectiva del mundo. Es como si viajáramos
sin movernos físicamente, ya que los libros nos transportan a lugares y situaciones
que de otra manera no podríamos experimentar.
La lectura es un proceso destinado a construir el significado de un texto en el que se
producen transacciones entre pensamiento y lenguaje.
Esta consiste en una relación interactiva entre el sujeto lector y el texto, es diferente
para cada sujeto y para cada situación, porque depende de:
El objeto o intención de cada lectura;
La experiencia previa y la `información no visual`
Sus competencias o capacidades lingüísticas, discursivas y textuales.
En la actualidad puede variar el soporte material, el uso de la computadora, conduce en
todo caso a un retorno a lo textual, ya que no es posible usarla si no se lee y se escribe.
Ningún texto puede interpretarse en un solo nivel: un texto puede leerse de diversas
maneras simultáneamente.
Leer es una de las operaciones más complejas a las que es indispensable acceder en
función del desarrollo humano, de la expresión creativa, de la identidad cultural, de la
libertad de pensamiento.
La comprensión lectora
Jerome Bruner considera la escritura como “la tecnología más potente al servicio
del cerebro humano”.
Lev Vygotski concibe al signo como instrumento del pensamiento y regulador de
la conducta.
Es necesario ofrecer a los lectores la posibilidad de:
Realizar múltiples experiencias de lectura y contario de textos.
Identificar a través de esas lecturas, los conocimientos.
Establecer relaciones.
Recordar lo que se dijo antes.
Interrelacionar hechos.
Anticipar significados.
Hacer hipótesis sobre las acciones ocurridas o posibles.
Atribuir significados a las palabras.
Sacar conclusiones.
Comprender y comprobar que toda lectura es lectura comprensiva, o no es
lectura.
Leer en la escuela
El desarrollo de las competencias lectoras y escritoras puede únicamente ser el resultado
de una tarea sistemática y sostenida en casa uno de los niveles de la enseñanza escolar y
extraescolar. Por eso es fundamental la creación de espacios de reflexión, investigación,
crítica y proyectos dentro de las propias instituciones.
Según los contenidos Básicos Comunes para la Formación Docente de Grado (MEC),
“enseñar es leer” implica enseñar a comprender gran variedad de textos de circulación
social y acceder al conocimiento formalizado de las distintas disciplinas que se
transmiten escolarmente a través de la lengua escrita, y “enseñar a escribir” implica
enseñar a producir textos significativos, coherentes, cohesionados, adecuados y
gramaticalmente correctos, en variedad de formatos de uso personal y social, y a través
de prácticas asiduas y sostenidas.
Leer en la escuela es un compromiso institucional, la lectura debe ser eje de un pacto
institucional.
Lectura: pasado y presente
-Obligados a escribir sin otro destinatario que un maestro siempre dispuesto a señalar
incorrecciones y errores, y a leer sin un interés preciso, los alumnos que lo lograban
salían de la escuela sin otro aprendizaje que el de sortear su propio aburrimiento y los
obstáculos de su desempeño.
La escritura implica una serie compleja de procesos, estrategias, técnicas y
conocimientos explícitos e implícitos que permiten al alfabetizado interpretar y producir
textos con diversas funciones y finalidades en contextos sociales de uso.
(…) Los medios de comunicación audiovisuales significan una gran competencia con
la lectura y la escritura. Es un momento muy difícil. Peo desde hace muchos años se
han venido levantando voces muy críticas al respecto (…) Daniel Cassany La cita
sugiere que los medios de comunicación audiovisuales, como la televisión y el cine,
están compitiendo con la práctica de leer y escribir. Esta competencia ha generado
dificultades, ya que cada vez más personas optan por consumir contenido audiovisual
en lugar de dedicar tiempo a la lectura y la escritura. Sin embargo, a lo largo de los
años, ha habido personas que han expresado críticas y preocupaciones sobre este
fenómeno, cuestionando sus consecuencias en el desarrollo intelectual y cultural de
las personas.
El libro: un poco de historia
“La lectura es el único placer completamente artificial que ha inventado la
humanidad. Y una de las cosas que ayudaron al animal vertical a volverse humano.”
Marc Soriano. La cita destaca que la lectura es una forma de entretenimiento y
disfrute que es exclusiva de los seres humanos y que no se encuentra en la
naturaleza. Además, se sugiere que la habilidad de leer ha sido crucial en el proceso
de evolución del ser humano, ya que ha contribuido a su desarrollo intelectual y a su
capacidad de comprender el mundo y comunicarse de manera más sofisticada. En
resumen, la cita resalta la importancia y el valor único de la lectura en la experiencia
humana.
La relación de los hombres y las mujeres con lo escrito se fue construyendo en la
historia, leer y escribir no poseen una definición unívoca.
Umberto Eco señala que “un libro para leer pertenece a esos milagros de una tecnología
eterna de la cual forman parte también el martillo o la rueda”. El libro, data de mediados
del S. XV, pero ya existía desde la antigüedad, bajo la forma de volumen o de códice (o
codex);
El libro fue soporte de una gran diversidad de información a lo largo de la historia. La
lectura pública, en voz alta, era el modo frecuente hasta el siglo XIV.
Los libros han sido, a lo largo de las épocas, parte de la vida religiosa y laica, pública y
privada. En la actualidad, los medios electrónicos plantean un desafío ineludible y
colmado de expectativas para la sociedad en general.
El libro y las nuevas tecnologías
“El futuro pertenece a los libros. Llegó la hora de cerrarles la boca a los agoreros
que proclaman su muerte. En un mundo donde la imaginación de los otros medios
mostró ya fehacientemente sus límites al abarrotar la curiosidad de los espectadores
con más de lo mismo, la alegría y la excitación de vivir se encuentra en la diferencia,
en la originalidad, y en la libre energía mutua que se desencadena entre un libro y un
lector.”
Antonio Skarmeta La cita defiende la importancia y el futuro de los libros,
desafiando a quienes creen que están en declive. Se argumenta que, a diferencia de
otros medios, los libros ofrecen originalidad y diferenciación, generando una
conexión única entre el libro y el lector. Se afirma que la verdadera alegría y emoción
de vivir se encuentran en esta relación especial, que no puede ser reemplazada por
otros medios. En resumen, se resalta la singularidad y el potencial transformador de
los libros en comparación con otros medios de comunicación.
En la década del ’60 se habían alzado voces preocupadas por el auge de una cultura
cada vez más audiovisual que pronosticaba el fin de la cultura alfabética, que sería
reemplazada, según tales predicciones, por la cultura basada en la percepción auditiva e
icónica.
Sin embargo, la experiencia actual demuestra que el uso de la computadora, como se ha
dicho, conduce en todo caso a un retorno a lo textual, ya que no es posible usarla si no
se lee y se escribe. Así como en el pasado reciente, con el auge de la televisión, se
pronosticó la desaparición de la lectura, del mismo modo, ante el advenimiento de los
textos con soporte electrónico, suele temerse la desaparición del libro.
No se trata de ‘atacar’ o negar los medios electrónicos, sino de comprender que su uso
es -debe ser- complementario de la lectura de libros en formato convencional, y que es
necesario en todo caso que ambos se potencien mutuamente.
Sin embargo, la revolución del texto electrónico modifica no sólo las técnicas de
reproducción del texto, sino también las estructuras y las formas mismas de soporte que
comunican el texto a los lectores.
El libro impreso hasta nuestros días ha sido, el heredero directo del manuscrito, por su
organización en cuadernos, por la jerarquía de sus formatos, por las ayudas
paratextuales en función de la lectura, etc. Si la pantalla sustituye al códice, la
transformación es radical porque son los modos de organización y de estructuración del
soporte de lo escrito los que se encuentran modificados.
El reto consiste en lograr que la nueva tecnología constituya efectivamente un canal de
intercambio y no sólo una herramienta más para manejar y controlar la información.
Las ‘ventajas’ de los libros
”Un libro es carne de quien lo hace y de quien lo lee. Algunos poetas, como
Walt Whitman, han dicho que quien toca un libro, toca a un hombre. Y esto es
asi. Porque el libro tiene cuerpo, tiene forma, tiene carácter… Se convierte en
un fetiche y en un representante de las personas. Es muy fácil vernos
reflejados en un libro.” Fernando Savater
La cita resalta que un libro no solo pertenece a su autor, sino también al
lector. Se compara un libro con un ser humano, ya que tiene su propia forma,
carácter y presencia física. Se menciona que al tocar un libro, se establece
una conexión personal con su contenido y se puede encontrar identificación y
reflejo en sus páginas. En resumen, se destaca la capacidad de los libros para
ser objetos significativos y representativos de las personas, generando una
conexión emocional entre el lector y la obra.
Los libros son insustituibles…
La materialidad del libro y la facilidad del acceso a él (sin necesidad de
infraestructura alguna) son dos de sus principales ventajas, que a la vez permiten
otras tantas…
Leer sobre la pantalla no es como leer un libro:
A la materialidad de un libro sucede una inmaterialidad del texto, sin lugar
propio;
A las relaciones contiguas impuestas por el objeto impreso se opone la libre
composición de fragmentos indefinidamente manipulables;
El abarcar inmediato de la totalidad de la obra, hecha visible por el objeto que
la contiene, deviene en el texto electrónico en una navegación por los distintos
sectores por parte no ya del lector sino del ‘usuario’.
Las bibliotecas siguen oficiando como mediadoras en la comunicación y transmisión de
la cultura de la sociedad, a la vez que representan los valores que la rigen. Pero además
de conservar, transmitir y reproducir, en las bibliotecas (y en las escuelas) se produce un
discurso social que permite representar, comprender y modificar la cultura.
Tal vez más que nunca una de las tareas esenciales de nuestra sociedad será preservar
el futuro ‘la inteligencia de la cultura del codex’, según señala Chartier.
¿Qué es la literatura?
“(la literatura) es un territorio de conquista, nunca conquistado del todo siempre en
elaboración…” Graciela Montes.
Esta cita expresa que la literatura es un territorio en constante evolución y
exploración, que nunca ha sido completamente conquistado. Sugiere que la literatura
está en constante proceso de crecimiento y desarrollo, siempre en busca de nuevas
formas de expresión y significado. En resumen, destaca la naturaleza dinámica y en
constante cambio de la literatura, que siempre está abierta a nuevas posibilidades y
descubrimientos.
Diremos que hay teóricos que sostienen que en diferentes etapas de la historia cambia
aquello que se considera “literario” y lo que se considera “no literario”. Esta cuestión
permitiría pensar que la literatura se define institucionalmente: en cada momento
histórico es la “institución literaria” la que determina y regula que es literatura. Terry
Eagleton señala al respecto que los teóricos de la literatura, los profesores, los editores y
los críticos son los “guardianes del discurso”.
Para esta perspectiva, entonces, no existe una esencia de lo literario, sino que este
carácter varía en cada época histórica: es literatura aquello que se lee como literatura en
cada período.
Desde otra perspectiva, algunos especialistas postulan a la ‘función poética del lenguaje’
como este rasgo definitorio, considerada frecuentemente como una forma de
transgresión de las estructuras de la lengua estándar por parte del leguaje literario.
Como postura intermedia, hay autores que consideran que lo que cambia no es la
literatura sino la “estética literaria”, la manera de concebir y, desde allí, de escribir
literatura que se registra en diferentes espacios y tiempos determinados.
Algunas nociones relativas a lo literario
El objetivo de este apartado es, además, de servir como referencia teórica de las
actividades que se propondrán en el Capítulo 2.
Los géneros literarios
La lírica hace una utilización poética, sugestiva, connotativa y musical del
leguaje, elaborado en unidades rítmicas: los versos.
El teatro como género literario tiene que ver con el texto dramático,
concebido para ser representado.
La narrativa: Narrar es una actividad habitual del hombre mediante la cual
comunica un suceso de interés constituido por una serie de acciones o hechos.
El cuento y la novela:
El cuento: es una narración ficcional normalmente breve que desarrolla
un conflicto hasta su resolución. Generalmente posee una sola intriga, y
sus características piden una lectura completa sin interrupciones.
La novela: es una obra narrativa de mayor extensión que el cuento, que
abarca muchas y diversas formas, contenidos y estilos. La relación de
personajes y acciones es, por lo general, de cierta complejidad, la
narración suele demorarse en descripciones y caracterizaciones más
profundas de los personajes.
Los componentes de la narración:
Introducción: se presenta a los personajes, so los ubica en el espacio y en el
espacio y en el tiempo y se dan datos muy generales sobre la situación;
Nudo o desarrollo: se produce el choque de fuerzas narrativas.
Desenlace: en el que una de las fuerzas triunfará sobre la otra, o bien ambas
quedarán derrotadas, o bien se suspende para el lector el saber cómo ha
terminado el conflicto.
Los recursos discursivos:
La historia que se nos cuenta es contada por un narrador. Hay tres posiciones
básicas que puede asumir un narrador:
Omnisciente: (sabe lo que hacen, sienten, y piensan los personajes; no
participa en el desarrollo de los hechos)
Testigo: (sólo sabe lo que hacen o dicen los personajes; es observador o
personaje secundario);
Protagonista: (sabe lo que hace o piensa él mismo, pero puede actuar como
testigo de otros al mismo tiempo);