Las cosas ya no se llaman por su nombre
Eufemismos que disimulan problemas y lenguaje 'oenegero' hacen parte de la
tendencia idiomática.
Por: FEDERICO ARANGO 29 de mayo 2016 , 09:55 p. m.
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El fenómeno tiene lugar sobre todo en el sector público. A diario la gente nota
cómo se le deja de llamar pan al pan y vino al vino, para usar rebuscados términos
que no todo el mundo entiende; a veces, simplemente para demostrar una
supuesta experticia, y otras, con el fin de maquillar realidades adversas.
Dicen los entendidos que el lenguaje determina y moldea nuestras nociones de la
realidad y que en esa medida al transformarlo actuamos sobre ella. Pero hay
quienes creen que debe ser al revés, de manera que la transformación de la
realidad termina reflejándose en el lenguaje, camino más largo y empinado.
Más allá de este debate tipo huevo-gallina, lo cierto es que son muchos los casos
en Colombia donde la denominación acuñada desde instancias oficiales para un
problema se estrella de frente contra él, haciéndose evidente que nombrarlo
distinto no va a solucionarlo. Y más grave aún resulta cuando el esfuerzo estatal
se limita a eso.
Hay múltiples ejemplos, desde el atrevimiento de llamar migrantes internos a los
desplazados por la violencia, inseguridad alimentaria al hambre y sectores
vulnerables a comunidades en la pobreza hasta el caso de los Grupos Armados
Organizados en los que amanecieron convertidas hace poco en bandas
criminales o ‘bacrim’. Hasta al viejo fantasma del racionamiento eléctrico le dieron
una nueva identidad: cortes programados, de la misma manera que las cuotas
políticas reemplazaron a las cuasipatrimoniales corbatas. Ni hablar, qué lástima,
de los ‘falsos positivos’ como camuflaje de las ejecuciones extrajudiciales.
(Además: El 'oso' de usar anglicismos en la oficina para descrestar)
Pasa lo mismo cuando una administración local advierte sobre una afectación
vehicular en una vía en la que miles de conductores padecen un trancón de
antología. Calle que muy posiblemente presenta, a juicio de las autoridades,
baches y ondulaciones (léase parece la superficie lunar, plagada de cráteres).
La tendencia es similar a la que se ve con algunos movimientos sociales
(generalmente en el costado izquierdo del espectro político) y sus acciones
afirmativas de inclusión en el lenguaje, que han instalado la expresión “en
situación de”: personas en situación de calle, en situación de desplazamiento, en
situación de discapacidad, etc.
“Años de segregación activa, racismo, clasismo, sexismo y homofobia, por parte
del establecimiento político y religioso del país, han hecho que, desde una
perspectiva wittgensteiniana (hablamos como pensamos), la izquierda
biempensante haya decidido emprender esta cruzada”, explica Santiago Rivas,
presentador del programa de televisión Los puros criollos, quien ha estudiado
este fenómeno por su cuenta. Para él, de esta manera se sacrifica la elocuencia y
el sentido, en pro de la forma.
“Muchas de esas ‘poblaciones vulnerables’, los líderes y las ‘lideresas’ de los
‘procesos a viabilizar’, son los mismos que exigen del establecimiento este
lenguaje cargado de eufemismos y posturas políticamente correctas, que terminan
por afectar la posibilidad de comunicarnos entre nosotros”, añade Rivas.
La otra pata de este asunto es el uso de un léxico extremadamente especializado
e incomprensible para buena parte de los colombianos. Es como si expresarse
así fuera una señal de pertenencia a una curiosa vanguardia burocrática. Funciona
como cualquier moda: de un momento a otro surge un término, un barbarismo las
más de las veces, y en un parpadeo está siendo pronunciado en cuanta reunión,
comité o seminario tenga lugar.
“Esta jerga sirve para dar la apariencia de una experticia técnica, de un
conocimiento único y críptico al que los mortales no podemos acceder –plantea
Sergio Roncallo, profesor de la Facultad de Comunicación Social de la
Universidad de la Sabana–. En gran parte, se trata de una forma esnob, arribista,
de hacer una ‘limpieza’ del lenguaje, bajo el supuesto de que hay cosas que si se
dicen en un tono que todos entendamos no resultan políticamente correctas”.
De esta cosecha hacen parte términos como retroalimentación, coadyuvar,
socializar, propender, cocreación, interlocutar y, sobre todo, el abuso al que a
diario son sometidos los verbos aplicar, socializar y validar, entre muchos otros.
Es dentro del marco de esta tendencia que hoy se habla, por ejemplo, de la
siembra por parte de adultos mayores de equis cantidad de individuos arbóreos
para referirse a unos tiernos abuelos que plantaron unos arbolitos. O de políticas
de atención integral para los perros y perras en situación de abandono cuando
unas almas caritativas rescatan a unos pobres gozques callejeros.
Como decíamos, este fenómeno no es exclusivo del ámbito estatal. Recordemos
cómo hace ya varios años que las máquinas de los casinos dejaron de ser
tragamonedas para convertirse en pagamonedas. Y de cómo el verbo manejar
canibalizó a tener con la misma ferocidad que colocar ya lo hizo con poner.
Fundamental tener en cuenta que ya ningún promotor (vendedor) invita a comprar
un plan de tiempo compartido o un curso de lectura rápida. No. Ahora la invitación
es a invertir. Tal vez en unos años le pediremos al mesero “el valor de la
inversión en nutrición y esparcimiento” en lugar de la cuenta.
(Lea también: 'Grilla' o 'farra', ¿dónde quedó el buen uso del idioma universitario?)
Es urgente abordar el tema. Poner sobre la mesa la importancia de frenar o al
menos moderar la tendencia. De lo contrario, a vuelta de unos años se hablará de
que James Rodríguez es un futbolista en situación de suplencia o de que en
Venezuela no se maneja lo que es la democracia como tal.
Alto nivel (comisión de): Excusa gubernamental para salirse por la tangente.
“Conformaremos una comisión de alto nivel para que colombianos dejen de
llevarse las cobijas de los aviones”.
B
Bache: Hueco en vía pública, por lo general con dimensiones de pozo de
exploración petrolera. “En mi barrio, todos les celebramos los cumpleaños a
nuestro bache”.
C
Centro de beneficio animal: Matadero. “Míralos. Pobres: van como ovejas al
centro de beneficio animal”.
Coadyuvar: Dar una mano. “La gente cree que Valverde nunca le coadyuva a
Nairo”.
Cuota política: Cargo en el sector público, gestionado por un cacique, en el que
no se labora pero sí se cobra. “No, olvídalo, yo no voy a trabajar, yo soy cuota
política”.
D
Dinamizar: Meterle chancleta, tupirle. “Hay que dinamizar la discusión del
proyecto de ley para no quedarnos sin ‘mermelada’ ”.
E
Enajenar (acciones o activos): Privatizar. “A este ritmo, van a terminar enajenando
el Nobel de Gabo”.
Escalar (el caso): Chantarle el lío a otro, hacer la de Pilatos. “Ante la solicitud de
permiso de la adolescente para ir a acampar con amigos, la mamá escaló el caso
hasta instancias del padre”.
I
Individuo arbóreo: Arbolito. “Papá, para el carro que tengo que rociar un individuo
arbóreo”.
Interlocución: Diálogo. “Es necesario generar procesos de interlocución con los
vecinos para que le enseñen al perrito a no ensuciar nuestro jardín”.
M
Manejar: Tener. “Ya no manejo ganas de soñar un futuro juntos”.
Multiplicador: Persona responsable de difundir, entre otras, información. “Los
porteros suelen ser grandes multiplicadores de información privada de los
residentes”.
P
Propender: Mirar a ver qué se puede hacer. “Es deber del Distrito propender a
que los buses del SITP se varen solo una vez al día”.
R
Reprogramar: Aplazar. Término recientemente acuñado por la Dimayor, autoridad
mundial en el aplazamiento de partidos. “Es la décima vez que reprograman la
entrega del deprimido de la calle 94”.
Retroalimentación: Opinión sobre algo. “Pienso hipotecar la casa y empeñar los
juguetes del niño. Dame retroalimentación”.
S
Sentipensante: Persona que combina razón y emoción en su desempeño
profesional, con prevalencia de lo segundo. “El ‘Pecoso’ Castro es un técnico de la
escuela sentipensante”.
Sinergias: Meter a todo el mundo en el mismo cuento. “James y Zidane no
lograron crear sinergias”.
Socializar: Compartir una información otrora reservada. “Es hora de que
socialicemos lo nuestro con tus padres”.
V
Validar: Revisar, ver que todo esté bien. Su uso es cada vez más frecuente e
inmisericorde en los ‘call centers’. “¿La corte ya validó el acuerdo de paz?”.
Viabilizar: Levantar plata. “Hay que viabilizar el paseo a la finca, hagamos una
vaca”.
Visibilizar: Que la gente se entere de la existencia de un problema, un grupo
social, etc. “Es hora de visibilizar el drama cotidiano de las personas en situación
de alopecia”.
FEDERICO ARANGO
Subeditor de Opinión de EL TIEMPO
''LA VIDA ES FÁCIL, LA COMPLICAMOS NOSOTROS''
Cómo conseguir que tu vida sea mucho más
sencilla (en versión para 'dummies')
“La simplicidad es la sofisticación definitiva” es una frase atribuida
tradicionalmente al artista e inventor Leonardo Da Vinci. Por su parte,
León Tolstói aseguraba que “no
Cómo conseguir que tu vida sea mucho más sencilla (en versión para
'dummies')
Por
Héctor G. Barnés
05/04/2013 - 06:00 Actualizado: 16/09/2014 - 19:37
“La simplicidad es la sofisticación definitiva” es una frase atribuida
tradicionalmente al artista e inventor Leonardo Da Vinci. Por su
parte, León Tolstói aseguraba que “no existe grandeza donde no hay
sencillez”. Confucio, en la Antigua China, también tenía algo que decir
sobre este tema: “La vida es muy simple, pero nosotros insistimos en
hacerla complicada”. Sin embargo, la moderna sociedad occidental
parece haberse empeñado en deshacerse de todo rastro posible de
simplicidad. A pesar de que cada vez gozamos de un mayor número de
objetos cuyo propósito es hacernos la vida más fácil, la realidad se
presenta de forma mucho más compleja ante nuestros ojos.
Y no sólo porque internet y las nuevas formas de comunicación nos
permitan acceder a una cantidad de información infinitamente superior a
la de un pasado, sino también porque, en muchos casos, esta está
ordenada de forma mucho más alambicada. Algo que ya no repercute
únicamente en los diferentes campos profesionales, sino también en lo
que atañe a nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en la cantidad de
papeleo que nos exige cualquier trámite administrativo. Pero la
burocracia no es únicamente el único ámbito en el que la complejidad
parece aumentar sin fin.
En la antigüedad, las personas se alimentaban de la comida que su tierra
producía, y apenas reflexionaban sobre los efectos que esta producía.
Ahora, hemos de leer multitud de artículos, libros y revistas sobre
alimentación para conocer cuál es la comida que mejor se adapta a
nosotros. Y, aun así –y este es un factor importante–, ni siquiera
podemos afirmar con total seguridad que estemos actuando
correctamente, en cuanto que las fuentes se contradicen entre sí. Esto
se refleja en campo de la tecnología, donde la complejidad de los
aparatos es directamente proporcional a la facilidad de uso que
prometen al comprador.
¿Quién no se ha parado a pensar nunca en el escaso rédito que saca a la
mayor parte de aplicaciones de su móvil? No es que detestemos la
complejidad, ya que nos sentimos fascinados por ella. La ilusión de
control que proporciona gozar del mayor número de información
estadística posible es buena muestra de ello, como ocurre en el auge
del big data, que promete un conocimiento del mundo a través del
análisis de datos gestionados de manera informática que habría sido
inaccesible desde un punto de vista puramente humano.
La cantidad ingente de información ha hecho que tengamos dudas sobre
aquello de lo que estábamos seguros en un pasadoAnte esta peligrosa
tendencia, afloran cada vez con más frecuencia en el mercado editorial
libros que abordan el tema de la simplicidad. En muchos casos, estos
provienen del mundo de la empresa, como reacción al aumento de
complejidad en el funcionamiento de las organizaciones que las
convierte en entes rígidos. Esta misma semana se ha publicado en
Estados Unidos Simple: Conquering the Crisis of Complexity (Twelve), que
a partir del estudio del funcionamiento de algunas de las compañías más
importantes del país americano, de la Hacienda (IRS) a Google pasando
por ING, defiende una tesis muy clara. El funcionamiento de las
empresas está invadido por una complejidad creciente, mientras que el
consumidor, gracias a las redes sociales, demanda una mayor claridad
en su relación con las compañías. Los autores saben bastante de esto, ya
que son Alan Siegel, el veterano CEO de la consultora Siegelvision,
e Irene Etzkorn, compañera de Siegel.
Empatía, destilación y clarificación
Como si se tratase de una fórmula de éxito, los autores proponen tres
conceptos clave con los que superar dicha crisis, y son la empatía, la
destilación y la clarificación. En especial, la primera. La complejidad se
presenta de forma hostil ante los ojos de los usuarios y consumidores, ya
que la cantidad ingente de información que reciben se interpone, como
un muro, entre la empresa y comprador. De esa manera, señalan los
autores, las organizaciones han dejado de percibir las necesidades y
expectativas de los ciudadanos. Por ejemplo, cuando han de enfrentarse
a un contrato kilométrico, plagado de cláusulas y letras pequeñas, que lo
único que consigue es generar desconfianza en el usuario, que entiende
que tal cantidad de información sólo puede ser una manera de engañar al
usuario.
Esto afecta también al lenguaje que las compañías utilizan. En su afán
por presentar toda la información en términos relacionados con lo
cuantitativo, y no con lo cualitativo, generan documentos que “ningún ser
humano puede entender”, en palabras de los autores. ¿Qué ha quedado al
margen, según Siegel? El sentido común y la utilidad.
Los abogados y tecnólogos son la raíz de toda complejidadLos autores
señalan a los dos principales culpables de este nuevo estado de las
cosas, que ya no son aquellos viejos burócratas que solían aparecer en
las pesadillas de Franz Kafka: los abogados, tecnólogos y legisladores,
descritos como “la raíz de toda complejidad”. Los autores recuerdan
que la complejidad puede ser muy útil a la hora de que una empresa
adopte comportamientos abusivos, o para producir leyes tan ambiguas
que puedan ser interpretadas en el sentido que más interesa. Como
señalan Siegel y Etzkorn, la complejidad es “el camino de los cobardes”.
Los otros dos componentes esenciales para una mayor sencillez son la
destilación y la clarificación. La destilación, porque obliga a eliminar todo
lo accesorio y concentrarse en la esencia de la empresa y organización.
La clarificación, porque facilita el uso de determinados productos o
servicios, mejorando la relación con el consumidor. La conjunción de
estos tres factores puede significar un importante salto de calidad para
una empresa, ya que aquellas que consiguieron cumplir con dichos
objetivos mejoraron sus resultados. Los autores utilizan como ejemplo el
caso de Trader’s Joe, una cadena de supermercados americana que hace
unos años decidió reducir la variedad de sus productos al mínimo y
ofrecer sólo aquellos que realmente interesaban al consumidor. Desde
entonces, la firma ha superado a muchos de sus competidores.
Invadidos por la complejidad
En la charla que impartió en el TED, el investigador del MIT y
divulgador John Maeda señaló cómo al mismo tiempo que las marcas de
ropa, agencias de viaje y programas de televisión abogan por la sencillez
en sus eslóganes, la realidad es muy diferente. La explicación es sencilla.
“Como seres humanos, amamos la complejidad, y nos encantan las
relaciones”, señalaba el diseñador. Por eso preferimos utilizar como
fondo de pantalla la fotografía de un atardecer con tonos rojizos y
turquesas antes que un cielo azul raso. Vivimos instalados en una
paradoja: queremos aparatos sencillos, pero nos sentimos fascinados
por la complejidad, y por eso, indica Maeda, queremos aparatos capaces
de realizar todas las funciones que se nos puedan imaginar, aunque
nunca lleguemos a usarlas.
La sencillez consiste en sustraer lo obvio y añadir lo
significativoResponsable de la Escuela de Diseño del MIT, Maeda
apuesta por la sencillez tanto en el campo en que es especialista como
en otros aspectos de la vida, y por ello publicó hace unos años The Laws
of Simplicity (The MIT Press), en el que proporciona una serie de
estrategias para trasladar la simplicidad a nuestro día a día. “La sencillez
consiste en sustraer lo obvio, y añadir lo significativo”, indicaba el joven
artista de origen asiático. Se trata, por decirlo de otra manera, de reducir
el ruido, que según la teoría de la información, sería todo aquello que es
prescindible e interfiere en el mensaje. Ruido sería la palabrería empleada
en muchos contratos, pero también la infinidad de opciones inútiles de un
aparato electrónico o la información repetida en un artículo periodístico.
En definitiva, como el propio autor afirma, la sencillez es salud.
La clave se encuentra en revertir ese proceso constante de adición y
comenzar a quitar cosas. Ese es el tema principal de The Laws of
Subtraction: 6 Simple Rules for Winning in Age of Excess Everything (Mc-
Graw Hill), en el que el coach Matthew May proporciona una serie de
consejos para hacer nuestra vida más fácil. En un sentido semejante al
de Maeda, el autor señala que cuantos menos elementos utilicemos en
nuestra vida, mejores resultados obtendremos y más acertadas serán
nuestras decisiones, puesto que se centrarán en lo esencial y no en lo
accesorio. La vida contemporánea sufre de un problema de exceso,
indicaba May. Muchos de estos defensores de la sencillez suelen
referirse a Steve Jobs y Apple como modelo a seguir, al haber convertido
la simplicidad en su imagen de marca. Pero también surge entre sus
referencias el escritor y filósofo del siglo XIX Henry David Thoreau, el
hombre que se internó en los bosques de Walden Pond, y que dejó
escrito: “Nuestra vida se desperdicia en los detalles. ¡Simplicidad,
simplicidad!”
Cómo conseguir que tu vida sea mucho más sencilla (en versión para 'dummies')
([Link])
REDACCIÓN
Cinco errores de redacción que son
imperdonables
La escritura requiere concentración. Es fácil cometer errores y por eso hay
que ser consciente de las reglas. Estas son las fallas más comunes.
#ElAñoEnEducación
27 de diciembre de 2015
Pensar, hablar y escribir son tres ejercicios distintos, cada uno debe obedecer sus propias
normas y, de los tres, el último es el más complicado. Para transmitir mensajes por escrito
que sean claros, coherentes y contundentes hay que seguir procesos lógicos. Pero cuando
las personas aprenden a escribir obvian algunos de estos códigos o los olvidan con el
tiempo.
No coma cuento
A muchas personas les dijeron que la coma es una pausa para tomar aire dentro de una
oración. Esto no es cierto. El uso de la coma obedece a unas reglas gramaticales que se
deben cumplir para hacer que un texto sea comprensible.
Un error habitual es separar con una coma el sujeto del verbo. Ocurre, sobre todo, cuando
el sujeto es muy largo. Tampoco es correcto separar el verbo del complemento directo.
Incorrecto: La Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema, es la entidad
del Gobierno Nacional encargada de la Estrategia de promoción social para la población
más pobre y vulnerable del país.
Correcto: La Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (Anspe) es la
entidad del Gobierno Nacional encargada de la estrategia de promoción social para la
población más pobre y vulnerable del país.
¿Cuál es su objetivo?
A veces las personas confunden los fines con los medios o las tesis con los argumentos. El
resultado son textos que dan muchas vueltas y no es posible comprender qué buscan o qué
están transmitiendo.
Si alguien dirige un correo a un colega, por ejemplo, lo primero que debe pensar es: ¿qué
necesito de esta persona? A partir de ese momento, todo lo que escriba deberá estar
relacionado con la respuesta a esa pregunta.
En caso de que el remitente necesite varias cosas, puede enviar correos distintos o dividir el
texto con el uso de conectores. En otro tipo de textos (artículos, informes, relatorías,
etcétera.), los subtítulos sirven para organizar el contenido y no perder el norte.
Evite los comodines
Existen palabras y oraciones que parece que sirvieran para todo y a veces no sirven para
nada. Es mejor no usarlas.
Todas las palabras significan algo y tienen un uso adecuado. El error está en exceder el
sentido de algunos términos o usar muchas palabras para decir algo que puede ser
expresado de manera más breve.
Incorrecto: Es necesario arreglar la cuestión de los equipos dañados.
Correcto: Es necesario arreglar los equipos dañados.
Además, hay oraciones que no dicen nada resultan vacías por el uso excesivo de
tecnicismos:
La estrategia encuentra niveles coordinados de acompasamiento.
Uso apropiado del gerundio
El gerundio se identifica en los verbos terminados en -ando,- iendo o- yendo. Se usa para
describir dos acciones simultáneas. No se debe usar cuando la acción que describe es
posterior al verbo principal de la oración.
Incorrecto: El río se desbordó, inundando las casas del barrio.
Correcto: El río se desbordó e inundó las casas del barrio.
Para saber si un gerundio está empleado de forma correcta o incorrecta pregunte ‘¿cómo?’
al verbo. Si la respuesta la da el gerundio, está bien empleada. De lo contrario debe buscar
una palabra que lo reemplace.
Ejemplo: Empezó su discurso dando las gracias al jurado
Pregunta: ¿Cómo empezó el discurso?
Respuesta: Dando las gracias al jurado
‘De que’ o ‘que’
El dequeísmo es el uso incorrecto de la preposición ‘de’ con la conjunción ‘que’.
Incorrecto: A Juan le dijeron de que ella lo estaba esperando.
Para evitar el error basta con formular correctamente la pregunta a la que respondería esa
oración ¿qué dijeron? o ¿de qué dijeron?
Correcto: A Juan le dijeron que ella lo estaba esperando.
Los errores más frecuentes a la hora de redactar ([Link])
¿Qué papel juega el tono de voz en la
comunicación oral?
¿Sabes qué papel juega el tono de voz en la comunicación oral?
En este artículo te explicamos el papel que juega el tono de voz en
la comunicación oral.
Comunicacion no verbal: El tono de voz en la comunicacion oral
Tan importante como lo que se dice es cómo se dice, el tono de
voz. Por ejemplo, se ha comprobado que en apenas diez
segundos la persona que nos escucha sabe, simplemente por
nuestro tono de voz, si estamos de buen humor, cansados,
enfadados, etc.
Variar el enfasis en una frase varía su significado
Variando el énfasis en una frase también podemos variar su
significado. No es lo mismo decir:
• YO no he dicho que robara el dinero (puede que lo robara).
• No he dicho que YO robara el dinero (se quien lo hizo).
• No he dicho que yo robara EL DINERO (puede que robara otra
cosa).
La importancia del tono de voz
Hay muchos estudios que demuestran la importancia del tono de
voz en la comunicación. Por ejemplo, en Estados Unidos NO se
informa a los miembros de un jurado de si el acusado tiene o no
antecedentes penales para NO condicionarlos. Sin embargo, en un
reciente estudio se comprobó que los jueces, al dar las
instrucciones finales al jurado, dejaban entrever si el acusado tenía
o no antecedentes penales simplemente por el tono de voz.
Obviamente, no lo hacían de forma intencionada, ya que, de
hacerlo, estarían cometiendo un grave delito.
Importante: El tono de voz dice mucho sobre nuestro estado de
ánimo o sobre nuestras intenciones.
Diferencias entre tono, inflexion, entonacion, intensidad, volumen, cadencia y
timbre de la voz
El tono de voz (no confundir con la entonación), también llamado
inflexión de la voz, se produce por las vibraciones de las cuerdas
vocales (hercios por segundo) y puede ser grave o agudo.
Tampoco hay que confundir el tono con la intensidad o volumen
de la voz, que se mide en decibelios.
La cadencia es la velocidad a la que hablamos, mientras que el
timbre son los armónicos específicos de cada voz, que es lo que
nos permite distinguir una voz de otra.
No podemos controlar el timbre de nuestra voz pero, ciertamente,
podemos controlar el tono, la intensidad y la cadencia al hablar.
¿Cuantas tonalidades de voz existen?
Por regla general, hay dos tipos de tonalidad:
• Un tono bajo o grave, que se usa sobre todo para dar
instrucciones y esta asociado con la autoridad, la credibilidad y
el poder.
• Un tono de voz alto, que se usa sobre todo para hacer
preguntas.
Como persuadir variando el tono de voz
Para ser más persuasivo, especialmente si eres un hombre, debes
bajar el tono de la voz, en el sentido de hablar con una voz más
profunda, ya que hablar despacio y en un tono de voz
grave transmite una sensación de autoridad.
Importante: Si quieres dar mayor credibilidad a tus palabras,
deberías bajar el tono de voz (hablar con una voz más profunda).
Una voz más profunda, es decir, un tono de voz más bajo, no sólo
transmite una sensación de autoridad y de credibilidad, sino que
también genera empatía, ya que da la sensación de que
simpatizamos con lo que la otra persona siente, que nos preocupa
y que tenemos un verdadero interés en su bienestar.
Según parece, un tono de voz más profundo de lo normal tiene
incluso efectos terapéuticos sobre quien lo escucha.
No hay que confundir bajar el tono de voz, que consiste en hablar
con una voz más profunda, con bajar el volumen de la voz, algo
que, por ejemplo, en el teatro se utiliza para crear dramatismo.
Consejos para mejorar el tono de voz
Un tono de voz naturalmente bajo se debe a unas cuerdas vocales
más largas y gruesas de lo normal. No podemos controlar el
tamaño de nuestras cuerdas vocales, pero podemos hacer que la
voz suene con un mejor tono.
La forma más sencilla para mejorar el tono de voz es respirar
correctamente, desde el diafragma, y no desde el pecho. Una
postura recta y una respiración profunda, dejando que el aire
llegue al abdomen, es la mejor manera de mejorar el tono de voz
al hablar.
Importante: Para mejorar tu tono de voz procura que tu
respiración sea profunda, desde el diafragma y no sólo desde los
pulmones.
Otra forma fácil de mejorar el tono de voz es sonreír. La razón no
es psicológica sino fisiológica. Cuando sonríes, se eleva la parte de
atrás del paladar y hace que las ondas sonoras de tu voz salgan de
la garganta con más fluidez. La voz suena más suave y cálida.
Esto es especialmente importante cuando estás hablando por
teléfono. Los seres humanos son capaces de distinguir por el tono
de voz si la persona que está al otro lado del teléfono está
sonriendo, lo que se conoce como una sonrisa telefónica.
Algunas empresas de telemarketing exigen a sus tele-vendedores
que sonrían cuando hablan por teléfono, e incluso colocan un
espejo delante de cada uno de ellos para que sean conscientes, en
todo momento, de si lo están haciendo.
Intenta visualizar en tu mente lo que vas a contar. Según parece,
nuestro cerebro reacciona igual ante un hecho real que ante un
hecho imaginado. Al visualizar en la mente la historia que vas a
contar, el tono de emoción saldrá de forma natural y no tendrás
que fingirlo.
De hecho, los mejores actores no son aquellos que fingen muy
bien los estados de ánimo del personaje, sino aquellos que no los
tienen que fingir porque son capaces de generarlos en su mente.
No subir el tono al final de la frase
Si terminas una frase subiendo el tono de la voz, es decir, con un
tono más agudo, parece que estés preguntando y, por lo tanto,
genera dudas en quien te escucha. De hecho, las personas que por
costumbre terminan la frase en tono ascendiente resultan menos
creíbles.
Hablar suficientemente alto
Debes hablar suficientemente alto para que se te oiga bien,
aunque no excesivamente alto, que nadie pueda interpretar que
está gritando. Pero, sobre todo, debes evitar hablar demasiado
bajo. Si habla muy bajo, mucha gente tendrá dificultad para
entender lo que dice.
Además, hablar bajo puede interpretarse como un signo de
timidez o de falta de confianza en lo que está diciendo.
Importante: Cuando estés frente al cliente, es mejor hablar alto,
pero sin llegar a gritar. Hablar bajo se interpreta como falta de
confianza en lo que dices.
No hables demasiado deprisa
Si tienes que transmitir información factual, no hables muy
deprisa porque te impide respirar regularmente y acelera tanto tu
mente como la mente de la persona que te escucha, lo que
termina por generar estrés.
Aprende a hablar despacio y a respirar de manera profunda y
rítmica, con pausas frecuentes, y tu nivel de estrés se reducirá a la
mitad. Además, si hablas despacio y utilizando un tono de voz
bajo, los que te escuchan lo harán con más atención.
Importante: Para reducir tu nivel de ansiedad, aprende a hablar
despacio y a respirar de manera profunda y rítmica.
Pero habla mas deprisa que la media
Sin embargo, si quieres persuadir a un cliente, habla deprisa,
aunque no tan deprisa que resulte molesto o no se te entienda, ya
que la gente da más credibilidad a un orador que habla más
rápido de lo normal.
De hecho, las personas que hablan más deprisa de lo normal, que
son unas tres palabras y media por segundo, son más
persuasivas que las personas que hablan despacio.
Si una persona habla rápido, suponemos que sabe de lo que
habla, por tanto, resulta más persuasiva, incluso cuando no
llegamos a entender muy bien el mensaje debido a la velocidad
con la que habla.
Importante: Si quieres dar la impresión de que dominas la
materia y ser más persuasivo, procura hablar un poco más deprisa
de lo normal.
Este fenómeno se produce, sobre todo, en aquellos decisiones que
se toman en base a factores periféricos al mensaje, generalmente
cosas de poca trascendencia, cuando el cliente piensa “esta
persona parece que sabe de qué está hablando, por lo que,
aunque no he entendido muy bien todo lo que dice, creo que voy
a contratar sus servicios o a comprar el producto que ofrece”.
Sin embargo, cuando se trata de algo importante, que requiere de
una decisión meditada, hablar deprisa dificulta la comprensión,
por lo tanto, tiene el efecto contrario, es decir, que en este caso
resulta más persuasivo hablar despacio.
Importante: Si estás tratando un tema de trascendencia para el
cliente, habla despacio para que asimile bien la información que
quieres transmitir. De lo contrario, pospondrá la compra.
Cuando se habla en público, se suele empezar hablando más
despacio para que la gente se habitúe a nuestro timbre de voz y, a
medida que pasa el tiempo, generalmente, se va hablando más
deprisa.
Cuando hables de algo emocionante, habla más rápido. Al hablar
más rápido, la voz transmite emoción y urgencia.
Haz pausas y no hables de contínuo
Para ser más persuasivo también es importante hacer pausas y no
hablar de continuo. En concreto, deberías respetar la tendencia
natural de hacer 4 o 5 pausas por minuto al hablar.
Sin embargo, hacer demasiadas pausas o demasiado largas, hace
que la persona que habla parezca que tiene dificultades en el
habla, por lo tanto, resulta menos persuasivo, aunque no es tan
grave como no hacer ninguna pausa.
Importante: Al hablar, haz entre cuatro y cinco pausas por
minuto.
Antes de decir algo importante, haz también una pausa. La
expectación que crea el silencio genera atención y prepara para lo
que vas a decir.
Para conseguir un mayor efecto, al decirlo, baja un poco el
volumen de la voz y dilo despacio, pronunciando bien cada sílaba.
El tono de voz debe ir en consonancia con el mensaje
Procura que tu tono de voz esté en consonancia con lo que
quieres transmitir. Según un clásico estudio, si tu tono de voz
indica algo distinto a lo que dicen tus palabras o tus gestos, la
persona que está escuchando sufre lo que se conoce como una
disonancia neuronal al recibir estímulos contradictorios, lo que
genera confusión que, a la postre, se traduce en suspicacia.
Planifica efectos de voz para momentos clave
Busca los momentos más interesantes de la conversación o del
discurso y planifica, justo para esos momentos, algún efecto de
voz que cause asombro, por ejemplo, un tono especialmente bajo
o un silencio prolongado.
Otros consejos sobre el tono de voz
Al hablar con e cliente debes evitar:
• usar un tono de voz monotono, porque aburre y no despierta
interes;
• titubear, ya que quita credibilidad a tu discurso;
• usar las típicas muletillas al final de la frase, del tipo ¿verdad? o
“y tal”.
Importante: Bajar el tono de voz mejora tu imagen.
Si quieres saber más sobre la forma de hablar y la capacidad para
persuadir a los demás puedes leer este artículo de nuestro blog
sobre la forma de hablar y la capacidad para persuadir a los
demás.
Como interpreta el otro una bajada en el tono de voz
En la comunicación cara a cara entre personas, bajar el tono de
voz, que no el volumen, es decir, hablar con una voz más grave, en
los primeros momentos de una conversación, se interpreta por la
otra persona como una señal de que la persona que habla es de
un estatus superior y puede ayudar a ser más persuasivo.
Además, bajar el tono de voz al inicio de una conversación te hace
parecer una persona de más prestigio y digna de admiración,
aunque no necesariamente te hace parecer más respetable.
El prestigio personal está relacionado con la capacidad de
persuasión sobre los demás, por eso bajar el tono de la voz al
inicio de una conversación hace que seas más persuasivo.
En un experimento sobre el tono de voz se escuchaban varias
grabaciones de personas desconocidas. Cuando el tono de voz era
más bajo, las personas que escuchaban la grabación interpretaban
que la voz pertenecía a una persona que era influyente.
Al parecer, utilizar la voz para indicar el estatus social de un
individuo es algo que compartimos con el resto de los homínidos.
Importante: Tener la voz profunda te ayuda a ser carismático
Tener una voz profunda es una cualidad apreciada en nuestros
líderes, ya sea éste un hombre o una mujer. De hecho, los
candidatos con una voz profunda tienen más posibilidades de salir
elegidos en unas elecciones.
Además, Hablar con voz profunda te hace memorable, ya que
es más fácil recordar lo que dice alguien que tiene una voz
profunda.
También se ha comprobado que los hombres con voces
profundas resultan más atractivos. Esto se debe al efecto de la
testosterona.
Sin embargo, las mujeres que tiene un tono de voz más alto, una
voz más fina, sin llegar a ser chillona, resultan más atractivas. El
tono de voz típico de la voz femenina se debe al efecto de los
estrógenos.
Como interpreta el tono de voz nuestro cerebro
Nuestro cerebro es capaz de separar las palabras del tono que se
emplea para pronunciarlas, de ahí que el tono, por ejemplo, un
tono burlón, transmite información independientemente de las
palabras que se pronuncien.
Según un estudio, las personas modifican el tono de voz para
transmitir información sobre sus emociones y sobre el entorno en
que tiene lugar lo que se describe.
En concreto, según el estudio, las mujeres han utilizado
tradicionalmente el tono de la voz para transmitir información, ya
que, hasta hace poco, estaba mal visto que una mujer manifestara
atracción hacia un hombre y la manera de hacerlo, sin decirlo
abiertamente, era utilizar un tono sensual en la conversación.
El tono sensual es un tono semigrave, con una baja intensidad,
propio para insinuar algo sin decirlo.
¿Qué papel juega el tono de voz en la comunicación oral? - Axioma Sales Training ([Link])