DR.
JOSÉ FÉLIX CORONEL
LA RUTA DE
LA FÉ
LA RUTA DE LA FE
José Félix Coronel
2a edición Abril de 2015
Job González
Diseño de portada
Pilar Palacios
Diseño editorial
Derechos Reservados A Nombre Del Autor
Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio, ya sea
electrónico, escrito o hablado, sin el permiso por escrito del autor. Salvo en
el uso de citas con reconocimiento al pie de grabado.
© José Félix Coronel
792 Avelar St.
94303 East Palo Alto Ca.
Estados Unidos de América
ISBN 978-0-9854752-2-2
Dedicatoria
Al autor y consumador de la fe…
A mi amado Jesús.
Prólogo
Al escudriñar la vida de Jesús nos encontramos con el desafío más grande
que podamos imaginar: ¡Caminar en una aventura diaria de la vida de fe!
El mar embravecido golpeaba una y otra vez la barca donde doce hombres
con el temor reflejado en el rostro corrían de un lado a otro mientras que
Jesús se encontraba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Los gritos
desesperados llegaron hasta el Salvador. Maestro, ¿no tienes cuidado que
perecemos? Con gran autoridad Jesús reprende aquella tormenta: ¡Calla,
enmudece! Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
Jesús reclamó fuertemente la actitud de los discípulos. ¿Por qué estáis así
amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
El asombro se reflejo en el semblante de aquellos hombres que eran
partícipes de aquella aventura de fe. ¿Quién es éste, que aun el viento y el
mar le obedecen? (Marcos 4.35-41).
¡Jesús reprendió duramente a sus discípulos, porque esperaba que ellos
operaran en la fe y reprendieran la tormenta como Él mismo lo hizo!
El doctor Lucas dice en Hechos 1.1 que Jesús hacía y enseñaba, con una
enseñanza teórica-práctica. Al mismo tiempo que operaba en la fe, enseñaba
a sus discípulos hacer lo que Él mismo hacía. ¡Era una aventura de fe todos
los días! Un día reprendía los demonios, otro daba de comer a una multitud,
al día siguiente sanaba a las multitudes, como si estuvieran en una película
de acción en la vida real.
Jesús vino a enseñarnos mediante la práctica de la fe a vivir una vida
sobrenatural todos los días. En cada instante podemos ver eventos increíbles
al momento que aprendemos a vivir en la ruta de la fe. Un camino dónde
dejaremos una huella al creer y ver los hechos de la fe de una manera
tangible dando testimonio que nuestro Dios es real.
A través de estos capítulos podremos sumergirnos en el mundo de fe que
Jesús nos enseñó, no solo es leerlos, sino practicar lo que estamos
aprendiendo, seguramente esta ruta de la fe será una aventura tomados de la
mano del Espíritu Santo para ver lo imposible hecho posible.
Oro a mi Señor Jesús que disfrutes cada instante de tu vida caminando en la
ruta de la fe siendo testigo del poder de Dios todos los días.
Índice
Introducción
Capítulo 1.
22 Elementos de la fe
Capítulo 2.
42 Los hechos de la fe
Capítulo 3.
64 Los Compañeros de la fe
Capítulo 4.
82 Enemigos de la fe
Capítulo 5.
103 El lenguaje de la fe
Capítulo 6.
122 Cazadores de promesas
Capítulo 7.
146 Produciendo milagros
Capítulo 8.
166 Caminando en victoria y prosperidad Capítulo 9.
192 Promesas
Bibliografía
Introducción
Pero sin fe es imposible agradar a
Dios; porque es necesario que el que
se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
« Hebreos 11.6 »
¡Hablar de fe es tratar con la esencia de Dios mismo!
No podríamos hablar de fe si no creemos que hay un Dios que hizo este
mundo. La fe no es terrenal, es celestial, sin embargo este mundo enseña que
hay muchos tipos de fe, distorsionando la idea de una fe divina.
Hemos escuchado frases como: ¡Tengo fe en mí mismo! ¡Mi fe esta puesta
en el dinero! ¡Tengo salud, lo tengo todo! La fe real y verdadera es cambiada
por una fe terrenal que nada tiene que ver con la fe que Dios ha provisto
para sus hijos.
De hecho, todo ser humano tiene en su espíritu una porción de fe por medio
de la cual tenemos acceso al conocimiento de Dios. Es a través de esta fe que
podemos creer en la salvación por medio de Jesucristo.
Al momento de entrar en el mundo espiritual, la fe divina es activada para
acceder a los propósitos de Dios para nosotros. Es aquí donde la declaración
del apóstol Pablo toma sentido: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas
las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son
llamados (Romanos 8.28). En la ruta de la fe, a los que amamos a Dios todo
lo que nos sucede redunda para bien, ya que el Padre ha determinado para
cada uno de sus hijos una vida exitosa como el propósito más importante.
Las personas que no han activado esta fe divina al creer en Dios, están
propensos a estar tras de una fe sin fundamento bíblico y serán engañados
por filosofías humanas y por estrategias del diablo. Es por esto que la
santería, hechicería y religiones diversas han tenido éxito engañando al ser
humano para separarlo de su Creador.
Observamos que todo creyente tiene una lucha real con la verdadera fe.
Frecuentemente nos preguntamos:
¿Realmente Dios contestará mis oraciones? ¿Tengo fe suficiente para confiar
en Dios en mis asuntos? ¿Me estaré engañando a mí mismo al esperar la
respuesta de Dios a mis oraciones? ¿Tengo algo que hacer por mi cuenta al
esperar la respuesta de Dios? ¿Si mi fe es firme porque no puedo confiar
plenamente en la respuesta de Dios?
Tal vez el apóstol Pablo se refería a este conflicto cuando usó la frase: La
buena batalla de la fe (1Timoteo 6.12). Para el apóstol, toda persona que
confía en Dios tiene una verdadera batalla para operar la fe verdadera, y
admite que la fe ha sido una batalla, una buena batalla, cuando en los
últimos momentos de su vida escribió desde la prisión, consciente de que
podrían ejecutarlo en cualquier momento.
Seguramente nos cuesta pensar que el apóstol pudiera tener una batalla con
la fe. Veámoslo de esta manera. La fe esta en el corazón, pero la mente
interfiere en posicionarnos totalmente en la confianza de que Dios contestará
nuestras peticiones.
Cuando estamos en un túnel totalmente oscuro encendemos las luces para
guiarnos al otro lado. Pareciera ser que la fe necesita que la mente encienda
una luz para poder creer que la respuesta de Dios llegará. Pero en realidad no
es así. La Biblia dice que el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la
oscuridad en la cual estaba Dios (Éxodo 20.21).
El pueblo no pudo entrar en la oscuridad donde estaba Dios, pero Moisés si
lo pudo hacer. ¡Así es la fe verdadera!
Cuando entramos en casa, aunque esté plenamente oscura podremos
encontrar el encendido de las luces, fácilmente encontraremos la puerta a la
cocina. ¿Por qué? ¡Porque conocemos cada espacio de nuestra casa!
¡La confianza en Dios se traduce como FE!
El escritor del libro a Los Hebreos dice que Moisés se sostuvo como viendo
al invisible (Hebreos 11.27). La fe viene cuando conocemos plenamente a
Dios y tenemos confianza en su poder para actuar a nuestro favor. El error
más grande es cuando decidimos ayudar a Dios a encontrar las respuestas
que necesitamos. ¿Por qué Moisés se pudo sostener firme sin poder ver a
Dios? ¡Por la fe!
Entonces tenemos un gran desafío, luchar por la fe verdadera. ¿Por qué
molestarse en luchar por la fe? ¿Por qué la batalla por la fe es una buena
batalla? Simplemente porque:
2 Cualquier cosa que se haga sin fe nunca va a agradar a Dios (Hebreos
11.6).
2 La gracia se alcanza sólo por fe (Efesios 2.8).
2 Todos poseemos la capacidad de tener fe (Romanos 12.3).
2 La fe es uno de los dones del Espíritu Santo (1Corintios 12.7–11).
2 Nada es imposible cuando se tiene fe, aunque sea tan pequeña como una
semilla de mostaza (Mateo 17.14–21).
El apóstol Pablo como un buen padre anima a su hijo Timoteo diciendo:
Pelea la buena batalla de la fe (1Timoteo 6.12), ilustrando que el esfuerzo
por esta lucha tiene una recompensa grande.
La Biblia es clara en su enseñanza acerca del poder de la fe. Sin embargo,
muchos creyentes están confundidos respecto a ella. Esta confusión se debe
en parte al papel que desempeñan los diferentes ministerios de FE.
¿Por qué tengo que operar en la fe cuando tengo tantos recursos humanos
para echar mano? Es por esto que entendemos que la fe verdadera tiene dos
enemigos:
� Nosotros mismos
� Satanás.
El problema más grande de Dios para que sus hijos operen en la fe verdadera
para acceder a los recursos del reino y que cada promesa se haga realidad es
el razonamiento humano.
¡Nosotros somos el primer enemigo de la fe! La mente humana está limitada,
finita, razona todo lo que tiene que ver con lo sobrenatural de Dios y la
eternidad. Es por esto que el apóstol Pablo pide a sus discípulos una
renovación de la mente cada día (Efesios 4.23).
La batalla de la fe inicia en nosotros mismos, operar en la fe es sencillo
cuando nuestra mente es transformada a una mente de niño que todo lo cree.
De esto estaba hablando Jesús cuando dijo que el que no recibe el reino de
Dios como un niño, no entrará en él (Lucas 18.17).
Satanás es el segundo enemigo de la fe y emplea muchas estrategias en sus
ataques sobre nuestra vida. Pero tal vez nos sorprenda saber que el enfoque
de su ataque está dirigido casi exclusivamente a nuestra fe. Él sabe muy bien
que si puede quitarle la efectividad a nuestra fe, seremos ineficaces.
La Biblia habla de dos hombres llamados Himeneo y Fileto, que se
desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y
trastornan la fe de algunos (2Timoteo 2.17-18).
¡Satanás quiere derrocar nuestra fe!
Satanás no será el causante de toda su lucha por la fe. Parte de ella será por
su propia naturaleza humana. La fe requiere oír, tomar decisiones,
arrepentirse y aprender. Estos son retos en los que no interviene el diablo.
Como Satanás sabe cuán difícil puede ser pelear la buena batalla de la fe,
procura influir con sus mentiras en cada momento para desviarnos de la fe
verdadera.
Se nos puede engañar fácilmente, y como Satanás es
ingenioso, resulta decisivo que asimilemos la Palabra de Dios para el
cultivo, crecimiento y evaluación de nuestra fe. Nuestra fe se vivifica por
medio de su Palabra (Romanos 10.17), y con ella peleamos contra el
enemigo (Efesios 6.17).
¡Cuántas preguntas podemos hacernos con respecto a la verdadera fe!
} ¿Puedo obtener cualquier cosa por medio de la fe verdadera?
} ¿Puedo acceder a cualquier promesa de Dios por medio de la fe?
} ¿Me garantiza la fe permanecer firme confiando que Dios responderá a mis
oraciones?
} ¿Hay algo más que puedo hacer, para llegar a feliz término cuando confío
en mi Fe?
} ¿Si no confío plenamente en Dios puede molestarse conmigo?
Llegar a tener plena certidumbre de fe es algo por lo que vale la pena luchar
la buena batalla de la fe.
¡Busquemos la ruta de la fe de acuerdo con la Palabra de Dios!
El apóstol Juan declara enfáticamente: Porque todo lo que es nacido de Dios
vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe
(1Juan 5.4). Hablar de victoria es tratar con ser un ganador. Así que el
apóstol Juan está diciendo que podemos llegar a ser verdaderos ganadores en
este mundo por medio de la fe.
Nuestra sociedad nos enseña que somos victoriosos cuando podemos tener
aquello que queremos cuando decimos ¡YA!
Sin embargo la Biblia nos enseña que ganamos no cuando conseguimos lo
que queremos, sino en el momento en que creemos. Si estoy rodeado de
problemas, no gano cuando encuentro la solución, sino en el momento en
que creo que Dios me sustentará durante los tiempos difíciles o más allá.
¿En qué momento soy un ganador? Si estoy pasando momento difíciles de
enfermedad o pobreza, gano en el momento que creo que las promesas de
Dios me pasarán de un estado de sufrimiento a un estado de victoria.
En 1Juan 5.4, la palabra vence aparece dos veces, y victoria, sólo una. En
ambos casos se traduce de la palabra griega nike. ¿No parece el nombre de
un fabricante de calzado deportivo muy famoso? Por supuesto, ellos
eligieron este nombre para identificar a su compañía, puesto que también es
el nombre de la diosa de la victoria en la mitología griega.
Los griegos se referían de la victoria militar o atlética, de acuerdo a la
competencia de aquellos que se esforzaban humanamente para lograr llegar
en primer lugar a la meta.
Los griegos se referían a lo que se ocupa de los objetivos humanos.
Cuándo depositas tu fe en el Hijo de Dios (cuando naces en Dios) tu fe te
transforma en un vencedor y te da una victoria que nadie te puede quitar.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se
acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. «
Hebreos 11.6 »
Hay tres cosas que debemos aprender en la ruta de la fe de acuerdo a este
pasaje del libro a los Hebreos.
En primer lugar sin fe es imposible agradar a Dios. La fe agradable busca a
Dios. Dios es galardonador de los que le buscan. En este pasaje buscar
significa investigar, anhelar, o demandar. Es una promesa apremiante.
¡No se trata de molestar a Dios! Jesús enseñó y desafió a que tengamos una
búsqueda diligente y agresiva en la oración.
De ninguna manera podemos pensar que Él está dormido o que no le interesa
lo que estamos viviendo.
En segundo lugar es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay.
La fe correcta cree que Dios existe. He visto a personas que oran sin pensar
que están en la presencia de Dios. Dios quiere que su fe esté enfocada en la
realidad de su existencia. La fe nos lleva a activar la confianza de que Dios
está allí en el momento que estamos presentando nuestras necesidades ante
Él.
¡Nuestro Padre se complace y se agrada cuando sus hijos confían que todo lo
que piden les es hecho!
Como hijos de Dios hemos experimentado la gracia y el amor que viene del
cielo para nosotros, pero cuando hablamos de la fe activa y verdadera, el
problema se suscita cuando nos encontramos bajo presión. ¿Creemos que
existe cuando atravesamos circunstancias difíciles? Al í es cuando su fe
agrada a Dios, cuando por fe sentimos que Él está allí.
En tercer lugar es galardonador. La fe agradable cree que Dios da
recompensa. No se trata de recibir una recompensa por algo que
desarrollamos como si fuésemos empleados o participáramos en un
proyecto. En realidad, esta recom-
pensa va mucho más allá de creer que Dios paga buenos salarios.
Galardonador es mucho más que una compensa-ción, es más que el
reembolso del valor de lo que se recibe.
El apóstol Pablo asegura que Aquel que es poderoso para hacer todas las
cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según
el poder que actúa en nosotros (Efesios 3.20). ¿Cómo es posible agradar a
Dios cuando creo que Él me da menos de lo que le pido? No podemos verlo
de esta manera porque no es la dirección bíblica. La fe agradable cree que
Dios provee una recompensa más allá de lo normal cuando lo buscamos con
diligencia.
En la ruta de la fe aprenderemos que Dios premiará nuestra actitud correcta
al operar en esta fe activa y verdadera.
¡Estamos entrando en esta maravillosa ruta de la fe!
Practicando el lenguaje de la fe.
Nuestra fuente de poder es el Espíritu Santo y la palabra de Dios. Nos
edificamos en la fe cuando confesamos la palabra de Dios, con la confianza
de que lo que sale de nuestra boca provocará un resultado a nuestro favor.
La oración nos conecta a la fuente de poder, nos conecta a Dios y permite
que su poder fluya hacia nosotros, cuando la revelación se enlaza con la
oración, el Espíritu Santo nos toma de la mano para llevarnos en un camino
seguro llamado fe.
El lenguaje de la fe es la oración misma declarada de una manera continua
por nuestra boca. Hacer declaraciones
inteligentes practicamos el lenguaje de la fe que nos conecta con la fuente de
poder.
Estas declaraciones las leemos en voz alta como declaraciones de fe que
entendemos, estamos seguros que serán un poderoso impacto en el mundo
espiritual y enseguida en lo físico. Este lenguaje de fe debe ser practicado
por todos los hijos de Dios de una manera continua, de hecho debiera ser
nuestra manera cotidiana de hablar.
Si hacemos estas declaraciones de una manera religiosa sin la presencia del
Espíritu Santo, seguramente nada sucederá.
Esperamos que esta fuente de poder, la palabra de Dios con la unción del
Espíritu produzca lo que estamos esperando.
En este caso, estaremos declarando que la fe es activada para acceder a las
promesas del Padre para nuestras vidas.
¿Cómo entendemos estas declaraciones de fe? Se nos dice que nos
fortalezcamos en el Señor y en el poder de su fuerza (Efesios 6.10). Esto
quiere decir que alzo la voz declarando:
¡En esta mañana decido fortalecerme en el Señor y en el poder de su fuerza!
Acto seguido camino y lucho con SU fuerza.
Para que este pasaje y declaración de fe se cumpla, debo ser humilde y estar
totalmente conectado a su presencia para ser dependiente de su poder. De
esta manera estoy decidiendo no caminar en mis fuerzas, ni en mis talentos,
sino en su gracia para mi vida.
Cuando Dios libró a sus hijos de mano de Faraón, ellos cantaron un cántico
reconociendo el poder de Dios ejecu-tado a su favor. Este era el lenguaje de
fe por el que vieron su salvación.
1 Cantaré yo a Jehová, porque se ha magni-ficado grandemente; Ha echado
en el mar al caballo y al jinete.
2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Este es mi
Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.
3 Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.
4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes
escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.
« Éxodo 15.1-4 »
Estos cuatro versículos del canto de Moisés y de los hijos de Dios expresan
el lenguaje de fe que debemos practicar todos los días.
¡Nuestro Dios se magnifica todos los días!
¡Jehová es mi fortaleza y el motivo de mi canto!
¡Mi Dios es mi salvación!
¡Jehová es varón de guerra y pelea mis batallas!
La palabra de Dios es la espada del Espíritu, y la usamos para hacer guerra y
librar las batallas de todos los días, desde las pequeñas situaciones hasta los
grandes retos. Confesar la palabra de Dios es parte esencial de la vida del
cristiano.
La salvación viene cuando confesamos a Jesús como Señor de nuestra vida.
Estas declaraciones de la palabra forman un lenguaje de fe que se establece
como el cimiento más poderoso de nuestra manera de vivir.
Al tener este lenguaje de fe, el corazón se llena de la palabra que el Espíritu
usa en los momentos de necesidad. Este
corazón declara lo que cree. Con esta llave de poder abri-mos o cerramos los
cielos, atamos y desatamos de acuerdo a la necesidad misma en cada
instante. Nuestro caminar se convierte en la ruta de la fe.
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Confiesa estas
declaraciones de fe y practícalas continuamente.
Soy libre de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de Jesucristo mi
Señor y Salvador.
(Colosenses 1.13)
No he recibido un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio.
(2Timoteo 1.7)
Soy bendito con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo
Jesús.
(Efesios 1.3)
Decido reinar en esta vida y recibo la abundancia de la gracia y del don de la
justicia por la victoria de Jesucristo
(Romanos 5.17)
Decido andar en luz, como él está en luz, para tener comunión unos con
otros,
y la sangre de Jesucristo su Hijo
me limpia de todo pecado.
(1Juan 1.7)
Llevo cautivos mis pensamientos a la obediencia a Cristo.
(2Corintios 10.5)
No me conformo a este siglo, decido renovar mi entendimiento para
comprobar la buena y perfecta voluntad de Dios en mi vida.
(Romanos 12.2)
Hasta ahora nada habéis pedido
en mi nombre; pedid,
y recibiréis, para que vuestro
gozo sea cumplido.
— Juan 16.24 —
Es, pues, la fe la certeza
de lo que se espera,
la convicción de lo que no se ve.
— Hebreos 11.1 —
Capítulo1
Elementos
de laFe
24
Hemos entendido que la fe es convicción, seguridad, certeza, de aquello que
esperamos.
fea l de
Fe es hacer visible lo invisible.
uta
A través de la fe se materializa lo que no vemos.
rla
Por la fe conquistamos lo imposible.
Este es el desafío más importante del creyente. Es la lucha de la fe, tomar lo
invisible como una realidad. Aquello que sabemos que humanamente no
podemos tener, pero a través de la fe, llegará.
¡La fe es el pequeño músculo que mueve el poderoso brazo de Dios! Operar
en la fe sobrenatural es ver la gloria de Dios manifestada de una manera real.
En este capítulo trataremos con los elementos de la fe.
Entendemos que la fe tiene elementos necesarios para que esta funcione. De
hecho, al entrar en el mundo de la fe caminamos de acuerdo a las leyes del
reino, así que la fe funciona con elementos claros.
¿Cuáles son los elementos de la fe?
1. Convicción
2. Rendición
3. Actitud
Podemos ver estos tres elementos de la fe en la historia de la sanidad de un
paralítico.
1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que
estaba en casa.
25
2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun
a la puerta; e
y les predicaba la palabra.
aF
3 Entonces vinieron a él unos trayendo un e l
paralítico, que era cargado por cuatro.
os d
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el
techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el Element
lecho en que yacía el paralítico.
5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son
perdonados.
6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus
corazones: 7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede
perdonar pecados, sino sólo Dios?
8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera
dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros
corazones?
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o
decirle:
Levántate, toma tu lecho y anda?
10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra
para perdonar
pecados (dijo al paralítico):
11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.
12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de
todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo:
Nunca hemos visto tal cosa.
« Marcos 2.1-12 »
26
ConviCCión es el primer elemento de la fe.
fea l de
Entendemos convicción como: Seguridad que tiene una uta
persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente.
rla
La raíz griega define convicción como certeza y verifica-ción. Esto está
relacionado con certeza y seguridad.
La fe necesita convicción para poder ver los resultados que esperamos.
¿Cómo trabaja la convicción?
1 En primer lugar, la fe no funciona si no tenemos la convicción de que
tenemos un Dios para el cual no hay imposibles.
El trabajo de la convicción es tener la certeza de que Dios puede solucionar
cualquier problema. La convicción se ve con claridad cuando sabemos que
Dios está allí en el momento que clamamos a él.
2 La convicción es seguridad de lo que pensamos. Si pienso que Dios
puede hacerlo, tengo la certeza que tendré resultados al accionar la fe.
Entendemos como seguridad ese sentimiento interno que nos trae paz al
esperar el cumplimiento de lo que esperamos que suceda. Puede haber una
gran tormenta a nuestro alreded or, pero tengo la seguridad de que en el
momento de que clame a Dios, su mano poderosa detendrá cualquier viento
contrario.
27
3 La convicción nos permite tener esperanza ante la necesidad. Cuando está
la necesidad creo que Dios e
no es una alternativa sino la solución total.
a Fe l
Operar en la fe es ver la solución antes de que llegue.
os d
Estar de pie viendo en el horizonte lo que sabemos que está en camino.
Llamo esperanza al sentimiento interno de confianza de esperar con
paciencia lo que estamos Element
esperando.
4 La convicción genera firmeza. Cuando la necesidad llega, la convicción
de tener un Dios poderoso genera la esperanza para esperar el milagro. Me
mantengo firme en la ruta de la fe bajo la certidumbre que estoy parado en
la verdad más grande que puedo tener. ¡Dios responderá con poder!
¡Veamos esto en la historia en cuestión!
1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que
estaba en casa.
2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun
a la puerta;
y les predicaba la palabra.
3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por
cuatro.
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el
techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que
yacía el paralítico.
Hagamos una imagen de esta historia.
28
Hay una necesidad. Un paralítico necesita ser sanado.
Ante esta necesidad, cuatro personas toman al enfermo y fe
lo llevan a la campaña de sanidad y milagros que se está a l
llevando a cabo en una casa donde se encuentra Jesús de
predicando acerca del reino.
uta rla
Cuando llegan al lugar, se encuentran que está totalmente lleno. ¿Puede ver
los pensamientos de estas cinco personas?
La persona normal dice:
-¡Vámonos, no podemos entrar!
-¡Regresaremos mañana!
-¡No se puede!
Los ojos naturales ven lo que No se puede hacer. Los ojos de la fe ven la
oportunidad de experimentar el poder de Dios accionando a nuestro favor.
Me imagino al paralítico diciendo: No me regreso igual.
Dentro de esa casa está el que me puede hacer caminar, así que vamos a
entrar a como dé lugar. Esto se llama operar en la fe, los ojos naturales ven
el problema, los ojos espirituales ven lo que Dios puede hacer.
Esa convicción que la fe provoca puede contagiar a todos los que están a
nuestro alrededor. Mientras que la mirada del paralítico se aferra a pensar
que pueden entrar, la fe de los otros cuatro entra en acción y buscan la
manera de entrar en el lugar y solo ven la oportunidad en el techo.
¡La convicción te hará hacer cualquier locura que necesites para llegar al
milagro!
¿Podemos imaginarnos a estos cuatro hombres buscando desesperadamente
la forma de llegar al techo? ¿Cuáles 29
son las locuras que podemos seguir para llegar a nuestro milagro?
ea F
El hermano Clendennen fundador de Escuela de Cristo e l
enfermó del corazón. El doctor le dijo que necesitaba os d
reposo y ciertas medicinas, de otra manera sería necesario ser operado.
Element
De regreso al hotel donde se encontraba, entró a su cuarto, despidió a su
esposa y le dijo: —Regresa en tres días. Toca la puerta, si abro estaré vivo y
sano, de otra forma me despides.
¡Después de tres días el corazón estaba totalmente sano!
El hermano Clendennen partió a casa a los 87 años de edad predicando con
poder hasta el último día en esta tierra. El motivo de su partida no fue
enfermedad alguna del corazón.
Podríamos decir que estas son las locuras que provoca la convicción de la
fe.
rendiCión es el segundo elemento de la fe.
La fe no puede dar fruto si no nos hemos rendido totalmente a la presencia
de Dios. No solo es tener la convicción de que Dios es mi esperanza y la
solución a todas mis necesidades.
Entendemos rendido como una persona vencida, es decir, una persona que
ha cedido totalmente su vida, talentos, propósitos, fuerza, a la perfecta
voluntad de Dios.
30
Rendirme a Dios quiere decir que dependo de él. Jesús no es una
alternativa, es la única opción para mi vida.
fea l de
El diccionario define rendirse como: Someter a una persona uta
o una cosa al dominio o la voluntad de alguien o algo, r
venciendo su resistencia.
la
¡La fe no funciona cuando no hay una rendición total!
Debemos procurar cero resistencia al momento que confia-mos total y
absolutamente en que nuestro Salvador obrará.
El mártir Esteban exhortaba a los religiosos diciendo: Vosotros resistís
siempre al Espíritu Santo (Hechos 7.51). En otras palabras estaba diciendo
que siempre se oponían con fuerza a la presencia del Espíritu Santo.
¡Debemos vencer la resistencia espiritual! Dios desea que estemos atentos a
su voluntad confiando que hará lo mejor por nosotros. Si deseamos que la
fe funcione debemos quitar nuestras manos para que Dios trabaje.
¡Cero resistencia es entender que cada acción depende de la ruta de la fe!
Cuando nos rendimos completamente a Dios, dependere-mos de sus
acciones y no de las nuestras. Podemos esperar pacientemente las acciones
de Dios a nuestro favor sin intervenir con acciones humanas para apresurar
su intervención. Es por esto que el profeta dijo: No con ejército, ni con
fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos (Zacarías 4.6)
¿Cómo rendirnos a la voluntad de Dios cuando vemos que la noche es más
negra que nunca? ¡Esto se llama muerte!
31
La ironía más grande de la fe es que por la muerte viene la vida. Cuando
morimos a nosotros mismos estamos listos e
para recibir la vida de Cristo. Cuando decido morir a todas a F
las oportunidades humanas posibles, inicia el proceso de e l
la ruta de la fe. Cuando mis oportunidades terminan, os d
Dios nos llevará más allá de nuestros límites. Entonces encontraremos que
lo imposible es posible y lo invisible se convierte en visible.
Element
La fe accionará con frutos cuando el elemento de la rendición entra en
función. Estamos en cero resistencia esperando la intervención, con la
convicción de que los resultados de la fe llegarán en breve.
La rendición produce esperanza, la esperanza produce paciencia. La
rendición nos ayuda a saber esperar el tiempo de nuestro milagro.
1 Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso
mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3 Puso luego en mi boca cántico nuevo,
alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en
Jehová.
« Salmos 40.1-3 »
¡Estamos parados en la ruta de la fe! Estas palabras están cargadas de
convicción. El salmista estaba parado pacientemente en la ruta de la fe,
convencido de que Dios estaba escuchando su clamor.
32
¡Después de esperar pacientemente los resultados llegaron!
Dios lo sacó del pozo de la desesperación, le dio dirección fe
a su vida, su boca se llenó de alabanza y gratitud, la fe a l
tuvo su fruto.
de
uta r
¡En la ruta de la fe esperamos con paciencia que nuestra la
petición llegue a nuestras manos!
Esos cuatro valientes y decididos buscadores de milagros no solo
descubrieron el techo de donde estaba Jesús, sino se decidieron hacer algo
que no cualquier persona haría.
¿Cuándo vienen las locuras de la fe? ¡Cuando cerramos la puerta a las
acciones humanas y vemos el cielo acercarse con el fruto de nuestra fe!
Rendición es más que palabras. Esos tres días en aquel cuarto de hotel
fueron los más largos para el hermano Clendennen y para su esposa. ¡Si, era
una locura! Lo más sencillo era correr al médico y poner en acción las
soluciones humanas, lo difícil sería esperar las acciones de Dios a su favor.
Frecuentemente creemos que estamos rendidos a Dios,
pero nuestras acciones dicen lo contrario. Buscamos los caminos humanos y
queremos tomar los atajos que nos lleven a las respuestas que esperamos.
¡Esto no es rendición!
aCtitud es el tercer elemento de la fe.
Cuando hablamos de actitud, tratamos con la personalidad misma, la forma
de actuar y comportarse. Estos hombres nos enseñan actitud. No solo
descubrieron el techo de donde estaba, sino que, haciendo una abertura,
bajaron el lecho en que yacía el paralítico.
33
¿Por qué pudieron lograr esta hazaña? ¡Por su actitud!
ea F
Al hablar de actitud tratamos con el estado de ánimo de e l
una persona. John Maxwell escribe acerca de la actitud: os d
1 Tu actitud la decides tú.
La persona promedio prefiere esperar que otros la Element
motiven. Cree que piensa como piensa por culpa de sus circunstancias. Pero
¿qué viene primero, la actitud o las circunstancias? Este es un tipo de
pregunta como la del huevo y la gallina.
La verdad es que no importa quién fue primero. No importa lo que sucedió
ayer, tú decides tu actitud hoy.
El sicólogo Víctor Frank creía que « la última de nuestras libertades
humanas es decidir cuál será nuestra actitud en cualquier circunstancia. » Él
conocía la verdad de esta afirmación. Sobrevivió a la prisión en un campo
de con-centración nazi y a través de su penosa experiencia no permitió que
su actitud se deteriorara. Si él pudo mantener una buena actitud, también tú
puedes.
Observa la actitud de estas cuatro personas cargando al paralítico.
}Ellos no desistieron
}Perseveraron
}Buscaron soluciones
}No se detuvieron por las circunstancias 2 Tu actitud determina tus
acciones.
El experto en vida familiar Denis Waitley se refiere a este asunto diciendo
que, “la ventaja de un ganador no 34
está en haber nacido como un superdotado, ni en un alto coeficiente
intelectual, ni en el talento. La ventaja del fea
ganador está en la actitud, no en la aptitud. La actitud es l de
la norma para el éxito.”
uta r
Tu actitud es crucial porque determina la forma como la
actúas.
Imagina al paralítico cuando ve los obstáculos. Y como no podían acercarse
a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y
haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.
¿Qué vio el paralítico con sus ojos naturales?
}El lugar estaba lleno
}No se podía entrar
}Subirlo al techo para buscar un lugar por donde bajarlo era una locura
}¿Por dónde lo subieron? ¿Trajeron una escalera, tomaron cuerdas?
¿Podemos imaginar los pensamientos del paralítico?
¡Nuestra actitud determina nuestras acciones!
Tal vez era el momento de desistir e irse a casa derrotado.
Pero la actitud determinó otra acción. La actitud del paralítico y sus cuatro
amigos lo llevó a encontrar la salida a su problema.
3 Tu gente es un espejo de tu actitud Constantemente me siento asombrado
por las personas que muestran una actitud pobre y todavía esperan que su
gente sea optimista.
Pero la ley del magnetismo todavía es real: “s egún seas tú, 35
así será la gente que atraigas.”
Si miras a la vida de Edison, podrás ver que su actitud a F
positiva y su entusiasmo no solo lo incentivaban a él sino e l
que también inspiraba a su gente a mantenerse avanzando os d
hasta obtener el éxito. Intencionadamente trató de traspa-sar esa cualidad a
otros.
Element
¿Cuántas veces intentó inventar el bulbo? ¡Tres mil veces!
Sus amigos le motivaban a desistir de su intento. Su respuesta era: He
aprendido tres mil formas de cómo no hacerlo. Su actitud le decía que debía
continuar avanzando hasta tener los resultados esperados.
Ahora, nosotros disfrutamos de una hermosa luz que emana de esos bulbos
que Edison inventó gracias a su actitud. El futuro será testigo de los frutos
de nuestra actitud conjugada con una fe verdadera. El pasado estará lleno de
las locuras, el presente de grandes éxitos.
Alguien dijo que “si lo único que dejamos a nuestros hijos es la cualidad del
entusiasmo, les habremos dado una propiedad de incalculable valor.”
¿Quién motivó a quién? ¿El paralítico a los cuatro o los cuatro al paralítico?
¡Tu actitud será como un imán atrayendo la bendición!
Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son
perdonados.
¿Qué vio Jesús en ellos? ¡La actitud!
¿Qué desató la fe para recibir el milagro? ¡La actitud!
36
¿Qué cambió el destino de este hombre? ¡La actitud!
fea l
4 Mantener una buena actitud es más fácil que recuperarla.
de
Un escritor dijo: « La compasión es una de las más nobles uta r
emociones de los seres humanos, la autocompasión es la
posiblemente la más innoble… es una incapacidad, una enfermedad
emocional debilitante que distorsiona severa-mente nuestra percepción de la
realidad… un narcótico que deja a sus adictos inutilizados y abandonados.»
Si tú ya tienes una actitud positiva, quiero estimularte a que la mantengas.
Por otra parte, si tienes dificultad en esperar lo mejor de ti y de otros, no te
desesperes.
Debido a que tú decides tu actitud, puedes cambiarla. Si hay temor,
inseguridad y esto te lleva a una actitud pobre, puedes cambiarla por una
actitud positiva y determinada.
¡La actitud te llevará hasta el final del camino!
Estás parado frente a esa ruta del camión de autobús de pasajeros. Tú sabes
que por ahí pasará ese autobús porque esa es su ruta. Si alguien te dice que
ese autobús no pasará
por ahí, seguramente harás caso omiso de sus comentarios.
¿Por qué? ¡Porque tienes la seguridad que estás en la verdad y conoces la
ruta de ese autobús!
¡Estás parado frente a esa ruta de la fe! ¡Tú sabes que por ahí pasará el
hacedor de Milagros con uno muy grande para ti!
La actitud correcta te permitirá permanecer parado en la ruta de la fe con la
confianza que tu fe verdadera traerá los resultados que esperas. Si no tienes
la actitud correcta para pelear la buena batalla de la fe, hoy es el día para
decidir 37
pararte en la ruta de la fe.
Si ya tienes la actitud correcta, continua parado en la ruta a F
de la fe, seguramente los resultados llegarán en la manifes-e l
tación del poder de Dios.
os d
Element
Una palabra de ánimo.
Hemos aprendido que esos tres elementos: Convicción, rendición, actitud,
nos llevarán a tener los resultados que esperamos.
Estamos parados en la ruta de la fe, hoy tenemos los tres elementos para
asegurar que la fe moverá esas montañas.
Solo tenemos que pararnos con confianza en esa ruta por dónde
seguramente veremos el poder de Dios en acción.
¡Vamos a accionar la fe!
Tomemos la convicción que tenemos un Dios hacedor de maravillas. Vamos
a rendirnos a su perfecta voluntad, sabemos que Él tiene el control absoluto
de todo y su poder
ilimitado abrirá toda puerta que esté cerrada y moverá todo obstáculo que
este deteniendo nuestra bendición.
Desarrollemos la actitud correcta, la gloria llegará cargada de nuestras
peticiones.
¡Estamos parados en la ruta de la fe…
sabemos que todo llegará!
38
Practicando el lenguaje de la fe.
fea
¡Dios es la fuente de todas nuestras victorias! Él está muy l de
interesado en que nosotros sus hijos tengamos lo mejor uta
para nuestras vidas, así que siempre nos dará la estrategia r
y revelación para vencer toda circunstancia adversa y la
asegurar nuestra prosperidad.
Muchos pasajes de las Santas Escrituras iluminan nuestro entendimiento
para madurar nuestra fe y asegurar nuestro éxito.
El sabio dijo que el que habla verdad declara justicia
(Proverbios 12.17). Al declarar los pasajes de fe, estás declarando la verdad
absoluta de Dios, esa palabra es el ancla que estaciona nuestra vida en la
bendición de Dios. Seremos recreados en su casa de oración (Isaías 56.7).
Nuestra vida se debe convertir totalmente en una casa de oración viviente.
Este gozo continuo viene de la intimidad con el Espíritu a través de la
oración constante. Por esto el apóstol dijo: Orad sin cesar (1Tesalonisenes
5.17).
El lenguaje de la fe es la forma de hablar que usamos
comúnmente cuando hemos aprendido que la muerte y la vida están en poder
de la lengua (Proverbios 18.21). El resultado de esa forma de hablar de fe
desatará un ambiente espiritual propicio para que el cielo se acerque a la
tierra y seamos partícipes del poder creativo de Dios.
Dios dijo: Haya lumbreras en la expansión de los cielos
(Génesis 1.14) y de inmediato se empezó a formar una constelación
apareciendo los astros que conocemos. Una palabra de fe desató el poder
creativo haciendo un universo.
Cada palabra que sale de nuestra boca genera un ambiente 39
poderoso que crea vida o trae muerte.
Una persona le dice a su hijo repetidamente: ¡Te vas a caer!
aF
¡Te vas a caer! Al final el niño se cae y su madre exclama: e l
¡Te lo dije! Vemos este proceso repetidamente en los que os d
no han aprendido a practicar el lenguaje de la fe.
Element
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes
confesiones de fe son con el fin de desatar la bendición y el favor de Dios a
nuestro favor.
Declararlas con un espíritu fervoroso creyendo que la palabra declarada
provocará un cambio en lo espiritual para que después sea visto en lo
natural, traerá resultados sumamente poderosos.
Mi Dios vuelve toda maldición contra mí y mi casa en bendición.
(Nehemías 13.2)
Jehová me bendiga, y me guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre
mí, y tenga de mí misericordia; Jehová alce sobre mí su rostro, y ponga en
mí paz.
(Números 6.24-26)
Soy saciado de favores, y lleno de la bendición de Jehová (Deuteronomio
33.23).
Soy bienaventurado porque TU me escogiste y me atrajiste a ti para que
habite en tus atrios; 40
Seré saciado del bien de tu casa, de tu santo templo.
(Salmo 65.4)
fea l de
Te pido las naciones por herencia,
uta
y como mi posesión hasta los confines de la tierra.
(Salmo 2.8)
la
Soy como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su
tiempo, y su hoja no cae.
Todo lo que hago, prospera porque la ley de Dios es mi delicia y medito en
ella día y noche.
(Salmo 1.2-3)
Soy enriquecido y prosperado,
soy engrandecido hasta hacerme muy poderoso.
(Génesis 26.13)
14 Hermanos míos,
¿de qué aprovechará si alguno
dice que tiene fe, y no tiene
obras? ¿Podrá la fe salvarle?
15 Y si un hermano o una
hermana están desnudos,
y tienen necesidad del
mantenimiento de cada día,
16 y alguno de vosotros les dice:
Id en paz, calentaos y saciaos,
pero no les dais las cosas que
son necesarias para el cuerpo,
¿de qué aprovecha?
17 Así también la fe, si no tiene
obras,es muerta en sí misma.
— Santiago 2.14-17 —
Capítulo2
los Hechos
de laFe
44
Todo creyente sabe lo que significa pelear la buena batalla de la fe. De
hecho, lo explicamos en párrafos fe
anteriores. Preguntas como estas son comunes cuando a l
estamos peleando la buena batalla de la fe.
de
uta r
¿Estoy confiando completamente en Dios?
la
¿Me faltó oración para ver resultados mejores?
¿Hay algo más que debo hacer aparte de operar la fe?
¿Debo ayudar un poco a Dios, o espero a que él actúe en el asunto?
¿A qué se refería el apóstol cuando habla de esa batalla de la fe?
¡Es mantenerse en la verdad que hemos creído!
¡Es mantenerse parado en la ruta de la fe!
¿Por qué tenemos que librar esta batalla por seguir parados en la verdad que
hemos creído? ¿El esfuerzo que hagamos por pelear esta batalla me traerá
resultados positivos?
Debemos de pelear la buena batalla de la fe porque:
}Pero sin fe es imposible agradar a Dios. « Hebreos 11.6 »
}Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,
pues es don de Dios. « Efesios 2.8 »
Esta batalla de fe se libra en nuestra mente. Cuando triun-famos para vencer
a los enemigos de la fe, los frutos serán visibles, los hechos son tangibles y
podemos glorificar a Dios y sentirnos felices porque tuvimos éxito en operar
en la fe.
Los hechos de la fe contestan preguntas comunes como:
¿Puedo pedirle a Dios cualquier cosa? ¿Voy a recibir lo que 45
estoy pidiendo?
Si creo, ¿lo invisible será hecho visible?
aF
Si tengo fe, ¿estoy seguro que sanaré de esta enfermedad?
el
¡Estar parados en la ruta de la fe es pelear la buena batalla echos d
de la fe! Veremos realidades, frutos de hechos claros al obedecer las
instrucciones de la fe.
los H
¡Esta fe produce hechos!
Cuándo hemos decidido vencer los enemigos de la fe, estamos listos para ver
los hechos de la fe.
Cuándo hablamos de los hechos de la fe, estamos tratando con aquello que
podemos recibir como producto de nuestra batalla de la fe. Estos hechos es
todo aquello que podemos tocar, ver, lo que se ha convertido en una realidad.
Hebreos 11 es el capítulo llamado los héroes de la fe. Aquí encontramos
todo lo que es real cuando hemos logrado mantenernos parados en la ruta de
la fe.
1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se
ve.
2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.
3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de
Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
« Hebreos 11.1-3 »
Estaremos tratando con estos versículos en varios espacios 46
de la ruta de la fe. Por la fe hacemos realidad lo que vemos en nuestro
espíritu.
fea l
Por la fe alcanzamos buen testimonio, somos el fruto de de
esa fe agresiva.
uta rla
Por la fe creemos en el Dios que le llama a las cosas que no son como si
fueran.
La fe deja hechos, una huella visible para nosotros mismos y para las
personas que nos rodean. ¡primero es lo espiritual, luego lo material! La
batalla de fe es peleada en lo espiritual, luego los hechos de esta fe son
presentados de una manera material y visible.
¡Simplemente por la fe vemos hechos!
¡Hebreos 11 es nuestra ruta de la fe en acción!
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se
acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. «
Hebreos 11.6 »
¡La recompensa de mantenernos parados en la verdad que hemos creído son
hechos reales!
¡Me acerco a Dios y creo que le hay! ¿Qué es esto? Al momento que me
acerco a Dios con fe, estoy entrando en el terreno de arrebatar las promesas
de Dios.
¡Me acerco a Dios y creo que tengo hechos!
Entramos a una tienda de juguetes con mi hijo pequeño Jonás. A sus escasos
siete años de edad, estaba dispuesto a escoger todos los juguetes posibles de
aquella tienda. A 47
la entrada estaba una gran torre de ofertas de los juguetes de moda.
ea F
Tomó uno de ellos y lo uso por diez minutos. Lo soltó y e l
tomó el segundo. Repetidamente me veía preguntando con su mirada ¿me lo
compras? Luego tomó el tercero y el echos d
cuarto, uno y enseguida otro.
los H
Pasamos a los pasillos atestados de los más hermosos juguetes para un niño
entusiasta que creía que podía tener todos los que él quisiera.
Se acercó y me preguntó al oído: ¿Cuántos puedo comprar?
Mi esposa y yo reímos. Había probado cientos de juguetes pero él sabía que
solo podía tomar algunos de ellos. Al final salió con dos bolsas de los
juguetes que detenidamente había seleccionado.
A la salida de la tienda volvió su rostro y con una cálida mirada me dice:
¡Gracias papá, sabía que me comprarías los juguetes que yo deseaba!
¡Esto es fe! Antes de entrar a la tienda mi hijo sabía que le compraríamos los
regalos que su corazón deseaba. ¡Porque
el que se acerca a Dios crea que le hay! ¡El que se acerca a Dios no saldrá
con las manos vacías!
Cuando nos acercamos a Dios sabemos que contestará las peticiones de
nuestro corazón. Entramos a la tienda seguros que saldremos de ahí
cargando las bolsas de las promesas de Papá para sus hijos.
32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de
Barac, de 48
Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas;
fe
33 que por fe conquistaron reinos, hicieron a l
justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de
de leones,
uta r
34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo la
de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas,
pusieron en fuga ejércitos extranjeros.
« Hebreos 11.32-34 »
¿Te das cuenta? El autor de Hebreos dice: ¿Y qué más digo?
¡Testimonios de esta fe sobran para contar! Cada uno de ellos alimenta
nuestra esperanza que no estamos creyendo en algo irreal, ficticio, volátil,
sino en la ruta de la fe que produce hechos reales.
El capítulo nueve del evangelio según San Mateo detalla el testimonio de
aquella mujer que sufría de la enfermedad incurable de flujo de sangre. Por
doce años había visitado todos los médicos posibles, había gastado todo su
dinero en los procesos de curación de aquel tiempo.
Había agotado todos los recursos humanos pero seguía en
la misma situación. ¡Era el momento de entrar en la ruta de la fe! Aquella
mujer escuchó que Jesús estaba en su ciudad.
Se abrió paso entre la multitud con un solo pensamiento:
¡Si tocare solamente su manto, seré salva!
Aquella mujer, agotada, destruida, decidió operar en la fe correcta. Delante
de ella estaba Jesús, sabía que solo tenía que renovar su mente y decidir
creer para ser sanada. ¿Cuál fue el resultado? ¡Su sanidad! ¡Estos son los
hechos de la fe!
¿Y qué más digo? Podemos hacer una larga lista de estos 49
maravillosos hechos de la fe que nos verifican una y otra vez que la fe
produce hechos.
ea Fe l
¡Pelea la buena batalla de la fe!
echos d
¿Queremos ver hechos por la fe? Necesitamos sostenernos los H
parados en la ruta de la fe hasta que los hechos estén aquí.
Esto no es nada sencillo cuando no estamos dispuestos a esforzarnos. Al
final del camino podemos quedarnos con los hechos de la fe o con las manos
vacías. Depende de nosotros mismos experimentar los hechos de la fe.
¿Cómo nos sostenemos en esta fe? ¡Creemos que por la fe podemos insistir
en la verdad que hemos creído! ¡Nos mantenemos en la espera de lo que
hemos declarado!
¿De qué estamos hablando? ¡De pelear esta batalla de fe hasta ver hechos! A
través de esta batalla:
}Me permite creer que le hay, que producirá de acuerdo a la medida de fe
que ya existe en mi vida.
}Espero pacientemente en la recompensa que producirá la fe.
¿Qué es pelear la buena batalla de fe en la práctica? ¡Pelear en el Espíritu
hasta que la recompensa llegue!
13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido,
sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran
extranjeros y peregrinos sobre la tierra.
14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una
patria;
50
15 pues si hubiesen estado pensando en
aquella de donde salieron, ciertamente tenían fe
tiempo de volver.
a l de
16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por uta
lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios r
de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
la
« Hebreos 11.13-16 »
En estos cuatro versículos encontramos toda la verdad que debemos
defender hasta ver hechos. Vamos paso a paso, aprendamos a pelear esta
batalla de acuerdo a la instrucción de estos héroes de la fe.
Mirándolo de lejos. Pablo le escribe a Timoteo: No me avergüenzo, porque
yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi
depósito para aquel día (2Timoteo 1.12).
La palabra griega blepo significa observar, discernir, percibir, implicando
frecuentemente una contemplación especial.
La fe es contemplar, ver en mi interior, observar detenidamente lo que
deseo tener en mis manos. Así que la batalla de la fe es no perder de vista lo
que he contemplado en mi interior, lo que estoy seguro que va a llegar.
Los discípulos de Jesús estaban en medio del mar. Las olas se levantaban y
no había mucha visibilidad en el lugar.
De repente una silueta está caminando sobre las olas del mar. Once de estos
discípulos piensan que es un fantasma.
Uno de ellos, Pedro, decide investigar al respecto y se da cuenta que es
Jesús.
Aún con duda en su corazón Pedro exclama: Señor, si eres tú, manda que yo
vaya a ti sobre las aguas (Mateo 14.28). Pedro podía observar en su interior
que podía caminar sobre las aguas como su maestro. ¡Era el momento de
operar en la fe!
51
A la orden de Jesús: ¡Ven! Pedro desciende de la barca y e
andaba sobre las aguas para ir a Jesús (Mateo 14.29). ¡Los a F
hechos de la fe estaban ahí! Un ser humano caminando e l
sobrenaturalmente sobre las olas del mar.
echos d
¡Pedro miró de lejos! Observó en su interior, sabía que podía lograr que su
fe explotara en su interior para lograr los H
hechos de su fe.
Podemos criticar a Pedro por haber tenido miedo y perder de vista a Jesús
para luego empezar a hundirse. ¡Pero de los doce discípulos fue el único
atrevido para producir este hecho de la fe!
Jesús reprendió duramente a Pedro: ¡Hombre de poca fe!
¿Por qué dudaste? El enemigo de Pedro, la duda, se hizo presente y provocó
que los hechos de la fe se detuvieran.
Sin embargo, vemos que el atrevimiento de ver de lejos, produjo un hecho
sobrenatural.
Y creyéndolo. Defender lo que estamos esperando es pararnos firmemente
en la fe que produce hechos. Esta es la fe que no desmaya, sino que
permanece firme hasta el final.
El profeta Isaías vio el nacimiento del Mesías, vio su sacrificio, lo anunció,
pero nunca lo vivió. Sin embargo permaneció firme en que sería como él lo
vio. Aquella imagen quedaría impregnada en su espíritu, la escribió en su
libro con la seguridad de que un día se cumpliría y el Mesías vendría a este
mundo.
Abraham no permitió que la fe se debilitara al ver a una mujer anciana y
estéril, sino que se mantuvo firme en la promesa de que Dios le daría un
heredero.
52
¡Creer es más que un deseo! Podemos desear muchas cosas pero eso no me
dice que llegarán. Creer es defender aquello fea
que sabemos que es real. La duda detiene el creer. Diluye l de
ese sentimiento interno que llama a las cosas que no son uta
como si fuesen.
rla
¿Cómo es esto? ¿Cómo funciona? En primer lugar veo de lejos, siento,
percibo, discierno que lo puedo tener.
En segundo lugar creo que lo voy a tener. Cuándo lo que deseo es aprobado
por Dios y estamos alineados con la perfecta voluntad del Padre, nadie
puede detener que lo que esperamos llegue.
Y saludándolo. ¡La fe se aferra! Esta palabra (aspadzomai) se utiliza con
mayor frecuencia al principio de las epístolas, cuando el apóstol saluda a la
iglesia. A veces Pablo instruye a los creyentes a saludarse unos a otros; esta
es la palabra a que hacemos referencia.
Puede significar envolver a alguien en sus brazos, saludar o dar la
bienvenida.
Así como la seguridad de la fe viene al considerar las
promesas y ser convencido por ellas, abrazarlas significa hacerlas nuestras.
Cuando las vemos con claridad, hay que saludarlas, abrazarlas, darles la
bienvenida, entendiendo que YA están aquí.
Cuándo visualizamos las cosas que no son en ese momento como si fueran,
las saludamos, las aprisionamos y las hacemos nuestras. ¡Estamos peleando
la batalla de la fe!
Esto es sencillo cuando somos sensibles y las promesas son aprobadas por
nuestro Padre en tiempo y espacio.
53
Esto quiere decir que esa promesa que estamos creyendo que llegará es
aprobada por las leyes divinas y el Padre ha e
decidido que nos sean enviadas.
a Fe l
¡No es solo desearlo! Puedo desear el auto más caro del mundo, pero el
Padre dice: No es necesario que tengas echos d
ese auto. Entonces la promesa nunca llegará. Pero cuando esa promesa está
alineada con la voluntad del Padre no los H
habrá problema para que llegue. ¡Una madre estéril puede saludar a su hijo
aunque naturalmente no pueda tenerlo!
El deseo se forma en una promesa: No habrá en ti varón ni hembra estéril
(Deuteronomio 7.14). Enseguida lo creo y espero que llegue.
Y confesándolo. ¡La fe confiesa! La palabra griega homologeo significa dar
consentimiento, compromiso o reconocimiento.
Es como una obligación de contrato, como cuando está por comenzar la
construcción de un edificio, uno tiene que dar el consentimiento para que el
proyecto inicie, es necesario confesar al constructor el comienzo de la obra.
Jesús usa esta palabra cuando dice: Aquel que me confesare delante de los
hombres, también el Hijo del Hombre le confesará (Lucas 12.8).
¡Significa estar en la misma sintonía! ¡La fe viene por el oír, el oír la
palabra de Dios! ¡Lo que oigo, confieso! ¡Creo que lo que estoy confesando
llegará!
Jesús dijo: De la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12.34). La
confesión indica lo que oímos del corazón de Dios.
Confesamos lo que ya creímos. ¡La confesión indica lo que está en nuestro
interior! ¡El milagro está en la boca!
¡Cuándo Dios habló algo fue creado! ¡Cuándo Jesús habló, 54
algo sucedió! ¡Esta palabra creativa esta en nuestra boca!
¿Estamos alineados a la voluntad del Padre? ¿Lo que estamos fea
pidiendo esta aprobado por las leyes e instrucciones de l de
Dios?
uta r
Entonces estamos listos para recibir lo que hemos visto en la
nuestro interior.
Claramente. ¡La fe manifiesta la verdad que creemos!
La palabra griega que se traduce como manifestar es emphanidzo, se usa
para describir la manifestación de la vida, lo que otros pueden ver
claramente por el estilo de vida y diálogo. ¡Esto es claridad y transparencia!
¡La manifestación de la fe nos da seguridad para esperar lo que creemos que
llegará! Ver claramente es no tener el enemigo de la duda presente. Ver
claramente es tener seguridad que lo que estamos esperando es lo que
vamos a recibir.
¿Has caminado por un lugar obscuro? ¿Te has dado cuenta que no podemos
ir más lejos que de donde podemos ver? Necesitamos ver claramente el
camino para asegurar nuestro destino.
Ver claramente es tener el objetivo bien enmarcado como una imagen visual
de lo que sabemos vamos a tener. La mente es experta en crear obscuridad.
La duda obscurece, la inseguridad y las emociones dañadas crean lagunas
mentales y obscurecen nuestro objetivo.
Pensando. ¡La fe recuerda lo que viene en camino! Casi siempre que se
utiliza esta palabra, tiene la idea de controlar sus pensamientos, de estar a
cargo de sus ideas, la mente no divaga de un lado a otro, no permite que la
duda tome parte del asunto.
55
También implica controlar lo que pensamos al hablar de e
lo que quiere recordar.
a Fe l
Esto nos mantendrá ocupados en tener en nuestros pensamientos que algo
está por llegar y nos preparamos para echos d
recibirlo.
los H
¡El pensamiento determina nuestras acciones!
A través de nuestros pensamientos hacemos fuerte nuestra fe. 6 Pero pida
con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del
mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
8 El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
« Santiago 1.6-8 »
En este pasaje, Santiago nos ayuda a definir bien este
concepto. En primer lugar, la fe y la duda son como el agua y el aceite, no
pueden ser compañeros en ningún sentido.
En segundo lugar las personas de doble ánimo traen inseguridad a la espera.
El doble ánimo no genera esperanza.
El dominio propio es necesario para pararnos en la ruta de la fe y esperar lo
que sabemos que YA está en camino.
¡Los pensamientos alimentan nuestro corazón! Estos pensamientos afirman
nuestra fe o la destruyen. Del buen tesoro del corazón habla la boca.
Recordemos que la fe 56
viene por el oír, el oír la voz de Dios.
fea
Cuando alimentamos nuestra fe con la palabra de Dios l de
estamos enriqueciendo nuestra fe y la esperanza será firme uta
esperando lo que hemos de recibir.
rla
Anhelaban. ¡La fe anhela! La palabra griega oregamai significa una
decisión interna para alcanzar un objetivo.
La fe anhela el cumplimiento de la promesa de Dios. El diccionario de la
lengua española dice que anhelar es desear intensa o vehementemente una
cosa.
Anhelar es pelear, estar ahí, listo para defender por lo que hemos creído.
Anhelar es buscar desesperadamente el cumplimiento de lo que deseamos.
Peleamos la buena batalla de fe cuando no perdemos de vista lo que
creemos que llegará. Nos paramos en la ruta de la fe y seguimos
determinados a poseerlo.
¡De esta manera estaremos peleando la buena batalla de la fe para tener los
hechos que esta fe produce! Sabemos que lo que creemos que llegará, está
en camino y pronto lo veremos como una realidad.
¿Qué lograron estos héroes de la fe?
Subyugaron reinos.
Obraron justicia.
Obtuvieron promesas.
Detuvieron las bocas de leones.
Apagaron la violencia del fuego.
Escaparon al filo de la espada.
Se fortalecieron en la debilidad.
Se volvieron valientes en la batalla.
57
Provocaron la huida de los ejércitos extranjeros.
¡A esto le llamamos hechos de la fe!
a Fe l
echos d
¡Necesidades reales, hechos reales!
los H
Como nunca estamos frente a un desafío impresionante en esta sociedad
anhelante de soluciones reales a necesidades reales. Pareciera ser que la
necesidad ha sobrepasado a los gobiernos y a la fe de los hijos de Dios.
¿Sabes que los hospitales no se dan abasto con tantos enfermos? ¿Sabes que
las cárceles están llenas? ¡Más familias son las que se divorcian que las que
se casan!
¿Qué necesitamos? ¡Qué nuestra fe produzca hechos!
La fe produce hechos en:
1 Nosotros mismos. Una mujer con flujo de sangre tuvo la fe para tomar su
milagro. Un ciego clamó por su vista y luchó hasta tenerla.
2 En otras personas a través de nosotros. Muchas personas están esperando
la manifestación de los hijos de Dios.
La gente quiere ver que lo que predicamos se cumpla.
Necesitamos entrar en esta batalla de la fe para ver los hechos de los que la
Biblia habla. ¡Estamos parados en la ruta de la fe y sabemos que lo que
estamos esperando llegará! Dios nos desafía a producir estos hechos. Se
tiene que repetir la historia de nuevo. La sociedad cambia, las modas
cambian, nosotros cambiamos, pero nuestro Dios no cambia, Él es
inmutable. Él es el mismo de ayer, de 58
hoy y de siempre.
fea
¡-Dios, deseo que mi fe produzca hechos!, -le dijo aquel l de
hombre de negocios. -Quiero servirte con mis riquezas y uta
ser útil para tu obra.
-¡Muy bien! -Le contestó Dios.- Lo primero que debes la
hacer es limpiar tu vida.
-¿Cómo? -Preguntó el empresario.
-¡Regresa el dinero que hiciste basado en la mentira, engaño, medias
verdades! -Contestó Dios.
El empresario empezó a revisar su riqueza detenidamente.
Fue regresando el dinero hasta quedarse sin nada. Aquel hombre se quedó
con las manos vacías pero obedeció su fe creyendo que Dios le bendeciría
para poder servirle con sus riquezas.
Cuando hubo terminado, le dijo: -¡Bueno Dios, nos quedamos sin nada!
¿Ahora qué hacemos?
En poco tiempo aquel hombre tenía más de lo que había tenido al principio.
En la ruta de la fe la obediencia debe ser parte de nuestra vida diaria.
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
Una palabra de ánimo.
¡Es un gran desafío creer que Dios puede hacer real cada promesa para
nuestra vida! ¿Qué tal si aceptamos este reto el día de hoy?
Vamos a ocuparnos de algunas cosas para asegurar los hechos de la fe.
1 Escribe esa promesa que necesitas se haga una realidad en tu vida.
59
e
2 Practica esta ruta de la fe.
aF
} Mira la promesa, declárala, anótala en tablas.
el
} Cree la promesa, aférrate a ella con confianza.
} Salúdala, dale la bienvenida aunque no la veas.
echos d
}Confiésala, háblala, compártela con otras personas.
} Claramente, sin confusión, con pasión.
los H
} Piensa en la promesa, enamórate de ella.
} Anhela la promesa con pasión.
3 Espera el cumplimiento.
4 Pon ese cumplimiento en un cuadro como tu trofeo especial.
Pon cada promesa clavada en la sala de tu casa, permite que todos vean los
hechos de la fe. El testimonio de caminar en la ruta de la fe debe ser
compartido con otras personas, esto alimenta y enriquece nuestra vida
espiritual.
Seamos testigos vivientes de que tenemos un Dios que es galardonador de
los que en él esperan.
Retemos a Dios, retemos nuestra fe, desafiemos nuestra actitud.
¡Sé que Dios lo hará de nuevo!
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
Practicando el lenguaje de la fe.
Regularmente Dios usa lo que para nosotros es ordinario, 60
Él pone el extra para que se convierta en extraordinario.
Para nosotros debería ser la forma común de vivir. Lo sobre-fea
natural viene cuando hemos aprendido a vivir confesando l de
la palabra de Dios y creyendo en ella.
uta r
Dios usa personas comunes para mostrar su grandeza la
y poder. Nuestra capacidad proviene de su abundante gracia y amor para
con nosotros. Nuestra competencia no proviene de nosotros mismos sino de
Él, a tal grado que todo principado y potestad es atado para que la gracia de
Dios se manifieste de una manera clara en nuestra vida.
A través del Espíritu Santo recibimos la revelación y el poder que obra en
nosotros para hacer maravillas en su nombre. Jesús hizo innumerables obras
en esta tierra y Él dijo que mayores haríamos si creíamos en Él. Este es el
fundamento de nuestra fe. Si creemos que Él venció, nosotros vencemos
como Él lo hizo.
Los demonios, la naturaleza misma, todo lo que existe se alinean a la
voluntad perfecta de Dios. Este poder actúa en nosotros para desarticular las
fuerzas opositoras que tratan de detener las bendiciones que Ya son nuestras
por la fe.
Somos hechos justos por la fe, no puede existir la baja autoestima ni la
inferioridad porque somos convertidos en la justicia de Dios en su Hijo
(2Corintios 5.21). Esta justicia obra en nosotros para ser atrevidos en la fe y
osados para arrebatar lo que nos pertenece como herederos del reino de
Dios.
El lenguaje de fe que practicamos edifica nuestra vida y motiva al corazón
que exprese lo que oye. La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios
(Romanos 10.17). Lo que hablamos edifica y derrumba nuestra fe. Por esto
hay que 61
declarar la palabra de Dios de acuerdo a lo que deseamos edificar en
nuestro corazón.
ea F
¡La boca habla de lo que el corazón almacena!
el
Ya que de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas echos d
6.45), es necesario llenar nuestro corazón de la palabra de Dios. Cuándo lo
hemos hecho, el Espíritu Santo nos los H
ayudará a sacar esas frases de fe cuando las necesitamos.
Nuestra vida se convierte en un manantial que produce maravillas porque
nuestro corazón está lleno de la fe de Dios, no tenemos fe en Dios, sino la
fe de Dios, es decir, la misma fe en que operó Jesús es la fe en que nosotros
operamos.
Nuestra fe es enriquecida por medio de lo que hablamos.
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí,
por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos
(2Coritios 4.13). ¡Creí por lo cual hablé! ¡Hablamos lo que creemos!
¡Este es el lenguaje de la fe! Miles de promesas que primero las creemos y
luego las confesamos para hacerlas nuestras.
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes
confesiones de fe son con el fin de desatar el poder del reino sobre nuestra
vida. Declararlas diariamente producirá un cambio en el ambiente espiritual
que será manifestado en lo físico.
Venga tu reino y hágase tu voluntad en mi vida y en mis planes presentes y
futuros.
(Mateo 6.10)
62
Estoy sentado en lugares celestiales
fea
reinando junto a Cristo Jesús.
l de
(Efesios 2.6)
uta
Decido dar a conocer la multiforme sabiduría de Dios a r
los principados y potestades en los lugares celestiales.
la
(Efesios 3.10)
Y el Señor me libra de toda obra mala,
y me preserva para su reino celestial.
(2Timoteo 4.18)
Decido sufrir para reinar con Jesucristo.
(2Timoteo 2.12)
Vivo y opero en el reino de Dios que no es comida ni bebida, sino justicia,
paz y gozo
en el Espíritu Santo.
(Romanos 14.17)
Sirvo a Dios con gratitud y le agrado con temor y reverencia porque he
recibido
un reino inconmovible.
(Hebreos 12.28)
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque diezmáis
la menta y el eneldo
y el comino, y dejáis
lo más importante de la ley:
la justicia, la misericordia y la fe.
Esto era necesario hacer,
sin dejar de hacer aquello
— Mateo 23.23 —
Capítulo3
los Compañeros
de laFe
66
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
fe
La justicia y la misericordia son compañeros de la fe.
al
Siempre están unidos, caminan juntos, tomados de la de
mano con un solo propósito: Alcanzar el éxito que Dios uta r
tiene para sus hijos.
la
¡A través de la fe lo invisible se hace visible! ¡La fe abre las puertas a lo
imposible! ¡Por la fe caminamos como viendo al invisible!
Como creyentes somos desafiados a tener la fe de Dios para hacer las obras
que Jesús hizo. Cuando activamos la fe se materializan nuestros sueños,
nuestros anhelos se hacen realidad. Como hemos visto, la fe produce hechos
reales, no hablamos de aquello que pasa, que es volátil, no son sueños
inalcanzables, sino realidades.
La fe comúnmente está acompañada de la justicia y de la misericordia. Así
que en este capítulo trataremos con estas palabras que encierran un poder sin
igual.
La justicia es el primer compañero de la fe.
El salmista aprendió de la justicia y así expresa el corazón de Dios.
Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino. « Salmos 25.9
»
Definimos justicia de acuerdo al diccionario de la lengua española: Principio
moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno
lo que le corres-67
ponde.
El diccionario bíblico dice: Rectitud de conducta que se a F
ajusta a las condiciones de una relación determinada.
el
os d
El diccionario vine expresa: Ser recto, tener razón, ser justificado, ser justo.
añer
omp
El diccionario Hebreo contempla: Justicia en el sentido de carácter o
conducta intachable. Justicia como práctica de los C
honestidad y piedad.
El profeta Habacuc declaró con vehemencia: He aquí que aquel cuya alma
no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
« Habacuc 2.4 »
Cuándo algo es importante se menciona una vez. Si es muy importante se
menciona dos veces. Si es extremadamente importante, se menciona tres o
más veces.
¡Más el justo por la fe vivirá! El que practica justicia por la fe vivirá. El que
ha sido justificado por la fe vivirá.
Esta frase no es muy importante, es extremadamente importante, tanto que
se menciona tres veces en el Nuevo Testamento por dos diferentes autores
(Romanos 1.17; Gálatas 3.11; Hebreos 10.38).
Esta frase le abrió los ojos a un monje agustino llamado Martín Lutero, a
quién Dios usó para impulsar la reforma de la iglesia. Este hombre de Dios
pudo enfrentar todo tipo de persecución, amenazas de muerte, problemas,
haciendo de esta frase su estandarte de guerra.
68
¿Dónde está la sabiduría de esta frase? ¡La fe no puede ser activada hasta
que aprendemos a vivir en la justicia de fea
Dios! Jesús dijo:
l de
Mas buscad primeramente el reino de Dios uta
y su justicia, y todas estas cosas os serán r
añadidas. « Mateo 6.33 »
la
Para entender plenamente este pasaje necesitamos leer el contexto donde
Jesús está hablando del afán de la vida.
Jesús nos manda no preocuparnos por lo que hemos de comer, beber o
vestir.
Jesús dice que los gentiles (gente incrédula) se afanan por todas las cosas
que se necesitan para vivir, más no pasa eso con los hijos de Dios, porque el
Padre tiene cuidado de nosotros.
Debemos aprender tres cosas muy valiosas de este pasaje: 1. Buscar el reino
de Dios.
2. Buscar la justicia del reino de Dios.
[Link] esas cosas (comida, bebida, vestido) serán añadidas.
¡Es aquí donde la justicia está asociada con la fe! La fe no funciona cuando
no se practica la justicia del reino. Las leyes del reino no funcionarán
cuando no practicamos la justicia del reino.
8 Bueno y recto es Jehová; Por tanto, él
enseñará a los pecadores el camino.
9 Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su
carrera.
« Salmos 25.8-9 »
69
La versión internacional describe este mismo pasaje así: e
Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino.
a Fe l
Las personas que realmente desean estar parados en la ruta de la fe, deben
actuar con humildad para ser dirigidos hacia os d
la justicia de Dios. Estar fuera de la justicia divina es estar añer
lejos de las promesas del Padre para sus hijos.
omp
Jesús responsabilizó a los religiosos de su tiempo para los C
que actuaran bajo la justicia divina diciendo: Id, pues, y aprended lo que
significa: Misericordia quiero, y no sacrificio (Mateo 9.13).
Podemos pararnos en la ruta de la fe, conviccionados de que el Hacedor de
milagros pasará cargado de nuestras peticiones. Moisés dijo:
19 Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho:
20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya
hecho a otro, tal se hará a él.
« Levítico 24.19-20 »
Esta era una ley para solucionar los problemas entre las personas.
Jesús viene a reformar esta ley diciendo: 38 Oísteis que fue dicho: Ojo por
ojo, y diente por diente.
39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te
hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte 70
la túnica, déjale también la capa;
41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga fe
por una milla, ve con él dos.
a l de
42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar uta
de ti prestado, no se lo rehúses.
« Mateo 5.38-42 »
la
¿Dónde está la justicia del reino en este pasaje? ¡Cuándo somos capaces de
No tomar venganza de aquellos que nos agreden!
Pedro experimentó esta verdad cuando fue a Jesús a preguntarle: ¿Cuántas
veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? (Mateo
18.21). ¡La justicia de Pedro alcanzaba a perdonar hasta siete veces! Pero
Jesús le orientó en la justicia del reino: No te digo hasta siete, sino aun
hasta setenta veces siete (Mateo 18. 22).
¡La justicia está ligada a la fe! La fe no funcionará cuando no aplicamos la
justicia del reino. Por ejemplo, no puedes esperar que Dios conteste las
peticiones de tu corazón si aún permanece la amargura en el.
Jesús dijo: Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano
tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del
altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y
presenta tu ofrenda (Mateo 5.23-24).
¡Esta es la justicia del reino! Dios no admitirá ninguna ofrenda cuándo las
relaciones no están bien. ¡Si Dios no acepta la ofrenda, tampoco admite las
peticiones!
¡En otras palabras, la fe no funciona en tanto no actuamos con la justicia de
Dios! Esto es complicado cuando nos avocamos a tener control de todas las
cosas de una manera humana, pero descuidamos las instrucciones divinas
en 71
cuanto a la justicia del reino.
Cuándo Jesús va con sus discípulos hacia Jerusalén, los a F
vecinos de Samaria no se disponen para recibirlos. Ante e l
esta situación, los hijos del trueno, Juan y Jacobo deciden os d
operar en su fe como lo hizo Elías: Señor, ¿quieres que mandemos que
descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y añer
los consuma? (Lucas 9.54).
omp
Es muy probable que estos dos discípulos tuvieran la fe los C
de Elías para producir un milagro paralelo haciendo caer fuego del cielo, sin
embargo, ellos no estaban alineados a la justicia divina. Jesús los ubica
diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois (Lucas 9.55).
¿Por qué Jesús les contestó de esta manera? ¡Porque la justicia de Dios se
manifiesta en nuestro espíritu! Somos lo que nuestro corazón es.
Parece que Pedro no entendió este asunto. Cuando fueron para aprender a
Jesús, Pedro toma la espada y le corta una oreja al siervo del sacerdote. La
reprensión de Jesús no se deja esperar. Vuelve tu espada a su lugar; porque
todos los que tomen espada, a espada perecerán (Mateo 26.52).
¡Todos los que tomen espada, a espada perecerán! El punto es la justicia de
Dios. No podemos pagar mal por mal, ser justos es ser y actuar como Jesús
mismo lo haría.
Actuar con justicia es:
Actuar con la rectitud de la palabra de Dios Actuar con el carácter de Dios
Actuar con una conducta intachable
Actuar con honestidad
72
¡Este pasaje es poderoso!
fea l
8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, de
compasivos, amándoos fraternalmente, mise-uta r
ricordiosos, amigables;
la
9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el
contrario, bendi-ciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis
bendición.
10 Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua
de mal, y sus labios no hablen engaño;
11 Apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.
12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus
oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
« 1Pedro 3.8-12 »
¡Los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus
oraciones! Esto es poderoso, en este pasaje tenemos
recomendaciones sencillas y prácticas para seguir la justicia divina.
} Sed todos de un mismo sentir.
} Compasivos.
} Amándoos fraternalmente.
} Misericordiosos.
} Amigables.
}No devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición.
73
} Bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que e
heredaseis bendición.
aF
} Refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen e l
engaño.
os d
} Apártese del mal, y haga el bien.
añer
Busque la paz, y sígala.
omp
¿Por qué es importante seguir estos consejos? Porque los ojos del Señor
están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus los C
oraciones.
¡Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal!
¿Deseamos ser escuchados y que Papá conteste las peticiones de nuestro
corazón? ¡Practiquemos justicia! La fe no puede ser activada cuando no se
cumple con la justicia del reino.
¿No queremos ser bendecidos? El rostro del Señor esta contra aquellos que
hacen el mal. La injusticia cierra las puertas de la fe. La fe ligada a la
justicia abre las puertas del reino.
El apóstol Santiago dice que la oración eficaz del justo puede mucho
(Santiago 5.16). Esto quiere decir que la oración que es escuchada por Dios
proviene de un corazón que practica la justicia del reino.
Recuerda esto:
Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus
oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
¡Fe y justicia, respuesta segura!
74
¡Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su fea
camino! ¿Cuál camino? ¡La ruta de la fe!
l de
uta rla
Misericordia es el segundo amigo de la fe.
Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. «
Mateo 9.13 »
El diccionario de la lengua española define misericordia como la
inclinación a sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda.
El diccionario hebreo dice que misericordia está ligada a la compasión.
El diccionario griego dice que es la manifestación externa de la compasión;
da por sentado la necesidad en aquel que la recibe, y recursos adecuados
para afrontar la necesidad de parte de aquel que la exhibe.
El diccionario Vine define misericordia como bondad; amor constante;
gracia; misericordia; fidelidad; devoción.
Misericordia es sinónimo de compasión y piedad. Sentimiento de tristeza
que produce el ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o
sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo.
Jesús reprende a los religiosos y les aconseja que aprendan lo que la frase
significa: Misericordia quiero, y no sacrificio.
75
Dios ha mostrado misericordia para con nosotros al perdonar nuestros
pecados y darnos la oportunidad de e
vivir una vida nueva y poderosa. ¡Ahora Él nos motiva a a F
practicar misericordia con los demás!
el
os d
No podemos tener una fe activa cuando no practicamos la misericordia. La
falta de misericordia cierra la puerta de la añer
fe. La fe no acciona cuando no se practica la misericordia.
omp
¿Cuándo actuamos con misericordia?
los C
Cuándo sentimos compasión por los que sufren.
Cuándo ayudamos a otros en sus necesidades.
Cuándo la tristeza de ver el dolor ajeno nos impulsa a aliviar su dolor.
Cuándo el sufrimiento de otros nos impulsa a encontrar solución a su
necesidad.
La misericordia es compañera de la fe porque nos impulsa a pensar y actuar
bajo un impulso de piedad a favor de otros. ¡Este es un asunto de fe!
Cuándo nuestras peticiones no están asociadas a la necesidad propia o de
otros usando piedad la fe no dará los
resultados que esperamos. El apóstol Santiago lo describe de esta manera:
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. «
Santiago 4.3 »
¿Por qué Dios no contesta las peticiones según Santiago?
¡Porque la petición es egoísta! ¡Se pide para satisfacer deleites! Es decir, las
peticiones están orientadas más a tener para usos personales que traen una
satisfacción a la carne.
76
Jesús nos dice: Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es
misericordioso (Lucas 6.36). ¡Cuándo la fe fe
se une a la misericordia las puertas del cielo se abren!
a l de
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
uta r
Actuamos con misericordia cuando ponemos nuestra la
vista en la necesidad ajena y actuamos en fe para cubrir esa necesidad.
Una palabra de ánimo.
Si estamos parados en la ruta de la fe, estamos seguros que algo sucederá,
lo imposible será hecho posible, lo invisible será hecho visible, nuestros
sueños serán materializados.
Ahora tenemos más y mejores herramientas para pararnos en la ruta de la
fe. Practicar justicia y misericordia nos asegurará que la fe traerá los frutos
que esperamos.
¿Cuál es nuestro desafío?
1. Me alineo a la justicia del reino.
2. Actúo con misericordia.
3. Acciono la fe.
4. Espero con paciencia.
5. Doy gloria a Dios por lo recibido.
El amor de Dios llegó a nuestras vidas en la ciudad de San Francisco,
California, USA. Después de conocer la gracia salvadora de Jesús
decidimos obedecer el llamado al ministerio. Mi esposa Magda y yo nos
dispusimos regresar a México para desarrollar nuestro servicio en el Reino.
77
Esto incluía el vender nuestro negocio y algunos de los e
bienes materiales. Aquella pequeña tienda quedaría en a F
manos de una linda familia amigos nuestros. El anhelo de e l
mi esposa era comprar nuestra casa con el pago mensual os d
que nos entregarían.
añer
Después de varios meses recibimos una llamada por omp
teléfono que al final activó nuestra fe. Aquella familia no nos podría pagar
más lo acordado. El negocio no estaba los C
funcionando y había que cerrarlo. Todo indicaba que ellos se declararían en
bancarrota.
Después de días de desánimo y de una crisis emocional, pudimos escuchar
la dulce voz de Jesús. ¡Perdónales la deuda! Esto era decirle adiós a nuestra
casa. Por supuesto que hacerlo no era nada sencillo, Dios estaba probando
nuestra fe y si en realidad podíamos practicar la justicia y la misericordia.
Decidimos confiar y seguir las instrucciones del Espíritu, y después de
hacer aquella llamada por teléfono para perdonarles la deuda, se abrió la
puerta a una dependencia mayor de la gracia divina.
¡Por supuesto que Dios nos dio nuestra casa de una manera milagrosa!
Operamos en la justicia y misericordia, lo que enriqueció nuestra fe para
creer que nuestro deseo sería cumplido. Ahora entendemos la frase del
salmista: Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la
petición de sus labios (Salmos 21.2).
Practicando el lenguaje de la fe.
78
No podemos ser ignorantes con respecto a las artimañas y estrategias del
enemigo en nuestra contra. El apóstol Pablo fea
nos recomienda fortalecernos en el Señor, y en el poder de l de
su fuerza, y vestirnos de toda la armadura de Dios, para uta
que podamos estar firmes contra las asechanzas del diablo r
(Efesios 6.11-12).
la
Estas asechanzas del diablo son estrategias bien elaboradas para
mantenernos lejos de las bendiciones que Ya nos pertenecen como
herederos de Dios en esta tierra.
El hablar continuamente un lenguaje de fe nos conecta a la fuente de poder.
La palabra de Dios y el Espíritu Santo marcan la dirección correcta para
arruinar los planes destructivos de Satanás en nuestra contra y asegura que
lograremos lo que anhelamos. Dios contesta las peticiones de nuestro
corazón en la medida que tenemos la fe para pedir y esperar que esas
peticiones se conviertan en hermosas realidades.
Sabemos que la principal treta del enemigo es el engaño, él es mentiroso y
padre de mentira. Cuando descubrimos el engaño, tenemos el poder para
destruirlo por las declaraciones de fe que habla nuestra boca. El sabio dice:
Te has
enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de
tus labios (Proverbios 6.2). Nos enlazamos con los dichos de nuestra boca
cuando declaramos las frases que nos enlazan con la fe. Somos presos de
esas declaraciones poderosas al confesarlas con fe.
David aprendió a vivir confesando la palabra que recibía del corazón de
Dios. Esos dichos de David se convirtieron en frases de fe que muchos
declararon y seguimos confesando hoy en día.
79
Dios enseño a David en la intimidad, en medio de la soledad del desierto se
convirtió en un guerrero para e
convertirse en un rey victorioso. Esas victorias de David a F
fueron un legado a sus descendientes, Salomón recibió e l
un reino poderoso y en paz. De hecho Salomón (hebreo os d
Shelomó) viene de la palabra hebrea Shalom que significa paz, que también
se refiere a prosperidad.
añer
omp
Declarar los dichos aprendidos por David en contra de sus enemigos nos
darán un camino llenos de shalom y veremos los C
esa paz y prosperidad en cada día que vivimos confesando la palabra de
Dios.
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes
confesiones de fe son para apagar los dardos de fuego del enemigo y
asegurar que las promesas que estamos buscando se cumplan de una manera
total y absoluta.
Recordemos que estas confesiones no son rezos o
declaraciones al aire. Son frases dirigidas con fe por el poder que actúa en
nosotros, el Espíritu Santo nos guía a toda verdad y a toda justicia, de tal
manera que no lo hacemos de una manera religiosa sino con la fe de Dios.
Tomo el escudo de la fe y apago todos los dardos de fuego del maligno en
mí contra.
(Efesios 6.16)
Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio.
(Salmo 143.9)
80
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; fea
Dios mío, fortaleza mía, en ti confiaré; Mi escudo, l de
y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
uta
(Salmo 18.2)
rla
Mis manos son diestras para la guerra
y mis dedos para la batalla.
(Salmo 144.1)
Ninguna arma forjada contra mi prosperará, y condenaré toda lengua que se
levante
contra mí en juicio.
(Isaías 54.17)
Cuando pase por las aguas, Dios estará conmigo.
Si paso por los ríos, no me anegarán. Cuando pase por el fuego, no me
quemará, ni la llama arderá en mí.
(Isaías 43.2)
Dios me libra de mis enemigos, y aun me eleva sobre los que se levantan
contra mí.
Dios me libra de todo varón violento.
(Salmo 18.48)
28 Entonces le respondió Pedro,
y dijo: Señor, si eres tú, manda
que yo vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven.
Y descendiendo Pedro de la
barca, andaba sobre las aguas
para ir a Jesús.
30 Pero al ver el fuerte viento,
tuvo miedo; y comenzando a
hundirse, dio voces, diciendo:
¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo
la mano, asió de él, y le dijo:
¡Hombre de poca fe!
¿Por qué dudaste?
— Mateo 14.28-31 —
Capítulo4
los Enemigos
de laFe
84
Hemos tratado con los elementos, los hechos, los compañeros, ahora
analizaremos los enemigos de la fe
fe. Por la fe podemos hacer visible aquello que no podemos a l
ver, pero que sabemos que existe. Por la fe materializamos de
nuestros sueños. Por la fe tenemos acceso a las promesas uta r
que el Padre tiene para nosotros.
la
Por la fe podemos vivir en esa vida espiritual sobrenatural.
Cuando estamos parados en la ruta de la fe, no todo es sencillo, para tener
resultados favorables necesitamos vencer a los enemigos de la fe.
La poca fe es el primer enemigo de la fe.
¿Sabías que en el Antiguo testamento solo hay tres versículos que
mencionan la palabra fe? Dos de ellos no tienen que ver con la aplicación de
la fe de Dios sino con la fe natural del ser humano.
Solo hay uno que habla de la fe de Dios. He aquí que aquel cuya alma no es
recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá (Habacuc 2.4).
Existen tres versículos escritos por dos diferentes autores que hacen
referencia a este pasaje del profeta Habacuc (Romanos 1.17; Gálatas 3.11;
Hebreos 10.38).
¿Por qué en Antiguo Testamento no se trata con el asunto de la fe? ¡Porque
Jesús es el autor de la fe!
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues
es don de Dios.
« Efesios 2.8 »
85
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador e
de la fe. « Hebreos 12.2 »
a Fe l
La fe existe porque Jesús es el autor, fundador, la fuente de la fe. Antes de
Cristo se vivía por la ley. Ahora estamos en un nuevo cimiento porque la fe
es fundada por Cristo.
Enemigos d
Esta es la fe por la que conquistamos las promesas que el Padre ha dejado
para sus hijos. Jesús habló mucho de la fe, pero también habló de una fe
débil como enemigo de la verdadera fe.
Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis
fe como un grano de mostaza, diréis a este monte:
Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será
imposible. « Mateo 17.20 »
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la
viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
« Mateo 6.30 »
Estos dos versículos establecen esta fe débil que entorpece la conquista de
los imposibles y hacer visible lo que es invisible.
Revisemos esta historia. En Mateo 17.14-21 vemos a un hombre llevando a
su hijo epiléptico o endemoniado (lunático) a los discípulos, pero no
pudieron hacer nada.
La respuesta de Jesús ante la ineficacia de los discípulos es dura: ¡Oh
generación incrédula y perversa!
86
¡Jesús les llamo incrédulos y perversos!
fea
La palabra incrédulo se refiere a una persona que no es fiel l de
a su fe o a la verdad que declara. Ellos no estaban siendo uta
fieles a la fe que Jesús les había confiado. ¡No creyeron a la r
verdad que Jesús les había enseñado!
la
Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo. «
2Timoteo 2.13 »
¡El no puede negarse a sí mismo!
El pasaje se lee de esta manera: Si fuéremos incrédulos, el permanece en fe,
porque él no puede negar lo que Él mismo estableció como verdad. ¡Esto es
poderoso!
Jesús usa la frase “de cierto os digo” en sesenta y seis ocasiones como una
forma de decir que lo que sigue a la frase es totalmente cierto y se usa como
una verdad irrefutable.
La frase “de cierto, de cierto os digo” es usada por Jesús en veinte
versículos estableciendo que esa verdad es inquebrantable.
¡El no puede negarse a sí mismo! Esto quiero decir que la verdad que Jesús
declara está totalmente alineada a la perfecta voluntad del Padre y se tiene
que cumplir. Si alguna verdad o promesa declarada por Jesús no se cumple,
Jesús estaría negándose a sí mismo, en otras palabras sería mentiroso.
¡Él no puede negarse a sí mismo!
La palabra perverso tiene que ver con maldad, una persona de carácter
malo. Jesús amonesto a los discípulos con dos palabras muy fuertes: Infieles
a la fe y maldad.
87
Al Señor le molestó lo que estaba pasando, tanto que el e
reclamo fue intenso: ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros?
aF
¿Hasta cuándo os he de soportar?
el
Jesús reprendió el demonio y el muchacho quedó sano de inmediato.
Cuando estuvieron aparte de la multitud los discípulos preguntan a Jesús:
¿Por qué nosotros no pudimos Enemigos d
echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo,
que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de
aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible (Mateo 17.20).
¡Por vuestra poca fe!
La versión de la Biblia en ingles lo traduce como escep-ticismo. Esta es una
fe débil, que no alcanza para creer en el milagro. ¿Por qué se interpreta
como una fe débil?
¡Porque la fe a la que Jesús se refiere no importa el tamaño sino la fuerza!
Porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza,
diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será
imposible.
El enemigo de la fe que produce que no alcancemos las promesas, es la fe
debilitada o la fe empobrecida. ¡Una fe pobre te dará resultados pobres!
Jesús aprovecha el incidente para dar el antídoto de una fe débil. Pero este
género no sale sino con oración y ayuno (Mateo 17.21).
Jesús marcó con claridad el antídoto de la fe débil: ¡Oración y ayuno!
88
¡La oración provoca intimidad con Dios!
fea
¡El ayuno debilita nuestra naturaleza humana y fortalece l de
nuestro espíritu!
uta r
¡La fe se fortalece en la intimidad con nuestro Amado y la
cuando hacemos morir la carne!
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
La duda es el segundo enemigo de la fe.
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo
vaya a ti sobre las aguas.
29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las
aguas para ir a Jesús.
30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio
voces, diciendo:
¡Señor, sálvame!
31 Al momento Jesús, extendiendo la mano,
asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
« Mateo 14.28-31 »
Aunado al enemigo número uno, la poca fe, la debilidad de la fe, añadimos
de este pasaje LA DUDA.
Según la raíz griega, duda significa estar sin camino. Estar sin recursos.
Estar sin saber qué hacer. Estar confuso.
En otro sentido la duda manifiesta estar perplejo llegando 89
a la desesperanza. De esta manera podemos entender las palabras de Jesús a
Pedro.
ea Fe l
¡Hombre de poca fe! ¿Por qué tomaste otro camino?
¿Por qué no supiste hacer lo correcto?
¿Por qué te quedaste sin recursos?
Enemigos d
¿Por qué te confundiste?
¿Por qué llegaste a la desesperanza?
La duda es un enemigo muy fuerte que tenemos que vencer para que la fe
tenga los frutos que esperamos.
Observemos el camino que siguió Pedro en esta aventura.
Pedro se atrevió a desafiar lo natural a través de la fe. Una persona
atrevida puede desafiar las cosas más increíbles que nos podamos imaginar.
De hecho, Dios está esperando que sus hijos se atrevan a ir más allá de lo
común.
Podemos escuchar de nuevo la voz del salmista diciendo: Pídeme, y te daré
por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra
(Salmo 2.8). Este es el mismo
desafío para nosotros. Dios sigue diciendo ¡pídeme!
¡pídeme!
Dios no tiene límites, nosotros tenemos una mente limitada, finita, que
regularmente no podemos ver las dimensiones celestiales que desafían a
nuestra fe.
El límite, si lo queremos ver de una manera humana, son las naciones y los
confines de la tierra. Cualquier cosa menor a esto para Dios es algo sencillo
de poner en nuestras manos.
90
Pedro pudo desafiar esta fe para pedir un imposible para el ser humano:
Caminar sobre las olas del mar.
fea l de
Pedro pasó de la visión a la acción. Mientras que los otros uta
discípulos estaban asustados haciendo conjeturas, Pedro se r
atrevió a ejercitar la fe que había aprendido de Jesús. Dios la
está esperando que activemos y pongamos por obra esa fe que ya está en
nosotros.
Dios no necesita una gran fe en nosotros. Los discípulos le pidieron que les
aumentara la fe. Jesús les dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza,
podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os
obedecería (Lucas 17.6).
El sicómoro es un árbol que crece entre las montañas y sus raíces se
enredan sobre las rocas. Arrancar un sicómoro humanamente es imposible
porque tendrían que arrancar las rocas con las raíces. Sin embargo al poner
en práctica esta fe agresiva ese sicómoro será desarraigado.
La visión es ver la promesa, la acción es cuando a través de la fe la
alcanzamos.
La fe sucumbió. ¡Pedro siguió un proceso para hundirse!
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a
hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
En primer lugar, Pedro vio (sintió) el fuerte viento. Esto quiere decir que
perdió de vista al Hacedor de milagros.
Mientras que Pedro tuvo su mirada en Jesús siguió caminando sobre las
olas.
El problema principal para que esa fe se pierda es sentir los vientos
contrarios. Cuando dejamos de ver con los ojos de la fe y vemos con los
ojos humanos, estamos listos 91
para hundirnos.
En segundo lugar, Pedro tuvo miedo, lo que desató un a F
espíritu de inseguridad. En ese momento empezó a hundirse.
el
Nuestra fe estará segura mientras que no perdemos de vista al creador de la
fe. Jesús es nuestra bandera de victoria, nuestra seguridad y victoria
depende de Él y su gracia Enemigos d
sobre nuestras vidas.
Jesús sacó del problema a Pedro poca fe. Cuando la fe de Pedro fue
debilitada, la mano del Maestro estaba lista para darle la victoria.
Esto me dice que podemos activar y operar en esta fe agresiva a pesar de
que en el camino podamos sucumbir en nuestra fe y Jesús nos tienda su
mano para darnos la victoria.
¡Este proceso lo siguen muchos hijos de Dios! Nosotros no caminamos
sobre las olas del mar, pero si sobre circunstancias difíciles que ameritan
andar sobre una fe sobrenatural.
¡Pedro perdió de vista a Jesús! Cuando vio y sintió el mar
y las fuertes olas, Pedro quito su vista de Jesús y la puso sobre el problema.
¡Después el miedo lo venció!
Esta es la ruta de la duda, se pierde de vista a Jesús, se siente miedo y la
duda ha triunfado.
Observa esta historia.
18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre.
92
19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en
ella, sino hojas fe
solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti a l
fruto. Y luego se secó la higuera.
de
20 Viendo esto los discípulos, decían mara-uta r
villados: ¿Cómo es que se secó en seguida la la
higuera?
21 Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no
dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis:
Quítate y échate en el mar, será hecho.
22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.
« Mateo 21.18-22 »
¿Cómo se secó la higuera? ¡Por la ejecución de la fe! La declaración de
Jesús estaba impregnada de la autoridad que viene por la fe.
Los discípulos no lo entendieron, así que Jesús les da solución: ¡Si tuviereis
fe, y no dudareis! La fe no puede accionar cuando el enemigo de la duda se
hace presente.
¡La fe sin duda es mantenerse en la ruta de la fe sin cambiar de camino!
¿Cuándo se hace presente la duda? ¡Cuando la fe no tiene un cimiento
correcto!
Jesús dice que todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. Este
es el asunto, que al pedir tenemos que creer que lo recibiremos. La clave en
este pasaje es entender la raíz griega de la palabra “creyendo”.
La connotación de creer en este pasaje es estar en una posición. Y todo lo
que pedimos posicionados en la confianza 93
en que Cristo lo traerá lo obtendremos.
El evangelista Marcos describe la misma historia de esta a F
manera:
el
Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y
échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere Enemigos d
que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. « Marcos 11.23 »
En este pasaje tenemos el antídoto a la duda.
«Cualquiera que dijere» Esta es la confesión de fe, la declaración de lo que
estamos esperando que suceda. Esta es la palabra hablada.
«No dudare en su corazón» El corazón no debe desviarse de la ruta de la fe.
No tomar otro camino. Mantenerse firme con la convicción de que lo que
esperamos sucederá.
Posicionados en la confianza que Jesús no se niega a sí mismo, no miente.
«Sino creyere que será hecho lo que dice» Esto es mantenerse
en la ruta de la fe. Tenemos la certeza de lo que esperamos.
No nos movemos en absoluto, sabemos que sucederá como lo hemos
declarado.
«Lo que diga será hecho» Esta es la culminación de la fe correcta. Lo que
esperamos será hecho como lo hemos definido. Lo que hablamos con fe
será hecho.
Dios prometió descendencia a Abraham. Aunque su esposa era estéril,
creyó para ver cumplida la promesa. Seguramente en el camino veremos
esa esterilidad delante de 94
nosotros en diferentes formas. Sin embargo, el padre de la fe es nuestro
ejemplo para no ver con ojos naturales, sino fea
con los ojos de la fe.
l de
uta
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la r
promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, la
dando gloria a Dios,
21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo
que había
prometido;
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
« Romanos 4.20-22 »
Esta es la historia del “padre de la fe” . ¿Cómo pudo Abraham triunfar
sobre la duda y llegar a la estatura del título otorgado por el Padre, que aún
lo honramos en este tiempo por haberse graduado de la universidad de la
fe?
«Tampoco dudó» Abraham venció el enemigo de la fe verdadera. Abraham
fortaleció su fe a través de glorificar a Dios dando gracias por adelantado de
lo que estaba seguro YA era una realidad.
¿Por qué Abraham estaba tan convencido? ¡Porque estaba seguro que Dios
era poderoso para hacer lo que le había prometido!
¿Cómo vencemos al enemigo de la duda? ¡Estamos convencidos de que
tenemos un Dios poderoso que hará lo que nos ha prometido! Por esto dice
la palabra: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que
el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le
buscan. « Hebreos 11.6 »
95
e
¡Cuando la fe es vencida estamos en pecado delante de a F
Dios! La falta de fe es pecado según Romanos 14.23, dónde e l
el apóstol expresa: Todo lo que no proviene de fe, es pecado.
Al contrario, cuando permanecemos en la fe, Dios nos honrará cumpliendo
su promesa en nosotros.
Enemigos d
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
En segundo lugar, Abraham se fortaleció en fe, dando gloria a Dios. ¿Cómo
se fortaleció en la fe? La fe adquiere fuerza cuando permanecemos fieles a
la promesa de que se acerca a Dios crea que le hay. Esta fuerza que se
adquiere al ser fiel a la confianza en Jesús será recompensada por el mismo
que contestará la petición de nuestro corazón.
En tercer lugar, Abraham estaba plenamente convencido de que Dios haría
lo que había prometido. Este es el punto más importante, creer es
mantenerse en la misma posición hasta el final.
Aquella joven madre trajo a su pequeña hijita de escasos dos
años de edad con una hernia en el ombligo. Después de orar por ella
repetidamente no vimos el milagro consumado.
Cuando ella salía desconsolada sentí la voz de Dios con mucha fuerza en mi
corazón. -Trae a tu hija cada domingo creyendo que será sana. Si crees,
después de cada semana verás la sanidad poco a poco hasta que quede
totalmente sana.
Esta madre estaba plenamente convencida que la palabra se cumpliría. Así
que cada semana llevó a su pequeña y al final de la celebración dominical
orábamos por ella.
96
Fortalecida en fe y dando gloria a Dios espero el milagro.
Fuimos testigos como la hernia fue desapareciendo en la fea
medida que ella caminaba en la ruta de la fe.
l de
uta rla
Una palabra de ánimo.
Sin fe es imposible agradar a Dios, los que están parados en la ruta de la fe,
seguros que recibirán, Dios les honrará con buenos resultados.
¡La clave está en permanecer parados en la fe correcta!
Ahora vamos determinados a tomar lo que ya nos pertenece seguros que
Dios responderá a nuestras peticiones.
Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. «
Hebreos 10.38 »
Veamos la declaración del escritor del libro a los hebreos. En primer lugar
entendemos que la fe sin justicia no tiene frutos.
En segundo lugar, el que retrocede no puede agradar a Dios, mira hacia
adelante, la mirada esta puesta en la
promesa, y desde luego que lo mejor está tocando a la puerta de nuestra casa.
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
Vencer a los enemigos de la fe es parte de la batalla de la fe. La poca fe y la
duda estarán siempre como ingredientes naturales del proceso de arrebatar
las promesas que YA son nuestras.
Por lo general las promesas están condicionadas a operar en la 97
fe. Cada una de ellas tendrá una conexión directa con la ejecución de la fe y
de la obediencia a las instrucciones de Dios.
ea F
Mientras que trabajamos para vencer estos enemigos de la e l
fe, nos preparamos para esperar lo que hemos declarado, teniendo la
seguridad que YA está en camino.
¿Qué es retroceder en la fe? Cuando hemos hecho decla-Enemigos d
raciones de fe y enseguida declinamos pensando que no llegarán o no somos
dignos de recibirlas, entonces estamos retrocediendo en la fe.
Jesús reprende duramente a los incrédulos religiosos haciendo alusión a la fe
de un hombre que no era hebreo.
Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta
Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio (Lucas
4.27).
Esta reprensión estaba dirigida a causa de la falta de fe.
Pero al recordar la sanidad de Naamán, nos damos cuenta que este hombre
tuvo que vencer la duda, la incredulidad, pero además su propio
temperamento. Al final la decisión de operar en la fe le llevó a sumergirse
siete veces en el río Jordán para ver su milagro cumplido.
Practicando el lenguaje de la fe.
Existe una lucha constante en nuestra mente que debemos vencer con la
palabra de Dios. Esta lucha en contra de los enemigos de la fe esta
canalizada a ver las cosas como Dios mismo las ve y no como nosotros las
vemos.
Los ojos naturales pueden ver todas las adversidades y obstáculos para que
la bendición no se haga presente.
Cuando vemos con los ojos de la fe podremos tener acceso a ver lo que Dios
ve y esperar que la bendición toque a 98
nuestra puerta.
fea
El lenguaje de fe es una llave que nos permite abrir el l de
mundo de la fe y ver dentro de lo sobrenatural de Dios.
uta
Jesús le dijo a la hermana de Lázaro: ¿No te he dicho que r
si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11.40). Lo que esta la
mujer veía era su hermano en una tumba con cuatro días de muerto. Lo que
Jesús veía era a un hombre muerto resucitando y saliendo de la tumba.
¡Si crees! Fue la palabra de Jesús. Lo que estaba pidiendo es que abriera la
puerta de la fe y viera con los ojos espirituales y no carnales para ver a
Lázaro vivo y no muerto.
Aprender el lenguaje de la fe no es nada sencillo cuando no leemos la Biblia.
Las escrituras es la voz misma de Dios.
Es el lenguaje de Cristo, es la expresión del Espíritu Santo.
Cuando Dios habló algo sucedió. Es este el lenguaje que debemos aprender
y hablar todos los días.
El apóstol Pablo dijo que seamos justificados en nuestras palabras (Romanos
3.4). Al hacer válido el sacrificio de Cristo nos salva y justifica. Pero el
apóstol Pablo habla que nuestras palabras colaboran en esta justificación.
La exhortación de Dios a través del apóstol Pablo es clara, pero ahora dejad
también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras
deshonestas de vuestra boca (Colosenses 3.8); Ninguna palabra corrompida
salga de vuestra boca (Efesios 4.29). ¿Por qué Dios nos exhorta de esta
manera? ¡Porque las palabras que salen de nuestra boca traen un impacto en
el mundo espiritual!
Jesús dijo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán
cuenta en el día del juicio (Mateo 12.36). ¡Esto quiere decir que las palabras
que salen de nuestra boca 99
tienen una gran importancia en el reino de Dios!
El apóstol Pablo aprendió a vivir bajo un leguaje de fe a F
constantemente, por lo que le escribe a su hijo Timoteo: e l
Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es
en Cristo Jesús (2Timoteo 1.13). ¡Sanas palabras!
Este es el lenguaje de la fe, palabras que impactan el reino de Dios y el
corazón de las personas.
Enemigos d
¡El lenguaje de la fe es hablar las palabras de Cristo!
El profeta dijo: ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Amos
3.3). ¡Esta es una gran verdad! Si lo aplicamos al mundo de fe, estamos
diciendo que no podemos andar de la mano de Dios sino estamos de
acuerdo.
Estar de acuerdo con Dios es hablar las palabras que Él habla. Para que dos
personas estén de acuerdo deben de hablar el mismo lenguaje. Este es
nuestro mayor desafío, hablar el lenguaje de la fe.
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes frases de fe
sacadas de las Santas Escrituras tienen que ver con la decisión de vivir
ligados a la palabra y voluntad de Dios para nuestra vida.
Decido vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios.
(Mateo 4.4)
Seré buen testimonio por las palabras de gracia 100
que salen de mi boca.
(Lucas 4.22)
fea l de
Cerca de mi esta la palabra de fe, en mi corazón uta
y en mi boca, confesaré lo que creo.
(Romanos 10.8)
la
Ninguna palabra corrompida saldrá de mi boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los que me rodean.
(Efesios 4.29)
Decido hablar las sanas palabras que impacten el reino de Dios y el corazón
de las personas (2Timoteo 1.13).
Soy una persona que abundo en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud,
y en amor para con las personas que me rodean.
(2Corintios 8.7)
Soy ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y
pureza.
(1Timoteo 4.12)
Porque de cierto os digo
que cualquiera que dijere
a este monte:
Quítate y échate en el mar,
y no dudare en su corazón,
sino creyere que será hecho
lo que dice, lo que diga
le será hecho.
— Marcos 11.23 —
Capítulo5
el Lenguaje
de laFe
104
Al escudriñar las escrituras nos damos cuenta de la importancia del lenguaje
de la fe. Así como hay una fe
manifestación del lenguaje para la duda y el temor, también a l
hay una forma de hablar con claridad para edificar la fe.
de
uta r
¡Los que operan en una fe activa y continua se distinguen la
del lenguaje que expresan!
El lenguaje de la fe no crea una falsa realidad. A veces los que escuchan la
palabra fe piensan que se trata de ver la realidad desde una perspectiva falsa
o fuera del contexto humano, sin embargo no es así.
El tratar con el lenguaje de la fe no quiere decir que negamos que existan
problemas, enfermedad, situaciones difíciles, maldiciones o cuestiones que
necesitamos enfrentar en esta vida.
Tampoco estamos tratando de tener una varita en la mano, mencionar unas
palabras y ¡listo todo está hecho! No se trata de pronunciar ciertas palabras
para obtener ciertas pretensiones como salir de la pobreza, terminar con una
enfermedad o salir de una situación difícil.
El lenguaje de fe hablará palabras que declaran lo que hay en el corazón,
bajo la experiencia de la unción del Espíritu Santo, buscamos que cada frase
cause un impacto en el ambiente espiritual en que vivimos.
El lenguaje de la fe no crea un ambiente ficticio, irreal, sino un ambiente de
esperanza, de esperar en una fe activa de acuerdo a lo que creemos y
practicamos como hijos de Dios.
Podremos ver a nuestro alrededor un sinfín de situaciones 105
que no podemos corregir, fuera de nuestro alcance para solucionar, pero en
lugar de ahondar en los síntomas de la e
realidad, la fe meditará en las promesas de Dios y hablará a F
un lenguaje de fe declarando lo que estamos seguros que e l
sucederá.
aje d
En vez de someterse a la derrota o al desánimo, el lenguaje engu
de fe crea un ambiente espiritual de triunfo esperando que el L
las promesas se hagan realidad. No pretendemos poner la realidad aparte o
hacer caso omiso a lo que vemos, sino ver a través de la fe, declarando con
nuestros labios la confianza en que estamos parados para ver lo que Dios
hará con nuestra realidad.
El lenguaje de la fe no trata de esconder la realidad que vivimos, tampoco
ocultar que vivimos en un mundo donde ocurren muchas situaciones
positivas y negativas que, por supuesto, debemos enfrentar con carácter.
Lo que debemos estar seguros es que el lenguaje de fe provocará que Dios
cambie nuestra realidad.
El lenguaje de la fe no es hablar positivamente. Estoy convencido que el
hablar de una manera negativa puede
provocar un mal ambiente a nuestro alrededor, de hecho, aún las emociones
son afectadas provocando inseguridad y falta de fe.
Pensar que hablar de una manera positiva puede causar un mejor ambiente
no suena fuera de la realidad. Sin embargo hablar positivamente no es hablar
un lenguaje de fe. La diferencia es que al declarar fe estamos declarando
palabras de Dios, el positivismo es humano, la fe es celestial.
Hablar en fe es utilizar las promesas de Dios, no sólo las 106
buenas intenciones en las palabras que salen de nuestra boca. Hablar
positivamente es muy bueno, pero el lenguaje fea
de la fe accede al trono de Dios. Hablar positivamente l de
puede mover a muchos, pero no mueve la mano de Dios.
uta r
El lenguaje de fe no lo aprendes en un libro cualquiera, lo la
aprendes cuando la palabra logos se encarna en el corazón y se hace uno en
mente y alma.
Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los
dichos de tus labios.
« Proverbios 6.2 »
Esas palabras que salen de nuestra boca vienen de lo profundo del corazón.
Se han aprendido en la medida que conocemos a nuestro Padre, y el Espíritu
Santo se encarga de traer cada promesa a nuestra mente en el momento
preciso. Entonces esa palabra que sale de nuestra boca nos enlaza con la
promesa que nuestro amante Dios ha separado para nosotros en ese instante
preciso.
Hablar positivamente es sano, es bueno, pero no crea un ambiente de fe.
Dios le dice a Isaías: Y en tu boca he puesto mis palabras (Isaías 51.16). El
apóstol Pablo recomienda.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena
para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes (Efesios 4.29).
Cuando esas palabras de fe que salen de nuestra boca vienen directamente
del corazón de Dios, generan un ambiente espiritual que aseguran el
cumplimiento del bien de nuestro Padre para sus hijos.
El salmista declara: Mi boca hablará sabiduría, y el pensamiento de mi
corazón inteligencia (Salmo 49.3), no con palabras positivas, sino con
declaraciones de fe que cambiarán el ambiente espiritual a nuestro favor.
107
El lenguaje de la fe debe estar unido a la operación del Espíritu e
Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu de fe y de gracia, a F
no de obras. Él da fe viva, dinámica. No hay nada más e l
superficial que una apariencia de fe sin la sustancia dada aje d
por el Espíritu Santo. Las palabras que salen de nuestra boca sin el poder
del Espíritu Santo, son palabras vacías engu
que no traerán ningún resultado.
el L
La operación de la fe produce hechos claros cuando se une el lenguaje de fe
con el Espíritu de fe. Podemos hablar de dos extremos. El lenguaje que
produce una fe vacía y el lenguaje que produce hechos reales.
Declaraciones sin la operación del Espíritu produce una falsa esperanza.
Cuando el poder del Espíritu se une con la declaración de fe hablada, el
fruto son hechos reales.
El humanismo enseña al ser humano a sobrevivir sin el poder sobrenatural
de Dios. Este es un intento del hombre de existir sin la ayuda de su Creador.
Este es uno de los peligros más graves a la vida de fe.
Este es el intento humano de reducir la gracia de Dios
a un tipo de conducta que no requiere la obra dinámica del Espíritu Santo.
Si no opera en nosotros el poder del Espíritu Santo, aun la fe expresada con
convicción puede volverse en solo una cultura del positivismo, sumergido
en un escandaloso fracaso de fe.
Jesús practicó un lenguaje de fe que dejó asombrados a los que le
escucharon. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de
las palabras de gracia que salían de su boca (Lucas 4.22). El Espíritu nos
hace hablar las palabras que necesitamos para provocar el ambiente
propicio según 108
las circunstancias.
fea
35 El hombre bueno, del buen tesoro del l de
corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, uta
del mal tesoro saca malas cosas.
rla
36 Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de
ella darán cuenta en el día del juicio.
37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás
condenado.
« Mateo 12.35-37 »
Hay tres asuntos en los cuales debemos poner atención en este pasaje.
1. El lenguaje de fe sale de nuestro corazón.
2. Debemos tener cuidado de las palabras ociosas.
3. El lenguaje de fe nos hace justos o nos condena.
Cuando se trata del lenguaje de la fe, cada uno de nosotros necesita un
tratamiento profundo del Espíritu, para que de la abundancia del corazón,
hablemos palabras de fe que provoque la justicia de Dios a nuestro favor.
La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de
sus frutos.
« Proverbios 18.21 »
¿Qué tiene la lengua bajo su poder? ¡La muerte y la vida!
La palabra poder, (Hebreo yad) se traduce como medios, fuente y dirección.
¡El aspecto figurativo del lenguaje hebreo dibuja una lengua con una mano!
¡La lengua puede traer la vida o la muerte! Las palabras 109
que usamos pueden retener o liberar poderes que están asociados con la
vida o con la muerte. La expresión « sus e
frutos » indica que la palabra hablada es semejante a la a Fe l
semilla. Las palabras plantadas mediante el poder del habla son como
plantas que llevan fruto y dan vida o muerte, aje d
dependiendo de lo que se haya hablado.
engu
El libro de Proverbios está lleno de pasajes donde se hace el L
alusión a la forma de hablar. Al buscar los versículos que tengan que ver
con la lengua, la boca, los labios o la palabra encontraremos una abundante
riqueza que nos ayudará a comprender el poder de la palabra que hablamos.
Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de
los sabios es
medicina. « Proverbios 12.18 »
¡El sabio aprendió que el lenguaje de fe produce salud!
Cada frase que declaramos está operando un ambiente lleno de poder y de
unción que cambia la enfermedad en salud.
El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias. «
Proverbios 21.23 »
El lenguaje de fe puede traer abundancia de paz y echará fuera la angustia
del corazón. La expresión de nuestra boca desata la unción que trae
bienestar a nuestra vida. Seguramente que los más beneficiados serán las
personas que más amamos y que están a nuestro alrededor en cada instante.
La lengua apacible es árbol de vida; Mas la 110
perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu. « Proverbios 15.4 »
fea l
Podríamos decir que la lengua de sanidad es un árbol de de
vida. Lo contrario, el lenguaje sin fe produce perversidad uta r
y amargura de espíritu.
la
Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los
huesos.
« Proverbios 16.24 »
¡Este es el poder del lenguaje de la fe! Lo que sale de nuestra boca será
como un panal de miel, traerán suavidad al alma y por supuesto será
medicina para nuestros huesos. La sabiduría divina que está reflejada en la
bendita palabra de Dios, enseña a nuestros corazones hermosas verdades y
promesas que deben ser vistas en nuestra conversación y transmitir esas
enseñanzas a nuestros labios.
La Palabra en nuestros corazones debe influir sobre nuestra conducta y
conversación. La dulzura y la medicina que tales palabras promueven son
deseables, ya sea para nuestras relaciones humanas o para la recepción de la
gracia divina en nuestro diario vivir.
La palabra es como una semilla en tierra fértil.
El lenguaje de fe es sumamente poderoso inclusive en aquellas cosas
sencillas y del diario vivir. Una madre le dice a su pequeño hijo en repetidas
ocasiones: -¡Te vas a caer, te vas a caer! -Cuando el niño cae, la madre
apresuradamente exclama: -¡Te lo dije, te lo dije!
Puede sonar a extremismo el pensar que la madre provocó que el niño
cayera al provocar un ambiente espiritual negativo con el poder de su
lengua.
111
El lenguaje de fe es una semilla que se siembra en el corazón, e
pero también se siembra en el ambiente en que vivimos.
aF
El lenguaje trae una influencia en el ambiente espiritual y e l
regularmente provoca cambios alrededor nuestro.
aje d
No es una declaración positiva o negativa, es un lenguaje engu
de fe. La semilla es plantada y al tiempo nacerá y producirá el L
su fruto. ¡Cuidado con la semilla que sembramos!
La palabra de fe es como una espada.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra
de Dios.
« Efesios 6.17 »
Esta palabra que sale de nuestra boca está ligada al poder del Espíritu,
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada
de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los
tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón
(Hebreos 4.12).
Esa palabra de fe que sale de nuestra boca produce vida y es eficaz
produciendo aquello para lo que la hemos enviado.
El lenguaje de la fe siembra semillas que traen frutos y cortan todo lo que
sea necesario para ver hechos reales. El lenguaje de fe es como una espada
que penetra a lo más íntimo de nuestra alma y corta aquello que impide que
los frutos lleguen.
¿A que me refiero? A todo aquello que afecta que la fe produzca los frutos
que esperamos. Porque Jehová es excelso, 112
y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos (Salmo 138.6).
¿Te das cuenta? La falta de humildad es una limitante para fea
que la fe accione y traiga frutos.
l de
uta
Cuando hablamos con un lenguaje de fe, esa misma palabra r
que soltamos penetra nuestra alma para tocar ese yugo la
maligno del orgullo y la unción que va en la misma palabra lo pudre para
dar vida a la promesa que estamos recibiendo.
Frecuentemente tendremos que usar un lenguaje que nos ministre a nosotros
mismos destruyendo ataduras que impiden que la fe funcione. Pero esto
sólo es posible en la medida en que esté dispuesto a dejar que la palabra de
Dios se convierta en el patrón de sus propias palabras. El lenguaje de la fe
es hablar lo que Dios ha dicho y lo que nos dice aun como su respuesta
inmutable a las circunstancias presentes.
Una de las grandes enseñanzas de Jesús acerca del poder del habla se
encuentra en Marcos 11.23-26.
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate
y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere
que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo
recibiréis, y os vendrá.
25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que
también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a
vosotros vuestras ofensas.
26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los
cielos os 113
perdonará vuestras ofensas.
En el versículo 23, Jesús trata con l as posibilidades de la fe a F
y el habla. El lenguaje hablado con frases de reino desatará e l
hechos poderosos que nos asombrará de una manera grata.
aje d
El versículo 24, nos enseña acerca de la liberación de la fe y engu
el habla. Este es el momento de fe que trae los hechos reales.
el L
En el versículo 25, tratamos con la humildad de la fe y el habla. Mientras
que no destruimos el orgullo y limpiamos nuestro corazón de toda
amargura, resentimiento y aquello que afecta el corazón, la fe no dará su
fruto.
En el versículo 26, Jesús nos ministra acerca de la responsabilidad de la fe
y el habla. Saber que existe algo que detiene los frutos de la fe, nos hace
responsables de hacer lo necesario para asegurar que la fe funcione con
frutos.
Consideremos estos tres puntos para asegurar que el lenguaje de la fe deje
el fruto correcto.
1 La fe debe depositarse en Dios. La fe que se expresa llega antes que la fe
que se busca. El Todopoderoso es la
fuente y la base de nuestra fe y de nuestro ser. La fe fluye sólo hacia Él,
debido a que la fidelidad fluye directamente de Él.
2 La fe no es una treta que hacemos con los labios, sino una expresión que
brota de la convicción de nuestros corazones. No es bíblica la idea de que la
confesión de fe es una fórmula para conseguir cosas de Dios. Lo que Jesús
nos enseña es que la fe que hay en nuestros corazones debe expresarse, lo
que la convierte en algo activo y eficaz, que produce resultados concretos.
114
3 Las palabras de Jesús: «Todo lo que pidiereis», extienden este principio a
todos los aspectos de nuestra vida.
fea
Las únicas restricciones son: Que nuestra fe esté puesta l de
«en Dios», nuestro Padre viviente en concordancia con su uta
voluntad y palabra. Además, «que creamos» en nuestros r
corazones y no dudemos. Así, «decir al monte» no es un la
ejercicio vano o supersticioso, sino más bien una forma de invocar la
promesa de la palabra creadora de Dios.
Ya que ahora hemos entendido que la fe se toma en serio, debemos practicar
el lenguaje que conecta el hablar que mueve montañas y la fe que echa
fuera el pecado. Tal como lo hemos visto, ¡Jesús habló del lenguaje de la fe
de las dos maneras!
En Marcos 11.25, al que se le acababa de explicar cómo hablar a los
obstáculos montañosos también se le enseñó cómo perdonar. Perdonar,
aphiemi (griego) quitar. ¡Proba-blemente no es mera coincidencia que la
palabra que Jesús usa para mover montañas, en griego signifique perdonar
el pecado! ¡Claramente puede ver que no se pueden mover montañas si no
se está dispuesto a perdonar pecados!
¿Puede ver la conexión entre la fe que mueve montañas
y la fe que limpia el corazón? Guardar rencor contra una persona es rehusar
ofrecerle perdón, o quitar el pecado o acto que alguien cometió contra
usted.
El que alberga un rencor no podrá mover la montaña, o abrir la puerta de la
promesa que estamos buscando. Usted y yo no podemos sortear los
obstáculos en nuestro camino si mantenemos obstáculos (montañas de falta
de perdón) en el camino de los demás.
Al perdonar descubrirá una dimensión mayor del perdón 115
de Dios para usted. Entonces su fe estará preparada y activamente lista para
mover montañas.
ea F
El creer puede tomar formas opuestas. Puede ser fe o duda.
el
Cuando crees que Dios existe, que te ama y que está atento aje d
a tus necesidades, entonces nace la fe en el corazón. Esta fe es la que
quitará cualquier montaña o abrirá cualquier engu
puerta que esté cerrada.
el L
De la misma manera la duda es igualmente real. Al contrario de la fe, la
duda te dice que Dios no existe, o que no te ama y no se preocupa de tus
necesidades. La duda hace que el temor aparezca, lo que acarrea tormento,
no paz. En realidad el temor te impide recibir las cosas buenas que Dios
desea enviarte. Apodérate de esta verdad: Duda, y no recibirás nada; ten fe,
y recibirás lo que anhelas.
Las expectativas abrirán tu vida a Dios y lo pondrán en condiciones de
recibir salvación, gozo, salud, ayuda económica y también paz mental. En
pocas palabras, todas las cosas buenas que tu corazón desea, ¡y mucho más!
Solo aprende a hablar el lenguaje de fe y acciona con determinación la
sanidad necesaria del corazón para ver las peticiones de tu corazón hechas
una realidad.
El gran evangelista Pat Robertson respondió así a la pregunta «¿Cómo orar
para que ocurra un milagro? »
Cuando enfrentemos una gran necesidad, ya sea nuestra o ajena, debemos
humildemente buscar la voluntad de Dios en el asunto: Padre, ¿qué te
propones hacer en esta situación? Jesús dijo: Mi padre hasta ahora trabaja, y
yo trabajo (Juan 5.17).
Escuchamos la voz del Padre y ponemos atención en lo que nos dice.
Cuidemos de no comenzar o terminar oración alguna diciendo torpemente:
“Si es tu voluntad”. En lugar 116
de ello, debemos tratar de conocer la voluntad de Dios en cada situación
particular y basar en ella la oración de fe.
fea
Orar por un milagro constituye una invitación al Espíritu l de
Santo para que se manifieste. Cuando ese es su propósito, uta
Él te lo hará saber. ¡Entonces puedes pedirle el milagro que r
ya sabes que El desea llevar a cabo!
la
Por medio de la palabra hablada Dios nos ha dado autoridad sobre la
enfermedad, los demonios, las tormentas y las finanzas (Mateo 10.1; Lucas
10.19). A veces le pedimos a Dios que actúe, cuando en realidad Él nos
llama a emplear su autoridad actuando por medio de declaraciones divina-
mente autorizadas. Jesús les llamó a sus discípulos hombre de poca fe
cuando no se atrevieron a reprender la tormenta en medio del mar.
Debemos declarar esa autoridad en nombre de Jesús.
Podemos ordenar que los fondos necesarios fluyan en nuestras manos, que
la tormenta cese, que un demonio abandone a alguien, que una aflicción nos
deje o que una enfermedad desaparezca. Esta autoridad esta en nuestra
boca, es el lenguaje de la fe que produce hechos reales a necesidades reales.
Las palabras de Jesús fueron: Cualquiera que dijere a este monte: Quítate y
échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo
que dice, lo que diga le será hecho (Marcos 11.23). ¡Cree en tu corazón que
ya ha sido hecho! Proclámalo con la unción de fe que Dios da. Pero
recuerda, los milagros nacen de la fe en el poder de Dios, no de un ritual,
fórmula o fuerza de la voluntad humana.
He visto personas que recitan oraciones o declaran frases aprendidas de
otras personas. Esto se convierte en un ritual que no va a traer resultados
reales.
117
El lenguaje de la fe es la declaración de la misma voz de e
Dios en los momentos en que tomamos la actitud correcta a F
para recibir la petición de nuestro corazón.
el
aje d
Es entendible que el lenguaje de la fe depende del conocimiento de la
misma verdad que conocemos en la palabra engu
de Dios. Recuerde lo que dijo Salomón: La muerte y la el L
vida están en poder de la lengua (Proverbios 18.21). En el momento que
conocemos y hablamos la palabra, estaremos hablando la misma voz de
Dios. Esa misma voz que al ser declarada produjo hechos gloriosos estará
en nuestra boca.
Sucederá lo mismo que Jesús dijo: Cosas mayores que estas harán (Juan
14.12).
¡Estamos parados en la ruta de la fe!
Una palabra de ánimo.
Por supuesto que al caminar sin Cristo adquirimos un lenguaje vulgar y
mundano, lejos de beneficiarnos nos perju-dica desatando un ambiente de
opresión alrededor nuestro.
El conocimiento de Jesús, la presencia del Espíritu Santo abre nuestro
entendimiento, cambia nuestro lenguaje y nos da la oportunidad de vivir
esperando el cumplimiento de las promesas del Padre para nuestras vidas.
¡Me alineo a las palabras del salmista!
1 Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, 118
del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
fe
3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, a l
alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, de
y temerán, y confiarán en Jehová.
uta r
¡Puso cántico nuevo en mi boca, alabanza a la
nuestro Dios!
« Salmos 40.1-3 »
Creo que esto es lo que el mismo apóstol Pablo declara en Efesios 5.18-20
18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed
llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y
cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro
Señor
Jesucristo.
¡Hablando entre vosotros con salmos! Este es el lenguaje de la fe.
Entendemos un salmo como una frase que se declara con fe para honrar a
Dios.
¡Dando gracias por todo al Dios y Padre! Estas son las gracias anticipadas a
nuestro Padre, el dador de toda dádiva y don perfecto (Santiago 1.17)
estando seguros de que las promesas son una realidad.
¡Lo que estamos esperando YA está aquí!
Practicando el lenguaje de la fe.
119
La Biblia está llena de declaraciones que salen del corazón de Dios. De
hecho, hemos visto en este libro que los sesenta e
y seis libros concentrados en las Santas Escrituras son la a F
voz misma de Dios.
el
aje d
¡Nosotros no debemos de tener fe en Dios, sino la fe de Dios! Es diferente a
creer en Dios a creer como Dios.
engu
¡Tenemos la mente de Cristo! Esto quiere decir que pode-el L
mos hablar con el lenguaje de Dios y producir los hechos de la fe como lo
leemos en la Biblia.
¡Dios habló y algo ocurrió! Al momento de hacer declaraciones de fe de
acuerdo a la voz misma de Dios tendremos acceso a los mismos resultados
de que Dios tuvo cuando habló porque la muerte y la vida están en poder de
la lengua (Proverbios 18.21).
Hablar por hablar no tiene sentido. Hablar con fe tiene mucho sentido. Los
dichos de nuestra boca atan o desatan de acuerdo al contenido de lo que
hablamos. Es por esto que debemos hablar de acuerdo a la misma voz de
Dios que aprendemos de la Biblia.
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes
declaraciones de fe tienen que ver con aprender a vivir bajo el propósito de
Dios para convertirnos en personas victoriosas todos los días.
Busco primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por
añadidura.
(Mateo 6.33)
120
Tomo el camino que Dios me enseña para seguirlo.
Decido aprender de las enseñanzas provechosas fea
de Dios para mi vida.
l de
(Isaías 48.17)
uta r
Andaré por el camino de la sabiduría y por veredas la
derechas donde Dios me ha hecho andar.
(Proverbios 4.11)
Recibo la sabiduría que Jehová me da, el conocimiento y la inteligencia que
viene de su boca.
(Proverbios 2.6)
Reposa sobre mí el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de
temor de Jehová.
(Isaías 11.2)
Soy lleno del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia
espiritual.
(Colosenses 1.9)
Tomo los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, porque se
quien es Jehová, el Dios de Israel, que me pone nombre.
(Isaías 45.3)
121
ea Fe l
aje d
engu
el L
32 Porque el Hijo de Dios,
Jesucristo, que entre vosotros
ha sido predicado por nosotros,
por mí, Silvano y Timoteo,
no ha sido Sí y No;
mas ha sido Sí en él;
33 porque todas las promesas
de Dios son en él Sí,
y en él Amén,
por medio de nosotros,
para la gloria de Dios.
— 2Corintios 1.19-20 —
Capítulo6
Cazadores
de Promesas
124
La definición más clara de fe la encontramos en la declaración del escritor
del libro a los Hebreos. Es, pues, fe
la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no a l
se ve (Hebreos 11.1).
de
uta r
¡La certeza, la convicción! Certeza es la seguridad de la
lo que piensas, crees o de la acción que estás tomando.
Convicción de la verdad, certidumbre de que está parado en lugar seguro. La
ruta de la fe es el camino seguro para llegar a tener lo que hemos creído que
llegará. Esta ruta es segura porque tenemos la convicción y la certeza que lo
invisible será visible.
ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las
cosas que no se ven. « Hebreos 11.1 (Versión RV 1909) »
La fe es la constancia de las cosas que se esperan y la comprobación de los
hechos que no se ven. « Hebreos 11.1 (Versión RV actualizada) »
En esta versión se menciona la fe como la sustancia de las cosas que no se
ven, la raíz griega de la palabra sustancia quiere decir aquello que se
mantiene en pie o que es puesto
debajo, fundamento, comienzo. Esto significa la cualidad de la confianza
que lleva a uno a mantenerse bajo, soportar, o llevar cualquier cosa acabo.
La palabra demostración tiene que ver con tener la evidencia de un suceso,
es una señal manifiesta. Es aquello que se hace visible, claro.
La fe es constancia, es permanecer bajo, tener seguridad, estar firmes,
inamovibles de lo que creemos. Ser constantes es seguir la ruta de la fe.
125
La fe es la comprobación de las cosas que no vemos pero que s
se harán visibles porque tenemos la seguridad que así será.
romesa
¿Podemos tener una fe práctica, sencilla, que podemos e P
accionar diariamente? ¡SI! De hecho, Jesús vino a demostrar esa fe sencilla
en cada una de sus acciones. Estar parado en ores d
la ruta de la fe, es creer en esa fe práctica para atrapar las ad
promesas que el Padre tiene para sus hijos.
Caz
¡Nos convertimos en cazadores de promesas!
A través de la fe, tenemos la garantía de que la promesa será realidad.
¿Qué entendemos por promesa?
Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de
nosotros, para la gloria de Dios. « 2Corintios 1.20 »
El diccionario de la lengua española define promesa como
la declaración hablada de una persona que determina la ocurrencia de algo.
El compromiso de hacer o dar algo.
Anunciar algo para una persona antes que suceda.
La Biblia está llena de promesas para los hijos de Dios, es como ir al
estanque y tirar la red para pescar miles de promesas que ahí se encuentran
para los que creemos. Jesús enseñó esta verdad acerca del reino de Dios.
Asimismo el reino de los cielos es semejante a 126
una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces. « Mateo 13.47
»
fea l
Esa red que es echada al mar del reino (con fe) es sacada de
de toda clase de promesas. Algunos teólogos enseñan que uta
la Biblia tiene más de treinta mil promesas para los hijos rla
de Dios.
Es como cuando el cazador toma su arma para ir a atrapar en el bosque lo
que sabe que está ahí esperando para que ser atrapado.
Ser un cazador de promesas es tomar el arma de la fe y salir a capturar lo
que Dios nos ha prometido en SU palabra.
El reino de Dios está lleno de hermosas promesas que están listas para
convertirse en una realidad. Jesús describe a un verdadero cazador de la
siguiente manera.
45También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca
buenas perlas,
46 que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía,
y la compró.
« Mateo 13.45-46 »
Este mercader que busca buenas perlas sale con el arma de la fe a cazar la
mejor de todas. Cuando la encuentra, va y vende todo lo que tiene para
comprarla. Este mercader simboliza perfectamente a un cazador de
promesas.
El cazador se dedica a buscar, escudriña, observa, descubre, luego toma el
arma de la fe y dispara para hacer esa promesa una realidad.
¡La fe nos permite creer que las promesas son realidades!
127
¿Por qué aquella mujer que tenía una enfermedad incurable de flujo de
sangre creyó que si tocaba el manto de Jesús s
sanaría? Seguramente ella conocía la promesa del Padre para sus hijos.
romesae P
Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante
de sus ojos, y dieres ores d
oído a sus mandamientos, y guardares todos ad
sus estatutos, ninguna enfermedad de las que Caz
envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. «
Éxodo 15.26 »
¡Porque yo soy Jehová tu sanador!
Esta era la promesa para aquella mujer que había gastado todo lo que tenía
para sanar de aquella enfermedad.
La fe de aquella mujer fue práctica, sencilla, solo era pensar que la promesa
le pertenecía, enseguida creer que sería una realidad y finalmente
arrebatarla.
¿Estás enfermo? ¡Conviértete en un cazador de las promesas de sanidad
para tu vida!
¿Tienes necesidad de finanzas? ¡Toma el arma de la fe y sal a cazar las
promesas de prosperidad para tu vida!
El Padre ha dejado miles de promesas para sus hijos y esas promesas son
reales a través de Jesucristo.
Jesús vino a enseñarnos a caminar en la ruta de la fe de una manera sencilla.
La fe es accionar ese músculo invisible, esa glándula que produce la
adrenalina para creer aquello antes que suceda.
128
Aquella mujer estaba cazando la promesa de sanidad para su vida, porque
decía dentro de sí: Si tocare solamente su fea
manto, seré salva (Mateo 9.21). ¡Porque decía dentro de l de
sí! Esa es la fe práctica, un pensamiento determina tus uta
acciones siguientes. La fe obliga a tus órganos a hacer r
aquello, que tienes que hacer. Esa glándula segrega lo la
necesario para esperar lo que parece una locura.
La predicación del evangelio era para muchos una gran locura al declarar
esas promesas que parecen inalcanzables, pero en Cristo son una realidad.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios,
porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente.
« 1Corintios 2.14 »
¿Quién es el hombre natural? ¡La persona sin fe! Para las personas que no
tienen una intimidad con Jesús no entienden el poder de la fe, es locura,
porque no pueden accionar el músculo de la fe para creer en las promesas.
No hay adrenalina espiritual que provoque que el arma de la fe accione.
¡Una promesa es aquella declaración segura a nuestro favor!
13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por
otro mayor, juró por sí mismo,
14 diciendo: De cierto te bendeciré con
abundancia y te multiplicaré grandemente.
15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para
ellos el fin 129
de toda controversia es el juramento para s
confirmación.
17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar romesa
más abundantemente a los herederos de e P
la promesa la inmutabilidad de su consejo,
interpuso juramento;
ores d
18 para que por dos cosas inmutables, en ad
las cuales es imposible que Dios mienta, Caz
tengamos un fortísimo consuelo los que
hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
«Hebreos 6.13-18 »
¡Qué escritura tan llena de esperanza!
¡Qué palabras tan poderosas!
¡Dios es inmutable, invariable, inalterable! ¡Lo que promete lo cumple!
¡Imposible que Dios mienta!
¡Tengamos un fortísimo consuelo!
Vamos a analizar este pasaje paso a paso y aprendamos
a cazar promesas. Vamos a convertirnos en verdaderos cazadores de
promesas.
« Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por
otro mayor, juró por sí mismo, diciendo: De cierto te bendeciré con
abundancia y te multiplicaré grandemente. »
¡Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham! ¿Te das cuenta? ¡Dios
hizo la promesa a Abraham! De su corazón nació una declaración segura
que se convertiría en realidad.
Juró por sí mismo porque no había alguien más grande 130
por quién jurar, sellando con esto que esa declaración se cumpliría.
fea l de
El destino de Abraham estaba determinado con esta uta
declaración: « De cierto te bendeciré con abundancia y te r
multiplicaré grandemente. »
la
Esta declaración marcaría el destino del que sería padre de la fe porque
creyó con todo su corazón que esta declaración se cumpliría en su vida
como una declaración segura.
« Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. »
Abraham se estaría convirtiendo en un “cazador de promesas ” al creer que
esa declaración era la marca de su destino. « Porque los hombres
ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda
controversia es el juramento para confirmación. Aquella declaración se
estaría convirtiendo en una Confirmación del futuro de Abraham. Sería
bendecido con abundancia, sería multiplicado grandemente.
¿Cuándo me convierto en un cazador de promesas? Cuando veo una frase
en la palabra de Dios que se convierte en una declaración de Dios
personalizada, la hago propia, la
arropo, la creo, la declaro, y además creo que el Padre la está confirmando
como algo que YA es realidad para mí.
Volvamos nuestra mirada a la mujer del flujo de sangre.
Aquella mujer que había gastado lo que tenía buscando su sanidad avanzaba
en medio de la multitud hacía Jesús con un solo pensamiento, si tocare tan
solamente su manto, seré salva. (Marcos 5.28). Esta mujer estaba cazando
una promesa. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por
nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga
fuimos nosotros curados (Isaías 53.5).
131
El poder de Jesús cayó sobre ella en el momento que s
tocó su manto en ese instante fue sanada de acuerdo a la promesa que
estaba cazando. ¡Jesús sintió que poder salió romesa
de Él en el momento que la mujer tocó el manto! Había e P
cazado su promesa, estaba sana en el instante que su fe atrapó su sanidad.
ores dad
Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de
la promesa la inmutabilidad de su consejo, Caz
interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es
imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos
acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
La esperanza no avergüenza.
¡Creer en las promesas de Dios es tener la esperanza de que se hagan
realidad!
3 Y no sólo esto, sino que también nos
gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que
la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba,
esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido
derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
« Romanos 5.3-5 »
Esta frase es el prototipo de una mente que alberga esperanza: ¡Lo que
pienso, creo, declaro, espero, seguramente 132
vendrá!
fe
Esperanza es esperar con seguridad lo que creemos sucederá.
al
La fe está ligada a la esperanza. Cuando esperamos pacien-de
temente lo que deseamos es porque tenemos esperanza que uta r
lo que anhelamos llegará. El salmista dijo: Alma mía, en Dios la
solamente reposa, porque de él es mi esperanza (Salmo 62.5).
El apóstol Pablo lo explica de esta manera.
24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es
esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
« Romanos 8.24-25 »
Porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Es decir, si podemos lograr algo
en nuestra fuerza o algo que está YA frente de nosotros, no lo valoramos
como esperanza, porque es aquello que estamos viendo.
« Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia esperamos »
¡Esto es esperanza! Vemos con los ojos de la fe lo que físi-
camente no podemos ver con los ojos naturales. Aquella mujer de flujo de
sangre no podía ver su sanidad con los ojos naturales, pero si con los ojos
de la fe.
Esta mujer no fue avergonzada al actuar con determinación para atrapar su
milagro de sanidad. Podemos ver cuatro escalones de fe.
Primer escalón: Lo que pienso. Esta es la promesa en nuestra mente. La
mujer del flujo de sangre tenía una clara idea en su mente: ¡Cuando toque
su manto seré sana!
133
¡Tengo que tomar las promesas y creerlas! Estamos viendo s
con los ojos de la fe. La mente es nuestra plataforma de conquista. Aquí se
establece el diseño de lo que puedo romesa
obtener.
eP
¡Pensar en las promesas es meditar en ellas! Porque las ores d
cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se ad
escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras,
tengamos esperanza (Romanos 15.4). En las Caz
escrituras encontramos decenas de personas que se convirtieron en
cazadores de promesas. Ellas dan testimonio de cómo la esperanza no
avergüenza y nos motiva a ejercitar la fe para meditar en lo que anhelamos
y creer que vendrá.
¡Pensar en la promesa no es razonar en la promesa! El problema principal
para atrapar las promesas es el razonamiento humano. No importa como
llegaran, la fe me dice que así será. Dios usará los medios que Él considere
correctos, mi desafío es esperar hasta que lleguen.
¡Jesús hizo lodo con su saliva, luego la puso en los ojos de un ciego para
sanarlo!
¡Jesús sopló sobre sus discípulos para activarlos en la unción!
¡El profeta Elías se tendió sobre un niño muerto tres veces para que fuera
resucitado!
¿Cómo llegará la promesa? ¡No lo sabemos, y en realidad no debe
importarnos, estamos seguros que llegará porque la esperanza no
avergüenza!
Segundo escalón: Lo que creo. El siguiente paso es operar 134
una fe agresiva. Creo que lo que pienso (la promesa) será realidad. En este
momento “la glándula de la fe” (no se que fea
sea esto ni donde esta, pero sé que existe) inicia su trabajo l de
para segregar la sustancia de la fe que me trae la convicción, uta
la certeza que la promesa será realidad.
rla
Esta convicción de fe me permite estar firme, seguro, esperando que lo que
estoy creyendo es una realidad. No estoy hablando de la “fe positiva” que
se predica como un medio de adquirir lo que confieso pensando
egoístamente.
Más bien estoy tratando con aquello que creo cuando estoy alineado a la
perfecta voluntad de Dios, estando listo para recibirlo. ¿Cómo es esto? Si
estoy enfermo, la promesa dice:
¡Por su llaga fuimos todos curados! Esta promesa me alinea a la voluntad
de Dios. Porque el Padre desea la salud de sus hijos. Al momento que
pienso y creo en esta promesa, estoy listo para cazarla.
El logos (la palabra escrita, la Santa Biblia) tiene miles de promesas que
puedo arrebatar en cualquier momento estando firmemente comprometido
en alinearme a la perfecta voluntad de Dios. ¡Lo pienso y lo creo!
Tercer escalón: Lo que declaro. Ahora decido confesar lo que creo. Esta es
una señal de mi fe. La confesión tiene un poder creativo enorme. La palabra
que sale de nuestra boca puede cambiar el ambiente espiritual donde nos
movemos.
Cuando decido declarar que lo que creo sucederá, mis palabras crean un
ambiente de esperanza, sé que mi promesa será convertida en realidad.
Cuando Dios hace una promesa al profeta Habacuc le dice: Escribe la
visión (promesa), y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
Aunque la visión tardará aún 135
por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare,
espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará s
(Habacuc 2.2-3).
romesa
¡Declárala, confiésala!
eP
¡No mentirá
¡Aunque tardare, espérala, porque sin duda vendrá!
ores dad
¡No tardará!
Caz
Cuando nosotros estamos hablando y declarando lo que creemos la fe es
activada. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios
(Romanos 10.17). Al confesar la promesa que viene del corazón de Dios
estamos activando la fe de que recibiremos lo que estamos hablando.
¡Recordemos que esto se dará cuando estamos alineados a la voluntad de
Dios!
Cuarto escalón : Lo que espero. Ahora espero con paciencia. Mi promesa
será convertida en realidad. Lo invisible, será hecho visible. Esperar con fe
es diferente a solo esperar. Esperar con fe es estar expectante de que mi
promesa será hecha posible en cualquier momento.
El ejemplo es Abraham es nuestro consuelo y gran esperanza en la ruta de
la fe.
18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de
muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu
descendencia.
19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como
muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz 136
de Sara.
20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la fe
promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, a l de
dando gloria a Dios,
uta
21 plenamente convencido de que era también r
poderoso para hacer todo lo que había la
prometido;
22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.
« Romanos 4.18-22 »
Esta es la secuencia de la fe de Abraham.
¡Creyó lo que se le había dicho!
¡No se debilitó en la fe!
¡No dudó!
¡Se fortaleció en la fe!
¡Dio gloria a Dios (por anticipado)!
¡Estaba plenamente convencido (conviccionado) del poder de Dios!
¡Su fe le hizo un hombre justo! ¡La fe trajo resultados!
La promesa esta aquí. ¡La promesa se hace realidad!
Abraham siendo de casi cien años, con una mujer estéril, tuvo en sus brazos
al hijo que se le había prometido. La promesa se hizo realidad por
mantenerse firme en la fe.
Abraham se convirtió en un cazador de promesas y pudo ver hecho realidad
lo que creyó en fe que así sería. Estaba plenamente convencido de que Dios
era poderoso para hacer todo lo que había prometido. Finalmente tuvo a su
hijo en sus brazos como el cumplimiento de lo que había creído.
137
¡A este proceso de fe le llamo Esperanza!
¿Qué necesito? ¿Cuál es la promesa que deseo cazar?
romesa
¿Sanidad? Pongo en mi mente que seré sano. No sé cómo, e P
pero creo en la promesa: Por su llaga todos fuimos curados.
Esta promesa es para mí, así que medito en ella día y noche.
ores d
Voy a esperar que suceda. La esperanza en Cristo no me ad
avergüenza, Él cumplirá su promesa.
Caz
¿Prosperidad? ¡Jesús se hizo pobre para que yo fuese rico!
(2Corintios 8.9) ¿Cómo será esto? ¡No lo sé, pero lo creo!
La promesa me dice que me dará más abundantemente de lo que pienso
(Efesios 3.20). Esperar con seguridad es tener la esperanza de que suceda.
¿Familia? ¡Nuestros hijos poseerán las puertas de sus enemigos! ¡Nuestras
hijas serán como las esquinas labradas de un palacio! Esas son sus
promesas. ¡Si las puedo creer, vendrán!
¡Este es el mundo de fe! Aquí la esperanza no es avergonzada, antes, es
premiada cuando la promesa llega.
24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es
esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?
25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
« Romanos 8.24-25 »
C onvertidos en cazadores de promesas. Cuando pro-vocamos que esa
glándula de la fe accione, nos convertimos en verdaderos cazadores de
promesas. ¿Puedo creer esto?
138
¡Los judíos se creyeron que serían bendecidos por las fe
promesa de Dios a su padre Abraham! Hoy vemos que esta a l
promesa sigue en pie y donde sea en el mundo vemos a de
los descendientes de Abraham como grandes hombres de uta r
negocios, empresarios, dueños de grandes fortunas, siguen la
cazando la promesa para ellos.
Pero la Biblia me dice que a través de Cristo, las promesas del Padre son
para mí también. Todas las promesas de la Biblia son para mí porque así lo
dice la promesa que yo decido creer hoy: Porque todas las promesas de
Dios son en él (Cristo) Sí, y en él (Cristo) Amén, por medio de nosotros,
para la gloria de Dios (2Corintios 1.20).
Yo decido tomar el arma de la fe para salir a cazar mis promesas. ¿Qué
sentido tiene esperar lo que vemos?
¡Ninguno! ¡Esperamos lo que no vemos! Las promesas son declaraciones
del futuro que podemos esperar.
Ahí está la sanidad, la prosperidad, la familia, el trabajo, la empresa, la paz,
la felicidad, el gozo. Como el mar está lleno de peces listos para ir a tirar la
red, la Biblia está llena de promesas para ser hechas realidad.
Jesús habló de esta fe cuando dijo que el reino de los cielos es semejante a
una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez
llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo
echan fuera (Mateo 13.47-48).
¿Te das cuenta? Así como el mar está lleno de peces listos para ser
atrapados, así el reino está lleno de promesas listas para ser atrapadas por
los cazadores que salen con el arma de la fe listos para cazar lo que
necesitan.
¿Qué necesito para ser un cazador de promesas?
139
s
1 Poner en acción la glándula de la fe. La fe debe ser sencilla y práctica.
romesae P
2 Definir mis necesidades. Realidades, no fantasías.
ores dad
3 Buscar la promesa que soluciona mi necesidad. Busco en las escrituras lo
que me traerá el resultado de lo que espero.
Caz
4 Practico los pasos de la fe. Lo que pienso, creo, declaro, espero, llegará.
5 Provoco que suceda. La mujer del flujo de sangre no se quedó esperando
que Jesús fuera a ella. Se esforzó para llegar a donde estaba Jesús.
6 Quito lo que se opone a que mi promesa llegue.
Incredulidad, duda, pecado.
7 Espero con paciencia la legada de mi promesa. Sé que no seré
avergonzado al declarar que llegará.
Una palabra de ánimo.
¡Ser un cazador de promesas es una aventura diaria! ¡Te animo a seguir
caminando en la ruta de la fe!
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una
gran multitud,
Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba
sentado junto al camino mendigando.
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó 140
a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
fe
48 Y muchos le reprendían para que callase, a l
pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, de
ten misericordia de mí!
uta r
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó la
llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.
50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le
dijo: Maestro, que recobre la vista.
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y
en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
« Marcos 10.46-52 »
Bartimeo el ciego estaba junto al camino a la entrada de Jericó cuando pasó
Jesús. ¿Sería casualidad o sabía que en algún momento Jesús pasaría por
ahí? Cuando el ciego escuchó el murmullo de la gente preguntó que
sucedía.
Cuando supo que era Jesús de inmediato empezó a gritar:
¡Jesús hijo de David, ten misericordia de mí!
Bartimeo puso en acción estos pasos para cazar la promesa de sanidad para
él. Aunque había mucha oposición para cazar su promesa, provocó que
fuera una realidad.
La gente le reprendía para que se cal ará, pero el gritaba más fuerte. La
ceguera no le permitía llegar a Jesús, pero eso no sería un impedimento,
estaba parado en la ruta de la fe.
141
¡La fe nos impulsa a provocar el cumplimiento de la promesa! ¿Quiero ser
prosperado en las finanzas? ¡Actúo, s
me muevo, trabajo, al mismo tiempo que espero que Dios me abra las
puertas de la prosperidad!
romesae P
¡Jesús le llamó! La fe estaba produciendo resultados.
ores d
Algo más le impedía lograr su promesa, la capa. La capa ad
representa nuestra protección actual, nuestra confianza humana, donde
estoy parado.
Caz
Bartimeo se deshizo de la capa. Se deshizo de la confianza humana, su fe lo
ligó a su única esperanza, fue conviccionado que Jesús era poderoso para
sanarlo. Operar en esa fe agresiva le trajo gloriosos resultados. ¡La promesa
fue consumada!
¡Estamos en la ruta de fe!
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el
temor de Dios. « 2Corintios 7.1 »
¡Tenemos miles de promesas listas para ser conquistadas!
Ahora, nuestra parte es lograr una vida sin contaminación, perfeccionar la
santidad para ver cada promesa cumplida en nuestra vida. ¿Tienes algo que
resolver en tu vida? ¡Hazlo!
Las promesas llegarán, Jesús es nuestra esperanza viva.
Todas las promesas son en Él una realidad. Cuando el Padre decidió
bendecir a sus hijos preparó la ruta para hacerlo, por eso el apóstol declaró
que Jesús es nuestro amén para cada una de las promesas a las cuales
tenemos acceso.
142
fea l de
Practicando el lenguaje de la fe.
uta r
Una de las distinciones especiales que nos identifican de la
otras personas es precisamente el lenguaje que usamos. Es común ver a
personas con un lenguaje diferente incluso cuando son de la misma
nacionalidad. Un obrero habla diferente a un profesionista. Un médico
habla de palabras técnicas diferentes a un arquitecto. Uno hablara de
medicina, el otro de construcciones.
Sin embargo cuando tratamos con asuntos sobrenaturales, los cazadores de
promesas tendrán un mismo lenguaje. Las palabras utilizadas son similares,
las frases, las declaraciones, serán muy semejantes. ¡Dios me dijo! ¡Lo
siento de parte de Dios! ¡Sigo esperando que llegue mi promesa! ¡No
desmayaré hasta tenerlo!
El lenguaje común de un creyente nacido de nuevo es muy claro.
Frecuentemente escuchamos palabras en medio de las conversaciones:
¡Amén! ¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡El Señor te bendice! ¡Dios es bueno!
Cuando escuchamos estas frases en medio de una conversación sabemos
que estamos escuchando a un nacido de nuevo. Inmediatamente nos
asociamos con ese lenguaje y nos identificamos en la misma fe.
Esto lo vamos a vivir frecuentemente cuando nos convertimos en cazadores
de promesas. Aún dentro del mismo cuerpo de Cristo el lenguaje de la fe de
los cazadores de promesas es diferente al de un creyente común. ¡El
lenguaje nos identifica!
143
Hemos dicho que el lenguaje de la fe provoca un ambiente espiritual
poderoso que es reflejado en el mundo físico.
Todo lo natural inicia en lo espiritual y nuestra forma de hablar es
fundamental para lograr alcanzar grandes y romesa
maravillosas bendiciones que el Padre tiene para sus hijos.
eP
¿Estás cazando alguna promesa? Entonces debes analizar el ores d
lenguaje que hablas y las declaraciones de fe que confiesas.
ad
La mujer enferma de flujo de sangre confesaba esta frase: Si tocare tan
solamente su manto, seré salva (Marcos 5.28).
Caz
¡Este es un lenguaje de fe! Esta mujer quedó presa de los dichos de su boca
(Proverbios 6.2) cuando declaró que sería sana al tocar el manto del Señor.
¡Lo que sale de nuestra boca cambia el ambiente espiritual en que nos
desenvolvemos!
Cuando estoy cazando una promesa es sano buscar versí-
culos bíblicos asociados con la promesa que deseo cazar.
Si necesito sanidad, voy a buscar los versículos apropiados que debemos
estar confesando continuamente.
Si deseo ser bendecido con prosperidad financiera buscaré frases y verdades
del reino donde me expresa que esa
promesa es para mi vida. Cuando alineo mi corazón hacia Dios, estoy listo
para pelear la buena batalla de la fe y cazar mi promesa.
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes
confesiones de fe alinean nuestro corazón hacia Dios y nos aseguran estar
listos para recibir la 144
promesa que estamos cazando.
fea
He sido purificado con hisopo, he sido limpio, l de
lavado, más blanco que la nieve.
uta
(Salmos 51.7)
rla
Me he acercado con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificado
de corazón de mala conciencia, y he lavado mi cuerpo con agua pura.
(Hebreos 10.22)
Mi Dios es fiel, fui llamado a la comunión con su Hijo Jesucristo mi Señor.
(1Corintios 1.9)
Mi Dios fiel, y guarda el pacto y la misericordia porque le amo y guardo sus
mandamientos.
(Deuteronomio 7.9)
Soy prosperado en todas las cosas, que tengo salud, así como prospera mi
alma.
(3Juan 2)
Dios me dio bendición, y nadie podrá revocarla.
(Números 23.20)
Amo tus mandamientos más que el oro,
y más que oro muy puro.
(Salmo 119.127)
145
s
romesae P
ores dad
Caz
Cómo Dios ungió con el
Espíritu Santo y con poder a
Jesús de Nazaret,
y cómo éste anduvo haciendo
bienes y sanando a todos los
oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba con él.
— Hechos 10.38 —
Capítulo7
Produciendo
Milagros
148
¿Qué es fe? Fe es creer que tendrás algo que no tienes.
Es la firmeza de aquello que crees. Convencimiento fe
íntimo o confianza, que no se basa en la razón ni en la a l
experiencia. Garantía, seguridad, tranquilidad de aquello de
que esperamos.
uta rla
1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se
ve.
2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.
3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de
Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
« Hebreos 11.1-3 »
La versión RV 1909 dice de Hebreos 11.1
Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las
cosas que no se ven.
La versión internacional dice:
Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se
ve.
La definición se hace más clara. La fe es ver lo que no
se ve como si fuese una realidad, garantiza aquello que esperamos que
suceda. Es la certeza (seguridad) de aquello que creemos sucederá.
¡Es la demostración de lo invisible!
Necesitamos conocer y tratar con la evidencia o demostración de la fe.
Como hijos de Dios somos productores de milagros. Jesús dijo que las obras
que Él hizo nosotros haríamos, y aún mayores. ¡Somos productores de
milagros!
149
¿Qué es un milagro? El diccionario de la lengua española lo define como un
suceso extraordinario y maravilloso que os
no puede explicarse por las leyes regulares de la naturaleza agr
y que se atribuye a la intervención de Dios o de un ser il
sobrenatural.
oM
Los hombres y mujeres de fe son los que se adelantan a los tiempos. Lo que
está por venir a este mundo está registrado en la Santa Biblia. Pestes,
terremotos, maremotos, enfer-Produciend
medades incurables, de tal manera que aún los hospitales no serán
suficientes para tratar con la necesidad de las personas. La respuesta no
estará en la ciencia, aunque la ciencia nos ayude, sino en el poder activo de
Dios.
Estamos aprendiendo de la ruta de la fe para producir milagros de acuerdo a
la sanidad de una mujer que tenía dieciocho años encorvada. La ruta de
Jesús para producir este milagro puede ser el camino que usemos cada día
para ser productores de milagros.
10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;
11 y había allí una mujer que desde hacía
dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en
ninguna manera se podía enderezar.
12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu
enfermedad.
13 Y puso las manos sobre ella; y ella se
enderezó luego, y glorificaba a Dios.
« Lucas 13.10-13 »
150
Hay tres palabras que podemos observar en la ruta de la fe. ¡Jesús la vio…
la llamó… y le dijo! Tres palabras que fe
definen la ruta de la fe.
a l de
La palabra ver que nosotros conocemos es muy diferente uta r
al ver que proviene de la raíz griega. Entendemos el ver la
como el observar algo, algunas veces con atención y otras veces de una
manera fugaz.
El ver que proviene de la raíz griega es mirar con concen-tración. Jesús
pudo ver todo lo que le ocurría a esta mujer.
Se dio cuenta que el problema era una atadura de Satanás.
¡Jesús vio con los ojos del Padre! Ver con los ojos del Padre produce
compasión, y la compasión es sentir el dolor ajeno.
La compasión produce que hagamos algo por solucionar el problema de los
demás. El corazón compasivo produce encontrar el camino al milagro.
Cuando Jesús vio a la mujer:
1. Sintió su dolor (compasión).
2. Descubrió la raíz del problema (un espíritu de enfermedad).
3. Desafió las circunstancias adversas para producir el milagro (la crítica de
los religiosos).
4. Desató una palabra creativa para producir el milagro.
¡La compasión, el dolor por el sufrimiento de otros produce un impulso
de fe!
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.
151
¿Por qué Jesús la llamó? Cuando Jesús hizo milagros, por lo os
general activo la fe de las personas por medio de una frase.
agr
A un ciego le preguntó: ¿Quieres ser sano? Al paralítico del il
estanque Betesda le dijo: ¿Quieres ser sano?
oM
¿Acaso Jesús no sabía que el deseo más grande de aquel ciego era recibir la
vista? ¿No era el sueño del paralítico poder caminar?
Produciend
¡Jesús activó la fe para que el milagro sucediera!
Todos tenemos una porción de fe. Por eso los discípulos le dijeron a Jesús
que les aumentara la fe. Jesús no les pidió una gran fe. Lo que les pidió es
que pusieran a funcionar la fe que tenían aunque fuera una fe pequeña.
5 Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza,
podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os
obedecería.
« Lucas 17.5-6 »
¿Por qué puso de ejemplo la semilla de mostaza? Porque es la más pequeña
de las semillas que al sembrarla produce uno de los árboles más grandes y
frondosos. Así es la fe que necesitamos, una fe pequeña pero en acción
producirá un gran milagro.
¡Es así la fe que necesitamos! La fe no la puedes medir por kilos o por
metros. La fe es algo que se siente internamente que te da el impulso para
lograr aquello que humanamente es imposible.
152
El diablo se ha valido de ese impulso creado por la fe para distorsionar la fe
correcta. De aquí la existencia de varios fea
estilos de fe alejada de la verdad.
l de
uta
La fe en el dinero.
La fe en la salud.
la
La fe en la brujería.
¡La fe correcta es la fe basada en la victoria de Cristo Jesús en la cruz del
Calvario!
Cuando tengo la convicción de que algo sucederá es porque mi confianza
esta puesta en el que venció la muerte y está sentado a la diestra del Padre.
Antes del milagro tiene que ver una porción de fe: Del que ora por el
milagro.
Del que recibirá el milagro.
De las personas presentes en el momento del milagro.
Ejercitamos la fe cuando nos acostumbramos a vivir confiados en Jesús
como nuestro Señor y Salvador. Esta fe tiene que funcionar a cada instante
de nuestra vida.
¡Jesús llamó a la mujer! Jesús activó la fe para recibir el milagro.
Pedro y Juan le dijeron al paralítico del Templo la Hermosa:
¡Míranos! ¿Cuál fue el propósito? ¡Producir fe en el paralítico! Antes de
que se produzca el milagro en tu vida, tu fe tiene que ser activada.
¿Qué impide que la fe sea activada?
Debilidad en el carácter.
Una vida espiritual pobre.
153
La incredulidad.
os
La religiosidad.
agril
Sin embargo, he visto muchas veces que aunque la persona o M
que recibe el milagro no tenga fe, la fe de la persona que ora produce que el
milagro suceda.
Produciend
Jesús descubrió la raíz del problema.
Había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de
enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.
Para producir el milagro debes de conocer la raíz del problema. El problema
de enfermedad de esta mujer era un espíritu que provocaba que ella
estuviera encorvada, además de ninguna manera se podía enderezar.
Cuando hemos descubierto la raíz del problema podemos orar con eficacia.
El apóstol Pablo dijo: Oraré con el espíritu, pero oraré también con el
entendimiento (1Corintios 14.15).
La palabra entendimiento nos dice que debemos conocer con precisión el
motivo de la oración, el conocimiento de la situación nos da sabiduría para
saber hacia dónde dirigimos la oración de fe.
Una persona se me acercó para que orar por su condición financiera. Sentí
en mi espíritu que tenía que preguntar de su obediencia acerca de los
diezmos y ofrendas. Me dijo que aunque tenía muchos años de nacido de
nuevo no tenía la convicción de entregar los diezmos y las ofrendas a la
congregación donde asistía. ¡Este era el motivo de su 154
fracaso económico!
fea
Él mismo había dado autoridad al devorador de nuestra l de
economía para que le estuviera robando su dinero. La uta
verdad ficticia es destruida por la verdad de Dios, así que r
primeramente le leí el pasaje apropiado para darle a conocer la
el principio del reino. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la
nación toda, me habéis robado (Malaquías 3.9).
¡La confesión es el primer escalón de la libertad, el siguiente escalón es
tomar el camino correcto!
Por cuanto no había obedecido la instrucción de Dios con respecto a las
finanzas estaba bajo una maldición que lo tenía en pobreza.
Dios estaba hablando a su corazón de una manera certera.
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme
ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de
los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde
(Malaquías 3.10).
La promesa estaba clara, el milagro estaba en camino, la raíz del problema
estaba al descubierto y la promesa de restauración estaba basada en la
obediencia. Reprenderé
también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni
vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las
naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice
Jehová de los ejércitos (Malaquías 3.11-12).
Los minutos siguientes fueron de escuchar el gemido y el lamento de un
corazón verdaderamente arrepentido. El milagro se estaba cocinando, no
había nada que pudiera detener la bendición de prosperidad para este hijo
de Dios.
155
Al estar orando por una mujer sentí que tenía fuertes dolores de huesos. Le
comenté acerca de lo que veía en mi os
espíritu. Con lágrimas en los ojos me confirmo la enfer-agr
medad que tenía desde hacía bastante tiempo.
il
oM
Pedí a Dios que me dirigiera para descubrir la raíz del problema. En ese
instante podía sentir la amargura que esta mujer tenía en su corazón. Le
hable de la necesidad de que perdonara a las personas que sentía le habían
dañado. Un Produciend
llanto desesperado salió de su garganta, sus ojos se llenaron de lágrimas y
con gemidos declaraba el perdón a su esposo por haberla engañado y
cometer adulterio.
Ella entendió la verdad de Dios: Mas el espíritu triste seca los huesos
(Proverbios 17.22). De inmediato decidió perdonar para destruir la tristeza
que invadía su corazón. Al final de la oración sus huesos estaban sanos, el
milagro había llegado.
Las escrituras nos muestran que como el gorrión en su vagar, y como la
golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa (Proverbios
26.2). Esto quiere decir que la mayoría de las situaciones adversas en la
vida tienen una causa y hay que descubrirlas.
Es importante aclarar que hay situaciones circunstanciales que van a traer
un impacto negativo a nuestras vidas, sin embargo en ellas Dios se
glorificará. Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le
preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres,
para que haya nacido ciego? (Juan 9.1-2). Los discípulos asociaron la
enfermedad del ciego con una maldición y le preguntaron a Jesús quien era
el responsable de este problema, el pecado de sus padres o el propio pecado
de este hombre.
Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para 156
que las obras de Dios se manifiesten en él (Juan 9.3). Jesús aclaró que en
este caso no había una raíz de maldición, sino fea
que esta circunstancia era aprovechada para que la gloria l de
de Dios fuera manifestada.
uta r
Como esta, seguramente nos encontraremos situaciones la
donde no encontramos una raíz del problema, pero sabemos que de
cualquier manera, Dios será glorificado en el milagro.
Jesús desafió las circunstancias adversas para producir el milagro (la
crítica de los religiosos).
Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el
día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en
éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. « Lucas 13.14 »
Ante tal milagro era de esperarse que todos glorificaran a Dios. Sin
embargo, los religiosos estaban pensando más en
el día de reposo que en la necesidad de la mujer. Al producir milagros a
veces necesitamos ir contra corriente. Aunque frecuentemente nos
encontraremos que el ambiente no es propicio para producir el milagro, el
poder de Dios estará ahí para hacerlo una realidad.
En este caso era la oposición de los religiosos, en otros, fue la incredulidad
o la falta de fe, la Biblia dice que Jesús no hizo muchos milagros en su
propia tierra por la incredulidad de la gente (Mateo 13.58).
157
Como productores de milagros debemos entender que siempre tendremos
que desafiar las circunstancias que nos os
son adversas para poder ver los milagros que esperamos.
agr
Un Padre angustiado llevó a su hijo para que los discípulos il
echaran fuera un demonio que lo quería matar pero no o M
pudieron hacerlo.
Jesús reprendió el demonio y lo echó fuera. Los discípulos le preguntaron
porque no habían podido hacerlo. Jesús Produciend
les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno
(Marcos 9.29). Hay demonios, circunstancias, situaciones difíciles que
tenemos que vencer, pero al final sabemos que tenemos la victoria.
Jesús soltó una palabra creativa que sanó a la mujer.
Y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Cuando hemos activado la fe,
estamos listos para recibir el milagro.
Estamos parados en la ruta de la fe cuando creemos en el poder creativo de
Dios. Este poder creativo es el mismo que anota la Biblia en el libro de
Génesis.
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. « Génesis 1.3 »
¿Qué sucedió cuando Dios dijo sea la luz? ¡El poder creativo estuvo en
acción! Constelaciones fueron creadas, aparecieron las estrellas, la luna, el
sol. Las tinieblas se separaron de la luz, el poder creativo de Dios formó
todo lo necesario para que la luz existiera.
¡Cada vez que Dios abrió su boca y soltó una palabra algo sucedió! Este es
el poder creativo del cual estamos 158
hablando.
fe
¡Mujer, eres libre de tu enfermedad! Y puso a l
las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, de
y glorificaba a Dios.
uta rla
Ácido espiritual (unción del Espíritu Santo) cayó sobre aquella ligadura del
diablo.
¡Aquella columna echa arco se enderezó!
¡Los huesos volvieron a la posición correcta!
El poder creativo funcionó de una manera poderosa.
¿Qué es esto? ¡Fe unida a la unción! La fe está ligada a la unción. La
presencia de Dios siempre acompañará a la aventura de la fe.
¿Para qué Jesús puso las manos sobre ella? Porque la unción estaría
pudriendo esa ligadura del diablo. Acontecerá en aquel tiempo que su carga
será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a
causa de la unción (Isaías 10.27). Aquel yugo de enfermedad fue podrido de
inmediato.
La palabra creativa está acompañada de la unción. ¿Cómo es esto? Cuando
pasas por una calle vas a ver muchas personas esperando que pase un
autobús. Si le preguntas a una persona que hace ahí, seguramente te dirá
que está esperando que ese vehículo pase por ahí para subirse.
Si le preguntas que si su autobús pasará por ahí. ¡Te dirá que sí! ¿Sabes por
qué? Porque esta persona está segura que su autobús pasará.
¡Esto se llama seguridad! Pararse en la ruta de la fe es estar 159
seguro que el milagro pasará por donde tú estás parado.
Pararte a esperar el milagro es tener la fe activada que lo os
que esperas sucederá.
agril
¡Estamos tratando con la ruta de la fe!
oM
Sabemos que el milagro pasará por nuestro lado, sabemos que vendrá,
estamos seguros de ello.
Produciend
Somos productores de milagros por medio de la fe en Jesucristo. Nuestra
boca llena de la palabra creativa desatada en el momento justo bajo la
unción del Espíritu Santo producirá que el milagro suceda.
La columna de aquel joven estaba como una carretera llena de curvas. La
unción estaba sobre mí de una manera gloriosa. Podía sentir el fluir
eléctrico sobre mis manos.
La voz del Espíritu fue clara en mi mente: Ordena que los huesos sean
derechos. En un instante se escuchó el ruido de los huesos cuando se
enderezaban.
Jesús dijo:Levántate, toma tu lecho, y anda (Juan 5.8). El paralítico se
levantó glorificando a Dios.
Pedro y Juan estaban frente a aquel cojo de nacimiento.
Con autoridad la orden salió con poder: En el nombre de Jesucristo de
Nazaret, levántate y anda (Hechos 3.6). El cojo entró al templo La Hermosa
brincando y dando gloria a Dios.
¡La palabra creativa saliendo de la boca producirá el efecto para el que fue
declarado!
160
Una palabra de ánimo.
fea
¡La ruta de la fe produce milagros!
l de
uta
En este pasaje vemos como existe un proceso para que el r
milagro llegue.
la
1. Sintió su dolor (compasión).
2. Descubrió la raíz del problema (un espíritu de enfermedad).
3. Desafió las circunstancias adversas para producir el milagro (la crítica de
los religiosos).
4. Desató una palabra creativa para producir el milagro.
¿Queremos un milagro en nuestra vida? ¡Sigamos esta ruta de la fe! Muchas
veces seremos receptores del milagro, pero otras, seremos productores de
milagros.
Veamos el final de la historia.
14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en
el día de reposos, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe
trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.
15 Entonces el Señor le respondió y dijo:
Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su
asno del pesebre y lo lleva a beber?
16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no
se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?
17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban 161
todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas
gloriosas os
hechas por él.
agr
« Lucas 13.14-17 »
il
oM
¿De dónde provenía esta enfermedad? ¡Del diablo! ¡El diablo había tenido
atada a esta mujer por dieciocho años!
La actitud de Jesús debe ser nuestra actitud.
Produciend
Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y
cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el
diablo, porque Dios estaba con él.
« Hechos 10.38 »
Este es nuestro llamado. Hacer bienes y sanar a todos los oprimidos por el
diablo.
Oro por dos cosas:
1 Que este día tú puedas ser receptor de un milagro para tu vida.
Durante este capítulo, seguramente tu fe fue activada de una manera real.
Estas listo para recibir un milagro en tu vida. No importa la necesidad.
Declaro esa palabra creativa sobre tus finanzas, sobre tu salud, sobre tu
familia: ¡Se libre!
2 Que muchos de los que lean este libro se conviertan en productores de
milagros.
Has aprendido que tienes un gran desafío. Dios desea que seas un productor
de milagros. Hay poder creativo en tu boca. Hay una unción sobre ti que
está a punto de explotar.
Hoy activo tu fe, declaro que te conviertes en un productor 162
de milagros. A partir de hoy, las obras de Jesús harás y aún mayores porque
la unción que esta sobre ti se activa.
fea l de
¡Disfruta de este maravilloso tiempo con tu Salvador!
uta rla
Practicando el lenguaje de la fe.
Regularmente el lenguaje que hablamos es de acuerdo a las experiencias de
la vida y lo que nos rodea. Lo que vemos y oímos afecta nuestra manera de
hablar. Los ojos naturales ven de una manera diferente a los ojos
espirituales. La información que recibimos por lo que oímos cambia nuestra
manera de pensar y de hablar.
¡De la abundancia de nuestro corazón habla nuestra boca!
Este gran tesoro que está en nuestro corazón es muy visible en momentos
de crisis.
He visto y he vivido momento donde estamos a punto de llegar a la meta y
algo sucede que nos impide pararnos triunfantes tomando la promesa en
nuestras manos como trofeo de victoria. Ese algo que se interpone, provoca
un
cambio negativo en la atmosfera espiritual que se refleja en lo físico.
El escritor de la carta a los hebreos dice que: Mas el justo vivirá por fe; Y si
retrocediere, no agradará a mi alma (Hebreos 10.38). Hemos sido
justificados y preparados por el Espíritu para vivir por fe para alcanzar las
promesas. Sin embargo el retroceder no es algo que agrada a Dios.
En esos momentos inoportunos el lenguaje afianza o debilita nuestra fe para
cazar nuestra promesa. ¡Nunca se convertirá!
163
¡Estoy marcado para el fracaso! ¡Dios se olvidó de mí! ¡No estoy en la
voluntad de Dios!
os
agr
¡Abandonar la ruta de la fe es desagradar a Dios!
il
oM
El Espíritu Santo nos tomará de la mano para llegar a la meta, victoriosos,
con la promesa como galardón de Dios.
Nuestro destino es la victoria, estamos marcados para ser bendecidos,
somos herederos de Dios y coherederos con Produciend
Cristo Jesús.
En estos momentos de debilidad, el lenguaje toma muchísima importancia
pues dirigirá nuestro corazón hacia el éxito o el fracaso. Aprender este
lenguaje de la fe es parte de nuestro desafío cristiano. El Salmista declaró
enfáticamente:
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. « Salmo
40.3 »
¡Este cántico nuevo es el lenguaje de la fe!
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Las siguientes
declaraciones de fe nos ayudarán a formar un corazón firme, para destruir
los impedimentos y obstáculos que frenen que las promesas lleguen.
Practica este lenguaje y verás resultados maravillosos.
Ninguna arma forjada contra mí prosperará, y condenaré toda lengua que se
levante
contra mí en juicio.
164
(Isaías 54.17)
fea
Dios me ha puesto por renombre y para alabanza l de
entre todos los pueblos de la tierra.
uta
(Sofonías 3.20)
rla
Caerán a mi lado mil, y diez mil a mi diestra; Mas a mi no llegará.
(Salmo 91.7)
Torre fuerte es el nombre de Jehová;
A Él correré, y seré levantado.
(Proverbios 18.10)
Jehová derrotará a los enemigos que se levantaren contra mí; por un camino
saldrán contra mí, y por siete caminos huirán de delante de mí.
(Deuteronomio 28.7)
Con sus plumas me cubre, y debajo de sus alas estoy seguro.
(Salmo91.4)
No me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es
poderoso para guardar mi mente y corazón hasta que llegue mi promesa.
(2Timoteo 1.12)
165
os
agril
oM
Produciend
Mi Dios, pues, suplirá todo
lo que os falta conforme
a sus riquezas en gloria
en Cristo Jesús.
— Filipenses 4.19 —
Capítulo8
caminando
en
y Victoria
Prosperidad
168
Después de haber caminado en la ruta de la fe por siete capítulos, estamos
listos para establecernos fe
permanentemente en el mundo de la fe. Esto quiere decir a l
que cada día será una aventura de operar en un mundo de
sobrenatural permanentemente.
uta rla
Vamos a referirnos en este último capítulo a caminar en una vida de victoria
y prosperidad todos los días de nuestra vida.
Para esto vamos a entender la relación entre prosperidad y fe. La prosperidad
se vincula siempre con el propósito. Dios pretende que seamos instrumentos
de recursos.
El apóstol Pablo logró vivir una vida de fe permanente. Mi Dios, pues,
suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús
(Filipenses 4.19). Esta declaración es contundente y refleja la vida diaria de
un hombre que experimentó constantemente el caminar en la ruta de la fe.
La prosperidad no está prometida como una medicina para los momentos en
que no estamos conformes.
Pablo declaró un secreto muy importante acerca de la vida de fe: ¡ Yo estoy
contento en la abundancia y en la escasez!
Las posesiones o la prosperidad no determinan el nivel de
satisfacción. Este hecho de carácter se resuelve con lo que uno posee en el
interior, no en el exterior.
Es en medio de este punto que Pablo afirma su famosa declaración: ¡Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece! Esto quiere decir que el apóstol basaba su
poder al estar contento en vivir en escasez o en abundancia. He aprendido a
contentarme, cualquiera que sea mi situación (Filipenses 4.11). Este
contentamiento es el punto clave para entender el concepto correcto de
prosperidad.
169
Es la misma revelación de prosperidad en que el apóstol Juan está parado:
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en ad
todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma id
(3Juan 2). En este pasaje se usa la palabra Euodoo para definir per
prosperidad, viene de las palabras griegas que significan ros
bueno y camino. De aquí deducimos que la prosperidad es el éxito en
alcanzar un objetivo en cualquier sentido.
oria y p
Estamos tratando con la prosperidad integral, nuestra ict
condición integral con los aspectos de nuestra vida interna y externa. Es
decir, no podemos lograr el éxito hacia fuera o en V
cuando no logramos el éxito en nuestro interior. De una and
manera sencilla diríamos que no podemos lograr el éxito en la familia
cuando no hemos encontrado el camino para Camin
superar situaciones de dolor y existe falta de perdón en el corazón.
Dios hace a Josué esta observación antes de tomar la tierra que les había
prometido: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día
y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo
que en él está escrito; porque entonces harás prosperar (tsalach) tu camino,
y todo te saldrá bien (Josué 1.8). Se usa la palabra tsalach para definir
prosperidad, que se asocia con empujar, abrirse, avanzar.
Antes de entrar a la tierra prometida Dios usa la palabra hebrea tsalach para
indicar el camino de prosperidad en que los hijos de Dios estarían entrando.
¡La prosperidad depende de la fe!
Podemos decir con toda verdad que no podemos acceder a la prosperidad
que Dios tiene para sus hijos cuando no ejercitamos la fe. En términos
reales, Dios está esperando 170
que nosotros vivamos una vida próspera todos los días, cada segundo de
nuestra existencia en esta tierra.
fea l de
Josué se estaba parado a lo más grande de la historia, la uta
tierra que estaba delante de Él era su herencia. Solo era r
caminar en la ruta de la fe para poseerla. Es aquí donde nos la
damos cuenta que aquella tierra próspera se tomaría por medio de la fe.
¿Podría Josué y su gente dar siete vueltas a una gran ciudad sin fe? ¿Podría
intentar cruzar el crecido río Jordán solo confiando en la fe para que las
aguas se detuvieran y pasar en seco?
Al leer estas historias en los primeros capítulos de Josué, podremos estar de
acuerdo en que fue la fe de Josué, recordando la gran prosperidad que Dios
le había prometido, lo que le llevó a tomar aquella tierra.
¿Qué hizo Josué para lograr arrebatar esta prosperidad?
Mantener la promesa firme en su corazón, meditar y declarar la palabra que
Dios les había declarado: Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley,
sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas
conforme a todo lo que está escrito en él (Josué 1.8)
Es la fe que es desatada por la misma palabra cuando la mantenemos en
nuestra mente y accionamos centrados en la promesa que nos es dada.
Prosperidad es alcanzar una meta deseada. La prosperidad no se enfoca de
una manera total a la abundancia material, sino en la forma de vivir de una
manera próspera. La prosperidad de Dios es la provisión divina que
posibilita el avance en esta vida y en la tarea que nos ha sido comisionada.
En Deuteronomio 29.9, Dios declara enfáticamente: Guardaréis, pues, las
palabras de este pacto, y las pondréis 171
por obra, para que prosperéis en todo lo que [Link] este pasaje se
traduce literalmente prosperar como ser poderoso, ad
efectivo, triunfar, tener éxito. Podemos referirnos a la histo-id
ria de prosperidad de José para entender bien el concepto.
per
ros
2 Más Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de
su amo el egipcio.
3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que oria y p
todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar ict
en su mano.
4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; o en V
y él le hizo mayordomo de su casa y entregó and
en su poder todo lo que tenía.
« Génesis 39.2-4 »
Camin
¿Por qué José fue varón próspero? ¡Más Jehová estaba con José! La
prosperidad de José estaba marcada por la presencia de Dios en su vida.
Todo lo que José hacía era visto como prosperidad.
Entonces no podemos enmarcar que ser próspero es tener bienes materiales
solamente, sino todo lo que nos rodea determina el nivel de prosperidad en
que vivimos.
David siendo ya viejo y a punto de partir a la eternidad, da instrucciones en
cuanto a su futuro como rey de Israel.
Guarda los preceptos de Jehová tu Dios,
andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus
decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de
Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que
emprendas.
« 1Reyes 2.3 »
172
Además de ver nuevamente que el fundamento de la fe
prosperidad es andar en los caminos de Dios, guardar a l
sus mandamientos (instrucciones), David deja claro que de
la prosperidad es reflejada en todo lo que emprendemos.
uta rla
David experimentó la prosperidad en todo sentido, de tal manera que el
hombre que se aparta del mal todo lo que hace prosperará (Salmos 1.3).
Cuando dice todo, es ¡todo! familia, negocio, empleo, relaciones, salud.
¡Todo prosperará!
Regularmente la Biblia nos exhorta a cumplir los mandamientos de Dios,
donde mandamiento, se traduce como instrucciones para llegar a la meta
con éxito. Ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción
responsable de nuestra parte. Nadie prosperará mientras no comience a
hacer lo que Dios dice. Muchos desean los resultados prometidos sin el
compromiso responsable que le acompaña.
Cada paso que damos debe ser dirigido hacia una victoria constante, la
prosperidad viene cuando nos aseguramos de seguir las instrucciones en
cada área de nuestra vida.
Por ejemplo, si deseo ser próspero en el matrimonio debo seguir las
instrucciones que me dicen como ser un
buen esposo(a), como educar a los hijos, como ser buen administrador de
mis bienes, de tal manera que al cumplir con esas instrucciones me asegura
ser próspero en el hogar.
Al contrario, cuando las instrucciones no son cumplidas la prosperidad
huirá de nosotros. El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los
confiesa y se aparta alcanzará misericordia (Proverbios 28.13). En este
mensaje la palabra prosperará significa ser capaz de avanzar, y la confesión
de los pecados quita los obstáculos para llegar a tocar el éxito.
173
El caminar en victoria y prosperidad debe ser lo más normal en la vida de
los hijos de Dios. Así será mi palabra ad
que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo id
que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié per
(Isaías 55.11). Esta palabra que sale del corazón de Dios para ros
sus hijos trae prosperidad en todo lo que hacemos cuando la obedecemos.
oria y p
Recordemos que los mandamientos de Dios son instruc-ict
ciones para tener éxito todos los días de nuestra vida.
Un doctor creyente muy obeso determinó seguir las o en V
instrucciones de la Biblia con respecto a la disciplina and
de comer. En breve había recuperado el peso correcto y adquirido la salud
prometida en la palabra de Dios.
Camin
Un hombre había hecho su fortuna basado en el engaño y fraude. Después
de tener un encuentro con Jesús, sintió el impulso de regresar el dinero que
había logrado tener engañando a las personas. Después de haber tomado el
camino de Zaqueo, siguió las instrucciones de Dios con respecto al hacer
riqueza material. En breve tenía mucho más bienes que los que tenía antes
de conocer a Jesús.
El doctor Jack W. Hayford, hizo el siguiente comentario
de Isaías 55.4, he aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por
maestro a las naciones.
“Todo crecimiento de la vida dentro de su amor viene por su Palabra,
mientras la respuesta humana abre camino a sus bendiciones. Una vez
recibida, la palabra de la promesa divina jamás queda estéril. El poder de la
Palabra hará que se cumpla la promesa que ella encierra. Nunca debemos
preguntarnos cómo se desarrolla la fe o cómo alcanzamos sus frutos. La fe
viene por el "oír" la Palabra de Dios (Romanos 10.17); o sea, al recibirla sin
reservas y 174
con humildad. El aprovechamiento de la fe constituye la consecuencia
garantizada, ya sea para la salvación de un fea
alma perdida o para proveer la necesidad de un discípulo.
l de
La Palabra de Dios nunca será inútil o estéril: ¡En ella reside uta
el poder vivificador!”
rla
Dios hace habitar en familia a los desampara-dos; Saca a los cautivos a
prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca. « Salmos 68.6 »
En este pasaje el salmista deja más que claro los dos extremos, en uno
tenemos la promesa de Dios de llevarnos a la prosperidad, el otro, la lejanía
de la prosperidad a los que son rebeldes para seguir las instrucciones para
llegar a ella.
Regularmente vemos personas que van en contra de las instrucciones de
Dios, roban, engañan, hacen fraudes, con el fin de encontrar la prosperidad.
Un joven apasionado modeló su vida basada en el engaño para ganar el
amor de su prometida. La vida de casado fue igual a su vida pasada, un
fraude, ya que su realidad era diferente a la que había hipócritamente
mostrado en la etapa de conquista.
La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. «
Proverbios 10.22 »
Cuando la bendición proviene de parte de Dios no trae consigo tristeza.
Alguien puede decir que ser enriquecido es fácil, puede convertirse en un
ladrón de bancos, un vendedor de cosas prohibidas por la ley, engañar,
causar dolor, pero al final, el enriquecimiento causará tristeza.
Pena se relaciona con tristeza y puede tener uno de varios significados: Una
persona que generalmente no tiene 175
descanso, lleva una vida dolorosa. Tormento (en el cuerpo o en la mente).
Dolor, como parte de la vida diaria. Cuando ad
la bendición viene como resultado de nuestra confianza en id
Dios, está libre de tristezas, esfuerzos, y dolores humanos.
per
ros
Esta clase de bendición asegura que la prosperidad no se vuelva un ídolo.
Cuando el pueblo de Dios prospera por andar en los caminos de Dios, la
alabanza del corazón se oria y p
enfoca en el Proveedor, no en la provisión.
ict
Frecuentemente la Biblia nos habla de sobreabundar, o en V
como el resultado de la confianza en Dios como nuestro and
proveedor. Sobreabundar significa: Suficiencia, plenitud, cantidad
suficientemente grande, algo inconmensurable.
Camin
Mucha gente está incapacitada por su propia pobreza, debido a que no ha
decidido confiar plenamente en las promesas divinas, tanto que NO
encuentran la motivación para obedecer las instrucciones de Dios y
encontrar la ruta de la bendición como una forma de vida diaria.
Debemos meditar con responsabilidad en cuatro aspectos asociados a vivir
en victoria todos los días de nuestra vida.
La fuente de nuestros recursos, la posición en que nos
encontramos, nuestra dependencia incondicional y las locuras de caminar
en la ruta de la fe.
En primer lugar entendemos que Dios e s la fuente de todos nuestros
recursos. Es necesario aprender a ver más allá de las circunstancias y
confiar enteramente en Aquel que ha prometido ser nuestra fuente exclusiva
de recursos.
Definitivamente no me refiero al cheque que recibimos de la fuente de
nuestro trabajo, no es el préstamo que estamos pidiendo al banco, no es la
herencia que vamos a recibir, es la gracia de Dios para darnos lo que
necesitamos cada día.
176
¡La fe nos invita a creer que Dios es nuestro proveedor!
fea
Cuando el apóstol Pablo escribe a los filipenses: Porque sé l de
que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de uta
Jesucristo, esto resultará en mi liberación (Filipenses 1.19), usa r
la palabra suministración como provisión y testifica que la
dependía totalmente de la gracia de Dios para recibir lo que necesitaba día
con día.
El apóstol testifica su experiencia con respecto a la provisión de Dios: Sé
vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy
enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener
abundancia como para padecer necesidad. (Filipenses 4.12). ¡Pablo había
aprendido que siempre tendría lo necesario para vivir!
Provisión en el diccionario griego se entiende como el
“coreógrafo” o productor de una obra teatral que pagaba todos los gastos
para que todo se llevara a cabo. A esto se refería Pablo cuando decía: esto
resultará en mi provisión.
El apóstol estaba declarando que la provisión era el pago para salir de
aquella situación. Pablo estaba diciendo:
¡Porque ustedes están orando por mí, y el Espíritu saldará todas las cuentas!
Frecuentemente nos encontramos en la necesidad de pagar las cuentas del
diario vivir. Esos momentos difíciles, ya sean cuestiones de finanzas, de
salud, familiares, emocionales, parece que nuestros recursos no alcanzan
para pagar esas cuentas. Es aquí donde el coreógrafo divino decide pagar
todas las cuentas para que la obra se lleve a cabo hasta el final. Esto es lo
que sucede con nosotros, la provisión de Dios es para pagar las cuentas del
día con día.
Me parece impresionante el testimonio de un hombre que caminó en la ruta
de la fe y dejó huella en el mundo 177
confiando en la provisión de Dios. Apasionadamente Pablo testifica: He
aprendido a contentarme, cualquiera que ad
sea mi situación (Filipenses 4.11). La clave de la fe de Pablo id
se llama contentamiento, es decir, estar feliz sin importar per
la condición en que se encontrara.
ros
¿Por qué el apóstol podía vivir de esta manera? ¡Porque entendía que la
provisión llegaría en el momento preciso!
oria y p
¡Las cuentas serían pagadas cada día! Creo que de aquí ict
nació la famosa declaración: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece
(Filipenses 4.13).
o en V
and
¡Estamos caminando en la ruta de la fe!
Camin
Nuestras cuentas serán pagadas por la provisión de Dios cuando
entendemos y aceptamos que es el dueño de todos los recursos que
necesitamos.
Caminar en la ruta de la fe genera confianza, no hacerlo genera afán. Jesús
nos apercibe acerca de este grave problema: No os afanéis por vuestra vida,
qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis (Lucas 12.22). ¡El afán va en
contra de la fe! ¿Qué vamos a comer, que vamos a vestir?
Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni
tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho
más que las aves? (Lucas 12.24).
La provisión es el pago de nuestras cuentas cada día. Papá pondrá en
nuestras manos lo necesario para vivir en victoria cada día porque nosotros
valemos más que cualquier cosa para Él.
En segundo lugar, debemos considerar la posición en que nos encontramos.
Dios siempre dará su bendición mucho más abundantemente de lo que
pidamos o entendamos (Efesios 3.20). La bendición de Dios está siempre
ligada a 178
su propósito, para cada uno de nosotros de acuerdo a la posición donde nos
encontramos.
fea l de
Un hombre se molestó cuando el predicador hablaba de uta
las riquezas de Dios y decía que no había obstáculo alguno r
para ser ricos en esta tierra. Sus argumentos eran muy la
buenos. ¿Por qué Dios no enriquece a las tribus africanas donde la gente
muere de hambre? ¿Por qué Dios no da un auto nuevo a personas que viven
en los suburbios de las ciudades en una casa de cartón?
¡Es importante entender que vivir en victoria no es vivir en excesos! Dios
nos hará prosperar de acuerdo a la posición donde nos encontramos. A una
persona que vive en las montañas donde ni siquiera hay una carretera para
transitar autos, Dios no le entregará un automóvil último modelo, sin
embargo, si le prosperará de acuerdo a su condición y la zona geográfica en
que se encuentra.
La abundancia de Dios está relacionada directamente por la condición en
que vivimos, la zona geográfica, la cultura, la situación económica y social,
así como las posibilidades de crecimiento que existan o con el desarrollo
tecnológico al que podamos tener acceso.
Pensemos en lugares donde no hay luz eléctrica, no hay agua potable,
tampoco hay acceso a grandes tecnologías.
En ese lugar las comodidades de una urbe no existirán.
No encontraremos un restaurante de lujo con las comidas internacionales.
Tampoco tendremos acceso al cine o algún tipo de entretenimiento
moderno. Entonces, ¿cómo medimos la bendición de Dios en esos lugares?
¡De acuerdo a su situación! ¡Seguramente Dios no le dará un auto de lujo a
un campesino de ese lugar, pero si le puede dar un par de mulas para que le
facilite su labor en el campo!
179
He escuchado a creyentes haciendo peticiones fuera de lugar y después se
quejan porque Dios no contesta.
ad
Sin duda Dios irá más allá de nuestras expectativas.
id
Generalmente sobrepasará lo que pensamos. De hecho esa per
es la promesa: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las ros
cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según
el poder que actúa en nosotros (Efesios 3.20).
¡Según el poder que actúa en nosotros! ¿Cuál poder? ¡La fe!
oria y pict
¿Alcanzará nuestra mente a entender que Dios nos dará más
abundantemente de lo que pensamos? Su generosidad o en V
sobrepasa nuestro entendimiento. Esto nos debe animar a and
convertirnos en esos cazadores de promesas sabiendo que en medio de
nuestra condición, Él hará lo que sea nece-Camin
sario para pagar nuestras cuentas. Sin embargo debemos también entender
que la fe no es violar las normas culturales, sociales, morales o las leyes del
gobierno para lograr acceder a nuestros deseos.
En tercer lugar, nuestra dependencia incondicional de SU gracia nos
permitirá vivir una vida de victoria todos los días. El banco de Dios está
abierto las 24 horas del día, los 365 días del año cuando dependemos total y
absolutamente de Él reconociendo que es nuestro proveedor.
Encontré este cuento muy enriquecedor. Después de casi tocar la cima de la
montaña, un alpinista resbaló y empezó a rodar cuesta bajo en la montaña
llena de nieve. Dando giros y volteretas, aquel hombre logró asirse de una
roca.
Herido, golpeado, intentó recuperarse tomando la cuerda y llegar a tierra
firme. En medio de la penumbra con la poca luz del día que quedaba, se dio
cuenta que estaba en un abismo. No podía subir, pero tampoco podía bajar.
Colgado de aquella cuerda, en medio de la noche, solo, sin ayuda, empezó a
clamar a Dios. Una y otra vez oró 180
fervientemente por la intervención divina. Una dulce voz se dejó escuchar
en su interior.
fea
-¿Tienes fe en que te puedo salvar? -¡Sin duda era la voz l de
de Dios!
uta
-¡Sí! -Exclamo rápidamente.
La voz se dejó escuchar de nuevo. -¡Corta la cuerda!
la
-¿Cortar la cuerda? ¡Me espera el vacío! -La duda llenó su corazón, ¿cómo
podría Dios pedirle que cortara la cuerda?
Mientras que decidía obedecer la voz que escuchaba y poner en práctica su
fe, el frío de la noche empezó a congelar su cuerpo. Cuando quiso cortar la
cuerda, sus músculos estaban congelados y era imposible ni siquiera mover
un dedo.
¡Al día siguiente encontraron al alpinista muerto a unos metros del piso!
Si hubiera cortado la cuerda, lo peor que hubiera pasado era recibir un par
de rasguños más, el no depender de su fe le causó la muerte.
Depender incondicionalmente es más que hablar, es accionar en esperar con
paciencia la respuesta de Dios a nuestras necesidades. Algunas veces la
provisión tardará,
pero seguramente llegará en el momento adecuado, esto es caminar en la
ruta de la fe.
Dios le ordena a Moisés la más grande de las empresas que un ser humano
pudiera llevar a cabo. Tomaría a más de un millón de personas y las
trasladaría hasta una nueva tierra.
Aunque Moisés se encontraba en medio de las penurias de un desierto,
exclamó diciendo: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de
aquí (Éxodo 33.15). Moisés prefería lidiar con las serpientes venenosas, con
sol quemante, la 181
falta de agua, o cualquier otra situación difícil del desierto a caminar solo.
adid
¡En esta frase podemos ver a Moisés en una dependencia per
incondicional de Dios!
ros
La alternativa esta delante de nosotros, podemos caminar basados en
nuestras propias experiencias, considerando oria y p
nuestros talentos y esforzarnos para lograr el éxito en la ict
vida, o decidimos tomar la mano de Papá y caminar bajo su guía y
protección.
o en V
and
No solo caminaremos en victoria, sino que podremos experimentar cada día
lo especial que es nuestro Hacedor.
Camin
¡Qué oportunidad tan grande tenemos de experimentar al creador de todas
las cosas como un Padre tierno y amoroso que cuida de sus hijos!
En cuarto lugar, vamos asegurar nuestra victoria caminando en las locuras
de la fe. La ironía más grande es entender que Dios desea darnos más de lo
que nosotros esperamos de él.
¿De qué se tratan las locuras de la fe? De creer que lo
imposible puede ser posible a través caminar en la ruta de la fe. Caminar en
victoria todos los días es ver lo invisible hecho visible; Ver que lo imposible
es hecho posible; Lo que no es, convertido en algo que podemos ver y tocar.
Para Martha y María era imposible que su hermano Lázaro resucitara, era
un imposible que fue hecho posible.
¿Por qué Martha y María no podían creer en que Lázaro podría resucitar?
¡No habían aprendido a caminar en la ruta de la fe! Sin embargo nosotros
tenemos las historias más hermosas en la Biblia, están escritas para que
alimen-182
temos nuestra fe y creamos que la historia se puede repetir en nosotros.
fea l de
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis uta
orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
« Marcos 11.24 »
la
¿Cuál es la condición que pone Jesús para que la fe produzca? ¡Creer que lo
recibiremos!
Cuando el médico le dijo aquella mujer que tenía que extraer su matriz fue
como si el mundo se acabara para ella. No había más motivación de vivir.
Su anhelo era ser madre y ahora no habría posibilidades de lograrlo.
Después de llorar y lamentarse decidió con su esposo adoptar un hijo.
Aquello le trajo gran alegría a su casa, sintió que el vacío había quedado
lleno. Sin embargo frecuentemente la tristeza le embargaba. Ella deseaba
experimentar el embarazo que ahora sería imposible.
¡Dónde hay un imposible inicia una locura de la fe!
Esta mujer escuchó que el Dios que le había creado podía
poner un órgano en el cuerpo. El predicador estaba loco.
¿Cómo podría poner Dios una matriz nueva? Su esposo le confirmó la
locura del predicador y ahora, su propia locura. Una y otra vez escuchó la
misma frase: ¡Dios no hace ese tipo de cosas!
La voz del predicador sonaba en su mente. ¿Puso Dios ojos nuevos en el
ciego Bartimeo? ¿Puso órganos nuevos en Lázaro que tenía cuatro días de
muerto? ¡Dios puede poner un órgano donde no existe!
183
El predicador terminó su mensaje con una frase. Así
Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia (Gálatas ad
3.6). ¡Si puedes creer, ante Dios, tu fe contará como justicia!
id
per
Una breve y corta oración produjo un milagro en aquella ros
mujer. ¡Señor, creo, cuenta mi fe como justicia!
¿Cuándo las locuras de la fe producen milagros? ¡Cuando oria y p
nos alineamos con la voluntad perfecta de Dios!
ict
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en o en V
mí; de otra manera, creedme por las mismas and
obras.
12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí Camin
cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque
yo voy al Padre.
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre
sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.
« Juan 14.11–14 »
Jesús lanza un poderoso desafío: ¡Creedme! Y enseguida
promete a los discípulos que harían cosas mayores que las que Él hizo en la
tierra. Además les abre un futuro poderoso al accionar en la fe: ¡TODO lo
que pidieran al Padre en su nombre, lo hará! Por supuesto que este desafío
es para el tiempo presente.
¡Todo lo que pedimos en el nombre de Jesús nos es hecho!
¿Cuál es nuestro peor enemigo para caminar en la ruta de la fe? ¡La duda!
No estamos tratando con un demonio, estamos tratando con nosotros
mismos, con nuestra 184
comprensión de la verdad bíblica y el mundo de fe en que operamos como
hijos de Dios.
fea l de
El diccionario Strong explica duda como separarse plena-uta
mente, distanciarse, discriminar o vacilar. Es diferente al r
significado de la palabra juzgar pero ambas contienen en la
el original el vocablo krino que se define como separarse de una verdad
absoluta. ¿Cómo es esto? Cuando hemos creído no podemos juzgar (decidir
con mente humana) acerca de la posibilidad de que lo que esperamos
suceda. Por esto la palabra dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Es
decir, la duda y el juicio se consideran pecado contra Dios.
La Biblia nos exhorta a discernir sin dudar. Debemos investigar
profundamente, pero una vez que le hemos entregado un asunto en oración
a Dios, ¡debemos dejar de examinarlo!
Una vez que hemos decidido confiar en la respuesta de Dios, juzgamos que
el asunto le pertenece totalmente a Él.
Dudar significa que todavía nos preguntamos si debemos hacer algo más o
si esto es algo de lo que Dios no puede o no quiere ocuparse. ¡Esto es
dudar!
Todo aquello que lucha contra la fe e impide la liberación del poder de Dios
para responder a nuestra fe.
6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la
onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
« Santiago 1.6-7 »
185
La pregunta clara que el apóstol Santiago expone es: ¿Una vez que le
entregamos algo a Dios, lo dejamos en sus adid
manos?
per
Dudar de que Dios contestará nuestra petición es permitir ros
que nuestros pensamientos viajen de un lugar a otro sin rumbo fijo, como la
ola de mar que el viento la lleva de oria y p
un lugar a otro. El apóstol dice que cuando esto sucede no ict
esperemos la respuesta de Dios.
o en V
¡La palabra de Dios es clara, la duda es un obstáculo para que la respuesta
llegue!
and
Por otro lado sabemos que aunque nuestro corazón puede Camin
llegar a dudar, nos queda el consuelo de la experiencia de Tomás, uno de los
doce apóstoles de Jesús, quien después de haber dudado, recibió la segunda
oportunidad de la fe cuando Jesús realizó una segunda visita a sus
discípulos, especialmente para revelarse a Tomás.
¡Dios no nos abandonará en manos de la duda!
Una palabra de ánimo.
¡Qué oportunidad gloriosa de vivir una vida victoriosa cada día! Esto lo
podemos asegurar cuando determinamos a nuestro Padre como la fuente de
nuestros recursos; Además debemos entender que la bendición llegará de
acuerdo a la posición en que nos encontramos; Así mismo debemos
determinar nuestra dependencia incondicional de nuestro amado Salvador;
Y por supuesto, vivir diariamente las locuras de la fe.
186
Quiero animarte a que no te desanimes cuando no veas que las cosas se
tardan en llegar. Alguien dijo que algunas fea
veces Dios se tarda, pero siempre llega a tiempo. Cuando l de
oramos con fe creyendo que lo que hemos pedido será uta
hecho y se tarda en llegar, la duda se hace presente para r
controlar nuestros pensamientos y provocar que el desáni-la
mo nos ahogue.
¡En este momento entramos en la segunda oportunidad de la fe! Recuerda
que aunque Tomás mostró su incredulidad ante los discípulos, recibió una
segunda oportunidad de la fe y experimentó la presencia de Jesús por
segunda vez para confirmar su fe.
Frecuentemente creer no es sencillo cuando lo que esperamos es imposible
para recibirlo por métodos humanos. La sanidad de una enfermedad
incurable, la respuesta positiva de una acción legal, la llegada de una
bendición financiera. Dios simplemente pide que hagamos lo ordinario:
¡Creer! Por supuesto que Él pondrá el extra para recibir lo extraordinario.
La fe es la fuerza creativa en Dios que se expresa sólo por la confesión, el
apóstol Pedro dice que somos participantes
de la naturaleza divina (2Pedro 1.4), de tal manera que la expresión hablada
desata esa misma capacidad creativa que produce la llegada de las preciosas
y grandísimas promesas que el apóstol declara para los hijos de Dios.
Así como Jesús dominaba las leyes de la naturaleza, y SU
poder estaba en la palabra de fe que salía de sus labios. Si Jesús hubiera
callado, los milagros no hubieran ocurrido.
¡Lázaro, sal fuera! ¡Levántate, toma tu lecho, y anda! ¡Extiende tu mano!
187
Nunca se vieron los milagros que Jesús hizo, la palabra de fe estaba en sus
labios a cada momento, como una película ad
de acción marcó la historia de este mundo.
id
per
Te animo a pensar de esta manera, en el momento que ros
callas detienes los milagros, al hablar el lenguaje de fe, desatas el poder
sobrenatural de Dios.
oria y pict
Practicando el lenguaje de la fe.
o en V
and
Afirmar es poner el fundamento para levantar un gran edificio. Palabra fiel
es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza (Tito 3.8)
Camin
. ¿Qué es insistir con firmeza? Es la
declaración de una verdad que se hace firme a través de la repetición. Al
momento que afirmamos la verdad absoluta encontraremos el bien que YA
está en nosotros: Para que la participación de tu fe sea eficaz en el
conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús (Filemón
6).
Estas afirmaciones declaradas en forma diaria y persistente.
Jesús es nuestro ejemplo en este sentido. Y dejándolos, se fue de nuevo, y
oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras
(Mateo 26.44). ¡Jesús repitió las mismas palabras! ¡A esto le llamamos
afirmación!
Una afirmación es una confesión de fe, es nuestro corazón expresando el
grito de libertad. El escritor de la carta a los Hebreos nos sugiere que
retengamos nuestra profesión
(Hebreos 4.14), significa que tenemos que retener el testimonio de lo que Él
ha hecho por nosotros, lo que está haciendo y lo que estará haciendo en el
futuro. Afirmamos con nuestra confesión de fe, expresamos confiadamente
que las promesas llegarán en el tiempo que Dios ha 188
determinado.
fea
Con el corazón se cree para justicia y con la boca se confiesa l de
para salvación (Romanos 10.10). La justicia de Dios se uta
manifiesta en nuestro interior, con la boca declaramos r
esa verdad que creemos. Pero teniendo el mismo espíritu la
de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros
también creemos, por lo cual también hablamos (2Corintios 4.13).
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque
fiel es el que prometió (Hebreos 10.23).
Mantenernos firmes es estar caminando en la ruta de la fe, esperando que
Dios sea fiel para traer la promesa prometida, la duda no entra en este
proceso.
Además de mantenernos firmes, es necesario insistir con firmeza (Tito 3.8)
en lo que estamos conviccionados que vendrá. ¡Esa promesa estará tocando
a nuestra puerta en breve!
Confesiones de fe basadas en la palabra de dios Jesús quiere usar
nuestros labios, Jesús dijo: Si permanecéis en mí, y mis palabras
permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho (Juan
15.7). La palabra de Cristo habita en nuestros labios y se hace poderosa
cuando la confesamos.
¡Pedid y os será hecho!
Declaremos las siguientes frases continuamente a fin de crecer en la fe.
189
Este es el día que hizo el Señor para mí y mi casa, ad
me regocijaré y alegraré en Él con canticos de júbilo.
id
(Salmos 118.24)
per
ros
Mayor es el que está en mí que el que está contra mí, soy fuerte porque he
creído en el Hijo de Dios.
(1Juan 4.4)
oria y pict
Mi Dios suplirá todas las cosas que necesito en mi casa y en mi vida, de
acuerdo a las riquezas en Cristo Jesús.
o en V
(Filipenses 4.19)
and
Decido avanzar en el reino confiando que la unción Camin
del santo habita dentro de mí y me enseña todas las cosas para triunfar.
(1Juan 2.27)
He vencido a las fuerzas del infierno por medio de la sangre del Cordero y
de la palabra de mi testimonio, porque he menospreciado mi vida hasta la
muerte.
(Apocalipsis 12.11)
Soy sano, feliz, me siento bien en mente, alma, cuerpo, porque Jehová es la
fortaleza de mi vida.
(Salmos 271)
Deposito en Cristo toda ansiedad porque Él cuida de mí y de toda mi casa.
(1Pedro 5.7)
190
fea l de
uta rla
No faltó palabra de todas las
buenas promesas que Jehová
había hecho a la casa de Israel;
todo se cumplió.
— Josué 21.45 —
Capítulo9
Promesas
194
Te motivo a tomar declarar las siguientes frases de fe apoyadas en los
versículos bíblicos para cada promesa.
fe
Los resultados serán asombrosos.
a l de
uta rla
Salud.
¡Soy sano de (nombre la enfermedad) por las llagas de Jesús!
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
« Isaías 53.5 »
¡Soy libre de la enfermedad (nombre la enfermedad) y de todas mis
dolencias!
El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
« Mateo 8.17 »
¡Esta enfermedad (nombre la enfermedad) que me aqueja
no es de muerte sino para que Cristo sea glorificado en mi vida, recibo
sanidad en este momento!
Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
«Juan 11.4 »
Liberación.
195
s
¡Soy libre de toda atadura espiritual (nombre la atadura) en el poderoso
nombre de Jesús!
Promesa
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
« Juan 8.36 »
¡Echo fuera de mi vida todo espíritu de aflicción en el maravilloso nombre
de Jesús!
Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.
« Salmos 107.6 »
¡Soy libre de todo mal, quebranto el poder de la hechicería, brujería y todo
espíritu inmundo que intente detener la bendición a mi vida!
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino,
y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
« Mateo 6.13 »
¡Reprendo toda raíz de amargura en mi alma, decido perdonar a las
personas (menciónalas) que me ha dañado, soy libre en el dulce nombre de
Jesús!
Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que
brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean
contaminados.
« Hebreos 12.15 »
196
fe
Liberación del espíritu de muerte.
a l de
¡Anulo toda autoridad del espíritu de muerte sobre mi vida, uta r
declaro espíritu de vida sobre mí!
la
En el hambre te salvará de la muerte, y del poder de la espada en la guerra.
« Job 5.20 »
¡Tomo autoridad sobre el espíritu de muerte que viene de generaciones
pasadas, anulo su poder, los destruyo y declaro espíritu de vida y
prosperidad sobre mí y mi casa!
Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
« 1Corintios 15.26 »
Liberación del espíritu de perversión sexual.
¡Renuncio a toda atadura de perversión sexual, rompo con
toda autoridad que le he dado al enemigo en el área sexual, reprendo todo
espíritu de sexualidad en mi vida y declaro que soy libre por la sangre de
Jesús!
¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues,
los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera?
De ningún modo.
« 1Corintios 6.15 »
197
s
Prosperidad material y financiera.
¡Recibo la promesa de Job para mi vida, soy bendecido Promesa
con oro más que tierra y con plata en abundancia, según el propósito de
Dios para mi vida!
Tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir; El
Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia.
« Job 22.24-25 »
¡Recibo la abundancia material y financiera que el Padre ha determinado
entregarme en mis manos!
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa
en nosotros.
« Efesios 3.20 »
¡Todas las naciones me dirán que soy bienaventurado(a), me verán como
tierra deseable a mí y a toda mis generaciones!
Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra
deseable, dice Jehová de los ejércitos.
« Malaquías 3.12 »
Liberación de la tribulación.
¡Recibo la libertad de toda tribulación y declaro que no 198
tocará mi morada!
fe
En seis tribulaciones te librará, y en la séptima a l
no te tocará el mal.
de
« Job 5.19 »
uta rla
¡Declaro que esta leve tribulación pasará en breve y me dejará un eterno
peso de gloria!
Porque esta leve tribulación momentánea
produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
« 2Corintios 4.17 »
Atar y desatar.
¡Tengo las llaves del Reino, estoy listo para operar con toda autoridad para
atar y desatar, yo abro y yo cierro, ato toda fuerza del infierno en mi contra
y desato toda bendición del cielo sobre mi vida y mi casa!
Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la
tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será
desatado en los cielos.
« Mateo 16.19 »
¡Ato al hombre fuerte de… pobreza, miseria, estancamien-to… ya saqueo
su casa, el diablo me entregará siete veces lo que me robó!
Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa 199
del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si s
primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
« Mateo 12.29 »
Promesa
No tienen en poco al ladrón si hurta para saciar su apetito cuando tiene
hambre;Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber
de su casa.
« Proverbios 6.30-31 »
¡Ato toda fuerza del infierno que se ha levantado contra mí y mi casa, todo
principado, potestad, gobernador y hueste de maldad en mi contra sea
enviado a cuevas de oscuridad!
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados,
contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes.
« Efesios 6.12 »
¡Me sacudo del polvo, desato mis ataduras (describa la atadura) y salgo de
la cautividad para vivir la plenitud de Cristo!
Sacúdete del polvo; levántate y siéntate,
Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
« Isaías 52.2 »
200
Bendiciendo la familia.
fe
¡Mis hijos y los hijos de mis hijos heredan las puertas de a l
sus enemigos!
de
uta r
De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descen-la
dencia como las estrel as del cielo y como la arena que está a la orilla del
mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
« Génesis 22.17 »
¡Mis hijos son prosperados y bendecidos, mis hijas son como esquinas
labradas de un palacio, mi casa es enriquecida y prosperada!
Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas
como esquinas labradas como las de un palacio.
« Salmos 144.12 »
El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse
muy poderoso«
Génesis 26.13 »
Bendiciendo mi nación.
¡Bendigo mi nación, declaro que somos bienaventurados porque nuestro
Dios es Jehová!
Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió
como heredad para sí.
« Salmos 33.12 »
¡Declaro que la lluvia desciende sobre mi país, el fruto de nuestra tierra es
bendito, prosperidad llena nuestros ríos, 201
mares, valles y montañas!
Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá,
sino que riega la Promesa
tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al
que come.
« Isaías 55.10 »
¡Nuestra nación es bendecida con la lluvia temprana y la lluvia tardía,
recibimos abundancia del fruto de nuestra tierra, el fruto de los mares y ríos,
el fruto de nuestra industria y todo lo que emprendemos prospera!
Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y
recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
« Deuteronomio 11.14 »
Por protección divina.
¡Cubro con la sangre de Jesucristo mi vida, mi casa, mi
economía, mis posesiones, mi salida y mi entrada es bendecida!
Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.
« Salmos 121.8 »
¡Activo ángeles a mi alrededor que guardan mi vida y mi familia siempre!
202
El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.
fe
« Salmos 34.7 »
a l de
¡Dios mío, Padre mío, guárdame como la niña de tus ojos, uta r
escóndeme bajo la sombra de tus alas, de mis enemigos la
ocúltame, y dame tu paz en cada instante!
Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus
alas, de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos que buscan
mi vida.
« Salmos 17.8-9 »
Por la manifestación de su poder.
¡Recibo tu presencia sobre mi vida!
Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.
« Éxodo 33.14 »
¡Oh Señor Jehová, he aquí tu brazo de poder extendido
sobre mí y mi casa, nada es difícil para ti, manifiesta tu gloria porque confío
en tu poder!
¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el
cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que
sea difícil para ti.
« Jeremías 32.17 »
203
Por expansión y crecimiento
¡Padre te pido por una expansión y crecimiento sobre (nombre), sé que eres
poderoso para entregarme hasta los Promesa
confines de la tierra!
Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y
como posesión tuya los confines de la tierra.
« Salmos 2.8 »
¡Extiendo mi tienda, no soy escaso(a), sé que mi Dios es poderoso para
extender mi territorio!
Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean
extendidas; no seas
escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
« Isaías 54.2 »
Bibliografía
Los ancianos que gobiernan bien, sean
tenidos por dignos de doble honor,
mayormente los que trabajan en
predicar y enseñar.
« 1Timoteo 5.17 »
Jack W. Hayford; Fe poderosa, Editorial Caribe.
Biblia RV-1960.
Biblia Plenitud.
Biblia del Diario Vivir.
B. Clendennen; Escuela de Cristo.
Vine W.E. Diccionario VINE, Editorial Caribe.
John Maxwell; Actitud de Vencedor, Editorial Caribe.
Bill Gothar; El poder de la bendición hablada, Unilit.
E.W. Kenyon & Don Gossett; Palabras que mueven montañas,Whitaker
House.