Maltrato psicológico y psicoterapia del mobbing
La violencia y el acoso laboral son situaciones por medio de las cuales la persona o
personas que hostigan buscan infligir miedo en los trabajadores. De esta manera, se
ve afectado no solo el desempeño laboral, sino que existe un daño moral con
consecuencias derivadas de efectos psicológicos o de enfermedades asociadas al
estrés continuo.
La violencia psicológica que estas personas reciben de manera injustificada se ve
reflejada en muchas ocasiones en actos de carácter negativo y hostiles, ya sea entre
compañeros, personas subalternas o superiores. Estas situaciones se vuelven
recurrentes, sistemáticas y prolongadas en el tiempo, y producen en su mayoría el
abandono de los puestos laborales por las personas víctimas de estos tipos de
violencias.
Perspectiva psicológica
Revisión del módulo
Lección 1 de 2
Perspectiva psicológica
Definiciones de acoso laboral y su análisis desde una
perspectiva psicológica. Maltrato psicológico y psicoterapia
del mobbing
Tal como se comentaba inicialmente, estas formas de violencias traen
aparejadas ciertas consecuencias psicológicas, como enfermedades
asociadas. Por este motivo suelen confundirse algunas de sus
manifestaciones con otras enfermedades laborales, como el burn out. Si bien
este último es similar a la violencia y al acoso en cuanto a sus características
observables en las personas que trabajan, la diferencia radica en que el burn
out se produce por un desgaste propio al realizar determinadas actividades
en la profesión o el trabajo.
Para continuar con el desarrollo de algunas de las características
psicológicas en cuanto a los efectos de las violencias y acoso laboral, los
invitamos a leer el siguiente caso de Cristóbal:
Cristóbal era un trabajador muy valorado por su empresa
dedicada al turismo, pues respondía con eficacia ante cualquier
problema de los que pudiesen surgir en el trato con los clientes.
Era disciplinado, responsable e incluso realizaba horas extra;
simplemente porque disfrutaba de su trabajo. Era un empleado
que cualquier empresario querría tener en su equipo, por lo que
rápidamente fue ascendiendo dentro de su organización hasta
colocarse como jefe de área del aeropuerto.
Llevaba tres años en la empresa y no había quejas sobre él por
su buena labor profesional, pero todo cambió para él a partir del
cuarto año, debido a la reestructuración que había sufrido su
compañía, en la que el director había cambiado. Por lo visto,
Cristóbal no era de su agrado, seguramente, porque apenas lo
conocía y no lo había contratado él.
Tras su llegada, el nuevo director lo acusó de trabajar poco, de
ser machista sin ningún fundamento (por un conflicto con una
empleada que era de la confianza del director y en el que
Cristóbal tenía la razón) y decidió que debía llevar a cabo tareas
que no eran para nada productivas. Además, el quinto año
decidió colocar un supervisor que estaba jerárquicamente por
encima de él. Cabe decir que el supervisor no era
suficientemente competente, pues no sabía cómo se trabajaba
en una empresa de ese tipo.
Fue el propio Cristóbal quien tuvo que enseñar a este cómo se
realizaba el trabajo con eficacia. La estrategia del director era
tener a Cristóbal controlado, algo que era innecesario, puesto
que los niveles de satisfacción de los clientes en su área de
trabajo eran los mejores de la compañía. La misión era clara,
desmotivar a Cristóbal para que presentara la baja voluntaria y
así abandonara la empresa.
En distintos momentos puntuales, el director acusó a Cristóbal
de crear mal ambiente en el trabajo sin tener ninguna prueba de
ello. Simplemente para darle la razón a sus hombres de
confianza. Y, además, se inventaron mentiras para desacreditar
su buena labor profesional.
El resultado fue que Cristóbal decidió abandonar el trabajo por el
daño psicológico al que había sido sometido. Como víctima de
mobbing, intentó defenderse en varias ocasiones hasta que,
fruto del agotamiento emocional al que había llegado con esta
situación, renunció a seguir en la compañía.
El mobbing, por lo general, se realiza a través de acciones no físicas y los
acosadores o mobbers utilizan estrategias sutiles de índole psicológicas.
Estas acciones, muchas veces poco perceptibles, tienen justamente la
intención de no dejar evidencias del acoso o violencia, ya que de esta manera
no es posible ser acusado de ninguna acción. Estos actos de agresión se
hacen en muchas ocasiones difíciles de ser demostrados, como en el caso
de Cristóbal, que puso en evidencia que el acosado o mobbed era la persona
problemática o conflictiva.
¿Sabías de donde surge el término mobbing?
El término inglés mobbing está tomado de la etología. Konrad Lorenz lo
utilizó por primera vez para referirse al ataque de un grupo de animales
pequeños gregarios que acosaban a un animal solitario de mayor tamaño
(Lorenz, 1991).
Tal como sucede en el ámbito laboral, en la naturaleza, estos
comportamientos finalizan con la huida (renuncia) o la muerte del animal
acosado (enfermedades asociadas).
Entonces, tal como se refiere, hay determinadas enfermedades que son
producidas en consecuencia de estas acciones violentas dentro del trabajo.
¿Cuáles son algunas de las estrategias y modalidades en las
que se produce la violencia laboral y el mobbing?
Algunas características son las que se observan, por ejemplo, en el caso de
Cristóbal, como gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en
presencia de otras personas; asignarle objetivos o proyectos con plazos que
se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son
manifiestamente inacabables en ese tiempo; quitarle áreas de
responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o
incluso ningún trabajo que realizar (hasta que se aburra y se vaya); difamar a
la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o
calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su
profesionalidad; monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo
con vistas a atacar o a encontrarle faltas o formas de acusarlo de algo;
animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones
anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad; entre
otras formas en las que es posible detectar el maltrato, ya sea sobrecargar,
amenazar, quitarle áreas de responsabilidad, tratarlo de una manera
diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra la persona
violentada, ignorarlo (hacerle el vacío) o excluir, bloquear
administrativamente a la persona, etc.
Ahora bien, ¿cuáles son algunas de las consecuencias psicológicas de estas
acciones en las personas víctimas de violencias dentro del ámbito laboral?
Principalmente, es posible identificar un deterioro en la autoestima de las
personas víctimas de este tipo de violencia, que se traduce en las dudas
sobre sus capacidades y cualidades profesionales y la desvalorización
paulatina. Por otro lado, es posible que se observen diferentes procesos
referidos a la culpa, ya sea propia (autoatribuida) o atribuida por terceros, que
refuerza la primera característica de la autoestima, en la que la víctima
comienza a creer que esa situación es merecida o causada por ella, proceso
que finalmente desencadena en ciertas manifestaciones físicas y
psicológicas, rumiación de determinados temas de manera recurrente,
ansiedad, depresión, insomnio, hipervigilancia, fatiga, irritabilidad, problemas
en las relaciones sociales.
Muchas de estas situaciones, tal como ya se adelantó, finalizan con la
renuncia voluntaria o forzada de la persona maltratada.
La persistencia de los malos tratos y de la violencia, aun finalizado el vínculo
laboral, es posible se extienda fuera del ámbito laboral, en forma de
referencias negativas y falsas que eliminan la empleabilidad de las personas
desvinculadas, acotando las posibilidades de volver a encontrar empleo, en
una forma de re-mobbing.
Es por todo lo anterior que la recuperación de las personas, después de haber
transitado estas vivencias, es dificultosa y determina períodos largos para
volver a conseguir su autoestima y confianza propia, y restablecer sus redes
personales y laborales. En cuanto a las secuelas esperables, queda un
remanente de dudas sobre la propia capacidad de volver a realizar estas
tareas nuevamente.
C O NT I NU A R
Lección 2 de 2
Revisión del módulo
Hasta acá aprendimos
Violencia y ámbito laboral. Conceptualizaciones generales
–
En la primera lectura, desarrollamos algunas de las definiciones y
conceptualizaciones generales y pluridimensionales relacionadas con la
violencia dentro del ámbito laboral. Además, detallamos aquellos aspectos
que, de alguna manera, condicionan el acceso al trabajo por parte de las
mujeres o aquellas situaciones de desigualdad de oportunidades dentro de
este contexto. De este modo, entendimos cómo se asignan las tareas en
función de los roles y estereotipos de cada género.
Violencia y ámbito laboral. Marco legal
–
Se desarrollaron algunos marcos legales que amparan y protegen a las
personas de la violencia en el ámbito laboral, así como los antecedentes que
propician a los movimientos de protección de los derechos de las personas
dentro del trabajo.
Violencia y ámbito laboral. Perspectiva psicológica
–
En la lectura se desarrollaron y detallaron los tipos de acoso laboral y
violencia laboral; también, estudiamos las condiciones en las que se
desarrollan las prácticas de violencia y las consecuencias de estas en las
personas.
Maltrato psicológico y psicoterapia del mobbing
–
Finalmente, articulamos todos los conceptos desarrollados anteriormente.
Repasamos las características del contexto en el que tienen lugar las
acciones de violencia y el acoso laboral, así como las posibles consecuencias
en las personas que lo vivencian.
C O NT I NU A R