Ejemplos
Un ejemplo de mercado financiero, es la bolsa de valores. Dentro del mercado de valores, es un
espacio donde las empresas ofrecen acciones para la venta, a un precio regido por la oferta y
demanda y donde los compradores adquieren la acción a su valor publicado.
La bolsa de valores de Nueva York, es la bolsa de valores más importante del mundo, por ser
donde se registra el mayor volumen de transacciones y las principales empresas del mundo
ofrecen a la venta sus acciones.
Forex, el mercado de divisas es otro claro ejemplo de mercado financiero, en este se negocian las
principales divisas a nivel mundial entre los principales centros financieros económicos.
El mercado de divisas, al igual que el mercado de materias primas, también tiene un mercado al
contado, que es cualquier operación de intercambio de divisas en un plazo menor a dos días.
En el mercado financiero de divisas los productos que se negocian son unas divisas frente a otras,
las cuales se intercambian a un precio conocido como tipo de cambio, con una entrega superior a
dos días. (Arias, 2020)
Qué es una cartera de inversión
Vamos a empezar por el principio: ¿qué es una cartera de inversión? Pues bien, una cartera es
básicamente el conjunto de activos en los que invierte una persona. Abarca todo tipo de
inversiones, es decir, todo en lo que haya invertido una persona. Todo eso, es nuestra cartera de
inversión. (Matesanz, 2022)
una cartera de inversión es el conjunto de activos financieros que pertenecen a una persona o por
una institución, ya sea una sociedad o un fondo. En este artículo se describen cinco puntos para
comprender mejor de qué hablamos.
Una cartera puede contener acciones, obligaciones, materias primas, liquidez, fondos y pólizas
poseídas por un inversor. También puede estar formada por títulos no negociables, como obras de
arte o inversiones privadas. Dependiendo de sus dimensiones, cada parte se modula sobre la base
de los objetivos financieros del inversor.
Asignación de activos y riesgo
La cartera refleja la propensión al riesgo del inversor, así como el horizonte temporal y los
objetivos de su inversión. La asignación de los activos —es decir, la ponderación y el valor
monetario de los instrumentos financieros contenidos en la cartera— influye en la relación entre
la rentabilidad y el riesgo. Diversificar correctamente la inversión permitirá que la cartera esté
expuesta a menos riesgos que si se invierte en una única clase de activos o en un único título.
Por qué crear una cartera de inversión
La creación de una cartera de inversión obedece a la necesidad del inversor de diversificar sus
inversiones, con el fin de reducir sus riesgos de pérdida. El inversor también debe considerar la
perspectiva temporal de su inversión, es decir, el tiempo durante el cual el inversor renuncia a
utilizar de forma inmediata su capital, para invertirlo y obtener de él un rendimiento futuro.
Quién gestiona la cartera de inversión
La cartera pertenece al inversor pero puede ser gestionada por un profesional financiero, por un
banco, por un fondo o por otras instituciones financieras.
Cómo se gestiona
La gestión de la cartera puede ser activa o pasiva. Gestión activa significa cambiar frecuentemente
la asignación de los activos para obtener un rendimiento superior al del índice de referencia. En
cambio, por gestión pasiva se entiende la réplica de un índice de referencia, también conocido
como benchmark: de esta forma, el resultado de la inversión replicará el resultado del índice.
(Pedrosa, 2015)
¿Qué es el riesgo de inversión?
En primer lugar debes tener claro a qué se refiere el riesgo de inversión. Se trata de la volatilidad o
cambio del valor de la inversión, la cual puede ser a la baja o a la alza. Cuanto más riesgosa es una
inversión, hay mayor posibilidad de que el valor de esta aumente o disminuya.
Por lo tanto, desde el punto de vista de un inversor, el riesgo financiero es la falta de seguridad
acerca de los rendimientos futuros de su inversión. De esta forma, existe la probabilidad de que
ocurra algún evento con consecuencias financieras negativas, en donde los beneficios obtenidos
sean menores a los esperados o que no exista un retorno en absoluto.
¿Cuáles son los niveles de riesgo de una inversión?
Hay diversas formas de clasificar los riesgos de una inversión, una de las más comunes se
caracteriza por la exposición o el nivel de riesgo que representa una inversión financiera; es decir,
si se trata de una operación con riesgo bajo, medio o alto.
1. Riesgo bajo
Es aquel que tiene pocas probabilidades de representar pérdidas o falta de pago. Algunas de las
inversiones de este tipo pueden ser con el gobierno o con bancos, ya que son instituciones con
bajas probabilidades de quebrar en comparación con otros emisores como una persona o
empresa. Debes tomar en cuenta que este tipo de inversiones tienen un riesgo bajo, pero también
una generación baja de ganancias.
2. Riesgo medio
Este nivel brinda rendimientos considerables, pero también implica un mayor compromiso por
parte de la operación de inversión debido a que se está dispuesto a exponer más el capital
invertido. Algunos activos de este tipo son los bonos de deuda o de bienes raíces.
3. Riesgo alto
Este nivel de exposición brinda mayores rendimientos a cambio de asumir mayor volatilidad. Por
lo tanto, el riesgo de no pago o quiebra está más latente pero los rendimientos suelen fluctuar
más. Al elegir este tipo de inversiones, es recomendable tener mayor conocimiento y
temperamento, además de ser muy activo al invertir y tener un estrategia de contención de
pérdidas. En este nivel se encuentran las acciones bursátiles, divisas o derivados.
¿Qué tipos de riesgo de inversión existen?
Hay una serie de riesgos de inversión a los que te puedes enfrentar al rentabilizar tu dinero; dichos
riesgos pueden afectar el desarrollo de tu proyecto de inversión; sin embargo, existen formas de
reducirlos y obtener buenos resultados. Te presentamos algunos de los principales riesgos a los
que te puedes afrontar:
Riesgo sistémico o de mercado: Es un tipo de riesgo que afecta directamente al mercado en su
conjunto, sin importar cuáles sean las empresas en las que se invierta o del sector al que
pertenezcan. Por ejemplo, las guerras o las crisis económicas.
Riesgo no sistémico: Es un riesgo que solo afecta a determinada empresa, ya que va a estar
condicionado por una serie de factores propios en cada compañía.
Riesgo de liquidez: La liquidez es la facilidad con la que un activo se convierte en dinero. Al invertir
se asume un riesgo de liquidez, ya que es probable que ningún comprador esté dispuesto a
adquirir dichos activos cuando se pongan en venta; por lo cual, el vendedor tendrá que vender
más barato, lo que reducirá su beneficio o le traerá pérdidas.
Riesgo de crédito: También es conocido como riesgo de default o riesgo de contrapartida. Es
cuando la entidad a la que se le ha otorgado el crédito, no es capaz de devolverlo.
Riesgo legislativo: Es un riesgo que va a depender directamente de los gobiernos, ya que son las
entidades que tienen la autoridad de modificar o crear leyes que puedan afectar a las empresas.
Una forma de evitarlo es invertir en empresas con operaciones en países estables y con
legislaciones que ya estén en vigor.
Riesgo de tipos de interés: Es un riesgo sistémico que está asociado a que los tipos de interés
sufran variaciones. Impacta en todo tipo de activos, pero se hace especialmente notorio en las
inversiones de renta fija, como los bonos o las acciones preferentes.
Riesgo de inflación: En el caso de que la tasa de inflación de una economía crezca, se corre el
riesgo de que supere la rentabilidad de tu inversión, ya que se está perdiendo capacidad
adquisitiva y el retorno de la inversión resultaría negativo y por lo tanto, el poder de compra
decrecería.
Estos son algunos de los riesgos más importantes a los que te puedes enfrentar como inversor,
pero no son los únicos, ya que existe otra serie de riesgos operativos, por caídas de precios de los
activos, derivados de una catástrofe natural, entre otros, que pueden influir en los resultados.
¿Cómo minimizar el riesgo en una inversión?
Invertir en cualquier activo de inversión pone tu capital en riesgo, sin embargo hay algunas
medidas de seguridad que puedes aplicar para disminuir este riesgo al máximo. Te compartimos
algunas de las principales:
Conocer los activos de inversión: Tener mayor cantidad de información sobre los activos en que se
quiere invertir, así como conocer y evaluar la rentabilidad que te ofrecen es la primera forma de
minimizar el riesgo.
Anticipar el futuro: Estar informado sobre los cambios que se están produciendo en el país, el
mercado, la tecnología, etcétera, te permitirá construir una estrategia más integral que te ayudará
a decidir sobre el manejo de tus productos.
Diversificar el riesgo: Esta es una regla de oro en las inversiones. Lo recomendable es diversificar a
través de un portafolio de inversiones que equilibre las operaciones de alta peligrosidad con las
más seguras.
Evaluar resultados: Realizar una evaluación y seguimiento de tus resultados, te permitirá construir
una estrategia a futuro cada vez más efectiva.
Utilizar herramientas para la gestión del riesgo financiero: Hay algunos activos que te permiten
contar con una protección por medio de la contratación de seguros.
A pesar de las medidas que puedes aplicar para reducir el riesgo en una inversión, debes tener
claro que no existe ningún instrumento financiero sin riesgo, lo que significa que todas las
inversiones incluyen un riesgo aunque sea mínimo.
¿Cuál es el riesgo de inversión en factoring?
El factoring o factoraje es una excelente opción de inversión debido a que se trata de un activo
alternativo de renta fija con una relación de riesgo retorno atractiva. Las facturas son activos de
inversión relativamente líquidos, a corto plazo y bastante seguros, con retornos promedios del 8%
al 15% anual.
Cuando inviertes en una factura, el riesgo de crédito es con la compañía más grande que compró
bienes o servicios de la compañía más pequeña, lo que significa que la compañía deudora suele ser
una compañía sólida y con un buen historial de pagos, por lo que se habla de un riesgo
razonablemente bajo.
Al invertir en cuentas por cobrar con Facturedo, nos hacemos cargo de toda la parte operativa de
la cesión, notificación y cobranza de la factura, para que tú como inversionista no tengas que
preocuparte por nada de este proceso.
Con Facturedo invierte en una cartera diversificada de facturas y así reduce el riesgo de tu capital.
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Tener claridad sobre cómo medir el riesgo de inversión es fundamental en la consolidación de
proyectos de crecimiento empresarial, ya que sirve como punto de partida para tomar decisiones
acertadas en función de las necesidades y posibilidades de la compañía.
Para tener mayor control sobre una inversión, es importante evaluar los posibles riesgos y su
magnitud, pues de esta manera se podrá dimensionar el impacto que tendrá en el proyecto, en el
capital, las personas involucradas y el rumbo que seguirá dicha inversión.
Tomar conciencia sobre este riesgo, conlleva a ser más selectivo en los proyectos de inversión que
se realizarán.
En este artículo te contaremos a detalle todo lo que tienes que saber sobre los riesgos de
inversión, qué tipos existen y algunos consejos para minimizarlos.
¿Qué es un riesgo de inversión?
Un riesgo de inversión puede definirse como la probabilidad de que un rendimiento sea menor a
lo esperado, en palabras sencillas sería que la inversión realizada no brinde la rentabilidad
esperada o que la pérdida supere la inversión inicial.
Tomando esta definición como base podemos hacer mención de que toda inversión conlleva un
riesgo por más mínimo que sea, y que a mayor inversión mayor es el riesgo.
Ahora bien, existen formas para prevenir estos riesgos y asegurar nuestra inversión. Para ello
debes tener claro los tipos de riesgos para identificar los que amenazan de primera mano tu
inversión.
Tener claridad sobre cómo medir el riesgo de inversión es fundamental en la consolidación de
proyectos de crecimiento empresarial, ya que sirve como punto de partida para tomar decisiones
acertadas en función de las necesidades y posibilidades de la compañía.
Para tener mayor control sobre una inversión, es importante evaluar los posibles riesgos y su
magnitud, pues de esta manera se podrá dimensionar el impacto que tendrá en el proyecto, en el
capital, las personas involucradas y el rumbo que seguirá dicha inversión.
Tomar conciencia sobre este riesgo, conlleva a ser más selectivo en los proyectos de inversión que
se realizarán.
En este artículo te contaremos a detalle todo lo que tienes que saber sobre los riesgos de
inversión, qué tipos existen y algunos consejos para minimizarlos.
¿Qué es un riesgo de inversión?
Un riesgo de inversión puede definirse como la probabilidad de que un rendimiento sea menor a
lo esperado, en palabras sencillas sería que la inversión realizada no brinde la rentabilidad
esperada o que la pérdida supere la inversión inicial.
Tomando esta definición como base podemos hacer mención de que toda inversión conlleva un
riesgo por más mínimo que sea, y que a mayor inversión mayor es el riesgo.
Ahora bien, existen formas para prevenir estos riesgos y asegurar nuestra inversión. Para ello
debes tener claro los tipos de riesgos para identificar los que amenazan de primera mano tu
inversión.
investigar el riesgo de una inversión
Niveles de riesgo de inversión
Entre los diversos modos que existen para clasificar una inversión por su nivel de riesgo esta es la
más más común y sencilla de explicar desde el punto de vista de un inversor.
1. Riesgo bajo
En este nivel las posibilidades de tener pérdidas o falta de pago son pocas. Puede darse en tratos
llevados a cabo con instituciones bancarias o del gobierno, las cuales suelen tener mayor
estabilidad y son más confiables.
Si bien brindan una mayor seguridad a tu inversión suelen otorgar pocas ganancias, este nivel es
ideal cuando buscas mantener tu capital en resguardo y generando alguna ganancia sin que esto
sea la prioridad.
2. Riesgo medio
A diferencia del riesgo bajo, en este nivel se invierte una parte mayor del capital lo que implica un
mayor compromiso y un análisis más detallado de la situación.
En este nivel las ganancias son considerables, requiere tener conocimiento de la operación y los
mercados en los que se desempeña. Algunos ejemplos de inversión de riesgo medio son los bonos
de deuda o los bienes raíces.
3. Riesgo alto
Es el nivel que brinda mayores rendimientos, sin embargo resulta más volátil y el riesgo de no
pago o quiebra es más alto. Algunos ejemplos de esto son las acciones bursátiles, divisas o
derivados.
Los inversionistas expertos que realizan inversiones en este nivel se encuentran preparados con la
información y se mantienen activos durante toda la operación. Una de las estrategias de
contramedida para minimizar los riesgos es contar con un plan de contención de pérdidas.
Tipos de riesgos de inversión
Una vez que tenemos claros los niveles de riesgo te hablaremos más a detalle sobre su
clasificación, para minimizar las posibilidades de perder dinero con un mal negocio.
1. Riesgo sistémico o de mercado
El riesgo de mercado o sistémico —también conocido como riesgo sistemático y riesgo no
diversificable— es el que afecta directamente al mercado sin importar la empresa donde se haya
invertido, por ejemplo, los sucesos del 2020 derivados de la pandemia y otros similares que
afectaron la economía mundial generando tiempos de crisis para muchos países.
Los factores que te ayudan a medir el riesgo de mercado son:
El precio de las acciones
Los tipos de interés
Los tipos de cambio de divisas
El precio de las materias primas
La volatilidad de este tipo de riesgo se ve afectada por estos 4 factores y la magnitud y rapidez en
que puedan darse afectan los precios en el mercado.
2. Riesgo no sistémico
También conocido como riesgo diversificable, es un tipo de riesgo que afecta a una empresa
determinada, condicionada por los factores propios y que solo afectan la rentabilidad de su acción
o bono.
Algunos ejemplos de esto pueden ser los malos resultados empresariales derivados de un
contrato, datos de venta por debajo de lo esperado, un producto nuevo de la competencia,
fraude, una mala gestión, entre otros.
Riesgo de liquidez
Podemos definir la liquidez como la facilidad que tiene un activo para convertirse en dinero,
entonces el riesgo de liquidez se presenta cuando una empresa tiene que vender sus activos por
debajo del valor de mercado.
Por otro lado, también se refiere a la capacidad de una persona o empresa para afrontar sus
obligaciones a corto plazo.
El riesgo de liquidez puede medirse mediante los ratios de liquidez, siendo los principales el activo
corriente y las deudas a corto plazo. Es posible que una empresa cuente con activos o inversiones
a largo plazo suficientes para cubrir el monto de sus obligaciones pero no de forma inmediata.
Podemos clasificar los riesgos de liquidez en dos principales:
Liquidez del activo: cuando los activos tienen la capacidad de ser operados, es decir que los
productos y servicios de la empresa son comerciados con facilidad y, en caso de ser necesario,
para saldar deudas aún por debajo de su precio.
Liquidez de fondos: cuando una de las partes involucradas en la operación no cuente con los
fondos para abonar a sus obligaciones.
4. Riesgo de crédito
También es conocido como riesgo default o de contrapartida, hace referencia a la incapacidad de
la contraparte de asumir sus obligaciones posteriormente a que se le ha prestado dinero.
En la mayoría de los casos son las instituciones bancarias las que tienen mayor posibilidad de
correr este riesgo, por ello, para minimizarlo se realizan estudios que respaldan la liquidez de la
entidad que solicitó el crédito.
5. Riesgo legislativo
Este riesgo va de la mano con el gobierno, quien puede crear, modificar o eliminar ciertas leyes
que afecten la operación en la que se ha invertido capital.
Una medida para reducir las posibilidades de esto es invertir en países estables con leyes
establecidas y no pendientes de promulgación; de esta forma protegerás tu capital.
6. Riesgo de tipos de interés
Es considerado un riesgo sistémico porque está sujeto a los cambios y variaciones de los tipos de
interés en el mercado. Aunque puede impactar en todo tipo de activos, los que corren más riesgo
son las inversiones de renta fija, por ejemplo, los bonos o las acciones preferentes.
7. Riesgo de inflación
Este tipo de riesgo va a depender de la economía, si la tasa de inflación crece el riesgo de que
supere la rentabilidad de tu inversión también aumenta. Esto puede impactar en la capacidad de
adquisición de la empresa y que el retorno de inversión sea menor al esperado.
¿Qué es el riesgo de una inversión?
El riesgo financiero es la posibilidad de que una inversión elegida no brinde la rentabilidad
esperada. Esto puede dar lugar a un beneficio menor del esperado o a la pérdida del total o de una
parte de la inversión inicial, pero también puede significar, en algunos casos, que la pérdida supere
la inversión inicial.
Riesgo de mercado
El riesgo de mercado es la posibilidad de que su cartera sufra pérdidas por las fluctuaciones de los
factores de riesgo del mercado. Estos componentes del mercado con frecuencia son volátiles y
ejercen una presión significativa sobre los precios. Generalmente, los factores clave de riesgo de
mercado son:
Precio de las acciones
Tipos de interés
Tipo de cambio de divisas
Precios de las materias primas
Estos cuatro factores pueden ejercer una gran presión en los mercados. Otra forma de referirse al
riesgo de mercado es 'Volatilidad', es decir, la rapidez y magnitud en que pueden darse los
cambios en los precios del mercado.
Riesgo de liquidez
La definición de liquidez describe la facilidad de transformar un activo en efectivo sin afectar su
precio, de manera contraria, puede entenderse el riesgo de liquidez como la posibilidad de no
poder operar en un activo sin afectar a su precio. Por lo general, suele ser un problema mayor en
mercados emergentes o de bajo volumen, y hay dos tipos:
Liquidez del activo
Esto hace referencia a la disponibilidad del activo para ser operado. Por ejemplo, si nadie quiere
comprar, el accionista no puede vender sus activos o tiene que venderlos a un precio menos
favorable.
Por lo general, si hay muchos inversores activos se creará una buena liquidez, dado que
probablemente haya una mezcla de compradores y vendedores que están dispuestos a operar.
Cuanto más líquido es un mercado, más fácil es comprar o vender el activo.
La liquidez del activo es una parte importante del riesgo de mercado.
Liquidez de fondos
Hace referencia a la capacidad del inversor de cumplir sus obligaciones financieras tan pronto
como sea necesario. Por tanto, el riesgo de la liquidez de fondos es la posibilidad de que, durante
un cierto periodo de tiempo, una de las partes implicadas en la operación no disponga de fondos
para abonar sus obligaciones.
Con frecuencia, la liquidez de fondos se aplica a mercados en los que los activos se comercializan
en paquetes de gran volumen, o en los que los propios activos tienen un valor particularmente
elevado.
Si hay más gente dispuesta a comprar que a vender, esto crea más demanda que oferta (escasez) y
hace que los precios suban.
Si hay más gente dispuesta a vender que a comprar, esto crea más oferta que demanda
(sobreoferta) y hace que los precios bajen.
Medir el riesgo de su inversión
Una vez que ha identificado los riesgos potenciales asociados a su trading, es fundamental conocer
cómo se mide el riesgo. Al medir el riesgo, es esencial considerar sus intereses, pero también sus
posibilidades.
Evaluar su riesgo
Al realizar operaciones es muy importante evaluar de forma realista el nivel de riesgo que puede
asumir.
Una vez que ha evaluado el riesgo, puede calcular la cantidad que desea asignar a sus distintas
inversiones. Las diversas formas de inversión tienen diferentes niveles de riesgo, por tanto, una
cartera equilibrada debe tener una forma parecida a la de una pirámide.
Pirámide del riesgo de la inversión
Una vez que ha decidido cuánto riesgo puede asumir, puede utilizar la pirámide del riesgo de
inversión para agrupar sus activos en franjas de acuerdo a su nivel de riesgo. Los productos menos
arriesgados se encuentran en la base de la pirámide, y componen la mayor parte de su cartera.
Veamos un ejemplo de una cartera de inversiones:
La base de la pirámide
Esta es la parte más ancha de la pirámide, sirviendo de apoyo para el resto. Aquí podría colocar la
mayor parte de su capital de inversión en activos que tengan un riesgo bajo y una rentabilidad
fiable.
La parte central de la pirámide
Esta parte se compone por las inversiones de riesgo medio, con rentabilidad estable y un potencial
apreciable. Estos beneficios son más arriesgados que los de la base de la pirámide, pero serían
relativamente seguros.
El pico de la pirámide
La cumbre está formada por las inversiones de mayor riesgo. El dinero que emplea en estas
inversiones debería ser dinero que pueda perder sin repercusiones financieras graves.
La pirámide es una guía y no un conjunto de normas. Algunos inversores asumen más riesgo que
otros, así que usted necesitará reflexionar cuidadosamente sobre su preferencia de riesgo.
Reflexione sobre el tiempo y el dinero del que dispone y sobre el nivel de rentabilidad que espera
lograr.
Formas de gestionar el riesgo
Actitud ante el riesgo
No puede concebir una estrategia de operaciones razonablemente sensata sin meditar
cuidadosamente sobre su enfoque del riesgo. Al fin y al cabo, incluso las inversiones relativamente
seguras pueden tener un cierto grado de riesgo, dado que existe la posibilidad de que pierda su
dinero si el mercado evoluciona en su contra.
Todos tenemos nuestra propia percepción del riesgo y, por eso, una inversión que una persona
considere una oportunidad interesante, puede parecerle peligrosa a otra. Es importante sentirse
cómodo con el nivel de riesgo que se afronta.
Siguiendo unos sencillos pasos para controlar su exposición, podría resultarle más fácil adoptar
una postura realista ante el riesgo. Aquí tiene algunos métodos que puede utilizar:
Diversificar las inversiones
La diversificación puede ayudar a minimizar el riesgo poniendo su dinero en un abanico más
amplio de diversas inversiones. En otras palabras: “no ponga todos los huevos en la misma cesta”.
Existen dos ventajas clave al mantener una cartera diversificada:
Reducir el impacto de las pérdidas individuales
Si pone todo su capital de inversión en las acciones de una única empresa, se arriesga a perder la
mayor parte de su dinero, o todo, si esa compañía quiebra. En cambio, si compra acciones en
distintas empresas, las pérdidas que sufra a causa de la quiebra de una de ellas no tendrán un
efecto tan devastador sobre su inversión global.
Sin embargo, el hecho de repartir su capital entre una serie de acciones diferentes tampoco le
puede proteger por completo. Sus ganancias o pérdidas seguirían siendo susceptibles al impacto
de cualquier factor económico que afecte a todo el mercado que contenga sus acciones. Esto nos
lleva a…
Distribuir su inversión
Esta es la clave de una cartera equilibrada y se conoce como asignación de activos. Hace referencia
a la forma en la que distribuye su dinero entre las distintas clases de activos, por ejemplo, cuánto
tiene en acciones, bonos, propiedades y cualquier otro tipo de inversión.
Habitualmente, estas clases de activos evolucionan de forma independiente unos con respecto a
otros, o incluso evolucionan en sentidos opuestos dependiendo de su relación económica.
También puede diversificarse dentro de la misma clase de activos, por ejemplo, invirtiendo en
mercados de distintos países, o con empresas que operen en distintos sectores.
Riesgo seleccionado
Podría optar por operaciones menos arriesgadas, si conllevan la posibilidad de obtener ganancias
importantes. Por ejemplo, puede optar por una posición larga en un activo volátil si el análisis
técnico le sugiere que es posible volver a dosificarlo de forma inminente. Consulte nuestro curso
de análisis técnico para obtener más información sobre esto.
Naturalmente, no existe ninguna garantía de que la tendencia que haya observado en el análisis
vaya a continuar, pero combinando su análisis de gráficos con una evaluación de su nivel particular
de riesgo puede tomar una decisión informada sobre cuáles son las operaciones arriesgadas que
merecen la pena para usted.
Uso de Stops
Un stop loss le permite limitar sus posibles pérdidas fijando el punto en el que se cerrará su
operación si el precio evoluciona en su contra. Consulte nuestro curso de órdenes para saber más.
Ratio Riesgo - Rentabilidad
Es sensato comparar el retorno esperado de la inversión respecto al riesgo que usted está
corriendo al operar. Para calcular su ratio riesgo/beneficio, deberá comparar el dinero que
arriesga con la ganancia potencial.
Si el riesgo son 200€ y la ganancia que espera es 400€, el ratio riesgo/beneficio sería de 1:2.
Ejemplo práctico: riesgo/beneficio
Digamos que compra 200 acciones de Citigroup a 27 dólares americanos ($) cada una, lo que
equivale a una inversión de 5.400$. Usted añade un stop de pérdidas en 25$ (cuando su inversión
valdría 5.000$) para asegurarse de que no pierde más de 400$.
De acuerdo al análisis que usted realiza de los gráficos, espera que el precio llegue a 31$ en los
próximos meses.
Volviendo a su stop loss, en este caso, usted está dispuesto a perder 2$ por acción (400$) a
cambio de la posibilidad de ganar 4$ por acción (800$) al cerrar su posición.
Dado que usted podría duplicar la cantidad que ha arriesgado, se puede decir que su ratio
riesgo/beneficio es 2:1.
Probablemente tenga que realizar pruebas y confiar en el 'ensayo/error' para encontrar su ratio
óptimo.
Descubra cómo identificar su nivel de riesgo, cómo definir sus objetivos y más en nuestra guía para
desarrollar un plan de trading.
Evitar las emociones en el trading
A la hora de tomar una decisión relativa a sus operaciones, es importante distinguir los factores
emocionales que pueden influir en su manejo de la operación. No tiene sentido actuar por
intuición o por corazonadas, a no ser que haya un análisis racional detrás de ellos.
Para saber más sobre cómo las emociones pueden influir en la toma de decisiones y qué errores
evitar, visite nuestra guía sobre psicología del trading.
Ceñirse a la estrategia diseñada requiere disciplina para evitar las decisiones emocionales. Saber
cuándo materializar las pérdidas o recoger los beneficios es esencial para una estrategia de trading
efectiva, especialmente en mercados volátiles.
Elaborar un plan estructurado le puede ayudar a gestionar el riesgo, ya que facilita la identificación
de objetivos y la definición de una estrategia.
Operar los mercados conlleva riesgos, sin embargo, cada producto le ofrece oportunidades
específicas y es conveniente conocer qué productos, y en qué circunstancias, se adaptan mejor a
su estilo de trading. ¿Y si pudiera tomar el control del apalancamiento y el riesgo total de su
operativa? Descubra las barrera y los beneficios del knockout en su trading. (Zúñiga, 2020)