En China se consolida el capitalismo,
no el socialismo
De En Marcha, Órgano Central del Partido Comunista Marxista-
Leninista del Ecuador, 22, 29 de Noviembre y 5, 13 de
Diciembre, 2017
En el curso de la década de 1980 la economía china se movía ya
al vaivén de “las fuerzas del mercado”, proceso que se profundiza
con la privatizaciones de empresas estatales en la década de 1990.
Durante ese período en China se estableció un capitalismo monopo-
lista de Estado, entendiendo por éste un sistema en el que se afirman
las relaciones capitalistas de producción en sectores y empresas con
fuerte control estatal.
La reciente realización del XI Congreso del Partido Comunista
de China ha sido motivo para una serie de informaciones y análisis
respecto de lo que ocurre en el gigante asiático y hacia dónde le
llevarán las principales resoluciones del cónclave chino que llaman
a continuar en la “construcción de un país socialista moderno”.
La idea de China como un país en el que se construye el socia-
lismo es generalizada, más por la propaganda que al respecto reali-
zan diversos sectores que por el conocimiento real de lo que allí
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ocurre. Para las generaciones más viejas, China se asocia con la
imagen de Mao Zedong y con la gran revolución que tras una larga
guerra civil triunfó en octubre de 1949 en un país de campesinos
pobres y hambrientos. Las generaciones más jóvenes ven en China
un país industrializado, que compite con los Estados Unidos por
alcanzar la primacía económica y la influencia en el mundo.
Los importantes pasos que la revolución democrática dio en sus
primeros años, para superar la estructura semi-feudal y semi-
colonial, que se manifestaron principalmente en la colectivización
de la tierra, en la estatización de algunos sectores de la economía,
en los intentos por iniciar un proceso de industrialización del país y
en la ejecución de una política de defensa de su soberanía se mantu-
vieron mientras Mao Zedong * tuvo vida. Pero la existencia de di-
versas corrientes al interior del PCCh, y el control de la dirección
del PCCh que una de las facciones más derechistas alcanzó en 1978,
llevó a un proceso de anulación de las transformaciones económicas
y sociales alcanzadas, que desembocó en hacer de China un país
capitalista.
Esas reformas iniciaron principalmente con la designación de
Deng Xiaoping y Chen Yun en los puestos principales del Partido.
Chen, que perdió posiciones al interior del PCCh cuando
Mao (1958) lanzó la política del “Gran Salto Adelante” (que busca-
ba la industrialización del país), fue el gestor de una serie de refor-
mas en relación a la tenencia de la tierra y la estructura y funciona-
miento de las empresas estatales.
Deng Xiaoping se convirtió en la cabeza principal del proceso
reformador. Conocido por su pragmatismo, creó el término “Un
país, dos sistemas”, con el que dejaba en claro que su interés era
desarrollar enclaves capitalistas; con el tiempo esas formas capita-
listas de producción y explotación se han generalizado en todo el
territorio. También difundió el concepto “socialismo con caracterís-
ticas chinas”, detrás del cual se escondía la ejecución de un progra-
*
Nuestro partido realizó un análisis crítico del papel cumplido por Mao
Zedong y el PCCh desde el triunfo de la revolución hasta la muerte del
líder chino en 1976, y encontramos en el denominado “pensamiento
Mao Zedong” posiciones que riñen con el marxismo-leninismo en va-
rios aspectos, que condujeron a la aplicación de un programa económi-
co-político que no permitió avanzar a la construcción del socialismo en
China.
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ma económico político totalmente alejado de los preceptos marxista
leninistas que aseguran la dirección hacia el socialismo. Por supues-
to que a un elemento pro-capitalista como Deng no se puede pedir
consecuencia con el marxismo leninismo. Además, tras la cantaleta
de “socialismo con características chinas”, los revisionistas y dere-
chistas del PCCh han mantenido una retórica aparentemente comu-
nista, al tiempo que trabajan por el establecimiento del capitalismo.
Las reformas aplicadas durante los años 1980 provocaron el
restablecimiento de una agricultura privada, la apertura del capital
extranjero a través de las denominadas Zonas Económicas Especia-
les (ZEE), el florecimiento de negocios privados.
Las ZEE fueron receptoras de Inversiones Extranjeras Directas,
operaron como zonas de libre comercio, para el procesamiento de
las exportaciones, parques industriales y puertos libres. En ellas se
estableció una regulación jurídica especial, permisiva con el capital
extranjero y orientada hacia una economía de mercado.
En 1980 se permitió una agricultura privada en zonas en donde
la gente “había perdido su confianza en la colectividad”, y en 1982
aquello se convirtió en una política nacional. Así se inicio la desco-
lectivización de la agricultura.
Las reformas también eliminaron casi todos los precios fijados
por el gobierno y se permitió que éstos sean establecidos por el
mercado.
En las ciudades se reconocieron formas de “autoempleo” para
hacer frente a la alta tasa de desempleados.
De esta manera, en el curso de la década de 1980 la economía
china se movía ya al vaivén de “las fuerzas del mercado”, proceso
que se profundiza con las privatizaciones de empresas estatales en
la década de 1990.
Debe advertirse que las privatizaciones no abarcaron a todas las
empresas, ni la presencia de los capitales privados y extranjeros son
mayoritarias en el paquete accionario, como ahora ya sucede con las
últimas reformas. El gobierno chino ha establecido una normativa
de control a esos capitales foráneos y siempre hay una presencia de
capitales del gobierno en esos emprendimientos lo que proyecta –
solo proyecta- un dominio estatal en la economía, que muchos con-
funden con forma socialista de producción.
Así, durante ese período en China se ha estableció un capitalis-
mo monopolista de Estado, entendiendo por éste un sistema en el
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que se afirman las relaciones capitalistas de producción en sectores
y empresas con fuerte control del Estado.
Posteriores reformas y políticas adoptadas por el PCCh han
permitido una presencia mayor de capitales privados y extranjeros
en la economía china, convirtiéndolo en un país abiertamente
capitalista.
El capitalismo y la acumulación capitalista se asienta con altí-
simos niveles de explotación de la fuerza de trabajo y ha significado
la ampliación de la brecha entre capitalistas, trabajadores, campesi-
nos y desempleados.
La presencia de capitales privados locales y extranjeros cada día
es mayor en la economía de China, por efecto de las distintas refor-
mas que se ha venido aplicando desde la década de los años 1980
hasta la fecha. La propiedad capitalista se desarrolla libremente.
En la actualidad, en la economía china operan tres tipos de em-
presas:
• Las empresas estatales, que controlan el sector banca, energía,
teléfonos, transporte, aunque en algunas de ellas hay presencia pri-
vada pequeña. En el 2015 el gobierno controlaba el 39% de los acti-
vos industriales y el 85% de los activos bancarios.
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• Las empresas constituidas por capitalistas privados, mayor-
mente extranjeros, y entidades respaldadas por el Gobierno.
• Empresas privadas, aunque con fuerte controles estatales y
muy relacionadas con el aparato gubernamental, como BYD, Geely,
Chery, Huawei.
En todas ellas lo central es que domina la relación de explota-
ción capitalista. Incluso las empresas estatales actúan y se someten a
la lógica del mercado y la ganancia.
El número de empresas estatales ha rebajado ostensiblemente
en los últimos años, y las políticas que el Partido Comunista de
China aplica están orientadas a disminuir su presencia y a abrir sus
puertas al capital privado local y extranjero. Se estima que en la
actualidad las empresas estatales generan solo el 17% del empleo
urbano, mientras que en el pasado el porcentaje era mucho más alto.
Entre el 80% y el 90% de los despidos del sector estatal entraron al
sector privado o se establecieron por su cuenta; en el 2004 el em-
pleo en el sector privado representaba 2/3 del empleo urbano total.
La ola de privatizaciones, en la década de los 90 bajo el primer mi-
nistro Zhu Rongji, acabó con el cierre de 60 mil empresas y el des-
pido de 30 millones de trabajadores.
China ocupa el tercer lugar en el mundo como receptor de flu-
jos de Inversiones Extranjeras Directas, según señala un informe de
este año de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre
Comercio y Desarrollo), luego de Estados Unidos y Reino Unido.
En el 2016 recibió 133 mil millones de dólares de inversiones, un
poco menos de su máximo histórico de 135 mil millones de dólares
en el 2015.
Pero no solo recibe inversiones, también exporta capitales al ex-
tranjero. En el 2016 sus flujos de capital hacia fuera ascendieron a
183 mil millones de dólares.
Las resoluciones del reciente congreso del PCCh, en lo que co-
rresponde a este análisis, establecen medidas para permitir una ma-
yor presencia de capitales privados extranjeros. Chen Fengying,
experto del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas
de China, declaró al periódico Global Times (17 de nov.) que “la
relación entre las compañías extranjeras y el mercado chino será
más fluido, ya que el 19 Congreso del PCCh señaló que China sua-
vizará en gran medida el acceso al mercado para el capital extranje-
ro”. El mismo periódico, tres días antes reportaba que, según un
boletín del Ministerio de Asuntos Exteriores, “se permitirá la parti-
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cipación extranjera mayoritaria en empresas conjuntas en el negocio
de vehículos de nueva energía” el próximo año.
El año anterior (2016), las directrices publicadas por la Comi-
sión de Supervisión y Administración de Activos Estatales (Csaae)
del Consejo de Estado establecían que los “empleados calificados
de empresas estatales seleccionadas en la industria completamente
abiertas a la competencia podrán comprar acciones de la compañía”.
El Estado debería mantener por lo menos el 34% del total de accio-
nes de cada compañía, mientras que los empleados deben tener me-
nos de 30% combinado. En las décadas de los 80 y 90 de siglo ante-
rior ya se ensayó algo así, y el resultado fue que gran cantidad de
acciones fueron compradas por los funcionarios administrativos y
del partido.
El capitalismo y la acumulación capitalista se asienta con altí-
simos niveles de explotación de la fuerza de trabajo y ha significado
la ampliación de la brecha entre capitalistas, trabajadores, campesi-
nos y desempleados.
Seiscientos mil trabajadores mueren al año por explotación la-
boral, según información aparecida en el diario de la Liga de la Ju-
ventud Comunista de China. Los trabajadores chinos sufren bajos
salarios, extensas jornadas de trabajo y escasos derechos sociales y
sindicales. En el año 2000, el viceministro de salud, Yin Dakui, re-
conoció que en muchas empresas los dueños “sacrifican la salud de
los trabajadores para hacer dinero”.
Los desniveles en los ingresos son mayores que los existentes
en los países capitalistas más avanzados: los ingresos de los residen-
tes urbanos son 3,3% superiores a los ingresos de los residentes en
el campo; los ingresos de los empleados de la industria con salarios
más altos son 15 veces superiores a los que tienen ingresos más ba-
jos; los ingresos de los principales directivos de las empresas estata-
les son 18 veces superiores a los de sus empleados.
En promedio, los ingresos de los funcionarios más altos son 128
veces más altos que el salario promedio del país. La diferencia de
ingresos entre el 10% más rico y el 10% pobre era de 23 veces en el
2007, según Li Shi, Director del Centro de Investigación Sobre
Distribución de Ingresos y Pobreza de la Universidad Normal de
Beijing.
En el año 2015 se estableció que el 1% más acomodado de la
población en China poseía un tercio de la riqueza del país, mientras
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que el 25% de la población con menos recursos solo detenta el 1%
de esa riqueza.
China superó ya a los Estados Unidos como el país con más
multimillonarios del mundo. En el año 2011, según la Lista Hurun
(el Instituto de Investigaciones Hurun realiza estudios de las perso-
nas más ricas) en el país asiático habían 271 super millonarios chi-
nos, es decir, gente con más de mil millones de dólares de riqueza;
en 2016 se estableció la existencia de 596 multimillonarios, frente a
537 existentes en EEUU. El reciente informe de este año establece
que el magnate de bienes raíces Xu Jiayin, fundador de la compañía
China Evergrande, es ahora el hombre más rico de ese país: su for-
tuna ascendió a los 43 mil millones de dólares.
Con todo esto, ¿se puede creer que en China se construye el
socialismo?
El 19° Congreso del Partido Comunista de China trazó una lí-
nea política que tiene como propósitos centrales afirmar las relacio-
nes capitalistas y hacer de China una gran potencia capitalista mun-
dial. Consagró al "Pensamiento Xi Jinping" como fuente teórica de
esa política.
La profundización y fortalecimiento del capitalismo en China y
la consagración del denominado “pensamiento Xi Jinping” consti-
tuyen los elementos esenciales aprobados por el 19 Congreso del
Partido Comunista de China, efectuado en octubre pasado. De ellos
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devienen otros propósitos, como hacer de ese país una gran potencia
capitalista.
En el curso de las últimas cuatro décadas, la adopción de refor-
mas pro capitalistas siempre han sido cobijadas con propuestas “in-
novadoras” que, según su trascendencia, han sido catalogadas con
las categorías de “teoría” o “pensamiento”. Ahora, el congreso de
los revisionistas chinos decidió reformar la Constitución del Partido
y “glorificar” el “Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con
características chinas para una nueva era”. De esta manera, el pen-
samiento del actual jefe del PCCh se lo pone al mismo nivel del
marxismo-leninismo, el pensamiento Mao Zedog, la teoría de Deng
Xiaoping y la teoría de la tres representaciones. “El pensamiento de
Xi es el último logro y el último nivel de la práctica marxista, escri-
birlo en la Constitución muestra la autoridad del pensamiento de Xi,
que exige al Partido obedecer y promover el desarrollo de la teoría”,
señala Cai Zhiqiang, profesor de la Escuela del Partido del Comité
Central del PCCh.
La última reforma a la Constitución del Partido que al respecto
se hizo se produjo en 12º Congreso del PCCh en 1982, en la que –
según la versión oficial- “se corrigieron los errores de ‘izquierda’ y
se estableció la construcción económica para la modernización so-
cialista como el centro del trabajo del Partido”. Es la época de Deng
Xiaoping que introdujo una serie de reformas de contenido capita-
listas (ver edición 1794 de E.M.). En 1997 se estableció la “Teoría
de Deng Xiaoping” como la teoría rectora del PCCh; en el año 2002
la Teoría de las Tres Representaciones y en el 2007 la Perspectiva
Científica sobre el Desarrollo.
La teoría de las Tres Representaciones, acuñada por Jiang Ze-
min habla de “dar un paso adelante en el camino socialista” incor-
porando los llamados “sectores emergentes de la sociedad: empresa-
rios, capitalistas y clase media”. Las clases emergentes de las que
hablaba en ese entonces Jiang Semin eran los nuevos empresarios,
financistas, que según él son “constructores, junto con otras esferas
sociales, del socialismo con características chinas”, eufemismo con
el que se oculta la presencia del capitalismo. Bien puede decirse que
esa teoría es una prolongación de la teoría de Deng Xiaoping: “Un
país, dos sistemas”.
“El Partido debe siempre representar las inquietudes del desa-
rrollo de las fuerzas productivas avanzadas de China, representar la
orientación del desarrollo de la cultura avanzada de China, y repre-
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sentar los intereses fundamentales de la mayor parte de la población
de China”, señaló Jiang Zemin en el XVI Congreso Nacional del
PCCh al argumentar su teoría. Este planteamiento constituye la base
ideológica que permitió la incorporación de muchos empresarios al
PCCh, expresa el abandono total del carácter de clase que debe te-
ner un auténtico partido comunista –lo que no llama la atención que
lo hagan- y también el abandono del principio de la lucha de clases.
En la prensa y la televisión esta teoría fue presentada como un mé-
todo para ayudar a la gente humilde a mejorar su calidad de vida, es
decir, a ganar más dinero.
Las nuevas inclusiones en la Constitución del PCCh, constitu-
yen “una gama de nuevas ideas, ideas y estrategias presentadas por
el Comité Central del PCCh con Xi como núcleo… que incluyen el
papel decisivo de las fuerzas del mercado en la asignación de recur-
sos…” lo que deja en claro que la esencia del pensamiento Xi es el
liberalismo.
Con ese pensamiento, el PCCh se propone afianzar el capita-
lismo en China y convertirla en una gran potencia capitalista mun-
dial. “Las aspiraciones originales de los comunistas chinos y su mi-
sión consisten precisamente en perseguir la felicidad del pueblo
chino y conseguir la revitalización de la nación china”, señala Xi
Jinping en su informe presentado ante el 19 Congreso Nacional del
PCCh. “La materialización de la gran revitalización de la nación
china es el sueño más grandioso que acaricia nuestra nación desde
la época moderna” reitera en el mismo informe, y que para
ello “hemos de adaptarnos a la corriente de los tiempos, obedecer la
voluntad del pueblo y tener la valentía de llevar a cabo la reforma y
la apertura, a fin de que la causa del Partido y del pueblo rebosen
siempre de una poderosa fuerza motriz que les permita avanzar in-
trépidamente”. En otras palabras profundizar en la reforma de con-
tenido capitalista.
Tan afirmado está el capitalismo en China, que en el mismo in-
forme se reconoce que el Comité Central ha debido tomar medidas
para “rectificar”, entre otros comportamientos, el hedonismo y la
proclividad al derroche y a la suntuosidad, expresiones típicas de
una sociedad burguesa.
Como señalamos antes, uno de los objetivos propuestos por los
revisionistas que dirigen el Partido Comunista de China es hacer de
su país una gran potencia capitalista, con capacidad dirimente en el
complejo escenario político internacional. Este propósito se sustenta
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en la directiva varias veces señalada por Xi Jinping en el informe
presentado ante el 19 Congreso del PCCh, que se resume en la frase
“materializar la gran revitalización de la nación china”.
Esta visión implica, por un lado, la negación de la teoría leni-
nista acerca de las nacionalidades, pues, no se puede desconocer la
existencia de otras naciones y nacionalidades en ese enorme país y,
por ende, no es posible dar el carácter de “minorías étnicas” a esos
pueblos, como se señala en dicho informe. Por otro lado, esa postu-
ra expresa una visión chovinista de la nación china que, como com-
plemento indispensable para materializar ese objetivo en la arena
internacional, se propone contar con un “ejército de primer orden
mundial”. *
Cuando se habla de nación, se hace referencia a un conglome-
rado de personas que tienen elementos fundamentales en común que
les otorga una identidad nacional, independientemente de su condi-
ción de clase. Por lo tanto, el planteamiento de “revitalizar la na-
ción china”, implica promover el desarrollo todos los sectores que
la integran, entre los que se encuentra esa poderosísima burguesía
china –que inclusive ahora puede ingresar al PCCh- abandonando la
visión clasista de la sociedad y el carácter proletario del sistema
socialista. El nacionalismo, contrario a la esencia internacionalista
*
Del Informe de Xi Jinping ante el 19 Congreso del PCCh.
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proletaria del marxismo leninismo- siempre tiende a menospreciar o
repudiar a otras culturas o naciones, por lo tanto, es excluyente.
Ese chovinismo nacionalista lleva a Jinping a hablar de la “chi-
nización” del marxismo. “El pensamiento sobre el socialismo con
peculiaridades chinas de la nueva época –señala en el Informe-
…es el fruto más reciente de la chinización del marxismo…”.
La chinización del marxismo no es más que la etiqueta con la
que buscan justificar el abandono total al marxismo, no es ningún
desarrollo de éste en las nuevas condiciones en las que vive el mun-
do. Tanto es así que, a la par que plantean semejante “adelanto”,
insisten que el socialismo solo puede desarrollarse con la reforma y
la apertura (reforma capitalista y apertura a capitales privados y ex-
tranjeros), y que es necesario “erradicar decididamente todas la
ideas y conceptos anacrónicos” y tener “una visión completamente
nueva y en estrecha combinación con las nuevas condiciones de
nuestro tiempo y las nuevas exigencias de la práctica”. Es decir,
para los revisionistas chinos el marxismo leninismo es anacrónico.
La historia del movimiento comunista y revolucionario interna-
cional recoge varios momentos en los que el revisionismo ha escon-
dido o intentado justificar su traición a los ideales marxista leninis-
tas bajo el criterio de las particularidades locales. Así actuaron Tito
con su “autogestión yugoeslava”, los revisionistas eurocomunistas o
los norcoreanos con el endiosamiento de la “idea Juche (Zuche)”.
Independiente de que el PCCh haga algún esfuerzo por decir
que supuestamente sigue por los linderos del marxismo leninismo,
toda su práctica y las orientaciones definidas en su último congreso
señalan lo contrario. Miremos algunas líneas de acción definidas en
su congreso que solo pueden llevar a consolidar un capitalismo ya
existente:
• Aceleración del perfeccionamiento del régimen de la econo-
mía de mercado socialista… hay que centrarse en la mejora tanto
del sistema de los derechos de propiedad como de la distribución
mercadizada de los elementos de producción…
• Hay que profundizar la reforma de las empresas estatales,
desarrollar la economía de propiedad mixta y conformar empresas
de primer orden mundial globalmente competitivas…
• …respaldar el desarrollo de las empresas no públicas y acti-
var el vigor de todo tipo de agentes del mercado
• Hay que profundizar la reforma del sistema mercantil, des-
mantelar el monopolio administrativo, prevenir la monopolización
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del mercado, acelerar la reforma tendente a la mercadización de
los precios de los elementos de producción, flexibilizar las restric-
ciones para el acceso al sector servicios y perfeccionar el régimen
de supervisión y control del mercado…
• …profundizaremos la reforma del sistema de tierras rurales y
mejoraremos el sistema de separación de los “tres derechos” [de
propiedad, de contratación y de gestión] de las tierras contratadas.
(Es decir, se afirma la propiedad privada sobre la tierra)
• Otorgaremos una mayor autonomía reformadora a las zonas
experimentales de libre comercio y exploraremos la construcción
de puertos francos. Hay que innovar las modalidades de inversión
en el extranjero...
Estos aspectos, y los expuestos en los cuatro artículos destina-
dos al análisis de lo que hoy ocurre en China, nos ratifican que allí
se ha impuesto el capitalismo. Los trabajadores y los pueblos de ese
país tienen la tarea de organizar y llevar a la victoria una auténtica
revolución proletaria.
Fuentes:
*Informe presentado por Xi Jinping ante XIX Congreso Nacional
del PCCh
*Global Times
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