RECURSO DE QUEJA 56/2019
QUEJOSO Y RECURRENTE:
**********
PONENTE: MINISTRO JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA CARRANCÁ
SECRETARIA: ROSALBA RODRÍGUEZ MIRELES
COLABORÓ: JUAN CARLOS RAMÍREZ COVARRUBIAS
SUMARIO
El recurrente promovió un juicio de amparo indirecto en el cual
reclamó la opinión jurídica del Juez de Distrito Especializado en el
Sistema Penal Acusatorio, del Centro de Justicia Penal Federal en
la Ciudad de México, con sede en el Reclusorio Sur, en el sentido
de acceder a la solicitud de extradición en su contra, así como el
acuerdo dictado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el
que concede al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica la
extradición peticionada. Durante el trámite del juicio, el quejoso hizo
el ofrecimiento de pruebas relacionadas con sus ingresos anteriores
a Centros Penitenciarios Federales en ese país vecino, a fin de
acreditar actos de tortura entonces sufridos. La Juez Décimo
Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de
México acordó tener por no admitidos dichos medios de prueba. El
demandante interpuso recurso de queja que correspondió su
conocimiento al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Penal del
Primer Circuito, órgano jurisdiccional que a su vez determinó
solicitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación ejercer su
facultad de atracción, para conocer el referido medio de
impugnación, al considerar que su resolución revestía importancia y
trascendencia para el orden jurídico nacional. Al respecto, la
Primera Sala del Alto Tribunal determinó que procedía conocer del
asunto.
CUESTIONARIO
¿Es procedente el recurso de queja interpuesto contra un acuerdo
de trámite en el juicio de amparo indirecto, mediante el cual se
desecha una prueba ofrecida por la parte quejosa?
¿Es correcta la determinación de la juez de amparo de no admitir
la prueba ofrecida por el quejoso, bajo la consideración de que la
misma carece de idoneidad para demostrar la inconstitucionalidad
del acto reclamado, porque éste se debe apreciar tal y como
aparezca probado por la autoridad responsable, de conformidad
con lo previsto en el artículo 75, de la Ley de Amparo?
Ciudad de México. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, en la sesión correspondiente al catorce de agosto de
dos mil diecinueve, emite la siguiente:
RESOLUCIÓN
Mediante la que se resuelve el recurso de queja 56/2019,
interpuesto por **********, en contra del acuerdo de veintiséis de abril
de dos mil dieciocho, dictado por la Jueza Décimo Segundo de
Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México, en el
juicio de amparo indirecto **********.
I. ANTECEDENTES
1. De las constancias remitidas para la solución del presente asunto,
se advierte que el ocho de junio de dos mil diecisiete, a petición del
Gobierno de los Estados Unidos de América, el Director General de
Procedimientos Internacionales de la Procuraduría General de la
República solicitó la detención provisional con fines de extradición
de **********, para que fuera procesado ante la Corte Federal para el
Distrito de Indiana, Estados Unidos de América, dentro del proceso
**********, en el que se le acusó de distintos delitos contra la salud
pública en aquel país.
2. Procedimiento judicial. El Juez de Distrito Especializado en el
Sistema Penal Acusatorio, del Centro de Justicia Penal Federal en
la Ciudad de México, con sede en el Reclusorio Sur, radicó el
RECURSO DE QUEJA 56/2019
asunto bajo el expediente **********, en el cual otorgó la orden de
detención provisional con fines de extradición solicitada, en
audiencia de trece de junio de dos mil diecisiete. Orden que se
cumplimentó el doce de julio siguiente.
3. El juez de control celebró audiencia el trece de julio de dos mil
diecisiete, en la que informó al detenido que su retención provisional
sería por sesenta días naturales, plazo en el cual se podría
presentar la petición formal de extradición. El seis de septiembre del
año en cita, se recibió la petición formal de extradición, por lo que se
decretó la detención formal y legal del ahora recurrente.
4. ********** se opuso a lo anterior y ofreció como prueba las
testimoniales a cargo de la psicóloga ********** y de la doctora
**********, quienes llevarían a cabo las correspondientes
periciales. Asimismo, solicitó que se requiriera a la Embajadora
y al Ministro Consejero de los Estados Unidos de Norteamérica
en México, la entrega inmediata de la información solicitada por
su defensor, de la que no se había obtenido respuesta, a fin de
justificar sus excepciones. Aunado a ello, solicitó audiencia
para oponer excepciones respecto a la petición formal de
extradición presentada. Esto, por escrito de trece de
septiembre de dos mil diecisiete.
5. Al respecto, el juzgador federal desahogó audiencia el tres de
octubre de dos mil diecisiete, en la que el requerido opuso sus
excepciones y señaló sus pruebas a desahogar. Respecto de la
solicitud que hizo, para que se requiriera información a las
representaciones diplomáticas de referencia, se le indicó que debía
realizar el requerimiento correspondiente por conducto de la
Representación Social Federal.
3
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6. Posteriormente, el veintidós de noviembre de dos mil diecisiete, el
órgano de defensa de ********** solicitó el diferimiento de la
audiencia prevista para el desahogo de pruebas, a efecto de recabar
las documentales consistentes en los expedientes administrativos y
clínicos de ingresos anteriores a Centros Penitenciarios en los
Estados Unidos de Norteamérica, al cumplir la sanción impuesta por
su responsabilidad en el delito de conspiración.
7. En audiencia de veintisiete de noviembre siguiente, la defensa
manifestó al juez de control que no le fue posible obtener las
pruebas documentales que anunció previamente, por lo que
únicamente se desahogó la prueba pericial admitida y preparada.
8. El Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio
emitió su opinión jurídica el cuatro de diciembre de dos mil
diecisiete, en el sentido de acceder a la solicitud de extradición de
**********.
9. Consecuentemente, el Secretario de Relaciones Exteriores dictó
acuerdo el veintinueve de enero de dos mil dieciocho, en el cual
concedió al Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica la
extradición internacional solicitada1.
1
En dicho acuerdo, la autoridad administrativa hizo referencia al procedimiento que se siguió
desde la recepción de la nota diplomática mediante la cual se hizo la solicitud de extradición
relativa; el análisis sobre los requisitos del tratado; la equiparación de las normas
sancionadoras; las causales de denegación; la facultad discrecional sobre la extradición de
nacionales; así como el estudio de las excepciones presentadas, de entre las cuales, destaca
la cuarta excepción expuesta en defensa del connacional requerido, en la cual se hizo
valer lo previsto en el artículo 10 bis de la Ley Nacional de Extradición. Al respecto, la
Secretaría de Relaciones Exteriores expuso que dicho argumento no tenía la característica para
ser considerado como excepción en términos del artículo 25 de la Ley especial de referencia.
No obstante, refirió que tomaba las consideraciones de aquél, en el escrito relativo y en la
audiencia de tres de octubre de dos mil diecisiete, ante el Juez de Distrito Especializado en el
Sistema Penal Acusatorio, del Centro de Justicia Penal Federal en la Ciudad de México, con
sede en el Reclusorio Sur, en cuanto a la tortura sufrida en sus internamientos previos en
cárceles del país requirente. En ese sentido, citó las pruebas periciales ofrecidas por el
interesado, así como las diligencias en las que se desahogaron los testimonios de las peritos
que elaboraron los mismos, concluyendo, en los mismos términos que el juez de control, que si
bien las expertas demostraron su acreditación en la materia y detallaron pormenorizadamente
los procedimientos y técnicas que siguieron al analizar al requerido, no habían recabado medio
4
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II. TRÁMITE DEL JUICIO DE AMPARO
10. Juicio de Amparo Indirecto. ********** promovió juicio de amparo
indirecto en el que reclamó la opinión jurídica de cuatro de diciembre
de dos mil diecisiete, emitida por el Juez de Distrito Especializado
en el Sistema Penal Acusatorio, del Centro de Justicia Penal
Federal en la Ciudad de México, con sede en el Reclusorio Sur, así
como el acuerdo de veintinueve de enero de dos mil dieciocho,
dictado por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
11. Lo anterior, mediante escrito que se presentó el veinte de marzo de
dos mil dieciocho, ante la Oficina de Correspondencia Común de los
Juzgados de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de
México2.
12. La Jueza Décimo Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal
en la Ciudad de México registró el expediente **********; mediante
acuerdo del mismo veinte de marzo de dos mil dieciocho, desechó
la demanda respecto de la opinión jurídica de referencia, por no
tratarse de una resolución definitiva, y la admitió por lo que hace al
acuerdo de extradición reclamado de veintinueve de enero de dos
mil dieciocho. Enseguida, dio intervención al Ministerio Público
Federal, requirió los informes justificados a las autoridades
de convicción alguno que corroborara su dicho e incluso reconocieron que en el momento de la
emisión del acuerdo no contaba con lesión alguna o trastorno psicológico como la depresión, lo
que no permitía corroborar que efectivamente haya sufrido tortura o malos tratos durante su
estancia en cárceles de los Estados Unidos de América, pues ni siquiera se recabó algún
registro sobre la estancia del reclamado en prisión u otro que evidenciara que las autoridades
judiciales y administrativas encargadas del proceso instruido y ejecución de la condena
atentaran contra la integridad física y psicológica del reclamado. Acto seguido, expuso su
conclusión, precisando que resultaba igual a la alcanzada por el juez de control, en el sentido
de que “si no se parte de un dato objetivo conocido no se puede presumir otro desconocido; es
decir, si no se demostró que el reclamado fue torturado en un centro de reclusión del Estado
requirente, en determinadas circunstancias de tiempo, lugar y modo, no es dable considerar
que de ser ingresado nuevamente en una cárcel del Estado americano existe un potencial
riesgo de que volverá a ser torturado”. Enseguida, para reforzar lo anterior, transcribió lo
señalado por el juez de control, en la opinión jurídica que éste emitió el cuatro de diciembre de
dos mil diecisiete.
2
Fojas 2 a la 43 del cuaderno auxiliar relativo al toca de queja que se resuelve.
5
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responsables y fijó fecha y hora para la celebración de la audiencia
constitucional correspondiente.
13. El quejoso pidió a la juez de amparo requerir a la Embajada de los
Estados Unidos de Norteamérica en México y al Ministro Consejero,
la remisión de los expedientes relativos a sus anteriores ingresos en
distintos Centros Penitenciarios Federales de ese país, así como de
los registros clínicos que se le tomaron, a fin de acreditar los actos
de tortura que manifestó al juez de control, durante el
procedimiento de extradición.
14. La juez de amparo reservó proveer respecto de las pruebas
referidas por el quejoso, hasta en tanto contara con la totalidad de
los informes justificados, por acuerdo que dictó el seis de abril de
dos mil dieciocho.
15. Acuerdo impugnado. La jueza de amparo resolvió tener por no
admitidas las pruebas ofrecidas por el quejoso, mediante acuerdo
de veintiséis de abril de dos mil dieciocho. Esto, al considerar
que las documentales presentadas carecían de idoneidad para
demostrar la inconstitucionalidad de la extradición de que se trataba,
conforme a lo previsto en el artículo 75 de la Ley de Amparo, en
cuanto a que el acto reclamado se debe apreciar tal como aparezca
probado ante la autoridad responsable.
16. Recurso de queja. El peticionario de amparo interpuso recurso de
queja contra la anterior determinación, por escrito que presentó el
treinta de abril de dos mil dieciocho, en el juzgado de Distrito de que
se trata.
17. El Sexto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito
recibió el asunto y ordenó su registro, como toca de queja **********.
6
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En sesión de trece de septiembre de dos mil dieciocho, resolvió
solicitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ejerciera
su facultad de atracción para conocer y resolver el mismo, al
considerar que se trataba de un asunto importante y trascendente.
18. Solicitud de la facultad de atracción. El Presidente del Alto
Tribunal admitió a trámite la solicitud de atracción como expediente
**********, mediante acuerdo de veintiocho de septiembre de dos mil
dieciocho, que, en sesión de veintitrés de enero de dos mil
diecinueve, por mayoría de cuatro votos3, esta Primera Sala resolvió
que sí ejercía su facultad de atracción para conocer y resolver el
recurso de queja **********, del índice del Tribunal Colegiado
solicitante4.
19. Recurso de queja ante esta Suprema Corte de Justicia de la
Nación. El Presidente del Alto Tribunal radicó el asunto como
3
De los Señores Ministros: Luis María Aguilar Morales, Jorge Mario Pardo Rebolledo (Ponente),
Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, y Presidente Juan Luis González Alcántara Carrancá. En contra
del emitido por la Ministra Norma Lucía Piña Hernández.
4
Las consideraciones medulares en que se sustentó dicha decisión, derivaron de la necesidad
de interpretar el artículo 75 de la Ley de Amparo, que establece que el acto reclamado se
apreciará tal y como aparezca probado ante la autoridad responsable, sin que se admitan ni se
tomen en consideración las pruebas que no se hubieren rendido ante esa autoridad, a la luz del
artículo 1° de la Constitución Federal, relativo a la obligación de las autoridades del Estado,
para promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos. Además, porque así se
estaría en condiciones de definir si la limitación que impone dicho numeral de la Ley de Amparo,
para presentar pruebas en el juicio constitucional, priva respecto de aquellos medios que, sin
ser supervenientes, tienden a justificar violaciones a derechos fundamentales, como son
posibles (futuros) actos de tortura, y si ello incide o no para autorizar la extradición de una
persona; así como para verificar cómo operan esos lineamientos, ya no en el procedimiento de
extradición, que culminó con el acuerdo que la concede, y sin que en el mismo se hubieran
desahogado los correspondientes medios de prueba; sino en el juicio constitucional, al que se
pretenden allegar esas pruebas, siendo que no son supervenientes y existe disposición expresa
que no autoriza su recepción.
También se enfatizó que se requería un pronunciamiento de esta Primera Sala respecto a si los
deberes de investigación del Estado ante una denuncia de violación futura de derechos
fundamentales, justifica que se excepcione el principio de limitación de pruebas que se
establece en el mencionado artículo 75 de la Ley de Amparo; y en consecuencia, se admitan y
desahoguen elementos de juicio que la autoridad responsable no tuvo a la vista para dictar el
acto reclamado, y sin que sean supervenientes. Además, verificarse cómo inciden respecto de
lo anterior, los principios que rigen al sistema penal acusatorio, a través del cual se desahogó el
procedimiento de extradición. En suma, se trataría de un ejercicio que permitiría fijar un criterio
relevante para el orden jurídico nacional, por incidir sobre los alcances que le corresponden al
principio de limitación de pruebas que se establece en el artículo 75 de la Ley de Amparo,
tratándose de violación futura de derechos fundamentales con relación a la extradición
internacional.
7
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recurso de queja 56/2019, por acuerdo de veinticuatro de abril de
dos mil diecinueve5. Enseguida, ordenó su turno a la Ponencia del
Señor Ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, para la
elaboración del proyecto de resolución correspondiente, así como su
remisión a esta Primera Sala de su adscripción, para su
avocamiento6.
III. PRESUPUESTOS PROCESALES
20. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es
constitucional y legalmente competente para conocer el presente
recurso de queja7, mismo que fue interpuesto de manera oportuna8 y
por parte legitimada9.
IV. PROCEDENCIA
21. Para determinar si el presente recurso de queja es procedente, debe
responderse la pregunta que dice:
¿Es procedente el recurso de queja interpuesto contra un
acuerdo de trámite en el juicio de amparo indirecto, mediante
el cual se desecha una prueba ofrecida por la parte quejosa?
5
El cual obra de la foja 18 a la 22 del presente toca.
6
Mismo que se efectuó en acuerdo de veintitrés de mayo de dos mil diecinueve (foja 35).
7
De conformidad con el artículo 21, fracción IV de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación; en relación con lo previsto en los puntos Primero y Tercero del Acuerdo General
5/2013 del Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación.
8
El acuerdo recurrido fue notificado por lista que se publicó el viernes veintisiete de abril de
dos mil dieciocho, surtiendo efectos al día hábil siguiente, esto es, el lunes treinta. De manera
que el plazo de cinco días para interponer el recurso, previsto en el artículo 98, párrafo primero,
de la Ley de Amparo, transcurrió del miércoles dos al martes ocho de mayo de dos mil
dieciocho. Por tanto, si el recurso de queja se interpuso el lunes treinta de abril del año en
cita, ante el Juzgado Décimo Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de
México, se concluye que su interposición es oportuna. Sin que sea un obstáculo el hecho de
que el escrito de agravios se presentara antes de que iniciara el plazo previsto para ello, pues
no existe disposición en la ley de la materia que impida hacerlo de esta forma. Al efecto, sirve
de apoyo, la jurisprudencia 1a./J. 69/2014 (10a.), localizable en la Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación, Décima Época, libro 12, noviembre de 2014, tomo I, página 658
(registro 2007854), con el título: “RECURSO DE INCONFORMIDAD. SU PRESENTACIÓN ES
OPORTUNA AUN CUANDO SE REALICE CON ANTERIORIDAD A QUE COMIENCE A
CORRER EL PLAZO PARA SU INTERPOSICIÓN”.
9
El recurso de queja fue interpuesto por **********, quejoso en el juicio de amparo indirecto
de origen, de conformidad con el artículo 5, fracción I, de la Ley de Amparo.
8
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22. La respuesta es en sentido afirmativo. Esta Primera Sala del Alto
Tribunal considera que el presente recurso de queja es procedente,
de conformidad a lo dispuesto en el artículo 97, fracción I, inciso e),
de la Ley de Amparo, que establece lo siguiente:
Artículo 97. El recurso de queja procede:
I. En amparo indirecto, contra las siguientes resoluciones:
[…]
e) Las que se dicten durante la tramitación del juicio, o del
incidente de suspensión, que no admitan expresamente el
recurso de revisión y que por su naturaleza trascendental y
grave puedan causar perjuicio a alguna de las partes, no
reparable en la sentencia definitiva; así como las que con
las mismas características se emitan después de dictada la
sentencia en la audiencia constitucional.
23. La porción normativa transcrita debe entenderse como un supuesto
de excepción consistente en la impugnación, a través del recurso de
queja, de aquellos acuerdos que no admiten en su contra la
interposición del recurso de revisión, conforme a lo previsto en el
señalado artículo 81, fracción I, de la Ley de Amparo 10, y que por su
naturaleza trascendental y grave puedan causar un daño o perjuicio
a alguna de las partes de imposible reparación en la sentencia
definitiva.
24. Al respecto, los supuestos de procedencia del recurso de revisión,
según lo establecido en el citado artículo 81, fracción I, de la Ley de
Amparo, contra actuaciones de los jueces de Distrito, se reducen a
10
Texto: “Artículo 81. Procede el recurso de revisión:
I. En amparo indirecto, en contra de las resoluciones siguientes:
a) Las que concedan o nieguen la suspensión definitiva; en su caso, deberán impugnarse los
acuerdos pronunciados en la audiencia incidental;
b) Las que modifiquen o revoquen el acuerdo en que se conceda o niegue la suspensión
definitiva, o las que nieguen la revocación o modificación de esos autos; en su caso, deberán
impugnarse los acuerdos pronunciados en la audiencia correspondiente;
c) Las que decidan el incidente de reposición de constancias de autos;
d) Las que declaren el sobreseimiento fuera de la audiencia constitucional; y
e) Las sentencias dictadas en la audiencia constitucional; en su caso, deberán impugnarse los
acuerdos pronunciados en la propia audiencia”.
9
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resoluciones definitivas o a resoluciones dictadas en los incidentes
de suspensión, no así a acuerdos de trámite del juicio de amparo
indirecto, como el aquí impugnado.
25. En ese sentido, el recurso de queja resulta el medio de impugnación
que procede en contra de un acuerdo dictado por un juez de Distrito
o Tribunal Unitario, de ser el caso, durante la tramitación de un juicio
de amparo, antes de la celebración de la audiencia constitucional,
mediante el cual desecha las pruebas ofrecidas por la parte quejosa,
ya que se trata de un proveído que no admite expresamente el
recurso de revisión y que por su naturaleza trascendental y grave,
puede causar daño o perjuicio al promovente, no reparable en la
sentencia definitiva, ya que al quedar firme dicho acuerdo, la parte a
quien no se le admitieron las pruebas, no podrá ofrecerlas en otra
oportunidad procesal, ni el juez de Distrito o Tribunal Unitario se
ocupará de dicha cuestión al dictar sentencia definitiva que
corresponde, ni el tribunal de alzada, en su caso, al dictar la
resolución en segunda instancia11.
26. De ahí, el acuerdo en el cual se desestima el ofrecimiento de
pruebas en el juicio de amparo indirecto puede ser válidamente
impugnado a través del recurso de queja. Por lo tanto, son los
órganos jurisdiccionales de revisión que conozcan del asunto los
que, atendiendo a sus características particulares, determinen si
dicha impugnación resulta o no fundada.
27. En ese sentido, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación determina que el recurso de queja que nos ocupa es
procedente, a fin de que se analice el acuerdo dictado el veintiséis
11
Es orientador, el criterio contenido en la jurisprudencia P./J. 37/97, publicada en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, tomo V, junio de 1997, página 87
(registro 198409), con el rubro: “PRUEBAS. SU DESECHAMIENTO EN UN JUICIO DE
AMPARO, MEDIANTE AUTO DICTADO POR UN JUEZ DE DISTRITO ANTES DE LA
AUDIENCIA CONSTITUCIONAL, ES IMPUGNABLE EN QUEJA Y NO EN REVISIÓN”.
10
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de abril de dos mil dieciocho, por la Juez Décimo Segundo de
Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México, en el
que se desestimó el ofrecimiento de distintas pruebas por parte del
quejoso, las cuales tienen como finalidad acreditar una eventual
violación a sus derechos fundamentales.
V. ESTUDIO DE FONDO
28. Para delimitar la problemática jurídica del presente asunto se torna
necesario conocer los argumentos medulares del escrito de
ofrecimiento de pruebas, las consideraciones del proveído que
recayó a la solicitud y los agravios propuestos por el recurrente en
contra de este último.
29. Escrito de ofrecimiento de pruebas. El quejoso presentó un
escrito ante la juez de amparo, en el que esencialmente expresó lo
siguiente:
Con fundamento en los numerales 117, de la Ley de Amparo,
en relación con el 25, de la Ley Internacional de Extradición
(sic), solicitó que se requiriera a la Embajadora y al Ministro
Consejero de los Estados Unidos de Norteamérica en México,
la remisión del original o copia cotejada con su debida
traducción del expediente administrativo que dio origen, con
motivo del internamiento del quejoso en los centros
penitenciarios federales de los Estados Unidos de
Norteamérica, además de incluir los expedientes clínicos
formados en todos y cada uno de dichos centros, durante los
ocho años que se encontró privado de la libertad,
compurgando pena en las localidades de San Diego,
California; Reno, Oklahoma; Pilkington, Illinois; Millán
Michigan; Elkton, Ohio y Texas, en los que el maltrato fue el
mismo, tanto por custodios como por reos.
Lo anterior, toda vez que desde un inicio había manifestado
los malos tratos y discriminación durante el cumplimiento de la
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RECURSO DE QUEJA 56/2019
sanción impuesta en dicho país, así como lo establecido en el
dictamen denominado “Protocolo de Estambul”.
30. Acuerdo impugnado. La Jueza Décimo Segundo de Distrito de
Amparo en Materia Penal de la Ciudad de México emitió el acuerdo
impugnado, en el que expuso las consideraciones que a
continuación se sintetizan:
Declaró que no ha lugar a admitir las pruebas de la parte
quejosa, pues si bien era cierto que en el juicio de amparo son
admisibles todo tipo de pruebas que no vayan contra la moral
y el derecho, excepto la de posiciones, también lo era que su
admisión y ofrecimiento se regía por una serie de principios
como es el de idoneidad.
De ahí que, sólo aquellos medios de prueba en que se apoyó
la autoridad para ordenar el acto reclamado, eran necesarios
para el análisis de la litis constitucional, por lo que las
ofrecidas por el quejoso carecían de idoneidad para demostrar
la inconstitucionalidad del acto reclamado, pues en términos
de lo dispuesto en el artículo 75, de la Ley de Amparo, se
debía examinar el acto reclamado como apareciera probado
ante la autoridad responsable y no a la luz de otras pruebas
recabadas con posterioridad al mismo, por lo que el acto
reclamado en vía constitucional, sería examinado con las
constancias que tuvo a la vista la autoridad responsable.
Enseguida, precisó que el acto reclamado era la resolución de
extradición dictada por el Secretario de Relaciones Exteriores,
por lo que las constancias enviadas por las autoridades
responsables, adjuntas a sus informes justificados, eran aptas
y suficientes para emitir la resolución correspondiente.
Por otra parte, admitió la prueba documental ofrecida por la
parte quejosa, consistente en las constancias que integran los
expedientes de extradición integrados tanto por la autoridad
judicial como por la autoridad administrativa, toda vez que la
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RECURSO DE QUEJA 56/2019
autoridad ejecutiva responsable anexó copia certificada de las
constancias citadas, al rendir su informe justificado.
Finalmente, ordenó el diferimiento de la audiencia
constitucional.
31. Recurso de queja. El quejoso controvierte la determinación de la
juez de Distrito, en los siguientes términos:
La Jueza Décimo Segundo de Distrito de Amparo en Materia
Penal de la Ciudad de México excedió sus funciones al no
tener por admitida la prueba documental correspondiente al
requerimiento a la Embajadora como al Ministro Consejero,
ambos de los Estados Unidos de Norteamérica en México,
sobre los antecedentes penitenciarios del quejoso en aquél
país.
En ese sentido, dejó de tomar en cuenta lo previsto en el
párrafo tercero, del artículo 75, de la Ley de Amparo, al
señalar que dichas pruebas carecen de idoneidad para
demostrar la inconstitucionalidad del acto reclamado, sin
observar que éste consiste en la resolución de veintinueve de
enero de dos mil dieciocho, emitida por la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
De igual forma, no consideró lo establecido en el artículo 10
bis de la Ley de Extradición Internacional, así como la
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles
Inhumanos o Degradantes, en los que se establece la
prohibición de extraditar a una persona a otro Estado, cuando
haya razones fundadas para creer que estará en peligro de ser
sometida a tortura.
Conforme al párrafo primero, del artículo 9 del último
ordenamiento en cita, se considera también que los Estados
partes se prestarán todo el auxilio posible en lo que respecta a
cualquier procedimiento penal relativo a los delitos previstos
en el artículo 4, como la tortura; incluso, el suministro de todas
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las pruebas necesarias para el proceso que obren en su
poder.
De ahí que, contrario a lo determinado por la juez de amparo,
sí existe idoneidad de la prueba ofrecida con la
constitucionalidad del acto reclamado.
Además, en términos del artículo 75, párrafo tercero, de la ley
de la materia, en el juicio de amparo indirecto el juzgador debe
recabar oficiosamente las pruebas rendidas ante la autoridad
responsable y las actuaciones que estime necesarias para la
resolución del asunto, derivando en la facultad legal para
allegarse de dichas pruebas, cuando advierta que requiere de
documentos diversos a los que obran en el expediente.
Lo anterior, a partir de una interpretación conforme entre el
citado artículo 75, párrafo tercero, y el artículo 1°, de la
Constitución Federal, en relación con el principio pro persona,
que prioriza la interpretación más favorable, porque de otra
manera se coartaría la oportunidad de conocer las pruebas
con base en las cuales el juzgador se pronunciaría respecto a
la procedencia de la instancia constitucional intentada.
Asimismo, expone que cuando el juicio de amparo se
promueve contra el auto de término constitucional y el quejoso
ofrece pruebas para demostrar que fue torturado al momento
de ser detenido, no es dable desecharlas con base en la
premisa de que la responsable no las tuvo a la vista al
momento del dictado de aquél. Esto, porque la tortura o tratos
crueles, inhumanos o degradantes, al actualizar una categoría
especial y de mayor gravedad de transgresión de derechos
fundamentales, obliga al juez de amparo, en términos de los
párrafos segundo y tercero, del artículo 75, de la Ley de
Amparo, a allegarse de las pruebas necesarias para
esclarecer esos actos proscritos en la Constitución y en los
tratados internacionales de los que México es parte.
Ello, además, conforme al diverso artículo 5, numerales 1 y 2,
en relación con el 1, numeral 1, de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos y 1, 3, 6 y 8 de la Convención
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RECURSO DE QUEJA 56/2019
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, que
ubican a la integridad personal como el bien jurídico cuya
protección constituye el fin y objetivo principal para prohibir la
tortura, así como otros tratos y penas crueles, inhumanas o
degradantes; incluso, reservan la obligación de los estados
parte de investigar toda denuncia o presunto caso de ese tipo
de maltratos, así como de excluir cualquier prueba obtenida
con motivo de la tortura.
Por lo tanto, si el órgano de control constitucional desecha las
pruebas ofrecidas para demostrar que el quejoso fue
torturado, con base en la premisa establecida en el primer
párrafo, del artículo 75, de la Ley de Amparo, esto es, que el
acto reclamado se apreciará tal como aparezca probado ante
la autoridad responsable, debe ordenarse la reposición del
procedimiento, en términos de la fracción IV, del artículo 93,
para el efecto de que se estudien si son conducentes de
conformidad con el numeral 75, párrafos segundo y tercero, de
la ley de la materia.
Así, la juez de Distrito debió admitir la prueba ofrecida, para
que estuviera en posibilidad de resolver conforme a Derecho,
máxime que se trata de la tortura de que fue objeto en los
Estados Unidos de Norteamérica, proscrita en los artículos 19,
párrafo séptimo, y 22, párrafo primero, de la Constitución
General de la República.
Lo anterior, de conformidad también con los artículos 1 y 5, en
relación con el 29, de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, que prevén la prohibición de la tortura y
el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano,
además de la prohibición a los Estados parte de suprimir el
goce de los derechos humanos reconocidos en dicho
instrumento internacional. Incluso, el Estatuto de Roma, en su
artículo 21, párrafo tercero, en relación con el numeral 7,
párrafo tercero, dispone la aplicación e interpretación
compatible con los derechos humanos internacionalmente
reconocidos.
15
RECURSO DE QUEJA 56/2019
Enseguida, alega que la juez de amparo contraviene los
artículos 1 y 20, apartado B, de la Constitución Federal. En
cuanto al primer precepto, al no reconocer los derechos
humanos y su protección más amplia, en relación con el
contenido del artículo 189 de la Ley de Amparo, que señala la
procedencia del estudio de los conceptos de violación
atendiendo su prelación lógica y privilegiando en todo caso el
estudio de aquellos que, de resultar fundados, redundan en un
mayor beneficio para el quejoso.
Como consecuencia, de resultar fundado el reclamo en contra
del desechamiento de pruebas documentales ofrecidas por el
quejoso, que se pretenden recabar vía informe, se deben
devolver los autos a la juez de Distrito para que se pronuncie
sobre su admisión, al ser un acto de naturaleza compleja, cuyo
conocimiento corresponde a ese juzgador.
En el caso, la juez de control constitucional prejuzgó sin haber
estudiado de fondo los conceptos de violación y, en
consecuencia, vulneró el derecho humano de que se
administre justicia por tribunales, a pesar de operar la
suplencia de la queja deficiente; entonces, es procedente el
recurso de queja y, en mérito de justicia, congruente al
principio pro persona, resolverse como fundado, a fin de que
se dicte una nueva resolución en la que se admita la prueba
documental ofrecida.
32. Problemática jurídica a resolver. La materia del presente asunto
consiste en determinar si fue correcta la determinación de la juez de
Distrito, relativa a la inadmisión de las pruebas ofrecidas en el juicio
de amparo indirecto. Problemática que será analizada, por cuestión
metodológica, en función de la siguiente pregunta:
¿Es correcta la determinación de la juez de amparo de no
admitir la prueba ofrecida por el quejoso, bajo la
consideración de que la misma carece de idoneidad para
demostrar la inconstitucionalidad del acto reclamado, porque
éste se debe apreciar tal y como aparezca probado por la
16
RECURSO DE QUEJA 56/2019
autoridad responsable, de conformidad con lo previsto en el
artículo 75, de la Ley de Amparo?
33. La respuesta a dicha interrogante es en sentido negativo, atento a
las siguientes consideraciones.
34. El juicio de amparo indirecto de origen se substanció para verificar la
regularidad constitucional del acto reclamado, consistente en el
acuerdo de veintinueve de enero de dos mil dieciocho, pronunciado
por el Secretario de Relaciones Exteriores, en el cual se concedió al
Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica la extradición a
ese país del aquí quejoso recurrente.
35. El demandante pidió a la juez de amparo requiriera a la Embajadora
y al Ministro Consejero de los Estados Unidos de Norteamérica en
México, el original, o copia cotejada con su debida traducción, del
expediente administrativo relativo a su internamiento en centros
penitenciarios federales de los Estados Unidos de Norteamérica, así
como de los expedientes clínicos formados en cada centro de
reclusión, a fin de demostrar malos tratos y discriminación durante el
cumplimiento de la sanción impuesta en dicho país, aunado al
resultado del dictamen denominado “Protocolo de Estambul”;
pretendiendo con ello evitar su extradición, ante el riesgo potencial
de sufrir nuevamente dichas agresiones12.
36. En respuesta a la solicitud, la juez de amparo no admitió los
referidos medios de convicción, bajo la consideración de que la
admisión de pruebas en el juicio de amparo indirecto se regía por
12
Se destaca que esta información también se ofreció por la defensa en el procedimiento de
extradición ante el juez de control; sin embargo, esta autoridad acordó que, de considerarse
necesaria, se debía realizar el requerimiento correspondiente por conducto de la
Representación Social de la Federación.
17
RECURSO DE QUEJA 56/2019
una serie de principios como el de idoneidad, por lo cual únicamente
aquellas pruebas en que se apoyó la autoridad para ordenar el acto
reclamado, eran necesarias para el análisis de la litis constitucional,
y las ofrecidas por el quejoso carecían de idoneidad para demostrar
la inconstitucionalidad del acto reclamado, en términos de lo
dispuesto en el artículo 75, de la Ley de Amparo. Por lo que, en el
caso, las constancias enviadas por las autoridades responsables,
vía informe justificado, eran aptas y suficientes para emitir la
resolución correspondiente.
37. El recurrente controvierte la anterior determinación, planteando que
la juez de Distrito excedió sus funciones al no admitir la prueba
ofrecida, relacionada con los antecedentes penitenciarios del
quejoso en el país requirente, con lo que dejó de considerar lo
establecido en el párrafo tercero, del propio artículo 75 de la Ley de
Amparo, en cuanto a que en amparo indirecto el juzgador debe
recabar oficiosamente las pruebas rendidas ante la autoridad
responsable y las actuaciones que estime necesarias para la
resolución del asunto, derivando en la facultad legal para allegarse
de dichas pruebas, cuando advierta que requiere de documentos
diversos a los que obran en el expediente, aunado a que sí existe
idoneidad de la prueba ofrecida para acreditar la inconstitucionalidad
del acto reclamado.
38. Los anteriores motivos de agravio, resultan substancialmente
fundados, suplidos en su deficiencia, en términos del artículo
79, fracción III, inciso a), de la Ley de Amparo.
39. En principio, conviene recordar que las razones por las cuales se
consideró, por esta Primera Sala, que el presente asunto resulta de
interés y trascendencia para ejercer su facultad de atracción,
18
RECURSO DE QUEJA 56/2019
precisamente, fue la de interpretar el artículo 75, de la Ley de
Amparo, en cuanto establece que el acto reclamado se apreciará tal
y como aparezca probado ante la autoridad responsable, sin que se
admitan ni se tomen en consideración las pruebas que no se
hubieren rendido ante esa autoridad, a la luz del artículo 1°, de la
Constitución Federal, relativo a la obligación de las autoridades del
Estado, para promover, respetar, proteger y garantizar los derechos
humanos.
40. Ello, porque en el caso se promovió amparo indirecto en contra del
acuerdo que concedió la extradición internacional del quejoso, quien
en el amparo pretende ofrecer pruebas que no fueron tomadas en
consideración para dictar el acto reclamado; pero que tampoco
propenden a acreditar los extremos de excepciones13 ni la legalidad
o constitucionalidad del acto reclamado, sino la eventual violación
de derechos fundamentales, por actos futuros (inciertos) de tortura,
dentro del centro penitenciario en que permanecerá durante el
correspondiente proceso penal por el que se concedió su extradición
a los Estados Unidos de Norteamérica. Ello, fundado en su
experiencia por encarcelamientos anteriores en ese país. Pruebas
que no fueron admitidas por el Juez de amparo, bajo el argumento
que no lo permitía el artículo 75, de la Ley de Amparo.
41. Por tanto, se dijo, se estaría en condiciones de definir si la limitación
que impone dicho numeral para presentar pruebas en el juicio
constitucional, priva respecto de aquellos medios que, sin ser
supervenientes, tienden a justificar violaciones a derechos
13
Artículo 25.- Al detenido se le oirá en defensa por sí o por su defensor y dispondrá hasta de
tres días para oponer excepciones que únicamente podrán ser las siguientes:
I.- La de no estar ajustada la petición de extradición a las prescripciones del tratado aplicable, o
a las normas de la presente ley, a falta de aquél; y
II.- La de ser distinta persona de aquella cuya extradición se pide.
El reclamado dispondrá de veinte días para probar sus excepciones. Este plazo podrá
ampliarse por el Juez en caso necesario, dando vista previa al Ministerio Público. Dentro del
mismo plazo, el Ministerio Público podrá rendir las pruebas que estime pertinentes.
19
RECURSO DE QUEJA 56/2019
fundamentales, como son posibles (futuros) actos de tortura, y si ello
incide o no para autorizar la extradición de una persona.
42. En ese sentido, procede determinar la correcta interpretación que
debe darse al contenido de dicho precepto en supuestos como el
que nos ocupa, esto es, cuando en un juicio de amparo indirecto en
materia penal, el juez de Distrito desecha una prueba que no fue
considerada por la autoridad responsable para dictar el acto
reclamado, por no haberse rendido, y sin que constituya una prueba
superveniente, tiene como objeto demostrar el potencial riesgo de
que la persona sea sometida a actos de tortura.
43. Debe señalarse que esta Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación al resolver los amparos directos en revisión
4192/201514 y 110/201815, interpretó el contenido del artículo 75, de
la Ley de Amparo, (de hecho, en ellos se determinó que dicho
precepto no es violatorio de los derechos humanos a una de tutela
judicial efectiva e igualdad) lo cual procede considerar para la
solución del asunto que nos ocupa.
14
Por unanimidad de cinco votos de los Señores Ministros José Ramón Cossío Díaz, Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena (ponente) y
Norma Lucía Piña Hernández, en sesión de diez de febrero de dos mil dieciséis.
Asunto del cual, además, derivó la tesis aislada 1a. LXXIX/2017 (10a.), publicada en la Gaceta
del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, libro 44, julio de 2017, tomo I, página
64, (registro 2014697), con el rubro: “TUTELA JUDICIAL EFECTIVA. EL ARTÍCULO 75 DE LA
LEY DE AMPARO NO CONTRAVIENE ESE DERECHO HUMANO”.
15
Por unanimidad de cinco votos de los Señores Ministros, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José
Ramón Cossío Díaz (ponente), Jorge Mario Pardo Rebolledo, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y
Norma Lucía Piña Hernández, en sesión de trece de junio de dos mil dieciocho. Asunto del que
derivaron las siguientes tesis de rubros: “PRUEBAS EN EL JUICIO DE AMPARO DIRECTO. EL
ARTÍCULO 75 DE LA LEY DE LA MATERIA, QUE LIMITA SU ADMISIÓN, NO TRANSGREDE
EL DERECHO DE ACCESO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA”; “PRUEBAS EN EL JUICIO
DE AMPARO. EL ARTÍCULO 75 DE LA LEY DE LA MATERIA, QUE AUTORIZA SU
OFRECIMIENTO EN LA VÍA INDIRECTA Y NO ASÍ EN LA DIRECTA, NO VIOLA EL
DERECHO A LA IGUALDAD”.
20
RECURSO DE QUEJA 56/2019
44. El contenido del artículo 75, de la Ley de Amparo16, en la parte que
interesa, es el siguiente:
Artículo 75. En las sentencias que se dicten en los juicios
de amparo el acto reclamado se apreciará tal y como
aparezca probado ante la autoridad responsable. No se
admitirán ni se tomarán en consideración las pruebas que
no se hubiesen rendido ante dicha autoridad.
No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, en el
amparo indirecto el quejoso podrá ofrecer pruebas
cuando no hubiere tenido oportunidad de hacerlo ante la
autoridad responsable.
El órgano jurisdiccional deberá recabar oficiosamente las
pruebas rendidas ante la responsable y las actuaciones
que estime necesarias para la resolución del asunto.
[…].
45. En los precedentes mencionados, se señala que el artículo 75, de la
Ley de Amparo, vigente a partir de su publicación en el Diario Oficial
de la Federación el dos de abril de dos mil trece, tiene su
antecedente en el diverso artículo 78, de la Ley de Amparo
abrogada17.
46. Se explica que la norma está referida, esencialmente, a la
observancia de los principios de congruencia y de exhaustividad que
16
El último párrafo del numeral en cuestión se refiere al reclamo de actos en materia de derecho
agrario, específicamente sobre actos que tengan o puedan tener como consecuencia la
privación de la propiedad o de la posesión y disfrute de sus tierras, aguas, pastos y montes a
los sujetos de dicho sector vulnerable, respecto de los cuales el juez de amparo deberá recabar
oficiosamente todas aquellas pruebas que puedan beneficiarles y acordar las diligencias
necesarias para precisar sus derechos agrarios, así como la naturaleza y efectos de los actos
reclamados. Cuestiones notoriamente ajenas a la litis de que se trata en el presente asunto, por
lo que quedan fuera del estudio que aquí se desarrolla.
17
Artículo 78.- En las sentencias que se dicten en los juicios de amparo, el acto reclamado se
apreciará tal como aparezca probado ante la autoridad responsable, y no se admitirán ni se
tomarán en consideración las pruebas que no se hubiesen rendido ante dicha autoridad para
comprobar los hechos que motivaron o fueron objeto de la resolución reclamada.
El juez de amparo deberá recabar oficiosamente pruebas que, habiendo sido rendidas ante la
responsable, no obren en autos y estime necesarias para la resolución del asunto.
21
RECURSO DE QUEJA 56/2019
deben revestir todas las sentencias de amparo, precisamente para
cumplir con el derecho de acceso a la justicia de los gobernados. En
la lógica que, junto con lo que disponía el diverso artículo 77, de la
Ley de Amparo abrogada, para que la sentencia de amparo sea
congruente no sólo consigo misma, sino también con la litis y con la
demanda de amparo, el juzgador debe apreciar las pruebas y
argumentos analizados por la autoridad responsable, resolviendo sin
omitir nada ni añadir cuestiones no hechas valer, ni expresar
consideraciones contrarias entre sí o con los puntos resolutivos18.
47. De la redacción del artículo 75, de la Ley de Amparo en vigor, se
desprende que si bien es cierto, como lo señalaba la legislación
anterior, en su numeral 78, en las sentencias a dictar en los juicios
de control constitucional, el acto reclamado se apreciará tal y como
aparezca probado ante la autoridad responsable y no se admitirá ni
admitirán pruebas que no se hubiesen rendido ante la misma; sin
embargo, también en el segundo párrafo se establece una
excepción, a saber, que en tratándose de amparo indirecto el
quejoso podrá ofrecer las pruebas cuando no hubiese tenido la
oportunidad de hacerlo ante la autoridad responsable.
48. En efecto, la disposición normativa en su primer párrafo contiene
una regla que brinda equilibrio y seguridad a todos aquellos sujetos
involucrados en el acto de autoridad, en virtud de que exige que, en
18
Al respecto se citó de apoyo la jurisprudencia 1a./J. 33/2005, publicada en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, tomo XXI, abril de 2005, página 108
(registro: 178783), con el rubro y texto que dice: “CONGRUENCIA Y EXHAUSTIVIDAD EN
SENTENCIAS DICTADAS EN AMPARO CONTRA LEYES. ALCANCE DE ESTOS
PRINCIPIOS. Los principios de congruencia y exhaustividad que rigen las sentencias en
amparo contra leyes y que se desprenden de los artículos 77 y 78 de la Ley de Amparo, están
referidos a que éstas no sólo sean congruentes consigo mismas, sino también con la litis y con
la demanda de amparo, apreciando las pruebas conducentes y resolviendo sin omitir nada, ni
añadir cuestiones no hechas valer, ni expresar consideraciones contrarias entre sí o con los
puntos resolutivos, lo que obliga al juzgador, a pronunciarse sobre todas y cada una de las
pretensiones de los quejosos, analizando, en su caso, la constitucionalidad o
inconstitucionalidad de los preceptos legales reclamados”.
22
RECURSO DE QUEJA 56/2019
el juicio de amparo, el acto se aprecie tal y como aparezca probado
ante la autoridad responsable, por lo que no se admitirán ni se
tomarán en consideración pruebas que no se hubiesen rendido ante
la autoridad emisora del acto reclamado.
49. En tanto que, el segundo párrafo contiene una excepción a esa
regla general, ya que permite que en el amparo indirecto el
quejoso ofrezca pruebas cuando no hubiere tenido oportunidad
de hacerlo ante la autoridad responsable, supuesto normativo
que debe interpretarse en el sentido de que esa posibilidad
procesal opera, como la frase lo anuncia, solamente cuando el
gobernado no haya tenido ocasión para ofrecerla ante la
responsable.
50. De acuerdo con esa interpretación, que corresponde con el criterio
emitido por la Segunda Sala de este Alto Tribunal, al resolver el
amparo en revisión 415/2015, en sesión de veinticinco de enero de
dos mil diecisiete19, y que esta Primera Sala comparte (así se
sostuvo en los precedentes citados) el segundo párrafo, del artículo
75, de la Ley de Amparo, no sería aplicable en aquellos casos en
que el gobernado fue parte en el procedimiento que dio origen al
19
Dicho criterio se advierte en la tesis aislada 2a. XLIII/2017 (10a.), publicada en la página mil
trescientos noventa y seis, del Libro 40, Marzo de 2017, Tomo II, de la Gaceta del Semanario
Judicial de la Federación, Décima Época, cuyos rubro y contenido son: PRUEBAS EN EL
JUICIO DE AMPARO INDIRECTO. INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 75, SEGUNDO
PÁRRAFO, DE LA LEY RELATIVA. El primer párrafo del precepto indicado contiene una regla
que brinda equilibrio y seguridad a los sujetos involucrados en el acto de autoridad, al exigir
que, en las sentencias que se dicten en los juicios de amparo, el acto se aprecie tal y como
aparezca probado ante la responsable, por lo que no se admitirán ni se tomarán en
consideración pruebas que no se hubiesen rendido ante dicha autoridad. Por otra parte, su
segundo párrafo prevé una excepción a esa regla general, pues permite que en el amparo
indirecto el quejoso ofrezca pruebas cuando no hubiere tenido oportunidad de hacerlo ante la
autoridad responsable, supuesto normativo que debe interpretarse en el sentido de que esa
posibilidad procesal opera, como la frase lo anuncia, "cuando no hubiere tenido oportunidad de
hacerlo ante la autoridad responsable", lo que podría ocurrir, por ejemplo, cuando se trate de
una persona ajena al procedimiento de creación del acto reclamado, o cuando la ley que lo rija
no establezca la posibilidad de ofrecer y desahogar pruebas. En consecuencia, lo dispuesto en
el segundo párrafo referido no sería aplicable si el gobernado fue parte en el procedimiento de
formación del acto de autoridad, como podría ser un acto derivado de un procedimiento seguido
en forma de juicio, en el que se entiende que las partes involucradas tienen la posibilidad
procesal de probar a su favor.
23
RECURSO DE QUEJA 56/2019
acto de autoridad reclamado, en el que se entiende que las partes
involucradas tienen la posibilidad procesal de probar a su favor,
como ocurre en los procesos judiciales que concluyen con el
dictado de una sentencia definitiva susceptible de impugnarse en el
juicio de amparo directo.
51. En ese sentido, los dos primeros párrafos del artículo 75, de la Ley
de Amparo, guardan congruencia entre sí, pues por una parte, se
prevé una regla procedimental que brinda equilibrio y seguridad a
todos aquellos sujetos involucrados en el acto reclamado, al ordenar
que la apreciación del acto reclamado se llevará a cabo tal y como
aparezca probado ante la autoridad responsable, por lo que no se
admiten pruebas que no hubiesen sido rendidas ante la autoridad.
En cambio, el segundo párrafo, contiene una excepción a esa regla
general, que sólo rige en los supuestos de excepción, que son
lógicos, pues operan en situaciones en los que exista una
imposibilidad real de ofrecer pruebas ante la autoridad, de donde se
entiende que sólo ante el juez de amparo se tenga la posibilidad de
su ofrecimiento.
52. Además, la regla de excepción al permitir que sea el juez de amparo
el que valore la prueba, evita reenvíos o reposición de
procedimiento, de donde se entiende que por razones de economía
procesal, el legislador previó la posibilidad de que la valoración
respectiva se lleve a cabo en el juicio de amparo, pero sólo ante
la imposibilidad jurídica de que la probanza no haya podido ser
ofrecida y valorada ante la autoridad responsable, sólo por
motivos no imputables al gobernado y no cuando éste cuenta
con la oportunidad de probar los extremos de su pretensión
ante la autoridad.
24
RECURSO DE QUEJA 56/2019
53. Esta interpretación del artículo 75, de la Ley de Amparo, sustentada
por esta Sala en los precedentes citados, permite considerar que la
decisión de la juez de amparo, en el acuerdo recurrido, se aparta de
la directriz que se fijó para el entendimiento de dicho numeral, pues
en principio, debió considerar: la excepción que prevé el segundo
párrafo de ese precepto respecto al ofrecimiento de pruebas en
amparo indirecto; para luego advertir que se trata de un asunto en
donde convergen las materias administrativa y penal por derivar de
un procedimiento de extradición, cuya naturaleza jurídica ha sido
considerada por esta Sala como procedimiento administrativo con
intervención judicial limitada; así como que la prueba no fue
valorada por la autoridad responsable para emitir el acto reclamado
y que la misma tiene como finalidad evidenciar el riesgo potencial de
que se lleven a cabo actos de tortura en contra del quejoso.
54. En efecto, el desechamiento de la prueba ofrecida por la parte
quejosa, en los términos que aquí se analizan, puede tener
consecuencias trascendentales y graves en perjuicio del recurrente,
no reparables en la sentencia que se pronuncie en el juicio, porque
al quedar firme el acuerdo, la juzgadora no se ocuparía de esas
cuestiones al dictar el fallo correspondiente, por no formar parte de
la litis en el juicio. De ahí que, esta Primera Sala no pueda validar lo
determinado por la juez de amparo, en cuanto al desechamiento de
la prueba bajo las razones de falta de “idoneidad” de la prueba y
porque el acto reclamado debe apreciarse tal y como aparezca
probado.
55. La juzgadora, debió partir de la premisa de que el acto
reclamado como lo es una orden de extradición no está exenta
del cumplimiento de protección de los derechos humanos de
las personas en México, por ello, los deberes de investigación
25
RECURSO DE QUEJA 56/2019
del Estado, ante la denuncia de un potencial riesgo de sufrir
actos de tortura por el país requirente, en sí misma, justifica
que se excepcione, en su caso, el principio de limitación de
pruebas que se establece en el artículo 75, de la Ley de
Amparo.
56. Máxime si se tiene presente que en términos de lo previsto en el
artículo 10 bis de la Ley de Extradición Internacional cabe la
posibilidad de no conceder la extradición de una persona, cuando
existan razones fundadas para considerar que hay potencial riesgo
de que sea sometida a actos de tortura. Disposición que condiciona
a las autoridades mexicanas a evaluar pormenorizadamente el
riesgo de que se susciten violaciones futuras al connacional
requerido, en virtud de que todos los actos del Estado están sujetos
al marco nacional e internacional de los derechos humanos.
57. No podemos olvidar que el juicio de amparo indirecto se erige como
un medio extraordinario de defensa de derechos fundamentales que
tiene como objeto ejercer un control constitucional sobre el acto de
autoridad reclamado, a fin de determinar si resulta o no violatorio de
derechos humanos y, por ende, en el mismo deben analizarse la
totalidad de las constancias que sean necesarias para dirimir la litis
constitucional planteada, con el objeto de resguardar, además, el
derecho de acceso a la justicia del demandante20.
20
Es orientador el criterio contenido en la tesis aislada 1a. CVIII/2007, visible en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, tomo XXV, mayo de 2007, página: 793
(registro 172517), bajo el rubro y texto: “GARANTÍA A LA IMPARTICIÓN DE JUSTICIA
COMPLETA TUTELADA EN EL ARTÍCULO 17 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. SUS ALCANCES. El derecho fundamental contenido en el
referido precepto constitucional implica, entre otras cosas, el deber de los tribunales de
administrar justicia de manera completa, en atención a los cuestionamientos planteados en los
asuntos sometidos a su consideración, analizando y pronunciándose respecto de cada punto
litigioso, sin que ello signifique que tengan que seguir el orden expuesto por las partes o que
deban contestar argumentos repetitivos, pues los órganos encargados de dirimir las
controversias están en aptitud de precisar las cuestiones a resolver, lo que puede o no coincidir
con la forma o numeración adoptada en los respectivos planteamientos, y aunque no pueden
alterar los hechos ni los puntos debatidos, sí pueden e incluso deben definirlos, como cuando la
redacción de los escritos de las partes es oscura, deficiente, equívoca o repetitiva. Esto es, los
26
RECURSO DE QUEJA 56/2019
58. En efecto, en un caso como el que nos ocupa, en donde se solicita
requerir pruebas que tienden a justificar la posibilidad de que se
ejerzan actos de tortura contra el demandante de amparo, las
autoridades correspondientes deben actuar conforme a sus deberes
y facultades legales.
59. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha
establecido, como premisa básica y necesaria los parámetros que
deben observarse por las autoridades de este país, a efecto de dar
cumplimiento al imperativo establecido en el artículo 1°, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, respecto a
las obligaciones de las autoridades del Estado de prevenir,
investigar, sancionar y reparar las violaciones a derechos humanos,
entre las que se encuentran los actos de tortura.21
principios de exhaustividad y congruencia de los fallos judiciales no pueden llegar al extremo de
obligar al juzgador a responder todas las proposiciones, una por una, aun cuando fueran
repetitivas, ya que ello iría en demérito de otras subgarantías tuteladas por el referido precepto
constitucional -como las de prontitud y expeditez- y del estudio y reflexión de otros asuntos
donde los planteamientos exigen la máxima atención y acuciosidad judicial, pues la garantía a
la impartición de justicia completa se refiere únicamente a que los aspectos debatidos se
resuelvan en su integridad, de manera que sólo deben examinarse y solucionarse las
cuestiones controvertidas que sean necesarias para emitir la decisión correspondiente”.
21
El contenido de norma constitucional es el siguiente:
Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los
derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados
internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías
para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en
los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.
Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con
esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en
todo tiempo a las personas la protección más amplia.
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de
promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad
con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y
progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y
reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la
ley.
Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del
extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su
libertad y la protección de las leyes.
Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el
género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud,
la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra
que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los
derechos y libertades de las personas.
27
RECURSO DE QUEJA 56/2019
60. Hemos sido enfáticos en el reconocimiento a nivel del orden
normativo nacional sobre la proscripción de la tortura, como
violación al derecho humano a la dignidad de las personas, al
margen de la finalidad con la que se realice.
61. Así, se ha determinado, de acuerdo con el contenido del texto actual
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, existen
normas jurídicas que establecen expresamente dicha prohibición. La
referencia a la proscripción de la tortura está claramente establecida
en los artículos 20, apartado B, fracción II, 22, párrafo primero, y 29,
párrafo segundo, del citado ordenamiento constitucional. Además,
en la legislación secundaria, el fundamento de la prohibición de la
tortura tiene como referencia la Ley General para Prevenir,
Investigar y Sancionar la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles
Inhumanos o Degradantes22.
62. Además, esta Suprema Corte ha reconocido que la proscripción de
la tortura es una directriz marcada por diversos instrumentos
internacionales, algunos suscritos por México.23 Lo cual ha permitido
22
Expedida el 21 de junio de 2017, publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 26
siguiente.
23
Los parámetros de fuente internacional se encuentra contenidos en los documentos
siguientes:
Artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Artículo 2 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes.
Artículo 37 de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Artículo 10 de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de
Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.
Artículo 2 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura.
Artículo 5 de la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos.
Artículo 16 de la Carta Africana de los Derechos y Bienestar del Niño.
Artículo 4 de la Convención Interamericana para Prevenir, Erradicar y Sancionar la
Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará).
Artículo 3 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las
Libertades Fundamentales.
Principio 6 del Conjunto de Principios para la Protección de todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión.
Artículo 5 del Código de Conducta para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la
Ley.
Regla 87(a) de las Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los Menores
Privados de Libertad.
28
RECURSO DE QUEJA 56/2019
comprender el concepto de tortura, así como las obligaciones de los
Estados para proscribirla.
63. Efectivamente, conforme al contenido de los instrumentos de fuente
internacional, en términos generales, se desprende la obligación de
establecer dentro del sistema jurídico doméstico la condena a la
tortura, bajo el contexto de delito, con independencia del grado de
concreción —ya sea consumada o tentada—; el grado de
intervención del sujeto que la perpetra; la obligación de detener al
torturador para procesarlo internamente o extraditarlo previa
investigación preliminar; la obligación de sancionar con las penas
adecuadas este delito; prestar todo el auxilio posible a todo proceso
penal relativo a los delitos de tortura, incluyendo el suministro de
toda prueba que posean; y, que ninguna declaración ni confesión
obtenida bajo tortura será válida para configurar prueba en
procedimiento alguno, salvo contra el torturador.
64. Es así como esta Suprema Corte de Justicia de la Nación ha
reconocido la importancia de los tratados y declaraciones en la
materia; la interpretación de los mismos hecha por los organismos y
tribunales autorizados, en cuanto estipulan la obligación de prohibir,
prevenir, investigar y sancionar la tortura; así como la aplicación de
Artículo 6 de la Declaración sobre los Derechos Humanos de los Individuos que no son
Nacionales del País en que viven.
Regla 17.3 del instrumento Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la
Administración de la Justicia de Menores (Reglas de Beijing).
Artículo 4 de la Declaración sobre la Protección de la Mujer y el Niño en Estados de
Emergencia o de Conflicto Armado.
Directriz IV de las Líneas Directrices del Comité de Ministros del Consejo de Europa
sobre los Derechos Humanos y la Lucha Contra el Terrorismo.
Artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra.
Artículos 49, 52, 87, 89 y 97del Convenio de Ginebra relativo al Trato Debido a los
Prisioneros de Guerra (Convenio III).
Artículos 40, 51, 95, 96, 100 y 119 del Convenio de Ginebra relativo a la Protección
Debida a las Personas Civiles en Tiempo de Guerra (Convenio IV).
Artículos75.2.ii del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de
1949, relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales
(Protocolo I).
Artículo 4.2.a. del Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de
1949 relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Sin Carácter
Internacional (Protocolo II).
29
RECURSO DE QUEJA 56/2019
la regla de exclusión de las pruebas que tienen como origen actos
de tortura.
65. Desde la Novena Época de construcción de la doctrina
constitucional, esta Primera Sala delineó cuáles eran las
obligaciones de las autoridades del Estado Mexicano, frente al
imperativo de prevenir la práctica de la tortura. Posicionamiento de
orden constitucional que tiene como base el reconocimiento de la
relevancia del derecho humano a la integridad personal, como bien
jurídico cuya protección constituye el fin y objetivo principal para
prohibir la tortura, conforme a los artículos 5 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos y 7 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos. De manera que el derecho a no ser
objeto de tortura tiene el carácter de absoluto; por tanto, no admite
excepciones, incluso frente a situaciones de emergencia que
amenacen la vida de la nación24.
66. Es importante mencionar que en términos de lo prescrito en el
artículo 7o. del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional,
norma vigente en el ordenamiento jurídico mexicano, la tortura es
un delito o crimen de lesa humanidad, cuando se comete como
parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población
civil y con conocimiento de dicho ataque.25 Lo cual destaca aun con
mayor precisión la importancia de la tortura como acto atentatorio de
24
Criterio emitido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual
aparece publicado en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época,
Tomo XXX, noviembre de 2009, p. 416, con el rubro siguiente: “TORTURA. OBLIGACIONES
DEL ESTADO MEXICANO PARA PREVENIR SU PRÁCTICA”.
Precedente: Amparo directo 9/2008. 12 de agosto de 2009. Mayoría de cuatro votos. Disidente:
Sergio A. Valls Hernández. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Miguel Enrique
Sánchez Frías.
25
Criterio emitido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la tesis
aislada 1a. X/2012 (10a.), publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Décima. Época, febrero de 2012, Tomo 1, pág. 650, con el rubro: “DELITOS O CRÍMENES DE
LESA HUMANIDAD. SU CONCEPTO PARA EFECTOS DEL DERECHO DE ACCESO A LA
INFORMACIÓN DE LA AVERIGUACIÓN PREVIA QUE LOS INVESTIGA”.
Precedente: Amparo en revisión 168/2011. Comisión Mexicana de Defensa y Protección de los
Derechos Humanos, A.C. y otra. 30 de noviembre de 2011. Cinco votos. Ponente: Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea. Secretario: Javier Mijangos y González.
30
RECURSO DE QUEJA 56/2019
derechos humanos, cuya práctica es rechazada por la comunidad
internacional. Así, resulta evidente que, conforme al marco
constitucional y convencional, la prohibición de la tortura se
reconoce y protege como derecho absoluto que pertenece al
dominio del jus cogens internacional.
67. Pronunciamientos que tienen como base los estándares generales
desarrollados en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, sobre el derecho a la integridad personal y las
obligaciones de prevenir y sancionar la tortura, que derivan de la
prohibición de la tortura de personas bajo custodia de autoridades
del Estado.
68. En tal sentido, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha
enfatizado que la tortura y las penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes están estrictamente prohibidos por el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos. Lo cual confiere a la
prohibición de la tortura y las penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes el alcance de absoluta e inderogable, aún en las
circunstancias más difíciles, tales como guerra, amenaza de guerra,
lucha contra el terrorismo y cualesquiera otros delitos, estado de
sitio o de emergencia, conmoción o conflicto interior, suspensión de
garantías constitucionales, inestabilidad política interna u otras
emergencias o calamidades públicas. Comprensión que es
compatible con los tratados de alcance universal y regional en los
que se consagra tal prohibición y el derecho inderogable a no ser
sometido a ninguna forma de tortura. Lo mismo que en numerosos
instrumentos internacionales que consagran ese derecho y reiteran
la misma prohibición, incluso bajo el derecho internacional
humanitario.26
26
Véase: Caso Espinoza González vs. Perú, párr. 141.
En la resolución se citan como referencias:
31
RECURSO DE QUEJA 56/2019
69. De manera complementaria, el Tribunal Internacional de Derechos
Humanos ha precisado que la violación del derecho a la integridad
física y psíquica de las personas tiene diversas connotaciones de
grado y que abarca desde la tortura hasta otro tipo de vejámenes o
tratos crueles, inhumanos o degradantes, cuyas secuelas físicas y
psíquicas varían de intensidad según factores endógenos y
exógenos de la persona (duración de los tratos, edad, sexo, salud,
contexto, vulnerabilidad, entre otros) que deberán ser analizados en
cada situación concreta.
70. Cabe agregar que, el citado tribunal internacional al interpretar el
artículo 5.2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
en concordancia con la definición que al respecto establece el
artículo 2 de la Convención Interamericana para Prevenir y
Sancionar la Tortura, estableció que, de conformidad con su
[222]
Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo, supra, párr. 95, y Caso J. Vs. Perú,
supra, párr.304.
[223]
Cfr. Caso Lori Berenson Mejía Vs. Perú, supra, párr. 100, y Caso J. Vs. Perú,
supra, párr. 304.
[224]
Cfr. Caesar Vs. Trinidad y Tobago. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia 11 de
marzo 2005. Serie C No. 123, párr. 100, y Caso J. Vs. Perú, supra, párr. 304.
[225]
Cfr. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 7; Convención
contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, artículo
2; Convención sobre los Derechos del Niño, artículo 37, y Convención Internacional
sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus
familiares, artículo 10.
[226]
Cfr. Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, artículos 1 y
5; Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos, artículo 5; Carta Africana
de los Derechos y Bienestar del Niño, artículo 16; Convención de Belém do Pará,
artículo 4, y Convenio Europeo de Derechos Humanos, artículo 3.
[227]
Cfr. Conjunto de Principios para la protección de todas las personas sometidas a
cualquier forma de detención o prisión, principios 1 y 6; Código de conducta para
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, artículo 5; Declaración sobre la
protección de la mujer y el niño en estados de emergencia o de conflicto armado de
1974, artículo 4, y Líneas directrices del Comité de Ministros del Consejo de Europa
sobre los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo, Directriz IV.
[228]
Cfr. inter alia, artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 1949;
Convenio de Ginebra relativo al trato debido a los prisioneros de guerra (Convenio III),
artículos 49, 52, 87, 89 y 97; Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las
personas civiles en tiempo de guerra (Convenio IV), artículos 40, 51, 95, 96, 100 y 119;
Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la
Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I),
artículo 75.2.a)ii), y Protocolo adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto
de 1949 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter
internacional (Protocolo II), artículo 4.2.a). Véase, también, Caso Fleury y otros Vs.
Haití, supra, párr. 71 y Caso J. vs. Perú, supra, párr. 304.
32
RECURSO DE QUEJA 56/2019
jurisprudencia, se está ante un acto constitutivo de tortura cuando el
maltrato: i) es intencional; ii) cause sufrimientos físicos o mentales, y
iii) se cometa con cualquier fin o propósito.27 Por tanto, reconoce que
las amenazas y el peligro real de someter a una persona a lesiones
físicas produce, en determinadas circunstancias, una angustia moral
de tal grado que puede ser considerada tortura psicológica.28
27
Véase: Caso Espinoza Gonzáles Vs. Perú. párr. 142. En dicha resolución el propio tribunal
internacional refiere que dicho pronunciamiento tiene origen en las resoluciones siguientes:
Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 17 de septiembre de 1997. Serie C No.
33, párrafo 57; Caso J. Vs. Perú. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 27 de noviembre de 2013. Serie C No. 275, párr. 362 y 364; y, Corte I.D.H., Caso
Ximenes Lopes Vs. Brasil. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de julio de 2006.
Serie C No. 149, párr. 127.
Caso Espinoza González vs. Perú, supra, párr. 143. Caso Bueno Alves Vs. Argentina. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 11 de mayo de 2007. Serie C No. 164, párr. 79, Caso
Mendoza y otros Vs. Argentina, supra, párr. 200. Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo,
supra, párr. 102; Caso Maritza Urrutia Vs. Guatemala, supra, párr. 92; Caso Tibi Vs. Ecuador,
supra, párr. 147, y Caso Baldeón García Vs. Perú, supra, párr. 119.
28
Lo cual, precisa el propio Tribunal Internacional, es consistente con su jurisprudencia
establecida en el caso Cantoral Benavides vs. Perú, en el que subrayó que entre los elementos
constitutivos de la tortura está incluida “la intervención de una voluntad deliberadamente dirigida
a obtener ciertos fines, como obtener información de una persona, o intimidarla o castigarla”
(Cfr. Caso Cantoral Benavides. Sentencia de 18 de agosto de 2000. Serie C No. 69, párr. 97).
Después, en el caso Bámaca Velásquez vs. Guatemala, este Tribunal concluyó que “los actos
denunciados […] fueron preparados e infligidos deliberadamente, con el fin de obtener de Efraín
Bámaca Velásquez información relevante para el Ejército. Según los testimonios recabados en
el presente proceso, la supuesta víctima fue sometida a actos graves de violencia física y
psíquica durante un prolongado período de tiempo con los fines antes mencionados y, así,
puesta en un contexto de angustia y de sufrimiento físico intenso de modo intencional, lo que no
puede calificarse sino como tortura, tanto física como psicológica” (Cfr. Caso Bámaca
Velásquez. Sentencia de 25 de noviembre de 2000. Serie C No. 70, párr. 158). En el caso
Maritza Urrutia vs. Guatemala la Corte indicó que “entre los elementos de la noción de tortura
establecidos en el artículo 2 de la Convención Interamericana contra la Tortura se incluyen
métodos para anular la voluntad de la víctima con el objeto de obtener ciertos fines, como
información de una persona, o intimidación o castigo, lo que puede ser perpetrado mediante
violencia física, o a través de actos que produzcan en la víctima un sufrimiento psíquico o moral
agudo. [… A]lgunos actos de agresión infligidos a una persona pueden calificarse como torturas
psíquicas, particularmente los actos que han sido preparados y realizados deliberadamente
contra la víctima para suprimir su resistencia psíquica y forzarla a autoinculparse o a confesar
determinadas conductas delictivas o para someterla a modalidades de castigos adicionales a la
privación de la libertad en sí misma” (Cfr. Caso Maritza Urrutia. Sentencia de 27 de noviembre
de 2003. Serie C No. 103, párrs. 91 y 93). En el caso Hermanos Gómez Paquiyauri vs. Perú la
Corte señaló que “entre los elementos de la noción de tortura […] se encuentra el infligir a una
persona sufrimientos físicos o mentales con cualquier fin”, y citó como ejemplo de esto que,
“[e]n general, en las situaciones de violaciones masivas a los derechos humanos, el uso
sistemático de tortura tiene como fin el intimidar a la población”. (Cfr. Caso de los Hermanos
Gómez Paquiyauri, supra nota 44, párr. 116). Posteriormente, en el caso Tibi vs. Ecuador la
Corte afirmó que los “actos de violencia perpetrados de manera intencional por agentes del
Estado contra el señor Daniel Tibi produjeron a éste grave sufrimiento físico y mental. La
ejecución reiterada de estos actos violentos tenía como fin disminuir sus capacidades físicas y
mentales y anular su personalidad para que se declarara culpable de un delito. En el caso sub
judice se ha demostrado, además, que la presunta víctima recibió amenazas y sufrió
hostigamientos durante el período de su detención, que le produjeron pánico y temor por su
vida. Todo ello constituye una forma de tortura, en los términos del artículo 5.2 de la
33
RECURSO DE QUEJA 56/2019
71. Asimismo, se ha sostenido que la denuncia de tortura de
ninguna manera puede condicionarse a circunstancias de
temporalidad o de oportunidad para alegarla. Tal afirmación
tiene un contexto de aplicación genérica, en atención al
carácter grave de la violación al derecho humano a la integridad
personal, por lo que debe investigarse por el Estado, a partir de
que se tenga conocimiento de la denuncia o cuando existan
razones fundadas para creer que se ha cometido un acto de
tortura contra una persona. Lo cual no está sujeto a la decisión
discrecional de las autoridades del Estado, sino que se trata de
un imperativo de observancia inmediata que tiene sustento en
normas jurídicas de fuente internacional y de derecho interno.
72. En este sentido, ha señalado esta Primera Sala, es esencial referir
el alcance e intensidad de la dignidad humana como condición y
base de los demás derechos fundamentales de la que deriva la
integridad personal (física, psíquica y moral), la cual a su vez
comprende el derecho fundamental a no ser torturado. Conforme a
la doctrina jurídica estructurada por esta Suprema Corte de Justicia
de la Nación, la dignidad del hombre constituye una condición
inherente a su esencia, a su ser. Por tanto, el reconocimiento de
que, en el ser humano, hay una dignidad que debe ser respetada en
todo caso, constituye un derecho a ser considerado como ser
humano, como persona, es decir, como ser de eminente dignidad.
73. De ahí que, ante la denuncia de un acto de tortura, ante cualquier
autoridad, surgen diversos deberes que es imperativo cumplir por
Convención Americana” (Cfr. Caso Tibi, supra nota 43, párr. 149). En el caso Caesar vs.
Trinidad y Tobago la Corte realizó un análisis objetivo de la pena corporal de flagelación y
declaró que ésta constituye una “forma de tortura” y una violación per se del derecho a la
integridad personal, así como una “institucionalización de la violencia”. Al igual que en los casos
mencionados anteriormente, el Tribunal tomó en cuenta la intencionalidad, la severidad del
sufrimiento y la finalidad del trato, antes de calificarlo como tortura (Cfr. Caso Caesar. Sentencia
de 11 de marzo de 2005. Serie C No. 123, párrs. 72 y 73.).
34
RECURSO DE QUEJA 56/2019
aquéllas en el ámbito de su competencia. Lo cual se ha determinado
conforme a los enunciados siguientes:
Las personas que denuncien actos de tortura tienen el derecho
a que las autoridades intervengan de forma expedita para que
su acusación sea investigada y, en su caso, examinada a
través de un juicio penal; en ese sentido, las autoridades
tienen la obligación de investigar la tortura para, en su caso,
esclarecerla como delito, así como de realizar y proseguir de
modo diligente las investigaciones necesarias para deslindar
responsabilidades por su comisión.
La obligación de proteger ese derecho recae en todas las
autoridades del país y no sólo en aquellas que deban
investigar o juzgar el caso.
Atento al principio interpretativo pro persona, para efectos del
mencionado derecho, debe considerarse como denuncia de un
acto de tortura a todo tipo de noticia o aviso que sobre ese
hecho se formule ante cualquier autoridad con motivo de sus
funciones.
Cuando una persona ha sido sometida a coacción para
quebrantar la expresión espontánea de su voluntad, deben
excluirse las pruebas obtenidas mediante la misma.
74. Directrices que retoman los parámetros fijados por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, en el sentido de que de la
Convención Interamericana contra la Tortura deriva el deber del
Estado de investigar, cuando se presente denuncia o cuando exista
razón fundada para creer que se ha cometido un acto de tortura en
35
RECURSO DE QUEJA 56/2019
el ámbito de su jurisdicción. Obligación que deriva del derecho
internacional y no puede desecharse o condicionarse por actos o
disposiciones normativas internas de ninguna índole. Ello, al margen
de que la tortura no se haya denunciado ante las autoridades
competentes29.
75. Como puede advertirse de lo expuesto, esta Primera Sala de la
Suprema Corte de Justicia de Justicia de la Nación, ha establecido
la obligación de todas las autoridades del Estado para actuar en
términos de su competencia legal, en cuanto tengan conocimiento
de una denuncia de tortura; también ha indicado los lineamientos a
seguir de acuerdo a la vertiente en que se suceda, así como el
estándar probatorio para tenerla por acreditada.
76. En ese orden de ideas, el tema de tortura en cualquier asunto
de orden jurisdiccional debe ser tratado bajo el entendimiento
de las obligaciones contraídas por el Estado mexicano, lo que
implica aperturar el ofrecimiento de pruebas que tengan como
finalidad demostrar que el acto reclamado puede ser violatorio
de un derecho fundamental como el de la integridad física por
posibles actos de tortura, lo cual queda a la valoración que le
otorgue el juzgador en el momento procesal oportuno.
77. Por lo expuesto, en el caso que nos ocupa, la juez de amparo no
debió desechar de plano la prueba anunciada por el quejoso, sino
acordar de conformidad la petición de requerir los documentos
respectivos y en el momento procesal oportuno evaluar su
29
El tribunal internacional cita como referencias la reiteración de la doctrina realizada en las
resoluciones siguientes: Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr. 240, y Caso Gudiel Álvarez y
otros (“Diario Militar”) Vs. Guatemala, supra, párr. 278; Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs.
Perú. Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr. 347, y Caso Vélez Loor Vs. Panamá, supra, párr.
240; y, Caso Gutiérrez Soler Vs. Colombia, supra, párr. 54, y Caso García Lucero y otras Vs. Chile,
supra, párr. 124.
36
RECURSO DE QUEJA 56/2019
“idoneidad” para decidir respecto a la constitucionalidad o
inconstitucionalidad del acto reclamado.
VI. DECISIÓN
78. En atención a que la determinación sustentada en el acuerdo
impugnado se aparta de la interpretación que esta Primera Sala ha
fijado del artículo 75, de la Ley de Amparo, se declara fundado el
presente recurso de queja; en consecuencia, se revoca el acuerdo
recurrido, en lo que fue materia del presente recurso, para que la
Juez Décimo Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal en la
Ciudad de México, dicte un nuevo proveído en el que acuerde de
conformidad la solicitud del quejoso y requiera las documentales
que precisó a la Embajadora y al Ministro Consejero de los Estados
Unidos de Norteamérica en México, en términos del artículo 75, de
la Ley de Amparo.
79. En el entendido de que el requerimiento de dichas documentales de
forma alguna implica una calificación respecto a su “idoneidad” para
acreditar algún vicio de ilegalidad o inconstitucionalidad del acto
reclamado, ya que tal circunstancia deberá ser objeto de análisis en
la etapa correspondiente de la audiencia constitucional en términos
del artículo 123, de la Ley de Amparo.
80. En consecuencia, esta Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación,
RESUELVE:
PRIMERO. Es fundado el recurso de queja 56/2019, a que este
toca se refiere.
37
RECURSO DE QUEJA 56/2019
SEGUNDO. Se revoca el acuerdo de veintiséis de abril de dos mil
dieciocho, dictado por la Juez Décimo Segundo de Distrito de
Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México, en el juicio de
amparo indirecto **********.
TERCERO. Remítanse los autos a la Juez Décimo Segundo de
Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México, para
los efectos precisados en el último apartado de esta resolución.
Notifíquese, conforme a derecho corresponda; con testimonio de
esta resolución, vuelvan los autos a su lugar de origen y, en su
oportunidad, archívese el toca como asunto concluido.
Así lo resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, por unanimidad de cinco votos de la Señora Ministra Norma
Lucía Piña Hernández y de los Señores Ministros, Luis María Aguilar
Morales, Jorge Mario Pardo Rebolledo (quien indicó que está con el
sentido, pero en contra de algunas consideraciones), Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena y Presidente Juan Luis González Alcántara
Carrancá (Ponente).
Firman el Ministro Presidente de la Primera Sala y Ponente, con la
Subsecretaria de Acuerdos, quien autoriza y da fe.
PRESIDENTE DE LA PRIMERA SALA Y PONENTE
MINISTRO JUAN LUIS GONZÁLEZ ALCÁNTARA CARRANCÁ
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RECURSO DE QUEJA 56/2019
SUBSECRETARIA DE ACUERDOS
DE LA PRIMERA SALA
LIC. ELSA GUTIÉRREZ OLGUÍN
En términos de lo previsto en los artículos 113 y 116 de la Ley General de Transparencia y
Acceso a la Información Pública y 110 y 113 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública; así como en el Acuerdo General 11/2017, del Pleno de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, publicado el dieciocho de septiembre de dos mil diecisiete en el Diario
Oficial de la Federación, en esta versión pública se suprime la información considerada
legalmente como reservada o confidencial que encuadra en esos supuestos normativos.
39