REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION
UNIVERSITARIA.
UNIVERSIDAD POLITECNICA TERRITORIAL DEL NORTE DE
MONAGAS “LUDOVICO SILVA”
CARIPITO, ESTADO MONAGAS.
KEGEL HIPOPRESIVOS – SUELO
PELVICO.
PROF:
Lcdo. Ft. Luis Narváez
Bachiller:
Adalis Tovar
Caripito, noviembre 2023
LOS EJERCICIOS HIPOPRESIVOS.
Los ejercicios hipopresivos son una técnica global de entrenamiento postural y
respiratorio, asociados a una disminución de la presión abdominal. Se trabaja con una
respiración muy especifica que produce la contracción involuntaria de la musculatura
profunda del abdomen (nuestra faja muscular) y del suelo pélvico.
La respiración que se realiza es con apnea espiratoria, esto quiere decir que sin
respirar y sin aire en los pulmones ni en la barriga se debe abrir la caja torácica (abrir
el pecho sin respirar). No es una respiración “natural” y, si no tenemos práctica,
puede ser que no nos salga a la primera. Esto produce un efecto de vacío que eleva las
vísceras de la pelvis. Con este tipo de respiración conseguimos la contracción
involuntaria del suelo pélvico.
La apnea se realiza en varios bloques de posturas diseñados para activar
diferentes cadenas musculares. Para realizarlos se debe acudir a un especialista en
hipopresivos porque no es fácil su realización y precisa de un entrenamiento muy
específico.
Con ellos podemos mejorar los problemas de incontinencia de orina. Son
ejercicios que mejoran la vida sexual, ayudan en la recuperación muscular después
del parto, mejoran los dolores de espalda, aumentan el rendimiento deportivo y a
nivel estético marcan la cintura. Están contraindicados cuando hay hipertensión
arterial o en mujeres embarazadas.
¿Por qué nos interesa hacer los hipopresivos en una postura correcta?
La musculatura del suelo pélvico está compuesta en un 80% de fibras tónicas,
eso quiere decir que, al adquirir una posición concreta de autoelongación axial o lo
que es lo mismo de “crecer desde la coronilla”, esta musculatura va a estar más activa
en su estado basal que en posición de reposo sin hacer la autoelongación.
La pelvis deberá estar neutra y manteniendo las curvaturas fisiológicas de la columna
vertebral. ¿En qué posiciones lo podemos hacer? Nuestra recomendación es que
empieces a hacerlo boca arriba con las rodillas flexionadas apoyando los talones en el
suelo y los brazos “en jarra” sin apoyar codos en el suelo, conectando las escápulas (o
lo que os sonará más: los homóplatos) para activar musculatura, que ayuda a abrir las
costillas en el momento de la maniobra hipopresiva.
¿Cómo se hace la hipopresivos?
Una vez que logremos la posición hipopresiva, procederemos a realizar la
maniobra hipopresiva de baja presión intrabdominal. Esta maniobra consiste en soltar
todo el aire por la boca, una vez nos vaciemos, dejamos de respirar, manteniendo una
apnea respiratoria y entonces será cuando metamos el ombligo hacia dentro y arriba
abriendo las costillas, haciendo un efecto de succión de las vísceras abdominales y
sobre el suelo pélvico activándolo de forma refleja. La duración de la apnea
dependerá de la capacidad pulmonar de cada una de nosotras. De forma automática,
gracias a este efecto de succión se activará la musculatura del suelo pélvico; así como
la musculatura profunda del abdomen el tiempo que dure la apnea respiratoria.
Beneficios.
Mejora la fuerza y la resistencia de la musculatura del suelo pélvico y de la
musculatura profunda del abdomen.
Mejora la sensación de peso u ocupación en tu vagina como resultado del
fortalecimiento del suelo pélvico.
Mejora la sintomatología de la Incontinencia Urinaria.
Mejora la postura y la competencia de nuestro abdomen.
Previene dolores lumbares por la adquisición de una postura elongada
manteniendo la pelvis neutra y las curvaturas fisiológicas de la columna
vertical con activación de la musculatura profunda del abdomen.
EJERCICIOS KEGEL.
Los ejercicios de Kegel son el método más común para fortalecer el suelo pélvico
y consisten en contraer y relajar los músculos responsables de sostener los órganos
pélvicos (vejiga, útero y recto). La manera más sencilla de llevarlos a cabo es apretar
los músculos que se utilizarían para detener el flujo de orina y mantener la
contracción durante unos segundos antes de relajarlos, repitiendo el ejercicio varias
veces al día. La clave es la constancia y la regularidad, por lo que se recomienda
realizar todos los días para notar los resultados a lo largo del tiempo.
Musculatura del suelo pélvico.
A los músculos coccígeo y elevador del ano se les refiere colectivamente como
músculos del suelo pélvico. Estos forman una capa grande de músculo esquelético
que es más gruesa en algunas partes que en otras. Los músculos se insertan a lo largo
de las paredes internas de la pelvis menor (pelvis verdadera) en un área condensada
de la fascia obturatriz conocida como el arco tendinoso del músculo elevador del ano.
Estos músculos pueden subdividirse con base en sus puntos de inserción, así como los
órganos pélvicos a los cuales están asociados. Es importante notar que el músculo
elevador del ano está formado por los músculos puborrectal, pubococcígeo e
iliococcígeo. El músculo coccígeo (también conocido como isquiococcígeo) no es
parte del elevador del ano.
La cara pélvica del músculo elevador del ano está separada de los órganos
viscerales por medio de su fascia asociada. La cara perineal funciona como las
paredes medial y superior de la fosa isquioanal y su receso anterior asociado,
respectivamente. Hay tejido conectivo laxo presente entre el borde posterior del
músculo y el cóccix. Finalmente, los puntos de salida de los órganos viscerales
separan el borde medial de los dos músculos.
El músculo coccígeo (isquiococcígeo) en ocasiones se considera como parte del
complejo que forma al elevador de ano y no como un músculo separado. Sin
embargo, este músculo en realidad es una estructura separada que se localiza en la
porción más posterosuperior de este complejo muscular. Se trata de una capa de
músculo con forma triangular cuyo vértice se inserta en la punta y cara pélvica de la
espina ciática, mientras que su base se inserta en la 5° porción sacra y los bordes
laterales del cóccix. Las fibras restantes del músculo convergen en la línea media.
Este músculo está relacionado anteriormente con la cara pélvica del ligamento
sacroespinoso.
Fisioterapia en el suelo pélvico.
La fisioterapia pélvica se centra en la prevención y el tratamiento de todos los
tipos de trastornos funcionales de las regiones abdominal, pélvica y lumbar como la
incontinencia urinaria, que está considerada como un problema de salud de alta
prevalencia en mujeres, hombres, niños y ancianos.
La fisioterapia está considerada a menudo como el tratamiento de primera
elección dado su carácter no invasivo y los resultados en términos de alivio de los
síntomas, la posibilidad de combinar fisioterapia con otros tratamientos, el bajo riesgo
de efectos secundarios y un coste entre moderado y bajo. Entre las limitaciones
importantes que alcanzan el éxito están la motivación y la perseverancia tanto del
paciente como del terapeuta y el tiempo que hay que emplear para llevar a cabo la
fisioterapia.
Los recursos del fisioterapeuta pélvico incluyen intervenciones como el diagnóstico
fisioterapéutico, la educación e información de los pacientes, el entrenamiento de la
musculatura del suelo pélvico (MSP), el entrenamiento de la vejiga (EV), el
entrenamiento con conos vaginales, la estimulación eléctrica, la
biorretroalimentación, etc.
En la incontinencia de esfuerzo, para mejorar el mecanismo extrínseco de cierre
de la uretra, la fisioterapia tiene como objetivo mejorar la fuerza y la coordinación de
los músculos periuretrales y del suelo pélvico. El entrenamiento de la MSP resulta
especialmente eficaz.
El suelo Pélvico.
El suelo pélvico es el soporte más importante de los órganos pélvicos, Durante
mucho tiempo se han silenciado las disfunciones del suelo pélvico.
Algunos síntomas son comunes en muchas mujeres:
Incontinencia urinaria, fecal o de gases.
Prolapsos (descenso de uno o varios órganos pélvicos).
Dolor pélvico crónico.
Dolor lumbar.
Estreñimiento.
Disfunción en las relaciones sexuales (dolor dispareunia o
vaginismo, dificultad para llegar al orgasmo, etc).
Menstruación (dolor menstrual, endometriosis, adenomiosis…)
Beneficios de fortalecer el suelo pélvico
Con todo, ejercitar y fortalecer el suelo pélvico es cuestión de dedicarle un
espacio de tiempo al día y ser constante, algo que merece la pena tanto por la gran
cantidad de aparatos y accesorios que hay para que sea una tarea sencilla y efectiva
como por sus numerosos beneficios, sobre todo para las mujeres, destacando los
siguientes:
Prevención y tratamiento de la incontinencia urinaria e intestinal.
Mejora de la experiencia sexual (aumentando la sensación de placer).
Apoyo durante el embarazo, el parto y en la recuperación postparto