Luciano Berio y las sequenzas.
(1925-2003) Oneglia, Italia
Quizá el compositor más importante de su generación. Nació en Oneglia, Italia. Estudió
con su padre, organista, antes de entrar en la escuela de música de Milán. En 1950 se
casó con la soprano estadounidense Cathy Berberian, quien interpretó muchas de sus
obras. En 1951 se trasladó a los Estados Unidos para estudiar con el prestigioso
compositor italiano Luigi Dallapiccola. Cuando regresó a Italia fue cofundador, en
1954, del centro de música electrónica Studio di Fonologia Musicale de Milán. Fue su
director entre 1954 y 1959. De 1965 a 1972 fue profesor en la Academia Juilliard de
Nueva York y entre los años 1976 y 1979 trabajó en el IRCAM de París. En 1988 fundó
el estudio de música electrónica Tempo Reale en Florencia. En 1958 Berio comenzó a
componer una serie de obras para instrumentos solistas bajo el título de Sequenza
(empezó con Sequenza I para flauta y hace poco terminó Sequenza XI para guitarra
(1988), obra decisiva en la implantación de un nuevo repertorio dotado de técnicas
experimentales. En 1969 compuso Sinfonía, que ponía de manifiesto otro de sus
intereses musicales: componer una obra que funcionara sobre varios niveles
psicológicos al mismo tiempo, sobre todo en el scherzo, donde hace referencia continua
a un movimiento de la segunda sinfonía de Mahler, como si fuese un telón; por encima
se oyen un conjunto de fragmentos cantados o recitados por ocho cantantes, además de
pequeñas apariciones de la orquesta. Este propósito de trabajar con varios niveles
simultáneamente lo desarrolla con toda intensidad en sus óperas. En La Vera Storia
(1978), con libreto de Italo Calvino, el texto es el mismo para la primera y segunda
mitad; no así la puesta en escena, los personajes y la música. La segunda parte puede ser
vista como un comentario de la primera o como un nivel diferente sin más. Otras obras
importantes de Berio son Opera (1970) y Un Re in Ascolto (1983).
SEQUENZA VIIb LUCIANO BERIO
“Tu perfil es mi paisaje frenético; mantenido a distancia es un falso fuego de amor que
es mínimo: está muerto”
Ésta es la poesía con la que Sanguineti describe sus impresiones al escuchar, en
1994, la interpretación de la serie Sequenzas y más concretamente de la sequenza VIIa
para oboe, recogiendo claramente en ella la finalidad y sensación descriptiva que le
sugiere la música. Berio escribe la secuencia VIIa para oboe solo en 1969 y la dedica a
Heinz Holliguer. De ésta nacerá posteriormente la secuencia VIIb, para saxofón soprano
solo, en 1993 para Claude Delangle. Las secuencias son una serie de obras para
instrumentos solo en las que se emplea al límite extremo las técnicas del virtuosismo,
arrancando los instrumentos de su tradición, ampliándolos en extensión y posibilidades
técnicas y musicales. La primera es de 1958 para flauta y seguirá escribiendo hasta su
muerte. Inventa, en un juego de manipulaciones y metamorfosis, formas nuevas, nuevos
recursos. Sus raíces se encuentran en el serialismo, aunque dicho estilo se notará en
forma de pinceladas (música muy puntiaguda, cromática y rítmicamente difícil).
Las secuencias únicamente serán una semilla para composiciones posteriores
durante toda la segunda mitad del siglo XX para instrumentos solos. Destacamos la
serie de lo chemins del mismo autor (las secuencias con acompañamiento de grupos de
cámara, pasando del género concertista solo para acompañarse) o ya en Fancia los
Épisodes de Betsy Jolas por mencionar algún ejemplo.
Berio es compositor y teórico italiano nacido en 1925 (Oneglia) y fallecido en
2003 pero influenciado por Dallapiolla (su maestro) en EEUU, además de estudiar
dirección de orquesta y piano (con el que se le oía improvisar jazz por las noches).
Hasta 1953 su obra se mueve entre la influencia neoclásica de Ghedini, la admiración
por Stravinsky, y el atractivo del serialismo. Entre 1954 y 1963 su música se adscribe al
serialismomelodismo y un claro sentido italiano y mediterráneo. Las obras posteriores
muestran un gusto por materiales muy eclécticos unidos por un lenguaje estilístico
homogéneo y un deseo de lograr variados y complejos cosmos en cada obra. integral,
pero aun dentro de esta técnica controlada muestra un especial
Es en esta última etapa donde Berio compone nuestra secuencia: a la vuelta de
EEUU en 1955 crea junto a Luigi Nono y Bruno Maderna el estudio de fonología de la
RAI. Será un centro importante en el que se experimentarán las nuevas formas unidos al
auge con el contacto de la música electroacústica. Berio se afirma pues como un
pionero, un explorador: se interesa por el folk y el rock, consagrándolos y mezclándolos
en el crisol de su música, que es libre, sin fronteras. Berio es fulgurante, brillante,
lípido, barroco, que retoca sin cesar sus obras, elaborando nuevas versiones. Parte de
textos de poetas, descuartizados al borde de lo trágico: loco por el teatro y la literatura
devora a poetas sobretodo escritores modernos y postmodernos del siglo XX, como
Joyce, Cumings o Sanguineti. Se encuentra en la secuencia VII un gusto por la luz y los
juegos de la memoria, de lo que fue buen amado, entendido, encontrado. Por todas
partes recrea situaciones desgarradores o apacibles surgidas de las inflexiones vocales o
instrumentales de la tensión del No (drama lírico japonés) además de la música hindú.
De la misma generación que Cage, Boulez o Stockhausen, Berio es pues pionero
en la música modernista con el uso de la electroacústica y en la exploración de nuevas
fronteras musicales: trabaja y explora cantidad de idiomas y técnicas durante su larga y
prolífica carrera, especializándose en trabajos para la voz (a la que libera literalmente),
música serial, electroacústica..
En el mismo año que la Secuencia VII crea Sinfonía que pone de manifiesto una
de sus inquietudes musicales: componer una obra que funcionara sobre varios niveles
psicológicos al mismo tiempo (utilizando una melodía de Mahler a modo de telón,
escribe por encima fragmentos cantados por ocho cantantes y en idiomas diferentes y a
otro nivel pequeñas apariciones de la orquesta). Éste propósito de trabajar a varios
niveles simultáneamente lo desarrolla con toda intensidad en sus óperas pero lo veremos
también en nuestra secuencia. Vamos a encontrarnos en la obra una armonía simple,
subcategoriada a la textura. Insiste en volver a la dimensión armónica como disposición
central de su música: intenta conseguirlo entrenando su educación musical para
encontrar su camino pensando que la jungla musical es el primer paso para una materia
de brillante intuición, pero fue absorbido enfocándose hacia un trabajo en la estructura
explorando las consecuencias de la proyección armónica desde una línea. Éstos frutos
del proceso explorativo condujeron a la mayor parte de la década de los 80 y 90, pero ya
los introduce en la secuencia. Berioexplorativa de los resultados eléctricos, viviendo con
los riesgos o recompensas de trabajar en la búsqueda de nuevos sonidos. Un tercer
concepto a tener en cuenta es la búsqueda del equilibrio con la expresión continua de
abrir-cerrar con los diferentes elementos. La secuencia es generada como una
improvisación, entendiendo sus ritmos y melodías como tal. es admirado como uno de
los grandes compositores de la segunda mitad del siglo XX por su exuberancia
ANÁLISIS
Hemos de entender esta idea de Berio como iniciadora de la secuencia: la
búsqueda de la proyección armónica sobre una línea. Es la nota pedal la que inicia todo
el material musical, escrito además no por compases sino por la división del tiempo en
segundos, con el fin de dar más lineabilidad y continuidad. Primero entiende que la
modificación del timbre es el primer paso para despegar la música de este sonido, poco
a poco. Hace pues diferentes timbres pero siempre sobre la pedal (DO#). Hemos
coloreado la nota con azul y sus variantes con diferentes tonos. En cuadrado
encontramos el sonido original y tanto más oscuro como más claro el juego tímbrico: no
es coincidencia sino que relaciona cada nota con un matiz y una posición (la real
siempre aparecerá fuerte, para reivindicar el material). Así nos resulta muy fácil divisar
tres grandes secciones en la obra: una inicial y final caracterizada por la asociación
sobre la polaridad de DO# y una central en la que las polaridades variarán en relación a
una interválica que comentaremos a continuación, cada una con un eje armónico de
color que vemos en el resumen estructural, necesario para entender la secuencia
partiendo de él y no llegando a él.