Los animales vertebrados son un conjunto sumamente diverso del reino animal,
compuesto por casi 62.000 especies actuales y otras tantas extintas, cuyos individuos
tienen en común la presencia de una espina dorsal o columna vertebral que divide su
cuerpo en dos porciones simétricas bilateralmente.
Los vertebrados poseen además un cráneo que protege el cerebro, integrado a un
esqueleto óseo o cartilaginoso. Sus cuerpos, típicamente, se dividen en tres regiones:
cabeza, tronco y cola. El tronco, además, se divide en tórax y abdomen.
Evolutivamente, los vertebrados provienen de un entorno acuífero dulce, pero a lo
largo de las eras han sabido adaptarse a la mayoría de los entornos del planeta, incluso
lo más retadores, teniendo así presencia en el mar, la tierra y el aire. El representante
más antiguo de este grupo es el pez Haikouichthys, surgido hace alrededor de 530
millones de años, durante el período cámbrico inferior, y hoy extinto.
La clasificación biológica tradicional de los animales vertebrados distingue entre 10
clases distintas, agrupadas del siguiente modo:
Superclase agnatha (sin mandíbulas). Aquí se encuentran las lampreas
(clase Cephalaspidomorphi-Petromyzontiformes) y los mixinos (clase
Myxini), así como numerosas especies de peces sin mandíbula ya extintos.
Superclase gnathostomata (con mandíbulas). Aquí se hallan algunos
peces primitivos ya extintos (clase Placodermi), los tiburones, rayas y peces
cartilaginosos (clase Chondrichthyes), los también extintos acantodios o
tiburones espinosos (clase Acanthodii) y los peces dotados de esqueleto
(clase Osteichthyes).
Superclase tetrapoda (con cuatro extremidades). En este grupo están
los anfibios (clase Amphibia) que alternan el agua y la tierra;
los reptiles (clase Reptilia) de piel escamada y sangre fría; las aves (clase
Aves) emplumadas, voladoras o no; y los mamíferos (clase Mammalia), que
alimentan a sus crías con leche.
VERTEBRADOS
Lamarck es considerado el fundador de la «zoología de invertebrados». Lamarck se refirió a ellos como «animales sin vértebras» (en
francés animaux sans vertèbres), es decir, sin columna vertebral. En la clasificación de Carlos Linneo los animales no vertebrados se
repartían en Insecta (refiriéndose a los artrópodos) y Vermes (que incluía a gusanos, moluscos y celentéreos).
En 1794, Lamarck subdividió a los que luego se denominó «invertebrados» en moluscos, insectos, gusanos, equinodermos y pólipos. En
1809, consideró ya diez clases: moluscos, cirrípedos, anélidos, cangrejos, arañas, insectos, gusanos, equinodermos, pólipos e infusorios.
Entre 1815 y 1822 Lamarck publicó, en siete volúmenes, la «Historia natural de los animales invertebrados» (Histoire naturelle des animaux
sans vertèbres), con descripciones de las especies entonces conocidas y que fue obra de referencia durante mucho tiempo. Aunque
muchos de los nombres anteriores siguen utilizándose, sus definiciones y respectivos límites han cambiado.
Características[editar]
Los invertebrados suelen tener estas características:
Suelen ser animales de pequeño tamaño.
Carecen de esqueleto interno articulado óseo o cartilaginoso (las esponjas y los equinodermos tienen un esqueleto
interno de naturaleza calcárea o silícica, mientras que los artrópodos poseen un exoesqueleto).
Muchos tienen conchas, caparazones o cubiertas de alguna sustancia dura.
Probablemente es el grupo que, con los microorganismos, ha sido el peor inventariado, porque los invertebrados son a menudo pequeños
y viven discretamente, en los mares, los sedimentos, los suelos, etc. Su número, la complejidad de su descripción y la subestimación de
su potencial económico, científico y alimentario contribuyó durante mucho tiempo, desviando la investigación científica, y hubo que esperar
a finales del siglo XVIII para que los científicos europeos repitieran el trabajo allí dónde Aristóteles y Plinio lo habían dejado.3
En nuestros días, la investigación sobre los invertebrados ha permitido descubrir varias centenas de especies de gran potencia científico,
industrial, económico o hasta alimentario, y la medicina moderna debe muchísimo a animales inesperados como el cangrejo de herradura,
las medusas, el plancton.3 Los insectos permanecen como el mejor conocido grupo de invertebrados.
Tratándose del número de especies, la parte más importante de la biodiversidad conocida está constituida por organismos invertebrados.
Sobre 1,7 a 1,8 millón de especies censadas en 2005 (según los criterios retenidos para su clasificación), encontramos cerca de 990 000
animales invertebrados.
Los invertebrados no forman un grupo monofilético: esta noción ha estado abandonada por las clasificaciones recientes (clasificaciones
filogenéticas). Sin embargo, el término «invertebrado» queda para designar un conjunto de seres vivos que comparten la característica de
no poseer columna vertebral.
Uso del término[editar]
En la práctica profesional de la zoología, y en su enseñanza, la distinción entre vertebrados e invertebrados sigue ocupando un lugar,
siendo comunes los departamentos universitarios, revistas científicas o manuales de zoología dedicados a los invertebrados, 4 aunque
esto debe interpretarse como efecto de una tradición, y no como el reconocimiento de validez o utilidad científica al concepto. En el
tratamiento académico de la diversidad de los invertebrados se ha seguido utilizando extensamente la distinción de dos categorías:
los artrópodos y los no artrópodos. Pero el problema que presentan estos últimos es análogo al indicado más arriba para el concepto de
“invertebrados”.
Ejemplos[editar]
Artrópodos: arácnidos, insectos, miriápodos, crustáceos.
Anélidos: lombrices de tierra, sanguijuelas.
Moluscos: almejas, calamares, pulpos, caracoles.
Equinodermos: estrellas de mar y erizos de mar.
Cnidarios: medusas, corales, pólipos.
Poríferos: esponjas.
Platelmintos: gusanos planos.
Nemátodos: gusanos cilíndricos.
Macroinvertebrado[editar]
Artículo principal: Macroinvertebrado
En el lenguaje de la ecología acuática, el término «macroinvertebrado» se utiliza tradicionalmente para referirse a los invertebrados de
agua dulce, incluidos los insectos (sobre todo larvas y ninfas), crustáceos, anélidos, moluscos (caracoles acuáticos y bivalvos) y planarias
(platelmintos) que habitan en cauces de ríos, charcas, lagos, etc. Históricamente, su abundancia y diversidad se han utilizado como
indicadores (bioindicadores) de la salud del ecosistema y de la biodiversidad local. Son un componente imprescindible en la cadena
alimenticia y la trasformación de la materia orgánica.
INVERTEBRADOS