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Platón

Platón nació en Atenas en el 427 a.C. y fue discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Desarrolló una filosofía idealista a través de diálogos como La República y el mito de la caverna, donde distinguió entre un mundo inteligible de ideas eternas e inmutables y el mundo sensible percibido por los sentidos. Su pensamiento influyó en toda la tradición filosófica occidental al establecer la base de la filosofía a través de la unión de Sócrates
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Platón

Platón nació en Atenas en el 427 a.C. y fue discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Desarrolló una filosofía idealista a través de diálogos como La República y el mito de la caverna, donde distinguió entre un mundo inteligible de ideas eternas e inmutables y el mundo sensible percibido por los sentidos. Su pensamiento influyó en toda la tradición filosófica occidental al establecer la base de la filosofía a través de la unión de Sócrates
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Platón

Platón nació en Atenas en el 427 antes de Cristo. Considerado uno de los tres
grandes filósofos clásicos de la antigua Grecia y del mundo occidental, fue
discípulo de Sócrates y docente de Aristóteles. De origen aristocrático,
combatió con vehemencia el pensamiento de los sofistas. Tras la condena a
muerte de Sócrates, huyó al Oriente y luego se estableció en Italia. En el 387
aC, retornó a Atenas y fundó la escuela de filosofía conocida como la
“Academia”. Su pensamiento idealista lo desarrolló a través de 26
“diálogos” entre los cuales destacan la “Apología de Sócrates”, “Fedón”, “El
banquete”, “La República” (que contiene su famoso “mito de las cavernas”),
“Fedro”, “La teoría de las ideas”.
En sus escritos podemos encontrar referencias a la justicia, la igualdad, al
arte o a la belleza, además de ser un excelente teórico de temas como la política
o la religión.

En su teoría de las ideas, donde quedó plasmado toda su filosofía,


cohabitaban dos mundos: las ideas y las cosas. Ambos separados pero unidos.
En las ideas no se distinguían los sentidos, sin embargo, en el de las cosas, era un
mundo más sensible, donde todo era perfectamente percibido por los sentidos.
La realidad de Platón era inteligible, por un lado, la cual era eterna, y por otro
lado la realidad sensible formada por las cosas. Distinguía su mundo de ideas
en tres escalones: primero las ideas del bien, con objetos estéticos y éticos;
después las ideas matemáticas; y por último las ideas de las cosas.

El pensamiento de Platón dio lugar a toda la tradición filosófica


occidental. Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, la unión de las
tres formas la base de la filosofía de Occidente que se desarrollaría después y
que dura hasta nuestros días. ¿Qué aportó Platón a la historia del
pensamiento? Veámoslo en 10 claves esenciales que lo resumen.
1.- Una inteligencia que lo ordena todo. Platón ideó la figura de una
inteligencia ordenadora, a la que llamó demiurgo, para dar sentido a todo
desde el inicio de los tiempos, desde el origen del universo. No se trata de un
dios o principio creador, sino de un principio ordenador de lo ya existente.
2.- Las ideas de las que deriva el mundo de lo físico y terrenal. Platón definió
el mundo de las ideas. A grandes rasgos, defiende que existen entes
inmateriales, absolutos, inmutables y universales independientes del mundo
físico de las que derivan todo lo que existe en ese plano físico. Serían, por
ejemplo, la bondad, la justicia, la virtud o el mismo ser humano en sí mismo.
Y de ellas derivarían todo lo bueno, todo lo justo, todo lo virtuoso.
3.- Los sentidos no reflejan la realidad ni permiten conocerla. Desmitificó el
papel de los sentidos en el conocimiento de la realidad porque muestran un
mundo imperfecto y cambiante, no la verdadera realidad.
Para Platón, los sentidos muestran un mundo imperfecto y cambiante, no la
verdadera realidad.
4.- Opinión y conocimiento. Diferenció y contrapuso las nociones de opinión
(doxa) y saber (episteme). La opinión o doxa es el mundo de lo sensible; las
cosas sensibles se conocen a través de los sentidos. El mundo inteligible es el
mundo del conocimiento y la ciencia, el episteme, que se conoce mediante la
razón y la inteligencia. Es lo real y no es cambiante.
5.- El mito de la caverna. Para Platón, «sólo hay un Dios, que es el
conocimiento, y una maldad, que es la ignorancia». En su obra
la República explica el mito de la caverna, una metáfora «de nuestra
naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación».
La primera parte describe la vida en el interior de la caverna. En ella habitan
los prisioneros, cuya única ocupación es contemplar el fondo de la estancia;
al estar encadenados no pueden mirar hacia otro lado, sólo hacia esa pared.
Dentro de la caverna hay una fogata encendida y, gracias a la luz del fuego,
en la pared se proyectan sombras, que reflejan lo que existe en su mundo; es
decir, que esas sombras representan su realidad, son la realidad para ellos.
La liberación de los prisioneros comienza permitiéndoles darse la vuelta y
mirar hacia el fuego, en vez de mirar hacia las sombras proyectadas en la
pared. Entonces, iluminados por su luz, ven una nueva realidad, más
profunda y completa donde radica la causa de la primera, compuesta sólo de
apariencias sensibles.
Después, se desencadena a un prisionero y se le permite dirigirse hacia fuera
de la cueva. Mediante una cuesta empinada hacia arriba sale de la caverna, y,
una vez fuera de ella, ve la realidad exterior: hombres, lagos, árboles… Este
es el mundo inteligible. Y ve el sol y su luz, que encarna la idea del Bien.
El hombre es prisionero mientras vive en el mundo sensible. Su liberación es
descubrir el mundo de las ideas
Ya conocido el mundo exterior, el hombre siente el deber moral de rescatar
de las sombras a sus compañeros que están presos dentro de la cueva. El
exprisionero desciende de nuevo hasta el interior de la caverna para liberar
al resto de los prisioneros…, pero se encuentra con su incomprensión. No han
visto el mundo exterior y no comprenden lo que les explica.
De esta forma explica Platón su idea de que el hombre es prisionero mientras
vive en el mundo sensible y sus valores. Su liberación es descubrir el mundo
de las ideas. Convertido en filósofo, trasciende las ataduras el cuerpo y del
mundo sensible y asciende al de las ideas.
6.- Las tres partes del alma. Platón dividió el alma en tres partes: razón,
ánimo y apetito. Las explicó mediante el mito del carro alado en uno de sus
diálogos: Fedro.
7.- El mito del carro alado. Así explicó Platón el mito del carro alado: las
almas son como un carro dirigido por un auriga del que tiran dos caballos. El
alma será la fuerza natural que mantiene unidos al carro y a su auriga,
sostenidos por alas; una fuerza capaz de elevar lo pesado, encaminándolo
hacia el lugar donde habitan los dioses. El cultivo y la dedicación a lo
hermoso, lo sabio y lo bueno hacen crecer las alas que harán más ligera la
ascensión. En cambio, lo malo, lo vergonzoso y feo tiene como resultado que
estas se extingan: la caída será inevitable. En el caso de los hombres, la
subida es más costosa. La causa es que el auriga ha de guiar a una pareja de
caballos de distinta índole. Uno es blanco y simboliza la belleza y la verdad,
mientras que el otro es negro, sinónimo del mal y lo feo. El auriga es la parte
racional, el equilibrio. Si el auriga es capaz de controlar a los caballos, el
conjunto se elevará y contemplará el mundo de las ideas. Si no lo hace, los
caballos se rebelarán, el carro no podrá elevarse y caerá en el mundo de las
cosas, el mundo sensible. El alma acabará en un cuerpo aprisionado con el
anhelo de retornar a su mundo original, ese para el que estaba destinado.
Las partes del carro se corresponden con la naturaleza tripartita del alma:
 La parte volitiva, donde residen los apetitos y deseos incontrolados. Es
el animal negro y rebelde.
 El ánimo, bajo la forma de caballo blanco, es la parte que
aspira siempre a la verdad y al bien.
 El auriga, el hombre que los dirige, simboliza la razón, es el encargado
de controlar los apetitos.
8.- La justicia es el equilibrio. Definió la justicia como el orden y equilibrio
entre las distintas partes del alma.
El gobierno del pueblo o sus representantes es para Platón muy imperfecto y
defiende un gobierno que esté dirigido por los más sabios
9.- La ciudad y el gobierno ideales. Dedicó gran parte de su obra, y mucha
energía vital, a reflexionar sobre la forma de ciudad ideal. Dividía a los
ciudadanos en tres: productores, que debían dedicarse a la actividad
económica; guardianes, que se ocupan de la seguridad y el orden; y
gobernantes. Para Platón, la justicia llegará cuando cada grupo social
desempeñe la función que le corresponde y con su virtud concreta: los
productores, la moderación; los guardianes, el valor; y los gobernantes, la
prudencia. Por encima de todos ellos situó al rey-filósofo, en lo más alto de la
organización política. Para él, el gobierno del pueblo o sus representantes es
muy imperfecto y aboga por un gobierno que esté dirigido por los sabios. La
forma más perfecta de gobierno sería, pues, la monarquía o aristocracia, que
asegura el gobierno de los mejores, los más preparados: los reyes-filósofos,
los más sabios.
10.- La Academia, el centro del saber. En Atenas funda la Academia, en las
afueras de la ciudad, cerca de los jardines del héroe Academo, por eso la
llamó así. Es el primer centro del saber, dedicado al estudio y a la enseñanza,
algo así como las universidades actuales.

Podemos afirmar que la filosofía de Platón puede ser


caracterizada como un racionalismo idealista.
El racionalismo platónico permite descubrir que más allá de los
continuos cambios que ocurren a las cosas materiales hay un
orden lógico inmutable.

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