Laurita
Laurita
A mis 30 años, acababa de terminar una relación de varios años… un poco frustrado, no
quería tener nada serio por un tiempo. Había estado mucho tiempo en pareja, me aburría
un poco el volver a salir, enamorar chicas… me sentía un poco oxidado para esas lides
¿Habrían cambiado las cosas en estos años?
- Pues sí, ahora como que hay un poco mas de liberalismo… las mujeres ahora toman
la iniciativa… me explicaba Rubén, un viejo amigo de colegio y aun soltero.
- ¿En serio?... repuse incrédulo.
- Si, ahora con esto del feminismo cada vez más en boga, algunas mujeres no quieren
sentirse sometidas y bla,bla… a veces se quieren comportar como hombres buscando
aventuras de una noche… sentencio.
- Vaya… me sentía como un dinosaurio, ahora las jovencitas eran más avezadas.
Pues, si, ahora había redes sociales, se contactaba gente por ahí y hasta se hacían citas…
en fin… lo mío no fue tanto así, pero hubo algo de internet por ahí que ayudo mucho en
este nuevo lio en que me metí.
Meses atrás me había llamado la atención una chica nueva de la oficina, Valeria, una
chica joven de piel clara, 1.70m, cabello lacio y castaño, ojos grandes y color caramelo… y
bueno de silueta delgada, senos de medianos, una cintura pequeña, pero… lo que llamaba
poderosamente la atención, eran sus bien formadas caderas y redondas nalgas.
- Esa chica es puro rabo… le escuche decir a algún compañero de trabajo, que era de
los más silenciosos y recatados.
- Esta para romperle el culo… murmuro un señor al borde de la jubilación, serio y
gruñón, resulto ser un viejo rabo verde.
A ese nivel llegaba lo llamativo de sus formas. Como era evidente muchos en el trabajo le
quisieron caer, pero a pesar de su trato ingenuo y cordial por su juventud e inexperiencia,
Valeria sabia darse su lugar y no se prestaba para salir con tanto lobo desesperado.
Por mi parte, en esa época estaba con novia, así que solo me deleitaba viéndola y
riéndome de lo desesperados que parecían algunos por hacerse de su amistad o algo más.
Cuando terminé con mi pareja, tampoco le di mucha importancia… apenas si cruzamos
un par de palabras un par de veces… me parecía muy joven… sin embargo uno no sabe lo
que el destino le depara.
Un día saliendo del trabajo, tenía que ir a una reunión al norte de la ciudad, así que tome
un bus en esa dirección. Me senté tranquilo y vi como Valeria subía en el siguiente
paradero. Ella me reconoció casi de inmediato y me sonrió, acto seguido se sentó a mi
lado.
Al principio me sentí un poco aburrido, era un largo viaje y no creí tener mucho en
común con esa chica, bueno al menos sus abultadas caderas me empujaban
graciosamente en el asiento y me sacaban de mi abstracción tras mí ruptura. Para mi
sorpresa, conversamos alegremente y me cayo muy bien, hasta sentí que por momentos
coqueteábamos.
Así empezó de a pocos, terminé chateando con ella, me había dicho su edad y no le creí, al
final tuve que validarlo por redes sociales, espiando su perfil, total ella ya había visto el
mío… diablos… le llevaba 10 años… ella apenas tenia 19 casi por cumplir 20… era la chica
mas joven con la que saldría, la mayor diferencia de edad que experimente... hasta
entonces.
Bueno, total, es solo para pasar el rato y volver al juego, a esto de las citas y demás...
iluso… esa jovencita me engancho, meses después éramos pareja… quizás su juventud…
su grácil cuerpo… diablos, la lleve un club campestre y al verla en ropa de baño, pensaba
esta chica pudo ser modelo, aunque le faltaba un poco de relleno en los senos.
Solo que tarde un poco en concretar la intimidad, no estaba desesperado tampoco, sentía
que estaba pasando el rato a ver qué pasaba, mientras Valera parecía que se reservaba
para alguien especial… así que casi me sentí canalla cuando la desflore, pero creo que
termine enganchándome más… a pesar de su inexperiencia tenia una fogosidad especial…
Era una leyenda urbana que las chicas de la región de donde Valeria provenía, eran más
desinhibidas… una zona tropical y caliente, como sus chicas, decían los rumores…
alimentando más esa idea por la forma en que se vestían, con ropas cortas, aunque era
más por el calor…
Por lo que viví en la intimidad con Valeria, en parte parecía cierta esa historia, pero
también por otra parte pensé que quizás estaba prejuzgando. Que lo de Valeria era una
mezcla de ingenuidad y complacencia con su primera pareja con la que dejo su
virginidad.
A diferencia de otras parejas inexpertas que tuve, Valeria no era pudorosa, no se
avergonzaba de caminar desnuda frente a mí, no se sentía mal si la colocaba en una u otra
posición, ahora con el feminismo en boga, muchas se indignan si las tomas en una
posición que consideran denigrante… cuando es solo por placer, no una cuestión de
sometimiento.
En ese sentido, Valeria se dejaba llevar, me permitía guiarla en las posiciones que
quisiera, creo que entendía que yo era más experimentado y no se hacía problemas en
acomodarse para brindarme placer o satisfacer mi morbo… sabia que su cuerpito me
encantaba.
En poco tiempo descubrió, para mi suerte, que le gustaba que le dieran por atrás…
- Es bien rico por atrás… me confeso una vez, pensando en voz alta, luego se
avergonzó un poco.
Y si, era fabuloso cogerla por detrás, con su estrecha cintura y sus abultadas nalgas
temblando con cada penetración, su rico gemir con aquel acento de su ciudad, el rostro de
placer cada que volteaba a verme, por momentos para transmitirme su placer con sus
jugosos labios y lengua… ufff… era todo un espectáculo…
En poco tiempo, prefería que la cogiera así, en 4 patas, maximizaba su morbo y placer, así
como el mío… sin embargo, para mi pesar… se oponía al sexo anal… no porque le
pareciera denigrante, sino por el miedo.
- Suficiente con que tu verga apenas entra en mi vagina… esa cosa me destrozaría mi
culito… decía graciosamente Valeria, cuya estrechez me fascinaba.
Tenía esperanza de convencerla más delante de tener sexo anal, adiestrarla de a pocos
como había hecho con otras parejas… sin embargo, medio broma, medio en serio… ella
repetía…
- En nuestra luna de miel… te daré todo… bromeaba sobre la posibilidad de un futuro
juntos.
Me imaginaba que por ser su primer hombre ella fantaseaba con eso, mientras yo estaba
aun en el limbo, claro que enamorado, pero aun no pensando en esas cosas… quizás mas
en el placer inmediato… y veía que por ahí no vendría, al menos en el corto plazo, la
satisfacción de mis apetitos y gustos carnales.
Resulto que Valeria vivía sola en la ciudad, en un mini departamento que alquilaba al
norte de la ciudad, aquella independencia de la cual gozaba me fue muy favorable durante
esos meses de descubrimiento sexual para ella.
Pero eso cambiaria pronto, su madre y su hermanita la visitarían pronto desde su
provincia natal. La madre de Valeria debía seguir un tratamiento médico por unos meses,
ya la edad hacia estragos en mi hasta ahora desconocida suegra.
Conocí a mi suegra, era desconfiada de los hombres, como toda madre soltera. Descubrí
que su hermanita Laurita, era producto de una segunda relación que tampoco le
funciono. Esa señora crio a sus 2 hijas sola y por eso me miraba con desconfianza.
Mas bien quien me miraba con una rara fascinación era su hermanita, quizás por conocer
al primer chico que su hermana le presentaba a su mama, tal vez porque sabía que era
mayor que su hermana… En ese momento Laurita era una adolescente de 15 años…
físicamente era muy diferente a Valeria.
Laurita era de piel canela, cuerpo con tendencia a ser más voluptuoso por lo que ya había
visto antes en otras situaciones, con una prima (Anita) y una ex (Mili). Aunque no podía
decir mucho de su cuerpo por la ropa invernal que llevaba Laurita y que no dejaba ver
nada.
En realidad, debía reconocer que Laurita tenía un rostro más agraciado que su hermana,
labios mas carnosos y nariz respingada, ojos negros. A pesar de su edad se comportaba
como una niña, hacia gestos y pucheros por momentos, quizás su madre la engrió mucho.
Pensaba que esa niña en pocos años iba a ser una terrible tentación, considerando mis
antecedentes, es decir, mi debilidad por las morenas de cuerpo escultural. Esa niña
parecía una mini versión mejorada de mi prima y mi ex. Intente alejar esos
pensamientos, pero no me ayudaría mucho el destino.
Habíamos logrado inscribir a Laurita en un colegio, para que no pierda lo avanzado por el
cambio de ciudad. Un sábado fui a visitarlas a su mini-depa, Valeria me escribió
diciéndome que había salido con su mama a hacer unas compras y que la esperara, que
Laurita estaba en casa.
Bueno, al menos conoceré un poco mas a mi cuñadita me dije, tratando de acallar mi
morbo, le llevaba mas de 10 años… y era una adolescente que se comportaba como niña,
lo bueno era que eso le quitaba la tentación… al menos eso creí… Al llegar al depa, toque
la puerta…
- Pasa, está abierto… dijo con su voz infantil.
Le hice caso y entre, la sala estaba vacía… hasta de repente apareció Laurita…
- Mierd… solo llegue a decir en voz baja mientras ella sonreía.
Laurita salió de la cocina, donde estaba también la lavandería… con la falda escolar, de
cuadros azul y negro, como en las fotos y videos porno de colegialas… pero eso no era
todo… estaba con los senos al aire… desnuda de la cintura para arriba.
- Pensé que era mi mama y mi hermana… se excusó sin dejar de reír.
Me quede con la boca abierta… mi primera impresión era que tenía mejores senos que
Valeria, medianos y bien formados para su edad. Luego reaccione e intente actuar como
caballero… me di la vuelta, para evitar verla… pero esa imagen estuvo en mi pupila por
buen tiempo, hasta me daría un buen pajazo en mi casa luego.
- Ah disculpa... no sabía que estabas… bueno… así… me excuse.
Está bien la liberalidad que dicen que hay en su calurosa región, pero esto me parecía
mucho… ¿era ingenuidad? ¿era coquetería? ¿o era demasiada confianza? ¿era
provocación?... mierd… esos senos estaban magníficos…
Quise ser racional, bueno, a esa chica no la crio un padre, quizás no sabe cómo
comportarse en presencia de hombres, los límites que debe tener con los chicos… será
falta de costumbre, falta de malicia o que se yo…
- Ya puedes voltear… me dijo, mientras yo pensaba esas cosas Laurita ya se había
cubierto.
Tampoco ayudó mucho… se puso una sudadera blanca, que por lo mojada de su piel se
termino pegando, entallando su pecho con sus pezones en punta… mi verga no tardaría
en terminar en punta también, así que me senté en la sala.
Me explico que había tenido practica de desfile en el colegio y que recién regresaba y se
había puesto a lavar su ropa escolar… empezó por la blusa y el brasier, por eso el pecho
desnudo. Y no se puso otro brasier, sentía que sus pezones me apuntaban o me miraban.
Era mucha tentación, me excusé y salí a dar una vuelta, sino eso podía terminar mal…
uno es hombre y esa niña en muchos aspectos estaba mejor que mi novia, aparte que esa
imagen de colegiala coqueta me ponía a mil….
Al regresar ya estaba mi novia y mi suegra, la niña se había cambiado, no me hicieron
ningún comentario, supongo que Laurita había omitido contarles… guardo el secreto
como más adelante guardaría otros más.
Comenzamos a salir esporádicamente con Laurita al cine y otros lugares, era como
nuestra hija, atraía las miradas de chicos por ser guapa y yo por ratos me ponía en plan
de padre celoso, cosa que le gustaba a Valeria como protegía a su hermanita… si supiera
que comenzaba a tentarme esa morocha debilidad.
Como ya había terminado el tratamiento de mi suegra, tendría que regresar a su ciudad.
Poco antes de que se fueran, decidimos con Valeria, llevarlas a la playa para que Laurita
conozca el mar, total ya estaba de vacaciones.
Esta vez sí pude ver completo el cuerpo de la niña… para mi suerte, Valeria tenía mejores
caderas que su hermanita (que aún era adolescente), pero en delantera, ganaba Laurita…
así que, en términos neutrales, iba algo equilibrada la cosa… sin embargo, yo sentía
atracción natural por las caderas anchas y las nalgas redondas.
Lo bueno era que la playa estaba casi vacía porque aún no iniciaba la temporada de
verano. Así que con lentes oscuros me dispuse a disfrutar de la vista, mirando el bien
formado trasero de Laurita y mas aun el voluptuoso de mi novia.
Valeria le temía al mar, no entraba más allá de unos metros de la orilla. Así que cuando
Laurita quiso entrar, tuve que llevarla yo. La niña me tomaba de la mano sin malicia, pero
a mí morbo intuía que había algo más… sentí un pequeño temblorcillo en su cuerpo al
sentir el tacto de mis manos.
Cada que venía una ola, Laurita entraba en nervios y se me pegaba, casi se me subía
encima, ya que era pequeña 1.60m… y eso me ponía peor… sus senos se apretujaban en
mi pecho mientras me abrazaba, sus piernas rodeaban las mías, con su pubis casi por
encima de mi verga, que empezaba a endurecer con cada subida y apretujón del cuerpo
de Laurita.
Al principio Valeria y su mama nos observaban y se reían de como reaccionaba Laurita,
de cómo me hacía trastabillar por su miedo a las olas, y como luego las olas nos remecían.
Después me percate que Valeria y su mama se pusieron a conversar sin poner mayor
atención.
Para esto, creo que Laurita ya había sentido el bulto de mi verga que se formó por su
constante presión contra mí. Ella se alejó un poco nerviosa, yo avergonzado no busque
mas contacto físico… estaba jugando con fuego.
Hasta que vino una ola grande, así que le hice señas para que se sumerja y la deje pasar,
como ya le había enseñado… al volver a sacar la cabeza del agua busque a Laurita… y la
encontré… nuevamente con los senos al aire… diablos…
- Ayyy… mi brasierr… decía avergonzada y risueña sin cubrirse.
El brasier de su ropa de baño estaba flotando a unos metros, la alcance y se la di... por
suerte no había gente cerca, nadie se dio cuenta, más aún Valeria y mi suegra estaban
distraídas comprando unos bocadillos… y yo embobado aprovechaba en mirar sus senos.
- ¿Me ayudas?... me dijo sonriendo.
Esta niña me va matarrr… pensé con mi verga nuevamente endureciendo… di una mirada
a la playa, Valeria y su mama seguían distraídas, Laurita se dio vuelta y yo até su brasier.
Luego se puso de frente y me dijo.
- ¿Esta bien?... ¿puedes acomodarlo?... me dijo inocentemente.
- Ahhh… siii… claro… repuse embobado por su propuesta.
Ufff… era el colmo… en realidad tenia el brasier desacomodado, tenia medio pezón a la
vista… tras notar que no había moros en la costa, pose mis manos sobre sus bien
formados senos, moví la tela de tal manera que cubriera todo y me di maña de tocar algo
de más, pero sin quejas por parte de Laurita…
Solo note como su respiración se entrecorto, la vi abrir sus labios y estremecerse un poco,
quizás sintió el agua más fría de lo normal… sus pezones endurecieron y sentí como luego
sus latidos se aceleraron en los interminables segundos que mis manos se posaron sobre
sus senos.
- Siii… ahí esta bien… dijo con voz entrecortada.
Creo que ella también se había excitado un poco con el tacto de mis manos en sus senos,
quizás era la primera vez que alguien hurgaba en su pecho. Mas aun sabiendo que ella
misma pudo acomodarse el brasier.
Tras un silencio algo incomodo, solo atino a sonreír y agradecer, nos quedamos
mirándonos… tuve la tentación de besarla y me parecía que no se opondría, pero sí que la
cagaria… con mi novia y suegra en la playa.
Para mi suerte una ola me revolcó y evito que cometa un error, mientras Laurita
reacciono mejor y se sumergió. En el viaje de regreso, al preguntar sobre la experiencia en
la playa, a Laurita le pareció genial, dijo sonriéndome por el retrovisor del auto. Tampoco
comento lo sucedido, de mis manos en sus senos… al menos era discreta.
Laurita y su mama regresaron a su ciudad, dándole paz a mi relación con Valeria, sabia
que a futuro esa niña nos traería problemas a medida que su cuerpo y sus caderas fueran
madurando como sus senos.
Como jugando pasaron 2 años desde Laurita y su madre nos visitaron en la capital, en el
intermedio ya las habíamos visitado una vez en su ciudad, en un fin de semana largo,
pero por suerte no hubo mayor contacto como aquella vez en la playa.
Hasta que por temas de trabajo me toco visitar su ciudad, estaría unos días por allá,
mientras Valeria estaba acá trabajando y Laurita estaba de vacaciones allá… ya tendría 17
años y me daba curiosidad saber cómo se había desarrollado.
Tenía previsto ir a un hotel y por ahí me daría tiempo de ir a visitarlas a Laurita y su
mama, de paso darles unos encargos de Valeria. Al salir del aeropuerto, vi una morena
muy guapa en la entrada, pensaba decirle algún piropo, total estaba lejos del radar de
Valeria… pero… mierd…
- Hola ¿Qué haces acá?... le dije, era Laurita… estaba con un vestido un poco suelto,
con falda sobre las rodillas, con algo de escote en el busto.
- Me enteré de tu llegada y quise venir a recibirte… ¿hice mal?... pregunto
avergonzada.
- No, para nada… es una bonita sorpresa… exclame agradecido.
- Que bueno que te gusto… me dijo mientras se abalanzaba sobre mí, como en la
playa.
Se me subió como una niña que busca que colgarse de su padre, pero en ese afán de
abrazarme y apretujarme, sus senos un poco más grandes esta vez, se hundieron en mi
pecho, llegando a sentir sus pezones… estaba unos centímetros más alta también. Me dio
un beso en la mejilla, apenas encima de mis labios…
No mal intérpretes, me decía a mí mismo para calmarme… la niña me tiene aprecio,
seguro me ve como una figura paterna o amical de confianza, soy el novio de su hermana,
que mas puede pensar… es una locura… me repetía para mantenerme cuerdo.
- Vamos a mi casa… me dijo Laurita emocionada, tomando parte de mis cosas.
- Ah no te preocupes, el trabajo me separo un hotel, quizás luego las visito… dije.
Pero ella se había encaramelado conmigo, me fue a recibir y no quería despegarse. Más
bien se ofreció a guiarme al hotel y luego llevarme a su casa… Bueno, Laurita quiere ir al
hotel conmigo… veamos a donde lleva esto…
Entramos a mi hotel, previa mirada de desconfianza de la señora que atendía que me veía
con esa jovencita. Laurita ingreso a mi habitación y se sentó en un sillón, como una niña
observando todo lo que contenía el cuarto.
Le dije que me iba a cambiar, y no se inmuto… parecía que le daba igual si me desnudaba
frente a ella, total yo ya había visto sus senos, quizás esperaba que yo le mostrara algo…
sin embargo, intente razonar con cabeza fría, no quería espantarla, así que mostrando
algo de pudor entre al baño a cambiarme.
Al salir, Laurita estaba en la cama viendo tele muy tranquila. Yo me sentía cansado por el
viaje, así que me recosté a su lado… ok, con paciencia, no mal interpretes… me repetía…
al poco rato sin decirle nada, Laurita se había acurrucado a mi lado.
Me puso tenso unos instantes, pero luego la sentí como una niña que se siente protegida,
nuevamente pensé que ella en su ingenuidad no tomaba con malicia esta situación… así
me quede dormido sin darme cuenta.
Al despertar, Laurita seguía acurrucada a mi lado, casi aferrada, solo que esta vez
nuestras piernas estaban entrelazadas. Su vestido se había levantado un poco, mostrando
sus muslos que lucían mas formados que años atrás.
Hizo un pequeño quejido de estiramiento mientras despertaba, me apretó con fuerza, le
di un beso en la frente. Abrió los ojos con una sonrisa, lo que me alivio porque pensé que
se avergonzaría o se alejaría, al darse cuenta de nuestra cercanía.
Ya era de noche, así que Laurita se levantó sin mayores comentarios sobre como
estábamos enpiernados en la cama, creo que no había malicia en su forma de actuar, el
único mal pensado era yo. Luego de eso salimos hacia su casa.
Camino a su casa, pensaba, parece que para ello todo esto es algo inocente, así que a no
meter la pata. Me sentí un poco culpable al ver a la suegra, por todo lo que pensé en
hacerle a su hija menor y por todo lo que ya le hacía a su hija mayor. Aun así, comí de
buena gana la cena que me preparo mi suegra.
Los siguientes días procure enfocarme en el trabajo, aparte que en esa ciudad había
chicas guapas en ropas cortas, que esperaba me hicieran olvidar a mi cuñadita. Un día
antes de irme, recibí la llamada de Laurita, quejándose de mi alejamiento y si es que
había hecho algo malo.
Me excuse que por el trabajo y demás no había tenido tiempo, pero que la iba a
compensar, que eligiera que hacer esa tarde. Me pidió que la lleve al cine… diablos, un
lugar oscuro con esa tentación al lado… deben ser las pruebas que nos pone el destino,
me dije, si sobrevivo estoy listo para comprometerme, pensé.
Laurita se apareció, con un micro-short, y una blusa pequeña… mierd… tuve que recoger
mi lengua del suelo y taparme la boca. Estaba hecha una delicia, con sus piernas
bronceadas y bien formadas, sus caderas curvilíneas y su trasero abultado, no tanto como
el de Valeria, pero ya iba asomando las formas que me volverían loco en no mucho
tiempo.
Sonrió al verme, quizás con esa coquetería incipiente, al ver el efecto que causo en mí.
Eligio una película casi de cuentos de hadas… para mi mala suerte no había entradas,
pensé que presencia de niños y familia me contendría… tuvimos que ver una comedia
romántica que llevaba unas semanas en cartelera, así que la sala estaba semi vacía…
En principio en las bancas se me pego, casi se tomo del brazo con ingenuidad y puso por
momentos su cabeza en mi hombro, como si fuéramos pareja… no pienses mal… como es
normal, hubo escenas de besos y cariños…
- Esa chica tiene bonitos labios… dijo pensando en voz alta.
- No como los tuyos… se me escapo, sin darme cuenta.
- ¿En serio?, tengo bonitos labios… me dijo sonriendo en la semi oscuridad.
- Ah… bueno… si… son rojizos y carnosos… son bonitos… dije avergonzado.
Ella sonrió coqueta, mirando mis labios y mordiéndose los suyos… luego agrego algo
embobada…
- Yo no sé besar… me confeso.
- Anda… no te creo… le dije incrédulo, deben pretenderla muchos pensé.
- No nunca bese a nadie… repuso sintiéndose mal por su inexperiencia.
- Ah no te preocupes, a tu edad es normal, yo besé a mi primera chica a tu edad… dije
para no hacerla sentir mal.
- En serio… ¿tu crees que…?... dijo curiosa.
- ¿Qué cosa?... vamos dime con confianza…
- No nada… dijo avergonzada.
- Vamosss… le insistí.
- ¿Me enseñarías?... dijo sonrojándose.
- Perdón… exclame incrédulo.
- Me enseñarías a besar… termino de decir Laurita con vocecita infantil.
- No… se… no seria correcto… soy novio de tu hermana… dije mecánicamente,
sintiéndome estúpido porque la quería comer a besos.
- Cierto… olvídalo… dijo avergonzándose.
- Pero… bueno… quizás si queda entre nosotros… no creo que tenga nada de malo…
si te ayudo… le dije intentando retomar su propuesta.
- Si, si… no diré nada (como antes) … me dijo con el rostro iluminado
Ok, me dije, vamos es solo un beso… si no es conmigo lo hará con cualquier jovenzuelo
bandido, pensé. Me acerque a Laurita que me veía con los ojos brillantes, instintivamente
fue cerrando los ojos, mis labios se posaron sobre los suyos, que eran suaves y carnosos.
De a pocos fue dejando su timidez y jugando con mis labios como yo hacía con los suyos.
Se desvivía por besarme, casi ahogándose, con algunos jadeos, que denotaban su
excitación y vehemencia juvenil. De a pocos fui incluyendo mi lengua, cosa que la
encendió mas y fue uniendo su lengua a la mía… vaya que aprendía rápido.
Nos habíamos olvidado de la película, lo que pensé que seria un tierno beso, termino
siendo un besuqueo intenso en la semi oscuridad del cine, agazapados entre las butacas.
Sus brazos comenzaban a aferrarse a mí.
Mis manos siguieron instintivamente su impulso, terminando en sus redondos senos,
acariciándolos por encima de su ropa… ella emitió un tibio gemido, se remeció un poco
como en la playa cuando la toque… solo que esta vez se alejo algo asustada…
Por unos instantes me miro con indecisión y confusión… finalmente se me abalanzo
nuevamente, producto de su ansiedad, llenándome de besos alocadamente, mientras me
dejo seguir apretujando sus senos por encima de la ropa.
Me dieron ganas de jalar su mano hacia mi verga, para que me la pajeara, total ya estaba
dura, estaba fuera de mi… esa niña me estaba sacando de mis cabales, tanto que la quería
poseer entre las butacas… lo que calmo mi locura, fue que la película termino y
encendieron de a pocos las luces… caraj… Laurita se salvó por poco… me dije.
Nos arreglamos e intentamos actuar normal, pero era evidente que estábamos a mil.
- Tu hotel está cerca… vamos un rato… me dijo entre avergonzada y excitada.
- Si claro… repuse, encaminándome rápido para evitar que su deseo menguara.
Parece que quería la lección completa. Entramos rápidamente a mi habitación, ella se
abalanzo a mi prácticamente, colgándose como en la playa o el aeropuerto, produciendo
cierta fricción entre su pubis y mi verga, cosa que la estremeció nuevamente.
Me hizo perder el equilibrio y termine sobre la cama, con ella encima mío, y no dejaba de
besarme, mientras yo acariciaba su cintura y su espalda. Bese su cuello gentilmente y
Laurita se estremeció… tímidamente entre jadeos tomo mi mano y la direcciono al lado
de su pecho.
No hizo falta otra indicación, como en el cine, comencé a estrujar sus senos encima de la
ropa, esta vez me atreví a más… total ya estábamos alocados… pasé mi mano por debajo
de su diminuta blusa, con mayor estremecimiento de su parte, casi temblaba.
Tome rápidamente sus senos desnudos, su piel se erizo, en un momento de cordura, sus
manos se posaron sobre las mías, queriendo detenerlas… pero fue en vano, en pocos
segundos en vez de oponerse, sus manos acariciaban las mías y me dejaban obrar
mientras su lengua ahogaba gemidos en mi garganta.
Mis dedos seguían acariciando sus senos, estrujándolos por momentos, mientras el joven
cuerpo de Laurita se estremecía de placer. Prácticamente sobre mí, ella se movía
torpemente, buscando nuevamente la fricción entre su pubis y mi entrepierna.
Si Laurita ya me había permitido esto, que mas daba un poco más, me dije… me atreví a
subirle aquella pequeña blusa, dejando al descubierto sus redondos senos. Me miro con
pasión y aprobación, la niña estaba sometida.
Antes de dejarla pensar o arrepentirse, rápidamente engullí sus pezones… lo que hizo que
se contraiga por completo, ahogando un gemido de placer, sus manos estrujaban mis
cabellos, apretándome contra su cuerpo que parecía haber experimentado un orgasmo.
- Ayyyy…. Dannny… exclamo ahogadamente.
Mi verga soltó una gotita de leche, no podía más, mande mi conciencia de paseo, no me
importaba su edad (en unas semanas seria mayor), no importaba que fuera mi cuñadita…
lo único que importo fue… la llamada que recibió en su celular, y segundos después en el
mío…
A Laurita la llamaba su mama y a mi me llamaba Valeria… estaban preocupadas porque
no regresábamos… eso nos hizo volver a la realidad… fue un baldazo de agua fría para
ambos… ya se estaba haciendo tarde…
Me arrepentí de haberle comprado con su hermana ese celular en nuestra última visita,
supuestamente el teléfono era para estar más en contacto con Laurita, para que no se
vaya por las malas juntas con sus amigos ya que era una adolescente que terminaba el
colegio. Mas que malas juntas, termino siendo un cuñado abusador…
Laurita nerviosa al inicio y luego mas calmada, le explico a su mama que después del cine
estábamos paseando por la plaza. Mientras a su vez yo le decía lo mismo a Valeria… con
algo de cargo de conciencia, mientras veía como su hermanita se acomodaba su blusa,
tapando sus bien formados senos.
Ya no recuerdo que pretextos o excusas le di a Valeria, y creo que Laurita tampoco sabía
lo que le dijo a su mama, solo sabíamos que ofrecimos regresar pronto a la casa de su
mama. Nos acicalamos y salimos sin decir mayor palabra.
Intentamos hablar de cosas triviales, pero por momentos había silencios incomodos, no
quería decir algo fuera de lugar que hiciera que se arrepienta o avergüence… aparte que
ya comenzaba a sentir un cargo de conciencia por casi tirarme a mi joven cuñada.
Por un lado, sentí que me aproveche un poco de su inocencia… pero vamos… ella me lo
pidió también, quizás ya le habría cruzado la idea desde antes… como a mí, cuando la vi
mas joven… en fin… creo que ella se dio cuenta de la tribulación que se armaba en mi
cabeza…
- Gracias por enseñarme… dijo tímidamente.
- Ah… no te preocupes… lo haces bien… aprendes rápido… dije halagándola.
- ¿en serio?... repuso emocionada.
- Claro… creo que mejor que otras que conocí… dije.
Por un rato la vi algo celosa por la comparación con mis otras experiencias, a pesar que
no era mi intención (pero las mujeres a veces se enfocan en lo que no deben)… por suerte
luego sonrió de buena gana algo orgullosa de su desempeño para ser su primera vez.
Así, sin querer, habíamos caminado durante varios minutos hasta llegar a la puerta de su
casa. Yo saldría de regreso a la capital en un vuelo en la madrugada, no la vería
nuevamente quizás en mucho tiempo y Laurita lo sabía.
Ella me miro con algo de pena, melancolía por los hechos recientes… la vi acercarse,
seguramente me quería robar otro beso… pero no era el lugar apropiado, quien sabe que
vecino o fisgón hubiera, si es que no era mi suegra por ahí merodeando.
En un movimiento evasivo, logré desviarla, las jóvenes que se emocionan o son
enamoradizas pueden ser imprudentes, pensé… ella entendió mi maniobra y me siguió la
corriente. Termino abrazándome… y dándome un beso en la mejilla mientras me
susurraba…
- El próximo mes cumplo 18… y… dijo en voz pausada y algo excitada.
No pudo decir más… el chirrido de la puerta abriéndose la interrumpió… era mi suegra…
Me excuse con mi suegra por la tardanza, a decir verdad, eran poco más de las 10, pero en
esa ciudad todo cerraba temprano, alrededor de las 9. Le dije que nos entretuvimos
paseando por la plaza y comiendo helado, luego vinimos caminando porque la noche era
fresca, etc., etc.
La señora le dio una pequeña reprimenda a su hija, que siempre se le pasaba el tiempo.
Se despidió gentilmente de mí. Laurita me dio otra despedida formal ante los ojos de su
madre, mientras sus ojos exclamaban mil cosas.
Di media vuelta y me retire, no quería levantar sospechas en mi suegra, ni que se las
transmita a Valeria… total, había sido un juego, solo satisfacer su curiosidad… mejor
alguien conocido que algún bribón vago, pensé.
Sin embargo, camino al hotel, recién empecé a recordar y darle sentido a sus palabras…
estaba por cumplir 18… ¿y?... ¿y qué?... quizás esperaba que sucedieran más cosas esa
noche y sintió que me contenía porque ella era menor de edad.
Que locura… deja de quemarte el cerebro con esas cosas… es mucho lio… tengo una novia
que me adora, que tiene un trasero que es una delicia y me hace llegar como caballo…
¿para qué meterme en problemas con una jovencita enamoradiza?
Intente convencerme de que no permitiría que volviera a pasar… total era difícil que la
volviera a ver por lo menos en un año… iluso… seria mas pronto de lo esperado y más
enredado de lo planeado…
Continuara…
Retorné a mi ciudad y cogí como loco con Valeria, para intentar exorcizar el recuerdo de
su hermanita y en parte por sentimiento de culpabilidad… no me iba tan mal con Valeria,
incluso pensaba que ya iba siendo tiempo de enseriar las cosas…
Total, ya teníamos unos 3 años juntos, creo que ya estaba en edad de pensar en formar
una familia, la mayoría de mis amigos ya estaban casados y con hijos. Me sentía como el
ultimo de los mohicanos, uno de los últimos solteros.
Mientras pensaba en esto… un día Valeria vino con una gran idea…
- Que tal si mi mama y mi hermana vienen a pasar las fiestas… dijo emocionada.
- Ahhh… si… claro… que buena idea… Vale (así le decía de cariño) … respondí.
Apenas habían pasado unos meses desde mi visita a su ciudad, de mi besuqueo con
Laurita en el cine, de que casi poseo a mi cuñadita en el hotel… a estas alturas ella ya
tenía 18 años… a la mierd… esa niña cada que la veo se pone más buena, las caderas y
nalgas comienzan a parecerse a las de Valeria…
En ese tiempo habíamos cruzado llamadas con Valeria, para saber cómo le iba a Laurita,
uno que otro mensaje, procurando mantener la distancia, y la cordura… evitando
comentar lo sucedido y no dando pie a algún mensaje indiscreto o enamoradizo de ella.
Sentía que todo lo avanzado con Valeria se iría al tacho, si me enredaba en estos jueguitos
de descubrimiento pasional con su hermanita. Tendría que mantener la distancia como
antes… sin embargo, Valeria empeoro las cosas...
El mini-depa donde vivía iba a ser remodelado para que vinieran los familiares del dueño
del edificio, es decir, Valeria estaba casi en la calle. Mientras yo ya había comprado un
departamento pequeño de dos plantas, con 2 dormitorios.
Varias veces habíamos hablado de mudarnos juntos, sin embargo, ella no se sentía
preparada aun para dar ese gran paso… sin embargo, dada la situación, quizás era tiempo
de intentar convivir y ver como nos iba… Total, en realidad los fines de semana casi
convivíamos en mi depa o en su mini-depa… claro que su mama no lo sabía.
Entonces la única opción que quedaba era que se quedaran en mi depa, alojaría a su
mama y su hermana… todos bajo el mismo techo… mi novia y mi tentación… caraj… al
menos con mi suegra rondando mantendría la cordura y la distancia pensé… solo que…
- Mi mama no va poder venir… me dijo triste Valeria.
- ¿Por qué?... pregunte extrañado.
- Se sintió un poco indispuesta y me dice que mis tíos la invitaron a pasar fiestas con
ella…
- Ah bueno al menos no estará sola… tu hermanita lava cuidar… le dije aliviado.
- No… Laurita si va venir…
- ¿En serio?... pregunte perplejo.
- Si se muere de ganas de conocer mas la ciudad… dijo emocionada Vale.
Por la put… madr… pasar fiestas bajo el mismo techo con Valeria y Laurita… me
encomendé al destino, que pasara lo que tuviera que pasar… intentaría resistir hasta
donde se pudiera…
Como Vale estaba atareada por su trabajo, fui a recoger a mi cuñadita al aeropuerto… la
muy diabla llego en una mini negra entallada y unos tacones, algo de maquillaje, con un
look que la hacia aparentar mayo y mas apetecible que nunca, sus caderas cada vez mas
anchas y sus nalgas cada vez más abultadas… más de uno volteo a admirarla.
Nuevamente embobado por su imagen no atine a decir nada… ella me sonrió nuevamente
y se me abalanzo como siempre. Me beso entre el labio y la mejilla… como para darme a
entender que no se había olvidado de lo sucedido… o que quería seguir jugando a lo que
dejamos pendiente en su ciudad… diablos…
- ¿Me extrañaste?… pregunto risueña.
- Claro… respondí algo pensativo, sin tratar de evidenciar mi emoción.
Al subir al auto e ir en dirección al depa, decidí dejar las cosas claras, debíamos evitar
seguir con lo que empezamos en su ciudad… no porque no quisiera, sino por lo
complicado…
- Mira, vamos a estar en mi depa con tu hermana, hay que mantener las cosas
tranquilas como antes de… tú sabes… dije apenado, en referencia a lo del hotel.
- Ahhh… no te preocupes… mantendré la discreción y las formas… me dijo obediente,
casi como niña regañada.
- Ufff… que bueno que lo entiendas… sabes que te quiero mucho… eres una chica
muy guapa y sabes que cualquier chico podría interesarse en ti… yo te llevo… ufff… varios
años… comencé a explicarle, como cuando uno habla y habla en una situación incomoda
y no sabe cuándo callarse.
- ¿Crees que soy linda?... me dijo con ojos brillosos.
Mierd… de todo lo que dije solo escucho eso… luego se le nublo todo. En fin, acepte eso,
con tal de no tenerla resentida vagando por la casa o dándole señas de celos a su
hermana… cualquier cosa con tal de mantener la fiesta en paz…
Quizás para Laurita era una etapa inicial de su joven despertar, de experimentar, quizás
era una fijación conmigo por mi edad o mi experiencia… o por la falta de una figura
paterna… que se yo… podían ser muchas cosas. Lo bueno es que accedió a dejar las cosas
como antes… o al menos eso había entendido yo…
Llegamos al depa y ya Valeria había llegado, para mi suerte, si me quedaba solo con la
niña (aunque ahora señorita o adulta) podía terminar en violación…
Pues bien, tras la cena, Laurita quería ver una película… diablos, no como en el cine…
pero fue algo peor… Nos acurrucamos en el sofá-cama… Valeria a mi derecha y Laurita a
mi izquierda… de a pocos nos fuimos resbalando hasta estar echados…
Instintivamente abrace a Valeria, para mantenerme a raya, sin embargo, Laurita al poco
rato se acurruco en mi hombro como esa vez en el hotel, empiernandome… ante la
sorpresa de Valeria y un frio recorrió mi espalda… creo que Laurita no entendió lo de
mantener la distancia… mierd…
- Ay que lindo… mi hermanita te quiere como un padre… me dijo Vale al oído,
enternecida por el cariño que me mostraba Laurita.
- Ah siii… creo que le falta eso… una figura paterna… dije aliviado de que mi novia
haya tomado sin malicia la muestra de afecto de su hermana.
Para fijar la idea del cariño paternal le di un beso en la cabeza a Laurita, que sonrió
complacida, y sin darme cuenta, la niña estaba casi chupándose el dedo… me vino a la
mente que me podía chupar otra cosa… sin embargo solo atiné a reírme, para evitar una
erección, y mostrarle a Vale la reacción infantil de Laurita.
Casi no podía creer que esa señorita, con mentalidad de niña, meses antes se me había
abalanzado en mi habitación de hotel… ¿acaso había sido un sueño? ¿en mi morbo había
alucinado todo eso?... parecía un angelito, una mansa paloma…
Esa noche, tras la película transcurrió tranquila, les dejé el dormitorio principal del depa
para que duerman juntas y yo me fui al dormitorio secundario. Pensé que era lo mejor
para evitar dejar sola a Laurita y que yo gatee a su habitación… al final ella usaría esa
maña.
Al día siguiente de trabajo, Valeria estaba un poco ojerosa, me decía que Laurita no la
dejo dormir bien, que se movía mucho, que hasta pateaba dormida. En fin, me dijo si es
que le podía dejar el otro dormitorio, no quería dejarla en el sofá-cama porque se
amanecería viendo tele.
Accedí a dormir en la sala, con ellas en los dormitorios del segundo piso, según yo seguía
a distancia de la tentación. Esa noche se repitió la tónica, la película, acurrucarse en el
mueble, esta vez Laurita paso la mano por mi pecho, casi metiéndola entre mi camisa,
aprovechando que su hermana estaba medio dormida… ay caraj… no te pongas tieso… le
rogaba a mi pene.
Parece que quien me escucho mentalmente fue Vale, que se levanto de sobresalto…
mientras Laurita volvía su mano a su lugar. Vale le dijo que ya era tarde, Laurita protesto
que se quería quedar más, total al día siguiente era sábado y no había que levantarse
temprano… pero Valeria no le dejo salirse con su capricho y se la llevo… ante mi alivio.
Me quede despierto viendo una película, intentando olvidar lo sucedido y bajarme las
revoluciones, la mano de Laurita hurgando en mi pecho, sus senos presionando mi brazo,
su pierna sobando la mía… me habían dejado un poco acelerado.
Había pasado buen rato, cuando oí un ruido leve, me recompuse rápidamente, pensé que
sería algún ladrón escabulléndose. Busqué con la vista en el balcón, la puerta… pero no…
el ruido venia de la escalera… vi unas piernas bien formadas bajando… eran color
canela… no era Vale… era Laurita, que se estaba viniendo de puntitas a verme… a la
mierd… esta chica es el demonio… pensé.
- ¿Qué haces?... murmure.
Admire su silueta apenas cubierta por una remera que le tapaba apenas debajo de su
pubis, mientras sus pezones y senos sin brasier resaltaban nítidamente por la tela.
- No tengo sueño… ¿puedo ver tele contigo?... me dijo en tono infantil, frotando sus
piernas como chica provocadora.
- Tu hermana nos va oír… le advertí intentando alejarla.
- Ella ya se durmió y tiene sueño pesado… refuto Laurita, y era cierto.
- Ok… pero solo un rato… accedí viendo que se entercaba.
Pensé que quería repetir la posición de siempre, le ofrecí mi brazo y hombro para que se
acomode, sin embargo, se recostó dándome la espalda. Al final parecía que quería estar
en la posición tipo cucharita… bueno, al menos así, habría menos peligro de terminar en
besuqueos pensé, sin embargo, no anticipe otro problema…
Cuando Laurita sintió mi cuerpo detrás de ella, automáticamente fue buscando contacto,
retrocediendo, me estuvo acorralando contra el respaldar del mueble, una vez ahí sin
salida, instintivamente comenzó a empujar su redondo trasero contra mi entrepierna…
En principio puse mi mano en su cintura intentando alejarla (si Valeria, se despertaba y
bajaba me mataba) sin embargo mi mano se quedó ahí, como acariciando su cintura…
Laurita se percato que iba cediendo ante su tentación… así que se atrevió a preguntar…
- No te molesta, ¿verdad?...
- No, para nada… respondí tragando saliva.
Mientras la sangre se agolpaba en mi pene, generando una incipiente erección. Atine a
retroceder un poco, sin embargo, ella empujo más aun… mierd… esto es el colmo…
intente aguantar… pero no puedo más… me dije.
Cedi o sucumbí ante la tentación, mi mano paso por debajo de la remera, acariciando su
ombligo, para luego ir subiendo sin mayor oposición a sus senos… mientras su joven
cuerpo se iba estremeciendo y jadeando de placer…
Laurita seguía empujando su jugoso trasero contra mi verga endurecida, su remera se
había levantado un poco por el accionar de mis manos que estrujaban sus senos… esto
libero sus nalgas, apenas cubierta por su ropa interior, que se fueron abriendo ante mi
tieso pene.
Laurita se estremecía de placer, giro su rostro buscando el mío, nos besamos
apasionadamente, mientras nuestros cuerpos se frotaban, casi haciendo el amor con la
ropa puesta… mi cabeza ya no pensaba, solo reaccionaba instintivamente…
- Ahhhh…. Soltó un leve gemido, al sentir que mis dedos hacían a un lado su ropa
interior.
Hice lo propio con mi short, bajándolo hasta liberar mi herramienta… su piel se erizo al
sentir el contacto con mi duro miembro… presa de ansiedad y curiosidad, atino a tomar
unos segundos mi verga entre sus dedos, quizás no dando fe a que se hubiera puesto tan
duro por su estimulo.
No había marcha atrás… solo hacia adelante… pase mi verga por entre sus nalgas, Laurita
fue separando un poco sus piernas instintivamente para darme espacio… iba ser genial
poseerla así por primera vez, lo curioso era que sería por detrás, como le gustaba a su
hermana.
Sentí su cuerpo temblar cuando mi verga se poso sobre sus húmedos labios vaginales, los
cuales fui frotando de atrás hacia adelante para incentivar mas su delirio y que no se
opusiera a que la desflorara por primera vez en ese mueble...
Solo faltaba acomodarme y presionar un poco para romper su sello virginal… hasta que…
- Lauritaaa… ¿dónde estás?... oí la voz adormecida de Valeria.
Mierd… murmure asustado, Laurita se contrajo rápidamente, apresando mi verga con sus
temblorosas piernas. Automáticamente la aleje un poco, mientras ella se componía, se
sentaba en el sofá y ponía en su sitio su ropa.
- Baje a tomar agua… dijo nerviosa en voz baja.
- ¿Y Danny?... pregunto Vale, mientras yo me cubría con las sabanas.
- Shhh… se quedó dormido con la tele prendida… murmuro Laurita acercándose a la
escalera, a donde parecía que se estaba acercando Vale.
- Apaga la tele y sube a dormir… ah… tráeme un vaso con agua… pidió Vale mientras
oía sus pasos volver a la puerta de su dormitorio.
Suspiré aliviado, sentí que mi alma volvió a su cuerpo… Laurita fue a la cocina, por el
agua, lo dejo un rato en la mesa, luego se abalanzo juguetonamente sobre mi dándome
unos jugosos besos con lengua.
- Me la debes… me susurro al oído juguetona.
Luego apago la tele y se fue con el agua al segundo piso. Si antes que baje Laurita estaba
confundido y acelerado, ahora estaba peor por todo lo sucedido. Tras unos minutos entre
al baño y me di un pajazo de aquellos… si esta chiquilla no me mataba de un infarto, su
hermana lo haría con algún utensilio de la cocina o de oficina…
Al menos el pajazo funciono, me alivio y me dormí al poco rato. Algún sueño con matices
de remordimiento tuve… pero que podía hacer… esa niña me buscaba constantemente,
no sabia como actuaria si me negaba a seguirle el juego… quizás me hacia un berrinche y
me acusaba con su hermana… ¿Qué se yo?... con estas chiquillas no se sabe…
Al día siguiente fuimos al mercado… ya de regreso Vale olvido una ultima compra, nos
dijo que la esperemos. Demoraría unos minutos, así que aproveche para intentar
conversar y razonar de nuevo con mi cuñadita… entender su casi obsesión conmigo…
- Creo que ayer llegamos un poco lejos… le dije.
- No tanto… falto poquito… dijo comiéndome con la mirada.
- ¿Por qué quieres esto (coger) conmigo?... pregunte intrigado.
- Si no es contigo… ¿con quién más?… dijo apenada.
- No se… alguien de tu edad o más joven que yo al menos… dije, no me sentía viejo,
pero le llevaba como 15 años.
- Ay no… los chicos de mi edad son inmaduros, habladores… respondió incomoda.
- ¿No te parece raro esto?... intente razonar.
- Bueno… quizás un poco… pero es que… dijo dudando.
- ¿Qué?... dime… vamos… le anime, quería entenderla.
- Mi hermana me dijo que su primera vez contigo fue especial… que la trataste con
cariño y le hiciste sentir cosas que nunca experimento (un orgasmo seguro) … y no se…
- ¿No sabes?...
- Es que mis amigas… la mayoría ya perdieron su virginidad… y por como lo cuentan
como que no fue lo que esperaban, por lo inmaduro y apresurado de sus parejas… por
eso…
- Por eso ¿qué?… pregunte, tenía que sacarle por cucharadas.
- Por eso quería que fueras mi primer hombre… alguien con experiencia, para tener
una historia bonita que contar… me explico, luego se resintió un poco y agrego… ¿no lo
quieres hacer conmigo porque piensas que soy muy fea o muy chiquilla?
- No, para nada… mírate, eres hermosa… pero soy novio de tu hermana… exclame
incrédulo.
- No le diré nada a Vale… pero… quiero perder mi virginidad contigo… insistió.
- Ok… ya veremos, pero esas cosas no se planifican, solo suceden… para que sean
más especiales… le dije, mientras veía como Valeria se acercaba a lo lejos.
- Está bien… dijo susurrando sonriente, notando que al menos había cedido algo.
Algo me decía que no la convencí, esta niña no se quedaría contenta hasta que me la coja
y bien duro… como para no ser la virgen de su grupo de amigas… quizás hasta bullying le
hacían a la pobre… quería regresar a su pueblo con la historia de cómo perdió su
virginidad con un chico experimentado de la ciudad.
Al regresar al depa, me di una ducha de agua fría… para bajarme la calentura que me
genero el pedido de mi cuñadita. Oí algunos pasos cerca al cuarto, me imagine que Vale
quería decirme algo, le pedí que me pase la toalla… abrí la mampara de la ducha… y ahí
estaba otra vez ella…
- Ay vaya… exclamo ahogadamente dejando caer la toalla de sus manos, fijando su
vista en mi verga.
- ¿Qué haces aquí Laurita?... le recrimine en voz baja.
- Todo eso no me va entrar… dijo con la boca abierta, sin prestar atención a lo que
dije, se veía algo confundida, entre asustada y emocionada, sin dejar de admirar mi pene
que comenzaba a crecer.
- Vete… antes que tu hermana venga… le pedí.
- No te preocupes… está cocinando… dijo, mientras yo me ponía la toalla, solo así,
cuando me vio cubierto, salió de su abstracción y se fue del baño.
Tras eso, andaba mas estresado, casi ni comí, mientras Laurita de cuando en cuando
lanzaba miradas a mi entrepierna, a veces sonriendo otras veces abriendo los ojos como
pensando si le entraría o no. Valeria me pregunto si todo iba bien… me excuse que
andaba preocupado por un trabajo… si supiera que su hermana quería que me dedique a
desvirgarla.
Tras el almuerzo, llamo una compañera de trabajo de Vale, al parecer otra de sus
compañeras tuvo un accidente y estaba en el hospital, querían ir a verla en grupo. Me
ofrecí a llevarla, pero me dijo que mejor me dedique a terminar mi trabajo. Mas bien
Vale, me jalo a un lado para conversar… pensé que ya había notado lo de Laurita y sus
miradas indiscretas… ya me jodi…
- Danny… sé que no es tu responsabilidad… pero mi hermanita te quiere y respeta
como un hermano mayor o un padre… yo ya hablé con ella, ya sabes, de los chicos y eso…
me dijo preocupada.
- Ok… y ¿a qué viene esto?… pregunte con cara de susto, quizás ya se dio cuenta.
- Es que sería bueno que tú también le hables y le aconsejes… mi mama dice que sus
amigas son algo movidas, locas por experimentar… no vaya ser que, por seguirlas, Laurita
termine encamándose con cualquier vago y malogre su futuro… tú sabes, son jóvenes e
inmaduros, no miden consecuencias…
- Si… entiendo… yo hablo con ella… le dije, si supiera que el peor peligro para su
hermanita era yo, mejor dicho, que Laurita era un peligro para mí.
- Ahhh… otra cosa, me da vergüenza decirlo, pero estamos en confianza de pareja…
creo que mi mama exagera, me dice que no sabe si Laurita ya tuvo relaciones…
- Nooo… no creo… se comporta como niña (ninfómana)… dije con cara de incrédulo.
- Imagínate que quiere llevarla al ginecólogo y ver si aun es virgen o no, ya sabes es
chapada a la antigua y quiere que (al menos Laurita) llegue virgen al altar… bueno, por
eso es importante para mi que converses con ella… me dijo Valeria algo avergonzada.
- No te preocupes… yo me encargo… dije tragando saliva.
Yo que, a tanta insistencia de Laurita, me la quería tirar salvajemente para exorcizar
todas sus provocaciones… ahora me enteraba que la mama andaba protegiendo su
virginidad como regalo de bodas… conociendo lo desconfiada que era la suegra, si creo
que la llevaba con el médico.
Así que, como podría justificar si mi cuñadita regresaba a su ciudad con una sonrisa de
oreja a oreja y con su himen reventado… si solo su hermana y yo pasamos tiempo con
ella, ¿Quién más podría ser el que la desvirgo?, solo yo... con más razón debía
mantenerme a raya.
Mientras conversábamos cerca a la puerta del depa, Laurita nos veía atenta desde el sofá-
cama en que casi la violo la noche anterior. Por momentos fingía ver la tele, pero estaba
con las orejas bien paradas para intentar oír lo que decíamos. Al poco rato Valeria se fue,
encomendándome a su hermanita…
Ni bien se fue, saqué mi laptop y me puse a trabajar en el comedor (detrás del sofa-cama),
procuraba adelantar un proyecto del trabajo… en realidad quería mantenerme
entretenido y evitar tentación, mientras Laurita seguía viendo la tele… volteando de
cuando en cuando a ver si me animaba a acercarme a ella.
Al ver que no le prestaba atención, Laurita subió dejando la tele prendida… ufff… se
habrá cansado y se ira a dormir un rato… mejor, así pasa el tiempo hasta que su Valeria
regresé, pensé.
A los pocos minutos nuevamente oí el mismo ruido que la noche anterior… sabia lo que
era… mejor no prestarle atención, sino será peor, me dije… pero fue inevitable…
nuevamente vi sus piernas bajar la escalera… esta vez no estaba cubierta por el jean que
uso minutos antes.
Había vuelto a ponerse aquel provocador vestido negro con el cual llego al aeropuerto,
aquella mini entallada con ese escote, lo entallado de su ropa dejaba poco a la
imaginación… mas aun notaba que no se formaba ninguna silueta de ropa interior…
mierd… no traía nada debajo.
Bajo lentamente sonriendo, viendo que la laptop era un adorno en la mesa, que solo ella
tenia toda mi atención… lo que la hizo sonreír con mayor coquetería… mientras yo seguía
con la boca abierta sin emitir sonido…
- Me dijiste que las cosas no se planifican… solo que… creo que a veces hay que hacer
que las cosas sucedan… dijo justificando su provocativo accionar.
Tenía razón, que su hermana saliera era coincidencia… el destino quería que me tire a mi
cuñadita… ella misma quería que me la coja… en el fondo yo quería abusar de ella… todo
estaba alineado… al diablo todo… me dije, intenté resistir lo más que pude… Valeria
quería que hable con su hermanita… mejor le daba una demostración vivencial de
educación sexual.
Me pare de mi sitio, dejando a un lado la laptop… no tuve que decir nada… Laurita
nuevamente se abalanzo sobre mí, llenándome de besos. Yo comencé a estrujarle por
primera vez sus redondos glúteos que, si bien no eran tan grandes como los de Valeria,
eran muy bien formados y apetecibles.
Aquellas caricias en su trasero la excitaron más… la levante, haciéndola sentar sobre la
mesa, sin dejar de besarla. Ella en un principio me abrazaba, luego instintivamente
comenzó a soltar la correa de mi pantalón y buscar mi verga con sus manos, quería saber
si era cierto que todo eso le entraría en su virgen cuerpo.
- Ay no… no creo que entre… me dijo asustada y excitada, creo que le causaba morbo
esa situación.
Recordé entonces las palabras de Vale… lo de su mama llevando a Laurita al ginecólogo…
mierd… con toda la calentura… no podía quedar así…
- Mira… dije intentando calmarme y explicarle… tu mama te va llevar al médico para
saber si sigues siendo virgen o no… va ser sospechoso si llegas así de repente… dije.
- Ay nooo… Danny… debe haber otra manera… no me dejes así… vamos… me suplico
Laurita completamente cachonda, al borde de un berrinche para que me la tire.
- Hay otra manera… le dije y agregué… no es una forma convencional, pero tenme
confianza y déjame hacer… no te hare daño...
- Si, si, hazme lo que quieras… yo te sigo… me dijo emocionada y obediente,
llenándome de besos, agradecida de que me la fuera a coger, sabía que no habría
oportunidades como esa, de estar solos sin la vigilancia de su hermana.
Lo que su hermana me negó, quizás Laurita me lo regale de buena gana… pensé… y me
aliste, fui al baño rápidamente y traje una crema, ante la mirada ansiosa y curiosa de
Laurita.
- ¿Qué es eso?... pregunto extrañada.
- Ya verás… le dije, y no permitiéndole hacer más preguntas, agregué: Recuerdas
ayer… como estábamos acomodados…
No tuve que decir más, Laurita volteo, dándome la espalda… su cuerpo estaba apresado
entre el mío y la mesa… nuevamente comenzó a empujarme su carnoso trasero contra mi
ingle, mientras se daba maña para besarme.
Yo le subía la falda y liberaba mi verga… sus nalgas desnudas recibieron el bulto de mi
entrepierna. La acomode abriéndole un poco las piernas… la sentí temblar con el
contacto… así que inicie otra vez el juego de pasar mi verga por entre sus labios vaginales,
generando una rica fricción que terminara de enloquecerla…
- Ay Danny… yaaaa… hazlooo… me suplicaba, con su vagina mojada.
Embadurne mis dedos de crema lubricante… y escudriñe sus nalgas… ante su sorpresa…
- Danny… ese no es mi… ohhh… ahhh… exclamo atónita.
- Prometiste dejarte guiar… le susurre al oído.
- Ayyy… si si si… cedió sumisa.
Mis dedos habían invadido su cavidad anal… como les dije lo que Valeria no me daba,
quizás Laurita me lo regalaría o yo se lo robaría… era la única manera que llegara aun
virgen (al menos vaginalmente) a su ciudad sin levantar sospechas de su madre ni del
médico.
Tras aquella incursión de mis dedos en su estrecho y virgen ano, Laurita se inclino hacia
adelante, arañando el mantel de la mesa, mientras su respiración se hacia mas
profunda… sus senos se hinchaban cada vez más…
- Ayyy… ¿Qué me haces?... uhmmm… preguntaba en medio de su excitación y morbo.
- Solo confía… le decía escuetamente.
Sus piernas temblaban y se abrían más… su cabello era una maraña desordenada,
mientras su cabeza se movía nerviosamente… Había llegado el momento…
- ¿Qué?... nooo... espera… por ahí nooo… intento quejarse Laurita, pero era tarde.
Tras el proceso de dilatación, el masajeo con mis dedos llenos de lubricante, solo
quedaba la penetración y lo hice quizás abruptamente… preso de mi propia excitación y
para impedir que se arrepienta.
- Ouuu…. Ahhhh…. Ufff…. se quejó Laurita, con su espina contraída.
Le había metido la cabeza de mi verga en su estrecho ano, mientras ahora forcejeaba un
poco por insertarle el resto. Ella intentaba mantener el equilibrio con las manos sobre la
mesa… la figura se había invertido, Laurita que antes me culeaba para que la penetre,
ahora era yo quien la empujaba contra el mueble.
- Ayyy… nooo… eso no es normal… nooo… ahhh… se quejaba.
No sabia si se refería a que era un acto contra natura o, en mi ego pensé que se refería a
que no era normal que una verga de mi tamaño le entrara por su estrecho culo…
Para evitar cualquier tipo de resistencia, baje rápidamente su escote, liberando sus
redondos melones, cosa que la distrajo y volvió a traer el morbo mientras jaloneaba sus
pezones y Laurita veía embobada con la boca abierta como estrujaba sus senos.
Volteo buscando mis labios y me prodigo jugosos besos con su lengua excitada, cosa que
iba aprovechando para meter y sacar de a pocos mi verga de su arrugado esfínter, que
cada vez se contraía menos, acostumbrándose a aquel intruso que ya había ingresado, al
menos un tercio.
- Ayyy Danny… me estas rompiendo el culo… exclamo perpleja con expresión
morbosa.
Volteo a verme, eso la hizo distraerse y relajarse, cosa que aproveche, para abrir sus
morenas nalgas con mis manos y empujarle media verga más…
- Ouuuu… ahhhh… mierd… ahhh… exclamo estremeciéndose de dolor.
Vi sus ojos emblanquecer, salir de sus orbitas, con la boca abierta, casi en rigor mortis,
que hizo que apretara mi verga, causándome un poco de dolor… pero la tarea ya estaba
cumplida, la tenía enganchada hasta las tripas… sería difícil que se liberara.
Estuvo quejándose cada vez mas fuerte, le tuve que tapar la boca para que mis vecinos no
llamen a la policía. Veía sus ojos cerrados, con una lagrima discurriendo por sus mejillas.
Esta enrojecida, resoplaba entre mis dedos, una vez que sentí que su respiración se
calmó, saqué mi mano.
- Auuu… no puede ser que entrara todo eso… dijo sintiéndose completamente
atorada.
Debía que reconocer que Laurita había resistido estoicamente, mejor que otras chicas a
las que inicie… seria la fascinación, el deseo contenido de ser desvirgada… aunque no era
de la manera que esperaba, estaba dispuesta a irse con algún agujero inaugurado…
- Auchh… uhmm… espera… espera… porfis… ayyy… me rogaba.
Yo ya había empezado el golpeteo contra sus nalgas… Laurita rendida, se inclino sobre la
mesa, apoyando los codos, mientras dé a pocos entraba y salía de su gordo trasero...
parecía haberse acomodado mejor, por momentos relajaba la contracción de su esfínter y
yo aprovechaba para estamparla… mientras a ella se le contraía el espinazo y luego volvía
rendida a la mesa…
De cuando en cuando aprovechaba en echar algo de lubricante por los lados, creyendo
que podría ayudar, pero no había mucho margen para que algo le entrara, mi verga tenia
su culo colapsado… hasta que…
- Ayyy nooo… uffff… nooo… ¿qué es esto?… uhmmm… ahhh… uhmmm… comenzó a
musitar asombrada entre quejidos y gemidos.
Veía su cuello y espalda temblorosas, hasta sus piernas… comencé a bombearla más
armónicamente, con cada vez menor oposición de su esfínter… en un proceso natural, se
fue relajando y acostumbrando a estar empalada… incluso comenzó a disfrutarlo…
- Ayyy … no puedo creerlo Danny… está bien duro… uhmmm… decía atónita.
Ahora era yo quien se aferraba a la mesa mientras bombeaba su carnoso trasero contra el
mueble, sus nalgas comenzaban a rebotar con mi ingle, mientras Laurita veía sorprendida
como sus senos saltaban con cada arremetida…
- Si si… asi… cuñadito… rómpeme mi culito… uhmmm… deliraba Laurita.
Todo el morbo contenido desde la playa, en que toque sus senos por primera vez, daba
rienda suelta ahora… recordando aquello, libere una mano para jugar con ellos… cosa que
agradeció estremeciéndose más… llegue a sentir algunas gotas que discurrían de su
excitada vagina…
El mantel ya estaba casi en el suelo, dejando ver el reflejo del cristal de la mesa… Laurita
se sorprendió de ver la morbosa expresión en su rostro, sus senos temblando y jaloneados
por mis manos… mi complacida expresión mientras le martillaba el culo, tomándola de
las nalgas…
- Ay… uhmmm…. que grande eres… uhmmm… exclamaba Laurita alimentando su
morbo.
Con cada incursión la iba levantando sobre la mesa, por momentos la veía de puntitas,
por ratos ya en el aire, con su culo color canela rebotando con mi entrepierna…
- Ayyy nooo… ayyyy nooo… uhmmm…. me desmayooo… nooo… uhmmm….
La sentí estremecerse hasta de los pies a la coronilla, con unos espasmos y temblores en
la pierna… mientras mi verga satisfecha comenzaba a llenar de tibia leche su recién
inaugurada cavidad anal… con cada borbotón ella se estremecía más…
- No puede ser… ¿qué pasa?… ayyy… ¿me estas orinando?… se quejaba Laurita sin
entender lo que sucedía.
- Ohhhh… ufff… exclame satisfecho, mientras mi leche seguía invadiéndola.
Laurita se dejo caer sobre la mesa… su vestido era ahora una faja, sus pies casi en el aire,
su gordo trasero abierto de par en par, su torso amortiguado por sus senos contra la
mesa… ella con su rostro de lado, entre un enredo de cabellos, con las mejillas
encendidas, la boca abierta y jadeante con gotas de saliva, como si todo se le hubiera
hecho agua a la boca…
- Ayyy… estoy acalambrada… que me hiciste… se quejó graciosamente.
- Felicidades… te viniste en un rico orgasmo… ya no eres virgen… al menos
analmente… le dije complacido.
- Ufff… no creí que se podían sentir cosas tan ricas por ahí… exclamo sorprendida.
- Si, es un mundo nuevo… ya verás… le dije exagerando mi experiencia.
Ella se incorporó… me miro con ese brillo enamoradizo que antes le había visto…
- Eso significa que… dijo tímidamente.
- ¿Qué cosa?... pregunte
- Me seguirás enseñando… dijo mordiéndose los labios ansiosa.
Me la acaba de coger, le di a entender que a futuro podría disfrutar del sexo anal sin
perjuicios, pero no conmigo… pero la niña seguía fascinada conmigo, enganchada con la
idea de aprender de mí, exprimir mi experiencia y mi semen…
- Ya veremos… solo atine a decir, dejando abierta la posibilidad.
- Eso me basta… me dijo alegre.
Luego jalo mi rostro y me beso desde su forzada posición, aun con mi verga atornillada en
su joven orto. Que poco a poco se fue deshinchando… saque mi verga, un gesto de dolor
apareció en los labios de Laurita… su ano estaba al rojo vivo, se notaba que le ardía y
dolía… la calme diciéndole que le echaría humectante para aliviar eso.
Al rato no le dio importancia, estaba embobada viendo como mi verga se iba retrayendo
como cuando la vio en la ducha… parecía orgullosa de que su inexperimentado trasero se
haya comido una verga de ese tamaño.
Se estremeció un poco al sentir la leche discurrir de su ano a sus piernas… más bien yo
me estremecí al recibir una llamada… se me enfrió el cuerpo, por el sonido, en un
principio pensé que era el timbre del depa…
- ¿Todo salió bien?… me pregunto Vale.
- Si, si todo normal… dije nervioso, mientras veía como Laurita se limpiaba.
Mierd… todo salió bien para Laurita (que se salió con la suya) y para mí (que le revente el
culo a mi cuñadita que me provocaba), pero salió bien para nosotros (como pareja),
pensé…
- Bueno, ya voy de regreso… deseas que compre algo de comer… agrego Vale.
- Si, lo que gustes… me muero de hambre… respondí, mientras pensaba que su
hermanita me exprimió todo, necesitaba reponer energía.
Luego mi cuñadita se fue a bañar, mientras yo intentaba borrar evidencias, arreglaba la
mesa, trapeaba las gotitas de leche del piso, etc., etc.
Después me toco bañarme, Laurita nuevamente entro a darme la toalla, al ver mi verga
otra vez, se agacho y le dio un beso juguetón…
- Gracias… se atrevió a decirle con una sonrisa pícara.
Mi pene otra vez comenzó a reaccionar… si Laurita quiere seguir descubriendo cosas,
esos labios carnosos le harían mucho bien a mi verga, pensé… creo que mi cuñadita
intuyo por la mirada de malicia que tenía, que algo le prepararía para más adelante, se
mostraba curiosa y dispuesta a realizar lo que le pidiera…
Era casi como su hermana, pero más complaciente y más desinhibida, quizás producto de
su ingenuidad o de sus ganas de conocer el placer del que tanto se ufanaban sus amigas
experimentadas…
Esta vez nos sacó de nuestra abstracción el sonido del timbre… era Valeria, que por suerte
había olvidado sus llaves… nos salvamos esta vez… pero estábamos jugando con fuego…
Continuara…
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Al escuchar el timbre, Laurita se asusto un poco, la calme un poco, total no sabia nada…
solo le dije, que si Valeria le preguntaba si converse con ella, le dijera que si… y que le
siguiera la corriente o le cambie de tema hasta que yo baje.
Solo me preocupo verla caminar un poco raro, diablos, le había roto su virgen culito,
estaba adolorida… ojalá Vale no se percate… pensé.
- ¿Por qué demoraste?... le pregunto Vale incomoda a Laurita.
- Es que… estaba en el baño… se excusó Laurita.
- ¿Y Danny?...
- Creo que estaba estresado, subió a ducharse para relajarse… agrego Laurita,
mientras volvía al mueble.
Mientras yo escuchaba al borde la escalera lo que sucedía, esa niña era una actriz
completa, a pesar de su miedo, se manejaba con aplomo, quizás su vocecita infantil hacía
que fuera creíble… pero fue entonces que Vale noto algo raro…
- Y tu… ¿Por qué caminas así?... pregunto Vale extrañada.
- Ahhh… me da vergüenza decirlo… musito Laurita nerviosa.
A la mierd… me jodi, sentía que, ante la presión de Vale, mi cuñadita estaba cediendo …
ahora le confiesa a su hermana que le inaugure el culo en la mesa… seguro diría que la
viole, que no quiso, que me aproveche… ¿diablos por que caí con esa niña?… me dije,
pensando lo peor.
- ¿Por qué?... dime… insistió Vale.
- Es que… es que … decía Laurita con voz temblorosa.
- Vamos dime… replico Vale asustada.
- Es que… tengo estreñimiento hace días… y me salió algo grande que me dolió… dijo
Laurita, invirtiendo los papeles, cuando en realidad le había entrado algo grande.
- Ay… jajaja… ay… hermanita… aggg… sin detalles… me diste un susto… exclamo
Vale.
En realidad, yo también casi me carcajeo, semi desnudo en la escalera, ante tal
explicación de mi cuñadita… al menos había funcionado, Vale ya no preguntaría. Si el
culo de Laurita estaba abierto era por culpa del estreñimiento.
Baje al rato y Laurita había tomado nuevamente su posición en el sofá viendo películas,
claro que graciosamente sentada de lado por su ano adolorido. Trate de distraer a Vale,
preguntándole por cómo estaba su amiga y demás, hasta que recordó lo de Laurita…
mierd…
- Y ¿conversaste con ella?… me pregunto.
- Si… pero no mucho… se sintió un poco cohibida… le dije excusándome.
- ¿Qué te dijo?... insistió Vale.
- Ah… bueno… pues… si, sus amigas comentan sus experiencias y todo… pero dice
que ella esta tranquila… que quiere esperar a alguien especial… como tu lo hiciste…
agregue, intentando dar a entender que Vale era un ejemplo para su hermana.
Si supiera que ese alguien especial era su novio al frente, y que eso de la espera termino
hace unas horas… en realidad, si me sentía cínico y una basura por dentro… pero me
aguantaba…
- ¿En serio?... ay que linda… ¿ves que somos buen ejemplo?… dijo emocionada Vale
abrazándome.
Esa noche transcurrió mas tranquila, esta vez si fuimos al cine, no hubo peligro de que
Laurita me tentara en el sillón. Al regresar, estábamos cansados y cada uno se fue a
descansar. Esta vez mi cuñadita no bajo, seguro seguía con su culito resentido.
Bueno, al menos ya le cumplí el deseo, ya tiene algo que contar o presumir con sus
amigas… me dije. Pensé que ahí quedarían las cosas… al día siguiente me daría cuenta
que no podía ser mas iluso… esa niña me daría mas dolores de cabeza y de verga.
Desperté con una típica erección masculina, me daba flojera ir al baño, con tal de
descansar unos minutos más, ocultándome tras las sabanas para evitar la luz del día. Sin
embargo, repentinamente sentí una opresión sobre mi ingle… un jueguito que Vale me
hacía por las mañanas jugando con mi verga tiesa.
- Ay… Vale… cuidado… tu hermanita esta arriba.
- No cuñadito… soy yo… dijo traviesamente Laurita.
Saqué las sabanas y vi como esa niña, nuevamente con esa remera que casi no le tapaba
nada, estaba encima mío, frotando su pubis contra mi endurecido pene… nuevamente se
prodigaba las caricias que ya había aprendido para excitarse, mientras tímidamente se
estrujaba los senos.
- ¿Qué haces? ¿Estas loca?… le recrimine.
- Siii… por tiii… me dijo excitada.
Mierd… esto ya se estaba descontrolando, y yo que le hacia caso a esta niña creyendo que
desvirgándola iba a dejar las cosas así nomás. Laurita se estaba enganchando
emocionalmente, pero también estaba buscando que la enganche analmente esa mañana.
- Vamos Laurita… que tu hermana nos descubre y se acaba todo… dije para asustarla.
Solo así vi que se detuvo un poco nerviosa, es como cuando a un niño lo amenazas con
quitarle su juguete favorito si no se comporta.
- Pero más tarde… ¿tendrás tiempo para mí?... pregunto caprichosa.
- Ya veremosss… pero déjame dormir… le suplique casi.
- Ok… dijo sonriendo y luego regreso lentamente.
A medida que se iba, meneaba sus caderas, como para provocarme y me veía coqueta
mientras subía por las escaleras… al poco rato que desapareció, fui corriendo al baño…
me meaba, pero por la excitación, mis tuberías estaban bloqueadas… pequeña diabla me
va joder la próstata, pensaba mientras esperaba a liberar mi orina.
Volví a dormir, al poco rato… nuevamente sentí que se acercaban a mi cama…
- Ay Laurita… déjate de cosas… recrimine aburrido.
- ¿Perdón?... exclamaron, mierd… era la voz de Vale.
La cagu… me dije, sali de entre las sabanas nuevamente, para validar si no era un sueño,
no puedo tener tanta mala suerte… pero si, la tenía… era Vale con cara de pocos amigos.
- ¿Laurita?... insistió Vale.
- Ay si amor… la vez pasada tu hermanita bajo por agua y (casi me la violo)… dije.
- ¿y?... repregunto Vale.
- Bueno pues… me hizo cosquillas en los pies… y se fue riendo… me quito el sueño…
me excuse, tratando de no verme nervioso.
- Ay… esa niña… discúlpala… así se jugaba conmigo a veces… dijo Vale.
Ufff… al menos mi excusa coincidió con el comportamiento infantil de mi cuñadita. Las
cosas se ponían complicadas, los 3 bajo el mismo techo, en cualquier momento algo más
podría darle indicios a Vale de lo que sucedía… por el momento no desconfiaba.
Pero Vale no era tonta, ya me había celado un par de veces con chicas del trabajo o
amigas, que si, al creer que estaba soltero, me llamaban o invitaban a salir… como
trabajábamos en el mismo lugar, Vale y yo mantuvimos nuestra relación en secreto, para
evitar comentarios, pero luego de eso, de a pocos Vale fue marcando territorio y se hizo
evidente que éramos pareja.
Ahora era diferente con Laurita, era su hermana, dudaba que desconfiara de ella por ser
su sangre y por su edad… al menos tardaría más en desconfiar, pero rogaba que, si lo
hacía, mi cuñadita ya estuviera de regreso en su tierra y que Vale olvidara sus sospechas.
- ¿Qué haces?... le dije, viendo que Vale acariciaba mi entrepierna.
- No hemos tenido tiempo solos… me dijo cariñosa, con su rostro deseando sexo.
- Tu hermanita esta arriba… puede bajar en cualquier rato… me excuse, aparte sentía
que Laurita me había dejado seco la noche anterior.
- Ay… cierto… esa niña… cuando nos dejara solos… repuso algo frustrada Vale.
- Ya encontraremos el momento… quizá mas tarde la dejamos con mis padres y
tenemos tiempo para nosotros… dije para calmarla.
- Siii… bien pensado amor… dijo sonriendo y me abrazo.
Estaba claro que, para evitar sospechas, también debía cumplirle a Vale, sacar leche extra
de donde no había. Solo así, Vale regreso a su cuarto tranquilo. Al rato nuevamente salió,
pero sin incomodarme, de puntitas, sabía que iría a buscar el desayuno para mi… como
todos los domingos que la pasábamos juntos, me dejaba descansar y se iba a comprar.
Esa mujer era un amor, me atendía bien… diablos, ¿en que momento me volví insensible
y pendenciero?… quizás aun me sentía en automático en esa relación, tal vez empecé mi
rápido con Vale tras mi ruptura anterior… eso de un clavo saca a otro no es lo ideal…
Tal vez me volví cínico tras tantas frustraciones amorosas, con las quise estar mas tiempo
ya no estaban… y con la que lo intente más tiempo, dejando de lado mi orgullo, no
funciono… sin embargo, no era una excusa, estaba siendo irresponsable al dejarme llevar.
Bueno, me pase esos momentos pensando en esas cosas… desayune con ellas, algo
callado, viendo de lado a lado, estaba en medio de ellas, para bien o para mal… intuía que
Vale creía que seguía así por mi trabajo, mientras que Laurita seguro pensaba que
intentaba guardar las apariencias con su hermana.
Para mi sorpresa Laurita había bajado con un pijama puesta encima de la remera que ya
le había visto, cuando en los últimos días la había visto bajar en shorts. Algo tramaba esa
niña… quizás también lo hacía para disimular con su hermana. Luego entendería porque
lo hizo…
Tras el desayuno, Vale llevo un rato a Laurita al mueble, para que no me fastidie y me
deje trabajar tranquilo. Mientras Vale fue un rato a la cocina a lavar los platos… Laurita
me volteaba de cuando en cuando, buscando mi mirada, mientras yo me entretenía con
cualquier cosa en mi laptop… hasta que Valeria…
- Ya Laurita… cámbiate… vamos al mercado… le ordeno.
- Ay hermanita… no me siento bien… creo que me estoy resfriando… dijo abrumada.
- Claro, si paras en shorts, te dije que el clima acá es diferente… dijo riñéndola.
- Es que estoy acostumbrada a andar así en mi ciudad por el calor… se excusó como
niña regañada, intentando darle pena a su hermana... y lo logro.
- Ay mocosa… esta bien… ya camino al mercado te comprare algo en la farmacia…
dijo con tono maternal Vale, luego agrego... pero no estés fastidiando a Dany, déjalo
trabajar.
- Esta bien… dijo resentida Laurita, pequeña bribona, se estaba saliendo con la suya.
Así, Vale, subió a cambiarse y al poco rato salió… en el colmo de la frescura, Laurita le
dijo que se le había antojado una fruta de su región, que no se encontraba así nomás…
tras casi el berrinche de su hermanita enferma, y con cara de pocos amigos, Valeria
acepto a regañadientes porque el lugar donde podía encontrar esa fruta quedaba lejos y se
iba a demorar.
Mi novia se fue, dejándome nuevamente solo con esa pequeña diabla… al poco rato que
Vale salió, vi como desde el sofá, salían volando el camisón y el pantalón del pijama… esta
enana manipuladora, había fingido estar enferma, con tal de deshacerse de su hermana y
quedarse sola conmigo en el depa… como la tarde anterior…
Maldita sea… cree un monstruo o desperté uno… pensé… Vale demoraría al menos una
hora, tiempo suficiente como para que Laurita me embauque de nuevo… encima que yo
me había vuelto fácil de tentar… al notar Laurita que me resistía, como el día anterior…
enfrascado en mi laptop… la niña cambio de estrategia…
- Dannyyy… la tele no funciona bien… se quejó.
- Pero si de acá la veo… dije.
- Si, pero no cambia los canales… insistió.
- Ok… ya voy… dije malhumorado.
Al pasar por el lado del sofá, vi su sonrisa juguetona, mientras sus piernas desnudas
jugaban, levantando la remera y dejando ver su pequeña ropa interior… intente no
quedarme mucho distraído en eso, sino terminaría como el día anterior que le revente el
orto y después no podía caminar bien… si pasaba de nuevo su hermana si sospecharía.
Me puse de espaldas a ella y el sofá-cama, ya antes había fallado los canales, era un tema
con el decodificador del cable, había que reiniciarlo, pero además por si acaso, para evitar
que me llame de nuevo, verifique que los cables estén en su sitio… me demore apenas
unos segundos… y al voltear…
- Por la put… madr… exclame para mis adentros.
Mientras arreglaba la tele, Laurita aprovecho en voltearse, apoyando los codos contra el
respaldar del sofá, mientras dejaba su trasero al aire, apuntándome… en 4 patas como la
había cogido la tarde anterior… ah y un pequeño detalle… se había bajado la ropa interior
dejando ver su enrojecido ano y su núbil pubis con pocos bellos.
Mi verga se paro como resorte ante aquel espectáculo y aquel joven culo… hice lo que
cualquier persona indecente en esa situación haría… me baje el pantalón y la ropa
interior… lo se… lo se… y que paso con la conciencia y el bla, bla anterior… les dije que era
débil y medio cínico…
Laurita seguía esperando en su posición, casi desesperando, comenzó a menear su rabo
como para llamar mas mi atención… al sentir mis manos sobre sus nalgas, se estremeció,
su piel se erizo, sabia lo que vendría… en su nerviosismo, volteo a verme… ya me había
arrodillado detrás de ella…
- Te demoraste… me recrimino excitada y luego me beso con su lengua jugosa.
Me dedique a acariciar sus muslos, sus senos, Laurita temblaba de placer… y ya mi verga
empezaba a dolerme de lo dura que estaba… no había tiempo para buscar un lubricante,
solo quería metérsela y cogerla más duro que ayer…
Apunte mi verga a su adolorido ano, que parecía querer más… sin embargo…
- Nooo… por ahí nooo… por favorrr nooo… se quejó, moviendo sus caderas asustada.
- Quietaaa… le dije sosteniéndola de la cintura.
- Es que dueleee… Danyyy… te quiero en mi conchita… me suplico.
- Pero Laurita… se van a dar cuenta… le dije temeroso.
- Ay ya pensare en algo… por favorrr… quiero que seas el primero por ahí también…
me rogaba ansiosa.
Para reafirmar su idea, fue meneando su rabo en mi ingle, para incentivarme más… qué
diablos me dije…
- Siii… asiii… q ricooo… bramaba Laurita complacida al sentir mi verga en donde
quería.
Había puesto mi verga entre sus labios vaginales, frotándolos para lubricarlos, aunque ya
estaban húmedos… quería excitarla mas antes de penetrarla… mi cuñadita me transmitía
todo su placer con sus besos jadeantes…
- Metemela yaaa… por favorrr… que no aguantooo… exclamaba excitada.
- Ya pero no grites… le decía, en su vehemencia no se daba cuenta que sus alaridos de
placer podían atraer a mis vecinos.
Ubique mi verga entre sus labios vaginales, en un par de intentos, mi verga resbalo en su
himen, el surco no estaba hecho aún, seguí frotando, con una Laurita enloquecida de
placer… hasta que mi verga encallo en su vagina, empuje un poco y sentí que por fin
cedía.
- Ayyy siii… ya va entrarrr… decía emocionada Laurita, esta vez en voz baja.
Sentía que esta cerca de desvirgarla y eso hizo que apresure sus movimientos, mi
cuñadita empezó a presionar su rabo contra mi ingle, procurando abrir mas sus piernas…
pero en esta acción nuevamente mi verga resbalo y salió…
- Nooo… vamosss… métemela yaaa… no jueguesss por favorrr… me suplicaba.
- Tranquila… le dije dándole un palmazo en sus morenas nalgas.
Aquel golpe en vez de asustarla, pareció encenderla más, no espero más y comenzó con su
vagina a buscar mi verga, hasta que en su prisa volvió a hacer diana en el mismo lugar…
esta vez la ayude a mantenerla en esa posición con mis manos en su cintura… mientras
ella desesperada empezó a empujarme nuevamente hacia atrás… quería tenerla dentro si
o si…
- Ohhhh… uhhh…. Se esta abriendooo… ayyy… ouuu… exclamo al sentir su vagina
siendo invadida por mi mazo de carne.
Una vez roto su himen, mi verga se deslizo, con cierta dificultad por su estrecho, pero
cálido y a la vez húmedo interior…
- Ayyy… despacitooo… auuu… me estas… ahhh… se quejaba, con los puños cerrados,
mordiéndoselos para evitar gritar.
- Relájate… le increpe otra vez, con otra nalgada.
- Ohhh siii… exclamo atónita, nuevamente delirando.
Ante su sorpresa, producto de su excitación por esta violenta caricia, su vagina se soltó,
dejando entrar el resto de mi verga… hasta que mi ingle, choco con sus gordas nalgas… su
cuerpo se contrajo, absorbió aire con una mueca de asombro, sus senos se hinchaban…
hasta que soltó todo el cuerpo y el aire…
- Ayyy nooo… uyyy… ufff… ¿entro todo?... gimió algo adolorida.
- Siii… felicidades… ya no eres virgen… le dije socarronamente.
- Uhmmm siii… al finnnn… gracias… uhmmm… dijo triunfante.
Se arremango, como pudo en su posición, buscando mi lengua y labios, los cuales apreso
con vehemencia… aproveché esta distracción y empecé a moverme en su interior…
- No, no… espera… uhmmm… si, si… sigue… me decía entre pausados jadeos.
Su cuerpo que al principio se resistía a mi verga que la invadía, comenzaba a
acostumbrarse a aquel duro intruso que la desfloro… en poco tiempo, ya con su vagina
recontra inundada de placer y su cuerpo inexperto tembloroso… Laurita comenzó a
culearme con desesperación.
- Siii… siii… asiii… que delicia… me revientasss… que placerrr… resoplaba febril.
La agarre de las nalgas, de sus suaves cachetes, para retomar el control de la situación… si
le gustaba que la cogiera, que mas daba darle un poco más de ritmo… comencé a
cabalgarla fuerte, sus glúteos temblaban con mi ingle, sonando armónicamente, mientras
ella se acoplaba a mi ritmo y lo disfrutaba más y más…
- Ayyy nooo… otra vez nooo… uhmmm… ahhh… exclamo Laurita estremeciéndose de
cabo a rabo.
- ¿En serio?... dije perplejo, no había pasado mucho tiempo y me sentía a medias.
- Ayyy… ufff… siii… lo siento… ahhh… decía entrecortada sin aire.
Había llegado a un placentero orgasmo, y se dejó caer sobre el mueble, con sus senos y
brazos apoyados en el respaldar del mueble. Mientras yo admiraba sus anchas caderas, su
pequeña cintura y sus cabellos revueltos por el ajetreo.
- Ahhh… no señorita… tú me provocaste… ¿y me dejas así?… le recrimine en broma.
- Sorry… ¿Qué puedo hacer?... me dijo como niña resentida.
- Ya veremos… dije, sacando mi enrojecida verga de su vagina ensangrentada.
- Ayyy… espera… despacio… me dijo.
No le quise decir nada, para no asustarla, era parte del proceso de perder la virginidad…
pero yo me sentía con ganas de más… total esta pequeña manipuladora se había salido
con la suya a costa mía y de su hermana… al menos debía sacarle provecho también…
- Queee… nooo… otra vezzz… nooo… exclamo Laurita asustada al sentir mi verga en
la entrada de su ano.
- Me la debes… repuse, recordándole el mismo reproche que me hizo dos noches
atrás.
- Ayyy ayyy… esta bien… pero despacioo… siii… dijo resignada.
Mi verga comenzó a entrar forzadamente en su estrecho trasero, era magnifico ver como
sus nalgas se abrían de par en par para dejar entrar mi pene en su poco experimentado
cuerpo…
- Uyyy… ayayay… me estas partiendooo… Danyyy… se quejaba, mordiéndose los
labios.
Otra vez asumí la estrategia de distracción para lograr su relajación, un palmazo en sus
nalgas, luego empecé a jugar con sus pezones y senos, cosa que nuevamente la fue
llenando de placer…
- No puede ser… debo estar loca… ayyy… repuso sorprendida Laurita por dejarme
metérsela por el culo nuevamente.
Mi verga ya la atoraba hasta la raíz, su ano palpitaba en mi verga y ella ansiosa resoplaba,
esperando que la cabalgue, su estrechez me excitaba.
- Ayyy se buenooo… ufff… ufff… mas despacioo… auuu… me recriminaba.
Ya la había empezado a bombear, esta vez seria para mi placer, no para el suyo… sentía
mi verga a mil, deliraba de placer incursionando en su joven y bronceado trasero,
mientras ella me soportaba estoicamente, mordiendo el respaldar del mueble para evitar
gritar…
- Uhmmm… ¿qué me haces?… no debería gustarme… uhmmm… se decía
sorprendida tras unos instantes.
A este punto comenzó a culearme tímidamente, remangando su rabo contra mi ingle…
buscando o darse placer, o dármelo a mí, para que acabe de una vez y deje de castigar su
maltratado ano.
- Ahora si Laurita… ufff… que rico ufff… exclame complacido.
- No no esperaa… ayyy… uhhhmmm… nooo… uhmmm… replico retorciéndose a su
vez.
En un principio estuvo al borde de su segundo orgasmo del día, y segundo orgasmo anal,
parecía que no lo lograría, sin embargo, al sentir mi descarga seminal invadiendo su ano,
termino por llegar en un sonoro orgasmo… casi soltó un alarido…
- Ahhh… jajaja… ayyy… que brutal… ahhh… bramo satisfecha.
Estaba casi llorosa de lado… se quejaba que su espalda y cintura le dolían, me había
pasado la mañana martillando su trasero, inaugurando su vagina y castigando su ano…
era evidente que causaría estragos…
Ella seguía deshecha contra el mueble, yo también casi acalambrado, pero extasiado. Me
quise alejar… pero Laurita me dijo que espere un poco más, quería seguir sintiéndola
adentro suyo, palpitando… quizás solo esperaba que se deshinche para que salga sin
causarle más dolor… hasta que nuestra calma fue interrumpida…
El sonido del celular nuevamente… tengo que cambiar ese puto sonido… que susto…
parece que fuera el timbre de la puerta…
- Alo… ¿sí?... respondí asustado.
- Ay… ¿por qué estas agitado?
- Ahhh… ufff… me quede dormido… subí un rato a dormir… me excuse, aun con mi
verga en el ano de su hermanita.
- ¿y Laurita?...
- No se… abajo viendo la tele seguro… ¿Por?... pregunte haciéndome el
desentendido’.
- No encontré su fruta… ayyy… me hizo venir por las puras hasta acá… bueno… ya
voy de regreso… dijo frustrada.
- Ok… tranquila amor… dije aliviado que no sospechara.
- Solo me conforta que mas tarde serás solo para mi… repuso Vale.
- Si… en unas horas… dije y colgué.
No sabia como le haría, sentía que esa niña me había exprimido todo. Tenia unas horas
para recuperarme e intentar guardar las apariencias con Vale tras haber desflorado los
dos agujeros de su hermanita.
Continuara…
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Regresamos al depa, cuando ya oscurecía, Laurita se había dormido en el auto… Vale ya
había regresado…
- ¿Cómo les fue?... pregunto curiosa Vale.
- Bien, bien… me dije, estirándome.
- Ay… no me puedo ni sentar… dijo Laurita adolorida.
Había castigado muy fuerte su ano en mi universidad, para exorcizar algunos recuerdos.
Sin embargo, no era momento para esos comentarios. Mi cuñadita estaba cada vez más
imprudente con sus comentarios y referencias a nuestras actividades sexuales a
escondidas… a veces me parecía que quería ser descubierta… ¿Qué pensaría esta
diabla?...
- ¿Cómo así?... pregunto Vale intrigada.
- Es que… los asientos de su facultad, son muy duros… repuso nerviosa.
- Si… aparte, el viaje es un poco largo… aunque tu hermanita se quedó dormida…
agregue, intentando cambiar de tema.
- Ah siii… Laurita, se duerme en cualquier lado… menciono Vale acariciándole la
cabeza como una niña.
Ufff… me dije para mis adentros… si supiera que, si fuera por su hermana, se duerme
sobre mi verga. Laurita aun soñolienta y adolorida, nos dejó conversando en la sala,
mientras subía al dormitorio, quizás también a limpiarse sus nalgas melosas por mi leche.
- ¿Qué te parece si…?... comenzó diciendo Vale, luego dudo en seguir.
Mierd… si Vale quiere sexo, como le explico que no tengo líquidos seminales en el
cuerpo… que su hermanita me exprimió todo…
- Que te parece si mañana vamos a la playa… termino de decir.
- Ah claro… es sábado mañana ¿no?... dije despistado.
- Si, tanto tiempo encerrado en el depa, que ya ni sabes qué día es… dijo bromeando.
Me imagino que Vale también quería distraerse, llevaba varios días estresada con el
trabajo… pero en la playa el estresado seria yo, ver a mi novia y a la tentación de su
hermana, en ropa de baño… diablos… pero tenía que darle su gusto a Vale, se lo merecía.
Solo rogaba que Laurita fuera más prudente y no se le antojara mi verga en el paseo.
Al día siguiente, Vale le presto un traje de baño a Laurita, ya estaban casi del mismo
tamaño y dimensiones. En senos Laurita aun la aventajaba, pero en nalgas Vale mantenía
algo de ventaja… yo me avoque a pensar cosas de trabajo y estudios, para mantenerme
distraído y evitar pensar en las bronceadas carnes de mi cuñadita.
Llegamos a la playa, la misma en la que toque por primera vez a mi cuñadita. Había pocos
bañistas, aún faltaban unas semanas para que la temporada empiece. Mientras mis
tentaciones se despojaban de su ropa, yo miraba vigilante a los lados, como buen hombre
protector.
- Ay Laurita… se te está saliendo… dijo Vale.
De curioso volteé, pude ver como medio pezón de mi cuñadita estaba al aire. No podía
culparla, ella tenía más busto que su hermana, y el brassiere de Vale no lo contenía. Me
quede embobado viendo los senos de Laurita… casi los saboreaba… mi cuñadita se dio
cuenta y esbozo una sonrisa, mientras Vale seguía concentrada metiendo el seno de su
hermana en su traje de baño.
- Ya está… que no crezcan más… que envidia… dijo Valeria bromeando.
Vale volteo y casi me atrapa, cualquier amago de erección se amortiguo con la mirada
sonriente de mi novia. Me tomo de una mano y luego con la otra, tomo a Laurita.
Ingresamos al mar… yo nade un poco mar adentro, mientras las hermanas se quedaban
más cerca de la orilla conversando y chapoteando donde el mar no estaba tan profundo.
Luego vi a Vale irse regresar a la arena, donde estaban nuestras cosas. Lo que aprovecho
Laurita para venir conmigo.
- Recuerdas que aquí me tocaste los senos… dijo tornándose peligrosamente morbosa
para mí.
- Cierto… dije.
- ¿Quieres intentar de nuevo?… pregunto provocativa.
- Si… pero tu hermana… replique intentando frenarla.
- Ella está ocupada en su celular… mi dijo insistente Laurita.
Era cierto, de reojo vi como Vale, andaba caminando con el celular en la mano, dándonos
la espalda, mientras Laurita estaba frente a mí. Es decir, no vería lo que le hacía a Laurita
… ok, no voy a desaprovechar esta invitación… quizás sea lo único que pueda hacer con
mi cuñadita aquí.
Nos sumergimos un poco para taparnos con el agua, mientras su seno ya estaba por
salirse, ya que la ropa de su hermana apenas si lo contenía. Tomé su seno con mi mano
derecha y comencé a acariciarlo por debajo del agua.
- Ohhh… siii…
Laurita se estremeció, lo estaba disfrutando, cerraba los ojos como en trance. Mientras yo
procuraba mover los labios, por si Vale volteaba a vernos, pensará que conversábamos…
hasta que Vale volteo, la vi de mal humor… mierd… se habrá percatado.
- Laurita… acomódate el brassiere… creo que tu hermana nos vio… le dije.
Mi cuñadita salió de su trance algo asustada. Mientras veía a Vale, ponerse nuevamente la
ropa, de mal humor… ay caraj… si se dio cuenta que manoseaba a su hermana, el lio que
me va armar.
- Son unas mierd… dijo molesta Vale al borde del llanto.
- ¿Qué paso?... respondí.
Tenía la consigna de negarlo todo, por más que Vale nos haya visto. Luego Vale se puso a
sollozar… ay… se me venía la noche… pero extrañamente, se acercó y me abrazo.
- Ni sábado me dejan descansar… se quejó.
- ¿Por qué?... pregunte sin entender.
- Me llamaron de la oficina… hay un documento que debía salir urgente ayer, pero no
me avisaron, me dijeron que lo vea el lunes… ahora quieren que vaya a tramitarlo…
- No lo puede hacer nadie más…
- No, está en mi maquina… aparte que hay que procesar unas cosas antes de sacarlo….
- Ni modo… regresamos… le dije resignado, mientras Laurita respiraba aliviada por no
haber sido descubiertos.
Vale me jalo a un lado y me dijo que no sería justo malograrnos el día a todos por un tema
de su trabajo. Aparte que ya estaban terminando las vacaciones mías y Laurita ya estaba
por retornar a su ciudad con la desconfiada de mi suegra.
Me olvidaba que era el último fin de semana de mi cuñadita con nosotros. Había olvidado
que, al final con Vale quedamos que mejor era que Laurita regresara a pasar fiestas con
su mama en su ciudad. El tiempo había pasado volando mientras le inauguraba y llenaba
de leche todos sus agujeros. Al día siguiente, domingo por la noche, Laurita nos dejaría.
- A ustedes les gusta más meterse al mar, a mí me da miedo… disfruten el día… me
dijo.
- ¿Pero quién te lleva?… pregunte.
- No te preocupes, tomo un taxi, lo que cueste, que lo pague la empresa… dijo molesta.
- Ok… está bien… dije fingiendo resignación.
- Vamos amor… haz que mi hermanita se entretenga, ya tendremos más salidas los
dos solos… y haremos todo lo que quieras… me dijo morbosamente para compensarme.
Deje partir a Vale, mientras más se alejaba, más se acercaba Laurita a mí.
- ¿Sera rico tener sexo en el mar?… me pregunto entre tímida y curiosa.
Esa idea me saco completamente de mi abstracción y la preocupación que me había
generado Vale…
- Bueno si… pero aquí no… hay poca gente… pero igual nos ven… repuse.
- ¿No hay un lugar más privado?… me pregunto insistente.
Creo que Laurita sabia también que le quedaban pocos días de visita antes de volver, o
quizás mis caricias en su seno habían despertado aquel cosquilleo en su ser… de una u
otra manera, quería ser poseída con ese paisaje. La idea no me sonó mal, a decir verdad.
Recordé que cerca a esa playa, había otra más escondida, de difícil acceso. No se podía
llegar en auto, había que bajar caminando con mucho cuidado un acantilado. Algo
peligroso, pero aumentaba más el morbo… no termine de explicarle lo difícil del acceso y
Laurita ya quería ir.
Subimos un camino de tierra, hasta donde pudimos con la camioneta. La estacione cerca
a un sendero descendente pedroso y algo empinado, que llevaba a aquella playa desierta…
caraj… todo lo que hago por atorar el culo de mi cuñadita, ojalá no me rompa una pierna
aquí.
Descendimos lentamente, en más de una oportunidad Laurita estuvo a punto de perder el
equilibrio, pero no desistió… hasta que al fin nos encontramos en las arenas de esa playa,
rodeados de acantilados.
Lo primero que hizo mi cuñadita fue llenarme de besos, me hizo perder el equilibrio y
terminamos en la arena entre risas y besos. Ella estaba encima mío y comencé a
acariciarle sus senos que nuevamente sobresalían del brassiere… ella ahogo un gemido en
mi garganta y entro en trance nuevamente…
- Nooo aquí nooo…. Me dijo con su tonito caprichoso.
- ¿Dónde?...
- En el mar… me dijo.
Tenía miedo que, al hacerlo, la arena termine por meterse en sus agujeros y mi verga la
raspe como lija. Me jalo de la mano, para llevarme al mar… miraba complacida como mi
verga formaba una carpa en mi short.
Esa playa era casi como una piscina, poca marea, rara vez se veía alguna ola. Nos
sumergimos entre caricias, hasta que estuvimos cubiertos hasta el pecho… una vez así,
Laurita se detuvo y casi se trepo sobre mí. Me lleno de besos, mientras sus piernas
rodeaban mi cintura.
- Ahora si… me dijo más desinhibida.
Me bajé el short como pude y ella hizo a un lado su pequeña ropa de baño… mi verga hizo
diana rápidamente en su vagina. Ella me apretó con fuerza al sentir su conchita invadida
por mi tiesa verga, mientras sus pechos se inflaban contra mi tórax.
- Ohhh… nooo… por ahí no… no… no importa… Uhmmm…
Si bien había dejado claro que con ella solo tendría sexo anal, al sentir mi verga después
de un tiempo en su vagina, se estremeció completamente. Luego se alejo y me miro con
pasión, sin decir nada, ella empezó a saltar sobre mi verga.
Complacido por su accionar, pase mis manos por debajo de sus gordas nalgas y la ayuda
en su ir y venir. El mar nos ayudaba a aliviar su peso, Laurita temblaba de placer, sus
gemidos eran cada vez más fuertes e intentaba ahogarlos con mis labios y lengua…
A pesar de estar en una playa oculta, no era mala idea hacerlo dentro del mar… por si
algún curioso nos veía de los acantilados, nuestros cuerpos estaban sumergidos… la única
evidencia de nuestra aventura sexual, eran los gemidos que mi cuñadita soltaba… todo
era perfecto, hasta que…
- Ay… mierd… cuidado… dije al notar la situación.
Como les dije, rara vez se veían olas… y esta fue una de esas… parecía una ola enviada por
Vale… el repentino cambio de marea, me hizo trastabillar con el cuerpo de mi cuñadita
encima. Al final, terminamos arrastrados por el mar, en la orilla.
Tragamos un poco de agua, pero nos reímos. Mi verga termino doblada, sin embargo,
Laurita no estaba lista para terminar ese encuentro. Entre juegos se fue colocando encima
mío… al sentir mi verga dura frotando su pubis, no lo dudo e hizo nuevamente a un lado
su ropa de baño.
- Uhmmm… suspiro al incrustarse ella misma mi verga por su ansiosa vagina.
Sin darme pie a objetar, ella empezó a brincar sobre mi aun tiesa verga. Yo solo me
dedique, desde abajo a tomar su cintura para dirigir sus movimientos. Luego aproveché
mejor mi situación y comencé a estrujar sus senos… cosa que ella agradeció más.
De a pocos la marea iba subiendo, y yo… me iba hundiendo en el mar… mientras la niña
brincaba complacida con sus ojos entrecerrados en trance, sin darse cuenta que ya casi
me estaba ahogando… parecía que el mar nos tenía jugada una mala pasada.
- Ohhh… lo siento… dijo asustada al verme casi hundido.
Se salió rápidamente de encima mío, pero en su maniobra perdió el equilibrio y termino
gateando hacia la orilla… bueno, me dije, el mar quiere una ofrenda… parece que no será
vaginal, quizás si es anal, nos dejan terminar este encuentro, me dije.
- ¿Qué haces?... ouuu… eso se avisa… ayyy… se quejó.
Aproveche la posición en 4 patas de mi cuñadita y me ubique rápidamente detrás de ella,
para esto, ya su ropa de baño estaba por sus rodillas, no podía escapar. Solo me toco
apuntar hacia su arrugado anillo y enfundarle mi verga, y como para que no huya, la
sujete de sus gordas nalgas.
Le tomo unos segundos reponerse de tan brusca incursión, tampoco le di mucho tiempo.
Ahora si no estábamos protegidos por el mar, había que apurar ese encuentro antes que
alguien nos descubra o nos grabe.
Mientras yo golpeaba su bronceado trasero armónicamente, a su vez, el mar de cuando en
cuando tocaba el mío… era raro e incómodo, me desconcentraba… pero soltarla en ese
momento, era volver a empezar prácticamente, y Laurita ya lucia excitada de nuevo.
- Ohhh… si cuñadito… así… como una perra… asiii… gemía lujuriosa Laurita.
El mar me estaba manoseando las nalgas más de la cuenta, así subí un poco mi cintura y
deje de arrodillarme, pase a estar en cuclillas… ahora mi verga la perforaba desde arriba,
clavándole las entrañas… Laurita sintió la diferencia… volteo a verme atónita y excitada.
- ¿Eso se puede?... pregunto ingenua… ohhh... que placer…
Cada vez más excitada, Laurita iba hundiendo su cabeza, casi hasta ser cubierta por el
agua… parecía no importarle, estaba en un trance total de disfrute… de la misma manera,
yo me sentía extasiado de ver sus redondas nalgas abrirse de par en par y su estrecha
cintura.
- Ohhh…. ufff… exclame satisfecho.
- Uhmmm… gimió destrozada Laurita, casi ahogada.
Su espalda se contrajo con cada borbotón de leche que mi verga escupía, su boca se
retorcía como si cada escupitajo de semen en su interior fuera un nuevo orgasmo. Luego
se dejó caer en el mar… casi se arrastró a la orilla.
Con mi verga aun en ristre, y mis piernas casi acalambradas, veía el espectáculo que me
ofrecía mi cuñadita… con su culo abierto y su ano enrojecido, mi leche de a pocos fue
saliendo… mientras Laurita recuperaba el aliento ya en la arena,
- Wow… estuvo delicioso… me dijo sorprendida.
Luego nos acomodamos en la toalla cerca a los acantilados, intentando recuperarnos de
aquella placentera agitación. Estuvimos tomando el sol entre juegos, caricias y besos…
hasta que el mar nos dio a entender que era suficiente, cada vez quedaban menos metros
de playa, la marea estaba subiendo y debíamos abandonar ese lugar escondido.
Subimos lentamente aquel camino difícil. Por suerte encontré mi camioneta en su lugar,
pensé que podrían robármela por dejarla en ese lugar solitario. Ya iba escondiéndose el
sol, en el camino de regreso, para variar Laurita se quedó dormida. De cuando en cuando
la apreciaba, estaba mas bronceada y con un tono rojizo en las mejillas… diablos… es
linda la condenada.
Ya cerca del depa despertó… y solo antes de llegar atino a decirme…
- Gracias por todo… no se… no sé qué pensaras de mi cuñadito… que soy una puta o
que se yo… dijo abrumada.
- No, no para nada… tranquila… dije, solo había tenido sexo conmigo, no da para puta.
- Lo cierto es que contigo… contigo hago y digo cosas que en mi vida pensé que haría o
diría… agrego, quizás recordando como gemía como loca pidiendo que la claven como
una perra o agarrando mi verga para dirigirla a su ano.
- No, no te preocupes… es parte de crecer esto… experimentar y eso… dije sin entrar
en detalles de las perversiones que hicimos.
- Yo quería aprender… quizás a manera de juego, con alguien de confianza… pero me
gusta cómo me lo haces… y te voy a extrañar… me dijo con una lagrima a punto de salir.
- Vamos… la pasamos bien… no hay que malograrnos el día… dije sonriendo.
- Si… es cierto… dijo más animada.
Quizás me decía esto, porque era difícil que, al día siguiente, estando todos en el depa,
hubiera tiempo para despedirse… así que prefirió sincerarse ahora. Era tentar mucho la
suerte hacer algo, con su hermana rondando.
Al menos, por el momento agradecía, que mi cuñadita lo estuviera tomando bien y que no
se encaprichara en quedarse o sacar a la luz lo nuestro… pero no me fiaba, Laurita era
joven, y nunca se sabe.
Continuara…
Esa noche Laurita durmió como tronco, después de todo el esfuerzo físico, no le dio el
cuerpo para bajar a darse otra despedida. Cosa que también agradecí…. estaba molido.
Aparte que me quede buen rato después de la cena, oyendo las quejas de Vale que andaba
frustrada por todo el trabajo que le daban a raíz del descanso medico de su compañera.
Al día siguiente, la mañana transcurrió con Vale y Laurita peleando por hacer la maleta
de la niña, sobre que llevar y que no… como acomodar las cosas, etc. Pensar que no hubo
tanto lio para que ambas se acomoden en mi verga o me repartan a su gusto… si Vale
supiera.
Cada que podía, Laurita me daba miradas melancólicas, como para que buscara algún
pretexto para mandar lejos a Vale, y que nos diera un tiempo juntos.
- A todo esto… Laurita nunca conoció a tus padres… me dijo Vale.
- Ah bueno… no… no hubo tiempo… le dije
- Si vamos… a tu mama le encantaría… agrego Vale emocionada.
Vale tenía una magia única con mis padres, diría que era la nuera que mejor les cayó. A
pesar que entendían que tuve novias con mayores logros académicos, cosa que a mis
padres valoraban. Con Vale era diferente, tenía un carisma que hacía sonreír hasta al ogro
de mi padre. Quizás a estas alturas, ya ansiaban un nieto, y la veían como mi última
oportunidad.
Ambas se arreglaron, Vale vistió a Laurita como una niña, con uno de sus vestidos, poco
más y le hace unas trenzas escolares. Cosa que no le hizo mucha gracia a mi cuñadita,
pero tuvo que aceptar. Vale en cambio se puso un pantalón apretado y claro, una blusa un
poco suelta.
Recuerdo que ese pantalón me hacía babear cuando la veía en el trabajo, le quedaba muy
bien, su redondo trasero rellenaba bien ese jean. Quitárselo también era una delicia…
como bajaba por sus bien formadas piernas… bueno, me dije, al menos estoy recobrando
el morbo hacia Vale, es lo mejor, ahora que mi cuñadita nos deja, debo retomar mi
relación.
Estábamos en la puerta, por salir… cuando Vale se detuvo…
- ¿Qué paso? ¿olvidaste algo?... le pregunte.
- No… espera… ay… puedes esperarnos abajo… me dijo un poco avergonzada.
- Ok… dije, mientras Vale jalaba a Laurita.
Estuve varios minutos abajo, esperándolas… ¿Qué habrá pasado?... ¡se habrá dado cuenta
Vale que Laurita ya no es virgen? ¿mi cuñadita le habrá confesado que le desvirgue todos
sus agujeros?... la espera me desesperaba… hasta que…
- Dice Vale que no va ir… dijo Laurita subiendo al auto,
- ¿Cómo? ¿Por qué?... pregunte sorprendido, no se habrán peleado.
- Cosa de mujeres… repuso apenada.
- No entiendo…
- Es que… le vino su mes… y se manchó todo… su pantalón favorito… se siente fatal…
le empezaron los cólicos…
- Ya… ya… entendido… replique, no quería más detalles en ese momento.
- ¿Qué hacemos?...
- Me dijo que vayamos nomas… que tu mama nos está esperando… dijo avergonzada.
Se me hacía raro aparecerme en casa de mis padres sin mi novia, con mi cuñadita vestida
como niña de primera comunión. Sobre todo, si era la niña que me había estado cogiendo
como loco en todos los rincones posibles y en todas sus cavidades. Pero bueno, entendía
que Vale no quería fallarle a su suegra.
Temía porque mis padres eran perspicaces, cualquier indicio los pondría en alerta. Mas
aun con mi cuñadita y su parecido con algunas antiguas parejas mías. Esperaba que el
disfraz de niña buena que le puso Vale a Laurita, los distrajera de hacer preguntas o
conjeturas.
- Tú crees que… haya tiempo para una… última vez… pregunto tímidamente Laurita.
- En casa de mis padres, imposible… no hay mucho tiempo tampoco, en unas horas
sale tu vuelo… no podemos desaparecernos así nomás, tu hermana va estar alerta… le
dije.
- Es una lástima… dijo Laurita resignada, volteando a ver la luna del auto.
Llegamos a casa de mis padres, le presenté a Laurita a mi madre, a la que
automáticamente le trajo a la mente una prima mía, que estuvo con nosotros más menos
por la edad que aparentaba mi cuñadita… ya empezamos, pensé. Para mi suerte, mi padre
había salido a visitar a un amigo enfermo, así que al menos, la cosa no estaría tan tensa
para mí.
Teníamos unas dos horas antes de regresar y terminar de ajustar algunas cosas, para
llevar a Laurita al aeropuerto. Mi madre empezó apreciando a mi cuñadita, preguntando
curiosa por su acento y las costumbres de su tierra. Luego me toco el interrogatorio a mí,
de cómo estaba, como me iba con Vale.
Hasta que mi madre recibió una llamada, al parecer había olvidado una junta de un
comité en el que había ingresado. Desde que abandone la casa para vivir solo, mi madre
se involucraba en esas cosas, para mantenerse entretenida.
- Voy y hago acto de presencia un rato… y regreso rápido para comer algo… dijo antes
de partir presurosa.
Parecía que todo conspiraba nuevamente, para que mi cuñadita satisficiera su deseo de
un último encuentro. A decir verdad, con esta niña siempre todo se alineaba a su favor,
suerte de novata tal vez. Antes que me dijera algo… la tome de la mano y la lleve a mi
antiguo cuarto…
- No hay tiempo que perder… le dije.
Laurita me seguía risueña, ansiosa por cometer una nueva travesura. La veía algo
avergonzada…
- No me siento sexy vestida así... me dijo levantándose un poco el vestido.
- Estas muy apetecible… atine a decir, mientras me acercaba a besarla.
A decir verdad, no teníamos mucho tiempo para una charla que la caliente… mi madre
había salido y podía volver en cualquier momento… aparte que, como estaba vestida
Laurita, parecía una lolita… y eso me ponía a mil, más aún sabiendo lo que había debajo
de esa ropa. Solo faltaba ponerle una paleta dulce y que hiciera algún gesto erótico y mi
leche salía disparada.
Ella haciéndose la desentendida, como una niña curiosa, empezó a ver mis libros,
dándome la espalda, sabía que me excitaría esa actitud ingenua. La tome por detrás,
poniéndole el bulto de mi entrepierna en sus nalgas, mientras Laurita empezaba a
retorcerse de excitación.
- Ay… que apresurado eres cuñadito… se quejó, sin moverse, dejándome manosearla.
No dijo nada más, solo emitió unos quejidos al sentir mis manos hurgando sus senos,
abrazándola por detrás. Una vez que su cuerpo dejo de moverse, baje mis manos y fue
deslizando su ropa interior, hasta que mi dedo se encontró sumergido en su goteante
vagina.
- Nooo… por ahí no… uhmmm… protesto excitado.
- ¿Cómo te gustaría tu despedida?... pregunte amablemente para encender su morbo.
- Como en la playa… tu verga clavándome fuerte… suspiro en trance.
Bueno, habría que darle el gusto a mi cuñadita, parece que había quedado impresionada
con esa posición sumisa, de a pocos le iba gustando ser tratada como una perra… parece
que compartía ese gusto con su hermana…
No había mucho tiempo, así que improvise en un viejo sillón cerca de mi cama.
Prácticamente, la empuje, para que ella sola vaya adoptando la posición que le gustaba.
Esa rudeza, al principio la inhibió, luego fue entrando al juego… total era su despedida…
si quería fuerza… fuerza iba tener.
Enterró la cabeza en un borde del sillón, mientras iba empinando sus abultadas nalgas,
Laurita misma se fue levantando su falda suelta, para mostrarme su imponente trasero.
Luego ella hizo a un lado su pequeña ropa interior… desde su posición, mi cuñadita volteo
a verme con lujuria…
- ¿Te gusta lo que ves?... pregunto.
- Tienes un culo delicioso... dije para incrementar su morbo.
No falto mayor aliciente, Laurita sola empezó a retroceder en busca de mi dura verga.
Apoye una pierna sobre el sofá al lado de sus gordas nalgas y el otro pie en el piso,
procuraba darle un ángulo similar al de la playa, de arriba hacia abajo.
Mientras tanto, mi cuñadita por iniciativa propia, presa de su ansiedad, iba abriendo con
una de sus manos, sus abultadas nalgas, para dejarme a la vista su dilatado y muy
maltratado anillo. Un rabo en forma de corazón y una jovencita deseosa con voz
suplicante y vestida infantilmente.
- Ohhh Siii… cuñadito asiii… tembló de placer al sentir mi verga perforándola.
Mi tieso miembro, la iba clavando desde arriba, como lo había pedido, Laurita se retorcía
de placer, abriendo sus nalgas por momentos, estrujando sus senos… volteando a verme
perpleja, como disfrutaba sometiéndola…
- Que fuerte eres Danny… exclamo embobada.
- ¿Te gusta?... pregunte extasiado.
- Ayyy… me encantaaa… pero más fuerte cuñadito… quiero que me rompas el culo
mas fuerte…. Uhmm… exclamo sorprendida.
Seguro lo había pensado, pero hasta ese momento no se atrevía a confesar, lo que su
cuerpo pedía a gritos. Entendí que mi cuñadita quería regresar con un recuerdo
memorable, que su maltrecho ano lo recordara por buen tiempo.
Ya que habíamos explorado varias posiciones, considerando su tamaño y poco peso… se
me ocurrió otro martirio para satisfacer los deseos de mi ninfómana cuñada.
- Vennn… le dije, casi jalándola.
Laurita, se quiso poner de rodillas, para recibir mi semen, pensó que ya me venía… pero
no…
- Ayyy… nooo… así me vas a partir… uhmmm… exclamo entre asustada y excitada.
La había cargado, con sus piernas en mi hombro. Para resistir la faena, me apoye (semi
sentado sobre el escritorio (ya no estaba tan joven ni atlético). Instintivamente Laurita se
agarró de mis hombros y mi cuello. Comencé a levantar y bajar las gordas nalgas de mi
cuñadita.
- Ohhh… ufff… resoplo, soportando la primera brutal incursión.
- ¿Sigo?... pregunte por inercia, ya que no tenía intenciones de detenerme.
- Si por favor… sigue… sigue… decía adolorida.
Laurita como buena alumna, se dejaba guiar, tenia plena confianza que lo que le hiciera,
lo iba a disfrutar, como ya había sucedido anteriormente. Mi cuñadita me miraba con
angustia, que luego fue tornando en lujuria. Su cuerpo temblaba con cada embestida, con
cada empalamiento que le hacía… y lo empezaba a disfrutar…
- Asiii… asiii cuñadito… destrózame el culo… Uhmmm… rogaba febrilmente.
Ya el esfuerzo físico, me estaba haciendo desfallecer… puse las piernas de Laurita a los
lados de mi cintura. Mi cuñadita automáticamente se aferró a mí, abrazándome y
rodeándome con sus piernas. Mis manos estrujando sus abultadas nalgas y haciéndolas
subir y bajar con fuerza.
- Ayyy… me vas a partirrr… decía lujuriosa, mientras su lengua buscaba la mía.
Laurita se dio maña de apoyarse parcialmente en el escritorio y ella misma procedió a
acompañarme en los movimientos. Comenzó a saltar vehementemente sobre mi verga…
- Como me gusta que me atores así cuñaditooo… ahhhh… Uhmmm… vocifero.
Luego se estremeció de pies a cabeza… mi verga termino de explotar en sus entrañas…
litros y litros de semen hirviendo la invadieron… que hicieron remecer a Laurita, que
ahogaba gemidos en mi boca, llenándome de jugosos besos.
- Ay cuñadito… eressss… eresss… lo maximooo… dijo sin aliento.
- Tu culito se presta para hacer maravillas… le respondí halagándola.
- Ay mi pobre culito… uhhh… me lo reventaste… se quejó bajándose de mí.
Se toco su esfínter que estaba al rojo vivo y caliente por la fricción… al principio se
preocupo un poco, luego al ver mi verga deshinchándose frente a ella. Se arrodillo y le dio
una buena mamada y limpieza. Lo hizo con tanta dedicación, que logro sacarme una
descarga más de leche, como para irse bien despachada a su ciudad… hasta que…
- ¿Qué es eso?... exclamo Laurita asustada.
- Caraj… maldito celular… dije contrariado.
Esta vez sí cambiaria aquel tono, que sonaba como timbre del departamento. Tras
recuperar el aliento, vi el número de Vale en la pantalla… cada vez parecía presagiar que
me montaba a su hermanita… casi siempre llamaba al poco rato de que las cosas se
habían consumado.
- ¿Sí?...
- Disculpa amor que interrumpa su visita… me dijo apenada.
- ¿Qué paso?...
- Que ya se está haciendo tarde… Laurita puede perder el vuelo…
- Ok… ok… ya vamos.
Mi madre regreso a los pocos minutos y le explicamos que ya estábamos con el tiempo en
contra, nos despedimos. Retornamos al depa, Vale andaba en buzo, se la notaba fatal, así
se ponía cuando empezaban sus días rojos.
Laurita termino de arreglar sus cosas y partimos al aeropuerto, a pesar de su malestar,
Vale vino con nosotros a despedir a su hermanita. Aparte, después del castigo anal que le
di en mi casa, dudaba que mi cuñadita deseara algo más, la veía caminar adolorida pero
feliz.
Llegado el momento, solo nos dio tiempo de un abrazo y un beso en la mejilla… ante la
mirada de su hermana, Laurita se despidió así… dio la vuelta, solo dudo un segundo, y
regreso a mis brazos…
- Gracias por todo… dijo en voz alta para que Vale la escuche.
Vale estaba emocionada de como su hermana me mostraba cariño, casi le sale una
lagrima… si supiera todas las lágrimas que le saque a Laurita en las brutales cogidas que
le di.
- Ven a verme cuando puedas… me susurro luego Laurita, mientras Vale estaba
distraída limpiándose los ojos.
- Te voy a extrañar… le respondí a su vez en voz baja.
Así, con todos sus orificios inaugurados, mi cuñadita volvió a su pueblo… con la
esperanza que un día la visitara y siguiera su aprendizaje sexual…
Continuara…
@canalestgl
En el viaje de regreso del aeropuerto, Vale estaba triste, a pesar de lo caprichosa y
engreída de su hermanita, la iba a extrañar. Noto que yo también estaba un poco triste…
como no estarlo, después de todo, Laurita trajo algo de locura a mis días de sosiego, ese
condimento que faltaba para recordarme las locuras que hice años atras…
- ¿La vas a extrañar?... me pregunto, para hacer conversación.
- Si… era como una hermanita… repuse suspirando para guardar apariencias.
- Si… Danny te portaste excelente con Laurita… te mereces un premio… me dijo
intrigante.
- Y… ¿qué será?... pregunte animándome.
- Puede ser que… que te de algo que siempre me pediste… repuso
A estas alturas mi cabeza sumida en muchos recuerdos, no estaba para adivinanzas, más
aún con el tráfico pesado de regreso, estaba también concentrado en eso… ¿Qué me
daría?... ¿un playstation?… al ver por mi expresión que no atinaba, ella decidió
proseguir…
- Quizás no te haga esperar hasta casarnos para dártelo… agrego seductoramente.
- ¿Sexo anal?... replique efusivamente.
- Si… pero no grites, te va oír hasta mi mama… repuso avergonzada, luego… Cuidado…
Frene en seco… por la emoción de su propuesta, casi me paso una luz roja y atropello un
ciclista… Vale, se rio de mi reacción y de lo emocionado que me ponía, como niño en
navidad. Me saco de mi trance en una.
- ¿En serio?... no bromees… le dije.
- Claro que si… has sido muy lindo y paciente con Laurita… ahora solo te queda
esperar un poco más… que pasen mis días rojos y lo intentamos… ¿te parece?... dijo Vale.
- Claro… claro… son unos días nomas… dije emocionado.
Ya había inaugurado el culito de mi cuñadita… solo faltaba el de mi novia, era excitante la
propuesta. Quizás era lo que necesitaba para dejar de enredarme con Laurita, que estaría
lejos por mucho tiempo y que cada vez sería más complicado, si se enamoraba más de mí,
podía complicar todo lo que había construido con Vale en los últimos años.
Tal vez esto era lo único que faltaba para terminar de engancharme en mi relación con
Vale… que la enganche por el ano, satisfacer ese viejo anhelo… tiempo soñé con esto. Ya
hasta estaba fantaseando como, en donde, que posición sería la mejor…
Pensaran que rápido olvidé a mi cuñadita, pero creí que en el fondo era mejor para
todos... lo de Laurita era un arranque pasional de juventud para ella, de descubrimiento
sexual, de ahí en adelante podría practicar lo aprendido con quien quisiera.
Yo por mi parte sentía había sumado una aventura espectacular, con mi cuñadita, por
momentos inocente, por momentos ninfómana. Una aventura que alimento mi morbo a
mas no poder, que una jovencita quiera que la inaugures, alimenta el ego también… pero
sentía que ya era momento de continuar con mi vida.
Como les decía Vale tenía piel clara, pero formas de morena, unas nalgas que nada tenían
que envidiarles, una cintura estrecha y me hacía llegar como caballo cuando le daba por
atrás viendo sus gordas nalgas rebotar en mi ingle… imagínense si lo hacíamos por donde
siempre quise hacerle… ahora sí, con Valeria vale todo, le haría de todo.
- Hey… aterriza… reacciona… que ya está en verde… me dijo Vale, viendo que no
reaccionaba ante el cambio del semáforo.
Esos días yo parecía un cobrador de renta… todos los días le preguntaba a Vale… ¿Ya paso
(¿tu menstruación)?... al principio le pareció gracioso, luego se iba enojando ante la
insistencia, así que no quise decirle más… vaya ser que se arrepienta.
Vinieron las fiestas navideñas, la pasamos en casa de mis padres… pensar que días antes
había sometido analmente por última vez a mi cuñadita en esa casa… pensándolo bien, a
otras parejas también (una prima y un ex de universidad) … si esas paredes hablaran,
Vale me mataría….
Tras compartir regalos, mientras mis padres estaban entretenidos con servir la cena. Vale
me dio un regalo más, envuelto en un pequeño estuche… con curiosidad abrí… creo que
me voy a casar con esta mujer… era un pequeño cojín de lubricante…
- Justo lo que faltaba… repuse alegre sonriendo.
- Creo que nos hará falta… para… ya sabes… dijo intentando ser discreta, en el fondo
serviría para ayudar a inaugurar su estrecho ano.
- ¿ósea que ya?... pregunte ansioso.
- Si… ya paso la temporada de veda… me dijo bromeando.
Regresaron mis padres con la cena, comí de buena gana y casi celebre por adelantado la
apertura del gran trasero de mi novia, algo que anhelaba hace tiempo. Estaba
emocionado de más, como niño en navidad y, a decir verdad, se me paso la mano con las
copas, me embriague de felicidad.
Mis padres preocupados, no me dejaron manejar en ese estado, nos pidieron que
pasemos la noche ahí, y al día siguiente más repuestos volvamos al depa. A estas alturas
mis padres no se hacían problemas en que durmiéramos juntos en mi antigua habitación.
Me puse algo de ropa suelta que aún conservaba en mi closet mi madre, a Vale le di una
vieja remera, me dijo que con eso le bastaba. Mi novia siempre fue calurosa en todo
sentido, solo en los últimos tiempos por el estrés del trabajo y la presencia de la pequeña
arpía de su hermanita, nos habíamos distanciado de tener relaciones.
Aun lujurioso y alegre por la situación, el regalo de mi novia que ya me daba luz verde
para desflorar su ultimo agujero virgen. Algo excitado me acomode para dormir detrás de
Vale, presionando sus gordas nalgas, mientras mi embriagada verga iba endureciendo.
- No Danny… aquí nooo… tus padres están en el otro cuarto… que vergüenza… me dijo
apenada.
- Están dormidos… dije sin importarme, estaba aún embriagado.
- Ay amor… no seas así…. Uhmmm… repuso Vale, contrayéndose.
Mi verga se había deslizado silenciosamente por sus labios vaginales, aunque Vale no lo
quería aceptar, la situación le había despertado el morbo. Solo tuve que besarla en el
cuello para que termine de ceder... el punto débil de algunas mujeres.
Si bien sus labios seguían negándose, su cuerpo ya había cedido… sus nalgas al principio
contraídas, negándose a la penetración, ahora se soltaban esperando que las invadiera.
Ella sola fue abriendo las piernas, para permitir que mi verga invadiera su húmeda
vagina.
- Ay amorrr… que sea rápido… que no nos escuchen… me suplico aun con pudor.
En poco tiempo sus nalgas comenzaron a rebotar en mi ingle, primero lentamente, luego
con mayor fuerza. Mientras ella se agarraba de las sabanas para contener mi ímpetu, por
momentos se tapaba la boca para que sus gemidos no fueran tan sonoros. Era una delicia
su forma de entregarse siempre… no tan puta… ni tan santa.
A decir verdad, Vale también estaba un poco embriagada, en la cena ante la presión de
mis padres, entre broma y broma, se deslizo la posibilidad de un compromiso… cosa que
la puso mas alegre de la cuenta… yo me alegre por su ofrecimiento de sexo anal… y ella
con lo de un compromiso… cada quien elige su tortura…
- Amorrr… y si… uhmm… dijo gimiendo, mientras estrujaba uno de sus senos.
- ¿Qué amor?...
- Si… intentamos… dijo volteando y mirándome con ansias.
No tuvo que decir más… solo la bese efusivamente… era ahora o nunca… como previendo
la situación, había dejado el sobre de lubricante cerca de mi almohada. Sin dejar de
bombear sus nalgas, para evitar que decayera su fogosidad, me apure en abrir el sobre…
en pocos segundos, me lo estaba untando en la verga y lo pase por encima de su esfínter.
- Uyyy… esta fría… se quejó, mientras la piel se erizaba, lo que también era causado
por uno de mis dedos invadiendo su ano con el lubricante.
Ya antes habíamos intentado tener sexo anal, había hecho la previa de dilatar su esfínter,
meter mis dedos… pero al momento de la verdad, siempre se acobardaba… apenas pude
meter la cabeza de mi pene un par de veces, antes que huyera asustada.
- Despacito… por favor… me rogaba, mirándome desde atrás y buscando mis labios,
como para soportar esa incursión con efusivos besos.
Mi verga fue entrando en su virgen cavidad anal, mientras Vale se iba contrayendo por
reflejo, yo no dejaba de besarla ni de acariciar sus senos, para relajarla. Ya había entrado
la cabeza de mi verga, ella nuevamente se erizo, entrecerró los ojos y su mano araño la
sabana.
- Ouuuu…. Uhmmm… se quejó unos segundos, luego de aquel impacto inicial, se
relajó.
Entonces aproveche para meter un poco más de lubricante en los bordes… la tome por la
cintura, y así, de lado, empuje un poco más… ya había entrado casi un tercio… era lo más
que había logrados hasta el momento.
- Ayyy… amorrr… me estas partiendo… se quejó dulcemente, pero sin negarse a que
continuara.
Fui haciendo un corto recorrido de ir y venir, para que se fuera acostumbrando a tenerlo
adentro e ir empujando cada vez más. Así como jugando tenía más de media verga
adentro y Vale soportaba cada vez mejor… por momentos sonriendo, no podía creer que
al fin estuviera permitiendo que mi verga le desflore su ultimo agujero virgen.
- Ouuu… Uhmmm… se quejó Vale, ya que en un arranque de excitación le clave el
resto.
Se contrajo las nalgas, aguanto la respiración, me araño la pierna, como para
transmitirme todo su dolor…
- Ya está…. Ya está amor… lo tienes todo adentro… le dije para animarla.
- Si… lo seee…. Auuu… amorrr… me la metiste toda…. dijo sorprendida.
Su estrecho ano, apresaba dulcemente mi verga… era fascinante ver sus blancas nalgas
abiertas por mi mazo de carne. Tenerla empalada tal como aluciné la primera vez que la
vi caminando con sus jeans apretados y contoneando sus redondas caderas al andar.
Estuvimos un rato así, entre besos y caricias… de a poco fui bombeando su abultado
trasero… había penetrado varios traseros gordos, generalmente de morenas nalgonas, y
de alguna blanquiñosa con un trasero firme trabajado en gimnasio… pero este trasero era
una delicia en sus formas, como empezaba a engordarse desde las piernas, formar un
voluminoso trasero y terminar en una estrecha cintura.
- Uyyy… Uhmmm… amorrr… no hay forma que duela menos… Uhmmm… se quejó
Vale.
- Si… para que te entre mejor… deberíamos estar… dije.
- ¿Cómo?... dijo animada.
- Como perros… dije morbosamente.
- Si… si… como perros… dijo también lujuriosa.
Como les dije, desde la primera vez que lo hicimos, le gustaba que le diera por detrás, así
de lado… pero más le gustaba en 4 patas, lo disfrutaba y me hacía llegar como caballo…
vaya que, pensándolo, era algo que compartía con su hermanita Laurita… una perversión
que ambas llevaban en la sangre.
Sin decir más, Vale se ubicó automáticamente como perrita en celo… esperando
recibirme. Me deleite con el magnífico paisaje de sus redondas nalgas y su recién abierto
ano… pensar que días antes, le reventaba el culo a su hermanita en el mueble de al lado.
- Dannyyy… vamos… me dijo ansiosa Vale.
Procurando dejar de lado los recuerdos de mi cuñadita, exprimí un poco mas de
lubricante por si acaso, para impregnar el arrugado anillo de mi novia. Vale tembló
nuevamente al sentir ese viscoso liquido… por un momento volteo sorprendida… quizás
pensando que había eyaculado en sus nalgas…
- Ufff… menos mal… dijo aliviada… pero… ¿Qué esperas?... ouuu….
Antes que terminara de decir algo más, la enganche nuevamente por el ano. Esta vez con
mayor fiereza… vi como Vale contraía la espalda y su pecho se llenaba de aire contenido,
mientras sus brazos se ponían rígidos… al menos ya sabía quién mandaba en ese
adiestramiento anal.
- Amorrr… no seas asiii… Uhmmm… se quejó graciosamente.
Lo último que quería era que esa experiencia fuera traumática para ella y que luego me
negara su jugoso trasero… no quería que fuera la primera y la última vez que gozara de su
estrecho agujero… con mi cuñadita lejos, Vale era mi salvación para deleitarme de los
placeres anales… no quería depender o volverme cautivo de los favores de Laurita.
Sin darle pie a más quejas, fui bombeándola suavemente, hasta que nuevamente se fue
relajando, así como su ano fue cediendo y tornándose más flexible… ella empezó a ir y
venir a mi ritmo. Sus nalgas chocando con mi ingle comenzaron a llenar progresivamente
de un dulce sonido la habitación.
- Ayyy amorrr… no puede ser… ayyy amorrr… repetía Vale casi ahogándose, ante su
propia sorpresa.
La cama comenzaba a crujir, ya no nos importaba que mis padres pudieran estar al lado…
cada tanto Vale se ponía la mano en la boca para evitar vociferar. Yo la tenia asida de su
estrecha cintura y veía como su trasero en forma de corazón se iba abriendo en cada ir y
venir, viendo como mi verga desaparecía en su virgen ano.
- Ayyy amorrr… no puede ser… ay amorrr… repetía Vale casi ahogándose.
Me miraba sorprendida como la sometía con fuerza y como le estaba gustando. Vale por
momentos comenzaba a culearme. Veía como arañaba las sabanas, mientras yo arañaba
sus infladas nalgas….
- Ohhh… Uhmmm… ufff… exclamo Vale, estremeció arqueando la espalda, luego
dejándose caer desfalleciente en las sabanas.
Llevaba unos instantes aguantando, me había extasiado demasiado viendo el panorama
curvilíneo que me ofrecía mi novia, además de la propia ansiedad que tenia de abrirle el
culo… aliviado ante el brutal orgasmo de Vale, al fin deje que mi verga escupa su viscoso
contenido.
- Uyyy… que ricooo… suspire complacido.
Vale se contaría con cada borbotón de semen inundándola, hasta que al fin se relajo y se
dejo caer de lado, con una pierna contraída, casi acalambrada. Sus nalgas melosas y su
ano discurriendo por primera vez mi blanca leche. Miraba orgulloso como Vale había
sucumbido a lo que tanto me negó.
- Ayyy… no pensé que sería así… dijo Vale recuperando el aliento.
- ¿así como?... pregunte, quizás fui muy salvaje y la asuste.
- Debo estar borracha, pero… creo que me gusto… confeso Vale, un poco apenada.
Me recosté a su lado, aliviado, Vale también tenía sus reacciones pudorosas de niña, por
momentos, se cubrió el rostro en señal de vergüenza…
- Ahora que ya me hiciste todo… te vas a cansar de mi… murmuro triste.
- Hey vamosss… me encantas… siempre la pasamos bien… le dije.
- No, no… tu solo querías mi culito… ahora que te di lo que tanto querías… seguro te
iras… decía como niña resentida.
- ¿Estas bromeando?... pregunte sonriendo.
No sabía si reírme de esa escenita, si hablaba el alcohol en su cuerpo o eran en realidad
sus miedos… después de todo, a su madre la abandonaron 2 veces… quizás creció con ese
trauma de que podrían abandonarla.
- Ay amor, estamos bien, las cosas están funcionando… le dije, bueno salvo porque me
follé a tu hermana brutalmente, todo está bien, pensé.
- No se siempre me dio miedo… que te canses de mi y te vayas… me dijo.
- Oye… recuerda que yo fui el que siempre te propuso avanzar en la relación y tu no
querías… dije.
Habíamos congeniado bien desde el inicio de la relación, aunque se me hacia tedioso ir a
buscarla al otro lado de la ciudad. En algunas ocasiones hablamos de vivir juntos, incluso
se lo propuse o al menos que se mude mas cerca de donde vivo, porque también estaría
más cerca del trabajo… pero a Vale le daba miedo que podamos terminar y no tenga a
donde ir.
- Y si aceptara… me dijo.
- ¿Qué cosa?... le dije, ya me imaginaba por donde iba la cosa.
- Ya sabes… lo que me propusiste… vivir juntos… dijo animándose un poco… ya sabes,
compartiríamos gastos, no perdería tanto tiempo en transportarme, dormiría mejor… y
claro, estaría contigo.
- Ah mira… que bueno… en tu lista de beneficios de vivir conmigo, me incluiste como
un plus… le dije bromeando.
- No seas tonto… eres lo principal… tú sabes… ¿Qué dices?...
Pensar que antes había insistido en que Vale viva conmigo… ahora, después de su
hermanita, yo hombre al fin, por un momento sentí que me cortaban las alas… que quizás
aun me quedaban aventuras por vivir… pero siendo realistas en los últimos años, lo que
me removió mi mundo fue Laurita, lejos de eso, pasaba casi todo el tiempo con Vale…
- ¿y bien?… si no estás seguro, mejor no… dijo ante mi silencio.
- Sabes que… hagámoslo… dije más decidido.
Creí que iba siendo momento de sentar cabeza más aún, viendo a mis amigos ya con hijos
o casados, yo también comenzaba a desear algo así… vivir juntos era el siguiente paso
natural a nuestra relación… Pensé que la historia con mi cuñadita había llegado a su fin…
iluso, no me sabía lo que me deparaba el destino…
Continuara…
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Vale decidió no seguir rentando el mini-depa que tenía, así que empezamos la mudanza
de las cosas que quedaron allá. Decidimos no decirle nada a nuestros padres, para no
tener presión, y ver cómo nos iba, si funcionaba, bien por nosotros… sino funcionaba,
nadie se enteraba.
Pero como les dije, el destino es caprichoso… poco después, me toco viajar nuevamente a
la ciudad de mi cuñadita, para verificar el avance del proyecto que había ido a ver meses
antes. Sería una vista corta de un par de días… o como diría mi padre una “visita de
medico” … aunque otros temas médicos pondrían en jaque mis aventuras con mi
cuñadita…
Bueno, me dije, ahora que vivo con Vale y que me deja metérselo por el culo
regularmente, no creo que necesite perseguir a mi cuñadita y sus bronceadas nalgas que
me despertaban morbo… seguramente Laurita ya se consiguió algún noviecillo, algún
jovenzuelo bribón, que satisfaga sus nuevas necesidades, que descubrió conmigo.
Otra vez Laurita me fue a recibir al aeropuerto, esta vez con un short corto y una blusa
entallada… esta niña me va a matar… Todo lo que pensé durante su ausencia y en el viaje,
se fue al diablo… estaba hecha una delicia, con un sensual bronceado y el cabello casi
hasta la cintura.
- Hola… me dijo cariñosa, dándome un beso, de arranque, dejándome frio.
Me dio un fuerte abrazo, estrujándome todos sus inflados melones, como para que los
recuerde. Pero no solo eso había crecido, por lo que vi mientras se acercaba, sus piernas y
caderas también, sus nalgas… diablos, eran como las de su hermana, quizás mejores.
Algunos decían que, tras tener relaciones, algunas mujeres dejaban el cuerpo de niña y se
desarrollaban más rápido, en ese caso, podría decir que yo tenía una buena mano, que
había ayudado a esculpir aquel monumento de mujer.
Ya llevaba varios minutos entre mimos y abrazos, tomamos un taxi, mientras el chofer me
miraba con envidia por el retrovisor… al llegar a su casa, Laurita disimulo su cercanía
conmigo, porque mi suegra podría desconfiar.
Sin embargo, mi suegra desconfió… me cayó como baldazo de agua fría…
- Danny, ¿Puedo hablar contigo?... me dijo seria, llevándome a un lado.
- Si… dígame… respondí tragando saliva.
- Ay no sé cómo decirlo… me apena mucho… dijo avergonzada.
- ¿Qué paso? ¿todo bien?...
- Es que… Laurita… dijo.
- ¿Qué hay con ella?... pregunte intrigado.
- Creo que ya no… no es virgen… dijo indignada.
- ¿En serio?... y por… ¿Por qué lo cree?... dije nervioso.
- Después del viaje quise ir al médico con ella y no quiso… respondió.
- ¿Por qué?...
- Me dijo que había tenido un accidente con la bicicleta… repuso desconfiada, luego
replico… ¿sabía algo de eso?...
Diablos… cuando Laurita me dijo que buscaría una excusa, pues fue el viejo truco de la
bicicleta… ahora ¿qué le diría a mi suegra?… que su hija no monto una bicicleta, que me
monto a mí y varias veces… que en ese viaje le inaugure todos los agujeros posibles… que
la desvirgue de todas las maneras más pervertidas… eso mataría a mi suegra…
- Pues… dije intentando inventar algo.
- Dígame… repuso nerviosa la señora.
- Una vez… para ir al mercado… le preste mi bicicleta, luego regreso con una pequeña
mancha de sangre en su short… pensé que había tenido un accidente, ya sabe, con sus
días de menstruación…
- ¿Pero qué le dijo Laurita?... repuso asustada.
- Ah, nada, estaba apenada… tuve que insistir para que me confesara… qué al regresar
a la casa en bici, quiso ir más rápido, pero para evitar atropellar un gato, freno
bruscamente, usando los pies, casi cayéndose de la bici… entonces sintió algo estirarse …
y que luego sintió mojarse y vio que era sangre…
- ¿No le conto a Valeria?... pregunto inquisitiva.
- Bueno… no quise preocuparla… Vale andaba muy estresada con sus temas de
trabajo... repuse, sin embargo, la señora quería más respuestas.
- ¿Y no la llevo al médico?... repregunto, ya me sentía en interrogatorio.
Mierd… esta suegra era muy insistente… ya le dije, fue una buena historia inventada,
porque no se la cree nomas y lo deja así… pensé.
- Bueno… si… me asuste un poco y la lleve a una clínica local… el medico la reviso y si,
pues confirmo que había roto su… himen… dije fingiendo pesar.
- Ay, pobre mi hijita… la pobre quería llegar virgen al altar… repuso afligida mi suegra.
No sabía si reírme o compadecerla… si supiera que su hijita casi me violo con tal de
perder su virginidad, no había agujero por inaugurar en esa niña… pero bueno, madre, al
fin y al cabo, tenía la ilusión de entregar casta y pura a su hija al altar… no pude evitar
sentirme una basura…
- Ay joven, disculpe que insista y lo incomode… ¿Tendrá algún documento de lo que
paso? Un diagnóstico del médico… insistió mi suegra.
- Si, me imagino… tendría que buscar… dije maldiciendo mi suerte.
- En estas ciudades pequeñas son muy habladores… me gustaría tener una prueba que
mi hijita no es como las otras chicas locas… dijo justificando su pedido.
- Ok… déjeme que llamo al médico a ver qué me dice… respondí preocupado.
- Gracias… me dijo mi suegra algo aliviada, pero a la expectativa de mi llamada.
A la put… madr… ahora como haría para buscar un certificado médico que no existe… de
donde me inventaría un diagnostico… más aun con fecha antigua y de una paciente que
nunca reviso… estaba hundido hasta la coronilla… ¿Cómo justificar que le revente el
himen a mi cuñadita en una deliciosa cogida?...
Hasta que recordé un dicho de mi padre, que decía que siempre uno debía tener de amigo
un médico y un abogado, por cualquier lio en que uno se metiera. Recordé a mi amigo
Rubén, rogaba que estuviera disponible… sino tendría que fingir una conversación con él,
solo esperaba que mi suegra no quisiera hablar con el médico.
- Hola doctor como esta… dije aliviado al oír su voz, mientras me alejaba del radar de
mi suegra para conversar más tranquilo.
- Ay Danny… ¿Qué hiciste ahora?... me pregunto Rubén a manera de gracioso
reproche, rara vez le decía doctor, así que ya intuía que me metí en un lio.
- Nada, es por una niña que me provoco demasiado… era una locura rechazarla… dije.
- ¿Una niña?... no te pases… ahí si no te puedo ayudar… dijo abrumado.
- No… es mayor de edad… pero se comporta como niña… le dije para calmarlo, luego
agregué… y bueno, le dijo a su mamá que perdió la virginidad montando bicicleta…
- Si, es clásico, la bicicleta o el gimnasio… y ¿quién es la victima?... pregunto curioso.
- Esteeee… mi cuñada… respondí apenado.
- No seas pendejo… ¿tú qué?... jajaja… dijo sin poder contener la risa.
- Vamos… tampoco te la des de santo… te hiciste ginecólogo para conocer mujeres…
me defendí, recordándole lo enfermito que era.
- Bueno, sí lo admito, pero de cada 100 solo 5 serán jóvenes guapas, y la mayoría viene
con su madre… así que… respondió apenado.
- ¿En serio?... bueno acá mi suegra también quiere alguna evidencia de que mi
cuñadita fue a un médico… repuse incrédulo.
- Si, varias jovencitas vienen por primera vez con su madre, queriendo saber en el
fondo si aún son puras o… putas… nuestra sociedad es un poco mojigata… me dijo
aburrido.
- Es que es como decías… ahora las chicas son más mandadas… provocadoras, cada
vez usan ropa más corta… es una tortura… respondí, excusándome de mi actuar.
- Bueno… solo por esta vez te voy a ayudar… me dijo resignado.
- Ok… te debo una… gracias… le dije.
Voltee y mi suegra seguía a la expectativa a unos metros. Le explique, que el medico me
daría una constancia de la visita a su consultorio, de su diagnóstico y el descanso que le
mando. Tras oír eso, mi suegra estuvo más aliviada… solo quedo un poco intrigada…
- Disculpe… pero hay otra cosa que note desde que volvió Laurita… me dijo apenada.
- ¿Qué es?... pregunte tragando saliva, parecía que la vieja había revisado de pies a
cabeza a su hija ni bien regreso.
- Pues… no… que vergüenza… dijo dudando de seguir.
- Estamos en confianza suegra… dije, ahora con curiosidad.
- Laurita tiene… tiene su anito abierto… ¿será la bicicleta?... me dijo roja de
vergüenza.
Contuve la risa, por un momento, al parecer yo era la bicicleta de mi cuñadita, es decir, el
responsable de sus agujeros abiertos… ¿Qué le digo?... ya se…
- Ah bueno… solo recuerdo haber oído sin querer una conversación, donde Laurita le
decía a Vale que andaba muy estreñida… dije intentando no reír.
- ¿Cree que será eso?... me pregunto dudando.
- Ya sabe, en la ciudad comemos mucha comida rápida, harinas y eso… no es como acá
que se come sano y en casa… intente sentenciar para terminar esa conversación.
Mi suegra lucia confundida, pero algo aliviada, que sus dos incógnitas tuvieran una
explicación que mantuvieran intacta la reputación de su hija. Si supiera que conmigo su
hijita más bien era una gran puta.
Cene complacido el platillo típico que preparo mi suegra, me disponía a ir en busca de un
hotel, por lo repentino del viaje, no había tenido tiempo de separar nada. Pero mi suegra
y mi cuñadita insistieron en que me quedé con ellas… pensé que, por distintas razones,
mi suegra por cortesía y mi cuñadita por interés en retomar sus lecciones sexuales.
En ese momento creí, que estando bajo el mismo techo con mi suegra sería imposible que
pasé algo con mi cuñada. Mas chance tenia de abusar de Laurita, si me iba a un hotel
donde podría disfrutar de esta pequeña fiera. Así que, para mantenerme a raya, opte por
quedarme con ellas. Me acomode en uno de los 2 dormitorios, que me cedió Laurita, que
dormiría con mi suegra, de esa manera seria difícil que mi cuñadita se escapara verme,
como hacía en mi depa.
Había comenzado a convivir con Vale, hace poco, todo pintaba bien. Ahora podía
disfrutarla en todas las posiciones y rincones de mi casa, así que necesitado no estaba.
Mas bien, experimentaba casi una vida de casado… no quería malograr aquello,
enredándome de nuevo con mi cuñadita y sus caprichos… esa era mi teoría… y con esa
idea descanse tranquilo.
Al día siguiente salí muy temprano a ver cómo iba el avance del proyecto, avise que
regresaría para el almuerzo. Sin embargo, la visita fue rápida, el calor también era
sofocante, decidí regresar a darme un baño y avanzar mi informe, para salir nuevamente
en la tarde.
Mi suegra me había dado una llave, así que ingrese a la casa a media mañana, pero
parecía vacía. Era una casa pequeña de 1 piso, así que a simple vista parecía desolada…
seguro habían salido de compras… bueno, mejor, me puedo bañar tranquilo, sin que me
acosé mi cuñadita, como en el depa, pensé.
Entre a mi cuarto y Sali con una toalla en la cintura y ropa para cambiarme porsiacaso
regresaban… Me dirigí al único baño, que estaba al final de la casa, pasando por un
pequeño jardín… a medida que me acercaba oía un murmullo de agua discurriendo…
Quizás la olvidadiza de Laurita dejo algún grifo abierto o el sanitario tendrá alguna fuga
agua… luego lo arreglo, me dije. La puerta del baño, estaba semi abierta, así que solo
empuje un poco y… ¡ay caraj…! No puede ser…
- Holaaa… no te escuche… me dijo coquetamente.
Laurita estaba completamente desnuda, con la cortina de la ducha abierta… casi de
espaldas a mí, con sus redondas nalgas apuntándome, mientras el agua de la ducha
acariciaba su bronceada piel. Parecía esos comerciales de jabón o shampoo, con esas
voluptuosas modelos en traje de baño… solo que mi cuñadita esta en traje de Eva.
Sus manos jugaban con su cabello, parecía que estaba terminando de quitarse el
shampoo… con cada movimiento, sus senos y muslos abultados rebotaban
armónicamente. A mi me parecía ver todo esto en cámara lenta… mientras yo la comía
con la mirada.
- Ayyy… cuñadito… no seas tímido… pasa… me invito Laurita, al ver que no
reaccionaba.
Yo estaba con la boca abierta, babeando ante la escultural silueta de mi cuñadita… si,
parecía que sus nalgas estaban mas gordas que las de Vale… esta niña me iba matar… sin
darme cuenta, ya me estaba despojando de mi ropa interior para hacerle compañía,
embobado por el espectáculo y el culo que me ofrecía.
Yo que venía con la idea de haberme liberado del embrujo de mi cuñadita, que pensé que
estando en su casa, evitaría cualquier tentación… ya me encontraba desnudo con ella en
la ducha a punto de volver a reiniciar su entrenamiento sexual…
- Uyyy… parece que estas feliz de verme… dijo sorprendida.
Mi verga por instinto, salió disparada de mi ropa interior y de la toalla, mi ropa yacía en
el piso… mientras yo ya estaba detrás de ella, ayudándola a enjuagarse… mi verga reboto
en su redondo trasero y ella se estremeció… por instinto, le estrujé los senos por detrás y
puse mi verga entre sus jugosas nalgas.
- ¿Y tu madre?... pregunte en un momento de lucidez.
- Uhmmm… fue al mercado… susurro excitándose.
- ¿tenemos tiempo?... insistí precavido.
- Ella se va caminando, va demorar… dijo retorciéndose de placer ante mis caricias.
Mientras le hacia estas preguntas y manoseaba a Laurita por detrás, ella a su vez se había
dado maña para agarrar mi verga y pajearla un poco. En realidad, no era necesario, mi
verga estaba recontra tiesa, pero creo que mi cuñadita ansiaba sentir nuevamente su
firmeza entre sus dedos, recordar cómo me ponía a mil su silueta e incipiente coquetería.
Acto seguido, desde esa posición, volteo un poco la cabeza y me dio unos jugosos besos
con lengua. Sus manos encima de las mías, ayudaban a estrujar sus henchidos senos.
Hasta que una de ellas me hizo bajar mis dedos hasta su gordo trasero, quería que
también juegue con él, que lo apriete… que me deleite con sus nuevas medidas.
- Uhmmm… extrañe esto… clávame por favor… hazme tuya de nuevo… murmuro.
Como para reafirmar su petición, puso las manos contra la pared de la ducha, arqueo la
espalda y separo un poco las piernas… se alistaba para recibirme y soportar mis
embestidas. No tuve más opción que tomarla de la cintura y escudriñar con mi verga su
ansioso ano.
- Ohhh… siii… cuñadito…. siii… tu sabes lo que me gusta… exclamo agradecida.
Comencé a bombear su gran culo, el agua saltaba por todos lados, el choque de nuestros
cuerpos era cada vez mas sonoro… de cuando en cuando, Laurita volteaba a verme con
ansias, lujuria, le gustaba ver como estaba embelesado castigando su joven esfínter.
Cuando no podía mas de placer, me robaba unos besos con lengua.
- Siiii… solo a miii me lo harás por el culooo… Uhmmm… gemía morbosamente.
- Solo a ti te voy romper el culo cuñadita… le susurre al oído y enloqueció de placer.
Laurita aun creía que tenía la exclusividad de mi verga para las artes anales… quien era
yo para decirle lo contrario… no era momento para decirle que su hermana también
había entrado al juego… sobre todo con toda esa lujuria reprimida que tenía Laurita y que
desquitaba conmigo tan salvajemente.
- Ohhh… siii… más fuerteee… más durooo… ohhh… pedía extasiada.
Ya no la tomaba de la cintura, la tenía asida de sus abultadas nalgas, la atraía y alejaba
con mas fuerza, mientras ella a su vez me culeaba con vehemencia… estaba sumida en su
propio trance, lo disfrutaba al máximo… mi ego también estaba en las nubes, viendo las
reacciones de esta jovencita que sucumbía ante mi castigo…
- Ayyy cuñaditooo… uhhmmm… exclame finalmente, temblando de pies a cabeza.
- Ohhh ufff…. que rico culo tienes… replique satisfecho.
Después de tiempo, mi leche volvió a inundar sus entrañas. Mientras Laurita apoyaba
desfalleciente el rostro contra las mayólicas de la ducha… yo resoplaba agitado. Tras unos
instantes, giro el rostro para besarme.
Luego que mi verga se deshincho, ella se desengancho y volteo y me lleno de besos con
lengua, mientras guiaba mis manos para que acaricie sus redondas nalgas… quizás quería
presumir como habían crecido gracias a mi… como me faltaban manos para agarrar todo
eso.
Estuvimos aferrados unos instantes, entre besos, caricias, manoseos, parecía que mi
cuñadita quería recuperar el tiempo perdido. Ya estaba logrando que mi verga se pare
nuevamente… hasta que… oímos el rechinar de la puerta del baño abriéndose…
A la… Mierd… todo… nos atrapo…
Continuara….
@canalestgl
Retorné a casa de mi suegra, mojado por la lluvia que no cesaba aun… la más alegre en
recibirme fui obviamente mi cuñadita, que prácticamente saltó encima mío. Tuve que
alejarla un poco para que mi suegrita no sospeche.
Les explique lo sucedido y me dijeron que era normal que a veces suspendan los vuelos
por esas fechas. Acto seguido oí el estruendo de un rayo a lo lejos, en las montañas…
diablos era cierto… Luego llame a Vale para explicarle, ya que seguramente me esperaría
despierta.
- Ah bueno amor, a veces, esas cosas pasan… quizás sea por algo bueno… me dijo
Algo bueno para su hermanita y su curiosidad sexual, pero nada bueno para nuestra
relación, pensé. Luego me explico que había estado viendo por internet que se vendían
terrenos en la periferia de su pequeña ciudad, estaban lotizando grandes terrenos
agrícolas para vivienda.
Su madre vivía en una casita alquilada y Vale, pensaba que con sus ahorros podría
comprar un terreno y quizás, de a pocos, construirle una casa donde pudieran vivir más
cómoda. En parte me dijo que se inspiró un poco en mí, que ya tenía mi depa, Vale quería
tener también algo para ella y su familia… por esas cosas me enamoraba esa mujer, nunca
pensaba en depender de mí, quería sus propias cosas, también pensaba en su mama y
hermanita.
Mi novia era muy noble… me recordaba como fui yo en las épocas de vacas flacas de mi
familia, en que tuve que trabajar para mantener a flote mi hogar, hasta que tras unos
años mejoro la economía familiar. Aun así, mensualmente los apoyaba económicamente,
para que solventaran sus cuentas tranquilamente o que ahorraran algo en caso de
emergencia.
Vale también era así, desde que llego a la capital, mantenía a su madre, quien ahora solo
trabajaba eventualmente. En un mundo donde muchos hijos se desentienden de sus
padres o ven como una carga apoyarlos… ver una actitud así, responsable y de cariño…
era reconfortante.
Por eso, a veces me sentía muy mierda por ponerle los cuernos con su hermanita Laurita.
Solo me perdonaba mi actuar pensando que… todo quedaba en familia… como dijo
Laurita, solo me podía compartir con Vale y con nadie más…
- No es mala idea… le dije, volviendo de mi nebulosa.
- Si, de paso cuando vayamos de visita, tendremos un lugar donde quedarnos… agrego
emocionada Valeria.
Diablos ahora cada que visite esta ciudad, estaría bajo el mismo techo con mi novia y mi
amante, como lo había definido Laurita… agréguenle mi suegra y la tortura seria
completa… bien dicen que el cielo y el infierno están aquí en la tierra.
- Mas bien, ya que estas por allá quizás puedas aprovechar en ir a ver esos terrenos…
dijo.
- Está bien… aunque no conozco mucho la zona… repuse excusándome.
- No te preocupes… que Laurita te acompañe… me indico.
Así no se podía mantener la cordura y fidelidad. Si su propia hermana me la ponía en
bandeja, para que me la lleve a parajes alejados, donde cualquier cosa puede pasar.
Recordé la playa… aunque no era necesario un paraje desolado para abusar de Laurita,
cualquier lugar bastaba…
Vale me saco de esos pensamientos, pidió hablar con su mama y con Laurita. Así tendría
carta libre para llevarme a pasear en solitario a mi cuñadita al día siguiente. De nuevo la
más emocionada fue Laurita, que tuvo los mismos pensamientos impuros que a mí se me
ocurrieron.
Al menos esa noche me salve de ser acosado y exprimido por Laurita. Su mama se la llevo
casi a arrastras a dormir temprano, bajo el pretexto que el día siguiente sería muy largo,
buscando esos terrenos que quería Valeria, así que había que descansar bien.
Con lo que me ahorré de gastos de hotel, conseguí que me alquilaran una camioneta para
ir a buscar las 3 opciones de terreno que había visto Vale. Graciosamente todas estaban
en lugares opuestos de la ciudad... como para tenernos ocupados todo el día.
En realidad, conseguí el dato del alquiler de vehículo con Kimberly, ya que ella andaba en
contacto con proveedores para el proyecto y sabia a quienes llamar. Agradecí su ayuda,
incluso ella casi se ofrece a guiarme, dada su “experiencia”…
Mierd… tuve que excusarme una vez más de no hacer uso de sus “servicios”… me dio a
entender que todo bien, con algo de coquetería… como diciendo que yo me lo perdía.
Tampoco me imaginaba a Kimberly con mi cuñadita al lado, iba ser una pelea de fieras…
menos aún le dije a mi cuñadita quien me ayudo, quería evitarme otra escenita de celos.
Se suponía que saldríamos a las 9am, eran casi las 10am y mi suegra con mi cuñadita
estaban metidas en el dormitorio buen rato… ¿que se traerían entre manos?… llegue a
pensar que quizás mi suegra le estaba poniendo un calzón de castidad de fierro a Laurita.
Luego de unos minutos salieron… Laurita llevaba uno short pequeño que apenas
contenían sus nalgas, junto con una blusa pequeña, pegada que dejaba a la vista su
estrecha cintura y ombligo: Temía que como en la playa esa tela no contuviera sus senos…
pero no demoraron por eso…
- ¿Te gusta?… pregunto Laurita mientras su madre iba a la cocina.
Mi cuñadita tenía 2 trenzas apuntando a sus redondos senos. Con el cabello largo que
tenía, se habían demorado en hacerle las trenzas. Como estaríamos en campo abierto, el
viento sería un problema para su cabello suelto… así que optaron por esa solución.
De más está decir… que esa imagen de niña con trenzas, esa mirada y actitud ingenua,
despertaron mi morbo nuevamente. Si no fuera por la presencia de mi suegra, se me
ponía dura ahí mismo. Tuve que disimular también, por la poca ropa que traía, me la
comía con la mirada.
Mi suegra salió de la cocina con algunas raciones de comida y fruta, para comer en el
camino… nos echó la bendición y nos dejó salir en nuestra búsqueda de las tierras
prometidas.
La primera parada fue una lotización de terrenos cerca del aeropuerto. Tome fotos y
sobre todo grabe, pero estaba descartado. Conociendo a Vale, con sueño ligero y los
aviones pasando con el ruido que hacen, no podría dormir, me imagino que mi suegra
tampoco. Y en caso de que siguiera en mi régimen de adiestramiento anal a mi cuñadita,
me convenia que durmieran.
El segundo terreno estaba en un descampado, cerca de una carretera entre la ciudad y un
distrito aledaño… mucho tránsito pesado, también se me hacía ruidoso y el precio no me
parecía acorde a la zona, sobre todo estaba muy lejos de los servicios básicos. Segundo
descarte.
Laurita estaba emocionada eso de tener un lugar propio, de oírme hablar con los dueños
y como ya en el carro mientras manejábamos, le explicaba porque era una buena o mala
opción. Nos mantenía distraídos de pensar solo en sexo… solo que me hizo una pregunta
que me descuadro…
- ¿Te vas a casar con mi hermana?... dijo de golpe.
- Ah… no se… es muy pronto para saberlo o decirlo… respondí esquivando la
respuesta, Laurita aun no sabía que estaba viviendo con Vale, o quizás ya le había dicho.
- Serias un tonto si no te casas con ella… es una buena chica… me dijo defendiéndola.
- Pero… ¿y tú?... ¿no te piensas casar?... pregunte más en confianza.
- No… yo no quiero casarme… me dijo tajantemente.
- Bueno… eres muy joven… aun no estas para pensar en esas cosas… le dije.
- No ya lo decidí… no me interesa casarme o tener hijos… me dijo seria.
Intente entender a mi cuñadita, desde muy pequeña había vivido penurias, materiales y
emocionales. Su papa la abandono, su mama trabajo todo el día para mantenerlas y
apenas si les alcanzaba para comer. Vale también las dejo para ir a la capital en busca de
sustento.
Laurita creció prácticamente sola en un hogar disfuncional, no tenía la imagen de lo que
es una familia unida. Se le hacía extraño el matrimonio, los hijos… quizás lo había visto
en otras familias digamos normales… pero no lo había experimentado, no lo sentía suyo…
solo conocía la soledad de su madre y aspiraba a algo similar para ella… mejor sola que
mal acompañada.
Algunos matices similares vi en Vale: al principio muy desconfiada luego, a pesar del
tiempo juntos, muy reacia a querer convivir o tener algo más estable. El miedo a la
ruptura o abandono. Cada hermana lo asimilo y cada una reaccionaba de manera
diferente con miras al futuro…
Parecía que por el momento Laurita solo quería vivir el momento… disfrutar de su
incipiente descubrir sexual con alguien de confianza… y después de todo, por lo que me
decía, no me caía mal eso… no interfería en mis planes con Vale… pensé egoístamente.
Sabía que estaba mal… pero no identificaba una manera de salir de eso o ayudar a
Laurita. Por otro lado, pensaba que era mejor conmigo que con algún tipo que la use y la
abandone… como le paso a mi suegra, dos veces… por más duro que suene…
Al final, me di cuenta que tenía sentido… yo era la elección segura para mi cuñadita… no
la iba abandonar porque no era mi pareja… sabía que no se podía enamorar de mi porque
era novio de su hermana, así Laurita se protegía a de involucrarse y disfrutaba de su
aprendizaje conmigo por mi experiencia... Pequeña diabla… lo tenía todo fríamente
calculado…
- Llegamos… este es el último… me dijo emocionada, sacándome de mis reflexiones.
Nuestra última opción parecía ser la indicada, buena ubicación, no tan cerca a la
carretera ni tan lejos de la ciudad… cerca había una pequeña laguna natural y un bosque.
El único problema, era que el dueño solo podía atendernos en la tarde.
Aprovechamos el tiempo disponible para ir a almorzar, mi cuñadita me indico que había
un club campestre no muy lejos, nos podíamos distraer un rato. Almorzamos al pie de
una piscina, por momentos nos dio ganas de entrar, pero no teníamos ropa de baño.
Un poco enternecido por la declaración de mi cuñadita, de no querer casarse, intente ser
más cariñoso con ella… quizás le falto un poco de eso, para que también lo quiera para su
vida futura, pensé… solo que no quería ser tan amoroso como para que se enamore… un
equilibrio difícil.
- Mira… ¿no son esos?... me dijo sorprendida.
- Kimberly y Brayan… dije sin sorprenderme tanto.
Parecía que mi instinto estaba en lo cierto… ambos estaban en la piscina entre abrazos y
besos… ¿pensar que Kimberly se me ofrecía? ¿sería por indicación de Brayan? ¿Qué
tramarían si caía en su treta? ¿tenerme chantajeado para dejar pasar algunas
irregularidades en el proyecto?... o quizás solo eran una pareja de amigos con derecho, en
busca de sobrevivencia ante mi llegada.
- ¿Ves cuñadito?... te dije que aquí tienes suficiente conmigo… dijo besándome.
- Obvio que no iba a caer con ella… no me gustan las ofrecidas… le respondí.
- Cuñadito… ¿tú crees que yo fui una regalona?... me dijo quizás se creyó aludida.
- No Laurita, contigo las cosas se dieron con el tiempo y ya… desde que te vi con los
senos al aire en el mini-depa de tu hermana… me tenías… ufff…. le dije para confortarla.
- ¿en serio?... a mí también me gusto como me mirabas, luego en la playa… si las cosas
se dieron… aunque si presione un poco… dijo apenada.
- Si, pero me gusto que lo hicieras… dije, robándole un beso.
Nos percatamos que Kimberly y Brayan se dieron cuenta de nuestra presencia, se
miraban incomodos, intentando huir de nuestra presencia. Nosotros seguimos en lo
nuestro, terminando el almuerzo y con caricias, pretendiendo que no los vimos.
Luego fuimos a hablar con el dueño de los terrenos, conseguimos un lote a buen precio
con vista a la laguna. El terreno estaba más alejado de la ciudad, pero cerca de un pueblo
más tranquilo, con vistas a tener más desarrollo en los próximos años… era una buena
inversión a futuro.
Laurita estaba emocionada, el dueño pensó que éramos una pareja de esposos. No era
nada del otro mundo en esa zona ver chicas jóvenes con parejas mayores… Nos iba enviar
los documentos, luego coordinar el tema de pagos y contratos.
Nos dejó, por si queríamos seguir viendo la zona. Laurita se me abalanzo, llenándome de
besos y abrazándome feliz. En realidad, yo me estaba llevando los créditos, la que pagaría
el lote y firmaría los papeles seria Vale… pero, en fin, era notoria su alegría. Habían vivido
mucho tiempo mudándose de lugar en lugar, al fin parecía que tendrían un hogar propio.
Nos animamos a recorrer el lugar, bajamos a la laguna y nos quedamos a la orilla
contemplando el paisaje. Aun hacía calor, a mi cuñadita se le antojo entrar a la laguna,
aprovecharía también en ver sus redondas formas. Como no había nadie cerca, nos
metimos en ropa interior.
Anduvimos jugando, entre caricias y besos. Sin quererlo los besos se tornaban cariñosos,
las caricias más amorosas, su mirada más enamoradiza… mierd… intente llevar esto de
nuevo por el lado de la lujuria, al libere uno de sus senos y engullir su pezón… Laurita
enloqueció...
- No cuñadito… aquí nooo… puede venir alguien… que vergüenza… me dijo con lo
poco de cordura que le quedaba.
Así como nosotros llegamos a ver el terreno, podrían venir otras visitas. Estábamos en la
orilla de la laguna y yo ya estaba casi sobre mi cuñadita. Entonces Laurita me señalo el
bosque a unos metros y los arbustos que podrían servir para cubrirnos en una nueva
travesura. Rápidamente cogimos nuestras pertenencias y enrumbamos hacia esos
árboles.
Tiramos nuestra ropa detrás de unos arbustos, nos echamos encimas. Continuamos con
besos y caricias. Mis labios succionaron nuevamente sus redondos senos, mientras ella se
retorcía de placer. Solo me quedo hacer a un lado su ropa interior e intentar ubicar su
goloso ano…
- No Danny… esta vez no… no lo quiero así… me dijo besándome.
Quizás ya había castigado mucho su ano y quería variar… tal vez la felicidad la hacía
desear un encuentro más romántico… no quise oponerme, porque de alguna manera yo
también ansiaba algo diferente a un encuentro salvaje.
Adoptamos la clásica posición del misionero… era gracioso, la había poseído en muchas
posiciones, pero nunca en esa típica posición… Mi verga se deslizo por su lubricada
vagina.
- Uhmmm Danny… siii hazme tuya… Uhmmm… suspiro complacida.
Laurita se contrajo, abrazándome con fuerza con su rostro en mi hombro. Una de sus
piernas me rodeo como para no dejarme salir. Luego su rostro busco el mío y me lleno de
cariñosos besos, mientras empezaba a moverme lentamente en su interior, con su pierna
apresándome.
- Ayyy… Danny… Ayyy… uhmmm… gemía dulcemente en mi oído.
Sentía su pecho inflarse y oprimir los míos, de cuando en cuando acariciaba sus senos y
pezones. Luego mi mano acariciaba su pierna que me apresaba, subiendo hasta sus
muslos y glúteos. No los jalaba con fuerza como en otras ocasiones, solo los masajeaba,
sin embargo, surtía el mismo efecto estimulante. Laurita me devolvía las caricias con
jugosos besos…
Por momentos veía cariño en su mirada, en otros momentos confusión… y para que no la
viera o descubriera su predicamento, escondía su rostro en mi hombro, gimiendo en mi
oído… cada vez me apresaba con más fuerza… hasta que su conciencia le jugó una mala
pasada…
- No cuñadito… nooo… esto no me corresponde a mi… nooo… decía entre gimoteos,
entendía que ese tipo de acto, hacer el amor, debía reservarlo para Vale.
- Ya falta poco… la animaba, para que no se separe.
- No por favor… nooo… Uhmmm… sigueee… suplicaba Laurita.
Sus labios decían algo, pero su cuerpo no luchaba por separarse, más bien seguía mis
movimientos y continuaba besándome con pasión…
- Uhmmmm… nooo… Uhmmm… exclamo, clavándome las uñas en la espalda en un
arranque de placer.
Un fuerte orgasmo la sacudió y me arrastro con ella. Mi verga vertió su viscoso liquido en
su vagina. Laurita, me acariciaba el rostro, me miraba con cariño y me besaba. Yo le
devolvía besos y caricias. Estuvimos así unos minutos, aferrados, sin decir nada. Hasta
que Laurita reacciono…
- No… esto no está bien cuñadita… así se lo debes hacer a mi hermana… no a mi… dijo
con un halo de culpa.
- ¿No te gusto?... pregunte por reflejo.
- Si… pero… no me corresponde esto… dijo afligida.
- ¿Por qué?... replique, Laurita seguía a mi entender, en negación de no sentirse
valorada o que no le correspondía ser amada… pero fue más…
- Porque no me quiero enamorar de ti… no me corresponde… tu eres de Valeria, eso es
lo correcto… me dijo casi sollozante.
- Esta bien… esta bien… esta fue la última… le dije guiñándole un ojo, para
confortarla.
- Eres un mentiroso… me dijo sonriendo.
Luego nos abrazamos cariñosamente en silencio. Así, sin querer, ya iba atardeciendo…
sin querer nos íbamos enganchando más… al día siguiente por la tarde regresaría
nuevamente con Vale… y de ahí en adelante… futuro incierto… eso ya lo presagiaba mi
cuñadita…
A lo sumo Laurita nos visitaría como aquella vez para fiestas… quizás yo regresaba de
visita a su ciudad por trabajo, o por los tramites del terreno… pero no era nada fijo… mi
cuñadita ya había dejado claro que mi mejor opción era seguir con su hermana… hasta
casarme con Vale…
Debía dejar de pensar así… sino yo también podría estar cayendo en aquello a lo que mi
cuñadita se negaba… enamorarme…
Continuara…
@canalestgl
@canalestgl
Al regresar cogí con Vale como loco, tratando de exorcizar a mi manera el recuerdo de su
hermanita… admiraba por esa nueva fogosidad, Vale bromeaba con eso de mandarme de
viaje cada cierto tiempo, para que la extrañe y regrese con ganas de follar como conejos.
Aunque Vale tampoco era tan ingenua, me decía que tal vez ver tantas chicas en ropas
cortas en su ciudad, despertó mi lujuria… solo se alegraba que tanto morbo contenido, lo
desfogara con ella… si supiera que esa fogosidad me la despertó la dulce e ingenua
Laurita. Sin embargo, tuvimos una mini tormenta…
- Pero… ¿tuviste que llevarla con Rubén?, sé que es tu amigo, pero no me cae… se ve
medio mañoso… me dijo algo enfadada.
Después de eso, tuve que llamar nuevamente a Rubén, para que le dé una “explicación
científica” a Vale, que a final de cuentas se alegró que lo de Laurita no hubiera sido tan
serio… lo único es que ya le debía varios favores a Rubén.
Vale termino de comprar el terreno, no fue necesario viajar, todos los documentos se
firmaron, escanearon y ya. Desde que Vale vivía conmigo, comenzó a ahorrar, ya no debía
pagar un alquiler ni gastar tanto en movilizarse. Claro que me apoyaba con los gastos del
depa, pero igual le alcanzo para iniciar la construcción de la casa en el terreno
recientemente adquirido.
Creo que, con esa nueva meta en la cabeza, le estaba yendo bien en el trabajo, sumado a
su buen desempeño durante la enfermedad de su compañera… todo eso sirvió para que la
promovieran como apoyo administrativo a la gerencia general, con un respectivo
aumento... y eso también contribuyo para el sueño de construir la casa para su mama.
Todo nos estaba yendo bien en la convivencia, mis padres ya lo habían notado y se
alegraron de que diéramos ese paso. Vale no le quería decir a su madre, porque era
chapada a la antigua, pero me imagino que la suegra lo sospechaba.
Respecto a Laurita, desde que regreso del viaje a nuestra ciudad, aparte de que le
desvirgue todos sus agujeros… se sintió también inspirada por estudiar, ingreso a un
instituto para llevar una carrera corta. Su objetivo era trabajar y pagarse luego sus
estudios en una universidad.
- Ves que fuimos un buen ejemplo para mi hermanita… decía Vale emocionada.
Tu habrás sido un buen ejemplo, pensé… yo fui el pendejo que la desgracié por todos sus
agujeros conocidos y en las formas más salvajes posibles. Suerte que mi novia no leía mi
mente.
Mi cuñadita también parecía estar encaminada, por lo que le decía mi suegra a Vale,
Laurita andaba de arriba para abajo con un compañero de estudio… parecía que era su
noviecito. A fin de cuentas, era de esperar me dije… prácticamente habíamos cerrado
nuestra aventura aquella vez... sabíamos que no podíamos ahondar en eso que se tornaba
amorosamente peligroso.
Pues bien, ya casi a fin de año… por fiestas… viendo que todo iba bien… decidí dar el paso
lógico... teníamos varios años de relación con Vale, con nuestras idas y vueltas, pero todo
bien y progresando… así que decidí comprometerme con Vale…
Aun no teníamos definida fecha de casamiento, lugar, etc., pero al menos ya había un
anillo de compromiso… y Vale ya me había entregado por adelantado su anillo, un año
antes en la casa de mis padres, en una brutal cogida anal.
Pensar que estuve a punto de intentar dar ese paso con una ex, Viviana… pero tras años
de idas y vueltas, por errores iniciales míos, nunca pudimos superar del todo eso. Más
aún porque anduve un tiempo algo ido por el amor y recuerdo de Mili. No me sentí tan
mal porque Vivi terminara conmigo. Al final creo que era también lo que ella necesitaba
para cerrar su capítulo conmigo… aunque aún nos teníamos cariño y aprecio.
Tras esa ruptura… la llegada de Vale había traído frescura y paz a mi vida. Podía tener
sexo animal sin complejos como tuve con Mili y también cierta madurez y estabilidad que
me daba Viviana. Lo último que nos faltaba era desvirgar su ano y vivir juntos… y en
ambos nos iba bien… claro, salvo los episodios de sexo alocado con su hermanita.
Antes de dar el paso al compromiso, estuve conversando con Guille, porque Rubén me
mataba si se enteraba que dejaba la soltería. Guille se alegró mucho por mí, me dijo que
ya era hora de seguir adelante y superar lo de Mili y Viviana.
También recordé el consejo que mi padre que alguna vez me dio, cuando estuve en una
disyuntiva entre 2 mujeres. Aquella vez elegí la pasión y amor (Mili), cosa de lo que nunca
me arrepentí… pero cuando quise regresar a la chica que me hizo madurar (Viviana), ya
era muy tarde… como les dije, había muchas heridas que no sanaron.
Esta vez mí de alguna manera Laurita era la pasión desbordada, pero Vale era más
centrada y madura… y obviamente en la cama no nos iba mal… me volvía loco ahora que
hacíamos de todo… solo que siempre me quedaba el recuerdo de mi cuñadita, quizás su
parecido con Mili o Anita me tenían atrapado… pero ya era momento de pasar la página y
avanzar… no me estaba haciendo joven tampoco.
Tras el anuncio, Vale también me sorprendió con otras buenas noticias. Habían
terminado de construir el primer piso de la casa para su mama, ya podían mudarse.
Luego, Laurita había terminado su carrera, le iban a hacer una fiesta de graduación y nos
invitó a la ceremonia para que vayamos como si fuéramos sus padres. Eso me
enterneció… hasta que…
- No… es broma… pero ya vi tu reacción… vas a ser un gran padre… te amo… me dijo.
En realidad, la otra noticia era que, sin decirme, Vale ya había comprado los boletos para
su ciudad. Ayudaríamos a la mudanza e iríamos a la ceremonia de Laurita. Todo
encajaba… pedimos unos días de vacaciones y enrumbamos para su ciudad.
Estuve un poco nervioso en el viaje, no sabía cómo actuar con mi cuñadita, ahora que me
comprometí con Vale. Pero bueno Laurita ya tenía su novio. Aun así, le dije a Vale, que
mejor no digamos nada del compromiso hasta después de la graduación de Laurita… para
no quitarle el protagonismo a su ceremonia... Vale entendió y le pareció buena idea.
Laurita nos fue a recibir al aeropuerto, no sabía si era coincidencia, pero llevaba el
mismo vestido con el cual me despidió, ¿o era una indirecta? Estaba linda como siempre,
se le veía más madura… en formas parecía haber adelgazado un poco, quizás la falta de
sexo… pensé con malicia… pero no estaba nada mal, la vez anterior si estaba demasiado
exuberante.
- Ah… nooo… mi mama exagera… es solo un amigo con el que estudio… dijo
avergonzada.
- No tendría nada de malo que fuera tu novio… dije mirándola por el retrovisor.
Los siguientes días fueron ajetreados por la mudanza, mi cuñada seguía usando sus ropas
cortas que me jalaban la vista, con algo de nostalgia la veía. Pero Vale también comenzó a
usar esas ropas y bueno también me lleno de morbo, se daba cuenta que la miraba…
Era mejor mantenerme ocupado con mi novia que con mi tentación (Laurita), más ahora
que todos dormiríamos bajo el mismo techo. Pues bien, en uno de los dormitorios
estarían Laurita y su mama… y en el otro estaría Vale conmigo, en teoría… pero les dije
que mi suegra era chapada a la antigua, no sabía que vivíamos juntos y a Vale le daba
vergüenza decirle, prefería que sepa lo del compromiso antes… pero por mientras… yo
dormiría en la sala…
Valeria apenada me iba a ver… le decía, que no había problema… soy hombre y duermo
en cualquier lado. Parece que lo único que estrenaría por el momento era el sofá, ya que
no podía estrenar a manera de celebración el ano de mi novia, que nunca la poseí así en
esa ciudad.
Esa noche, antes de la graduación, desperté de madrugada, con algo de sed. Fui a la
cocina soñoliento y encontré la luz prendida… vi unas nalgas saliendo del refri, es decir,
cubiertas por una remera que se levantó al inclinarse… eran unas redondas nalgas
bronceadas…
- No, no… ya me iba… dijo tomando una botella de agua e intentando huir.
- Oye… tampoco tienes que irte así… le dije tratando de buscar su mirada esquiva.
Hubo unos segundos de tensión, nos mirábamos sin reaccionar, hasta que al parecer
ambos nos animamos al mismo tiempo... Soltamos lo que teníamos a la mano y nos
besamos… parecía que todo lo reprimido se esfumo en esos segundos. Ella me abrazaba
con fuerza y yo casi le mordía los labios, mientras ella succionaba mi lengua…
Vale se puso un traje elegante y negro no tan ceñido, mientras mi cuñadita se puso un
vestido largo color vino, un poco más ceñido, con un pequeño escote y una abertura en la
pierna. Si esa noche hacía calor… ambas me hacían sudar más de la cuenta, más aún que
no me gustaba usar traje y corbata.
En la ceremonia salieron con toga para recibir sus diplomas y tras eso se acercaron a cada
familia para las fotos. Hacia un calor terrible… Vale compadecía a Laurita por usar toga
con tanto calor… luego oí que Laurita le explico, que con sus compañeras habían decidido
quitarse los vestidos y solo usar la toga… es decir debajo de la toga estaban desnudas las
redondas formas de mi cuñadita, apenas cubiertas con su diminuta ropa interior… pensar
en eso me puso a mil…
Había mucha gente pugnando por tomarse fotos con los símbolos del instituto. Nosotros
nos alejamos un poco de la gente. Le tome varias fotos a Vale y Laurita, pedimos que nos
tomen foto a los 3… hasta que Vale me quiso tomar fotos con su hermanita.
Ante la cercanía de ambos, Laurita se puso nerviosa. Vale insistía en que abrace a mi
cuñadita y demás… sentía como la respiración de Laurita se agitaba, igual que la mía…
mientras Vale se distraía configurando la cámara, el flash y esas cosas… Laurita me
susurro…
Aprovechando que mi brazo quedaba por detrás de Laurita y Vale no podía verlo… no
solo volví a estrujar una de las nalgas de Laurita, sino que me di maña de hundirle un
dedo entre sus nalgas, intentando entrar a su ano… recordando que no traía nada mas de
bajo…
Laurita había aguantado bien aquella travesura para que Vale no se diera cuenta, incluso
en la foto salió sonriendo. Luego Vale nos explicó que su mama se había animado a
última hora a ir a la ceremonia, que se estaba terminando de cambiar.
Vale había estado aprendiendo a manejar, yo le había estado enseñando. Así que me dijo
que no había problema, que ella la iba a recoger a su mama y volvía. Nuevamente el
destino conspiraba para dejarme unos instantes a solas con mi cuñadita…
Me quiso mostrar su salón de clases en el segundo piso, para que le tome fotos también
ahí con su toga… pero al final nos quedamos en el entrepiso. Con Laurita comiéndome a
besos en la semi oscuridad de la escalera… y yo seguía estrujando sus nalgas a través de la
toga.
Al final nos hizo reaccionar el ruido de unos pasos. Había otros compañeros que también
se tomarían foto en el salón de clases. Los seguimos, mientras en cada foto y cada mirada,
ambos sentíamos que nos faltaba algo más.
Hasta que sus compañeros fueron regresando a cambiarse la toga por sus trajes y vestidos
para lo que restaba de la ceremonia. Acompañe a Laurita a los vestidores… me hizo
recordar mi graduación y las malas noticias que recibí… no era un bonito recuerdo para
mí, quizás tampoco lo seria para Laurita… que parecía deseosa de que la posea una vez
más…
Me llevo casi a escondidas a un vestidor aparte, parecía destinado a las autoridades o que
se yo… pero llevo su vestido ahí. Mientras yo la esperaba afuera, sus compañeros
rondaban por ahí, quizás su noviecillo… hasta que sentí una mano que me jalo…
Mierd… terminé de improviso dentro de ese pequeño vestidor, con Laurita que aún no se
cambiaba. Nuevamente me comió a besos y empecé a manosearla por debajo de la toga.
En ese momento tuve 5 segundos de lucidez y honestidad... no quería abusar de lo que
ella sentía por mí, sabiendo que no habría un futuro para nosotros…
- Lo se… respondió resignada, luego agrego, como aceptando su destino… solo… solo
con ella te puedo compartir…
Tras lo cual, continúo besándome con más pasión, a decir verdad, no teníamos mucho
tiempo… mientras tanto pensaba, que Vale seguro le aviso de nuestro compromiso… son
hermanas se cuentan todo, buenos, casi todo… quizás por eso Laurita ya estaba apenada
cuando fue al aeropuerto y uso esa ropa no tan sugerente o a manera de despedida…
Tontamente pensaba en estas cosas y Laurita ya estaba mamando mi verga.
- No hay mucho tiempo cuñadito… me dijo apurada, no solo por la ceremonia sino por
su hermana y su mama en camino.
Sin darme tiempo de reaccionar, estando sentado en una banca larga, Laurita se vino a
sentar frente a mí, levantando su toga. Mi verga estaba dura y por lo incomodo de la toga,
no se acomodaba bien, solo sentí su húmeda vagina abriéndose… Laurita se salió como
resorte…
Sus piernas temblaban, mis brazos la mantenían clavada y mis manos jaloneaban sus
nalgas… hasta que Laurita recordó una vieja maña aprendida… comenzó a menear su
jugoso rabo por mi entrepierna. Ahora se estremecía de placer mientras su lengua invadía
mi boca.
Al poco tiempo ya estaba saltando sobre mi verga, aun con la toga puesta. No sabía si
mantenía la toga puesta por morbo, su fantasía ser cogida así… o por un tema practico, en
caso de ser importunados, se podía bajar rápidamente la toga y era como si nada hubiera
pasado.
Parecía que su cuerpo ya había recordado esos placeres y lo que era capaz de hacer. La
posición encima mío, si bien la excitaba, no le era suficiente… tal vez por un tema de
tiempo, había que apurar llegar al ansiado clímax… y ella sabía que ser cogida como perra
le daba ese plus de morbo que necesitaba.
Por fin, aburrida de la toga, la dejo sobre la banca y se subió a ella en 4 patas… quizás
también quería estimularme visualmente para que ambos lleguemos rápidamente… Vaya
que lo logro, tras un año por fin pude ver completamente su gordo trasero, donde se
perdía una diminuta ropa interior negra y su brassiere (que apenas contenía sus senos)
era traslucido en buena parte, dejando ver sus pezones… su cintura seguía siendo
estrecha.
Sali de mi estado contemplativo de sus formas y fui pasando a la acción. Recordando que
le gusto ser sometida de arriba hacia abajo… era su ceremonia, había que complacerla.
Apunté mi verga en el ángulo que le gustaba y comencé a someterla lentamente y luego
violentamente.
- Ohhh… siii… asiii… que rico se siente… gemía, cubriéndose la boca para no gritar.
Tomé su estrecha cintura y empecé a estampar sus carnosas nalgas contra mi ingle… era
una delicia nuevamente, desde esa posición, ver temblar sus glúteos… como esa onda se
transmitía por su espalda hasta su coronilla, con sus cabellos saltando libremente.
Con su morbo al máximo, volteo a verme, intentando mantener el equilibrio sobre la
banca… por momentos los ojos se le ponían blancos… luego también se distraía viendo
sus senos saltar armónicamente. Su lengua saboreaba el placer en sus carnosos labios…
Quizás esa confesión fue lo último que necesito para incentivar su lujuria… unos
segundos después mi cuñadita se contraía completamente sobre la banca…
- Discúlpame cuñadito… hace tiempo que no lo hago… quizás estoy muy sensible… no
resisto como antes… dijo apenada.
Mi cuñada a pesar de su falta de practica se dio maña para tragarse todo mi semen,
apenas le quedo un brillo meloso en los labios, que un par de pasadas de su lengua,
desparecieron.
- Si… creo que fue mejor en mi boca que en mi culito… sino hubiera estado goteando
tu leche en mi vestido…
Antes de salir, Laurita me robo un último beso, que me supo a agradecimiento… era lo
que necesitábamos para romper la tensión de los últimos días… creo que le gusto como la
comí con la mirada, porque su vestido le quedaba genial. Me dejo manosear sus nalgas
por sobre el vestido, luego no habría tiempo para esas cosas con su mama y su hermana.
Tras un nuevo toque de la puerta, más imperativo… Laurita salió de un nuevo trance, que
mis besos y caricias le estaban provocando… y se fue apresurada a unirse con sus
compañeros. Yo aguardé unos instantes adentro, cuando no hubo ruido afuera, salí
discretamente. Rogaba que no me hubiera visto ningún compañero de Laurita.
Luego nos sentamos y vimos como los graduados habían preparado una coreografía…
esta vez Laurita se veía radiante, era el centro de la coreografía… a mi suegra emocionada
se le salían unas lágrimas… luego vi a Vale también llorar de alegría… mujeres…
Continuara…
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La ceremonia de graduación continuo con baile, tragos y demás. Saque a Vale a bailar,
para ir practicando, en caso de que continuemos el compromiso y la boda. Ya en mi
felicidad, por la graduación y haber arreglado las cosas con mi cuñadita, aproveche en
sacar a bailar a mi suegra también, a ver si le caía en gracia y al fin dejaba de tenerme tan
vigilado
Entre baile y baile pude conocer al supuesto noviecillo de Laurita, se la paso bailando con
ella buen rato, se me hizo raro, porque tenía algunas actitudes poco un varoniles…
- No seas malo, quizás es uno de esos chicos que creció rodeado de mujeres y tiene
algunas maneras femeninas… me dijo Vale justificándolo.
Mejor que Vale siga creyendo que es su novio, me dije… así, si surgía cualquier otra duda
sobre la pureza de mi cuñadita, ya podrían mirar hacia esa dirección… pensé
prácticamente.
Luego, a insistencia de Vale, me toco bailar con Laurita, que nuevamente se puso
nerviosa por nuestra cercanía. Para intentar relajar el ambiente, le conté mi percepción
de su noviecillo. Laurita me confeso que tenía un acuerdo con ese chico: él le ayudaba a
estudiar y ella pretendía ser su novia frente a su familia. De alguna manera Laurita era la
“pantalla” de ese chico.
La familia del chico era muy conservadora, quizás ya habían notado sus maneras algo
femeninas y bueno, que mi cuñadita aparezca como su novia, era un alivio para ellos, y
para el también, porque so pretexto de salir con Laurita, seguro iba a encontrarse con
alguien más de su preferencia sexual.
Estuvimos de mejor humor el resto de la noche, quizás los tragos y la felicidad del
momento. Quizás fuimos una de las ultimas familias en retirarse. A la hora de irnos, en el
camino hacia la camioneta, Vale iba adelante abrazando a su mama, Laurita y yo íbamos
detrás.
Aproveche esto para jugarle unas ultimas bromas a mi cuñadita… primero le agarre una
nalga… Laurita casi salta de la sorpresa por lo repentino del apretón, luego se sonrió y me
dio un gracioso palmazo de reproche en el hombro...
Siendo el camino largo, le di otro apretón a sus gordas nalgas, que ya ni se inmuto, más
bien me hizo una seña para que me acerque a decirme algo al oído… lo que aprovecho
para dar un beso corto… esta vez el sorprendido fui yo, ante las risitas de ella… ya en mi
afán revanchista, se me ocurrió devolverle el juego de otra manera.
Puse mi mano entre sus 2 nalgas y mi dedo medio pugno por meterse entre sus abultadas
nalgas, algo similar a lo que hice durante la foto. Esta vez sí mi cuñadita, perdió el
equilibrio, casi se cae... tuve que sostenerla, entre risas.
Aun teníamos tiempo hasta que el vuelo saliera. Mi suegra animada nos dijo que nos iba a
preparar un super almuerzo para celebrar… yo quise invitarlas a comer a algún
restaurante… pero ella insistió… y al final me fue bien su decisión…
Vale me dijo que quería terminar algunos papeleos con la empresa que les vendió el
terreno y ¿por qué no?… ver la posibilidad de ver otros terrenos que tuvieran. Me ofrecí a
llevarlas… pero…
- No Danny… ayer bebiste mucho… aun veo tu cara de resaca… cada vez el trago te
sienta peor… dijo mi novia conociéndome.
Aparte veía que Vale quería seguir practicando manejar en esa ciudad, donde no había
mucho tránsito y podía conducir tranquila.
En parte era cierto, mi cuñadita era un poco vanidosa y le gustaba arreglarse bien para
salir, aunque Laurita no estaba mal… tenía un short de tela oscuro, que casi era una malla
y una blusa pequeña… que eran más sus mudas caseras.
Ahora que estaba comprometido con su otra hija, mi suegrita quizás confiaba más en
mí... aparte Vale ya me había dejado varias veces en el depa con su hermana, así que no le
parecía sospechoso que nos quedemos juntos un rato.
Salimos a la puerta a despedirlas, nuevamente aproveche que mi cuñadita me tapaba
parcialmente el brazo, y para recordarle nuestro secreto del día anterior, nuevamente
estruje sus nalgas… parecía que ella lo esperaba, porque ni se inmuto… o se habría vuelto
insensible.
Una vez que la camioneta arranco, le hundí un dedo para que reaccione… ahora si salto…
- Como dijiste ayer… siempre nos dejan solos… por algo será… repuse viéndolas irse.
- Cuñadito… ahora que te cases… todo va ser más complicado… me dijo seria.
- Pero por mientras… hay que disfrutar el momento… repuse, no quería malograr la
magia del momento.
- Bueno… que sea la última vez… le dije, en una mentira que hasta yo me creí.
- Si… que sea la última… me dijo juguetona, creo que ella tampoco se lo creía.
Luego me conto, que desde que me fui aquella vez… su gato había estado muy triste, que
había desaparecido varias veces. Me parecía que mi cuñadita no quería decirlo
directamente, pero era ella la que a su manera me decía que me extrañaba. No quería
entrar en conversaciones tristes en los pocos momentos que teníamos juntos… así que se
me ocurrió algo para animarla….
- Siempre lo hemos hecho a mi manera… no hay algo que te gusté a ti… no se alguna
fantasía que tengas… le dije, tratando de ser más democrático.
- Bueno… no se… me gusto aquella vez que me viste los senos por primera vez… me
dijo algo avergonzada.
- Pues… no se… me hubiera gustado que me lo hicieras en ese entonces… repuso con
algo de nostalgia.
Vaya parece que igual que yo, Laurita ya desde entonces habría deseado tener intimidad
conmigo. Lo mejor de todo es que aquella imagen despertaba el morbo por todos lados…
mi cuñadita en sus redondas formas, vestida de colegiala…
Su almacén era un cuarto hecho al fondo de la casa, con materiales que sobraron de la
construcción, era una habitación temporal, hechiza de madera en las paredes y calamina
en el techo. Ahí guardaban cosas que aún no habían podido organizar o que planeaban
votar
Parecía que hasta el cielo presagiaba que mi cuñadita lloraría de placer, comenzó a llover
a cantaros mientras ingresábamos al almacén. Mi cuñadita busco en un viejo armario,
hasta que al fin dio con aquella prenda escolar.
- ¿Te gusta?... me dijo coqueta, dando una vuelta sin dejar de verme.
Me acerqué y comencé a besarla con pasión, ella me devolvía los besos con lengua…
mientras la lluvia rebotaba en el techo de calamina. Todo parecía confabular para nuestra
suerte, parecía que dos fantasías estaban a punto de cumplirse… pero…
¿Mi suegra cayó del cielo? ¿Vale me mando un trueno?... nos miramos, aterrados, por el
ruido de la lluvia, quizás no habíamos oído regresar a mi suegra y Vale… luego Laurita
respiro más aliviada… recordó ese sonido.
No me hice esperar, volví a besarla y le estrujé las nalgas por debajo de la falda escolar,
sintiendo sus senos apretar mi pecho… luego Laurita se detuvo pensativa…
- Es que… me gustaría… no… se… recrear la escena de ese día… repuso avergonzada.
No sé, tal vez en la mente de mi cuñadita, era recrear todo antes de que saliera de su
inocencia, quizás cuando se fijó en mí como un hombre, antes que como el novio de su
hermana.
Sali del almacén, mientras Laurita de quitaba la blusa y brassiere, dejando al aire sus
grandes senos. Toque la puerta, mientras veía como Laurita se hacia la desentendida,
distraída como aquel día… tras otro golpe, solo oi decir: Pasa… y me acerque… Laurita
volteo con su expresión inocente y sus jugosos senos al aire.
Intente replicar mi expresión de asombro al verla así, solo con la falda escolar y
sonriéndome, esta vez si no me di vuelta ni intente menguar mi erección. Mi cuñadita me
dio el encuentro y se abrazó de mi cuello, llenándome de besos, mientras la tomaba por la
cintura y nuevamente mis manos bajaban a acariciar su gordo trasero.
En esa habitación no había muchos lugares en los que acomodarse para tener un
encuentro furtivo. Solo logre ver apoyado en una pared un viejo colchón pequeño, el cual
empuje y cayo al piso. Laurita entendió mi idea y de a pocos, sin dejar de besarme, nos
fuimos arrodillando.
- ¿y luego?.
Ni que decir, nos ubicamos lentamente en posición del misionero, mientras ella levantaba
una pierna para apresar mi cadera. Mi mano a su vez pasaba por debajo de sus nalgas.
Nuestros labios se besaban tiernamente, por momentos con lengua y con lengua.
Introduje mi verga en su húmeda vagina y Laurita se retorció entre mis brazos, sus senos
y sobre todo sus pezones, se hundían en mi pecho. Sus dedos arañaron mi espalda,
mientras yo iba ingresando y saliendo de su joven cuerpo.
Creí que eso ya estaba escalando como la aquella vez en la laguna, en un encuentro
amoroso, que luego nos confundió a ambos. Así que intenté salirme para pasar a la
segunda posición que me pidió. Sin embargo, su pierna no me dejo salir…
Yo estaba al borde del colapso, me estaba excitando demasiado su entrega, verla así en
trance, mordiéndose los labios para no gritar… con su pierna apresándome y rogándome
más… sin embargo….
Quizás el gato pensando defender su ama, salto sobre mi espalda, clavando sus uñas…
esto hizo que me clave a mi cuñadita con fuerza, luego que la abrace para soportar los
arañazos del felino… este accionar en vez asustar a Laurita, la hizo contraerse a su vez…
Al parecer mi cuñadita estaba al borde del clímax, al igual que yo, por eso no deseaba que
me despegara. La diferencia fue que a mi el gato me saco de mi morbo, mientras que mis
violentas reacciones empujaron a Laurita a un placentero e impensado orgasmo.
- ¿Qué?... dije a la defensiva, pensé que le quería echar alcohol o algo a las heridas.
- Ven… me dijo.
- Ohhh siii…. Siii… rómpeme el culo asiii… se atrevió a pedir excitada mi cuñadita.
Entre la maraña de cabellos, Laurita pudo percatarse de un espejo roto que yacía en una
esquina de la habitación. Al verlo recordó todo el morbo que le causo que le destroce su
culito en mi oficina. Mi cuñadita que estaba en 4 patas, comenzaba a gozar viendo sus
senos rebotar y su cara complacida.
- Si tienes unas tetas enormes… pero tu culo es mas rico aun… repuse morbosamente.
Ella volteo complacida por el halago, me vio como fieramente castigaba su gordo
trasero… luego nuevamente volteo al espejo y de a pocos se fue inclinando, hasta tener su
mentón en el piso y apoyarse con las manos al frente, incluso dándose maña de ubicar
mejor el espejo. En esa posición pudo ver como por encima de su cabeza se dibujaba su
enorme trasero en forma de corazón que rebotaba en mi ingle…
Mis manos que tomaban su cintura, pasaron a estrujar sus nalgas, para abrirlas más… eso
la hizo abrir la boca de sorpresa, porque se veían más enormes sus glúteos y porque mi
verga le llegaba hasta la raíz… ya en un momento de máxima excitación, le clave mis uñas
en sus nalgas, así como el gato hizo en mi espalda… luego mi leche salió disparada a sus
intestino
Aquella descarga brutal de leche, la llevo nuevamente al clímax. Luego se dejo caer
graciosamente de lado. Lucia destrozada pero feliz de haber cumplido con su fantasía...
solo que no lo disfrutaría mucho tiempo…
Su celular comenzó a sonar con insistencia sobre un viejo mueble donde dejo su ropa,
Laurita se arrastró hasta el… era una llamada insistente de Vale. Ya andaban de regreso, y
su mama, para nuestra suerte, había olvidado llevar sus llaves…
Tras eso, la tarde se fue rápidamente, almorzamos y nos dedicamos a alistar las cosas
para ir al aeropuerto… el problema fue después de bañarme, al cambiarme antes de
salir…
En realidad, aquel gato triste nuevamente nos salvó, sus arañones disimularon lo que su
dueña en celo me hizo en la espalda y cuello…
Bueno, al menos cerré este capítulo de manera digna, pensé… de no ser por el gato… pero
aun el destino quería que siguiera domando a la gata fiera de mi cuñadita…
Continuara…
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Ya de regreso en la capital, comenzaron de a pocos los dolores de cabeza, respecto a
fechas, lugares donde hacer la boda… al principio pensamos hacer una boda religiosa,
pero los tramites y las fechas muy lejanas en la iglesia que Vale quería, nos desanimaron
de hacerlo.
Muy aparte el tema de gastos de una fiesta grande también nos hizo repensarlo… yo
andaba pagando las cuotas de la hipoteca, queriendo adelantar pagos para que el depa
fuera al fin mío. Mientras Vale había invertido todo en construirle la casa a su mama…
digamos que no estábamos para grandes gastos.
Pero Vale tampoco se desanimó… si bien al principio quiso definir todo por la emoción,
luego se dio cuenta de lo engorroso, más aún la falta de tiempo. Conversando con Marce,
se puso en contexto, de que ellos tardaron 1 año en planear todo… y al final hasta
contrataron una asesoría.
Bueno, Vale no se desanimó, solo que se tomó las cosas con más paciencia, ya que en su
trabajo también oyó de compañeras que sus compromisos duraron eso (1 año) o más. Así
que aun podía respirar mi soltería un tiempo más.
Mientras tanto, había noticias de que mi cuñadita tras terminar sus estudios, había
conseguido un trabajo, andaba más animosa y ocupada. Parecía que estaba madurando la
niña y asumiendo responsabilidades en los gastos del hogar también. Cosa que complacía
y aliviaba a Vale.
Hasta que el destino nuevamente me puso cara a cara con mi cuñadita… ya sentía que
eran como pruebas que me iban poniendo, a ver si las pasaba (es decir, si resistía a caer
con Laurita), pero sino pasaba la prueba… me la repetían.
Esta vez fue con motivo de la finalización del proyecto en la ciudad de mi cuñadita, sería
otra visita corta. Tras idas y vueltas con el cambio de la dirección (Brayan) y con retrasos
por otros imprevistos, al fin estaban cerrando cuentas… me preguntaba si Kimberly había
sobrevivido y continuaría en el proyecto… luego me enteraría…
Llegue a la ciudad y nuevamente me recibió mi cuñadita… vino con un vestido suelto,
poco provocativo. Quizás porque ya el compromiso era una barrera para cualquier
aspiración sentimental que tuviera… luego note que me equivoque.
Alquile una camioneta nuevamente, ya me era una necesidad desplazarme con libertad
por su ciudad. En el camino a su casa, Laurita me robo algunos besos.
- Ay cuñadito… hay que ser discretos ahora… no se sabe si algún familiar o amigo
pueda estar por ahí… ahora eres un hombre comprometido… me dijo seria.
No me sonó mal, una muestra más de que andaba madurando, ya no era tan impulsiva
como las primeras veces. No hubo tiempo para detenernos en el camino y tentar otras
cosas, era tarde y mi suegra nos esperaba con la cena.
Esa noche ambos dormimos tranquilos. Creo que el nuevo empleo de mi cuñadita la tenia
bastante ocupada y cansada. Al día siguiente incluso salió antes que yo a trabajar, solo
pude saborear sus formas a través de su falda oscura ceñida, que llevaba por encima de
las rodillas y su clara blusa, también entallada y con un leve escote… estaba apetitosa.
Casi protesté porque mi suegra la dejaba salir así… tan sexy… pero recordé que en ciudad
no era nada del otro mundo ver ese tipo de vestimenta, más normal debía serlo en esa
acalorada ciudad. Por otro lado, no podía estar celando a mi cuñadita… ni con Vale lo
hacía… incluso nuevamente vino a mi mente Kimberly y su vestimenta más sugerente
aún.
Partí a la oficina a encontrarme con el nuevo gerente del proyecto, Kevin… otro cuyos
padres seguramente vieron esa memorable serie gringa de televisión “Los Años
Maravillosos” … pues bien, Kevin parecía más serio y medio nerd, al menos me inspiro
más confianza que Brayan que tenía una pinta de bribón.
Nuevamente me instale en la oficina, Kevin llamo a su asistente para que me apoye con
los documentos que necesite… me prepare para recibir a Kimberly, seguramente había
engatusado al nuevo gerente que se veía medio ingenuo, pensé maliciosamente.
- Si… la saludé al ingresar, pensé que trabajaba en otra área… repuse intentando
salvar la situación.
- Primero pensé que sería bonita una sorpresa… me dijo Laurita animada.
- Luego no sabía si te iba a incomodar… agrego Laurita apenada, tal vez recordando
que la última vez me enfade porque me fue a buscar a esa oficina, lo que termino en un
dulce castigo para su abultado trasero.
- No, para nada… todo bien… solo hay que hacer el trabajo y ya… le dije, ahora si
comiéndola con la vista.
Luego pensándolo fríamente, en parte creí que no sería muy ético que ella siendo casi
familiar mío (por el compromiso con su hermana), que trabaje en un proyecto que yo
revisaba. Ya saben, en todo trabajo hay auditorias, sin embargo, Laurita no llevaba el
mismo apellido que Vale, era de padres diferentes… aparte, Laurita consiguió el trabajo
sola, sin mi ayuda, así que no veía problemas.
Después Laurita me conto que, que vio el anuncio del trabajo, en realidad era una
práctica, en su instituto. En realidad, había estado haciendo sus prácticas en esa empresa
cuando aún estudiaba, pero que no quería decirle a su mama porque se iba a preocupar
de que no rindiera en sus estudios.
En la empresa viendo lo trabajadora que era, decidieron contratarla esos últimos meses
del proyecto. Me recordó algo a Vale cuando la conocí en mi trabajo, supuestamente la
habían contratado temporalmente por unos temas urgentes… termino quedándose hasta
ahora e incluso ya la habían ascendido.
Bueno, al menos me quite otra tentación de encima, al parecer Kimberly también había
salido del proyecto con Brayan. Me imagino que en alguna auditoría interna habrían
descubierto que muchos de los gastos fueron regalos de Brayan que fueron a la casa de
Kimberly.
Volviendo al relato, aunque fue difícil al principio, ya que nos pasábamos buen tiempo en
coqueteos y juegos, logramos un equilibrio… a la fuerza también, porque había
constantemente gente entrando y saliendo por diversos temas, teníamos que guardar
apariencias.
Al final de cuentas, ese primer día lo manejamos con cierto profesionalismo. Volvimos al
final del día a la casa juntos, aprovechando que casi no había gente… no sería nada del
otro mundo que jalé a una compañera de trabajo, después de todo me dije.
Luego Kevin me diría que no me preocupara mucho, porque esa cámara grababa, pero no
tenía audio… bueno, al menos mis coqueteos o insinuaciones sexuales a Laurita no
quedarían registrados, me dije.
Sin embargo, ahora resultaba que en la casa estaba vigilado por mi suegra, y en la oficina
por la cámara. Bueno, tal vez ante mi falta de fuerza de voluntad, para no caer en
tentación con mi cuñadita, esta vez el destino me puso más escollos… difíciles de salvar…
quizás por fin regresaría a mi ciudad sin abusar de Laurita… al fin habría resistido…
nuevamente fui iluso…
- No, puedo hacer algo de tiempo, te hago compañía y volvemos juntos… respondí.
Era cierto, finalizado el proyecto, terminaban los lazos de mi empresa con la constructora
para la que ahora trabajaba mi cuñadita. Ya no habría más pretexto para que la empresa
me envié a su ciudad. Era ya mi última visita de soltero…
Por lo que percibía en mi cuñadita, después de casarme con su hermana, creo que ya
cerraría toda posibilidad de continuar con sus aventuras conmigo. Lo que empezó como
una curiosidad de aprendizaje sexual… estaba llegando a su fin… tal vez esa sería la
última vez que podríamos tener algo.
A decir verdad, ese día su ropa estaba un poco más corta y escotada que el día anterior,
como siempre, era una delicia ver sus formas. No era digno desaprovechar esas curvas…
más aún que, como la vez anterior, siendo viernes por la tarde… ya muchos se habían
retirado… solo quedaba un pequeño inconveniente… la cámara…
Era una pregunta valida, porque ya no podíamos usar el escritorio como la ultima vez… si
lo hacíamos pegados a la pared sería muy incómodo, con la posibilidad de que la cámara
capte algo… solo quedaba un lugar disponible…
- En el baño… le indique.
Cuando Laurita estuvo cerca, me aproximé, saliendo del ángulo de la grabación y abrí la
puerta y entramos sincronizados. Ya dentro sonreímos aliviados… comenzamos a
besarnos tiernamente, luego lujuriosamente en aquel estrecho espacio.
No di pie a que dijera algo más… solo le levante la ajustada falda y sus nalgas saltaron
disparadas, agradecidas que las libere de su prisión… mi verga estaba recontra dura. Ya
podía apreciar la ansiedad en los ojos de mi cuñadita a través del espejo.
Hice a un lado su diminuta ropa interior y enfilé a su ano que latía ansioso por recibirme.
Así empezó nuestra despedida… con mi verga perforándola y Laurita resistiendo
presionada contra el lavabo. Sus manos se asían con fuerza de los bordes del lavado.
Hasta que sucedió lo que presagie, ante el ir y venir de mi verga en sus tripas, ese impulso
se transmitía a través de su cuerpo, hasta llegar a sus redondos senos, que apenas eran
contenidos por esa blusa ajustada… al final uno de los botones termino cediendo, y
abriendo mas su escote… dejando su brassiere al aire.
- Jálame las tetas cuñadito… me pidió morbosamente viendo sus senos saltar.
Sin dejar de castigar su enorme culo, deje una de mis manos estrujando sus glúteos y
pase la otra mano por delante, no tuve que hacer mucho esfuerzo, uno de sus pezones ya
estaba a la vista, solo lo jalonee y pase mi mano por su seno para liberarlo. Laurita me
miro agradecida por el espejo… parece que eso la animo… comenzó a culearme.
Volteo el rostro y me robo un beso de manera incomoda, en su frenesí parecía que se iba a
contracturar… me compadecí un poco de ella, sin embargo, no quise perder los roles…
Se aferro a mi cuerpo para soportar el dolor, prácticamente me puso los senos en la boca,
me dedique a succionarlos y mordisquear sus pezones. Laurita alucinada de placer
comenzaba a menear su enorme rabo en mi ingle.
Ante tal declaración, solo me quedo pasar a sus rojizos labios y besarlos con pasión,
devolverle el cumplido con mi lengua y jaloneando su labio inferior con mis dientes, cosa
que la hizo enloquecer y empezar a brincar sobre mi tiesa verga.
Cada vez saltaba con más fuerza, mientras yo con mis manos me dedicaba a jalonear sus
inflados glúteos, casi arañarlos como la última vez, cosa que la excitaba más… un último
movimiento, meneo sus caderas casi como licuadora sobre mi verga… esta vez fui yo el
que no resistió…
- Si, me encanto… dijo un poco avergonzada tapándose el rostro con una mano, luego
agrego aliviada… Ayyy… me hiciste llegar ricooo…
Nos reímos unos instantes y volvimos a besarnos, en nuestro relajo, casi pierdo el
equilibrio… estábamos disfrutando el momento… hasta que… oímos unos pasos
acercándose… estuvimos en silencio unos instantes… y luego…
- Si… si… disculpa que no salga… dije, fingiendo estar en otras necesidades mientras
seguía teniendo a Laurita enganchada.
- Ah… si… le dije, que ya estaba por salir… que no necesitaba más su ayuda… creo que
ya se fue… le dije.
Ufff… adentro respiramos aliviados al oír sus pasos saliendo y la puerta de esa oficina
cerrándose. La pobre Laurita estaba toda contraída, no la habían dejado disfrutar su
orgasmo, pero ahora se la veía más aliviada con su ano chorreando de mi semen.
Termine de ordenar mis maletas y esta vez Laurita no me acompaño al aeropuerto. Creo
que no se quería quebrar como en mi última visita de trabajo, en que la vi despedirse
llorosa. Solo un abrazo y un beso en la mejilla ante la mirada de mi suegra.
Llegue al aeropuerto… con sentimientos encontrados… quizás aún no estaba listo para
abandonar del todo mi soltería… o abandonar a mi cuñadita… pensaba en esto cuando me
acercaba a la señorita de la zona de embarque… esperaba que me dijera que mi vuelo se
canceló por mal tiempo.
- ¿Cómo esta el clima?... pregunte intentando forzar una respuesta que me haga
quedar.
- Tenemos buen tiempo hoy señor… me dijo, quizás recordándome, ya era visitante
frecuente de esa ciudad.
- Sabes que… le dije.
- Con mucho gusto señor… dijo sonriendo y agrego… justo hay una persona esperando
que se desocupe un asiento en el vuelo de hoy.
- Si… sí que lo es… repuse reflexivo, aunque más que la ciudad era de Laurita.
- Me alegro que le guste nuestra ciudad… dijo amablemente dándome mis nuevos
boletos.
Así… retomé a casa de mi suegra… bajo el pretexto de mal clima… con la sorpresa de mi
cuñadita que casi salta a besarme, pero se contuvo ante la presencia de su mama. Sabía
que era por ella, esa no era época de tormentas… la única tormenta estaba siendo nuestra
relación maltrecha.
Luego tuve que llamar a Vale para darle la misma noticia… Sera la última vez que hago
esto, me dije intentando callar mi conciencia…
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Viendo que era difícil separar las iglesias que nos gustaban en la capital, Vale tuvo una
idea algo alocada. Me propuso que, ya que nuevamente me debía quedar por su ciudad
por “mal tiempo”, quizás podría averiguar algunas iglesias allá.
No me pareció mala idea que se despida de su ciudad y familiares, casándose por allá.
Valia la pena hacer las averiguaciones y tener una opción más. Total, podría ser una boda
más pequeña, solo con mis padres y amigos que quisieran ir para allá.
- Bueno amor… las cosas suceden por algo… me volvió a parafrasear Vale.
Y lo único que sentía que estaba sucediendo era que, con cada enganchada en el trasero
de mi cuñadita, me iba enganchando yo también sentimentalmente. Sabía que era sexo
pasional, alocado, lujurioso y todo lo demás. Pero también me iba ganando de a pocos su
entrega, su frescura, su laboriosidad, su ingenuidad, su gracia, etc… pero de eso me
enamoré de Vale, me dije, entonces ¿Por qué sigo tirándome a su hermanita?…
Sali de mi nebulosa y le di el celular a Laurita, que casi saltaba como niña por tenerme un
par de días más solo para ella. Mas aun sabiendo que nuevamente nos iríamos de
excursión, casi todo el día, so pretexto de buscar iglesias. Así estaríamos lejos del radar de
mi suegra.
Al día siguiente partimos en una nueva aventura, con la bendición de mi suegra, que nos
despedía de la puerta, sin sospechar que iba a profanar nuevamente su menor hija. Esta
vez Laurita, quizás por los lugares que íbamos a visitar, llevo un vestido un poco entallado
en el busto y cintura, pero suelto en la falda… se la veía un poco formal, casi como si ella
fuera la novia.
Empezamos por la más cercana, la principal de la ciudad, que como era de esperar,
estaba igual de copada que las iglesias de nuestra ciudad. Luego pasamos a la iglesia de la
provincia aledaña… hicimos las averiguaciones, conseguimos el teléfono de la encargada,
una vez que nos animemos por una fecha era cuestión de llamar para ver la
disponibilidad.
Para referenciar bien las cosas, nuevamente tome fotos del lugar para enviárselas después
a Vale. Mi cuñadita vanidosa también quiso que le tome unas fotos en la iglesia, luego en
plaza, donde nos sentamos unos instantes a descansar…
Estuvimos viendo sus fotos, la halague diciendo que podría modelar ropa fácilmente, ella
se emocionó y me beso. Luego con curiosidad siguió revisando otras fotos de mi celular.
Incluso había fotos de mi visita al proyecto la vez anterior… después siguió pasando las
fotos hasta que vio 2 que le dieron curiosidad…
- Se parecen un poco a mi… ¿quiénes son?... dijo.
En mi celular tenía una carpeta reservada para algunos recuerdos, había escaneado
algunas fotos antiguas, de esas cámaras con rollo que se mandaban a imprimir antes.
Dentro de las cuales había fotos familiares y de universidad… había reservado algunas
fotos especiales…
- Bueno… tuvimos un breve amorío de verano, pero… fue cosa de adolescentes… nada
serio… dije sin entrar en más detalles.
- Se casó, ahora tiene 3 hijos y vive en una hacienda al sur del país… repuse con
nostalgia.
Anita en este tiempo en el campo ya había formado su familia con Pedro y continuaban
en la hacienda de mi tío, que ya estaba prosperando. Con el impulso de visión
empresarial que le dio mi padre salió adelante aquellas tierras que fueron de mi abuelo.
Incluso ya mi padre recibía regalías que ayudaron en la economía familiar. Alguna vez mi
padre me tentó para ser parte de ese proyecto familiar.
Pero sentí que ya era historia pasada, con mi afinidad con Anita y mi debilidad por sus
formas, aunque entendía que, tras 3 hijos, ya no seria las mismas curvas... pero más que
por eso (no soy tan superficial como creen), era porque no quería perturbar la bonita
familia que había formado en estos años. Las locuras de adolescentes que hicimos
tuvieron su momento. Sin embargo, estaba en mi lista de invitados en caso de que me
casara en la capital.
- La quisiste mucho…
Pugné uno segundos por recuperarme, con los ojos vidriosos. Si bien fue Viviana a la
primera mujer a la que le dije que la amaba. Fue con Mili que me sentí más pleno, si
había sido mi gran amor… pero a veces el destino es un poco cruel.
A pesar de batallar unos años por superarlo, con el apoyo y comprensión de Viviana, esa
situación nos desgasto. Viviana era una mujer maravillosa y se merecía algo mejor que un
tipo atrapado en sus recuerdos y demonios. Por suerte Vivi, tras esa ruptura conmigo,
consiguió una persona que la mereció y me entere que se casó poco después de mi
compromiso.
- Un poco tal vez… pero cada persona es diferente… tú tienes tus cosas que te hacen
única… le dije.
En realidad, esa era la pregunta más difícil… Laurita hizo la pregunta que yo me hacía
algunas veces y evitaba contestar, para protegerme quizás y seguir actuando por inercia.
Hizo la pregunta que ni su hermana se imaginó hacerme al verlas. Tenía que darle crédito
a Laurita por su intuición o perspicacia, me había desnudado en un par de preguntas.
Mas aun, me dio la confianza de contarle cosas que no diría así nomás.
Cierto que me las recordaba, Anita y Mili fueron de los mejores recuerdos de mi
juventud… amores difíciles, pasionales… quizás me sentía enganchado por eso… pero
Laurita tenía un poco de la personalidad de ambas: cariñosa, lujuriosa, caprichosa, por
momentos fuertes y celosas (Mili, sobre todo) ... siempre intuí que lo de Anita no
prosperaría por nuestro lazo familiar… sin embargo con Mili llegue a creer que me
casaría.
Quizás me estaba engañando por querer revivir mi pasado con Mili a través de Laurita…
después de todo, ya estaba comprometido con Vale… que fue la mujer que me saco de mi
estancamiento con el recuerdo de Mili y de mi ruptura con Viviana. Pero decirle esas
cosas a Laurita no tenía sentido, si yo aun no entendía del todo esto.
Al llegar al pueblo donde nació y creció Vale, nos dimos con la ingrata sorpresa de que la
iglesia estaba en reparación… era una bonita iglesia, con un aire rustico. Parecía que la
temporada de lluvias había hecho mella en algunos de sus viejos muros de adobe, que
termino por ceder…
En realidad, me gustaba aquel lugar, siempre tuve algo de predilección por lugares así,
esas joyas de arquitectura que se encuentran en los pueblos pequeños. Entramos
sigilosamente entre los cercos de la obra, parecía que ese día no trabajaban los obreros,
aunque en realidad parecía medio abandonadas las obras, quizás a la espera de
presupuesto.
No era una iglesia pretenciosa, apenas decorada con pinturas de artistas locales en sus
muros y techo. Tome algunas fotos y miramos admirados esos murales. Conversando
acerca de esas pinturas… oímos un ruido…
- A esconderse… le dije presuroso, tomando su mano.
Nos metimos a una pequeña cabina cerca nuestro… a uno de los lados de la iglesia…
Quera seguir diciendo cosas, pero le tape la boca. Laurita estaba sentada encima mío, en
ese pequeño espacio. Entre las rendijas pudimos ver a un hombre de ropa del campo,
arrodillándose unos instantes para rezar…
Teniendo a mi cuñadita sentada entre mis piernas, con su falda suelta abierta y su piel
desnuda sobre mi ingle, había despertado a mi poco religiosa verga. Sin quererlo había
endurecido y levantado la delgada tela de mi pantalón, haciendo cosquillas al pubis de
Laurita, que al sentirlo se estremeció.
Sin embargo, ya había presionado sus piernas contra mi ingle y sus pubis se resbalaba
sobre mi verga. Laurita, se sostenía de los lados del confesionario, mientras sin quererlo,
en su intento de escape, comenzaba a menear su rabo sobre mi verga… cosa que la iba
excitando más…
- Ayyy…. ¿estás loco?... ahhh… susurraba.
Se levanto un poco, queriendo huir, solo la contuve con una mano en la cintura, mientras
la otra liberaba mi verga del pantalón…
No quedo mucho de resistencia luego, solo se dedicó a menear su rabo sobre mi verga o
moverla atrás y adelante. Yo iba inclinando mi espalda hacia atrás, apoyándome en una
de las paredes de madera de aquel confesionario, para darle espacio a sus maniobras.
Era consciente que no era el lugar idóneo para un encuentro sexual, sin embargo,
comenzó a brincar lentamente sobre mi verga. No le importaba que fuera en su vagina, el
morbo del momento y lugar la invadía tanto como a mi…
De a pocos las paredes del confesionario iban retumbando… aquel inoportuno visitante,
miro a los lados con algo de miedo, quizás pensando en un temblor o derrumbe de otra
pared de la iglesia… se persigno y salió rápidamente del lugar.
Tal vez tanto saltar sobre mi verga, procurando no hacer ruido, la habían hecho trabajar
de más… deje que se librara de mi herramienta. Ya estábamos demasiados lujuriosos para
dejar las cosas así… lo que si nos pareció era que aquella cabina era un buen refugio para
nuestra travesura, en caso de que llegara alguien más…
- Siii… siii… genial… asiii… como perra otra vez… exclamo satisfecha.
La metí contra la pared contra la que minutos antes se apoyaba mi espalda, ella apoyo su
rostro y manos, mientras iba abriendo las piernas y su culo para que la penetre
salvajemente por el ano, como ella quería… no era tanto como una perra… pero si le
gustaba esa idea, de sentirse como una… si eso le despertaba mas el morbo, quien era yo
para contradecirla.
Sus nalgas desnudas iban temblando, como aquella cabina, Laurita se fue resbalando de a
pocos hasta quedar en 4… luego fue apoyando su vientre en el asiento, cada vez yo iba
quedando mas y mas arriba de ella, mientras mi cuñadita iba adoptando posición de
perra… como le gustaba…
Ya mi verga la taladraba desde arriba, quizás la posición que mas la excitaba, Laurita se
retorcía de placer aferrándose a la banca… mientras yo le abría con las manos, lo más que
podía las nalgas… hasta que mi cuñadita pensó que era mejor que yo me concentre en
reventarle el orto, así que ella misma se abrió las nalgas con sus manos desde atrás y el
rostro de lado.
Hasta que oí un nuevo ruido… esta vez pude percibir que era una señora mayor la que
ingresaba... Laurita ya se había puesto su ropa en su lugar, solo me parece que por la
prisa no se pudo limpiar bien. Andaba ajustando el orto, para que no le saliera nada, con
el susto de ser importunados por aquella vieja señora que entraba y se acercaba a nuestra
cabina.
A la mierd… ¿ahora que hago?... me dije, mientras mi cuñadita salía, ahora intentando
contener la risa… La rejilla del confesionario y la oscuridad me ayudaron… tuve que
soportar algunos minutos de confesiones de esa venerable señora… inventarme una
penitencia y dejarla ir…
Solo que no se fue, se dirigió a las bancas a rezar un poco… no iba a aguantar, ¿y si volvía
porque se le ocurrieron más pecados? ¿si venia toda su promoción de señoras longevas u
otra gente queriendo confesarse?... no, mejor me voy… tuve que salir de puntitas para
evitar ser visto.
Si… me sonó gracioso… quizás en el viaje de regreso me pene le encontraría alguna otra
penitencia… el que ríe ultimo…
Continuara…
Continuara….
Mi cuñadita Laurita (21) (22)
@canalestgl
Tras salir de la iglesia, ya eran las 2 o 3 de la tarde, y después de aquella blasfema faena
en la iglesia, nos dio hambre… así que fuimos a comer algo más, aparte que hacía
bastante calor y teníamos sed.
Quería creer que lo de la iglesia no fue tan grave, aquello de hacerlo en el confesionario.
De alguna manera quería acallar mi conciencia católica, pensando que la iglesia estaba en
reparaciones, ósea fuera de servicio, y que lo que hicimos no contaba.
Después de tantos recuerdos, a veces uno quiere olvidar, quizás pensamos que un
remedio para eso son unos buenos tragos, aunque algunas veces ese supuesto remedio
puede ser peor, porque te ayuda a revivir más fantasmas.
Tras una borrachera en el campo con mi viejo y mi tío, años atrás, ya estaba curado de
pedir bebidas típicas… no quería tener una resaca infernal como aquella vez. Aunque
había escuchado de varios brebajes con nombres exóticos, que me daban curiosidad,
prefería abstenerme, no vaya ser que termine confesando cosas que aún no tenía claras,
sobre mi pasado (Mili y Anita) y su relación con Laurita.
Para nuestra suerte, los familiares de Vale parecían estar en labores de campo, no nos
encontramos con ellos. Me recordó aquella época en que ayude a mi tío y Anita en esa
hacienda en el sur, en época de cosecha, sobre todo, no había mucho tiempo de descanso.
- ¿Qué más hay para ver en este pueblo?... le dije, viendo que aun teníamos tiempo.
- Pues hay un rio muy bonito y luego más allá una cascada… respondió mi cuñadita
algo sonrojada, parecía que el alcohol le hacía efecto.
- Bueno… si… tienes razón… dije viendo que ya mi vista no era igual.
En el camino recordé, la diferencia entre cerca y lejos en el campo… algo que en la ciudad
puede ser cerca, digamos a 5 minutos, para alguien del campo es diferente, pareciera que
tiempo es lo que les sobra o es que el tiempo pasa más lentamente por allá.
Con el calor sentía que el alcohol en mi cuerpo se iba evaporando. Tras cerca de 10
minutos, pude divisar la famosa cascada. Era un paisaje bonito, en medio de la
vegetación, un muro rocoso y una pequeña caída de agua que formaba una pequeña
laguna.
Al llegar me fui quitando la remera, había sudado bastante y quería un baño en esas
aguas frescas… Laurita me siguió, igual que aquella vez que buscando el terreno nos
metimos a una laguna… nos volvimos a meter en ropa interior.
Note que mi cuñadita iba dejando aquellas ropas interiores de niña, y cada vez usaba
interiores más pequeños, esta vez un hilo dental que se perdía entre sus abultadas nalgas
y resaltaban su redondez… mientras el brassiere traslucía parte de sus apetecibles
pezones.
Nadábamos aliviados de liberarnos del calor de aquella caminata y entre juegos, nos
dábamos besos y caricias. Solo que Laurita se alejaba cada vez que las cosas se calentaban
entre nosotros… hasta que finalmente la atrape y no la quería dejar ir…
- Sabes que no soy ellas… ¿verdad?... me dijo Laurita, recordando las fotos de Anita y
Mili.
Tal vez ya se había percatado de mi dilema, tras verme pensativo después de mostrarle las
fotos, o como quería ahogar recuerdos en alcohol… después de todo, Laurita fue bastante
intuitiva para darse cuenta de su parecido con mis amores del pasado y hacerme
preguntas que me pusieron en jaque…
- Si… lo se… dije, al fin y al cabo, en ese momento estaba más excitado que
confundido.
Como era natural, mi cuñadita, quería su propio espacio y exclusividad dentro mis
sentimientos… ella no quería ser alguien que yo solo me cogía para revivir los recuerdos
de mis buenas épocas con otras chicas que ame…
Esto último, si me descuadro… no me hacía sentido, quizás a Laurita si… tal vez el
recuerdo de Mili y Anita, le movieron el piso sobre porque hacia estas cosas con ella, su
papel en mi vida… era para revivir mi pasado o solo para satisfacer mis necesidades ante
la ausencia de su hermana.
Le intente recordar aquel acuerdo tácito en que Laurita era mi amante, que mi cuñadita
misma me indico… que solo con Vale podría compartirme… al parecer esta respuesta la
devolvió un poco al contexto… y no le disgusto… una cosa era compartirme con su
hermana, y otra con los recuerdos de mis ex.
Mientras seguíamos abrazados con algunos besos y mis brazos la mantenían presionada
contra mí, con sus senos en mi pecho y mis manos aprovechaban para agarrar sus dos
nalgas y masajearlas, procurando hacerla ceder… y parecía que iba surtiendo efecto.
- Qué bueno que lo entiendas… dijo animándose, luego agrego… porque…
- ¿Como puta?…
Lo que la hizo temblar de pies a cabeza, ya estaba entregada… le gustaba ser sometida,
quería ser poseída. No sabía si era para alimentar mi morbo o mantenerme enganchado,
pero creo que ella lo disfrutaba… ser mandoneada como a una puta para complacerme o
vejada como una perra, solo esperando que la claven por el ano.
Mi verga se deslizo a través del agua por su vagina, mientras Laurita se contraía de
placer… mis manos sostenían sus muslos mientras ella arañaba mi espalda. No tuve que
decir nada, mi cuñadita comenzó a apurarse para moverse con mi verga llenándola,
mientras su lengua me devolvía con pasión todo lo que sentía.
Luego le bese el cuello, nuevamente se desarmo, hasta diría que tuvo un primer orgasmo,
la sentí estremecerse en mi cuerpo, inflando sus senos y succionando mi labio, con
respiración jadeante… me miro sorprendida de haber llegado tan rápido.
- Uhmmm… no puede ser… que ricooo… dijo comiéndome a besos, aun temblando.
- ¿Cómo?...
- Como perra… me dijo encendiéndose de nuevo.
Me dijo que la lleve a la orilla, para que se ubique como le gustaba… en 4 patas… su
vagina ya había sido satisfecha. Ahora quería mi verga en su ano, para sentirse perra
nuevamente.
No hizo falta mayor aliciente, me ubique rápidamente detrás de ella... sin decirle nada,
Laurita fue retrocediendo, hundiéndose mi verga… cuando sentía que no avanzaba, que
se había atorado, forcejeaba por hundírsela hasta el fondo… yo la dejaba hacer, porque
era una delicia verla desesperada por tenerla dentro.
- Ayúdame… por favor… me suplico al ver que aún faltaba un cuarto de verga.
Su columna se contrajo por el impacto, Laurita arañaba la arena con la cabeza erguida,
soportando aquella brutal incursión en sus intestinos. Sin embargo, mi cuñadita no
pugnaba por liberarse, continuaba con su trasero empujando hacia atrás y su ano
latiendo en mi verga.
- Las perras no deben quejarse… solo aguantar… le dije jaloneándole el cabello hacia
atrás, para que me oyera mejor.
Tras eso, le di un palmazo a sus gordas nalgas, que enrojecieron, mientras mi cuñadita
tembló de placer o quizás dolor, por lo imprevisto de la nalgada… que nuevamente la
recorrió de pies a cabeza…
Volteo y me miro entre sorprendida y asustada … me había tomado en serio aquel papel
de amo, con mi verga incrustada en su ano. Ante su falta de reacción, levanté mi mano
nuevamente en señal de castigo… y Laurita empezó a culearme lentamente para evitar
otra nalgada… aun así, se la di, en el otro glúteo.
Mi mano había quedado grabada en aquella gorda nalga, como un tatuaje rojo en su
bronceada piel… mientras mi cuñadita, cada vez más frenéticamente me culeaba,
metiéndose mi verga casi hasta la raíz…
- Ayyy… cuñadito como me encanta que me atores el culo… Uhmmm… gimió excitada.
Sus nalgas se abrían en mi ingle, arremangándose, rebotando, con cada golpeteo, se
incrustaba más mi verga… y Laurita lo disfrutaba. Quizás mi cuñadita era la que más
disfrutaba este tipo de castigo. Quizás la diferencia de edad, mi estatura, mi corpulencia
de adulto… todo ello sumaba a su morbo de sentirse sometida.
- Ábrete el culo… perra… le grite, dándole otra nalgada que la hizo estremecer de
nuevo.
Laurita dejo de apoyar sus brazos en la arena, hundió su cabeza en el suelo para apoyarse,
mientras pasaba sus manos por detrás, para ella misma abrirse las nalgas y que mi verga
la perfore hasta la raíz.
Tenia el rostro de lado en la arena, con sus cabellos desordenados, sus mejillas
enrojecidas y la boca en mueca de dulce dolor… jadeante, por momentos pasándose la
lengua como para darme a entender que lo disfrutaba.
Veía sus senos de lado, saltando ante cada incursión de mi verga en sus intestinos. Ante
tal espectáculo de aceptación de esa bestial vejación a mi cuñadita, solo me quedo
retribuirle su generosa entrega, para que ella lo disfrutara más…
- Sigue perra… sigue… le decía para que no desfallezca, dándole otro palmazo
Cualquiera que nos viera, pensaría que era una salvaje violación… Laurita con el brassiere
de lado, sus senos afuera… su hilo dental jaloneado… sus nalgas con mis manos marcadas
de color rojo… y claro, mi verga incrustada brutalmente en su ano… lo único que me
salvaría era la cara de retorcido placer de mi cuñadita y sus manos abriéndose el culo
para recibirme mejor.
Tal vez Laurita presagiaba que ese podría ser nuestro último encuentro en su ciudad… ya
no había vergüenzas o timidez… solo febril excitación que la hacían proferir todo tipo de
frases y promesas lujuriosas…hasta que…
Vi gotear su vagina, luego caer chorros casi como orina… mientras perdía esos líquidos,
yo la llenaba de mi hirviente leche.
Laurita con sus piernas, medio dobladas, soporto lo mas que pudo, y se dejo caer luego de
lado, sin dejar de abrirse las nalgas… parecía acalambrada, igual que yo, por el tiempo
que permanecí en cuclillas… luego terminé por dejarme caer a su lado…
Laurita sabía que nuestra historia juntos, quizás estaba cerca de terminar, con ese ultimo
viaje, con ese encuentro salvaje en medio de la naturaleza. No quise malograr ese
momento, con explicaciones o incertidumbres…
Después estuvimos aferrados, el uno al otro entre besos… mientras su culito, cual fuente,
iba liberándose de mis líquidos. Tras unos momentos, nos dimos cuenta que estábamos
asquerosos, mezcla de arena, sudor y mis líquidos, así como los de ella.
Hicimos la caminata de retorno, con las piernas flaqueando por el esfuerzo hecho, entre
risas, adoloridos pero felices. En el camino, nos encontramos con uno que otro aldeano
que nos saludaba con extrañeza… quizás por nuestro caminar, o porque no éramos del
lugar.
En el viaje de retorno, Laurita se quedo dormida, con una sonrisa de oreja a oreja… solo
esperaba que pudiera disimular en los siguientes días, las marcas en sus nalgas, para que
mi suegra no sospeche de nada.
Al llegar a casa, le comento a su madre de los lugares vistos. Mi suegra se apeno que no
tuviéramos mayor suerte con las elecciones de Vale. Lo gracioso fue que Laurita se quiso
sentar después de un rato y sintió el ardor en sus nalgas y ano, lo que tuvo que disimular,
mientras yo le sonreía de manera cómplice.
Al día siguiente no hubo tiempo para mucho, estábamos adoloridos y complacidos.
Jugando cada que mi suegra nos daba la espalda. Esta vez no hubo tiempo de nada, ya
por la tarde mi cuñadita me acompaño al aeropuerto. Antes de salir del auto… me
recordó…
Me dio un largo y jugoso beso. Luego salimos del auto y como cuando me fue a recoger,
no quiso dar mayor muestra de afecto en el aeropuerto, para prevenir que no haya algún
conocido que nos delate. Desaparecí a la zona de embarque y vi a Laurita despedirse, con
un halo triste a pesar de su sonrisa… quizás intuía que aquella promesa sería difícil de
cumplir.
En el camino me dijo que, de las iglesias que visitamos con su hermanita, más le gustaba
la del pueblo donde nació, a pesar de estar en reparaciones era especial… tener una boda
en ese ambiente en reconstrucción también tendría un aire diferente… sin embargo…
- ¿Qué cosa?...
- La iglesia… esta embrujada…
- Es que dicen que hace poco una señora fue a confesarse… y recibió penitencia de un
alma, el cura no iba a la iglesia hacia días… dijo asustada Vale.
- Bueno ¿Quién sabe?... solo atine a decir… nosotros solo la vimos de afuera y nos
fuimos.
No sabía si reírme, el rumor de que confesé a esa señora se esparció por ese pueblito
rápido, y como tenía Vale familia por allá, llego a enterarse su madre y ahora Vale… la
única explicación que encontraron es que era un alma en pena… Si supieran que fue mi
pene insertado hasta el alma de Laurita lo que causo esa nueva leyenda urbana.
Luego Vale me vio un poco ido en mis pensamientos, recordando mis ex y claro, a Laurita
y su promesa… quizás debía dejar de darle alas a mi cuñadita… de alimentar mi ego y mi
pasado, reviviendo mis recuerdos juventud con mis ex a través de Laurita…
Después de todo, lo más seguro es que no podría cumplirle la promesa, ya mucha suerte
habíamos tenido y por mi experiencia, eso se acaba, para bien o para mal… quizás debería
dejarla ir y no frustrar que se pueda enamorar de alguien que si este disponible para
ella… no como yo, que ya estaba comprometido… así que… agua que no haz de beber…
déjala correr…
A pesar de estar sumido en estos pensamientos, me di cuenta que Vale tenía ganas de
comentarme algo, pero que no se animaba… hasta que ya en el depa aprovecho para
decirme …
- ¿Qué paso?
- Es que… mi mama dice que… quizá Laurita esta…
Aquí casi me congelo… se me contrajo el orto.. ¿quizás está embarazada?... puta madr…
Continuara…
Me había salvado de este tipo de cosas… pero con mi cuñadita, siempre estábamos al
límite, y por lo que siempre me mencionaba mi suegra, en su familia eran fecundas…
fácilmente quedaban embarazadas… a la mierd… me jodi, pensé.
Yo que buscaba desengancharme de una vez de esa relación con Laurita, ahora podía
estar enredado hasta el cuello si mi cuñadita estaba embarazada... después de todo,
nunca hablábamos de su periodo menstrual o sus días… si le vino o no… confiaba en su
juicio y que me dijera si había algo raro…
Pero, por otro lado, Laurita era una casi una adolescente despreocupada que descubrió el
sexo conmigo… no sabia hasta donde llegaba su educación sexual o su preocupación al
respecto, quizás me confiaba mucho de ella… y mi suegra que andaba pendiente de su
supuesta virginidad, podría saber si tenia algún retraso o no…
- Bueno… quizás ella… agrego aun dudando.
No es que me suene mal una relación con mi cuñadita… pero es una niña, apenas si nos
conocemos por follar como conejos en cualquier sitio y de manera salvaje… más allá de
eso… tener una relación solida como la tengo con Vale… era diferente, con mi cuñadita
todo era pasional, con tintes de cariño, pero aun sin conocernos del todo…
No es bonito estar ajustando el esfínter, con esa sensación en el estomago de que te vas a
cagar… muy aparte de haberla cagado con tu cuñada… y tal vez haber embarrado la
relación de tu vida por un desliz…
- Bueno… ella dice… que quizás Laurita… se esté enamorando de ti… me dijo algo
apenada.
Mierd… ufff… recupere diez años de vida… casi me mata del susto. Es otra señal mas de
que debo dejar de jugar con estas cosas, pensé. Ahora me hacia sentido porque ese último
día, mi suegra casi no nos dejo a solas. Lo único que le permitió fue que me vaya
despedir, sabiendo que estaba sobre la hora para no perder mi vuelo.
Antes mi suegra iba tranquilamente al mercado o cualquier otro lado y nos dejaba solos,
dándome un tiempo para disfrutar de mi cuñadita. Quizás la hizo sospechar aquellas
muestras de alegría de Laurita tras mis cancelaciones de vuelo… o la sonrisa de oreja a
oreja con la que volvía Laurita después de nuestras travesías y travesuras buscando
terrenos o iglesias. Tal vez mi cuñadita hablaba dormida… o ¿qué se yo?…
Luego pensé… Pero que hija de put… mi novia, me tuvo en vilo varios minutos, solo para
eso… tal vez esperando alguna expresión mía que me delatara… veía su cara intrigada,
esperando una respuesta mía…
- Ah… pues… no creo… debe ser… cosas de adolescentes… no se… solo atine a decir.
- ¿Tú crees?...
- Bueno es que… ya sabes, yo la trato bien… no soy indiferente como lo fue su padre…
me justifique.
- Si… incluso aquella vez que fuimos a ver los terrenos, Laurita me dijo que sería un
tonto si no me casaba contigo… agregue para rematar la idea.
- Jajaja… ay mi hermanita…
Vale se sonrió emocionada y me abrazo… aun así, termino de atar algunos cabos…
- ¿A qué te refieres?... pregunte, aunque sabia por dónde iba, solo quería tiempo.
- Ah bueno… ahora que lo dices… puede ser… pero Laurita es una niña… le llevo
muchos años… Mili era… éramos jóvenes ambos… repuse reflexivamente.
- No se… pero no la veo con esos ojos… me genera afecto Laurita, tal vez el recuerdo de
Mili, pero también porque no tuvo el cariño de su padre… dije mintiendo.
En este punto mi cabeza volvió a la ensaladera de recuerdos que tuve en esa búsqueda de
iglesias, no era solo el recuerdo de Mili… sino también de Anita, un paisaje similar, el
campo, la fogosidad de los encuentros casi a escondidas y entre los matorrales… solo que
nunca le había comentado a Vale de esa relación.
- Si no te hablo en ese bus… ni caso me haces… me dijo, recordando que ella inicio
aquel inocente coqueteo años atrás, y ahora vivíamos juntos con planes de casarnos.
Vale tenía esas cosas que, sin necesidad de mucho, me hacía sonreír, olvidarme de todo.
No era necesario tener un encuentro salvaje, o una conversación morbosa… solo
conversar amenamente y el tiempo pasaba… era mi equilibrio, entre lo pasional y la
madurez.
Tras cenar algo ligero, conversando sobre su ciudad y lo poco probable de celebrar una
boda allá, nos fuimos a dormir luego. Ya comenzaba a hacer calor, Vale dormía apenas
con una remera delgada que apenas le tapaba las nalgas y una pequeña tanga. Alguna vez,
Vale me dijo, que cuando vivamos juntos y haga calor, se pasearía desnuda por el depa.
Se me acerco y me abrazo por detrás, quizás se sentía culpable por haberme revuelto los
pensamientos con aquello de que su hermanita estaba enamorada de mi o por
recordármela como si fuera mi ex. O tal vez Vale solo quería sexo… pero Laurita me había
dejado seco y, me sentía cansado, quizás abrumado por pensar en todo lo que venía
sucediendo.
También yo me sentía culpable, por no retribuirle a Vale su afecto. Tenía mucho que
agradecer por tenerla en mi vida… a pesar de ser el canalla que era, engañándola con su
hermanita menor… luego pensé en las consecuencias que tendría si se descubría lo que
tenía con Laurita o… como fatalmente pensé al inicio… mi cuñadita se embarazaba o
confesaba algo.
Me quede pensando en aquello un buen rato, mi reacción inicial de temor, de alguna
manera me iba dando luces de que no quería perder a Vale… ya había perdido a Mili por
unos traspiés con Vane… no quería pasar lo mismo de nuevo y luego arrepentirme de lo
que pudo ser.
En ese momento de lucidez que tuve, pensé que ya había pasado por relaciones
pasionales, aventuras locas y demás… y lo único constante en este último tiempo era
Vale… fue mi conexión a tierra cuando andaba perdido en mi nebulosa y había perdido a
Viviana… volver con Vale era como volver a mi hogar… podía tener planes a futuro…
Quizás con ella tenía lo mismo que mi padre tuvo con mi madre, tras esa experiencia por
la cual mi abuelo lo voto de la hacienda, mi madre ayudo a tranquilizar los demonios de
mi padre y hacer las paces con su pasado… y por lo que recordaba, mi padre aún tenía la
chispa meterse entre los matorrales y hacerlo salvajemente con mi madre como en su
juventud.
Sabiendo que tenia mas claro lo que quería en mi futuro, fui quedándome dormido…
hasta que desperté con un leve rayo de sol por la ventana, era temprano y seguía aun
cansado, me levante a cerrar las cortinas.
Al regresar a la cama, vi a Vale echada casi boca abajo, con las sabanas a un lado, la
remera levantada, sus blancas y redondas nalgas al aire… apetitosas como siempre,
apenas si se veía que traía ropa interior, ya que sus abultados glúteos lo tapaban… ¿Por
qué seguir buscando tentaciones?, si tengo todo lo que quiero… justo aquí… pensé.
Traía una erección matinal, fui al baño a mear… y regresé a la habitación… mierd… no era
solo la necesidad de mear… las curvas de Vale seguían manteniendo erecta mi verga. Me
recosté al lado de Vale, dándole la espalda para dejarla descansar… pero tras un rato…
nada…
Me bajé el short, me puse detrás de Vale… fui jalando su ropa interior hacia abajo, ella
medio dormida no se quejaba, entre sueños me dejaba actuar… hasta que…
- Uhmm… Danny ¿Qué haces?... dijo Vale sintiendo mi verga hurgando sus nalgas.
Mi verga fue haciendo diana en su vagina que, a pesar de todo, estaba húmeda. Al ir
deslizándose mi pene en su tibia vagina, Vale se fue estremeciendo, aun con los ojos
cerrados… su piel se erizaba…
- Ayyy… amorrr… me estas violando… uhmmm… dijo casi sin aire, arañando las
sabanas.
Sin embargo, Vale iba abriendo mas las piernas para dejarme entrar, mientras mi verga
terminaba de llenarla y luego la iba bombeando. Vale, con movimientos suaves, resistía
entre las sabanas y la almohada, ahogando algunos gemidos. Su mano tomo la mia que
sujetaba sus nalgas…
- Amanecer con tu verga en mi culo… me dijo sonriendo con los ojos entrecerrados.
- ¿Qué?... ohhhh…
- Ahora si…
Aprovechando su aceptación o distracción, deje de bombear su vagina y le ingrese mi
verga en su ano, que, por lo continuo de su entrenamiento en los últimos meses, estaba
mas dilatado y me acepto… aun así infructuosamente, solo entro la mitad.
La sentí temblar, ponerse la piel de gallina, sin embargo, no huyo, resistió en su sitio.
Creo que Vale se había quedado con ganas la noche anterior, quizás pensaba que me
dormí molesto con ella… ahora me permitía hacerle todo… aunque en realidad, ahora que
recordaba, siempre me dejo hacerle todo lo que quise…
Vale se termino de echar boca abajo, jalándome con ella para que me ubique encima.
Creo que aún se sentía adormilada, esperaba que yo hiciera todo, mientras ella seguía
descansando sus carnosas formas.
Me coloque encima del gran culo de Vale, quien si decirle nada, paso sus manos por
detrás y se fue abriendo las nalgas. Me recordó como su hermanita el día anterior, hizo la
mismo, solo que yo la obligue… Vale me lo ofrecía intuitivamente.
Estaba encima de ella, mi verga atorando su ano, mientras su gordo trasero temblaba
complacido y su esfínter palpitaba agradecido en mi pene. Vale, jalaba las sabanas,
mientras movía el cuello nerviosa, disfrutando sentirse así… con el culo lleno.
Vale jalo una almohada y fue colocándola debajo de su abdomen, cosa que su gran culo se
levante mas y ahora lucia enorme. Nuevamente paso la mano por detrás y se abrió las
nalgas para que su enrojecido ano llene mi vista.
- Ahora si… reviéntame el culo amor… dijo lujuriosa.
Intentando no pensar en Laurita y su culo abierto del día anterior, me desfogue con el
culo de Vale. Queria acallar esas voces y recuerdos en mi cabeza. Mi verga entraba y salia
salvajemente en su ano, mientras la cama temblaba al igual que Vale.
- Si amorrr… yo te complazco… dijo Vale con nuevos bríos, sabiendo que iba ser mi
mujer.
Veía a Vale casi arañándose las nalgas, para mantenerlas abiertas… era para ella misma
difícil agarrar, con sus pequeñas manos, tan carnosos glúteos… pero hacia lo posible para
dejar su culo abierto y que mi verga la clave hasta la raíz.
- Ohhh…. Uhmmm… te amooo… ufff… exclamo casi gritando, tuvo que ahogar sus
demás exclamaciones en la almohada para no despertar a los vecinos.
Vale paso sus manos por detrás, para contener mi cintura, para que mi verga siguiera
presionando sus nalgas y abriendo su ano. Le bese, la cabeza, luego Vale se acomodo de
lado y pude besar sus jugosos labios y su lengua, me incentivo agradecida… tanto que
logro sacarme unas descargas mas de leche… cosa que la hizo sonreír entre mis besos.
Estuvimos entre caricias unos minutos, luego caímos en cuenta de la hora. Era lunes,
había que alistarnos para ir a trabajar. Nos bañamos juntos entre besos, jugueteamos con
la idea de hacerlo en la ducha. Vale se ponía de espaldas contra la pared de la ducha, se
abría las nalgas para que la penetre, veía mi verga pararse y luego decía…
Desayunamos de buen humor, sintiendo que tenía todo en casa y que no tenia porque
buscar mas afuera… y que por momentos me sentía algo abrumado por la situación con
mi cuñadita, andar escondiéndome… ya no era un adolescente y Vale en mas de una
oportunidad me demostró que era la mujer de mi vida… entonces para que más…
- ¿Qué?... me dijo.
A veces dicen que no es bueno ofrecer algo cuando uno está feliz… pero sentí que tras los
rumores del alma en pena de la iglesia, o del enamoramiento de Laurita. Cada vez estaba
mas cerca de la cuerda floja… y sabia como terminaba eso, con mi viejo amenazándome
partirme el alma cuando estuve con Anita o con Mili enojada conmigo a la distancia… no
quería echar a perder esta nueva oportunidad de ser feliz que tenía al frente.
- Sé que quiero que seas mi esposa… al menos avancemos por eso, que es lo que
legalmente importa… le dije.
Esos segundos del día anterior, que se me hicieron eternos, pensando que Laurita podía
estar embarazada, a final de cuentas, terminaron de darme la respuesta acerca de mi
mejor elección a futuro. Claro que quería y deseaba a mi cuñadita, con todo el morbo que
conllevaba… pero… lo que construí con Vale en todo este tiempo… era difícil tenerlo con
Laurita.
Aparte que con mi cuñadita estábamos en etapas diferentes. Vale era mas madura,
mientras Laurita era aun una niña caprichosa que podía sacarme canas verdes… creo que
ya era tiempo de dejar esos juegos y evitar pasar esos sustos… si seguía jugando con
fuego, me podía quemar…
- No necesito una boda grande religiosa, al menos no por el momento no… hacemos
una boda pequeña civil, amigos cercanos y familia cercana y ya… unos 20 invitados…
máximo… y ya… en un mes o dos ya estamos casados…
- Si… para que tanto estrés por eso… incluso podemos darnos un buen viaje si
hacemos algo pequeño, en vez de gastar en una boda grande, gastamos en la luna de
miel...
- Ayyy… te amo… por esas cosas te amo… piensas en todo…
Lleve emocionada a Vale a trabajar, no dejaba de darme besos en cada semáforo. Pensé
que tomaría unos 2 o 3 meses realizar los preparativos… iluso… al día siguiente Valeria ya
tenía las cotizaciones de 3 lugares posibles y disponibilidad en un mes… Diablos… creo
que ya las tenía casi reservadas… bueno… quizás es mejor así.
Ese fin de semana, fuimos a casa de mis padres a visitar a mis viejos… nos felicitaron por
la decisión. Mientras mi madre conversaba animada con Vale sobre el vestido y las demás
cosas de la boda, mi viejo me jalo a un costado para conversar…
- Mejor ahora… antes que sigas metiendo la pata… me dijo como advertencia.
- ¿A qué te refieres?...
- Ah… ok… solo atine a decir sintiéndome expuesto por ese viejo zorro.
- Se que ya no te puedo partir el alma… pero… solo te puedo aconsejar que no dejes
pasar a esta chica… entendí lo de Viviana… pero no pierdas a Valeria… dijo
concienzudamente.
A estas alturas ya me había ganado algo del respeto de mi viejo, ya nuestra relación era
mejor, después de los momentos críticos que vivimos, en que termine haciéndome cargo
de mi madre, la casa y las deudas. Mi padre estuvo agradecido porque me comporté a la
altura y no salí huyendo a vivir mi vida y dejarlos con ese caos.
- Se que te deje una carga pesada esos años… a veces pienso y lamento que… de no ser
por eso, quizás hubieras podido pasar más tiempo con Mili…
Algún momento pensé en eso, pero como reprocharle por mis traspiés, nos alejó mi
inmadurez, mis celos o revanchismo por meterme con cada loca en mi camino. Mi viejo
no había sido un mal padre, fui afortunado de tener una profesión gracias a ellos, nunca
me falto nada ¿Cómo quejarme?… lo mínimo que podía hacer era quedarme a pesar de
que el barco se hundía…
- No… viejo… yo… yo cometí mis errores… y ya está… paso lo que tenía que pasar…
igual agradezco tus palabras… dije algo conmovido intentando no lagrimear.
- Me alegra que todo este superado… y que encamines tu vida… repuso el también
emocionado, casi hasta las lágrimas.
Intenté entender porque mi viejo había sido tan duro conmigo esos años en que estuve
enredado con Anita y luego con Mili… quizás le recordaba sus épocas, mi abuelo tampoco
fue muy tolerante con él. Mi viejo me crio de acuerdo a lo que vivió y creyó que era mejor
para mi… y por lo que veía con los años se estaba ablandando.
- ¿Dónde va ser?...
- Vale tiene 3 opciones… pero yo pensaba en un club campestre de los militares…
- Un viejo militar…
Al día siguiente fui con Valeria a visitar el club campestre. Me recibió de buena gana mi
ex suegro, que había retornado hace un tiempo de Estados Unidos. Después de perder a
su esposa e hija, no le quedaba nada allá, decidió regresar a la compañía de sus familiares
y amigos. Ahora administraba ese club.
Después de su retorno lo había ido a visitar algunas veces para conversar, tomar una
cerveza y saber cómo iban las cosas. Creo que Mili hubiera deseado que su padre no caiga
en depresión, le hubiera gustado tener gente cerca que lo anime…
Tras indicarle nuestros planes, nos felicitó y ofreció su ayuda en lo que necesitemos.
Mientras tomaba una cerveza con él, Vale fue a explorar un poco alrededor y ver posibles
ubicaciones de la ceremonia alrededor del salón de baile o la piscina.
- Me alegro que rehagas tu vida… ya era tiempo… mira que hasta Paul ya se casó… me
comento.
- Bien, me gusta este lugar… aquí pase quizás los mejores momentos con mi esposa e
hija… cada vez que veo una familia joven, lo recuerdo y me reconforta… este lugar me
hace feliz… dijo.
Hasta que vino Vale emocionada… parecía que había encontrado un espacio que le
gusto…
- Bueno… es que la religiosa puede demorar más… por lo de separar iglesia y eso…
dije.
- Si gustan conozco a un cura de un cuartel al que fui destacado… vive cerca y oficia en
una iglesia no muy lejos… no creo que tenga problemas en venir para una boda en este
club… ofreció el militar.
Pues bien, fijamos la boda en 2 meses, que daba tiempo para hacer los trámites. Pasamos
de 20 a 50 invitados… ni muy grande, ni muy pequeña… mi viejo insistió en apoyarme
con los gastos, luego hicimos la lista y mandamos las invitaciones…
Continuara….
@canalestgl
Después de avisar a mis padres y tener el apoyo del viejo militar, más o menos con las
cosas encausadas, nos atrevimos a informarle a mi suegra, y ya por defecto a Laurita se
enteraría. Bueno sabíamos en nuestro último encuentro que era cuestión de tiempo que
eso pasase, mi boda, sin embargo, ahora era un hecho más tangible y pronto de realizar.
- Mi proyecto allá termino… tendría que haber otro para que vuelva.
Me partió un poco el corazón, oír a mi cuñadita así desanimada… pero ¿Qué podía
hacer?... la última vez que viajé, entendimos que era la despedida… tenía que continuar
con mi vida… era tiempo de avanzar y dejar de posponer las cosas… lo de Laurita era un
enamoramiento pasajero, quizás como lo tuve con mi prima Anita.
Además, por lo que había oído de Vale, que le conto mi suegra, parecía que Kevin estaba
comenzando a cortejar a Laurita, la llevaba algunas veces después del trabajo a su casa.
Después del proyecto Laurita continúo trabajando en esa empresa, pero en otros
proyectos. Me alegraba por ella y deseaba que también haga su vida, Kevin parecía una
buena persona.
Pues bien, pasaron las semanas haciendo los preparativos… eligiendo la decoración, las
invitaciones, el banquete, la torta, los presentes para los invitados, etc., etc. Así, sin
querer había pasado un mes… y quedaban pocas menos de 2 semanas para la boda.
Ya teníamos todo encaminado… hasta que un viernes por la tarde, casi noche…
- No se… bueno si… le dije para calmarla, después de todo no me costaba nada decirlo.
- ¿A dónde?... pregunte.
A la put… madr… era cierto… había venido a verme, y por lo que entendía, no lo sabían ni
su madre ni Vale… había venido en secreto, no se bajó que pretexto… luego me
enteraría… pero ahora como mierd… hago para desaparecerme del depa en el que vivía
con Vale.
Caraj… ¿ahora que me invento? ¿Qué le digo a Vale?... me voy a desaparecer unas horas a
romperle el culo a tu hermanita y regreso… o quizás unos días, incluyendo sábado y
domingo… como para que no se olvide de mi y yo de Laurita.
Recordé que había un proyecto por empezar al sur de la ciudad, en otra provincia, en
realidad quizás me tocaría viajar muy cerca de la boda o después de la Luna de miel, para
hacer el reconocimiento de la zona… qué diablos…
Bueno, entonces… adelanto el viaje, así me caso y me voy de luna de miel tranquilo… de
paso que me doy mi despedida de soltero con mi cuñadita… como entenderán… cuando
uno está cachondo se inventa cualquier cosa.
Vale aun no llegaba al depa, así que me puse a alistar una maleta para un viaje corto, de
un par de días… como dijo el viejo militar… si vas a hacer las cosas, hazlas bien… si quería
despedirme de mi cuñadita… lo haría como para que me recuerde siempre.
- Hola amor… tengo que viajar de urgencia… le dije.
- ¿En serio?... justo estoy saliendo para ir al depa… me decía aun en su trabajo.
- ¿Por qué?...
- Si viajo ahora… tendré más libre para la boda y luna de miel, no voy a estar tan
apretado en el trabajo… me justifique cínicamente.
- Lo siento… a veces pasan estas cosas… repuse para hacer más creíble la idea.
- Si, Vale, sobre colores y detalles yo no opino mucho… quiero que la boda sea a tu
gusto… le dije.
- Gracias amor…
Maldito infeliz, mentiroso de mierd… me decía mi conciencia… yo me justificaba
contestándole… espera que la veas y vas a ver cómo te quedas calladito… más aun,
cuando la veas sin ropa, te harás de la vista gorda… así que calladito nomas.
Sali presuroso al aeropuerto… ¿ya cuantos habrán querido abordar a mi cuñadita?, pensé.
Y si fue cierto, al llegar parecía haber un turista que intentaba hacerle la conversación en
su masticado español… a todas luces un gringo mañoso que quedó prendado del
bronceado y las formas de mi cuñadita.
Vino rápidamente y me dio un beso casi saltando encima mío. Traía un vestido oscuro y
corto, con un pequeño escote y entallado en la cintura, su trasero levantaba la falda por
detrás y era una delicia... me dieron ganas de apretarle las nalgas, pero estábamos entre
la gente.
- Vámonos… le dije.
- Ya verás… repuse
A estas alturas a poco de la boda, temía que algún amigo o familiar me viera en el
aeropuerto recogiendo a esa joven tentación. Subimos a mi camioneta y nos enrumbamos
por la carretera al sur, a decir verdad, en el camino pasaríamos cerca al depa.
- ¿Para qué?...
- Debo ver un proyecto… y de paso… le dije, mirando sus carnosas formas de manera
sugerente.
Era cierto, las ultimas veces con Laurita nos habíamos embarcado en viajes cortos para
buscar el terreno de su hermana, luego la iglesia. Esta vez serian 2 días solos… había que
aprovecharlos al máximo… pensé que, ya que no les había dicho a mis amigos de mi boda,
y no quería una despedida de soltero… quizás mi cuñadita seria mi mejor despedida de
mi soltería.
En el camino me conto que le dijo a su madre que había salido a ver un proyecto de la
empresa en una ciudad cercana… diablos, ambos teníamos el mismo pretexto… ojalá mi
suegra y Vale no sospechen… pero ya estábamos sobre la marcha, ya no se podía hacer
nada.
Viendo que el viaje iba ser largo, y que la ansiedad me acechaba con mi tentación al lado,
aparte del cansancio propio del imprevisto de la visita sorpresa de mi cuñadita. Decidí
mejor parar en el camino, buscar un hotel y descansar, Laurita también se veía cansada
por el trajín del viaje… así que dormiríamos y al día siguiente retomaríamos lo que falté
del viaje.
Justo alguna vez, de visita a una playa del sur, había visto con Vale un hotel en un
acantilado, al pie del mar. Siempre pensamos que sería un buen lugar para quedarse un
fin de semana, pero con los ajetreos del trabajo, su familia, etc., nunca nos dimos un
tiempo de ir.
Me sentía mal por pasar la noche en aquel lugar con mi cuñadita… pero me justifique
pensando, que era una prueba, a ver si el lugar era tan bueno como creíamos.
Encontramos una habitación con una linda vista al mar… que reflejaba a una tímida luna
que se escondía entre las nubes.
- Ay… cuñadito… uhmm… se ve que me tenías ganas… me decía entre jadeos, feliz.
Pase mis manos debajo de su falda y le fui bajando la ropa interior, con su ayuda,
mientras ella dirigía mis dedos a sus nalgas para que las masajee, para que las apriete y
termine de volverla loca. Luego la subí rápidamente sobre un pequeño mueble o quizás
una pequeña refrigeradora, mientras dejaba caer mi pantalón.
Sin esperar mucho, se la ensarte rápidamente por su vagina que andaba lubricada creo
que ya desde la camioneta, producto de mis caricias. La bombeaba desesperado, mientras
mi cuñadita también apurada, buscaba que acomodarse mejor… sin saber que hacer,
abrazarme, besarme, apresarme con sus piernas.
Cada que la cogía, parecía como si la desvirgara, su cavidad vaginal se iba abriendo de a
pocos, dejándome entrar, pero apresándome como si fuera la primera vez que un intruso
se atrevía a explorarla.
Esa ultima lujuriosa declaración, la excito hasta hacerla llegar… temblando entre mis
dedos que jaloneaban sus nalgas y sus senos, en una posición incómoda. Laurita casi se
acalambra por aquel repentino orgasmo.
- Parece que tú también me tenías muchas ganas… le dije riendo, mientras Laurita no
dejaba de besarme con su lengua agradecida.
Tenia que entender que mi cuñadita también había pasado sus momentos de estrés,
después de la noticia de mi casamiento. Su amante se casaba, quizás su primer amor,
aquel que la desvirgo… si el canalla que les escribe…
- Quiero que me hagas… tu perra de nuevo… me dijo con carita triste y voz inocente.
Mi verga se hincho a mas no poder en su estrecha vagina, casi queriendo levantarla por
la excitación ante aquel pedido, mi cuñadita se estremeció al sentir ese movimiento, casi
salta de su lugar….
- Si… si… tenla así durita para mi culito… dijo mordiéndose un labio.
Vi como le brillaron los ojos y la piel se le erizo, solo con saber que seria nuevamente
vejada como una perra… tomo mi mano cariñosamente, la dirigió a su rostro para que la
acaricie, me beso y luego llevo mi mano a sus cabellos… para que los jalonee y la someta.
- Dime como me quieres… llévame… trátame como tu perra… o como tu puta…. Como
desees… me dijo servil.
La tome del cabello y la jalonee hasta el borde de la cama… Laurita con sonrisa sórdida
me dejaba llevarla, incluso por momentos se oponía para que la fuerce. La empuje, sin ser
tan brusco, ella se dejó caer de rodillas al pie de la cama, boca abajo… apoyando su
abdomen y senos en el colchón… mientras ansiosa iba abriendo las piernas y las nalgas
con sus manos.
Me mostraba su ansioso ano palpitante, su culo en forma de corazón invertido, con sus
redondas nalgas abiertas, su pequeña cintura… y su cuerpo arqueado para que disfrute de
ese hermoso paisaje…
La enganche salvajemente por su ano, que también parecía achicarse por la falta de
continuidad en su entrenamiento anal. Laurita por el impacto soltó sus nalgas y apretó
las sabanas y el colchón para resistir aquella violenta incursión en su esfínter.
- Me reventaste el culo otra vez…. Uhmmm…. ouuu… gimoteo, adolorida, pero sin
resistirse a ese suplicio que vino a buscar desde tan lejos.
Su ano enrojecido, palpitaba en mi verga… esta vez yo tomaba sus nalgas para hacerme
espacio y comencé a taladrarla, como le gustaba, para evitar que decayera su excitación.
Mi verga también lucia enrojecida por lo brusco de aquella penetración.
Veía como sus nalgas temblaban con mi ingle con cada incursión de mi verga en su ano.
Otra vez, Laurita tomo con una mano una de sus nalgas para abrirla y permitirme
clavarla hasta el fondo. Volteo a verme de manera embobada, y ahí se percató del espejo
en el techo…
- ¿Todo eso es mío?... dijo absorta, viendo como su gran culo se abría con mi verga.
- Siii… siii… cuñadito… todo tuyo… pártelo… reviéntalo… hazme lo que quieras…
repetía febril.
Ante su morbo y sumisión, la jalonee nuevamente del cabello, para cabalgarla mientras
su espalda se contraía… sus piernas estampadas contra la cama y su vientre resistiendo
contra el colchón… pero no era suficiente…
- Me vas a meter las bolas… Uhmmm… dijo en tono casi de queja, mientras mi verga
se atornillaba más en su ano.
Me di maña para con una mano juguetear con su vagina hasta tantear su clítoris,
mientras en esa extraña posición, mi verga la penetraba. Laurita se estremecía, y
comenzaba a gotear su vagina de placer. Mi cuñadita con el culo abierto y levantado al
máximo me recibía complacida.
Hasta que no pude contener el equilibro y mi pie termino en la cabeza de Laurita, ella
sumisa se dejo pisar, mientras miraba por el espejo como mi verga se retorcía en su ano y
la llenaba tanto como quería. Luego mi pie se apoyo mejor en el suelo… Laurita febril, de
placer se acomodó y fue acercándose a mi dedo gordo del pie y succionándolo como si se
tratara de una verga.
Mi verga seguía escupiendo leche… asombrosamente tras unos segundos… veía a Laurita
respirar a duras penas. La desenganche, y ella se mantuvo con su trasero levantado,
mirándose embobada en el espejo de lado, mientras terminaba de disfrutar aquel brutal
orgasmo.
Me arrodille a su lado acariciando sus nalgas, mientras, cual fuente, su ano comenzaba a
expulsar mi blanquecina leche. Mi cuñadita se arrastró, jadeante y casi sin aire, se engullo
de manera agradecida mi verga.
Una vez que dejo mi verga limpia, incluso sacando algunas gotas mas de leche, que
engullo de buena gana… nuevamente se dejo caer en el suelo alfombrado. De la misma
manera me deje caer a su lado. Laurita me miraba risueña y complacida.
- Tu más…
- Si… lo necesitaba… me dijo abrazándome, luego dudo… ¿no querías que viniera?...
Continuara…
Eventualmente, nos levantamos del piso, nos bañamos entre caricias, y pedimos de
cenar… nos moríamos de hambre. Cenamos mirando el mar, conversando de las locuras
que hicimos, asi como de cosas triviales, de cómo le iba su trabajo, su ciudad y demás.
Recordé que me cayó bien ese muchacho, parecía muy responsable y trabajador. Asumir
ese encargo luego del desastre que dejo Bryan y Kimberly, para sacar el proyecto
adelante, decía mucho de su profesionalismo. Aunque Kevin tenía apariencia de joven,
era mayor que mi cuñada, quizás le llevaba los mismos años que yo a Vale.
- Bueno… le dije que quería ir a ver a mi papa que estaba enfermo en otra ciudad…
pero que mi mama no me dejaría… dijo sonriendo.
Esta pequeña diabla tenía todo fríamente calculado. Ese muchacho Kevin también era
muy inocente o… seguro estará pensando cobrarse ese favor en algún momento... llegue a
pensar con malicia, porque quizás yo lo haría. No quise ponerme en modo macho alfa
(celoso o sobre protector), porque yo tampoco estaba actuando correctamente al cogerme
a mi cuñadita… y en un instante lo recordaría más aún.
Recibí una llamada de Vale, le dije que todo bien, hasta aliviado… después de vaciar mis
liquidas en el ano de su hermana… en realidad dije que aliviado por hacer el viaje antes y
que estaba descansando en el camino.
Note un poco de incomodidad en Laurita, quizás avergonzada por ver cómo le mentía a
su hermana, frente a ella... más aun recordando como había venido desde su ciudad en
busca de su amante, que en pocas semanas se casaría con su adorada hermana mayor.
Mas bien Vale me decía que andaba muy preocupada y me lo hizo saber…
- Mi mama dice que viajo con Kevin y otros chicos a ver un proyecto… pero no ha
contestado las llamadas de mi mama….
Mi cuñadita desperada por ser vejada como perra, se olvidó que aún era mascota de su
madre, que debía comunicarse con ella para avisar que todo estaba bien. Ni bien colgué,
le dije que llame a su madre, no quería levantar sospechas. Laurita le dijo a su madre que
en el camino no captaba señal su celular, que recién habían llegado al hotel.
Ya me había abierto las piernas y las nalgas a mas no poder, le había abierto su sello
vaginal y anal. Pensar que no quedaba agujero virgen en esa niña por explorar. Por un
momento me compadecí de Kevin. Imagine que, llegado el momento, mi cuñadita le
inventaría algo y ya.
Luego retomamos la cena, y nos distrajimos mirando el hermoso paisaje nocturno. Tras
eso nos fuimos a dormir… Pensaran que hicimos el amor toda la noche, sin embargo,
estábamos muertos por el día y sobre todo la tarde ajetreada. Nos dejamos caer en la
cama y por primera vez, dormimos acurrucados tranquilos, como nunca lo hicimos.
Unos tibios rayos de sol me despertaron, había amanecido. Aun había camino por
recorrer, si quería cumplir con el trabajo, aparte de cumplir con mi cuñadita, no debía
distraerme. Aparte tenía que tomar fotos a la zona del proyecto y tener completa mi
coartada con Vale…
Me fui al baño, Laurita se percató de eso, pero decidió seguir babeando en la cama con
sus nalgas al aire… mierd… hasta en eso se parecen… me di un baño rápido sabía que, si
esperaba a que Laurita despierte, entraría en la ducha y nos demoraríamos.
Solo me limite a pensar… no, no caigas, sino nunca vamos a llegar a ver ese proyecto… le
di una palmada a Laurita en sus nalgas…
- Ya dormilona… vamos… le dije, mientras me cambiaba.
- Un ratito más…
- Voy a traer el desayuno… tenemos que aprovechar el día… tengo que cumplir con mi
trabajo también… le explique, dándole otra nalgada.
Sali a buscar un lugar donde comprar algo de desayunar, galletas y refrescos era todo lo
que había en la estancia de ese hotel. Tras caminar una cuadra a la redonda, no ubique
ninguna tienda y las que divise aún estaban cerradas… regrese y compre lo que pude en el
mismo hotel.
Luego se puso de lado y aprecio sus curvas resaltando, su abultado trasero y sus redondos
senos… sonreía al ver sus pronunciadas formas que me traían loco… y que me iban
enloqueciendo más al verla… quizás era la primera vez que Laurita se atrevía a
contemplarse así en su desnudez y darse cuenta del morbo que podía inspirar…
Después siguió modelando, poniéndose de espaldas y volteando a ver sus gordas nalgas,
incluso comenzó a abrírselas para ver su maltratado ano… se dio cuenta que le faltaban
manos para abrir esos generosos glúteos… sonrió coquetamente y quizás orgullosa de sus
atributos…
Al diablo el desayuno… el proyecto… esto es demasiado… me dije, con mi verga
endurecida en mi short… Laurita recién se percató de mi presencia, se enrojeció un poco
al sentirse descubierta en su vanidad, contemplándose el trasero…
- Ummm… cuñadito… no que era tarde… dijo nerviosa al sentir mi verga en sus
nalgas.
Un temblor recorrió el cuerpo de Laurita… parecía una orden, con solo decirle puta…
cambio su actitud… relajo su cuerpo y dejo que la manosee a placer…
- Si… hoy serás mi puta… le dije jaloneando su cabello hacia atrás para que me oiga.
Nuevamente la tomé del cabello mojado y esta vez la puse contra el muro revestido por
ese espejo. Puse sus manos en alto, como en revisión policial… mientras mi verga
escarbaba sus nalgas… hasta la que la clave salvajemente.
- Ouuu… Uhmmm… exclamo Laurita adolorida con el rostro contra el espejo.
- Resiste… puta… le recrimine, viendo sus piernas temblar, dándole una nalgada.
Pero qué diablos… esta niña vino a verme para satisfacerse y satisfacerme… decidí ir por
esto último, ella tenía que satisfacerme… cada vez más le gustaba ser poseída, ese rol de
sumisión… la excitaba y a mí me ponía a mil… así que…
Laurita comenzó a culearme más fuerte, dejo las manos del espejo y se abrió las nalgas,
mientras abría las piernas y el rostro seguía contra el espejo, en señal de sometimiento,
con los ojos entrecerrados y lagrimeantes de placer… mientras sus senos rebotaban
armónicamente…
- Así… no… más fuerte puta… le recrimine.
Tome sus manos y las puse en su espalda, las atrape para que me dejara someterla a
voluntad… Laurita solo podía mantener el equilibrio con sus piernas abiertas y su rostro
enterrado en el espejo… entonces comencé a bombearla brutalmente…
Se dio maña de mirar el espejo de arriba y ver como mi verga partía su nalga en 2, como
su columna se contra pareciendo que se iba quebrar en su estrecha cintura… eso
alimentaba mas su morbo y el mío. Incluso comenzó a lamer el espejo, donde veía mi
reflejo…
Alucinado, con sus gordas nalgas saltando en mi ingle, arremangándose con mi verga
perforándola… solté sus manos y le clavé mis uñas en sus redondos glúteos… lejos de
liberarse o apoyarse mejor, Laurita siguió sumisa, con sus menos detrás… soportando mis
embestidas.
- Amo… no aguanto… decía Laurita con las piernas temblando y la vagina goteando.
- Resiste puta… dije exigente, sin embargo, yo también estaba por explotar.
Fueron unos segundos más a un ritmo bestial, cada vez chorreaba más la vagina de
Laurita haciendo un pequeño charco en la alfombra… hasta que no resistí más ese
fenomenal paisaje de los abultados atributos de Laurita saltando frente a mis ojos, su
cálida sumisión, su voz, su expresión de morboso placer, ambos alimentados por la
lujuria de ver nuestro brutal acto frente a nuestro reflejo en el espejo…
- Uffff… que rica puta… ufff… exclame enterrándole la verga a mas no poder.
Por un momento temí, que viniera el administrador, por lo sonoro del gemido… Laurita,
tambaleante, apoyo las manos contra el espejo. Mientras su pecho se hinchaba buscando
aire, las piernas le temblaban, parecía que caería de lado. Con lo poco que me quedaba de
fuerza, la sostuve y con mi verga la presioné, para que termine de escupir dentro de ella
toda su leche.
Me dirigió una mano a sus senos, estaba muy acelerada, aquel imprevisto encuentro
matinal la había dejado con su corazón latiendo a mil. La hice caminar un poco, mientras
abría más la mampara, para que tuviera más aire…
Yo preocupado de que se haya desmayado, mientras Laurita como parte del dramatismo
propio de su rol de puta o de chica vejada, se dejó caer de rodillas y mamarme la verga
complacida…
Luego comencé a engullir algunas galletas y tomar refresco como desayuno, buscando
reponer energía. Laurita salió del baño un poco tímida… cubierta con la toalla…
- Danny… ¿crees que es normal?... me dijo, sentándose a mi lado, casi sin mirarme.
- ¿A qué te refieres?...
A estas alturas nada era normal… empezando desde el día en que me pidió ser su primer
hombre a pesar de ser el novio de su hermana, o desde que la desvirgue en mi depa, hasta
este último salvaje encuentro, en que casi le reviento el ano…
- ¿Cómo puta?... dije sin pensar, ya que parece que ella no se atrevía a decirlo.
- ¿Por qué?... dije pensando que quizás por mi estatura y contextura le daba miedo
rechazarme.
- Mira… no sé qué sea normal o no entre parejas… cada quien disfruta la intimidad de
diferentes maneras… quizás algunos sean más extremistas que nosotros…
- Si… pero no te sientas mal… si lo disfrutas en confianza con alguien… queda entre
ambos… dije calmándola.
Si quería ser mi puta o mi perra, lo disfrutábamos sin hacer daño a nadie y nadie se
enteraba ¿Cuál era el problema?... lo sé, lo se… aparte de Vale obviamente a la que si
haríamos daño si se enteraba… y Vale si me haría daño a mi… sentimental y físicamente…
Alguna vez que me coqueteo una vendedora en un centro comercial, Vale me sonrío
tiernamente mientras ofrecía cortarme las bolas si alguna vez le era infiel… con aquella
pinta de amazona que tenía mi novia, no dude de su amenaza… si eso me dijo en un
coqueteo, no me imaginaba lo que me haría si descubría que le había destrozado el ano a
su hermanita…
Volviendo al relato, quise entender que, para Laurita, sentirse una puta o ser tratada
como perra, no estaba en su esquema mental de algo normal. Fuimos pasando de
encuentros pasionales a sexo cada vez más salvaje, pero fue algo que se fue dando y fue
disfrutando… quizás fue diferente ahora que pudo ver sus reacciones en nuestro reflejo en
el espejo.
Me imagino que mi cuñadita tenía una conciencia igual de jodida que la mía. Quizás ella
acallaba su conciencia, como yo la mía. Total, siempre la dejaba en su pueblo y me iba, no
sabía el mundo que se hacía luego en su cabecita. Ahora lo veía, mientras uno más pasa
tiempo con alguien, más salen sus demonios y sus miedos a relucir…
- Si, me sorprende que… siempre te pido más… dijo reflexiva, mirándome más
tranquila y comiendo de mejor ánimo, si iba ser puta, sería una puta feliz al menos en ese
viaje.
No quería ahondar en esos temas, debía seguir mi propio concejo y avanzar. El problema
era cada vez más… ¿hacia dónde?… el amor seguro con Vale o lo incierto y prohibido con
Laurita…
Continuara…
@canalestgl
MCL (25): Átame…
En el camino recordé un poco de la plática del desayuno… ¿Qué se podía definir como
normal en el sexo?... hacerlo en la posición de misioneros, entre sabanas, sin mirarse…
sabía que, para mí, eso era aburrido… que disfrutaba más de hacerlo en diferentes
posiciones.
Quizás no era normal, enganchar a cada chica que podía por el ano, abrirle las nalgas a
mas no poder, perforar aquel pequeño agujero… pero era uno de mis placeres y si mis
parejas lo aceptaban, lo disfrutaban… no veía el problema en ello.
Esa fijación ya venía desde la primera vez que se lo hice a una compañera de colegio, una
morena espectacular llamada Susan, tras reunirnos para hacer un proyecto escolar y
quedarnos cachondos por ver un video porno. Nuestra solución salomónica fue el sexo
anal (que en el video parecía de lo más natural), para no quedarnos con la excitación y
para que no quede embarazada.
Desde entonces me quedo aquel gusto por el sexo contra natura, gusto que me ayudaron a
incrementar compañeras amatorias como Anita y Mili, cuyos enormes y bien formados
traseros aumentaban el morbo a la situación… y también algunas compañeras amatorias
más en mi época de verga loca… y ahora ultimo Laurita y más recientemente también
Vale…
Respecto a Laurita, el valor agregado, era que le encantaba ser sometida… claro que con
Anita y Mili tuve encuentros pasionales, tras peleas, donde llegué a someterlas para su
placer y el mío… sin embargo, con Laurita parecía que íbamos un paso más allá, en ese
aspecto.
No era necesario tener una riña o escena de celos con mi cuñadita, solo adoptar una
postura dictatorial y Laurita se transformaba a gusto en una perra o una puta… aunque
parecía no haber muchas diferencias… para ella si lo había…
Ser tratada como perra, era ser sumisa en 4 patas, dejarse vejar al máximo casi sin
quejarse, podía tener mi pie en su cabeza o succionar mi dedo gordo, así desde el suelo,
podía ser hasta denigrante, pero lo aceptaba…
Mientras ser tratada como puta era ser sometida en cualquier otra posición, ser
jaloneada, pero al menos tener margen de maniobrar más, de acomodarse… sin llegar a
extremos como cuando hacía de perra, donde solo me la clavaba contra el suelo…
Con mis otras parejas no parecía haber llegado a esos sórdidos limites, tampoco de
manera tan continua, como si me permitía Laurita. Quizás su fascinación por mí, la
diferencia de edades, estaturas y corpulencia, alimentaba ese morbo particular en ella en
sentirse sometida…
El asunto era que estaba disfrutando de aquella experiencia… quizás la última, antes de
dejar mi soltería… mi cuñadita me estaba dando la despedida de soltero que no pensé
tener… casi a manera de delivery, venida desde su ciudad…
Pensaba en esto y me reía, de lo afortunado que había sido hasta el momento, de haber
disfrutado de aquella escultural jovencita, dispuesta a satisfacer todos mis caprichos sin
dudas ni murmuraciones.
Si antes de llegar al restaurante estaba sonriendo, ahora estaba a punto de sollozar… más
viendo que Laurita había despertado y estaba viniendo hacia nosotros. Aprovechando que
mi vecina recogía su orden, le hice una seña para que se aleje mi cuñadita.
Laurita se había desviado hacia los baños, luego de recibir mi orden, la vi irse hacia el
auto y esperarme escondida. Unos autos más allá reconocí el auto de mi vecina, parecían
estar disfrutando de su merienda… así que aprovechando eso, nos fuimos rápidamente de
aquel lugar.
- Una inoportuna vecina… si nos veía juntos le iba con el chisme a Vale seguro… dije.
Una vez que paso el susto, comimos los sándwiches sin detenernos, Laurita
prácticamente me daba de comer en la boca para que no deje de manejar. Cuando
pasamos el pueblo de mi vecina, ya respiré un poco más tranquilo. Sin embargo, quedaba
la sospecha de si me vio o no… cada vez, este juego con mi cuñadita era más peligroso…
Llegamos a la ciudad en que tenía que ver mi proyecto, conseguimos un hotel en las
afueras, uno muy bonito, que tenía habitaciones como cabañas, privadas… en la parte
central había una piscina. También estaba cerca a unas dunas, tras las cuales se llegaba a
una playa.
Era mejor estar alejados, para evitar encontrarme con más vecinos, amigos, familiares o
conocidos de trabajo… También, para evitar problemas, le pedí a Laurita que se quede en
el hotel, mientras yo hacia mi visita de campo.
Fui al terreno del proyecto, tome todas las fotos que pude, converse con el encargado que
para mi suerte estaba ahí, quería conocer un poco más sobre los avances de los tramites.
Me dijo que no esperaba mi visita, sin embargo, dije que aprovechando que estaba por la
zona, quise conocer un poco más el avance para cuando me toque regresar.
Recibí un mensaje de Laurita, con una foto… estaba aburrida, encerrada en el hotel… me
envió una foto echada en la cama boca abajo, con el short bajado y sus nalgas
sobresaliendo detrás de ella, y apenas se divisaba su ropa interior… esta niña me va
matar…
Pero tenía que cumplir con el trabajo… además tenía algunos mensajes de Vale, con
algunas opciones para la boda y lo que había decidido. Me limite a aprobar sus elecciones
y enviarle algunas fotos del lugar, para que no sospeche.
Regrese al hotel con Laurita, ya era hora de almorzar, si bien la foto sugerente que me
envió mi cuñadita, insinuaba hacer más travesuras con su maltratado trasero, al final la
pobre se moría de hambre. Así que salimos a buscar que comer.
Laurita lo entendió… era diferente cuando visitaba la alejada ciudad de mi cuñadita. Ahí
era difícil ser reconocido por alguien, había más libertad de disfrutar de sus carnosas
formas al aire libre, entre los pueblitos que visitábamos.
Después de almorzar… me toco aun hacer algunas visitas a los alrededores para ver qué
proyectos similares al nuestro ya estaban funcionando. Laurita se entretenía con las
explicaciones que le daba, porque en la empresa donde trabajaba, también veían
proyectos, aunque más pequeños… pero le interesaba saber más.
Al menos en esa parte también como que congeniábamos, no se aburrió, y así tomando
fotos y notas… se fue pasando esa tarde trabajo. Era gracioso saber que, a pesar de
nuestra afinidad sexual, también podíamos pasar el tiempo compartiendo cosas
laborales… para no estar encerrados en el hotel haciéndolo como conejos…
Fuimos a cenar tranquilamente, nos dimos tiempo de pasear por los alrededores del hotel
y las dunas… era una noche fresca, la luna nos acompañaba por momentos entre las
nubes… nos sentamos en la arena a contemplar el paisaje, como pareja de enamorados.
Luego me dijo que si se sentía una mierd… por hacerle eso... luego se tranquilizó sabiendo
que Vale ya se iba a casar… y que lo nuestro quedaría para ella como su primer gran
amor… así como los que tuve yo con Anita y Mili…
Entendí que una cosa era vociferar o gemir voz en cuello, que deseaba que siempre se lo
hiciera, pero luego de la lujuria, Laurita entendía que era imposible… solo quería seguir
disfrutando de aquella experiencia mientras durara mi soltería… o mientras pudiéramos
soportar la tentación…
- No hay nada de malo… los hombres vemos esas cosas… dije para que no se sienta
mal.
- ¿Qué viste?... dije sonriendo, esta niña ahora se informaba también sexualmente.
- La chica era amarrada y penetrada como perra… dijo con los ojos brillosos.
Recordaba habérselo hecho así antes a una compañera de trabajo (Lucy), pero esa chica
tenía su recorrido amatorio quizás mayor al mío, era una pervertida… aparte que no tenía
las formas de mi cuñadita, y me alimentaba el morbo que me lo pidiera con voz de
inocente.
Pensar que yo la lleve entre las dunas a la luz de la luna, para un encuentro romántico,
para hacerle el amor… y esta niña quería ser amarrada y que le partan el culo sometida
como una perra… uno que quiere guardar la cordura… así no se puede…
Tome la cuerda y nos dirigimos a nuestra cabaña privada… oímos algo de murmullo de
otras parejas en sus cabañas… pero no nos importaba, estaban alejadas y no parecía estar
lleno el hotel… así que cerramos las cortinas… y a lo nuestro…
Volviendo a nuestros roles, la puse contra la pared, ella emocionada se dejaba atar las
muñecas... luego fui un poco más allá, vi la cinta con que se recogía las cortinas.
- Confía… le dije.
Con esa cinta vende sus ojos, a Laurita se le puso la piel de gallina. Tenía una sonrisa
entre perversa y asustada… puse sus manos atadas hacia arriba, luego abrí bruscamente
la pequeña blusa que traía y que dejaba descubierta su estrecha cintura… los botones
salieron volando, mientras mi cuñadita, respiraba emocionada, sus senos subían
henchidos ante mi vista.
Jaloneé su brassiere hasta dejar a la vista sus pezones, los cuales engullí desesperado, eso
hizo temblar a Laurita. Quiso bajar sus brazos atados para acariciar mi cabello o intentar
abrazarme, pero no la deje… era mi presa y debía dejar que disfrute de ella a mi manera.
Le fui bajando el short… mientras su piel se ponía de gallina y frotaba sus piernas, besaba
sus labios jaloneándolos, ubique mi verga entre sus labios vaginales, no para penetrarla,
solo para estimularla… frote mi verga entre sus piernas y sus empapados labios vaginales,
se retorcía de placer… sin embargo, sabía lo que quería…
- Por ahí no cuñadito… quiero que me rompas el culo… por favor… suplicaba jadeante.
La fricción de mi verga con su intimidad la habían llevado al limbo… no quería los juegos
previos u otras posiciones a manera de transición para llegar a su posición favorita… no…
ella quería que le revienten el culo ahora… de la manera más cruel posible… pero pensé
que aun había tiempo de llevar a otro nivel su excitación y la mía.
Desate bruscamente sus manos, Laurita me quiso abrazar y acariciar… pero no la deje…
Le había clavado mi verga por el ano, casi completa… su columna soporto aquella
embestida, arqueándose al máximo… luego fue inclinándose, apoyando la cara en la
pared ya que sus manos estaban atadas como ella quería… en esa posición su culo se veía
más grande, se abría a mas no poder con mi verga incrustada hasta la raíz…
Ella no dudo en sentarse de rodillas, luego quedar sobre sus pantorrillas, abriendo la boca
y tanteando donde podría estar mi verga. Hasta que encontró la cabecita de mi pene y ni
bien la sintió, comenzó a engullirla como loca, a veces se le escapaba y la buscaba
desesperada… aproveche su sumisión y le enterré mi verga hasta la garganta, tomándola
de la cabeza para que no se escape.
- Ohhhh…. uggg… uggg… gimoteaba entre su lengua y mi verga, casi sin aire.
Laurita sonrió sórdidamente, sabía lo que venía… y yo sabía que tenía que darle la
experiencia completa… no la acomode gentilmente en 4 patas… sino la jalonee como si
fuera una mascota rebelde… su rostro termino en el piso alfombrado, de lado, entre
asustada y excitada…
Laurita temblaba por la excitación y el ansia de ser atorada por su pequeño agujero, así
que no la hice esperar más… la enganche violentamente por el ano…
- Ouuu… siii… siii… eso quiero… siii… exclamo, más fuerte de lo debido.
Temí que nos escucharan en las otras cabañas, ya que casi vocifero o aullo… incluso sus
muñecas atadas detrás de ella se contrajeron soportando aquella embestida.
- Aquí mando yo… perra… le espete, dándole un golpe en sus gordas nalgas.
Esto la hizo temblar de emoción, ahora la veía sonreír lagrimeante, con mi verga
incrustada en su ano. Me ubiqué con mis piernas ladeando sus caderas y empecé a
martillar sus enormes nalgas de arriba hacia abajo, primero en recorridos lentos y
largos… luego cada vez más fuerte.
Me ubique un poco de lado, para que mi verga entrara mas directo en su maltratado
esfínter, pero esa posición era incomoda… no podía mantener el equilibrio, ella contrajo
un poco las piernas… la única solución que me quedo… fue vejarla mas… mi pie termino
apoyándose parcialmente en su rostro…
- Ayyy… ufff… ahora si me estas partiendo el culo… q ricoo… ouuu… exclamo feliz.
Poco más faltaba que le metiera mis bolas, en esa posición, la raja de su culo era menor
impedimento para que mi verga le entre hasta la raíz… y Laurita lo disfrutaba, no le
importaba mi pie en sus mejillas…
Incluso me llegue a acomodar mejor con el pie ya a un lado de su rostro, ella busco el
dedo gordo e intento succionarlo como si fuera una verga, para tratar de defogar todo sus
placer de esa manera…
Parecía que le iba dar un ataque, veía su pecho ir y venir, hincharse abruptamente… lo
estaba disfrutando demasiado, quizás conteniéndose de terminar en un orgasmo… que ya
era inevitable… para ella y para mi…
- Ufff… que rica perra eres… exclame… mientras mi verga escupía semen a borbotones
en sus tripas.
- No la saques por favor amo… dejala ahí… me rogo casi sin aire.
Queria sentir mi verga palpitar aun en sus paredes intestinales… dilatar su ano a mas no
poder con mis venas hinchadas…. llegue a pensar que mi verga atorada en su ano era lo
único que la mantenía en equilibrio… y creo que fue cierto…
Laurita no opuso resistencia, se dedicó a engullir como loca cada descarga de semen en su
garganta. Una vez que creí su labor terminada, deje caer su rostro sobre mi ingle… tenia
los labios melosos por mi leche y alguna que otra gota en su mejilla y barbilla, que se
empapo mientras buscaba mi verga… su rostro encendido por el esfuerzo realizado.
Pensé que ya había sido suficiente del castigo, o del amaestramiento como una perra, le
quite el vendaje de los ojos… quise desatarla, pero Laurita se acurruco en mi ingle, como
para darme a entender que quería descansar ahí un rato más… la pobre estaba destrozada
e igual yo me sentía casi acalambrado.
- Quisiera ser tu perra siempre… me dijo algo apenada, mirándome desde su posición.
- Ha sido la cogida más rica que me has dado… mi culito lo recordara siempre… me
dijo sonriente.
Continuara…
Entiendo que, ante tal confesión, lo menos esperado era una pregunta, lo lógico hubiera
sido corresponderle con una declaración similar de afecto… o quizás oí mal… no dijo amo,
de amar, tal vez dijo amo como dueño…
- ¿Qué dijiste?…
- Vamos… dime…
Ya por sus reacciones, entendía que si era amor lo que me confeso. No sé por qué insistía
en que lo repita o lo confirme. Aparte, como decían… si mi respuesta no fue inmediata…
es decir, si no le dije que la amaba también…. Quizás yo no lo sentía aun…
Tal vez si lo sentía solo que había evitado profundizar en esos sentimientos, porque esto
era una cambio radical en el estatus de nuestra relación… siguiendo la secuencia de
relaciones en las redes sociales como “solo amigos” (con derecho), ahora a “es
complicado”, para luego pasar ¿a una relación?... pero ¿y Vale?
Le desaté las muñecas a Laurita y la vi aun temblorosa, casi sollozante, tal vez
avergonzada de su confesión… solo la abracé, nos acurrucamos en el piso aun desnudos,
ella se aferraba más a mí, mientras sollozaba en mi pecho.
- No… no… está bien… es decir… de alguna manera… yo también… decía calmándola
Claro que Laurita me inspiraba cariño y lujuria… quizás ternura a raíz de su última
confesión, que era bastante para una chica que no quería tener hijos y se negaba a amar,
quizás influida por las malas experiencias vistas en su madre, por la falta de amor
paternal y otras cosas más.
Quizás yo quería de alguna manera congraciarme ante su confesión… pero lo cierto que
amor, más lo sentía por Vale… por Laurita era más lo carnal, lo prohibido, la jovencita
escultural que te alimenta el ego y te deja hacerle lo que quieras… claro que sentía cariño,
amor… tal vez, pero muy incipiente…
- Eres de lo mejor que la ha podido pasar a alguien como yo… le dije, para
congraciarme.
Aunque en realidad lo sentía, fue como una brisa de aire fresco en mi vida, yo que al
empezar con Vale me sentía un hombre maduro que ya tenía deseos de formar una
familia, que ya no estaba para estos juegos de iniciación sexual y aventuras, de hacerlo
como loco en cualquier lugar disponible.
A decir verdad, desde antes de conocer a Vale, ya me sentía cansado de mi época de verga
loca, teniendo sexo con cualquiera que me diera cabida. Quería volver a la tranquilidad y
estabilidad de una relación, pensando que esta sería la definitiva. Creía que ya debería
pensar en hijos y demás, igual que mis demás contemporáneos ya casados y con hijos.
Hasta que vino Laurita con su torbellino de juventud y ganas de experimentar, con su
fresca inocencia y dispuesta a todo con tal de satisfacerme, de aprender nuevas formas de
conseguir placer. Puso mi mundo y mis prioridades de cabeza, sin querer, tal vez
inconscientemente había retrasado mi compromiso con Vale, que se lo había ganado hace
mucho.
- ¿De verdad?... pregunte incrédulo, ahora también era medio bruja mi cuñadita.
- Si… no sé por qué… pero quería que fueras mi primer hombre… me dijo.
Me elevo más el ego su confesión, la mía hubiera sido más brutal… desde que la vi con los
senos al aire, sabía que te quería coger bien duro… pero… no sabía que terminaría
involucrado más de la cuenta y sintiendo cosas por esta jovencita… que sí, de hecho, las
sentía…
No sabía si lo que sentía era un reflejo de mi juventud como lo que sentí por Anita o
intentaba revivir mis mejores años de amorío con Mili… o si era una mezcla de ambas… o
algo completamente nuevo… pero algo sentía… y no sabía si era para preocuparse aun…
Luego nos besamos tiernamente, como enamorados recién empezando… nada de lujuria,
solo amor… una licencia que nos dábamos antes de terminar aquel viaje… luego nos
fuimos quedando dormidos acurrucados, casi aferrados el uno al otro.
- No lo sé…
- ¿Acaso no me amas?...
- No lo sé…
Vale estaba sentada a un lado de la cama donde yo yacía entrelazado con su voluptuosa
hermana desnuda. Me miraba destrozada, decepcionada… una cosa era traicionarla con
otra, una desconocida, o una amiga, quizás hasta una ex… pero ¿con su hermanita?...
Laurita estaba a un lado mío, durmiendo como piedra, creo que ni un terremoto la
levantaría… mientras yo me sentaba al borde de la cama, sobándome el rostro y
recuperándome de aquel sueño, reproche, pesadilla o golpe de mi conciencia…
Quizás hubiera querido por un momento que mi viejo me dé una puteada para salir de
eso, como con Anita. Tal vez un concejo de Guille para reencausarme… pero no… ya iba
siendo hora de tomar mis decisiones y vivir con ellas.
Era ya casi medianoche, se me ocurrió revisar mi celular para distraerme un poco con las
noticias o mejor aún con los memes de moda para divertirme. Sin embargo, tenía algunos
mensajes y llamadas de Vale… caraj… Salí un rato a llamarla, me respondió medio
dormida.
Al día siguiente despertamos casi a las 9 de la mañana, no nos quedaba mucho tiempo
tampoco. El vuelo de Laurita salía alrededor de las 7 de la noche, teníamos que estar en el
aeropuerto al menos a las 5.30pm, menos unas 4 y media manejando de retorno por la
carretera, teníamos hasta las 1pm o menos, para estar en ese hotel.
Se compadeció de mí y me arrullo cual niño, luego salió a buscarme alguna pastilla. Tome
el desayuno como pude, no tenía apetito, esperando que la medicina haga efecto.
Le propuse a Laurita pasear por las dunas e ir a la playa para distraernos… incluso
explorar, había oído que había un pequeño oasis o humedal con vegetación cerca de ahí.
Nos cambiamos, pusimos ropa ligera y caminamos por las dunas, agarrados de las
manos. Más que como pareja, parecíamos amigos o una ex pareja que se había
reencontrado después de tiempo y hecho las paces con su pasado.
El clima nos era favorable, no hacia tanto calor y había una brisa refrescante. Tras unos
minutos caminando, encontramos aquel pequeño paraje entre las dunas. Era un pequeño
afloramiento de agua no muy lejos del mar, rodeado de vegetación y palmeras.
Para nuestra suerte lucia abandonado, aun no era época alta de turismo, había pocos
visitantes en el hotel y no muchos se atrevían a aquella caminata por temor a perderse o a
hacer la caminata en vano, ya que a veces ese oasis estaba seco.
- ¿Pero qué?
Al menos por esta vez, por esta despedida, Laurita quería llevarse un dulce recuerdo… ya
los recuerdos de perversas vejaciones y salvajes penetraciones, los tenía por montón,
sobre todo de ese último fin de semana.
- Solo finge que me amas… me dijo melancólica, casi con una lagrima por salir.
Esta última declaración, termino por derretirme, ¿sería necesario fingir?, no lo creo, mi
cuñadita me despertaba una serie de sentimientos… quizás agrupándolos como un
rompecabezas seria el amor que me negaba a confesarle para no complicarme la vida.
Había subido su falda suelta y escudriñado en su ropa interior para hacerla a un lado, no
fue necesario maniobrar mucho, su lubricado pubis me cedió el paso fácilmente. Mi verga
se deslizo gentilmente en su intimidad.
Aunque la noche anterior me confeso su amor, había evitado en las últimas horas decir
palabras de cariño que se lo recordaran. Ahora en este último encuentro se daba esas
licencias, embebida en la excitación del momento.
Ya no me quería decir cuñadito para no sentirse culpable, este no era un encuentro para
alimentar el morbo sino el cariño mutuo. Laurita dejándose llevar por esas sensaciones…
quería una muestra más de amor… a veces no son solo los hechos… sino también las
palabras.
La veía con sus ojos cerrados, disfrutando cada suave incursión mía en sus entrañas,
acariciando su ser… era hermosa en realidad… su tez bronceada con sus mejillas
enrojecidas, igual que sus carnosos y húmedos labios encendidos… con expresión de
dulce placer… en ese momento no me pude contener…
Le dije lo que tanto ansiaba oír y lo que yo me había negado a decir desde que ella me lo
confeso la noche anterior… o lo que ya venía sintiendo por momentos hace semanas o
meses…
- Ohhh… siii… amor… siii… soy tu amor… exclamo estremeciéndose de pies a cabeza.
La había visto llegar a un orgasmo de las maneras más salvajes y sublimes, en distintos
lugares y posiciones… pero esto fue muy placentero de otra manera… había disfrutado
hacerle el amor… así como ella, que no necesito mayores estímulos o vejaciones para
llegar rápidamente al clímax, y el paisaje era insuperable, un oasis en medio de las dunas.
Dada nuestra historia juntos de retorcidos encuentros sexuales, con apenas algunos
chispazos de amor… ya comenzaba a creer imposible tener un encuentro así… con esa
cariñosa entrega, que distaba de lo brutal que fue ese fin de semana.
- Gracias… que delicioso estuvo… dijo aun en trance, disfrutando cada segundo.
Parecía que Laurita se iba a quedar dormida, su cuerpo yacía en un estado de relajación
total, no se preocupó ni en cubrirse su pubis desnudo, su vestido seguía levantado a
merced del viento y la arena.
Me deslice a un lado, para dejarla descansar y asimilar todas sus placenteras sensaciones.
Yo también estaba satisfecho, si bien no llegue a desfogarme, sentía que esta vez no era
necesario, solo ver a Laurita en ese estado, era por demás gratificante.
Laurita descanso unos minutos con una cara de satisfacción única, no la quise sacar de su
estado zen de relajación, quizás no fui el único que no descanso bien por esos
remordimientos con Vale, que era mi novia y su hermana a fin de cuentas…
Bueno, obviamente también le dije a Vale que la amaba, pero con ella fue un proceso
natural, es decir, formal de ser enamorados y pasar todas las etapas para llegar a eso…
pero con ¿Laurita?... mas había sido un proceso carnal, anti-natura en todo sentido…
Quizás se me paso la mano en querer satisfacerla esa última vez, o tal vez confesé algo
que me negaba a admitir… No se puede jugar este juego tanto tiempo sin llegar a
comprometer en algo el alma y las emociones…. O sin comprometer una boda tal vez…
Continuara…
@canalestgl
Quizás Laurita intuyendo mis tribulaciones, ya saben, a veces las mujeres son
perceptivas, parece que son como Jedis, sienten una distorsión en la fuerza y por eso
muchas veces nos descubren secretos o nos hacen confesar cosas.
Mi cuñadita sintiendo que me había causado una confusión respecto a mis sentimientos
por ella y su hermana, saliendo de su placentera abstracción. Volteo a verme de manera
cariñosa y me acaricio el rostro.
Quizás sintiéndose un poco culpable de haberme llevado a esa confesión extrema, decidió
de alguna manera buscar congraciarse conmigo y hacerme olvidar lo que me hizo decir.
- ¿Por qué?
Laurita se echó boca abajo a mi lado, aun con la falda levantada. Recordé la foto que me
envió el día anterior, levantando las nalgas y que me hizo volver rápidamente al hotel.
Laurita noto como observaba sus abultados glúteos, ya que el viento había levantado más
su vestido.
Era un espectáculo magnifico sus gordas nalgas, formando como dunas con esa
maravillosa raja de su culo… ella sonrió coquetamente al ver que disfrutaba sus formas,
quizás no solo con morbo sino también con cariño.
Como el día anterior, en la foto… levanto un poco las nalgas para hacerlas ver más
enormes y que la raja del su enorme rabo se acentuara, para dejar liberado a su flexible
ano… también para provocarme y quizás congraciarse…
Ya le había dado placer a su manera… ahora quería dármela a la mía… tenía la verga algo
adolorida, por tantos encuentros... me imagino que el ano de Laurita también estaba
maltrecho, pero queríamos sacarle el jugo a esos últimos instantes solos.
Como dije, ya estaba hecho … dejar de poseerla en las dunas, no borraría todo un fin de
semana de salvajes encuentros, menos aún los últimos meses o años de adestramiento
sexual de Laurita, menos aún le devolverían la virginidad de todos sus agujeros que
inaugure…
Lo gracioso es que aún seguía desnudo desde el encuentro anterior, solo me había echado
a descansar a su lado. Así que solo me tuve que ubicarme encima de sus enormes nalgas
con mi verga endurecida… mientras Laurita sonreía complacida.
Puede decirse que era la opción obvia… ya había satisfecho su húmeda vagina de manera
mas que amorosa, solo quedaba su maltrecho agujero… para que se vaya con el ano
reventado y nunca me olvide… pensé…
- Uhmmm más despacio… am… amo… dijo mordiéndose los labios para no decir amor
y no atraer remordimientos.
La penetración estaba siendo más difícil, era una fricción algo dolorosa, eche un poco de
saliva, quizás la arena que se nos impregno nos jugaba en contra. Aun así, contra viento y
marea estaba decidido a romperle el culito a mi cuñadita por última vez…. Al menos eso
creía…
- Ay siii… como me gusta esto… exclamo ahogadamente sin dejar de levantar el culo.
Mi verga la había enganchado hasta las tripas, la piel se le puso de gallina, luego se fue
relajando, con su ano latiendo en mi verga. Estaba con los brazos cruzados, sobre su
rostro, como descansando en una camilla de masajes… esperando que mi pene la relaje.
Sus gordos glúteos se abrían a mas no poder, desde arriba se veía su estrecha cintura
como se iba abultando hasta formar esas dos enormes nalgas que me volvían loco… más
aun sus muslos carnosos que seguían una forma armónica… con esa sonrisa de niña
perversa…
Quizás quería que me quede esa imagen de jovencita complaciente, de retorcida sexual
que alimentaba mi morbo, para alejarme del conflicto respecto al incipiente amor que
sentíamos… o tal vez solo quería que le rompa el culo para que quede ese recuerdo
grabado en su memoria para siempre…
La tenía apresada debajo mío, mi cuerpo iba y venía martillándole las nalgas que se
enrojecían con el continuo golpeteo, mi verga abría la raja de su culo, clavándose en su
ano… a lo lejos la imagen parecía como si la estuviera violando…
Solo que ella lo disfrutaba con su rostro de lado, pasándose la lengua por los labios, para
hacerme entender que estaba extasiada con mi verga clavada en su ano… que a pesar del
dolor eso también le generaba un inmenso placer.
Se me escapo aquella declaración, pensar que Laurita se mordió los labios para no
decirlo... y supuestamente el más maduro y experimentado en esto, termina cediendo
aquella palabra a un oído joven y enamorado que no tardó en reaccionar.
Una sola palabra basto para que dejara su actitud dócil, y se convierta en una fiera…
busco jalonearme para que la bese con lengua, febrilmente, con una mirada entre poseída
y amorosa, dejo su complaciente posición echada y fue tomando su posición de perra.
- Si lo eres… le decía jalándole el cabello para que las palabras retumben en su oído.
Laurita se fue abriendo de piernas y levantando más el culo, como para que lo castigue
como ella quería… la arena impregnada en nuestro cuerpo hacia que la fricción de
nuestras intimidades fuera más ardiente… creo que después de todo, mi cuñadita se iba ir
con el ano reventado como quería.
- Ayyy… mu culitooo… Uhmmm… que rico dolor…. así amor… asiii… gemía
enloquecida.
Sentía húmeda mi verga, pero aun no me venía… mire un rato y aprecie que el maltratado
esfínter de mi cuñadita estaba sangrando, quizás mi verga también, por aquella tortuosa
fricción… no me importo…
- Cuando te lo pida… será mi perra… sin importar lo que pase… entiendes… le dije
exaltado jalándole los cabellos y haciéndola arquearse a mas no poder.
Quería que este para mí, así sea después de casado, estaba enloquecido. La quería como
mi amante, para que satisficiera mi lujuria, mis pervertidas fijaciones anales y de
sometimientos, todas aquellas fantasías que no podría tener con Vale… no porque ella no
quisiera… sino por el morbo particular que me provocaban las bronceadas formas de mi
cuñadita.
- Si, si… mi amo… me harás lo que quieras… cuando quieras… Uhmmm… dijo con una
sonrisa adolorida y lujuriosa.
Con esa promesa febril de sumisión total, mi verga no soporto más y exploto en su
ensangrentado ano… mi leche hirviendo inundo sus tripas… parecía querer formar un
manantial, al lado de ese oasis entre las dunas.
Se dejó caer en la toalla, no le importo que estuviera llena de arena. Estaba devastada
luego de sus dos orgasmos (vaginal y anal) de esa tarde. Solo tras unos segundos, en que
recupero el ritmo normal de la respiración… que mi verga de deshincho y salió de su
maltratado trasero… Laurita reacciono…
Primero se sobo sus gordas nalgas con una de sus manos, luego se pasó los dedos por su
adolorido ano, sintió y vio la sangre que manchaba su esfínter, debido a la fricción y la
arena que empeoro la situación.
Tras el gusto vino el disgusto… nos echamos agua para calmar ese ardor… habían sido un
par de días con encuentros salvajes, maltratando al máximo nuestros genitales, sobre
todo este último, y ahora nos pasaban factura.
Tras eso decidimos regresar al hotel, ya iba siendo hora de alistarnos para irnos. En el
camino entre las dunas, nos mirábamos y reíamos de nuestro dolor, caminábamos casi
como vaqueros novatos, todo escaldados.
Así de lo lejos que llego nuestra lujuria u obsesión por hacer inolvidable aquel último fin
de semana de soltería mía, aquella despedida de soltero que me dio mi cuñadita a costa
de que le destrozaran el esfínter.
Evitamos recordar las palabras de amor y los juramentos de placer hechos en momentos
de excitación. Una llamada nos volvió a la realidad, era el celular de Laurita que sonaba,
vio quien era… al principio no quiso contestar, pero…
- Alo Vale…
- Estoy bien… respondió con una sonrisa alegre al principio luego entristeciéndose.
Esa sonrisa inicial era por lo bien que la pasamos entre las dunas haciendo el amor y
luego teniendo un brutal encuentro anal, pero luego noto que esa experiencia gratificante
la había tenido con el prometido de su hermana.
- Qué bueno hermanita… estoy orgullosa de ti…
- Ahora ya viajas por trabajo… Ya estas avanzando… la empresa está confiando en ti…
y eso es bueno… igual que Danny, le van dando nuevos retos.
Que hiciera mención de mi nombre en su llamada, hizo que un frio recorra mi espalda y
que una gota de sudor también frio cayeran por mi frente, como si Vale hubiera adivinado
que Laurita y yo estábamos juntos.
Mi cuñadita adivinando por donde iba mi preocupación, quizá me vio palidecer. Entonces
me hizo una señal para que me calme y no haga ningún ruido, mientras ella seguía
oyendo los buenos deseos de Vale.
Tras esa llamada, Laurita derramo algunas lágrimas. Luego su rostro se ensombreció
más, con una mueca de tristeza y culpabilidad, no quiso que la viera… enterró su rostro
en mi pecho, mientras me abrazaba, mojando mi remera con su llanto.
Si bien habíamos hablado de Vale y de lo mal que obrábamos por hacerle eso, caer
continuamente en esos encuentros sexuales, para Laurita no había sido tan tangible esa
culpabilidad hasta oír la voz de su hermana. Encima que Vale creyendo que Laurita
viajaba por trabajo, le deseaba lo mejor… eso termino de hundirle en el remordimiento.
A pesar de las experiencias gratificantes en las dunas y ese alejado oasis, a pesar de las
declaraciones de amor y promesas lujuriosas de continuar con esa aventura a pesar del
matrimonio… regresamos al hotel como zombis, casi sin decir palabra. Pedimos de
comer, aunque en realidad se no había quitado el apetito.
No le había visto signos suicidas a mi cuñadita, pero las jóvenes a veces no asimilan bien
las frustraciones, menos aún ser parte de un triángulo amoroso con su hermana y su
prometido. Mi cuñadita siempre se había mostrado dura respecto a sus sentimientos,
lejos de deprimirse… o al menos nunca la había visto así, solo entristecida por la
situación.
Pero ahora que había abierto la caja de pandora, que había confesado su amor, que se
había atrevido a sentir algo más que pasión… no sabía cómo reaccionaría ante el hecho de
que su primer amor se case con su hermana.
Por la forma en que me miraba, me hizo caer en cuenta por donde iba su comentario…
Mierd… tenía la boda encima, en casi 1 semana, habíamos hablado de amor y demás,
medio en broma, medio en serio… pero me estaba insinuando fugarnos…
Una cosa era darse una licencia y fugarse un fin de semana pasional de despedida, pero
esto era dejar todo lo avanzado con Vale, mis planes de vida… para desaparecer con
Laurita, su hermana menor… eso era un golpe brutal para cualquiera.
Esa era la pregunta del millón… antes de ese fin de semana la respuesta era obvia, pero
ahora no había respuesta fácil para eso… quizás me estaba poniendo a prueba… sus ojos
aun llorosos esta vez sí esperaban una respuesta.
Continuara…
Habíamos pasado en los últimos años de los juegos de iniciación sexual, a los encuentros
cada vez más pervertidos. En ese tiempo Laurita había pasado del capricho por ser
desvirgada a la sumisión por ser vejada como perra. Mi cuñadita había aceptado su rol en
esta historia, como mi amante, incluso aceptando que solo podía compartirme con su
hermana.
Ante la cercanía del matrimonio, quizás agobiada por lo que sentía, se había escapado de
su ciudad para venir a verme y tratar de cerrar su historia conmigo. Sin embargo, le
habían ganado sus sentimientos y confesado su amor… eso lo entendía… pero ahora me
pedía abandonar a su hermana, a pocos días de la boda…
Parecía que me había estado probando, no solo en las dunas sexualmente, sino mi
disposición para ver hasta donde me había enganchado o que tanto había comprometido
el futuro de su hermana… seguía sollozando cubriéndose el rostro.
Luego intento no repetir esa palabra, para no ahondar más ese sentimiento y que no cale
en su alma… solo se limitó a decir….
- Te quiero mucho… has sido mi primer hombre… me has dado más placer del que
imagine o que podría contar… pero…
- ¿Pero qué?...
- Amo más a mi hermana… y me siento fatal por haberle hecho esto… dijo llorando.
Si bien la noche anterior, me pareció que se iba quebrar cuando me confeso que se sentía
mal de hacerle eso a su hermana. Quizás en ese momento, tras ver la soga, pudo más su
morbo y fantasía de ser atada, o hace unos minutos en las dunas, con el paisaje y las
declaraciones de amor se le olvido…
Ahora, sobre todo tras la llamada, nuevamente la conciencia la invadía… como a mí me
invadió en mis sueños. Después de todo, somos humanos… con nuestras dudas, culpas y
miedos… todos tenemos nuestros momentos.
- Ay Laurita… esto fue algo que paso sin querer… dije intentando calmarla.
- Tampoco es así… yo también quise que pasara, no es solo culpa tuya… y bueno… a
fin de cuentas… me voy a casar con Vale…
Bueno en parte era culpa mía, deseé a mi cuñadita desde que la vi con los senos al aire, no
me opuse a desvirgarla. Incluso en cada viaje me fui quedando más, la fui sometiendo y
volviendo adicta a aquellos placeres, cada vez más retorcidos en las maneras de
poseerla…
El padre de Laurita apenas se hizo cargo de ella en los primeros meses, luego las
abandono. Su madre tuvo que salir a trabajar para mantenerlas, no tenía como para
contratar a alguien que las cuide. Así que Vale siendo niña tuvo que asumir ese rol de
madre, cuidar a Laurita y no solo eso, enseñarle a caminar, sus primeras palabras, hasta
usar cubiertos.
Cuando Vale iba al colegio, dejaban a Laurita con una tía suya que también tenía hijos. Al
volver Vale del colegio, repartía su tiempo entre sus tareas y el cuidado de su hermana.
Posteriormente cuando Laurita fue al colegio, también le ayudaba en sus tareas.
Me conto que incluso, que hace poco su tía le hizo recordar, que a la primera que le dijo
mama fue a Vale, confundida porque pasaba más tiempo con ella. Tras ese recuerdo,
comenzó a ver fotos y recordó lo que había olvidado tras la partida de Vale a la ciudad
para trabajar.
Aun ahora Vale seguía comportándose como su madre, enviándoles dinero para que
nunca les falte nada, comprando un terreno y dándoles una casa. En parte ahora
entendía, el porqué de aquella madurez de Vale, su nobleza… y yo también me sentí una
mierd… era una buena mujer…
- Si… fui una chiquilla tonta, me sentí abandonada… Vale siempre me cuido y fue
paciente conmigo… pero me dejo con mi madre que era más estricta, impaciente,
colérica...
- Debes entender que tu madre paso muchas cosas malas con sus parejas… lo único
bueno de eso, fueron ustedes… le dije.
- Lo se… he pensado mucho en eso estos meses… no debería seguir haciendo esto…
pero aquí estoy… sigo traicionando a mi hermana, mi madre… dijo lagrimeando.
Tras aquella confesión, de haberse sentido abandonada, llegue a pensar que fijarse en mí,
había sido como la revancha o venganza de Laurita. Pero verla llorar amargamente, me
devolvió a otro escenario… una cosa era ser una adolescente despreocupada y coger para
complacerse, otra era ser una adulta consciente de sus actos y consecuencias…
En los últimos meses Laurita había dejado de ser esa niña ingenua que cogía solo para
experimentar... cada vez era más mujer, había madurado al punto de trabajar y estudiar
siguiendo el ejemplo de su hermana. De aliviarle la carga económica a Vale, que había
invertido mucho en la casa y seguía enviándoles dinero, ahora en menor cantidad.
Si bien Laurita aún no se despegaba de mí, es decir mantenía esa fijación conmigo, esa
obediencia y sumisión a entregarse a mí… cada vez era más consciente de que no era
correcto, de que no era leal con Vale que la crio… cada vez esto la atormentaba más.
Yo que creí que era el único que se hacia un mundo por estas cosas… a veces no es tan
simple como desconectarse y coger… en el momento te gana el morbo, la pasión, la
lujuria… pero tras eso, a algunos (no sé si a todos) nos viene la conciencia a
atormentarnos…
Lo que para Laurita fue un juego de exploración al inicio… ahora con cierta madurez, le
era placentero pero frustrante.
- No, no… está bien… veo que son muchas cosas que tenías guardadas… es mejor que
lo desfogues… hace bien hablarlo…
- Ósea yo también paso por esos dilemas cuando estoy contigo… me encantas, pero sé
que Vale es una buena mujer y no se merece esto… pero no…
- No puedes detenerte… dijo completando mi frase ante mi dubitación.
Luego nos abrazamos, éramos dos amantes conscientes del lio en que estábamos metidos,
adictos mutuamente a hacerlo a escondidas y de las formas más retorcidas… pero en
algún momento tenía que acabar... la conciencia cada vez molestaba más y el futuro (mi
boda) cada vez se acercaba más y nos alejaría más…
Nos dimos un tierno beso y una mirada que lo decía todo… desde un te amo, hasta es
momento de volver a la realidad. Almorzamos lo que pudimos, ya que con esa platica, se
nos había quitado el apetito. Solo nos mirábamos de rato en rato y sonreíamos… todo lo
que tenía que decirse, se dijo, no había cosas sin explicar o entender.
Subimos nuestras cosas a la camioneta, nos quedamos un instante viendo aquel alejado
paraje, medio desértico. Contemplamos aquellas dunas, testigos de nuestra última
muestra de devoción sexual y amor apasionado… nos dimos un abrazo y un beso, como
intentando grabar aquel recuerdo en nuestra memoria, y sellar así aquella despedida de
mi soltería.
- Claro que si… ya te dije… que estás haciendo lo correcto… me dijo más tranquila,
parece que esa siesta había aliviado aquellos demonios y dudas que tuvo.
Tomo mi mano con cariño, la beso, luego la paso por su mejilla para sentir su calidez. No
me quería distraer mientras manejaba… no al menos, en ese momento.
Hice una pequeña mueca de fastidio y me intenté arreglar el short que tenía. En realidad,
aquellas continuas fricciones, sobre todo la última, habían dejado mi verga maltrecha,
sentía un poco de ardor y fastidio por el contacto con la ropa. Incluso, antes de salir, me
había quitado la ropa interior, solo tenía el short y aun así me sentía fastidiado.
Proseguí la ruta de regreso, con Laurita dando miradas a mi verga de cuando en cuando,
de a pocos fue dejando la risa. Si antes me tomaba la mano, ahora acariciaba mi pierna,
mirando por la ventana… no sé si buscaba respuestas o quería darse ánimos para lo que
iba hacer…
Parecía que mi verga había llenado las pupilas de mi cuñadita, sus pensamientos también
desde que la vio liberada… y ahora estaba llenando… su boca.
- Uhmmm… que delicia… como siempre… decía lamiendo mi verga que iba
endureciendo.
Al principio al ver su reacción rápida, desde la ventana, mirando de reojo para luego
abalanzarse sobre mi verga… perdí un poco el equilibrio del auto, invadí el carril
contiguo, para mi suerte no había ningún auto ahí… solo venía detrás un vehículo a buena
distancia… que luego me rebaso y me hizo una seña con el dedo medio, como para que
tuviera más cuidado.
Sin embargo, la que no tuvo cuidado era mi cuñadita… que hizo esa temeraria maniobra
de improviso, quizás ya había visto por el retrovisor que no venía ningún auto cerca… o
tal vez solo le gano su deseo, su excitación de poseer a mi verga, so pretexto de
congraciarse.
- Uhmmm… Que dura la tienes cuñadito… decía Laurita succionando mi verga.
- Mierd…. Uhmmm… si… así está bien… decía yo complacido acariciando sus cabellos.
Para mi fortuna, manejaba una camioneta con caja de cambio automática, así que no
necesitaba hacer uso de la palanca de cambios. Por mi altura, manejaba con el asiento
más retrocedido de su posición promedio, dando espacio entre el volante y yo. Laurita
aprovecho justamente esa distancia, no sé cómo, para acomodarse entre la palanca y el
timón y asirse a mi verga, como si fuera una sanguijuela.
En un primer instante mi reacción fue querer alejarla para que no me distraiga, luego vi
que sus caricias tenían un efecto relajante y lubricante sobre mi verga ardiente y la deje
obrar a su gusto, despacharse con mi tieso pene. Ese día Laurita ya había satisfecho sus
dos agujeros, solo le quedaba darse gusto con la boca.
Las fricciones con su arenoso ano, en mi desesperado intento por destrozarle el culo,
habían terminado con mi verga casi con quemaduras, bueno así lo recuerdo o quizás
exagero. El tema es que sentía que Laurita debía aliviar mi ardor con su boca, lengua y
saliva como humectante.
Había tomado un mechón de su cabello para asirla bien, y empuje su cabeza hasta que mi
verga se incrusto en su garganta. Así como ella me sorprendió con su accionar, yo la
sorprendí con esta maniobra. Al inicio pataleo un poco, pero luego se fue acostumbrando
a respirar así.
Eso es diferente a manejar en una carretera de día a más 100 km/h, no me imaginaba
aparecer en las noticias, accidentado con mi cuñadita con la boca llena hasta mis huevos
por lo violento de un choque… menos aun que Vale se entere y me vaya a rematar al
hospital.
- Ughhh… siii… Uhmmm… ¿qué pasa? ¿no me lo quieres dar?... decía decepcionada.
Estos adolescentes con sus gritos me habían hecho volver casi a cero, cosa que no le
gustaba a Laurita que ya quería tener mi leche en su boca. Ahora que estábamos
detenidos, se acomodó mejor y comenzó a usar sus manos para incentivarme más.
Tampoco nos convenía estar mucho tiempo parados, que alguien más nos vea o que se
nos haga tarde para su vuelo.
- Uyyy caraj… has aprendido bien… dije acariciando sus cabellos y viendo que sus
nuevas maniobras comenzaban a surtir efecto.
Fui estirando mi brazo, para acariciar esas redondas y bronceadas nalgas que me hacían
llegar como loco. Estas caricias incentivaron más las maniobras de Laurita, se desvivía
succionando y pajeando mi verga, pasando su lengua como queriendo curar mi ardor,
besando la cabecita de mi verga con sus carnosos, rojizos y ahora melosos labios…
Todo ese espectáculo me había llevado al clímax final. Quise advertirle a mi cuñadita para
que se trague toda la leche y no se manche. Pero en un último arrebato de perversión,
Laurita se alejó de mi verga, solo la contenía con una mano, para evitar que se desboque.
Laurita dejo que mi leche le bañe todo el rostro, mientras sonreía maliciosa y
lujuriosamente, casi reía, quizás lo vio en algunas de las películas que encontró en
internet. Esa imagen morbosa de mi cuñadita con mi leche en sus mejillas, labios,
barbilla, hasta parpado, termino por sacarme unas descargas adicionales, que esta vez sí
recibió en la boca.
- Uffff… eres la mejor… ufff… no creí… diablos… ¿hay más?... dije no dando fe.
- Siii… ahora me vas a dar más y me lo voy a tragar todo… dijo con expresión
enfermiza.
Ahora parecía que el sumiso había sido yo y que Laurita me había ordeñado mi leche a
placer. Mientras recobraba mi respiración y la sensación en las piernas, Laurita se pasaba
la lengua y se metía las gotas de mi leche en la boca, casi como una gata limpiándose…
- No seas mala… no hagas eso… Uyyy… dije, ya era mucho estimulo visual.
Eso me hizo votar unas ultimas gotas que ella se dedicó a lamer en la cabeza de mi verga,
con una sonrisa coqueta, sabiendo todo lo que me había excitado y el máximo placer que
me había dado. Mi cuñadita actuaba más segura y sin pudor conmigo, en esa última
eyaculación que me saco… como para que tampoco me olvide de sus labios… me dejo otro
grato recuerdo.
Me sentía como Laurita después de que le hice el amor en las dunas, en un estado zen de
relajación. Mi cuñadita me dejo descansar y disfrutarlo a un lado de la carretera. Luego
entre en cuenta que se hacía tarde, me cambie como pude, me puse un buzo, no iría al
aeropuerto con esa bermuda melosa de mi semen.
En el camino Laurita se miró en el espejo del copiloto y se fue limpiando con unas toallas
húmedas los restos de leche en su rostro, que ahora parecía brillar, más que por el semen
por su sonrisa complacida por su ultima travesura. Luego se echó algo de perfume para
disimular el olor a mi leche, ya me imagino que en el aeropuerto si había tiempo se
lavaría debidamente.
El resto del viaje transcurrió en paz, teníamos ambos una sonrisa de oreja a oreja, creo
que fue una buena manera de cerrar eso, evitamos comentarios de los días pasados o
sobre los días futuros… solo nos mirábamos y sonreíamos, de cuando en cuando tomados
de la mano.
Llegamos apurados al aeropuerto, ya casi sobre la hora, no hubo mayor tiempo para una
travesura como las que tuve con Mili, buscando algún baño o lugar libre para una última
despedida, que en realidad era prolongar la agonía. Quizás fue lo mejor, llegamos casi
corriendo a la zona de embarque… apenas teníamos unos minutos para una despedida.
- No Danny… mejor no digas nada… me vas a hacer llorar… me dijo con los ojos
brillosos, viendo que no encontraba las palabras para decirle todo lo que sentía.
Nos miramos un rato, no nos importó estar en medio de la gente o que alguien nos
pudiera ver… nos dimos un beso de despedida, más que pasional, fue un tierno beso de
enamorados… como un hasta pronto… aunque sabíamos que la próxima vez, ella volvería
para mi boda.
Esa imagen me trajo recuerdos… pensar que aquí deje ir a Mili, aquí deje partir a la que
fue el gran amor de mi vida… asociando esa idea pasada con el presente, me asalto una
duda… ¿estaría nuevamente dejando partir al amor de mi vida? ¿estaba haciendo lo
correcto?... es decir, al dejar que Laurita se vaya, como deje irse a Mili… ¿me arrepentiría
de eso?...
- Mierd… casi me matas del susto… dije reconociendo la voz y volteando a ver.
- Vaya que está muy… pero muy… buena tu cuñadita… dijo mirándola de pies a
cabeza, mientras Laurita desparecía por la puerta de embarque.
- Ya Rubén, tampoco exageres… le dije, como para que deje de ver con esos ojos
pervertidos y la lengua afuera a mi cuñadita.
Tanto que había temido que en el viaje desde el sur que alguien me reconozca, así como
mi vecina lo hizo. No me percate que había mayor probabilidad de ser descubierto en ese
aeropuerto. Para mi fortuna, me descubrió mi único amigo soltero que aún me guardaba
ese tipo de secretos.
Ya luego Rubén me explico que también andaba de paso, dejando a un familiar que volvía
al extranjero. Igual no quise fiarme de su silencio, conociendo que podía ser bromista e
impertinente, incluso con Vale al lado, las pocas veces que nos encontramos, ya que
vivíamos relativamente cerca.
Pensando en eso, caí en cuenta de ¿Cómo le explicaría a Vale que mi verga parecía
fundida?, que mis genitales estaban secos, después de metérsela por todos los agujeros y
posiciones a su insaciable hermanita. Tenía que mantenerme alejado de ella y de la
intimidad unos días para recuperarme y que no se dé cuenta… algo me inventaría…
Aparte de eso… sentía como si volviera de un retiro espiritual o de una de esas clínicas de
desintoxicación… pero el resultado era diametralmente opuesto… en vez de haber sanado
mi alma la había comprometido más… en vez de desintoxicarme, me había intoxicado con
otro amor.
Al igual que cuando Laurita me confeso su amor… esperaría a ver cuál sería mi primera
reacción al ver a Vale… dicen que la primera reacción es la más honesta… si sentía el
amor que le profesaba a Vale y por el cual le había pedido matrimonio… o si las cosas
habían cambiado tras ese fin de semana alocado y de descubrimiento sentimental con su
hermanita…
Continuara…
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Después de dejar a Laurita en el aeropuerto, despachada a mas no poder por todos sus
agujeros, con su aliento a mi leche, su vagina dilatada y su ano reventado, aparte con una
sonrisa de oreja a oreja… me tocaba regresar a mi realidad… ir al depa con mi futura
esposa, Vale…
Sentía algo de culpabilidad, no me podía ni mirar en el espejo retrovisor de lo
sinvergüenza que había sido al despacharme a mi cuñadita esos días… bueno, ya, lo
hecho, hecho esta… me decía justificándome. Al final de cuentas, sentía que había sido mi
despedida de soltero…
- Bien… bien… solo que fue… uf… un viaje largo… dije desganado.
Subí al dormitorio a duras penas, a pesar de todo se veía que Vale traía ganas de
conversar. Yo más bien quería tirarme en la cama y olvidarme de todo por unas horas. Al
quitarme la ropa para ir a la ducha me di cuenta que, aparte de la verga maltratada, tenía
unas marcas enrojecidas, seguramente de las uñas que me clavo mi cuñadita cuando yo
me la clavaba a ella.
Mierd… ahora ojalá que Vale no se dé cuenta… solo me quedaba evitar que me viera
desnudo unos días, hasta que desaparezcan esas marcas de Laurita que, si bien le gustaba
ser tratada como perra, reaccionaba como gata fiera, dejándome esos arañones.
La ducha si funciono como relajante, pero no me limpio los pecados del fin de semana.
Decidí echarme alguna crema para esos arañones y humectante a mi verga. Luego baje a
cenar con mi novia, que emocionada me esperaba, para contarme todo lo que había
hecho esos días.
Dicen que las mujeres tienen una cantidad de palabras para decir durante el día, si no las
dicen, las van acumulando… así parecía, ya que no me había visto 2 días, Vale tenía
mucho que contarme. Me hablaba de las cosas que eligió para la boda, los colores, etc.
Mientras mi mente divagaba en todas las vejaciones a las que sometí a Laurita ese fin de
semana, quizás con una sonrisa morbosa. De lo cual Vale comenzó a percatarse…
A la mierd… cuando Vale decía mis 2 nombres completos, solo significaba problemas…
una pelea o ruptura… caraj… no vaya ser que a partir de las llamadas con su madre y
demás, haya sacado sus conclusiones de lo que paso… niégalo todo… me decía mi cabeza
en modo de sobrevivencia.
- Con nadie… anduve manejando horas de horas y viendo terrenos… repuse algo
nervioso.
- ¿estás seguro?... me dijo, como si supiera algo.
Maldita habilidad de las mujeres, que parece que supieran el delito, y esperan hacerte
confesar hasta lo que no hiciste. Pero mantuve mi postura, ajusté mi hombría, hasta me
hice la víctima…
- Vamosss… vengo de un viaje largo… ¿en serio quieres pelear?... repuse cansado.
- No quiero pelear… pero tengo una duda desde hace días… replico.
Diablos… no era difícil que dudara… sobre todo si su hermanita, esa fiera y a la vez
sumisa anal, desapareció los mismos días que desaparecí yo… por ahí quizás alguien de
su ciudad la vio en el aeropuerto y le fue con el chisme… igual que Rubén me vio a mí…
maldición…
La otra maldita habilidad de las mujeres es dejarte en suspenso, como para que te de un
ataque o confieses mientras ellas se dan esas pausas largas para soltar todo su rollo
guardado...
A estas alturas ya me daba igual, quizás nos descubrieron, era mejor que lo conversemos
ahora, antes de casarnos… quizás me perdone… quizás no… o tal vez, ya me enveneno la
cena y ni cuenta me di... tal vez solo esperaba que hiciera efecto…
- Bueno, eres hombre y quizás te fuiste de… de despedida de soltero con tus
amigotes…
- ¿Despedida?... ay… tanto lio por eso… dije aliviado, recobrando mis colores.
- ¿Seguro?...
- Mujer no sigas… dije aburrido, en el colmo del cinismo agregué… ¿Cómo sé que tu
no te fuiste de fiesta con tus amigas en mi ausencia? ¿Qué no tuviste tu despedida de
soltera?
- No soy de esas… tú has sido mi primer hombre y serás el ultimo… dijo cediendo.
- Lo se… estoy cansado… nos vamos a casar… no podemos desconfiar a estas alturas…
le dije, mientras mi conciencia se cubría la cara roja de vergüenza por mi hipocresía.
- Ok… lo siento… dijo y me abrazo llorosa, luego agrego… a veces las amigas en vez de
ayudar, nos envenenan… todas han tenido malas experiencias y desconfían…
- Claro que te amé… pero éramos muy jóvenes… y familia… era complicado… me
excusé.
Estaba sentado con ella, siendo yo adulto y ella adolescente. Recordé que cedi a la presión
de mi padre y su amenaza, nunca había conversado con ella al respecto. Quizás le debía
más de una explicación… aunque nunca me lo pidió. Ahora en mi delirio la veía alejarse
algo resentida.
- Lo se Viviana… lo siento…
Parecía el desfile de las chicas que amé, cada una con un reproche. Quizás pude hacer
más, tal vez no cerré bien las cosas en su momento, solo las deje pasar y ahora me pedían
cuentas en mi febril sueño. Quizás era el remordimiento de también dejar ir a Laurita,
como deje ir a las otras.
Lo último fue ver a Valeria y Laurita subidas a un barco, de esos que navegan por los ríos
de la selva. Estaban en la parte superior y yo las observaba desde abajo. Hermosas ambas,
con la brisa jugando con sus cabellos… me miraban sonriendo… de pronto Vale se alejó…
y yo estaba al lado de Laurita que me tomaba la mano de manera cariñosa, igual que en el
viaje de regreso.
- ¿Qué paso?...
- Estabas hablando entre sueños, temblando y sollozando… ay pobre, estas con
fiebre….
Le dije que me enferme en el viaje. Vale se compadeció y fue a buscarme una pastilla y
algo caliente de tomar, me abrazo… pero mujer al fin y al cabo… deseaba saber de mis
desvaríos…
Mierd… quizás dormido me delaté yo mismo. Vale sabia de Mili y Viviana, pero nunca le
conté de mi amorío con Anita, menos aun que me estaba cogiendo a su hermana, peor
aún que mis amigotes no me dieron mi despedida de soltero ese fin de semana, sino que
fue su hermana.
- Entiendo que recuerdes a Mili porque te hubiera gustado casarte con ella (lo acepto)
y de Viviana porque fueron novios mucho tiempo (con idas y vueltas) … agrego Vale.
- ¿A qué quieres llegar?... pregunte haciéndome el desentendido. Sabía por dónde iba,
Vale estaba comenzando a atar cabos sueltos… tonta no era…
- No se… me pareció raro que tu prima y mi hermana estén en tus sueños… si ellas no
han sido nada tuyo... ¿verdad?... dijo desconfiada.
Vale quería sacarme una confesión en mis cinco minutos de aturdimiento, ya que en la
cena no pudo. Tal vez estaba atando cabos entre el viaje de su hermana y el mío, el sonido
del viento en las dunas cuando la llame y cuando ella llamo a Laurita… diablos… quizás
mi cuñadita también llego resfriada a su ciudad y eso va haciendo más obvia nuestra
conexión…
- Ah no se… creo que me quede con la idea que me diste antes del viaje… dije.
- ¿Qué idea?
- Que se parecían, no me habia percatado… quizás las confundí a las dos con Mili…
estaba delirando…
- Si, bueno… también ha sido estar en contacto con su padre que nos ayuda con la
boda… todo se juntó en mi cabeza… dije hilvanando una justificación.
- No… no… lo siento… estas enfermo… pobre… y yo con mis preguntas… dijo apenada.
Lo cierto es que Vale se acurruco conmigo, para darme calor corporal y menguar mis
escalofríos… quizás buscaba algo de intimidad también para sentirse segura de mi…
maldita bruja de su amiga que le metió ideas…
No podía intimar con Vale y arriesgarme a que vea las marcas que dejo Laurita, más mi
verga adolorida y enrojecida por las fricciones, sobre todo en las dunas. Me limite a decir
que me sentía mal y me dolía todo… ella nuevamente lo entendió, pero yo sabía que se
sentía insegura.
Los siguientes días mantuve mi distancia, las marcas fueron desapareciendo, así como el
resfrió. Vale sin embargo se notaba desanimada, quizás mi actitud la hizo dudar ahora a
ella… ya saben cómo se ponen algunas mujeres cuando no se sienten deseadas.
- Hace días que sigues perdido en tu mundo… he sido paciente con eso… me reprocho.
Decidí darle su espacio durante la mañana para que se le pase. Por la tarde empecé a
llamarla y mensajear sin recibir respuesta, le duraba el resentimiento. Después del
trabajo, me quede un rato en el gimnasio de la oficina, para desestresearme y darle más
espacio aun a Vale, mientras prepara que decir y ahuyentar sus miedos y los míos.
Al llegar a casa, Vale tampoco estaba ahí. Temí que hubiera hecho un berrinche mundial
y se hubiera llevado sus cosas, pero no fue así por suerte. En otros tiempos hubiera
mandado al diablo todo… pero me sentía culpable, en realidad caí en cuenta que tenía
razón…
Estaba un poco ido, no tanto como cuando perdí a Mili, pero suficiente como para
sembrarle dudas. Vale no iba por soportar eso mucho tiempo, por eso fue que Viviana se
alejó. Quizás Vale no quería repetir su historia de ser mi pareja de soporte, para después
tener que dejarme.
La llame y contesto de mala gana que seguía en la oficina, adelantando unas cosas para
una reunión del día siguiente. No quería volver a casa aún. Al menos no se fue de catarsis
en una noche de chicas y tragos… como me dijo, ella no era de esas… debía valorarlo.
Si Mahoma no va a la montaña… recordé que había hecho más esfuerzos por mantener
mi lazo con su hermanita (yendo a su ciudad o llevándola al sur) que por Vale. Tocaba
corregir las cosas con la mujer que elegí para esposa. Intentaría salvar la relación que
puse en la cuerda floja por andar fundido dentro del ano de Laurita.
Me quede unos instantes frente al despacho donde trabajaba Vale, en realidad no sabía
que decirle, improvisaría. Hasta que pude verla, solo una mampara de vidrio nos
separaba, Vale se había acercado a un archivador a buscar unos documentos.
Vale había ido con una falda oscura, un poco entallada y sobre la rodilla, además una
blusa clara con un pequeño escote. La vi primero de espaldas y de a pocos de lado, esa
silueta suya parecía de una sirena, si bien su ropa no era ceñida, claramente resaltaban
sus anchas caderas, gordas nalgas y su busto no enorme, pero si apetecible.
Era una mujer hermosa y deseable, me la había ganado sobre muchos pretendientes en
mejor posición que la mía, me había elegido a mi… ese monumento de mujer, me amaba
a mi… y la estaba perdiendo… la miraba así con cariño, hasta que se percató.
- ¿Te gusto?...
Creo que quería su cuota de drama, tomo unas copias y se fue a la sala de reuniones. Me
sentí desairado y la seguí, la veía nerviosa colocando las copias en cada sitio… sabía que
había exagerado su escenita… pero parecía no querer ceder…
En un rápido movimiento, le abrí la blusa, saltaron algunos botones, sus senos quedaron
a mi merced, mientras los manoseaba y besaba, hasta que el brassiere termino jaloneado
y liberando sus pezones rosados, los cuales engullí de buena gana… la hizo temblar de
placer.
- Siii… siii… soy tu mujer… decía complacida, sin importarle que estábamos en su
trabajo.
No fue difícil hacer a un lado su ropa interior, menos aún que mi verga se deslice a través
de su bien lubricada vagina. Comencé a bombear su gran culo blanco, que comenzaba a
enrojecer, Vale primero estrujo las copias sobre la mesa, luego se comenzó a aferrar a la
mesa.
- Siii amorrr… siii… tu putaaa… seré tu puta… dijo febril Vale, como nunca la vi.
Eso que solo me lo había permitido con Laurita, mi amante, por respeto a Vale, ahora se
lo prodigaba, ese lenguaje más sucio, ese autoritarismo, ese sometimiento. Quizás eso era
lo que le faltaba a nuestra relación para reiniciarla o pasarla a un siguiente nivel.
Apenas pude contener su alarido con mis dedos en su boca, sino venia el vigilante a ver
que sucedía y reportar esa violación. Sentí su cuerpo temblar apresada contra la mesa,
sus labios buscaron los míos, entre sus jadeos y lengua intentaba transmitirme toda su
satisfacción a pesar de su respiración entrecortada... pero no lo dejaría así… me hizo
sufrir… y ahora me las pagaría…
- Te dije que me ibas a complacer… le recrimine, porque aún me faltaba llegar a mí.
Mis piernas ladearon sus anchas y blancas caderas. Comencé a bombearla desde arriba,
como le hacía a su hermana… martillando su culo de arriba hacia abajo, perforando sus
entrañas hasta someterla, fundirla en ese retorcido placer…
Nuevamente la sentí temblar de los pies a la coronilla, yo tampoco pude resistirlo más.
Les dije que Vale me hacía llegar como caballo, por su cálida entrega y sus abultadas
formas, sin necesidad de asumir roles o llegar a esos extremos sórdidos, pero esta vez me
hizo reventar de placer… con mi verga escupiendo leche hirviendo en sus entrañas.
Tenía la ropa hecha harapos, sus senos salidos de la blusa y el brassiere a un lado, la falda
rota en la cintura. Sus blancos pezones enrojecidos, sus senos con huellas de mis dedos
que los estrujaron… su gordo trasero colorado por el golpeteo con mi ingle y ella con una
sonrisa de oreja a oreja que llevaría hasta la boda.
Cayendo en cuenta de donde estábamos, tome rápidamente mi ropa interior, me limpie y
luego la puse como tapón a su ano, que comenzaba a gotear. No quería manchar todo el
lugar. Vale me miro complacida como la limpiaba, ella seguía destrozada en el piso
recuperando el aire.
- Lo siento… sé que exagere… pero no sabía qué hacer para que reacciones… me dijo.
No quería que sospechara que ya había practicado esos juegos de sometimiento antes,
menos aun con su hermanita. Es cierto que también había llegado a esos extremos con
Anita y con Mili, nunca con Vale. Quizás por eso nunca vi esa faceta sumisa, parecida a la
de su hermanita e igual de excitante… ahora sabía que no debía seguir buscando afuera lo
que podía tener en casa.
- Ya no amor… dijo como niña regañada, luego agrego… con una condición…
- ¿Cuál?... dije entre curioso y ofuscado, parecía que se pondría intensa de nuevo.
- Que me hagas tu puta… o tu perra… mas seguido… dijo en voz baja, algo
avergonzada.
Luego se cubrió el rostro, que se sonrojaba, mientras reía nerviosamente… mierd… quizás
debí hacer este hace mucho tiempo, quizá me hubiera ahorrado muchos problemas,
pensé. Tal vez, a nuestra relación le faltaba un poco más de eso, hacerlo no solo como
locos, sino en diversos lugares fuera del depa o un hotel… prender esa chispa… eso que yo
acallaba con Laurita.
Ahora sabía que podía tener lo mejor de ambos mundos con ella, la madurez y estabilidad
de la relación, así como la picardía y perversión sexual. Claro que para mí tenía un matiz
especial las jóvenes y bronceadas carnes de mi cuñadita… pero con Vale tenía el equilibrio
que deseaba… no se puede tener todo, yo tampoco soy perfecto… solo puedo elegir lo que
calce mejor.
Arreglamos el desorden en esa sala, luego intentamos reconstruir la ropa de Vale. Al final
usamos un engrapador para suplir los botones y tener su blusa en su posición. Le puse mi
saco en los hombros, con eso logré cubrir la parte posterior de su falda rota. Y bueno mi
prenda interior termino en uno de los bolsillos del saco, no me pondría eso todo
manchado.
Salimos sonriendo como recién enamorados. El saludo del vigilante medio dormido, nos
alivió saber de qué no nos atrapo en alguna de sus rondas de vigilancia o que no hicimos
tanto ruido como para llamar su atención.
- Ay no se… dice que oyó a Laurita vomitar… cree que está embarazada…
Continuara…
A la mierd… ahora resulta que mi cuñadita podía estar embarazada… Cuando parecía que
tenía todas las cosas definidas con Vale, casi oleadas y sacramentadas antes de la boda…
ahora me sale esto... vaya suerte la mía.
Quizás por eso Laurita me quería ver con ansias ese último fin de semana, tal vez por eso
me confeso su amor… quizás le falto confesar algo más. Puede ser que viendo mis
expresiones ante su confesión o su idea de huir, termino por darse cuenta que no debía
decirme lo de su embarazo, para no entorpecer la boda de su hermana.
Vale al notarme ido esos días, en el recuerdo de mis ex, había omitido comentarme esa
historia que su madre le dijo días atrás. No quería seguro cargarme más la cabeza de
cosas, si ya estaba perdido en mi nebulosa, por aquel fin de semana con su hermanita.
Obviamente todo apuntaba hacia mí, pero no recordaba a Laurita con síntomas: vómitos
mareos y esas cosas, tampoco la vi con su vientre crecido… seguía con su estrecha cintura.
Pero uno nunca sabe, tenía amigas que recién se les noto el embarazo, meses después.
Pensaba que, tras tantos años en estas faenas amatorias, nunca había tenido este tipo de
accidentes, por decirlo así… ni con Anita, Mili, Vivi o la misma Vale… que habían sido mis
parejas más frecuentes… menos aun con mis amoríos temporales en época de verga loca.
Pero después de todo, los preservativos no son 100% confiables…
Sin embargo, para evitar accidentes… generalmente los uso, digo generalmente porque a
veces gana la pasión y tampoco puedo andar con preservativos en la billetera, ya que si
los descubre Vale me mata… ella se cuida con pastillas, no hay razón para que lleve esas
cosas. Aparte en algunos parajes desolados donde poseí a mi cuñadita, tampoco
encontraría.
También recordaba, que algunos amigos, más experimentados y quizás habladores en las
reuniones de hombres, contando sus hazañas y demás con las chicas… la mayoría de ellos
habían tenido hijos antes de casarse, se les había escapado... algunos ya casados, o
conviviendo con sus parejas, algunos ya separados y otros iban hasta por su segundo
compromiso.
Incluso un amigo de universidad, Lalo, que era el más mujeriego, más que Javier tal vez,
meses atrás nos reunimos en grupo en una taberna. En medio de tragos nos confesó que
su chica estaba embarazada, y que en unos meses se casaría… nos dejó más helados que
nuestra bebida.
Bueno por ahí algún amigo más cercano de Lalo, luego nos dijo que él se quiso hacer
cargo sin casarse, pero que no pudo escaparse. Decían que la familia de esa chica tenía
varios abogados, fiscales y jueces en el ministerio de justicia, así que, si intentaba huir, se
ganaba un lio tremendo con la justicia. Parece que el suegro le había metido un ajustón y
asuston.
Yo que pensaba que Lalo el sería el último en casarse del grupo, termino enganchado con
una ex con la que iba y venía. Incluso llegue a ir a su boda con Vale, la pobre novia de
Lalo, andaba festejando con familiares y amigos a pesar de su crecida barriga…
Mientras Vale sabiendo cómo era de mujeriego Lalo, compadecía a su esposa porque no
sabía cuánto tiempo le seria fiel ese chico… aunque, a decir verdad, luego me enteraría
que Lalo ya tenía otro hijo producto de un amorío de trabajo, su flamante esposa aun no
sabía de esto.
Bueno… ya se… se preguntarán ¿con qué cara dice estas cosas?… pero es para graficar que
hasta al mejor cazador se le escapa la liebre, en mi caso… el semen. No es ninguna
justificación para mi descuido… ningún hijo es culpable de lo que pueda haber o no
planificado sus padres.
Intentaba sacar mi línea de tiempo, para saber cuándo y/o dónde pude haber
embarazado a mi cuñadita… pero manejando y con mi novia al lado, las matemáticas no
se me daban. Quizás sea cierto aquello de que los hombres no podemos hacer varias cosas
a la vez, menos aun con una noticia de ese calibre retumbando en tu cabeza.
No podía haber sido ese último fin de semana, era muy pronto para que Laurita tuviera
síntomas de embarazo… y con mi novia al lado, tampoco podía detenerme cinco minutos
googlear para averiguarlo… san google que todo lo sabe.
Tal vez fue semanas atrás, en mi último viaje, cuando estuvimos buscando iglesias. Era
como un castigo divino por poseer a Laurita en ese confesionario, por herejes, por
profanar aquel lugar sagrado… o tal vez en aquellas cataratas…
De ser cierto… ¿Qué pasaría?... dejaría las cosas tal cual, negándolo todo o mejo dijo sin
decir la verdad. Mi cuñadita seria como la protagonista de la novela la letra escarlata,
negándose a confesar quien la embarazo. Solo que no sería necesaria una confesión, en
este caso, con el tiempo seguramente se descubrirían los parecidos del bebe y el padre.
La otra opción cual sería… detendría mi boda con Vale ¿para casarme con Laurita?... o
seguiría con mi boda Vale y ella aceptando aquel accidente, sin embargo, viviendo los 3 (o
4 con él bebe), bajo el mismo techo… quizás hasta con mi suegra… todas esas imágenes
bizarras cruzaban por mi mente en aquellos pocos instantes que nos quedamos en
silencio.
Había llegado al máximo de la hipocresía, tenía que guardar las apariencias con mi recién
reconciliada novia y futura esposa. Vale se rio de mi actitud paternalista con su hermanita
(por aquello de matar a Kevin) si supiera que, de ser cierto, la que me mataría seria ella
muy posiblemente ayudada por mi suegra.
Llegando al departamento, Vale me dejo solo en la sala, mientras ella subía a tratar de
recomponer algo de su ropa que destruí en nuestro brutal encuentro de reconciliación en
la oficina. Aproveche esos instantes, para mensajear a mi cuñadita.
- Si cuñadito… aun adolorida por lo del viaje… respondió con una carita feliz.
- Oye… hay una cosa que tu mama le dijo a Vale… pregunte tanteando.
- Dice que estuviste vomitando… que quizás estas embarazada… solté sin más
preámbulo.
Al fin pude dejar de ajustar el asterisco y respirar mejor. Me conto que, de regreso a su
ciudad, tenía un hambre terrible, por todo lo que le hice y también por lo poco que
almorzó. Camino a su casa vio un lugar de comida rápida, y trago como cerda, parece que
algo de lo que comió le cayó mal o simplemente se empacho… y eso fue todo.
- Nooo… bueno… solo en las partes que me gustan… dije con malicia.
- Ayyy… cuñadito… eres terrible… pero ya… no hablemos de eso… dijo como apenada.
- Es cierto…
Nos reímos de esas fakenews que inventaba mi suegra, cada cierto tiempo, aunque este
último susto me había hecho envejecer unos años. Intentamos no caer en juegos de
palabras o recordar lo del último fin de semana…. Solo nos despedimos en buenos
términos, sabiendo que nos veríamos pronto.
Mas aliviado con esa respuesta, pude subir a dormir con Vale, acurrucado y con mi futura
esposa, que estaba más cariñosa tras la reconciliación. Sentía que me había quitado un
peso de encima… otra muestra más, de que estaba tomando la decisión correcta… de
haber sido cierto, con Laurita sentía que habría criado 2 hijas, mi cuñadita había
madurado en este tiempo, pero creo que aún no estaba para esas cosas.
Pasaron los días, y poco antes de la boda, llegaron mi suegra y mi cuñadita. Nos
acomodamos como pudimos en mi depa. Con mi suegra y Vale durmiendo en el
dormitorio principal y yo en el secundario. Esta vez habilitamos una tercera habitación
que teníamos para Laurita, pero que era más pequeña y usábamos como almacén.
Al menos eso nos mantuvo a raya, con todos durmiendo en el segundo piso, era más
difícil que caiga en tentación teniendo a mi suegra y novia al lado. Más aun con mi suegra
sospechando que Laurita estaba enamorada de mi… y con esa desconfianza que tenía por
sus malas experiencias con los hombres.
Al principio creí que sería algo incómodo, y lo fue, pero tuve que disimular por mi novia y
suegra, para no malograr mi boda. Las sonrisas un poco esquivas y nerviosas al inicio,
fueron dando paso a la cordialidad y relajación, ante la alegría que les causaba la boda.
Igual no pude dormir bien, ese departamento era pequeño y todo se oía. No era como en
la casa de mis padres, donde pude darme maña de visitar a mi prima Anita para
despedirme, o la casa de mis tíos en el campo, donde Anita fue a despedirme… pero fue
descubierta por mi padre… entonces, con ese antecedente, pensar en otro encuentro era
tentar la suerte.
Me di cuenta de esa imposibilidad el ultimo día, al oír un ruido en el pasillo, era casi
medianoche. Primero oí la puerta de al lado abrirse de manera lenta, quizás mi cuñadita
se había animado a una última despedida… la definitiva.
La oí bajar las escaleras, algo de ruido en la cocina y luego subir las escaleras a su cuarto,
cerrar la puerta de manera un poco más sonora para que su madre sepa que regreso a su
habitación. Bueno, hasta aquí llego me dije. Me dedique a intentar descansar en mi
última noche de soltero.
Horas después me sentía incómodo, los hombres comprenderán… a partir de cierta edad,
el cuerpo pasa factura y comenzamos a levantarnos de madrugada para ir a orinar. Antes
podía hacerlo en el dormitorio principal que tenía baño, ahora debía ir al baño común
que compartía mi cuarto y el de Laurita.
Hice mis necesidades medio zombi sin mayor contratiempo. Me pareció oír algunos
ronquidos, de mi suegra seguramente. Pasé por la habitación de Laurita, pero no quise
tentar mi suerte, volví a mi habitación… solo que… tras cerrar la puerta…
- Tu sabes… me dijo.
Aprovechando que estaba en el baño, mi cuñadita, se dio maña para salir de su cuarto y
ocultarse tras la puerta de mi habitación. En la tenue oscuridad pude ver que traía una
larga remera que apenas le cubría debajo del pubis… no me dio tiempo a decir nada
más…
- Viniste preparada… le dije.
Era por demás excitante, más aun considerando que, la última vez ella vino a visitarme
un fin de semana para sellar nuestra historia sexual. Ahora, nuevamente, ella me buscaba
para que le dé una última repasada antes de dejar mi soltería.
Mi mente, ante ese nuevo estimulo, sobre todo mi verga, no pensaba en las
consecuencias, en mi suegra y novia durmiendo apenas a unos metros míos. Esa pequeña
bandida con sus formas y entrega, me quitaban lo poco racional que me quedaba.
Laurita al ver que no me oponía a su propuesta, sintiendo con sus dedos mi verga
completamente endurecida, se dio vuelta rápidamente, empujando su enorme culo contra
mi ingle, para que la penetrara, la ubique contra la pared.
No tarde en clavármela ansioso, mi cuñadita resistió bien aquel embate, sus senos se
hincharon, conteniendo la respiración y, algún alarido de dolor y place… luego, mientras
mi verga le taladraba el ano sin piedad, Laurita se tapaba la boca para no gritar o gemir.
- ¿Te gusta?..
Sus labios húmedos buscaron los míos en la oscuridad. Me devolvió con su lengua todo el
placer que sentía. Sin embargo, tras unos instantes, queríamos cambiar de posición, pero
la cama no era una opción, su crujiente sonido atraería a mi suegra y Vale.
Jale unas frazadas al suelo y me ubique de espaldas, sabía que penetrarla de perrito sería
muy excitante para ella y no contendría sus alaridos, así que era mejor que ella se subiera
y se despachara a gusto, mientras yo podría tapar su boca.
Laurita se sentó frente a mí, mientras yo estrujaba sus senos, ella saltaba armónicamente
y meneaba su rabo en mi ingle para sentir mi tieso pene invadiendo sus tripas. La veía
como en trance, moviendo la cabeza y con su lengua paseando por sus labios,
disfrutándolo.
Quizás mi cuñadita no había sido tan sigilosa al escaparse del cuarto, o el ruido que hice
al ir al baño, puso en alerta a mi suegra. Tal vez no habíamos sido tan silenciosos en aquel
encuentro clandestino a pocos metros de donde ellas dormían.
Tal vez tras su último viaje y el mío, cosas que Vale le conto, comenzó también a atar
cabos sueltos. Mi suegra siempre desconfió de mi… y en general de los hombres, ya que
los dos padres de sus hijas la abandonaron.
Quizás el padre de Vale fue el más traumático para ella, ya que era su pareja de años. La
dejo embarazada, mientras él se iba de viaje de trabajo a otra ciudad, en busca de mejores
oportunidades para su futura hija… pero en ese tiempo fuera, embarazo a otra chica.
Al final cuando tuvo que elegir entre ambas, eligió a la otra, cuya familia tenía mejor
posición económica. Y no solo eso, llevo a su nueva pareja de regreso a su ciudad… fue
bastante cruel para mi suegra verlo pasearse con su otra chica embarazada.
- De todas… tuuu… tuviste que ser tuuu… exclamo llorosa Vale, culpando a su
hermanita.
- Seguro el la engatuso… sentencio mi suegra tratando de librar de culpa a su hijita.
Laurita comenzaba a contraerse, pero sin bajarse de mi verga, la sentía temblar llorosa,
sin saber que decir… yo tampoco sabía cómo reaccionar… viendo esas caras de decepción
que de pronto se iban transformando en furia.
Si supieran que eso era lo que más le gustaba, ser calvada por el ano como perra y
vociferar voz en cuello pidiendo más, mientras sus senos bailaban y sus gordas nalgas
vibraban en mi ingle… pero no creía momento adecuado para esas aclaraciones…
La vi acercarse rápidamente, pensé que me atacaría a mí, pero fue a tomar de los pelos a
su hermana y samaquearla de un lado a otro, con ese samaqueo mi verga también movía
de un lado a otro, teniendo enganchada a Laurita hasta las tripas.
Por un momento perdí de vista a mi suegra… quizás se fue a buscar algo para separarlas,
agua helada, una escoba, así como cuando van a separar unos perros unidos… luego la vi
entrar aterrorizado con unas tijeras que encontró….
Continuara….