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Mitos

El documento presenta una recopilación de diferentes mitos, leyendas, cuentos y novelas de diferentes culturas. Entre los mitos se encuentran los de Rómulo y Remo de la mitología romana, Teseo y el Minotauro de la mitología griega y el origen del sol y la luna en la mitología azteca. También presenta varias leyendas como El Sombrerón, La Llorona, La Siguanaba. Incluye cuentos como Tío Tigre y Tío Conejo, La princesa de la lluvia
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Mitos

El documento presenta una recopilación de diferentes mitos, leyendas, cuentos y novelas de diferentes culturas. Entre los mitos se encuentran los de Rómulo y Remo de la mitología romana, Teseo y el Minotauro de la mitología griega y el origen del sol y la luna en la mitología azteca. También presenta varias leyendas como El Sombrerón, La Llorona, La Siguanaba. Incluye cuentos como Tío Tigre y Tío Conejo, La princesa de la lluvia
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Mitos

1. Rómulo y Remo (mito romano)

Numitor era el rey de Alba Longa, pero fue destronado por Amulio, su hermano.
Rea Silvia, la hija de Numitor, tuvo dos hijos gemelos, Rómulo y Remo. Ella
tenía miedo de que su tío los asesinara, entonces los colocó en una cesta que
dejó en un río.

Una loba los encontró y los crió como si fueran sus hijos. Después los
encontraron dos campesinos que cuidaron de ellos. Un día, los gemelos
descubrieron cuál era su identidad y fueron a Alba Longa para matar a Amulio y
para devolverle el trono a Numitor.

Su abuelo les agradeció la hazaña y les dio tierras en el Lacio, donde al poco
tiempo Rómulo fundó Roma.

[Link] y el Minotauro (mito griego)

El minotauro era un ser monstruoso que estaba en un laberinto de la isla de


Creta y que se alimentaba de humanos. Teseo se presentó en Creta para
decirle a Minos, el rey de este lugar, que podía matar al monstruo.

Ariadna, la hija de Minos, se enamoró de Teseo y decidió ayudarlo: le dio un


ovillo de hilo mágico para que él lo atara en la entrada del laberinto, matara al
monstruo y pudiera salir. Teseo cumplió con su misión y después se casó con
Ariadna.

[Link] origen del sol y la luna (mito azteca)

En un momento no existían ni el sol ni la luna y los dioses se reunieron para


decidir quién iba a iluminar el universo. Tecuciztécatl dijo que él tenía que
hacerlo, los dioses aceptaron esta propuesta y dijeron que Nanahuatzin se
convertiría en la luna.

Los dioses decidieron que para convertirse en Sol, Tecuciztécatl tenía que
arrojarse al fuego, pero el dios tuvo miedo y no lo pudo hacer. En su lugar,
Nanahuatzin se tiró al fuego y, por su acto valiente, se transformó en el sol.
Tecuciztécatl se avergonzó por su actitud y decidió tirarse al fuego y, entonces,
se transformó en la luna.
Leyendas
El Sombrerón
Se le conoce como Tzipitío, Tzipe, Sombrerón o Duende. La palabra tzi
viene del quiché y se traduce como perro. Aunque podría provenir del
náhuatl tzitzimitle, que significa demonio. El Tzitzimite es “un
hombrecito muy pequeño, vestido de negro, con un gran cinturón muy
brillante. Tiene un sombrero negro, pequeño también, y unas botas con
tacones que hacen ruidito”. A este personaje le gusta “subirse a los
caballos y hacerles nudos en la cola y en las crines. Estos nudos, que
son así de menuditos, ‘cuesta un bigote’ deshacerlos’”.

Al Tzizimite también le agrada perseguir y molestar a las mujeres de


pelo largo y ojos grandes. Cuando le gusta alguna muchacha, no la
deja ni a sol ni a sombra: se le aparece en las noches cuando está
dormida, y después de haberle enredado el pelo, le baila y le canta con
su guitarra. De acuerdo con la idea popular, el Tzizimite tiene la altura
de un dedo de la mano y cabe escondido en la almohada. Es un
espíritu juguetón y doméstico. Su sombrero es tan grande que tiene
que arrastrarlo, recorriendo a la hora del crepúsculo ciudades y
campos. Cuando encuentra a la mujer de sus amores, amarra sus
mulas al primer poste que encuentra, descuelga su guitarra que lleva al
hombro y empieza a cantar y bailar.

La Llorona
La Llorona, a quien describen como una mujer vestida de blanco, se
aparece, por lo regular, en lugares con alguna afluencia de agua como
ríos, lagos o lagunas. Las personas narran que era una mujer que sufrió
un delirio mental y ahogó a sus hijos. Como castigo de Dios, vaga por
la eternidad buscándolos, y hay más de alguien que escucha su
terrorífico grito “¡Ay mis hijos!”. En la actualidad, dicha narración se
ha ido transformando y adaptando como un tipo de denuncia hacia el
maltrato que reciben las mujeres. Según narraciones de habitantes de
Amatitlán, La Llorona era una mujer que era víctima constante de
violencia por parte de su esposo, hasta que llegó el día en que los
golpes fueron tan severos que acabaron con la vida de la pobre mujer.
El marido, para ocultar su crimen, la lanzó al Lago de Amatitlán, y
luego huye con sus hijos hacia la capital. El alma de la pobre madre no
descansa en paz, por lo que siempre se le escucha gritando
desconsolada en búsqueda de sus hijos.

La Siguanaba
El nombre de Siguanaba se deriva de tziguán, que significa barranco en
quiché. La Siguanaba se hace seguir por los hombres y luego de una
larga persecución, los pierde en algún barranco. No muestra la cara,
pero lo hace cuando ya se ha “ganado” —arrebatado el alma— al
hombre quien se perturba al ver que es de caballo. Cuentan en la
colonia El Incienso, zona 3 capitalina, que Juan, un albañil que emigró
del Quiché, cada vez que recibía el pago de la semana, se lo gastaba en
licor. Un día, rumbo a su casa, ubicada cerca del tanque que abastecía
de agua a la referida colonia, iba caminando rápidamente bajo los
efectos del alcohol. Un vecino interrumpe su andar y le pregunta:
“Vos, Juan, ¿a dónde vas con tanta prisa?”, a lo que él responde apenas
articulando palabras: “Mirá, esa hermosa mujer me está llamando, voy
a ver para qué me quiere. ¡Está rechula!”. El vecino se quedó pensando
que Juan estaba viendo visiones. Al otro día, encontraron al pobre Juan
ahogado en un lugar que los lugareños llaman “la presa”. Esta es la
leyenda de la mujer que llama a los hombres borrachos y mujeriegos
para “ganárselos” y perderlos por los barrancos.

Cuentos

Tío Tigre y Tío Conejo


Una calurosa mañana, se encontraba Tío Conejo recolectando zanahorias para
el almuerzo. De repente, escuchó un rugido aterrador: ¡era Tío Tigre!
—¡Ajá, Tío Conejo! —dijo el felino—. No tienes escapatoria, pronto te
convertirás en un delicioso bocadillo.
En ese instante, Tío Conejo notó unas piedras muy grandes en lo alto de la
colina e ideó un plan.
—Puede que yo sea un delicioso bocadillo, pero estoy muy flaquito —dijo Tío
Conejo—. Mira hacia la cima de la colina, ahí tengo mis vacas y te puedo traer
una. ¿Por qué conformarte con un pequeño bocadillo, cuando puedes darte un
gran banquete?
Como Tío Tigre se encontraba de cara al sol, no podía ver con claridad y
aceptó la propuesta. Entonces le permitió a Tío Conejo ir colina arriba mientras
él esperaba abajo.
Al llegar a la cima de la colina, Tío Conejo gritó:
—Abre bien los brazos Tío Tigre, estoy arreando la vaca más gordita.
Entonces, Tío Conejo se acercó a la piedra más grande y la empujó con todas
sus fuerzas. La piedra rodó rápidamente.
Tío Tigre estaba tan emocionado que no vio la enorme piedra que lo aplastó,
dejándolo adolorido por meses.
Tío Conejo huyó saltando de alegría.

La princesa de la lluvia
Un día muy, muy lluvioso, una princesa y otros niños jugaban en casa. La lluvia
no paraba y parecía que no tuviese fin.

El rey mandó a su hija y a su amigo el conejo a averiguar qué es lo que estaba


pasando. Llegaron a una montaña donde había un pequeño ser de color verde,
parecido a un troll. Este le prometió a la princesa deshacerse de la lluvia si le
daba un beso de amor.

La princesa se negó y la lluvia continuó por años y años. Tanto así que pasaron
30 años.

Un día, cansada del eterno mal tiempo, la princesa aceptó ir a ver al troll a la
montaña. Pero, para su sorpresa, ya no estaba. El troll había muerto y, con él,
cualquier solución para mejorar el tiempo.

La princesa lloró y lloró. Hasta que un Dios la escuchó y le concedió un deseo.


Traer de regreso al troll para que la ayudase.

¿Por qué no pidió que cesara la lluvia? Porque la princesa tenía buen corazón. Al
ver esta acción, el troll le prometió parar la lluvia por completo. Al final, dejó de
llover, todos vivieron felices y el troll se hizo amigo de la princesa para siempre.
El árbol mágico
Hace mucho, mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro
encontró un árbol con un cartel que decía: ‘Soy un árbol encantado. Si dices las
palabras mágicas, lo verás’.
El niño trató de acertar el hechizo. Probó con ‘abracadabra’, ‘ábrete sésamo’,
‘tan-ta-ta-chán’ y muchas otras. Pero nada. Rendido, si tiró suplicante, diciendo:

—¡Por favor, arbolito!

Entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un
cartel que decía: ‘Sigue haciendo magia’.

Entonces, el niño dijo:

—¡Gracias, arbolito!

Dentro del árbol se encendió una luz que alumbraba un camino hacia una gran
montaña de juguetes y chocolate.

El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del
mundo. Por eso, se dice siempre que ‘por favor’ y ‘gracias’ son las palabras
mágicas. FIN
El toro y el ratón

Un día un ratoncito asomó la cabeza y vio a un toro que pastaba muy cerca de

su madriguera. Divertido, se acercó al toro y le dio un mordisquito. El toro,

exagerado, lanzó un mugido y salió corriendo y dando coces, buscando furioso

a su enemigo.

El ratoncito asombrado le preguntó : -¿Te dolió tanto?

– No, pero no quiero que me muerdan.


– Fui yo quien lo hizo, grande y noble toro. Solo soy un ratón, pero logré

asustar a cuatro cascos, un poderoso cuerpo y un par de cuernos. Meneó la cola

y se fue…

El toro, confundido, tardó un rato en comprender que nadie grande y fuerte en

verdad se había atrevido a atacarlo. Y recuperando la dignidad perdida, atinó a

decir:

– Despué s de todo, solo era un rató n.

Aunque te creas muy grande, no subestimes a los pequeños

Novelas
El Principito
Una de las obras clá sicas para niñ os y adultos amantes de la lectura de fantasía

es El Principito. Se trata de un cuento ilustrado que habla de las historias de un

niño de otro planeta.


Este texto de Antoine de Saint-Exupé ry tiene un lenguaje fácil de comprender y

una trama llamativa. Con el paso de los añ os, y a medida que tu hijo desarrolle

su juicio crítico, encontrará profundas reflexiones sobre la condició n humana.


Pulgarcito
El Pulgarcito de Charles Perrault cuenta la triste historia de una familia pobre

que deja a sus hijos en el bosque. Experimentan muchas aventuras y se

enfrentan a peligros traídos de mundos imaginarios. Despué s de muchas

aventuras, el heroico muchacho logra escapar, regresar a casa y vivir feliz para

siempre con sus padres y hermanos.


3. Las aventuras de Sherlock Holmes (adaptado para
niños)
Las adaptaciones de obras clásicas dirigidas al público infantil son cada vez
más comunes. Gracias a ello podemos disfrutar de narraciones como las

aventuras de este personaje creado por Arthur Conan Doyle.

Sherlock Holmes es un detective con una increíble inteligencia y gran

capacidad de observar y resolver problemas. Es una de las novelas cortas

para niñ os que logrará n cautivarlos e incentivar su curiosidad.

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