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Para detectar estudiantes que manifiesten señales de alerta debemos tener en cuenta que:

1. Hay preguntas básicas que pueden ayudar a conocer si hay riesgo suicida.
2. Cualquier miembro de la comunidad educativa puede buscar y detectar señales de alerta
observadas en la cotidianidad.
3. Es importante conocer dónde derivar y hacerlo de forma oportuna.

Asimismo, recuerda que saber identificar algunas señales de alerta no significa que tengas la
función de diagnosticar o hacerte cargo de todo el proceso, sino que debes estar atento a
pesquisar a las personas en riesgo, e incentivar el contacto con la atención psicológica o de
urgencia en el lugar en que te encuentres.

¿Cuáles son las señales de alerta que debes tener en cuenta?


La mayoría de las personas que se suicidan exhiben una o más señales de advertencia, ya sea a
través de lo que dicen o lo que hacen.

Señales de alerta directa (MINSAL, 2019b)


(RECUERDA: ningún factor de riesgo o señal de alerta por sí sola indica riesgo suicida).

1. Busca formas de atentar contra su vida: planifica el suicidio, busca información de cómo
hacerlo en internet o intenta acceder a armas de fuego, pastillas u otros medios.
2. Realiza rituales de despedida: escribe cartas, mensajes por redes sociales, deja regalos o
habla como si ya no fuera a estar presente. También puede ocurrir que visite o llame a sus
cercanos para despedirse.
3. Presenta conductas autolesivas, como rasguños o quemaduras en diferentes partes del
cuerpo.
4. Habla o escribe sobre:
a. El deseo de morir o dañarse.
b. Sentimientos de desesperación o de no tener razones para vivir.
c. Sensación de sentirse atrapado en un dolor que no puede soportar.
d. Ser una carga para los demás o sentirse responsable de todo lo malo que sucede.

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Estrategias para
la prevención de la conducta suicida
en el contexto universitario
Es muy importante tener en cuenta que hay personas que pueden ocultar sus sentimientos, por lo
que siempre será mejor acercarse e indagar si se presentan las señales indirectas que
mencionamos anteriormente. Puedes comenzar preguntándole a la persona cómo se siente, ya que
la forma más segura de saber si el otro está pensando en suicidarse es preguntar.

Otro concepto importante para detectar las conductas suicidas son los factores desencadenantes.
Hay algunas situaciones de la vida que pueden resultar muy agobiantes en un momento
determinado, en especial si en la vida de una persona han existido múltiples dificultades.

En esos casos, una situación difícil es como “la gota que rebalsa el vaso”, y puede gatillar la
conducta suicida. Esto quiere decir que no son la causa única, pero impulsan a las personas a
pensar en el suicidio.

En jóvenes, podemos nombrar:


1. Pérdidas de personas queridas, por ejemplo, por el término de relaciones de pareja o por el
fallecimiento de alguien cercano.
2. Continuos problemas personales, como el fracaso académico o la ruptura de una relación,
alejamiento o escaso contacto con personas significativas.
3. Una sensación persistente de desesperanza, inutilidad o fracaso.
4. Incertidumbre sobre la orientación o identidad sexual.
5. Sensación de no lograr las metas esperadas, en las relaciones de pareja, los estudios u otras
circunstancias.
6. Ser víctima de violencia, discriminación o acoso.

La mezcla de ellos, o de contratiempos que parecen poco significativos, pueden provocar un


efecto más devastador que un sólo problema.

Así como existen factores desencadenantes, existe ciertos factores que nos protegen de la visión
de desesperanza y sufrimiento que acompaña al suicidio (Guía de Práctica, 2010). Estos pueden
fortalecerse, tomando conciencia de ellos en uno mismo o construyéndolos con la ayuda de un
especialista. Los factores protectores personales son la habilidad en la resolución de conflictos o
problemas, la confianza en uno mismo y la habilidad para las relaciones sociales e interpersonales.

Asimismo, hay factores en nuestro entorno social, familiar y académico que pueden fortalecerse
para proteger la salud mental. Dentro de los factores sociales o medioambientales encontramos:
1. Apoyo familiar, no sólo la existencia del apoyo, sino su fuerza y calidad.
2. Apoyo social e institucional, como las clínicas psicológicas, actividades y talleres
psicoeducativos impartidos por Asuntos Estudiantiles USS.

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Estrategias para
la prevención de la conducta suicida
en el contexto universitario
3. Integración social en nuestro mundo cotidiano, tener amigos y participar de espacios de la
Universidad u otros entornos.
4. Poseer creencias y prácticas saludables.

En síntesis, es importante estar atento a las conductas indirectas y directas que nos pueden indicar
riesgo de suicidio, tanto en nuestros compañeros como en nosotros mismos. La presencia de
situaciones vitales estresantes que colman el vaso, son momentos en que podemos agudizar
nuestra sensibilidad para detectar estas conductas de riesgo.

Recuerda siempre que tu rol en la prevención del suicidio no es solucionar el problema, ni


proporcionar herramientas a la persona en riesgo que le ayuden a solventarlo, sino que detectar y
buscar ayuda especializada para contener y reorientar la situación. Fortalecer los factores
protectores también es una estrategia efectiva, para estar mejor preparado en caso de
experimentar una situación estresante.

Referencias
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