0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 82 vistas140 páginasGaceta de Museos 17
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Organo Informativo de! Centro de Documentacion Museologica
(ACONACULTA «INAH @ = Coordinacién Nacional de Museos y Exposiciones — ICOM@@)MENCOdirectorio
CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y LAS ARTES
Presidente: Rafael Tovar y de Teresa
INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA E HISTORIA
Directora General: Marfa Teresa Franco
COORDINACION NACIONAL DE MUSEOS Y EXPOSICIONES
Miguel Angel Femnéndez
COORDINACION NACIONAL DE DIFUSION
Adriana Konzevik
CENTRO DE DOCUMENTACION MUSEOLOGICA
Felipe Lacouture Fornelli (FLF)
INVESTIGADORES
Maria Liduvina Judrez Gémez (LIG)
COLABORADORES PERMANENTES Y ASESORES
Centro de Arte Mexicano, A.C. /Direccién y miembros integrantes
Coordinacién del Programa Nacional de Servicios Educativos INAH / Ma. Engracia Vallejo
Direccién de Estudios Fist6ricos, INAH / Salvador Rueda Smithers
Direccién de Museos de Ciencia, UNAM / Silvia Singer
Escuela Nacional de Conservacién, Restauracién y Museografia INAH / Javier Vazquez. Negrete
Instituto de Arquitectura y Urbanismo, A.C. / Carlos Alberto Trépaga
‘Museo Nacional de Culturas Populares / Angélica Avila
UNAM Campus Iztacala / Tizéc Altamirano
Universidad La Salle Pachuca. Depto. de Ciencias Sociales y Humanidades / Juan Luna Ruiz
COLABORADORES EN ESTA GACETA
Gerald Alexis (Haiti)
Tizoc Altamirano (México)
Marta Arjona Pérez. (Cuba)
Ricardo Garcfa (México)
Ma. de! Pilar Herrero (Costa Rica)
Javier Judrez Wool (México)
Ma, Isaura Arauz (EI Salvador) ‘José Luis Lépez Nol (Honduras)
Angélica Avila (México) Juan Luna (México)
‘Oscar Batres (Et Salvador) Patricia Montafto (México)
Rafael Carbajal Cabrera (México) Concepcién Ramfrez (México)
Amalia Castelli Gonzélez (Pera) Marisela Soriano Sarabia (México)
Georgina Dersdepanian (México) Lourdes Turrent (México)
Karina Durand (México) Anabelle Vargas (México)
‘Ma. Luisa Franco Brizuela (México) Luz del Carmen Vilchis (México)
Edgardo Guitrago (Nicaragua) Celia Zepeda (México)
Blanca Gonzélez (México)
PRODUCCION
Captura y distribuci6n: Norma Chaver, Brenda Reyes
Correccién: Guadalupe Mariscal
Disefio e impresi6n: Gréfico 21
retine y sistematiza informacién de diverso tipo acerca de
{a teorfa, practica y téenica del museo. Asiste principalmente a instituciones oficiales y privadas asf
como a estudiantes y profesionales interesados, Promueve la formacién y desarrollo de la
muscologia a niveles académicos y cientificos, y también er ias distintas reas de trabajo en museos
existentes. Mantiene, a su ve7, Vinculos con instituciones similares en Costa Rica, Francia e Italia
Edicién 1,000 ejemplares. marzo del 2000.Portico |
Editorial
Gaceta de Museos ....
Foro
El Museo Comunitario; un principio para todos
Georgina Dersdepanian
Juan Luna Rutz
Pensamiento y Metodologia
Sobre el discurso en el museo ..
Felipe Lacouture Fornelli
EI Nacimiento del Museo Moderno
Lourdes Turrent
Museos del INAH
Tiempoy milenarismo...
Maria Luisa Franco Brizuela
La Subdireccién de Inventarios del Patrimonio Cultural ..
Concepci6n Ramirez
PRESENCIA LATINOAMERICANA
Mas alla de las Fronteras
Costa Rica: Red ILAM, un primer balance ..
Pilar Herrero
Cuba: La Museologfa, tendencias actuales ..
Marta Arjona Pérez
El Salvador: Un Museo Nacional de Antropologia para El Salvador ..
(resumen del texto de Ma. Isaura Arauz)
El Museo Nacional de Antropologfa “Dr. Joaquin Guzman”
Oscar Batres
Haiti: Les Musées en Haiti: Passé, Présent et Futur ..
Gerald Alexis (texto en idioma original y traduccién al espafiol)Museologia Integral
El Museo de Paleontropologia de Guadalajara...
Javier Judrez Woo
Escudrifiando la Historia Evolutiva del Hombre...
Tizoc Altamirano y Marisela Soriano
Expografia —_Cientifica
Expograffa Cientifica
Luz del Carmen Vilchis
Museos y Nuevas Tecnologias
Museos y Nuevas Tecnologias, una Cosmovisi6n (segunda parte) ..
Karina Duran
Museos y Comunidad
La Ciudad se activa en el Museo — el Museo se activa en la Ciudad ..
Patricia Montafio, Anabelle Vargas, Celia Zepeda y Ricardo Garcia
Diferencia no es desigualdad
Angélica Avila
Semblanzas
Muo, Alfredo Guati Rojo
Resefia de Publicaciones
EI Sentido de las cosas. La cultura popular en los museos contempor’neos
Episodios =
ler Congreso Latinoamericano sobre conservacién, identidad y desarrollo
<) _ Actividades del ICOM fuera de México ...
.
me ~ Voz de los LectoresDesarrollo en la diversidad
y participacion civil
Desarrollo:
“Quizd el desarrollo no tenga mejor expresidn que el que los grupos sociales
tengan el control y fa capacidad de decisién sobre su futuro, con lo cual cultura y
desarrollo aparecen como elementos de un mismo proceso...”
Diversidad:
“No sélo el hecho de que vivimos en un pafs pluricultural Je da ese aspecto
relevante a los andlisis de la cultura, sino también el que es necesario respetar la
diversidad y construir en ella”.
Participaci6n:
«Ja irrupcién de la sociedad civil va aparejada con la tendencia al adelgaza-
miento de los aparatos administrativos de los Estados y con una mayor demanda de
panticipacién de diversos sectores de fa sociedad en aspectas que antes se conside-
raban decisi6n exclusiva de las instituciones gubernamentales”.
Lic. Teresa Franco
Directora General del INAH.
Fragmentos del texto para abrir el Primer Congreso Latinoamericano de Conservacin, Identidad y
Desarrollo, México D.F. 1999 (revisados por su autora)
Estas precisas palabras de la Directora General del Instituto Nacional de
Antropologfa¢ Historia (INAH), implican una nueva visiGn al referirse al campo de
los museos que nos interesa, El concepto de desarrollo, considerado a partir de que
los grupos sociales tengan el propio contro! de decisi6n sobre su futuro, nos Hevaa
laineludible y ala vez vivificante consideracién, de la diversidad cultural. Estoa su
‘vez, desemboca consecuentemente en la participacisn de la Sociedad Civil inclu-
yendo todos sus estratos, en los asuntos de la cultura nacional.i
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Hacia una Museologia
Latinoamericana
Waldisa Ruissio', distinguide musesloga brasilefia y pionera latinoamericana en el
pensamientodentrodel dreacontinental, rescat6 y seiialclaramente lo esencial del hecho
del museo, 0 sea la relacién existente entre un sujeto del conocimiento y un objeto
significative?,
Esto nos da una amplitud en el desarrollo de otras opciones, para el hecho referido,
enlaconsideracién de diversos “procesos museales”, diferentes al planteado como tinico,
hoy consagrado, queesia institucién museo tradicional, vistodesdeel sigloXVIIleuropeo
‘como cofecci6n-piblico en un edificio continente especializado.
‘América Latina en su complejidad étnica, cultural, social e informativa, y dentro de
unacelerado proceso de urbanizacién sin paralelo, requiere de otras soluciones posibles,
manteniendo siempre el hecho esenciai destacado por Rtissio. Incluso se hace necesario
‘ya, estudiar y tomar en cuenta otros procesos museales preexistentes 0 por producirse, al
propuesto por el desarrollo nor-atléntico,
Continda la persona a la que nos estamos refiriendo, exponiendo sucesivamente la
necesidad deanalizaryy definir la relacidn ser humano-objeto significativo, comoesencial,
vinculado al concepio de “percepcién” y asf referido incuestionablemente, al doble
aspecto emoci6n-razén’. La confrontaci6n sefialada, se inicia intuitivamente en actitud
‘emotiva, {a mas de las veces, sea en aceptacidn o rechazo, para hacerse compleja luego y
complementarse ademés con un razonamiento, Deaht, el binomioesbozado porla autora,
de “emoci6n-raz6n”.
El estudio del hombre mismo como sujeto del conocimiento, visto bajo el éngulo
filos6fico y ético, ademas de la perspectiva que nos da la teorfa del conocimiento y
asimismo lo que es de gran interés para los latinoamericanos hoy, nuestro devenir
hist6rico. Los vinculos en el tiempo y presentes, con una diversidad y multitud de grupos
hhumanos y sociales, como caracterfstica de nuestra sociedad, mas que de otras, Nuestra
‘complejidad, étnica-cultural, que ademas debe subsistir como riqueza humana sobre la
cual edificar y desarrollarnos ante una globalizacién irreversible, de aspecto avasallador
hasta el momento.
1. Wakdisa Russio, ya fallecida, Hacia los afios de 1980 fue asistente técnico en la Oficina del Secretario
dal Estado de Sao Paulo Brasil, y directiva en el Museo de Industria, Comercio y Tecnologia de la misma
entidad. Se distinguié por su activa y destacada participacién, como intelectual de los museos, encongresos
internacionales de estas instituciones y por su pensamiento museol6gico, creativa, sdlido y sistematico.
2-Mu Wop. (Museological Working Papers) No. 2, 1981. ICOM International Commitee for Museolagy: Ed,
‘Statens historiska museum. Stockolm Interdicipinarity in Museology by Waldista Fiissio pp. 56-57.
3. Waldisa Russio. Op cit.Es pertinente recordar aquf, la visi6n que nos presenta Vasconselos, en el concepto
de “Raza Césmica” esbozado por el autor, en una circunstancia hist6rica determinada y
propia, pero como ideal de una sintesis venturosa en advenimiento, ubicada en América
Latina.
Contintia la musedloga brasilefia, sobre la necesidad de andlisis de lo que es el
“objetoenssi” imponiéndose siempre una identificacién, “una clasificacién, suintegracién
en una especie, género 0 familia como testimonio del hombre”. Aunque agregando
nosotros, sf, pero de aquel hombre que queremos o necesitamos ver en un momento
determinado, en el nuestro.
Menciona enseguida el recinto (lat. re-cintus equivalente a rodeado) es decir,
aislado, protegido, 0 sea el espacio del museo como “agente de la comunicacién”
museol6gica. Entonces el ser humano toma conciencia del objeto en cuento que es parte
del mundo natural y Jo transforma en imagen, idea, concepto, es decir lo incorpora al
mundo intelectual, internalizandolo en el sentido sociolégico del término®
Para esta tiltima actitud humana que adelante desarrolla més, plantea otra posibili-
dad, que no tinicamente la del “recinto” sacralizadoy aislado, del museotradicional, al que
cnotromomentoenesta Gacetade Museos, hemos propuestoderivar del templocristiano*.
Se refiere aqua otras acciones museales, conservando siempre la relaciGn hombre-objeto
como postulado a la base, pero sin retirar al objeto de su contexto, contrario a como lo
realizael museotradicionalen “coleccién” ,sinovalorandolo “insitu” oensueco-contexto,
segiin sus propias palabras y en su dinémica misma como lo hace el llamado ecomuseo,
desarrollado sin “coleccién” pero sf, con una precisa “seleccién” y sefialamiento’
Se refiere aqui Waldisa Ruissio a otras posibilidades de Proceso Museal, con
Postulados, Acciones y Consecuencias, variando las acciones principalmente, aunque
algtin enfoque en los postulados asimismo, pero no en el vinculo hombre-objeto que es
esencial, sino en sus intenciones, propssitos y maneras.
Saltando la muralla del recinto del viejo museo, espacio ritual, configurado en
Occidente con la burguesfa emergente, es decir el Museo de Estado del siglo X VIII, el de
la Tlustraci6n, predominante atin hoy dfa, dentro de la perspectiva de la autora,
proponemos extenderla mirada hacfa nuestro propioser latinoamericano, sucircunstancia
ynecesidades, para advertir o prever otros procesos museales preexistentes,o porderivar.
GaceTa DE Muscos
FLF
4 VASCONCELOS, José. La Raza Césmica. Misién de la Raza Iberoamericana. Col. Austral nim. 802,
Espasa-Calpe Mexicana S.A., ediciOn de1996.
5. LACOUTURE, Felipe. “Dei Museo Virtual al Museo Nominal. Europa Siglo XIl y México Sighos XIX y XX"
en Gaceta de Museos, nim 14-15 junio-septiembre 1998. CONACULTA-INAH.- p.11-20
6. Ibid,
7.-"El Eoomuseo de la Haute -Beauce, Quebec, Canada. Comentario aun texto de Michel Fortin” en Gaceta
de Museos, nim. 16 octubre-diciembre 1999. CONACULTA-INAH.- p. 81-84
8.- Comentarios al concepto “Proceso Museal, en Gaceta de Museos No. 16 octubre-diciembre 1998,
CONACULTA INAH, p. 108.La tradici6n occidental y europea, con aspiraciones preferenciales a metodologizar en esquemas
rigurosamente l6gicos y clentiticos, la visin de la realidad, da cabida asimismoa una aspiracién democratica
y de igualdad comunitaria, también racional. Sobre esta base el Ecomuseo a la europea, se vierte sobre
‘América, en miltiples ocasiones en comunidades con una visién de orientacién magico-eligiosa, Todo ésto
con su reintrepetracién consecuente en diferente proceso museal
Los articulos que presentamos corresponden a estas dos realidades, de manera general
Gaceta be Museos
El Museo comunitario;
un principio para todos
Paso obligado para abordar la problematica de los museos comunitarios es la
revision de una nueva concepcién museolégica, adonde se remonta su origen. A
principios de los setentas, un grupode musedlogos franceses plantearon la necesidad
de renovar y ampliar, en diversas formas, los conceptos que habjan venido susten-
tando al museo tradicional. Es asf como nace el movimiento de la llamada “Nueva
Muscologia” en la que se inscriben nuevas formas de concepcién del patrimonio y
su uso. Esta idea hizo evolucionar a la muscologia hasta la posicién del ecomuseo,
términoacufiado en 1971 por Hugues de Varine Bohan, entonces secretario general
del Consejo Internacional de Museos. Consciente de la necesidad de abrir e] museo_
tradicional, de Varine afirm6 que el museo debfa considerarse “no un edificio, sino
una regidn, no una coleccién sino un patrimonio regional y no un puiblico sino una
comunidad regional participativa. De ahf el tringulo de soporte de la nueva
museologfa: territorio-patrimonio-comunidad™
Territorio, patrimonio y comunidad
En términos generales, los objetivos del ecomuseo comprenden acciones
como: “ Fomentar la identidad y la conciencia patrimonial de las comunidades que
conforman el ecomuseo, mediante su acci6n conjunta en el rescate, conservacién,
mejor uso y difusién de su patrimonio natural y cultural.
Fomentar el conocimiento de ambos patrimonios, mediante el turismo cultu-
ral y social, tanto regional interno como nacional 0 ajeno a la regidn.
Confrontar al visitante con los objetivos culturales y con su realidad natural,
en el dmbito y contexto originales, prefiriéndolos a la concentracién patrimonial
limitante del museo tradicional.
1. LACOTURE, Felipe. “La nueva museologia’ en Revista de la Escuela Nacional de Artes Plasticas de
UNAM, afio 1, nim, 3, abril 1985, p. 6.Coadyuvar al mejor aprovechamiento del territorio, de los recursos culturales
y de los recreativos,”*
No es el objetivo del presente trabajo hacer un recuento de los ecomuseos y su
historia, sin embargo, me parece importante sefalar algunos proyectos que han
intentado llevar a cabo esta propuesta museol6gica.
El primerejemplo de dicha propuesta tiene lugar en Borgofia, Franciaen 1973,
se trata del Ecomuseo de la comunidad urbana de Le Creusot-Montccau-les-Mines
creada en 1969 y que reunia dieciséis comunas. El proyecto intentaba dar, a la
poblacién de este territorio “un instrumento de comprensidn y de dominio del
cambio econémico social y cultural”... para ello, argumentaban sus promotores,
“disponemos principalmente de un patrimonio en el sentido mas amplio de la
palabra (edificios -antiguos 0 recientes-, urbanismo, objetos, tradiciones, conoci-
mientos prdcticos). Este patrimonio que pertenece a todos y a cada uno, se evoca, se
utiliza, se pone en escena y en accién gracias a una interaccién permanente entre la
memoria popular y el conocimiento cientifico” *
Distintas exposiciones tuvieron lugar en el Chateau de la Verreric, centro del
ecomuseo. Dos de éstas, permanentes pero en evolucién: “El espacio de la comuni-
dad a través de los tiempos”, y otra sobre el propio castillo y sus distintos moradores.
Quiero enfatizar, para coneluir con el ejemplo
citado, Ia presencia, en este proyecto, de una concep-
cidn claramente distinta de lo que conforma el patrimo-
nio, de su uso, y de la gestidn del museo, de aquella que
propone el museo tradicional. Es importante destacar
que la participacién de la comunidad, entendida de esta
manera, no hace referencia a la democratizacion de la
Este patrimonio se pone
en escena y en accién
gracias a una interaccién
permanente entre la
memoria popular y el
cultura, sino al reconocimiento pleno de la potenciali-. Conocimiento cientifico
dad de las comunidades en Ja autogestién cultural.
EI proyecto que a continuaci6n resefio, nos permite hacer una diferenciacién
més exacta entre democratizacién de la cultura y participacién activa para la
autogestién cultural. Se trata del taller “Identidad étnica, museos comunitarios y
programas de desarrollo”, Ilevado a cabo en Nueva York en julio de 1992 por el
Museo Nacional del Indio Americano, “dedicado a la proteccidn, apoyo, desarrollo
y perpetuacién de las culturas y comunidades nativas mediante exposiciones,
publicaciones, programas ptiblicos e investigacién”.*
2.-Ibid.p.6
3.- EVRARD, Marcel. "El ecomuseo de Le Creusot- Montoeau-les-Mines: balance de diez afos de actividad”
en Museum. Revista publicada por la UNESCO. Vol. XXXII, num. 4, 1980, p.231
4 BARRERA BASSOLS, Marco y VERA HERRERA Ramén. “Todo Rincén es un centro. Hacia una
expansién de la idea de museo" en Cuiculloo Revista de la Escuela Nacional de Antropologia e Historia,
Nueva Epoca, vol.3, nim. 7 mayo/agosto 1996, p.112.Desde su fundacién, el museo se propuso establecer una relacién de trabajo
en colaboracién con Ifderes indigenas de las Américas, con el interés de acceder al
conocimiento y la experiencia de sus distintas culturas. En este esfuerzo, se inscribi6
el citado taller. En él, participaron Ifderes ind{genas de México, Guatemala, Panama
Colombia, Peri, Bolivia, Chile y Brasil. El objetivo del taller fue la confrontacién
de los diversos puntos de vista a propdsito de los tres grandes temas que se
propusieron. En efecto, se Ilevé a cabo una confrontacién sin precedente; sin
embargo, el tipo de vinculo que el museo propuso, fue corsultivo, y en este sentido
democritico, mas no participativo; los representantes indfgenas fueron invitados a
exponer sus opiniones, (a participar pasivamente) sobre la forma en la que sus
culturas son entendidas y musealizadas por el MNIA, tema que constituyé el
principal interés det museo.
Se abordaron aspectos referentes a la identidad étnica y al museo comumiuar10
peronose habl< de programas de desarrollo. Es interesante analizarla propuesta que
lanza el museo con una idea de coparticipacién y la contrapropuesta que recibe por
parte de los dirigentes indigenas que en nada comparten la visiGn de éste en cuanto
ala forma.n la que se pretende representar sus culturas, como algo “vivo”, a través
de objetos muertos que, para ellos, s6lo tienen un significado cuando se encuentran
en el contexto de sus propias culturas.
‘Tampoco estuvieron de acuerdo en el tipo de participaci6n que se les propuso;
con una clara postura a favor de la autogestién como tinica manera de reivindicar a
los pueblos indigenas, un shuar de Ecuador, Marcelino Chumpi propuso: “Si el
‘museo quiere realmente colaborar y propiciar una relaci6n distinta con los indios 0
nacionalidades de América Latina, debe invertir en recursos humanos y técnicos
para el -autodesarrollo cultural-.” Posteriormente agreg6, “Si credéramos un consejo
no sdlo consultivo, sino consultivo y decisorio, gaceptarian esa propuesta?S La
pregunta resulta paraddjica cuandola misién del museo habla deapoyarel desarrollo
y perpetuacién de las culturas y comunidades nativas. En ellase reflejala percepeién
del abismo, que para Marcelino Chumpi y tantos otros indigenas existe, entre la idea
que ellos tienen sobre el desarrollo y la participacién y aquella que las instituciones
culturales promueven.
Del analisis de este taller, Barrera Bassols y Vera Herrera® desprendieron una
serie de conclusiones, algunas de las cuales me parece importante sefialar para
ahondar en la comprension de los conceptos que al principio de este ejemplo me
propuse diferenciar. Estos autores, enfatizan el carécter ineludible que deberd tener
5. Ibid. p.128-124
6. IbidIa participacién activa en “cualquier corporaci6n cultural que pretendan las institu-
viones nacionales, internacionales 0 transnacionales... La reivindicacién de los
pueblos indios no es ser consultados: es coincidir, converger, copartici par extensa~
mente yalargo plazoen decisiones, planeacion, contenidos, programas y presupues-
tos””, Practicamente no existe un trabajo respetuoso de asesorfa y retroalimentacion
que permita que la gente “encuentre sus verdaderos intereses y reconovca la calidad
yy fuerza del conocimiento propio.” Es s6loen este sentido que podrfa hablarse de una
democracia teal.
En general el término comunitario se ha utilizado para designar un tipo de
museo* entendido y ubicado fuera de las ciudades, que preserva el patrimonio de tas
comunidades que viven fuera de ellas. Lo que a
veces pasamos por alto es que México, asf como,
otras grandes ciudades, est formado por mu-
chas comunidades, de caracteristicas distintas y
muy particulares que se pierden en cl anonimato
de la masa urbana donde apenas se advierte su
riqueza y diversidad cultural.
Muchos de los objetos significativos para
las comunidades urbanas son contemplados
como una especie de patrimonio apécrifo, en el
La reivindicacién de los
pueblos indios no es ser
consultados: es coincidir,
converger, coparticipar
extensamente y a largo
plazo en decisiones,
planeacion, _contenidos,
mejor de los casos, porque no documentan he-
chos hist6ricos ~dignos de permanecer- 0 por-
que noapoyan discursos acordes a los intereses hegem@nicos de Ja cultura, Se trata,
sinembargo, de objetos que dan cuenta de la mictohistoria. Son los pequefios relatos
que se eslabonan para formar la cadena de la pluralidad que nas conforma. Mediante
éstos, es posible tejer discursos que explican nuestro ser como individuos pertene-
cientes, primero a una comunidad y después a una Nacién desde una perspectiva
distinta, sustentada esencialmente en lo tinico que, todos los que la conformamos,
tenemos en comtin: la diferencia. Me refiero ala diferencia como el reconocimiento
y la valoracién profunda de la otredad y su riqueza en el continuo intercambio que
supone la dinémica cultural. No han sido muchos los intenios, por parte de los
museos, de rescatar la cultura urbana.
Como tiltimo ejemplo, expongo un proyecto que aborda esta problematica en
su lado opuesto. En ésie, destacan la revaloraci6n de la cultura urbana y del
patrimonio de las comunidades que la conforman, asf como 1a participacién activa
7 Ibid p.106,133
{8 Muchos sen en realidad casas de cultura, La mayoria de las veces, porque no cuentan con presupuesto
para espacios especificos y comparten su sede en donde se lleven a cabo todo tipo de actividades culturales
ee
programasypresupuestosEl discurso museografico
deberaé—servir_ + como
de sus integrantes en la gestin del proyecto. Me refiero a la exposicin “Un Centro
Extraviado y algunos Barrios Encontrados”, que recientemente tuvo lugar en el
Museo de la Ciudad de México. En ella, uno de sus discursos: “Tepito: el objeto
invendible” propuso, mediante la exposicidn de una serie de objetos, presentar un
aspecto afectivo de este barrio. Para ello, se pidié a los vecinos que “prestaran un
objeto del cual jamas se desharfan, sin importar su valor estético, hist6rico 0
monetario.” A Ia cita acudieron todo tipo de objetos de gran contenido simbslico
que, posiblemente, fueron significati vos no solo para la gente de Tepito sino también
para el ptiblico visitante que vive en barrios similares a este.
La inusitada presencia de estos objetos_hizo
patente el reconocimiento del valor de manifestacio-
nes culturales como ésta, que generalmente son
herramienta de reflexi6n excluidasdelosmuseosy de una concepcién distinta
para el visitante, sobre su del patrimonio de las comunidades urbanas. El vin-
potencial creativo y sus culoqueel Museodela Ciudad de Méxicoestablecis,
posibilidades...
con los habitantes de Tepito fue participativo, no
consultivo. La significacién de los objetos que los
representan la determinaron ellos mismos, y no el
museo. Se promovié una participacién amplia de esta comunidad urbana, sin la
cual, la exposicion no se habrfa podido llevar a cabo. Dicha participacién refuerza
ademas, la idea del ptiblico como finalidad del museo, y como elemento que da
sentido a su existencia, Aunque se trata de la participacién especifica de los
habitantes de ciertos barrios, es esencialmente el puiblico quien participa, porque
ellos también lo conforman. Ademés de la exposicién de objetos se mostré la
evolucién hist6rica de Tepito mediante ciclos de conferencias, peliculas y visitas
guiadas. Con ello se pretendié destacar su valor patrimonial dentro de la cultura
urbana, y promover vinculos, mds claros y congruentes entre este barrio y sus
habitantes. Mediante el discurso muscografico se propuso que; “hay cosas en Tepito
que no se venden”, Su contenido refuerza lazos de identidad, cuya fuerza ha sido
caracteristica de este barrio. No es exagerado suponer que el fenémeno comercial
de Tepito, debido a la corrupcién en Ia que est inmerso, ha venido a deteriorar
dichos lazos, antaiio propios de su gente.
Una propuesta como la que hizo esta exposici6n ciertamente redundaréen una
revaloraci6n de nuestra cultura urbana, pero sobre todo en una recuperaciGn, tanto
dela historia de este célebre barrio, como de la relacién de ésta con sus habitantes
ycon la realidad actual. Para que nuestros museos cumplan con una funcién social
y educativa, es necesario que el visitante encuentre significativos sus discursos a
través de la posibilidad de reconocerse en ellos, si no técitamente como en este caso,mediante la confrontaci6n con una realidad que haga referencia a la suya y se
convierta en una experiencia vivencial y en ese sentido significativa. En este
contexto, el discurso museogrdfico deberd servi como herramienta de reflexién
parael visitante, sobre su potencial creativo y sus posibilidades, como individuo, de
incidir en su medio y sus circunstancias. La participacién activa del ptiblico, no
implica que se sacrifique la especificidad de cada museo; atin no hemos llegado a la
comprensién del hombre y su entorno como un todo. Tampoco minimiza el
potencial comunicativo de sus colecciones, ni la labor de los especialistas. La
propuesta es, integrar a nuestros tradicionales esquemas de funcionamiento, nuevos
modelos y formas que promuevan el ejercicio comprometido de la funcién social y
educativa del museo, mediante una labor conjunta, inclusiva y abierta al didlogo
entre el musco y la comunidad a la que pertenece, mas alla del compromiso con su
piiblico en general.
En la mesa redonda sobre el papel de los museos en el mundo contempornco,
evada a cabo en Santiago, Chile en 1972, se seffal6 que “la funcién basica de los
museos es ubicar al puiblico dentro de su mundo para que tome conciencia de su
problemdtica como hombre-individuo y hombre-social”, de tal manera que la
recuperacin del patrimonio deberd, ante todo, cumplir una funeién social.
En la declaracién de Chile, no se formuls que esta propuesta fuera aplicable
solamente a cierto tipo de museos. Lo que ahf se planted, englobaba el dmbito
musefstico en su totalidad. Estas inquietudes se pusieron de manifiesto desde 1972
y es claro que su linea de pensamiento ha sido motivo de innumerables reflexiones
Y proyectos de los cuales slo expongo, tres ejemplos.
Sin embargo valdrfa la pena preguntarse zen qué contextos y bajo qué politicas
seha puestoen marchaesta propuesta que ya desde hace 20 afios viene haciendo ecos
en la Museologia?
Cada museo tiene la obligacion de cumplir con una funcién social dentro de
la comunidad en la que geogrificamente se ubica, independientemente de su
especificidad. Paraelloes imprescindible una concepeién ampliacn lo que se refiere
a patrimonio asf como el conocimiento de los intereses y las necesidades no s6lo de
su ptiblico en general sino también de la comunidad a la que, le guste ono, pertenece.
Georaina DeRSDEPANIAN
CenTRO pe ARTE MexicANo.
9 LACOUTURE, Felipe. “La nueva museoiog{s; conceptos basicos y declaraciones" en Revista de la
Escuela de Artes Plasticas de UNAM, voll, nim. 8, mayo de 1989, p.22.
oaVida y circulacion de &
los bienes__ inalienables
Hasta antes de conoverse la iniciativa de Ley General del Patrimonio Cultural
de la Nacién, que pretende reformar la fraccién XXV del A rticulo 73 constitucional,
se crefa que el estatus de “bienes inalienables” otorgado al patrimonio cultural era
el iltimo peldafio en la biograffa de las cosas, ahora sabemos que las politicas
econémicas que acatan y aplican los personeros del Fondo Monetario Nacional en
nuestro pais, pueden influir decisivamente en el cambio de vida de los objetos
patrimoniales. Las condiciones en que ésto ocurre, la forma en que se puede dar este
nuevo cambio y, en fin, todo un universo de cuestiones, constituyen un nuevo
capitulo en la vida y circulacién de esos objetos Hamados patrimonio cultural.
Desgraciadamente, dar cuenta de este cada vez. mas apasionante capitulo de la
novela, no es asunto que aqui nos ocuparé, pues el interés se centrard en los tres,
primeros momentos que han vivido ciertos bienes patrimoniales en un pueblo en
donde conviven mestizos e indfgenas nahuas, luego de la fundacién del Musco
Comunitario, tratando de explicar por qué son, hoy por hoy, bienes inalienables y
centro de una disputa simbslica.
Para empezar, confesemos que el término de “bienes inalienables” fue
sugerido por Claudio Lomnitz!, para quien esos bienes constituyen objetos de
apropiacién colectiva que no pueden venderse, pues la comunidad les ha otorgado
lal grado de sacralidad debido a su biograffa y narrativas adquiridas, que aleanzan
ya la etispide de simbolos de identidad. La curiosa comparaci6n que establece
Llorene Prats entre patrimonio y religiOn confirma esta afirmaci6n: al igual que la
religin, el patrimonio cultural es un sistema de simbolos
Jue acttian para suscitar entre los miembros de una comunidad (local,
regional, nacional) motivaciones y disposiciones poderosas, profundas y perdura-
bles, formulando concepciones de orden general sobre la identidad de esa comuni-
= LOMNITZ, Claudio. “Dos propuestas para los museos del futuro", en: La jomada semanal, La jornada.~
México, No. 262, 19 de junio de 1994.dad y dando a estas concepciones una apariencia de realidad tal, que sus motivacio-
nes y disposiciones parezcan emanar de la mas estricta realidad”?.
Efectivamente, el patrimonio debe transitar.§—§_§
por toda una biograffa para alcanzar este nivel El objeto cultural se
cuasi-religioso. AesetransitocsloqueAppadura* transforma en inalienable
ha llamado “a vida social de las cosas”. Perolos para quienes deciden su
objetivos arqueolégicos y otros bienes de produc- i
cidn cultural que resguardan los museos comuni- oie todia peroa tempo es
tarios, se encuentran [Link] perpetuadispu-. @Najenado del significado
taentre los discursos que componen as biografias Y €Spacio simbdlico en que
concedidas por las instituciones culturales y las. $@ encontraba...
cosmovisiones de los grupos sociales que integran
as sociedades locales.
AL ingresar al espacio fisico del Museo Comunitario, el objeto cultural se
tcansforma en objeto inalienable para quienes deciden su custodia, pero al tiempo es
enajenado del significado y espacio simb6lico en que se encontraba gravitando,
privando a otros individuos de! objeto significante, en el cual se han generado
narrativas y discursos cosmogénicos. Apropiado por los grupos sociales de avanza-
da de la modernidad, al objeto inalienable le es impuesto un significado distinto
dentro del museo, convirtiéndose asi en motivo de la disputa simbélica entre los dos
discursos: el de la exegética tradicional contra el discurso moderno, lo que transfor-
ma al Museo Comunitario en un producto mas de la posmodernidad. No obstante,
nunca estard de mas seftalar que, justamente la existencia previa de condiciones tales
como el nivel de desarrollo alcanzado y el tipo de representaciones colectivas,
determinan la pertinencia de un Museo Comunitario en una comunidad.
Nos ocuparemos entonces de ilustrar c6mo, a través de su vida, los objetos
inalienables deestos museostransitan hastaun “descentramientodecosmovisiones”,
descrito por Durkheim y Beriain', como condicin para el trinsito intersubjetivo de
una concepcién tradicional y de libre expansién para los objetos culturales, a una
reconfiguracién de éstos en bienes inalienables de mensaje estatico.
De Tlazolteotl a Tlahzolquetzin
En Yahualica, municipio de mayorfa indigena en la Huasteca hidalguense, el
Museo Comunitario fundado por un grupo de maestros ha devenido simbolo del
poder municipal y sitio de disputa politica y simbdlica. Los objetos que guarda, en
2. PRATS, Lorene. Antropologia y patrimonio, Barcelona 1997.
\PPADURAI, Arjun. La vida social de las cosas. México 1989.
~ BERIAIN, Josetxo. Representaciones colectivas y proyecto de modemidad. Barcelona 1995.su mayorfa anti guos fdolos de piedra que antafio se encontraban dispersos por todas
las huertas del pueblo, son el centro de esta disputa ambivalente. Yahualica tiene ya
un antecedente en la enajenacién de sus simbolos materiales, pues Lorenzo Ochoa*
afirma que, atin hasta principios del siglo XX, existfa en el atrio de la iglesia un falo
de piedra sobre el cual se Hlevaban a cabo rituales de paso para las recién casadas,
quienes con ello adquirfan fertilidad. Luego fue levado a Tenango de Doria y hoy
descansa en las discretas bodegas del Musco Nacional de Antropologfa.
Una de las deidades mas abundantes en el museo de Yahualica, y en el panteon
sagrado Huasteco, es la diosa, Tlazolteotl, al parecer diosa originaria de esta regién.
‘Tambiénerallamada Teteoinnan, Toci, IxcuinaoK’ olenibparalosteenck(huastecos)
y, segtin la mitologéa, tenia cuatro hermanas o encarnaciones, llamadas Ixcuiname:
Tiacapan, Teicu, Tlaco y Xucotzin, todas consagradas a la camnalidad, si obedece-
mos a los datos de Sahagtin’, Para los evangelizadores, la traduccién de esta deidad
serfa “la comedora de basura o inmundicia”, debido al prefijo tazol, que hace
alusi6n a las sobras de una cosecha y a los ritos sexuales que les parecfan
vergonzosos. Sin embargo, el tlazol era desde entonces y actualmente, en efecto, las
hojas del maiz y 1a mazorea que se dejaban al final de la cosecha con el fin de abonar
la milpa para el proximo periodo de siembra. En las comunidades nahuas de la
Huasteca atin es celebrado un ritual de fertilidad en los meses previos a la siembra,
en el cual el tlazol es “limpiado” de impurezas con el humo del copal, se le ofrendan
rezos, aguardiente y tamales para finalmente, esparcirlo por el terreno y regarlo con
agua de los manantiales de un cerro que se encuentra en el municipio veracruzano
de Chicontepec, lamado Poztectitla.
La importancia de Tlazolteotl o Ixcuina era su pertenencia a un sistema de
deidades agricolas, especializadas en la fertilizaciGn de la tierra en la Sierra Madre
Oriental. No es extraio que conviviera con cultos Ilamados “sexuales”, como el
referido al rito del falo de Yahualica, cuyo Unico propésito era el de dotar de
capacidad procreadora a las desposadas. Otro culto sagrado pertencciente a este
sistema era el tributado a Xipe, dios de Ia vegetacién, en cuya fiesta del
Tlacaxipehualiztli cra desollado un hombre para simbolizarel cambio estacional del
manto terrestre. Jacques Soustelle” dice que el culto de la diosa pertenece a una
civilizacién muy antigua, que englobaba todo el Nonoualco, la civilizacin olmeca
y se habria perpetuado entre los otomies de la sierra oriental de Hidalgo y los
totonacas, con manifestaciones tales como la danza de los “voladores”, durante la
cual se sacrificaba un cautivo por flechamiento para que su sangre derramada
fecundara la tierra. La fiesta en honor de Tlazolteotl era llamada Ochpanixtli, en
5- OCHOA, Lorenzo. Historia prehispénica de la Huasteca. México 1984.
6- SAHAGUN, Bernardino, Historia general de las cosas de la Nueva Espaha.
7 -SOUSTELLE, Jacques. La familia otomi-pame del México central. México 983.donde una mujer era sacrificada en medio. de un gran silencio, En esta ocasi6n
aparecian los penitentes que ayunaban cuatro dias, al cabo de los cuales se
lioradaban la lengua y el prepucio con espinas, cuya sangre fecundarfa la tierra.
Asimismo, ofrendaban con imégenes de papel a las efigics de picdra de Toci,
bailando y quemando copal®
Nota bene: esta diosa estaba representada en el Cédice Borbénicocon la frente
cubierta con una banda de algodén, en la que se fijaban dos husos, es decir, como
una diosa del tejido, Ademas, cra patrona de los curanderos y los brujos (tepahtiquetl
y los tlachixquetl, como se les llama en la Huasteca hidalguense).
Y para finalizar con la época prehispdnica, Sahaguin dice que, en la segunda
fiesta movible del calendario y en honor del Sol, hacfan fiesta todos los pintores y
las labranderas. “Ayunaban cuarenta dias, otros veinte, por alcanzar ventura para
pintar bien y para texer bien labores. Ofrecia a este propésito codornices y encienso
(sic), y hacian otras ceremonias, los hombres al dios Chicomexéchitl y as mujeres
a la diosa Xochiquetzal”®. Por otra parte, el Sol y la Luna
fueron objeto de culto entre los huastecos (que poco antes de
la Colonia y durante su transcurso sufrieron una aculturacin
nahuatizadora en territorio hidalguense), y en la pasada
centuria se les tenfa como uno de los principales.
las normas del
tepahtiquet! dictan
a los pacientes la
destrucci6n de toda
Con la llegada de la fe catdlica, se establece un puente imagen antigua que
entree nuevo yel viejo orden religioso,debidoalasimilitud pudiera — guardar
entre la rigide7_ de la jerarquia de los grados superiores yla 3146 aires
flexibilidad en el nivel de vida cotidiana campesina, dando la
posibilidad al indfgena de conservar la fe en sus propios
dioses."° Sin embargo, en esta altiplanicie Huasteca la gran mayorfa de las piezas
Iiticas fueron destruidas por los actos de fe decretados por los agustinos, de tal
manera que el Museo Comunitario exhibe en su acervo fragmentos de Tepeyolohtli,
Tlazoltcotl y Chicomexéchitl. La misma exegética indiana de los ritos de curacién
han coadyuvado a esta demolicién sagrada, pues las normas del tepahtiquet! dictan
a los pacientes la destruccién de toda imagen antigua que pudicra guardar malos
aires, un viejo concepto que, en la época antigua, crefan que la sustancia espiritual
era indivisible de la materia.
“Se crefa que la sustancia se dividia a partir de dos clases de densidades: la
materia pesada era claramente perceptible a través de los sentidos; la ligera era
imperceptible... Una piedra, por ejemplo, tenfa un aspecto visible, un peso consi-
&- SAHAGUN, Bernardino Op. cit. (cta 6)
9. Ibid,
10.- WOLF, Eric. Pueblos y culturas de Mesoamérica. México1967,
1516.
dorabley una consistenciadura; perocn su interior conteniaotrasustancia, invisible,
que podia llegar a salirse de la piedra y dafar al caminante que tropezaba con ella”."!
BJ continuum de Ja creencia ha sidg hallado en et mismo Yahualica y a pocos
Kildmetros, en una comunidad Hamada Pachiquitla, del municipio huasteco de
Xochiatipan, en donde Lucfa Aranda! reporta que existen enfermedades conside
radas de tipo sexual y relacionadas con fa basura y ef viento, flamadas Y ohualli
Ehécatl, Chicomexéchit! Ehécat!, Tlaxolehécatl y Macehualehécatl, causadas por la
transgresiGn sexual 0 cl contacto con otra persona que acarrea estos padecimientos.
Los matos aires son fa divinidad que manda las enfermedades con el viento, capay
de transformarse en un caballo, un perro, hombre o mujer. Ladivinidad, dice Aranda,
es la duefia de la tierra y del agua, y cs de las responsables de las enfermedades de
orden sexual, asi comode su curaci6n. Los sintomas de las enfermedades pueden ser
vOmito, diarrea, desmayos, debilidad, dolor de cabeza, palidez, lesién en un pic 0
tullimientos de algtin miembro; en ocasiones salen erupciones o manchas, protube-
ranciaso heridas, Perosi lacuraci6n cs hechaen un sitio del monte (lugareomiin para
efectuarlas), la enfermedad se queda ahf y cualquiera puede adquirirla, Como
medida precautoria, escupen sobre la ofrenda y con unas hierbas “barren” su cuerpo.
Las mismas deidades son ofrendadas en esos sitios de poder, maxime en las
cencrucijadas; les evan copal, aguardiente, tabaco, velas, dinero, tamales hechos
‘con menudencias de pollo, pape) de china de colores que recortan ent forma de
muficeas y de pajaros, asf como pedazos de papel a manera de basura. Con hojas de
maiz blanco y azul, el curandero teje una estera y le da forma de cono, dentro del cual
encaja flores de zempalxdchitl. Las personas que quieren ser protegidas © curadas
dicen al llevar la ofrenda: “vete, no me hagas sufrir, ya te puedes ir”.
E! sitio de poder en Yahuafica, ubicado en una saliente abismal de |a alta
mesctit, es conocido como El baleén o Xolotépetl para los indfgenas, Se trata de un
lugar leno de impurezas y sagrado al mismo tiempo, pues es ahf donde los
curanderos “barren” fos males del cuerpo y los depositan en tlatecmes o mufecos de
papel hechos ex profeso para ello; pero los tlatecmes también sirven como simbolos
del tonal (alma propia) de una persona que desea obtener favores de las divinidades
de la tierra, como buena salud, trabajo © hasta una mujer. Junto al tlatecme es
colocada una cruz y una ofrenda floral. La efigic también puede hacerse con tela y
palos. El lugar guarda una similitud o, digamos hermandad, con su gemelo el cerro.
vecino, el Cerro Campanario; en ambos se Ileva a cabo, entre los meses de julio y
agosto con fecha movible (igual que cn el calendario prehispanico), la curacién de
las personas que por su desgracia tuvieron Ja ocurrencia de enfermarse en aquellos
dfas nemontenime (“dias diftciles” al igual que el ao nuevo). Los parientes llevan
11,-LOPEZAUSTIN, Alfredo. “La religién, amagia yla cosmovisi6n’ en: Linda Manzanillay Leonardo Lopez
Lujén (coords), Historia Antigua de México. México 1695,
12 ARANDA K., Lucia “Los dos rostros de la divinidad Tlazolehécat’, on: Barbro Dehigren, Tercer eoloquio
de historia de {a religién en Mesoamerica y éreas atines, IIA UNAM. México 1992,al enfermo y ofrendan zacahuil (tamal), flores, una cruz y aguardiente; dirigidos por
los rezanderos, rezan junto al enfermo y todos departen como en cualquier buen
convite. Llegado el curandero, le pregunta al enfermo si desea curarse y es aqui
donde intervienen otra vez los teteyotes (“Piedras antiguas” o “piedras sagradas”),
las imagenes antiguas, pues el tepahtiquetl cnlaza al enfermo con la piedra y ésta le
dice que ha sido ella la causante de su mal, pero sélo el curandero puede hablarle a
la piedra y rezarle. Los campesinos hablan del curandero como “el abogado del
enfermo”, debido a esta funcidn. He aquf, pues, el fenémeno de la transustanciacién
al que nos habfamos referido antes, pues el teteyote tiene la cualidad de absorber las
enfermedades y transmitirlas a quien se acerque. La informante comparé esta
cualidad con lo que para ellos suele ocurrir en la clfnica rural
En fin, que el resultado de 1a participacién del concepto de impureza
prehispénica y el del evangelio cristiano, dieron lugar a representaciones de la
ideologfa materializada, es decir los teteyotes tal como los conciben los campesinos,
pero cuyo concepto choca con la pretendida cientificidad del discurso del Museo
Comunitario, que lo congela en tiempo y espacio. Lo que aparenta ser tan sélo un
conjunto de casos de sincretismo, se ve cuestionado con este enfrentamiento entre
el discurso cosmognico consuetudinario y el discurso secular arqueolégico.
Nuevas formas de las religiones indfgenas
Para Lépez. Austin, * no hubo un tal sincretismo religioso en Jos resultados de
las formas religiosas indfgenas actuales, puesto que este término nos remite a una
Tusién y manifestacién en una sola figura, de los simbolos de ambas tradiciones, sino
que las actuales manifestaciones religiosas en lugares como Yahualica, han sido
resultado de la confluencia durante los siglos coloniales de los mitos, iconos y
practicas religiosas distintas, dando lugar a manifestaciones religiosas completa-
mente diferentes. El Cristo que es venerado en Yahualica el Viernes Santo, llamado
Tlahtzolquetzin, es un producto de esa transfiguracién.
Se trata de la efigie de Cristo en el momento de ser coronado, jocosamente, el
Rey de los Judfos por los romanos, pues Ileva la corona de espinas y la cafia en la
manoamanera de cetro. Se encuentra en el nicho noroeste de la iglesia de Y ahualica,
junto a la entrada. Cuando llega la Semana Mayor, los mayordomos de las
‘comunidades le’bajan del nicho y disponen un petate para que la gente le ofrende con
yeladoras, flores, copal y tamales, pero no como el Cristo conocido, sino como el asf
llamado Tlahtzolquetzin, a quien le prenden del ropaje multiples fragmentos de tela,
pues con ello se cree que las hijas aprenderdn sin mayor dificultad el arte de hilar y
tejer y, por afiadidura, las suficientes cualidades para ser una buena esposa a ojos de
18-LOPEZ AUSTIN, Alfredo. Los mitos del tlacuache, México 1996.IB
los hombres y adquirir fertilidad, Cabria preguntarse: glos nahuas de Yahualica
ofrendan al Jesucristo por ser su inequivoca imagen, 0 al que ellos Ilaman “el sefior
de la fertilidad” y a quien atribuyen poderes semejantes a aquellos antiguos dioses
Huastecos y alos de aquel falo que una vez desaparecié del atrio? pero una vez. mds,
encl contexto sagrado de una festividad cristiana, entran en escent los ritos magicos
del pasado de la localidad indfgena: cuando en {a parte final de la procesién el Cristo
y la Virgen Marfa convergen bajo un arco de flores de bugambilia, este hecho las
convierte en panaceas y ya toda la concurrencia se abalanza para obtener al menos
un manojo que servira lo mismo para efectuar infalibles limpias que para infusiones
curalotodo. Un ritual semejante se Heva a cabo en la region, pero ms al sur y con
los otomfes de Ja Sierra Oriental, cuando durante la fiesta de la “bafiada de la
campana” en Tutotepec, los feligreses se colocan bajo la campana que es rociada con
una mezcla de pulque, agua y cerveza, para recibir el preciado Iiquido y emplearlo
en sanar dolores y limpiar impurezas.
Otras muy veneradas imagenes sagradas y que se encuentran en un mayor
conflicto a causa de su posesi6n, son las virgenes gemelas de! Rosario, actualmente
cn resguardo de los mayordomos de Yabualica, Son imagenes de madera de 30
centimetros de altura, colocadas dentro de sendos nichos, cargan al Nifio Dios y
llevan una corona dorada; la corona original era de oro, pero “la robs oto
mayordomo”, Segtin el mayordomo en turno, dentro del nictio habfa un mosquito
que zumbaba, pero también desaparecié, Son adornadas profusamente con flores de
colores. Una de ellas es fa original hecha en Espaiia, se dice, pero su facsimilar fue
hecho en tiempo inmemorial para que pudiera Ilevarse a las comunidades y el
original se quedara en Yahualica, pero las dos son JJevadas a las comunidades. La
Virgen del Rosario es considerada aqui como la guardiana de los pueblos de la
Huasteca. A causa del celo de los mayordomos no puede entrar a la iglesia, aunque
el cura exige su resguardo. As{ que las imagenes s6lo estan en las casas yen cuidado
de sus mayordomos, pero las comunidades las picden prestadas por una noche para
las fiestas agricolas y los novenarios, con una donacién de cincuenta pesos y la
ofrenda de tamales, un cuartillo de mafz. o pan. En ocasiones les llevan a los nifios
enfermos, a quienes hincados frente a la imagen los cubren con la manta tejida que
cubre Ja mesa del altar, les cuelgan un collar de estambres, hilo y siete cuentas de
plistico llamado soguitla y les tocan una campana. Se nombran padrinos para
curarse 0 “recibir la soguilla”, ya sea el 15 de agosto (dfa de la Virgen) 0 cualquier
dia. El padrino va y “pepena” al enfermo, esto es, Jo ayuda a levantarse de su
enfermedad cuando esta hincado frente a las imagenes. Ambos le llevan dos
cuachiquihuites (cestos) llenos de flores, tamales y pan.El cambio de mayordomo es el 15 de febrero, y dura anualmente. El mayor-
domo en turno entrega en paquete a las dos virgenes y su ajuar: los treinta manteles
que confeccionaron las mujeres de los treinta anteriores mayordomos, las carpetas
que adornan los nichos y las soguillas.
La disputa por la imagen de la Virgen
del Rosario entre la iglesia y los mayordomos
es, mds que una cuesti6n meramente
fetichista, una disputa porel control de un alto
simbolo de fe que congrega y puede controlar
aun gran ntimero de feligreses en toda el area.
De principio, se advierte una lucha por el
poder. Si el padre se Ileva las imagenes a la
iglesia-dicenlosmayordomos-nadielasador-
nara con flores nuevas ni las limpiard y la
Virgen no hard ya favores a la gente en sus
Se advierte como la
musealizaci6bn de los
Objetos debe enfrentarse
a los usos, discursos y
concepciones de todo un
sistema de significados
locales...
comunidades. Tampoco ira la gente a la igle-
sia a curara sus enfermos.
Conclusi6n
En breve, se advierte cémo la musealizacién de los objetos que pueden ser
inalienables (0 deleznables, como aqui se ha visto), debe enfrentarse en este
momento de la vida social del patrimonio, a los usos, discursos y concepeiones de
todo un sistema de significados locales. Esto es, los objetos que nosotros llamamos
“patrimoniales”, en Yahualica se encuentran gravitando alrededor de una hégira
ideoldgica en donde también hay otros objetos que han sido transustanciados, como
efecto de los siglos de encuentro y disputa simbdlica entre dos tradiciones religiosas
y cuyos resultados son los casos de las imagenes que aqui hemos visto.
Juan Luna Ruiz
Universioa La SaLte - PacHucaBibliografia:
APPADURAI, Arjun. La vida social de las cosas, Grijalbo - CNCA.—México,
1989.
ARANDA K, Lucia. “Los dos rostros de la divinidad Tlazolehécatl’, en
Barbro Dehigren, Tercer coloquio de historia de la religion en Mesoamerica
y areas afines, IIA - UNAM.—México, 1993.
BERIAIN, Josetxo. Representaciones colectivas y proyecto de modernidad.
Anthropos.- Barcelona, 1995.
LOMNITZ, Claudio. “Dos propuestas para los museos del futuro”, en: La
jornada Semanal, La jornada.- México, No. 262, 19 de junio de 1994.
LOPEZ AUSTIN, Alfredo. Los mitos del tlacuache. UNAM.- México, 1996.
— — ‘La religién, la magia y Ja cosmovision”, en: Linda Manzanilla y
Leonardo Lépez Lujan (coords.), Historia Antigua de México, UNAM-
Porrdia.- México, 1995.
OCHOA, Lorenzo. Historia prehispanica de la Huasteca. UNAM.- México,
1984.
PRATS, Liorenc. Antropologia y patrimonio. Ariel.- Barcelona, 1997.
SAHAGUN, Bernardino. Historia General de las cosas de la Nueva Espajia.
CNCA.- México, 1989.
SOUSTELLE, Jacques. La familia otomi-pame del México central. FCE.-
México, 1993.
WOLF, Eric. Pueblos y culturas de Mesoamérica. Era.- México, 1967.Sobre el discurso
en el museo
Observador, Tiempo, Espacio
La particularidad y especificidad del museo, es la comunicacién mediante
objetos tridimensionales, dados en el tiempo y en el espacio, que se consideran
representativos de una determinada realidad.’ Este hecho es tan antiguo como la
humanidad misma y varia tinicamente en las acciones que lo preceden, as{ como en
sus consecuencias provocadas o efectivas. Se determina de esta manera un proceso
museal, variable segtin circunstancias hist6ricas.
Los tres discursos
Siguiendo algunos conceptos de Roland Barthes?, a propésito de lo que es el
Discurso, establece tres géneros del mismo, el Metonfmico o caracterfstico del
relato, el Metaf6rieo caracteristico de 1a poesia lirica y el Entinematico, propio
yesencial del discurso intelectual deductivo, construido en base a antecedentes y
sus consecuencias.
Podemos asf observar que en el discurso museogrifico, hecho con objetos a
diferencia de una sucesidn de signos, como el lenguaje escrito, se incluyen aspectos
y caracteristicas de los tres discursos. Los museos cientificos, particularmente los
relacionados con las Ciencias Sociales, se han esforzado en un discursoentinematico
‘como tinica posibilidad de comunicacién metodolégica.
Metéfora e Historiografia
Los museos de arte durante largo tiempo, se atuvieron particularmente al
discurso metafGrico y ocasionalmente meton{mico, narrativo. Predominé el prime-
To, especialmente en el [Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) de
este pafs, hasta el advenimiento de la Historiografia del Arte manejada por
1. Este punto inicial de partida, es aportacién claricadora de un grupo checosiovaco de pensadores,
vinculados al trabajo de los museos. Son ellos Zbynek Z. Stransky de la Universidad de Brno y Anna
Gregorova de la Universidad de Bratislava. Sus pensamientos quedan expresados en la publicacién MuWoP
(Museological Working Papers) nums. 1y2 ~ ICOM International Committee for Museology (ICOFOM)
Stockholm, Sweden 1981 y 1982. Siendo el editor el Mtro, Vinos Sota,
2.- Barthes Roland. (1915-1980). Ver: Elements Sémiologie 1965, Recherches Rhétoriques 1970 y otras
Publicaciones traducidas al espaficl. Consultar también: LOIZ AGA, Patricio (et al). Diccionario de
PensadoresContempordneos.-Ed, Mecé, Barcelona 1996. Inclusoconsultar: BERISTAIN, HelenaDiccionario
de Retorica y postica.- Porrua.- México 1994.
ik)
to y metodolog
pensamien
216
8
profesionales, que empevsaron a intograrse hacia los aftos de 1974-75, easi en su
totalidad mujeres egresadas de universidades privadas. En ese momento se planted
Janecesidad de establecer, por ejemplo, lo que se denomina “guién museografico™,
Roland Barthes, a
propésito de lo que es el
Discurso, establece tres
géneros de! mismo, al
Metonimico el Metaférico
y el Entinematico...
Los muscos de arte en este pais comenzaton entonces
aapoyarse en la metodologia cientifica, dando apoy!
a sus discursos entinentaticamente, para usar tériti-
nos barthianos,
Esta situacidn no era casual on nuestro pais y
constituia una secuencia lgica y necesaria ante los
excesos de fos discursos metafGricos, hechos af arbi-
trio artfstico del musedgrafo en turno, aunque con
algunos ejemplos sobresalientes, pero vistos siempre
como creaciones personales. En Italia, tal es el caso de Carlo Searpa con su obra mais
Tepresentativa: el Castellvecchiode Verona hacia los aftos sesentas, En nuestro pais,
Fernando Gamboa (México 1911-1990) en sus exposiciones internacionales diez
afos antes‘,
Ubicando al museo
Lecorresponde al musco de hoy dfa y mas especflicamente al proceso museal,
no la creacién o produccién de cultura, de formas culturales 0 ciencia en sf misma,
sino fundamentalmente, Ja transmisién de Jas mismas y consecueniemente su
inculcaci6n, como utensilio privilegiado para el desarrollo sociall, La produceién en
laacciéncuftural, potloqueserefierea Arie y Ciencia, es generadapreferencialmente
con otras acciones, en otros espacios y con otras actitudes especializadas, Es otra
forma de actuar, produciendo anilisis, definiendo o precisando coneepios y dedue-
ciones, o bien creando formas literarias u objetos materiales de cultura.
Mas sobre ef discurso deductivo
El discurso emtinemitico citado por Barthes, no es otro que la Disnoia clasica,
considerada por Arist6teles, opuesta al “Nous”, o conocimiento que pucde derivar
intuitivamente det concepto que et hombre tiene de ta divinidad, segtin fa interpre~
laciGn posterior de la Ecol:istica. Kant establece por el contraria, que todo conoci-
miento, porlomenos del entendimicnto humano, ¢s un conocimiento por conceptos,
no intwiliyo, sino discursivo. Esta pequefia digresién, ha sido tnicamente para
precisar mds el concepto de lo entinemitico, manejado por el autor mencionado
primeramente.
3.- Gui6n Museogratico “Arte Gotico" mayo de 1977. Primer documenta elaborada sisteméticamente para
Integrar una exposicién en el INBA
[Link] Gamboa, Artista y singular promotor” en Gaceta de Mustos num. 12 octubre-diciembre 1998
CONAGULTAJNAH, También "Gamboa Fernando en Enciciopedia de México, tomo 6.- primera edicién
México 1966 -p 202217Analizando brevemente la exposici6n oral o escrita, vinculada al discurso
entinematico de las ciencias, esquemsiticamente se inicia con los elementos basicos
de la lengua, como son los fonemas 0 segmentos fénicos, enseguida formas con
significado © sea morfemas y finalmente lexemas 0 palabras*. Grupos determi-
nados de palabras, constituyen frases y sentencias. Estas estructuradas siempre en
nuestra lengua occidental, el espaiiol, en sujeto, ver-
bo y complemento. Con este elemento discursivo se
establece el silogismo, definido en sus multiples y © COrresponde al museo
diferentes formas desde Aristoteles. de hoy dia nolacreaciéno
produccién de cultura...
Por induccién, deduccién 0 por opuestos gino la transmisién como
ey se ane pe Begiiy racional, _ytensilio privilegiado para
que nos lleva a la integraci6n de un texto demostra- .
iyo.0 tesla establonida linealmenieventonma pre-.< Cocoa col. S0Cial
cisa que no permite alteraci6n. La sucesiGn es segui-
daen formasecuencial, reiteramos, ineludible, por todo estudiosoo acucioso lector.
Nos preguntamos ahora, se hace ésto posible dentro de un eddigo esencialmente
diferente, como es el del espacio, visual y sensorial?
Sobre el discurso narrativo
En lo referente al Discurso Metonimico 0 caracteristico del relato, éste nos da
cuenta de una historia, la narra o representa, comunica sucesos ya sea mediante la
intervencin de un narrador, o bien mediante la representaci6n teatral efectuada en
un escenario y ante un publico por personajes*. Nos preguntamos, no es mas
cercana esta forma de discurso, al discurso museografico, escenificado con objetos
enel espacio? ;O es acasola tinica pero cuestionable aspiracién del museocientifico,
como muchos desearfan, realizar lo imposible con un discurso rigurosamente
entinematico, mediante lenguaje no escrito ni hablado, sino con los objetos en el
espacio? La solucién es otra, que proponemos a continuacién.
Especificidad expografica
En este punto vale la pena insistir mas sobre lo que constituye en realidad, la
diferencia entre el lenguaje museogrdfico y el lenguaje letrado, escrito o hablado.
Sefalamos otra vez la presencia en la muscograffa o expografia, simultaneamente,
pero en diferentes dosis y formas peculiares, de lo metonimico, de lo metaférico y
de lo entinematico, es decir de lo narrativo, de lo poético y de lo discursive
intelectual, los tres elementos mencionados.
5- BERISTAIN, Helena, Diccionario Retérica y Poética.~- Porriia.- México 1944,
6- IbidEn la expograf'a, la expresién en el espacio maseogrdtico y fos efementos de
soporte se apoyan en cédigos luminosos, cromiticos o textuales y todo ésto en la
cespacialidad penetrable del continente arquitect6nico © del
Sefalamos la espacio abierta y finatmente, en ef mobiliario, Se requiere
: ademas de un tiempo recorriendo el espacio. Con estos
presencia €N 1A redios se vincula cl llamado lenguaje museognifico, pero a
museografia EN sw peculiar manera y limites, a discursos metonimicos de
diferentes dosis y relato, metaforicos 0 de poesfa Iitica y finalmente a
formas peculiares, entincmaticos, propios del discurso intelectual que hemos
de fo metonimico, ‘setitoammba.
de lo metaférico y Lacuantificaci6n analitica de Jos vontenidos de los tres
de lo entinematicd, — discursos en el museo, no se puede precisar en forma inme-
diata, siendo ineludible no obstante, la presencia amalgama-
da de cada uno de ellos, en proporciones y especificidad propias y panicutares al
fenguaje mismo del objeto en el espacio.
En resumen, el sistema de la exposicidin iuseografica, emplea simultdnea-
mente coneeptos como base, objetos que se consideran representativos de los
mismos, espacio y tiempo para confrontar y observar, recorriendo con el cuerpo,
ponetrando, Mediante ellos, ef emisor se dirige a un receptor, para usar términos
de comunicologfa. Se establece asi cl llamado eje de la comunieaeién, emisor-
objeto-receptor. En las conclusiones finales a ésto hacemos referencia,
Un je adicional
Si bien el eje de la comunicacion queda descrito sintéticamente, hay que
referitse alo que J.A. Greimas” propone como antecedente de este eje, al precisar un
adyuvante y un oponente, actuando ambos ante el sujeto, motivandoto en fo que
denomina cl eje del deseo. De esta manera queda vinculado el sujeto al objeto
ubicado en el ¢je de la comunicacién.
El adyuvante o auxiliar positivo, interacttia con ¢l oponente o auxiliar
negativo, proyectandose sobre el sujeto, para favorecer u obstaculizar su voluntad®.
Los temas tratados en nuestras tiltimas publicaciones de la Gaceta de Museos,
se han referido particularmente de una u otra manera, a esta problemilica en el
Ambito latinoamericano. ¢C6mo se ha motivado y quién lo ha hecho, nuestro
proceso museal en cl tiempo, en su “eje de! deseo"?
7etbia
ableEje de la comunicacion
destinador —— objeto —— Destinatario
~<— eje del deseo
adyuvante — > sujeto <— oponente
Fébula-intriga: La narrativa
Queda atin por observar y considerar la estructura misma metonfmica o del
relato, de lo narrativo. Los lingtiistas consideran ademds el término técnico que
denominan fébula’ en cualquier narrativa, es decir, la serie de hechos esenciales que
la constituyen y que son el resumen de la historia relatada. Esta aparecerd en
diferentes formas letradas, siempre consideradas dependientes del orden que ha
establecido el narrador o el autor y a ésto se denomina la intriga"® o argumento.
Conelusiones generales y _sugerencias
En cuanto a lo entinemético 0 discursive
Subyace en la exposicién vinculada a las Ciencias Sociales y si esta bien
entendido, es el sentido de ordenaci6n general apoyado en la metodologia corres-
pondiente y que informa la ordenacién general del conjunto, pero que no puede dar
sustitucién al lenguaje del espacio, a la expografia.
Este sentido general determina en ella énfasis visuales, cromaticos, luminosos
y del espacio. Asimismo, sugiere secuencias para un visitante, sin procedimientos
forzados limitantes de su libertad. Esta es una actitud inherente a todo concurrente
a una exposicién y no pueden usarse procedimientos sin su rechazo, como
encasillamientos 0 positivos “entorilamientos”, valga la expresién. Asi ha quedado
experimental y ampliamente demostrado el rechazo de estas soluciones forzadas,
utilizadas hace tiempo en un exagerado sentido entinematico a ultranza, ademas
imposible en el espacio.
ibid
10. ibidEn cuanto al discurso metonimico 0 del relato
EI uso de elementos impresos, narrativos y atin discursivos, ya sean las
Hamadas fichas de exposicién, océdulas, comose les conoce en México, constituyen
s6lo un apoyo para el discurso de objetos en el espacio y nunca una sustitucién. La
exposicién no puede constituirse en discurso escrito, so pena de perder especifici-
dad, como ha quedado expuesto anteriormente.
Los mismos valores visuales, se adaptaran para expresar secuencias coinci-
dentes con la narrativa. El efecto psicolégico de espacio, luz, cromatismo y formas,
cs suficientemente elocuente, bien usado, para llevar el contenido de fabulae intriga.
Particularmente esta tiltima, es atendida por el discurso plistico-visual. Su mayor
fuerza es la discreta sugerencia ¢ intensa motivaci6n, a través de los sentidos.
En cuanto al elemento metaférico
Lo postico litico es quiz el elemento mas fuerte cuando esta bien usado y el
peor de todos cuando no lo estd, tratéindose de un discurso cientifico, de validéz
universal u objetiva y no personal o subjetivo. Aunado a su poder emotivo, la
llamada “intriga” del discurso metonimico o del relato, puede y debe constituir el
elemento fundamental para acercar al visitante al llamado conocimiento abstracto,
asus linderos, y para hacerle un llamado a introducirse al disciplinado mundo de
lo entinematico © discursivo. Las técnicas de la expograffa a eso deben llevar,
mediante la vivencia emotivo-racional. Sobre este particular y el papel de la
expografia ante el conocimiento abstracto, discursivo y lineal, poco se ha escrito y
hay muchoatin por pensar y resolver, debidoa laimportancia que el muscocientifico
ha ido adquiriendo en la civilizacidn occidental y en el mundo de hoy.
Feuipe Lacouture FoRNeLtt
Centro DE DocumenTacion MusEoLoaicaLas instituciones mexicanas han apoyado particularmente y en forma directa a los Museos
Comunitarios; hay mas de 150 en el territorio nacional. El proceso europeo, en los grandes
museos realizados, ha sido distinto hasta la aparicién de! ecomuseo. Se propone ademas no
‘s6lo el conocimiento de! piiblico y su estudio, sino la participacién de éste, en desarrollo y
gestion. Se ve la necesidad de la presencia de la metodologia cientitica, sélo a partir de la
consideracionde las diferentes concepciones culturales, sinimposicion. Unsegundo momento
de la presencia comunitaria o de los grupos sociales, esta en la formulacién del lenguaje en el
espacio, generalmente realizado al arbitrio total del museogréfo especialista, distante de
cualquier propuesta de este tipo, que no sea la suya 0 !a institucional. Como en el punto de
partida sefialado antes, seria la comunidad o la sociedad civil misma, quien mediante didlogo,
trabajara con el especialista proponiendo soluciones para su expresién propia. La experiencia
se ha realizado inicialmente en los Ecomuseos del Canada rancdtono, ver Gaceta de Museos
numero 16 pag. 80.
Gaceta bE Museos
El nacimiento del museo moderno
Cada Circunstancia histérica genera un tipo de Proceso Museal.
El Museo actual es producto de la Revolucién Francesa.
Institucién que a partir de 1800 requiere e inculca el Estado Moderno, para aproplar y ditundir
un tipo de memoria y cultura, que ha pretenaido eludir las propuestas museales que surgen
de la sociedad civil. E| momento actual de nuestro Pais se orienta hacia un cambio y apertura
por parte del Estado’.
Actualmente es un lugar comtin afirmar que la Edad Media, a que conocemos
como Antiguo Régimen, termin6 durante el siglo XVIII. Cuando se empez6 a diluir
la concepcién de unidad del mundo que propusieron los pensadores cristianos
después de la “caida” del Imperio Romano y que tards siglos en conformarse.
Efectivamente, afirmar y demostrar que habfa un solo Dios, una Historia del
Hombre, un Modelo Humano a seguir, fue la respuesta del pensamiento europeo
cristiano a la poblacién de Europa gue a partir del siglo V se iba dispersando en
pequefios nticleos habitacionales y que, conquistada por pueblos de origen asitico,
sedejabainfluirporcostumbres locales, diversidad decreencias yritualesancestrales.
‘Comunidades que empezabana ser sometidas por la fuerzade poderes independien-
tes, que habfa que unificar a través de la Fe. El movimiento misionero que realiz6
lal glesia Catdlica desde Roma hacia el resto de Europa no s6lo implic6 invitar a la
Buena Nueva. Su propuesta conform6 un tipo de imaginario que abarcé la organi-
zaci6n politica, militar y social del continente. Los nuevos cristianos aprendicronaverse ya juzgarse bajolos ojos dela doctrina, la cual consideraba central el Infiemno
y la maldad a los que habfa que combatir a través de rituales, formas de vida,
estructuras de poderes al servicio de la Iglesia y por supuesto templos. Verdaderos
museos en los cuales la poblaciGn podfa leer, vivir y sentir el mensaje de Unidad.
El Antiguo Régimen se desenvolvié en etapas que pueden clasificarse con
distintos criterios. Por ejemplo, 1a historia del pensamiento, la de las formas
artisticas y la arquitectura, y la historia de los saberes y los poderes. La primera, nos
remite a los padres de la Iglesia y a la construccién de una filosofia que permanece
hasta la fecha como el coraz6n de la propuesta romana, se
Ie conoce con el nombre genérico de Escolistica. Las
El museo se convierte en
una de las instituciones
fundamentales de los
estados modernos.
formas artisticas y la arquitectura nos permiten hablar de
evoluciones y estilos que empiezan en las construcciones
feudales primeras, y Ilegan al Gético y al Renacimiento,
compartiendo unalineaestética comtin. Sinembargo, estos
estilos tienden a ser observados por muchos historiadores
del Arte y varios musedlogos como movimientos
dialécticos. Por eso, y porque pasan por alto la relacién entre produccién artistica
y Proceso Museal, presente en todas las culturas, en donde cada sociedad tiende a
producir, jerarquizar y conservar determinados objetos, escriben_historias de los
muscos a partir del Renacimiento, la cultura grecolatina y las colecciones que
empiczan a reunirse; como si este movimiento fuera independiente de la btisqueda
de objetos legitimadores y simbolos de poder que fue comtin a las clites europeas
de entonces. Cuando sabemos que fue la propia Iglesia quien apoy6 estos movimien-
tos y de hecho se volvi6 renacentista, gética y en gran medida cientifica.
Lentamente la sociedad europea se vié obli gadaa replantear su concepcién del
mundo a partir del siglo XIV. Las pestes que diezmaron a la poblacién de Europa,
laconquista de América, la Reforma de Lutero y Calvino, el Concilio de Trento, el
movimiento de Contrarreforma, el enriquecimiento de ciertos grupos, el incremento
del Comercio, ctc.; hechos que se fueron sumando para que la gente buscara otro
camino para explicar, convivir y dominar el mundo.
Se gest6 entonces un nuevo imaginario, en donde la religiosidad medieval se
desplaz6. Comenzé a’ destacar el pensamiento cientifico. Este, que empez6 a
preguntarle a la naturaleza directamente, se expres en conceptos numéricos y
contables. Y como necesité ejemplificar lo que encontraba, decidié organizar
exposiciones de objetos que ayudaran a sustentar las propuestas y los contenidos de
Jas nuevas ciencias y artes. Se construyeron nuevos instrumentos ideol6gicos através de los cuales se parcializ6 la realidad, Fue entonces cuando se invent6, el
concepto, no la palabra, de museo, con la intenciGn de mostrar. Asi como antes el
templo cristiano necesitaba trasmitir su mensaje a través de objetos que representa-
ban algo 0 a alguien, ahora, se crean © adaptan
nuevos espacios, también sagrados, disefiados para
funcionar como templos, apoyadosen unaarquitee- Elpensamientocientifico
tura oficial: el neoclasico, en el cual el puiblico podra. ge coloca en el centro del
apreciar y veneraroloqueeslaculturaoloqueesla — pyevo orden social y la
cultura en instrumento
ciencia, Légicamente, esta propuesta estuvo y con-
tinua estando {ntimamente ligadaa los intereses de © :
quien laplantea, pormasque el museotengaelemen- _ ‘Geoldgico de Estado.
tos Itidicos 0 educativos. Asi, el _museo nace
conceptualmente como un instrumento de dominio y transmisién de saberes. El
museo, como antes lo hizo el templo del Antiguo Régimen, dice para que otros
aprendan. Su concepcién es antidemoeratica, no busca dialogar sino imponer.
Ensefianza importante para los latinoamericanos, quienes debemos cuestionar a
fondo esta caracteristica del museo.
Hacia 1800 y de forma radical, el museo se convierte en unade las instituciones
fundamentales de los estados modernos. El movimiento que lo hace posible es la
Revolucién Francesa que rompe el viejo orden social. De manera violenta, suprime
lasclases dominantes: monarqufa, nobleza, Iglesia y nobles emigrados y propone un
acuerdo social basado en leyes de igualdad y equidad. El nuevo aparato de gobierno
es la Reptiblica quien pretende que cualquier ciudadano puede aspirar al poder,
aunque el tiempo ha demostrado que, en realidad, el mismo Estado establece filtros,
como los saberes, para que esto no sea posible. Ast, el pensamiento cientifico se
coloca en el centro del nuevo orden social y la cultura en instrumento ideol6gico de
Estado. Si esto no fuera asf, cémo explicar que haya una ciencia alemana, otra
francesa, otra rusa y otra estadounidense.
“La pasin por la l6gica que domina a los espiritus en esta gran 6poca de
especulacion politica de la Revolucién, afirma Bazin' en su libro Tiempo de los
Museos, transformaré en instituciones regidas por leyes ciertos organismos que
tenfan existencia tedrica y a veces empirica”. El suefio de Diderot: el “Museum
central de las Artes y de las ciencias”, poco a poco va tomando forma. No en un
proyecto centralizado, como él pensaba, sino que las secciones que habfa planeado,
yque son una muestra, una vez mds, de la influencia que la propuesta cientifica tiene
en la concepei6n y tematica de los museos, se materializa entre 1792 y 1795. El
Museo Nacional se convertiré en el Museo de Arte en el Louvre. El Museo de los
4.- BAZIN, Germain, EI Tiempo de los Museos.— Ed Daimon.—México, 1969. Cfr. Capitulo sobre la
Revolucion Francesa.
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