TZADIKIM
Tzadik (hbr: צדיק, [Link]: צדיקיםtzadikim) es un
término hebreo utilizado para referirse a las personas justas y piadosas según
el judaísmo rabínico.
1.- Etimología.
Proviene de las raíces Tzedek, que significa «justicia», y Tzedaká, que
se traduce como «caridad». Así, una traducción aproximada al español de este
término sería: «Justo en plenitud», siendo un homólogo del término
occidental santo. El término arábigo saddiq posee una fonética y etimología
similares, ambos asociados a una figura semejante para el Islam.1
2.- Uso del concepto.
Dijo el Rebe Najman de Breslav: "Oren por mí. Oren para que pueda
recuperarme, y los llevaré por un nuevo camino, un camino que nunca antes
ha existido. En verdad es un camino muy antiguo. Y aun así es completamente
nuevo"
Tzadik, 264
Este término es empleado en el judaísmo respecto a un tipo especial de
persona, cuya santidad se basa en la encarnación de la generosidad y la
justicia. Un Tzadik es un hombre que antepone los intereses de su prójimo
antes que los suyos propios en todo sentido, siendo el sirviente por excelencia
de HaShem para la Torá. El uso del término «justicia», asociado a la conducta
del Tzadik, se basa en el concepto de que la generosidad es un acto de entrega
pura, que no merece alabanza para quien lo ejecuta. En otras palabras, es un
acto de justicia. El anonimato asociado a la generosidad en el judaísmo tiene
sus antecedentes en «la cámara de los secretos» del templo de Salomón,
lugar donde las personas podían hacer o recibir caridad sin que ninguna
supiese de la otra. Actualmente, el programa de reconocimiento «Justo entre
las naciones» utiliza el concepto de justicia en el mismo sentido.
3.- Tipos de Tzadik: Tzadikim Nistarim.
Que todo se rectifique rápidamente y se dirija al bien. Todo apunta a la
rectificación espiritual y una persona tiene que pasar por todo este tipo de
lugares para purificarse. Todo el tema contiene muchos problemas ocultos,
pero lo más importante es que una persona debe tener una referencia
suficientemente fuerte en la que confiar. ¡Qué afortunados somos de tener una
base tan sólida como este Tzadik, la fundación del mundo! Sin duda nos
rectificará en este mundo y en el próximo
Reb Noson, Alim LiTerufah
Según la tradición judía existen dos tipos de Tzadik: aquellos cuya
bondad es pública y aquellos que viven en el anonimato.
Los Tzadikim Nistarim, popularmente conocidos como «los treintaiséis
justos»3 o lamedvovnik —nombre que encuentra su origen en la gematría, ya
que en el alefato la letra ( לlámed) es la letra que representa al número
treinta, y ( וvav)5 la que representa al número seis—, son quienes poseerían
un tipo de santidad especial, mayor que la de sus pares «públicos», y que no es
aparente, en algunos casos incluso para ellos mismos. En otras ocasiones
el Tzadik Nistarim guarda celosamente sus actos de bondad de la vista
pública, llegando a aparentar que es una persona ordinaria, o incluso
malvada. Este carácter encubierto del Tzadik en el judaísmo se traduce en la
enseñanza de que todo hombre debe ser respetado, ya que aunque aparente ser
malvado, podría tratarse de una persona de bien en su interior: un Tzadik. En
esta línea se encuentra la historia hasidí del Rabí Pinhas de Korets.
4.- Tradición judía relacionada con la figura del Tzadik.
Hay ciertas creencias asociadas al concepto del Tzadik. En la tradición
judía hay numerosas leyendas que hablan acerca de la bondad del Tzadik y de
cómo esta podría atraer la gracia del Creador. Entre ellas se encuentra el relato
de Pentakaka (del griego cinco pecados), un proxeneta al que una mujer
acudió para prostituirse con el fin de reunir dinero y así liberar a su marido de
la cárcel. Pentakaka prefirió vender sus bienes con tal de salvar la dignidad de
la mujer. Así, el rabí que relata la historia, cuenta cómo cuando Pentakaka
acude a la sinagoga, las rogativas de los fieles para que llueva siempre son
oídas.
Otra creencia asociada específicamente a los Tzadikim Nistarim, se
refiere a estos como «las piedras fundacionales del mundo», «el sostén del
mundo», o lo que es lo mismo, la justificación ante Dios de la existencia del
hombre. Ya en el Génesis, en el episodio de la destrucción
de Sodoma y Gomorra, se menciona la posibilidad de que la existencia de un
determinado número de justos puede evitar una catástrofe:6
El relato del rescate de Lot de la catástrofe de Sodoma y Gomorra es
una fuente de la tradición de los justos
Y se acercó Abraham y dijo: «¿Destruirás también al justo con el
impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y
no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el
justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha
de hacer lo que es justo?». Entonces respondió Jehová: «Si hallare en Sodoma
cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a
ellos».
Génesis, capítulo 18 23:27, «sobre la destrucción de Sodoma y
Gomorra».
Aunque la principal fuente de esta tradición es el propio Talmud, que
explica:
En todo tiempo hay siempre treintaiséis justos sobre la faz de la
tierra, cuando ellos desaparezcan el mundo acabará. No se conocen entre
ellos y cuando uno de los justos muere es inmediatamente sustituido por
otro. Se los representa como extremadamente modestos, humildes e
ignorados por el resto de las personas.
Sanhedrín 97b, Sucá 45b, «sobre los Tzadikim Nistarim».8
Para la rama del judaísmo denominada hasidismo, los Tzadikim son una
figura central, ya que entre ellos se cuenta al mesías.
Otra referencia a esta figura religiosa se encuentra en el del Libro de
los Proverbios, donde se describe cómo el justo es el hombre cuya vida y
obras perdurarán, en contraste con el malvado.
Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; mas el justo
permanece para siempre.
Proverbios, capítulo 10, versículo 25
La interpretación cabalística de estos textos ha llevado a los judíos a
pensar en los Tzadikim como los portadores del Divino Semblante,
la Shechinah o reflejo de Dios. Al respecto, se halla el siguiente pasaje
del Libro de Isaías:
Abaie dijo: «En el mundo, cada generación no tiene menos de
treintaiséis personas justas sobre las cuales la divina Presencia reposa, ya
que está dicho: "El Eterno espera para tener piedad de vosotros; por eso, se
levanta para tener misericordia de vosotros. Porque el Eterno es ’Elohéh
mischpát (Dios de justicia), ¡bienaventurados son todos los que esperan en
él!"».
Libro de Isaías, 30:18
Esta idea se relaciona con la del origen de la Creación para la Cábala.
Esta se basa en la intención de Dios de contemplarse, cosa que en un principio
no le era posible por abarcar toda la existencia. Así, Dios debió de contraer
una parte de sí mismo (el tsimtsum) para dar espacio a su propio reflejo, que
sería la bondad en la Creación. Dado que los Tzadikim son la encarnación de
la bondad, serían ellos por ende el Divino Semblante, y asimismo, la
justificación de la existencia de la humanidad.
Finalmente, para algunas ramas del judaísmo, especialmente para
el hasidismo, el candidato a Mashiaj, o Moshiaj (hebreo: משיח,
el mesías judío) para cada generación, se contaría entre los tzadikim nistarim.
«LAMED WUFNIKS»
LOS JUSTOS QUE SALVAN EL MUNDO
Maria Paola Daud -
Borges, el gran teólogo ateo de nuestro tiempo y su reflexión
sobre el capítulo 18 del Génesis
¿Quiénes son los lamed wufniks? Borges en su libro “Los seres
imaginarios”, nos da una pequeña descripción de quienes son estos personajes
místicos:
“Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya
misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se
conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que
es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y hay otro, acaso en otra región
del planeta, que toma su lugar. Constituyen, sin sospecharlo, los secretos
pilares del universo. Si no fuera por ellos, Dios aniquilaría al género humano.
Son nuestros salvadores y no lo saben.
Esta mística creencia de los judíos ha sido expuesta por Max Brod.
La remota raíz puede buscarse en el capítulo dieciocho del Génesis,
donde el Señor declara que no destruirá la ciudad de Sodoma, si en ella
hubiere diez hombres justos.”
Borges el gran teólogo ateo de nuestro tiempo, hace una reflexión sobre
“los justos escondidos” que sin saberlo tiene la gran misión de mantener
nuestro mundo en vida. Su relato se basa en el versículo del Génesis, [Link]
“Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad. ¿En verdad la destruirás y
no perdonarás el lugar por amor a los cincuenta justos que hay en ella?” y de
una tradición judaica donde su fuente es el mismo Talmud.
Esta tradición talmudista se remonta a los tiempos del profeta Isaías.
Según el relato existen 36 personas justas, los “lamed vav” cuyo papel en la
vida es justificar el propósito de la humanidad a los ojos de Dios, la cual sus
identidades son desconocidas entre sí y que, si uno de ellos llega a darse
cuenta de su verdadero propósito, nunca lo admitirá, porque son personas
extremadamente humildes.
El 36 viene del multiplicar 2 por 18, el número 18 representa la
vida, porque las letras hebreas que deletrean Jai, que significa «vida»,
suman 18. Debido a que 36 = 2 × 18, que representa «dos vidas».
Estos “justos” tienen una doble vida, una vida como un normal ser en la
tierra, y otra en la que tienen la gran responsabilidad de ser testimonio de
justicia para que el “Gran Justo”, continúe su obra misericordiosa ante la
creación.
Miles de historias populares se han creado alrededor de estos seres
justos. En el siglo VII, los judíos andaluces veneraban una roca con forma de
lágrima, que creían que era el alma, petrificada por el sufrimiento, de un
desconocido Lamed-Vav.
¿Cuántos serían ya los justos que salvaron esta tierra? En Jerusalén,
existe un lugar llamado “El paseo de los justos”, donde las personas
consideradas justas tienen un árbol plantado en su honor, unos de esos arboles
estás dedicado al alemán Oskar Schindler, quien salvo la vida de cerca 1200
judíos del Holocausto.
No podemos olvidar el Holocausto y lo vivido en lugares como
Auschwitz:
¿Sería Schindler uno de los 36 justos? ¿Qué piensas de esta historia?
¿Conoces a algún Lamed Wufniks en la actualidad? Si has descubierto alguno,
mejor no se lo digas, quizás pueda desaparecer para dar el puesto a uno
nuevo…
Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya
misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se
conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que
es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y hay otro, acaso en otra región
del planeta, que toma su lugar. Constituyen, sin sospecharlo, los secretos
pilares del universo. Si no fuera por ellos, Dios aniquilaría al género humano.
Son nuestros salvadores y no lo saben. Esta mística creencia de los judíos ha
sido expuesta por Max Brod. La remota raíz puede buscarse en el capítulo
dieciocho del Génesis, donde el Señor declara que no destruirá la ciudad de
Sodoma, si en ella hubiere diez hombres justos.