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Falsedades Documentales

Este documento describe los delitos de falsedad documental según el Código Penal chileno. Explica que estos delitos recaen sobre documentos públicos o privados y describe las distintas formas de falsedad (ideológica, material, por uso u ocultación). También define qué se considera un documento, los requisitos para que sea válido, y especifica quiénes pueden cometer cada tipo de falsedad. Por ejemplo, solo un funcionario público puede cometer falsedad ideológica en un documento público.
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Falsedades Documentales

Este documento describe los delitos de falsedad documental según el Código Penal chileno. Explica que estos delitos recaen sobre documentos públicos o privados y describe las distintas formas de falsedad (ideológica, material, por uso u ocultación). También define qué se considera un documento, los requisitos para que sea válido, y especifica quiénes pueden cometer cada tipo de falsedad. Por ejemplo, solo un funcionario público puede cometer falsedad ideológica en un documento público.
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FALSEDADES DOCUMENTALES

La primera consideración es que están tratadas dentro de los delitos contra la fe pública, en
los artículos 162 y siguientes, sin perjuicio de lo cual el estudio se avocará al artículo 193 y
siguientes.
→ ¿Cuál es el objeto sobre el cual recae la falsedad?
En este sentido se habla de un documento, de modo que, para estos efectos un documento
se debe entender en un sentido amplio, no solo como un escrito, sino también podría ser
constitutivo de documento una fotografía o dibujo y eventualmente dicho documento podrá
entrar al tráfico jurídico en cuanto sirve para acreditar un determinado acontecimiento.
 Requisitos del documento:

i. Para poder ser considerado como tal, es necesario que el documento sea atribuible a
una persona, vale decir, que demuestre que detrás de ese documento hay una
expresión de voluntad.
ii. El documento debe poder ser capaz de ingresar al trafico jurídico, es decir, debe
tener una mínima capacidad probatoria en el contexto de entender que es la
expresión de una voluntad atribuible a alguien, por ejemplo, un documento en
blanco firmado para estos efectos, no tiene la capacidad para expresar voluntad, por
tanto, para estos efectos no es considerado un documento capaz de entrar al tráfico
jurídico, pues no hay expresión de un pensamiento, sin perjuicio de lo cual, puede
dar lugar al delito de abuso de firma en blanco.
iii. El documento puede ser público o privado. Documento público es aquel que emana
en su formación de un funcionario público en el ejercicio de sus funciones, mientras
que documento privado será todo aquel que no sea público.

I. DELITO DE FALSIFICACIÓN DE INSTRUMENTO PUBLICO


Art 193 CP: Será castigado con presidio menor en su grado máximo a presidio mayor en
su grado mínimo el empleado público que, abusando de su oficio, cometiere falsedad:
1.° Contrahaciendo o fingiendo letra, firma o rúbrica.
2.° Suponiendo en un acto la intervención de personas que no la han tenido.
3.° Atribuyendo a los que han intervenido en él declaraciones o manifestaciones diferentes
de las que hubieren hecho.
4.° Faltando a la verdad en la narración de hechos sustanciales.
5.° Alterando las fechas verdaderas.
6.° Haciendo en documento verdadero cualquiera alteración o intercalación que varíe su
sentido.
7.° Dando copia en forma fehaciente de un documento supuesto, o manifestando en ella
cosa contraria o diferente de la que contenga el verdadero original.
8.° Ocultando en perjuicio del Estado o de un particular cualquier documento oficial.

La disposición anterior hace referencia al funcionario público que – abusando de su oficio –


es decir, en la construcción de ese documento, ha intervenido en el ejercicio de sus
funciones abusando de las mismas. No se hace referencia a cualquier funcionario público,
sino a uno que sea capaz de emitir dicho documento y que, en la emisión del mismo, abusa
de la función que le corresponde.
II. DELITO DE FALSIFICACIÓN DE INSTRUMENTO PRIVADO
Art 197 CP: El que, con perjuicio de tercero, cometiere en instrumento privado alguna de
las falsedades designadas en el art. 193, sufrirá las penas de presidio menor en cualquiera
de sus grados y multa de once a quince unidades tributarias mensuales, o sólo la primera de
ellas según las circunstancias.
Si tales falsedades se hubieren cometido en letras de cambio u otra clase de documentos
mercantiles, se castigará a los culpables con presidio menor en su grado máximo y multa de
dieciséis a veinte unidades tributarias mensuales, o sólo con la primera de estas penas
atendidas las circunstancias.
El artículo 197 por su parte, hace referencia a la falsificación de un instrumento privado. En
su inciso segundo hace alusión al instrumento privado mercantil. En dicho sentido, hay que
remitirse a las reglas del Código de Comercio para entender cuáles son los documentos
privados mercantiles, los cuales pueden haber sido creado por la costumbre – que puede ser
fuente mediata1 – pues en el Derecho Comercial la costumbre suple el silencio de la ley.
 Distintas formas de falsedad (4)

- Ideológica: Aquella falsificación que supone aseverar algo que no es, de modo que
dicha aseveración se plasma en el documento, pero no coincide con la realidad. Por
ejemplo: se plasma en el documento la concurrencia de una persona que jamás
concurrió en la creación de ese documento.
- Material: Aquella que implica una alteración del documento, que puede ser total o
parcial. Por ejemplo: alteración de la fecha de un documento.
- Por uso: Dice relación con el hecho de utilizar el documento que ya ha sido falsificado.
Se da una situación particular, vale decir, un concurso aparente de leyes, puesto que, en
razón del principio de consunción, la utilización del documento sería un acto posterior
copenado, vale decir, se castiga sólo la falsificación y no el uso cuando sea la misma
persona quien realice dichos comportamientos. En consecuencia, el uso malicioso de

1
Esto quiere decir que se puede estar frente a la falsificación de un instrumento privado mercantil, y
que dicho documento haya sido creado por la costumbre.
instrumento público o privado se aplica respecto de aquel sujeto que no participó en la
creación de éste o en la falsificación.
- Por ocultación: Dice relación con la supresión u ocultación del documento falsificado
como tal.

 Sujetos activos
La falsedad ideológica no la puede cometer un particular – por regla general – puesto que el
particular no tiene la obligación de decir la verdad, solo la tiene un funcionario público,
como por ejemplo un notario. Sólo excepcionalmente el particular tiene la obligación de
decir la verdad, por ejemplo, si concurre a un juicio.
FALSEDAD DE INSTRUMENTO PÚBLICO (193 Y 194 CP)
En el artículo 193 se contemplan las falsedades ideológicas, materiales y por ocultación,
mientras que, en el artículo 196 se contempla la falsificación por uso.
El artículo 193 contempla un delito supra individual, puesto que se afecta un bien jurídico
colectivo: la fe pública. El sujeto activo es un funcionario público en el ejercicio de sus
funciones. También es un delito de peligro pues no se requiere que efectivamente se haya
afectado la fe pública, sino que basta que el sujeto activo haya realizado ciertos
comportamientos que supongan una puesta en peligro a la fe pública. Es más, se podría
decir, que se trata de un delito de peligro abstracto, es decir basta entender – para la
configuración del tipo penal – que el sujeto ha realizado ciertas conductas explicitadas en el
artículo 193, para entender que la realización de esos comportamientos de forma dolosa –
abusando de su oficio – configuran dicho tipo penal.
El sujeto activo, vale decir, el funcionario público, en esto casos puede cometer falsedad
ideológica, material y por ocultación.
i. Falsedad ideológica: sólo la puede cometer el funcionario público. La
aseveración que se hace no corresponde con la realidad.
Art 193 N°2: Suponiendo en un acto la intervención de personas que no la han tenido:

Se finge que ha concurrido – en la materialización de dicho instrumento público – alguien


que no ha concurrido en el caso en particular. Puede ocurrir que en el mismo acto
concurran físicamente dos personas y en el documento se han hecho pasar por 3 personas, o
bien puede ocurrir que concurran 3 personas y una de ellas se hace pasar por otra, pudiendo
ésta existir o no, pero de todas formas se configura falsedad ideológica.
Art 193 N°3: Atribuyendo a los que han intervenido en él declaraciones o
manifestaciones diferentes de las que hubieren hecho:

Manifiestamente se falta a la verdad, en cuanto hay una discrepancia entre lo que se


consigna en el documento con lo que se pudo haberse afirmado o no de manera particular.
Lo que se plasma es algo distinto a lo que se habría aseverado o no aseverado.
Art 193 N°4: Faltando a la verdad en la narración de hechos sustanciales:
Esta cláusula es la más amplia, de modo que – en el fondo – las comprende todas. Hay una
precisión: faltar a la verdad en cuanto a hechos relevantes, que le dé cierto sentido al
documento, por tanto, no es cualquiera discrepancia. Ejemplo: un error sustancial en cuanto
al metraje de una casa.
Art 193 N°7: Dando copia en forma fehaciente de un documento supuesto, o
manifestando en ella cosa contraria o diferente de la que contenga el verdadero
original:

En este caso, el funcionario público puede dar copias, siempre que las mismas sean
fehacientes. Por ejemplo, si se da una copia de un documento que no existe, se falta a la
verdad y, por tanto, habría una falsificación desde el punto de vista ideológico.
ii. Falsedad material
Art 193 N°1: Contrahaciendo o fingiendo letra, firma o rúbrica:
Hay un fingir, un simular, un aparentar firmas o rubricas, es decir, hay una alteración en
cuanto a lo que es la identificación de una determinada persona.
Art 193 N°5: Alterando las fechas verdaderas.

Art 193 N°6: Haciendo en documento verdadero cualquiera alteración o intercalación


que varíe su sentido:
Esta también es una cláusula amplia de la falsificación material, siempre que se afecte algo
sustancial, no puede ser cualquier alteración, sino que tiene que ser relevante.

iii. Falsedad por ocultación


Art 193 N°8: Ocultando en perjuicio del Estado o de un particular cualquier
documento oficial.
Esta hipótesis apunta a la sustracción de un documento ya sea en perjuicio del estado o del
particular. Cuando se emplea la voz “perjuicio” se diferencia de las situaciones anteriores,
cuando se señalaba que las falsificaciones son consideradas desde el punto de vista de
peligro, acá se exige una efectiva afectación, vale decir, un perjuicio al Estado o a un
particular, no sólo una puesta en peligro. El perjuicio debe ser valorado desde el punto de
vista pecuniario.
Art 194 CP: El particular que cometiere en documento público o auténtico alguna de las
falsedades designadas en el artículo anterior, sufrirá la pena de presidio menor en sus
grados medio a máximo.
Se debe tener en consideración que el particular no puede cometer falsedad ideológica, por
lo tanto, en la apreciación del artículo 193 se deben descartar todas las hipótesis de falsedad
ideológica.
III. DELITO DE FALSEDAD POR USO
Art 196 CP: El que maliciosamente hiciere uso del instrumento o parte falso, será
castigado como si fuere autor de la falsedad.
En este caso se alude a un sujeto distinto a aquel que realizó la falsificación. La voz
“maliciosamente” apunta– según la doctrina – al dolo directo, lo cual se condice con el
artículo 193 que utiliza la voz “abusando de su oficio”.
La voz “malicia” se asemejaba tradicionalmente al dolo, entonces se podría decir que hay
una redundancia, puesto que si el Código hubiese dicho: “el que” sacando la voz malicia
igual se entendería comprendido el dolo, puesto que nadie dudaría que “el que hiciera
uso…” lo hace dolosamente.
La distinción del dolo es una creación doctrinal de fines del siglo XIX, cuando el Código
Penal ya había sido dictado, de modo que no se le puede pedir al legislador de a época que
hubiere hecho la distinción. la elaboración del dolo eventual se estableció como categoría a
fin de distinguirlo de la imprudencia, para evitar así que actos dolosos fueran considerados
imprudentes, puesto que había ciertos actos en los cuales no se configuraba dolo directo,
pero no se podían encajar dentro de la imprudencia.
Por otro lado, hay doctrina que está de acuerdo con lo anterior, pero tiene presente que hay
ciertos tipos penales recientemente creados donde se utiliza la voz malicia, de modo que
fueron creados cuando se tenía ya conocimiento en cuanto a la distinción entre dolo directo,
eventual e imprudencia, de manera tal que el sentido de la voz “malicia”, dice relación con
el dolo directo.
→ ¿Podrá caber el dolo eventual en esta hipótesis? ¿Alguien que usa un documento y se
representa como posible que pueda ser falsificado, pero de igual forma lo usa?
Si se le da una connotación de dolo directo, el hecho no puede ser sancionado penalmente,
pero si considera que cabe el dolo eventual ¿por qué no podría ser castigado por ello, si
alguien usa un documento donde se representa – en atención a ciertas consideraciones – que
dicho instrumento ha sido falsificado y lo acepta, de modo que en forma ulterior lo usa?,
parece difícil pensar o descartar de plano el dolo eventual. El tema tiene complejidades, por
ejemplo, en el artículo 193 parece difícil la configuración del dolo eventual dada la
redacción del código y la utilización de la voz “abusando de su oficio”, pues un sujeto con
una determinada cualidad se aprovecha de ella para cometer el delito, de modo que, si se
puede decir que se trata de dolo directo. Si el tipo penal hubiera dicho ‘’el funcionario
público que falsificare’’ podría caber el dolo eventual, pero en la voz “abusando de su
oficio” hay una clara dirección de descartar el dolo eventual.
Art 195 CP: El encargado o empleado de una oficina telegráfica que cometiere falsedad en
el ejercicio de sus funciones, forjando o falsificando partes telegráficos, será castigado con
presidio menor en su grado medio.
La anterior es una norma en desuso, debido a que ya no existen oficinas telegráficas. En
este sentido, el funcionario de la oficina puede ser público o privado, puesto que la norma
no especifica una calidad particular.
FALSIFICACIÓN DE INSTRUMENTO PRIVADO (ART 197)
Solamente cabe la falsificación material, no cabe la falsificación ideológica ni tampoco por
ocultación, debido a que esta última – respecto de los documentos privados – podría ser
constitutivo de la figura del articulo 470 N°5. Por tanto, sólo cabe la falsificación material
indicada en los números 1, 5 y 6.
Art 470 N°5 CP: A los que cometieren defraudaciones sustrayendo, ocultando,
destruyendo o inutilizando en todo o en parte algún proceso, expediente, documento u otro
papel de cualquiera clase.

Art 197 CP: El que, con perjuicio de tercero, cometiere en instrumento privado alguna de
las falsedades designadas en el art. 193 2, sufrirá las penas de presidio menor en cualquiera
de sus grados y multa de once a quince unidades tributarias mensuales, o sólo la primera de
ellas según las circunstancias.
Si tales falsedades se hubieren cometido en letras de cambio u otra clase de documentos
mercantiles, se castigará a los culpables con presidio menor en su grado máximo y multa de
dieciséis a veinte unidades tributarias mensuales, o sólo con la primera de estas penas
atendidas las circunstancias.
Un elemento que llama la atención de esta norma puesto que no está en las otras formas de
falsificación es la voz “perjuicio”. Dicha exigencia apunta a una forma de perjuicio
pecuniario o patrimonial, no puede ser de otra naturaleza.
Por tanto, el bien jurídico protegido en este caso es de naturaleza patrimonial. Se pone en
evidencia que la sistematización de este título obedece más bien al medio comisivo y no así
al bien jurídico protegido, que son diversos: fe pública, administración de justicia,
patrimonio, sin perjuicio de lo cual se vinculan en el medio comisivo de la falsificación.
La otra discusión que se da en este sentido dice relación con la apropiación indebida, en
relación a si la exigencia del perjuicio es un elemento del tipo penal o más bien es una
condición objetiva de punibilidad, en el sentido de entender que, si no hay perjuicio,
aunque haya habido falsificación el hecho no se castiga, porque solo se castiga en la medida
en que haya un perjuicio, por lo tanto, no cabrían las formas imperfectas. Si se considera
por el contrario, como un elemento del tipo penal, en cuanto el dolo debe abarcar el querer
ocasionar un perjuicio patrimonial pero no se materializa aquel y por lo tanto, quedan aún
más pasos por realizar, se podría entender que cabe la tentativa de falsificación de
instrumento privado. La anterior es una discusión teórica que se ha manifestado al respecto,
pero la tesis tradicional ha sido entender que el elemento perjuicio es un elemento del tipo
penal, de modo que cabrían las figuras imperfectas.

2
Esas falsedades son las que se consideran materiales.
Otro tema que también se plantea es el concurso con la estafa, puesto que hay elementos
comunes entre la estafa y la falsificación, tales como el engaño, que pone en evidencia la
intención de faltar a la verdad. En la falsificación se hace pasar un documento como cierto
en circunstancias de que no es, mientras que en la estafa también se usan actuaciones
dirigidas a faltar a la verdad, de modo que, si se miran las actuaciones, se podría satisfacer a
su vez, las exigencias propias de la estafa, ya que se quiere causar un perjuicio patrimonial
mediante un engaño, es decir, una falsa representación de lo que es cierto3.
Si un sujeto, por ejemplo, en ese propósito utiliza un cheque adulterado para engañar al
cajero a fin de que éste le entregue el dinero ¿qué delito se configura? En dicho caso se
configura una falsificación en razón del principio de especialidad tratado respecto a los
concursos aparentes de leyes, ya que ambas figuras se satisfacen en su exigencia, pero en
este sentido existe una especialidad, puesto que en este caso se especifica en el tipo penal el
medio comisivo que es el instrumento privado4.
Art 198 CP: El que maliciosamente hiciere uso de los instrumentos falsos a que se refiere
el artículo anterior, será castigado como si fuera autor de la falsedad.
Si bien el articulo no lo dice, para poder castigar el uso debe considerarse el perjuicio, vale
decir “que se cause un perjuicio con el uso”.
Luego de las falsificaciones ya vistas, hay una serie de delitos que dicen relación con las
especificaciones de ciertos instrumentos, como pasaportes, autorizaciones para porte de
armas, etc.
Art 199 CP: El empleado público que expidiere un pasaporte o porte de armas bajo
nombre supuesto o lo diere en blanco, sufrirá las penas de reclusión menor en sus grados
mínimo a medio e inhabilitación absoluta temporal para cargos y oficios públicos en los
mismos grados.
⸹ DELITOS RELACIONADOS CON LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA. PÁRRAFOS 7 Y 8
I. DELITO DE OBSTRUCCIÓN A LA INVESTIGACIÓN
Art 269 bis CP: El que, a sabiendas, obstaculice gravemente el esclarecimiento de un
hecho punible o la determinación de sus responsables, mediante la aportación de
antecedentes falsos que condujeren al Ministerio Público a realizar u omitir actuaciones de
la investigación, será sancionado con la pena de presidio menor en su grado mínimo y
multa de dos a doce unidades tributarias mensuales.
La pena prevista en el inciso precedente se aumentará en un grado si los antecedentes falsos
aportados condujeren al Ministerio Público a solicitar medidas cautelares o a deducir una
acusación infundada.

3
Se dan los mismos elementos que en la estafa, vale decir, hay una simulación, la cual genera un
error, luego un desplazamiento patrimonial y finalmente un perjuicio.
4
En este caso lo que se utiliza para engañar es un medio, vale decir, un instrumento privado, el cual
está expresamente establecido en el tipo penal.
El abogado que incurriere en las conductas descritas en los incisos anteriores será
castigado, además, con la pena de suspensión de profesión titular durante el tiempo de la
condena.
La retractación oportuna de quien hubiere incurrido en las conductas de que trata el
presente artículo constituirá circunstancia atenuante. Tratándose de las situaciones a que se
refiere el inciso segundo, la atenuante se considerará como muy calificada, en los términos
del artículo 68 bis.
Se entiende por retractación oportuna aquélla que se produjere en condiciones de tiempo y
forma adecuados para ser considerada por el tribunal que debiere resolver alguna medida
solicitada en virtud de los antecedentes falsos aportados o, en su caso, aquélla que tuviere
lugar durante la vigencia de la medida cautelar decretada en virtud de los antecedentes
falsos aportados y que condujere a su alzamiento o, en su caso, la que ocurra antes del
pronunciamiento de la sentencia o de la decisión de absolución o condena, según
corresponda.
Estarán exentas de las penas que establece este artículo las personas a que se refieren el
inciso final del artículo 17 de este Código y el artículo 302 del Código Procesal Penal.
La disposición anterior fue incorporada a mediados del año 2000 para plasmar una cuestión
relevante propia del sistema acusatorio. Esta clase de delitos – falso testimonio y los demás
que veremos – se construyen entendiéndose como un aporte a los jueces, puesto que en el
sistema inquisitivo quienes realizaban la investigación eran los jueces, no existía el
Ministerio Público como tal, de modo que si las pruebas aportadas eran falsas no había una
figura para aplicar a dicho respecto, surgiendo por consiguiente la necesidad de establecer
estas figuras.
Tratándose de la disposición en análisis lo que se afecta es la investigación, no se afecta la
administración de justicia5, porque en rigor los fiscales no imparten justicia, sino que son
los jueces, por eso tuvo que crearse esta figura.
Art 269 ter CP: El fiscal del Ministerio Público, o el abogado asistente del fiscal, en su
caso, que a sabiendas ocultare, alterare o destruyere cualquier antecedente, objeto o
documento que permita establecer la existencia o inexistencia de un delito, la participación
punible en él de alguna persona o su inocencia, o que pueda servir para la determinación de
la pena, será castigado con presidio menor en cualquiera de sus grados e inhabilitación
especial perpetua para el cargo
Lo que rige al Ministerio Público es el principio de objetividad, por tanto, debe investigar
lo favorable y lo desfavorable, de modo que, si un fiscal oculta antecedentes, ello tiene
consecuencias graves y evidentemente debe haber una respuesta penal en particular.
5
Sin perjuicio de lo cual se podría argumentar que de manera mediata se afecta la administración de
justicia, en el contexto en que se puede llevar a juicio a una persona cuyos antecedentes fueron
falseados. Esta figura se refiere a la etapa de la investigación.
 El Párrafo 7 y 8 se refieren a los delitos que van desde el artículo 206 y siguientes
Art 206 CP: El testigo, perito o intérprete que ante un tribunal faltare a la verdad en su
declaración, informe o traducción, será castigado con la pena de presidio menor en sus
grados mínimo a medio y multa de seis a veinte unidades tributarias mensuales, si se tratare
de proceso civil o por falta, y con presidio menor en su grado medio a máximo y multa de
veinte a treinta unidades tributarias mensuales, si se tratare de proceso penal por crimen o
simple delito.

Tratándose de peritos e intérpretes, sufrirán además la pena de suspensión de profesión


titular durante el tiempo de la condena.

Si la conducta se realizare contra el imputado o acusado en proceso por crimen o simple


delito, la pena se impondrá en el grado máximo.

Están exentos de responsabilidad penal por las conductas sancionadas en este artículo
quienes se encuentren amparados por cualquiera de los supuestos a que se refiere el artículo
305 del Código Procesal Penal.

Tratándose de la norma anterior, el particular si tiene la obligación de decir la verdad,


constituyendo un supuesto de falsedad ideológica. El sujeto activo en este caso puede ser
ya sea un perito, testigo o un intérprete. Por ejemplo, una persona tiene que traducir lo que
dice un extranjero ante un tribunal.

Art 208 CP: La retractación oportuna de quien hubiere incurrido en alguna de las
conductas previstas en los dos artículos precedentes constituirá circunstancia atenuante muy
calificada, en los términos del artículo 68 bis de este Código.
Retractación oportuna es aquélla que tiene lugar ante el juez en condiciones de tiempo y
forma adecuados para ser considerada por el tribunal que debe resolver la causa.
En todo caso, la retractación oportuna eximirá de responsabilidad penal en casos
calificados, cuando su importancia para el esclarecimiento de los hechos y la gravedad de
los potenciales efectos de su omisión así lo justificaren.
Dice relación con aquel que motiva el movimiento del aparato judicial con una denuncia
falsa.
Art 210 CP: El que ante la autoridad o sus agentes perjurare o diere falso testimonio en
materia que no sea contenciosa, sufrirá las penas de presidio menor en sus grados mínimo a
medio y multa de seis a diez unidades tributarias mensuales.
La disposición anterior se refiere al denominado perjurio o jurar en falso, referido a otras
autoridades – vale decir no judiciales – de modo que no hay un concurso aparente con el
falso testimonio, debido a que esta figura es subsidiaria con respecto al falso testimonio, de
modo que se puede aplicar a una autoridad administrativa, por ejemplo.
Art 207 CP: El que, a sabiendas, presentare ante un tribunal a los testigos, peritos o
intérpretes a que se refiere el artículo precedente, u otros medios de prueba falsos o
adulterados, será castigado con la pena de presidio menor en su grado mínimo a medio y
multa de seis a veinte unidades tributarias mensuales, si se tratare de proceso civil o por
falta, y con presidio menor en su grado medio a máximo y multa de veinte a treinta
unidades tributarias mensuales, si se tratare de proceso penal por crimen o simple delito.
Los abogados que incurrieren en la conducta descrita sufrirán, además, la pena de
suspensión de profesión titular durante el tiempo de la condena.
Tratándose de un fiscal del Ministerio Público, la pena será de presidio menor en su grado
máximo a presidio mayor en su grado mínimo.
En todo caso, si la conducta se realizare contra el imputado o acusado en proceso por
crimen o simple delito, la pena se impondrá en el grado máximo.
Esta figura es uno de los pocos casos en que se hace referencia expresa al abogado como
sujeto activo.

DELITO DE ACUSACIÓN O DENUNCIA CALUMNIOSA


Art 211 CP: La acusación o denuncia que hubiere sido declarada calumniosa por sentencia
ejecutoriada6, será castigada con presidio menor en su grado máximo y multa de dieciséis a
veinte unidades tributarias mensuales, cuando versare sobre un crimen; con presidio menor
en su grado medio y multa de once a quince unidades tributarias mensuales, si fuere sobre
simple delito, y con presidio menor en su grado mínimo y multa de seis a diez unidades
tributarias mensuales, si se tratare de una falta.
La calumnia está definida en el artículo 412 como delito de acción privada que afecta solo
el honor, pues se imputa a un sujeto un delito que es falso. La calumnia es solo afirmación
o declaración de que cierto sujeto realizó un hecho típico en circunstancias de que no lo
hizo, pero si eso mismo se traspasa a una denuncia, no sólo se afecta el honor, sino que
además la administración de justicia y desde esa perspectiva se requiere que el tribunal lo
declare, por ello se trata de una situación excepcional.

6
El problema en este caso es que se requiere un pronunciamiento judicial que declare la denuncia
calumniosa. Puede ocurrir que un sujeto denuncie a otro y que luego se lo absuelva, lo cual motive
que dicho sujeto quiera presentar una imputación de denuncia calumniosa en contra del otro.
LOS DELITOS DEL PÁRRAFO 8VO DICEN RELACIÓN CON LA SUPLANTACIÓN DE NOMBRE
Y EL FINGIMIENTO DEL EJERCICIO DE UNA PROFESIÓN.

Art 213 CP: El que se fingiere autoridad, funcionario público o titular de una profesión
que, por disposición de la ley, requiera título o el cumplimiento de determinados requisitos,
y ejerciere actos propios de dichos cargos profesiones, será penado con presidio menor en
sus grados mínimo a medio y multa de seis a veinte unidades tributarias mensuales.
El mero fingimiento de esos cargos o profesiones será sancionado como tentativa del delito
que establece el inciso anterior.
Por ejemplo, si alguien se hace pasar por abogado sin serlo.
Art 214 CP: El que usurpare el nombre de otro será castigado con presidio menor en su
grado mínimo, sin perjuicio de la pena que pudiere corresponderle a consecuencia del daño
que en su fama o intereses ocasionare a la persona cuyo nombre ha usurpado.

⸹ DELITOS FUNCIONARIOS
Lo central en este caso es el sujeto activo, quien es un funcionario público. Estas figuras
fundamentalmente se contemplan desde el artículo 220 al 260 del Código Penal, en el título
de “crímenes y simples delitos cometidos por empleados públicos en el desempeño de sus
cargos”. Algunos de estos delitos se agrupan sobre la base del sujeto activo, no sobre el
bien jurídico protegido, pues este puede ser diverso, ya que se puede proteger el patrimonio
fiscal, como ocurre tratándose de la malversación de caudales públicos o el fraude al fisco,
o por otro lado, el bien jurídico puede ser la recta administración de justicia, o bien la
probidad administrativa ocurre en el cohecho, o bien se puede proteger el secreto de ciertos
documentos, en aquellos delitos que dicen relación con la violación de secretos.
En este contexto, se verán algunos delitos que fundamentalmente se vinculan a la
corrupción, que es un delito que supone alterar, modificar o desnaturalizar algo que está
destinado a un objeto. En estos casos cuando se habla de corrupción se refiere a quien
realiza una función pública, de modo que la dirección o atención va a la función pública no
a la actuación de los particulares, puesto que – quien asume una función pública – asume
una obligación mayor, porque desempeña una función de interés general, de modo que se
espera de dicho sujeto – por la posición en que se encuentra – es una atención particular, en
el ejercicio de sus funciones, para que no se desnaturalice la función pública para sus fines
privados. En ese contexto ha existido un interés particular en que determinados sujetos –
por su posición – no se encuentren tentados a abusar de la misma para fines particulares.
Las anteriores consideraciones se han abarcado dentro de los comportamientos corruptos,
pues cuando se habla de corrupción, fundamentalmente se atiende a quien abusa de un
poder decisorio, ya sea en beneficio propio o de un tercero, pero en afectación de un interés
general.
Se debe precisar que si bien es cierto la corrupción ha existido desde siempre, se puede
observar desde el Derecho Internacional un especial interés en abordarlo a partir de los años
90’ por Convenciones Internacionales como la ONU, OEA, OCDE, etc., en donde se centra
interés en sancionar estos comportamientos que afectan intereses públicos y privados, lo
cual se fundamenta en el socavamiento de estructuras económicas y políticas, puesto que la
corrupción afecta la confianza y termina por deslegitimar las instituciones públicas, creando
desconfianza incluso en los regímenes democráticos.
Por ejemplo, la Comisión Engel, se conforma por la desconfianza ciudadana por actos de
corrupción pasados. Dicha comisión dispone o sugiere medidas necesarias para enfrentar
los actos de corrupción, una de esas medidas era revisar los delitos de cohecho, pues la
desconfianza ciudadana en el ejercicio público desestabiliza la sociedad, ya que sus
estructuras dejan de ser confiables, generando segundas consecuencias como la evasión
tributaria. Antes de la década del 90’ si bien se castigaban estos hechos, no había una
mirada tan sancionadora.
Sin perjuicio de lo dicho, hoy en día se está apuntando – en el derecho comparado – a la
corrupción entre privados, no sólo a la corrupción en el ámbito público, puesto que cuando
aparece un competidor desleal genera consecuencias, por ejemplo, en una licitación privada
en donde PF llama a licitación de sus maquinarias de producción de cecinas, en que señala
la renovación de maquinarias ¿qué pasa si uno de estos competidores le pasa una cantidad
de dinero a quien conoce las bases en PF, para que le digan cuanto están ofreciendo las
empresas competidoras, y termina por ganar el concurso?. Hoy en día este hecho no es
delito, quizás se pueda sancionar administrativamente, pero en otros países se castiga
puesto que si bien es cierto es dinero de los particulares, también hay un interés público en
juego, donde se afecta la competencia leal como principio básico de la economía, y se ven
afectados con ello, los consumidores, pues la calidad puede ser desmejorada, hay riesgos
ciertos de que quien bajó el precio quiera recuperar el dinero de alguna manera, pudiendo
afectar a sus propios trabajadores, o bien, ofrecer un producto de menor calidad. Por este
tipo de consideraciones, el derecho comparado se dirige a atender a prestar particular
atención a los actos de corrupción en la esfera privada. En Chile hoy en día se está
discutiendo un proyecto de ley que pretende castigar la corrupción entre privados.
En este contexto se contemplan una serie de delitos, entre ellos están los delitos de cohecho
regulados en los artículos 248 y siguientes.
Los delitos de cohecho se distinguen entre:
 Cohecho pasivo: aquel que hace referencia al funcionario público que “solicita o
recibe”. Una de las características es que basta para la configuración del cohecho
que el funcionario público lo solicite, aunque no haya ninguna recepción por parte
del solicitado.
 Cohecho activo: o también denominado soborno, que se regula en el artículo 250 y
apunta al particular que ofrece una cantidad de dinero a un funcionario público.
En los delitos de cohecho el bien jurídico protegido es el correcto y transparente
funcionamiento de la administración de justicia, de modo que lo que se pretende es que el
funcionario público – dentro de sus facultades – no desnaturalice sus funciones,
desviándolas hacia intereses privados, aprovechándose del contexto en el cual trabaja que
es justamente la función y administración pública.
Los delitos de cohecho no sólo suponen un beneficio personal, sino también podrían
suponer beneficios a terceros. La voz “para obtener algún beneficio” quiere significar que
todas las figuras de cohecho se constituyen como delitos de peligro, de modo que no se
requiere que ese beneficio haya efectivamente acontecido, sino que se requiere solo que
haya solicitado, no que haya efectivamente recibido el beneficio de manera concreta.
Lo que se aprecia en las distintas figuras de cohecho es un abuso de una posición decisoria,
puesto que se entiende sobre la base de un funcionario público dentro del ejercicio de sus
funciones – dentro de las actividades propias de sus deberes – no es por el sólo hecho de ser
funcionario público.
Art 248 CP: El empleado público que solicitare o aceptare recibir mayores derechos de los
que le están señalados por razón de su cargo, o un beneficio económico para sí o un tercero
para ejecutar o por haber ejecutado un acto propio de su cargo en razón del cual no le están
señalados derechos, será sancionado con la pena de reclusión menor en su grado mínimo,
suspensión en cualquiera de sus grados y multa de la mitad al tanto de los derechos o del
beneficio solicitados o aceptados.
De la norma anterior se desprende que, basta para la configuración del cohecho que el
sujeto solicite, aun cuando el receptor de dicha solicitud no se haya pronunciado o haya
rechazado la solicitud. Esa sola circunstancia hace que se castigue penalmente, mientras
que, si el sujeto eventualmente recibe un beneficio, igualmente se castiga, pero ello incluso
tiene reflejo en la penalidad – reclusión menor en su grado mínimo, suspensión en
cualquiera de sus grados y multa –. De modo que la pena pecuniaria se puede solicitar en
cuanto a la cantidad que el sujeto hubiere aceptado, de modo que tiene relevancia el
beneficio que se haya obtenido, sin perjuicio de lo cual, pese a no haber obtenido nada, el
sujeto puede igualmente ser sancionado.
CONFIGURACIÓN DEL COHECHO
En la configuración del cohecho hay dos tradiciones: una romanista y otra germánica.
La tradición romanista fundamentalmente alude a la entrega de dadivas o regalos que
digan relación a las funciones que el sujeto realiza, es decir, la entrega se vincula a sus
funciones, pero no está vinculado a un acto en concreto – a diferencia de la tradición
germánica – que se vincula a un acto en concreto, de modo que vendría a ser una especie
de compraventa de un servicio, por llamarlo de alguna manera “pagar por un determinado
acto”.
En Chile, el cohecho está regulado en vinculación a un acto determinado, como dice el
artículo 248 “ejecutar un acto propio de su cargo”, de modo que siempre se vincula a la
realización de un acto determinado, no se vincula a la recepción de dinero, dadivas o
regalos en relación a su cargo. En razón de ello surgen ciertos problemas, puesto que se ha
visto mucho últimamente que ciertos funcionarios han recibido constantemente dineros no
vinculados a un acto determinado, de modo que se discute que ello no se enmarca dentro
del cohecho, pero podría interpretarse como que esos dineros están ahí por si en algún
momento se requiere de la actuación del funcionario público.
En otros países se sanciona el cohecho de facilitación, tal como se regula en el artículo 422
de Código Penal Español, donde lo señalado anteriormente se consigna como delito.
Hoy en día que se está discutiendo la reforma a los delitos funcionarios se discute si
contemplar o no una figura que diga relación con el cohecho de facilitación.
Por otro lado, el Código Penal Español utiliza la voz “dadiva o regalo”, mientras que
nuestro Código dice “solicitare o aceptare recibir mayores derechos” de modo que la
pregunta que surge dice relación con cuáles son las conductas comprendidas en el cohecho.
Por ejemplo, los regalos a los funcionarios públicos de las municipalidades, ¿se entienden
comprendidos? Puesto que es clásico que las empresas a fin de año hagan regalos a las
municipalidades, el punto es, ¿qué pasa si ese funcionario ha aceptado dicho beneficio y la
empresa que ha dado el regalo llama, en forma ulterior al mismo, para que interceda a fin
de que le saquen un parte de uno de los vehículos de la empresa? ¿hasta donde ciertos
regalos pueden ser comprendidos dentro de lo que es socialmente adecuado o lo que está
dentro de lo que se acostumbra en el servicio?
Lo anterior ha provocado que las empresas – en razón de la Ley de Responsabilidad Penal
de las Personas Jurídicas que contempla el cohecho – dentro de sus modelos de prevención
contemplen las políticas de los regalos y señalen ciertos límites, o incluso eliminar las
políticas de regalos para evitar que ello se confunda con una conducta posiblemente
castigada como soborno, por tratarse de un particular respecto de un funcionario público.
Si un funcionario público dentro de sus funciones realiza un acto que termina por beneficiar
a un sujeto y él le da un regalo, podría ser constitutivo de cohecho, puesto que el Código
dice “solicitar o aceptare recibir”, no debería recibir regalos porque se trata de un acto que
el funcionario está obligado a realizar por estar dentro de las funciones propias de su cargo.
Se podría plantear, que el regalo se hizo para agilizar el trámite, lo cual podría ser inocuo,
pero ¿qué pasa si ese funcionario actúa así porque está esperando el regalo o beneficio? La
adecuación social debe utilizarse como un criterio de interpretación para determinar qué es
lo que se comprende dentro del tipo penal.
Hoy en día la regulación de los delitos funcionarios es mucho más precisa y estricta de lo
que era en el pasado. Antes había una mirada más laxa frente a los actos de corrupción, la
sociedad no tenía una mirada tan rígida.
La importancia de sancionar los actos de corrupción dice relación con el riesgo en cuanto a
la construcción de la sociedad – desde el punto de vista político y democrático – por la
merma en la confianza ciudadana frente a sus instituciones, puesto que lo primero que se
afecta es el principio de igualdad7; un particular con más dinero puede obtener mayores
beneficios que uno con menos recursos que pide lo mismo.
7
Este principio de erige como uno de los pilares fundamentales de la función pública.
En los años 90’ comenzaron estos cambios, por ejemplo, los países del sudeste asiático
tenían una mirada laxa frente a la corrupción, pues sostenían que un mínimo de corrupción
engrasa la economía, es decir, hace la economía más rápida, porque el funcionario es más
rápido con un incentivo económico, sin embargo, ello trajo consecuencias graves en la
construcción de las sociedades. Dicha consideración tan pasiva frente a la corrupción ya no
existe.
Además, los países desarrollados también tienen una mirada más estricta frente a los actos
de corrupción, pero ello no tiene un fundamento moralista, sino que afecta el desarrollo de
sus economías.
Art 251 bis CP: El que ofreciere, prometiere o diere a un funcionario público extranjero,
un beneficio económico o de otra naturaleza, en provecho de éste o de un tercero, para que
realice una acción o incurra en una omisión con miras a la obtención o mantención, para sí
u otro, de cualquier negocio o ventaja indebidos en el ámbito de cualesquiera transacciones
internacionales, será sancionado con la pena de reclusión menor en su grado medio a
máximo y, además, con las de multa e inhabilitación establecidas en el inciso primero del
artículo 248 bis. Si el beneficio fuere de naturaleza distinta a la económica, la multa será de
cien a mil unidades tributarias mensuales. De igual forma será castigado el que ofreciere,
prometiere o diere el aludido beneficio a un funcionario público extranjero por haber
realizado o haber incurrido en las acciones u omisiones señaladas.
El que, en iguales situaciones a las descritas en el inciso anterior, consintiere en dar el
referido beneficio, será sancionado con pena de reclusión menor en su grado mínimo a
medio, además de las mismas penas de multa e inhabilitación señaladas.
La norma anterior alude al cohecho de funcionarios públicos extranjeros. Esta figura se
incorporó en nuestro ordenamiento jurídico en el año 2002 como consecuencia de una
Convención Internacional que trataba dicha materia, pero la historia de esa convención
surge fundamentalmente impulsada por Estados Unidos, específicamente por la norma
conocida mediante la sigla FCPA que significa “Ley de Protección Sobre los Actos de
Corrupción”. La idea de esta norma surge en razón del comportamiento de ciertas empresas
norteamericanas que, para obtener ciertas ganancias en economías extranjeras, sobornaban
a esos funcionarios públicos, lo cual conllevaba que las empresas no podían competir en
igualdad de condiciones.
Por ejemplo: En un determinado Estado se llamaba a licitación y llegaban empresas de
distintos países. Algunas tomaban como parte de sus costos el soborno, lo cual llevaba a
una desigualdad de condiciones, pues ganaba el que ofrecía un mayor soborno. Frente a ese
escenario se impulsó esta ley para sancionar a sus propias empresas. La FCPA puede
comprender a cualquier empresa del mundo, o al menos a todas aquellas que tengan una
representación en la economía norteamericana.
Uno de los casos más emblemáticos es el caso SIMENS, que es una empresa alemana. Los
alemanes cuando gastaban en dinero en soborno lo declaraban al Estado para descontar
impuestos, lo cual fue tan escandaloso que se legisló al respecto y surgió en dicho sentido
esta convención internacional que se reproduce en el artículo 251 bis que hace referencia al
soborno de funcionarios públicos extranjeros, de modo que se protege el correcto
funcionamiento de la economía o la competencia leal – más que proteger la administración
pública – por tratarse de funcionarios públicos extranjeros.
Sin perjuicio de lo dicho, en esta norma norteamericana se establece una excepción, ¿qué
pasa en aquellos casos en que la empresa extranjera debe hacer pagos de rutina? Por
ejemplo, en el caso en que la empresa se ganó una licitación sin sobornos, pero cuando
llegan las maquinarias no pueden trasladarlas a los campos porque la policía que tiene que
custodiar el traslado de las maquinarias no tiene dinero para la bencina, entonces la
empresa pasa el dinero para la movilización de las maquinarias. En escrito rigor, ello podría
ser cohecho, pero ¿se puede considerar como cohecho lo que se denomina pago por
facilitación (facilitar gestiones de rutina)? Puesto que el acto no va dirigido a corromper,
sino a la facilitación de una gestión. La FCPA dice que ello no es corrupción, si no un acto
licito. El punto es lo difuso del tema, porque el riesgo está en que se puedan declarar actos
de facilitación como actos de corrupción.
En el Reino Unido se ha eliminado toda referencia al pago por facilitación para no
establecer normas que puedan confundir, puesto que, si el acto es de facilitación, ello no es
corrupción, por tanto, no es necesario una norma de excepción, puesto que ésta podría abrir
un espacio para que se pueda confundir con otros actos.
Todo esto se vincula con la determinación en cuanto a los actos que pueden ser estimados
como cohecho o no, los pagos de facilitación ¿pueden ser cohecho? Por ejemplo, en una
zona rural carabineros no tiene dinero para ponerle bencina a la patrulla y la comunidad
hace una colecta y les pasa dinero para ese fin ¿ello es cohecho?
En relación con el sujeto activo, se puede hacer la siguiente distinción:
 Cohecho activo: Dice relación con el soborno, es decir, el delito regulado en el
artículo 250 del Código Penal, en que el sujeto activo es un particular y el sujeto
pasivo es un empleado público.
 Cohecho pasivo: En este caso el sujeto activo es el funcionario público, lo cual pone
en evidencia que si el funcionario solicita dinero a un privado y el particular lo da, a
cada uno se le castigara por separado, a uno por cohecho y al otro por soborno,
puesto que si bien se trata de un delito pluripersonal en el sentido de que se
requiere la intervención de dos personas, en el cohecho se debe – a lo menos –
identificar a quien le quería dirigir el pago, no se exige que efectivamente se haya
materializado aquel, de modo que puede ocurrir que el funcionario solicita dinero a
un privado y este no acepte la oferta, caso en el cual sólo se castigaría al funcionario
público, y así también en el sentido inverso.
Dentro del cohecho pasivo, hay que distinguir entre:
 El cohecho propio: dice relación con actividades en el ejercicio del cargo y
no son contrarios al ordenamiento jurídico. Artículo 248.
 El cohecho impropio: son actos propios del cargo, pero son contrarios al
ordenamiento jurídico, por ejemplo, si se paga una cantidad de dinero para
cometer un delito. Siempre el delito de cohecho debe entenderse cuando se
individualiza al funcionario público, que éste está dentro del ejercicio de sus
funciones.
Los tipos penales en que se establecen distintas conductas típicas, en que se puede cometer
una u otra, se llaman tipos mixtos alternativos. Las conductas típicas en este caso son
solicitare o aceptare recibir. En la voz “solicitare” debe entenderse una voluntad expresa
para apreciar qué es lo que se ha solicitado, en cambio la voz “aceptare recibir” ya supone
que ha habido un beneficio que se le está otorgando.
Lo complejo en este sentido, es distinguir los actos lícitos de los ilícitos en cuanto
configuran el cohecho, de modo que se deberá estar a lo que se considera socialmente
adecuado o no.
El cohecho admite tanto el cohecho antecedente como subsiguiente, es decir, el cohecho se
admite tanto como previo, es decir, como solicitud, o bien una vez realizado el acto, pero
siempre debe haber un vínculo causal entre lo recibido y el acto ejecutado por el
funcionario público.
Hay una figura que puede dar lugar a un concurso aparente de leyes, que es el artículo 223
N°2, donde hay un funcionario público- miembros del Poder Judicial- que reciben un
regalo, por hacer o dejar de hacer, pero se aplica a este respecto el principio de
especialidad, es decir el artículo 223 N°2 si se trata de un funcionario del Poder Judicial.

DELITO DE PREVARICACIÓN
Art 223 CP: Los miembros de los tribunales de justicia colegiados o unipersonales y los
fiscales judiciales sufrirán las penas de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y
oficios públicos, derechos políticos y profesiones titulares y la de presidio o reclusión
menores en cualesquiera de sus grados:
2° Cuando por sí o por interpuesta persona admitan o convengan en admitir dádiva o regalo
por hacer o dejar de hacer algún acto de su cargo.

Art 248 bis CP: El empleado público que solicitare o aceptare recibir un beneficio
económico para sí o un tercero para omitir o por haber omitido un acto debido propio de su
cargo, o para ejecutar o por haber ejecutado un acto con infracción a los deberes de su
cargo, será sancionado con la pena de reclusión menor en su grado medio, y, además, con la
pena de inhabilitación absoluta para cargos u oficios públicos temporal en cualquiera de sus
grados y multa del tanto al duplo del provecho solicitado o aceptado.
Si la infracción al deber del cargo consistiere en ejercer influencia en otro empleado
público con el fin de obtener de éste una decisión que pueda generar un provecho para un
tercero interesado, se impondrá la pena de inhabilitación absoluta para cargo u oficio
público, perpetua, además de las penas de reclusión y multa establecidas en el inciso
precedente.
La disposición anterior consagra dos delitos: cohecho pasivo – en el primer inciso – y el
tráfico de influencias en su inciso segundo. En estos casos no hay muchas consideraciones,
pero sí es importante aludir que se está frente a una infracción a los deberes del cargo. Por
lo tanto, el contenido de injusto en este delito es mayor, por eso la pena es presidio mayor
en su grado medio.
EN CUANTO AL TIPO SUBJETIVO
La conducta típica es ejercer influencia en otro empleado público con el fin de obtener una
decisión, ¿es necesario para la configuración del tipo que esa decisión se haya realizado?
La respuesta es negativa, lo cual significa un elemento subjetivo del tipo distinto del dolo.
La conducta dolosa propiamente tal es ejercer influencia, pero el elemento subjetivo del
tipo es “para obtener una decisión”, de modo que ¿qué pasa si un sujeto quiere ejercer
influencias, pero no podemos acreditar que lo ha hecho para obtener una decisión?, en
dicho caso no se está frente al tipo penal.
En otras palabras, para poder acreditar la figura se requiere probar por parte del fiscal que
el sujeto ejerció influencia “para que se tome una decisión”, independiente que el sujeto
que recibió aquello tomó o no la decisión, ello es irrelevante. Es un elemento subjetivo del
tipo distinto del dolo que, de no concurrir, la conducta es atípica.
El bien jurídico protegido en el caso del delito de cohecho es el recto funcionamiento de la
administración pública.
En cuanto a la corrupción, hoy en día la tendencia en Europa y en EE.UU dice relación con
que ésta puede abarcar o comprender la esfera privada, siendo que – por regla general –
sólo se vincula a la administración pública, como se desprende del Código. En dicho
sentido, lo que se vincula a la esfera privada tiene un componente relacionado a la
competencia de mercado o también denominada competencia leal, es decir – dentro de
ciertas reglas – establecer el respeto a ciertos presupuestos para que todos quienes quieran
participar en el mercado lo puedan realizar en igualdad de condiciones. En ese contexto, el
delito de soborno a funcionarios públicos extranjeros – tratado en el artículo 251 del
Código Penal – obedece a un propósito de castigar aquellos comportamientos que supongan
alterar la competencia leal, puesto que cuando se habla de soborno a funcionarios
extranjeros un Estado no se puede hacer cargo del recto funcionamiento de la
administración pública de otro Estado, de modo que surge la interrogante respecto a ¿por
qué se castiga el cohecho o el soborno a un funcionario que no es del Estado?
El artículo 251 nace de una norma norteamericana (FCPA) del año 57 dirigida a sancionar
si empresas norteamericanas participan en el mercado extranjero sobornando a funcionarios
públicos para obtener algún beneficio. La idea detrás es que todas las empresas puedan
participar en un ámbito de igualdad.
Uno de los grandes temas discutibles dice relación con la interrogante respecto a cuándo se
está ante el cohecho si existen ciertos casos o “regalos” que podrían comprenderse dentro
de lo que se considera habitual, de modo que no debería considerarse dentro de un supuesto
de cohecho. Existen ciertas prácticas, pero no por ello deben entenderse razonables o
tolerables, sino que podrá alguna de ellas incurrir en alguna consideración propia del
cohecho.
Un criterio de interpretación dice relación con lo que es socialmente tolerado, a fin de
estimar que se está frente a ciertas dádivas o regalos que se le entregan al funcionario
público por haber realizado un hecho propio de su cargo, pero que no puede ser
considerado cohecho.
Los estándares hoy en día cada vez son más elevados, tanto es así que en la Ley de
Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas se le puede castigar a la misma por delito
de cohecho, de modo que las empresas en sus modelos de prevención están determinando
qué practicas pueden ser consideras como cohecho, para evitar ser sancionadas. Lo anterior
supone la restricción de lo que eran algunas prácticas habituales.
En este contexto se deben distinguir las siguientes figuras:
- Cohecho activo: también es denominado soborno, donde el sujeto activo es un
particular.
- Cohecho pasivo: en este caso el sujeto activo es un funcionario público. Esta
clasificación se subdivide en:

 Propio: contemplado en el artículo 248 del Código Penal, cuya conducta típica
es “solicitar o aceptare recibir”, de modo que la solicitud va dirigida a un
tercero, sin perjuicio de lo cual, no se requiere que dicho tercero se pronuncie al
respecto para la configuración del tipo penal. Puede ocurrir que, si la solicitud
va dirigida a un privado y este acepta – pagando una cantidad de dinero al
funcionario público – se configuran en dicho caso dos delitos separados 8, el
cohecho pasivo del artículo 248 y el cohecho activo del artículo 250.

 Impropio
8
En cada uno de dichos delitos hay un autor, de modo que no pueden ser entendidos como
partícipes, de modo que, si el privado induce mediante un pago al funcionario público para que
realice un determinado acto, no se puede entender que existe inducción del cohecho por parte del
privado, sino que se considerará autor material del delito del artículo 250. Lo anterior se entiende
puesto que el delito de cohecho es especial propio, de modo que no existe una figura básica o
común en particular, puesto que ésta podría ser – eventualmente – el cohecho activo, pero esta tiene
su autonomía, de modo que se le castiga por separado.
Art 249 CP: El empleado público que solicitare o aceptare recibir un beneficio económico
para sí o para un tercero para cometer alguno de los crímenes o simples delitos expresados
en este Título, o en el párrafo 4 del Título III, será sancionado con la pena de inhabilitación
absoluta, temporal o perpetua, para cargos u oficios públicos, y multa del tanto al triplo del
provecho solicitado o aceptado.
Lo establecido en el inciso anterior se entiende sin perjuicio de la pena aplicable al delito
cometido por el empleado público, la que no será inferior, en todo caso, a la de reclusión
menor en su grado medio.
El artículo 249 tiene ciertas particularidades, puesto que en este caso se establece que la
dádiva se otorga a fin de que el funcionario público realice un acto delictivo, a diferencia de
las otras figuras9. De modo que los delitos que se comprenden dentro de este tipo penal van
desde el artículo 220 al 260 del Código Penal, o bien los delitos que parten en el artículo
148 hasta al 161, según se desprende de la norma.
→ ¿Qué pasa si un sujeto le entrega una cantidad de dinero a un funcionario público para
que falsifique un instrumento público?
La falsificación está contemplada en el artículo 193, pero al funcionario público se le
podría aplicar el artículo 249. Se podría argumentar que el sujeto recibe una cantidad de
dinero para falsificar, pero ¿Qué se hace con el hecho anterior, vale decir, el recibo del
dinero? ¿se comprende dentro de la figura de la falsificación? ¿El disvalor propio de la
falsificación subsume el comportamiento anterior, o bien se debe castigar por separado en
atención a un concurso, ya sea real o ideal?
En el caso en que se argumente que hay un concurso medial, tiene que haber una relación
teleológica de medio a fin, vale decir, no se pudo haber configurado la falsificación sin
haber recibido la cantidad de dinero, pero tratándose de esta hipótesis, el delito no requería
el pago previo, de modo que el sujeto pudo haber realizado la falsificación sin necesidad de
haber recibido cierta cantidad. En este tipo de concurso el delito posterior no se pudo haber
cometido sin haber cometido a su vez el delito anterior.
El bien jurídico protegido en los delitos de falsificación es la fe pública, lo cual deriva en la
seguridad en el tráfico jurídico, de manera que las transacciones, las actividades
comerciales o la seguridad en cuanto a la investidura que tienen ciertos actos le otorgan
cierta calidad, por lo tanto, la fe pública es representativo de aquello. En cambio, el
cohecho representa lo que se espera de la actuación de un funcionario público, en cuanto el
– en su calidad de tal – debe actuar conforme al recto funcionamiento de la administración
pública, vale decir, que no se apropie de su función con fines privados, que es lo que se
aprecia en el cohecho, de modo que se está ante dos bienes jurídicos distintos. Se podría

9
En el artículo 248 por ejemplo, dice relación con actos propios del cargo del sujeto, por lo cual no
debería recibir ninguna satisfacción monetaria.
considerar que en la hipótesis anterior hay dos delitos: falsificación de instrumento público
y delito de cohecho.
Los delitos del párrafo 4to dicen relación con los delitos en que se afectan ciertas garantías
constitucionales, como por ejemplo el artículo 148 respecto a las detenciones ilegales o el
artículo 155 que versa sobre un funcionario público que de alguna manera toma
conocimiento de cierta información de carácter privado.
Desde el punto de vista del tipo subjetivo existe un elemento del tipo subjetivo distinto del
dolo, puesto que se realiza la conducta “para cometer”. No es necesario que el acto
posterior efectivamente se haya cometido.
EN CUANTO AL TIPO SUBJETIVO:
 Cohecho antecedente: tiene lugar cuando se solicita algo, es decir, tiene lugar
el acto antes, por ejemplo, la solicitud, o cuando la recepción tiene lugar antes
del hecho delictivo.
 Cohecho subsiguiente: tiene lugar cuando el sujeto realiza el acto delictivo y
luego recibe el estipendio o la dadiva.
Frente a esa consideración, el artículo 249 hace alusión al cohecho antecedente.
La regla general – desde el punto de vista del tipo subjetivo – es que los delitos de cohecho
se cometen con dolo directo. Se cuestiona al artículo 249 si es que puede suponer en
algunos casos una infracción al principio de culpabilidad, sobre la base de la penalidad
asociada a dicho delito. Puesto que, la pena del cohecho está indicada en el inciso 1° del
artículo 249, pero el inciso 2° dispone que se aplica la pena correspondiente por el delito
cometido, la que en ningún caso podrá ser inferior a la reclusión menor en su grado medio,
de modo que la infracción al principio de culpabilidad podría llegar a presentarse cuando se
cometa un delito que sea sancionado con una pena menor, puesto que si ese segundo delito
tuviera una pena inferior a presidio menor en su grado medio, sin perjuicio de ello – por la
comisión de este segundo delito – la pena nunca podrá ser inferior a presidio menor en su
grado medio, de modo que teóricamente se podría ver infringido el principio de
culpabilidad, puesto que se sanciona al sujeto con una pena que va más allá de su grado de
culpabilidad. En dicho segundo inciso, se determina que se le impondrá al sujeto una pena
más alta que la que le correspondería de haber cometido individualmente el segundo delito.
ITER CRIMINIS:
En materia de iter criminis, la doctrina mayoritaria señala que en estos delitos no se admite
la tentativa, puesto que el comportamiento desplegado por el autor ya supone un
adelantamiento de la acción punitiva, en razón de que se castiga desde que se “solicita”. No
se espera la respuesta del receptor.
Este tema es discutible, así Guillermo Oliver sostiene que, si cabe en ciertas hipótesis la
tentativa, puesto que se trata de un delito fraccionable en el tiempo. Por ejemplo ¿Qué pasa
si la solicitud se contiene en una carta, y la misma todavía no llega al receptor? En dicho
caso podría entenderse que se trata de un comportamiento en grado de tentado. Lo
discutible es que el Código castiga al que solicita, de modo que es suficiente la sola
solicitud para entenderse configurado el tipo penal, pero ¿qué ocurre si la solicitud se hace
por WhatsApp, pero el sujeto no envía todavía el mensaje y otro sujeto que está al lado de
él se percata del mismo? Escribir un WhatsApp, sin haberlo enviado aún podría asemejarse
a pensar algo, de modo que el Derecho Penal no puede sancionar ese pensamiento, con
independencia de si otro sujeto tiene la habilidad de saberlo.
El Código dice “solicitare” lo cual pone en evidencia que no hay una exigencia por parte
del otro de una aceptación. Sumado a ello la solicitud debe entenderse en la medida en que
ponga en peligro el bien jurídico protegido, vale decir, tiene que haber un componente
mínimo de lesividad respecto al bien jurídico como para entenderse que puede ser
castigado.
 Solo cabe el delito consumado dada la particularidad del tipo penal. No hay
lugar a figuras imperfectas.
Art 250 CP: El que ofreciere o consintiere en dar a un empleado público un beneficio
económico, en provecho de éste o de un tercero, para que realice las acciones o incurra en
las omisiones señaladas en los artículos 248, 248 bis y 249, o por haberla realizado o haber
incurrido en ellas, será castigado con las mismas penas de multa e inhabilitación
establecidas en dichas disposiciones.
Tratándose del beneficio ofrecido en relación con las acciones u omisiones del artículo 248,
el sobornante será sancionado, además, con la pena de reclusión menor en su grado
mínimo.
Tratándose del beneficio consentido u ofrecido en relación con las acciones u omisiones
señaladas en el artículo 248 bis, el sobornante será sancionado, además, con pena de
reclusión menor en su grado medio, en el caso del beneficio ofrecido, o de reclusión menor
en su grado mínimo a medio, en el caso del beneficio consentido.
Tratándose del beneficio consentido u ofrecido en relación con los crímenes o simples
delitos señalados en el artículo 249, el sobornante será sancionado, además, con pena de
reclusión menor en su grado medio, en el caso del beneficio ofrecido, o de reclusión menor
en sus grados mínimo a medio, en el caso del beneficio consentido. En estos casos, si al
sobornante le correspondiere una pena superior por el crimen o simple delito de que se
trate, se estará a esta última.
En este caso es el particular el que con su comportamiento altera el normal funcionamiento
de la función pública.
Art 251 bis: En los casos en que el delito previsto en el artículo anterior tuviere por objeto
la realización u omisión de una actuación de las señaladas en los artículos 248 ó 248 bis
que mediare en causa criminal a favor del procesado, y fuere cometido por su cónyuge, por
alguno de sus ascendientes o descendientes consanguíneos o afines, por un colateral
consanguíneo o afín hasta el segundo grado inclusive, o por persona ligada a él por
adopción, sólo se impondrá al responsable la multa que corresponda conforme las
disposiciones antes mencionadas.
Esta disposición consagra un supuesto de exigibilidad disminuida, puesto que se relaciona
con parientes.
⸹ DELITOS FUNCIONARIOS
Estos delitos son especiales, en algunos casos propios y en otros impropios.
I. Delito de malversación de caudales públicos o peculado10
Art 233 CP: El empleado público que, teniendo a su cargo caudales o efectos públicos o de
particulares en depósito, consignación o secuestro, los substrajere o consintiere que otro los
substraiga, será castigado:
1.º Con presidio menor en su grado medio y multa de cinco unidades tributarias mensuales,
si la substracción excediere de una unidad tributaria mensual y no pasare de cuatro
unidades tributarias mensuales.
2.º Con presidio menor en su grado máximo y multa de seis a diez unidades tributarias
mensuales, si excediere de cuatro unidades tributarias mensuales y no pasare de cuarenta
unidades tributarias mensuales.
3.º Con presidio mayor en sus grados mínimo a medio y multa de once a quince unidades
tributarias mensuales, si excediere de cuarenta unidades tributarias mensuales.
En todos los casos, con la pena de inhabilitación absoluta temporal en su grado mínimo a
inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos.
La pena en este caso se determina en atención a la cuantía, mientras que el sujeto activo es
un empleado público.
En este sentido, se está aludiendo a un particular que sustrae caudales o efectos en dinero
públicos o de particulares, de modo que se alude a especies apreciables en dinero. En dicho
sentido se alude a un funcionario público que tiene cierto deber de custodia en razón de su
cargo. Si se alude a un particular que sustrae caudales o efectos en dinero – públicos o
privados – podría cometer un hurto o eventualmente una apropiación indebida, en el caso
en que voluntariamente se le haya entregado la cosa, de modo que existe una figura
subsidiaria que puede recoger el supuesto en caso de estar ante un privado o a un sujeto que
no reúne las calidades exigidas. Se trata entonces de un delito especial impropio.
Este es uno de los pocos delitos que establece expresamente un supuesto de comisión por
omisión, en el sentido de entender que el garante es el funcionario público, quien
incumpliría sus deberes de custodia frente a los caudales.
Art 234 CP: El empleado público que, por abandono o negligencia inexcusables 11, diere
ocasión a que se efectúe por otra persona la sustracción de caudales o efectos públicos o de
10
Este delito afecta fundamentalmente la probidad pública.
particulares de que se trata en los tres números del artículo anterior, incurrirá en la pena de
suspensión en cualquiera de sus grados, quedando además obligado a la devolución de la
cantidad o efectos sustraídos.
Esta disposición consagra uno de los pocos casos de tipos culposos que dispone la ley 12, en
razón de lo dispuesto en el artículo 13 del Código Penal. Se debe recordar que la culpa se
asociaba a los delitos contra las personas.

Art 235 CP13: El empleado que, con daño o entorpecimiento del servicio público, aplicare
a usos propios o ajenos los caudales o efectos puestos a su cargo, sufrirá las penas de
inhabilitación especial temporal para el cargo u oficio en su grado medio y multa de diez al
cincuenta por ciento de la cantidad que hubiere sustraído.
No verificado el reintegro, se le aplicarán las penas señaladas en el art. 233.
Si el uso indebido de los fondos fuere sin daño ni entorpecimiento del servicio público, las
penas serán suspensión del empleo en su grado medio y multa del cinco al veinticinco por
ciento de la cantidad sustraída, sin perjuicio del reintegro.
La disposición anterior hace referencia al reintegro del dinero, lo cual – de no tener lugar –
se le aplica la pena de la malversación. No es que sea un tipo penal de malversación, sino
que se debe vincular en cuanto a la penalidad que lleva consigo este delito, que dice
relación con el uso indebido de ciertos caudales públicos.
Art 239 CP: El empleado público que en las operaciones en que interviniere por razón de
su cargo, defraudare o consintiere que se defraude al Estado, a las municipalidades o a los
establecimientos públicos de instrucción o de beneficencia, sea originándoles pérdida o
privándoles de un lucro legítimo, incurrirá en la pena de presidio menor en sus grados
medio a máximo.
En aquellos casos en que el monto de lo defraudado excediere de cuarenta unidades
tributarias mensuales, el juez podrá aumentar en un grado la pena señalada en el inciso
anterior.
Si la defraudación excediere de cuatrocientas unidades tributarias mensuales se aplicará la
pena de presidio mayor en su grado mínimo.
En todo caso, se aplicarán las penas de multa del diez al cincuenta por ciento del perjuicio
causado e inhabilitación absoluta temporal para cargos, empleos u oficios públicos en sus
grados medio a máximo.

11
Se podría alegar que el abandono o la negligencia es excusable.
12
Esto no es lo habitual, menos teniendo en consideración que este tipo de delitos dice relación con
bienes que pueden ser sustraídos, de modo que por regla general se consideran comportamientos
dolosos.
13
Esta figura se conoce como “desfalco”.
El artículo 239 consagra lo que se conoce como fraude al fisco, lo cual tiene una forma
similar a lo que se podría entender como estafa, porque habría una especie de fraude por
engaño.
Si se está – derechamente – ante un sujeto que se apropia de los caudales, se aplica el
artículo 233, pero en este caso se alude a otro comportamiento, sin perjuicio de que en el
fraude al fisco también existe una afectación patrimonial, pero se aprecia – en este caso en
particular – la forma de obrar del sujeto activo.
En este sentido se tiene que aplicar lo mismo ya visto tratándose de la estafa y respecto a
cuáles son las formas de engaño que se utilizan, como la teoría de la puesta en escena o si,
por el contrario, bastan simples afirmaciones que no correspondan a la verdad. Las tesis
más modernas señalan que bastan las simples afirmaciones.
Esta figura sólo admite dolo directo, en virtud de la redacción del tipo penal. Por otro lado,
tomando en consideración que esta figura tiene componentes que dicen relación con la
defraudación, se trata de un delito especial impropio, de modo que quienes no tienen la
calidad de funcionario público se pueden reconducir a la figura de la estafa, o incluso
podría aplicarse en relación al privado, el artículo 470 N°8.

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