INSTITUTO DE EDUCACION SUPERIOR
TECNOLOGICO PRIVADO
CARRERA PROFESIONAL DE ENFERMERIA
PROYECTO DE INVESTIGACION:
VIOLENCIA FAMILIAR
PRESENTADO POR:
NOMBRE Y APELLIDOS
SEMESTRE:
IV
AÑO
2023
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INDICE
2
OBJETIVOS
OBJETIVOS GENERALES
Planificar y desarrollar concientización para evitar y prevenir la violencia
familiar y el maltrato del niño.
Identificar la información que tienen los adolescentes de 13 a 15 años de edad,
en la escuela
OBJETIVO ESPECIFICOS
Analizar y comprender las causas y ámbitos de la violencia familiar y maltrato
del niño.
HIPOTESIS
¿Como se podría concientizar la violencia familiar?
Algunos hombres o mujeres son maltratados porque así fueron tratados en su niñez
llevan en si el trauma psicológico , otros porque quieren mostrar autoridad que ellos
mandan, y algunos porque su personalidad es ser violento y maltratar. Primero se debe
reconocer que se tiene un problema de violencia familiar y tratar de buscar ayuda en
asociacioneso centros de salud mental , también requiere un compromiso político,
aplicar leyes que fomenten la convivencia en la famila ,y asi evitar vilencias en el hogar
y en los menores.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
El fenómeno de la violencia intrafamiliar es un problema que afecta a toda la sociedad
en todo los niveles y estratos no hace distinción de grado ,educación, nivel económico
posición social entre otros. El cual fenomenoafecta de manera directa las relacione
familiares. De tal forma que se puede llegar ala disgregación de la familia
La violencia intrafamiliar es toda acción u omisión protagonizada por los
miembros que
Conforman el grupo familiar, esté puede ser por, afinidad, sangre, y afiliación que
transforma en
violencia las relaciones entre los adolescentes causando daño físico y psicológico.
La violencia intrafamiliar en la adolescencia es un problema de salud pública que
depende de
tres factores: a) su incidencia en un número considerable de personas, b) su importancia
a nivel
psicológico en la salud individual y c) sus repercusiones sociales y económicas.
(Sauceda 1998).
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“Violencia intrafamiliar” significa sufrimiento humano que ocasiona daños físicos
y
psicológicos en adolescentes de 13 a 15 años de edad, dejando graves secuelas en el
interior de
Cada uno de ellos, esta problemática hace que los adolescentes vivan con temor e
seguridad en la
Sociedad, la violencia intrafamiliar en el ámbito escolar provoca que los adolescentes
tengan bajos
Rendimiento de aprendizaje y no estén concentrados en sus clases y siempre estén
distraídos y que
Tengan na actitud inadecuada en sus comportamientos.
Cuándo existe las limitaciones económicas en la familia inicia la violencia con la pareja
o con
Los integrantes del misma, primordialmente en los adolescentes, porque en ellos sus
padres se ven
Obligados a darles el apoyo económico para que sigan estudiando cuando no existe este
tipo de
Apoyo en la familia los padres inician con las agresiones físicas y psicológicas;
provocando en el
Adolescente incapacidad desarrollo cómo persona.
En la sociedad esta problemática afecta demasiado a los adolescentes que sufren
violencia
Intrafamiliar en sus hogares, los adolescentes que viven este tipo de maltratos, tienden
abandonar
sus casas, para radicar en las calles y volverse drogadictos, alcohólicos e inician
formando grupos
de pandillas, etcétera
ANTECEDENTES
A través de la historia, la violencia familiar y el maltrato del niño siempre ha estado
presente. Revisando los datos arqueológicos y antropológicos se deduce que diversas
civilizaciones en el mundo desarrollaron diversas formas de violencia familiar. Desde la
antigüedad, han existido familias que en sus culturas eran vistos como seres superiores,
por lo que abusaban de su fuerza física o política para someter, humillar y a los
miembros de la familia
INSTRUMENTOS
Encuentas para concientizar a todos los estudiantes del instituto canchis
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MARCO TEORICO
VIOLENCIA FAMILIAR
La violencia familiar es un problema complejo que no puede resolverse de manera
privada e individual, requiere de apoyo multidisciplinario (médico, jurídico, psicológico
y social) debido a la gravedad de sus consecuencias en todas las áreas de la vida, no
únicamente para las víctimas de la violencia sino también para los agresores y los
miembros que son testigos de la misma. Además como la violencia familiar se lleva a
cabo en un ámbito considerado como privado, es poco probable que otras personas e
instancias se enteren y puedan brindar apoyo y atención específica a las víctimas y a las
personas que ejercen este tipo de violencia. Muchas personas que son víctimas de
violencia familiar guardan el secreto ante el mito de que “los trapos sucios se lavan en
casa” o ante el temor a sufrir represalias más graves por parte de la persona que ejerce la
violencia. Si has sido víctima de violencia familiar no guardes el secreto y de inmediato
busca ayuda específica, recuerda que esta violencia constituye un delito, pues transgrede
los derechos humanos fundamentales de quien la vive, En caso de que ejerzas violencia
familiar también puedes recibir esta ayuda. Hay diversas instituciones públicas
dedicadas a brindar servicios gratuitos a las víctimas de violencia familiar como:
asesoría y atención legal y psicológica, talleres, grupos de reflexión, cursos de
sensibilización y capacitación, redes ciudadanas, así como canalización a otras
dependencias para una atención más especializada (albergues, atención médica,
psiquiátrica, etc.). En Locatel (56581111) te pueden proporcionar información al
respecto, de acuerdo a tu lugar de residencia.
La violencia familiar no es exclusiva de ningún sistema político o económico; se da en
todas las sociedades del mundo y sin distinción de posición económica, raza o cultura.
Las estructuras de poder de la sociedad que la perpetúan se caracterizan por su profundo
arraigo y su intransigencia; impidiendo a las familias ejercitar sus derechos humanos y
disfrutar de ellos.
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Este tipo de violencia surge a partir de un patrón de habitualidad y no de un mero
incidente aislado, construido en base a los estereotipos y roles de género que consideran
la violencia como medio efectivo de poder y control sobre las mujeres, caracterizado
por el uso de conductas físicas, sexuales y abusivas.
Violencia Familiar
En la legislación peruana, la derogada Ley de Protección frente a la Violencia Familiar
(Ley N° 26260), conceptuaba a la violencia familiar como: “cualquier acción u omisión
que cause daño físico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive amenaza o coacción
grave y/ o reiterada, así como violencia sexual, que se produzca entre: cónyuges, ex
cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, descendientes, parientes
colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad; quienes
habitan en el mismo hogar, siempre que no medien relaciones contractuales o laborales;
quienes hayan procreado hijos en común, independientemente que convivan o no al
momento de producirse la violencia, y entre uno de los convivientes y los parientes del
otro hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, en las uniones de
hecho”.
Violencia Psicológica
Es toda acción u omisión directa o indirecta, que cause, o que pudiera ocasionar, daño
emocional, disminuir la autoestima, perjudicar o perturbar el sano desarrollo de la
personalidad de la mujer u otro miembro del grupo familiar, degradar o controlar las
acciones, comportamientos, creencias y decisiones de las personas por medio de
intimidación, manipulación, amenaza, humillación, aislamiento o cualquier otra
conducta que implique un perjuicio en la salud mental, la autodeterminación, la
autoestima o el desarrollo personal, sin importar el tiempo que requiere para su
recuperación.
Violencia física
“La Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los
integrantes del grupo familiar”, en su artículo 8° define a la violencia física como la
acción o conducta que causa daño a la integridad corporal o a la salud de una persona o
más del grupo familiar. Se incluye el maltrato por negligencia, descuido o por privación
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de las necesidades básicas, que pudieran haber ocasionado daño físico o que puedan
legar a ocasionarlo, sin considerar el tiempo que requiera para su recuperación.
Violencia Sexual
el Tribunal Constitucional35 establece que la violencia sexual es “un acto que solo
puede ser ejecutado por quien revela un particular menosprecio por la dignidad del ser
humano, siendo gravemente atentatorio del derecho fundamental a la integridad física,
psíquica y moral, y del derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad.
Hostigamiento Sexual
El hostigamiento o acoso sexual es otra de las manifestaciones de violencia sexual hacia
la mujer. La legislación nacional distingue dos modalidades:
El hostigamiento sexual típico o chantaje sexual consiste en la conducta física o verbal
reiterada de naturaleza sexual no deseada o rechazada, realizada por una o más personas
que se aprovechan de una posición de autoridad o jerarquía o cualquier otra situación
ventajosa, en contra de otra u otras, quienes rechazan estas conductas por considerar que
afectan su dignidad, así como sus derechos fundamentales
El Feminicidio
El feminicidio es el crimen contra las mujeres por razones de género. Es un acto que no
responde a una coyuntura ni actores específicos, pues se desarrolla tanto en tiempos de
paz como en tiempos de conflicto armado y las mujeres víctimas no poseen un perfil
único de rango de edad ni de condición socioeconómica
En el Perú, el feminicidio se caracteriza porque en él se presenta un antecedente de
violencia familiar o violencia entre la pareja, así también, se posiciona como una
categoría que debe ser abordada como la forma más extrema e irreparable de violencia
directa hacia las mujeres; ello debido a que muchos de los crímenes responden a un
clima social de discriminación y violencia, en una sociedad en la que aún persiste una
cultura histórica con prácticas sociales que siguen atentando contra la libertad, la salud,
la integridad y contra la vida de las mujeres
LA VIOLENCIA FAMILIAR EN EL PERÚ
La violencia contra la mujer es cualquier acción o conducta que se dirige hacia ella,
basada en su condición de mujer, con el propósito de causarle daño, sufrimiento físico,
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sexual, psicológico o la muerte, tanto en el ámbito público como en el privado. Puede
ocurrir en:
La familia: La violencia que tiene como agresor (a) a uno de sus miembros. En
nuestro país se conoce como violencia familiar y comprende la violencia física y
psicológica, abuso sexual y violación.
La comunidad: Que tiene como agresor (a) a cualquier persona y sucede en el
trabajo, en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro
lugar. Puede ser hostigamiento sexual, trata y tortura.
Las esferas del Estado: Violencia cometida, permitida o tolerada por el Estado
o por sus agentes, donde quiera que ocurra
Esta manifestación del ejercicio de poder de una persona sobre otras, afecta la salud
física, sexual y/o psicológica de las personas que la sufren, principalmente las mujeres.
Sin embargo, la violencia es un problema que generalmente se calla y se oculta
principalmente por la propia víctima; se la instituye como práctica cotidiana,
perpetuándose a través de generaciones en la crianza de las hijas e hijos; los que, a su
vez, la replican cuando son padres.
Año tras año se habla de prevención, sanciones drásticas, redes de apoyo y otras
medidas para contrarrestar esta problemática. Sin embargo, las cifras reflejan que aún
tenemos un largo trecho por recorrer antes de dar por erradicada la amenaza silenciosa
que pesa sobre las mujeres a lo largo de toda su vida.
LAS CIFRAS DE LAS VIOLENCIA 2021
En el Perú, ¿cuántas denuncias hay al año por violencia contra la mujer? En los datos
emitidos por la Policía Nacional del Perú (PNP), este tipo de denuncias son tipificadas
dentro de la categoría de ‘violencia familiar’. El año pasado, hubo un total de 240 875
de denuncias en todo el territorio peruano. Este es un número ligeramente más elevado
al del 2020, como se puede ver en la siguiente gráfica:
Como es visible, el número de denuncias se ha mantenido en permanente crecimiento
durante estos últimos años a excepción del 2018. Dentro de este conglomerado, también
es posible saber qué tipo de violencia fue la que se registró. De enero a junio del 2021,
más de la mitad de las denuncias (51,21%) fueron por violencia psicológica, lo que la
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convierte en el tipo de abuso más común hacia mujeres o integrantes de la familia en el
Perú.
Asimismo, este incremento de los distintos casos de violencia podría aumentar los casos
de feminicidios, según la Defensoría del pueblo. Debido a que el feminicidio suele ser el
paso final en el ciclo de vilencia familiar
Por el momento, el número de víctimas mortales registradas a través de los CEM
asciende a 114 a nivel nacional y el número de tentativas de feminicidio a
258. Igualmente, los asesinatos siguen siendo ejecutados principalmente por cónyuges,
según un representante del programa Aurora. “El 58,8% de los casos de víctimas de
feminicidio y el 47,3% de los casos de tentativa de feminicidio tienen vínculo relacional
de pareja con el presunto agresor”.
En esa misma línea, los casos de víctimas de feminicidio tienen mayor incidencia
en Lima Metropolitana, La Libertad, San Martin, Cusco y Arequipa.
FACTORES DE RIESGO DE VIOLENCIA FAMILIAR
Un factor de riesgo de violencia familiar es cualquier fenómeno,
característica, acción, elemento o ambiente que pueden aumentar las
posibilidades de que una persona sea potencialmente víctima de
violencia física o psicológica como ser agredidas en la casa o fuera de
ella por alguno de los componentes de la familia.
Para sustentar estos factores de riesgo de violencia familiar, se
han propuesto modelos teóricos similares con el fin de describir los
factores que explican a situaciones de riesgo y los factores que
preservan de la violencia infligida en la víctima, entre ellos, los
modelos fundados en conceptos biológicos, psicológicos, culturales y
de igualdad de género, los cuales ayudan a entender y comprender
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que estos riesgos son evitables.
Según los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, 2004), para advertir la
violencia familiar es fundamental percibir los escenarios y los factores
de riesgo, así como los de protección, que influyen en su aparición.
Desde un aspecto multidimensional se considera varios
factores de riesgo a varios niveles, como a nivel individual, de
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relaciones, de comunidad y a nivel de la sociedad propiamente dicha;
estos factores representan el modelo ecológico el cual se basa en la
contribución de los instrumentos internacionales como es la
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do
Pará (1995) que en su artículo 2 expone ¨Se entenderá que violencia
contra la mujer incluye la violencia física, sexual y psicológica:
(unicef.org, s.f.)
Consultada la bibliografía no se adquiere un factor explícito que
brinde explicación sintetizada del por qué las personas se comportan
de manera violenta, no teniéndose una visión clara de cómo es que
una determinada comunidad esta subyugada de conductas violentas
mientras otras viven en paz y armonía.
La violencia, es un fenómeno intensamente complejo que
hunde a la víctima cuyas raíces están relacionadas con un sin número
de factores culturales, biológicos, sociales, económicos y políticos
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entre otros. El informe mundial de violencia y salud demanda un
modelo ecológico para pretender entender la violencia, este modelo
está en transcurso de desarrollo y perfeccionamiento conceptual, cuya
primordial utilidad nos ayuda a distinguir y establecer los diversos
fenómenos y factores que tienen influencia con la violencia,
ayudándonos a comprender como interactúan en un determinado
entorno familiar y social.
(CONAVIM, 2007), La Organización Mundial de la Salud (OMS)
desde 2003 asume el planteamiento de Heise que estudia factores en
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los ámbitos individual, familiar, comunitario y de la sociedad, que
abordan las relaciones, circunstancias y representantes que influyen
en la violencia y en el comportamiento de las personas y los riesgos,
este enfoque está compuesto de la siguiente manera:
Factores de riesgo a nivel individual
Se representa en los factores biológicos que percibe la historia
individual o antecedentes qué aumentan la posibilidad de que una
persona cometa un acto violencia o sea víctima del mismo, se
incorporan a estos factores la edad, el sexo, el nivel de educación, el
empleo, los ingresos. Los factores de riesgo prestan atención a los
antecedentes de conductas agresivas o auto desvalorización;
trastornos psíquicos de la personalidad; adicciones; a una crisis
individual la que se formaliza por experimentar abuso durante la
infancia, el fracaso escolar, la pérdida de empleo, las frustraciones
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profesionales, los actos de violencia en el matrimonio o; tener un
padre ausente o que manifiesta rechazo a los hijos, y el abuso de
sustancias alcohol y drogas, por citar a los más frecuentes.
La edad temprana constituye un factor de riesgo de cometer
un acto de violencia o de ser víctima del mismo, siendo una condición
de sometimiento y dependencia, menores con baja autoestima,
menores con disminuido vínculo afectivo con sus padres, niños, niñas
adolescentes que viven con sus tíos, padrinos, la sensación de
agobio, insatisfacción personal o tensión, sensación de no superar
las dificultades, sentimientos de pérdida de confianza en sí mismo,
fracaso escolar, niños y niñas muy pequeños o discapacitados física o
intelectualmente. Es común escuchar continuamente que, en los
hombres, la edad temprana es un factor de riesgo de cometer
violencia física contra la mujer y contrariamente en las mujeres vemos
con insistencia que están en riesgo de ser víctima de violencia
familiar.
La educación es un tema difícil de determinar, la relación que
existe entre el nivel de instrucción y la violencia, por los resultados
obtenidos decimos que a menor grado de instrucción es mayor el
riesgo de sufrir violencia, la mayoría de estas es por la dependencia
económica que tienen de sus parejas, por lo que al tener menos
posibilidades de recursos y su acceso a los mismos, aumenta la
aceptación de la violencia, manteniendo la disparidad de género que
la observamos a través de los años.
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La violencia durante la infancia aumenta la posibilidad de la
violencia como víctima o victimario en las relaciones futuras y las
situaciones de alto riesgo. Es así como cualquier antecedente de
violencia, en la familia o violencia de pareja es un factor de riesgo de
ser víctima de violencia familiar. El consumo de sustancias como el
alcohol y drogas son factores de riesgo asociados a la violencia de
pareja.
Factores de riesgo a nivel relacional
Comprende factores que aumentan el riesgo de violencia como
consecuencia de las interacciones entre parejas y otros integrantes de
la familia; constituyendo el círculo social más estrecho de una persona
que configura su comportamiento y determinar sus experiencias. Aquí
tenemos factores de riesgo como la relación del individuo con su
medio ambiente inmediato o las relaciones más próximas que se dan
en la familia, entre cónyuges , parejas, entre personas del grupo
familiar más cercano, los conflictos que surgen dentro del matrimonio;
el control varón sobre el bienestar económico familiar, la toma de
decisiones; los contrastes en edad, la educación de los cónyuges,
hallarse en ambientes familiares violentos, tolerar agresiones en la
familia, certificar actos de violencia predisponer a sufrir o actos de
violencia familiar en cualquier etapa de la vida.
En Familias que conviven con abusadores y sus integrantes
son pasivos, dependientes, sumisos, más aun si existe dependencia
económica del abusador, o una historia de abuso infantil con abuso
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psicológico y físico y en la vida actual, impera el silencio por temor,
ausencia de expresiones afectivas positivas del tipo ternura, el
reconocimiento y valoración; el abuso de alcohol o drogas por parte
del padre o madre, la sumisión, pasividad actitud negligente de los
padres, condiciones de habitabilidad, donde los niños no tienen
habitación o comparten el lecho conyugal, el no tener buena relación
con su pareja, hogares reconstituidos o con padrastro, Violencia
conyugal, hogares en donde viven otro varones mayores, relaciones
autoritarias, padres o hijos con malas relaciones padre-madre-hijo/as,
hacinamiento, familias autoritarias, familias con niveles de
comunicación bajos, poca claridad en las normas familiares,
comportamiento y autocuidado. A nivel correlacional las parejas
múltiples aumentan la probabilidad de actos de violencia.
Factores de riesgo a nivel comunidad
Los individuos y las familias, en los cuales radican las
relaciones sociales que se establecen en la comunidad, el barrio, el
colegio y el trabajo, en esta esfera se especifica las características de
estos entornos que se asocian con que las personas sean víctimas o
victimarios de pareja o sean víctimas de ellos así como, identificando
las características de estos ambientes y de qué manera pueden
aumentar el riesgo de actividades violentas cómo la falta de
oportunidades económicas para los hombres; influencia negativa de
sus pares sociales y el aislamiento de las mujeres respecto a sus
familias y pares, hacinamiento, la penuria económica, la falta de
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oportunidades de desarrollo educativo y deportivo, como por la
carencia de espacios lúdicos, presencia de comportamientos
delictivos, robos, vandalismo, homicidios y tráfico de drogas, entre
otros, hacen cotidiana y tolerable la convivencia violenta e, incluso,
banalizan el sentido de vivir en peligro de padecerla o infligirla.
Y así se van transmitiendo estos comportamientos o conductas
en prácticas sociales colectivas de las comunidades y barrios. De
hecho, pueden dar origen a expresiones de violencia social en el
tejido comunitario, ya sea aislado o combinado con otros tipos de
conflictos comunitarios (por tierras, por agua, por espacios u otros
recursos considerados valiosos). También son factores potenciadores
de la violencia social, por ejemplo, de la vigencia o arraigo en las
comunidades de intolerancia ante la diversidad étnica, racial, sexual y
religiosa.
Factores de riesgo a nivel de la sociedad
En este nivel se tiene en cuenta lo factores más amplios del
macro sistema, de carácter más general relativos a la estructura de la
sociedad que influyen negativamente sobre la violencia sexual como
la desigualdad de género, los sistemas de creencias religiosas o
culturales, las normas sociales, políticas económicas que crean
desigualdad, rivalidad, tensión entre personas. Estos factores
favorecen a consolidar o no la violencia; las normas sociales
condescendientes toleran el control masculino sobre la conducta
femenina; la aceptación de la violencia como un regla de resolución
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de conflictos; percepciones de masculinidad relacionados a la
dominación, la sobrevaloración de la figura masculina en la familia, la
sumisión de la madre y los hijos hacia el padre autoritario, el uso de
drogas, la no participación social, la falta de solidaridad social.
Entendemos que el alcoholismo y la drogadicción, el género,
la edad, el grado de instrucción, procedencia, el nivel de instrucción,
los antecedentes de violencia sea por el padre, padrastro, tíos y otros
familiares, sumando a esto que niños, adolescentes y adultos que
desconocen la violencia y la forma de evitarlos; pasando a formar los
factores de riesgo de violencia según este enfoque ecológico como la
identificación de factores de riesgo de violencia y permitiéndonos
conocer y entender las diversas causas de violencia y su relación con
los factores de riesgo en las personas. Habiendo analizado los
determinantes y factores de riesgo que influyen en la relación de
personas con su medio, interfiriendo o favoreciendo la transformación
recíproca. Y como lo expresa Wilfredo y Javier este enfoque ayudaran
a identificar los mecanismos que impiden, retardan o favorecen el
clima de violencia, sus factores que beneficiar el cambio. (Wilfredo &
Javier., 2004).
La reacción más habitual de toda víctima de violencia física es
el miedo a que cause heridas físicas producidas por los golpes,
heridas de arma blanca o arma de fuego, miedo a la muerte. En el
momento de la violencia, se asocia todo lo que la rodea con lo que le
está sucediendo. Colores, sonidos, olores, lugares, todo se relaciona
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con el abuso. Tiempo después de la violencia física o psicológica,
dichas asociaciones persisten (ciertos olores recuerdan el evento, o
ciertas personas recuerdan el victimario). La víctima por consiguiente
tiende a evitar cualquier circunstancia que le recuerde el momento en
que fue violentada como es el no volver al sitio de los
acontecimientos, o salir de su casa a ciertas horas del día. El miedo
hace que las victimas limiten sus actividades al mínimo, algunas
veces no salen de sus casas o evitan estar solas.
El miedo trae consigo reacciones que la acompañan como son
el sentimiento de culpa, falta de concentración, la depresión,
flashbacks y están relacionadas unas con otras.
CONSECUENCIAS DE VIOLENCIA FAMILIAR
El impacto de la violencia familiar en la salud física y mental de quienes la viven es
enorme y puede tener consecuencias graves y a veces irreversibles dependiendo de la
severidad del daño producido y de su duración ,las personas que viven en situación de
violencia familiar pueden verse afectadas de diversas formas ,algunas en forma
indirecta por ejemplo niños y niñas testigos de violencia entre sus padres u otros
miembros de la familia o en forma directa ser victima de alguna modalidad de violencia
.
Las consecuencias ocurren en diversas áreas: física, psicológica, conductual y social.
Las lesiones físicas pueden ocasionar daño funcional, síntomas físicos, somatizaciones,
discapacidad y hasta la muerte; es frecuente la presencia de trastornos crónicos, como
síndromes de dolor crónico, síndrome de colon irritable, trastornos gastrointestinales,
fibromialgia, desnutrición u obesidad, enfermedades de transmisión sexual, embarazo
no deseado, etc. Las alteraciones psicológicas más frecuentemente observadas son: baja
autoestima, pesimismo, aislamiento, desesperación, tristeza, sentimientos de ira, miedo,
vulnerabilidad y frustración, conducta agresiva y problemas en el funcionamiento global
(social, escolar, laboral, etc.). Las víctimas pueden también presentar trastornos
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psiquiátricos: del estado de ánimo (depresión, distimia), de ansiedad (trastorno por
estrés postraumático, crisis de pánico, ansiedad generalizada, etc.), de la ingestión y
conducta alimentaria (anorexia, bulimia), sexuales (conductas sexuales inapropiadas
para la edad de la niña o niño, disfunciones sexuales, aversión al sexo, etc.), del sueño
(insomnio, pesadillas, etc.), abuso o dependencia a alcohol y otras sustancias, enuresis o
encopresis (emisión repetida de orina o e x c r e m e n t o e n s i t u a c i o n e s o l u g a
r e s inadecuados), trastornos de la personalidad, etc.
Baja autoestima: A menudo pueden experimentar sentimientos de inferioridad e inutilidad.
También pueden mostrarse tímidos y miedosos o, por el contrario, hiperactivos buscando llamar
la atención de los demás.
Sentimientos de soledad y abandono: Pueden sentirse aislados, abandonados y poco queridos.
Exclusión del diálogo y la reflexión: La violencia bloquea y dificulta la capacidad para
encontrar modos alternativos de resolver conflictos de forma pacífica y dialogada.
Generación de más violencia: Aprenden que la violencia es un modelo válido para resolver los
problemas y pueden reproducirlo.
Ansiedad, angustia, depresión: Pueden experimentar miedo y ansiedad, desencadenados por la
presencia de un adulto que se muestre agresivo o autoritario. Algunos desarrollan lentamente
sentimientos de angustia, depresión y comportamientos autodestructivos como la
automutilación.
Trastornos en la identidad: Pueden tener una mala imagen de sí mismos, creer que son malos
y por eso sus padres los castigan físicamente. A veces, como modo de defenderse, desarrollan la
creencia de que son fuertes y todopoderosos, capaces de vencer a sus padres y a otros adultos,
PROCESO DE LA VIOLENCIA
El maltrato suele comenzar con conductas de abuso psicológico más difíciles de percibir
por su apariencia amorosa. Son conductas restrictivas y controladoras (agresiones
psicológicas y verbales) que van minando la propia capacidad de decisión y autonomía,
a la vez que van produciendo dependencia y aislamiento. Ejemplo de ello son los celos,
el control y censura sobre la ropa, las amistades, las actividades, los horarios y las
salidas de casa. En muchos casos, estas conductas no son percibidas como agresivas,
por lo que, aquellas mujeres que las admiten y minimizan van desarrollando una
situación de indefensión y vulnerabilidad.
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Frecuentemente, esto representa la etapa anterior a la agresión física. El aumento
progresivo de la violencia puede extenderse a lo largo de un prolongado periodo de
tiempo, de manera que es difícil para la víctima darse cuenta del proceso en el que esta
inmersa. A menudo, sólo con el paso del tiempo, la víctima constata que existe esta
escalada que puede conducirle hasta la muerte.
Intervenciones con niños expuestos a la violencia familiar
Las graves repercusiones que para los niños se derivan de su exposición a situaciones
familiares de violencia han poten-ciado el desarrollo e implementación de programas
de inter-vención sobre estos menores en el ámbito de los servicios sociales y de la
salud. Estas intervenciones pueden llevarse a cabo en forma de tratamiento de las
secuelas traumáticas a nivel individual, en programas psicoeducativos y de apoyo
a nivel grupal, o en programas de intervención conjunta sobre los niños y sus madres
(Edleson, Mbilinyi y Shetty, 2003). Peled y Davis (1995) describen cuatro objetivos
generales de los programas de intervención grupal: (1) romper él tabú y el secretismo
sobre la violencia ejercida dentro de la familia a través de la definición de los
comportamientos violentos, compartiendo experiencias personales y trabajando sobre
los sentimientos y emociones experimentadas; (2) facilitar el aprendizaje de
estrategias de autoprotección a través del desarrollo de planes de seguridad y el
aprendizaje de estrategias de resolución de conflictos no violentas; (3) aumentar la
autoestima a través del refuerzo y la validación de los sentimientos por los
miembros del grupo; y (4) favorecer una experiencia positiva en un ambiente seguro y
estructurado. A nivel general, existen tres aspectos que deben ser trata-dos en
cualquier programa de intervención con los niños de estos hogares violentos: 1. En
el ámbito emocional. Es importante ofrecer al niño la posibilidad de ser escuchado y de
hablar sobre sus sentimientos (miedo, angustia, enfado, rabia o culpabilidad) de
manera que pueda liberar toda la angustia reprimida y normalizar sus emociones, a la
vez que ofrecerle una explicación adecuada sobre lo sucedido, siempre que el niño
esté dispuesto a ello. Los niños a menudo están confundidos, no entienden lo
que está sucediendo, se sienten indefensos, asustados, ansiosos, culpables (por
haber hecho algo que causara la violencia, por no haber protegido a la madre,
por seguir queriendo al padre), inseguros y preocupados por el futuro. A muchos
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les resulta difícil exteriorizar sus sentimientos o preocupaciones con una madre
cargada de dolor, angustia o ansiedad, a menudo demasiado ocupada en trámites
burocráticos o judiciales. Muchas madres piensan que la experiencia de la violencia
doméstica que ellas sufrieron no afecta de forma importante a sus hijos. Creen que los
niños están bien, que actúan como siempre lo han hecho. A menudo intentan actuar
con sus hijos como si nada hubiese ocurrido y confían en la posibilidad de que
no se hayan dado cuenta de lo sucedido o que, en todo caso, lo olviden,
optando a menudo por no hablar con ellos de un tema doloroso y todavía no
superado. Además de la escucha, normalización de los sentimientos experi-
mentados y el ofrecimiento de una explicación adecuada, se debe de dar también
respuesta, en la medida de lo posi-ble, y dependiendo de la edad del niño, a sus
preguntas o dudas acerca del desarrollo de los acontecimientos o actuaciones en
relación con la situación familiar, con el fin de disminuir en alguna manera la
incertidumbre sobre el futuro. 2. En el ámbito cognitivo. Resulta de suma
importancia el abordaje y reestructuración de aquellos valores y creencias aso-ciados a
la violencia (ver Figura 1) de cara a la prevención y eliminación de potenciales
comportamientos violentos o de futura re victimización. 3. En el ámbito conductual.
La pérdida del sentimiento de seguridad y la percepción de falta de control sobre su
vida y sus actividades son dos factores que frecuentemente obstaculizan la adecuada
recuperación del niño expuesto a la violencia en su hogar. En muchos casos,
los niños se han visto obligados a huir de su hogar y del maltratador junto a su madre
y/o hermanos y, en ocasiones, residir por tiempo indeterminado en un centro de
acogida, abandonando su entorno más próximo y sus actividades habituales. En este
contexto, resulta beneficioso para el menor la creación de rutinas y ambientes
estables, así como su participación en actividades que puedan proporcionarle
algún sentido de control. En determinados casos, se hace imprescindible, también,
la elaboración, junto con el menor, de planes de actuación concretos de
protección frente a posibles situa-ciones futuras de riesgo familiar. Estos planes
pueden ela-borarse a partir de la valoración del potencial de riesgo pa-ra el menor y
pueden ser puestos en práctica en caso de que el niño se vea expuesto a una
situación de violencia de su padre hacia su madre o en casos en que el menor debe ver
o convivir con el padre atendiendo a un determinado régimen de visitas dictado
tras la separación de sus proge-nitores. En ellos deben especificarse qué
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conductas debe llevar a cabo para ponerse a salvo de la violencia, los luga-res donde
puede refugiarse o la forma de contactar con las personas que pueden ayudarle. En
definitiva, se trata de personalizar una serie de recursos y estrategias concretas
que ayuden al menor a afrontar tales situaciones y le pro-porcionen un mayor
sentimiento de seguridad y control.
ESTRATEGIAS Y / O MODELOS DE INTERVENCION ANTE LA
VIOLENCIA
Esta diversidad de enfoques en la comprensión de la problemática de
Violencia familiar, permite un abordaje desde diferentes ángulos, los cuales se
Expresan en las diversas estrategias y modelos de intervención. Entre ellas
Tenemos:
1. El modelo comunitario, más trabajado desde el sector salud y sus políticas, el
cual rescata la tradición comunitaria y nos plantea la prevención como un
derecho humano y la violencia como un problema basado en género, dado el
acceso limitado a los recursos y el poder de parte de las mujeres. Este modelo de
prevención de la violencia intrafamiliar, parte del análisis de la violencia en las
comunidades, identificando su prevalencia, así como la ruta crítica de las
mujeres afectadas, las organizaciones y personas que ayudan a éstas. Busca la
movilización social, la organización y creación de redes comunitarias para la
atención, el apoyo social frente a las situaciones de violencia. Así mismo
establece estrategias de capacitación permanente a su personal - que permita la
detección de la violencia en los servicios de salud primaria o reproductiva- así
como estrategias de intersectorial dad local para enfrentar el problema.
2. Redes sociales, se centra en el análisis de las relaciones y los vínculos existentes
entre los actores sociales, que permita interpretar en forma dinámica la interacción
de la vida individual y colectiva en un entorno, es decir los procesos sociales.
Específicamente estudia y analiza en estas redes: su estructura (individuo,
institución, etc), su localización, posición, accesibilidad, densidad, tipo de vínculos,
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contenido, intensidad, duración, frecuencia. Descubre los vínculos potenciales que
los actores activan ante una necesidad, situación de peligro o un período largo
3. El modelo ecológico, asume dicha definición buscando destacar las relaciones
circulares de los individuos entre sí, las relaciones con su entorno vital y las
consecuencias de dichas relaciones. Denominado también modelo ecológico de
causalidad, busca una explicación etiológica, multidimensional, multifactorial y una
intervención interdisciplinaria frente a la problemática de violencia. Comprende cuatros
niveles de análisis e intervención: -Individual compuesto por factores ontogenéticos o
individuales(afecto y comunicación, autoestima, dependencia emocional,
indiferenciación, vida insatisfactoria). -Microsistema compuesto por factores de familia
o el entorno inmediato, (socialización y modelo parental, experiencia temprana de
maltrato, violencia entre padres, consumo de alcohol, drogas). -Mesosistema compuesto
por factores precipitantes, de riesgo( pobreza, desempleo, hacinamiento, migración,
grupo de pares). -Macrosistema por diversos factores etiológicos, de supra estructura
(sistema de representaciones sociales, actitudes, mitos, relaciones de poder, violencia
estructural, desigualdades, anomia, identidad nacional)
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