Anatomía del Aparato Locomotor en E.S.O.
Anatomía del Aparato Locomotor en E.S.O.
59.1. Introducción
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59.1. Introducción
Junto a las funciones de nutrición y de reproducción, el otro atributo de los seres vivos y por tanto del
hombre, es la sensibilidad, es decir, la capacidad para reaccionar frente a los estímulos procedentes tanto
del medio ambiente como del interior de nuestro propio organismo.
Al estudiar el sistema nervioso vimos que en éste se elaboran órdenes, que han de ser ejecutadas por
alguna estructura. En efecto, el S. N. de la vida consciente elabora órdenes a nivel de la médula espinal
(actos reflejos) y de la corteza cerebral (actos voluntarios), a partir de estos datos del mundo exterior
captados por los sentidos; esto permite al individuo moverse en el medio en el que vive: buscar alimento,
emigrar, etc., en relación a su propio sostenimiento; y también relacionarse con los demás individuos de su
medio.
En el fondo de todos estos movimientos se descubren impulsos muy, algunos muy profundos (viscerales);
otros de nivel voluntario. Las órdenes emanadas de los centros del S. N. de la vida consciente se
transmiten a los músculos esqueléticos. Éstos producen el movimiento del individuo, gracias a su
conexión con el esqueleto óseo. Por esto, los órganos efectores de la vida de relación son los huesos y los
músculos. La sensibilidad y la integración orgánica son la base de las funciones de relación.
El aparato locomotor es un conjunto anatómico y funcional integrado por los huesos, articulaciones y
músculos de nuestro cuerpo. Sirve para la realización de los movimientos voluntarios y para mantener la
postura o posición de cada persona.
En el aparato locomotor hay que considerar una parte pasiva, el esqueleto, y una parte activa, el músculo.
La parte orgánica, en huesos frescos, se puede eliminar por calcinación, mientras que los ácidos atacan la
parte mineral, quedando el hueso en idéntica forma, pero flexible.
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1. Largos. La longitud predomina sobre el resto de dimensiones. Los encontramos en las extremidades.
Presentan una porción cilíndrica y hueca (diáfisis) y dos extremos más voluminosos (epífisis).
2. Alargados. Por ejemplo, los de las costillas en los que si bien predomina la longitud, son aplanados y
carentes de diáfisis hueca como en los largos.
3. Cortos. Las tres dimensiones son similares. Los encontramos en la muñeca, dedos, etc.
4. Planos. Tienen dos dimensiones similares que sobrepasan bastante la tercera. Abundan en el cráneo,
cara, etc.
En las secciones transversales de los huesos se pueden observar partes que presentan muchas cavidades
intercomunicantes y otras partes que no presentan estas cavidades. El primer tipo se llama hueso
esponjoso y el segundo hueso compacto.
La diáfisis de los huesos es casi totalmente compacta; sólo en la parte profunda hay algo de hueso
esponjoso. En cambio, las epífisis están formadas por hueso esponjoso excepto la delgada capa superficial
que es compacta.
Los huesos cortos tienen un centro esponjoso y la periferia compacta. Los huesos planos presentan dos
capas compactas separadas por hueso esponjoso. En general, la capa superficial de los huesos es
compacta y las partes interiores esponjosas.
Las cavidades del hueso esponjoso está ocupada por la médula ósea roja o hematógena. En el hueco de la
diáfisis (canal medular) de los huesos largos hay médula amarilla constituida por tejido adiposo.
Los huesos tienen las superficies externas e internas cubiertas por envolturas conjuntivas (periostio y
endostio), respectivamente. Sus funciones son las de nutrir el tejido óseo y suministrar osteoblastos para
el crecimiento y reparación de los huesos.
a) Primero se acumulan ciertas células en cada uno de los espacios donde se formarán los huesos
constituyendo piezas memb ranosas o precartilaginosas.
b) Durante una segunda fase estas piezas se transforman en cartílagos. El esqueleto del embrión está
constituido al principio por cartílago.
c) Finalmente el tejido óseo va sustituyendo al cartílago. Estas transformaciones son lentas y progresivas
y no siempre son sustituidos los cartílagos por huesos, como ocurre en la laringe.
Puede ocurrir que la osificación se lleva a cabo directamente a partir de las piezas membranosas
(osificación intramembranosa o conjuntiva); si se inicia a partir de un modelo cartilaginosa se llama
osificación condral o endocondral.
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Los huesos crecen al formarse tejido óseo nuevo, a la vez que se destruye parcialmente el hueso existente.
La forma del hueso se mantiene durante el crecimiento.
Los huesos largos crecen en longitud y espesor, su osificación es de tipo condral. Los huesos cortos
tienen osificación condral a partir del centro de los mismos; los planos, de osificación intramembranosa,
crecen al formar el periostio tejido óseo en la cara externa y producirse, a la vez, resorción en la cara
interna.
El crecimiento en espesor de los huesos se debe a la formación de nuevas capas de tejido óseo en la
superficie externa originada por el periostio. A la vez hay resorción de tejido óseo desde dentro hacia
afuera aumentando el tamaño del canal medular. El depósito de nuevo tejido óseo (reparación y
mantenimiento del hueso) está regulado, entre otros, por factores hormonales (calcitonina del tiroides y
paratohormona del paratiroides, ver tema 58).
• Semimóviles o anfiartrosis. Se caracterizan porque los huesos están unidos por fibrocartílago, como
sucede con las articulaciones de los cuerpos vertebrales. Sólo permiten pequeños movimientos. El
disco cartilaginoso fibroso, existente entre las superficies articulares, los mantiene unidos por
ligamientos.
• Móviles o diartrosis. Son las que permiten una mayor amplitud de movimientos. Se encuentran,
generalmente, entre los huesos largos; en la rodilla, en el codo, etc. La porción fibrosa que une los
extremos óseos se llama cápsula articular, dentro de la cual está la cavidad articular, que contienen un
líquido incoloro, viscoso y transparente (sinovia). La sinovia actúa como lubricante de las superficies
articulares, las cuales están revestidas de cartílago hialino. Varios ligamientos (músculos) contribuyen
a unir los huesos.
En la articulación de la cadera, la extremidad articular del fémur (cóndilo) penetra en la cavidad glenoidea
de la cintura pélvica, lo que permite movimientos en todos los planos posibles. Es la que tiene una
máxima movilidad.
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la parte dinámica la constituyen los músculos
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Forman la cavidad craneana que contiene y protege al encéfalo. El cráneo está constituido por ocho
huesos: 1 frontal, 1 occipital, 1 etmoides, 1 esfenoides, 2 parietales y dos temporales.
Frontal.Es un hueso medio,plano e impar a partir de los dos años de edad; hasta entonces es par. Se
articula con el borde posterior con los parietales y por abajo con el etmoides y esfenoides y varios huesos
de la cara. Forma la frente y los bordes orbitarios o arcos ciliares sobre las órbitas donde se alojan los ojos.
Occipital. Forma la nuca y está perforado por el agujero occipital, que comunica la cavidad craneana con el
conducto raquídeo, que contiene la médula espinal. Se articula, por su parte superior, con los dos
parietales, haciéndolo además con el esfenoides y los dos temporales. A los lados del agujero occipital
están los cóndilos occipitales que articulan el cráneo con la primera vértebra (atlas).
Etmoides. Se encuentra en la base del cráneo ocupando el fondo de las fosas nasales. Consta de:
a) Una lámina horizontal (lámina cribosa2), de cuyas porciones laterales parten dos masas en forma de
cubo alargado, y
b) de una lámina perpendicular o sagital en posición vertical. La lámina cribosa divide a la lámina
perpendicular en dos partes: una superior (apófisis crista galli), y otra inferior, que forma parte del
tabique de la fosas nasales. Cada una de las masas laterales presenta dos láminas, que son: cornete
superior y medio.
Esfenoides. Está en la parte media de la base del cráneo, detrás del etmoides y delante del occipital. Consta
de un cuerpo cuboideo, del que salen lateralmente un par de alas menores y otro par de alas mayores, y
hacia abajo, un par de apófisis pterigoides. En la cara del cuerpo que mira a la cavidad craneana está la
fosa hipofisaria, donde se aloja la hipófisis; la fosa y los demás constituyentes óseos que la limitan reciben
el nombre de silla turca.
Parietales. Son dos huesos situados en el techo y p ared lateral del cráneo, se unen entre sí según la línea
media superior del cráneo. Tienen forma rectangular y se unen con el frontal, con el occipital y con los
temporales.
HUESOS DE LA CARA
Su esqueleto está formado por 15 huesos: 2 maxilares, 2 palatinos, 2 malares, 2 cornetes inferiores, 2
unguis, 2 nasales, 1 vómer, 1 mandíbula y 1 hioides. A éstos hay que añadir los huesecillos del oído medio.
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Está atravesada por numerosos orificios destinados a dejar paso a los nervios olfatorios.
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Maxilares (superiores). Están provistos de alvéolos sobre los que se implantan los dientes. Cada maxilar
consta de un cuerpo y varias apófisis, entre las que merecen mención: la apófisis frontal, cuyo extremo se
articula con el frontal, y la apófisis palatina, que forma las 3/4 partes de la bóveda del paladar ósea.
Palatinos. En cada palatino se distingue una lámina ósea horizontal y otra vertical formando un ángulo
recto: la lámina horizontal o palatina forma la cuarta parte posterior de la bóveda del paladar. La lámina
vertical forma parte de la pared de las fosas nasales.
Malares o cigomáticos son los huesos de la mejilla (pómulos) y completan con la apófisis cigomática el
"asa de calavera".
Cornetes inferiores o conchas inferiores tienen forma alargada y arqueada; están situados en las fosas
nasales, debajo de los cornetes del etmoides.
Unguis o huesos lacrimales se encuentran en la pared interna de la cavidad orbital, tienen forma de uña.
Tienen forma de laminilla cuadrangular y presentan un canal por el pasan las lágrimas hasta las fosas
nasales.
Nasales. Son dos huesos rectangulares que forman la parte superior de la nariz. Se articulan entre sí y con
la porción nasal del frontal.
Vómer. Es un hueso plano y tiene forma de reja de arado. Se articula, en parte, con la lámina perpendicular
del etmoides y forma la porción posterior y dorsal del tabique medio de la cavidad nasal.
Mandíbulas o maxilar inferior. Es el único hueso de la cabeza que puede realizar amplios movimientos. En
la mandíbula se pueden distinguir: el cuerpo y dos ramas. El cuerpo, en forma de arco, presenta los
alvéolos donde se implantan los dientes inferiores y unas eminencias o tubérculos mentonianos, que
forman el mentón o barbilla. Las ramas tienen en sus extremos dos salientes mediante los cuales se articula
con los temporales: el cóndilo con el que se articula con la cavidad glenoidea del temporal
correspondiente, y la anterior o apófisis coronoides; la escotadura sigmoidea es el espacio que separa
ambas.
Hioides. Tiene forma de U y está situado en la base de la lengua. Se une al cartílago tiroides de la laringe
mediante la membrana tirohioidea. En cada uno de sus dos extremos posteriores presentan una apófisis
grande (grandes astas) y otra más pequeña (pequeñas astas).
Los huesecillos del oído medio forman una cadena de tres que se extienden desde el tímpano hasta la
ventana oval del oído y son el martillo, el yunque y el estribo.
El Esqueleto visceral. Muy desarrollado en los vertebrados inferiores como los peces en los que
constituye una importante parte del cráneo. En el hombre está representado por los maxilares, hioides y
huesecillos del oído.
LA COLUMNA VERTEBRAL
Tiene su origen en las masas celulares que rodean la notocorda del embrión en sus primeros estadios de
desarrollo. Estas masas celulares (esclerotomos), tienen una disposición segmentaria y junto con la cuerda
dorsal representan el esbozo membranoso de la columna vertebral.
A partir de los esclerotomos se forman una serie de vértebras cartilaginosas, que quedan separadas entre
sí por un disco intervertebral conjuntivo.
Después comienza la osificación de las vértebras cartilaginosas, y hasta los 16 ó 20 años no se osifica
completamente la columna vertebral.
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El conjunto de vértebras forma un tallo flexible y resistente. Tiene forma de S por la presencia de cuatro
curvaturas que de arriba abajo son: la cervical convexa por delante, la dorsal convexa por detrás, la lumbar
convexa por delante y la sacra convexa por detrás. Estas curvaturas logran que la postura vertical del
cuerpo sea recta. Además, el equilibrio del cuerpo sobre las caderas es perfecto, y las líneas de fuerza
transmitidas por la columna vertebral, se continúa a lo largo de las extremidades inferiores, hasta apoyar
en el plantar.
Cada vértebra está formada por una porción ventral voluminosa y maciza denominada cuerpo vertebral, y
un arco aplanado, el arco vertebral, que limita el orificio vertebral.
El conjunto de orificios vertebrales forman el conducto vertebral en el que se encuentra la médula espinal.
Sobre el arco vertebral existen apófisis: dos laterales o transversas, una dorsal o apófisis espinosa y cuatro
verticales (apófisis articulares), destinadas a articular cada vértebra con la que tiene encima y debajo.
Tipo de vértebras.
La columna vertebral se extiende desde la base del cráneo hasta el extremo caudal del tronco y en ella se
distinguen las siguientes regiones: cervical, dorsal, lumbar, sacra y coxígea.
Región cervical. Consta de siete vértebras pertenecientes al cuello. Estas vértebras tienen la apófisis
transversa rudimentaria, el cuerpo de escasa altura y el orificio vertebral triangular y muy ancho.
La primera vértebra o atlas, la segunda o axis y la séptima o prominente difieren bastante de las demás. El
atlas carece de cuerpo y de apófisis espinosa; sobre ella descansa la cabeza. El axis presenta una
prolongación ascendente, la apófisis odontoides, que se introduce en el agujero vertebral del atlas y sobre
la cual éste puede girar y, por tanto, la cabeza. La vértebra prominente es ostensible por su apófisis
espinosa, especialmente larga y gruesa.
Región dorsal. Está integrada por 12 vértebras, las cuales se articulan con las costillas que forman con
éstas y con el esternón la caja torácica; por ello, se llaman vértebras dorsales o torácicas.
Región lumbar. Consta de 5 vértebras de voluminoso cuerpo, en cuyas apófisis transversas aparecen
unos rudimentos de costillas que se denominan apéndices costiformes. Los orificios vertebrales son
triangulares y las apófisis espinosas robustas y dirigidas dorsalmente.
Región sacra. Constituida también por 5 vértebras soldadas entre sí, que originan un único hueso (sacro).
Tiene forma triangular, con la base hacia arriba, se articula con los huesos coxales y forma la pelvis.
Región coxígea. Está formada por dos a 5 vértebras rudimentarias reunidas en un sólo hueso que se llama
coxis o cóccix.
LA CAJA TORÁCICA:
Sobre la región dorsal de la columna vertebral se insertan dos pares de arcos esqueléticos aplanados
denominados costillas, que con el esternón forman la caja torácica o tórax óseo.
Cada costilla consta de una porción ósea y otra porción cartilaginosa ventral más pequeña. En el extremo
posterior presentan una cabeza y una tuberosidad mediante la que se articulan con las vértebras dorsales
mediante las articulaciones vertebrocostales, y con el esternón con las articulaciones costoesternales. Las
siete primeras costillas se articulan con el esternón (costillas esternales). Las tres siguientes se unen
entre sí y a la séptima por sus cartílagos (costillas asternales fijas o costillas falsas). Las dos últimas
tienen su extremo ventral libre (costillas asternales flotantes).
Esternón. Es una lámina ósea en forma de espada constituida por tres porciones: una más ancha y superior
(manubrio o mango esternal) en la que se articula la clavícula y el primer par de costillas; le sigue el cuerpo
u hoja a cuyo nivel se articulan los 6 pares siguientes de costillas y, por último, el apéndice xifoides,
cartilaginosa y de forma puntiaguda.
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EXTREMIDADES ANTERIORES:
Cintura escapular o torácica: Está formada por dos huesos: la clavícula y el omóplato.
Clavícula. Está delante, en la parte superior del tórax. Tiene forma de S muy alargada y se articula por su
extremo interno con el borde superior del esternón y por el externo con la apófisis acromión del omóplato.
Su misión es impedir que el hombro se desvíe hacia adelante.
Omóplato. Está situado en la parte posterior del tórax. es plano, muy ancho y de forma triangular. En la cara
posterior existe un relieve transversal, la espina del omóplato, que se continúa con una gran apófisis
(acromión) por donde se articula, como hemos dicho, con la clavícula. En el ángulo externo del hueso está
la cavidad glenoidea del omóplato, con la que se articula el hueso del brazo (húmero).
En el borde superior y hacia el ángulo externo se encuentra la apófisis coracoides (hueso independiente en
los demás vertebrados). El omóplato corresponde, pues, a la soldadura de la escápula y el coracoides.
En ella se distingue: el brazo, el antebrazo y la mano. El esqueleto del brazo está formado por un sólo
hueso (húmero), el antebrazo por dos (cúbito y radio), y el esqueleto de la mano consta de los huesos
carpo (muñeca), de los del metacarpo (palma de la mano) y falanges (dedos).
Húmero. Es un hueso largo típico (diáfisis, epífisis superior e inferior). La diáfisis tiene su mitad superior
casi cilíndrica y la inferior en forma de prisma triangular. La epífisis superior (cabeza) es casi esférica y se
articula con la cavidad glenoidea del omóplato.
La inferior presenta una zona articular en medio de dos eminencias laterales no articulares. En la zona
articular hay una parte interna (tróclea o polea humeral) por donde se articula el extremo superior del
cúbito, y una externa o cóndilo humeral en la que se articula la cabeza del radio. Por encima de la tróclea se
encuentra una depresión (fosa olecraniana) donde se aloja la apófisis del mismo nombre del cúbito.
Cúbito o ulna. Se dispone paralelo, externamente, con el radio cuando dirigimos las palmas de la mano
hacia adelante. Su diáfisis es prismática triangular. La epífisis superior tiene una cavidad (sigmoidea del
cúbito), donde se articula con la tróclea del húmero; la apófisis olécranon, que acaba en pico, se aloja en la
cavidad del mismo nombre del húmero (al estirar el brazo e impidiendo que el brazo se dirija hacia atrás. La
epífisis inferior (cabeza del cúbito) es una superficie convexa, cuyo extremo distal se articula con el carpo.
Radio. Permite los movimientos de pronación (pulgar hacia dentro) y de supinación (pulgar hacia fuera). La
epífisis superior presenta concavidad (cúpula del radio), mediante la que se articula con el cóndilo humeral.
La epífisis distal tiene una superficie articular para los huesos del carpo.
Carpo: Está integrado por 8 huesecillos carpianos, dispuestos en dos filas. Los cuatro de la primera, desde
el borde del radio al del cúbito, son: Escafoides, Semilunar, Piramidal, Pisiforme. Los cuatro de la segunda
fila y siguiendo el mismo orden son: Trapecio, Trapezoide, Grande y Ganchoso.
Metacarpo. Está formado por cinco huesos (metacarpianos) y se conocen con el nombre de primero,
segundo, tercero, cuarto y quinto, comenzando desde la parte del pulgar. Se articulan con los huesos de la
segunda fila del carpo y con las falanges.
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Falanges o dedos. Son tres en cada dedo, excepto en el pulgar que sólo hay dos. Se denominan falange,
falangina y falangeta, o bien, primera, segunda y tercera falange.
EXTREMIDADES INFERIORES:
Cintura pelviana:
También llamada cíngulo abdominal está formada por un hueso (Coxal), que se articula por detrás con el
sacro y por delante con el coxal del otro lado. Así forman un grueso anillo óseo (pelvis), que sostiene los
órganos abdominales.
El esqueleto de la cintura pelvina de todos los tetrápodos consta de tres elementos óseos: ileon, isquion,
pubis. En el hombre, y mamíferos en general, están los tres huesos unidos.
El ilion está en posición dorsocraneal y forma las caderas; el isquion está en posición caudodorsal, y el
pubis se sitúa caudoventralmente. En la zona de confluencia de los tres huesos está la cavidad cotiloidea,
que se articula con la cabeza del hueso del muslo (fémur). Entre el isquion y el pubis hay un gran orificio
(agujero isquiopubiano u obturador).
Comprende el muslo, la pierna y el pie. De forma similar al esqueleto de la extremidad superior, el esqueleto
del muslo consta de un solo hueso (fémur), dos en la pierna (tibia y peroné); estando formado el esqueleto
del pie por los huesos del tarso (talón), metatarso (planta del pie), y las falanges de los dedos.
Fémur. Es el hueso más grande del cuerpo humano. Su diáfisis es ligeramente curva, presenta la
concavidad hacia atrás; por la cara anterior es casi cilíndrico y posteriormente ofrece una cresta. La epífisis
superior (cabeza del fémur), se articula con la cavidad cotiloidea del hueso coxal, y se une con la diáfisis
por el cuello femoral, debajo del cual se localizan dos tuberosidades (trocánteres). La epífisis distal acaba
en dos gruesos cóndilos femorales, entre los que se localiza la tróclea femoral, por donde se articula con la
tibia.
Tibia. Se dispone paralela, por el exterior, con el peroné. Su diáfisis es prismática triangular (la arista
anterior forma la espinilla). La epífisis anterior presenta dos gruesas prominencias (cóndilos), con dos
cavidades glenoideas, sobre las que descansan los cóndilos femorales; la epífisis distal se articula con el
hueso astrágalo del tarso, y en el lado interno presenta una apófisis (maléolo interno) que forma la
prominencia ósea de la cara interna del tobillo.
Peroné o fíbula. Es largo y delgado. Por su extremo superior se articula con la tibia y por el inferior con el
tarso y la tibia. En su parte inferior presenta una apófisis que corresponde a la base ósea de la cara externa
del tobillo.
Entre el fémur y la tibia, en la rodilla, hay un hueso discoidal que se encuentra flotante la Rótula.. Este
hueso impide que la pierna se doble hacia adelante.
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La mayor parte del citoplasma de las células o fibras musculares está ocupado por haces de miofibrillas.
La unidad estructural y funcional de las miofibrillas es el sarcómero. La repetición de sarcómeros es lo que
da el aspecto estriado a la fibra muscular.
Un sarcómero es una estructura cilíndrica, de cuyos extremos parten hacia el interior unas estructuras
proteicas llamadas filamentos delgados. En la parte central del sarcómero existe un haz de filamentos
gruesos, también de naturaleza proteica, que se intercalan regularmente entre los filamentos delgados, de
modo que cada filamento grueso está rodeado por seis filamentos delgados, y cada filamento delgado
separa dos o tres filamentos gruesos.
El filamento delgado tiene aspecto de cuerda de nudos: el equivalente de la "cuerda" es un polímero de las
proteína actina, y los "nudos", dispuestos a intervalos regulares, están constituidos por la proteína
globular troponina.
El filamento grueso consta fundamentalmente de unas 400 moléculas de miosina, formando un haz
compacto. La miosina es una proteína en forma de "palo de golf), cuya cabeza puede apartarse
elásticamente del haz de miosina que forman el filamento grueso.
Los músculos están formados por millones de fibras musculares. Las fibras musculares estriadas están
agrupadas formando fascículos musculares; cada fibra está unida a las demás por una capa muy fina de
tejido conjuntivo (endomisio). Los fascículos, a su vez, están agrupados y unidos por tejido conjuntivo
(perimisio interno). Este conjunto de fascículos rodeado por una membrana externa de tejido conjuntivo
(perimisio externo o perimisio), es lo que denominamos músculo.
El perimisio interno está constituido por los septos que parten del perimisio externo y se dirigen hacia el
interior del músculo.
Por el perimisio llegan vasos sanguíneos que se ramifican y forman una red capilar distribuida
paralelamente a las fibras musculares. Esta red capilar nutre al músculo. Asimismo por el perimisio llegan
los nervios que conducen los estímulos.
Los largos pueden ser fusiformes y aplanados; los primeros son más gruesos por el centro y los segundos
tienen el mismo grosor a lo largo de las fibras.
Cuando hay dos músculos acoplados de manera que si uno se contrae otro se relaja, se dice que son
antagonistas. Si actúan para acercar o separa dos partes de un miembro se llaman flexores y extensores,
respectivamente.
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Si las partes movidas se acercan hacia el eje central los músculos se llaman aductores. Si se alejan de dicho
eje se llaman abductores.
Los elevadores y depresores levantan o bajan, respectivamente, diferentes parte. Los pronadores y
supinadores provocan un giro hacia abajo, los primeros y hacia arriba, los segundos.
Los esfínteres y los dilatadores cierran o abren un orificio. Los orbiculares bordean una abertura en forma
de ojal. Estas tres clases de músculos no producen movimientos de huesos, pues no se insertan sobre
ellos.
MÚSCULOS DE LA CABEZA
Músculos masticadores.
Entre ellos destacamos los que provocan la ascensión de la mandíbula inferior, interviniendo de forma
notoria en la masticación:
Temporal. En forma de abanico, se extiende desde el hueso temporal hasta la mandíbula inferior pasando
por el arco cigomático.
Masetero. Tiene forma de cuadrilátero y se extiende desde al arco cigomático hasta la cara externa de la
rama mandibular inferior.
Pterigoideos. Hay uno medial y otro lateral, tienen su inserción de origen en la apófisis pterigoides del
esfenoides y se extienden hasta el ángulo de la mandíbula, el primero, y hasta el cóndilo de la misma, el
segundo.
Músculos mímicos
Son los responsables de los gestos de la cara que expresan el estado de ánimo. Pueden desempeñar esta
función porque alguna de sus partes se insertan en la piel a la que imprimen movimiento.
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• Buccinador. Forma la mayor parte de las mejillas y su contracción aumenta el tamaño transversal de la
boca. (hinchan los carrillos y sirven para silbar).
• Orbicular de los párpados. Cierra los ojos.
• Orbicular de los labios. Cierra la boca
• Risorio. Se sitúan en medio de la mejilla, tiran hacia atrás de la comisura de los labios originando la
sonrisa.
• Nasal. Estrecha el orificio de la nariz y produce arrugas en la piel de la misma.
• Elevador del labio superior. También eleva el ala de la nariz y descubre la parte interna del labio
superior.
• Cuadrado de los labios. es depresor del labio inferior.
• Cigomáticos mayor y menor. Llevan hacia afuera y arriba la piel del labio superior y la comisura labial,
respectivamente.
Son los responsables de los amplios movimientos de la cabeza. Como el esqueleto del cuello es reducido
se favorece la libertad de movimientos. Se dividen en tres grupos: dorsal y músculos de la nuca,
ventrolateral y grupo de músculos de origen cefálico.
Grupo dorsal
Trapecio. Tienen forma triangular, pero reciben este nombre porque entre los de ambos lados recuerdan a
la forma trapezoidal. Se insertan en el occipital, a lo largo de las vértebras cervicales y dorsales, y en el
omóplato. Ocupan, pues, la nuca y parte de la espalda. Su misión es elevar el hombro y desplazarlo hacia
atrás.
Grupo ventrolateral:
• Escalenos. Se originan en las apófisis transversas de las vértebras cervicales y se insertan en las dos
primeras costillas a las que sostienen y elevan.
• Hioideos. Se sitúan en posición ventral respecto al hueso hioides, cartílago tiroides y mandíbula.
Actúan como depresores de la mandíbula.
• Prevertebrales. Al contraerse flexionan la cabeza.
De origen cefálico:
• Cutáneo. Se extiende desde la parte superior del tórax hasta las comisuras labiales cubriendo la cara
ventral del cuello. Lleva las comisuras hacia abajo y contribuye al descenso de la mandíbula.
• Esternocleidomastoideo. Se extiende desde la apófisis mastoides del temporal hasta el mango del
esternón y la clavícula. Su contracción produce la rotación de la cabeza. Si se contraen los dos
esternocleidomastoideos a la vez inclinan la cabeza hacia adelante.
• Digástrico. Tiene como misión bajar la mandíbula inferior. Va desde el temporal (apófisis mastoides), al
hioides y de éste al ángulo anterior de la mandíbula inferior (cara interna de la barbilla). Si nombre se
debe a que está formado por dos vientres o abultamientos separados por un tendón; uno entre la
apófisis mastoides y el hioides y el otro entre éste y la mandíbula inferior.
Para estudiar los músculos del tronco establecemos tres grupos: troncoescapulares, del tórax y del
abdomen.
En la parte inferior del tronco los músculos no son comparables a los troncoescapulares, pues la función
que desempeñan las extremidades inferiores (sustentación del cuerpo y locomoción), es diferente a las de
las extremidades superiores (movimientos amplios y precisos). Los músculos de la cintura pelviana se
estudiarán con los de las extremidades inferiores.
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Músculos troncoescapulares
Tienen su inserción de origen en el esqueleto del tronco o en los huesos de la cintura escapular y su
inserción terminal es la extremidad superior del húmero. Producen el movimiento de la articulación
escapulohumeral. Los más importantes son:
Forman la mayor parte de las paredes abdominales y se contraen de forma refleja cuando algún agente
ejerce presión sobre ellos. Esta propiedad permite reconocer procesos inflamatorios en las vísceras
abdominales cuando aquéllos alcanzan la hoja visceral del peritoneo, pues las paredes abdominales se
endurecen a consecuencia de la contracción. Los más notables son los siguientes.
• Recto mayor del abdomen. Está situado ventralmente, al lado de la línea media desde el pubis hasta los
cartílagos de las costillas. Colabora en la eliminación del contenido intestinal, en la micción, vómito,
etc. Presenta una típicas fajas tendinosas transversales, y entre los de ambos lados se encuentra la
llamada "línea blanca o alba" del abdomen, que es la aponeurosis que se extiende como ellos desde la
apófisis xifoides del esternón, al pubis.
• Oblicuos externo o mayor del abdomen. Es el mayor músculo del abdomen y el segundo en extensión el
cuerpo. Cubre al anterior, y se extiende desde las porciones laterales de las costillas hacia adelante
hasta terminar en una aponeurosis común con el del otro lado que se inserta en el pubis. Al contraerse
doblan también el tórax hacia abajo.
En los músculos de la extremidad superior libre se pueden distinguir dos grupos: los del brazo y los del
antebrazo y mano.
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• Bíceps braquial. Ventral y antagónico al tríceps (flexiona el antebrazo). Posee dos vientres o ramas que
se insertan en el omóplato, las cuales se reúnen inferiormente en una que se inserta cerca de la cabeza
del radio.
• Tríceps braquial. Dorsal, extiende el antebrazo. Tiene su extremo superior dividido en tres ramas que
se insertan, una de ellas en el omóplato y las otras dos en el húmero, mientras que el único extremo
inferior, se insertan en la apófisis olecranon del cúbito.
• Pronadores y Supinadores, responsables del giro del radio sobre el cúbito. Los primeros van desde la
cara anterior del extremo superior del cúbito, hasta el centro de la cara externa del radio, provocando su
contracción el cruce de ambos huesos, y en consecuencia el giro de la mano con el dorso hacia arriba.
Los supinadores de acción antagónica, van de la parte media del húmero al extremo inferior del radio.
• Flexores y extensores de los dedos. Son antagónicos. Los flexores se inician en la parte superior del
cúbito y radio, ocupan la cara anterior del antebrazo y se prolongan por unos fuertes tendones que
atraviesan la palma de la mano hasta llegar a la falange de los dedos. Los extensores arrancan del
extremo inferior del húmero, recorren el antebrazo por su cara posterior y terminan como los flexores en
los tendones que cruzando el dorso de la mano se insertan en las falanges.
• Palmares. Doblan la mano sobre el antebrazo.
Distinguimos los siguientes grupos: de la cintura pelviana, del muslo y de la pierna y el pie.
Tienen su inserción terminal en el fémur y se originan unos en el ilion (dorsales) y otros en el isquion o en
el pubis (ventrales). Los dorsales que destacamos son: Psoas mayor, ilíaco y glúteos (menor, medio y
mayor). Intervienen en la elevación del muslo, inclinación del tronco hacia adelante, abducción del fémur y
mantenimiento del equilibrio en la posición bípeda erecta.
Los ventrales contribuyen a mantener el equilibrio de la pelvis y del tronco sobre los dos fémures.
a) Anteriores o extensores:
• Cuádriceps femoral. Es de los músculos más voluminosos del cuerpo y el único extensor de la pierna.
Ocupa la cara interna del muslo, sus cuatro ramas o vientres se insertan, por arriba, con los trocánteres
del fémur, e inferiormente se reúnen en el tendón rotuliano (tiene engastada la rótula en su espesor)
que se inserta en la cara externa superior de la tibia.
• Sartorio (músculo de lo sastres), que flexiona la rodilla y permite cruzar las piernas. Tiene forma
acintada y se dirige oblicuamente cruzando el muslo por delante, desde el ilion hasta la cresta de la
tibia.
b) Posteriores o flexores:
• Biceps femoral. Flexiona la pierna. Se sitúa en la cara posterior del muslo y se halla formado por dos
ramas que se insertan por la parte superior con el isquion y en el fémur, y se reúnen inferiormente en un
solo tendón que se sujeta en la cabeza del peroné.
• Semitendinoso y membranoso, situados al lado del anterior, con función semejante, poseen un tendón
superior que se inserta junto con una de la ramas del bíceps y uno inferior que lo hace con el extremo
superior de la tibia.
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Músculos de la pierna
• Tríceps sural o gastrocnémico que se compone de los gemelos que se originan en los cóndilos del
fémur y por abajo terminan en el tendón de Aquiles, que se inserta en el hueso calcáneo. Estos
músculos son fundamentales en la marcha, salto, etc., pues elevan el talón, extendiendo el pie, y con
ello el cuerpo.
• También merecen citarse los músculos tibial (anterior y posterior); el anterior desciende por delante de
la tibia hasta el pie, al que mueve en varias direcciones, especialmente flexionándolo hacia la pierna.
• Extensores de dedos, situado también en la cara anterior, tiene un largo tendón que discurre hacia abajo
y por encima del pie se ramifica, llegando a la falange de los dedos.
• Flexores de dedos. Desde la cara posterior de la tibia sus tendones llegan a los dedos, atravesando la
planta del pie.
• Músculos del pie. Tienen su inserción de origen y terminal en los huesos del pie y contribuyen a
sostener el peso del cuerpo.
MECANISMO DE LA CONTRACCIÓN
La contracción muscular se produce por la interacción de las proteínas actina y miosina, de modo que los
filamentos delgados se deslizan entre los gruesos, y el sarcómero se acorta longitudinalmente. La energía
necesaria para la contracción se obtiene del ATP. Este ATP se obtiene a partir de las reservas de
glucógeno del músculo. Además de esta fuente de energía, existe un mecanismo de almacenamiento
temporal de la energía de la glucolisis antes de ser transferida al ATP, que es la fuente inmediata de energía
durante la contracción. Así, la fosfocreatina es una especie de batería química. La glucolisis, carga la
batería de fosfocreatina; el consumo de ATP durante la contracción la descarga.
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ADP+P ADP+P
ATP A1 A2
M-A1 ADP-P M-A2 ADP+P
Una cabeza de miosina (M) va enlazando con distintas moléculas de actina (A1, A2,...) en cada ciclo se
consume una molécula de ATP. La afinidad de la Miosina es ADP+ Pi ≤ Actina ≤ ATP
La interacción actina-miosina es posible por las distintas afinidades de la miosina hacia diferentes
ligandos. En efecto, la afinidad de la miosina es máxima por el ATP, menor por la actina y mínima por el
ADP + P. Así que, en presencia de ATP, la miosina se une a él. Pero la miosina tiene actividad ATPasa,
hidrolizando al ATP, y uniéndose al ADP+P. Como la afinidad por la actina es mayor, la actina desplaza al
ADP+P y se une a la miosina. El complejo actina-miosina permanece unido hasta que llega un nuevo ATP,
que desplaza a la actina y comienza otro ciclo. Debe notarse que, en los sucesivos ciclos de reacción, la
misma cabeza de miosina se une a actinas diferentes, cada vez más cercanas al extremo del sarcómero.
Como resultado de esto, el sarcómero se acorta, al tiempo que el ATP se hidroliza.
En situación de reposo, la actina no puede interaccionar con la miosina porque el centro activo de la actina
está ocluido por la troponina. El Ca ++ , al ser liberado del retículo sarcoplásmico, se une específicamente a la
troponina, produciendo en ella un cambio de conformación, de modo que el centro activo de la actina
queda al descubierto. La contracción se mantiene mientras dura la presencia de Ca ++ y ATP.
EXCITABILIDAD
Es una propiedad general de la materia viva, pero es especialmente ostensible en las fibras musculares y en
las células nerviosas.
Las fibras musculares reaccionan o responden a determinados estímulos mediante una contracción que
puede producir movimiento. El estímulo es el impulso nervioso que se produce en un centro nervioso y es
transmitido por un nervio motor hasta el músculo. Sin embargo, se pueden utilizar estímulos químicos
(ácidos y bases más o menos diluidos), mecánicos (pinchazos, golpes), térmicos (calor y frío), luminosos y
eléctricos.
Los estímulos eléctricos son los que más se usan experimentalmente, pues a parte de que el músculo es
muy sensible a ellos, son muy fáciles de medir y no alteran la constitución anatómica del órgano. Se
utilizan para ello descargas de bajo voltaje (3-4 voltios).
ELASTICIDAD
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Los músculos no sólo se contraen sino que también son extensibles, es decir se estiran y aumentan de
longitud cuando se ejerce una tensión en uno de sus extremos, estando fijo el opuesto. La extensibilidad
es proporcional a la carga tensora, pero debe tenerse en cuenta que como se estiran mucho a la menor
tracción, luego les queda muy poco para ceder a medida que aumenta la fuerza que los alarga.
La elasticidad es la propiedad que poseen los músculos de volver a su primitiva posición, recuperando su
forma y dimensiones iniciales, una vez que deja de actuar la fuerza que los había extendido. Tras la muerte
los músculos pierden su elasticidad, adquiriendo un estado especial llamado (rigor mortis o rigidez
cadavérica) que fija los músculo en la posición que tenían cuando acaece la muerte e impide cualquier
movimiento que se trate de darles.
CONTRACTIBILIDAD
Es la propiedad fundamental de los músculos y consiste en que cuando un músculo se excita se endurece
y disminuye bruscamente su longitud; pero su volumen permanece invariable, ya que al mismo tiempo
aumenta de grosor. Mediante la contracción se aproximan los puntos de inserción de los músculos en los
huesos y se produce el movimiento de estos últimos.
La contracción muscular presenta dos modalidades: si se excita un músculo con sus dos extremos fijos,
conserva su longitud sin acortarse, pero aumenta su tensión (contracción isométrica). Si el músculo lo
excitamos dejando libre un extremo se acorta, desarrollando una tensión constante (contracción isotónica).
De acuerdo con la actividad de los músculos se distinguen dos tipos: músculos de contracción rápida,
propia de la fibra estriada, y músculos de contracción lenta, típica de los de fibra lisa.
Al aplicar una corriente eléctrica a un músculo se produce una contracción sencilla o sacudida muscular,
en la que se pueden distinguir tres fases: de latencia (tiempo transcurrido entre la estimulación y el
comienzo de la contracción, 0'005 s), de contracción (tiempo en el que el músculo se acota produciendo un
trabajo, 0'04 s), y de relajación (el músculo recupera su posición inicial, 0'05 s).
Si se repite una estimulación antes de que el músculo se relaje, se superpone una segunda contracción
originando un acortamiento superior al normal (suma de contracciones).
Si se aplica, experimentalmente, una serie de descargas a intervalos de tiempo muy cortos, de manera que
lleguen antes que haya relajación, se produce una contracción continua (tétanos o contracción tetánica).
Esta puede ser completa e incompleta según no haya relajación entre los estímulos o haya relajación
incompleta.
La contracción fisiológica normal de los músculos es una contracción tetánica muy corta y se produce por
una serie de impulsos nerviosos que llegan al músculos con mucha rapidez. En el caso del hombre unas 40
excitaciones por segundo.
Las fibras musculares obedecen a la ley del todo o nada, es decir, aunque el músculo no se contraiga al
máximo, sus fibras, consideradas aisladamente, o se contraen con toda intensidad o no lo hacen.
En los músculos en estado de reposo permanece cierto grado de contracción isométrica que recibe el
nombre de Tono muscular. La tonicidad muscular es la responsable de que el cuerpo mantenga su
posición tanto en reposo como en movimiento.
El tono es un tétanos ligero en el que participan un pequeño nº de fibras de cada músculo en un momento
dado. Las fibras individuales se contraen por turno, trabajando en relevos, de modo que cada fibra tiene
oportunidad de recuperarse por completo mientras otras se están contrayendo, antes de ser estimulada
una vez más para que se contraiga. Un músculo en tensión ligera puede reaccionar más rápido, y se
contrae con más fuerza, que uno totalmente relajado.
FATIGA
Cuando un músculo se contrae repetidamente sus reservas de energía van disminuyendo y es necesaria la
resíntesis de ATP. Para ello, aumenta el consumo de glucosa con el consiguiente aumento de oxígeno.
Si el ejercicio muscular es muy intenso, no es suficiente el aporte de oxígeno y entra en juego la
descomposición del glucógeno muscular por vía anaerobia hasta convertirse en ácido láctico. Su presencia
en el músculo, hace descender el pH, desnaturalizando los enzimas. El músculo pierde su poder de
contracción y se dice que está fatigado.
La sensación de cansancio y las agujetas producidas por el acúmulo de ácido láctico son las
manifestaciones de fatiga muscular existentes tras un ejercicio físico excesivo.
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Cuando el músculo se fatiga en grado extremo, normalmente queda contraído y persiste la contracción
durante cierto tiempo (contractura fisiológica del músculo).
Eventualmente pueden ocurrir dos tipos de cambios óseos: la compresión indebida puede producir un
desgaste, mientras que una tracción indebida puede producir un incremento del crecimiento óseo en el
punto de unión.
Para la evaluación de los efectos de la postura se precisa de un modelo mediante el que las posturas
individuales puedan ser juzgadas. La postura modelo tal como se utiliza se refiere a la postura ideal, no
a la postura promedio. la alineación correcta, o los defectos posturales se describen en los términos de
este modelo.
Además de esta postura ideal es adecuado y conveniente tener en cuenta una serie de hábitos
posturales encaminados a prevenir tensiones durante nuestras actividades diarias. A continuación
indicamos algunos ejemplos:
a) LEVANTAR PESO
Se deben doblar las rodillas, no la espalda y tener firmes los pies. No debe uno agacharse con las piernas
rectas ni torcer la espalda mientras se levantan objetos.
b) CONDUCIR
Se debe adelantar el asiento del automóvil para mantener las rodillas en línea con las caderas, sentarse
derecho y utilizar algún soporte en la región lumbar (ejemplo una toalla enrollada).
c) SENTARSE
Apoyarse firmemente contra el respaldo de la silla. No dejarse caer pesadamente sobre el asiento, evitar
inclinarse hacia adelante y arquear la espalda.
d) DORMIR
Dormir de costado con las rodillas dobladas o de espaldas con una almohada debajo de las rodillas. No
dormir en un sofá ni sobre un colchón demasiado blando y sin soporte; padecerá lordosis (ver
desviaciones de la columna en el apartado siguiente) y tensión en la espalda, sobre todo si duerme boca
abajo.
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LUMBAGO. Es un dolor en la región lumbar que puede ir desapareciendo de forma espontánea o con un
mínimo tratamiento. Se produce por curvar demasiado la espalda, levantar pesos, sobre todo si se
soporta un peso adicional en los brazos, en la espalda o en los hombros. Puede producirse también como
consecuencia de algunas enfermedades inflamatorias (espondilitis, osteoartritis, metástasis
cancerígenas, etc.)
ATROFIA MUSCULAR. Se produce por falta de uso de algún músculo, o como resultado de una
pérdida, degeneración o un defecto nervioso congénito.
CALAMBRES . Son contracciones sostenidas del músculo. Entre sus posibles causas destacamos:
deficiencia en sales minerales, origen neurótico.
DISLOCACIÓN O LUXACIÓN. Desplazamiento de las partes móviles de una articulación que la deja
inestable o inmóvil.
FRACTURAS. Las más normales son las de clavícula, muñeca y tobillo. Una fractura complicada
significa que hay una herida abierta y que puede infectarse.
HERNIAS. Se desarrollan cuando un órgano o tejido se proyecta desde un compartimento del cuerpo a
otro, o completamente fuera del cuerpo. Entre las que están originadas por un esfuerzo excesivo. Las
más comunes son las que se producen en las ingles. A menudo existe debilidad congénita.
OSTEOPOROSIS . Significa huesos porosos. El más pequeño golpe produce una fractura, siendo las
más comunes las de cadera y las de muñeca, así como la de la columna vertebral produciendo la "joroba de
la señora mayor".
La osteoporosis puede deberse a una falta de actividad. En la mujer postmenopáusica el descenso del
nivel de estrógenos que acelera el proceso.
REUMATISMO y ARTRITIS. Términos muy utilizados sin un significado médico claro. El reumatismo
abarca 200 trastornos en los que aparecen dolores musculares y en los ligamentos. La artritis es una
inflamación de las articulaciones producida por el desgaste de las superficies de las mismas, especialmente
en las caderas, rodillas, columna, manos y pies. Las causas no son muy bien conocidas, pero pueden
incluir infecciones, lesiones y factores ocupacionales, como la enfermedad del codo de los tenistas.
HERNIA DISCAL. Entre las vertebras se encuentran unos gruesos discos de cartílago que actúan como
amortiguadores, pero desde los 20 años, estos discos van degenerando lentamente y pueden
desplazarse, herniándose a través de la rotura del ligamento cercano. Produce grandes dolores e
inmovilidad.
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