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Laurita

Este documento narra la historia de una relación entre un hombre de 30 años y una mujer más joven llamada Valeria de 19 años. Después de unos meses juntos, la madre y hermana menor de Valeria, llamada Laurita de 15 años, se mudan con ellas. El narrador comienza a sentir atracción por Laurita, lo que genera tensión moral dado que es una adolescente. Un día, Laurita recibe al narrador en la casa semidesnuda, lo que aumenta su confusión sobre sus sentimientos hacia ella.

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Laurita

Este documento narra la historia de una relación entre un hombre de 30 años y una mujer más joven llamada Valeria de 19 años. Después de unos meses juntos, la madre y hermana menor de Valeria, llamada Laurita de 15 años, se mudan con ellas. El narrador comienza a sentir atracción por Laurita, lo que genera tensión moral dado que es una adolescente. Un día, Laurita recibe al narrador en la casa semidesnuda, lo que aumenta su confusión sobre sus sentimientos hacia ella.

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Mi cuñadita Laurita (1)

@calalestglAugust 17, 2021

Consta de varias partes

A mis 30 años, acababa de terminar una relación de varios años… un poco frustrado, no
quería tener nada serio por un tiempo. Había estado mucho tiempo en pareja, me aburría
un poco el volver a salir, enamorar chicas… me sentía un poco oxidado para esas lides
¿Habrían cambiado las cosas en estos años?
- Pues sí, ahora como que hay un poco mas de liberalismo… las mujeres ahora toman
la iniciativa… me explicaba Rubén, un viejo amigo de colegio y aun soltero.
- ¿En serio?... repuse incrédulo.
- Si, ahora con esto del feminismo cada vez más en boga, algunas mujeres no quieren
sentirse sometidas y bla,bla… a veces se quieren comportar como hombres buscando
aventuras de una noche… sentencio.
- Vaya… me sentía como un dinosaurio, ahora las jovencitas eran más avezadas.
Pues, si, ahora había redes sociales, se contactaba gente por ahí y hasta se hacían citas…
en fin… lo mío no fue tanto así, pero hubo algo de internet por ahí que ayudo mucho en
este nuevo lio en que me metí.
Meses atrás me había llamado la atención una chica nueva de la oficina, Valeria, una
chica joven de piel clara, 1.70m, cabello lacio y castaño, ojos grandes y color caramelo… y
bueno de silueta delgada, senos de medianos, una cintura pequeña, pero… lo que llamaba
poderosamente la atención, eran sus bien formadas caderas y redondas nalgas.
- Esa chica es puro rabo… le escuche decir a algún compañero de trabajo, que era de
los más silenciosos y recatados.
- Esta para romperle el culo… murmuro un señor al borde de la jubilación, serio y
gruñón, resulto ser un viejo rabo verde.
A ese nivel llegaba lo llamativo de sus formas. Como era evidente muchos en el trabajo le
quisieron caer, pero a pesar de su trato ingenuo y cordial por su juventud e inexperiencia,
Valeria sabia darse su lugar y no se prestaba para salir con tanto lobo desesperado.
Por mi parte, en esa época estaba con novia, así que solo me deleitaba viéndola y
riéndome de lo desesperados que parecían algunos por hacerse de su amistad o algo más.
Cuando terminé con mi pareja, tampoco le di mucha importancia… apenas si cruzamos
un par de palabras un par de veces… me parecía muy joven… sin embargo uno no sabe lo
que el destino le depara.
Un día saliendo del trabajo, tenía que ir a una reunión al norte de la ciudad, así que tome
un bus en esa dirección. Me senté tranquilo y vi como Valeria subía en el siguiente
paradero. Ella me reconoció casi de inmediato y me sonrió, acto seguido se sentó a mi
lado.
Al principio me sentí un poco aburrido, era un largo viaje y no creí tener mucho en
común con esa chica, bueno al menos sus abultadas caderas me empujaban
graciosamente en el asiento y me sacaban de mi abstracción tras mí ruptura. Para mi
sorpresa, conversamos alegremente y me cayo muy bien, hasta sentí que por momentos
coqueteábamos.
Así empezó de a pocos, terminé chateando con ella, me había dicho su edad y no le creí, al
final tuve que validarlo por redes sociales, espiando su perfil, total ella ya había visto el
mío… diablos… le llevaba 10 años… ella apenas tenia 19 casi por cumplir 20… era la chica
mas joven con la que saldría, la mayor diferencia de edad que experimente... hasta
entonces.
Bueno, total, es solo para pasar el rato y volver al juego, a esto de las citas y demás...
iluso… esa jovencita me engancho, meses después éramos pareja… quizás su juventud…
su grácil cuerpo… diablos, la lleve un club campestre y al verla en ropa de baño, pensaba
esta chica pudo ser modelo, aunque le faltaba un poco de relleno en los senos.
Solo que tarde un poco en concretar la intimidad, no estaba desesperado tampoco, sentía
que estaba pasando el rato a ver qué pasaba, mientras Valera parecía que se reservaba
para alguien especial… así que casi me sentí canalla cuando la desflore, pero creo que
termine enganchándome más… a pesar de su inexperiencia tenia una fogosidad especial…
Era una leyenda urbana que las chicas de la región de donde Valeria provenía, eran más
desinhibidas… una zona tropical y caliente, como sus chicas, decían los rumores…
alimentando más esa idea por la forma en que se vestían, con ropas cortas, aunque era
más por el calor…
Por lo que viví en la intimidad con Valeria, en parte parecía cierta esa historia, pero
también por otra parte pensé que quizás estaba prejuzgando. Que lo de Valeria era una
mezcla de ingenuidad y complacencia con su primera pareja con la que dejo su
virginidad.
A diferencia de otras parejas inexpertas que tuve, Valeria no era pudorosa, no se
avergonzaba de caminar desnuda frente a mí, no se sentía mal si la colocaba en una u otra
posición, ahora con el feminismo en boga, muchas se indignan si las tomas en una
posición que consideran denigrante… cuando es solo por placer, no una cuestión de
sometimiento.
En ese sentido, Valeria se dejaba llevar, me permitía guiarla en las posiciones que
quisiera, creo que entendía que yo era más experimentado y no se hacía problemas en
acomodarse para brindarme placer o satisfacer mi morbo… sabia que su cuerpito me
encantaba.

En poco tiempo descubrió, para mi suerte, que le gustaba que le dieran por atrás…
- Es bien rico por atrás… me confeso una vez, pensando en voz alta, luego se
avergonzó un poco.
Y si, era fabuloso cogerla por detrás, con su estrecha cintura y sus abultadas nalgas
temblando con cada penetración, su rico gemir con aquel acento de su ciudad, el rostro de
placer cada que volteaba a verme, por momentos para transmitirme su placer con sus
jugosos labios y lengua… ufff… era todo un espectáculo…
En poco tiempo, prefería que la cogiera así, en 4 patas, maximizaba su morbo y placer, así
como el mío… sin embargo, para mi pesar… se oponía al sexo anal… no porque le
pareciera denigrante, sino por el miedo.
- Suficiente con que tu verga apenas entra en mi vagina… esa cosa me destrozaría mi
culito… decía graciosamente Valeria, cuya estrechez me fascinaba.
Tenía esperanza de convencerla más delante de tener sexo anal, adiestrarla de a pocos
como había hecho con otras parejas… sin embargo, medio broma, medio en serio… ella
repetía…
- En nuestra luna de miel… te daré todo… bromeaba sobre la posibilidad de un futuro
juntos.
Me imaginaba que por ser su primer hombre ella fantaseaba con eso, mientras yo estaba
aun en el limbo, claro que enamorado, pero aun no pensando en esas cosas… quizás mas
en el placer inmediato… y veía que por ahí no vendría, al menos en el corto plazo, la
satisfacción de mis apetitos y gustos carnales.
Resulto que Valeria vivía sola en la ciudad, en un mini departamento que alquilaba al
norte de la ciudad, aquella independencia de la cual gozaba me fue muy favorable durante
esos meses de descubrimiento sexual para ella.
Pero eso cambiaria pronto, su madre y su hermanita la visitarían pronto desde su
provincia natal. La madre de Valeria debía seguir un tratamiento médico por unos meses,
ya la edad hacia estragos en mi hasta ahora desconocida suegra.
Conocí a mi suegra, era desconfiada de los hombres, como toda madre soltera. Descubrí
que su hermanita Laurita, era producto de una segunda relación que tampoco le
funciono. Esa señora crio a sus 2 hijas sola y por eso me miraba con desconfianza.
Mas bien quien me miraba con una rara fascinación era su hermanita, quizás por conocer
al primer chico que su hermana le presentaba a su mama, tal vez porque sabía que era
mayor que su hermana… En ese momento Laurita era una adolescente de 15 años…
físicamente era muy diferente a Valeria.
Laurita era de piel canela, cuerpo con tendencia a ser más voluptuoso por lo que ya había
visto antes en otras situaciones, con una prima (Anita) y una ex (Mili). Aunque no podía
decir mucho de su cuerpo por la ropa invernal que llevaba Laurita y que no dejaba ver
nada.
En realidad, debía reconocer que Laurita tenía un rostro más agraciado que su hermana,
labios mas carnosos y nariz respingada, ojos negros. A pesar de su edad se comportaba
como una niña, hacia gestos y pucheros por momentos, quizás su madre la engrió mucho.
Pensaba que esa niña en pocos años iba a ser una terrible tentación, considerando mis
antecedentes, es decir, mi debilidad por las morenas de cuerpo escultural. Esa niña
parecía una mini versión mejorada de mi prima y mi ex. Intente alejar esos
pensamientos, pero no me ayudaría mucho el destino.
Habíamos logrado inscribir a Laurita en un colegio, para que no pierda lo avanzado por el
cambio de ciudad. Un sábado fui a visitarlas a su mini-depa, Valeria me escribió
diciéndome que había salido con su mama a hacer unas compras y que la esperara, que
Laurita estaba en casa.
Bueno, al menos conoceré un poco mas a mi cuñadita me dije, tratando de acallar mi
morbo, le llevaba mas de 10 años… y era una adolescente que se comportaba como niña,
lo bueno era que eso le quitaba la tentación… al menos eso creí… Al llegar al depa, toque
la puerta…
- Pasa, está abierto… dijo con su voz infantil.
Le hice caso y entre, la sala estaba vacía… hasta de repente apareció Laurita…
- Mierd… solo llegue a decir en voz baja mientras ella sonreía.
Laurita salió de la cocina, donde estaba también la lavandería… con la falda escolar, de
cuadros azul y negro, como en las fotos y videos porno de colegialas… pero eso no era
todo… estaba con los senos al aire… desnuda de la cintura para arriba.
- Pensé que era mi mama y mi hermana… se excusó sin dejar de reír.
Me quede con la boca abierta… mi primera impresión era que tenía mejores senos que
Valeria, medianos y bien formados para su edad. Luego reaccione e intente actuar como
caballero… me di la vuelta, para evitar verla… pero esa imagen estuvo en mi pupila por
buen tiempo, hasta me daría un buen pajazo en mi casa luego.
- Ah disculpa... no sabía que estabas… bueno… así… me excuse.
Está bien la liberalidad que dicen que hay en su calurosa región, pero esto me parecía
mucho… ¿era ingenuidad? ¿era coquetería? ¿o era demasiada confianza? ¿era
provocación?... mierd… esos senos estaban magníficos…
Quise ser racional, bueno, a esa chica no la crio un padre, quizás no sabe cómo
comportarse en presencia de hombres, los límites que debe tener con los chicos… será
falta de costumbre, falta de malicia o que se yo…
- Ya puedes voltear… me dijo, mientras yo pensaba esas cosas Laurita ya se había
cubierto.
Tampoco ayudó mucho… se puso una sudadera blanca, que por lo mojada de su piel se
termino pegando, entallando su pecho con sus pezones en punta… mi verga no tardaría
en terminar en punta también, así que me senté en la sala.
Me explico que había tenido practica de desfile en el colegio y que recién regresaba y se
había puesto a lavar su ropa escolar… empezó por la blusa y el brasier, por eso el pecho
desnudo. Y no se puso otro brasier, sentía que sus pezones me apuntaban o me miraban.
Era mucha tentación, me excusé y salí a dar una vuelta, sino eso podía terminar mal…
uno es hombre y esa niña en muchos aspectos estaba mejor que mi novia, aparte que esa
imagen de colegiala coqueta me ponía a mil….
Al regresar ya estaba mi novia y mi suegra, la niña se había cambiado, no me hicieron
ningún comentario, supongo que Laurita había omitido contarles… guardo el secreto
como más adelante guardaría otros más.
Comenzamos a salir esporádicamente con Laurita al cine y otros lugares, era como
nuestra hija, atraía las miradas de chicos por ser guapa y yo por ratos me ponía en plan
de padre celoso, cosa que le gustaba a Valeria como protegía a su hermanita… si supiera
que comenzaba a tentarme esa morocha debilidad.
Como ya había terminado el tratamiento de mi suegra, tendría que regresar a su ciudad.
Poco antes de que se fueran, decidimos con Valeria, llevarlas a la playa para que Laurita
conozca el mar, total ya estaba de vacaciones.
Esta vez sí pude ver completo el cuerpo de la niña… para mi suerte, Valeria tenía mejores
caderas que su hermanita (que aún era adolescente), pero en delantera, ganaba Laurita…
así que, en términos neutrales, iba algo equilibrada la cosa… sin embargo, yo sentía
atracción natural por las caderas anchas y las nalgas redondas.
Lo bueno era que la playa estaba casi vacía porque aún no iniciaba la temporada de
verano. Así que con lentes oscuros me dispuse a disfrutar de la vista, mirando el bien
formado trasero de Laurita y mas aun el voluptuoso de mi novia.
Valeria le temía al mar, no entraba más allá de unos metros de la orilla. Así que cuando
Laurita quiso entrar, tuve que llevarla yo. La niña me tomaba de la mano sin malicia, pero
a mí morbo intuía que había algo más… sentí un pequeño temblorcillo en su cuerpo al
sentir el tacto de mis manos.
Cada que venía una ola, Laurita entraba en nervios y se me pegaba, casi se me subía
encima, ya que era pequeña 1.60m… y eso me ponía peor… sus senos se apretujaban en
mi pecho mientras me abrazaba, sus piernas rodeaban las mías, con su pubis casi por
encima de mi verga, que empezaba a endurecer con cada subida y apretujón del cuerpo
de Laurita.
Al principio Valeria y su mama nos observaban y se reían de como reaccionaba Laurita,
de cómo me hacía trastabillar por su miedo a las olas, y como luego las olas nos remecían.
Después me percate que Valeria y su mama se pusieron a conversar sin poner mayor
atención.
Para esto, creo que Laurita ya había sentido el bulto de mi verga que se formó por su
constante presión contra mí. Ella se alejó un poco nerviosa, yo avergonzado no busque
mas contacto físico… estaba jugando con fuego.
Hasta que vino una ola grande, así que le hice señas para que se sumerja y la deje pasar,
como ya le había enseñado… al volver a sacar la cabeza del agua busque a Laurita… y la
encontré… nuevamente con los senos al aire… diablos…
- Ayyy… mi brasierr… decía avergonzada y risueña sin cubrirse.
El brasier de su ropa de baño estaba flotando a unos metros, la alcance y se la di... por
suerte no había gente cerca, nadie se dio cuenta, más aún Valeria y mi suegra estaban
distraídas comprando unos bocadillos… y yo embobado aprovechaba en mirar sus senos.
- ¿Me ayudas?... me dijo sonriendo.
Esta niña me va matarrr… pensé con mi verga nuevamente endureciendo… di una mirada
a la playa, Valeria y su mama seguían distraídas, Laurita se dio vuelta y yo até su brasier.
Luego se puso de frente y me dijo.
- ¿Esta bien?... ¿puedes acomodarlo?... me dijo inocentemente.
- Ahhh… siii… claro… repuse embobado por su propuesta.
Ufff… era el colmo… en realidad tenia el brasier desacomodado, tenia medio pezón a la
vista… tras notar que no había moros en la costa, pose mis manos sobre sus bien
formados senos, moví la tela de tal manera que cubriera todo y me di maña de tocar algo
de más, pero sin quejas por parte de Laurita…
Solo note como su respiración se entrecorto, la vi abrir sus labios y estremecerse un poco,
quizás sintió el agua más fría de lo normal… sus pezones endurecieron y sentí como luego
sus latidos se aceleraron en los interminables segundos que mis manos se posaron sobre
sus senos.
- Siii… ahí esta bien… dijo con voz entrecortada.
Creo que ella también se había excitado un poco con el tacto de mis manos en sus senos,
quizás era la primera vez que alguien hurgaba en su pecho. Mas aun sabiendo que ella
misma pudo acomodarse el brasier.
Tras un silencio algo incomodo, solo atino a sonreír y agradecer, nos quedamos
mirándonos… tuve la tentación de besarla y me parecía que no se opondría, pero sí que la
cagaria… con mi novia y suegra en la playa.
Para mi suerte una ola me revolcó y evito que cometa un error, mientras Laurita
reacciono mejor y se sumergió. En el viaje de regreso, al preguntar sobre la experiencia en
la playa, a Laurita le pareció genial, dijo sonriéndome por el retrovisor del auto. Tampoco
comento lo sucedido, de mis manos en sus senos… al menos era discreta.
Laurita y su mama regresaron a su ciudad, dándole paz a mi relación con Valeria, sabia
que a futuro esa niña nos traería problemas a medida que su cuerpo y sus caderas fueran
madurando como sus senos.
Como jugando pasaron 2 años desde Laurita y su madre nos visitaron en la capital, en el
intermedio ya las habíamos visitado una vez en su ciudad, en un fin de semana largo,
pero por suerte no hubo mayor contacto como aquella vez en la playa.
Hasta que por temas de trabajo me toco visitar su ciudad, estaría unos días por allá,
mientras Valeria estaba acá trabajando y Laurita estaba de vacaciones allá… ya tendría 17
años y me daba curiosidad saber cómo se había desarrollado.
Tenía previsto ir a un hotel y por ahí me daría tiempo de ir a visitarlas a Laurita y su
mama, de paso darles unos encargos de Valeria. Al salir del aeropuerto, vi una morena
muy guapa en la entrada, pensaba decirle algún piropo, total estaba lejos del radar de
Valeria… pero… mierd…
- Hola ¿Qué haces acá?... le dije, era Laurita… estaba con un vestido un poco suelto,
con falda sobre las rodillas, con algo de escote en el busto.
- Me enteré de tu llegada y quise venir a recibirte… ¿hice mal?... pregunto
avergonzada.
- No, para nada… es una bonita sorpresa… exclame agradecido.
- Que bueno que te gusto… me dijo mientras se abalanzaba sobre mí, como en la
playa.
Se me subió como una niña que busca que colgarse de su padre, pero en ese afán de
abrazarme y apretujarme, sus senos un poco más grandes esta vez, se hundieron en mi
pecho, llegando a sentir sus pezones… estaba unos centímetros más alta también. Me dio
un beso en la mejilla, apenas encima de mis labios…
No mal intérpretes, me decía a mí mismo para calmarme… la niña me tiene aprecio,
seguro me ve como una figura paterna o amical de confianza, soy el novio de su hermana,
que mas puede pensar… es una locura… me repetía para mantenerme cuerdo.
- Vamos a mi casa… me dijo Laurita emocionada, tomando parte de mis cosas.
- Ah no te preocupes, el trabajo me separo un hotel, quizás luego las visito… dije.
Pero ella se había encaramelado conmigo, me fue a recibir y no quería despegarse. Más
bien se ofreció a guiarme al hotel y luego llevarme a su casa… Bueno, Laurita quiere ir al
hotel conmigo… veamos a donde lleva esto…
Entramos a mi hotel, previa mirada de desconfianza de la señora que atendía que me veía
con esa jovencita. Laurita ingreso a mi habitación y se sentó en un sillón, como una niña
observando todo lo que contenía el cuarto.
Le dije que me iba a cambiar, y no se inmuto… parecía que le daba igual si me desnudaba
frente a ella, total yo ya había visto sus senos, quizás esperaba que yo le mostrara algo…
sin embargo, intente razonar con cabeza fría, no quería espantarla, así que mostrando
algo de pudor entre al baño a cambiarme.
Al salir, Laurita estaba en la cama viendo tele muy tranquila. Yo me sentía cansado por el
viaje, así que me recosté a su lado… ok, con paciencia, no mal interpretes… me repetía…
al poco rato sin decirle nada, Laurita se había acurrucado a mi lado.
Me puso tenso unos instantes, pero luego la sentí como una niña que se siente protegida,
nuevamente pensé que ella en su ingenuidad no tomaba con malicia esta situación… así
me quede dormido sin darme cuenta.
Al despertar, Laurita seguía acurrucada a mi lado, casi aferrada, solo que esta vez
nuestras piernas estaban entrelazadas. Su vestido se había levantado un poco, mostrando
sus muslos que lucían mas formados que años atrás.
Hizo un pequeño quejido de estiramiento mientras despertaba, me apretó con fuerza, le
di un beso en la frente. Abrió los ojos con una sonrisa, lo que me alivio porque pensé que
se avergonzaría o se alejaría, al darse cuenta de nuestra cercanía.
Ya era de noche, así que Laurita se levantó sin mayores comentarios sobre como
estábamos enpiernados en la cama, creo que no había malicia en su forma de actuar, el
único mal pensado era yo. Luego de eso salimos hacia su casa.
Camino a su casa, pensaba, parece que para ello todo esto es algo inocente, así que a no
meter la pata. Me sentí un poco culpable al ver a la suegra, por todo lo que pensé en
hacerle a su hija menor y por todo lo que ya le hacía a su hija mayor. Aun así, comí de
buena gana la cena que me preparo mi suegra.
Los siguientes días procure enfocarme en el trabajo, aparte que en esa ciudad había
chicas guapas en ropas cortas, que esperaba me hicieran olvidar a mi cuñadita. Un día
antes de irme, recibí la llamada de Laurita, quejándose de mi alejamiento y si es que
había hecho algo malo.
Me excuse que por el trabajo y demás no había tenido tiempo, pero que la iba a
compensar, que eligiera que hacer esa tarde. Me pidió que la lleve al cine… diablos, un
lugar oscuro con esa tentación al lado… deben ser las pruebas que nos pone el destino,
me dije, si sobrevivo estoy listo para comprometerme, pensé.
Laurita se apareció, con un micro-short, y una blusa pequeña… mierd… tuve que recoger
mi lengua del suelo y taparme la boca. Estaba hecha una delicia, con sus piernas
bronceadas y bien formadas, sus caderas curvilíneas y su trasero abultado, no tanto como
el de Valeria, pero ya iba asomando las formas que me volverían loco en no mucho
tiempo.
Sonrió al verme, quizás con esa coquetería incipiente, al ver el efecto que causo en mí.
Eligio una película casi de cuentos de hadas… para mi mala suerte no había entradas,
pensé que presencia de niños y familia me contendría… tuvimos que ver una comedia
romántica que llevaba unas semanas en cartelera, así que la sala estaba semi vacía…
En principio en las bancas se me pego, casi se tomo del brazo con ingenuidad y puso por
momentos su cabeza en mi hombro, como si fuéramos pareja… no pienses mal… como es
normal, hubo escenas de besos y cariños…
- Esa chica tiene bonitos labios… dijo pensando en voz alta.
- No como los tuyos… se me escapo, sin darme cuenta.
- ¿En serio?, tengo bonitos labios… me dijo sonriendo en la semi oscuridad.
- Ah… bueno… si… son rojizos y carnosos… son bonitos… dije avergonzado.
Ella sonrió coqueta, mirando mis labios y mordiéndose los suyos… luego agrego algo
embobada…
- Yo no sé besar… me confeso.
- Anda… no te creo… le dije incrédulo, deben pretenderla muchos pensé.
- No nunca bese a nadie… repuso sintiéndose mal por su inexperiencia.
- Ah no te preocupes, a tu edad es normal, yo besé a mi primera chica a tu edad… dije
para no hacerla sentir mal.
- En serio… ¿tu crees que…?... dijo curiosa.
- ¿Qué cosa?... vamos dime con confianza…
- No nada… dijo avergonzada.
- Vamosss… le insistí.
- ¿Me enseñarías?... dijo sonrojándose.
- Perdón… exclame incrédulo.
- Me enseñarías a besar… termino de decir Laurita con vocecita infantil.
- No… se… no seria correcto… soy novio de tu hermana… dije mecánicamente,
sintiéndome estúpido porque la quería comer a besos.
- Cierto… olvídalo… dijo avergonzándose.
- Pero… bueno… quizás si queda entre nosotros… no creo que tenga nada de malo…
si te ayudo… le dije intentando retomar su propuesta.
- Si, si… no diré nada (como antes) … me dijo con el rostro iluminado
Ok, me dije, vamos es solo un beso… si no es conmigo lo hará con cualquier jovenzuelo
bandido, pensé. Me acerque a Laurita que me veía con los ojos brillantes, instintivamente
fue cerrando los ojos, mis labios se posaron sobre los suyos, que eran suaves y carnosos.
De a pocos fue dejando su timidez y jugando con mis labios como yo hacía con los suyos.
Se desvivía por besarme, casi ahogándose, con algunos jadeos, que denotaban su
excitación y vehemencia juvenil. De a pocos fui incluyendo mi lengua, cosa que la
encendió mas y fue uniendo su lengua a la mía… vaya que aprendía rápido.
Nos habíamos olvidado de la película, lo que pensé que seria un tierno beso, termino
siendo un besuqueo intenso en la semi oscuridad del cine, agazapados entre las butacas.
Sus brazos comenzaban a aferrarse a mí.
Mis manos siguieron instintivamente su impulso, terminando en sus redondos senos,
acariciándolos por encima de su ropa… ella emitió un tibio gemido, se remeció un poco
como en la playa cuando la toque… solo que esta vez se alejo algo asustada…
Por unos instantes me miro con indecisión y confusión… finalmente se me abalanzo
nuevamente, producto de su ansiedad, llenándome de besos alocadamente, mientras me
dejo seguir apretujando sus senos por encima de la ropa.
Me dieron ganas de jalar su mano hacia mi verga, para que me la pajeara, total ya estaba
dura, estaba fuera de mi… esa niña me estaba sacando de mis cabales, tanto que la quería
poseer entre las butacas… lo que calmo mi locura, fue que la película termino y
encendieron de a pocos las luces… caraj… Laurita se salvó por poco… me dije.
Nos arreglamos e intentamos actuar normal, pero era evidente que estábamos a mil.
- Tu hotel está cerca… vamos un rato… me dijo entre avergonzada y excitada.
- Si claro… repuse, encaminándome rápido para evitar que su deseo menguara.
Parece que quería la lección completa. Entramos rápidamente a mi habitación, ella se
abalanzo a mi prácticamente, colgándose como en la playa o el aeropuerto, produciendo
cierta fricción entre su pubis y mi verga, cosa que la estremeció nuevamente.
Me hizo perder el equilibrio y termine sobre la cama, con ella encima mío, y no dejaba de
besarme, mientras yo acariciaba su cintura y su espalda. Bese su cuello gentilmente y
Laurita se estremeció… tímidamente entre jadeos tomo mi mano y la direcciono al lado
de su pecho.
No hizo falta otra indicación, como en el cine, comencé a estrujar sus senos encima de la
ropa, esta vez me atreví a más… total ya estábamos alocados… pasé mi mano por debajo
de su diminuta blusa, con mayor estremecimiento de su parte, casi temblaba.
Tome rápidamente sus senos desnudos, su piel se erizo, en un momento de cordura, sus
manos se posaron sobre las mías, queriendo detenerlas… pero fue en vano, en pocos
segundos en vez de oponerse, sus manos acariciaban las mías y me dejaban obrar
mientras su lengua ahogaba gemidos en mi garganta.
Mis dedos seguían acariciando sus senos, estrujándolos por momentos, mientras el joven
cuerpo de Laurita se estremecía de placer. Prácticamente sobre mí, ella se movía
torpemente, buscando nuevamente la fricción entre su pubis y mi entrepierna.
Si Laurita ya me había permitido esto, que mas daba un poco más, me dije… me atreví a
subirle aquella pequeña blusa, dejando al descubierto sus redondos senos. Me miro con
pasión y aprobación, la niña estaba sometida.
Antes de dejarla pensar o arrepentirse, rápidamente engullí sus pezones… lo que hizo que
se contraiga por completo, ahogando un gemido de placer, sus manos estrujaban mis
cabellos, apretándome contra su cuerpo que parecía haber experimentado un orgasmo.
- Ayyyy…. Dannny… exclamo ahogadamente.
Mi verga soltó una gotita de leche, no podía más, mande mi conciencia de paseo, no me
importaba su edad (en unas semanas seria mayor), no importaba que fuera mi cuñadita…
lo único que importo fue… la llamada que recibió en su celular, y segundos después en el
mío…
A Laurita la llamaba su mama y a mi me llamaba Valeria… estaban preocupadas porque
no regresábamos… eso nos hizo volver a la realidad… fue un baldazo de agua fría para
ambos… ya se estaba haciendo tarde…
Me arrepentí de haberle comprado con su hermana ese celular en nuestra última visita,
supuestamente el teléfono era para estar más en contacto con Laurita, para que no se
vaya por las malas juntas con sus amigos ya que era una adolescente que terminaba el
colegio. Mas que malas juntas, termino siendo un cuñado abusador…
Laurita nerviosa al inicio y luego mas calmada, le explico a su mama que después del cine
estábamos paseando por la plaza. Mientras a su vez yo le decía lo mismo a Valeria… con
algo de cargo de conciencia, mientras veía como su hermanita se acomodaba su blusa,
tapando sus bien formados senos.
Ya no recuerdo que pretextos o excusas le di a Valeria, y creo que Laurita tampoco sabía
lo que le dijo a su mama, solo sabíamos que ofrecimos regresar pronto a la casa de su
mama. Nos acicalamos y salimos sin decir mayor palabra.
Intentamos hablar de cosas triviales, pero por momentos había silencios incomodos, no
quería decir algo fuera de lugar que hiciera que se arrepienta o avergüence… aparte que
ya comenzaba a sentir un cargo de conciencia por casi tirarme a mi joven cuñada.
Por un lado, sentí que me aproveche un poco de su inocencia… pero vamos… ella me lo
pidió también, quizás ya le habría cruzado la idea desde antes… como a mí, cuando la vi
mas joven… en fin… creo que ella se dio cuenta de la tribulación que se armaba en mi
cabeza…
- Gracias por enseñarme… dijo tímidamente.
- Ah… no te preocupes… lo haces bien… aprendes rápido… dije halagándola.
- ¿en serio?... repuso emocionada.
- Claro… creo que mejor que otras que conocí… dije.
Por un rato la vi algo celosa por la comparación con mis otras experiencias, a pesar que
no era mi intención (pero las mujeres a veces se enfocan en lo que no deben)… por suerte
luego sonrió de buena gana algo orgullosa de su desempeño para ser su primera vez.
Así, sin querer, habíamos caminado durante varios minutos hasta llegar a la puerta de su
casa. Yo saldría de regreso a la capital en un vuelo en la madrugada, no la vería
nuevamente quizás en mucho tiempo y Laurita lo sabía.
Ella me miro con algo de pena, melancolía por los hechos recientes… la vi acercarse,
seguramente me quería robar otro beso… pero no era el lugar apropiado, quien sabe que
vecino o fisgón hubiera, si es que no era mi suegra por ahí merodeando.
En un movimiento evasivo, logré desviarla, las jóvenes que se emocionan o son
enamoradizas pueden ser imprudentes, pensé… ella entendió mi maniobra y me siguió la
corriente. Termino abrazándome… y dándome un beso en la mejilla mientras me
susurraba…
- El próximo mes cumplo 18… y… dijo en voz pausada y algo excitada.
No pudo decir más… el chirrido de la puerta abriéndose la interrumpió… era mi suegra…
Me excuse con mi suegra por la tardanza, a decir verdad, eran poco más de las 10, pero en
esa ciudad todo cerraba temprano, alrededor de las 9. Le dije que nos entretuvimos
paseando por la plaza y comiendo helado, luego vinimos caminando porque la noche era
fresca, etc., etc.
La señora le dio una pequeña reprimenda a su hija, que siempre se le pasaba el tiempo.
Se despidió gentilmente de mí. Laurita me dio otra despedida formal ante los ojos de su
madre, mientras sus ojos exclamaban mil cosas.
Di media vuelta y me retire, no quería levantar sospechas en mi suegra, ni que se las
transmita a Valeria… total, había sido un juego, solo satisfacer su curiosidad… mejor
alguien conocido que algún bribón vago, pensé.
Sin embargo, camino al hotel, recién empecé a recordar y darle sentido a sus palabras…
estaba por cumplir 18… ¿y?... ¿y qué?... quizás esperaba que sucedieran más cosas esa
noche y sintió que me contenía porque ella era menor de edad.
Que locura… deja de quemarte el cerebro con esas cosas… es mucho lio… tengo una novia
que me adora, que tiene un trasero que es una delicia y me hace llegar como caballo…
¿para qué meterme en problemas con una jovencita enamoradiza?
Intente convencerme de que no permitiría que volviera a pasar… total era difícil que la
volviera a ver por lo menos en un año… iluso… seria mas pronto de lo esperado y más
enredado de lo planeado…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (02)


@canalestglAugust 20, 2021

Retorné a mi ciudad y cogí como loco con Valeria, para intentar exorcizar el recuerdo de
su hermanita y en parte por sentimiento de culpabilidad… no me iba tan mal con Valeria,
incluso pensaba que ya iba siendo tiempo de enseriar las cosas…
Total, ya teníamos unos 3 años juntos, creo que ya estaba en edad de pensar en formar
una familia, la mayoría de mis amigos ya estaban casados y con hijos. Me sentía como el
ultimo de los mohicanos, uno de los últimos solteros.
Mientras pensaba en esto… un día Valeria vino con una gran idea…
- Que tal si mi mama y mi hermana vienen a pasar las fiestas… dijo emocionada.
- Ahhh… si… claro… que buena idea… Vale (así le decía de cariño) … respondí.
Apenas habían pasado unos meses desde mi visita a su ciudad, de mi besuqueo con
Laurita en el cine, de que casi poseo a mi cuñadita en el hotel… a estas alturas ella ya
tenía 18 años… a la mierd… esa niña cada que la veo se pone más buena, las caderas y
nalgas comienzan a parecerse a las de Valeria…
En ese tiempo habíamos cruzado llamadas con Valeria, para saber cómo le iba a Laurita,
uno que otro mensaje, procurando mantener la distancia, y la cordura… evitando
comentar lo sucedido y no dando pie a algún mensaje indiscreto o enamoradizo de ella.
Sentía que todo lo avanzado con Valeria se iría al tacho, si me enredaba en estos jueguitos
de descubrimiento pasional con su hermanita. Tendría que mantener la distancia como
antes… sin embargo, Valeria empeoro las cosas...
El mini-depa donde vivía iba a ser remodelado para que vinieran los familiares del dueño
del edificio, es decir, Valeria estaba casi en la calle. Mientras yo ya había comprado un
departamento pequeño de dos plantas, con 2 dormitorios.
Varias veces habíamos hablado de mudarnos juntos, sin embargo, ella no se sentía
preparada aun para dar ese gran paso… sin embargo, dada la situación, quizás era tiempo
de intentar convivir y ver como nos iba… Total, en realidad los fines de semana casi
convivíamos en mi depa o en su mini-depa… claro que su mama no lo sabía.
Entonces la única opción que quedaba era que se quedaran en mi depa, alojaría a su
mama y su hermana… todos bajo el mismo techo… mi novia y mi tentación… caraj… al
menos con mi suegra rondando mantendría la cordura y la distancia pensé… solo que…
- Mi mama no va poder venir… me dijo triste Valeria.
- ¿Por qué?... pregunte extrañado.
- Se sintió un poco indispuesta y me dice que mis tíos la invitaron a pasar fiestas con
ella…
- Ah bueno al menos no estará sola… tu hermanita lava cuidar… le dije aliviado.
- No… Laurita si va venir…
- ¿En serio?... pregunte perplejo.
- Si se muere de ganas de conocer mas la ciudad… dijo emocionada Vale.
Por la put… madr… pasar fiestas bajo el mismo techo con Valeria y Laurita… me
encomendé al destino, que pasara lo que tuviera que pasar… intentaría resistir hasta
donde se pudiera…
Como Vale estaba atareada por su trabajo, fui a recoger a mi cuñadita al aeropuerto… la
muy diabla llego en una mini negra entallada y unos tacones, algo de maquillaje, con un
look que la hacia aparentar mayo y mas apetecible que nunca, sus caderas cada vez mas
anchas y sus nalgas cada vez más abultadas… más de uno volteo a admirarla.
Nuevamente embobado por su imagen no atine a decir nada… ella me sonrió nuevamente
y se me abalanzo como siempre. Me beso entre el labio y la mejilla… como para darme a
entender que no se había olvidado de lo sucedido… o que quería seguir jugando a lo que
dejamos pendiente en su ciudad… diablos…
- ¿Me extrañaste?… pregunto risueña.
- Claro… respondí algo pensativo, sin tratar de evidenciar mi emoción.
Al subir al auto e ir en dirección al depa, decidí dejar las cosas claras, debíamos evitar
seguir con lo que empezamos en su ciudad… no porque no quisiera, sino por lo
complicado…
- Mira, vamos a estar en mi depa con tu hermana, hay que mantener las cosas
tranquilas como antes de… tú sabes… dije apenado, en referencia a lo del hotel.
- Ahhh… no te preocupes… mantendré la discreción y las formas… me dijo obediente,
casi como niña regañada.
- Ufff… que bueno que lo entiendas… sabes que te quiero mucho… eres una chica
muy guapa y sabes que cualquier chico podría interesarse en ti… yo te llevo… ufff… varios
años… comencé a explicarle, como cuando uno habla y habla en una situación incomoda
y no sabe cuándo callarse.
- ¿Crees que soy linda?... me dijo con ojos brillosos.
Mierd… de todo lo que dije solo escucho eso… luego se le nublo todo. En fin, acepte eso,
con tal de no tenerla resentida vagando por la casa o dándole señas de celos a su
hermana… cualquier cosa con tal de mantener la fiesta en paz…
Quizás para Laurita era una etapa inicial de su joven despertar, de experimentar, quizás
era una fijación conmigo por mi edad o mi experiencia… o por la falta de una figura
paterna… que se yo… podían ser muchas cosas. Lo bueno es que accedió a dejar las cosas
como antes… o al menos eso había entendido yo…
Llegamos al depa y ya Valeria había llegado, para mi suerte, si me quedaba solo con la
niña (aunque ahora señorita o adulta) podía terminar en violación…
Pues bien, tras la cena, Laurita quería ver una película… diablos, no como en el cine…
pero fue algo peor… Nos acurrucamos en el sofá-cama… Valeria a mi derecha y Laurita a
mi izquierda… de a pocos nos fuimos resbalando hasta estar echados…
Instintivamente abrace a Valeria, para mantenerme a raya, sin embargo, Laurita al poco
rato se acurruco en mi hombro como esa vez en el hotel, empiernandome… ante la
sorpresa de Valeria y un frio recorrió mi espalda… creo que Laurita no entendió lo de
mantener la distancia… mierd…
- Ay que lindo… mi hermanita te quiere como un padre… me dijo Vale al oído,
enternecida por el cariño que me mostraba Laurita.
- Ah siii… creo que le falta eso… una figura paterna… dije aliviado de que mi novia
haya tomado sin malicia la muestra de afecto de su hermana.
Para fijar la idea del cariño paternal le di un beso en la cabeza a Laurita, que sonrió
complacida, y sin darme cuenta, la niña estaba casi chupándose el dedo… me vino a la
mente que me podía chupar otra cosa… sin embargo solo atiné a reírme, para evitar una
erección, y mostrarle a Vale la reacción infantil de Laurita.
Casi no podía creer que esa señorita, con mentalidad de niña, meses antes se me había
abalanzado en mi habitación de hotel… ¿acaso había sido un sueño? ¿en mi morbo había
alucinado todo eso?... parecía un angelito, una mansa paloma…
Esa noche, tras la película transcurrió tranquila, les dejé el dormitorio principal del depa
para que duerman juntas y yo me fui al dormitorio secundario. Pensé que era lo mejor
para evitar dejar sola a Laurita y que yo gatee a su habitación… al final ella usaría esa
maña.
Al día siguiente de trabajo, Valeria estaba un poco ojerosa, me decía que Laurita no la
dejo dormir bien, que se movía mucho, que hasta pateaba dormida. En fin, me dijo si es
que le podía dejar el otro dormitorio, no quería dejarla en el sofá-cama porque se
amanecería viendo tele.
Accedí a dormir en la sala, con ellas en los dormitorios del segundo piso, según yo seguía
a distancia de la tentación. Esa noche se repitió la tónica, la película, acurrucarse en el
mueble, esta vez Laurita paso la mano por mi pecho, casi metiéndola entre mi camisa,
aprovechando que su hermana estaba medio dormida… ay caraj… no te pongas tieso… le
rogaba a mi pene.
Parece que quien me escucho mentalmente fue Vale, que se levanto de sobresalto…
mientras Laurita volvía su mano a su lugar. Vale le dijo que ya era tarde, Laurita protesto
que se quería quedar más, total al día siguiente era sábado y no había que levantarse
temprano… pero Valeria no le dejo salirse con su capricho y se la llevo… ante mi alivio.
Me quede despierto viendo una película, intentando olvidar lo sucedido y bajarme las
revoluciones, la mano de Laurita hurgando en mi pecho, sus senos presionando mi brazo,
su pierna sobando la mía… me habían dejado un poco acelerado.
Había pasado buen rato, cuando oí un ruido leve, me recompuse rápidamente, pensé que
sería algún ladrón escabulléndose. Busqué con la vista en el balcón, la puerta… pero no…
el ruido venia de la escalera… vi unas piernas bien formadas bajando… eran color
canela… no era Vale… era Laurita, que se estaba viniendo de puntitas a verme… a la
mierd… esta chica es el demonio… pensé.
- ¿Qué haces?... murmure.
Admire su silueta apenas cubierta por una remera que le tapaba apenas debajo de su
pubis, mientras sus pezones y senos sin brasier resaltaban nítidamente por la tela.
- No tengo sueño… ¿puedo ver tele contigo?... me dijo en tono infantil, frotando sus
piernas como chica provocadora.
- Tu hermana nos va oír… le advertí intentando alejarla.
- Ella ya se durmió y tiene sueño pesado… refuto Laurita, y era cierto.
- Ok… pero solo un rato… accedí viendo que se entercaba.
Pensé que quería repetir la posición de siempre, le ofrecí mi brazo y hombro para que se
acomode, sin embargo, se recostó dándome la espalda. Al final parecía que quería estar
en la posición tipo cucharita… bueno, al menos así, habría menos peligro de terminar en
besuqueos pensé, sin embargo, no anticipe otro problema…
Cuando Laurita sintió mi cuerpo detrás de ella, automáticamente fue buscando contacto,
retrocediendo, me estuvo acorralando contra el respaldar del mueble, una vez ahí sin
salida, instintivamente comenzó a empujar su redondo trasero contra mi entrepierna…
En principio puse mi mano en su cintura intentando alejarla (si Valeria, se despertaba y
bajaba me mataba) sin embargo mi mano se quedó ahí, como acariciando su cintura…
Laurita se percato que iba cediendo ante su tentación… así que se atrevió a preguntar…
- No te molesta, ¿verdad?...
- No, para nada… respondí tragando saliva.
Mientras la sangre se agolpaba en mi pene, generando una incipiente erección. Atine a
retroceder un poco, sin embargo, ella empujo más aun… mierd… esto es el colmo…
intente aguantar… pero no puedo más… me dije.
Cedi o sucumbí ante la tentación, mi mano paso por debajo de la remera, acariciando su
ombligo, para luego ir subiendo sin mayor oposición a sus senos… mientras su joven
cuerpo se iba estremeciendo y jadeando de placer…
Laurita seguía empujando su jugoso trasero contra mi verga endurecida, su remera se
había levantado un poco por el accionar de mis manos que estrujaban sus senos… esto
libero sus nalgas, apenas cubierta por su ropa interior, que se fueron abriendo ante mi
tieso pene.
Laurita se estremecía de placer, giro su rostro buscando el mío, nos besamos
apasionadamente, mientras nuestros cuerpos se frotaban, casi haciendo el amor con la
ropa puesta… mi cabeza ya no pensaba, solo reaccionaba instintivamente…
- Ahhhh…. Soltó un leve gemido, al sentir que mis dedos hacían a un lado su ropa
interior.
Hice lo propio con mi short, bajándolo hasta liberar mi herramienta… su piel se erizo al
sentir el contacto con mi duro miembro… presa de ansiedad y curiosidad, atino a tomar
unos segundos mi verga entre sus dedos, quizás no dando fe a que se hubiera puesto tan
duro por su estimulo.
No había marcha atrás… solo hacia adelante… pase mi verga por entre sus nalgas, Laurita
fue separando un poco sus piernas instintivamente para darme espacio… iba ser genial
poseerla así por primera vez, lo curioso era que sería por detrás, como le gustaba a su
hermana.
Sentí su cuerpo temblar cuando mi verga se poso sobre sus húmedos labios vaginales, los
cuales fui frotando de atrás hacia adelante para incentivar mas su delirio y que no se
opusiera a que la desflorara por primera vez en ese mueble...
Solo faltaba acomodarme y presionar un poco para romper su sello virginal… hasta que…
- Lauritaaa… ¿dónde estás?... oí la voz adormecida de Valeria.
Mierd… murmure asustado, Laurita se contrajo rápidamente, apresando mi verga con sus
temblorosas piernas. Automáticamente la aleje un poco, mientras ella se componía, se
sentaba en el sofá y ponía en su sitio su ropa.
- Baje a tomar agua… dijo nerviosa en voz baja.
- ¿Y Danny?... pregunto Vale, mientras yo me cubría con las sabanas.
- Shhh… se quedó dormido con la tele prendida… murmuro Laurita acercándose a la
escalera, a donde parecía que se estaba acercando Vale.
- Apaga la tele y sube a dormir… ah… tráeme un vaso con agua… pidió Vale mientras
oía sus pasos volver a la puerta de su dormitorio.
Suspiré aliviado, sentí que mi alma volvió a su cuerpo… Laurita fue a la cocina, por el
agua, lo dejo un rato en la mesa, luego se abalanzo juguetonamente sobre mi dándome
unos jugosos besos con lengua.
- Me la debes… me susurro al oído juguetona.
Luego apago la tele y se fue con el agua al segundo piso. Si antes que baje Laurita estaba
confundido y acelerado, ahora estaba peor por todo lo sucedido. Tras unos minutos entre
al baño y me di un pajazo de aquellos… si esta chiquilla no me mataba de un infarto, su
hermana lo haría con algún utensilio de la cocina o de oficina…
Al menos el pajazo funciono, me alivio y me dormí al poco rato. Algún sueño con matices
de remordimiento tuve… pero que podía hacer… esa niña me buscaba constantemente,
no sabia como actuaria si me negaba a seguirle el juego… quizás me hacia un berrinche y
me acusaba con su hermana… ¿Qué se yo?... con estas chiquillas no se sabe…
Al día siguiente fuimos al mercado… ya de regreso Vale olvido una ultima compra, nos
dijo que la esperemos. Demoraría unos minutos, así que aproveche para intentar
conversar y razonar de nuevo con mi cuñadita… entender su casi obsesión conmigo…
- Creo que ayer llegamos un poco lejos… le dije.
- No tanto… falto poquito… dijo comiéndome con la mirada.
- ¿Por qué quieres esto (coger) conmigo?... pregunte intrigado.
- Si no es contigo… ¿con quién más?… dijo apenada.
- No se… alguien de tu edad o más joven que yo al menos… dije, no me sentía viejo,
pero le llevaba como 15 años.
- Ay no… los chicos de mi edad son inmaduros, habladores… respondió incomoda.
- ¿No te parece raro esto?... intente razonar.
- Bueno… quizás un poco… pero es que… dijo dudando.
- ¿Qué?... dime… vamos… le anime, quería entenderla.
- Mi hermana me dijo que su primera vez contigo fue especial… que la trataste con
cariño y le hiciste sentir cosas que nunca experimento (un orgasmo seguro) … y no se…
- ¿No sabes?...
- Es que mis amigas… la mayoría ya perdieron su virginidad… y por como lo cuentan
como que no fue lo que esperaban, por lo inmaduro y apresurado de sus parejas… por
eso…
- Por eso ¿qué?… pregunte, tenía que sacarle por cucharadas.
- Por eso quería que fueras mi primer hombre… alguien con experiencia, para tener
una historia bonita que contar… me explico, luego se resintió un poco y agrego… ¿no lo
quieres hacer conmigo porque piensas que soy muy fea o muy chiquilla?
- No, para nada… mírate, eres hermosa… pero soy novio de tu hermana… exclame
incrédulo.
- No le diré nada a Vale… pero… quiero perder mi virginidad contigo… insistió.
- Ok… ya veremos, pero esas cosas no se planifican, solo suceden… para que sean
más especiales… le dije, mientras veía como Valeria se acercaba a lo lejos.
- Está bien… dijo susurrando sonriente, notando que al menos había cedido algo.
Algo me decía que no la convencí, esta niña no se quedaría contenta hasta que me la coja
y bien duro… como para no ser la virgen de su grupo de amigas… quizás hasta bullying le
hacían a la pobre… quería regresar a su pueblo con la historia de cómo perdió su
virginidad con un chico experimentado de la ciudad.
Al regresar al depa, me di una ducha de agua fría… para bajarme la calentura que me
genero el pedido de mi cuñadita. Oí algunos pasos cerca al cuarto, me imagine que Vale
quería decirme algo, le pedí que me pase la toalla… abrí la mampara de la ducha… y ahí
estaba otra vez ella…
- Ay vaya… exclamo ahogadamente dejando caer la toalla de sus manos, fijando su
vista en mi verga.
- ¿Qué haces aquí Laurita?... le recrimine en voz baja.
- Todo eso no me va entrar… dijo con la boca abierta, sin prestar atención a lo que
dije, se veía algo confundida, entre asustada y emocionada, sin dejar de admirar mi pene
que comenzaba a crecer.
- Vete… antes que tu hermana venga… le pedí.
- No te preocupes… está cocinando… dijo, mientras yo me ponía la toalla, solo así,
cuando me vio cubierto, salió de su abstracción y se fue del baño.
Tras eso, andaba mas estresado, casi ni comí, mientras Laurita de cuando en cuando
lanzaba miradas a mi entrepierna, a veces sonriendo otras veces abriendo los ojos como
pensando si le entraría o no. Valeria me pregunto si todo iba bien… me excuse que
andaba preocupado por un trabajo… si supiera que su hermana quería que me dedique a
desvirgarla.
Tras el almuerzo, llamo una compañera de trabajo de Vale, al parecer otra de sus
compañeras tuvo un accidente y estaba en el hospital, querían ir a verla en grupo. Me
ofrecí a llevarla, pero me dijo que mejor me dedique a terminar mi trabajo. Mas bien
Vale, me jalo a un lado para conversar… pensé que ya había notado lo de Laurita y sus
miradas indiscretas… ya me jodi…
- Danny… sé que no es tu responsabilidad… pero mi hermanita te quiere y respeta
como un hermano mayor o un padre… yo ya hablé con ella, ya sabes, de los chicos y eso…
me dijo preocupada.
- Ok… y ¿a qué viene esto?… pregunte con cara de susto, quizás ya se dio cuenta.
- Es que sería bueno que tú también le hables y le aconsejes… mi mama dice que sus
amigas son algo movidas, locas por experimentar… no vaya ser que, por seguirlas, Laurita
termine encamándose con cualquier vago y malogre su futuro… tú sabes, son jóvenes e
inmaduros, no miden consecuencias…
- Si… entiendo… yo hablo con ella… le dije, si supiera que el peor peligro para su
hermanita era yo, mejor dicho, que Laurita era un peligro para mí.
- Ahhh… otra cosa, me da vergüenza decirlo, pero estamos en confianza de pareja…
creo que mi mama exagera, me dice que no sabe si Laurita ya tuvo relaciones…
- Nooo… no creo… se comporta como niña (ninfómana)… dije con cara de incrédulo.
- Imagínate que quiere llevarla al ginecólogo y ver si aun es virgen o no, ya sabes es
chapada a la antigua y quiere que (al menos Laurita) llegue virgen al altar… bueno, por
eso es importante para mi que converses con ella… me dijo Valeria algo avergonzada.
- No te preocupes… yo me encargo… dije tragando saliva.
Yo que, a tanta insistencia de Laurita, me la quería tirar salvajemente para exorcizar
todas sus provocaciones… ahora me enteraba que la mama andaba protegiendo su
virginidad como regalo de bodas… conociendo lo desconfiada que era la suegra, si creo
que la llevaba con el médico.
Así que, como podría justificar si mi cuñadita regresaba a su ciudad con una sonrisa de
oreja a oreja y con su himen reventado… si solo su hermana y yo pasamos tiempo con
ella, ¿Quién más podría ser el que la desvirgo?, solo yo... con más razón debía
mantenerme a raya.
Mientras conversábamos cerca a la puerta del depa, Laurita nos veía atenta desde el sofá-
cama en que casi la violo la noche anterior. Por momentos fingía ver la tele, pero estaba
con las orejas bien paradas para intentar oír lo que decíamos. Al poco rato Valeria se fue,
encomendándome a su hermanita…
Ni bien se fue, saqué mi laptop y me puse a trabajar en el comedor (detrás del sofa-cama),
procuraba adelantar un proyecto del trabajo… en realidad quería mantenerme
entretenido y evitar tentación, mientras Laurita seguía viendo la tele… volteando de
cuando en cuando a ver si me animaba a acercarme a ella.
Al ver que no le prestaba atención, Laurita subió dejando la tele prendida… ufff… se
habrá cansado y se ira a dormir un rato… mejor, así pasa el tiempo hasta que su Valeria
regresé, pensé.
A los pocos minutos nuevamente oí el mismo ruido que la noche anterior… sabia lo que
era… mejor no prestarle atención, sino será peor, me dije… pero fue inevitable…
nuevamente vi sus piernas bajar la escalera… esta vez no estaba cubierta por el jean que
uso minutos antes.
Había vuelto a ponerse aquel provocador vestido negro con el cual llego al aeropuerto,
aquella mini entallada con ese escote, lo entallado de su ropa dejaba poco a la
imaginación… mas aun notaba que no se formaba ninguna silueta de ropa interior…
mierd… no traía nada debajo.
Bajo lentamente sonriendo, viendo que la laptop era un adorno en la mesa, que solo ella
tenia toda mi atención… lo que la hizo sonreír con mayor coquetería… mientras yo seguía
con la boca abierta sin emitir sonido…
- Me dijiste que las cosas no se planifican… solo que… creo que a veces hay que hacer
que las cosas sucedan… dijo justificando su provocativo accionar.
Tenía razón, que su hermana saliera era coincidencia… el destino quería que me tire a mi
cuñadita… ella misma quería que me la coja… en el fondo yo quería abusar de ella… todo
estaba alineado… al diablo todo… me dije, intenté resistir lo más que pude… Valeria
quería que hable con su hermanita… mejor le daba una demostración vivencial de
educación sexual.
Me pare de mi sitio, dejando a un lado la laptop… no tuve que decir nada… Laurita
nuevamente se abalanzo sobre mí, llenándome de besos. Yo comencé a estrujarle por
primera vez sus redondos glúteos que, si bien no eran tan grandes como los de Valeria,
eran muy bien formados y apetecibles.
Aquellas caricias en su trasero la excitaron más… la levante, haciéndola sentar sobre la
mesa, sin dejar de besarla. Ella en un principio me abrazaba, luego instintivamente
comenzó a soltar la correa de mi pantalón y buscar mi verga con sus manos, quería saber
si era cierto que todo eso le entraría en su virgen cuerpo.
- Ay no… no creo que entre… me dijo asustada y excitada, creo que le causaba morbo
esa situación.
Recordé entonces las palabras de Vale… lo de su mama llevando a Laurita al ginecólogo…
mierd… con toda la calentura… no podía quedar así…
- Mira… dije intentando calmarme y explicarle… tu mama te va llevar al médico para
saber si sigues siendo virgen o no… va ser sospechoso si llegas así de repente… dije.
- Ay nooo… Danny… debe haber otra manera… no me dejes así… vamos… me suplico
Laurita completamente cachonda, al borde de un berrinche para que me la tire.
- Hay otra manera… le dije y agregué… no es una forma convencional, pero tenme
confianza y déjame hacer… no te hare daño...
- Si, si, hazme lo que quieras… yo te sigo… me dijo emocionada y obediente,
llenándome de besos, agradecida de que me la fuera a coger, sabía que no habría
oportunidades como esa, de estar solos sin la vigilancia de su hermana.
Lo que su hermana me negó, quizás Laurita me lo regale de buena gana… pensé… y me
aliste, fui al baño rápidamente y traje una crema, ante la mirada ansiosa y curiosa de
Laurita.
- ¿Qué es eso?... pregunto extrañada.
- Ya verás… le dije, y no permitiéndole hacer más preguntas, agregué: Recuerdas
ayer… como estábamos acomodados…
No tuve que decir más, Laurita volteo, dándome la espalda… su cuerpo estaba apresado
entre el mío y la mesa… nuevamente comenzó a empujarme su carnoso trasero contra mi
ingle, mientras se daba maña para besarme.
Yo le subía la falda y liberaba mi verga… sus nalgas desnudas recibieron el bulto de mi
entrepierna. La acomode abriéndole un poco las piernas… la sentí temblar con el
contacto… así que inicie otra vez el juego de pasar mi verga por entre sus labios vaginales,
generando una rica fricción que terminara de enloquecerla…
- Ay Danny… yaaaa… hazlooo… me suplicaba, con su vagina mojada.
Embadurne mis dedos de crema lubricante… y escudriñe sus nalgas… ante su sorpresa…
- Danny… ese no es mi… ohhh… ahhh… exclamo atónita.
- Prometiste dejarte guiar… le susurre al oído.
- Ayyy… si si si… cedió sumisa.
Mis dedos habían invadido su cavidad anal… como les dije lo que Valeria no me daba,
quizás Laurita me lo regalaría o yo se lo robaría… era la única manera que llegara aun
virgen (al menos vaginalmente) a su ciudad sin levantar sospechas de su madre ni del
médico.
Tras aquella incursión de mis dedos en su estrecho y virgen ano, Laurita se inclino hacia
adelante, arañando el mantel de la mesa, mientras su respiración se hacia mas
profunda… sus senos se hinchaban cada vez más…
- Ayyy… ¿Qué me haces?... uhmmm… preguntaba en medio de su excitación y morbo.
- Solo confía… le decía escuetamente.
Sus piernas temblaban y se abrían más… su cabello era una maraña desordenada,
mientras su cabeza se movía nerviosamente… Había llegado el momento…
- ¿Qué?... nooo... espera… por ahí nooo… intento quejarse Laurita, pero era tarde.
Tras el proceso de dilatación, el masajeo con mis dedos llenos de lubricante, solo
quedaba la penetración y lo hice quizás abruptamente… preso de mi propia excitación y
para impedir que se arrepienta.
- Ouuu…. Ahhhh…. Ufff…. se quejó Laurita, con su espina contraída.
Le había metido la cabeza de mi verga en su estrecho ano, mientras ahora forcejeaba un
poco por insertarle el resto. Ella intentaba mantener el equilibrio con las manos sobre la
mesa… la figura se había invertido, Laurita que antes me culeaba para que la penetre,
ahora era yo quien la empujaba contra el mueble.
- Ayyy… nooo… eso no es normal… nooo… ahhh… se quejaba.
No sabia si se refería a que era un acto contra natura o, en mi ego pensé que se refería a
que no era normal que una verga de mi tamaño le entrara por su estrecho culo…
Para evitar cualquier tipo de resistencia, baje rápidamente su escote, liberando sus
redondos melones, cosa que la distrajo y volvió a traer el morbo mientras jaloneaba sus
pezones y Laurita veía embobada con la boca abierta como estrujaba sus senos.
Volteo buscando mis labios y me prodigo jugosos besos con su lengua excitada, cosa que
iba aprovechando para meter y sacar de a pocos mi verga de su arrugado esfínter, que
cada vez se contraía menos, acostumbrándose a aquel intruso que ya había ingresado, al
menos un tercio.
- Ayyy Danny… me estas rompiendo el culo… exclamo perpleja con expresión
morbosa.
Volteo a verme, eso la hizo distraerse y relajarse, cosa que aproveche, para abrir sus
morenas nalgas con mis manos y empujarle media verga más…
- Ouuuu… ahhhh… mierd… ahhh… exclamo estremeciéndose de dolor.
Vi sus ojos emblanquecer, salir de sus orbitas, con la boca abierta, casi en rigor mortis,
que hizo que apretara mi verga, causándome un poco de dolor… pero la tarea ya estaba
cumplida, la tenía enganchada hasta las tripas… sería difícil que se liberara.
Estuvo quejándose cada vez mas fuerte, le tuve que tapar la boca para que mis vecinos no
llamen a la policía. Veía sus ojos cerrados, con una lagrima discurriendo por sus mejillas.
Esta enrojecida, resoplaba entre mis dedos, una vez que sentí que su respiración se
calmó, saqué mi mano.
- Auuu… no puede ser que entrara todo eso… dijo sintiéndose completamente
atorada.
Debía que reconocer que Laurita había resistido estoicamente, mejor que otras chicas a
las que inicie… seria la fascinación, el deseo contenido de ser desvirgada… aunque no era
de la manera que esperaba, estaba dispuesta a irse con algún agujero inaugurado…
- Auchh… uhmm… espera… espera… porfis… ayyy… me rogaba.
Yo ya había empezado el golpeteo contra sus nalgas… Laurita rendida, se inclino sobre la
mesa, apoyando los codos, mientras dé a pocos entraba y salía de su gordo trasero...
parecía haberse acomodado mejor, por momentos relajaba la contracción de su esfínter y
yo aprovechaba para estamparla… mientras a ella se le contraía el espinazo y luego volvía
rendida a la mesa…
De cuando en cuando aprovechaba en echar algo de lubricante por los lados, creyendo
que podría ayudar, pero no había mucho margen para que algo le entrara, mi verga tenia
su culo colapsado… hasta que…
- Ayyy nooo… uffff… nooo… ¿qué es esto?… uhmmm… ahhh… uhmmm… comenzó a
musitar asombrada entre quejidos y gemidos.
Veía su cuello y espalda temblorosas, hasta sus piernas… comencé a bombearla más
armónicamente, con cada vez menor oposición de su esfínter… en un proceso natural, se
fue relajando y acostumbrando a estar empalada… incluso comenzó a disfrutarlo…
- Ayyy … no puedo creerlo Danny… está bien duro… uhmmm… decía atónita.
Ahora era yo quien se aferraba a la mesa mientras bombeaba su carnoso trasero contra el
mueble, sus nalgas comenzaban a rebotar con mi ingle, mientras Laurita veía sorprendida
como sus senos saltaban con cada arremetida…
- Si si… asi… cuñadito… rómpeme mi culito… uhmmm… deliraba Laurita.
Todo el morbo contenido desde la playa, en que toque sus senos por primera vez, daba
rienda suelta ahora… recordando aquello, libere una mano para jugar con ellos… cosa que
agradeció estremeciéndose más… llegue a sentir algunas gotas que discurrían de su
excitada vagina…
El mantel ya estaba casi en el suelo, dejando ver el reflejo del cristal de la mesa… Laurita
se sorprendió de ver la morbosa expresión en su rostro, sus senos temblando y jaloneados
por mis manos… mi complacida expresión mientras le martillaba el culo, tomándola de
las nalgas…
- Ay… uhmmm…. que grande eres… uhmmm… exclamaba Laurita alimentando su
morbo.
Con cada incursión la iba levantando sobre la mesa, por momentos la veía de puntitas,
por ratos ya en el aire, con su culo color canela rebotando con mi entrepierna…
- Ayyy nooo… ayyyy nooo… uhmmm…. me desmayooo… nooo… uhmmm….
La sentí estremecerse hasta de los pies a la coronilla, con unos espasmos y temblores en
la pierna… mientras mi verga satisfecha comenzaba a llenar de tibia leche su recién
inaugurada cavidad anal… con cada borbotón ella se estremecía más…
- No puede ser… ¿qué pasa?… ayyy… ¿me estas orinando?… se quejaba Laurita sin
entender lo que sucedía.
- Ohhhh… ufff… exclame satisfecho, mientras mi leche seguía invadiéndola.
Laurita se dejo caer sobre la mesa… su vestido era ahora una faja, sus pies casi en el aire,
su gordo trasero abierto de par en par, su torso amortiguado por sus senos contra la
mesa… ella con su rostro de lado, entre un enredo de cabellos, con las mejillas
encendidas, la boca abierta y jadeante con gotas de saliva, como si todo se le hubiera
hecho agua a la boca…
- Ayyy… estoy acalambrada… que me hiciste… se quejó graciosamente.
- Felicidades… te viniste en un rico orgasmo… ya no eres virgen… al menos
analmente… le dije complacido.
- Ufff… no creí que se podían sentir cosas tan ricas por ahí… exclamo sorprendida.
- Si, es un mundo nuevo… ya verás… le dije exagerando mi experiencia.
Ella se incorporó… me miro con ese brillo enamoradizo que antes le había visto…
- Eso significa que… dijo tímidamente.
- ¿Qué cosa?... pregunte
- Me seguirás enseñando… dijo mordiéndose los labios ansiosa.
Me la acaba de coger, le di a entender que a futuro podría disfrutar del sexo anal sin
perjuicios, pero no conmigo… pero la niña seguía fascinada conmigo, enganchada con la
idea de aprender de mí, exprimir mi experiencia y mi semen…
- Ya veremos… solo atine a decir, dejando abierta la posibilidad.
- Eso me basta… me dijo alegre.
Luego jalo mi rostro y me beso desde su forzada posición, aun con mi verga atornillada en
su joven orto. Que poco a poco se fue deshinchando… saque mi verga, un gesto de dolor
apareció en los labios de Laurita… su ano estaba al rojo vivo, se notaba que le ardía y
dolía… la calme diciéndole que le echaría humectante para aliviar eso.
Al rato no le dio importancia, estaba embobada viendo como mi verga se iba retrayendo
como cuando la vio en la ducha… parecía orgullosa de que su inexperimentado trasero se
haya comido una verga de ese tamaño.
Se estremeció un poco al sentir la leche discurrir de su ano a sus piernas… más bien yo
me estremecí al recibir una llamada… se me enfrió el cuerpo, por el sonido, en un
principio pensé que era el timbre del depa…
- ¿Todo salió bien?… me pregunto Vale.
- Si, si todo normal… dije nervioso, mientras veía como Laurita se limpiaba.
Mierd… todo salió bien para Laurita (que se salió con la suya) y para mí (que le revente el
culo a mi cuñadita que me provocaba), pero salió bien para nosotros (como pareja),
pensé…
- Bueno, ya voy de regreso… deseas que compre algo de comer… agrego Vale.
- Si, lo que gustes… me muero de hambre… respondí, mientras pensaba que su
hermanita me exprimió todo, necesitaba reponer energía.
Luego mi cuñadita se fue a bañar, mientras yo intentaba borrar evidencias, arreglaba la
mesa, trapeaba las gotitas de leche del piso, etc., etc.
Después me toco bañarme, Laurita nuevamente entro a darme la toalla, al ver mi verga
otra vez, se agacho y le dio un beso juguetón…
- Gracias… se atrevió a decirle con una sonrisa pícara.
Mi pene otra vez comenzó a reaccionar… si Laurita quiere seguir descubriendo cosas,
esos labios carnosos le harían mucho bien a mi verga, pensé… creo que mi cuñadita
intuyo por la mirada de malicia que tenía, que algo le prepararía para más adelante, se
mostraba curiosa y dispuesta a realizar lo que le pidiera…
Era casi como su hermana, pero más complaciente y más desinhibida, quizás producto de
su ingenuidad o de sus ganas de conocer el placer del que tanto se ufanaban sus amigas
experimentadas…
Esta vez nos sacó de nuestra abstracción el sonido del timbre… era Valeria, que por suerte
había olvidado sus llaves… nos salvamos esta vez… pero estábamos jugando con fuego…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (03)


August 22, 2021

@canalestgl

Al escuchar el timbre, Laurita se asusto un poco, la calme un poco, total no sabia nada…
solo le dije, que si Valeria le preguntaba si converse con ella, le dijera que si… y que le
siguiera la corriente o le cambie de tema hasta que yo baje.
Solo me preocupo verla caminar un poco raro, diablos, le había roto su virgen culito,
estaba adolorida… ojalá Vale no se percate… pensé.
- ¿Por qué demoraste?... le pregunto Vale incomoda a Laurita.
- Es que… estaba en el baño… se excusó Laurita.
- ¿Y Danny?...
- Creo que estaba estresado, subió a ducharse para relajarse… agrego Laurita,
mientras volvía al mueble.
Mientras yo escuchaba al borde la escalera lo que sucedía, esa niña era una actriz
completa, a pesar de su miedo, se manejaba con aplomo, quizás su vocecita infantil hacía
que fuera creíble… pero fue entonces que Vale noto algo raro…
- Y tu… ¿Por qué caminas así?... pregunto Vale extrañada.
- Ahhh… me da vergüenza decirlo… musito Laurita nerviosa.
A la mierd… me jodi, sentía que, ante la presión de Vale, mi cuñadita estaba cediendo …
ahora le confiesa a su hermana que le inaugure el culo en la mesa… seguro diría que la
viole, que no quiso, que me aproveche… ¿diablos por que caí con esa niña?… me dije,
pensando lo peor.
- ¿Por qué?... dime… insistió Vale.
- Es que… es que … decía Laurita con voz temblorosa.
- Vamos dime… replico Vale asustada.
- Es que… tengo estreñimiento hace días… y me salió algo grande que me dolió… dijo
Laurita, invirtiendo los papeles, cuando en realidad le había entrado algo grande.
- Ay… jajaja… ay… hermanita… aggg… sin detalles… me diste un susto… exclamo
Vale.
En realidad, yo también casi me carcajeo, semi desnudo en la escalera, ante tal
explicación de mi cuñadita… al menos había funcionado, Vale ya no preguntaría. Si el
culo de Laurita estaba abierto era por culpa del estreñimiento.
Baje al rato y Laurita había tomado nuevamente su posición en el sofá viendo películas,
claro que graciosamente sentada de lado por su ano adolorido. Trate de distraer a Vale,
preguntándole por cómo estaba su amiga y demás, hasta que recordó lo de Laurita…
mierd…
- Y ¿conversaste con ella?… me pregunto.
- Si… pero no mucho… se sintió un poco cohibida… le dije excusándome.
- ¿Qué te dijo?... insistió Vale.
- Ah… bueno… pues… si, sus amigas comentan sus experiencias y todo… pero dice
que ella esta tranquila… que quiere esperar a alguien especial… como tu lo hiciste…
agregue, intentando dar a entender que Vale era un ejemplo para su hermana.
Si supiera que ese alguien especial era su novio al frente, y que eso de la espera termino
hace unas horas… en realidad, si me sentía cínico y una basura por dentro… pero me
aguantaba…
- ¿En serio?... ay que linda… ¿ves que somos buen ejemplo?… dijo emocionada Vale
abrazándome.
Esa noche transcurrió mas tranquila, esta vez si fuimos al cine, no hubo peligro de que
Laurita me tentara en el sillón. Al regresar, estábamos cansados y cada uno se fue a
descansar. Esta vez mi cuñadita no bajo, seguro seguía con su culito resentido.

Bueno, al menos ya le cumplí el deseo, ya tiene algo que contar o presumir con sus
amigas… me dije. Pensé que ahí quedarían las cosas… al día siguiente me daría cuenta
que no podía ser mas iluso… esa niña me daría mas dolores de cabeza y de verga.
Desperté con una típica erección masculina, me daba flojera ir al baño, con tal de
descansar unos minutos más, ocultándome tras las sabanas para evitar la luz del día. Sin
embargo, repentinamente sentí una opresión sobre mi ingle… un jueguito que Vale me
hacía por las mañanas jugando con mi verga tiesa.
- Ay… Vale… cuidado… tu hermanita esta arriba.
- No cuñadito… soy yo… dijo traviesamente Laurita.
Saqué las sabanas y vi como esa niña, nuevamente con esa remera que casi no le tapaba
nada, estaba encima mío, frotando su pubis contra mi endurecido pene… nuevamente se
prodigaba las caricias que ya había aprendido para excitarse, mientras tímidamente se
estrujaba los senos.
- ¿Qué haces? ¿Estas loca?… le recrimine.
- Siii… por tiii… me dijo excitada.
Mierd… esto ya se estaba descontrolando, y yo que le hacia caso a esta niña creyendo que
desvirgándola iba a dejar las cosas así nomás. Laurita se estaba enganchando
emocionalmente, pero también estaba buscando que la enganche analmente esa mañana.
- Vamos Laurita… que tu hermana nos descubre y se acaba todo… dije para asustarla.
Solo así vi que se detuvo un poco nerviosa, es como cuando a un niño lo amenazas con
quitarle su juguete favorito si no se comporta.
- Pero más tarde… ¿tendrás tiempo para mí?... pregunto caprichosa.
- Ya veremosss… pero déjame dormir… le suplique casi.
- Ok… dijo sonriendo y luego regreso lentamente.
A medida que se iba, meneaba sus caderas, como para provocarme y me veía coqueta
mientras subía por las escaleras… al poco rato que desapareció, fui corriendo al baño…
me meaba, pero por la excitación, mis tuberías estaban bloqueadas… pequeña diabla me
va joder la próstata, pensaba mientras esperaba a liberar mi orina.
Volví a dormir, al poco rato… nuevamente sentí que se acercaban a mi cama…
- Ay Laurita… déjate de cosas… recrimine aburrido.
- ¿Perdón?... exclamaron, mierd… era la voz de Vale.
La cagu… me dije, sali de entre las sabanas nuevamente, para validar si no era un sueño,
no puedo tener tanta mala suerte… pero si, la tenía… era Vale con cara de pocos amigos.
- ¿Laurita?... insistió Vale.
- Ay si amor… la vez pasada tu hermanita bajo por agua y (casi me la violo)… dije.
- ¿y?... repregunto Vale.
- Bueno pues… me hizo cosquillas en los pies… y se fue riendo… me quito el sueño…
me excuse, tratando de no verme nervioso.
- Ay… esa niña… discúlpala… así se jugaba conmigo a veces… dijo Vale.
Ufff… al menos mi excusa coincidió con el comportamiento infantil de mi cuñadita. Las
cosas se ponían complicadas, los 3 bajo el mismo techo, en cualquier momento algo más
podría darle indicios a Vale de lo que sucedía… por el momento no desconfiaba.
Pero Vale no era tonta, ya me había celado un par de veces con chicas del trabajo o
amigas, que si, al creer que estaba soltero, me llamaban o invitaban a salir… como
trabajábamos en el mismo lugar, Vale y yo mantuvimos nuestra relación en secreto, para
evitar comentarios, pero luego de eso, de a pocos Vale fue marcando territorio y se hizo
evidente que éramos pareja.
Ahora era diferente con Laurita, era su hermana, dudaba que desconfiara de ella por ser
su sangre y por su edad… al menos tardaría más en desconfiar, pero rogaba que, si lo
hacía, mi cuñadita ya estuviera de regreso en su tierra y que Vale olvidara sus sospechas.
- ¿Qué haces?... le dije, viendo que Vale acariciaba mi entrepierna.
- No hemos tenido tiempo solos… me dijo cariñosa, con su rostro deseando sexo.
- Tu hermanita esta arriba… puede bajar en cualquier rato… me excuse, aparte sentía
que Laurita me había dejado seco la noche anterior.
- Ay… cierto… esa niña… cuando nos dejara solos… repuso algo frustrada Vale.
- Ya encontraremos el momento… quizá mas tarde la dejamos con mis padres y
tenemos tiempo para nosotros… dije para calmarla.
- Siii… bien pensado amor… dijo sonriendo y me abrazo.
Estaba claro que, para evitar sospechas, también debía cumplirle a Vale, sacar leche extra
de donde no había. Solo así, Vale regreso a su cuarto tranquilo. Al rato nuevamente salió,
pero sin incomodarme, de puntitas, sabía que iría a buscar el desayuno para mi… como
todos los domingos que la pasábamos juntos, me dejaba descansar y se iba a comprar.
Esa mujer era un amor, me atendía bien… diablos, ¿en que momento me volví insensible
y pendenciero?… quizás aun me sentía en automático en esa relación, tal vez empecé mi
rápido con Vale tras mi ruptura anterior… eso de un clavo saca a otro no es lo ideal…
Tal vez me volví cínico tras tantas frustraciones amorosas, con las quise estar mas tiempo
ya no estaban… y con la que lo intente más tiempo, dejando de lado mi orgullo, no
funciono… sin embargo, no era una excusa, estaba siendo irresponsable al dejarme llevar.
Bueno, me pase esos momentos pensando en esas cosas… desayune con ellas, algo
callado, viendo de lado a lado, estaba en medio de ellas, para bien o para mal… intuía que
Vale creía que seguía así por mi trabajo, mientras que Laurita seguro pensaba que
intentaba guardar las apariencias con su hermana.
Para mi sorpresa Laurita había bajado con un pijama puesta encima de la remera que ya
le había visto, cuando en los últimos días la había visto bajar en shorts. Algo tramaba esa
niña… quizás también lo hacía para disimular con su hermana. Luego entendería porque
lo hizo…
Tras el desayuno, Vale llevo un rato a Laurita al mueble, para que no me fastidie y me
deje trabajar tranquilo. Mientras Vale fue un rato a la cocina a lavar los platos… Laurita
me volteaba de cuando en cuando, buscando mi mirada, mientras yo me entretenía con
cualquier cosa en mi laptop… hasta que Valeria…
- Ya Laurita… cámbiate… vamos al mercado… le ordeno.
- Ay hermanita… no me siento bien… creo que me estoy resfriando… dijo abrumada.
- Claro, si paras en shorts, te dije que el clima acá es diferente… dijo riñéndola.
- Es que estoy acostumbrada a andar así en mi ciudad por el calor… se excusó como
niña regañada, intentando darle pena a su hermana... y lo logro.
- Ay mocosa… esta bien… ya camino al mercado te comprare algo en la farmacia…
dijo con tono maternal Vale, luego agrego... pero no estés fastidiando a Dany, déjalo
trabajar.
- Esta bien… dijo resentida Laurita, pequeña bribona, se estaba saliendo con la suya.
Así, Vale, subió a cambiarse y al poco rato salió… en el colmo de la frescura, Laurita le
dijo que se le había antojado una fruta de su región, que no se encontraba así nomás…
tras casi el berrinche de su hermanita enferma, y con cara de pocos amigos, Valeria
acepto a regañadientes porque el lugar donde podía encontrar esa fruta quedaba lejos y se
iba a demorar.
Mi novia se fue, dejándome nuevamente solo con esa pequeña diabla… al poco rato que
Vale salió, vi como desde el sofá, salían volando el camisón y el pantalón del pijama… esta
enana manipuladora, había fingido estar enferma, con tal de deshacerse de su hermana y
quedarse sola conmigo en el depa… como la tarde anterior…
Maldita sea… cree un monstruo o desperté uno… pensé… Vale demoraría al menos una
hora, tiempo suficiente como para que Laurita me embauque de nuevo… encima que yo
me había vuelto fácil de tentar… al notar Laurita que me resistía, como el día anterior…
enfrascado en mi laptop… la niña cambio de estrategia…
- Dannyyy… la tele no funciona bien… se quejó.
- Pero si de acá la veo… dije.
- Si, pero no cambia los canales… insistió.
- Ok… ya voy… dije malhumorado.
Al pasar por el lado del sofá, vi su sonrisa juguetona, mientras sus piernas desnudas
jugaban, levantando la remera y dejando ver su pequeña ropa interior… intente no
quedarme mucho distraído en eso, sino terminaría como el día anterior que le revente el
orto y después no podía caminar bien… si pasaba de nuevo su hermana si sospecharía.
Me puse de espaldas a ella y el sofá-cama, ya antes había fallado los canales, era un tema
con el decodificador del cable, había que reiniciarlo, pero además por si acaso, para evitar
que me llame de nuevo, verifique que los cables estén en su sitio… me demore apenas
unos segundos… y al voltear…
- Por la put… madr… exclame para mis adentros.
Mientras arreglaba la tele, Laurita aprovecho en voltearse, apoyando los codos contra el
respaldar del sofá, mientras dejaba su trasero al aire, apuntándome… en 4 patas como la
había cogido la tarde anterior… ah y un pequeño detalle… se había bajado la ropa interior
dejando ver su enrojecido ano y su núbil pubis con pocos bellos.
Mi verga se paro como resorte ante aquel espectáculo y aquel joven culo… hice lo que
cualquier persona indecente en esa situación haría… me baje el pantalón y la ropa
interior… lo se… lo se… y que paso con la conciencia y el bla, bla anterior… les dije que era
débil y medio cínico…
Laurita seguía esperando en su posición, casi desesperando, comenzó a menear su rabo
como para llamar mas mi atención… al sentir mis manos sobre sus nalgas, se estremeció,
su piel se erizo, sabia lo que vendría… en su nerviosismo, volteo a verme… ya me había
arrodillado detrás de ella…
- Te demoraste… me recrimino excitada y luego me beso con su lengua jugosa.
Me dedique a acariciar sus muslos, sus senos, Laurita temblaba de placer… y ya mi verga
empezaba a dolerme de lo dura que estaba… no había tiempo para buscar un lubricante,
solo quería metérsela y cogerla más duro que ayer…
Apunte mi verga a su adolorido ano, que parecía querer más… sin embargo…
- Nooo… por ahí nooo… por favorrr nooo… se quejó, moviendo sus caderas asustada.
- Quietaaa… le dije sosteniéndola de la cintura.
- Es que dueleee… Danyyy… te quiero en mi conchita… me suplico.
- Pero Laurita… se van a dar cuenta… le dije temeroso.
- Ay ya pensare en algo… por favorrr… quiero que seas el primero por ahí también…
me rogaba ansiosa.
Para reafirmar su idea, fue meneando su rabo en mi ingle, para incentivarme más… qué
diablos me dije…
- Siii… asiii… q ricooo… bramaba Laurita complacida al sentir mi verga en donde
quería.
Había puesto mi verga entre sus labios vaginales, frotándolos para lubricarlos, aunque ya
estaban húmedos… quería excitarla mas antes de penetrarla… mi cuñadita me transmitía
todo su placer con sus besos jadeantes…
- Metemela yaaa… por favorrr… que no aguantooo… exclamaba excitada.
- Ya pero no grites… le decía, en su vehemencia no se daba cuenta que sus alaridos de
placer podían atraer a mis vecinos.
Ubique mi verga entre sus labios vaginales, en un par de intentos, mi verga resbalo en su
himen, el surco no estaba hecho aún, seguí frotando, con una Laurita enloquecida de
placer… hasta que mi verga encallo en su vagina, empuje un poco y sentí que por fin
cedía.
- Ayyy siii… ya va entrarrr… decía emocionada Laurita, esta vez en voz baja.
Sentía que esta cerca de desvirgarla y eso hizo que apresure sus movimientos, mi
cuñadita empezó a presionar su rabo contra mi ingle, procurando abrir mas sus piernas…
pero en esta acción nuevamente mi verga resbalo y salió…
- Nooo… vamosss… métemela yaaa… no jueguesss por favorrr… me suplicaba.
- Tranquila… le dije dándole un palmazo en sus morenas nalgas.
Aquel golpe en vez de asustarla, pareció encenderla más, no espero más y comenzó con su
vagina a buscar mi verga, hasta que en su prisa volvió a hacer diana en el mismo lugar…
esta vez la ayude a mantenerla en esa posición con mis manos en su cintura… mientras
ella desesperada empezó a empujarme nuevamente hacia atrás… quería tenerla dentro si
o si…
- Ohhhh… uhhh…. Se esta abriendooo… ayyy… ouuu… exclamo al sentir su vagina
siendo invadida por mi mazo de carne.
Una vez roto su himen, mi verga se deslizo, con cierta dificultad por su estrecho, pero
cálido y a la vez húmedo interior…
- Ayyy… despacitooo… auuu… me estas… ahhh… se quejaba, con los puños cerrados,
mordiéndoselos para evitar gritar.
- Relájate… le increpe otra vez, con otra nalgada.
- Ohhh siii… exclamo atónita, nuevamente delirando.
Ante su sorpresa, producto de su excitación por esta violenta caricia, su vagina se soltó,
dejando entrar el resto de mi verga… hasta que mi ingle, choco con sus gordas nalgas… su
cuerpo se contrajo, absorbió aire con una mueca de asombro, sus senos se hinchaban…
hasta que soltó todo el cuerpo y el aire…
- Ayyy nooo… uyyy… ufff… ¿entro todo?... gimió algo adolorida.
- Siii… felicidades… ya no eres virgen… le dije socarronamente.
- Uhmmm siii… al finnnn… gracias… uhmmm… dijo triunfante.
Se arremango, como pudo en su posición, buscando mi lengua y labios, los cuales apreso
con vehemencia… aproveché esta distracción y empecé a moverme en su interior…
- No, no… espera… uhmmm… si, si… sigue… me decía entre pausados jadeos.
Su cuerpo que al principio se resistía a mi verga que la invadía, comenzaba a
acostumbrarse a aquel duro intruso que la desfloro… en poco tiempo, ya con su vagina
recontra inundada de placer y su cuerpo inexperto tembloroso… Laurita comenzó a
culearme con desesperación.
- Siii… siii… asiii… que delicia… me revientasss… que placerrr… resoplaba febril.
La agarre de las nalgas, de sus suaves cachetes, para retomar el control de la situación… si
le gustaba que la cogiera, que mas daba darle un poco más de ritmo… comencé a
cabalgarla fuerte, sus glúteos temblaban con mi ingle, sonando armónicamente, mientras
ella se acoplaba a mi ritmo y lo disfrutaba más y más…
- Ayyy nooo… otra vez nooo… uhmmm… ahhh… exclamo Laurita estremeciéndose de
cabo a rabo.
- ¿En serio?... dije perplejo, no había pasado mucho tiempo y me sentía a medias.
- Ayyy… ufff… siii… lo siento… ahhh… decía entrecortada sin aire.
Había llegado a un placentero orgasmo, y se dejó caer sobre el mueble, con sus senos y
brazos apoyados en el respaldar del mueble. Mientras yo admiraba sus anchas caderas, su
pequeña cintura y sus cabellos revueltos por el ajetreo.
- Ahhh… no señorita… tú me provocaste… ¿y me dejas así?… le recrimine en broma.
- Sorry… ¿Qué puedo hacer?... me dijo como niña resentida.
- Ya veremos… dije, sacando mi enrojecida verga de su vagina ensangrentada.
- Ayyy… espera… despacio… me dijo.
No le quise decir nada, para no asustarla, era parte del proceso de perder la virginidad…
pero yo me sentía con ganas de más… total esta pequeña manipuladora se había salido
con la suya a costa mía y de su hermana… al menos debía sacarle provecho también…
- Queee… nooo… otra vezzz… nooo… exclamo Laurita asustada al sentir mi verga en
la entrada de su ano.
- Me la debes… repuse, recordándole el mismo reproche que me hizo dos noches
atrás.
- Ayyy ayyy… esta bien… pero despacioo… siii… dijo resignada.
Mi verga comenzó a entrar forzadamente en su estrecho trasero, era magnifico ver como
sus nalgas se abrían de par en par para dejar entrar mi pene en su poco experimentado
cuerpo…
- Uyyy… ayayay… me estas partiendooo… Danyyy… se quejaba, mordiéndose los
labios.
Otra vez asumí la estrategia de distracción para lograr su relajación, un palmazo en sus
nalgas, luego empecé a jugar con sus pezones y senos, cosa que nuevamente la fue
llenando de placer…
- No puede ser… debo estar loca… ayyy… repuso sorprendida Laurita por dejarme
metérsela por el culo nuevamente.
Mi verga ya la atoraba hasta la raíz, su ano palpitaba en mi verga y ella ansiosa resoplaba,
esperando que la cabalgue, su estrechez me excitaba.
- Ayyy se buenooo… ufff… ufff… mas despacioo… auuu… me recriminaba.
Ya la había empezado a bombear, esta vez seria para mi placer, no para el suyo… sentía
mi verga a mil, deliraba de placer incursionando en su joven y bronceado trasero,
mientras ella me soportaba estoicamente, mordiendo el respaldar del mueble para evitar
gritar…
- Uhmmm… ¿qué me haces?… no debería gustarme… uhmmm… se decía
sorprendida tras unos instantes.
A este punto comenzó a culearme tímidamente, remangando su rabo contra mi ingle…
buscando o darse placer, o dármelo a mí, para que acabe de una vez y deje de castigar su
maltratado ano.
- Ahora si Laurita… ufff… que rico ufff… exclame complacido.
- No no esperaa… ayyy… uhhhmmm… nooo… uhmmm… replico retorciéndose a su
vez.
En un principio estuvo al borde de su segundo orgasmo del día, y segundo orgasmo anal,
parecía que no lo lograría, sin embargo, al sentir mi descarga seminal invadiendo su ano,
termino por llegar en un sonoro orgasmo… casi soltó un alarido…
- Ahhh… jajaja… ayyy… que brutal… ahhh… bramo satisfecha.
Estaba casi llorosa de lado… se quejaba que su espalda y cintura le dolían, me había
pasado la mañana martillando su trasero, inaugurando su vagina y castigando su ano…
era evidente que causaría estragos…
Ella seguía deshecha contra el mueble, yo también casi acalambrado, pero extasiado. Me
quise alejar… pero Laurita me dijo que espere un poco más, quería seguir sintiéndola
adentro suyo, palpitando… quizás solo esperaba que se deshinche para que salga sin
causarle más dolor… hasta que nuestra calma fue interrumpida…
El sonido del celular nuevamente… tengo que cambiar ese puto sonido… que susto…
parece que fuera el timbre de la puerta…
- Alo… ¿sí?... respondí asustado.
- Ay… ¿por qué estas agitado?
- Ahhh… ufff… me quede dormido… subí un rato a dormir… me excuse, aun con mi
verga en el ano de su hermanita.
- ¿y Laurita?...
- No se… abajo viendo la tele seguro… ¿Por?... pregunte haciéndome el
desentendido’.
- No encontré su fruta… ayyy… me hizo venir por las puras hasta acá… bueno… ya
voy de regreso… dijo frustrada.
- Ok… tranquila amor… dije aliviado que no sospechara.
- Solo me conforta que mas tarde serás solo para mi… repuso Vale.
- Si… en unas horas… dije y colgué.
No sabia como le haría, sentía que esa niña me había exprimido todo. Tenia unas horas
para recuperarme e intentar guardar las apariencias con Vale tras haber desflorado los
dos agujeros de su hermanita.
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (04)


August 26, 2021

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Después de recibir la llamada de Valeria, le di un palmazo a Laurita para reanimarla, tras
unos momentos sin reaccionar, mostro señales de vida…
- Apura Laurita… tu hermana está en camino… le dije apresurándola.
- No puedo… me duele todooo… se quejó ella acalambrada.
Tras el gusto venia el disgusto, todas esas ricas contracciones orgásmicas, todo el castigo
anal y vaginal contra el mueble y su estrecha cintura, habían terminado por mermar su
resistencia.
- Vamosss… un baño y te recuperas… le dije animándola.
Saqué mi verga de su ano y vi como aquel agujero dilatado se iba contrayendo y
expulsando mis líquidos. Mi verga algo enrojecida por la mezcla con la sangre de su
recientemente inaugurada vagina… mientras Laurita se dejaba caer de lado… solo
entonces se percató…
- ¿Por qué tienes sangre?... dijo asustada
- No es mi sangre… es tuya… le explique calmándola.
- ¿Cómo?... me reventaste mi culito… exclamo sollozante.
Luego se comenzó a revisar y se percato que tenia sangre en su desvirgado pubis… al
parecer sus amigas al hablarle de sus experiencias, habían omitido ese detalle… tuve que
explicarle que era normal, que al romperse su sello virginal había sangrado.
Tras ese susto inicial pareció confortarse, ahora tenia pruebas de que no era virgen, como
para presumir con sus amigas. Mientras yo pensaba y como será cuando vayan al medico
con su madre… bueno, ya habría tiempo de preocuparse por eso… ahora era salvar el
pellejo con Vale.
Laurita se fue a bañar, mientras yo buscaba como quitar las manchas en el mueble, había
una gotita roja que no había como quitarla, me estaba quitando mucho tiempo… procure
poner un cojín encima para ocultarla.
Laurita bajo cambiada con el cabello seco y recogido, con el mismo pijama para evitar
sospechas de Valeria. Yo subí a limpiar mi herramienta también… me bañé y me estaba
cambiando, cuando en eso oí la puerta abrirse y cerrarse violentamente.
Escuche algunos reproches de Valeria a su hermanita… Vale había venido echando humo,
ya me imaginaba que le había puesto de mal humor ir a buscar la fruta tan lejos y no
encontrarla… suponía que debía estar bastante frustrada además por el calor que hacia
afuera…
Bajé las escaleras y vi a Laurita con cara de asustada… por los reproches que recibió… fue
una catarsis también de Vale, que sentía que su hermanita no la ayudaba mucho en las
labores domésticas… bueno, en fin, la niña se sentía de vacaciones.
Le hice una seña para calmarla, me sonrió tibiamente recordando la cogida y desvirgada
que le di en ese mismo mueble donde la poseí minutos antes. Una vez que la vi
confortada, me dirigí a la cocina… tenia que calmar a la fiera de mi novia… hasta que la oí
hablando por teléfono y me detuve al umbral de la puerta…
- Pero ¿tú los oíste?… decía más molesta.
Mierd… y si alguno de mis vecinos oyó los alaridos de placer y dolor que pegaba Laurita…
si ya le habían ido con el chisme, y por eso estaba así de furiosa. Había una vecina
chismosa que siempre estaba pendiente de quien entraba y salía, lo que pasaba en el
edificio… según ella por un tema de seguridad, para prevenir robos…
Lo cierto era que tenía mucho tiempo libre, era una madre mayor con los hijos en la
universidad y pasaba mucho tiempo sola, a decir verdad, su hija era una recién graduada
de medicina muy guapa. La señora cada que se encontraba con alguien en los pasillos o el
ascensor del edificio, soltaba las ultimas noticias…
Para mi mala suerte vivía en el departamento debajo del mío y había buscado que hacerse
amiga de Valeria, para tener con quien chismear… pero Vale buscaba siempre que
evitarla, no le gustaba estar metida en esas cosas, más aun, porque no tenía tiempo…

- ¿Qué? ¿También los viste?... esta confirmado… dijo Vale incrédula.


Ya me jodi… pero ¿de dónde nos vio esta vieja?… put… madr… y por donde escapo ahora,
pensé… mientras miraba el balcón, eran 3 pisos y caería sobre mi auto… fue entonces que
Vale me vio en la puerta… entre ira y frustración, colgó el teléfono… acá quedo todo, me
dije.
- Danny… tenemos que hablar… me dijo.
- Ok… dije tragando saliva y acercándome.
Cerré la puerta, quería evitar que el ruido de ollas y demás que me lance Vale, se oiga en
los demás departamentos… era relativamente nuevo en el edificio y no quería líos… solo
el que Vale me podría armar… para mi suerte verifique que no había ningún cuchillo
cerca…
- Me acaban de dar una muy mala noticia… dijo.
- ¿Qué paso?... dije intrigado, a este punto ya debía haberme arrancado la cabeza.
- Es que… me confirmaron que…
- Dime…
- Me confirmaron que… tras el accidente, mi amiga va estar en recuperación, toda
esta semana en el hospital… dijo apenada.
- Ya… y ¿que hay con eso?... replique sin saber a qué se refería.
- ¿Es que no entiendes?... voy a tener que ir a trabajar esta semana, debo reemplazar
a mi amiga… ya me dijeron que oyeron a mi jefa dando la noticia y vieron que revocaba
mis vacaciones… dijo frustrada.
Valeria llevaba trabajando mas de 1 año sin vacaciones, por uno u otro motivo, siempre
terminaba reemplazando a alguien que se iba de vacaciones y esta vez por una amiga que
se acababa de accidentar.
Habíamos planeado estas vacaciones hace meses, ella pidió estas semanas, para estar con
su mama y hermanita acá, y luego para estar a solas conmigo y hacer un viaje por las
afueras de la ciudad en auto, a la aventura.
Desde que me promovieron a otra oficina, yo tampoco había tenido vacaciones, apenas
unos viajes de inspección… había hecho coincidir mis vacaciones con las de Valeria… y
ahora, entendía su frustración… quería pasar su tiempo con su familia y conmigo y
nuevamente debía postergarlo…
- Lo siento amor… le dije, abrazándola para consolarla, ahora sabia porque venía
iracunda, me sentía aliviado también de que no era lo que pensé.
- Sabes lo que significa ¿no?... me dijo llorosa.
- ¿Qué?... respondí sin saber.
- Vas a tener que cuidar a mi hermanita… me dijo apenada.
- ¿Cómo?... replique incrédulo.
- Es que yo voy a tener que volver a la oficina esta semana… Laurita se va quedar
hasta después de fiestas… se suponía que íbamos a estar los 3 libres para pasear y todo…
ahora yo no voy a poder…
- Ósea que voy a estar de niñero… dije pensando en voz alta.
A decir verdad, si en los pocos ratos que estuvimos solos, Laurita se me abalanzo para que
la desvirgue… ahora que estaríamos solos estos días… ¿Que no querría que le haga?...
- Vamosss Danny… no lo tomes así… será solo unos días… hazlo por mi… dijo
insistiendo Vale, casi como niña suplicante, al borde de un berrinche.
- Esta biennn… dije accediendo, fingiendo estar de mal humor yo por cuidar a esa
mocosa.
No podía mostrar estar feliz, no quería levantar sospechas… aparte que Laurita me había
exprimido de más esos días, estaba cansado… recordé que estaba bajo la amenaza de mi
suegra de llevar a mi cuñadita a revisar si seguía virgen…
Por mi parte estaba el morbo de seguir tirando con esa joven fiera, ansiosa por descubrir
el sexo y yo por satisfacer todas mis fantasías sexuales… parecía que mi cuñadita
regresaría a su ciudad con sus dos agujeros felizmente reventados.
Una vez que Valeria se calmó, llamo a Laurita a la cocina, para explicarle lo mismo… que
se quedaría conmigo. Yo Sali de la cocina, y mi cuñadita ansiosa me miraba con algo de
temor, le hice una seña para demostrar que todo estaba bien… así entro mas tranquila
para conversar con su hermana.
Luego salió con una cara de felicidad única, casi dando brincos, sabia que estando a solas
con ella había menos riesgo de que su hermana nos descubriera y mas posibilidad de
explorar nuevos placeres… la sonrisa se le borro cuando nuevamente Vale la llamo a la
cocina para que le ayude a cocinar.
Almorzamos tranquilamente, Laurita estaba feliz, por momentos sonreía, pero
disimulaba bien cuando su hermana volteaba abrumada a verla. Vale, después del
almuerzo, se dispuso a lavar los trastes… le dije que no se preocupe que yo la ayudaba,
mientras Laurita se ofrecia a ayudarme… dudaba que quisiera que me la coja en la cocina,
mientras su hermana estaba en la sala descansando y viendo tele.
Jugueteamos un poco con el agua, por ahí que me robo un beso o me froto los senos en el
brazo, travesuras propias de su alegría de quedarse conmigo a solas los siguientes días…
lo que se detuvo con el ruido en la sala… entonces nos pusimos a lavar en serio los trastes.
Vale se había parado para trabajar en la laptop… ya que su amiga estaría fuera durante
esa semana, le habían enviado unos archivos para que revise las cosas que tenía
pendientes. Al salir de la cocina, Laurita se fue al sofá y, yo le di un beso y unos masajes a
Valeria para confortarla…
- En cualquier cosa que necesites, me avisas a ver en que te puedo apoyar… le dije.
- Gracias amor… mas bien me preocupa que no avances tus cosas… me respondió.
- No te preocupes… estaba avanzando cosas de la maestría, pero en la semana con
paciencia lo hago…
- Si, por eso quédate tranquilo… ya hablé con Laurita, ella sabe hacer las cosas de la
casa, cocinar, lavar, etc., le dije que se dedique a eso en las mañanas y te deje hacer tus
cosas… solo me preocupa algo…
- ¿Qué cosa?... pregunte un poco nervioso, no vaya ser que haya caído en cuenta de lo
peligroso que era dejar a su hermana conmigo.
- Es que… bueno eso de que vaya al mercado todos los días, no es práctico, fácil se
pierde o que se yo que le pueda pasar en calle... con tanto loco suelto…
- Cierto… respondí aliviado, aunque la calle no era el problema, era que quisiera estar
encerrada conmigo ansiosa porque la siga desflorando.
- Quizás seria bueno que salgan a comprar para la semana al supermercado… yo le
hago la lista de cosas a comprar a Laurita y tú le ayudas…
- Ah, claro… no hay problema…
Unas horas después, Laurita se alisto, se puso un vestido suelto, nada llamativo o
provocativo, quizás para seguir dejando la imagen de niña buena ante su hermana y
evitar sospechas. La lleve a un supermercado cerca de mi trabajo, ella ya conocía donde
estaba mi trabajo anterior y quería ver donde trabajaba ahora… ojalá no se le ocurra
visitarme algún día de sorpresa, pensé.
Yo trabajaba en una zona un poco alejada, que tenía un supermercado pequeño, pero
bien abastecido. El problema es que tenia una cochera reducida que generalmente paraba
llena, lo que me hizo descubrir que, en la parte posterior, había una zona de descarga de
mercancías, que era solitario y algo oscuro, solía dejar la camioneta ahí cuando no
encontraba lugar.
Laurita al salir se sorprendió de ver que la calle no era tan oscura como se veía desde el
auto, le explique que así era con las lunas polarizadas del auto. En realidad, muchos
oscurecían las lunas para evitar robos, en mi caso fue por eso y porque a veces al ir a la
playa, Vale se quería cambiar en el auto sin que la vieran desde afuera.
Hicimos las compras entre juegos y bromas, nada de llamar la atención con gestos de
pareja, nada de besos o caricias, era evidente que le llevaba varios años… si supieran que
en realidad no era yo quien la acosaba , sino que era al revés… en fin…
Nos tocó una cajera nueva, joven y simpática, que me sonreía de oreja a oreja al ver como
Laurita me mostraba cariño y se jugaba conmigo…
- Debiste ser adolescente cuando la tuviste… me dijo coquetamente, revisando si traía
algún anillo en el dedo.
- Ah… no… no es mi hija… es mi… mi sobrina… dije disimulando, no quería darle a
entender que era mi cuñada, mas aun de la forma en que me miraba.
- Claro… ya me parecía raro… dijo sonriendo más coqueta aún.
Luego, en el recibo, la cajera me escribió su teléfono, y me hizo una seña como para que la
llame, mientras Laurita la miraba celosa. En el camino a la camioneta Laurita me
pregunto…
- ¿Por qué le dijiste que soy tu sobrina?…
- Bueno, para no llamar la atención… le dije.
- Uhmmm… solo eso… ¿qué pensaría mi hermana?… dijo la joven chantajista.
- Nada… no significo nada… quizás ni la vuelva a ver… dije, respuesta que no
convenció a mi cuñadita.
Terminamos de cargar las bolsas en la parte posterior de la camioneta, después Laurita
desapareció un rato de mi vista, solo oí la puerta cerrarse. Luego al querer subirme note
que ella no estaba en el asiento de copiloto, sino en el asiento de atrás. Parecía una niña
resentida a punto de hacer un berrinche… lo de la cajera coqueta no le había hecho
gracia.
- ¿Qué haces acá atrás?... pregunte, sentándome a su lado, tocaba calmarla.
- Si no significo nada, quiero que me lo demuestres… me dijo berrinchosa.
- ¿Cómo?... exclame sorprendido, sin saber ahora que querría mi cuñadita, ¿un
dulce?, ¿una muñeca? ¿Que?
Entonces me di cuenta, que quería otro tipo de dulce y jugar con mi muñeco… puso
su mano sobre mi verga, y comenzó a besarme apasionadamente… sin saber que hacer,
solo atiné a corresponder sus besos… pensando que con eso se calmaría y evitaría que
delate mi pequeño coqueteo con la cajera… pero no sería suficiente…
A los pocos instantes, Laurita se había subido a mí, así como ese día en su ciudad, en el
hotel… su falda suelta se abrió fácilmente y sus piernas ladearon las mías. Sentir su
ansioso pubis frotándose con mi pantalón, hizo que mi verga se ponga dura nuevamente.
- Espera ¿qué haces?… le dije.
- Tú sabes… respondió jadeante.
- Nos van a ver… respondí.
- Las lunas son oscuras… aparte esta vacío… decía entre besos.
Era cierto, aquel lugar era desolado, había un taxi estacionado en un extremo, parecía
que su conductor no estaba, seguro compraba o estaba dormido con el asiento abajo,
como suelen hacer en algunos lugares para descansar. Mas allá de eso, nada más.
Al diablo me dije… si esta mocosa quiere verga… verga le daré… total es un chantaje.
Entre sus brincos buscando mis labios, me di maña para bajar mi cierre y parte de mi
pantalón, mi verga salió disparada, revotando contra sus húmedos labios vaginales,
recientemente inaugurado.
- Uhhhh… siiii… ya esta dura de nuevo… clamo satisfecha al sentir mi verga contra su
piel.
No hizo falta mucho, puse a un lado su ropa interior, la levante fácilmente para
acomodarla, en el proceso, ella me ayudaba con sus movimientos, desesperada por ser
abusada nuevamente… mi verga se ubico a la entrada de su mojada vagina, al sentirlo mi
cuñadita me araño los hombros mientras temblaba de ansiedad.
- Ohhh…. Uhmmm… exclamo al sentir como su piel se iba abriendo para dejar paso a
mi tiesa verga.
Laurita me abrazo con fuerza, mientras sus senos se inflaban, mi pene iba invadiendo su
joven ser, y ella temblaba de placer… por un momento se alejó, mirándome sorprendida
con la boca abierta… no podía creer que, apenas un par de horas después de ser
desflorada, ella misma se estaba empalando en mi verga… todo por unos caprichosos
celos…
- Ay no puedo creer… esta todo dentro de nuevo… dijo aturdida.
- No… no esta todo… le dije burlonamente.
- ¿Qué?... Ohhh…. Ufff… exclamo.
La había tomado de las caderas, y presionado hacia abajo contra mi ingle, sus piernas que
la habían aguantado encima mío, terminaron cediendo y mi verga termino de incrustarse
en su apenas desflorada vagina…
- Ayyyy… Ohhh… dio un breve alarido de placer.
Esta vez, su cabeza se fue para atrás, contemplando el techo de la camioneta, mientras su
cuerpo contraído se iba relajando, acostumbrándose a estar atornillada en mi verga,
como tanto lo había pedido… sus piernas de a pocos dejaron de temblar…
- Me la metiste toda… susurro casi sin aire.
- Si… ahora si…
No me dejo decir más, me lleno de besos, mientras mi verga palpitaba en su cálido y
lubricado interior. Ingenuamente Laurita comenzaba a deslizarse sobre mi entrepierna,
no sabia como hacer en esa posición… me la había cogido 2 veces en cuatro y había
aprendido a culearme para metérsela, ahora esa posición era algo nuevo para ella…
- Ay cuñadito… que dura la tienes… ¿Qué hago?... clamaba ansiosa.
Se movía atrás y adelante, por momentos en forma circular, trataba a mi verga como si
fuera una palanca de cambios o de videojuego… buscando la posición que le diera mas
placer o le doliera menos, quizás tanteando que tanto se podía mover con ese mástil
atorándola.
- Tienes que comenzar a brincar… le dije suavemente.
Tome por debajo del vestido sus redondas nalgas, y la ayuda a subir y luego a bajar, eso la
hizo ponerse nerviosa al sentir como entraba y salía mi verga prodigándole una rica
fricción en su joven intimidad… nuevamente me apretaba con fuerza contra su cuerpo.
- Si, si, así esta bien… saltare… uhmmm… dijo sumisa.
Tímidamente comenzó a hacer el recorrido de arriba hacia abajo, por momentos
temblando de placer. Mientras yo quería hacer que se relaje, baje bruscamente su vestido
y libere rápidamente sus senos, ante su sorpresa… no le di tiempo a reaccionar, engullí
sus endurecidos pezones…
- Ayyy…. Ohhh…. ¿Qué me haces?... uhmmm… exclamaba relajada y excitada a la
vez.
A los pocos segundos, presa del delirio y lujuria, mi cuñadita comenzaba a brincar sobre
mi verga, cada vez con mayor rapidez y armonía… aprendía rápido, en estas cosas,
cuando el placer despierta, cada quien se acomoda y encuentra su ritmo…
Yo solo la sostenía de la cintura, mientras Laurita se retorcía de placer con cada clavada
que ella misma se prodigaba. Me fui dando cuenta que su entusiasmo iba menguando por
el cansancio, sin dejarla desfallecer, la tomé nuevamente de sus redondos glúteos para
ayudarla subir y bajar, cosa que agradeció y comenzó a hacerlo con mayor rapidez…
Por momentos sentía que Laurita creía que estaba en esos juegos en que se revientan los
globos con el trasero… ya que brincaba con una vehemencia cada vez mayor, como
queriendo reventar un globo, en este caso los de sus nalgas, que rebotaban con mayor
fuerza contra mi ingle, quizás queriendo doblar mi verga…
- Ay… nooo… ahí viene… ayyy… ufff….
Laurita ya había aprendido a descubrir cuando estaba cerca a un orgasmo, su mundo
temblaba, al igual que lo hacia toda la camioneta en ese desolado y oscuro
estacionamiento… su ser se perdía unos instantes, los ojos desorbitados, buscando
locamente que calmar su delirio buscando mis labios, que luego soltaba para emitir
sonoros y agradables gemidos.
- Ayyy… siii…. Uhmmm…. exclamo satisfecha, casi gritando, tuve que taparle la boca.
En esos innumerables temblorcillos que tubo, logro hacerme llegar también, tuve que
alejarla rápidamente para evitar venirme en su interior. Un chorro iba a salir de mi verga,
lo contuve lo mas que pude y jalando una vieja chompa que tenia en el asiento de atrás,
tuve que cubrir mi verga y evitar que ese volcán de líquidos manchara todo el interior del
vehículo…
- Ay… mierd… ufff… que rico… exclame satisfecho.
Tenia mi mano sobre la chompa y mi verga conteniendo todos mis líquidos, mientras mi
cuñadita reposaba sobre mi pecho, deshecha, respirando pausadamente, seguía aferrada
a mi cuello, dándome algunos besos de cuando en cuando, con las piernas aun
temblorosas por el esfuerzo desplegado.
- Estuvo rico… ¿verdad?... repuso satisfecha de que también me haya gustado.
- Si… estuvo genial… respondí, no había porque ser mezquinos, la entrega de esa niña
era fenomenal.
- Aunque mas rico es por atrás… dijo en voz baja, pensativa Laurita.
Luego sentí una vibración en mi pierna, no era el temblor de las acalambradas piernas de
mi cuñadita… era mi celular… era Valeria…
- ¿Por qué demoran tanto?... pregunto.
- Ah… es que tu hermana… quería conocer por donde trabajo… y la traje al
supermercado de acá, para que conozca la zona…
- Ah bueno… si esta bien que se interese por esas cosas… pero otro día la pudiste
llevar… me reprocho Vale que parecía tener hambre.
- Es que te quería dar tu espacio, para que avances tus cosas tranquila… repuse, aun
con Laurita sobre mi cuerpo, casi durmiendo de cansancio.
- Tu si que entiendes… dijo cariñosa Vale, mientras yo me sentía una mierd…
- Ok… ya voy de regreso…
- Traes pizza, que me muero de hambre… dijo Vale graciosamente.
El que se moría más de hambre era yo, por culpa de mi cuñadita que se había vuelto
golosita para las cuestiones sexuales…
Terminé de limpiar mi verga, con Laurita sobre mí, la puse en un lado, casi dormida, pero
con una sonrisa de oreja a oreja, parecía seguir disfrutando de aquel placentero orgasmo.
La deje en el asiento de atrás, mientras yo salía a poner en la maletera aquella chompa
manchada.
Al ir al asiento de adelante, me percate que había una cámara de vigilancia, mierd… no
creo que alguien se ponga averiguar porque el auto se movía tanto… solo me percate de
alguien que me miraba… solo faltaba que en aquel desolado lugar me roben…
Voltee la vista y me percate que en el taxi de al lado, el chofer parecía haber despertado,
quizás por todo el ruido que hicimos o por los movimientos del auto… algo avergonzado
atine a mirarlo… mientras el con una sonrisa burlona me levantaba el dedo pulgar, como
felicitándome por mi travesura.
Le devolví el mismo gesto, y tan pronto pude encendí el auto… la cámara y el taxista
fueron testigos de aquel encuentro, ya era tentar mucho la suerte quedarse ahí, quien
sabe si algún curioso pudo llamar a la policía… no quería irme preso con mi cuñadita por
indecencia en la vía pública.
Regrese cansado al depa, veía a Laurita por el retrovisor, descansando feliz, casi
chupándose un dedo… solo llegue a pensar… es una nena, esa pequeña diablilla
chantajista…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (05) (06)


¿No tienes dinero para médicos? únete al canal de los homeópatas @plantas2August 30, 2021

Llegando a casa, ya en la cochera, desperté a Laurita que, aunque cansada, se desperezo


feliz, llegándome a dar un beso desde el asiento de atrás.
- Hey… no hagas eso… ya estamos en casa, tengo vecinos, nos pueden ver… le advertí.
- Esta bien… respondió como niña regañada.
- Ahora ayúdame con las cosas… quizás tu hermana ya nos vio llegar…
Salimos con las cosas y Valeria nos recibió aliviada, como madre preocupada. En el
camino había parado un momento a comprar una pizza, y Laurita ni cuenta se dio. Se la
entregue a Vale, pero ella miraba medio raro a su hermanita… ay… caraj…
- ¿Por qué estas así?... toda desarreglada… le reprocho.
- Bueno… es que se quedo dormida en el asiento de atrás… replique rápidamente.
- Ah… pero… y ¿esa mancha?… pregunto intrigada Vale.
No me había percatado que, durante mi eyaculación en el asiento de atrás, pensé que
había contenido todo con mi vieja chompa… pero un poco de mi leche había salpicado en
uno de los bordes del vestido de Laurita… mierd… una mancha gomosa de semen…
Como mi cuñadita se había quedado dormida en el asiento de atrás, no dio tiempo a
revisar su ropa… esta niña… si se hubiera ido al asiento de adelante, nos hubiéramos
percatado de aquella mancha y la habríamos limpiado… ahora Vale me iba a matar si
ataba cabos sueltos…
- Ah… debe ser el yogurt… dijo Laurita medio somnolienta.
- ¿Cuál yogurt?... dije tontamente.
- El que me invitaste… ya no te acuerdas Danny…
- Ah… si el que derramaste en el asiento del supermercado... dije siguiéndole la
corriente a esa creativa niña.
- Si, ese… repuso aliviada Laurita.
- Ay Danny… mi hermanita es un poco torpe, siempre se le caen las cosas… dijo Vale
apenada.
Si, pero cuando Laurita toma algo, no lo suelta hasta exprimirlo por completo, pensé.
- No te preocupes… a todos nos pasa… dije aliviado.
- Laurita ve a cambiarte y deja eso para que lo laves mañana… le ordeno Vale.
Así habíamos salvado la situación… Valeria se fue a la cocina para traer los platos y
cubiertos, lo que aproveche y le hice señas a mi cuñadita para que le de una lavada al
menos a esa mancha, no quería tentar la suerte de que luego Vale revise su ropa.
Luego de eso cenamos tranquilamente… devoramos la pizza en segundos, así como la
inexperta vagina de mi cuñadita había devorado mi verga horas antes. Intente ser mas
cariñoso con Vale, me sentía culpable por lo ceder a las tentaciones de Laurita y por ver a
Vale toda estresada.
- Ya Laurita… ve a dormir… que es tarde… mañana te encargas de las labores de la
casa… le advirtió Vale a su hermanita.
- Esta bien… dijo a regañadientes Laurita.
Ay… caraj… creo que Vale quería también su cogida que le debía, se suponía que
llevaríamos a Laurita a casa de mis padres para tener tiempo para nosotros, pero con lo
del accidente de su amiga y tener que ´ponerse al día con su trabajo, todo se había
desconfigurado. Este sería el único tiempo a solas que tendríamos.
Me imaginaba a mi cuñadita oyendo tras la puerta como me cogía a su hermana, quizás
bajaría a hacerme un berrinche como con lo de la cajera del supermercado, o me pediría
algo más al día siguiente para chantajearme… bueno, al final, terminaba pagando sus
núbiles agujeros, así que de alguna manera ganaba yo también.
El único problema es que no sabia de donde sacaría leche para Vale, su hermanita me
había exprimido salvajemente en dos ocasiones ese día… pero debía cumplir con mi
labor, para que no sospeche mi novia…
Viéndola trabajar aun en la compu, me dedique a masajear sus hombros y besar
cariñosamente su cuello… mientras trataba de recordar las escenas eróticas de alguna
porno para incentivar a mi cansada verga… sin embargo más se me venían a la mente las
imágenes que me brindo su hermanita saltando sobre mi pene… mierd… pero estaba
funcionando, se me estaba poniendo dura de nuevo… hasta que…
- Ay amorrr… lo siento… sé que te prometí un tiempo a solas… me dijo apenada Vale.
- Sip… eso prometiste… dije dejando de acariciarla.
- Es que con esta preocupación y demás… no me siento de ánimo… aparte mi
hermanita acaba de subir… ay que rabia tener que trabajar mañana… dijo frustrada.
- No te preocupes amor, te entiendo, estas cosas pasan… dije complaciente.
- Ay que pena… en la mañana te hubiera violado yo misma… me confeso sintiéndose
culpable.
- Si… lo se… dije recordando que casi se me monta en el sofá cama.
- Pero tu si quieres… mira te doy mi trasero un rato para que te satisfagas y luego yo
regreso a trabajar… dijo ofreciéndose hacendosa.
- Ahhh… no, tampoco así, amor… voy a sentir que lo haces por compromiso y no
seria tan placentero… ya nos daremos tiempo uno de estos días que las cosas se calmen…
dije calmándola.
En realidad, estaba seco por dentro por culpa de Laurita, me cayó bien que Vale no
insistiera, solo quería tirarme a dormir en el sofá-cama. Le di un beso a Vale en la frente y
la deje trabajar, ella me sonrió agradecida por mi comprensión… si supiera que más que
comprensión era culpabilidad…
Me quedé dormido viendo tele, acompañando a Vale que se quedó en la laptop un rato
más, solo sentí que me dio un beso en la frente y me cobijo antes de irse a dormir. Esa
noche me dejaron descansar, Laurita estaba con ambos agujeros inaugurados y
satisfechos, mientras Vale estaba atribulada por el trabajo.
A la mañana siguiente, apenas oí la ducha, a Vale alistándose para salir, otro beso en la
frente de despedida. Le desee un buen día de trabajo… y ella más bien me pidió que
tuviera paciencia con su hermanita… más bien me haría falta fuerzas para complacer a
esa pequeña ninfómana.
Dormí hasta las 10am, sentí a Laurita rondando, me parece que se despertó a eso de las
9.30 am, pero se fue a la cocina sigilosamente, creo que se preparó el desayuno esperando
a que yo despierte para hacerme el mío, al menos la taza de café estaba en la mesa de
centro en la sala, entre el televisor y el sofá-cama…
Me parece que Laurita lo hacía a manera de pago por mis esforzadas labores, mi noble
contribución y desinteresada motivación para desflorar sus dos agujeros… iluso esa niña
no hacía nada sin esperar algo a cambio…
Me senté adormilado al borde del sofá y pobre el café… estaba tan bueno como mi
cuñadita, me sentí despertar…
- Gracias Laurita… esta rico el café… le grite para que me escuche en la cocina.
- Espera ahí nomas cuñadito… ahorita te llevo lo demás… me dijo hacendosa.
Bueno, que más podía querer… iba ser atendido como un rey, sin moverme del sofa,
prendí la tele para ver las noticias y disfrutar mi primer dia de vacaciones sin Vale, solo
con Laurita, pensando cómo hacer para distraerla como niñero… hasta que vi a mi
cuñadita pasar a mi lado y casi me atraganto con el café…
Laurita salió de la cocina solo cubierta por un mandil, apenas sujetado por la parte
posterior, con las nalgas al aire y pecho apenas cubierto por aquel accesorio de limpieza
de cocina… sus pezones resaltaban en la tela… mientras ella sonreía coqueta dejando una
pequeña bandeja con el resto del desayuno…
- ¿Se te apetece algo?… pregunto la muy bribona.
Mientras decía esto se inclinaba, sin dejar de mirarme con una sonrisa, sus piernas
bronceadas semi abiertas y mostrándome como sus nalgas se iban abriendo,
mostrándome su recién estrenado pubis y ano enrojecido por los últimos maltratos… y a
pesar de todo, parecía querer más de ese castigo…
- Ay caraj… exclame, casi se me cae la taza de café con ese panorama al frente.
Laurita sonrió al ver que casi me quemo, y solo atino a menear un poco más el rabo para
llamar más mi atención o para hacer que reaccione como ella deseaba. Dicen que el
desayuno es la comida mas importante del día… al parecer mi cuñadita deseaba comerse
mi verga desde temprano.
- ¿Y bien?... recalco.
- Tan temprano… repuse incredulo.
- Dannyyy… hay que aprovechar el día… repuso deseosa.
No tuvo que decir más, deje el café a un lado, mi verga ya sobresalía de mi pijama, solo
tuve que canalizarla un poco para que se liberara disparada a través de una de sus
aberturas. Al verla, note como las pupilas de Laurita se dilataban, por momento
temerosa, por momentos ansiosa de volver a tener todo eso dentro suyo…
- Creo que mejor… dijo dudando.
Sin darle tiempo a pensar más, frote mi verga debajo de sus labios vaginales, eso hizo que
sus piernas temblaran y que ella se estremeciera… toda duda fue postergada. Mi cuñadita
solo atino a asirse del mueble debajo del televisor.
- Ay que locura… dijo Laurita temblando.
- ¿Qué cosa?... pregunta.
- Dejar entrar todo eso… dijo con expresión morbosa, mientras abría mas las piernas.
Sin que le dijera nada, ella sola se había acomodado para recibirme, su húmeda vagina no
opuso mayor resistencia, solo al principio… lo que hizo que Laurita se erice un poco y
contraiga, pero una vez que supero el umbral de resistencia de su vagina, esta se fue
dilatando para recibir aquel intruso que la iba a someter.
- Ay… así… suave… cuñadito… me pedía sumisa, aferrándose a los muebles.
Recordando que era recientemente desflorada, procuré ser gentil, comencé a bombearla
suavemente, mientras le veía retorcerse nerviosa, acostumbrándose a estar atorada
nuevamente en aquella posición en que me confeso que le gustaba más… igual que a su
hermana, compartían la misma fijación.
De a pocos fui aumentando mi ritmo y viendo como sus nalgas temblaban e iban
enrojeciendo por el continuo martilleo. Laurita volteaba a verme de cuando en cuando
con expresión confundida entre el placer y de jovencita abusada… sin embargo, me seguía
tímidamente con sus movimientos de cadera.
- No, no más… así no… dijo y se detuvo.
Quizás al fin había caído en cuenta de lo incorrecto que era tirarse a su cuñado, ofrecerse
al novio de su hermana y dejar que abusen de ella mientras Valeria estaba en el trabajo,
tal vez había recuperado el sentido de la conciencia respecto de como actuaba y lo que
prácticamente me obligaba o incitaba a hacer… nada mas lejos de la verdad…
- Aquí no… en el mueble mejor… me dijo deseosa, como niña caprichosa.
- Ok… como gustes… le dije.
Presurosa se arrodillo en la alfombra, apoyando su vientre en el sofá, nuevamente en
cuatro patas, algo confundida, quizás no recordaba bien como fue el día anterior que la
desflore sobre el mueble… pero ya estaba en esa posición, y me dejaba a la vista aquel
otro pequeño agujero que no quería desaprovechar.
Sin darle tiempo de reaccionar o reubicarse sobre el mueble, me acomode detrás de ella,
comenzando a ladear mis piernas en sus caderas, mientras mi verga apuntando de arriba
hacia abajo empezaba a apuntar y hacer presión sobre su arrugado esfínter.
Un temblorcillo recorrió su espina dorsal, al darse cuenta que mis apetitos habían
cambiado, ya no deseaba su húmeda vagina, sino su estrecho anillo… intento zafarse y
protestar… pero no pudo, estaba decidido a clavársela por el culo…
- ¿Por qué te gusta tanto metérmelo por ahí?... dijo entre asustada excitada.
- Es que es algo… algo que tu hermana no me da… le confesé.
- ¿En serio?... pregunto dejando de forcejear…
- Si… dije algo abrumado, Vale no me había dejado explorar aquella parte de su
cuerpo.
Intente no pensar en eso, mas bien me dedique a empujar mi verga contra el joven cuerpo
de mi cuñadita, aquel recientemente estrenado anillo que iba abriéndose lentamente sin
mayor protesta por el lado de Laurita, que seguro aun pensaba en lo que le dije.
- Entonces mételo cuñadito… me dijo sumisa.
- ¿Segura?... pregunte, aunque igual la iba a enganchar por el ano.
- Si… todo… métemelo todo… dijo mirándome desde abajo mientras soportaba mi
embestida arañando el mueble.
Al final, el morbo de superar a su hermana en estas lides, la hacía envalentonarse para
permitir que mi maso de carne abriera nuevamente su estrecho agujero, a pesar del dolor
que sabía que le causaría al inicio...
- Ouuu… ayyy… despacio… porfa… se quejaba lagrimeando.
Ya mi verga iba a medio camino, era una delicia verla temblar, retorcerse, mientras su
joven culito se iba comiendo centímetro a centímetro mi tieso pene. Hasta que
instintivamente, Laurita paso su mano por sus nalgas, abriéndolas, quizás en su inocente
entender buscaba dilatar su ano para que mi verga la cupiera más fácilmente.
- ¿Falta mucho?... ouuu… se lamentaba casi arrepintiéndose.
- Ya casi… la calme, sintiendo mi ingle cerca de sus morenas nalgas.
El último tramo se hacía difícil, parecía tener un ano resentido, a pesar de las ultimas
incursiones de los días pasados, se resistía como cuando la desflore. Así que, en un último
empujón, le incruste mi verga hasta la raíz. Laurita contrajo el espinazo, con las piernas
casi agarrotadas…
- Ayyyy… me partiste mi culito… ouuu… se quejó amargamente.
Luego para mi suerte hundió la cabeza en el cojín del sofá, ahogando lamentos y gritos en
él, mientras yo me sentía en la gloria, viendo como ese inexperto ano palpitaba en mi
verga. Yo apoyaba mis manos contra su cintura para evitar que huyera, hasta que sus
piernas por fin se relajaron y volvieron a apoyarse en la alfombra.
Una vez que la vi acostumbrarse a esa nueva vejación, comencé el corto recorrido en su
cuerpo, sacando y clavando de a pocos mi verga en su inexperto, pero complaciente
esfínter. Cada vez mi pene se trababa menos en su estrecho orificio e iba ganando
espacio.
- Ouuu… uhmmm… suave… asiii… de a poquitos… ayyy… se lamentaba mientras se
acostumbraba a ese nuevo martirio.
En los últimos tres días había visitado 3 veces el culito y la conchita de mi cuñadita, que
muy colaboradora y hacendosa se prestaba para todas las posiciones que quisiera,
soportando el castigo que sufría, sus tripas engullían cada vez más rápido mi verga.
Comenzaba a perderse en su morbo nuevamente…
- ¿Solo a mí me vas a romper el culito cuñadito?… preguntaba con expresión
lujuriosa.
- Si Laurita… solo a ti… le confirmaba para animarla.
Mi cuñadita comenzaba a estremecerse, antes la presionaba con fuerza contra el mueble,
ahora ella empinaba sus caderas, buscando mi verga, para que no se alejara tanto y
tenerla mas cerca, que en cada clavada rebotara mi ingle mas fuerte contra sus gordos
glúteos.
- Ay que rico me coges… se animó a decir casi enloquecida, ante su sorpresa.
- Tu culito es una delicia… la halagaba sin dejar de taladrarla.
Laurita volteo sonriente al escucharlo. Así, de cuando en cuando, volteaba y me miraba
fascinada, de como disfrutaba poseyendo su culito, viendo su inocente rostro por
momentos con expresión adolorida, por otros ratos embebida en febril lujuria…
sonriendo a veces, quizás orgullosa de darme aquello que su hermana no se atrevía a
darme, la hermanita menor había superado a la mayor.
- Uhmmm… ouuu… uhmmm… gimoteaba cada vez más fuerte.
El mueble comenzaba a ceder desde su posición, aunque Laurita valiente resistía desde su
posición, estaba claro que aquel dolor inicial se había transformado en un turbio placer
que iba ganando fuerza en su joven cuerpo. Aquel delantal, que era lo único que traía, se
había aflojado, sus senos rebotaban contra el mueble, haciendo que sus pezones se ericen.
- Uhmmm… cuñadito me revientas… ahhhh… vociferaba Laurita.
Ya conocía aquella expresión, aquel nervioso temblor que la iba recorriendo, aquellas
ricas contracciones que no sabia como controlar… que parecían que terminarían por
romperle la columna… aquella mezcla de reacciones que hacían que mi verga tampoco
soportara mas tiempo y comenzara a escupir su blanquecino líquido.
- Ohhh… ufff… exclame satisfecho.
Laurita contraía su cuerpo con cada borbotón de leche invadiendo su cuerpo, al final el
cuerpo se le enfrió repentinamente, algo de líquidos se escaparon ante su sorpresa de su
húmeda vagina, volvió a retorcerse de placer durante unos segundos. Dejándose luego
caer rendida contra el mueble.
- Espera… déjala ahí… me pidió al sentir que me quería despegar.
Quería sentirse aun enganchada a mi… también me sentía cansado, pero no quería
negarme a aquel pedido, tras su fogosa y sacrificada entrega… luego entendí que Laurita
también parecía irse enganchando de otras maneras a mi…
- Nunca se lo pidas a ella… solo a mi… me dijo pausadamente casi sin aire.
- ¿Qué cosa?... repuse jadeante.
- Ya sabes… hacerlo por ahí… me dijo.
Me quede perplejo, Laurita sentía que era lo que la diferenciaba de su hermana, que aquel
placer era algo que compartía conmigo y que era de cierta forma nuestro perverso
secreto… también afloraba algo de aquel territorialismo femenino, algo de celos tal vez…
sentimiento de posesión… que se yo…
- ¿Por qué?... me atreví a preguntar.
- Porque si… me dijo en tono caprichoso.
No hacía falta mayor explicación, era su lógica infantil, aquella que seguro usaba en sus
berrinches con su mama o con sus amigas, o con los niños de su ciudad a los que
seguramente manipulaba para que hicieran lo que quería.
Tras aquella respuesta, solo volteo como pudo desde donde estaba, me miro ansiosa y
busco mis labios, a manera de sellar aquel pacto. Solo así me dejo despegarme, casi sentí
que debía pedirle permiso para desengancharla.
Laurita se dejo caer de lado, con una sonrisa complacida y aun jadeante, no le
importaban los líquidos discurriendo por sus agujeros. Estaba feliz de haber
experimentado un nuevo orgasmo a costa de su cuñado y de haber superado a su
hermana.
En realidad, respecto al reciente pedido de Laurita de exclusividad anal, pensé que
mientras mi cuñadita estuviera en casa dudaba que pudiera tener algún tipo de intimidad
con Vale, menos aún inaugurarle su culito, dado que su hermanita parecía querer
dejarme seco de esos fluidos.
Aquello que parecía un simple experimento o descubrir sexual, sentía que se iba
complicando, debí preverlo. Sin embargo, confiaba que, al regresar a su ciudad, Laurita
olvidara aquella fijación conmigo... total era joven y a esa edad son enamoradizas…
Solo rogaba que no me olvidara del todo y que, en algún momento, me permitiera
disfrutar de aquellos placeres que le enseñe, mas aun si para ese entonces Vale aun no me
permitía disfrutar de su culito.
Tal vez en ese hipotético futuro, Laurita también haya madurado más, mental y
físicamente, al punto de tener las abundantes nalgas de Vale que me volvían loco… ahí si
estaría en problemas…
Continuara…
Tras esos gratificantes momentos, me deje caer de lado y apenas si me limpie con mi ropa
interior. Laurita me dio algunos besos y se acurruco a mi lado. En poco rato me quede
dormido, me sentía cansado por las recientes exprimidas que me había dado mi cuñadita,
aparte que estaba de vacaciones, deseaba descansar un poco… hasta que…
- Ya Laurita… déjate de cosas… dije malhumorado.
Sentí un roce en mi entrepierna, parecía que la niña quería más… sentí que apenas
habían pasado unos minutos… esa niña era insaciable…
- Amor?...
Un par de cogidas y ya me dice amor… diablos, esto mi cuñadita poniendo intensa,
pensé… zafándome de las sabanas…
- ¿Que?... ufff amor que susto… resople agitado, Vale estaba al borde de la cama.
- ¿Mi hermana te sigue molestando cuando duermes?... pregunto molestándose.
- No… no… (solo cuando te vas se sube a mi verga)… para nada… dije disimulando,
luego agregue: ¿Pero qué haces aquí?... no deberías estar trabajando…
Me sentí agitado, si Vale se aparecía así en cualquier momento, que hubiera sido si
entraba en el depa mientras me clavaba a su hermanita hasta las tripas… como Vale no
me dejaba, pero Laurita ahora me pedía exclusividad anal ahora.
- Mi jefa me dio permiso para venir a comer un rato… ya que me dejo sin
vacaciones… dijo algo incomoda.
- ¿Es solo eso?... bueno al menos yo conocía cuando ella me ocultaba algo.
- Ay… bueno Danny… que vergüenza… me dijo sonrojada.
- Dime… ¿Qué paso?... pregunte intrigado.
Sabía que había varios en su trabajo que querían caerle, y yo les quería caer a golpes…
quizás mientras yo juego a inaugurar a su hermanita… a ella la andan rondando los lobos
de su oficina, pensé… para mi suerte no era, eso…
- Es que le dije a mi mama que te quedarías con Laurita… dijo apenada.
- Bueno… dije, no le veía nada de malo a eso, excepto que me la cogía como loco.
- Es que ella es desconfiada…
- ¿A que te refieres?… insistí.
- Hombre es hombre me dice… el diablo es puerco… que mi hermanita es ya una
señorita bonita con su cuerpito y que estando solos ustedes pueden ser una tentación…
me dijo.
- Bahhh… es una niñaaa… no ves cómo se comporta.
- Yo se amor… que para ti es como una hija… me dijo apenada.
Si era como una hija, era un incesto bestial, pero lo bueno es que Vale se quedaba con la
imagen paternal mía sobre su hermana, tampoco sospechaba que esa pequeña fiera me
atacaba cada que podía.
- Entonces… por eso viniste… para ver que todo este bien… le dije falsamente
ofendido por su desconfianza.
- Ay amorrr… no te molestes… es por mi mama… para que este tranquila… me dijo.
- Ok… entiendo, esta bien…. dije resignado.
Mierd… ósea que en cualquier momento podía caernos Vale, sin previo aviso, con tal de
tener a mi suegra tranquila… a decir verdad, mas sabe el diablo por viejo que por diablo, y
mi suegra se las olía o intuía… mal pensada siempre fue…
Hablando de olores, ya olía el almuerzo que había preparado Laurita, que este tiempo
estuvo en la cocina, mientras yo conversaba con Vale. A decir, verdad era casi mediodía,
después de la exprimida que me dio mi cuñadita, tenía hambre.
Para esto Laurita ya se había cambiado, creo que Vale ya le había llamado para advertirle,
nada de andar con ropa corta frente a su cuñado porque no le gustan esas cosas… si
supiera que la niña prácticamente caminaba desnuda frente a mi…
Lo bueno es que Laurita entendió que, si quería seguir disfrutando de su descubrir sexual
y que le sigan penetrando todos sus agujeros, debía guardar las apariencias, no protestar
ni levantar sospechas de su hermana… sino la mandaban de vuelta a su pueblo con
revisión médica de su virginidad incluida.
Almorzamos tranquilamente, tras lo cual, Laurita toda hacendosa se fue a lavar los platos
y nos dejo solos de nuevo. Nuevamente Vale me sugirió ideas para no pasar mucho
tiempo a solas encerrado con Laurita.
- Quizás seria bueno que salgan… me dijo.
- ¿A dónde?...
- Vayan al cine o al centro comercial…
- Dime la verdad… no quieres que me quede con Laurita aquí ¿no?... dije
desconfiado.
- No es eso amor… es que la pobre esta de vacaciones… vino a pasear y se la va pasar
acá… tú también deberías pasear y relajarte… me aconsejo.
- Está bien… algo haremos… dije desganado.
- Laurita alístate que van a salir… le grito Vale a su hermana, que emitió un sonido de
felicidad.
Luego Vale se despidió, debía volver a trabajar… si ella pensó que alejándonos del depa,
terminaría la tentación, al estar en un lugar público… pero no conocía a su hermanita,
siempre se daría maña para exprimirme como sea.
Tal como me lo pidió Valeria… llevaría a su hermanita al cine… para distraerla… Laurita
se alisto emocionada por ir al cine, tanto que ni me ataco en la ducha ni vino a
provocarme mientras me cambiaba. Creo que era suficiente para ella lo hecho esa
mañana… que iluso era.
Deje a Laurita elegir, era una película romántica con algunas escenas subidas de tono, ya
la había visto con Vale y nos inspiro a hacer algunas cosas en el depa antes que llegara su
hermanita. A decir verdad, esa película ya estaba por salir de cartelera, pero Laurita no la
había visto en su ciudad y se encapricho con verla.
Como era temprano, la primera función y la película ya estaba por salir de cartelera… la
sala estaba casi vacía, apenas uno que otro solitario y una pareja sentada muy adelante…
¿quién hace eso en una sala vacía?... alguien que no quiere ser visto y tener algo de
intimidad….
En principio el abrazaba a su pareja, luego la chica fue desapareciendo en el asiento…
mientras el comenzaba a estrujar el borde de la butaca… ya me imaginaba lo que ella le
estaba haciendo… no era que estuviera buscando un pendiente bajo el asiento. Hasta que
Laurita se percato de lo que sucedía…
- ¿Qué hacen?... me susurro intrigada.
- Bueno… ella lo esta complaciendo… se me ocurrió decirle.
- Pero... no la veo saltar sobre su pene… dijo ingenuamente, hasta el momento para
ella esa era la única manera de satisfacer a un hombre.
- Bueno, no solo de esa manera se complace a un hombre…
- Entonces ¿Cómo?... vamosss dimee… dijo curiosa.
- Ella se esta metiendo el pene de su novio en la boca… dije algo excitado.
- ¿eso lo excita?... dijo ansiosa por saber.
- Es que ella con los labios simula el acto sexual…
- ¿En serio? ¿Como?... insistía Laurita.
- Ella lo mama y succiona, para excitarlo…
Para esto de solo imaginar lo que ellos hacían y como los labios curiosos de mi cuñadita
se mojaban… mi verga ya estaba tiesa… y Laurita que era buena observadora, también se
había percatado y acariciaba mi pene sobre el pantalón.
- Eso te excita a ti también… me pregunto provocativa.
Apenas solté un suspiro complacido por el pajeo que me daba sobre la ropa. Sin decir
más, mi cuñadita me bajo el cierre del pantalón y busco en mi ropa interior mi verga. No
necesito mayor aprobación de mi parte, ya tenia mi pene en su poder. Lo miro como
poseída.
En este tiempo se lo había incrustado por su ano y vagina, pero a decir verdad nunca
había ella tenida oportunidad de apreciarlo tan cerca. Estaba embobada por aquel maso
de carne, como si fuera un juguete nuevo.
Una gotita de leche salió de mi verga en señal de mi excitación, Laurita tomo eso como
una invitación. De a pocos se fue agachando hasta tener mi verga frente a sus ojos… su
curiosidad hizo que ingenuamente me diera un lengüetazo, para probar a que sabia esa
gota que salía de mi verga.
- No es agua… es un poco viscoso… exclamo sorprendida de su descubrimiento.
Aquello, lejos de causarle algún tipo de aversión, la animo a continuar. Acto seguido, se
engullo torpemente mi verga. Quizás recordó mis palabras de que debía simular el acto
sexual, mamar y succionar. Al inicio lo hacia muy toscamente, pero de a pocos iba
ganando confianza intuitivamente.
- ¿Cómo la hago?... me preguntaba con expresión morbosa desde abajo.
- Bien… bien… solo que menos dientes… le decía mientras acariciaba sus cabellos.
Sus torpes caricias me estaban excitando, además iba dejando de rasparme con sus
dientes y aprovechaba mejor sus carnosos y jugosos labios para pasearlos sobre mi verga,
que agradecida se contraía un poco botando algunas gotas más de leche.
Mi cuñadita se fue dando cuenta, que a medida que sus caricias eran mas certeras, mis
manos le acariciaban los cabellos y cuando no lo hacía tan bien, mis dedos estrujaban sus
cabellos. Fue así como, a manera de perrita amaestrada, fue agarrando maña.
- Ahora voy a succionar… susurro desde abajo, casi sin aire.
- Ok… ufff…. Resoplaba yo complacido.
Comenzaba a mamar como experta, apresaba mi verga con sus labios y subía y bajaba la
cabeza, recordando como su vagina incentivaba mi pene. Cuando sentía líquidos en mi
verga, los lamia, por ratos tomaba mi tieso miembro con sus dedos, lo pajeaba un poco.
Escuche algo de ruido en la sala, y Sali de mi abstracción, el tipo de adelante parecía que
ya había llegado al clímax, que salto de su sitio, pero ni rastro del rostro de su novia. Por
el susto, quise alejar a Laurita de mi verga… pero ella se aferró…
- No, no… aun no acabo… protesto.
- Ya va terminar la película… le advertí, quedaban algunos minutos de lo que
recordaba.
- Un poquito más… esta rico… decía con voz ahogada sin dejar de mamármela.
La deje hacer, estaba visto que no la despegaría de mi ingle, estaba aferrada como
sanguijuela a mi verga. Encaprichada con aquel nuevo placer que descubría, con el morbo
de hacer travesuras en un lugar público, al novio de su hermana.
- ¿Te gusta cuñadito?... se atrevió a preguntar entre jadeos.
- Me encanta… tienes unos labios fenomenales… dije extasiado.
- Ella no te lo hace así… insistió en la comparación con Vale, era parte de su joven
ego que quería alimentar superando a su hermana mayor.
- No, no… ella apenas si me la chupa, no le gusta…
- Pero si es rico… insistía Laurita sin dejar de succionar y lamer, alegre de superar en
esto también a la timorata de su hermana.
Aquellas afirmaciones, hacían que mi cuñadita se desviviera en caricias hacia mi verga,
con sus labios, lengua y garganta. Me sentía muy cerca a llegar y apenas quedaba tiempo
para que termine la película y enciendan las luces, mientras Laurita seguía en esos juegos
de exploración, le tomaría más tiempo sacarme el jugo.
Tuve que apurar sus movimientos, tome parte de sus cabellos y la obligaba a subir y
bajar, casi ahogándola con mi verga. Laurita lejos de protestar y luchar por librarse, me
seguía en los movimientos, creo que ella también la excitaba sentirse así, atorada hasta la
garganta, casi sin respirar.
Mientas yo iba apretujando las butacas de la sala, no sabia donde descargar todo ese rico
placer que me proporcionaba, procuraba no hacer ruido, pero lo cierto es que la mamada
que me daba mi cuñadita, me hacía estremecerme en mi asiento.
- Ohhh… ufff…. Exclame satisfecho, mientras una ráfaga de leche era expulsada
violentamente de mi verga.
- Ouggg…. Uggg…. Esuche una ahogada exclamación de sorpresa.
Laurita recibió toda mi descarga seminal en su garganta, no la deje alejarse, sino hubiera
salpicado todas las butacas, hasta el techo, como manguera de bombero sin control. La
mantuve en su posición… esta vez si forcejeo un poco por librarse.
- Chupa, chupa… ya va pasar… la calmaba acariciando su espalda.
- Ufff… sigue saliendo… ufff… decía, ahora mas hacendosa, lamiendo y tragando mi
semen.
Una vez que termino de brotar mi leche, ella se alejo un poco sin aire, estaba roja,
acalorada, pero con una sonrisa que nadie le quitaría, con un meloso semen en sus
labios… pero se sentía feliz… tras un momento de descanso, procedió a lamer los últimos
vestigios de leche en mi verga.
Luego se incorporo de a pocos suspirando con los ojos cerrados, en algún momento de la
mamada que me dio… la vi como sus piernas se contraían, se había excitado también,
tener mi verga atorando su garganta le habrán recordado como la empalaba por el ano o
como le martillaba su virginal vagina.
Entonces encendieron las luces… rápidamente guarde mi herramienta, mientras Laurita
saliendo de su trance, sintió una gota de leche escurriendo por su mejilla, sin dar tiempo
a que alguien lo note, tomo esa gota con uno de sus dedos, y se le metió en la boca.
Si ya se había tragado toda mi descarga de semen, que mas daba una gota más. Acto
seguido, para cerciorar, se paso la lengua por los labios, encontrando unas gotas más
pequeñas las cuales también ingirió de buena gana.
La pareja de las primeras butacas, tardaron en salir, seguro se acicalaban también,
Laurita estaba molida, recuperando la respiración en su sitio. Cuando voltee no había
nadie mas en la sala, así que salimos discretamente por una puerta de escape.
Pensar que Vale quiso alejarme del depa (donde desvirgu la vagina y ano de su
hermanita) … para evitar tentaciones estando solo con mi cuñadita… ahora resulto que en
el cine termine por desvirgarle su ultimo agujero virgen… su boca…
Continuara…
Mi cuñadita Laurita (07) (08)
@canalestglSeptember 02, 2021

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Antes de regresar a casa, le di un paseo por un centro comercial, le invité un helado… en


el fondo quería sacarle el olor y sabor de mi verga que Laurita debía tener en la boca.
Creo que nos tomamos más tiempo de la cuenta, pero quería que la niña se distraiga y
conozca algo más que mi pene en sus agujeros, y que tenga algo que contarle a mi suegra
al volver a su ciudad… al volver al depa, me pegue un susto al ver a Vale adentro.
- ¿Qué tal la película?... pregunte Vale.
- Bien… bien… respondí, no queriendo entrar en detalles.
- Me la pase con la boca abierta… respondió intrigante Laurita.
Sude frio al oír su respuesta y recordar que efectivamente estuvo con la boca abierta
succionando mi verga… Esta maldita niña… un día se le va pasar la mano con sus bromas
y va terminar confesando lo que hacemos o su hermana terminara adivinándolo…
- ¿Cómo así?... pregunto curiosa Vale.
- Es que… respondió Laurita nerviosa, por sus juegos e indirectas ya nos estaba
metiendo en líos.
- Bueno… es que era una película de terror… tu hermana no dejaba de sorprenderse y
paraba con la boca abierta.
- Ahhh… si es de terror, no me digan más… sabes que odio esas películas… dijo Vale
aburrida, aunque en realidad era muy miedosa para ver esas películas.
Ufff… Vale se fue a la cocina y Laurita me miro aliviada. A su vez le di una mirada de
reproche y le hice un gesto como para que no hable más de la cuenta. Ella también
regañada se fue a la cocina, mientras yo me tiraba al sofá a reponerme de la succión que
me dio mi cuñadita.
Las chicas prepararon algo de cenar rápido… estábamos terminando y bebiendo un
refresco, cuando Laurita va a la cocina y saca el yogurt. ¿Que se traerá esta niña ahora
entre manos?... porque ya no tenía mi verga en sus manos, pero sentía que con esta
situación la estaba apretando.
- Eso te puede caer pesado con la cena… Vale le reprocho.
- No no… me encanta… dijo Laurita mirándome, dejando que un chorro de yogurt se
derramara de sus labios.
Aquella imagen mi hizo recordar mi leche en sus labios y ella lo sabía. Comencé a creer
que esta jovencita se moría de ganas por contar como había perdido su virginidad y las
cosas que había experimentado… como no tenía a quien contarle sus secretos, estaba
siendo muy imprudente y dejándole pistas a su hermana y eso podía acabar mal…
Un punto aparte era, que esa imagen si me excito bastante, mi verga estaba por pararse,
solo recordando lo sucedido en el cine, afortunadamente volví a mis cabales al oír la voz
de Vale…
- Ay… Laurita… pareces un bebe… todo se te derrama… dijo Vale limpiándola.
Vale cariñosa, limpiaba los rezagos de yogurt en los melosos y carnosos labios de su
hermana… mierd… por un momento pensé en lo genial que seria un trio con esas 2… una
morena escultural y una blancona sensual… pero… soñar no cuesta nada… Vale me
mataría solo con proponerle que me tire a ella y su hermanita, a la que supuestamente
quería como una hija.
Tras esa pequeña indirecta de Laurita que me puso en aprietos, puse una expresión de
cansancio… era suficiente por ese dia. Vale entendio mi gesto y mando a su hermanita a
dormir… se fue a regañadientes… una vez que estuvimos solos…
- Ayyy Danny… sé que te ofrecí intimidad cuando estuviéramos solos… pero… dijo
Vale.
- Pero… que…
- Estoy muerta… con todo el trabajo que me dejaron en la oficina… agrego apenada.
- No te preocupes… yo también estoy molido… tu hermanita quita energías… dije, en
realidad luego me di cuenta que no son tan bien, y Vale también lo pensó.
- ¿Cómo asi?... repuso desconfiada.
- Bueno… es que… ya sabes… mantenerla entretenida… sacarla a pasear… eso de ser
niñero también consume energías.
- Estas viejo… me dijo risueña… ¿Qué pasara si tenemos hijos?...
- Bueno, esto es ya un entrenamiento… le dije.
Vale sonrió ante la posibilidad de una familia, y de lo bien que me llevaba con la niña de
su hermanita… si supiera, que esa pequeña diabla me succionaba la energía de otras
maneras no tan santas… incluso de maneras que la misma Vale no se atrevía a
realizarme…
No sé si Laurita nos vigilaba, o me celaba para que no tuviera relaciones con su hermana,
lo cierto es que bajo en pijama…
- ¿Qué haces?... le reprocho Vale, que la había mandado a dormir.
- Vine a lavarme los dientes… dijo sumisa.
- Arriba también hay baño… replico Vale.
- Es que… mi cepillo está aquí… dijo como niña regañada Laurita.
- Ok, ok… dijo Vale calmándose… discúlpala… agrego Vale mirándome.
Lo cierto es que el baño estaba de espaldas al asiento de Vale, ósea que no la veía
lavándose los dientes… pero yo si… Mientras Vale, me contaba de su día, como le había
ido en la oficina, yo de reojo veía el espectáculo que me daba Laurita.
Sabiendo que su hermana no la veía, primero se bajó el pijama mostrándome las nalgas,
tuve que contener la saliva, mientras ella en 4 volteaba a verme burlonamente. Luego, ya
para no tentar la suerte, se subió el pijama, pero se empezó a cepillar de perfil hacia mí,
quebrando la espalda, en 4, avanzando y retrocediendo… como si me estuviera
culeandome cuando le daba por atrás.
- Mierd… se me escapo, mientras mi verga quería endurecer.
- Si mi amor… es una mierd… esa gente que no colabora, es nuestro trabajo… decía
Vale, ya ni sabia de que me hablaba, pero creía que le estaba siguiendo la ilación de su
conversación.
Por último, Laurita dejo caer la blanca espuma de la crema dental de sus labios…
refrescando la imagen de mi semen en sus labios, parecía que no lo olvidaba, o le había
fascinado, ya que insistía en repetirme aquella imagen.
Vale se dio cuenta que estaba distraído por lo que sucedía en el baño… volteo
rápidamente y Laurita casi se ahoga con la espuma de la crema dental.
- Ya Laurita, deja de payasear… no dejas conversar a los adultos… ve a dormir…
- Está bien… respondió ella y se fue regañada.
- Ay amorrr… esa niña a veces me hace renegar… me decía Vale.
- Es una niña, quiere atención… solo le gusta hacer muecas y ya… dije calmándola.
Tras eso se fue a dormir. Yo me acomodé en la sala plácidamente, al menos no soñé nada,
a pesar de todo, ningún remordimiento… me estaba volviendo tan cínico… seguía
creyendo que no era enteramente mi culpa, que solo me estaba dejando llevar, sabiendo
que esto era solo temporal… una fantasía más por cumplir… y hablando de eso…
- Pero… ¿Qué haces?... desperté perplejo.
No sabía si era un sueño, lo cierto que vi unos cabellos en mi entrepierna, subiendo y
bajando… afuera ya estaba claro, quizás Vale quiso congraciarse conmigo por el tiempo
sin tener relaciones… pero un momento… a ella no le gustaba hacer estas cosas.
- Ya se fue mi hermana… dijo jadeante la voz infantil de Laurita.
Desde mi posición solo lograba ver como mi verga desaparecía en su boca mientras sus
dedos me pajeaban cada vez más armoniosamente. Todo mi pene humedecido y
estimulado por su joven lengua. Laurita estaba fascinada con aquella nueva maniobra
aprendida, que no dudo en aplicarla nuevamente ni bien tuvo oportunidad.
- ¿Estas loca?… le recrimine.
En principio quise alejar su cabeza con mis manos, pero sus caricias ya hacían efecto en
mi semi dormido cuerpo, que al final terminé por acariciarle los cabellos.
- Ves que te gusta cuñadito… dijo ahogadamente sin dejar de succionar.
- Ay caraj… lo haces genial… dije empujando su cabeza.
El torrente de leche era inminente, no quería manchar el mueble o las sabanas… solo me
quedo mantener la cabeza de la niña en su posición. Laurita quiso alejarse porque sentía
que se ahogaba, mientras yo le clavaba mi verga en la garganta… ella quiso esto, ahora
que se aguante…
- Ohhh… uggg… resoplaba ella entre borbotones de leche.
- Eso… trágatela toda… le decía yo.
- Aufff… ohhh…. Es mucho… ufff… se quejó ella.
- Buena chica… la calmaba viendo que había engullido todo.
- Ves que aprendo rápido… me decía orgullosa aun con los labios melosos por mi
semen.
- Siii… eres una experta ahora… le dije… pero déjame dormir otro poco.
Lengüeteo mi verga para limpiarla y la devolvió donde la encontró, y se fue satisfecha
sonriendo, orgullosa de su nueva proeza… quien era yo para reprocharle… solo me dormí
un rato más.
Al despertar, en la mesita había un café, unas tostadas, algo de yogurt y cereal… vaya
encima me atiende como rey. Parece que amaestrarla en las artes sexuales, me era
recompensado por ella… yo que ya me sentía afortunado por haberle desflorado todos sus
agujeros…
Luego vi pasar a Laurita, con un cesto de mi ropa, llevándola a lavar… cabe aclarar que
era la única ropa que llevaba encima… la lolita esta, andaba desnuda… sonriéndome
satisfecha por la impresión que me causo… se me cayo la tostada, la quijada y la baba…
- ¿y tu ropa?... apenas si pude decir.
- La estoy lavando…
- No tienes más… repuse, no es que me encantara verla así, era que luego de la visita
intempestiva de Vale ayer, quería evitar sorpresas.
- Si perooo…. hace calorrr… dijo coqueta.
- Ok… ok… pero solo un rato… si tu hermana regresa y te pilla así… se acaba todo… le
advertí.
Me hizo un gesto de que le daba igual, esta niña estaba jugando al borde… por suerte ya
quedaban pocos días para que retorne a su ciudad. Estaba bien aprovechar su
ingenuidad, fogosa entrega… pero ya estábamos al límite.
Así un poco preocupado, tras ver pasar nuevamente a Laurita, ahora de espaldas y con
todas las gordas y bronceadas nalgas al aire, decidí ponerme a trabajar mi tesis, no se
redactaría sola, debía aprovechar en avanzar en estas mini vacaciones… pero…
- La put… madr… laptop sin batería… ¿y el cargador?...
Recordé que Laurita estuvo ordenando la mesa la noche anterior. La llame, pero nada, no
respondía… esta niña se habrá quedado dormida, pensé y subí a buscarla. Oí algo de
ruido, parecía que Laurita había subido a ordenar la ropa seca.
- ¿Laurita? ¿Dónde está mi cargador?… pregunte desde la escalera sin obtener
respuesta.
Al entrar a mi dormitorio… solo vi un par de redondas nalgas saliendo del closet. Laurita
tenía todo el cuerpo metido en el mueble acomodando camisas en el colgador… y claro,
con audífonos oyendo su música, por eso no me escuchaba.
La veía menear su jugoso rabo inconscientemente, como parte de su labor… mierd…
como se desarrollo mi cuñadita… o es que el despertar sexual que ha tenido le ha
engordado las nalgas, el continuo martilleo que le daba a su joven trasero, había surtido
efecto.
Me debatía en esas apreciaciones, cuando mi verga, para variar… cobro vida propia… uno
que quiere ser cuerdo y la verga que no ayuda… piensa de otra manera… ay caraj… ¿Qué
hacer?... que diablos… una raya mas al tigre… igual ya no volverá virgen… me dije.
Desenvaine mi herramienta, que salió tiesa y disparada… me acomode detrás de ella sin
hacer mayor ruido, hice puntería… cuando creí que estaba bien perfilado… zummm…
- ¿Qué?... ohhh… ouuu… se quejó Laurita al recibirme.
Se contrajo bruscamente, en realidad no estaba lubricada ni preparada para recibirme,
solo le quedo asirse a los bordes del closet para soportar mi incursión y no caer dentro del
mueble.
- Ayyy… cuñaditooo… ayyyy… resoplaba Laurita saliendo de su asombro.
Laurita ya no podía hacer nada, la tenia asida de la cintura para evitar que desfallezca,
mientras golpeaba sus núbiles nalgas y notaba como su vagina comenzaba a humedecerse
rápidamente, lubricando el ingreso y salida de verga.
Sus piernas que antes parecían trastabillar por falta de equilibrio, ahora comenzaban a
retorcerse de placer. Laurita, ya se había acomodado en el interior del mueble, ahora
comenzaba a oír sus gemidos que hacían eco en el closet...
- No cuñadito… no… comenzó a negarse Laurita, moviendo la cabeza y alejándose.
Parecía que había recobrado sus cabales, en estricto, estaba violando a Laurita, quizás lo
que le gusto al inicio, comenzó a disgustarle… no era lo mismo algunas de mis ex, que les
gustaba ser cogidas como perras… que esta niña que podía ser cambiante… quizás la
espanté…
Volteo a mirarme sudorosa, jadeante… casi sin aire… me aleje un poco para darle su
espacio… hasta que pudo hablar…
- Por ahí no cuñadito… por aquí… me susurro, señalando su arrugado anillo.
Me quede perplejo, pero recordé que me dijo que solo a ella le haga esas perversiones,
que solo a ella quería que la enganche analmente… aun sin reaccionar, fue Laurita la que
tomo la iniciativa, agarro mi verga casi jaloneándola hacia su esfínter.
Mierd… si eso quiere… a darle… me dije despertando de mi abstracción… si mi cuñadita
se creía dueña de mi verga para sus placeres anales, que la diferenciaban de su hermana,
entonces quien era yo para negarme….
- Ouuuu… nuuu… ayyy…. Uhmmm… se quejo Laurita al recibir mi brusca clavada.
Nuevamente se retorció de dolor. Sin embargo, en poco tiempo ya se estaba acomodando
mejor y resistiendo mis embates, comenzó a quebrar su cintura para recibirme mejor.
Morboseado por sus caderas que veía cada vez mas anchas y sus nalgas cada vez mas
gordas (en mi ego era gracias a mi), agarré sus voluminosos cachetes y los abrí más.
- Uhmmmm siii… asiii cuñaditooo… uhmmm…. exclamo ella aprobando mi obrar.
Creo que alimentaba mas mi fantasía el acento de su región, su voz infantil y el hecho que
me llamara cuñadito, daba unos tintes incestuosos que me ponían a mil. Aquella fruta
prohibida que me reprimí años de tomar, ahora la saboreaba sin limitaciones.
- No grites tan fuerte… le susurre, sus gemidos más sonoros hacían eco en el closet.
- Siii… sii… pero no pares… que esta ricooo… me decía suplicante.
Temía que los vecinos nos oyeran y le fueran con el chisme a Vale. Este leve pensamiento
detuvo un poco mi accionar. Pero Laurita no me dejaría hasta que me dejara seco, ante
mi bajón de revoluciones, esta lolita empezó a culearme con fuerza para recobrar el ritmo.
Para demostrarle quien mandaba, le di un palmazo en sus enormes nalgas y ella se
estremeció, volteo a verme excitada y sorprendida a la vez, mientras yo le castigaba el ano
cada vez con mas fuerza… hasta que Laurita empezó a retorcerse…
- Ayyy… nooo… uhmmm…. Ohhhh…. Soltó un quejido, mordiéndose los labios para no
hacer más ruido.
- Ohhhh…. Uffff… que ricooo… exclame satisfecho.
Aquellos temblorcillos fueron el aliciente que necesitaba para llegar finalmente, mi verga
comenzó a escupir semen en sus intestinos. Recordaba que Vale con sus gordas y blancas
nalgas me hacían llegar como caballo… pero esta niña cada vez más, me hacían recordar
esa sensación… mierd… se estaba convirtiendo en una experta.
Laurita se dejo caer entre la ropa, mientras mi verga ya deshinchada salía de su agujero…
solo escuchaba sus leves quejidos, casi al borde del calambre. Entre su maraña de
cabellos la veía saborear su orgasmo y sonreír como una niña traviesa.
Y en realidad esa travesura nos iba a salir caro… oi el ruido de la puerta abriéndose…
caraj… ¿un ladron?
- Danny… ya llegué…
A la put… madr… era la voz de Vale.
A la mierd… todo… Vale regreso antes de tiempo… mientras Laurita estaba pálida y
desnuda medio metida en el closet…
- ¿Danny? ¿Dónde estás?... replico Vale.
Empecé a sudar frio, mientras Laurita comenzaba temblar. No había tiempo para que se
cambie, nos iba a atrapar en el cuarto con ella desnuda y yo con mi verga llena de
líquidos… mientras escuchaba los pasos de Vale en la escalera…
- Se jodio todo… resople, mientras Laurita adoptaba posición fetal dentro del closet.
Eso es… viendo a mi cuñadita en esa posición, solo me quedo meterla a la mala en el
closet, taparla con una camisa y cerrar la puerta. Cogí una media suelta y me limpié como
pude, metiendo mi verga en el buzo que tenía.
Segundos después Vale aparecía en la puerta del dormitorio…
- ¿Por qué no me contestabas?... me recrimino Vale.
- A esteee… subí a buscar el cargador de mi laptop y me quedé dormido… si… dijo
tratando de verme soñoliento.
- Pero si tu cargador esta abajo…
- ¿ah sí? ¿Dónde?... muéstrame… le dije, procurando sacarla de la habitación.
Me llevo a la sala, y me mostro el cargador a un lado del mueble… es como cuando buscas
algo y no lo encuentras, viene tu mama y aparece como por arte de magia…
- Pero aún es temprano… ¿no deberías estar en el trabajo?... pregunte, aun no era hora
de almuerzo.
- Ahhh… si, yo también soy volada… me olvide mi disco con la información… dijo
apenada, aunque sentía que era un pretexto para supervisarme según lo dispuesto por mi
suegra.
Bueno, efectivamente encontró su memoria portátil en el estuche de su laptop. Ya se
estaba despidiendo presurosa, me dijo que con el tiempo que perdió, tendría que comer
en su trabajo, que no la esperemos...
- Y hablando de eso ¿Dónde está Laurita?... pregunto extrañada.
- Buenooo… no se… oí que lavaba la ropa… luego no la vi… me imagino que habrá ido
al mercado… dije sudando.
- Ay… esa niña… bueno, si no regresa rápido, la vas a buscar… no vaya ser que se
pierda… ah y otra cosa…
- ¿Sí?... dije, tratando de dirigirla a la puerta.
- Pensé si por la tarde la podías llevar a tu universidad… para que vaya viendo que le
interesa… de paso averiguas tus tramites… me recomendó.
- Claro… no es mala idea… respondí despidiéndola.
Cerré la puerta tras ella, escuche sus pasos en el pasillo y eche llave por si acaso se le
ocurría volver. La vi por las cortinas mientras se alejaba por el parque… ufff… se fue al
fin… me va dar un infarto con esto… sentí que envejecí al menos 10 años…
Subí al dormitorio… encontré a Laurita poniéndose la ropa despacio, para no hacer ruido.
La muy descuidada se había puesto un top sin el brassiere debajo… esas puntas de sus
pezones endurecían por el frio y por mi presencia, temiendo que viniera con Vale… pero
¡qué ricas tetas tiene esta diabla!...
Reaccione automáticamente, ya era suficiente por ese día… dos exprimidas y Vale dando
vueltas… no debía tentar mi suerte más. Le hice caso Vale, le pedí a Laurita que se aliste
mejor para ir a mi universidad… así me distraía yo y a ella.
Esto de estar encerrados en el depa no estaba funcionando, era una tentación continua, e
ir al cine tampoco era buena opción en la oscuridad. Mejor era ir a un espacio abierto y
con gente para evitar los continuos roces… de mi verga con su ano principalmente.
Hice vestir a Laurita lo menos provocadora posible, para evitarme líos con tanto milenial
mañoso. La ropa en si fue una lucha, ella quería ir en shorts apretados y top, cosa que en
su ciudad calurosa es normal, en mi ciudad eso hacía que hasta los viejos volteeen…
Al final la convencí de ponerse un vestido suelto de Vale, le dije que se vería con una aire
más académico y formal para la visita universitaria. Así enrumbamos a mi viejo campus.
No pude evitar llenarme de recuerdos en el camino y más aun dentro de la universidad.
Ya en el campus, deje el auto en el estacionamiento, mientras caminamos por el área de
ingeniera. Muchos curiosos asomaron por la ventana, y a pesar de la ropa suelta de mi
cuñada, la comían con la vista, y ella se sintió un poco intimidada.
Para calmarla, le explique que en algunas carreras de ingeniería era poco común que haya
chicas estudiando. Por eso no estaban acostumbrados a ver chicas guapas y cuando veían
una, se ponían como perro en celo. Por suerte ni había mucha gente, era fin de año, solo
quedaban algunos estudiantes buscando un examen adicional que les permite pasar de
ciclo. Al final mi cuñadita se sintió orgullosa solo por decir que era guapa.
Llegando a la facultad, me encuentro con Guille, un viejo amigo de universidad, seguro
también venia de hacer sus trámites. Hicimos la platica típica, preguntando por las
parejas, familia… le presente a Laurita, la miro extrañado. Luego, para tener algo de
privacidad, mande a mi cuñadita a comprar un refresco….
- Discúlpame que haya mirado así a tu cuñadita… tuve un deja vu… o algo así… me
dijo.
- No te preocupes… ¿se parecen no?... repuse.
- Si, pero no se si a Anita… o Mili… ¿Dónde las encuentras?... me bromeo.
- No se Guille… me las mandan, no las busco… es mi karma creo… repuse resignado.
- Y ¿Vale sabe?… me pregunto intrigado
- ¿Qué cosa?... replique aturdido.
- Vamos, soy tu amigo… conozco tus debilidades… me imagino que ya caíste con tu
cuñadita… respondio en confidencia.
- ¿Es tan obvio?… pregunte.
- Bueno… no por ti… pero por como te mira esa niña… ten cuidado… me advirtió.
- No todos tenemos la suerte de casarnos con nuestra novia de universidad… le dije.
- Bueno… ya te tocara… ya caerás (cazado o casado)… me bromeo.
Ante el regreso de mi cuñadita, retomamos la conversación de los tramites de
universidad. Guille no me dio mucha esperanza de conseguir algo, los administrativos ya
estaban en modo fiestas navideñas y algunas autoridades de vacaciones. En fin, tendría
que regresar en unas semanas para averiguar.
Paseamos por la semi-vacia facultad, Laurita me hacia preguntas, mientras yo recordaba
con nostalgia lo años que pasé ahí, los amores y desamores que viví. Hasta que recalamos
en la placa conmemorativa de mi promoción de universidad.
- Mira tu nombre esta ahí… me dijo animosa mi cuñadita.
- Si… y de algunos amigos y… respondí, dudando de sincerarme más.
- ¿Alguna novia?... pregunto curiosa.
- Si, pero ya no está aquí… repuse nostálgico.
- ¿Estas triste?...
- No… es solo que… bueno… son tantos recuerdos… dije para no dar más
explicaciones.
Luego anduvimos en silencio, Laurita también se notaba cabizbaja, quizás mi actitud la
había contagiado. En realidad, si me había movido un poco el piso recordar a un amor
universitario y a una aventura familiar… creo que hablar con Guille me lo trajo más a la
memoria, sobre todo mi novia de universidad y las locuras que hicimos por doquier.
- No me gusta verte triste… ven… me dijo Laurita sacándome de mi trance.
Me tomo de la mano y prácticamente, me jaloneaba, como una niña que quiere llevar a su
papa a la tienda para que le compre algo. Yo sumido en mis pensamientos y recuerdo, la
seguía como zombi… hasta que… cruzamos una puerta…
- ¿Qué hacemos aquí?:.. pregunte sorprendido.
- Esta vacío… ya vi… cuando fui a comprar mi refresco… no había nadie…
Me percate que Laurita me había metido a un cuarto de servicio, me resultaba familiar el
lugar… antes que pudiera decir algo o protestar… Laurita ya se había arrodillado frente a
mi, me estaba bajando el cierre del pantalón y rebuscando en mi ropa interior.
- Yo se como animarte… me dijo concentrada.
- No… Laurita… no creo que… ufff... repuse sorprendido.
Mi cuñadita no me dejo hablar más… ya me había pajeado un poco y mientras intentaba
alejarla, se había engullido mi verga que iba endureciendo. Sentir sus carnosos y
lubricados labios, me saco de mi abstracción… cerré los ojos unos segundos, pero me
invadieron recuerdos de situaciones similares, con otras morenas, que me pusieron a mil
también…
- Espera, espera… no te vengas aun… me recrimino Laurita alejándose un poco.
Instintivamente había cogido la cabeza de mi cuñadita, no permitiéndole respirar casi,
me estaba pajeando con sus labios. Pero Laurita no quería que acabe en su boca… ella
también tenía deseos por satisfacer….
- Y si me acomodo aquí… me dijo, nuevamente jalándome de la mano.
En ese pequeño ambiente me llevo, casi guio, a una pequeña mesa contra la pared. Ella se
subió, levantando su falda. Fue abriendo las piernas para que me acomode entre ellas…
quise penetrarla por su húmeda vagina…
- Ya sabes que conmigo no es por ahí… me dijo intrigante.
Luego agarro mi dura verga y la dirigió a su ano… ella quería exclusividad, no quería que
hiciera lo mismo con ella que lo que hacia con su hermana. Entendí sus apetitos y
enrumbé a su arrugado anillo.
- Uhmmm… despacio porfa… me dijo como niña regañada.
Mi verga se iba incrustando en su joven cuerpo, mientras ella se iba contrayendo contra la
pared, sus piernas abiertas y levantadas. Mientras en su mirada, dolor y ansiedad… hasta
que no aguanto y me jalo de la camisa, me dio un jugoso beso, mientras mi verga
terminaba de llenar su cavidad anal.
- Ohhhh…. Uhmmm… suspiro adolorida y agradecida.
Se relajo un poco y se fue hacia atrás, apoyándose entre la mesa y la pared. Ahora sus
piernas prácticamente estaban sobre mis hombros, mientras sus manos tomaban como
podían mi pantalón y camisa, para mantenerme en esa posición y que no me despegue.
- Solo vas a pensar en mi cuando me lo haces… me recrimino, tratando de devolverme
a la realidad y matar mis recuerdos.
- Si… solo en ti… repuse excitado, viendo la entrega de mi cuñadita.
Comencé a bombear sus redondas nalgas y bien formadas piernas, mientras Laurita
ahora buscaba que asirse de la mesa, para no resbalarse o caerse… cada vez la penetraba
con mas fuerza… su mirada de reproche, se fue tornando temerosa por mi fuerza… luego
febril de placer…
- Así cuñadito… asiii… rómpeme mi culito… Uhmmm… clamaba satisfecha.
Con el transcurrir de los minutos, sus senos que saltaban, fueron quedando a mi vista,
jalonee su brassiere y estruje sus senos bruscamente…
- Ohhh… te gustan mis tetas… uhmmm… repuso lujuriosa.
- Están bien ricas… dije extasiado viendo como saltaban sus pezones.
- ¿Son mejores que las de mi hermana?... pregunto excitada.
- Los mejores que vi… repliqué morbosamente.
Se acomodo nuevamente y me jalo, para robarme un beso… mientras en esa incómoda
posición seguía castigando su estrecho ano… sonreía por momentos, entre besos febriles
con nuestras lenguas jugueteando… hasta que…
- No Cuñadito… no… esto no está bien... me dijo enseriándose y alejándome.
Vaya, después de haberle inaugurado todos sus agujeros de las maneras más salvajes
posibles, recién le entro un ataque de conciencia, justo cuando la tengo enganchada hasta
las tripas y al borde de una eyaculación bestial… pensé que al fin se había dado cuanto
que esta relación no era sana… que se estaba cogiendo al novio de su hermana… pero no
fue así…
- Esta es la manera correcta… me indico morbosamente excitada.
Se había puesto en cuatro, contra la mesa… dejándome sus bronceadas y redondas nalgas
a la vista… como para que las castigue sin piedad, como para hacerme de su estrecha
cintura y olvidarme de todo lo demás.
- Vamosss… me rogo tras unos segundos, tratando de hacerme reaccionar e
intentando jalonear mi cintura para que la someta de nuevo.
Nuevamente la enganche por el ano, salvajemente, se le contrajo la espalda y las piernas
se abrieron a mas no poder…. Soporto mi embestida como una experimentada…
- Ouuuu…. Uhmmm… siii… asi debe ser…. Uhmmm… gimió complacida, tras unos
segundos, parecía más repuesta y deseosa de seguir con su suplicio.
Comencé a estampar sus nalgas contra esa vetusta mesa, mientras sus manos me jalaban
a que estrujé sus senos… sus piernas comenzaban a temblar, mientras el sudor me
invadía… esta pequeña diabla me tenia aluciando a mil con sus gordas nalgas vibrando
con mi entrepierna.
- Ayyy… cuñadito… Ayyy…. Que rico… Ayyy…. Ahhhh…..
En un ultimo esfuerzo giro y me jalo para que la bese, nuevamente nuestras lenguas se
entrelazaron y fue el ultimo aliciente que necesite… mientras sus jadeos se perdían en mi
garganta, mi verga comenzó a escupir semen hirviendo en sus entrañas.
- Ohhh… siii… ohhh… exclamo triunfal Laurita, retorciéndose de placer.
Ella también había llegado en un brutal orgasmo… casi soltó un alarido de felicidad…
Laurita se sorprendió y se tapo la boca, mientras su cuerpo descansaba sobre la mesa, con
algunos pequeños espasmos provocados por las descargas de leche que aun daba mi
verga.
- Ufff…. que rico… gracias… le dije complacido.
- ¿Te gusto?... pregunto desfalleciente.
- Me encanto… dije casi sin aire.
Laurita sonrió orgullosa, una vez que mi verga se desinflo en sus tripas, se alejo y
procedió a limpiarme con su lengua. Algunas gotas de mas salieron… pero ella las engullo
de buena gana, con gratitud.
Luego salimos de aquel cuarto, abrazados, mas bien apoyados el uno en el otro, cansados
y casi acalambrados por lo brutal e incómodo de aquel encuentro…
- ¿Qué hacen ahí?... nos gritaron desde el fondo del pasillo.
En esas situaciones, uno piensa que va actuar como adulto… pero la primera reacción fue
ponernos a correr como niños descubiertos en plena travesura…
- Malditos muchachos… oí a la distancia.
No voltee, pero parecía la voz del viejo portero… diablos… unos minutos antes y nos
atrapaba en plena faena. Nos detuvimos en un jardín, nos miramos y pusimos a reír de
nuestra reacción.
- ¿Estas mejor?... me pregunto Laurita.
- Mejor que nunca… repuse, intentando ser optimista.
Ya el pasado es pasado, no puedo resolverlo… él ahora es disfrutar (de mi cuñadita hasta
donde pueda)… el futuro aun es incierto… veremos qué pasa con Vale, Laurita, etc… me
dije.
Continuara…
Mi cuñadita Laurita (09) (10)
September 06, 2021

@canalestgl
Regresamos al depa, cuando ya oscurecía, Laurita se había dormido en el auto… Vale ya
había regresado…
- ¿Cómo les fue?... pregunto curiosa Vale.
- Bien, bien… me dije, estirándome.
- Ay… no me puedo ni sentar… dijo Laurita adolorida.
Había castigado muy fuerte su ano en mi universidad, para exorcizar algunos recuerdos.
Sin embargo, no era momento para esos comentarios. Mi cuñadita estaba cada vez más
imprudente con sus comentarios y referencias a nuestras actividades sexuales a
escondidas… a veces me parecía que quería ser descubierta… ¿Qué pensaría esta
diabla?...
- ¿Cómo así?... pregunto Vale intrigada.
- Es que… los asientos de su facultad, son muy duros… repuso nerviosa.
- Si… aparte, el viaje es un poco largo… aunque tu hermanita se quedó dormida…
agregue, intentando cambiar de tema.
- Ah siii… Laurita, se duerme en cualquier lado… menciono Vale acariciándole la
cabeza como una niña.
Ufff… me dije para mis adentros… si supiera que, si fuera por su hermana, se duerme
sobre mi verga. Laurita aun soñolienta y adolorida, nos dejó conversando en la sala,
mientras subía al dormitorio, quizás también a limpiarse sus nalgas melosas por mi leche.
- ¿Qué te parece si…?... comenzó diciendo Vale, luego dudo en seguir.
Mierd… si Vale quiere sexo, como le explico que no tengo líquidos seminales en el
cuerpo… que su hermanita me exprimió todo…
- Que te parece si mañana vamos a la playa… termino de decir.
- Ah claro… es sábado mañana ¿no?... dije despistado.
- Si, tanto tiempo encerrado en el depa, que ya ni sabes qué día es… dijo bromeando.
Me imagino que Vale también quería distraerse, llevaba varios días estresada con el
trabajo… pero en la playa el estresado seria yo, ver a mi novia y a la tentación de su
hermana, en ropa de baño… diablos… pero tenía que darle su gusto a Vale, se lo merecía.
Solo rogaba que Laurita fuera más prudente y no se le antojara mi verga en el paseo.
Al día siguiente, Vale le presto un traje de baño a Laurita, ya estaban casi del mismo
tamaño y dimensiones. En senos Laurita aun la aventajaba, pero en nalgas Vale mantenía
algo de ventaja… yo me avoque a pensar cosas de trabajo y estudios, para mantenerme
distraído y evitar pensar en las bronceadas carnes de mi cuñadita.
Llegamos a la playa, la misma en la que toque por primera vez a mi cuñadita. Había pocos
bañistas, aún faltaban unas semanas para que la temporada empiece. Mientras mis
tentaciones se despojaban de su ropa, yo miraba vigilante a los lados, como buen hombre
protector.
- Ay Laurita… se te está saliendo… dijo Vale.
De curioso volteé, pude ver como medio pezón de mi cuñadita estaba al aire. No podía
culparla, ella tenía más busto que su hermana, y el brassiere de Vale no lo contenía. Me
quede embobado viendo los senos de Laurita… casi los saboreaba… mi cuñadita se dio
cuenta y esbozo una sonrisa, mientras Vale seguía concentrada metiendo el seno de su
hermana en su traje de baño.
- Ya está… que no crezcan más… que envidia… dijo Valeria bromeando.
Vale volteo y casi me atrapa, cualquier amago de erección se amortiguo con la mirada
sonriente de mi novia. Me tomo de una mano y luego con la otra, tomo a Laurita.
Ingresamos al mar… yo nade un poco mar adentro, mientras las hermanas se quedaban
más cerca de la orilla conversando y chapoteando donde el mar no estaba tan profundo.
Luego vi a Vale irse regresar a la arena, donde estaban nuestras cosas. Lo que aprovecho
Laurita para venir conmigo.
- Recuerdas que aquí me tocaste los senos… dijo tornándose peligrosamente morbosa
para mí.
- Cierto… dije.
- ¿Quieres intentar de nuevo?… pregunto provocativa.
- Si… pero tu hermana… replique intentando frenarla.
- Ella está ocupada en su celular… mi dijo insistente Laurita.
Era cierto, de reojo vi como Vale, andaba caminando con el celular en la mano, dándonos
la espalda, mientras Laurita estaba frente a mí. Es decir, no vería lo que le hacía a Laurita
… ok, no voy a desaprovechar esta invitación… quizás sea lo único que pueda hacer con
mi cuñadita aquí.
Nos sumergimos un poco para taparnos con el agua, mientras su seno ya estaba por
salirse, ya que la ropa de su hermana apenas si lo contenía. Tomé su seno con mi mano
derecha y comencé a acariciarlo por debajo del agua.
- Ohhh… siii…
Laurita se estremeció, lo estaba disfrutando, cerraba los ojos como en trance. Mientras yo
procuraba mover los labios, por si Vale volteaba a vernos, pensará que conversábamos…
hasta que Vale volteo, la vi de mal humor… mierd… se habrá percatado.
- Laurita… acomódate el brassiere… creo que tu hermana nos vio… le dije.
Mi cuñadita salió de su trance algo asustada. Mientras veía a Vale, ponerse nuevamente la
ropa, de mal humor… ay caraj… si se dio cuenta que manoseaba a su hermana, el lio que
me va armar.
- Son unas mierd… dijo molesta Vale al borde del llanto.
- ¿Qué paso?... respondí.
Tenía la consigna de negarlo todo, por más que Vale nos haya visto. Luego Vale se puso a
sollozar… ay… se me venía la noche… pero extrañamente, se acercó y me abrazo.
- Ni sábado me dejan descansar… se quejó.
- ¿Por qué?... pregunte sin entender.
- Me llamaron de la oficina… hay un documento que debía salir urgente ayer, pero no
me avisaron, me dijeron que lo vea el lunes… ahora quieren que vaya a tramitarlo…
- No lo puede hacer nadie más…
- No, está en mi maquina… aparte que hay que procesar unas cosas antes de sacarlo….
- Ni modo… regresamos… le dije resignado, mientras Laurita respiraba aliviada por no
haber sido descubiertos.
Vale me jalo a un lado y me dijo que no sería justo malograrnos el día a todos por un tema
de su trabajo. Aparte que ya estaban terminando las vacaciones mías y Laurita ya estaba
por retornar a su ciudad con la desconfiada de mi suegra.
Me olvidaba que era el último fin de semana de mi cuñadita con nosotros. Había olvidado
que, al final con Vale quedamos que mejor era que Laurita regresara a pasar fiestas con
su mama en su ciudad. El tiempo había pasado volando mientras le inauguraba y llenaba
de leche todos sus agujeros. Al día siguiente, domingo por la noche, Laurita nos dejaría.
- A ustedes les gusta más meterse al mar, a mí me da miedo… disfruten el día… me
dijo.
- ¿Pero quién te lleva?… pregunte.
- No te preocupes, tomo un taxi, lo que cueste, que lo pague la empresa… dijo molesta.
- Ok… está bien… dije fingiendo resignación.
- Vamos amor… haz que mi hermanita se entretenga, ya tendremos más salidas los
dos solos… y haremos todo lo que quieras… me dijo morbosamente para compensarme.
Deje partir a Vale, mientras más se alejaba, más se acercaba Laurita a mí.
- ¿Sera rico tener sexo en el mar?… me pregunto entre tímida y curiosa.
Esa idea me saco completamente de mi abstracción y la preocupación que me había
generado Vale…
- Bueno si… pero aquí no… hay poca gente… pero igual nos ven… repuse.
- ¿No hay un lugar más privado?… me pregunto insistente.
Creo que Laurita sabia también que le quedaban pocos días de visita antes de volver, o
quizás mis caricias en su seno habían despertado aquel cosquilleo en su ser… de una u
otra manera, quería ser poseída con ese paisaje. La idea no me sonó mal, a decir verdad.
Recordé que cerca a esa playa, había otra más escondida, de difícil acceso. No se podía
llegar en auto, había que bajar caminando con mucho cuidado un acantilado. Algo
peligroso, pero aumentaba más el morbo… no termine de explicarle lo difícil del acceso y
Laurita ya quería ir.
Subimos un camino de tierra, hasta donde pudimos con la camioneta. La estacione cerca
a un sendero descendente pedroso y algo empinado, que llevaba a aquella playa desierta…
caraj… todo lo que hago por atorar el culo de mi cuñadita, ojalá no me rompa una pierna
aquí.
Descendimos lentamente, en más de una oportunidad Laurita estuvo a punto de perder el
equilibrio, pero no desistió… hasta que al fin nos encontramos en las arenas de esa playa,
rodeados de acantilados.
Lo primero que hizo mi cuñadita fue llenarme de besos, me hizo perder el equilibrio y
terminamos en la arena entre risas y besos. Ella estaba encima mío y comencé a
acariciarle sus senos que nuevamente sobresalían del brassiere… ella ahogo un gemido en
mi garganta y entro en trance nuevamente…
- Nooo aquí nooo…. Me dijo con su tonito caprichoso.
- ¿Dónde?...
- En el mar… me dijo.
Tenía miedo que, al hacerlo, la arena termine por meterse en sus agujeros y mi verga la
raspe como lija. Me jalo de la mano, para llevarme al mar… miraba complacida como mi
verga formaba una carpa en mi short.
Esa playa era casi como una piscina, poca marea, rara vez se veía alguna ola. Nos
sumergimos entre caricias, hasta que estuvimos cubiertos hasta el pecho… una vez así,
Laurita se detuvo y casi se trepo sobre mí. Me lleno de besos, mientras sus piernas
rodeaban mi cintura.
- Ahora si… me dijo más desinhibida.
Me bajé el short como pude y ella hizo a un lado su pequeña ropa de baño… mi verga hizo
diana rápidamente en su vagina. Ella me apretó con fuerza al sentir su conchita invadida
por mi tiesa verga, mientras sus pechos se inflaban contra mi tórax.
- Ohhh… nooo… por ahí no… no… no importa… Uhmmm…
Si bien había dejado claro que con ella solo tendría sexo anal, al sentir mi verga después
de un tiempo en su vagina, se estremeció completamente. Luego se alejo y me miro con
pasión, sin decir nada, ella empezó a saltar sobre mi verga.
Complacido por su accionar, pase mis manos por debajo de sus gordas nalgas y la ayuda
en su ir y venir. El mar nos ayudaba a aliviar su peso, Laurita temblaba de placer, sus
gemidos eran cada vez más fuertes e intentaba ahogarlos con mis labios y lengua…
A pesar de estar en una playa oculta, no era mala idea hacerlo dentro del mar… por si
algún curioso nos veía de los acantilados, nuestros cuerpos estaban sumergidos… la única
evidencia de nuestra aventura sexual, eran los gemidos que mi cuñadita soltaba… todo
era perfecto, hasta que…
- Ay… mierd… cuidado… dije al notar la situación.
Como les dije, rara vez se veían olas… y esta fue una de esas… parecía una ola enviada por
Vale… el repentino cambio de marea, me hizo trastabillar con el cuerpo de mi cuñadita
encima. Al final, terminamos arrastrados por el mar, en la orilla.
Tragamos un poco de agua, pero nos reímos. Mi verga termino doblada, sin embargo,
Laurita no estaba lista para terminar ese encuentro. Entre juegos se fue colocando encima
mío… al sentir mi verga dura frotando su pubis, no lo dudo e hizo nuevamente a un lado
su ropa de baño.
- Uhmmm… suspiro al incrustarse ella misma mi verga por su ansiosa vagina.
Sin darme pie a objetar, ella empezó a brincar sobre mi aun tiesa verga. Yo solo me
dedique, desde abajo a tomar su cintura para dirigir sus movimientos. Luego aproveché
mejor mi situación y comencé a estrujar sus senos… cosa que ella agradeció más.
De a pocos la marea iba subiendo, y yo… me iba hundiendo en el mar… mientras la niña
brincaba complacida con sus ojos entrecerrados en trance, sin darse cuenta que ya casi
me estaba ahogando… parecía que el mar nos tenía jugada una mala pasada.
- Ohhh… lo siento… dijo asustada al verme casi hundido.
Se salió rápidamente de encima mío, pero en su maniobra perdió el equilibrio y termino
gateando hacia la orilla… bueno, me dije, el mar quiere una ofrenda… parece que no será
vaginal, quizás si es anal, nos dejan terminar este encuentro, me dije.
- ¿Qué haces?... ouuu… eso se avisa… ayyy… se quejó.
Aproveche la posición en 4 patas de mi cuñadita y me ubique rápidamente detrás de ella,
para esto, ya su ropa de baño estaba por sus rodillas, no podía escapar. Solo me toco
apuntar hacia su arrugado anillo y enfundarle mi verga, y como para que no huya, la
sujete de sus gordas nalgas.
Le tomo unos segundos reponerse de tan brusca incursión, tampoco le di mucho tiempo.
Ahora si no estábamos protegidos por el mar, había que apurar ese encuentro antes que
alguien nos descubra o nos grabe.
Mientras yo golpeaba su bronceado trasero armónicamente, a su vez, el mar de cuando en
cuando tocaba el mío… era raro e incómodo, me desconcentraba… pero soltarla en ese
momento, era volver a empezar prácticamente, y Laurita ya lucia excitada de nuevo.
- Ohhh… si cuñadito… así… como una perra… asiii… gemía lujuriosa Laurita.
El mar me estaba manoseando las nalgas más de la cuenta, así subí un poco mi cintura y
deje de arrodillarme, pase a estar en cuclillas… ahora mi verga la perforaba desde arriba,
clavándole las entrañas… Laurita sintió la diferencia… volteo a verme atónita y excitada.
- ¿Eso se puede?... pregunto ingenua… ohhh... que placer…
Cada vez más excitada, Laurita iba hundiendo su cabeza, casi hasta ser cubierta por el
agua… parecía no importarle, estaba en un trance total de disfrute… de la misma manera,
yo me sentía extasiado de ver sus redondas nalgas abrirse de par en par y su estrecha
cintura.
- Ohhh…. ufff… exclame satisfecho.
- Uhmmm… gimió destrozada Laurita, casi ahogada.
Su espalda se contrajo con cada borbotón de leche que mi verga escupía, su boca se
retorcía como si cada escupitajo de semen en su interior fuera un nuevo orgasmo. Luego
se dejó caer en el mar… casi se arrastró a la orilla.
Con mi verga aun en ristre, y mis piernas casi acalambradas, veía el espectáculo que me
ofrecía mi cuñadita… con su culo abierto y su ano enrojecido, mi leche de a pocos fue
saliendo… mientras Laurita recuperaba el aliento ya en la arena,
- Wow… estuvo delicioso… me dijo sorprendida.
Luego nos acomodamos en la toalla cerca a los acantilados, intentando recuperarnos de
aquella placentera agitación. Estuvimos tomando el sol entre juegos, caricias y besos…
hasta que el mar nos dio a entender que era suficiente, cada vez quedaban menos metros
de playa, la marea estaba subiendo y debíamos abandonar ese lugar escondido.
Subimos lentamente aquel camino difícil. Por suerte encontré mi camioneta en su lugar,
pensé que podrían robármela por dejarla en ese lugar solitario. Ya iba escondiéndose el
sol, en el camino de regreso, para variar Laurita se quedó dormida. De cuando en cuando
la apreciaba, estaba mas bronceada y con un tono rojizo en las mejillas… diablos… es
linda la condenada.
Ya cerca del depa despertó… y solo antes de llegar atino a decirme…
- Gracias por todo… no se… no sé qué pensaras de mi cuñadito… que soy una puta o
que se yo… dijo abrumada.
- No, no para nada… tranquila… dije, solo había tenido sexo conmigo, no da para puta.
- Lo cierto es que contigo… contigo hago y digo cosas que en mi vida pensé que haría o
diría… agrego, quizás recordando como gemía como loca pidiendo que la claven como
una perra o agarrando mi verga para dirigirla a su ano.
- No, no te preocupes… es parte de crecer esto… experimentar y eso… dije sin entrar
en detalles de las perversiones que hicimos.
- Yo quería aprender… quizás a manera de juego, con alguien de confianza… pero me
gusta cómo me lo haces… y te voy a extrañar… me dijo con una lagrima a punto de salir.
- Vamos… la pasamos bien… no hay que malograrnos el día… dije sonriendo.
- Si… es cierto… dijo más animada.
Quizás me decía esto, porque era difícil que, al día siguiente, estando todos en el depa,
hubiera tiempo para despedirse… así que prefirió sincerarse ahora. Era tentar mucho la
suerte hacer algo, con su hermana rondando.
Al menos, por el momento agradecía, que mi cuñadita lo estuviera tomando bien y que no
se encaprichara en quedarse o sacar a la luz lo nuestro… pero no me fiaba, Laurita era
joven, y nunca se sabe.
Continuara…

Esa noche Laurita durmió como tronco, después de todo el esfuerzo físico, no le dio el
cuerpo para bajar a darse otra despedida. Cosa que también agradecí…. estaba molido.
Aparte que me quede buen rato después de la cena, oyendo las quejas de Vale que andaba
frustrada por todo el trabajo que le daban a raíz del descanso medico de su compañera.
Al día siguiente, la mañana transcurrió con Vale y Laurita peleando por hacer la maleta
de la niña, sobre que llevar y que no… como acomodar las cosas, etc. Pensar que no hubo
tanto lio para que ambas se acomoden en mi verga o me repartan a su gusto… si Vale
supiera.
Cada que podía, Laurita me daba miradas melancólicas, como para que buscara algún
pretexto para mandar lejos a Vale, y que nos diera un tiempo juntos.
- A todo esto… Laurita nunca conoció a tus padres… me dijo Vale.
- Ah bueno… no… no hubo tiempo… le dije
- Si vamos… a tu mama le encantaría… agrego Vale emocionada.
Vale tenía una magia única con mis padres, diría que era la nuera que mejor les cayó. A
pesar que entendían que tuve novias con mayores logros académicos, cosa que a mis
padres valoraban. Con Vale era diferente, tenía un carisma que hacía sonreír hasta al ogro
de mi padre. Quizás a estas alturas, ya ansiaban un nieto, y la veían como mi última
oportunidad.
Ambas se arreglaron, Vale vistió a Laurita como una niña, con uno de sus vestidos, poco
más y le hace unas trenzas escolares. Cosa que no le hizo mucha gracia a mi cuñadita,
pero tuvo que aceptar. Vale en cambio se puso un pantalón apretado y claro, una blusa un
poco suelta.
Recuerdo que ese pantalón me hacía babear cuando la veía en el trabajo, le quedaba muy
bien, su redondo trasero rellenaba bien ese jean. Quitárselo también era una delicia…
como bajaba por sus bien formadas piernas… bueno, me dije, al menos estoy recobrando
el morbo hacia Vale, es lo mejor, ahora que mi cuñadita nos deja, debo retomar mi
relación.
Estábamos en la puerta, por salir… cuando Vale se detuvo…
- ¿Qué paso? ¿olvidaste algo?... le pregunte.
- No… espera… ay… puedes esperarnos abajo… me dijo un poco avergonzada.
- Ok… dije, mientras Vale jalaba a Laurita.
Estuve varios minutos abajo, esperándolas… ¿Qué habrá pasado?... ¡se habrá dado cuenta
Vale que Laurita ya no es virgen? ¿mi cuñadita le habrá confesado que le desvirgue todos
sus agujeros?... la espera me desesperaba… hasta que…
- Dice Vale que no va ir… dijo Laurita subiendo al auto,
- ¿Cómo? ¿Por qué?... pregunte sorprendido, no se habrán peleado.
- Cosa de mujeres… repuso apenada.
- No entiendo…
- Es que… le vino su mes… y se manchó todo… su pantalón favorito… se siente fatal…
le empezaron los cólicos…
- Ya… ya… entendido… replique, no quería más detalles en ese momento.
- ¿Qué hacemos?...
- Me dijo que vayamos nomas… que tu mama nos está esperando… dijo avergonzada.
Se me hacía raro aparecerme en casa de mis padres sin mi novia, con mi cuñadita vestida
como niña de primera comunión. Sobre todo, si era la niña que me había estado cogiendo
como loco en todos los rincones posibles y en todas sus cavidades. Pero bueno, entendía
que Vale no quería fallarle a su suegra.
Temía porque mis padres eran perspicaces, cualquier indicio los pondría en alerta. Mas
aun con mi cuñadita y su parecido con algunas antiguas parejas mías. Esperaba que el
disfraz de niña buena que le puso Vale a Laurita, los distrajera de hacer preguntas o
conjeturas.
- Tú crees que… haya tiempo para una… última vez… pregunto tímidamente Laurita.
- En casa de mis padres, imposible… no hay mucho tiempo tampoco, en unas horas
sale tu vuelo… no podemos desaparecernos así nomás, tu hermana va estar alerta… le
dije.
- Es una lástima… dijo Laurita resignada, volteando a ver la luna del auto.
Llegamos a casa de mis padres, le presenté a Laurita a mi madre, a la que
automáticamente le trajo a la mente una prima mía, que estuvo con nosotros más menos
por la edad que aparentaba mi cuñadita… ya empezamos, pensé. Para mi suerte, mi padre
había salido a visitar a un amigo enfermo, así que al menos, la cosa no estaría tan tensa
para mí.
Teníamos unas dos horas antes de regresar y terminar de ajustar algunas cosas, para
llevar a Laurita al aeropuerto. Mi madre empezó apreciando a mi cuñadita, preguntando
curiosa por su acento y las costumbres de su tierra. Luego me toco el interrogatorio a mí,
de cómo estaba, como me iba con Vale.
Hasta que mi madre recibió una llamada, al parecer había olvidado una junta de un
comité en el que había ingresado. Desde que abandone la casa para vivir solo, mi madre
se involucraba en esas cosas, para mantenerse entretenida.
- Voy y hago acto de presencia un rato… y regreso rápido para comer algo… dijo antes
de partir presurosa.
Parecía que todo conspiraba nuevamente, para que mi cuñadita satisficiera su deseo de
un último encuentro. A decir verdad, con esta niña siempre todo se alineaba a su favor,
suerte de novata tal vez. Antes que me dijera algo… la tome de la mano y la lleve a mi
antiguo cuarto…
- No hay tiempo que perder… le dije.
Laurita me seguía risueña, ansiosa por cometer una nueva travesura. La veía algo
avergonzada…
- No me siento sexy vestida así... me dijo levantándose un poco el vestido.
- Estas muy apetecible… atine a decir, mientras me acercaba a besarla.
A decir verdad, no teníamos mucho tiempo para una charla que la caliente… mi madre
había salido y podía volver en cualquier momento… aparte que, como estaba vestida
Laurita, parecía una lolita… y eso me ponía a mil, más aún sabiendo lo que había debajo
de esa ropa. Solo faltaba ponerle una paleta dulce y que hiciera algún gesto erótico y mi
leche salía disparada.
Ella haciéndose la desentendida, como una niña curiosa, empezó a ver mis libros,
dándome la espalda, sabía que me excitaría esa actitud ingenua. La tome por detrás,
poniéndole el bulto de mi entrepierna en sus nalgas, mientras Laurita empezaba a
retorcerse de excitación.
- Ay… que apresurado eres cuñadito… se quejó, sin moverse, dejándome manosearla.
No dijo nada más, solo emitió unos quejidos al sentir mis manos hurgando sus senos,
abrazándola por detrás. Una vez que su cuerpo dejo de moverse, baje mis manos y fue
deslizando su ropa interior, hasta que mi dedo se encontró sumergido en su goteante
vagina.
- Nooo… por ahí no… uhmmm… protesto excitado.
- ¿Cómo te gustaría tu despedida?... pregunte amablemente para encender su morbo.
- Como en la playa… tu verga clavándome fuerte… suspiro en trance.
Bueno, habría que darle el gusto a mi cuñadita, parece que había quedado impresionada
con esa posición sumisa, de a pocos le iba gustando ser tratada como una perra… parece
que compartía ese gusto con su hermana…
No había mucho tiempo, así que improvise en un viejo sillón cerca de mi cama.
Prácticamente, la empuje, para que ella sola vaya adoptando la posición que le gustaba.
Esa rudeza, al principio la inhibió, luego fue entrando al juego… total era su despedida…
si quería fuerza… fuerza iba tener.
Enterró la cabeza en un borde del sillón, mientras iba empinando sus abultadas nalgas,
Laurita misma se fue levantando su falda suelta, para mostrarme su imponente trasero.
Luego ella hizo a un lado su pequeña ropa interior… desde su posición, mi cuñadita volteo
a verme con lujuria…
- ¿Te gusta lo que ves?... pregunto.
- Tienes un culo delicioso... dije para incrementar su morbo.
No falto mayor aliciente, Laurita sola empezó a retroceder en busca de mi dura verga.
Apoye una pierna sobre el sofá al lado de sus gordas nalgas y el otro pie en el piso,
procuraba darle un ángulo similar al de la playa, de arriba hacia abajo.
Mientras tanto, mi cuñadita por iniciativa propia, presa de su ansiedad, iba abriendo con
una de sus manos, sus abultadas nalgas, para dejarme a la vista su dilatado y muy
maltratado anillo. Un rabo en forma de corazón y una jovencita deseosa con voz
suplicante y vestida infantilmente.
- Ohhh Siii… cuñadito asiii… tembló de placer al sentir mi verga perforándola.
Mi tieso miembro, la iba clavando desde arriba, como lo había pedido, Laurita se retorcía
de placer, abriendo sus nalgas por momentos, estrujando sus senos… volteando a verme
perpleja, como disfrutaba sometiéndola…
- Que fuerte eres Danny… exclamo embobada.
- ¿Te gusta?... pregunte extasiado.
- Ayyy… me encantaaa… pero más fuerte cuñadito… quiero que me rompas el culo
mas fuerte…. Uhmm… exclamo sorprendida.
Seguro lo había pensado, pero hasta ese momento no se atrevía a confesar, lo que su
cuerpo pedía a gritos. Entendí que mi cuñadita quería regresar con un recuerdo
memorable, que su maltrecho ano lo recordara por buen tiempo.
Ya que habíamos explorado varias posiciones, considerando su tamaño y poco peso… se
me ocurrió otro martirio para satisfacer los deseos de mi ninfómana cuñada.
- Vennn… le dije, casi jalándola.
Laurita, se quiso poner de rodillas, para recibir mi semen, pensó que ya me venía… pero
no…
- Ayyy… nooo… así me vas a partir… uhmmm… exclamo entre asustada y excitada.
La había cargado, con sus piernas en mi hombro. Para resistir la faena, me apoye (semi
sentado sobre el escritorio (ya no estaba tan joven ni atlético). Instintivamente Laurita se
agarró de mis hombros y mi cuello. Comencé a levantar y bajar las gordas nalgas de mi
cuñadita.
- Ohhh… ufff… resoplo, soportando la primera brutal incursión.
- ¿Sigo?... pregunte por inercia, ya que no tenía intenciones de detenerme.
- Si por favor… sigue… sigue… decía adolorida.
Laurita como buena alumna, se dejaba guiar, tenia plena confianza que lo que le hiciera,
lo iba a disfrutar, como ya había sucedido anteriormente. Mi cuñadita me miraba con
angustia, que luego fue tornando en lujuria. Su cuerpo temblaba con cada embestida, con
cada empalamiento que le hacía… y lo empezaba a disfrutar…
- Asiii… asiii cuñadito… destrózame el culo… Uhmmm… rogaba febrilmente.
Ya el esfuerzo físico, me estaba haciendo desfallecer… puse las piernas de Laurita a los
lados de mi cintura. Mi cuñadita automáticamente se aferró a mí, abrazándome y
rodeándome con sus piernas. Mis manos estrujando sus abultadas nalgas y haciéndolas
subir y bajar con fuerza.
- Ayyy… me vas a partirrr… decía lujuriosa, mientras su lengua buscaba la mía.
Laurita se dio maña de apoyarse parcialmente en el escritorio y ella misma procedió a
acompañarme en los movimientos. Comenzó a saltar vehementemente sobre mi verga…
- Como me gusta que me atores así cuñaditooo… ahhhh… Uhmmm… vocifero.
Luego se estremeció de pies a cabeza… mi verga termino de explotar en sus entrañas…
litros y litros de semen hirviendo la invadieron… que hicieron remecer a Laurita, que
ahogaba gemidos en mi boca, llenándome de jugosos besos.
- Ay cuñadito… eressss… eresss… lo maximooo… dijo sin aliento.
- Tu culito se presta para hacer maravillas… le respondí halagándola.
- Ay mi pobre culito… uhhh… me lo reventaste… se quejó bajándose de mí.
Se toco su esfínter que estaba al rojo vivo y caliente por la fricción… al principio se
preocupo un poco, luego al ver mi verga deshinchándose frente a ella. Se arrodillo y le dio
una buena mamada y limpieza. Lo hizo con tanta dedicación, que logro sacarme una
descarga más de leche, como para irse bien despachada a su ciudad… hasta que…
- ¿Qué es eso?... exclamo Laurita asustada.
- Caraj… maldito celular… dije contrariado.
Esta vez sí cambiaria aquel tono, que sonaba como timbre del departamento. Tras
recuperar el aliento, vi el número de Vale en la pantalla… cada vez parecía presagiar que
me montaba a su hermanita… casi siempre llamaba al poco rato de que las cosas se
habían consumado.
- ¿Sí?...
- Disculpa amor que interrumpa su visita… me dijo apenada.
- ¿Qué paso?...
- Que ya se está haciendo tarde… Laurita puede perder el vuelo…
- Ok… ok… ya vamos.
Mi madre regreso a los pocos minutos y le explicamos que ya estábamos con el tiempo en
contra, nos despedimos. Retornamos al depa, Vale andaba en buzo, se la notaba fatal, así
se ponía cuando empezaban sus días rojos.
Laurita termino de arreglar sus cosas y partimos al aeropuerto, a pesar de su malestar,
Vale vino con nosotros a despedir a su hermanita. Aparte, después del castigo anal que le
di en mi casa, dudaba que mi cuñadita deseara algo más, la veía caminar adolorida pero
feliz.
Llegado el momento, solo nos dio tiempo de un abrazo y un beso en la mejilla… ante la
mirada de su hermana, Laurita se despidió así… dio la vuelta, solo dudo un segundo, y
regreso a mis brazos…
- Gracias por todo… dijo en voz alta para que Vale la escuche.
Vale estaba emocionada de como su hermana me mostraba cariño, casi le sale una
lagrima… si supiera todas las lágrimas que le saque a Laurita en las brutales cogidas que
le di.
- Ven a verme cuando puedas… me susurro luego Laurita, mientras Vale estaba
distraída limpiándose los ojos.
- Te voy a extrañar… le respondí a su vez en voz baja.
Así, con todos sus orificios inaugurados, mi cuñadita volvió a su pueblo… con la
esperanza que un día la visitara y siguiera su aprendizaje sexual…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (11)


September 09, 2021

@canalestgl
En el viaje de regreso del aeropuerto, Vale estaba triste, a pesar de lo caprichosa y
engreída de su hermanita, la iba a extrañar. Noto que yo también estaba un poco triste…
como no estarlo, después de todo, Laurita trajo algo de locura a mis días de sosiego, ese
condimento que faltaba para recordarme las locuras que hice años atras…
- ¿La vas a extrañar?... me pregunto, para hacer conversación.
- Si… era como una hermanita… repuse suspirando para guardar apariencias.
- Si… Danny te portaste excelente con Laurita… te mereces un premio… me dijo
intrigante.
- Y… ¿qué será?... pregunte animándome.
- Puede ser que… que te de algo que siempre me pediste… repuso
A estas alturas mi cabeza sumida en muchos recuerdos, no estaba para adivinanzas, más
aún con el tráfico pesado de regreso, estaba también concentrado en eso… ¿Qué me
daría?... ¿un playstation?… al ver por mi expresión que no atinaba, ella decidió
proseguir…
- Quizás no te haga esperar hasta casarnos para dártelo… agrego seductoramente.
- ¿Sexo anal?... replique efusivamente.
- Si… pero no grites, te va oír hasta mi mama… repuso avergonzada, luego… Cuidado…
Frene en seco… por la emoción de su propuesta, casi me paso una luz roja y atropello un
ciclista… Vale, se rio de mi reacción y de lo emocionado que me ponía, como niño en
navidad. Me saco de mi trance en una.
- ¿En serio?... no bromees… le dije.
- Claro que si… has sido muy lindo y paciente con Laurita… ahora solo te queda
esperar un poco más… que pasen mis días rojos y lo intentamos… ¿te parece?... dijo Vale.
- Claro… claro… son unos días nomas… dije emocionado.
Ya había inaugurado el culito de mi cuñadita… solo faltaba el de mi novia, era excitante la
propuesta. Quizás era lo que necesitaba para dejar de enredarme con Laurita, que estaría
lejos por mucho tiempo y que cada vez sería más complicado, si se enamoraba más de mí,
podía complicar todo lo que había construido con Vale en los últimos años.
Tal vez esto era lo único que faltaba para terminar de engancharme en mi relación con
Vale… que la enganche por el ano, satisfacer ese viejo anhelo… tiempo soñé con esto. Ya
hasta estaba fantaseando como, en donde, que posición sería la mejor…
Pensaran que rápido olvidé a mi cuñadita, pero creí que en el fondo era mejor para
todos... lo de Laurita era un arranque pasional de juventud para ella, de descubrimiento
sexual, de ahí en adelante podría practicar lo aprendido con quien quisiera.
Yo por mi parte sentía había sumado una aventura espectacular, con mi cuñadita, por
momentos inocente, por momentos ninfómana. Una aventura que alimento mi morbo a
mas no poder, que una jovencita quiera que la inaugures, alimenta el ego también… pero
sentía que ya era momento de continuar con mi vida.
Como les decía Vale tenía piel clara, pero formas de morena, unas nalgas que nada tenían
que envidiarles, una cintura estrecha y me hacía llegar como caballo cuando le daba por
atrás viendo sus gordas nalgas rebotar en mi ingle… imagínense si lo hacíamos por donde
siempre quise hacerle… ahora sí, con Valeria vale todo, le haría de todo.
- Hey… aterriza… reacciona… que ya está en verde… me dijo Vale, viendo que no
reaccionaba ante el cambio del semáforo.
Esos días yo parecía un cobrador de renta… todos los días le preguntaba a Vale… ¿Ya paso
(¿tu menstruación)?... al principio le pareció gracioso, luego se iba enojando ante la
insistencia, así que no quise decirle más… vaya ser que se arrepienta.
Vinieron las fiestas navideñas, la pasamos en casa de mis padres… pensar que días antes
había sometido analmente por última vez a mi cuñadita en esa casa… pensándolo bien, a
otras parejas también (una prima y un ex de universidad) … si esas paredes hablaran,
Vale me mataría….
Tras compartir regalos, mientras mis padres estaban entretenidos con servir la cena. Vale
me dio un regalo más, envuelto en un pequeño estuche… con curiosidad abrí… creo que
me voy a casar con esta mujer… era un pequeño cojín de lubricante…
- Justo lo que faltaba… repuse alegre sonriendo.
- Creo que nos hará falta… para… ya sabes… dijo intentando ser discreta, en el fondo
serviría para ayudar a inaugurar su estrecho ano.
- ¿ósea que ya?... pregunte ansioso.
- Si… ya paso la temporada de veda… me dijo bromeando.
Regresaron mis padres con la cena, comí de buena gana y casi celebre por adelantado la
apertura del gran trasero de mi novia, algo que anhelaba hace tiempo. Estaba
emocionado de más, como niño en navidad y, a decir verdad, se me paso la mano con las
copas, me embriague de felicidad.
Mis padres preocupados, no me dejaron manejar en ese estado, nos pidieron que
pasemos la noche ahí, y al día siguiente más repuestos volvamos al depa. A estas alturas
mis padres no se hacían problemas en que durmiéramos juntos en mi antigua habitación.
Me puse algo de ropa suelta que aún conservaba en mi closet mi madre, a Vale le di una
vieja remera, me dijo que con eso le bastaba. Mi novia siempre fue calurosa en todo
sentido, solo en los últimos tiempos por el estrés del trabajo y la presencia de la pequeña
arpía de su hermanita, nos habíamos distanciado de tener relaciones.
Aun lujurioso y alegre por la situación, el regalo de mi novia que ya me daba luz verde
para desflorar su ultimo agujero virgen. Algo excitado me acomode para dormir detrás de
Vale, presionando sus gordas nalgas, mientras mi embriagada verga iba endureciendo.
- No Danny… aquí nooo… tus padres están en el otro cuarto… que vergüenza… me dijo
apenada.
- Están dormidos… dije sin importarme, estaba aún embriagado.
- Ay amor… no seas así…. Uhmmm… repuso Vale, contrayéndose.
Mi verga se había deslizado silenciosamente por sus labios vaginales, aunque Vale no lo
quería aceptar, la situación le había despertado el morbo. Solo tuve que besarla en el
cuello para que termine de ceder... el punto débil de algunas mujeres.
Si bien sus labios seguían negándose, su cuerpo ya había cedido… sus nalgas al principio
contraídas, negándose a la penetración, ahora se soltaban esperando que las invadiera.
Ella sola fue abriendo las piernas, para permitir que mi verga invadiera su húmeda
vagina.
- Ay amorrr… que sea rápido… que no nos escuchen… me suplico aun con pudor.
En poco tiempo sus nalgas comenzaron a rebotar en mi ingle, primero lentamente, luego
con mayor fuerza. Mientras ella se agarraba de las sabanas para contener mi ímpetu, por
momentos se tapaba la boca para que sus gemidos no fueran tan sonoros. Era una delicia
su forma de entregarse siempre… no tan puta… ni tan santa.
A decir verdad, Vale también estaba un poco embriagada, en la cena ante la presión de
mis padres, entre broma y broma, se deslizo la posibilidad de un compromiso… cosa que
la puso mas alegre de la cuenta… yo me alegre por su ofrecimiento de sexo anal… y ella
con lo de un compromiso… cada quien elige su tortura…
- Amorrr… y si… uhmm… dijo gimiendo, mientras estrujaba uno de sus senos.
- ¿Qué amor?...
- Si… intentamos… dijo volteando y mirándome con ansias.
No tuvo que decir más… solo la bese efusivamente… era ahora o nunca… como previendo
la situación, había dejado el sobre de lubricante cerca de mi almohada. Sin dejar de
bombear sus nalgas, para evitar que decayera su fogosidad, me apure en abrir el sobre…
en pocos segundos, me lo estaba untando en la verga y lo pase por encima de su esfínter.
- Uyyy… esta fría… se quejó, mientras la piel se erizaba, lo que también era causado
por uno de mis dedos invadiendo su ano con el lubricante.
Ya antes habíamos intentado tener sexo anal, había hecho la previa de dilatar su esfínter,
meter mis dedos… pero al momento de la verdad, siempre se acobardaba… apenas pude
meter la cabeza de mi pene un par de veces, antes que huyera asustada.
- Despacito… por favor… me rogaba, mirándome desde atrás y buscando mis labios,
como para soportar esa incursión con efusivos besos.
Mi verga fue entrando en su virgen cavidad anal, mientras Vale se iba contrayendo por
reflejo, yo no dejaba de besarla ni de acariciar sus senos, para relajarla. Ya había entrado
la cabeza de mi verga, ella nuevamente se erizo, entrecerró los ojos y su mano araño la
sabana.
- Ouuuu…. Uhmmm… se quejó unos segundos, luego de aquel impacto inicial, se
relajó.
Entonces aproveche para meter un poco más de lubricante en los bordes… la tome por la
cintura, y así, de lado, empuje un poco más… ya había entrado casi un tercio… era lo más
que había logrados hasta el momento.
- Ayyy… amorrr… me estas partiendo… se quejó dulcemente, pero sin negarse a que
continuara.
Fui haciendo un corto recorrido de ir y venir, para que se fuera acostumbrando a tenerlo
adentro e ir empujando cada vez más. Así como jugando tenía más de media verga
adentro y Vale soportaba cada vez mejor… por momentos sonriendo, no podía creer que
al fin estuviera permitiendo que mi verga le desflore su ultimo agujero virgen.
- Ouuu… Uhmmm… se quejó Vale, ya que en un arranque de excitación le clave el
resto.
Se contrajo las nalgas, aguanto la respiración, me araño la pierna, como para
transmitirme todo su dolor…
- Ya está…. Ya está amor… lo tienes todo adentro… le dije para animarla.
- Si… lo seee…. Auuu… amorrr… me la metiste toda…. dijo sorprendida.
Su estrecho ano, apresaba dulcemente mi verga… era fascinante ver sus blancas nalgas
abiertas por mi mazo de carne. Tenerla empalada tal como aluciné la primera vez que la
vi caminando con sus jeans apretados y contoneando sus redondas caderas al andar.
Estuvimos un rato así, entre besos y caricias… de a poco fui bombeando su abultado
trasero… había penetrado varios traseros gordos, generalmente de morenas nalgonas, y
de alguna blanquiñosa con un trasero firme trabajado en gimnasio… pero este trasero era
una delicia en sus formas, como empezaba a engordarse desde las piernas, formar un
voluminoso trasero y terminar en una estrecha cintura.
- Uyyy… Uhmmm… amorrr… no hay forma que duela menos… Uhmmm… se quejó
Vale.
- Si… para que te entre mejor… deberíamos estar… dije.
- ¿Cómo?... dijo animada.
- Como perros… dije morbosamente.
- Si… si… como perros… dijo también lujuriosa.
Como les dije, desde la primera vez que lo hicimos, le gustaba que le diera por detrás, así
de lado… pero más le gustaba en 4 patas, lo disfrutaba y me hacía llegar como caballo…
vaya que, pensándolo, era algo que compartía con su hermanita Laurita… una perversión
que ambas llevaban en la sangre.
Sin decir más, Vale se ubicó automáticamente como perrita en celo… esperando
recibirme. Me deleite con el magnífico paisaje de sus redondas nalgas y su recién abierto
ano… pensar que días antes, le reventaba el culo a su hermanita en el mueble de al lado.
- Dannyyy… vamos… me dijo ansiosa Vale.
Procurando dejar de lado los recuerdos de mi cuñadita, exprimí un poco mas de
lubricante por si acaso, para impregnar el arrugado anillo de mi novia. Vale tembló
nuevamente al sentir ese viscoso liquido… por un momento volteo sorprendida… quizás
pensando que había eyaculado en sus nalgas…
- Ufff… menos mal… dijo aliviada… pero… ¿Qué esperas?... ouuu….
Antes que terminara de decir algo más, la enganche nuevamente por el ano. Esta vez con
mayor fiereza… vi como Vale contraía la espalda y su pecho se llenaba de aire contenido,
mientras sus brazos se ponían rígidos… al menos ya sabía quién mandaba en ese
adiestramiento anal.
- Amorrr… no seas asiii… Uhmmm… se quejó graciosamente.
Lo último que quería era que esa experiencia fuera traumática para ella y que luego me
negara su jugoso trasero… no quería que fuera la primera y la última vez que gozara de su
estrecho agujero… con mi cuñadita lejos, Vale era mi salvación para deleitarme de los
placeres anales… no quería depender o volverme cautivo de los favores de Laurita.
Sin darle pie a más quejas, fui bombeándola suavemente, hasta que nuevamente se fue
relajando, así como su ano fue cediendo y tornándose más flexible… ella empezó a ir y
venir a mi ritmo. Sus nalgas chocando con mi ingle comenzaron a llenar progresivamente
de un dulce sonido la habitación.
- Ayyy amorrr… no puede ser… ayyy amorrr… repetía Vale casi ahogándose, ante su
propia sorpresa.
La cama comenzaba a crujir, ya no nos importaba que mis padres pudieran estar al lado…
cada tanto Vale se ponía la mano en la boca para evitar vociferar. Yo la tenia asida de su
estrecha cintura y veía como su trasero en forma de corazón se iba abriendo en cada ir y
venir, viendo como mi verga desaparecía en su virgen ano.
- Ayyy amorrr… no puede ser… ay amorrr… repetía Vale casi ahogándose.
Me miraba sorprendida como la sometía con fuerza y como le estaba gustando. Vale por
momentos comenzaba a culearme. Veía como arañaba las sabanas, mientras yo arañaba
sus infladas nalgas….
- Ohhh… Uhmmm… ufff… exclamo Vale, estremeció arqueando la espalda, luego
dejándose caer desfalleciente en las sabanas.
Llevaba unos instantes aguantando, me había extasiado demasiado viendo el panorama
curvilíneo que me ofrecía mi novia, además de la propia ansiedad que tenia de abrirle el
culo… aliviado ante el brutal orgasmo de Vale, al fin deje que mi verga escupa su viscoso
contenido.
- Uyyy… que ricooo… suspire complacido.
Vale se contaría con cada borbotón de semen inundándola, hasta que al fin se relajo y se
dejo caer de lado, con una pierna contraída, casi acalambrada. Sus nalgas melosas y su
ano discurriendo por primera vez mi blanca leche. Miraba orgulloso como Vale había
sucumbido a lo que tanto me negó.
- Ayyy… no pensé que sería así… dijo Vale recuperando el aliento.
- ¿así como?... pregunte, quizás fui muy salvaje y la asuste.
- Debo estar borracha, pero… creo que me gusto… confeso Vale, un poco apenada.
Me recosté a su lado, aliviado, Vale también tenía sus reacciones pudorosas de niña, por
momentos, se cubrió el rostro en señal de vergüenza…
- Ahora que ya me hiciste todo… te vas a cansar de mi… murmuro triste.
- Hey vamosss… me encantas… siempre la pasamos bien… le dije.
- No, no… tu solo querías mi culito… ahora que te di lo que tanto querías… seguro te
iras… decía como niña resentida.
- ¿Estas bromeando?... pregunte sonriendo.
No sabía si reírme de esa escenita, si hablaba el alcohol en su cuerpo o eran en realidad
sus miedos… después de todo, a su madre la abandonaron 2 veces… quizás creció con ese
trauma de que podrían abandonarla.
- Ay amor, estamos bien, las cosas están funcionando… le dije, bueno salvo porque me
follé a tu hermana brutalmente, todo está bien, pensé.
- No se siempre me dio miedo… que te canses de mi y te vayas… me dijo.
- Oye… recuerda que yo fui el que siempre te propuso avanzar en la relación y tu no
querías… dije.
Habíamos congeniado bien desde el inicio de la relación, aunque se me hacia tedioso ir a
buscarla al otro lado de la ciudad. En algunas ocasiones hablamos de vivir juntos, incluso
se lo propuse o al menos que se mude mas cerca de donde vivo, porque también estaría
más cerca del trabajo… pero a Vale le daba miedo que podamos terminar y no tenga a
donde ir.
- Y si aceptara… me dijo.
- ¿Qué cosa?... le dije, ya me imaginaba por donde iba la cosa.
- Ya sabes… lo que me propusiste… vivir juntos… dijo animándose un poco… ya sabes,
compartiríamos gastos, no perdería tanto tiempo en transportarme, dormiría mejor… y
claro, estaría contigo.
- Ah mira… que bueno… en tu lista de beneficios de vivir conmigo, me incluiste como
un plus… le dije bromeando.
- No seas tonto… eres lo principal… tú sabes… ¿Qué dices?...
Pensar que antes había insistido en que Vale viva conmigo… ahora, después de su
hermanita, yo hombre al fin, por un momento sentí que me cortaban las alas… que quizás
aun me quedaban aventuras por vivir… pero siendo realistas en los últimos años, lo que
me removió mi mundo fue Laurita, lejos de eso, pasaba casi todo el tiempo con Vale…
- ¿y bien?… si no estás seguro, mejor no… dijo ante mi silencio.
- Sabes que… hagámoslo… dije más decidido.
Creí que iba siendo momento de sentar cabeza más aún, viendo a mis amigos ya con hijos
o casados, yo también comenzaba a desear algo así… vivir juntos era el siguiente paso
natural a nuestra relación… Pensé que la historia con mi cuñadita había llegado a su fin…
iluso, no me sabía lo que me deparaba el destino…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (12)


@canalestglSeptember 14, 2021

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Vale decidió no seguir rentando el mini-depa que tenía, así que empezamos la mudanza
de las cosas que quedaron allá. Decidimos no decirle nada a nuestros padres, para no
tener presión, y ver cómo nos iba, si funcionaba, bien por nosotros… sino funcionaba,
nadie se enteraba.
Pero como les dije, el destino es caprichoso… poco después, me toco viajar nuevamente a
la ciudad de mi cuñadita, para verificar el avance del proyecto que había ido a ver meses
antes. Sería una vista corta de un par de días… o como diría mi padre una “visita de
medico” … aunque otros temas médicos pondrían en jaque mis aventuras con mi
cuñadita…
Bueno, me dije, ahora que vivo con Vale y que me deja metérselo por el culo
regularmente, no creo que necesite perseguir a mi cuñadita y sus bronceadas nalgas que
me despertaban morbo… seguramente Laurita ya se consiguió algún noviecillo, algún
jovenzuelo bribón, que satisfaga sus nuevas necesidades, que descubrió conmigo.
Otra vez Laurita me fue a recibir al aeropuerto, esta vez con un short corto y una blusa
entallada… esta niña me va a matar… Todo lo que pensé durante su ausencia y en el viaje,
se fue al diablo… estaba hecha una delicia, con un sensual bronceado y el cabello casi
hasta la cintura.
- Hola… me dijo cariñosa, dándome un beso, de arranque, dejándome frio.
Me dio un fuerte abrazo, estrujándome todos sus inflados melones, como para que los
recuerde. Pero no solo eso había crecido, por lo que vi mientras se acercaba, sus piernas y
caderas también, sus nalgas… diablos, eran como las de su hermana, quizás mejores.
Algunos decían que, tras tener relaciones, algunas mujeres dejaban el cuerpo de niña y se
desarrollaban más rápido, en ese caso, podría decir que yo tenía una buena mano, que
había ayudado a esculpir aquel monumento de mujer.
Ya llevaba varios minutos entre mimos y abrazos, tomamos un taxi, mientras el chofer me
miraba con envidia por el retrovisor… al llegar a su casa, Laurita disimulo su cercanía
conmigo, porque mi suegra podría desconfiar.
Sin embargo, mi suegra desconfió… me cayó como baldazo de agua fría…
- Danny, ¿Puedo hablar contigo?... me dijo seria, llevándome a un lado.
- Si… dígame… respondí tragando saliva.
- Ay no sé cómo decirlo… me apena mucho… dijo avergonzada.
- ¿Qué paso? ¿todo bien?...
- Es que… Laurita… dijo.
- ¿Qué hay con ella?... pregunte intrigado.
- Creo que ya no… no es virgen… dijo indignada.
- ¿En serio?... y por… ¿Por qué lo cree?... dije nervioso.
- Después del viaje quise ir al médico con ella y no quiso… respondió.
- ¿Por qué?...
- Me dijo que había tenido un accidente con la bicicleta… repuso desconfiada, luego
replico… ¿sabía algo de eso?...
Diablos… cuando Laurita me dijo que buscaría una excusa, pues fue el viejo truco de la
bicicleta… ahora ¿qué le diría a mi suegra?… que su hija no monto una bicicleta, que me
monto a mí y varias veces… que en ese viaje le inaugure todos los agujeros posibles… que
la desvirgue de todas las maneras más pervertidas… eso mataría a mi suegra…
- Pues… dije intentando inventar algo.
- Dígame… repuso nerviosa la señora.
- Una vez… para ir al mercado… le preste mi bicicleta, luego regreso con una pequeña
mancha de sangre en su short… pensé que había tenido un accidente, ya sabe, con sus
días de menstruación…
- ¿Pero qué le dijo Laurita?... repuso asustada.
- Ah, nada, estaba apenada… tuve que insistir para que me confesara… qué al regresar
a la casa en bici, quiso ir más rápido, pero para evitar atropellar un gato, freno
bruscamente, usando los pies, casi cayéndose de la bici… entonces sintió algo estirarse …
y que luego sintió mojarse y vio que era sangre…
- ¿No le conto a Valeria?... pregunto inquisitiva.
- Bueno… no quise preocuparla… Vale andaba muy estresada con sus temas de
trabajo... repuse, sin embargo, la señora quería más respuestas.
- ¿Y no la llevo al médico?... repregunto, ya me sentía en interrogatorio.
Mierd… esta suegra era muy insistente… ya le dije, fue una buena historia inventada,
porque no se la cree nomas y lo deja así… pensé.
- Bueno… si… me asuste un poco y la lleve a una clínica local… el medico la reviso y si,
pues confirmo que había roto su… himen… dije fingiendo pesar.
- Ay, pobre mi hijita… la pobre quería llegar virgen al altar… repuso afligida mi suegra.
No sabía si reírme o compadecerla… si supiera que su hijita casi me violo con tal de
perder su virginidad, no había agujero por inaugurar en esa niña… pero bueno, madre, al
fin y al cabo, tenía la ilusión de entregar casta y pura a su hija al altar… no pude evitar
sentirme una basura…
- Ay joven, disculpe que insista y lo incomode… ¿Tendrá algún documento de lo que
paso? Un diagnóstico del médico… insistió mi suegra.
- Si, me imagino… tendría que buscar… dije maldiciendo mi suerte.
- En estas ciudades pequeñas son muy habladores… me gustaría tener una prueba que
mi hijita no es como las otras chicas locas… dijo justificando su pedido.
- Ok… déjeme que llamo al médico a ver qué me dice… respondí preocupado.
- Gracias… me dijo mi suegra algo aliviada, pero a la expectativa de mi llamada.
A la put… madr… ahora como haría para buscar un certificado médico que no existe… de
donde me inventaría un diagnostico… más aun con fecha antigua y de una paciente que
nunca reviso… estaba hundido hasta la coronilla… ¿Cómo justificar que le revente el
himen a mi cuñadita en una deliciosa cogida?...
Hasta que recordé un dicho de mi padre, que decía que siempre uno debía tener de amigo
un médico y un abogado, por cualquier lio en que uno se metiera. Recordé a mi amigo
Rubén, rogaba que estuviera disponible… sino tendría que fingir una conversación con él,
solo esperaba que mi suegra no quisiera hablar con el médico.
- Hola doctor como esta… dije aliviado al oír su voz, mientras me alejaba del radar de
mi suegra para conversar más tranquilo.
- Ay Danny… ¿Qué hiciste ahora?... me pregunto Rubén a manera de gracioso
reproche, rara vez le decía doctor, así que ya intuía que me metí en un lio.
- Nada, es por una niña que me provoco demasiado… era una locura rechazarla… dije.
- ¿Una niña?... no te pases… ahí si no te puedo ayudar… dijo abrumado.
- No… es mayor de edad… pero se comporta como niña… le dije para calmarlo, luego
agregué… y bueno, le dijo a su mamá que perdió la virginidad montando bicicleta…
- Si, es clásico, la bicicleta o el gimnasio… y ¿quién es la victima?... pregunto curioso.
- Esteeee… mi cuñada… respondí apenado.
- No seas pendejo… ¿tú qué?... jajaja… dijo sin poder contener la risa.
- Vamos… tampoco te la des de santo… te hiciste ginecólogo para conocer mujeres…
me defendí, recordándole lo enfermito que era.
- Bueno, sí lo admito, pero de cada 100 solo 5 serán jóvenes guapas, y la mayoría viene
con su madre… así que… respondió apenado.
- ¿En serio?... bueno acá mi suegra también quiere alguna evidencia de que mi
cuñadita fue a un médico… repuse incrédulo.
- Si, varias jovencitas vienen por primera vez con su madre, queriendo saber en el
fondo si aún son puras o… putas… nuestra sociedad es un poco mojigata… me dijo
aburrido.
- Es que es como decías… ahora las chicas son más mandadas… provocadoras, cada
vez usan ropa más corta… es una tortura… respondí, excusándome de mi actuar.
- Bueno… solo por esta vez te voy a ayudar… me dijo resignado.
- Ok… te debo una… gracias… le dije.
Voltee y mi suegra seguía a la expectativa a unos metros. Le explique, que el medico me
daría una constancia de la visita a su consultorio, de su diagnóstico y el descanso que le
mando. Tras oír eso, mi suegra estuvo más aliviada… solo quedo un poco intrigada…
- Disculpe… pero hay otra cosa que note desde que volvió Laurita… me dijo apenada.
- ¿Qué es?... pregunte tragando saliva, parecía que la vieja había revisado de pies a
cabeza a su hija ni bien regreso.
- Pues… no… que vergüenza… dijo dudando de seguir.
- Estamos en confianza suegra… dije, ahora con curiosidad.
- Laurita tiene… tiene su anito abierto… ¿será la bicicleta?... me dijo roja de
vergüenza.
Contuve la risa, por un momento, al parecer yo era la bicicleta de mi cuñadita, es decir, el
responsable de sus agujeros abiertos… ¿Qué le digo?... ya se…
- Ah bueno… solo recuerdo haber oído sin querer una conversación, donde Laurita le
decía a Vale que andaba muy estreñida… dije intentando no reír.
- ¿Cree que será eso?... me pregunto dudando.
- Ya sabe, en la ciudad comemos mucha comida rápida, harinas y eso… no es como acá
que se come sano y en casa… intente sentenciar para terminar esa conversación.
Mi suegra lucia confundida, pero algo aliviada, que sus dos incógnitas tuvieran una
explicación que mantuvieran intacta la reputación de su hija. Si supiera que conmigo su
hijita más bien era una gran puta.
Cene complacido el platillo típico que preparo mi suegra, me disponía a ir en busca de un
hotel, por lo repentino del viaje, no había tenido tiempo de separar nada. Pero mi suegra
y mi cuñadita insistieron en que me quedé con ellas… pensé que, por distintas razones,
mi suegra por cortesía y mi cuñadita por interés en retomar sus lecciones sexuales.
En ese momento creí, que estando bajo el mismo techo con mi suegra sería imposible que
pasé algo con mi cuñada. Mas chance tenia de abusar de Laurita, si me iba a un hotel
donde podría disfrutar de esta pequeña fiera. Así que, para mantenerme a raya, opte por
quedarme con ellas. Me acomode en uno de los 2 dormitorios, que me cedió Laurita, que
dormiría con mi suegra, de esa manera seria difícil que mi cuñadita se escapara verme,
como hacía en mi depa.
Había comenzado a convivir con Vale, hace poco, todo pintaba bien. Ahora podía
disfrutarla en todas las posiciones y rincones de mi casa, así que necesitado no estaba.
Mas bien, experimentaba casi una vida de casado… no quería malograr aquello,
enredándome de nuevo con mi cuñadita y sus caprichos… esa era mi teoría… y con esa
idea descanse tranquilo.
Al día siguiente salí muy temprano a ver cómo iba el avance del proyecto, avise que
regresaría para el almuerzo. Sin embargo, la visita fue rápida, el calor también era
sofocante, decidí regresar a darme un baño y avanzar mi informe, para salir nuevamente
en la tarde.
Mi suegra me había dado una llave, así que ingrese a la casa a media mañana, pero
parecía vacía. Era una casa pequeña de 1 piso, así que a simple vista parecía desolada…
seguro habían salido de compras… bueno, mejor, me puedo bañar tranquilo, sin que me
acosé mi cuñadita, como en el depa, pensé.
Entre a mi cuarto y Sali con una toalla en la cintura y ropa para cambiarme porsiacaso
regresaban… Me dirigí al único baño, que estaba al final de la casa, pasando por un
pequeño jardín… a medida que me acercaba oía un murmullo de agua discurriendo…
Quizás la olvidadiza de Laurita dejo algún grifo abierto o el sanitario tendrá alguna fuga
agua… luego lo arreglo, me dije. La puerta del baño, estaba semi abierta, así que solo
empuje un poco y… ¡ay caraj…! No puede ser…
- Holaaa… no te escuche… me dijo coquetamente.
Laurita estaba completamente desnuda, con la cortina de la ducha abierta… casi de
espaldas a mí, con sus redondas nalgas apuntándome, mientras el agua de la ducha
acariciaba su bronceada piel. Parecía esos comerciales de jabón o shampoo, con esas
voluptuosas modelos en traje de baño… solo que mi cuñadita esta en traje de Eva.
Sus manos jugaban con su cabello, parecía que estaba terminando de quitarse el
shampoo… con cada movimiento, sus senos y muslos abultados rebotaban
armónicamente. A mi me parecía ver todo esto en cámara lenta… mientras yo la comía
con la mirada.
- Ayyy… cuñadito… no seas tímido… pasa… me invito Laurita, al ver que no
reaccionaba.
Yo estaba con la boca abierta, babeando ante la escultural silueta de mi cuñadita… si,
parecía que sus nalgas estaban mas gordas que las de Vale… esta niña me iba matar… sin
darme cuenta, ya me estaba despojando de mi ropa interior para hacerle compañía,
embobado por el espectáculo y el culo que me ofrecía.
Yo que venía con la idea de haberme liberado del embrujo de mi cuñadita, que pensé que
estando en su casa, evitaría cualquier tentación… ya me encontraba desnudo con ella en
la ducha a punto de volver a reiniciar su entrenamiento sexual…
- Uyyy… parece que estas feliz de verme… dijo sorprendida.
Mi verga por instinto, salió disparada de mi ropa interior y de la toalla, mi ropa yacía en
el piso… mientras yo ya estaba detrás de ella, ayudándola a enjuagarse… mi verga reboto
en su redondo trasero y ella se estremeció… por instinto, le estrujé los senos por detrás y
puse mi verga entre sus jugosas nalgas.
- ¿Y tu madre?... pregunte en un momento de lucidez.
- Uhmmm… fue al mercado… susurro excitándose.
- ¿tenemos tiempo?... insistí precavido.
- Ella se va caminando, va demorar… dijo retorciéndose de placer ante mis caricias.
Mientras le hacia estas preguntas y manoseaba a Laurita por detrás, ella a su vez se había
dado maña para agarrar mi verga y pajearla un poco. En realidad, no era necesario, mi
verga estaba recontra tiesa, pero creo que mi cuñadita ansiaba sentir nuevamente su
firmeza entre sus dedos, recordar cómo me ponía a mil su silueta e incipiente coquetería.
Acto seguido, desde esa posición, volteo un poco la cabeza y me dio unos jugosos besos
con lengua. Sus manos encima de las mías, ayudaban a estrujar sus henchidos senos.
Hasta que una de ellas me hizo bajar mis dedos hasta su gordo trasero, quería que
también juegue con él, que lo apriete… que me deleite con sus nuevas medidas.
- Uhmmm… extrañe esto… clávame por favor… hazme tuya de nuevo… murmuro.
Como para reafirmar su petición, puso las manos contra la pared de la ducha, arqueo la
espalda y separo un poco las piernas… se alistaba para recibirme y soportar mis
embestidas. No tuve más opción que tomarla de la cintura y escudriñar con mi verga su
ansioso ano.
- Ohhh… siii… cuñadito…. siii… tu sabes lo que me gusta… exclamo agradecida.
Comencé a bombear su gran culo, el agua saltaba por todos lados, el choque de nuestros
cuerpos era cada vez mas sonoro… de cuando en cuando, Laurita volteaba a verme con
ansias, lujuria, le gustaba ver como estaba embelesado castigando su joven esfínter.
Cuando no podía mas de placer, me robaba unos besos con lengua.
- Siiii… solo a miii me lo harás por el culooo… Uhmmm… gemía morbosamente.
- Solo a ti te voy romper el culo cuñadita… le susurre al oído y enloqueció de placer.
Laurita aun creía que tenía la exclusividad de mi verga para las artes anales… quien era
yo para decirle lo contrario… no era momento para decirle que su hermana también
había entrado al juego… sobre todo con toda esa lujuria reprimida que tenía Laurita y que
desquitaba conmigo tan salvajemente.
- Ohhh… siii… más fuerteee… más durooo… ohhh… pedía extasiada.
Ya no la tomaba de la cintura, la tenía asida de sus abultadas nalgas, la atraía y alejaba
con mas fuerza, mientras ella a su vez me culeaba con vehemencia… estaba sumida en su
propio trance, lo disfrutaba al máximo… mi ego también estaba en las nubes, viendo las
reacciones de esta jovencita que sucumbía ante mi castigo…
- Ayyy cuñaditooo… uhhmmm… exclame finalmente, temblando de pies a cabeza.
- Ohhh ufff…. que rico culo tienes… replique satisfecho.
Después de tiempo, mi leche volvió a inundar sus entrañas. Mientras Laurita apoyaba
desfalleciente el rostro contra las mayólicas de la ducha… yo resoplaba agitado. Tras unos
instantes, giro el rostro para besarme.
Luego que mi verga se deshincho, ella se desengancho y volteo y me lleno de besos con
lengua, mientras guiaba mis manos para que acaricie sus redondas nalgas… quizás quería
presumir como habían crecido gracias a mi… como me faltaban manos para agarrar todo
eso.
Estuvimos aferrados unos instantes, entre besos, caricias, manoseos, parecía que mi
cuñadita quería recuperar el tiempo perdido. Ya estaba logrando que mi verga se pare
nuevamente… hasta que… oímos el rechinar de la puerta del baño abriéndose…
A la… Mierd… todo… nos atrapo…
Continuara….

Mi cuñadita Laurita (13)


@canalestglSeptember 20, 2021
Si Laurita no me oyó cuando entre a la casa y al baño, me imagino que nosotros
embebidos en un lujurioso acto anal, tampoco escucharíamos si mi suegra llegaba…
menos aun si se acercaba al baño… es el fin, me dije…
Ya me imaginaba recorriendo desnudo las polvorientas calles de ese barrio, con todos los
vecinos saliendo a sus puertas y ventanas a ver como mi suegra, escoba en mano me
perseguía… y Laurita detrás de ella intentando detenerla…
Nos quedamos helados… y casi de manera sincronizada, volteamos lentamente a ver
quién nos había descubierto… no vimos a nadie… caraj… acá hay fantasmas, pensé.
Luego bajamos la mirada, y descubrimos al intruso que nos había importunado.
- Es mi gatooo… pelusaa… dijo aliviada Laurita, mientras el gato ronroneaba engreído.
Cualquier amago de erección desapareció en segundos. Sabía que no había que tentar
mucho la suerte, ayude a Laurita a enjuagarse el semen de su ano y piernas.
Prácticamente la tuve que sacar de la ducha, ella quería seguir acaramelada conmigo.
Gato de mierd… casi me da un infarto, pensé mientras terminaba de ducharme. Si veo de
nuevo a ese gato le doy una patada, me dije furioso… pero al final… en realidad el gato
había sido nuestra salvación… un par de minutos después apareció mi suegra en la puerta
con las compras.
Nos habíamos salvado de esta… pero cuanto más soportaríamos así, con estos encuentros
furtivos sin que nadie se dé cuenta… aparte recordé la historia inventada del día anterior,
respecto a la virginidad perdida de Laurita… ¿Qué diría Vale cuando se entere?... algo se
me ocurrirá, pensé terminando de bañarme.
Al salir de la ducha, vi a mi suegra y a mi cuñadita, llevando las cosas a la cocina. Laurita
me lanzo una mirada cómplice, incluso se pasó la lengua por la boca, quizás se quedó con
ganas de mamarme la verga o limpiar mi leche con su lengua… más bien mi suegra me
dio una mirada de reproche, por salir de la ducha solo con la toalla en la cintura.
Justamente, minutos después, mi suegrita me llamo la atención a su manera… porque
Laurita nunca había visto un hombre con tan poca ropa paseando por su casa. Pobre mi
suegrita, pensaba que mi semi desnudez era lo más que había visto mi inocente cuñadita
en su corta vida… si supiera que esa jovencita era una fiera anal.
Almorzamos bajo la mirada atenta y oídos parados de mi suegra, conversamos cosas
triviales y bromeamos de su estadía en la ciudad y las cosas que vio (cosas que se podían
contar obviamente). A mi suegra le emociono que Laurita haya visitado mi universidad.
Ya por la tarde regresé a hacer seguimiento al avance del proyecto, tenía una reunión con
el encargado local, Brayan. Así que, decidí llevar mi laptop y avanzar en las oficinas de la
constructora que ejecutaba la obra. Regresar a casa, era tener a Laurita paseando en ropa
cortísima y bajo la mirada amenazante de mi suegra.
Aunque en la oficina tampoco estuve libre de tentaciones… después de la reunión con
Brayan, me dejo con su asistente administrativa al lado, que cada cierto tiempo pasaba
para saber si estaba todo bien. Creo que Brayan casi la conmino a que me trate como
cliente Vip… sabía que, de mi evaluación del avance del proyecto, dependía su
permanencia como encargado.
La asistente de Brayan era de piel bronceada, también por el calor de su ciudad, no tenía
el cuerpo fenomenal de mi cuñadita, pero no estaba nada mal, y lo que tenía lo sabía
lucir. Llevaba una minifalda oscura y blusa blanca escotada… la última vez que se acercó
y me dijo…
- Cualquier cosa que se le ofrezca, me avisa… insinuó sugerentemente.
Por si no me quedaba claro, se inclinó apoyándose en el escritorio, como para mostrarme
su escote y sus apetitosos senos... mis ojos se perdieron entre sus melones… así que ella
viendo que hacía efecto su treta, agrego.
- Le dejo mi número… ya sabe, por si necesita algo fuera de la oficina… no dude en
llamarme… dijo guiñándome un ojo.
Solo atine a recibir el papel con el número que me ofrecía, con una sonrisa cómplice.
Tampoco quería desairar a la señorita que tan gentilmente me ofrecía sus servicios
“profesionales” … abrí el papel y pude leer “Kimberly”, con un corazón en la i…
Después de pensar en sus nombres, Brayan y Kimberly, pensé que a sus viejos les gustaba
las series o películas gringas. Años después vendrían los memes sobre el Brayan y la
Kimberly... parecía chiste, pero es anécdota…
Volviendo al tema… me entro la disyuntiva: olvidar a mi cuñadita y mantenerme seco de
semen con esta chica que me ofrecía todo… o mantenerme a raya y no sucumbir a una
posible treta del Brayan y Kimberly. Una cosa era cogerme a Laurita y que el lio quede en
privado, en familia… otra cosa era propasarme con esta chica y que luego me pueda
acusar en el trabajo…
Llame a mi nueva conciencia… Rubén… antes Guille había sido mi confidente, pero tras
casarse y formar su familia, cada vez lo veía menos cómodo conversando de estas cosas…
así que llame a Rubén… su sabio consejo, rápido y conciso fue…
- Tíratela… dijo tajantemente.
- ¿Cómo?... repuse perplejo.
- Cógetela, fóllala, métesela… o como le llames… solo hazlo… dijo emocionado.
- Pero… quise objetar.
- Nada de peros… ya estas casi cazado… ¿sabes cuantas oportunidades tendrás de aquí
en adelante para cosas así?… ah… y otra cosa…
- ¿Qué?...
- Si puedes… tírate de nuevo a tu cuñadita… me dijo riendo.
Entre broma y broma, me explico que, como parte del inicio de su carrera médica, le toco
hacer servicio en esas ciudades calurosas del interior del país. Me explico como las chicas
eran más desinhibidas, algunas solo querían pasar el rato… pero otras si veían a los
jóvenes profesionales como una oportunidad para salir de ahí… así que si quería algo con
esa chica… debía tantear el terreno, no vaya ser que tenga otras expectativas y termine en
un lio laboral.
Bueno, me dije… solo en caso de emergencia… y guardé el papel en el bolsillo de mi
camisa. Ya estaba anocheciendo, así que me dispuse a salir… a la distancia la chica, me
hizo un gesto con los dedos como para que la llame. Yo que quería mantener mi relación
con Vale libre de estas cosas… y vine a parar a la ciudad del pecado… pensé.
Retorne a la casa de mi suegra, mi cuñadita hacia sus gestos de dolor sobándose el trasero
cada que mi suegra estaba distraída, luego la bandida sonreía, recordando como la
sodomice en la ducha.
Laurita, traía una blusa suelta, pero una mini suelta que apenas llegaba unos centímetros
debajo de su pubis… se excusó con su mama de que hacía mucho calor y que así se vestía
normalmente en casa… mi suegra de mala gana la dejo así, porque me dijo que
seguramente en la calle yo ya había visto chicas con menos ropa.
Cenamos entre conversación del trabajo, clima, etc. También recibí una llamada de Vale,
para saber cómo iba todo… “de maravilla”, respondí, como el culo de tu hermanita, pensé.
No quise entrar en detalles de trabajo y de mis compañeros… menos aun de la ofrecida de
la Kimberly.
Luego fui a la sala a ver un poco de televisión… mi cuñadita me acompaño. Estábamos
con la luz apagada y solo iluminaba la habitación la luz de la tv.
Con mi suegra rondando, pensé que estaríamos vigilados y no tendría que preocuparme
por las calenturas de mi cuñadita. Ella se mantenía a prudente distancia en su sillón y yo
en el mío, no era como en mi depa, que se acaramelaba conmigo y Vale no lo tomaba a
mal.
- Laurita… a dormir… le ordeno mi suegra.
- Un ratito más… que termine la película… le rogo como niña caprichosa.
Mi suegra no le dijo nada, tácitamente acepto, la dejo y se fue a dormir… a los pocos
minutos oía sus ronquidos de ventilador malogrado. Como si fuera una señal los ruidos
de mi suegra… mi cuñadita rápidamente se acercó, seguro quería una culeadita..
Se sentó en mis piernas y empezó a acariciarme y besarme, no me quedo otra, le
correspondí sus caricias… se había portado muy bien conmigo, me atendió de maravillas,
hasta en la ducha… la mano de Laurita, se fue metiendo en mi camisa, hasta que su vista
y sus dedos, repararon en el papel que tenía en el bolsillo…
Como son las mujeres, que mientras te besan y distraen con caricias, se dan maña de
rebuscarte sin que te des cuenta… hasta que finalmente abrió el papelito, y de reojo pudo
ver su contenido…
- ¿Quién es Kimberly?... pregunto un poco malhumorada.
- Ah… no es nadie… una compañera de trabajo… dije sin darle importancia.
Aunque sabía que había despertado los celos de mi cuñadita, que me hizo una escena tras
el coqueteo de una vendedora en un supermercado… y no me equivoque…
- Y ¿Por qué pone un corazón en su nombre?... replico molestándose aún más.
- Ni idea… repuse, sin dejar de acariciarla, intentando que se olvide de eso, pero no lo
haría tan fácilmente.
- No me mientas Danny… prácticamente me amenazo, mirándome seria a los ojos.
Mierd… ni Vale había llegado a tanto, esta niña era terrible, tenía peor carácter y celos…
me hacía recordar a mi ex de universidad… Mili… diablos… ojalá no me arme una
escenita, con mi suegra en la casa.
- Vamosss… por que pensar en otra si te tengo a ti… le dije zalamero, acariciando con
una mano su seno por encima de la blusa y con la otra apretando sus nalgas.
- Mas te vale… me recrimino, cediendo… acuérdate, solo conmigo… Uhmmm.
Antes que dijera algo más, ya había pasado mi mano por entre sus piernas y le hundí un
dedo en su vagina. A pesar de todo este amago de pelea, su conchita se había humedecido
con mis caricias a sus redondas formas.
Laurita se fue retorciendo de placer y llenándome de besos con lengua… luego se fue
dejando deslizar, hasta terminar arrodillada frente a mí, liberar mi duro miembro y
comenzar a mamarlo, cosa que no había podido hacer en la mañana.
- Uhmmm… te extrañe… suspiro, pasándole la lengua.
Una vez que sintió que había saboreado suficiente mi verga, se paró y aparto un poco su
suelta mini falda, mientras yo sentado en el sillón la contemplaba. Quiso quitarse la ropa
interior pero no la deje, solo le dije que la haga a un lado… no sabíamos si es que mi
suegra podía despertar… y que tenga el calzón tirado en el piso, podría desbaratar
cualquier coartada.
Como Laurita no sabía cómo acomodarse, me toco guiarla. Aun mi cuñadita estaba en su
etapa de aprendizaje, no se sabía todas las posiciones. Así que tuve que darle la vuelta,
para que se siente en mi tieso mástil, dándome la espalda.
- Ohhh…. ufff…. gimió al sentir como se abría su ano lentamente.
- No hagas ruido… le susurre, había que evitar despertar a la suegra.
Hasta que… el ronroneo del gato nos desconcentro… gato hijo de put… casi nos mata del
susto, más bien casi mato a mi cuñada, quien perdió el equilibrio y concentración…
termino empalada salvajemente por mi verga…
- Auuu... mierd… se quejó, tapándose la boca.
Mi verga también lo sintió, como entro forzadamente casi se dobla… sus gordas nalgas se
abrieron a mas no poder, rodeando mi entrepierna… sentí como Laurita tembló de dolor
por esa salvaje incursión.
Tras unos segundos se repuso y quiso levantarse, sin embargo, me gustaba esa sensación
de su estrecho agujero apretando mi verga y atorándola hasta las tripas. Con mis manos
en sus muslos impedí que se levante… la mantuve clavada… en su forcejeo por salir,
comenzó a menear su trasero en mi ingle, sin quererlo.
- ¿Qué?... se siente rico esto… Uhmmm… gimió sorprendida.
Descubría que aquellos movimientos, también podían generarle placer. Comenzó a
moverse de forma circular y luego a culearme, mientras yo la sostenía ahora de la cintura
y veía su cabello hasta casi su cintura, revolotear con cada movimiento. Luego, mi
cuñadita más repuesta, comenzó instintivamente a saltar en mi verga
- Ohhh…. siii… me encantaaa… susurro complacida.
Cada vez subía más y bajaba más fuerte, sus nalgas rebotaban en mi ingle con un
armonioso sonido... yo solo me dedicaba a guiarla con mis manos en su cintura o nalgas…
un mal movimiento y su enorme trasero me fracturaba la verga.
Comencé a sentir el cosquilleo de sus cabellos, que también saltaban en el aire… por otro
lado sentí otro cosquilleo en mi pantorrilla… ¿Qué?... gato de mierd… se estaba sobando
en mis piernas mientras su dueña sobaba su ano en mi verga… tuve que patear al gato
para alejarlo.
- No… michi ahora no… mami está ocupada… Uhmmm…decía graciosamente Laurita,
sin dejar de castigarse el ano.
A estas alturas yo ya estaba comiendo el cabello de mi cuñadita, estaba muy largo, no
habíamos tenido ese problema en la ducha, porque su cabello mojado no nos
interrumpía.
- Ay disculpa cuñadito… dijo dándose cuenta intentando pasar su cabello adelante sin
dejar de brincar.
Sin embargo, al poco rato, nuevamente su cabello me cacheteaba… la hice parar y
sentarse nuevamente, pero esta vez mirándome… cosa que también podía disfrutar de sus
labios y de sus inflados senos.
- Así está mejor… me dijo besándome.
Luego hizo nuevamente a un lado su pequeña ropa interior y comenzó nuevamente a
clavarse mi verga. Mientras la veía nuevamente temblar, su piel se le puso como de
gallina, sus pezones endurecieron u comenzaron a traslucir en la blusa.
- Ohhh… que placer… dijo entrecerrando los ojos, una vez que la tuvo toda adentro.
Ahora, hizo uso de su nuevo truco aprendido… comenzó a menear su enorme rabo en mi
ingle, mientras se deshacía en jugosos besos, por momentos me excitaba tanto que sentía
que me vendría… pero estaba dispuesto a aguantar, pensando en mi suegra, el gato, etc.
Una vez que mi cuñadita se sintió en confianza, comenzó a brincar nuevamente sobre mi
verga, para que no desfallezca, la agarraba de sus gordos glúteos, cosa que la excitaba
más, sentir como estrujaba sus crecidas nalgas.
- Asiii cuñaditooo… asiii… párteme el culo… decía embobada.
Mientras veía como sus senos flotaban en la tela de su blusa… no me quería arriesgar a
levantarle la blusa, mientras mas conservara su ropa Laurita, mejor para nosotros…
estábamos en alerta por si mi suegra se levantaba… entonces solo me quedo mordisquear
sus senos a través de la tela.
- Ohhh… siii… Uhmmm… exclamo Laurita.
Arqueo su espalda, para poner sus senos más al alcance de mi boca, mientras su cabeza
iba para atrás y sus cabellos llegaban a mis rodillas… instintivamente comenzó a mover
sus nalgas hacia atrás y adelante… mi verga seguía sus movimientos, cada vez más
excitantes… mi cuñadita estaba en un trance de placer único, saboreando todas esas
sensaciones y nuevos movimientos.
Hasta que sentí contraerse a Laurita entre mis brazos, parecía que le iba a dar un
calambre… tuve que ponerle mi boca en la mano para evitar que se escuche el alarido de
placer que dio, casi me muerde los dedos…
- Uhmmm… ohhh… ahhh… que ricooo… suspiro entre mis dedos.
Mi verga que tanto había aguantado, con ese tembloroso movimiento, termino de
relajarse y comenzó a escupir su tibia leche en las entrañas de mi cuñadita, que deshecha
descansaba en mi hombro… la oía resoplar y resoplar… intentando recuperar la
respiración, mientras sus senos se inflaban en mi pecho.
- Graciasss… me dijo dándome un jugoso beso y con una mirada enamorada, que
comenzaba a inquietarme.
Una cosa era tener sexo pasionalmente, enseñarle a descubrir estos placeres… otra cosa y
mas complicada era caer en enamoramientos… para evitar caer en comentarios melosos,
la hice aterrizar en el contexto…
- No… gracias a ti… estuvo delicioso… pero…
- ¿Pero qué?... repuso como niña regañada, quizás pensando que no me gusto del
todo.
- Tu mama puede venir en cualquier momento… le dije.
- Cierto… dijo regresando a la realidad.
Limpio como pudo mi verga en apenas unos segundos, se limpió su ano con algunas
servilletas… se acomodó su ropa interior… y como invocación al demonio, dejamos de oír
ronquidos… solo oímos pasos… mi suegra se acercaba…
Laurita salto a su sillón… yo no tenía cara para enfrentar a mi suegra tras partirle el orto a
su menor hija… solo atine a hacerme el dormido, así como hacen en los buses.
- Ya Laurita… a dormir… le increpo su madre.
- Shhh… que se durmió… respondió mi cuñadita, siguiéndome la corriente.
Mi suegra se me acerco, para verificar que dormía… sentí su siniestra presencia cerca de
mí ... hice mi mejor actuación, recordando mis tiempos de dormir en los buses camino a
mi universidad… parecía que estaba siendo convincente… hasta que…
- Aquí huele raro ... dijo olfateando mi suegra.
Mierd… huele a semen… mi cuñadita tiene impregnado el olor de mi leche… pensé.
- Ah buenooo… será porque… en la tarde echaste lejía (cloro) para desinfectar el piso ¿te
acuerdas? ... dijo algo nerviosa mi cuñadita.
- Si… debe ser eso… repuso desconfiada mi suegra, luego agrego… lo despiertas para que
vaya a su dormitorio, si duerme en el sillón va amanecer adolorido…
Luego salió, ufff… me dije, recuperando el ritmo normal de mi respiración. Dentro de
todo, al menos la suegra se preocupaba por mí.
Laurita me dio un beso y como para no tentar la suerte, se fue. Solo atine a darle un
palmazo en sus gordas nalgas a manera de juego, cosa que mi cuñadita me devolvió con
una sonrisa. Esto se está tornando cada vez más peligroso, pensé… ya había mucha
complicidad entre ambos.
Ya en mi dormitorio… Oi otra pequeña discusión… Laurita no quería irse a dormir sin
bañarse, fue lo que entendí… me pareció lógico… traía mi olor a leche, tenía que
quitárselo sino mi suegra se daría cuenta que no era la lejía en el piso sino el semen en el
ano de su hijita… y ahí si nos jodiamos por completo.
Mientras oía el agua en la ducha, recordaba cómo me clave su magnífico culo en la
mañana… al día siguiente por la tarde nuevamente quería que partir de regreso a mi
ciudad, a mi vida con Vale… procurando dejar atrás todas estas aventuras (con mi
cuñadita) y las posibilidades (con Kimberly)… y debía tratar de centrarme más en mi
relación con Vale.
Nuevamente suena bonita la teoría… lastimosamente en la práctica fue diferente, el
destino parecía empecinado en que siga desflorando brutalmente a mi cuñadita…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (14)


@canalestglSeptember 23, 2021

Al día siguiente, volví al trabajo en la mañana, mi cuñada me acompaño a la puerta de la


casa y me robo un beso de despedida, mientras su mama estaba en la cocina… esta niña
jugaba con fuego… si los vecinos nos veían podían ir con el chisme a mi suegra.
El día estuvo más atareado que el día anterior, por algunos documentos mal procesados…
así que no pude volver a media mañana, menos aún para el almuerzo… tuve que comer en
la oficina…
- Si se te ofrece algo más… me avisas… me dijo coqueta, Kimberly trayendo el
almuerzo y mostrándome su escote como para que se me antoje como postre.
Luego salió de la habitación, contoneando su trasero con su mini más pegada que la del
día anterior… diablos… luego recibí una llamada…
- Estas con ella… ¿verdad?... me dijo mi cuñadita al ver que no llegaba a comer.
- ¿Con quién?...
- Con esa … con la Kimberly esa… me recrimino.
- ¿Qué?... nooo… oye ni tu hermana me cela así… dije tratando de calmarla, las
jovenzuelas son más explosivas e imprudentes.
- Está bien… lo siento… ¿No vas a venir?… me pregunto, ya como suplica.
- Se me complico el trabajo, estoy comiendo en medio de documentos… le explique.
- Procura regresar temprano… sino ya no tendremos tiempo… me dijo
Quería que me la atore nuevamente y duro, como el día anterior. Mi cuñadita andaba
ansiosa porque sabía que por la noche regresaba a mi ciudad, y luego, no se sabía cuándo
regresaría por trabajo. El problema también era que por más que regrese temprano, mi
suegra estaría rondando hasta mi partida.
El resto de la tarde transcurrió de manera más productiva, los enredos de trámites y
documentos, cuentas… se resolvieron… aliviado, comencé a cerrar mis cosas para irme…
- Es una lástima que debas regresar hoy… me dijo Kimberly, nuevamente apoyándose
en mi escritorio.
Su largo cabello había cubierto su escote… sin embargo, quizás lo hizo a propósito, ya
que, con una mano, se lo retiro rápidamente y nuevamente sentí el golpe visual de sus
pechos en mi cara. Se me dilataron las pupilas al máximo… casi babeaba… mientras
Kimberly sonreía complacida de que tenía toda mi atención.
- Me hubiera encantado mostrarle todos los encantos de mi ciudad… me dijo sensual,
casi acariciando sus senos por encima de la blusa.
Era demasiado… ya estaba por caer… total estábamos en un segundo piso semi vacío, si
cerraba la puerta, nadie sabría lo que pasaba adentro. Sin embargo, mi pantalón comenzó
a vibrar… era mi celular. Nuevamente Laurita llamándome, solo cancele la llamada… esta
niña terca. Eso me hizo volver a mis cabales…
- Quizás en mi próximo viaje… dije sonriendo de manera cómplice.
- Espero que sea pronto… me dijo devolviéndome la sonrisa y salió, entendía que
debía contestar mi llamada.
Al menos no se sintió rechazada y ofendida, me dije, total siempre puedo regresar a hacer
seguimiento a este proyecto. Necesito aliados para conseguir la información más rápido y
que me cuenten como van las cosas… me dije justificando mi coqueteo con esa chica.
No tenía ánimos de contestarle a Laurita, seguro era otro arranque de celos. Total, ya
estaba por salir y la vería en su casa. Sin embargo, parece que Kimberly no entendió lo de
esperar al siguiente viaje. Entro nuevamente a la oficina contoneándose, pero con gesto
más serio…
- Vinieron a buscarlo… dijo un poco incomoda.
- ¿Quién?... pregunte extrañado.
No conocía a nadie en esa ciudad… antes que Kimberly pudiera contestarme, vi una
cabeza asomándose tímidamente por la puerta…
- ¿Qué haces aquí?... pregunte perplejo.
- Solo vine a traerte algo de comer… me dijo un poco apenada por mi reacción.
Laurita termino de ingresar… llevaba un vestido ceñido a rayas, que dejaban poco a la
imaginación y mostraban todas sus formas en su esplendor. Este fue otro golpe visual,
más que para mí, me pareció que era para Kimberly… que con envidia la miraba de pies a
cabeza.
Diablos… mi cuñadita vino a marcar territorio pensé… en sus celos ¿que habrá pensado
que hacía con Kimberly?, que vino hasta mi oficina bajo el pretexto de traerme algo de
comer. No sabía si reñirla por eso, reírme, o sentirme halagado o agradecido por el gesto.
- Los dejo para que conversen… ya estoy saliendo… cierra la puerta principal nomas…
me dijo algo incomoda, como pensando, con razón no aceptabas mi propuesta, ya tenías
con quien conocer la ciudad.
La mayoría de trabajadores se habían retirado, era viernes por la tarde y en esa calurosa
ciudad, ya casi era como sábado o día de relajo.
- Laurita… le dije, no sabía cómo reprenderla.
- No te enojes… pero ya la vi, es una regalona y como no… con ese nombre de put…
dijo enfadándose.
- Cálmate… pero tampoco puedes venir así, este es mi trabajo, no puedes hacer
escenitas de celos o líos aquí… es una compañera de trabajo, como muchas… repuse
firme.
- Está bien… lo siento… dijo con la mirada en el suelo y haciendo puchero con la boca.
- ¿Qué voy a hacer contigo?... dije, me estaba molestando.
Entendí que tenía que ponerle límites sino mi cuñadita en adelante podía hacerme más
escenitas incluso frente a su hermana… a todo esto, ni Vale venia con visitas sorpresas o
celos… y esta jovencita venía a espiarme al trabajo…
- Lo siento… no te molestes… no volverá a pasar… dijo casi sollozante.
Laurita, se me acerco y abrazo con fuerza, como para calmarme. Escondió su cabeza en
mi pecho, pensé que se pondría a llorar. Me fue ganando su actitud infantil, ya no quise
hacerle más reproches… me parecía que lo había entendido.
Vi con ternura la lonchera en que me trajo el almuerzo. Empecé a abrazarla más
tiernamente, recién me percaté por el espejo frente al escritorio, lo bien que le quedaba
ese vestido por detrás: las franjas de la tela, supuestamente rectas, formaban unas curvas
en su abultado trasero, mientras su cintura seguía estrecha.
Casi por inercia mis manos fueron bajando hasta acariciar sus gordos cachetes. Ella se
sorprendió de sentir mis manos estrujando sus nalgas, pensaba que seguía molesto. Así,
sin decir nada, se atrevió a levantar su rostro lloroso para verme. Me enterneció y le di un
beso.
- Ya no estas molesto… me pregunto inocente.
- Un poco… le dije, cediendo.
Ella continúo besándome, empinándose para alcanzarme, cada vez con mas pasión, como
buscando perdón. Mis dedos hipnotizados, seguían apretando sus nalgas. El espejo frente
a mí, me estaba llenando de morbo, al mostrarme las redondas formas de mi cuñadita.
- ¿Qué?... ohhh… suspiro sorprendida Laurita.
En un arranque de lujuria, le subí rápidamente el ceñido vestido, lo corto del mismo hizo
que rápidamente salieran a relucir a través del espejo sus abultadas nalgas. Casi
rebotaron en el aire al librarse de la tela que las apresaba y comprimía.
Parecían dos globos y yo me dedicaba a manosearlos, masajearlos… mientras mi cuñadita
me devolvía las caricias con jugosos besos con lengua. El espejo me daba la razón, me
faltaban manos para agarrar su enorme y bronceado trasero… ese reflejo me estaba
poniendo a mil…
- Ahora vas a aprender a respetarme… le dije con tono autoritario.
- ¿Cómo?... dijo entre asustada y excitada.
Sin dar pie a que diga algo más, le di un par de palmazos en sus abultados glúteos.
Laurita se estremeció… vi como sus nalgas se ponían rojas… pero no era castigo suficiente
pensé... le di vuelta rápidamente y la puse contra el escritorio…
- Ayyy nooo… cuñadito nooo… se quejo por lo brusco de mi actuar, sin embargo, su
expresión corporal me hacía entender que lo deseaba tanto o más que yo.
La incline sobre el mueble, para que sus nalgas quedaran mas imponentes a mi vista. Mi
cuñadita arqueo la espalda, para que disfrutara mejor el paisaje. Como para que le quede
como reprimenda, agarre sus dos manos contra su espalda. La tenia apresada a mi
merced… ahora aprendería a respetarme, me dije.
- ¿Qué haces Danny?… nooo… se quejó.
Hice a un lado su diminuta ropa interior… y la penetré violentamente por donde más le
gustaba. Laurita casi salto de la mesa, su espalda se arqueo más soportando el golpe.
Ahogo un grito de dolor, quizás no quería emitir sonidos porque sabia que era su castigo,
o quizás le daba vergüenza que la encuentren con mi verga hasta las tripas… o tal vez…
solo lo estaba disfrutando.
- Ohhh… ouuu… Ayyy… se quejó tras unos segundos.
Sin darle más tiempo, comencé a bombear su enorme trasero, con fuerza contra el
mueble, con tal vehemencia, que casi mi cuñadita estaba saltando sobre el escritorio. Sin
embargo, lo soportaba con sus cabellos cubriendo su rostro.
- Ohhh… ufff… Uhmmm… murmuraba Laurita.
Pensé que era inútil sujetar sus manos, total su gordo trasero ya estaba apresado por mi
ingle y su ano se comía mi verga sin mayor oposición. Con sus manos liberadas, Laurita
intento reponerse, arquear su espalda y abrir las piernas para recibirme mejor…y
- Ohhhh…. Siii… Uhmmm… siii… comenzaba a gemir febrilmente.
En otro arranque de locura, tome su largo cabello como riendas de caballo y lo jalonee
hacia atrás, haciendo que su espalda nuevamente se contrajera… mientras Laurita
arañaba el escritorio intentando sujetarse a algo para soportar mis embates.
- ¿Me vas a respetar?... le susurre imperativamente al oído.
- Siii cuñadito siii… pero no pares por favorrr… Sigueee… me suplicaba excitada.
Laurita se dio maña, para girar y besarme, mientras sometía su goloso trasero y empalaba
su estrecho ano. También jalo una de mis manos hacia sus inflados senos, que rebotaban
a mi ritmo. Le baje el vestido bruscamente, se sorprendió, segundos después mis dedos
jaloneaban sus pezones y estrujaban su pecho. Esto la enloqueció más de placer…
- Ay cuñaditooo… me rompess… ay me desmayooo… Uhmmm… se quejó
desfalleciente.
Le di un palmazo mas fuerte en sus gordas nalgas, para que no decaiga, me miro
sorprendida. Luego se percató del espejo detrás nuestro… y más perpleja aun, podía ver
como castigaba su gordo trasero. Miraba extasiada el espejo y luego suplicante a mi para
que no me detenga.
- Dannyyy… me estas partiendo… que deliciaaa… Uhmmm… gimió complacida.
Ahora Laurita a través del espejo podía ver sus abultadas y enrojecidas nalgas rebotando
contra mi ingle. Ella misma paso una mano para estrujar sus gordas nalgas y abrirlas…
quizás entonces se dio cuenta de su enorme rabo y del morbo que generaba… también
hipnotizada veía sus senos ir y venir… mientras yo detrás la castigaba sin piedad.
- Nooo… nooo… Uhmmm…. ahhhh… exclamo mi cuñadita explotando en un orgasmo.
Por más que se resistió, quería más de ese suplicio, pero la lujuria que le despertaron esas
imágenes terminó por hacerla llegar, estremeciéndose de cabo a rabo. Por mi lado
también alimento mi morbo verla jaloneándose sus nalgas. Esa imagen también me
ayudo a hacerme venir como caballo… la aprete con más fuerza contra el mueble,
mientras mi verga atoraba su cavidad anal con semen caliente.
- Ohhh…. ufff… mierd… q rico… exclame aliviado.
A decir verdad, Kimberly me tenía hinchando las pelotas desde la mañana, con sus
coqueteos y mostrándome su busto. La cereza del pastel fue mi cuñadita y su revelador
vestido a rayas. Tenía la leche a flor de piel… sentía que estaba botando litros y litros de
leche.
- ¿Qué?... tantooo… dijo sorprendida mi cuñadita recibiendo mi semen en su interior.
- Te tenía ganas desde la mañana… le dije, como dándole a entender que la extrañe y
que me falto nuestra sesión de sexo matinal.
Aquel pseudo halago, le fascino a mi cuñadita, que nuevamente giro para buscar mis
labios. Una vez que mi verga se deshincho. Mi cuñadita se arrodillo automáticamente a
limpiármela. En una última muestra de autoridad, la jalonee un poco de los cabellos para
que se la meta hasta la garganta y la limpie bien. Laurita sumisa me dejo hacerle esa
última vejación.
Tras eso, Laurita, descanso arrodillada, con su cabeza en mi ingle, al lado de mi verga…
mientras recuperaba el aliento. Se abrazo a mis piernas, en busca de confort. Le
acariciaba los cabellos en señal de que todo estaba bien… hasta el momento…
- Danny… ¿estás?... oímos una voz acercándose a la puerta.
- Si… si… dame un minuto… ya salgo… dije, intentando detener su ingreso.
Era la voz del encargado local del proyecto, Brayan, parecía que venía a despedirse.
Laurita subió rápidamente su vestido para cubrir su pecho y bajo su falda. Me parecía que
ajustaba las nalgas y el orto, para evitar que mis fluidos salieran y la manchen… por
suerte había un baño en la habitación, le indique que entre a limpiarse.
Mientras yo salía a la puerta, y me encontraba con Brayan. Me pregunto cómo me fue ese
día, me agradeció la visita, me deseo un buen viaje y claro, me pidió que fuera benigno en
mi evaluación del proyecto que desarrollaba… me pregunto si todo bien con Kimberly.
Mi cuñadita que no era para nada era prudente, salió inocentemente de baño al oír el
nombre Kimberly… no sabía si seguía marcando territorio. La presente sin dar mayores
detalles de nuestra relación o parentesco. Brayan entendió que quizás estaba
interrumpiendo algo, le indique que ya estaba arreglando mis cosas y estaba por salir, así
que lo acompañe a la puerta.
Antes de irse, Brayan nuevamente me agradeció por la colaboración… me hizo una seña
para que me acerque a manera de confidencia…
- Ahora entiendo por qué no caíste con Kimberly… ya estaba temiendo que no te
gustaran las mujeres… me dijo bromeando, casi felicitándome porque a todas luces mi
cuñadita estaba mucho más buena que su asistente Kimberly.
Regresamos caminando a su casa, aún quedaba algo de tiempo para mi vuelo. Entonces
Laurita, nuevamente, se sinceró a su manera, entre reprimenda y advertencia me dijo
tímidamente…
- Cuñadito tu ya tienes tu novia… y tu… bueno… tu amante… dijo apenada,
refiriéndose a ella misma, había entendido su papel en esta historia hasta el momento.
- ¿A qué viene esto?… le pregunte.
- Que no es para que te estés metiendo en líos… con esa Kimberly… me dijo, no sé si
oyó algo de lo que me dijo Brayan.
- No nada de eso… repuse algo aburrido, viendo que podía empezar con sus celos.
- Te puedo compartir con mi hermana allá… pero con nadie más… menos aquí… me
dijo seria, marcando su territorio, como quien dice, en su casa y su ciudad, se la respeta.
- Ok… está bien… ¿te has dado cuenta que eres muy mandona?… le dije bromeando.
Laurita se avergonzó, al darse cuenta que siendo muy menor a mí, se atrevía a ponerme
reglas.
- Ya sabes tienes que ser prudente y no tan impulsiva… sino te castigo de nuevo… dije
bromeando, recordando la paliza anal que le di.
- Después de eso… me dan ganas que me castigues más… repuso sonriendo.
Luego nos reímos, Laurita camino agarrada de mi brazo y con su cabeza en mi hombro,
como hacen algunas parejas. Cerca de su casa ya nos separamos. Terminé de hacer mi
maleta y casi con las justas salí al aeropuerto. Laurita quiso acompañarme, pero no había
tiempo… solo me pudo despedir nuevamente con un beso rápido en la puerta.
En el camino comenzó a llover… llegué al aeropuerto, casi sin aire, fui a la zona de
embarque… me parecía raro que toda la gente estaba esperando tan calmada… hasta que
la señorita que registra los pasajeros me dio la noticia.
- Disculpe, tuvieron que reprogramar el vuelo por mal tiempo… dijo apenada.
- ¿Cómo? Pero apenas si llueve… dije apurado, en mi ignorancia.
- Hay advertencia de tormenta eléctrica señor… me explico amablemente.
- Ok. Está bien ¿para cuándo se reprogramo?...
- Bueno… solo me quedan lugares disponibles para el domingo en la tarde…
- ¿en serio?... bueno… bueno… está bien… por favor resérveme un asiento en ese
vuelo… repuse calmándome, era evidente que no era culpa de la señorita.
Como decía mi viejo… al mal tiempo buena cara… luego, en un momento con malicia
pensé: Si me quedo en un hotel y llamo a Kimberly, nadie se sabría. Luego recordé el
consejo y advertencia de mi cuñadita… “ya tienes novia y amante… no te metas en líos”.
Y si, no quería líos, sobre todo en el trabajo, ahora que Kimberly había visto a mi
cuñadita, quizás se pueda sentir ofendida si la llamo. Por otro lado, mi instinto me hacía
desconfiar de Kimberly… después de todo era asistente de Brayan, que casi me la ofreció
en bandeja.
Eso me hizo recordar otro de los dichos de mi viejo… más vale malo conocido que bueno
por conocer… en este caso sería más vale amante conocida que amante por conocer… o
siendo más crueles: más vale hueco conocido que hueco por conocer…
Dentro de todo… esto parecía una broma, pero era cosa del destino, del clima o que se
yo… debía permanecer cerca de Laurita un par de días más… Todo estaba alineado para
que siga el entrenamiento anal de mi cuñadita…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (15)


September 27, 2021

@canalestgl
Retorné a casa de mi suegra, mojado por la lluvia que no cesaba aun… la más alegre en
recibirme fui obviamente mi cuñadita, que prácticamente saltó encima mío. Tuve que
alejarla un poco para que mi suegrita no sospeche.
Les explique lo sucedido y me dijeron que era normal que a veces suspendan los vuelos
por esas fechas. Acto seguido oí el estruendo de un rayo a lo lejos, en las montañas…
diablos era cierto… Luego llame a Vale para explicarle, ya que seguramente me esperaría
despierta.
- Ah bueno amor, a veces, esas cosas pasan… quizás sea por algo bueno… me dijo
Algo bueno para su hermanita y su curiosidad sexual, pero nada bueno para nuestra
relación, pensé. Luego me explico que había estado viendo por internet que se vendían
terrenos en la periferia de su pequeña ciudad, estaban lotizando grandes terrenos
agrícolas para vivienda.
Su madre vivía en una casita alquilada y Vale, pensaba que con sus ahorros podría
comprar un terreno y quizás, de a pocos, construirle una casa donde pudieran vivir más
cómoda. En parte me dijo que se inspiró un poco en mí, que ya tenía mi depa, Vale quería
tener también algo para ella y su familia… por esas cosas me enamoraba esa mujer, nunca
pensaba en depender de mí, quería sus propias cosas, también pensaba en su mama y
hermanita.
Mi novia era muy noble… me recordaba como fui yo en las épocas de vacas flacas de mi
familia, en que tuve que trabajar para mantener a flote mi hogar, hasta que tras unos
años mejoro la economía familiar. Aun así, mensualmente los apoyaba económicamente,
para que solventaran sus cuentas tranquilamente o que ahorraran algo en caso de
emergencia.
Vale también era así, desde que llego a la capital, mantenía a su madre, quien ahora solo
trabajaba eventualmente. En un mundo donde muchos hijos se desentienden de sus
padres o ven como una carga apoyarlos… ver una actitud así, responsable y de cariño…
era reconfortante.
Por eso, a veces me sentía muy mierda por ponerle los cuernos con su hermanita Laurita.
Solo me perdonaba mi actuar pensando que… todo quedaba en familia… como dijo
Laurita, solo me podía compartir con Vale y con nadie más…
- No es mala idea… le dije, volviendo de mi nebulosa.
- Si, de paso cuando vayamos de visita, tendremos un lugar donde quedarnos… agrego
emocionada Valeria.
Diablos ahora cada que visite esta ciudad, estaría bajo el mismo techo con mi novia y mi
amante, como lo había definido Laurita… agréguenle mi suegra y la tortura seria
completa… bien dicen que el cielo y el infierno están aquí en la tierra.
- Mas bien, ya que estas por allá quizás puedas aprovechar en ir a ver esos terrenos…
dijo.
- Está bien… aunque no conozco mucho la zona… repuse excusándome.
- No te preocupes… que Laurita te acompañe… me indico.
Así no se podía mantener la cordura y fidelidad. Si su propia hermana me la ponía en
bandeja, para que me la lleve a parajes alejados, donde cualquier cosa puede pasar.
Recordé la playa… aunque no era necesario un paraje desolado para abusar de Laurita,
cualquier lugar bastaba…
Vale me saco de esos pensamientos, pidió hablar con su mama y con Laurita. Así tendría
carta libre para llevarme a pasear en solitario a mi cuñadita al día siguiente. De nuevo la
más emocionada fue Laurita, que tuvo los mismos pensamientos impuros que a mí se me
ocurrieron.
Al menos esa noche me salve de ser acosado y exprimido por Laurita. Su mama se la llevo
casi a arrastras a dormir temprano, bajo el pretexto que el día siguiente sería muy largo,
buscando esos terrenos que quería Valeria, así que había que descansar bien.
Con lo que me ahorré de gastos de hotel, conseguí que me alquilaran una camioneta para
ir a buscar las 3 opciones de terreno que había visto Vale. Graciosamente todas estaban
en lugares opuestos de la ciudad... como para tenernos ocupados todo el día.
En realidad, conseguí el dato del alquiler de vehículo con Kimberly, ya que ella andaba en
contacto con proveedores para el proyecto y sabia a quienes llamar. Agradecí su ayuda,
incluso ella casi se ofrece a guiarme, dada su “experiencia”…
Mierd… tuve que excusarme una vez más de no hacer uso de sus “servicios”… me dio a
entender que todo bien, con algo de coquetería… como diciendo que yo me lo perdía.
Tampoco me imaginaba a Kimberly con mi cuñadita al lado, iba ser una pelea de fieras…
menos aún le dije a mi cuñadita quien me ayudo, quería evitarme otra escenita de celos.
Se suponía que saldríamos a las 9am, eran casi las 10am y mi suegra con mi cuñadita
estaban metidas en el dormitorio buen rato… ¿que se traerían entre manos?… llegue a
pensar que quizás mi suegra le estaba poniendo un calzón de castidad de fierro a Laurita.
Luego de unos minutos salieron… Laurita llevaba uno short pequeño que apenas
contenían sus nalgas, junto con una blusa pequeña, pegada que dejaba a la vista su
estrecha cintura y ombligo: Temía que como en la playa esa tela no contuviera sus senos…
pero no demoraron por eso…
- ¿Te gusta?… pregunto Laurita mientras su madre iba a la cocina.
Mi cuñadita tenía 2 trenzas apuntando a sus redondos senos. Con el cabello largo que
tenía, se habían demorado en hacerle las trenzas. Como estaríamos en campo abierto, el
viento sería un problema para su cabello suelto… así que optaron por esa solución.
De más está decir… que esa imagen de niña con trenzas, esa mirada y actitud ingenua,
despertaron mi morbo nuevamente. Si no fuera por la presencia de mi suegra, se me
ponía dura ahí mismo. Tuve que disimular también, por la poca ropa que traía, me la
comía con la mirada.
Mi suegra salió de la cocina con algunas raciones de comida y fruta, para comer en el
camino… nos echó la bendición y nos dejó salir en nuestra búsqueda de las tierras
prometidas.
La primera parada fue una lotización de terrenos cerca del aeropuerto. Tome fotos y
sobre todo grabe, pero estaba descartado. Conociendo a Vale, con sueño ligero y los
aviones pasando con el ruido que hacen, no podría dormir, me imagino que mi suegra
tampoco. Y en caso de que siguiera en mi régimen de adiestramiento anal a mi cuñadita,
me convenia que durmieran.
El segundo terreno estaba en un descampado, cerca de una carretera entre la ciudad y un
distrito aledaño… mucho tránsito pesado, también se me hacía ruidoso y el precio no me
parecía acorde a la zona, sobre todo estaba muy lejos de los servicios básicos. Segundo
descarte.
Laurita estaba emocionada eso de tener un lugar propio, de oírme hablar con los dueños
y como ya en el carro mientras manejábamos, le explicaba porque era una buena o mala
opción. Nos mantenía distraídos de pensar solo en sexo… solo que me hizo una pregunta
que me descuadro…
- ¿Te vas a casar con mi hermana?... dijo de golpe.
- Ah… no se… es muy pronto para saberlo o decirlo… respondí esquivando la
respuesta, Laurita aun no sabía que estaba viviendo con Vale, o quizás ya le había dicho.
- Serias un tonto si no te casas con ella… es una buena chica… me dijo defendiéndola.
- Pero… ¿y tú?... ¿no te piensas casar?... pregunte más en confianza.
- No… yo no quiero casarme… me dijo tajantemente.
- Bueno… eres muy joven… aun no estas para pensar en esas cosas… le dije.
- No ya lo decidí… no me interesa casarme o tener hijos… me dijo seria.
Intente entender a mi cuñadita, desde muy pequeña había vivido penurias, materiales y
emocionales. Su papa la abandono, su mama trabajo todo el día para mantenerlas y
apenas si les alcanzaba para comer. Vale también las dejo para ir a la capital en busca de
sustento.
Laurita creció prácticamente sola en un hogar disfuncional, no tenía la imagen de lo que
es una familia unida. Se le hacía extraño el matrimonio, los hijos… quizás lo había visto
en otras familias digamos normales… pero no lo había experimentado, no lo sentía suyo…
solo conocía la soledad de su madre y aspiraba a algo similar para ella… mejor sola que
mal acompañada.
Algunos matices similares vi en Vale: al principio muy desconfiada luego, a pesar del
tiempo juntos, muy reacia a querer convivir o tener algo más estable. El miedo a la
ruptura o abandono. Cada hermana lo asimilo y cada una reaccionaba de manera
diferente con miras al futuro…
Parecía que por el momento Laurita solo quería vivir el momento… disfrutar de su
incipiente descubrir sexual con alguien de confianza… y después de todo, por lo que me
decía, no me caía mal eso… no interfería en mis planes con Vale… pensé egoístamente.
Sabía que estaba mal… pero no identificaba una manera de salir de eso o ayudar a
Laurita. Por otro lado, pensaba que era mejor conmigo que con algún tipo que la use y la
abandone… como le paso a mi suegra, dos veces… por más duro que suene…
Al final, me di cuenta que tenía sentido… yo era la elección segura para mi cuñadita… no
la iba abandonar porque no era mi pareja… sabía que no se podía enamorar de mi porque
era novio de su hermana, así Laurita se protegía a de involucrarse y disfrutaba de su
aprendizaje conmigo por mi experiencia... Pequeña diabla… lo tenía todo fríamente
calculado…
- Llegamos… este es el último… me dijo emocionada, sacándome de mis reflexiones.
Nuestra última opción parecía ser la indicada, buena ubicación, no tan cerca a la
carretera ni tan lejos de la ciudad… cerca había una pequeña laguna natural y un bosque.
El único problema, era que el dueño solo podía atendernos en la tarde.
Aprovechamos el tiempo disponible para ir a almorzar, mi cuñadita me indico que había
un club campestre no muy lejos, nos podíamos distraer un rato. Almorzamos al pie de
una piscina, por momentos nos dio ganas de entrar, pero no teníamos ropa de baño.
Un poco enternecido por la declaración de mi cuñadita, de no querer casarse, intente ser
más cariñoso con ella… quizás le falto un poco de eso, para que también lo quiera para su
vida futura, pensé… solo que no quería ser tan amoroso como para que se enamore… un
equilibrio difícil.
- Mira… ¿no son esos?... me dijo sorprendida.
- Kimberly y Brayan… dije sin sorprenderme tanto.
Parecía que mi instinto estaba en lo cierto… ambos estaban en la piscina entre abrazos y
besos… ¿pensar que Kimberly se me ofrecía? ¿sería por indicación de Brayan? ¿Qué
tramarían si caía en su treta? ¿tenerme chantajeado para dejar pasar algunas
irregularidades en el proyecto?... o quizás solo eran una pareja de amigos con derecho, en
busca de sobrevivencia ante mi llegada.
- ¿Ves cuñadito?... te dije que aquí tienes suficiente conmigo… dijo besándome.
- Obvio que no iba a caer con ella… no me gustan las ofrecidas… le respondí.
- Cuñadito… ¿tú crees que yo fui una regalona?... me dijo quizás se creyó aludida.
- No Laurita, contigo las cosas se dieron con el tiempo y ya… desde que te vi con los
senos al aire en el mini-depa de tu hermana… me tenías… ufff…. le dije para confortarla.
- ¿en serio?... a mí también me gusto como me mirabas, luego en la playa… si las cosas
se dieron… aunque si presione un poco… dijo apenada.
- Si, pero me gusto que lo hicieras… dije, robándole un beso.
Nos percatamos que Kimberly y Brayan se dieron cuenta de nuestra presencia, se
miraban incomodos, intentando huir de nuestra presencia. Nosotros seguimos en lo
nuestro, terminando el almuerzo y con caricias, pretendiendo que no los vimos.
Luego fuimos a hablar con el dueño de los terrenos, conseguimos un lote a buen precio
con vista a la laguna. El terreno estaba más alejado de la ciudad, pero cerca de un pueblo
más tranquilo, con vistas a tener más desarrollo en los próximos años… era una buena
inversión a futuro.
Laurita estaba emocionada, el dueño pensó que éramos una pareja de esposos. No era
nada del otro mundo en esa zona ver chicas jóvenes con parejas mayores… Nos iba enviar
los documentos, luego coordinar el tema de pagos y contratos.
Nos dejó, por si queríamos seguir viendo la zona. Laurita se me abalanzo, llenándome de
besos y abrazándome feliz. En realidad, yo me estaba llevando los créditos, la que pagaría
el lote y firmaría los papeles seria Vale… pero, en fin, era notoria su alegría. Habían vivido
mucho tiempo mudándose de lugar en lugar, al fin parecía que tendrían un hogar propio.
Nos animamos a recorrer el lugar, bajamos a la laguna y nos quedamos a la orilla
contemplando el paisaje. Aun hacía calor, a mi cuñadita se le antojo entrar a la laguna,
aprovecharía también en ver sus redondas formas. Como no había nadie cerca, nos
metimos en ropa interior.
Anduvimos jugando, entre caricias y besos. Sin quererlo los besos se tornaban cariñosos,
las caricias más amorosas, su mirada más enamoradiza… mierd… intente llevar esto de
nuevo por el lado de la lujuria, al libere uno de sus senos y engullir su pezón… Laurita
enloqueció...
- No cuñadito… aquí nooo… puede venir alguien… que vergüenza… me dijo con lo
poco de cordura que le quedaba.
Así como nosotros llegamos a ver el terreno, podrían venir otras visitas. Estábamos en la
orilla de la laguna y yo ya estaba casi sobre mi cuñadita. Entonces Laurita me señalo el
bosque a unos metros y los arbustos que podrían servir para cubrirnos en una nueva
travesura. Rápidamente cogimos nuestras pertenencias y enrumbamos hacia esos
árboles.
Tiramos nuestra ropa detrás de unos arbustos, nos echamos encimas. Continuamos con
besos y caricias. Mis labios succionaron nuevamente sus redondos senos, mientras ella se
retorcía de placer. Solo me quedo hacer a un lado su ropa interior e intentar ubicar su
goloso ano…
- No Danny… esta vez no… no lo quiero así… me dijo besándome.
Quizás ya había castigado mucho su ano y quería variar… tal vez la felicidad la hacía
desear un encuentro más romántico… no quise oponerme, porque de alguna manera yo
también ansiaba algo diferente a un encuentro salvaje.
Adoptamos la clásica posición del misionero… era gracioso, la había poseído en muchas
posiciones, pero nunca en esa típica posición… Mi verga se deslizo por su lubricada
vagina.
- Uhmmm Danny… siii hazme tuya… Uhmmm… suspiro complacida.
Laurita se contrajo, abrazándome con fuerza con su rostro en mi hombro. Una de sus
piernas me rodeo como para no dejarme salir. Luego su rostro busco el mío y me lleno de
cariñosos besos, mientras empezaba a moverme lentamente en su interior, con su pierna
apresándome.
- Ayyy… Danny… Ayyy… uhmmm… gemía dulcemente en mi oído.
Sentía su pecho inflarse y oprimir los míos, de cuando en cuando acariciaba sus senos y
pezones. Luego mi mano acariciaba su pierna que me apresaba, subiendo hasta sus
muslos y glúteos. No los jalaba con fuerza como en otras ocasiones, solo los masajeaba,
sin embargo, surtía el mismo efecto estimulante. Laurita me devolvía las caricias con
jugosos besos…
Por momentos veía cariño en su mirada, en otros momentos confusión… y para que no la
viera o descubriera su predicamento, escondía su rostro en mi hombro, gimiendo en mi
oído… cada vez me apresaba con más fuerza… hasta que su conciencia le jugó una mala
pasada…
- No cuñadito… nooo… esto no me corresponde a mi… nooo… decía entre gimoteos,
entendía que ese tipo de acto, hacer el amor, debía reservarlo para Vale.
- Ya falta poco… la animaba, para que no se separe.
- No por favor… nooo… Uhmmm… sigueee… suplicaba Laurita.
Sus labios decían algo, pero su cuerpo no luchaba por separarse, más bien seguía mis
movimientos y continuaba besándome con pasión…
- Uhmmmm… nooo… Uhmmm… exclamo, clavándome las uñas en la espalda en un
arranque de placer.
Un fuerte orgasmo la sacudió y me arrastro con ella. Mi verga vertió su viscoso liquido en
su vagina. Laurita, me acariciaba el rostro, me miraba con cariño y me besaba. Yo le
devolvía besos y caricias. Estuvimos así unos minutos, aferrados, sin decir nada. Hasta
que Laurita reacciono…
- No… esto no está bien cuñadita… así se lo debes hacer a mi hermana… no a mi… dijo
con un halo de culpa.
- ¿No te gusto?... pregunte por reflejo.
- Si… pero… no me corresponde esto… dijo afligida.
- ¿Por qué?... replique, Laurita seguía a mi entender, en negación de no sentirse
valorada o que no le correspondía ser amada… pero fue más…
- Porque no me quiero enamorar de ti… no me corresponde… tu eres de Valeria, eso es
lo correcto… me dijo casi sollozante.
- Esta bien… esta bien… esta fue la última… le dije guiñándole un ojo, para
confortarla.
- Eres un mentiroso… me dijo sonriendo.
Luego nos abrazamos cariñosamente en silencio. Así, sin querer, ya iba atardeciendo…
sin querer nos íbamos enganchando más… al día siguiente por la tarde regresaría
nuevamente con Vale… y de ahí en adelante… futuro incierto… eso ya lo presagiaba mi
cuñadita…
A lo sumo Laurita nos visitaría como aquella vez para fiestas… quizás yo regresaba de
visita a su ciudad por trabajo, o por los tramites del terreno… pero no era nada fijo… mi
cuñadita ya había dejado claro que mi mejor opción era seguir con su hermana… hasta
casarme con Vale…
Debía dejar de pensar así… sino yo también podría estar cayendo en aquello a lo que mi
cuñadita se negaba… enamorarme…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (16)


September 29, 2021

@canalestgl

En el trayecto de regreso, Laurita se quedó dormida como un bebe… era hermosa la


condenada… lastima, me dije, es muy joven para mí.
Tal vez yo con 10 años menos hubiera estado en forma para esos trotes, de amores
adolescentes de encuentros y desencuentros, de celos infantiles, así como pase en mi
universidad con Mili… que todo y eso, eran gratos recuerdos.
Aunque, pensando con malicia, no sabía si mi cuñadita dijo aquello de no querer
enamorarse como para no malograr aquel status quo, es decir, mantener las cosas como
estaban… con lo cual Vale era como mi mujer oficial y Laurita sería mi amante... ya que
no quería enamorarse, ni casarse… solo satisfacer sus necesidades y curiosidades… bueno
aun me quedaba la duda sobre eso, que es lo que pasaría luego…
Cerca de llegar a la ciudad, recordé que sería mejor devolver la camioneta, luego retornar
caminando con Laurita, como para conversar y quedar bien… sin resentimientos o cosas
por aclarar… al día siguiente bajo el acecho de mi suegra, no tendríamos tiempo de
charlar.
Laurita como presintiendo mis pensamientos, despertó repentinamente.
- Esto no puede quedar así… cuñadito… me dijo Laurita tímidamente, adelantándose.
- ¿Cómo?... pregunte sin entender.
- No me quiero quedar con esta sensación en el pecho… no me gusta… me dijo.
Entendí que no quería quedar con esa sensación de enamoramiento, ni quería sentir eso
por mi… sabiendo que regresaría con su hermana… y que ella se quedaría con ese
sentimiento tras mi partida…
- Si… entiendo… pero ¿Qué podemos hacer?... le dije, quizás delatándome.
- ¿Qué? ¿tú también?... me dijo sorprendida.
- Bueno… si… un poco… le confesé.
- Ay nooo… la estamos malogrando… me dijo abrumada.
Si, la estábamos cagando… lo que empezó como un juego de descubrir su sexualidad de
manera segura… se estaba convirtiendo en un amorío de adolescentes…
- Solo hay una manera… le dije.
- ¿Cuál?... pregunto ansiosa.
- Un exorcismo… respondí.
- No bromees… me dijo sonriendo.
- Bueno en realidad… me refiero a tener otro encuentro…
- Puede ser… dijo reflexiva.
- Pero no tan tierno como el ultimo… le explique.
Era básicamente exorcizar el recuerdo de nosotros haciendo el amor entre los arbustos,
pero esta vez teniendo un encuentro salvaje, lujurioso, etc. Seria tener algo solo carnal…
como antes… para mí era como un reseteo… empezar de nuevo y olvidar el desliz
anterior…
- En realidad… pensé algo parecido… me confeso.
Ambos nos miramos y sonreímos de manera cómplice...
- ¿En dónde?... pregunte por inercia.
- En mi casa no creo… mi mama esta por ahí, cada vez se pone más pesada con eso de
mandarme a dormir temprano… dijo como niña resentida.
- ¿un hotel?... propuse.
- Ya casi anochece… vamos a demorar… me dijo.
- ¿entonces?... dije resignándome.
- A mira… toma ese camino de tierra… respondió mi cuñadita más animada.
Tome la bifurcación, era una trocha en mal estado, por suerte la camioneta aguantaba…
estaba medio abandonado el camino, rodeado de árboles y maleza. Parece que era el
ingreso a un antiguo club campestre, que entre en litigio entre los hermanos que eran
dueños y ahora estaba abandonado a la espera de la decisión del juez.
Así pues, el camino termino en un viejo portón rodeado de maleza… no me parecía
prudente tentar ingresar a esa propiedad, no se sabe si habrían dejado vigilantes o perros
para proteger. Quizás mi cuñadita quería un encuentro similar al de horas antes, entre
árboles, arbustos y maleza… pero esta vez salvaje y por su pequeño agujero…
- No me parece buena idea entrar ahí… le dije.
- Tampoco creo que sea buena idea salir… me respondió.
- ¿A qué vinimos entonces?... pregunte confundido.
- Ya verás… ven… me dijo.
Reclino su asiento y paso a los asientos traseros… vaya, lo tenía mejor planeado de lo que
me imaginaba, pensé. Me hizo recordar un poco en nuestro encuentro detrás del
supermercado, eso algo incómodo... quizás mi cuñadita lo recordó también.
Sin embargo, recordé que podíamos hacernos más espacio, bajé los asientos posteriores…
y junto al espacio de la maletera, ya teníamos más lugar como para improvisar algunas
posiciones. Aproveche una colcha que había detrás para estar más cómodos.
- No está mal… me dijo, recostándose.
Afuera ya estaba oscuro entre los árboles, sin embargo, a nosotros nos iluminaba una
luna llena que ingresaba por las ventanas y el techo panorámico de la camioneta, sabía
que para algo me serviría ese accesorio. Cuando me alquilaron el vehículo no le vi mucha
utilidad, por el calor que hacía, tendría el techo panorámico cerrado todo el tiempo, ahora
agradecía su utilidad.
Una vez acurrucados en la parte posterior de la camioneta… nuevamente empezamos a
besarnos… sin embargo, nuestros besos se parecían mucho a los que nos dimos horas
antes… muy cariñosos y románticos…
- No… no… no está funcionando… decía Laurita abrumada, separándose.
- Bueno… quizás si lo hacemos como antes… propuse.
- ¿Cómo?... pregunto curiosa.
- Menos besos, más acción… le dije buscando una solución.
- Si… si… mejor dame por detrás… dijo de manera práctica.
Lo mejor era evitar el contacto visual y los besos de enamorados… había que volver a lo
salvaje de nuestra relación… Laurita se dio la vuelta, dándome la espalda, de lado…
mierd… me hizo recordar como inaugure a su hermana meses atrás.
- ¿Todo bien?… me dijo al ver que no reaccionaba.
A pesar de todo, mi verga estaba tiesa… y como no… con el espectáculo de las redondas
nalgas de mi cuñadita, ofreciéndome su ano para que lo castigue nuevamente con fiereza,
para dejarnos de tonteras románticas… no era nuestro estilo, ni debía serlo…
Instintivamente Laurita levanto una pierna para dejarme entrar en su estrecho ano…
caraj… hasta en eso se parecen, tienen los mismos reflejos, me dije… Solo que cada vez
me volvía más loco las gordas nalgas de Laurita, que ahora nada tenían que envidiarle a
las de Vale.
- Ohhh… siii… asiii debe ser… gimió Laurita sintiendo como mi verga la invadía.
Animado por su incipiente lujuria, terminé de clavarle mi verga con dureza, mientras mi
mano estrujaba sus senos por detrás… pude sentir como reboto su henchido seno ante mi
incursión y como se le erizo la piel y hasta la punta de su pezón.
- Ayyy… que fuerte… Uhmmm… se estremeció Laurita.
Por su forma de gemir y actuar, parecía que mi cuñadita también se quería incentivar
para borrar el recuerdo del último encuentro romántico que tuvimos. Para ayudarla,
comencé a bombearle su enorme culo con fuerza, como si no hubiera un mañana… y
quizás no lo había para nuestra relación…
- Ohhh… siii… asiii… rómpeme el culo cuñadito… exclamaba Laurita.
Giro buscando mis labios, me dio unos jugosos besos con lengua, me miro con pasión
animal, había vuelto la pequeña ninfómana me dije… pero tras unos minutos,
nuevamente nos estábamos besando tiernamente y la estaba penetrando armónicamente
con cariño.
- No… no… no debe ser así… dijo Laurita alejando los fantasmas del amor.
- Ya se… le dije.
- ¿Cómo?... pregunto ansiosa.
- En 4 patas… respondí.
- Siii… siii… como perra… siii… exclamo más animada.
Ahí si no habría posibilidad de besos románticos… sería un crudo encuentro carnal y
bestial… así que rápidamente Laurita se puso en 4 patas… me acomode detrás de ella,
algo agazapado porque no entraba bien en la poca altura de la camioneta… no espere más
y me la clave violentamente.
- Ouuu… uhmmm…. sí castígame… siii… soporto Laurita.
Vi su cuerpo retorcerse cabo a rabo, con mi brutal incursión… tras unos segundos la
estaba bombeando nuevamente, viendo sus nalgas temblar, sus senos saltar y sus trenzas
revolotear en el aire.
- Me encanta como me revientas el ano cuñadito… me dijo para acrecentar su libido y
olvidar cualquier atisbo romántico.
Veía ir y venir su gran trasero en forma de corazón, que se abría violentamente ante mis
incursiones, su cintura parecía que se iba a quebrar…
- ¿Te gusta mi trasero cuñadito?... pregunto morbosamente volteando a verme.
- Es el mejor culo que he probado (en años)… respondí alucinado por sus nalgas.
Era cierto, en últimos años, salvo el gordo trasero de Vale (que ahora parecía menor al de
su hermana)… solo en mi época de verga loca, me había cogido a diestra y siniestra, lo
que me pasara en frente y se me ofreciera… como me diría Rubén: te cogiste todo lo que
tuviera falda y se moviera.
De mi experiencia, a la mayoría de esas chicas les aterraba lo del sexo anal, cierto es que
algunas aceptaron, porque ya lo habían practicado a manera de juego y otras por el
simple hecho de experimentar… pero no tenían las formas de mi cuñadita, que me
inspiraban ese morbo, creo que también era un poco el placer de lo prohibido.
Recordé que la mayoría de esas ex parejas ocasionales, que tuve en mi periodo de verga
loca, tenían traseros aceptables. Evidentemente, algunas que ya por encima de los 30,
como es natural, algunas cosas decaen… salvo honrosas excepciones que intentaban
mantenerse en el gimnasio, para atraer miradas y salir de su soltería.
Si quería hablar de un buen trasero, tenía que remontarme a mis épocas de universidad,
con mi prima Anita o Mili… pero ambas por diversas razones, ya no estaban en mi vida. Y
el otro buen trasero que recordaba a regañadientes era el de Vane, trabajado en
gimnasio… pero era una loca de atar… que por suerte había dejado de buscarme.
Volviendo al retorcido halago que le hice a mi cuñadita… pareció fascinarle que
reconociera que era el mejor… comenzó a culearme vehementemente y violentamente…
nuevamente me distrajeron sus largas trenzas saltando en el viento… ¿Por qué no?... me
dije.
- Ohhh… siii… cabálgame asiii… párteme el culo cuñadito… Uhmmm… vociferaba
Laurita.
La había tomado de las trenzas, cual riendas, y la estaba sodomizando brutalmente, cosa
que parecía agradecer y disfrutar mi cuñadita… hasta que al fin… en un último
movimiento, la jale con todo hacía a mi… sus nalgas se abrieron a mas no poder, casi a
punto de reventar como un par de globos …
- Uhmmm siii… siii… asiii…. Uhmmm… resoplo Laurita casi acalambrándose.
Había reventado en un terrible orgasmo… mi verga no dejaba de bombear galones y
galones de semen caliente… mientras Laurita seguía temblorosa recibiendo mis
descargas… con pequeños espasmos en cada descarga de leche.
- Ufff… Uhmmm… pareces caño malogrado… me dijo graciosamente, sin aliento.
Hasta que, al fin, deje de eyacular y llenar sus tripas de leche. Laurita descansaba con la
cabeza enterrada en el piso de la camioneta. Mi cuñadita se repuso y se incorporó,
logrando girar y darme un beso…
- Gracias por el exorcismo… me dijo graciosamente aliviada.
Luego, antes que se volviera nuevamente incomodo o pasemos a los besos románticos y
dulces caricias, Laurita se desengancho de mi verga y procedió a limpiarla y mamarla…
me logro sacar una descarga más y engullo mi leche como para quitarse el sabor de esos
besos románticos de la tarde.
Con ese entierro de mi verga en su ano, también dimos por enterrado ese amago de
enamoramiento, entre se agreste paisaje… con esa salvaje entrega. Nos recostamos un
rato para recuperar el aliento, miramos el cielo… volteamos a mirarnos… nuevamente
parecía que íbamos a recaer románticamente… hasta que…
- Mierd… ¿qué es eso?... repuse asustado.
- Ay que susto… exclamo Laurita a su vez.
Sobre la camioneta había caído una rama de uno de los árboles de alrededor… en un
principio pensé que podía ser una serpiente, de las que abunda en esas zonas tropicales.
Nos reímos… luego una luz ilumino la camioneta… era el celular de Laurita… ya tenía
varias llamadas perdidas de su madre y de Vale.
- Vámonos… dije y nos alistamos rápidamente.
Al regresar… tuvimos algo de reproches de mi suegra por nuestra tardanza, ya que Vale la
llamaba mucho porque estaba muy preocupada, por esas carreteras había muchos
accidentes y con la mala señal, uno se entera muy tarde.
Nos excusamos diciendo que tuvimos problemas con la camioneta en el camino de
regreso, también que no había señal para el teléfono para llamar un mecánico, pero que
afortunadamente un chofer se detuvo a ayudarnos, con un tema de la batería… y que
luego demoramos en devolver el vehículo, con las quejas del caso.
Mi suegra amortiguo su enojo al oír a Laurita hablar de cómo era el terreno, más aún al
ver fotos y videos del lugar. Ya Laurita le explico para entretenerla como era los otros
terrenos y porque los descartamos… la señora sonrió más animada.
Después llame a Vale, de la angustia inicial, paso a la felicidad al ver que el terreno que le
gusto más, era la mejor opción… total, una cosa es ver fotos por internet y otra es
constatar en la realidad que el terreno era bueno. La ubicación, la laguna, todo le pareció
genial… hasta en eso congeniábamos… diablos…
El día siguiente se hizo corto, entre coordinaciones por teléfono con el dueño, envío de
contratos y demás para verificar, hacer cambios y demás por correo, firmas y escaneos… y
después de almuerzo partiría de regreso.
Creo que esta vez no había esa ansia de un último encuentro… con los dos del día
anterior, uno tierno y otro salvaje… había sido suficiente para satisfacer los dos agujeros
de mi cuñadita, y tratar de cortar cualquier amago de enamoramiento.
Esta vez, mi suegra más animada por la idea de tener un lugar propio donde vivir, así
como por mi ayuda para elegirlo… dejo que Laurita vaya a despedirme al aeropuerto. Esta
vez mi cuñadita uso un vestido suelto, nada provocativo, para no tentarme… sino para
despedirnos en buenos términos.
Hasta que llegó el momento. Laurita contenía algunas lágrimas, me dio un abrazo y un
beso…
- Te quiero mucho… cuídate… me dijo y se sonrojo por la declaración que hizo y
escondió el rostro en el piso.
- Yo también te quiero… le dije, levantando su mentón con mi mano.
Solo me quedo besarla, mientras la sentía temblar… quizás nunca había dicho eso antes…
ella se aferraba a mi cuello y yo a su cintura… hasta que reacciono…
- Yaaa… veee… que vas a perder el vuelo… me dijo sonriendo traviesa.
Le robe un último beso y nuestras manos se fueron separando a medida que me iba a la
zona de embarque… La veía parada con su escultural forma, su sonrisa llorosa y sus
manos en su boca, luego disimulando me envió unos besos volados…
Pensé que ese era el fin de nuestra historia… pero aún quedaban paginas por escribir…
Continuara…

Mi cuñadita Laurita (17)

October 01, 2021

@canalestgl

En el vuelo de regreso estuve un poco nostálgico, comenzaba a gustarme mi cuñadita más


de la cuenta y eso no era bueno. Quizás en mi afán de hacerla sentir querida, comencé a
descubrir que yo también la quería de cierto modo… pero intente pensar que era una
ilusión propia de las primeras etapas del enamoramiento.

Al regresar cogí con Vale como loco, tratando de exorcizar a mi manera el recuerdo de su
hermanita… admiraba por esa nueva fogosidad, Vale bromeaba con eso de mandarme de
viaje cada cierto tiempo, para que la extrañe y regrese con ganas de follar como conejos.

Aunque Vale tampoco era tan ingenua, me decía que tal vez ver tantas chicas en ropas
cortas en su ciudad, despertó mi lujuria… solo se alegraba que tanto morbo contenido, lo
desfogara con ella… si supiera que esa fogosidad me la despertó la dulce e ingenua
Laurita. Sin embargo, tuvimos una mini tormenta…

- ¿Cómo es eso que mi hermana ya no es virgen?... me pregunto seria.


Tuve que darle la misma explicación que a mi suegra, solo que más elaborada… recordé el
día que vino temprano porque olvido su disco, y que le dije que Laurita estaba en el
mercado. Elegí ese día como fecha de su desvirgacion con la bicicleta. Vale no regreso en
todo el día y nosotros nos demoramos en regresar de la universidad… todo calzaba… solo
que…

- Pero… ¿tuviste que llevarla con Rubén?, sé que es tu amigo, pero no me cae… se ve
medio mañoso… me dijo algo enfadada.

- Fue de emergencia… Rubén es de confianza y retraso varias citas para atender a tu


hermana… le dije justificando mi actuar.

Después de eso, tuve que llamar nuevamente a Rubén, para que le dé una “explicación
científica” a Vale, que a final de cuentas se alegró que lo de Laurita no hubiera sido tan
serio… lo único es que ya le debía varios favores a Rubén.

En cuanto a mi trabajo, tras mi reporte del proyecto, se identificaron gastos no


justificados (hoteles, almuerzos, regalos, etc.), Brayan fue removido de la dirección del
proyecto. Ya me imaginaba que se gastaba el dinero del proyecto con Kimberly, lo vi en
ese restaurante campestre… quizás por eso estaban tan desesperados en que cayera
embaucado por ella.

Vale termino de comprar el terreno, no fue necesario viajar, todos los documentos se
firmaron, escanearon y ya. Desde que Vale vivía conmigo, comenzó a ahorrar, ya no debía
pagar un alquiler ni gastar tanto en movilizarse. Claro que me apoyaba con los gastos del
depa, pero igual le alcanzo para iniciar la construcción de la casa en el terreno
recientemente adquirido.

Creo que, con esa nueva meta en la cabeza, le estaba yendo bien en el trabajo, sumado a
su buen desempeño durante la enfermedad de su compañera… todo eso sirvió para que la
promovieran como apoyo administrativo a la gerencia general, con un respectivo
aumento... y eso también contribuyo para el sueño de construir la casa para su mama.

Todo nos estaba yendo bien en la convivencia, mis padres ya lo habían notado y se
alegraron de que diéramos ese paso. Vale no le quería decir a su madre, porque era
chapada a la antigua, pero me imagino que la suegra lo sospechaba.

Respecto a Laurita, desde que regreso del viaje a nuestra ciudad, aparte de que le
desvirgue todos sus agujeros… se sintió también inspirada por estudiar, ingreso a un
instituto para llevar una carrera corta. Su objetivo era trabajar y pagarse luego sus
estudios en una universidad.

Además, luego de ver el esfuerzo de su hermana rendir frutos en el terreno en


construcción, ella también a futuro quería contribuir en su hogar y aspirar a tener sus
propias cosas.

- Ves que fuimos un buen ejemplo para mi hermanita… decía Vale emocionada.

Tu habrás sido un buen ejemplo, pensé… yo fui el pendejo que la desgracié por todos sus
agujeros conocidos y en las formas más salvajes posibles. Suerte que mi novia no leía mi
mente.

Mi cuñadita también parecía estar encaminada, por lo que le decía mi suegra a Vale,
Laurita andaba de arriba para abajo con un compañero de estudio… parecía que era su
noviecito. A fin de cuentas, era de esperar me dije… prácticamente habíamos cerrado
nuestra aventura aquella vez... sabíamos que no podíamos ahondar en eso que se tornaba
amorosamente peligroso.

Pues bien, ya casi a fin de año… por fiestas… viendo que todo iba bien… decidí dar el paso
lógico... teníamos varios años de relación con Vale, con nuestras idas y vueltas, pero todo
bien y progresando… así que decidí comprometerme con Vale…

Aun no teníamos definida fecha de casamiento, lugar, etc., pero al menos ya había un
anillo de compromiso… y Vale ya me había entregado por adelantado su anillo, un año
antes en la casa de mis padres, en una brutal cogida anal.

Pensar que estuve a punto de intentar dar ese paso con una ex, Viviana… pero tras años
de idas y vueltas, por errores iniciales míos, nunca pudimos superar del todo eso. Más
aún porque anduve un tiempo algo ido por el amor y recuerdo de Mili. No me sentí tan
mal porque Vivi terminara conmigo. Al final creo que era también lo que ella necesitaba
para cerrar su capítulo conmigo… aunque aún nos teníamos cariño y aprecio.

Tras esa ruptura… la llegada de Vale había traído frescura y paz a mi vida. Podía tener
sexo animal sin complejos como tuve con Mili y también cierta madurez y estabilidad que
me daba Viviana. Lo último que nos faltaba era desvirgar su ano y vivir juntos… y en
ambos nos iba bien… claro, salvo los episodios de sexo alocado con su hermanita.

Antes de dar el paso al compromiso, estuve conversando con Guille, porque Rubén me
mataba si se enteraba que dejaba la soltería. Guille se alegró mucho por mí, me dijo que
ya era hora de seguir adelante y superar lo de Mili y Viviana.

También recordé el consejo que mi padre que alguna vez me dio, cuando estuve en una
disyuntiva entre 2 mujeres. Aquella vez elegí la pasión y amor (Mili), cosa de lo que nunca
me arrepentí… pero cuando quise regresar a la chica que me hizo madurar (Viviana), ya
era muy tarde… como les dije, había muchas heridas que no sanaron.

Esta vez mí de alguna manera Laurita era la pasión desbordada, pero Vale era más
centrada y madura… y obviamente en la cama no nos iba mal… me volvía loco ahora que
hacíamos de todo… solo que siempre me quedaba el recuerdo de mi cuñadita, quizás su
parecido con Mili o Anita me tenían atrapado… pero ya era momento de pasar la página y
avanzar… no me estaba haciendo joven tampoco.

Tras el anuncio, Vale también me sorprendió con otras buenas noticias. Habían
terminado de construir el primer piso de la casa para su mama, ya podían mudarse.
Luego, Laurita había terminado su carrera, le iban a hacer una fiesta de graduación y nos
invitó a la ceremonia para que vayamos como si fuéramos sus padres. Eso me
enterneció… hasta que…

- Ah… y otra noticia… me dijo animosa.

- ¿Qué? ¿otra más?... repuse, estaba terminando bien el año.

- Estoy embarazada… me dijo.

- Nooo… en serio… dije alegrándome sorprendido.

- No… es broma… pero ya vi tu reacción… vas a ser un gran padre… te amo… me dijo.

- La próxima que me digas algo así no te voy a creer… le dije reponiéndome.

En realidad, la otra noticia era que, sin decirme, Vale ya había comprado los boletos para
su ciudad. Ayudaríamos a la mudanza e iríamos a la ceremonia de Laurita. Todo
encajaba… pedimos unos días de vacaciones y enrumbamos para su ciudad.

Estuve un poco nervioso en el viaje, no sabía cómo actuar con mi cuñadita, ahora que me
comprometí con Vale. Pero bueno Laurita ya tenía su novio. Aun así, le dije a Vale, que
mejor no digamos nada del compromiso hasta después de la graduación de Laurita… para
no quitarle el protagonismo a su ceremonia... Vale entendió y le pareció buena idea.

Laurita nos fue a recibir al aeropuerto, no sabía si era coincidencia, pero llevaba el
mismo vestido con el cual me despidió, ¿o era una indirecta? Estaba linda como siempre,
se le veía más madura… en formas parecía haber adelgazado un poco, quizás la falta de
sexo… pensé con malicia… pero no estaba nada mal, la vez anterior si estaba demasiado
exuberante.

Alquile una camioneta en el aeropuerto, para movilizarnos y ayudar con la mudanza. En


el camino a su casa, Vale comenzó el interrogatorio a su hermana que iba pensativa en la
parte trasera… quizás recordando que la última vez que lo hicimos fue en una camioneta
similar y justamente en esa parte de atrás.

- Oi que ya tienes novio… le dijo curiosa Vale.

- Ah… nooo… mi mama exagera… es solo un amigo con el que estudio… dijo
avergonzada.

- No tendría nada de malo que fuera tu novio… dije mirándola por el retrovisor.

- Es solo que… a él no lo veo de esa manera… me respondió devolviéndome la mirada.


- Ya lo conoceremos en la graduación… repuso Vale animosa.

Los siguientes días fueron ajetreados por la mudanza, mi cuñada seguía usando sus ropas
cortas que me jalaban la vista, con algo de nostalgia la veía. Pero Vale también comenzó a
usar esas ropas y bueno también me lleno de morbo, se daba cuenta que la miraba…

- Ya Danny… no me veas así… hay que respetar la casa… me decía bromeando.

- Hay que inaugurarla también… respondía robándole más sonrisas.

Era mejor mantenerme ocupado con mi novia que con mi tentación (Laurita), más ahora
que todos dormiríamos bajo el mismo techo. Pues bien, en uno de los dormitorios
estarían Laurita y su mama… y en el otro estaría Vale conmigo, en teoría… pero les dije
que mi suegra era chapada a la antigua, no sabía que vivíamos juntos y a Vale le daba
vergüenza decirle, prefería que sepa lo del compromiso antes… pero por mientras… yo
dormiría en la sala…

Valeria apenada me iba a ver… le decía, que no había problema… soy hombre y duermo
en cualquier lado. Parece que lo único que estrenaría por el momento era el sofá, ya que
no podía estrenar a manera de celebración el ano de mi novia, que nunca la poseí así en
esa ciudad.

Esa noche, antes de la graduación, desperté de madrugada, con algo de sed. Fui a la
cocina soñoliento y encontré la luz prendida… vi unas nalgas saliendo del refri, es decir,
cubiertas por una remera que se levantó al inclinarse… eran unas redondas nalgas
bronceadas…

- Disculpa… no sabía que estabas aquí… le dije.

- No, no… ya me iba… dijo tomando una botella de agua e intentando huir.

- Oye… tampoco tienes que irte así… le dije tratando de buscar su mirada esquiva.

Hubo unos segundos de tensión, nos mirábamos sin reaccionar, hasta que al parecer
ambos nos animamos al mismo tiempo... Soltamos lo que teníamos a la mano y nos
besamos… parecía que todo lo reprimido se esfumo en esos segundos. Ella me abrazaba
con fuerza y yo casi le mordía los labios, mientras ella succionaba mi lengua…

Los senos de mi cuñadita y sus pezones, puntiagudos por la excitación, se perdían en mi


pecho. En mi delirio mis manos bajaron de su cintura para acariciar sus gordas y
bronceadas nalgas que tanto había extrañado. Laurita se estremeció de placer, ahogando
un gemido en mi garganta… luego reacciono, con lo poco de voluntad que le quedaba…

- No cuñadito… ya no estamos para estas cosas… me dijo alejándose nerviosa.

Yo me quedé agitado en la cocina… mierd… esto no va terminar bien, me dije. Tome el


agua, me la eche en la cabeza y poco me falto para ponerme hielo en la verga… y me fui a
dormir, al menos lo intente… me imagino que mi cuñadita andaba igual.
Al día siguiente evitamos contacto al máximo, ya por la noche salimos a la graduación. Mi
suegra había optado por no ir, decía que se emocionaba mucho con esas cosas y no quería
hacer escenitas… total, nosotros (Vale y yo) ya íbamos en representación de la familia.

Vale se puso un traje elegante y negro no tan ceñido, mientras mi cuñadita se puso un
vestido largo color vino, un poco más ceñido, con un pequeño escote y una abertura en la
pierna. Si esa noche hacía calor… ambas me hacían sudar más de la cuenta, más aún que
no me gustaba usar traje y corbata.

En la ceremonia salieron con toga para recibir sus diplomas y tras eso se acercaron a cada
familia para las fotos. Hacia un calor terrible… Vale compadecía a Laurita por usar toga
con tanto calor… luego oí que Laurita le explico, que con sus compañeras habían decidido
quitarse los vestidos y solo usar la toga… es decir debajo de la toga estaban desnudas las
redondas formas de mi cuñadita, apenas cubiertas con su diminuta ropa interior… pensar
en eso me puso a mil…

Había mucha gente pugnando por tomarse fotos con los símbolos del instituto. Nosotros
nos alejamos un poco de la gente. Le tome varias fotos a Vale y Laurita, pedimos que nos
tomen foto a los 3… hasta que Vale me quiso tomar fotos con su hermanita.

Ante la cercanía de ambos, Laurita se puso nerviosa. Vale insistía en que abrace a mi
cuñadita y demás… sentía como la respiración de Laurita se agitaba, igual que la mía…
mientras Vale se distraía configurando la cámara, el flash y esas cosas… Laurita me
susurro…

- Cuñadito por favor… no te acerques más… me suplico, temía otro arranque


impulsivo como el del día anterior en la cocina en que nos besamos.

En la semi-oscuridad y mientras Vale contestaba una llamada, me di maña para estrujarle


una nalga a Laurita, que salto sorprendida. Quería aliviar tensiones y casi lo logre… hasta
que Vale nos pidió una foto más… no sé por qué… se me ocurrió una idea loca y solo
actúe…

Aprovechando que mi brazo quedaba por detrás de Laurita y Vale no podía verlo… no
solo volví a estrujar una de las nalgas de Laurita, sino que me di maña de hundirle un
dedo entre sus nalgas, intentando entrar a su ano… recordando que no traía nada mas de
bajo…

- Ohhhh… suspiro sorprendida mi cuñadita, luego disimulo ante la cámara.

Laurita había aguantado bien aquella travesura para que Vale no se diera cuenta, incluso
en la foto salió sonriendo. Luego Vale nos explicó que su mama se había animado a
última hora a ir a la ceremonia, que se estaba terminando de cambiar.

Vale había estado aprendiendo a manejar, yo le había estado enseñando. Así que me dijo
que no había problema, que ella la iba a recoger a su mama y volvía. Nuevamente el
destino conspiraba para dejarme unos instantes a solas con mi cuñadita…

- ¿Es broma?… siempre nos dejan solos… dijo sorprendida Laurita.


Luego me miro incomoda, sabía que la escuche y que pensaba lo mismo. Nos quedamos
sin saber que hacer o decir… hasta que me propuso mostrarme un poco las instalaciones
de su instituto. Recorrimos el patio intentando conversar de cosas triviales, mientras sus
compañeros seguían con sus fotos en los alrededores del salón de ceremonias

Me quiso mostrar su salón de clases en el segundo piso, para que le tome fotos también
ahí con su toga… pero al final nos quedamos en el entrepiso. Con Laurita comiéndome a
besos en la semi oscuridad de la escalera… y yo seguía estrujando sus nalgas a través de la
toga.

Al final nos hizo reaccionar el ruido de unos pasos. Había otros compañeros que también
se tomarían foto en el salón de clases. Los seguimos, mientras en cada foto y cada mirada,
ambos sentíamos que nos faltaba algo más.

Hasta que sus compañeros fueron regresando a cambiarse la toga por sus trajes y vestidos
para lo que restaba de la ceremonia. Acompañe a Laurita a los vestidores… me hizo
recordar mi graduación y las malas noticias que recibí… no era un bonito recuerdo para
mí, quizás tampoco lo seria para Laurita… que parecía deseosa de que la posea una vez
más…

Me llevo casi a escondidas a un vestidor aparte, parecía destinado a las autoridades o que
se yo… pero llevo su vestido ahí. Mientras yo la esperaba afuera, sus compañeros
rondaban por ahí, quizás su noviecillo… hasta que sentí una mano que me jalo…

Mierd… terminé de improviso dentro de ese pequeño vestidor, con Laurita que aún no se
cambiaba. Nuevamente me comió a besos y empecé a manosearla por debajo de la toga.
En ese momento tuve 5 segundos de lucidez y honestidad... no quería abusar de lo que
ella sentía por mí, sabiendo que no habría un futuro para nosotros…

- Laurita… ya… ya le pedí a Vale que… que se case conmigo… le confesé.

- Lo se… respondió resignada, luego agrego, como aceptando su destino… solo… solo
con ella te puedo compartir…

Tras lo cual, continúo besándome con más pasión, a decir verdad, no teníamos mucho
tiempo… mientras tanto pensaba, que Vale seguro le aviso de nuestro compromiso… son
hermanas se cuentan todo, buenos, casi todo… quizás por eso Laurita ya estaba apenada
cuando fue al aeropuerto y uso esa ropa no tan sugerente o a manera de despedida…
Tontamente pensaba en estas cosas y Laurita ya estaba mamando mi verga.

- No hay mucho tiempo cuñadito… me dijo apurada, no solo por la ceremonia sino por
su hermana y su mama en camino.

Sin darme tiempo de reaccionar, estando sentado en una banca larga, Laurita se vino a
sentar frente a mí, levantando su toga. Mi verga estaba dura y por lo incomodo de la toga,
no se acomodaba bien, solo sentí su húmeda vagina abriéndose… Laurita se salió como
resorte…

- Nooo… ya quedamos que eso es para mi hermana… dijo justificándose.


Tomo con su mano mi verga, y la apunto a su ano… luego se fue dejando caer, sentía su
ano abrirse infructuosamente, parecía que llevaba buen tiempo sin ser visitado. Me miro
como confirmando mi pensamiento, para que no sea tan brutal como antes. Su mirada no
quería delatar más de la cuenta y termino besándome, mientras centímetro a centímetro
mi verga se le iba hundiendo.

- Ohhh… Uhmmm… que rico sentirte de nuevo adentro… me susurro al oído.

Sus piernas temblaban, mis brazos la mantenían clavada y mis manos jaloneaban sus
nalgas… hasta que Laurita recordó una vieja maña aprendida… comenzó a menear su
jugoso rabo por mi entrepierna. Ahora se estremecía de placer mientras su lengua invadía
mi boca.

Al poco tiempo ya estaba saltando sobre mi verga, aun con la toga puesta. No sabía si
mantenía la toga puesta por morbo, su fantasía ser cogida así… o por un tema practico, en
caso de ser importunados, se podía bajar rápidamente la toga y era como si nada hubiera
pasado.

- Ayyy cuñaditooo… así nooo… vennn… vennn… dijo parándose.

- ¿Entonces cómo?... pregunte queriendo complacerla.

- Como perra… me dijo excitada.

Parecía que su cuerpo ya había recordado esos placeres y lo que era capaz de hacer. La
posición encima mío, si bien la excitaba, no le era suficiente… tal vez por un tema de
tiempo, había que apurar llegar al ansiado clímax… y ella sabía que ser cogida como perra
le daba ese plus de morbo que necesitaba.

Por fin, aburrida de la toga, la dejo sobre la banca y se subió a ella en 4 patas… quizás
también quería estimularme visualmente para que ambos lleguemos rápidamente… Vaya
que lo logro, tras un año por fin pude ver completamente su gordo trasero, donde se
perdía una diminuta ropa interior negra y su brassiere (que apenas contenía sus senos)
era traslucido en buena parte, dejando ver sus pezones… su cintura seguía siendo
estrecha.

- Vamos cuñadito… rómpeme el culo… como antes… me suplico.

Sali de mi estado contemplativo de sus formas y fui pasando a la acción. Recordando que
le gusto ser sometida de arriba hacia abajo… era su ceremonia, había que complacerla.
Apunté mi verga en el ángulo que le gustaba y comencé a someterla lentamente y luego
violentamente.

- Ohhh… siii… asiii… que rico se siente… gemía, cubriéndose la boca para no gritar.

Tomé su estrecha cintura y empecé a estampar sus carnosas nalgas contra mi ingle… era
una delicia nuevamente, desde esa posición, ver temblar sus glúteos… como esa onda se
transmitía por su espalda hasta su coronilla, con sus cabellos saltando libremente.
Con su morbo al máximo, volteo a verme, intentando mantener el equilibrio sobre la
banca… por momentos los ojos se le ponían blancos… luego también se distraía viendo
sus senos saltar armónicamente. Su lengua saboreaba el placer en sus carnosos labios…

- Ayyy cuñadito… me gusta ser tu perra… Uhmmm… dijo alucinada de placer.

Quizás esa confesión fue lo último que necesito para incentivar su lujuria… unos
segundos después mi cuñadita se contraía completamente sobre la banca…

- Ohhh… siii… al finnn… Uhmmm… gimió complacida mordiéndose un dedo para no


gritar.

Quizás perdido en algunos recuerdos y similitudes de una historia con una ex de


universidad, me verga se quedó a poco de llegar. Tras unos instantes mi cuñadita
reacciono…

- Discúlpame cuñadito… hace tiempo que no lo hago… quizás estoy muy sensible… no
resisto como antes… dijo apenada.

- No te preocupes… le dije, quizás me daría una masturbada cuando Laurita saliera.

- No… esto no se queda así… me dijo resuelta.

Mi cuñadita rápidamente se arrodillo y comenzó a succionarme la verga, hasta que logro


destrabar mis tuberías… salió un chorro rápidamente, el mismo que ella engullo a duras
penas… creo que esto fue lo más práctico, quizás en mi excitación le hubiera salpicado
todo, el cuerpo, la cara, etc… pero hubiera estropeado su maquillaje y su vestido.

Mi cuñada a pesar de su falta de practica se dio maña para tragarse todo mi semen,
apenas le quedo un brillo meloso en los labios, que un par de pasadas de su lengua,
desparecieron.

- Ufff… cuñadito ¿Cuánta leche botas?... se ve que me extrañaste… dijo sorprendida.

- Jajaja… si… ¿te diste cuenta?... dije aliviado.

- Si… creo que fue mejor en mi boca que en mi culito… sino hubiera estado goteando
tu leche en mi vestido…

- Hubieras tenido que pasar la noche apretando tu culito… dije bromeando.

- A propósito… eres un malvado… tu dedo me volvió loca… ¿Por qué lo hiciste?… me


dijo risueña, recordando como le hundí mi dedo durante la foto que nos tomó Vale.

- Quería hacerte reaccionar… andabas medio extraña conmigo… tu beso en la cocina


también me volvió loco… le confesé.

Al menos habíamos recuperado parte de la complicidad que teníamos un año atrás, y


ahora nos atrevíamos a hablar de estas cosas sin complejos. Hubiéramos seguido en
nuestra burbuja, en nuestro mundo, platicando y confesando cosas mutuamente… solo
que…

- Laurita… apúrate… solo faltas tu… dijeron tocando a la puerta.

- Ya voy… ya voy… contesto mi cuñadita.

Mi cuñadita se puso rápidamente el vestido y salió, demoro un poco acomodando sus


senos en el vestido, querían salir por el escote. Maliciosamente pensé que, con este
reencuentro sexual, mi cuñadita nuevamente se estaba hinchando en sus formas… así
como se inflaron sus curvas el año anterior, después de desvirgarle todos sus agujeros.

Antes de salir, Laurita me robo un último beso, que me supo a agradecimiento… era lo
que necesitábamos para romper la tensión de los últimos días… creo que le gusto como la
comí con la mirada, porque su vestido le quedaba genial. Me dejo manosear sus nalgas
por sobre el vestido, luego no habría tiempo para esas cosas con su mama y su hermana.

Tras un nuevo toque de la puerta, más imperativo… Laurita salió de un nuevo trance, que
mis besos y caricias le estaban provocando… y se fue apresurada a unirse con sus
compañeros. Yo aguardé unos instantes adentro, cuando no hubo ruido afuera, salí
discretamente. Rogaba que no me hubiera visto ningún compañero de Laurita.

Me dirigí al salón de ceremonias, en el camino me encontré a Vale y su mama. Me


miraron un poco extrañadas porque pensaban que estaba en el salón. Les dije que, en el
receso, mientras se cambiaban las graduadas, aproveche para tomar aire y que me perdí
buscando un baño.

Luego nos sentamos y vimos como los graduados habían preparado una coreografía…
esta vez Laurita se veía radiante, era el centro de la coreografía… a mi suegra emocionada
se le salían unas lágrimas… luego vi a Vale también llorar de alegría… mujeres…

Yo no sabía si llorar o reírme de mi situación… comprometido con Vale y en amoríos con


Laurita... no quise pensar más… así como en el último año… dejaría que el destino me
sorprendiera…

Continuara…

Mi cuñadita Laurita (18)

October 05, 2021

@canalestgl

La ceremonia de graduación continuo con baile, tragos y demás. Saque a Vale a bailar,
para ir practicando, en caso de que continuemos el compromiso y la boda. Ya en mi
felicidad, por la graduación y haber arreglado las cosas con mi cuñadita, aproveche en
sacar a bailar a mi suegra también, a ver si le caía en gracia y al fin dejaba de tenerme tan
vigilado
Entre baile y baile pude conocer al supuesto noviecillo de Laurita, se la paso bailando con
ella buen rato, se me hizo raro, porque tenía algunas actitudes poco un varoniles…

- ¿Es su novio o su amiga?... me atreví a bromear con Vale.

- No seas malo, quizás es uno de esos chicos que creció rodeado de mujeres y tiene
algunas maneras femeninas… me dijo Vale justificándolo.

- Si, debe ser… respondí intentando lucir convencido.

Mejor que Vale siga creyendo que es su novio, me dije… así, si surgía cualquier otra duda
sobre la pureza de mi cuñadita, ya podrían mirar hacia esa dirección… pensé
prácticamente.

Luego, a insistencia de Vale, me toco bailar con Laurita, que nuevamente se puso
nerviosa por nuestra cercanía. Para intentar relajar el ambiente, le conté mi percepción
de su noviecillo. Laurita me confeso que tenía un acuerdo con ese chico: él le ayudaba a
estudiar y ella pretendía ser su novia frente a su familia. De alguna manera Laurita era la
“pantalla” de ese chico.

La familia del chico era muy conservadora, quizás ya habían notado sus maneras algo
femeninas y bueno, que mi cuñadita aparezca como su novia, era un alivio para ellos, y
para el también, porque so pretexto de salir con Laurita, seguro iba a encontrarse con
alguien más de su preferencia sexual.

- Te pusiste celoso… me dijo burlonamente.

- Buenooo… un poco… le dije, en realidad era tragicómico.

Estuvimos de mejor humor el resto de la noche, quizás los tragos y la felicidad del
momento. Quizás fuimos una de las ultimas familias en retirarse. A la hora de irnos, en el
camino hacia la camioneta, Vale iba adelante abrazando a su mama, Laurita y yo íbamos
detrás.

Aproveche esto para jugarle unas ultimas bromas a mi cuñadita… primero le agarre una
nalga… Laurita casi salta de la sorpresa por lo repentino del apretón, luego se sonrió y me
dio un gracioso palmazo de reproche en el hombro...

Siendo el camino largo, le di otro apretón a sus gordas nalgas, que ya ni se inmuto, más
bien me hizo una seña para que me acerque a decirme algo al oído… lo que aprovecho
para dar un beso corto… esta vez el sorprendido fui yo, ante las risitas de ella… ya en mi
afán revanchista, se me ocurrió devolverle el juego de otra manera.

Puse mi mano entre sus 2 nalgas y mi dedo medio pugno por meterse entre sus abultadas
nalgas, algo similar a lo que hice durante la foto. Esta vez sí mi cuñadita, perdió el
equilibrio, casi se cae... tuve que sostenerla, entre risas.

- ¿Qué paso?... pregunto Vale preocupada.


- Ah… nada… casi, me caigo… no estoy acostumbrada a caminar en zapatos altos... se
excusó riendo Laurita.

- Ay… Danny… abraza a mi hermana… no se vaya a torcer el tobillo… me recrimino


Vale.

Con el visto bueno de mi novia, tome de la cintura a mi cuñada, bajo el pretexto de


guiarla para que no tropiece. Sentí un temblorcillo en su cuerpo, luego con más confianza
ella también puso su mano en mi cintura y su cabeza en mi hombro y caminamos así, una
que otra mirada amorosa me dio Laurita… hasta llegar al auto…

En el camino de regreso, curiosamente Vale le cedió el asiento de adelante a Laurita,


mientras ella fue atrás a dormir con su madre, estaban exhaustas. En el viaje a su casa, mi
cuñadita se dio maña de tomar una de mis manos y acariciarlas… creo que era su muestra
de afecto, robarme un beso hubiera sido muy peligroso y lo sabía.

Regresamos y dormimos como troncos… al día siguiente, después del desayuno…


soltamos la noticia de nuestro compromiso… mi suegra lloro de alegría, ahora que veía a
sus dos hijas encaminadas para bien. Incluso bromeo, que de haberlo sabido antes… me
hubiera dejado dormir con Vale… vieja bruja…

Aun teníamos tiempo hasta que el vuelo saliera. Mi suegra animada nos dijo que nos iba a
preparar un super almuerzo para celebrar… yo quise invitarlas a comer a algún
restaurante… pero ella insistió… y al final me fue bien su decisión…

Vale me dijo que quería terminar algunos papeleos con la empresa que les vendió el
terreno y ¿por qué no?… ver la posibilidad de ver otros terrenos que tuvieran. Me ofrecí a
llevarlas… pero…

- No Danny… ayer bebiste mucho… aun veo tu cara de resaca… cada vez el trago te
sienta peor… dijo mi novia conociéndome.

- Bueno… es cierto… dije entre resignado y alegre por dentro.

Aparte veía que Vale quería seguir practicando manejar en esa ciudad, donde no había
mucho tránsito y podía conducir tranquila.

- Voy con ustedes… dijo Laurita, quizás queriendo escapar de mí.

- Uy Laurita, vamos a demorar hasta que te cambies… dijo Vale abrumada.

En parte era cierto, mi cuñadita era un poco vanidosa y le gustaba arreglarse bien para
salir, aunque Laurita no estaba mal… tenía un short de tela oscuro, que casi era una malla
y una blusa pequeña… que eran más sus mudas caseras.

- No hijita… descansa… te lo mereces… dijo mi suegra sorprendentemente.

Ahora que estaba comprometido con su otra hija, mi suegrita quizás confiaba más en
mí... aparte Vale ya me había dejado varias veces en el depa con su hermana, así que no le
parecía sospechoso que nos quedemos juntos un rato.
Salimos a la puerta a despedirlas, nuevamente aproveche que mi cuñadita me tapaba
parcialmente el brazo, y para recordarle nuestro secreto del día anterior, nuevamente
estruje sus nalgas… parecía que ella lo esperaba, porque ni se inmuto… o se habría vuelto
insensible.

Una vez que la camioneta arranco, le hundí un dedo para que reaccione… ahora si salto…

- Ayyy… que molestoso eres… me reprendió graciosamente con unos palmazos.

- Como dijiste ayer… siempre nos dejan solos… por algo será… repuse viéndolas irse.

Luego ingresamos a la sala, y estuvimos en el sofá, entre mimos cariñosos y besos. En


mucho tiempo teníamos un rato a solas, no había desesperación por tener sexo
rápidamente, sabíamos que demorarían.

- Cuñadito… ahora que te cases… todo va ser más complicado… me dijo seria.

- Pero por mientras… hay que disfrutar el momento… repuse, no quería malograr la
magia del momento.

- Ya deberíamos dejar de hacer estas cosas… me dijo.

- Bueno… que sea la última vez… le dije, en una mentira que hasta yo me creí.

- Si… que sea la última… me dijo juguetona, creo que ella tampoco se lo creía.

Luego me conto, que desde que me fui aquella vez… su gato había estado muy triste, que
había desaparecido varias veces. Me parecía que mi cuñadita no quería decirlo
directamente, pero era ella la que a su manera me decía que me extrañaba. No quería
entrar en conversaciones tristes en los pocos momentos que teníamos juntos… así que se
me ocurrió algo para animarla….

- A todo esto… dije pensativo.

- ¿Qué cosa?... pregunto curiosa.

- Siempre lo hemos hecho a mi manera… no hay algo que te gusté a ti… no se alguna
fantasía que tengas… le dije, tratando de ser más democrático.

- Pues… me dijo dudando de decirme.

- Dime… con confianza… la persuadí.

- Bueno… no se… me gusto aquella vez que me viste los senos por primera vez… me
dijo algo avergonzada.

- Sí, lo recuerdo perfectamente… dije saboreando ese momento.

- ¿Recuerdas que usaba?... me pregunto.


- Si estabas lavando tu blusa escolar… solo traías la falda… recordé y se me paro.

- Pues… no se… me hubiera gustado que me lo hicieras en ese entonces… repuso con
algo de nostalgia.

Vaya parece que igual que yo, Laurita ya desde entonces habría deseado tener intimidad
conmigo. Lo mejor de todo es que aquella imagen despertaba el morbo por todos lados…
mi cuñadita en sus redondas formas, vestida de colegiala…

- ¿Y aun tienes ese uniforme?… pregunte con el morbo que me invadía.

- Creo que si… en el almacén… me dijo también animosa.

- Pues vamos… dije.

Su almacén era un cuarto hecho al fondo de la casa, con materiales que sobraron de la
construcción, era una habitación temporal, hechiza de madera en las paredes y calamina
en el techo. Ahí guardaban cosas que aún no habían podido organizar o que planeaban
votar

Parecía que hasta el cielo presagiaba que mi cuñadita lloraría de placer, comenzó a llover
a cantaros mientras ingresábamos al almacén. Mi cuñadita busco en un viejo armario,
hasta que al fin dio con aquella prenda escolar.

Se lo puso presurosa… el morbo también comenzó a invadirla. Batallo un poco para


ponerse la blusa, sus senos habían crecido, así que desbordaban y no podía abotonarse, al
final lo dejo como un sugerente escote, cosa que agradecí. Así mismo, su falda escocesa se
vio levantada por sus nalgas que ahora eran más grandes, si antes le quedaban en la
rodilla, ahora era un mini.

- ¿Te gusta?... me dijo coqueta, dando una vuelta sin dejar de verme.

- Estas fabulosa… le dije, con mi verga que ya no podía contener mi short.

Me acerqué y comencé a besarla con pasión, ella me devolvía los besos con lengua…
mientras la lluvia rebotaba en el techo de calamina. Todo parecía confabular para nuestra
suerte, parecía que dos fantasías estaban a punto de cumplirse… pero…

- ¿Qué fue eso?... dije alarmado, ante un estruendo en el techo.

¿Mi suegra cayó del cielo? ¿Vale me mando un trueno?... nos miramos, aterrados, por el
ruido de la lluvia, quizás no habíamos oído regresar a mi suegra y Vale… luego Laurita
respiro más aliviada… recordó ese sonido.

- Ayyy nooo… es mi gato… Pelusa… siempre hace eso… me dijo risueña.

- Ufff… un día ese gato me va matar de un susto… dije reponiéndome.

- ¿Ves?... te dije que te extrañaba… ya apareció… ya no va estar triste… dijo alegre


como una niña.
- Bueno… bien por el… dije intentando ve el lado positivo.

- ¿En que estábamos?... repuso Laurita, intentando retomar lo que el gato


interrumpió.

No me hice esperar, volví a besarla y le estrujé las nalgas por debajo de la falda escolar,
sintiendo sus senos apretar mi pecho… luego Laurita se detuvo pensativa…

- Te puedo pedir algo… me dijo un poco apenada.

- Si ¿dime?... pregunte curioso.

- Es que… me gustaría… no… se… recrear la escena de ese día… repuso avergonzada.

- Claro… no ha problema… le dije, si eso incrementaba su morbo.

No sé, tal vez en la mente de mi cuñadita, era recrear todo antes de que saliera de su
inocencia, quizás cuando se fijó en mí como un hombre, antes que como el novio de su
hermana.

Sali del almacén, mientras Laurita de quitaba la blusa y brassiere, dejando al aire sus
grandes senos. Toque la puerta, mientras veía como Laurita se hacia la desentendida,
distraída como aquel día… tras otro golpe, solo oi decir: Pasa… y me acerque… Laurita
volteo con su expresión inocente y sus jugosos senos al aire.

Intente replicar mi expresión de asombro al verla así, solo con la falda escolar y
sonriéndome, esta vez si no me di vuelta ni intente menguar mi erección. Mi cuñadita me
dio el encuentro y se abrazó de mi cuello, llenándome de besos, mientras la tomaba por la
cintura y nuevamente mis manos bajaban a acariciar su gordo trasero.

- Uhmmm… siii… asiii… debió ser… Uhmmm… exclamo extasiada en mi oído.

En esa habitación no había muchos lugares en los que acomodarse para tener un
encuentro furtivo. Solo logre ver apoyado en una pared un viejo colchón pequeño, el cual
empuje y cayo al piso. Laurita entendió mi idea y de a pocos, sin dejar de besarme, nos
fuimos arrodillando.

- Es tu fantasía… ¿Cómo te gustaría?...

- Primero como en la laguna… dijo romántica.

- ¿y luego?.

- Como una perra… confeso entusiasmada

Ni que decir, nos ubicamos lentamente en posición del misionero, mientras ella levantaba
una pierna para apresar mi cadera. Mi mano a su vez pasaba por debajo de sus nalgas.
Nuestros labios se besaban tiernamente, por momentos con lengua y con lengua.
Introduje mi verga en su húmeda vagina y Laurita se retorció entre mis brazos, sus senos
y sobre todo sus pezones, se hundían en mi pecho. Sus dedos arañaron mi espalda,
mientras yo iba ingresando y saliendo de su joven cuerpo.

- Ayyy… siii cuñadito…. sé que no debo… pero me encanta… me susurraba.

Le besaba el cuello y se erizaba su piel, mi cuñadita lo disfrutaba con los ojos


entrecerrados, a veces escondía su rostro en mi hombro, la oía gemir de placer en mi
oído. En un momento de placer me llego casi a morder entre el cuello y el hombro…

Creí que eso ya estaba escalando como la aquella vez en la laguna, en un encuentro
amoroso, que luego nos confundió a ambos. Así que intenté salirme para pasar a la
segunda posición que me pidió. Sin embargo, su pierna no me dejo salir…

- Nooo… un ratito más… Uhmmm…. me suplico.

Yo estaba al borde del colapso, me estaba excitando demasiado su entrega, verla así en
trance, mordiéndose los labios para no gritar… con su pierna apresándome y rogándome
más… sin embargo….

- Ahhh… gato de mierd… aullé yo.

Quizás el gato pensando defender su ama, salto sobre mi espalda, clavando sus uñas…
esto hizo que me clave a mi cuñadita con fuerza, luego que la abrace para soportar los
arañazos del felino… este accionar en vez asustar a Laurita, la hizo contraerse a su vez…

- Ohhh… nooo… Uhmmm… exclamo sorprendida.

Al parecer mi cuñadita estaba al borde del clímax, al igual que yo, por eso no deseaba que
me despegara. La diferencia fue que a mi el gato me saco de mi morbo, mientras que mis
violentas reacciones empujaron a Laurita a un placentero e impensado orgasmo.

- Ay… no puede ser… ¿estás bien?... preguntó Laurita reaccionando.

- Si… solo un par de arañones del gato triste… repuso sarcásticamente.

- Ay pobre… Pelusa fuera de aquí… le regaño mi cuñadita y el gato salió.

Estuve un rato adolorido… mientras Laurita me confortaba con caricias y besos.

- Sabes que te va confortar… dijo intrigante.

- ¿Qué?... dije a la defensiva, pensé que le quería echar alcohol o algo a las heridas.

- Ven… me dijo.

Mientras Laurita adoptaba la segunda posición de su petición… como una perra…

- Uhhhmmm… ouuu… exclamo sorprendida.


No le di tiempo a que se acomode bien, y le ensarte mi verga violentamente por el ano. La
lluvia había pasado y se sentía cierto bochorno, estaba empezando a sudar, lo que se
metía en los arañones en mi espalda y cuello del gato, sumados a los de Laurita. Ese ardor
me hizo actuar impulsivamente, sin embargo, Laurita lo soporto, casi erizándose como
gata.

- Ayyy… cuñaditooo… mas despacio… que me partes… se quejaba.

Pensé que al menos Laurita ya había disfrutado de un placentero orgasmo a su manera,


ahora me tocaba a mí. Me sentí embobado por su gran culo abriéndose ante mis ojos, con
aquella falda escolar saltando y dejando a relucir sus formas, mientras los tirantes del
vestido intentaban vanamente contener sus senos en forma de globos.

- Ohhh siii…. Siii… rómpeme el culo asiii… se atrevió a pedir excitada mi cuñadita.

Entre la maraña de cabellos, Laurita pudo percatarse de un espejo roto que yacía en una
esquina de la habitación. Al verlo recordó todo el morbo que le causo que le destroce su
culito en mi oficina. Mi cuñadita que estaba en 4 patas, comenzaba a gozar viendo sus
senos rebotar y su cara complacida.

- Ayyy… cuñadito… haces saltar mis tetas… dijo lujuriosa viéndose.

- Si tienes unas tetas enormes… pero tu culo es mas rico aun… repuse morbosamente.

Ella volteo complacida por el halago, me vio como fieramente castigaba su gordo
trasero… luego nuevamente volteo al espejo y de a pocos se fue inclinando, hasta tener su
mentón en el piso y apoyarse con las manos al frente, incluso dándose maña de ubicar
mejor el espejo. En esa posición pudo ver como por encima de su cabeza se dibujaba su
enorme trasero en forma de corazón que rebotaba en mi ingle…

- Siii… tengo un culazooo… Uhmmm… gimió complacida.

Mis manos que tomaban su cintura, pasaron a estrujar sus nalgas, para abrirlas más… eso
la hizo abrir la boca de sorpresa, porque se veían más enormes sus glúteos y porque mi
verga le llegaba hasta la raíz… ya en un momento de máxima excitación, le clave mis uñas
en sus nalgas, así como el gato hizo en mi espalda… luego mi leche salió disparada a sus
intestino

- Ohhh…. Uhmmm… ouuu… Resoplo Laurita contrayéndose frente al espejo.

Aquella descarga brutal de leche, la llevo nuevamente al clímax. Luego se dejo caer
graciosamente de lado. Lucia destrozada pero feliz de haber cumplido con su fantasía...
solo que no lo disfrutaría mucho tiempo…

Su celular comenzó a sonar con insistencia sobre un viejo mueble donde dejo su ropa,
Laurita se arrastró hasta el… era una llamada insistente de Vale. Ya andaban de regreso, y
su mama, para nuestra suerte, había olvidado llevar sus llaves…

- Uy… vístete ya… me dijo poniéndose de pie.


Luego se detuvo y me dio un jugoso beso, abrazándome, a manera de despedida tomo mis
manos y las puso en sus nalgas, como para que las estruje, quizás por última vez. Incluso
me di tiempo de estrujar sus senos también, seria un desperdicio no hacerlo pensé, ante
la sonrisa satisfecha de Laurita que disfrutaba como manoseaba sus atributos.

Tras eso, la tarde se fue rápidamente, almorzamos y nos dedicamos a alistar las cosas
para ir al aeropuerto… el problema fue después de bañarme, al cambiarme antes de
salir…

- ¿Qué es eso que tienes en la espalda y cuello?... pregunto Vale enfadada.

- Ah… eso… eso es Pelusa… dije tartamudeando.

- ¿Pelusa?... pregunto sin entender.

- Si… Pelusa… el gato de tu hermana… repuse más seguro.

- ¿Cómo te hizo eso?...

- Pues… me quede dormido boca abajo y no sé de dónde salto… que cayó en mi


espalda… me asuste y al reaccionar… el gato me araño… dije con mueca de dolor.

- Ay pobrecito… me dijo Vale.

- Casi me mata del susto… dije.

En realidad, aquel gato triste nuevamente nos salvó, sus arañones disimularon lo que su
dueña en celo me hizo en la espalda y cuello…

Luego fuimos al aeropuerto, Laurita ya no quiso acompañarnos, dudo que se pudiera


sentar mucho rato en el auto después de maltratar su ano. Así, retornamos a la capital…
pensé que la siguiente ocasión que volvería a ver a Laurita, ya seria para la boda con
Vale…

Bueno, al menos cerré este capítulo de manera digna, pensé… de no ser por el gato… pero
aun el destino quería que siguiera domando a la gata fiera de mi cuñadita…

Continuara…

Mi cuñadita Laurita (19)

October 05, 2021

@canalestgl
Ya de regreso en la capital, comenzaron de a pocos los dolores de cabeza, respecto a
fechas, lugares donde hacer la boda… al principio pensamos hacer una boda religiosa,
pero los tramites y las fechas muy lejanas en la iglesia que Vale quería, nos desanimaron
de hacerlo.

Muy aparte el tema de gastos de una fiesta grande también nos hizo repensarlo… yo
andaba pagando las cuotas de la hipoteca, queriendo adelantar pagos para que el depa
fuera al fin mío. Mientras Vale había invertido todo en construirle la casa a su mama…
digamos que no estábamos para grandes gastos.

Pero Vale tampoco se desanimó… si bien al principio quiso definir todo por la emoción,
luego se dio cuenta de lo engorroso, más aún la falta de tiempo. Conversando con Marce,
se puso en contexto, de que ellos tardaron 1 año en planear todo… y al final hasta
contrataron una asesoría.

Bueno, Vale no se desanimó, solo que se tomó las cosas con más paciencia, ya que en su
trabajo también oyó de compañeras que sus compromisos duraron eso (1 año) o más. Así
que aun podía respirar mi soltería un tiempo más.

Mientras tanto, había noticias de que mi cuñadita tras terminar sus estudios, había
conseguido un trabajo, andaba más animosa y ocupada. Parecía que estaba madurando la
niña y asumiendo responsabilidades en los gastos del hogar también. Cosa que complacía
y aliviaba a Vale.

Hasta que el destino nuevamente me puso cara a cara con mi cuñadita… ya sentía que
eran como pruebas que me iban poniendo, a ver si las pasaba (es decir, si resistía a caer
con Laurita), pero sino pasaba la prueba… me la repetían.

Esta vez fue con motivo de la finalización del proyecto en la ciudad de mi cuñadita, sería
otra visita corta. Tras idas y vueltas con el cambio de la dirección (Brayan) y con retrasos
por otros imprevistos, al fin estaban cerrando cuentas… me preguntaba si Kimberly había
sobrevivido y continuaría en el proyecto… luego me enteraría…
Llegue a la ciudad y nuevamente me recibió mi cuñadita… vino con un vestido suelto,
poco provocativo. Quizás porque ya el compromiso era una barrera para cualquier
aspiración sentimental que tuviera… luego note que me equivoque.

Alquile una camioneta nuevamente, ya me era una necesidad desplazarme con libertad
por su ciudad. En el camino a su casa, Laurita me robo algunos besos.

- ¿Y eso?… pregunte sorprendido, porque en el aeropuerto apenas me dio un breve


abrazo, sin restregarme sus redondos senos como antes.

- Ay cuñadito… hay que ser discretos ahora… no se sabe si algún familiar o amigo
pueda estar por ahí… ahora eres un hombre comprometido… me dijo seria.

No me sonó mal, una muestra más de que andaba madurando, ya no era tan impulsiva
como las primeras veces. No hubo tiempo para detenernos en el camino y tentar otras
cosas, era tarde y mi suegra nos esperaba con la cena.

Esa noche ambos dormimos tranquilos. Creo que el nuevo empleo de mi cuñadita la tenia
bastante ocupada y cansada. Al día siguiente incluso salió antes que yo a trabajar, solo
pude saborear sus formas a través de su falda oscura ceñida, que llevaba por encima de
las rodillas y su clara blusa, también entallada y con un leve escote… estaba apetitosa.

Casi protesté porque mi suegra la dejaba salir así… tan sexy… pero recordé que en ciudad
no era nada del otro mundo ver ese tipo de vestimenta, más normal debía serlo en esa
acalorada ciudad. Por otro lado, no podía estar celando a mi cuñadita… ni con Vale lo
hacía… incluso nuevamente vino a mi mente Kimberly y su vestimenta más sugerente
aún.

Partí a la oficina a encontrarme con el nuevo gerente del proyecto, Kevin… otro cuyos
padres seguramente vieron esa memorable serie gringa de televisión “Los Años
Maravillosos” … pues bien, Kevin parecía más serio y medio nerd, al menos me inspiro
más confianza que Brayan que tenía una pinta de bribón.
Nuevamente me instale en la oficina, Kevin llamo a su asistente para que me apoye con
los documentos que necesite… me prepare para recibir a Kimberly, seguramente había
engatusado al nuevo gerente que se veía medio ingenuo, pensé maliciosamente.

- Hola… tú de nuevo… dije sorprendido, quizás debí callarme.

- ¿Se conocen?... pregunto Kevin animado.

- Si… la saludé al ingresar, pensé que trabajaba en otra área… repuse intentando
salvar la situación.

- Ah que bueno… Laurita es muy eficiente en su trabajo, cualquier documento que


necesites, ella puede conseguírtelo… los dejo… me dijo y salió a seguir con sus temas.

Ni bien cerró la puerta, hubo una sonrisa cómplice entre ambos...

- ¿Por qué no me dijiste?... le pregunte.

- Primero pensé que sería bonita una sorpresa… me dijo Laurita animada.

- Vaya sorpresa… dije gratamente sorprendido.

- Luego no sabía si te iba a incomodar… agrego Laurita apenada, tal vez recordando
que la última vez me enfade porque me fue a buscar a esa oficina, lo que termino en un
dulce castigo para su abultado trasero.

- No, para nada… todo bien… solo hay que hacer el trabajo y ya… le dije, ahora si
comiéndola con la vista.
Luego pensándolo fríamente, en parte creí que no sería muy ético que ella siendo casi
familiar mío (por el compromiso con su hermana), que trabaje en un proyecto que yo
revisaba. Ya saben, en todo trabajo hay auditorias, sin embargo, Laurita no llevaba el
mismo apellido que Vale, era de padres diferentes… aparte, Laurita consiguió el trabajo
sola, sin mi ayuda, así que no veía problemas.

Después Laurita me conto que, que vio el anuncio del trabajo, en realidad era una
práctica, en su instituto. En realidad, había estado haciendo sus prácticas en esa empresa
cuando aún estudiaba, pero que no quería decirle a su mama porque se iba a preocupar
de que no rindiera en sus estudios.

En la empresa viendo lo trabajadora que era, decidieron contratarla esos últimos meses
del proyecto. Me recordó algo a Vale cuando la conocí en mi trabajo, supuestamente la
habían contratado temporalmente por unos temas urgentes… termino quedándose hasta
ahora e incluso ya la habían ascendido.

Bueno, al menos me quite otra tentación de encima, al parecer Kimberly también había
salido del proyecto con Brayan. Me imagino que en alguna auditoría interna habrían
descubierto que muchos de los gastos fueron regalos de Brayan que fueron a la casa de
Kimberly.

Volviendo al relato, aunque fue difícil al principio, ya que nos pasábamos buen tiempo en
coqueteos y juegos, logramos un equilibrio… a la fuerza también, porque había
constantemente gente entrando y saliendo por diversos temas, teníamos que guardar
apariencias.

Al final de cuentas, ese primer día lo manejamos con cierto profesionalismo. Volvimos al
final del día a la casa juntos, aprovechando que casi no había gente… no sería nada del
otro mundo que jalé a una compañera de trabajo, después de todo me dije.

Durante ese día de trabajo, tuve la tentación de poseer nuevamente a mi cuñadita, en


aquella oficina, igual que la última vez. Sin embargo, después de varias indirectas y
sugerencias, entendí la negativa de Laurita… me hizo señas con un lápiz, apuntando a
una esquina del techo… habían colocado una cámara de vigilancia…
Quizás adoptaron esta medida, tras los malos manejos de Brayan, quien sabe si se habría
llevado documentos para evitar que lo investiguen, o hasta tal vez se pudo llevar
implementos del proyecto, de manera revanchista como pago.

Luego Kevin me diría que no me preocupara mucho, porque esa cámara grababa, pero no
tenía audio… bueno, al menos mis coqueteos o insinuaciones sexuales a Laurita no
quedarían registrados, me dije.

Sin embargo, ahora resultaba que en la casa estaba vigilado por mi suegra, y en la oficina
por la cámara. Bueno, tal vez ante mi falta de fuerza de voluntad, para no caer en
tentación con mi cuñadita, esta vez el destino me puso más escollos… difíciles de salvar…
quizás por fin regresaría a mi ciudad sin abusar de Laurita… al fin habría resistido…
nuevamente fui iluso…

Al día siguiente, volvimos a la misma tónica de trabajo… aunque en realidad, ya después


del almuerzo habíamos casi terminado. Hicimos buen equipo, también pensé que los
contratiempos que tuve en mi última visita habrían sido causados por Kimberly y Brayan
con su ocultamiento de información.

- Bueno, ya casi… solo me falta cerrar algunas cuentas y ya… le dije.

- ¿Ya vas a regresar a la casa?… me repuso apenada.

- No, puedo hacer algo de tiempo, te hago compañía y volvemos juntos… respondí.

- Si… porque… me dijo dudosa.

- ¿Qué paso?... pregunte curioso.

- Es que este proyecto ya termina… dijo tímidamente.


- ¿y?… pregunte sin aun entender.

- Quizás la próxima que regreses… ya estés casado… dijo triste.

Era cierto, finalizado el proyecto, terminaban los lazos de mi empresa con la constructora
para la que ahora trabajaba mi cuñadita. Ya no habría más pretexto para que la empresa
me envié a su ciudad. Era ya mi última visita de soltero…

Por lo que percibía en mi cuñadita, después de casarme con su hermana, creo que ya
cerraría toda posibilidad de continuar con sus aventuras conmigo. Lo que empezó como
una curiosidad de aprendizaje sexual… estaba llegando a su fin… tal vez esa sería la
última vez que podríamos tener algo.

- Ya no va haber tiempo para mi… me dijo a modo de reproche.

A decir verdad, ese día su ropa estaba un poco más corta y escotada que el día anterior,
como siempre, era una delicia ver sus formas. No era digno desaprovechar esas curvas…
más aún que, como la vez anterior, siendo viernes por la tarde… ya muchos se habían
retirado… solo quedaba un pequeño inconveniente… la cámara…

- Lo tengo… dije, se me había prendido el foco.

La cámara solo capturaba un ángulo de la habitación, básicamente donde estaba mi


escritorio y los documentos. Le indique a Laurita como evadirla, primero saldría
normalmente, luego volvería a entrar, pero esta vez pegada a la pared. Así engañaríamos
a la cámara…

- Pero ¿en dónde?... pregunto Laurita.

Era una pregunta valida, porque ya no podíamos usar el escritorio como la ultima vez… si
lo hacíamos pegados a la pared sería muy incómodo, con la posibilidad de que la cámara
capte algo… solo quedaba un lugar disponible…
- En el baño… le indique.

Cuando Laurita estuvo cerca, me aproximé, saliendo del ángulo de la grabación y abrí la
puerta y entramos sincronizados. Ya dentro sonreímos aliviados… comenzamos a
besarnos tiernamente, luego lujuriosamente en aquel estrecho espacio.

- ¿Y cómo?... me pregunto ansiosa.

- Por atrás… le dije, y sonrió.

Rápidamente le di vuelta y la puse contra el lavabo, creo que la excito mi brusquedad,


más aun verse en el espejo con sus enormes senos inflándose con su respiración agitada,
parecía que los botones de su blusa iban a reventar.

No di pie a que dijera algo más… solo le levante la ajustada falda y sus nalgas saltaron
disparadas, agradecidas que las libere de su prisión… mi verga estaba recontra dura. Ya
podía apreciar la ansiedad en los ojos de mi cuñadita a través del espejo.

- Hazlo… por favor… me pidió excitada.

Hice a un lado su diminuta ropa interior y enfilé a su ano que latía ansioso por recibirme.
Así empezó nuestra despedida… con mi verga perforándola y Laurita resistiendo
presionada contra el lavabo. Sus manos se asían con fuerza de los bordes del lavado.

- Ahhh… Uhmmm… así sentirá ser puta… dijo delirante.

- Pues hoy… hoy vas a ser mi puta… le susurre al oído.


- Si… si… tu puta cuñadito… seré tu puta… Uhmmm… dijo sonriendo excitada.

Hasta que sucedió lo que presagie, ante el ir y venir de mi verga en sus tripas, ese impulso
se transmitía a través de su cuerpo, hasta llegar a sus redondos senos, que apenas eran
contenidos por esa blusa ajustada… al final uno de los botones termino cediendo, y
abriendo mas su escote… dejando su brassiere al aire.

- Jálame las tetas cuñadito… me pidió morbosamente viendo sus senos saltar.

Sin dejar de castigar su enorme culo, deje una de mis manos estrujando sus glúteos y
pase la otra mano por delante, no tuve que hacer mucho esfuerzo, uno de sus pezones ya
estaba a la vista, solo lo jalonee y pase mi mano por su seno para liberarlo. Laurita me
miro agradecida por el espejo… parece que eso la animo… comenzó a culearme.

- Uhmm… Rómpele el culo a tu puta… siii… gemía alocadamente.

Volteo el rostro y me robo un beso de manera incomoda, en su frenesí parecía que se iba a
contracturar… me compadecí un poco de ella, sin embargo, no quise perder los roles…

- Ven puta… dije jaloneándola.

- ¿Qué?... ohhh siii… me dijo sumisa.

La voltee… ya tenia la falda en la cintura… me senté en el inodoro y la obligue a sentarse


frente a mí, encima de mi verga…

- Despacio cuñadito… me dijo temblorosa insertándose mi verga.

- Rápido puta… le dije dándole un palmazo en su nalga, para devolverla a su papel.


- Ohhh… siii… siii… dijo adolorida tras ser clavada brutalmente.

Se aferro a mi cuerpo para soportar el dolor, prácticamente me puso los senos en la boca,
me dedique a succionarlos y mordisquear sus pezones. Laurita alucinada de placer
comenzaba a menear su enorme rabo en mi ingle.

- Uhmmm… siempre voy a ser tu puta cuñadito… Uhmmm… se atrevía a ofrecerme,


febril de placer.

Ante tal declaración, solo me quedo pasar a sus rojizos labios y besarlos con pasión,
devolverle el cumplido con mi lengua y jaloneando su labio inferior con mis dientes, cosa
que la hizo enloquecer y empezar a brincar sobre mi tiesa verga.

- Ayyy… ya no… ya no… cuñadito… Uhmmm… se quejaba al borde del clímax.

- Resiste putaaa… me atreví a exigirle con otro palmazo en sus nalgas.

- Siii… siii… resistooo… decía sumisa.

Cada vez saltaba con más fuerza, mientras yo con mis manos me dedicaba a jalonear sus
inflados glúteos, casi arañarlos como la última vez, cosa que la excitaba más… un último
movimiento, meneo sus caderas casi como licuadora sobre mi verga… esta vez fui yo el
que no resistió…

- Ohhh… mierd… exclame complacido.

- Queee… Uhmmm… gimió sorprendida mi cuñadita retorciéndose.


Se dejo llevar por el torrente seminal que la invadía, que iba atorando su cavidad anal… al
fin le permití relajarse y mi descarga la llevo a un placentero orgasmo, que disfruto
encima mío, con su rostro enrojecido, mordiéndose los labios para que no la oigan
gritar… sus senos nuevamente en mi rostro, esta vez me dedique a besarlos entre jadeos.

- Ayyy… eres un malvadooo… me reprocho, quizás mucho castigué su ano pensé.

- ¿Qué? ¿no te gusto ser tratada como puta?... le dije descaradamente.

- Si, me encanto… dijo un poco avergonzada tapándose el rostro con una mano, luego
agrego aliviada… Ayyy… me hiciste llegar ricooo…

Nos reímos unos instantes y volvimos a besarnos, en nuestro relajo, casi pierdo el
equilibrio… estábamos disfrutando el momento… hasta que… oímos unos pasos
acercándose… estuvimos en silencio unos instantes… y luego…

- ¿Danny?... pregunto tocando la puerta del baño.

- Si… si… disculpa que no salga… dije, fingiendo estar en otras necesidades mientras
seguía teniendo a Laurita enganchada.

Mi verga comenzó a deshincharse en su orto y la gravedad fue haciendo su trabajo, las


gotas de leche que invadieron sus tripas, comenzaban a gotear en el inodoro.

- ¿Estás bien?... insistió, parece que se quería despedir antes de irse.

- Comí algo de comida típica y no me sentó bien… dije fingiendo incomodidad.

- Uy… lo siento… ¿viste a Laurita?... replico.


Si, está aquí, la tengo atorada hasta las tripas, retorciéndose con mi leche que aun sale…
quería decirle, pero me contuve. Entendí que estaba con deseos de despedirse y de tener
mis impresiones sobre mi visita… dado que la última vez que hice un informe sobre ese
proyecto, terminaron sacando al encargado.

- Ah… si… le dije, que ya estaba por salir… que no necesitaba más su ayuda… creo que
ya se fue… le dije.

- Ah ok… yo también voy de salida… cualquier cosa, me llamas… me dijo.

Ufff… adentro respiramos aliviados al oír sus pasos saliendo y la puerta de esa oficina
cerrándose. La pobre Laurita estaba toda contraída, no la habían dejado disfrutar su
orgasmo, pero ahora se la veía más aliviada con su ano chorreando de mi semen.

A manera de despedida, me dio una última limpieza a mi verga. Se acicalo en el baño, le


hice señas nuevamente para que salga evadiendo la cámara y me espere en la camioneta.
Yo me quede unos instantes más, baje la palanca. Aliste mis cosas y nos fuimos a su casa.

Termine de ordenar mis maletas y esta vez Laurita no me acompaño al aeropuerto. Creo
que no se quería quebrar como en mi última visita de trabajo, en que la vi despedirse
llorosa. Solo un abrazo y un beso en la mejilla ante la mirada de mi suegra.

Llegue al aeropuerto… con sentimientos encontrados… quizás aún no estaba listo para
abandonar del todo mi soltería… o abandonar a mi cuñadita… pensaba en esto cuando me
acercaba a la señorita de la zona de embarque… esperaba que me dijera que mi vuelo se
canceló por mal tiempo.

- ¿Cómo esta el clima?... pregunte intentando forzar una respuesta que me haga
quedar.

- Tenemos buen tiempo hoy señor… me dijo, quizás recordándome, ya era visitante
frecuente de esa ciudad.
- Sabes que… le dije.

- ¿Si señor?... pregunto intrigada.

- Puedes cambiarme mi retorno para el domingo… le dije.

- Con mucho gusto señor… dijo sonriendo y agrego… justo hay una persona esperando
que se desocupe un asiento en el vuelo de hoy.

- Qué bueno que mi sitio ayudé a alguien a regresar… dije complacido.

- Es difícil ¿no?... me dijo curiosa.

- ¿Qué cosa?... pregunte.

- Despedirse de esta ciudad… me dijo sonriendo, quizás adivinando mis motivos.

- Si… sí que lo es… repuse reflexivo, aunque más que la ciudad era de Laurita.

- Me alegro que le guste nuestra ciudad… dijo amablemente dándome mis nuevos
boletos.

Así… retomé a casa de mi suegra… bajo el pretexto de mal clima… con la sorpresa de mi
cuñadita que casi salta a besarme, pero se contuvo ante la presencia de su mama. Sabía
que era por ella, esa no era época de tormentas… la única tormenta estaba siendo nuestra
relación maltrecha.
Luego tuve que llamar a Vale para darle la misma noticia… Sera la última vez que hago
esto, me dije intentando callar mi conciencia…

Mi cuñadita Laurita (20)

@Relatos-EróticosOctober 21, 2021

@canalestgl

Viendo que era difícil separar las iglesias que nos gustaban en la capital, Vale tuvo una
idea algo alocada. Me propuso que, ya que nuevamente me debía quedar por su ciudad
por “mal tiempo”, quizás podría averiguar algunas iglesias allá.

No me pareció mala idea que se despida de su ciudad y familiares, casándose por allá.
Valia la pena hacer las averiguaciones y tener una opción más. Total, podría ser una boda
más pequeña, solo con mis padres y amigos que quisieran ir para allá.

- Bueno amor… las cosas suceden por algo… me volvió a parafrasear Vale.

Y lo único que sentía que estaba sucediendo era que, con cada enganchada en el trasero
de mi cuñadita, me iba enganchando yo también sentimentalmente. Sabía que era sexo
pasional, alocado, lujurioso y todo lo demás. Pero también me iba ganando de a pocos su
entrega, su frescura, su laboriosidad, su ingenuidad, su gracia, etc… pero de eso me
enamoré de Vale, me dije, entonces ¿Por qué sigo tirándome a su hermanita?…

Intentaba buscar explicaciones: quizás la crisis de la madurez e intentaba recuperar mi


juventud poseyendo una jovencita, tal vez el miedo natural al compromiso que dicen
tener los hombres… luego saldría otra posible explicación motivada por mi cuñadita.
- Pásame con Laurita… ella te va guiar a los lugares que le indique… me dijo animosa
Vale.

Sali de mi nebulosa y le di el celular a Laurita, que casi saltaba como niña por tenerme un
par de días más solo para ella. Mas aun sabiendo que nuevamente nos iríamos de
excursión, casi todo el día, so pretexto de buscar iglesias. Así estaríamos lejos del radar de
mi suegra.

Al día siguiente partimos en una nueva aventura, con la bendición de mi suegra, que nos
despedía de la puerta, sin sospechar que iba a profanar nuevamente su menor hija. Esta
vez Laurita, quizás por los lugares que íbamos a visitar, llevo un vestido un poco entallado
en el busto y cintura, pero suelto en la falda… se la veía un poco formal, casi como si ella
fuera la novia.

Nuevamente teníamos 3 opciones, la iglesia principal de la ciudad, otra que quedaba en


una provincia aledaña donde Vale vivió antes que naciera su hermanita, y un pueblito de
donde era originaria mi prometida y donde vivían aun algunos de sus parientes.

Empezamos por la más cercana, la principal de la ciudad, que como era de esperar,
estaba igual de copada que las iglesias de nuestra ciudad. Luego pasamos a la iglesia de la
provincia aledaña… hicimos las averiguaciones, conseguimos el teléfono de la encargada,
una vez que nos animemos por una fecha era cuestión de llamar para ver la
disponibilidad.

Para referenciar bien las cosas, nuevamente tome fotos del lugar para enviárselas después
a Vale. Mi cuñadita vanidosa también quiso que le tome unas fotos en la iglesia, luego en
plaza, donde nos sentamos unos instantes a descansar…

- A ver cuñadito… quiero ver mis fotos… me dijo animada Laurita.

Estuvimos viendo sus fotos, la halague diciendo que podría modelar ropa fácilmente, ella
se emocionó y me beso. Luego con curiosidad siguió revisando otras fotos de mi celular.
Incluso había fotos de mi visita al proyecto la vez anterior… después siguió pasando las
fotos hasta que vio 2 que le dieron curiosidad…
- Se parecen un poco a mi… ¿quiénes son?... dijo.

En mi celular tenía una carpeta reservada para algunos recuerdos, había escaneado
algunas fotos antiguas, de esas cámaras con rollo que se mandaban a imprimir antes.
Dentro de las cuales había fotos familiares y de universidad… había reservado algunas
fotos especiales…

- La primera, la foto más antigua es de mi prima Anita, vivió con mi familia un


tiempo… le dije, recordando.

- La debiste querer mucho… repuso.

- ¿Por qué lo dices?... dije sintiéndome descubierto.

- Aun conservas una foto de ella… me dijo.

- Ah sí… bueno… fue una buena amiga… respondí intentando no ponerme en


evidencia.

- ¿Solo amiga?... repuso incrédula quizás leyendo mis expresiones.

- Bueno… tuvimos un breve amorío de verano, pero… fue cosa de adolescentes… nada
serio… dije sin entrar en más detalles.

- ¿Qué es de ella?... pregunto curiosa.

- Se casó, ahora tiene 3 hijos y vive en una hacienda al sur del país… repuse con
nostalgia.
Anita en este tiempo en el campo ya había formado su familia con Pedro y continuaban
en la hacienda de mi tío, que ya estaba prosperando. Con el impulso de visión
empresarial que le dio mi padre salió adelante aquellas tierras que fueron de mi abuelo.
Incluso ya mi padre recibía regalías que ayudaron en la economía familiar. Alguna vez mi
padre me tentó para ser parte de ese proyecto familiar.

Pero sentí que ya era historia pasada, con mi afinidad con Anita y mi debilidad por sus
formas, aunque entendía que, tras 3 hijos, ya no seria las mismas curvas... pero más que
por eso (no soy tan superficial como creen), era porque no quería perturbar la bonita
familia que había formado en estos años. Las locuras de adolescentes que hicimos
tuvieron su momento. Sin embargo, estaba en mi lista de invitados en caso de que me
casara en la capital.

- ¿Y ella?... me dijo señalando la foto más reciente.

- Ah… ella es Mili… dije suspirando.

- ¿también una prima?... pregunto ingenua.

- No… ella fue mi novia de universidad… repuse con nostalgia.

- La quisiste mucho…

- Si… fue mi primer gran amor… dije.

- ¿Qué fue de ella?... pregunto con algo de celos.

- Ella… enfermo y no… no se recuperó… falleció hace unos años… le explique,


conteniendo alguna lagrima, recordando aquello.
- Oh… lo siento... disculpa si te hice recordarla… dijo apenada.

- No, no… te preocupes… dije intentando sonreír.

Pugné uno segundos por recuperarme, con los ojos vidriosos. Si bien fue Viviana a la
primera mujer a la que le dije que la amaba. Fue con Mili que me sentí más pleno, si
había sido mi gran amor… pero a veces el destino es un poco cruel.

A pesar de batallar unos años por superarlo, con el apoyo y comprensión de Viviana, esa
situación nos desgasto. Viviana era una mujer maravillosa y se merecía algo mejor que un
tipo atrapado en sus recuerdos y demonios. Por suerte Vivi, tras esa ruptura conmigo,
consiguió una persona que la mereció y me entere que se casó poco después de mi
compromiso.

- ¿Te recuerdo un poco a ellas?… pregunto reflexiva Laurita.

- Un poco tal vez… pero cada persona es diferente… tú tienes tus cosas que te hacen
única… le dije.

- ¿Te gusto porque me parezco a ellas?... repuso curiosa.

En realidad, esa era la pregunta más difícil… Laurita hizo la pregunta que yo me hacía
algunas veces y evitaba contestar, para protegerme quizás y seguir actuando por inercia.
Hizo la pregunta que ni su hermana se imaginó hacerme al verlas. Tenía que darle crédito
a Laurita por su intuición o perspicacia, me había desnudado en un par de preguntas.
Mas aun, me dio la confianza de contarle cosas que no diría así nomás.

Cierto que me las recordaba, Anita y Mili fueron de los mejores recuerdos de mi
juventud… amores difíciles, pasionales… quizás me sentía enganchado por eso… pero
Laurita tenía un poco de la personalidad de ambas: cariñosa, lujuriosa, caprichosa, por
momentos fuertes y celosas (Mili, sobre todo) ... siempre intuí que lo de Anita no
prosperaría por nuestro lazo familiar… sin embargo con Mili llegue a creer que me
casaría.
Quizás me estaba engañando por querer revivir mi pasado con Mili a través de Laurita…
después de todo, ya estaba comprometido con Vale… que fue la mujer que me saco de mi
estancamiento con el recuerdo de Mili y de mi ruptura con Viviana. Pero decirle esas
cosas a Laurita no tenía sentido, si yo aun no entendía del todo esto.

- En realidad, siempre me atrajeron las mujeres así (morenas de figura espectacular)


… pero hay muchas chicas así (sobre todo en tu ciudad) … creo que, si congenio contigo
en muchos aspectos, debe ser por algo especial… dije intentando salvar el momento.

- Buena respuesta… me dijo sonriendo, y apoyándose en mi hombro. Nos quedamos


unos instantes así.

Luego partimos hacia el último destino. Evidentemente en el camino estuve perdido en


mis recuerdos. Laurita me conversaba y le seguía la plática sin prestar mucha atención, a
veces me repetía algunas preguntas… almorzamos en el camino en un lugar que ni
recuerdo, así de movido me había dejado el recuerdo de Mili.

Al llegar al pueblo donde nació y creció Vale, nos dimos con la ingrata sorpresa de que la
iglesia estaba en reparación… era una bonita iglesia, con un aire rustico. Parecía que la
temporada de lluvias había hecho mella en algunos de sus viejos muros de adobe, que
termino por ceder…

- Vamos a ver… le dije curioso a mi cuñadita.

En realidad, me gustaba aquel lugar, siempre tuve algo de predilección por lugares así,
esas joyas de arquitectura que se encuentran en los pueblos pequeños. Entramos
sigilosamente entre los cercos de la obra, parecía que ese día no trabajaban los obreros,
aunque en realidad parecía medio abandonadas las obras, quizás a la espera de
presupuesto.

No era una iglesia pretenciosa, apenas decorada con pinturas de artistas locales en sus
muros y techo. Tome algunas fotos y miramos admirados esos murales. Conversando
acerca de esas pinturas… oímos un ruido…
- A esconderse… le dije presuroso, tomando su mano.

Nos metimos a una pequeña cabina cerca nuestro… a uno de los lados de la iglesia…

- ¿Esto no es el confesionario?... pregunto Laurita.

- Uyyy… si creo… pero silencio… le dije.

Quera seguir diciendo cosas, pero le tape la boca. Laurita estaba sentada encima mío, en
ese pequeño espacio. Entre las rendijas pudimos ver a un hombre de ropa del campo,
arrodillándose unos instantes para rezar…

- ¿Qué haces?... pregunto sorprendida entre mis dedos Laurita.

- Nada… diablos… dije también sorprendido.

Teniendo a mi cuñadita sentada entre mis piernas, con su falda suelta abierta y su piel
desnuda sobre mi ingle, había despertado a mi poco religiosa verga. Sin quererlo había
endurecido y levantado la delgada tela de mi pantalón, haciendo cosquillas al pubis de
Laurita, que al sentirlo se estremeció.

- Calmado… me dijo a manera de reprimenda.

Sin embargo, ya había presionado sus piernas contra mi ingle y sus pubis se resbalaba
sobre mi verga. Laurita, se sostenía de los lados del confesionario, mientras sin quererlo,
en su intento de escape, comenzaba a menear su rabo sobre mi verga… cosa que la iba
excitando más…
- Ayyy…. ¿estás loco?... ahhh… susurraba.

Se levanto un poco, queriendo huir, solo la contuve con una mano en la cintura, mientras
la otra liberaba mi verga del pantalón…

- Está bien… sin juegos… solo siéntate… le dije para calmarla.

Laurita me miro de reojo y confiando en mi palabra, se fue sentando nuevamente, solo se


sostuvo nuevamente de las paredes de la cabina… cuando sintió mi verga deslizándose
por su vagina, tembló nerviosa, quiso liberarse… pero no la deje…

- Eres un mentiroso… Uhmmm… dijo poseída de placer.

No quedo mucho de resistencia luego, solo se dedicó a menear su rabo sobre mi verga o
moverla atrás y adelante. Yo iba inclinando mi espalda hacia atrás, apoyándome en una
de las paredes de madera de aquel confesionario, para darle espacio a sus maniobras.

- Esto está mal… uhmmm… pero se siente bien… se quejaba Laurita.

Era consciente que no era el lugar idóneo para un encuentro sexual, sin embargo,
comenzó a brincar lentamente sobre mi verga. No le importaba que fuera en su vagina, el
morbo del momento y lugar la invadía tanto como a mi…

- No… no… esto no esta bien… susurro mi cuñadita, liberándose de mi verga.

Pensé que quizás su complejo religioso había ganado en su conciencia, pero me


equivoque, tomo mi verga con su mano y sin levantarse del todo, la dirigió a su ano… al
menos intentaba respetar su palabra. El sexo vaginal era para su hermana, mi novia, y el
sexo anal era para Laurita, mi autodenominada amante.
- Ahora siii… así debe ser… me dijo excitada.

De a pocos las paredes del confesionario iban retumbando… aquel inoportuno visitante,
miro a los lados con algo de miedo, quizás pensando en un temblor o derrumbe de otra
pared de la iglesia… se persigno y salió rápidamente del lugar.

- Creo que me estoy acalambrando… cambiemos… me dijo acalorada mi cuñadita.

Tal vez tanto saltar sobre mi verga, procurando no hacer ruido, la habían hecho trabajar
de más… deje que se librara de mi herramienta. Ya estábamos demasiados lujuriosos para
dejar las cosas así… lo que si nos pareció era que aquella cabina era un buen refugio para
nuestra travesura, en caso de que llegara alguien más…

- Siii… siii… genial… asiii… como perra otra vez… exclamo satisfecha.

La metí contra la pared contra la que minutos antes se apoyaba mi espalda, ella apoyo su
rostro y manos, mientras iba abriendo las piernas y su culo para que la penetre
salvajemente por el ano, como ella quería… no era tanto como una perra… pero si le
gustaba esa idea, de sentirse como una… si eso le despertaba mas el morbo, quien era yo
para contradecirla.

- Estamos locos… Uhmmm… solo se atrevió a decir.

Sus nalgas desnudas iban temblando, como aquella cabina, Laurita se fue resbalando de a
pocos hasta quedar en 4… luego fue apoyando su vientre en el asiento, cada vez yo iba
quedando mas y mas arriba de ella, mientras mi cuñadita iba adoptando posición de
perra… como le gustaba…

- Siii… siii… clávame así… gemía ahogadamente.

Ya mi verga la taladraba desde arriba, quizás la posición que mas la excitaba, Laurita se
retorcía de placer aferrándose a la banca… mientras yo le abría con las manos, lo más que
podía las nalgas… hasta que mi cuñadita pensó que era mejor que yo me concentre en
reventarle el orto, así que ella misma se abrió las nalgas con sus manos desde atrás y el
rostro de lado.

- Ohhh…. ufff… exclame aliviado.

- Uhmmm… ahhhh… Uhmmm… se estremeció a su vez Laurita complacida.

Mi verga atorada en su ano, comenzó botar torrentes de leche en su interior. Mientras mi


cuñadita resoplaba en ese pequeño ambiente, con algunos espasmos residuales. Solo tras
unos instantes la vi reaccionar… levanto la cabeza como dándose cuenta de donde
estaba…

- Ay que vergüenza Danny… vamonosss…

- Ok… ok… dame un segundo… le dije recuperando el aire.

Hasta que oí un nuevo ruido… esta vez pude percibir que era una señora mayor la que
ingresaba... Laurita ya se había puesto su ropa en su lugar, solo me parece que por la
prisa no se pudo limpiar bien. Andaba ajustando el orto, para que no le saliera nada, con
el susto de ser importunados por aquella vieja señora que entraba y se acercaba a nuestra
cabina.

- Caraj… mejor sal…

- ¿Qué le digo?... dijo nerviosa mi cuñadita

- Cualquier cosa… que entraste a meditar


Laurita salió caminando raro, seguramente intentando evitar que mi leche saliera y
manchara su vestido o para evitar dejar un rastro de gotas blancas hacia el confesionario.

- ¿Está el cura ahí?... pregunto la señora amablemente.

- Si… si… creo que sigue ahí… respondió temerosa Laurita.

A la mierd… ¿ahora que hago?... me dije, mientras mi cuñadita salía, ahora intentando
contener la risa… La rejilla del confesionario y la oscuridad me ayudaron… tuve que
soportar algunos minutos de confesiones de esa venerable señora… inventarme una
penitencia y dejarla ir…

Solo que no se fue, se dirigió a las bancas a rezar un poco… no iba a aguantar, ¿y si volvía
porque se le ocurrieron más pecados? ¿si venia toda su promoción de señoras longevas u
otra gente queriendo confesarse?... no, mejor me voy… tuve que salir de puntitas para
evitar ser visto.

Afuera Laurita me esperaba entre risas… pequeña diabla…

- Me las vas a pagar… le dije bromeando.

- No creo… es que ya me confesé… dijo riendo.

Si… me sonó gracioso… quizás en el viaje de regreso me pene le encontraría alguna otra
penitencia… el que ríe ultimo…

Continuara…

Continuara….
Mi cuñadita Laurita (21) (22)

October 25, 2021

@canalestgl

Tras salir de la iglesia, ya eran las 2 o 3 de la tarde, y después de aquella blasfema faena
en la iglesia, nos dio hambre… así que fuimos a comer algo más, aparte que hacía
bastante calor y teníamos sed.

Quería creer que lo de la iglesia no fue tan grave, aquello de hacerlo en el confesionario.
De alguna manera quería acallar mi conciencia católica, pensando que la iglesia estaba en
reparaciones, ósea fuera de servicio, y que lo que hicimos no contaba.

Después de tantos recuerdos, a veces uno quiere olvidar, quizás pensamos que un
remedio para eso son unos buenos tragos, aunque algunas veces ese supuesto remedio
puede ser peor, porque te ayuda a revivir más fantasmas.

Tras una borrachera en el campo con mi viejo y mi tío, años atrás, ya estaba curado de
pedir bebidas típicas… no quería tener una resaca infernal como aquella vez. Aunque
había escuchado de varios brebajes con nombres exóticos, que me daban curiosidad,
prefería abstenerme, no vaya ser que termine confesando cosas que aún no tenía claras,
sobre mi pasado (Mili y Anita) y su relación con Laurita.

Encontramos un restaurante rustico, pedimos algo para comer entre 2 y me anime a


pedir una cerveza helada, ante la mirada sorprendida de mi cuñadita, que solo me había
visto brindar en su graduación…
- No se te apetece un poco… para el calor… le dije.

- Uhmmm…. bueno, para probar… me dijo.

Y no se si era para congraciarse conmigo, para ayudarme a olvidar, me acompaño con un


par de cervezas más. En realidad, veía que el sabor no le gustaba, y la ayude
combinándola con soda para aliviar el sabor amargo de la bebida.

Para nuestra suerte, los familiares de Vale parecían estar en labores de campo, no nos
encontramos con ellos. Me recordó aquella época en que ayude a mi tío y Anita en esa
hacienda en el sur, en época de cosecha, sobre todo, no había mucho tiempo de descanso.

Ya después de algunas botellas, los recuerdos se diluían y conversábamos amenamente


del clima, el pueblo, sus recuerdos de niñez…

- ¿Qué más hay para ver en este pueblo?... le dije, viendo que aun teníamos tiempo.

- Pues hay un rio muy bonito y luego más allá una cascada… respondió mi cuñadita
algo sonrojada, parecía que el alcohol le hacía efecto.

- Eso de la cascada me suena bien… podemos ir en el auto… le dije.

- No cuñadito… mejor no manejes así…

- Bueno… si… tienes razón… dije viendo que ya mi vista no era igual.

- Aparte… no está muy lejos… podemos ir caminando.


- Bueno… de paso que estiramos las piernas… dije.

Salimos imprudentemente abrazados y cariñosos, el alcohol ya había hecho efecto… y


digo que fuimos imprudentes, porque algún familiar de mi suegra pudo vernos. Rogaba
porque no fuera así, bueno en ese momento me dio igual.

En el camino recordé, la diferencia entre cerca y lejos en el campo… algo que en la ciudad
puede ser cerca, digamos a 5 minutos, para alguien del campo es diferente, pareciera que
tiempo es lo que les sobra o es que el tiempo pasa más lentamente por allá.

- Falta mucho… dije acalorado.

- No, un ratito más… me dijo, después de 15 minutos de caminata.

Con el calor sentía que el alcohol en mi cuerpo se iba evaporando. Tras cerca de 10
minutos, pude divisar la famosa cascada. Era un paisaje bonito, en medio de la
vegetación, un muro rocoso y una pequeña caída de agua que formaba una pequeña
laguna.

Al llegar me fui quitando la remera, había sudado bastante y quería un baño en esas
aguas frescas… Laurita me siguió, igual que aquella vez que buscando el terreno nos
metimos a una laguna… nos volvimos a meter en ropa interior.

Note que mi cuñadita iba dejando aquellas ropas interiores de niña, y cada vez usaba
interiores más pequeños, esta vez un hilo dental que se perdía entre sus abultadas nalgas
y resaltaban su redondez… mientras el brassiere traslucía parte de sus apetecibles
pezones.

Nadábamos aliviados de liberarnos del calor de aquella caminata y entre juegos, nos
dábamos besos y caricias. Solo que Laurita se alejaba cada vez que las cosas se calentaban
entre nosotros… hasta que finalmente la atrape y no la quería dejar ir…
- Sabes que no soy ellas… ¿verdad?... me dijo Laurita, recordando las fotos de Anita y
Mili.

Tal vez ya se había percatado de mi dilema, tras verme pensativo después de mostrarle las
fotos, o como quería ahogar recuerdos en alcohol… después de todo, Laurita fue bastante
intuitiva para darse cuenta de su parecido con mis amores del pasado y hacerme
preguntas que me pusieron en jaque…

- Si… lo se… dije, al fin y al cabo, en ese momento estaba más excitado que
confundido.

Como era natural, mi cuñadita, quería su propio espacio y exclusividad dentro mis
sentimientos… ella no quería ser alguien que yo solo me cogía para revivir los recuerdos
de mis buenas épocas con otras chicas que ame…

- Tampoco soy mi hermana… me dijo con cara amorosa.

Esto último, si me descuadro… no me hacía sentido, quizás a Laurita si… tal vez el
recuerdo de Mili y Anita, le movieron el piso sobre porque hacia estas cosas con ella, su
papel en mi vida… era para revivir mi pasado o solo para satisfacer mis necesidades ante
la ausencia de su hermana.

- Lo se… solo contigo podría hacer estas cosas... le respondí.

Le intente recordar aquel acuerdo tácito en que Laurita era mi amante, que mi cuñadita
misma me indico… que solo con Vale podría compartirme… al parecer esta respuesta la
devolvió un poco al contexto… y no le disgusto… una cosa era compartirme con su
hermana, y otra con los recuerdos de mis ex.

Mientras seguíamos abrazados con algunos besos y mis brazos la mantenían presionada
contra mí, con sus senos en mi pecho y mis manos aprovechaban para agarrar sus dos
nalgas y masajearlas, procurando hacerla ceder… y parecía que iba surtiendo efecto.
- Qué bueno que lo entiendas… dijo animándose, luego agrego… porque…

- ¿Por qué?... pregunte al verla dudar.

- Porque me gusta que me trates como ayer… dijo tímidamente.

- ¿Como puta?…

- Si… a veces como tu puta…

- ¿Solo a veces?... pregunte incrédulo.

- Otras veces como… como perra… dijo lujuriosamente.

- Entonces ya no huyas… le dije, besándole el cuello.

Lo que la hizo temblar de pies a cabeza, ya estaba entregada… le gustaba ser sometida,
quería ser poseída. No sabía si era para alimentar mi morbo o mantenerme enganchado,
pero creo que ella lo disfrutaba… ser mandoneada como a una puta para complacerme o
vejada como una perra, solo esperando que la claven por el ano.

- Métemela rápido… por favor… me susurro ansiosa.

- Como gustes… puta… le dije.

- Si…. Si… como puta… respondía febril.


Sin decirle nada, ya había subido sus piernas a mi cintura, dejando que mis dedos
hurguen su ropa interior en el agua, no fue difícil hacerlo, porque como les dije, la ropa de
mi cuñadita cada vez era más minúscula.

- Ohhh… siii… siii… otra vez… te tengo dentro… suspiro agradecida.

Mi verga se deslizo a través del agua por su vagina, mientras Laurita se contraía de
placer… mis manos sostenían sus muslos mientras ella arañaba mi espalda. No tuve que
decir nada, mi cuñadita comenzó a apurarse para moverse con mi verga llenándola,
mientras su lengua me devolvía con pasión todo lo que sentía.

- Uhmmm… quiero ser tu puta siempre cuñadito… Uhmmm… gemía exaltada.

- Siempre lo serás… le dije excitado sin dejar de penetrarla.

Luego le bese el cuello, nuevamente se desarmo, hasta diría que tuvo un primer orgasmo,
la sentí estremecerse en mi cuerpo, inflando sus senos y succionando mi labio, con
respiración jadeante… me miro sorprendida de haber llegado tan rápido.

- Uhmmm… no puede ser… que ricooo… dijo comiéndome a besos, aun temblando.

Permanecimos unos segundos así, mientras terminaba de saborear aquel repentino


orgasmo, quizás las dudas de lo que despertaba en mí, la estresaron de alguna manera…
al sentirse poseída nuevamente, se liberó de aquellos temores de mi pasado.

- Me falto… le dije viendo que mi cuñadita recuperaba el aliento.

- Lo se… y ahora toca como… dijo intrigante.

- ¿Cómo?...
- Como perra… me dijo encendiéndose de nuevo.

Me dijo que la lleve a la orilla, para que se ubique como le gustaba… en 4 patas… su
vagina ya había sido satisfecha. Ahora quería mi verga en su ano, para sentirse perra
nuevamente.

- Rápido cuñadito… clávame mi culito… decía como perra ansiosa, meneando su


enorme cola.

- ¿Culito?... tienes un culazo… le dije.

- Si… si… clávame mi culazo… repuso febril.

No hizo falta mayor aliciente, me ubique rápidamente detrás de ella... sin decirle nada,
Laurita fue retrocediendo, hundiéndose mi verga… cuando sentía que no avanzaba, que
se había atorado, forcejeaba por hundírsela hasta el fondo… yo la dejaba hacer, porque
era una delicia verla desesperada por tenerla dentro.

- Ayúdame… por favor… me suplico al ver que aún faltaba un cuarto de verga.

La tomé de la cintura y se la enterré hasta el fondo, violentamente… mi cuñadita había


dirigido mucho este encuentro, la había dejado, porque me sentía culpable por haber
estado invadido por los recuerdos de otros traseros apetecibles que tuve como Anita y
Mili… pero ahora tocaba hacerle ver a mi cuñadita… quien mandaba…

- Ouuu… uhmmm… exclamo temblando,

Su columna se contrajo por el impacto, Laurita arañaba la arena con la cabeza erguida,
soportando aquella brutal incursión en sus intestinos. Sin embargo, mi cuñadita no
pugnaba por liberarse, continuaba con su trasero empujando hacia atrás y su ano
latiendo en mi verga.

- Ouuu… me rompiste el culo… ayyy… se quejó casi sin aire.

- Las perras no deben quejarse… solo aguantar… le dije jaloneándole el cabello hacia
atrás, para que me oyera mejor.

- Si... si cuñadito… yo aguanto… yo aguanto… repuso sumisa.

Tras eso, le di un palmazo a sus gordas nalgas, que enrojecieron, mientras mi cuñadita
tembló de placer o quizás dolor, por lo imprevisto de la nalgada… que nuevamente la
recorrió de pies a cabeza…

- Muévete… perra… le ordene antes que se quejara.

Volteo y me miro entre sorprendida y asustada … me había tomado en serio aquel papel
de amo, con mi verga incrustada en su ano. Ante su falta de reacción, levanté mi mano
nuevamente en señal de castigo… y Laurita empezó a culearme lentamente para evitar
otra nalgada… aun así, se la di, en el otro glúteo.

- Uhmmm… si cuñadito… castiga a tu perra… dijo totalmente sometida.

Mi mano había quedado grabada en aquella gorda nalga, como un tatuaje rojo en su
bronceada piel… mientras mi cuñadita, cada vez más frenéticamente me culeaba,
metiéndose mi verga casi hasta la raíz…

- Ayyy… cuñadito como me encanta que me atores el culo… Uhmmm… gimió excitada.
Sus nalgas se abrían en mi ingle, arremangándose, rebotando, con cada golpeteo, se
incrustaba más mi verga… y Laurita lo disfrutaba. Quizás mi cuñadita era la que más
disfrutaba este tipo de castigo. Quizás la diferencia de edad, mi estatura, mi corpulencia
de adulto… todo ello sumaba a su morbo de sentirse sometida.

- Por favor… métemelo más… me rogaba casi lagrimeando de placer.

- Ábrete el culo… perra… le grite, dándole otra nalgada que la hizo estremecer de
nuevo.

Laurita dejo de apoyar sus brazos en la arena, hundió su cabeza en el suelo para apoyarse,
mientras pasaba sus manos por detrás, para ella misma abrirse las nalgas y que mi verga
la perfore hasta la raíz.

- Asiii... siii… reviéntame el culo cuñadito… Uhmmm… decía alucinada.

Tenia el rostro de lado en la arena, con sus cabellos desordenados, sus mejillas
enrojecidas y la boca en mueca de dulce dolor… jadeante, por momentos pasándose la
lengua como para darme a entender que lo disfrutaba.

Veía sus senos de lado, saltando ante cada incursión de mi verga en sus intestinos. Ante
tal espectáculo de aceptación de esa bestial vejación a mi cuñadita, solo me quedo
retribuirle su generosa entrega, para que ella lo disfrutara más…

- Ohhh…. siii… siii… exclamo retorciéndose de placer, abriéndose más el culo.

Me puse de cuclillas y mi verga comenzó a perforarla desde arriba, como Laurita lo


disfrutaba más. Ya solo faltaba que le meta mis bolas y mis vellos púbicos en su goloso y
enrojecido ano, para terminar de llenarla. La tomaba de la cintura para apoyarme, pero la
sentía flaquear, temblar sus piernas…
- Uhmmm… que delicia… siempre seré tu perra… Uhmmm… prometió con voz
ahogada.

- Sigue perra… sigue… le decía para que no desfallezca, dándole otro palmazo

Cualquiera que nos viera, pensaría que era una salvaje violación… Laurita con el brassiere
de lado, sus senos afuera… su hilo dental jaloneado… sus nalgas con mis manos marcadas
de color rojo… y claro, mi verga incrustada brutalmente en su ano… lo único que me
salvaría era la cara de retorcido placer de mi cuñadita y sus manos abriéndose el culo
para recibirme mejor.

Tal vez Laurita presagiaba que ese podría ser nuestro último encuentro en su ciudad… ya
no había vergüenzas o timidez… solo febril excitación que la hacían proferir todo tipo de
frases y promesas lujuriosas…hasta que…

- No puedo masss… Uhmmm…. ahhh… vocifero en un brutal orgasmo.

Vi gotear su vagina, luego caer chorros casi como orina… mientras perdía esos líquidos,
yo la llenaba de mi hirviente leche.

- Ufff… que rica perra… exclame agradecido.

- Uhmm… me hiciste orinar de placer… ufff… repuso sorprendida.

Laurita con sus piernas, medio dobladas, soporto lo mas que pudo, y se dejo caer luego de
lado, sin dejar de abrirse las nalgas… parecía acalambrada, igual que yo, por el tiempo
que permanecí en cuclillas… luego terminé por dejarme caer a su lado…

- Prométeme que pase lo que pase… me dijo jadeante.


- ¿Qué?...

- Siempre me lo harás… agrego nostálgica.

Laurita sabía que nuestra historia juntos, quizás estaba cerca de terminar, con ese ultimo
viaje, con ese encuentro salvaje en medio de la naturaleza. No quise malograr ese
momento, con explicaciones o incertidumbres…

- Lo prometo… me limite a decir.

Después estuvimos aferrados, el uno al otro entre besos… mientras su culito, cual fuente,
iba liberándose de mis líquidos. Tras unos momentos, nos dimos cuenta que estábamos
asquerosos, mezcla de arena, sudor y mis líquidos, así como los de ella.

Volvimos a meternos al agua… disfrutamos unos instantes de relajación entre la cascada


cayendo en nuestro cuerpo. Mientras veíamos de a pocos el sol esconderse… era
momento de regresar a la realidad.

Hicimos la caminata de retorno, con las piernas flaqueando por el esfuerzo hecho, entre
risas, adoloridos pero felices. En el camino, nos encontramos con uno que otro aldeano
que nos saludaba con extrañeza… quizás por nuestro caminar, o porque no éramos del
lugar.

En el viaje de retorno, Laurita se quedo dormida, con una sonrisa de oreja a oreja… solo
esperaba que pudiera disimular en los siguientes días, las marcas en sus nalgas, para que
mi suegra no sospeche de nada.

Al llegar a casa, le comento a su madre de los lugares vistos. Mi suegra se apeno que no
tuviéramos mayor suerte con las elecciones de Vale. Lo gracioso fue que Laurita se quiso
sentar después de un rato y sintió el ardor en sus nalgas y ano, lo que tuvo que disimular,
mientras yo le sonreía de manera cómplice.
Al día siguiente no hubo tiempo para mucho, estábamos adoloridos y complacidos.
Jugando cada que mi suegra nos daba la espalda. Esta vez no hubo tiempo de nada, ya
por la tarde mi cuñadita me acompaño al aeropuerto. Antes de salir del auto… me
recordó…

- No olvides tu promesa… me dijo con mirada nostálgica.

- Claro… le dije para calmarla.

- Recuerda… me lo vas a hacer siempre… me dijo enamoradiza y casi posesiva.

- Lo se… le dije, quizás mintiendo.

Me dio un largo y jugoso beso. Luego salimos del auto y como cuando me fue a recoger,
no quiso dar mayor muestra de afecto en el aeropuerto, para prevenir que no haya algún
conocido que nos delate. Desaparecí a la zona de embarque y vi a Laurita despedirse, con
un halo triste a pesar de su sonrisa… quizás intuía que aquella promesa sería difícil de
cumplir.

En mi retorno a la capital, Vale me recibió en el aeropuerto, esta vez fue manejando y de


regreso no me dejo manejar tampoco. Decía que me veía cansado… era evidente, después
de cómo me dejo su hermanita, sin líquidos y con las piernas temblorosas…

En el camino me dijo que, de las iglesias que visitamos con su hermanita, más le gustaba
la del pueblo donde nació, a pesar de estar en reparaciones era especial… tener una boda
en ese ambiente en reconstrucción también tendría un aire diferente… sin embargo…

- Dicen que esta embrujada… dijo temerosa Vale.

- ¿Qué cosa?...
- La iglesia… esta embrujada…

- No es cierto… no creo… le dije incrédulo.

- Es que dicen que hace poco una señora fue a confesarse… y recibió penitencia de un
alma, el cura no iba a la iglesia hacia días… dijo asustada Vale.

- Bueno ¿Quién sabe?... solo atine a decir… nosotros solo la vimos de afuera y nos
fuimos.

No sabía si reírme, el rumor de que confesé a esa señora se esparció por ese pueblito
rápido, y como tenía Vale familia por allá, llego a enterarse su madre y ahora Vale… la
única explicación que encontraron es que era un alma en pena… Si supieran que fue mi
pene insertado hasta el alma de Laurita lo que causo esa nueva leyenda urbana.

Luego Vale me vio un poco ido en mis pensamientos, recordando mis ex y claro, a Laurita
y su promesa… quizás debía dejar de darle alas a mi cuñadita… de alimentar mi ego y mi
pasado, reviviendo mis recuerdos juventud con mis ex a través de Laurita…

Después de todo, lo más seguro es que no podría cumplirle la promesa, ya mucha suerte
habíamos tenido y por mi experiencia, eso se acaba, para bien o para mal… quizás debería
dejarla ir y no frustrar que se pueda enamorar de alguien que si este disponible para
ella… no como yo, que ya estaba comprometido… así que… agua que no haz de beber…
déjala correr…

A pesar de estar sumido en estos pensamientos, me di cuenta que Vale tenía ganas de
comentarme algo, pero que no se animaba… hasta que ya en el depa aprovecho para
decirme …

- Danny… hay un tema… no sé cómo decirte… me dijo

- ¿Qué paso?
- Es que… mi mama dice que… quizá Laurita esta…

Aquí casi me congelo… se me contrajo el orto.. ¿quizás está embarazada?... puta madr…

Continuara…

Me había salvado de este tipo de cosas… pero con mi cuñadita, siempre estábamos al
límite, y por lo que siempre me mencionaba mi suegra, en su familia eran fecundas…
fácilmente quedaban embarazadas… a la mierd… me jodi, pensé.

- ¿Quizás qué?... repuse pálido.

- Bueno… no sé cómo decírtelo… me dijo algo preocupada.

Yo que buscaba desengancharme de una vez de esa relación con Laurita, ahora podía
estar enredado hasta el cuello si mi cuñadita estaba embarazada... después de todo,
nunca hablábamos de su periodo menstrual o sus días… si le vino o no… confiaba en su
juicio y que me dijera si había algo raro…

- Solo dilo… replique, me comían las ansias.

Pero, por otro lado, Laurita era una casi una adolescente despreocupada que descubrió el
sexo conmigo… no sabia hasta donde llegaba su educación sexual o su preocupación al
respecto, quizás me confiaba mucho de ella… y mi suegra que andaba pendiente de su
supuesta virginidad, podría saber si tenia algún retraso o no…
- Bueno… quizás ella… agrego aun dudando.

Luego recordé lo que Laurita me hizo prometerle… “siempre me lo harás” … caraj… si


está embarazada, y descubren quien es el padre… Si Vale no me mata, mi suegra me
obliga a casarme con su otra hija… amarrándome para siempre…

- Ósea… es lo que piensa mi mama… agrego excusándose.

No es que me suene mal una relación con mi cuñadita… pero es una niña, apenas si nos
conocemos por follar como conejos en cualquier sitio y de manera salvaje… más allá de
eso… tener una relación solida como la tengo con Vale… era diferente, con mi cuñadita
todo era pasional, con tintes de cariño, pero aun sin conocernos del todo…

- Vale… ¿me vas a decir o no?… dije casi perdiendo la paciencia.

No es bonito estar ajustando el esfínter, con esa sensación en el estomago de que te vas a
cagar… muy aparte de haberla cagado con tu cuñada… y tal vez haber embarrado la
relación de tu vida por un desliz…

- Bueno… ella dice… que quizás Laurita… se esté enamorando de ti… me dijo algo
apenada.

Mierd… ufff… recupere diez años de vida… casi me mata del susto. Es otra señal mas de
que debo dejar de jugar con estas cosas, pensé. Ahora me hacia sentido porque ese último
día, mi suegra casi no nos dejo a solas. Lo único que le permitió fue que me vaya
despedir, sabiendo que estaba sobre la hora para no perder mi vuelo.

Antes mi suegra iba tranquilamente al mercado o cualquier otro lado y nos dejaba solos,
dándome un tiempo para disfrutar de mi cuñadita. Quizás la hizo sospechar aquellas
muestras de alegría de Laurita tras mis cancelaciones de vuelo… o la sonrisa de oreja a
oreja con la que volvía Laurita después de nuestras travesías y travesuras buscando
terrenos o iglesias. Tal vez mi cuñadita hablaba dormida… o ¿qué se yo?…
Luego pensé… Pero que hija de put… mi novia, me tuvo en vilo varios minutos, solo para
eso… tal vez esperando alguna expresión mía que me delatara… veía su cara intrigada,
esperando una respuesta mía…

- Ah… pues… no creo… debe ser… cosas de adolescentes… no se… solo atine a decir.

- ¿Tú crees?...

- Bueno es que… ya sabes, yo la trato bien… no soy indiferente como lo fue su padre…
me justifique.

- ¿Seguro?... pregunto dudando.

- Es quizás eso… me ve como un hermano mayor o un padre… repuse.

- Puede ser… dijo Vale cediendo.

- Si… incluso aquella vez que fuimos a ver los terrenos, Laurita me dijo que sería un
tonto si no me casaba contigo… agregue para rematar la idea.

- ¿En serio?... que linda... dijo relajándose.

- Si… sentí casi que me amenazo… repuse recordándolo.

- Jajaja… ay mi hermanita…
Vale se sonrió emocionada y me abrazo… aun así, termino de atar algunos cabos…

- Ella ¿no te recuerda a nadie?... dijo

- ¿A qué te refieres?... pregunte, aunque sabia por dónde iba, solo quería tiempo.

- Ya sabes… a tu ex… en paz descanse… me dijo apenada.

- Ah bueno… ahora que lo dices… puede ser… pero Laurita es una niña… le llevo
muchos años… Mili era… éramos jóvenes ambos… repuse reflexivamente.

- Quizás Laurita te la recuerda cuando Mili era joven y se conocieron en la


universidad… insistió Vale.

- No se… pero no la veo con esos ojos… me genera afecto Laurita, tal vez el recuerdo de
Mili, pero también porque no tuvo el cariño de su padre… dije mintiendo.

En este punto mi cabeza volvió a la ensaladera de recuerdos que tuve en esa búsqueda de
iglesias, no era solo el recuerdo de Mili… sino también de Anita, un paisaje similar, el
campo, la fogosidad de los encuentros casi a escondidas y entre los matorrales… solo que
nunca le había comentado a Vale de esa relación.

- Ay discúlpame… no te quise hacer sentir mal… dijo viéndome abrumado.

- No te preocupes… en realidad… tú me ayudaste a salir de eso… dije recordando como


Vale me saco con sus tonteras y como jugando de seguir atrapado en el pasado.

- Y no fue fácil… eh… me reprocho graciosamente.


- ¿Cómo así?... replique.

- Si no te hablo en ese bus… ni caso me haces… me dijo, recordando que ella inicio
aquel inocente coqueteo años atrás, y ahora vivíamos juntos con planes de casarnos.

- Bueno… bueno… pero yo te invite a salir…

- Pero prácticamente yo te bese… me dijo sin querer perder-

- Ok… tu ganas… como siempre… dije riendo.

Vale tenía esas cosas que, sin necesidad de mucho, me hacía sonreír, olvidarme de todo.
No era necesario tener un encuentro salvaje, o una conversación morbosa… solo
conversar amenamente y el tiempo pasaba… era mi equilibrio, entre lo pasional y la
madurez.

Tras cenar algo ligero, conversando sobre su ciudad y lo poco probable de celebrar una
boda allá, nos fuimos a dormir luego. Ya comenzaba a hacer calor, Vale dormía apenas
con una remera delgada que apenas le tapaba las nalgas y una pequeña tanga. Alguna vez,
Vale me dijo, que cuando vivamos juntos y haga calor, se pasearía desnuda por el depa.

Se me acerco y me abrazo por detrás, quizás se sentía culpable por haberme revuelto los
pensamientos con aquello de que su hermanita estaba enamorada de mi o por
recordármela como si fuera mi ex. O tal vez Vale solo quería sexo… pero Laurita me había
dejado seco y, me sentía cansado, quizás abrumado por pensar en todo lo que venía
sucediendo.

También yo me sentía culpable, por no retribuirle a Vale su afecto. Tenía mucho que
agradecer por tenerla en mi vida… a pesar de ser el canalla que era, engañándola con su
hermanita menor… luego pensé en las consecuencias que tendría si se descubría lo que
tenía con Laurita o… como fatalmente pensé al inicio… mi cuñadita se embarazaba o
confesaba algo.
Me quede pensando en aquello un buen rato, mi reacción inicial de temor, de alguna
manera me iba dando luces de que no quería perder a Vale… ya había perdido a Mili por
unos traspiés con Vane… no quería pasar lo mismo de nuevo y luego arrepentirme de lo
que pudo ser.

En ese momento de lucidez que tuve, pensé que ya había pasado por relaciones
pasionales, aventuras locas y demás… y lo único constante en este último tiempo era
Vale… fue mi conexión a tierra cuando andaba perdido en mi nebulosa y había perdido a
Viviana… volver con Vale era como volver a mi hogar… podía tener planes a futuro…

Quizás con ella tenía lo mismo que mi padre tuvo con mi madre, tras esa experiencia por
la cual mi abuelo lo voto de la hacienda, mi madre ayudo a tranquilizar los demonios de
mi padre y hacer las paces con su pasado… y por lo que recordaba, mi padre aún tenía la
chispa meterse entre los matorrales y hacerlo salvajemente con mi madre como en su
juventud.

Sabiendo que tenia mas claro lo que quería en mi futuro, fui quedándome dormido…
hasta que desperté con un leve rayo de sol por la ventana, era temprano y seguía aun
cansado, me levante a cerrar las cortinas.

Al regresar a la cama, vi a Vale echada casi boca abajo, con las sabanas a un lado, la
remera levantada, sus blancas y redondas nalgas al aire… apetitosas como siempre,
apenas si se veía que traía ropa interior, ya que sus abultados glúteos lo tapaban… ¿Por
qué seguir buscando tentaciones?, si tengo todo lo que quiero… justo aquí… pensé.

Traía una erección matinal, fui al baño a mear… y regresé a la habitación… mierd… no era
solo la necesidad de mear… las curvas de Vale seguían manteniendo erecta mi verga. Me
recosté al lado de Vale, dándole la espalda para dejarla descansar… pero tras un rato…
nada…

- Que diablos… total va ser mi esposa… susurre para animarme.

Me bajé el short, me puse detrás de Vale… fui jalando su ropa interior hacia abajo, ella
medio dormida no se quejaba, entre sueños me dejaba actuar… hasta que…
- Uhmm… Danny ¿Qué haces?... dijo Vale sintiendo mi verga hurgando sus nalgas.

- Nada… nada… sigue durmiendo… le dije excitado.

Mi verga fue haciendo diana en su vagina que, a pesar de todo, estaba húmeda. Al ir
deslizándose mi pene en su tibia vagina, Vale se fue estremeciendo, aun con los ojos
cerrados… su piel se erizaba…

- Ayyy… amorrr… me estas violando… uhmmm… dijo casi sin aire, arañando las
sabanas.

Sin embargo, Vale iba abriendo mas las piernas para dejarme entrar, mientras mi verga
terminaba de llenarla y luego la iba bombeando. Vale, con movimientos suaves, resistía
entre las sabanas y la almohada, ahogando algunos gemidos. Su mano tomo la mia que
sujetaba sus nalgas…

- Que rico… Uhmmm… decía ahogadamente.

- ¿Qué cosa?... dije para incentivar su morbo.

- Amanecer con tu verga en mi culo… me dijo sonriendo con los ojos entrecerrados.

- Aun no esta en tu culo… dije juguetonamente.

- ¿Qué?... ohhhh…

- Ahora si…
Aprovechando su aceptación o distracción, deje de bombear su vagina y le ingrese mi
verga en su ano, que, por lo continuo de su entrenamiento en los últimos meses, estaba
mas dilatado y me acepto… aun así infructuosamente, solo entro la mitad.

- Amorrr… me partiste el culo… Uhmmm… se quejó graciosamente.

La sentí temblar, ponerse la piel de gallina, sin embargo, no huyo, resistió en su sitio.
Creo que Vale se había quedado con ganas la noche anterior, quizás pensaba que me
dormí molesto con ella… ahora me permitía hacerle todo… aunque en realidad, ahora que
recordaba, siempre me dejo hacerle todo lo que quise…

- Amorrr… vennn… métemela más… dijo jalándome, buscando satisfacerme.

Vale se termino de echar boca abajo, jalándome con ella para que me ubique encima.
Creo que aún se sentía adormilada, esperaba que yo hiciera todo, mientras ella seguía
descansando sus carnosas formas.

Me coloque encima del gran culo de Vale, quien si decirle nada, paso sus manos por
detrás y se fue abriendo las nalgas. Me recordó como su hermanita el día anterior, hizo la
mismo, solo que yo la obligue… Vale me lo ofrecía intuitivamente.

- Uyyy amorrr… ya entro todo… déjalo ahí un ratito… exclamo satisfecha.

Estaba encima de ella, mi verga atorando su ano, mientras su gordo trasero temblaba
complacido y su esfínter palpitaba agradecido en mi pene. Vale, jalaba las sabanas,
mientras movía el cuello nerviosa, disfrutando sentirse así… con el culo lleno.

- Uhmmm… mejor a si… dijo.

Vale jalo una almohada y fue colocándola debajo de su abdomen, cosa que su gran culo se
levante mas y ahora lucia enorme. Nuevamente paso la mano por detrás y se abrió las
nalgas para que su enrojecido ano llene mi vista.
- Ahora si… reviéntame el culo amor… dijo lujuriosa.

Mi novia estaba abocada a complacerme y complacerse ella misma. Solo me hacia


recordar un poco o quizás compararla con Laurita. Mientras Vale me proponía hacerle
cosas, Laurita aun inexperta, era mas sumisa, esperando que la someta… pero tenían en
común aquella morbosidad al hablar… al pedir…

- Uyyy que rico amorrr…. Uhmmm… gemía extasiada Vale.

Intentando no pensar en Laurita y su culo abierto del día anterior, me desfogue con el
culo de Vale. Queria acallar esas voces y recuerdos en mi cabeza. Mi verga entraba y salia
salvajemente en su ano, mientras la cama temblaba al igual que Vale.

- Ayyy amooorrr… acabaaa… Uhmmm…

- Vas a ser mi esposa… me vas a complacer… le dije excitado.

- Si amorrr… yo te complazco… dijo Vale con nuevos bríos, sabiendo que iba ser mi
mujer.

Veía a Vale casi arañándose las nalgas, para mantenerlas abiertas… era para ella misma
difícil agarrar, con sus pequeñas manos, tan carnosos glúteos… pero hacia lo posible para
dejar su culo abierto y que mi verga la clave hasta la raíz.

- Ohhh…. Uhmmm… te amooo… ufff… exclamo casi gritando, tuvo que ahogar sus
demás exclamaciones en la almohada para no despertar a los vecinos.

- Que rico culo amor… murmure agitado sobre ella.


MI verga le escupía tibia leche en sus aun adormecidas tripas. Su gran culo blanco lucia
desparramado y abierto. Mientras yo satisfecho lo observaba… se veía rojo, con las
marcas de sus propios dedos y uñas que pugnaron por mantenerlas abiertas…

- No amor… no salgas aun… se siente rico… me dijo cariñosa.

Vale paso sus manos por detrás, para contener mi cintura, para que mi verga siguiera
presionando sus nalgas y abriendo su ano. Le bese, la cabeza, luego Vale se acomodo de
lado y pude besar sus jugosos labios y su lengua, me incentivo agradecida… tanto que
logro sacarme unas descargas mas de leche… cosa que la hizo sonreír entre mis besos.

Estuvimos entre caricias unos minutos, luego caímos en cuenta de la hora. Era lunes,
había que alistarnos para ir a trabajar. Nos bañamos juntos entre besos, jugueteamos con
la idea de hacerlo en la ducha. Vale se ponía de espaldas contra la pared de la ducha, se
abría las nalgas para que la penetre, veía mi verga pararse y luego decía…

- No amor… vamos a llegar tarde… riéndose.

Desayunamos de buen humor, sintiendo que tenía todo en casa y que no tenia porque
buscar mas afuera… y que por momentos me sentía algo abrumado por la situación con
mi cuñadita, andar escondiéndome… ya no era un adolescente y Vale en mas de una
oportunidad me demostró que era la mujer de mi vida… entonces para que más…

- ¿Sabes qué?... le dije.

- ¿Qué?... me dijo.

- Y si nos casamos solo por civil… propuse.

A veces dicen que no es bueno ofrecer algo cuando uno está feliz… pero sentí que tras los
rumores del alma en pena de la iglesia, o del enamoramiento de Laurita. Cada vez estaba
mas cerca de la cuerda floja… y sabia como terminaba eso, con mi viejo amenazándome
partirme el alma cuando estuve con Anita o con Mili enojada conmigo a la distancia… no
quería echar a perder esta nueva oportunidad de ser feliz que tenía al frente.

- No bromees… me dijo incrédula Vale al ver que no reaccionaba pensando estas


cosas.

- Sé que quiero que seas mi esposa… al menos avancemos por eso, que es lo que
legalmente importa… le dije.

- ¿Hablas en serio?... dijo emocionada.

Esos segundos del día anterior, que se me hicieron eternos, pensando que Laurita podía
estar embarazada, a final de cuentas, terminaron de darme la respuesta acerca de mi
mejor elección a futuro. Claro que quería y deseaba a mi cuñadita, con todo el morbo que
conllevaba… pero… lo que construí con Vale en todo este tiempo… era difícil tenerlo con
Laurita.

Aparte que con mi cuñadita estábamos en etapas diferentes. Vale era mas madura,
mientras Laurita era aun una niña caprichosa que podía sacarme canas verdes… creo que
ya era tiempo de dejar esos juegos y evitar pasar esos sustos… si seguía jugando con
fuego, me podía quemar…

- No necesito una boda grande religiosa, al menos no por el momento no… hacemos
una boda pequeña civil, amigos cercanos y familia cercana y ya… unos 20 invitados…
máximo… y ya… en un mes o dos ya estamos casados…

- Claro… luego con paciencia ya planeamos la boda religiosa.

- Si… para que tanto estrés por eso… incluso podemos darnos un buen viaje si
hacemos algo pequeño, en vez de gastar en una boda grande, gastamos en la luna de
miel...
- Ayyy… te amo… por esas cosas te amo… piensas en todo…

Lleve emocionada a Vale a trabajar, no dejaba de darme besos en cada semáforo. Pensé
que tomaría unos 2 o 3 meses realizar los preparativos… iluso… al día siguiente Valeria ya
tenía las cotizaciones de 3 lugares posibles y disponibilidad en un mes… Diablos… creo
que ya las tenía casi reservadas… bueno… quizás es mejor así.

Ese fin de semana, fuimos a casa de mis padres a visitar a mis viejos… nos felicitaron por
la decisión. Mientras mi madre conversaba animada con Vale sobre el vestido y las demás
cosas de la boda, mi viejo me jalo a un costado para conversar…

- Al fin hijo… buena decisión… dijo aliviado.

- Gracias viejo… le dije.

- Mejor ahora… antes que sigas metiendo la pata… me dijo como advertencia.

- ¿A qué te refieres?...

- Vamos… no te hagas… soy tu padre y sé de qué pie cojeas… repuso.

- ¿Cómo sabes?... pregunte, a ese viejo zorro no se le pasaba nada.

- Tu mama me mostro las fotos de tu cuñada… me dijo.

- Ah… ok… solo atine a decir sintiéndome expuesto por ese viejo zorro.
- Se que ya no te puedo partir el alma… pero… solo te puedo aconsejar que no dejes
pasar a esta chica… entendí lo de Viviana… pero no pierdas a Valeria… dijo
concienzudamente.

A estas alturas ya me había ganado algo del respeto de mi viejo, ya nuestra relación era
mejor, después de los momentos críticos que vivimos, en que termine haciéndome cargo
de mi madre, la casa y las deudas. Mi padre estuvo agradecido porque me comporté a la
altura y no salí huyendo a vivir mi vida y dejarlos con ese caos.

- Se que te deje una carga pesada esos años… a veces pienso y lamento que… de no ser
por eso, quizás hubieras podido pasar más tiempo con Mili…

Algún momento pensé en eso, pero como reprocharle por mis traspiés, nos alejó mi
inmadurez, mis celos o revanchismo por meterme con cada loca en mi camino. Mi viejo
no había sido un mal padre, fui afortunado de tener una profesión gracias a ellos, nunca
me falto nada ¿Cómo quejarme?… lo mínimo que podía hacer era quedarme a pesar de
que el barco se hundía…

- No… viejo… yo… yo cometí mis errores… y ya está… paso lo que tenía que pasar…
igual agradezco tus palabras… dije algo conmovido intentando no lagrimear.

- Me alegra que todo este superado… y que encamines tu vida… repuso el también
emocionado, casi hasta las lágrimas.

- Gracias papa… dije y nos abrazamos, como machos, procurando no llorar.

Intenté entender porque mi viejo había sido tan duro conmigo esos años en que estuve
enredado con Anita y luego con Mili… quizás le recordaba sus épocas, mi abuelo tampoco
fue muy tolerante con él. Mi viejo me crio de acuerdo a lo que vivió y creyó que era mejor
para mi… y por lo que veía con los años se estaba ablandando.

- ¿Dónde va ser?...
- Vale tiene 3 opciones… pero yo pensaba en un club campestre de los militares…

- ¿Conoces a alguien ahí?

- Un viejo militar…

Al día siguiente fui con Valeria a visitar el club campestre. Me recibió de buena gana mi
ex suegro, que había retornado hace un tiempo de Estados Unidos. Después de perder a
su esposa e hija, no le quedaba nada allá, decidió regresar a la compañía de sus familiares
y amigos. Ahora administraba ese club.

Después de su retorno lo había ido a visitar algunas veces para conversar, tomar una
cerveza y saber cómo iban las cosas. Creo que Mili hubiera deseado que su padre no caiga
en depresión, le hubiera gustado tener gente cerca que lo anime…

- Que gusto muchacho… que guapa novia… me dijo.

Tras indicarle nuestros planes, nos felicitó y ofreció su ayuda en lo que necesitemos.
Mientras tomaba una cerveza con él, Vale fue a explorar un poco alrededor y ver posibles
ubicaciones de la ceremonia alrededor del salón de baile o la piscina.

- Me alegro que rehagas tu vida… ya era tiempo… mira que hasta Paul ya se casó… me
comento.

- Gracias Señor… ¿usted como esta?... le dije, ya en confianza.

- Bien, me gusta este lugar… aquí pase quizás los mejores momentos con mi esposa e
hija… cada vez que veo una familia joven, lo recuerdo y me reconforta… este lugar me
hace feliz… dijo.
Hasta que vino Vale emocionada… parecía que había encontrado un espacio que le
gusto…

- Va estar bonita la ceremonia civil… dijo animada.

- ¿Solo civil?... dijo el militar.

- Bueno… es que la religiosa puede demorar más… por lo de separar iglesia y eso…
dije.

- Si gustan conozco a un cura de un cuartel al que fui destacado… vive cerca y oficia en
una iglesia no muy lejos… no creo que tenga problemas en venir para una boda en este
club… ofreció el militar.

- ¿En serio?… Gracias… dijo Vale, abrazándolo.

- Lo siento muchacho… la sentencia está dada… dijo bromeando el militar, luego


agrego… si van a hacer las cosas… háganlas bien…

Pues bien, fijamos la boda en 2 meses, que daba tiempo para hacer los trámites. Pasamos
de 20 a 50 invitados… ni muy grande, ni muy pequeña… mi viejo insistió en apoyarme
con los gastos, luego hicimos la lista y mandamos las invitaciones…

Ya no eran solo rumores de boda… ahora iba en serio….

Continuara….

Mi cuñadita Laurita (23) (24)

October 26, 2021

@canalestgl
Después de avisar a mis padres y tener el apoyo del viejo militar, más o menos con las
cosas encausadas, nos atrevimos a informarle a mi suegra, y ya por defecto a Laurita se
enteraría. Bueno sabíamos en nuestro último encuentro que era cuestión de tiempo que
eso pasase, mi boda, sin embargo, ahora era un hecho más tangible y pronto de realizar.

Tras unos días recibí la llamada tímida de Laurita.

- ¿Ya se van a casar? ¿Por qué tan rápido?...

- Bueno… es que recibimos ayuda de unos amigos, encontramos un lugar para la


ceremonia y quien nos case…

- ¿Ya no vas a venir?…

- Mi proyecto allá termino… tendría que haber otro para que vuelva.

- Está bien… dijo triste, luego colgó.

Me partió un poco el corazón, oír a mi cuñadita así desanimada… pero ¿Qué podía
hacer?... la última vez que viajé, entendimos que era la despedida… tenía que continuar
con mi vida… era tiempo de avanzar y dejar de posponer las cosas… lo de Laurita era un
enamoramiento pasajero, quizás como lo tuve con mi prima Anita.

Además, por lo que había oído de Vale, que le conto mi suegra, parecía que Kevin estaba
comenzando a cortejar a Laurita, la llevaba algunas veces después del trabajo a su casa.
Después del proyecto Laurita continúo trabajando en esa empresa, pero en otros
proyectos. Me alegraba por ella y deseaba que también haga su vida, Kevin parecía una
buena persona.
Pues bien, pasaron las semanas haciendo los preparativos… eligiendo la decoración, las
invitaciones, el banquete, la torta, los presentes para los invitados, etc., etc. Así, sin
querer había pasado un mes… y quedaban pocas menos de 2 semanas para la boda.

Ya teníamos todo encaminado… hasta que un viernes por la tarde, casi noche…

- ¿No vas a venir?… me dijo nuevamente Laurita al teléfono.

- Laurita… ya te dije que no es posible… me excuse.

- ¿Y si yo fuera? ¿me irías a ver?... pregunto insistente.

- No se… bueno si… le dije para calmarla, después de todo no me costaba nada decirlo.

- Entonces ven… me dijo.

- ¿A dónde?... pregunte.

- Estoy en el aeropuerto… repuso.

- ¿Cuál aeropuerto?... pregunte confundido.

- El de tu ciudad… acabo de llegar… me dijo.

- ¿Cómo?... dije perplejo.


Mierd… esta niña se había escapado de su madre y su ciudad para venir a verme…

- ¿Estas bromeando?... le pregunte.

- No… espera te mando una foto… me dijo.

A la put… madr… era cierto… había venido a verme, y por lo que entendía, no lo sabían ni
su madre ni Vale… había venido en secreto, no se bajó que pretexto… luego me
enteraría… pero ahora como mierd… hago para desaparecerme del depa en el que vivía
con Vale.

- Bueno… dame una hora y paso por ti…

- Está bien… te espero… me dijo más animada.

Caraj… ¿ahora que me invento? ¿Qué le digo a Vale?... me voy a desaparecer unas horas a
romperle el culo a tu hermanita y regreso… o quizás unos días, incluyendo sábado y
domingo… como para que no se olvide de mi y yo de Laurita.

Recordé que había un proyecto por empezar al sur de la ciudad, en otra provincia, en
realidad quizás me tocaría viajar muy cerca de la boda o después de la Luna de miel, para
hacer el reconocimiento de la zona… qué diablos…

Bueno, entonces… adelanto el viaje, así me caso y me voy de luna de miel tranquilo… de
paso que me doy mi despedida de soltero con mi cuñadita… como entenderán… cuando
uno está cachondo se inventa cualquier cosa.

Vale aun no llegaba al depa, así que me puse a alistar una maleta para un viaje corto, de
un par de días… como dijo el viejo militar… si vas a hacer las cosas, hazlas bien… si quería
despedirme de mi cuñadita… lo haría como para que me recuerde siempre.
- Hola amor… tengo que viajar de urgencia… le dije.

- ¿En serio?... justo estoy saliendo para ir al depa… me decía aun en su trabajo.

- Si… te acuerdas el proyecto que te comenté en el sur…

- Bueno… si, algo… me dijo pensativa.

- Lo adelantaron… bueno creo que es mejor…

- ¿Por qué?...

- Si viajo ahora… tendré más libre para la boda y luna de miel, no voy a estar tan
apretado en el trabajo… me justifique cínicamente.

- Cierto amor… claro… ve nomas… dijo hasta aliviada.

- Lo siento… a veces pasan estas cosas… repuse para hacer más creíble la idea.

- No te preocupes… yo me encargo de definir los detalles que falten para la boda,


cualquier cosa te escribo… me dijo.

- Si, Vale, sobre colores y detalles yo no opino mucho… quiero que la boda sea a tu
gusto… le dije.

- Gracias amor…
Maldito infeliz, mentiroso de mierd… me decía mi conciencia… yo me justificaba
contestándole… espera que la veas y vas a ver cómo te quedas calladito… más aun,
cuando la veas sin ropa, te harás de la vista gorda… así que calladito nomas.

Sali presuroso al aeropuerto… ¿ya cuantos habrán querido abordar a mi cuñadita?, pensé.
Y si fue cierto, al llegar parecía haber un turista que intentaba hacerle la conversación en
su masticado español… a todas luces un gringo mañoso que quedó prendado del
bronceado y las formas de mi cuñadita.

- Lo siento… llego mi novio… le dijo y lo dejo con la palabra en la boca.

Vino rápidamente y me dio un beso casi saltando encima mío. Traía un vestido oscuro y
corto, con un pequeño escote y entallado en la cintura, su trasero levantaba la falda por
detrás y era una delicia... me dieron ganas de apretarle las nalgas, pero estábamos entre
la gente.

- Demoraste… creo que es el segundo o tercero que se me acerca… me reprocho.

- Solo 2 o 3… le dije bromeando.

- Bueno… el resto solo me miraba… repuso coqueta.

- Vámonos… le dije.

- ¿A dónde?... acabo de llegar… me dijo.

- Ya verás… repuse
A estas alturas a poco de la boda, temía que algún amigo o familiar me viera en el
aeropuerto recogiendo a esa joven tentación. Subimos a mi camioneta y nos enrumbamos
por la carretera al sur, a decir verdad, en el camino pasaríamos cerca al depa.

- ¿Me llevas al depa? ¿en serio?... dijo desanimada.

- No… nos vamos al sur…

- ¿Para qué?...

- Debo ver un proyecto… y de paso… le dije, mirando sus carnosas formas de manera
sugerente.

- Ah… ya entendí… nuevamente seré tu compañera de viaje y algo más… sonrió


Laurita.

Era cierto, las ultimas veces con Laurita nos habíamos embarcado en viajes cortos para
buscar el terreno de su hermana, luego la iglesia. Esta vez serian 2 días solos… había que
aprovecharlos al máximo… pensé que, ya que no les había dicho a mis amigos de mi boda,
y no quería una despedida de soltero… quizás mi cuñadita seria mi mejor despedida de
mi soltería.

En el camino me conto que le dijo a su madre que había salido a ver un proyecto de la
empresa en una ciudad cercana… diablos, ambos teníamos el mismo pretexto… ojalá mi
suegra y Vale no sospechen… pero ya estábamos sobre la marcha, ya no se podía hacer
nada.

En el viaje mientras conversábamos, me daba el gusto de acariciar sus piernas desnudas,


incluso de subir mis dedos hasta su ingle, y ya casi hurgando por entrar en su pubis,
mientras ella se ponía nerviosa… intentando distraerse mirando por la ventana, a veces se
sobresaltaba.
- Yaaa… no seas desesperado cuñadito, espera que lleguemos… no te distraigas, no
vayas a chocar… me reprochaba graciosamente.

Viendo que el viaje iba ser largo, y que la ansiedad me acechaba con mi tentación al lado,
aparte del cansancio propio del imprevisto de la visita sorpresa de mi cuñadita. Decidí
mejor parar en el camino, buscar un hotel y descansar, Laurita también se veía cansada
por el trajín del viaje… así que dormiríamos y al día siguiente retomaríamos lo que falté
del viaje.

Justo alguna vez, de visita a una playa del sur, había visto con Vale un hotel en un
acantilado, al pie del mar. Siempre pensamos que sería un buen lugar para quedarse un
fin de semana, pero con los ajetreos del trabajo, su familia, etc., nunca nos dimos un
tiempo de ir.

Me sentía mal por pasar la noche en aquel lugar con mi cuñadita… pero me justifique
pensando, que era una prueba, a ver si el lugar era tan bueno como creíamos.
Encontramos una habitación con una linda vista al mar… que reflejaba a una tímida luna
que se escondía entre las nubes.

Ni bien el conserje nos dejó en la habitación… volteé rápidamente y comencé a besar a


Laurita, que también me esperaba ansiosa…

- Ay… cuñadito… uhmm… se ve que me tenías ganas… me decía entre jadeos, feliz.

- Extrañaba tu culito… le dije morbosamente, mientras masajeaba sus nalgas.

- ¿Solo mi culito?… pregunto sin dejar de besarme.

- Todo… extrañaba tu entrega… respondí intentando que no decaiga el momento.

- Te gusta que sea tu perra… me dijo lujuriosa, sonriendo.


- Me encanta… respondí.

No solo me excitaban sus bronceados atributos, el hecho de lo prohibido por ser mi


cuñada, también su juventud, su vocecita de niña… su sumisión, su fascinación conmigo,
que la hacia venir hasta mi ciudad a verme.

Pase mis manos debajo de su falda y le fui bajando la ropa interior, con su ayuda,
mientras ella dirigía mis dedos a sus nalgas para que las masajee, para que las apriete y
termine de volverla loca. Luego la subí rápidamente sobre un pequeño mueble o quizás
una pequeña refrigeradora, mientras dejaba caer mi pantalón.

- Ayyy… siii… me la metiste… Uhmmm…. exclamo sorprendida arañándome la


espalda.

Sin esperar mucho, se la ensarte rápidamente por su vagina que andaba lubricada creo
que ya desde la camioneta, producto de mis caricias. La bombeaba desesperado, mientras
mi cuñadita también apurada, buscaba que acomodarse mejor… sin saber que hacer,
abrazarme, besarme, apresarme con sus piernas.

- Te extrañeee… me gusta tener tu verga llenándome… me decía emocionada.

- Me encanta tu estrecha vagina… le dije excitado.

Cada que la cogía, parecía como si la desvirgara, su cavidad vaginal se iba abriendo de a
pocos, dejándome entrar, pero apresándome como si fuera la primera vez que un intruso
se atrevía a explorarla.

- ¿Me lo vas a hacer siempre?... Uhmmm… preguntaba entre gemidos, recordando


aquella promesa en la cascada.
- Si… siempre… dije presa del momento, un hombre cachondo ofrece lo que sea.

- Ohhhh… siii… siii… Uhmmm…. siempre…. Uhmm….

Esa ultima lujuriosa declaración, la excito hasta hacerla llegar… temblando entre mis
dedos que jaloneaban sus nalgas y sus senos, en una posición incómoda. Laurita casi se
acalambra por aquel repentino orgasmo.

- Parece que tú también me tenías muchas ganas… le dije riendo, mientras Laurita no
dejaba de besarme con su lengua agradecida.

- Uyyyy siii…. Que rico… lo necesitaba… me dijo relajándose.

Tenia que entender que mi cuñadita también había pasado sus momentos de estrés,
después de la noticia de mi casamiento. Su amante se casaba, quizás su primer amor,
aquel que la desvirgo… si el canalla que les escribe…

- Quiero que me hagas… tu perra de nuevo… me dijo con carita triste y voz inocente.

Mi verga se hincho a mas no poder en su estrecha vagina, casi queriendo levantarla por
la excitación ante aquel pedido, mi cuñadita se estremeció al sentir ese movimiento, casi
salta de su lugar….

- Si… si… tenla así durita para mi culito… dijo mordiéndose un labio.

- Como gustes… perra… le dije en tono autoritario.

Vi como le brillaron los ojos y la piel se le erizo, solo con saber que seria nuevamente
vejada como una perra… tomo mi mano cariñosamente, la dirigió a su rostro para que la
acaricie, me beso y luego llevo mi mano a sus cabellos… para que los jalonee y la someta.
- Dime como me quieres… llévame… trátame como tu perra… o como tu puta…. Como
desees… me dijo servil.

La tome del cabello y la jalonee hasta el borde de la cama… Laurita con sonrisa sórdida
me dejaba llevarla, incluso por momentos se oponía para que la fuerce. La empuje, sin ser
tan brusco, ella se dejó caer de rodillas al pie de la cama, boca abajo… apoyando su
abdomen y senos en el colchón… mientras ansiosa iba abriendo las piernas y las nalgas
con sus manos.

- Metemelaaa… por favorrr… rogaba preparándose para el impacto.

Me mostraba su ansioso ano palpitante, su culo en forma de corazón invertido, con sus
redondas nalgas abiertas, su pequeña cintura… y su cuerpo arqueado para que disfrute de
ese hermoso paisaje…

- ¿Qué esperas?.... ohhhh auuuu…. Siii…. Auuu… exclamo sorprendida.

La enganche salvajemente por su ano, que también parecía achicarse por la falta de
continuidad en su entrenamiento anal. Laurita por el impacto soltó sus nalgas y apretó
las sabanas y el colchón para resistir aquella violenta incursión en su esfínter.

- Me reventaste el culo otra vez…. Uhmmm…. ouuu… gimoteo, adolorida, pero sin
resistirse a ese suplicio que vino a buscar desde tan lejos.

Su ano enrojecido, palpitaba en mi verga… esta vez yo tomaba sus nalgas para hacerme
espacio y comencé a taladrarla, como le gustaba, para evitar que decayera su excitación.
Mi verga también lucia enrojecida por lo brusco de aquella penetración.

- Ayyy…. Cuñadito… me encanta ser tu perra… me decía lujuriosa.


No me había percatado, por la premura de poseer a Laurita, que aquella habitación tenia
convenientemente espejos en una pared lateral y en el techo… era un refugio propicio
para amantes… Laurita se percató de ello, recién unos instantes después…

- Que rico rebota mi culo en tu verga… Uhmmm… dijo sorprendida.

Veía como sus nalgas temblaban con mi ingle con cada incursión de mi verga en su ano.
Otra vez, Laurita tomo con una mano una de sus nalgas para abrirla y permitirme
clavarla hasta el fondo. Volteo a verme de manera embobada, y ahí se percató del espejo
en el techo…

- ¿Todo eso es mío?... dijo absorta, viendo como su gran culo se abría con mi verga.

- No… ahora es mío… le dije, dándole una palmada en su nalga libre.

- Siii… siii… cuñadito… todo tuyo… pártelo… reviéntalo… hazme lo que quieras…
repetía febril.

Ante su morbo y sumisión, la jalonee nuevamente del cabello, para cabalgarla mientras
su espalda se contraía… sus piernas estampadas contra la cama y su vientre resistiendo
contra el colchón… pero no era suficiente…

- Al suelo… como perra… le ordene, jaloneándola del cabello.

- Si… siii… como tu perra… repitió sumisa.

Laurita, exagerando, quizás haciendo un poco de teatro, en su morbo… se dejo caer al


suelo, con el rostro enterrado en la alfombra. Mientras abría las piernas, se pasaba las
manos por detrás, para abrirse las nalgas nuevamente y permitirme someterla.
- Ahhh… siii… siii… exclamo al sentirse enganchada nuevamente.

En nuestro delirio, disfrutábamos de aquella salvaje experiencia. La volví a clavar desde


arriba casi en diagonal.

- Me vas a meter las bolas… Uhmmm… dijo en tono casi de queja, mientras mi verga
se atornillaba más en su ano.

Me di maña para con una mano juguetear con su vagina hasta tantear su clítoris,
mientras en esa extraña posición, mi verga la penetraba. Laurita se estremecía, y
comenzaba a gotear su vagina de placer. Mi cuñadita con el culo abierto y levantado al
máximo me recibía complacida.

- Siii… como perra… Uhmmm… gemía alucinada.

Hasta que no pude contener el equilibro y mi pie termino en la cabeza de Laurita, ella
sumisa se dejo pisar, mientras miraba por el espejo como mi verga se retorcía en su ano y
la llenaba tanto como quería. Luego mi pie se apoyo mejor en el suelo… Laurita febril, de
placer se acomodó y fue acercándose a mi dedo gordo del pie y succionándolo como si se
tratara de una verga.

- Mierd… ufff… ufff…

Ese cosquilleo de su lengua en mi dedo, o ver como fogosamente lo succionaba como si


fuera mi verga, aunado con la dulce fricción con su dilatado ano… que hizo explotar mi
verga en su ano. Mientras al mismo tiempo, Laurita se retorcía enloquecida, casi
mordiendo mi pie…

- Ohhh… ufff… que rico es ser tu perra… exclamo arañando la alfombra.

Mi verga seguía escupiendo leche… asombrosamente tras unos segundos… veía a Laurita
respirar a duras penas. La desenganche, y ella se mantuvo con su trasero levantado,
mirándose embobada en el espejo de lado, mientras terminaba de disfrutar aquel brutal
orgasmo.

Me arrodille a su lado acariciando sus nalgas, mientras, cual fuente, su ano comenzaba a
expulsar mi blanquecina leche. Mi cuñadita se arrastró, jadeante y casi sin aire, se engullo
de manera agradecida mi verga.

Una vez que dejo mi verga limpia, incluso sacando algunas gotas mas de leche, que
engullo de buena gana… nuevamente se dejo caer en el suelo alfombrado. De la misma
manera me deje caer a su lado. Laurita me miraba risueña y complacida.

- Estamos locos… dijo apegándose a mí.

- Tu más…

- ¿Por qué?... pregunto curiosa.

- Tu viniste… le dije sonriendo.

- Si… lo necesitaba… me dijo abrazándome, luego dudo… ¿no querías que viniera?...

- Fue una linda sorpresa… dije besándola en la frente.

Permanecimos en el suelo unos instantes, buscando en el techo respuestas… o


simplemente apreciando nuestra entrelazada desnudez….

Continuara…
Eventualmente, nos levantamos del piso, nos bañamos entre caricias, y pedimos de
cenar… nos moríamos de hambre. Cenamos mirando el mar, conversando de las locuras
que hicimos, asi como de cosas triviales, de cómo le iba su trabajo, su ciudad y demás.

Me confirmo que Kevin la estaba pretendiendo, pero no le estaba dando mucha


esperanza, en parte me sentí mal, por eso… quizás le estaba truncando a Laurita la
posibilidad de enamorarse con alguien como para ella, soltero y que no se fuera a casar
con su hermana.

Recordé que me cayó bien ese muchacho, parecía muy responsable y trabajador. Asumir
ese encargo luego del desastre que dejo Bryan y Kimberly, para sacar el proyecto
adelante, decía mucho de su profesionalismo. Aunque Kevin tenía apariencia de joven,
era mayor que mi cuñada, quizás le llevaba los mismos años que yo a Vale.

Pensaba en eso cuando Laurita me saco de mi abstracción al confesarme que Kevin se


ofreció ayudarla con su coartada, la apoyaría diciendo (en caso que su madre pregunte)
que viajaron en grupo para ver un proyecto en otra ciudad.

- Pero… entonces ¿qué le dijiste a Kevin qué harías?… pregunte curioso.

- Bueno… le dije que quería ir a ver a mi papa que estaba enfermo en otra ciudad…
pero que mi mama no me dejaría… dijo sonriendo.

- Porque tu mama no se lleva bien con el… dije completando la idea.

Esta pequeña diabla tenía todo fríamente calculado. Ese muchacho Kevin también era
muy inocente o… seguro estará pensando cobrarse ese favor en algún momento... llegue a
pensar con malicia, porque quizás yo lo haría. No quise ponerme en modo macho alfa
(celoso o sobre protector), porque yo tampoco estaba actuando correctamente al cogerme
a mi cuñadita… y en un instante lo recordaría más aún.
Recibí una llamada de Vale, le dije que todo bien, hasta aliviado… después de vaciar mis
liquidas en el ano de su hermana… en realidad dije que aliviado por hacer el viaje antes y
que estaba descansando en el camino.

Note un poco de incomodidad en Laurita, quizás avergonzada por ver cómo le mentía a
su hermana, frente a ella... más aun recordando como había venido desde su ciudad en
busca de su amante, que en pocas semanas se casaría con su adorada hermana mayor.
Mas bien Vale me decía que andaba muy preocupada y me lo hizo saber…

- Amor… mi hermana desapareció… dijo angustiada.

- ¿Como así?... pregunte fingiendo sorpresa.

- Mi mama dice que viajo con Kevin y otros chicos a ver un proyecto… pero no ha
contestado las llamadas de mi mama….

- Ay… tú sabes que es joven y distraída…

- Mi mama teme que se haya fugado con ese chico…

- No creo… pero bueno… esperar… quizás ya llamé…

Mi cuñadita desperada por ser vejada como perra, se olvidó que aún era mascota de su
madre, que debía comunicarse con ella para avisar que todo estaba bien. Ni bien colgué,
le dije que llame a su madre, no quería levantar sospechas. Laurita le dijo a su madre que
en el camino no captaba señal su celular, que recién habían llegado al hotel.

Mi suegra, madre al fin, preocupada por la supuesta castidad de mi cuñadita, le hizo


prometer que dormiría en una habitación sola. Era para reírse, si supiera que su hijita
menor había probado más verga que lo que mi suegra probó en toda su vida… por decir
algo.
Al final de cuentas, para tranquilizarla, Laurita le dijo que compartía habitación con una
compañera… que los otros chicos compartían entre ellos también habitaciones.
Nuevamente mi suegra le advirtió no abrirle la puerta a nadie…

- No te preocupes mama… no le abro a nadie… dijo sonriéndome pícaramente.

Ya me había abierto las piernas y las nalgas a mas no poder, le había abierto su sello
vaginal y anal. Pensar que no quedaba agujero virgen en esa niña por explorar. Por un
momento me compadecí de Kevin. Imagine que, llegado el momento, mi cuñadita le
inventaría algo y ya.

Luego retomamos la cena, y nos distrajimos mirando el hermoso paisaje nocturno. Tras
eso nos fuimos a dormir… Pensaran que hicimos el amor toda la noche, sin embargo,
estábamos muertos por el día y sobre todo la tarde ajetreada. Nos dejamos caer en la
cama y por primera vez, dormimos acurrucados tranquilos, como nunca lo hicimos.

Unos tibios rayos de sol me despertaron, había amanecido. Aun había camino por
recorrer, si quería cumplir con el trabajo, aparte de cumplir con mi cuñadita, no debía
distraerme. Aparte tenía que tomar fotos a la zona del proyecto y tener completa mi
coartada con Vale…

Me fui al baño, Laurita se percató de eso, pero decidió seguir babeando en la cama con
sus nalgas al aire… mierd… hasta en eso se parecen… me di un baño rápido sabía que, si
esperaba a que Laurita despierte, entraría en la ducha y nos demoraríamos.

Al salir de la ducha, vi nuevamente las gordas y bronceadas nalgas de mi cuñadita entre


las sabanas, quizás levantando un poco el trasero para que lo vea y me la clave, como hice
a Vale días antes… pero no quería recordar aquello que le hice a mi novia… menos aun
hacérselo de la misma manera a Laurita… seria enredarme en pensamientos culposos y
no quería eso.

Solo me limite a pensar… no, no caigas, sino nunca vamos a llegar a ver ese proyecto… le
di una palmada a Laurita en sus nalgas…
- Ya dormilona… vamos… le dije, mientras me cambiaba.

- Un ratito más…

- Voy a traer el desayuno… tenemos que aprovechar el día… tengo que cumplir con mi
trabajo también… le explique, dándole otra nalgada.

- Esta bien… dijo resignada, acariciándose su nalga enrojecida.

Sali a buscar un lugar donde comprar algo de desayunar, galletas y refrescos era todo lo
que había en la estancia de ese hotel. Tras caminar una cuadra a la redonda, no ubique
ninguna tienda y las que divise aún estaban cerradas… regrese y compre lo que pude en el
mismo hotel.

Al retornar a la habitación… pude ver por fin a mi cuñadita despierta… incluso ya se


había bañado, veía su cabello mojado y su piel con algunas gotas de agua… sobre todo…
aún permanecía desnuda… apreciándose en el espejo que cubría toda la pared frente a la
cama…

No se percataba de mi presencia aun, en la terraza donde cenamos, la contemplaba


embobado… mientras mi cuñadita, se miraba de frente acariciando sus caderas, su
estrecha cintura y tomaba con una mano uno de sus inflados senos.

Luego se puso de lado y aprecio sus curvas resaltando, su abultado trasero y sus redondos
senos… sonreía al ver sus pronunciadas formas que me traían loco… y que me iban
enloqueciendo más al verla… quizás era la primera vez que Laurita se atrevía a
contemplarse así en su desnudez y darse cuenta del morbo que podía inspirar…

Después siguió modelando, poniéndose de espaldas y volteando a ver sus gordas nalgas,
incluso comenzó a abrírselas para ver su maltratado ano… se dio cuenta que le faltaban
manos para abrir esos generosos glúteos… sonrió coquetamente y quizás orgullosa de sus
atributos…
Al diablo el desayuno… el proyecto… esto es demasiado… me dije, con mi verga
endurecida en mi short… Laurita recién se percató de mi presencia, se enrojeció un poco
al sentirse descubierta en su vanidad, contemplándose el trasero…

- ¿Piensas que mi trasero es muy gordo?... se atrevió a preguntar ingenuamente.

- No… esta perfecto le dije… mientras me acercaba por detrás a abrazarla…

- Ummm… cuñadito… no que era tarde… dijo nerviosa al sentir mi verga en sus
nalgas.

- Eso lo decido yo… putaaa… le dije golpeando su nalga.

Un temblor recorrió el cuerpo de Laurita… parecía una orden, con solo decirle puta…
cambio su actitud… relajo su cuerpo y dejo que la manosee a placer…

- ¿Soy tu puta?… repuso excitada.

- Si… hoy serás mi puta… le dije jaloneando su cabello hacia atrás para que me oiga.

- Quiero ser tu puta siempre… replico morbosamente.

- Eso lo veremos… le dije.

Nuevamente la tomé del cabello mojado y esta vez la puse contra el muro revestido por
ese espejo. Puse sus manos en alto, como en revisión policial… mientras mi verga
escarbaba sus nalgas… hasta la que la clave salvajemente.
- Ouuu… Uhmmm… exclamo Laurita adolorida con el rostro contra el espejo.

- Resiste… puta… le recrimine, viendo sus piernas temblar, dándole una nalgada.

Laurita se recompuso, con su respiración jadeante empañando el espejo, los ojos


desorbitados, ante lo abrupto de mi verga partiendo sus nalgas, que minutos antes
apreciaba con vanidad, ahora con este acto posesivo la devolvía a su humilde lugar, era
mi presa… mi puta…

- Muévete puta… le ordene.

- Si… si… lo que ordenes… exclamo desfalleciente.

Mi cuñadita comenzó a culearme lentamente, disfrutando cada centímetro de mi verga en


sus entrañas, sacaba la lengua y se la pasaba por los labios, saboreando lo que era para
ella una deliciosa tortura anal…

Pero qué diablos… esta niña vino a verme para satisfacerse y satisfacerme… decidí ir por
esto último, ella tenía que satisfacerme… cada vez más le gustaba ser poseída, ese rol de
sumisión… la excitaba y a mí me ponía a mil… así que…

- Mas rápido puta… le exigí con otra nalgada.

- Si cuñadito… lo que ordenes… replico sorprendida.

Laurita comenzó a culearme más fuerte, dejo las manos del espejo y se abrió las nalgas,
mientras abría las piernas y el rostro seguía contra el espejo, en señal de sometimiento,
con los ojos entrecerrados y lagrimeantes de placer… mientras sus senos rebotaban
armónicamente…
- Así… no… más fuerte puta… le recrimine.

- Enséñame amo… me dijo completamente sometida.

- Ahora vas a aprender… puta… le dije enajenado.

Tome sus manos y las puse en su espalda, las atrape para que me dejara someterla a
voluntad… Laurita solo podía mantener el equilibrio con sus piernas abiertas y su rostro
enterrado en el espejo… entonces comencé a bombearla brutalmente…

- Ay mi ano… me lo destrozas… uhmmmm… se quejaba saboreándolo.

Se dio maña de mirar el espejo de arriba y ver como mi verga partía su nalga en 2, como
su columna se contra pareciendo que se iba quebrar en su estrecha cintura… eso
alimentaba mas su morbo y el mío. Incluso comenzó a lamer el espejo, donde veía mi
reflejo…

- Mi culo es tuyo… siempre será tuyo… Uhmmm… gemía excitada.

Alucinado, con sus gordas nalgas saltando en mi ingle, arremangándose con mi verga
perforándola… solté sus manos y le clavé mis uñas en sus redondos glúteos… lejos de
liberarse o apoyarse mejor, Laurita siguió sumisa, con sus menos detrás… soportando mis
embestidas.

- Amo… no aguanto… decía Laurita con las piernas temblando y la vagina goteando.

- Resiste puta… dije exigente, sin embargo, yo también estaba por explotar.
Fueron unos segundos más a un ritmo bestial, cada vez chorreaba más la vagina de
Laurita haciendo un pequeño charco en la alfombra… hasta que no resistí más ese
fenomenal paisaje de los abultados atributos de Laurita saltando frente a mis ojos, su
cálida sumisión, su voz, su expresión de morboso placer, ambos alimentados por la
lujuria de ver nuestro brutal acto frente a nuestro reflejo en el espejo…

- Uffff… que rica puta… ufff… exclame enterrándole la verga a mas no poder.

- Ahhh uhmmmm… ufff… gimio en un pronunciado orgasmo.

Por un momento temí, que viniera el administrador, por lo sonoro del gemido… Laurita,
tambaleante, apoyo las manos contra el espejo. Mientras su pecho se hinchaba buscando
aire, las piernas le temblaban, parecía que caería de lado. Con lo poco que me quedaba de
fuerza, la sostuve y con mi verga la presioné, para que termine de escupir dentro de ella
toda su leche.

- Ay no puedo más… ufff… Uhmmm…

Me dirigió una mano a sus senos, estaba muy acelerada, aquel imprevisto encuentro
matinal la había dejado con su corazón latiendo a mil. La hice caminar un poco, mientras
abría más la mampara, para que tuviera más aire…

- Eyyy cuidado… le dije, mientras Laurita se dejó caer.

Yo preocupado de que se haya desmayado, mientras Laurita como parte del dramatismo
propio de su rol de puta o de chica vejada, se dejó caer de rodillas y mamarme la verga
complacida…

- Buena puta… le decía, acariciando su cabello, mientras ella terminaba su labor.


Podía ver su sórdida sonrisa con los ojos cerrados, acariciando su pecho para acallar sus
latidos, sin dejar de succionar y lamer mi verga. Una vez que estuvo más repuesta, se
metió un rato a la ducha, mientras yo me deje caer en una silla exhausto.

Luego comencé a engullir algunas galletas y tomar refresco como desayuno, buscando
reponer energía. Laurita salió del baño un poco tímida… cubierta con la toalla…

- Danny… ¿crees que es normal?... me dijo, sentándose a mi lado, casi sin mirarme.

- ¿A qué te refieres?...

A estas alturas nada era normal… empezando desde el día en que me pidió ser su primer
hombre a pesar de ser el novio de su hermana, o desde que la desvirgue en mi depa, hasta
este último salvaje encuentro, en que casi le reviento el ano…

- A que me gusta que me trates así… dijo en voz baja.

- ¿Cómo puta?... dije sin pensar, ya que parece que ella no se atrevía a decirlo.

- Bueno… si… a veces siento como si me estuvieras violando…

- Ok… quizás exageramos un poco… dije excusándome.

- No, no… está bien… me gusta… dijo sonrojándose.

Parte de haber disfrutado de eso al máximo, era la sorpresa, la sumisión… quebrar un


poco su ego vanidoso mientras se contemplaba al espejo, para luego tratarla como una
cualquiera… tratada como una perra perforada por el ano contra la cama la noche
anterior o como una puta contra el espejo, viendo morbosamente como la sometían.
Debía entender que seguramente en la idealización fantasiosa de una chica de campo,
quizás visualizaba el amor o los encuentros sexuales de otra manera… la podía ser
chocante pasar de lo que vio en algunas películas románticas… versus el retorcido placer
en que lo hacíamos…

- Mientras lo disfrutemos mutuamente… no creo que haya problemas… dije, luego un


poco oyendo a mi conciencia, le dije… si en algún momento sientes que me sobrepaso, me
dices para no tratarte tan duro…

- Esta bien… pero no creo que te diga nada… repuso tímidamente.

- ¿Por qué?... dije pensando que quizás por mi estatura y contextura le daba miedo
rechazarme.

- Porque me encanta… que me trates así… me excita mucho… dijo sonrojándose,


nuevamente se avergonzó y volvió a preguntar… ¿es normal?...

- Mira… no sé qué sea normal o no entre parejas… cada quien disfruta la intimidad de
diferentes maneras… quizás algunos sean más extremistas que nosotros…

- ¿Mas aun?... dijo entre sorprendida y curiosa.

- Si… pero no te sientas mal… si lo disfrutas en confianza con alguien… queda entre
ambos… dije calmándola.

Si quería ser mi puta o mi perra, lo disfrutábamos sin hacer daño a nadie y nadie se
enteraba ¿Cuál era el problema?... lo sé, lo se… aparte de Vale obviamente a la que si
haríamos daño si se enteraba… y Vale si me haría daño a mi… sentimental y físicamente…
Alguna vez que me coqueteo una vendedora en un centro comercial, Vale me sonrío
tiernamente mientras ofrecía cortarme las bolas si alguna vez le era infiel… con aquella
pinta de amazona que tenía mi novia, no dude de su amenaza… si eso me dijo en un
coqueteo, no me imaginaba lo que me haría si descubría que le había destrozado el ano a
su hermanita…

Volviendo al relato, quise entender que, para Laurita, sentirse una puta o ser tratada
como perra, no estaba en su esquema mental de algo normal. Fuimos pasando de
encuentros pasionales a sexo cada vez más salvaje, pero fue algo que se fue dando y fue
disfrutando… quizás fue diferente ahora que pudo ver sus reacciones en nuestro reflejo en
el espejo.

Me imagino que mi cuñadita tenía una conciencia igual de jodida que la mía. Quizás ella
acallaba su conciencia, como yo la mía. Total, siempre la dejaba en su pueblo y me iba, no
sabía el mundo que se hacía luego en su cabecita. Ahora lo veía, mientras uno más pasa
tiempo con alguien, más salen sus demonios y sus miedos a relucir…

- Si, me sorprende que… siempre te pido más… dijo reflexiva, mirándome más
tranquila y comiendo de mejor ánimo, si iba ser puta, sería una puta feliz al menos en ese
viaje.

- Bueno… come algo… debemos avanzar… dije, acariciando su rostro y la vi sonreír.

No quería ahondar en esos temas, debía seguir mi propio concejo y avanzar. El problema
era cada vez más… ¿hacia dónde?… el amor seguro con Vale o lo incierto y prohibido con
Laurita…

Continuara…

Mi cuñadita Laurita (25) (26)

November 04, 2021

@canalestgl
MCL (25): Átame…

Terminamos de desayunar y salimos rumbo a la carretera nuevamente. Ya era media


mañana y nos esperaba aun un par de horas, en un día soleado. Mi cuñadita se quedó
dormida al poco rato, exhausta después del último encuentro… con una sonrisa
complacida.

En el camino recordé un poco de la plática del desayuno… ¿Qué se podía definir como
normal en el sexo?... hacerlo en la posición de misioneros, entre sabanas, sin mirarse…
sabía que, para mí, eso era aburrido… que disfrutaba más de hacerlo en diferentes
posiciones.

Quizás no era normal, enganchar a cada chica que podía por el ano, abrirle las nalgas a
mas no poder, perforar aquel pequeño agujero… pero era uno de mis placeres y si mis
parejas lo aceptaban, lo disfrutaban… no veía el problema en ello.

Esa fijación ya venía desde la primera vez que se lo hice a una compañera de colegio, una
morena espectacular llamada Susan, tras reunirnos para hacer un proyecto escolar y
quedarnos cachondos por ver un video porno. Nuestra solución salomónica fue el sexo
anal (que en el video parecía de lo más natural), para no quedarnos con la excitación y
para que no quede embarazada.

Desde entonces me quedo aquel gusto por el sexo contra natura, gusto que me ayudaron a
incrementar compañeras amatorias como Anita y Mili, cuyos enormes y bien formados
traseros aumentaban el morbo a la situación… y también algunas compañeras amatorias
más en mi época de verga loca… y ahora ultimo Laurita y más recientemente también
Vale…

Respecto a Laurita, el valor agregado, era que le encantaba ser sometida… claro que con
Anita y Mili tuve encuentros pasionales, tras peleas, donde llegué a someterlas para su
placer y el mío… sin embargo, con Laurita parecía que íbamos un paso más allá, en ese
aspecto.

No era necesario tener una riña o escena de celos con mi cuñadita, solo adoptar una
postura dictatorial y Laurita se transformaba a gusto en una perra o una puta… aunque
parecía no haber muchas diferencias… para ella si lo había…

Ser tratada como perra, era ser sumisa en 4 patas, dejarse vejar al máximo casi sin
quejarse, podía tener mi pie en su cabeza o succionar mi dedo gordo, así desde el suelo,
podía ser hasta denigrante, pero lo aceptaba…

Mientras ser tratada como puta era ser sometida en cualquier otra posición, ser
jaloneada, pero al menos tener margen de maniobrar más, de acomodarse… sin llegar a
extremos como cuando hacía de perra, donde solo me la clavaba contra el suelo…

Con mis otras parejas no parecía haber llegado a esos sórdidos limites, tampoco de
manera tan continua, como si me permitía Laurita. Quizás su fascinación por mí, la
diferencia de edades, estaturas y corpulencia, alimentaba ese morbo particular en ella en
sentirse sometida…

El asunto era que estaba disfrutando de aquella experiencia… quizás la última, antes de
dejar mi soltería… mi cuñadita me estaba dando la despedida de soltero que no pensé
tener… casi a manera de delivery, venida desde su ciudad…

Pensaba en esto y me reía, de lo afortunado que había sido hasta el momento, de haber
disfrutado de aquella escultural jovencita, dispuesta a satisfacer todos mis caprichos sin
dudas ni murmuraciones.

De pronto vi un restaurante en la carretera, había oído que hacían buenos sándwiches.


Las galletas me habían dejado con hambre, así que decidí parar un rato mientras Laurita
dormía, bajé a comprar para ambos… hasta que…

- Hola vecino… ¿qué hace usted por acá?…


Por la put… madr… pequeño mundo, la que me saludaba era una veterana señora de mi
edificio, alguna vez había oído que tenía familia al sur, pero no le di mucha importancia.
Le explique que estaba en viaje de trabajo, para mi suerte más al sur de lo que mi vecina
iba. Intentaba sacármela de encima, sin embargo, aún no me entregaban mi pedido.

Si antes de llegar al restaurante estaba sonriendo, ahora estaba a punto de sollozar… más
viendo que Laurita había despertado y estaba viniendo hacia nosotros. Aprovechando que
mi vecina recogía su orden, le hice una seña para que se aleje mi cuñadita.

- Bueno… gusto de verlo… ya nos encontraremos en el camino seguro… dijo la señora


antes de irse a su auto con su familia.

Laurita se había desviado hacia los baños, luego de recibir mi orden, la vi irse hacia el
auto y esperarme escondida. Unos autos más allá reconocí el auto de mi vecina, parecían
estar disfrutando de su merienda… así que aprovechando eso, nos fuimos rápidamente de
aquel lugar.

- ¿Quién era?... me dijo asustada.

- Una inoportuna vecina… si nos veía juntos le iba con el chisme a Vale seguro… dije.

- Ya se me hacía conocida… dijo pensativa.

- ¿La habías visto antes?...

- Bueno, cuando me quede en tu depa, me la cruce un par de veces en el ascensor y en


el mercado… era muy amable… dijo.

- Diablos… si te conoce entonces… dije preocupado.


- Si, pero tranquilo… esta vez no me vio… dijo.

- Ojalá… sino se fregó todo… respondí acelerando, no quería cruzármela en el camino.

Una vez que paso el susto, comimos los sándwiches sin detenernos, Laurita
prácticamente me daba de comer en la boca para que no deje de manejar. Cuando
pasamos el pueblo de mi vecina, ya respiré un poco más tranquilo. Sin embargo, quedaba
la sospecha de si me vio o no… cada vez, este juego con mi cuñadita era más peligroso…

Llegamos a la ciudad en que tenía que ver mi proyecto, conseguimos un hotel en las
afueras, uno muy bonito, que tenía habitaciones como cabañas, privadas… en la parte
central había una piscina. También estaba cerca a unas dunas, tras las cuales se llegaba a
una playa.

Era mejor estar alejados, para evitar encontrarme con más vecinos, amigos, familiares o
conocidos de trabajo… También, para evitar problemas, le pedí a Laurita que se quede en
el hotel, mientras yo hacia mi visita de campo.

Fui al terreno del proyecto, tome todas las fotos que pude, converse con el encargado que
para mi suerte estaba ahí, quería conocer un poco más sobre los avances de los tramites.
Me dijo que no esperaba mi visita, sin embargo, dije que aprovechando que estaba por la
zona, quise conocer un poco más el avance para cuando me toque regresar.

Recibí un mensaje de Laurita, con una foto… estaba aburrida, encerrada en el hotel… me
envió una foto echada en la cama boca abajo, con el short bajado y sus nalgas
sobresaliendo detrás de ella, y apenas se divisaba su ropa interior… esta niña me va
matar…

Pero tenía que cumplir con el trabajo… además tenía algunos mensajes de Vale, con
algunas opciones para la boda y lo que había decidido. Me limite a aprobar sus elecciones
y enviarle algunas fotos del lugar, para que no sospeche.
Regrese al hotel con Laurita, ya era hora de almorzar, si bien la foto sugerente que me
envió mi cuñadita, insinuaba hacer más travesuras con su maltratado trasero, al final la
pobre se moría de hambre. Así que salimos a buscar que comer.

Ahí nuevamente sentí un poco la paranoia de ser descubiertos, después de tener a mi


vecina al lado en el restaurante en el camino, ya creía ver a algún conocido en cada
esquina.

- ¿Estás bien?... pregunto notando mi preocupación y que no era tan cariñoso.

- Ah… si solo quiero ser cuidadoso… dije intentando mantener mi distancia.

Laurita lo entendió… era diferente cuando visitaba la alejada ciudad de mi cuñadita. Ahí
era difícil ser reconocido por alguien, había más libertad de disfrutar de sus carnosas
formas al aire libre, entre los pueblitos que visitábamos.

Después de almorzar… me toco aun hacer algunas visitas a los alrededores para ver qué
proyectos similares al nuestro ya estaban funcionando. Laurita se entretenía con las
explicaciones que le daba, porque en la empresa donde trabajaba, también veían
proyectos, aunque más pequeños… pero le interesaba saber más.

Al menos en esa parte también como que congeniábamos, no se aburrió, y así tomando
fotos y notas… se fue pasando esa tarde trabajo. Era gracioso saber que, a pesar de
nuestra afinidad sexual, también podíamos pasar el tiempo compartiendo cosas
laborales… para no estar encerrados en el hotel haciéndolo como conejos…

Ya casi finalizada la tarde, terminamos nuestro recorrido, así que fuimos a


aprovisionarnos a un minimarket de algunas cosas para tomar y comer para no sufrir en
el desayuno. Luego metimos las cosas en la maletera de la camioneta.

- ¿Qué es eso?... pregunto curiosa.


- Ah bueno… es una soga que me quedo de algún trabajo… lo tengo porsiacaso ahí...
dije sin tomar mayor importancia.

Fuimos a cenar tranquilamente, nos dimos tiempo de pasear por los alrededores del hotel
y las dunas… era una noche fresca, la luna nos acompañaba por momentos entre las
nubes… nos sentamos en la arena a contemplar el paisaje, como pareja de enamorados.

- No pensé… que haría todas estas cosas contigo… me confeso.

- Yo menos… aunque te tenía ganas… dije también devolviendo la confesión.

- Fue mutuo… me dijo sonriendo y dándome un beso.

- Ahora las cosas van a cambiar… le dije, devolviéndola a la realidad.

- Lo se… pero estas haciendo lo correcto… mi hermana es la mejor… dijo tranquila.

Luego me dijo que si se sentía una mierd… por hacerle eso... luego se tranquilizó sabiendo
que Vale ya se iba a casar… y que lo nuestro quedaría para ella como su primer gran
amor… así como los que tuve yo con Anita y Mili…

Entendí que una cosa era vociferar o gemir voz en cuello, que deseaba que siempre se lo
hiciera, pero luego de la lujuria, Laurita entendía que era imposible… solo quería seguir
disfrutando de aquella experiencia mientras durara mi soltería… o mientras pudiéramos
soportar la tentación…

- Solo hay una cosa… me dijo nuevamente tímida.

- Si… ¿Qué es?... pregunte.


- Bueno… después de todo lo que hicimos… de curiosidad vi algunas páginas… dijo
con la cara sonrojándose.

- ¿Qué paginas?... repregunte curioso

- Ya sabes… de esas sexuales...

- No hay nada de malo… los hombres vemos esas cosas… dije para que no se sienta
mal.

- Si… quise ver qué otras cosas se hacían… darme ideas…

- ¿Qué viste?... dije sonriendo, esta niña ahora se informaba también sexualmente.

- Bueno… había una que me gusto… también de sometimiento… me dijo nerviosa.

- ¿Como era?... pregunte ansioso, en internet se ve cada cosa brutal.

- La chica era amarrada y penetrada como perra… dijo con los ojos brillosos.

- ¿Quieres eso?... pregunte excitado.

- Pues… si… vi la soga en tu camioneta… y pensé en eso… ¿se puede?... pregunto


ingenua.

- Claro que si… dije ni corto ni perezoso, la tomé de vuelta al hotel.


Laurita se sonreía en el camino, de que su propuesta haya calado tanto en mí, en mi
apuro por someterla como ella quería. Una vejación más, qué más da… pero que ella lo
pida explícitamente como una fantasía suya… era más que excitante…

Recordaba habérselo hecho así antes a una compañera de trabajo (Lucy), pero esa chica
tenía su recorrido amatorio quizás mayor al mío, era una pervertida… aparte que no tenía
las formas de mi cuñadita, y me alimentaba el morbo que me lo pidiera con voz de
inocente.

Pensar que yo la lleve entre las dunas a la luz de la luna, para un encuentro romántico,
para hacerle el amor… y esta niña quería ser amarrada y que le partan el culo sometida
como una perra… uno que quiere guardar la cordura… así no se puede…

Tome la cuerda y nos dirigimos a nuestra cabaña privada… oímos algo de murmullo de
otras parejas en sus cabañas… pero no nos importaba, estaban alejadas y no parecía estar
lleno el hotel… así que cerramos las cortinas… y a lo nuestro…

- ¿Dónde te gustaría ser amarrada?... le dije excitado.

- No… ósea… quiero que me amarres las manos… luego vemos…

Volviendo a nuestros roles, la puse contra la pared, ella emocionada se dejaba atar las
muñecas... luego fui un poco más allá, vi la cinta con que se recogía las cortinas.

- ¿Qué haces?... pregunto asustada.

- Confía… le dije.

Con esa cinta vende sus ojos, a Laurita se le puso la piel de gallina. Tenía una sonrisa
entre perversa y asustada… puse sus manos atadas hacia arriba, luego abrí bruscamente
la pequeña blusa que traía y que dejaba descubierta su estrecha cintura… los botones
salieron volando, mientras mi cuñadita, respiraba emocionada, sus senos subían
henchidos ante mi vista.

- Ohhh… mis tetas… Uhmmm…

Jaloneé su brassiere hasta dejar a la vista sus pezones, los cuales engullí desesperado, eso
hizo temblar a Laurita. Quiso bajar sus brazos atados para acariciar mi cabello o intentar
abrazarme, pero no la deje… era mi presa y debía dejar que disfrute de ella a mi manera.

Le fui bajando el short… mientras su piel se ponía de gallina y frotaba sus piernas, besaba
sus labios jaloneándolos, ubique mi verga entre sus labios vaginales, no para penetrarla,
solo para estimularla… frote mi verga entre sus piernas y sus empapados labios vaginales,
se retorcía de placer… sin embargo, sabía lo que quería…

- Por ahí no cuñadito… quiero que me rompas el culo… por favor… suplicaba jadeante.

- ¿Cómo?... le susurre al oído.

- Como tu perra… tu perra fiel… exclamo excitada.

La fricción de mi verga con su intimidad la habían llevado al limbo… no quería los juegos
previos u otras posiciones a manera de transición para llegar a su posición favorita… no…
ella quería que le revienten el culo ahora… de la manera más cruel posible… pero pensé
que aun había tiempo de llevar a otro nivel su excitación y la mía.

Desate bruscamente sus manos, Laurita me quiso abrazar y acariciar… pero no la deje…

- Quieta… perra… le murmure al oído y se estremeció.


La puse de espaldas contra la pared y amarré sus muñecas por detrás de ella. Laurita con
el rostro enrojecido y expresión suplicante, parecía no aguantar más… su culo levantado y
sus piernas entrecruzadas, la picazón en sus intimidades parecía agobiarla… así que le di
una pequeña probada de lo que le esperaba…

- Ouuu…. Uhmmmm…. Uggg… exclamo adolorida retorciéndose de placer.

Le había clavado mi verga por el ano, casi completa… su columna soporto aquella
embestida, arqueándose al máximo… luego fue inclinándose, apoyando la cara en la
pared ya que sus manos estaban atadas como ella quería… en esa posición su culo se veía
más grande, se abría a mas no poder con mi verga incrustada hasta la raíz…

- Al suelo… perra… le ordene.

Ella no dudo en sentarse de rodillas, luego quedar sobre sus pantorrillas, abriendo la boca
y tanteando donde podría estar mi verga. Hasta que encontró la cabecita de mi pene y ni
bien la sintió, comenzó a engullirla como loca, a veces se le escapaba y la buscaba
desesperada… aproveche su sumisión y le enterré mi verga hasta la garganta, tomándola
de la cabeza para que no se escape.

- Ohhhh…. uggg… uggg… gimoteaba entre su lengua y mi verga, casi sin aire.

- Asi me gusta perra… obediente… ahora tu premio… le dije acariciando su cabello.

Laurita sonrió sórdidamente, sabía lo que venía… y yo sabía que tenía que darle la
experiencia completa… no la acomode gentilmente en 4 patas… sino la jalonee como si
fuera una mascota rebelde… su rostro termino en el piso alfombrado, de lado, entre
asustada y excitada…

- Clávame yaaa… por favor… decía sollozante mientras su pubis goteaba.


Y con las manos atadas en la espalda y el rostro en el piso, se dio maña de hacer
equilibrio y abrir más las piernas y empinar su culo para que luciera esplendoroso… con
esa media luz, sus nalgas lucían enormes, su pequeño ano enrojecido y maltratado,
palpitaba ansioso por una vejación más…

- Tranquila… perra… le ordene acariciando su espalda

Laurita temblaba por la excitación y el ansia de ser atorada por su pequeño agujero, así
que no la hice esperar más… la enganche violentamente por el ano…

- Ouuu… siii… siii… eso quiero… siii… exclamo, más fuerte de lo debido.

Temí que nos escucharan en las otras cabañas, ya que casi vocifero o aullo… incluso sus
muñecas atadas detrás de ella se contrajeron soportando aquella embestida.

- Silencio… perra… pórtate bien… sino te la saco…

- Si, si, me callo… pero no me la saques… por favor… suplico llorosa.

- Aquí mando yo… perra… le espete, dándole un golpe en sus gordas nalgas.

Esto la hizo temblar de emoción, ahora la veía sonreír lagrimeante, con mi verga
incrustada en su ano. Me ubiqué con mis piernas ladeando sus caderas y empecé a
martillar sus enormes nalgas de arriba hacia abajo, primero en recorridos lentos y
largos… luego cada vez más fuerte.

- Ohhh… siii… que ricooo… siii… cuñadito… Uhmmm…. resoplaba tambaleante,


soportando mis incursiones en sus tripas.
Parece que tener la vista tapada y no poder moverse, solo sentir y oir… magnificaron sus
emociones, veía temblar sus piernas como nunca, gotear su pubis de la excitación, casi
orinarse… su columna contraerse, sus muñecas agarrotarse… pero seguir pidiendo como
loca…

- Masss… amo… masss… tu perra quiere masss… suplicaba desfalleciente.

Me ubique un poco de lado, para que mi verga entrara mas directo en su maltratado
esfínter, pero esa posición era incomoda… no podía mantener el equilibrio, ella contrajo
un poco las piernas… la única solución que me quedo… fue vejarla mas… mi pie termino
apoyándose parcialmente en su rostro…

- Ayyy… ufff… ahora si me estas partiendo el culo… q ricoo… ouuu… exclamo feliz.

Poco más faltaba que le metiera mis bolas, en esa posición, la raja de su culo era menor
impedimento para que mi verga le entre hasta la raíz… y Laurita lo disfrutaba, no le
importaba mi pie en sus mejillas…

Incluso me llegue a acomodar mejor con el pie ya a un lado de su rostro, ella busco el
dedo gordo e intento succionarlo como si fuera una verga, para tratar de defogar todo sus
placer de esa manera…

- Uhmmmm…. Me revientas… Uhmmm… q placer… ay cuñadito… resoplaba.

Parecía que le iba dar un ataque, veía su pecho ir y venir, hincharse abruptamente… lo
estaba disfrutando demasiado, quizás conteniéndose de terminar en un orgasmo… que ya
era inevitable… para ella y para mi…

- Ufff… que rica perra eres… exclame… mientras mi verga escupía semen a borbotones
en sus tripas.

- Ohhhhh… ufff…. si tu perraaa…. Ohhhh… uhmmmm…. Exclamo temblorosa.


Ahora si la vi retorcerse a mas no poder, con cada borbotón de semen en su interior, su
espalda se contraía, sus piernas temblorosas parecían no poder más…

- No la saques por favor amo… dejala ahí… me rogo casi sin aire.

Queria sentir mi verga palpitar aun en sus paredes intestinales… dilatar su ano a mas no
poder con mis venas hinchadas…. llegue a pensar que mi verga atorada en su ano era lo
único que la mantenía en equilibrio… y creo que fue cierto…

- Ufff…. no puedo mas… la escuche murmurar.

Cuando mi verga comenzó a deshincharse... el cuerpo de Laurita callo de lado,


desfalleciente, con la boca abierta a mas no poder, como buscando aire para poder
reponerse de su agitación… asi echada de lado, pude ver sus enormes senos ir y venir…
contemplé el espectáculo de semejante culo abierto y lechoso... a Laurita temblorosa pero
feliz…

- Aún falta algo perra… le recrimine.

Me recosté a un lado, jaloneé su cabeza sobre mi ingle, Laurita lo entendió, comenzó a


buscar mi verga para limpiarla. Lo hizo con tanta devoción, a pesar de apenas poder
respirar… que logro sacarme unas descargas mas de leche… ahora parecía que era yo el
que se orinaba de placer…

- Ohhh… uggg… cuanta lecheee…. Uggg… exclamaba casi ahogándose.

- Trágatela toda… perra… le ordene, presionando su rostro contra mi verga.

Laurita no opuso resistencia, se dedicó a engullir como loca cada descarga de semen en su
garganta. Una vez que creí su labor terminada, deje caer su rostro sobre mi ingle… tenia
los labios melosos por mi leche y alguna que otra gota en su mejilla y barbilla, que se
empapo mientras buscaba mi verga… su rostro encendido por el esfuerzo realizado.

- Me gusta ser tu perra… me confeso aun lujuriosa.

- Eres una buena perra… le respondí, acariciándole los cabellos.

Pensé que ya había sido suficiente del castigo, o del amaestramiento como una perra, le
quite el vendaje de los ojos… quise desatarla, pero Laurita se acurruco en mi ingle, como
para darme a entender que quería descansar ahí un rato más… la pobre estaba destrozada
e igual yo me sentía casi acalambrado.

- Quisiera ser tu perra siempre… me dijo algo apenada, mirándome desde su posición.

- Lo se… a mí también me gustaría… me limite a decir.

Ella entendió que no debía enturbiar el momento…

- Ha sido la cogida más rica que me has dado… mi culito lo recordara siempre… me
dijo sonriente.

- Ah solo esta… y en la iglesia… el espejo… la ducha… etc, etc… le dije recordando


otros excitantes momentos.

- Siii… han sido muchos momentos placenteros… y dolorosos… ay mi culito… protesto.

Nos reímos de buena gana, mirando la habitación… como buscando respuestas o


evitando encontrarlas para no malograr la magnífica experiencia que acabábamos de
vivir… sabiendo que en unas horas volveríamos a la realidad y en unos días la vida nos
separaría… o tal vez no…
- Te amo… murmuro temblorosa.

- ¿Qué?... exclame sorprendido

Continuara…

Entiendo que, ante tal confesión, lo menos esperado era una pregunta, lo lógico hubiera
sido corresponderle con una declaración similar de afecto… o quizás oí mal… no dijo amo,
de amar, tal vez dijo amo como dueño…

- ¿Qué dijiste?…

- Nada… olvídalo… repuso asustada de lo que ella misma dijo.

- Vamos… dime…

Ya por sus reacciones, entendía que si era amor lo que me confeso. No sé por qué insistía
en que lo repita o lo confirme. Aparte, como decían… si mi respuesta no fue inmediata…
es decir, si no le dije que la amaba también…. Quizás yo no lo sentía aun…

Tal vez si lo sentía solo que había evitado profundizar en esos sentimientos, porque esto
era una cambio radical en el estatus de nuestra relación… siguiendo la secuencia de
relaciones en las redes sociales como “solo amigos” (con derecho), ahora a “es
complicado”, para luego pasar ¿a una relación?... pero ¿y Vale?

- Se me escapo… no sé ni por qué lo dije… o que dije...

- Fue lo que creí… dije también un poco aturdido.


- Solo olvídalo… desátame por favor… me dijo nerviosa.

Le desaté las muñecas a Laurita y la vi aun temblorosa, casi sollozante, tal vez
avergonzada de su confesión… solo la abracé, nos acurrucamos en el piso aun desnudos,
ella se aferraba más a mí, mientras sollozaba en mi pecho.

- Lo siento… no quería malograrlo… lo siento… repetía.

- No… no… está bien… es decir… de alguna manera… yo también… decía calmándola

- ¿Y mi hermana?... dijo sintiéndose culpable.

- Bueno… si… es complicado… respondí, no sabía cómo explicarlo.

Claro que Laurita me inspiraba cariño y lujuria… quizás ternura a raíz de su última
confesión, que era bastante para una chica que no quería tener hijos y se negaba a amar,
quizás influida por las malas experiencias vistas en su madre, por la falta de amor
paternal y otras cosas más.

Quizás yo quería de alguna manera congraciarme ante su confesión… pero lo cierto que
amor, más lo sentía por Vale… por Laurita era más lo carnal, lo prohibido, la jovencita
escultural que te alimenta el ego y te deja hacerle lo que quieras… claro que sentía cariño,
amor… tal vez, pero muy incipiente…

- Si… te entiendo… amas a mi hermana, pero me lo haces salvajemente… yo amo a mi


hermana, pero le hago esto… si… es complicado… sentencio, sin querer juzgarme y
poniéndose también en la ecuación.

Me pareció bastante racional su análisis… normalmente las mujeres se ponen en actitud


de victima “tú eres un perro, ¿porque le haces esto a mi hermana?” seria la respuesta
fácil, pero no solo soy yo, se necesitan dos… ella aceptaba su responsabilidad también en
esto.

La acariciaba y besaba en la frente, mientras nuestra desnudez se fundía en busca de


calidez… años atrás quizás hubiera amado con locura a esta jovencita, como llegue a
querer a Anita o amar a Mili… sentía que yo ya estaba en otra etapa… por cruel que
suene…

- Bueno… ya está hecho… y su pudiera deshacerlo… no creo que lo haría… le confesé.

- ¿De verdad?... dijo un poco más animada, dejando de esconder su mirada.

- Eres de lo mejor que la ha podido pasar a alguien como yo… le dije, para
congraciarme.

Aunque en realidad lo sentía, fue como una brisa de aire fresco en mi vida, yo que al
empezar con Vale me sentía un hombre maduro que ya tenía deseos de formar una
familia, que ya no estaba para estos juegos de iniciación sexual y aventuras, de hacerlo
como loco en cualquier lugar disponible.

A decir verdad, desde antes de conocer a Vale, ya me sentía cansado de mi época de verga
loca, teniendo sexo con cualquiera que me diera cabida. Quería volver a la tranquilidad y
estabilidad de una relación, pensando que esta sería la definitiva. Creía que ya debería
pensar en hijos y demás, igual que mis demás contemporáneos ya casados y con hijos.

Hasta que vino Laurita con su torbellino de juventud y ganas de experimentar, con su
fresca inocencia y dispuesta a todo con tal de satisfacerme, de aprender nuevas formas de
conseguir placer. Puso mi mundo y mis prioridades de cabeza, sin querer, tal vez
inconscientemente había retrasado mi compromiso con Vale, que se lo había ganado hace
mucho.

- Conocerte fue lo mejor que me paso… me dijo enamoradiza.


- No exageres… respondí con falsa modestia.

- Desde que te vi… supe que serias mi primer hombre…

- ¿De verdad?... pregunte incrédulo, ahora también era medio bruja mi cuñadita.

- Si… no sé por qué… pero quería que fueras mi primer hombre… me dijo.

Me elevo más el ego su confesión, la mía hubiera sido más brutal… desde que la vi con los
senos al aire, sabía que te quería coger bien duro… pero… no sabía que terminaría
involucrado más de la cuenta y sintiendo cosas por esta jovencita… que sí, de hecho, las
sentía…

No sabía si lo que sentía era un reflejo de mi juventud como lo que sentí por Anita o
intentaba revivir mis mejores años de amorío con Mili… o si era una mezcla de ambas… o
algo completamente nuevo… pero algo sentía… y no sabía si era para preocuparse aun…

Luego nos besamos tiernamente, como enamorados recién empezando… nada de lujuria,
solo amor… una licencia que nos dábamos antes de terminar aquel viaje… luego nos
fuimos quedando dormidos acurrucados, casi aferrados el uno al otro.

- ¿Por qué me haces esto?

- No lo sé…

- ¿Acaso no me amas?...

- Claro que si… pero…


- ¿Pero qué?... insistió ella.

- No lo sé…

- Nos vamos a casar y… ¿no lo sabes?… me reprochaba Vale.

Vale estaba sentada a un lado de la cama donde yo yacía entrelazado con su voluptuosa
hermana desnuda. Me miraba destrozada, decepcionada… una cosa era traicionarla con
otra, una desconocida, o una amiga, quizás hasta una ex… pero ¿con su hermanita?...

- Mierd…. Vale… me levante de un sobresalto sudando frio.

Laurita estaba a un lado mío, durmiendo como piedra, creo que ni un terremoto la
levantaría… mientras yo me sentaba al borde de la cama, sobándome el rostro y
recuperándome de aquel sueño, reproche, pesadilla o golpe de mi conciencia…

- La estas cagando… te estas enganchando más… me decía.

Quizás hubiera querido por un momento que mi viejo me dé una puteada para salir de
eso, como con Anita. Tal vez un concejo de Guille para reencausarme… pero no… ya iba
siendo hora de tomar mis decisiones y vivir con ellas.

Era ya casi medianoche, se me ocurrió revisar mi celular para distraerme un poco con las
noticias o mejor aún con los memes de moda para divertirme. Sin embargo, tenía algunos
mensajes y llamadas de Vale… caraj… Salí un rato a llamarla, me respondió medio
dormida.

- ¿Todo bien amor?... me pregunto soñolienta.

- Si solo que me quedé dormido y no pude responderte… dije justificándome


Sabía que no era necesario llamarla, que ella me entendería, pero después de aquel
sueño, necesitaba oír su voz y saber que todo estaba bien con ella, con nosotros.

- No te preocupes… descansa… mañana hablamos… Te amo… me dijo casi


durmiéndose.

- También te amo… dije sintiéndome fatal.

No solo era la conciencia, en realidad me estaba sintiendo un poco enfermo, afiebrado…


debe ser el estrés del trabajo, sumado a los preparativos de la boda y más aún, de la
situación con mi cuñadita, me dije y me fui a dormir, estaba exhausto.

También era el maratónico recorrido de día, la paranoia de no ser descubiertos, el


desgaste de cumplir la fantasía de mi cuñadita, lo chocante o desafiante de su confesión y
el remordimiento posterior en ese sueño vivido con Vale.

Al día siguiente despertamos casi a las 9 de la mañana, no nos quedaba mucho tiempo
tampoco. El vuelo de Laurita salía alrededor de las 7 de la noche, teníamos que estar en el
aeropuerto al menos a las 5.30pm, menos unas 4 y media manejando de retorno por la
carretera, teníamos hasta las 1pm o menos, para estar en ese hotel.

- ¿Te sientes bien?… pregunto Laurita viéndome medio descompuesto.

- No… creo que pesque un resfriado o algo así…

Se compadeció de mí y me arrullo cual niño, luego salió a buscarme alguna pastilla. Tome
el desayuno como pude, no tenía apetito, esperando que la medicina haga efecto.

- No quiero estar encerrado aquí, en lo que nos queda… le dije.


- ¿Qué quieres hacer?...

- Quizás un poco de sol me ayude a recuperarme… dije intentando animarme.

Le propuse a Laurita pasear por las dunas e ir a la playa para distraernos… incluso
explorar, había oído que había un pequeño oasis o humedal con vegetación cerca de ahí.

Nos cambiamos, pusimos ropa ligera y caminamos por las dunas, agarrados de las
manos. Más que como pareja, parecíamos amigos o una ex pareja que se había
reencontrado después de tiempo y hecho las paces con su pasado.

El clima nos era favorable, no hacia tanto calor y había una brisa refrescante. Tras unos
minutos caminando, encontramos aquel pequeño paraje entre las dunas. Era un pequeño
afloramiento de agua no muy lejos del mar, rodeado de vegetación y palmeras.

Para nuestra suerte lucia abandonado, aun no era época alta de turismo, había pocos
visitantes en el hotel y no muchos se atrevían a aquella caminata por temor a perderse o a
hacer la caminata en vano, ya que a veces ese oasis estaba seco.

Dispusimos una toalla al pie de una palmera y su sombra. Descansamos contemplando el


paisaje y conversando de tonteras, ya las grandes confesiones las habíamos hecho la
noche anterior. Incluso nos dimos tiempo de bañarnos un rato y jugar en aquella pequeña
piscina natural.

Luego nuevamente nos recostamos a descansar… un tanto acaramelados… incluso a tener


una pequeña siesta… hasta que…

- Danny ¿Qué hora es?... dijo despertando.

- Uhmm… casi medio día… dije mirando el celular.


Mas tranquila, me abrazo, acurrucándose a mi lado… más cariñosa…

- Después de todo lo que hablamos… sé que está mal pedirlo… pero…

- ¿Pero qué?

- Me podrías hacer el amor… por ultima vez…

- Está bien… también me gustaría…

- No quiero ser ni tu puta… ni tu perra… dijo para aclarar.

- Si… lo entendí… repuse.

Al menos por esta vez, por esta despedida, Laurita quería llevarse un dulce recuerdo… ya
los recuerdos de perversas vejaciones y salvajes penetraciones, los tenía por montón,
sobre todo de ese último fin de semana.

- Solo finge que me amas… me dijo melancólica, casi con una lagrima por salir.

Esta última declaración, termino por derretirme, ¿sería necesario fingir?, no lo creo, mi
cuñadita me despertaba una serie de sentimientos… quizás agrupándolos como un
rompecabezas seria el amor que me negaba a confesarle para no complicarme la vida.

- No será necesario (fingir)… le dije besándola.


Laurita soltó una lagrima de emoción, al saber que su amor era correspondido, me beso
cerrando sus hermosos ojos y paseando sus carnosos labios por los míos. Esta vez no
fueron necesarios jaloneos ni ordenes… solo caricias y murmullos.

- Uhmmm… siii… así… Uhmmm…

Había subido su falda suelta y escudriñado en su ropa interior para hacerla a un lado, no
fue necesario maniobrar mucho, su lubricado pubis me cedió el paso fácilmente. Mi verga
se deslizo gentilmente en su intimidad.

- Ay mi amorrr… siii… uhmmmm… gemía complacida.

Aunque la noche anterior me confeso su amor, había evitado en las últimas horas decir
palabras de cariño que se lo recordaran. Ahora en este último encuentro se daba esas
licencias, embebida en la excitación del momento.

- Uhmmm… Me encanta sentirte… Uhmm… murmuraba plácidamente.

Mientras yo sobre ella la penetraba armónicamente. Laurita me acariciaba el rostro por


momentos, luego sus manos se posaban en mis caderas, mi cintura y espalda, como
guiándome o siguiendo el ritmo de mis incursiones en su ser que la llenaban de placer.

- Ayyy Danny… que rico me haces el amor… Uhmmm…

Ya no me quería decir cuñadito para no sentirse culpable, este no era un encuentro para
alimentar el morbo sino el cariño mutuo. Laurita dejándose llevar por esas sensaciones…
quería una muestra más de amor… a veces no son solo los hechos… sino también las
palabras.

- Dime que me amas… por favor… me rogaba al oído.


Sabía que decirlo era jugar con fuego, comprometer de a pocos mi alma vacilante, era
inducir dudas en lo que ya tenía certero con Vale. Dude unos instantes… como si no la
hubiera escuchado… le bese el cuello para intentar hacerla olvidar… pero ella insistió.

- Dímelo… por favor… insistió ahogadamente, conteniéndose de llegar al clímax.

La veía con sus ojos cerrados, disfrutando cada suave incursión mía en sus entrañas,
acariciando su ser… era hermosa en realidad… su tez bronceada con sus mejillas
enrojecidas, igual que sus carnosos y húmedos labios encendidos… con expresión de
dulce placer… en ese momento no me pude contener…

- Te amo Laurita… Te amo…

Le dije lo que tanto ansiaba oír y lo que yo me había negado a decir desde que ella me lo
confeso la noche anterior… o lo que ya venía sintiendo por momentos hace semanas o
meses…

- Ohhh… siii… amor… siii… soy tu amor… exclamo estremeciéndose de pies a cabeza.

La había visto llegar a un orgasmo de las maneras más salvajes y sublimes, en distintos
lugares y posiciones… pero esto fue muy placentero de otra manera… había disfrutado
hacerle el amor… así como ella, que no necesito mayores estímulos o vejaciones para
llegar rápidamente al clímax, y el paisaje era insuperable, un oasis en medio de las dunas.

Dada nuestra historia juntos de retorcidos encuentros sexuales, con apenas algunos
chispazos de amor… ya comenzaba a creer imposible tener un encuentro así… con esa
cariñosa entrega, que distaba de lo brutal que fue ese fin de semana.

- Gracias… que delicioso estuvo… dijo aun en trance, disfrutando cada segundo.
Parecía que Laurita se iba a quedar dormida, su cuerpo yacía en un estado de relajación
total, no se preocupó ni en cubrirse su pubis desnudo, su vestido seguía levantado a
merced del viento y la arena.

Me deslice a un lado, para dejarla descansar y asimilar todas sus placenteras sensaciones.
Yo también estaba satisfecho, si bien no llegue a desfogarme, sentía que esta vez no era
necesario, solo ver a Laurita en ese estado, era por demás gratificante.

Laurita descanso unos minutos con una cara de satisfacción única, no la quise sacar de su
estado zen de relajación, quizás no fui el único que no descanso bien por esos
remordimientos con Vale, que era mi novia y su hermana a fin de cuentas…

Mientras Laurita dormitaba, yo me sumía en un mar de dudas… ¿en realidad la amaba?...


Había tenido sensaciones similares tras tener encuentros gratificantes con Anita,
Pamelita, Viviana y Mili… aunque solo a estas dos últimas llegue a decirles de manera
sincera que las amaba…

Bueno, obviamente también le dije a Vale que la amaba, pero con ella fue un proceso
natural, es decir, formal de ser enamorados y pasar todas las etapas para llegar a eso…
pero con ¿Laurita?... mas había sido un proceso carnal, anti-natura en todo sentido…

Quizás se me paso la mano en querer satisfacerla esa última vez, o tal vez confesé algo
que me negaba a admitir… No se puede jugar este juego tanto tiempo sin llegar a
comprometer en algo el alma y las emociones…. O sin comprometer una boda tal vez…

Continuara…

Mi cuñadita Laurita (27) (28)

November 10, 2021

@canalestgl

Quizás Laurita intuyendo mis tribulaciones, ya saben, a veces las mujeres son
perceptivas, parece que son como Jedis, sienten una distorsión en la fuerza y por eso
muchas veces nos descubren secretos o nos hacen confesar cosas.
Mi cuñadita sintiendo que me había causado una confusión respecto a mis sentimientos
por ella y su hermana, saliendo de su placentera abstracción. Volteo a verme de manera
cariñosa y me acaricio el rostro.

Quizás sintiéndose un poco culpable de haberme llevado a esa confesión extrema, decidió
de alguna manera buscar congraciarse conmigo y hacerme olvidar lo que me hizo decir.

- Qué pena cuñadito…

- ¿Por qué?

- No te hice llegar… dijo intentado cerrar aquella placentera experiencia y no


generarme más confusiones.

- No… estoy bien… no te preocupes… le dije más calmado.

Laurita se echó boca abajo a mi lado, aun con la falda levantada. Recordé la foto que me
envió el día anterior, levantando las nalgas y que me hizo volver rápidamente al hotel.
Laurita noto como observaba sus abultados glúteos, ya que el viento había levantado más
su vestido.

Era un espectáculo magnifico sus gordas nalgas, formando como dunas con esa
maravillosa raja de su culo… ella sonrió coquetamente al ver que disfrutaba sus formas,
quizás no solo con morbo sino también con cariño.

Como el día anterior, en la foto… levanto un poco las nalgas para hacerlas ver más
enormes y que la raja del su enorme rabo se acentuara, para dejar liberado a su flexible
ano… también para provocarme y quizás congraciarse…

- Seguro que no necesitas nada… me dijo juguetona, mordiéndose los labios.


- Bueno… ya que lo dices así… dije más animado.

Ya le había dado placer a su manera… ahora quería dármela a la mía… tenía la verga algo
adolorida, por tantos encuentros... me imagino que el ano de Laurita también estaba
maltrecho, pero queríamos sacarle el jugo a esos últimos instantes solos.

Como dije, ya estaba hecho … dejar de poseerla en las dunas, no borraría todo un fin de
semana de salvajes encuentros, menos aún los últimos meses o años de adestramiento
sexual de Laurita, menos aún le devolverían la virginidad de todos sus agujeros que
inaugure…

Lo gracioso es que aún seguía desnudo desde el encuentro anterior, solo me había echado
a descansar a su lado. Así que solo me tuve que ubicarme encima de sus enormes nalgas
con mi verga endurecida… mientras Laurita sonreía complacida.

- ¿Por dónde?... me atreví a preguntar viendo su ano enrojecido y áspero.

- Por donde quieras…

- ¿Segura?... repregunte para no sentirme culpable.

- Si… solo hazme tuya… me dijo relajada, seguramente intuyendo mi elección.

Puede decirse que era la opción obvia… ya había satisfecho su húmeda vagina de manera
mas que amorosa, solo quedaba su maltrecho agujero… para que se vaya con el ano
reventado y nunca me olvide… pensé…

- Uhmmm más despacio… am… amo… dijo mordiéndose los labios para no decir amor
y no atraer remordimientos.
La penetración estaba siendo más difícil, era una fricción algo dolorosa, eche un poco de
saliva, quizás la arena que se nos impregno nos jugaba en contra. Aun así, contra viento y
marea estaba decidido a romperle el culito a mi cuñadita por última vez…. Al menos eso
creía…

- Ay siii… como me gusta esto… exclamo ahogadamente sin dejar de levantar el culo.

Mi verga la había enganchado hasta las tripas, la piel se le puso de gallina, luego se fue
relajando, con su ano latiendo en mi verga. Estaba con los brazos cruzados, sobre su
rostro, como descansando en una camilla de masajes… esperando que mi pene la relaje.

- Que rico sentir tu verga atorándome el culo cuñadito… me dijo suspirando.

- Tienes un culo maravilloso… le dije embobado.

Sus gordos glúteos se abrían a mas no poder, desde arriba se veía su estrecha cintura
como se iba abultando hasta formar esas dos enormes nalgas que me volvían loco… más
aun sus muslos carnosos que seguían una forma armónica… con esa sonrisa de niña
perversa…

- Ya me hiciste el amor… ahora... dijo dudando.

- ¿Ahora qué?... pregunte.

- Ahora quiero que me revientes el culo…

- ¿Vas a aguantar?... pregunte incrédulo viendo su ano casi destrozado.


- Siii… por favor… hazlo… me dijo sumisamente.

Quizás quería que me quede esa imagen de jovencita complaciente, de retorcida sexual
que alimentaba mi morbo, para alejarme del conflicto respecto al incipiente amor que
sentíamos… o tal vez solo quería que le rompa el culo para que quede ese recuerdo
grabado en su memoria para siempre…

No me hice de rogar, tenía la verga endurecida a punto de reventar de aquel espectáculo


visual, con mi cuñadita con el vestido rojo suelto, sobre la espalda, mi verga partiendo sus
nalgas y su ano enrojecido palpitando ansioso…

La tenía apresada debajo mío, mi cuerpo iba y venía martillándole las nalgas que se
enrojecían con el continuo golpeteo, mi verga abría la raja de su culo, clavándose en su
ano… a lo lejos la imagen parecía como si la estuviera violando…

Solo que ella lo disfrutaba con su rostro de lado, pasándose la lengua por los labios, para
hacerme entender que estaba extasiada con mi verga clavada en su ano… que a pesar del
dolor eso también le generaba un inmenso placer.

- Ohhh… Uhmmm… fuiste el primer hombre que me rompió el culo… dijo


ahogadamente.

- Sí, yo te inauguré tu culito… respondí excitado.

- Ahora… quiero que seas el último… Uhmmm… exclamo encendida.

- ¿Qué quieres que haga?...

- Destrózame el ano… hazme tu puta… tu perra… lo que quieras… no me tengas


piedad… me suplico.
- Como gustes… amor… dije sin pensarlo.

Se me escapo aquella declaración, pensar que Laurita se mordió los labios para no
decirlo... y supuestamente el más maduro y experimentado en esto, termina cediendo
aquella palabra a un oído joven y enamorado que no tardó en reaccionar.

- Quee… ohhh… siii… tu amor… Uhmmm… exclamo febril.

Una sola palabra basto para que dejara su actitud dócil, y se convierta en una fiera…
busco jalonearme para que la bese con lengua, febrilmente, con una mirada entre poseída
y amorosa, dejo su complaciente posición echada y fue tomando su posición de perra.

- Soy tu perra amor… soy tu perra… Uhmmm… gemía poseída.

- Si lo eres… le decía jalándole el cabello para que las palabras retumben en su oído.

Laurita se fue abriendo de piernas y levantando más el culo, como para que lo castigue
como ella quería… la arena impregnada en nuestro cuerpo hacia que la fricción de
nuestras intimidades fuera más ardiente… creo que después de todo, mi cuñadita se iba ir
con el ano reventado como quería.

- Ayyy… mu culitooo… Uhmmm… que rico dolor…. así amor… asiii… gemía
enloquecida.

Le estaba castigando el ano vehementemente, veía lagrimear a Laurita, pero resistía


arañando la toalla y la arena, con tal de irse como pidió… con el ano destrozado, para que
nadie más la someta así…

- Ay amor… me revientas… Uhmmm… no pares… Uhmmm… exclamaba


desfalleciente.
Yo tampoco quería pensar que pudiera haber otro hombre que le pueda dar ese placer
que yo le enseñe… me estaba volviendo territorialista… quizás tenia celos de su futuro
lejos de mi… dejarle ese delicioso trasero, esa magnífica entrega, un monumento de
mujer ya entrenada en las artes amatoria… dársela a un nerd como Kevin… era un
desperdicio…

- Vas a ser mi perra… y de nadie más… oíste… le recrimine.

- Si mi amor… solo tuya…. Uhmmm… ouuu….

Sentía húmeda mi verga, pero aun no me venía… mire un rato y aprecie que el maltratado
esfínter de mi cuñadita estaba sangrando, quizás mi verga también, por aquella tortuosa
fricción… no me importo…

- Cuando te lo pida… será mi perra… sin importar lo que pase… entiendes… le dije
exaltado jalándole los cabellos y haciéndola arquearse a mas no poder.

Quería que este para mí, así sea después de casado, estaba enloquecido. La quería como
mi amante, para que satisficiera mi lujuria, mis pervertidas fijaciones anales y de
sometimientos, todas aquellas fantasías que no podría tener con Vale… no porque ella no
quisiera… sino por el morbo particular que me provocaban las bronceadas formas de mi
cuñadita.

- Uhmmm… si… si… serás mi amor…

- Y tu amo… le dije volviendo a someterla.

- Si, si… mi amo… me harás lo que quieras… cuando quieras… Uhmmm… dijo con una
sonrisa adolorida y lujuriosa.
Con esa promesa febril de sumisión total, mi verga no soporto más y exploto en su
ensangrentado ano… mi leche hirviendo inundo sus tripas… parecía querer formar un
manantial, al lado de ese oasis entre las dunas.

- Uhmmm… ooohhh…. Siii… dijo temblando de placer.

Se dejó caer en la toalla, no le importo que estuviera llena de arena. Estaba devastada
luego de sus dos orgasmos (vaginal y anal) de esa tarde. Solo tras unos segundos, en que
recupero el ritmo normal de la respiración… que mi verga de deshincho y salió de su
maltratado trasero… Laurita reacciono…

- Nooo… ¿En serio?... exclamo sorprendida.

- ¿Qué cosa?... pregunte sin entender.

- Me reventaste el culo… ouuu… se quejó graciosamente.

Primero se sobo sus gordas nalgas con una de sus manos, luego se pasó los dedos por su
adolorido ano, sintió y vio la sangre que manchaba su esfínter, debido a la fricción y la
arena que empeoro la situación.

- Eso me pediste no… dije burlonamente.

- Jajaja… lo tomaste muy literal… dijo risueña.

- Bien que te gusto… le respondí

- Siii… mucho… dijo dándome un beso de agradecimiento, luego agrego… ay


pobrecito, tu también…
Se quedó mirando mi verga, yo reaccione y voltee a ver… y sí, mi pene parecía un fierro
caliente, un pellejo algo levantado con sangre, también por esa fricción… ella no fue la
única víctima de este brutal encuentro.

Tras el gusto vino el disgusto… nos echamos agua para calmar ese ardor… habían sido un
par de días con encuentros salvajes, maltratando al máximo nuestros genitales, sobre
todo este último, y ahora nos pasaban factura.

Tras eso decidimos regresar al hotel, ya iba siendo hora de alistarnos para irnos. En el
camino entre las dunas, nos mirábamos y reíamos de nuestro dolor, caminábamos casi
como vaqueros novatos, todo escaldados.

Así de lo lejos que llego nuestra lujuria u obsesión por hacer inolvidable aquel último fin
de semana de soltería mía, aquella despedida de soltero que me dio mi cuñadita a costa
de que le destrozaran el esfínter.

Evitamos recordar las palabras de amor y los juramentos de placer hechos en momentos
de excitación. Una llamada nos volvió a la realidad, era el celular de Laurita que sonaba,
vio quien era… al principio no quiso contestar, pero…

- Alo Vale…

- ¿Cómo estas hermanita?

- Estoy bien… respondió con una sonrisa alegre al principio luego entristeciéndose.

Esa sonrisa inicial era por lo bien que la pasamos entre las dunas haciendo el amor y
luego teniendo un brutal encuentro anal, pero luego noto que esa experiencia gratificante
la había tenido con el prometido de su hermana.
- Qué bueno hermanita… estoy orgullosa de ti…

- Gracias Vale… respondió Laurita con los ojos vidriosos.

- Ahora ya viajas por trabajo… Ya estas avanzando… la empresa está confiando en ti…
y eso es bueno… igual que Danny, le van dando nuevos retos.

- Si, igual que a Danny… respondió ella.

Que hiciera mención de mi nombre en su llamada, hizo que un frio recorra mi espalda y
que una gota de sudor también frio cayeran por mi frente, como si Vale hubiera adivinado
que Laurita y yo estábamos juntos.

Mi cuñadita adivinando por donde iba mi preocupación, quizá me vio palidecer. Entonces
me hizo una señal para que me calme y no haga ningún ruido, mientras ella seguía
oyendo los buenos deseos de Vale.

- Que disfrutes tu viaje y éxitos en todo hermanita… se despidió Vale.

- Muchas gracias Vale… respondió Laurita al borde del sollozo.

Tras esa llamada, Laurita derramo algunas lágrimas. Luego su rostro se ensombreció
más, con una mueca de tristeza y culpabilidad, no quiso que la viera… enterró su rostro
en mi pecho, mientras me abrazaba, mojando mi remera con su llanto.

Si bien habíamos hablado de Vale y de lo mal que obrábamos por hacerle eso, caer
continuamente en esos encuentros sexuales, para Laurita no había sido tan tangible esa
culpabilidad hasta oír la voz de su hermana. Encima que Vale creyendo que Laurita
viajaba por trabajo, le deseaba lo mejor… eso termino de hundirle en el remordimiento.
A pesar de las experiencias gratificantes en las dunas y ese alejado oasis, a pesar de las
declaraciones de amor y promesas lujuriosas de continuar con esa aventura a pesar del
matrimonio… regresamos al hotel como zombis, casi sin decir palabra. Pedimos de
comer, aunque en realidad se no había quitado el apetito.

- A veces quisiera huir… desaparecer… me dijo entristecida.

- No digas eso… le dije calmándola.

No le había visto signos suicidas a mi cuñadita, pero las jóvenes a veces no asimilan bien
las frustraciones, menos aún ser parte de un triángulo amoroso con su hermana y su
prometido. Mi cuñadita siempre se había mostrado dura respecto a sus sentimientos,
lejos de deprimirse… o al menos nunca la había visto así, solo entristecida por la
situación.

Pero ahora que había abierto la caja de pandora, que había confesado su amor, que se
había atrevido a sentir algo más que pasión… no sabía cómo reaccionaría ante el hecho de
que su primer amor se case con su hermana.

- No me estas entendiendo… me dijo confundida.

Por la forma en que me miraba, me hizo caer en cuenta por donde iba su comentario…
Mierd… tenía la boda encima, en casi 1 semana, habíamos hablado de amor y demás,
medio en broma, medio en serio… pero me estaba insinuando fugarnos…

Una cosa era darse una licencia y fugarse un fin de semana pasional de despedida, pero
esto era dejar todo lo avanzado con Vale, mis planes de vida… para desaparecer con
Laurita, su hermana menor… eso era un golpe brutal para cualquiera.

- Nada… olvídalo… me dijo alejando esa idea.


- Está bien… sé cómo te debes sentir por todo… le dije, porque verla era un reflejo de
cómo me sentía.

Quizás viendo mi reacción dubitativa, a fin de cuentas, no le respondí o me negué a su


sorpresiva propuesta. Eso encendió una luz de esperanza, de un futuro alternativo a esta
relación… su mirada y expresión cambiaron. La llegue a notar madura, más decidida.

- Si pudieras hacerlo… ¿lo harías?... pregunto curiosa.

Esa era la pregunta del millón… antes de ese fin de semana la respuesta era obvia, pero
ahora no había respuesta fácil para eso… quizás me estaba poniendo a prueba… sus ojos
aun llorosos esta vez sí esperaban una respuesta.

- ¿Lo harías?... insistió.

Continuara…

Habíamos pasado en los últimos años de los juegos de iniciación sexual, a los encuentros
cada vez más pervertidos. En ese tiempo Laurita había pasado del capricho por ser
desvirgada a la sumisión por ser vejada como perra. Mi cuñadita había aceptado su rol en
esta historia, como mi amante, incluso aceptando que solo podía compartirme con su
hermana.

Ante la cercanía del matrimonio, quizás agobiada por lo que sentía, se había escapado de
su ciudad para venir a verme y tratar de cerrar su historia conmigo. Sin embargo, le
habían ganado sus sentimientos y confesado su amor… eso lo entendía… pero ahora me
pedía abandonar a su hermana, a pocos días de la boda…

- Mira… no es fácil… lo que me pides… dije intentando hacerla razonar.


- ¿Ves?... te estoy haciendo dudar… dijo llorosa, luego agrego… no debí haber venido.

Parecía que me había estado probando, no solo en las dunas sexualmente, sino mi
disposición para ver hasta donde me había enganchado o que tanto había comprometido
el futuro de su hermana… seguía sollozando cubriéndose el rostro.

- Vamosss… le dije intentando animarla.

- Si… es solo que… me confeso.

- ¿Qué paso?... pregunte queriendo entender.

- Te am… dijo inicialmente, pero se contuvo.

Luego intento no repetir esa palabra, para no ahondar más ese sentimiento y que no cale
en su alma… solo se limitó a decir….

- Te quiero mucho… has sido mi primer hombre… me has dado más placer del que
imagine o que podría contar… pero…

- ¿Pero qué?...

- Amo más a mi hermana… y me siento fatal por haberle hecho esto… dijo llorando.

Si bien la noche anterior, me pareció que se iba quebrar cuando me confeso que se sentía
mal de hacerle eso a su hermana. Quizás en ese momento, tras ver la soga, pudo más su
morbo y fantasía de ser atada, o hace unos minutos en las dunas, con el paisaje y las
declaraciones de amor se le olvido…
Ahora, sobre todo tras la llamada, nuevamente la conciencia la invadía… como a mí me
invadió en mis sueños. Después de todo, somos humanos… con nuestras dudas, culpas y
miedos… todos tenemos nuestros momentos.

- Ay Laurita… esto fue algo que paso sin querer… dije intentando calmarla.

- Fue mi culpa… yo te provoque… en tu depa, insistí en que fueras mi primer hombre…


ya te hubieras casado con mi hermana, sino fuera por mi… dijo apenada.

- Tampoco es así… yo también quise que pasara, no es solo culpa tuya… y bueno… a
fin de cuentas… me voy a casar con Vale…

- Es que no entiendes… repuso volviendo a llorar.

Bueno en parte era culpa mía, deseé a mi cuñadita desde que la vi con los senos al aire, no
me opuse a desvirgarla. Incluso en cada viaje me fui quedando más, la fui sometiendo y
volviendo adicta a aquellos placeres, cada vez más retorcidos en las maneras de
poseerla…

Era fantástico poseerla, su entrega, su juventud, su cuerpo, su sumisión, sus gemidos, lo


prohibido… pero tras todo eso, siempre volvíamos a la realidad. Ella a kilómetros de
distancia en su pueblo con su madre y sus pretendientes… y yo en mi ciudad viviendo con
Vale…

- Entonces explícame para que entienda… le dije.

- Vale ha sido como mi madre… me respondió con los ojos enrojecidos

El padre de Laurita apenas se hizo cargo de ella en los primeros meses, luego las
abandono. Su madre tuvo que salir a trabajar para mantenerlas, no tenía como para
contratar a alguien que las cuide. Así que Vale siendo niña tuvo que asumir ese rol de
madre, cuidar a Laurita y no solo eso, enseñarle a caminar, sus primeras palabras, hasta
usar cubiertos.

Cuando Vale iba al colegio, dejaban a Laurita con una tía suya que también tenía hijos. Al
volver Vale del colegio, repartía su tiempo entre sus tareas y el cuidado de su hermana.
Posteriormente cuando Laurita fue al colegio, también le ayudaba en sus tareas.

Me conto que incluso, que hace poco su tía le hizo recordar, que a la primera que le dijo
mama fue a Vale, confundida porque pasaba más tiempo con ella. Tras ese recuerdo,
comenzó a ver fotos y recordó lo que había olvidado tras la partida de Vale a la ciudad
para trabajar.

Aun ahora Vale seguía comportándose como su madre, enviándoles dinero para que
nunca les falte nada, comprando un terreno y dándoles una casa. En parte ahora
entendía, el porqué de aquella madurez de Vale, su nobleza… y yo también me sentí una
mierd… era una buena mujer…

- En algún momento me olvidé de eso… quizás sentí un poco de rabia…

- ¿Por Vale?... pregunte sin entender.

- Si… fui una chiquilla tonta, me sentí abandonada… Vale siempre me cuido y fue
paciente conmigo… pero me dejo con mi madre que era más estricta, impaciente,
colérica...

- Debes entender que tu madre paso muchas cosas malas con sus parejas… lo único
bueno de eso, fueron ustedes… le dije.

- Lo se… he pensado mucho en eso estos meses… no debería seguir haciendo esto…
pero aquí estoy… sigo traicionando a mi hermana, mi madre… dijo lagrimeando.
Tras aquella confesión, de haberse sentido abandonada, llegue a pensar que fijarse en mí,
había sido como la revancha o venganza de Laurita. Pero verla llorar amargamente, me
devolvió a otro escenario… una cosa era ser una adolescente despreocupada y coger para
complacerse, otra era ser una adulta consciente de sus actos y consecuencias…

En los últimos meses Laurita había dejado de ser esa niña ingenua que cogía solo para
experimentar... cada vez era más mujer, había madurado al punto de trabajar y estudiar
siguiendo el ejemplo de su hermana. De aliviarle la carga económica a Vale, que había
invertido mucho en la casa y seguía enviándoles dinero, ahora en menor cantidad.

Si bien Laurita aún no se despegaba de mí, es decir mantenía esa fijación conmigo, esa
obediencia y sumisión a entregarse a mí… cada vez era más consciente de que no era
correcto, de que no era leal con Vale que la crio… cada vez esto la atormentaba más.

Yo que creí que era el único que se hacia un mundo por estas cosas… a veces no es tan
simple como desconectarse y coger… en el momento te gana el morbo, la pasión, la
lujuria… pero tras eso, a algunos (no sé si a todos) nos viene la conciencia a
atormentarnos…

Lo que para Laurita fue un juego de exploración al inicio… ahora con cierta madurez, le
era placentero pero frustrante.

- Lo siento cuñadito… no quise malograr este fin de semana… tu despedida… me dijo.

- No, no… está bien… veo que son muchas cosas que tenías guardadas… es mejor que
lo desfogues… hace bien hablarlo…

- Si… tienes razón… me siento mejor… dijo limpiándose las lágrimas.

- Ósea yo también paso por esos dilemas cuando estoy contigo… me encantas, pero sé
que Vale es una buena mujer y no se merece esto… pero no…
- No puedes detenerte… dijo completando mi frase ante mi dubitación.

- Exacto… lo entiendes… dije aliviado.

- Si lo se… dijo reflexiva.

Luego nos abrazamos, éramos dos amantes conscientes del lio en que estábamos metidos,
adictos mutuamente a hacerlo a escondidas y de las formas más retorcidas… pero en
algún momento tenía que acabar... la conciencia cada vez molestaba más y el futuro (mi
boda) cada vez se acercaba más y nos alejaría más…

- Estas haciendo lo correcto… mi hermana es la mejor… yo encontrare mi camino…

- Hablando de camino… debemos volver… le dije.

- Si es cierto… me dijo melancólica.

Nos dimos un tierno beso y una mirada que lo decía todo… desde un te amo, hasta es
momento de volver a la realidad. Almorzamos lo que pudimos, ya que con esa platica, se
nos había quitado el apetito. Solo nos mirábamos de rato en rato y sonreíamos… todo lo
que tenía que decirse, se dijo, no había cosas sin explicar o entender.

Subimos nuestras cosas a la camioneta, nos quedamos un instante viendo aquel alejado
paraje, medio desértico. Contemplamos aquellas dunas, testigos de nuestra última
muestra de devoción sexual y amor apasionado… nos dimos un abrazo y un beso, como
intentando grabar aquel recuerdo en nuestra memoria, y sellar así aquella despedida de
mi soltería.

Inicie la marcha de retorno y Laurita se quedó dormida al poco rato en el asiento de


copiloto. Me imagino que era la suma todo el estrés y fatiga física del viaje, de las
emociones vividas sobre todo en el último día con esas declaraciones.
Mientras yo manejaba, me quede en la cabeza con aquella propuesta descabellada de huir
juntos. Cada salida de la carretera era una oportunidad para poner en practica esa idea.
Creo que llegue a hacer un ademan en algún momento.

- No lo hagas cuñadito… me dijo Laurita, que parecía haber salido de su somnolencia y


entendiendo mi obrar.

- Entonces… ¿estamos bien?… le pregunte.

- Claro que si… ya te dije… que estás haciendo lo correcto… me dijo más tranquila,
parece que esa siesta había aliviado aquellos demonios y dudas que tuvo.

Tomo mi mano con cariño, la beso, luego la paso por su mejilla para sentir su calidez. No
me quería distraer mientras manejaba… no al menos, en ese momento.

- Tampoco te hubiera seguido… aunque me secuestres… dijo dramática, a pesar que


ella fue la de la idea, con eso sentía que daba por concluido sus sueños de fuga.

Hice una pequeña mueca de fastidio y me intenté arreglar el short que tenía. En realidad,
aquellas continuas fricciones, sobre todo la última, habían dejado mi verga maltrecha,
sentía un poco de ardor y fastidio por el contacto con la ropa. Incluso, antes de salir, me
había quitado la ropa interior, solo tenía el short y aun así me sentía fastidiado.

- Pobrecito… te exigí mucho cuñadito… a mí también me arde mi culito… no me puedo


sentar bien y apenas si pude descansar del cansancio… dijo también incomoda.

- Si lo se… no te molesta si… si me libero un poco… le dije, haciendo alusión a liberar a


mi verga del short para que se refresque con el aire.

- No… para nada… ya lo conozco bien… me dijo sonriendo.


Traía una bermuda de playa, de estas que tienen tela adherente en la bragueta, me
estacione a un lado unos segundos, libere la herramienta flácida y aun enrojecida… y
sentí frescura en mis intimidades, ante las burlonas risas de mi cuñadita.

- Ay… mira cómo te deje cuñadito… me dijo viendo verga desfalleciente.

Proseguí la ruta de regreso, con Laurita dando miradas a mi verga de cuando en cuando,
de a pocos fue dejando la risa. Si antes me tomaba la mano, ahora acariciaba mi pierna,
mirando por la ventana… no sé si buscaba respuestas o quería darse ánimos para lo que
iba hacer…

- Bueno… ya sé cómo congraciarme cuñadito… con tu permiso… me dijo animada.

- Eyyy… pero que… cuidado… mierd… ufff… dije sorprendido.

Parecía que mi verga había llenado las pupilas de mi cuñadita, sus pensamientos también
desde que la vio liberada… y ahora estaba llenando… su boca.

- Uhmmm… que delicia… como siempre… decía lamiendo mi verga que iba
endureciendo.

Al principio al ver su reacción rápida, desde la ventana, mirando de reojo para luego
abalanzarse sobre mi verga… perdí un poco el equilibrio del auto, invadí el carril
contiguo, para mi suerte no había ningún auto ahí… solo venía detrás un vehículo a buena
distancia… que luego me rebaso y me hizo una seña con el dedo medio, como para que
tuviera más cuidado.

Sin embargo, la que no tuvo cuidado era mi cuñadita… que hizo esa temeraria maniobra
de improviso, quizás ya había visto por el retrovisor que no venía ningún auto cerca… o
tal vez solo le gano su deseo, su excitación de poseer a mi verga, so pretexto de
congraciarse.
- Uhmmm… Que dura la tienes cuñadito… decía Laurita succionando mi verga.

- Mierd…. Uhmmm… si… así está bien… decía yo complacido acariciando sus cabellos.

Para mi fortuna, manejaba una camioneta con caja de cambio automática, así que no
necesitaba hacer uso de la palanca de cambios. Por mi altura, manejaba con el asiento
más retrocedido de su posición promedio, dando espacio entre el volante y yo. Laurita
aprovecho justamente esa distancia, no sé cómo, para acomodarse entre la palanca y el
timón y asirse a mi verga, como si fuera una sanguijuela.

En un primer instante mi reacción fue querer alejarla para que no me distraiga, luego vi
que sus caricias tenían un efecto relajante y lubricante sobre mi verga ardiente y la deje
obrar a su gusto, despacharse con mi tieso pene. Ese día Laurita ya había satisfecho sus
dos agujeros, solo le quedaba darse gusto con la boca.

- Tú me lo hiciste… ahora tu lengua me lo va curar… dije febril.

Las fricciones con su arenoso ano, en mi desesperado intento por destrozarle el culo,
habían terminado con mi verga casi con quemaduras, bueno así lo recuerdo o quizás
exagero. El tema es que sentía que Laurita debía aliviar mi ardor con su boca, lengua y
saliva como humectante.

- ¿Qué?... ughhh… ufff…. ughhh… exclamaba Laurita ahogadamente.

Había tomado un mechón de su cabello para asirla bien, y empuje su cabeza hasta que mi
verga se incrusto en su garganta. Así como ella me sorprendió con su accionar, yo la
sorprendí con esta maniobra. Al inicio pataleo un poco, pero luego se fue acostumbrando
a respirar así.

En sus movimientos, por momentos Laurita movía la palanca de cambios pasando a


modo sport, haciendo un poco instable el manejo. Por lo cual decidí aparcarme a un lado
mientras Laurita terminaba su labor, no vaya ser que terminemos teniendo un accidente.
Solo una vez, con unos tragos encima (no ebrio), manejando de madrugada por las calles
vacías de mi ciudad, en mi época de verga loca, deje que una compañera de trabajo, Lucy,
me succionara la verga mientras manejaba camino a su casa.

Eso es diferente a manejar en una carretera de día a más 100 km/h, no me imaginaba
aparecer en las noticias, accidentado con mi cuñadita con la boca llena hasta mis huevos
por lo violento de un choque… menos aun que Vale se entere y me vaya a rematar al
hospital.

Graciosamente, otra camioneta que venía detrás, al verme seguramente en un recorrido


tambaleante y luego estacionarme. Paso por mi lado a menor velocidad para ver si estaba
bien… era un grupo de adolescentes con pinta de universitarios… que al verme festejaron,
entre gritos, felicitaciones y risas… para mi suerte no se detuvieron a tomar fotos ni nada,
pasaron de largo.

- ¿Qué fue eso?... dijo asustada Laurita temiendo ser descubierta.

- No importa… tu sigue… le ordené y volví a clavarle mi verga hasta la garganta.

- Ughhh… siii… Uhmmm… ¿qué pasa? ¿no me lo quieres dar?... decía decepcionada.

Estos adolescentes con sus gritos me habían hecho volver casi a cero, cosa que no le
gustaba a Laurita que ya quería tener mi leche en su boca. Ahora que estábamos
detenidos, se acomodó mejor y comenzó a usar sus manos para incentivarme más.
Tampoco nos convenía estar mucho tiempo parados, que alguien más nos vea o que se
nos haga tarde para su vuelo.

- Uyyy caraj… has aprendido bien… dije acariciando sus cabellos y viendo que sus
nuevas maniobras comenzaban a surtir efecto.

- Tuve el mejor maestro… me dijo sin dejar de pajear y succionar mi verga.


Era una delicia, verla subida de rodillas al asiento del copiloto, con su gordo trasero hacia
la ventana, su oscuro vestido se iba remangando en su espalda, dejando ver sus gordas
nalgas, también sin ropa interior, para evitar la fricción con su adolorido ano.

Fui estirando mi brazo, para acariciar esas redondas y bronceadas nalgas que me hacían
llegar como loco. Estas caricias incentivaron más las maniobras de Laurita, se desvivía
succionando y pajeando mi verga, pasando su lengua como queriendo curar mi ardor,
besando la cabecita de mi verga con sus carnosos, rojizos y ahora melosos labios…

- Uyyy… Laurita… cuidado… ufff… ufff… dije temblando de placer.

Todo ese espectáculo me había llevado al clímax final. Quise advertirle a mi cuñadita para
que se trague toda la leche y no se manche. Pero en un último arrebato de perversión,
Laurita se alejó de mi verga, solo la contenía con una mano, para evitar que se desboque.

- Uyyy… mierd… que haces… ufff… ufff… exclame sorprendido de su accionar.

Laurita dejo que mi leche le bañe todo el rostro, mientras sonreía maliciosa y
lujuriosamente, casi reía, quizás lo vio en algunas de las películas que encontró en
internet. Esa imagen morbosa de mi cuñadita con mi leche en sus mejillas, labios,
barbilla, hasta parpado, termino por sacarme unas descargas adicionales, que esta vez sí
recibió en la boca.

- Uffff… eres la mejor… ufff… no creí… diablos… ¿hay más?... dije no dando fe.

- Siii… ahora me vas a dar más y me lo voy a tragar todo… dijo con expresión
enfermiza.

Laurita con el rostro embadurnado de mi semen tibio, se engullo nuevamente mi verga.


En poco tiempo llego a sacarme una segunda descarga. Sentía que me orinaba y ella lo
succionaba sin desprenderse un segundo de mi verga. Nuevamente temblé de placer, mis
piernas y espalda se contraían, luego me relaje… sentía que me había dejado paralitico.
- Buen chico… me diste toda tu leche… dijo graciosamente hablando con mi verga.

Ahora parecía que el sumiso había sido yo y que Laurita me había ordeñado mi leche a
placer. Mientras recobraba mi respiración y la sensación en las piernas, Laurita se pasaba
la lengua y se metía las gotas de mi leche en la boca, casi como una gata limpiándose…

- No seas mala… no hagas eso… Uyyy… dije, ya era mucho estimulo visual.

Eso me hizo votar unas ultimas gotas que ella se dedicó a lamer en la cabeza de mi verga,
con una sonrisa coqueta, sabiendo todo lo que me había excitado y el máximo placer que
me había dado. Mi cuñadita actuaba más segura y sin pudor conmigo, en esa última
eyaculación que me saco… como para que tampoco me olvide de sus labios… me dejo otro
grato recuerdo.

- Cuñadito… ¿estás bien?… me pregunto entre burlona y preocupada.

- Dame unos minutos… me has dejado cojo… dije completamente relajado.

Me sentía como Laurita después de que le hice el amor en las dunas, en un estado zen de
relajación. Mi cuñadita me dejo descansar y disfrutarlo a un lado de la carretera. Luego
entre en cuenta que se hacía tarde, me cambie como pude, me puse un buzo, no iría al
aeropuerto con esa bermuda melosa de mi semen.

En el camino Laurita se miró en el espejo del copiloto y se fue limpiando con unas toallas
húmedas los restos de leche en su rostro, que ahora parecía brillar, más que por el semen
por su sonrisa complacida por su ultima travesura. Luego se echó algo de perfume para
disimular el olor a mi leche, ya me imagino que en el aeropuerto si había tiempo se
lavaría debidamente.

El resto del viaje transcurrió en paz, teníamos ambos una sonrisa de oreja a oreja, creo
que fue una buena manera de cerrar eso, evitamos comentarios de los días pasados o
sobre los días futuros… solo nos mirábamos y sonreíamos, de cuando en cuando tomados
de la mano.

Llegamos apurados al aeropuerto, ya casi sobre la hora, no hubo mayor tiempo para una
travesura como las que tuve con Mili, buscando algún baño o lugar libre para una última
despedida, que en realidad era prolongar la agonía. Quizás fue lo mejor, llegamos casi
corriendo a la zona de embarque… apenas teníamos unos minutos para una despedida.

- No Danny… mejor no digas nada… me vas a hacer llorar… me dijo con los ojos
brillosos, viendo que no encontraba las palabras para decirle todo lo que sentía.

- Bueno… tú ya sabes todo… no es necesario decir nada… le dije, nuestras miradas lo


decían todo.

- Gracias por todo… me dijo abrazándome, casi aferrándose a mí.

- No… gracias a ti… eres la mejor… le dije intentando no lagrimear.

- Lo se… me dijo burlona, alimentando su ego.

Nos miramos un rato, no nos importó estar en medio de la gente o que alguien nos
pudiera ver… nos dimos un beso de despedida, más que pasional, fue un tierno beso de
enamorados… como un hasta pronto… aunque sabíamos que la próxima vez, ella volvería
para mi boda.

Después de tiempo, años en realidad, me quede pensativo viendo a mi cuñadita ingresar a


la zona de embarque, volteando de cuando en cuando a sonreírme por momentos feliz y
por momentos triste. Me imagino que para ella era una mezcla de sentimientos por mí y
su hermana.

Esa imagen me trajo recuerdos… pensar que aquí deje ir a Mili, aquí deje partir a la que
fue el gran amor de mi vida… asociando esa idea pasada con el presente, me asalto una
duda… ¿estaría nuevamente dejando partir al amor de mi vida? ¿estaba haciendo lo
correcto?... es decir, al dejar que Laurita se vaya, como deje irse a Mili… ¿me arrepentiría
de eso?...

- Así que esa era tu cuñadita... Oi una voz detrás de mí.

- Mierd… casi me matas del susto… dije reconociendo la voz y volteando a ver.

- Vaya que está muy… pero muy… buena tu cuñadita… dijo mirándola de pies a
cabeza, mientras Laurita desparecía por la puerta de embarque.

- Ya Rubén, tampoco exageres… le dije, como para que deje de ver con esos ojos
pervertidos y la lengua afuera a mi cuñadita.

- Maldito suertudo… me recrimino.

Tanto que había temido que en el viaje desde el sur que alguien me reconozca, así como
mi vecina lo hizo. No me percate que había mayor probabilidad de ser descubierto en ese
aeropuerto. Para mi fortuna, me descubrió mi único amigo soltero que aún me guardaba
ese tipo de secretos.

Ya luego Rubén me explico que también andaba de paso, dejando a un familiar que volvía
al extranjero. Igual no quise fiarme de su silencio, conociendo que podía ser bromista e
impertinente, incluso con Vale al lado, las pocas veces que nos encontramos, ya que
vivíamos relativamente cerca.

- Oye… nada de hacer comentarios o referencias a esto… ya sabes frente a Vale… le


dije.

- No te preocupes, “los amigos no tenemos memoria”… dijo entre solemne y burlón.


Me hizo gracia aquel comentario que parecía sacado de un club de mujeriegos anónimos,
al menos con eso me sentía más tranquilo. Ahora la pregunta era si tendría esa
tranquilidad en mi casa… al volver con Vale… tras ese intenso fin de semana.

Pensando en eso, caí en cuenta de ¿Cómo le explicaría a Vale que mi verga parecía
fundida?, que mis genitales estaban secos, después de metérsela por todos los agujeros y
posiciones a su insaciable hermanita. Tenía que mantenerme alejado de ella y de la
intimidad unos días para recuperarme y que no se dé cuenta… algo me inventaría…

Aparte de eso… sentía como si volviera de un retiro espiritual o de una de esas clínicas de
desintoxicación… pero el resultado era diametralmente opuesto… en vez de haber sanado
mi alma la había comprometido más… en vez de desintoxicarme, me había intoxicado con
otro amor.

Al igual que cuando Laurita me confeso su amor… esperaría a ver cuál sería mi primera
reacción al ver a Vale… dicen que la primera reacción es la más honesta… si sentía el
amor que le profesaba a Vale y por el cual le había pedido matrimonio… o si las cosas
habían cambiado tras ese fin de semana alocado y de descubrimiento sentimental con su
hermanita…

Tras eso… ¿seguirían latentes los sueños de fuga?...

Continuara…

Mi cuñadita Laurita (29) (30)

November 18, 2021

@podcasttgram

Después de dejar a Laurita en el aeropuerto, despachada a mas no poder por todos sus
agujeros, con su aliento a mi leche, su vagina dilatada y su ano reventado, aparte con una
sonrisa de oreja a oreja… me tocaba regresar a mi realidad… ir al depa con mi futura
esposa, Vale…
Sentía algo de culpabilidad, no me podía ni mirar en el espejo retrovisor de lo
sinvergüenza que había sido al despacharme a mi cuñadita esos días… bueno, ya, lo
hecho, hecho esta… me decía justificándome. Al final de cuentas, sentía que había sido mi
despedida de soltero…

La verga la tenía adolorida de tanto incrustarla salvajemente en el sumiso ano de mi


cuñadita, estaba agotado, quizás eso me ayudaría a disimular con Vale. Llegue al depa,
con cara de cansancio… mientras Vale me esperaba con la cena caliente… me hizo sentir
más basura aun…

- ¿Cómo te fue?... me pregunto.

- Bien… bien… solo que fue… uf… un viaje largo… dije desganado.

- Uy pobrecito… ve a darte un baño para que te recompongas, mientras termino de


arreglar la mesa para cenar… me dijo hacendosa.

Subí al dormitorio a duras penas, a pesar de todo se veía que Vale traía ganas de
conversar. Yo más bien quería tirarme en la cama y olvidarme de todo por unas horas. Al
quitarme la ropa para ir a la ducha me di cuenta que, aparte de la verga maltratada, tenía
unas marcas enrojecidas, seguramente de las uñas que me clavo mi cuñadita cuando yo
me la clavaba a ella.

Mierd… ahora ojalá que Vale no se dé cuenta… solo me quedaba evitar que me viera
desnudo unos días, hasta que desaparezcan esas marcas de Laurita que, si bien le gustaba
ser tratada como perra, reaccionaba como gata fiera, dejándome esos arañones.

La ducha si funciono como relajante, pero no me limpio los pecados del fin de semana.
Decidí echarme alguna crema para esos arañones y humectante a mi verga. Luego baje a
cenar con mi novia, que emocionada me esperaba, para contarme todo lo que había
hecho esos días.
Dicen que las mujeres tienen una cantidad de palabras para decir durante el día, si no las
dicen, las van acumulando… así parecía, ya que no me había visto 2 días, Vale tenía
mucho que contarme. Me hablaba de las cosas que eligió para la boda, los colores, etc.

Mientras mi mente divagaba en todas las vejaciones a las que sometí a Laurita ese fin de
semana, quizás con una sonrisa morbosa. De lo cual Vale comenzó a percatarse…

- Oye… no me estas escuchando… se quejó.

- Ah lo siento… estaba pensando en el trabajo… le dije.

- Con esa sonrisa… no creo… respondió.

- ¿Estaba sonriendo?... dije haciéndome el desentendido.

- Juan Daniel… te conozco… dime la verdad… dijo seriamente.

A la mierd… cuando Vale decía mis 2 nombres completos, solo significaba problemas…
una pelea o ruptura… caraj… no vaya ser que a partir de las llamadas con su madre y
demás, haya sacado sus conclusiones de lo que paso… niégalo todo… me decía mi cabeza
en modo de sobrevivencia.

- ¿Qué cosa?... repuse como niño regañado.

- ¿Con quién te fuiste el fin de semana?... dijo más seria aún.

- Con nadie… anduve manejando horas de horas y viendo terrenos… repuse algo
nervioso.
- ¿estás seguro?... me dijo, como si supiera algo.

Maldita habilidad de las mujeres, que parece que supieran el delito, y esperan hacerte
confesar hasta lo que no hiciste. Pero mantuve mi postura, ajusté mi hombría, hasta me
hice la víctima…

- Vamosss… vengo de un viaje largo… ¿en serio quieres pelear?... repuse cansado.

- No quiero pelear… pero tengo una duda desde hace días… replico.

Diablos… no era difícil que dudara… sobre todo si su hermanita, esa fiera y a la vez
sumisa anal, desapareció los mismos días que desaparecí yo… por ahí quizás alguien de
su ciudad la vio en el aeropuerto y le fue con el chisme… igual que Rubén me vio a mí…
maldición…

- ¿Qué duda?... dije tragando saliva, tal vez pálido de suspenso.

- Pues… una amiga me dijo…

La otra maldita habilidad de las mujeres es dejarte en suspenso, como para que te de un
ataque o confieses mientras ellas se dan esas pausas largas para soltar todo su rollo
guardado...

- ¿Pues qué?... repuse, pasando a la ofensiva.

A estas alturas ya me daba igual, quizás nos descubrieron, era mejor que lo conversemos
ahora, antes de casarnos… quizás me perdone… quizás no… o tal vez, ya me enveneno la
cena y ni cuenta me di... tal vez solo esperaba que hiciera efecto…
- Bueno, eres hombre y quizás te fuiste de… de despedida de soltero con tus
amigotes…

- ¿Despedida?... ay… tanto lio por eso… dije aliviado, recobrando mis colores.

- Mucho lio… ah ósea que si te fuiste… ¿con quién?... repuso molesta.

- Con nadie mujer… hasta te envié fotos de mi visita de campo… le dije.

- ¿Seguro?...

- Mujer no sigas… dije aburrido, en el colmo del cinismo agregué… ¿Cómo sé que tu
no te fuiste de fiesta con tus amigas en mi ausencia? ¿Qué no tuviste tu despedida de
soltera?

- No soy de esas… tú has sido mi primer hombre y serás el ultimo… dijo cediendo.

- Lo se… estoy cansado… nos vamos a casar… no podemos desconfiar a estas alturas…
le dije, mientras mi conciencia se cubría la cara roja de vergüenza por mi hipocresía.

- Ok… lo siento… dijo y me abrazo llorosa, luego agrego… a veces las amigas en vez de
ayudar, nos envenenan… todas han tenido malas experiencias y desconfían…

- Bueno… ya… ya paso… terminemos de cenar tranquilos… sígueme contando… dije.

Internamente dejé de ajustar el orto, de la tensión… mierd… el karma, luego de maltratar


el orto de Laurita… fue la última vez, me dije… ya no estoy para estos sustos… pensé,
procurando esta vez, si prestarle atención a Vale sobre sus decisiones del fin de semana
para la boda.
Nuevamente sentí el malestar general en mi cuerpo, ya había pasado el efecto de las
pastillas que tomé en la tarde antes del viaje de retorno desde las dunas. O quizás el
ultimo amago de inquisición de Vale me había descompuesto. No quise preocupar a Vale,
me fui a dormir, argumentando cansancio y lo entendió… se quedó a terminar de asear.

- ¿Me llegaste a amar?...

- Claro que te amé… pero éramos muy jóvenes… y familia… era complicado… me
excusé.

- ¿Por qué no volviste?

- Estaba en la universidad… tenía mi vida acá y tu allá… no hubiera funcionado…

- Al menos debiste intentarlo… me reprocho Anita.

Estaba sentado con ella, siendo yo adulto y ella adolescente. Recordé que cedi a la presión
de mi padre y su amenaza, nunca había conversado con ella al respecto. Quizás le debía
más de una explicación… aunque nunca me lo pidió. Ahora en mi delirio la veía alejarse
algo resentida.

- Nunca viniste… te espere… me reprocho.

- Pensé que ya habíamos resuelto esto… antes que partieras…

- Si me amabas porque me dejaste ir con el…


- Cada día quise ir contigo, pero no podía abandonar a mi familia, incluso tú lo
entendiste… sin embargo, aun quisiera ir contigo… confesé sollozando.

- Ya es tarde… aun te queda mucho por vivir… me dijo melancólica Mili.

También ella se esfumo de mi alucinación, mientras yo temblaba en la cama, en busca de


más abrigo del que podían darme las sabanas… o mi conciencia…

- Entendí lo de Mili… pero Laurita… tu cuñada… ¿en serio?... me dijo decepcionada.

- Mi vida ha estado de cabeza mucho tiempo… lo sabes…

- Por ese tipo de cosas me perdiste… sentencio triste.

- Lo se Viviana… lo siento…

Parecía el desfile de las chicas que amé, cada una con un reproche. Quizás pude hacer
más, tal vez no cerré bien las cosas en su momento, solo las deje pasar y ahora me pedían
cuentas en mi febril sueño. Quizás era el remordimiento de también dejar ir a Laurita,
como deje ir a las otras.

Lo último fue ver a Valeria y Laurita subidas a un barco, de esos que navegan por los ríos
de la selva. Estaban en la parte superior y yo las observaba desde abajo. Hermosas ambas,
con la brisa jugando con sus cabellos… me miraban sonriendo… de pronto Vale se alejó…
y yo estaba al lado de Laurita que me tomaba la mano de manera cariñosa, igual que en el
viaje de regreso.

- Despierta… estas temblando… me dijo Vale.

- ¿Qué paso?...
- Estabas hablando entre sueños, temblando y sollozando… ay pobre, estas con
fiebre….

Le dije que me enferme en el viaje. Vale se compadeció y fue a buscarme una pastilla y
algo caliente de tomar, me abrazo… pero mujer al fin y al cabo… deseaba saber de mis
desvaríos…

- ¿Por qué hablabas de Anita, Mili y Laurita?

- ¿Dije algo de ellas?

- Balbuceabas… Oi sus nombres… creo que el de Vivi también… dijo curiosa.

Mierd… quizás dormido me delaté yo mismo. Vale sabia de Mili y Viviana, pero nunca le
conté de mi amorío con Anita, menos aun que me estaba cogiendo a su hermana, peor
aún que mis amigotes no me dieron mi despedida de soltero ese fin de semana, sino que
fue su hermana.

- Entiendo que recuerdes a Mili porque te hubiera gustado casarte con ella (lo acepto)
y de Viviana porque fueron novios mucho tiempo (con idas y vueltas) … agrego Vale.

- ¿A qué quieres llegar?... pregunte haciéndome el desentendido. Sabía por dónde iba,
Vale estaba comenzando a atar cabos sueltos… tonta no era…

- No se… me pareció raro que tu prima y mi hermana estén en tus sueños… si ellas no
han sido nada tuyo... ¿verdad?... dijo desconfiada.

Vale quería sacarme una confesión en mis cinco minutos de aturdimiento, ya que en la
cena no pudo. Tal vez estaba atando cabos entre el viaje de su hermana y el mío, el sonido
del viento en las dunas cuando la llame y cuando ella llamo a Laurita… diablos… quizás
mi cuñadita también llego resfriada a su ciudad y eso va haciendo más obvia nuestra
conexión…

- Ah no se… creo que me quede con la idea que me diste antes del viaje… dije.

- ¿Qué idea?

- Que se parecían, no me habia percatado… quizás las confundí a las dos con Mili…
estaba delirando…

- ¿Extrañas mucho a Mili?... dijo cediendo, aunque algo celosa de su recuerdo.

- Si, bueno… también ha sido estar en contacto con su padre que nos ayuda con la
boda… todo se juntó en mi cabeza… dije hilvanando una justificación.

Mientras mi conciencia me decía: maldito mentiroso, embaucador, debiste ser político…


¿Qué le iba a decir?... me pasé el fin de semana rompiéndole el culo a su hermanita, ah,
por cierto, resulta que me ama… quizás yo también… me está generando dudas sobre
casarme… mierd… ¿en serio pensé eso? ¿te estas enamorando de Laurita?… no jodas… no
la cagues… reacciona…

- Vale… ¿en serio? ¿sigues desconfiando?... dije haciéndome el ofendido.

- No… no… lo siento… estas enfermo… pobre… y yo con mis preguntas… dijo apenada.

Lo cierto es que Vale se acurruco conmigo, para darme calor corporal y menguar mis
escalofríos… quizás buscaba algo de intimidad también para sentirse segura de mi…
maldita bruja de su amiga que le metió ideas…
No podía intimar con Vale y arriesgarme a que vea las marcas que dejo Laurita, más mi
verga adolorida y enrojecida por las fricciones, sobre todo en las dunas. Me limite a decir
que me sentía mal y me dolía todo… ella nuevamente lo entendió, pero yo sabía que se
sentía insegura.

Los siguientes días mantuve mi distancia, las marcas fueron desapareciendo, así como el
resfrió. Vale sin embargo se notaba desanimada, quizás mi actitud la hizo dudar ahora a
ella… ya saben cómo se ponen algunas mujeres cuando no se sienten deseadas.

- Hace días que sigues perdido en tu mundo… he sido paciente con eso… me reprocho.

- Vamos amor… estas exagerando… nos casamos en 1 semana… le dije.

- ¿En realidad quieres casarte conmigo?... pregunto mirándome a los ojos.

- Claro que si… dije, pero quizás dudé unos segundos.

- Cuando arregles tu cabeza, me avisas, me voy a trabajar… me dijo llorosa.

Para agregar mayor dramatismo a su pataleta, el anillo de compromiso que presumía


todos los días con sus amigas de trabajo, lo dejo en el mueble del televisor. Estaba
molesta como no la había visto antes. ¿Qué será? ¿el estrés de la boda? ¿inseguridad
propia previa de la boda?

Decidí darle su espacio durante la mañana para que se le pase. Por la tarde empecé a
llamarla y mensajear sin recibir respuesta, le duraba el resentimiento. Después del
trabajo, me quede un rato en el gimnasio de la oficina, para desestresearme y darle más
espacio aun a Vale, mientras prepara que decir y ahuyentar sus miedos y los míos.

Al llegar a casa, Vale tampoco estaba ahí. Temí que hubiera hecho un berrinche mundial
y se hubiera llevado sus cosas, pero no fue así por suerte. En otros tiempos hubiera
mandado al diablo todo… pero me sentía culpable, en realidad caí en cuenta que tenía
razón…

Estaba un poco ido, no tanto como cuando perdí a Mili, pero suficiente como para
sembrarle dudas. Vale no iba por soportar eso mucho tiempo, por eso fue que Viviana se
alejó. Quizás Vale no quería repetir su historia de ser mi pareja de soporte, para después
tener que dejarme.

- La estás perdiendo… mierd… haz algo… me recriminaba a mi mismo.

La llame y contesto de mala gana que seguía en la oficina, adelantando unas cosas para
una reunión del día siguiente. No quería volver a casa aún. Al menos no se fue de catarsis
en una noche de chicas y tragos… como me dijo, ella no era de esas… debía valorarlo.

Si Mahoma no va a la montaña… recordé que había hecho más esfuerzos por mantener
mi lazo con su hermanita (yendo a su ciudad o llevándola al sur) que por Vale. Tocaba
corregir las cosas con la mujer que elegí para esposa. Intentaría salvar la relación que
puse en la cuerda floja por andar fundido dentro del ano de Laurita.

Decidí ir a buscarla, en el camino compré flores, no tenía costumbre ni me gustaba


hacerlo, pero era para que viera que quería solucionar las cosas. Eran poco más de las
9pm y en su edificio apenas encontré al vigilante que me conocía del tiempo que trabaje
ahí, me dejo entrar.

Me quede unos instantes frente al despacho donde trabajaba Vale, en realidad no sabía
que decirle, improvisaría. Hasta que pude verla, solo una mampara de vidrio nos
separaba, Vale se había acercado a un archivador a buscar unos documentos.

Vale había ido con una falda oscura, un poco entallada y sobre la rodilla, además una
blusa clara con un pequeño escote. La vi primero de espaldas y de a pocos de lado, esa
silueta suya parecía de una sirena, si bien su ropa no era ceñida, claramente resaltaban
sus anchas caderas, gordas nalgas y su busto no enorme, pero si apetecible.
Era una mujer hermosa y deseable, me la había ganado sobre muchos pretendientes en
mejor posición que la mía, me había elegido a mi… ese monumento de mujer, me amaba
a mi… y la estaba perdiendo… la miraba así con cariño, hasta que se percató.

- Hola… me asustaste, ay que… que bonito detalle… me dijo cediendo un poco.

- ¿Te gusto?...

- Si Danny… pero estoy un poco ocupada… me dijo recordando su enojo, mientras


ponía las flores en un recipiente.

Creo que quería su cuota de drama, tomo unas copias y se fue a la sala de reuniones. Me
sentí desairado y la seguí, la veía nerviosa colocando las copias en cada sitio… sabía que
había exagerado su escenita… pero parecía no querer ceder…

- Vine aquí a querer solucionar las cosas… y te portas así… le reclamé.

- Ahora sabes lo que se siente… tu llevas días así… me increpo.

- ¿Qué?... osea esto es un juego… una revancha… dije exaltándome.

- Tómalo como gustes… me dijo escalando también en su enojo.

Paso por mi lado, como si no estuviera y siguió acomodando sus cosas.

- No… ahora tú me vas a prestar atención… le dije sosteniendo su muñeca.

- ¿Que te pasa?… suéltame… me dijo mientras la abrazaba.


Quizás era hora de domesticarla como hice con Anita y Mili, pensé embebido en mi ego
herido y machismo. La bese, no me esquivo, solo forcejeo un poco… luego se alejó… pude
ver la pasión y deseo en sus ojos, a través de su escote sus senos ir y venir en agitada
respiración.

- Tu eres mi mujer… y me vas a satisfacer… le dije de manera autoritaria.

- ¿Qué?... ohhh… exclamo sorprendida.

En un rápido movimiento, le abrí la blusa, saltaron algunos botones, sus senos quedaron
a mi merced, mientras los manoseaba y besaba, hasta que el brassiere termino jaloneado
y liberando sus pezones rosados, los cuales engullí de buena gana… la hizo temblar de
placer.

- Siii… siii… soy tu mujer… decía complacida, sin importarle que estábamos en su
trabajo.

Aprovechando su grado de excitación, le di vuelta bruscamente contra la gran mesa,


dejando su culo a mi merced. Mientras una de mis manos estrujaba sus senos para que no
decaiga su pasión, con la otra mano le iba subiendo la falda torpemente, llegando a rasgar
la abertura que tenía en la parte posterior. Yo apenas pude bajarme el pantalón para
liberar mi herramienta.

- Uhmmm…. ¿que me haces amor?… me estas violando… en mi oficina… uhmm…


exclamaba gratamente sorprendida.

No fue difícil hacer a un lado su ropa interior, menos aún que mi verga se deslice a través
de su bien lubricada vagina. Comencé a bombear su gran culo blanco, que comenzaba a
enrojecer, Vale primero estrujo las copias sobre la mesa, luego se comenzó a aferrar a la
mesa.

- Ay amorrr… me revientass… dijo temblando de placer, mientras buscaba mis labios.


- Tú vas a ser mi esposa… y vas ser mi puta cuando te lo pida… le susurre al oído.

- Siii amorrr… siii… tu putaaa… seré tu puta… dijo febril Vale, como nunca la vi.

Eso que solo me lo había permitido con Laurita, mi amante, por respeto a Vale, ahora se
lo prodigaba, ese lenguaje más sucio, ese autoritarismo, ese sometimiento. Quizás eso era
lo que le faltaba a nuestra relación para reiniciarla o pasarla a un siguiente nivel.

- Uhmmm nooo… uhmmmm… ohhh… exclamo Vale llegando a un sonoro orgasmo.

Apenas pude contener su alarido con mis dedos en su boca, sino venia el vigilante a ver
que sucedía y reportar esa violación. Sentí su cuerpo temblar apresada contra la mesa,
sus labios buscaron los míos, entre sus jadeos y lengua intentaba transmitirme toda su
satisfacción a pesar de su respiración entrecortada... pero no lo dejaría así… me hizo
sufrir… y ahora me las pagaría…

- Te dije que me ibas a complacer… le recrimine, porque aún me faltaba llegar a mí.

- ¿Cómo? ¿Qué hago?... dijo nerviosamente excitada.

- Ahora vas a ser mi perra… al suelo… en 4 patas… le ordene.

Vale sin protestar…. Inmediatamente se ubicó en el suelo alfombrado, su falda raída


estaba en su cintura como una faja, demarcando más su estrecha cintura. Ella levanto su
culo, obediente, esperando su castigo por haber sido una perra mala. Yo me deshacía
como pude de mi pantalón.

- Ouuu… me rompiste el culo amor… Uhmmm… exclamo adolorida y complacida


Clave violentamente a mi novia por el ano, a pesar de su menor adiestramiento en esas
lides, soporto con estoicismo, arañando el alfombrado piso y tratando de contener sus
exclamaciones adoloridas… que dé a pocos se iban transformando en retorcidos
gemidos…

- Uhmmm amorrr…. me estas partiendo el culo… Uhmmm… gemía temblorosa.

- ¿Te gusta?... pregunte embombado por su enorme culo rebotando.

- Uhmmmm… siii… me encanta... que placerrr… uhmmm... repuso sorprendida de su


respuesta.

Mis piernas ladearon sus anchas y blancas caderas. Comencé a bombearla desde arriba,
como le hacía a su hermana… martillando su culo de arriba hacia abajo, perforando sus
entrañas hasta someterla, fundirla en ese retorcido placer…

- ¿Vas a ser mi perra?... le pregunte para terminar de someterla.

- Si mi amor… tu perra… tu perra… Uhmmm… repetía febril entre gemidos.

Nuevamente la sentí temblar de los pies a la coronilla, yo tampoco pude resistirlo más.
Les dije que Vale me hacía llegar como caballo, por su cálida entrega y sus abultadas
formas, sin necesidad de asumir roles o llegar a esos extremos sórdidos, pero esta vez me
hizo reventar de placer… con mi verga escupiendo leche hirviendo en sus entrañas.

- Ohhh… Uhmmm… ufff… gemia Vale, dejándose caer a un lado.

Tenía la ropa hecha harapos, sus senos salidos de la blusa y el brassiere a un lado, la falda
rota en la cintura. Sus blancos pezones enrojecidos, sus senos con huellas de mis dedos
que los estrujaron… su gordo trasero colorado por el golpeteo con mi ingle y ella con una
sonrisa de oreja a oreja que llevaría hasta la boda.
Cayendo en cuenta de donde estábamos, tome rápidamente mi ropa interior, me limpie y
luego la puse como tapón a su ano, que comenzaba a gotear. No quería manchar todo el
lugar. Vale me miro complacida como la limpiaba, ella seguía destrozada en el piso
recuperando el aire.

La ayudé a incorporarse, pero se quedó de rodillas un rato, quizás para no marearse si se


levantaba de pronto… pero… me asió de la cintura y se dedicó a limpiar mi verga como
agradecida de esa brutal cogida que le di en su oficina.

- Lo siento… sé que exagere… pero no sabía qué hacer para que reacciones… me dijo.

- Bueno… también lo siento… por lo de estos días… y lo de ahora… dije viéndola


exhausta.

- Está bien… pero, me destrozaste el ano… y mi ropa… dijo graciosamente.

- Tuve que improvisar… para que me perdones… le dije

No quería que sospechara que ya había practicado esos juegos de sometimiento antes,
menos aun con su hermanita. Es cierto que también había llegado a esos extremos con
Anita y con Mili, nunca con Vale. Quizás por eso nunca vi esa faceta sumisa, parecida a la
de su hermanita e igual de excitante… ahora sabía que no debía seguir buscando afuera lo
que podía tener en casa.

- ¿Vas a seguir dudando?… pregunte, en el extremo del cinismo, lo sé.

- Ya no amor… dijo como niña regañada, luego agrego… con una condición…

- ¿Cuál?... dije entre curioso y ofuscado, parecía que se pondría intensa de nuevo.
- Que me hagas tu puta… o tu perra… mas seguido… dijo en voz baja, algo
avergonzada.

Luego se cubrió el rostro, que se sonrojaba, mientras reía nerviosamente… mierd… quizás
debí hacer este hace mucho tiempo, quizá me hubiera ahorrado muchos problemas,
pensé. Tal vez, a nuestra relación le faltaba un poco más de eso, hacerlo no solo como
locos, sino en diversos lugares fuera del depa o un hotel… prender esa chispa… eso que yo
acallaba con Laurita.

Ahora sabía que podía tener lo mejor de ambos mundos con ella, la madurez y estabilidad
de la relación, así como la picardía y perversión sexual. Claro que para mí tenía un matiz
especial las jóvenes y bronceadas carnes de mi cuñadita… pero con Vale tenía el equilibrio
que deseaba… no se puede tener todo, yo tampoco soy perfecto… solo puedo elegir lo que
calce mejor.

Arreglamos el desorden en esa sala, luego intentamos reconstruir la ropa de Vale. Al final
usamos un engrapador para suplir los botones y tener su blusa en su posición. Le puse mi
saco en los hombros, con eso logré cubrir la parte posterior de su falda rota. Y bueno mi
prenda interior termino en uno de los bolsillos del saco, no me pondría eso todo
manchado.

Salimos sonriendo como recién enamorados. El saludo del vigilante medio dormido, nos
alivió saber de qué no nos atrapo en alguna de sus rondas de vigilancia o que no hicimos
tanto ruido como para llamar su atención.

- Ay Danny… me olvide decirte… me dijo en el camino a casa.

- ¿Qué cosa?... pregunte, pensando en algún chisme de oficina.

- Mi mama dice que Laurita está enferma… me dijo triste.


- Pobrecita ¿qué tiene?… dije haciéndome el desentendido, quizás le contagie mi
resfrió.

- Ay no se… dice que oyó a Laurita vomitar… cree que está embarazada…

Por la put… madr… que me pario…

Continuara…

A la mierd… ahora resulta que mi cuñadita podía estar embarazada… Cuando parecía que
tenía todas las cosas definidas con Vale, casi oleadas y sacramentadas antes de la boda…
ahora me sale esto... vaya suerte la mía.

Quizás por eso Laurita me quería ver con ansias ese último fin de semana, tal vez por eso
me confeso su amor… quizás le falto confesar algo más. Puede ser que viendo mis
expresiones ante su confesión o su idea de huir, termino por darse cuenta que no debía
decirme lo de su embarazo, para no entorpecer la boda de su hermana.

Vale al notarme ido esos días, en el recuerdo de mis ex, había omitido comentarme esa
historia que su madre le dijo días atrás. No quería seguro cargarme más la cabeza de
cosas, si ya estaba perdido en mi nebulosa, por aquel fin de semana con su hermanita.

Obviamente todo apuntaba hacia mí, pero no recordaba a Laurita con síntomas: vómitos
mareos y esas cosas, tampoco la vi con su vientre crecido… seguía con su estrecha cintura.
Pero uno nunca sabe, tenía amigas que recién se les noto el embarazo, meses después.

Pensaba que, tras tantos años en estas faenas amatorias, nunca había tenido este tipo de
accidentes, por decirlo así… ni con Anita, Mili, Vivi o la misma Vale… que habían sido mis
parejas más frecuentes… menos aun con mis amoríos temporales en época de verga loca.
Pero después de todo, los preservativos no son 100% confiables…

En realidad, en los relatos, he omitido incluir las referencias al uso de preservativos,


porque, seria redundante y podría quitar la ilación de la historia colocar en cada historia
“fui a buscar un preservativo a la farmacia” o “busque el preservativo y me lo puse” o
“saque el preservativo de la billetera”, etc… creo que se entiende la idea.

Sin embargo, para evitar accidentes… generalmente los uso, digo generalmente porque a
veces gana la pasión y tampoco puedo andar con preservativos en la billetera, ya que si
los descubre Vale me mata… ella se cuida con pastillas, no hay razón para que lleve esas
cosas. Aparte en algunos parajes desolados donde poseí a mi cuñadita, tampoco
encontraría.

También recordaba, que algunos amigos, más experimentados y quizás habladores en las
reuniones de hombres, contando sus hazañas y demás con las chicas… la mayoría de ellos
habían tenido hijos antes de casarse, se les había escapado... algunos ya casados, o
conviviendo con sus parejas, algunos ya separados y otros iban hasta por su segundo
compromiso.

Incluso un amigo de universidad, Lalo, que era el más mujeriego, más que Javier tal vez,
meses atrás nos reunimos en grupo en una taberna. En medio de tragos nos confesó que
su chica estaba embarazada, y que en unos meses se casaría… nos dejó más helados que
nuestra bebida.

Bueno por ahí algún amigo más cercano de Lalo, luego nos dijo que él se quiso hacer
cargo sin casarse, pero que no pudo escaparse. Decían que la familia de esa chica tenía
varios abogados, fiscales y jueces en el ministerio de justicia, así que, si intentaba huir, se
ganaba un lio tremendo con la justicia. Parece que el suegro le había metido un ajustón y
asuston.

Yo que pensaba que Lalo el sería el último en casarse del grupo, termino enganchado con
una ex con la que iba y venía. Incluso llegue a ir a su boda con Vale, la pobre novia de
Lalo, andaba festejando con familiares y amigos a pesar de su crecida barriga…
Mientras Vale sabiendo cómo era de mujeriego Lalo, compadecía a su esposa porque no
sabía cuánto tiempo le seria fiel ese chico… aunque, a decir verdad, luego me enteraría
que Lalo ya tenía otro hijo producto de un amorío de trabajo, su flamante esposa aun no
sabía de esto.

Bueno… ya se… se preguntarán ¿con qué cara dice estas cosas?… pero es para graficar que
hasta al mejor cazador se le escapa la liebre, en mi caso… el semen. No es ninguna
justificación para mi descuido… ningún hijo es culpable de lo que pueda haber o no
planificado sus padres.

Intentaba sacar mi línea de tiempo, para saber cuándo y/o dónde pude haber
embarazado a mi cuñadita… pero manejando y con mi novia al lado, las matemáticas no
se me daban. Quizás sea cierto aquello de que los hombres no podemos hacer varias cosas
a la vez, menos aun con una noticia de ese calibre retumbando en tu cabeza.

No podía haber sido ese último fin de semana, era muy pronto para que Laurita tuviera
síntomas de embarazo… y con mi novia al lado, tampoco podía detenerme cinco minutos
googlear para averiguarlo… san google que todo lo sabe.

Tal vez fue semanas atrás, en mi último viaje, cuando estuvimos buscando iglesias. Era
como un castigo divino por poseer a Laurita en ese confesionario, por herejes, por
profanar aquel lugar sagrado… o tal vez en aquellas cataratas…

De ser cierto… ¿Qué pasaría?... dejaría las cosas tal cual, negándolo todo o mejo dijo sin
decir la verdad. Mi cuñadita seria como la protagonista de la novela la letra escarlata,
negándose a confesar quien la embarazo. Solo que no sería necesaria una confesión, en
este caso, con el tiempo seguramente se descubrirían los parecidos del bebe y el padre.

La otra opción cual sería… detendría mi boda con Vale ¿para casarme con Laurita?... o
seguiría con mi boda Vale y ella aceptando aquel accidente, sin embargo, viviendo los 3 (o
4 con él bebe), bajo el mismo techo… quizás hasta con mi suegra… todas esas imágenes
bizarras cruzaban por mi mente en aquellos pocos instantes que nos quedamos en
silencio.

- ¿Tú qué crees?... pregunto sacándome de mi abstracción.


- No se… tu mama es exagerada… dije intentando disimular mi posible culpabilidad.

- Bueno… no se… mi hermanita ya es adulta… y anda mucho con ese Kevin…

- Si fue ese Kevin… lo mato… dije serio.

Había llegado al máximo de la hipocresía, tenía que guardar las apariencias con mi recién
reconciliada novia y futura esposa. Vale se rio de mi actitud paternalista con su hermanita
(por aquello de matar a Kevin) si supiera que, de ser cierto, la que me mataría seria ella
muy posiblemente ayudada por mi suegra.

Llegando al departamento, Vale me dejo solo en la sala, mientras ella subía a tratar de
recomponer algo de su ropa que destruí en nuestro brutal encuentro de reconciliación en
la oficina. Aproveche esos instantes, para mensajear a mi cuñadita.

- Laurita… ¿estás?... pregunte apurado por tener noticias.

- Si cuñadito… aun adolorida por lo del viaje… respondió con una carita feliz.

- Oye… hay una cosa que tu mama le dijo a Vale… pregunte tanteando.

- ¿Qué cosa?... pregunto curiosa.

- Dice que estuviste vomitando… que quizás estas embarazada… solté sin más
preámbulo.

- ¿Queee?... nooo… jajaja… ay mi mama… respondió burlona, cosa que me alivio.


- ¿No es cierto?... pregunte, queriendo validar su respuesta.

- Nooo…. Para nada…

Al fin pude dejar de ajustar el asterisco y respirar mejor. Me conto que, de regreso a su
ciudad, tenía un hambre terrible, por todo lo que le hice y también por lo poco que
almorzó. Camino a su casa vio un lugar de comida rápida, y trago como cerda, parece que
algo de lo que comió le cayó mal o simplemente se empacho… y eso fue todo.

- ¿Me viste gorda?...

- Nooo… bueno… solo en las partes que me gustan… dije con malicia.

- Ayyy… cuñadito… eres terrible… pero ya… no hablemos de eso… dijo como apenada.

- Es cierto…

- Pero te imaginas… que lio si fuera cierto…

- Siii… nos hemos cuidado poco…

Nos reímos de esas fakenews que inventaba mi suegra, cada cierto tiempo, aunque este
último susto me había hecho envejecer unos años. Intentamos no caer en juegos de
palabras o recordar lo del último fin de semana…. Solo nos despedimos en buenos
términos, sabiendo que nos veríamos pronto.

Mas aliviado con esa respuesta, pude subir a dormir con Vale, acurrucado y con mi futura
esposa, que estaba más cariñosa tras la reconciliación. Sentía que me había quitado un
peso de encima… otra muestra más, de que estaba tomando la decisión correcta… de
haber sido cierto, con Laurita sentía que habría criado 2 hijas, mi cuñadita había
madurado en este tiempo, pero creo que aún no estaba para esas cosas.

Pasaron los días, y poco antes de la boda, llegaron mi suegra y mi cuñadita. Nos
acomodamos como pudimos en mi depa. Con mi suegra y Vale durmiendo en el
dormitorio principal y yo en el secundario. Esta vez habilitamos una tercera habitación
que teníamos para Laurita, pero que era más pequeña y usábamos como almacén.

Al menos eso nos mantuvo a raya, con todos durmiendo en el segundo piso, era más
difícil que caiga en tentación teniendo a mi suegra y novia al lado. Más aun con mi suegra
sospechando que Laurita estaba enamorada de mi… y con esa desconfianza que tenía por
sus malas experiencias con los hombres.

Sobrevivimos 2 noches, así… a decir verdad, Vale y yo habíamos pedido adelanto de


vacaciones, y nos pasamos esos días ultimando detalles, saliendo a hacer las ultimas
coordinaciones. Mi suegra y Laurita la ayudaban con su vestido, maquillaje y demás.

Al principio creí que sería algo incómodo, y lo fue, pero tuve que disimular por mi novia y
suegra, para no malograr mi boda. Las sonrisas un poco esquivas y nerviosas al inicio,
fueron dando paso a la cordialidad y relajación, ante la alegría que les causaba la boda.

Igual no pude dormir bien, ese departamento era pequeño y todo se oía. No era como en
la casa de mis padres, donde pude darme maña de visitar a mi prima Anita para
despedirme, o la casa de mis tíos en el campo, donde Anita fue a despedirme… pero fue
descubierta por mi padre… entonces, con ese antecedente, pensar en otro encuentro era
tentar la suerte.

Me di cuenta de esa imposibilidad el ultimo día, al oír un ruido en el pasillo, era casi
medianoche. Primero oí la puerta de al lado abrirse de manera lenta, quizás mi cuñadita
se había animado a una última despedida… la definitiva.

- ¿A dónde vas?... oí la voz de mi veterana suegra en la puerta principal.


- Ahhh… iba por agua… dijo Laurita pillada saliendo de su habitación.

- No hagas ruido… deja dormir a los novios... mañana es su gran día.

- Si mama… dijo resignada.

Así fue la quizás el último intento de intimidad, con un destello de despedida,


rápidamente reprimido por mi suegra… quizás con eso se le quitaría a mi cuñadita y a mí,
las ganas de volver a caer en tentación.

La oí bajar las escaleras, algo de ruido en la cocina y luego subir las escaleras a su cuarto,
cerrar la puerta de manera un poco más sonora para que su madre sepa que regreso a su
habitación. Bueno, hasta aquí llego me dije. Me dedique a intentar descansar en mi
última noche de soltero.

Horas después me sentía incómodo, los hombres comprenderán… a partir de cierta edad,
el cuerpo pasa factura y comenzamos a levantarnos de madrugada para ir a orinar. Antes
podía hacerlo en el dormitorio principal que tenía baño, ahora debía ir al baño común
que compartía mi cuarto y el de Laurita.

Hice mis necesidades medio zombi sin mayor contratiempo. Me pareció oír algunos
ronquidos, de mi suegra seguramente. Pasé por la habitación de Laurita, pero no quise
tentar mi suerte, volví a mi habitación… solo que… tras cerrar la puerta…

- ¿Qué haces aquí?... pregunte sorprendido, casi asustado.

- Tu sabes… me dijo.

Aprovechando que estaba en el baño, mi cuñadita, se dio maña para salir de su cuarto y
ocultarse tras la puerta de mi habitación. En la tenue oscuridad pude ver que traía una
larga remera que apenas le cubría debajo del pubis… no me dio tiempo a decir nada
más…
- Viniste preparada… le dije.

- Siii… quería ser tuya de nuevo… me dijo entre besos.

Se me abalanzo y empezó a besarme con sus labios carnosos, su excitada lengua.


Mientras por instinto yo comenzaba a estrujar sus gordas nalgas por debajo de la remera.
Convenientemente Laurita no traía ropa interior… venia lista para todo.

- Quería sentir tu verga por última vez en mi culo… me confeso melancólica.

Me hizo recordar cuando en mi adolescencia fui a despedirme de Anita. Era difícil


negarse a esa última petición de encuentro sexual con aquella magnifica y bronceada
tentación que era mi cuñadita… con sus redondeadas formas resaltando en su remera, sus
pezones puntiagudos por la excitación, sus nalgas levantando la parte posterior de su
remera.

Era por demás excitante, más aun considerando que, la última vez ella vino a visitarme
un fin de semana para sellar nuestra historia sexual. Ahora, nuevamente, ella me buscaba
para que le dé una última repasada antes de dejar mi soltería.

Mi mente, ante ese nuevo estimulo, sobre todo mi verga, no pensaba en las
consecuencias, en mi suegra y novia durmiendo apenas a unos metros míos. Esa pequeña
bandida con sus formas y entrega, me quitaban lo poco racional que me quedaba.

Laurita al ver que no me oponía a su propuesta, sintiendo con sus dedos mi verga
completamente endurecida, se dio vuelta rápidamente, empujando su enorme culo contra
mi ingle, para que la penetrara, la ubique contra la pared.

- Mi culo siempre será tuyo cuñadito… me susurro excitada.


Laurita se aferró a una columna, esperando mi incursión, quebrando un poco más la
espalda para mejorar mi estimulo visual, levantando aquella remera para que pudiera ver
su bien formado trasero y su gran raja dividiendo esos generosos glúteos.

- Tienes un enorme trasero… dije embobado.

- Siii… es tuyo… rómpemelo por favor… gimió suplicante.

No tarde en clavármela ansioso, mi cuñadita resistió bien aquel embate, sus senos se
hincharon, conteniendo la respiración y, algún alarido de dolor y place… luego, mientras
mi verga le taladraba el ano sin piedad, Laurita se tapaba la boca para no gritar o gemir.

- Uhmmm… que rico me llenas con tu gran verga…

- ¿Te gusta?..

- Siii… me encanta que me partas el culo… dijo volteando a verme febril.

Sus labios húmedos buscaron los míos en la oscuridad. Me devolvió con su lengua todo el
placer que sentía. Sin embargo, tras unos instantes, queríamos cambiar de posición, pero
la cama no era una opción, su crujiente sonido atraería a mi suegra y Vale.

- Quiero ser tu perra… me confeso.

- Pero vas a gritar mucho…

- No se… pero cambiemos de posición… te quiero sentir más… me suplico.


Parecía que Laurita quería un combo de todas las posiciones posibles, para recordarlo de
aquí en adelante… era como un recopilatorio de todas las formas en que la penetre en los
últimos años… pero necesitábamos ser discretos.

Jale unas frazadas al suelo y me ubique de espaldas, sabía que penetrarla de perrito sería
muy excitante para ella y no contendría sus alaridos, así que era mejor que ella se subiera
y se despachara a gusto, mientras yo podría tapar su boca.

- Siii… así también es rico… dijo complacida.

Laurita se sentó frente a mí, mientras yo estrujaba sus senos, ella saltaba armónicamente
y meneaba su rabo en mi ingle para sentir mi tieso pene invadiendo sus tripas. La veía
como en trance, moviendo la cabeza y con su lengua paseando por sus labios,
disfrutándolo.

- Ayyy Danny… que rico es sentirte atorándome el culo… Uhmmm… gemía


complacida.

Luego al parecer quiso simular el perrito, se colocó de espaldas a mí y comenzó


nuevamente a brincar, con los brazos ladeándome. Yo aprovechaba en jalar sus gordas
nalgas y su cabello, como cuando la poseía en perrito… Laurita parecía entenderlo y
brincaba cada vez más fuerte, pareciendo estar cerca del clímax…

- ¿Ves?... te lo dije… dijo enérgica pero victoriosa

- No puede ser… grito incrédula y espantada de aquel espectáculo.

La puerta se había abierto de manera repentina, como si se tratara de una intervención


policial, acto seguido, la luz ilumino el cuarto… con mis ojos acostumbrándose al
resplandor, pude reconocer la imagen de mi suegra en bata… y de Vale en short… y
remera…
- A la mierd… me limite a murmurar reconociéndolas.

Quizás mi cuñadita no había sido tan sigilosa al escaparse del cuarto, o el ruido que hice
al ir al baño, puso en alerta a mi suegra. Tal vez no habíamos sido tan silenciosos en aquel
encuentro clandestino a pocos metros de donde ellas dormían.

- Te dije que todos son iguales… sentencio mi suegra.

La expresión de mi suegra era entre decepcionada y triunfante, sus sospechas de los


últimos meses se habían confirmado. Laurita estaba enamorada de mí, no solo eso, la
historia de cómo perdió su virginidad, quizás con el tiempo le resulto poco creíble.

Tal vez tras su último viaje y el mío, cosas que Vale le conto, comenzó también a atar
cabos sueltos. Mi suegra siempre desconfió de mi… y en general de los hombres, ya que
los dos padres de sus hijas la abandonaron.

Quizás el padre de Vale fue el más traumático para ella, ya que era su pareja de años. La
dejo embarazada, mientras él se iba de viaje de trabajo a otra ciudad, en busca de mejores
oportunidades para su futura hija… pero en ese tiempo fuera, embarazo a otra chica.

Al final cuando tuvo que elegir entre ambas, eligió a la otra, cuya familia tenía mejor
posición económica. Y no solo eso, llevo a su nueva pareja de regreso a su ciudad… fue
bastante cruel para mi suegra verlo pasearse con su otra chica embarazada.

Regresando al relato, sentía a Laurita petrificada, si antes su cuerpo parecía temblar de


placer ahora temblaba de miedo. Si antes su ano latía afectuosamente en mi verga, ahora
lo apretaba ajustando su esfínter y causándome dolor en mi tiesa verga que la tenía
incrustada hasta las entrañas.

- De todas… tuuu… tuviste que ser tuuu… exclamo llorosa Vale, culpando a su
hermanita.
- Seguro el la engatuso… sentencio mi suegra tratando de librar de culpa a su hijita.

Laurita comenzaba a contraerse, pero sin bajarse de mi verga, la sentía temblar llorosa,
sin saber que decir… yo tampoco sabía cómo reaccionar… viendo esas caras de decepción
que de pronto se iban transformando en furia.

- Y la tiene… clavada por el ano… digo asqueada Vale.

- Ay hija… porque te dejas hacer eso… dijo decepcionada mi suegra, procurando no


ver.

Si supieran que eso era lo que más le gustaba, ser calvada por el ano como perra y
vociferar voz en cuello pidiendo más, mientras sus senos bailaban y sus gordas nalgas
vibraban en mi ingle… pero no creía momento adecuado para esas aclaraciones…

- Lo siento hermana… se atrevió a susurrar Laurita, recuperando la voz.

- Tu perra traidora… exclamo Vale.

La vi acercarse rápidamente, pensé que me atacaría a mí, pero fue a tomar de los pelos a
su hermana y samaquearla de un lado a otro, con ese samaqueo mi verga también movía
de un lado a otro, teniendo enganchada a Laurita hasta las tripas.

Por un momento perdí de vista a mi suegra… quizás se fue a buscar algo para separarlas,
agua helada, una escoba, así como cuando van a separar unos perros unidos… luego la vi
entrar aterrorizado con unas tijeras que encontró….

A la mierd… me van a apuñalar… o castrar…

Continuara….

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