Pluralidad Lingüística en España
Pluralidad Lingüística en España
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muy restringido a este territorio y, desde luego, no llega a Zaragoza y mucho menos a
Teruel. En este caso, la frontera está marcada por el catalá n que se introduce en Aragó n
y, por tanto, encontramos variedades catalanas en esta zona oriental.
• Un pequeñ o enclave en los pirineos mantiene el aranés, una variedad de la lengua
occitana.
• El catalá n se extiende por Cataluñ a, Valencia y las Islas Baleares.
• En Ceuta y Melilla hay á rabe y una lengua bereber.
En cualquier caso, debemos tener en cuenta que las definiciones y diferenciaciones entre los
conceptos de lengua, dialecto o variedad y su aplicació n a los distintos sistemas lingü ísticos
son un tanto difusos o pueden tener límites inciertos. Podemos establecer pará metros
geográ ficos, sociales... pero todo esto no deja de ser un reflejo del intento de eliminar las
connotaciones negativas de los términos. Debemos tener claro, no obstante, que no hay nada
negativo ni en el concepto ni en el contenido, por lo que, a pesar de que en la actualidad sí
parece que existen diferencias, encontraremos y aceptaremos mezclados los conceptos.
Sea como sea, lengua, dialecto, sociolecto y estilo no se contraponen, sino que coexisten
integrados en una relació n de inclusió n: yo hablo español, lengua española, en un dialecto
norteño peninsular, mi sociolecto es culto y el estilo en estos momentos, en clase, es formal.
Se considera la obra bá sica porque recoge las seis características que han de exigirse a todos
los trabajos de geografía lingü ística y, a partir de aquí, han de darse todas ellas para cualquier
buen trabajo de este tipo.
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• Empleo de transcripció n fonética.
• Elaboració n de un mapa para pregunta o cuestió n.
Los atlas (dirigidos por Alvar) no son solo lingü ísticos, sino también etnográ ficos: recogen
costumbres perdidas, tradiciones.. que nos permite igualmente comparaciones culturales.
ALEA, Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía (1961-1973). Desde la recogida de los datos
(en los añ os 50) hasta que son pasados a la cartografía hay un lapso de tiempo bastante
importante.
ALEICan, Atlas lingüístico y etnográfico de las Islas Canarias (1975-78).
Hoy el andaluz y el canario son las dos variedades mejor conocidas, sobre las que tenemos
má s datos. Es posible que este hecho tenga relació n con que fueran los dos primeros objetos
de estudio de atlas. Es verdad que los datos se han quedado un poco antiguos, pero se han ido
actualizando en trabajos posteriores sobre la evolució n de los diferentes rasgos, incluyendo
nociones sociolingü ísticas..
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ALEANR, Atlas lingüístico y etnográfico de Aragón, Navarra y Rioja (1979-198?). Doce
volú menes. Las encuestas se hicieron en los 60: de nuevo el material se va quedando
anticuado. En este caso, ademá s, hay menos actualizació n de datos, porque la variedad
aragonesa está muy fragmentada y muy dispersa.
ALCyL, Atlas lingüístico y etnográfico de Castilla y León (1999) es el cultismo que dirige Alvar
de la Península. Tres volú menes. Su importancia reside en que recoge el leonés del sur de la
cordillera (Leó n, Zamora y Salamanca).
Otros atlas:
Los atlas recogen informació n y la ponen a disposició n del lingü ista o el dialectó logo para que
la analice y saque conclusiones al respecto.
Otras direcciones electrónicas de interés: Studium.
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Realidad lingüística:
Las lenguas que se hablan en la comunidad son
• El castellano (en toda la comunidad)
• Leonés como dialecto (los hablantes son conscientes de manejar una variedad
lingü ística diferente al castellano) en Sanabria, el Bierzo, las Cabreras, Babia.. en los
rincones má s occidentales de Leó n y Zamora.
• Gallego en partes occidentales de Leó n (en la zona má s occidental de Las Cabreras) y
una parte noroccidental de Zamora (parte de la zona de Sanabria)
• Portugués en parte occidental de Salamanca (Alamedilla)
• En el Condado de Treviñ o (administrativamente Burgos) es una zona donde se habló
vasco en siglos pasados, después se perdió (siglo XX). A día de hoy aú n hay hablantes
de euskera (10%) como lengua aprendida, pues nunca fue lengua materna. Este
aprendizaje se extiende esencialmente entra la població n joven, tal vez por las
posibilidades laborales que ofrece su cercanía con Vitoria.
• En el sur de Salamanca y de Á vila hay rasgos de los considerados típicamente
meridionales. A diferencia de la situació n de Salamanca, estos rasgos en Á vila está n
muy vivos, y no está n marcados negativamente.
➢ Aspiració n o pérdida de consonantes en posició n implosiva, especialmente /s/ o la
interdental, aunque se ven afectadas otras consonantes.
➢ La aspiració n o pérdida de una implosiva puede traer como consecuencia la
duplicació n de la consonante sorda siguiente (p/t/k)
➢ En cambio, las sonoras tras aspiració n o pérdida pueden cambiar su punto de
articulació n (b/d/g). Por ejemplo [defán] por desván, la /d/ se puede asemejar a
una interdental...
➢ Neutralizaciones de /r/ y /l/ implosivas.
➢ Diferentes tipos de /s/, siendo la menos frecuente la apicoalveolar castellana.
➢ Yeísmo. Es un fenó meno muy extendido por muchos lugares.
[Estatuto de autonomía de Castilla y León; artículo 5]
• Cierre de las vocales á tonas y finales en Salamanca, Zamora, Leó n, franja occidental de
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Á vila y el valle de Mena en Burgos (seguramente haya continuació n, por ejemplo, en
alguna zona de Palencia, pero no tenemos datos): disván, sustener, curderu
/e/ > /i/ y /o/ > /u/ en situació n final e interior á tona.
• Masculinos despectivos: el vaco, el patato, el bicicleto. Esto no pertenece a població n del
medio rural y de una cierta edad, sino que se documenta también en personas jó venes,
con tono jocoso para expresar la mala condició n de un objeto, esencialmente en
Zamora, Leó n y Salamanca.
• Uso de vos frente a os. Se trata de una forma etimoló gica y arcaizante de uso occidental.
Sos/sus se encuentran en el habla vulgar de todas partes.
• Dijon, vinon, trajon.. estas formas analó gicas tienen gran vigencia en zonas de influjo
leonés pero se extienden má s hacia el este: ademá s de estar atestiguadas en Leó n,
Zamora, Salamanca y Cá ceres, alcanzan Palencia, Valladolid, Á vila, parte de Segovia y
Burgos. Las formas analó gicas son típicas en muchas zonas de la Península y en muy
diversas zonas; ademá s, se dan formas muy variadas (por ejemplo, -oron por -aron).
Sobre los perfectos fuertes analó gicos, se trata de un fenó meno muy antiguo del castellano,
documentado desde el siglo XIII y que ha perdurado hasta nuestros días en el á mbito rural.
Hay algú n testimonio en hablas aragonesas del norte de Huesca, pero escasos y posiblemente
independientes (las formas má s frecuentes en esta zona son -oron, -eron, -oren). No obstante,
hoy se conservan principalmente en el antiguo dominio leonés, aunque está n desprestigiadas
dentro de la propia comunidad.
• Uso del pretérito indefinido en lugar del perfecto compuesto. En zonas de Galicia y
Asturias, de hecho, no existe la forma compuesta. En zonas del occidente al sur hay una
cierta alternancia entre amos en cualquier contexto.
• El diminutivo típico es -ino/-ina aunque en el norte (Asturias) hay una cierta tendencia
a -ín con una /n/ muy velarizada. En cualquier caso, alternan con otras formas (-ito; -
illo; -ico)
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(El referente sustantivo debe haber aparecido antes)
Tenemos una aparente falta de concordancia, pero se trata de sustantivos incontables que,
cuando se categorizan la concordancia se establece en neutro (esta concordancia solo se
produce tras el sustantivo). Cuanto má s lejos está la categorizació n del sustantivo es má s
probable que se realice en neutro (la miel que es buena, buena, buena, es muy espesito). Estos
cambios sintagmá ticos se manifestará n en los pronombres tó nicos y á tonos, determinantes,
interrogativos y adjetivos pospuestos.
➢ Las ovejas tenían sus comederos; se las echaba paja de almortas, que entonces
nosotros llamábamos titos. La paja era muy bueno.
➢ Pues muy rica es la leche de oveja, porque es lo más gordo. A mí me gustaba un poco
quemado, porque al ser gordo se quemaba y era riquísimo.
(Palencia, Valladolid, Burgos, Segovia, Á vila, Toledo, Madrid, Cantabria)
Es un tipo de concordancia que anula la expresió n del género y del nú mero en el elemento
concordante (adjetivo, pronombre o determinante, no en el sustantivo) superpone el rasgo de
continuidad con una marca -o en funció n de los rasgos semá nticos del sustantivo.
Hemos visto muchos ejemplos con sustantivos femeninos y uno masculino (lo de oveya,
referido al queso) pero se manifiesta igualmente con ambos géneros. En asturiano, los
masculinos singulares, en la mayor parte del territorio, termina en -u; los plurales se hacen en
-os (un quesu/los quesos). En asturiano, por tanto, existe una oposició n muy clara entre el
sustantivo y el adjetivo dependiendo de si es o no contable (el sustantivo tampoco cierra, solo
en asturiano afecta al sustantivo, en castellano solo al elemento concordante):
Un quesu blancu / el queso blanco.
Un pelu / el pelo
En cuanto a su origen, esto no proviene del latín, pues afecta a formas que en latín eran
neutras, femeninas o masculinas. Hay un estudio de Inés Ferná ndez Ordó ñ ez que recoge este
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fenó meno es algunas otras lenguas europeas no necesariamente romanes. Por tanto, parece
que es una concordancia que se establece en torno al sentido.
Hay que considerar el uso de los pronombres en algunas zonas, que hace que el neutro paso
má s desapercibido (leísmo de cosa en Palencia y Valladolid):
➢ Él nos le mataba (el cerdo)
➢ No le llevan en la mano (el cántaro)
Le se utiliza para el masculino, y la para el femenino. En zonas leístas sí que encontramos:
➢ El grano teníamos que coger a acribarlo.
➢ El arroz hay quien lo echa cocido.
A pesar de que es una construcció n normal, esto nos muestra que trata de un neutro de
materia, porque lo normal sería que utilizasen le de otro modo. Distinguen, por tanto, le para
masculinos contables, la para femeninos contables, y lo para masculinos y femeninos
incontables. En plural los pronombres será n siempre les/las.
En el femenino se ve claro:
➢ La sangre hay que revolverlo para que cuaje.
RASGOS ORIENTALES:
• Metís, ponís, matís, empujís (de nuevo formas analó gicas. Se igualan todos
independientemente de la conjugació n a la que pertenezcan) se hallan en Aragó n,
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Navarra, Rioja y Burgos, aunque es un rasgo un tanto rural y estigmatizado.
• Váyansen, siénte(n)sen.. (forma analó gica) Se atestigua en Navarra, Rioja, Aragó n,
Valencia, Murcia, Andalucía y Burgos (una gran extensió n). No es tan frecuente en el
lado occidental, pero también hay casos documentados. Es un rasgo ciertamente rural y
un tanto vulgar.
• Palatalización del grupo tr (palataliza t y se asibila r): alcanza el noreste de Burgos y
norte se Soria, procedente de zonas riojanas. Hay pronunciaciones con t palatalizada en
las que se distinguen claramente los dos componentes, pero en otros casos se
pronuncia claramente como [ĉ].
• Tendencia antihiática, propia del habla espontá nea, pues la frontera silá bica entre
dos vocales es poco frecuente. Lo má s comú n es cerrar la vocal (-ear [jar]), si bien
también se utiliza el desplazamiento acentual (ahora [á ura]) o la introducció n de una
consonante (toballa) para restituir la alternancia consonante-vocal propia de las
sílabas má s comunes en nuestra lengua. Se documenta al menos en zonas burgalesas,
zamoranas y salmantinas, lo que no quiere decir que no se use en el resto de la
península. Se considera un rasgo má s bien oriental, no obstante, porque es
especialmente intensa -y lo ha sido a lo largo de la historia- en el castellano de Aragó n.
• Sustitució n del imperfecto de subjuntivo por el condicional (si me ayudarías, sería más
fácil). Se asocia habitualmente al castellano del País Vasco, pero va má s allá (datos de
los añ os 50 señ alan que abarca las zonas de Burgos, Palencia, Cantabria (La Montañ a),
La Rioja, Navarra, Soria, norte de Valladolid... desde el cantá brico hasta el Duero y
desde el Esla hasta el Moncayo). A día de hoy parece que es un fenó meno que se
mantiene sin retroceso (COSER: el á rea de neutralizació n comprende la Castilla Vieja,
Burgos, el norte de Palencia, el sur de Cantabria, Las Encartaciones, Á lava, La Rioja Alta
y la Navarra media, y un á rea de menor incidencia que incluye el oriente de Vizcaya,
Guipú zcoa, la Navarra meridional, el norte de Cantabria y el occidente de Palencia, así
como el este de Leó n y el norte de las provincias de Valladolid, Segovia y Soria).
Su origen no está claro, pero los primeros testimonios escritos se encuentran en la zona de
Navarra (si bien las documentaciones escritas, como sabemos, son parciales).
No existen estudios de conjunto sobre el tipo de persona en las que se da este fenó meno, pero
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contamos con ciertos estudios parciales. En la zona del norte de Burgos, por ejemplo, un
estudio señ ala que los jó venes parecen ver valores de solidaridad en los usos del condicional.
En otro estudio, los jó venes se muestran conscientes de que se trata de un uso incorrecto, pero
manifiestan su adhesió n al fenó meno por considerarlo una marca de procedencia geográ fica.
En cualquier caso, parece que tienden a eliminarlo en registros cultos.
El laísmo es también un fenó meno pujante. Sin embargo, las personas cultas (César
Herná ndez) sí tienen conciencia de que no es correcto, y procuran no usarlo en situaciones
formales. El laísmo es un uso no desprestigiado y en aumento.
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rasgo igualmente del habla espontá nea en la zona. Se extiende desde el Cantá brico
hasta Cá ceres y desde Leó n al menos hasta Burgos y Soria.
• Vas a caer el vaso/ me quedé la cartera en casa. Es un fenó meno má s bien occidental
(Leó n, Zamora y Salamanca) pero que alcanza parte de Burgos, de Valladolid, de Á vila y
de Cá ceres. Por lo general, quien practica uno de ellos los practica ambos.
• Los gerundios analógicos: los verbos con perfectos fuertes pueden hacer los
gerundios sobre la forma del pasado, por analogía:
andar / anduviendo
decir / dijiendo
estar /estuviendo
poner / pusiendo
Está n atestiguados en [mapa Studium. Donde no aparece en el mapa es que no se habían
hecho las encuestas allí todavía] con mayor o menos intensidad (e independencia de en qué
condiciones, pues se dan en personas mayores y el medio rural) en toda la Península. Cuentan
con testimonios escritos antiguos (las analogías verbales, como sabemos, funcionan desde
antiguo y en todas las direcciones) como la General Estoria.
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• Neutro de materia: con paja de lo que trillábamos; echarlo en un barreñón, lo daban
vueltas (referido a la sangre), lo echaban en la leche (referido a la cuajada). Sin
embargo, no usa el neutro de materia con la lana (la vendías a los pellejeros, te la
mandaban). Esto se debe a que la intensidad de este fenó meno es diferente en cada
zona y cada hablante, no necesariamente de forma homogénea ni sistemá tica. En el
caso de leñ a, incluso, alterna forma en la y en lo en una misma conversació n. Hemos
visto que este individuo es leísta, por lo que podemos interpretar también como neutro
de materia el uso de lo para referirse al suero (el suero pues se lo echaban).
• El posible leísmo del principio también podría no serlo, pues en las gramá ticas
tradicionales se recomienda el uso de le tras un se (se le cogía, se le echaba, se le
sangraba...). Hay algunos má s claros posteriormente: el cerdo al estazarle, le tenías en
adobo, luego le echabas
• Tajo: asiento, generalmente sin respaldo y de madera.
• Uso de arrascar. Encontraremos muchos usos de verbos que tienen una variante con a
y otra sin a. Estas alternancias se encuentran en el castellano desde fechas muy
antiguas y se mantienen en la actualidad. También es comú n la alternancia des/es
(despabilar/espabilar). En ocasiones la diferencia es geográ fica, también puede ser de
registro.. no está siempre claro.
• Gerundio sobre el perfecto fuerte: hiciendo (medio rural, hablantes mayores).
• Ado [ao] es lo habitual (esto se extiende, no obstante, por todo el dominio peninsular)
• Habíamos sesenta vecinos → personalizació n de haber, documentado en el sur de
Salamanca, pero con un uso má s amplio. Este fenó meno no está relacionado con había
mucha gente/habían muchas personas.
• Uso imperfecto en lugar de subjuntivo en las condicionales (si se había hecho caso a
nosotros, no nos había llevado); uso pronominal de hacer caso (hacerse caso a).
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Podemos considerar otra isoglosa, pero teniendo en cuenta que solo nos marca la diferencia
en occidente: la diptongació n de Ĕ y Ŏ tó nicas latinas.
TĔRRAM > terra (gall.port) / tierra (ast.leon.cast)
PŎPULUM > povo (gall.port) / pueblo (ast.leon.cast)
En occidente, este límite coincide con el de la isoglosa de la palatalizació n, por lo que para la
diferenciació n con el gallego usaremos ambas.
MAPA (histó rico; vá lido hasta 1950-1960). En solo 50 añ os este dialecto ha retrocedido
mucho bajo la cordillera.
El límite occidental de esta llingua (tenemos en cuenta las dos isoglosas) se sitú a en torno a la
desembocadura del Río Navia. Desciende en paralelo al curso del río y deja fuera todo aquel
territorio que queda occidente del mismo. Entra en el concejo de Ibias (habla gallega al
occidente y asturiano-leones en el oriente). Al otro lado de la cordillera, ya en Leó n, la isoglosa
divide la zona del Bierzo (occidental de habla gallega y el oriente de habla leonesa). Al sur (Las
Cabreras) el límite administrativo coincide en gran medida con el lingü ístico a excepció n de
algunos pueblos. Al entrar en Zamora por el lado occidental, tenemos la parte noroccidental
de Sanabria de habla gallega y a partir de aquí el límite linguistique ha coincidido con el
administrativo hasta llegar al rincó n noroccidental de Sayago donde tenemos el entrante del
territorio portugués (Miranda do Douro y los pueblos de alrededor, administrativamente
portugueses pero de habla leonesa)
Para el límite oriental (tomamos como referencia solo la palatalizació n) tomaremos en
Asturias el límite administrativo, ya que no contamos con mucha documentació n al respecto.
La isoglosa entra en el rincó n norte de la provincia de Leó n (va retrocediendo bastante hacia
occidente) tomando como referencia a 40 o 50km en paralelo al río Esla. Al atravesar el límite
administrativo entre Leó n y Zamora retrocede aú n má s y finalmente se repliega, incluyendo
Carballeda y Aliste, coincidiendo con el límite occidental en Sayago.
Pidal señ aló una serie de rasgos que eran comunes a todos estos territorios de Asturias, Leó n
y Zamora que (segú n han demostrado atlas posteriores) se mantienen independientemente de
su extensió n y pueden aparecer en cualquiera de las variantes del asturiano-leonés.
➢ Se puede introducir, de un modo no sistemá tico, una /i/ epentética en la ú ltima sílaba
de cualquier palabra (murio 'muro' ; candelabrio)
➢ Tendencia al cierre de las vocales á tonas y finales (/o/ > /u/ ; /e/ > /i/). Esta tendencia
es mucho má s acusada en las zonas occidentales (y, de nuevo, no es sistemá tica):
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mediu, corri, cunocer
➢ Palatalizació n de L- inicial latina. En paralelo a esta palatalizació n, puede darse la de N-
(sin embargo, mientras que la de L- es general, la de N- es esporá dica)
➢ Se mantiene el grupo -mb- latino (llombu) frente a la reducció n en -m- (lomo)
➢ dulda, selmana (atestiguada en el siglo XX en Burgos) julgar (judgar), mayoralgo... (en
grupos p't/b't/u't/p'd/u'd/u'c/t'c/d'c/t'm) Antiguamente había en estas palabras dos
consonantes que se asimilaron o reajustaron. Cuando en latín, por la pérdida de una
intertó nica, tenía lugar un contacto de dos consonantes, el asturiano ha sustituido la
primera por una /l/. Se conserva en pocas palabras, está bastante lexicalizado.
➢ Matalo, matalu... pérdida de la /r/ en el infinitivo ante un pronombre á tono. Esto se
encuentra también en zonas castellanas.
➢ Merezo/mereza; conozo; conoza... por analogía con el infinitivo se regularizan (el 95%
de los rasgos verbales se van a explicar por analogía).
➢ Imperativos de 2ºpp se hacen en -ai, -ei (cantai, bebei)
Lapesa aceptó los ocho rasgos de Pidal, pero añ adió algunos otros:
➢ Uso tó nico del posesivo (también se da en amplias zonas de Castilla)
➢ Posesivo precedido del artículo (podemos encontrarlo en toda la península, pero
parece que se ha mantenido con má s fuerza en el occidente): la mi casa
➢ Diminutivos en -ino/-ina/-ín mayoritariamente. Lapesa incluye también -uco/a pero
señ alando que es propio de Cantabria.
➢ Vien, tien, pon, parez, quier... apó cope de la -e final en algunos verbos. No es exclusivo de
esta zona, pero es muy general por todo el dominio asturiano-leonés.
A. Llorente: mientras que los rasgos de M.P y Lapesa pueden aparecer por todo el dominio, los
establecidos por Llorente no tienen tal extensió n.
➢ Mantenimiento del diptongo -ie- ante /s/ trabada o ante /ll/ (aviespa, castiella).
Preferentemente en occidente (pero no exclusivo).
➢ Nueite (noche) güey (hoy) → la Ŏ tó nica latina diptonga, pero lo hace en cualquier
contexto fó nico, es decir, la yod no impide la diptongació n. La g- inicial se explicaría
como un refuerzo consoná ntico típico de los registros coloquiales ante una secuencia
[wé] inicial. Estas pronunciaciones son preferentemente occidentales.
➢ Se puede mantener la -e final en algunas palabras y algunas zonas de forma esporá dica,
llegando hasta Cantabria (por el norte) o Salamanca (por el sur). Parece má s comú n en
las -e tó nicas (sede, miele).
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➢ PL / KL / FL en castellano da la palatal, pero hay una serie de palabras latinas con esta
secuencia inicial que mantuvieron el grupo. Estas palabras, a las que se suman BL o GL,
pueden sustituir la /l/ por /r/. Afecta prá cticamente a las mismas palabras que en
Portugués. Está en el occidente leonés al sur de la cordillera, no parece un fenó meno
asturiano (también en el andaluz oriental, por lo que parece que hubo en la península
distintos focos que progresaron en algunos casos y no en otros, ya que no es posible
establecer una continuidad).
➢ Metá tesis recíproca de /r/ y /l/: milro, palrar, bulra, chalra. Es preferente al sur de la
cordillera.
➢ Es frecuente el sufijo -al para la formació n de nombres de á rbol. Se usa comú nmente,
ademá s, en femenino (una manzanal por un manzano; una higueral)
➢ Analogías en la tercera persona (la forma del singular se extiende al plural): cantoron (-
orun), cantoren (-orin), -anun, -enun..
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Ademá s de diptongar las breves tó nicas en [wé] y [jé], se pueden encontrar otros resultados:
Ĕ > [jé] [já ] [ía]
Ŏ > [wé] [wó ] [wá ]
No hay zonas exclusivas para cada solució n, sino que conviven.
Otra posibilidad sería que las variedades de Cantabria (montañ és), variedades del castellano,
sean parte de el continuum dialectal septentrional.
Josefina Martínez considera que no podemos hablar de asturiano oriental, sino que sería
castellano occidental, tomando como referencia la aspiració n de la F- que diferencia el
asturiano oriental de las demá s variedades asturianas y se documenta en variedades
castellanas occidentales como el extremeñ o. Sin embargo, hay ciertos rasgos de asturiano
oriental que no es compartido por otras variedades castellanas, tales como la palatalizació n de
L- inicial.
Sin embargo, La Academia de la llingua ha establecido un está ndar sobre las variedades
centrales que, una vez normalizado, se pretende que llegue a la escuela.
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EL LEONÉS HOY.
[MAPITA]
Las dos isoglosas verticales que encontramos corresponden con la conservació n e diptongos
decrecientes (la má s occidental de ellas) y la conservació n y aspiració n de /f/ inicial.
Las zonas se dividen del 1 al 5. Lo primero que llama la atenció n es que el leonés está
replegado hacia el occidente y, ademá s, disminuye notablemente a medida que avanzamos de
norte a sur. Debemos tener en cuenta que la influencia del castellano está siempre presente en
todas las zonas.
De las 5 á reas hoy solamente una de ellas (la zona 1) se puede considerar hoy plenamente
dialectal (es decir, los rasgos dialectales se mantienen de forma abundante y en gran nú mero
de hablantes, con mucha amplitud y vitalidad). Esta zona engloba Babia, Laciana, Bierzo
oriental (la parte occidental es zona de transició n del gallego), Cabrera y Sanabria. Quizá Los
Arguellos y Luna pertenezcan también a esta zona, aunque el atlas no da suficientes datos al
respecto.
Zona 1:
• Los rasgos presentan amplitud y vitalidad.
• El dialecto se percibe como có digo distinto, es decir, los hablantes son conscientes de
que se trata de dos variedades diferenciadas.
• Rasgos occidentales.
Zona 2: La zona 2 está compuesta por Omañ a, Cepeda, Maragatería, Carballeda y Aliste. Es
una zona amplia y supone el á rea de pérdida del dialecto en los ú ltimos 50 o 60 añ os. Hoy, por
tanto, ya no se puede decir que sea plenamente dialectal, si bien mantiene ciertos restos (está
dentro, por ejemplo, de la zona de los diptongos decrecientes, por lo que estaba dentro de la
variedad occidental). A medida que avanzamos del occidente hasta el oriente, así, los rasgos se
van desdibujando o se conservan lexicalizados. Se conservan esencialmente en los á mbitos a
los que no llega el castellano, como para ciertos conceptos agrícolas, botá nicos.. El dialecto, así,
ya no se percibe como un có digo distinto, sino como una variedad del castellano. Las huellas,
má s o menos abundantes, se encuentran dentro de la variedad occidental.
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• Las formas analó gicas de pasado se conservan (dentro de los rasgos comunes de
Menéndez Pidal)
• Fuerte tendencia antihiá tica (mucho má s extrema que la que hay en todo el occidente
peninsular) cerrando la vocal, desplazando en algunos casos el acento o incluyendo una
/y/ si fuera preciso para evitar el hiato.
• Han desaparecido voces como muicho y peicho. Esta solució n intermedia de
palatalizació n y conservació n de la vocal resultado de la vocalizació n de la primera al
mismo tiempo era abundante en Omañ a o Maragatería en los añ os 60, pero hoy se ha
perdido.
Zona 3: comprende la Ribera del Ó rbigo, Sayago y una pequeñ a parte de Aliste. Se trata de un
á rea discontinua (a diferencia de las otras 2). Esta á rea se coloca entre las dos isoglosas, por lo
que no conserva los diptongos decrecientes pero sí la f- inicial. Los rasgos, por tanto, será n ya
de la variedad central del leonés.
Representa el límite oriental de los fenó menos leoneses (está entre dos isoglosas
significativas). Mantiene los fenó menos má s generales del dialecto, así como restos
lexicalizados de /f/ inicial y abundan, al menos en Sayago, los verbos en -iar con la
retrotracció n del acento. Coincide, por tanto, Sayago con la zona 2 en la tendencia antihiá tica.
Formas verbales por todo el dominio como vien, sal, tien, cantái, cuméi, compreste, metiú (ver
los rasgos generales de Lapesa y Pidal) así como un gran nú mero de formas analó gicas. Otro
rasgo, que podemos encontrar en el resto de la península pero parece cbrar aquí especial
fuerzo, son las formas reducidas -ais, -eis > is (comistis, comprabis) en la segunda persona de
plural.
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Zona 5: la mitad de la provincia de Leó n, la mayor parte de la provincia de Zamora y casi toda
Salamanca. A medida que avanzamos hacia el este vamos encontrando ú nicamente rasgos
aislados, sobre todo en toponimia y tal vez má s notables en las zonas rurales, con los rasgos
que denominamos “occidentales” al hablar de as variedades de Castilla y Leó n.
Hoy como variedad dialectal está solo la occidental, ya que en las otras, si bien hay
restos, no se puede hablar de dialecto.
El cierre de -AS en -ES para el plural ocupa un á rea amplia en el asturiano central, pero al sur
de la cordillera existe un punto aislado donde se documenta, en San Cipriá n (Sanabria), lugar
con diptongos decrecientes por tratarse de una zona occidental. Esto es excepcional. En un
principio, Menéndez Pidal lo achacó a una repoblació n de hablantes de variedad central en
esta zona, pero posteriormente se señ aló que se trataba de un resto de una antigua posibilidad
de cambio que se dio en varias zonas pero no triunfó . La conservació n de -AS / -ES en esta
zona no ha desaparecido ni parece encontrarse en retroceso. En el sur de Sanabria también
hay algunos otros puntos ademá s de San Cipriá n.
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artículo antes del pronombre (la mi vaca)
➢ Uso del partitivo (también bastante extendido hacia el sur): compré unos pocos de
tomates; ha traído bien de botellas.
➢ Una jarra vino, voy en ca Paco → supresió n de la preposició n de en este tipo de
sintagmas, cuando va precedida de vocal. Esto es general de toda la Península, pero
muy abundante en occidente.
➢ Supresió n del elemento pronominal de algunos verbos: esta tela rompe mucho; lavó las
manos, puso la chaqueta y marchó.
➢ Las perífrasis verbales son muy variadas: ha de marchar, tiene de marchar (obligativas);
dan en venir los pájaros (inocativa); dejará de tener 20 años, capá que tiene 20 años
(posibilidad o conjetura)...
➢ Interrogativas indirectas deliberativas con subjuntivo: no sé si fuera; no sé qué haga.
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de esta zona occidental.
La o breve tó nica puede diptongar en [wó ] [wé] [wá ], y aquí encontramos varios casos de
resultado [wó ], exclusivo, de nuevo, de la variedad occidental.
➢ Cierre de vocales finales muy frecuente, tanto o de /o/ en /u/ como de /e/ en /i/. En el
asturiano-leones occidental sabemos que es muy fuerte esta tendencia al cierre, que
afecta a toda clase de palabras. Tenemos, ademá s, cierre incluso en las á tonas no
finales.
➢ No encontramos metafonía, ya que se trata de un rasgo típico de a variedad central. Si
encontrá semos metafonía en un texto occidental, deberemos buscarle una explicació n.
➢ Pérdida de -e final (verbal: 3ªps de presente de indicativo), uno de los rasgos generales
de Lapesa.
➢ Fui / foi → alternancia de la forma dialectal con la no dialectal. Debemos tener en
cuenta que son formas referentes a distintas personas del mismo tiempo.
Consonantismo:
➢ Existencia de un sonido prepalatal fricativo sordo, representado aquí con la grafía “x”.
Tiene distintos orígenes etimoló gicos y su aparició n no es sistemá tica. Se trata de un
rasgo dialectal de Asturias y la zona 1 de Leó n.
➢ Pérdida de la -d- intervocá lica (tovía) si bien esto tiene má s de vulgar que de dialectal.
➢ Mantenimiento de la f- inicial latina (muy comú n siempre en el verbo hacer), rasgo
occidental y central.
➢ En este texto en concreto no podemos constatar la palatalizació n de la l- inicial, ya que
no contamos con ningú n ejemplo (no hay ninguna situació n en la que pudiera darse).
Generalmente deberemos observar este rasgo, así como las distintas soluciones del
mismo.
➢ LY, K'L y G'L tienen diferentes soluciones posibles: la palatal central (que puede
perderse entre vocales, especialmente e/i, como en uvea; es, por tanto, la que
encontramos en este texto), la africada palatal o la palatal lateral.
➢ En astur-leonés podemos encontrarnos el mantenimiento de -mb- latina, pero no es el
caso de fami por hambre; se trata de una voz en la que -mn- ha reducido en m.
➢ Tar por estar es característico de Asturias.
➢ Llovía: en una amplia zona occidental PL, KL y FL pueden dar frecuentemente
Ĉ , si bien no es el caso.
➢ Pérdida de la -d- intervocá lica en algunos contexto
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Morfología:
➢ Forma del adverbio negativo: non, nun. Es una forma arcaica con mantenimiento de la -
n final latina que, en posició n á tona, presenta cierre vocá lico. Será n frecuentes estas
formas en todo el dominio asturiano leonés.
➢ Asina: no es dialectal, sino rural. Se trata de una forma analó gica del adverbio (lo
podemos encontrar sin la a)
➢ Un rasgo que sí es exclusivo del asturiano leonés occidental es la distinció n de
masculino y femenino en los adjetivos posesivos (con distintas formas): la mia
hermana, miou pai...
➢ En el diminutivo tenemos -ín -ino/a (formas occidentales. -ín se documenta má s al
norte de la cordillera e -ino al sur)
➢ comú (de comiú) → variedades occidental y central.
➢ Todo el texto presenta el verbo tar por estar. Es usual en toda Asturias y la Academia de
la Llingua lo ha adoptado para el bable está ndar.
➢ Para la preposició n con artículo → asimilació n (con él > col; por la > pola)
➢ Abunda el posesivo con el artículo, conservado en el medio rural de muchos lugar, en el
occidente de manera má s intensa.
➢ Típico del asturiano-leonés es la posposició n de pronombre á tono tres un verbo en
forma personal: desmayóuse; baixoume, faltábame...
➢ Pérdida de la preposició n de (arriba la cabeza) tras vocal.
➢ Uso de arriba por encima de
➢ Mantenimiento de la forma per (perí es típicamente asturiano)
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el sur, presentan la palatal lateral, ademá s de la zona de Sanabria, Las Cabreras y otra parte
sur del Bierzo.
TEXTO: SOMIEDO
Vocalismo:
➢ Abundante presencia de diptongos decrecientes (pero no sistemá ticos)
➢ Conjunció n copulativa diptongada: ia característico del asturiano-leones occidental, no
solo por la diptongació n sino también por el timbre escogido ia frente a ie
➢ Diptongació n dialectal del verbo ser: yera/n
➢ Tiampo por tiempo. La elecció n de este timbre en la diptongació n es típicamente
occidental.
➢ Cierre de las vocales finales, así como de las á tonas (tanto de /o/ (má s frecuente) como
de /e/), de un modo abundante en todo tipo de palabras pero no sistemá tico. No hay
metafonía (cumu es porque es á tono)
➢ -as/-es es característico de la variedad central (en la occidental no lo hay excepto en
San Cipriá n y alrededores)
➢ El pronombre á tono le aparece en ciertos casos como i → las formas del pronombre
átono illi palatalizaron en asturiano: podemos encontrar tse, tsi, lle, lli o ye yi (en esta
ú ltima solució n puede desaparecer la palatal)
Consonantismo:
➢ El grupo ULT latino da lugar a uit (son paralelas las evoluciones KT (> it) y ULT en
asturiano). La implosiva vocaliza y no evoluciona má s. Esto es exclusivo de la variedad
occidental.
➢ Conservació n de f- inicial latina (debemos tener en cuenta siempre que los topó nimos
tienden a conversar algunos rasgos que se han perdido).
➢ L- inicial palataliza en africada (dental) de un modo sistemá tico “ts”
La doble L interior latina da en castellano lateral palatal, y en asturiano puede tener esta
misma pronunciació n, o puede tener de nuevo la africada “ts”
El asturiano puede equiparar ambas soluciones.
Las soluciones de PL- KL- y FL- en castellano son la palatalizació n (lateral palatal), pero en
asturiano leonés occidental hay un resultado ch [ĉ]. En las zonas en las que el resultado de L-
es africado, es posible que confluyan en un mismo resultado, bien en ch o bien en “ts”, ya que
son dos sonidos muy pró ximos.
(Esto es, L- inicial nos puede dar ch por influencia de los resultado de PL, KL, FL, y estos
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ú ltimos pueden darnos “ts” por influencia de la primera).
➢ Vieyus. LY, K'L y G'L tienen diferentes soluciones posibles: la palatal central (que puede
perderse entre vocales, especialmente e/i ; es la que encontramos en este texto), la
africada palatal o la palatal lateral. Se dice que en la zona en la que L inicial es africado,
es frecuente que LY K'L y G'L den también un resultado palatal africado. Somiedo es
una excepció n.
➢ Puxuse: forma analó gica con otras formas que sí tienen esa sibilante.
➢ La -r del infinitivo se pierde ante un pronombre á tono pospuesto.
➢ O, u (dó nde). Ou es analó gico, ya que estamos en zona de diptongos decrecientes.
➢ Mantenimiento de -mb-
➢ Reducció n de M'N en m.
Morfología:
TEXTO: SISTERNA
Sisterna (Asturias sur, al límite con Carballeda).
Vocalismo:
➢ Pervivencia de diptongos decrecientes (tanto [ei] como [ou]).
➢ Diptongació n de las breves tó nicas latinas, aunque no sistemá tica. Sisterna está
prá cticamente al lado de la frontera con ella gallego: cuanto má s occidentales estemos,
má s posibilidades habrá de encontrar palabras sin diptongació n, ya que es un rasgo
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propio de la lengua gallega.
➢ Cierre de las vocales finales y á tonas (tanto o>u como e>i) muy frecuente. No hay
metafonía con cambio de timbre en el occidente, los casos que encontramos
susceptibles de presentarla son realmente á tonos. Manulu no podría ser metafonía
porque también encontramos Manula (y aquí no hay vocal cerrada final). Debe ser que
se produjo el cierre en una variante del nombre en que la o se encontraba en posició n
á tona y de ahí se extendió .
➢ Diptongació n del verbo ser (ía por es) y de la conjunció n copulativa.
➢ L- inicial latina es cacuminal (dumi por lumbre; dugar). Hace paralelo el resultado de L
inicial y de -LL- interior latina.
➢ En situació n inicial [ĉ] de fl- kl- y pl- latinas. La variedad occidental, coincidiendo con el
gallego, presenta estos soluciones, ya en el central comienza la palatal lateral.
➢ En situació n interior los resultados coinciden con los de la L- inicial (esto ocurre tanto
con las africadas como con las cacuminales). Ademá s, lo tenemos en las formas de los
indirectos.
➢ El resultado de LY (K'L y G'L) latina es africado (lo cual es comú n -pero no sistemá tico-
en las zonas que tienen soluciones africadas también en L- inicial y -LL- interior).
➢ Encontramos casos de fricativa prepalatal sorda (baxou, dixou...), general en toda el
á rea dialectal.
➢ Reducció n -MN- > -N- característica de occidente y el centro.
➢ Cuadricha → el resultado [ĉ] donde esperaríamos una cacuminal ( ya que viene de -LL-)
se ha considerado un préstamo de zonas cercanas a Sisterna con resultado africado.
Morfología:
➢ Terceras personas del plural analó gicas en -anun.
➢ Tar por estar, típico de toda Asturias.
➢ Pronombres á tonos pospuestos a las formas personales del verbo.
➢ Uniones de preposició n y artículo, pero sin asimilació n, ya que las formas del artículo
(a, us, as, il) han eliminado en muchas formas la consonante inicial, posiblemente por la
cercanía con el gallego.
➢ Distinció n genérica de los posesivos (sua, miou) exclusiva del occidental.
➢ Posesivo con artículo muy frecuente en todo el occidente (no solo en la zona dialectal).
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En conclusió n, teniendo en cuenta los rasgos má s importantes y exclusivos (diptongos
decrecientes con diptongació n de breves tó nicas, con conservació n de la f- inicial latina...)
podemos establecer que se trata de asturiano-leonés occidental en á rea de africadas. Si
añ adimos la solució n cacuminal, ha de ser necesariamente Sisterna (solo hay otro punto de
Asturias con soluciones cacuminales, pero forma parte de la zona dialectal central, por lo que
no tiene diptongos decrecientes).
TEXTO: TRONES
Señ alaremos ú nicamente los rasgos má s excepcionales, teniendo en cuenta que se dan todos
aquellos que son típicos de la variedad occidental.
TEXTO: VILLAR
Características típicas: diptongació n breve tó nica (no sistemá tica) y diptongos decrecientes.
Diptongació n de la conjunció n copulativa.
➢ Reducció n de -ie-
➢ Apó cope de formas verbales.
Consonantismo.
➢ no hay ejemplos de f- conservada (hay un contraejemplo, que probablemente sea un
castellanismo: hará)
➢ Resultado de LY: ye (con algunas pérdidas)
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➢ PL- KL- FL > palatal lateral
➢ Los resultado de -LL- coinciden > palatal lateral
➢ Conservació n de -MBR- (costumbre) que no es lo esperable.
➢ Pérdida de -d- intervocá lica.
➢ ULT > ch
Morfosintaxis:
➢ Posposició n pronombre á tono
➢ No aparece el artículo ante el posesivo.
➢ Pérdida de preposició n en las perífrasis (no sistemá tica).
➢ Non/nun
➢ Diminutivo propio de la zona -ina
➢ Variació n genérica del posesivo
Estamos ante una variante occidental con algú n resultado exclusivo del occidente para la
conjunció n copulativa (ia). Sin embargo, no hay resultados africados para -LL- o PL- FL-, una
prueba indirecta de que L- inicial tendrá un resultado paralelo. Estamos, así, en una zona de
palatal lateral: una cuarta parte nororiental (el resultado má s típico de LY aquí también es la
palatal lateral) de la variedad occidental de Asturias, una pequeñ a parte del Bierzo, las
Cabreras o Sanabria.
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➢ Falta de palatalizació n de NN o MN, má s propio del occidental. Debemos tener en
cuenta que es una zona de contacto con esta variedad.
Morfología:
➢ Preposició n + artículo.
➢ Posesivo sin distinció n de género y con artículo (en central y oriental no hay)
➢ Pérdida de la -r final en el infinitivo (uno de los rasgos generales de Pidal)
➢ Forma de indirecto (pronombre á tono) como i (is)
➢ Per (por)
➢ Formas del artículo: femenino plural les
➢ El camín por analogía con las formas del diminutivo.
➢ Las formas del pasado en -u (má s típico del sur en la variedad central).
➢ Chucio : no es propio del dialecto, es un cambio esporá dico.
➢ Muncho (por mucho) delante de ch un cambio esporá dico posible es una epéntesis de -
n- que se puede encontrar por diferentes lugares de la península en zonas populares.
En el central hay tres zonas diferenciadas de norte a sur (de distinta extensió n).
Para localizarlo en la variedad central y en el sur de la misma: metafonía + solució n africada
de la /l/ inicial.
Texto: El Fondaque:
➢ Cierre de las vocales finales
➢ Casos de metafonía no sistemá ticos.
➢ Diptongació n del verbo ser (diptonga este verbo en la variedad central pero ya no la
conjunció n copulativa).
➢ Diptongació n en contacto con yod
➢ En la zona de as/es puede cerrarse en is o en puede cerrar en in.
➢ Mantenimiento de f- inicial latina.
➢ LY de ye (palatal central), como es esperable en esta zona.
➢ Palatalizació n de l- inicial (PL- KL- y FL- evolucionan también en ll) en lateral palatal.
➢ Presencia de prepalatal fricativa sorda. En todos los textos dialectales asturiano-
leoneses mantienen este sonido.
➢ KT con resultado ch (suele mantener it en la occidental, pero a partir de la central ya
comienzan a tener la misma solució n que en castellano)
➢ b en lugar de g (los intercambios de estas consonantes son especialmente frecuentes
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delante de vocal de la serie posterior (u, o). No son dialectales, son de cará cter general
en registros vulgares de la península.
➢ Entre los rasgos de Llorente, es frecuente en esta zona que los nombres de á rbol
terminen en -al (castañal), y es frecuente también que sea en femenino.
➢ Diminutivos en -ín
➢ Atapar frente a tapar (alternancia de formas con a- y sin a- también es comú n pero no
dialectal, es má s bien rural)
Morfología:
➢ Los determinantes posesivos no distinguen género.
➢ Los infinitivos con pronombre pierden la /r/ (uno de los rasgos generales de Pidal)
➢ Neutro de materia. El masculino singular termina en -u, y se iguala en el plural (es
decir, es también con -u) y sin embargo en los incontables encontramos -o. En los
femeninos es má s claro.
➢ Tar por estar
Se trata de un texto de la variedad central (as/es y metafonía). Dentro del central, separamos
la zona en la que no se produce metafonía. Si tenemos en cuenta la isoglosa de los resultados
africados de l- inicial, podemos descartar al tiempo una parte importante del sur.
Texto: Aller
➢ Es el otro ejemplo, junto a Sisterna, de los resultados cacuminales o semicacuminales
de la L- inicial latina o -LL- interior.
➢ Metafonía
➢ Cierre de las vocales finales -u en singular pero -os en plural, y no es sistemá tico: los
masculinos singulares que no tienen metafonía está n regularizados en -o.
Cuando se regulariza, o bien las voces con metafonía la pierden, o bien mantienen el cierre de
la final.
Esteblu → o bien se mantiene, o bien se regulariza en establo.
➢ Ausencia de as/es (toas xuntas, vosotras, vacas..) y tampoco hay cierre de -an en -en.
➢ Cierre a/e tó nica característico de la cuenca del caudal (en la zona del Naló n cerraría
en o)
➢ Mantenimiento de la f- inicial.
➢ Zona de soluciones africadas (ver primer rasgo).
➢ KL, LY y GL dan un resultado fricativa palatal central que se pierde en ciertos casos,
31
como es normal (especialmente en contacto con i y siempre en posició n intervocá lica).
Como vemos no se ha extendido la palatalizació n, como ocurría en ciertos casos en la
variedad occidental.
Morfología:
➢ Sistema de posesivos: mio, to so. Sin distinció n genérica.
➢ Preposició n per
➢ dir por ir
➢ Posposició n de los clíticos.
➢ Diminuto en -in/-ino
➢ Forma analó gica: tsevoren
➢ Neutro de materia.
TEXTO CABRANES.
➢ degorriu (deformació n eufemística para evitar nombrar al demonio), Xana ('rapaza de
la mitología' que parece que se relaciona con Diana), desamar ('correr mucho'),
algamar ('alcanzar')
➢ No hay diptongació n de la conjunció n copulativa, solamente del verbo ser. Tampoco hay
diptongos decrecientes.
➢ Cierre de las vocales finales. No hay metafonía.
➢ As/es
➢ Hasta ahora hemos visto masculino singular -u, plural -os y neutro -o. En cambio aquí
(la má s oriental de la zona central) tenemos zona de neutro en -u. El neutro de materia,
por tanto, solo puede verse en las voces femeninas.
➢ Conservació n de la f- inicial.
➢ Prepalatal fricativa sorda, está en toda el á rea dialectal.
➢ LY, KL y GL en palatal central. Es comú n en central, oriental y la parte norte del
occidental.
➢ Pérdida de -d- intervocá lica. Esperable en zonas del central.
➢ Dir por ir. No es característico y exclusivo del dialecto, podemos verlo por toda la
península en registros rurales.
➢ Alternancia /g/ /b/
Morfología:
➢ Preposició n + artículo.
➢ Non/nun
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➢ Pronombre á tono de CI → y
➢ Pronombres á tonos enclíticos. Esto es comú n en todos los textos.
➢ Diminutivos en -in/ina (de todo el dominio astur-leonés)
Un texto con as/es y sin metafonía ha de ser de la zona central de la variedad central o la
oriental (es de esta).
TEXTO CABRALES:
➢ Diptongació n típica de la zona (E y O breve tó nica en ie y ue; no diptongos
decrecientes)
➢ No hay metafonía. Hay cierre de las finales y alguna á tona. Encontramos h·uisi pero no
parece metafonía, debería ser algú n tipo de analogía con la primera persona.
➢ Perfectos analó gicos.
➢ Apó cope de la -e final (verbal. Uno de los rasgos generales de Lapesa)
➢ Aspiració n de la f- inicial latina. La aspiració n de h·ata es analó gica, ya que no viene de
f- inicial latina.
➢ No es esperable la aspiració n de la /s/ implosiva en esta zona (es meridional) pero en
este texto lo encontramos. Es contextual, se aspira cuando detrá s va una aspirada (es,
por tanto, un caso de fonética sintá ctica).
➢ Palatalizació n de la n- inicial. Pidal lo señ ala como un fenó meno general.
➢ Prepalatal fricativa sorda. General en todo el dominio dialectal. Aparece en puxo por
analogía.
➢ LY > palatal central (esperable). También tenemos esta solució n para la -LL- interior
latina, por un proceso de yeísmo. También aparece como resultado de PL- (no es
sistemá tico). El yeísmo parece que se extiende en la variedad asturiana, igual que
se expande por el castellano.
➢ Pérdida de la -d- intervocá lica.
➢ Pérdida de la -n- intervocá lica (no es esperable) y ademá s no es sistemá tica
➢ Dir por ir
➢ /g/ por /b/
➢ Reducció n omi
Morfología:
➢ CI en y
➢ Posposició n de los pronombres á tonos
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➢ Diminutivos en -in
➢ Preposició n + artículo
➢ Asimilació n de qu'el (má s bien oral)
➢ Pérdida de la -r en el infinitivo + pronombre. Hay un caso en que no lleva pronombre
pero está en un contexto fó nico similar por lo que se da también.
➢ Sistema de posesivos (tanto en central como en oriental) son masculinas para
masculino y femenino.
Se trata de un texto de la zona oriental, claramente por la aspiració n de la f- inicial latina. Esto
solo nos vale para textos asturianos, esta f- aspirada existe en otras muchas zonas de la
península. Tendremos que dar, por tanto, algú n otro rasgo que nos muestre que es de Asturias:
palatalizació n de L- o resultado de LY..
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Los datos para su estudio son del ALEAN, y por tanto son relativamente antiguos (añ os 60).
En Aragó n se habla:
• Castellano en todos los niveles (incluso el familiar)
• Variedades catalanas en la zona oriental. Los límites administrativos, como sabemos,
rara vez coinciden con los lingü ísticos. Se habla desde el norte de Huesca hasta el bajo
Aragó n turolense, en una franja continua.
• En la mitad norte de la provincia de Huesca tenemos variedades del aragonés pirenaico
(otra evolució n del latín, no un dialecto que surge del castellano). Entre estas dos
ú ltimas zonas hay una franja de transició n.
Con los datos del atlas (debemos tener en cuenta que el criterio para determinar que estamos
ante dilecto es bastante permisivo: se considera dialectal cualquier sonido que diste del
castellano), podemos decir que las variedades aragonesas se sitú an en la mitad norte de la
provincia de Huesca y un enclave en Zaragoza. El límite del dialecto pirenaico va por el sur de
Ardisa, Bolea, Laguarta y Santaliestra.
Hay dos enclaves donde el dialecto tiene má s vitalidad y amplitud: Ansó y Hecho en la zona
má s occidental y Bielsa y Gistaín (Chistau) en el oriente. Ambos está n el norte, limitando con
el Pirineo. En las zonas marcadas en el atlas, toda la parte central del á rea dialectal está
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fuertemente castellanizada.
Las variedades que encontramos presentan muchísimas posibilidades diferentes, un gran
polimorfismo de variedades con grandes divergencias entre los resultados de diferentes zonas
o incluso de una misma. Esto hace pensar que el porvenir de estas variedades es preocupante.
Hay varios trabajos dialectales de los añ os 40 y 50. Desde estos al atlas (60) vemos có mo van
desapareciendo los rasgos dialectales. Por ejemplo, M. Alvar (Jaca) 1949 recoge viello,
güello/a. Sin embargo, en el atlas ya encontramos viejo, ojo u oveja. En Bielsa se producían en
el añ o 50 /l/ y /n/ geminadas, que 10 añ os después ya no se documentan.
A finales del XIX y principios del XX, Saroïhandy nos muestra las mismas á reas de
conservació n a oriente y occidente que se mantendrá n medio siglo después (con menos
amplitud y vitalidad). Esto es curioso teniendo en cuenta que el centro no muestra zonas de
conservació n: no encontramos explicaciones al respecto.
Brian Mott en Dialectología (2010) publica un artículo sobre las á reas dialectales de Aragó n.
El problema es que maneja datos antiguos: el hecho de que la divisió n sea de 2010 no tiene
tanto que ver con la realidad, ya que usa bá sicamente los datos del atlas. En cualquier caso, es
esta la divisió n que manejamos actualmente.
Incluye Huesca y el sur de la misma, que son actualmente castellanas en plenitud. Bielsa está
en la zona 4 aunque aquí aparezca en la 2 (hay un equívoco), la zona 5 es la catalana y la 6 la
de transició n:
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• Zona 1 (Ansó y Hecho): artículos o/a/os/as. Participios en -au / -íu (por oposición al
resto del aragonés)
• Zona 2 (Pirineo central. Está muy castellanizada y, ademá s, desde muy temprano): aquí
se han hablado en panticuto (valle de Panticosa), bergotés (Broto) y tensino (Tena).
Encontramos conservació n de las oclusivas sordas latinas intervocá licas (es decir, no
sonorizan): capeza, ixato, comprato..
Podemos encontrar diptongació n en ua y ia.
Artículo o/a/os/as con una variante ro/ra/ros/ras tras vocal.
Sonorizan las oclusivas tras nasal: cambo, fuande, bango, aldo, ixordica. Este fenó meno solo se
conserva actualmente en toponimia (ya en el Atlas se registra solo en personas mayores de 80
añ os).
• Zona 4 (aragonés oriental). Entre los ríos Cinca y É sera: se hablan chistabino (Gistaín)
y blesetano (Bielsa). Es una de las zonas má s conservadoras.
Pasados perifrá sticos (coincidentes con el catalá n): voy puyar, vas puyar..
Artículo el/la/los/las aunque a veces o/a/os/as
Las sordas intervocá licas no sonorizan.
Diptongació n en contacto con yod: fuella (fulla) por hoja.
Son posibles los casos de falta de diptongació n (por influencia del Catalá n)
• Zona 5 (el catalá n de Aragó n): la llamada franja oriental desde Noales en Huesca hasta
Peñ arroya de Tastavins en Teruel.
Como tenemos variedades catalanas, no tenemos palatalizació n, reducció n de ll- (filla, abella,
nit) ni diptongació n (dent, font).
En la franja catalana de Huesca (Ribagorza y la Litera) encontramos un rasgo ú nico:
pronunciaciones del tipo bllanc, fllor (FL- GL- BL- GL... palatalizan la /l/ y mantienen la
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consonante inicial).
Las causas de este proceso son (del mismo modo pueden aplicarse a otras lenguas que se han
desarrollado en una situació n digló sica similar):
• Paulatina reducció n del territorio del aragonés: los hablantes “han sido absorbidos”
por el castellano.
• Despoblació n de amplias zonas del alto Aragó n (en general, en toda la Península, tiene
lugar a partir de mediados de siglo una importante despoblació n del medio rural)
• “Deserció n idiomá tica en masa” de los hablantes pasivos o conocedores del aragonés,
es decir, una situació n de abandono, pues el uso de estas lenguas está asociado a un
nivel sociocultural bajo y rural y goza, por tanto, de escaso prestigio.
(En los ú ltimos tiempos, en cualquier caso, debemos tener en cuenta que está n llevá ndose a
cabo una serie de proyectos políticos y sociales para la recuperació n y la manutenció n de estas
lenguas).
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castellano, las lenguas y modalidades lingü ísticas aragonesas con uso prioritario en la zona
oriental y septentrional (lengua aragonesa propia del á rea pirenaica y prepirenaica, LAPAPYP,
que se consideraba antes como “alto aragonés”, y lengua aragonesa propia del á rea oriental,
LAPAO, estrategia para no mencionar el catalá n). Actualmente, se ha derogado esta ley, por lo
que se vuelven a denominar las variedades como “aragonés” y “catalá n”.
Vocalismo:
➢ Diptongació n: una o breve tó nica latina diptonga con resultado ue pero también uo / ua
La e breve tó nica, por su parte, puede diptongar en ie/ ia
Existe diptongació n ante yod: fuella, güellos..
ie ante “ll” o “s” puede no reducir: aniello, amariello..
➢ Tendencia antihiá tica. La encontramos a lo largo de toda la península, pero parece que
es má s marcada en el aragonés, con el desplazamiento de acentuació n, cierre vocá lico o
epéntesis que ya hemos visto en ciertos casos.
Cañámo, higádo, aguíla es una realizació n frecuente en aragonés que las palabras esdrú julas
tiendan a hacerse llanos, no ú nicamente en el dominio dialectal sino en todo Aragó n (incluso
en castellano).
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rasgo, por tanto, nos sirve para la distinció n con la lengua catalana.
➢ Chunta, choven, chugar... es una evolució n ú nica del el aragonés en toda la península.
G + e, i o yod en posición inicial dio la prepalatal fricativa, primero sonora y luego sorda que,
posteriormente, dio lugar a la africada.
➢ Puede no palatalizar (sino que mantiene los grupos latinos) PL- FL- KL-
plegar (llegar), plorar, clamar, flama...
En la franja oriental (Ribagorzano) mantiene la consonante inicial y, ademá s, palataliza la /l/:
pllegá, pllorá, cllamá
Consonantismo:
➢ No sonorizan las oclusivas intervocá licas: capeza, espata, ixata, cocollo
➢ Pérdida de la -d- intervocá lica (ROTUNDUS > retuno)
➢ Estas oclusivas sordas se mantienen entre vocales, pero sonorizan detrá s de nasales, y
de líquidas (/r/ y /l/): cambo, planda, barrango, ordiga, aldo..
➢ Feito, peito (KT latino se mantiene en el momento de la evolució n de vocalizació n). En
Aragonés, ademá s, puede reducirse posteriormente (feto, peto)
➢ Fillo, consello, millor... resultado en palatal central.
➢ Presencia de la prepalatal fricativa sorda: naxer, buxo (SC + e, i ; KS). En algunos casos
este resultado evoluciona a la africada ch. De manera nada sistemá tica.
Morfología:
El perfecto vulgar (denominació n de Alvar) es el má s extendido en las zonas aragonesas:
pagué / vendié
pagués / vendiés
pagó / vendié
paguemos / vendiemos
paguestes (-ez) / vendiestes (-iez)
pagoron / vendieron
En las ú ltimas recogidas de Alvar, señ ala que lo que queda son formas sueltas, pero ya no
existe el paradigma completo como se encontraba a mediados de siglo pasado. En cualquier
caso, existieron en aragonés perfectos en e y en o: la analogía funcionaba prá cticamente en
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todas las personas.
A modo de ejemplo, en Bielsa encontramos una segunda persona del singular formada sobre
la tercera persona del plural (comprores). Es una muestra má s de la fuerza de la analogía,
especialmente en aquellas zonas que no tienen norma lingü ística.
Estamos hablando en esta zona del paso de una lengua a otra. Estamos ante dos lenguas que
perteneces, ademá s, a la misma familia: son lenguas romances derivadas del latín, está n
emparentadas. Lo esperable, por tanto, será una transició n suave, un continuum lingü ístico
(como diría Menéndez Pidal, una zona de límites sueltos) en la que los rasgos se van
superponiendo. Esto aparece en la mitad norte de la frontera. Sin embargo, en la mitad sur el
corte es tajante y abrupto entre el castellano (o aragonés) y el catalá n. Hay en Teruel una
pequeñ a excepció n: una zona que presenta unos rasgos lingü ísticos peculiares que remiten a
las variedades preliterarias del catalá n. En cualquier caso, se incluye dentro de esta lengua.
41
Esta gran diferencia se debe a la Reconquista. La situació n al norte es producto de límites
políticos, étnicos y comerciales. Es una zona en la que el romance se desarrolló libremente: o
bien no estuvo bajo poder de los á rabes, o bien lo estuvo pero fue repoblada en fecha muy
temprana (antes de la segunda mitad del siglo XII). Sin embargo, a partir del sur de Huesca la
repoblació n se da a partir del XII por població n aragonesa y catalana cuyas lenguas estaban ya
bien definidas.
Áreas lingüísticas:
Esto se marca en la distinció n de una zona aragonesa, una zona de transició n y una zona
catalana que, en cualquier caso, también tiene algunos rasgos de transició n: el ribagorzano
(Ribagorza y La Litera).
No olvidemos que se trata de una variedad del catalá n, a pesar de que presente algunos rasgos
del aragonés.
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➢ Terminació n verbal del tipo -au, -iu (frente a -at, -it, -ut del catalá n)
➢ Palatalizació n frecuente no sistemá tica de la L- inicial.
➢ Resultado [s] < C+ i
➢ Al norte vuelve a coincidir con el catalá n en el cierre -as/-es pero no en el sur
Aspectos sociolingüísticos:
La situació n es de diglosia funcional o bilingü ismo social (debemos tener en cuenta que en
estas zonas, a diferencia del aragonés pirenaico, el uso de la variedad está muy vivo):
• Las variedades verná culas son vehículo de expresió n oral, familiar y má s
representativo de la vida cotidiana intracomunitaria.
• El castellano es la lengua que se utiliza en la expresió n escrita, así como en ciertos
á mbitos específicos, sobre todo en la asistencia sanitaria y en la Iglesia,
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➢ La -r final del infinitivo se pierde de manera habitual (también en algunos sustantivos)
➢ El uso de los auxiliares en tiempos compuestos: alternancia ser/estar
➢ Cierre de las vocales finales: no es muy habitual en aragonés por lo general, pero sí en
las terminaciones de participios (pasau, esistiu)
➢ Ixe es habitual en el dominio aragonés (de ipse latino)
➢ Parixeba → SC + e, i > prepalatal fricativa sorda.
➢ El plural se forma directamente sobre el singular, independientemente de que termine
o no en consonante.
➢ Diptongació n del verbo ser (yera)
➢ Uso de ta ('hacia' y 'para'). Ademá s, el pronombre utilizado tras preposició n es el
persona de sujeto (ta tu)
➢ No sonoriza la -d- en peliaguta (sin embargo, encontramos -g-). No es sistemá tica la
falta de sonorizació n.
➢ Uso de bel/a con el sentido de algún/a
➢ Una miqueta / una mica ademá s con el diminutivo típico del aragonés -et / -eta
➢ Prepalatal fricativa sorda como africada (baxé / baché)
➢ Mantenimiento de -iello
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➢ Palatal lateral como resultado de LY (güellos, fillos)
➢ Presencia de la prepalatal fricativa sorda.
➢ Derivados de ibi e inde (bi ye lo güe / li'n mete)
➢ Se le cae > li se caye (no es habitual este cambio de orden)
➢ Diminutivos en -et / -eta / -ete
➢ Alternancia ser/estar con significados equivalentes.
➢ Gerundios en -indo para los verbos de la tercera conjugació n. En este texto lo
encontramos en un verbo de la segunda, por analogía.
COMENTARIO: ANSÓ
➢ Vocalizació n de la fricativa labiodental en posició n final de palabra, a raíz de la
apó cope.
➢ Cierre de o > u en los participios.
➢ ULT > uit . No palataliza la consonante, ú nicamente hay vocalizació n.
➢ Mantenimiento de PL-
Morfología:
➢ Formas verbales analó gicas (quedemos, trobemos...)
➢ Fuomos. Diptongo ou claramente dialectal.
➢ Mantenimiento de imperfectos con -b-
➢ Artículo a/o/as/os salvo cuando la palabra empieza por vocal, en cuyo caso aparece
la /l/.
➢ Preposició n ta ('hacia')
➢ Mantenimiento de formas derivadas de ibi
➢ Presencia de ixo (derivado de ipsum) claramente aragonés.
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Morfología:
➢ Artículo o/a/os/as a excepció n de las palabras que empiezan por vocal (y algunas
otras) en las que se añ ade la l-
➢ Imperfectos con mantenimiento de la -b-
➢ Formas antiguas del verbo FACERE (muy comú n en aragonés): far / fer
➢ Presencia de ixo
En conjunto, podemos concluir que nos encontramos ante un texto en aragonés pirenaico
coincidente, en concreto, con la zona 1 de Mott.
COMENTARIO: BIELSA.
➢ Es frecuente que en aragonés la prepalatal fricativa sorda se mantenga, pero precedida
de una vocal /i/ (aunque no es sistemá tico) a veces etimoló gica, pero en otros casos
posiblemente por analogía o como fenó meno esporá dico para facilitar la
pronunciació n.
➢ Diptongació n ante yod (güellos)
➢ Falta de sonorizació n en oclusivas sordas: capeza, ixato.
➢ Varios casos de apó cope incluso en -o
➢ Se por si para la conjunció n (propio del aragonés)
➢ Mantenimiento de PL- sin palatalizació n
➢ L- no palataliza
➢ Presencia de la prepalatal fricativa sorda.
➢ Mantenimiento de la F-
➢ Palatal lateral el posició n intervocá lica como resultado de LY / KL
➢ Era por ella ( -LL- > r característica del aragonés pero muy poco frecuente, sobre todo
en toponimia)
➢ Evolució n característica del aragonés de yod en posició n inicial (o G + e, i) en
resultados africados (chiner 'enero' chitar 'echar')
➢ KT > it
Morfología:
➢ En el paradigma del verbo ser encontramos diptongació n
➢ Formas verbales analó gicas (dició, diciores) Las formas en -oren, recordemos, son
doblemente analó gicas, primero por la -o- y también por la -e-
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En Bielsa habíamos comentado que las segundas personas del singular establecen la analogía
con las terceras del plural, lo cual es muy poco frecuente en otras zonas. Es el caso de diciores.
➢ Mantenimiento de la -b- en los imperfectos.
➢ Pronombres propios del aragonés: me querebas a yo (frente a a mí)
➢ Presencia de formas derivadas de ibi e inde.
➢ El/ lo/ la/ las como formas del artículo.
Los rasgos claramente aragoneses podrían ser el mantenimiento de las oclusivas sordas o de
PL- inicial. También la apó cope de -o, las formas de los pronombres, la palatalizació n de I- ; G +
e, i..
BIELSA.
➢ Güellas por ovejas, que no tiene nada que ver con la diptongació n en contacto con yod.
➢ G + e, i > ch
➢ Diptongació n del verbo ser
➢ Conservació n de /p/ /t/ /k/
➢ Mantenimiento de F-
➢ Mantenimiento de PL-
➢ Pérdida de vocales finales
➢ KT / ULT > ch / t (reducció n de it)
➢ Prepalatal fricativa sorda
➢ Plurales formados directamente sobre el singular
➢ Artículo els
➢ Formas con -b- para los imperfectos.
➢ Formas verbales analó gicas en -oren y en -ores (2ps sobre la 3ºpp)
➢ Preposició n ta
➢ Derivados de ibi e inde
➢ Vel = alguno (característico aragonés)
➢ Composició n del verbo con ser
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➢ Neutralizaciones de /r/ y /l/ implosivas. En menor proporció n puede darse la
pérdida. Esta neutralizació n es un rasgo marcado negativamente dentro de la
propia comunidad.
➢ Seseo y ceceo (recordemos que el ceceo, a diferencia del seseo, está estigmatizado)
➢ Aspiració n del fonema velar fricativo sordo /x/ y, en ocasiones y solo en algunas
zonas, relajació n en la pronunciació n de “ch”, llegando a la desafricació n.
➢ Diferentes tipos de /s/, siendo la menos frecuente la apicoalveolar castellana.
➢ Yeísmo. Es un fenó meno muy extendido por muchos lugares.
En cuanto a la conciencia lingü ística, la mayor parte de los hablantes es consciente de que
habla castellano o castellano con variaciones propias al que denominan extremeñ o. Una
variedad en cualquier caso. También hay quien señ ala que habla castú o, teniendo en cuenta
que es sinó nimo de extremeñ o.
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En algunas zonas, sin embargo, se muestra una conciencia de distinció n → Lagarteiru: en la
zona de Eljas, San Martín de Trevejo y Valverde del Fresno hay una variedad local muy
relacionada con el portugués. Es una variedad de transició n y un habla que se ha conservado
bastante bien hasta nuestros días. Sus hablantes tiene interés en mantenerla).
En otras zonas, los hablantes señ alan la importancia de la influencia y presencia del
portugués, señ alan que hablan castellano y portugués.
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inverso /l/ > /r/
➢ Yeísmo (en toda la Península sin uniformidad).
➢ Articulació n de /s/ es semejante o igual a la castellana en la zona norte, mientras que
en sur se prefiere la coronal plana (como en Andalucía). Tomamos como referencia el
río Tajo.
➢ La abertura vocá lica de las vocales seguidas de consonante aspirada. Se percibe
claramente y es muy frecuente en el andaluz oriental. Es un proceso que ha avanzado y
va avanzando desde Á vila, y presente en todas las variedades meridionales.
EL ANDALUZ:
Es, junto con el canario, la variedad má s estudiada y mejor conocida. En cuanto a la conciencia
lingü ística, la mayoría de los encuestados responden con denominaciones locales relacionadas
con su provincia (cordobés, malagueño..) o comarca (estepeño). Las respuestas má s comunes y
repartidas casi al 50% son español (o castellano) y andaluz. Tienen conciencia de que su
lengua no es otra que el españ ol, pero también de que su manera de hablar presenta
peculiaridades.
51
lingüística andaluza.
VARIEDADES ANDALUZAS:
Dicen que estas hablas se caracterizan por su variedad y diversidad. Hay constante
polimorfismo, es decir, un mismo hablante, habitualmente en funció n del registro o de los
oyentes, cambia las formas. Cabe destacar también la inseguridad de muchos de los hablantes
con relació n a los propios usos lingü ísticos, tal vez ligada a este polimorfismo.
El andaluz es un conjunto de rasgos, bá sicamente de pronunciació n, de distribució n geográ fica
y sociocultural desigual. Estos rasgos, ademá s, se entrecruzan unos con otros.
El andaluz es histó ricamente dialecto del castellano, en cuanto que es una expansió n del
mismo por conquista y repoblació n. En su caracterizació n no deben contar solo los fenó menos
que hayan supuesto una innovació n, pues junto a ellos se descubren otros conservadores.
Algunos de estos rasgos innovadores, ademá s, no gozan precisamente de una estimació n
prestigiosa.
El andaluz es una (o má s de una) variedad hablada del españ ol, pues nada separa a los
andaluces del resto de los hispanohablantes en cuanto a la escritura. El prestigio y la
aceptació n de de la norma escrita del españ ol no presenta fisuras. No alcanzan un grado
mayor que el de “anecdó tico” cualquier intento de escribir en andaluz.
ANDALUZ ORIENTAL/OCCIDENTAL
El fenó meno principal que distingue las dos variedades es la existencia en el andaluz oriental
de la oposició n singular/plural basada en la abertura vocá lica, es decir, una oposició n
sistemá tica y significativa, no meramente fonética. La misma oposició n se da en las formas
verbales de la segunda y la tercera (ya que la diferenciació n es la existencia de una -s en
posició n final de palabra). El fenó meno es consecuencia de la aspiració n y pérdida de /s/ en
posició n final. Esta pérdida deja un hueco en la cadena hablada que se suple con un aumento
en la duració n e intensidad de la vocal precedente, que se abre (es decir, aumenta el á ngulo
entre el maxilar superior y el inferior). Algunos autores prefieren llamarlas vocales
proyectadas (en lugar de vocales abiertas) y denominan proyección vocálica al fenó meno de la
modificació n de las vocales en ciertas zonas de Andalucía.
52
de timbre, de manera muy frecuente, especialmente cuando las vocales tienen el mismo
timbre (patatas). Segú n esto, el andaluz oriental tendría un nú mero variable de vocales (entre
10 y 8, ya que /i/ /u/ en posició n final son muy escasas) ya que para cada uno de los timbres
vocá licos castellanos tendríamos su variante abierta.
Sin embargo, no todos los dialectó logos está n de acuerdo con este cará cter sistemá tico y
significativo de la abertura vocá lica, es decir, consideran que la abertura no es el rasgo
exclusivo y sistemá tico para marcar el plural de las palabras tras la pérdida de la -s (hay un
conjunto de procedimientos que intervienen en la distinció n, tanto léxicos como
gramaticales). La Academia se mantiene relativamente al margen en la polémica, tratando de
dar la descripció n má s neutra al respecto.
Sea como fuere, esta abertura es mucho má s frecuente (sea o no sistemá tica) en los hablantes
orientales, con continuidad en Murcia.
La zona de Má laga se adhiere en ocasiones a los fenó menos orientales y, en otras, a los
53
occidentales.
Otro hecho lingü ístico diferenciador es la distinció n -o no- de ustedes y vosotros. Esta
oposició n puede no darse en el occidente. La neutralizació n no es tan frecuente o sistemá tica,
pero hoy ha pasado a formar parte del estereotipo que desde fuera se ha formado del andaluz.
Está condicionado a la comunicació n oral, y al registro informal o coloquial, pero no se
rechaza en del todo en niveles socioculturales medios, al menos en Sevilla. Es muy frecuente
en el occidente andaluz. Es escasa, no obstante, en hablantes jó venes, escolarizados y urbanos.
Sin que haya zona geográ fica específica, puede usarse ustedes tanto con 3ºpp como con 2ºpp.
La Andalucía de la -e
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En algunos lugares de Andalucía, el adelantamiento de la articulació n de la -a en -as es muy
similar a una e muy abierta. No se trata de realizaciones sistemá ticas y ni siquiera
predominantes, pero se encuentran con relativa frecuencia en la Andalucía oriental.
Las terminaciones -al -ar pueden terminar realizá ndose del mismo modo, pues son
consonantes que también tienden a la pérdida o la aspiració n.
En los primeros estudios sociolingü ísticos se marcaba que era má s frecuente en mujeres de
mediana edad para arriba, y en menor medida en los niñ os y varones ancianos, distribució n
social indicativa de un fenó meno en retroceso. Sin embargo, no retrocede, parece que no por
prestigio, sino por fidelidad a la lengua verná cula. Aproximaciones recientes (Estepa) ponen
de manifiesto dos circunstancias sorprendentes:
• No hay diferencias entre hombres y mujeres, si bien se reduce a los niveles socio-
econó micos má s bajos.
• La edad, que solía considerarse factor decisivo para su desaparició n, ha invertido la
tendencia: la palatalizació n se da en niñ os, se mantiene en los jó venes
(independientemente de su género) para decaer a medida que se rebasa la madurez.
Aspiración de la F- en Andalucía:
Parece tratarse de un fenó meno occidental de influjo leonés, explicable por la presencia de los
repobladores del reino de Leó n (Asturianos, santanderinos, extremeñ os y toledanos). Frago
55
indica que la aspiració n y la pérdida coexistían también en parte oriental por muchos zonas,
pero final,mente la aspiració n no triunfó .
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La distribució n de la aspiració n de la F- es muy similar, a excepció n de parte de Jaén y
Granada. A pesar de ser fenó menos má s o menos paralelos, desde el punto de vista
sociolingü ístico tiene un cierto desprestigio entre los hablantes. La aspiració n de la velar, por
su parte, es una fenó meno de altura social. En los lugares donde se da alcanza a hablantes de
cualquier edad, sexo o condició n social en el habla espontá nea. Incluso puede llegar a los
registros cultos.
SESEO/CECEO:
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En el mapa se muestra la realidad predominante pero no exclusiva (es decir, no hay
uniformidad), teniendo en cuenta ademá s que los encuestados son personas mayores, rurales
y de bajo nivel cultural, en habla espontá nea. La informació n que se nos da, por tanto, es
parcial.
No se trata, recordemos, de una confusió n, sino que es un fenó meno etimoló gico fruto de la
evolució n de las sibilantes medievales. La reducció n de las cuatro sibilantes del españ ol
medieval y preclá sico ha dado lugar a una serie de fenó menos en andaluz (también canario y
españ ol de América) desembocan en un solo fonema realizado como [s] (seseo) o como [θ]
(ceceo), o con variantes intermedias.
El seseo predorsal de tipo sevillano tiene sus nú cleos fundamentales en Sevilla capital, donde
en torno al 66% de los habitantes de todos los niveles sociales lo usan habitualmente. Parece
llamativo el caso de Granada, donde el seso tradicional alcanza al 40% de la població n, con
una distribució n clara por edades, mucho má s elevada entre hablantes mayores, bajando
segú n disminuye la edad. Parece encaminarse hacia la distinció n a pasos agigantados.
Hay un estudio sobre el habla de la cuidad de Granada en los diferentes barrios, que muestra
claramente como el seseo está asociado a hablantes procedentes de medio rural, bajo nivel
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sociocultural y personales mayores, con caídas muy drá sticas en las personas jó venes.
El ceceo goza de mucha menos aceptació n: en Sevilla el índice es del 6%, en Granada un 3%.
Todo él pertenece al nivel popular. En Jerez el ceceo alcanza el 47%, pero solo el 12%
pertenece al nivel culto. La edad es, de nuevo, un factor determinante: el 53% de la primera
generació n lo practica. En Má laga el ceceo alcanza un 25% con el sexo como factor decisivo: un
45% de los hombres frente a un 11% de las mujeres.
Resultado del mismo proceso es otros fenó menos menos perceptible pero también relevante:
la modificació n de cualidad de /s/ en buena parte del territorio andaluz, es decir, las
diferentes pronunciaciones de este fonema.
EL “HEHEO”:
Se trata de la articulació n aspirada de de s- o c- (z-) inicial de palabra o de sílaba (hí heñó(r)).
Se encuentra sobre todo n el sur de Huelva, en Má laga, en Granada capital, en el centro y sur
de Sevilla y en la serranía de Ronda. Se da de manera esporá dica en el habla familiar y relajada
de hablantes andaluces de cualquier procedencia.
YEÍSMO:
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El yeísmo está muy extendido por todas las zonas hispanohablantes. No toda Andalucía, segú n
el ALEA, era yeísta, pero hasta la actualidad se ha extendido (al igual que en toda la península).
Si bien no tenemos demasiados datos concretos en torno a la expansió n de este fenó meno,
estudios parciales muestran que la falta de distinció n va en aumento, especialmente entre las
personas jó venes de mediana edad, precisamente porque la distinció n se asocia al medio
rural. En cualquier caso, en algunas de las zonas que se señ alan en el atlas se mantiene la
distinció n, pero especialmente en personas mayores.
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(签名)
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