0% encontró este documento útil (0 votos)
132 vistas34 páginas

La Odisea: Traducción de Mario Frías

El documento presenta la introducción a la edición de La Odisea de Homero. Explica que la obra, escrita en el siglo VIII a.C., narra el largo y difícil viaje de regreso del héroe Odiseo a su hogar en Ítaca tras la guerra de Troya. Además, resume que la traducción mantiene la fidelidad al contenido original en verso y ofrece herramientas como un mapa, notas al pie y un comentario del traductor para facilitar la comprensión de la obra.

Cargado por

tgodzila22
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
132 vistas34 páginas

La Odisea: Traducción de Mario Frías

El documento presenta la introducción a la edición de La Odisea de Homero. Explica que la obra, escrita en el siglo VIII a.C., narra el largo y difícil viaje de regreso del héroe Odiseo a su hogar en Ítaca tras la guerra de Troya. Además, resume que la traducción mantiene la fidelidad al contenido original en verso y ofrece herramientas como un mapa, notas al pie y un comentario del traductor para facilitar la comprensión de la obra.

Cargado por

tgodzila22
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 1 4/11/20 10:00 a. m.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 2 4/11/20 10:00 a. m.


[Link]/co

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 3 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 4 4/11/20 10:00 a. m.
Homero
La Odisea
Traducción de Mario Frías Infante

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 5 4/11/20 10:00 a. m.


Título original: ’ODUSSEÍA
700 a.C., Homero
© De la traducción:
2012, Mario Frías Infante
© De esta edición:
2016, Santillana de Ediciones S.A.
Calle 13 No.8078, Calacoto
La Paz — Bolivia
Teléfono: (591-2) 2774242
Distribuidora y Editora Richmond S.A., 2020
Carrera 11A # 98-50, oficina 501
Teléfono: 571 705 7777
Bogotá, Colombia

ISBN: 978-958-5444-86-7

Impreso en Colombia por Editorial Nomos S.A.


Primera edición en Loqueleo Colombia: noviembre de 2020
Primera reimpresión en Loqueleo Colombia: noviembre de 2021

Portada: Jarrón griego. Detalle de ajusticiamiento de las esclavas.


Museo de Nápoles.
Edición: Cristina Wayar Soux
Diseño y diagramación: Nubia Álvarez Poppe
Primera edición en Loqueleo Bolivia: noviembre de 2014

Todos los derechos reservados.


Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada
en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna
forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético,
electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito,
de la editorial.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 6 2/11/21 9:03 a. m.


La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 7 4/11/20 10:00 a. m.
La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 8 4/11/20 10:00 a. m.
Introducción a la presente edición

La literatura occidental nace con el entrecruzamiento de dos es-


crituras fundacionales: los libros del Antiguo Testamento y los
mitos y poemas épicos griegos. Del Antiguo Testamento recoge
una estética historicista y realista, la profundidad psicológica de
las figuras, la estructuración del texto en oraciones breves y la
concreción de expresión. Estos elementos se amalgaman con las
características de las epopeyas griegas, como la idealización, la
construcción de imágenes heroicas, las complejas constelaciones
de personajes divinos y humanos, el desarrollo de descripciones
minuciosamente detalladas y la vehemente expresión de emo-
ciones, valores y códigos culturales, todas ellas presentes en la
Odisea.1
Compuesta en el siglo VIII a.C. en la costa del Asia Menor, la
Odisea consta de 12.110 versos que se organizan en 24 rapsodias.
Esta obra fundacional de la literatura occidental, que narra el di-
fícil y largo retorno a casa del héroe aqueo Odiseo tras la Guerra
de Troya, llega ahora a manos del lector a través de la traducción
directa del griego realizada por el investigador Mario Frías Infan-
te, miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua
y de la Sociedad Boliviana de Estudios Clásicos. Al recorrer sus
páginas, el lector del siglo XXI podrá conocer y reconocerse en
una de las más antiguas narraciones de la literatura universal.
La composición original de la Odisea estaba estructurada en
hexámetros, versos formados por seis unidades métricas o pies
rítmicos que se separaban por cesuras o pausas. La musicalidad
y la estructuración fónica de los hexámetros tenían sobre todo

1
Auerbach, Erich. Mímesis: La representación de la realidad en la literatura occidental. Fondo
de Cultura Económica de España. 1983.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 9 4/11/20 10:00 a. m.


10

un valor mnemotécnico, ya que el poema épico era transmitido


por vía oral a través de los aedos, quienes, con acompañamiento
de lira o cítara, cantaban-contaban, de memoria, las hazañas del
héroe. La presente traducción vierte al castellano latinoamerica-
no la obra íntegra y lo hace en una prosa rítmica, sustitutiva de
la métrica en el texto griego, a fin de mantener la fidelidad del
contenido tal como fue concebido y, a la vez, rescatar expresiones
propias del dialecto homérico.
Con el objetivo de facilitar la lectura de la obra y su comprensión,
la presente edición ofrece las siguientes herramientas:
Un mapa de la región en la que suceden los acontecimientos, que
señala la ruta del regreso de Odiseo, con todas sus estaciones; los
reinos visitados por Telémaco y otras guías geográficas mencio-
nadas en la obra.
En el margen derecho de cada página se encuentra la numeración
de los versos traducidos, rapsodia por rapsodia, de modo que el
lector fácilmente podrá encontrar segmentos específicos, ya sea
para citarlos, para compararlos con otras traducciones o para con-
trastarlos con el texto original en griego.
Más de 220 notas a pie de página proveen información com-
plementaria sobre los personajes, explican el significado de de-
terminadas expresiones propias del dialecto homérico y señalan
particularidades lingüísticas o textuales.
Un comentario elaborado por el propio traductor aporta infor-
mación adicional sobre el contexto histórico que enmarca la obra,
compara las investigaciones en torno a la figura de Homero, ana-
liza las características estructurales y lingüísticas de la obra, y
estudia algunos temas subyacentes relativos a la vida humana en
su relación con los dioses.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 10 4/11/20 10:00 a. m.


11

Completan este libro una bibliografía de las obras consultadas y


un índice de nombres, que al indicar las rapsodias y los versos en
los cuales se menciona a cada uno de los personajes y lugares, será
de gran utilidad para realizar lecturas transversales.
Sin más preámbulo, invitamos al lector a embarcarse en la lectu-
ra, como en veloz nave, para surcar por las páginas de la Odisea.

Cristina Wayar Soux

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 11 4/11/20 10:00 a. m.


El mundo de la Odisea
Ruta del retorno de Odiseo a Ítaca

M AMRA R
A DARDI ÁR TI ÁI CT O
ICO

CirceCirce
Lestrigones
Lestrigones 6 6 7 7

8 8 Hades
Hades

MM A RA R Sirenas
Sirenas 9 9

T I TRIRRERNE O
NO

12 12 Calipso
Calipso
Eolo Eolo
5 5
10 10
Cíclopes
Cíclopes 4 4 EscilaEscila y Caribdis
y Caribdis

11 11 del
Isla IslaSol
del Sol
MM A RA
MM
E DE IDT IETRE
Lotófagos
Lotófagos 3 3

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 12 4/11/20 10:00 a. m.


M AMRA R
N ENGERGOR O

2 Cícones
2 Cícones

Héctor-Paris
Héctor-Paris
1 Troya
1 Troya
AlcinoAlcino
13 Feacios
13 Feacios M AMRA R
Aquiles
Aquiles
Ptía Ptía
E GEEGOE O
Odiseo
Odiseo

ÍtacaÍtaca
14 14

s
ribdis Agamenón
Agamenón
Micenas
Micenas

Menelao
Menelao
NéstorNéstor
Esparta
Esparta
MM A RA R Pilos Pilos

MDE IDT IETRERRÁRNÁ ENOE O


Idomeneo
Idomeneo
Cnossos
Cnossos

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 13 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 14 4/11/20 10:00 a. m.
Rapsodia I

Invocación a la Musa. En la asamblea de los


dioses, Atenea intercede por Odiseo para que
estos permitan su regreso a Ítaca. Después la
diosa, transformada en Méntor, se presenta en
el palacio de Odiseo, donde los pretendientes
celebran un festín, y exhorta a Telémaco a
emprender un viaje para averiguar acerca de
su padre.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 15 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 16 4/11/20 10:00 a. m.
Rapsodia I

De aquel ingenioso varón, háblame, Musa1, que tanto tiempo an-


duvo errante, después de haber destruido la sagrada fortaleza de
Troya2. Visitó ciudades de los hombres más diversos y conoció sus
maneras de pensar. Sobre los mares padeció en el alma contratiempos
numerosos, luchando por su vida y por el retorno de los compañeros 5

a la patria. Sin embargo, aunque mucho lo deseaba, no consiguió la


salvación para ellos. Perecieron los muy tontos a causa de su propia
insensatez al haberse comido las vacas del Sol, que es hijo de Hipe-
rión3, quien les arrebató el día del retorno. Oh diosa, hija de Zeus4,
cuéntanos esta historia, aunque solo sea desde cierto lugar. 10

Para entonces ya estaban en sus hogares todos los demás guerreros


que escaparon de una horrible muerte, habiéndose salvado de los
riesgos de la guerra y de los mares. Solamente a Odiseo5, que tan
necesitado estaba del retorno a la patria y de hallarse nuevamente
en compañía de su esposa, lo retenía en sus cóncavas cavernas la 15

1
Musa: Las Musas, según Hesíodo, eran hijas de Zeus y de Mnemosine, la Memoria. El
poeta comienza su canto invocando su asistencia para recordar fielmente los hechos que se
dispone a narrar. Al final de la invocación se dirige a ella llamándola diosa. (Sobre Musas
ver nota 220).
2
Troya: Ciudad situada en la costa noroccidental de la península de Anatolia, en la boca del
Helesponto. Era una plaza fortificada y muy poderosa que dominaba sobre gran parte del
Asia Menor.
3
Hiperión: Era hijo de Urano y de Gea. Helios, el Sol, fue uno de sus hijos. En la Odisea, la
palabra Hiperión está empleada como aposición y también como sinónimo de Helios.
4
Zeus: El padre de dioses y hombres. Su nombre está relacionado con la raíz indoeuropea
dyeu- que significa “brillo celeste”. Es la divinidad del cielo y de los fenómenos atmosféricos.
Hijo de Cronos, por lo que se lo llama Cronida y Cronión. Tras destronar a su padre, se
convirtió en dios soberano, por encima de sus hermanos Hades y Poseidón. Dirige el uni-
verso como un todo armonioso y regula las relaciones entre dioses y hombres. Defensor del
derecho y protector de los huéspedes, encarna la justicia.
5
Odiseo: Hijo de Laertes y Antíclea; nieto de Arquicio, por parte de padre, y de Autólico,
por parte de madre. Nació en Ítaca, en el monte Nérito. Fue discípulo de Quirón, el más
ilustre de los centauros y célebre por su sabiduría. Odiseo se caracterizó por la versatilidad
de ingenio. Gozó de la protección de la diosa Atenea. De joven, en una cacería en el monte
Parnaso, fue herido por un jabalí, quedándole una imborrable cicatriz en la rodilla. Cuando
llegó a la edad viril, recibió de su padre Laertes el reino de Ítaca con todas sus riquezas. El
nombre Odiseo significa en griego “el que odia”, “el que guarda rencor”, sentimiento que le
nació a Autólico, su abuelo, al relacionarse con diversas personas durante el viaje a Ítaca para
conocer a su nieto. (Ver rapsodia XIX, versos 405-412).

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 17 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 18

augusta Ninfa Calipso6, esclarecida entre las diosas, que deseaba


con vehemencia que fuera su esposo. Pero, transcurridos los años,
llegó el momento en que los dioses decretaron que regresara a su
hogar, a Ítaca7, donde no estaría libre de luchas aun después de
encontrarse con los suyos. Todos los dioses se compadecían de
él, excepto Poseidón8, que siempre estuvo irritado con el divino 20

Odiseo hasta que este llegó a su tierra.


En esos días, Poseidón había ido a visitar a los Etíopes9, que ha-
llándose tan distantes vienen a ser los más alejados de los hombres.
Están divididos en dos grupos: unos se encuentran al occidente y los
otros al oriente. Poseidón fue para asistir a una hecatombe10 de toros 25

y corderos. Allí, sentado a la mesa del festín, el dios se deleitaba.


Pero los demás dioses se hallaban congregados en el palacio del
Olímpico Zeus. Empezó a hablarles el padre de los dioses y los
hombres, pues se acordó en su ánimo del gallardo Egisto11 a quien
dio muerte el famosísimo Orestes Agamenónida12. Recordándo- 30

lo, dirigió a los inmortales estas palabras:


Zeus: ¡Ay, cómo los mortales nos culpan a los dioses! Dicen que
los males les provienen de nosotros pero, en realidad, rebasan-

6
Calipso: Diosa o Ninfa, reina de la pequeña y recóndita isla Ogigia, un lugar imaginario
situado en el Mediterráneo occidental, junto a las Columnas de Hércules. El nombre Calipso
significa en griego “cubierto”, “envuelto”.
7
Ítaca. Pequeña isla del mar Jónico, situada frente a la costa occidental de Grecia.
8
Poseidón: Hijo de Cronos y Rea. Hermano de Zeus. En el reparto del mundo hecho por
Zeus le correspondieron los mares, las fuentes y los ríos. Su norma era la violencia ilimitada.
9
Etíopes: Conforman un pueblo situado en los confines de la tierra. Cuenta la leyenda que
Faetón, cuando conducía el carro del Sol, perdió el control y, luego de haber ascendido al
cielo y de haber abrasado parte de él, formando la vía Láctea, descendió y rozó la tierra afri-
cana, a la que convirtió en desierto y a cuyos habitantes dejó con la piel tostada. Etíope en
griego significa “semblante encendido”.
10
Hecatombe: Significa “cien bueyes”. Las hecatombes eran sacrificios de cien bueyes –de cien
bueyes y corderos o simplemente grandes sacrificios- que se ofrecían a los dioses.
11
Egisto: Hijo de Tiestes y de la hija de este (Tiestes desconocía la identidad de ella). Durante
la guerra de Troya, Egisto, aprovechando la ausencia de Agamenón, sedujo a Clitemnestra,
esposa de aquel, convirtiéndose en amantes. Existe la opinión de que el nombre Egisto se
relaciona con la palabra griega aix, cabra. Según la leyenda, Egisto fue criado con la leche de
este animal.
12
Orestes: Hijo de Agamenón y Clitemnestra. Vengó el asesinato de su padre matando a esta
y a su amante Egisto. El término Agamenónida es derivado de Agamenón. El sufijo –da
o –ida indica descendencia, como se observa, por ejemplo, en los patronímicos Cronida,
descendiente de Cronos; Atrida, descendiente de Atreo; Pelida, descendiente de Peleo.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 18 4/11/20 10:00 a. m.


19 Rapsodia I

do el destino, padecen sufrimientos debido exclusivamente a


su propia insensatez. Así ocurrió con Egisto, que, rebasando
el destino, se casó con la legítima esposa del Atrida13, al cual 35

mató cuando retornaba de la guerra. Cometió el crimen con


pleno conocimiento del terrible final que le esperaba, puesto
que nosotros mismos le previnimos, enviándole a Hermes14, el
vigilante Arguicida, que no matara al Atrida ni pretendiera a
la esposa; de hacerlo sería víctima de la venganza de Orestes,
el hijo del Atrida, cuando joven quisiera ya volver a su tierra. 40

Todo esto le avisó Hermes, pero, aunque le dio buenas razo-


nes, no pudo convencer al corazón de Egisto, quien terminó
pagando, de una vez, todas sus maldades.
Le respondió enseguida Atenea15, la diosa de los ojos siempre lu-
minosos.
Atenea: ¡Padre nuestro, Cronida, el más excelso de los pode- 45

rosos! Ciertamente Egisto yace en la tumba debido a una


muerte merecida. De igual manera debe perecer todo el que
cometa semejantes crímenes. Pero a mí se me parte el cora-
zón por el ingenioso Odiseo, infortunado, que, tanto tiempo
alejado de los suyos, padece calamidades en una isla golpea-

13
Atrida Agamenón: Rey de Micenas. Él y Menelao eran hijos de Atreo, por lo que son
denominados Atridas. Fue el supremo comandante de la expedición contra Troya. Abu-
sando de su autoridad, le arrebató a Aquiles la esclava Briseida, parte del botín obtenido
por el Pelida cuando saqueó la ciudad de Lirnesco. El hecho provocó la tremenda ira de
Aquiles, a consecuencia de la cual el ejército griego estuvo a punto de ser derrotado.
14
Hermes: Hijo de Zeus y de Maya. Era dios de la elocuencia, del comercio y de los ladro-
nes; actuaba como mensajero de los dioses. Protector de los viajeros y de los rebaños.
Dios de la fecundidad. El epíteto de “arguicida” responde a que fue el matador de Argo, el
gigante que custodiaba a la becerra Io.
15
Atenea: El mito la presenta como hija de Zeus y de Metis, su primera esposa, que fue
consejera de dioses y hombres, poseedora de gran sabiduría. Zeus se la tragó para
evitar que diera a luz un hijo que lo habría destronado. Atenea brotó del cráneo del
dios, armada y dando un grito de guerra. Se mantuvo virgen por decisión propia y fue
la deidad protectora de la ciudad de Atenas así como de los héroes, principalmente de
Odiseo. Personificó a la sabiduría. Entre sus epítetos, el más frecuente y caracterizador es
glaucopis glaukώpij (ojos glaucos y chispeantes), que traduzco por “los ojos siempre
luminosos” en atención a que sus ojos eran de un brillo resplandeciente, luminoso, como
los de la lechuza, su animal favorito, que ve en la oscuridad. La inteligencia de Atenea
iluminaba el conocimiento y generaba la sabiduría en la noche de la ignorancia.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 19 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 20

da por las olas, allá en el ombligo del mar. La isla está llena 50

de árboles y en ella se encuentra la morada de una diosa, la


hija del funesto Atlante16, el dios que conoce todas las pro-
fundidades de los mares y que sostiene las enormes colum-
nas que separan la tierra del cielo. La hija de este dios retiene 55

a Odiseo, triste y abatido. Continuamente trata de hechi-


zarlo con suaves y halagüeñas palabras a fin de que olvide
Ítaca. Pero el héroe, que está ansioso de divisar el humo que
se eleva desde el suelo de su patria, siente deseos de morir.
Y a ti, Zeus Olímpico, no se te conmueve el corazón. ¿No 60

te era grato Odiseo, cuando allá en la amplia Troya ofrecía


sacrificios junto a las naves de los argivos? ¿Por qué ahora,
Zeus, estás tan enojado con él?
Respondiéndole dijo Zeus, el dios que acumula las nubes:
Zeus: ¡Hija mía! ¿Qué palabras te dejó escapar la valla de los
dientes?17 ¿Cómo podría yo haberme olvidado del divino Odi- 65

seo, que por su inteligencia sobresale entre los hombres y es el


que mejores sacrificios ofreció a los dioses inmortales, los due-
ños del ancho cielo? Es Poseidón, el dios que abraza la tierra,
el que le guarda un permanente y obstinado rencor por causa
del Cíclope18, el divino Polifemo, el más fuerte de todos los 70

cíclopes, a quien Odiseo le cegó el ojo. Fue su madre la Nin-

16
Atlante: También llamado Atlas, es uno de los gigantes que pertenece a una generación an-
terior a la de los poseedores del Olimpo. Encabezó la lucha de los Titanes contra los dioses.
Derrotados los gigantes por Zeus, Atlante fue condenado a soportar eternamente sobre su
hombros la bóveda del cielo.
17
La expresión “¿Qué palabras te dejó escapar la valla de los diente?” se refiere figurativamente
a las palabras que salen de la boca sin haber sido sopesadas por la mente; aquellas que no
debieron decirse.
18
Cíclope: Los cíclopes eran unos seres de enorme estatura y gran fuerza. Tenían en la frente
un solo ojo (kiklops en griego significa “ojo circular”). Uno de ellos, Polifemo (polyphemo en
griego significa “muy famoso”), hijo de Poseidón y de la Ninfa Toosa, habitaba en una isla
de las costas de Italia. Los cíclopes, con un solo ojo, tenían una percepción parcial de la rea-
lidad, por lo que Polifemo resultó vencido por Odiseo, gracias a que este percibía la realidad
de manera holística.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 20 4/11/20 10:00 a. m.


21 Rapsodia I

fa Toosa, hija de Forcis19, guardián del estéril20 mar, después


de que se unió con Poseidón en una profunda cueva. Desde
que lo cegó, Poseidón, el dios que sacude la tierra, si bien no
trata de matar a Odiseo, lo mantiene errante, lejos de su tierra 75

patria. Pero, en fin, nosotros, todos los que estamos aquí, exa-
minemos las posibilidades del retorno para que Odiseo vuelva.
En cuanto a Poseidón, tendrá que deponer su ira, porque no
podrá él solo entrar en contienda contra la voluntad de todos
los inmortales dioses.
Le respondió en seguida Atenea, la diosa de los ojos siempre
luminosos: 80

Atenea: ¡Padre nuestro, Cronida, el más excelso de los poderosos!


Si agrada ahora a los dichosos dioses que retorne a su casa el
prudentísimo Odiseo, invitemos a Hermes, el mensajero Ar-
guicida, a que vaya a la isla Ogigia21 y al instante comunique a
la Ninfa de bellos rizos nuestra firme decisión sobre el retorno 85

del sufrido Odiseo, a fin de que regrese. Y yo, mientras tanto,


me dirigiré a Ítaca para incitar a su hijo e infundirle valor en
el ánimo para que, convocando al ágora 22 a los aqueos23 de
larga cabellera, prohíba el ingreso en su casa a los pretendien- 90

tes24, que todos los días le degüellan numerosas ovejas y bue-


yes de retorcidos cuernos y lento andar. Lo enviaré después a
Esparta 25 y a la arenosa Pilos26 –a ver si logra averiguar algo

19
Forcis: Divinidad marina. Hijo de Gea y Ponto. En griego póntos significa “mar profundo”.
20
El adjetivo griego aplicado a mar es atryguetos, que significa “sin cosechar”, “estéril”; pero
también puede significar “restregado” y “frotado”.
21
Ogigia: Nombre de la isla recóndita e imaginaria en la que habría habitado la Ninfa Calipso.
22
Ágora: El ágora era, en la Odisea, la reunión del pueblo, convocada por el rey o algún jefe,
para dar a conocer las resoluciones tomadas. También el recinto donde esta se celebraba.
23
Aqueos: Es el nombre que Homero da al conjunto de los griegos. Deriva del término Acaya
con el que se designaba el territorio griego en la Época Micénica.
24
Pretendientes: Jóvenes de la nobleza de Ítaca que aspiraban a casarse con Penélope, a la que
consideraban viuda, dada la larga ausencia de Odiseo.
25
Esparta: Ciudad del Peloponeso en la que reinaba el Atrida Menelao, hermano de Aga-
menón. Más tarde cobró gran importancia, llegando a tener, sucesivamente con Atenas, la
hegemonía de los estados griegos.
26
Pilos: Ciudad micénica de gran importancia y poder donde reinó el legendario anciano Néstor.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 21 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 22

o escuchar noticias sobre el retorno del padre amado–, con


la finalidad de que una honrosa fama lo distinga entre los
hombres. 95

Habiéndose expresado de este modo, ató a sus pies bellas sanda-


lias, divinas y áureas, aquellas que la llevaban con la rapidez del
viento tanto por las aguas del mar como por la tierra inmensa.
Tomó una fuerte lanza aguzada en su broncínea punta. Era larga,
pesada y sólida. Con ella solía derribar filas de heroicos varones, 100

la hija de ese poderoso padre, cuando se enojaba con ellos. Des-


cendió presurosa desde las cumbres del Olimpo27 y se detuvo en
el pueblo de Ítaca, en el vestíbulo del palacio de Odiseo, en el
umbral del patio. Transfigurada en un forastero, en Mentes28, el
rey de los tafios, llevaba empuñada la broncínea lanza. 105

Encontró a los arrogantes pretendientes, quienes sentados sobre


los cueros de los bueyes que ellos mismos habían degollado, se
divertían jugando a los dados frente a las puertas del palacio.
Tenían a su disposición heraldos29 y diligentes servidores. Unos
mezclaban en vasijas vino y agua; otros, colocándolas delante, 110

limpiaban las mesas con esponjas de muchos agujeros. Otros, fi-


nalmente, repartían variedad de carnes.
El primero en ver a la diosa fue Telémaco30, semejante a los dio-
ses, pues se hallaba sentado en medio de los pretendientes con
el corazón afligido y con la mente puesta en su valiente padre, 115

pensando en que, si llegara, dispersaría a los pretendientes por


el palacio, de modo que gozaría de respeto y ahí, en el palacio,

27
Olimpo: Es el nombre de una montaña entre Macedonia y Tesalia. Por su gran elevación se
situó en ella imaginariamente la morada de los dioses.
28
Mentes: Hijo de Anquíalo, asiduo visitante de Odiseo antes de la guerra de Troya. Fue rey
de los tafios habitantes de la isla Tafos.
29
En el original griego el término kérix significa “heraldo”, “proclamador”. En la escena de la
vida palaciega el kérix oficia de paje o servidor.
30
Telémaco: Hijo único de Odiseo y Penélope. Telémaco significa “el que lucha de lejos”. En
el original griego, a Telémaco se le aplica el epetíteto theoides que traduzco por “semejante a
los dioses”; literalemente, “con aspecto o figura de dioses”.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 22 4/11/20 10:00 a. m.


23 Rapsodia I

ejercería autoridad. Pensando todo esto, sentado entre los preten-


dientes, vio a Atenea. Se fue derecho al vestíbulo, disgustado en
su corazón porque un forastero hubiera tenido que permanecer
tanto tiempo de pie junto a la puerta. Se le acercó, le tomó la 120

mano derecha, le recibió la broncínea lanza y, dirigiéndose a él,


pronunció estas palabras que tenían alas31:
Telémaco: ¡Bienvenido32, huésped! Entre nosotros serás amisto-
samente acogido. Después de haber comido nos dirás lo que
necesitas.
Habiendo hablado así, empezó a caminar y Palas33 Atenea lo iba 125

siguiendo. Cuando estuvieron en el interior del excelso palacio,


Telémaco arrimó la lanza a una alta columna, dentro de la artís-
tica lancera donde había un gran número de lanzas del sufrido
Odiseo. Condujo a la diosa llevándola hacia un sillón; tendió en
el piso una alfombra bellamente bordada y a los pies le colocó un 130

banquillo. Acercó para sí un labrado asiento, situándose a dis-


tancia de los pretendientes para que el huésped no comiera a dis-
gusto ni incómodo por el barullo en medio de aquellos soberbios
hombres y para poder preguntarle por su padre ausente. Trayendo 135

una sirvienta sendos lavamanos, vertió agua de un bello jarrón


de oro en un aguamanil de plata para que se lavaran y les tendió
una pulida mesa. La respetable despensera, llevando pan, sirvió
la mesa; puso encima variados platos, agasajándolos con lo que 140

tenía disponible. El trinchador les presentó fuentes con toda clase

31
La frase “palabras que tenían alas” se refiere a las palabras lanzadas para que vuelen como si
tuvieran alas y lleguen a los oídos de quien o quienes el hablante quiere.
32
En el original la palabra jaire (fórmula de salutación) del verbo jairo significa “estar alegre”,
“regocijarse”. Como salutación puede equivaler a “¡alégrate!”, “¡salud!”, “¡bienvenido!”.
33
Palas: Epíteto de la diosa Atenea. Según una tradición tardía, Palas habría sido una joven
compañera de juegos de la diosa. Un día jugaban ambas a la lucha empleando una lanza y
Atenea mató accidentalmente a la joven. Para honrarla, Atenea antepuso al suyo el nombre
de Palas y construyó como homenaje el famoso Paladio. El nombre “Palas” posiblemente
derive del verbo griego pallo, que tiene las acepciones “blandir”, “lanzar”, “chocar”. A la
diosa Atenea se le atribuyen otros epítetos, entre ellos: “la diosa guerrera”, “la diosa nacida
de Zeus”, “la hija de Zeus, el dios que lleva la égida”, “la diosa que sacude multitudes”.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 23 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 24

de carnes y colocó a su alcance copas de oro. Con frecuencia se


acercaba un heraldo para servirles vino.
Entraron los arrogantes pretendientes y se sentaron por orden en 145

sillas y sillones. Los heraldos les echaron agua a las manos; las escla-
vas amontonaron el pan en canastillos y los muchachos coronaron
de bebida las copas. Extendieron las manos a los platos que tenían
delante y una vez que sintieron satisfecho el deseo de comer y de be- 150

ber, otras preocupaciones les vinieron a la mente: el canto y la danza,


que son el complemento de un festín. Un heraldo puso en manos
de Femio34 la bellísima cítara, quien, obligado, cantaba ante los pre-
tendientes. Pulsando las cuerdas, empezó a entonar el bello canto. 155

Telémaco, por su parte, le habló a Atenea, la diosa de los ojos siempre


luminosos, acercando la cabeza para que los demás no se enteraran:
Telémaco: Querido huésped, ¿te enojarás conmigo por lo que voy
a decirte? A estos hombres solo dos cosas les preocupan: la
cítara y el canto. Muy fácil les resulta, pues impunemente con- 160

sumen los bienes ajenos, los de un hombre cuyos blancos hue-


sos, tal vez abandonados sobre la tierra, se pudren por efecto
de la lluvia o los revuelven las olas en el mar. Si estos hombres
vieran a Odiseo regresar a Ítaca, preferirían tener piernas muy
veloces a ser los más ricos en oro y en vestidos. Ahora, empero, 165

como él ha muerto, víctima de su cruel destino, ya no tenemos


ninguna esperanza, aunque alguno de los habitantes de la tie-
rra afirma que el héroe volverá. Sin embargo, es lo cierto que
el día de su retorno está frustrado. Pero, en fin, dime una cosa
y explícame con exactitud: ¿quién eres y de qué pueblo proce-
des? ¿Dónde se halla tu ciudad y dónde están tus padres? ¿En 170

qué tipo de nave has llegado? ¿Cómo te han traído a Ítaca los
marineros? ¿Quiénes declaran ser? Pues no voy a pensar que

34
Femio: Aedo o poeta del palacio de Odiseo que canta, acompañado de la cítara, las hazañas
de los héroes.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 24 4/11/20 10:00 a. m.


25 Rapsodia I

aquí llegaste a pie. Refiéreme la verdad en lo siguiente, para


que yo esté bien enterado: ¿vienes por vez primera o eres amigo 175

de mi padre? Pues muchos hombres frecuentaban nuestra casa


porque él era muy dado a cultivar amistades.
Le habló luego Atenea, la diosa de los ojos siempre luminosos:
Atenea: Acerca de todo esto te informaré punto por punto. De-
claro ser Mentes, hijo del prudente Anquíalo35, y reino sobre 180

los tafios, hombres amantes de los remos. Ahora he venido


aquí con mi nave y mis compañeros, surcando el mar color de
vino, en busca de unos hombres que hablan otro idioma. Voy
a Témesa 36 por bronce y llevo reluciente hierro. Mi nave ha
quedado en el campo, lejos de la ciudad, en el puerto Retro, 185

que se halla al pie del boscoso Neyo. Tenemos la satisfacción


de que tu padre y el mío, desde un inicio, fueron huéspedes
alternativamente el uno del otro, cosa que, si vas a pregun-
tarle, te confirmará el héroe Laertes37, de quien se dice que
ya no viene a la ciudad y que, alejado, es atormentado por las 190

penas en el campo, donde se halla con una anciana esclava


que le prepara la comida y le da de beber cuando la faena de
arrastrarse por la tierra en la fértil viña agota sus brazos y sus
piernas. Vine porque me dijeron que tu padre estaba de vuelta
en su patria, pero seguramente los dioses le cerraron el paso. 195

Lo cierto es que el divino Odiseo aún no ha muerto en ningún


sitio de la tierra. Se halla con vida y está detenido por el vasto
mar, en una isla golpeada por las olas. Crueles hombres rudos
lo retienen contra su voluntad. Y ahora yo te haré un vaticinio,
tal como me lo inspiran los inmortales dioses y tal como yo 200

pienso que tendrá cumplimiento, ya que no soy adivino ni


experto en aves agoreras: Odiseo no estará por mucho más

35
Anquíalo: Rey de los tafios y amigo de Odiseo. Padre de Mentes.
36
Témesa: Lugar imaginario.
37
Laertes: Rey de Ítaca hasta que lo sucedió su hijo Odiseo.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 25 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 26

tiempo alejado de su patria amada, aunque lo sujeten férreas


ataduras; tramará alguna forma de volver, puesto que es tan 205

ingenioso. Pero, en fin, dime una cosa e infórmame con toda


exactitud: ¿eres el propio hijo de Odiseo? Tu parecido con él,
en la cabeza y en los hermosos ojos, es muy grande. Frecuen-
temente nos reuníamos antes de que se embarcara a Troya, 210

donde fueron en ventrudas naves los más valientes argivos.


Desde entonces ni he visto a Odiseo ni él a mí.
Telémaco, inspirado, le dijo de frente:
Telémaco: Pues yo te informaré, huésped, con toda exactitud: mi
madre afirma que soy hijo de Odiseo, pues, lógicamente, yo 215

no puedo saberlo por mí mismo; no hay quien conozca direc-


tamente su estirpe. Ojalá fuera yo el feliz hijo de un hombre a
quien la vejez le llegara en medio de sus bienes. Pero ahora, ya
que me lo preguntas, hay alguien que es el más desdichado de
los hombres y aseguran que de él desciendo yo. 220

Le habló luego Atenea, la diosa de los ojos siempre luminosos:


Atenea: No dispusieron para ti los dioses una progenie anónima,
puesto que naciste cual eres de Penélope38. Pero, en fin, dime
una cosa e infórmame con exactitud: ¿qué festín, qué reunión
es esta? ¿Qué necesidad tenías de hacerla? ¿Se trata de una 225

invitación o de una boda? Pues no es esta una comida en co-


mún en la que cada uno ponga su cuota. Me da la impresión
de que comen en el palacio en forma arrogante. Viendo tanta
desvergüenza, se indignaría cualquier varón sensato que aquí
se presentara.
Telémaco, inspirado, le dijo de frente: 230

Telémaco: Huésped, ya que me preguntas y deseas averiguar es-


tas cosas, te digo que esta casa debió ser opulenta y hermosa
mientras aquel varón, Odiseo, vivía en su patria. Pero ahora

38
Penélope: Esposa de Odiseo, hija de Icario y de Peribea. Su nombre significa “la tejedora”.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 26 4/11/20 10:00 a. m.


27 Rapsodia I

quieren los dioses que sea de otro modo, ellos que, tramando
males, han hecho que Odiseo resultara ser el más desconocido 235

de todos los hombres. Yo no sentiría tanta pena si él hubiera


muerto junto a sus compañeros en el país de Troya, o en bra-
zos de sus amigos, una vez que acabó la guerra, pues entonces
todos los aqueos le habrían erigido un túmulo y para mí, su
hijo, hubiera logrado inmensa gloria. Pero ahora ocurre que 240

lo arrebataron las Harpías 39 sin gloria alguna. Desapareció


ignorado y sin fama, y a mí me dejó penas y lágrimas. No me
lamento ni sufro solamente por él, pues los dioses, por añadi-
dura, han dispuesto para mí otras desgracias. Cuantos nobles 245

imperan en las islas, en Duliquio40, Same41 y en la boscosa


Zacinto42, y cuantos ejercen autoridad en la rocosa Ítaca, pre-
tenden casarse con mi madre y agotan el ganado que hay en
casa. Ella ni rechaza las odiosas nupcias, ni se siente capaz de
llevarlas a cabo y, mientras tanto, estos pretendientes consu- 250

men mis bienes alimentándose en mi casa. Pronto tratarán de


acabar conmigo mismo.
Palas Atenea le contestó indignada:
Atenea: ¡Oh dioses! En verdad que hace mucha falta el ausente
Odiseo para que ponga las manos sobre los desvergonzados
pretendientes. Ojalá volviendo ahora se presentara en el portal 255

de esta casa, armado con su casco, su escudo y sus dos lanzas,


tal cual estaba cuando yo lo vi por vez primera en nuestra casa,
bebiendo y divirtiéndose, al regresar de Éfira43, de la casa de Ilo

39
Harpías: Divinidades representadas como aves con cabeza de mujer. Su misión era arrebatar
las almas de los vivos. El término griego harpía significa “tempestad”, “huracán” y deriva del
verbo harpádso, “arrebatar”.
40
Duliquio: Isla de localización controvertida. Se habría hallado próxima a Ítaca, Same y
Zacinto. En ella vivió el mayor número de los pretendientes de Penélope.
41
Same: Isla de mediana extensión que formaba una sola ciudad.
42
Zacinto: Isla del grupo de las jónicas, colonizada por Zákinthos, hijo de Dárdano, proce-
dente de Arcadia, que le dio su nombre.
43
Éfira: Según una antigua leyenda, fue fundada por Sísifo, su primer rey.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 27 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 28

Mermérida44. Odiseo había ido a aquel lugar en su veloz nave, 260

buscando un mortal veneno para untar con él las broncíneas


flechas, pero Ilo, que temía a los eternos dioses, no se lo dio.
Fue en cambio mi padre quien le proporcionó el veneno, pues
mucho lo apreciaba. Si, siendo el mismo, se reuniera Odiseo 265

con los pretendientes, todos ellos estarían destinados a morir


pronto y las bodas se les tornarían muy amargas. Pero está en
manos de los dioses el que a su regreso logre pedirles cuenta o
no, en el palacio. En cuanto a ti, te exhorto a que vayas pen-
sando cómo arrojarlos de este sitio. Pero, en fin, escucha mis 270

palabras y préstales atención: convoca mañana al ágora a los


héroes aqueos y háblales poniendo a los dioses por testigos.
Ordena a los pretendientes que se retiren cada cual a su propia
casa; y tu madre, si tiene intenciones de casarse, que vuelva al 275

gran palacio de su poderoso padre. Allí prepararán la boda y


dispondrán una cuantiosa dote, de la magnitud que corres-
ponde a la hija amada. Y a ti, por si quisieras seguirlo, te daré
un prudente consejo: prepara la mejor nave que encuentres,
con veinte remeros, y anda a averiguar por tu padre, ausente 280

ya por tanto tiempo, a ver si te habla de él algún mortal o si


llega a tus oídos la voz procedente de Zeus, que es la que más
difunde entre los hombres las hazañas gloriosas. Dirígete en
primer lugar a Pilos y hazle averiguaciones al divino Néstor45.
De allí puedes ir a Esparta, donde el rubio Menelao46, quien 285

ha llegado el último de los aqueos de broncíneas armaduras.


Si oyeras que está vivo y que ha de retornar, por muy afligi-

44
Ilo Mermérida: Señor de un palacio al que fue Odiseo en busca de veneno para untar los
dardos.
45
Néstor: Rey de Pilos de avanzada edad. Tiene la sabiduría del anciano y por ello es el conse-
jero por excelencia. Sobre su epíteto “De Gerenia” aún no hay clara noción.
46
Menelao: Rey de Micenas, hermano de Agamenón y llamado también Atrida. En la guerra
intervino en varias acciones, siendo la más destacada el combate singular con Paris. A su
regreso de Troya llevó una vida tranquila.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 28 4/11/20 10:00 a. m.


29 Rapsodia I

do que te sientas, soporta un año más. Pero si oyes decir que


ha muerto y que ya no existe, regresando de inmediato a la 290

amada tierra de la patria, erígele un túmulo y hazle las honras


fúnebres con la solemnidad que merece y entrega a tu madre
a un nuevo esposo. Una vez que hayas hecho y concluido todo
esto, medita en tu mente y en tu corazón la manera de dar
muerte en tu propio palacio a los pretendientes, sea valién- 295

dote de algún ardid o en forma abierta. Es necesario que no


sigas comportándote como un niño, pues ya no tienes edad
para ello. ¿O es que no te has enterado de la enorme fama que
adquirió el divino Orestes en todo el mundo, luego de haber
matado al asesino de su padre, al artero Egisto, quien había
dado muerte a su glorioso progenitor? También tú, estimado 300

amigo, a quien veo gallardo y bien plantado, sé valiente, para


que alguno de tus descendientes también te alabe. Lo que es
yo, me iré ya a mi veloz nave, donde mis compañeros, que
deben estar cansados de esperarme. Tú ocúpate de todo esto y
sigue mis consejos. 305

Telémaco, inspirado, le dijo de frente:


Telémaco: ¡Huésped! Me dices estas cosas con tanto cariño, como
lo haría un padre con su hijo, que yo jamás las olvidaré. Pero,
en fin, espera un momento, aunque estés apurado por el viaje,
para que después de tomar un baño y de relajar tu espíritu, 310

con alegre corazón regreses a tu nave, llevándote un regalo de


valor, muy hermoso, que será un presente de mi parte, como
obsequian los dueños de casa a los visitantes que aprecian.
Le respondió en seguida Atenea, la diosa de los ojos siempre
luminosos:
Atenea: Ya no me retengas ahora, estando yo apurado por el viaje. 315

El obsequio que tu corazón te impulsa a hacerme, dámelo es-


cogiendo algo muy bello cuando pase nuevamente de regreso

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 29 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 30

por aquí, para que pueda llevármelo a mi casa. De mi parte,


en retribución, habrá para ti regalos semejantes.
Habiéndose expresado de este modo, se fue Atenea, la diosa de los
ojos siempre luminosos, volando como un pájaro, hasta perderse 320

de vista, después de infundirle a Telémaco valor y audacia en el


ánimo y de hacerle más nítido que antes el recuerdo de su padre.
Reflexionando Telémaco en su interior, quedó maravillado, pues
sospechó que se trataba de algún dios. Inmediatamente el hombre
con figura divina se dirigió donde estaban los pretendientes.
Para ellos, que escuchaban sentados en silencio, el famosísimo 325

aedo cantaba el triste retorno que Palas Atenea había dispuesto


para los aqueos que partieron de Troya. Desde lo alto recogió en
su ánimo Penélope, la discreta hija de Icario, el inspirado canto del
aedo y bajó por la larga escalera de su casa. No iba sola; la acom- 330

pañaban dos esclavas. Cuando llegó donde los pretendientes, la es-


clarecida entre las mujeres, se detuvo junto a una de las columnas
que soportaban el techo sólidamente construido, sosteniendo ante
sus mejillas un espléndido velo, y con una honesta esclava parada 335

a cada lado. Después de haber llorado, le dijo al divino aedo:


Penélope: Puesto que conoces, Femio, muchas otras hazañas de
hombres y de dioses, que a los mortales dejan hechizados y
que los aedos suelen ensalzar, cántales ahora algunos de estos
temas, sentado ahí al medio, y que ellos, en silencio, beban 340

vino mientras tanto. Cesa, pues, canción tan triste, que me


acongoja el corazón en el pecho, porque se apodera de mí un
dolor inmenso al sentir la ausencia del rostro de aquel hombre
a quien siempre tengo en la memoria y cuya fama es tan enor-
me en la Hélade47 y en el centro de Argos48.

47
Hélade: Con este nombre designaban los griegos lo que podría denominarse “la comunidad
griega”. No existió en la antigüedad una unidad política llamada Hélade; lo que hubo fue la
conciencia de los lazos comunes que los unían: la lengua, la religión y las costumbres.
48
Argos: Ciudad situada en el noreste del Peloponeso en la que reina Diomedes, uno de los
héroes argivos. También era designada con este nombre la región septentrional de esa misma

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 30 4/11/20 10:00 a. m.


31 Rapsodia I

Telémaco, inspirado, le dijo de frente: 345

Telémaco: Madre mía, ¿por qué te molesta que el amable aedo nos
distraiga del modo como su mente le sugiere? No son los aedos
los responsables, sino Zeus, quien da sus dones a los laborio-
sos hombres, a cada uno como a él le agrada. No haya enojo
contra este aedo porque ahora nos cante el funesto hado de los 350

dánaos49, pues los hombres aplauden más la última canción


que llega a sus oídos. Que se mantengan firmes tu corazón y
tu espíritu para escuchar este canto, ya que no fue Odiseo el
único que perdió en Troya la esperanza del día del retorno;
muchos fueron los que allí perecieron. Y, en cuanto a ti, dirí- 355

gete a tus habitaciones y preocúpate de tus labores: el telar y la


rueca; y ordena a las esclavas que a su trabajo se dediquen. Las
resoluciones ocuparán a todos los hombres, principalmente a
mí, a quien corresponde el mando en esta casa.
Ella, asombrada, nuevamente se dirigió a sus habitaciones, guar- 360

dando en su interior las inspiradas palabras de su hijo. Una vez


que, acompañada de sus esclavas, estuvo en el piso superior, se
echó a llorar por Odiseo, el esposo amado, hasta que Atenea,
la diosa de los ojos siempre luminosos, envió a sus párpados un
dulce sueño.
Los pretendientes produjeron un griterío en la sombría sala, pues 365

todos en el lecho de ella deseaban acostarse. Pero Telémaco, ins-


pirado, empezó a hablarles de este modo:
Telémaco: Me dirijo a ustedes, pretendientes de mi madre, do-
minados por insolente orgullo: gocemos ahora celebrando este
festín y que no haya ningún griterío, pues resulta hermoso es- 370

cuchar a un aedo como este, semejante a los dioses por su voz.


Saliendo de mañana reunámonos todos en ágora, a fin de que

península, que estuvo bajo el poder de Menelao. Finalmente se llamó Argos la región donde
Peleo y Aquiles ejercían poder.
49
Dánaos: Es un tercer nombre, además de aqueos y argivos, con el que Homero designa al
conjunto de los griegos que cercaron Troya.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 31 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 32

yo, con toda franqueza les dé la indicación de que abandonen


el palacio. Ocúpense de hacer otros festines, sucesivamente en
casa de cada uno, consumiendo sus propios bienes. Pero si les 375

parece que es mejor y más acertado acabar impunemente con


los bienes de un solo hombre, sigan saqueando, que yo invocaré
a los dioses inmortales, a ver si algún día Zeus nos concede que
los actos que ustedes cometen sean castigados. Puede ser que
ustedes mismos mueran más tarde dentro del palacio sin que
nadie los vengue. 380

Así se expresó y todos, mordiéndose los labios, se admiraron de


que Telémaco les hablara con tanto aplomo.
Y entonces Antino50, el hijo de Eupites, le dijo:
Antino: Telémaco, es muy cierto que son los mismos dioses quienes
te enseñan a ser grandilocuente y a arengar con audacia, pero no 385

quiera Zeus hacerte rey de Ítaca, la rodeada por los mares, como
te corresponde por el linaje de tu padre.
Y entonces, Telémaco inspirado, le dijo de frente:
Telémaco: Antino, ¿te enojarás conmigo por lo que voy a decir?
Es verdad que quisiera serlo, siempre que Zeus me lo conceda. 390

¿O crees que es el peor mal reinar entre los hombres? No es


malo ser rey, puesto que la casa se hace rica rápidamente y la
persona se ve más respetada. Pero en Ítaca, la rodeada por los
mares, hay muchos otros príncipes aqueos, entre jóvenes y vie- 395

jos: ¡que reine cualquiera de ellos, ya que ha muerto el divino


Odiseo! Mas yo seré el amo de mi casa y de los esclavos que el
divino Odiseo ganó para mí como botín de guerra.
Y entonces Eurímaco51, el hijo de Pólibo, le dijo de frente:
Eurímaco: Telémaco, está en manos de los dioses cuál de los 400

aqueos ha de ser el rey de Ítaca, la rodeada por los mares. En

50
Antino: Cabecilla de los pretendientes.
51
Eurímaco: Otro cabecilla de los pretendientes.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 32 4/11/20 10:00 a. m.


33 Rapsodia I

cuanto a ti, conserva tus bienes y manda en tu casa y ojalá,


mientras Ítaca esté habitada, no venga ningún hombre que
quiera llevarse contra tu voluntad lo que tú tienes. Y ahora,
estimado Telémaco, quiero hacerte algunas preguntas sobre el 405

forastero: ¿de dónde vino ese hombre? ¿De qué tierra declara
ser? ¿En qué región se hallan ahora su familia y su país? ¿Es
que te ha traído alguna noticia del retorno de tu padre o ha lle-
gado para cobrar alguna deuda? ¿Cómo se levantó tan rápido
y no esperó a ser conocido por nosotros? Por su apariencia no 410

tiene parecido con un mal hombre.


Y entonces Telémaco, inspirado, le dijo de frente:
Telémaco: Eurímaco, ciertamente ya no existe la posibilidad del
retorno de mi padre. Y no voy a hacer caso de ninguna noti-
cia que pudiera venir de cualquier sitio, ni me preocuparé de
vaticinios hechos por un adivino a quien mi madre llame al 415

palacio. Pero este forastero es un amigo de mi padre y viene de


Tafos. Declara ser Mentes, hijo del prudente Anquíalo, y reina
sobre los tafios, que son hombres amantes de los remos.
Así se expresó Telémaco, aunque en su interior se había dado
cuenta de que se trataba de la inmortal diosa. Los pretendientes 420

volvieron a deleitarse con la danza y el placentero canto y así es-


peraron que llegara la tarde.
Les sobrevino la negra noche cuando aún se divertían y entonces
se fueron a dormir, cada uno a su respectiva casa. Telémaco, pen-
sando en muchas cosas, se acostó en el elevado dormitorio que le 425

fue construido dentro del hermoso patio, en un lugar que domi-


naba todo el contorno. Le llevó teas encendidas la hacendosa e
inocente Euriclea52, hija de Ops Pisenórida, a quien Laertes había
comprado con sus propios bienes en otro tiempo, cuando era una 430

jovencita. Dio por ella el precio de veinte bueyes y en el palacio

52
Euriclea: La fiel nodriza, ya anciana, de Odiseo y de Telémaco.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 33 4/11/20 10:00 a. m.


La Odisea 34

la respetó como a una casta esposa, pues jamás se acostó con ella,
y evitó así la ira de su esposa. Ella fue quien llevó a Telémaco las
teas encendidas; lo quería más que las otras esclavas y era la que 435

lo había criado de niño. Abrió las puertas del dormitorio sólida-


mente construido. Telémaco se sentó en la cama, se quitó la fina
túnica y la dejó en las manos de la prudente anciana. Ella, des-
pués de doblar y componer los pliegues de la túnica y de haberla
colgado de un clavo junto al labrado lecho, salió del dormitorio, 440

cerró la puerta tirando de un anillo de plata y echó el cerrojo por


medio de una correa. Y Telémaco, bien tapado con un cuero de
oveja, pensó durante toda la noche en el viaje que Atenea le había
aconsejado.

La Odisea de Homero 16 de octubre 2104_OK.indd 34 4/11/20 10:00 a. m.

También podría gustarte