Las Colecciones Proféticas
¿Qué es un profeta? Un profeta es alguien Que Sostiene Haber Tenido Una experiencia
personal de Dios Recibiendo De El La Misión de Comunicar SUS Revelaciones y, Como
consecuencia f de ola, habla en Su Nombre a Los Seres humanos. De Acuerdo con la biblia El
oficio de profeta de la ONU es Llamar al pueblo a la conversión y anunciar los machos que
llegarán si la gente no se convierte. ¿Cuáles son los profetas de la Biblia? Los profetas se
dividen en dos, mayores y menores, los primeros son aquellos que escribieron obras de
muchas páginas y son sólo cuatro Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, en cambio los menores
son los que hicieron escritos con pocas páginas. Los profetas menores son doce, casi todos
vivieron durante los años 750 y 500 a.c.
1. Después de leer el texto "las colecciones proféticas" realiza un cuadro sinóptico,
comparativo o punteo con los aspectos principales de cada uno de los profetas mayores.
2. Recuerda el nombre de alguno de los profetas menores.
3. No hace falta que recuerdes la cronología de los profetas, es sólo para que estés ubicado
en el tiempo.
Profetas Mayores: principales ideas.
Isaías:
El libro más extenso de los escritores proféticos.
En líneas generales, la obra consta de tres grandes partes, que corresponden a tres
etapas distintas de la historia de Israel.
La primera sección: (caps. 1-39) proviene en su mayor parte del mismo profeta Isaías,
aunque también contiene algunos fragmentos de origen diverso, en especial, el llamado
"Apocalipsis de Isaías" (caps. 24-27) y el epílogo sobre la actividad del profeta en
tiempos del rey Ezequías (caps. 36-39).
La segunda sección (caps. 40-55) tiene un trasfondo histórico muy distinto. Cuando el
Pueblo judío estaba desterrado en Babilonia, un profeta anónimo dirigió un mensaje de
esperanza a los exiliados, anunciándoles su próxima liberación. Los oráculos de este
profeta fueron luego incorporados al libro de Isaías, y a su autor se lo designa
habitualmente con el nombre de "Déutero Isaías" o "Segundo Isaías".
La tercera sección (caps. 56-66) reúne una colección de oráculos pronunciados por
varios profetas de la escuela de Isaías, cuando el "Resto" de Israel ya había regresado
del exilio y trataba de instalarse nuevamente en la Tierra de sus antepasados.
Hay en él ciertos temas que se repiten con insistencia: la santidad de Dios, la necesidad
de la fe, el "Resto" de Israel, la esperanza mesiánica, la gloria futura de Jerusalén.
Hacia el año 740 a. C., tuvo una visión de la ``santidad´´ del dios viviente. La "clave"
para entender toda su misión profética.
El mensaje de Isaías está íntimamente ligado con los acontecimientos de su época.
Su fe está profundamente arraigada en la tradición davídica. La dinastía de David ha
sido establecida para siempre en Jerusalén, que no sólo es el centro de Judá y de Israel,
sino el punto hacia el que convergerán todas las naciones de la tierra (2. 1-6).
El Mesías anunciado por Isaías es un descendiente de David.
En los primeros años de su actividad profética, la principal preocupación de Isaías es la
situación moral, social y religiosa de Judá y de Jerusalén.
Jeremías:
Una personalidad tan atrayente y conmovedora.
El abre su alma en varios poemas de una sinceridad estremecedora, que nos hacen
penetrar en el drama de su existencia.
En los primeros años de su actividad profética, sus esfuerzos están dirigidos a
"desarraigar" el pecado en todas sus formas. Bajo la influencia de Oseas.
Jeremías insiste en que la Alianza es una relación de amor entre el Señor e Israel.
Creía que era mejor someterse bajo el poder de Babilonia.
El libro de Jeremías es uno de los más desordenados del Antiguo Testamento.
La influencia que él no logró ejercer durante su vida, se acrecentó después de su muerte.
Los oráculos de Jeremías el relato anticipado del asedio y de la caída de Jerusalén, los
exiliados comprendieron que ese era un signo de la justicia del Señor y no una victoria
de los dioses de Babilonia sobre el Dios de Israel.
Ezequiel:
Ejerció su actividad profética a lo largo de más de veinte años, entre el 593 y el 571 a.
C.
La pertenencia de Ezequiel a la clase sacerdotal dejó una huella profunda en su
mensaje.
su interés por las instituciones cultuales, su preocupación por separar lo sagrado de lo
profano, su horror por las impurezas legales y su competencia para resolver casos de
moral y derecho, función esta específica de los sacerdotes.
Su máxima preocupación es el Templo.
El pensamiento y el estilo de Ezequiel están hondamente arraigados en la tradición
sacerdotal.
Su función fue semejante a la del "centinela", encargado de dar el grito de alerta ante la
inminencia del peligro y, al mismo tiempo, responsable de aquellos que se perdían por
no haber sido alertados oportunamente.
Ezequiel se manifiesta como una personalidad sumamente desconcertante, excéntrico,
sensible e imaginativo, complejo y paradójico.
Daniel:
Fue escrito hacia el 165 a. C., cuando el rey Antíoco IV Epífanes pretendió helenizar
por la fuerza al Pueblo judío.
Anuncia una intervención extraordinaria del Señor, que es capaz de salvar a su Pueblo
incluso de la muerte.
Forma de expresión literaria cuyo rasgo más notorio es la profusión de imágenes
sorprendentes, de alegorías casi siempre enigmáticas y de visiones simbólicas.
La obra se divide en dos partes bastante diversas.
La primera (caps. 1 - 6), de carácter narrativo, relata seis episodios de la vida de Daniel
y de sus compañeros en el exilio.
La segunda (caps. 7 - 12) es la parte estrictamente "apocalíptica", que tiene sus
antecedentes en los escritos proféticos, sobre todo, en las visiones de Ezequiel y
Zacarías.
Su mensaje continúa alentando la fe y la esperanza de "los que son perseguidos por
practicar la justicia" y "trabajan por la paz". Hasta que llegue "la salvación, el poder y el
Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías".