EL SERVICIO PÚBLICO.
Muchos personas que conozco y aprecio, entre ellas una gran cantidad de
exestudiantes, han postulado su nombre para las diferentes corporaciones en
las próximas elecciones del 29 de Octubre.
La gran mayoría de quienes conozco y la totalidad de mis ex estudiantes
gozan de una sana reputación y de una integridad absoluta como seres
humanos, profesionales y colaboradores de la comunidad a la que pretenden
servir en las instancias a las que se postulan y saben muy bien que se postulan
para ser elegidos servidores públicos, para servirle al pueblo, tratando de
mejorar sus condiciones.
Por ello, como ciudadano y docente, me permito hacerles un breve recuento, y
llamado, de lo que es el servicio público y de lo que debe significar ser un
servidor público.
El concepto de servicio público en política se refiere a las actividades,
funciones y responsabilidades que los gobiernos nacionales y locales, en
conjunto con las diferentes instituciones estatales llevan a cabo en beneficio
de la sociedad en general. El servicio es el cumplimiento de las funciones que
son consideradas fundamentales para el bienestar y el progreso de la
población, comenzando por la educación, la salud, el transporte, la seguridad,
la infraestructura, la justicia y otros tantos.
El servicio público implica que los organismos y las instituciones, de orden
nacional y local, trabajen para satisfacer las necesidades y los intereses de la
sociedad en general, sin favorecer a ningún grupo particular o individuo. En
lugar de perseguir objetivos lucrativos, el servicio público se centra en
proporcionar beneficios y mejoras a la comunidad en su conjunto. Esto es
esencial para el funcionamiento efectivo de una sociedad y para garantizar que
se cumplan las obligaciones y responsabilidades del gobierno hacia sus
ciudadanos.
Ello implica la responsabilidad de mantener altos estándares éticos y de
transparencia, en el ejercicio del cargo, en la administración de los recursos y
la toma de decisiones. Los servidores públicos deben actuar en interés de la
sociedad por ello quien ejerce el servicio público tiene la función ética de al
ser elegido garantizar un gobierno y una gestión (como edil o concejal)
transparente, justa y eficaz que sirva al interés público y respete los valores
democráticos.
Por ello como servidor público es importante acordarse siempre que:
Es claro que al ser elegido por votación popular debe representar los
intereses y necesidades de los ciudadanos que lo eligieron. Esto implica
ser consciente de las preocupaciones de la comunidad y abogar por
políticas y decisiones que beneficien al conjunto de la sociedad, en
lugar de favorecer a grupos particulares o intereses personales.
La ética demanda ser transparentes en la toma de decisiones y en el uso
de los recursos públicos. Por ello TIENE que rendir cuentas ante la
población por sus acciones y explicar cómo han manejado los recursos,
que han propuesto y concretado. Lo hecho se verá reflejado en beneficio
de la comunidad electora y de paso en el clima de convivencia social.
La honestidad y la integridad en la gestión de los asuntos públicos son
esenciales para mantener la confianza de los ciudadanos.
Siempre se debe evitar cualquier situación que pueda generar un
conflicto de interés entre sus responsabilidades oficiales y sus intereses
personales o privados. Esto implica abstenerse de tomar decisiones que
puedan beneficiarlos a ellos o a sus allegados en detrimento de la
población que representan. Su elección obedece al interés de servir y no
de recibir.
En sus manos tiene la capacidad y la responsabilidad ética de proteger y
promover los derechos humanos de todos los ciudadanos, sin importar
su origen, género, religión u orientación. Es una obligación,
inaplazable, abogar por políticas que fomenten la igualdad, la justicia y
el respeto a los derechos fundamentales.
También deben considerar siempre el bienestar de la sociedad en su
conjunto al tomar decisiones. Toda acción debe estar basada en el
análisis de objetivos y apoyado en la mejor evidencia para que la
solución no parezca una afectación. No hay otro bienes que considerar
sino el de la sociedad.
Por ética del servicio público implica fomentar la participación activa
de los ciudadanos en el proceso político y en la toma de decisiones. Los
servidores públicos deben ser receptivos a las opiniones de la
comunidad y buscar vías para involucrar a los ciudadanos en el proceso
democrático. De ahí que los llamados de atención de la comunidad ante
la falta de gestión no pueden ser palabras al viento sino mandatos
indiscutibles de obligatorio cumplimiento.
El deber de cumplir con las normas y leyes establecidas en la sociedad
es indiscutible. Esto incluye acatar las leyes mismas, las de la ética y
evitar así cualquier actividad que no las honre.
Dicho esto no sobra decir que la honrosa confianza que se ganen no es patente
de corso para realizar lo que a bien tengan en gana; más que nunca
necesitamos responsables gobernando y no responsables ante los organismos
de control y jurídicos por las falencias cometidas.
En ustedes esta el anhelo de todos, no nos defrauden o seré el primero que
estará formado para señalarlos como ciudadano y, a quienes fueron mis
alumnos, decirles: “Yo no les enseñé eso”.