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Caso Agnes

Agnes desarrolló un miedo a las alturas después de tener pensamientos suicidas mientras trabajaba en un piso alto de un edificio. Su relación amorosa con un hombre casado terminó, dejándola embarazada y humillada. Esto la llevó a considerar el suicidio como única solución. En lugar de suicidarse, proyectó su miedo a las alturas de forma irracional. Cada vez que regresaba a su oficina en un piso alto, experimentaba ansiedad intensa. Finalmente renunció a

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Caso Agnes

Agnes desarrolló un miedo a las alturas después de tener pensamientos suicidas mientras trabajaba en un piso alto de un edificio. Su relación amorosa con un hombre casado terminó, dejándola embarazada y humillada. Esto la llevó a considerar el suicidio como única solución. En lugar de suicidarse, proyectó su miedo a las alturas de forma irracional. Cada vez que regresaba a su oficina en un piso alto, experimentaba ansiedad intensa. Finalmente renunció a

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Caso Agnes

Agnes W., una soltera de treinta años, llevaba un año de no poder ir más allá
del segundo o tercer piso de un edificio. Siempre que intentaba superar ese
miedo, lo único que lograba era producirse una ansiedad intolerable.
Recordaba cómo había comenzado todo. Una noche en que trabajaba sola en
la oficina, sintió el súbito terror de sentirse impelida a saltar desde el octavo
piso en que se encontraba. Tanto la atemorizó su impulso que se acurrucó tras
un archivo de metal, hasta que se tuvo la suficiente confianza como para reunir
sus cosas y salir a la calle. Llego a ésta sumamente ansiosa, transpirando, el
corazón golpeándole el pecho y la respiración entre cortada.

A partir de allí la paciente descubrió que en cuanto llegaba a la oficina la


ansiedad de la altura le hacía imposible atender adecuadamente su trabajo. Al
cabo de dos meses renunció al puesto. Por un tiempo trató, sin fortuna alguna,
de acostumbrarse directamente a los lugares altos. Finalmente, la necesidad
de tener un salario la obligó a aceptar un puesto adecuado a las limitaciones
impuestas por su temor.

Se vio degradada de ser una secretaria particular bien pagada a ser una
vendedora infeliz y mal pagada en un almacén. Tal era su situación cuando
vino a tratamiento Pronto se vio en la terapia que Agnes llevaba años de verse
sumamente enredada con un hombre casado a quien su religión le impedía
pedir el divorcio. Agnes se veía atrapada en un conflicto severo, se
sentía culpable por su conducta, se sabía demasiado enamorada como para
romper las relaciones e incapaz de renunciar a la esperanza de que algún día
ella y su amante pudieran casarse. La crisis vino cuando se le informó que
estaba embarazada. Le dijo al hombre que tendría que divorciarse lo antes
posible y casarse con ella. Él se rehusó. Ella lo amenazó entonces con contarlo
todo. Unos cuantos días antes de surgir aquel agudo ataque de ansiedad,
recibió una carta de adiós del hombre y descubrió que éste se había ido de la
ciudad. Agnes se había sentido humillada y enojada de haber tenido que rogar
y amenazar al amante. La deserción de él constituyó la desilusión final, pues la
avasalló, hundiéndola en la desesperanza y en el odio. Acabó por considerarse
igual que una prostituta y el suicidio le pareció la única solución. En tal
situación de vergüenza, furia y abandono fue que cayó en un temor . Se sintió
aterrorizada por sus propios impulsos de encontrarle solución al caso
matándose. Cuando desplazó y proyectó el miedo de suicidarse a un miedo a
las alturas, cambió un miedo razonable por una fobia irracional y comenzó su
temor a las alturas. La motivación para suicidarse era múltiple. Agnes se sentía
impulsada a matarse por un deseo violento de vengarse del infiel amante, de
castigarse a sí misma por sus pecados, tal vez por representar concretamente
el drama de la mujer caída y de seguro por escapar de una ansiedad
intolerable. En lugar de ceder a ese agrupamiento formidable de impulsos
autodestructivos, pudo, como ya hemos visto, movilizar un funcionamiento de
ego lo bastante realista para escapar de la situación peligrosa y llegar a la
calle. Pero en cada ocasión que volvía a la oficina, volvía también su intensa
ansiedad. La única manera de evitar esto consistía en mantenerse cerca del
nivel del suelo. Vale la pena indicar que Agnes ya no relacionaba su miedo a
las alturas con su miedo al suicidio. En los ataques de ansiedad el paciente
tiende a concentrarse en sus síntomas de descarga y a pasar por alto lo que en
un principio le provocó la ansiedad aguda. el paciente se centra en su miedo y
pasa por alto aquello que lo provocó. En ambos casos se tiene una incapacidad
defensiva de relacionar la causa con el efecto

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