EXPLORACIÓN FÍSICA DEL ABDOMEN
1. Límites externos de la cavidad abdominal.
2. Regiones del abdomen.
3. Metodología exploratoria.
3.1. Inspección.
3.2. Auscultación.
3.3. Percusión.
3.4. Palpación superficial y palpación profunda.
3.5. Exploración de los puntos dolorosos abdominales.
3.6. Exploración del hígado.
3.7. Palpación de la vesícula biliar.
3.8. Palpación del bazo.
4. Modelo de registro escrito del examen abdominal normal.
Video explicativo:
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Bibliografía
LLANIO, R., PERDOMO, G. (2005). Propedéutica clínica y semiología médica. Ciencias Médicas.
DOUGLAS, G., NICOL, F., ROBERTSON, C. (2011) Macleod. Exploración clínica. 12ª ed. Elsevier
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EXPLORACIÓN FÍSICA DEL ABDOMEN
1. LíMITES EXTERNOS DE LA CAVIDAD ABDOMINAL
Superior- reborde costal, desde la base del apéndice xifoides hasta la séptima vértebra dorsal (D7), la
llamada línea toracoabdominal.
Inferior- limita externamente por otra línea que se extiende desde las arcadas crurales, pasando por las
crestas iliacas, hasta la cuarta vértebra lumbar (L4), llamada línea abdominopelviana. Este límite inferior
es más bien artificial, ya que se debe considerar simultáneamente la cavidad abdominopelviana, la cual
es un ovoide de polo mayor diafragmático y polo menor pelviano.
2. REGIONES DEL ABDOMEN
Por delante se trazan dos líneas verticales ascendentes que partan del extremo externo de las ramas
horizontales del pubis y lleguen hasta los extremos anteriores de las costillas X. Se cruzan otras dos
líneas horizontales, la superior, que una la costilla X derecha con su homónima izquierda, y la línea
horizontal inferior, que se extienda de una a la otra espina iliaca anterosuperior
Hipocondrio derecho Epigastrio Hipocondrio izquierdo
Flanco (Vacío) derecho Mesogastrio Flanco (Vacío) izquierdo
Fosa ilíaca derecha Hipogastrio Fosa ilíaca izquierda
Epigastrio
Lóbulo izquierdo del hígado
Una porción de la cara anterior del estómago con parte del cuerpo, el antro y el píloro
Epiplón gastrohepático con la arteria hepática, la vena porta y los conductos cístico y
colédoco
Hiatos de Winslow
Segunda y tercera porciones del duodeno
Páncreas
Arteria mesentérica superior
Plexo solar
Columna vertebral con la aorta, la vena cava y el conducto torácico.
Hipocondrio derecho
Lóbulo derecho del hígado
Fondo de la vesícula biliar
Parte del colon transverso y ángulo hepático
Extremidad superior del riñon derecho y cápsula suprarrenal.
Hipocondrio izquierdo
Lóbulo izquierdo del hígado
Tuberosidad mayor gástrica
Cardias
Epiplón gastrosplénico
Bazo
Extremidad superior del riñón izquierdo y cápsula suprarrenal
Pequeña porción del colon descendente y ángulo esplénico
Asas del yeyuno
Cola del páncreas.
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Mesogastrio o zona umbilical Fosa ilíaca izda
Epiplón mayor Sigmoides
Porción baja gástrica Porción baja del colon descendente
Colon transverso Asas delgadas
Asas del intestino delgado Genitales en la mujer
Mesenterio Vasos iliacos
Cava y aorta. Psoas.
Flanco izquierdo Fosa ilíaca dcha
Parte del intestino delgado Ciego
Colon izquierdo. Apéndice
Flanco derecho Asas delgadas
Parte del intestino delgado Psoas
Colon derecho. Genitales en la mujer
Hipogastrio Uréter
Epiplón mayor Vasos ilíacos.
Parte del intestino delgado
Vejiga y uréter
Útero en la mujer.
3. METODOLOGÍA EXPLORATORIA
1.- Inspección
2.- Auscultación
3.- Percusión
4.- Palpación superficial y palpación profunda
Tras la inspección procederemos a la auscultación, porque la percusión y la palpación pueden
alterar los ruidos hidroaéreos intestinales. Se usa el diafragma del estetoscopio para auscultar los ruidos
intestinales, que habitualmente son de tono alto. Realizaremos primero la palpación superficial y luego
la palpación profunda, pudiendo combinarse la percusión y la palpación.
Cuando examine un órgano debe hacerlo completamente, por ambos métodos. Ejemplo: cuando
examine el hígado, primero percuta sus límites y después pálpelo.
Requisitos previos:
Realizaremos una amplia anamnesis, en especial preguntaremos al paciente si hay alguna zona
abdominal en la que sienta molestia o dolor. Estas zonas deben examinarse en último lugar.
La vejiga del paciente debe estar vacía. Pídale a la persona que orine, así nos aseguramos de no
confundir una vejiga llena con un embarazo, una tumoración o un quiste.
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Explicaremos al paciente las maniobras que vamos a realizar con la finalidad de disminuir su ansiedad y
conseguir su total confianza en nuestra praxis.
La persona debe estar acostada boca arriba (en decúbito supino o dorsal).
El explorador utilizará una cama, o una mesa, casi rígida, en la que el sujeto tendrá su cuerpo
totalmente apoyado, el tórax y la cabeza colocados a un nivel ligeramente superior al abdomen o al
mismo nivel. Los brazos extendidos a los lados del cuerpo o cruzados sobre el tórax, y las piernas
paralelas, con los miembros inferiores extendidos en ligerísima flexión, para obtener el mayor reposo
físico, y por lo tanto, la relajación máxima de la musculatura abdominal
Coloque una pequeña almohada en la cabeza de manera que la sitúe al mismo nivel del tórax y evite la
extensión del cuello, pero que no provoque su flexión. Si es posible, coloque otra debajo de las rodillas,
para una relajación más completa.
El examinador se debe colocar por el lado derecho, si es diestro, porque muchas de las técnicas
especiales del examen se relacionan con el hígado y otras estructuras del lado derecho, y el uso de la
mano derecha colocado él de este lado, facilita la maniobra.
Si no hay dolor preciso, un método de examen sistemático pudiera ser comenzando por la fosa iliaca
izquierda, avanzar en forma de espiral, contrario a las manecillas del reloj, a flanco izquierdo,
hipocondrio izquierdo, epigastrio, hipocondrio derecho, flanco derecho, fosa iliaca derecha, hipogastrio,
para terminar en la región umbilical y así, se habrá recorrido en primera instancia todo el abdomen
Otra variante de método sistemático de examen, empleado para la palpación es comenzar a palpar con
la mano derecha la fosa iliaca izquierda, se sube también por el vacío o flanco izquierdo al hipocondrio
de ese lado y se palpa el epigastrio. Ahora se baja a palpar el mesogastrio, después el otro hipocondrio,
luego bajamos por el vacío derecho a la fosa iliaca de ese lado y, finalmente, se palpa el hipogastrio.
3.1. INSPECCIÓN
El vientre debe estar ampliamente descubierto, pero se deben tapar el pecho y las regiones inguinales,
mientras no se estén examinando. El abdomen debe ser observado de frente y de perfil, para ello se
aprovechan todos los ángulos o incidencias de los rayos luminosos sobre la superficie abdominal.
Observe el patrón respiratorio, el volumen, la forma, el relieve, la simetría, las masas, las pulsaciones, la
integridad de la piel y la presencia de CICATRICES. Los datos deben inspeccionarse, tanto en el orden
estático con una completa relajación, como en el orden dinámico, invitando al enfermo a respirar y a
moverse en distintas posiciones, buscando en ocasiones, la contractura del abdomen. Pida al paciente
que tosa para evidenciar dolor con la tos y masas que protruyen (hernias), no vistas previamente. En
individuos delgados pueden verse la pulsación de la aorta abdominal en la línea media y los
movimientos peristálticos.
Es también fundamental la inspección de la pared posterior del abdomen donde podemos apreciar
desviaciones de columna, procesos dermatológicos, tumoraciones, etc.
Observe el volumen, la forma, el relieve, la simetría, las masas, las pulsaciones, la integridad de la piel y
el patrón respiratorio, cuyos datos deben inspeccionarse, tanto en el orden estático con una completa
relajación, como en el orden dinámico, invitando al enfermo a respirar y a moverse en distintas
posiciones, buscando en ocasiones, la contractura del abdomen.
Pida al paciente que tosa para evidenciar dolor con la tos y masas que protruyen (hernias), no vistas
previamente.
El abdomen normal es simétrico, a cada lado de su línea media. No hay aumentos de volúmenes
visibles.
En individuos delgados pueden verse la pulsación de la aorta abdominal en la línea media y los
movimientos peristálticos.
No debe haber lesiones de la piel, excepto cicatrices quirúrgicas.
Pueden hallarse estrías, si la piel se ha estirado, como en el embarazo, la obesidad, los tumores
abdominales.
La respiración es abdominal en los hombres (el abdomen se levanta y desciende con la respiración)
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CONTORNOS ALTERADOS
1. Distensión generalizada con el ombligo invertido: obesidad, distensión gaseosa,
2. Distensión de la mitad inferior: vejiga distendida, embarazo, masa ovárica.
3. Distensión generalizada con el ombligo evertido: ascitis, tumor, hernia umbilical.
4. Abdomen excavado: emaciación, reemplazo de la grasa subcutánea con músculo.
3.2. AUSCULTACIÓN
Auscultamos los ruidos intestinales (hidroaéreos) con el diafragma del estetoscopio. No es necesario oír
en cada cuadrante, si el tono y la frecuencia son normales. Si los ruidos están hipoactivos o ausentes
auscultamos cada cuadrante entre uno y dos minutos.
Los ruidos hidroaéreos normales son sonidos de tono alto, borbogeantes, de frecuencia entre 5-
35/min aunque erráticos en su aparición.
Sonidos vasculares. Son rítmicos, sistólicos, semejantes a los que auscultamos al medir la presión
arterial. Se auscultan con la campana del fonendoscopio:
Aorta.- Línea media acabando en el borde inferior del ombligo
Arterias renales.- Línea transversal razada dos centímetros rostrales del ombligo (señalar),
especialmente audibles en la intersección de dicha línea con el reborde costal.
Arteria mesentérica superior (isquemias)
Arterias ilíacas. Líneas oblicuas desde el ombligo a las espinas ilíacas anterosuperiores
(señalar), síndrome de Leriche.
Arterias femorales. Regiones inguinales.
Distinguir los ruidos hidroaéreos de los soplos, sospechar soplos funcionales (edad, sexo, anemia).
3.3. PERCUSIÓN
Se realiza con el enfermo acostado boca arriba. Con la percusión se trata de identificar los distintos
sonidos abdominales, los que dependen normalmente de la naturaleza más o menos sólida de las
vísceras intraabdominales. La técnica seguida es la dígito-digital, apoyando la mano entera para poder
realizar las maniobras relajantes como la de Galambos. Los golpes de percusión se difunden fácilmente
en el abdomen, por tanto, se aconseja que se realicen con extrema suavidad.
Percuta sistemáticamente el abdomen en todos sus cuadrantes para evaluar la existencia de sonidos
anormales. El sonido predominante es el timpanismo. La matidez se obtiene al percutir sobre las masas
y los órganos sólidos abdominales. El sonido timpánico indica gas en el intestino subyacente. Se puede
comenzar en FIizda y continuar en sentido contrario a las agujas de un reloj para acabar en hipogastrio
donde se puede obtener una percusión intermedia entre la matidez y el timpanismo en los casos de
repleción vesical (globo vesical).
Es interesante la percusión torácica, notaremos timpanismo en la parte izda y matidez hepática en la
dcha. Con la percusión podemos dibujar el contorno hepático.
Signo de Jobert.- La desaparición de la matidez hepática, reemplazada por timpanismo, en decúbito
dorsal, constituye el signo de Jobert y se encuentra cuando existe neumoperitoneo por perforación de
víscera hueca, especialmente estómago o duodeno o divertículo sigmoideo, y también en heridas que
comuniquen la cavidad peritoneal con el exterior. En caso de hemoperitoneo o derrame se hallará
matidez desplazable en las zonas declive.
3.4. PALPACIÓN
El sujeto debe estar acostado con la mayor relajación abdominal posible. La respiración debe ser
tranquila y amplia, con el pecho elevado para ayudar a la relajación del abdomen.
El explorador debe colocarse preferentemente a la derecha del enfermo, sentado a una altura
adecuada a la cama o a la camilla, o de pie si el enfermo está de pie. Sus brazos y antebrazos deben
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formar un ángulo obtuso, no recto ni agudo, ya que en estas últimas posiciones los movimientos de las
manos estarían forzados y podrían ocasionar contracturas musculares que !e dificultarían la percepción.
Debe actuar con delicadeza para ganarse la confianza del sujeto y evitar que este se ponga nervioso;
sus manos deben tener una temperatura agradable; si fuere necesario podrá calentarlas previamente;
las uñas deben estar recortadas. Debe "palpar", no "pinchar" ni hacer presiones molestas o
contraproducentes.
Maniobras aplicables en los casos de palpación aparentemente imposible por hipertonía parietal
Cubrir la piel del abdomen con vaselina o polvo de talco, para facilitar el deslizamiento manual.
Utilizar el método de Galambos, que consiste en deprimir el abdomen con una mano, a una distancia
no mayor que 10 cm de la zona que se quiera explorar con la otra mano. Aplicar anestesia local
(Lemaire) o anestesia general.
Palpación de la pared abdominal o continente (palpación superficial)
Palpe sistemáticamente cada cuadrante o área de toda la pared abdominal con la palpación
monomanual, para detectar dolor, espasmo muscular o tumoraciones. La palpación superficial
monomanual consiste en el uso de una mano, la derecha o la izquierda según el examinador; la palma
de la mano se apoya suavemente sobre el abdomen, con los dedos extendidos y unidos, para ejercer
una presión suave sobre la pared, con movimientos hacia abajo con la punta de los dedos, tratando de
deprimir el abdomen alrededor de 1 cm. Así se recorren las distintas porciones del vientre y se tiene la
primera impresión de conjunto. Se puede palpar con la mano, de plano, ayudando con los dedos en un
plano oblicuo o de penetración, así como con el borde cubital o radial
Anime al paciente a respirar lenta y profundamente, y a exhalar con la boca abierta, mientras palpa. El
abdomen debe sentirse relajado con la espiración. La contracción muscular puede indicar ansiedad.
Fíjese además, en la expresión facial del examinado.
Mediante esta operación se capta si existen o no, alteraciones de los distintos planos que integran la
pared. Se podrán explorar posibles abovedamientos localizados o masas que, si pertenecen a la pared,
persisten al sentarse el enfermo, al inspirar o al elevar su cabeza o sus pies.
Se explora el espesor de la pared pellizcándola con los dedos; se examinan la piel, el tejido celular y
aun los músculos, si el enfermo tiene la pared muy delgada.
Debe palparse el músculo rectoabdominal, que comprende dos grandes músculos centrales, a los lados
de la línea media y unidos a ella, que se extienden desde el proceso xifoideo hasta la sínfisis del pubis.
Se exploran también los orificios naturales, las posibles soluciones de continuidad de la pared y la línea
media abdominal. Palpando la línea media, a veces puede notarse una separación del músculo
rectoabdominal, cuando la persona levanta la cabeza, especialmente en obesos o embarazadas. Puede
palparse un surco en la línea media, pero esto no representa un problema significante. También en la
línea media o a nivel de cicatrices operatorias, se exploran con los dedos y bordes de las manos las
posibles eventraciones.
Se deben palpar especialmente el ombligo y los orificios en las regiones inguinales, área que con
frecuencia se olvida inspeccionar y palpar y que puede acarrear errores diagnósticos costosos.
Si se comprueba que algo sobresale, se detalla a la palpación y se reintegra, si es posible (reducción de
hernias), al interior de la cavidad abdominal.
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Se palpa el orificio detallando sus caracteres, y se hace toser o pujar al enfermo, para provocar posible
salida de órganos a través de los orificios herniarios.
Finalmente se debe explorar en esta etapa de la palpación, la sensibilidad de los tegumentos y el dolor
provocado superficial.
La comprobación de las alteraciones de la sensibilidad parietal, se hará mediante tirones suaves o
pellizcando la piel, mientras palpa su espesor, o pasando sobre ella un alfiler, borde de la uña, mota de
algodón, etcétera. La reacción del paciente puede ser verbal o a través de la expresión facial
Para comprobar si un dolor provocado en la pared depende de algún órgano intracavitario, que el
enfermo levante la cabeza o los pies o que proyecte el vientre hacia fuera. En estas circunstancias
deben aumentar el dolor y la reacción hipertónica, si estar, determinados por una alteración de la pared
abdominal. Podemos concretar esta exploración en la maniobra de Smith y Bates. El enfermo
acostado, levanta la cabeza y hombros (o se levantan los miembros inferiores), con ello se aumenta la
presión intraabdominal. Con la punta de un dedo se le presiona el abdomen estando la pared abdominal
tensa. Si el dolor aumenta es parietal; si el dolor disminuye o desaparece es visceral. En todos estos
casos de dolor parietal es fundamental explorar cuidadosamente la columna vertebral y los posibles
defectos posturales del sujeto.
Palpación visceral, intracavitaria o del contenido (palpación profunda)
La palpación visceral varía según la respiración, de modo que el médico debe conocer la influencia
fisiológica de la respiración (movimiento del diafragma y vísceras)
En la inspiración, el diafragma baja, la presión intraabdominal aumenta y se dificulta la palpación. En la
espiración, sucede todo lo contrario, la palpación es más fácil y aprovechable. Las vísceras se deslizan
debajo de los dedos en los movimientos respiratorios, si el tipo respiratorio es el abdominal, el cual debe
procurarse siempre, ya que es el más adecuado. A veces conviene hacer respirar al enfermo
profundamente para provocar el descenso, por ejemplo, del hígado en la inspiración y proyectar más
este órgano en el abdomen. Como se ve, el examinador puede hacer variar la respiración según le
interese, para una mejor palpación visceral.
La palpación visceral o intracavitaria, se puede realizar con una mano (monomanual) o con las dos
manos (bimanual).
Tipos de palpación bimanual
1. Con los dedos índices en contacto.
2. Con las manos superpuestas,
3. Anteroposterior o de peloteo.
4. Con la maniobra de deslizamiento, desnivel o arrastre.
En la palpación bimanual con los dedos índices en contacto es preferible que diverjan las manos en
sus bases, para aprovechar los pulpejos de los dedos con mayor soltura. Las manos deben tener cierto
grado de oblicuidad (una doble oblicuidad), sobre el abdomen para ganar la profundidad necesaria en la
palpación de las vísceras al practicar el deslizamiento.
La palpación bimanual con las manos superpuestas tiene como objetivo vencer cierta resistencia de la
pared, aunque en realidad se palpa con una sola mano, la de abajo.
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La palpación bimanual anteroposterior o de peloteo, usada por Chauffard, es aplicable más bien a
los vacíos. Con esta palpación, la mano que está detrás empuja hacia delante las vísceras
ofreciéndolas a la mano que palpa. En todos estos tipos de palpación, los dedos desempeñan un papel
fundamental; se deben manejar con soltura, no fijarlos en posición forzada, de flexión o de una
verdadera garra que es perjudicial en una buena palpación. A su vez, se deben aprovechar dos, tres o
hasta cuatro dedos de cada mano.
La maniobra de deslizamiento de los dedos sobre los órganos, la que se facilita arrastrando la piel por
encima de la punta de los dedos para dejar allí plegado el excedente de piel. De este modo se
profundiza de arriba abajo; se aprovechan los movimientos respiratorios y así los dedos al deslizarse,
palpan los segmentos deseados y aprecian las posibles alteraciones.
Esta maniobra se utiliza fundamentalmente para la palpación del hígado y el bazo, que están situados
más superficialmente y por debajo y en contacto con el diafragma.
Los objetivos fundamentales de la palpación profunda, o mejor, intracavitaria, son la valoración de
masas palpables y la existencia o no de dolor, no detectado previamente con la palpación superficial.
Esta maniobra se utiliza fundamentalmente para la palpación del hígado y el bazo, que están situados
más superficialmente y por debajo y en contacto con el diafragma.
Los objetivos fundamentales de la palpación profunda, o mejor, intracavitaria, son la valoración de
masas palpables y la existencia o no de dolor, no detectado previamente con la palpación superficial.
Masas palpables. Aunque no es normal el hallazgo de masas palpables, si se encuentran, debe
evaluarse su localización, tamaño, forma, consistencia y movilidad. La localización debe evidenciar,
además, si la masa está situada en la pared abdominal o está dentro de la cavidad abdominal.
Las estructuras abdominales que comúnmente se mal interpretan como masas anormales incluyen la
aorta, el músculo rectoabdominal, el colon lleno de heces, el promontorio sacro en las personas
delgadas con una palpación demasiado profunda y la sínfisis del pubis, en los obesos con abdomen
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redundante. Las heces se palpan usualmente como una estructura tubular, en oposición a una
estructura redondeada de una masa anormal.
3.5.- EXPLORACIÓN DE LOS PUNTOS DOLOROSOS ABDOMINALES
El abdomen no es normalmente doloroso, algunas personas refieren dolor en la palpación profunda,
especialmente sobre la aorta abdominal, el ciego y el colon sigmoides.
Hemos de advertirle al paciente siempre de lo que vamos a hacer y le explicaremos que esto es preciso
para establecer un diagnóstico; con ello, queremos saber si hay alguna zona abdominal más sensible
que las otras, para lo cual, precisamos que deje blando o relajado el vientre y que nos diga si le duelen
mucho, poco o nada, nuestras maniobras.
El punto epigástrico: está situado en el punto medio de la línea que va del apéndice xifoides al
ombligo. Se dice que es positivo cuando al comprimir sobre éste punto aparece dolor. Ordinariamente
aparece en procesos gástricos y en procesos de origen pancreático.
El punto cístico: situado en el punto medio de la línea que va del apéndice xifoides al reborde costal
inferior derecho, en su cruce con la línea media axilar. Se dice que existe un punto cístico positivo
cuando la compresión en éste punto con la punta de los dedos, dirigida hacia adentro y algo hacia
arriba, desencadena dolor intenso. Es positivo, en los procesos vesiculares agudos (cólicos biliares y
colecistitis agudas).
El punto ovárico: para localizarlo, dividimos la línea media umbílico-púbica en tres partes, y desde el
punto que divide el tercio medio con el inferior de ésta línea, trazamos otra línea, igualmente imaginaria
y horizontal, hasta su cruce con el pliegue inguinal derecho e izquierdo. Los puntos ováricos estarán
situados en el punto medio de esta línea. El derecho en el lado derecho y el izquierdo a la izquierda
respectivamente de la misma.
Puntos renales posteriores: derecho e izquierdo (respectivamente) están situados en la bisectriz del
ángulo formado por la columna lumbar y el reborde costal postero-inferior derecho o izquierdo, en un
lugar situado inmediatamente por fuera de los músculos paravertebrales. Cuando comprimimos
fuertemente con la mano a éste nivel, o cuando percutimos en esta zona con el borde cubital de la
mano y aparece dolor, se dice que el punto renal, derecho o izquierdo, es positivo, o que la puño-
percusión renal es positiva. Se señalará con una, dos o con tres cruces, según la intensidad de la
respuesta dolorosa.
Punto de Mac Burney: situado en el punto medio de la línea que va del ombligo a la espina ilíaca
anterosuperior del lado derecho. Es positivo cuando la compresión en éste punto produce dolor.
Signo de Blumberg: se explora explicándole primero al paciente lo que vamos a explorar y se realiza
haciendo presión de forma paulatina, para no despertar contractura, sobre el punto de Mac Burney, para
luego, cuando la mano alcanza una situación profunda, soltar o levantar la mano bruscamente. Cuando
aparece dolor a la descompresión se dice que existe un Blumberg positivo y es importante porque nos
habla, cuando es positivo, de la existencia de reacción peritoneal. Es una maniobra que hay que
explicar detalladamente al paciente para que no nos dé un falso positivo, como ocurre en la mayoría de
los casos que exploramos a una paciente sin avisarle de lo que vamos a hacer. Esto se le explicaría de
la siguiente manera: ahora voy a apretarte en ésta zona poco a poco para no despertarte dolor y luego
cuando suelte la mano te fijas si te duele o no. Si duele, (no hará falta que lo diga porque se le verá en
la expresión del rostro) el Blumberg será positivo.
Signo de Rovsing: se explora haciendo compresión relativamente brusca en la fosa ilíaca izquierda,
seguida de una descompresión también brusca. Se considera positivo cuando el paciente se queja de
dolor en la fosa ilíaca derecha, aproximadamente en el punto apendicular.
Signo de Cope (del psoas): Aumento del dolor en fosa iliaca derecha al realizar la flexión activa de la
cadera derecha.
Signo de Cope (del obturador): Dolor provocado en el hipogastrio al flexionar el muslo
derecho y rotar la cadera hacia adentro.
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Puntos dolorosos:
Cada afección duele en sitios específicos. Algunos de ellos son:
apendicitis: lateral al punto medio de una línea imaginaria entre el ombligo y la espina ilíaca ántero-
superior
colecistitis aguda: bajo el reborde costal derecho, lateral al borde externo del músculo recto
abdominal
diverticulitis: duele en el cuadrante inferior izquierdo o la fosa ilíaca y el flanco izquierdo
peritonitis: se deben a una irritación del peritoneo, habitualmente secundaria a la perforación de una
víscera hueca (por ejemplo, como complicación de una apendicitis o por perforación del intestino).
Puede ser localizada o difusa, según el proceso logre ser contenido o no. El abdomen en estas
condiciones es muy sensible y una palpación suave es capaz de desencadenar dolor. Incluso, las
sacudidas que se producen al percutir el abdomen desencadenan dolor. También cuando el
paciente tose. Se encuentra un signo que tiende a ser bastante característico que consiste que
después de presionar el abdomen y soltar bruscamente, la persona experimenta un intenso dolor.
Este es el signo de Blumberg. Duele más al retirar la presión que al ejercerla.
3.6.- PALPACIÓN DEL HÍGADO
1- Palpación monomanual o simple
El médico, sentado a la derecha del paciente, mirando hacia él, con la mano derecha algo oblicua
y el talón apoyado, palpa suavemente con los pulpejos, hundiendo levemente la mano desde la FID
hacia arriba, por fuera de los músculos rectos sobre la línea hemiclavicular. Si no se encuentra el borde,
al llegar al reborde costal se le pide al paciente que inspire más profundamente, de modo que el hígado
descienda y sea posible palparlo. Es necesario siempre continuar palpando hacia el epigastrio y el
hipocondrio izquierdo; en caso contrario, se pasarán por alto tumoraciones exclusivas del lóbulo
izquierdo. En ocasiones, se percibe un aumento de tensión pero no se encuentra el borde, y en la
inspiración profunda, hundiendo un poco más la mano, se siente pasar algo de mayor consistencia
debajo de los dedos, que no puede retenerse en la espiración. Este es el hallazgo más frecuente en
los casos de hígado basculado. A continuación, en todos los casos, se debe tratar de establecer si el
borde hepático es romo o agudo, si es doloroso, y las características de la superficie hepática. Otra
maniobra monomanual para palpar el hígado es la de mano en cuchara. En ella, el examinador, a la
derecha del paciente, coloca su mano derecha en forma transversal al borde hepático con los dedos
flexionados en forma de cuchara. Se presiona suavemente debajo del reborde costal mientras se le
indica al paciente que inspire en forma profunda. Los pulpejos de los dedos perciben así el borde
hepático
2. Palpación bimanual.
Maniobra de Chauffard
En la maniobra de Chauffard se colocan los dedos índice y medio de la mano izquierda con el
pulgar en oposición, en el ángulo costomuscular derecho, formado por las dos últimas costillas y el
borde externo de los músculos lumbares. En esta única zona depresible o
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“zona útil”, la mano posterior efectúa una serie de pequeños impulsos hacia arriba por flexión de las
articulaciones metacarpofalángicas, inmediatamente después de la inspiración, que permiten a la mano
derecha, colocada como en la palpación monomanual simple (de plano adelante), en forma pasiva,
percibir con los pulpejos el borde hepático (peloteo hepático).
Maniobra de Gilbert
El médico, a la derecha del paciente, mirando hacia sus pies, coloca las manos unidas por los
pulpejos de los dedos índice y medio y los talones hacia fuera, formando un ángulo recto. La mano
derecha se ubica paralela y la izquierda perpendicular al reborde costal. Se asciende desde la fosa
ilíaca derecha en busca del borde hepático con movimientos de flexión metacarpofalángica. Al
acercarse al reborde costal se le solicita al paciente que respire profundamente, y el borde hepático es
percibido por los pulpejos de los dedos de la mano izquierda y el borde radial del índice derecho. Esta
maniobra resulta útil en los hígados blandos (hígado graso).
Maniobra del enganche de Mathieu
Es la más usada por su facilidad. Se colocan las manos con los dedos unidos por los medios y
levemente curvos, con los índices superpuestos de manera que los pulpejos de los tres últimos dedos
de ambas manos formen una recta paralela al reborde costal.
El médico sentado o de pie a la derecha del paciente, mirando en dirección a los pies, comienza la
palpación también desde la fosa ilíaca derecha, con movimientos de “enganche” en dirección hacia el
hombro, y al llegar cerca del reborde costal solicita una inspiración profunda.
3.7.- PALPACIÓN DE LA VESÍCULA BILIAR
Siempre debe buscarse el dolor vesicular mediante la maniobra de Murphy, que consiste en
abrazar con ambas manos los dos hipocondrios y presionar suavemente con los pulgares debajo de las
costillas en su unión con el borde externo del músculo recto anterior. Se indica al paciente que realice
una inspiración profunda y la maniobra es positiva, signo de Murphy, cuando refiere dolor o interrumpe
la inspiración. Solo algunos pacientes con patología vesicular (litiasis) presentan este signo, su hallazgo
es muy sugestivo de inflamación (colecistitis).
PALPACIÓN DEL HÍGADO
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3.8.- PALPACIÓN DEL BAZO
4. MODELO DE REGISTRO ESCRITO DEL EXAMEN ABDOMINAL NORMAL
Inspección: abdomen plano, simétrico, con musculatura bien desarrollada. Masas o pulsaciones no
visibles, ni dolor o protrusiones con la respiración espontánea ni con la tos provocada; piel intacta, sin
lesiones.
Auscultación: ruidos hidroaéreos activos, audibles y normales, en todos los cuadrantes. No ruidos
vasculares.
Percusión: sonoridad del abdomen en su conjunto, normal.
Palpación: no doloroso a la palpación superficial ni profunda, no masas palpables.
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