Semiotécnicas en Alteraciones del Lenguaje
Semiotécnicas en Alteraciones del Lenguaje
SEMIOLOGÍA DE LAS
ALTERACIONES DEL LENGUAJE
Los síndromes afásicos son conjuntos de signos y síntomas con un patrón de aparición más o
menos estable. En el presente apartado analizaremos algunos de los más relevantes que
caracterizan la patología afásica, y para ello hemos organizado las conductas verbales entre
producción, tanto oral como escrita, haciendo hincapié en aspectos como la denominación o la
repetición, y comprensión, también en su componente tanto oral como escrita (lectura), teniendo
en cuenta que el desarrollo de cada una de estas conductas tendrá un peso desigual, lo que se
debe a que conductas como la producción han sido más estudiadas a lo largo de los años y, por lo
tanto, ha sido en torno a la cual se ha desarrollado una literatura más extensa.
1. A LTERACIONES DE LA PRODUCCIÓN
La producción lingüística, junto con la comprensión, son las dos capacidades básicas del lenguaje
humano, tanto en su forma oral como en su forma escrita.
La producción del lenguaje se inicia con la intención comunicativa del individuo, que tras planificar
el mensaje que desea transmitir, selecciona la estructura sintáctica más adecuada, escoge las
palabras que mejor encajan en la estructura sintáctica prevista, y finalmente ejecuta los programas
motores destinados a producir los fonemas o grafemas correspondientes a las palabras, siempre
atento a la retroalimentación que el sistema de comprensión lleva a cabo sobre la producción
(Vega y Cuetos, 1999).
Sin embargo, determinadas lesiones en las áreas implicadas en todo este proceso, pueden
producir una serie de síntomas y signos, dando lugar a alteraciones en la producción lingüística. Y
es precisamente la semiología descriptiva de dichos trastornos lo que aquí pretendemos
desarrollar.
Las alteraciones del lenguaje oral que podemos encontrar en el ámbito subléxico son básicamente
producidas por la adición de un sonido, fonema o sílaba (ej.: mensa por «mesa»), por su omisión
(ej.: pidra por «piedra»), su sustitución (ej.: árcol por «árbol»), por el desplazamiento de estos (ej.:
pazato por «zapato») o por la combinación de más de uno de estos errores (ej.: porblima por
«problema»). Estas alteraciones son conocidas como errores segmentales.
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En caso de que una primera aproximación no nos permita identificar el tipo de alteración subléxica
producida, se puede hacer una referencia genérica, refiriéndose a la alteración como una
transformación subléxica.
En ocasiones, la producción de uno de los errores citados conlleva la producción de una palabra
que sí es real (ej.: sello por «silla»). En este caso, consideraríamos el error como léxico, a menos
que la persona produzca única y reiteradamente errores subléxicos.
Solo en los casos en que el error (ya sea subléxico o léxico) sea producido por una sustitución de
un elemento por otro de la misma categoría (y no por la adición, omisión o desplazamiento),
hablaremos de parafasia.
El término parafasia se reservará para los errores producidos en el lenguaje oral, utilizando los
términos paralexia y paragrafia para definir los errores de lectura y escritura respectivamente.
Se considera que una parafasia es silábica si hay una modificación en alguna sílaba de la palabra
(ej.: canasme por «canasta»), aunque en un lenguaje patológico sería más frecuente encontrar la
sustitución de una consonante antes que una parafasia que implicase una sílaba completa, debido
a la resistencia al cambio que experimentan con las vocales muchas personas con patología del
lenguaje.
Otro tipo de parafasias subléxicas serían las llamadas parafasias fon (propuestas por Luria, 1966 y
1976, y desarrolladas por Caplan 1992 y Kohn, 1993), que incluyen:
a. Las parafasias fonológicas, las cuales conforman alteraciones léxicas, ya que comporta la
sustitución de un fonema por otro, sin que exista una relación evidente entre el fonema emitido
y el que se pretendía emitir. Este tipo de parafasia es común en personas que han sufrido una
lesión hemisférica posterior, muy característica en personas con afasia de Wernicke .
b. Las parafasias fonémicas consisten en la sustitución o reemplazo de una serie fonémica, con
una mayor semejanza entre el fonema producido y el que se pretendía producir. Estas
parafasias son especialmente características del lenguaje de personas con afasias de
conducción .
Lectura recomendada
Para profundizar en el análisis de las parafasias fonológicas, fonémicas y fonéticas:
F. Diéguez-Vide (2004). Fenomenología en afasiología: claves –prácticas– para un diagnóstico –lingüístico–
eficaz . En: Beatriz Gallardo y Montserrat Veyrat (eds.). Estudios de lingüística clínica: lingüística y patología
(págs. 57-70). Valencia: AVaLCC.
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A NARTRIA
Las parafasias fonéticas, junto con otros errores segmentales como la adición, omisión o desplazamiento de
rasgos fonéticos, forman parte de un tipo de desviaciones fonéticas o articulatorias llamadas anartria, típicas
de la afasia de Broca. En muchos casos se realizan omisiones del inicio de las palabras, con una mayor
presencia de errores en la articulación de consonantes.
Los errores que afectan al ámbito léxico-semántico hacen referencia a la extracción de la forma
fonológica de las palabras y a su relación con su significado. Aparte de las alteraciones
semánticas que podemos encontrar de forma general en distintos cuadros afásicos, es común
observar dificultades semánticas en alguna etapa de la evolución de cuadros neurodegenerativos,
como la demencia semántica, la enfermedad de Alzheimer o la afasia progresiva primaria.
a. Alteraciones fonológicas generales. Son aquellas en las que existe una producción de
pseudopalabras debido a lo que hemos descrito previamente como errores segmentales, es
decir, por adición, omisión, desplazamiento o sustitución de un sonido, fonema o sílaba.
b. Parafasias verbales o léxicas. Producidas por la sustitución de una palabra por otra. Estos
errores pueden ser entre:
Palabras no-relacionadas semánticamente (ej.: mano por «coche»). Este tipo de parafasias se pueden observar en personas con afasias sensoriales
P ATOLOGÍA BILINGÜE
Existen dos trastornos que se pueden observar frecuentemente en poblaciones bilingües, que son:
a. Cambio patológico de lenguas. Desorden pragmático en el que los individuos bilingües con
alteraciones neurológicas pueden mostrar una mayor dificultad en usar ambas lenguas por separado al
comunicarse (Muñoz, Marquadat y Copeland, 1999). Esta alteración estaría relacionada con lesiones
del lóbulo frontal (Fabbro, 1999; Fabbro, Skrap y Agliotiti, 2000)
b. Mezcla patológica de lenguas. Mezcla de palabras de distintas lenguas en una misma oración
(Sánchez Bernardos, 1989). Esta alteración estaría relacionada con lesiones del área postrolándica, y
se produce principalmente en afasias fluidas (Fabbro, 1999; Fabbro, Skrap y Aglioti, 2000).
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c. Parafasias semánticas. Una parafasia semántica supone la sustitución de una palabra por otra
con un significado relacionado (ej.: elefante por «jirafa»), hecho que se puede producir por una
alteración en el acceso al contenido semántico , y por lo cual se produce una palabra que hace
referencia a un concepto con características similares (Ellis, Kay y Franklin, 1992; Howard y
Orchard-Lisle, 1984); por una alteración en el acceso a la palabra del léxico fonológico de
salida , de manera que, aunque se acceda al concepto, no se seleccione la palabra adecuada
(Kay y Ellis, 1987), o debido a un pérdida de las representaciones léxicas (Howard, 1995).
cuadros con únicamente agramatismo morfológico o sintáctico . Por lo general, en todos ellos,
se ha observado una relativa preservación de las palabras de contenido, lo que en ocasiones
puede llevar a un habla telegráfica, con una mayor dificultad para la producción de verbos, que
es lo que Ardila y Rosselli (1994) denominaron como averbia.
Ejemplos
–¿Cuál es su lengua materna?
– Madre también en catalán e hijos catalán a todos .
– Si en castellano, yo castellano. Si en catalán, yo catalán .
Describiendo un dibujo en el que una niña da flores a su profesora:
– La niña es…, es rosas. La niña es rosando .
– La niña es flor a la mujer .
Ejemplos extraídos de Badecker y Caramazza (1985) en Diéguez-Vide y Peña-Casanova
(2012).
La repetición en algunos contextos se puede entender como una conducta lingüística alterada, que
implica la producción repetitiva inadecuada de un estímulo.
b. Estereotipias. Hace referencia a la producción reiterada de una emisión lingüística, como única
forma posible de comunicación. Esta puede ser no-verbal (expresiones carentes de significado)
o verbal (producción de palabras o expresiones con significado verbal).
Ejemplos de Diéguez-Vide y Peña-Casanova (2012):
Un ejemplo de estereotipia no-verbal sería el descrito por Broca en 1861 sobre un paciente,
cuya producción era la siguiente: lelalú-lelalú-lulú; delebesedales, delebesedales-dale .
En cambio, un ejemplo de estereotipia verbal sería el que recogía Veyrat y Serra (2002): que
no-no, que no-no y Mare Déu, coño («Madre Dios, coño»).
c. Automatismos. El lenguaje automático está caracterizado por ser una producción carente de
proposicionalidad, es decir, que está formado por expresiones memorizadas como un todo, ya
sean series automáticas (ej.: contar del 1 al 10), expresiones memorizadas, fórmulas sociales
de cortesía (ej.: buenos días), vulgarismos (coprolalia o coprografía si es de carácter
patológico, como ocurre frecuentemente en el trastorno de Gilles de la Tourette), palabras
idiolectales, modismos, idiotismos, refranes, timos o frases guía.
El campo de las alteraciones del habla es extenso. Dos de los cuadros que con más frecuencia
podemos encontrar, relacionados con la patología afásica, son la disartria y la apraxia del habla.
1.2.1. DISARTRIA
La disartria se considera una alteración en el control de los músculos implicados en el habla, que
puede deberse a factores como parálisis, paresia, debilidad muscular, enlentecimiento o
dificultades en la coordinación motriz; estos pueden ser secundarios a la enfermedad de
Parkinson, accidentes cerebrovasculares, esclerosis múltiple, traumatismos craneoencefálicos,
esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad de la motoneurona o enfermedad de Hungtinton, entre
otros.
Darley, Aronsony y Brown (1969a y b) realizaron una clasificación de siete subtipos de disartria,
entre ellos la flácida, espástica, atáxica, hipocinética, distonía hipercinética, corea hipercinética y
mixta, cada uno producto de un sustrato fisiopatológico diferente. Cada uno de los citados subtipos
presenta un cuadro sindrómico particular, aunque en términos generales los síntomas que
caracterizan las disartrias son las alteraciones en el tono, el timbre o el volumen de la voz o
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alteraciones en el acento prosódico, así como babeo o escaso control de la saliva, ronquera, voz
entrecortada, dificultad para masticar y tragar, etc.
Es importante distinguir la disartria de la anartria, ya que, si bien en ambos casos se produce una
disfunción articulatoria, la etiología es diferente. La disartria implica una lesión en regiones
cerebrales relacionadas con la función de los sistemas motores, mientras que la anartria está
relacionada con lesiones en zonas cerebrales vinculadas a la articulación verbal, de modo que el
lenguaje automático se encontraría preservado en la anartria, pero no en la disartria .
Diagnóstico diferencial
Conviene tener presente la semejanza entre los cuadros de apraxia del habla, disartria y anartria
para poder hacer un adecuado diagnóstico diferencial, ya que todos ellos pueden ocurrir de forma
simultánea o también uno en ausencia de los otros. Asimismo, tanto la disartria como la apraxia
del habla pueden aparecer de forma concomitante con la afasia, o en ausencia de esta.
Errores en fonación,
Ausentes Presentes
resonancia y respiración
La mayoría de las conductas relacionadas con la producción del lenguaje escrito siguen unos
principios muy similares a los del lenguaje oral, con presencia de omisiones, adiciones,
sustituciones (paragrafias) o desplazamientos de letras, grafemas o sílabas.
Sin embargo, existen otras conductas que, debido a la idiosincrasia de la escritura, son específicas
de esta forma de producción lingüística. Y, por tanto, pueden afectar a alguno de los estadios
propuestos por Cuetos (1990) para la escritura, que son la selección del tipo de letra y del estilo ,
la programación y coordinación de los movimientos musculares precisos necesarios en la escritura
y el feedback que nos permite evaluar nuestra propia escritura. Cuando alguno de estos procesos
falla, se pueden dar algunas de las conductas que exponemos a continuación.
El mecanismo a través del cual se lleva a cabo la escritura al dictado es un mecanismo llamado
conversión fonema-grafema. Si se produce una lesión en dicho dispositivo, la única vía de acceso
a las palabras que se deben reproducir es el acceso a través del léxico. Esto no comportará graves
problemas si la palabra que se debe escribir está representada en el léxico. De no ser así, como
sucedería con la escritura al dictado de pseudopalabras, la tendencia del individuo será a la
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a. Negligencia espacial → Entendemos como negligencia espacial aquel error en la atención a los
estímulos del espacio. Si hablamos de heminegligencia espacial, que es el trastorno de la
percepción visuoespacial más frecuente, nos estaremos refiriendo a la falta de percepción del
hemicampo contralateral a la lesión cerebral, de forma que, en algunas tareas de escritura, de
copia o de lectura, se obvie la parte izquierda (más frecuente) o derecha del texto, o se utilice
solo la mitad de un folio para escribir. También podemos encontrar negligencia del hemicampo
inferior, superior o central.
Puesto que el tamaño de la grafía puede variar en gran medida entre diferentes sujetos, es
importante que para poder evaluar estas alteraciones contemos con información sobre el tamaño
de su grafía premórbida.
Podemos encontrar otras alteraciones relacionadas con conductas de utilización del objeto de
escritura, derivando en una necesidad impulsiva de escribir ( hipergrafía), o en la necesidad de
copiar todo aquello que se le presenta (ecografía o ecoescritura).
a. Sordera verbal pura → Esta alteración implica una dificultad en la conversión del input
acústico-fonético en una representación mental. Esta alteración se podría entender como un
problema de discriminación del estímulo, pero con una percepción intacta de sonidos no-
verbales, manteniendo también la capacidad de distinguir voces familiares y distintos acentos
(Diéguez-Vide y Peña-Casanova, 2012).
La sordera verbal pura se puede identificar en aproximadamente un 18% de los individuos con
afasia (Varney, 1984).
Ejemplo
Hemphil y Stengel (1940) reprodujeron la experiencia de una persona con sordera verbal pura,
quien definía lo que le ocurría de la siguiente manera:
«Puedo oír sus palabras con total claridad, pero no puedo captar lo que dice. Los ruidos no son
muy naturales. Puedo oír, pero no comprendo».
Ellis y Young (1988) planteaban que un habla enlentecida por parte del interlocutor, la lectura
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labial y el conocimiento del contexto de la conversación pueden servir de ayuda en estos casos
para una mejor comprensión por parte del sujeto.
Las dificultades de comprensión que podemos observar en algunos individuos, producidas por
alteraciones morfosintácticas, se pueden ver agravadas ante la presencia de tipos concretos de
palabras, como aquellas con una morfología flexiva y por palabras de función (principalmente,
preposiciones y artículos determinantes).
Caramazza y Zurif propusieron en 1976 que los pacientes agramáticos como los de Broca o de
conducción presentaban una comprensión asintáctica, lo que llevó a que, a lo largo de los años, se
hayan planteado diferentes líneas teóricas para la descripción de este tipo de comprensión.
2.2.1. PARALEXIAS
La denominación de paralexia estará reservada para aquellos errores que impliquen una sustitución en la lectura, ya sea
sustitución subléxica, léxica, semántica, visual o morfológica.
a. Alexia por negligencia. De forma similar a lo que planteábamos para la escritura, las lesiones
hemisféricas derechas pueden dar lugar a alexias por negligencia izquierda, de forma que la
lectura se vea afectada por la omisión de las primeras letras de una palabra, y/o por las
primeras palabras de un texto; es decir, todas aquellas que quedan en la parte izquierda de la
lectura (un ejemplo sería leer arco por «barco»). Aunque también nos podríamos encontrar con
una sustitución de la letra inicial (un ejemplo sería leer mortero por «portero»). Esta adición de
material que complete la parte leída de la palabra es el llamado fenómeno de completamiento.
En el caso de lesiones hemisféricas izquierdas, este tipo de negligencia sería conocida como
alexia por negligencia derecha. En estos casos, el error estaría en la omisión de la parte final
de la palabra, y de nuevo es posible que el individuo acabe la palabra haciendo uso del
fenómeno de completamiento (un ejemplo sería pasador por «pasaporte»).
También se puede dar el caso de que un individuo actúe de forma diferente ante una palabra
que ante una pseudopalabra, o ante una letra y un número. Asimismo, la negligencia puede
darse de forma generalizada en un hemicampo, o puede darse de forma única y específica para
la lectura.
La alexia visual se caracteriza por la sustitución en la lectura de una palabra por otra formalmente
parecida en cuanto a número de sílabas o estructura visual (ej.: leer mina por «mano», o promete
por «pretende»). Cuetos y Ellis (1999) anotaban que la imaginabilidad y la frecuencia de uso de las
palabras podría ser un factor importante en la capacidad de lectura en estos individuos,
observando también una mayor dificultad en la lectura de no-palabras.
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Este tipo de errores son especialmente comunes en algunos individuos con alexias superficiales, y
se presentan ante la dificultad en la lectura de palabras irregulares (ej.: Hollywood), ante las
cuales existe una tendencia a la lectura por medio de la conversión de grafemas en fonemas.
En hablantes españoles no existe esta dificultad, excepto con palabras de origen extranjero, ya que se trata
de una lengua con ortografía transparente, en la que la lectura por ruta fonológica puede garantizar la lectura
y la pronunciación correcta de cualquier palabra escrita.
2.2.6. LEXICALIZACIÓN
2.2.7. HIPERLEXIA
Los sujetos que presentan hiperlexia se caracterizan por una habilidad precoz para leer palabras,
muy por encima de lo que se esperaría para su edad cronológica, con una clara fascinación por las
letras y los números. Sin embargo, hay una falta de comprensión del material leído.
La hiperlexia se relaciona con algunas enfermedades infantiles como el trastorno del espectro
autista , o también con algunas alteraciones neurodegenerativas .
BIBLIOGRAFÍA
Bibliografía básica
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Darley, F. L., Aronson, A. E., y Brown, J. R. (1975). Motor speech disorders . Philadelphia, PA:
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Diéguez-Vide, F. (2004). Fenomenología en afasiología: claves -prácticas- para un diagnóstico -
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y patología (pp. 57-70). Valencia: AVaLCC.
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Bibliografía complementaria
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Badecker, W. y Caramazza, A. (1985). On considerations of method and theory governing the
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Basso, A. (2003). Aphasia and its therapy . New York: Oxford University Press.
Benson, D. F. y Ardila, A. (1996). Aphasia: A clinical perspective . Oxford: Oxford University
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Berthier, M. L. (1999). Transcortical aphasias . Hove: Psychology Press.
Berthier, M.L. (2005). Poststroke aphasia epidemiology, pathophysiology and treatment. Drugs
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Berthier, M. L. y Green, C. (2007). Afasias: formas clinicotopográficas y modelos funcionales.
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Caplan, D. (1992). Language. Its structure, processing and disorders . Cambridge, MA: The MIT
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Cuetos, F. (2007). Alexias. En J. Peña-Casanova (Ed.), Neurología de la conducta y
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