Agua
Agua
QUÍMICA INDUSTRIAL
UNIDAD 3:
AGUA
Facultad de Ingeniería
U.N.P.S.J.B.
UNIDAD 3: AGUA
Introducción
El agua constituye un recurso fundamental para el sector industrial, así como para el
desarrollo de las actividades agropecuarias, domésticas y municipales. En principio, las
existencias de agua en el Planeta parecen ilimitadas. Sin embargo, de los cerca de 1,4·10 18 m3
de agua existentes en la Tierra, más de un 97% corresponde a agua salada en océanos y mares
y más del 70% de los recursos potenciales de agua dulce se encuentra en forma de hielo, en su
mayor parte en la región Antártica. Aun así, las existencias en lagos, ríos y aguas subterráneas
técnicamente accesibles arrojan cifras importantes, si se consideran de manera global e
independiente de su calidad. No obstante, tanto la localización de los recursos hídricos, como
las exigencias de calidad que acompañan a la mayor parte de sus aplicaciones, constituyen
factores esenciales que limitan la disponibilidad real de los mismos. En este sentido, el
espectacular incremento de las cifras de consumo y la aceleración negativa de las
características del agua (contaminación) que se produce en la mayor parte de las operaciones
de uso de la misma configuran un panorama en el que el agua ha ido adquiriendo
progresivamente el carácter de un bien cuya utilización queda sujeta a principios de economía
de consumo.
Algunos datos pueden contribuir a centrar la importancia del agua como recurso en el
ámbito de una economía con alto nivel de desarrollo. Del consumo actual, más del 75%
corresponde al sector agrícola, con un retorno no superior al 10%. Del agua utilizada para
usos industriales y domésticos se devuelve un 95%.
En la industria, el agua desempeña un papel de primordial importancia, tanto cuantitativa
como cualitativa. Las cifras absolutas son, no obstante, más que significativas y, en no pocos
sectores industriales ciertamente considerables. Baste el ejemplo de la fabricación de pastas
celulósicas: Una planta que produzca 400 toneladas/día de pasta por el método al sulfato
utiliza la cantidad de agua equivalente a las necesidades para uso doméstico de una ciudad
media de más de 300.000 habitantes. En las condiciones tecnológicas actuales, dichas fábricas
reciclan, como media, no más del 70% del agua empleada y si la planta es integrada (pasta y
papel) las necesidades de agua pueden triplicarse para la misma capacidad de producción.
En cuanto a las aplicaciones del agua en la industria, son numerosas, dadas su economía y
disponibilidad relativas. Se utiliza como fluido refrigerante y para la producción de vapor,
como disolvente y vehículo de arrastre y como materia prima sujeta a transformación
química. En este último caso, el agua puede ser fuente de H2 y/o de O2. La obtención conjunta
de ambos elementos a partir del agua puede realizarse por vía electrolítica, pero tanto uno
como otro se producen industrialmente por procedimientos de mayor viabilidad tecnológica,
partiendo de otras materias primas (el aire en el caso de O2 y el petróleo, gas natural y carbón
en el del H2). La electrólisis del agua, que en sus días fue un método de fabricación de H2
queda actualmente, en general, restringida a situaciones específicas en las que se requieren
cantidades relativamente pequeñas de dicho producto con un alto nivel de pureza. El sector de
hidrogenación de grasas es un consumidor típico de H2 electrolítico.
En las últimas décadas, ante las sucesivas crisis del petróleo, ha vuelto a resurgir en cierta
medida el interés por los procesos electrolíticos en regiones con alta disponibilidad de energía
eléctrica a bajo costo (algunas áreas de Egipto, Noruega y la India, por ejemplo).
Así mismo, se ha llegado a plantear una posible economía del hidrógeno para el futuro. Lo
fundamental del contenido del mismo se estructura en torno a la caracterización de la calidad
de las aguas. Los métodos utilizados para el tratamiento de las mismas y su descomposición
electrolítica como una vía de obtención de hidrógeno de alta pureza, en la que el O2 resultante
constituye un subproducto o una materia residual, en este caso no contaminante.
El AGUA NATURAL
en mg/l de CaCO3 equivalente como unidad más usual. Cada mg/l de CaCO3 constituye 1
grado americano de dureza. También se emplean los grados franceses (10 mg/l de CaCO3) y
alemanes (10 mg/l de CaO). La dureza debida a bicarbonatos se denomina temporal, ya que al
calentar a ebullición precipita el carbonato. La suma de las durezas temporal y permanente
constituye la dureza total. En general, las aguas con una dureza de 0-50 mg/l de CaCO3, se
consideran blandas y por encima de 200 mg/l el agua es dura.
Materia orgánica disuelta: Puede ser de origen natural (materia húmica) o artificial
(vertidos contaminantes). Si resulta degradable por los microorganismos aerobios presentes en
el agua se denomina biodegradable, a diferencia de la materia orgánica no oxidable por vía
biológica, que se conoce como refractaria o persistente. Los efectos y riesgos potenciales de
uno y otro tipo de materia orgánica son, lógicamente diferentes. Los del primer grupo se
transforman en productos finales inocuos con el concurso del O2 disuelto, lo que afecta a la
concentración del mismo en el sistema, con las consiguientes repercusiones ecológicas. Los
segundos, por su parte, permanecen en el agua por largos períodos de tiempo en los que su
acción química y/o tóxica directa constituye, en general, un mayor riesgo potencial.
Sólidos en suspensión: Pueden ser de naturaleza orgánica e inorgánica y de origen natural o
artificial. Su presencia comunica turbiedad a las aguas y las inhabilita, en principio, para sus
aplicaciones más corrientes. La capacidad de adsorción de algunos de los sólidos en
suspensión constituye un factor importante en el transporte de contaminantes en los sistemas
acuáticos naturales.
Sistemas de tratamiento de aguas
Conocidas las características de un agua y las exigencias de calidad para su utilización o
vertido, puede establecerse la secuencia de operaciones necesarias para su acondicionamiento
o depuración. El acondicionamiento de aguas blandas para su empleo doméstico o industrial y
la depuración de aguas residuales previo vertido o reutilización constituyen, en principio, dos
campos suficientemente diferenciados dentro de la tecnología de tratamiento de las aguas, si
bien comparten algunas operaciones comunes.
Las operaciones más corrientes en el acondicionamiento de aguas blandas son la
coagulación-floculación, la sedimentación y la filtración a través de arena para la eliminación
de sólidos en suspensión; la precipitación mediante Ca(OH)2 y Na2CO3 o el intercambio
iónico para la reducción de la dureza; la corrección del pH y el empleo de agentes químicos
para el control de la corrosión y la oxidación química mediante Cl2, ClO2 ó NaClO, para
evitar los riesgos derivados de la presencia de microorganismos, materia orgánica, nitrógeno
amoniacal y nitritos, entre otros. Los sistemas basados en membranas, ultrafiltración y
ósmosis inversa, están adquiriendo en los últimos años una presencia significativa como
técnicas de eliminación de compuestos orgánicos e inorgánicos no deseables.
En cuanto a la depuración de aguas residuales, la amplia gama de operaciones utilizadas se
ordena, generalmente, atendiendo al tipo de contaminante eliminado, como criterio básico. Se
establecen, así, tres bloques de tratamientos, denominados primarios, secundarios y terciarios,
dirigidos, respectivamente, hacia la materia en suspensión, los contaminantes orgánicos
biodegradables y los compuestos o grupos de compuestos de carácter más específico. Los
Química Industrial Página 3
UNIDAD 3: AGUA
Algunos aditivos químicos sirven para generar, con los iones Ca+2, Mg+2 y Fe+2, precipitados
"blandos", sueltos o "barros", que se eliminan mediante purga, en lugar de los sulfatos y
silicatos correspondientes que se depositarían en las superficies calientes transmisoras del
calor; esto último sería acumulativo e indeseable por las razones siguientes derivadas de la
formación de costras aislantes:
a) Disminución de la transmisión del calor disminuyendo la capacidad de la caldera.
b) Acumulación en tubos hasta obstruirlos.
c) Recalentamiento de las superficies transmisoras hasta su avería.
Un contaminante especialmente insidioso es la sílice, porque se incorpora al vapor producido,
además de dar carácter vítreo a otros depósitos, y se traslada con aquél. Ello es más crítico
cuando el vapor se emplea para el accionamiento de turbinas, ya que se deposita en los álabes
de las mismas, las desequilibra y puede conducir a su destrucción.
La presencia de oxígeno disuelto en las aguas de calderas determina su incorporación al vapor
producido y problemas de corrosión en todo el circuito de generación y empleo de vapor.
Los condensados de retorno se deben tratar en lo relativo a contenidos en O2, CO2, Fe, Cu y
sólidos en suspensión y disueltos.
La acumulación de sólidos disueltos y suspendidos, incluso los barros mencionados arriba, se
evita mediante purga en cantidad establecida mediante balances de materia.
La aportación en circuitos cerrados de vapor viene a ser de 0,5 a 3% del caudal circulante.
Los procesos se pueden agrupar, según el grado de exigencia de las especificaciones para las
aguas que producen, como:
a) Para especificaciones suaves: semejantes a las vistas anteriormente para las aguas potables.
b) Para especificaciones medias: semejantes a las vistas anteriormente en relación con las
aguas para calderas; en sus diferentes grados de tratamiento.
Se distinguen, como más estrictos, los que deban de eliminar o reducir mucho el contenido en
SiO2 porque obligan a la desmineralización o desionización, tal y como se definió: destilación
o cambio catiónico con protones + desgasificación (O2↑; CO2↑) + cambio aniónico con resina
fuertemente básica. En otros casos suele bastar con cambio catiónico con Na+ +
desgasificación + cambio aniónico con reserva débilmente básica (regeneración con CO3Na2).
c) Para especificaciones estrictas: se emplean, como desbaste, operaciones propias de los dos
grupos anteriores y, después, otras de afino.
agruparse y así favorecer la sedimentación, este proceso puede ser ayudado por la adición de
químicos. El material que flota en las piletas de sedimentación primaria es conocido como
“grasa”. La grasa consiste de aceites, ceras, ácidos grasos libres y jabones insolubles
conteniendo calcio y magnesio. Normalmente, alguna de estas grasas sedimentan con los
lodos y otras flotan en la superficie, donde pueden ser removidas por un equipo espumador.
material orgánico en solución o en suspensión hasta que la DBO del agua residual ha sido
reducida a niveles aceptables. El residuo es oxidado biológicamente bajo condiciones
controladas para el crecimiento óptimo de las bacterias y en un sitio donde este crecimiento
no tenga influencia sobre el medioambiente.
El filtro de escurrimiento es uno de los procesos más simple de tratamiento biológico de
residuos, en el cual el agua residual es rociada sobre piedras u otro material de soporte sólido
cubierto con microorganismos. La estructura del filtro de escurrimiento es tal que permite el
contacto de las aguas residuales con el aire y permite que ocurra la degradación de la materia
orgánica por acción de los microorganismos.
El reactor rotante biológico, es otro tipo de sistema de tratamiento, y consiste en un
grupo de grandes discos de plástico montados juntos sobre un eje que rota. El equipo es
posicionado de tal manera que en todo instante la mitad del disco esté sumergido en el agua
residual y la otra mitad esté expuesto al aire. El eje rota permanentemente, de modo que la
mitad sumergida esta siempre cambiando. El disco, usualmente hecho de polietileno de alta
densidad o de poliestireno, acumula una delgada capa de biomasa, la cual degrada la materia
orgánica del residuo. El oxígeno es absorbido por la biomasa y por la capa de residuo
adherido ella durante el tiempo que la biomasa es expuesta el aire.
La gran ventaja de estos dos procesos es el poco consumo de energía. El consumo de
energía es mínimo porque no es necesario bombear aire u oxígeno en el agua, como en el
caso de los populares procesos con lodos activados.
El proceso de lodos activados, es probablemente el más versátil y efectivo de todos los
procesos de tratamientos de aguas residuales. Los microorganismos convierten el material
orgánico del agua residual en biomasa y CO2, en un tanque de aireación. El nitrógeno
orgánico es convertido en amonio o nitrato. El fósforo orgánico es convertido a fosfato. La
materia microbiana formada como parte del proceso de degradación normalmente se mantiene
en el tanque de aireación hasta que los microorganismos pasen la fase logarítmica del
crecimiento, en ese punto las células floculan relativamente bien para formar los sólidos
sedimentables. Estos sólidos sedimentan en un sedimentador y una fracción de ellos es
descargada. Parte de los sólidos, lodo de retorno, es reciclado a la cabeza del tanque de
aireación y se pone en contacto con el residuo fresco. La combinación de una alta
concentración de células hambrientas en el lodo de retorno y una fuente rica en alimentos en
la corriente de entrada de aguas residuales proporciona condiciones óptimas para la rápida
degradación de materia orgánica.
La degradación de materia orgánica que ocurre en el lodo activado también ocurre en un
rio, arroyo o cualquier otro medioambiente acuático. No obstante, en general, cuando un agua
residual degradable es puesta en un río, encuentra sólo una población relativamente pequeña
de microorganismos capaces de llevar a cabo el proceso de degradación. Por lo tanto, se
pueden requerir varios días para que la población de microorganismos crezca lo suficiente
para degradar el residuo. En el proceso de lodo activado, el reciclado continuo de organismos
activos provee las condiciones óptimas para la degradación de aguas residuales, y el residuo
puede ser degradado en las pocas horas en que permanece en el tanque de aireación.
Los procesos de lodos activados proveen dos maneras para la remoción de la DBO. La
DBO puede ser removida por oxidación de la materia orgánica para proveer energía para el
proceso metabólico de los microorganismos, y por síntesis, incorporación de la materia
orgánica en la masa celular. En la primera forma, el carbono es removido en forma gaseosa
como CO2. La segunda manera provee la remoción del carbono como sólido en la biomasa.
La porción de carbono convertido a CO2 es venteada a la atmósfera y no presenta problemas
de disposición. La disposición de los lodos residuales, por otra parte, es un problema,
principalmente porque sólo contiene el 1% de sólidos y contiene muchos componentes
indeseables. Normalmente la remoción parcial de agua es acompañada por secado sobre
filtros de arena, filtración al vacío o centrifugación. El lodo seco puede ser incinerado o usado
para relleno de tierras. Para una cierta capacidad, los lodos residuales pueden ser digeridos en
ausencia de oxígeno por bacterias anaerobias productoras de metano produciendo metano y
CO2: 2{CH2O CH4 + CO2
Este proceso reduce tanto el contenido de materiales volátiles como el volumen del barro
en cerca del 60 %. Una planta cuidadosamente diseñada puede producir suficiente metano
para cubrir sus necesidades energéticas.
Una de las mejores maneras de disponer de los lodos es usarlo como fertilizante y
acondicionador del suelo, no obstante se debe cuidar que los niveles de metales pesados no
sean excesivos para no constituir un lodo contaminante.
Nitrificación es un proceso significativo que ocurre durante el tratamiento biológico de
aguas residuales. El ion amonio normalmente es la primera especie de nitrógeno inorgánico
que se produce en la biodegradación de compuestos orgánicos nitrogenados. El amonio es
oxidado, bajo condiciones apropiadas, primero a nitritos y luego a nitratos:
2NH4+ + 3O2 4H+ + 2NO2- + 2H2O
2NO2- + O2 2NO3-
Estas reacciones ocurren en el tanque de aireación de la planta de lodos activados y son
favorecidas por los largos tiempos de retención, la baja carga orgánica, grandes cantidades de
sólidos en suspensión y altas temperaturas. La nitrificación puede reducir la eficiencia en la
sedimentación de los lodos debido a la reacción de desnitrificación:
4NO3- + 5{CH2O + 4H+ 2N2(g) + 5CO2(g) + 7 H2O
que ocurre en un sedimentador deficiente de oxigeno causa burbujas sobre el flóculo de lodo,
haciendo que estos floten en la superficie. Esto dificulta la sedimentación de los lodos e
incrementa la carga orgánica en las aguas
al rápido desarrollo industrial, este es un problema acuciante. Obviamente hay una gran
necesidad de tratar las aguas residuales de manera responsable que la haga reusable. Esto
requiere tratamientos posteriores al proceso secundario.
El tratamiento terciario de aguas residuales es un término usado para describir una
variedad de procesos realizados al efluente de los procesos secundarios. Los contaminantes
removidos por los tratamientos terciarios caen en las categorías generales de (1) sólidos
suspendidos, (2) compuestos orgánicos disueltos y (3) materiales inorgánicos disueltos,
incluyendo la importante clase de nutrientes de algas. Cada una de estas categorías presentan
sus propios problemas con respecto a la calidad del agua. Los sólidos suspendidos son
principalmente responsables por la demanda biológica residual de oxígeno en los efluentes del
proceso secundario. Los compuestos orgánicos disueltos son los más peligrosos desde el
punto de vista de su potencial toxicidad. El mayor problema con los materiales inorgánicos
disueltos es el de ser nutrientes de algas, principalmente los nitratos y fosfatos. Además
metales tóxicos potencialmente peligrosos se pueden encontrar en cantidades de compuestos
inorgánicos disueltos.
Además, a estos contaminantes químicos, los efluentes de los tratamientos secundarios a
menudo contienen un número de microorganismos causante de enfermedades, por lo que
requieren desinfección en caso donde, posteriormente, los humanos puedan estar en contacto
con el agua.
Sedimentación
La sedimentación es la eliminación de sólidos suspendidos en el agua por asentamiento
gravitacional. La flotación también es un proceso de separación mediante la gravedad, pero se
trata como un proceso aparte. Para que se efectúe la sedimentación, la velocidad del agua
debe reducirse a un valor tal que los sólidos se asienten por gravedad si es suficientemente
grande el tiempo de retención en el recipiente de sedimentación
La velocidad de asentamiento de las partículas está determinada por su tamaño, forma y
densidad, así como por la naturaleza del líquido a través del cual se asientan. Al asentarse una
partícula se acelera hasta que la fuerza de arrastre de su superficie contra el líquido es igual al
peso de la partícula en el fluido de suspensión. Esta fuerza que actúa sobre la partícula está
dada por la ecuación siguiente:
donde:
F = fuerza impulsora
g = constante de la gravedad
V= volumen de la partícula
S1= densidad de la partícula
S2 =densidad del fluido
Asentamiento impedido
Cuando las partículas se asientan a través del líquido en caída libre, el líquido desplazado
por las partículas se mueve hacia arriba y el espacio entre las partículas es tan grande que el
contraflujo del agua no interpone fricción. Cuando las partículas se aproximan al fondo del
recipiente y empiezan a formar una interfase liquido/sólido, disminuye su velocidad de caída
libre. Los sólidos reunidos, o lodo, se compactan lentamente en un proceso llamado
asentamiento impedido. En éste, las partículas se encuentran tan juntas que la fricción
producida por la velocidad del agua desplazada interfiere con el movimiento de la partícula.
Al continuar la sedimentación, las partículas llegan a una capa densa de lodo previamente
establecida. El asentamiento se vuelve más lento todavía debido al aumento evidente en la
densidad del líquido a través del cual las partículas se están asentando.
La temperatura del agua también afecta al asentamiento. Al elevar la temperatura del agua
de 0 a 29°C se duplica la velocidad de asentamiento de una partícula dada, ya que disminuyen
tanto la densidad como la viscosidad del agua.
En la clarificación, el objetivo principal de la sedimentación es la obtención de agua clara
en el efluente más que una corriente subálvea de lodo denso. La clarificación se emplea en la
preparación de agua cruda y para el tratamiento de aguas de desecho. Muchos procesos
también emplean la clarificación, por ejemplo, la separación de finos de los desechos de
preparación del carbón.
Coagulación y floculación
Los procesos de coagulación y de floculación se emplean para extraer del agua los sólidos
que en ella se encuentran suspendidos siempre que su rapidez natural de asentamiento sea
demasiado baja pare proporcionar clarificación efectiva. La clarificación del agua, el
ablandamiento con cal, el espesamiento de lodo y el desecamiento, dependen de una correcta
aplicación de las teorías de la coagulación y la floculación pare que puedan efectuarse con
éxito.
Tomando como un ejemplo la clarificación de agua superficial, el agua cruda turbia
contiene material suspendido, tanto sólidos que pueden asentarse como partículas lo bastante
grande que se asientan en reposo, o sólidos dispersados que no se asentarán con facilidad. Una
parte considerable de estos sólidos que no se asientan pueden ser coloides. Cada partícula se
encuentra estabilizada por cargas eléctricas negativas sobre su superficie, haciendo que repela
las partículas vecinas, cómo se repelen mutuamente dos polos magnéticos. Ya que esto impide
el choque de las partículas y que formen así masas mayores, llamados flóculos, las partículas
no se asientan. La coagulación desestabiliza estos coloides al neutralizar las fuerzas que los
mantienen separados. Esto se logra, por lo general, añadiendo coagulantes químicos y
aplicando energía de mezclado.
Las sustancias químicas de uso común son las sales de aluminio, las sales de hierro y los
polielectrolitos. Estas sustancias químicas cancelan las cargas eléctricas sobre la superficie del
coloide, permitiendo que las partículas coloidales se aglomeren formando flóculos. Estos
flóculos, inicialmente pequeños, crean al juntarse aglomerados mayores que son capaces de
Coagulación
Las especies coloidales halladas en agua cruda y en agua de desecho incluyen arcillas,
sílice, hierro y otros metales pesados, color y sólidos orgánicos, como los residuos de
organismos muertos. Los coloides también pueden producirse en los procesos de
precipitación, como el ablandamiento con cal. El aceite en agua de desecho es con frecuencia
coloidal.
Entre la gran variedad de materiales coloidales en el agua, existe una distribución grande
en el tamaño de las partículas. Los coloides siempre necesitan coagularse para alcanzar un
tamaño efectivo y una rapidez de asentamiento; pero aun partículas mayores, que no son
realmente coloidales y que se asentarían si se les diera un tiempo suficiente, requieren de la
coagulación para formar un flóculo mayor que se asiente con más rapidez.
Cuando en una planta de tratamiento no se dispone de tiempo suficiente para extraer los
sólidos suspendidos, la coagulación y la floculación pueden provocar su crecimiento y
asentarse con la suficiente rapidez para superar las limitaciones del diseño la planta.
Los coloides se clasifican en hidrofóbicos (adversos al agua) e hidrofílicos (afines al agua).
Los coloides hidrofóbicos no reaccionan con el agua; la mayor parte de las cerámicas
naturales son hidrofóbicas. Los coloides hidrofílicos reaccionan con el agua; las sustancias
que producen el color son hidrofilicas. De importancia en el tratamiento del agua es que los
coloides hidrofílicos pueden reaccionar químicamente con el coagulante usado en el
proceso de tratamiento. Así los coloides hidroflilicos requieren mayor cantidad de coagulante
que los hidrofóbicos, que no reaccionan químicamente con el coagulante.
Floculación
Puede ser que el flóculo formado por la aglomeración de varios coloides no sea lo bastante
grande como para asentarse o decantarse con la rapidez deseada. Un floculante reúne
partículas floculadas en una red, formando puentes de una superficie a otra y enlazando las
partículas individuales en aglomerados. El alumbre, las sales de hierro y los polímeros de
peso molecular alto son floculantes comunes. La floculación es estimulada por un mezclado
lento que junta poco a poco los flóculos; un mezclado demasiado intenso los rompe y
raramente se vuelven a formar en su tamaño y fuerzas óptimas. La floculación no sólo
incrementa el tamaño de las partículas del flóculo sino que también afecta su naturaleza
física. Los lodos y las lechadas, cuando han sido floculadas, se desecan con mayor rapidez
sobre capas de arena y en el equipo mecánico de desecamiento, en virtud de la estructura
arriba de este tamaño, partículas como las de limo fino tienen una velocidad mensurable de
asentamiento y pueden ser removidas por sedimentación, aunque el periodo para reducir la
concentración a la mitad de la original puede ser tan grande como una semana o un mes.
Partículas menores de 1.0 micra permanecen en suspensión por el impacto de moléculas e
iones disueltos en el agua.
A medida que el tamaño de la partícula se reduce por debajo de 1.0 micra, aumenta la
relación de superficie a volumen y, en consecuencia, la carga eléctrica por unidad de masa.
Esto, además, estabiliza la materia coloidal, evitando la sedimentación. Puede considerarse
que el límite inferior para el tamaño del coloide es alrededor de l a 10 milimicras (1 milimicra
= 0.001 micra, ó 10-6 milímetros), muy cercano a las dimensiones de las moléculas grandes
en solución.
Posteriormente, los coloides son clasificados en hidrofóbicos e hidrofílicos, resistiéndose
los primeros a ser humedecidos por el agua; los segundos son fuertemente atraídos por el
agua y, por lo tanto, difíciles de ser adsorbidos. Por ejemplo, los materiales polares como el
azúcar y el alcohol no son adsorbidos por el carbón activado.
La adsorción es la adhesión física de moléculas o coloides a las superficies de un sólido, un
adsorbente, sin que se lleve a cabo una reacción química. En algunos aspectos, la adsorción es
semejante a la coagulación y a la floculación. Un aspecto distinto es que la adsorción usa en
general un sólido adsorbente procesado especialmente para el tratamiento del agua; en la
coagulación y la floculación, el adsorbente es producido en el lugar por la reacción química
con el agua, tal como el alumbre.
Polvo o gránulos
Los adsorbentes pueden ser materiales en forma de polvo fino, aplicados al agua en un
clarificador o antes del filtro, o gránulos de 0.5 a 1.0 mm contenidos en un recipiente
semejante a un filtro a presión. El adsorbente más común es el carbón activado, que se utiliza
tanto en forma de polvo como en gránulos. Otros adsorbentes incluyen diversas arcillas, óxido
de magnesio, carbón de hueso y alúmina activada. También se emplean resinas especiales de
intercambio de iones.
Puesto que la adsorción es una reacción de superficie, una medida de la efectividad del
adsorbente es el área de su superficie. Para el carbón, el área total de la superficie es de 600 a
1000 metros cuadrados por gramo. Esta superficie está cargada negativamente. A pesar de
esto, la carga negativa de la mayor parte de los coloides en agua no inhibe la adsorción de
materiales de peso molecular elevado, puesto que la misma estructura molecular es el factor
que controla a medida que aumenta el peso. Los adsorbentes son porosos, y es importante el
tamaño de los poros.
ejemplo puede mencionarse el sabor salado que se manifiesta cuando los cloruros se hallan
presentes por lo menos a 500 mg/l, y el olor a "huevo podrido" producido por el sulfuro de
hidrogeno en algunas aguas de pozo. Sin embargo, los sabores y olores que más se rechazan
en el agua potable son causados por la actividad biológica.
Muchas especies de algas, diatomeas y actinomicetos generan subproductos orgánicos,
como los aceites volátiles, que pueden observarse al microscopio. La liberación de estos
materiales en el agua, en particular cuando mueren grandes poblaciones de organismos,
produce sabores y olores desagradables. Los aceites liberados son coloides negativamente
cargados.
Por lo común, estos efectos son estacionales. Son controlados mediante la adición de
carbón activado en polvo, ya sea en el recipiente de coagulación o inmediatamente antes de
los filtros en una planta de agua municipal típica. Si el abastecimiento de agua contiene
cantidades considerables de materia orgánica, la planta puede necesitar precloración; ya que el
cloro oxida al carbón activado, debe tenerse especial cuidado en la selección del mejor punto
para la aplicación del carbón. En estos casos, lo mejor es aplicar el carbón en un punto
anterior al de la cloración, dejando, si es posible, de 10 a 15 minutos para que la adsorción se
efectúe. Si se aplica antes de los filtros, ya que el carbón está dividido muy finamente, es
importante que los filtros se encuentren en buen estado, de manera que el carbón no pueda
pasar al efluente. Esta aplicación final del carbón antes de los filtros puede remover el cloro
residual, de manera que podría requerirse una cloración final después de los filtros. La
dosificación del carbón puede llegar a 50 mg/l si se aplica antes de la clarificación; no debe
exceder 5 mg/l si se aplica antes de los filtros.
de intercambio de iones, de ordinario por debajo de 2 gpm por pies Es común que la
profundidad de los lechos sea mayor de cuatro pies, y el tiempo de retención en el lecho
fluctúa entre 10 y 30 minutos. Para evaluar el funcionamiento de los lechos granulares de
adsorbente, se requieren estudios de planta piloto.
Columnas de resinas
Se han desarrollado columnas especiales de intercambio de iones para funcionar como
adsorbentes en la remoción de materia orgánica del agua. En la aplicación descrita antes
donde la resina se emplea para proteger contra el ensuciamiento de un desmineralizador, el
equipo que emplea la resina es casi idéntico al de una unidad ordinaria de intercambio de
iones. La resina es sensible al cambio de temperatura y las velocidades menores de reacción
a bajas temperaturas requieren que las velocidades de flujo sean seleccionadas para el agua
más fría prevista. Se han diseñado unidades similares para la carga orgánica extremadamente
grandes que se encuentran en los desechos de las fábricas de pulpa kraft, donde las resinas
están diseñadas particularmente para la lignina y materiales orgánicos similares que se
encuentran en esta agua de desecho.
Precipitación
Una vez que el agua ha sido extraída de su fuente, donde pudo haberse encontrado en un
estado de equilibrio, a menudo se la expone a bombeo, aireación y calentamiento, que pueden
trastornar su estabilidad y producir corrosión o incrustaciones. Si un agua en particular
tendera a corroer metales o a formar incrustación de CaCO3, esto puede ser predicho con
alguna certeza por su índice de estabilidad, el cual se calcula a partir del producto de la
solubilidad del carbonato de calcio y de la concentración de ciertos iones en el agua. Los
mismos principios usados pare predecir la estabilidad del agua son aplicables a todos los
procesos de precipitación.
El proceso de precipitado emplea el producto de solubilidad de un compuesto que contiene
un ion o radical que es considerado perjudicial y que, en consecuencia, debe ser eliminado
antes de que el agua pueda ser usada. Puede servir de ejemplo la reducción de la
concentración de iones de calcio por precipitación como carbonato de calcio.
La adsorción es un proceso que guarda alguna semejanza con la precipitación. La elección
de un adsorbente y el grado de remoción que alcance solo puede determinarse en forma
aproximada; en la literatura técnica se encuentran datos que permiten efectuar la estimación, y
son útiles para guiar una evaluación a nivel prepiloto del proceso seleccionado. Un ejemplo de
adsorción es la eliminación de la sílice en el agua con un precipitado de hidróxido de
magnesio.
La temperatura es un factor importante en las reacciones de precipitación y de adsorción.
El producto de solubilidad depende de la temperatura; las características de la solubilidad del
precipitado deseado influirá en la selección del equipo de tratamiento. Por ejemplo, si el
precalentamiento del agua a temperaturas más elevadas produce mejores resultados que los
esperados a la temperatura ambiente, entonces pueden justificarse los intercambiadores de
calor. La temperatura también afecta la velocidad de todas las reacciones químicas y el
calentamiento puede hacer posible reducir el tamaño de los recipientes de reacción o de
sedimentación para el proceso.
Uno de los principios fundamentales de la precipitación es que aumenta el tamaño del
precipitado si la reacción química se lleva a cabo en presencia de partículas previamente
precipitadas. Si en un recipiente se colocan un cristal pequeño y otro grande de la misma
sustancia en una solución saturada de la sustancia, el cristal pequeño desaparecerá lentamente
a medida que el mayor irá creciendo; si un cristal de sal se introduce en una solución
sobresaturada y clara de sal, este cristal crecerá a medida que la sal sale de la solución y se
deposita sobre la superficie del cristal semilla y no forma núcleos cristalinos individuales. A
causa de estas reacciones, la mayor parte de los procesos de precipitación en el tratamiento
del agua se efectúan introduciendo en el agua las sustancias químicas para la precipitación en
presencia de lodo previamente precipitado.
ejemplo cuando un agua que contiene iones bicarbonato y calcio se calienta, se forma
carbonato de calcio insoluble:
Ca2++ 2HCO3-CaCO3(s) + CO2(g) + H2O
Este producto cubre la superficie de los sistemas de agua caliente, obstruyendo las cañerías
y reduciendo la eficiencia del calentamiento. Las sales disueltas tales como bicarbonato y
sulfato de calcio y magnesio pueden ser especialmente dañinas en las aguas de alimentación
de las calderas. Claramente, remover la dureza del agua es esencial para muchos usos del
agua.
El ablandamiento con cal, el proceso de precipitación usado con mayor frecuencia, es
adecuado para ilustrar la importancia de las cuatro variables claves en la precipitación: (1)
solubilidad, (2) carga de la partícula (3)temperatura y (4) tiempo. El ablandamiento con cal es
la reducción de la dureza por la adición de cal hidratada al agua para precipitar CaCO3,
Mg(OH)2, o ambos.
Puede parecer paradójico, a primera vista, que la cal, un compuesto de calcio, pueda
añadirse al agua para eliminar el calcio; la explicación es que el radical hidroxilo es el
componente reactivo de la cal que convierte CO2 y HCO3- en CO3=, precipitándose CaCO3,
como se muestra en las reacciones
Ca{OH)2 + Ca(HCO3)2 2CaCO3 + H2O
en forma iônica:
2OH- + 2HCO3- 2CO3= + 2H2O
También pueden usarse otros compuestos hidróxidos (NaOH, KOH), pero de ordinario no
compiten con el bajo costo de la cal salvo en la situación especial en que se disponga de ellos
como subproductos.
Cuando el bicarbonato no está presente en niveles sustanciales, se debe proveer una fuente
de carbonato a un pH suficientemente alto para evitar la conversión del carbonato a
bicarbonato. Estas condiciones se obtienen adicionando Na2CO3. Por ejemplo, el calcio
presente como cloruro puede ser removido del agua por adición de cenizas de soda:
Ca2+ + 2Cl- + 2 Na+ + CO3=CaCO3(s) + 2Cl- + 2Na+
Nótese que la remoción de la dureza de bicarbonatos resulta en una remoción neta de sales
solubles en la solución, mientras que para remover la dureza sin bicarbonatos involucra la
adición de al menos tantos equivalentes de material iónico como los que son removidos.
La precipitación de magnesio como hidróxido requiere un pH más alto que la
precipitación de calcio como carbonato de calcio.
Mg2+ + 2 OH-Mg(OH)2(s)
El pH alto requerido puede ser provisto adicionando iones carbonato mediante cenizas de
soda
CO3= + H2O OH- + HCO3-
Intercambio iónico
El intercambio iónico remueve de un agua cruda los iones indeseables transfiriéndolos a un
material sólido, llamado intercambiador iónico, el cual los acepta cediendo un número
equivalente de iones de una especie deseable que se encuentra almacenada en el esqueleto del
intercambiador de iones. El intercambiador iónico tiene una capacidad limitada para
almacenar iones en su esqueleto, llamada capacidad de intercambio; en virtud de esto, llegará
finalmente a saturarse con iones indeseables. Entonces se le lava con una solución
fuertemente regeneradora que contiene la especie deseable de iones, los que sustituyen a los
iones indeseables acumulados, dejando al material de intercambio en condición útil. Esta
operación es un proceso químico cíclico, y el ciclo completo incluye de ordinario retrolavado,
regeneración, enjuagado y servicio.
Los primeros intercambiadores eran aluminosilicatos de sodio inorgánicos; algunos de
ellos son de manufactura sintética y otros se fabrican con arenisca verde procesada, mineral
llamado zeolita, en formas más estables, de mayor capacidad. Aunque actualmente estas
zeolitas sólo tienen un uso limitado en el tratamiento de agua, el nombre ha persistido y aun
los intercambiadores iónicos orgánicos sintéticos con frecuencia son denominados zeolitas.
Ca++ CaX
Mg++ MgX
Fe+++H2X FeX + 2H+ (7)
2Na+ Na2X
2NH4+ (NH4)2X
Si este proceso de intercambio iónico continúa hasta el agotamiento, los iones que
aparecen primero en el efluente serán NH4+, Na+, esto se debe a la selectividad o preferencia
que el intercambiador de cationes tiene por ciertos iones.
Volviendo al examen de la naturaleza de los intercambiadores de cationes, existen varios
materiales de importancia comercial además del material basado en el estireno. Uno es la
arenisca verde procesada—la zeolita original—que aún se emplea con éxito en la remoción
del hierro y del manganeso. Solo puede operar en el ciclo del sodio dentro de un intervalo
limitado del pH. Otro, cuya importancia va en aumento, es una resina que tiene al grupo
carboxilo (—COOH, con el ion hidrogeno intercambiable) como sitio de intercambio. A este
se le llama intercambiador de catión débil, que se analizara al considerar las operaciones de
intercambio de hidrogeno. Este material es muy selectivo respecto al H+ y cationes divalentes,
aunque no tiene capacidad apreciable para intercambiar Na+.
Un tercer material es una verdadera zeolita sintética (aluminiosilicato)que puede hacerse a
la medida de las aplicaciones específicas (por ejemplo, remoción del amoniaco) y para la
adsorción de moléculas especificas (cedazos moleculares).
Intercambiadores de aniones
Los intercambiadores de aniones pueden producirse a partir de varios esqueletos resinosos
o plásticos, incluyendo el mismo copolimero estireno-divinilbenzeno usado para
intercambiadores de cationes. Como en el case de los intercambiadores de cationes,
comercialmente se emplean dos variedades generales: intercambiadores de base débil e
intercambiadores de base fuerte. El grupo funcional de un intercambiador de aniones es una
amina, el equivalente orgánico del amoniaco. Los intercambiadores de base débil contienen
un grupo de aminas secundarias o terciarias,RR'—NH o RR'—N—R', que puede absorber
ácidos fuertes. Los intercambiadores de base fuerte contienen una amina cuaternaria R R'
R"R"'N+·Cl-, que puede intercambiar aniones. La resina cuaternaria más común tiene la
formula —R.N(CH3)3·Cl o en forma estructural.
Los intercambiadores de aniones de base débil son capaces de eliminar ácidos minerales
fuertes -HCl, H2SO4, HNO3—sin tener prácticamente capacidad de intercambio pare ácidos
débiles –CO2, SiO2 y ácidos orgánicos. La reacción típica aparenta ser un proceso de
adsorción más que un proceso de intercambio:
HCl + A A·HCl
(En este texto, la letra A representa un intercambiador de aniones.) La resina agotada se
regenera de modo muy eficiente con cualquier álcali, que simplemente neutraliza al ácido
adsorbido y lo descarga en forma de sal neutra.
Los intercambiadores de base fuerte son verdaderos materiales para intercambio iónico.
Algunas reacciones típicas son:
Desalcalinizacion con intercambiador forma-Cl, ACl2:
2HCO3- + ACl2 A(HCO3)2 + 2Cl-
Remoción de sulfato, con intercambiador forma-Cl:
SO4= + ACl2 ASO4 + 2Cl-
El uso más común de los intercambiadores de base fuerte lo tienen en la remoción
completa de los aniones del efluente del intercambiador de hidrógeno, para producir agua
desmineralizada:
H2SO4 A·SO4
2HCl + A(OH)2 A·Cl2 + 2H2O
2H2CO3 A·(HCO3)2
2H2SiO3 A•(HSiO3)2
Las depositoras de hierro se presentan en agua con alto contenido hierro ferroso, el que
convierten a hidróxido férrico insoluble y que se vuelve parte de la cubierta mucilaginosa
alrededor de la célula. Estas se depositan y aceleran la velocidad de corrosión, la cual produce
hierro soluble adicional, que aumenta más la población de depositoras de hierro en el sistema.
El ciclo se acelera hasta que todo el sistema se encuentra obstruido con depósitos de hierro.
Las bacterias nitrificadoras oxidan al amoniaco a nitrato. La reacción de nitrificación se
presenta algunas veces en filtros removedores de hierro, acompañado de una reducción de
oxígeno y de pH. Estas bacterias se encuentran a menudo en las plantas de amoniaco donde la
fuga de amoniaco en el agua de enfriamiento estimula su crecimiento. Una caída de pH
causada por la conversión de amoniaco en nitrato es a menudo la clave de su presencia.
Las bacterias reductoras de amoniaco se encuentran en muchos sistemas sujetos a
problemas de depósito. Los sulfuros producidos corroen la mayor parte de los metales
empleados en los sistemas de agua, incluyendo al acero suave, al acero inoxidable y al
aluminio. Evidencia de los reductores de sulfato es el grabado agujerado especial sobre la
superficie del metal, algunas veces en forma de anillos concéntricos.
Muchas bacterias segregan una sustancia mucilaginosa que encapsula la célula, evitando el
contacto directo del agua, de modo que la célula está protegida contra los biocidas tóxicos
simples. El control de las bacterias encapsuladas requiere tanto de oxidación como de
dispersión de la cubierta protectora, para que el biocida pueda llegar a la célula.
Las levaduras y el moho pueden vivir sobre materia orgánica muerta o inerte. Los hongos
se encuentran a menudo en estructuras de madera, como en el relleno de las torres de
enfriamiento y miembros de soporte y algunas veces debajo de las masas de bacterias o de
algas. El ataque por hongos a la madera significa por lo común una perdida permanente de
resistencia de la estructura de madera, de modo que la protección de la madera requiere el
control de los hongos desde el momento en que la estructura se pone en servicio. La prueba
periódica de la madera para determinar su resistencia al ataque por hongos es un paso
importante en su mantenimiento. Se examinan secciones muy delgadas de muestras de la
madera tomadas de ubicaciones susceptibles para determinar el grado del ataque si es que
existe.
Las algas necesitan de la luz solar para crecer, de modo que se encuentran en áreas abiertas
y expuestas, como los techos de las torres de enfriamiento o las superficies de depósitos,
estanques o lagos. La mayor parte de las algas crecen en esteras densas y fibrosas que no solo
obstruyen la tubería de distribución y los canales, sino que también presentan áreas para el
crecimiento subsecuente de bacterias anaeróbicas bajo los depósitos de algas.
Biocidas oxidantes
El gas cloro disuelto en agua se hidroliza rápidamente conforme a la siguiente ecuación:
Cl2 + H2O H+ + Cl- + HOCl (1)
La hidrólisis ocurre en menos de un segundo a 18° C. El ácido hipocloroso (HOCl) es el
ingrediente active formado en esta reacción. Este ácido débil tiende a experimentar una
disociación parcial como sigue:
HOCl H+ + OCl- (2)
Esto produce un ion hipoclorito y un ion hidrogeno. Dependiendo del pH y de la
concentración, el cloro en agua existe como gas cloro libre, ácido hipocloroso o ion
hipoclorito. Por arriba de un pH igual a 7.5, predominan los iones hilpoclorito, y se
encuentran en forma exclusiva cuando el pH excede 9. La suma del ácido hipocloroso y de los
iones hipoclorito se define como cloro libre disponible. Las sales de hipoclorito como el
hipoclorito de calcio, se ionizan en agua para dar estas dos especies, dependiendo del pH.
Ca(OCl)2 Ca+2 + 2OCl- (3)
2OCl- + H2O HOCl + OCl- + OH- (4)
Así, se establece el mismo equilibrio cuando para la cloración se emplea cloro elemental o
hipoclorito. Se puede disponer de cloro licuado a granel y en tanques.
Productos químicos, distintos al gas cloro, que liberan iones hipocloritos se comparan entre
sí por el poder oxidante sobre la base de "cloro disponible".
El cloro es un agente oxidante fuerte capaz de reaccionar con muchas impurezas en el agua
incluyendo amoniaco, aminoácidos, proteínas, material carbonaceo, Fe+2, Mn+2, S-2 y CN-.
La cantidad de cloro necesaria para reaccionar con estas sustancias se denomina demanda
de cloro. El cloro reacciona con el amoniaco para formar tres cloraminas diferentes:
HOCl + NH3 NH2Cl (monocloramina) + H2O
NH2Cl + HOCl NHCl2 (dictoramina) + H2O
NHCl2 + HOCl NCl3 (tricloramina) + H2O
Estos compuestos de cloramina tienen también propiedades biocidas; se les conoce como
cloro residual combinado. En general, las cloraminas actúan más lentamente que el cloro
residual libre, pero tienen la ventaja de ser más efectivas a valores de pH mayores que 10. Las
cloraminas pueden también ser más persistentes en un sistema de agua.
La cloración hasta el punto de equilibrio es la adición de suficiente cloro para satisfacer la
demanda de cloro y producir cloro residual libre. Cuando se usa esta cloración el contenido de
nitrógeno amoniacal se destruye y el cloro residual remanente será casi por entero cloro libre
disponible.
El cloro también reacciona con el nitrógeno orgánico en el agua. Este se encuentra en las
componentes de las células vivas, las proteínas, los polisacáridos y los aminoácidos. Se cree
que la toxicidad del cloro no se deriva del cloro mismo o de la liberación del oxígeno naciente
sino más bien la reacción de HOCl con el sistema enzimático de la célula. La superioridad del
HOCl sobre el OCl- puede deberse al tamaño molecular pequeño y a la neutralidad eléctrica
del HOCl, que le permite pasar a través de la membrana celular.
La producción en el sitio de hipoclorito a partir de agua de mar o de salmuera se está
volviendo popular en tanto que limita la exposición del personal de operación al gas cloro o
los compuestos de hipoclorito.
El cloro reacciona con diversos materiales orgánicos, y se está estudiando la presencia de
los compuestos clorados en el agua que se cree son producidos por la cloración. El
cloroformo es uno de esos materiales. En virtud de la preocupación por los efectos
fisiológicos potencialmente adversos de estos compuestos clorados, las agencias
reglamentadoras han restringido severamente las aplicaciones de cloro a flujos grandes de
efluentes. Por ejemplo, el tratamiento con cloro del agua del condensador de una estación de
servicio público puede limitarse a un periodo total de solo dos horas al día a residuos cuyo
promedio no sea superior a 0.2 mg/l de Cl2.
El bióxido de cloro, ClO2, se emplea en forma limitada en el tratamiento de agua en los
problemas de control de sabor y olor y para la degradación del fenol. Se emplea mucho para
el blanqueo en la industria de la pulpa y del papel. Este compuesto debe ser generado a partir
de la reacción del cloro con clorito de sodio, como a continuación se muestra:
2NaClO2 + Cl2 2ClO2 + 2NaCl (8)
Por lo general se emplea un exceso de cloro para llevar la reacción a su término. Por
razones de seguridad y para preservar su estabilidad, el material se genera en el lugar. Ya que
el bióxido de cloro no reacciona con el amoniaco, es útil en los sistemas que contienen
amoniaco.
El siguiente de los biocidas oxidantes más comunes es el ozono, O3. Está en uso
comercialmente en toda Europa y en ciertos municipios de Estados Unidos para la
desinfección del agua potable. También se emplea en ciertas aplicaciones de tratamiento de
desechos para evitar las cloraminas residuales que resultan de la cloración usual del efluente
de agua de desecho. El ozono se produce en el lugar por una descarga de corona eléctrica a
través del aire o del oxígeno.
Los biocidas oxidantes, como el cloro, los hipocloritos y los materiales organoclorados
mataran rápidamente todos los organismos en el sistema si el cloro libre se pone en contacto
directo con los organismos el tiempo suficiente y a una dosis bastante fuerte. También
retienen su efectividad ya que los organismos no pueden adaptarse al cloro o volverse
resistente a él.
Sin embargo, los biocidas oxidantes también reaccionan con contaminantes como H2S,
NH3, lignina de pulpa, azucares de madera y otras sustancias orgánicas. Esto aumenta la
cantidad de cloro necesaria para los propósitos biocidas. No son persistentes y decaen
rápidamente después que se detiene la alimentación del producto químico. No penetran las
masas de limo y pierden su efectividad cuando el pH aumenta.
Así los biocidas oxidantes requieren tratamientos complementarios para mejorar su
efectividad. Estos incluyen dispersantes para remover las masas de limo que existan y para
prevenir que los organismos se asienten sobre las superficies que transfieren el calor,
penetrantes para permear las masas orgánicas y exponer y matar a los organismos que se
hallan debajo de la superficie, y biocidas para el control de organismos en sistemas
contaminados con H2S, NH3, y otros agentes reductores.
Biocidas no oxidantes
Los biocidas no oxidantes ofrecen una posibilidad para el control de la actividad
microbiana en sistemas que son incompatibles con el cloro, como los sistemas de agua con
alto contenido de materia orgánica o amoniaco.
Tienen las siguientes características:
1. Actividad independiente del pH
2. Persistencia
3. Control de organismos como hongos, bacterias y algas.
Ya que todos estos beneficios no se encuentran por lo común en un solo biosida penetrante,
se formulan ingredientes individuales en productos apropiados diseñados para incrementar el
funcionamiento global en aplicaciones muy específicas. Por ejemplo, los sistemas de las
máquinas de papel, sistemas abiertos de agua de enfriamiento, y agua de procesos en
plantas de alimentos.
Compuestos organosulfurados
El metileno-bi-tiocianato (MBT), (SCN)-CH2-(SCN), es un biocidaorganosulfurado bien
conocido. Se recomienda por lo común para aplicaciones en fábricas de papel y en sistemas
de enfriamiento donde son estrictas las limitaciones sobre el efluente y donde el problema
principal es el control de las bacterias formadoras de limo. El tiempo de retención y el pH
afectan la vida media del MBT, que se hidroliza en el agua para formar sustancias menos
tóxicas.
Una alimentación continua de 1 mg/l al reemplazo de un sistema de enfriamiento
controlara los organismos que entran con el agua. Si se está usando un programa de
tratamiento alcalino del agua de enfriamiento, el pH relativamente alto hará que el MBT se
hidrolice con mayor rapidez. En la mayor parte de los sistemas de enfriamiento, la molécula
se destruirá al fin si el tiempo de retención es lo bastante grande. Casi todos los productos de
degradación son volátiles y son despuntados en la torre.
En estudio para evaluar el efecto del MBT en los programas de tratamiento biológico de
aguas negras indica que 0,5-2,0 mg/l no tienen efecto mensurable sobre la DBO y la remoción
de sólidos suspendidos. Así, es factible tratar un sistema con metileno-bis-tiodanato para
controlar microbios y aun tener un efluente que puede someterse a un tratamiento biológico.
Fenoles clorados
Estos son sumamente efectivos contra los organismos más comunes, especialmente hongos
y algas. Es práctica común rociar el relleno de las torres con fenoles clorados para
incrementar la resistencia de la madera contra el ataque por hongos. Estos compuestos
pueden usarse también de manera efectiva como biocidas cuando se alimentan directamente al
agua de enfriamiento. Comúnmente se usan tricloro y pentaclorofenol en estas aplicaciones en
virtud de su efectividad y de su economía.
Sin embargo, la efectividad depende del pH; la actividad disminuye al aumentar el pH
debido al cambio de la forma fenólica a la forma fenática que es menos activa. A un pH de 9
la efectividad de estos compuestos es solo el 10% de la que tienen a un pH igual a 6.
Aunque los fenoles clorados son menos activos en intervalos más elevados del pH, aún
pueden ser efectivos y bastante persistentes. La aplicación de estos productos mediante cargas
intermitentes por lo común funciona mejor en sistemas con tiempos de retención grandes y
pH bajo.
El agua tratada con fenoles clorados puede añadirse a unidades de lodo activado sin causar
trastornos de importancia, siempre que haya capacidad de igualación delante de las unidades
de tratamiento para nivelar el flujo y la concentración y proporcionar un decaimiento
mensurable antes de su introducción en el sistema de lodo activado. Por lo común se
requieren varios días de retención. Los fenoles clorados se adsorben en gran medida sobre las
partículas y son concentrados para su remoción con el lodo.
Organometálicos
Un ejemplo típico de este grupo de biocidas es el compuesto bitributil óxido de estaño
(H9C4)3=Sn-O-Sn=(C4H9)3. Este compuesto se emplea para controlar hongos y algas.
También tiene la tendencia a adsorberse sobre las superficies del sistema, especialmente sobre
madera y, en consecuencia, los análisis no suelen mostrar niveles de estaño tan elevados como
podría esperarse de los cálculos de dosificación. Esta adsorción ofrece un control real dual de
algas y hongos después que se ha discontinuado el tratamiento. Aunque su toxicidad es
máxima sobre hongos y algas, también ofrece un buen control de bacterias corrosivas
anaerobias.