Rechazo de Demanda por Accidente Laboral
Rechazo de Demanda por Accidente Laboral
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Fecha de firma: 05/05/2023
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: GABRIEL DE VEDIA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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sino de un negocio jurídico que concertó con aquél. Sobre el punto cumplir con
las obligaciones que derivan de su rol de aseguradora de riesgos de trabajo, vale
decir, la actividad de prevención y la obligación de resarcir los siniestros y
enfermedades en el marco de la ley especial.
Concatenado con ello aduce que la suerte de la aseguradora
queda unida a la de su asegurada y que las defensas que opusiere deben vincularse
a la existencia de medidas de prevención y a planes de mejoramiento que habría
sugerido para morigerar los efectos del trabajo, en tanto justamente dicho aspecto
con relación a la ART deviene en un hecho ajeno. Invoca jurisprudencia.
Luego postula el progreso de la acción de la empleadora rebelde
en los términos de los arts. 1109 y 1113 del Código Civil, vigente al momento de
los hechos y de la aseguradora con respaldo en el art. 1074 de dicho texto legal.
Además, menciona el planteo subsidiario efectuado en el marco de la ley especial.
Por último, critica la distribución de las costas y la regulación de
los honorarios efectuada por estimarlos exiguos y altos, respectivamente.
2. Para decidir el rechazo de la acción civil entablada, la Sra.
Jueza que me precede en el análisis puso de manifiesto que si bien no soslayaba la
situación procesal en que se encuentra la codemandada PABSA que implica la
presunción de veracidad de los hechos pertinentes y lícitos expuestos en la
demanda “…debe confrontarse con la negativa que respecto de esos mismos
hechos ha efectuado la otra codemandada GALENO, porque dentro de un
litisconsorcio pasivo, la negativa de uno de ellos favorece a los restantes…”
Expresó asimismo que “…De ahí que la rebeldía de los
litisconsortes en este caso la de la codemandada PABSA, no releva a la parte
actora de la carga de probar los hechos negados por la otra codemandada, quien
en el responde negó puntualmente los hechos invocados en el inicio y opuso como
defensa la inexistencia de enfermedad profesional alguna derivada de las tareas
realizada por el reclamante…”
En este orden de cosas, teniendo en cuenta que las
demandadas efectuaron una exhaustiva negativa de las tareas desarrolladas por
el actor correspondía a ésta acreditar que su padecimiento revestía el carácter de
laboral (art. 377 del CPCCN) circunstancia que no ha logrado establecer porque
las pruebas ofrecidas resultan inidóneas al respecto. Es así que se le dio por
decaído el derecho de valerse de las declaraciones testimoniales ofrecidas de
David y Villegas a la parte actora.
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Fecha de firma: 05/05/2023
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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conjunto –ya que la relación sustancial entre las partes es única,
independientemente de las vinculaciones que pudieran tener los accionados, a los
que el actor resulta ajeno y las defensas que cada uno oponga, sea que se funden
en hechos comunes o individuales, favorecen a los demás.
Vale decir entonces, que, ante un cuadro de litisconsorcio
pasivo, donde uno o alguno de ellos ha sido declarado en rebeldía, los efectos de
tal situación procesal no se proyectan automáticamente al que ha comparecido en
autos; y puede, el contumaz aprovechar las defensas opuestas por aquél, siempre y
cuando lo comprendan (cfr. art. 715 Código Civil, actual art. 831 C.C.C.N.).
Pero, la situación de rebeldía de PABSA S.A.(v fs. 100) , es
asumida como abandono del derecho a ejercer una potestad (como la de ser oído)
y se traduce en la imposibilidad de cumplirla luego, tardíamente, por aplicación
del principio de preclusión, que determina que cada acto procesal tiene una
oportunidad asignada y, como regla, sólo puede cumplirse en esa ocasión (Ley de
organización y procedimiento de la Justicia Nacional del Trabajo, comentada,
anotada y concordada, Amadeo Allocati director, Bs. As., Astrea, 2da. edición
actualizada y ampliada, pág. 123).
Aclarado lo anterior, se encuentra reconocido que PABSA
S.A. contrató con Galeno A.R.T. S.A. la póliza de seguros de riesgos del trabajo
en los términos de la ley 24.557 (ver fs. 38 vta.) con vigencia desde el 1/09/2006 y
vigente al momento del presente responde.
Bajo estos lineamientos, donde Galeno A.R.T. S.A. no negó la
relación contractual con la codemandada rebelde, cobra total operatividad la
presunción contenida en el art. 71 L.O. en la que ha quedado incursa la
mencionada PABSA SA..-ex empleadora del actor-, por lo que cabe tener por
ciertos los hechos expuestos en el escrito de inicio que la involucran, salvo prueba
en contrario que, en la especie, adelanto no se verifica producida (art. 386
C.P.C.C.N.).
Lo anteriormente anotado se circunscribe al principio general
que rige en las rebeldías decretadas en el proceso laboral, encontrando su límite en
el análisis de verosimilitud de los hechos alegados que debe realizar el juzgador,
pues la veracidad sólo debe considerarse en la medida en que resultan posibles,
lícitos y verosímiles.
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En definitiva, teniendo en cuenta lo expresado precedentemente,
hallándose la acción incoada fáctica y legalmente fundada, corresponde tener por
cierta la relación laboral invocada entre Sosa y la rebelde PABSA SA., las fechas
de ingreso y egreso, la jornada de trabajo, labores y remuneración denunciadas
(art. 386 C.P.C.C.N.).
. Destaco que la reparación integral perseguida se sustentó en que el
daño fue producido por las funciones que desarrollaba durante su débito laboral
con manipulación de material pesado en posiciones viciosas, hechos que resultan
incontrovertidos. De hecho, se imputó responsabilidad al vicio y riesgo de la
actividad desempeñada, mientras que a la ART imputó responsabilidad solidaria
por incumplimientos de la normativa de seguridad y prevención (cfr. art. 1074
CC).
Ahora bien, más allá del factor de imputación referido, lo cierto
es que a continuación debe demostrarse la existencia de un daño cierto que afecte
al trabajador como consecuencia del riesgo de la cosa o actividad invocada, ello sí
es carga de la parte actora, para que el empleador sea pasible de responsabilidad.
Ello porque sin antijuridicidad no hay indemnización propiamente dicha, en tanto
requiere la concurrencia de un hecho dañoso, con un nexo causal adecuado entre
el hecho y el daño antijurídico, y con un factor de atribución adecuado, que no
permite ser modificado por los resultados de las pruebas producidas en la causa ni
por el juzgador en virtud del principio “iura novit curia”, pues de lo contrario, se
vulnerarían tanto el derecho de defensa de los accionados como el principio de
congruencia (arts. 18 CN, 34 inc. 4 del C.P.C.C.N.).
Nótese en este sentido, que la perita médica determinó la
presencia de limitación funcional a nivel hombro, codo y muñeca derecha que le
determina una incapacidad del 13 % de la T.O., grado que no fuera cuestionado
por el aquí apelante.
Así, conforme las reglas de la sana crítica (arts. 386 del
CPCCN), debo decir que en función de lo que vengo delineando, los
reconocimientos de autos, la situación procesal de la ex empleadora y el análisis
de las constancias probatorias, me llevan a discrepar de lo decidido en la anterior
instancia, como a continuación explicaré.
En este sentido, memoro que en la demanda la parte actora
invocó distintas fuentes legales del deber de responder de la demandada, entre las
que se encuentran el riesgo o vicio de las cosas y de la tarea encomendada y las
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condiciones en que debió prestarlas (cfr. art. 1113 del Código Civil –vigente al
momento de los hechos-.
Así las cosas, del contexto fáctico descripto y acreditado
(cfr. art. 386 del CPCCN) surgen verificados los presupuestos configurativos de la
responsabilidad objetiva que emana del art. 1113 del Código Civil –vigente al
momento de los hechos- que permiten atribuir responsabilidad a PABSA SA.
En efecto, no puede negarse que la actividad laboral
cumplida por el trabajador con las características descriptas, tarea reiterativa, que
exigía desplegar esfuerzos y adopción de posiciones viciosas, es una cosa riesgosa
y peligrosa que actuó como causal eficiente en el desarrollo de la incapacidad
laboral del demandante en el ámbito de lo dispuesto por el art. 1113 del Código
Civil, a poco que se advierta que el carácter vicioso o riesgoso de las cosas
resultaron eficaces para causar o agravar las secuelas que porta en el miembro
superior derecho, por lo que el dueño o guardián de la cosa debe responder por la
creación del peligro potencial. Basta que haya relación de causalidad entre la
acción de la cosa y el daño para que el propietario responda.
En tal orden, tal como reiteradamente se ha establecido la
noción de cosa establecida en el art. 1113 del Código Civil no debe atenerse al
concepto estricto que surge del art. 2311 de dicho cuerpo legal, por lo que a fin de
evaluar la peligrosidad o riesgo y vicio de una cosa no corresponde tener en
cuenta su naturaleza sino especialmente la circunstancia en que es utilizada la
misma: “El vocablo cosa se extiende para abarcar, en la actualidad las tareas
específicas del trabajador y la actividad laboral toda. Si a ello se agrega que
cuando estas tareas pueden generar un resultado dañoso, deben ser incorporadas
al concepto de riesgosas, de donde se deriva que deben quedar incluidas en las
previsiones del art. 1113 (…)” (SCJBA 29/9/04, “Ferreira, Gustavo Raúl c/
Benito Roggio e Hijos y otra”).
Debe tenerse en cuenta por otra parte que una
interpretación dinámica del art. 1113 del Código Civil extiende la responsabilidad
por el riesgo de la cosa al riesgo de la actividad desarrollada, intervenga o no una
cosa, no obstante que en el caso, tampoco puede negarse que la propia actividad
laboral desarrollada con las características descriptas constituye riesgo que actuó
eficientemente en el desarrollo de la incapacidad laboral padecida, agregando por
lo demás que, por la naturaleza de las tareas que efectuaba el trabajador, tornan
aplicable la doctrina emergente del fallo plenario “Perez, Martín c/ Maprico
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S.A.” del 27/12/88 según el cual en los límites de la responsabilidad establecida
por el art. 1113 del Código Civil de Vélez, el daño causado por el esfuerzo
desplegado por el trabajador para desplazar una cosa inerte puede imputarse a
riesgo de la cosa (doctrina de aplicación obligatoria en virtud de lo normado por el
art. 303 del CPCCN cuya operatividad deviene insoslayable en virtud de la
reciente sanción de la ley 27.500 (B.O. 10/1/2019) que derogó la ley 26.853 -a
excepción de su art. 13-).
En tal marco, no puede prescindirse a los fines de la
apreciación de la responsabilidad, del principio objetivo que emana del art. 1113
párrafo segundo del Código Civil en el que se funda la demanda. En ese contexto
“basta que el damnificado pruebe el daño y el contacto con la cosa dañosa para
quede a cargo de la demandada como dueño o guardián del objeto riesgoso
demostrar la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder”
(CSJN, “Rivarola Mabel Angélica c/ Neumáticos Goodyear S.A.” sentencia del
11/7/2006 y sus citas, Fallos 329:2667). Y más recientemente nuestro Alto
Tribunal dijo que “Cuando la víctima es un trabajador dependiente y el hecho
que produjo el daño cuya indemnización se demanda ocurrió en ocasión y lugar
del servicio laboral que aquél prestaba a su empleadora, basta que el
damnificado pruebe el daño y el contacto con la cosa dañosa para que quede a
cargo de la demandada, como dueña y guardiana del objeto riesgoso demostrar
la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba responder” (Insaurralde,
Hilario c/ Aceros Bragado MB S.A. y otro s/ accidente acción civil) I110.XLV del
10/12/2013. Y en el caso, no se ha invocado ni mucho menos acreditado la culpa
de la víctima o de un tercero por quien no debe responder.
A lo expuesto cabe agregar que el nuevo CCyCN regula en
su artículo 1.758 la cuestión aquí debatida. En tanto dicha norma dispone que
“toda persona responde por el daño causado por el riesgo o vicio de las cosas o
de las actividades que sean riesgosas o peligrosas por su naturaleza, por los
medios empleados o por las circunstancias de su realización”, agregando que la
responsabilidad es objetiva, convalidando de esta forma, la tesitura antes
expuesta.
En este escenario, es el dueño o guardián demandado quien
debe probar una causa ajena para liberarse, eximente de responsabilidad que, en el
caso, reitero, no ha sido alegada. Por ello, entiendo que debe revocarse este tramo
de la sentencia apelada y acceder a la acción así intentada.
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4. Luego y ,como se señaló, del informe pericial médico
digitalizado, surge que la perita médica legista en lo que aquí interesa luego de
tener en cuenta las constancias obrantes en la causa, antecedentes médicos, el
estudio de la lesión y sus secuelas y exámenes complementarios, señaló que el
actor presenta en el aspecto físico limitación funcional en miembro superior
derecho (hombro, codo y muñeca derecha) por lo que se valúa una incapacidad
parcial y permanente del 13% que admite nexo causal con la actividad laboral
habitual desarrollada.
Considero que este informe pericial médico se encuentra
sólidamente fundado dado los argumentos científicos expuestos y los estudios en
que se funda, constituyendo un estudio razonado y serio del estado que presenta el
trabajador, por lo que le otorgo pleno valor probatorio (cfr. arts. 386 y 477 del
CPCCN).
Por otra parte, debe recordarse que el juicio de causalidad
sobre la base del informe médico es siempre jurídico. Aún en los casos que los
especialistas lo formulen en forma concreta o asertiva, es tarea específica de los
peritos como auxiliares de la justicia el de establecer la existencia de la
enfermedad y su posible etiología, pero incumbe a los jueces en definitiva
determinar si la patología tiene o no vinculación con el trabajo; y en la causa, en
función de todo lo analizado considero que el daño constatado admite relación
causal con la actividad laboral desplegada por el trabajador en beneficio de la ex
empleadora.
En definitiva, y por todo lo expuesto, considero que la decisión
adoptada en la instancia de grado en lo que respecta a la parte demandada debe ser
revocada.
5. Establecido que los daños y perjuicios sufridos por el Sr. Sosa
se encuentran alcanzados por las previsiones del derecho común, corresponde
analizar el planteo de inconstitucionalidad del artículo 39 apartado 1 de la ley
24.557 articulado a fs. 13.
Tal cuestión, ha sido objeto de tratamiento y decisión por la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “Aquino, Isacio c/ Cargo
Servicios Industriales S.A. s/ accidente” (sentencia del 21 de septiembre de 2004)
donde se estableció que la exención a los empleadores de responsabilidad civil
frente a sus trabajadores y a los derechohabientes de éstos que –como regla-
establece el artículo 39 apartado l de la ley 24.557, importa colocar a los
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trabajadores víctimas de infortunios laborales o de enfermedades profesionales en
una situación desventajosa en relación con el resto de los ciudadanos, por cuanto
la indemnización que la ley especial establece para tales casos sólo contempla la
pérdida de capacidad de ganancia de aquéllos (hasta el tope máximo que el
régimen establece), y los excluye de la reparación integral que la ley común prevé,
solución que resulta injustificadamente discriminatoria y por ende
inconstitucional.
Por otra parte, esta exención está en pugna con el mandato
constitucional que impide dañar a otro, que según doctrina de nuestro más Alto
Tribunal el principio del “alterum non laedere” tiene raíz constitucional (art 19
Constitución Nacional). Así ha establecido que “El art. 19 CN establece el
principio general que prohíbe a los hombres perjudicar los derechos de un
tercero: alterun non laedere, que se encuentra entrañablemente vinculado a la
idea de reparación. A ello se yuxtapone, que la responsabilidad que fijan los arts.
1109 y 1113 Cciv., sólo consagra el citado principio general, de manera que la
reglamentación que hace dicho código en cuanto a las personas y las
responsabilidades consecuentes no las arraiga con carácter exclusivo y
excluyente en el derecho privado, sino que expresa un principio general que
regula cualquier disciplina jurídica…” (Fallos, 308:1118, 1144, 308:1109).
Por ende, debe acogerse el planteo y declarar en el caso la
inconstitucionalidad de la referida previsión legal, tomando en consideración por
lo demás que dicho artículo se encuentra expresamente derogado por el art. 17 de
la ley 26.773.
6. Sentado ello, corresponde fijar el resarcimiento por daño
material y moral, aclarando que cuando se ha optado por la vía del derecho
común, queda librado al prudente arbitrio judicial la cuantificación de este, ya que
en el contexto indemnizatorio del derecho civil el juez se encuentra facultado para
determinar el monto de condena sin estar obligado a utilizar fórmulas o cálculos
matemáticos.
Así, teniendo en cuenta el principio de reparación integral y plena,
acogido en los arts. 1060, 1077, 1082 y 1113 del Código Civil, vigente en el
momento en que se produjeron los hechos, debo considerar las siguientes pautas:
la edad del actor al momento del accidente (30 años), la remuneración de éste
($6.066,96), la índole del daño padecido y la incapacidad física atribuida (13%),
el lapso estimado de vida útil y el capital amortizable en dicho período de vida así
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como las características traumáticas del episodio (cfr. doctrina sentada por la
Corte Suprema de Justicia de la Nación del 8 de abril de 2008, "Arostegui Pablo
Martín c/ Omega Aseguradora de Riesgos del Trabajo SA.A. y Pametal Plus y
Compañía SRL"), elementos que permiten compensar además de la pérdida de
ganancia del actor, el lucro cesante.
Con estos parámetros, teniendo en cuenta las circunstancias
del caso y la perspectiva de ganancia de la que el trabajador se vio privado, así
como las diversas circunstancias de índole económico-social, juzgo equitativo
fijar el quantun del daño material en la suma de $180.000, monto que involucra el
daño físico, el lucro cesante y la pérdida de chance.
En cuanto al reclamo del daño moral, teniendo en cuenta las
particulares circunstancias del caso, toda vez que la fijación del mismo no se halla
sujeta a cánones objetivos, sino a la prudente valoración sobre la lesión o la
afección del damnificado y los padecimientos experimentados y la incapacidad
que lo aqueja, estimo prudente fijarlo en la suma de $36.000 (cfr. art. 1078 del
Código Civil y doctrina del fallo plenario de la CNAT nro. 243 “Vieytes, Eliseo c/
Ford Motor Argentina S.A.” del 25/10/1982, lo que determina un monto total de
$216.000, suma que devengará intereses a la tasa dispuesta por actas CNAT 2601,
2630, 2658 y 2764 desde la fecha la fecha de toma de conocimiento -30/6/2012- y
hasta su efectivo pago.
De esa manera, si bien es cierto que el 7 de septiembre de
2022 en acuerdo de mayoría de CNAT se introdujo una modificación a la forma
de cálculo de la tasa de interés vigente (cfr. actas 2601, 2630 y 2658) en tanto allí
se resolvió la capitalización anual desde la fecha de notificación de traslado de la
demanda en los términos dispuestos por el art. 770 inc. b CCyCN, para aquellos
casos en los cuales no existiera sentencia firme sobre el punto y para aquellos
créditos que no se encontraran alcanzados por un régimen legal especial en
materia de intereses.
En este sentido, destaco que la redacción del art. 7 del
CCyCN1 mantuvo los parámetros dispuestos por el antiguo art. 3 del Código Civil
de Vélez con ciertas modificaciones propias del avance en la ciencia del derecho.
1
A partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y si -
tuaciones jurídicas existentes. Las leyes no tienen efecto retroactivo, sean o no de orden público,
excepto disposición en contrario. La retroactividad establecida por la ley no puede afectar dere-
chos amparados por garantías constitucionales. Las nuevas leyes supletorias no son aplicables a los
contratos en curso de ejecución, con excepción de las normas más favorables al consumidor en las
relaciones de consumo.
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Nótese que el principio general es que las leyes se aplican a partir de su entrada
en vigor a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes,
en la medida que ellas se refieran al futuro.
Es cierto que en este contexto el debate comprende las
consecuencias jurídicas generadas por la mora del deudor en el cumplimiento de
sus obligaciones y que al tratarse de una deuda impaga se encuadra en la hipótesis
normativa, sobre todo porque su incidencia tiene efectos directos en el futuro.
Sin embargo, la aplicación retroactiva de una norma de orden
público -como es la norma del art. 770 que amplió el criterio imperante en el
anterior art. 623 del Código de Vélez- es excepcional. Y esta excepcionalidad no
ha sido establecida por el legislador. Por ello considero que ha de estarse a la
fecha de entrada en vigor del Código Civil y Comercial de la Nación para efectuar
cualquier análisis jurídico.
En este orden, no paso por alto que la tasa de interés a aplicarse
debe compensar al acreedor que se vio privado de su crédito
durante un determinado período de tiempo que, en el caso,
excede la razonabilidad de cualquier período que ocupe un
préstamo brindado por las entidades bancarias. En este sentido,
considero que no debe naturalizarse las desigualdades estructurales que
afectan los créditos de los trabajadores que más tiempo han debido esperar ante el
incumplimiento de las obligaciones del deudor, quien, en última instancia, se ve
beneficiado por esa licuación de los créditos que debe afrontar producto del
desfasaje inflacionario de los últimos años.
Por ello, en casos como el que nos ocupa, entiendo que
corresponde aplicar la tasa de interés prevista por las actas de CNAT 2601, 2630 y
2658 con más la capitalización prevista en el acta CNAT 2764 desde el
01/08/2015 y no desde la notificación de la demanda, que en el caso es anterior a
dicha fecha. Ello conforme el último párrafo del art. 7 CCyCN que manda a
aplicar la norma más favorable al consumidor en las relaciones de consumo y en
paridad con la norma del art. 9 LCT que recepta el principio de la norma más
favorable para el trabajador, que es el sujeto de preferente tutela (cfr. art. 14 bis
CN).
Es decir que a partir de esa fecha (01/08/2015), corresponde
capitalizar los intereses devengados desde la exigibilidad del crédito y a los 365
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días repetir dicha operación aritmética en forma anual y sucesiva hasta la fecha de
su efectivo pago.
Cabe recordar en este contexto que si bien es cierto que las tasas
de interés que como referencia adoptó la CNAT por mayoría en los acuerdos
mencionados (Actas 2601, 2630 y 2658), no son obligatorias ni emanan de un
acuerdo plenario, el criterio allí plasmado de los jueces que formaron aquella
mayoría evidenciaron que las mismas resultaban equitativas y razonables para
compensar al acreedor de los efectos de la privación del capital por la demora del
deudor, para resarcir los daños derivados de ésta así como para mantener en lo
posible el valor de la indemnización frente al deterioro del signo monetario.
Esta también fue la idea que imperó en la modificación
introducida en el Acta 2764/22 para adicionar el sistema de capitalización anual
en los términos dispuestos por la norma del art. 770 CCyCN. Ello, en el
entendimiento de la labor reglamentaria a la cual se encuentra facultada la Cámara
y por el que debe disponer el método a utilizar para la aplicación de intereses que
implican la inclusión de la variación del precio por el uso del dinero (cfr.
parámetros del art. 23 LO).
Concatenado con ello, cabe indicar que la norma contenida en el
art. 771 del CCyCN autoriza a los jueces a reducir los intereses, facultad que, in-
cluso, procede de oficio cuando los intereses resulten usurarios. Sin embargo, es
una facultad que asiste a la jurisdicción originaria, por lo que en esta instancia re-
sulta inoficioso.
7. Ahora bien, respecto a la responsabilidad atribuida a la ART,
conforme los términos de los agravios planteados, el actor solicita se delimite la
misma al incumplimiento de medidas de seguridad e higiene y conducta omisiva
en la prevención y vigilancia en los términos del art. 1074 CC.
Sin embargo, siempre dentro del marco de la acción civil, los
argumentos recursivos en este punto no serán admitidos ya que la responsabilidad
atribuida a la ART con fundamento en lo normado por el art. 1074 del Código
Civil ha sido planteada en forma genérica y sin invocación concreta de omisiones
en las que hubiera incurrido la codemandada en su función de prevención de
daños.
Digo esto porque la parte actora en momento alguno indicó por
qué hecho o causa debía responder la ART. Nótese que en su escrito inaugural
sostiene en forma amplia que la ART no cumplió con su deber de contralor o de
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Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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prevención de daños, pero no indicó de qué forma se hubiera evitado la
progresividad de la enfermedad o, en su caso, el evento desencadenante de la
misma, de haber intervenido concretamente.
Esta manifestación genérica, no implica una alegación concreta
de los extremos que habilitaran la responsabilidad solidaria peticionada. Se omitió
individualizar cuáles serían puntualmente las inactividades en que incurrió dicha
demandada, para así poder verificar la existencia de un efectivo incumplimientos
a las normas preventivas (cfr. art. 4 ley 24.557), de lo que se infiere que no se le
imputó en forma concreta a la ART omisiones en el cumplimiento de las
obligaciones legales ni se describió la situación fáctica de modo que pueda
encuadrarse en lo normado por el art. 1074 antes referido.
Por otro lado, el modo en que se produjo el daño no guarda
relación causal con alguna omisión de la ART que, desde ya, no es dueña o
guardiana de las cosas indicadas como generadoras del daño, o guardiana de las
decisiones que pueda poner en práctica la empresa empleadora. Sobre todo,
teniendo en cuenta la redacción de la última parte del artículo 1074 del Código
Civil dice: “…será responsable solamente cuando una disposición de la ley le
impusiere la obligación de cumplir el hecho omitido.”
Superada esta cuestión, es dable resaltar que si bien pesa sobre
las aseguradoras el cumplimiento de las obligaciones que resultan de los arts. 4 y
31 de la ley 24.557, solo procede su condena en el caso que se demuestre una
conducta positiva de ésta que hubiere sido relevante en el desarrollo del nexo
causal que culminó en el accidente del trabajador ya que para la procedencia de la
acción de derecho común debe probarse la existencia de los presupuestos de
responsabilidad civil que incluyen tanto el acto ilícito y la imputación como la
relación causal adecuada entre dichos daños y la omisión o el cumplimiento
deficiente de las obligaciones legales, circunstancia que determina la ausencia de
una relación de causalidad adecuada entre el daño y la omisión o cumplimiento
deficiente por parte de la codemandada, por lo que, en el caso, no se encuentran
configurados los extremos de responsabilidad civil por omisión que hubiese
permitido la aplicación de la figura que contempla el art. 1074 del Código Civil.
Obsérvese que en el fallo de la Corte Suprema de Justicia
de la Nación en autos “Torrillo” concluyó que el deficiente ejercicio del deber de
control en materia de higiene y seguridad, no puede generar responsabilidad con
independencia del nexo causal adecuado, ya que éste es requisito indispensable
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Fecha de firma: 05/05/2023
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para la procedencia de la acción resarcitoria (“Torrillo, Atilio Amadeo y otro c/
Gul Gil Argentina S.A. y otro” del 31 de marzo de 2009), y como se viene
explicando tales presupuestos no se encuentran probados en autos. Por ello,
corresponde confirmar la solución propuesta en la anterior instancia en este
sentido.
8. Entiendo en cambio, que corresponde condenar a la ART
en la medida y los límites que resulta del contrato de seguro firmado con la ex
empleadora del actor. Digo esto porque corresponde tratar en esta instancia los
diversos planteos formulados en los escritos constitutivos de la litis, y que fueron
omitidos en la sentencia de grado en virtud de la solución que se propuso.
Tal como en definitiva lo ha planteado la propia ART en su
escrito de conteste respecto a que su responsabilidad abarca hasta los límites
asegurativos, ello permite el tratamiento de esta acción especial, por cuanto, las
circunstancias fácticas descriptas en párrafos precedentes, determina la existencia
de un daño desencadenado por las tareas que desarrollaba en ocasión del trabajo y
que debe ser indemnizado en los términos de la acción especial.
Sentado ello, y teniendo en cuenta lo expresado previamente
respecto a la prueba colectada en autos y el dictamen de la prueba pericial médica
-dentro de los parámetros de la acción sistémica-, la aseguradora codemandada
debe responder por las contingencias producidas durante la vigencia del contrato
de afiliación, conforme la norma del art. 6 LRT.
Nótese que no se discute la existencia de denuncia ante la
ART y que la misma brindó prestaciones médico-asistenciales en los términos del
art. 31.2 LRT hasta el alta médica con derivación a la Obra Social (ver fs. 62 y
151) por considerar que no admitía encuadre en lo normado por el art. 6 de la
LRT.
En dicha denuncia se lee que el daño invocado se localizó en
el brazo derecho y fue causado por el manejo de torquímetro por lo que no debe
olvidarse que, virtud del principio basado en las cargas dinámicas probatorias, la
aseguradora era quien estaba en mejores condiciones de acreditar el cumplimiento
de las obligaciones que prevé la normativa que le resulta aplicable, esto es, que
para liberarse de su responsabilidad indemnizatoria en este tipo de eventos
dañosos, debe probar en su caso la existencia de dolo del trabajador en la
producción del siniestro o la fuerza mayor extraña al trabajo o la preexistencia del
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Fecha de firma: 05/05/2023
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daño al inicio de la relación laboral debidamente acreditada mediante el examen
preocupacional, nada de lo cual fue acreditado en la especie.
Es decir, que las circunstancias así esgrimidas convalidan la
postura del actor, por cuanto la aceptación de la denuncia del padecimiento
sufrido determina la vinculación causal requerida por la norma legal, por lo que
cabe tener por acreditado los supuestos de hechos invocados por el trabajador
ocurridos en ocasión del trabajo y en los términos del art. 6 LRT.
En síntesis, en tanto el actor presenta las lesiones físicas
indicadas por el perito médico que le ocasionaron una incapacidad parcial y
permanente del 13% t.o. en relación directa e inmediata con el factor de atribución
objetivo antes indicado (cfr. 6 LRT) y de conformidad con un ingreso base de $
6.066,96 (calculado en función del ingreso mensual denunciado a fs. 5 vta.), el
actor resulta acreedor de una prestación dineraria de $90.569,60 ($6.066,96 IBM
x 53 x 13% x 65/30), monto superior al piso legal previsto de $180.000 x 13%:
$23.400 -vigente al momento del hecho dañoso-.
Esta suma también conforme lo sostenido en párrafos
anteriores llevará intereses a las tasas dispuestas conforme Acta CNAT 2601,
2630, 2658 y 2764 desde la fecha de consolidación del daño, esto es desde el
30/06/2012 y hasta su efectivo pago.
En tanto lo dispuesto precedentemente respecto a la reforma de
la sentencia de grado, los restantes argumentos esgrimidos en el memorial
recursivo han quedado comprendidos en la misma y, por ende, sin materia para su
tratamiento.
9. En atención al nuevo resultado del litigio y en virtud de lo
normado por el art. 279 del CPCCN, corresponde adecuar lo dispuesto en origen
en materia de costas y honorarios, lo que torna abstracto el planteo efectuado en
tal sentido.
. Teniendo en cuenta la entidad de los agravios y la naturaleza de
las cuestiones planteadas, las costas en ambas instancias por la acción civil deben
ser impuestas a la empleadora vencida, a excepción de las generadas por el
rechazo de la acción civil contra la ART que se imponen en el orden causado.
Asimismo, las costas por la acción especial se imponen a la ART vencida en
ambas instancias ante el hecho objetivo de la derrota (conf. art. 68 C.P.C.C.N).
En atención a la entrada en vigor de la ley 27.423, la
observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la
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Fecha de firma: 05/05/2023
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Nación y la promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7),
corresponde determinar cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con
anterioridad a la entrada en vigor de dicho texto normativo. Al respecto,
recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha establecido por
mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho
se constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que
se practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre
muchos otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable
a los procesos fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada
durante las etapas procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su
modificatoria ley 24.432, o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7
del decreto 1077/2017, considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y
doctrina de Fallos: 268:352, 318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887,
319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1,
originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A. c/ Misiones, Provincia de s/
acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales
sustanciales por la labor cumplida en primera instancia se realizaron mayormente
estando en vigencia la ley 21.839, el art. 38 LO, el art. 13 de la ley 24.432 y el
decreto ley 16.638/57, habrán de utilizarse las normas arancelarias allí contenidas.
Por ello, los honorarios de origen deberán ser regulados en los siguientes
porcentajes respecto del monto de condena con sus accesorios (una vez calculado
en la etapa del artículo 132 LO) teniendo en cuenta la actuación en el doble
carácter de abogado y procurador de los letrados de parte, la calidad y extensión
de los trabajos, el éxito obtenido y las escala arancelaria antes referidas: Para la
representación y patrocinio letrado de la parte actora 17%; para la representación
y patrocinio letrado de los dos sujetos que conforman la parte demandada en 13%
respectivamente y para el perita médica en el 7%, para el perito ingeniero en el
5% y para el perito contador en el 5% del monto de condena.
Por la labor en esta instancia, corresponde regular a los
patrocinios y representaciones letradas de los intervinientes en esta alzada en el
30% de lo que a cada uno le corresponda percibir por la labor desplegada en
primera instancia (conf. art. 30 ley 27.423).
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Fecha de firma: 05/05/2023
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LA DOCTORA BEATRIZ E. FERDMAN manifestó:
Que por análogos fundamentos adhiere al voto del señor Juez
de Cámara preopinante.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el
TRIBUNAL RESUELVE: 1°) Revocar la sentencia de grado y en consecuencia
hacer lugar a la acción civil incoada por el Sr. Mauro Luciano Sosa contra Pabsa
S.A., exclusivamente, condenando a este último para que dentro del plazo de
cinco días de notificada de la presente abone al actor la suma de PESOS
DOSCIENTOS DIECISEIS MIL ($216.000) con más los intereses dispuestos
conforme considerandos del primer voto desde el 30/06/2012 y hasta su efectivo
pago, con costas a cargo de la accionada en ambas instancias. 2°) Rechazar la
acción por responsabilidad civil entablada por el Sr. Mauro Luciano Sosa contra
Galeno ART S.A. con costas en ambas instancias por su orden. 3°) Hacer lugar a
la acción especial y condenar a Galeno ART S.A. hasta el límite de la póliza a
abonar -dentro del quinto día de notificada la presente- al Sr. Mauro Luciano Sosa
la suma de PESOS NOVENTA MIL QUINIENTOS SESENTA Y NUEVE CON
SESENTA CENTAVOS ($90.569,60) conforme considerandos del primer voto,
con más los intereses dispuestos desde el 30/06/2012 y hasta su efectivo pago a
las tasas previstas en las actas CNAT 2601, 2630, 2658 y 2764, con costas en
ambas instancias por dicha acción a la ART vencida. 4°) Regular los honorarios
de los profesionales intervinientes por su actuación en origen y en alzada
conforme considerandos del primer voto 5°) Regístrese, notifíquese, cúmplase con
el art. 1 de la ley 26.856, Acordadas C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y
devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los señores jueces por ante mí,
que doy fe. Se deja constancia que la Dra. Andrea Erica García Vior no vota en
virtud de lo dispuesto por el art 125 LO.
ML
Por ante mí
Juliana M. Caselli
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Fecha de firma: 05/05/2023
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Secretaria de Cámara
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Fecha de firma: 05/05/2023
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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