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Unidad I

Este documento presenta un resumen del concepto y contenido del derecho procesal. Define al derecho procesal como la rama jurídica que se refiere a la actividad estatal en la creación y aplicación de normas generales o individuales. Explica que el derecho procesal incluye el estudio de la jurisdicción de los órganos judiciales, los procedimientos legales y los actos procesales. Además, clasifica al derecho procesal como una rama autónoma del derecho público.

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Unidad I

Este documento presenta un resumen del concepto y contenido del derecho procesal. Define al derecho procesal como la rama jurídica que se refiere a la actividad estatal en la creación y aplicación de normas generales o individuales. Explica que el derecho procesal incluye el estudio de la jurisdicción de los órganos judiciales, los procedimientos legales y los actos procesales. Además, clasifica al derecho procesal como una rama autónoma del derecho público.

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MATERIA: Derecho Procesal II y Prácticas.

TITULAR: Dr. Julio Quinteros.

APUNTE SEGÚN PROGRAMA DE ESTUDIO O ENSEÑANZA.

UNIDAD TEMÁTICA I

1. EL DERECHO PROCESAL. Concepto. Contenido. Las ramas del


derecho procesal. Formación del proceso civil contemporáneo.
Evolución de la legislación procesal argentina.

Concepto.

Un primer acercamiento al concepto del derecho procesal podría


efectuarse, por antonomasia, a través de la herramienta fundamental del
derecho positivo, esto es, la Teoría Pura del Derecho elaborada por
Kelsen, conforme la cual que toda norma jurídica, desde el punto de vista
formal, reconoce su fundamento de validez en la circunstancia de haber
sido creada por el órgano y de conformidad con el método específico
prescripto por una norma jerárquicamente superior.

Tal conclusión es válida respecto de toda clase de normas, sean ellas


generales, como las leyes, o individuales, como las sentencias judiciales y
los actos administrativos. En ese orden de ideas la Constitución, que se
halla ubicada en el grado superior del ordenamiento jurídico, designa
cuáles son los órganos habilitados para crear normas generales y
determina, asimismo, el procedimiento o procedimientos que esos
órganos deben observar a tal fin: es así como instituye un Poder
Legislativo facultado para emitir ese tipo de normas y prescribe cómo ellas
deben sancionarse (iniciativa, votación, mayorías necesarias, etc.).

Las leyes, a su turno, cumplen frente a las sentencias y actos


administrativos un papel sustancialmente semejante al de la Constitución
con respecto a éstas, con la sola diferencia de que gravitan en mayor
medida sobre el contenido (elemento material) de las normas
individuales. "La relación entre la legislación y la jurisdicción o la
administración —sostiene KELSEN— es así, de manera general, semejante
a la que existe entre la constitución y la legislación. La única diferencia
reside en la manera en que la norma superior determina a la norma
inferior. En un caso el elemento formal prepondera sobre el elemento
material, en el otro los dos elementos se equilibran".

el derecho procesal puede ser definido como aquella rama de la ciencia


proceso en sentido amplio,
jurídica que se refiere al
entendiendo por tal a la actividad desplegada por los
órganos del Estado en la creación y aplicación de
normas jurídicas generales o individuales . Ese derecho
procesal en sentido amplio sería susceptible de dividirse en: derecho
procesal constitucional, derecho procesal legislativo, derecho procesal
administrativo y derecho procesal judicial.

el derecho procesal en sentido estricto alude a aquella rama del derecho


que estudia por un lado el conjunto de actividades que tienen lugar
cuando se somete a la decisión de un órgano judicial o arbitral la
solución de cierta categoría de conflictos jurídicos suscitados entre dos o
más personas (partes), o cuando se requiere la intervención de un
órgano judicial para que constituya, integre o acuerde eficacia a
determinada relación o situación jurídica. También forma parte del
derecho procesal, aunque a título secundario, el estudio de numerosas
actividades vinculadas con la organización y funcionamiento interno de
los órganos judiciales, cuyo objeto consiste en facilitar el desarrollo de
las actividades precedentemente mencionadas. Dentro de este sector se
encuentran comprendidas las diversas funciones de orden administrativo
y reglamentario conferidas a los tribunales de justicia (designación,
remoción, etc., de funcionarios y empleados; expedición de
reglamentos, etc.).
Contenido.

Respecto al contenido, existe acuerdo doctrinario en asignar al derecho


procesal el estudio de las siguientes materias:

1º) Jurisdicción y competencia de los órganos judiciales, y régimen jurídico


a que se hallan sometidos los integrantes de estos últimos (facultades,
deberes, etc., de los jueces y de sus auxiliares).

2º) Régimen jurídico de las partes y peticionarios y de sus representantes


y asistentes.

3º) Requisitos, contenido y efectos de los actos procesales y trámite del


proceso a través de los distintos procedimientos que lo integran.

Las ramas del derecho procesal.

En el derecho positivo argentino sólo cabe reconocer a dos tipos de


procesos judiciales —el civil y el penal— suficiente autonomía como
para justificar la existencia de sendas ramas del derecho procesal.

El derecho procesal civil se ocupa del estudio de todos aquellos procesos


cuyo objeto consiste en una pretensión o petición fundada en el derecho
privado (civil y comercial). En nuestro país, sin embargo, es aún habitual
incluir en el marco de aquella disciplina al proceso laboral, pues no
obstante la índole específica de los conflictos que en él se ventilan, la
mayor parte de los principios del proceso civil mantiene vigencia a su
respecto. La misma reflexión cabe en relación con los procesos judiciales
originados en pretensiones fundadas en normas constitucionales,
administrativas y tributarias.

Es así que la doctrina acepta, corrientemente, la idea de que el derecho


procesal se halla emplazado en un ámbito secundario con relación al
denominado derecho sustancial o material. Se arguye, en apoyo de esa
tesis, que las normas que regulan el proceso carecen de un fin en sí
mismas y constituyen sólo un medio para lograr la realización de los
intereses tutelados por las normas sustanciales. Estas últimas serían, así,
normas primarias, mientras que las normas procesales serían normas-
medio, instrumentales o secundarias. Empero, existen respecto a la
mentada subordinación numerosos cuestionamientos, por ejemplo, Las
normas jurídicas carecen, en rigor, de finalidad, pues no son más que
conceptos a través de los cuales es posible interpretar una
determinada realidad de conducta; aunque se aceptase la idea de que
las normas procesales carecen de un fin en sí mismas, cabría observar
que lo mismo ocurre con las numerosísimas normas mediante las cuales
el llamado derecho sustancial o material establece, por ejemplo,
requisitos formales de los actos jurídicos. O bien, que el esquema
normativo completo de que el juez se vale para dictar sentencia, se
halla irremisiblemente integrado por disposiciones contenidas tanto en
las leyes procesales cuanto en las leyes sustanciales, pues unas y otras
concurren, coordinadas en un pie de igualdad, a acordar el sentido
jurídico de la norma individual en que aquélla consiste. A ello cabe añadir
que, de la conducta observada por las partes durante la sustanciación del
proceso, y, por consiguiente, de las normas procesales que sirven para
interpretarla, depende, en definitiva, la aplicabilidad o inaplicabilidad de
las correspondientes normas materiales.

Es por ello que cabe afirmar, irremediablemente, que el derecho procesal


constituye una rama autónoma de la ciencia jurídica. Y ello no es así por
razones contingentes y variables, según ocurre con otros sectores del
ordenamiento jurídico, sino porque opera dentro de un ámbito de
conductas fundamentalmente distinto del que conceptualizan las normas
de derecho material. Aun sin recurrir a la tesis que explica la naturaleza
jurídica del proceso caracterizándolo como una relación jurídica
independiente con respecto a la relación de derecho material, la finalidad
específica de las actividades que en él se cumplen explica que los vínculos
jurídicos que surgen entre el juez y las partes, así como los requisitos y
efectos de los actos procesales, se encuentren regidos por principios
propios, ajenos a los del derecho material.

El derecho procesal pertenece al derecho público. No obsta a ello la


circunstancia de que los preceptos aplicables a las relaciones jurídicas
que se controvierten en el proceso civil correspondan, como regla, al
derecho privado, por cuanto la inclusión del derecho procesal dentro de
aquel cuadro de las disciplinas jurídicas está dada por la posición
preeminente que en el proceso asume el Estado a través de sus órganos
judiciales. Éstos, en efecto, no se hallan al nivel de las partes o de los
terceros, sino por encima de ellos, a quienes pueden imponer,
unilateralmente, la observancia de determinadas conductas. Consecuencia
de este carácter del derecho procesal es que las partes no se encuentren
habilitadas para regular el desenvolvimiento del proceso de acuerdo
con su voluntad. Es inadmisible, en suma, el proceso convencional; lo
que no es óbice, sin embargo, para que ciertas normas específicas
(normas dispositivas), acuerden a las partes la facultad de regular
aspectos particulares del proceso.

2. LAS NORMAS PROCESALES. Unificación de las normas procesales


en nuestro derecho. Concepto. Clasificación de las normas
procesales. Normas procesales y normas sustanciales. Los Códigos
de Procedimiento. Vigencia y límite temporal y espacial de las
leyes procesales.

Concepto.

Es sabido que las normas procesales no se encuentran ubicadas


exclusivamente en los Códigos de Procedimientos y en las leyes sobre
organización y competencia de los órganos judiciales. También las hay
—y en número considerable— en la Constitución Nacional, en los
Códigos de fondo a que se refiere el art. 75, inc. 12 de dicha
Constitución, y en los ordenamientos jurídicos nacionales y provinciales
de la más diversa índole. De allí que resulte inapropiado determinar la
naturaleza procesal de una norma sobre la base de su contingente
ubicación legal, y que sea necesario, para ello, atender a otros criterios. Es
por ello que la doctrina ha enunciado varios, por ejemplo, dividiendo a las
normas, desde el punto de vista de la finalidad a que sirven, en materiales
e instrumentales, y sostiene que mientras las primeras componen
inmediatamente un conflicto de intereses, imponiendo una obligación y
atribuyendo eventualmente un derecho (subjetivo).CARNELUTTI
Atendiendo al contenido de ellas, pueden denominarse normas
materiales (en sentido estricto) a las que en razón de mentar el modo o
los modos de ser de la conducta pre procesal de las partes, son
invocadas por éstas como fundamento de sus pretensiones, peticiones o
defensas.

Constituyen normas procesales, en cambio, aquellas que conceptualizan:

1º) La clase de órganos habilitados para intervenir en los procesos, su


competencia y los derechos, deberes, etcétera, de las personas físicas
que los integran;

2º) La actuación de dichos órganos, de las partes de los auxiliares de


aquéllos y de éstas y de los terceros durante el desarrollo del proceso,
así como los requisitos y efectos de los actos procesales y el orden en
que éstos deben cumplirse;

3º) Cómo debe comportarse el órgano judicial (o arbitral), en


oportunidad de dictar la sentencia definitiva, para determinar el modo o
los modos de ser de la relación o situación jurídica que motivó el
proceso.

Clasificación de las normas procesales.

Se distingue, por ejemplo, entre normas orgánicas y normas


procesales propiamente dichas, según que, respectivamente, regulen la
organización y competencia de los órganos judiciales o los actos del
proceso y el desarrollo del procedimiento.

También entre normas procesales formales y materiales: mientras las


primeras regulan las condiciones de forma, tiempo y lugar de los actos
procesales, las segundas determinan los requisitos de capacidad y
legitimación, el contenido y los efectos de esos actos.

Mayor importancia práctica reviste la clasificación de las normas


procesales en absolutas (o necesarias) ej , las normas que determinan la
competencia por razón de la materia, del valor y del grado y dispositivas
(u optativas o voluntarias).

Vigencia y límite temporal y espacial de las leyes procesales.


En ausencia de normas reguladoras del régimen intertemporal de las leyes
procesales, corresponde formular las siguientes distinciones:

1º) Una ley procesal nueva no puede válidamente, por lo pronto, aplicarse
a aquellos procesos que, a la fecha de su entrada en vigencia, se
encuentren concluidos por sentencia firme. Lo contrario implicaría una
manifiesta violación de la garantía constitucional de la propiedad (CN, art.
17), la cual es comprensiva de los derechos reconocidos mediante
sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada.

2º) Por el contrario, la nueva ley debe aplicarse a los procesos que se
inicien con posterioridad a su entrada en vigencia, prescindiendo del
tiempo en que se constituyeron las relaciones jurídicas sobre que ellos
versen.

3º) Los procesos en trámite pueden ser alcanzados por la ley nueva
siempre que ello no importe afectar a los actos procesales cumplidos, y
que han quedado firmes bajo la vigencia de la ley anterior.

Respecto a la eficacia de las normas procesales en el espacio, se hallan


sujetas al llamado principio de la territorialidad de la ley. Sólo tienen
vigencia, por lo tanto, dentro del ámbito territorial del Estado que las
dictó, y se aplican tanto a los procesos íntegramente tramitados ante los
órganos judiciales de ese Estado cuanto a las diligencias procesales
particulares cumplidas por aquéllos a requerimiento de órganos judiciales
extranjeros.

En lo que respecta a la operatividad de las leyes extranjeras, el Cód. Civ. y


Com. establece que cuando un derecho extranjero resulta aplicable: a) el
juez establece su contenido, y está obligado a interpretarlo como lo
harían los jueces del Estado al que ese derecho pertenece, sin perjuicio
de que las partes puedan alegar y probar la existencia de la ley invocada.
Si el contenido del derecho extranjero no puede ser establecido se
aplica el derecho argentino; b) si existen varios sistemas jurídicos
covigentes con competencia territorial o personal, o se suceden diferentes
ordenamientos legales, el derecho aplicable se determina por las reglas en
vigor dentro del Estado al que ese derecho pertenece y, en defecto de
tales reglas, por el sistema jurídico en disputa que presente los vínculos
más estrechos con la relación jurídica de que se trate; c) si diversos
derechos son aplicables a diferentes aspectos de una misma situación
jurídica o a diversas relaciones jurídicas comprendidas en un mismo caso,
esos derechos deben ser armonizados, procurando realizar las
adaptaciones necesarias para respetar las finalidades perseguidas por
cada uno de ellos (art. 2595).

En materia de oficios entre jueces de la República, se hallan en principio


regidos por la lex fori los requisitos de tiempo, lugar y forma de los actos
procesales cuyo cumplimiento se delega a través de aquel medio de
comunicación. No así los requisitos atinentes a la admisibilidad intrínseca
y eventual valoración de dichos actos, que están sujetos a la ley procesal
del lugar donde tramita el juicio, salvo que contraríen manifiestamente el
orden público local. Tales conclusiones han sido expresamente recogidas
por el convenio celebrado entre la Nación y la provincia de Santa Fe con
fecha 19 de octubre de 1979 (aprobado por ley 22.172), y al cual se han
adherido las restantes provincias, cuyo art. 2º dice: "La ley del lugar del
tribunal al que se remite el oficio rige su tramitación, salvo que en éste se
determine expresamente la forma de practicar la diligencia, con
transcripción de la disposición legal en que se funda. En caso de colisión
de normas el tribunal al que se dirige el oficio resolverá la legislación a
aplicar y la diligenciará". El art. 4º de dicho convenio establece, asimismo,
que "el tribunal al que se dirige el oficio examinará sus formas y sin juzgar
sobre la procedencia de las medidas solicitadas, se limitará a darle
cumplimiento, dictando las resoluciones necesarias para su total
ejecución. El tribunal que interviene en el diligenciamiento del oficio no
dará curso a aquellas medidas que de un modo manifiesto violen el orden
público local. No podrá discutirse ante el tribunal al que se dirige el oficio
la procedencia de las medidas solicitadas, ni plantearse cuestión de
ninguna naturaleza (v.gr. negligencia en la producción de la prueba). Las
de competencia, sólo podrán deducirse ante el tribunal oficiante".
LAS FUENTES DEL DERECHO PROCESAL CIVIL. Concepto y clases. La
Constitución. Las leyes procesales. Los reglamentos y las acordadas
judiciales. La costumbre. La jurisprudencia. La doctrina.

Concepto y clases.

"Art. 1º. — Fuentes y aplicación. Los casos que este Código rige deben ser
resueltos según las leyes que resulten aplicables, conforme con la
Constitución Nacional y los tratados de derechos humanos en los que la
República sea parte. A tal efecto, se tendrá en cuenta la finalidad de la
norma. Los usos, prácticas y costumbres son vinculantes cuando las leyes
o los interesados se refieren a ellos o en situaciones no regladas
legalmente, siempre que no sean contrarios a derecho".

"Art. 2º. — Interpretación. La ley debe ser interpretada teniendo en


cuenta sus palabras, sus finalidades, las leyes análogas, las disposiciones
que surgen de los tratados sobre derechos humanos, los principios y los
valores jurídicos, de modo coherente con todo el ordenamiento". Si bien
estas previsiones rigen en forma inmediata para el derecho privado, su
alcance impacta de modo indirecto al derecho procesal destinado a
regular los trámites donde se ventilen pretensiones de esta naturaleza.

En escala decreciente de obligatoriedad constituyen fuentes del derecho


procesal:

1º) la ley, la costumbre y la jurisprudencia obligatoria;

2º) la jurisprudencia no obligatoria;

3º) la doctrina.
Los reglamentos y acordadas judiciales.

A fin de facilitar el mejor funcionamiento de la administración de justicia,


y frente a la imposibilidad de prever los múltiples problemas de orden
práctico que la actividad procesal puede suscitar, las leyes suelen conferir
a los tribunales superiores la facultad de dictar normas generales,
destinadas a complementar los textos legales referentes a ciertos
aspectos de la organización judicial y a la regulación de los
procedimientos.

La costumbre.

La costumbre —entendida como toda norma general creada


espontáneamente a través de la repetición de determinadas conductas, y
a cuyo respecto media el convencimiento comunitario de su
obligatoriedad— se exterioriza, en el proceso civil, mediante las siguientes
modalidades:

1º) Por la remisión que a ella hacen las normas legales (costumbre
secundum legem).

2º) En la vigencia de ciertas "prácticas judiciales" desarrolladas en


ausencia de específicas reglamentaciones sobre aspectos secundarios del
trámite procesal (costumbres extra legem).

3º) Por la caída en desuso de numerosas normas contenidas en los


Códigos y leyes procesales, que terminan así por desaparecer de la vida
jurídica (costumbres contra legem).

La jurisprudencia.

Jurisprudencia significa, en su acepción más difundida, la forma


concordante en que los órganos judiciales se pronuncian en oportunidad
de resolver casos similares. El conjunto de fallos así dictados determina la
creación de normas o reglas que, como expresión de valoraciones
vigentes, son utilizadas por los jueces para justificar el carácter
jurídicamente objetivo que deben revestir sus decisiones y constituyen
por consiguiente, fuentes del derecho. La jurisprudencia es una fuente
subordinada a la ley, pues su función consiste en establecer especies que
se incluyen o excluyen del marco genérico de aquélla. De lo cual se sigue,
asimismo, que hallándose asentada la autoridad de la jurisprudencia en la
fuerza de convicción que le acuerda la reiteración de los fallos y la
consecuente aceptación comunitaria de la doctrina que éstos consagran,
ella carece del grado de obligatoriedad que reviste la ley.

La doctrina.

La doctrina de los autores carece de fuerza vinculatoria para el juez. El


sentido general que goza de acatamiento comunitario está directamente
dado en la comunidad (costumbre), o en sus órganos (ley y jurisprudencia)
a los que respalda el apoyo comunitario. De aquí su carácter obligatorio.
En la doctrina, en cambio, no ocurre así.

3. LA JURISDICCIÓN. La función jurisdiccional. Jurisdicción judicial y


voluntaria. Facultades del órgano jurisdiccional y de los sujetos en
la incoación del proceso, en la decisión del proceso y en la
ejecución del mismo.

Es la función pública, realizada por órganos competentes del Estado, con


las formas requeridas por la ley, en virtud de la cual, por acto de juicio, se
determina el derecho de las partes, con el objeto de dirimir sus conflictos
y controversias de relevancia jurídica, mediante decisiones con autoridad
de cosa juzgada, eventualmente factibles de ejecución.

La jurisdicción tiene por finalidad la actividad de dirimir conflictos y decidir


controversias que se presentan frente a los órganos específicos. La función
jurisdiccional es un medio de asegurar la necesaria continuidad del
derecho.
Caracteres.

 Indelegable - es decir, que sólo puede ejercerla la persona


especialmente designada al efecto, y cuyas aptitudes se han debido
tener en cuenta para la designación. El titular de la jurisdicción sólo
puede comisionar a otras personas la realización de diligencias que
no puede hacer personalmente.

 Única - sólo existe jurisdicción del Estado como función, derecho y


deber de este.

 De orden público - por lo que las leyes que la rigen no pueden ser
alteradas ni modificadas por la simple voluntad de las partes.

 Función pública - es inherente al Estado. Constituye un servicio


público en virtud del cual todos los habitantes tienen derecho a
pedir que se ejerza la jurisdicción.

Para poder declarar el derecho, la actividad jurisdiccional cuenta con


una serie de poderes:
 Decisión
Es el poder del juez para declarar el derecho aplicable al caso
particular que es sometido a su decisión.
 Imperium
Es la facultad del juez para ordenar a la fuerza pública la ejecución de
las resoluciones judiciales; o sea, poder para dar la orden de ejecución
de la sentencia.
Entre las facultades de los jueces podemos enumerar:

- Notio - esto es, la facultad para conocer sobre los hechos en una
determinada cuestión litigiosa.
- Vocatio - que es la facultad para compeler a las partes a que
comparezcan al proceso.
- Coertio - que se traduce en la facultad de emplear la fuerza para
el cumplimiento de las medidas ordenadas dentro del proceso, a
fin de hacer posible su desenvolvimiento (se ejerce tanto sobre
las personas como sobre las cosas).
- Judicium - que es la facultad para resolver el litigio con efecto de
cosa juzgada.
- Executio - que es la facultad de ejecutar, mediante el uso de la
fuerza pública, la sentencia no acatada espontáneamente por las
partes, a fin de que las facultades antes mencionadas no se
tornen ilusorias.
- También poseen facultades disciplinarias y ordenatorias.

Clasificación.

A. Jurisdicción Legislativa (Ej. Juicios Políticos con los funcionarios y


magistrados enumerados en los artículos 53, 59 y 60 del C.N.)

B. Jurisdicción Administrativa: Tribunales Militares, de Faltas, Fiscales,


Aduaneros etc. Actúan y se organizan en forma similar a los
tribunales judiciales, pero en realidad su tarea es una actividad
administrativa del Estado. La diferencia esencial con los Tribunales
Judiciales es el carácter de tercero imparcial: el juez – en el proceso
judicial – actúa como tercero imparcial en los conflictos que le toca
resolver. Por el contrario, el Tribunal Administrativo actúa como
Juez y parte. Y es de su propia esencia que las decisiones de éstos
últimos pueden siempre ser revisada en un Proceso por ante
Tribunales Judiciales (Poder Judicial del Estado).
C. Jurisdicción Judicial: Es la que ejerce el Poder Judicial, órgano al cual
se le asigna esencialmente la función de resolver cuestiones de
derecho.

1. Nacional o Federal: (Delegada) Arts. 108 y 116 de la C.N.

2. Provincial o propia: art. 5 y 75 inc. 11 de la C.N.

3. Contenciosa

4. Voluntaria

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