Estudio de Terrenos y Suelos
Estudio de Terrenos y Suelos
DEPARTAMENTO DE CONSTRUCCIONES
ARQUITECTÓNICAS Y SU CONTROL
MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN 2
TERRENOS
6ª EDICIÓN 2020
M. González Cortina
C. Porras Amores
M.Rodriguez Aybar
1.0. Introducción
A partir de la aparición del Código Técnico de la Edificación (CTE)1, una de las innovaciones que
más afectan al arquitecto técnico, es la exigencia de un estudio geotécnico del terreno donde se va a
construir, de carácter reglamentario que supone un conjunto de exigencias básicas que determinan el
contenido del estudio geotécnico y es regulado a través del documento que trata la seguridad de las
cimentaciones de los edificios: Documento Básico Seguridad Estructural en Cimientos DB-SE-C.
En el estudio geotécnico se reflejan todas las características cuantificadas del terreno necesarias para
el cálculo y diseño de las cimentaciones, así como el control mínimo a realizar en la ejecución de la
obra. Por lo tanto, es imprescindible por parte de los técnicos encargados de la ejecución y control de
las obras conocer las características de los terrenos y va a ser el propósito de los siguientes temas
dedicados al estudio de los terrenos.
Las distintas zonas de la tierra, que podemos considerar son: corteza con un espesor de 20 a 60 Km;
el manto con un espesor de 2.900 Km y el núcleo con 6.370 Km.
Para el CTE y para la ingeniería geológica en función del comportamiento en su estructura frente al
agua se puede diferenciar en: Rocas y Suelos.
Rocas (CTE): Agregado natural de uno o más minerales que para sufrir modificaciones sensibles en
su estructura en presencia del agua, necesita periodos de tiempo superiores a la vida útil de un edificio.
Suelos (CTE): Parte de la corteza terrestre formada por materiales que pueden ser disgregados en
partículas individuales, mediante la acción del agua.
El suelo constituye la interfase entre las rocas del sustrato continental y la atmósfera,
formándose como consecuencia de los fenómenos físicos, físico–químicos y biológicos de
intercambio que ahí se producen. El concepto de suelo es, por tanto, un concepto evolutivo. Este se
forma como consecuencia de un proceso dinámico, que implica un cambio progresivo desde que la
roca se pone en contacto con la atmósfera como consecuencia de la erosión, hasta su desarrollo
completo.
En consecuencia, los suelos tienen su origen en los macizos rocosos preexistentes que
constituyen la roca madre, sometida a la acción ambiental disgregadora de la erosión en sus tres
facetas:
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Física.
Debida a cambios térmicos (que originan dilataciones entre los diferentes minerales y dan lugar a
acciones y fisuras internas) y a la acción del agua (arrastre de fragmentos ya erosionados; posible
acción directa por congelación, que produce tensiones internas por el aumento de volumen del hielo
respecto al agua; acción alternante de humedad–sequedad a lo largo del tiempo, etc.).
Estas acciones físicas tienden a romper la roca inicial y a dividirla en fragmentos de tamaño cada vez
más pequeños, que pueden ser separados de la roca por agentes activos (agua, viento, gravedad) y
llevados a otros puntos en los que continúa la acción erosiva. Es decir, crean las partículas que van a
formar el suelo.
Química.
Originada por fenómenos de hidratación, disolución (de sales, como los sulfatos en el agua),
oxidación (de minerales de hierro por efecto ambiental), cementación (por agua conteniendo
carbonatos previamente disueltos a partir de otra roca), etc. Esta acción tiende tanto a disgregar como
a cementar, lo que quiere decir que puede ayudar a la acción física y, posteriormente, cementar los
productos formados, dando unión química a las partículas pequeñas, que se forman, aunque la mayor
parte de las veces contribuye más a destruir y transformar que a unir. Los principales fenómenos y
reacciones que se producen son:
• Hidrólisis. Es la descomposición química de una sustancia por medio del agua. A partir de
materiales muy distintos, como son los silicatos que se encuentran en las rocas ígneas y
sedimentarias, se llega por medio de reacciones de hidrólisis a un producto final: la arcilla.
• Oxidación. En las rocas que contienen hierro, los óxidos ferrosos liberados por reacciones de
hidrólisis se oxidan a férricos, con cambios de color y consistencia.
• Carbonatación. Algunos óxidos de metales como el Na, K, Ca, Mg se combinan con el CO2
ambiental formando carbonatos.
• Disolución. Aunque la disolución se considera como un fenómeno físico, en el caso de la
erosión suele ir acompañada de reacciones químicas. Por ejemplo, la roca caliza es poco
soluble en agua pura, pero cuando está presente el dióxido de carbono, el carbonato cálcico es
disuelto en forma de bicarbonato cálcico.
Esta es la causa de la gran cantidad de grietas, cavernas y conductos de todo tipo que a veces debilitan
y hacen extraordinariamente permeables las formaciones calcáreas.
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Biológica.
En resumen, los distintos procesos que intervienen en la formación de los suelos, están caracterizados
por:
- Ser un sistema de partículas sólidas de diverso origen, que pueden considerarse indeformables.
- Tener una granulometría de gruesos (centímetros) a finos (micras); las partículas mas finas (por
debajo de las 2 ó 5 micras) necesitan procesos físico–químicos para su constitución; las de
mayor tamaño solo necesitan procesos físicos, aunque pueden intervenir los químicos.
- Una estructura y fábrica en función del origen de los minerales, agentes cementantes,
transformaciones químicas, medio de deposición, etc.
- Presencia importante de huecos, poros o intersticios, con agua (suelo saturado), aire y agua
(semisaturado) o solo aire (seco); situación prácticamente inexistente en la naturaleza. El
fluido intersticial se considera, a las temperaturas normales, incompresible.
- Las deformaciones del conjunto del suelo se producen por giros y deslizamientos relativos de
las partículas y por expulsión de agua; solo en raras ocasiones se producen por roturas de
granos.
Un suelo, de forma general, está compuesto por los fragmentos procedentes de la erosión de las rocas,
más o menos cohesionados, es decir una parte sólida formado por dichas partículas o fragmentos, una
parte líquida debida al agua residual, de lluvia o subterránea y, al no ser totalmente compacto,
contiene una serie de huecos que estarán llenos de aire u otro gas que formarán la parte gaseosa
completando las tres fases de los suelos.
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Esquema de una muestra de suelo. Modelo de sus tres fases
La parte sólida, suele estar formada por elementos de distintos tamaños que podemos englobar de la
siguiente forma:
• Arenas, con partículas comprendidas entre 2 y 0,060 mm, todavía son observables
a simple vista. Cuando se mezclan con el agua no se forman agregados continuos,
sino que se separan de ella con facilidad.
• Arcillas, formadas por partículas con tamaños inferiores a los limos (< 0,002
mm). Se trata de partículas tamaño gel y para llegar a estos tamaños se necesita
que haya habido transformaciones químicas. Son silicatos hidratados de aluminio
y se clasifican dentro del grupo de los filosilicatos pudiendo contener otros
minerales y sustancias orgánicas. Están constituidas por cadenas dispuestas en
capas formadas por dos tipos de poliedros de coordinación: tetraedros y octaedros
unidos entre sí por oxígenos comunes.
La capa tetraédrica se une con los tres oxígenos de los vértices basales y la capa octaédrica está
formada por octaedros unidos entre sí por aristas comunes.
El centro de los tetraedros está ocupado por Si4+ y, a veces por Al3+.
4
El centro de los octaedros está ocupado por Al3+, Mg2+ y Fe2+. Los cationes se rodean de O 2-
y OH -.
Las cadenas se unen mediante enlaces covalentes débiles, en disposición laminar pudiendo entrar las
moléculas de agua en el espacio interlaminar produciendo, a veces, aumentos de volumen
(recuperables cuando el agua se evapora) (Figura 3).
Todo ello hace que la capacidad de retención del agua sea muy grande (pequeños huecos con una
gran superficie de absorción en las partículas y una estructura que permite retener el agua), por lo que
son generalmente los materiales más problemáticos (tiempos muy elevados de consolidación o de
expulsión de agua bajo esfuerzos).
Con las unidades básicas y formando capas se constituye todas las arcillas, por medio de enlaces que
pueden ser de distintos tipos: iónico, covalente, de hidrógeno, etc. Las posibilidades de combinación
son muy grandes, hasta el punto de que se conocen más de 2.000 tipos distintos de arcillas de las que
algunas aparecen en la naturaleza con más frecuencia. Materiales más frecuentes son la caolinita, la
sepiolita, la haloysita, la illita, la atapulgita, etc. En general, esto silicatos tienen una estructura
laminar, a diferencia de los otros suelos que tienen estructura granular.
Por su carga eléctrica, las partículas tienden a ordenarse por las leyes de la electroestática, formando
una estructura como un “castillo de naipes”. Esta estructura se llama FLOCULADA y puede
deshacerse por distintas causas:
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a) Al pasar por ella agua con algún electrolito diferente.
b) Por agitación continua, remoldeando la estructura.
c) Por choque brusco o impacto.
El fenómeno por el que se pasa de una estructura a otra se denomina TIXOTROPIA y las arcillas que
tienen la propiedad de pasar, de manera brusca, de una estructura a otra se denominan ARCILLAS
TIXOTROPICAS.
La identificación de las arcillas a simple vista es imposible, y si, en algunos casos, es necesario
conocer la composición de las mismas, hay que realizar ANALISIS MINERALOGICOS, en
laboratorios especializados.
Con los criterios anteriores, la clasificación de los suelos según CTE, se resume en las siguientes
tablas:
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1.4. Terrenos con características especiales
Bajo este nombre se incluye a los suelos arcillosos, es decir, formados por minerales cuya estructura
le permite absorber y perder agua y otros líquidos polares en proporción importante, provocando un
aumento de volumen (expansividad e hinchamiento) en el primer caso y una disminución de volumen
(retracción) en el caso de eliminación del agua.
Las moléculas de agua penetran en la red cristalina, entre las cadenas de silicatos que están unidas
por enlaces débiles, disminuyendo o anulando los mismos, pasando la red cristalina a ocupar un
mayor volumen aparente, sin que se produzcan reacciones químicas. La capacidad de cambio de
volumen está condicionada, por tanto, por el contenido de arcilla, su mineralogía y humedad.
Para valorar y graduar la posible expansividad de un suelo se emplean parámetros relacionados con
el carácter arcilloso de estos materiales. Generalmente se consideran cuatro grados de expansividad
tal y como se indica en la tabla 1, en la que aparecen los intervalos de valores que definen el grado
de magnitud en lo referente al contenido de finos y límite líquido. Este valor es estimativo, de forma
que para definir la expansividad con plena validez hay que recurrir a ensayos de laboratorio
específicos que son:
a) El ensayo Lambe, que proporciona la presión que ejerce el suelo (remoldeado) al humectarse
en el interior de un molde y reaccionar contra un pistón calibrado.
b) El ensayo de presión de hinchamiento, que es la máxima presión que desarrolla una muestra
de suelo inalterado (dentro de un molde edométrico) cuando, al humectarse, se impide su
hinchamiento.
Los valores índice de estos tres ensayos, que sirven para fijar el grado de expansividad potencial, se
incluyen también en la tabla 1.
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En España existen este tipo de suelos en la Meseta Norte (Palencia, Valladolid), en el sur de Madrid
y en todo el Valle del Guadalquivir.
En este caso se origina una disminución de volumen del terreno. Normalmente los fenómenos de
colapso del terreno vienen asociados a algunos tipos de suelos limo–yesiferos o limo–arenosos de
naturaleza metaestable. Un caso especial de suelos colapsables lo constituyen los rellenos arenosos
flojos o rellenos con aglomerados volcánicos.
Su estructura es abierta y floja, y mantienen una débil cohesión estructural entre partículas. Estos
suelos tienen un comportamiento que varía según el contenido de humedad. Al aumentar ésta, la
estructura inicial se destruye, produciéndose una disminución de volumen aparente (colapso) y el
consiguiente asiento en las estructuras (además de un posible arrastre de partículas por el agua).
Los suelos colapsables limo–yesíferos son los más habituales y presentan ciertas características
comunes, como son los bajos valores de densidad seca, en la mayor parte de los casos nula, o baja
plasticidad y elevados valores de colapso bajo inundación referido a la altura inicial de las muestras.
Para caracterizar la peligrosidad de estos suelos se utiliza el peso específico seco aparente y los
ensayos de colapso que se realizan en el edómetro, sometiendo a las muestras a una carga determinada
y midiendo el asiento tras la inundación de dicha muestra.
Tabla 2.- Valoración de la colapsabilidad en función de algunos parámetros.
Peso especifico seco
Grado de colapso Potencial de colapso (%) (*)
(kN/m3)
Bajo >14 < 0,25
Bajo a medio 12-14 0,25-1
Medio a alto 10-12 1-5
Alto a muy alto <10 >5
(*) Asiento inducido por colapso bajo inundación referido a la altura inicial de la muestra
En España se localizan suelos colapsables, además de los limos yesíferos en el valle del Ebro, otros
como los limos arenosos en Alicante y las tobas blandas en Canarias. Otro caso de suelos colapsables
son los rellenos antrópicos no compactados, como pueden ser rellenos con “arena de miga”, cuya
estructura floja permite la entrada de agua, disminuyendo las fuerzas de cohesión intergranular y
provocando el colapso.
Las cimentaciones sobre este tipo de suelos deben tender a sobrepasar los niveles indicados en la
tabla o bien a repartir cargas lo máximo posible, trabajar a tensiones bajas o muy bajas y cuidar al
máximo la posible afección del agua al terreno sobre el que se dispone la cimentación.
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El DBE-SE-C contempla la existencia de suelos colapsables, entre otros, como consideración de otros
efectos que pueden afectar a la capacidad portante o aptitud de servicio de la cimentación.
Existen formaciones litológicas que por diversos procesos químicos (de disolución principalmente),
ocurridos durante su formación, desarrollan huecos, cavernas, cavidades o simas en su interior. Los
materiales en los que se desarrollan estos procesos de karstificación son:
− Materiales yesíferos y salinos, donde las simas y cavidades se producen por disolución
bastante rápida.
Las cavidades generadas en los procesos kársticos sobre estos materiales pueden presentar tamaños
muy diferentes, y su distribución puede ser muy irregular en el macizo rocoso. Pueden tener diferentes
tamaños, desde muy pequeñas (cm) hasta muy grandes (varios metros de diámetro). Igualmente, su
distribución puede ser muy variable, pudiendo concentrarse en una zona y no existir en otras muy
próximas. En función de estas variables, la karstificación tendrá más o menos influencia sobre las
estructuras.
Los rellenos antrópicos incontrolados y los vertederos son heterogéneos y dada su baja compactación
son depósitos altamente densificables y con riesgo de colapso, incluso con cargas pequeñas. En
general, la solución habitual consiste en apoyar la estructura sobre pilotes o pozos, transfiriendo la
carga al sustrato resistente. Si son de poco espesor, lo mejor es su eliminación.
Suelen contener más del 15% de su capacidad iónica de cambio saturada de iones de sodio, además
de contener cantidades apreciables de sales solubles. Su pH en solución saturada es del orden de 8,5
o menor. Muchos de estos suelos salinos son agresivos al hormigón de las cimentaciones, sobre todo
si hay agua de circulación en el subsuelo, que se lleva el producto del ataque del suelo al cimiento y
permite que este siga progresando.
Normalmente se considera que por debajo de un 0,002% de sulfatos (medido en contenido de SO3,
no existen problemas de este tipo. En la tabla D.22 del DB SE-C se indican los valores de referencia
para suelos en relación al grado de ataque al hormigón.
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1.4.6. Terrenos con pendientes elevadas
En una ladera o talud, la pendiente a partir de la cual se desencadenan movimientos es muy variable,
y depende de las litologías existentes, estructura geológica, presencia de agua, cargas sobre el talud,
etc.
En los informes de definición de riesgo que contemplan aspectos geotécnicos, se establece un valor
de la pendiente a partir del cual empezar a considerar si existe la posibilidad de que pueda producirse
algún deslizamiento o desprendimiento del terreno, y se empieza a considerar como riesgo cuando
las pendientes son mayores de 15%. Aunque la posibilidad de movimientos depende de los factores
antes indicados y así, zonas con pendientes del 90% pueden ser perfectamente estables, y zonas con
pendientes del 15% pueden ser altamente inestables.
Tanto en suelos como en rocas, el estudio geotécnico debe definir si, en el caso de que haya pendientes
mayores de 15º, se pueden producir inestabilidades como deslizamientos a corto, medio y largo plazo.
Grupo Descripción
T-1 Terrenos favorables: aquellos con poca variabilidad, y en los que la práctica habitual en la
zona es de cimentación directa mediante elementos aislados.
T-2 Terrenos intermedios: los que presentan variabilidad, o que en la zona no siempre se recurre
a la misma solución de cimentación, o en los que se puede suponer que tienen rellenos
antrópicos de cierta relevancia, aunque probablemente no superen los 3,0 m.
T-3 Terrenos desfavorables: los que no pueden clasificarse en ninguno de los tipos anteriores.
De forma especial se considerarán en este grupo los siguientes terrenos:
a) Suelos expansivos.
b) Suelos colapsables.
c) Suelos blandos o sueltos.
d) Terrenos kársticos en yesos o calizas.
e) Terrenos variables en cuanto a composición y estado.
f) Rellenos antrópicos con espesores superiores a 3 m.
g) Terrenos en zonas susceptibles de sufrir deslizamientos.
h) Rocas volcánicas en coladas delgadas o con cavidades.
i) Terrenos con desnivel superior a 15º.
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j) Suelos residuales.
k) Terrenos de marismas.
Gravas y mezclas de arena y grava, muy densas > 0,6 Para anchos de cimentación
(B) mayor o
Gravas y mezclas de grava y arena, medianamente densas a igual a 1 m y nivel freático
Suelos densas. 0,2 a 0,6 situado a una
granulares profundidad mayor al
(% finos Gravas y mezclas de arena y grava, sueltas < 0,2 ancho de la cimentación
inferior al (B) por debajo de ésta
35% en peso) Arena muy densa > 0,3
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TEMA 2.- PROPIEDADES FÍSICAS Y MECÁNICAS
2.1. Introducción
Para definir el estado inicial de un suelo es necesario determinar, en primer lugar, la concentración
relativa de sólidos, el volumen relativo de huecos y el contenido relativo de agua en un volumen
elemental representativo de un punto o zona del suelo.
Para ello se suele utilizar un modelo físico equivalente a ese volumen elemental, recurriendo a una
representación esquemática que contempla los tres componentes básicos que forman el suelo, pero
suponiendo concentrado todo el volumen de partículas y quedando el resto del volumen ocupado por
los huecos.
Así, un suelo estará formado por tres componentes básicos, que son:
• Parte sólida. Integrada por fragmentos en general de origen pétreo. Estos elementos sólidos
dejarán entre sí una serie de huecos, que pueden estar vacíos o contener otros elementos, en
forma líquida o en forma gaseosa.
• Parte líquida. Integrada por todos los elementos que pueden encontrarse en fase líquida en los
huecos que dejan entre sí los elementos sólidos. Los más frecuentes es que esta parte líquida
esté compuesta por agua.
• Parte gaseosa. Integrada por todos los elementos que pueden encontrarse en fase gaseosa en
los huecos que dejan entre sí los elementos sólidos. Lo más frecuente es que esta parte gaseosa
esté compuesta por aire, pero también pueden aparecer otros elementos gaseosos, tales como
vapor de agua, metano, etano, etc.
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2.2. Densidad – peso específico
Estas dos magnitudes se tomarán usando la misma definición que en Física: densidad es la masa por
unidad de volumen y peso específico el peso por unidad de volumen.
Para los pesos específicos emplearíamos la letra “γ” y para las correspondientes densidades, “ρ” con
el mismo subíndice.
En el peso de una muestra de suelo intervienen los pesos de cada uno de los componentes básicos de
ese suelo.
PT = P S + PW + PG
Teniendo en cuenta que el peso de la parte gaseosa puede considerarse despreciable frente al peso
total, puede admitirse, sin cometer error apreciable, que en el peso de un suelo intervienen únicamente
los pesos de la parte sólida y la parte líquida.
PT = P S + PW
En el volumen de una manera de suelo intervienen los volúmenes de cada uno de los componentes
básicos de ese suelo.
VT = VS + VW + VG
Teniendo en cuenta que la parte líquida y la parte gaseosa ocupan los huecos que dejan entre sí los
elementos de la parte sólida, puede expresarse el volumen de una manera de suelo en función del
volumen que ocupa su parte sólida y el volumen de huecos existente en esa muestra.
VT = VS + VH
El volumen de huecos de un suelo puede estar vacío o bien contener elementos en forma líquida o en
forma gaseosa. Pero ese volumen de huecos que dejan entre sí los elementos de la parte sólida no es
fijo, sino que puede aumentar, fundamentalmente con el contenido de la parte líquida.
Se conoce como entumecimiento al aumento de volumen que experimenta un suelo cuando aumenta
la humedad del mismo a partir de la saturación.
Por otro lado, en un suelo sin cohesión (gravas, arenas, limos) formados por partículas sueltas, el
volumen total dependerá de la ordenación que presenten las partículas. Como consecuencia, el
volumen de un suelo dependerá del grado de compactación del mismo.
En un suelo totalmente compactado, su volumen de huecos será el mínimo posible, al igual que su
volumen total, mientras que su densidad será la máxima posible que podremos conseguir.
Lo corriente, sin embargo, es que un suelo se encuentre en un estado intermedio entre estos dos
estados límite.
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Con respecto a la densidad de un suelo, se pueden considerar distintos tipos de densidad, en función
de los elementos o componentes básicos de ese suelo que se tengan en cuenta en cada caso:
La densidad real de un suelo es el cociente entre el peso de su parte sólida y el volumen ocupado por
dicha parte sólida.
PS
s =
VS
El valor de la densidad real de un suelo no depende por tanto de su volumen total y, por tanto, tampoco
depende del grado de compactación de ese suelo.
El peso específico de un suelo se determina en laboratorio, a partir de una muestra representativa del
mismo. La muestra, una vez desecada, es disgregada, para separar todas sus partículas. Se determina
el peso de la muestra (Ps) y se mide el volumen de la muestra (Vs) por el desplazamiento del volumen
de líquido que origina la muestra en un recipiente lleno de agua y previamente tarado (picnómetro).
La densidad real (o peso específico de un suelo) varía muy poco de unos suelos a otros, y suele estar
comprendida entre 2,65 y 2,9 kg/dm3, valores entre los que se encuentran los pesos específicos de la
sílice, las rocas calizas y las arcillas, que son los materiales de los que más corrientemente están
constituidas las partículas que forman los suelos.
Como valor medio de la densidad real de un suelo se suele tomar un valor convencional estadístico
de 2,7 kg/dm3, que establecieron Terzaghi y Peck en 1955.
2.2.2. Densidad aparente seca o Peso específico seco del suelo. (γd)
La densidad aparente seca de una muestra de suelo es el cociente del peso de la parte sólida dividida
por el volumen total o volumen aparente de la muestra.
PS
d =
VT
El volumen total de un suelo sin cohesión (suelos granulares como gravas y arenas) se puede
determinar mediante la obtención del volumen VT de la zona donde se haya extraído la muestra.
La densidad aparente seca de los suelos toma corrientemente valores entre 1,3 y 1,9 kg/dm3, aunque
en algunos suelos volcánicos y depósitos eólicos se pueden alcanzar valores de 0,6 a 1,2 kg/dm3.
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2.2.3. Densidad aparente con suelo saturado ó peso específico saturado. (γsat)
La γsat de una muestra de suelo saturada de agua es el cociente del peso total de dicha muestra,
totalmente saturada de agua, dividido por el volumen total (o volumen aparente) de la muestra.
PT PS + PL
sat = =
VT VT
La densidad aparente de un suelo toma corrientemente valores entre 1,6 y 2,1 kg/dm3, aunque en
casos de suelos especiales pueden encontrarse valores más bajos.
La densidad aparente (o densidad aparente con la humedad natural) de una muestra de suelo es el
cociente del peso total de dicha muestra, en su suelo natural y con la humedad que contiene, dividido
por el volumen total (o volumen aparente) de la muestra:
Pnatural PS + PW
' = =
VT VT
La densidad aparente de un suelo toma corrientemente valores entre 1,5 y 2,1 kg/dm3.
En un suelo sumergido, es decir en un suelo que se encuentra bajo el nivel freático, la densidad
desciende por efecto de la fuerza ascendente que el agua ejerce sobre las partículas sólidas,
corresponde al peso específico de los sólidos disminuido en el empuje y dividido por el volumen
total.
PS − Empuje PS − VS W
sum = =
VT VT
2.3. Porosidad
Los suelos contienen un determinado volumen de huecos entre sus partículas, que estarán
llenos de líquido o de gas.
La porosidad de un suelo se define como la relación entre el volumen ocupado por los poros y el
volumen total de la muestra (partículas sólidas+poros).
𝑉𝐻 𝑉𝑇− 𝑉𝑆 𝑉𝑆 𝑉𝑆 𝑃𝑆 𝜸𝒅
n= = = 1− = 1− =𝟏−
𝑉𝑇 𝑉𝑇 𝑉𝑇 𝑉𝑇 𝑃𝑆 𝜸𝑺
n = porosidad
γd = peso específico aparente del suelo
γs= peso específico de las partículas
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La porosidad varía de manera considerable de unos tipos de suelos a otros pero siempre inferior a la
unidad.
• En los suelos arenosos pueden encontrarse valores del orden del 0,35 para las arenas bien
graduadas, hasta valores del 0,50 en arenas uniformes. En estos suelos los valores más bajos
de porosidad suelen corresponder a terrenos formados en aguas de corrientes muy lentas
(fondos de lagos).
• En terrenos arcillosos naturales pueden alcanzarse porosidades hasta del 0,89, pudiéndose
encontrar incluso hasta valores del 0,96 en terrenos arcillosos recién sedimentados.
El Índice de Poros de un suelo es la relación entre el volumen ocupado por los poros y el volumen
ocupado por las partes sólidas.
𝑉𝐻 𝑉𝑇− 𝑉𝑆 𝑉𝑇 𝑃𝑆 𝑉𝑇 𝜸𝑺
𝑒= = = −1= −1= −𝟏
𝑉𝑆 𝑉𝑆 𝑉𝑆 𝑃𝑆 𝑉𝑆 𝜸𝒅
𝑉𝐻= 𝑛 𝑉𝑇
𝑛 𝑉𝑇 ( 𝑉𝐻 + 𝑉𝑆 ) 𝑛 𝑉𝐻
𝑒= =𝑛 = + 𝑛 = 𝑒. 𝑛 + 𝑛
𝑉𝑆 𝑉𝑆 𝑉𝑆
𝑒 𝑛
𝑛= 𝑒=
1+𝑒 1−𝑛
El índice de poros se determina a partir de un el valor constante, ya que expresa el volumen de huecos
que tiene ese suelo en relación con el volumen de la parte sólida que es un valor fijo, puede tomar
valores superiores a la unidad.
Por el contrario, la Porosidad de un suelo es variable, ya que expresa el volumen de huecos que tiene
ese suelo en relación con el volumen total, que es variable.
Como consecuencia, a la hora de realizar cálculos, con estos valores, en el caso de los suelos, es más
conveniente realizarlos con el Índice de Poros que con la Porosidad. Sin embargo, en el caso de rocas,
esto no tiene tanta influencia y se suele utilizar más la Porosidad.
Cuanto mayor sea el Índice de Poros de un suelo, mayor cantidad de huecos tendrá, siendo por tanto
más flojo o blando, con mayor deformabilidad.
El Índice de Poros de un suelo varía normalmente entre 0,30 y 1,30, aunque en suelos muy flojos y
con contenido de materia orgánica se puede llegar a alcanzar valores de 3 e incluso mayores.
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2.5. Índice de densidad –(densidad relativa)
En las arenas, donde la retención de agua es escasa y la plasticidad muy baja o nula, se cuantifica la
compacidad con la concentración de sólidos y se llama “Índice de densidad” a la relación:
e max − e
ID =
e max − e min
Donde:
emax = índice de poros correspondiente a la densidad mínima.
emin = índice de poros correspondiente a la densidad máxima.
e = índice de poros de la arena.
max d − min
ID =
d max − min
Es más corriente expresar el índice de densidad como porcentaje, multiplicando el valor antes
definido por 100.
Para colocar un suelo granular en su densidad máxima, se compacta en un molde en tres tongadas,
mediante un martillo neumático.
Para obtener su densidad mínima, se vierte la arena mediante un embudo sobre un recipiente de 1
litro, lo más cerca uno de otro, hallando el peso de la arena obtenemos γmin (g/cm3).
Esta característica del suelo, o mejor dicho, del estado en que se encuentra, tiene un gran significado.
Cuanto mayor es, la compresibilidad del suelo es menor y mayor su resistencia, pero, además, la
posibilidad de fenómenos muy peligrosos, tales como la licuefacción y el colapso se encuentran
estrechamente ligados a los estados caracterizados por índices de densidad bajos.
Según este parámetro, el estado de los suelos puede calificarse de la siguiente manera:
Estado del suelo ID (%)
Muy flojo 0 – 15
Flojo 15 – 35
Medio 35 – 65
Denso 65 – 85
Muy denso 85 – 100
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2.6. Humedad (W)
La humedad de un suelo es el cociente entre el peso de agua contenido en una determinada muestra
y el peso del terreno seco.
La humedad suele expresarse en tanto por ciento, con respecto al peso seco de la muestra:
PW P − PS
W = 100 = T 100
PS PS
La humedad que presenta un suelo depende fundamentalmente del tipo de suelo, ya que, mientras que
en los suelos granulares (gravas y arenas), al ser más permeables, se produce una rápida eliminación
del agua, en los suelos arcillosos, menos permeables, se produce una mayor retención del agua. Como
consecuencia, es corriente que un suelo arcilloso presente, en general, valores mucho más altos de
humedad que un suelo granular.
El grado de saturación de un suelo es el porcentaje de poros que están ocupados por agua. Su valor
varía entre 0 y 100 y expresa si la humedad que presenta una muestra de un suelo es alta o baja en
relación con la humedad máxima que puede tener ese suelo; es decir, si ese suelo, con la humedad
que tiene, está más cerca de estar seco o de estar saturado.
PW
W = → PL = W PS = W VS S
PS
VW VW w PW W Vs s W s W s (1 − n )
Sw = = = = = =
VH VH w VH w VH w e W w n
Estado Sw (%)
Seco 0
Ligeramente Humedo 1-25
Humedo 26-50
Muy Humedo 51-75
Mojado 76-99
Saturado 100
2.8. Consistencia
Cohesión: Fuerza de atracción que mantiene una unión intima entre las moléculas de un cuerpo.
Adhesión: Fuerza de atracción que mantiene unidas moléculas de distinta especie química.
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La cohesión se manifiesta entre las partículas que se encuentran en contacto o muy poco separadas.
La cohesión de un suelo depende directamente del contenido de humedad del mismo, de tal modo
que la cohesión se va reduciendo a medida que se separan las partículas unas de otras debido al
entumecimiento que se produce cuando aumenta la humedad.
Según esto, en el concepto de consistencia del suelo influyen y están incluidas propiedades como la
resistencia a compresión, la resistencia al esfuerzo cortante, la friabilidad y la plasticidad; propiedades
todas ellas que se manifiestan de diferente modo según varían las fuerzas de cohesión y adhesión en
la masa del suelo, y por tanto, según varia el contenido de humedad del suelo.
Sin embargo, aun siendo continuas las modificaciones de la consistencia de un suelo, existen diversos
grados de consistencia, claramente, diferenciados unos de otros; por lo que, para poder estudiar y
analizar la consistencia de un suelo, se han establecido convencionalmente cuatro grados o tipos de
consistencia, muy diferenciados entre sí:
Los puntos de transición de un estado de consistencia a otro fueron fijados por Atterberg y se designan
como límites de Atterberg (o límites de consistencia). La transición del estado fluido al estado plástico
se denomina límite líquido, correspondiente a la humedad WL, la transición del estado plástico al
semisólido es el límite plástico, con una humedad WP y el paso del estado semisólido es lo que se
denomina límite de retracción, con una humedad WR.
Porcentaje de humedad,
El valor no es el mismo en todos los suelos, depende de lo sólido
que sea
19
− Límite de Retracción WR.
− Límite Plástico WP.
− Límite Líquido WL.
Dichos límites quedan definidos por los diferentes contenidos de humedad que presenta un suelo
cuando presenta unas propiedades determinadas que sirven para caracterizar a un suelo y encuadrarlo
en un grado u otro de consistencia.
Se define como aquella humedad a partir de la cual, aunque se continúe la desecación, el volumen
permanece constante.
Se determina según la norma UNE 103 108-96, y es la humedad que debe contener un suelo cuando
está saturado con el volumen mínimo de agua. Por tanto, es igual al índice de huecos de la muestra
desecada.
Si una muestra de suelo se amasa con una cantidad de agua mayor que la correspondiente al Límite
de retracción, y a continuación se deseca, la muestra de suelo se retrae, mientras que si es igual o
menor que el Límite de retracción no se retrae.
En cualquier caso, es una medida cada vez menos utilizada y que tiende a desaparecer, tiene cierto
interés en arcillas expansivas.
La determinación del límite plástico de un suelo se describe en la norma UNE 103 104-93. Representa
el punto en el cual el suelo empieza a perder su cohesión por falta de H2O.
Es la humedad mínima con la que pueden formarse con un suelo, cilindros de 3 mm de diámetro
rodando dicho suelo con la palma de la mano sobre una superficie lisa, hasta que los cilindros
empiecen a resquebrajarse. Por lo que será la humedad más baja con la que se puede amasar un suelo
sin que se desmorone. Como consecuencia:
− Si una muestra de suelo contiene una humedad igual o mayor que la que corresponde a su
Límite Plástico, se podrá amasar con facilidad y mantendrá la forma que se le ha dado.
− Si una muestra de suelo contiene una humedad menor que la que corresponde a su Límite
Plástico, no se podrá amasar de manera que mantenga la forma que se le ha dado.
20
El procedimiento consiste en amasar una porción de suelo de 20 g que pase por el tamiz de 400 µm
y amasarla con agua hasta formar una bola de la que se toman 15g como muestra para el ensayo. Se
toma la mitad de dicha muestra y se moldea en forma de elipsoide, y se hace rodar la muestra con la
palma de la mano sobre una superficie lisa y papel secante para que se formen cilindros. Si al llegar
el cilindro a un diámetro de 3 mm no se ha resquebrajado en seis u ocho trozos, se repite el proceso
anterior hasta que el cilindro se resquebraje de tal modo que ya no permite rodarlo sin que se deshaga.
En ese momento se toma la muestra del suelo, se pesa (PT), se deseca en estufa hasta peso constante
(PS) y se determina la humedad que tenía la muestra en ese momento (cuando el cilindro tenga un
diámetro de 3 milímetros, el contenido de agua correspondiente es el Límite Plástico).
PT − Ps
Wp (%) = 100
Ps
Se realizan dos determinaciones, y el resultado del ensayo será el valor medio de ambas, expresado
en tanto por ciento, con una cifra decimal.
Si los resultados obtenidos en ambas determinaciones difieren en más de dos puntos porcentuales, el
ensayo debe repetirse.
Ejemplo 1:
Peso agua: (Pr+Sh) - (Pr+Ss) Peso recipiente + suelo húmedo 62,60 65,45
Humedad a
( x100 ) 17,10 17,67
s
Datos en negrilla
17,67 + 17,10
Wp = = 17,38
2
Se entiende por límite líquido, la humedad que tiene un suelo amasado con agua y colocado en una
cuchara de Casagrande cuando el surco realizado con un acanalador que divide esta masa en dos
mitades se junta a lo largo de su fondo en una distancia de 13 mm después de haber dejado caer 25
veces la cuchara desde una altura de 10 mm con una cadencia de 2 golpes por segundo.
21
El procedimiento consiste en secar una muestra (entre 150 g y 200 g de material) que pase por el
tamiz de 400 µm en estufa a unos 60ºC. A continuación, se añade agua destilada y se amasa hasta
conseguir una masa homogénea. Se lleva a la cuchara de Casagrande una porción de suelo amasado,
aplastando hacia abajo y extendiéndolo dentro de la cuchara de un lado a otro de manera que el
material tenga una altura de unos 10 mm en su punto de mayor espesor y procurando formar una
superficie lisa. Se hace un surco con el acanalador en el sentido de arriba abajo con el borde biselado
hacia delante, disponiendo en todo momento el acanalador perpendicular a la superficie de la cuchara
y describiendo un arco. Se gira la manivela a razón de dos vueltas por segundo. Se cuentan los golpes
necesarios para que las paredes del surco se unan por el fondo del mismo en una distancia de 13 mm.
Si el número de golpes está comprendido entre 35 y 15 ambos inclusive, se toma una porción de entre
10 g y 15 g del próximo a las paredes del surco, en la parte donde se cerró, y se determina su humedad.
Si el número de golpes no está comprendido entre 35 y 15, la determinación no es válida.
Se repite el ensayo hasta obtener una determinación entre 25 y 15 golpes y otra entre 35 y 25, teniendo
en cuenta que el número de golpes disminuye al aumentar la cantidad de agua destilada que se añade
para realizar el amasado.
Si después de varias determinaciones el nº de golpes requerido para cerrar el surco es inferior a 25,
es que no se puede determinar el LL y se debe anotar ese suelo como no plástico sin realizar el ensayo
de determinación de limite plástico.
Se llevan las dos determinaciones a un gráfico que tenga en abscisas el número de golpes, y en
ordenadas la humedad, ambos en escala logarítmica.
Se traza la paralela a la línea de trazos dibujada en dicho gráfico, que equidiste de los dos últimos
puntos anteriores. La humedad del punto de intersección de esta recta con la ordenada correspondiente
a los 25 golpes, expresada con una cifra decimal y sin añadir las palabras tanto por ciento, es el límite
líquido.
Si la recta trazada dista mucho de ambos puntos, hay que hacer una tercera determinación para
comprobar si hay algún error en las otras dos o si, por tratarse de un tipo muy especial de suelo, no
sigue la ley indicada. En este último caso, se traza la recta que mejor se adapta a los tres puntos
obtenidos.
Ejemplo 2:
DETERMINACIÓN DEL LÍMITE LÍQUIDO
Nº de muestra 1 2
Nº de golpes 30 17
Peso recipiente 50,00 50,00
Peso recipiente + suelo húmedo 115,00 83,00
Humedad a
( x100 ) 30,00 32,00
s
Datos en negrilla
22
30,5
X 32
X 30
WL = 30,5%
23
2.10 Índices de consistencia de los suelos
Con los límites de consistencia se elaboran dos índices, que expresan características del suelo:
• Índice de plasticidad
• Índice de consistencia
IP = WL − Wp
El Índice de Plasticidad de un suelo representa el intervalo de valores de humedad en el que ese suelo
se mantiene en estado plástico, siendo tanto mas amplio el intervalo (tanto más separados ambos
valores o límites) cuanto más plástico es el suelo.
Se pueden representar en un eje los límites de Atterberg, donde se podrá apreciar dicho intervalo.
Cuando un suelo presenta una humedad inferior a la correspondiente al Límite plástico (el punto que
representa la humedad que contiene ese suelo se encuentra a la izquierda del valor que corresponde
al Límite Plástico), no será posible amasar ese suelo con la humedad que tiene, sino que se deshace,
ya que, para ese porcentaje de humedad, ese suelo no está en estado plástico.
De igual manera, cuando un suelo presenta una humedad superior a la correspondiente al Límite
Líquido (el punto que representa la humedad que contiene ese suelo se encuentra a la derecha del
valor que corresponde al Límite Líquido), tampoco será posible amasar ese suelo con la humedad que
tiene: en este caso, porque para ese porcentaje de humedad, ese suelo está en estado líquido.
Para un mineral arcilloso determinado, la cantidad de agua absorbida requerida en el Límite Plástico
aumentara con la cantidad y tamaño de las partículas presentes. Por tanto, el Índice de Plasticidad es
una medida indirecta del contenido de arcilla, puesto que representa la cantidad de agua en un número
dado de películas, desde el espesor de película correspondiente al Límite Plástico hasta el espesor de
película correspondiente al Límite líquido.
Así pues, el Índice de Plasticidad permite clasificar bastante bien un suelo. Un IP grande
corresponderá a un suelo muy arcilloso, mientras que un IP pequeño es característico de un suelo
poco arcilloso.
24
Utilizando ese criterio, se puede hacer la siguiente clasificación de los suelos, atendiendo a un Índice
de Plasticidad:
Según ese criterio, a las arenas limpias se les atribuye un Índice de Plasticidad nulo, aunque en
realidad su valor no se puede determinar con exactitud.
A igualdad de otros factores, cuanto mayor sea el Índice de Plasticidad de un terreno, menor será su
permeabilidad.
Es un valor numérico adimensional que nos aporta una idea aproximada de las características que
tiene “in situ” un suelo, en su estado natural.
WL − W WL − W
IC = =
IP WL − WP
Representando en un eje los límites de Atterberg y los valores del Índice de Consistencia, se pueden
apreciar con claridad los distintos intervalos posibles del estado en que se puede encontrar un terreno
en su estado natural, y establecer los siguientes grados de consistencia:
25
Zona Consistencia Carga admisible (kN/m2)
A Dura > 100
B Semidura > 100
C Firme = 100
D Blanda = 40
E Pastosa 0
F Semifluida 0
G Fluida 0
▪ Cuando la humedad que tiene un suelo en su estado natural es la que corresponde a su Límite
Plástico, su Índice de consistencia es:
W = WP → IC = 1
▪ Cuando la humedad que tiene un suelo en su estado natural es la que corresponde a su Limite
Líquido, su Índice de consistencia es 0.
W = WL → IC = 0
En el caso de suelos granulares con poca proporción de arcilla (con poca proporción de material
plástico), no es posible determinar con exactitud los límites de Atterberg, y por tanto, tampoco su
consistencia. En este caso, se recurre a la determinación del Equivalente de Arena, que es un ensayo
que puede realizarse en obra, con suma facilidad, pero que únicamente nos aporta una idea
aproximada de la proporción de materiales de la fracción fina de dicho suelo.
26
TEMA 3- IDENTIFICACIÓN Y CLASIFICACIÓN DE SUELOS
3.1. Introducción.
La metodología del análisis del comportamiento de un suelo frente a las acciones a las que va a ser
sometido (cimentaciones, excavaciones, etc) comprende el siguiente proceso:
▪ Identificación del tipo de suelo. Se realiza en base a los datos obtenidos en los ensayos de
Consistencia (Límites de Atterberg e Índices de Consistencia) y de Granulometría, a los que
se pueden añadir ensayos químicos (básicamente, contenidos en sulfatos y carbonatos) y de
contenido de materia orgánica. Todos ellos a través de sencillos ensayos de laboratorio, que
se realizan secando y disgregando una muestra del suelo, sin conservar su estructura inicial.
▪ Determinación del estado real del suelo. Se realiza a partir de los datos obtenidos en los
ensayos para la determinación de la humedad, permeabilidad, peso específico, porosidad, pH,
etc, para determinar la estructura que presenta el suelo en su estado natural, las proporciones
relativas de sólidos, agua, etc.
Un suelo está compuesto por diversas partículas, de tamaños y formas variadas, lo que tiene una gran
influencia en las características del mismo.
Por el tamaño de los granos o partículas que componen un suelo, estos pueden clasificarse en:
27
Se pueden establecer distintas clasificaciones, según las normas que se utilicen para ello.
Las gravas, arenas y limos son suelos sin cohesión (suelos incoherentes), con granos o partículas de
forma poliédrica o pseudo-esférica, sin predominio sin ninguna dimensión sobre las demás.
Las arcillas proporcionan suelos con cohesión (suelos coherentes), con partículas de forma laminar,
en las que existen grandes diferencias entre algunas de sus dimensiones, lo que condiciona las
propiedades de estos suelos.
Para conocer la proporción de cada material que tiene un suelo se realizan análisis granulométricos,
utilizando la vía seca para partículas superiores a 0,075 mm y la granulometría por sedimentación
(vía húmeda) para tamaños inferiores. En el primer caso se efectúa un tamizado de una muestra de
ese suelo, separando las distintas partículas que lo forman según su tamaño, y obteniendo su
granulometría, que es la expresión de los porcentajes que hay en ese suelo de cada uno de los tamaños
de partículas, que se consideran, con respecto al peso total de la muestra. De esta manera se determina
el componente principal o dominante (tamaño de partículas predominante), que darán nombre a ese
suelo, y los componentes secundarios, que darán una característica adicional a dicho suelo y que se
expresa añadiendo al nombre del suelo el nombre de este componente secundario adjetivado.
Una granulometría se suele representar en un gráfico cartesiano, poniendo en un eje los distintos
tamaños de partículas que se consideren en cada caso y en el otro los porcentajes que hay en la muestra
analizada de cada uno de los tamaños. La línea que une los puntos que representan en ese gráfico los
porcentajes de los distintos tamaños se conoce como Línea granulométrica.
El análisis granulométrico de los suelos se realiza por tamizado, según la norma UNE 103101-95.
Para realizar el análisis granulométrico de un suelo, se tomará una muestra del mismo, que se desecará
a menos de 60ºC hasta peso constante (Pm).
Los tamices utilizados, son los de la serie ASTM o los de la norma UNE
28
La muestra se tamiza por el tamiz de 20 mm. De la fracción que pasa por dicho tamiz se separan 2 kg
por cuarteo y se determina su masa. Se tamiza esta porción por el tamiz de 2 mm hasta obtener dos
fracciones. La fracción retenida se deseca en estufa hasta peso constante y se va tamizando por los
sucesivos tamices determinando el peso de la cantidad de muestra que ha quedado retenida en cada
uno de los tamices. A partir de esos valores, y sumando a la cantidad que ha quedado retenida en cada
tamiz la que ha quedado retenida en los tamices anteriores (de luz de malla mayor que él),
obtendremos el peso retenido y acumulado de cada tamiz. El complemento a 100 del porcentaje
retenido y acumulado nos dará el Porcentaje que pasa por dicho tamiz (que expresa el porcentaje de
partículas de la muestra que tiene tamaño menor que ese tamiz).
Una vez obtenidos los datos se elabora la curva granulométrica del suelo, trazando la curva que
mejor se ajuste a los puntos representados y que relaciona el retenido con el lg D.
El tamiz nº 200 tiene una luz de malla de 0,076 mm y es el correspondiente al de 0,080 mm UNE que
se utiliza para separar los elementos finos (limos y arcillas).
Para realizar el análisis granulométrico de partículas más pequeñas del tamiz 200 es necesario recurrir
29
al procedimiento de levigación, debido a la imposibilidad física de la fabricación de tamices con una
luz de malla tan pequeña. En este caso, teniendo en cuenta que para estimar los tamaños de las
partículas se utilizan fórmulas que se refieren a granos esféricos, mientras que las partículas de arcilla
son laminares, lo que se obtiene es un diámetro equivalente, por lo que los resultados así obtenidos
son orientativos.
Si en el gráfico donde está representada la línea granulométrica de un suelo anotamos los valores
correspondientes a la intersección de dicha línea con las líneas de los porcentajes del 10%, 30% y
60%, que pasa, obtendremos respectivamente los valores conocidos como D10, D30 y D60 que se
utilizan para determinar la uniformidad y la continuidad en los tamaños de partículas presentes en un
suelo.
Para una mejor definición de la granulometría de un suelo se utilizan dos coeficientes: El coeficiente
de uniformidad y el de continuidad.
Cuando el Coeficiente de Uniformidad de un suelo es menor de 5, nos indica que ese suelo tiene una
granulometría uniforme, es decir, que existen muchas partículas de un determinado tamaño y muy
pocas de otros tamaños. Suelen ser suelos sedimentarios, por transporte de partículas por aire.
Cuanto más uniforme es la granulometría de un suelo, más uniforme es el tamaño de sus huecos,
menores densidades alcanzará, será erosionado más fácilmente, etc.
El caso extremo sería el de una granulometría unimodular, en la que la mayoría de las partículas
serían del mismo tamaño (como sucede por ejemplo en una arena de playa).
30
Si el Coeficiente de Uniformidad de un suelo varía entre 5 y 20, nos indica que ese suelo tiene una
granulometría poco uniforme, en la que existe variación en los tamaños, es decir, están representados
todos los tamaños de partículas. Son suelos heterogéneos, como las arenas y limos arcillosos.
Cuando el Coeficiente de Uniformidad de un suelo es mayor de 20, nos indica que ese suelo tiene una
granulometría en la que existen cantidades adecuadas para que estén suficientemente representados
todos los tamaños de partículas, es decir, existen porcentajes similares, (o no muy distintos) de cada
uno de los tamaños. Son suelos muy heterogéneos, bien graduado.
Indica de alguna manera la forma que tiene la curva en su zona central, y viene determinada, por:
2
D30
Cc =
D10 D60
Cuando el Coeficiente de Continuidad de un suelo está comprendido entre 1 y 3, nos indica que ese
suelo tiene una granulometría continua (existen en ese suelo partículas de todos los tamaños). Se dice
entonces que ese suelo está Bien graduado.
Cuando el Coeficiente de Continuidad de un suelo es mayor de 3 o menor de 1, nos indica que ese
suelo tiene una granulometría discontinua (en ese suelo no existen partículas de alguno de los
tamaños). Se dice entonces que ese suelo está Mal graduado.
Se conocen como finos, en general, a las partículas que tienen un tamaño menor de 0,08 mm. Las
partículas menores de ese tamaño son las que constituyen los limos y arcillas.
Como consecuencia, en un suelo, la cantidad de partículas que pasan por el tamiz 200 nos indica
(0,075 mm) el contenido de limos y arcillas de ese suelo, que está directamente relacionado con la
posibilidad de retención de agua, de tal manera que, cuanto mayor sea el contenido de finos, mayor
dificultad presentará ese suelo para la expulsión del agua que contiene bajo esfuerzos.
31
3.2.1.4. Diferencias entre los distintos tipos de suelo
Casagrande ideó un método para la identificación y clasificación de los suelos y elaboró un gráfico o
esquema con diferentes casillas, a modo de cuadro de diálogo, en el que, entrando en la primera
casilla, y dependiendo de la respuesta a la cuestión planteada en dicha casilla, se irá a la casilla que
corresponda de las situadas inmediatamente debajo de ella y así, sucesivamente, hasta terminar en
una de las casillas de la parte inferior del esquema, en la que aparecen unas siglas que representan las
iniciales del tipo de suelo y sus características más representativas, es decir, las siglas que sirven para
clasificar ese suelo. En esta clasificación los suelos se designan por dos letras mayúsculas,
denominadas prefijo y sufijo, que indican respectivamente el grupo principal y la subdivisión de ese
grupo a que pertenece el suelo.
PROCEDIMIENTO
Para identificar y clasificar un suelo utilizando este método, a partir de una muestra del mismo, la
primera operación será realizar un examen visual de la muestra, para responder a la cuestión planteada
en la primera casilla comprobando si el suelo es:
- Altamente orgánico. Se caracteriza por tener textura fibrosa, color y olor característicos, un
considerable contenido de humedad, partículas de materia vegetal, etc.
- De grano grueso.
- De grano fino.
Si con ese examen visual tenemos una respuesta suficientemente clara, entraremos en la casilla
correspondiente del esquema, (de las tres situadas inmediatamente debajo) y seguiremos las
indicaciones de dicha casilla.
32
En los casos intermedios, en los que no esté suficientemente claro si se trata de un suelo de grano
grueso o de grano fino mediante análisis visual, será necesario recurrir al análisis granulométrico,
utilizando la serie ASTM de tamices.
Atendiendo al porcentaje de muestra que pasa por el tamiz 200, el suelo se clasificará:
- De grano fino. Cuando por el tamiz 200 pasa más del 50 % en peso.
- De grano grueso. Cuando por el tamiz 200 pasa un porcentaje menor o igual a 50 % en peso.
En el caso de granos de suelo fino, hay que determinar los Límites de Atterberg con la fracción
(parte de muestra) que pasa por el tamiz nº 40. Según sea el Límite Líquido mayor o menor que 50
%, habrá que continuar por una columna u otra del esquema siguiendo las indicaciones de cada casilla.
Para ello, hay que tener en cuenta un gráfico, a modo de ábaco llamado “Carta de Plasticidad de
Casagrande”, para identificar el tipo de suelo según su posición en el gráfico , en función de los
valores de su Límite Líquido y su Índice de Plasticidad..
▪ La línea “A” que aparece dibujada en el gráfico separa los tipos de suelos:
o Arcillas inorgánicas (C).
o Limos inorgánicos (M).
o Suelos con materia orgánica coloidal (O).
▪ Se emplean los sufijos H o L según que el Límite Líquido sea mayor o menor que 50,
respectivamente.
▪ En la zona rayada, con Índice Plástico entre 4 y 7, se superponen los suelos arcillosos y
limosos.
▪ Además de los suelos enumerados, las tierras de diatomeas y micáceas suelen corresponder al
grupo MH, pero a veces pertenecen al grupo ML.
33
Suelos de grano grueso:
En el caso de suelos de grano grueso, hay que fijarse también en el tamiz nº 4 viendo lo que queda
retenido en ese tamiz para determinar si se trata de:
➢ Grava (G): Si de la fracción gruesa es mayor el porcentaje que queda retenido en ese tamiz.
➢ Arena (S): Si de la fracción gruesa es mayor el porcentaje que pasa por ese tamiz.
34
CLASIFICACIÓN DE LOS SUELOS POR EL MÉTODO DE CASAGRANDE
Adaptado a las especificaciones del CTE
Examen visual del suelo para determinar si es ALTAMENTE ORGÁNICO, DE GRANO GRUESO o DE GRANO
FINO
Entre el Entre el
<5% 5 y 12 > 12 <5% 5 y 12 > 12
% % % %
Doble Doble
símbolo símbolo
ejemplo ejemplo
GW GP : GW- GC GM SW SP : SW- SC SM
GM SC
35
Los suelos de grano grueso se subdividen en los siguientes grupos:
❖ Bien graduadas (W), para lo cual deben cumplir las dos condiciones siguientes:
- C.U. > 6 para GW, o C.U. > 4 para SW.
- 1 < C.C < 3.
❖ Sin finos o con pocos finos: Si por el tamiz 200 pasa menos del 5% en peso.
Estos suelos están compuestos por una gama muy variada de partículas, sin
predominio marcado de ninguna de ellas.
▪ Grupos GP y SP: Suelos de grava o arena mal graduadas (P) y sin finos o con pocos finos.
Suelos típicos de esta clase son las gravas y arenas uniformes, y también los suelos de
granulometría mixta.
▪ Grupos GM, SM, GC y SC: Suelos de grava o arena en los que más del 12% de finos pasa
por el tamiz 200.
El sufijo M (Limo) o C (Arcilla) se aplica según las características de plasticidad de la fracción
que pasa por el tamiz 40 (en iguales condiciones que las expresadas para los suelos de grano
fino).
- Suelos en los que entre un 5 y un 12% de finos pasa por un tamiz 200. Son suelos
intermedios entre los grupos definidos anteriormente y se designan por un símbolo
doble (por ejemplo: GW-GM).
- Suelos con menos del 5% de finos que pasan por un tamiz 200, pero en los cuales
éstos son tan plásticos que confieren esta propiedad a toda la fracción fina del suelo
o hacen impermeable el conjunto del mismo.
Suelos turbosos Pt: Para distinguirlos suele ser suficiente la inspección visual.
36
SIMBOLOS UTILIZADOS:
Notación Tipos suelo o de características Origen de la notación
G Grava. Gravel (Ingles)
S Arena. Sand (Ingles)
W Graduación buena. Well (Ingles)
P Graduación pobre. Poor (Ingles)
M Limo. Moh (Sueco)
C Arcilla. Clay (Ingles)
L Baja plasticidad, pocos huecos. Low (Ingles)
I Media plasticidad
H Alta plasticidad, muchos huecos. High (Ingles)
O Materia orgánica.
Pt Suelo altamente orgánico.
37
TEMA 4.- TENSIONES DEL TERRENO, CONSOLIDACION, COMPACTACION
4.1. Tensión Total, Tensión Intersticial, Tensión Efectiva
El asiento de un suelo se produce básicamente, al reducirse el volumen de huecos del mismo; ya que
la porción del asiento que se pueda producir al disminuir el volumen de las partículas de suelo, se
puede considerar despreciable frente a la reducción del volumen de huecos. De ahí que, si un suelo
se encuentra saturado, solo puede producirse un asiento mediante la expulsión del agua encerrada en
sus huecos, por lo que, si el suelo saturado es muy permeable, como ocurre en las arenas, el asiento
se produce casi de forma inmediata. Por el contrario, si se trata de un terreno poco permeable, como
son las arcillas, el asiento tendrá lugar de una forma mucho más lenta.
Si se aplica una carga normal a un suelo coherente saturado, se produce una compresión creada por
dicha carga, que inicialmente es soportada en su totalidad por el agua confinada en los poros. En este
caso, a la tensión de compresión o presión creada por la carga, al estar soportada por el agua, la
llamamos “presión hidrostática”, “exceso hidrostático”, “presión intersticial” o más bien, “tensión
neutra”, que se acostumbra a designar por “u”.
Con el transcurso del tiempo, y aún con dificultad, se va expulsando algo de agua, que sale al exterior
de la masa de arcilla, por lo que, si ésta está saturada, la disminución del volumen de huecos es igual
al volumen del agua expulsada. Según va pasando el tiempo, al ir reduciéndose el volumen de huecos,
las partículas del suelo van reduciendo sus distancias relativas, viéndose obligadas a ponerse en
contacto íntimo entre ellas; consecuentemente, estos apoyos, absorben y transmiten parte de la carga
aplicada, creando sus respectivas tensiones; tensiones que, al estar soportadas por los granos del suelo,
se les suele llamar “tensión efectiva”.
Es evidente que un descenso de la tensión neutra, “u”, del agua encerrada en los huecos, implica un
aumento de igual magnitud, en la parte sólida del suelo, y recíprocamente. Por lo que, en todo
momento y en cualquier punto, se cumple que la suma de la tensión neutra “u” y la tensión efectiva
“σe“ es constante.
38
La tensión que, en un punto concreto, soporta el terreno se conoce “tensión total” “σt“;
σt=u+ σe.
Se puede observar como, a partir de un estado inicial en que toda la presión a que se ve sometido el
suelo es tensión neutra u, llega un momento en el cual ésta se anula, en cuyo instante, cesa por
completo la expulsión del agua, acabando el asiento del terreno.
Para ayudar a la compresión del fenómeno de la tensión total, podemos recurrir al modelo propuesto
por Terzaghi con una muestra de suelo saturado. El modelo muestra un cilindro lleno de agua; lleva
un pistón acoplado en su interior, sin rozamiento, que está soportado por un muelle, este pistón tiene
un orificio al que va acoplado un tubito con su correspondiente válvula de cierre.
Antes de introducir el agua en el interior del cilindro, el comportamiento del modelo será:
Con la válvula cerrada, se aplica sobre el pistón una determinada carga, Q. Por estar cerrada la válvula
el agua no puede salir por ella, luego el pistón no desciende, impedido por el agua que no tiene salida,
por lo tanto, el muelle no ve acortada su longitud y quien soporta toda la presión ejercida por la carga,
es el agua.
39
Al abrir un poco la válvula, se provoca que el agua pueda salir como consecuencia de la presión a la
que se ve sometida. En el instante inicial, las condiciones de presión permanecen constantes.
Conforme va saliendo el agua por la válvula, va permitiendo el descenso del pistón, que a su vez
comprime al muelle.
Este efecto hace que el muelle se comprima cada vez más y ofrezca una resistencia progresivamente
mayor, a medida que se produce el descenso del pistón y consecuentemente el muelle se acorta.
El periodo de tiempo necesario para que el muelle pase de una posición de consolidación a la
siguiente, es función de la velocidad con la que el agua salga al exterior, es decir, del tamaño de paso
de la válvula.
Si los orificios de salida del agua son grandes, (como en el caso de una grava), el pistón bajará
bruscamente, mientras que si son pequeños, el pistón descenderá lentamente, de forma análoga a
como ocurriría en el caso de una arcilla.
El movimiento descendente del pistón y la expulsión del agua finalizan cuando la resistencia del
muelle comprimido iguala a la carga exterior aplicada Q, en cuyo momento u = 0.
De manera que:
σt=u+ σe.
Esta sencilla formula constituye la “Ley de Terzaghi” o principio de tensiones efectivas y establece
que la presión total es igual a la presión efectivas más la presión intersticial.
4.2. ASIENTOS
La causa principal de los asientos que experimenta un terreno es la reducción del índice de huecos al
expulsar el agua y, por tanto, su disminución de volumen.
40
Definiciones:
Acción o carga: Toda causa o agente actuante capaz de generar estados tensionales o
deformaciones tanto en las estructuras como en el terreno.
Consolidación primaria: Proceso de reducción de volumen de los suelos saturados debido a
la expulsión de agua.
Los suelos incoherentes, firmes, son poco compresibles, produciéndose, además, el asiento en un
plazo corto, debido al acoplamiento de sus granos, a ligeros movimientos en sus superficies de
rozamiento y en algunas ocasiones a deformaciones elásticas, según su naturaleza. Se advierten, no
obstante, dos periodos distintos de asentamiento de estos terrenos: uno inicial, muy rápido, y otro a
continuación en el que se produce una reestructuración definitiva de las partículas del suelo, al que
llamaremos “periodo de retraso”.
Los suelos coherentes (arcillosos) son en general compresibles, algunas veces en gran medida, siendo
su asiento lento, pues el agua que llena sus huecos se expulsa difícilmente debido a la poca
permeabilidad, requiriendo, por tanto, el asiento de estos suelos mucho tiempo.
Además de producirse por las cargas aplicadas sobre él de forma directa, también pueden producirse
por:
4.3. CONSOLIDACIÓN
Es el cambio lento de la altura de un suelo causado por el retraso necesario para producir la expulsión
del agua, de una masa de suelo al aplicarle una carga.
Esta relacionada con el índice de poros. Por lo tanto se produce la consolidación al disminuir el
volumen de poros y como consecuencia una variación de dicho índice.
Al ser considerados incompresibles, tanto las partículas sólidas como el agua existente en los poros,
la disminución de volumen sólo puede ocurrir si el agua es expulsada de los poros, reduciéndose el
tamaño de estos y posibilitando que las partículas sólidas se aproximen entre sí; este fenómeno se
denomina consolidación. El descenso vertical producido por el cambio de volumen se denomina
asentamiento.
41
La medida de la consolidación producida por un aumento unitario de la presión depende de una
propiedad del suelo llamada compresibilidad. La velocidad con que se irá produciendo el
asentamiento, dependerá de la facilidad con que el agua salga del suelo y por tanto, se relaciona con
la permeabilidad del mismo. Ambos factores se combinan en un factor compuesto denominado
coeficiente de consolidación del suelo, se obtiene en el ensayo de edómetro
K .Em
Cv = (m2 / seg )
w
K= Coeficiente de permeabilidad
Em= Módulo edométrico
En función del curso geológico de formación de un suelo, puede darse el caso de que haya tenido
capas de terreno por encima en el transcurso de la formación, o por el contrario que se encuentre en
condiciones normales de formación; según las condiciones, se puede definir:
Cuando un suelo es cargado por una cimentación o por otro motivo, se produce una reducción del
volumen de los suelos saturados debido a la expulsión de agua, lo que se conoce por consolidación
primaria.
consolidación en el tiempo t
U=
consolidación total
Los valores que miden la consolidación, se obtienen por el ensayo EDOMÉTRICO, que se desarrolla
en ensayos de laboratorio.
42
4.4. COMPACTACIÓN
En muchos casos, se aporta suelo al existente para realizar algún tipo de obra (soleras, pistas
deportivas, vías, rellenos de zanjas, etc..), que necesitan unas características mecánicas en función de
la obra que vayan a soportar, para ello debe recurrirse a la compactación.
Que se puede definir como el incremento de densidad que adquiere un terreno al actuar sobre el un
medio mecánico, es decir reducir al mínimo el índice de poros.
Como objeto de esta asignatura nos vamos a centrar en los valores de compactación del suelo de
aportación seleccionado y del control de la compactación.
Mediante este ensayo se determina, en un suelo, la relación entre la densidad seca máxima de un suelo
y la humedad para la cual se alcanza esa densidad para una energía de compactación de unos 0,583
J/cm3. Se define la densidad seca máxima y su humedad correspondiente, denominada óptima, que
se pueden conseguir con ese suelo en el laboratorio.
Se define:
"Humedad óptima" del suelo aquella con la que se consigue la máxima densidad seca, para
la energía de compactación indicada.
"Densidad seca máxima Proctor Normal" del suelo, la que se obtiene para la "humedad
óptima" con una energía de compactación de 0,583 J/cm3 .
43
El método está basado en la determinación de las densidades secas de varias probetas,
compactadas en idénticas condiciones pero con contenidos de humedad diferentes. Para cada
contenido de humedad se alcanza una determinada densidad, de manera que estos pares de valores,
representados en coordenadas cartesianas, definen la relación buscada.
Humedad:
PT − Ps Ps PT
W= d = ´=
Ps VT VT
Preparación de la Muestra
44
- Si el material retenido en el tamiz 20,0 mm es superior al 30% de la masa total o la
muestra contiene partículas de tamaño superior a 50 mm, este ensayo no es adecuado
para el suelo en cuestión.
Procedimiento Operatorio
➢ Se toma una de las porciones de suelo y se mezcla con una determinada cantidad de agua hasta
que quede íntima y uniformemente distribuida. Esta operación puede realizarse con
amasadora mecánica o a mano, utilizando los guantes de goma.
➢ Se llena el molde con el collar colocado, mediante la porción de suelo mezclada con agua,
repartida en tres capas aproximadamente iguales, de forma que cada capa, después de
compactada, quede con una altura ligeramente superior a un tercio de la altura del molde. La
compactación de cada una de estas capas se realiza por medio de 26 golpes de la maza,
distribuidos uniformemente. La última capa compactada debe entrar aproximadamente 1 cm
en el collar superior.
➢ Terminada la compactación se retira el collar y se enrasa cuidadosamente el suelo con el borde
del molde.
➢ Se determina la masa del conjunto formado por el molde y el suelo compactado.
➢ Se extrae el suelo del molde, se parte verticalmente por el centro y se toma una cantidad
representativa, de masa no inferior a 100 g, para determinar la humedad.
➢ Se repite la operación con nuevas porciones de suelo, pero añadiendo cantidades de agua
distintas en cada proceso de amasado, hasta obtener los puntos necesarios para determinar la
curva que relaciona la densidad seca con la humedad.
45
Obtención y Expresión de los Resultados
Siguiendo la secuencia de operaciones señaladas en el impreso que se adjunta, se calcula la densidad
seca y la humedad correspondiente a cada determinación efectuada.
En un gráfico que tenga por abscisas los tantos por ciento de humedad y por ordenadas las densidades
secas, se sitúan los puntos definidos por los valores calculados. Con estos puntos se dibuja una curva
suave. Las coordenadas del máximo de esta curva definen la "densidad máxima" y la "humedad
óptima" del ensayo.
Ejemplo:
Determinación 1 2 3 4 5 6
W% 5 8 10 12 15 20
γ´= (Kg/dm3) 1.89 2.13 2.20 2.21 2.16 2.08
γd=γ´/1+W
(kg/dm3) 1,8 1,97 2 1,97 1,88 1,73
46
4.4.1.b. Ensayo Proctor Modificado pp
Este ensayo es semejante al anterior, pero se emplea una energía de compactación más alta. Sólo se
ensaya material de granulometría inferior a 20 mm. Se determina la densidad seca máxima y la
humedad correspondiente que, aplicando una energía de compactación de 2,632 J/cm3, se pueda
conseguir con ese suelo en el laboratorio.
El método está basado en la determinación de las densidades secas de varias probetas, compactadas
en idénticas condiciones pero con contenidos de humedad diferentes. Para cada contenido de
humedad se alcanza una determinada densidad, de manera que estos pares de valores, representados
en coordenadas cartesianas, definen la relación buscada.
El procedimiento de ensayo, la obtención y expresión de los resultados, es igual que los detallados en
el ensayo Proctor Normal.
Cuando se realizan obras de relleno, terraplenes, mejoras de terreno etc., los datos para obtener
una buena compactación vienen dados por los ensayos de laboratorio (Proctor normal, Proctor
modificado), de los que se obtiene una densidad seca máxima y una humedad optima que debe ser
contrastada en cada una de las tongadas de relleno, determinando la densidad seca aparente in situ
del suelo de tal forma que estén dentro de un porcentaje establecido en las condiciones de
compactación.
γd (in situ) ≥ 95% de la teórica Proctor (γd máxima)
100 % de la teórica Proctor (γd máxima)
El objeto de este ensayo es determinar “in situ” la densidad de un suelo que no contenga
partículas mayores de 50 mm, mediante la excavación de agujero.
Se suele utilizar un recipiente con válvula y embudo como el de la figura. Para encontrar el
volumen del recipiente se llena de agua hasta la válvula y se halla el peso del agua. Esto entra dentro
de las operaciones de calibrado.
48
A continuación se llena el recipiente de una arena especial,
también hasta la válvula, y se halla el peso de la arena. Dividiendo el
peso de la arena por el volumen del recipiente se halla su peso
específico.
Las normas suelen recomendar el uso de una arena redondeada muy uniforme. Sin embargo,
este problema debería estudiarse más a fondo, pues, según Akroyd, el peso específico de este tipo de
arenas es sensible al modo en que sea depositado. De todos modos, obsérvese que, debido a la
presencia de los dos embudos en el aparato de la figura, las condiciones en que la arena se deposita
en el recipiente son análogas al modo en que se deposita en el agujero.
Para suelos cohesivos blandos es útil el sistema de usar un tubo con borde cortante de unos 10
cm de diámetro, 12 cm de altura y paredes de chapa de unos 3 mm. Se hinca con cuidado, colocando
sobre el tubo una sufridera; se excava alrededor del tubo, se extrae el tubo con la muestra y, como se
conoce su volumen, basta determinar el peso en seco.
Si un haz de neutrones que parten de la fuente atraviesa una capa de suelo, la pérdida de
energía de un neutrón al entrar en contacto con un átomo del suelo es máxima cuando se trata de un
átomo de hidrógeno.
Así pues, para medir la humedad se utilizan neutrones rápidos, que pierden energía al chocar
con los átomos de hidrogeno.
Cuantos más neutrones lentos llegan al detector, mayor cantidad de agua tiene el terreno.
No es aplicable a terrenos con materia orgánica por la presencia de hidrógeno en dicha
materia.
50
TEMA 5. RECONOCIMIENTO DEL TERRENO
Las características del terreno de apoyo se determinarán mediante una serie de actividades
que en su conjunto se denominan Reconocimiento del Terreno y cuyos resultados y
conclusiones quedarán reflejados en el estudio geotécnico.
5.2. Programación
Para la programación del reconocimiento del terreno se deben tener en cuenta todos los
datos relevantes de la parcela, tanto los topográficos o urbanísticos y generales del edificio,
como los datos previos de reconocimientos y estudios de la misma parcela o parcelas
limítrofes si existen, y los generales de la zona realizados en la fase de planeamiento o
urbanización.
51
Tabla 3.2. Grupo de terreno. (DBE-SE-C – Apartado 3.2.1)
GRUPO DESCRIPCIÓN
T–1 Terrenos favorables: Aquellos con poca variabilidad, y en los que la práctica habitual en la
zona es de cimentación directa mediante elementos aislados.
T–2 Terrenos intermedios: Los que presentan variabilidad, o que en la zona no siempre se
recurre a la misma solución de cimentación, o en los que se puede suponer que tienen
rellenos antrópicos de cierta relevancia, aunque probablemente no superen los 3,0 m.
a) Suelos expansivos
b) Suelos colapsables
c) Suelos blandos o sueltos
d) Terrenos Kársticos en yesos o calizas
e) Terrenos variables en cuanto a composición y estado
f) Rellenos antrópicos con espesores superiores a 3 m
g) Terrenos en zonas susceptibles de sufrir deslizamientos
h) Rocas volcánicas en coladas delgadas o con cavidades
i) Terrenos con desnivel superior a 15º
j) Suelos residuales
k) Terrenos de marismas
A partir de estos dos puntos de partida, el reconocimiento de terrenos se plantea teniendo en cuenta
los siguientes aspectos:
La densidad y profundidad de reconocimientos debe ser tal que permita una cobertura correcta de la
zona a edificar. Para definirlos se tendrá en cuenta el tipo de edificio, la superficie de ocupación en
planta y el grupo de terreno. Cuanto más homogéneo sea el terreno, tanto vertical como lateralmente,
menos puntos de reconocimiento se precisarán para caracterizarlo.
Con carácter general, el número mínimo de puntos a reconocer será de tres. En la tabla 3.3 se recogen
las distancias máximas dmax entre puntos de reconocimiento y las profundidades orientativas P bajo
el nivel final de la excavación en base al tipo de construcción y al tipo de terreno. Dichas distancias
no se deben sobrepasar.
52
Tabla 3.3 Distancias máximas entre puntos de reconocimiento, y profundidades orientativas
Grupo de terreno
T–1 T–2
Tipo de Construcción
dmáx P dmáx P
m m m m
C–0,C–1 35 6 30 18
C–2 30 12 25 25
C–3 25 14 20 30
C–4 20 16 17 35
En el caso en que las distancias dmax excedan las dimensiones de la superficie a reconocer, deben
disminuirse hasta que se cumpla con el número de puntos mínimos requeridos.
En edificios con superficies en planta superiores a 10.000 m2 se podrá reducir la densidad de puntos
hasta un 50% de los obtenidos mediante la regla anterior sobre el exceso de superficie.
En el caso de tipos de terreno T3 o cuando el reconocimiento se derive de otro que haya resultado
insuficiente, se intercalarán puntos de reconocimiento en las zonas problemáticas hasta definirlas
adecuadamente.
Todos los puntos de reconocimiento planteados, en planimetría y altimetría deben quedar reflejados
en un plano y claramente reconocibles del entorno.
En cuanto a la profundidad mínima que debe alcanzar la campaña de reconocimiento debe ser tal que
intercepte todos los niveles litológicos afectados por la excavación, de forma que la profundidad
planificada de los reconocimientos sea suficiente para alcanzar una cota de terreno por debajo de la
cual no se desarrollarán asientos significativos bajo las cargas que pueda transmitir el edificio.
53
5.4. Técnicas de prospección
La prospección del terreno podrá llevarse a cabo mediante calicatas, sondeos mecánicos, pruebas
continuas de penetración o métodos geofísicos.
Se describen a continuación estas técnicas, según el Anejo C del DB SE-C.
5.4.1. Calicatas
Se agrupan bajo este nombre genérico las excavaciones de formas diversas (pozos, zanjas, rozas, etc)
que permiten una observación directa del terreno, así como la toma de muestras y, eventualmente, la
realización de ensayos in situ. Este tipo de reconocimiento podrá emplearse con:
54
d) Terrenos preferentemente cohesivos.
e) Terrenos granulares en los que las perforaciones de pequeño diámetro no serían
representativas.
a) Se puede alcanzar en todos los puntos el estrato firme o resistente con garantía suficiente.
b) No sea necesario realizar pruebas in situ asociadas a sondeos (p.e. ensayos de penetración
estándar).
Se excluirá este método cuando pueda deteriorarse el terreno de apoyo de las futuras cimentaciones
o se creen problemas de inestabilidad para estructuras próximas.
En las paredes del terreno excavado, podrán realizarse ensayos in situ como el penetrómetro de
bolsillo, con el fin de obtener una indicación orientativa del comportamiento del terreno. De esta
indicación orientativa no se deducirán, en ningún caso, valores cuantitativos de la resistencia del
terreno.
En calicatas de una profundidad mayor a 1,5 m ninguna persona podrá acceder a su inspección o
revisión si no se encuentran debidamente entibadas o adecuadamente retaluzadas.
Los sondeos mecánicos podrán utilizarse para prospecciones complementarias tales como: realizar
diagrafias de resistividad, radioactividad natural, velocidad sónica, etc.
Los métodos más habituales para la ejecución de sondeos mecánicos son el de rotación con
extracción de testigo continuo, percusión y mediante barrena helicoidal (hueca o maciza).
Los sondeos a rotación, mediante baterías simples, dobles o especiales podrán utilizarse en cualquier
tipo de terreno, siendo necesario utilizarlos cuando el terreno a reconocer sea un macizo rocoso o
exista alternancia de capas cementadas duras con otras menos cementadas. En su utilización se tendrá
en cuenta que pueden existir problemas en el reconocimiento de suelos granulares finos bajo el nivel
55
freático y en el de bolos o gravas gruesas. También deben interpretarse con cuidado los testigos
extraídos de suelos colapsables bajo la acción del agua de inyección y los de rocas blandas de tipo
areniscoso que pueden fragmentarse excesivamente por efecto de la rotación.
Los sondeos a percusión pueden realizarse cuando el terreno pueda atravesarse con la energía
disponible y el ruido asociado al golpeo no rebase los límites establecidos en cada caso. En su
utilización se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:
a) Este método está especialmente indicado para reconocer suelos granulares gruesos,
adaptando el diámetro del sondeo al tamaño de las gravas o bolos a atravesar. Normalmente
se emplearán tuberías de hinca o tomamuestras a percusión.
b) En el caso de suelos granulares finos se utilizarán cucharas con cierre inferior de clapeta.
Los sondeos con barrena helicoidal hueca o maciza podrán utilizarse cuando:
En la investigación del nivel o niveles freáticos se recomienda adoptar las siguientes medidas:
a) Si los sondeos mecánicos son realizados con ayuda de cualquier tipo de fluidos incluida el
agua, éstos deben ser eliminados y purgados antes de la colocación de los tubos
piezométricos, de forma que las medidas de control de profundidad del agua no se vean
alteradas y contaminadas por agentes externos.
b) Debe protegerse la boca de las perforaciones en las que se disponga de tuberías
piezométricas, disponiendo una arqueta o tapón de sellado que impida la entrada de agua a
la perforación.
Deben efectuarse medidas del nivel del agua en la perforación al comenzar y terminar cada día los
trabajos de ejecución del sondeo mecánico y posteriormente hasta que se estabilicen dichos niveles.
En el informe del reconocimiento del terreno se recogerán estas medidas, junto con las
recomendaciones necesarias para el seguimiento futuro de las mismas si se prevén oscilaciones
estacionales.
En la tabla 3.4 se establece el número mínimo de sondeos mecánicos y el porcentaje del total de
puntos de reconocimiento que pueden sustituirse por pruebas continuas de penetración cuando el
número de sondeos mecánicos exceda el mínimo especificado en dicha tabla.
56
Tabla 3.4 Número mínimo de sondeos y porcentaje de sustitución por pruebas continuas de
penetración (DB SE-C, apartado 3.2.1)
Este tipo de prueba es muy habitual por su fácil manejo, versatilidad y bajo costo, constituyendo el
tipo de prospección que mejor permite completar los estudios geotécnicos. No obstante, la
información que aportan necesariamente debe ser contrastada con calicatas y/o sondeos.
Con ellos se mide indirectamente la resistencia y la densidad relativa de los suelos atravesados de
modo continuo o discontinuo. Sus limitaciones son las rocas y normalmente los suelos granulares o
57
cementados o muy compactos.
Los ensayos de penetración dinámica, mucho más utilizados que los estáticos, consisten en la lectura
de la resistencia del terreno mediante la hinca en el terreno de una puntaza de dimensiones
normalizadas mediante la aplicación energía de impacto fija (por golpeo de una maza desde una altura
definida).
Son muy habituales por su fácil manejo, versatilidad y bajo costo, constituyendo el tipo de
prospección que mejor permite completar los estudios geotécnicos. No obstante, la información que
aportan necesariamente debe ser contrastada con calicatas y/o sondeos.
Con ellos se mide indirectamente la resistencia y la densidad relativa de los suelos atravesados de
modo continuo o discontinuo. Sus limitaciones son las rocas y normalmente los suelos granulares o
cementados o muy compactos.
La realización, procesado e interpretación de los trabajos recogidos en los tres apartados anteriores
58
se llevarán a cabo teniendo en cuenta las ventajas y limitaciones que entraña el uso de técnicas
geofísicas e integrando los resultados en el marco geológico y morfológico del área estudiada.
En zonas sísmicas y para edificios de los tipos C-1 y C-2 se recomienda la utilización de ensayos
“down-hole” o “cross-hole” (norma ASTM: D 4428) con el fin de identificar la velocidad de
propagación vs, de las ondas S que permite clasificar las distintas unidades geotécnicas de acuerdo
con la Norma de Construcción Sismorresistente NCSE vigente. Para edificios de los tipos C-2 y C-3
será obligatoria la realización de dicho tipo de ensayos cuando la aceleración sísmica básica sea
superior a 0,08 g.
Con el fin de contribuir a una mejor definición de los perfiles geotécnicos del terreno mejorando las
correlaciones que se puedan establecer entre sus distintas unidades geotécnicas, para la realización
del estudio geotécnico se podrá exigir la testificación geofísica de los sondeos que se realicen,
debiendo para ello elegir la combinación más adecuada de las siguientes diagrafías:
a) gamma – natural.
b) gamma – gamma.
c) neutrón – neutrón.
d) resistividad y potencial espontáneo.
e) sónica.
f) térmica.
59
TEMA 6. RECONOCIMIENTOS DEL TERRENO – IN SITU-
6.1 ENSAYOS DE CAMPO
Son los que se ejecutan in situ, directamente sobre el terreno natural y que proporcionan datos que
permiten determinar las características del terreno a una cierta profundidad (DB SE-C, apartado
3.2.3).
a) Ensayos en sondeos
b) Ensayos en pozos y calicatas
c) Pruebas de penetracion
a) Ensayos de sondeos
El SPT (Standard Penetration Test) es un ensayo de penetración dinámica pura, por percusión, en el
que se determina la resistencia del suelo a la penetración de un tomamuestras tubular de acero, en el
interior de un sondeo, al tiempo que permite obtener una muestra representativa para su
60
identificación, aunque con su estructura alterada.
Puede ejecutarse prácticamente en todo tipo de suelos, incluso en roca muy alterada, aunque es un
ensayo especialmente indicado para arenas. Su empleo en suelos arcillosos y limosos presenta una
mayor dificultad de interpretación. Se realiza exclusivamente en el interior de sondeos, durante la
perforación. La frecuencia habitual para la realización del SPT a lo largo del sondeo es de un ensayo
cada 2 a 5 m, incluso mayor, en función de las características del terreno.
Se obtiene un valor N, de resistencia a la penetración, que puede ser correlacionado con parámetros
geotécnicos como la densidad relativa, el ángulo de rozamiento interno, la carga admisible y los
asientos en los suelos granulares.
El ensayo consiste básicamente en golpear sobre la cabeza de un varillaje al que está unido
solidariamente el tomamuestras, mediante una maza con una masa y altura de caída determinadas. El
procedimiento consiste en limpiar cuidadosamente la perforación al llegar a la cota deseada para el
ensayo, tanto las paredes como el fondo, retirando la batería de perforación e instalar en su lugar el
tomamuestras de dimensiones estándar, que consta de tres elementos: zapata, tubo bipartido y cabeza
de acoplamiento con el varillaje.
La resistencia a la penetración estándar se define por el número de golpes (N) necesario para que,
golpeando con una maza de 63,5 kg de masa en la cabeza del varillaje desde una altura de 76 cm, se
consiga que el tomamuestras penetre 30 cm, después del descenso inicial (debido al propio peso del
equipo) y tras la denominada penetración de asiento (número de golpes requeridos para una
penetración de 15 cm después del descenso inicial).
La lectura del golpeo del primero y último tramo no se debe tener en cuenta, por la alteración del
suelo o derrumbes de las paredes del sondeo en el primer caso, y por posible sobrecompactación en
el segundo. La suma de los valores de golpeo de los dos tramos centrales de 15 cm es el valor N. En
ocasiones, dada la alta resistencia del terreno, no se consigue el avance del tomamuestras. En estos
casos, el ensayo se da por finalizado cuando se alcancen los 50 golpes durante la penetración de
asiento o bien en cualquiera de los dos intervalos de 150 mm. En el registro se anotará la penetración
alcanzada en estos casos y el símbolo R en lugar de N.
61
.a.2) Ensayo de molinete (Vane Test)
Al tratarse de un ensayo rápido, se realiza en condiciones sin drenaje, por lo que la resistencia al corte
será la resistencia sin drenaje, que equivaldrá a la cohesión del material (para Ǿ = 0 º).
Para la realización del ensayo se utiliza una célula cilíndrica, de pared lateral
flexible, que se llena de un fluido al que se le puede aplicar una presión
determinada.
62
a.4) Ensayo Lefranc
El procedimiento consiste en rellenar de agua el sondeo y medir el caudal necesario para mantener el
nivel constante (ensayo a régimen permanente) o bien medir la velocidad de descenso del nivel de
agua (ensayo a régimen variable).
La medida del caudal de admisión debe realizarse cada 5 minutos, manteniendo el nivel constante en
la boca del sondeo, durante 45 minutos.
La realización del ensayo requiere que, antes de medir tiempos y caudales, se llene el sondeo de agua,
observando que el aire es expulsado y que se estabiliza el nivel y la velocidad de descenso, lo que
indica que se ha alcanzado el régimen permanente.
Para los cálculos posteriores es necesario determinar la cota del nivel freático.
La permeabilidad es de las propiedades de los macizos que presentan mayor variación dentro de una
misma formación rocosa. En macizos rocosos sanos, puede ser muy baja (del orden de 10-8-10-10
cm/s), aunque si el macizo rocoso está formado por matriz rocosa porosa y permeable (arenisca, por
ejemplo), sus valores pueden alcanzar hasta 10-3 cm/s.
El ensayo consiste en introducir agua a presión constante (10 kp/cm2) en el sondeo, midiendo las
admisiones durante un período de 10 minutos. Normalmente, se ensayan tramos de 5 m de sondeo,
aislando el tramo de ensayo del resto del sondeo mediante dos obturadores; en este caso el ensayo se
conoce también como “packer test”. Si el ensayo se realiza en el fondo del sondeo (5 m finales) sólo
es necesario el empleo de un obturador, correspondiendo en este caso al ensayo tal y como lo definió
M. Lugeon en 1933.
63
b) Ensayos en pozos y calicatas
El ensayo de placa de carga puede realizarse en zanjas o pozos, incluso en la superficie del terreno si
ha sido previamente acondicionada. Este ensayo consiste en aplicar una carga vertical de forma
escalonada sobre una placa lisa y rígida de dimensiones variables (30 x 30 a 100 x 100 cm) con objeto
de determinar las deformaciones producidas.
Se suele mantener la carga en cada escalón hasta que el incremento de asiento sea inferior a 0,01 mm,
con un intervalo entre las lecturas de 5 min.
El escalón máximo a alcanzar es conveniente que sea 3 veces más que la carga de trabajo de la
estructura proyectada. En un ensayo pueden realizarse varios ciclos de carga y descarga. La carga se
ejerce mediante gatos hidráulicos que actúan contra una carga de lastre, como un camión pesado, o
anclando dichos gatos.
Los parámetros medidos durante el ensayo son el tiempo, la carga aplicada y los asientos,
representándose en diagramas carga-asiento y tiempo-asiento.
64
Siendo, r el radio de la placa,
Ps Ps la presión media bajo la placa
E = 1,5 r
S S el asiento de la placa.
E= Modulo de compresibilidad MN/M2
65
No obstante el ensayo de placa de carga debe ser contrastado con los datos de las investigaciones
adicionales realizadas en la zona de actuación con el fin de verificar las condiciones de la zona de
influencia de la cimentación.
De los métodos para determinar la carga admisible del terreno podemos señalar el método descrito
por Degraux, en el que para calcular la carga admisible se asume que la carga de rotura Qo es
aquella después de la cual cualquier incremento de carga origina una nueva deformación, sin que se
consiga ese incremento. La carga de rotura q equivale a:
Qo
q=
Ao
q
qa =
B
1 + 0,3 F
L
Las pruebas de penetración consisten en introducir por medio de presión una puntaza normalizada
por medios estáticos y dinámicos y medir la resistencia a la penetración por presión o golpeo con una
energía normalizada. Los utilizados en cimentación según el CTE se recogen en la tabla D.6
66
La presentación de los resultados de los ensayos de penetración se realiza en un estadillo con el parte
de trabajo (localización, profundidad, equipos, incidencias, observaciones) y los gráficos resultantes,
en los que se representan los valores de golpeo de N10, ó N20, en el eje de abscisas, y la profundidad
de penetración en el eje de ordenadas.
También llamados ensayos C.P.T. (cone penetration test), miden la reacción del suelo ante la
penetración continua de una punta cónica mediante dos parámetros: la resistencia de punta (qc) y el
rozamiento lateral (fs). La instalación de un sensor adicional de la presión intersticial constituye
un equipo denominado piezocono (CPTU) que, además de medir qc, y fs, registra las presiones
intersticiales, u, que se van generando durante la hinca; también se pueden instalar sensores
adicionales de temperatura, inclinación, etc.
El ensayo de penetración estática consiste en hincar en el suelo una punta cónica a presión y a
velocidad constante, midiendo el esfuerzo necesario para la penetración del cono, qc. Si se emplea un
cono de tipo móvil se puede medir el rozamiento lateral local, s, y en el caso de utilizar un piezocono
se registrará, además, la presión intersticial que se va generando durante la hinca.
67
En la Figura puede observarse que los picos que se producen en la presión intersticial permiten
determinar la presencia de pequeñas capitas limosas o arenosas intercaladas entre los paquetes más
impermeables, así como detectar las capas impermeables intercaladas entre los estratos arenosos,
obteniendo de esta manera una interpretación de la estratigrafía del terreno.
• Con el ángulo de rozamiento interno para suelos granulares; aunque no existe una
relación simple y general la figura da una orientación.
68
c.2) Ensayos de penetración dinámica
Estos ensayos sencillos y económicos permiten estimar la resistencia a la penetración de los
suelos en función de la profundidad. Cuando se dispone de información geológica (sondeos o
calicatas en zonas próximas) se pueden correlacionar las diferentes capas de suelos. Son muy
utilizados en estudios geotécnicos en edificación para la cimentación de estructuras.
Se puede estimar de forma aproximada que N spt= NB, para NB,, comprendido entre 8 y 12. Para
valores mayores, NB resulta ser algo mayor que N.spt
69
Ensayo de penetración dinámica tipo Borros, dispositivo y puntazas (Jiménez Salas y col. 1976)
70
c.2.2) Ensayo DPH (Dynamic probing heavy)
Prueba de penetración dinámica super pesada. Está indicada especialmente para suelos
granulares. Pueden realizarse a profundidades mayores de 25 metros.
El aparato consta de una pieza cilíndrica de acero con punta de forma cónica, un conjunto de
varillas de acero para transmitir la energía de golpeo y una maza de 63,5 kg. La altura de caída de
0,75 m. Los golpes necesarios para la hinca se registran cada 20 cm (N20).
71
TEMA 7 . RECONOCIMIENTOS DEL TERRENO.
7.1 ENSAYOS DE LABORATORIO
Toma de muestras
El objetivo de la toma de muestras es la realización, con una fiabilidad suficiente, de los ensayos de
laboratorio pertinentes según las determinaciones que se pretendan obtener. Por tanto, en la toma de
muestras se deben cumplir unos requisitos diferentes según el tipo de ensayo que se vaya a ejecutar
sobre la muestra obtenida.
a) Muestras de categoría A: son aquellas que mantienen inalteradas las siguientes propiedades
del suelo:
− estructura,
− densidad,
− humedad,
− granulometría,
− plasticidad, y
− componentes químicos estables.
b) Muestras de categoría B: son aquellas que mantienen inalteradas las siguientes propiedades
del suelo:
− humedad,
− granulometría,
− plasticidad, y
− componentes químicos estables.
c) Muestras de categoría C: todas aquellas que no cumplen las especificaciones de categoría B.
En la tabla 3.5 se señala la categoría mínima de la muestra requerida según los tipos de ensayos de
laboratorio que se vayan a realizar.
Tabla 3.5 Categoría de las muestras de suelos y rocas para ensayos de laboratorio
72
Una vez extraídas las muestras, se procederá a su parafinado o protección adecuada y se trasladarán
al laboratorio en las mejores condiciones posibles.
Este ensayo se utiliza para determinar la resistencia a compresión uniaxial en probetas de suelo que
tengan cohesión (arcillas o limos), sin ningún confinamiento lateral.
Para la realización del ensayo, sobre una muestra de suelo, procedente de un tubo tomamuestras, de
un bloque de suelo parafinado o preparada por remoldeo en laboratorio, se realiza el tallado para
obtener una probeta cilíndrica o prismática.
La probeta se somete a un proceso de carga uniaxial en una prensa. Midiendo las cargas aplicadas y
las deformaciones que se van produciendo se pueden determinar la tensión de rotura de ese suelo y
las deformaciones producidas por dos procedimientos:
− Método analítico.
− Utilizando un gráfico tensión-deformación. Se representan en ordenadas las cargas aplicadas
y en abscisas las deformaciones axiales que se han producido en el proceso de carga hasta la
rotura. El máximo de esa curva nos proporciona, en ordenadas, la máxima tensión axial que
ha soportado la muestra (resistencia a la compresión simple, qu) y en abscisas la deformación
axial correspondiente a esa tensión máxima.
En la tabla D.23 del Anexo D del DB SE-C se establecen los valores orientativos de resistencia a
compresión simple en función del tipo de suelo.
73
7.1.2. Ensayo de Corte Directo
Mediante este ensayo se determinan los parámetros resistentes (cohesión, c y ángulo de rozamiento
interno, Ø), de una muestra de suelo sometida a esfuerzo cortante.
Se utiliza un equipo de corte directo, que consta de una caja rígida de acero, de sección cuadrada o
circular, dividida en dos mitades y en cuyo interior se coloca la muestra de suelo de forma que esta
se encuentra restringida lateralmente por las paredes rígidas de la caja. Encima de ésta se dispone una
placa de reparto rígida sobre la que se aplica una carga vertical “N”. El conjunto se introduce en un
recipiente de acero de mayores dimensiones, que puede llenarse de agua para realizar el ensayo en
condiciones de drenaje. La muestra se corta por un plano horizontal mientras se encuentra sometida
a una presión normal a dicho plano.
Se pueden ensayar tanto suelos cohesivos (arcillosos) como no cohesivos (arenosos) preferentemente
con partículas de pequeño tamaño, como arenas limos o arcillas. No obstante también se pueden
ensayar suelos con partículas de tamaños superiores (gravas, bolos) utilizando aparatos de
dimensiones adecuadas.
Las cajas de forma cilíndrica se emplean normalmente para ensayar muestras inalteradas y las de
forma prismática (sección cuadrada) para suelos compactados en laboratorio. Se trabaja
habitualmente con la muestra saturada.
Debido a que en los suelos cohesivos se puede distinguir un comportamiento resistente a corto plazo
y otro a largo plazo, en la Norma UNE 103-401/98, se describen las distintas modalidades de ensayo
y se detalla el procedimiento a seguir para poder realizar el ensayo de corte en distintas condiciones:
74
velocidad lo suficientemente rápida para que no se produzca el drenaje.
− UU (ensayo no consolidado - no drenado): La rotura se inicia nada más aplicar la presión
normal correspondiente y a una velocidad lo suficientemente rápida para que no se produzca
el drenaje.
7.1.3.Ensayo Triaxial
Se utiliza un equipo denominado triaxial, que utiliza una probeta de suelo cilíndrica, que es
introducida dentro una membrana elástica, y ésta a su vez dentro de una célula o recipiente, que se
llena de un fluido, para poder someter la probeta a una presión externa en todo su perímetro. Se trata
por tanto de un aparato de rotura por compresión que permite simultanear una tensión sobre el
contorno de la probeta ensayada y otra distinta sobre su eje; de esa manera se consigue restringir el
desplazamiento lateral del suelo y reproducir de manera bastante exacta los cambios de tensiones que
pueden producirse en la realidad.
En este ensayo se pueden determinar las relaciones tensión-deformación, los parámetros resistentes
de cualquier terreno, cohesión, c, y ángulo de rozamiento interno, Ø, y las trayectorias de tensiones
totales y efectivas de un suelo inalterado o remoldeado.
Modalidades de ensayo
Aunque la versatilidad del aparato triaxial permite llevar a cabo pruebas muy diversas, existen tres
tipos de ensayos característicos:
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Célula
triaxial
Aunque las condiciones de carga de una cimentación cualquiera no inducen, en general, un estado de
deformación lateral nula (unidimensional), resulta habitual emplear este modelo, con algunas
modificaciones, para estimar los asientos producidos por terraplenes, zapatas, losas etc,
especialmente sobre suelos finos (limos, arcillas) saturados.
La probeta para el ensayo se puede preparar por diferentes procedimientos, a partir de la muestra de
suelo que se disponga: extraída de una muestra inalterada procedente de un tubo portamuestras, por
tallado de una muestra inalterada en bloque o muestra remoldeada.
• Célula edométrica: consiste en un anillo rígido de acero en cuyo interior se coloca la probeta
de suelo. En la parte inferior y superior de la probeta se colocan unas piedras porosas que
permiten el drenaje del agua contenida en el suelo y transmiten la carga a la probeta. El
conjunto se introduce en la célula, que se llena de agua para mantener en todo momento las
condiciones de saturación.
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Célula edométrica
Para realizar el ensayo, sobre la piedra porosa superior se coloca una placa rígida y, en su centro, se
aplica una carga vertical. Se llena de agua la célula de manera que quede cubierta la placa porosa
superior.
Se inicia el ensayo aplicando una carga pequeña P, que produce una determinada tensión y un
asentamiento de la muestra del suelo, que irá aumentando con el transcurso del tiempo, aunque no de
forma lineal, ya que se va amortiguando lentamente hasta llegar a anularse, quedando en este caso la
muestra con una altura hi.
La rigidez del anillo que contiene la muestra impide las deformaciones laterales e impone condiciones
de compresión unidimensional. En un suelo poco permeable esto hace que, cuando se coloca un nuevo
escalón de carga, todo el incremento de tensión vertical total se transmita al agua intersticial y que
las tensiones efectivas no varíen.
Una vez alcanzada la situación de equilibrio, se calcula la presión ejercida sobre la probeta dividiendo
la carga aplicada por la sección de la probeta. Este valor se denomina presión de hinchamiento.
77
7.1.5. Ensayos químicos de suelos y agua freática
La durabilidad de los elementos estructurales en contacto con el terreno dependerá, entre otros
factores, de la agresividad potencial que presenta el entorno en el que se ubica la estructura, tanto el
suelo como el agua. Dicha agresividad es debida generalmente no a la composición química del suelo
en sí, sino a la presencia de ciertos compuestos químicos.
Los ensayos químicos en un laboratorio de suelos suelen estar limitados al contenido de materia
orgánica (pérdida por calcinación, contenido orgánico total, materia orgánica), contenido en
carbonatos, sulfatos, cloruros y valor de pH.
El contenido de sulfatos puede servir como índice para el posible efecto perjudicial del suelo sobre el
acero y el hormigón. Todos los sulfatos, salvo raras excepciones son solubles en HCl y algunos son
solubles en agua.
El ión sulfato tiene gran poder de degradación debido al ataque que experimenta en el cemento bajo
determinadas circunstancias. El proceso consiste, brevemente descrito, en la reacción entre los
sulfatos y el aluminato tricálcico hidratado del cemento, dando lugar a la formación de sulfoaluminato
tricálcico hidratado (ettringita). La ettringita es muy expansiva, con aumentos de volumen de hasta
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2,5 veces. En este proceso de incremento de volumen se produce una fisuración del hormigón, que
facilita la posterior entrada de agua agresiva, acelerándose el proceso de deterioro del hormigón.
En presencia de agua agresiva, el proceso se agudiza, ya que el agua transporta los iones sulfato
facilitando la degradación del hormigón. En caso de que la agresividad sólo se desarrolle en suelos,
el proceso es más lento.
De la correcta definición en el estudio geotécnico del contenido de sulfatos en suelos y agua depende
la clase de exposición del hormigón a emplear en los elementos de cimentación y contención, y por
tanto la durabilidad de los mismos. En función de la clase de exposición de que se trate (Qa, Qb, Qc),
se definen unas características específicas de los hormigones en cuanto a contenido mínimo de
cemento, relación agua/cemento o empleo de cemento sulforesistente (Qb, Qc).
El contenido de materia orgánica se emplea para clasificar un suelo. Se determina a partir de la pérdida
por calcinación, que viene determinada por la combustión a temperatura controlada de una muestra
preparada (500-520ºC). También se puede determinar a partir de la pérdida de masa por el tratamiento
con peróxido de hidrógeno (H2O2) que suministra una medida más específica de los elementos
orgánicos.
La determinación del contenido de carbonatos se emplea como un índice para clasificar los suelos y
rocas con carbonatos naturales o como índice para indicar el grado de cementación.
El valor del PH se mide en el agua freática o en una suspensión preparada de suelo en agua y se
emplea para evaluar la posibilidad de acidez o alcalinidad excesiva.
79
TEMA 8 .- ESTUDIO GEOTECNICO
8.1. Introducción
Hasta hace poco no ha existido una normativa de obligado cumplimiento, que regule las
cuestiones técnicas relacionadas con la definición de los estudios geotécnicos ni su alcance, ni su
planificación, ni sus contenidos.
Desde el 29 de Marzo de 2006 en que se publica el CTE y, una vez que entra en vigor, existe
un marco de referencia para la realización de Estudios Geotécnicos que se encuentra en el Documento
Básico SE-C en el apartado N° 3 del CTE), que es obligatorio para las obras de edificación.
Las conclusiones a que se lleguen en el informe, deben estar basadas en una campaña de
reconocimiento suficientemente sólida y representativa del suelo correspondiente al solar en estudio.
El CTE recoge como UNIDAD GEOTECNICA: Cada una de las capas superpuestas del
terreno que presentan características físicas y mecánicas comunes, relativas a su origen, identificación
de los materiales que la componen, estado, resistencia y deformabilidad.
El CTE en su apartado 3.3 indica de forma explícita, los diferentes aspectos que deben
incluirse en la redacción del estudio geotécnico. Los diferentes puntos a contemplar dependen de la
cimentación o contención que se determine, según el caso se estudiaran todos los requisitos o los
necesarios para el diseño y calculo.
La documentación que debe aportar el EG, la podemos agrupar en función de sus contenidos,
siguiendo el siguiente esquema:
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Pruebas de reconocimiento
Ensayos de campo y laboratorio
• Magnitud de cargas
• Tipo de estructura
• Requisitos de asientos, vibraciones…
• Varios
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8.2.1.3 Información geológica y geotécnica previa:
− Incluye la campaña de reconocimiento realizada, que como mínimo será lo que contempla el CTE,
la función del tipo de terreno (T1, T2, T3) y el tipo de construcción ( C0, C1, C2, C3, C4, C5)
− La información completa el desarrollo de los trabajos de campo y laboratorio, se incluye en su
Anejo correspondiente
A) Suelos:
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• Granulometría
• L. De Aterberg
• Carbonatos
• Sulfatos
• M. Orgánica
B) Rocas:
• Humedad Natural
• Densidad Seca
Ensayos de Campo:
• Penetración dinámica
• Penetración estática
• Ensayo SPT
• Presiométro
• Etc.
Ensayos de laboratorio:
• Compresión simple
• Corte directo
• Triaxial
Se deben analizar los problemas geotécnicos que pueden surgir a la vista de los resultados
de los trabajos de campo y laboratorio obtenidos.
En especial se deben enumerar y describir los problemas especiales que puedan surgir, como
estabilidad de taludes, agresión al hormigón.
83
hundimiento y deformabilidad.
En este apartado se deben recoger las recomendaciones y conclusiones del conjunto del
Informe.
Además, se debe indicar cuál o cuáles son a juicio del autor del Estudio Geotécnico la
solución o soluciones de cimentación más adecuadas para el proyecto de cimentación, atendiendo
al tipo de estructura, a las características del terreno, a los datos geotécnicos disponibles, a su forma
de obtenerlos y a su fiabilidad. Esta solución o soluciones deben incorporar los datos necesarios
para el proyecto.
• Tipo de cimentación.
• Cota de cimentación.
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• Asientos totales y diferenciales, esperables y admisibles, para la estructura del edificio y
de los elementos de contención que se pretende cimentar.
Esta Información debe referirse para las dimensiones probables del cimiento de la
estructura, o a una horquilla de dimensiones, en el caso de que no se conozcan.
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complementarios a realizar, en fases posteriores (proyecto o ejecución de obra), a fin de subsanar
dichas limitaciones
Tal como indica el CTE, una vez iniciada la obra y las excavaciones se debe contrastar la
validez y suficiencia de los datos aportados por el estudio geotécnico, adoptando. en casos de
discrepancia, las medidas oportunas para la adecuación de la cimentación y del resto de la
estructura a las características reales del terreno.
8.3 Anejos
En este Anejo se debe incluir el plano de situación y accesibilidad del solar en estudio,
recogiendo sus rasgos topográficos y su proximidad con edificios o instalaciones relevantes.
Información que puede Ir acompañada de fotografías.
En este Anejo se debe incluir toda la información relativa a las labores de campo efectuadas:
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• Levantamiento de las calicatas y fotografías de las mismas.
• Registros de los penetrómetros dinámicos, estáticos, presiómetros. etcétera.
• Fotografías de las cajas de los sondeos
• Interpretación y gráficos de las campañas de geofísica.
• Levantamientos geomecánicos de los medios rocosos, con particular descripción de
sus defectos.
• Resultados de los ensayos in situ especiales que se hayan podido efectuar.
En este Anejo se deben incluir los resultados de todos los ensayos de laboratorio realizados.
Debe recoger las incidencias que hayan podido registrarse y las aclaraciones que sean necesarias
para una correcta interpretación de las mismas. Se debe identificar la normativa utilizada. Con
relación a las muestras inalteradas, se debe describir con detalle el proceso que han sufrido las
mismas respecto de su extracción, traslado, almacenamiento en laboratorio, apertura y descripción
En este Anejo se deben incluir los cálculos justificativos (describiendo el método utilizado)
para las diversas soluciones estudiadas. En caso de utilizarse programas de ordenador, se deben
indicar claramente los datos de entrada, las hipótesis. formulaciones y los métodos numéricos
utilizados en que se basan. así como la validación de los resultados obtenidos o cualquier otro dato
que permita juzgar sobre su idoneidad y correcta aplicación
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