DERECHOS UNIVERSALES DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO
Desde tiempos inmemorables, la necesidad intrincesa del ser
humano por un ente regente ha emanado desde la profundidad del
ser perse. Dejado del lado la posibilidad del nacimiento de las
leyes en un arco de origen natural, antes del ser humano, como lo
dicta la doctrina iusnatulasta, tal cual lo menciona Thomás
Hobbes, o en un arco donde es el mismo ser, quien crea las leyes
para ser regido por ellas mismas, como lo dicta la doctrina
iuspositivosta, en la que podemos encontrar a Hans Kelsen como
uno de sus principales precursores; la necesidad de un sistema
estructurado que guíe la conducta del ser humano para formar una
sociedad, cual sea, se sobrepone a las necesidades instintivas
del mismo homo sapiens sapiensa.
Este, en un principio es mera mente instintivo, busca sus propios
intereses, sigue sus propios instintos, persigue sus propios
anhelos; pareciera que está guiado por nada más que la pura razón
de su propio ser, el existir. Fuera de un modelo Kantiano del
correcto deber ser, su deber ser, dentro de su lógica es, en si,
su pura existencia. Pero esto no es así. Este hombre primitivo
guiado por sus instintos, impulsos y deseos está regido por
leyes, leyes que van más allá de su propio entendimiento, leyes
de las cuales no puede escapar y que estarán con el desde el
momento que nace, durante toda su vida, y hasta su muerte; las
leyes de la naturaleza. La legislatura máxima de este ser
primitivo es una sola, e impera por sobre todo el mismo:
"preservación de la especie".
Está es, en si misma, la única ley que rige toda la vida. Pero,
toda la vida no puede ser sino regida por una sola ley. De esta
misma, la ley, emana una más, una ley que determina quien puede y
quién no, seguir sus instintos y deseos: "la ley del más fuerte".
Es así, como, sin saberlo, las primeras interacción humanas
tienen lugar regidas por un pequeño grupo de leyes básicas
tacitas que dan lugar a una primera sociedad. Pero está sociedad
tiene que evolucionar. No puede ser más la barbarie que venía
siendo hasta ahora. Hay que avanzar.
Es así como se empiezan a crear las primeras leyes
consuetudinarias, legislatura que no busca si no el bien común y
el orden. Un orden que se ve absorto en la incertidumbre de la
entropia que agobia la existencia de la vida misma en lo que
periciera un eterno vals de desastre.
Aún así, la sociedad debe superponerse al desorden. Y es así,
como el derecho va evolucionando conforme evolucionan las
sociedades.
Desde una normativa que impera la justicia por mano propia, hasta
una que busca el bien común salvaguardado por un ente gobernante,
pasando así por un cúmulo de leyes y sociedades tales, que
abordan temas que al día de hoy podrían parecernos ridículos o
imposibles, como la esclavitud, y no porque esta sea rodicula per
se, si no porque pareciera ridículo que la misma legislación la
abordara.
Pero no lo fue. Desde tiempos inmemorables, la necesidad del
hombre por superponerse a los demás emana del ello,
manifestándose como el abuso del poder, de quienes lo tienen,
sobre los que no lo tienen. Una rodicula lucha del ego por
controlar la naturaleza humana regida por la ley de la
preservación de la especie.
Es aquí donde se intenta "justificar" todas las atrocidades,
legalmente cometidas (en su época) por los hombres para sus
iguales y es aquí donde, de la misma necesidad de frenar estás
atrocidades, nacen los Derechos Universales del Hombre y del
Ciudadano.
Estos derechos, tiene sus antecedentes en La Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Para resumir un poco
su historia, podemos decir que El 26 de agosto de 1789 la
Asamblea Nacional Constituyente francesa aprobó la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano, convirtiéndose en un
legado fundamental de la Revolución Francesa; misma que tiene un
valor universal, y constituyó la base de la Declaración de las
Naciones Unidas en 1948.
Este documento sirvió para difundir en la comunidad política la
primera Constitución de Francia, y representa la primera versión
impresa de ese texto.
Está declaración, sirvio como base para que se crearán diversos
tratados e instituciones tales como la Comisión de los Derechos
Humanos, o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en
México.
Después de la Segunda Guerra Mundial y la creación de las
Naciones Unidas, la comunidad internacional se comprometió a no
permitir nunca más atrocidades como las sucedidas en ese
conflicto. Los líderes del mundo decidieron complementar la Carta
de las Naciones Unidas con una hoja de ruta para garantizar los
derechos de todas las personas en cualquier lugar y en todo
momento.
El documento que más tarde pasaría a ser la Declaración Universal
de Derechos Humanos (DUDH). La Comisión autorizó a sus miembros a
formular lo que denominó "un anteproyecto de Carta Internacional
de Derechos Humanos". Posteriormente, esta labor fue asumida
oficialmente por un Comité de Redacción integrado por miembros de
la Comisión procedentes de ocho Estados.
La Declaración Universal de Derechos Humanos es el “estándar
común a ser alcanzado por todos los pueblos y naciones”.
La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que “la
maternidad y la infancia tienen derechos a cuidados especiales y
asistencia” y describe la familia como “la unidad grupal natural
y fundamental de la sociedad”.
Está declaración. Es la máxima epítome de los derechos humanos
universales, y son estas las normas que garantizan el bien vivir
y la correcta y respetuosa convivencia en sociedad.
¿Cuáles son estos derechos humanos?
Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas sustentadas
en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta
indispensable para el desarrollo integral de la persona. Este
conjunto de prerrogativas se encuentra establecido dentro del
orden jurídico nacional, en nuestra Constitución Política,
tratados internacionales y las leyes. Son derechos inherentes a
todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad,
lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color,
religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los
mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos
derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.
Los derechos humanos son inalienables. No deben suprimirse. Son
iguales y no discriminatorios, la no discriminación es un
principio transversal en el derecho internacional de derechos
humanos.
Estos derechos humanos están regidos por cinco principios básicos
que les da el carácter de serlo:
El principio de la universalidad. Todas las personas son
titulares de todos los derechos humanos. Dicho principio se
encuentra estrechamente relacionado a la igualdad y no
discriminación.
Principio de Interdependencia: Consiste en que cada uno de los
derechos humanos se encuentran ligados unos a otros, de tal
manera que el reconocimiento de uno de ellos , así como su
ejercicio, implica necesariamente que se respeten y protejan
múltiples derechos que se encuentran vinculados.
Principio de Indivisibilidad: Implica que los derechos humanos no
pueden ser fragmentados sea cual fuere su naturaleza. Cada uno de
ellos conforma una totalidad, de tal forma que se deben
reconocer, proteger y garantizar de forma integral por todas las
autoridades.
Principio de interdependencia e indivisibilidad: Todos los
derechos humanos, sean éstos los derechos civiles y políticos,
como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad
de expresión.
Principio de Progresividad: Constituye una obligación del Estado
para asegurar el progreso en el desarrollo constructivo de los
derechos humanos, al mismo tiempo, implica una prohibición para
el Estado respecto a cualquier retroceso de los derechos.
Los Derechos Humanos han sido clasificados atendiendo a diversos
criterios, así podemos encontrar clasificaciones que atienden a
su naturaleza, al origen, contenido y por la materia a la que se
refieren. Con un propósito pedagógico han sido clasificados en
tres generaciones, esto en función al momento histórico en que
surgieron o del reconocimiento que han tenido por parte de los
Estados. Es conveniente indicar que el agrupamiento de los
derechos humanos en generaciones no significa que algunos tengan
mayor o menor importancia sobre otros pues todos ellos encuentran
en la dignidad humana el principio y fin a alcanzar. Así entonces
en la primera generación fueron agrupados los derechos civiles y
políticos, en la segunda generación los derechos económicos,
sociales y culturales y en la tercera generación se agruparon los
que corresponden a grupos de personas o colectividades que
comparten intereses comunes. Actualmente existen derechos humanos
de quinta y hasta de sexta generación, los cuales engloban los
derechos cibernéticos y de navegación web.
Con temos a obviar una especificación de los derechos humanos,
podríamos decir que algunos principales son el derecho a la vida,
a la familia (vida en familia) a la libertad, a la igualdad, a la
no discriminación, entre otros.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
establece, en su primer capítulo, las llamadas garantías
individuales del hombre, que se refieren a los derechos y deberes
que el Gobierno Federal define para hacer posible el disfrute de
la libertad, sin alterar el orden y la paz social.
Entonces: ¿Qué son las garantías individuales?
Las garantías individuales son derechos que todo individuo posee
por el simple hecho de haber nacido, sin importar nacionalidad,
raza, sexo, edad, creencias religiosas o políticas, las cuales se
encuentran manifestadas en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, del artículo 1° al 29 de nuestra carta
manga, dejando de lado la ontológico de la gramática, tema de
discusión irrelevante para este breve ensayo,.
Podríamos decir de forma breve, que las garantías individuales
son los derechos humanos que todos poseemos por el simple de
hecho de haber nacido en nuestro país, garantizados por el
estado, plasmados en nuestra constitución, y hechos valer por la
ley y los órdenes de gobierno.
Si bien, la incorporación de las garantías individuales en
nuestra legislación mexicana tiene antecedentes en los derechos
humanos de Francia, podemos encontrar que, desde los inicios de
México, nación independiente, se encontraban establecidos, pero
sin forma, los derechos humanos. Cómo es el caso de la
Constitución de 1824 que earcaba principalmente el derecho a la
libertad y una vaga propuesta a la abolición de la esclavitud. O
la Constitución de 1836, en dónde vemos que existía un catálogo
más o menos completo, pues teníamos Garantías de Legalidad, de
Audiencia y de Legitimación, orden de aprehensión por escrito y
girada por autoridad judicial, libertad de imprenta, entro otros.
Pero las garantías individuales empezaron a tener forma en la
Constitución de 1847. Aquí se reconocían en el artículo 5 las
garantías de seguridad, igualdad, libertad y propiedad y se
estipulaba que la ley, se encargaría de precisarlas y que se
establecerían los medios de hacerlas efectivas. Fue hasta la
llegada de la Constitución de 1857 dónde se nombraron como tal a
las garantías individuales y se formaron estructuralmente en
nuestra actual Constitución de 1917.
Es así que, desde los antecedentes de los derechos humanos, hasta
las garantías individuales contenidas en nuestra Constitución
mexicana, podemos ver como la evolución de las sociedades
constriñe a la evolución del derecho, coaccionando al cuerpo
legislativo a crear leyes que fuesen adaptándose a las
necesidades de la época en que se vivía. Es menester recalcar que
"las personas, las sociedades y el derecho evolucionan" porque el
estoicismo de estos tres puede conllevar, en ciertos casos, al
colapso.
No podemos decir que los derechos humanos llegaron a su cúspide,
ni que no se puede legislar de forma diferente a la que
actualmente constriñe, pero si podemos aseverar que mientras el
ser humano lo necesite, sus derechos humanos se harán valer.
Fuentes:
Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, Asamblea Nacional
Constituyente francesa, 26, Agosto, 1789.
Becerra Ramírez, Manuel, coord. La Corte Interamericana de Derechos Humanos a
veinticinco años de su funcionamiento. México: Universidad Nacional Autónoma de
México-Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2007.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos [México], 5 Febrero 1917.
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