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Bases

El documento describe la historia del interés humano en el sueño y las actuales perspectivas científicas sobre el sueño. Explica que el sueño es un estado fisiológico necesario que implica una disminución de la conciencia pero no de la actividad cerebral. Durante el sueño, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos y responde a ritmos circadianos como los infradianos y ultradianos de menos de 24 horas.

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Bases

El documento describe la historia del interés humano en el sueño y las actuales perspectivas científicas sobre el sueño. Explica que el sueño es un estado fisiológico necesario que implica una disminución de la conciencia pero no de la actividad cerebral. Durante el sueño, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos y responde a ritmos circadianos como los infradianos y ultradianos de menos de 24 horas.

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A lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano ha mostrado interés respecto al sueño.

En la antigüedad se creía que mientras una persona dormía había una disminución o ausencia
de la actividad cerebral (Cardinali, 2007). Actualmente, el sueño es considerado como un
estado fisiológico, el cual es imprescindible para la vida humana y que si bien implica una
disminución de la conciencia y una disminución al estado de alerta, durante el estado del
sueño, se llevan a cabo procesos que requieren de la integración completa de la actividad
cerebral y en el que se modifican muchos procesos fisiológicos del organismo (Bauzano, 2003).
Mientras dormimos no respondemos a los estímulos visuales y nuestro umbral de respuesta a
los estímulos auditivos aumenta (Aguilar et al. 2012). Carrillo (2013) mencionan algunas
características conductuales asociadas al sueño, entre las que podemos citar: 1) es un proceso
reversible, el cual difiere de otros estados como el estupor o el coma, 2) durante este periodo
de descanso se produce una disminución de la conciencia y una reactividad a los estímulos
externo, 3) el sueño se asocia a la inmovilidad y relajación muscular, 4) la ausencia de horas de
sueño conlleva a alteraciones fisiológicas y conductuales, 5) durante este estado se asumen
posturas estereotipadas y 6) responde al ritmo circadiano. El sueño es un fenómeno periódico
activo regular que se adapta a las variaciones biológicas del tiempo mediante ritmos biológicos
como los infradianos, ultradianos y circadianos (Saavedra, Zúñiga, Navia y Vásquez, 2013). El
ritmo infradiano es aquel cuyas variaciones regulares son registradas en un tiempo mayor a 24
horas, mientras que en el ritmo ultradiano, son ciclos de menos de 24 horas (Tresguerres,
Ariznavarreta, Cachofeiro, Cardinali, Escrich, Gil, Lahera, Mora, Romano y Tamargo, 2005). Los
ritmos circadianos son ritmos biológicos u oscilaciones de las variables biológicas, con un
periodo aproximado de 24 horas (Silva, 2010). Permiten reconocer los fenómenos de sueño-
vigilia y su acción homeostática, en los procesos sistémicos de todo ser vivo (Saavedra et al,
2013).

OBJETIVO: El objetivo del presente trabajo es relacionar sueño y su importancia en


los procesos de aprendizaje desde la perspectiva de las neurociencias. ¿Qué es el sueño REM y
NREM? El sueño tiene distintas fases a medida que pasa el tiempo al dormir, presentando
diferentes procesos fisiológicos específicos en cada una de sus fases, las cuales se
complementan en ciclos repetitivos durante la noche. Los seres humanos pasamos
básicamente por dos etapas de sueño denominadas NREM (Not rapid eyes movement) y REM
(Rapid Eyes Movement). Diferentes estructuras cerebrales controlan distintas fases del sueño.
El tronco encefálico y el prosencéfalo basal están implicados principalmente en la regulación de
las fases del sueño REM; mientras que, el área preóptica ventrolateral del hipotálamo está
implicada en la regulación del sueño NREM (Fernández - Mendoza y Puhl, 2014). En cuanto a la
actividad cerebral, en las primeras fases del sueño abundan ondas cerebrales lentas donde el
movimiento de los ojos es lento y sin coordinación, por lo que a esta etapa también se le
conoce como NREM; durante las últimas fases del sueño, por el contrario dormimos un sueño
de ondas cerebrales.

1
Relación del sueño con las actividades neurofisiológicas: El sueño
es fundamental para la vida de los seres vivos y por ende, guarda una estrecha relación con las
actividades neurofisiológicas. Para poder entender esto es importante tener en cuenta dos
aspectos: a) en el dormir todas las fases del sueño son esenciales porque tienen una
repercusión en el sistema nervioso a nivel fisiológico y morfológico; b) la deprivación del sueño
llega a afectar la salud física y repercute en el entorno social, en el estado emocional y en la
productividad de los individuos, entre otros.

a) El sueño y el sistema inmunológico: La dificultad para dormir debilita el sistema


inmune, forzando los órganos, y exponiendo al individuo a un mayor riesgo de contraer
enfermedades; además, incide en la fatiga del trabajo diario, disminuye la
concentración y es causa de cefalea, artralgias y depresión (Lombardo, Velázquez,
Flores, Casillas, Galván, García, Rosique y Rodríguez, 2011). Se comprobó que la
deprivación total de sueño por un periodo de 20 días producía la muerte en ratas.
Dentro de los resultados, las ratas iban perdiendo y cambiando el color de su pelaje, se
presentaron lesiones en la piel de la cola y las patas, así como una afectación en la
alimentación (Cardinali, 2007). En la actualidad se han incrementado los estudios
respecto al sueño y su relación con el sistema inmunológico. Algunos de ellos han
encontrado una relación entre el sueño y la respuesta de los anticuerpos a la hepatitis
A cuando el sueño se encuentra alterado (Lange, Perras, Fehm, y Born, 2003).

b) El sueño y el sistema cardiovascular: Durante el sueño NREM la frecuencia


cardiaca, respiratoria y la presión arterial caen a niveles por debajo de los presentados
durante el día. A diferencia del sueño REM, etapa en la que la presión arterial y la
frecuencia cardiaca fluctúan. Al despertar, independiente del período (uno puede
despertarse para luego conciliar nuevamente el sueño), tanto la frecuencia cardíaca
como la presión arterial aumentan. De acuerdo con las investigaciones realizadas las
personas que padecen SAOS suelen presentar frecuencias altas de enfermedad
coronaria. Asimismo, el SAOS puede causar otros eventos fisiopatológicos en el sistema
cardiovascular como: reducción en la liberación de oxígeno al miocardio, incremento
en la demanda de oxígeno, isquemia miocárdica nocturna, edema pulmonar nocturno,
hipertrofia del ventrículo izquierdo, disfunción izquierda e insuficiencia cardiaca (Araya,
2014).
c) El sueño y el sistema endocrino: De acuerdo con la información con la que
contamos en la actualidad, la falta de sueño trae consigo alteraciones a nivel
metabólico y endocrino. Por ejemplo, tenemos una disminución de la tolerancia a la
glucosa, el aumento del nivel de grelina y disminución de los niveles de leptina,
elevación de los niveles de cortisol (Canet, 2016) y una disminución de la hormona
estimulante de la tiroides (García, 2016). La hormona del crecimiento se secreta en la
primera hora de sueño, en la fase NREM. Además, los niveles más altos de secreción de
la prolactina se observan durante el sueño REM, y la hormona tiroidea se secreta al
final del día. Respecto a la secreción de las hormonas ACTH, del cortisol y de la
adrenalina se producen al final del sueño, preparando al organismo para la vigilia
(Aguilar et al, 2012). Con respecto a la hormona del crecimiento, el aumento de ésta
durante el sueño lento apoyaría la hipótesis de que el sueño también cumpliría con
una función restauradora. Aunque cabe señalar que en especies como los monos

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rhesus y los perros no se ha podido corroborar esta correlación (Tresguerres, et al,
2005).

SUEÑO Y APRENDIZAJE
Gracias a las investigaciones que se han realizado en el campo de la neurociencia, hoy sabemos
que es precisamente durante el sueño que se beneficia y facilita el mantenimiento neuronal, la
neurogénesis (Guzman-Marín, Suntsova, Methippara, Greiffenstein, Szymusiak y Magín, 2005),
así como el aprendizaje y la memoria (Huber, Ghilardi, Massini y Tononi, 2004), y la plasticidad
cerebral.

¿Qué es el aprendizaje?

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