Jack y las Habichuelas Mágicas – Guión adaptado
Acto 1: La Vaca y las Habichuelas
(Jack y su madre están en su casa, una humilde cabaña)
– Madre de Jack: Jack, la situación es desesperada. Necesitamos dinero. Ve y vende nuestra
vaca en el mercado.
– Jack: Sí, madre. Haré lo mejor que pueda.
(Jack se encuentra con el vendedor de habichuelas en su camino al mercado)
– Vendedor de habichuelas: Hola, joven. Veo que llevas una vaca. ¿Qué tal si te cambio estas
habichuelas mágicas por ella?
– Jack: ¿Habichuelas mágicas? ¿Qué tienen de especial?
– Vendedor de habichuelas: Estas no son habichuelas comunes, hijo. Tienen el poder de
cambiar tu destino.
– Jack: ¡Eso suena emocionante! Trato hecho.
Acto 2: La Desilusión y el Asombro
(Jack llega a casa con las habichuelas. Su madre está furiosa y tira las habichuelas por la
ventana)
– Madre de Jack: ¡Jack, has sido engañado! ¿Cómo vamos a sobrevivir ahora?
– Jack: Lo siento, madre. Pensé que estas habichuelas nos traerían buena suerte.
(Al día siguiente, una enorme planta de habichuela ha crecido hasta el cielo)
– Jack: ¡Mira, madre! ¡Las habichuelas eran mágicas después de todo!
– Madre de Jack: ¡No puedo creerlo! Pero Jack, debes tener cuidado. No sabemos qué hay
allá arriba.
Acto 3: El Castillo en el Cielo
(Jack sube por la planta de habichuela hasta llegar a un castillo en el cielo, donde vive el
gigante)
– Gigante: ¡Fee-fi-fo-fum! Huele a la sangre de un humano.
– Jack: (escondiéndose) ¡Tengo que encontrar algo de valor y escapar!
(Jack descubre la gallina de los huevos de oro)
– Jack: (susurrando) ¡Una gallina de los huevos de oro! Esto nos podría salvar.
Acto 4: El Robo de la Gallina
(Jack intenta robar la gallina sin que el gigante se dé cuenta)
– Jack: (susurrando a la gallina) Ven aquí, bonita. No te haré daño.
– Gigante: (despertando) ¿Qué es ese ruido?
(Jack huye con la gallina justo a tiempo)
– Jack: ¡Lo logré! ¡Ahora a bajar de aquí!
Acto 5: La Huida y el Regreso
(Jack huye del castillo con la gallina de los huevos de oro)
– Gigante: ¡Alto! ¡Esa gallina es mía!
– Jack: (gritando mientras corre) ¡No si llego primero a la planta de habichuela!
(Jack y su madre viven felizmente con la riqueza que la gallina de los huevos de oro les
proporciona)
– Madre de Jack: Jack, has hecho un gran trabajo. Estoy orgullosa de ti.
– Jack: Gracias, madre. He aprendido mi lección. No volveré a tomar decisiones sin pensar
en las consecuencias.
Acto 6: El Final Feliz
(Jack y su madre disfrutan de su nueva vida)
– Madre de Jack: Jack, has cambiado nuestra vida para mejor. Estoy muy orgullosa de ti.
– Jack: Y yo he aprendido que incluso las decisiones más pequeñas pueden tener grandes
consecuencias. Pero siempre es posible aprender y crecer a partir de nuestros errores.
Enseñanza del guión
La historia de “Jack y las Habichuelas Mágicas” nos enseña que a veces, las decisiones
impulsivas pueden llevar a grandes aventuras y recompensas. Sin embargo, también nos
recuerda la importancia de la prudencia y la consideración. Jack pudo haber evitado muchos
peligros si hubiera pensado más en sus acciones. A través de su viaje, Jack aprende a valorar
lo que tiene y a tomar decisiones más sabias en el futuro.
El palacio de marfil
PRIMER ACTO
A las afueras de los aposentos reales, el emperador Sha Jahal deambula preocupado, de un lado a
otro. Fuera de escena, se pueden escuchar los gritos de dolor de su esposa, seguidos del llanto de un
bebé. E médico real sale por una puerta en el escenario, con expresión apesadumbrada.
Sha Jahal: ¿Qué ha pasado con mi hijo?
Médico Real: El príncipe está muy bien, es un varón precioso y saludable, Majestad.
Sha Jahal: ¡El cielo me ha bendecido! ¡Un varón! ¿Y mi esposa?
Médico Real: No voy a mentirle, Alteza. La emperatriz está muy mal, este ha sido su décimo cuarto
alumbramiento y su cuerpo no ha podido resistir. Me temo que no pasará de esta noche.
Sha Jahal (desesperado): ¡No! ¡No puede ser! ¡Debe haber algo que pueda hacer por ella!
Médico Real: Lo siento, lo único que he podido hacer fue suministrarle una droga para aminorar su
dolor, pero la emperatriz perdió mucha sangre. No hay remedio. Será mejor que le dé la despedida.
Lo lamento mucho, Majestad.
Sha Jahal entierra la cara entre sus manos y llora con aflicción. El médico le hace una leve reverencia
y se retira.
SEGUNDO ACTO
Sha Jahal entra en sus aposentos y se arrodilla al lado de su esposa, quien yace en la cama, pálida y
cansada. Una débil sonrisa se dibuja en la cara de la emperatriz.
Mumtaz Mahal: Sha Jahal, ¿has visto a nuestro hijo? Es hermoso.
Sha Jahal: No hagas esfuerzos, amor mío. Lo he visto y se parece tanto a ti.
Sha Jahal besa la frente de su esposa y llora de nuevo.
Sha Jahal: Te amo tanto, Mumtaz Mahal. No sé que voy a hacer sin ti.
Mumtaz Mahal: Gobernar, disfrutar de nuestros hijos. Hemos pasado buenos momentos juntos,
querido. Puedo irme en paz, sabiendo que cuidarás bien de todos nuestros príncipes. Y si algún día
puedes encontrar la felicidad que yo te brindé, en alguien más, no dudes en desposarla. No quiero
que estés llorándome el resto de tu vida.
Sha Jahal: Eso nunca, jamás te olvidaré. Te entregué mi corazón solo a ti desde el primer momento
en que te vi. (Sujeta su mano). Y juro por ese mismo amor que te tengo, que el mundo tampoco te
olvidará. Construiré el palacio más hermoso de la Tierra en tu honor.
Mumtaz Mahal cierra los ojos y su esposo suelta su mano.
Sha Jahal: Descansa en paz, amor mío.
TERCER ACTO
La escenografía muestra una hermosa imagen del Taj Mahal en todo su esplendor. Sha Jahal y su hijo
menor lo contemplan, el primero tiene una expresión de serenidad en el rostro. El segundo, abre los
ojos con asombro.
Sha Jahal: Y bien, hijo, ¿qué te parece?
Príncipe: Es el palacio más hermoso que he visto en toda mi vida, padre. ¿De verdad era un obsequio
para mamá?
Sha Jahal: Es, porque yo sé que ella continúa en espíritu con nosotros y debe sentirse muy dichosa de
contar con semejante tesoro en su honor.
Príncipe: Realmente amabas a mamá, ¿no es cierto?
Sha Jahal: Jamás he podido olvidarla y ten por seguro que el mundo tampoco lo hará. Porque
mientras este palacio siga en pie, mi amor por Mumtaz será recordado a lo largo de cientos de
generaciones.
FIN
Los tres mosqueteros – Guion teatral corto
Acto 1: El encuentro
(D’Artagnan entra en escena, con una espada de madera y un sombrero con una pluma.)
– D’Artagnan: ¡Sueño con ser mosquetero! ¡Servir al rey y vivir increíbles aventuras! (Mira
hacia el cielo con determinación)
(Los Tres Mosqueteros, Athos, Porthos y Aramis, entran en escena.)
– Athos: Veo que tienes un espíritu valiente, joven D’Artagnan.
– D’Artagnan: ¡Así es, señor! ¿Podría unirme a vosotros?
– Porthos: (Ríe) Primero debes demostrar tu valía.
Acto 2: La prueba
(D’Artagnan desafía a Porthos a un duelo de espadas.)
– D’Artagnan: ¡En guardia, Porthos!
– Porthos: (Ríe de nuevo) Veamos de qué estás hecho, muchacho.
(Después de una pelea encarnizada, D’Artagnan gana el duelo.)
– Aramis: Parece que tienes lo que se necesita para ser mosquetero.
Acto 3: La conspiración
(Los mosqueteros descubren un complot del Cardenal Richelieu.)
– Athos: El Cardenal Richelieu está tramando algo… debemos informar al rey.
– D’Artagnan: ¡No permitiré que dañen al rey!
(Juntos, los cuatro traman un plan para frustrar el complot del Cardenal.)
– Porthos: Con ingenio y valor, podremos proteger al rey.
Acto 4: La trampa
(Los cuatro mosqueteros ejecutan su plan y caen en una trampa de Richelieu y Milady.)
– Cardenal Richelieu: (Con una risa malvada) ¡Caísteis en mi trampa, mosqueteros!
– Aramis: (Mirando a sus amigos) Tenemos que encontrar una salida.
(Luchan juntos y logran escapar de la trampa)
– D’Artagnan: ¡Juntos somos invencibles!
Acto V: La batalla
(Los cuatro mosqueteros enfrentan al Cardenal Richelieu y a Milady de Winter.)
– Cardenal Richelieu: (Con una risa malvada) ¡Vuestro rey no tiene poder aquí!
– D’Artagnan: ¡Estás equivocado, Cardenal! Nosotros protegeremos al rey.
(Después de una batalla épica, los mosqueteros vencen a Richelieu y a Milady.)
– Athos: El reino está seguro una vez más.
Acto 6: El reconocimiento
(Los mosqueteros son condecorados por el Rey Luis XIII.)
– Rey Luis XIII: En agradecimiento a su valentía y lealtad, los nombro mosqueteros del rey.
– D’Artagnan: (Con una sonrisa emocionada) ¡Mi sueño se ha hecho realidad!
– Porthos: ¡Salud por D’Artagnan, nuestro nuevo camarada!
– Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan: (Al unísono) ¡Uno para todos, y todos para uno!
Acto 7: La despedida
(Los cuatro mosqueteros se paran juntos en el escenario, espadas en alto.)
– Aramis: Ha sido un honor luchar a su lado, amigos.
– Athos: Y seguiremos luchando juntos, siempre que el rey y el reino lo necesiten.
– D’Artagnan: ¡Viva el rey! ¡Vivan los mosqueteros!
(Los mosqueteros se abrazan y levantan sus espadas al cielo. El telón cae.)
Enseñanza:
Esta adaptación teatral de Los Tres Mosqueteros nos ofrece enseñanzas muy valiosas. Nos
muestra la importancia de la lealtad y la amistad, reflejadas en la fraternidad de los
mosqueteros. También nos enseña que con coraje, determinación y trabajo en equipo, como
demostró D’Artagnan, podemos alcanzar nuestros sueños. La obra nos recuerda la
importancia de luchar por la justicia y proteger a los más débiles, representados por el rey.
Además, el Cardenal Richelieu nos muestra las consecuencias de la ambición desmedida y el
abuso de poder. En definitiva, esta obra nos invita a ser valientes, leales y a trabajar en
equipo por un bien común.
Los Miserables
ACTO 1
Narrador: las autoridades concedieron libertad provisional a Jean Valjean, tras cumplir veinte años en
prisión, no obstante, al comisario Javert, no le agradó mucho la noticia.
–Comisario Javert: Hola, paso por tu celda para comunicarte que tienes libertad provisional.
–Valjean: (sorprendido y, a la vez, alegre) ¡No lo puedo creer al fin seré libre, libre! ¿escucharon mis
amigos? ¡libre!
–Comisario Javert: no te emociones tanto, porque la decisión es temporal. Recuerda que aún tienes
cuentas pendientes con la ley, ¡ladrón!
–Valjean: no soy ladrón, tomé el pan por necesidad. París está bajo hambruna y mi sobrino casi
fallece por esa causa.
–Comisario Javert: (con ironía) ¡bueno si no obedeces a la ley, pasarás más años con hambre!
–Valjean: ¡anda, sigue alimentando tu odio! en cambio yo respiro aires de libertad. No pierdo la fe en
que un mundo nuevo se pueda construir.
📢 ACTO 2
Narrador: Valjean, al salir de la cárcel, fue a casa del obispo de la ciudad, con el propósito de pedir
ayuda, pues no tenía donde llegar.
–Obispo: bienvenido hijo, pase a mi hogar, la noche está fría ¡cuidado y se enferma! Pase sin pena.
¿Cuénteme que lo trae por aquí?
–Valjean: disculpé la molestia, vine hasta acá para solicitar apoyo, no cuento con dinero. Acabo de
salir de la cárcel, estuve encerrado veinte años por robar un pan.
–Obispo: ¡qué pesar hijo!, tranquilo hoy puedes reposar aquí. Olvida las penas que te causaron daño.
Con la ayuda de Dios, tienes otra oportunidad.
Toma este dinero para que compres comida y consigas donde hospedarte mañana. Además, aquí te
traigo pan y vino. Fue injusta la condena, pero no guardes odio en tu corazón y sé un hombre de
bien.
–Valjean: gracias por su noble gesto, tomaré en cuenta el consejo. Olvidaré lo malo, dejaré los
rencores y empezaré de nuevo.
Narrador: al día siguiente Valjean se despidió del obispo para seguir su camino. No obstante, un
guardia lo capturó, al pensar que había robado dinero.
El hombre llevó a Valjean nuevamente a casa de la reverencia, con el fin de corroborar que el capital
fue regalado. Al encontrarse con el obispo, éste confirmó que fue así y pidió que lo dejara libre.
ACTO 3
Narrador: Fantine caminaba desconsolada en una calle de París, luego de que el capataz de la fábrica
la despidiera, al enterarse por medio de otras empleadas, que era prostituta.
Un grupo de mujeres de la mala vida, se encontraban cerca de la zona, vieron llorar a la dama y se
preguntaron ¿qué le pasaba? Una de ellas, respondió: que le habían botado de su trabajo y no tenía
como mantener a su hija.
En ese momento, mientras ellas conversaban, se acercó un hombre a Fantine, con intenciones de
llevársela a la cama, sin embargo, ella se negó.
–Hombre: ven acércate, quiero conocerte mejor.
–Fantine: no lo haré, señor.
–Hombre: tú no decides, no tienes derecho de nada.
–Fantine: (furiosa, lo empuja) ¡suélteme, déjeme ir, sádico abusador!
–Comisario Javert: ¿qué está sucediendo?
–Hombre: mi estimado Javert, estaba paseando y de repente está loca se aproximó hacia mí.
–Comisario Javert: ¡me imagino el susto! Tranquilo esta mujerzuela irá a prisión.
–Fantine: señor es mentira, no he hecho nada, él fue que quería abusar de mí ¡piedad, tengo una hija
por quien velar!
–Comisario Javert: ¡ay ya calla! Es el argumento de todos los de tu clase, no pongas excusas.
Narrador: Valjean llegó a la disputa, físicamente tenía otro aspecto, y ya no era un pobre
desamparado, de hecho, se convirtió en el alcalde de Montreuil.
El inspector Javert, no reconoció a Valjean, pero tenía el presentimiento que de algún lugar lo
conocía, su rostro le era familiar.
Entre tanto, el alcalde, al escuchar la versión de la mujer, ordenó no trasladarla a la cárcel, pues creyó
en su inocencia.
ACTO 4
Narrador: Fantine se reunió con Valjean y le explicó la situación que atravesaba.
–Fantine: (con lágrimas) estoy preocupada por mi hija, yo trabaja en la fábrica, sin embargo, el
sueldo no me alcanzaba para pagar el alquiler. Desesperada busqué la prostitución como segunda
opción.
Señor, usted mejor sabe, que nosotros los pobres no tenemos oportunidades de crecimiento ni
labores. Lo hice para que ella no muera de hambre.
Valjean: no te preocupes, protegeré a tu hija y me haré cargo de ella, si es necesario. Por lo pronto,
me gustaría llevarte al médico, te ves muy enferma.
–Fantine: cuídela por favor, Cosette es mi mayor tesoro, dígale que la amo.
Narrador: después de las conmovedoras palabras de Fantine, ella se desmayó y murió al instante.
El alcalde Valjean, cumplió con su promesa, buscó a Cosette, la adoptó como una hija y le brindó
amor y educación.
📢 ACTO 5
Narrador: transcurrieron diez años desde que Valjean asumió la paternidad de Cossette. Ella, ya
grande, se reunió con su amiga Eponine.
Las chicas se encontraban en una plaza de París, donde también estaban reunidas varias personas,
quienes se quejaban en voz alta de la miseria, el hambre, el desempleo y las deudas.
En el mismo lugar, hacía acto de presencia Marius Pontmercy, un joven estudiante y activista, con el
ideal de que todas las personas deben gozar de los mismos derechos por igual.
Asimismo, otro chico llamado Gavroche, pendiente del levantamiento contra la monarquía, se
identificó en el grupo de los pobres.
–Gavroche: ¡aquí estoy apoyando a mi gente! En nuestro barrio, solo comemos migas que nos dan y,
de paso, duras de masticar.
–Marius: saludos a ti y a todos los presentes, mi nombre es Marius. Quiero manifestarles mi apoyo,
nosotros no merecemos vivir en la miseria.
La monarquía solo aprueba leyes para su beneficio, mientras el desempleo aumenta, sin poder llevar
el pan a nuestras casas. En estos tiempos pareciera que ser pobre es un delito.
¡Ya basta de injusticias, vamos contra el rey! Nos atrapó con su discurso, haciendo promesas falsas, y
traicionó la confianza que depositamos con nuestros votos.
–Pobres: (gritan con entusiasmo) ¡Todos contra el tirano, queremos la República!
–Cossette: (sonrojada) ¿Eponine quién es ese galán?
–Eponine: Marius, es un estudiante.
–Cossette: es simpático.
Narrador: Valjean buscó a Cossette y se retiró del lugar. Luego Marius se acercó a Eponine.
–Marius: Eponine vi que estaba acompañada de una chica, me gustaría que me la presentes.
–Eponine: sí es mi amiga Cossette, ella se mudó hace poco para acá. Está bien, te la presentaré.
📢 ACTO 6
Narrador: A pesar de que Eponine estaba enamorada de Marius, ella lo puso en contacto con
Cossette. Durante el encuentro, ambos confesaron la atracción que sintieron en la plaza.
De allí surgió un gran amor, del cual se enteró Valjean a través de una carta enviada por Marius a su
hija. La nota decía que ya faltaba poco para iniciar las barricadas, con el apoyo de sus hermanos para
derrotar a la tiranía.
De igual manera, Marius expresó su profundo amor a Cossette a través del documento, donde,
además, le pedía que rezara por él para reencontrarse nuevamente.
Valjean, al darse cuenta de las buenas intenciones del muchacho, decidió apoyarlo en la revuelta, con
intenciones de proteger, el gran amor de su hija.
–Valjean: buen día, he venido para unirme como voluntario. Mi nombre es Jean Valjean.
–Marius: bienvenido sea, gracias por interesarle la causa.
–Valjean: es un agrado para mí ser parte de las filas. Disculpe ¿Cómo se llama?
–Marius: ¡perdón por no decirlo antes! mi nombre es Marius.
–Valjean: Soy el padre de Cossette, sé que quiere a mi hija, por eso, he venido hasta aquí. Comparto
también el sentimiento por la justicia y libertad.
–Marius: gracias señor por su buen gesto, estoy seguro que Dios nos ayudará a ganar esta dura
batalla.
Narrador: tras conversar con Marius, Valjean descubrió a Javert como espía y le perdonó la vida. Este
último se preguntó “si era el deudor, de un ladrón”, sin embargo, reflexionó al observar que le
perdonó la vida.
Finalmente, el pueblo salió a enfrentarse contra los enemigos para defender la libertad de un país,
oprimido por la monarquía.
Fin.
Cenicienta
ACTO 1
(Cada una de las hermanastras y la madrastra está en su habitación.)
Hermanastra 1: ¡Cenicientaaaaa! Traeme un vaso de agua.
Hermanastra 2: ¡Cenicientaaaaa! Yo quiero que primero me traigas a mí un
sandwich.
Madrastra: Cenicienta, barre mi habitación, está llena de polvo.
(Aparece Cenicienta corriendo. En una mano lleva un vaso con agua que se va
derramando, y en la otra un plato con una manzana. Sujeto como puede, lleva un
cepillo y un recogedor).
Cenicienta: ¡Voyyyy!
Hermanastra 1: ¡Yo primero!
Hermanastra 2: ¡No yo!
Madrastra: Estoy esperando, Cenicienta…
Cenicienta: No puedo atenderos a todas a la vez…
(El timbre de la puerta suena y Cenicienta se gira al escucharlo).
Hermanastras y Madrastra: ¡El timbreeeee!
ACTO 2
(Cenicienta va a abrir la puerta.)
Paje: Buenas tardes, esto es para la casa.
(Entrega una carta, hace una reverencia y se marcha)
Cenicienta: Muchas gracias.
(Se vuelve con la carta y sube pensando qué puede ser)
Madrastra: ¿Cenicienta? ¿Quién era?
Cenicienta: Un paje, señora. Ha dejado esto.
(Le da la carta. La madrastra abre el sobre mientras la dos hermanastras de
Cenicienta acuden junto a su madre para intentar ver qué es).
Madrastra: ¡Hijas mías! ¡Un baile en el palacio!
Hermanastra 2: ¿Cuándo?
Hermanastra 1: ¿Hoy?
Madrastra: Sí… ¡Hay que prepararse!
(Cada una de ellas sale corriendo a su habitación)
Cenicienta: Un baile en palacio… ¿Estará el príncipe allí?
Hermanastras y Madrastra: ¡CENICIENTAAAAA!
Cenicienta: Qué tonta, como si tuviera tiempo para pensar en eso… ¡Ya voy, ya voy!
ACTO 3
(Aparece el Hada madrina.)
Madrastra: ¡Vamos a llegar tarde, hijas!
Hermanastra 1: ¡Es culpa de Anastasia!
Hermanastra 2: ¡No, es de Gisella!
(Ambas de miran)
Hermanastras: ¡Es de Cenicienta!
Cenicienta: ¿Yo qué he hecho ahora?
(Aparece con un montón de vestidos cubriéndola).
Madrastra: Cenicienta…
(Cenicienta se acerca para ver a las tres mujeres. Se acerca a su madrastra).
Cenicienta: Señora, ¿yo podría ir con vosotras?
(Las dos hermanastras se ríen. La madrastra la mira de arriba abajo).
Madrastra: ¿Tú? ¿Con esos harapos? Ni hablar…
(Las tres se van riéndose y Cenicienta se queda triste y llorando. Corre hacia una
esquina y se deja caer en el suelo).
Hada madrina: ¿Por qué lloras?
(Cenicienta se asusta al escuchar la voz).
Cenicienta: ¿Tú quién eres?
Hada madrina: Soy tu hada madrina. Y esta noche vas a ir al palacio.
(Hace un movimiento con la varita y Cenicienta se convierte en una princesa).
Hada madrina: Pero, recuerda. Cuando sean las doce de la noche, todo
desaparecerá excepto los zapatos de cristal.
Cenicienta: ¡Gracias, hada madrina!
(Le da un beso y sale corriendo hacia el palacio).
ACTO 4
(Cenicienta llega al palacio.)
Príncipe: Esto es aburrido…
(De repente, ve a Cenicienta y no puede evitar ir hacia ella).
Príncipe: ¿Quieres bailar?
Cenicienta: Sí…
(Mientras bailan, las hermanastras de Cenicienta y la madrastra los miran).
Hermanastra 1: ¿Quién es esa? ¿Será una princesa?
Hermanastra 2: No lo sé. Pero es muy guapa.
(El príncipe sigue bailando y después sale con Cenicienta al jardín).
Príncipe: ¿De dónde eres?
Cenicienta: Yo…
(Las campanadas empiezan a sonar)
Cenicienta: ¡Tengo que irme!
(Empieza a correr. El príncipe va detrás).
Príncipe: ¡Espera! ¡Dime tu nombre!
(Cenicienta tropieza y se le cae un zapato. Pero sigue corriendo).
Príncipe: El zapato… Sí… me casaré con la persona que le valga este zapato.
Acto V: El paje y el príncipe llegan a la casa de Cenicienta
Hermanastra 1: ¡Cenicienta!
Cenicienta: ¿Qué?
Hermanastra 2: ¡Que han llamado! ¿Estás sorda?
(Cenicienta corre a abrir la puerta)
Cenicienta: El príncipe…
(Las hermanastras y la madrastra corren donde está ella y la apartan)
Paje: Hemos venido a ver si a alguna doncella le cabe el zapato.
Hermanastra 1: ¡Primero yo!
Hermanastra 2: ¡No yo!
Madrastra: ¡Comportaos!
(El paje le prueba el zapato a la primera hermanastra. Cuando ve que no le cabe, va
a la siguiente).
Paje: Parece que no hay suerte…
Príncipe: Pruébaselo a ella.
(Las hermanastras y la madrastra miran a Cenicienta).
Madrastra: Ella es una sirvienta.
Príncipe: ¿Y qué?
(El paje le prueba el zapato y le queda perfecto).
Hermanastras: ¡Ella es la princesa!
Madrastra: ¡No puede ser!
Cenicienta: Yo tengo el otro zapato.
(Cenicienta mete las manos en el bolsillo del delantal y saca envuelto el otro zapato
de cristal).
Príncipe: Por fin te he encontrado.
(Cenicienta y el príncipe se abrazan mientras las hermanastras se tiran de los pelos
y la madrastra es sujetada por el paje para que no se acerque al príncipe ni a
Cenicienta).
FIN.