REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA RELACIONES INTERIORES,
JUSTICIA Y PAZ
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LA SEGURIDAD
DISTRITO CAPITAL
MANUAL DE DERECHOS HUMANOS APLICADOS A
LA FUNCIÓN POLICIAL
Asignatura: REALIZADO POR:
Ética, Derechos Humanos y Ángel Pazo C.I 15.378.956
Seguridad Ciudadana José Patete C.I 16.826.355
Miguel Castillo C.I 19.289.654
Orion Contreras C.I 18.867.494
Ricardo Sarria C.I 21.149.855
Caracas, Abril de 2023
CAPÍTULO II, USO DE LA FUERZA
Debemos tener conocimiento que los policías están entrenados para
atender o enfrentar situaciones de manera que en la medida que el
ciudadano incremente o disminuya su agresividad, así deberá ser la actitud
del funcionario policial. A esto se le llama Uso Progresivo y diferenciado de la
Fuerza.
Asimismo, podemos aclarar qué la palabra fuerza, significa la acción de
contacto físico o inclusive puede entenderse como violencia. Una definición
apropiada de lo que se entiende por fuerza policial, la podemos sintetizar
diciendo que es el medio a través del cual la policía logra el control de una
situación que atenta contra la seguridad, el orden público, la integridad o la
vida de las personas dentro del marco de la Ley y del respeto a los Derechos
Humanos.
El Uso Progresivo y Diferenciado de la Fuerza se concreta en un conjunto de
técnicas que usan los Cuerpos de Seguridad para que los funcionarios que
actúan en un procedimiento hagan un uso adecuado o proporcionado de sus
elementos de trabajo: bastón policial, esposas, armamento, entre otros. Pero
al mismo tiempo el Uso Progresivo y Diferenciado de la fuerza es
determinante para controlar a cualquier ciudadano que actúa con violencia
durante los procedimientos.
El empleo de esta herramienta policial debe cumplir una serie de patrones
que van desde la observación y presencia policial hasta el uso de armas que
puedan causar daño (letales o no letales). En el lugar de los hechos el
funcionario policial debe observar la situación para tomar una actitud inicial
de acuerdo a lo que esté ocurriendo. Una vez que el policía se aproxime a
los ciudadanos, su presencia debería lograr disminuir las tensiones
existentes, pues en una sociedad donde se reconozca y respete la autoridad
al llegar a Un sitio, algunas actitudes negativas deben ser depuestas. Este el
primer nivel.
Acto seguido si la actitud es pacífica, se inicia un diálogo que permite
controlar la situación sin mayores inconvenientes y llegar de esta manera a
una solución consensuada del problema. Un segundo nivel empieza cuando
el ciudadano involucrado no accede al diálogo y por el contrario toma una
actitud hostil, en la que el despliegue policial es necesario como forma
intimidatoria que logre terminar con la actitud agresiva. Si llegado a este
punto la actitud agresiva continua o el ciudadano pasa de una agresión
verbal a una más directa o corporal, el funcionario puede aplicar métodos
suaves para controlar que consisten en llaves de sometimiento y conducción
que tienen como finalidad reducir o minimizar la agresión. Si la actitud
agresiva continua, el policía puede pasar al siguiente nivel que implica el
empleo de técnicas duras de control físico que pueden traer como
consecuencia lesiones para el ciudadano al tener que realizar movimientos
de reacción ante la agresión.
El siguiente nivel depende de si el ciudadano porta un arma de fuego, lo que
le permite al efectivo policial igualmente usar su arma de reglamento, pero
evitando siempre cometer excesos en caso de utilizarla. El método debe ser
siempre equivalente al usado por el contrario.
Es importante resaltar que hay similitud en el uso de todas estas técnicas, al
igual que el Manuel de Derechos Humanos en la Aplicación Policial Peruana,
ya que va a depender de la actitud del ciudadano. La actitud del ciudadano
es también una herramienta para controlar la conducta del policía. De igual
forma es una instrumento para sostener una mejor relación entre la policía y
la comunidad siempre y cuando esta se establezca bajo signos de respeto.
Los funcionarios están en la obligación de brindar una buena atención a los
ciudadanos y al mismo tiempo los ciudadanos deben respetar y seguir las
correctas indicaciones que los policías hagan.