Más del 90% del comercio mundial se realiza por mar a través de unos 90.000 buques.
Al igual
que otros modos de transporte que utilizan combustibles fósiles, los barcos emiten dióxido de
carbono, lo que contribuye significativamente al cambio climático y a la acidificación del
océano. Además de dióxido de carbono, los barcos también emiten una serie de
contaminantes que agravan el problema.
La industria naval es responsable de una gran parte del problema del cambio climático. Más
del 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono pueden relacionarse con el transporte
naval. Se trata de una cantidad comparable a la de los principales países emisores de carbono,
y el sector sigue creciendo.