Guzmán N. La Verdad y El Procedimiento Abreviado
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se arriba mediante la institución de la conformidad como modo de el éxito o el fracaso de la actividad emprendida, conforme a su finali-
conclusión del proceso y si ella se condice con aquella otra a cuya ob- dad. De esta manera, se sostiene que según que el resultado de la acti-
tención debe aspirarse. vidad emprendida se haya acercado en más o en menos al conocimien-
to de la verdad, se hablará entonces de certeza (quien conoce está
Il. La verdad en el proceso penal convencido de haber alcanzado el conocimiento de la verdad), proba-
bilidad (el sujeto considera que se ha aproximado en gran medida a
II. 1. La verdad como fin del proceso penal ella, pero reconoce que no la ha alcanzado totalmente), o duda (quien
Actualmente, la doctrina y la jurisprudencia coinciden en señalar a ha euprentido la actividad de buscar la verdad reconoce su total fra-
la búsqueda de la verdad como uno de los fines del proceso penal; más caso)”.
adelante discutiremos a qué tipo de verdad se pretende (y se puede)
arribar mediante la realización del proceso y cuáles son sus conse- II. 2. Verdad real y verdad formal
cuencias. Pero al margen de cualquier discusión que se pueda generar En el ámbito del procedimiento, se han distinguido históricamente
en torno a esto último, lo cierto es que hoy en día se entiende que la dos tipos de verdades: la verdad real (o material o histórica objetiva) y
búsqueda de la verdad es una de las metas del proceso penal, enten- la verdad formal. La distinción entre ambos conceptos no partiría del
diéndose por tal el intento de conocer la verdad acerca de una hipóte- sentido dado al concepto de verdad, sino más bien de la manera en que
sis histórica que constituye el objeto del procedimiento!. los distintos sujetos intervinientes en el proceso operan para configu-
La teoría más corriente sobre la verdad es la denominada de la rarla*. La verdad real o material ha sido adjudicada al proceso penal,
“adecuación”, según la cual verdad sería la adecuación del intelecto y en tanto que la verdad formal se ha emparentado generalmente al pro-
la cosa?. Según lo apunta MAIER, el concepto de verdad representa un ceso civil. Como expone MAIER, a la contraposición verdad real-verdad
juicio sobre una relación de conocimiento, esto es, el juicio de que esa formal no se arribó por una discordancia conceptual acerca de lo que
relación de conocimiento entre el sujeto que conoce y el objeto por co- es o significa la verdad, sino por una contraposición entre formas jurí-
nocer ha culminado con éxito, conforme a su finalidad, pues existe dicas distintas del procedimiento judicial, gobernadas por principios
identidad, adecuación o conformidad entre la representación ideológi- diferentes. Como en el derecho privado rige el principio fundamental
ca del objeto por el sujeto que conoce y el objeto mismo, como reali- de la autonomía de la voluntad de las partes, no se tiende en ese pro-
dad ontológica. El concepto de verdad contiene así una noción subje- cedimiento a la búsqueda de la verdad en forma autónoma, para res-
tiva, psicológica, relativa al sujeto cognoscente, por la cual se expresa guardar así la imparcialidad del juzgador frente a los intereses priva-
dos. El juez carece en este caso de poderes de instrucción. Por el
1 Cf. Marx, Juilio B. J., Derecho procesal penal, t. 1, Fundamentos, Ed. Del Puer-
to, Buenos Aires, 1999, p. 852. De postura contraria, Joaquín Ruiz PÉREZ, Juez y so- 3 Cf. MarEr, Derecho procesal penal, t. I, cit., p. 843; con cita de VÉLEZ MARICON-
ciedad, Temis, Bogotá, 1987, p. 82), quien, negando que la verdad constituya el fin DE, Alfredo, Derecho procesal penal, t. 1, ps. 344 y ss.; t. II, p. 200; y CLARIÁ OLMEDO,
del proceso, sostiene que “el proceso es un mecanismo social organizado para resol- Jorge A., Tratado de derecho procesal penal, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1960, n* 328 y
ver una situación de conflicto, y que tanto el mismo proceso como la verdad mate- ss., ps. 446 y siguientes.
rial que él trata de esclarecer no constituyen una finalidad en sí mismos, sino que
4 Cf. Mater, Derecho procesal penal, t. 1, cit., p. 849.
son medios y formulaciones para llegar a una decisión justa”.
5 En realidad, esto es así cuando no se configura en el caso un “exceso ritual ma-
2 Cf KELLER, Albert, Teoría general del conocimiento, Ed. Herder, Barcelona,
nifiesto”, que en nuestro ámbito dio lugar al nacimiento de la doctrina de la “verdad
1988, trad. de Claudio GANCHO, ps. 117-118. Sobre la significación gramatical del
jurídica objetiva”. En el leading case de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
término “verdad”, el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Españo-
“Colalillo, Domingo c. Compañía de Seguros España y Río de la Plata”, del 18/9/57
la, la ha definido como la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas for-
(Fallos, 238-550), se dijo que el proceso “no puede ser conducido en términos estric-
ma la mente.
tamente formales”, pues no se trata “ciertamente de ritos caprichosos sino del desa-
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contrario, el tribunal penal sí investiga para averiguar la verdad por objeto del conocimiento no es sólo el delito en cuanto previsto como
sus propios medios, con independencia de la participación que en esa tal por la ley, sino también la desviación criminal en cuanto en sí mis-
búsqueda puedan tener las partes del proceso. Así, en el procedimien- ma inmoral o antisocial, y más allá de ella, la persona del delincuente,
to privado el juzgador no podrá fijar el objeto de la investigación y es- de cuya maldad o antisocialidad el delito es visto como una manifesta-
tará absolutamente vinculado por las afirmaciones de las partes, en ción contingente, suficiente pero no siempre necesaria para el castigo.
tanto que en el procedimiento penal el tribunal sí podrá intervenir de- Señala el autor citado que la técnica más difundida en este modelo es
cisivamente en la fijación de la hipótesis objeto de investigación. El de- la previsión de figuras de delito elásticas e indeterminadas, idóneas pa-
recho procesal penal objetiviza más la averiguación de la verdad que ra connotar en términos vagos o valorativos modelos globales de des-
otras regulaciones jurídico-procesales, por la trascendencia que en él viación, en vez de denotar unívocamente supuestos típicos criminosos
tiene el interés público (estatal), el cual desplaza al interés privado por empíricamente determinables. Así, se concluye que el sustancialismo
la averiguación de la verdad. Este carácter objetivo de la verdad no sig- penal reconoce entonces un vaciamiento objetivo de la garantía funda-
nifica que ella sólo refiera a elementos fácticos, sin tener en cuenta los mental que es el principio de la estricta legalidad (en virtud del cual na-
aspectos normativos que también configuran la verdad en el procedi- die puede ser castigado más que por un hecho ya cometido y previsto
miento, sino, antes bien, que su búsqueda no es “subjetiva” en el sen- por la ley como delito), y se informa por la confusión entre derecho y
tido de que no depende de la voluntad de los sujetos que intervienen en moral, permitiendo discriminaciones subjetivas e invasiones incontro-
el procedimientof. ladas en la esfera de libertad de los ciudadanos. Además, ante la ausen-
Según FERRAJOLI, esta verdad material (o sustancial), es la verdad a cia de referencias fácticas exactamente determinadas, el juicio se
la que aspira el modelo sustancialista del derecho penal, en el cual el transforma en un juicio subjetivo basado en valoraciones, diagnósticos
o sospechas subjetivas antes que en pruebas de hecho, y de esta mane-
ra, el proceso se dirige antes que a la comprobación de hechos objeti-
vos, hacia el análisis de la interioridad de la persona juzgada. Por su
rrollo de procedimientos destinados al establecimiento de la verdad jurídica objeti- parte, la verdad procesal (empírica, pública e intersubjetivamente con-
va, que es su norte”, añadiéndose que la renuncia consciente a esa verdad “es incom-
trolable), queda degradada al convencimiento íntimamente subjetivo y
patible con el servicio de justicia”. Se sostuvo, además, que “la.condición necesaria
de que las circunstancias de hecho sean objeto de comprobación ante los jueces no
por lo tanto irrefutable del juzgador”. Hechas estas aclaraciones nece-
excusa la indiferencia de éstos respecto a su objetiva verdad”, y que “a fin de juzgar sarias, y volviendo al tema principal, sostiene FERRAJOLI que el modelo
sobre un hecho, no cabe prescindir de la comprobación del modo de su existencia”. sustancialista es el que aspira a la verdad material o sustancial, es de-
Con este fallo, y con los que se han dictando en igual sentido hasta la actualidad, la cir, una verdad absoluta y omnicomprensiva en orden a las personas
doctrina jurisprudencial de la “verdad jurídica objetiva” ha venido a rechazar la so- investigadas, carente de límites y de confines legales, alcanzable con
lución formal (entendida ésta como aquella soluctión que prescinde del caso y que cualquier medio más allá de rígidas reglas procedimentales. Esta pre-
no es derivación razonada de los hechos comprobados en la causa y del derecho
tendida “verdad sustancial”, al ser perseguida fuera de reglas y contro-
consecuentemente aplicable) autorizando -en miras a un interés superior de justi-
cia- la realización de oficio de una investigación de la verdad, sin atender si suple o les, y sobre todo, de una exacta predeterminación empírica de las hi-
no la inactividad voluntaria o involuntaria de las partes. Esta regla de excepción ela- pótesis de indagación, degenera en juicio de valor3.
ver-
borada jurisprudencialmente, corrige entonces un exceso en el procedimiento (o Resumiendo lo dicho hasta aquí, puede afirmarse entonces que
sea, un modo vicioso de utilizar la normativa procesal), exceso que produce una ní- dad material y verdad formal no son significados que apunten a con-
tida consecuencia: imposibilitar el establecimiento de la “verdad jurídica objetiva”
(cf. BErTOLINO, Pedro J., La verdad jurídica objetiva, Ed. Depalma, Buenos Aires,
1990, ps. 28 y siguientes).
6 Cf. Mater, Derecho procesal penal, t. I, cit., ps. 850 y ss. En su obra citada en la
nota anterior, BERTOLINO reconoce que la búsqueda de la verdad jurídica objetiva 7 Cf. FerrajoLt, Luigi, Derecho y razón. Teoría del garantismo penal,
Ed. Trotta,
manifiesta, en sustancia, un abuso del poder para concluir el proceso, así como de Madrid, 1995, ps. 41 y siguientes.
la utilización, también abusiva, de los procedimientos previstos para la obtención o
establecimiento de la verdad (p. 55). 8 Cf. FERRAJOLI, Derecho y razón, cit., ps. 44 y siguientes.
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ceptos diferentes de lo que se entiende por verdad. Como dice MAIER, Ya hemos visto, en el punto anterior, las diferencias entre las deno-
la diferencia estriba más en las formas con las que los diferentes pro- minadas verdad formal y verdad material (o sustancial, en términos de
cedimientos judiciales atacan la investigación de la verdad o en los FERRAJOLI). Teniendo en cuenta esta diferenciación, fácilmente se en-
condicionamientos formales para fijar el objeto de la averiguación y tenderá por qué la idea de verdad como correspondencia (entendida
para incorporar el material necesario a fin de conocer la verdad histó- como una verdad objetiva absoluta) ha remitido generalmente a la de
rica, que en el núcleo significativo del concepto. La alternativa entre verdad sustancial o material, de raigambre inquisitiva. La búsqueda de
los dos modelos se manifiesta, por lo tanto, en el distinto tipo de ver- esta verdad no reconocería límites, y en ella no habría espacio para las
dad jurídica por ellos perseguida?. garantías.
Como contraposición a este tipo de verdad, algunos han sostenido
II. 3. Verdad correspondencia y verdad consensual la conveniencia de optar en el proceso por un tipo de verdad “consen-
Podría afirmarse que la verdad correspondencia es la verdad como sual”, que es aquella a la cual se arriba por el acuerdo de las partes in-
adecuación del intelecto a las cosas, esto es, con el mundo existente volucradas en el proceso acerca de cómo sucedieron los hechos. Con-
siderando la imposibilidad de respetar las garantías en el marco de un
fuera del sujeto e independientemente de su conciencia. Esta verdad
modelo sustancial en el cual se aspira a la verdad como corresponden-
implicaría que toda verdad objetiva es, por ser tal, absoluta, puesto que
cia, algunos autores han encumbrado a la denominada verdad consen-
si el intelecto, aunque sea el de un hombre aislado, refleja adecuada-
sual, en la cual “la verdad jurídica se halla unida indisolublemente a la
mente la realidad, ese reflejo ha de ser absolutamente verdadero!0. Por
validez, y no puede obtenerse a cualquier precio”12. Esta concepción
lo tanto, verdad correspondencia sería aquella que implica una perfec-
consensualista de la verdad es la invocada por los partidarios del plea
ta concordancia entre el pensamiento y el objeto pensado.
bargaining y de los métodos procesales fundados en el principio dispo-
De todas maneras, se ha sostenido que la perfecta correspondencia sitivo, es decir, en la disponibilidad de las pruebas!3,
no puede más que permanecer como un ideal inalcanzable, dado el ca- De todas maneras, la aceptación de la verdad consensuada en el
rácter relativo de la verdad alcanzada en cada ocasión. La verdad de proceso no ha dejado de recibir críticas de parte de la doctrina, y en tal
cualquier proposición o argumentación será siempre una verdad no sentido, se ha afirmado que dicha aceptación nos conduciría a admitir
definitiva sino contingente, no absoluta sino relativa al estado de los la disconformidad entre lo efectivamente ocurrido y lo que las partes
conocimientos y experiencias llevados a cabo en orden a las cosas de acuerdan que ocurrió, con lo cual difícilmente podría afirmarse que
que se habla. De este modo, siempre que se afirme la “verdad” de una por intermedio de la sentencia basada en dicho acuerdo se hiciera jus-
o varias proposiciones, se estará diciendo que éstas son sólo plausible- ticia. En esa línea se ha dicho que “si las partes acordaran cómo ocu-
mente verdaderas por lo que sabemos, o sea, respecto del conjunto de rrió el hecho e ignorasen las pruebas que acreditasen la existencia de
conocimientos confirmados que poseemos!!. un acontecimiento de la vida real, debemos concluir elementalmente
que darían vida a una 'no-verdad', es decir, a una mentira. Aparece co-
mo inaceptable que una sociedad se organice jurídicamente para obte-
ner sentencias sobre hechos inexistentes”14.
9 Según BERTOLINO (La verdad jurídica objetiva, cit., p. 87), se ha enunciado un
cabal principio sobre la temática de la “verdad material”, llamado así por HASSEMER,
para quien el caso penal producido “ha de ser verdad" (y la sentencia que lo decide
ha de ser justa”), y ésto significa que no debe estar construido sobre datos que no 12 Vives ANTÓN, Comentarios a la Ley de Medidas Urgentes de Reforma Procesal,
existan y que no debe faltar ninguno de los que sean relevantes” (HASSEMER, Win- cit., p. 281.
fried, Fundamentos del derecho penal, Ed. Bosch, Barcelona, 1984, p. 182).
13 Cf. Anorés IpáÑEz, Perfecto, Ni fiscal instructor, ni Habermas “procesalista” (a
10 Cf. Vives ANTÓN, Tomás S., Comentarios a la Ley de Medidas Urgentes de Re- pesar de Vives Antón), en “Jueces para la democracia”, n* 16-17 (2-3 de 1992), Ma-
forma Procesal. 11 La Reforma del proceso penal, Ed. Tirant Lo Blanch, Valencia, drid, p. 57.
1992, p. 252. 14 FERREYRA VIRAMONTE, Luis F., El juicio abreviado en el Código Procesal Penal
M cf FERRAJOLI, Derecho y razón, cit., p. 50. de Córdoba, Ed. Alveroni, Córdoba, 1997, p. 51.
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II. 4. La verdad “procesal” que en cuanto descubramos la falsedad de una o varias tesis de una
Analizados ya los conceptos de verdad formal y verdad material, y teoría, ésta debe ser rechazada o reformada!”?.
de verdad correspondencia y verdad consensual, resta abordar breve- La aceptación de esta verdad procesal (como meta del proceso en
mente el concepto de verdad procesal, introducido por FERRAJOLI. Este un sistema acusatorio), nos permite desechar el sofisma de que no
tipo de verdad es el perseguido en el modelo “formalista” como funda- existen alternativas entre verdad como correspondencia (entendida co-
mento de una condena. A la inversa de lo que ocurre en el modelo sus- mo una verdad objetiva y absoluta) y verdad consensual. Esta verdad
tancialista, la verdad perseguida en el modelo formalista es una verdad procesal —propia de un modelo formalista— es aquella que se obtiene en
alcanzada mediante el respeto a reglas precisas y relativa sólo a los he- el respeto de las reglas de enjuiciamiento, y por lo tanto, será inevita-
chos y circunstancias perfilados como penalmente relevantes. Como blemente limitada, al caracterizarse por ser el producto de un proceso
sostiene FERRAJOLILS, esta verdad no pretende ser la verdad; no es ob- de conocimiento que adopta como punto de partida el principio de
tenible mediante indagaciones inquisitivas ajenas al objeto procesal, y presunción de inocencial8. Así, sin llegar a ser esta verdad una verdad
está condicionada en sí misma por el respeto a los procedimientos y las
garantías de la defensa. Es una verdad más controlada en cuanto al
método de adquisición pero más reducida en cuanto al contenido in-
formativo que cualquier hipotética verdad sustancial. Se circunscribe
17 Como bien lo apunta Guillermo Orce, ¿Otra vez acerca de la verdad en el proce-
a las tesis acusatorias formuladas conforme a las leyes, debe estar co- so penal? Análisis de un dudoso traslado epistemológico, en “Cuadernos de Doctrina y
rroborada por pruebas recogidas a través de técnicas normativamente Jurisprudencia Penal”, año IV, t. 8-A, Ed. Ad-Hoc, Buenos Aires, ps. 260 y ss.), FERRA-
preestablecidas, será siempre una verdad opinable y probable, y ante la JOL1 enfatiza el carácter siempre hipotético y conjetural, alejado de toda certeza veri-
duda, o a falta de acusación o de pruebas ritualmente formadas, pre- ficatoria, de la verdad procesal. Siguiendo a este último autor, sostiene ORCE que el ra-
valecerá la presunción de no culpabilidad, o sea, la falsedad formal o zonamiento podría ser entonces el siguiente: si la ciencia, paradigma de la racionali-
dad, renuncia a pretender la certeza, y la aplicación del derecho para ser legítima de-
procesal de las hipótesis acusatorias. Es éste, a criterio del autor cita-
be perseguir la racionalidad propia de la ciencia, es coherente que también se renun-
do, el valor y a la vez el “precio” que paga el “formalismo”: que en el cie a alcanzar esa certeza en el derecho procesal. De todas maneras, ORCE considera
derecho y en el proceso penal preside normativamente la indagación que la comparación entre la búsqueda de la verdad del proceso penal (aun en su for-
judicial, protegiendo la libertad de los ciudadanos precisamente con- ma acusatoria) y la verdad científica, es incompatible, por un lado, porque las hipóte-
tra la introducción de verdades sustanciales tan arbitrarias como in- sis acusatorias sobre hechos en el proceso penal son enunciados estrictamente exis-
tenciales (no universales), que por lo tanto no pueden ser falsados (lo cual no implica
controlables.
que no puedan ser contradichos) ya que sólo son enunciados falsables aquellos que
Ahora bien, FERRAJOLI sostiene que la verdad procesal (o formal), es tienen la forma lógica de enunciados estrictamente universales, y por el otro lado, por-
sólo una verdad aproximativa respecto del modelo ideal de la perfecta que cuando la sentencia en el proceso penal ha pasado en autoridad de “cosa juzgada,
correspondencia. Este ideal permanece nada más que como tal. En ya no es posible falsarla ni refutarla, sino que se ve verificada de manera acientífica,
efecto, la imposibilidad de formular un criterio seguro de verdad de las autoritaria, y decisionista (con ésto señala el autor la diferencia entre las sentencias
tesis judiciales depende del hecho de que la verdad cierta, objetiva, o judiciales y las teorías científicas, que no son nunca verificables sino sólo falsables, y
que hasta tanto se produzca la falsación en concreto -la aparición del caso particular
absoluta representa siempre la expresión de un ¿deal inalcanzable. Co- prohibido por la teoría-, la hipótesis sigue teniendo el carácter de provisional y sigue
mo máximo, sostiene este autor!ló, podemos -y debemos- pretender siendo permanentemente sometida a prueba). Otras reglas del derecho procesal penal
podrían ser citadas aquí como métodos contrarios a los empleados en la ciencia; v. gr,
el principio in dubio pro reo, la presunción de inocencia, etcétera.
18 Cf. AnbrÉs IBÁÑEZ, Ni fiscal instructor, ni Habermas “procesalista”, cit., p. 56. Se-
ñala el mismo autor (El Ministerio Fiscal entre “viejo” y “nuevo” proceso, en la obra co-
lectiva La reforma del proceso penal, Ed. Tecnos, Madrid, 1990, p. 89) que adoptar un
modelo de verdad como “correspodencia” no implica que ésta deba ser necesariamen-
15 cf. FERRAJOLI, Derecho y razón, cit., p. 45 y siguientes. te de carácter ontológico o metafísico, y se pregunta qué puede tener que ver con la
existencia o inexistencia de un hecho, con la verdad, el acuerdo basado en considera-
16 Derechoy razón, cit., p. 50 y siguientes.
ciones de carácter táctico-procesal y ajenas a la determinación del dato histórico.
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absoluta (que como ya se dijera, no representa más que un ideal inal- sentencia, puesto que de lo contrario se estaría condenando en función
canzable), se presenta como una verdad “suficiente” para el proceso, de una no-verdad (mentira), lo cual resultaría inadmisible. Es por esto
que, respetando las garantías de los individuos, se aleja de la verdad último que se ha criticado reiteradamente al procedimiento abreviado,
material o sustancial propia del sistema inquisitivo, para ubicarse ya que, en él, el proceso concluye con la sentencia dictada en función
prácticamente en una posición antagónica a ésta. del acuerdo que el acusado y el acusador han formalizado respecto de
Finalmente, corresponde destacar que el concepto de verdad proce- cómo sucedieron los hechos —aunque éste, en nuestro caso, deba ser co-
sal puede ser descompuesto, según FERRAJOLI, en verdad fáctica y ver- herente con los hechos acreditados durante la etapa de la instrucción-,
dad jurídica. Sintéticamente, puede decirse que “verdad fáctica” es la y no en un juicio oral, público y contradictorio en el cual el imputado
verdad comprobable a través de la prueba del acaecimiento del hecho pueda ejercer todos sus derechos y ofrecer las pruebas que considere
y de la responsabilidad del imputado. Es un tipo particular de verdad útiles. Se intentará entonces analizar a continuación en qué manera se
histórica, relativa a proposiciones que hablan de hechos pasados, no ha admitido la verdad consensual como verdad suficiente para el dicta-
directamente accesibles como tales a la experiencia, y se llega a su co- do de una sentencia condenatoria, y si ello efectivamente vulnera aquel
nocimiento a través de signos dejados por ellos en el presente. Por su fin del proceso penal que es el descubrimiento de la verdad.
parte, “verdad jurídica” es la verdad comprobable a través de la inter-
pretación de las normas; es una verdad clasificatoria. Se refiere a la ca- III. 1. Fines y justificación del procedimiento abreviado
lificación de los hechos históricos comprobados conforme a las cate- Frente a la gran cantidad de procesos penales, a lo que se sumó la
gorías suministradas por el léxico jurídico. Se trata, en síntesis, de la excesiva duración de ellos, comenzó a receptarse —bajo diversas mani-
subsunción de los hechos comprobados en alguna de las normas prees- festaciones- la “conformidad” como manera de solucionar -o al menos
tablecidas. reducir— aquellos problemas. Se introdujo así en aquellos países en que
hasta entonces regía el principio de legalidad, el instituto del procedi-
III. La verdad y la conformidad en el proceso penal miento abreviado, permitiendo el acuerdo entre el acusador y el acu-
sado -sobre diversos aspectos, según el país de que se trate—, con la cla-
Con lo visto hasta aquí, parece entonces que la verdad procesal de- ra intención de descongestionar los atiborrados sistemas procesales
lineada por FERRAJOLI, propia del modelo acusatorio, resultaría ser la penales, los cuales se han visto desbordados por el importante núme-
más respetuosa de las garantías del individuo, por cuanto se llega a ella ro de casos a los que deben dar respuesta y la imposibilidad de hacer-
a través de la discusión entablada entre el acusador y el acusado, en la lo. Así es como surge esta nueva fórmula procesal, mediante la cual se
cual aquél formula su tesis acusatoria con la posibilidad para este úl- evita la realización del juicio y se impone al acusado la pena acordada
timo de refutarla mediante pruebas, y porque reconoce límites necesa- con el acusador. El órgano jurisdiccional, en consecuencia, ve reduci-
rios para evitar la intromisión de verdades sustanciales arbitrarias e in- da su tarea al solo hecho de controlar y verificar los aspectos que la res-
controlables. La verdad a la que se arriba no será absoluta, sino que pectiva ley le impone, y a dictar la sentencia condenatoria por medio
sólo se acercará (y nada más que eso) al ideal de la perfecta correspon- de la cual se irroga la pena solicitada por las partes -siempre y cuan-
dencia, pero será una verdad “suficiente” para lograr el fin del proceso do, claro está, no corresponda la absolución del acusado-.
penal, que es el descubrimiento de la verdad.
Ahora bien, como se dijera al inicio de este trabajo, la introducción lll. 2. La “verdad” del procedimiento abreviado
del instituto del procedimiento abreviado ha venido a traer algunos in-
convenientes al tratar de adecuarlo a aquel fin del proceso que es el des- Como se dijera en el párrafo anterior, fueron los desajustes compro-
cubrimiento de la verdad. Hemos visto ya que la verdad entendida bados en el funcionamiento del sistema procesal penal los que han lle-
co-
mo “perfecta correspondencia” debe ser desechada, puesto que vado a profundas modificaciones en él. Estas modificaciones han im-
esa
verdad no puede permanecer más que como un ideal inalcanzable. portado, en algunos casos, el reemplazo de la verdad “corresponden-
Sin
embargo, se ha visto también la necesidad de contar con una verdad co- cia” (no importa ya que hablemos de una verdad correspondencia en-
rrespondencia “suficiente” tanto fáctica como jurídica para arribar a una tendida como una verdad objetiva y absoluta o como una verdad logra-
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responsabilidad, dado que así se estaría afirmando que la solicitud o el conformidad, según lo dispone el art. 694. Sin embargo, cuando el ór-
consenso del imputado suponen su confesión. gano jurisdiccional discrepara con la calificación acordada por las par-
Por último, debe decirse que el juez conserva la facultad de recha- tes, podrá apartarse de la conformidad que en principio lo vincularía,
zar la solicitud formulada por las partes y disponer que se proceda se- y disponer en consecuencia la continuación del juicio. También en es-
gún el procedimiento ordinario. tos casos, la conformidad sólo será posible cuando la causa en la que
se produce sea por un delito para cuyo castigo se pida la imposición de
III. 3. b. La conformidad en España?” una pena correccional. Esta conformidad, por su parte, se prestará al
Diversas son las formas en que se ha legislado la conformidad en el iniciarse el juicio oral, previo a la realización de la prueba.
sistema procesal penal español. Veremos entonces sintéticamente cada c) Reconocimiento de hechos en el procedimiento abreviado
uno de los casos que se pueden presentar al respecto. Este tipo de conformidad está regulado en el art. 789.5.5 de la LE-
a) La conformidad en la calificación en el procedimiento por delitos CRIM. Es una petición de pase a enjuiciamiento inmediato, y surte dos
graves efectos: 1) excluye la regla general de que la confesión del procesado
Regulada en el art. 655 y ss. de la LECRIM, esta conformidad es no dispensa al juez instructor de practicar todas las diligencias necesa-
aquélla dada por el imputado respecto de la calificación legal y la pe- rias a fin de adquirir el convencimiento de la verdad de la confesión y
na propiciada por el ministerio fiscal. La conformidad puede referirse de la existencia del delito; y 2) permite el enjuiciamiento inmediato e
en estos casos a cualquier género de pena no privativa de la libertad o incluso el pronunciamiento de la sentencia en el acto de ese juicio y
privativa de la libertad que no exceda de los seis años de duración (o oralmente, cuando la simplicidad del hecho reconocido lo permita.
sea, en los casos en que proceda la prisión “correccional” o prisión me- Aquí, el acusado, asistido por su abogado, deberá reconocer los hechos
nor). La conformidad se va a producir en el trámite de calificaciones que se le imputan ante el juez de instrucción, el cual remitirá las actua-
en el procedimiento ordinario, es decir, en la denominada fase inter- ciones al Juez de lo Penal, quien convocará al fiscal y a las partes a jui-
media (momento procesal que va desde la clausura de la instrucción cio, para luego dictar sentencia. Hay, por lo tanto, conformidad con los
hasta el momento anterior al comienzo del juicio oral). Ahora bien, en hechos, y ésta no se extiende a la calificación jurídica ni a la pena. Se
caso de que el tribunal no comparta la calificación conformada, podrá trata simplemente de una aceptación de los hechos por parte del acu-
disponer su rechazo y la continuación del juicio. sado, entendiéndose por hecho el objeto procesal en su aspecto fácti-
co. Según BARONA VILAR, se trata aquí de una admisión de hechos, y no
b) La conformidad en el acto del juicio oral en el procedimiento por de una confesión, puesto que mientras esta última es un medio de
delitos graves prueba en sí misma, aquélla no hace más que excluir la necesidad de
Legislada en los arts. 688 y ss., ya no se trata aquí de una conformi- dicha prueba. El efecto fundamental de este reconocimiento es que el
dad con la pena, sino que el juez pedirá al acusado que declare si se juicio no se evita, sino que sólo se anticipa y facilita, siendo que el úni-
confiesa autor tanto de los hechos históricos que en el proceso se ave- co acto procesal que se llevará a cabo en el mismo será la calificación
riguan como de éstos encarnados en su tipicidad punitiva. La ubica- de los hechos, y el consiguiente dictado de la sentencia. Es una mane-
ción en la ley de esta figura (en el Capítulo II, “Del modo de practicar ra de abreviación del procedimiento en interés de la economía proce-
las pruebas durante el juicio oral”) nos lleva a la afirmación de que nos sal. En opinión de aquella autora, la admisión de los hechos efectuada
encontramos ante la confesión como medio de prueba en el proceso por el imputado no debe ser irrevocable, y por lo tanto, en caso de re-
penal. El tribunal se verá vinculado a la opinión del acusado y su de- tractación por parte de aquél, el juicio debería continuarse con la po-
fensor, y si éstos manifiestan su voluntad de no continuar con la reali- sibilidad para las partes de ofrecer pruebas y alegar. En lo que hace al
zación del juicio, se pondrá fin al proceso y se dictará una sentencia de campo de aplicación de esta conformidad (que en realidad no sería
tal), podrá ser practicada sólo cuando se trate de delitos cuyo conoci-
miento competa al Juez de lo Penal, o sea, cuando se trata de delitos
27 Fuente: BARONA VILAR, La conformidad en el proceso penal, cit., ps. 253 y si- cuya pena a aplicar no sea superior a la prisión menor. En cuanto al
guientes. momento en que se va a efectuar este reconocimiento de los hechos,
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éste será realizado en la fase de investigación, o sea, en el momento en vola en la fase de sentencing, respecto de la pena que se aplicará al acu-
el que las actuaciones carecen de todo valor probatorio. sado), el charge bargaining (el imputado se declara culpable de uno o
más hechos delictivos a cambio de la promesa de que no se ejercitará la
d) La conformidad en el procedimiento abreviado acción penal por otros delitos que le son imputados),y la forma mixta (el
Finalmente, esta conformidad se encuentra regulada en los arts. proceso se resuelve con el sentence y el charge bargaining).
791.3 y 793.3 de la LECRIM. Esta conformidad es una forma de acep- Por su parte, de la jurisprudencia estadounidense se desprende que
tación del escrito de acusación, referida a los hechos, a la calificación el órgano jurisdiccional podrá rechazar el acuerdo de las partes cuan-
jurídica, y a la responsabilidad penal y civil exigida, que puede ser do: a) sea excesivamente benévolo para el acusado; b) el fiscal se haya
prestada hasta el inicio del juicio oral, antes de que se comience a re- excedido en la discrecionalidad que le caracteriza a la hora de fijar el
cibir la prueba. En opinión de BARONA VILAR, estamos ante una institu- hecho delictivo y la pena solicitada?8,
ción de naturaleza compleja (no se trata ni de un convenio, ni de una
transacción, ni de un allanamiento, ni de una confesión), que consiste
en un acto unilateral basado en una declaración de voluntad, median- IV. El juicio abreviado en Argentina
te la cual se acepta la pena solicitada por la acusación, consiguiéndo- En nuestro país, el instituto de la conformidad fue incorporado en
se de esta manera —en interés de los principios de economía y celeri- el art. 431 bis del Código Procesal Penal de la Nación, a través de la ley
dad procesal- el acortamiento procedimental, dado que se procede a la 24.825. La conformidad aquí permitida no podrá versar más que sobre
supresión de trámites en el procedimiento al hacerse innecesario el jui- el monto de la pena que se habrá de imponer al acusado. En efecto, ri-
cio oral. giendo en nuestro sistema los principios de “verdad real” y de legali-
dad, no podrá pactarse con el órgano acusador acerca de los hechos ni
II. 3. c. El sistema estadounidense
de la calificación legal que se habrá de dar a los mismos. En este senti-
Brevemente, diremos que el derecho procesal penal estadouniden- do, el tribunal que vaya a imponer la condena contará con la facultad
se se enrola en el tipo de negociación “amplia”, por cuanto el fiscal y el de rechazar el acuerdo cuando considere necesario “un mejor conoci-
acusado pueden negociar respecto del monto de la pena a aplicar, los
miento de los hechos” o discrepare fundadamente con la calificación
delitos que se imputan, sus agravantes o sus atenuantes. El proceso de
legal admitida (art. 431 bis, inc. 3). En consecuencia, nuestro Código
negociación o plea bargaining consiste básicamente en el acuerdo en-
Procesal Penal ha venido a contemplar —en respeto a los principios de
tre el acusador público y el acusado, mediante el cual el primero pro-
legalidad y de verdad real, receptados por nuestro sistema penal- una
mete hacer una recomendación al tribunal que será beneficiosa para el
negociación restringida entre el fiscal y el acusado, en la cual el conte-
segundo, bien por retirar algún cargo o acusación, bien por imposición
nido del acuerdo sólo se referirá a la cuantía de la pena a aplicar.
de una sentencia menor. A cambio, el acusado se compromete a mani-
Dado el carácter “mixto” de nuestro sistema procesal penal, en el
festar su culpabilidad (guilty plea).
En este sistema —de tipo acusatorio-, las partes pueden disponer del cual existe una etapa instructoria (netamente inquisitiva) y una ulte-
objeto del proceso. En efecto, el fiscal (prosecutor) puede renunciar a la rior etapa de juicio oral, se plantea el problema de que la sentencia de-
acción penal o revocarla lejos de cualquier control del órgano jurisdic- berá fundarse exclusivamente en la prueba colectada en aquella etapa
cional, por lo que se advierte que tiene verdaderos poderes discreciona- instructoria. Otra crítica que se le hace a este procedimiento es que po-
les en el ejercicio de aquélla, al no tener la obligación de promoverla en drá funcionar como una “coerción' contra el imputado, quien tal vez
todos los casos en que tenga conocimiento de la existencia de un deli- aceptará la pena propuesta por el fiscal por temor a que si fracasa el
to; por su parte, el imputado, a través de la declaración de culpabilidad, acuerdo y se celebra el juicio, la pena que se le aplique sea más severa.
exonera al acusador de tener que probar la imputación. Esta circunstancia trae implícita la consideración de algunos, el riesgo
En lo que hace al plea bargaining, corresponde destacar que éste ten-
drá lugar en la fase pretrial, que es la fase anterior al juicio, y que son tres
las categorías que podemos diferenciar en el sistema: el sentence bargai-
ning (el acusador formulará una recommendation particularmente bené- 28 Barona ViLar, La conformidad en el proceso penal, cit., p. 69.
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de condenar a un inocente que confiesa su responsabilidad por miedo nal, se llamará a autos para sentencia, que se dictará en un plazo má-
a una sanción más grave?”, ximo de 10 días. Ésta se fundará en las pruebas recibidas durante la
Al margen de estas cuestiones, y en lo que hace estrictamente a la instrucción y en la admisión efectuada por el acusado, siendo que no
forma en que esta figura del “juicio abreviado” se ha legislado en nues- se podrá imponer una pena superior o más grave que la pedida por el
tro ordenamiento, corresponde decir que es en la oportunidad previs- ministerio fiscal (inc. 5).
ta en el art. 346 del CPP (o sea, al corrérsele vista al fiscal para que re- Por el contrario, si la solicitud fuere rechazada, se procederá según
quiera la elevación del expediente a juicio oral, cuando ya existe auto las reglas del procedimiento común. Corresponde destacar, finalmen-
de procesamiento firme del acusado), cuando podrá solicitarse que se te, que la propia norma se encarga de aclarar que cuando la solicitud
proceda según las reglas del juicio abreviado, siempre y cuando el fis- fuere rechazada, “la conformidad prestada por el imputado y su defen-
cal estimare suficiente la imposición de una pena privativa de libertad sor no será tomada como un indicio en su contra, ni el pedido de pena
inferior a seis años. También podrá solicitarse durante los actos preli- formulado vincula al fiscal que actúe en el debate” (inc. 4).
minares del juicio hasta el dictado del decreto de designación de au-
diencia para el debate30, Para que la solicitud sea admisible, deberá es- V. Conclusiones
tar acompañada de la conformidad del imputado, asistido por su Con lo dicho hasta aquí, pueden comenzar a extraerse algunas con-
defensor, sobre la existencia del hecho y la participación de aquél, des- clusiones, que, en realidad, son más interrogantes que respuestas a los
criptas en el requerimiento de elevación a juicio, y la calificación legal problemas planteados. Dichas respuestas dependerán de una investi-
recaída (art. 431 bis, inc. 2)31. Si la solicitud es aceptada por el Tribu- gación más exhaustiva, imposible de realizar en el marco de este artí-
culo. Partiendo de la base de que hoy en día se reconoce a la “averigua-
ción de la verdad” como el norte del proceso, y que esta afirmación no
es prácticamente discutida ni por la doctrina ni por la jurisprudencia,
nos encontramos con que la introducción del instituto del procedi-
29 En este punto, ver EDWARDS, Carlos E., El juicio abreviado y la instrucción su- miento abreviado -y por lo tanto, de la “verdad consensual” que el mis-
maria en el Código Procesal Penal de la Nación, Ed. Marcos Lerner Editora, Córdoba, mo encierra como forma de solución del conflicto- ha venido a resque-
ps. 48 y siguientes. brajar aquel principio hasta entonces indiscutido. Si consideramos que
30 La ventaja de este segundo momento procesal radica en que se brinda una se- aquella verdad sólo puede ser alcanzada en el marco de un juicio oral
gunda oportunidad para la aplicación del procedimiento abreviado; si no hubo ne- y público, se notará, claramente, la manera en que se encuentra afec-
gociación o la misma fracasó con el agente fiscal de primera instancia, existe la po- tado el principio del “descubrimiento de la verdad”, al aceptarse una
sibilidad de una segunda negociación y el posible acuerdo con el fiscal del juicio (cf. solución consensuada que, por cierto, podrá apartarse de lo verdade-
EDWARDS, El juicio abreviado y la instrucción sumaria en el Código Procesal Penal de
ramente acontecido. Sin embargo, también es cierto que los distintos
la Nación, cit., p. 67).
ordenamientos -como lo hace el nuestro- exigen un mínimo de inves-
31 No se requiere, entonces, la confesión del imputado, sino su conformidad al
tigación previa sobre la cual se deberá fundar la sentencia, y respecto
trámite abreviado. Al comentar el Proyecto de Código Procesal modelo para Iberoa-
mérica, MarER señala la la diferencia entre conformidad y confesión en el marco del
de la cual el acuerdo deberá ser coherente. Pero en este caso, podrá ar-
procedimiento abreviado: “el imputado y su defensor, al prestar conformidad para gumentarse, como se dijo más arriba, que el único modo de llegar a la
la abreviación del rito, deben admitir el hecho descripto en la acusación fiscal; tal verdad “procesal” (suficiente y necesaria para el dictado de la conde-
expresión de voluntad no implica confesión, ni allanamiento a la consecuencia jurí- na) es mediante la realización de un juicio oral, público, contradicto-
dica solicitada, pues, eventualmente, tanto si el tribunal admite proceder abreviada- rio y contínuo, en el cual el acusado pueda refutar la hipótesis (impu-
mente, como si no lo admite y remite al procedimiento común, es posible una valo- tación) sostenida por el fiscal y las pruebas introducidas por éste al
ración jurídica distinta del hecho, una pena diferente a la solicitada, e, inclusive,
juicio, en el marco de un modelo acusatorio donde prevalezca la es-
señalar otras circunstancias, de importancia jurídico-penal, por el imputado o su
defensor, para que el tribunal las valore al dictar sentencia por la vía del procedi-
tructura triádica acusación-defensa-prueba3?,
miento abreviado, o que constituyan el objeto de prueba, si el caso es remitido al
procedimiento común” (MalER, Mecanismos de simplificación del procedimiento pe-
nal, citado). 32 Al respecto, ver FERRAJOLI, Derecho y razón, Cit., Cap. 9, ps. 537 y siguientes.
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