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PSICOFÁRMACOS

En este recurso abordaremos el tema PSICOFÁRMACOS, empezaremos por decir que un


psicofármaco es una sustancia que ejerce una cierta influencia en los procesos de la mente. Estos
agentes inciden en el sistema nervioso central y pueden modificar desde la conciencia hasta la
conducta, pasando por la percepción.

En esta clase encontrarán la clasificación de los psicofármacos, aproximaciones epistemológicas, la


farmacodinamia y farmacocinética de los psicofármacos, las características de cada uno de los tipos
de psicofármacos (de acuerdo a la clasificación) y los cuidados de enfermería.

Prof. María Julia Rivero

1. PRESENTACIÓN DEL TEMA

En esta clase abordaremos el tema psicofármacos, correspondiente a la unidad 11 del programa de


la asignatura

Podemos empezar diciendo que hay quienes plantean que los psicofármacos incluyen un grupo de
compuestos que ejerciendo su acción a nivel del sistema nervioso central son capaces de producir
cambios en las funciones mentales superiores y en la conducta. Así como está planteada la
definición, puede también incluir a otras sustancias con estas propiedades: los anestésicos
generales, las drogas de abuso como cocaína o alcohol, las anfetaminas y así la lista sigue. Una
definición más restrictiva sería aquella que identifica como psicofármacos a todas las drogas usadas
para el tratamiento de los trastornos mentales.

¿Qué son los psicofármacos y para qué sirven?

Un psicofármaco es un medicamento que se utiliza para el tratamiento de las enfermedades


mentales (depresión, esquizofrenia, trastornos de ansiedad, etc.) o las alteraciones de la esfera
psíquica que se manifiestan por signos y síntomas (insomnio, agresividad, angustia).

Algunos de los usos de este grupo de sustancias exceden el marco estricto de la enfermedad mental
ya que son prescriptos para aliviar el sufrimiento ligado a situaciones de la vida diaria en personas
sin enfermedad mental severa. Como por ejemplo el uso de psicofármacos para aliviar el insomnio
ocasional o el miedo a situaciones puntuales como el miedo a viajar en avión.

2. CLASIFICACIÓN DE LOS PSICOFÁRMACOS

CLASIFICACIÓN DE LOS PSICOFÁRMACOS EN BASE A SUS ACCIONES TERAPÉUTICAS

Según sus principales usos terapéuticos, se pueden identificar cuatro grupos:

ANTIDEPRESIVOS

ANSIOLITICOS-HIPNÓTICOS
ANTIPSICÓTICOS

ESTABILIZANTES DEL ESTADO DEL ÁNIMO O DEL HUMOR

Cabe destacar que estos grupos no son tan claros en la práctica clínica, ya que es frecuente el uso
de antidepresivos para calmar la angustia, el de antipsicóticos para mejorar el estado del ánimo
(ejemplo la depresión), o el de algunos fármacos que pertenecen formalmente al grupo de los
estabilizantes para disminuir la impulsividad.

2.1. ANTIDEPRESIVOS – CUIDADOS DE ENFERMERÍA

La Psiquiatría sostiene que en los trastornos denominados “depresiones” existe una disminución y/o
disfunción de sustancias neurotransmisores denominadas catecolaminas (Noradrenalina,
Dopamina, Serotonina).

La enzima que degrada estás sustancias es la MAO (mono-amino-oxidasa) Está deficiencia puede
medirse a nivel de la sangre y de las vías urinarias a través de análisis clínicos.

Los antidepresivos actúan aumentando la concentración de catecolaminas comenzando a ejercer su


acción luego de los 15 días de su administración.

Por su efecto clínico se dividen en:

-SEDATIVOS (para aquellos pacientes que presentan síntomas de ansiedad, insomnio). Los fármacos
más usados son Mianserina, Amitriptilina, Tianeptina, Escitalopran, Citalopran, Paroxetina, etc.

-INTERMEDIOS (en pacientes que no padecen grandes inhibiciones). Las más utilizadas son
Clomipramina, Imipramina, Sertralina, etc.

-ACTIVANTES (usados en personas que sufren gran inhibición psicomotriz). Las drogas son
Tranilcipromina, Fluoxetina, Venlafaxina, etc. El Alprazolan posee un efecto de tipo antidepresivo
aunque es una droga ansiolítica.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA

Algunos de los aspectos importantes que debe considerar la enfermera a la hora de administrar
antidepresivos son los siguientes:

-Vigilar permanentemente al paciente por el riesgo suicida posible con estos medicamentos. ·

-Acompañarlo durante el proceso de su enfermedad depresiva. · Controlar estrictamente su


medicación. ·

-En pacientes ambulatorios, preferiblemente, suministrar una dosis, supervisada por la familia. ·

-Educar sobre el tiempo de demora en que se percibe mejoría, una vez se ha iniciado la medicación,
y sobre la continuidad del tratamiento farmacológico, una vez sea dado de alta. ·
-Vigilar las alteraciones cardiovasculares: hipotensión ortostática o hipertensión arterial con los
inhibidores de la monoamino oxidasa.

En relación con los reguladores del humor, el 70% de los pacientes con trastorno afectivo bipolar
(TAB) mejoran con litio, aunque la mejoría tarda entre una y dos semanas. Es necesario controlar las
concentraciones séricas de litio, porque las que estén por encima de 1,5 mEq/l producen toxicidad.
El litio se elimina por vía renal.

2.2. ANSIOLITICOS – CUIDADOS DE ENFERMERÍA

La Psiquiatría sostiene que la ansiedad es producida por una alteración en los receptores del SNC
llamados gabaérgicos relacionados con un neurotransmisor denominado GABA. Es así que las
Benzodiacepinas actúan sobre los mencionados receptores eliminando las alteraciones vinculadas a
la ansiedad.

Estos fármacos poseen efectos calmantes de la ansiedad y/o angustia; son miorrelajantes (se usan
en medicina clínica para fuertes contracturas); anticonvulsivantes; hipnóticos y favorecedores del
sueño; sedantes; se usan conjuntamente con anestésicos.

Dentro de los efectos adversos podrían causar reacciones paradojales (efectos contrarios a los
buscados); palpitaciones; taquicardia; edema; diarrea; constipación; trastorno visuales; etc. Se
encuentran contraindicados en casos de miastenia gravis y glaucoma.

Los ansiolíticos ejercen su acción de manera pronta luego de su administración. Como ejemplos
(Diazepam- miorrelajante, Alprazolam – ansiolítico, Lorazepam- ansiolítico y sedante, Clonazepam –
antiepiléptico, Midazolam- favorecedor del sueño, Flunitrazepam- hipnótico).

CUIDADOS DE ENFERMERÍA

-Vigilar al paciente en busca de reacciones adversas, como somnolencia, boca seca, diarrea y
estreñimiento.

-Evaluar la ansiedad del paciente antes de la terapia y con frecuencia de llevarla a cabo.

-Supervisar periódicamente los resultados de las pruebas de función hepática, renal y


hematopoyética.

-Evaluar si hay reacciones adversas e interacciones entre medicamentos.

-Valorar el conocimiento del paciente y/o familia sobre el tratamiento farmacológico.

-Vigilar el nivel de sedación, en pacientes con insuficiencia respiratoria y ancianos. Una excesiva
sedación, provoca caídas, que resultan graves en los pacientes ancianos.

-Tener presente que la suspensión brusca del fármaco puede provocar confusión, convulsiones,
psicosis tóxica.

-Vigilar el nivel de sedación, en pacientes con insuficiencia respiratoria y ancianos

2.3. ANTIPSICOTICOS – CUIDADOS DE ENFERMERÍA


La teoría psiconeuroquímica, acerca de cómo se produce la psicosis, considera que existe una
alteración en el circuito de la Dopamina (catecolamina), un aumento de los niveles de ésta debido a
una falla genética que da lugar a la aparición de los fenómenos psicóticos. Los antipsicóticos actúan
bloqueando los receptores para la Dopaminma.

Se los denomina también tranquilizantes mayores. Estos fármacos comparten globalmente una serie
de efectos: sedantes (lentifican el pensamiento, producen intensa inhibición afectiva); inhiben la
agresividad y la excitación psicomotriz; son fundamentalmente antidelirantes y alucinolíticos.

Provocan acciones extrapiramidales (síntomas similares al mal de Parkinson- para esto se usa
adicionalmente un antiparkinsoniano, rigidez corporal, temblor en miembros superiores, aquinesia,
disquinesia, apatía, debilidad, etc.)

Producen una serie de efectos adversos: los extrapiramidales mencionados; efectos anticolinérgicos
(sequedad de la boca, constipación, visión borrosa, disminución de la sudoración); podrían ocasionar
cuadros epiléoticos por disminuir el umbral convulsivo; a nivel psicopatológico (sedación,
somnolencia, reacción contraria al efecto buscado); trastornos en el sistema endócrino (amenorrea,
ginecomastia); hipotensión arterial; reacciones alérgicas; etc.

Los antipsicóticos ejercen su acción de manera pronta luego de su administración.

Se clasifican por su efecto en:

-Antipsicóticos típicos: sedativos (Clorpromazina, Prometazina, Levomepromazina), producen un


mayor efecto de sedación con acción antipsicótica más prolongada;

-Antipsicóticos incisivos (Haloperidol, Trifluoperazina), fundamentalmente antidelirantes y


alucinolíticos y secundariamente producen sedación;

-Antipsicóticos de transición (Tioridazina, Clotiapina), comparte los efectos del grupo anterior pero
son indicados en los cuadros en que existan trastornos en la conducta, impulsividad, agresividad.

-Antipsicóticos desinhibitorios (Primozidal), estos se usan en casos de pacientes de estructura


psicótica compensados que presentan inhibición, retraimiento, tendencia a aislarse y/o no
comunicarse Antipsicóticos atípicos:

Su uso surge de la necesidad de un tratamiento efectivo para la esquizofenia que no presente los
efectos adversos que son displacenteros y disminuyen el cumplimiento de las indicaciones médicas
que signifiquen un riesgo en el uso a largo plazo (como las disquinesias tardías), Además un 30% de
las esquizofrenias no responden a los antipsicóticos clásicos o típicos, un porcentaje mucho mayor
responde sólo parcialmente y los síntomas negativos (retraimiento, abulia) son particularmente
resistentes a las drogas clásicas.

Entre éstos encontramos Sulpirida, Clozapina – de poco uso por su alto potencial de producir cuadros
hematológicos graves de origen alérgicos, Risperidona, Olanzapina, Quetiapina, Aripiprazol, etc.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA
-Si la administración del fármaco es vía parenteral y ante la posibilidad de que se produzca
hipotensión ortostática, es aconsejable que el paciente se incorpore lentamente luego de la
administración.

-Los antipsicóticos de absorción lenta se administran por vía intramuscular profunda, inyectando
lentamente la medicación y esperar 10 segundos antes de retirar la aguja y luego hacerlo de una
forma rápida para prevenir que el fármaco se deposite en el tejido subcutáneo, NO masajear en el
punto de la inyección porque puede forzar al fármaco a salir del músculo e infiltrar el tejido
subcutáneo.

-Controlar la aparición de efectos adversos: control de la presión arterial; control de diuresis,


especialmente en pacientes con retención de orina; control de temperatura, así como la aparición
de síntomas extrapiramidales y de crisis epilépticas en pacientes predispuestos; controlar
rigurosamente los resultados de análisis de laboratorio en los pacientes tratados con clonazepina
por el riesgo de producir granulocitos, así como la aparición de fiebre y/o cualquier proceso
infeccioso.

-Controlar el cumplimiento terapéutico: vigilar la toma de la medicación, ya que en ocasiones los


pacientes no tienen consciencia de enfermedad o abandonan el tratamiento debido a efectos
adversos.

-Educación al paciente y familia con respecto al tratamiento para prevenir que el paciente abandone
el mismo.

2.4. ESTABILIZANTES DEL HUMOR

Las drogas estabilizantes del ánimo y anticiclantes son aquellas que disminuyen la frecuencia y/o
intensidad de los episodios maníacos, hipomaníacos, depresivos o mixtos en pacientes bipolares y
que no incrementan la repetición o severidad de algunos de los subtipos que pueden aparecer en el
curso de trastorno.

Los subtipos de trastornos bipolares son: episodio depresivo mayor con manía; episodio depresivo
mayor con hipomanía; personalidad ciclotímica con síntomas depresivos e hipomaníacos frecuentes;
episodio maníaco o hipomaniaco inducido por drogas o antidepresivos; episodio depresivo mayor
con historia familiar de trastorno bipolar y episodio maníaco sin depresión.

Las drogas utilizadas son el Carbonato de Litio, Ácido Valproico, Carbamazepina, Oxcarbamazepina,
Lamotrigina, etc.

De éstos el Litio no posee acción eficaz de inicio hasta aproximadamente 15 días luego de su toma,
por lo que en casos de maní aguda se utiliza conjuntamente con droga antipsicótica.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA

La educación para la salud es decisiva para conseguir una buena adherencia al tratamiento, por
tanto, los profesionales de la salud tienen aquí un reto importante. El personal de enfermería
deberá:

- Establecer una relación de confianza con el paciente y comunicación.


- Proporcionar una dieta nutritiva.
- Favorecer el descanso y evitar las interrupciones durante el sueño.
- Proporcionar apoyo emocional.
- Conseguir una buena adherencia al tratamiento, imprescindible para mantener estable al
paciente y evitar los intentos autolíticos.
- Apoyo a los familiares, en la mayoría de los casos sufren un gran nivel de sobrecarga.
- Colaboración multidisciplinar entre el personal sanitario de atención primaria y el de
atención especializada cuando esté hospitalizado, y llevar a cabo un correcto control del
tratamiento, tanto psicosocial como farmacológico.
3. APROXIMACIÓN EPISTEMOLÓGICA

El descubrimiento de estos fármacos fue esencialmente serendípico, es decir “se encontraron por
casualidad”. Alrededor de 1950 por distintas observaciones casuales se identificaron moléculas que
ejercían efecto antidepresivo (la imipramina o la iproniazida), antímaníaco (las sales de litio) o
antipsicótico (la clorpromazina), el estudio de los mecanismos de acción fue posterior del
descubrimiento de sus acciones terapéuticas.

El estudio de los efectos biológicos que estas sustancias ejercen a nivel del cerebro abrió
simultáneamente dos campos que desde entonces dialogan incesantemente: el de su mecanismo
de acción y el de la fisiopatogenia de las enfermedades para las cuales resultan eficaces. Los
psicofármacos se transformaron entonces en herramientas para formular hipótesis etiopatogénicas
de los trastornos mentales.

El razonamiento que vincula de manera directa el efecto biológico de un compuesto con las
alteraciones que subyacen al padecimiento para el cual se emplea adolece de algunas debilidades.
Pongamos un ejemplo: el de los antidepresivos. Muy poco tiempo después de que se hubiera
descripto la eficacia antidepresiva de la imipramina se supo que ejercía inhibía la recaptación de
monoaminas. La deducción que de esta observación se hizo fue que en la depresión había una
disminución de monoaminas en la brecha sináptica, deducción que no pudo ser corroborada
posteriormente. El modelo de razonamiento descripto es heredero de la infectología, posiblemente
una de las primeras ramas de la Medicina en las cuales la etiología pudo establecerse con bases
científicas. Pero nada indica que la etiopatogenia de las enfermedades mentales sea tan simple, si
se nos permite, como la de las enfermedades infecciosas. El sistema nervioso central funciona en
red y posee formas de regulación que nos son en gran medida desconocidas. Es muy poco factible
que se cumpla la hipótesis de “un neurotransmisor-una enfermedad” como se ilusionaron los
primeros neurocientíficos del siglo XX.

4. FARMACODINAMIA DE LOS PSICOFÁRMACOS

Repasemos, ya tenemos un poco más claro que sucede con el fármaco desde que ingresa al
organismo hasta su eliminación (FAMACOCINETICA), el recorrido que realiza el fármaco tiene un
efecto en el cuerpo, bioquímico y fisiológico, que se produce a través de diferentes mecanismos de
acción (FARMACODINAMIA).

Entonces la FARMACODINAMIA es el estudio de los efectos bioquímicos y fisiológicos de los


fármacos sobre un organismo.

Es el estudio de lo que le sucede al organismo por la acción de un fármaco. “es lo que el fármaco
hace en el cuerpo”.
Lo que esperamos de un fármaco, es que llegue al lugar de acción y produzca un efecto, la
farmacodinamia estudia el mecanismo de acción de los fármacos a nivel molecular, buscando
entender como la molécula de un fármaco o sus metabolitos interactúan con otras moléculas
originando una respuesta. Esa respuesta, puede ser inhibir o activar alguna función ya existente en
el organismo, porque no olvidemos que LOS FÁRMACOS NO CREAN FUNCIONES, NI LOS SITIOS
DONDE VAN A ACTUAR, sino que simplemente modifican procesos propios de la célula. Para que sea
posible la acción de un fármaco, necesitamos como primera condición su administración y
distribución por el organismo, lo que corresponde a la FARMACOCINÉTICA. Una vez que llega al sitio
de acción terapéutico, biofase, el fármaco debe “asociarse” a alguna estructura.

Una posibilidad es que se asocien a ENZIMAS, inhibiéndolas. Una enzima es una molécula que
cataliza reacciones químicas, incrementando la velocidad en que se producen las reacciones.
También pueden asociarse a algún SISTEMA DE TRANSPORTE de la membrana celular, la que actúa
como una barrera entre el interior y el exterior de la célula, bloqueando algún canal iónico, como
por ejemplo los canales de Sodio, que actúan a favor del gradiente de concentración, pero también
pueden asociarse a moléculas que actúan en contra del gradiente de concentración y por lo tanto
requieren un gasto de energía, como por ejemplo la bomba de Sodio. Otros sitios donde se unen,
los llamamos RECEPTORES, este componente macromolecular del organismo, que en general (al
menos desde el punto de vista numérico) son proteínas, pueden encontrarse en la membrana
celular, otras en el interior de la célula (en el citoplasma), o también en el núcleo celular. Los
receptores pueden desencadenar diferentes respuestas funcionales como, por ejemplo:

-Cambios en los potenciales bioeléctricos de la neurona, necesarios para la transmisión del impulso
nervioso, como veremos más detalladamente en neurotransmisión.

-Modificación de la actividad de diversas enzimas.

-Modificar la producción de alguna proteína, en su tipo o cantidad.

La unión de un fármaco con su receptor, se produce porque al hallarse la molécula próxima al


receptor, es atraída por fuerzas electrostática, uniéndose a partir de la diferencia de cargas
eléctricas.

Ligando → denominamos así, a toda sustancia que actúa sobre los receptores, ya sea endógena o
exógena, con capacidad para mediar en la comunicación intercelular. Como ligandos endógenos,
ubicamos a los neurotransmisores, contransmisores, neuromoduladores y hormonas.

Neurotransmisor → Biomolécula que transmite información de una neurona a otra consecutiva,


mediante una sinapsis. Podemos mencionar como excepción, que la acetilcolina (primer
neurotransmisor descubierto) si bien es liberada por una neurona, actúa también en la placa
neuromuscular, estimulando los músculos, inclusive los gastrointestinales, por lo tanto, en este caso
no es de neurona a neurona.

Cotransmisor → Transmisor secundario cuya función es la de aumentar la función del transmisor


primario. A veces su efecto es distinto al producido por el transmisor primario. Neuromodulador →
Biomolécula que modula la síntesis y/o liberación de un neurotransmisor, en la neurona
presináptica; y en la neurona postsináptica modifica los mecanismos de transducción (cambio de
señal) del receptor.
Hormona → Sustancia química producida por células o grupo de células del organismo para ejercer
un efecto en otras células, viajando por el torrente sanguíneo.

Denominamos ligandos exógenos a un fármaco o un tóxico.

Como ya vimos en farmacocinética, luego de los procesos de absorción y distribución, la molécula


de la droga (ligando) llega al espacio donde se une al receptor, formando un complejo “fármaco-
receptor”, estas uniones, son generalmente, lábiles y reversibles.

Sin embargo, algunas drogas se unen de manera irreversible al receptor, por lo tanto, la única manera
de abandonar la biofase, es ante la desaparición del complejo, luego de un proceso biológico de
envejecimiento y degradación.

Otro concepto que sería bueno tener presente en relación a los receptores, es que éstos, como toda
célula poseen un ciclo biológico determinado, con su propio sistema específico de regulación en lo
que se refiere a densidad (incremento o disminución de la cantidad de receptores según la influencia
de diversos factores), velocidad de recambio y actividad.

Pero es importante aclarar que la modificación en el número de receptores, no es la única manera


de regulación, ya que también puede modificarse la afinidad o la capacidad del receptor para
convertir su ocupación en una respuesta biológica, desensibilizándose o hipersensibilizándose.

4.1. FARMACODINAMIA DE LOS PSICOFÁRMACOS

También es importante tener en cuenta que algunos procesos patológicos pueden modificar la
densidad o las propiedades de los receptores.

Tipo de receptores → Todas las funciones desencadenadas por los neurotransmisores están
mediadas por su unión específica a distintos tipos de receptores, algunos son ionotrópicos y otros
metabotrópicos.

Los receptores ionotrópicos, se los llama así porque están acoplados a un canal iónico, es decir que
cuando se une el ligando a ellos, se modifica la permeabilidad del canal, ya sea facilitando o
impidiendo el pasaje de un ión por el mismo, por ejemplo Na+, K+, Cl-.

Su efecto es rápido e inmediato, ya que no se necesita más que abrir o bloquear el canal para
producir una acción.

Estos cambios pueden producir despolarizaciones, generando potenciales de acción, repuestas


excitatorias o bien pueden producir hiperpolarizaciones o repuestas inhibitorias, como veremos más
detalladamente en neurotransmisión.

En cambio los receptores metabotrópicos son estructuras complejas (ligados a la proteína G), que
unen el medio externo de la neurona con enzimas del interior de la misma que afectan el
metabolismo celular, y esto necesita más tiempo.

El ligando se une al receptor, al ligando que inicia el proceso bioquímico lo llamamos primer
mensajero. Los receptores metabotrópicos desencadenan cascadas de producción de moléculas,
llamadas segundos y terceros mensajeros, hasta que el mensaje llega al núcleo de la neurona, y se
modifica la producción de las sustancias que fabrica, alterando la expresión genética, es decir,
iniciando un proceso mediante el cual la información almacenada en el ADN, es usada para dirigir la
síntesis de un producto genético específico.

Dosis → Los psicofármacos se administran en dosis determinadas, la dosis es la cantidad necesaria


de una droga para lograr eficazmente un efecto terapéutico. Ej. La melatonina, es un inductor del
sueño. La dosis diaria sugerida es de 3 mg.

Tolerancia → Se refiere a la disminución de la respuesta farmacológica debido a la administración


repetida o prolongada de algunos fármacos. La tolerancia ocurre cuando el organismo se adapta a
la continua presencia del fármaco.

Por lo general, son dos los mecanismos responsables de la tolerancia:

1) El metabolismo del fármaco se acelera (habitualmente porque aumenta la actividad de las


enzimas hepáticas que metabolizan el fármaco),
2) Disminuye la cantidad de receptores o su afinidad hacia el fármaco.

Resistencia → El término resistencia se usa para describir la situación en que una persona deja de
responder a un fármaco.

Según el grado de tolerancia o resistencia desarrollado, el médico puede aumentar la dosis o


seleccionar un fármaco alternativo.

Afinidad → A la capacidad que tiene un fármaco para unirse a un receptor específico, se llama
“afinidad”. La unión entre el fármaco y el receptor, depende de la complementariedad que se estable
entre ellos, esta unión podrá ser más intensa cuanto mayor número de enlaces se establezcan.
Cuando una droga de baja afinidad se encuentra unida a un receptor y se acerca otra droga de mayor
afinidad, lo que sucede es que el ligando de mayor afinidad, desplaza al de menor afinidad.

Acción Específica → El ligando que tiene afinidad desencadena una acción sobre el receptor. Esa
acción se llama “acción específica”.

Actividad Intrínseca → A la capacidad de un ligando de producir una acción de determinada


magnitud en el receptor, se la llama “actividad intrínseca”.

Eficacia → La máxima actividad intrínseca que se puede obtener con ligandos sobre un receptor, se
llama “eficacia”. Dicho de otra manera, la eficacia se refiere a la respuesta terapéutica potencial
máximo que un fármaco puede inducir.

Potencia → La potencia se relaciona con la magnitud de la dosis, es decir, la cantidad de fármaco.


Decimos que una droga es más potente, cuando con una dosis menor se consigue la misma
respuesta. Esto tiene que ver con afinidad del fármaco con su receptor. Tanto la potencia como la
eficacia, son dos de los factores que los médicos consideran al seleccionar el fármaco más apropiado
para un determinado paciente.

Si para tratar un paciente, debemos elegir entre una droga más potente y una más eficaz, sin duda,
PREFERIMOS LA EFICACIA.

Si para tratar un paciente, debemos elegir entre dos fármacos igual de eficaces, probablemente,
optemos por la más potente, ya que, a dosis menores de fármaco, tenemos la ventaja de menores
efectos secundarios, pero esto dependerá de diversos factores como, por ejemplo, la situación
clínica del paciente. El objetivo de la terapia es alcanzar el efecto terapéutico con el mínimo de
efectos secundarios, por eso se utiliza la mínima cantidad de fármaco necesaria. Para cada fármaco
existe una dosis mínima efectiva, por debajo de la cual no produce efectos.

4.2. SELECTIVIDAD

Selectividad → En algunos casos, los fármacos se unen a las células por medio de receptores, que se
encuentran en la superficie de éstas. Obviamente, los receptores no fueron creados por la naturaleza
para que los medicamentos se les pudieran adherir, sin embargo, los fármacos se aprovechan de
esta función natural, fisiológica, que tienen los receptores.

La membrana de las células, en su mayoría, tienen muchos receptores de superficie que permiten
que la actividad celular se vea influida por sustancias químicas, como fármacos, hormonas, o
neurotransmisores, que están localizadas fuera de la célula. Esta unión es posible porque la
configuración de un receptor es tan específica que sólo le permite adherirse a la molécula con la cual
encaja perfectamente, es decir, la configuración del ligando se ajusta perfectamente al receptor,
como la llave que encaja en su cerradura.

Esta idea nos permite explicar el concepto de selectividad de un fármaco, ya que algunos de ellos
solo tienen capacidad de adherencia a un subtipo específico de receptor, mientas que otros son
como una llave maestra que se adhieren a varios tipos de receptores.

Los fármacos no selectivos, tienen la misma afinidad por todos los subtipos de receptores, y los
fármacos selectivos, se unen solo a un subtipo de receptor. Por ejemplo, si hacemos referencia al
neurotransmisor adrenalina, este posee receptores específicos (adrenoreceptores) que se dividen
en dos grupos principales, los receptores Alfa con sus subtipos Alfa1 y Alfa2 y los receptores Beta,
con sus subtipos Beta1, Beta2 y Beta3. Un fármaco selectivo, solo tendría capacidad de unirse,
exclusivamente a un subtipo, por ejemplo, al Beta1, y no tendría afinidad por ninguno de los demás
subtipos.

4.3. AGONISTAS Y ANTAGONISTAS

AGONISTAS: → Definimos como agonista, a toda sustancia que tenga la capacidad de unirse a un
receptor celular y producir una respuesta. Que un fármaco interactúe específicamente y con elevada
afinidad con un receptor, no es razón suficiente para que de dicha interacción surja una acción
farmacológica. Para que ello ocurra es preciso que el fármaco tenga el poder de modificar la
molécula receptora en la forma necesaria a fin de que se desencadene un efecto. Los efectos podrán
ser de diversas magnitudes. Diferentes drogas, (ligandos exógenos) actuando sobre un mismo
sistema de receptores, pueden mostrar diferentes grados de actividad intrínseca. Decimos que son
agonistas a aquellos fármacos que tienen afinidad y actividad intrínseca.

Agonista completo → Para la droga que tiene la máxima actividad intrínseca obtenible de ese
sistema, es decir, que es la más eficaz, reservamos el nombre de “agonista completo” (…si los
laboratorios encuentran otra droga más eficaz para esa acción, cambia el estándar, y esa nueva droga
será el agonista completo).
Agonista parcial →A las drogas que tienen menos actividad intrínseca que el agonista completo, es
decir, las que tienen una eficacia menor, se las llama “agonista parciales”.

Agonista inverso →A las drogas que producen el efecto opuesto al del agonista, se las llama
“agonistas inversos”.

Agonista inverso parcial → Sin embargo, algunos agonistas inversos tienen una menor eficacia, por
eso se los denomina “agonistas inversos parciales”.

ANTAGONISTAS → Hay otras drogas que actúan sobre los sistemas de receptores, pero no los activan,
los bloquean, y sus efectos solo pueden verse en presencia del agonista, porque disminuyen o anulan
la respuesta del receptor al mismo, estos reciben el nombre de “antagonistas” o “bloqueadores”.
Agonista y Antagonista, compiten por el mismo lugar de unión al receptor. Importante: La actividad
intrínseca de los antagonistas, es igual a CERO, porque en sí mismos no producen ningún efecto, solo
actúan en presencia del agonista. Los antagonistas más comunes son los competitivos y los
irreversibles.

Los competitivos, se unen al receptor de manera reversible. Si se aumenta la dosis del agonista, la
respuesta tisular, es decir, el cambio ocasionado en el tejido celular vivo, puede volver a la
normalidad, vuelve a su estado anterior.

A diferencia de los irreversibles, que por más que se incremente la concentración del agonista, no
se vuelve al estado celular anterior. Este tipo de bloque solo es útil en el tratamiento de algunos
tumores.

Otros tipos de antagonismos, no tan frecuentes, son:

Los no competitivos, que no se unen al mismo sitio receptor, pero lo hacen a un sitio íntimamente
relacionado con él, de manera que igualmente, logran evitar la respuesta al agonista, pero en pasos
posteriores.

Los antagonistas químicos, no tienen relación con el receptor, sino que simplemente se unen al
fármaco activo y lo inactivan, impidiendo ejercer su efecto.

Los antagonistas fisiológicos, son pares de agentes que poseen efectos opuestos entre sí, por lo cual
tienden a cancelarse mutuamente. Los receptores son diferentes, pero ambos pertenecen al mismo
sistema efector, por lo que, cada uno de ellos se une a su respectivo receptor, y las respuestas que
ocasionan se interfieren mutuamente anulándose. También se lo llama antagonismo funcional.

Ahora bien, si unimos ambos conceptos, selectividad con agonistas, podemos entender las
siguientes afirmaciones:

Las drogas selectivas, son agonistas completos o antagonistas.

Las drogas no selectivas son generalmente, agonistas parciales.

Modulación alostérica → Este término se utiliza en aquellas situaciones en que la regulación de la


actividad de un receptor se realiza desde un lugar diferente al lugar que es responsable directamente
de la respuesta celular.
Mediante este mecanismo los neurotransmisores pueden cooperar entre sí para funcionar mucho
más intensamente y en un rango de acción mucho mayor del que pueden hacerlo por sí solos.

5. FARMACOCINÉTICA DE LOS PSICOFÁRMACOS

El fármaco debe hacer un recorrido hasta alcanzar su objetivo y cumplir con su misión. No todos los
fármacos acceden al sistema nervioso central (eso requiere de un visado), y su estancia tiene un
tiempo limitado durante la cual deben desempeñar su acción para poder abandonarlo.

Las fases cuando hablamos de Farmacocinética, son: Absorción, Distribución, Metabolismo,


Excreción. En términos simples: la farmacocinética es todo lo que el organismo le hace al fármaco.
Algunos autores consideran la Administración (que puede ser por vía oral, intravenosa, etc.).

Vías de administración de los psicofármacos:

1) Oral o Enteral: Pasando desde la boca (ingesta oral) por el tubo digestivo, se absorben a
través de la mucosa intestinal. Tienen un peaje antes de pasar a la circulación sistémica
(aquella que irriga al cerebro) pues el hígado, gran detoxificador del cuerpo, sustrae una
porción de la dosis administrada. Tiene gran latencia de absorción. La mayoría de los
psicofármacos se administran por esta vía.
2) Intravenosa e Intramuscular: son vías parenterales (paralelas al intestino). La administración
intravenosa saltea la absorción. Útiles cuando el paciente no puede cooperar y en casos de
urgencia. Se pueden aplicar fármacos como diazepam y haloperidol por vía endovenosa.
3) Sublingual: Es más rápida que la oral porque saltea al hígado. Por ejemplo, clonazepam en
crisis de pánico y antipsicóticos en casos de excitación motora.
4) Rectal: Es intermedia entre la oral y la sublingual pues algunas venas llegan al hígado y otras
pasan directamente a circulación sistémica. El diazepam se administra por esta vía en crisis
epilépticas infantiles.
5) Transdérmica: Penetra a través de la piel. En el tratamiento de la dependencia del tabaco,
los parches de nicotina, por ejemplo.

5.1. ABSORCIÓN

Consiste en el desplazamiento de la droga desde un compartimiento externo a un compartimiento


interno. Un compartimiento externo es uno en comunicación directa con el exterior; en este sentido
el tubo digestivo es un compartimiento externo. La droga administrada debe llegar a la sangre para
ser transportada al sitio de acción. Para lograrlo debe atravesar membranas plasmáticas. Si fue
administrada por vía oral, para pasar de la luz intestinal a la sangre, atravesará las membranas de las
células del tubo digestivo. Las membranas constan de una bicapa lipídica y un citoesqueleto de
naturaleza proteica. El transporte más importante a través del epitelio intestinal para los
psicofármacos es la difusión simple, es decir, atravesar directamente la membrana celular. Las
cualidades que les posibilita pasar tan simplemente son:

a) Liposolubilidad. Los fármacos son liposolubles (o hidrofóbicos) o hidrosolubles (polares).


Es válido el ejemplo del agua y el aceite, cuando la afinidad por los lípidos es mayor
atravesarán mejor la membrana; en cambio si interactúan cómodamente en medio acuoso
les será difícil abandonar su “zona de confort” para pasar por la barrera lipídica. Serían como
“peces fuera del agua”. A mayor liposolubilidad, el pasaje es más veloz. Todos los
psicofármacos poseen esta cualidad excepto el Litio.

b) Tamaño molecular. Las moléculas más pequeñas tienen ventaja para aprovechar los
espacios entre los fosfolípidos que componen la membrana, se pueden “colar”.

c) Ionización molecular. Se refiere a la carga eléctrica de las moléculas. Las moléculas están
compuestas por átomos que poseen protones (cargas positivas) en el núcleo y electrones en
órbitas periféricas (cargas negativas); estos últimos pueden ganarse (cargando
negativamente la molécula) o perderse (cargando positivamente la molécula). Las cargas
iónicas tienen poder de atracción sobre su complementaria, emparejandose con ella y
perdiendo libertad; “quedan enganchadas” a moléculas polares como lo es el agua. 1
Cuando un fármaco no posee estas cualidades y necesita atravesar la membrana deberá
contar con ayuda. El litio es el psicofármaco que por excelencia utiliza esta vía. Transporte
facilitado: es aquel en el que una proteína socorre a la molécula permitiéndole atravesar la
membrana a través de un canal (que es la misma proteína). Puede ser pasivo (difusión
facilitada) o activo (con gasto de energía). La absorción es entonces, el pasaje de un fármaco
desde un compartimiento en comunicación con el exterior al compartimiento interior
presistémico. Compartimiento pre-sistémico se denomina al conjunto de elementos
ubicados entre el sitio de absorción y la aurícula izquierda del corazón. En la administración
oral la ruta del fármaco siguiendo la circulación de la sangre es del intestino al hígado, del
hígado al pulmón y del pulmón al corazón que la reenviará a todo el organismo (SNC). Una
molécula de fármaco llega a la circulación sistémica cuando llega a la aurícula izquierda,
porque de ahí será bombeada a todo el cuerpo. De la droga administrada se absorbe una
parte, no toda. De la droga absorbida tampoco toda alcanzará la sinapsis, es decir, no toda
será biodisponible.
5.2. DISTRIBUCIÓN

Una droga ya absorbida, ha alcanzado el compartimento interno. La encargada de la distribución


será la sangre, que proveerá el transporte. Las moléculas pueden viajar cómodamente en la sangre,
si tienen afinidad por el medio acuoso; de otra forma, requerirán de las proteínas plasmáticas que
actúen a modo de “salvavidas” para las “malas nadadoras” que son las liposolubles. La unión a las
proteínas requiere de un equilibrio químico que hace que una fracción esté a bordo, pero que otras
moléculas se liberen para llegar a los tejidos (como si llegaran a la orilla nadando). Esta porción de
droga es la que ejercerá los efectos en el SNC: la fracción libre en plasma. La fracción libre en plasma
es la droga farmacológicamente activa ya que justamente por su condición de ir “libre” logra acceder
a los sitios de acción. La droga no disuelta en plasma también viaja, pero unida a proteínas de la
sangre (principalmente albúmina). La unión a albúmina la mantiene en la circulación y no se libera
en otros tejidos. Por supuesto que son procesos dinámicos, de modo que a medida que ingresa a los
tejidos la droga libre, aquella que viaja unida a proteínas se va soltando y tendrá oportunidad de
acceder a su vez a los tejidos. Si la albúmina es escasa por desnutrición, anorexia, alcoholismo u
otras situaciones clínicas, el porcentaje de droga libre aumentará. Competición → un fármaco puede
competir con otro por su unión a proteínas provocando un aumento de la fracción de “droga libre”
del fármaco desplazado. Primer Paso Hepático → La circulación de la vena Porta (comunica intestino
con hígado) determina que todo lo absorbido en el intestino circule a través del hígado, por eso para
ciertas drogas se da el fenómeno de primer paso hepático. Un fármaco administrado por vía oral se
absorberá y llegará al hígado antes que a la circulación sistémica: la droga pasa “por primera vez”
por el hígado. Se destruye una parte de la droga que se absorbió pero que nunca llegará a actuar
dado que no llegó a la Biofase. Como si hubiera sido descartada en el casting. Es decir: una parte del
fármaco será metabolizada en el hígado por lo que del total administrado, sólo una fracción (fracción
biodisponible) podrá ser útil.

Parte de la droga llegará a la sinapsis en donde ejercerá la mayoría de sus efectos, pero la sangre no
discrimina los tejidos y distribuye la droga por todos ellos. Un tejido muy importante debido a que
las drogas liposolubles se acumulan en él es el tejido adiposo. El tejido graso se transforma así en
una especie de almacén del fármaco, que es otra fuente de suministro además de la droga ingerida.
Conceptos inherentes a la distribución: Distribución → proceso mediante el cual un fármaco
incorporado al organismo alcanza los diversos órganos o tejidos corporales a través de la circulación
sanguínea.

La distribución se trata de fenómenos de transferencia de fármacos de un lugar a otro del organismo.


Modalidad de distribución: Modalidad de distribución generalizada→cuando la droga alcanza todos
los compartimentos. Modalidad de distribución no generalizada → cuando la droga no alcanza todos
los compartimentos. Esto puede ser determinado por la presencia de barreras. Existen barreras
importantes en el organismo. Barrera Hemato Encefálica (BHE): es una barrera biológica, cuyo
principal componente es la unión estrecha de las células endoteliales (células que recubren la parte
interna de los vasos sanguíneos-capilares) y los pies de los podocitos (células de la glía del SNC). No
permite el pasaje de todas las sustancias y por eso es un limitante al pasaje: sólo la atraviesan
sustancias que son liposolubles y pequeñas o que tienen transportadores específicos. Es necesario
que los psicofármacos puedan atravesar la BHE ya que actúan principalmente sobre el SNC. Placenta:
anteriormente se consideraba una barrera (barrera placentaria) pero debido a que se ha observado
que la mayoría de los fármacos atraviesan la placenta sin mayores complicaciones la denominación
de barrera ya prácticamente no se utiliza.

5.3. METABOLISMO

Metabolismo → es la biotransformación del fármaco, su transformación química. Del metabolismo


del fármaco pueden derivar diversos productos: -Metabolitos inactivos (esto sucede generalmente).
En general se las vuelve moléculas más hidrosolubles para que sean fácilmente excretables por orina
u otras vías de excreción. -Metabolitos tóxicos. -Metabolitos activos: con mayor, menor o igual
actividad a la del fármaco original.

Las benzodiacepinas suelen tener metabolitos activos. El órgano principalmente y clásicamente


vinculado en el metabolismo es el hígado, si bien existen otros. El hígado es el órgano metabolizador
de sustancias por excelencia (tanto endógenas como exógenas), por lo que transforma a la mayoría
de las drogas del organismo. Básicamente, las transformaciones mencionadas pueden ser agrupadas
en dos tipos:
1) Reacciones de Fase I → en una primera modificación de la molécula, procuran
inactivar la droga. Preceden a las Reacciones de Fase II. Generalmente son
reacciones de óxido – reducción, hidrólisis, metilación, etc.
2) Reacciones de Fase II → continúan las transformaciones anteriores (Fase I) para
volver hidrosoluble a la molécula. Consiste en reacciones de conjugación, por
ejemplo con ácido glucurónico. Así, queda ésta en mejores condiciones para ser
eliminada por la orina. En estas biotransformaciones del fármaco intervienen
enzimas. Enzimas → son moléculas de naturaleza proteica de tamaño grande;
suelen estar plegadas formando un surco/bolsillo en el que encaja la molécula
reactiva (sustrato) y donde tiene lugar la reacción. Esta región de la enzima se
conoce como “sitio activo”: el sitio activo reconoce y confirma a la molécula de
sustrato. El sistema enzimático especializado del hígado en la biotransformación de
sustancias se denomina “citocromos” (ó CYP450) y los distintos citocromos se
denominan con números y letras (ej. 3ª4, 2D6). A nivel de estas enzimas pueden
acontecer interacciones con otros fármacos. Una forma para evitar estas
interacciones es la utilización de la “monoterapia”. También puede afectarse al
sistema CYP en las enfermedades hepáticas (cirrosis, hepatitis, insuficiencia
hepática alcohólica, etc.) interfiriendo en el metabolismo.
5.3. EXCRECIÓN

Excreción → proceso que transporta la droga desde un compartimiento interno a un compartimiento


externo (en comunicación con el exterior).

La vía principal de excreción de un fármaco es la renal, pero existen otras (bilis, leche materna, etc).
El riñón es entonces el principal órgano para la excreción de fármacos en el humano. En las
insuficiencias renales la excreción se ve comprometida. Si la función renal está significativamente
afectada, hay fármacos que no pueden prescribirse (ej.: litio, ya que se elimina del organismo de
forma puramente renal).

ELIMINACIÓN → Es el proceso mediante el cual se reduce la concentración de un fármaco en el


cuerpo. En este sentido la eliminación se compone de dos procesos: el metabolismo (que transforma
el fármaco en una sustancia distinta) y la excreción (que transporta al fármaco a un compartimento
en comunicación con el exterior o lo expone al exterior directamente).

6. BIBLIOGRAFÍA

-Ascurras Sabatella, M. Farmacocinética. https://www.studocu.com/es-ar/document/universidad-


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-Castells Molina, S; Hernández Pérez, M. Farmacología en enfermería. 3°Edición. Elsevier. España


2012

-Rios, Liliana M. Farmacodinamia.

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-Wikinski, S. Psicofarmacología: farmacodinamia y modelos experimentales. CONICET. 2017
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