ESTUDIO DE CASO
CRISIS
Triana Diavanera Juan Felipe
Torres Forero Maria Paula
Torres Vacca Gabriela Alexandra
Urrea Rojas Juan Esteban
Villegas Valencia Maria Angelica
FUNDAMENTOS PSICOSOCIALES Y CULTURALES DEL CUIDADO
LUIS BOTIA
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
FACULTAD DE ENFERMERÍA
2023
1. MARCO TEÓRICO:
1.1. CONCEPTO DE CRISIS.
Como concepto Occidental la crisis es un evento traumático que tiene la
probabilidad de desencadenar una crisis personal, como también
familiar y/o comunitaria. En el que una crisis es un evento normal y
natural, necesario para poder trascender y progresar en la vida.
Como concepto Oriental (Simbología) la crisis es una combinación de
dos realidades, un peligro (símbolo superior), y una oportunidad
(símbolo inferior), el peligro se presenta cuando una persona tiene una
reacción disfuncional a una tragedia en específico; y la oportunidad se
presenta cuando una reacción funcional a la situación, lo que provoca el
crecimiento personal, el fortalecimiento de algunos lazos familiares y la
solidaridad comunitaria.
Según Slaikeu las crisis se pueden dividir en crisis del desarrollo
(esperables) o circunstanciales (accidentales, inesperadas o imprevisibles).
Las crisis circunstanciales son inesperadas, accidentales y dependen sobre todo de factores
ambientales. Abarcan una alteración psíquica y de la conducta ante pérdida o amenaza de
pérdida de los aportes básicos (físicos, psicosociales y socioculturales que están
interrelacionados).
La crisis circunstancial tiene cinco características:
1. Es repentina: aparece de golpe.
Ejemplo: Muerte Repentina.
Ante una muerte repentina, la primera es la respuesta al aturdimiento, o la negación
de sentimientos y el alejamiento emocional respecto de la realidad de la muerte.
Esto se considera como una reacción autoprotectora. En la segunda fase, la huida
de la cruda realidad de la muerte no puede soportarse, y los sentimientos asociados
con la pérdida comienzan a emerger. Este es un periodo de preocupación por la
persona muerta, y una intensa añoranza por aquel a quien se ha perdido. Esta fase
se caracteriza por trastorno emocional (depresión), ruptura de las rutinas
acostumbradas, acompañado de una incapacidad general para el funcionamiento.
La tercera fase se caracteriza por una aceptación gradual de la realidad de la
pérdida y la ruptura con el difunto. Esta etapa final implica un movimiento hacia una
vida funcional sin el ser querido, y el desarrollo de nuevas relaciones para
reemplazar al individuo que se ha perdido.
Existen dos tipos de muertes. La primera se refiere a muertes apropiadas, esto es,
que la vida ha seguido su curso esperado, y ha conducido al sentimiento de un
momento adecuado para morir. La segunda, es muertes a destiempo, por otro lado,
violan las expectativas individuales del sobreviviente. Aquellas pueden reflejarse
mediante muerte prematura (la de un niño), muerte repentina (como la de un adulto
de mediana edad muerto en un accidente automovilístico), o muerte desastrosa
(imprevista, violenta y denigrante). Según la visión de Weisman, en tanto lo demás
es igual, las muertes adecuadas o a tiempo conducen a un natural proceso de
duelo. Por otra parte, el duelo tiene el potencial de tomar proporciones de crisis
cuando la muerte ocurre a destiempo, por ser prematura, inesperada o calamitosa.
El tacto a la hora de dar la noticia es importante. No sólo para hacer que las noticia
amarga suenen hipócritamente dulce, sino también para cambiar el contexto en el
que se da la información.
La meta esencial es complementar el proceso de duelo con una sensación de alivio,
equilibrio restaurado y una apertura para encarar el futuro.
2. Es inesperada: no puede ser anticipada.
3. Es urgente: pues amenazan el bienestar físico o psicológico.
4. Masiva: muchas crisis circunstanciales afectan a muchas personas al mismo tiempo
(por ejemplo, desastres naturales, pandemias).
5. Peligro y oportunidad: la crisis puede desembocar en un mejoramiento o
empeoramiento de la situación de la persona.
Según Slaikeu, esboza los componentes básicos de las crisis vitales para el desarrollo,
incluyendo los diferentes tipos de crisis:
● Las crisis pueden ser agudas o crónicas. Las crisis agudas son eventos repentinos y
de corta duración, mientras que las crisis crónicas son eventos prolongados que
pueden durar meses o años.
● Las crisis pueden ser de desarrollo o situacionales. Las crisis de desarrollo son
eventos que ocurren en momentos clave del desarrollo, como la adolescencia o la
mediana edad. Las crisis situacionales son eventos que ocurren en respuesta a una
situación específica, como un divorcio o un despido laboral.
La intervención en crisis se enfoca en ayudar a las personas a manejar las crisis de manera
efectiva y saludable, y debe ser adaptada a las necesidades individuales de cada persona.
- 4.2 TEORÍA DE LA CRISIS
Una crisis es un período temporal de desorden y desorganización, marcado por la dificultad
de una persona para afrontar situaciones específicas utilizando sus métodos habituales de
resolución de problemas. Este estado también conlleva el potencial para un cambio
drásticamente positivo o negativo en la situación. Varios teóricos han analizado la crisis
desde diferentes perspectivas. Caplan (1964) destaca el desequilibrio emocional y la
dificultad para resolver problemas durante la crisis. Taplin (1971) resalta el componente
cognitivo, referente a la ruptura de las expectativas de vida tras un evento traumático o la
incapacidad de adaptarse a situaciones nuevas y dramáticas. Otros enfoques se centran en
la interacción entre la percepción subjetiva de la crisis y las condiciones objetivas del
entorno (Schulberg y Sheldon, 1968).
En ciertos momentos de la vida, todos los seres humanos pueden enfrentar crisis que se
caracterizan por una intensa desorganización emocional, disturbios y una falta de
efectividad en las estrategias previas para lidiar con ellas. Estas crisis suelen estar
vinculadas a eventos específicos que las desencadenan, pueden seguir un proceso de
desarrollo en varias etapas y tienen el potencial de llevar a una resolución que puede
resultar en un funcionamiento mejor o peor. La resolución final de la crisis depende de
diversos factores, como la gravedad del evento desencadenante, las fortalezas personales
del individuo (como la capacidad de afrontamiento y la experiencia previa en situaciones
similares) y el apoyo social disponible de personas significativas en la vida de la persona.
- 4.3 PRINCIPALES HIPÓTESIS QUE ABARCAN LA TEORÍA
- Sucesos precipitantes:
Las crisis tienen comienzos identificables y suelen ser desencadenadas por eventos
específicos en la vida de una persona. Desde el incendio en el Coconut Grove
Nightclub de Boston en 1941, los expertos han entendido que las crisis son
desencadenadas o exacerbadas por sucesos concretos. Viney (1976) resumió
diversos estudios que identificaron eventos vitales con el potencial de precipitar una
crisis, como el nacimiento de un hijo, cambios en la vida académica, eventos
médicos, pérdida de seres queridos, migración y cambios sociales y tecnológicos
rápidos, entre otros.
Los sucesos pueden desencadenar una crisis de manera universalmente
devastadora, como la muerte inesperada de un ser querido o la violación. Sin
embargo, otros eventos pueden no parecer tan graves por sí solos, pero deben
considerarse en el contexto del desarrollo personal. Danish y D’Augelli (1980) llaman
a estos eventos "indicadores del desarrollo". Para comprender cómo eventos como
el nacimiento de un hijo, el matrimonio, el "nido vacío" o la jubilación pueden
desencadenar una crisis, es necesario examinar tanto el evento en sí como su
significado en la historia de desarrollo de la persona. Nowak (1978) sugiere que el
impacto de un evento depende de factores como el momento en que ocurre, su
intensidad, duración, continuidad y la interferencia que tenga con otros eventos de
desarrollo. Tanto eventos repentinos y severos, como desastres naturales, como
eventos sutiles, como cumplir 40 años, pueden desencadenar una crisis, y un
principio fundamental en la teoría de la crisis es que esta está vinculada a algún
evento de la vida del individuo.
- La clave cognoscitiva:
La perspectiva cognitiva de la crisis, como propuesta por Taplin (1971), se centra en
cómo un individuo percibe un evento desencadenante de la crisis y cómo este
evento afecta su estructura cognitiva existencial, es decir, su comprensión de la vida.
Según esta visión, la crisis ocurre cuando la nueva información se vuelve
completamente discordante con la comprensión previa o cuando llega en grandes
cantidades, causando una especie de sobrecarga y mal funcionamiento cognitivo.
Un ejemplo es un esposo que descubre que su esposa ha estado teniendo una
relación amorosa con otra persona durante un año y quiere dejarlo por su nuevo
amante. La crisis resultante para el esposo surge del conflicto entre la nueva
información (mi esposa es infiel) y sus expectativas previas sobre su relación (mi
esposa siempre me será fiel). Esta comprensión de la crisis se basa en el
reconocimiento de que la relación depende de la fidelidad mutua.
Además, la perspectiva cognitiva también considera cómo los eventos pasados
personales pueden influir en la percepción de un suceso actual. Por ejemplo, si el
esposo tiene una autoimagen negativa debido a experiencias traumáticas anteriores,
la infidelidad de su esposa puede desencadenar recuerdos dolorosos y sentimientos
de inadecuación.
Rapoport (1965) sugiere que un conflicto inicial puede percibirse como una amenaza
a las necesidades instintivas, una pérdida o un desafío que sobrepasa las
capacidades del individuo, y los procesos cognitivos desempeñan un papel clave en
la respuesta de la persona a ese conflicto. Por lo tanto, es crucial en la intervención
en crisis comprender lo que el suceso desencadenante significa para la persona y
cómo se relaciona con sus expectativas y conflictos personales.
La perspectiva cognitiva de la crisis se enfoca en cómo las personas perciben y
procesan la información de eventos desencadenantes, cómo estos eventos afectan
su comprensión de la vida y cómo los procesos cognitivos median entre el evento y
la respuesta del individuo. Esto resalta la importancia de comprender las
percepciones individuales y la estructura cognitiva de cada persona en la evaluación
y la intervención en crisis.
- Desorganización y desequilibrio:
Uno de los aspectos más notables de una crisis es el trastorno emocional grave o
desequilibrio que experimenta la persona afectada. Según Miller e Iscoe (1963), esto
se manifiesta a través de sentimientos de tensión, ineficacia y desamparo. Crow
(1977) instruye a los consejeros de crisis a buscar tres colores emocionales clave:
amarillo (ansiedad), rojo (cólera) y negro (depresión), que reflejan los aspectos
emocionales de una crisis. Además de las reacciones emocionales evidentes como
llanto, ira y tristeza, a menudo los clínicos también observan manifestaciones de
enfermedades somáticas (como úlceras y cólicos) y trastornos de conducta (como
conflictos interpersonales, insomnio, dificultades sexuales o problemas en el
trabajo).
Halpem (1973) intentó definir la crisis empíricamente al comparar la conducta de las
personas que la experimentan con aquellas que no. Descubrió que las personas en
crisis experimentan significativamente más los siguientes síntomas en comparación
con aquellas que no están en crisis: [se requiere más información para proporcionar
una lista completa de los síntomas identificados por Halpem].
La lista de síntomas identificados por Halpem resalta la noción de Caplan de que
una crisis se caracteriza por el desequilibrio y la desproporción. La investigación de
Halpem indica que la desorganización, confusión y trastornos relacionados con una
crisis pueden afectar simultáneamente varios aspectos de la vida de una persona,
incluyendo sus emociones, pensamientos, comportamiento, relaciones sociales y
funcionamiento físico. Esto subraya cómo una crisis puede tener un impacto
abrumador y multifacético en la vida de alguien.
- Vulnerabilidad y reducción de las defensas:
Una parte importante de la desorganización en el estado de crisis es la
vulnerabilidad y sugestibilidad del individuo, también conocida como reducción de
las defensas, según lo descrito por Taplin (1971) y Halpem (1973). Cuando una
persona ya no puede superar la crisis y siente que todo se ha desmoronado, parece
que ya no tiene nada que defender. En la estructura cognitiva de Taplin, la
abrumadora experiencia del evento desencadenante deja a la persona confundida y
abierta a nuevas ideas o sugerencias.
Los clínicos informan que en momentos de crisis, los pacientes están dispuestos a
considerar nuevas perspectivas que les ayudarán a comprender los detalles de su
conflicto y a entender lo que está sucediendo. Como sugiere Tyhurst (1958), esta
vulnerabilidad, sugestibilidad o reducción de las defensas es lo que crea la
oportunidad de cambio que caracteriza a las crisis vitales. En otras palabras, durante
una crisis, las personas pueden ser más receptivas a la exploración y la adopción de
nuevas formas de pensar que les permitan superar la situación.
- 4. 4 EVENTO TRAUMATICO
Un evento traumático se entiende como cualquier cambio puede generar estrés e incluso
una crisis. Ese cambio puede rebasar los límites normales y tener un fuerte efecto. En
primera instancia, hay un momento en el cual la víctima y la familia enfrentan el impacto
emocional y cognitivo del trauma (Proceso de Duelo). Posteriormente y casi enseguida del
evento, el cuerpo y la mente entran en un "estado de shock", negando la existencia del
evento traumático. Es un mecanismo de afrontamiento para darle a la víctima el tiempo que
necesita para prepararse y poder soportar el tremendo impacto de lo que ha sucedido y de
lo que está por venir.
- 4.5 CRISIS DE PRIMER ORDEN.
A. Reacciones Iniciales:
Generalmente posterior al evento, se desarrolla un conjunto de síntomas que forman parte
de la reacción inicial. Estas manifestaciones pueden verse en las dimensiones física,
psicológica, social o espiritual del ser humano, Las más comunes son:
1. Trastornos Psicosomaticos:
Una de las primeras reacciones ante un evento traumático son síntomas
psicosomáticos (físicos). Se presentan dolores de cabeza, mareos, falta de aire,
aumento de frecuencia cardiaca, desmayos, y demás. Es importante mencionar que
estos síntomas son normales y deben ser atendidos por un médico.
2. Ansiedad:
Entre los síntomas más comunes se encuentra la ansiedad (emoción normal que se
experimenta en situaciones de peligro o amenaza externa o interna). Acompañada a
ella se presenta:
a. Apatía: La víctima se mantiene distante y no presenta ningún tipo de interés.
Se asocia con inactividad o deseo de dormir todo el tiempo.
b. Hiperactividad: Se presenta una actividad física excesiva. Mantener la mente
concentrada en diferentes actividades, por lo que un signo frecuente es el
insomnio.
c. Percepciones Distorsionadas: La víctima presenta una realidad
distorsionada, imaginando situaciones a su propia realidad personal.
d. Trastornos del sueño: Acompañado a la hiperactividad o apatía.
e. Pensamientos suicidas: Es normal posterior a un evento traumático; sin
embargo, si estos persisten, debe acudir a ayuda psicológica.
3. Hipersensibilidad y variabilidad emocional:
Es una reacción necesaria para sentir las emociones y expresarlas. Permitiendo el
adecuado proceso de duelo; sin embargo, si estas son reprimidas puede
desencadenar graves consecuencias. Las emociones más frecuentes son: Tristeza,
ira, culpa, miedo.
4. Desorganización Personal.
Posterior al proceso de duelo, las víctimas presentan una pérdida de fe. La
capacidad de realizar actividades entra en una confusión, y por lo general, hay un
abandono de creencias espirituales. Esto es normal en las primeras semanas
posteriores al evento traumático, por ello, las víctimas necesitan tiempo para sanar,
puede ser útil participar en talleres donde puedan expresarse, entendiendo que es
un proceso normal y necesario.
La crisis de primer orden consiste entonces en dar una ayuda inmediata mediante primeros
auxilios psicológicos. Para acompañar este tipo de síntomas presentados en las reacciones
iniciales, se emplean primeros auxilios psicológicos.
PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS
La meta principal de esta práctica de primeros auxilios psicológicos es buscar el restablecer
el enfrentamiento inmediato. Según Caplan (1964) y otros filósofos, las crisis se
caracterizan por un colapso de las capacidades que nos permiten enfrentar y solucionar
problemas. Principalmente se debe empezar por entender que el punto principal de la
persona es que se siente incapaz de tratar con situaciones abrumadoras que está viviendo
en ese momento.
Sabiendo esto podemos determinar que el principal paso de la persona es guiar a la
persona para lograr el enfrentamiento de la crisis.
- SUBMETAS:
1. Proporcionar apoyo: En la cual se indica que es mejor para las personas no
estar solas mientras afrontan esta clase de vivencias, mediante esto se
permite la comunicación para proporcionar un ambiente en el cual el temor,
ira y demás sentimientos puedan ser expresados.
2. Reducir la mortalidad: Dirigida a la salvación de vidas, es común en una
comunidad en la cual se maltrata físicamente a (hijos-cónyuge) que se
recurra principalmente a la violencia o muerte (suicidio-homicidio) como
método de escape ante un sentimiento de incomodidad o frustración. Esta
submeta va enfocada a tomar medidas para hacer que las posibilidades
destructivas sean mínimas mediante decisiones que pueden ir desde una
conversación con una persona que está pasando por una situación frustrante
hasta la iniciación de hospitalización de urgencia.
3. Enlace con fuentes de asistencia: Antes que tratar de resolver el problema
inmediatamente se deben encontrar las necesidades fundamentales y se
realiza una remisión adecuada al centro de apoyo. Estas remisiones pueden
ir desde una terapia “breve” u otras veces puede ir hasta una asistencia legal
o asistencia por apoyo social.
- CINCO COMPONENTES DE LOS PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS
Lo que surge es un enfoque de cinco pasos
1. Realizar contacto psicológico: Su objetivo es que el paciente se sienta
comprendido, aceptado y apoyado, se busca reducir la intensidad del
aturdimiento emocional y se busca la reactivación de las capacidades de
resolución de problemas. Las acciones que el asistente tendrá son: invitar
al paciente a hablar, escuchar los hechos y sentimientos, efectuar
relaciones empáticas.
2. Analizar las dimensiones del problema: Se busca encontrar las
necesidades inmediatas y las necesidades posteriores, se inicia
indagando acerca de: Pasado inmediato: Incidente que precipitó la
crisis, funcionamiento del CASIC previo a la crisis; Presente:
Funcionamiento del CASIC ahora, recursos personales, recursos
sociales; Futuro inmediato: Decisiones inminentes “para esta noche, fin
de semana, próximos días”.
3. Sondear posibles soluciones: Identificar una o más soluciones para las
necesidades inmediatas y posteriores, empezando principalmente por
preguntar qué es lo que el paciente ha intentando hacer hasta ahora,
evaluar qué es lo que el paciente puede o podría hacer, proponer nuevas
alternativas: nuevo comportamiento del paciente, un cambio de ambiente
o nuevas cosas por las cuales rodearse.
4. Asistir en la ejecución de pasos concretos: Su objetivo es ejecutar
soluciones inmediatas, planteadas para las necesidades inmediatas y la
acción depende de si:
a. La mortalidad es baja y la persona es capaz de actuar en su
propio beneficio entonces se tendrá una actitud facilitadora
“hablamos”, “tu actuar” y se realiza un contrato para actuar entre
el asistente y el paciente. Los rangos van desde la escucha a dar
consejos.
b. La mortalidad es alta y la persona no es capaz de actuar en su
propio beneficio entonces se tendrá una actitud directiva
“hablamos”, “yo puedo actuar en tu beneficio”; y el contrato para la
acción puede incluir a la familia y otros recursos comunitarios. Los
rangos van de movilización activa hasta control de la situación.
5. Seguimientos para verificar el progreso: Asegurar la identificación de
información; examinando los procedimientos para el seguimiento.
EJEMPLO DE CASOS:
LOS PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS DURANTE UNA CRISIS MATRIMONIAL
Una noche Tomas toca la puerta de su amigo Bob angustiado y alterado. Bob lo hace pasar
para hablar acerca del inconveniente.
Incidente precipitante: ha discutido con su esposa y piensa en divorciarse de ella porque
esta le ha confesado que le ha sido infiel con uno de sus amigos.
Primeros auxilios psicológicos: Bob escucha a Tom de modo compasivo y empático
compartiéndolo frases como “puedo ver cuán perturbador es todo esto para ti”. Alentó a su
amigo a hablar de manera concreta sobre los hechos que impulsan el incidente
Problemas inmediatos. Tomas no dejaba de culparse por lo sucedido, por la relación rota.
Uno de los problemas inmediatos de Tom fue donde quedarse a dormir, y si debía o no
hablar con Sue, ya que esta debía estar preocupada luego de su discusión.
Conflictos posteriores: Tom necesitaba confrontar a su esposa, desde un principio
consideró el divorcio como una opción para terminar con el problema. Sin embargo, otra
posible opción era ajustar su matrimonio.
Aconsejar: Ante esta situación, y haciendo énfasis en la resolución de problemas
inmediatos, Bob sugirió a su amigo quedarse a dormir en ese lugar. En cuanto a la
resolución de los conflictos posteriores tuvo la idea de pedir ayuda a un consejero
matrimonial, al igual que llamar a Sue para informarle que se quedaría a dormir en otro sitio.
Confrontación de obstáculos:La idea era ver un consejero matrimonial e incluso un
psiquiatra, sin embargo, Tom pensaba que esto podría afectar su curriculum.
Convenio para la acción: Si bien, las principales estrategias de afrontación estaban
planteadas, era momento de llamar a sue, comentarle lo del consejero y actuar en conjunto
con ella.
Seguimiento: En parte, Bom se deberá encargar de que las estrategias se lleven a cabo
según lo previsto, al ser una red de apoyo para tomas y su situación matrimonial.
- 4. 6 ELECCIÓN DE ESTRATEGIAS.
Según el libro “Intervención en Crisis” de Karl A. Slaikeu hay distintas estrategias
propuestas para abordar las crisis. Estas estrategias están principalmente basadas en
ayudar a las personas a superar situaciones complejas que han vivido a lo largo de su vida,
y recuperarse de las crisis.
Principalmente encontramos las siguientes:
1. Evaluar la crisis: Para poder brindarle ayuda a una persona que está pasando por
una crisis, es fundamental que comprendamos su origen, y que tan desarrollada se
encuentra. Por lo cual debemos descubrir cuales son los factores desencadenantes,
cual es la reacción emocional de la persona y que necesidades tiene al estar
sufriendo una crisis, esto con el fin de lograr una buena evaluación del caso desde
todos los puntos posibles.
2. Establecer una relación de ayuda: Para poder generar un ambiente de apoyo, es
crucial establecer una conexión empática y brindarle el espacio de confianza a la
persona, ya que esto facilita la comunicación entre la persona en crisis y la persona
que intenta ayudar y brinda un espacio de apoyo.
3. Establecer objetivos claros: Principalmente se debe buscar un objetivo que se
quiera lograr mediante el estudio de esta crisis, esto se elige en conjunto con la
persona, con el fin de ayudar a superar la crisis y volver a un estado de relajación o
calma siendo esto más saludable.
4. Explorar opciones y recursos: Se debe identificar las posibles soluciones y
recursos que están disponibles para poder aliviar la crisis, generando una evaluación
de cada una de estas, con el fin de identificar si son requeridos apoyos profesionales
y elegir las estrategias de afrontamiento.
5. Seleccione una estrategia de intervención: En este punto se empieza a buscar
una estrategia de intervención específica, la cual puede incluir, apoyo emocional,
servicios especializados, apoyos profesionales, y demás apoyos considerados
necesarios.
6. Implementación de la estrategia de intervención: Se pone en estudio y en
práctica la estrategia que se eligió anteriormente, con el fin de brindar el apoyo y la
orientación óptima para ayudar a la persona a manejar la crisis.
7. Evaluar el progreso: Se hace un constante seguimiento durante el proceso de la
persona para saber qué tanto progreso ha tenido, si las estrategias y objetivos están
siendo óptimos o son los necesarios o si se necesita ajustar en ciertos puntos la
intervención.
- 4.7 CRISIS SECUNDARIA.
La crisis secundaria se refiere a la respuesta emocional y psicológica que una persona
puede experimentar luego de la crisis de primer orden, es la crisis que puede suceder como
resultado de la crisis original.
Algunos de los factores que pueden ayudar a la generación de una crisis secundaria
pueden ser: el estrés continuo, la ansiedad y/o depresión, el sentimiento constante de culpa
o la dificultad de adaptarse o sobreponerse a los cambios causados por la crisis inicial.
Para poder abordar esta crisis de segundo grado Slaikeu resalta la importancia de que se
interviene tempranamente y se le brinde un apoyo continuo a la persona, los cuales pueden
ser brindarle el acceso a distintos servicios profesionales, terapias y distintos métodos que
le ayuden a la persona a desarrollar las habilidades de adaptación y resiliencia necesarias
para sobrellevar la crisis.
La crisis secundaria presenta ciertas manifestaciones como lo son:
1. Hiperactividad: Se convierte en un hábito obsesivo, para evitar encontrarse con una
realidad.
2. Apatía: La persona queda en un estado de aislamiento a tiempo completo, y falta de
interés por todo.
3. Identificación excesiva: Algunas personas se identifican de forma excesiva con la
persona que falleció, adoptando su personalidad y hábitos.
4. Trastorno psicosomático crónico: Esto implica períodos continuos de dolor que
superan de los tres a seis meses, sin respuesta a los tratamientos médicos,
acompañándose de trastornos psicológicos.
5. Crisis relacional: Las relaciones sociales se vuelven un estrés.
6. Dependencia de sustancias: Aumento y abuso de consumo de sustancias como
alcohol o drogas, generando en algunas ocasiones una dependencia.
7. Agresión o intento de suicidio: Si las emociones presentadas en las reacciones
iniciales no son atendidas, puede generar una agresion en contra de los demas o
hacia uno mismo.
8. Depresión psicótica: Es el resultado de no llevar un correcto proceso de duelo,
quedando estancado en una crisis secundaria.
- 4.8 RECONSTRUCCIÓN Y CRECIMIENTO PSICOSOCIAL
Los individuos que han pasado por una crisis la reconocen no sólo como “recuperarse” de
un desastre, sino también una forma de aprovechar las oportunidades que éste les brinda
para lograr un importante crecimiento personal. Para ello, es necesario aplicar ciertas
intervenciones y habilidades por parte de un facilitador, que puedan ayudar a la víctima.
A. Intervenciones:
a. Facilitar la Catarsis:
La catarsis es una experiencia purificadora de las emociones humanas. Por lo tanto, es una
etapa necesaria posterior a la tragedia, si esta es reprimida puede causar una crisis
secundaria. Es importante tener un buen momento para la liberación de sentimientos
reprimidos, sin insistir y dejar cierta fluidez.
b. Posibilidad de suicidio:
El suicidio pasa por la mente de las personas que han vivido una tragedia. Por ello es
importante mencionar reconocer las señales que indican un alto riesgo de suicidio, como lo
son: Insomnio, desesperanza, abuso de sustancias, alucinaciones, interes repentino por la
muerte, entre otros. Para ayudar a personas que presenten estas señales, es necesario
abordar el tema de una forma honesta y clara, realizando preguntas directas sobre
contemplar el suicidio como una opcion. Posteriormente, enviar a la persona a un
profesional calificado, como psicólogos, psicoterapéuticos y psiquiátricos, el cual hará una
remisión dependiendo el caso.
c. Tener y comunicar fe y optimismo:
La fe siempre será la terapia más poderosa y efectiva. Esta fe se refiere al futuro y una
capacidad para superar dificultades, se puede lograr mediante frases de “presuponer”, es
decir, requerir algo que sirva de base o condición para desarrollarse o ser llevada a cabo.
UN MODELO AMPLIO PARA LA INTERVENCIÓN EN CRISIS
Para efectuar una intervención en una crisis es necesario tener presente un modelo amplio
de intervención que permita que se lleve a cabo un proceso de duelo bien acompañado,
para que el afectado pueda reincorporarse a la sociedad y sanar psicológicamente heridas y
traumas psicológicos desarrollados durante el evento traumático.
Los consejeros.
Una crisis es también una oportunidad. El uso de estrategias funcionales permite que la
posibilidad de sanación aumente a medida que se lleva a cabo el proceso de duelo. En ello,
se ven involucrados los denominados consejeros, psicoterapeutas, psicólogos, grupos de
apoyos, y demás profesionales. El principal objetivo de estos consejeros es ayudar a la
persona en crisis a recuperar el nivel de funcionamiento que tenía antes del incidente o
crisis a partir de una reducción considerable de los síntomas, la reorganización de la
personalidad y cambios del comportamiento.
Valoración: Debilidad y fortaleza.
En una valoración del estado de la persona perjudicada se deben tomar en cuenta tanto la
fortaleza como la debilidad que esta presenta, no solo posterior al evento. Esta evaluación
debe tener en cuenta aspectos negativos psicológicos y físicos previos al evento, como la
presencia de enfermedades o trastornos mentales prolongados como la ansiedad. Por otra
parte, cuando se evalúa la fortaleza, lo que se está evaluando son las cosas que pueden
ayudar a mejorar al paciente, como una red de apoyo, o grupo de amigos con los que pueda
contar en este tipo de situaciones. Entonces, el trabajo del consejero, mediante preguntas
de mucho nivel de cuidado es determinar cuáles variables ambientales precipitaron la crisis,
cuáles desencadenan el sufrimiento y la desorganización.
B. Habilidades:
a. Escucha activa:
Para una escucha activa es necesaria la empatía. Entendiendo que es una comprensión
racional y emocional de “vivir” la realidad de alguien más, durante esta escucha es
importante evitar decir cosas como:
Dar advertencias Exhortar Moralizar
Dirigir Dar soluciones Amenazar
Imponer Juzgar Criticar
Dar Órdenes Culpar Interpretar
Patrocinar Dar Catedra Avergonzar
Etiquetar Psicoanalizar Ridiculizar
Dar consejos Ignorar Organizar
Los resultados de una escucha con empatía se resumen en que las personas se sienten
más cómodas y apoyadas a la hora de hablar, comprendiendo que no están locos y que sus
reacciones son normales. Este tipo de conversaciones debe ir acompañada por respuestas
comprensivas, de sondeo y apoyo. Además de dar respuestas “correctas” es necesario
hacer las preguntas correctas de igual manera. Para ello, se pueden formular preguntas a
partir de:
1. Nivel Objetivo: Realidad externa que se pueda percibir sensorialmente.
“¿Qué olores hay?”
2. Nivel Reflexivo: Reacción interna a lo que se percibe.
“¿Qué miedos tienes todavía?”
3. Nivel Interpretativo: Significado e importancia de lo que percibimos y la reacción a
esto.
“¿Qué estamos aprendiendo de todo esto?”
4. Nivel de Decisión: Lo que se hará al respecto.
“¿Qué vamos a hacer ahora?”
b. Reconocimiento:
Finalizando una conversación con una víctima de un evento traumático es importante un
elogio constante. El apoyo a las cualidades de la persona y todos sus esfuerzos para
avanzar en el proceso de recuperación, siendo frases sinceras de admiración y no frases
manipuladoras. Este tipo de intervención crea un pensamiento positivo, una herramienta
valiosa para ayudar a una persona a darse cuenta de su capacidad real para superar una
situación difícil.
- 4.9 PERFIL CASIC
El perfil CASIC es un método de evaluación para una persona que ha pasado por una crisis
y se le ha hecho una respectiva intervención. La palabra CASIC es un acrónimo (Es un tipo
de palabra acuñada deliberadamente a partir de la fusión de varias otras palabras), la sigla
CASIC en el contexto de la intervención en crisis abarca cinco parámetros del paciente a
evaluar los cuales són: "Conductual, Afectivo, Somático, Interpersonal y Cognitivo". El perfil
CASIC es una herramienta de evaluación utilizada en la intervención en crisis y en la
atención psicológica para evaluar los diferentes aspectos de la crisis que está
experimentando una persona, el objetivo de este perfil es evaluar al paciente dentro de los
cinco aspectos ya mencionados anteriormente, donde nos dará a conocer el estado del
paciente mediante el examen de estas funciones psicológicas básicas. Es fundamental
realizar esta valoración para poder realizar una intervención en crisis, para qué el
profesional de enfermería o profesional en salud mental diseñe una respectiva intervención,
personalizada, adecuada y efectiva. La valoración CASIC se menciona en diferentes
documentos y artículos relacionados con la intervención en crisis y la atención psicológica.
Valoración CASIC
- Conductual: El enfoque principal de este aspecto son los diferentes patrones de
comportamiento que ha podido generar a partir de la crisis, donde su personalidad
puede verse afectada y se requiere una opinión del respectivo acompañante para
percatarse de todos estos cambios. En este aspecto se pueden realizar las
siguientes preguntas:
1. ¿Cuáles actividades (acudir al trabajo, a la escuela, dormir, comer y así
sucesivamente) han sido las más afectadas por el incidente de crisis?
2. ¿Cuáles áreas no han sido afectadas por la crisis?
3. ¿Cuáles conductas se han incrementado, fortalecido o dañado por la crisis?
4. ¿Cuáles estrategias de afrontamiento se han intentado, y cuál fue el relativo
Patrones de trabajo, juego, pasatiempos, ejercicios, hábitos alimentarios,
conducta sexual, hábitos de sueño, uso de drogas, tendencias suicidas u
homicidas, etc.
- Afectivo: En este aspecto, se requiere registrar todo el manejo emocional y todos
los sentimientos que las conductas han expresado (Lenguaje oral y corporal), donde
se puede ver reflejado manifestaciones de ansiedad, depresión, ira o incluso miedo.
Donde el paciente puede reprimir estás emociones, y el profesional debe facilitar la
catarsis. En este aspecto se pueden generar este tipo de preguntas:
1. ¿Cómo se siente la persona con las secuelas del incidente de crisis? ¿Airado?
¿Triste? ¿Deprimido? ¿Aturdido?
2. ¿Se expresan libremente los sentimientos o se mantienen ocultos? ¿Los
sentimientos expresados son los adecuados en el manejo de la persona?
3. ¿El estado afectivo da algunas claves como para la etapa de translaboración de
las crisis?
Sentimientos sobre cualquiera de las conductas mencionadas anteriormente
como ansiedad, cólera, alegría, depresión, y ver si los afectos son adecuados
a las circunstancias de vida. Averiguar también si los sentimientos se
expresan u ocultan.
- Somático: En este aspecto se registra si el paciente está convirtiendo los trastornos
psíquicos en síntomas orgánicos (Corporales), es decir como la persona está
somatizando las emociones. En este punto se revisa mucho el estado físico y el
funcionamiento del cuerpo del paciente (Estado de salud); donde se evalúa si
aparecen enfermedades antes no presentadas (Dolores de cabeza, gastritis, colitis,
hipersensibilidad de muchas zonas), también se registra qué medicamentos está
consumiendo el paciente. En este aspecto se pueden generar este tipo de
preguntas:
1. ¿Existen molestias físicas asociadas con el incidente de crisis? ¿Es esto una
reactivación de problemas anteriores o es algo "totalmente nuevo"?
2. Si la crisis proviene de una pérdida física (pérdida de un miembro corporal,
cirugía, enfermedad), ¿Cuál es la naturaleza exacta de la pérdida, y cuáles son los
efectos de esta sobre otros funcionamientos del organismo?
3. ¿Hay antecedentes de uso de drogas o sustancias que participan en el estado de
crisis? ¿Requiere medicación alguna?
Funcionamiento físico general, salud. Tics, dolores de cabeza, malestares
estomacales o de otro tipo, estado de relajamiento o tensión, sensibilidad de la
visión, audición, tacto, etc.
- Interpersonal: En este aspecto se registra la naturaleza de las relaciones sociales
del paciente, donde pueden ser relaciones asertivas o conflictivas con las personas
que se relaciona que puede ser su familia, amigos, vecinos, compañeros de
trabajo…y en sus diferentes entornos; donde se busca ver qué tan fuerte son sus
vínculos, donde hay una cantidad de datos, para tener en cuenta la importancia de
las redes de apoyo emocional en una situación de crisis, donde esto hace que la
intervención sea más llevadera. En este aspecto se pueden generar este tipo de
preguntas:
1. ¿El impacto de la crisis de la persona sobre el inmediato mundo social de la
familia y los amigos resulta adaptativo o se encuentra en franca desadaptación?
2. ¿Es posible hacer uso de la red y de los sistemas sociales de ayuda?
3. Valorar la ayuda disponible de la familia o los amigos.
Naturaleza de las relaciones con la familia, amigos, vecinos, compañeros de
trabajo, dificultades y fortalezas en los vínculos. Cantidad y frecuencia del
contacto con amigos y conocidos. Papel asumido con íntimos (dependiente o
no, pasivo, líder, 25 etc.), estilo en la resolución de conflictos con los demás
(asertivo, agresivo,
introvertido) y modo interpersonal básico (compatible, suspicaz, manipulador,
sumiso, etc.).
- Cognitivo: En este aspecto se ha de identificar cuales son las imágenes mentales
que el paciente tiene de sí mismo (Autoimagen), tanto de su pasado, su futuro, su
filosofía de vida, sus creencias religiosas), también hay que identificar y registrar si
hay presencia de pensamientos de catastrofización, delirios, alucinaciones y ver si el
paciente cae en una sesgo cognitivo, acerca de las generalizaciones.
Sueños actuales diurnos o nocturnos, imágenes mentales del
pasado o el futuro, propósitos en la vida y razones de su validez; creencias
religiosas, filosofía de vida; delirios, alucinaciones, diálogo interno irracional,
racionalizaciones, Ideación paranoide y actitud general hacia la vida (positiva o
negativa). Estos cinco elementos están interrelacionados y los cambios en uno
de ellos pueden producir modificaciones en los otros.
Donde todos estos datos nos ayudan a diseñar una buena intervención de crisis por medio
de esta Valoración CASIC.
BIBLIOGRAFÍA:
I. Slaikeu, Karl A.: Intervención en crisis. México. Editorial El Manual Moderno S.A.
1993.
II. Brenson, Gilbert y Sarmiento, M. Mercedes: Recuperación psicosocial: una guía
para facilitadores de apoyo en crisis y desastres. Bogotá. Fundación Neohumanista
1999.
III. OPS. Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres. Serie Manuales y
Guías sobre Desastres. N° 7. 2006. Disponible en:
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IV. Asociación Mexicana para Ayuda Mental en Crisis. Primeros auxilios emocionales.
En: Revista Iberoamericana de Psicotraumatología y Disociación. Disponible en:
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V. OMS, WAR TRAUMA FOUNDATION and WORLD VISION. Primera ayuda
psicológica: guía para trabajadores de campo.
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VI. http://www2.uadec.mx/pub/Tutorias/PrimerosAuxiliosP.pdf