Agua Superficial
Red hidrológica
En esta sección se destacan los parámetros más relevantes de la cuenca. La densidad de drenaje
indica cuan disecado se encuentra el relieve por sus canales hídricos, y así refleja la tendencia del
drenaje de la cuenca al generar escorrentía superficial y la erosionabilidad de los materiales
superficiales. Las regiones con alta de densidad de drenaje limitarán la infiltración y promueve la
escorrentía y tiene por lo menos materiales moderadamente erosionables.
La cuenca tiene dos patrones de drenaje principales: radial y dentrítico, el primer patrón es
característico de zonas volcánicas, se desarrolla donde los afluentes desembocan de un punto alto
de volcanes o de estructuras geológicas en forma de domo.
Parámetros de drenaje para las subcuencas principales
(MARENA, 2010)
Estado actual de la red hidrológica de las aguas superficiales.
Estado Cualitativo
Como ya se describió en la sección 1.1, la Cuenca 64 cuenta con 11 ríos, además del río Tamarindo
como límite de cuenca en la parte suroeste. Ninguno de los 11 ríos posee registros de caudales
continuos; ya que no existen estaciones hidrométricas que hayan funcionado o estén funcionando
en la actualidad. Si se tienen datos puntuales de caudales de ríos de Ayota y Tamarindo; pero no
son representativos de todos los ríos en sí ni de la toda la cuenca. Por ejemplo hay mediciones de
un día en un mes específico y esa misma medición se registró como una medición anual. Sólo la
estación del río Tamarindo ha proporcionado datos fiables en toda el área de estudio, con un
período de vigilancia con muchas interrupciones desde 1954 hasta 2014.
La segunda estación mencionada es Ceylán, río Atoya. Esta estación no es adecuada para realizar
aforos durante la estación lluviosa y los datos proporcionados para los años 1971-80 tienen que
ser analizados con cuidado. Para la estación del Tamarindo se tienen datos de escorrentía con
caudales medio diarios para un año hidrológico completo (1968/69), publicados por CATASTRO Y
RECURSOS NATURALES (1970) (El análisis de estos datos corresponde con los datos publicados por
INETER (1999).
Aún con estas mediciones más recientes, no existe un caudal representativo para la Cuenca 64,
puesto que el resto de ríos de las otras subcuencas sólo han tenido mediciones esporádicas o bien
están intervenidos artificialmente por extracción de riego. En el ejemplo del comportamiento del
río Tamarindo para el año 68/69 de la gráfica descrita abajo, se tomaron en cuenta 211
mediciones mensuales de las 625 mediciones disponibles, una medición media por cada mes con
mediciones dando como resultado un caudal promedio 3.22 m3/s.
Distribución del caudal medio mensual del río Tamarindo. (Año 1968-1969).
Durante los primeros 10 años, de 1954 hasta 1964, el flujo de agua en el río Tamarindo fue fuerte .
El flujo mínimo durante la estación seca no bajaba a menos de 1 (m³/s). En el mes de agosto de
1965 se observa la primera medición con un caudal inferior a 1 m³/s (agosto 1965 = 0.53 m³/s). De
1965 hasta 1970, los caudales en la estación seca se mantuvieron alrededor de 0.5 (m³/s), después
de 1970, el caudal medio mensual bajó continuamente y alcanzó 0.09 (m³/s) en mayo de 1985. De
ahí hasta el fin de las mediciones, los caudales en la estación seca se situaron frecuentemente
entre el margen de 0.5 hasta 0.08 (m³/s).
• El caudal promedio del río Tamarindo para 1968/1969, el único año con registros completos, es
de 3.22 m3/s.
• De la serie de mediciones 2000-2014 realizadas en el río Atoya el único año con mediciones
mensuales completas fue 2007, registrándose un caudal de 3.99 m3/s.
• De acuerdo al régimen de pluviosidad, se pudieron estimar 3 porcentajes de escorrentía
superficial del río Atoya para 3 años de diferente precipitación: año lluvioso (59%), medio (52%) y
seco (25%).
• Al igual que en la subcuenca Mayales, el caudal de los ríos dependen del régimen de pluviosidad
que en ocasiones pueden quedar temporalmente secos.
Estado cualitativo.
Cabe señalar que ninguno de los ríos ubicados en la Cuenca 64 es utilizado para suministro de
agua potable. Sin embargo, 2 de los 11 ríos (Chiquito y Acome) se encuentran contaminados por
aguas residuales en la parte baja de su recorrido, cercano a las desembocaduras aguas abajo de las
ciudades de León y Chinandega. En el capítulo 8 se describe detalladamente la situación de ambos
cuerpos de agua. Aunque hay afluentes del río Chiquito que cuentan con agua de buena calidad.
El resto de ríos cuentan con una buena calidad de agua, tales como Izapa, Amalia – Sucio, El
Tesorero, La Virgen, Quebrada Arenosa, Salinas Grande, Posoltega, Quezalguaque (Telica), Viejo,
La Llorona. Incluye además otros ríos de menor tamaño como Sasama, Las Lajas y Los Mangles. Se
hizo una comparación de los valores obtenidos de los análisis químicos a cada uno de estos ríos
con niveles mínimos de parámetros de calidad que establece la NORMA TÉCNICA OBLIGATORIA
NICARAGÜENSE: NORMA PARA LA CLASIFICACIÓN DE LOS RECURSOS HÍDRICOS (NTON 05007-98)
publicada en la gaceta en febrero 2000. Esta norma tiene por objetivo “determinar la calidad de
cuerpos de agua de acuerdo con los usos a los cuales se destinen”.
Para los ríos El Tesorero, Posoltega, Las Lajas y Los Mangles se hizo visitas de campo en noviembre
de 2016, donde se comprobó la presencia de bioindicadores (insectos que a través de su presencia
indican una buena calidad de agua en los 4 ríos arriba mencionados). Estos insectos son
considerados sólo habitables en aguas de corrientes bien oxigenadas y limpias.
Se hizo la comparación de la calidad de los ríos sólo con el tipo de agua 1 propuesto por la NTON
05007-98 que garantiza el uso industrial y doméstico para agua potable, esta clasificación es la
más exigente respecto a los valores establecidos y se asume que si calza en esta categoría también
cabe en los otros tipos de agua recomendados para los otros usos.
Análisis físico químico.
Se determinó la clasificación del carácter hidroquímico o tipo de agua, a través del contenido de
los iones mayores, o macro elementos disueltos en el agua. Se nombra el agua por el anión o
catión que sobrepasa el 50 % de mili-equivalentes por 100; si ninguno supera el 50 % se nombran
los dos más abundantes. Una de las formas más comunes de representar el carácter hidroquímico
es a partir de los diagramas de Piper.
• Los problemas de calidad se concentran en las aguas superficiales, provocados principalmente
por contaminaciones bacteriológicas, con una escala equivalente a altamente contaminado.
• Al igual que en las cuencas de Mayales y entre río Brito y Sapoá, los ríos como principal fuente
superficial no tienen la calidad deseada y requieren de algún tratamiento para poder ser
consumidas como agua potable.
• Existen sitios con valores de alta turbidez y conductividad eléctrica especialmente en los
esteros: Aserradores, Real Garitas y Salinas Grandes.
• Las fuentes principales de contaminación de las aguas superficiales son aguas residuales de los
cascos urbanos y de las comunidades rurales. Las aguas residuales al río Atoya y río Chiquito son
las más críticas de toda la cuenca.
Monitoreo de las aguas superficiales.
El monitoreo de la calidad de las aguas superficiales en la cuenca sólo se ha realizado de manera
esporádica. Existen pocos estudios de calidad de agua superficial en años puntuales. La mayor
parte de investigaciones de calidad están enfocadas al estudio del acuífero. Igual que en las otras
dos cuencas donde ha intervenido PROATAS (subcuenca Mayales y cuenca 72) no existen datos
para comparar con la línea base de la calidad de los diagnósticos de los recursos hídricos. Destaca
el estudio que realizó el CIRA en conjunto con ECODES en donde se estableció una serie de
mediciones de análisis químicos en el río Chiquito. En aras de empezar a construir una rutina de
monitoreo de la calidad de los ríos, PROATAS en conjunto con INETER y las alcaldías de la Cuenca
64, estableció convenios de monitoreo continuo de la calidad de los ríos en 31 sitios.
Respecto a las mediciones de la cantidad de los ríos la situación es mejor en relación a la calidad.
Como se explicó en la sección 3.2.1 de los 11 ríos ubicados en la cuenca, sólo se tienen registros de
caudales con períodos cortos de medición, el río Atoya con una estación que funcionó entre y el
río Tamarindo.
Durante el levantamiento de la línea base de los recursos hídricos de este diagnóstico se realizó
mediciones a 6 ríos que contaban con las condiciones necesarias para realizar aforos. También con
INETER se emplazaron 9 estaciones, en los siguientes ríos.
Estaciones limnimétricas instaladas por INETER
Adicionalmente INETER realizará aforos en 5 sitios ya seleccionados cercanos a la desembocadura
de los ríos El Tesorero, Posoltega, Los Mangles, Las Lajas y Telica durante la época seca para medir
flujo base. Con este monitoreo se espera poder tener los datos de la curva de gastos de los
primeros 9 sitios de la tabla 17, así como el valor de la recarga de agua subterránea con la
medición complementaria de los 5 ríos.
Foto Izquierda. Capacitación de técnicos municipales en aforos, río Posoltega julio 2016. Foto
Centro. Limnímetros ubicados por INETER en río Tamarindo, León. Foto. Derecha. Medición de
caudales en río Posoltega, INETER noviembre 2016.
Disponibilidad del agua para riego
Consumo del sector agroindustrial.
Por las características de los suelos y el potencial hídrico de la cuenca 64, el sector agrícola posee
una importante presencia en el territorio (foto 21). En esta cuenca se encuentran operando los
dos ingenios más importantes del país, además del cultivo de musáceas (banano y plátano), por lo
cual la matriz de riego representa el consumo de agua más significativo. El sector industrial
registra cifras bajas de consumo en relación al sector agrícola.
En las siguientes tablas se presentarán los principales usuarios identificados en los registros de
concesiones de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) al 2015, clasificando los usos de agua
superficial y subterránea. El resumen presentado en las tablas, reflejan el mayor consumo de agua
en la cuenca en el sector agrícola, con un total de 238.7 MMC/A (aprovechamiento subterráneo y
superficial).
Estos datos de consumo-demanda fueron calculados en base a las concesiones otorgadas por ANA
al año 2015, por lo que la información no es proveniente del seguimiento y control de las mismas,
sin embargo la cifra es razonable debido una comparación que se realizó utilizando otro método
de cálculo de la demanda de agua necesaria para el sector agrícola (ver detalle del capítulo del
balance hídrico, flujo de retorno por riego), en el cual se estimó que la demanda anual de agua
extraída para riego en la cuenca es de 242.2 MMC/A aproximadamente.
Consumo anual de agua subterránea del sector agrícola concesionado al 2015
Consumo anual de agua superficial del sector agrícola concesionado al 2015.
La cifra resultante del segundo cálculo es bastante cercana a los 238.7 MMC/A encontrado en el
resumen de las concesiones al 2015, sin embargo de acuerdo a las campañas de campo para
verificación hechas para el estudio de la demanda por el grupo institucional que elaboró este
diagnóstico, se encontraron casos de aprovechamiento ilegal en fincas de gran magnitud (con caña
de azúcar y plátano), por lo que la cifra de la demanda real a la fecha de este diagnóstico tiende a
aumentar.
Para darnos una idea del crecimiento de la demanda en la cuenca, se realizó el análisis de las cifras
del comportamiento de las áreas de cultivo de caña de azúcar, el cual mostró una tendencia de
crecimiento de un 17%7, tomando como referencia el año 2011 a la fecha, (año en que se realizó
el IV CENAGRO). El resultado tuvo un crecimiento efectivo de 10,252.53 hectáreas de cultivo. Esto
comprueba que la demanda de agua para riego del sector agrícola (siendo la caña de azúcar el
principal cultivo que requiere riego en la cuenca 64) presenta una tendencia de crecimiento.
Calidad de agua
Los problemas de calidad se concentran en las aguas superficiales, provocados principalmente por
contaminaciones bacteriológicas, con una escala equivalente a altamente contaminado. En el
transcurso de tres años de muestreo, del 2014 al 2016, los ríos con los valores más altos de
coliformes totales, corresponden al río Ojoche en el municipio de León, 2 sitios en el río Carbonero
y río Sucio afluentes del río Los Arcos en el municipio de Chichigalpa, el río Atoya y su afluente río
Acome, en el municipio de El Viejo.
Referente a la turbidez, la mayoría de los ríos muestreados dieron valores menores a 15, y el
promedio fue de 21 para los ríos de la cuenca. La norma CAPRE da un valor menor a 5 UNT
(unidades nefelométricas de turbidez), para agua potable. Se desconoce la existencia de normas
internacionales o nacionales que indiquen valores de turbidez que permitan el desarrollo de la
vida acuática. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte22, hace referencia a normas de
menos a 50 NTU para la vida acuática, de 5 NTU para la recreación.
La calidad química del agua subterránea analizada en 2015 mostró un deterioro respecto a la
calidad determinada en 1999, demostrándose incluso una mezcla de los tipos de agua: de agua de
buena calidad (agua renovable) a agua de mediana calidad (agua de reserva), sin embargo, la
composición química de los análisis realizados a finales de 2016 mostró una ligera recuperación
del piso freático.
Las aguas subterráneas comprendidas dentro de la cuenca muestran buena calidad, pero siempre
necesitan un tratamiento previo para consumo humano. Fue determinada contaminación
bacteriológica puntual en algunos pozos excavados y dos pozos en la Paz Centro muestran
concentraciones de arsénico un poco por encima del valor límite de la norma CAPRE. También en
La Paz Centro y la ciudad de León se encontraron dos pozos con contaminación con plomo.
Características físicas
La Cuenca 64: Entre el Volcán Cosigüina y Río Tamarindo, se ubica al Noroeste del país, con una
extensión territorial de 2,910.811 km2 distribuida entre los departamentos de Chinandega (57.7%)
y León (42.3%). De los 13 municipios que forman parte de la cuenca, 7 pertenecen a Chinandega y
6 a León. Los que más superficie abarcan son: El Viejo y León; los que menos ocupan, son Puerto
Morazán, Larreynaga y Nagarote.
La Cuenca 64 está conformada por varias unidades hidrográficas donde cada una tiene un río
principal con desembocadura hacia el océano Pacífico. El recorrido de los ríos varía en
dependencia de la longitud de cada uno de estos y va de 8.46 a 50 km. En las elevaciones máximas
destaca la unidad estero El Limón con 1540 msnm, la cual es ocasionada por las altas elevaciones
del parteagua de la cuenca formado por la cordillera volcánica. Esto a su vez provoca que esta
subcuenca tenga la pendiente más grande de la cuenca con 4.6%.
En lo que respecta al tiempo de concentración de las aguas, partiendo desde el sitio donde inicia el
trayecto de recorrido hasta su desembocadura, la subcuenca del río Chiquito representa el valor
más alto en la cuenca con 4.8 horas.
Las unidades hidrográficas de la Cuenca 64 poseen una baja densidad de drenaje que va de 0.05 a
0.20 (km/km2) (ver tabla 1). Asimismo, las subcuencas tienen una forma semi-ovalada,
característica que está definida por su factor de forma (Ff) cuyo valor es menor a 0.5
(adimensional) para todas los casos. De acuerdo a este valor se pueden propiciar avenidas o
crecidas máximas repentinas pero de bajo nivel ya que sus valores de pendiente media son bajos.
No es posible determinar otros indicadores de escurrimiento por falta de mediciones continuas de
caudales de ríos en la cuenca.
Conclusiones