Fallo
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detuvo en el supermercado, ubicado a dos cuadras de su domicilio particular, para
realizar una compra (fs. 97 vta./98).
IV. Así delimitadas las cuestiones, la Sra. Juez que me precede resaltó que en
los supuestos en que el suceso es negado o rechazado, la prueba está a cargo de quien
acciona, prueba que incluye en primer término, la existencia del hecho generador de
responsabilidad; y en tal entendimiento, apreció que la actora no había logrado acreditar
la hipótesis fáctica de procedencia de la acción, por lo que desestimó la acción incoada
(v. a fs. 245).
Pero a contrario de lo sostenido por la magistrada de grado considero que en el
caso le asiste razón a la apelante.
En efecto, surge de las constancias de la causa que demandada recepcionó la
denuncia del accidente in itinere y luego de una investigación de los hechos procedió al
rechazo de la contingencia denunciada amparándose en la exclusión de la cobertura
prevista en el art. 6.1 de la ley 24.557 porque estimó que la Sra. Rubinetti había
interrumpido su recorrido habitual de dicho trayecto por causas ajenas al trabajo. Así se
desprende de la documental acompañada por la demandada a fs. 76 81/86 donde como
fundamento del rechazo se consigna que “(…) según la investigación realizada…Ud.
interrumpió su recorrido habitual desde su domicilio hacia el trabajo” –v. fs. 76-.
Sin perjuicio de resaltar que no existe controversia en la causa de en realidad el
accidente de autos tuvo lugar cuando la actora regresaba desde su lugar de trabajo a su
domicilio (v. fs. 97 y vta.), y que el artículo citado prevé el supuesto de exclusión de la
cobertura siempre que el damnificado no hubiere interrumpido o alterado dicho trayecto
por causas ajenas al trabajo, lo concreto también es que dicha exclusión operará
siempre que esa interrupción o alteración haya sido relevante para la producción del
accidente, es decir que como tal, suponga una ruptura de la relación causal con el
trayecto; supuesto que en mi parecer, no puede tenerse por configurado en el caso, ya
que no puede considerarse tal la circunstancia de que la actora se hubiere detenido en el
supermercado –situado además a dos cuadras de su domicilio- para realizar una compra,
pues ello no implica que hubiere tomado medios de traslación anormales o
manifiestamente improcedentes, a poco que se aprecie que el día del evento dañoso la
accionante se dirigía a su domicilio luego de prestar servicios en su lugar habitual de
trabajo, por lo que no puede considerarse una “alteración y/o interrupción” relevante
del trayecto habitual desde el trabajo a su domicilio que suponga una ruptura de la
relación causal y habilite la exclusión de la cobertura.
Desde esa perspectiva, considero que el concepto de “trayecto” no debe ser
interpretado con un criterio rígido, ya que es, en esencia, dinámico, y desde esa
perspectiva no puede entenderse que se lo ha interrumpido colocándose fuera del
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amparo de la ley por la mera circunstancia de introducir en él variaciones propias de un
desarrollo habitual.
En este sentido, también la Corte Suprema de Justicia en la causa “Recurso de
hecho Basi Lidia Josefa c/ Superior Gobierno de la Provincia de Córdoba s/ demanda”,
del 8/9/2015, se expidió en el sentido de que “(…) carece de razonabilidad la
consideración de los jueces de la causa en orden a que la circunstancia de que la actora
hubiera cruzado la calle para comprar pan camino al trabajo implicó un ‘desvío’ o una
‘alteración’ en propio interés con aptitud para trasladar a la empelada la
responsabilidad por el daño ocurrido que la ley pone en cabeza del empleador. Ello así,
porque …el hecho ocurrió en el recorrido o trayecto normal y habitual entre el
domicilio de la accionante y su lugar de trabajo sin que existiese un notorio desvío con
un objetivo totalmente ajeno a la prestación de tareas. En tales condiciones, el
rigorismo extremo utilizado para discernir la aplicación de las reglas atinentes al
instituto jurídico en cuestión –accidente in itinere- no se compadece con el principio
reparador que inspira el sistema de riesgos del trabajo…” (CSJ 766/2008 (44-B)/CS1).
Si se tiene en cuenta que en definitiva el rechazo que formuló la aseguradora
versó sobre un presupuesto fáctico inexistente, esto es sobre la alteración en el recorrido
y no en la inexistencia del acontecimiento súbito y violento ocurrido cuando la actora
regresaba desde su lugar de trabajo a su domicilio particular, cabe tener por acreditado
que la contingencia encuadra en la norma citada supra, por lo que cabe admitir la queja
articulada en tal sentido.
V. Frente a la propuesta de mi voto, debe darse tratamiento a los diversos
planteos que se formularon en los escritos constitutivos de la Litis y que fueron omitidos
en la sentencia de grado en virtud de la solución que se propuso, y ello involucra a los de
la demandada porque el hecho de que no haya apelado se encuentra justificado en el
resultado favorable que obtuvo su pretensión en primera instancia, lo que le quitaba un
agravio actual y concreto habilitante de un recurso.
En este sentido, ha sido doctrina reiterada de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación que cabe considerar en la Alzada los planteos oportunamente formulados por la
parte que no apeló al resultarle favorable la sentencia de la instancia anterior (ver entre
otros precedentes, sentencia del 3/7/90 in re: “Corones, Gladys M. c/ Marvall y O’Farrel
Sociedad Civil” Fallos: 209:2034). Asimismo, autorizada doctrina sostuvo que es un
deber funcional de la Alzada dar tratamiento a tales cuestiones en resguardo del debido
proceso adjetivo porque el vencedor en primera instancia carece de resortes legales para
poner a consideración de la alzada (que interviene a raíz de la apelación interpuesta por
el vencido en primera instancia) los argumentos desestimados u olvidados por el juez de
la instancia anterior.
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VI. Sentado ello, en orden a la incapacidad que porta la actora, la perito médica
en su informe de fs. 168/180 luego de los exámenes practicados a la actora señala que
el examen clínico revela que presenta limitación funcional de tobillo izquierdo, secuela
del traumatismo directo de tobillo izquierdo que le produjo fractura de peroné
homónimo; se observa cicatriz de 15 cm de longitud y se palpa sobre dicha zona varios
puntos dolorosos que pueden coincidir con implantes de material de osteosíntesis. Las
limitaciones funcionales detectadas: a la supinación y eversión 0º a 101; Flexión y
extensión: paciente en decúbito dorsal; pie perpendicular a la cama. Flexión plantar: 10º.
Flexión dorsal: 10º. Por todo ello concluye que la actora presenta limitación funcional
de tobillo izquierdo que le ocasiona una incapacidad física parcial y permanente del 8%
de la total obrera, de conformidad con el Baremo 659/96.
En orden a la incapacidad psíquica, del informe pericial se desprende que la
actora no padece incapacidad en la esfera psicológica que guarde nexo de causalidad
con el hecho de la litis. En este aspecto, la perito fue concluyente en orden a que la
actora presenta un cuadro de reacción vivencial anormal neurótica grado I, por lo que la
incapacidad es del 0% . Surge del informe pericial que la perito efectuó un análisis
razonado de la cuestión y explicó las circunstancias fácticas y científicas que lo llevaron
a desconocer que porte incapacidad; consideró asimismo, las circunstancias relativas a la
base estructural del sujeto, su personalidad predisponente y los factores
socioeconómicos y familiares entre otros aspectos, y aportó una evaluación de las
funciones psíquicas, no surgiendo elementos de dicho informe, que objetiven
alteraciones secundarias al hecho denunciado, no verificándose indicar alguno de
trastorno psiquiátrico asociado.
Cabe recordar que el listado de enfermedades del decreto 659/96 –aplicable en
autos- define la reacción vivencial anormal neurótica de grado I al establecer que “…
Están relacionadas a situaciones cotidianas, la magnitud es leve, no interfiere en
actividades de la vida diaria, ni a la adaptación de su medio. No requieren tratamiento
en forma permanente”, y que el baremo no establece minusvalía alguna, por lo que la
ausencia de incapacidad en el caso, encuentra sustento en la norma aplicable.
Estimo que dicho informe se encuentra sólidamente fundado tanto desde el
punto de vista físico como psíquico, dado los argumentos científicos expuestos y los
estudios en que se sustenta, constituyendo un estudio razonado y serio del estado actual
de la actora, otorgaré al mismo pleno valor probatorio (cfr. arts. 386 y 477 del
C.P.C.C.N.). En tal orden de ideas la eficacia convictiva del mencionado informe no se
encuentra alterado con las observaciones formuladas por la Sra. Rubinetti -v. a fs.
84/185 y cuyos términos reitera a fs. 247 vta./248 del escrito memorial, las que por otra
parte, fueron contestadas en forma satisfactoria en las aclaraciones de fs. 206/207- en
tanto que la especialista ha explicado en forma suficientemente clara cuál es el estado
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físico de la trabajadora, así como la metodología científica utilizada para verificarlo, ello
evidencia que su opinión está basada en razones objetivas y científicamente
comprobables que dan adecuado sustento a la conclusión pericial arribada.
En definitiva, considero acreditado que como consecuencia del accidente por el
que acciona la actora, porta las secuelas físicas que describe la perito médica que le
ocasiona en el momento actual una incapacidad parcial y permanente del 8,56% de la
total obrera (incluye los factores de ponderación que indica la perito a fs. 176) en
relación de causalidad con el episodio traumático sufrido.
VII. Así, en atención al estado procesal de las actuaciones y la consiguiente
tramitación de la causa lo que demuestra el consentimiento por parte de la demandada al
proceso aquí seguido, concluyo que deviene abstracto los planteos articulados a fs. 99 en
orden a lo normado por los arts. 21, 22 de la ley 24.557.
Solo a mayor abundamiento y aun cuando no se compartiese el criterio antes
expuesto, cabe recordar que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado que
las cuestiones relativas a la reparación de las consecuencias derivadas de los infortunios
laborales carecen de naturaleza federal aun en el supuesto de vincularse con las
prestaciones reconocidas por la ley 24.557. No justificando entonces la intervención del
fuero de excepción, como lo es, la Justicia Federal de la Seguridad Social y por lo tanto
el conocimiento de dichas cuestiones, debe ser atribuido a los tribunales ordinarios con
competencia laboral. (Fallos 327:3610 7/9/04, "Castillo Ángel S. C/ Cerámica Alberdi
S.A", pronunciamiento ratificado por los casos "Venialgo, Inocencio c/ Mapfre
Aconcagua ART" del 13/3/07 y por "Marchetti, Néstor Gabriel c/ La Caja ART S.A."
del 4/12/07, entre otros).
Resulta indudable que la demanda fue dirigida contra una persona jurídica de
derecho privado con motivo del accidente in itinere sufrido por la actora – aspecto
acreditado en la causa- en el marco del contrato de seguro suscripto por la demandada y
la empleadora, por lo que la controversia encuadra en el sistema diseñado por los arts. 20
y 21 de la L.O.
Tal conclusión no se encuentra alterada por lo dispuesto por el art. 4 de la ley
26773 desde que no estamos ante un nuevo sistema de reparación, sino ante un mismo
régimen normativo integrado por las normas precedentes, que no han sido derogadas
(cfr. Art. 1, ley 26773) resultando por ende de aplicación las consideraciones antes
expuestas.
Luego, en lo que respecta al planteo de inconstitucionalidad del art. 3 de la ley
26.773 (v. a fs. 13 vta./16), el planteo no será receptado.
Cabe recordar que es doctrina reiterada de la Corte Suprema de Justicia de la
Nación que la declaración de inconstitucionalidad de una norma de jerarquía legal
constituye la más delicada de las funciones susceptible de encomendarse a un Tribunal
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de Justicia, siendo un acto de suma gravedad institucional y que debe considerarse como
“ultima ratio” del orden jurídico, de tal forma que únicamente debe recurrirse a ella
cuando una estricta necesidad así lo requiera (Fallos, 264:51; 285: 322; 300: 1041 y
308:647 entre muchos otros) a la que sólo corresponde llegar una vez establecida su
contradicción con los preceptos de la Ley fundamental (Fallos 296:117) y luego de
haber demostrado el agravio en el caso concreto (Fallos, 302:166).
Nuestro más Alto Tribunal ha declarado que todo planteo debe ser explícito e
inequívoco, requiriéndose no sólo la mención de las cláusulas constitucionales que
estime vulneradas, sino la demostración pertinente (Fallos, 293:323; 296:124; 302:326,
entre otros). Ello supone que el interesado en la declaración de inconstitucionalidad de
una norma debe demostrar claramente de qué manera ésta le causa un perjuicio y debe
probar, además que ello ocurre en el caso concreto (Fallos, 310:217).
Bajo tales premisas, la exclusión dispuesta por el art. 3 no resulta irrazonable
como decisión legislativa no mereciendo reproche constitucional alguno, en especial si
se tiene en cuenta que la responsabilidad por accidentes en el trayecto es un supuesto de
responsabilidad objetiva en el que ya no es posible identificar alguna intervención del
obligado o de alguien por quien deba responder en el entramado causal de modo de
evitar, prevenir o disminuir el daño y en el que no existen otros “daños no reparados por
las fórmulas” de los que sea, de modo directo o indirecto responsable una aseguradora
de riesgos del trabajo, pues las consecuencias de dicha categoría de accidente solamente
son resarcibles en el marco de las normas específicas transaccionales y no constituyan
un supuesto de responsabilidad en el ámbito del derecho civil.
En definitiva en el accidente “in itinere” hay un elemento diferencial claro que
es que no ocurre en el marco efectivo de la prestación laborativa ni estando el trabajador
a disposición del empleador laborando con cosas de éste o sujeto a su poder de
dirección, sino que en el suceder intervienen factores extraños a la conducta y deberes
del principal y si bien es cierto que históricamente no ha sido obstáculo para establecer
una reparación al trabajador como un modo de extender el horizonte de protección
también al infortunio “in itinere” las circunstancias distintivas apuntadas en estos
eventos también lleva a que no se configure un trato desigual o discriminatorio en la
exclusión dispuesta por el art. 3 de la ley 26.773.
Desde tal perspectiva de análisis y que en el caso de marras no ha actuado como
agente del daño ni el demandado ni el empleador los criterios de constitucionalidad de
las normas que regulan esas situaciones son distintas sin que se advierta en qué medida
para situaciones como la presente existiría la inconstitucionalidad de la norma, por lo
que se impone el rechazo del planteo articulado en tal sentido.
De todos modos, tales cuestiones han sido objeto de tratamiento y decisión por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “Espósito Dardo Luis c/ Provincia
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ART S.A. s/ accidente - ley especial” del 7 de junio de 2016 donde estableció que entre
las modificaciones introducidas por la ley 26773 el art. 3 dispuso que, “(…) cuando se
tratara de un verdadero infortunio o enfermedad laboral, y no de un accidente in itinere
, el trabajador damnificado o sus derechohabientes percibirían, además de las
prestaciones dinerarias antes mencionadas, una indemnización adicional -en
compensación de cualquier otro daño no reparado por las tarifas- (…)” (considerando
nro. 5). Corresponde señalar por otra parte que la doctrina del caso “Espósito” fue
adoptada en pronunciamientos posteriores dictados por nuestro más Alto Tribunal donde
se debatían cuestiones como la aquí resueltas en orden a la no aplicación del art. 3 de la
ley 26773 en el caso del infortunio in itinere, (ver entre muchos otros, “Páez Alfonso,
Matilde y otro c/ Asociart ART SA y otro s/ indemnización por fallecimiento”, del 27 de
septiembre de 2018,“Cisneros, Carlos Abel c/Provincia Aseguradora de Riesgos del
Trabajo SA s/ accidente-ley especial”, CNT 67468/2013/1/RH1m, sentencia del 4 de
diciembre de 2018; “Laval, Ester c/Asociart ART SA s/ indemnziación enfermedad-
accidente s/ inaplicabilidad de ley” CSJ 973/2019/CS1 y “Villanueva, Marta c/
Asociart ART SA s/ indemnización enfermedad –sumario s/ inaplicabilidad de ley”,
CSJN 974/2019/CS1, ambos del 18 de febrero de 2020).
En atención a ello, y el carácter vinculante que a mi juicio, tienen los fallos
dictados por la Corte Suprema de Justicia para los tribunales inferiores, en virtud de que
en definitiva dicho tribunal es el intérprete final de las normas de la Constitución (art.
116 CN), tal como el Supremo Tribunal Federal ha señalado reiteradamente en el
sentido que: “sus sentencias deben ser lealmente acatadas tanto por las partes como por
los organismos jurisdiccionales que intervienen en las causas (Fallos: 252:186 y
255:119). Este principio, basado primeramente en la estabilidad propia de toda
resolución firme de los tribunales de justicia (Fallos: 264:443), debe ser preservado
con el mayor énfasis por este Tribunal pues –acertadas o no sus sentencias- el
resguardo de la integridad del principio interesa fundamentalmente tanto a la vida de la
Nación, su orden público y la paz social, cuando a la estabilidad de sus instituciones y,
muy especialmente, a la supremacía de la Constitución en que las sentencias se
sustentan (Fallos: 205:614; 3’07:468, 1779; 312:2187)” (Fallos 332:414 y S.
227.XLVII, S. 240.XLVII, 22/11/2011, “Sociedad Militar Seguro de Vida- Institución
Mutualista c/ Estado Nacional- Ministerio de Economía y otro s/ amparo”), resaltando
por otra parte que los tribunales inferiores deben seguir la doctrina establecida en sus
fallos, salvo que dieren razones valederas y nuevas para apartarse de ella (CSJN, “Losa”,
Fallos:316:221 con cita de “Cerámica San Lorenzo”, Fallos: 307:194; en igual sentido
“Caporale”, Fallos: 318:2103, L.L. 1996 –D-534; “Tejerina”, Fallos: 329:4931, L.L.
2006-F-621).
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De conformidad con lo expuesto, soy de la opinión de que el planteo formulado
por la actora en su demanda debe ser desestimado.
VIII. No resulta ser un hecho controvertido en la causa que el accidente o la
primera manifestación invalidante se produjo con posterioridad a la entrada en vigencia
de la ley 26.773 (B.O. 26/10/2012) por lo que dicha es la ley aplicable por ser la vigente
al momento en que el derecho nace que es cuando se configura el presupuesto de
operatividad del sistema de responsabilidad de la ART respecto de la obligación de
indemnizar.
Sentado ello cabe recordar que el art. 17 6 expresa en su primer párrafo que las
prestaciones en dinero por incapacidad permanente previstas en la ley 24557 y sus
modificatorias, y su actualización mediante el decreto 1694/2009, se ajustarán a la fecha
de entrada en vigencia de la ley conforme el índice RIPTE (Remuneraciones Imponibles
Promedio de los Trabajadores Estables) publicado por la Secretaría de Seguridad Social,
desde el 1 de enero del año 2010.
Luego de este primer ajuste (desde el 01/01/2010 hasta el 26/10/2012), para el
caso de contingencias posteriores al 26/10/2012 se seguirá el sistema de actualización
general del art. 8 de la ley, que requiere el dictado de una resolución del Ministerio de
Trabajo, Empleo y Seguridad Social (cfr. Art. 17.6.2do. párrafo, ley 26773).
Como se podrá advertir, el apartado 6 del art. 17 de la ley debe insertarse en
alguna de las reglas aplicativas contenidas en los apartados 5 y 7 ya que el apartado 6
no es en realidad una regla aplicativa, sino que, aunque con una técnica deficiente y
sobre todo confusa, se limita a establecer por única vez un ajuste de las compensaciones
dinerarias adicionales de pago único y de los mínimos de las demás prestaciones, como
ya lo había hecho el Decreto 1694/2009.
Lo que sí resulta novedoso es que, para el futuro, la ley establece un sistema de
actualización general periódico de los importes que resultasen de ese primer ajuste, tal
como lo prevé el art. 8 y el art. 17.6.2do párrafo, cuyos nuevos valores y respectivos
lapsos de vigencia habrán de ser establecidos por el Ministerio de Trabajo, Empleo y
Seguridad Social en los mismos plazos previstos en el art. 32 de la ley 24241 modificado
por la ley 26417. En suma de la lectura armónica de los artículos 8 y 17 puntos 5 y 6 de
la ley 26773 puede concluirse que la actualización por RIPTE solo corresponde a los
montos previstos en las normas del sistema que tienen así una nueva expresión para
octubre de 2012 fecha de publicación de la ley
En definitiva el sentido del apartado 6 del art. 17 de la ley 26773 se justifica
claramente como un primer ajuste de los valores que había actualizado el art. 1 del
Decreto 1694/2009. Asimismo y más allá de la claridad del texto legal siendo
sobreabundante la aclaración efectuada por el Decreto 472/2014 (B,O. 11/4/2014)
resulta evidente que dicha fue la intención del legislador a poco que se aprecie que en el
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art. 17 determina que “que sólo las compensaciones adicionales de pago único,
incorporadas al artículo 11 de la Ley Nº 24.557, sus modificatorias, y los pisos mínimos
establecidos en el Decreto Nº 1.694/09, se deben incrementar conforme la variación del
índice RIPTE (Remuneraciones Imponibles Promedio de los Trabajadores Estables),
desde el 1° de enero de 2010 hasta la fecha de entrada en vigencia de la Ley Nº 26.773,
considerando la última variación semestral del RIPTE, de conformidad a la metodología
prevista en la Ley Nº 26.417”.
En suma, los arts. 8 y 17 apartado 6 no disponen la actualización de las
obligaciones indemnizatorias adeudadas sino de los importes del art. 11 apartado 4 de la
ley 24.557 y de los valores de referencia de los arts. 14 y 15 convertidos en mínimos
garantizados por el decreto 1694/2009 montos a los que los que debe acudir a fin de
determinar la cuantía dineraria de las reparaciones correspondientes.
En definitiva y en el caso la prestación debida al trabajador no podrá ser
inferior al piso indemnizatorio instituido por el Decreto 1694 con el ajuste previsto por
el art. 8 de la ley 26.773, mínimo que a la fecha en que se produjo el hecho cuyo
reconocimiento se persigue 27/6/20153 ascendió a $ 61.073, 54 ($713.476 x 8,56%,
cfr. art. 2 de la Resolución 6/2015).
Cabe agregar, que el art. 17 bis de la ley 27348 (B.O. 24/2/2017 y con vigencia
a partir del 5/3/2017) .determina que sólo las compensaciones adicionales de pago único
incorporadas al artículo 11 de la ley 24557 y sus modificatorias y los importes mínimos
establecidos en el decreto 1694/09 se deberán incrementar conforme la variación del
índice Ripte a la vez que derogó el artículo 8 y el apartado 6ª del art. 17 de la ley 26773 ,
por lo que la nueva normativa convalida la tesitura antes expuesta.
De todos modos, tales cuestiones han sido objeto de tratamiento y decisión por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “Espósito Dardo Luis c/ Provincia
ART S.A. s/ accidente - ley especial” del 7 de junio de 2016 donde con relación a la
aplicación de los montos resarcitorios, la Corte dijo que “(...) la simple lectura de los
textos normativos reseñados en el considerando 5ª de este pronunciamiento basta para
advertir que del juego armónico de los arts. 8 y 17.6 de la ley 26773 claramente se
desprende que la intención del legislador no fue otra que la de: (1) aplicar sobre los
importes fijados a fines de 2009 por el decreto 1694 un reajuste, según la evolución que
tuvo el índice RIPTE entre enero de 2010 y la fecha de entrada en vigencia de la ley,
que los dejara “actualizados” a esta última fecha; y (2) ordenar, a partir de allí , un
reajuste cada seis meses de esos importes de acuerdo con la variación del mismo índice
(…)” agregando que , En síntesis, la ley 26. 773 dispuso el reajuste mediante el índice
RIPTE de los "importes" a los que aludían los arts.1°,3°y4°deldecreto 1694/09
exclusivamente (…)” (considerando nro. 8). Corresponde señalar por otra parte que la
doctrina del caso “Espósito” fue adoptada en pronunciamientos posteriores dictados por
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nuestro más Alto Tribunal donde se debatían cuestiones como la aquí resueltas en orden
a la aplicación de la ley 26773 a los efectos de fijar los montos resarcitorios por
incapacidades laborales, remitiéndose en numerosos pronunciamientos a lo allí decidido
(ver entre muchos otros “Aguirre, Antonio Aniceto c/ Liberty ART S.A. s/ accidente ley
especial”; CNT 7824/2012/1/RH1;“Alarcon Stella Maris c/ Swiss Medical S.A. y otro s/
accidente” CNT 24049/2013/RH1, sentencias del 12 de julio de 2016).
IX. En consecuencia, de acuerdo a las consideraciones realizadas, de prosperar
mi voto, la parte actora resultará acreedora del monto indemnizatorio que resulta de las
operaciones aritméticas indicadas por la ley especial, lo cual totaliza un importe de $
70.504,25 (53 x VIBM $ 14.127,75 -ver remuneraciones extraídas de la planilla de la
Afip obrante a fs. 183 cuya agregación dispuesta a fs. 181 se encuentra consentida por
las partes- x 8,56% x coeficiente de edad 65/edad de la trabajadora -1,10-, que es
superior al mínimo garantizado por la ley.
La suma de condena devengará intereses a partir de la fecha del infortunio, esto
es 27/6/2015 (cfr art. 2 ley 26773). En cuanto a la tasa de interés aplicable el 28 de
mayo de 2014 la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo comunicó a los juzgados
de primera instancia las actas 2600 y 2601 por las que se dejó sin efecto la anterior 2357
y se estableció “que la tasa de interés aplicable sea la tasa nominal anual para
préstamos personal libre destino del Banco Nación” y que “comience a regir desde que
cada suma es debida respecto de las causas que se encuentran sin sentencia y con
relación a los créditos del trabajador”.
La Prosecretaría General de la Cámara ha publicado en la intranet del Fuero las
referidas tasas:
Tasa nominal anual para préstamos personales libre destino
Evolución de la T.N.A. de 49 a 60 meses
Desde 07/11/2003 19,90%
Desde 13/05/2008 21%
Desde 11/12/2008 30,50%
Desde 22/03/2010 26.50%
Desde 29/11/2011 30,50%
Desde 30/09/2013 33%
Desde 05/02/2014 36%
En la misma publicación se incluye la siguiente nota: “La denominación actual
reemplazó a las anteriores a partir de la Reg. 419 Nación Personales Libre Destino de
fecha 22/03/2010. La inmediata anterior respondía a Préstamos Nación Personales
cuya vigencia comenzó con la Reglamentación 405 del 11/12/2008. Y la previa a ésta se
denominaba Préstamos Personales y Familiares. En todos los casos los porcentajes
publicados responden a la misma tasa de interés”.
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A partir de la fecha de la última publicación, la tasa nominal anual vigente para
préstamos personales libre destino del Banco Nación se mantendrá en un 36% (Acta
CNAT 2630 del 27/4/2016).
En consecuencia, desde el 27 de junio de 2015 se liquidará el interés que
corresponda al período, de acuerdo con el detalle que antecede y con los cálculos que en
el futuro difunda la Prosecretaría General de la Cámara Nacional de Apelaciones del
Trabajo para los períodos sucesivos. Debe mantenerse a partir de la fecha de su última
publicación, la tasa nominal anual vigente para préstamos personales libre destino del
Banco Nación en un 36%
anual hasta el momento de su efectivo pago, mediante depósito judicial en
autos, dentro del plazo de cinco días de producida la liquidación del art. 132 de la LO.
Se deja constancia que la tasa mencionada se fija, en los términos de los arts. 767 y 768
CCC hasta tanto el Banco Central dicte las reglamentaciones y fije las tasas respectivas.
X. La solución propuesta implica adecuar la imposición de costas y regulación
de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 del CPCCN) y proceder a su
determinación en forma originaria, lo que torna abstracto el tratamiento de los recursos y
agravios planteado en tal sentido.
Las costas de la instancia anterior sugiero imponerlas a cargo de la demandada
vencida (conf. art. 68 C.P.C.C.N.).
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley 27.423, la
observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y la
promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde
determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada
en vigencia de dicho texto normativo.
Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho se
constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se
practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352,
318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre
otros” (CSJ 32/2009 (45-E)/CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.
c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
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Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo ordenamiento
arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del régimen anterior,
de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales por la labor
cumplida en primera instancia se realizaron en lo esencial estando en vigencia la ley
21.839, el art. 38 L.O., el art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de
utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de la
parte actora (que incluye su actuación ante el SECLO), a la Dr. Luciana Andrea
Mombelli, por su actuación hasta fs. 216 en el 15%, al Dr. José María Tomas, por su
actuación a partir de fs. 225, en el 1%; de la demandada en el 12% y los de la perito
médica en el 7%, por su actuación en primera instancia, en conjunto y por todo concepto
del capital de condena más intereses.
XI. Sugiero imponer las costas de alzada a cargo de la demandada vencida
(conf. art. 68, del C.P.C.C.N.) y regular los honorarios de la representación letrada de las
partes intervinientes en alzada en el 30%, de lo que, en definitiva, le corresponda por sus
labores en la sede anterior (ley 27.423)
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Poder Judicial de la Nación
CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -
SALA V
Juez de Cámara Juez de Cámara
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