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La memoria y la historia son conceptos diferentes. La memoria es subjetiva y está influenciada por factores personales y de grupo, mientras que la historia intenta ser más objetiva. Aunque la historia se basa en la memoria, trata de reconstruir los hechos de manera crítica usando análisis e investigación. La memoria depende de la emoción y solo acepta información que le resulte cómoda, mientras que la historia usa un enfoque intelectual y laico.

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La memoria y la historia son conceptos diferentes. La memoria es subjetiva y está influenciada por factores personales y de grupo, mientras que la historia intenta ser más objetiva. Aunque la historia se basa en la memoria, trata de reconstruir los hechos de manera crítica usando análisis e investigación. La memoria depende de la emoción y solo acepta información que le resulte cómoda, mientras que la historia usa un enfoque intelectual y laico.

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Como es conocido, hay dos formas en que los hombres conservan una visión de conjunto

de su pasado: la memoria y la historiografia. ¿Cuál es la diferencia entre ambas? En lo


fundamental, consiste en que la memoria es una visión eminentemente subjetiva -a nivel
personal o de grupos- marcada por una serie de condicionantes, y la historiografia lo es
menos.
[...] Lo que queremos enfatizar es que, y en particular cuando nos referimos a la historia
reciente, no es tan sencillo separar historia de lo que es memoria. Porque para muchos de
los autores, las últimas décadas han sido su presente y se tiende a privilegiar
espontáneamente cómo vimos las cosas nosotros, generalmente a partir de nuestras vidas
intimas o, si se quiere, privadas.
Sagredo, R., Gazmuri, C., Historia de la vida privada en Chile, tomo III, ed. Taurus,
Santiago, Chile, 2007.

Memoria, historia: lejos de ser sinónimos, tomamos consciencia de que todo las opone. La
memoria es la vida, siempre llevada por grupos vivientes y a este título, está en evolución
permanente, abierta a la dialéctica del recuerdo y de la amnesia inconsciente de sus
deformaciones sucesivas, vulnerable a todas las utilizaciones y manipulaciones, susceptible
a largas latencias y repentinas revitalizaciones. La historia es la reconstrucción, siempre
problemática e incompleta, de lo que ya no es. La memoria es un fenómeno siempre actúa
un lazo vivido en presente eterno; la historia, una representación, del pasado. Porque es
afectiva y mágica, la memoria sólo se acomoda de detalles que la reconfortan; ella se
alimenta de recuerdos vagos, globales o flotantes, particulares o simbólicos, sensible a
todas las transferencias, panties, censura o proyecciones. La historia, como operación
intelectual y laica, utiliza analisis y discurso critico. La memoria instala el recuerdo en lo
sagrado la historia lo desaloja, siempre procesa. La memoria sorda de un grupo que ella
suelda, lo que quiere decir, como lo hizo Halbwachs, que hay tantas memorias como
grupos, que ella es por naturaleza multiple y desmultiplicable, colectiva, plural e
individualizable. La historia, al contrario, pertenece a todos y a nadie lo que le da vocación
universal. La, memoria tiene su raiz en lo concreto, en el espacio, el gesto, la imagen y el
objeto La historia sólo se ata a las continuidades temporales, a las evoluciones y a las
relaciones entre las cosas. La memoria es un absoluto y la historia sólo conoce lo relativo"
Nora, P. "Entre Memoria e Historia: La problemática de los lugares", disponible en:
[Link] o archivos jovenesymemoria bibliografia web historia
Pierre pdf

La memoria no es el recuerdo de los hechos, sino el darles sentido. El significado del hecho,
no solo el hecho, importa. Por supuesto, hay actividades de recordar que son banales,
aunque necesarios para vivir -por ejemplo, recordar dónde están las llaves de la casa al
salir de ella- (Claro que, al perder las llaves, ino parece tan banal el asunto de recordar y
encontrarlas!). Pero de lo que hablamos hoy es otra cosa. Se trata no del recuerdo sencillo
y puntual, sino de la memoria que vale compartir porque ha sido toda una experiencia
humana. Es la narración de aquel pasado que nos hizo respirar el sentido de la vida en sus
múltiples dimensiones -no solo los hechos, sino también las emociones y las consecuencias
y las respuestas que produjeron; no solo las palabras, sino también las confusiones y los
malentendidos y los conflictos en relaciones sociales. Todos estos aspectos pueden ser
relevantes al producir una "experiencia humana importante, y a partir de ella, los impulsos
de descubrir o evitar su significado, de comunicarlo o silenciarlo u olvidarlo, y a veces, de
tomar una acción en una comunidad o red social. Stern, J., "Memorias en construcción los
retos del pasado presente en Chile, 1989-2011, pág 101. Visto en
[Link]

Memoria e historia funcionan en dos registros radicalmente diferentes, aun cuando es


evidente que ambas tienen relaciones estrechas y que la historia se apoya, nace, de la
memoria. La memoria es el recuerdo de un pasado vivido o imaginado. Por esa razón, la
memoria siempre es portada por grupos de seres vivos que experimentaron los hechos o
creen haberlo hecho. La memoria, por naturaleza, es afectiva, emotiva, abierta a todas las
transformaciones, inconsciente de sus sucesivas transformaciones, vulnerable a toda
manipulación, susceptible de permanecer latente durante largos periodos y de bruscos
despertares. La memoria es siempre un fenómeno colectivo, aunque sea psicológicamente
vivida como individual. Por el contrario, la historia es una construcción siempre problemática
e incompleta de aquello que ha dejado de existir, pero que dejó rastros. A partir de esos
rastros, controlados, entrecruzados, comparados, el historiador trata de reconstituir lo que
pudo pasar y, sobre todo, integrar esos hechos en un conjunto explicativo. La memoria
depende en gran parte de lo mágico y sólo acepta las informaciones que le convienen. La
historia, por el contrario, es una operación puramente intelectual, laica, que exige un análisis
y un discurso criticos. La historia permanece, la memoria va demasiado rápido. La historia
reúne, la memoria divide. Entrevista a Pierre Nora publicada en
[Link]
nora-nid788817

La noción de patrimonio deriva del latin patrimonium, y en el derecho romano significaba


simplemente el bien que se posee por herencia o legado familiar. En su acepción moderna,
implica la apropiación colectiva, en forma de legado o bien común, de un conjunto selecto
de vestigios y productos del pasado que pueden ser tanto materiales como ideales e
intangibles, tanto naturales como culturales. Asi entendida, la noción de patrimonio ha
ampliado y diversificado enormemente su contenido. Hoy hablamos, por ejemplo, de
patrimonio nacional o regional, de patrimonio etnológico o arqueológico, de patrimonio
natural, de patrimonio histórico, de patrimonio artistico y hasta de patrimonio genético. En
sociología de la cultura, partimos de la tesis de que todo grupo humano y toda sociedad
tiende siempre a privilegiar un pequeño sector del conjunto de sus bienes culturales,
separándolo del resto y presentándolo como simbolizador por excelencia de la totalidad de
su cultura y, en última instancia, de su identidad. Eso es lo que se llama "patrimonio
cultural", que, en cuanto tal, no representa toda la cultura de un grupo, de una región o de
un país, sino sólo una selección valorizada de la misma que funciona como condensador de
sus valores más entrañables y emblemáticos. Por lo tanto, no debe confundirse el todo con
la parte que lo simboliza por metonimia. A todo lo dicho debe añadirse que la
representación del patrimonio como bien compartido en el seno de una sociedad particular y
como expresión de una comunidad particular conduce a la "naturalización de la cultura", en
el sentido de que se lo arraiga al "suelo natal" o "territorio patrio". Por lo tanto, el patrimonio
cultural es siempre un patrimonio fuertemente territorializado.
Giménez, G. Patrimonio e identidad frente a la globalización, disponible en
[Link] [Link]

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