EL DOMICILIO
por Pilar Hiruela de Fernández y Luis Moisset de Espanés
1.A. Concepto Jurídico
El domicilio es una institución jurídica creada por la ley
para contribuir a la eficacia de las relaciones jurídicas.
Las relaciones interpersonales o intersubjetivas suponen
necesariamente que los sujetos que intervienen puedan localizarse
entre sí, es decir, cuenten recíprocamente con un lugar donde
jurídicamente puedan ser ubicados1.
En este sentido se ha definido al domicilio como “el asiento
jurídico de la persona”, o como la “sede legal del sujeto”.
Así, el domicilio es el lugar en que la ley sitúa el asiento
de las personas para el desenvolvimiento de la mayoría o algunas
de sus relaciones y para la producción de ciertos efectos
jurídicos.
Se ha discutido en la doctrina cuál es el criterio que
importa para determinar el domicilio.
Por un lado se ha sostenido2 que se trata de un hecho
jurídico que se manifiesta por la relación que una persona tiene
efectivamente con un lugar, así el domicilio es el lugar en que
la persona vive efectivamente.
Otra corriente de pensamiento3 entiende que la noción de
domicilio importa necesariamente una determinación legal, es
decir que la ley haya instituido ese lugar con la calidad de
domicilio.
1
. En este orden de ideas, de nada le serviría al acreedor su derecho
de crédito si no pudiera localizar a su deudor para traerlo a juicio.
2
. A. MAYO, comentario al artículo 89 en “Código Civil y normas com-
plementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial”, Dir. BUERES, Coor.
HIGHTON, Hammurabi, Buenos Aires, 1995, T. 1, p.485.
3
. Conf. Julio César RIVERA, “Instituciones...”, obra citada, T. I,
p. 660; Alfredo ORGAZ, “Personas...”, obra citada, p...; Manuel ARAUZ
CASTEX, “Derecho...”, Ob. Cit., T. I, p. 377; Jorge J. LLAMBÍAS, “Tratado
de Derecho...”, obra citada, T. I, p. 584.
2
Para esta posición, los elementos de hecho (residencia
efectiva, desempeño de funciones, etc.) son diferentes en cada
caso y por tanto resultan elementos esenciales para la
determinación del domicilio en general.
Coincidimos con este último criterio ya que entendemos que
el domicilio es una noción jurídica que según los casos quedará
en un lugar o en otro.
El domicilio general u ordinario (“asiento jurídico de la
persona), es una situación que, aunque importe fácticamente un
hecho (el lugar o punto de conexión espacial), es por naturaleza
una determinación legal in abstracto, que no depende de la
efectiva relación jurídica que la persona tenga con el lugar
instituido como su domicilio.
No obstante ello, la determinación de cada clase de
domicilio apela a cuestiones fácticas.
1.B. EL DOMICILIO Y LA RESIDENCIA: RELACIÓN ENTRE AMBOS CONCEPTOS
La ciencia jurídica ha organizado las relaciones posibles
de una persona con el lugar en el que se encuentra, distinguiendo
diversas figuras jurídicas a las que denomina con distintos
nombres.
Así se han configurado como relaciones posibles de una
persona con su lugar: la residencia, la habitación y el
domicilio.
Las tres figuras tienen en común en que en todos los casos
existe una relación entre una persona con un lugar determinado,
sin embargo difieren con el grado de permanencia y estabilidad
de cada una. Asimismo las nociones de domicilio, habitación y
residencia tienen relevancia jurídica, aunque en distinta
intensidad puesto que los efectos que surten son diversos.
La habitación apunta al lugar donde la persona se encuentra,
accidental y momentáneamente, sin importar la permanencia en el
mismo.
Así si una persona se aloja por una noche en un lugar, ese
3
lugar es el lugar de su habitación, lugar de habitación también
es la casa en que la persona vive permanentemente, aunque también
sea su domicilio.
La habitación surte efectos jurídicos para la vigencia de
las garantías constitucionales (art. 14 de la Constitución
Nacional), para suplir al domicilio con relación a la competencia
de los jueces en casos excepcionales (vgr. discernimiento de la
tutela de menores abandonados o expósitos4, en materia de
acciones personales para hacer efectivas obligaciones que carecen
de convención expresa respecto del lugar de cumplimiento5) y para
suplir al domicilio legal –en su regulación y efectos- de los
transeúntes o personas de ejercicio ambulante6.
La residencia alude a la habitación en un lugar, pero ya con
cierto grado de permanencia en el mismo.
Es indiferente para esta noción que la permanencia sea por
tiempo determinado o indefinida, y que se constituya o no allí
el asiento de los negocios de la persona.
Siempre que exista morada efectiva y habitual (aunque puede
no ser indefinida) habrá residencia.
Ejemplo de residencia puede ser la casa en las sierras donde
una persona pasa sus vacaciones, o la casa en la que vive
cotidianamente (aunque también sea su domicilio real).
Son pocos los supuestos en donde la residencia surte efectos
jurídicos: como la determinación de la competencia judicial en
los casos de desconocimiento del último domicilio del ausente7,
y de discernimiento de la tutela de los menores huérfanos cuyos
padres tenían domicilio extranjero8 y para suplir el domicilio
4
. Artículo 403 del Código civil.
5
. Artículo 5, inc. 3 del CPCC de la Nación.
6
. Artículo 90 inc. 5 del Código Civil.
7
. Artículo 16 y 24 de la Ley 14.394)
8
. Artículo 401 Código Civil.
4
legal de los transeúntes o personas ambulantes9.
El domicilio, tal como lo definiéramos anteriormente, es el
asiento jurídico de la persona, en el cual –por imperio de la
ley- se producen determinados efectos jurídicos y se desenvuelve
la generalidad de las relaciones jurídicas del sujeto.
La trascendencia del domicilio se advierte con sólo comparar
sus aplicaciones y efectos respecto de las dos figuras estudiadas
anteriormente.
En efecto, el domicilio determina la ley aplicable en orden
a la capacidad de hecho de la persona10, la ley del domicilio
rige los bienes muebles que pertenecen a la persona de situación
no permanente11, la sucesión de la persona fallecida respecto de
los bienes relictos12.
Asimismo determina la competencia judicial en determinadas
acciones (divorcio13, nulidad de matrimonio14, separación
personal15, discernimiento de la tutela16, juicio de simple
ausencia y presunción de fallecimiento17, juicio sucesorio18).
En el ámbito del derecho procesal, algunas notificaciones
y emplazamientos deben realizarse necesariamente en el domicilio
real de la persona bajo pena de nulidad de dicho acto procesal
y, en materia obligacional, en ausencia de pacto expreso sobre
9
. Artículo 90 inc. 5 del Código civil.
10
. Arts. 6 y 7 del Código Civil.
11
. Artículo 11 Código Civil.
12
. Arts. 3283, 3612, 10 y 90 inc. 7 del Código Civil.
13
. Artículo 227 del Código civil (domicilio conyugal).
14
. Artículo 227 del Código civil (domicilio conyugal).
15
. Artículo 227 del Código civil (domicilio conyugal)
16
. Artículo 400 del Código civil (domicilio de los padres al día de
su fallecimiento).
17
. Arts. 16 y 24 de la Ley 14.394 (domicilio del desaparecido).
18
. Artículo 3284 del Código Civil (último domicilio del causante).
5
el domicilio, el lugar de cumplimiento de la obligación es el
domicilio del deudor19.
1.C. CLASIFICACIÓN DEL DOMICILIO
El concepto general de domicilio se determina en diversas
especies, distintas entre sí por cuanto la ley atiende a diversos
elementos fácticos o intencionales para configurar la especie de
domicilio de la que se trate.
Así, podemos distinguir el domicilio político del civil.
El domicilio político es el que interesa al derecho público
y que alude a la vinculación de la persona con el Estado. Este
domicilio da lugar a la clasificación de las personas en
nacionales y extranjeros y determina el ejercicio de los derechos
políticos (derecho al sufragio, idoneidad para ocupar cargos
públicos, etc.).
El domicilio civil, es el que importa al derecho civil y
determina el lugar en que se producen los efectos de las
relaciones jurídicas de derecho privado.
El domicilio civil puede, en una primera clasificación, ser
general o especial.
Será domicilio general aquel que surta efectos en general,
para cualquier relación jurídica en que intervenga la persona,
por el contrario será domicilio especial el que surta efectos
sólo para una o varias relaciones jurídicas determinadas. El
domicilio general es el domicilio por antonomasia y al se
refieren los caracteres de unidad y necesariedad a los que
hacíamos referencia. El domicilio general es un atributo de la
personalidad. El domicilio especial, en cambio no es necesario
ni debe ser único.
Como especies de domicilio general encontramos en nuestro
ordenamiento el domicilio real, el legal y dentro de éste como
una modalidad especial el domicilio de origen, que serán
19
. Artículo 747 del Código civil.
6
estudiados por separado. Como especies del domicilio especial
tenemos al domicilio contractual o convencional y al domicilio
procesal o ad litem.
Un cuadro sinóptico de la clasificación enunciada facilitará
su comprensión global.
7
1.D. DOMICILIO LEGAL O DE DERECHO
El domicilio legal o de derecho es aquel que la ley presume
sin admitir prueba en contrario.
Es el domicilio fijado legalmente, conforme a circunstancias
determinadas por la propia ley, y que prescinde de la efectiva
residencia en el mismo.
El artículo 90 del Código civil define esta especie de
domicilio diciendo que: “...es el lugar donde la ley presume, sin
admitir prueba en contra, que una persona reside de una manera
permanente para el ejercicio de sus derechos y cumplimiento de
sus obligaciones, aunque de hecho no esté allí presente...”20.
De la definición legal se deducen los elementos del
domicilio legal, a saber: a) La existencia física de un lugar y
b) la presunción iure et de iure que la persona reside de modo
permanente en ese espacio, independientemente de que esté o no
allí presente.
Con razón se ha señalado que el domicilio legal se presenta
como una excepción a la garantía constitucional de la libre
elección del domicilio21.
La limitación o excepcionalidad al principio constitucional
encuentra su fundamento en la seguridad jurídica, ya que la ley
determina el domicilio en aquellos supuestos en que resulta
necesario que sea el ordenamiento, y no la persona, el que fije
cuál es el domicilio de la persona, ya sea para suplir la
incapacidad de hecho (incapaces), ya sea para subsanar la
20
. Se ha criticado la definición dada por el Código, indicándose que
no debió recurrirse al método de la presunción legal de la residencia, ya
que el concepto de domicilio es distinto al de la residencia; asimismo se
ha señalado que la ubicación de la persona en un lugar, de un modo perma-
nente para el cumplimiento de sus obligaciones y el ejercicio de sus dere-
chos, no es un elemento exclusivo del domicilio legal, sino también del
domicilio real y del de origen, es decir es una característica del domici-
lio general.
21
. Conf. MAYO, comentario al artículo 90 en el “Código Civil...”,
obra citada, T. 1, p. 501.
8
imposibilidad material de ejercer la libertad de fijar domicilio
(personas jurídicas y sociedades), ya sea por razones especiales
de orden (funcionarios, militares).
Se lo denomina, a más de domicilio legal, “domicilio de
derecho”, por cuanto el establecer si una persona tiene o no
domicilio legal es una cuestión de derecho, cuando la ley así lo
prevé.
a. Caracteres del domicilio legal
Se han señalado como notas tipificantes del domicilio legal,
las siguientes:
1) Forzoso: por cuanto es impuesto por la ley sin atender
a la voluntad del sujeto. La excepción a esta nota
tipificante la encontramos respecto de los militares en
ejercicio, quienes pueden manifestar su voluntad de
mantener el domicilio real anterior, caso en el cual la ley
no determina su domicilio legal22;
2) Ficticio: en virtud de que el domicilio presume la
presencia de la persona en el lugar, aunque de hecho no
esté allí. Es carácter es relativo, ya que la ficción puede
no ser tal, en los supuestos en los que el domicilio legal
es efectivamente el lugar de residencia permanente de la
persona;
3) Excepcional: ya que sólo existe domicilio legal en los
supuestos taxativamente enumerados por el artículo 90 del
Código Civil. Este carácter se desprende de la
circunstancia de que el domicilio legal es excepción de la
garantía constitucional de libre elección del domicilio. Su
carácter de excepcional impone que la interpretación del
mismo sea restrictiva y por ende no puedan extenderse
analógicamente las situaciones previstas legalmente a otros
supuestos distintos y
22
. En contra: Julio César RIVERA, “Instituciones...”, obra citada,
T. I, p. 673, para quien el carácter de forzoso no reconoce excepción
alguna.
9
4) Por ser una especie de domicilio general, participa de
los caracteres de éste, consecuentemente es único en el
sentido de que si concurrieran diversas hipótesis
normativas constitutivas del domicilio legal, sólo una de
ellas prevalece para fijar el domicilio legal de la persona
(por ejemplo: un dependiente, incapaz tendrá el domicilio
de sus representantes y no el de la persona a la que
sirven). No obstante ello, este carácter reconoce una
excepción en los supuestos en que una persona ejerza
funciones públicas en dos provincias distintas, caso en el
que tendrá dos domicilios legales.
b. Domicilio legal y domicilio real
El domicilio legal sustituye al domicilio real, ya que -en
principio- una persona no puede tener simultáneamente dos
domicilios generales.
De este modo, quien tenga un domicilio legal no puede hacer
valer un domicilio real como centro de imputación de los efectos
jurídicos de las relaciones a las que está vinculado.
c. Domicilio legal y domicilio especial
A diferencia de lo expuesto precedentemente, nada obsta a
que una persona tenga un domicilio legal y constituya domicilios
especiales distintos.
d. Duración del domicilio legal
El artículo 91 del Código Civil establece que: “La duración
del domicilio de derecho, depende de la existencia del hecho que
lo motiva. Cesando éste, el domicilio se determina por la
residencia, con intención de permanecer en el lugar en que se
habite”.
10
Ejemplifiquemos la hipótesis normativa transcripta: cuando
el menor alcanza la mayoría de edad, deja de tener el domicilio
legal de sus representantes; cuando el militar deja de prestar
servicios activos su domicilio legal cesa, etc.
No obstante, cabe señalar que aún cuando desaparezca el
domicilio legal, ello no impide a la persona que en ese mismo
lugar mantenga su residencia con intención de permanecer, ya
como domicilio voluntario y no como domicilio legal (en el
ejemplo dado, el menor que alcanza la mayoría de edad puede
seguir conviviendo con sus padres y tener allí su domicilio
voluntario).
Por otro lado, si ha cesado la causa que determinaba la
existencia de un domicilio legal, y la persona no tiene una
residencia estable, es de aplicación lo dispuesto en el artículo
98 del CC, consecuentemente su domicilio será el último conocido,
o sea el antiguo legal, pero en calidad de domicilio real.
e. Casos enumerados en el artículo 90
Tal como lo adelantáramos, la ley prevé taxativamente cuáles
son las hipótesis en las que existe un domicilio legal.
Por ello, y a los fines de comprender los distintos casos
encuadrados en el artículo 90, veremos por separado cada uno de
ellos:
1) Funcionarios públicos: El inciso 1° dispone que “Los
funcionarios públicos, eclesiásticos o seculares, tienen su
domicilio en el lugar en que deben llenar sus funciones, no
siendo éstas temporarias, periódicas o de simple comisión”.
En primer lugar, la norma transcripta exige que la persona
esté en posesión de un cargo público, siendo indiferente que el
cargo sea civil (secular) o eclesiástico23.
23
. Por ello, el inciso 1 del artículo 90 del CC es aplicable también
a los obispos, cardenales, etc. La doctrina ha sostenido que no se aplica
la norma a los cargos de párrocos, coadjutores, tenientes, etc. por cuanto
11
La doctrina no es conteste con relación a quiénes pueden ser
considerados funcionarios públicos. Algunos autores24 entienden
que la norma hace referencia a todos los empleados del Estado,
cualquiera sea el cargo o autoridad que ostenten, equiparan así
la noción de funcionario a la de todo “empleado público”25.Para
otros26, en cambio, sólo pueden ser considerados funcionarios
públicos, aquellos que tienen potestad decisoria y concurren a
la formación de la voluntad del ente público; para esta doctrina,
sólo son funcionarios aquellos empleados públicos que ocupan un
cargo de cierta jerarquía y que no están sujetos a las órdenes
de sus superiores.
Coincidimos con la primera tesis, esto es la tesis amplia,
ya que la distinción entre empleado y funcionario público es
propia del derecho administrativo y carece de trascendencia en
el ámbito del derecho privado, sin perjuicio de que además, éste
es el sentido que las otras ramas del derecho (penal y
constitucional) dan a la expresión “funcionario público”.
Otro punto que debe ser analizado es la cuestión relativa
los mismos no son funcionarios públicos ya que no reciben sueldo ni
asignación del Estado.
24
. Guillermo A. BORDA, Tratado de Derecho civil argentino. Parte Ge-
neral, T. I, p. 351, n° 361; BUSSO, Código Civil anotado, T. I, n° 15, p.
535; SALVAT – LÓPEZ OLACIREGUI, Tratado de derecho civil argentino. Parte
General, T. I, n° 904, p. 794; Julio César RIVERA, en BELLUSCIO – ZANNONI,
Código Civil y leyes complementarias. Comentando, anotado y concordado, T.
I, n° 3, p. 420; Jorge A. MAYO, en BUERES- HIGHTON, Código Civil y normas
complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial, T. 1, p. 502.
25
. Este concepto amplio de funcionario público es al que se refiere
Vélez Sársfield en la nota del artículo 1112, cuando indica que la noción
utilizada en ese artículo comprende a todos los empleados de la
administración del Estado. También es éste el sentido con el que se emplea
la expresión “funcionario público” en el artículo 77 del Código Penal y en
el artículo 86 inc. 1° de la Constitución Nacional, respecto de la facultad
del presidente para la designación de los funcionarios públicos. En este
sentido también se ha expedido la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
que interpretó que el notario con registro es un funcionario público y por
ende tiene su domicilio legal en el lugar donde funciona su registro (CSJN,
10-XI-1952, Fallos 224-883)
26
. Jorge J. LLAMBÍAS, Tratado de Derecho civil. Parte General, T. I,
n° 869, p. 602; Alberto SPOTA, Tratado de Derecho civil. Parte General,
vol. 5, n° 1250, ps. 658 y 659; Manuel ARAUZ CASTEX, Derecho Civil. Parte
General, T. I, n° 631, p. 384.
12
a la duración de la función ya que es presupuesto de
funcionamiento de esta hipótesis que las funciones no sean
temporarias27, periódicas28 o de simple comisión29.
Vale aquí la aclaración de que el Código civil no exige que
las funciones públicas tengan el carácter de vitalicias o
perpetuas, como lo establece el artículo 107 del Código Napoleón,
basta por ello, con que el cargo goce de estabilidad.
El domicilio legal se adquiere desde el momento en que el
funcionario toma posesión efectiva de su cargo, y no desde el
momento de su designación, cuando se trata de lapsos temporales
diversos. Este es el criterio mayoritario en nuestra doctrina.
Asimismo el domicilio legal se extingue con la separación
efectiva del cargo (aceptación de renuncia, efectivización de
la medida de separación del cargo, acogimiento del beneficio de
la jubilación, etc.)
Finalmente corresponde hacer alusión a una cuestión que ha
sido discutida en la doctrina. Nos referimos al debate
consistente en que si la notificación de la demanda y citación
a juicio debe realizarse en el domicilio legal o en la residencia
efectiva del funcionario público.
La cuestión tiene trascendencia práctica ya que el Código
de Procedimientos Civil y Comercial de la Nación y la mayoría de
los códigos rituales provinciales imponen la obligación de
diligenciar dichas notificaciones en el domicilio real. La
mayoría de la doctrina30 entiende que la notificación debe
27
. Funciones “temporarias” son aquellas que tienen predeterminado un
plazo de duración, por ejemplo la suplencia de una licencia .
28
. Funciones “periódicas” son aquellas que, por la naturaleza propia
de las mismas, se ejercen con intermitencia más o menos periódica, vgr. la
función desempeñada por los senadores o diputados.
29
. Funciones de “simple comisión” son aquellas que,
independientemente del tiempo que demande su ejercicio, tienen un objeto
preciso y que se agota en el tiempo, por ejemplo la función que cumple un
interventor federal en una provincia.
30
. En este sentido ver Julio César RIVERA, en BELLUSCIO – ZANNONI,
Código..., obra citada, T. 1, n° 3, p. 421 y sus citas en notas 22 y 23.
13
efectuarse en el domicilio legal, atendiendo al principio de
unidad del domicilio general.
31
No obstante una parte minoritaria considera que la
notificación debe practicarse en la residencia efectiva del
sujeto ya que el domicilio legal sólo considera a sus efectos la
ciudad o comuna donde se cumplen las funciones y la notificación
debe realizarse en un domicilio que éste perfectamente
determinado. Nuestro criterio se encolumna detrás de la segunda
posición, relativa a que la notificación debe practicarse en el
lugar de efectiva residencia, ya que es recaudo fáctico de las
notificaciones judiciales su diligenciamiento en un domicilio
concreto y específico. Sin embargo, creemos que en caso de
imposibilidad de conocer el lugar de efectiva residencia, la
notificación debe realizarse en el domicilio legal y no mediante
edictos (como sucedería en el supuesto de domicilio real
desconocido).
2) Militares: El inciso 2° del artículo en comentario dispone
que los militares en servicio activo: “...tienen su domicilio en
el lugar en que se hallen prestando aquél, si no manifestasen
intención en contrario, por algún establecimiento permanente, o
asiento principal de sus negocios en otro lugar”.
Quedan comprendidos en esta hipótesis los militares que
presten servicios en cualquiera de las tres armas: Ejército,
Marina y Aeronaútica, sin distinción de jerarquía o grado.
Asimismo la hipótesis sólo hace alusión a quienes se
encuentran prestando servicio activo, luego resultan excluídos
los militares retirados, los conscriptos, no así quienes –con
carácter permanente- prestan servicios auxiliares en el ejército
(como los médicos, enfermeros, etc.)32
El domicilio legal de los militares es el que tienen durante
31
. Alberto SPOTA, Tratado de..., obra citada, vol. 3 (5), n° 1243, p.
593; Raymundo SALVAT – LÓPEZ OLACIREGUI, Tratado..., obra citada, T. I, n°
909, p. 798, Jorge MAYO, en BUERES – HIGHTON, Código..., obra citada, T.
1, p. 504.
32
. Conf. Jorge J. LLAMBÍAS, obra citada, T. I, n° 873, p. 596.
14
tiempos de paz, ya que si se tratara de un servicio activo en
tiempos de guerra prestado en lugar distinto (incluso en el
extranjero), se conserva el domicilio que tenían al iniciarse la
contienda33.
Este supuesto de domicilio legal, carece del carácter de
forzoso, ya que la norma admite que el militar pueda expresar su
voluntad en sentido contrario. Es una excepción al principio de
necesariedad del domicilio legal. Coincidimos con lo sostenido
por algún autor en cuanto a que la expresión de voluntad de
establecer domicilio real en otro lugar puede ser expresa o
tácita (art. 89 CC) y que quien invoca la existencia de un
domicilio real distinto al legal es quien carga con la prueba de
tal extremo34.
3) Personas jurídicas: El inciso 3° del artículo 90 del CC
establece que “El domicilio de las corporaciones,
establecimientos y asociaciones autorizadas por las leyes o por
el Gobierno, es el lugar donde está situada su dirección o
administración, si en sus estatutos o en la autorización que se
les dio, no tuvieren un domicilio señalado”.
La norma confirma el principio establecido en el artículo
44 del Código Civil en virtud del cual el domicilio de la persona
jurídica es el lugar donde se halle la dirección o administración
de sus negocios.
Sin embargo, el inciso tercero se ocupa de determinar con
claridad que el domicilio de la persona será el que resulte de
sus estatutos o de la autorización que se les hubiera dado, y
sólo en ausencia de éste, el de su sede efectiva35.
33
. En contra: Manuel ARAUZ CASTEX, Derecho ..., obra citada, T. I,
n° 632, p. 385 para quien la distinción carece de fundamento.
34
. Guillermo A. BORDA, Tratado de..., obra citada, T. I, n° 366;
BUSSO, Código Civil..., obra citada, T. I, n° 38, p. 537 y Jorge J.
LLAMBÍAS, Tratado de..., obra citada, T. I, n° 873, p. 596.
35
. A partir de ello, y especialmente en la doctrina comercialista se
ha distinguido entre “domicilio” y “sede social”. Ambas nociones son sus-
tancialmente distintas: el domicilio de la sociedad comercial –de modo aná-
logo a lo que ocurre en el Derecho civil- es el asiento jurídico del ente y
15
De este modo el principio resulta inverso al que pareciera
estar establecido en el inciso: el domicilio de la persona
jurídica es el constituido en los estatutos, o bien, en las
autorizaciones dadas por la autoridad administrativa
competente36, y sólo cuando éste no existiere se atenderá a la
sede real o efectiva de la persona jurídica. Se ha señalado que
también será el de la sede efectiva cuando el domicilio fijado
fuere ficticio y constituido en perjuicio de los acreedores (ya
para dificultar el ejercicio de sus derecho o bien para eludir
la competencia judicial).
La sede real o ficticia adquiere importancia práctica para
los supuestos de sociedades de hecho, sociedades irregulares y
para las simples asociaciones (art. 46 CC) cuando no hayan
constituido su domicilio en instrumento público o privado
certificado por notario. No obstante ello, aún cuando hubieran
fijado domicilio en estos instrumentos, la doctrina ha entendido
que, si se demostrara fehacientemente que la sede real es diversa
al domicilio constituido, entrará en juego el criterio indicado
respecto del domicilio ficticio37.
allí se determinarán todos los efectos jurídicos que del domicilio se deri-
van; la sede social en cambio es una cuestión de hecho, similar a la resi-
dencia, que se configura en el lugar en el que funciona el establecimiento
comercial o bien donde se encuentra asentada la dirección y administración
societaria. La sede, no produce los efectos del domicilio, salvo en los
supuestos en que sea domicilio legal.
36
El domicilio de las personas jurídicas públicas se encuentra en
donde la ley lo establece o donde se encuentren ubicadas y se rige por las
normas del Derecho Público, actuando las disposiciones del Código Civil al
respecto sólo subsidiariamente, así por ejemplo el Estado Nacional posee su
domicilio en la Capital Federal, los gobiernos provinciales en la ciudad
capital de su provincia, etc. Consecuentemente respecto de las personas
jurídicas públicas el domicilio se determina por la regla del artículo 44
del Código Civil. En cambio, con relación a las personas jurídicas privadas
(sean nacionales o extranjeras), su domicilio en el lugar que se hubiere
fijado en sus estatutos o bien el determinado por la autoridad
administrativa competente, resultando en un todo aplicable el inc. 3 del
artículo 99 CC en concordancia al artículo 44 CC.
37
. En contra: Jorge J. LLAMBÍAS, Tratado de Derecho..., obra citada,
T. I, n° 877, p. 598, para quien el domicilio constituido en los estatutos
carentes de una aprobación estatal y, los fijados en instrumentos públicos
o privados no constituyen un domicilio legal de la persona jurídica distin-
to al del lugar de su administración y dirección. Por ello, para este au-
tor, el domicilio de esas entidades se determina por el lugar de la direc-
16
4) Personas jurídicas. Sucursales: El inciso cuarto del
artículo 90 dispone que las personas jurídicas que tengan
sucursales o variados establecimientos tienen su domicilio
especial en “...el lugar de dichos establecimientos, para sólo
la ejecución de las obligaciones allí contraídas por los agentes
locales de la sociedad”.
No obstante que el domicilio de las sucursales se encuentra
enumerado como un supuesto de domicilio legal, a diferencia de
los demás casos enumerados, éste no es un domicilio general, sino
que se trata de un domicilio especial.
El fundamento de esta disposición radica en evitar a los
acreedores la engorrosa tarea de recurrir a los tribunales de
otra localidad para compeler a la persona jurídica al
cumplimiento de sus obligaciones y tutelar al empleado de las
sucursales a los fines de que pueda acudir a los tribunales de
su lugar de trabajo por las cuestiones que se susciten.
Por ello, la institución de esta especie de domicilio tiende
al beneficio de terceros y no de la propia persona jurídica,
consecuentemente, los terceros beneficiados pueden válidamente
renunciar a este domicilio y someterse a los efectos del
domicilio general de la persona jurídica.
Dos cuestiones plantea la norma en estudio: por un lado
determinar qué se entiende por sucursal de una casa matriz, por
el otro establecer a qué obligaciones se aplica.
Con relación a lo primero, noción de sucursal, lo
determinante a tales fines, es que a la cabeza o en la gerencia
de dicho establecimiento se encuentre una persona investida de
atribuciones suficientes como para realizar actos jurídicos en
nombre y representación de la compañía y obligarla en tales
ción o administración independientemente de lo que conste en sus estatutos
o contratos, que aún cuando tienen efectos respecto de los socios o asocia-
dos son inoponibles a terceros.
17
negociaciones38.
De ello se deduce que la apreciación del carácter de
“sucursal” en una cuestión de hecho y para su determinación habrá
de atenderse a las circunstancias particulares del caso concreto,
siendo de vital importancia que los gerentes del establecimiento
local gocen de atribuciones decisorias.
En cuanto a qué obligaciones quedan sometidas a este
domicilio especial, se ha dicho con acierto que sólo aquellas que
correspondan al giro de la sucursal.
5) Transeúntes, ambulantes y personas sin domicilio conocido:
El inciso 5° del artículo en comentario dispone: “Los transeúntes
o las personas de ejercicio ambulante, como los que no tuviesen
domicilio conocido, lo tienen en el lugar de su residencia
actual”.
Este inciso atribuye un domicilio legal a todas aquellas
personas que, por alguna razón39, carecen de un asiento o
ubicación fija. El fundamento de esta disposición radica en el
principio de la necesidad del domicilio
La doctrina ha dicho que se trata de un domicilio
“esencialmente mutable en forma sucesiva”40 ya que varía según
cual sea la residencia actual del sujeto. Por ello, algunos
autores sostienen que, más que un domicilio legal, se trataría
en realidad de un domicilio voluntario.
38
. Por ello, se ha entendido que un establecimiento de una compañía,
ubicado en otro lugar, dedicado a la carga y descarga sin un jefe con fa-
cultades de realizar actos jurídicos en nombre de la persona jurídica no es
una sucursal.
39
. Llambías manifiesta que son tres los supuestos comprendidos: a)
los transeúntes, que son los vagabundos que pasean de un lugar a otro sin
detenerse en ninguno de ellos; b) los trabajadores ambulantes que por su
oficio deambulan de un lugar a otro, como por ejemplo los viajantes de co-
mercio, o los que trabajan en un circo y c) los carentes de domicilio cono-
cido ahora y desde siempre (si por el contrario hubieran tenido algún domi-
cilio conocido con anterioridad, ése sería el domicilio –en carácter de do-
micilio real- hasta tanto se constituya uno nuevo). (Conf. Jorge J. LLAM-
BÍAS, Tratado de..., obra citada, T. I, n° 878, p. 599).
40
. Conf. Raymundo SALVAT – LÓPEZ OLACIREGUI, Tratado de derecho...,
obra citada, T. I, n° 914, p. 801.
18
6) Los incapaces: El sexto inciso establece que el domicilio
legal de los incapaces “es el de sus representantes”.
La norma tiene una doble justificación o fundamento: por un
lado, al tratarse de personas incapaces carecen de la aptitud
para constituir per se un domicilio voluntario: por otra parte,
siendo incapaces, se presume que el asiento principal de sus
negocios se sitúa en el domicilio de sus representantes.
Así, si se trata de menores, la disposición deberá
concordarse con lo establecido por el artículo 264 del CC.
Consecuentemente, el domicilio de los hijos matrimoniales
será: a) el de ambos progenitores si conviviesen; b) si sus
padres no convivieran (por estar divorciados, haberse declarado
la nulidad del matrimonio o por separación de hecho), el del
progenitor que ejerza la tenencia, siempre que allí resida el
incapaz y c) si uno sólo de los padres conservara la patria
potestad (sea por muerte, ausencia con presunción de
fallecimiento, pérdida o suspensión de la patria potestad), el
domicilio del progenitor que conserva el ejercicio de la patria
potestad.
Con relación a los hijos extramatrimoniales, su domicilio
será: a) si ambos padres lo han reconocido y conviven, el
domicilio de sus padres; b) si uno solo de ellos hubiera
reconocido al menor, y viviera con su progenitor, el domicilio
que tenga la tenencia o guarda otorgada.
A falta de padres, el domicilio del menor es el de su tutor,
y en defecto de tutela el de su curador.
Finalmente si también faltare guardador del menor, el
domicilio de éste será el domicilio del que lo hubiera recogido
(supuesto de niño expósito).
El domicilio de los menores en el lugar del domicilio de sus
representantes legales, subsiste aún cuando hubieran dejado la
casa de sus padres con licencia de ellos (art. 275 CC), cesando
sólo en el supuesto de ingreso a las fuerzas armadas o de
seguridad con licencia de sus padres (art. 264 quater inc. 3°
19
e inc. 2 del art. 90 CC).
Quedan excluidos de la hipótesis de este inciso los menores
que se hubieran emancipado por matrimonio o por habilitación de
edad.
Con relación al resto de incapaces, dementes, sordomudos
interdictos y penados41, su domicilio es el de su curador, aún
cuando de hecho el incapaz residiera en un lugar diverso. A
diferencia de los insanos y sordomudos, los inhabilitados (art.
152 bis CC) conservan la facultad de fijar libremente su
domicilio.
Es principio general en la materia que todo cambio de
domicilio del representante legal importa el consiguiente cambio
del domicilio del incapaz.
De este modo, si los padres cambian de domicilio, el hijo
menor tendrá también ese nuevo domicilio.
Sin embargo, en los supuestos de padres divorciados, el
progenitor que tenga la tenencia del hijo no podrá cambiar su
domicilio (y consecuentemente el del menor) al extranjero sin
autorización judicial.
Si se tratara de un incapaz bajo tutela o curatela, el
cambio de domicilio del tutor o guardador sólo altera el
domicilio del incapaz cuando ha sido autorizado por el juez que
entiende en la tutela o curatela (art. 432 y 475 del CC)42, salvo
que el cambio de domicilio del tutor o curador se produzca sin
desplazamiento material de la residencia del incapaz (como por
ejemplo un tutor que es nombrado y asume un cargo público).
41
Nos estamos refiriendo a los penados a los que se refiere el
artículo 12 del Código Penal, ya que el resto de los penados conservan una
capacidad genérica y conservan el domicilio precedente, hasta que
constituyan uno nuevo. En este sentido el artículo 95 del Código Civil
establece que la residencia involuntaria en prisión no altera el domicilio
anterior si se conserva allí la familia, o se tiene el asiento principal de
los negocios, por el contrario, si se desintegraran alguno de estos
presupuesto del domicilio, la situación se encuadra en el inciso 5° del
artículo 90.
42
. Igualmente si cesara la curatela, sin rehabilitación, el incapaz
conservará el domicilio de su ex curador, hasta tanto se le designe un
nuevo guardador.
20
En este único caso, el menor cambia de domicilio sin
necesidad de la autorización judicial.
7) Causante: El inc. 7° del artículo 90 establece que el
domicilio que tenía el difunto “determina el lugar en que se abra
la sucesión”.
Coincidimos con la crítica que mayoritariamente la doctrina
ha efectuado a la inclusión de este inciso como uno de los
“domicilios legales”.
La cuestión relativa a la competencia judicial en materia
sucesoria se encuentra legislada detalladamente en el artículo
3284 del Código Civil, y la inclusión en éste ítem en la
enumeración de “domicilios” carece de todo asidero jurídico, ya
que el fallecido no es persona, con lo cual mal puede hablarse
de domicilio suyo. Por ello es correcta la afirmación que
sostiene que el inc. 7 del artículo 90 no es un supuesto de
domicilio legal sino que consiste en una regla de atribución de
competencia judicial.
8) Los dependientes: Finalmente, el inc. 8 de la norma en
análisis dispone que los mayores de edad que “sirven, o trabajan,
o que están agregados en casa de otros, tienen el domicilio de
la persona a quien sirven, o para quien trabajan, siempre que
residan en la misma casa, o en habitaciones accesorias”.
Esta disposición ha sido también criticada por la doctrina
ya que se ha sostenido que aún cuando la norma no lo hubiera
previsto como domicilio legal, el domicilio de la persona a la
que sirven en tales condiciones sería el domicilio real de los
dependientes.
Dos grupos de personas se encuentran incluidos en este
inciso:
a) Los dependientes que sirven o trabajan para otro, es decir
quienes se encuentran vinculados con otra persona por un contrato
21
de trabajo con uso de vivienda43, y
b) Los que se encuentran, por cualquier razón (parentesco,
soledad, caridad), alojados en la casa de otro, es decir aquellas
personas que –sin estar afectadas a la prestación de un servicio-
habitan en la casa de otra.
Como presupuestos de aplicabilidad de esta norma se han
señalado los siguientes:
a) Que se trate de personas capaces (mayores de edad y en pleno
goce de sus facultades físicas y mentales).
Este recaudo implica que los dependientes tengan la aptitud
de constituir su propio domicilio, ya que si se tratara de un
incapaz, el domicilio legal sería el de sus representantes, aún
cuando trabajaran en relación de dependencia y estén agregados
en casa de otros;
b) Que residan con estabilidad (de un modo habitual) en la
misma casa que su patrón o en habitaciones accesorias de ella.
Por ello quedan excluidos de este caso aquellos que tengan
una residencia simplemente temporaria o accidental en la casa de
otro44,
c) Que la casa o habitación en la que residen sea el domicilio
del principal, ya que es requisito necesario la residencia
efectiva del patrón allí. Consecuentemente, el inciso no resulta
aplicable a quienes presten servicios o estén agregadas no en la
casa misma del domicilio de otra persona sino en otra que sirva
de residencia temporaria (como por ejemplo una casa de veraneo
en el campo).
9) La mujer casada: El inciso 9° del artículo 90 fue derogado
43
. Salvat distingue las nociones de “servicio” y “trabajo”, diciendo
que la primera alude a servicios subalternos de una casa, como por ejemplo
los porteros, las mucamas, los jardineros, etc.; por otro lado afirma que
la noción de trabajo hace referencia a servicios más elevados o elaborados,
como sería el caso de la secretaria, de la preceptora o de escribientes.
(Conf. Raymundo SALVAT – ROMERO DEL PRADO, Derecho Civil argentino. Parte
General, Tea, Buenos Aires,, 1958, T I, n° 924, p. 526.)
44
. Como sería el caso de un trabajador contratado por horas, o bien
de un pariente o allegado que temporariamente, por caso por razones de
salud, habite o resida en la casa de otra persona.
22
por la Ley 23.515.
En la actualidad, el domicilio conyugal, no es fijado
unilateralmente por el marido sino que lo fijan los esposos de
común acuerdo en atención al deber de cohabitación que se deben
los cónyuges recíprocamente (art. 199 CC).
En el caso de separación, divorcio o nulidad matrimonial la
mujer es plenamente capaz para constituir su propio domicilio
real.
5.E. DOMICILIO REAL O VOLUNTARIO
Cuando una persona no encuadra en algunas de las hipótesis
del artículo 90 CC, tiene su domicilio general en el lugar donde
reside estable y voluntariamente, estableciendo allí el centro
de su actividad.
Ese domicilio general se llama, en este caso, domicilio
real.
En este orden de ideas, la primera parte del artículo 89 del
Código Civil establece que: “El domicilio real de las personas,
es el lugar donde tienen establecido el asiento principal de su
residencia y de sus negocios...”.
El objeto propio de esta norma transcripta, más que el de
dar una definición técnica del domicilio, consiste en determinar
los elementos que deben ser atendidos a los fines de establecer
dónde se encuentra emplazada esta especie de domicilio.
Sobre el particular se ha dicho que el artículo 89 más que
dar respuesta a la pregunta de ¿qué es el domicilio? atiende a
la cuestión relativa a ¿dónde está el domicilio?45.
Sin embargo, la enumeración de elementos determinantes del
domicilio voluntario que da el artículo resulta incompleta ya que
se limita sólo a indicar el elemento objetivo del domicilio real
(el “corpus”), sin establecer con claridad el elemento subjetivo
45
. Conf. Raymundo SALVAT- ROMERO DEL PRADO, Derecho..., obra citada,
T. I, n° 944, p. 535.
23
(el “animus”) del mismo.
El elemento objetivo del domicilio real, tal como lo dispone
el artículo 89 del CC, está constituido por la residencia
efectiva de una persona en un lugar determinado.
Generalmente la residencia efectiva se encuentra en: a) el
asiento principal de la residencia y b) el asiento principal de
los negocios.
Por asiento “principal de la residencia” se entiende el
lugar donde una persona reside habitualmente, ya sea sola o en
compañía de su familia. Es el lugar donde una persona
efectivamente vive, el centro de su propia existencia.
El “asiento principal de los negocios”46 es una expresión
sumamente amplia que comprende el lugar donde una persona tiene
el centro de sus negocios, cualquiera sea la clase y naturaleza
de ellos y cualquiera sea el capital invertido en el mismo.
Por tanto puede tratarse del lugar donde está emplazado el
estudio jurídico de un abogado, como donde se encuentra el
establecimiento de una gran industria. Si el asiento de la
residencia y el de los negocios estuvieran disociados, prevalece
el asiento de la residencia47.
El elemento subjetivo (“animus”) del domicilio real consiste
en la intención de permanecer en un lugar y de centralizar allí
los afectos o intereses, aunque de hecho la persona no permanezca
allí para siempre48.
Aún cuando este elemento no ha sido consagrado expresamente
46
. Alguna norma del Código (art. 93) utiliza la expresión “principal
establecimiento” como sinónimo de la expresión “asiento principal de sus
negocios”. Sin embargo la sinonimia no resulta correcta en todos los casos
ya que la expresión “principal establecimiento” es frecuentemente utilizada
por la doctrina para designar el centro de intereses de una persona ya se
trata de intereses morales, espirituales o materiales.
47
. Esto surge de la hermeneútica de los artículos 89, 93 y 94 del
Código Civil.
48
. En contra: Borda para quien el elemento subjetivo no constituye
un elemento del domicilio real. Para este autor, el domicilio real se
determina sólo por elementos objetivos (Conf. Guillermo A. BORDA, Tratado
de Derecho civil argentino. Parte General, T. I, n° 355, p. 347).
24
por el Código Civil (a diferencia del elemento objetivo), surge
de la interpretación de otros artículos del mismo cuerpo, como
por ejemplo el artículo 97, 2ª parte que establece que: “El
cambio de domicilio se verifica instantáneamente por el hecho de
la traslación de la residencia de un lugar a otro con ánimo de
permanecer en él y tener allí su principal establecimiento”, el
artículo 99 que dispone que: “El domicilio se conserva por la
sola intención de no cambiarlo o de no adoptar otro”; surge
también del artículo 96 según el cual el domicilio se pierde
cuando se lo abandona “sin ánimo de regresar a él”.
Así, para que se configure el domicilio real o voluntario
debe manifestarse necesariamente el doble elemento objetivo y
subjetivo, es decir una residencia efectiva de la persona en ese
lugar (corpus) con ánimo de permanecer indefinidamente y
constituir allí el centro de los afectos e intereses (animus).
Si sólo existiera residencia sin ánimo de permanecer allí
(por ejemplo la residencia temporaria en una casa de veraneo) o
bien sólo existiera ánimo sin residencia (por ejemplo que la
persona tuviera la intención de constituir domicilio en un lugar
distinto al de su residencia) no habría domicilio real.
a. Caracteres del Domicilio Real
1) Legal: Del artículo 89 surge que la constitución del
domicilio real depende exclusivamente de la voluntad de la
persona. Sin perjuicio de ello, la determinación del domicilio
real depende de que concurran de los elementos que expresamente
establece la ley para configurarlo, por lo que en este sentido
es tan legal como el domicilio de derecho previsto en el artículo
90.
2) Real: por cuanto su base objetiva es la residencia efectiva
en un lugar determinado, por oposición al domicilio legal que
puede ser ficticio
3) Voluntario: en cuanto a que su constitución, conservación
25
y modificación depende de la voluntad o ánimo del sujeto,
distinto a lo que ocurre en los casos de domicilio legal donde
su configuración es impuesta por la ley independientemente de la
voluntad de la persona a quien afecta.
4) De libre elección: en cuanto la ley tutela y protege la
libertad de la persona para elegir el domicilio y cambiarlo
conforme sus posibilidades y conveniencias. Así lo dispone
expresamente el artículo 97 del Código Civil. Bien se ha señalado
que este carácter no es absoluto ya que ciertas leyes pueden
disponer que para el ejercicio de una función determinada se
tenga el domicilio en el lugar donde se ejerce dicha función, sin
embargo esta exigencia no es una limitación de la libertad de
elección del domicilio sino un restricción que afecta a la
función de que se trate.
b. Prueba del Domicilio Real
Rige en esta materia el principio de la libertad de prueba,
por lo tanto, el domicilio real puede ser acreditado mediante
cualquier medido de prueba, aún por testigos.
Sin embargo nuestra jurisprudencia ha entendido que las
constancias obrantes en documentos públicos (libreta de
enrolamiento, DNI, cédula de identidad provincial, certificado
policial de domicilio, constancias en fichas electorales, etc.)
prevalecen por sobre las declaraciones testimoniales.
c. Constitución del domicilio real
Ya hemos visto que para su constitución es menester que se
reúnan dos elementos: la residencia en un lugar por tiempo
indefinido y el ánimo de constituir allí el centro de sus afectos
e intereses.
El domicilio se constituye “animo et facto”, es decir el
hecho de la residencia acompañado de la intención.
26
d. Mantenimiento o conservación del domicilio real:
El domicilio voluntario subsiste siempre que alguno de sus
dos elementos constitutivos (corpus o animus) permanezca en ese
lugar.
Así, se conserva el domicilio real “sólo ánimo” cuando no
obstante la persona trasladara materialmente su residencia a otro
lugar, falte la intención de abandonar aquel domicilio y mantenga
allí el centro de sus intereses (artículo 99 CC)49.
En este sentido el artículo 95 del Código Civil dispone que
“La residencia involuntaria por destierro, prisión, etc., no
altera el domicilio anterior, si se conserva allí la familia, o
se tiene el asiento principal de los negocios”50.
Asimismo se conserva el domicilio real por la única
presencia del “corpus”, cuando por ejemplo una persona ha
decidido abandonar ese domicilio y tiene la intención de
trasladar la sede de sus afectos y actividades a otra morada,
pero sigue residiendo en el domicilio primigenio51.
e. Cambio de domicilio real
Tal como lo dijéramos anteriormente el domicilio voluntario
se cambia cuando se alteran simultáneamente los dos elementos
constitutivos, es decir cuando una persona traslada materialmente
su residencia a otra morada con ánimo de constituir allí la sede
de sus actividades.
No resulta por tanto necesaria ni autorización ni aprobación
49
. Sería el caso de un estudiante del interior que traslada su
residencia material a la ciudad para ingresar y cursar los estudios en la
Universidad, o bien la hipótesis de una persona que se muda a otra
provincia para ser atendida y tratada médicamente.
50
. Se ha señalado con acierto que esta norma tiene un campo de apli-
cación muy reducido: en primer lugar porque la pena de destierro no existe
en el Código Penal vigente, por otro lado si se tratara de un penado a más
de tres años estaría sometido a curatela y por tanto su domicilio sería el
de su curador.
51
. Esta conclusión es aplicable aún cuando la intención o el ánimo
haya sido manifestada públicamente por la persona e incluso cuando haya
hecho constar su voluntad en instrumento público (En igual sentido: SALVAT-
ROMERO DEL PRADO, Derecho..., obra citada, T. I, n° 951, p. 539).
27
administrativa para tener por configurado el cambio y el nuevo
domicilio real.
Así, rige en la materia el principio de la plena libertad
para cambiar de domicilio; una persona se encuentra facultada a
mudar su domicilio real todas las veces que así lo estime
conveniente.
Esta regla no es sino una derivación lógica de la garantía
constitucional de libertad ambulatoria por todo el territorio de
la República (artículo 14 CN).
Sin embargo la regla indicada reconoce dos excepciones: el
domicilio legal y el cambio fraudulento de domicilio, en ambos
supuestos el cambio se tiene por no producido y subsiste el
domicilio anterior (legal o real según el caso).
En los supuestos de domicilio legal, es la ley la que impone
el domicilio general de la persona, en las hipótesis de cambio
fraudulento, la jurisprudencia ha sostenido que -pese al
principio de libertad del cambio de domicilio- no es admisible
el cambio si la modificación del mismo ha sido a los solos
efectos de perjudicar a terceros o eludir los efectos de las
leyes52.
Resulta idóneo cualquier medio probatorio para acreditar el
cambio de domicilio. Al respecto rige el principio en virtud del
cual se presume el mantenimiento del domicilio anterior hasta que
se pruebe su modificación, correspondiendo a quien alegue el
cambio la carga de la prueba.
f. Extinción del domicilio real
El domicilio voluntario sólo se extingue por la constitución
de un nuevo domicilio, ya real, ya legal.
De este modo resulta imposible jurídicamente la extinción
del domicilio real sin que simultáneamente se constituya un nuevo
52
. Por ello, la Corte Suprema de la Nación ha decidido que si una
persona muda su domicilio al sólo efecto de promover juicio de concurso
preventivo, tal modificación se tiene por no operada (Conf. CSJN, 11 de
septiembre de 1973, J.A. 20 – 1973 – 99.
28
domicilio voluntario o legal (por haberse configurado uno de los
supuestos de hecho del artículo 90 CC).
En este sentido se ha dicho que el domicilio general de una
persona sólo desaparece o se extingue propiamente con la muerte
de la persona, ya que el mismo no se traslada a los herederos.
5.F. UNIDAD DEL DOMICILIO
A diferencia de lo que ocurría en el Derecho Romano donde
se admitía que una persona podía tener muchos domicilios
generales, en nuestro ordenamiento jurídico vigente no se admite
la coexistencia de dos domicilios generales.
De igual modo que nadie puede carecer de domicilio tampoco
se puede tener más de uno.
La máxima encuentra su fundamento en la naturaleza misma del
domicilio como atributo de la personalidad. Así como una persona
tiene sólo un nombre, una sola condición de capacidad, un único
estado de familia, igualmente no puede tener sino sólo un
domicilio general.
Esta regla, aún cuando no tiene una consagración expresa en
el Código Civil, surge de la interpretación de algunas de sus
normas, por un lado cuando el artículo 89 al delimitar la
institución de domicilio el código, lo define como el asiento
principal de la residencia y de los negocios de una persona (de
esto se deduce que si una persona tiene la residencia en un lugar
no lo puede tener en otro distinto simultáneamente) y por el otro
lado mediante la consagración de la regla que establece que
cuando una persona constituye un nuevo domicilio general éste
sustituye al anterior (artículo 93 CC).
No obstante lo dicho, el principio de unidad del domicilio
tiene algunas limitaciones.
En efecto:
1) Si una persona tiene varios establecimientos, sin que
pueda establecer cuál de ellos es el principal (no es clara cuál
es la residencia permanente ni cuál el ánimo del sujeto) los
terceros podrían demandarlo por igual ante el juez de cualquiera
29
de estos lugares;
2) La persona puede tener, a más del domicilio general
único, ciertos domicilios especiales, distintos e independientes;
3) En materia de sociedades con sucursales en distintos
lugares el principio de unidad del domicilio tiene un régimen
diverso y
4) Si una persona desempeña dos o más funciones
simultáneamente tiene dos domicilios legales (artículo 90 inc.
1°).
El principio de unidad del domicilio ha sido criticado por
la doctrina moderna y algunas legislaciones (como la brasilera
que adopta el principio de la pluralidad de domicilios) ya que
la rigidez del principio puede llevar a consecuencias disvaliosas
para los terceros que -habiendo celebrado negocios con una
persona en su establecimiento comercial- deben ocuparse de la
engorrosa tarea de averiguar dónde se encuentra su domicilio real
en oportunidad de demandarlo judicialmente.
El sistema de pluralidad de domicilios es también la
solución adoptada por el Proyecto de Unificación Legislativa en
su artículo 94.
5.G. EL DOMICILIO DE ORIGEN
El domicilio de origen es una institución de muy escasa
importancia en nuestro derecho.
En efecto, esta figura tiende en definitiva a suplir a la
nacionalidad, que en nuestro ordenamiento jurídico no produce
efectos en derecho civil53.
No obstante ello, su aplicación sigue vigente para una
hipótesis expresamente prevista: la del artículo 96 del Código
53
. Tal como lo mencionáramos anteriormente, las consecuencias del
estado político son ajenas a nuestro derecho civil, desde que el artículo
20 de la Constitución Nacional dispone que los extranjeros gozan de todos
los derechos civiles propios de los argentinos. Por lo tanto, la
nacionalidad carece de relevancia en materia civil.
30
Civil.
a. Concepto de Domicilio de Origen.
El domicilio de origen, es aquél que toda persona recibe –de
pleno derecho- desde el momento mismo de su nacimiento, por
imperio de la ley.
A él se refiere el artículo 89 del Código Civil que reza:
“el domicilio de origen es el lugar del domicilio del padre, el
día del nacimiento de los hijos”.
Más que una definición, la ley señala en esta norma las dos
características propias del domicilio de origen: a) La
determinación del mismo por el domicilio del padre y b) Se trata
del primer domicilio de la persona, impuesto obligatoriamente por
la ley desde el día de su nacimiento.
En efecto, el domicilio de origen se determina por el lugar
del domicilio de los padres al día del nacimiento del hijo.
Adviértase que no se trata del “lugar de nacimiento”, sino el
“lugar del domicilio” de los padres, los que pueden diferir, como
ocurriría en la hipótesis en la que la madre, con domicilio en
la ciudad de Córdoba, viniera a dar a luz en la Capital Federal.
Aunque el texto alude exclusivamente al “padre”, coincidimos
con la doctrina54 que señala que esto ha sido así dispuesto por
el codificador en virtud de ser lo que de ordinario ocurre;
empero, si el padre hubiera fallecido, o el neonato no hubiera
sido reconocido por aquél el domicilio de origen se determinará
por el de su madre al momento del nacimiento.
Por otra parte, si se tratara de un expósito, o de un niño
de filiación desconocida, carecería técnicamente de domicilio de
origen; sin embargo consideramos que éstos niños tendrán su
domicilio de origen en el lugar de nacimiento o en el del
54
. Raymundo M. SALVAT – Víctor ROMERO DEL PRADO, Derecho Civil...,
obra citada, T. I, p. 514; César A. ABELENDA, Derecho Civil. Parte
General, Astrea, Buenos Aires,, 1980, T. I, p. 462; Manuel ARAUZ CASTEX,
Derecho Civil..., obra citada,, T. I, p. 390, entre otros.
31
establecimiento en que hubieran sido recogidos55.
Hemos dicho que también es nota característica de este
atributo el ser el primer domicilio de la persona. Tal atribución
es de carácter obligatorio y es impuesta por directamente por la
ley.
b. Naturaleza Jurídica del Domicilio de Origen
Con relación a la naturaleza jurídica de esta clase de
domicilio, la doctrina predominantemente señala que se trata de
un domicilio legal. Coincidimos con tal concepción desde que el
domicilio de origen es, tal como lo señaláramos, instituido y
atribuido por la ley con absoluta independencia de la voluntad
de la persona a quien afecta.
Así, el domicilio de origen no es otra cosa que el mismo
domicilio legal de los incapaces, contemplado en el artículo 90
del Código Civil.
Tal domicilio conservará la denominación especial de
“domicilio de origen” en tanto subsista el domicilio de los
progenitores del menor; si esta situación se prolonga hasta que
el incapaz adquiera la mayoría de edad o sea emancipado,
domicilio legal y de origen –confundidos hasta esa oportunidad-
se extinguirán simultáneamente dando lugar al domicilio real, si
-por el contrario- los padres variaran de domicilio antes de la
adquisición de la mayoría o de la emancipación de su hijo, éste
seguirá teniendo el domicilio de sus progenitores, pero no ya
bajo la denominación de domicilio de origen sino como domicilio
legal.
55
. Así lo previó Freitas en el artículo 183 del Esboco, y así lo ha
interpretado autorizada doctrina (Conf. Julio César RIVERA, Institucio-
nes..., obra citada, T. I, p. 681; Eduardo B. BUSSO, obra citada, T. I, p.
531; Jorge J. LLAMBIAS, Tratado..., obra citada., T. I, p. 610; Guillermo
A. BORDA, Tratado..., obra citada, T. I, p. 331). En contra, SALVAT- ROMERO
DEL PRADO, Derecho civil..., obra citada, T. I, p. 516, para quien tal
interpretación no es válida entre nosotros desde que nuestro código consi-
dera al domicilio como domicilio paterno; para este autor, el primer domi-
cilio de los niños de filiación desconocida será el que les corresponda en
carácter de domicilio legal.
32
c. Efectos del Domicilio de Origen
Respecto de los efectos específicos y propios del domicilio
de origen, hemos ya adelantado que los mismos son sumamente
reducidos.
En realidad, en la actualidad, y luego de la reforma operada
mediante la sanción de la ley 23.26456, la significación práctica
del domicilio de origen es sólo una57: la determinación del
domicilio de una persona cuando ésta se ausenta de su domicilio
en el extranjero sin ánimo de regresar a él: durante el viaje ese
sujeto quedará sometido al domicilio de origen.
Así lo dispone el artículo 96 del CC, en cuanto establece:
“En el momento en que el domicilio en país extranjero es
abandonado, sin ánimo de volver a él, la persona tiene el
domicilio de su nacimiento”.
Cabe remarcar que para que esta norma sea aplicable, el
domicilio abandonado debe encontrarse necesariamente en un país
extranjero; si, por el contrario, el domicilio abandonado se
sitúa en nuestra nación, el domicilio de origen subsiste,
independientemente de que exista o no ánimo de regresar (arg.
artículo 98 CC).
Finalmente, estimamos que aún cuando en la hipótesis del
artículo 96, el domicilio de origen se erige en domicilio
general, no surte todos los efectos de tal, sino sólo los
relativos a la ley aplicable y a la competencia de los jueces.
En consecuencia no correspondería, por ser irrazonable,
practicar en ese domicilio notificaciones, requerimientos o
56
. Normativa que derogó los arts. 311 a 323 del CC, equiparando a
todos los efectos los hijos matrimoniales y los extramatrimoniales.
57
. Ello sin perjuicio de que adhiriendo a la doctrina que entiende
que el domicilio de origen no es sino el domicilio legal de los menores,
produce iguales efectos que el domicilio legal.
33
emplazamientos58, debiéndose aguardar la constitución de un
domicilio real.
5.H. DOMICILIO ESPECIAL
El domicilio especial es aquel que una persona tiene
especialmente establecido para ciertos asuntos determinados; en
otros términos es aquél que sólo surte efectos para una o más
relaciones jurídicas en particular.
En esta línea de pensamiento, Orgaz define al domicilio
especial como “el lugar designado, a veces por la ley, más a
menudo por los particulares en sus actos jurídicos, donde deben
producirse algunos o todos los efectos propios de una o de varias
relaciones jurídicas determinadas”59.
a. Diferencias Domicilio Especial y Domicilio General.
La noción de domicilio especial se contrapone a la de
domicilio general, desde que éste produce efectos para la
generalidad de relaciones jurídicas.
En tanto el domicilio especial tiene un ámbito limitado y
proyecta su eficacia sólo respecto de determinados supuestos, el
domicilio general es universal y su influencia se extiende a un
conjunto universal e indefinido de supuestos.
Pero a más de ello, existen otras diferencias que permiten
distinguir con claridad el domicilio especial del general, a
saber:
58
. Sobre este punto ha señalado Arauz Castex que si se tratara de
efectuar alguno de estos actos, no habría más remedio que esperar a que la
persona finalice el viaje y constituya un domicilio real, y si así no lo
hiciera funcionaría la residencia de conformidad a lo dispuesto por el
artículo 90 inc. 5 del CC (Ver: Manuel ARAUZ CASTEX, Derecho..., obra cita-
da, T. I, p. 392).
59
. Alfredo ORGAZ, Personas..., obra citada, p. 257.
34
1) El domicilio especial no es necesario, mientras que el
general sí lo es. Ello se debe a que el domicilio general es un
atributo de la persona, y en consecuencia nadie puede carecer de
él; el domicilio especial en cambio, carece de tal carácter, y
resulta absolutamente viable que una persona no tenga esta clase
de domicilio;
2) El domicilio especial puede ser múltiple, en cambio el
domicilio general necesariamente es único. No existe dificultad
en que una persona establezca varios domicilios especiales que
funcionen sólo respecto de las relaciones jurídicas determinadas
para las que fueron constituidos (vgr. la constitución de
distintos domicilios especiales para dar cumplimiento a diversos
contratos), en cambio, el domicilio general será siempre uno;
3) El domicilio especial carece de las notas de
imprescriptibilidad e inalienabilidad de las que goza el
domicilio general. En efecto, un contrato puede válidamente ser
cedido a otra persona y con tal cesión transmitirse un domicilio
convencional constituido especialmente para tal negocio jurídico
y
4) Finalmente, el domicilio especial no se extingue con el
fallecimiento de la persona (se transmite a los herederos), lo
que sí ocurre en la hipótesis del domicilio general.
En virtud de no gozar de ninguno de los caracteres propios
de los atributos de la personalidad, se ha discutido si el
domicilio especial constituye o no un verdadero domicilio.
En esta línea, algún sector de la doctrina ha respondido
negativamente sosteniendo que no constituye en sí mismo un
domicilio sino que se trata de una simple derogación parcial de
los efectos normales del domicilio general60.
60
. Alfredo ORGAZ, obra citada, p. 257; Marcel PLANIOL, Traité..., T.
I, n° 600, entre otros. Así también pareciera entenderlo alguna
jurisprudencia: “Si bien el criterio de atribución del domicilio
convencional o de elección debe ser restrictivo, pues se trata de una
derogación o excepción al régimen del domicilio general, deben atenderse
las circunstancias de cada caso en particular. En efecto, dado que la ley
no impone forma alguna para constituir domicilio especial, la solución debe
alcanzarse guiándose por las directivas de las circunstancias y usos y
35
Coincidimos con la solución práctica vertida por Borda61 en
el sentido de que la discusión deviene en ociosa: el domicilio
especial tiene una regulación particular y su propia noción
importa desde un primer momento distinguirlo del domicilio
general como una limitación de las proyecciones de éste, por
tanto no hay necesidad de afirmar que no se trata de un domicilio
para aseverar que la interpretación del domicilio especial debe
ser estricta.
De igual modo, compartimos con Orgaz que la interpretación
del domicilio especial debe ser estricta y rigurosa y que en caso
de duda ha de tenerse por no constituido, pero ello no exige
admitir que no se trata de un verdadero domicilio62.
Además la expresión “domicilio especial” goza de una
difusión y arraigo masiva, con lo cual señalar que no se trata
de un domicilio, importaría ocasionar una confusión conceptual
innecesaria.
b. Clases de Domicilio especial
Con relación a las especies de domicilios especiales, pueden
teniendo en cuenta el standard jurídico de racionalidad que ordena otorgar
eficacia antes que ineficacia a las cláusulas contractuales”. (CNCom, Sala
A, 28 agosto 1997 in re: “The First National Bank of Boston c. Fiorenza,
Alberto y otro”, LL, 1998-B, 22; CNCom, Sala D, 28 de abril de 1995 in re:
“Acindar Industria Argentina de Aceros S. A. c. Zambruno, Silvia M. y
otro”, LL, 1995-E, 216, con nota de H. Eduardo Sirkin)
61
. Guillermo A. BORDA, obra citada, T. I, p. 339.
62
. Nuestros tribunales han sostenido, en reiteradas oportunidades,
la necesidad de interpretar rigurosamente y con criterio estricto los
domicilios especiales. “La indicación del domicilio real de la deudora
cuando en la escritura se la individualiza como compradora, no ha implicado
en absoluto la constitución de un domicilio especial, pues para ello, la
voluntad de la parte constituyente debe resultar con certeza e
inequívocamente del contexto general del contrato o convenio.” (Cciv y Com.
Concepción del Uruguay, 27 agosto 1980, in re: “Bourlot de Challier, Aurora
A. A. y otros c. Berón, Estelia”, SP LL, 981-314 (565SP); “Si bien la
elección del domicilio especial en los términos del artículo 101 del Cód.
Civil no se encuentra sujeta a formas esenciales, el carácter excepcional
que caracteriza al instituto respecto de los efectos generales del
domicilio real obliga a interpretar de un modo restrictivo la intención o
voluntad de constituirlo”. (STJujuy, 22 abril 1997, in re: “Mamaní, Juan C.
c. Quintar, Omar y otros”, LL NOA, 1998-2-38)
36
distinguirse cuatro clases, a saber: a) El domicilio de elección;
b) El domicilio “ad litem” o procesal, c) El domicilio de las
sucursales y d) El domicilio comercial. Reseñemos brevemente por
separado las características de cada uno de ellos.
El domicilio de elección es el receptado normativamente por
el artículo 101 del Código Civil, en cuanto dispone: “las
personas en sus contratos pueden elegir un domicilio especial
para la ejecución de sus obligaciones”.
De ello se colige que el domicilio de elección es aquel que
tiene su origen en las convenciones de las partes, o en otras
palabras63, el que es escogido por las partes en un contrato,
para todos o algunos de los efectos jurídicos derivados del
mismo.
He aquí un ejemplo que nos hará comprender en qué consiste
el domicilio de elección: Luis, con domicilio real en la ciudad
de Córdoba, tiene una casa en la costa marplatense. María desea
alquilar ese inmueble para mudarse con su familia. Pero Luis
advierte que en la hipótesis de que María no pagase las mercedes
locativas pactadas, debería demandarla ante los tribunales de Mar
del Plata ya que, tratándose de una acción personal resulta
competente el juez del domicilio del deudor. Esto le ocasionaría
numerosos inconvenientes (mayores gastos de traslado, no
inmediación con la causa judicial, necesidad de encontrar un
abogado de confianza en esa localidad, etc.), luego, Luis decide
constituir un domicilio especial en la ciudad de Córdoba, a los
fines de evitar tales trastornos y posibilitar la demanda en esta
ciudad, frente al supuesto de incumplimiento contractual.
Generalmente el domicilio convencional es establecido en el
mismo contrato.
Es decir, de ordinario la elección del domicilio tiene lugar
en el momento mismo de celebrarse el negocio jurídico, sin
embargo no existe objeción alguna en que las partes lo efectúen
63
. Por ello recibe también el nombre de “domicilio convencional”.
37
antes o después de la consumación del contrato.
Asimismo, en la mayoría de los casos, el domicilio de
elección es distinto al domicilio general de la persona, empero
nada se opone a que se elija como domicilio convencional el mismo
domicilio real.
Por otra parte, el domicilio se puede constituir señalando
una dirección precisa (designándose la calle, el número y la
localidad); indicando solamente la localidad o municipio, caso
en el cual el domicilio especial sólo importará la prórroga de
la jurisdicción judicial, pero las notificaciones deberán ser
cursadas en el domicilio ordinario de la parte, o bien
indicándose que el domicilio se constituye en el lugar donde vive
una de las partes (por ejemplo: en el estudio del Dr. Pérez),
supuesto en el que el domicilio especial estará librado a las
fluctuaciones que tenga la instalación del estudio del letrado.
Conviene también advertir que no existen formas especiales
dispuestas por la ley para la elección del domicilio
convencional64.
Ello así, el mismo puede ser establecido verbalmente65 o por
escrito66, y en éste último caso, en instrumento público o
privado. En consecuencia, la constitución de un domicilio
especial convencional puede ser expresa o tácita, sin embargo,
64
Así también lo ha resuelto la jurisprudencia: “La ley no exige forma alguna para constituir el
domicilio de elección pudiendo ser en forma tácita, en forma escrita o verbal, etcétera. Lo único exigible es que
haya una manifestación clara de voluntad de hacerlo”. (C2aCivComMineria San Juan, 1980/03/28, in re:
“Muñoz Noguera, Herminia c. Romero Gei, Aldo y otros”, JA, 981-II-522)
65
Sin perjuicio de los inconvenientes que puede presentar la constitución verbal del
domicilio, especialmente en materia de prueba.
66
La jurisprudencia ha sido contradictoria respecto de si es válida la constitución de un
domicilio hecha debajo de la firma de las partes. Creemos que la respuesta afirmativa a tal cuestión
resulta carente de todo sustento jurídico, el domicilio de elección debe ser consentido por todas las
partes interesadas de lo contrario no resulta oponible. Quien no suscribe el establecimiento del
domicilio especial es respecto de él un tercero. Además admitir tal hipótesis implicaría exponer a las
partes a abusos y a la mala fe de la otra.
38
en caso de duda el domicilio de elección no se presume.
Resta señalar, que el domicilio de elección, al igual que
cualquier otro acto jurídico puede ser fijado a través de
mandatario67. Sin embargo, de acuerdo a lo dispuesto por el
artículo 1881, inc. 3° del Código Civil es necesario para ello
contar con un poder especial68.
Las consecuencias prácticas de la constitución de un
domicilio convencional pueden ser sintetizadas del siguiente
modo:
1) Las partes pueden modificar los efectos que la ley
dispone ordinariamente a la elección del domicilio especial. Para
determinar el alcance y sentido de lo pactado resulta
indispensable recurrir a las cláusulas dispuestas en el contrato
e interpretarlas de conformidad a las reglas que rigen en la
materia (arts. 1197 y 1198 CC);
2) Ninguna de las partes pueden, unilateralmente, alterar
el alcance y los efectos del domicilio elegido de común
acuerdo69. Para su modificación resulta forzoso el consentimiento
67
"La circunstancia de que el domicilio de elección fuera constituido por apoderado, no le quita
validez, ya que por tratarse de un domicilio, convencional, que integra el contrato, no puede considerarse que es
"inherente a la persona", como un atributo de ella”. (CNCiv, SalaE, 1980/12/28 in re: “Linkowski, Isaías c.
Mundani Ugarte, Mario C.”, LL, 1981-A, 568 (35.796-S) - DJ, 1995-2-632, SJ. 787
68
. En contra de esto alguna doctrina ha sostenido que el mandatario
que goza de poder para celebrar un contrato goza necesariamente de
autorización para constituir un domicilio especial. No coincidimos con esta
tesis, desde que la misma ignora las palabras claras de la ley. Establecer
un domicilio especial importa prorrogar la jurisdicción y el artículo 1881
es expreso y claro al exigir para ello poder especial. De lo contrario
todas las disposiciones contenidas en esta norma podrían ser obviadas por
este argumento.
69
. fuera del distrito judicial donde se hallaba el que se constitu-
yó originariamente, pero que resulta viable la modificación unilateral si
el cambio es por otro lugar situado dentro del mismo distrito, bastando en
este caso la sola notificación al cocontratante desde que la jurisdicción
seguiría siendo la elegida en un primer momento (Conf. Manuel ARAUZ CASTEX,
Derecho..., T. I, p. 403; Jorge J. LLAMBIAS, Tratado..., obra citada, T. I,
p. 627). Creemos que tal solución es razonable y plenamente justificada. Si
la constitución de domicilio convencional tiene por principal motivo la
determinación del juez competente, no se encuentra razón que justifique la
negativa de la otra parte a cambiar de dirección dentro del mismo distrito.
Autorizar a la otra parte a negarse al cambio de domicilio en estas cir-
39
de ambos contratantes;
3) Los efectos de la elección del domicilio se transmiten
a los herederos y sucesores universales y a los acreedores que
ejercen las acciones de su deudor y
4) El domicilio convencional no produce efecto alguno
70
respecto de terceros , no es oponible ni puede ser invocado por
ellos71.
Con relación a los efectos jurídicos de la elección de
domicilio, el más importante es el que el artículo 102 del Código
Civil dispone: “La elección de un domicilio implica la extensión
de la jurisdicción que no pertenecía sino a los jueces del
domicilio real de las personas”.
Es decir, la elección de un domicilio convencional significa
la prórroga de la jurisdicción competente, autorizándose a la
parte a iniciar cualquier demanda ante el juez del lugar elegido.
Obviamente, dicha alteración sólo será válida en los casos
en que la jurisdicción es renunciable, vale decir, en los
supuestos en que no ha sido impuesta por razones de orden
público72.
Asimismo, el domicilio especial carece de eficacia en los
supuestos de juicios universales (sucesorios y concursales) desde
que en ellos prevalece el fuero de atracción73 y en los juicios
cunstancias sería reconocerle un derecho abusivo.
70
. “El domicilio constituido en un instrumento público sólo posee
eficacia entre los contratantes, el que no puede ser aducido por el tercero
adquirente del inmueble por no ser parte en la relación jurídica creada”.
(CNCiv, Sala E, 2 de agosto de 1991 in re: “Sidero, Mafalda c. Bouquet,
Eugenio”, LL, 1991-E, 377).
71
. La única excepción a esta regla es la del tercer adquirente de un
inmueble hipotecado quien queda obligado por la cláusula de constitución
del domicilio especial establecido al constituirse la hipoteca.
72
. Como por ejemplo, la competencia por razón de la materia no re-
sulta prorrogable por la voluntad de las partes. En cuanto a la posibilidad
de prórroga del fuero federal, la doctrina no es conteste; se pronuncia a
favor de ella Salvat (Conf. Derecho..., Obra Cit., T. I, p. 558) y en
sentido contrario Borda (Conf. “Tratado...”, obra citada, T. I, p. 342).
73
. Excepción a esta regla es la acción hipotecaria que prevalece
sobre el fuero de atracción en el juicio sucesorio.
40
en los que se intenta la nulidad del contrato ya que sería
absurdo pretender la invalidez del negocio y prevalerse de una
de sus cláusulas.
Se ha sostenido que otros de los efectos jurídicos del
domicilio de elección es la individualización del lugar que sirve
a los fines de las notificaciones judiciales.
En la actualidad la jurisprudencia predominante es conteste
en despreciar este efecto, cuando el domicilio de elección ha
sido constituido en instrumento privado.
En pos de la tutela de la garantía de la defensa en juicio,
que se vería gravemente afectada ha sostenido que la demanda debe
necesariamente ser notificada en el domicilio real, aún cuando
existiera un domicilio especial constituido en el contrato objeto
de la litis74.
Si por el contrario, el domicilio especial ha sido
constituido en instrumento público, éste resulta ser el lugar
donde deben cursarse las notificaciones judiciales75.
En cambio, sí es efecto propio del domicilio de elección la
determinación del lugar donde deben practicarse las
notificaciones y emplazamientos extrajudiciales motivados por el
contrato, vale decir, la constitución en mora, el ofrecimiento
de pago, el ejercicio de la facultad resolutoria, etc.
Resta señalar que a diferencia de lo sostenido por Arauz
Castex76, consideramos que la sola constitución de un domicilio
74
. Conf. Fallos Plenarios de las Cámaras Nacionales Civiles, junio
10 de 1954, en LL 75-606; y Fallos Plenarios de las Cámaras Nacionales
Comerciales, junio 10 de 1954 en LL 82-561)
75
. Así lo ha resuelto también la jurisprudencia. “El domicilio
constituido por el demandado mediante instrumento público posee plena
validez. En consecuencia, las notificaciones allí practicadas surten todos
los efectos legales, sin que pueda argumentarse que aquél se halla consti-
tuido en otro sitio”. (CNCiv, Sala B, 30 de junio de 1995 in re: “Banco de
Olavarría c. B. P. Construcciones”, LL, 1995-E, 217.
76
. Manuel ARAUZ CASTEX, obra citada, T. I, p. 404. En esta doctrina
se enrola también la Suprema Corte de Buenos As.: “La constitución de un
domicilio especial implica-si esa constitución ha sido hecho en amplios
términos, como en la especie-, no sólo la atribución de la jurisdicción
pertinente (artículo 102, Cód. Civil), sino también que quien lo eligió
41
convencional no importa determinar un lugar de pago para el
cumplimiento de las obligaciones convenidas en el negocio
jurídico.
Es decir, la elección de domicilio, salvo convención en
contrario, no importa designación tácita del lugar de pago77.
En cuanto a la posibilidad de renuncia del domicilio de
elección, la doctrina ha distinguido según se trate de un
domicilio establecido en el interés de las dos partes o en el de
una sola de ellas.
En el primer caso, es decir la elección ha sido realizada
en el interés de ambos contratantes, y en tanto las partes no
pueden modificar unilateralmente los efectos del domicilio
convencional, la renuncia no sería viable.
En el segundo caso, si la elección ha sido hecho en el
interés de una sola de las partes, la parte favorecida puede
renunciar a él.
Hasta tanto el domicilio de elección no sea cambiado por
ambas partes, éste subsiste.
En otras palabras, el domicilio convenido en un contrato
dura mientas no haya sido enteramente ejecutado el acto para el
cual fue elegido el domicilio especial.
Empero, cabe preguntarse qué ocurriría en el supuesto en el
que la casa en el que se constituyó el domicilio hubiera sido
destruida.
La jurisprudencia ha resuelto que en este supuesto el
debe estar allí presente para el cumplimiento de sus obligaciones o, cuando
menos, dejar allí quien haga sus veces”. (SC Buenos Aires, 13 noviembre
1979 in re: “Crespo, Alfredo C. y otra c. Kopriva, Wenceslao y otra - Ac.
27.009”, JA, 980-III-467)
77
. Así lo ha entendido también Salvat quien al respecto justifica su
postura sosteniendo que “El art. 101, por una parte, se refiere a la
‘ejecución de las obligaciones’; este término, ejecución, en el tecnicismo
jurídico, expresa siempre la idea de ejecución forzosa; el art. 102, por
otra, al establecer los efectos de la elección del domicilio, se refiere
solamente a la extensión de jurisdicción, la cual supone también la
ejecución forzosa de la obligación, quedando excluído, por consiguiente, el
cumplimiento voluntario de ella o pago (art. 725)” (SALVAT- ROMERO DEL
PRADO, obra citada, T. I, p. 559, y en igual sentido, ver LLAMBÍAS, obra
citada, T. I, p. 635)
42
domicilio especial constituido designando expresa y
específicamente ese inmueble desaparece porque aquél suponía la
existencia de ésta78.
La segunda clase de domicilio especial a la que aludíamos,
esto es el domicilio ad litem o procesal, es aquel que se
constituye en los estrados judiciales para que se produzcan allí
todos los efectos propios del juicio.
Es el domicilio de los litigantes que intervienen en un
pleito79.
Como todo domicilio especial, tiene efectos limitados, en
el caso, sólo para lo concerniente al juicio80.
El domicilio ad litem es una institución del derecho
procesal y se encuentra regulado por esta rama del derecho y su
estudio en profundidad corresponde propiamente a esta asignatura
a la cual remitimos.
De otro costado, el domicilio de las sucursales está
instituido en el artículo 90 inc. 4° que dispone que: “Las
compañías que tengan muchos establecimientos o sucursales, tienen
su domicilio especial en el lugar de dichos establecimientos,
para sólo la ejecución de las obligaciones allí contraídas por
los agentes locales de la sociedad”.
Aún cuando su determinación se encuentra incluida dentro de
la enumeración de los domicilios legales (domicilios generales
u ordinarios), lo cierto es que se trata de un domicilio especial
y por lo tanto sólo surte efectos respecto de ciertas relaciones
jurídicas de la persona jurídica: las contraídas o celebradas en
78
. Conf. CnacCiv., 18 de junio de 1907.
79
. La constitución del domicilio procesal constituye una carga a la
que se encuentran condicionados los sujetos que acuden a los Tribunales
peticionando una decisión jurisdiccional se trate de juicios contenciosos
como los de jurisdicción voluntaria.
80
. E incluso, aún cuando la mayoría de las notificaciones judiciales
se cursarán en el domicilio procesal constituído, existen ciertas
notificaciones que no obstante el domicilio ad litem, deben practicarse en
el domicilio real (vgr. la citación a la audiencia de absolución de
posiciones).
43
la sucursal.
En todas las demás, surte efectos el domicilio general de
la persona de existencia ideal (el de la casa matriz conforme el
artículo 90 inciso 3° del CC) de la cual la sucursal es sólo una
dependencia.
A los fines de la aplicabilidad de este domicilio especial
es menester que concurran dos elementos: 1) que se trate de una
sucursal y 2) que sean las obligaciones expresamente delimitadas
por la norma.
En cuanto a la noción de sucursal, la doctrina es conteste
en sostener que para que exista la misma es necesario que goce
de atribuciones suficientes para contratar a nombre de la empresa
y concertar con autonomía las condiciones de las negociaciones81.
En cuanto a las obligaciones que quedan sometidas a este
domicilio especial, sólo son aquellas que se vinculen con el giro
comercial de la sucursal.
Finalmente, el Domicilio comercial, aún cuando carece de una
regulación orgánica en el Código de Comercio, constituye una
especie de domicilio especial caracterizado por ser el lugar
donde el comerciante individual realiza su actividad profesional
o sus negocios.
81
. Por ello se ha decidido que no es una sucursal ni entra en la
aplicabilidad del artículo 90 inc. 4° un local destinado sólo a operaciones
de carga y descarga o una fábrica que carece de autarquía o independencia
para obligar a la empresa.