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Tarea Final

El documento resume las diferentes reglas y tipos de competencia en el sistema judicial dominicano. Define la competencia como la atribución jurídica otorgada a ciertos tribunales para conocer bienes y derechos. Explica las reglas de competencia territorial, de atribución, funcional e implícita. También describe la jerarquía de los tribunales y presenta un caso judicial como ejemplo de la aplicación de las reglas de competencia.

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Temas abordados

  • derecho procesal,
  • decisiones judiciales,
  • competencia implícita,
  • Código de Procedimiento Civil,
  • notificación de demanda,
  • interés en litigio,
  • sentencias,
  • derecho civil,
  • pruebas judiciales,
  • alquileres
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Tarea Final

El documento resume las diferentes reglas y tipos de competencia en el sistema judicial dominicano. Define la competencia como la atribución jurídica otorgada a ciertos tribunales para conocer bienes y derechos. Explica las reglas de competencia territorial, de atribución, funcional e implícita. También describe la jerarquía de los tribunales y presenta un caso judicial como ejemplo de la aplicación de las reglas de competencia.

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  • competencia implícita,
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  • sentencias,
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Emileirys Diroche

2021-00009
02-10-2023

Que es la competencia?

La competencia es la atribución jurídica otorgada a ciertos y especiales órganos del Estado que
permiten asesorar bienes y derechos a la empresa para tener pretensiones procesales con
preferencia a los demás órganos de su clase. Ese órgano especial es llamado tribunal.

Reglas de las competencia:


Las reglas de competencia de atribución son aquellas que indican cual es la naturaleza de la
jurisdicción. Es decir, si se trata de un asunto cuya competencia corresponde a un tribunal de
derecho común o de excepción.

La competencia de atribución de los tribunales de derecho común :


El tribunal de Primera Instancia es el tribunal de derecho común, lo que quiere decir que es
competente para conocer todos los asuntos con la única excepción de aquellos que de manera
especial se han atribuido a otro tribunal.

Competencia de la corte de apelación :


Las cortes de apelaciónconocen, de las apelaciones a las sentencias, de conformidad con la ley;
en primera instancia de las causas penales seguidas a jueces de primera instancia o sus
equivalentes; procuradores fiscales, titulares de órganos y organismos autónomos y
descentralizados del Estado, gobernadores.

Reglas de la competencia territorial:

Las reglas de competencia de atribución son aquellas que indican cual es la naturaleza de la
jurisdicción. Es decir, si se trata de un asunto cuya competencia corresponde a un tribunal de
derecho común o de excepción. Para esta materia, el legislador ha tomado en cuenta la
importancia del interés que se discute, enviando los asuntos de menor cuantía por ante
tribunales de excepción y los de mayores montos por ante jurisdicciones ordinarias.

Consiste en las normas procesales que, en atención a la demarcación judicial, asignan el


conocimiento en primera instancia de los objetos litigiosos entre los distintos Juzgados de un
mismo grado (es decir, entre los Juzgados de Paz o de Primera Instancia de todo el territorio
nacional).

Prorrogación de la competencia:
Posibilidad de que un juez o tribunal que, en principio, no es competente para conocer de un
determinado asunto, puede llegar a serlo si las partes convienen expresa o tácitamente en
prorrogarle la competencia.

Competencia funcional :

Las competencias funcionales corresponden al desempeño de las responsabilidades específicas


del cargo de docente o directivo docente, definidas en la ley y los reglamentos.

Competencia implícita :
Atribución no conferida expresamente por la Constitución o los estatutos, pero que puede
entenderse derivada o vinculada a otras cuando son necesarias para el ejercicio de las
atribuciones concretamente otorgadas a un determinado poder público

Jerarquía de los tribunales:

S.c.j, corte de apelación y equivalente , juzgado de primera instancia y juzgado de paz .


Existen tres estructuras de esta clase de tribunales, a saber: Juzgados o tribunales de primera
instancia con plenitud de jurisdicción; Juzgados o tribunales de primera instancia divididos en
cámaras penales, y Juzgados o tribunalesde primera instancia divididos en salas penales.
Verificación de la competencia:
El cumplimiento de la competencia de los contratos en relación con el tipo de canal de
distribución para desarrollar en un país o región, selectiva o exclusiva, debe tenerse en cuenta,
como el contrato puede considerarse nula y sin efecto si no se prepara en cumplimiento de las
leyes de competencia aplicables.

El cumplimiento de la competencia no es sólo para las empresas que tienen poder de mercado,
sino todo lo contrario

Esquema en el que se destaque la clasificación de la competencia y las reglas aplicables a


cada una :
Cuadro comparativo competencia territorial y competencia de atribución:
Resolución de casos simulados relacionados con la competencia territorial y la
competencia material :

Sentencia No. 169


GRIMILDA A. DE S., SECRETARIA GENERAL DE LA SUPREMA CORTE DE
JUSTICIA, CERTIFICA. QUE EN LOS ARCHIVOS A SU CARGO EXISTE UN
EXPEDIENTE QUE CONTIENE UNA SENTENCIA DE FECHA 11 DE MARZO DEL
2015, QUE DICE:
SALA CIVIL Y COMERCIAL
Audiencia pública del 11 de marzo de 2015 Rechaza Preside: J.C.C.G..
D., Patria y Libertad
En Nombre de la República, la Sala Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia,
actuando como Corte de Casación, dicta en audiencia pública la sentencia siguiente:
Sobre el recurso de casación interpuesto por el señor D.T., dominicano, mayor de edad, casado,
portador de la cédula de identidad y electoral núm. 047-107948 (sic), domiciliado y residente en
la casa núm. 16, de la calle J.S., de la ciudad de La Vega, contra la sentencia civil núm. 1578, de
fecha 29 de octubre de 2008, dictada por la Cámara Civil y Comercial de la Segunda
Circunscripción del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de La Vega, cuyo
dispositivo figura copiado más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol; Oído en la lectura de sus conclusiones a la Licda.
Y.M., en representación de la parte recurrida C.D.C.;
Oído el dictamen de la magistrada Procuradora General de la República, el cual termina:
“Único: Que procede dejar a la Soberana Apreciación de los Jueces de la Suprema Corte de
Justicia, el recurso de casación interpuesto por (sic), No. 1578 de fecha 29 de octubre del 2008,
dictada por la Cámara Civil y Comercial de la Segunda Circunscripción del Juzgado de Primera
Instancia del Distrito Judicial de La Vega” (sic);
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de
Justicia, el 30 de diciembre de 2008, suscrito por los Licdos. J.M.T.A. y J.L.T.A., abogados de
la parte recurrente D.T., en el cual se invocan los medios de casación que se indicarán más
adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de
Justicia, el 23 de enero de 2009, suscrito por el Licdo. R.A.M.M., abogado de la parte recurrida
C.D.C.;
Vistos, la Constitución de la República, los Tratados Internacionales de Derechos Humanos de
los cuales la República Dominicana es signataria las decisiones dictadas en materia
constitucional; la Ley núm. 25, de fecha 15 de octubre de 1991, modificada por la Ley núm.
156, de fecha 10 de julio de 1997, los artículos 1 y 65 de la Ley núm. 3726, sobre
Procedimiento de Casación, de fecha 29 de diciembre de 1953, modificada por la Ley núm.
491-08, de fecha 19 de diciembre de 2008;
La CORTE, en audiencia pública del 14 de septiembre de 2011, estando presentes los jueces
R.L.P., P.; E.M.E. y J.E.H.M., asistidos de la Secretaria;
Visto el auto dictado el 9 de marzo de 2015, por el magistrado J.C.C.G., P. de la Sala Civil y
Comercial de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se llama a sí mismo en su
indicada calidad y a los magistrados M.O.G.S., V.J.C.E., J.A.C.A. y F.A.J.M., jueces de esta
Sala, para integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de
conformidad con la Ley núm. 926, de fecha 21 de julio de 1935, reformada por el artículo 2 de
la Ley núm. 294, de fecha 20 de mayo de 1940, y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que la sentencia impugnada y los documentos a que ella se refiere, revelan que:
a) con motivo de la demanda en resciliación de contrato de inquilinato, cobro de alquileres
vencidos y desalojo incoada por el señor C.D.C., representado por la señora M.M.M. contra el
señor D.T., el Juzgado de Paz de la Segunda Circunscripción del Municipio de La Vega dictó el
31 de enero de 2008, la sentencia civil núm. 10/2008, cuyo dispositivo copiado textualmente, es
el siguiente: “PRIMERO: Declara buena y válida en cuanto a la forma, la presente demanda en
Resciliación de Contrato de Inquilinato, Cobro de Alquileres Vencidos y Desalojo, incoada por
el señor C.D.C. a través de su apoderada M.M.M., en contra de DULJO TRINIDAD, mediante
Acto Número 560/2007, de fecha cinco (05) del mes de septiembre del año dos mil siete (2007),
instrumentado por el Ministerial ÁNGEL CASTILLO, Alguacil de Estrados de la Segunda
Cámara Civil de La Vega, Departamento Judicial de La Vega; SEGUNDO: Acoge,
parcialmente, las conclusiones de la parte demandante, y en consecuencia: a) Ordena la
Resciliación de Contrato de Inquilinato intervenido entre los señores CÉSAR DARÍO
CÁCERES a través de su apoderada M.M.M., y DULJO TRINIDAD, así como de cualesquiera
otra persona que esté ocupando a cualquier título que fuere la vivienda ubicada en la calle J.G.
esquina J.C. s/n, de esta ciudad de La Vega; b) Condena a DULJO TRINIDAD al pago de la
suma de setenta y dos mil pesos (RD$72,000.00), por concepto de alquileres vencidos y no
pagados, correspondientes a los diez años solicitados por el demandante a partir del 28 de
septiembre del año 1995; c) Rechaza la solicitud del pago de intereses legales por los motivos
precedentemente expuestos en la presente decisión; d) Ordena la ejecución provisional y sin
fianza de la presente sentencia, a partir de su notificación, no obstante cualquier recurso que se
interponga contra la misma, únicamente con relación a las sumas correspondientes a los
alquileres vencidos y no pagados hasta la fecha de la presente sentencia; TERCERO: Condena
a DULJO TRINIDAD, al pago de las costas del procedimiento, ordenando su distracción a
favor y provecho de la LICDA. I.M., quien afirma haberlas avanzado en su
totalidad; CUARTO: C. al alguacil de estrados F.T.T.V., para la notificación de la presente
sentencia” (sic); b) que no conforme con dicha decisión fue interpuesto formal recurso de
apelación por el señor D.T., mediante acto núm. 396-08, de fecha 24 de junio de 2008,
instrumentado por el ministerial J.D.G. Garrido, alguacil ordinario del Juzgado de Trabajo del
Distrito Judicial de La Vega, en ocasión del cual la Cámara Civil y Comercial de la Segunda
Circunscripción del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de La Vega dictó el 29 de
octubre de 2008, la sentencia civil núm. 1578, hoy recurrida en casación cuyo dispositivo
copiado textualmente, es el siguiente: “PRIMERO: Se rechaza la excepción de incompetencia
en razón del territorio planteada por la parte recurrente por los motivos
expuestos; SEGUNDO: Se rechaza la excepción de nulidad planteada por la parte recurrente
por las razones indicadas anteriormente; TERCERO: Se rechaza el fin de inadmisión
planteado por la parte recurrente por los motivos antes expuestos; CUARTO: Se acoge como
bueno y válido en cuanto a la forma, el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia
civil marcada con el No. 10/2008, de fecha Treintiuno (31) del mes de Enero del año dos mil
ocho (2008), dictada en sus atribuciones civiles por el Juzgado de Paz de la Segunda
Circunscripción del Municipio de La Vega por el señor DURJO (sic) TRINIDAD en contra del
señor C.D.C. el cual se encuentra representado por la señor M.M.M.; QUINTO: En cuanto al
fondo y por el efecto devolutivo del recurso de apelación se CONFIRMA en todas sus partes la
referida sentencia, por los motivos expuestos; SEXTO: Se condena a la parte recurrente al
pago de las costas del procedimiento, ordenándose su distracción en provecho de los
R.A.M.M., abogado que afirma haberla avanzado en su totalidad”(sic);
Considerando, que en su memorial la recurrente invoca los siguientes medios de
casación: “Primer Medio: Incorrecta interpretación de los artículos 2, párrafo y 3 del Código
de Procedimiento Civil, falta de motivos y de base legal; Segundo Medio: Falta de motivos,
falta de base legal, desnaturalización de los hechos, violación al derecho de defensa, violación al
régimen procesal de las pruebas al tratarse de la nulidad del acto de demanda como la demanda
misma toda vez que no se presentó el poder especial requerido para que una persona pueda
ejercer acciones en nombre de otra; Tercer Medio: Falta de motivos, falta de base legal,
desnaturalización de los hechos, violación al derecho de defensa, violación al régimen procesal
de las pruebas al tratarse de un recibo de no pago de alquileres que corresponde a un inmueble
distinto al otorgado en alquiler”;
Considerando, que del estudio de la sentencia impugnada y de los documentos a que ella se
refiere resulta que: 1) con motivo de una demanda en resiliación de contrato de inquilinato,
cobro de alquileres vencidos y desalojo incoada por el señor C.D.C., representado por la señora
M.M.M. contra el señor D.T., resolviendo dicha demanda el Juzgado de Paz de la Segunda
Circunscripción de La Vega, mediante la sentencia núm. 10/2008, la cual se acogió
parcialmente la demanda y ordenó la resiliación del contrato entre las partes, ordenó el desalojo
y condenó al pago de RD$72,000.00 pesos a la parte hoy recurrente;
2) que no conforme con dicha decisión el señor D.T. recurrió en apelación la sentencia antes
señalada por ante la Cámara Civil y Comercial de la Segunda Circunscripción del Juzgado de
Primera Instancia del Distrito Judicial de La Vega, esta rechazó el recurso y confirmó la
sentencia de primer grado mediante la decisión civil núm. 1578, del 29 de octubre de 2008, la
cual es objeto del presente recurso de casación; Considerando, que en relación al primer medio
la parte recurrente aduce entre otras cosas que: “la juez del tribunal a-quo desnaturaliza el
alcance de la interpretación de los artículos 2, párrafo y 3 del Código de Procedimiento Civil,
pues el hoy recurrente, Sr. D.T. ha sostenido que reside en la casa no. 16 construida en la calle
J.S. de la ciudad de Concepción de La Vega, cuya ubicación territorial está dentro de los límites
de la competencia del Juzgado de Paz de la Primera Circunscripción del municipio de
Concepción de La Vega, y el inmueble alquilado es un solar yelmo (sic) (vacío) que se
encuentra en la calle J.G. que no es ni el domicilio ni la residencia del actual recurrente, el cual
se encuentra dentro de los límites de la jurisdicción territorial del Juzgado de Paz de la Segunda
Circunscripción del municipio de Concepción de La Vega. El tribunal a-quo, erró al interpretar
los artículos 2, párrafo y 3 del Código de Procedimiento Civil, en la manera siguiente: Desde
este punto de vista la regla general de la competencia territorial, según la cual el tribunal
competente lo es el del domicilio del demandado, tiene su aplicación cuando se trata de la
competencia de lo – juzgado – (sic) de paz, como en el caso de la especie, pues el presente caso
de trata de una demanda puramente personal y por lo tanto de la competencia del juzgado de paz
de la demarcación territorial del demandado y hoy recurrente en la aplicación de dicho texto
legal y no como erróneamente lo interpretó el tribunal a-quo; con respecto al artículo 3 del
precitado Código, en dicho texto legal solo menciona para la competencia territorial del
inmueble litigioso las indemnizaciones reclamadas por el arrendatario o inquilino, pero en el
presente caso las acciones la (sic) interpone el propietario o arrendador al cual no se le aplica
dicho texto de ley, por lo que la regla de la competencia territorial recobra su imperio con lo
cual el juez a-quo debió declarar la incompetencia territorial y no incurrir en el vicio de falsa
interpretación de la ley lo que provocó una falta de base legal”(sic);
Considerando, que el Juzgado de Primera Instancia, actuando como tribunal de alzada, motivó
su decisión en el sentido siguiente: “Que la excepción de incompetencia planteada por la parte
recurrente lo es bajo el argumento de que en la especie se trata de una demanda personal, por lo
que en aplicación a las disposiciones del artículo 59 del Código de Procedimiento Civil, el
conocimiento de la misma indica (sic) es competencia del Juzgado de Paz de la Primera
Circunscripción del Municipio de La Vega por residir el actual recurrente en la calle J.S.N. 16
de la ciudad de La Vega; excepción cuyo rechazo fue solicitado por la parte recurrida en razón
de que el inmueble cuyo desalojo se solicita se encuentra dentro de la demarcación territorial del
Juzgado de Paz que conoció la demanda; que el inmueble cuyo desalojo se solicita se encuentra
ubicado en la calle J.G. esquina calle J.C. de esta ciudad; Que al efecto los artículos 2 párrafo
3 del Código de Procedimiento Civilestablecen: Párrafo del artículo 2: “…Párrafo en materia
puramente personal o mobiliaria, la citación se hará por ante el juzgado de paz del domicilio del
demandado; y en caso de no tenerlo, para el juez de paz de su residencia”, y el artículo 3: “La
citación se hará para ante el juez de paz del lugar en que radique el objeto litigioso, siempre que
se trate: …3ro. De las reparaciones locativas. 4to. De las indemnizaciones que reclamare el
arrendatario o inquilino interrumpido en el goce, siempre que no se le contradiga su derecho; y
de los deterioros que alegare el propietario”. Textos legales de los cuales se desprende que en
materia de inmueble como el caso de la especie, que se persigue el desalojo, el tribunal
competente territorialmente lo es donde radique el objeto litigioso, por lo que al estar ubicado el
mismo en la calle J.G. esquina calle J.C. dicha demarcación territorial se encuentra dentro del
Juzgado de Paz de la Segunda Circunscripción del Municipio de La Vega en aplicación al
artículo 1 de la Ley No. 494 del 1944”(sic);
Considerando, que las reglas de la competencia territorial son de alcance general, y están
contenidas en el artículo 59 del código de Procedimiento Civil, según el cual en materia de
competencia territorial, la regla básica es la contenida en la frase “actor sequitur forum rei”, es
decir, en materia personal, el demandado será emplazado para ante el tribunal de su domicilio;
si no tuviere domicilio por ante el tribunal de su residencia; si hubiere muchos demandados, por
ante el tribunal del domicilio de uno de ellos a opción; que además, tal como quedó establecido
en la sentencia impugnada, en materia de inmuebles el tribunal competente territorialmente es el
del lugar donde radica el objeto litigioso, y en tal sentido, el tribunal de apelación comprobó que
el juzgado de paz correspondiente no era el de la Primera sino el de la Segunda Circunscripción
del Municipio de La Vega, no obstante a esto, es preciso destacar que si hubiera sido otro
juzgado de paz el competente, conforme a las reglas de la competencia territorial y a que las
mismas no son de orden público, para el demandado poder invocar dicha incompetencia debe
hacerlo in limini litis, es decir, antes de toda defensa al fondo y antes de proponer cualquier fin
de inadmisión y de no hacerlo así la instancia continuará por ante el tribunal apoderado,
produciéndose prorrogación tácita de competencia; razón por la cual esta Sala Civil y Comercial
de la Suprema Corte de Justicia entiende procedente desestimar el medio de casación que se
examina;
Considerando, que en su segundo medio de casación la parte recurrente arguye que: “el tribunal
a-quo en su decisión no hizo constar en cuáles formalidades cumplía dicha autorización para el
mismo decir que formó su intima convicción, es decir, en solo un considerando de la página 12
de la sentencia de marras, expresa sobre dicho documento lo siguiente: que la parte demandante
ha solicitado la nulidad de la demanda incoada ante el juzgado de paz, argumentando violación
a los artículos 39 y 41 de la ley 834 del año 1978, ya que la parte demandante dice estar
representada por la Sra. M.M.M. y no aparece en el expediente ningún poder de representación,
pedimento cuyo rechazo fue solicitado por la parte demandante alegando que reposa en el
expediente el poder de representación aludido. Es inverosímil que la corte a-qua en ninguna
parte de su sentencia especifique cuáles son las características de especialidad de dicho poder
para ser validado por un tribunal de alzada, es decir, el poder de representación debe particular
(sic) y no genérico como en el caso de la especie por lo cual dicha decisión debe ser casada. En
la sentencia impugnada se observa, un grado absoluto de violación al derecho a la defensa,
puesto que acogen y plasman en su contenido única y exclusivamente las pruebas del
recurrido”(sic);
Considerando, que con relación al segundo medio invocado, referente a la capacidad de la
señora M.M.M. para representar al hoy recurrido, demandante original, ante el tribunal a-qua,
este manifestó: “Que del estudio del acto de demanda por ante el Juzgado de Paz se establece
que la señora M.M.M. dice actuar en representación del señor C.D.C.; reposando en este
expediente el original del poder bajo firma privada de fecha 4 de julio del 1995, mediante el
cual el señor C.D.C. le otorgó poder a la señora M.M.M. para que en su nombre y
representación alquile o arriende con todas las garantías de derecho el inmueble que se describe
más adelante, pudiendo además recibir dinero y dar bueno y válido descargo, además iniciar
cuantos procedimientos judiciales sean de lugar a los fines de cobrar los meses vencidos, así
como cualquier demanda en desalojo, dicho inmueble responde a la siguiente descripción: “El
Solar No. 1, manzana 114 del Distrito Catastral No. 1 del Municipio de La Vega, ubicado en la
calle J.G. de esta ciudad de La Vega, con todas sus mejoras”. Documento del cual se establece
que la parte demandante por ante el Juzgado de Paz actuó debidamente representada conforme
al poder otorgado al efecto, por lo que el J. a-quo hizo una correcta aplicación del derecho”;
Considerando, que según el artículo 39 de la ley núm. 834 del 15 de julio de 1978: “Constituyen
irregularidades de fondo que afectan la validez del acto: - La falta de capacidad para actuar en
justicia. - La falta de poder de una parte o de una persona que figura en el proceso como
representante, ya sea de una persona moral, ya sea de una persona afectada de una incapacidad
de ejercicio. - La falta de capacidad o de poder de una persona que asegura la representación de
una parte en justicia.”; que esta Sala de la Suprema Corte de Justicia, actuando como Corte de
Casación, ha podido verificar que la corte-aqua constató que el poder de representación
otorgado a la señora M.M.M. para representar al señor C.D.C., cuando expresa que en el
expediente figuraba un “poder bajo firma privada de fecha 4 de julio del 1995, mediante el cual
el señor C.D.C. le otorgó poder a la señora M.M.M. para que en su nombre y representación
alquile o arriende con todas las garantías de derecho el inmueble que se describe más adelante,
pudiendo además recibir dinero y dar bueno y válido descargo, además iniciar cuantos
procedimientos judiciales sea de lugar a los fines de cobrar los meses vencidos, así como
cualquier demanda en desalojo, dicho inmueble responde a la siguiente descripción: “El Solar
No. 1, manzana 114 del Distrito Catastral No. 1 del Municipio de La Vega, ubicado en la calle
J.G. de esta ciudad de La Vega, con todas sus mejoras”, y que el mismo no contenía ningún tipo
de irregularidad o vicio de fondo; razones por las cuales procede desestimar el medio esgrimido
por el recurrente;
Considerando, que en su tercer y último medio el recurrente expone que: “el juez a-quo no
analizó el recibo de fecha 9 de agosto del año 2007 expedido por el Banco Agrícola el cual se
refiere a un inmueble situado en la calle P.B. número 17 de la ciudad de La Vega, y por el
contrario el inmueble alquilado está en la calle J.G. de la misma ciudad de La Vega, por tanto
hay una desnaturalización de las pruebas, violación al derecho de defensa y desnaturalización de
los hechos”;
Considerando, que con relación al tercer medio, del análisis de la sentencia impugnada revela en
su página 17 que el Juzgado de Primera Instancia, actuando como tribunal de alzada, realizó un
análisis de dicho recibo al expresar que: “la certificación expedida por el Banco Agrícola de la
República Dominicana, sucursal La Vega, cumple fielmente con los requisitos y objetivos
fundamentales establecidos en el artículo 10 del Decreto No. 4807 del 16 de mayo de 1959, y
sus modificaciones sobre Control de Alquileres de Casas y D., el cual establece: “Toda
notificación de demanda en desalojo, intentada contra cualquier inquilino, por la causa de falta
de pago de alquileres, deberá ser encabezada por un certificado expedido por la Oficina del
Banco Agrícola de la Jurisdicción según el caso en el que conste que el inquilino deudor no ha
depositado, como valor en consignación, la suma total de los alquileres adeudados…”(sic);
Considerando, que en razón a las comprobaciones realizadas por la alzada, relativas a la
Certificación expedida por el Banco Agrícola de la República Dominicana, con relación al
inmueble de que se trata; esta jurisdicción entiende procedente desestimar el medio examinado,
y con ello, el presente recurso de casación.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por el señor D.T.,
contra la sentencia civil núm. 1578, de fecha 29 de octubre de 2008, dictada por la Cámara Civil
y Comercial de la Segunda Circunscripción del Juzgado de Primera Instancia del Distrito
Judicial de La Vega, cuyo dispositivo figura copiado en parte anterior del presente
fallo; Segundo: Condena a la parte recurrente al pago de las costas, a favor del L.. R.A.M.M.,
abogado de la parte recurrida C.D.C., quien afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Sala Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia,
actuando como Corte de Casación, y la sentencia pronunciada por la misma en la ciudad de
Santo Domingo de G., en su audiencia pública del 11 de marzo de 2015, años 172º de la
Independencia y 152º de la Restauración.
(FIRMADOS).- Julio C.C.G..- V.J.E.C..- F.A.J.M..- G.A., Secretaria General.-
La presente sentencia ha sido dada, firmada y pronunciada por los señores jueces que figuran al
pie, en la audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y
publicada por mí, Secretaria General, que certifico. Jc.-

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Duljo Trinidad's appeal was dismissed. The appeal court confirmed the lower court's civil ruling, upholding all financial obligations including the payment of RD$72,000 for outstanding rent and procedural costs. The appeal-related procedural challenges were also found to be unsubstantiated, affirming the original court's decisions .

The decision on territorial competence was guided by the principle 'actor sequitur forum rei,' meaning personal actions should be pursued in the domicile of the defendant. In property-related cases like eviction, the competent tribunal is determined by the location of the property involved. Additionally, this principle is supported by articles 2 and 3 of the Civil Procedure Code, reinforcing that actions concerning real estate must occur within the jurisdiction where the property is located .

The court ordered Duljo Trinidad to pay RD$72,000 for unpaid rent but rejected the claim for legal interest. The decision included the directive for provisional execution of the judgment concerning the unpaid rent irrespective of any appeals. This demonstrates the court's prioritization of resolving financial liabilities promptly, unless interest claims are inadequately justified .

The Supreme Court determined that M.M.M. was validly representing C.D.C. The authority for representation was demonstrated by a duly signed power of attorney dated July 4, 1995, granting M.M.M. the authority to manage the property and engage in legal activities, such as initiating eviction proceedings. This action adheres to the requirements stipulating legal representation as per article 39 of the law .

The initial civil case resulted in a declaration that the demand for the cancellation of the lease, recovery of unpaid rent, and eviction by C.D.C., represented by M.M.M., against Duljo Trinidad, was valid. The court partially accepted the plaintiff's claims, ordering the rescission of the lease, the payment of unpaid rents totaling RD$72,000, and dismissed the request for legal interest. Furthermore, it ordered the provisional execution of the ruling regarding unpaid rents and condemned Duljo Trinidad to pay the procedural costs .

The higher court justified the refusal by indicating a lack of legal grounds for granting interest payments on delayed rents in their judgment. Although the appellant requested interest on overdue payments, the court's decision reflects discretionary assessment based on the evidence presented and legal norms guiding financial judgments, whereby mere delay does not necessitate interest accrual without specific legal provision or convincing rationale .

The appeals court confirmed the competence of the Juzgado de Paz of the Second Circumscription of La Vega for the case on jurisdictional grounds. It rejected the exception of incompetence raised by the appellant, noting that the property's location within the Second Circumscription necessitated its jurisdiction over the case. The court emphasized that the original ruling correctly applied the territorial competence rules, considering the case involved real estate located in that jurisdiction .

The original request for nullity was rejected because the formalities for representation by M.M.M. were satisfactorily demonstrated through a specific power of attorney documented during the proceedings. The court found the representation valid as the legal documentation contained appropriate authorizations for M.M.M. to act on behalf of C.D.C., thus complying with procedural requisites .

The court interpreted jurisdictional laws with the acknowledgment that territorial competence should follow the location of the subject matter of litigation, in this case, the property being in the Second Circumscription of La Vega. The court emphasized that the laws explicitly dictate jurisdiction in real estate matters to be exercised by the court within the property's locality, affirming the Juzgado de Paz's competence under these territorial rules .

The higher court dismissed the argument of incompetence due to jurisdictional errors by stating that territorial competence rules allow for the prorogation of jurisdiction if not challenged in a timely manner. The appellant failed to raise the incompetence claim 'in limini litis,' or at the earliest stage, as required, leading to a tacit acceptance of the jurisdiction by the appellate court .

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