Fuentes y Aplicación del Derecho en Costa Rica
Fuentes y Aplicación del Derecho en Costa Rica
TÍTULO PRELIMINAR
CAPÍTULO
Fuentes del Derecho
ARTÍCULO 1º- Las fuentes escritas del ordenamiento jurídico privado costarricense son la Constitución,
los tratados internacionales debidamente aprobados, ratificados y publicados, y la ley. La costumbre, los
usos y los principios generales de Derecho son fuentes no escritas del ordenamiento jurídico privado y
servirán para interpretar, delimitar e integrar las fuentes escritas del ordenamiento jurídico.
ARTÍCULO 2º- Carecerán de validez las disposiciones que contradigan a otra de rango superior
ARTÍCULO 3º- El uso y la costumbre sólo regirán en defecto de ley aplicable, siempre que su existencia
haya sido demostrada y no resulten contrarios a la moral o al orden público o a una norma de carácter
prohibitivo.
ARTÍCULO 4º- Los principios generales del Derecho se aplicarán en defecto de norma escrita, uso o
costumbre, sin perjuicio de su carácter informador del ordenamiento jurídico.
ARTÍCULO 5º- Las normas jurídicas contenidas en los tratados y convenios internacionales no serán de
aplicación directa en Costa Rica, en tanto no hayan pasado a formar parte del ordenamiento interno
mediante su aprobación por la Asamblea Legislativa y publicación íntegra en el diario oficial " La
Gaceta".
ARTÍCULO 6º- Los Tribunales tienen el deber inexcusable de resolver, en todo caso, los asunto que
conozcan, para lo que se atenderán al sistema de fuentes establecido.
ARTÍCULO 7º- Las leyes entrarán en vigor diez días después de su completa y correcta publicación en el
diario oficial "La Gaceta", si en ellas no se dispone otra cosa. Sin embargo, si el error o defecto
comprendiere sólo alguna a algunas de las normas de una ley, las demás disposiciones de ésta tendrán
plena validez, independientemente de la posterior publicación que se haga, siempre que se trate de
normas con valor propio que se hubieren aplicado de esa manera.
ARTÍCULO 8º- Las leyes sólo se derogan por otras posteriores y contra su observancia no puede alegarse
desuso ni costumbre o práctica en contrario. La derogatoria tendrá el alcance que expresamente se
disponga y se extenderá también a todo aquello que en la ley nueva, sobre la misma materia, sea
incompatible con la anterior.
Por la simple derogatoria de una ley no recobran vigencia las que ésta hubiere
CAPÍTULO II
Interpretación y aplicación de las normas jurídicas
ARTÍCULO 9º- La jurisprudencia contribuirá a informar el ordenamiento jurídico con la doctrina que, de
modo reiterado, establezcan las salas de casación de la Corte Suprema de Justicia y la Corte Plena al
aplicar la ley, la costumbre y los principios generales del Derecho.
ARTÍCULO 10.- Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el
contexto, los antecedentes históricos y legislativos y la realidad social del tiempo en que han de ser
aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de ellas.
ARTÍCULO 11.- La equidad habrá de ponderarse en la aplicación de las normas, si bien las resoluciones
de los Tribunales sólo podrán descansar de manera exclusiva en ellas cuando la ley expresamente lo
permita.
ARTÍCULO 12.- Procederá la aplicación analógica de las normas cuando éstas no contemplen un
supuesto específico, pero regulen otro semejante en el que se aprecie identidad de razón, salvo cuando
alguna norma prohíba esa aplicación.
ARTÍCULO 13.- Las leyes penales, las excepciones y las de ámbito temporal no se aplicarán a supuestos,
ni en momentos distintos de los comprendidos expresamente en ellas.
ARTÍCULO 14.- Las disposiciones de este Código se aplicarán como supletorias de las materias regidas
por otras leyes.
ARTÍCULO 15.- Siempre que no se establezca otra cosa, en las plazos señalados por días, a contar de uno
determinado, quedará éste excluido del cómputo, el cual deberá empezar en el día siguiente, y si los
plazos estuvieren fijados por meses o años, se computarán de fecha a fecha, según el calendario
gregoriano.
Cuando en el mes de vencimiento no hubiere día equivalente al inicial del cómputo, se entenderá que el
plazo expira el último del mes.
ARTÍCULO 16.- En el cómputo civil de los plazos se incluyen los días inhábiles. Si el último día fuere
inhábil, el plazo se tendrá por prorrogado al día hábil inmediato siguiente.
CAPÍTULO III
Eficacia general de las normas jurídicas
ARTÍCULO 17.- El error de Derecho producirá únicamente aquellos efectos que las leyes determinen.
ARTÍCULO 18.- La exclusión voluntaria de la ley aplicable y la renuncia a los derechos en ella
reconocidos, sólo serán válidas cuando no contraríen el interés o el orden público no perjudiquen a
terceros.
ARTÍCULO 19.- Los actos contrarios a las normas imperativas y a las prohibitivas son nulos de pleno
derecho, salvo que en ellas se establezca un efecto distinto para el caso de contravención.
ARTÍCULO 20.- Los actos realizados al amparo del texto de una norma, que persigan un resultado
prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de la ley y
no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir.
ARTÍCULO 21.- Los derechos deberán ejercitarse conforme con las exigencias de la buena fe.
ARTÍCULO 22.- La ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial de éste. Todo acto u
omisión en un contrato, que por la intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que
se realice, sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para
tercero o para la contraparte, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de las
medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso.
CAPÍTULO IV
Normas del Derecho Internacional Privado
ARTÍCULO 23.- Las leyes de la República concernientes al estado y capacidad de las personas obligan a
los costarricenses para todo acto jurídico o contrato que deba tener su ejecución en Costa Rica,
cualquiera que sea el país donde se ejecute o celebre el contrato, y obligan también a los extranjeros,
respecto de los actos que se ejecuten o de los contratos que se celebren y que hayan de ejecutarse en
Costa Rica.
ARTÍCULO 24.- Las leyes costarricenses rigen los bienes inmuebles situados en la República, aunque
pertenezcan a extranjeros, ya se consideren dichos bienes aisladamente en sí mismos, ya en relación
con los derechos del propietario como parte de una herencia o de otra universalidad.
ARTÍCULO 25.- Los bienes muebles pertenecientes a los costarricenses o extranjeros domiciliados en la
República se regirán como los inmuebles situados en Costa Rica; pero los muebles que pertenezcan a
extranjeros no domiciliados en la República, sólo se regirán por las leyes costarricenses cuando se les
considere aisladamente en sí mismo.
ARTÍCULO 26.- La prescripción y todo lo que concierna al modo de cumplir o extinguir las obligaciones
que resulten de cualquier acto jurídico o contrato que haya de ejecutarse en Costa Rica, se regirá por las
leyes costarricenses, aunque los otorgantes sean extranjeros, y aunque el acto o contrato no se haya
ejecutado o celebrado en la República.
ARTÍCULO 27.- Para la interpretación de un contrato y para fijar los defectos mediatos o inmediatos que
de él resulten, se recurrirá a las leyes del lugar donde se hubiere celebrado el contrato; pero si los
contratantes tuvieren una misma nacionalidad, se recurrirá a las leyes de su país.
En los testamentos se aplicarán las leyes del país donde tuviere su domicilio el testador.
Respecto de matrimonios, atenderá a las leyes del lugar donde hubieren convenido en establecerse los
cónyuges; y, a falta de ese convenio, a las del país donde tenga su domicilio el cónyuge demandado, o,
en el caso de separación a las del domicilio de cualquiera de ellos.
ARTÍCULO 28.- En cuanto a la forma y solemnidades externas de un contrato o de un acto jurídico que
deba tener efecto en Costa Rica, el otorgante u otorgantes pueden sujetarse a las leyes costarricenses o
a las del país donde el acto o contrato se ejecute o celebre. Para los casos en que las leyes de Costa Rica
exigieren instrumento público, no valdrán las escrituras privadas, cualquiera que sea la fuerza de éstas
en el país donde se hubieren otorgado.
ARTÍCULO 29.- El matrimonio contraído por extranjeros fuera de Costa Rica, con arreglo a las leyes del
país en que se celebre, surtirá todos los efectos civiles del matrimonio legítimo, siempre que no esté
comprendido entre los matrimonios que son legalmente imposibles.
ARTÍCULO 30.- El que funde su derecho en leyes extranjeras deberá probar la existencia de éstas
LIBRO I
DE LAS PERSONAS
TÍTULO I
EXISTENCIA Y CAPACIDAD JURIDICA DE LAS PERSONAS
CAPÍTULO I
Existencia de las personas
ARTÍCULO 31.- La existencia de la persona física principia al nacer viva y se reputa nacida para todo lo
que la favorezca desde 300 días antes de su nacimiento. La representación leal del ser en gestación
corresponde a quien la ejercería como si hubiera nacido y en caso de imposibilidad o incapacidad suya, a
un representante legal.
ARTÍCULO 32.- Si dos o más nacen de un mismo parto se consideran iguales en los derechos que
dependen de la edad.
ARTÍCULO 33.- La existencia de las personas jurídicas proviene de la ley o del convenio conforme a la
ley.
El Estado es de pleno derecho persona jurídica.
ARTÍCULO 34.- La entidad jurídica de la persona física termina con la muerte de ésta; y la de las personas
jurídicas cuando dejan de existir conforme a la ley.
ARTÍCULO 35.- Si por haber perecido dos o más personas en un mismo acontecimiento, o por cualquier
otra causa no fuere posible saber el orden en que han muerto, se presumirá que esas personas han
fallecido en un mismo momento
CAPÍTULO II
De la capacidad de las personas
ARTÍCULO 36.- La capacidad jurídica es inherente a las personas durante su existencia, de un modo
absoluto y general. Respecto de las personas físicas, se modifica o se limita, según la ley, por su estado
civil, su capacidad volitiva o cognoscitiva o su capacidad legal; en las personas jurídicas, por la ley que las
regula
ARTÍCULO 37.- Son mayores de edad las personas que han cumplido dieciocho años; y menores las que
no han llegado a esa edad
Artículo 38.-El menor de quince años es una persona absolutamente incapaz para obligarse por actos
o contratos que personalmente realice, salvo los determinados específicamente por la ley.
ARTÍCULO 39.- Los actos o contratos que el mayor de quince años realice por sí mismo, siendo todavía
menor, serán relativamente nulos y podrán anularse a solicitud de su representante o del mismo menor
cuando alcance la mayoridad, salvo:
1º( por el artículo 4° de la ley N° 9406 del 30 de noviembre de 2016, "Fortalecimiento de la protección
legal de las niñas y las adolescentes mujeres ante situaciones de violencia de género asociadas a
relaciones abusivas."); y
2º- Si ejecutare o celebrare el acto o contrato diciéndose mayor y la parte con quien contrató tuviere
motivo racional para admitir como cierta la afirmación.
ARTÍCULO 40.- Las reglas de los dos artículos anteriores no comprenden las obligaciones civiles que
provengan de hechos ilícitos.
ARTÍCULO 41.- Los actos o contratos que se realicen sin capacidad volitiva y cognoscitiva serán
relativamente nulos, salvo que la incapacidad esté declarada judicialmente, en cuyo caso serán
absolutamente nulos
ARTÍCULO 43.- Las personas jurídicas por tiempo ilimitado y las que aunque por tiempo limitado no
tienen por objeto el lucro no podrán adquirir bienes inmuebles a título oneroso; y los que adquieran a
título gratuito serán convertidos en valores muebles dentro de un año contado desde la adquisición. Si
no se hiciera la conversión en ese tiempo, el Estado podrá hacerlos rematar judicialmente, entregando a
la respectiva entidad el producto líquido de la venta.
TÍTULO II
DERECHOS DE LA PERSONALIDAD Y NOMBRE DE LAS PERSONAS
CAPÍTULO I
Derechos de la personalidad
ARTÍCULO 45.- Los actos de disposición del propio cuerpo están prohibidos cuando ocasionen una
disminución permanente de la integridad física excepto los autorizados por la ley. Es válido disponer del
propio cuerpo o parte de él para después de la muerte.
ARTÍCULO 46.- Toda persona puede negarse a ser sometida a un examen o tratamiento médico o
quirúrgico, con excepción de los casos de vacunación obligatoria o de otras medidas relativas a la salud
pública, la seguridad laboral y de los casos previstos en el artículo 98 del Código de Familia.
Sin embargo, si una persona se niega a someterse a un examen médico, que sea necesario para
acreditar en juicio ciertos hechos controvertidos, el Juez puede considerar como probados los hechos
que se trataban de demostrar por la vía del examen.
ARTÍCULO 47.- La fotografía o la imagen de una persona no puede ser publicada, reproducida, expuesta
ni vendida en forma alguna si no es con su consentimiento, a menos que la reproducción esté justificada
por la notoriedad de aquélla, la función pública que desempeñe, las necesidades de justicia o de policía,
o cuando tal reproducción se relacione con hechos, acontecimientos o ceremonias de interés público o
que tengan lugar en público. Las imágenes y fotografías con roles estereotipados que refuercen
actitudes discriminantes hacia sectores sociales no pueden ser publicadas, reproducidas, expuestas ni
vendidas en forma alguna.
CAPÍTULO II
ARTÍCULO 49.- Toda persona tiene el derecho y la obligación de tener un nombre que la identifique, el
cual estará formado por una o a lo sumo dos palabras usadas como nombre de pila, seguida del primer
apellido del padre y del primer apellido de la madre, en ese orden.
ARTÍCULO 50.- Los Registradores Auxiliares del Registro del Estado Civil, al recibir la declaración de un
nacimiento consignarán un nombre simple o compuesto de dos nombres conforme a lo que indique la
persona que haga la declaración. En el caso de que el Registrador Auxiliar consigne tres o más nombres,
el Registro hará la inscripción tomando en cuenta sólo los dos primeros.
ARTÍCULO 51.- Cuando se presente a una persona como hijo de padres desconocidos, el oficial del
Registro le pondrá nombre y apellido haciéndose constar esta circunstancia en el acta. En este caso no
podrá el oficial imponer nombre o apellidos extranjeros ni aquellos que pueden hacer sospechar el
origen del expósito. Tampoco usará nombre o apellidos que puedan causar burla o descrédito al infante,
o exponerlo al desprecio público.
ARTÍCULO 52.- Cuando el hijo haya nacido fuera de matrimonio se le pondrán los apellidos de la madre.
Si ésta tuviere uno sólo, se repetirá para el hijo.
ARTÍCULO 53.- Toda persona tiene derecho a oponerse a que otra use su propio nombre, si no acredita
su derecho legítimo a usarlo. El derecho a controvertir el uso indebido de un nombre por otra persona,
se transmite a los herederos del reclamante.
ARTÍCULO 54.- Todo costarricense inscrito en el Registro del Estado Civil puede cambiar su nombre con
autorización del Tribunal lo cual se hará por los trámites de la jurisdicción voluntaria promovidos al
efecto.
ARTÍCULO 55.- Una vez presentada la solicitud de cambio, el Tribunal ordenará publicar un edicto en el
Diario Oficial concediendo 15 días de término para presentar oposiciones
ARTÍCULO 56.- En toda solicitud de cambio o modificación de nombre será oído el Ministerio Público y
antes de resolver lo precedente el Tribunal recabará un informe de buena conducta anterior y falta de
antecedentes policíacos del solicitante. Igualmente lo hará saber al Ministerio de Seguridad Pública
ARTÍCULO 57.- El cambio o alteración del nombre no extingue ni modifica las obligaciones o
responsabilidades contraídas por una persona bajo su nombre anterior.
ARTÍCULO 58.- El seudónimo usado por una persona en forma que haya adquirido la importancia del
nombre, puede ser tutelado al tenor de los artículos precedentes de este capítulo.
ARTÍCULO 59.- Se establece el derecho a obtener indemnización por daño moral, en los casos de lesión a
los derechos de la personalidad.
TÍTULO III
CAPÍTULO UNICO
Del domicilio
ARTÍCULO 60.- El domicilio real de una persona física es el lugar donde ha establecido la sede principal
de sus negocios e intereses. A falta de éste, el lugar donde se halle.
ARTÍCULO 61.- El domicilio de las personas jurídicas reconocidas por la ley, es el lugar donde está situada
su dirección o administración, salvo lo que se dispusiere por sus estatutos o leyes especiales.
Cuando tenga agentes o sucursales permanentes en lugares distintos de aquel en que se halle la
dirección o administración, se tendrá también como su domicilio el lugar de la sucursal o agencia,
respecto a los actos o contratos que ejecuten o celebre por medio del agente.
ARTÍCULO 62.- El cambio de domicilio para las personas físicas se efectúa por su traslado a otro lugar
con intención de fijar allí la sede de sus negocios o intereses.
La prueba de la intención resulta de declaración hecha, tanto del funcionario competente del lugar que
se abandona, como del lugar donde se traslade el domicilio. A falta de declaración expresa, la prueba de
la intención dependerá de las circunstancias.
ARTÍCULO 63.- Podrán establecerse domicilios especiales por ley o acto jurídico. En este último caso, la
elección es válida si se hace en documento público y, si se hizo en documento privado, desde que este
sea reconocido. No podrá dejarse a un tercero el encargo de elegir un domicilio especial.
Si la renuncia del domicilio no va acompañada de la elección de alguno especial, autoriza a la otra parte
para accionar ya sea en el domicilio que el renunciante tenía al celebrar el contrato o en el suyo.
ARTÍCULO 64.- Los menores y los mayores en curatela tendrán por domicilio el de sus representantes
legales.
ARTÍCULO 65.- Las personas recluidas en un establecimiento carcelario, correccional o de otra índole
tendrán por domicilio el de dicho establecimiento mientras permanezcan en él.
ARTÍCULO 66.- El domicilio de la sucesión de una persona es el último que ésta tuvo; y en el caso de no
poderse saber cuál era, el lugar donde esté la mayor parte de sus bienes.
TÍTULO IV
DE LA AUSENCIA
CAPÍTULO I
Medidas provisionales anteriores a la declaratoria de ausencia
ARTÍCULO 67.- Cuando una persona desaparece del lugar de su domicilio sin dejar apoderado y se ignora
su paradero o consta que se haya fuera de la República, en caso de urgencia y a solicitud de parte
interesada se le nombrará un curador para determinado negocio, o para la administración de todos si
fuera necesario.
Eso mismo se observará cuando, en iguales circunstancias, caduque el poder conferido por el ausente o
sea insuficiente para el caso.
ARTÍCULO 70.- En cualquier tiempo después de la desaparición de una persona sin haberse recibido
noticias suyas, el Patronato Nacional de la Infancia podrá tomar las medidas que juzgue convenientes
para proteger a sus hijos menores; pasados seis meses después de la desaparición del ausente, sin
haberse recibido noticias suyas, se proveerá de tutor a sus hijos menores cuando preceda la tutela.
(Por Ley Nº 7020 de 6 de enero de 1986, artículo 2º, su número fue corrido del 52 al actual).
CAPÍTULO II
Estos plazos se reducirán a la mitad cuando las últimas noticias que se tuvo del ausente fueron de que se
encontraba gravemente enfermo o en peligro de muerte.
Pasados cinco años desde que desapareció el ausente, o desde sus últimas noticias, deberá el
apoderado dar fianza o garantía suficiente de administración; si no la diere, caducarán sus poderes.
ARTÍCULO 72.- Declarada la ausencia, serán puestos en posesión provisional de los bienes del ausente,
los herederos, los legatarios, donatarios y todos los que tengan sobre los bienes de él derechos
subordinados a su muerte.
Deben rendir fianza o garantía suficiente para asegurar los resultados de su administración.
Para fijar la calidad de heredero se atenderá al tiempo de las últimas noticias y en su defecto al día de la
desaparición del ausente.
ARTÍCULO 73.- La declaración de ausencia produce el efecto de disolver las sociedades que se
terminarían con la muerte del ausente.
ARTÍCULO 74.- Los herederos y demás personas puestas en posesión provisional son, respecto del
ausente, administradores; respecto de terceros serán tenidos como herederos y deberán cumplir con las
obligaciones de tales y representar judicial y extrajudicialmente al ausente; respecto de los bienes que
tuvieren en posesión. No podrán transigir ni comprometer en árbitros los negocios que a éste interesen
y que valgan más de mil colones, sin previa autorización judicial, dada en virtud de haberse justificado la
utilidad o conveniencia de la transacción o compromiso.
ARTÍCULO 75.- Los que a consecuencia de la posesión provisional hubieren disfrutado de los bienes del
ausente, no estarán obligados a devolver sino el quinto de los frutos líquidos percibidos; cuando la
restitución de los bienes se hiciere antes de cinco años después de la entrada en posesión; y el décimo
cuando la restitución se hiciere después de este término.
Pasados diez años desde la entrada en posesión sólo estarán obligados a devolver los bienes.
ARTÍCULO 76.- Los inmuebles del ausente no podrán enajenarse ni hipotecarse antes de la posesión
definitiva sino por causa de necesidad o de utilidad manifiesta, declarada por el Juez.
CAPÍTULO III
Presunción de muerte y sus efectos
ARTÍCULO 78.- Si la ausencia ha continuado durante veinte años después de la desaparición o durante
diez años después de la declaratoria de ausencia, o de las últimas noticias, o si han corrido ochenta años
desde el nacimiento del ausente, el Juez, a instancia interesada, declarará la presunción de muerte.
Hecha esta declaración, se dará la posesión definitiva de los bienes, sin necesidad de fianza, a sus
herederos presuntivos al tiempo de la desaparición, o de las últimas noticias y a los demás interesados
de que habla el artículo 54, quedando cancelada la garantía dada para la posesión provisional.
ARTÍCULO 79.- En cualquier época que se pruebe la muerte del ausente se deferirá su herencia entre los
herederos.
El tenedor de los bienes hereditarios, deberá devolverlos con los frutos establecidos en el artículo 57
salvo que hubiere prescrito la herencia por el transcurso del término ordinario, que se contará desde la
declaración de presunción de muerte o desde el fallecimiento del ausente si hubiere ocurrido después
de la declaración.
TÍTULO X
REGISTRO DE ESTADO CIVIL
CAPÍTULO I
ARTÍCULO 253.- Los bienes consisten en cosas que jurídicamente son muebles o inmuebles, corporales
o incorporales.
1º.- Las tierras, los edificios y demás construcciones que se hagan en la tierra.
2º.- Las plantas, mientras estén unidas a la tierra, y los frutos pendientes de las mismas plantas.
1º.- Todo lo que esté adherido a la tierra, o unido a los edificios y construcciones, de una manera fija y
permanente.
2º.- Las servidumbres y demás derechos reales sobre inmuebles.
ARTÍCULO 256.- Todas las cosas o derechos no comprendidos en los artículos anteriores, son muebles.
ARTÍCULO 258.- Cosas corporales son todas, excepto los derechos reales y personales, que son cosas
incorporales.
ARTÍCULO 259.- Derecho real es el que se tiene en una cosa, o contra una cosa sin relación a
determinada persona. Todo derecho real supone el dominio o la limitación de alguno o algunos de los
derechos que éste comprende. El derecho real puede constituirse para garantizar una obligación
puramente personal.
ARTÍCULO 260.- El derecho personal sólo puede reclamarse de persona cierta y que por un hecho suyo
o por disposición de la ley, haya contraído la obligación correlativa.
CAPÍTULO II.
ARTÍCULO 261.- Son cosas públicas las que, por ley, están destinadas de un modo permanente a
cualquier servicio de utilidad general, y aquellas de que todos pueden aprovecharse por estar
entregadas al uso público.
Todas las demás cosas son privadas y objeto de propiedad particular, aunque pertenezcan al Estado o a
los Municipios, quienes para el caso, como personas civiles, no se diferencian de cualquier otra persona.
ARTÍCULO 262.- Las cosas públicas están fuera del comercio; y no podrán entrar en él, mientras
legalmente no se disponga así, separándolas del uso público a que estaban destinadas.
ARTÍCULO 263.- El modo de usar y de aprovecharse de las cosas públicas se rige por los respectivos
reglamentos administrativos; pero las cuestiones que surjan entre particulares, sobre mejor derecho o
preferencia al uso y aprovechamiento de las cosas públicas, serán resueltas por los tribunales.
TÍTULO II
DEL DOMINIO
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 264.- El dominio o propiedad absoluta sobre una cosa, comprende los derechos:
1º.- De posesión.
2º.- De usufructo.
ARTÍCULO 265- Cuando no corresponden al dueño todos los derechos que comprende el dominio pleno,
la propiedad es imperfecta o limitada.
De acuerdo con las disposiciones del régimen de propiedad en condominio, podrán pertenecer a
distintos propietarios, los pisos, locales, las oficinas, los estacionamientos o departamentos en que se
dividan uno o varios edificios, cuando se trate de construcciones verticales en varios pisos o niveles, o
las casas, locales, oficinas y estacionamientos, cuando el desarrollo no sea vertical sino horizontal y, en
los casos de urbanizaciones privadas, tanto los lotes en que se divida el terreno como las construcciones
que sobre ellos se levanten. En estos casos, cada propietario será el dueño exclusivo de su piso, local,
oficina, estacionamiento, casa o lote y será condómino de los bienes afectos al uso común; además, las
diferentes figuras podrán combinarse. Los bienes sometidos a este régimen se conocerán como
condominios.
ARTÍCULO 266.- La propiedad y cada uno de los derechos especiales que comprende, no tienen más
límites que los admitidos por el propietario y los impuestos por disposiciones de la ley.
ARTÍCULO 267.- Para que la propiedad sobre inmuebles surta todos los efectos legales, es necesario que
se halle debidamente inscrita en el Registro General de la Propiedad.
ARTÍCULO 268.- Salvo en los casos exceptuados por la ley, cualquiera limitación de la propiedad sobre
inmuebles, debe también, para perjudicar a tercero, estar inscrita en el Registro de la Propiedad.
ARTÍCULO 269.- Cualquiera limitación de la propiedad sobre inmuebles, a favor de una o más personas
debe ser temporal y no puede establecerse por más de noventa y nueve años. La limitación no temporal
a favor de una persona, hace a ésta condueño de la cosa.
ARTÍCULO 270.- Cuando una cosa pertenezca simultáneamente a dos o más personas, los dueños
ejercen conjuntamente todos los derechos del propietario singular, en proporción a la parte que cada
uno tenga en la propiedad común.
El condueño no puede, sin embargo, disponer de una parte determinada de la cosa, sin que antes le
haya sido adjudicada en la respectiva división.
ARTÍCULO 271.- Todo propietario tiene el derecho de obligar a sus condueños a contribuir para los
gastos de la conservación de la cosa o derecho común, salvo que éstos renuncien la parte que pudiera
corresponderles.
ARTÍCULO 272- Ningún propietario está obligado a permanecer en comunidad con su condueño, y
puede en todo tiempo exigir la división, salvo:
1º- En los casos de sociedades mercantiles o de compañías comunes, en todos los cuales se observará lo
que la ley especial y respectivamente disponga.
2º- Si la cosa o el derecho fuere por su naturaleza absolutamente indivisible.
3º- En los casos de comunidad de bienes originados en la aplicación de la Ley de Propiedad Horizontal,
los cuales se regirán por lo que ella dispone.
3(*)º-Cuando, tratándose de inmuebles su fraccionamiento contraviene las normas del urbanismo.
4) Cuando se trate de derechos creados bajo el Régimen Especial de Vivienda de Interés Social
autorizados mediante ley, en cuyo caso se aplicarán las regulaciones específicas vigentes.
ARTÍCULO 273.- Si la cosa sólo es indivisible en sí misma, y los condueños no convienen en que se
adjudique a alguno de ellos, reintegrando a los otros en dinero, se venderá la cosa y se repartirá el
precio.
ARTÍCULO 274.- Los copropietarios no pueden renunciar el derecho de exigir la división, pero sí pueden
convenir en que la cosa se conserve en común por cierto espacio de tiempo, con tal que no exceda de
cinco años, prorrogables siempre por nuevos convenios.
ARTÍCULO 275.- Las producciones del talento son una propiedad de su autor, y se regirán por leyes
especiales.
ARTÍCULO 276.- La propiedad de las aguas y de las minas y los derechos que con ellas se relacionan;
sólo se regirán por las leyes comunes en cuanto éstas no se opongan a las leyes especiales sobre aguas y
minas.
CAPÍTULO II
Del derecho de posesión
ARTÍCULO 277.- El derecho de posesión consiste en la facultad que corresponde a una persona de tener
bajo su poder y voluntad la cosa objeto del derecho.
ARTÍCULO 278.- El derecho de posesión se adquiere junto con la propiedad y se hace efectivo por la
ocupación o tradición del derecho o cosa de que se trata.
1º.- Por consentimiento del propietario. Los actos facultativos o de simple tolerancia no dan el derecho
de posesión.
2º.- Por el derecho de conservar la posesión por más de un año. El año corre desde que se tome
públicamente la posesión, o si fuere tomada clandestinamente, desde que eso conste al despojado.
3º.- En todos los casos en que la ley, como seguridad del acreedor, lo autoriza para retener la cosa de su
deudor, o manda que todos o algunos de los bienes de éste pasen a poder de un depositario.
ARTÍCULO 280.- El derecho de posesión puede adquirirse y ejercerse en nombre propio o en nombre de
otro.
ARTÍCULO 281.- El hecho de la posesión hace presumir el derecho de poseer, mientras otro no pruebe
corresponderle ese derecho.
ARTÍCULO 282.- Subsiste el hecho de la posesión, mientras dure la tenencia de la cosa o goce del
derecho o la posibilidad de continuar una ú otro.
ARTÍCULO 283.- En la duda, se presume que el tenedor de la cosa posee en nombre propio y que la
posesión continúa en nombre de quien la comenzó.
ARTÍCULO 284.- Para que la posesión por más de un año confiera el derecho de poseer, es necesario que
dicha posesión sea de buena fe.
ARTÍCULO 285.- En todos los casos en que la ley exige posesión de buena fe, se considera poseedor de
buena fe al que en el acto de la toma de posesión creía tener el derecho de poseer. Si había motivo
suficiente para que dudara corresponderle tal derecho, no se le debe considerar como poseedor de
buena fe; pero si la posesión fuere de buena fe en su principio, no pierde ese carácter por el solo hecho
de que el poseedor dude posteriormente de la legitimidad de su derecho. Cesa de ser de buena fe la
posesión en el momento de adquirir la certidumbre de que se posee indebidamente, y cesa también
desde la notificación de la demanda en que otro reclame el derecho de poseer.
CAPÍTULO III
ARTÍCULO 287.- En virtud del derecho de usufructuar las cosas, pertenecen al propietario todos los
frutos naturales, industriales o civiles que ellas produzcan ordinaria o extraordinariament
ARTÍCULO 288.- Son frutos naturales los que espontáneamente produce la tierra, y los productos y las
crías de los animales; frutos industriales son los que se obtienen por el trabajo o cultivo; y el interés del
dinero, el alquiler de las cosas y el precio del arrendamiento de las fincas, edificios o de cualquiera otro
inmueble, son frutos civiles.
ARTÍCULO 289.- Cuando el derecho de usufructuar total o parcialmente alguna cosa, corresponde a una
o a más personas diferentes del propietario, ese derecho se regirá por el título en que se haya
constituido, y en falta o deficiencia del título, por las reglas legales establecidas al efecto.
CAPÍTULO IV
ARTÍCULO 290.- El derecho de transformación comprende la facultad que tiene el propietario de una
cosa para modificarla, alterarla y hasta destruirla en todo o en parte
ARTÍCULO 291.- Puede también el propietario enajenar o trasmitir a otro el todo o parte de su
propiedad.
ARTÍCULO 292.- Los derechos de transformación y enajenación son inherentes a la propiedad y ningún
propietario puede ser obligado a transformar o no transformar, a enajenar o no enajenar, sino en los
casos y en la forma en que la ley lo disponga. Es permitido establecer limitaciones a la libre disposición
de los bienes, únicamente cuando éstos se transfieren por título gratuito. Pero no serán válidas por un
plazo mayor de diez años, salvo tratándose de beneficiarios menores de edad, en que este término
puede ampliarse hasta que el beneficiario cumpla veinticinco años de edad. Serán nulas, por contrarias
al interés público, y a la libre disposición de los bienes como atributo del dominio, las limitaciones
establecidas por mayor tiempo del indicado en el presente artículo y, en consecuencia, el Registro
Público hará caso omiso de ellas en cuanto excedan de los términos señalados, considerándose el bien
libre de toda restricción.
ARTÍCULO 293.- El propietario puede ser obligado a enajenar su propiedad para el cumplimiento de
obligaciones contraídas o por motivos de utilidad pública.
Los casos en que es permitida la expropiación por motivos de utilidad pública, y la manera de llevar a
efecto, serán regulados por ley especial.
ARTÍCULO 294.- El patrimonio o total conjunto de los bienes y derechos de una persona, sólo puede
transferirse a otra u otras personas por vía de herencia.
CAPÍTULO V
De los derechos de exclusión y defensa
ARTÍCULO 295.- El propietario tiene derecho a gozar de su cosa, con exclusión de cualquiera otra
persona, y a emplear para este fin todos los medios que las leyes no vedan.
ARTÍCULO 296.- El propietario, el usufructuario, el usuario y cualquiera que posea como dueño tienen el
derecho de obligar a los dueños de los predios confinantes a que concurran a la demarcación de linderos
entre su predio y los de ellos, haciéndose la demarcación y amojonamiento a expensas comunes.
También tienen derecho, si se ha quitado alguno de los mojones que deslindan su propiedad, para pedir
que el que lo ha movido lo ponga a su costo y le indemnice los perjuicios que la remoción le hubiere
causado.
ARTÍCULO 297.- La demarcación de linderos se hará conforme a los títulos de cada uno, y a falta de
títulos suficientes para el caso, conforme a lo que resultare de la posesión en que estuvieren los
confinantes.
ARTÍCULO 298.- Si los títulos no determinaren los límites ni el área de cada terreno y la cuestión no
pudiere resolverse por la posesión o por otro medio de prueba en juicio contencioso, se hará la
demarcación, distribuyéndose el terreno objeto de la contienda por partes iguales.
ARTÍCULO 299.- Si la extensión que resultare del conjunto de todos los títulos de los confinantes fuere
mayor o menor que la de la totalidad del terreno, el exceso o falta se distribuirá proporcionalmente
entre ellos.
ARTÍCULO 300.- Si los mojones hubieren sido colocados equivocadamente por un título no contestado,
se rectificará el error sin que pueda oponerse la prescripción.
ARTÍCULO 301.- La mensura de un terreno, sea o no protestada, no basta por sí sola para probar la
posesión del mismo terreno.
ARTÍCULO 302.- Todo propietario o poseedor tiene el derecho de cerrar su propiedad o posesión con
paredes, cercas, zanjas o de cualquier otro modo que le convenga, salvo las servidumbres constituidas
en favor de otro predio y lo que dispongan los reglamentos de policía.
ARTÍCULO 303.- Dentro del radio de los pueblos, villas y ciudades, cualquier propietario puede obligar a
su colindante a que contribuya a la construcción o reparación de la divisoria entre sus edificios, patios,
corrales o jardines.
A falta de reglamentos y de costumbres, la divisoria que se construya tendrá tres metros de altura por lo
menos.
ARTÍCULO 304.- El vecino que no quiera contribuir a los gastos de cerramiento o divisoria, puede librarse
de ellos cediendo la mitad del terreno en que ha de levantarse el cerco o pared y renunciando a la
medianería.
ARTÍCULO 305.- El propietario y el poseedor, de cualquiera clase que sean, pueden defender su
propiedad o posesión repeliendo la fuerza con la fuerza o recurriendo a la autoridad competente.
ARTÍCULO 306.- El poseedor de mala fe no puede emplear la fuerza contra aquel a quien corresponda un
mejor derecho de poseer la cosa; y si con conocimiento de ese derecho empleare la fuerza para
mantener la posesión, quedará sujeto a la misma responsabilidad civil y criminal que aquel que con
violencia despoja a otro de lo que legalmente le pertenece.
ARTÍCULO 307.- Para obtener la protección de la autoridad basta probar el hecho de ser poseedor, salvo
que el reclamo sea contra el que inmediata y anteriormente poseyó como dueño; en este caso, debe
quien solicite la protección, probar también, o que por más de un año ha poseído publica y
pacíficamente como dueño, o que tiene otro cualquiera legítimo título para poseer.
ARTÍCULO 309.- Al que perturbare o molestare a otro en su posesión, le prevendrá el juez que se
abstenga de hacer agravio al poseedor, bajo apercibimiento de que en caso contrario se le aplicarán las
penas con que la ley castiga el delito de desobediencia a la autoridad.
ARTÍCULO 310.- Si la amenaza a los derechos del propietario o poseedor, proviniere de cualquier obra
nueva que alguien comience, o del mal estado de un edificio, construcción o árbol, se hará suspender la
obra nueva o poner en estado que ofrezca completa seguridad el edificio, construcción o árbol objeto
del reclamo.
ARTÍCULO 311.- Cuando la obra nueva, o el mal estado del edificio, construcción o árbol pueda
perjudicar alguna cosa pública o sea una amenaza para los transeúntes, cualquiera que tenga interés
puede constituirse demandante como si se tratara de defender su propiedad o posesión, sin perjuicio de
las medidas de policía a que hubiere lugar conforme a la ley.
ARTÍCULO 312.- En caso de obra nueva puesta en suspenso, los interesados deberán ventilar sus
derechos en juicio ordinario; y en éste, el juez puede, según las circunstancias, y conciliando los
intereses de las partes y del público, o decretar la demolición de la obra, o permitir que se mantenga y
concluya con obligación de indemnizar daños y perjuicios.
ARTÍCULO 314.- En lícito a los labradores destruir en cualquier tiempo los animales bravíos que
perjudiquen sus sementeras y plantaciones.
ARTÍCULO 315.- El mismo derecho tiene respecto de los cerdos y aves domésticas, en los campos en que
hubiere sembrados de cereales y otros frutos pendientes a que pudieren perjudicar aquellos animales.
CAPÍTULO VI
ARTÍCULO 316.- Todo propietario tiene la facultad de reclamar en juicio la cosa objeto de su propiedad,
y el libre goce de todos y cada uno de los derechos que ésta comprende.
ARTÍCULO 317.- El poseedor, de cualquiera clase que sea, tiene también derecho para reclamar la
posesión de que ha sido indebidamente privado, y una vez repuesto en ella se considera, para los
objetos de prescribir, como si no hubiera sido desposeído. No podrá tomarse la posesión de una manera
violenta, ni por aquel a quien legalmente corresponde; mientras el actual poseedor se oponga, debe
reclamarse judicialmente.
ARTÍCULO 318.- Para ser restituido en el goce de un derecho, basta que el poseedor pruebe el hecho de
la posesión y de haber sido privado de ella ilegalmente.
ARTÍCULO 319.- No será atendible el reclamo del poseedor, si se dirigiere contra otro que tenga mejor
derecho de poseer, salvo que se le hubiese despojado de la posesión con fuerza o violencia.
ARTÍCULO 320.- La acción reinvindicatoria puede dirigirse contra todo el que posea como dueño, y
subsiste mientras otro no haya adquirido la propiedad de la cosa por prescripción positiva.
ARTÍCULO 321.- También procede la acción reinvindicatoria contra el que poseía de mala fe y ha dejado
de poseer-; y aunque el reivindicador prefiera dirigirse contra el actual poseedor, respecto del tiempo
que ha estado la cosa en su poder, tendrá las obligaciones y responsabilidades que corresponden al
poseedor de mala fe, en razón de frutos, deterioros y perjuicios.
ARTÍCULO 322.- La acción ordinaria sobre el derecho de posesión, puede dirigirse contra cualquiera que
pretenda tener mejor derecho de poseer.
ARTÍCULO 323.- La acción sumarísima para recobrar la posesión puede dirigirse contra quien
indebidamente hubiere privado de ella al poseedor, y contra el que actualmente posea la cosa o
derecho de que se trata.
ARTÍCULO 324.- El que viola, usurpa o perjudica los bienes o derechos de otro, es obligado a indemnizar
al ofendido de los daños y perjuicios que por su culpa se ocasionen a éste.
ARTÍCULO 325.- La indemnización por ofensa a los derechos ajenos consistirá, si hubo usurpación o
despojo, en la restitución de la cosa o derecho usurpado y en el pago de los daños y perjuicios.
Si la restitución de la cosa no fuere posible, pagará el culpable el valor de ella, y si el valor no pudiere
fijarse y liquidarse, se estará al dicho del perjudicado, salvo que la estimación hecha por éste fuese
notoriamente excesiva, pues en tal caso se reducirá por el juez a términos equitativos.
ARTÍCULO 326.- Caso de que el acto ú omisión que motive la indemnización fuere de dos o más
individuos, todos quedarán solidariamente obligados a indemnizar.
ARTÍCULO 327.- El poseedor de buena fe que deba restituir alguna cosa, no estará obligado a pagar
daños y perjuicios ni a devolver los frutos que hubiere percibido antes de la notificación de la demanda
ni a responder de los deterioros que sin su culpa hubieren sobrevenido a la cosa.
ARTÍCULO 328.- Además tendrá derecho el poseedor de buena fe á que el reivindicador le pague el
precio que él haya dado por la cosa, el valor de las mejoras necesarias y el de las útiles, y a retirar los
materiales de las de puro adorno, con tal que la separación pueda hacerse sin detrimento de la cosa
reinvindicada y de que el propietario rehúse pagarle el valor que tendrían dichos materiales después de
separados. Mientras no se le haga el pago de lo que se le debe, puede retener la cosa en su poder.
ARTÍCULO 329.- El poseedor de mala fe es responsable de los deterioros que haya sufrido la cosa, salvo
que provengan de la naturaleza o de un vicio de la misma cosa, o que justifique que habrían ocurrido
aún hallándose ésta en poder del dueño, y está obligado a restituir frutos, no solamente los percibidos,
sino los que el dueño hubiera podido percibir con mediana inteligencia y actividad, teniendo la cosa en
su poder. Si no existen los frutos, deberá el valor que tenían o hubieran tenido al tiempo de la
percepción.
ARTÍCULO 330.- El poseedor de mala fe tiene derecho a que se le abone el valor de las mejoras
necesarias; respecto de las útiles tiene los mismos derechos, menos el de retención, que el poseedor de
buena fe; las de puro adorno no puede retirarlas ni reclamar nada por ellas.
ARTÍCULO 332.- Se tendrán como mejoras necesarias todos los gastos indispensables para la
conservación de la cosa, y como útiles las que hayan aumentado el valor venal de la cosa.
La estimación de las mejoras necesarias se hará, si dejan un resultado material permanente, por el valor
que tengan al tiempo de la restitución o por el efectivo costo, según convenga al reinvindicador (sic); y si
no dejan un resultado material permanente, por el efectivo costo o por el provecho que reporte al
reinvindicador (sic), según éste elija.
Las mejoras útiles, respecto del poseedor de buena fe, se estimarán por lo que valgan, al tiempo de la
restitución, las obras en que consistan las mejoras, o por el mayor valor que en virtud de éstas tenga la
cosa en dicho tiempo, a elección del reinvindicador (sic).
ARTÍCULO 333.- El que después de contestada la demanda se hubiere puesto por su culpa en la
incapacidad de restituir la cosa, se considerará para los efectos de la restitución é indemnización como
poseedor de mala fe.
ARTÍCULO 334.- La restitución que se haga al poseedor en virtud de un juicio sumario, no afecta en nada
las cuestiones sobre propiedad o sobre mejor derecho de poseer.
TÍTULO III
DE LOS DERECHOS DE USUFRUCTO, USO Y HABITACIÓN
SEPARADOS DE LA PROPIEDAD
CAPÍTULO I
ARTÍCULO 335.- Por cualquiera de los modos por que se adquiere el dominio de los bienes, puede
adquirirse derecho de usufructo sobre ellos; pero el usufructo de bienes muebles o de una colectividad
comprensiva de bienes muebles é inmuebles sólo podrá constituirse por testamento, y una vez
constituido así, es trasmisible como el usufructo de bienes inmuebles.
ARTÍCULO 336.- Es prohibido constituir el usufructo a favor de dos o más personas, para que lo gocen
alternativa o sucesivamente.
ARTÍCULO 337.- El usufructuario tiene derecho de gozar de todos los frutos ordinarios, sean naturales,
industriales o civiles, que produzca la cosa cuya [sic] usufructo le pertenezca.
ARTÍCULO 338.- Los frutos naturales é industriales pendientes al tiempo en que empieza el usufructo,
pertenecen al usufructuario; y los pendientes al tiempo de extinguirse, corresponden al propietario.
Los frutos civiles pertenecen al usufructuario, día por día, y por el tiempo que dure el usufructo.
ARTÍCULO 339.- El usufructuario tiene derecho a gozar de las servidumbres y demás derechos
inherentes a la cosa usufructuada, lo mismo que del aumento que sobrevenga por aluvión al fundo cuyo
usufructo le pertenezca.
ARTÍCULO 340.- Goza también, del mismo modo que el propietario, de las minas y canteras que estaban
en laboreo al principiar el usufructo; pero no tiene ningún derecho a las minas no descubiertas ni a los
tesoros que pueda encontrar durante el usufructo.
ARTÍCULO 341.- El usufructuario puede gozar por sí o por otros de la cosa en que tenga constituido su
derecho, y disponer de él libremente, por todos los medios que permite el derecho, pero con limitación
precisa al tiempo que dure el usufructo.
ARTÍCULO 342.- El usufructuario puede hacer en la cosa usufructuada las mejoras útiles y de recreo que
tenga a bien, con tal que no altere la forma o la sustancia de ella, pero no por eso tendrá derecho a
indemnización alguna, concluido el usufructo; con todo, si las mejoras pueden separarse sin detrimento
de la cosa, podrá llevárselas.
ARTÍCULO 343.- El usufructuario, por regla general, no puede hacer de la cosa un uso distinto de su
naturaleza ni al que de ella hacía el propietario.
ARTÍCULO 344.- El usufructuario puede usar de todos los medios que competen al propietario para
mantener su derecho.
ARTÍCULO 345.- Puede el usufructuario compensar los deterioros con las mejoras que haya hecho y
existan al terminarse el usufructo.
CAPÍTULO II.
ARTÍCULO 346.- El usufructuario tiene obligación de dar fianza, aun cuando no esté estipulado, si abusa,
ya causando deterioros en el fundo, ya dejándolo destruirse por falta de reparación; así como cuando
por el cambio de circunstancias del usufructuario, no ofrece éste la misma garantía que al constituirse el
usufructo.
ARTÍCULO 347.- Si el usufructuario no prestare la fianza dentro del término que el juez le señale,
mandará éste, a instancia del propietario, que se den los inmuebles en arrendamiento o se pongan en
administración y que los semovientes se vendan, para que el precio se dé a interés o se emplee en
empresas remunerativas; en este caso, las rentas, intereses o frutos de los bienes dados en
administración, se entregarán al usufructuario.
ARTÍCULO 348.- El usufructuario que, sin consentimiento del propietario, enajenare su derecho, en
cualquier forma, responderá de los daños que los bienes sufran por culpa del que lo sustituya.
ARTÍCULO 349.- Si el usufructo hubiere sido constituido en un rebaño o en una colectividad de animales,
estará el usufructuario obligado a sustituir con las crías nuevas, los que lleguen a faltar por cualquier
causa; pero si perecieren todos los animales por accidente o enfermedad, sin culpa del usufructuario,
éste no será obligado, respecto del propietario, sino a entregarle los despojos que hayan podido
salvarse. Si el ganado o rebaño perece en parte, sin culpa del usufructuario, tendrá éste opción a
continuar en el usufructo, reemplazando las reses que falten, o a cesar en él, entregando las que no
hayan perecido y los despojos que se hayan salvado.
ARTÍCULO 350.- El usufructuario de árboles o arbustos frutales, está obligado a reponer con árboles o
arbustos los que perezcan naturalmente.
ARTÍCULO 351.- El usufructuario debe hacer las reparaciones ordinarias indispensables para la
conservación de la cosa.
ARTÍCULO 352.- En cuanto a las reparaciones extraordinarias, el usufructuario tiene la obligación de dar
aviso al propietario oportunamente, para que las ejecute. Si no quisiere ejecutarlas, podrá hacerlas el
usufructuario a su costo, con el derecho de cobrar del propietario el mayor valor que, por razón de las
reparaciones, tuviere la finca al concluir el usufructo.
ARTÍCULO 353.- El usufructuario universal de una herencia está obligado a pagar las pensiones vitalicias
y los legados de alimentos.
Y siéndolo solamente de una parte alícuota, deberá contribuir proporcionalmente a su derecho, al pago
de tales alimentos o pensiones. No existe ninguna obligación a este respecto, cuando el usufructo recae
en una o más cosas determinadas de la herencia, si no es por cláusula expresa en contrario.
ARTÍCULO 355.- El usufructuario, mientras dure el usufructo, está obligado a pagar los impuestos
ordinarios que las leyes determinen.
ARTÍCULO 356.- Las contribuciones extraordinarias recaerán sobre la cosa usufructuada. Si el propietario
cubre el importe de dichas contribuciones, el usufructuario le pagará, mientras dure el usufructo, los
intereses de las cantidades por él desembolsadas. Si las cantidades fueren pagadas por el usufructuario,
podrá cobrarlas al propietario al fin del usufructo, pero sin intereses.
ARTÍCULO 357.- El usufructuario debe dar aviso al propietario de cualquier hecho de que tenga noticia y
pueda perjudicar los derechos de éste; si no lo hiciere, es responsable de los daños y perjuicios.
CAPÍTULO III.
2º.- Por el no uso de la cosa usufructuada durante el tiempo necesario para prescribir.
ARTÍCULO 359.- El usufructo no constituído (sic) á favor de particulares, no durará más que treinta años.
ARTÍCULO 360.- El usufructo concedido hasta que se verifique un hecho termina cuando se haga
imposible el cumplimiento de la condición.
Si el edificio en que esté constituído (sic) el usufructo se destruyere, podrá el usufructuario reedificarlo
para continuar gozando del usufructo; y concluído (sic) éste, el propietario pagará a su elección, o el
valor de la cosa o el capital invertido en su reedificación.
ARTÍCULO 362.- Si el usufructo fué constituído en una finca rústica de que hacía parte el edificio
destruído, podrá el usufructuario gozar del terreno y de los materiales, sin necesidad de reconstruir el
edificio.
ARTÍCULO 363.- Cuando hubiere expropiación de la cosa usufructuada por causa de utilidad pública, el
precio de la finca se colocará a interés, y el usufructuario gozará de la renta, durante el tiempo por que
se constituyó su derecho.
ARTÍCULO 364.- El usufructo constituído en provecho de varias personas por toda su vida, no concluye
sino por la muerte de la última. El derecho de los que fallezcan acrece a los sobrevivientes.
ARTÍCULO 365.- Terminado el usufructo, vuelve la cosa al propietario, salvo los casos en que el
usufructuario tenga que ser reembolsado de sumas que por causa del usufructo, corresponda pagar al
propietario, que en tal caso podrán el usufructuario o sus herederos retener la cosa hasta la debida
remuneración de aquellas cantidades.
CAPÍTULO IV.
Del uso y habitación.
ARTÍCULO 366.- Cuando en vez del usufructo completo, corresponda á una persona el uso de la cosa o
habitación del edificio, en falta de definición del título, ese derecho se regirá por las reglas del usufructo,
con las siguientes modificaciones.
ARTÍCULO 367. - El que tiene el uso de los frutos de un fundo, no puede exigir más que los que basten
para satisfacer sus necesidades y las de su familia.
ARTÍCULO 368.- No puede el usuario vender, alquilar, ni en forma alguna traspasar a otro su derecho.
ARTÍCULO 369.- Si consume todos los frutos del predio ú ocupa todo el edificio, está obligado a hacer de
su cuenta los gastos de cultivo, las reparaciones de conservación y el pago de las contribuciones, del
mismo modo que el usufructuario.
Si sólo percibe una parte de los frutos, ú ocupa no más que una parte del edificio, contribuirá a los
gastos mencionados en el artículo anterior, en proporción al provecho recibido.
TÍTULO IV
SERVIDUMBRES
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 370.- Las servidumbres no pueden imponerse en favor ni á cargo de una persona, sino
solamente en favor de un fundo o a cargo de él.
ARTÍCULO 371.- Las servidumbres son inseparables del fundo a que activa o pasivamente pertenecen.
ARTÍCULO 372.- Las servidumbres son indivisibles. Si el fundo sirviente se divide entre dos o más
dueños, la servidumbre no se modifica, y cada uno de ellos tiene que tolerarla en la parte que le
corresponde. Si el predio dominante es el que se divide, cada uno de los nuevos dueños gozará de la
servidumbre, pero sin aumentar el gravámen al predio sirviente.
ARTÍCULO 373.- El dueño del predio sirviente no puede disminuir, ni hacer más incómoda para el predio
dominante, la servidumbre con que está gravado el suyo; pero respecto del modo de la servidumbre,
puede hacer a su costa cualquiera variación que no perjudique los derechos del predio dominante.
ARTÍCULO 374.- El que tiene derecho a una servidumbre, lo tiene igualmente a los medios necesarios
para ejercerla, y puede hacer todas los obras indispensables para ese objeto, pero a su costa, si no se ha
estipulado lo contrario; y aun cuando el dueño del predio sirviente se haya obligado a hacer las obras y
reparaciones, podrá exonerarse de esa obligación, abandonando la parte del predio en que existen o
deban hacerse dichas obras.
CAPÍTULO II
ARTÍCULO 376.- Los predios todos se presumen libres hasta que se pruebe la constitución de la
servidumbre.
ARTÍCULO 377.- El propietario de un fundo no puede constituir servidumbre alguna sobre éste, sino en
cuanto ella no perjudique los derechos de aquel a cuyo favor esté limitada de algún modo su propiedad.
ARTÍCULO 378.- Las servidumbres que son contínuas y aparentes á la vez, pueden constituirse por
convenio, por última voluntad o por el simple uso del uno y paciencia del otro.
ARTÍCULO 379.- Las servidumbres discontinuas de toda clase y las continuas no aparentes, sólo pueden
constituirse por convenio o por última voluntad. La posesión, aun la inmemorial, no basta para
establecerlas.
ARTÍCULO 380.- La existencia de un signo aparente de servidumbre continua entre dos predios,
establecido por el propietario de ambos, basta para que la servidumbre continúe activa o pasivamente,
a no ser que al tiempo de separarse la propiedad de los dos predios, se exprese lo contrario en el título
de la enajenación de cualquiera de ellos.
2º.- Por la llegada del día o el cumplimiento de la condición, si fué constituída por determinado tiempo o
bajo condición.
3º.- Por la confusión, o sea la reunión perfecta é irrevocable de ambos predios en manos de un solo
dueño.
ARTÍCULO 382.- Se puede adquirir y perder por prescripción un modo particular de ejercer la
servidumbre, en los mismos términos que puede adquirirse o perderse la servidumbre.
TÍTULO V
DE LAS CARGAS O LIMITACIONES DE LA PROPIEDAD
ARTÍCULO 383.- La propiedad privada sobre inmuebles está sujeta a ciertas cargas ú obligaciones que la
ley le impone en favor de los predios vecinos, o por motivo de pública utilidad.
ARTÍCULO 384.- Las obligaciones a causa de utilidad pública, se rigen por los reglamentos especiales.
También se rigen por leyes especiales las que se refieren al ramo de aguas, aunque se establezcan en
interés o beneficio directo de particulares.
CAPÍTULO II
De la medianería
ARTÍCULO 386.- La pared que sirve de separación entre edificios, patios o jardines, y las cercas, zanjas o
acequias abiertas que haya entre diversos predios se presumen medianeras, si no hay título ó señal que
demuestre lo contrario.
2º.- Cuando conocidamente toda la pared, cerca, zanja o acequia, está hecha sobre el terreno de una de
las fincas.
3º.- Cuando las cercas que encierran completamente una heredad, son de distinta especie de las que
tienen las heredades vecinas en los otros lados no contiguos;
4º.- Cuando la tierra o broza sacada de la zanja o acequia para abrirla o limpiarla, se halla sólo de un
lado, a menos que la inclinación del terreno lo hubiere exigido así.
En todos estos casos se presume que la propiedad de la pared, cerca, acequia o zanja pertenece
exclusivamente al dueño de la finca que tiene a su favor estos signos exteriores.
ARTÍCULO 388.- La reconstrucción y las reparaciones de la pared, cerca, zanja o acequia medianera son
de cargo de los que a ella tienen derecho, proporcionalmente a lo que a cada uno corresponda.
ARTÍCULO 389.- Todo copropietario puede edificar junto a una pared medianera, y hacer descansar en
ella tirantes o carreras, cogiendo todo el grueso de la pared menos un decímetro, pero queda al vecino
el derecho de hacer descabezar el tirante hasta reducirlo a media pared, cuando le convenga apoyar
otra construcción en el mismo lugar.
ARTÍCULO 390.- Todo copropietario puede hacer levantar la pared medianera hasta donde lo permitan
los reglamentos generales o locales, pero debe pagar él solo el gasto de la mayor altura, é indemnizar al
vecino cualquier perjuicio que le ocasione.
ARTÍCULO 391.- Si la pared medianera no se hallare en estado de sufrir la mayor altura, el que quisiere
levantarla deberá reedificarla enteramente a sus expensas, y lo que exceda de espesor deberá tomarse
de su lado.
ARTÍCULO 392.- El vecino que no ha contribuido a la mayor altura, puede adquirir la medianería en ella,
pagando la mitad del suelo que ocupe el mayor espesor y la mitad de lo que haya costado.
ARTÍCULO 393.- Sin consentimiento del otro, ninguno de los vecinos puede hacer excavación en el
cuerpo de una pared medianera ni apoyar ni arrimar obras, ni hacer cosa alguna que perjudique los
derechos del condueño.
ARTÍCULO 394.- Si uno de los dueños de la cerca, zanja o acequia medianeras lo exige, el cuidado y la
conservación de la divisoria común podrán repartirse proporcionalmente entre los propietarios, según la
extensión de ella.
CAPÍTULO III
De la obligación de paso
ARTÍCULO 395.- El propietario de un predio enclavado entre otros ajenos, sin salida o sin salida bastante
a la vía pública, tiene derecho de exigir paso por los predios vecinos para la explotación del suyo,
pagando el valor del terreno necesario y de todo otro perjuicio.
ARTÍCULO 396.- El dueño del terreno a quien se exija el paso podrá oponerse, por ser posible establecer
el paso sobre otro predio, con iguales ventajas para el que lo solicita, y menores inconvenientes para el
que haya de concederlo.
ARTÍCULO 397.- El dueño del predio que ha de sufrir el paso, tiene derecho a señalar el lugar por donde
éste deba verificarse. Si el demandante no lo acepta, hará la designación el juez, procurando conciliar los
intereses de los dos predios.
ARTÍCULO 398.- El ancho del paso será el que baste a las necesidades del demandante, a juicio del juez,
no pudiendo exceder de seis ni bajar de dos metros, sino por convenio de los interesados.
ARTÍCULO 399.- Si obtenido el derecho de paso en conformidad con los artículos precedentes, deja de
ser indispensable para el predio enclavado porque el dueño adquiera acceso cómodo al camino, el
obligado a dar el paso tendrá derecho a pedir que se le exonere de la obligación, restituyendo lo que al
establecerse, se hubiere pagado por el valor del terreno.
ARTÍCULO 400.- Si se vende o permuta alguna parte de un predio, o si se adjudica a cualquiera de los
que lo poseían en común, y esa parte queda enclavada, se considerará concedido a favor de ella el
derecho de paso sin indemnización alguna.
CAPÍTULO IV
De otras varias cargas y limitaciones
ARTÍCULO 401.- Están obligados los vecinos a dar pega de sus casas, tanto en las paredes y balcones
como en las cumbreras.
ARTÍCULO 402.- Siempre que para precaver la ruina de un edificio ó para evitar otros daños de
consideración, fuere indispensable formar andamios en el predio vecino, o estorbar o molestar en algo
los derechos del poseedor, es obligado éste a permitirlo, con tal que las obras, en cuanto puedan
molestarle, se reduzcan a lo estrictamente necesario, y que, llenado el objeto, se restituyan las cosas a
su estado anterior, a costa del dueño de las obras, quien, además, debe indemnizar los perjuicios que
con ellas hubiere ocasionado.
ARTÍCULO 403.- Nadie puede plantar árboles cerca de la heredad ajena, sino a distancia de cinco metros
de la línea divisoria, si la plantación se hace de árboles grandes, y de dos metros, si la plantación es de
arbustos o de árboles pequeños.
ARTÍCULO 404.- Si las ramas de algunos árboles se extienden sobre la heredad, jardines o patios vecinos,
el dueño de éstos tendrá derecho a exigir que se corten, en cuanto se extiendan sobre sus propiedades;
y si fueren las raíces de los árboles vecinos las que se extienden en el suelo de otro, aquel en cuyo suelo
se introducen podrá cortarlas dentro de su propiedad por sí mismo.
ARTÍCULO 405.- Nadie puede construir cerca de una pared ajena ó medianera, pozos, cloacas,
acueductos, hornos, fraguas, chimeneas, establos, depósitos de materias corrosivas, máquinas de vapor
ú otras fábricas destinadas a usos que pueden ser peligrosos o nocivos, sin guardar la distancia ni hacer
las obras necesarias para que de este hecho no resulte perjuicio a la pared.
ARTÍCULO 406.- El dueño de pared divisoria no medianera puede abrir ventanas y claraboyas, con tal
que estén guarnecidas por rejas de hierro y de una red de alambre, y que disten del piso de la vivienda a
que se quiere dar luz, dos metros y medio a lo menos.
ARTÍCULO 407.- No pueden abrirse ventanas ni balcones que den vista a las habitaciones, patios o
corrales del predio vecino, a menos que intervenga una distancia de tres metros.
ARTÍCULO 408.- La distancia se medirá entre el plano vertical de la línea más sobresaliente de la ventana
o balcón, y el plano vertical de la línea divisoria de los dos predios, en el punto en que dichas líneas se
estrechen más, si no son paralelas.
TÍTULO VI
DE LA HIPOTECA Y DE LA PRENDA
CAPÍTULO I
De la hipoteca
ARTÍCULO 409- La hipoteca se constituye en escritura pública por el dueño de un inmueble, para
garantizar deuda propia o ajena.
No es necesaria la aceptación expresa de aquel a cuyo favor se constituye la hipoteca.
Puede dividirse materialmente o reunirse, por una sola vez, el inmueble hipotecario. Pero para efectuar
esas mismas operaciones sobre las fincas resultantes, necesita el deudor o dueño del inmueble el
consentimiento del acreedor hipotecario, haciendo en cada caso la respectiva sustitución de garantía.
Tratándose de segregaciones de lotes, se procederá como si se tratara de divisiones materiales. en
ambos casos, no podrá liberarse porción alguna si no fijan las partes la responsabilidad de las restantes,
de acuerdo con el artículo 413.
ARTÍCULO 410.- Sólo puede hipotecar quien puede enajenar.
2º.- Los frutos o rentas pendientes con separación del predio que los produce.
6º.- El arrendamiento.
7º.- El derecho de poseer una cosa en cualquier concepto que no sea el de dueño.
ARTÍCULO 411- La hipoteca de una finca abraza:
2º- Las mejoras y aumentos que sobrevengan a la finca, así como las agregaciones naturales.
No se podrá otorgar una reunión cuando las fincas estuvieren hipotecadas independientemente en
favor de diferentes acreedores. Cuando solo uno de los inmuebles a reunir fuere el gravado, se entiende
ampliada la garantía, a menos que en el mismo acto se estipule lo contrario.
3) Las indemnizaciones que pueda cobrar el propietario por causa de seguro, expropiación forzosa y de
perjuicios.
4) En los edificios y desarrollos sometidos al régimen de propiedad en condominio, el derecho que sobre
los bienes comunes corresponda al propietario de una finca filial.
ARTÍCULO 412.- La hipoteca constituida en garantía de una obligación que gana interés, no responde
con perjuicio de tercero más que de las tres anualidades anteriores a la demanda, y de las que corran
después de ella.
ARTÍCULO 413- La obligación garantida debe limitarse; y cuando se hipotequen varios inmuebles para la
seguridad de un crédito, debe limitarse la responsabilidad de cada uno.
ARTÍCULO 414.- Constituida hipoteca por un crédito abierto con limitación de suma, garantiza las
cantidades entregadas en cualquier tiempo y para diversos fines, siempre que no excedan de la suma
prefijada. Cualquier pago que efectúe el deudor, automáticamente creará disponibilidad para ser
utilizada de la forma que lo convengan las partes.
ARTÍCULO 415- El inmueble hipotecario y cada una de sus partes responden, cualquiera que sea su
poseedor, al pago de la deuda.
ARTÍCULO 416- Cada vez que el deudor verifique un pago parcial, tiene derecho a exigir la reducción de
la hipotecaria. Cuando sean varias las fincas hipotecadas, a él corresponde exclusivamente hacer la
imputación de pagos, salvo pacto en contrario.
ARTÍCULO 418.- En los casos en que el comprador debe recibir la finca libre de gravamen, concurriendo
acreedores con crédito de plazo no vencido, se reducirá el crédito con el descuento del interés legal,
salvo que el crédito devengue interés, en cuyo caso no se hará tal descuento.
Si concurrieren acreedores cuyos créditos dependen de una condición, se depositará la suma que valgan
sus créditos para hacerles pago si la condición se cumple.
Cuando el precio del seguro o de la expropiación forzosa venga a sustituir a la finca, se pagará a los
acreedores hipotecarios por su orden y del modo explicado.
En ninguno de los casos especificados habrá lugar al pago de los créditos no exigibles, si el deudor ofrece
garantías suficientes en reemplazo de la extinguida.
ARTÍCULO 420- El tercer poseedor no puede alegar excusión ni retener el inmueble hasta el pago de lo
que le corresponda por las mejoras y gastos que hubiere hecho.
ARTÍCULO 421.- Es nula la convención que estipule para el acreedor, en caso de no cumplimiento de
parte del deudor, el derecho de apropiarse los bienes hipotecados.
ARTÍCULO 423.- Realizada la venta judicial en el caso de haberse renunciado los trámites del juicio
ejecutivo, el deudor podrá hacer valer en vía ordinaria los derechos que le asistan a causa de la
ejecución, pero sin que por eso deje de quedar firme la venta del inmueble hecha a favor de un tercero.
ARTÍCULO 424.- La hipoteca se extingue con la obligación principal y por todos los medios porque se
extinguen las demás obligaciones. -Se extingue también por la resolución del derecho del constituyente,
en los casos en que conforme a la ley las acciones resolutorias perjudican a tercero, y por la venta
judicial en los casos en que el comprador deba recibir la finca libre de gravámenes.
ARTÍCULO 425.- Las hipotecas legales reconocidas por la legislación anterior sólo subsistirán con
perjuicio de tercero durante dos años. Los interesados pueden desde luego exigir que dichas hipotecas
legales se reemplacen con una hipoteca especial.
CAPÍTULO II
ARTÍCULO 427.- Sólo podrá constituirse la hipoteca de cédulas sobre inmuebles que no estén gravados
con hipoteca común anterior; pero la hipoteca de cédulas no impide la constitución de otras hipotecas
de la misma clase para obtener cédulas de segundo o ulterior orden, ni la constitución posterior de
hipotecas comunes.
ARTÍCULO 428.- Puede reemplazarse una hipoteca común con una hipoteca de cédulas, siempre que en
ello estén de acuerdo deudor y acreedor, y que se le cancele la primera al constituir la segunda.
ARTÍCULO 429.- Toda hipoteca de cédulas se constituirá haciéndola constar en escritura pública. Una
vez constituída e inscrita se emitirán las cédulas.
ARTÍCULO 430- Las cédulas deben emitirse en moneda nacional. Sin embargo, podrá hacerse en moneda
extranjera para corresponder por créditos obtenidos en el extranjero, con sociedades o bancos
domiciliados fuera del país. En uno u otro caso, deberán ser del valor de un múltiplo de ciento.
Todas las cédulas deberán estar firmadas por el dueño del inmueble hipotecado, o por su legítimo
representante, y por el registrador general, el registrador general asistente, el registrador de cédulas, o
cualquier otro registrador especialmente designado por el primero a ese efecto, y expresarán:
1º- Los datos necesarios para poder identificar las fincas hipotecadas, que no podrá ser más de una.
2º- La cantidad total que importa la hipoteca a que la cédula se refiere y la que importen las hipotecas
para cédulas anteriores, si las hubiere.
3º- El nombre y apellidos de la persona a cuyo favor se extiende y la fecha y el lugar del pago.
4º- Si se han pasado más de diez años desde el vencimiento del plazo para el pago, la cédula no surtirá
efectos después de esta fecha en perjuicio de terceros, siempre que el Registro no manifieste
circunstancias que impliquen gestión cobratoria o reconocimiento del crédito u otra interrupción de la
prescripción. El registrador, al inscribir nuevos títulos relativos a la finca respectiva, hará caso omiso de
tal gravamen.
Siempre que un crédito devengue intereses y que estos no hayan de descontarse ni de pagarse en el
principal, al vencimiento de la obligación, se agregarán a cada cédula tantos cupones, que sirvan de
título al portador para la cobranza de aquellos, como trimestres o semestres -a elección del tenedor-
contuviere el plazo.
Cada cupón expresará el trimestre o semestre respectivo, la cantidad a que montan los intereses del
mismo, el número de cada cédula y la inscripción de la finca afectada. La cédula expresará el número de
cupones y su respectivo vencimiento.
ARTÍCULO 431.- La cédula hipotecaria tiene la misma fuerza y valor probatorio que el testimonio de
escritura pública. Puede traspasarse por endoso en blanco, y el adquirente puede también, aun sin
llenar ese endoso ni poner uno nuevo, traspasarla a cualquier otra persona.
El endoso de cédulas no constituye en responsabilidad al endosante.
ARTÍCULO 432.- Sin perjuicio de la prueba en contrario, se reputará dueño de la cédula al portador de
ella, siempre que contenga un endoso nominal o en blanco, que apoye tal presunción. Los endosos se
reputarán también auténticos mientras no se pruebe lo contrario.
ARTÍCULO 433.- Para la hipoteca de cédulas no es necesario que al constituirse haya acreedor, y pueden
emitirse las cédulas a favor del mismo dueño del inmueble hipotecado, quien, de igual manera que
cualquiera otra persona, puede negociarlas aun después de vencidas
ARTÍCULO 434.- En toda hipoteca de cédulas se tendrán por renunciados los trámites del juicio
ejecutivo, y la base para el remate de la finca hipotecada será el valor de la primera hipoteca.
Quien tuviere el derecho de pedir el remate, podrá hacerlo con base de la cédula o cédulas en su poder,
independientemente de las que se encuentren en el de otras personas. Cuando el comprador deba
recibir la finca libre de gravámenes, se pagará íntegramente al ejecutante su crédito si el monto del
remate alcanzare a cubrir toda la emisión de cédulas y cupones expedidos; en el caso contrario, se la
pagará en proporción su crédito. En uno y otro caso, el resto del precio quedará depositado para
responder al pago de las cédulas y cupones no presentados en la ejecución, y se procederá a la
cancelación del gravamen en el Registro.
ARTÍCULO 435.- La hipoteca de cédulas garantiza, además del capital, los intereses corrientes, los de
demora y gastos de ejecución.
ARTÍCULO 436.- En el caso de que la finca se desmejore hasta ser insuficiente para cubrir el valor de la
hipoteca o hipotecas a que ella responde, cualquier tenedor de cédulas puede pedir la venta, aunque el
plazo no esté vencido, y con el precio de ella se hará el pago con el descuento señalado por la ley para
los pagos adelantados.
ARTÍCULO 437.- Si el poseedor de la finca no la cuida y atiende como es debido y por ello queda
expuesta a desmerecer hasta el punto de volverse insuficiente para cubrir la hipoteca o hipotecas de
que responda, cualquier dueño de cédulas puede pedir que se quite al poseedor la administración de la
finca y se dé a otra persona.
ARTÍCULO 438.- Cuando la venta o administración a que se refieren los dos artículos anteriores, se
solicite por el dueño de cédula de un orden inferior, lo que se acuerde o resuelva no podrá perjudicar en
nada las cédulas de una hipoteca anterior.
En el primero y último casos junto con el documento inscribible de cancelación deberá presentarse la
cédula correspondiente para que el Registro al firmar la cancelación, la incinere.
ARTÍCULO 440.- Si la deuda no devengare intereses, el poseedor de la finca puede obtener en cualquier
tiempo, antes del plazo, la cancelación de la hipoteca de cédulas, consignando el valor íntegro de éstas.
Pero si hubiere cupones de intereses, la consignación deberá comprender, además, el valor de los
cupones emitidos.
El portador de un cupón no prescrito, podrá exigir su importe ante el Juez, a cuya orden estuviere el
depósito. Seis meses después de la prescripción, se entregará al depositante la suma no reclamada
oportunamente.
CAPÍTULO III
De la prenda
TÍTULO VII
ARTÍCULO 449.- El Registro es público y puede ser consultado por cualquier persona. Corresponde a la
Dirección de cada Registro determinar la forma y los medios en que la información puede ser
consultada, sin riesgo de adulterarse, perderse ni deteriorarse.
ARTÍCULO 450.- Sólo pueden inscribirse los títulos que consten de escritura pública, de ejecutoria o de
otro documento auténtico, expresamente autorizado por la ley para este efecto.
ARTÍCULO 451.- La inscripción podrá pedirse por quien tenga interés en asegurar el derecho que se trate
de inscribir o por su representante o apoderado.
El que presente el documento se presume que tiene poder para este efecto.
ARTÍCULO 452.- Pueden constituirse derechos reales por quien tenga inscrito su derecho en el Registro o
por quien lo adquiera en el mismo instrumento de su constitución.
ARTÍCULO 453.- Toda inscripción que se haga en el Registro Público expresará:
2º.- El nombre y residencia del Tribunal, Juez, Cartulario o funcionario que autorice el título.
ARTÍCULO 454.- Si en alguna inscripción se omite expresar cualquiera de las circunstancias generales o
especiales, exigidas por la ley, o si se expresaren de distinto modo de como aparecen en el título, podrá
rectificarse en cualquier tiempo a solicitud del interesado; pero dicha rectificación no perjudica a tercero
sino desde su fecha.
Si por omisión de circunstancias o por oscuridad o inexactitud al expresarlas, fuere inducido en error un
tercero, el Registrador será responsable de los daños y perjuicios.
ARTÍCULO 455- Los títulos sujetos a inscripción que no estén inscritos no perjudican a tercero, sino
desde la fecha de su presentación al Registro.
Se concederá como tercero aquél que no ha sido parte en el acto o contrato a que se refiere la
inscripción.
No tendrá la calidad de tercero el anotante por crédito personal, respecto de derechos reales nacidos en
escritura pública con anterioridad a la anotación del decreto de embargo o de secuestro.
Sin embargo, si la escritura pública fuera presentada al Registro después de tres meses de su
otorgamiento y existiere ya una anotación de embargo, o de secuestro, éstas prevalecerán sobre
aquélla, a menos que la persona que derive su derecho de la escritura logre demostrar en juicio
ordinario contra el anotante que su derecho es cierto y no simulado, juicio que deberá plantear dentro
de los tres meses siguientes a la fecha de presentación de la escritura y respecto del cual regirán las
disposiciones del artículo 978.
Al inscribirse las escrituras por derechos reales presentadas dentro de los tres meses siguientes a su
otorgamiento, se prescindirá de las anotaciones o inscripciones de embargo de que se ha hecho mérito
sin necesidad de gestión u ocurso, o de resolución que así lo declare, y el Registrador pondrá al margen
de los asientos de las referidas anotaciones o inscripciones, razón de haber quedado sin ningún valor ni
efecto, en cuanto a los bienes o derechos respectivos, en virtud de lo dispuesto en este artículo.
ARTÍCULO 456.- La inscripción no convalida los actos o contratos inscritos que sean nulos o anulables
conforme a la ley. Sin embargo, los actos o contratos que se ejecuten u otorguen por persona que en el
Registro aparezca con derecho para ello, una vez inscritos, no se invalidarán en cuanto a tercero,
aunque después se anule o resuelva el derecho del otorgante en virtud de título no inscrito, o de causas
implícitas, o de causas que aunque explícitas no constan en el Registro.
ARTÍCULO 457.- Las acciones de rescisión o resolución no perjudicarán a tercero que haya inscrito su
derecho.
Exceptúanse:
1º.- Las acciones de rescisión o resolución que deban su origen a causas que, habiendo sido estipuladas
expresamente por las partes, consten en el Registro.
2º.- Las acciones rescisorias de enajenaciones en fraude de acreedores en los casos siguientes:
2º.- Cuando el tercero haya tenido conocimientos del fraude del deudor.
ARTÍCULO 458- La organización del Registro y los derechos y obligaciones del Registrador, serán
determinados en reglamento especial.
CAPÍTULO II
2º- Aquellos en que se constituyan, reconozcan, modifiquen o extingan derechos de usufructo, uso,
habitación, servidumbres y cualesquiera otros reales diversos del de hipoteca.
Los títulos en que se consigne el arrendamiento de inmuebles pueden o no inscribirse; pero sólo
perjudicarán a tercero si se hubiera inscrito.
Las operaciones referentes a edificios o departamentos sometidos al régimen contemplado por la Ley de
Propiedad Horizontal, se inscribirán en una sección especial, mediante un doble registro de fincas
matrices y fincas filiales debidamente relacionado
ARTÍCULO 460- Cualquiera inscripción que se haga en el Registro de Propiedad, relativa a un inmueble,
expresará, además de las circunstancias de toda inscripción:
1º- La naturaleza, situación, cabida, linderos y nombre y número si constaren del inmueble objeto de la
inscripción o al cual afecte el derecho que deba inscribirse.
2º- La naturaleza, valor, extensión, condiciones y cargas de cualquiera especie del derecho que se
inscriba.
3º- La naturaleza, extensión, condiciones y cargas del derecho sobre el cual se construya el que sea
objeto de la inscripción.
4º- El nombre, apellidos y generales de la persona a cuyo favor se haga la inscripción y los de aquella
que transmita o constituya el derecho que ha de inscribirse.
En las segundas y siguientes inscripciones relativas a la misma finca, no se repetirán las circunstancias
del inciso 1º; pero se hará referencia de las modificaciones que indique el nuevo título y del asiento en
que se halle la inscripción.
ARTÍCULO 461- Las servidumbres se harán constar en la inscripción de propiedad del predio dominante
y del sirviente.
ARTÍCULO 462- Inscrito un título traslativo el dominio de los inmuebles, no podrá inscribirse ninguno
otro que contradiga el derecho inscrito.
ARTÍCULO 463- De toda inscripción que se haga en los otros Registros, relativa a un inmueble, se tomará
nota en la inscripción del Registro de la Propiedad.
CAPÍTULO III
Del Registro de Hipotecas
ARTÍCULO 464- En el Registro de Hipotecas se inscribirán los títulos en que se constituya, modifique o
extinga algún derecho de hipoteca.
ARTÍCULO 465- El asiento que se haga en este Registro deberá expresar, además de las circunstancias
generales:
2º- El monto del crédito y sus plazos y condiciones; si el crédito causa intereses, la tasa de ellos y la
fecha desde que deben correr.
3º- Cita del número que tenga la finca hipotecada en el Registro de la Propiedad, y tomo y folio en que
se halle su descripción; o la naturaleza del derecho real hipotecado con las demás circunstancias que lo
caractericen.
CAPÍTULO IV
Del Registro de Personas
1º- Las ejecutorias y documentos auténticos en virtud de los cuales resulte modificada la capacidad civil
de las personas.
2º- La sentencia que declare la ausencia o la presunción de muerte, y quiénes son los herederos puestos
en posesión provisional o definitiva de los bienes.
4º- La certificación en que conste la aceptación del albacea nombrado por el testador, por el Juez o por
los herederos.
5º- El instrumento publico en que se constituya una sociedad civil o se le dé representación; y aquel en
que se constituya apoderado de una corporación pública
ARTÍCULO 467- El asiento del Registro de Personas expresará, además de las condiciones de todo
asiento, la especie de incapacidad, facultad o derecho que resulte del título, con indicación del nombre,
apellidos y vecindad de las personas que aparezcan del documento.
Capitulo V
3.- Las demandas sobre declaración de presunción de muerte, incapacidad de administrar y cualquier
otra por la cual se trate de modificar la capacidad civil de las personas en cuanto a la libre disposición de
sus bienes.
4.- El decreto de embargos y secuestro de bienes inmuebles, sin necesidad de practicar la diligencia de
secuestro.
5.- Los títulos que no puedan inscribirse definitivamente por cualquier defecto que lo impida. Esta
anotación provisional tendrá una vigencia de un año y quedará cancelada de hecho si dentro de este
término no se subsanare el defecto.
La vigencia de las anotaciones contempladas en los incisos 1), 2), 3) y 4) de este artículo, será
determinada de acuerdo con el término de la prescripción extintiva correspondiente a la obligación o el
derecho de que se trate. Estas anotaciones provisionales no impiden la inscripción de documentos
presentados con posterioridad. Transcurrido dicho término, quedan canceladas sin necesidad de
declaratoria ni de asiento. Este tipo de anotaciones se considerará como un gravamen pendiente en la
propiedad.
Cualquier adquirente de un bien anotado aceptará, implícitamente, las resultas del juicio y el registrador
lo consignará así en el asiento respectivo, al inscribir títulos nuevos.
El plazo de caducidad al que se refiere el inciso 5) de este artículo se suspende cuando el registrador
solicite el cotejo administrativo establecido en el artículo 125 del Código Notarial, mientras el Archivo
Notarial no se pronuncie; cuando se presente algún recurso contra la calificación del registrador; cuando
sea necesaria la comparecencia ante un órgano jurisdiccional, para subsanar el defecto y cuando el
documento sometido a calificación, por su complejidad, no pueda cumplir este trámite dentro del plazo
fijado por la ley. El criterio para determinar la complejidad de los títulos presentados al Registro se
determinará en el reglamento respectivo.
En ningún caso, la suspensión del plazo de caducidad podrá exceder de tres meses contados desde la
fecha de vencimiento original, salvo si se hubieren interpuesto recursos contra la calificación registral en
cuyo caso, el plazo de caducidad se reactivará desde la fecha de la notificación de la resolución definitiva
del recurso correspondiente.
La anotación provisional será cancelada por el registrador al determinar la caducidad e inscribir nuevos
títulos.
ARTÍCULO 469.- La anotación provisional de los actos jurídicos a que se refieren los casos 1, 2, 3 y 4 del
artículo anterior, se convierte en inscripción definitiva mediante la presentación, en el Registro, de la
respectiva sentencia, pasada en autoridad de cosa juzgada.
ARTÍCULO 470.- La anotación provisional y la inscripción definitiva surten efectos con respecto a
terceros desde la fecha de presentación del título.
CAPÍTULO VI
De la cancelación de inscripciones
ARTÍCULO 471.- Las inscripciones en el Registro Público solo se extinguen, en cuanto a terceros, por la
cancelación o la inscripción de la transmisión del dominio o derecho real inscrito, a favor de otra
persona.
Las hipotecas inscritas, comunes o de cédulas, que aparezcan vencidas por más de diez años sin que el
Registro manifieste circunstancias que impliquen gestión cobratoria, reconocimiento del crédito u otra
interrupción de la prescripción, no surtirán efectos en perjuicio de terceros después de ese plazo. El
registrador, al inscribir nuevos títulos relativos a la finca, hará caso omiso de tales gravámenes y los
cancelará.
Estas circunstancias se harán constar en las cédulas hipotecarias. La vigencia de las anotaciones no
contempladas en los artículos anteriores se determinará según el término de la prescripción extintiva
correspondiente a la obligación o el derecho de que se trate.
Cuando se trate de las anotaciones provisionales referidas en los incisos 1), 2), 3) y 4) del artículo 468,
dentro de los términos indicados y a fin de interrumpirlos, la parte interesada podrá gestionar la
anotación de interrupción, si el juicio respectivo no hubiere fenecido.
Las hipotecas inscritas y otorgadas para garantizar la administración de la tutela, que aparezcan en
cualquier tiempo con más de cuarenta años de constituidas, sin que el Registro manifieste la
circunstancia que implique gestión cobratoria, reconocimiento del crédito u otra interrupción de la
prescripción, después de ese tiempo, no surtirán efectos en perjuicio de terceros y el registrador, al
inscribir nuevos títulos relativos a la finca, hará caso omiso de tales gravámenes y los cancelará.
2º.- Cuando se declare nulo el título en virtud del cual se ha hecho la inscripción.
ARTÍCULO 473.- Podrá pedirse y deberá decretarse cancelación parcial cuando se reduzca el inmueble
objeto de la inscripción, o cuando el derecho real se reduzca a favor del dueño de la finca gravada.
ARTÍCULO 474.- No se cancelará una inscripción, sino por providencia ejecutoria o en virtud de escritura
o documento auténtico, en el cual expresen su consentimiento para la cancelación, la persona a cuyo
favor se hubiere hecho la inscripción o sus causahabientes o representantes legítimos.
ARTÍCULO 475.- La anotación provisional referente a decreto de embargo o título con defectos
subsanables, quedará cancelada por el hecho de dejar transcurrir los términos de la ley. Si la anotación
provisional se refiriere a embargo o demanda, se cancelará en virtud de mandamiento de desembargo o
de sentencia ejecutoriada que absuelva de la demanda o la declare definitivamente desierta.
ARTÍCULO 476.- En el Registro de Personas, las inscripciones se cancelarán total o parcialmente en virtud
de documento público o auténtico, en que conste legalmente que ha cesado la incapacidad o que han
cesado o se han modificado las facultades administrativas objeto de la inscripción.
1.- Se declare falso o nulo el título en virtud del cual fue hecha.
En estos casos, la nulidad solo perjudica a terceros posteriores cuando la demanda establecida se haya
anotado provisionalmente para que se declare en juicio.
CAPÍTULO VII
Disposiciones transitorias
ARTÍCULO 478.- Ningún documento sujeto a inscripción que no haya sido inscrito se admitirá en los
tribunales ni en las oficinas del gobierno, salvo que se invoque en juicio contra alguna de las partes, sus
herederos o representantes.
ARTÍCULO 479.- El propietario que carezca de título inscrito de dominio podrá inscribir su derecho,
justificando de previo su posesión por más de diez años, en la forma indicada por la legislación
correspondiente.
En ningún caso, la inscripción de posesión perjudicará a quien tenga mejor derecho a la propiedad del
inmueble, aunque su título no haya sido inscrito.
TÍTULO VIII
De los modos de adquirir el dominio
CAPÍTULO ÚNICO
ARTÍCULO 480.- La propiedad de muebles é inmuebles se trasmite con relación a las partes contratantes,
por el solo hecho del convenio que tenga por objeto trasmitirla, independientemente de su inscripción
en el registro y de la tradición.
ARTÍCULO 481.- La propiedad de los muebles se adquiere eficazmente respecto de tercero, por la
tradición hecha á virtud de un título hábil; pero aquel que ha perdido o a quien han robado una cosa
mueble, puede reivindicarla dentro de tres años contados desde el día de la pérdida o del robo, salvo
que el poseedor actual de la cosa robada o perdida, la hubiere comprado con las formalidades usuales
en feria o venta pública, o a un mercader que vende cosas semejantes; en tales casos, el dueño
originario no puede recuperarla sin pagar al poseedor el precio que le ha costado, quedándole el
derecho de exigir el valor de la cosa de cualesquiera de los otros poseedores, respecto de los cuales
hubiera sido eficaz una acción reivindicatoria.
ARTÍCULO 482.- La tradición se realiza desde el momento en que el dueño hace entrega y el adquirente
toma posesión de la cosa.
Cuando el que ha de recibir la cosa la tiene ya en su poder por otro título no traslativo de dominio, el
mero consentimiento de las partes importa tradición desde la fecha cierta del documento en que se
haga constar.
La cláusula en que el enajenante declara que en lo sucesivo tendrá la posesión de la cosa a nombre del
adquirente, importará tradición sólo en el caso de que el convenio conste en instrumento público.
ARTÍCULO 483- La tradición de los derechos se verifica por la entrega de los documentos que sirvan de
título.
Sin embargo, la tradición de un crédito cedido no surte sus efectos legales respecto del deudor,
mientras no se notifique a éste la cesión; ni respecto de tercero, sino desde la fecha cierta de la cesión,
salvo que el crédito fuere de aquellos que la ley permita se deben al portador del título o se transmitan
por el simple endoso.
El requisito de notificación al deudor no será exigible en los casos previstos en el artículo 1104 de este
Código.
ARTÍCULO 484- Además del convenio, son modos de adquirir el dominio; la ocupación, la accesión, la
herencia o el legado y la prescripción.
TÍTULO IX
DE LA OCUPACION
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 485- Por la ocupación puede adquirirse el dominio de las cosas muebles que no pertenecen a
nadie.
ARTÍCULO 487.- La ocupación de las embarcaciones, de su carga y de los objetos que el mar arroja a las
playas, o que se recogen en alta mar, se rige por el Código de Comercio.
También está sujeta a las leyes especiales la ocupación bélica o aprehensión en guerra nacional.
CAPÍTULO II
De la caza y de la pesca
ARTÍCULO 488.- Por la caza o la pesca se adquiere el dominio de los animales fieros o salvajes,
reputándose tales aun los domesticados que han perdido la costumbre de volver a la casa de su dueño.
Las abejas no pueden ocuparse mientras el dueño persigue el enjambre, llevándolo a la vista.
ARTÍCULO 489.- Se puede cazar o pescar en los terrenos o aguas públicos, conformándose con los
respectivos reglamentos. En la propiedad particular no se puede cazar ni pescar sin permiso del dueño.
ARTÍCULO 490.- La ocupación por medio de la caza y de la pesca se regirá por los reglamentos especiales
y por las siguientes bases.
ARTÍCULO 491.- El cazador se hace dueño del animal que caza, por el acto de apoderarse de él.
Se considera cogido el animal que ha sido muerto por el cazador en el acto venatorio, y también el que
está preso en sus redes.
ARTÍCULO 492.- Si la presa herida muriere en terreno ajeno, el propietario o quien le represente, deberá
entregarla al cazador, o permitir que entre a buscarla.
ARTÍCULO 493.- El propietario que no cumpliere con la prevención del artículo anterior, pagará el valor
de la fiera; y el cazador perderá ésta si entra a buscarla sin permiso de aquél.
En todo caso es responsable el cazador de los daños que cause, y cuando haya más de un cazador, serán
todos solidariamente responsables.
ARTÍCULO 494.- Los animales feroces que escapen del encierro en que los tengan sus dueños, podrán
ser destruidos por cualquiera, y podrán también ser ocupados desde que el dueño deje de perseguirlos.
ARTÍCULO 495.- Los animales domésticos están sujetos a dominio, que se adquiere y trasmite en la
misma forma que las demás cosas.
ARTÍCULO 496.- Los animales domesticados se equiparan a los domésticos, mientras conserven la
costumbre de volver a la casa de su dueño.
CAPÍTULO III
Del hallazgo o invención
ARTÍCULO 497.- El tesoro encontrado en terreno propio, pertenecen su totalidad al que lo descubre.
ARTÍCULO 498.- El tesoro encontrado en terreno ajeno, por casualidad o con permiso del dueño del
terreno, pertenece por iguales partes al descubridor y al propietario.
ARTÍCULO 499.- El tesoro que se descubre en terreno ajeno por obras practicadas sin consentimiento de
su dueño, pertenece íntegramente a éste.
ARTÍCULO 500.- Para el efecto de los artículos que preceden, se entiende por tesoro las monedas, joyas
ú otro cualquier objeto que, elaborado por la mano del hombre, ha estado largo tiempo sepultado o
escondido, sin que haya memoria ni indicio de su dueño. El tesoro nunca se considera fruto de una finca.
ARTÍCULO 501.- Las cosas muebles de dueño desconocido, serán del que las ocupe, si pasado un año
desde que el hallazgo se anunciare por tercera vez en el periódico oficial, nadie las reclama como suyas.
ARTÍCULO 502.- Si a virtud del aviso en el periódico oficial apareciere el dueño antes de trascurrido el
año, el que ocupó o encontró la cosa tendrá derecho al diez por ciento del valor de la misma, y al
importe de los gastos necesarios que haya hecho para conservarla, pudiendo retener la cosa en su poder
mientras no se le pague lo que en uno ú otro concepto debe recibir.
Los mismos derechos tendrá el que encontrare una cosa extraviada o perdida y la fuere a entregar a su
dueño.
El que omitiere anunciar hallazgo en el periódico oficial, se considerará como poseedor de mala fe de la
cosa encontrada, é incurrirá en una multa equivalente al precio de la misma cosa, sin perjuicio de las
otras responsabilidades que pudieran resultarle según el caso.
ARTÍCULO 503.- Si la cosa encontrada fuere corruptible o hubiere otra dificultad para conservarla y
custodiarla, el que la encontrare, sin perjuicio de anunciar el hallazgo en el periódico oficial, la
presentará al Juez para que la haga vender en pública subasta.
Del precio de la venta se cubrirá desde luego el importe de los gastos y el diez por ciento que en el caso
de aparecer el dueño, correspondería al inventor; el resto se mandará depositar para entregarlo
oportunamente al dueño, si se presentaré a reclamarlo, o al inventor si pasare el año sin que se haga tal
reclamo.
ARTÍCULO 504.- Las disposiciones anteriores no son aplicables a los animales domésticos que aparezcan
sin dueño conocido. El que encontrare un animal de esta clase deberá presentarlo a la autoridad; y caso
de no resultar el dueño, su producto, deducidos los gastos de venta, corresponderá íntegramente al
respectivo municipio.
TÍTULO X
DE LA ACCESION
CAPÍTULO I
Del derecho de accesión respecto de los inmuebles
ARTÍCULO 505- El derecho de propiedad no se limita a la superficie de la tierra, sino que se extiende por
accesión a lo que está sobre la superficie y a lo que está debajo. Salvadas las excepciones establecidas
por la ley o la convención, el propietario puede hacer arriba todas las construcciones o plantaciones que
le convenga, y hacer debajo todas las construcciones que juzgue a propósito y sacar de esas
excavaciones todos los productos que puedan darle.
En los casos de propiedad en condominio, lo anterior solo será aplicable con las limitaciones
establecidas en la respectiva ley.
ARTÍCULO 506.- Toda siembra, plantación ú obra hecha en un terreno, se presume hecha por el
propietario y que le pertenece, si no se prueba lo contrario.
ARTÍCULO 507.- El que de buena fe edificare en suelo o finca propia con materiales ajenos, se hará
dueño de éstos por el hecho de incorporarlos en la construcción; pero estará obligado a pagar al dueño
su justo precio ú otro tanto de su misma clase y calidad.
Si ha procedido con mala fe, será también obligado al resarcimiento de daños y perjuicios; pero si el
dueño de los materiales tuvo conocimiento del uso que se hacía de ellos, sólo estará sujeto a la
disposición del inciso anterior.
La misma regla se aplica al que planta o siembra en suelo propio, vegetales o semillas ajenas.
ARTÍCULO 508.- El dueño del terreno en que otra persona, sin su consentimiento, hubiere edificado,
plantado o sembrado, tendrá el derecho de hacer suyo el edificio, plantación o sementera, o el de exigir
que se quiten o destruyan a costa del que los hizo, quien además puede ser condenado a indemnización
de los daños y perjuicios ocasionados al dueño del suelo. Si el propietario prefiere conservar el plantío o
fábrica, deberá reembolsar el valor de los materiales y el de la mano de obra, sin consideración al mayor
o menor valor que haya podido recibir la finca. Sin embargo, demostrada la buena fe del que edificó,
sembró o plantó, no podrá el propietario pedir la destrucción de lo hecho, pero tendrá opción para
reembolsar el valor de los materiales y jornales, o para pagar una suma igual al mayor valor que la finca
haya adquirido.
ARTÍCULO 509.- Si se ha edificado, plantado o sembrado en terreno ajeno, pero a ciencia y paciencia del
dueño, éste podrá hacer suya la plantación o fábrica, pagando el valor que haya costado, y si no le
conviniere, la propiedad total será común en proporción al valor del terreno antes del edificio o
plantación, y al valor de la plantación o edificio.
CAPÍTULO II
Derecho de accesión respecto de las cosas muebles
ARTÍCULO 510.- El derecho de accesión cuando tiene por objeto cosas muebles que pertenecen a
distintos dueños, está sujeto a los principios de equidad natural.
Las disposiciones siguientes servirán de norma para la resolución de los casos en ellas no previstos.
ARTÍCULO 511.- Cuando dos o más cosas pertenecientes a diferentes dueños, se han unido de modo que
forman un solo cuerpo, pero que pueden aún separarse en términos que cada una pueda subsistir sin las
demás, cada propietario conservará el derecho de reivindicación en su cosa; pero si la unión es tal que
las cosas no puedan separarse en los términos indicados, el todo pertenece al dueño de la cosa que
constituye la parte principal, con obligación de pagar a los otros dueños el valor de los objetos unidos.
ARTÍCULO 512.- Se reputa parte principal aquella a que se han unido otras para su uso, ornato y
complemento.
Sin embargo, cuando la cosa unida es más valiosa o de mérito superior a la que se unió, se considera
aquélla como principal; en tal caso y habiéndose empleado sin noticia del dueño, puede pedir éste que
sea separada y que se le restituya, aunque de esta desunión pudiera resultar detrimento de la otra.
Si de dos cosas unidas, para formar un solo cuerpo, la una no puede considerarse como accesoria de la
otra, se reputa principal aquella que tenga mayor valor, o si los valores son poco más o menos iguales, la
que tenga mayor volumen.
ARTÍCULO 513.- Si alguien ha empleado alguna materia que no le pertenecía, para formar una cosa de
nueva especie, pueda ésta tomar ó nó su forma primitiva, el dueño tiene derecho para reclamar la cosa
que se hubiere formado, satisfaciendo el valor del trabajo; pero si éste fuere de tal importancia que su
valor exceda al de la materia empleada, entonces la industria se reputará parte principal, y el artífice
tendrá derecho a retener la cosa elaborada, si tuvo buena fe, reembolsando a su dueño el valor de la
materia.
ARTÍCULO 514.- Cuando una persona ha empleado parte de la materia que le pertenece, y parte que no
es suya, para formar una especie nueva sin que ni una ni otra se hayan destruido enteramente, pero que
no se puedan separar sin detrimento, la cosa nueva queda común a ambos en proporción a la materia
de cada una y al valor de la industria.
ARTÍCULO 515.- Cuando se ha formado una cosa por la mezcla de materias de dos o más dueños, sin que
ninguna pueda considerarse como principal ni separarse sin detrimento, sus dueños adquieren en
común la propiedad de la mezcla, en proporción a la cantidad y valor de lo perteneciente a cada uno.
ARTÍCULO 516.- Si la materia perteneciente a uno de los dueños es muy superior a la otra en cantidad y
precio, el dueño de aquélla podrá reclamar lo que hubiere resultado de la mezcla, reembolsando al otro
el valor de su materia.
ARTÍCULO 517.- En el caso de que el dueño cuya materia fue empleada sin su consentimiento en formar
otra distinta especie, pueda reclamar la propiedad de ella, queda a su elección pedir la restitución de la
materia o su valor.
ARTÍCULO 518.- Los que hubieren empleado materias pertenecientes a otros, además de pagar su valor,
podrán también ser condenados a la satisfacción de daños y perjuicios, si hubiere lugar a ello.
ARTÍCULO 519.- El que haya tenido conocimiento del uso que de una materia suya hacía otra persona,
sólo tendrá derecho a que ésta le pague el valor de la materia.
TÍTULO XI
DE LAS SUCESIONES
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 520.- La sucesión de una persona se abre por la muerte de ella. Nada podrá estipularse sobre
los derechos a la sucesión de una persona, mientras esté viva, aunque ella consienta.
ARTÍCULO 521.- La sucesión comprende todos los bienes, derechos y obligaciones del causante, salvo los
derechos y obligaciones que, por ser meramente personales, se extinguen con la muerte.
ARTÍCULO 522.- La sucesión se defiere por la voluntad del hombre legalmente manifiesta; y a falta de
ella, por disposición de la ley.
CAPÍTULO II
De la indignidad
1- Quien dé muerte o atente contra la vida del causante, sus padres, consorte hijos, les ocasione
lesiones o corneta agresiones físicas, agresiones sexuales o alguna ofensa grave contra estas personas,
su honra o su memoria, siempre que las conductas sean debidamente comprobadas.
2- Quien acuse o denuncie falsamente al causante por un delito que no cometió en un proceso penal
declare falsamente contra el causante.
3- Quien se encuentre en alguno de los casos previstos en el artículo 196 de la Ley N.° 5476, Código de
Familia, de 21 de diciembre de 1973.
4- Quien se niegue a proporcionar alimentos al causante, estando obligado a ello, de conformidad con
los artículos 169 y 173 del Código de Familia.
5- Quien abandone al causante u omita brindarle un trato en condiciones dignas brindarle auxilio y
acompañamiento, teniendo posibilidad de hacerlo, hallándose el causante imposibilitado de valerse por
sí mismo, por padecer alguna enfermedad, presentar alguna discapacidad o ser una persona menor de
edad o adulta mayor.
6- Quien, por recibir la herencia o legado, estorbe con fraude o fuerza al causante para que haga
testamento o revoque el hecho, sustraiga o destruya dicho testamento, o fuerce al causante a testar.
ARTÍCULO 525.- Para que la indignidad produzca efecto es preciso que sea declarada judicialmente a
solicitud de parte interesada.
La acción para pedir la declaratoria prescribe en cuatro años de posesión de la herencia o legado.
Muerto el heredero o legatario sin que se haya intentado la acción de indignidad, no se admitirá contra
los herederos del indigno.
ARTÍCULO 526.- El heredero excluido de la herencia por indignidad, está obligado a restituir todos los
frutos que haya percibido desde la apertura de la sucesión.
CAPÍTULO III
De la aceptación y renuncia de la herencia
ARTÍCULO 527.- La aceptación y la renuncia de la herencia son actos libres y voluntarios; no pueden
hacerse en parte, ni con término, ni bajo condición, ni por quien no tenga libre administración de sus
bienes.
ARTÍCULO 528.- La aceptación de la herencia, para que produzca todos sus efectos legales, ha de ser
expresa, pidiendo al Juez del domicilio de la sucesión, la declaratoria de ser tal heredero.
Artículo 529.- El plazo para aceptar la herencia será de quince días hábiles, contado desde la publicación,
en el Boletín Judicial, del edicto en el que se avise sobre el inicio del proceso de sucesión y se emplace a
los interesados en esta. Cuando aparezcan en autos el nombre y el lugar de residencia del heredero no
correrá para él el término del emplazamiento, sino desde la fecha en la que se le notifique
personalmente. Si no fuera del caso notificar personalmente al heredero, y este se hallara fuera de la
República, el término para aceptar la herencia se considerará prorrogado por treinta días hábiles más,
para el solo efecto de que, si aquel hubiera entrado en posesión de la herencia, no haga suyos los frutos
recibidos.
ARTÍCULO 530.- Si el heredero muriere antes de aceptar la herencia, sus herederos podrán hacer uso del
tiempo que falte del término en que debe hacerse la aceptación.
ARTÍCULO 531.- Si durante el término para aceptar la herencia, nadie se presentare a reclamarla
probando su calidad de heredero, se reputará vacante y se declarará heredero al respectivo municipio.
ARTÍCULO 532.- Si durante el término del emplazamiento, alguno o algunos se presentaren reclamando
la calidad de heredero y la probaren, vencido el término, se les declarará herederos sin perjuicio de
tercero de mejor derecho, y se les pondrá en posesión de la herencia.
ARTÍCULO 533.- Después de vencido el término para aceptar, el heredero y sus sucesores, mientras no
haya prescrito el derecho para pedir la herencia, podrán reclamarla de cualquiera que la posea, por
habérsele declarado heredero; pero éste se considerará poseedor de buena fe para la cuestión de
frutos.
ARTÍCULO 534.- Sin embargo de lo dispuesto en el artículo anterior, el que fuere desposeído de una
herencia por el verdadero heredero que se haya presentado reclamándola antes de concluirse el
término que la ley le concede para aceptar, deberá devolverla con sus frutos, sin más derecho que el de
indemnización de gastos y pago de mejoras como poseedor de buena fe.
ARTÍCULO 535.- El heredero no responde de las deudas y cargas de la herencia, sino hasta donde
alcancen los bienes de ésta. Aceptada pura y simplemente, toca al heredero probar que no hay bienes
suficientes para el pago de deudas y cargas; y aceptada a beneficio de inventario, incumbe a los
acreedores probar que hay otros bienes además de los inventariados.
ARTÍCULO 536.- No dándose principio al inventario o no concluyéndose éste por culpa del beneficiario,
dentro del término señalado por la ley, se tendrá la herencia como aceptada pura y simplemente.
ARTÍCULO 537.- La renuncia de una herencia debe ser también expresa y hacerse ante el Juez llamado a
conocer de la sucesión.
Los acreedores del renunciante en los casos y durante el tiempo que la ley les faculte para anular los
actos que su deudor ejecute con perjuicio de ellos, pueden impugnar la renuncia y hacer efectivos los
derechos que corresponderían a su deudor si no hubiera renunciado.
ARTÍCULO 538.- No es eficaz ni tiene efecto alguno legal, la renuncia de la herencia de un hombre vivo.
ARTÍCULO 539.- Ninguno puede reclamar contra la aceptación o renuncia que en debida forma haya
hecho de una herencia, sino en los casos en que la ley presume falta de consentimiento, dolo fuerza o
violencia.
ARTÍCULO 540.- El que ha renunciado la herencia intestada de una persona, puede reclamar la misma
herencia en virtud de un testamento que no conocía al hacer la renuncia.
CAPÍTULO IV
Del albacea
ARTÍCULO 541.- En ninguna mortuoria habrá más de un albacea propietario. Para los casos de
impedimento temporal del propietario y para los incidentes en que éste tenga un interés propio que
esté en contradicción con los de la sucesión, se nombrará un albacea suplente.
Artículo 542.- El testador puede nombrar albaceas propietario y suplente; si elige varios propietarios o
varios suplentes solo ejercerá el cargo uno de ellos y los llamará en el orden en que estén nombrados.
Cuando falte albacea testamentario, el tribunal designará a quien ocupará el cargo entre los interesados
en la sucesión y preferirá en igualdad de circunstancias al cónyuge, a los hijos, a la madre o al padre. El
cargo de albacea es por tiempo indefinido. De igual forma, se procederá en caso de remoción o
separación.
Artículo 543.- En los asuntos en que el albacea tenga interés propio que esté en contradicción con el de
los demás interesados en la sucesión, el juez nombrará un albacea específico.
2.- Quien tenga domicilio fuera de la República y quien haya sido condenado una vez o haya sido
removido por dolo en la administración de cosa ajena.
ARTÍCULO 546.- El albacea nombrado puede rehusar libremente el cargo; pero si lo acepta, está
obligado a desempeñarlo, excepto en los casos en que es permitido al mandatario exonerarse del suyo.
ARTÍCULO 547.- El albacea testamentario debe iniciar el juicio de sucesión desde que tenga
conocimiento de ser tal albacea. Si dejare pasar treinta días sin hacerlo, perderá el legado que se le
hubiere dejado y la décima parte de los honorarios por el albaceazgo.
En el caso de hallarse fuera de la República el albacea nombrado, los treinta días de que habla el párrafo
anterior no comenzarán a correr sino desde la fecha de su regreso a la República.
ARTÍCULO 548.- El albacea es el administrador y el representante legal de la sucesión, así en juicio como
fuera de él, y tiene las facultades de un mandatario con poder general, con las modificaciones que
establecen los siguientes artículos.
1) Arrendar fincas de la sucesión por más tiempo del que ésta permanezca indivisa.
2) Renunciar, transigir o comprometer en árbitros, derechos que se cuestionen sobre inmuebles de
cualquier valor o sobre muebles valorados en más de diez mil colones.
3) Enajenar extrajudicialmente bienes de la sucesión cuyo valor exceda de diez mil colones.
ARTÍCULO 550.- La autorización a que se refiere el artículo anterior, debe resultar del convenio de los
interesados; y cuando falte ese convenio o cuando por el estado del juicio no pueda conocerse la
voluntad de los interesados, la autorización la concederá el Juez, si procede según el caso.
ARTÍCULO 551.- Es innecesaria la autorización para enajenar bienes inmuebles, cuando la enajenación
esté ordenada por sentencia a virtud de derecho ejercido contra la sucesión.
ARTÍCULO 552.- Los actos o contratos que el albacea ejecute o celebre sin la correspondiente
autorización especial cuando ella es necesaria, serán absolutamente nulos.
ARTÍCULO 553.- Debe el albacea depositar a la orden del Juez de la sucesión y en el establecimiento
señalado para los depósitos judiciales, todas las cantidades de dinero que reciba por cuenta de la
sucesión.
ARTÍCULO 554.- Cada mes presentará el albacea al juzgado un estado administrativo de los ingresos y
egresos que haya tenido la sucesión; y al cesar en su cargo rendirá la cuenta final comprobada de su
administración.
Artículo 556.- El albacea puede ser removido a voluntad de la mayoría de los herederos o por faltar a
alguna de sus obligaciones. Si el albacea fuera testamentario, al removerlo sin causa, cualquiera que sea
el estado del proceso de sucesión, se le abonarán todos los honorarios como si estuviera concluido.
Artículo 557.- El albacea gana por su trabajo los honorarios que le haya fijado el testador y en caso de
que este no le haya señalado, o de albacea dativo, recibirá como honorario el cinco por ciento (5%)
sobre los primeros diez mil colones (¢10.000) del capital líquido de la sucesión, y el dos coma cinco por
ciento (2,5%) sobre la cantidad que exceda de diez mil colones (¢ 10.000).
Los honorarios de los albaceas suplente y específico serán fijados por las partes o, en su defecto, por el
juez.
ARTÍCULO 558.- Los honorarios del albacea se pagarán al terminarse la liquidación, y en caso de haber
habido varios albaceas, el Juez designará la parte que a cada uno corresponde, salvo que ellos
convinieren en la distribución.
ARTÍCULO 559.- El testador no podrá ampliar las facultades legales del albacea, ni eximirle de sus
obligaciones y responsabilidades.
CAPÍTULO V
Partición de la herencia y pago de acreedores
ARTÍCULO 561.- La partición hecha legalmente confiere a los coherederos la propiedad exclusiva de los
bienes que fueron repartidos entre ellos.
ARTÍCULO 562.- Los herederos son obligados a indemnizarse recíprocamente, en caso de evicción, de los
objetos repartidos. Esta obligación cesa habiendo convención en contrario, o si la evicción aconteciere
por culpa del vencido.
ARTÍCULO 563.- Las particiones hechas extrajudicialmente o de acuerdo de todas las partes, sólo pueden
ser rescindidas en los casos en que pueden serlo los contratos; las hechas mediando contención, sólo
pueden ser atacadas en los casos que puede serlo una sentencia.
ARTÍCULO 564.- Los acreedores contra la sucesión se pagarán como fueren presentándose; pero si no
fueren acreedores prendarios o hipotecarios y el pago se hiciere dentro de los primeros seis meses
después de iniciado el juicio de sucesión deberán garantizar que devolverán como pago indebido lo que
corresponda al acreedor de igual o mejor derecho que reclame antes de vencerse dichos seis meses.
ARTÍCULO 565.- El acreedor que en los dos primeros años después de iniciado el juicio de sucesión, no
haga uso de los derechos que contra ella tenga, nada podrá reclamar de los acreedores a quienes se
hubiere pagado, y sólo podrá repetir contra los legatarios cuando en la herencia no hubiere bienes
bastantes para cubrir su crédito, y no hubieren transcurrido dos años desde que éstos hayan entrado en
posesión de su legado.
Lo dispuesto en este artículo no modifica en manera alguna los derechos del acreedor hipotecario.
ARTÍCULO 566.- El albacea que no hubiere reservado lo suficiente para pagar a aquellos acreedores no
presentados, cuyo crédito constara de los papeles o documentos de la sucesión, o fuere conocido del
albacea, por cualquier otro medio, será responsable personalmente de las cantidades entregadas a otras
personas, en perjuicio de dichos acreedores, si cuando éstos se presentaren no hubiere ya bienes de la
sucesión con qué pagarles y no pudieren repetir de los otros acreedores o de los legatarios las sumas
indebidamente percibidas por éstos.
ARTÍCULO 567.- El acreedor cuyo crédito no fuere exigible en los seis primeros meses después de
iniciado el juicio de sucesión, para conservar ileso su derecho, deberá presentarse pidiendo que se
separen bienes suficientes para pagarle en su oportunidad, o que se garantice el pago por el heredero.
CAPÍTULO VI
Del derecho de acrecer
ARTÍCULO 568.- En la sucesión legítima, la parte caduca del heredero indigno o que renuncia, acrece a
los coherederos, siempre que no sea el caso de representación.
ARTÍCULO 569.- En la sucesión testamentaria, salvo la voluntad expresa del testador, hay derecho de
acrecer en favor de los herederos, respecto al legado y respecto a la parte de la herencia de sus
coherederos que caduquen conforme a la ley.
ARTÍCULO 570.- Entre los legatarios no habrá derecho de acrecer; pero si la cosa legada fuere o no
pudiere dividirse sin deterioro, el colegatario tendrá opción o para conservar el todo reponiendo a los
herederos el valor de la parte caduca, o para recibir de ellos el valor de lo que directamente le
pertenece.
TÍTULO XII
DE LA SUCESIÓN LEGÍTIMA
CAPÍTULO UNICO
ARTÍCULO 571.- Si una persona muriere sin disponer de sus bienes o dispusiere sólo en parte, o si,
habiendo dispuesto, el testamento caducare o fuere anulado entrará a la herencia sus herederos
legítimos.
1) Los hijos, los padres y el consorte, o el conviviente en unión de hecho, con las siguientes advertencias:
a) No tendrá derecho a heredar el cónyuge legalmente separado de cuerpos si él hubiere dado lugar a la
separación.
Tampoco podrá heredar el cónyuge separado de hecho, respecto de los bienes adquiridos por el
causante durante la separación de hecho.
b) Si el cónyuge tuviere gananciales, sólo recibirá lo que a éstos falta para completar una porción igual a
la que recibiría no teniéndolos.
c) En la sucesión de un hijo extramatrimonial, el padre sólo heredará cuando lo hubiere reconocido con
su consentimiento, o con el de la madre y, a falta de ese consentimiento, si le hubiere suministrado
alimentos durante dos años consecutivos, por lo menos.
ch) El conviviente en unión de hecho sólo tendrá derecho cuando dicha unión se haya constituido entre
un hombre y una mujer con aptitud legal para contraer matrimonio, y se haya mantenido una relación
pública, singular y estable durante tres años, al menos, respecto de los bienes adquiridos durante dicha
unión.
2) Los abuelos y demás ascendientes legítimos. La madre y la abuela por parte de madre, aunque sean
naturales, se consideran legítimas, lo mismo que la abuela natural por parte de padre legítimo;
5) Los hermanos legítimos de los padres legítimos del causante y los hermanos uterinos no legítimos de
la madre o del padre legítimo; y
6) Las Juntas de Educación correspondientes a los lugares donde tuviere bienes el causante, respecto de
los comprendidos en su jurisdicción.
Si el causante nunca hubiere tenido su domicilio en el país, el juicio sucesorio se tramitará en el lugar
donde estuviere la mayor parte de sus bienes.
Las Juntas no tomarán posesión de la herencia sin que preceda resolución que declare sus derechos, en
los términos que ordena el Código de Procedimientos Civiles.
ARTÍCULO 573.- Las personas comprendidas en cada inciso del artículo precedente entran a la herencia
con el mismo derecho individual; y sólo en falta de las que indica el inciso anterior entran las que llama
el inciso siguiente, salvo el caso de representación.
ARTÍCULO 574.- Se puede suceder por derecho propio o por representación. Esta sólo se admite en
favor de los descendientes del difunto y en favor de los sobrinos.
ARTÍCULO 575.- Se puede representar al indigno, al que repudió la herencia y al ascendiente cuya
herencia se ha repudiado.
ARTÍCULO 576.- En caso de representación se harán de la herencia tantas porciones como sea número
de los herederos que concurran con derecho propio y el de los representantes; los primeros recibirán su
porción viril, y de las porciones que correspondan a los representados se formará una sola
masa distribuible sin distinción de origen.
Esta misma regla se observará en el caso de que por representación tengan que concurrir descendientes
más remotos.
TÍTULO XIII
DE LA SUCESIÓN TESTAMENTARIA
CAPÍTULO I
Del testamento en general
ARTÍCULO 577.- No puede hacerse testamento por procurador. Tampoco puede depender del arbitrio
de otro, sea en cuanto a la institución o a la designación del objeto de la herencia o legado, sea en
cuanto al cumplimiento o no cumplimiento de las disposiciones.
ARTÍCULO 579.- Las reglas sobre consentimiento para las obligaciones regirán en materia de
testamentos en cuanto sean aplicables.
ARTÍCULO 580.- La invocación de un motivo falso no anula la disposición, a no ser que haya sido
anunciado en forma de condición o que del mismo testamento aparezca que el testador ha querido que
la eficacia del legado o herencia dependa de la existencia de la causa invocada.
ARTÍCULO 581.- La expresión de un motivo contrario a derecho produce siempre la nulidad de la
disposición.
ARTÍCULO 582.- Las sustituciones son prohibidas. La disposición por la cual un tercero sea llamado a
recoger el beneficio de una disposición, en el caso de que el primer llamado no quiera o no pueda
aprovecharla, no constituye sustitución y es válida.
CAPÍTULO II
De la forma de los testamentos
ARTÍCULO 583.- Puede otorgarse testamento abierto:
1º.- Ante un cartulario y tres testigos; pero si el mismo testador escribe el testamento, bastan dos
testigos y el cartulario.
2º.- Ante cuatro testigos sin cartulario; si el testador lo escribe; o ante seis testigos, si el testador no lo
escribe.
ARTÍCULO 584.- Para testar en lengua extranjera ante cartulario, se requiere la presencia de dos
intérpretes elegidos por el testador, que traduzcan al castellano las disposiciones que éste dicte; para
hacerlo entre testigos solamente, basta que éstos entiendan la lengua en que el testamento se escriba.
1º.- Debe ser fechado, con indicación del lugar, día y hora, mes y año en que se otorgue.
2º.- Debe ser leído ante los testigos por el mismo testador o por la persona que éste indique o por el
cartulario. El que fuere sordo y supiere leer, deberá leer su testamento; si no supiere deberá designar la
persona que haya de leerlo en su lugar.
Si el testador no supiere o no pudiere firmar, lo declarará así el mismo testamento. Por lo menos dos
testigos en caso de testamento ante cartulario, y tres en el de testamento ante testigos solamente,
deben firmar el testamento abierto; el testamento hará mención de los testigos que no firman y del
motivo.
1º.- Los militares y demás individuos pertenecientes al ejército que se hallen en campaña o en plaza
sitiada o prisioneros en poder del enemigo, ante dos testigos y un jefe ú oficial.
2º.- Los navegantes ante el capitán o quien tenga el mando de la nave, y dos testigos.
3º.- Unos y otros ante dos testigos solamente si el mismo testador escribe el testamento.
El testamento de que habla este artículo debe llenar las formalidades del artículo anterior, y sólo vale si
el testador muere durante la situación en que lo otorgó o dentro de los treinta días inmediatos.
ARTÍCULO 587.- El testamento cerrado puede no ser escrito por el testador, pero debe estar firmado por
él. Lo presentará en un sobre cerrado al notario público, quien extenderá una escritura en la cual hará
constar que el testamento le fue presentado por el mismo testador, sus declaraciones sobre el número
de hojas que contiene, si está escrito y firmado por él, y si tiene algún borrón, enmienda,
entrerrenglonadura o nota.
En el sobre, el notario consignará una razón indicadora de que contiene el testamento de quien lo
presenta, el lugar, la hora y la fecha de otorgamiento de la escritura, así como el número, el tomo y la
página del protocolo donde consta. El notario tomará las providencias necesarias para asegurar que el
sobre esté cerrado de tal modo que se garantice su inviolabilidad. Tanto la escritura como la razón
deben ser firmadas por el testador, el notario y dos testigos instrumentales. Concluida la diligencia, se
devolverá el testamento al testador.
ARTÍCULO 588.- El testamento cerrado no se abrirá hasta después de la muerte del testador; y para
abrirlo se observará la forma que señala el Código de Procedimientos.
ARTÍCULO 589.- A los testigos testamentarios son aplicables las disposiciones sobre testigos
instrumentales.
CAPÍTULO III
De la capacidad de disponer y recibir por testamento
ARTÍCULO 590.- El testador debe ser moralmente capaz de hacer el testamento y legalmente capaz al
hacer el testamento y al abrirse la sucesión.
1) Del menor no emancipado, su tutor, a no ser que habiendo renunciado la tutela haya dado cuenta de
la administración, o que sea ascendiente o hermano del menor;
2) Del menor, sus maestros o pedagogos, y cualquier persona a cuyo cuidado esté entregado;
La incapacidad de los incisos 2) y 3) ni impide los legados remunerativos de los servicios recibidos por el
testador, ni las disposiciones en favor del consorte o de parientes que pudieran ser herederos legítimos
del testador.
ARTÍCULO 593.- Las personas morales son hábiles para adquirir por testamento.
ARTÍCULO 594.- Las disposiciones en favor de personas inhábiles son absolutamente nulas, aunque sean
hechas simuladamente, o por interpuesta persona.
Se tienen como personas interpuestas los ascendientes, descendientes, consorte o hermanos del
inhábil.
ARTÍCULO 595.- El testador podrá disponer libremente de sus bienes, con tal de que deje asegurados los
alimentos de su hijo hasta la mayoría de edad si es menor y por toda la vida si el hijo tiene una
discapacidad que le impida valerse por sí mismo; además, deberá asegurar la manutención de sus
padres y la de su consorte mientras la necesiten.
Si el testador omite cumplir con la obligación de proveer alimentos, el heredero solo recibirá de los
bienes lo que sobre, después de dar al alimentario, previa estimación de peritos, una cantidad suficiente
para asegurar sus alimentos.
Si los hijos, los padres o el consorte poseen, al morir el testador, bienes suficientes, el testador no estará
obligado a dejarles alimentos.
CAPÍTULO IV
De los herederos y legatarios
ARTÍCULO 596.- El instituido por el testador como heredero de una cosa cierta y determinada, es tenido
por legatario de ella. El instituido como legatario de parte alícuota de la herencia es heredero.
ARTÍCULO 597.- Los herederos instituidos sin designación de partes, heredan con igualdad.
ARTÍCULO 598.- El legado de cosa ajena es nulo. Con todo, el legado producirá sus efectos si la cosa
legada, que al hacer el testamento no pertenecía al testador, llega a ser suya por cualquier título.
ARTÍCULO 600.- Si el legado es de usufructo sin determinación de tiempo, se entenderá hecho por lo
que dure la vida del legatario; y si éste fuere una persona moral perpetua, lo tendrá por treinta años y
no por más.
ARTÍCULO 601.- El legado de un crédito o de perdón de una deuda, sólo surte efecto en la parte del
crédito o de la deuda subsistente al tiempo de morir el testador. En el primer caso, el heredero cumple
con ceder al legatario todos los títulos y acciones que le competerían contra el deudor; en el segundo
caso, con dar al mismo legatario carta de pago si la pidiere.
ARTÍCULO 602.- El legado genérico de liberación o de perdón de las deudas, comprende sólo las
existentes al tiempo de la muerte y que hayan nacido antes de hacerse el testamento.
ARTÍCULO 603.- Si el que lega una propiedad le añade después nuevas adquisiciones, éstas, aunque sean
colindantes, no entrarán en el legado sin nueva declaración del testador; pero no se entenderá lo mismo
respecto de las mejoras necesarias, útiles o de lujo hechas en la cosa legada.
ARTÍCULO 604.- El legatario o heredero adquiere el legado o herencia incondicional o a término cierto, o
bajo condición resolutoria, desde el momento en que muere el testador. El legado o herencia cuya
existencia dependa de condición suspensiva, no se adquiere por el legatario o heredero, sino al
cumplirse la condición.
El acreedor cuyo crédito no conste sino por testamento, será tenido por legatario.
ARTÍCULO 605.- Si el heredero fuere instituido bajo condición suspensiva, se pondrá la herencia en
administración, hasta que se cumpla la condición o haya certeza de que no podrá cumplirse.
Esto último se hará con las herencias dejadas a personas por nacer.
ARTÍCULO 606.- El legatario no podrá reclamar frutos de la cosa, sino desde el momento en que deba
serle entregada. En el caso de legado puro y simple de cosa determinada, el legatario hace suyos los
frutos desde la muerte del testador.
ARTÍCULO 607.- El legatario recibirá la cosa legada con los gravámenes que tenga a la muerte del
testador, salvo que éste disponga lo contrario; pero el legatario no responde de las cargas, sino hasta
donde alcance el legado.
ARTÍCULO 608.- La cosa legada se entregará íntegra con sus accesorios indispensables y en el estado y
lugar en que se encuentre a la muerte del testador, a menos que circunstancias independientes de la
voluntad del que la administre, la hayan modificado o destruido. Si perece una parte de la cosa, se debe
lo que quedó de ella.
ARTÍCULO 609.- En el legado de género no está obligado el heredero a dar una cosa de la mejor clase, ni
puede hacerlo de la peor.
ARTÍCULO 610.- Los gastos de la entrega de la cosa legada son a cargo de la sucesión, salvo la expresa
voluntad del testador.
ARTÍCULO 611.- Si se legaren dos cosas alternativamente y pereciere una de ellas, subsistirá el legado en
la que quedó.
Salvo disposición expresa del testador, la elección del legado alternativo toca al heredero.
ARTÍCULO 612.- Si los bienes de la sucesión se han repartido todos en legados, las deudas y cargas de
ella se repartirán a prorrata entre todos los legatarios en la proporción de sus legados, y sobre el valor
líquido de éstos tendrá un diez por ciento aquel a quien se declare heredero conforme a la ley.
ARTÍCULO 613.- Si los bienes de la herencia no alcanzan a cubrir todas las mandas, se pagarán éstas a
prorrata, menos las que fueren dejadas en recompensa de servicios, que se considerarán deudas de la
sucesión.
ARTÍCULO 614.- Si el causante hubiere legado alguna pensión vitalicia anual, sin dejar a cargo de algún
heredero o legatario el pago de ella, y los herederos no se pusieren todos de acuerdo sobre quién de
ellos ha de pagar la pensión y tener en su poder el capital que la produzca, hará la designación el Juez. El
heredero elegido por el Juez o por sus coherederos, afianzará a satisfacción del legatario.- En el caso de
no prestarse esta fianza o de que ninguno de los herederos quiera tomar a su cargo el pago del legado,
se separará un capital equivalente a diez anualidades o pensiones y se entregará al legatario en pago de
su derecho.
CAPÍTULO V
Disposiciones condicionales
ARTÍCULO 615.- El testador puede disponer pura y simplemente o bajo condición.
Las condiciones imposibles o ilícitas se tendrán por no escritas, y por pura y simple la institución a que
afecten. Sin embargo, si se reconoce que la condición ha sido la causa impulsiva y determinante de la
liberalidad, es nula toda la disposición.
ARTÍCULO 618.- Cuando la condición fuere casual o mixta, bastará que se cumpla en cualquier tiempo,
vivo o muerto el testador, salvo que éste dispusiere otra cosa.
ARTÍCULO 619.- El término incierto señalado únicamente para la ejecución de la disposición no impide al
heredero o legatario tener un derecho adquirido y trasmisible.
ARTÍCULO 620.- Si el cumplimiento de la condición se impidiere por alguien que tenga interés en que no
se cumpla, se tendrá por cumplida.
CAPÍTULO VI
De la revocación y caducidad de las disposiciones testamentarias.
ARTÍCULO 621.- El testador puede revocar libremente su testamento, en todo o en parte, por otro
testamento posterior. Este derecho no puede renunciarse.
ARTÍCULO 622.- El segundo testamento que no menciona el primero, sólo revoca de éste la parte que le
sea contraria.
ARTÍCULO 623.- Por el solo hecho de revocarse en un tercer testamento la revocatoria de un primero,
no reviven las disposiciones de éste; es preciso que el testador expresamente lo declare.
ARTÍCULO 624.- La revocación producirá su efecto aunque caduque el segundo testamento por
incapacidad o renuncia del heredero o legatario nuevamente nombrado.
ARTÍCULO 625.- Cuando dos o más personas testen en un mismo acto, cada una puede revocar
independientemente sus disposiciones.
1º.- Si el heredero o legatario fallece antes que el testador. Sin embargo, cabrá representación de tal
heredero o legatario, con tal de que el representante sea descendiente o sobrino del testador, salvo lo
que el testamento diga en contrario. Las reglas de la representación en la sucesión legítima, son
aplicables a la testamentaria.
2º.- Si la condición suspensiva de que dependía la existencia del legado o herencia llega a faltar o se
cumple la resolutoria.
3º.- Si el heredero o legatario es incapaz e indigno de adquirir la herencia o legado al abrirse la sucesión,
o si el legado o herencia fuere condicional, al cumplirse la condición.
El legado específico caduca cuando el testador enajena de cualquier modo la cosa legada, o la trasforma
de modo que no conserve ni la forma ni la denominación que antes tenía, y cuando la cosa perece antes
de la muerte del testador o antes de cumplirse la condición suspensiva de que depende el legado.
LIBRO III
DE LAS OBLIGACIONES
TÍTULO I
DIVERSAS CLASES DE OBLIGACIONES
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 629.- Toda obligación tiene por objeto dar, hacer o dejar de hacer alguna cosa, y puede
referirse a todas las cosas que están en el comercio de los hombres, aun a las futuras como los frutos
por nacer.
ARTÍCULO 630.- Es ineficaz la obligación cuyo objeto no pueda reducirse a un valor exigible, o no esté
determinado ni pueda determinarse.
ARTÍCULO 631.- También es ineficaz la obligación que tenga por objeto una cosa o acto que fuere física o
legalmente imposible. La imposibilidad física debe ser absoluta y permanente, y no temporal ni relativa,
con respecto a la persona que se obliga.
1º.- Respecto a las cosas que estén fuera del comercio por disposición de la ley.
2º.- Respecto de los actos ilícitos como contrarios a la ley, a la moral o a las buenas costumbres.
ARTÍCULO 632.- Las causas productoras de obligación, son:los contratos, los cuasi-contratos, los delitos,
los cuasi-delitos y la ley.
ARTÍCULO 633.- Las obligaciones se extinguen:por el pago, por la compensación, por la novación, por la
remisión, por la confusión, por el evento de un obstáculo que haga imposible su cumplimiento, por la
anulación o rescisión y por la prescripción.
CAPÍTULO II
De las obligaciones civiles y naturales
ARTÍCULO 634.- Las obligaciones naturales no confieren derecho para exigir su cumplimiento; pero
cumplidas, autorizan para retener lo que se ha recibido en razón de ellas.
ARTÍCULO 635.- Las obligaciones civiles contraídas en satisfacción de una natural, se regirán, en el fondo
y en la forma, por las reglas de las obligaciones provenientes de título oneroso.
CAPÍTULO III
De las obligaciones solidarias
ARTÍCULO 636.- No puede haber solidaridad entre acreedores.
Cuando por convenio o por testamento se concedan a otra ú otras personas los mismos derechos del
acreedor, dicha persona o personas se considerarán como apoderados generales de éste; y si por los
términos del convenio o del testamento no pudiere conocerse cuál es el verdadero acreedor, los que
aparecieren con ese carácter serán reputados acreedores simplemente conjuntos, teniendo cada uno de
ellos, con respecto a la parte de los demás acreedores, las facultades de un apoderado general.
ARTÍCULO 637.- En la obligación solidaria entre los deudores, cada uno de éstos es tenido en sus
relaciones con el acreedor, como deudor único de la prestación total.
ARTÍCULO 638.- La solidaridad entre deudores sólo resulta de pacto expreso o de disposición de un
testamento o de la ley.
ARTÍCULO 639.- Puede haber solidaridad entre los deudores, aunque las obligaciones por ellos
contraídas difieran en el modo, por razón de la condición, el plazo u otra circunstancia.
ARTÍCULO 640.- El acreedor puede reclamar la deuda contra todos los deudores solidarios
simultáneamente o contra uno solo de ellos.
ARTÍCULO 641.- El deudor demandado tiene derecho de citar a sus codeudores a fin de que sean
condenados a pagarle lo que por cada uno de ellos tenga que satisfacer al acreedor común.
ARTÍCULO 642.- La remisión hecha a uno de los deudores libra a los demás, salvo que el acreedor
reserve sus derechos contra ellos, y en tal caso, se deducirá de la deuda la parte del deudor a quien se
hizo la remisión.
ARTÍCULO 643.- La compensación sólo puede ser opuesta por el codeudor cuyo crédito la produzca;
pero con relación a la parte de tal codeudor en la deuda solidaria, la compensación se opera también en
provecho de los otros codeudores, y cualquiera puede válidamente oponerla.
ARTÍCULO 644.- El convenio del acreedor con uno de los deudores solidarios, respecto a plazo o modo
de cumplir la obligación, sólo afecta al deudor con quien se hizo.
ARTÍCULO 645.- Los hechos ú omisiones de cualquiera de los deudores solidarios aprovechan o
perjudican a sus codeudores en las consecuencias legales que tales hechos ú omisiones tengan respecto
de la deuda, salvo el derecho de indemnización contra el deudor que por culpa o dolo perjudique a los
demás.
ARTÍCULO 646.- El acreedor que descarga de la solidaridad a uno de los deudores, conserva su acción
solidaria contra los otros.
1º.- Cuando el acreedor, al recibir de uno de los deudores una suma igual a la porción que le
corresponde en la deuda, le da recibo por su parte.
2º.- Cuando la demanda establecida por el acreedor contra uno de sus deudores, por la parte que a éste
corresponde en la deuda, ha sido contestada de acuerdo o declarada procedente por sentencia.
3º.- Si durante cinco veces consecutivas el acreedor ha recibido separadamente de uno de los deudores
su parte en los intereses de la deuda.
Los hechos que en estos tres casos operan el descargo de solidaridad, dejan de producirlo si el acreedor
ha hecho reserva de la solidaridad o de sus derechos en general; y cuando el descargo se efectúe, sólo
aprovechará al codeudor en favor del cual se haga.
ARTÍCULO 648.- Muerto un codeudor solidario, sus herederos, después de repartida la herencia y
pasado un año desde que se inició el juicio de sucesión, sólo estarán obligados solidariamente con los
demás codeudores en proporción a la parte que les haya cabido en la herencia.
ARTÍCULO 649.- Los codeudores solidarios se dividen entre sí la deuda por partes iguales, a menos que
hubiere pacto en contrario.
ARTÍCULO 650.- La porción del deudor insolvente se reparte entre sus demás codeudores,
comprendiéndose entre éstos a aquel o aquellos a quienes el acreedor hubiere descargado de la
solidaridad o cuya obligación hubiere dejado de existir por confusión o remisión.
ARTÍCULO 651.- El codeudor que paga la deuda común, tiene derecho de repetir de sus demás
codeudores la parte de cada uno, junto con costos y con intereses desde el pago, aunque la deuda no
produzca tales intereses.
ARTÍCULO 652.- El codeudor culpable debe indemnizar a su codeudor no culpable de lo que éste haya
pagado al acreedor por causa de la falta de aquél.
ARTÍCULO 653.- Si el negocio por el cual se contrajo la deuda solidaria no concierne más que a uno de
los deudores, éste será responsable de toda ella para con los otros codeudores, que con respecto a él,
serán considerados como fiadores.
ARTÍCULO 654.- En las obligaciones alternativas la elección corresponde al deudor, a menos que se haya
pactado lo contrario.
ARTÍCULO 655.- Para que el deudor quede libre debe pagar o ejecutar en su totalidad una de las cosas
que alternativamente deba y no puede obligar al acreedor a recibir parte de una y parte de otra.
ARTÍCULO 656.- Si alguna de las cosas objeto de la obligación alternativa perece o no puede ser
entregada, sin culpa del deudor, la obligación se limita a las cosas restantes, y no quedando más que
una, la obligación se convierte en pura y simple.
ARTÍCULO 657.- Si todas las cosas perecieren sin culpa del deudor, la obligación queda extinguida.
ARTÍCULO 658.- La cosa que perezca o no pueda ser entregada por culpa del deudor, se considerará,
para el efecto de que no se perjudiquen los derechos del acreedor, como existente y reemplazada con el
precio de ella a cargo del deudor.
ARTÍCULO 659.- Una obligación facultativa que adolece de algún vicio inherente a la cosa que forma su
objeto, es nula aunque no adolezca de ningún vicio la cosa designada para la facilidad del pago.
ARTÍCULO 660.- La obligación facultativa se extingue, si la cosa a que el deudor está obligado
directamente perece sin su culpa.
ARTÍCULO 661.- En caso de duda sobre si la obligación es alternativa o facultativa, se tendrá por
facultativa.
CAPÍTULO V
De las obligaciones indivisibles
1º.- Cuando su objeto no admite absolutamente división, sea de un modo material, sea de un modo
intelectual.
2º.- Cuando el objeto, aunque divisible en sí mismo, deja de serlo por motivo de la relación bajo la cual
ha sido considerado para el efecto de la prestación.
ARTÍCULO 664.- Cada uno de los que han contraído una obligación indivisible es responsable por el total.
Lo mismo sucede con los herederos del deudor.
ARTÍCULO 665.- Cada uno de los condueños de los derechos del acreedor puede reclamar en su
totalidad la ejecución de la obligación indivisible, pero no puede remitirla toda, ni recibir de la
prestación divisible que haya sustituído a la primitiva prestación, la parte que corresponde a sus
condueños.
ARTÍCULO 666.- El deudor a quien uno de los sucesores del acreedor hubiere perdonado la deuda, o que
hubiere pagado al mismo la prestación divisible que sustituyera a la indivisible, tiene derecho, al ser
demandado para el cumplimiento de la obligación o para el pago de daños y perjuicios, por otro de los
herederos, a que se deduzca a su favor, en dinero, la porción del coheredero que ha hecho la remisión o
que ha recibido el valor.
Pero si de la porción que cabía en la deuda al heredero que ha remitido o a quien se ha pagado, no
hubiere de aprovecharse en manera alguna el coheredero demandante, no habrá lugar a dicha
deducción.
ARTÍCULO 667.- Cada deudor puede ser perseguido para el cumplimiento íntegro de la prestación
indivisible, pero el demandado tiene derecho para que se le conceda un término dentro del cual le sea
posible citar a sus codeudores, con el objeto de impedir que se pronuncie contra él solo una
condenación por el total, salvo que la prestación por su naturaleza pueda ser cumplida por él.
ARTÍCULO 668.- Si por la negativa de uno de los deudores la obligación no se cumple, quedan
responsables de los daños y perjuicios cada uno por su parte, a excepción de aquel por cuya negativa no
hubiere podido cumplirse la obligación, el cual puede ser demandado por la totalidad de los daños y
perjuicios.
ARTÍCULO 669.- En todos los casos en que uno de los deudores de una obligación indivisible la satisfaga,
queda a salvo su recurso contra los otros codeudores, cada uno de los cuales debe pagarle su parte
respectiva.
ARTÍCULO 670.- La interrupción de la prescripción, operada por uno de los acreedores, no aprovecha
más que al acreedor que ha interrumpido, conservándose el crédito totalmente en provecho del
acreedor que hubiere interrumpido la prescripción; pero deberá indemnizar al deudor los derechos de
sus coacreedores que estuvieren prescritos, en cuanto se aprovechare de ellos.
Del mismo modo, si uno solo de los codeudores ha sido interpelado, podrá éste ser demandado por el
todo, con tal que el acreedor le reconozca las partes que sus codeudores libertados por la prescripción,
hubieran soportado en el caso de permanecer obligados.
ARTÍCULO 671.- Cuando la obligación indivisible va acompañada de una cláusula penal, la pena se aplica
por la contravención de uno de los deudores. Sin embargo, la pena divisible no puede ser reclamada
totalmente, sino del codeudor que haya contravenido. Los demás sólo están obligados por su respectiva
parte.
ARTÍCULO 672.- Si hubiere varios acreedores de una pena divisible, la pena no se deberá sino al
acreedor contra el cual se contraviene y en proporción a la parte que éste tenga en el crédito.
ARTÍCULO 673.- La sentencia dada en el juicio seguido entre uno de los acreedores y el deudor, o entre
uno de los deudores y el acreedor, no tiene autoridad de cosa juzgada con relación a los otros
acreedores o a los otros deudores que no han intervenido en el juicio.
CAPÍTULO VI
De las obligaciones divisibles
ARTÍCULO 674.- La divisibilidad sólo tiene aplicación:
2º.- Con respecto a los herederos del deudor, si estuviere ya repartida la herencia y el acreedor hubiere
dejado pasar un año, contado desde la fecha en que se inició el juicio de sucesión, sin reclamar el pago o
la seguridad de su crédito.
3º.- Si por venta, cesión o herencia del acreedor, dos o más se hicieren dueños del crédito; pero en el
caso de herencia, sólo después de repartida ésta, tendrá lugar la división de la obligación.
ARTÍCULO 675.- Siendo la obligación divisible, cada uno de los deudores entre quienes se divide, sólo
está obligado a pagar la parte que le corresponde, y cada una de las personas que representen al
acreedor sólo puede demandar la parte en que haya sucedido o reemplazado a éste.
ARTÍCULO 676.- El principio establecido en el artículo anterior, sufre excepciones:
1º.- Cuando la deuda es hipotecaria o tiene por objeto una cosa determinada en su individualidad.
2º.- Si en virtud del título constitutivo o por uno posterior, uno de los herederos está encargado del
cumplimiento de la obligación.
3º.- Cuando por la naturaleza del convenio, o bien por la cosa objeto de la obligación, o por el fin que se
ha tenido en mira al hacer el contrato, resulta que la intención de los contratantes ha sido que la
obligación no pueda satisfacerse parcialmente.
En los dos primeros casos, el heredero que posee la cosa debida o hipotecada, o que está obligado
personalmente a cumplir la obligación, puede ser demandado por el total de la deuda; y en el tercer
caso, puede serlo cualquiera de los herederos por el todo.
Pero al que pagare la deuda queda a salvo su recurso contra los demás herederos.
ARTÍCULO 677.- Si la obligación divisible va acompañada de una cláusula penal, únicamente incurren en
la pena el contraventor de la obligación, y será responsable proporcionalmente a la parte que le
corresponda en la obligación principal.
CAPÍTULO VII
De las obligaciones condicionales
ARTÍCULO 678.- La obligación contraída bajo una condición imposible es nula; pero si la condición es de
no hacer una cosa imposible, la obligación es válida.
ARTÍCULO 679.- Toda obligación contraída, ya sea para el caso en que el estipulante cometiere un acto
ilícito, ú omitiere cumplir con un deber, ya sea para el caso en que el prometiente cumpliere un deber, o
no cometiere un acto ilícito, es nula; pero será válida la obligación contraída para el caso en que el
prometiente cometiere un acto ilícito o descuidare el cumplimiento de un deber.
ARTÍCULO 680.- En los casos de obligaciones sujetas a condiciones resolutorias, se aplicarán las reglas de
los artículos anteriores en sentido inverso.
ARTÍCULO 681.- Es nula la condición que hace depender la eficacia de la obligación únicamente de la
mera voluntad del prometiente.
ARTÍCULO 682.- La condición se reputa cumplida cuando el deudor obligado bajo tal condición impide su
cumplimiento.
ARTÍCULO 683.- El acreedor puede, antes de cumplirse la condición, ejercer todos los actos
conservatorios de su derecho.
ARTÍCULO 684.- Cuando el acreedor fallece antes del cumplimiento de la condición, todos los derechos ú
obligaciones pasan a los herederos.
ARTÍCULO 685.- Mientras la condición suspensiva no se realice, el enajenante conserva por su cuenta y
riesgo la cosa objeto de la obligación y hará suyos los frutos que produzca.
ARTÍCULO 686.- Si pendiente la condición, se desmejora la cosa, el adquirente puede desistir del
contrato, y exigir además daños y perjuicios en el caso de que la desmejora se hubiere ocasionado por
culpa del enajenante.
ARTÍCULO 687.- Si pendiente la condición, el enajenante hubiere hecho mejoras en la cosa, el acreedor
puede elegir entre llevar a cabo el contrato indemnizando las mejoras, o apartarse de él con derecho a
daños y perjuicios.
ARTÍCULO 688.- En tanto que la condición resolutoria no se realice, la persona que es propietaria
condicionalmente puede ejercer todos los derechos y acciones que le competerían si la obligación fuera
pura y simple.
ARTÍCULO 689.- Si pendiente la condición resolutoria, pereciere totalmente la cosa, sufrirá la pérdida el
adquirente.
ARTÍCULO 690.- La parte cuyo derecho se resuelve por el acaecimiento de la condición resolutoria es
obligada a devolver la cosa con los aumentos que haya recibido, pendiente la condición; pero no
responderá de los deterioros sobrevenidos sin su culpa.
ARTÍCULO 691.- La persona cuyo derecho de propiedad se resuelve por el evento de la condición
resolutoria, no está obligada a devolver los frutos percibidos, pendiente la condición, excepto que así se
hubiera convenido o que la resolución viniera en virtud de lo dispuesto en el artículo siguiente.
ARTÍCULO 692.- En los contratos bilaterales va siempre implícita la condición resolutoria por falta de
cumplimiento. En este caso la parte que ha cumplido puede exigir el cumplimiento del convenio o pedir
se resuelva con daños y perjuicios.
TÍTULO II
EFECTO DE LAS OBLIGACIONES
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 693.- Toda obligación civil confiere al acreedor el derecho de compeler al deudor a la
ejecución de aquello a que está obligado.
ARTÍCULO 694.- Si la obligación de entregar se refiere a una cosa cierta y determinada que se halle en
poder del deudor, el acreedor puede pedir siempre el cumplimiento de la obligación y debe ser puesto
en posesión de la cosa.
ARTÍCULO 695.- Cuando la obligación de hacer no exige para su cumplimiento la acción personal del
deudor, si éste se negare a realizarla, podrá el acreedor ser autorizado para hacerla ejecutar por cuenta
del deudor, o ejecutarla la autoridad.
ARTÍCULO 696.- El acreedor puede pedir que lo que ha sido hecho en contravención a lo pactado sea
destruido, y también podrá ser autorizado para destruirlo a costa del deudor, con derecho además a
daños y perjuicios.
ARTÍCULO 697.- La obligación de dar lleva consigo la de conservar la cosa hasta la entrega.
ARTÍCULO 698.- La obligación de velar por la conservación de una cosa, derívese de una principal de dar
o de una de hacer, compele al deudor a emplear en la conservación los cuidados de un buen padre de
familia, salvo los casos en que la ley especialmente tempera o agrava la responsabilidad.
ARTÍCULO 699.- Desde que se ha trasferido la propiedad de la cosa, corre ésta por cuenta del
adquirente, aunque no se haya verificado la tradición real, salvo si la entrega no se ha hecho por
morosidad o culpa del deudor.
ARTÍCULO 700.- Toda obligación de hacer que exige indispensablemente la acción del deudor, lo mismo
que la obligación de no hacer, se convierte en indemnización de daños y perjuicios en caso de falta de
cumplimiento.
CAPÍTULO II
Daños y perjuicios
ARTÍCULO 701.- El dolo no se presume, y quien lo comete queda siempre obligado a indemnizar los
daños y perjuicios que con él ocasione, aunque se hubiere pactado lo contrario.
ARTÍCULO 702.- El deudor que falte al cumplimiento de su obligación, sea en la sustancia, sea en el
modo, será responsable por el mismo hecho de los daños y perjuicios que ocasione a su acreedor, a no
ser que la falta provenga de hecho de éste, fuerza mayor o caso fortuito.
ARTÍCULO 703.- El deudor no está obligado al caso fortuito, sino cuando ha contribuido a él o ha
aceptado expresamente esa responsabilidad.
ARTÍCULO 704.- En la indemnización de daños y perjuicios sólo se comprenderán los que, como
consecuencia inmediata y directa de la falta de cumplimiento de la obligación, se hayan causado o
deban necesariamente causarse.
ARTÍCULO 705.- Cuando el deudor por una cláusula penal se ha comprometido a pagar una suma
determinada como indemnización de daños y perjuicios, el acreedor no puede, salvo si hubiere dolo,
exigir por el mismo título una suma mayor; pero tampoco podrá el deudor pedir reducción de la suma
estipulada.
ARTÍCULO 706.- Si la obligación es de pagar una suma de dinero, los daños y perjuicios consisten
siempre y únicamente en el pago de intereses sobre la suma debida, contados desde el vencimiento del
plazo.
ARTÍCULO 707.- La responsabilidad por daños y perjuicios prescribe con la obligación cuya falta de
cumplimiento la produce.
CAPÍTULO III
Cláusula penal
ARTÍCULO 708.- El efecto de la cláusula penal es determinar con anticipación y a título de multa los
daños y perjuicios debidos al acreedor, por el deudor que no ejecute su obligación o que la ejecute de
una manera imperfecta.
ARTÍCULO 709.- La nulidad de la obligación principal acarrea la de la cláusula penal; pero la nulidad de
ésta no produce la de la obligación principal.
Con todo, cuando uno promete por otra persona, imponiéndose una pena para el caso de no cumplirse
por ésta lo prometido, valdrá la pena, aunque la obligación principal no tenga efecto por falta de
consentimiento de dicha persona. Lo mismo sucederá cuando uno estipula en favor de un tercero, y la
persona con quien se estipula se sujeta a una pena, para el caso de no cumplir lo prometido.
ARTÍCULO 710.- También es válida la cláusula penal, cuando una persona garantiza obligaciones que
pueden anularse por alguna excepción puramente personal del obligado.
ARTÍCULO 712.- Cuando sólo se reclame la pena, ésta no puede exceder en valor ni en cuantía a la
obligación principal; y en los casos en que es posible el reclamo del principal y de la pena
conjuntamente, la pena no puede exceder de la cuarta parte de aquél.
ARTÍCULO 713.- Si la obligación fuere cumplida en parte, la pena se modificará en la misma proporción.
ARTÍCULO 714.- El cumplimiento de la cláusula penal sólo puede exigirse en los casos y cuando
concurran las circunstancias en que, a no haber cláusula penal, se podrían reclamar daños y perjuicios,
según lo dispuesto en el capítulo anterior.
CAPÍTULO IV
Del ejercicio de los derechos y acciones del deudor
ARTÍCULO 715.- Los acreedores pueden ejercer todos los derechos y acciones del deudor, excepto los
que están exclusivamente unidos a la persona.
ARTÍCULO 716.- Para que el acreedor pueda ejercer los derechos y acciones del deudor, es necesario
que su crédito sea exigible, que el deudor rehúse ejercitarlos, y que previamente se verifique una
subrogación judicial a favor del acreedor.
Sin embargo, el acreedor puede obrar de plano sin autorización judicial, y aunque su deuda sea
condicional o no sea exigible, cuando sólo se trata de hechos que tiendan a la conservación del
patrimonio del deudor, precaviendo perjuicios irreparables, como el de una prescripción, o el que
resultaría de dejarse ejecutoriar una sentencia.
ARTÍCULO 717.- Desde que se notifique al deudor y al tercero la demanda del acreedor sobre
subrogación, no puede el tercero descargarse de su obligación con perjuicio del acreedor demandante,
ni puede el deudor disponer de los derechos y acciones que tenga contra el tercero.
ARTÍCULO 718.- La subrogación de que tratan los artículos anteriores, no da al acreedor ninguna
preferencia sobre los demás; y en virtud de ella, el acreedor tendrá las mismas facultades que tendría si
fuera apoderado general del deudor, para el negocio o negocios de que se trata.
TÍTULO III
DEL PAGO Y LA COMPENSACIÓN
CAPÍTULO I
Del pago en general
ARTÍCULO 764.- El pago se hará bajo todos respectos conforme al tenor de la obligación, sin perjuicio de
lo que para casos especiales disponga la ley.
ARTÍCULO 765.- Cualquiera puede pagar a nombre del deudor, aun oponiéndose éste o el acreedor; en
caso de concurso un coacreedor puede hacer el pago, aun contra la voluntad de ambos.
Si para la obligación de hacer se han tenido en cuenta las condiciones personales del deudor, no podrá
ejecutarse la obra por otra persona, contra la voluntad del acreedor.
ARTÍCULO 766.- El pago debe ser hecho al mismo acreedor o a quien legítimamente represente sus
derechos.
ARTÍCULO 767.- El pago hecho a una persona que lo ha recibido en nombre del acreedor, sin estar
autorizada para ello, es válido, si el acreedor lo ratifica o se aprovecha de él.
ARTÍCULO 768.- El pago hecho al acreedor que no tiene la libre disposición de sus bienes, no es válido
sino en cuanto le aprovecha.
ARTÍCULO 769.- Si la deuda es de una cosa determinada, debe el acreedor recibirla en el estado en que
se halle, a menos que el deudor fuere responsable del deterioro conforme a la ley.
ARTÍCULO 771.- Cuando la deuda es de una suma de dinero, el pago debe ser hecho en la clase de
moneda estipulada; á falta de estipulación, en la moneda que estuviere en curso al contraerse la deuda;
y en caso de no poder hacerse el pago en la moneda debida, se hará en la usual y corriente al verificarse
el pago, computándola según el valor comercial y efectivo que tuviere en esa época, con relación á la
moneda debida.
ARTÍCULO 772.- El acreedor no está obligado a recibir por partes el pago de una obligación.
ARTÍCULO 773.- Lo que es debido a plazo no puede ser exigido antes de la expiración de éste; pero lo
que ha sido pagado antes no puede ser reclamado.
ARTÍCULO 774.- Si la época en que debe ser exigible la deuda no está indicada en el título, el acreedor
puede inmediatamente demandar el pago, a menos que la obligación por su naturaleza, o por
disposición especial de la ley, requiera, para ser exigible, el lapso de cierto tiempo.
ARTÍCULO 775.- Si se hubiere pactado que el deudor pague cuando le sea posible, la obligación será
exigible al año del día en que se contrajo.
ARTÍCULO 776.- El plazo se presume estipulado en favor del deudor, salvo que resulte lo contrario de la
convención o de las circunstancias.
ARTÍCULO 777.- El deudor no puede reclamar el beneficio del plazo, a menos de garantizar el pago de la
deuda:
2º.- Cuando se han disminuido las seguridades que había dado al acreedor en el contrato, o no ha dado
las que por convenio o por la ley esté obligado a dar.
3º.- Cuando estando la deuda dividida en varios plazos, deja de pagar cualquiera de ellos, después de
requerido.
4º.- Cuando quiera ausentarse de la República sin dejar en ella bienes conocidos y suficientes para
responder de todas sus deudas.
5º.- Cuando el deudor no atendiere debidamente a la conservación de la finca hipotecada para garantía
de la deuda.
Si la deuda que se venciere antes del plazo por verificarse alguno de los casos fijados no devenga
intereses, se hará el descuento de ellos al tipo legal.
ARTÍCULO 778.- El pago debe hacerse en el lugar designado expresa ó implícitamente en el título de la
obligación; en defecto de designación, en el domicilio del deudor al contraerse la deuda, a menos que la
obligación tenga por objeto una cosa determinada, pues entonces se hará el pago en el lugar en que ella
se encontraba al firmarse la obligación.
ARTÍCULO 779.- El deudor de varias obligaciones vencidas que tengan por objeto prestaciones de la
misma especie, tiene derecho, al tiempo de verificar el pago, de declarar y de exigir que se consigne en
la carta de pago, cuál es la obligación que se propone satisfacer.
ARTÍCULO 780.- Sin embargo, si la deuda produce intereses, el deudor no tiene derecho de imputar el
pago al capital, sino una vez pagados los intereses vencidos; y si hay varias deudas que los devenguen,
deberá hacerse la imputación a los intereses de todas antes que a los capitales.
ARTÍCULO 781.- Cuando el deudor al hacer el pago no declarare cuál es la obligación que se propone
satisfacer, no puede después reclamar una imputación diferente de la consignada en la carta de pago.
ARTÍCULO 783.- Cuando la carta de pago no indique la deuda en extinción de la cual se ha efectuado el
pago, se imputará éste según las reglas siguientes:
1ª.- El pago debe imputarse en primer término a los intereses devengados, y luego a la deuda vencida,
de preferencia a la que no lo está.
2ª.- Cuando las deudas se hallen todas vencidas o todas no vencidas, la imputación se hará a la deuda
que el deudor tenga más interés en satisfacer.
3ª.- Si todas las deudas están vencidas y el deudor no tiene interés en satisfacer una con preferencia a
otra, la imputación se hará a la más antigua, según la fecha en que se contrajo.
ARTÍCULO 784.- Los gastos para hacer el pago son de cuenta del deudor.
ARTÍCULO 785.- El hecho de reunirse en una misma persona las calidades de acreedor y deudor, produce
los mismos efectos que el pago.
CAPÍTULO II
Del pago con subrogación
ARTÍCULO 786.- El acreedor que recibe de un tercero el pago de la deuda, aunque no está obligado a
subrogar a éste en sus derechos y acciones, puede hacerlo, con tal que la subrogación y el pago sean
simultáneos y que conste aquélla en la carta de pago.
ARTÍCULO 787.- Comenzará esa subrogación a surtir efectos con respecto al deudor y terceros, desde la
notificación al deudor o desde la aceptación de éste.
ARTÍCULO 788.- El deudor que toma prestado una suma de dinero para pagar, puede subrogar al
prestamista en los derechos y acciones del acreedor, sin que sea necesario el concurso de la voluntad de
éste último.
ARTÍCULO 789.- Para la validez de la subrogación consentida por el deudor, es necesario que el
préstamo haya sido hecho con el único fin de pagar deuda cierta y determinada, debiendo hacerse
constar así en el acto de verificarse, y que al efectuarse el pago se declare el origen del dinero.
La existencia de estas dos condiciones debe comprobarse por medio de escritura pública, sin que sea
necesario, por otra parte, que el préstamo y el pago sean simultáneos.
2º.- En favor del comprador de un inmueble, que emplea el precio de su adquisición en pagar a
acreedores a quienes el inmueble estuviere afecto.
3º.- En favor de aquel que paga una deuda a la cual estaba obligado con o por otros.
5º.- En favor del que paga totalmente a un acreedor, después de haberse declarado en estado de
insolvencia al deudor.
ARTÍCULO 791.- La subrogación, sea legal o convencional, traspasa al nuevo acreedor todos los
derechos, acciones y privilegios del antiguo, tanto contra el deudor principal como contra cualesquiera
terceros obligados a la deuda, salvo las modificaciones establecidas en los artículos siguientes.
ARTÍCULO 792.- El efecto de la subrogación convencional puede restringirse por el deudor o acreedor
que la consiente, a ciertos derechos y acciones.
ARTÍCULO 793.- La subrogación legal o convencional, en favor de uno de los coobligados, sólo le da
derecho para cobrar de los demás coobligados, la parte por la cual cada uno de ellos debe contribuir al
pago de la deuda.
ARTÍCULO 794.- La subrogación legal en provecho del tercero, que ha adquirido un inmueble gravado
con hipoteca impuesta por el deudor principal, no autoriza a aquél para perseguir al fiador del deudor,
aunque la hipoteca hubiera sido establecida con posterioridad a la caución.
ARTÍCULO 795.- Si el monto total de una deuda se halla a la vez garantizado con caución y con prenda o
hipoteca prestada por un tercero que no se ha obligado personalmente, el tercero y el garante, aunque
subrogados en los derechos y acciones del acreedor, no pueden reclamarse uno al otro sino la mitad de
la suma pagada.
Pero el dueño de la cosa dada en prenda o hipotecada, deberá la mitad de lo pagado, si el valor de la
cosa fuere igual al monto de la deuda o mayor que él, pues si fuere menor sólo deberá contribuir con la
mitad del valor que tenga la cosa al tiempo del pago; y ésta será la base para establecer la proporción
cuando la fianza o la prenda ó hipoteca no garantizaren el total de la deuda.
ARTÍCULO 796.- El acreedor que ha sido pagado parcialmente puede cobrar del deudor el resto de la
deuda, con preferencia al subrogado legalmente que haya satisfecho parte de ella.
CAPÍTULO III
Del pago por consignación
ARTÍCULO 797.- Todo el que tiene derecho de pagar una deuda puede hacerlo, depositando
judicialmente la cosa debida, en los siguientes casos:
1º.- Si el acreedor rehusare recibirla sin derecho.
2º.- Si el acreedor no fuere o no mandare a recibirla en la época del pago, o en el lugar donde éste debe
verificarse.
2º.- Que comprenda la totalidad de la deuda líquida y exigible, con sus intereses, si los hubiere.
3º.- Que esté cumplida la condición, si la deuda fuere condicional, o vencido el plazo, si se estipuló en
favor del acreedor.
ARTÍCULO 799.- Si el depósito no fuere contestado, o si siéndolo fuere confirmado por sentencia, la cosa
quedará a riesgo del acreedor, y la obligación extinguida desde la fecha del depósito.
ARTÍCULO 800.- Mientras el depósito no haya sido aceptado por el acreedor, o confirmado por
sentencia, puede el deudor retirarlo.
ARTÍCULO 801.- Si después de sentencia la cosa fue retirada por el consignante con anuencia del
acreedor, pierde éste todo derecho de preferencia que sobre ella tuviere, y quedan los codeudores y
fiadores desobligados.
ARTÍCULO 802.- Los gastos de la consignación serán de cuenta del acreedor, salvo el caso de oposición
de éste, declarada procedente por sentencia.
CAPÍTULO IV
Del pago indebido
ARTÍCULO 803.- El que, por error de hecho o de derecho, o por cualquier otro motivo, pagare lo que no
debe, tendrá acción para repetir lo pagado.
Sin embargo, cuando una persona, a consecuencia de un error propio, ha pagado una deuda ajena, no
tendrá derecho de repetición contra el que, en razón del pago y con buena fe, ha suprimido o destruido
un título necesario para el cobro de su crédito; pero podrá intentar contra el deudor las acciones del
acreedor.
ARTÍCULO 804.- El que de mala fe recibe indebidamente un pago, está obligado a restituir la cosa
recibida, junto con los intereses o frutos desde el día del pago, o desde que tuvo mala fe.
En caso de pérdida o enajenación de la cosa, debe restituir el valor real de ella; y en caso de haber
deterioros, indemnizarlos, aunque la pérdida o deterioros provinieren de caso fortuito, a menos que se
probare que lo mismo hubiera acontecido estando la cosa en poder del propietario.
ARTÍCULO 805.- Los pagos efectuados por una causa futura que no se ha realizado, o por una causa que
ha dejado de existir, o los que han tenido lugar en razón de una causa contraria a la ley, al orden público
o a las buenas costumbres, o los que han sido obtenidos por medios ilícitos, pueden ser repetidos.
Sin embargo, si el objeto del contrato constituye un delito o un hecho contrario a las buenas
costumbres, común a ambos contratantes, ninguno de ellos tendrá acción para reclamar el
cumplimiento de lo convenido, ni la devolución de lo que haya dado.
Si sólo uno de los contrayentes fuere culpable, podrá el inocente reclamar lo que hubiere prestado, sin
estar obligado a su vez a cumplir lo que hubiere prometido.
CAPÍTULO V
De la compensación
ARTÍCULO 806.- Tiene lugar la compensación cuando dos personas reúnen la calidad de deudores y
acreedores recíprocamente y por su propio derecho, siempre que ambas deudas sean liquidas y
exigibles, y de cantidades de dinero o de cosas fungibles de la misma especie y calidad.
ARTÍCULO 807.- Si las deudas no fueren de igual suma, la compensación se efectuará en la parte
correspondiente.
Si debieren pagarse en diferente lugar, los gastos de trasporte o cambio serán indemnizados a la parte a
quien se deban, según las circunstancias.
1º.- Cuando una de las partes hubiere renunciado de antemano el derecho de compensación.
2º.- Cuando la deuda consistiere en cosa de que el propietario ha sido despojado injustamente.
4º.- Cuando la deuda sea de una pensión alimenticia o de otros bienes no embargables.
5º.- Cuando ella perjudique derechos adquiridos por terceros, o produzca el efecto de impedir que una
de las sumas se aplique al objeto a que estaba especialmente destinada por la naturaleza de la
convención o por la voluntad formalmente expresada de la parte que hace la entrega a la otra.
ARTÍCULO 809.- La compensación se opera del pleno derecho y produce la extinción de las dos deudas y
de todas las obligaciones concomitantes, independientemente de la voluntad de las partes, desde el
instante en que concurren las condiciones que la hacen nacer.
ARTÍCULO 810.- Cuando haya muchas deudas susceptibles de compensación, se hará ésta de acuerdo
con lo dicho sobre imputación de pagos.
ARTÍCULO 811.- La compensación operada puede renunciarse, no sólo expresamente, sino también por
hechos de que se deduzca necesariamente la renuncia.
ARTÍCULO 812.- El que paga una deuda compensada, o acepta el traspaso que de ella se haga a un
tercero, se reputa que ha renunciado a la compensación; pero la renuncia en ningún caso perjudica a
terceros, pues con respecto a ellos la compensación surte todos sus efectos desde que legalmente se
haya operado.
Sin embargo, si al verificar el pago o aceptar la cesión, ignoraba la existencia del crédito que había
operado la compensación, conservará, aun con respecto a terceros, la acción que nacía de su crédito,
junto con todas las obligaciones accesorias que lo acompañaban.
ARTÍCULO 813.- El deudor que acepta sin reserva alguna la cesión que el acreedor haya hecho de sus
derechos a un tercero, no podrá oponer en compensación, al cesionario, los créditos que habría podido
oponer al cedente; y no es aplicable a este caso la excepción del artículo anterior.
TÍTULO V
DE LOS OTROS MODOS DE EXTINGUIRSE LAS OBLIGACIONES
CAPÍTULO I
De la novación
1º.- Cuando, por cambio de objeto, o por cambio de causa, se contrae una nueva deuda en sustitución
de la antigua, que queda extinguida.
2º.- Cuando el acreedor libra de su obligación al deudor, admitiendo un nuevo deudor en reemplazo del
primero.
ARTÍCULO 815.- La novación no se presume; es preciso que la voluntad de hacerla resulte claramente de
los términos del nuevo contrato, o de los hechos acaecidos entre las partes.
ARTÍCULO 816.- Declarada la nulidad de la nueva obligación, subsistirá la originaria.
ARTÍCULO 817.- Una obligación rescindible o anulable puede servir de objeto de novación, con tal que
sea susceptible de ser confirmada y que el deudor tenga, al verificar la novación, conocimiento del vicio
de que adolecía.
ARTÍCULO 818.- Las modificaciones referentes a la época en que sea exigible o al modo de cumplir la
obligación, lo mismo que el cambio de acreedor, no implican por sí solas novación.
ARTÍCULO 819.- La simple indicación hecha por el deudor de persona que deba pagar por él, no produce
novación.
La delegación, aunque obliga directamente al delegado para con el acreedor que lo acepta, no produce
novación por sí misma, sino cuando es acompañada o seguida de descargo total hecho de un modo
expreso por el acreedor en provecho del delegante.
ARTÍCULO 820.- La novación hecha con el deudor principal libra a los fiadores; la hecha con uno de los
deudores solidarios, libra a los codeudores respecto del acreedor. Los privilegios, prendas o hipotecas
de la primera deuda no pasan a la segunda, salvo que el deudor y el dueño de la cosa dada en prenda o
hipoteca, en su caso, lo consientan expresamente.
CAPÍTULO II
De la remisión
ARTÍCULO 821.- La remisión está sometida en cuanto al fondo, a las reglas de las donaciones; pero no en
cuanto a la forma.
ARTÍCULO 822.- La remisión puede ser tácita, y la prueba el hecho de que el acreedor entregue al
deudor el documento privado que sirve de título. Sin embargo, si el acreedor probare que entregó el
documento de crédito en pura confianza y sin intención de remitir la deuda, o que no fue entregado por
él mismo o por otro debidamente autorizado, no se entiende que ha habido remisión.
ARTÍCULO 823.- La devolución voluntaria que hace el acreedor de la cosa recibida en prenda, importa la
remisión del derecho de prenda, pero no de la deuda.
ARTÍCULO 824.- La remisión concedida al deudor principal descarga a los fiadores, salvo lo dispuesto en
el título de concurso a bienes.
CAPÍTULO III
De la confusión
ARTÍCULO 826.- Cuando se reúnen en una misma persona las calidades de acreedor y deudor, se
confunden los derechos y se extinguen el crédito y la deuda.
ARTÍCULO 827.- Si la confusión se verifica en la persona del deudor principal, aprovecha a sus fiadores.
La confusión de las calidades de acreedor y de fiador, o de fiador y deudor principal, extingue la fianza
confundida, pero no la obligación principal ni las demás garantías.
La que se verifica por la reunión de las calidades de acreedor y de codeudor solidario, no aprovecha a los
otros codeudores solidarios, sino en la parte que aquél era deudor.
ARTÍCULO 828.- Los créditos y deudas del heredero no se confunden con las deudas y créditos
hereditarios, sino en cuanto el heredero, después de hecha la participación, reúna las calidades de
deudor y acreedor.
ARTÍCULO 829.- Si el acto o contrato en que resultare la confusión se rescinde o anula, quedará aquélla
sin efecto, recobrando las partes sus derechos anteriores, con los privilegios, hipotecas y demás
accesorios del crédito.
Pero revocada la confusión por mero convenio de las partes, aunque eficaz entre ellas la revocación, no
podrán hacer revivir en perjuicio de tercero los accesorios del crédito.
CAPÍTULO IV
Imposibilidad de cumplimiento
ARTÍCULO 830.- Se extingue la obligación cuando perece la cosa cierta y determinada, debida pura y
simplemente o a término, que era objeto de la obligación, o cuando sale fuera del comercio de los
hombres, o se pierde de modo que se ignore absolutamente su paradero.
ARTÍCULO 831.- Para que esa pérdida produzca la extinción de la obligación, es necesario:
1º.- Que la pérdida haya acaecido por caso fortuito, sin que haya mediado hecho o culpa del deudor, o
de las personas de quienes es responsable.
ARTÍCULO 834.- Las obligaciones recíprocas provenientes de un convenio que tenga por objeto procurar
el goce de un derecho personal, o cumplir un hecho, o abstenerse de él, quedan sin efecto si acaece un
obstáculo que haga imposible la ejecución de un modo absoluto y perpetuo.
CAPÍTULO V
De la nulidad y rescisión
ARTÍCULO 835.- Hay nulidad absoluta en los actos o contratos:
1º.- Cuando falta alguna de las condiciones esenciales para su formación o para su existencia.
2º.- Cuando falta algún requisito o formalidad que la ley exige que en ellos interviene (sic).
ARTÍCULO 836.- Hay nulidad relativa y acción para rescindir los actos o contratos:
1º.- Cuando alguna de las condiciones esenciales para su formación o para su existencia es imperfecta o
irregular.
2º.- Cuando falta alguno de los requisitos o formalidades que la ley exige teniendo en mira el exclusivo y
particular interés de las partes; y
ARTÍCULO 838.- La nulidad relativa no puede declararse de oficio ni alegarse más que por la persona o
personas en cuyo favor la han establecido las leyes o por sus herederos, cesionarios o representantes; y
puede subsanarse por la confirmación o ratificación del interesado o interesados, y por un lapso de
tiempo menor que el que se exige para la prescripción ordinaria.
ARTÍCULO 839.- La ratificación necesaria para subsanar la nulidad relativa, puede ser expresa o tácita. La
expresa debe hacerse con las solemnidades a que por la ley está sujeto el acto o contrato que se ratifica.
La tácita resulta de la ejecución de la obligación contraída.
ARTÍCULO 840.- Para que la ratificación expresa o tácita sea eficaz es necesario que se haga por quien
tiene derecho de pedir la rescisión y que el acto de ratificación se halle exento de todo vicio de nulidad.
ARTÍCULO 841.- El plazo para pedir la rescisión será el de cuatro años que se contarán:
En los actos y contratos ejecutados o celebrados por el menor, desde que el padre, madre o tutor
tuvieren conocimiento del acto o contrato, y a falta de ese conocimiento, desde que el menor fuere
emancipado o mayor.
Todo lo cual se entiende y se observará cuando la ley no hubiere señalado especialmente otro plazo.
ARTÍCULO 842.- La prescripción de que habla el artículo anterior, se refiere únicamente a las acciones
relativas al patrimonio y sólo puede oponerse entre las partes que han intervenido en el acto o contrato
y las que de ellas tuvieren su derecho.
ARTÍCULO 843.- La nulidad, ya sea absoluta o relativa, puede oponerse siempre como excepción.
ARTÍCULO 844.- La nulidad absoluta, lo mismo que la relativa, declaradas por sentencia firme, dan
derecho á las partes para ser restituídas al mismo estado en que se hallarían si no hubiese existido el
acto o contrato nulo, siempre que la nulidad no sea por lo ilícito del objeto o de la causa, en cuyo caso
no podrá repetirse lo que se ha dado o pagado a sabiendas.
ARTÍCULO 845.- Si la nulidad procede de incapacidad de una de las partes, la otra sólo tendrá derecho a
que se le restituya lo que hubiere dado o pagado con motivo del acto o contrato, en cuanto ello haya
aprovechado al incapaz.
ARTÍCULO 846.- Sin la previa entrega o consignación de lo que debe devolver con motivo de la nulidad,
no puede una parte exigir que se compela a la otra parte a la devolución de lo que le corresponde.
ARTÍCULO 847.- Los efectos de la nulidad comprenden también a los terceros poseedores de la cosa,
objeto del acto o contrato nulo, salvo lo dispuesto en los Títulos de Pres la Propiedad.
Cuando dos o más personas han contratado con un tercero, la nulidad declarada a favor de una de ellas
no aprovecha a las otras.
Las acciones rescisorias no podrán hacerse efectivas contra terceros poseedores de buena fe sino en los
casos expresamente señalados por la ley
ARTÍCULO 848.- Aunque su crédito estuviere sujeto a condición o a término, el acreedor puede
demandar judicialmente que se decrete la ineficacia a su respecto, de los actos de disposición del
patrimonio mediante los cuales su deudor cause perjuicio a sus derechos, si concurren las siguientes
condiciones:
a) Que el deudor conozca el perjuicio que su acto causa a los derechos del acreedor, o bien, si dicho acto
fuese anterior al nacimiento del crédito, que hubiera sido preordenado dolosamente para frustrar la
satisfacción de éste;
b) Que además, tratándose de acto o título oneroso, el tercero conozca el perjuicio, y si el acto fue
anterior al nacimiento del crédito, que participara en la preordenación dolosa.
Para los efectos de la presente norma se consideran actos a título oneroso las prestaciones de garantía
aun por deudas ajenas, siempre y cuando sean contextuales al crédito garantizado.
La ineficacia del acto no perjudica los derechos adquiridos a título oneroso por terceros de buena fe.
Quedan a salvo los efectos de la inscripción de la demanda de revocación en el Registro Público
ARTÍCULO 849.- Obtenida la declaración de ineficacia, el acreedor puede promover frente a los terceros
adquirentes las acciones ejecutivas o cautelares que correspondieren en relación con los bienes que
fueron objeto del acto impugnado.
El tercero que tenga contra el deudor derechos derivados del ejercicio de la acción revocatoria, no
puede concurrir a hacerse pago con los bienes objeto del acto declarado ineficaz sino una vez que el
acreedor haya sido enteramente pagado.
TÍTULO VI
DE LA PRESCRIPCIÓN
CAPÍTULO I
De la prescripción en general
CAPÍTULO II
De la prescripción positiva
Buena fe.
Posesión.
ARTÍCULO 854.- El que alegue la prescripción está obligado a probar el justo título, salvo que se trate de
servidumbres, del derecho de poseer, o de muebles, en cuyos casos, el hecho de la posesión hace
presumir el título, mientras no pruebe lo contrario.
ARTÍCULO 857.- La posesión adquirida o mantenida con violencia, no es útil para la prescripción, sino
desde que cesa la violencia.
ARTÍCULO 858.- De la misma manera, la posesión oculta impide la prescripción, mientras no haya sido
debidamente registrada o no pueda ser conocida de los que tengan interés en interrumpirla.
ARTÍCULO 859.- El poseedor actual que pruebe haberlo sido en una época anterior, tiene a favor suyo la
presunción de haber poseído en el tiempo intermedio, si no se prueba lo contrario.
ARTÍCULO 860.- Para adquirir la propiedad de los inmuebles, o algún derecho real sobre ellos por
prescripción, se necesita una posesión de diez años. El derecho de poseer se prescribe por la posesión
de un año.
ARTÍCULO 861.- La posesión de inmuebles o derechos reales sobre ellos, no vale para la prescripción
contra tercero, sino desde que se inscriba el título en el Registro Público, salvo lo dicho en el título de
servidumbres.
ARTÍCULO 862.- Para adquirir la propiedad de bienes muebles por prescripción, en el caso de no haber
otro título que el que hace presumir la posesión, se necesita una posesión de tres años.
ARTÍCULO 863.- El que trata de prescribir puede completar el tiempo necesario añadiéndose al de su
posesión el tiempo que haya poseído de buena fe su causante; el que haya poseído cualquiera que
hubiere adquirido el derecho de poseer, del mismo que trata de prescribir, o del causante de éste.
ARTÍCULO 864.- Si varias personas poseen en común alguna cosa, ninguna de ellas puede prescribir
contra sus copropietarios; pero sí puede prescribir contra un extraño, y en este caso la prescripción
aprovecha a todos los copartícipes.
CAPÍTULO III
De la prescripción negativa
ARTÍCULO 865.- Por la prescripción negativa se pierde un derecho.- Para ello basta el transcurso del
tiempo.
ARTÍCULO 866.- La acción para hacer efectivo un derecho, se extingue por la prescripción del mismo
derecho.
ARTÍCULO 867.- Prescrita la acción por el derecho principal, quedan también prescritas las acciones por
los derechos accesorios.
Artículo 868.-
Todo derecho y su correspondiente acción se prescriben a los diez años. El plazo para reclamar daños y
perjuicios a personas menores de edad empezará a correr a partir de que la persona afectada haya
cumplido la mayoría de edad.
El plazo establecido en este artículo admite las excepciones que establecen los artículos siguientes y las
demás establecidas expresamente por ley, cuando determinados casos exijan para la prescripción, más
o menos tiempo.
1º.- Las acciones para pedir intereses, alquileres, arrendamientos, pensiones y rentas, siempre que el
pago se haya estipulado por semestres o por otro período mayor que un semestre.
3º.- La acción de los empresarios para cobrar el valor de las obras que ejecutaren por destajo.
4º.- Las acciones para cobrar el uso o cualquier otro derecho sobre bienes muebles.
1º.- Las acciones a que se refiere el inciso primero del artículo anterior, cuando el pago se haya
estipulado por períodos de tiempo menor que un semestre.
3º.- La de los tenderos, boticarios, mercaderes y cualquier otro negociante por el precio de las venta que
hagan directamente a los consumidores.
4º.- La de los artesanos por el precio de las obras que ejecutaren.
ARTÍCULO 871.- Las acciones civiles procedentes de delito o cuasi-delito se prescriben junto con el delito
o cuasi-delito de que proceden.
ARTÍCULO 872.- Aquel a quien se opone una de las prescripciones establecidas en los artículos 869 y
870, puede exigir del que se la opone o de sus herederos, confesión para que digan si la acción está
realmente extinguida por pago o cumplimiento de la obligación, pudiendo pedirse tal confesión en un
plazo igual al de la prescripción opuesta, contado desde el cumplimiento de ella.
ARTÍCULO 873.- Las acciones a que se refieren los artículos 869, 870 y 871, si después de ser exigible la
obligación se otorgare documento o recayere sentencia judicial, no se prescribirán en los términos antes
expresados, sino en el término común que se comenzará a contar desde el vencimiento del documento
o desde el día de la sentencia ejecutoria.
ARTÍCULO 874.- El término para la prescripción de acciones comenzará a correr desde el día en que la
obligación sea exigible.
CAPÍTULO IV
De la interrupción de la prescripción
1º.- Por el reconocimiento tácito o expreso que el poseedor o deudor haga a favor del dueño o acreedor
de la propiedad o derecho que trata de prescribirse; y
ARTÍCULO 878.- El efecto de la interrupción es inutilizar para la prescripción todo el tiempo corrido
anteriormente.
ARTÍCULO 879.- La prescripción negativa se interrumpe también por cualquier gestión judicial o
extrajudicial, para el cobro de la deuda y cumplimiento de la obligación.
CAPÍTULO V
De la suspensión de la prescripción
1º.- Contra los menores y los incapacitados durante el tiempo que estén sin tutor o curador que los
represente conforme a la ley.
3º.- Entre los menores é incapacitados y sus tutores o curadores, mientras dure tutela o curatela.
4º.- Contra los militares en servicio activo en tiempo de guerra, tanto dentro como fuera de la
República.
5º.- Contra la herencia yacente, mientras no haya albacea que hubiere aceptado.
6º.- Contra los jornaleros y sirvientes domésticos, respecto a sus jornales o salarios, mientras continúen
trabajando o sirviendo al que se los debe.
7º.- A favor del deudor que con hechos ilícitos ha impedido el ejercicio de la acción de un acreedor.
CAPÍTULO VI
Disposiciones generales
ARTÍCULO 881.- En las prescripciones por meses y por años, se cuentan unos y otros de fecha a fecha
según calendario gregoriano.
Si el término fuere de días, el día en que principia se cuenta siempre entero, aunque no lo sea; pero
aquel en que termina debe ser completo.
ARTÍCULO 882.- La disposición del artículo anterior se aplicará también a todos los plazos o términos
señalados por la ley o por las partes, en las convenciones y relaciones civiles de las personas, salvo que
en la misma ley o en el convenio o acto jurídico se disponga otra cosa.
ARTÍCULO 883.- En las prescripciones iniciadas antes de este Código, el tiempo que falte se aumentará o
disminuirá proporcionalmente con relación a las nuevas disposiciones.
TÍTULO VII
DE LA INSOLVENCIA DEL DEUDOR Y DEL CONCURSO DE ACREEDORES
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 884.- Para que la insolvencia de una persona produzca todos los efectos que la ley le atribuye,
es necesario que esté declarada judicialmente.
ARTÍCULO 885- El Estado y los Municipios nunca serán considerados en estado de insolvencia, para los
efectos legales que de tal consideración pudieren derivarse.
ARTÍCULO 886- Siempre que por gestión de uno o varios acreedores se compruebe que los bienes del
deudor son insuficientes para cubrir sus deudas, procede la declaratoria del concurso.
También se declarará la apertura del concurso cuando lo solicite el propio deudor, si éste tuviere dos o
más acreedores.
ARTÍCULO 887.- Para tener el derecho de pedir la declaratoria de insolvencia de una persona, es
necesario que legalmente conste que el solicitante es tal acreedor y que su crédito es ya exigible.
ARTÍCULO 888.- El estado de insolvencia, una vez declarado y mientras no se justifique ser de época más
reciente, se presume haber existido treinta días antes de la fecha en que se solicitó la declaratoria.
Puede retrotraerse hasta tres meses, con prueba de que la insolvencia era anterior.
1º.- Los que habiéndose confabulado con el deudor para suponer créditos contra él, o aumentar los que
efectivamente tenga sobre sus bienes, sostengan tal suposición al legalizar su crédito.
2º.- Los que de acuerdo con el insolvente, alteren la causa de su crédito con perjuicio de los otros
acreedores, aun cuando esto se verifique antes de la declaración de insolvencia.
3º.- Los que con ánimo deliberado auxilien al deudor para ocultar o sustraer alguna parte de sus bienes
o créditos.
4º.- Los que después de publicada la declaratoria de insolvencia, admitan endosos o cesiones de créditos
que haga el insolvente, o entreguen a éste las pertenencias que de él tengan, en vez de entregarlas al
administrador legítimo de la masa.
5º.- Los que negaren al curador o legítimo administrador, la existencia de los efectos que obren en su
poder, pertenecientes al deudor.
6º.- Los acreedores que hagan conciertos privados con el insolvente y que redunden en perjuicio de los
demás acreedores.
7º.- Los dependientes comisionistas que intervengan en las negociaciones que el insolvente declarado
haga respecto de los bienes de la masa; y
8º.- Los que ejecutaren respecto a la insolvencia fraudulenta cualquier acto que conforme al Código
Penal, los constituya cómplices del fraude.
ARTÍCULO 894.- Los cómplices en la insolvencia fraudulenta serán condenados civilmente a reintegrar
los bienes sobre cuya sustracción hubiese recaído la complicidad, y a indemnizar daños y perjuicios,
fuera del castigo que les imponga el Código Penal.
CAPÍTULO II
Efectos de la declaratoria de insolvencia y de la apertura del concurso
ARTÍCULO 899.- Desde la declaratoria de insolvencia, el deudor queda de derecho separado é inhibido
de la facultad de administrar y disponer de los bienes que le pertenezcan y sean legalmente
embargables. Esta facultad corresponde a su acreedor o acreedores, quienes, en caso de concurso, han
de ejercerla por medio de un curador nombrado al efecto.
La disposición anterior no comprende los bienes que el deudor pueda adquirir, pendiente el concurso,
por de su trabajo o industria, ni los que le vengan en virtud de legado, herencia o donación que se le
haga, a condición que ni puedan perseguírselos sus acreedores.
ARTÍCULO 900.- Todas las disposiciones y actos de dominio o administración del insolvente, sobre
cualquiera especie y porción de los bienes a que se refiere el primer inciso del artículo precedente,
después de publicada en el periódico oficial la declaratoria de insolvencia, son absolutamente nulos.
ARTÍCULO 901.- También son absolutamente nulos, si se hubieren ejecutado o celebrado después de
existir la insolvencia legal conforme al artículo 888:
1º.- Cualquier acto o contrato del deudor, a título gratuito, y que, aunque hechos a título oneroso,
deben considerarse como gratuitos, en atención al exceso de lo que el deudor hubiere dado por su parte
como equivalente.
2º.- La constitución de una prenda o hipoteca o cualquier otro acto o estipulación dirigidos a asegurar
créditos contraídos anteriormente, o a darles alguna preferencia sobre otros créditos.
4º.- El pago de deudas vencidas que no se haya hecho en moneda efectiva o en documentos de crédito
mercantil.
ARTÍCULO 902.- Son asimismo absolutamente nulos los actos o contratos a título gratuito, que el
insolvente hubiere ejecutado o celebrado en los dos años anteriores a la declaratoria de insolvencia, a
favor de su cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos, suegros yernos y cuñados.
ARTÍCULO 903.- Son anulables, a solicitud o de cualquier acreedor interesado, todas las enajenaciones
de inmuebles y la cancelación o constitución de un derecho real sobre ellos; la cancelación de
documentos ú obligaciones no vencidas, y la constitución de prenda para garantizar obligaciones
contraídas o documentos otorgados por el insolvente, siempre que éste hubiere ejecutado o celebrado
cualquiera de los referidos actos o contratos, después de existir la insolvencia legal, confesando haber
recibido la cosa, valor o precio de ellas, y la otra parte no compruebe la efectiva entrega de dicha cosa,
valor o precio.
ARTÍCULO 904.- Tratándose del cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos consanguíneos o
afines del insolvente, la nulidad a que se refiere el artículo anterior, se extiende a los actos o contratos
ejecutados o celebrados en los dos años precedentes a la declaratoria de insolvencia, y para que no
proceda esa nulidad, el interesado tiene que probar, además de la efectiva entrega de la cosa, valor o
precio, circunstancias de que se pueda deducir que al tiempo del acto o contrato no conocía la intención
del insolvente de defraudar a sus acreedores.
ARTÍCULO 905.- Son también anulables a solicitud del curador o de cualquier acreedor interesado, sin
restricción respecto al tiempo en que se hubieren celebrado:
1º.- Los actos o contratos en que ha habido simulación, entendiéndose que la hay cuando las partes
afirman o declaran cosas o hechos que no son ciertos.
2º.- Las enajenaciones a título oneroso o gratuito, cuando la otra parte hubiere sabido que el deudor
ejecutaba el acto o hacía el contrato con el fin de sustraer la cosa o su valor total o parcial de la
persecución de sus acreedores.
ARTÍCULO 906.- En los mismos términos que los actos o contratos expresados, pueden impugnarse las
sentencias que dolosamente haya hecho recaer contra sí el deudor, para que se anulen en cuanto
perjudiquen a los acreedores.
ARTÍCULO 907.- Las precedentes disposiciones sobre nulidad y rescisión de los actos y contratos del
insolvente, se aplican también a los que su heredero hubiere ejecutado o celebrado respecto de los
bienes mortuorios, desde la muerte de aquél, hasta la declaración de insolvencia.
ARTÍCULO 908.- Si el primer adquirente no se encuentra en las condiciones exigidas para que la acción
rescisoria pueda ser ejercida contra él no pasará ésta contra el subsiguiente propietario, a menos que la
enajenación primera no hubiera servido sino como medio de disimular el fraude.
ARTÍCULO 909.- Si la acción fuere admisible contra en adquirente, pasará también contra aquel a quien
trasmita su derecho a título gratuito; y aun á título oneroso cuando el sucesor hubiere conocido, al
verificar la adquisición, la complicidad del trasmitente en el fraude del deudor.
ARTÍCULO 910.- Acordado por los acreedores no entablar las acciones de rescisión o de nulidad a que se
refieren los artículos anteriores, podrá hacerlo cualquiera de los acreedores que no hubieren formado
mayoría; pero deberá citarse a los demás que no hubieren votado contra la demanda, por si quisieran
constituirse en partes en el juicio. La sentencia que recaiga en éste perjudicará a todos los acreedores
del concurso; pero las ventajas de la rescisión o nulidad obtenida sólo les aprovechará en el sobrante
que quede después de cubrirse, íntegramente, los créditos de aquellos acreedores que se hayan
apersonado en el juicio durante la primera instancia, antes o al tiempo de abrirse a pruebas.
ARTÍCULO 911.- Cuando la acción de nulidad o rescisión se entablare por el curador, cada una de los
acreedores, representando su propio derecho, con independencia del curador, puede apersonarse en el
juicio, coadyuvando a las gestiones de éste.
ARTÍCULO 912.- En los negocios que estén pendientes con el insolvente al declararse la insolvencia, si ni
él ni la otra parte han cumplido total o parcialmente sus respectivas obligaciones, los acreedores del
insolvente tienen el derecho, pero no la obligación de tomar en lugar de éste.
Si los acreedores no quieren tomar el negocio, el que contrató con el insolvente no tiene otro reclamo
que el de daños y perjuicios.
ARTÍCULO 913.- En toda obligación del insolvente que no consista en el pago de una cantidad de dinero,
el otro contratante no puede exigir el cumplimiento de lo estipulado, sino los daños y perjuicios que le
ocasione la falta de cumplimiento.
ARTÍCULO 914.- En todos los casos en que un negocio se rescinda por la declaración de insolvencia, el
contratante sólo puede reclamar y liquidar sus daños y perjuicios como acreedor del concurso, excepto
que tenga prenda o hipoteca a su favor.
ARTÍCULO 915.- Al calificar y liquidar dichos daños y perjuicios, se considerará la falta de cumplimiento
como el resultado del cambio de circunstancias en la persona del deudor.
ARTÍCULO 916.- Desde la declaratoria de insolvencia, cesan de correr contra el concurso los intereses de
crédito que no estén asegurados con prenda o hipoteca; y aun los acreedores pignoraticios o
hipotecarios no podrán exigir los intereses corrientes, sino hasta donde alcance el producto de la cosa
sobre la cual esté constituida la garantía.
ARTÍCULO 917.- En virtud de la declaratoria de insolvencia, se tiene por vencidas todas las deudas
pasivas del insolvente.
Cuando los acreedores hipotecarios o pignoraticios quisieren aprovecharse del vencimiento del plazo
por el hecho del concurso, no podrán cobrar fuera de éste.
ARTÍCULO 918.- Entre los créditos del insolvente como fiador, subsistirá el beneficio de excusión,
aunque éste lo hubiere renunciado; y el deudor, aunque el plazo esté por vencerse, debe pagar o
reemplazar la garantía.
ARTÍCULO 919.- Respecto de las letras de cambio, libranzas o pagarés a la orden, sólo serán aplicables
las disposiciones de los dos artículos anteriores, en el caso de que el insolvente sea quien acepte la letra,
o quien giró la letra no aceptada, o quien expidió la libranza o suscribió el pagaré a la orden; pero si el
insolvente no es más que endosante, el tenedor de la letra, libranza o pagaré, no podrá exigir el pago
antes del término, ni garantía de que vencido éste se verificará aquél.
ARTÍCULO 920.- Desde la apertura del concurso, y mientras éste no se termine, los acreedores del
concurso no pueden iniciar ni continuar separadamente procedimientos judiciales para el pago de su
respectivo crédito, contra el insolvente y los bienes concursados.
CAPÍTULO III
De los curadores
ARTÍCULO 921- Los curadores, propietario y suplente, deben ser nombrados por el Juez al dictar la
resolución que declara el concurso.
ARTÍCULO 922- Si para determinado caso estuvieren inhabilitados o impedidos el curador propietario y
suplente, el Juez nombrará una persona que como curador específico supla la falta.
ARTÍCULO 923.- Podrá ser curador todo aquél pueda ser mandatario judicial, excepto los que en el caso
de ser acreedores no tendrían voto, conforme con el artículo 949, y los empleados públicos.
Los curadores deberán tener residencia fija en el lugar del juzgado donde se tramita el concurso, y no
podrán ausentarse por más de ocho días sin permiso del juez, quien no podrá concederlo por más de un
mes.
ARTÍCULO 924- Una vez aceptado el cargo de curador, no podrá renunciarse sino por causa justa.
Tampoco podrá destituirse al curador, sino por falta de cumplimiento de cualquiera de sus obligaciones
o por otra causa legítima.
Cualquier acreedor del concurso puede pedir la remoción del curador propietario o suplente.
También representa a los acreedores del concurso en todo lo que sea de interés común, pero no los
representa el lo que el interés del acreedor sea opuesto al interés del concurso o contrario a los
acuerdos de la mayoría, que el curador debe cumplir y sostener, ni cuando los acreedores, en los casos
permitidos por la ley, se apersonan en el juicio coadyuvando o las gestiones del curador.
ARTÍCULO 926- El curador ganará por concepto de honorarios el cinco por ciento sobre la cantidad que
efectivamente produzca el activo del concurso. En los honorarios del curador propietario, quedan
incluidos los que puedan corresponder al curador suplente o al específico por los trabajos que en
reemplazo de aquél haga.
ARTÍCULO 927- El honorario del curador suplente así como el específico se pagará después de que sus
cuentas hayan sido aprobadas.
El de curador propietario se irá cubriendo así: una mitad de lo que le corresponda, sobre el monto de
cada repartición, al hacerse ésta y la otra mitad se incluirá en la última cuenta divisoria y se le entregará
cuando terminado el concurso, sea aprobada la cuenta general de su administración.
ARTÍCULO 928.- Cuando por el cambio de curadores fueren varios los que han trabajado en el concurso,
el honorario se repartirá entre ellos según sus respectivos trabajos.
ARTÍCULO 931.- Los curadores representando al concurso, tienen las facultades y obligaciones de un
mandatario con poder general, con las diferencias que establecen los siguientes artículos.
ARTÍCULO 933.- Para continuar el negocio o negocios del concursado y para todo acto que no sea
indispensable a la reunión de los elementos que establezcan con claridad el activo y pasivo del concurso
y a la guarda y conservación de los bienes, el curador necesita estar especialmente autorizado por el
juez
ARTÍCULO 934.- Corresponde al curador propietario del concurso examinar y calificar los fundamentos y
comprobantes de los reclamos contra el concurso, administrar y realizar los bienes ocupados y distribuir
el producto entre los acreedores reconocidos
4) Entablar procesos que tengan por objeto rescindir o anular algún acto o contrato del insolvente.
1) Llevar un libro en debida forma donde asienten diariamente y una por una las partidas de ingresos y
egresos que tenga el concurso;
2) Presentar cada mes al juzgado un estado de los ingresos y egresos que haya habido, según las
constancias del diario a que se refiere el inciso anterior;
3) Entregar las cantidades de dinero pertenecientes al concurso, conforme las fueren recibiendo en el
establecimiento u oficina señalado por la ley para los depósitos judiciales, consignándolos allí a la orden
del Juez que conozca del concurso; y
CAPÍTULO IV
De los acreedores y sus juntas
ARTÍCULO 941.- La declaratoria de insolvencia fija irrevocablemente los derechos de todos los
acreedores en el estado que tengan o hayan tenido al solicitarse dicha declaratoria; y en consecuencia,
la compensación de créditos entre el fallido y uno de los acreedores que, al solicitarse la declaratoria de
insolvencia, no se hubiere todavía operado de pleno derecho por el solo efecto de la ley, no podrá ya
efectuarse.
ARTÍCULO 942.- Son acreedores del concurso los acreedores personales del fallido que reclaman la
satisfacción de un crédito de la masa común.
ARTÍCULO 943.- Los acreedores hipotecarios, los pignoraticios, los que gozan de igual derecho que éstos,
y todos los demás que demanden un derecho real, o que sean privilegiados como acreedores de la
masa, pueden exigir el pago de sus créditos separadamente, por las vías comunes, y no serán admitidos
como acreedores del concurso, aunque la insolvencia se hubiere declarado a solicitud de alguno de
ellos, sino en cuanto tengan acción personal contra el concursado, y sólo en la parte en que
expresamente renuncien a las ventajas legales que les da la especialidad de su crédito.
ARTÍCULO 944.- Los coobligados o fiadores del insolvente serán acreedores del concurso por las
cantidades que hubieren pagado por cuenta de aquél; pero no por las que estén obligados a pagar
después, salvo que, satisfaciendo al acreedor, entren, por medio de subrogación, en su lugar.
ARTÍCULO 945.- Convocada legalmente una junta, se celebrará si concurren dos o más acreedores, y las
resoluciones que por mayoría adopten, serán obligatorias para los acreedores de la minoría, lo mismo
que para los que no hubieren concurrido a la junta, salvo que el acuerdo haya sido tomado contra la
disposición expresa de una ley.
ARTÍCULO 946.- Tanto en una junta como cuando corresponda hacerlo por escrito, para que haya
resolución deberá ser adoptada por la mayoría de los votos. Los votos se computarán por las personas y
por el capital. Respecto de las personas, cada acreedor tendrá un voto.
En cuanto al capital, la suma de los créditos representados equivaldrá a tantos votos como acreedores
se pronuncien, de modo que divida aquélla por el número de éstos, la cantidad que resulte será un voto
de capital.
ARTÍCULO 948.- Cuando se trate de convenio entre los acreedores y el fallido, para que haya mayoría
que acepte el convenio, será preciso que concurra de la mayoría de los votos personales presentes, que
representen las tres cuartas partes del valor de todos los créditos pertenecientes a los acreedores
comprendidos en el balance, si fuere el convenio antes de la calificación, o de los reconocidos por ésta y
de los que ya tuvieren litigio iniciado para hacer valer sus créditos, si fuere después de dicha calificación.
En la junta que conozca del convenio no se computarán el resto, ni se tomará en cuenta el crédito de los
acreedores a que se refiere el inciso 2) del artículo siguiente.
ARTÍCULO 949.- Tendrán voz y voto en las juntas anteriores a la calificación de créditos, todos los
acreedores del concurso que consten en la lista presentada por el insolvente y rectificada por el curador,
o en la formada directamente por éste en el caso de que aquél no hubiere presentado ninguna, pero se
exceptúan:
2) El que, en los seis meses anteriores a la declaratoria de insolvencia, sea o haya sido socio, procurador,
dependiente o doméstico del insolvente.
Hasta el momento de celebrarse la junta, cualquiera podrá solicitar que se le agregue a la lista de
acreedores y si la mayoría de éstos lo acordare, o si se presentare con un instrumento fehaciente,
quedará agregado a la lista y tendrá voz y voto como acreedor.
ARTÍCULO 950.- En la calificación de créditos tendrán voto todos los acreedores que se hubieren
presentado a legalizar sus créditos conforme con la ley, pero dejará de computarse el voto del acreedor
cuyo crédito fuere rechazado por la mayoría.
ARTÍCULO 951.- El acreedor que oportunamente no legalizare su crédito perderá el privilegio que
pudiera corresponderle; pero mientras el concurso estuviere pendiente, puede alegar su crédito y se
tomará en cuenta para las reparticiones que aun estuvieren por hacerse.
ARTÍCULO 952.- El acreedor dueño de un crédito no reconocido no podrá concurrir a las juntas ni emitir
su voto por escrito, mientras por fallo firme no se declare que es tal acreedor; pero desde que haya
iniciado el juicio respectivo, el importe del crédito demandado deberá tomarse en cuenta para
computar la mayoría en la junta sobre el convenio.
ARTÍCULO 953.- Al acreedor reconocido por la mayoría se le tendrá como tal, salvo que fallo
ejecutoriado, en el juicio que contra él entablen los acreedores opuestos a su crédito, declare que éste
no es legítimo.
ARTÍCULO 954.- Ningún crédito podrá ser representado, aunque pertenezca a varias personas, sino por
una sola. La persona que represente varios créditos tendrá tantos votos personales como acreedores
represente.
ARTÍCULO 955.- Todo acreedor del concurso tiene derecho de pagar totalmente a cualquiera de los
otros acreedores, y desde el momento en que verifique el pago o haga la consignación conforme a
derecho, queda legalmente sustituido en los derechos y privilegios del acreedor pagado.
ARTÍCULO 956.- Cuando dos acreedores pretendieren pagarse sus respectivos créditos, o fueren varios
los que quisieren pagar un mismo crédito, tendrá la preferencia el que primero haga la propuesta, y
entre los que la hicieren al mismo tiempo, se preferirá al dueño del mayor crédito.
CAPÍTULO V
las reparticiones y pago de acreedores
ARTÍCULO 958.- Pasados ocho días y antes de quince, después de que se encuentre firme la resolución
en la que el juzgado se pronuncie sobre el reconocimiento de los créditos, se procederá a la repartición
de las existencias metálicas. Siempre que haya fondos que cubran un dos por ciento de los créditos
pendientes, se harán nuevas reparticiones.
ARTÍCULO 959.- Además de los créditos reconocidos, se incluirán en las reparticiones los créditos de
acreedores extranjeros que figuren en la lista revisada o formada por el curador, aunque no se hubieren
legalizado, si estuvieren todavía dentro del plazo que la ley les concede para hacerlo; los que hayan sido
rechazados, si sus dueños hubieren iniciado el correspondiente proceso para comprobarlos; y los de
aquéllos que se hubieren presentado a legalizarlos con posterioridad a la resolución en la que se emite
pronunciamiento sobre el reconocimiento de créditos.
ARTÍCULO 960.- Los dividendos correspondientes a los créditos de que habla el artículo anterior, se
conservarán depositados y volverán al concurso, cuando haya trascurrido el término para la
presentación de acreedores extranjeros, sin que lo hayan hecho, o cuando sentencia ejecutoriada
declare improcedentes los créditos reclamados.
ARTÍCULO 961.- En cuanto a los créditos condicionales que deban figurar en las distribuciones, si la
condición fuese suspensiva, se conservarán depositados los dividendos; y si es resolutiva, podrán
entregarse los dividendos al acreedor, con tal que garantice satisfactoriamente la devolución, en caso de
que se verifique la condición.
CAPÍTULO VI
De la terminación del concurso
ARTÍCULO 962.- Si, vencidos los términos prefijados para la legalización de créditos y antes de concluirse
la calificación de ellos, todos los acreedores que se hayan presentado consienten en prescindir del
concurso, queda terminado éste y levantada la interdicción del deudor como insolvente.
ARTÍCULO 963.- En cualquier momento el insolvente podrá hacerles a los acreedores las proposiciones
que a bien tenga sobre el pago o arreglo de sus deudas.
ARTÍCULO 964.- Para que el convenio con el insolvente surta sus efectos y pueda obligar a los
acreedores opuestos y a los que oportunamente no se hubieren presentado, debe reunir las condiciones
siguientes:
1ª.- Que las proposiciones del deudor sean hechas y deliberadas en juntas de acreedores legalmente
convocadas, y no fuera de ellas, ni en reuniones privadas.
2ª.- Que expresamente consienta en el convenio un número de acreedores competente para formar la
mayoría exigida por el artículo 948.
3ª.- Que se acuerden iguales derechos a todos los acreedores a quienes comprende el convenio, salvo
que los perjudicados consientan en lo contrario.
4ª.- Que el convenio sea aprobado por sentencia ejecutoriada.
ARTÍCULO 965.- La sentencia que apruebe o impruebe el convenio, no podrá dictarse antes de quince
días, contados desde la fecha en que, por el periódico oficial, se haga saber a los interesados estar
admitidos por la junta de acreedores los arreglos propuestos por el deudor.
Durante esos quince días los acreedores con derecho a votar, que improbaron el convenio o que no
concurrieron, podrán oponerse a la aprobación, tan sólo por alguna de las siguientes causas:
2ª.- Colusión entre el deudor y algún acreedor de los concurrentes a la junta para estar a favor del
convenio.
ARTÍCULO 966.- Los acreedores con crédito litigioso pueden oponerse al convenio por no haberse
tomado en cuenta su crédito para computar las tres cuartas partes del valor total de los créditos; pero si
después se adhieren al convenio, será válido éste.
ARTÍCULO 967.- Aprobado el convenio por sentencia ejecutoriada, producirá los derechos y
obligaciones de una transacción en favor y en contra de todos los acreedores del concurso, hayan o no
legalizado sus créditos; pero en cuanto perjudique a los acreedores que tengan algún privilegio o
preferencia, sólo tendrá fuerza si ellos lo aceptan expresamente.
La improbación del convenio por sentencia ejecutoriada implica la nulidad del mismo convenio.
ARTÍCULO 968.- En virtud del convenio quedan extinguidas las acciones de los acreedores por la parte de
sus créditos de que se haya hecho remisión al insolvente, aun cuando éste venga a mejor fortuna o le
quede algún sobrante de los bienes del concurso, salvo que se haya hecho pacto expreso en contrario.
También aprovecha el convenio a los fiadores del insolvente, y a los coobligados in sólidum, pero sólo
respecto a los acreedores que han concurrido con su voto a la aprobación del convenio.
ARTÍCULO 969.- A los acreedores que no han figurado en el concurso, quedan expeditas sus acciones
contra el insolvente; pero aquellos que no gocen de prelación no pueden reclamar mayor cantidad de
sus créditos legalmente comprobados, que la que les hubiere tocado en virtud del convenio, ni podrán
tampoco aprovecharse de las garantías que para asegurar el cumplimiento de lo estipulado, se hubieren
establecido a favor de los créditos que se tomaron en cuenta al hacerse el arreglo.
ARTÍCULO 970.- Si al celebrarse el convenio, no hubiere la junta facultado expresamente al curador para
representar a los acreedores en todo lo relativo al cumplimiento de lo estipulado, el convenio será
ejecutado a favor de cada uno de los acreedores cuyos créditos se hayan tomado en cuenta para
calcular el monto total de los créditos pasivos del concurso.
Por el hecho de faltar el insolvente al cumplimiento del convenio, se presume fraudulento y está sujeto
al apremio corporal, sin perjuicio de trabarse al mismo tiempo la ejecución en sus bienes.
ARTÍCULO 971.- En el caso de que para obtener el arreglo con los acreedores se haya disminuido
dolosamente el activo, las obligaciones del insolvente y las de sus fiadores, si éstos tuvieren
conocimiento del fraude, se aumentarán a favor de los acreedores en una suma doble a la que importe
la disminución dolosa del activo.
Los fiadores y los que aparecieren dueños del crédito exagerado o supuesto, si consintieren el fraude,
serán solidariamente responsables con el insolvente.
Si el dolo para obtener el arreglo hubiere consistido en conceder a algunos de los acreedores mayores
ventajas que las estipuladas en el convenio, el acreedor cómplice perderá a favor de los demás
acreedores del concurso, su crédito, debiendo devolver todas las cantidades que por cuenta de él
hubiere recibido.
ARTÍCULO 972.- Cualquiera de los acreedores a quienes comprenda el convenio puede, dentro de los
cuatro años inmediatos a la aprobación de éste, hacer declarar el fraude a que se refieren los artículos
precedentes. Intentada la acción por alguno de los acreedores, se citará a todos los demás acreedores
por si quisieren apersonarse en el juicio. Respecto de los acreedores que no se apersonaren en primera
instancia, antes o al tiempo de abrirse el juicio a pruebas, serán aplicables en cuanto al perjuicio o
ventajas que de la sentencia
ARTÍCULO 973.- Si el deudor fuere condenado por el delito de insolvencia fraudulenta, perderá las
remisiones y demás concesiones que se le hubieren hecho en el convenio.
ARTÍCULO 974.- Terminado el concurso por convenio, los litigios pendientes con el concurso, pasan al
deudor, a quien, salvo pacto en contrario, se entregarán todos los bienes no realizados, rindiéndole
cuenta al curador de su administración.
ARTÍCULO 975.- Cuando no hubiere arreglo, concluida la realización y distribución de todos los bienes,
se dará por terminado el concurso y el curador rendirá sus cuentas, que serán examinadas en junta de
acreedores.
ARTÍCULO 976- Terminado el concurso por haber concluido la realización y distribución de los bienes, los
acreedores del mismo pueden ocupar, salvo estipulación en contrario, los bienes que el deudor adquiera
posteriormente con las siguientes limitaciones; no podrán perseguir ni ejecutar el deudor por la parte de
sus respectivos créditos que no hubiere sido cubierta, sino después de cinco años contados desde la
fecha de la declaratoria de concurso, salvo que fuere condenado por el delito de concurso fraudulento,
en cuyo caso podrán perseguir de inmediato los bienes que adquiera, siempre que le dejen lo necesario
para su alimentación y la de su familia.
ARTÍCULO 977.- Las hipotecas y demás garantías que el deudor hubiere otorgado para asegurar las
estipulaciones del convenio, una vez cumplido éste en todas sus partes, se cancelarán por la persona a
quien la junta de acreedores hubiere encargado de hacerlo, y en su falta, por el Juez.
CAPÍTULO VII
Disposiciones generales
ARTÍCULO 978.- En los juicios sobre rescisión y nulidad de actos y contratos del insolvente, y en los que
versen sobre fraudes para obtener el arreglo con los acreedores, es admisible toda clase de pruebas. La
convicción legal del Juez para decidir dichos juicios, no está sujeta a las reglas positivas de la prueba
común. La calificación de la que obra en autos y el completarla en caso de insuficiencia, con el
juramento necesario, queda al prudente arbitrio del Juez, quien así para ello como para pronunciar su
sentencia, debe atender a la totalidad de las circunstancias y probanzas que los autos del concurso
suministren.
ARTÍCULO 980.- Los bienes que existan en la República, pertenecientes a una persona declarada en
estado de quiebra o de concurso en otro país, pueden ser ejecutados y concursados por los acreedores
residentes en Costa Rica, y únicamente lo que sobrare de los bienes después de concluido el concurso
parcial o de satisfechos los ejecutantes, corresponderá a la masa del concurso o quiebra pendiente en el
extranjero.
TÍTULO VIII
DE LAS DIVERSAS CLASES DE CREDITOS,
SUS PREFERENCIAS Y PRIVILEGIOS
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 981- Todos los bienes que constituyen el patrimonio de una persona responden al pago de
sus deudas. Sin embargo, las cláusulas de inembargabilidad son válidas cuando hubieren sido impuestas
en los términos y condiciones del artículo 292.
ARTÍCULO 982- Si los bienes no alcanzan a cubrir todas las deudas, deberán pagarse éstas a prorrata, a
menos de tener alguno de los acreedores un motivo legal de preferencia.
ARTÍCULO 983- Sin embargo de lo dicho antes, con bienes adquiridos por un deudor en el país, no se
pagarán deudas que hayan contraído en el extranjero, con anterioridad a su establecimiento en esta
República, sino una vez pagadas las que hubiera contraído posteriormente.
ARTÍCULO 984.- No pueden perseguirse, por ningún acreedor, y en consecuencia no podrán ser
embargados ni secuestrados en forma alguna:
2) Las jubilaciones, pensiones y beneficios sociales del deudor y las pensiones alimenticias.
3) El menaje de casa del deudor, artículos de uso doméstico y ropa necesarios para uso personal de él,
de su cónyuge y de los hijos dependientes que con él vivan.
4) Los libros, máquinas y útiles necesarios para la profesión u oficio del deudor.
5) Los útiles e instrumentos del artesano o agricultor, en cuanto sean necesarios para su trabajo
individual y el de los hijos que mantiene.
6) Los alimentos que existan en poder del deudor, en la cantidad necesaria para el consumo de su
familia durante un mes.
7) Los derechos puramente personales como el de uso y habitación y cualesquiera otros bienes que el
deudor haya adquirido a título gratuito bajo la condición de que no pueden ser perseguidos por deuda,
salvo las mejoras que provengan de su industria.
No obstante, los bienes indicados en los incisos 3), 4), y 5), pueden ser perseguidos por el respectivo
acreedor prendario, siempre que el contrato de prenda se encuentre debidamente inscrito; pero los
indicados en el inciso 3) sólo podrán perseguirse por el precio de su adquisición cuando éste se hubiere
efectuado a plazo.
CAPÍTULO II
De los reclamos por reivindicación.
ARTÍCULO 985.- En caso de concurso podrán ser reivindicadas las letras de cambio, pagarés y otros
documentos endosables, que, fuera de cuenta corriente, se hubieren remitido al concursado sólo para
su realización o con el objeto de invertir su valor en determinados pagos, con tal que al declarse (sic) la
insolvencia aun no estuvieren realizados.
ARTÍCULO 986.- Si antes de declararse la insolvencia, el concursado ha vendido una cosa ajena sobre la
que quepa reivindicación, puede el dueño reivindicar el precio o parte del precio que el comprador no
hubiere pagado, arreglado o compensado legalmente al declararse la insolvencia.
ARTÍCULO 987.- El dueño no puede exigir la entrega de las cosas cuya reivindicación se hubiere
admitido, sin reembolsar antes las cantidades que el insolvente o el concurso hubieren anticipado por
precio o por gastos legítimos de dichas cosas, y sin pagar las cargas ó deudas a que ellas estén
legalmente afectadas.
ARTÍCULO 988.- Procederá la reivindicación en los demás casos señalados por la ley.
CAPÍTULO III
De los créditos contra la masa de bienes
ARTÍCULO 989.- Los acreedores de la masa tienen acción para exigir del concurso, por las vías comunes,
el pago de sus respectivos créditos, con preferencia a todos los demás acreedores.
2º- Todas las que resulten de actos o contratos legalmente ejecutados o celebrados por el deudor.
3º- Las que procedan de contratos celebrados por el deudor con anterioridad a la declaratoria de
insolvencia y no cumplidos por él, en los casos en que los acreedores del concurso opten por llevar a
cabo el negocio
4º- La devolución que, en el caso de rescindir algún acto o contrato del insolvente, ha de hacerse de lo
que éste hubiere recibido en virtud de dicho acto o contrato; y la indemnización debida al poseedor de
buena fe de las cosas que el concurso reivindique.
5º- La devolución que el concurso debe hacer de las cantidades que haya recibido por cuenta del precio
de los valores y demás bienes ajenos que hubiere enajenado el insolvente o el mismo concurso.
6º- Las deudas provenientes de impuestos fiscales hasta su extinción, tienen el carácter de privilegiadas
y, en casos de quiebra, concurso o insolvencia, se tendrán como deudas de la masa y los impuestos
municipales corrientes.
ARTÍCULO 991- Se equiparan a las deudas de la masa en cuanto no excedan de doscientos cincuenta
colones:
1º- Las que provengan de gastos hechos en el entierro del deudor o de los miembros de su familia que
vivieren con él, cuando éstos murieren sin dejar bienes con qué satisfacer los gastos.
2º- Las provenientes de asistencia médica prestada y de medicinas o víveres suministrados en el mes
anterior a la declaratoria de insolvencia.
ARTÍCULO 992.- Los créditos de la masa y los que a ellos se equiparan no se excluyen entre sí, y deben
ser pagados en primer lugar, con todos aquellos bienes que no estén especialmente afectados a favor de
un acreedor por el privilegio de su crédito.
Sin embargo, los acreedores privilegiados sobre determinados bienes deben soportar los gastos a que se
refiere el inciso 1º del artículo 990, en lo que especialmente les aprovecha, y proporcionalmente los que
se hagan por el interés común de todos los acreedores.
CAPÍTULO IV
De los créditos con privilegio sobre determinados bienes
ARTÍCULO 993.- Tienen acción para exigir por las vías comunes separadamente del concurso el pago de
sus respectivos créditos, con preferencia sobre todos los demás acreedores, excepto sobre los que lo
sean de la masa:
1º.- El Fisco y los Municipios por los impuestos que correspondan al año precedente a la declaración de
insolvencia, sobre el valor de las cosas sujetas a dichos impuestos.
4º.- Los acreedores que teniendo el derecho de retención, hayan usado de ese derecho, sobre el valor
de la cosa o cosas detenidas.
5º.- El arrendador de finca rústica o urbana, por el monto de lo que por causa del arriendo se le adeude
hasta la terminación de éste, sobre el valor de los frutos de la cosa arrendada, existentes en la finca o en
la masa y sobre el de todos los objetos con que el arrendatario la haya provisto.
ARTÍCULO 994.- Los créditos a que se refiere el artículo anterior se excluyen entre sí, y caso de haber
varios acreedores con privilegio especial sobre determinada cosa, deberán pagarse por el orden en que
están expresados sus privilegios en dicho artículo.
ARTÍCULO 995.- Lo que sobrare del precio de una cosa afectada con créditos privilegiados, una vez
pagados éstos, se incorporará a la masa del concurso.
ARTÍCULO 996.- Cuando el crédito privilegiado sobre determinados bienes no alcanzare a cubrirse con el
valor de éstos, puede el dueño del crédito reclamar lo que falte como acreedor del concurso.
CAPÍTULO V
De los créditos pertenecientes a los acreedores del concurso
ARTÍCULO 997.- El acreedor del concurso, que, contra lo acordado por la junta, hubiere establecido
acción judicial para anular o rescindir alguno de los actos o contratos del insolvente, o para que se
declare el fraude cometido en el arreglo o convenio del deudor con los acreedores, tiene derecho a que
de la cantidad con que se beneficie la masa en virtud de dicha acción, sólo se aplique al pago de los
otros acreedores el sobrante que quede después de pagársele íntegramente su crédito.
Estarán en el mismo caso y tendrán igual derecho los acreedores que se apersonen en el juicio,
constituyéndose partes antes o al tiempo de abrirse a pruebas; pero no podrán entablar la demanda ni
apersonarse en el juicio los acreedores que hayan concurrido con su voto a formar la mayoría, para la
resolución de la junta, referente a no ejercitar la acción a nombre del concurso.
ARTÍCULO 998.- La suma o sumas que se apliquen al pago de un crédito en virtud de la preferencia
establecida en el artículo anterior, no se tomarán en cuenta para disminuir el dividendo que pueda
corresponder a dicho crédito en las reparticiones generales que se hagan entre todos los acreedores del
concurso.
ARTÍCULO 999.- Entre los acreedores del concurso, el más antiguo en tiempo, según la fecha cierta del
respectivo título, es preferido al posterior. Los créditos cuyos títulos no tengan fecha cierta, serán todos
iguales entre sí y pospuestos a los créditos con títulos de fecha cierta.
ARTÍCULO 1000.- Se pospondrán a todos los demás créditos y no se tomarán en cuenta ni se liquidarán
en el concurso, los siguientes:
1º.- Las multas debidas por el insolvente, salvo en cuanto importen indemnización.
2º.- Las costas que se han causado al acreedor por su participación en el concurso.
3º.- Los créditos que proceden de un acto de libertad del insolvente, excepto las donaciones
remuneratorias hechas en recompensa de servicios que admitan una estimación en dinero.
TÍTULO IX
DEL APREMIO CORPORAL EN MATERIA CIVIL
CAPÍTULO UNICO
LIBRO IV
DE LOS CONTRATOS Y CUASI-CONTRATOS, Y DE LOS DELITOS Y CUASI-DELITOS COMO CAUSA DE
OBLIGACIONES CIVILES
TÍTULO I
CONTRATOS Y CAUSI-CONTRATOS
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 1007.- Además de las condiciones indispensables para la validez de las obligaciones en
general, para las que nacen de contrato se requiere el consentimiento y que se cumplan las
solemnidades que la ley exija.
CAPÍTULO II
Consentimiento
ARTÍCULO 1008.- El consentimiento de las partes debe ser libre y claramente manifestado.
La manifestación puede ser hecha de palabra, por escrito o por hechos de que necesariamente se
deduzca.
ARTÍCULO 1009.- Desde que la estipulación se acepta, queda perfecto el contrato, salvo los casos en que
la ley exija alguna otra formalidad.
ARTÍCULO 1010.- El que hace una proposición puede retirarla mientras no haya sido aceptada por la otra
parte; pero el contrato propuesto será válido si la persona a quien se hizo la proposición, la acepta
puramente antes de tener noticia de que había sido retirada.
ARTÍCULO 1011.- Si las partes estuvieren presentes, la aceptación debe hacerse en el mismo acto de la
propuesta, salvo que ellas acordaren otra cosa.
ARTÍCULO 1012.- Si las partes no estuvieren reunidas, la aceptación debe hacerse dentro del plazo fijado
por el proponente para este objeto. Si no se ha fijado plazo, se tendrá por no aceptada la propuesta, si la
otra parte no respondiere dentro de tres días cuando se halle en la misma provincia; dentro de diez,
cuando no se hallare en la misma provincia, pero sí en la República; y dentro de sesenta días, cuando se
hallare fuera de la República.
ARTÍCULO 1013.- El proponente está obligado a mantener su propuesta, mientras no reciba respuesta
de la otra parte en los términos fijados en el artículo anterior.
ARTÍCULO 1014.- Si al tiempo de la aceptación hubiere fallecido el proponente o se hubiere vuelto
incapaz, sin que el aceptante fuere sabedor de su muerte o incapacidad, quedarán los herederos o
representantes de aquél obligados a sostener el contrato.
2º.- Cuando recae sobre la identidad de la cosa específica de que se trata, o sobre su sustancia o calidad
esencial.
ARTÍCULO 1016.- El simple error de escritura o de cálculo aritmético, sólo da derecho a su rectificación.
ARTÍCULO 1017.- Es anulable el contrato en que se consiente por fuerza o miedo grave.
ARTÍCULO 1018.- Para calificar la fuerza o intimidación, debe atenderse a la edad, sexo y condición de
quien la sufra.
ARTÍCULO 1019.- Para que la fuerza o intimidación vicien el consentimiento, no es necesario que la
ejerza aquel que es beneficiado; basta que la fuerza o intimidación se haya empleado por cualquiera
otra persona, con el objeto de obtener el consentimiento.
ARTÍCULO 1020.- El dolo no vicia el consentimiento, sino cuando es obra de una de las partes y cuando
además aparece claramente que sin él no hubiera habido contrato. En los demás casos el dolo da lugar
solamente a la acción de daños y perjuicios contra la persona o personas que lo han fraguado o se han
aprovechado de él; contra los primeros, por el valor total de los perjuicios, y contra los segundos, hasta
el monto del provecho que han reportado.
ARTÍCULO 1021.- Es ineficaz la previa renuncia de la nulidad proveniente de fuerza, miedo o dolo.
CAPÍTULO III
Efecto de los contratos
ARTÍCULO 1022.- Los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes.
ARTÍCULO 1023.- 1) Los contratos obligan tanto a lo que se expresa en ellos, como a las consecuencias
que la equidad, el uso o la ley hacen nacer de la obligación, según la naturaleza de ésta.
2) A solicitud de parte los tribunales declararán la nulidad absoluta de las siguientes cláusulas
contractuales:
a) Las de conformidad con las cuales el vendedor u oferente se reserva el derecho de modificar
unilateralmente el contrato o de determinar por sí solo si el bien vendido es conforme al mismo;
b) La de fijación por el vendedor u oferente de un plazo excesivo para decidir si acepta o no la oferta de
compra hecha por el consumidor;
c) La cláusula según la cual, los bienes pueden no corresponder a su descripción, al uso normal o al uso
especificado por el vendedor u oferente y aceptado por el comprador o adherente;
d) La de reenvío a una ley extranjera para aplicarla a la ejecución o interpretación del contrato, con el fin
de impedir que rijan los preceptos nacionales que protegen al consumidor;
e) Las que excluyen o restringen el derecho del comprador o adherente para recurrir a los tribunales
comunes;
f) Las de renuncia por el comprador o adherente al derecho de rescisión del contrato en caso de fuerza
mayor o en caso fortuito;
g) Las que reservan al vendedor u oferente el derecho de fijar la fecha de entrega del bien;
h) La que impone a una de las partes del contrato la carga de la prueba, cuando ello corresponde
normalmente al otro contratante;
i) La que prohíbe al comprador o adherente la rescisión del contrato, cuando el vendedor u oferente
tiene la obligación de reparar el bien y no la ha satisfecho en un plazo razonable;
k) La que imponga al comprador o adherente plazos excesivamente cortos para formular reclamos al
vendedor u oferente;
l) La que autorice al vendedor u oferente, en una venta a plazos, para exigir del comprador o adherente
garantías excesivas a juicio de los tribunales;
n) La que faculta al vendedor u oferente para sustraerse de sus obligaciones contractuales, sin motivo
justificado o sin la contraprestación debida;
o) La que establezca renuncia del comprador o adherente a hacer valer sus derechos por
incumplimiento del contrato o por defectuosa ejecución de éste;
p) La que no permita determinar el precio del bien, según criterios nítidamente especificados en el
contrato mismo;
q) Las que autoricen al vendedor u oferente para aumentar unilateralmente el precio fijado en el
contrato, sin conceder al comprador o adherente la posibilidad de rescindirlo;
r) Las que permiten al vendedor u oferente o al prestatario de un servicio, eximirse de responsabilidades
para que sea asumida por terceros;
s) La que imponga al comprador o adherente, por incumplimiento del contrato, obligaciones de tipo
financiero sin relación con el perjuicio real, sufrido por el vendedor u oferente.
4) Para demandar la nulidad de una cláusula abusiva de un contrato tipo o de adhesión, quienes
carecieren de asistencia legal y de recursos económicos para pagarla tienen derecho a ser asistidos por
los defensores públicos.
ARTÍCULO 1024.- Los derechos y las obligaciones resultantes de los contratos, pueden ser trasmitidos
entre vivos o por causa de muerte, salvo si esos derechos y obligaciones fueren puramente personales
por su naturaleza, por efecto del contrato o por disposición de la ley.
ARTÍCULO 1025.- Los contratos no producen efecto sino entre las partes contratantes; no perjudican a
terceros, así como no les aprovechan, salvo lo dispuesto en los artículos siguientes.
ARTÍCULO 1026.- La promesa del hecho de un tercero, cualquiera que sea el objeto del contrato, obliga
al que la hace, con tal que ella aparezca con el carácter de contrato.
ARTÍCULO 1027.- Cuando el tercero se niega a ratificar el contrato, el prometiente debe ejecutar la
obligación si está en su poder hacerlo, o debe en el caso contrario indemnizar al acreedor de los daños y
perjuicios.
ARTÍCULO 1028.- Mientras el tercero no haya ratificado, el prometiente puede sustituirlo en todos los
derechos y obligaciones que resulten del contrato, salvo que la prestación no pudiera cumplirse sino por
la persona que las partes han tenido en vista al celebrar el contrato.
ARTÍCULO 1029.- La ratificación retrotrae los efectos del contrato entre las partes contratantes al día en
que éste se verificó: pero con respecto a terceros los producirá desde el día de la ratificación.
ARTÍCULO 1031.- Si dicha estipulación fuere puramente gratuita respecto al tercero, se regirá por las
reglas de la donación, considerándose como donante a aquel de los contratantes que tuviere interés en
que la estipulación se cumpla, o a ambos si uno y otro tuvieren ese interés, según los términos del
contrato. En el caso de que la estipulación no fuere gratuita, se regirá por las reglas establecidas para las
propuestas de contratos no gratuitos, considerándose como proponente al que estipuló.
ARTÍCULO 1032.- Si la obligación que se había estipulado en favor del tercero pudiere por su naturaleza
ser ejecutada en provecho del estipulante sin perjuicio del prometiente, lo será en favor del estipulante
si la estipulación fuere revocada o no aceptada por el tercero.
Pero si una obligación no pudiere ser cumplida en favor del estipulante, sino con perjuicio del
prometiente, o si de un modo absoluto no pudiere ser traspasada de la persona del tercero a otra, el
estipulante, en el primer caso, sólo podrá aprovecharse del beneficio de la carga teniendo en cuenta del
perjuicio que sufra el prometiente, y en el segundo caso, la revocación o no aceptación aprovechará
únicamente al prometiente.
ARTÍCULO 1033.- Después de la aceptación del tercero, el prometiente está obligado directamente para
con él a ejecutar su promesa, y el derecho del tercero queda asegurado con las mismas garantías que el
estipulante pactó.
CAPÍTULO IV
De la garantía
ARTÍCULO 1034.- Toda aquel que ha trasmitido a título oneroso un derecho real o personal, garantiza su
libre ejercicio a la persona a quien lo trasmitió.
ARTÍCULO 1035.- La acción de garantía puede ejercitarse por aquel a quien se debe, desde que a
consecuencia de una demanda intentada contra él, o de una excepción opuesta a una demanda suya, la
existencia del derecho trasmitido se encuentra amenazada.
ARTÍCULO 1036.- Aquel a quien se debe la garantía, puede exigir del garante:
1º.- Que haga cesar las persecuciones judiciales que un tercero dirige contra él, o la resistencia que
alguien opone al ejercicio de sus derechos;
ARTÍCULO 1038.- El adquirente vencido en la totalidad de la cosa tiene derecho de reclamar del
enajenante de buena fe:
2º.- Los gastos y costos legales del contrato y los gastos de la demanda principal, así como los de la de
garantía.
3º.- La indemnización de los frutos que tuvo que devolver al tercero que lo venció, con tal que ya
hubiera pagado el precio de la cosa, o que hubiera reconocido intereses sobre ese precio.
ARTÍCULO 1039.- El enajenante de mala fe debe al adquirente que es vencido en la totalidad de la cosa:
2º.- Las indemnizaciones de que hablan los incisos 2º y 3º del artículo anterior.
3º.- La indemnización del perjuicio que se haya causado al adquirente privándolo del aumento de valor
que pueda haber recibido la cosa después de la enajenación por acontecimientos independientes del
hecho del hombre o por mejoras debidas al adquirente, o la restitución, si así lo prefiere éste, de las
sumas gastadas en la cosa, aun cuando tuvieran por objeto mejoras de lujo.
ARTÍCULO 1040.- El enajenante tiene derecho a retener de lo que debe pagar al adquirente:
1º.- La suma que el adquirente haya recibido de quien lo venció, por mejoras anteriores a la
enajenación, o por la hechas por él.
2º.- El monto del beneficio que el adquirente haya sacado de los deterioros ocasionados en la cosa por
un goce abusivo o una explotación inmoderada, siempre que él no haya tenido que indemnizarlos al
propietario.
ARTÍCULO 1041.- En caso de una evicción parcial, el adquirente puede elegir entre una indemnización
proporcionada a la pérdida que ha padecido, o la resolución de la enajenación, si la parte de la cosa en
que ha sido vencido fuere de tal importancia con respecto al todo, que sin ella no hubiera realizado la
adquisición.
ARTÍCULO 1042.- A la evicción parcial, aunque no dé lugar a la acción resolutoria, son aplicables en
cuanto lo permita la naturaleza de las cosas, las reglas fijadas para la total.
CAPÍTULO V
De los cuasi-contratos
ARTÍCULO 1043.- Los hechos lícitos y voluntarios producen también, sin necesidad de convención,
derechos y obligaciones civiles, en cuanto aprovechan o perjudican a terceras personas.
ARTÍCULO 1044.- A esta clase de obligaciones pertenecen, entre otras, la gestión de negocios, la
administración de una cosa en común, la tutela voluntaria y el pago indebido.
TÍTULO II
DELITOS Y CUASI-DELITOS
CAPÍTULO UNICO
ARTÍCULO 1045.- Todo aquel que por dolo, falta, negligencia o imprudencia, causa a otro un daño, está
obligado a repararlo junto con los perjuicios.
ARTÍCULO 1046.- La obligación de reparar los daños y perjuicios ocasionados con un delito o cuasi-
delito, pesa solidariamente sobre todos los que han participado en el delito o cuasi-delito, sea como
autores o cómplices y sobre sus herederos.
ARTÍCULO 1047.- Los padres son responsables del daño causado por sus hijos menores de quince años
que habiten en su misma casa. En defecto de los padres, son responsables los tutores o encargados del
menor.
ARTÍCULO 1048.- Los Jefes de Colegios o escuelas son responsables de los daños causados por sus
discípulos menores de quince años, mientras estén bajo su cuidado. También son responsables los amos
por los daños que causen sus criados menores de quince años. Cesará la responsabilidad de las personas
dichas si prueban que no habrían podido impedir el hecho de que se origina su responsabilidad, ni aun
con el cuidado y vigilancia común u ordinaria.
El que encarga a una persona del cumplimiento de uno o muchos actos, está obligado a escoger una
persona apta para ejecutarlos y a vigilar la ejecución en los límites de la diligencia de un buen padre de
familia, y si descuidare esos deberes, será responsable solidariamente de los perjuicios que su
encargado causare a un tercero con una acción violatoria del derecho ajeno, cometida con mala
intención o por negligencia en el desempeño de sus funciones, a no ser que esa acción no se hubiere
podido evitar con todo y la debida diligencia en vigilar.
Sin embargo, no podrá excusar con esas excepciones su responsabilidad el que explota una mina,
fábrica, establecimiento de electricidad u otro cualquiera industrial, o el empresario de una
construcción; y si no le hubiere, el dueño de ella, cuando su mandatario, o representante o persona
encargada de dirigir o vigilar la explotación o construcción, o cuando uno de sus obreros causa por su
culpa en las funciones en las cuales está empleado, la muerte o lesión de un individuo, pues será
entonces obligación suya pagar la reparación del perjuicio.
Y si una persona muriere o fuere lesionada por una máquina motiva, o un vehículo de un ferrocarril,
tranvía u otro modo de trasporte análogo, la empresa o persona explotadora está obligada a reparar el
perjuicio que de ello resulte, si no prueba que el accidente fue causado por fuerza mayor o por la propia
falta de la persona muerta o lesionada.
En todos estos casos, cuando la persona muerta estaba obligada al tiempo de su fallecimiento, a una
prestación alimentaria legal, el acreedor de alimentos puede reclamar una indemnización, si la muerte
del deudor le hace perder esa pensión. Por vía de indemnización se establecerá una renta alimenticia
que equivalga a la debida por el difunto, y la cual se fijará, modificará o extinguirá de acuerdo con las
disposiciones que regulan las prestaciones de alimentos, pero en ningún caso se tendrán en cuenta, para
ese fin, los mayores o menores recursos de las personas o empresas obligadas a la indemnización. El
pago de la renta se garantizará debidamente. Si el Juez lo prefiriere, el monto de la indemnización se
fijará definitivamente y se pagará de una vez; y para determinarlo, se procurará que la cifra que se fije
corresponda hasta donde la previsión alcance al resultado que produciría a la larga el sistema de renta.
TÍTULO III
DE LA VENTA
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 1049.- La venta es perfecta entre las partes desde que convienen en cosa y precio.
ARTÍCULO 1051.- La venta de cosas fungibles que se haga, no por junta, sino por peso, cuenta o medida,
aunque existe desde su celebración como contrato productor de obligaciones, no trasmite la propiedad
hasta que se cuenten, pesen o midan dichas cosas.
ARTÍCULO 1052.- Se presume que la venta sujeta a prueba se hace bajo condición suspensiva.
ARTÍCULO 1053.- Si la promesa de vender una cosa mediante un precio determinado o determinable ha
sido aceptada, da derecho a las partes para exigir que la venta se lleve a efecto.
ARTÍCULO 1054.- Tanto en el caso de promesa de venta como en el de promesa recíproca de compra-
venta, la propiedad se trasmite desde el día de la venta y no desde el día de la promesa.
ARTÍCULO 1056.- El precio de la venta debe ser determinado por las partes, o por lo menos deben fijar
éstas un medio por el cual pueda ser determinado más tarde.
ARTÍCULO 1057.- En caso de que las partes hayan convenido que el precio se fije por uno o más
terceros, y éstos se negaren a cumplir el encargo o no lo pudieren verificar, o no se convinieren, la venta
se tendrá por no hecha.
ARTÍCULO 1058.- Las cantidades que con el nombre de señal o arras se suelen entregar en las ventas, se
entiende siempre que lo han sido por cuenta del precio y como ratificación del contrato, sin que pueda
ninguna de las partes retractarse perdiendo las arras, salvo que así esté expresamente estipulado.
ARTÍCULO 1059.- La venta de cosas futuras se entenderá hecha bajo la condición de existir, salvo que el
comprador tome a su cargo el riesgo de que no llegaren a existir.
ARTÍCULO 1060.- Si al tiempo de la celebración del contrato no existe la cosa vendida como existente,
será absolutamente nula la venta; pero si existe una parte de ella, el comprador puede apartarse del
contrato o mantenerlo respecto de dicha parte, con disminución proporcional del precio.
ARTÍCULO 1061.- La venta de cosa ajena es absolutamente nula; pero el comprador que ignora el vicio
del contrato, tiene derecho a los daños y perjuicios aun contra el vendedor de buena fe.
ARTÍCULO 1062.- Esta nulidad puede ser opuesta como excepción por el vendedor, cuando sea
demandado para la entrega de la cosa o para el otorgamiento de la escritura pública; y por el
comprador, como acción o excepción en cualquier tiempo, salvo lo dicho en los dos artículos siguientes.
ARTÍCULO 1063.- La nulidad de la venta de cosa ajena queda salvada si el verdadero propietario ratifica
la enajenación, o si el vendedor llega a ser ulteriormente propietario de la cosa vendida.
ARTÍCULO 1064.- La venta hecha por uno de los copropietarios de la totalidad de la cosa indivisa, como
perteneciéndole por entero, es válida en cuanto a la parte del vendedor; mas si el comprador ignoraba
el vicio de la venta, podrá rescindirla.
ARTÍCULO 1065.- La nulidad de la venta de cosa ajena no se aplica a cosas muebles, pues respecto de
éstas el comprador de buena fe se hace inmediatamente propietario, si entró en posesión real, salvo lo
dispuesto en el artículo 481.
1º.- Los empleados públicos, corredores, peritos, los tutores, curadores y demás personas que
administran bienes ajenos, las cosas en cuya venta intervengan como tales empleados, corredores, etc.
2º.- Los abogados y procuradores, las que se rematen del ejecutado a quien defendieren.
3º.- Los Jueces ante quienes penda o deba pender el pleito, lo mismo que los empleados del Juzgado, y
los abogados o procuradores que intervengan en el litigio, los derechos o cosas corporales litigiosas.
La prohibición de este artículo comprende no sólo a las personas dichas, sino también a sus consortes,
ascendientes, descendientes y hermanos consanguíneos o afines.
CAPÍTULO II
De las obligaciones del vendedor
ARTÍCULO 1070.- El vendedor está obligado a entregar la cosa vendida en el lugar en que ésta se
encontraba al tiempo del contrato.
ARTÍCULO 1073.- Tampoco está obligado el vendedor a la entrega, aunque hubiere concedido un
término para el pago, si después de la venta se descubre que el comprador se halla en estado de
insolvencia, salvo si el comprador rindiere fianza bastante de pagar en el plazo convenido.
ARTÍCULO 1074.- El vendedor debe entregar junto con la cosa los accesorios de ella, como las llaves de
los edificios, los aumentos que haya tenido después de la venta, y los frutos producidos después de la
fecha fijada para la entrega.
ARTÍCULO 1077.- Cuando todas las partes del fundo son de la misma calidad, o cuando siéndolo de
diferente, no se ha indicado separadamente su cabida, la diferencia de un décimo de ella, da derecho a
la disminución o aumento proporcional del precio.
ARTÍCULO 1078.- Si la venta se hubiere hecho con designación de la cabida y del precio de cada parte, y
resultare menos cabida en alguna y más en otra, se hará compensación entre el excedente y el déficit en
la cabida, teniendo en cuenta la diferencia de precio.
ARTÍCULO 1079.- Cuando hay lugar a aumento de precio por aumento de medida, el comprador tiene
opción o de pagar el suplemento de precio con intereses desde el día en que fue puesto en posesión, o
de desistir de la venta.
ARTÍCULO 1080.- El déficit en la cabida, cualquiera que sea, no da otros derechos al comprador que el de
exigir la cabida estipulada, o la disminución del precio, en caso de que no pudiere el vendedor
completarla, o si el comprador no se lo exigiere.
Sin embargo, podrá demandar la resolución del contrato, si el inmueble hubiere sido comprado para un
fin determinado conocido del vendedor, y el déficit lo hiciere impropio para ese fin.
ARTÍCULO 1081.- La acción para pedir aumento o disminución de precio, concedida por los
artículos 1075 a 1077, deberá intentarse dentro de un año a contar del día del contrato o del fijado por
las partes para verificar la medida, bajo pena de perder tal acción.
ARTÍCULO 1082.- La venta no podrá ser anulada por vicios o defectos ocultos de la cosa de los llamados
redhibitorios, salvo si esos vicios o defectos envuelven error que anule el consentimiento, o si hay
estipulación en contrario.
CAPÍTULO III
De las obligaciones del comprador
ARTÍCULO 1083.- El comprador está obligado a recibir la cosa vendida en el término fijado en el
contrato, o en el que fuere de uso local. A falta de término o uso, inmediatamente después de la venta.
ARTÍCULO 1085.- Si la venta tiene por objeto una cosa mueble no pagada, y el término dentro del cual
debe el comprador recibir la cosa está determinado en el contrato, la resolución en provecho del
vendedor tiene lugar de pleno derecho sin necesidad de intimación previa, si el comprador no retira la
cosa del vendedor en el término convenido.
ARTÍCULO 1086.- El comprador debe, al recibir la cosa, reembolsar al vendedor las expensas que éste
haya hecho en la conservación de ella desde el momento de la venta.
ARTÍCULO 1087.- El comprador debe pagar el precio de la cosa comprada, en el lugar y en la época
determinados en el contrato. Si no hubiere convenio, debe hacerse el pago en el tiempo y lugar en que
se haga la entrega de la cosa. Si la venta ha sido a crédito, el precio debe abonarse en el domicilio del
comprador.
Los gastos de la entrega de la cosa son de cargo del vendedor, y los de recibo de cargo del comprador.
ARTÍCULO 1088.- Si el comprador temiere fundadamente ser molestado por reinvindicación de la cosa o
por cualquier acción real, puede depositar judicialmente el precio, a menos que el vendedor afiance su
restitución.
ARTÍCULO 1089.- El comprador puede rehusar el pago del precio si el vendedor no le entrega la cosa,
conforme a lo establecido en el capítulo anterior.
ARTÍCULO 1090.- Si ocurre cuestión sobre si se ha de hacer primero la entrega de la cosa que la del
precio, aquélla y éste se depositarán judicialmente.
ARTÍCULO 1091.- El precio de la venta no devenga intereses, sino cuando se han estipulado o es moroso
el comprador para el pago. En el primer caso se estará a lo convenido por las partes; en el segundo,
corren al tipo legal desde el vencimiento del plazo.
CAPÍTULO IV
Cláusulas que pueden acompañar a la venta
ARTÍCULO 1092.- Las partes pueden por medio de cláusulas especiales, subordinar a condiciones
suspensivas o resolutorias y modificar del modo que lo juzguen conveniente, las obligaciones que
proceden naturalmente del contrato de venta.
ARTÍCULO 1093.- El comprador bajo condición suspensiva no adquiere con perjuicio de tercero derecho
real alguno sobre la cosa objeto de la venta.
Por el solo transcurso del término señalado para ejercitar la retroventa se pierde tal derecho.
ARTÍCULO 1095.- El vendedor retractante debe reembolsar al comprador el precio de la venta, los gastos
del contrato y del trasporte de la cosa, y las reparaciones necesarias o útiles hechas por el comprador;
las primeras en la totalidad de lo gastado con ocasión de ellas, y las segundas en el aumento del valor
que hayan dado a la cosa.
ARTÍCULO 1096.- El comprador debe restituir la cosa con los accesorios que dependían de ella al tiempo
de la venta, y es responsable de los deterioros debidos a su culpa. No debe dar cuenta alguna por razón
de los frutos que la cosa haya producido desde que entró en posesión de ella, así como tampoco el
vendedor está obligado al pago de los intereses del precio.
ARTÍCULO 1097.- Si el comprador hubiere impuesto gravámenes en la cosa, está obligado a levantarlos o
a indemnizar al vendedor en lo que éste sufriere por motivo de ellos.
ARTÍCULO 1098.- Si el derecho de retro-compra pasare a dos o más personas será necesario el
consentimiento de todas ellas para recuperar la cosa, salvo que ofrezcan ejercitar su derecho por el
todo. Pero en este caso está autorizado el comprador para retener las partes de los que no quisieren
hacer uso de la acción de retro-compra.
ARTÍCULO 1099.- Los efectos de las demás cláusulas que pueden estipularse en una venta, se
determinan por los principios que rigen los contratos innominados y las obligaciones condicionales, a
falta de un texto especial.
CAPÍTULO V
Cambio
ARTÍCULO 1100.- El contrato de cambio se rige por los mismos principios que el de venta: cada
permutante será considerado como vendedor de la cosa que da, y el precio de ella a la fecha del
contrato se mirará como el precio que paga por lo que recibe en cambio.
TÍTULO IV
DE LA CESIÓN
CAPÍTULO I
De la cesión de los objetos incorporales en general:
ARTÍCULO 1101.- Todo derecho o toda acción sobre una cosa que se halla en el comercio, pueden ser
cedidos, a menos que la cesión esté prohibida expresa o implícitamente por la ley.
ARTÍCULO 1102.- Los derechos sobre cosas futuras, lo mismo que los eventuales o condicionales,
pueden también ser objeto de una cesión.
ARTÍCULO 1103.- La cesión hecha mediante un precio determinado en dinero, se rige por los mismos
principios de la venta de objetos corporales.
CAPÍTULO II
De la cesión de créditos
ARTÍCULO 1104.- La propiedad de un crédito pasa al cesionario, en sus relaciones con el cedente, por el
solo efecto de la cesión; pero con respecto al deudor sólo es eficaz la cesión por la notificación que se le
haga del traspaso; y respecto de terceros, sólo será eficaz desde la fecha cierta de la cesión, salvo que el
crédito fuere de aquellos que la ley permite se deban al portador del título, o que se trasmiten por
simple endoso.
(*)La salvedad de notificación, también, priva en los casos donde se hayan realizado previsiones
contractuales en este sentido y siempre que se trate de operaciones en las que se cedan derechos como
componentes de una cartera de créditos para:
b) Constituir el activo de una sociedad, con el objetivo de que esta emita títulos valores que se puedan
ofrecer públicamente y cuyos servicios de amortización e intereses estén garantizados con dicho activo.
La cesión será válida desde su fecha, según conste en el documento público de fecha cierta. Estas
operaciones estarán exentas del pago de todo timbre e impuesto y los honorarios profesionales se
establecerán de común acuerdo entre las partes.
Lo mismo sucederá con respecto a un segundo cesionario, culpable de colusión o de una imprudencia
grave.
ARTÍCULO 1106.- El deudor de un crédito cedido queda descargado, por el pago que haga al cedente
antes de la notificación o aceptación del traspaso.
ARTÍCULO 1107.- La notificación de un traspaso hecha después de un embargo sobre el crédito, equivale
a tercería con respecto al acreedor que obtuvo el embargo, por el monto del recurso que el cesionario
tenga que ejercer contra el cedente.
ARTÍCULO 1108.- Notificado el traspaso de un crédito embargado antes, los embargantes o terceros que
sobrevengan no tienen derecho alguno al dividendo que toque al cesionario en la repartición que se
haga entre él y el primer embargante, la cual debe verificarse con abstracción de los nuevos opositores.
Pero el cesionario debe indemnizar al primer embargante la diferencia que resulte en contra de éste,
entre la suma que le toque en la distribución que se haga entre todos los embargantes y la que le habría
tocado, si la totalidad del crédito se hubiera repartido proporcionalmente entre el primer embargante y
los posteriores.
ARTÍCULO 1109.- La venta o cesión de un crédito comprende sus accesorios, como las fianzas, prendas,
hipotecas o privilegios.
ARTÍCULO 1110.- El cesionario, aunque subroga al cedente en cuanto al crédito cedido y a los medios de
hacerlo valer, no goza de las acciones de anulación o rescisión que el cedente hubiera podido intentar;
salvo estipulación en contrario.
ARTÍCULO 1111.- El deudor puede oponer al cesionario todas las excepciones reales o personales que
hubiera podido oponer al cedente y puede hacerlas valer, aunque no hubiera hecho ninguna reserva a
este respecto al notificarle la cesión; aun en el caso de aceptación pura y simple, podrá oponer toda otra
excepción fuera de la compensación, salvo el reparar el perjuicio causado al cesionario por la
aceptación, si, según las circunstancias, constituyera ésta una falta o imprudencia grave de su parte.
Para las operaciones previstas en los incisos a) y b) del numeral 1104, el deudor únicamente podrá
oponer, contra el cesionario, la excepción de pago, siempre que este se encuentre documentado y se
haya realizado con anterioridad la cesión; y la de nulidad de la relación crediticia.
ARTÍCULO 1112.- Si tratándose de una deuda cuyo pago al cedente no hubiese dado lugar a una acción
de repetición contra éste, hubiera el deudor prometido al cesionario pagarla, no podrá después hacer
valer contra el último las excepciones que hubiera podido oponer al cedente.
ARTÍCULO 1113.- El cedente garantiza, sin necesidad de cláusula especial, la existencia y legitimidad del
crédito, así como también su derecho de propiedad al tiempo del traspaso.
Esta garantía se extiende a los accesorios indicados como dependientes del crédito y como
comprendidos en la cesión.
ARTÍCULO 1114.- El cedente no será responsable de la solvencia, sino cuando se hubiere obligado a ello,
y solamente por la cantidad que recibió en pago de la cesión.
ARTÍCULO 1115.- El cesionario pierde todo derecho a la garantía de solvencia del deudor, cuando por
falta de medidas conservatorias deja perecer el crédito o las seguridades concomitantes.
CAPÍTULO III
De la cesión del derecho de herencia y de derechos litigiosos
ARTÍCULO 1117.- El que cede un derecho de herencia debe entregar a menos de reservas expresas, aun
las cosas que haya recibido como heredero y aun los frutos que haya consumido.
ARTÍCULO 1118.- El comprador debe indemnizar al vendedor todo lo que éste hubiere pagado en calidad
de heredero.
ARTÍCULO 1119.- El cesionario no puede, salvo pacto en contrario, reclamar del cedente lo que éste
adquiera por derecho de acrecer después de la venta o lo que hubiere adquirido por el mismo título al
tiempo del contrato, con ignorancia de las partes.
ARTÍCULO 1120.- El cedente de derechos de sucesión garantiza su calidad de heredero. Pero no
responde de la evicción de objetos particulares que se hubieran reputado como pertenecientes a la
sucesión, salvo pacto en contrario.
ARTÍCULO 1121.- Todo aquel contra quien se haya cedido a título oneroso un derecho litigioso, puede
ejercer el retracto de este derecho, pagando al cesionario el precio real de la cesión, los gastos y costos
legítimos y los intereses del precio desde el día en que se pagó. El retracto se deberá hacer dentro de los
nueve días inmediatos a aquél en que se haga saber al interesado la cesión.
ARTÍCULO 1123.- No puede retractarse la cesión de un derecho litigioso, cuando ha sido hecha:
2º.- En favor del poseedor del inmueble sobre el cual recae el derecho cedido.
4º.- Con relación a un derecho que no forme sino lo accesorio de uno principal trasmitido por la misma
cesión.
TÍTULO V
DEL ARRENDAMIENTO DE COSAS
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 1124.- No pueden ser arrendatarios los que según el artículo 1068 no pueden ser
compradores.
ARTÍCULO 1125.- El precio del arrendamiento puede consistir o en una suma de dinero, o en cantidad
determinada de frutos.
ARTÍCULO 1126.- El contrato de aparcería rural se rige por los principios de la sociedad.
ARTÍCULO 1127.- El derecho de uso y goce de la cosa que tiene el arrendatario se extiende a los
accesorios que dependían de ella al tiempo de verificarse el contrato y a los accesorios por aluvión
supervenientes en el curso del arrendamiento, salvo el aumento proporcional en el precio, si el aluvión
fuere de importancia.
ARTÍCULO 1129.- Si el arrendador fuere moroso en ejecutar las reparaciones necesarias en el momento
de la entrega o los trabajos a que se hubiere comprometido, el arrendatario es autorizado sin necesidad
de requerimiento al propietario, para retener del alquiler una porción correspondiente a la disminución
en el uso que resulte de la inejecución de aquellos trabajos o reparaciones.
ARTÍCULO 1130.- El propietario debe hacer las reparaciones ordinarias; y el arrendatario está obligado a
soportar las molestias que con ellas se le ocasionen.
ARTÍCULO 1131.- Si las reparaciones llegaren a ser necesarias durante el término del arriendo, el
arrendatario puede ejecutarlas por cuenta del arrendador, caso de que éste rehúse verificarlo después
de requerido al efecto.
Pero si hubiere urgencia puede proceder a las reparaciones sin requerir previamente al arrendador.
ARTÍCULO 1132.- Sin embargo de lo dicho en el artículo 1130, si las reparaciones que se hicieren en la
cosa privaren del goce de ella al arrendatario por más de treinta días, éste tendrá derecho a demandar
una disminución de precio, proporcionada a la parte de goce de que ha sido privado y al tiempo
transcurrido durante las reparaciones, o la resolución del contrato, si los trabajos de reparación
impidieren el goce de una parte notable de la cosa.
ARTÍCULO 1133.- Los vicios o defectos que impidan o desmejoren notablemente el uso de la cosa, no
conocidos por el arrendatario al hacerse el contrato, o sobrevenidos en el curso del arriendo, dan lugar
o a la resolución del contrato o a una disminución del precio, según el caso.
Si por cualquier motivo el arrendatario se viere privado de una parte de la cosa podrá, según el caso,
exigir disminución del precio o resolución del contrato.
ARTÍCULO 1134.- El arrendatario tendrá además derecho a que el arrendador le indemnice la pérdida
que le hayan ocasionado los defectos de que trata el artículo anterior, cuando éstos existían al
celebrarse el contrato y eran conocidos del arrendador.
ARTÍCULO 1136.- Tampoco puede reclamarse la garantía por simples vías de hecho cometidas por
terceros que no alegan ningún derecho a la propiedad o uso de la cosa arrendada.
ARTÍCULO 1137.- El arrendatario debe usar de la cosa según el destino expresado en el contrato o
indicado por las circunstancias.
Responde también de los perjuicios que se sigan al arrendador, por usurpaciones de terceros de que no
hubiere dado cuenta a aquél en tiempo oportuno.
ARTÍCULO 1139.- Se eximirá el arrendatario de la responsabilidad que pesa sobre él por razón de la
pérdida o de los deterioros de la cosa, demostrando que aquélla o éstos provienen de una causa que le
es extraña, o que ha empleado todos los cuidados a que estaba obligado.
ARTÍCULO 1140.- Cuando el arrendatario emplea la cosa en uso diferente de aquel de su destino, o no la
usa como buen padre de familia, o por un goce abusivo en uno ú otro respecto, causa perjuicio al
arrendador, éste puede pedir el restablecimiento de las cosas a su estado normal, y siendo grave la
contravención, que se resuelva el contrato, con indemnización de daños y perjuicios.
ARTÍCULO 1141.- El arrendatario esta obligado a pagar el precio en la época convenida, y a falta de
pacto al concluir el arrendamiento, si éste se hizo por una sola suma; o al terminar cada día, mes o año,
si el arrendamiento se hizo por días, meses o años.
ARTÍCULO 1142.- Si lo pactado sobre precio no pudiere probarse será creído a ese respecto el
arrendador, a no ser que el arrendatario prefiera que la estimación de precio se haga por peritos. Si
éstos lo fijaren en una suma igual o mayor a la declarada por el arrendador, los gastos
del peritazgo serán de cuenta del arrendatario; y si la fijaren en una suma menor, dichos gastos serán de
cuenta del arrendador.
ARTÍCULO 1143.- El arrendador, mientras no se le hayan pagado los alquileres o rentas vencidos, puede
oponerse a que se saquen de la finca o casa arrendada los frutos y objetos con que el arrendatario la
haya amueblado, guarnecido o provisto. También tiene acción aun contra terceros poseedores de buena
fe, para hacer que dichos objetos vuelvan a la finca o casa arrendada, de donde se hubieren sacado sin
su consentimiento, siempre que entable su acción dentro de los quince días inmediatos a la salida, que
los bienes restantes en la casa o finca no sean suficientes para garantizar el pago, y que no se trate de
cosas que, como mercaderías o cosechas, están por su naturaleza destinadas a ser vendidas.
ARTÍCULO 1144.- El arrendatario debe restituir la cosa, al fin del arrendamiento, en el estado en que la
recibió, salvo su exención de responsabilidad por las pérdidas o deterioros de que no fuere culpable.
Si no hizo constar por escrito y contradictoriamente con el arrendador el estado de la cosa arrendada, se
presume, salvo prueba en contrario, que puede hacerse con testigos, que la recibió en buen estado.
ARTÍCULO 1145.- El arrendatario puede ceder el arrendamiento o subarrendar, a no ser que esta
facultad le esté prohibida por una cláusula expresa del contrato o por disposición de la ley.
ARTÍCULO 1146.- El contrato de arrendamiento se resuelve por la pérdida total o parcial de la cosa
arrendada.
ARTÍCULO 1147.- Si se pidiere la resolución del contrato de arrendamiento por no haber cumplido una
de las partes una obligación positiva, puede el Juez, antes de acceder a la demanda, acordar al
contraventor un plazo para el cumplimiento de su obligación, excepto si la resolución se fundara en falta
de pago del precio.
Si la resolución se pidiere por omisión del demandado de una obligación negativa, corresponde al Juez
apreciar si la contravención es o no bastante grave para fundar la resolución del contrato.
ARTÍCULO 1148.- Siempre que se resuelva el contrato por culpa del arrendatario, deberá éste seguir
pagando el precio del arrendamiento, por todo el tiempo que según la costumbre del lugar, sea
necesario para que el arrendador pueda celebrar otro arrendamiento: esto sin perjuicio de la
indemnización de que sea responsable por el goce abusivo de la cosa.
Si el arrendamiento tuviere por objeto un predio rústico podrán también los acreedores rescindirlo;
pero tendrá derecho el arrendador para pedir la continuación del arrendamiento por seis meses más, a
contar del día en que los acreedores le hayan hecho saber su determinación de apartarse de él.
Para que los acreedores puedan sustituir al concursado es necesario que den fianza bastante. No pasará
a éstos el arrendamiento de inmuebles destinados al uso y habitación del concursado y su familia.
La simple resolución del título en virtud del cual poseía, no produce la resolución del arrendamiento
hecho por el arrendador, si su título le daba derecho para arrendar; pero la resolución del
arrendamiento por no cumplir sus obligaciones el arrendatario acarreará la de los subarrendatarios.
La anticipación se ajustará a la medida del tiempo en que se regulan los pagos, y comenzará a correr el
término para el desahucio al principiar el próximo período.
Pero si el precio del arriendo debe pagarse por años se tendrá por expirado el tiempo del arrendamiento
seis meses después del aviso.
ARTÍCULO 1152.- Cuando el arrendamiento debe cesar en virtud del aviso o desahucio, o por haberse
fijado su duración en el contrato, el arrendatario deberá pagar el alquiler de todos los días que falten
para que cese, aunque voluntariamente restituya la cosa antes del último día.
ARTÍCULO 1153.- Fuera del caso de que el arrendamiento se halle inscrito, el que sucede al arrendador,
a título oneroso, en la propiedad de la cosa arrendada, no está obligado a respetar más de un año,
contado desde que desahucie al arrendatario, el contrato de arrendamiento pendiente; pero no
producirá ningún efecto contra el nuevo propietario el arrendamiento que no conste en documento
público o privado, de fecha cierta.
ARTÍCULO 1154.- Cuando se resuelva el arrendamiento por venta que de la cosa haga el arrendador,
éste será responsable de los daños y perjuicios para con el arrendatario.
ARTÍCULO 1155.- El arrendamiento no se resuelve por muerte del arrendador o arrendatario, ni por
hallarse el arrendatario, con motivo de una causa cualquiera, aunque ésta sea caso fortuito o de fuerza
mayor, en posición de no hacer uso de la cosa arrendada.
CAPÍTULO II
Reglas especiales del arriendo de predios rústicos
ARTÍCULO 1156.- El arrendador de un fundo debe entregar la cabida indicada en el contrato. Los
derechos y obligaciones de las partes en razón de un déficit o exceso de cabida, se rigen por lo dispuesto
en el título de venta.
ARTÍCULO 1157.- El arrendatario no tendrá derecho para pedir rebaja de precio, alegando casos
fortuitos que han deteriorado o destruido la cosecha.
ARTÍCULO 1158.- Siempre que se arriende un predio con ganados, quedan éstos a riesgo del
arrendatario y debe éste entregar al fin del arrendamiento igual número de cabezas de las mismas
edades y cualidades, o sus equivalentes en dinero.
Durante el arrendamiento podrá el arrendatario disponer de los ganados, con tal que lo haga de buena
fe y que no se comprometan los intereses del arrendador.
ARTÍCULO 1159.- Debe el arrendatario en el último año que permanezca en el fundo, permitir a su
sucesor por el tiempo rigurosamente indispensable, el barbecho de las tierras que tenga desocupadas y
en que él no pueda verificar ya nuevas siembras; así como el uso de los edificios y demás medios que
fueren necesarios para las labores preparatorias del año agrícola siguiente.
ARTÍCULO 1160.- Terminado el arrendamiento tendrá a su vez el locatario derecho para usar de las
tierras y edificios por el tiempo absolutamente indispensable, para la recolección y aprovechamiento de
los frutos pendientes y en estado de colectar al terminarse el contrato.
CAPÍTULO III
Del arrendamiento de bienes muebles
ARTÍCULO 1161.- Cuando el objeto del arrendamiento fuere un mueble de los que no se consumen por
el uso, se aplicarán las reglas del capítulo I en cuanto lo permitiere la naturaleza de las cosas; pero si
fuere un mueble fungible, se estará a lo dicho en los artículos siguientes.
ARTÍCULO 1162.- Sea que el contrato tenga por objeto una suma de dinero, o cualquier otra mercadería
o cosa mueble, podrán las partes fijar el interés que estimen conveniente, el cual puede consistir en
dinero o en cosas de otra especie.
ARTÍCULO 1164.- En caso de falta de pago, los intereses moratorios se computarán al mismo tipo que los
devengados al cumplimiento del plazo, salvo los que estableciere un convenio sobre el particular.
ARTÍCULO 1165.- El recibo de la totalidad del capital sin reserva de interés, hace presumir el pago de
éstos también, salvo prueba en contrario.
ARTÍCULO 1166.- Si del contrato no resultare de un modo preciso y claro que se han estipulado
intereses, debe considerarse dicho contrato como de préstamo puro y simple.
ARTÍCULO 1167.- Los riesgos de la suma dada a mutuo o de las cosas arrendadas son de cuenta del
mutuario o arrendatario.
CAPÍTULO II
Del contrato de transporte
ARTÍCULO 1175.- El contrato de transporte se reputa celebrado desde que el porteador o sus
comisionados al efecto, hayan recibido los objetos que deban transportarse.
ARTÍCULO 1176.- Tratándose de empresarios de transportes, podrá probarse por testigos la existencia
del contrato de transporte y la entrega a aquéllos de las cosas que forman el objeto del contrato
cualquiera que sea el valor de ellas.
ARTÍCULO 1177.- El porteador es responsable de la pérdida o de las averías de las cosas que le hayan
sido confiadas, salvo pacto en contrario.
ARTÍCULO 1178.- El porteador que no entrega las cosas cuyo trasporte se le ha confiado, responde del
valor íntegro de ellas.
Mas si se tratare de títulos de crédito, de dinero, alhajas ú otros objetos preciosos encerrados en un
paquete, valija ú otra cosa, el Juez para fijar la responsabilidad, atenderá a la apariencia del objeto
trasportado y al modo y condiciones del trasporte.
ARTÍCULO 1179.- Cuando no se pudiere demostrar por otros medios el valor de las cosas de que es
responsable el porteador, el Juez es autorizado a definir el juramento al consignante o viajero.
ARTÍCULO 1180.- Responden también los conductores de los daños causados por retardo en el viaje, o
por no cumplir de cualquier otro modo su contrato, salvo caso fortuito o de fuerza mayor.
ARTÍCULO 1181.- Las acciones que nacen en pro o en contra de los porteadores, no duran más de seis
meses después de concluido el viaje.
ARTÍCULO 1182.- Los porteadores tienen derecho a retener los objetos que se les hayan confiado, hasta
que se les pague el valor de los fletes y el de las expensas ocasionadas por la conservación de dichos
objetos.
CAPÍTULO III
De las obras por ajuste o precio alzado
ARTÍCULO 1183.- Si el que contrata una obra se obliga a poner el material, debe sufrir la pérdida en el
caso de destruirse la obra antes de ser entregada, salvo si hubiere habido morosidad en recibirla.
ARTÍCULO 1184.- El que se ha obligado a poner sólo su trabajo o industria no puede reclamar ningún
estipendio si se destruye la obra antes de haber sido entregada, a no ser que haya habido morosidad
para recibirla o que la destrucción haya provenido de mala calidad de los materiales, con tal que haya
advertido oportunamente esta circunstancia al dueño.
ARTÍCULO 1185.- Los arquitectos o empresarios que se han encargado por ajuste o no, de la
construcción de un edificio o puente, son responsables de su pérdida total o parcial, bien sea que
provenga de un vicio de construcción o de uno del suelo, y dura esta responsabilidad cinco años
contados desde la recepción de los trabajos. Bastará que el arquitecto haya dirigido los trabajos, para
que le sea aplicable lo establecido en este artículo.
ARTÍCULO 1186.- Si un empresario se hubiere encargado de hacer una construcción según el plano
proporcionado por un arquitecto elegido por el propietario, la responsabilidad se reparte entre el
empresario y el arquitecto, respondiendo aquél por la pérdida proveniente de la ejecución defectuosa
de los trabajos o por el empleo de malos materiales, y éste de los vicios del plano.
ARTÍCULO 1187.- Los arquitectos o empresarios no pueden invocar como excusa para eximirse de la
responsabilidad de que se habla en el artículo 1185 el hecho de haber prevenido al propietario de los
vicios del suelo, o de los peligros de la construcción, o de la mala calidad de los materiales.
ARTÍCULO 1188.- El que se ha obligado a hacer una obra por piezas o medidas, puede obligar al dueño a
que la reciba por partes y la pague en proporción. Se presume aprobada y recibida la parte pagada.
ARTÍCULO 1189.- El arquitecto o empresario que se encarga por un ajuste alzado de la construcción de
un edificio, en vista de un plano convenido con el propietario, no puede pedir aumento de precio,
aunque se haya aumentado el de los jornales o materiales, y aunque se haya hecho algún cambio o
aumento en el plano, si no ha sido autorizado por escrito y por un precio convenido con el propietario.
ARTÍCULO 1190.- Sea que el obrero no deba poner más que su trabajo, o que al mismo tiempo deba
proporcionar la materia, el contrato puede en todo tiempo ser resuelto por la voluntad del amo, con tal
indemnice al obrero todos los gastos, trabajo y utilidad que hubiera reportado del contrato.
ARTÍCULO 1191.- El contrato de arrendamiento de obra se disuelve por la muerte del obrero, arquitecto
o empresario.
Pero el que encargó la obra debe abonar a los herederos, en proporción al precio convenido, el valor de
la parte de obra ejecutada y el de los materiales preparados, siempre que fueren apropiados a la obra
convenida. Lo mismo sucede si el que contrató la obra no puede acabarla por una causa independiente
de su voluntad.
ARTÍCULO 1192.- Los que ponen su trabajo en una obra ajustada alzadamente por un empresario, no
tienen acción contra el dueño de ella, sino hasta por la cantidad que éste adeude al empresario, cuando
se hace la reclamación.
ARTÍCULO 1193.- Cuando se conviniere en que la obra ha de hacerse a satisfacción del propietario o de
otra persona, se entiende reservada la aprobación a juicio de peritos.
ARTÍCULO 1194.- Si no hubiere pacto o costumbre en contrario, el precio de la obra deberá pagarse al
contado.
ARTÍCULO 1195.- El que ha ejecutado una obra sobre una cosa mueble tiene el derecho de retención
hasta que se le pague.
TÍTULO VII
DE LAS COMPAÑÍAS O SOCIEDADES
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 1196.- Es de esencia de toda sociedad que cada socio ponga en ella alguna parte de capital, ya
consista en dinero, créditos o efectos, ya en una industria, servicio o trabajo apreciables en dinero.
ARTÍCULO 1197.- Se prohíbe todo sociedad a título universal, sea de bienes presentes o futuros, o de
unos y otros.
ARTÍCULO 1198.- Si se formare de hecho una sociedad sin convenio que le dé existencia legal, cada socio
tendrá la facultad de pedir que se liquiden las operaciones anteriores y de sacar sus aportes; salvo que
se trate de sociedades que son nulas por lo ilícito de la causa ú objeto, a las cuales se aplicará lo
dispuesto por el Código Penal.
ARTÍCULO 1199.- La nulidad del contrato de sociedad no perjudica las acciones que corresponden a
terceros de buena fe, contra todos y cada uno de los asociados, por los operaciones de la sociedad, si
ésta existiere de hecho.
ARTÍCULO 1200.- No expresándose plazo o condición para que tenga principio la sociedad, se entenderá
contraída desde el momento mismo de la celebración del contrato.
ARTÍCULO 1201.- Las pérdidas y ganancias se repartirán en conformidad a lo pactado. Si sólo se hubiere
pactado la parte de cada uno en las ganancias, será igual su parte en las pérdidas.
A falta de pacto, la parte de cada socio en las ganancias y pérdidas deber ser proporcionada a lo que
respectivamente haya aportado. Para este efecto, el socio de industria se reputa tener un capital igual al
del socio que menos hubiere aportado.
ARTÍCULO 1202.- Si los socios han convenido en confiar a un tercero la designación de la parte de cada
uno en las ganancias y pérdidas, solamente podrá ser impugnada la designación hecha por éste, cuando
evidentemente haya faltado a la equidad; y ni aun con ese motivo podrá reclamar el socio que haya
principiado a ejecutar la decisión del tercero, o que no la haya impugnado en el término de tres meses
contados desde que le fue conocida.
Las pérdidas habidas en un negocio se compensarán con las ganancias producidas por otro, y las cuotas
estipuladas recaerán sobre el resultado definitivo de las operaciones sociales.
ARTÍCULO 1204.- La mayoría de los socios, salvo estipulación en contrario, no tiene la facultad de variar
ni modificar las convenciones sociales, ni puede entrar en operaciones diversas de las determinadas en
el contrario, sin el consentimiento unánime de todos los socios. En los demás casos los negocios sociales
serán decididos por el voto de la mayoría.
Si no se hubiere estipulado otra cosa, los votos se computan en proporción a los capitales, contándose el
menor capital por un voto, y fijándose el número de votos de cada uno de los demás socios por el
cociente del capital respectivo por el capital menor. El residuo que excediere de la mitad del divisor
constituirá también un voto.
ARTÍCULO 1205.- Son prohibidas y se tendrán por no hechas las estipulaciones siguientes:
1º.- Que la totalidad de las ganancias haya de pertenecer a uno o más de los socios, con absoluta
exclusión de los otros.
2º.- Que las sumas o efectos aportados al fondo social por uno o más de los socios quedan exonerados
de toda contribución en las pérdidas.
3º.- Que ninguno de los socios puede renunciar a la sociedad aunque haya justa causa; y
4º - Que cualquiera de los socios puede retirar lo que tenga en la sociedad, cuando lo tuviere a bien.
ARTÍCULO 1206.- Las disposiciones de este título no son aplicables a las sociedades mercantiles, sino en
cuanto no se oponga a las leyes y usos de comercio.
ARTÍCULO 1207.- Podrá estipularse que la sociedad que se contrae, aunque civil por su naturaleza, se
sujete a las reglas de la sociedad comercial.
CAPÍTULO II
De la administración de la sociedad
ARTÍCULO 1208.- La administración de la sociedad puede confiarse a uno o más de los socios, sea por el
contrato de sociedad, sea por un acto posterior unánimemente acordado.
En el primer caso las facultades administrativas del socio o socios hacen parte de las condiciones
esenciales de la sociedad, a menos de expresarse otra cosa en el contrato.
ARTÍCULO 1209.- El socio constituido administrador por el contrato social no puede renunciar su cargo
sino por causa prevista en el acto constitutivo, o unánimemente aceptada como bastante.
Tampoco podrá ser removido de su cargo, sino en los casos previstos por el contrato en el cual se le
confió la administración, o por una causa grave, y se tendrá por tal la que lo haga indigno de confianza o
incapaz de administrar útilmente.
Si la renuncia o remoción se hiciere por causa que no fuere de las especificadas en este artículo, termina
la sociedad.
ARTÍCULO 1210.- En caso de justa renuncia o justa remoción del administrador designado en el acto
constitutivo, podrá continuar la sociedad, siempre que todos los socios convengan en ello y en la
designación de un nuevo administrador, o en que la administración pertenezca en común a todos los
socios.
ARTÍCULO 1211.- Si la administración se confiere por acto posterior al contrato, puede renunciarse y
revocarse por mayoría de los socios, según las reglas del mandato ordinario.
ARTÍCULO 1212.- El socio encargado de la administración por cláusula especial del contrato, puede, a
pesar de la oposición de sus compañeros, ejercer todos los actos que dependen de su administración,
con tal que sea sin fraude.
ARTÍCULO 1213.- Cuando se encarga a varios socios de la administración, sin que se determinen sus
funciones, y sin que se exprese que no podrá el uno obrar sin el otro, puede cada uno ejercer todos los
actos de la administración.
Si se ha estipulado que nada puede hacer el uno sin el otro, ninguno puede, sin nueva convención, obrar
en ausencia del compañero, aun en el caso de que éste se hallare en la imposibilidad personal de
concurrir a los actos de la administración.
ARTÍCULO 1214.- El socio o socios administradores deben ceñirse a los términos de su mandato; y en lo
que éste callare se entenderá que no lo es permitido contraer a nombre de la sociedad otras
obligaciones ni hacer otras adquisiciones que las comprendidas en el giro ordinario de ella.
ARTÍCULO 1215.- Corresponde al socio administrador cuidar de la reparación y mejora de los objetos
que constituyen el capital fijo de la sociedad; pero no podrá empeñarlos ni hipotecarlos, ni alterar su
forma, aunque las alteraciones le parezcan convenientes.
Con todo, si las reparaciones hubieren sido tan urgentes que no le hayan dado tiempo para consultar a
los asociados, se le considerará, en cuanto a ellas, como agente oficioso de la sociedad.
ARTÍCULO 1216.- En todo lo que obre dentro de los límites legales o con poder especial de sus
compañeros, obligará a la sociedad; obrando de otra manera, él solo será responsable.
ARTÍCULO 1217.- El socio administrador es obligado a dar cuenta de su gestión en los períodos al efecto
por el acto que le ha conferido la administración, y a falta de esta designación, anualmente.
ARTÍCULO 1219.- Si no se ha confiado la administración a ninguno de los socios, se entiende que cada
uno de ellos ha recibido de los otros el poder de administrar, con las facultades expresadas en los
artículos precedentes y sin perjuicio de las reglas que siguen:
1ª.- Cualquiera socio tendrá el derecho de oponerse a los actos administrativos de los otros, mientras
esté pendiente su ejecución o no haya producido efectos legales.
2ª.- Cada socio podrá servirse para su uso personal de las cosas pertenecientes al haber social, con tal
que las emplee según su destino ordinario, y sin perjuicio de la sociedad y del justo uso de los otros.
3ª.- Cada socio tendrá el derecho de obligar a los otros a que hagan con él las expensas necesarias para
la conservación de las cosas sociales.
4ª.- Ninguno de los socios podrá hacer innovaciones en los inmuebles que dependan de la sociedad, sin
el consentimiento de los otros.
CAPÍTULO III
De las obligaciones de los socios entre sí
ARTÍCULO 1220.- Cada socio es deudor a la sociedad de lo que ha prometido aportar a ella. En cuanto a
las cosas ciertas y determinadas que haya aportado a la sociedad, es también obligado en caso de
evicción al pleno saneamiento de los daños y perjuicios.
ARTÍCULO 1221.- El socio que se ha obligado a aportar una suma de dinero y no lo ha cumplido,
responde de los intereses legales desde el día en que debió hacerlo, sin necesidad de interpelación
judicial. Esta disposición se aplica al socio que haya tomado dinero de la caja para su uso propio.
En cualquiera de estos casos será además responsables de los daños y perjuicios ocasionados a la
sociedad.
ARTÍCULO 1222.- No consistiendo en dinero el aporte ofrecido, el socio que aun por culpa leve retardare
la entrega, resarcirá a la sociedad los daños y perjuicios que haya ocasionado el retardo.
Comprende esta disposición al socio que retarda el cumplimiento del servicio industrial que ha ofrecido
aportar.
ARTÍCULO 1224.- Si no se estipulare expresamente que la cobranza se hará por cuenta del socio cedente
para abonarle el producto líquido, se tendrá como aporte el valor nominal de los créditos cedidos y de
los premios vencidos hasta el día de la cesión.
ARTÍCULO 1225.- A ningún socio podrá exigirse aporte más considerable que aquel a que se haya
obligado.
Con todo, si por algún cambio de circunstancias no pudiere obtenerse el objeto de la sociedad sin
aumentar los aportes, el socio que no consienta en ello podrá retirarse, y deberá hacerlo, si lo exigen sus
compañeros.
ARTÍCULO 1226.- Ningún socio, aun ejerciendo las más amplias facultades administrativas, puede
incorporar a un tercero en la sociedad sin el consentimiento unánime de sus consocios; pero puede sin
este consentimiento asociarle a sí mismo, y se formará entonces entre él y el tercero una sociedad
particular, que sólo será relativa a la parte del socio antiguo en la primera sociedad.
ARTÍCULO 1227.- Todo socio debe responder a la sociedad de los daños y perjuicios que por su culpa le
haya causado; y no puede compensarlos con los beneficios que por su industria le haya proporcionado
en otros negocios.
ARTÍCULO 1228.- El socio industrial debe a la sociedad las ganancias que durante ella haya obtenido en
el ramo de industria que sirve de objeto a la compañía.
ARTÍCULO 1229.- Cuando un socio autorizado para administrar cobra una cantidad que le era debida
particularmente, de una persona que debe a la sociedad otra cantidad también exigible, debe imputarse
lo cobrado a los dos créditos en proporción de su importe, aunque hubiere dado el recibo por cuenta de
su crédito particular.
Si el socio hubiere dado el recibo por cuenta del crédito de la sociedad, todo se imputará a ésta.
Las reglas precedentes se entenderán sin perjuicio del derecho que tiene el deudor para hacer la
imputación al crédito más gravoso.
ARTÍCULO 1230.- Si uno de los socios hubiere cobrado su cuota en un crédito social, y sus consocios no
pudieran después obtener sus respectivas cuotas del mismo crédito, por insolvencia del deudor ú otro
motivo, deberá el primero comunicar con los segundos lo que haya recibido, aunque no exceda a la
cuota, y aunque en la carta de pago lo haya imputado a ella.
ARTÍCULO 1231.- Cada socio tendrá derecho a que los demás le indemnicen, a prorrata de su interés
social, las sumas que hubiere adelantado con consentimiento de la sociedad por obligaciones que para
los negocios sociales hubiere contraído legítimamente y de buena fe; y los perjuicios que los peligros
inseparables de su gestión le hayan ocasionado.
En el caso de este artículo la parte del socio insolvente se reparte a prorrata entre todos.
CAPÍTULO IV
De las obligaciones de los socios respecto de tercero
ARTÍCULO 1232.- Los socios en cuanto a sus obligaciones respecto de terceros, deberán considerarse
como si entre ellos no existiera sociedad.
ARTÍCULO 1233.- No se entenderá que el socio contrata a nombre de la sociedad, sino cuando lo
expresa en el contrato, o las circunstancias lo manifiestan de un modo inequívoco. En caso de duda, se
entenderá que contrata a su nombre particular.
ARTÍCULO 1234.- Si el socio contrata a nombre de la sociedad, pero sin poder suficiente, no la obliga a
tercero, sino en subsidio y hasta el monto del beneficio que ella hubiere reportado del negocio.
Si contrata a su nombre propio, no la obliga respecto de tercero ni aun en razón de este beneficio, y el
acreedor sólo podrá intentar contra la sociedad las acciones que contra ella correspondan al socio
deudor.
Las disposiciones de este artículo y del anterior, comprenden aun al socio exclusivamente encargado de
la administración.
ARTÍCULO 1235.- Siendo obligada la sociedad respecto de terceros, responderán los socios por partes
iguales, aunque su interés en aquella sea desigual; pero serán responsables entre sí en proporción a su
interés social.
No se entenderá que los socios son obligados solidariamente, sino cuando así se exprese en el título de
la obligación, y está se haya contraído por todos los socios o con poder especial de éstos.
ARTÍCULO 1236.- Los acreedores de la sociedad son preferibles a los acreedores de cada socio, sobre los
bienes sociales. Pero sin perjuicio de este privilegio, los acreedores particulares de cada socio pueden
pedir el embargo y remate de la parte de éste en el fondo social. En este caso habrá lugar a la disolución
de la sociedad, y el socio que la ocasione responderá de los daños y perjuicios, si se verificare en tiempo
inoportuno.
CAPÍTULO V
De la disolución de la sociedad
ARTÍCULO 1237.- La sociedad se disuelve por la terminación del plazo o por el evento de la condición
que se haya prefijado para que tenga fin.
Los que juntamente con la sociedad estuvieren comprometidos como codeudores, no serán
responsables de los actos que inicie durante la prórroga, si no hubieren accedido a ella.
ARTÍCULO 1238.- La sociedad se disuelve por la consumación del negocio para que fué contraída.
Pero si se ha prefijado un día cierto para que termine la sociedad, y llegado ese día antes de finalizarse el
negocio, no se prorroga, se disuelve la sociedad.
ARTÍCULO 1239.- La sociedad se disuelve asimismo por su insolvencia, o por la extinción completa de la
cosa o cosas que forman su objeto.
Si la extinción es parcial, continuará la sociedad, salvo el derecho de los socios para exigir su disolución,
si en la parte que resta no pudiere continuar útilmente, y sin perjuicio de lo prevenido en el artículo
siguiente.
ARTÍCULO 1240.- Si cualquiera de los socios, por su hecho o culpa deja de poner en común la cosa o la
industria a que se ha obligado en el contrato, los otros tendrán derecho para dar la sociedad por
disuelta.
ARTÍCULO 1241.- Si un socio ha aportado la propiedad de una cosa subsiste la sociedad aunque esa cosa
perezca, a menos que sin ella no pueda continuar útilmente.
Si sólo ha aportado el uso o goce, la pérdida de la cosa disuelve la sociedad, a menos que el socio que la
hubiere aportado la reponga a satisfacción de sus consocios, o que éstos determinen continuar la
sociedad sin ella.
ARTÍCULO 1242.- Disuélvese asimismo la sociedad por la muerte de cualquiera de los socios, menos
cuando por ley o pacto especial haya de continuar entre los socios sobrevivientes, con los herederos del
difunto o sin ellos.
La estipulación de continuar la sociedad con los herederos del difunto se sobreentiende en las que se
forman para el arrendamiento de un inmueble o para el laboreo de minas.
ARTÍCULO 1243.- Si la sociedad sólo hubiere de continuar entre los sobrevivientes, los herederos del
difunto no podrán reclamar sino lo que tocare a su autor, según el estado de los negocios sociales al
tiempo de saberse la muerte; y no participarán de los emolumentos o pérdidas posteriores, sino en
cuanto fueren consecuencias de las operaciones que al tiempo de saberse la muerte estaban ya
iniciadas.
ARTÍCULO 1244.- También expira la sociedad por la incapacidad sobreveniente (sic) o la insolvencia de
uno de los socios.
Sin embargo, podrá continuar la sociedad con el incapaz o el fallido, y en tal caso el representante legal
o los acreedores ejercerán sus derechos en las operaciones sociales.
ARTÍCULO 1245.- La sociedad podrá expirar en cualquier tiempo por el consentimiento unánime de los
socios.
ARTÍCULO 1246.- La sociedad puede expirar también por la renuncia que haga uno de los socios, de
buena fe y en tiempo oportuno.
Pero si la sociedad se ha contratado por tiempo fijo o para negocio de duración limitada, no tendrá
efecto la renuncia, si por el contrato de sociedad no hubiere facultad de hacerla, o si no ocurriere algún
motivo grave, como la inejecución de las obligaciones de otro socio, la pérdida de un administrador
inteligente que no pueda reemplazarse entre los socios, enfermedad del renunciante que lo inutilice
para las funciones sociales, mal estado de los negocios por circunstancias imprevistas ú otros motivos de
igual importancia.
ARTÍCULO 1247.- La renuncia de un socio no produce efecto alguno, sino en virtud de su notificación a
todos los demás.
Aquellos de los socios a quienes no se hubiere notificado la renuncia, podrán aceptarla después, si lo
creyeren conveniente, o dar por subsistente la sociedad en el tiempo intermedio.
ARTÍCULO 1248.- El socio que renuncia de mala fe o intempestivamente, responde de los daños y
perjuicios que causare su separación.
Renuncia de mala fe el socio que lo hace para aprovecharse de una ganancia que debe pertenecer a la
sociedad.
Es intempestiva la renuncia cuando al hacerse no se hallan las cosas íntegras y la sociedad está
interesada en que la disolución se dilate.
La disposición del primer inciso comprende al socio que de hecho se retire de la sociedad.
ARTÍCULO 1249.- La disolución de la sociedad no podrá alegarse contra tercero, sino en los casos
siguientes:
1º.- Cuando la sociedad ha expirado por la llegada del día prefijado para la terminación del contrato.
2º.- Cuando se prueba que el tercero ha tenido oportunamente noticia de ella por cualquier medio.
ARTÍCULO 1250.- Disuelta la sociedad, se procederá a la división de los objetos que componen su haber.
Las reglas relativas a partición de bienes hereditarios y a obligaciones entre coherederos, se aplicarán a
la división del caudal social y a las obligaciones entre los miembros de la sociedad disuelta, salvo en
cuanto se opongan a las disposiciones de este título.
TÍTULO VIII
MANDATO
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
ARTÍCULO 1251.- El contrato de mandato puede celebrarse entre presentes y ausentes, por escritura
pública o privada y aun de palabra; pero no se admitirá en juicio la prueba de testigos, sino en
conformidad con las reglas generales, ni la escritura privada cuando las leyes exijan documento público.
El instrumento en que se hace constar el mandato se llama poder. Los poderes generales o
generalísimos deben otorgarse en escritura pública é inscribirse en la sección correspondiente del
Registro de la Propiedad, y no producen efecto respecto de tercero sino desde la fecha de su inscripción.
ARTÍCULO 1252.- El contrato de mandato se reputa perfecto por la aceptación tácita o expresa del
apoderado o mandatario. La aceptación táctica se presume por cualquier acto en ejecución del
mandato; excepto los que se hicieren para evitar perjuicios al mandante mientras nombra otro
apoderado.
ARTÍCULO 1253.- En virtud del mandato o poder generalísimo para todos los negocios de una persona,
el mandatario puede vender, hipotecar y de cualquier otro modo enajenar o gravar toda clase de bienes;
aceptar o repudiar herencias, gestionar judicialmente, celebrar toda clase de contratos y ejecutar todos
los demás actos jurídicos que podría hacer el poderdante, excepto los que conforme a la ley deben ser
ejecutados por el mismo dueño en persona y los actos para los cuales la ley exige expresamente poder
especialísimo.
ARTÍCULO 1254.- Si el poder generalísimo fuere sólo para alguno o algunos negocios, el mandatario
tendrá respecto del negocio o negocios a que su poder se refiere y de los bienes que ellos comprendan,
las mismas facultades que según el artículo anterior, tiene el apoderado generalísimo para todos los
negocios de una persona.
ARTÍCULO 1255.- Por el poder general para todos, alguno o algunos negocios, tiene el mandatario
respecto del negocio o negocios a que su poder se refiere, amplia y general administración,
comprendiendo ésta las facultades siguientes:
1ª.- Celebrar los convenios y ejecutar los actos necesarios para la conservación o explotación de los
bienes.
2ª.- Intentar y sostener judicialmente las acciones posesorias y las que fueren necesarias para
interrumpir la prescripción respecto de las cosas que comprende el mandato.
3ª.- Alquilar o arrendar bienes muebles hasta por un año; pero, si el poder se limita a cierto tiempo, el
período del arrendamiento no debe exceder de ese plazo. Para arrendar bienes inmuebles, se requiere
poder generalísimo o especial.
4ª.- Vender los frutos así como los demás bienes muebles que por su naturaleza están destinados a ser
vendidos o se hallen expuestos a perderse o deteriorarse.
5ª.- Exigir judicial o extrajudicialmente el pago de los créditos y dar los correspondientes recibos.
6ª.- Ejecutar todos los actos jurídicos que según la naturaleza del negocio se encuentren virtualmente
comprendidos en él como medios de ejecución o como consecuencias necesarias del mandato.
ARTÍCULO 1256.- El poder especial para determinado acto jurídico judicial y extrajudicial, solo facultará
al mandatario para los actos especificados en el mandato, sin poder extenderse ni siquiera a los que se
consideren consecuencia natural de los que el apoderado esté encargado de ejecutar.
El poder especial otorgado para un acto o contrato con efectos registrales deberá realizarse en escritura
pública y no será necesario inscribirlo en el Registro.
ARTÍCULO 1257.- El mandatario a quien no se hubieren señalado o limitado sus facultades, tendrá las
que la ley otorga al apoderado generalísimo, general o especial, según la denominación que se le diere
en el poder.
ARTÍCULO 1259.- Si hubiere dos o más mandatarios y no se ha prescrito que ejerzan el mandato
conjuntamente, es válido lo que haga cualquiera de ellos.
1260.- No pueden ser mandatarios los que no tienen capacidad para obligarse por sí mismos.
Sin embargo los menores pueden ser mandatarios no judiciales; pero el mandante no tendrá acción
contra el menor sino conforme a las reglas generales que rigen la responsabilidad de los actos de dichos
menores.
CAPÍTULO II
ARTÍCULO 1261.- El mandatario se ceñirá a los términos del mandato excepto en los casos en que las
leyes lo autoricen para obrar de otro modo.
ARTÍCULO 1262.- El mandatario debe abstenerse de cumplir el mandato, cuya ejecución sería
manifiestamente perniciosa al mandante, si el daño no ha sido previsto por éste.
ARTÍCULO 1263.- No podrá el mandatario por sí ni por interpuesta persona, comprar las cosas que el
mandante le haya ordenado vender, ni vender de lo suyo al mandante lo que éste le haya ordenado
comprar, si no fuere con aprobación expresa del mandante.
Si tuviere encargo de tomar dinero prestado, podrá prestarlo al mismo interés designado por el
mandante, o a falta de esta designación, al interés corriente; pero facultado para colocar dinero a
interés, no podrá tomarlo prestado para sí, sin la aprobación del mandante.
Cuando se trate de poder especialísimo, la sustitución sólo podrá hacerse en la persona o personas que
el mandante señale en el mismo poder.
ARTÍCULO 1265.- El anterior mandatario no podrá revocar la sustitución que hubiere hecho, sino cuando
estuviere autorizado para ello y se reservare expresamente esa facultad al hacer la sustitución.
ARTÍCULO 1266.- Para que la delegación surta sus efectos debe hacerse con las mismas formalidades y
requisitos que la ley exige para el poder.
El mandatario sustituto tiene para con el mandante los mismos derechos y obligaciones que tenía el
apoderado originario.
ARTÍCULO 1267.- El mandatario que se halle en la imposibilidad de obrar con arreglo a sus instrucciones,
debe notificarlo al mandante y tomar las providencias conservatorias que las circunstancias exijan.
Compete al mandatario probar la fuerza mayor o caso fortuito que le impida llevar a efecto las órdenes
del mandante.
ARTÍCULO 1268.- Las especies metálicas que el mandatario tiene en su poder por cuenta del mandante,
perecen para el mandatario aun por fuerza mayor o caso fortuito, salvo que estén contenidas en cajas o
sacos cerrados y sellados sobre los cuales recaiga el accidente o la fuerza, o que por otros medio
inequívocos pueda probarse incontestablemente la identidad.
ARTÍCULO 1269.- El mandatario es obligado a dar cuenta de su administración. Las partidas importantes
de su cuenta serán documentadas, si el mandante no lo hubiere relevado de esa obligación. La
relevación de rendir o de comprobar cuentas no exonera al mandatario de los cargos que contra él
justifique el mandante.
ARTÍCULO 1270.- El mandatario debe intereses de las cantidades que aplicó a usos propios, desde el día
que lo hizo, y de las que reste a deber concluido el mandato, desde que se ha constituido en mora.
ARTÍCULO 1271.- Estando varias personas encargadas juntamente del mismo mandato, cada una de
ellas responderá de sus actos, no habiéndose estipulado otra cosa.
ARTÍCULO 1272.- El mandatario no puede compensar los perjuicios que cause con los provechos que por
otro lado haya asegurado por su diligencia en el desempeño de sus funciones.
CAPÍTULO III
5º.- A indemnizar las pérdidas que se le hayan ocasionado sin culpa suya o por causa del mandato.
Salvo que haya habido culpa de parte del mandatario, no podrá excusarse el mandante de cumplir estas
obligaciones, alegando que el negocio encomendado al mandatario no ha tenido buen éxito, o que los
gastos o pérdidas habidos en el mandato pudieron ser enormes.
ARTÍCULO 1274.- El mandante que no cumple por su parte aquello a que está obligado, autoriza al
mandatario para desistir de su encargo.
ARTÍCULO 1275.- El mandante cumplirá las obligaciones que a su nombre ha contraído el mandatario
dentro de los límites del mandato.
Aunque el mandatario obrare fuera de los términos del poder, el mandante quedará obligado por sus
actos si expresa o tácitamente ratifica cualesquiera obligaciones contraídas en su nombre.
ARTÍCULO 1276.- Cuando por los términos del mandato o por la naturaleza del negocio, apareciere que
éste o aquél no debieran ser ejecutados parcialmente, la ejecución parcial no obligará al mandante con
respecto al mandante sino en cuanto le aprovecha.
ARTÍCULO 1277.- Podrá el mandatario retener los objetos que se le hayan entregado por cuenta del
mandante, en seguridad de las prestaciones a que éste fuere obligado por su parte.
CAPÍTULO IV
2º.- Por la expiración del término o por el evento de la condición prefijados para la terminación del
mandato.
8º.- Por la cesación de las funciones del mandante, si el mandato ha sido dado en ejercicio y por razón
de ellas.
ARTÍCULO 1279.- Cuando el mandato se hubiere dado por escrito y el constituyente lo revocare, podrá
exigir que el mandatario le restituya el documento, si éste lo tuviere en su poder.
ARTÍCULO 1280.- Cuando el mandato es para determinado negocio o acto queda revocado por el nuevo
poder conferido a otra persona para el mismo negocio o acto.
ARTÍCULO 1281.- Si se tratare de poder general o generalísimo para varios negocios, por el nuevo poder
para los mismos negocios quedan revocados los anteriores a no ser que se diga expresamente lo
contrario.
ARTÍCULO 1282.- La revocación del mandato surte sus efectos respecto del mandatario desde que éste
lo sepa; pero respecto de terceros, si el poder es de los que deben estar inscritos, solamente desde la
fecha en que se inscriba la revocación.
ARTÍCULO 1283.- Si el mandato expira por la muerte del mandante, el mandatario debe continuar en su
desempeño, si los herederos no proveen respecto del negocio, y se de obrar él de otra manera les
pudiere resultar algún perjuicio.
ARTÍCULO 1284.- Si el mandato expira a consecuencia de la muerte del mandatario, los herederos de
éste deberán avisarlo al mandante, y hacer mientras tanto lo que sea necesario para evitarle perjuicio.
ARTÍCULO 1285.- El mandatario que renuncia está obligado a continuar en el desempeño de aquellos
negocios cuya paralización pueda perjudicar al mandante, hasta que avisado éste de la renuncia haya
tenido tiempo bastante para proveer al cuidado de sus intereses.
ARTÍCULO 1286.- Si son dos o más los mandatarios y por la constitución del mandato están obligados a
obrar conjuntamente, faltando uno de ellos terminará el mandato.
ARTÍCULO 1287.- En general, todas las veces que el mandato expira por una causa ignorada del
mandatario, lo que éste haya hecho en ejecución del mandato será válido y dará derecho contra el
mandante a terceros de buena fe.
CAPÍTULO V
ARTÍCULO 1288.- Todas las disposiciones del capítulo anterior son aplicables al mandato judicial en tanto
lo permita la índole de este mandato.
ARTÍCULO 1289.- En virtud del poder judicial para todos los negocios el mandatario puede apersonarse
como actor o como reo a nombre de su poderdante, en cualquier negocio que interese a éste, seguir el
juicio o juicios en sus diversas instancias, usar de todos los recursos ordinarios y extraordinarios,
transigir, comprometer en árbitros o arbitradores, pedir y absolver posiciones, reconocer documentos,
recibir dinero y dar el correspondiente recibo, otorgar y cancelar las escrituras que el negocio o negocios
exijan, renunciar cualquier trámite, recusar a los funcionarios judiciales y quejarse de ellos, o acusarlos
por motivo de los juicios, y hacer todo lo que el dueño haría si él mismo estuviese, para llevar a término
los negocios.
ARTÍCULO 1290.- Si el poder general sólo fuere para alguno o algunos negocios judiciales, el apoderado
tendrá para el negocio o negocios a que su poder se refiera las mismas facultades que, según el artículo
anterior, tiene el apoderado general para todos los negocios judiciales de una persona.
3º.- Los escribientes o empleados de justicia, excepto en asunto en que tengan interés directo.
5º.- Aquellos a quienes por sentencia les ha sido prohibido representar en juicio como procuradores o
ejercer oficio público.
6º.- Los descendientes contra los ascendientes, y viceversa, excepto en asunto en que estén
directamente interesados.
Las personas que tengan la incapacidad marcada en los incisos 2º, 3º, 4º y 7º pueden sustituir el poder,
pero no pueden reservarse la facultad de revocar la sustitución.
ARTÍCULO 1292.- No se admitirá en juicio ningún poder otorgado a dos o más procuradores con la
cláusula de que uno no pueda hacer nada sin los demás; pero los mismos poderes pueden conferirse a
dos o más personas simultáneamente.
ARTÍCULO 1293.- No habiendo estipulación previa, los mandatarios judiciales recibirán los salarios que
se fijen por peritos además de los gastos que hagan en la causa. Los fiscales o representantes del Fisco,
de los Municipios o demás corporaciones públicas, no pueden transigir ni comprometer en árbitros sin
autorización expresa y especial para el negocio o asunto de que se trata.
ARTÍCULO 1294.- El procurador que ha aceptado el mandato de una de las partes no puede servir a la
otra como procurador en la misma causa, aunque renuncie el otro poder.
CAPÍTULO VI
Gestión de negocios
ARTÍCULO 1295.- Cuando voluntariamente se manejan los negocios de otro, sea que el propietario
conozca la gestión, sea que la ignore, el que la ejerce está obligado a continuarla si de no hacerlo puede
resultar un daño al dueño del negocio.
ARTÍCULO 1296.- El gestor es obligado a emplear todos los cuidados de un buen padre de familia.
Sin embargo, las circunstancias que lo han determinado a hacerse cargo de la gestión pueden autorizar
al Juez para moderar la condenación en daños y perjuicios ocasionados por su falta o negligencia.
ARTÍCULO 1297.- El que se mezcla en los negocios de otro contra la voluntad expresa de éste, es
responsable de todos los daños y perjuicios, aun los accidentales, si no prueba que éstos se habrían
realizado aunque no hubiera él intervenido.
ARTÍCULO 1298.- Si el negocio ha sido bien administrado, cumplirá el interesado las obligaciones que el
gestor ha contraído en la gestión, y le reembolsará las expensas útiles junto con los intereses, desde el
día en que han sido hechas; sucederá lo mismo en el caso que el gestor haya administrado los negocios
de otro creyendo administrar los propios.
ARTÍCULO 1300.- Si alguno manejare negocios ajenos por estar éstos de tal modo conexos con los
propios que no se pudiere separar la gestión de los unos de la de los otros, se considerará como socio de
aquellos cuyos negocios manejare conjuntamente.
TÍTULO IX
DE LA FIANZA
CAPÍTULO I
De la fianza en general
ARTÍCULO 1301.- El que se constituye fiador de una obligación, se sujeta respecto del acreedor a
cumplirla, si el deudor no la satisface por sí mismo.
ARTÍCULO 1302.- Es nula la fianza que recae sobre una obligación que no es civilmente válida.
Se exceptúa el caso en que la nulidad procede de la incapacidad personal del deudor, con tal que el
fiador haya tenido conocimiento de la incapacidad al tiempo de obligarse, y que la obligación principal
sea válida naturalmente.
ARTÍCULO 1303.- El fiador puede obligarse a menos, pero no a más que el deudor principal, tanto en la
cantidad como en lo oneroso de las condiciones.
ARTÍCULO 1304.- La fianza no se presume, debe ser expresa, y no puede extenderse a más de lo
contenido en ella.
Si la fianza fuere indefinida comprenderá no sólo la obligación principal sino todos sus accesorios,
inclusos los gastos del juicio seguido contra el deudor y todos los posteriores a la intimación que se haga
al fiador.
ARTÍCULO 1305.- El obligado a dar fiador debe presentar uno que tenga bienes suficientes para
responder del objeto de la obligación, y que se sujete al domicilio en que ésta debe cumplirse.
ARTÍCULO 1306.- La solvencia de un fiador se estimará teniendo en cuenta sus bienes inmuebles,
excepto en asuntos mercantiles y en aquellos en que la deuda no exceda de quinientos pesos.
No se tendrán en cuenta al hacer dicha estimación los inmuebles litigiosos, ni los situados fuera del
Estado, ni aquellos cuya exclusión se haga muy difícil por lo lejano de su situación, ni los que se hallen
gravados, salvo que, calculado el gravamen, haya algún exceso de valor, en cuyo caso se tendrá en
cuenta el monto del exceso.
ARTÍCULO 1307.- Cuando la fianza voluntaria o judicial, dada por el deudor ha llegado después a ser
insuficiente, debe darse otra.
En las obligaciones a plazo o de tracto sucesivo, el acreedor que no exige fianzas al celebrarse el
contrato, podrá exigirlas, si después de celebrado, el deudor sufre menoscabo en sus bienes o pretende
salir de la República sin dejar en ella bienes suficientes en que pueda hacerse efectiva la obligación.
ARTÍCULO 1308.- El que debiendo dar o reemplazar el fiador, no lo presenta dentro del término que el
Juez le señale, queda obligado, a petición de parte legítima, al pago inmediato de la deuda, aunque no
se haya vencido el plazo de ésta.
ARTÍCULO 1309.- Si la fianza fuere para garantizar la administración de bienes, cesará ésta, si aquélla no
se da en el término convenido o señalado por la ley o por el Juez.
ARTÍCULO 1310.- Si la fianza importa garantía de cantidad que el deudor deba recibir, la suma se
depositará mientras se da la fianza.
CAPÍTULO II
Efectos de la fianza entre el fiador y el acreedor
ARTÍCULO 1311.- El fiador tiene derecho a oponer todas las excepciones que sean inherentes a la
obligación principal, y no las que sean únicamente personales del deudor.
ARTÍCULO 1312.- El fiador no es obligado a pagar sino en defecto del deudor, salvo que haya renunciado
el beneficio de excusión en los bienes de éste.
ARTÍCULO 1313.- Aun cuando no se haya renunciado a la excusión en los bienes del deudor, el acreedor
no está obligado a hacerla sino cuando el fiador la exija en vista de los primeros procedimientos que se
dirigieren contra él.
ARTÍCULO 1314.- El fiador que requiere para que se haga la excusión, debe indicar al acreedor los bienes
del deudor principal o los que éste haya obligado en garantía de la deuda, y adelantar el dinero
suficiente para hacer la excusión.
No debe indicar ni los bienes del deudor principal situados fuera del territorio de la República, ni los
gravados para el pago de otra deuda, sino en cuanto su valor exceda de ésta, ni los bienes litigiosos,
salvo que fueren los especialmente afectados para garantizar la deuda.
ARTÍCULO 1315.- La transacción hecha por fiador con el acreedor no surte efecto para con el deudor
principal.
La hecha por éste, tampoco surte efecto para con el fiador contra su voluntad.
ARTÍCULO 1316.- Si el fiador se hubiere obligado solidariamente con el deudor al pago de la deuda, se
aplicarán en ese caso, todas las reglas establecidas para los deudores solidarios.
CAPÍTULO III
Efectos de la fianza con relación al deudor y al fiador
ARTÍCULO 1317.- El fiador que paga debe ser indemnizado por el deudor, aunque éste no haya prestado
su consentimiento para la constitución de la fianza.
ARTÍCULO 1318.- El fiador que paga por el deudor debe ser indemnizado por éste:
2º.- De los intereses de demora desde que haya notificado el pago al deudor, aunque éste no estuviere
obligado por razón del contrato a pagarlos al acreedor.
3º.- De los gastos que haya hecho desde que dió noticia al deudor de haber sido requerido de pago.
4º.- De los daños y perjuicios que haya sufrido por causa del deudor.
ARTÍCULO 1319.- Si la fianza se hubiere otorgado contra la voluntad del deudor, el fiador no podrá
reclamar de él otra cosa que aquello a que tuviere derecho el acreedor.
ARTÍCULO 1320.- Cuando haya muchos deudores principales solidarios de una misma deuda, el fiador de
todos o de uno solo, tiene contra cualquiera de los deudores el recurso para repetir el todo de lo que
pagó.
ARTÍCULO 1321.- Si el fiador hace el pago sin ponerlo en conocimiento del deudor, podrá éste oponerle
todas las excepciones que podía oponer al acreedor al tiempo de hacerse el pago.
ARTÍCULO 1322.- Si el deudor, ignorando el pago por falta de aviso del fiador, paga de nuevo, no podrá
éste repetir contra aquél, sino solamente contra el acreedor.
ARTÍCULO 1323.- Si el fiador ha pagado en virtud de fallo judicial, y por motivo fundado no pudo hacer
saber el pago al deudor, éste quedará obligado a indemnizar aquél, y no podrá oponerle más
excepciones que las que sean inherentes a la obligación y que no hubieren sido opuestas por el fiador
teniendo conocimiento de ellas.
ARTÍCULO 1324.- El fiador puede, aun antes de haber pagado, exigir que el deudor le asegure el pago o
le revele de la fianza:
1º.- Si el deudor sufre menoscabo en sus bienes, de modo que se halle en riesgo de quedar insolvente.
5º.- Si han transcurrido diez años no teniendo la obligación principal término fijo, y no siendo la fianza
por título oneroso.
CAPÍTULO IV
Efectos de la fianza entre los cofiadores
ARTÍCULO 1325.- Si hay dos o más fiadores de una misma persona por una misma deuda, el fiador que
pagó tiene recurso contra los fiadores que se obligaron al mismo tiempo que él por su porción
respectiva y contra los que se obligaron antes que él por el todo de lo pagado; pero no tiene ningún
recurso contra los que se obligaron con posterioridad.
ARTÍCULO 1326.- Si alguno de los fiadores se hallare insolvente, se dividirá su cuota entre los demás a
prorrata.
ARTÍCULO 1327.- Los fiadores demandados por el que pagó, podrán oponer a éste las excepciones que
podrían alegar el deudor principal contra el acreedor, y que no fueren puramente personales del deudor
o del fiador que hizo el pago.
ARTÍCULO 1328.- El fiador de uno de los codeudores solidarios puede exigir la totalidad de lo que pagó
de cada uno de los fiadores comunes de aquéllos; pero con deducción de lo que le toque pagar para
contribuir con sus cofiadores, al pago de la parte que su fiado tenía en la deuda. Pero si ese fiador
hubiera caucionado la deuda con posterioridad a los demás fiadores podrá repetir de cada uno de éstos
íntegramente lo que haya pagado.
ARTÍCULO 1329.- El que para garantizar deuda de otro, constituye hipoteca sobre su propia finca, sin
constituirse fiador, se considera para los efectos legales como verdadero fiador, salvo el no poder ser
demandado directamente, ni estar obligado a más de lo que importe la hipoteca, según el precio en que
se venda.
El tercer poseedor de la finca hipotecada tendrá las mismas obligaciones y derechos que el primitivo
dueño que constituyó la hipoteca.
CAPÍTULO V
De la extinción de la fianza
ARTÍCULO 1331.- Si el acreedor acepta voluntariamente una finca ú otra cualquiera cosa en pago de la
deuda queda exonerado el fiador aun cuando el acreedor pierda después por evicción la cosa que se le
dio.
ARTÍCULO 1332.- Cuando por hecho o culpa del acreedor, los fiadores no pueden subrogarse en los
derechos y privilegios anteriores o acompañantes a la fianza, los fiadores, aunque sean solidarios,
quedan descargados de su obligación en la misma proporción en que las garantías se han disminuido.
ARTÍCULO 1333.- La simple prórroga concedida por el acreedor al deudor principal no libra al fiador, el
cual en tal caso puede demandar al deudor para obligarle a que pague o a que lo exonere de la fianza.
TÍTULO X
DEL PRÉSTAMO
CAPÍTULO I
Del comodato
ARTÍCULO 1335.- El comodatario no puede emplear cosa, salvo que la convención se lo permita, sino en
el uso a que por su naturaleza esté destinada.
ARTÍCULO 1336.- El comodatario está obligado de la cosa como buen padre de familia.
ARTÍCULO 1337.- El comodante es obligado a reembolsar al comodatario lo que éste haya gastado en la
conservación de la cosa, cuando las expensas hubieren sido urgentes; pero los gastos hechos para
facilitar el uso de ella quedan a cargo del comodatario.
ARTÍCULO 1338.- Podrá el comodatario retener la cosa hasta que sea reembolsado de los gastos que
haya hecho en su conservación.
ARTÍCULO 1339.- La estimación dada a la cosa en el momento del préstamo, produce el mismo efecto
que una objeción expresa, por la cual el comodatario tomara la cosa a riesgo.
ARTÍCULO 1340.- Si dos o más fueren comodatarios de una cosa, serán solidariamente responsables de
los daños y perjuicios a que fuere acreedor el comodante, salvo que el comodatario demandado probare
que no tuvo culpa en ellos.
4º.- Por el acaecimiento de circunstancias apremiantes e imprevistas que hagan necesaria la cosa para el
comodante.
CAPÍTULO II
Mutuo
ARTÍCULO 1343.- El mutuario adquiere en propiedad la cosa prestada y corre de su cuenta a todo riego
desde el momento en que le fue entregada.
ARTÍCULO 1344.- El mutuario es obligado a restituir la cosa ú otra equivalente en número, cantidad y
calidad dentro del plazo convenido.
No habiéndose dicho nada acerca del plazo, la restitución se hará treinta días después de la entrega de
la cosa, hecha al mutuario.
ARTÍCULO 1345.- La restitución se hará en el lugar convenido; a falta de convención y siendo el mutuo
de efectos, se hará en el lugar en que éstos se recibieron por el mutuario, y siendo de dinero en el
domicilio del mutuante.
ARTÍCULO 1346.- Si el mutuario no restituyere en género lo debido, deberá pagar el valor del mutuo,
para cuya estimación se tendrán en cuenta el tiempo del vencimiento del plazo, y el lugar donde el
préstamo hubiere de restituirse.
ARTÍCULO 1347.- El mutuante es responsable de los defectos de la cosa, en los términos del artículo
1342.
TÍTULO XI
DEL DEPÓSITO
CAPÍTULO I
Del depósito convencional
ARTÍCULO 1348.- El depósito se constituye para la guarda y custodia de una cosa mueble.
Es gratuito y el depositario no puede usar de la cosa depositada. El contrato en virtud del cual se entrega
una cosa para su guarda y custodia, si se estipula precio o si se permite el uso de la cosa, se rige por las
reglas del arrendamiento de servicios o del comodato según su caso.
ARTÍCULO 1350.- La obligación de guardar la cosa comprende la de respetar el depósito hecho bajo
sello, cerradura o costura, y si por culpa o hecho suyo se abre o descubre el depósito, responderá el
depositario de daños y perjuicios.
ARTÍCULO 1351.- El depositario debe restituir en especie la cosa depositada, a aquel en cuyo nombre se
hizo, o a quien legalmente lo represente. Si fueren varios los depositantes, no la entregará sino cuando
haya acuerdo entre éstos, salvo lo que expresamente se hubiere estipulado en el contrato.
ARTÍCULO 1352.- El depositante pude pedir en cualquier tiempo restitución del depósito, aun cuando
para ello, se hubiere señalado término, pero el depositario sólo cuando hubiere justa causa puede
devolverlo, sin instancia de parte, antes del término.
ARTÍCULO 1353.- La entrega debe hacerse en el lugar convenido; a falta de convenio, en el mismo lugar
en que se verificó el contrato.
ARTÍCULO 1354.- Si el depositario descubre que la cosa es robada y quién es su verdadero dueño, debe
dar aviso a éste o a la autoridad competente, con la reserva debida; si dentro de ocho días no se le
ordena judicialmente entregar o retener la cosa, puede entregarla al depositante, sin incurrir por ello en
responsabilidad.
ARTÍCULO 1355.- El depositario que fuere turbado en la posesión, o despojado de la cosa, dará aviso sin
demora al depositante, y mientras éste no acuda, tomará su defensa. Si no lo hiciere así, será
responsable de daños y perjuicios.
ARTÍCULO 1356.- El heredero del depositario que, ignorando el depósito vendiere o dispusiere de la cosa
depositada, debe devolver el precio que haya recibido en caso de venta, o el que tenía al tiempo en que
dispuso de ella, en caso de donación o de haberla consumido.
ARTÍCULO 1357.- El depositante es obligado a indemnizar al depositario todos los gastos que haya hecho
en la conservación de la cosa, y las pérdidas que la guarda haya podido ocasionarle.
ARTÍCULO 1359.- Cuando se trate de un depósito hecho con ocasión una calamidad, como incendio,
ruina, saqueo, naufragio ú otras semejantes, se puede admitir para probarlo, la prueba testimonial.
CAPÍTULO II
Depósito judicial
ARTÍCULO 1360.- Al depósito judicial son aplicables las reglas del depósito convencional, salvas las
modificaciones que se expresan en los artículos siguientes y en el Código de Procedimientos.
ARTÍCULO 1361.- El depósito judicial se constituye por decreto del Juez, y se comprueba por el acta
respectiva.
ARTÍCULO 1362.- Judicialmente puede constituirse depósito, tanto de bienes muebles como inmuebles,
y aunque no fuere gratuito no cambia su carácter de depósito.
ARTÍCULO 1364.- El depositario judicial después de haber aceptado, no puede renunciar el depósito sin
justa causa, ni ser removido sino por faltar a alguna de las obligaciones de su encargo.
ARTÍCULO 1365.- Si el depositario judicial perdiere la posesión de la cosa, puede reclamarla contra toda
persona que la haya tomado sin decreto del Tribunal que hubiere constituido el depósito.
ARTÍCULO 1366.- No puede ser depositario judicial ningún Magistrado, Juez, Alcalde ni los empleados
del Tribunal o Juzgado que decrete el depósito.
TÍTULO XII
DE LAS TRANSACCIONES Y COMPROMISOS
CAPÍTULO I
De la transacción
ARTÍCULO 1367.- Toda cuestión esté o no pendiente ante los Tribunales puede terminarse por
transacción.
ARTÍCULO 1368.- La transacción se rige por las reglas generales de los contratos en lo que no esté
expresamente previsto en este título.
ARTÍCULO 1369.- Toda transacción debe contener los nombres de los contratantes; la relación puntual
de sus pretensiones; si hay pleito pendiente, su estado y el Juez ante quien pende; la forma y
circunstancias del convenio y la renuncia que los contratantes hagan de cualquier acción que tenga el
uno contra el otro.
ARTÍCULO 1370.- Cuando la transacción previene controversias futuras, debe constar por escrito, si el
interés pasa de doscientos cincuenta pesos.
En los litigios pendientes cualquiera que sea el valor de la acción, debe hacerse constar por escrito.
ARTÍCULO 1371.- Si la transacción se refiere a un pleito pendiente, puede hacerse en una petición
dirigida al Juez y firmada por los interesados o a su ruego, mediando la respectiva autenticidad con
arreglo a la ley.
ARTÍCULO 1372.- La renuncia general de los derechos no se extiende a otros que a los relacionados con
la disputa sobre la que ha recaído la transacción y a los que, por una necesaria inducción de sus
palabras, deban reputarse comprendidos.
ARTÍCULO 1373.- Sólo pueden transigir los que tienen la libre facultad de enajenar sus bienes y
derechos.
ARTÍCULO 1374.- La transacción hecha por uno de los interesados no perjudica ni aprovecha a los demás
si no la aceptan.
ARTÍCULO 1375.- Se puede transigir sobre la acción civil proveniente de un delito, pero no por eso, si el
delito es de orden público, se extingue la responsabilidad criminal ni se da por probado el delito.
Tratándose de delitos que el derecho penal califica de privados, la transacción puede extenderse a
ambas responsabilidades: la civil y la penal.
ARTÍCULO 1376.- No se puede transigir sobre el estado civil de las personas, ni sobre la validez del
matrimonio; mas sin que la transacción importe adquisición o pérdida del estado, sí puede transigirse
sobre los derechos pecuniarios que de la declaración del estado civil pudieran deducirse a favor de una
persona.
ARTÍCULO 1377.- Es nula la transacción que verse sobre delito, dolo o culpa futuros y sobre la acción civil
que nazca de ellos; sobre la sucesión futura o sobre la herencia, antes de abrirse la testamentaría del
causante.
También es nula la transacción sobre el derecho de recibir alimentos, pero se podrá transigir sobre las
pensiones alimenticias ya debidas.
ARTÍCULO 1378.- La transacción celebrada con presencia de documentos que después se han declarado
falsos por sentencia judicial, es nula.
ARTÍCULO 1379.- Es nula la transacción sobre cualquier negocio que esté decidido judicialmente por
sentencia irrevocable ignorada por los interesados o por uno de ellos.
ARTÍCULO 1380.- Puede rescindirse la transacción cuando se hace en razón de un título nulo, a no ser
que las partes hayan tratado expresamente de la nulidad.
ARTÍCULO 1381.- El descubrimiento de nuevos títulos o documentos no es causa para anular o rescindir
la transacción si no ha habido mala fe en la otra parte, por haber ésta conocido y ocultado los títulos.
ARTÍCULO 1382.- No podrá intentarse demanda contra el valor o subsistencia de una transacción sin que
previamente se haya asegurado la devolución de todo lo recibido a virtud del convenio que se quiere
impugnar.
ARTÍCULO 1383.- En las transacciones ha lugar a la evicción y saneamiento únicamente en el caso en por
ellas, dé una de las partes a la otra alguna cosa que no era objeto de la disputa.
ARTÍCULO 1384.- Si en la transacción se ha pactado una pena para el que no cumpla, habrá lugar a ella
contra el que faltare, sin perjuicio de llevarse a efecto la transacción en todas sus partes, salvo que se
haya estipulado lo contrario.
ARTÍCULO 1385.- La transacción tiene respecto de las partes de la misma eficacia y autoridad que la cosa
juzgada.
CAPÍTULO II
De los compromisos
ARTÍCULO 1386.- Por el contrato de compromiso las partes someten a la decisión de árbitros o
arbitradores sus cuestiones actuales.
ARTÍCULO 1390.- Por mutuo consentimiento pueden las partes desistir del compromiso en cualquier
estado del negocio.
ARTÍCULO 1391.- Quedará rescindido el contrato de compromiso por el hecho de que una de las partes
demande, ante los tribunales, la resolución de las cuestiones objeto del contrato, y de que la otra parte
no alegue el compromiso dentro del término en el que la ley permite oponer las excepciones previas.
ARTÍCULO 1392.- En lo que fueren aplicables, se observarán, respecto del contrato de compromiso las
reglas y limitaciones establecidas para el contrato de transacción.
TÍTULO XIII
DE LAS DONACIONES
CAPÍTULO UNICO
ARTÍCULO 1393.- La donación que se haga para después de la muerte, se considera como disposición de
última voluntad y se rige en todo por lo que se dispone para testamentos.
ARTÍCULO 1394.- La donación onerosa no es donación, sino en cuanto el valor de lo donado exceda al
valor de las cargas impuestas.
ARTÍCULO 1395.- Es nula la donación bajo condiciones cuyo cumplimiento dependa sólo de la voluntad
del donador.
La de muebles cuyo valor exceda de esa suma y la de inmuebles debe hacerse en escritura pública;
faltando ese requisito, la donación es absolutamente nula.
1º.- La donación indeterminada del todo o de parte alícuota de los bienes presentes: los bienes
donados, sea el todo o una parte de los que pertenecen al donador, deben describirse individualmente;
y
ARTÍCULO 1399.- La aceptación puede hacerse en la misma escritura de donación o en otra separada;
pero no surte efecto si no se hace en vida del donador y dentro de un año contado desde la fecha de la
escritura.
ARTÍCULO 1400.- Para recibir por donación es preciso estar, por lo menos, concebido al tiempo de
redactarse la escritura de donación; pero quedará pendiente el derecho del donatario de que se cumpla
lo dispuesto en el artículo 13.
ARTÍCULO 1401.- Es aplicable a las donaciones lo dispuesto en los artículos 592, 593 y 594.
ARTÍCULO 1402.- Los bienes donados responden de las obligaciones del donador, existentes al tiempo
de la donación, en cuanto no basten a cumplirlas los bienes que se reserve o adquiera después el
donador.
ARTÍCULO 1403.- El donador no responde de evicción, a no ser que expresamente se obligue a prestarla.
ARTÍCULO 1404.- La donación trasfiere al donatario la propiedad de la cosa donada.
ARTÍCULO 1405.- Una vez aceptada no puede revocarse sino por causa de ingratitud en los casos
siguientes:
1º.- Si el donatario comete alguna ofensa grave contra la persona u honra del donador, sus padres,
consorte o hijos.
ARTÍCULO 1406.- Rescindida la donación, se restituirán al donador los bienes donados, o si el donatario
los hubiere enajenado, el valor de ellos al tiempo de la donación. Los frutos percibidos hasta el día en
que se propuso la demanda de revocación, pertenecen al donatario.
Prescribe en un año contado desde el hecho que la motivó o desde que él tuvo noticia el donador. No
pasa a los herederos del donador salvo que dicha acción se hubiere establecido por éste.
TÍTULO XIV
CAPÍTULO UNICO
Contratos aleatorios
ARTÍCULO 1409.- La ley no concede acción para reclamar lo que se ha ganado en juego de cualquier
clase que sea; pero el perdidoso no puede repetir lo pagado voluntariamente, salvo el caso de fraude.
ARTÍCULO 1410.- El contrato de seguro que no se refiere a objetos de comercio, se rige por las reglas
generales de los contratos.
CÓDIGO PROCESAL CIVIL
LIBRO PRIMERO
TÍTULO l
DISPOSICIONES GENERALES
CAPÍTULO I
2.1 Igualdad procesal. El tribunal deberá mantener la igualdad de las partes respetando
el debido proceso e informando por igual a todas las partes de las actividades procesales
de interés para no causar indefensión.
2.3 Buena fe procesal. Las partes, sus representantes o asistentes y, en general, todos los
partícipes del proceso, ajustarán su conducta a la buena fe, al respeto, a la lealtad y la
probidad. El tribunal deberá tomar, a petición de parte o de oficio, todas las medidas
necesarias que resulten de la ley o de sus poderes de dirección, para prevenir o sancionar
cualquier acción u omisión contrarias al orden o a los principios del proceso, impidiendo
el fraude procesal, la colusión y cualquier otra conducta ilícita o dilatoria.
2.5 Impulso procesal. Promovido el proceso, las partes deberán impulsarlo. Los
tribunales adoptarán de oficio, con amplias facultades, todas las disposiciones necesarias
para su avance y finalización. Por todos los medios se evitará la paralización y se
impulsará el procedimiento con la mayor celeridad posible. En todo caso, se aplicará el
principio pro sentencia.
2.6 Oralidad. El proceso deberá ajustarse al principio de oralidad. La expresión oral será
el medio fundamental de comunicación. Solo serán escritos, ya sea en soporte físico o
tecnológico, aquellos actos autorizados expresamente por la ley y los que por su
naturaleza deban constar de esa forma. En caso de duda entre la aplicación de la oralidad
y la escritura, el tribunal escogerá siempre la oralidad.
2.7 Inmediación. Todas las audiencias serán realizadas por el tribunal que conoce del
proceso, salvo disposición legal en contrario. Las sentencias deberán dictarse por el
tribunal ante el cual se practicaron todas las pruebas. La utilización de medios
tecnológicos que garanticen la relación directa con los elementos del proceso no implica
ruptura del principio de inmediación.
2.9 Preclusión. Los actos y las etapas procesales se cumplirán en el orden establecido por
la ley. Una vez cumplidos o vencida una etapa, salvo lo expresamente previsto por este
Código, no podrán reabrirse o repetirse.
2.10 Publicidad. El proceso será de conocimiento público, salvo que expresamente la ley
disponga lo contrario o el tribunal lo decida de oficio o a solicitud de parte, cuando por
circunstancias especiales se puedan perjudicar los intereses de la justicia, los intereses
privados de las partes o los derechos fundamentales de los sujetos procesales.
CAPÍTULO II
3.2 Aplicación en el espacio. Este Código regirá en todo el territorio nacional, sin
perjuicio de las normas especiales y de la aplicación del derecho internacional contenido
en tratados o convenios ratificados por Costa Rica.
3.5 Indisponibilidad de las normas procesales. Las partes no podrán, por acuerdo entre
ellas y ni siquiera con la autorización del tribunal, disponer o renunciar de manera
anticipada a las normas procesales, salvo los supuestos de mecanismos alternos de
solución de conflictos, sumisión de competencia admisible, ejecuciones extrajudiciales o
actos jurídicos expresamente previstos en el ordenamiento jurídico.
CAPÍTULO III
SUJETOS PROCESALES:
1. El acceso a la justicia.
2. Tribunales imparciales, independientes e idóneos.
4.2 Deberes. Las partes y los intervinientes deberán ajustar su conducta a la buena fe, a la
lealtad, a la probidad, al uso racional del sistema procesal, al respeto debido de los sujetos
procesales y al deber de cooperación con la administración de justicia, evitando todo
comportamiento malicioso, temerario, negligente, dilatorio, irrespetuoso o fraudulento.
Cualquier acto contrario a estos deberes será considerado como abuso procesal y será
sancionado con el rechazo de plano de la gestión, sin perjuicio de las responsabilidades
disciplinarias, penales y civiles que correspondan.
4. Aplicar el régimen disciplinario sobre las partes y sus abogados sancionando cualquier
acto contrario a la dignidad de la justicia, la buena fe, la lealtad, la probidad, así como
cualquier forma de abuso y fraude procesal. También, cuando se compruebe que han
realizado gestiones o han asumido actitudes dilatorias o litigado con temeridad. Según la
gravedad de la conducta, el tribunal aplicará las amonestaciones, las multas, la expulsión
de la oficina o local por el titular del despacho; pondrá a la orden de la autoridad
respectiva para su juzgamiento cuando pudiera constituir delito, contravención o falta o,
en casos graves, la suspensión del abogado, según está prescrito en los artículos del 216
al 223 de la Ley N.º 7333, Ley Orgánica del Poder Judicial, de 5 de mayo de 1993, y sus
reformas.
Cuando del resultado del proceso haya mérito para considerar que se actuó con
temeridad, mala fe o abuso en el ejercicio de los derechos procesales, el tribunal lo
declarará en sentencia dentro del mismo proceso y condenará al responsable al pago de
los daños y perjuicios que hubiera ocasionado, los que se liquidarán y ejecutarán de
inmediato.
Si el tribunal estuviera convencido del uso de un proceso para obtener un móvil prohibido
por la ley, dictará sentencia desestimando la demanda y condenará a los sujetos activos al
pago de los daños y perjuicios, los cuales se podrán cuantificar en ejecución, sin perjuicio
de las responsabilidades disciplinarias, penales y civiles que correspondan.
CAPÍTULO IV
COMPETENCIA
SECCIÓN I
DISPOSICIONES GENERALES
7.3 Conexidad. Existe conexidad con referencia a dos o más procesos o pretensiones,
cuando dos elementos son idénticos, o uno solo, si es la causa.
COMPETENCIA OBJETIVA
8.3 Territorio. Con las salvedades establecidas por ley, los tribunales tienen limitada su
competencia al territorio señalado para ejercerla.
8.3.1 Ubicación del inmueble. Será competente el tribunal del lugar donde se encuentre
situado el bien, para conocer de las siguientes pretensiones:
8.3.2 Domicilio del demandante o promotor. El tribunal del domicilio de quien formula
una pretensión tendrá competencia para conocer:
1. De carácter personal.
8.3.4 Criterio de actividad. Será competente el tribunal del lugar donde se ejerce o
ejerció la actividad principal del deudor o demandado, para conocer de:
Si no fuera posible aplicar ninguno de los criterios anteriores, será competente el tribunal
ante el que se hubiera presentado la gestión por primera vez.
2. Para el reclamo de daños y perjuicios será competente el tribunal del lugar en que
sucedieron los hechos o del domicilio del actor, a elección de este, salvo que estos sean
planteados como accesorios de una pretensión principal deotra naturaleza, pues en este
caso competerá al tribunal de la principal.
8.4 Actividades cautelares y preparatorias. Para actividades cautelares o preparatorias
será competente el tribunal al que corresponde conocer del proceso principal. En caso de
urgencia, podrán plantearse ante cualquier tribunal. Las actuaciones practicadas pasarán a
formar parte del proceso principal.
8.5 Acumulación de procesos. Si dos procesos, conexos entre sí, se iniciaran por aparte,
se ordenará su acumulación. No procede si en uno de los procesos se hubiera señalado
para la audiencia de práctica de prueba o se ha dictado sentencia. En procesos de
ejecución hipotecaria o prendaria solo se admitirá cuando exista identidad de causa.
Por razón de la materia, cuantía y por territorio nacional podrá decretarse de oficio en
cualquier estado del proceso, salvo que se haya definido mediante resolución firme.
Si lo dispuesto sobre la competencia fuera objeto de apelación o dentro del tercer día el
tribunal que lo recibe disintiera, la cuestión se resolverá conforme a lo dispuesto por la
Ley N.° 7333, Ley Orgánica del Poder Judicial, de 5 de mayo de 1993.
4. Las partes así lo han establecido contractualmente, siempre que alguna de ellas sea
costarricense y al mismo tiempo exista algún criterio de conexión con el territorio
nacional.
2. Contra personas jurídicas inscritas en Costa Rica que afecten su constitución, validez,
disolución o sean relativas a decisiones o acuerdos de sus órganos.
COMPETENCIA SUBJETIVA
2. Ser una de las partes cónyuge, conviviente, ascendiente, descendiente o pariente hasta
el tercer grado de consanguinidad, o segundo de afinidad del juez.
3. El interés directo en el resultado del proceso de cualquiera de los familiares del juez
indicados en el inciso anterior. En tribunales colegiados, las causales de los incisos
anteriores se extienden a los demás integrantes.
5. Ser acreedor, deudor, fiador o fiado, empleado o patrono en relación con alguna de las
partes. No hay causal si el nexo es con el Estado o cualquier institución pública.
Tampoco, si se diera con una sociedad mercantil, una corporación, una asociación o
cualquier otra persona jurídica, cuando el nexo con estas sea irrelevante para demeritar la
objetividad del funcionario.
6. Ser el juez o alguno de los parientes indicados en el inciso 2), parte contraria de
algunas partes en otro proceso, siempre que este no hubiera sido instaurado con el único
propósito de inhabilitarlo.
7. Existir o haber existido, en los dos años precedentes a la iniciación del proceso, un
proceso jurisdiccional o administrativo en que figuren como contrarios, respecto de
alguna de las partes, el juez o sus parientes indicados en el inciso 2).
8. Deba el juez fallar en grado acerca de una resolución dictada por alguno de los
parientes indicados en el inciso 2).
9. Ser o haber sido, en el último año, compañero de oficina o de trabajo de alguna de las
partes.
11. Ser una de las partes juez o árbitro en otro proceso en que sea parte el juez o los
parientes indicados en el inciso anterior.
12. Haberse impuesto al juez alguna corrección disciplinaria, en el mismo proceso, por
queja presentada por una de las partes.
13. Haber externado, fuera de sus funciones, opinión a favor o en contra de alguna de las
partes. Las opiniones expuestas o los informes rendidos que no se refieran al caso
concreto, como aquellas dadas con carácter doctrinario o en virtud de requerimientos de
los otros poderes o en otros asuntos de que conozcan o hayan conocido de acuerdo con la
ley, no configuran esta casual.
2. En cumplimiento de comisiones.
Los peritos designados por acuerdo entre partes no podrán ser recusados, salvo por causas
sobrevinientes o ignoradas por las partes al momento de la escogencia. Las causas de
impedimento les serán aplicables en cuanto fueran conducentes. Además, constituyen
causales de separación la falta de idoneidad o pericia y haber vertido sobre el mismo
asunto un dictamen contrario a una de las partes. La recusación de los peritos se tramitará
por la vía incidental.
CAPÍTULO V
PARTES Y PRETENSIÓN
4. Las entidades sin personalidad jurídica a las que la ley reconozca capacidad para ser
parte.
5. Los patrimonios separados a los que la ley reconozca capacidad para ser parte.
Quienes conforme a la ley no tengan capacidad procesal gestionarán, por medio de sus
representantes o de las personas autorizadas según la ley, sus estatutos o la escritura
social. Los representantes deben demostrar su capacidad procesal desde su primera
gestión. No tendrán obligación de presentar documento acreditativo de la representación
en todos los procesos, aquellos usuarios a quienes se les autorice para ese efecto.
19.3 Arraigo. Cuando exista fundado temor de que se ausente u oculte la persona contra
quien se haya de establecer o se hubiera interpuesto una demanda, se podrá solicitar su
arraigo. Al arraigado se le prevendrá nombrar un representante legítimo con facultades
suficientes para representarlo en el proceso y señalar medio para atender notificaciones.
El mismo procedimiento se seguirá cuando se trate de una persona jurídica que carezca de
representante legítimo. El llamamiento se hará a los socios, asociados o a quienes
corresponda designar representante, bajo el apercibimiento de que, de no acreditar tal
nombramiento en el plazo señalado, el tribunal procederá a nombrar curador.
20.1 Patrocinio letrado. En las audiencias las partes deberán actuar asistidas por un
abogado, salvo que sean profesionales en derecho. En los actos escritos se requerirá la
autenticación de un abogado y, si tal requisito se omitiera, los tribunales prevendrán la
subsanación en un plazo de tres días o la ratificación escrita, bajo pena de declarar
inatendible la gestión.
20.2 Abogado director y suplentes. Las partes deberán nombrar un abogado director
judicial y, facultativamente, podrán designar uno o dos suplentes, sin que ello implique
costo adicional de honorarios para el cliente. La misma regla, en cuanto a la designación
de suplentes, se aplicará cuando la parte sea abogada. Los suplentes tendrán, en ausencia
del director, sus mismas potestades, obligaciones y derechos.
21.1 Parte legítima. Será parte legítima aquella que alegue tener o a quien se le atribuya
una determinada relación jurídica con la pretensión.
21.4 Sucesión procesal. Para que opere la sucesión procesal, se observarán las siguientes
reglas:
5. La enajenación de la cosa o del derecho litigioso a título particular, por acto entre
vivos, permite al adquirente o cesionario suceder al enajenante o cedente. Si la parte
contraria recurre la resolución que la admite y se acepta la oposición, el adquirente o
cesionario podrá intervenir como tercero o litisconsorte, según corresponda. En todo caso,
el transmitente continuará como parte para todos los efectos procesales que beneficien a
la contraria.
Los tribunales ordenarán a la parte que dentro de cinco días amplíe su demanda o
contrademanda contra quienes falten, bajo el apercibimiento de dar por terminado el
proceso en cuanto a la demanda o contrademanda, según corresponda.
El demandante, al integrar la litis, solo podrá añadir a las alegaciones de la demanda
inicial aquellas otras imprescindibles para justificar las pretensiones contra los nuevos
demandados, sin alterar sustancialmente
lo pedido.
22.2 Litisconsorcio facultativo. Dos o más personas pueden litigar en un mismo proceso
de forma conjunta, sea activa o pasivamente, cuando sus pretensiones sean conexas por
su causa u objeto.
22.3 Intervención excluyente. Quien pretenda para sí, en todo o en parte, la cosa o
derecho sobre los cuales se sigue un proceso ordinario, podrá ejercitar su pretensión por
medio de una demanda contra las partes del proceso pendiente.
22.5 Llamada al garante o al poseedor mediato. Cada una de las partes podrá llamar al
proceso a un tercero respecto del cual pretende una garantía. Deberá demostrar el derecho
con documento y la sentencia deberá emitir pronunciamiento sobre la garantía exigida, la
cual producirá, en cuanto al garante, la autoridad y eficacia de la cosa juzgada material.
La intervención del garante no confiere ningún derecho a la parte contraria sobre él, salvo
la responsabilidad relativa a costas.
Quien tuviera el bien en nombre ajeno, siendo demandado en nombre propio, deberá
manifestarlo en la contestación, a cuyo efecto dará los datos de identificación y domicilio
del titular para que se le cite.
Las citaciones anteriores deberán solicitarse antes de concluida la audiencia preliminar.
El tribunal concederá al garante o al poseedor, según sea el caso, un plazo de cinco días
para que intervenga en el proceso. Si uno u otro asumiera ser parte, el citante podrá
solicitar, si fuera procedente, que se le excluya del proceso para lo cual se necesitará la
aceptación de la parte actora.
No obstante, por única vez, el tribunal podrá hacer una segunda prevención en casos
excepcionales, cuando sea evidente la intención de la parte de subsanar el defecto
señalado.
TÍTULO II
ACTIVIDAD PROCESAL
CAPÍTULO I
ACTOS PROCESALES
SECCIÓN I
DISPOSICIONES GENERALES
24.1 Informalidad. Los actos procesales no estarán sujetos a formas determinadas, sino
cuando la ley expresamente lo exija.
24.2 Idioma. En todos los actos procesales será obligatorio el uso del idioma español. De
los documentos redactados en otro idioma deberá acompañarse su traducción. A quienes
no hablen español o no puedan comunicarse oralmente se les tomará declaración por los
medios que sean pertinentes, de acuerdo con las circunstancias. Cuando sea necesario,
sehará con el auxilio de un intérprete, cuyo costo estará a cargo de la parte proponente,
salvo en los casos que deba suplirse gratuitamente.
24.3 Recibo. De toda gestión se extenderá inmediatamente acuse de recibo por parte del
despacho, por medios tecnológicos cuando ingresen de esa forma, o bien, por medio de
constancia en una copia física que el gestionante presentará para ese fin. La razón deberá
indicar al menos lo que se reciba, la hora y fecha de recepción, así como identificación
del despacho.
25.1 Carpeta tecnológica. Las gestiones, resoluciones y actuaciones del proceso darán
lugar a la formación de una carpeta informática ordenada secuencial y cronológicamente.
Se formará, consultará y conservará por medios tecnológicos. Se autoriza a la Corte
Suprema de Justicia para que disponga cómo se formarán los expedientes, se respaldarán
los actos procesales y se adecuarán a los avances tecnológicos.
25.2 Expediente físico. Cuando sea necesario, se creará un único expediente físico para
cada proceso, en el que se conservarán y consultarán las piezas que por su naturaleza no
sea posible incorporar al principal. Este expediente se mantendrá debidamente foliado. A
excepción del documento base en los procesos donde se requiera el original, de los
documentos privados originales que se aporten solo quedará copia y estos les serán
devueltos a sus titulares, quienes deberán presentarlos cuando el tribunal lo ordene.
25.4 Publicidad de las actuaciones escritas. Todo expediente será de acceso a las partes,
los abogados, los asistentes del abogado director debidamente autorizados por este y a
quienes la ley les otorgue esa facultad. Se deberá mantener, permanentemente, un medio
ágil para la consulta del expediente.
26.1 Lugar. Las actuaciones se realizarán en la sede del tribunal, salvo aquellas que por
su naturaleza o disposición legal se deban practicar en otro lugar.
26.2 Días y horas hábiles. Todos los días y horas son hábiles para las actuaciones
judiciales, salvo aquellos que por disposición de la ley o de los órganos competentes
hayan sido declarados inhábiles. Cuando las circunstancias lo ameriten, se podrá señalar y
continuar audiencias en horas y días inhábiles.
26.3 Inicio de las actuaciones judiciales. Cuando se señale una hora precisa para
practicar actuaciones judiciales, estas deberán iniciar a la hora exacta. En situaciones
excepcionales, a criterio del tribunal, podrán comenzar quince minutos después de la hora
fijada. Podrán iniciar aun más tarde, cuando exista causa justa o no haya oposición
fundada de una de las partes.
SECCIÓN II
ACTOS DE PARTE
27.1 Firma. Cuando las gestiones de las partes deban hacerse por escrito llevarán su
firma. Si una persona estuviera imposibilitada, otra lo hará a su ruego, su rúbrica será
autenticada por un abogado y el gestionante estampará su huella digital, salvo
imposibilidad absoluta.
27.2 Copias. Cuando sea posible presentar documentos o escritos por medios telemáticos,
informáticos o de nuevas tecnologías, o fueran incorporados a la carpeta escaneados o por
otros medios, no se requerirá la presentación de copias.
De los demás escritos y documentos que se presenten se acompañarán tantas copias como
personas litigantes haya. Las copias de planos se reducirán al tamaño de papel carta. De
los documentos se presentará una copia más para que figure en el expediente. Se
considerarán, como una sola persona litigante, los que litiguen unidos y bajo una misma
representación. Si no se presentaran las copias de la forma establecida o se presentaran
incompletas, sucias, con borrones, ilegibles o extendidas en retazos de papel, el tribunal
ordenará que se presenten como corresponde dentro del tercer día, bajo el apercibimiento
de no atender la gestión en su omisión. El presentante será el responsable de su exactitud.
No habrá necesidad de acompañar copias de libros o folletos pero estos deberán estar a
disposición de los litigantes. Para la presentación y conservación de copias se puede
utilizar cualquier medio tecnológico.
27.3 Efectos. Los actos procesales de las partes, una vez recibidos de manera efectiva por
el despacho competente, producirán inmediatamente la constitución, modificación o
extinción de derechos y deberes procesales, salvo disposición legal en contrario.
SECCIÓN III
28.2 Firma. En los tribunales unipersonales, todas las resoluciones serán firmadas por el
juez. Tratándose de órganos colegiados, las providencias las firmará el informante.
Corresponde a todos los integrantes firmar los autos y las sentencias. Cuando un
integrante de un tribunal tuviera algún tipo de imposibilidad para firmar, se dejará
constancia.
29.4 Auxilio judicial. Los tribunales deberán prestarse auxilio en las actuaciones que
ordenadas por uno requieran la colaboración de otro.
Podrán pedir cooperación a cualquier funcionario administrativo que ejerza sus funciones
en el territorio de la República. Se prohíbe el auxilio judicial cuando se trate de práctica
de prueba o de actos propios de una audiencia que vulneren el principio de inmediación.
SECCIÓN IV
PLAZOS
Los plazos podrán interrumpirse por caso fortuito o fuerza mayor, reiniciándose en el
momento en que hubiera cesado la causa. Su concurrencia será apreciada por el tribunal
de oficio o a instancia de la parte que la sufrió. No serán eficaces dichos motivos, cuando
se aleguen por la parte que ha gestionado después de ocurridos o no se invoquen dentro
de los cinco días después de haber cesado.
30.2 Plazo perentorio. El tribunal rechazará de plano toda gestión que se haga cuando
hubiera vencido un plazo perentorio. Estos plazos no pueden ser reducidos ni
prorrogados, ni aun por acuerdo de partes.
Igual potestad tendrá cuando el plazo deba establecerse entre un máximo y un mínimo.
30.5 Conteo de plazos. Salvo que la ley determine otro punto de partida, los plazos
comenzarán a correr a partir del día hábil inmediato siguiente a aquel en el que hubiera
quedado notificada la resolución a todas las partes. Cuando se fije el plazo de veinticuatro
horas, se entenderá reducido a las que fueran de despacho el día en que comienza a
correr.
Los plazos por días se entiende que han de ser hábiles. Los plazos por años o meses se
contarán según el calendario, sea, de fecha a fecha.
Serán admisibles y válidas las gestiones presentadas y las actuaciones iniciadas a la hora
exacta en que se cierran las oficinas judiciales. Las gestiones presentadas después de la
hora exacta de cierre se tendrán por efectuadas el día hábil siguiente, salvo disposición
legal en contrario.
Para determinar la hora de realización del acto se estará al reloj del tribunal o a lo que se
desprenda de los sistemas tecnológicos de que disponga el Poder Judicial.
SECCIÓN V
32.1 Procedencia. La nulidad de los actos procesales solo se decretará cuando se cause
indefensión.
Cuando sea evidente que una solicitud de nulidad está comprendida en uno de los
supuestos anteriores, se rechazará de plano.
33.1 Momento en que puede pedirse y declararse. La nulidad de los actos defectuosos
podrá declararse de oficio en cualquier estado del proceso. Cuando la nulidad se alegue
en vía incidental, por imposibilidad de hacerlo con los recursos o en audiencia, deberá
interponerse dentro de los cinco días siguientes al del conocimiento del acto defectuoso.
Salvo el caso de nulidades por vicios esenciales e insubsanables precluirá el derecho de
alegarla, si no se formula en el momento que corresponde.
Las nulidades alegadas sobre las que se haya resuelto en la audiencia de saneamiento no
podrán ser presentadas de nuevo.
SECCIÓN VI
Cuando para resolver sobre el objeto del litigio sea necesario decidir acerca de alguna
cuestión que a su vez constituya el objeto principal de otro proceso no penal pendiente
ante el mismo o distinto tribunal, si no fuera posible la acumulación de procesos, el
tribunal, de oficio o a solicitud de parte, podrá decretar la suspensión del curso de las
actuaciones.
Cuando se haya ordenado instruir proceso penal por falsedad del documento base de una
ejecución hipotecaria y prendaria, el remate no se aprobará mientras no haya finalizado el
proceso penal. Quedará a opción del oferente mantener o no la propuesta, cuando al
efectuarse el remate no se tuviera conocimiento de la existencia del proceso penal.
SECCIÓN VII
3. Narración precisa de los hechos, expuestos uno por uno, numerados y bien
especificados. Deberán redactarse ordenadamente, con claridad, precisión y de forma
cronológica, en la medida de lo posible.
4. Cuando se reclamen daños y perjuicios, la indicación de forma separada de su causa,
descripción y estimación de cada uno.
El demandado, dentro del emplazamiento, podrá pedir que se corrijan los defectos de la
demanda o se subsane cualquier vicio de capacidad o representación de la parte actora. La
petición deberá ser resuelta de inmediato. Si la corrección implica cambios sustanciales
en la demanda se conferirá un nuevo emplazamiento, el cual se notificará donde la parte
haya señalado.
3. Exista caducidad.
Esta gestión se tramitará en el principal, sobre ella se emplazará por tres días a la parte
contraria, la prueba se practicará en la audiencia respectiva y se resolverá en sentencia.
En proceso ordinario, hasta antes del inicio de la audiencia de prueba, por una única vez,
será posible ampliar o modificar la demanda y la contrademanda en cuanto a las partes,
hechos, pretensiones y prueba, cuando un hecho nuevo determine la imposibilidad de
conservar en todo o en parte la pretensión original. Sobre la procedencia de la ampliación
se resolverá en la audiencia de prueba. Si se admitiera se realizarán los actos procesales
que sean necesarios para garantizar el debido proceso.
36.2 Efectos. Los efectos del emplazamiento, tanto materiales como procesales, se
producen a partir de su notificación.
c) Impedir que el demandado haga suyos los frutos de la cosa, si fuera condenado a
entregarla.
37.1 Forma y contenido. El demandado deberá contestar la demanda por escrito, dentro
del emplazamiento, aun cuando se formule cualquier excepción procesal, recusación o
alegación de cualquier naturaleza.
Si no contesta los hechos de la forma dicha, el tribunal le prevendrá, con indicación de los
defectos, que debe corregirlos dentro de quinto día. Si el demandado incumple esta
prevención, se tendrán por admitidos los hechos sobre los que no haya dado respuesta de
la forma expresada.
37.2 Momento y forma para interponer las excepciones. Las excepciones procesales y
materiales deberán oponerse con la contestación y debidamente razonadas. Podrán
invocarse excepciones materiales hasta en la audiencia de prueba, cuando los hechos
hubieran ocurrido con posterioridad a la contestación o llegado a conocimiento del
demandado después de expirado el plazo para contestar. Estas excepciones se
sustanciarán en la audiencia de prueba. En procesos ordinarios, las excepciones de cosa
juzgada, transacción y caducidad podrán formularse hasta antes de que inicie la alegación
de conclusiones.
37.3 Excepciones procesales. Solo son admisibles como excepciones procesales las
siguientes:
1. Falta de competencia.
2. Acuerdo arbitral.
5. Litispendencia.
Serán rechazadas de plano aquellas que sean evidentemente improcedentes y las que se
presenten sin prueba o sin su ofrecimiento, cuando esta sea necesaria. Se declarará sin
lugar de forma inmediata, cuando se haya ordenado practicar prueba y esta no se haya
efectuado en el momento oportuno.
Cuando sea necesario practicar prueba de las excepciones procesales, estas se resolverán
en audiencia o en la primera audiencia, según corresponda. En los demás casos, se
seguirá el procedimiento incidental fuera de audiencia.
La falta de contestación del demandado permitirá tener por acreditados los hechos, en
cuanto no resulten contradichos por la prueba que conste en el expediente. El rebelde
podrá comparecer en cualquier momento pero tomará el proceso en el estado en que se
encuentre. Si el demandado se allanara a lo pretendido en la demanda u omite contestarla,
o la contesta extemporáneamente, se dictará sentencia anticipada sin más trámite, salvo si
hubiera indicios de fraude procesal, si la cuestión planteada fuera de orden público, se
tratara de derechos indisponibles o fuera indispensable recibir prueba para resolver, en
cuyo caso se continuará con el procedimiento.
Si el allanamiento fuera parcial se dictará sin más trámite sentencia anticipada sobre los
extremos aceptados y podrá ser ejecutada de inmediato, en legajo separado. El proceso
seguirá su curso normal en cuanto a los extremos no aceptados.
SECCIÓN VIII
PRUEBA
Las normas precedentes se aplicarán siempre que una disposición legal expresa no
distribuya con criterios especiales la carga de la prueba.
41.2 Medios de prueba. Son admisibles como medios de prueba los siguientes:
1. Declaración de parte.
2. Declaración de testigos.
3. Dictamen de peritos.
4. Documentos e informes.
5. Reconocimiento judicial.
41.3 Admisibilidad de la prueba. Serán admisibles las pruebas que tengan relación
directa con los hechos y la pretensión, siempre que sean controvertidos. Se rechazará la
prueba que se refiera a hechos admitidos expresamente o que deban tenerse como tales
conforme a la ley, amparados a una presunción absoluta, evidentes o notorios, así como la
impertinente, excesiva, inconducente o ilegal. En una misma resolución el tribunal
indicará la prueba admitida y la que rechaza.
En la audiencia en que se admiten las pruebas, el tribunal podrá proponer a las partes la
incorporación de otras no ofrecidas e incluso ordenarlas de oficio.
Las partes y los testigos tienen el deber legal de declarar. Esta obligación se extiende a
los funcionarios públicos respecto de los informes y las certificaciones. Los tribunales
requerirán su asistencia a las audiencias por cualquier medio, incluso con el auxilio de la
Fuerza Pública, si fuera necesario. Cuando la parte declarante no asistiera o rehusara
responder, se hará constar y se consignará el interrogatorio.
5. Forma del interrogatorio. El interrogatorio será oral y directo. La parte formulará las
preguntas al declarante sin intermediación del tribunal.
El declarante no podrá leer notas ni apuntes, excepto que se autorice cuando se trate de
preguntas referidas a cifras, fechas, datos de difícil precisión o en los demás casos que se
consideren justificados. Si fuera previsible su consulta en la audiencia, deberá llevarlos el
día de su declaración y solo en casos excepcionales esta se suspenderá, si no los tiene
consigo.
Si deben declarar dos o más personas sobre los mismos hechos, se tomarán las medidas
necesarias para evitar la comunicación entre ellas durante el transcurso de la audiencia.
42.1 Deber de declarar y forma. Las partes tienen el deber de declarar sobre hechos
propios o ajenos y podrán formularse preguntas recíprocamente. La declaración de las
personas físicas será personal.
En todo caso, si el llamado a declarar no fue quien participó en los hechos controvertidos
deberá alegar tal circunstancia dentro del quinto día a partir de la notificación del
señalamiento o, cuando no sea posible hacerlo, en el momento de la práctica de la prueba.
Deberá facilitar la identidad del que intervino en nombre de la persona, a quien se podrá
citar como testigo. Si no hace tal señalamiento o si manifestara desconocer a la persona
interviniente en los hechos, el tribunal podrá considerar esa manifestación como respuesta
evasiva.
La parte no podrá ser obligada a declarar dos veces sobre los mismos hechos.
43.1 Admisibilidad. Será admisible la prueba de testigos para demostrar todo tipo de
hechos. Podrá ser testigo cualquier persona física que tenga conocimiento sobre los
hechos controvertidos, sea mayor de doce años y posea capacidad. Los menores de doce
años podrán ser admitidos como testigos cuando, a criterio del tribunal, tengan el
discernimiento necesario para conocer y declarar verazmente.
43.2 Abstención de declarar. Pueden abstenerse de declarar como testigos los que sean
examinados sobre hechos que importen responsabilidad penal contra el declarante o
contra su cónyuge, conviviente, ascendiente, descendiente o parientes colaterales hasta el
tercer grado, inclusive, de consanguinidad o afinidad.
Asimismo, pueden negarse a contestar preguntas que violen su deber o facultad de
reserva, aquellos que están amparados por el secreto profesional o que por disposición de
la ley deban guardar secreto.
En los procesos de única audiencia, sea que la sustitución se refiera a testigos ofrecidos o
admitidos, la solicitud se podrá realizar antes de la finalización de la audiencia y se
tramitará y resolverá en esta.
El testigo será interrogado en primer lugar por la parte proponente, luego por la contraria
y finalmente por el tribunal. Al responder justificará las circunstancias de tiempo, lugar y
modo en que ocurrieron los hechos y de cómo obtuvo conocimiento de ellos, de la forma
más amplia posible. Concluida la declaración, las partes y el tribunal podrán interrogar
nuevamente para pedir aclaraciones.
La resolución que fije el monto y prevenga su pago solo tendrá recurso de revocatoria. Si
la parte o las partes que hayan de indemnizar no lo hicieran en el plazo de cinco días
desde la firmeza de la resolución, el testigo podrá hacer valer sus derechos en el mismo
proceso por la vía incidental.
Las partes podrán aportar, con la demanda o contestación, los dictámenes de peritos o
informes técnicos elaborados por particulares, instituciones públicas o por medio de un
colegio profesional. Se adjuntarán, con los demás documentos, instrumentos o materiales
necesarios para su apreciación. Asimismo, podrán solicitar el nombramiento de un perito
por parte del tribunal.
Al hacer el nombramiento, el tribunal indicará con precisión los aspectos sobre los cuales
debe informar.
44.3 Elaboración y presentación del dictamen. Las partes están obligadas a prestarle
auxilio al perito en cuanto sea necesario para el cumplimiento de su encargo. En caso de
negativa podrá pedir al tribunal la adopción de las medidas pertinentes.
Al emitir el dictamen, todo perito deberá manifestar, bajo juramento o promesa de decir
verdad, que ha actuado y, en su caso, actuará con objetividad e imparcialidad, y que
conoce las sanciones penales y civiles en las que podría incurrir si incumpliera su deber.
El informe será fundado y contendrá, de manera clara y precisa, una relación detallada de
las operaciones practicadas, sus resultados, los elementos técnicos y probatorios
utilizados y las conclusiones. Se adjuntarán los documentos y anexos respectivos, o se
indicará la fuente correspondiente, cuando no sea posible anexarlos. Deberá presentarse
al menos cinco días antes de la audiencia de práctica de pruebas.
El documento otorgado por las partes ante un notario hace fe, no solo de la existencia de
la convención o disposición para la cual ha sido otorgado, sino aun de los hechos o actos
jurídicos anteriores que se relatan en él, en los términos simplemente enunciativos, con
tal de que la enunciación se enlace directamente con la convención o disposición
principal.
El tribunal podrá ordenar esa exhibición ante el perito, cuando así lo pidan las partes o lo
solicite el experto para los fines de la pericia.
Con la petición de exhibición, la parte solicitante podrá aportar una copia o reproducción
del documento, pero si no lo tuviera en su poder indicará en términos concretos su
contenido.
Los funcionarios del Estado y de las instituciones públicas no podrán negarse a expedir
certificaciones ni testimonios, ni oponerse a exhibir los documentos de sus dependencias
y archivos.
La impugnación por falsedad podrá hacerse en el mismo proceso y los efectos de lo que
se resuelva se limitarán a este. Las sentencias dictadas por los tribunales penales, sobre la
falsedad de un documento de influencia en el proceso, tendrán valor de cosa juzgada.
2. La presentación del documento ante cualquier oficina pública para que forme parte de
un expediente con cualquier fin.
3. La presentación del documento ante un notario, a fin de que autentique la fecha en que
se presente.
Si el tercero al tiempo de contratar tuviera conocimiento de la existencia del documento,
no podrá rechazarlo con el pretexto de que no se halla en uno de los tres casos anteriores.
2. Asistencia de las partes, abogados, peritos y testigos. Las partes y sus abogados
podrán concurrir al reconocimiento, formular las observaciones que consideren
pertinentes y ofrecer fotografías, calcos, grabaciones de imagen o sonido u otros
semejantes para dejar constancia. A solicitud de parte o de oficio se puede disponer la
concurrencia de peritos o testigos a dicho acto, donde podrán ser examinados.
3. Deber de colaboración de partes y terceros. Las partes y los terceros tienen el deber
de prestar la máxima colaboración para la efectiva práctica del reconocimiento. La
negativa injustificada de los terceros faculta a los tribunales para tomar las medidas
conminatorias que correspondan, sin perjuicio de la posibilidad de testimoniar piezas para
el Ministerio Público, si estima que se está ante la comisión de un ilícito. Si la negativa
injustificada procede de una de las partes, se le intimará a prestar colaboración; si
mantiene su actitud, se podrá interpretar como una confirmación de la exactitud de las
afirmaciones de la parte contraria respecto del hecho a probar.
Los tribunales podrán ingresar a los inmuebles o a los recintos objeto de controversia, o
donde se hallen los bienes a examinar. Para tal efecto, podrán ordenar el allanamiento y
auxiliarse con la Fuerza Pública, si es necesario.
CAPÍTULO II
AUDIENCIAS ORALES
5. Inasistencia del juez o miembro del tribunal. Si por inasistencia del juez o algún
miembro del tribunal no pudiera celebrarse una audiencia, de inmediato se fijará hora y
fecha para su celebración, dentro de los diez días siguientes.
Iniciado el acto podrá suspenderse en casos muy calificados, cuando sea necesario para la
buena marcha del proceso, para deliberar sobre aspectos complejos o a petición de parte,
para instar un acuerdo conciliatorio. La suspensión deberá ser breve y al decretarla se
hará el señalamiento de hora y fecha, dentro del plazo máximo de diez días, para la
reanudación.
50.4 Dirección de la audiencia. El tribunal dirigirá las audiencias según los poderes y
deberes que le confiere la ley. Verificará y consignará al inicio de cada audiencia la hora,
la fecha, la naturaleza de la audiencia, la identificación de las partes, los testigos y demás
auxiliares que comparezcan a ella.
Explicará a las partes sobre los fines y las actividades de la audiencia. Hará las
advertencias legales que correspondan; evitará la formulación de preguntas impertinentes,
la lectura innecesaria de textos y documentos; moderará el debate evitando divagaciones
impertinentes sin coartar el derecho de defensa; retirará el uso de la palabra o le ordenará
el abandono del recinto a quien no siga sus instrucciones; mantendrá el orden y velará por
que se guarde el respeto y la consideración debidos, usando para ello las potestades de
corrección y disciplina que le confiere la ley.
Cuando a una parte la asista más de un abogado, solo podrá intervenir uno por declarante.
En las demás actividades que no tenga que ver con declaraciones, entre ellos decidirán a
cual corresponderá actuar.
Las partes podrán solicitar en todo caso, a su costa, una copia de los soportes en que
hubiera quedado grabada la audiencia.
c) Indicación del nombre de los testigos, peritos y demás auxiliares que vayan
declarando, la referencia de la prueba trasladada y de los otros elementos probatorios
reproducidos.
d) Las resoluciones que se dicten, las impugnaciones planteadas y lo resuelto sobre ellas,
consignando de forma lacónica los fundamentos de la decisión.
CAPÍTULO III
FORMAS EXTRAORDINARIAS DE
CONCLUSIÓN DEL PROCESO
Si las partes lo acuerdan podrán hacerlo ante el conciliador judicial del tribunal, un centro
de conciliación judicial con especialidad en la materia, extrajudicialmente y, en caso de
que ello no sea posible, ante un juez del tribunal que conoce del proceso.
El acuerdo conciliatorio deberá ser revisado y en su caso homologado por el juez que
conoció de la conciliación o uno del tribunal que debiera conocer del proceso una vez
terminada dicha actividad.
Dicho acuerdo producirá efectos de cosa juzgada material, excepto cuando la ley
disponga lo contrario por la naturaleza de la controversia. Cuando no comprenda todos
los aspectos de la pretensión, producirá parcialmente los efectos de la cosa juzgada.
52.1 Oportunidad y forma. Las partes, en cualquier estado del procedimiento, podrán
hacer valer la transacción sobre el derecho en litigio, aportando el documento privado o
público en el que conste lo convenido. También, se podrá suscribir mediante acta ante el
tribunal, que hará las objeciones pertinentes de ser necesario.
En cualquier estado del proceso se podrá renunciar al derecho pretendido, sin que sea
necesaria la conformidad de la parte contraria. Cuando sea procedente, se dará por
terminado el proceso, salvo que fuera parcial, en cuyo caso continuará el procedimiento
en relación con lo no renunciado. El renunciante será condenado al pago de las costas y
los daños y perjuicios ocasionados a la parte contraria y no podrá promover nuevo
proceso por la misma causa u objeto. La renuncia a los derechos de la demanda no afecta
la contrademanda o la intervención excluyente.
Cuando de oficio o a petición de parte, el tribunal concluya que existe imposibilidad del
litigio, por desaparición de una de las partes cuando no surja el fenómeno de la sucesión,
por desaparición del objeto cuando no sea posible su sustitución, por desaparición de la
causa o por imposibilidad del efecto jurídico que se trata de constituir, dará por terminado
el proceso mediante resolución razonada. En tal caso, cada una de las partes soportará los
propios gastos del proceso fenecido.
57.1 Procedencia
No procede la caducidad:
CAPÍTULO IV
RESOLUCIONES JUDICIALES
58.1 Denominación
Las providencias y los autos en audiencia se dictarán de forma inmediata, salvo que la
complejidad de lo planteado requiera un estudio especial o deliberación, caso en el cual
se podrá decretar un breve receso. Las providencias y los autos escritos deberán ser
dictados en el plazo de cinco días, sin perjuicio de lo dispuesto en normas especiales.
60.3 Discordia
Cuando no sea posible emitirla en el acto oralmente, se dictará por escrito dentro de los
cinco días siguientes.
En procesos muy complejos lo que se informará a las partes se dictará por escrito, dentro
del plazo de quince días.
61.2 Contenido de la sentencia. Las sentencias deben resolver todos y cada uno de los
puntos que hayan sido objeto de debate, no pueden conceder más de lo pedido, salvo
disposición legal en contrario y no podrán comprender otras cuestiones que las
demandadas; se exceptúan aquellas para las que la ley no exige iniciativa de parte.
Además de los requisitos propios de toda resolución judicial, las sentencias tendrán un
encabezamiento, una parte considerativa y otra dispositiva.
3. Un análisis de las cuestiones debatidas por las partes, de las excepciones opuestas y lo
relativo a costas, con la debida fundamentación jurídica, con las citas estrictamente
indispensables de legislación, jurisprudencia y doctrina que se consideren aplicables.
4. La parte dispositiva se iniciará emitiendo pronunciamiento sobre los incidentes que no
pudieron ser resueltos con anterioridad y sobre las excepciones opuestas. Seguidamente,
se consignará el fallo en términos imperativos y concretos, con indicación expresa y
separada de los extremos que se declaran procedentes o deniegan.
62.3 Cantidad por liquidar y rendición de cuentas. Cuando se condene a pagar una
cantidad por liquidar, procedente de frutos, rentas, utilidades o productos de cualquier
clase, así como en la rendición de cuentas, el tribunal otorgará, en la sentencia, un plazo
de diez días al obligado para presentar la liquidación o rendición de las cuentas, con
arreglo a las bases que establezca. Dicha liquidación se formulará acompañando u
ofreciendo la prueba que la sustente, bajo el apercibimiento de que de no hacerlo en ese
plazo quedará autorizado el acreedor de pleno derecho, sin necesidad de ulterior
resolución, a formular la liquidación o cuenta respectiva.
62.4 Condena de dar. Si en la sentencia se dispone la entrega de un bien se prevendrá al
vencido su cumplimiento en el plazo que conferirá el tribunal, de acuerdo con las
circunstancias, transcurrido el cual se ordenará la puesta en posesión.
Los tribunales no podrán revocar ni modificar sus sentencias pero sí aclarar cualquier
pronunciamiento oscuro o contradictorio, o suplir cualquier omisión sobre algún punto
discutido. Estas aclaraciones o adiciones solo procederán respecto de la parte dispositiva.
Los tribunales podrán corregir en cualquier tiempo los errores puramente materiales, aun
en etapa de ejecución.
SECCIÓN II
MEDIOS DE IMPUGNACIÓN
65.2 Legitimación para impugnar. Solo podrán impugnar quienes sean perjudicados por
las resoluciones, según los términos y las condiciones dispuestos por la ley.
65.3 Renuncia al derecho de impugnar. Quien tenga legitimación para impugnar podrá
renunciar a su derecho en el acto de la notificación o en el plazo para recurrir. Si la
renuncia se hiciera en una audiencia oral, el tribunal tendrá por firme la resolución de
forma inmediata, cuando procediera.
65.9 Providencias. Contra las providencias no cabrá recurso alguno; sin embargo, los
tribunales podrán dejarlas sin efecto o modificarlas dentro de los tres días posteriores a su
notificación, bien de oficio o en virtud de observaciones escritas u orales de la parte
interesada. Si juzgara improcedentes las observaciones no deberá dictar resolución
alguna.
ARTÍCULO 66.- Recurso de revocatoria
Sin necesidad de gestión de parte, los tribunales podrán revocar sus propios autos en la
audiencia, cuando se trate de una resolución oral o dentro de tres días, en los demás
casos.
66.3 Revocatoria y apelación conjuntas. En los casos en que además del recurso de
revocatoria sea procedente el de apelación, la interposición de este implicará siempre la
interposición del de revocatoria de forma concomitante, aunque no se pida expresamente.
En el mismo pronunciamiento se resolverá sobre la revocatoria y la admisión de la
apelación.
ARTÍCULO 67.- Recurso de apelación
13. Dispongan la entrega del inmueble por falta de pago de diferencias de alquiler.
En los procesos de mayor cuantía, los autos que se dicten sobre incidentes o aspectos que
no excedan la suma prevista para menor cuantía carecerán de recurso de apelación.
69.1 Resoluciones contra las que procede. El recurso de casación podrá interponerse
contra sentencias dictadas en procesos ordinarios de mayor cuantía o inestimables y en
los supuestos que la ley señale expresamente. La modificación del monto fijado para
establecer la mayor cuantía, luego de iniciado un proceso, no impedirá el acceso al
recurso.
3. Haberse dictado la sentencia por un número menor de los jueces exigidos por ley.
No será motivo para recurrir la falta de pronunciamiento sobre costas, incidentes sin
influencia directa en el fondo del asunto, o cuando no se hubiera pedido adición del fallo
para llenar la omisión.
Solamente podrá alegar una causal de casación, por razones procesales, la parte a quien
hubiera perjudicado la inobservancia de la ley procesal. Además, es indispensable,
cuando el procedimiento lo permita, haber gestionado la rectificación del vicio y haber
agotado todos los recursos procedentes contra lo resuelto.
a) Violación de las normas sustantivas aplicables al caso concreto. Esta causal comprende
la infracción a las normas legales sobre valoración de la prueba y error en la
interpretación de la prueba.
69.3 Forma y plazo. El recurso se interpondrá, ante el tribunal que dictó la resolución
recurrida, en el plazo de quince días.
69.4 Requisitos
6. Tratándose de una nulidad procesal no sea de las previstas como causal, no sea
reclamada ante el tribunal correspondiente, o no se haya interpuesto recurso contra lo
resuelto al invocarla.
69.6 Efectos del recurso de casación. La admisión del recurso no produce efectos
suspensivos. El tribunal mantiene su competencia para seguir conociendo de todas las
cuestiones que se tramiten en pieza separada, medidas cautelares, tutelares y ejecución
provisional.
69.8 Sentencia. La sentencia deberá dictarse en el plazo de quince días, contado a partir
de la conclusión de la audiencia oral. Se examinará primero la impugnación relativa a
vicios procesales y, en caso de no ser procedentes, se analizarán los motivos de fondo.
Si la sentencia es casada en cuanto al fondo, dictará una nueva en su lugar. Para ello,
tomará en cuenta las defensas de la parte contraria a la recurrente, omitidas o preteridas
en la sentencia impugnada, si por haber resultado victoriosa esa parte no hubiera podido
interponer el recurso de casación.
69.9 Recursos. Contra las sentencias que dicte la sala de casación no cabrá recurso
alguno. Contra las demás resoluciones solo se dará el de revocatoria.
70.4 Sentencia. Las sentencias que se dicten respetarán las situaciones jurídicas
particulares derivadas de las resoluciones analizadas y, cuando fuera estimatoria, fijará la
doctrina jurisprudencial.
Tendrán legitimación quienes puedan interponer la casación en interés de la ley, así como
grupos de tres o más jueces vinculados directamente con los temas propuestos.
La sala respectiva seleccionará, según su criterio, los casos que considere de interés para
su análisis y seguirá, en cuanto sea compatible, el procedimiento previsto para la casación
en interés de la ley. Lo resuelto contribuirá a informar el ordenamiento jurídico sin efecto
vinculante. El pronunciamiento de la sala no afectará las sentencias dictadas con
anterioridad.
2. Cuando medie fraude procesal, colusión u otra maniobra fraudulenta de las partes para
alcanzar el fallo.
3. Cuando alguna de las pruebas decisivas del pronunciamiento impugnado hubiera sido
declarada falsa en fallo penal firme.
5. Cuando, por fuerza mayor o por actos fraudulentos de la parte contraria, no se hubiera
presentado prueba esencial o se hubiera imposibilitado la comparecencia de la parte
interesada a algún acto donde se practicó prueba trascendente.
8. Que la sentencia sea contradictoria con otra anterior con autoridad de cosa juzgada
material, siempre que no se hubiera podido alegar dicha excepción.
9. Que la sentencia sea contradictoria con otra penal posterior con autoridad de cosa
juzgada material en la que se establezca si la persona a quien se imputan los hechos que
constituyen una infracción penal es o no la autora de ellos.
11. En cualquier otro caso en que se hubiera producido una grave y trascendente
violación al debido proceso.
12. Cuando surjan nuevos medios probatorios científicos o tecnológicos que permitan
desvirtuar las conclusiones que se obtuvieron en la sentencia impugnada.
Será necesario que el vicio hubiera causado perjuicio al impugnante y no haya sido
posible subsanarlo dentro del mismo proceso en que se produjo.
72.2 Plazos. El plazo para interponer la demanda de revisión será de tres meses, contado
a partir del momento en el cual el perjudicado tuviera la posibilidad de alegar la causal
respectiva.
No procederá cuando hayan transcurrido diez años desde la firmeza de la sentencia que
motiva la revisión.
72.3 Legitimación. La demanda de revisión puede ser interpuesta por quienes hayan sido
parte, sus sucesores o causahabientes, la Procuraduría General de la República, cuando
los hechos invocados afecten el interés público, las demás instituciones públicas para la
tutela de los fines establecidos en sus leyes, y los terceros, cuando se trate de causales
establecidas en su interés.
1. El nombre, las calidades, el lugar de notificaciones del recurrente y de las otras partes,
o de sus causahabientes.
4. La proposición de prueba.
La nulidad declarada producirá todos sus efectos legales, salvo los derechos adquiridos
por terceros, que deban respetarse.
Si la causal invocada es que la sentencia es contradictoria con otra anterior que produzca
cosa juzgada material, la sala anulará la sentencia impugnada y dictará la que
corresponda.
Si fuera acogida se condenará al vencido al pago de las costas, daños y perjuicios, si este
hubiera tenido participación en los hechos determinantes de la nulidad de la sentencia.
72.8 Recursos. Contra la sentencia que resuelva la revisión no cabrá recurso alguno. El
rechazo por razones meramente formales no impedirá la interposición de una nueva
demanda de revisión.
CAPÍTULO V
73.1 Condenatoria en costas. En toda resolución que le ponga fin al proceso, de oficio,
se condenará al vencido al pago de costas. Se considerarán costas los honorarios de
abogado, la indemnización del tiempo invertido por la parte en asistir a los actos del
procedimiento en que fuera necesaria su presencia y los demás gastos indispensables del
proceso.
Si no hubiera condenatoria en costas, cada parte pagará las que hubiera causado y ambas
partes las que fueran comunes.
Cuando se deba establecer el monto de una garantía, salvo disposición expresa, el tribunal
la fijará prudencialmente atendiendo a la naturaleza y entidad de lo que se pretende
asegurar. La garantía podrá consistir en dinero, cheques certificados, certificados de
inversión, hipotecas, pólizas y garantías bancarias o de instituciones autorizadas. Para su
admisión, el tribunal determinará la idoneidad de la garantía y la solvencia del emisor. No
se admitirán garantías que tengan plazos de caducidad automática o que, por sus
condiciones o términos, hagan difícil su cobro. El tribunal dispondrá lo necesario para
que la garantía se mantenga por todo el tiempo que la vigencia sea necesaria. Su
exigibilidad no podrá ser en ningún caso mayor a un año plazo.
Solo se admitirá garantía hipotecaria de primer grado sobre bienes inscritos y será
necesario presentar un avalúo del inmueble realizado por un profesional idóneo y
demostrar que el bien está libre de gravámenes y anotaciones. El avalúo debe detallar la
ubicación, la extensión y la naturaleza del inmueble y una relación de todo lo que en él
exista. La hipoteca deberá otorgarse a nombre del juzgado respectivo, con vencimiento
condicionado al evento garantizado y un interés de mora igual a la tasa básica pasiva
vigente en el Sistema Bancario Nacional en el momento del otorgamiento. Si la garantía
estuviera en riesgo de perder su eficacia, el tribunal dispondrá su renovación o
sustitución, bajo apercibimiento de ejecutarlas inmediatamente o de dejar sin efecto las
medidas o beneficios garantizados.
76.1 Derecho a honorarios y fijación. Los honorarios de abogado pertenecen a este, con
las excepciones establecidas por ley. Cuando la parte fuera abogada y haya actuado
personalmente tendrá derecho a ellos. Salvo pacto en contrario, se fijarán en atención al
trabajo, al estado y la trascendencia económica del proceso, con base en lo dispuesto en la
Ley N.° 13, Ley Orgánica del Colegio de Abogados y Abogadas, de 28 de octubre de
1941, y el decreto de honorarios de abogados y notarios.
Presentado el incidente por el cliente o el abogado, el incidentado podrá hacer valer los
derechos que le confiere esta norma, por vía de reconvención. La resolución final
determinará las obligaciones correspondientes a cada una de las partes y la compensación
que fuera procedente. Tendrá efecto de cosa juzgada material y solo será impugnable
mediante apelación.
76.5 Convenio de cuota litis. Es lícito el convenio de cuota litis entre el abogado y su
cliente, siempre que no exceda del cincuenta por ciento (50%) de lo que, por todo
concepto, se obtenga en el proceso respectivo, porcentaje que comprenderá hasta el
proceso de ejecución de sentencia, de cualquier naturaleza que este sea, en el caso en que
el profesional supedite el cobro de sus emolumentos al triunfo de la demanda u otro
resultado favorable que las partes determinen. El convenio deberá constar por escrito y
disponer el modo cómo se han de repartir o asumir los gastos, garantías o los resultados
adversos del proceso. Será nula cualquier estipulación que conceda mayores beneficios a
favor del abogado aun por intermedio de terceros y la cesión que se haga con la finalidad
de permitir el ejercicio ilegal de la profesión de abogado.
No podrá cobrar suma alguna el abogado que renuncia sin justa causa. Si la separación se
diera por imposibilidad legal o material, o por decisión unilateral del cliente, antes de que
el proceso concluya, el abogado o sus causahabientes tendrán derecho a una retribución
proporcional a la contribución del profesional en la obtención del resultado favorable que,
en definitiva, se alcanzara. Dicho honorario se liquidará una vez concluido el proceso o
definida la situación jurídica de la cual dependía el honorario de éxito. Cuando se
suscriba con varios abogados se establecerán las obligaciones de cada uno, el porcentaje
estipulado se distribuirá proporcionalmente entre ellos o conforme a lo pactado y la
separación de uno de los abogados no implica terminación del contrato, salvo disposición
en contrario.
No podrán ser embargados por deudas del cliente la parte de los honorarios que
corresponde al abogado.
TUTELA CAUTELAR
CAPÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
Las medidas cautelares serán admisibles cuando exista peligro de pérdida, alteración,
daño actual o potencial del derecho o intereses jurídicamente relevantes, o cuando sea
necesario asegurar resultados futuros o consolidar situaciones jurídicas ciertas o posibles.
Para decretarlas, el tribunal analizará la probabilidad o verosimilitud de la pretensión.
Para solicitar y decretar una medida cautelar será necesario que se rinda una garantía,
salvo que por disposición expresa se exima de esa carga. En la misma resolución en la
que se conceda la medida se fijará el importe de la caución, según lo dispuesto por este
Código en cuanto a garantías. La medida no se ejecutará mientras la caución no se haya
rendido.
Las medidas cautelares podrán ser sustituidas o levantadas, salvo que lo impida su
naturaleza o exista peligro de que el derecho del accionante se vuelva nugatorio. El
solicitante deberá rendir garantía suficiente para tutelar los intereses del beneficiario. Para
decidir el tribunal se ajustará a los principios de proporcionalidad y razonabilidad.
Cuando este Código establezca la obligación de rendir una garantía por monto fijo, esta
se hará efectiva a favor del afectado como indemnización mínima, sin perjuicio de que
reclame por dichos extremos una suma mayor.
CAPÍTULO II
MEDIDAS CAUTELARES
La resolución que disponga una intervención judicial necesariamente fijará su plazo, que
podrá ser prorrogado mediante la justificación sumaria de su necesidad y las facultades
del interventor o administrador, que se limitarán a las estrictamente indispensables para
asegurar el derecho que se invoque; en lo posible, se deberá procurar la continuación de
la explotación intervenida.
2. Exigir la entrega de los bienes y los derechos que deban estar bajo su custodia o
administración.
Cuando un bien o derecho pueda sufrir menoscabo o deterioro por causa de modificación
o alteración en el curso del proceso, se podrá ordenar la prohibición de innovar, modificar
o contratar, así como de cesar una actividad o abstenerse temporalmente de llevar a cabo
una conducta o prestación. Estas prohibiciones se dispondrán siempre que la cautela no
pudiera obtenerse por medio de otra medida cautelar expresamente prevista.
CAPÍTULO III
PROCEDIMIENTO
En la solicitud se deberá indicar el nombre y las calidades de las partes, el objeto del
proceso, la medida cautelar que se pide, la causa o el título que origina la tutela, la
finalidad, la justificación, la prueba cuando sea necesaria, la estimación actual o
aproximada de la demanda y el medio para atender notificaciones si no se hubiera
indicado previamente. Asimismo, deberá ofrecerse la prestación de garantía,
especificando de qué tipo se ofrece y con justificación del importe que se propone.
ARTÍCULO 94.- Convocatoria y celebración de audiencia
Como regla general, antes de la adopción de una medida cautelar se dará intervención a la
parte contraria. Para tal efecto, recibida la solicitud, se convocará a las partes a una
audiencia oral que se celebrará a la mayor brevedad posible, de manera preferencial. En
la audiencia se oirá a las partes y se admitirá y practicará la prueba que sea necesaria.
Al resolver, el tribunal fijará con precisión la medida o las medidas que se admiten y
determinará la forma, la cuantía y el tiempo en que deba prestarse la caución. Se
dispondrá lo necesario para el efectivo cumplimiento de lo que ordene.
TÍTULO IV
99.1 Eficacia de las sentencias y laudos reconocidos. Las sentencias y los laudos
reconocidos, de cualquier materia, tendrán efectos de cosa juzgada en el territorio
nacional.
5. No debe existir en Costa Rica un proceso en trámite o sentencia con autoridad de cosa
juzgada.
99.3 Competencia y procedimiento. Corresponderá a cada una de las salas de casación,
según su competencia, conocer sobre el reconocimiento y la eficacia de las sentencias y
los laudos extranjeros.
LIBRO SEGUNDO
PROCESOS
TÍTULO I
PROCESOS DE CONOCIMIENTO
CAPÍTULO I
PROCESO ORDINARIO
1. El informe a las partes sobre el objeto del proceso y el orden en que se conocerán las
cuestiones a resolver.
2. La conciliación.
3. La ratificación, la aclaración, el ajuste y la subsanación de las proposiciones de las
partes, cuando a criterio del tribunal sean oscuras, imprecisas u omisas, cuando con
anterioridad se hubiera omitido hacerlo.
1. La práctica de prueba.
CAPÍTULO II
PROCESO SUMARIO
3. Las interdictales.
5. El derribo.
6. De jactancia.
12. El cobro de créditos garantizados por el derecho de retención sobre bienes muebles.
103.2 Inicio y plazo para contestar la demanda. Si la demanda cumple los requisitos
legales se emplazará a la parte demandada con las prevenciones que sean pertinentes.
Para contestar la demanda, el tribunal dará un plazo de cinco días.
103.3 Audiencia. El proceso sumario se substanciará en una única audiencia. Cuando sea
necesario, de acuerdo con la naturaleza y las circunstancias del proceso, se señalará la
hora y la fecha para la audiencia, que se celebrará a la mayor brevedad posible. Al efecto,
el tribunal determinará las pruebas que deban practicarse antes de la audiencia y tomará
las disposiciones pertinentes para que esta se verifique antes de ese acto. Las partes
deberán comparecer a la audiencia con todas las fuentes de prueba ofrecidas y que
pretendan proponer.
1. El informe a las partes sobre el objeto del proceso y el orden en que se conocerán las
cuestiones a resolver.
2. La conciliación.
3. La aclaración de las proposiciones de las partes, cuando a criterio del tribunal sean
oscuras, imprecisas u omisas, cuando con anterioridad se hubiera omitido hacerlo.
Se deberá acreditar la propiedad de la finca o del derecho del actor y la existencia del
contrato de arrendamiento, si lo hubiera. Cuando la pretensión se relacione con una
vivienda, se deberá demostrar el valor fiscal del inmueble sobre el valor actual del terreno
y la edificación o, en su defecto, si ese avalúo tiene más de cinco años, avalúo practicado
por un ingeniero o arquitecto incorporados.
104.6 Alquileres insolutos y derecho de retención. Firme la sentencia que declare con
lugar el desahucio, el actor podrá gestionar por la vía incidental que se condene al
demandado a pagarle las cuotas de arrendamiento no satisfechas y los servicios y otros
gastos inherentes al vínculo arrendaticio que el inquilino no hubiera cubierto. Para
garantizar el pago, desde el inicio del proceso incidental el actor podrá solicitar que se
realice un inventario de bienes en el inmueble arrendado, y con base en este indicará
cuáles deben mantenerse en ese lugar como garantía.
Mientras no se satisfaga la obligación, el actor podrá ejercer el derecho de retención sobre
ellos, de acuerdo con lo que establece la Ley N.° 7527, Ley General de Arrendamientos
Urbanos y Suburbanos, de 10 de julio de 1995, y la Ley N.° 63, Código Civil, de 28 de
setiembre de 1887.
105.1 Procedencia. Será procedente el proceso sumario de reajuste del precio del
arrendamiento, cuando se pretenda modificar el monto de la renta en los casos previstos
por la ley.
No podrá ser establecido un interdicto si han transcurrido tres meses desde el inicio de los
hechos u obras contra las cuales se reclama.
109.1 Procedencia y caducidad. Cuando una persona se jacte, fuera del proceso, de
tener un derecho del que no estuviera gozando, todo aquel a quien tal jactancia pueda
afectar en su crédito o en la pacífica posesión de su estado o patrimonio podrá pedir que
se le obligue a presentar la demanda. Habrá jactancia cuando la manifestación del
jactancioso conste por escrito suyo, o lo hubiera manifestado verbalmente delante de dos
o más personas. No podrá intentarse la demanda si hubieran transcurrido tres meses desde
que ocurrieron los hechos que conforman la jactancia.
CAPÍTULO III
PROCESO MONITORIO
111.2 Títulos ejecutivos. Son títulos ejecutivos, siempre que en ellos conste la existencia
de una obligación dineraria líquida y exigible:
4. La confesión judicial.
7. Toda clase de documentos que, por leyes especiales, tengan fuerza ejecutiva.
111.3 Intimación de pago y embargo. En la resolución intimatoria, además, se ordenará
el pago de capital, los intereses liquidados, los futuros y ambas costas. Si se aporta título
ejecutivo, a petición de parte, se decretará embargo por el capital reclamado y los
intereses liquidados, más un cincuenta por ciento (50%) adicional para cubrir intereses
futuros y costas, embargo que se comunicará inmediatamente. Si el documento carece de
ejecutividad, para decretar la medida cautelar se debe realizar el depósito de garantía del
embargo preventivo.
112.4 Integración normativa. Son aplicables a este proceso monitorio, en cuanto fueran
compatibles, las normas del sumario de desahucio sobre legitimación, los requisitos de
admisibilidad de la demanda, el depósito sucesivo de las rentas, la ejecución del desalojo
y el cobro de los alquileres insolutos.
CAPÍTULO IV
PROCESO INCIDENTAL
113.5 Caducidad. Los incidentes cuyo procedimiento se hubiera paralizado por un mes,
por culpa de la parte promovente, caducarán sin necesidad de la resolución que lo declare
y se tendrán por desestimados definitivamente.
114.2 Incidentes fuera de audiencia. Los incidentes que se formulen fuera de audiencia
se tramitarán en pieza separada.
La gestión inicial deberá contener los hechos que lo sustentan y la pretensión. Se deberá
aportar u ofrecer toda la prueba y si esta ya consta en el proceso bastará con indicarlo. Si
no se cumplen los requisitos señalados, el incidente será rechazado de plano.
Admitido el incidente, se emplazará a la parte contraria por un plazo de tres días. Con la
contestación, el incidentado ofrecerá las pruebas, salvo si constan en el expediente, en
cuyo caso bastará con indicarlo.
La resolución final se dictará en el plazo de cinco días, cuando no sea necesario practicar
prueba en audiencia.
Si se admitiera prueba que deba practicarse en audiencia, se señalará para tal efecto
dentro de los diez días siguientes. La resolución final se dictará inmediatamente después
de finalizada la audiencia de práctica de la prueba. La incomparecencia de las partes se
regirá por lo dispuesto en este Código, para la inasistencia en los procesos de audiencia
única.
TÍTULO II
PROCESO SUCESORIO
CAPÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
117.1 Medidas cautelares. El tribunal podrá adoptar, aun de oficio, las medidas
cautelares necesarias para la preservación del haber sucesorio.
118.1 Legitimación. Cualquiera que alegue interés legítimo puede solicitar al tribunal la
apertura de un testamento cerrado y la comprobación del no auténtico y del privilegiado.
El tribunal tomará las medidas necesarias para garantizar la existencia de al menos una
copia exacta del testamento, para seguridad. A esta audiencia podrá asistir cualquiera que
se crea con interés.
CAPÍTULO II
PROCEDIMIENTO
126.1 Legitimación. Podrá promover el sucesorio toda persona que demuestre tener
interés legítimo.
126.3 Resolución inicial. Cumplidos todos los requisitos se decretará la apertura del
procedimiento sucesorio y se dispondrá el emplazamiento por quince días a los sucesores
e interesados para que comparezcan a aceptar la herencia y hacer valer sus derechos. La
publicación se hará por una vez en el Boletín Judicial. El emplazamiento será notificado a
los sucesores cuyos nombres y dirección consten en el expediente. Se llamará al albacea
testamentario o, en su defecto, se designará al que actuará hasta la conclusión del
sucesorio. Deberá aceptar el cargo tácita o expresamente dentro del plazo de tres días y si
no lo hace se designará a otra persona. Se proveerá lo concerniente a la representación de
los ausentes, a las personas menores de edad o a las personas con capacidades especiales.
128.1 Inventario. Dentro de los quince días posteriores a la aceptación del cargo, el
albacea deberá presentar el inventario de bienes. Este se pondrá en conocimiento de los
interesados por el plazo de cinco días.
129.1 Deber de legalizar. Todos los acreedores comunes, excepto los separatistas, deben
reclamar su crédito en el proceso, indicando de forma detallada los montos pretendidos y
acompañando la documentación de respaldo. Los que tengan sentencia firme favorable
deberán acreditarlo.
Únicamente tienen el carácter de acreedores separatistas aquellos que tengan garantía real
o equiparable, hasta donde alcancen las garantías.
Para cobrar cualquier saldo en descubierto lo deben hacer dentro del proceso sucesorio,
conjuntamente con los demás acreedores comunes.
129.3 Cancelación del pasivo y entrega de legados. Los créditos serán pagados, de ser
posible, una vez firme la resolución que los tiene por reconocidos. Si fuera necesario, se
dispondrá la venta de bienes que se elijan al efecto, la que llevará a cabo el albacea, y
podrán autorizarse por precio inferior al avalúo cuando las circunstancias lo ameriten. La
entrega de los legados se dispondrá siempre y cuando los intereses de los acreedores
queden garantizados con el resto de los bienes. Los acreedores y los legatarios, de común
acuerdo, podrán tomar disposiciones para el pago de lo que a ellos corresponda.
130.1 Posesión de los bienes inventariados. Con la aceptación del cargo, el albacea
entra de pleno derecho y sin formalidad alguna en la posesión de los bienes y ejercerá su
gestión y administración hasta la entrega a los sucesores. El cónyuge sobreviviente o el
conviviente de hecho al que la ley le confiera derechos y los hijos que en ella vivan
podrán continuar habitando la casa que ocupaban en el momento del fallecimiento del
causante, mientras no resulte adjudicada a otra persona.
Cuando los bienes inmuebles estén en poder de terceros en virtud de situaciones de hecho
consentidas por el causante por largo tiempo, y conforme al ordenamiento jurídico sea
necesario plantear una acción judicial para recuperarlos, no se entregarán al albacea en
administración ni en posesión. Tampoco cuando exista prejudicialidad por pretensiones
relacionadas con la integridad o la existencia del patrimonio sucesorio.
Si el albacea encontrara dificultad para ocupar todos o alguno de los bienes reclamará la
intervención del tribunal, que ordenará ponerlo en posesión.
Las potestades del albacea concluyen con la ejecución del convenio o cuenta partición o
con su renuncia, muerte o remoción firme; no obstante, en el caso de renuncia debe
continuar en la administración hasta que el sustituto acepte el cargo.
130.4 Plan de administración. En las sucesiones testamentarias deberá cumplirse con las
indicaciones incluidas en el testamento sobre la forma de administración. Si no existieran
disposiciones al respecto y en las sucesiones legítimas, dentro de los quince días
siguientes a la aceptación del cargo, el albacea deberá presentar un plan de
administración, justificando los gastos que se contemplen. Ese deber se podrá dispensar
según la naturaleza de los bienes o la importancia del patrimonio. Acerca del plan se
conferirá audiencia a los interesados por cinco días, transcurridos los cuales se resolverá
sobre su aprobación.
130.6 Autorizaciones. Cuando el albacea requiera autorizaciones, se oirá por tres días a
los interesados y luego se resolverá lo que corresponda.
130.7 Venta de bienes. Cuando sea procedente la venta de bienes se hará con base en
avalúo pericial. Previa audiencia a los interesados, se podrá autorizar disminuciones en el
precio, si hubiera dificultades para realizar la venta. Cuando se disponga de forma
judicial, se estará a lo dispuesto para el remate, en cuyo caso, si se declara insubsistente la
subasta, el depósito de participación se abonará íntegro a la sucesión como daños y
perjuicios.
El tribunal podrá autorizar la venta anticipada de bienes sin dar audiencia a los
interesados, cuando se trate de bienes perecederos o sea evidentemente necesario y útil.
130.9 Cuenta final. Todo albacea debe rendir cuenta de su administración, dentro de los
quince días siguientes a la finalización de su gestión, salvo que todos los interesados
fueran mayores de edad y capaces y lo hubieran eximido. La cuenta se revisará en el
legajo de administración siguiendo el procedimiento incidental. Si no existe oposición, no
hay discrepancia con los estados presentados y no contraviene la ley, se aprobará la
cuenta. En caso contrario, se improbará la cuenta presentada y se prevendrá al albacea
formularla nuevamente.
El proyecto de distribución será puesto en conocimiento de los interesados por cinco días,
para que hagan las observaciones que estimen pertinentes. De haber alguna oposición se
substanciará por el procedimiento incidental. Al conocer del proyecto, se haya presentado
o no oposición, el tribunal debe velar por la tutela del interés de las personas menores de
edad, las personas con capacidades especiales o las ausentes. Si no contiene disposiciones
contrarias a la ley, lo aprobará como fue presentado o con las correcciones o
rectificaciones pertinentes. Solo si no fuera posible corregirlo lo improbará para que se
haga nuevamente. En el mismo pronunciamiento podrá disponer que se inicie el trámite
de remoción del albacea, si los defectos obedecen a una actuación maliciosa, arbitraria o
descuidada de su parte. La aprobación del proyecto de partición, cuando exista oposición,
tendrá efecto de cosa juzgada material. Si la partición es de mayor cuantía, solo tendrá
recurso de casación; si es de menor cuantía, únicamente tendrá apelación.
135.2 Procedimiento. Para dar eficacia en Costa Rica a las particiones hechas en el
extranjero, será necesario que el interesado, previo el exequátur de ley, solicite al tribunal
del lugar donde se encuentren los bienes o la mayor parte de estos, que convoque a
quienes, según las leyes del país, pudieran perjudicar las adjudicaciones, trasmisiones o
actos realizados en el domicilio de la sucesión. Para tal efecto, se seguirá el
procedimiento de convocatoria establecido para la sucesión judicial nacional. Si
transcurrido el plazo nadie se presentara o si existiendo oposiciones estas fueran
desestimadas, se aprobará lo dispuesto en el extranjero. Las oposiciones que se formulen
se dilucidarán por el procedimiento incidental. Si se estimara la oposición, se procederá
conforme corresponda al mejor derecho reclamado, y se cumplirá lo dispuesto en el
extranjero solo en la medida en que no resulte afectado por la decisión del tribunal
nacional.
TÍTULO III
PROCESO DE EJECUCIÓN
CAPÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
CAPÍTULO II
EJECUCIÓN PROVISIONAL
En esta el solicitante podrá rebatir los argumentos de la oposición y ofrecer garantía, para
que de revocarse la sentencia se restaure la situación anterior o, de ser esto imposible, se
resarzan los daños y perjuicios causados.
CAPÍTULO III
PROCEDIMIENTOS DE EJECUCIÓN
CAPÍTULO IV
Cuando la ejecución se refiera al pago de una suma líquida y exigible se procederá, según
las disposiciones de este capítulo, al embargo y la venta forzosa de bienes.
154.2 Práctica del embargo. Para la práctica del embargo se designará ejecutor, a quien
se le fijarán honorarios, estos deberán ser pagados directamente por el interesado. Al
practicarlo, el ejecutor solo tomará en cuenta bienes legalmente embargables y de lo
actuado levantará un acta en la que consignará la hora, la fecha y el lugar. Si se tratara de
bienes muebles, las características necesarias para identificarlos. Si se tratara de
inmuebles, las citas de inscripción, los linderos, las obras y los cultivos que se hallen en
ellos.
En el acto designará como depositario a la persona que las partes elijan y a falta de
convenio a quien se encuentre en posesión de los bienes, salvo que por el abandono, el
peligro de deterioro, la pérdida, la ocultación, o cualquier otra circunstancia fuera
conveniente depositarlos en el acreedor o en un tercero. Se exceptúan los supuestos que
señale la ley, para el depósito de determinados bienes. Al designado se le advertirá de las
obligaciones de su cargo y se le prevendrá señalar medio para recibir notificaciones.
El embargo de sueldos, rentas, depósitos, cuentas, títulos o ingresos periódicos se
comunicará de la forma más expedita posible. Cuando sea necesario, se apercibirá al
funcionario encargado que está en la obligación de ejecutar lo ordenado y depositar de
inmediato las sumas o bienes, bajo pena de desobediencia a la autoridad.
No será necesario practicar otros embargos sobre un bien embargado, siempre que tal
medida se mantenga vigente; para tener por practicados los posteriores, bastará
comunicar el decreto de embargo al tribunal que decretó el primero. Tratándose de bienes
registrados, será necesario, además, comunicar los embargos posteriores al registro
respectivo.
Para tal efecto, se tomará como base el valor en plaza, de comercio o en bolsa.
154.7 Levantamiento de embargo sin tercería. El tercero cuyos bienes hayan sido
embargados podrá pedir el levantamiento sin promover tercería de dominio, y
acompañará la documentación exigida para esta última. De la solicitud se emplazará por
tres días al embargante y de seguido el tribunal resolverá sin ulterior trámite. Si se
denegara el levantamiento, el interesado podrá interponer la tercería.
Prevalecerá el derecho del acreedor anotante del embargo sobre los derechos de los
acreedores reales o personales, que nacieran con posterioridad a la presentación de la
anotación en el registro. Esos acreedores posteriores no podrán pretender derecho alguno
sobre el bien, ni en el precio de este, con perjuicio del embargante, salvo los casos de
prioridad regulados en la legislación sustantiva.
157.3 Base del remate. Servirá como base para el remate la suma pactada por las partes.
En defecto de convenio, a elección del ejecutante, servirá de base el monto que se
determine mediante avalúo pericial o el valor registrado, cuando los bienes tengan
asignado un valor tributario o fiscal actualizado en los últimos dos años. En los demás
casos, se procederá al avalúo, que se realizará por expertos de la lista oficial, salvo el caso
de inopia absoluta o relativa. Si los bienes a subastar soportan gravámenes, la base será
siempre la establecida para la garantía de grado preferente vencida. En las ejecuciones
sobre bienes sujetos a concurso, la base se establecerá siempre mediante avalúo pericial.
157.5 Publicación del aviso. El remate se anunciará por un edicto que se publicará dos
veces, en días consecutivos, en el Boletín Judicial y en él se expresará la base, la hora, el
lugar y los días de las subastas. Si se tratara de muebles, el edicto contendrá una
descripción lacónica de su identificación y se indicará su naturaleza, clase y estado. Si
fueran inmuebles, los datos de inscripción en el Registro Público de la Propiedad, el
distrito, el cantón y la provincia donde están ubicados, así como la naturaleza, la medida,
los linderos, los gravámenes y las anotaciones, y las construcciones o cultivos que
contenga, si esto último constara en el expediente. Se consignarán, además, los
gravámenes que afecten el bien, cuando el adjudicatario deba soportarlos.
El remate solo podrá verificarse cuando hayan transcurrido cinco días hábiles desde el día
siguiente de la primera publicación del edicto y la notificación a todos los interesados. Si
antes de efectuarse el remate se presentara oposición o gestión para suspenderlo, la
subasta se llevará a cabo y se advertirá a los interesados que su resultado quedará sujeto a
lo que se resuelva. Será presidido por un rematador o por el auxiliar judicial que se
designe, sin perjuicio de la intervención del juez. El día y la hora señalados el pregonero
anunciará el remate leyendo el edicto en voz alta y, quien preside, pondrá en
conocimiento de los asistentes las posturas y las mejoras que se hagan y dará por
terminado el acto cuando no haya quien mejore la última postura, adjudicando el bien al
mejor postor. No se admitirán ofertas que no cubran la base.
Quien adquiera bienes mediante remate lo hará bajo su riesgo en cuanto a situación,
estado o condiciones de hecho, consten o no en el expediente.
El postor, para participar, debe depositar el cincuenta por ciento (50%) de la base, en
efectivo, mediante entero bancario a la orden del tribunal, cheque certificado de un banco
costarricense o cualquier mecanismo tecnológico debidamente autorizado que garantice
la eficacia del pago y señalar medio para atender notificaciones. Si en el acto del remate
el comprador no paga la totalidad de lo ofrecido deberá depositarla dentro del tercer día;
si no lo hiciera, se declarará insubsistente la subasta.
De todo lo actuado se levantará acta, la cual firmarán quien presidió, el comprador, las
partes y sus abogados. Si cualquiera de los presentes no puede hacerlo se consignará esa
circunstancia.
El acreedor que tenga derecho preferente de pago no estará obligado a hacer depósito
para participar, siempre que la oferta fuera en abono a su crédito, el que para este efecto
se fija en el capital más el cincuenta por ciento (50%). Si ofreciera una suma que supere
su crédito, deberá depositar para participar. Si el monto ofrecido supera lo adeudado, una
vez aprobada la liquidación final, se le prevendrá depositar la diferencia dentro del tercer
día. Si no lo hiciera, el remate se declarará insubsistente.
Para efectos de remate, el tribunal podrá ordenar a quien los tenga en su poder la
presentación de los bienes, a fin de inspeccionarlos o para que los postores los tengan a la
vista. Si por su naturaleza no pudieran ser trasladados, se podrá disponer la inspección en
el lugar donde se hallen y cuando se considere pertinente, el remate se verificará en el
lugar en que estos se encuentren. Cuando haya ocultación de los bienes o negativa a
ponerlos a disposición del tribunal, cuando este lo ordene, se pondrá en conocimiento de
la autoridad penal competente.
Si el mejor oferente no consignara el precio dentro del plazo señalado, se tendrá por
insubsistente el remate. El treinta por ciento (30%) del depósito se entregará a los
ejecutantes como indemnización fija de daños y perjuicios y el resto en abono al crédito
al acreedor ejecutante de grado preferente. Cuando hubiera varios acreedores ejecutantes
de crédito vencido, el monto correspondiente a daños y perjuicios se girará a todos por
partes iguales. Declarada la insubsistencia de la subasta, se ordenará celebrarla
nuevamente y el depósito para participar será de la totalidad de la base.
1. Las costas.
CAPÍTULO V
Ejecutadas las garantías reales, cuando sea procedente y a solicitud de parte, el tribunal
establecerá el saldo en descubierto. Firme la resolución que lo disponga, podrán los
acreedores perseguir en el mismo proceso otros bienes. Los acreedores de grado inferior
no satisfechos podrán cobrar lo que se les adeude en el mismo expediente, para lo cual se
formarán legajos independientes para cada uno. Cada legajo iniciará con una resolución
en la que se establezca el monto adeudado. Si se dieran los presupuestos, los acreedores
no satisfechos podrán solicitar, en el mismo expediente, la declaratoria de apertura de un
proceso concursal. Para el trámite y la resolución de la solicitud de apertura del proceso
concursal, se enviará el expediente al tribunal que corresponda.
ARTÍCULO 171.- Integración normativa
Las disposiciones de la ejecución por suma líquida y de remate serán aplicables a estos
procesos, en lo que sea pertinente.
CAPÍTULO VI
TERCERÍAS
Las tercerías pueden ser de dominio, de mejor derecho y de distribución. Son de dominio
cuando el tercero alegue tenerlo sobre los bienes embargados; de mejor derecho, cuando
se pretenda tener preferencia para el pago con el producto de ellos, y de distribución,
cuando el tercero pretendiera participar del producto del embargo, de forma proporcional
o a prorrata, alegando tener un crédito basado en un título de fecha cierta anterior a la
práctica del embargo o de la anotación en el caso de bienes registrados.
TÍTULO IV
PROCESO NO CONTENCIOSO
CAPÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
Se observarán las disposiciones establecidas en este título cuando la ley exija autorizar,
homologar o controlar la legalidad de determinados actos jurídicos o comunicar,
mediante intervención de tribunal, opciones u otros actos de voluntad y no exista otro
procedimiento establecido.
CAPÍTULO II
PROCEDIMIENTOS ESPECÍFICOS
ARTÍCULO 179.- Pago por consignación
179.1 Oferta de pago. Para que pueda verificarse la consignación de lo que el deudor
ofreciera en descargo de su deuda, será necesario que le haga oferta al acreedor. La oferta
de pago deberá hacerla un notario, según las disposiciones establecidas en las normas que
regulan esa función, en el lugar designado para el pago o, en su defecto, en el domicilio
del acreedor. En el acta se dejará constancia sobre la cantidad y la calidad de las especies
ofrecidas y se consignará la aceptación o la negativa del acreedor.
Los gastos del procedimiento de oferta, si fuera aceptada, serán a cargo del acreedor,
cuando conste que privadamente se negó a recibir el pago.
El pago se tendrá por bien hecho si el deudor deposita el monto total debido, incluidos los
intereses cuando proceda, en el tribunal competente a la orden del acreedor, siempre que
lo haga dentro del plazo de la obligación y comunique por cualquier medio idóneo, dentro
del tercer día hábil siguiente, al día en que hubiera sido realizada, la existencia de la
consignación.
Hecha la consignación, se dará audiencia por cinco días al acreedor. Si este la acepta o no
se opone, o no contesta la audiencia, el tribunal ordenará la entrega al acreedor y dará por
terminado el proceso, salvo que se trate de obligaciones periódicas, en cuyo caso
ordenará las entregas sucesivas sin necesidad de nueva resolución.
Cualquier tercero con interés en liberar los bienes dados en garantía podrá acogerse a
estas disposiciones.
ARTÍCULO 180.- Deslinde y demarcación de linderos
El tribunal señalará el día y la hora en que deba comenzar el acto, previa citación a todos
los interesados para que concurran con sus documentos o los remitan. Los desconocidos y
los de residencia ignorada serán citados mediante la publicación de un solo edicto en el
Boletín Judicial. La falta de asistencia de alguno de los colindantes no suspenderá la
práctica del deslinde y la demarcación de linderos.
Realizados sin oposición, se extenderá acta, con indicación de todas las circunstancias
topográficas para dar a conocer la línea divisoria de las fincas, los hitos, los mojones o las
señales divisorias colocadas o mandadas a colocar, su dirección y distancia de uno a otro
y demás aspectos relevantes del acto. Del acta se dará copia a los interesados y se
mandará a protocolizar si alguno lo solicitara.
El tribunal calculará los gastos y determinará el monto que debe pagar cada interesado.
3. Si los bienes admitieran cómoda división, cada heredero, legatario, donatario o quien
tenga un derecho subordinado a la muerte del ausente, administrará su parte. Si no
admitieran cómoda división, los herederos nombrarán entre ellos un administrador
general y si no hubiera acuerdo, el tribunal lo nombrará entre los mismos herederos y
deberá rendir garantía. Si una parte admitiera cómoda división y otra no, respecto de esta
se nombrará administrador general.
CAPÍTULO II
MODIFICACIONES
1) De la Ley N.° 63, Código Civil, los artículos 529, 542, 543, 556 y 557.
"Artículo 529.- El plazo para aceptar la herencia será de quince días hábiles, contado
desde la publicación, en el Boletín Judicial, del edicto en el que se avise sobre el inicio
del proceso de sucesión y se emplace a los interesados en esta. Cuando aparezcan en
autos el nombre y el lugar de residencia del heredero no correrá para él el término del
emplazamiento, sino desde la fecha en la que se le notifique personalmente. Si no fuera
del caso notificar personalmente al heredero, y este se hallara fuera de la República, el
término para aceptar la herencia se considerará prorrogado por treinta días hábiles más,
para el solo efecto de que, si aquel hubiera entrado en posesión de la herencia, no haga
suyos los frutos recibidos."
"Artículo 542.- El testador puede nombrar albaceas propietario y suplente; si elige varios
propietarios o varios suplentes solo ejercerá el cargo uno de ellos y los llamará en el
orden en que estén nombrados. Cuando falte albacea testamentario, el tribunal designará a
quien ocupará el cargo entre los interesados en la sucesión y preferirá en igualdad de
circunstancias al cónyuge, a los hijos, a la madre o al padre. El cargo de albacea es por
tiempo indefinido. De igual forma, se procederá en caso de remoción o separación.
Artículo 543.- En los asuntos en que el albacea tenga interés propio que esté en
contradicción con el de los demás interesados en la sucesión, el juez nombrará un albacea
específico."
"Artículo 556.- El albacea puede ser removido a voluntad de la mayoría de los herederos
o por faltar a alguna de sus obligaciones. Si el albacea fuera testamentario, al removerlo
sin causa, cualquiera que sea el estado del proceso de sucesión, se le abonarán todos los
honorarios como si estuviera concluido.
Artículo 557.- El albacea gana por su trabajo los honorarios que le haya fijado el testador
y en caso de que este no le haya señalado, o de albacea dativo, recibirá como honorario el
cinco por ciento (5%) sobre los primeros diez mil colones (¢10.000) del capital líquido de
la sucesión, y el dos coma cinco por ciento (2,5%) sobre la cantidad que exceda de diez
mil colones (¢ 10.000).
Los honorarios de los albaceas suplente y específico serán fijados por las partes o, en su
defecto, por el juez."
Los agentes económicos que se consideren afectados por las conductas aludidas en este
artículo solo podrán hacer valer sus derechos en la vía judicial por el proceso ordinario.
Lo anterior, sin perjuicio de los procedimientos administrativos y judiciales, que se
realicen para proteger al consumidor por los efectos reflejos de los actos de competencia
desleal, en los términos del inciso b) del artículo 53 de esta ley."
Para hacer valer sus derechos, el consumidor puede acudir a la vía administrativa o a la
judicial, sin que estas se excluyan entre sí, excepto si se opta por la vía judicial.
4) De la Ley N.º 7333, Ley Orgánica del Poder Judicial, se reforma: al artículo 5 se le
adiciona un párrafo primero; al 54 los incisos 1 y 7; al 55 y 56 se les adiciona un inciso;
al 95 los incisos 1 y 2 y el 105, y se adiciona un artículo 95 bis.
"Artículo 5.- Si los jueces no cumplen con los plazos establecidos para realizar sus
actuaciones y, en su caso, dictar resoluciones, la parte interesada podrá urgir el pronto
despacho ante el funcionario judicial omiso, y si no lo obtiene dentro del término de cinco
días naturales podrá interponer la queja por retardo de justicia ante la Corte Suprema de
Justicia o la inspección judicial, según corresponda. Cuando sea demorado o rechazado el
diligenciamiento de una comisión dirigida a otro tribunal o a una autoridad
administrativa, el funcionario requirente podrá dirigirse al presidente de la Corte Suprema
de Justicia, quien, si procede, gestionará u ordenará la tramitación. Los funcionarios
judiciales podrán ser sancionados disciplinariamente con suspensión o despido, según la
magnitud de la falta, cuando la justicia se haya retardado por causa atribuibles a ellos.
"Artículo 54.- La Sala Primera conocerá:
1) De los recursos de casación y revisión que procedan, conforme a la ley, en los procesos
ordinarios, en las materias civil y comercial, con salvedad de los asuntos referentes al
derecho de familia y a procesos universales.
[.]
1. De los recursos de apelación que procedan contra las resoluciones de los tribunales
colegiados de primera instancia y de los juzgados civiles. Si el proceso es de menor
cuantía será conocido por un integrante del tribunal colegiado de forma unipersonal.
[.].
1) De todos los procesos civiles y comerciales, con excepción del ordinario de mayor
cuantía. Además de los monitorios arrendaticios y desahucios que sean interpuestos a
favor o en contra del Estado, un ente público o empresa pública.
5) Los artículos 758, 764, 775 y 799 de la Ley N.° 7130, Código Procesal Civil, de 16 de
agosto de 1989.
De previo a resolver la revocatoria, el juzgado podrá ordenar y recibir las pruebas que
estime indispensables.
Revocada la declaratoria del concurso, volverán las cosas al estado que tenían con
anterioridad; sin embargo, deberán respetarse los actos de administración legalmente
realizados por el curador, lo mismo que los derechos adquiridos por terceros de buena fe.
Si el informe del curador objetara alguno de esos aspectos del crédito o si el deudor o los
acreedores presentaron impugnaciones dentro del término señalado en el artículo anterior
o antes, se oirá por cinco días a los acreedores objetados. Al contestar, deberán ofrecer las
pruebas que correspondan, de las cuales el juez ordenará recibir las que considere
pertinentes.
Estas pruebas deberán ser evacuadas dentro del plazo de veinte días y se prescindirá de
las no evacuadas en ese plazo, sin necesidad de resolución al efecto.
Vencida la audiencia sin ofrecerse ninguna prueba o una vez evacuada la prueba ofrecida
por las partes que fue aceptada o prescindida la que falte, el juez resolverá lo que
corresponda, salvo que ordene alguna para mejor proveer. El plazo para resolver será de
quince días.
Lo resuelto admitirá únicamente el de casación, si procediera de acuerdo con la cuantía.
De lo contrario, solo admitirá el recurso de apelación.
6) Los artículos 889 y 957 de la Ley N.° 3284, Código de Comercio, de 30 de abril de
1964:
DISPOSICIONES TRANSITORIAS