Wallerstein
Tarea 9
Teoría de las Relaciones Internacionales
8-11-2023
La teoría del sistema-mundo de Immanuel Wallerstein
Las fuerzas dominantes del sistema mundo han sostenido, desde los comienzos del
siglo XIX, que el desarrollo económico fue un proceso muy natural. Para realizarlos es
necesario liberar las fuerzas de producción y permitir a los elementos capitalistas
crecer rápidamente.
Antes los territorios no valían nada y con el desarrollo impuesto por los franceses
ahora valen algo. En1945, Estados Unidos concentró todos sus esfuerzos en ayudar a
Europa Occidental y a Japón a reconstruirse. Predicaba en América Latina la
tradicional canción neoclásica: abrir las fronteras económicas, permitir la inversión
extranjera, crear infraestructura necesaria para el desarrollo, concentrarse en
actividades en donde se tiene ventaja comparativa.
La CEPAL negaba los beneficios de una política económica de fronteras abiertas y
afirmaba en contra un rol regulador de los gobiernos a fin de reestructurar las
economías nacionales.
Recomendación principal, promover la sustitución de importaciones por la protección
de las industrias nacientes. Esta recomendación fue seguida por los gobiernos
latinoamericanos y efectivamente hubo una mejor economía.
Los análisis de los dependientitas fueron políticos. Incorporaron a sus razonamientos
las situaciones políticas presentes en cada país y en el sistema-mundo.
Consideraban en consecuencia las alianzas existentes y potenciales y en fin los
obstáculos efectivos a una reestructuración económica. Aceptaban que el rol de las
sociedades transnacionales, de los gobiernos occidentales, del FMI, del Banco
Mundial y todos los otros esfuerzos imperialistas, eran negativos y nefastos.
Al mismo tiempo, atacaban a los partidos comunistas latinoamericanos y detrás de
ellos a la Unión Soviética. Dijeron que la política abogada por estos partidos, una
alianza entre los partidos socialistas y los elementos progresistas de la burguesía
equivalía a fin de cuentas a las recomendaciones de los imperialistas, de un
reforzamiento del rol político y social de las clases medias, y una tal política no podría
lograr una revolución popular. Eso no era ni revolucionario, ni eficaz, si el objetivo era
una transformación social profunda.
Con el estancamiento mundial, la derrota de los guevarismos, y el repliegue de los
intelectuales latinoamericanos, los poderosos no necesitaban a las dictaduras
militares.
Vivir en un país pos-dictadura era más agradable que vivir en cárceles o exilio.
Con la democratización parcial venían los ajustes a lo FMI y la necesidad para los
pobres de apretarse los cinturones aún más.
Una gran parte de los izquierdistas de ayer se convertían en heraldos del mercado y
los que no seguían este camino buscaban ansiosamente senderos alternativos.
Rechazaban, sin duda, los senderos luminosos, pero no querían renunciar a la
posibilidad de alguna, cualquier luminosidad.
¿Cuál es el problema principal de los capitalistas en un sistema capitalista?
individualmente, optimizar sus beneficios y, colectivamente, asegurar la acumulación
continua e incesante de capital.
Objetivo colectivo, Los beneficios son la diferencia entre los ingresos para los
productores y los costes de producción.
Hay dos variedades principales de costes para los capitalistas: los costes de la fuerza
de trabajo y los costes de transacciones.
Pero lo que reduce los costes de fuerza de trabajo podría acrecentar los costes de
transacciones y viceversa.
Para minimizar los costes de transacciones, es menester concentrar las actividades
Geográficamente.
Para reducir los costes de fuerza de trabajo, es útil dispersar las actividades
productivas, pero inevitablemente eso afecta negativamente los costes de
transacciones.
Revolución "mundial" de 1848 sirvió como choque para las estructuras del sistema-
mundo. Mostró dos cosas. La clase obrera era verdaderamente peligrosa y podía
desbaratar el funcionamiento del sistema. No era sabio ignorar todas sus
reivindicaciones. La clase obrera no era lo bastante fuerte para hacer caer el sistema
con sublevaciones casi espontáneas. El programa de los reaccionarios fue auto
destructor, pero lo mismo era el programa de los partidarios de conspiraciones
izquierdistas. La derecha se decía que sin duda algunas concesiones deberían
hacerse frente a las reclamaciones populares. Y la izquierda naciente se decía que
debería organizarse para una lucha política larga y difícil a fin de llegar al poder. El
conservadurismo moderno y el socialismo científico son o llegaron a ser dos alas, dos
avatares del liberalismo reformista, intelectualmente ya triunfante.
La lógica era que el voto satisfaría el deseo de participación, creando para los pobres
un sentido de pertenencia a la “sociedad” y, de ese modo, no exigirían mucho más.
Segundo, aumentar progresivamente los ingresos reales de las clases inferiores a
través del bienestar estatal. La lógica era que los pobres estarían tan contentos de
cesar de vivir en la indigencia, que aceptarían quedar más pobres que las clases
superiores. Los costes de esas transferencias de plusvalía serían menores que los
costes de insurrecciones y en todo caso serían pagados por el Tercer Mundo. Y
tercero, crear la identidad nacional y también transnacional blanco-europea. La lógica
era que las luchas de clases serían sustituidas por las luchas nacionales y globales
raciales y de esa manera las clases peligrosas de los países del centro se ubicarían
en el mismo lado que sus élites. Debemos reconocer que este programa liberal fue un
éxito enorme.
Desde el punto de vista de los poderosos del mundo, la posible sublevación global de
los pueblos peri erizados y descuidados constituía una grave amenaza para la
estabilidad del sistema, al menos tan grave como la posible sublevación europea de
los proletariados.
Cuando digo que la estrategia liberal mundial fue un gran éxito, pienso en dos cosas.
Primero entre 1945 y 1970, en la gran mayoría de países del mundo, los movimientos
herederos de los temas de la Vieja Izquierda del siglo XIX llegaron al poder, utilizando
varias etiquetas: comunista, alrededor de la Unión Soviética; movimientos de
liberación nacional, en África y Asia; social-demócrata, en Europa occidental;
populista, en América Latina.
Segundo, el resultado del hecho de que tantos movimientos de la Vieja Izquierda
hayan llegado al poder estatal, fue una euforia debilitadora y, al mismo tiempo,
también la entrada de todos estos movimientos, en la maquinaria del sistema histórico
capitalista. Cesaron de ser anti sistémicos y pasaron a ser pilares del sistema sin
dejar de gargarizar un lenguaje izquierdista, esta vez con lengua de madera.
Ese éxito, fue más frágil de lo que pensaban los poderosos, y en todo caso no fue tan
destacado como la recuperación de la clase obrera blanca-occidental. Hubo dos
diferencias fundamentales entre las situaciones nacionales de los países del centro y
la del sistema-mundo globalmente. El coste de una distribución nacional ampliada de
la plusvalía de los obreros occidentales no fue enorme como porcentaje del total
mundial y pudo ser pagado en gran parte por las clases populares del Tercer Mundo.
Hacer una redistribución significativa hacia las poblaciones del Tercer Mundo, por el
contrario, habría tenido que ser pagado necesariamente por los poderosos y eso
habría limitado gravemente las posibilidades de una acumulación de capital en el
futuro. Fue imposible utilizar la carta del racismo para integrar los pueblos de color en
el sistema-mundo.
El año 1968 marcó el comienzo de un desmoronamiento rápido de todo lo que los
poderosos han erigido en el sistema-mundo con la geo cultura liberal después de
1945.
1968 dejó heridas y agonizantes dos víctimas: la ideología liberal y los movimientos
de la Vieja Izquierda. Para la ideología liberal, el golpe más serio fue la pérdida de su
rol como la única ideología imaginable de la modernidad racional. Entre 1789 y 1848,
el liberalismo existía ya, pero solamente como una ideología posible, confrontado por
un conservadurismo duro y un radicalismo naciente. Entre 1848 y 1968, a mi juicio,
como vengo de afirmar, el liberalismo llegó a ser la geo cultura del sistema-mundo
capitalista. Los conservadores y los socialistas (o radicales) se han convertido en
avalares del liberalismo. Después de 1968, los conservadores y los radicales han
retrocedido a sus actitudes anteriores a 1848, negando la validad moral del
liberalismo.
La primera conclusión que han sacado es que la perspectiva de reformas graduales
que permitirían la eliminación del foso rico pobre, desarrollado-subdesarrollado, no es
posible en la situación actual y que todos los que lo habían dicho fueron ya sea
mentirosos o ya sea manipuladores.
Lo que proporcionaba el liberalismo a las clases peligrosas fue sobre todo la
esperanza, o mejor la seguridad del progreso todo el mundo finalmente tendrá un
nivel de vida confortable y saludable, una educación, una posición honorable para sí
mismo y sus descendientes. Lo fue prometido si no para hoy, pues en un próximo
mañana. La esperanza justificaba las demoras, a condición de que hubiera ciertas
reformas gubernamentales visibles y alguna también visible actividad militante de
parte de los que esperaban. Mientras tanto, los pobres trabajaron, votaron, y sirvieron
en los ejércitos.
Para los empresarios hay dos dilemas que son casi imposibles de resolver: la des
ruralización del mundo y la crisis ecológica. Los dos son buenos ejemplos de
procesos que van de cero a ciento por ciento y cuando llegan cerca de la asíntota,
pierden valor como mecanismos de ajuste.