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SALA DE CASACIÓN CIVIL
Magistrado Ponente: CARLOS OBERTO VÉLEZ
En el juicio por reivindicación intentado ante el Juzgado
Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito
de la Circunscripción Judicial del estado Lara, por el ciudadano
JUAN DE JESÚS LUCENA GUÉDEZ, representado judicialmente
por los profesionales del derecho Elmer Sadi Zambrano Salas y
Xiomara Pérez de Martínez, contra la ciudadana OMELIA DEL
ROSARIO GUTIÉRREZ patrocinada judicialmente por el
defensor ad litem Arvis Segundo Canelón; el Juzgado Superior
Segundo en lo Civil, Mercantil y Menores (Sic) de la misma
Circunscripción Judicial, conociendo en competencia funcional
jerárquica vertical dictó sentencia definitiva en fecha 7 de abril
de 2003 mediante la cual declaró, con lugar el recurso procesal
de apelación ejercido por la demandada contra el fallo proferido
por el a quo el 17 de abril de 2002 que había decidido con lugar
la demanda y por vía de consecuencia, revocó la decisión del
tribunal de cognición y declaró sin lugar la demanda,
condenando al demandante al pago de las costas procesales.
Contra el precitado fallo, el accionante anunció recurso
de casación, el cual fue admitido y formalizado. No hubo
impugnación.
Concluida la sustanciación, la Sala pasa a dictar su
máxima decisión procesal bajo la ponencia del Magistrado que
con tal carácter la suscribe, lo cual se hace previas las
siguientes consideraciones:
DENUNCIA POR DEFECTO DE ACTIVIDAD
ÚNICA
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Al amparo del ordinal 1° del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil, la formalizante denuncia la violación por
parte de la recurrida del artículo 243 ordinal 5° eiusdem, en
concordancia con el artículo 12 ibídem, por cuanto, según su
dicho, el fallo incurre en el vicio de incongruencia positiva.
Alega que:
“...La recurrida se encuentra viciada de incongruencia
por haberse salido su contenido de los linderos
en los cuales se había trabado la litis, es decir, en
un juicio de reivindicación de la propiedad de
una bienhechuría constituida por una vivienda,
construida sobre un terreno ejido en el cual, la
demandada ha alegado en sus pocos argumentos ser
ella la propietaria del inmueble. Por considerarla
viciada de incongruencia positiva y haberse
excedido el Juez Superior de los límites de la
controversia, incurriendo igualmente en una violación
del artículo 244 del Código de Procedimiento
Civil, en cuanto al vicio de Ultrapetita, que en
este caso la propia doctrina patria ha asemejado
con el de Extrapetita. Si este alegato tuviese un
verdadero asidero legal, debió el Juez de alzada
decidir en la recurrida sobre la certidumbre de la
propiedad de la demandada sobre la bienchuría
disputada o sobre lo ilegal de su posición de tal
vivienda y haber ordenado la reivindicación del
inmueble a mi representado, pero, en ningún
caso, exceder su dicho al extremo de negar
contundentemente el valor probatorio de la
propiedad de inmuebles que tiene y siempre ha
establecido nuestro Ordenamiento Jurídico,
respecto del Registro Subalterno.
El Juez Superior en la extralimitada facultad que
se adjudicó al resolver la sentencia, pretende
desconocer el hecho de que todos y cada uno de
los documentos presentados en este juicio se
encuentran debidamente registrados por ante la
Oficina Subalterna de Registro del Segundo
Circuito del Municipio Iribarren del Estado Lara,
Barquisimeto y que en consecuencia son
documentos oponibles frente a todos, erga omnes.
Cuando en la recurrida se pretende desconocer la
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validez de esos documentos, incorporando
novedosamente en este proceso el criterio de que
la propiedad del terreno es del Municipio y que
es éste el único propietario y por consiguiente el
único con cualidad de demandar la reivindicación y
no así mi patrocinado, está excediéndose de sus
facultades y está incurriendo en el vicio de Ultra (Sic)
Petita (Sic) , quedando viciada la sentencia producida
de incongruencia positiva, artículo 243, ordinal 5º, en
concordancia con el artículo 244, ambos de
nuestro Código Procesal, ya que nos circunscribió a
lo solicitado y probado en autos, como bien lo
señala la norma contenida en el artículo 12 del
Código de Procedimiento Civil, antes citada.
Si fuese menester en el presente caso desconocer la
validez del documento de propiedad de mi
mandante sobre el inmueble en cuestión, otras
serían las vías y sería la iniciativa de la
demandada, la que tendía que haber propuesto la
correspondiente tacha aunque, ,al puede esta
accionada, alegar la nulidad del documento de
propiedad de mi patrocinado sobre dicha vivienda,
debido a que se encuentra ella como vendedora o
compradora según el documento específico del
que se trate, en cuatro oportunidades con
relación al mismo inmueble desde el quince (15)
de noviembre de mil novecientos noventa y cinco
(1995), hasta el 20 de julio de mil novecientos
noventa y seis (1996). Fue la propia demandada
ciudadana OMELIA DEL ROSARIO GUTIÉRREZ
LÓPEZ, quien precisamente adquirió por vez
primera el inmueble de manos la Sucesión (Sic)
(por ella calificada en su escrito de informes
como ‘viciada y es nula de pleno derecho’), conformada
por Chiquinquirá Gutiérrez de Goyo y otras, el
Juez de la alzada desvió el objeto la controversia
y excedió el petitorio de las partes alegando
hechos y situaciones no dirimidas en la presente
causa.
(...Omissis...)
Mal puede el Sentenciador (Sic) del fallo
recurrido, excederse de los límites en su
sentencia y señalar que no tiene mi patrocinado
derecho de propietario sobre el señalado inmueble,
argumentando en normas y criterios que por
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primera vez vienen a colación en este proceso...”
(Cursiva, mayúscula y negrillas del transcrito).
Para decidir, la Sala observa:
La recurrente alega que la sentencia del juzgado superior
incurre en el vicio de incongruencia positiva, con infracción del
ordinal 5º del artículo 243 del Código de Procedimiento Civil,
pues según sus dichos, siendo que la litis quedó trabada
respecto a quien de las partes intervinientes en el juicio
(demandante o demandada) ostenta la propiedad de la
bienhechuría construida sobre un terreno que a su vez es
propiedad del Municipio Iribarren de la ciudad de Barquisimeto
(esta última es indiscutida), es decir, un ejido; el ad quem,
debió decidir sobre la certidumbre de la propiedad de dicha
bienhechuría respecto a cualesquiera de ellas, sin embargo, al
establecer que el propietario de la referida bienhechuría es el
prenombrado municipio, considera la recurrente, se excedió en
sus dichos hasta el extremo de negar y desconocer el valor
probatorio emanado de los documentos consignados en la causa
y debidamente registrados ante la Oficina Subalterna de
Registro del Segundo Circuito del Municipio Iribarren del
estado Lara, que acreditan la propiedad del accionante sobre la
construcción.
Por su parte la recurrida, estableció:
“...Derivado de lo señalado, es evidente que el
actor no ha podido ni podrá ostentar la condición
de ser el propietario del inmueble que pretende
reivindicar por cuanto, como bien lo reconoce el
propio actor y ello se desprende de los
documentos que acompaña para acreditar su
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propiedad, el inmueble es de propiedad ejidal, esto
es pertenece al Municipio de Iribarren, este público
que al ser propietario del suelo, lo es de igual
forma de la superficie y de todo cuanto se
encuentre por encima y por debajo de él, lo que
imposibilita por sí sólo la procedencia de la
acción propuesta, pues no lo es dable al actor
ostentar esa condición, siendo que con tales
instrumentos lo que pudiere acreditar es un mejor
derecho de posesión respecto del demandado y
sobre las construcciones allí edificadas, lo que
evidentemente no puede ser objeto de éste(Sic)
acción, y en todo cado por aplicación de lo
establecido en los artículos 12 y 254 del Código
de Procedimiento Civil, y el 775 del Código
Civil, autoriza al juzgador a que en caso de dudas
deberá sentenciar a favor del demandado, y en
igual de circunstancias, deberá favorecer la condición
del poseedor, Y (Sic) Así (Sic) Se (Sic) Decide
(Sic).
De la parte motiva de la sentencia recurrida se desprende
que el juzgador ad quem, de acuerdo con los propios dichos del
accionante y, partiendo del hecho indiscutido que el terreno
sobre el cual fue construida la bienhechuría que se pretende
reivindicar se trata de un ejido dado en enfiteusis, propiedad del
Municipio Iribarren, elaboró argumentos de derecho a través de
los cuales fundamentó su decisión, sin excederse, por el
contrario, se mantuvo dentro de los términos de la litis,
estableciendo independientemente de lo acertado o no de sus
razonamientos, que el demandante mal puede ostentar y, por
ende, acreditar la condición de propietario de la bienhechuría,
requisito éste de la propiedad sine qua non para la procedencia
de las acciones reivindicatorias, toda vez que de acuerdo con lo
que señaló, al ser la propiedad del suelo del referido Municipio
éste lleva consigo la superficie del mismo, de conformidad con
lo previsto en el artículo 549 del Código Civil, todo lo cual
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denota, a su juicio, la imposibilidad de pretender la
reivindicación de edificación alguna construida sobre terreno
ejido por quien conforme con la ley no puede ostentar el
carácter de propietario de ésta.
Tal decisión se trata de la aplicación de esa disposición
legal al examen y establecimiento de lo planteado, sin que
pueda considerarse que verse sobre hechos nuevos o argumentos
no alegados; éste es el principio conocido como iura novit
curia, según el cual el juez puede traer a los autos, motus
proprio, consideraciones de derecho, pues los sentenciadores
conocen el derecho y deben aplicarlo aunque no haya habido
alegación de las partes; por tal motivo y en función del
principio de la exhaustividad de la sentencia, esta Sala declara
que no se produjo en el fallo recurrido el vicio de incongruencia
positiva alegado.
Considera igualmente necesario destacar esta Sala en
cuanto a lo señalado por el formalizante en la denuncia bajo
estudio, respecto a que el juzgador de segundo grado negó valor
probatorio a documentos presentados en el juicio, alegato
referido supra, que ello debe plantearse a través de la denuncia
correspondiente por infracción de ley amparada en el ordinal 2°
del artículo 313 del Código de Procedimiento Civil, por vía de
consecuencia, debe desestimarse este aspecto, pues se encuentra
dentro del contexto de la denuncia por defecto de actividad.
Por los razonamientos antes expuestos, la denuncia
de infracción por la recurrida de los artículos 12 y 243 ordinal
5º del Código de Procedimiento Civil, es improcedente. Así se
decide.
DENUNCIAS POR INFRACCIÓN DE LEY
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Al amparo del ordinal 2° del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil, la recurrente denuncia la infracción por
parte de la recurrida de los artículos 1.920 y 1.924 del Código
Civil, por falta de aplicación.
Para argumentar dicha denuncia, la formalizante alega:
“...Con fundamento en el ordinal en (Sic) el (Sic)
ordinal (Sic) 2º del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil, denuncio la infracción de
los artículos 1.924 del Código de Procedimiento
Civil, por falta de aplicación.
Los artículos 1.920 y 1.924 del Código Civil,
anteriormente mencionados y basamento del
derecho alegado por el demandante al accionar la
reivindicación de la vivienda que sin justo título
posee desde hace aproximadamente dos años la
demandada y que pareciera no haber quedado
claro para el Juez de la recurrida el verdadero
objeto de este juicio, son normas que establecen,
reitero, la fe otorgada por mi mandante al
documento de propiedad que le otorgó el
vendedor, ciudadano Rafael Eloy Pereira, a través
de la Oficina Subalterna de registro del Segundo
Circuito del Municipio Iribarren, de
Barquisimeto Estado Lara, en fecha veintinueve
(29) de julio de mil novecientos noventa y ocho
(1998), asentada bajo el Nº 22, Tomo 5,
Protocolo Primero, normas que a los fines de
aportar la mayor suficiencia a mi escrito, transcribo
textualmente:
(...Omissis...)
Percatado de su obligación de aportar la mayor
cantidad de evidencias reforzadoras de su petitorio,
el demandante cumple con la demostración del tracto
sucesivo y trae a las actas del proceso, todos los
documentos que demuestran la titularidad de la
propiedad de la bienhechuría en cuestión, por su persona
y por todos los propietarios que le precedieron
hasta el originario constructor de la vivienda,
ciudadano orlando Meléndez Pérez, en el mes de
abril de mil novecientos cincuenta y nueva
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(1959). El demandante, no sólo demuestra el
título de propiedad debidamente otorgado por
ante la autoridad máxima competente en la
materia, cual es el Registrador Subalterno, sino
que también consigna en autos en la oportunidad
requerida legalmente, copias certificadas emanadas de la
correspondiente Oficina Subalterna de Registro,
de todos y cada uno de los documentos de
propiedad, erga omnes, habidos con antelación al
que le adjudica la suya propia, y que demuestran
la tradición de esa transmisión legítima de la
propiedad que hubo del bien objeto del juicio,
desde el mismo momento en que su propietario
primario ciudadano orlando Meléndez Pérez,
antes del año mil novecientos cincuenta y nueva
(1959) como consta en la parte narrativa de la
Sentencia de primera Instancia y en los
documentos agregados por mi mandante al escrito
libelar, construyera y posteriormente dejara en
herencia en fecha treinta (30) de abril de mil
novecientos cincuenta y nueva (1959), según
Planilla de Liberación Nº 135, solventada en la
misma fecha, a Blanca de Mujica Canela, y así
sucesivamente hubiera sido transferida la
propiedad de la vivienda en cuestión, quedando
debidamente asentada en los libros de la Oficina
Subalterna del Segundo Circuito del Registro, del
Municipio Iribarren, Estado Lara, hasta la más
reciente data cuando mi patrocinado la adquiere por
ante Registro Subalterno competente previamente
identificado, de manos del ciudadano Rafael Eloy
Pereira el veintinueve (29) de julio de mil
novecientos noventa y ocho (1998).
Su cualidad para demandar y, en este caso
incurrir en Casación ante el Supremo Tribunal de
la República, emana de los mencionados
documentos legítimos, indiscutibles y jamás
puestos en duda o solicitada su tacha en el
transcurso de todo el presente juicio, por lo cual
tratándose de documentos públicos, para que
dejaran de surtir su efecto erga omnes, ante
todos y particularmente en cuanto a la definición
y claridad del derecho de propiedad sobre la
vivienda, que le asiste.
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Para decidir, la Sala observa:
De acuerdo con la denuncia supra transcrita el
formalizante endilga a la recurrida la falta de aplicación de los
artículos 1.920 y 1.924 del Código Civil, con fundamento en
que las prenombradas normas “...son el basamento del derecho
alegado por el demandante...” dirigido a reclamar la
reivindicación de la prenombrada bienhechuría, toda vez que
aduce ser su propietario y, establecen la fe otorgada por su
mandante al documento que lo acredita como tal, consignado en
autos, otorgado por el vendedor el 29 de julio de 1998 a través
de la Oficina Subalterna de Registro del Segundo Circuito del
Municipio Iribarren de la ciudad de Barquisimeto, estado Lara.
Alega además, que el demandante cumplió con la obligación de
demostrar durante el curso de la causa a través de copias
certificadas emanadas de la correspondiente Oficina Subalterna de
Registro, el tracto sucesivo de la propiedad sobre la
bienhechuría que pretende reivindicar desde que fue construida,
por todos los propietarios que le precedieron hasta la de él
inclusive.
La falta de aplicación de una norma vigente, tiene lugar
cuando el juzgador niega la aplicación de un determinado
precepto legal a una relación jurídica particular que está bajo su
alcance.
Las disposiciones del Código Civil, supra señaladas,
denunciadas por la formalizante como infringidas por el
sentenciador, prevén lo siguiente:
“Artículo 1.920. Además de los actos que por
disposiciones especiales están sometidos a la
formalidad del registro, deben registrarse:
1° Todo acto entre vivos, sea a título gratuito,
sea a título oneroso, traslativo de propiedad de
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inmuebles o de otros bienes o derechos
susceptibles de hipoteca...”.
‘Artículo 1.924. Los documentos, actos y
sentencias que la Ley sujeta a las formalidades
del registro y que no hayan sido anteriormente
registrados, no tienen ningún efecto contra
terceros, que por cualquier título, hayan
adquirido y conservado legalmente derechos
sobre el inmueble.
Cuando la Ley exige un título registrado para
hacer valer un derecho, no puede suplirse aquél con otra
clase de prueba, salvo disposiciones especiales.”.
El dispositivo legal contenido en las normas supra
transcritas, determina que todo acto traslativo de la propiedad
de bienes inmuebles (o de otros bienes o derechos susceptibles
de hipoteca) debe registrarse, y consecuencialmente, cuando
ello deje de cumplirse, carecerán de efecto contra terceros que
por cualquier título hayan adquirido y conservado legalmente
derechos sobre el inmueble.
Por su parte, la recurrida estableció:
“...Para la demostración del derecho de
propiedad debe el actor justificar no sólo el
título que dice tener, sino también acreditar el
dominio de la serie de causantes anteriores, esto
es, que justifique el derecho del causante que le
transfirió el dominio y los derechos de la serie de
causantes precedentes, que es lo que originaría lo
que la doctrina ha denominado la ‘probatio
diabólica’, sólo obviando por el instituto de la
prescripción, de manera que al faltar la
demostración del derecho de propiedad, el actor
necesariamente debe sucumbir en el juicio,
aunque el demandado no pruebe, o aunque asuma
una actitud meramente pasiva, pues como se dijo,
es al actor a quien compete la prueba, (Sic) Y Así
(Sic) Se (Sic) Establece (Sic).
Se observa que el expediente donde fue
sustanciado el proceso aperturado con ocasión de
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la demanda de reivindicación interpuesta, fue
construido con ocasión del extravío del
expediente luego de haber sido sentenciada la
causa, razón por la cual el actor acompañó por
ante esta instancia superior copias simples de los
documentos justificativos de la data documental sobre el
referido inmueble construido sobre un terreno ejido.
Para la demostración del derecho de propiedad
que señala ostenta, el actor aduce que acompañó
a la demanda como instrumento fundamentales de
su acción instrumentos que luego trae a los autos
en copias simples, pues las copias certificadas de
los mismos fueron extraviadas con el expediente,
señalando que así lo hace por cuanto los mismos
ya fueron objeto de valoración por parte del
sentenciador de primera instancia, instrumentos que
aparecen de los folios que van del (42) al (62),
los cuales aprecia este sentenciador de
conformidad con lo establecido en el artículo 429
del Código de Procedimiento Civil y de ellos se
compueba que el inmueble pretendido en
reivindicación es de propiedad ejidal en
enfiteusis y que ha sido dado en arrendamiento
y que mantiene una data de posesión y
arrendamiento que ha sido expedida por la
Municipalidad de Iribarren del Estado Lara, en
fecha 11/11/1971, anotado bajo el número 2823.
folio 224, Libro Nº 45, del registro de Data de
Posesión, bajo el número 314, letra G del
Catastro de Ejidos..
(...Omissis...)
Tanto para la Legislación Francesa como para la
venezolana, dada la importancia que revisten los
bienes inmuebles, para lo cual ha construido y
consolidado todo un sistema registral garantista
de la tradición de este tipo de bienes, la propiedad
de los bienes inmuebles se demuestra con el titulo de
propiedad debidamente registrado por ante la
respectiva oficina subalterna de Registro Público, y
del mismo se derivan el carácter exclusivo y
excluyente del derecho de propiedad, de manera
que quien ostente la condición de ser el
propietario de un inmueble, lo es de todo lo que
se encuentre por encima y por debajo del mismo.
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Recordemos que el concepto de bien inmueble
está referido aquellas cosas que no pueden ser
tratadas de un lugar a otro, -el suelo constituye
un inmueble por su naturaleza-, pues constituyen
cosas que por sí mismas se encuentran
inmovilizadas, como el suelo y todo lo que está
incorporado a él de manera orgánica como lo
serían las edificaciones.
Así lo reconoce nuestro Código Civil, cuando en su
artículo 549 afirma textualmente lo siguiente:
‘La propiedad del suelo lleva consigo la de la
superficie y de todo cuando se encuentre
encima o debajo de ella, salvo lo dispuesto en
las leyes especiales...” (Resaltado del texto).
Es oportuno destacar que en casos como el presente, se
repite, en los cuales el demandante haya incoado una acción
reivindicatoria para recuperar un inmueble referido a
bienhechurías construidas sobre un terreno cuya propiedad no es
del accionante ni del accionado, pues la ostenta un municipio,
toda vez que se trata de un ejido. En este tipo de pretensiones
ha sido establecida la posibilidad de procedencia mediante
decisión N° 351, de fecha 22 de julio de 1987, en el caso de
Irma Orta de Guilarte contra Pedro Romero proferida por la
Sala de Casación Civil de la extinta Corte Suprema de Justicia,
siempre que el accionante haga constar el cumplimiento del
requisito fundamental, el cual se refiere al título de
propiedad debidamente registrado de la prenombrada
bienhechuría, pues es el medio idóneo que acredita tal derecho.
La anterior fue reiterada posteriormente mediante
sentencia N° 45, del 16 de marzo de 2000, Exp. N° 94-659, en
el caso de Mirna Yasmira Leal Márquez y otro contra Carmen de
Los Ángeles Calderón Centeno, donde se estableció:
“...Ahora bien, en relación con los documentos
que sirven para demostrar la propiedad de
viviendas construidas sobre terrenos municipales, a la
hora de intentar la acción de reivindicación, en
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sentencia de fecha 22 de julio de 1987, esta Sala
manifestó lo siguiente:
‘En el caso de autos no existe duda alguna,
que la acción reivindicatoria incoada por la
parte actora está dirigida a recuperar un
inmueble consistente en bienhechurías
construidas sobre un terreno cuya propiedad no
es ni de la parte actora, ni de la parte
demandada sino del Concejo Municipal’.
‘Así tenemos que la parte actora acompañó a
su libelo de demanda un documento autenticado
de compra-venta de las bienhechurías y como
documento originario un título supletorio o
justificativo elaborado de conformidad con
los artículos 797 y 798 del Código de
Procedimiento Civil. La recurrida decidió que ni
dichos documentos, ni tampoco las otras
pruebas de autos eran pruebas suficientes de
la propiedad alegada sobre las
bienhechurías, por ser documentos
registrados’.
‘Ahora bien, el artículo 1.924 del Código
Civil establece:’
‘Los documentos, actos y sentencias que la
Ley sujeta a las formalidades del registro y
que no hayan sido anteriormente registrados,
no tienen ningún efecto contra terceros, que
por cualquier título, hayan adquirido y
conservado legalmente derechos sobre el
inmueble’.
‘Cuando la Ley exige un título registrado
para hacer valer un derecho, no puede
suplirse aquél con otra clase de prueba,
salvo disposiciones especiales’.
‘Ha sido jurisprudencia reiterada de esta
Sala que el artículo 1.924 del Código Civil
distingue la consecuencia de la falta de
protocolización de un acto en dos casos:’
‘En el primer párrafo, se trata de los actos
en que la formalidad del registro es
simplemente ad-probationem, a diferencia
(segundo párrafo) de cuando el registro es
esencial para la validez del acto y la Ley no
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admite otra clase de prueba para
establecerlo, o sea, que la formalidad es ad-
solemnitatem’.
‘Cuando el registro es ad-probationem, el
acto no registrado surte efecto entre las
partes, pero no surte efecto contra terceros
que por cualquier título, hayan adquirido y
conservado legalmente derechos sobre el
inmueble, (sentencias del 3 y 11 de julio de
1968)’.
‘En el caso de autos, al tratarse de la
reivindicación de un bien inmueble, el
medio idóneo para probar el derecho de
propiedad sobre dicho inmueble ante el
poseedor, necesariamente tiene que ser
título registrado, ya que siendo el terreno
propiedad Municipal se presume que las
construcciones existentes sobre él, fueron
hechas a sus expensas y le pertenecen,
mientras no conste lo contrario, sin
perjuicio de los derechos legítimamente
adquiridos por terceros’.
‘Así pues, ni el título supletorio, ni el
documento autenticado, ni las otras
pruebas de los autos son suficientes para
que la parte reivindicante pruebe la
propiedad de las bienhechurías ante un
tercero, sino que para ello sería necesario que
los documentos antes citados estuviesen
registrados, con la autorización previa del
Concejo Municipal, quien es el propietario
del terreno’.
Por tanto, de acuerdo con la doctrina indicada,
mal podía el tribunal superior declarar procedente una
acción de reivindicación, si el actor no había
presentado el documento a que se refiere el
artículo 1.924 del Código Civil, requisito
fundamental de procedencia de la pretensión...”.
(Subrayado y negrillas de la Sala).
De acuerdo con lo decidido por la recurrida
precedentemente transcrita, se evidencia que el juzgador de
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segundo grado, contrario a lo señalado por esta Sala en la
jurisprudencia supra citada, estableció a priori que de
conformidad con lo previsto en el artículo 549 del Código Civil,
al ser la propiedad del suelo del referido municipio ésta lleva
consigo la superficie del mismo inclusive por tanto la propiedad
de la bienhechuría, todo lo cual, a su juicio, denota la
imposibilidad por parte del accionante de ostentar dicho
derecho y, por sí solo, hace improcedente la acción propuesta.
En estrecha relación con lo planteado, es oportuno
destacar que el artículo 555 del Código Civil, contiene uno de
los principios fundamentales que rigen para el derecho de
accesión respecto de los bienes inmuebles y constituye una
excepción al principio dispuesto en el artículo 549 eiusdem,
utilizado como fundamento por la decisión recurrida para
resolver el caso sub iudice, argumento que el formalizante de
estar en desacuerdo igualmente debió combatirlo. En tal
sentido, dispone el precitado artículo 555:
“Toda construcción, siembra, plantación u
otras obras sobre o debajo del suelo, se
presume hecha por el propietario a sus
expensas, y que le pertenece, mientras no
conste lo contrario, sin perjuicio de los derechos
legítimamente adquiridos por terceros…” (Subrayado y
negrillas de la Sala).
Dicha norma establece dos presunciones iuris tantum,
esto es que admiten prueba en contrario, a favor del propietario
del suelo, referidas, la primera, a que tales bienhechurías han
sido hechas por él a sus expensas y, la segunda, que le
pertenecen.
Como consecuencia de lo anterior pueden desvirtuarse
tales presunciones y probarse (a través de medio legal) entonces
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 16/29
8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
que, lo construido, sembrado, plantado o cualesquiera otras obras,
que se encuentren sobre o debajo del suelo, han sido hechas por
persona distinta al propietario del terreno, a sus expensas y con
independencia del dueño. Igualmente, ocurre con respecto a la
propiedad de tales bienhechurías, esto dicho en otras palabras
significa que también puede demostrarse que lo construido,
sembrado, plantado o cualesquiera otras obras, pertenezcan a
quien no es propietario del suelo; en este caso, la propiedad
resultaría desmembrada, pues la del suelo la ostenta una persona
distinta de quien tiene el mismo carácter, pero sobre la
bienhechuría.
En el sub iudice cabe destacar que el asunto planteado se
refiere precisamente a la última situación descrita, toda vez
que, tal como se indicó, se trata del derecho de accesión
respecto de los bienes inmuebles y la propiedad está
desmembrada, pues la del suelo pertenece al municipio Iribarren
(ejido dado en enfiteusis) y, la de la construcción la pretende
reivindicar el accionante ante un tercero poseedor, aduciendo
que le fue transmitida por el vendedor mediante documento
registrado, a través de la “...Oficina Subalterna de Registro del
Segundo Circuito del Municipio Iribarren, de Barquisimeto
Estado Lara, en fecha veintinueve (29) de julio de mil
novecientos noventa y ocho (1998), asentada bajo el N° 22,
Tomo 5, Protocolo Primero...”, y que el mismo cursa inserto en
el expediente, así como la tradición de la mentada bienhechuría.
Por tanto, de acuerdo con lo anterior, quien pretenda
reclamar la reivindicación de una propiedad que se encuentre
sobre terreno ejido, necesariamente debe acompañar su
pretensión con documento registrado, de conformidad con lo
previsto en el artículo 1.924 del Código Civil, y previa
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 17/29
8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
autorización del Concejo Municipal, pues es el propietario del
terreno. En este sentido, existiendo en el sub iudice la
posibilidad que el demandante pueda demostrar la propiedad de
bienechurías construidas sobre terrenos ejidos, propiedad de
algún Municipio, yerra el ad quem al determinar a priori que al
ser invocado el derecho de propiedad sobre dicha bienhechuría
ante el tercero poseedor y siendo que ninguno ostenta la
propiedad del terreno, mal podía declarar el sentenciador de
segundo grado que de “...los documentos que acompaña para
acreditar su propiedad...”, erradamente señala la recurrida que
al ser el terreno propiedad ejidal, por tanto, también la
construcción, siéndolo únicamente dable al actor acreditar un
mejor derecho de posesión sobre la bienhechuría, negándole así
la posibilidad de demostrar su propiedad y, de ser procedente,
reivindicar las biniechurías.
En consecuencia, la Sala considera que la denuncia
formulada es procedente, por haber infracción de los artículos
1.920 y 1.924 del Código Civil, delatados por la recurrente por
falta de aplicación, así como de los artículos 549 eiusdem por
falsa aplicación y 555 ibídem por falta de aplicación, normas
éstas que de oficio evidencia esta sede casacional igualmente
infringidas por la decisión del ad quem, de conformidad con lo
previsto en el cuarto aparte del artículo 320 del Código de
Procedimiento Civil. Así se decide.
II
Con fundamento en el ordinal 2° del artículo 313 del
Código de Procedimiento Civil, la formalizante denuncia la
violación por parte de la recurrida de los artículos 545 y 548 del
Código Civil, por falta de aplicación.
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
Por vía de alegación, señala:
“...Negó la alzada la posibilidad a mi mandante
de reivindicar el inmueble de su propiedad por la
principal y más expedita vía que le otorgan las
leyes, cuales son las contenidas en los artículos
545 y 548 del Código Civil, artículo este último
de nuestro ordenamiento jurídico, suficientemente
explicitado en las actas procesales del presente
juicio y cuyos límites se hayan suficientemente
cubiertos y ampliamente demostrados en esta causa.
Los supuestos a partir de los cuales se considera
procedente la acción reivindicatoria, fundada en
el precedentemente señalado artículo del artículo
del Código Civil, son claramente determinables en los
hechos configurados: Es necesario que el demandante
demuestre lo siguiente: 1. Ser el propietario de
la cosa que pretende reivindicar, lo cual es su
derecho de propiedad sobre las bienhechurías
constituidas por una vivienda construida sobre
terreno ejida ampliamente identificado en el
presente escrito y a través de las actas del
proceso; que posee el dominio de la cosa
controvertida y que misma está indebidamente
poseída por el demandado¸ que existe una
carencia de derecho del demandado, todo lo cual
queda inserto en el expediente de la causa al ser
agregados los documentos registrados de las
ventas y compras que la propia demandada
ciudadana OMELIA DEL ROSARIO GUTIÉRREZ
LÓPEZ hizo del inmueble objeto de la demanda
todo lo cual es apreciable del siguiente extracto
de la Sentencia del Juzgado Tercero de Primera
Instancia en lo Civil, Mercantil y Tránsito de la
Circunscripción Judicial del Estado Lara, en la
ciudad de Barquisimeto en fecha diecisiete (17)
de abril de dos mil dos (2002):
(...Omissis...)
2. La plena identidad existente entre esa cosa
indebidamente poseída por el demandado y la
que es de su propiedad, o sea que la identidad de
la cosa reivindicada, sobre la que se pretende el
derecho alegado con, la cosa reclamada, debe ser
la misma, lo cual quedó ampliamente demostrado
con los propios documentos registrados
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
consignados en los cuales se identifica el
inmueble y sus linderos, así como con las
pruebas de testigos incorporadas oportunamente a
la causa, con las cuales se determina que
ciertamente la demandada posee, de hecho vive,
habita, el mencionado inmueble desde hace
aproximadamente dos años. 3. Debe constar de
forma clara y precisa, que el inmueble cuida
reivindicación se acciona jurisdiccionalmente, es
el mismo que posee el demandado, igualmente
fue precisada esa conexión inmueble objeto del
proceso, con el demandado; y, 4. La prueba de la
propiedad debe ser documentada y pública, es
decir, documento público que contenga y
demuestre la propiedad invocada, así como el
dominio de su causante o causantes, es decir, lo
que se denomina el tracto sucesivo, todo lo cual
fue agregado a los autos, anexo al libelo de la
demanda en copias certificadas que evidencian en
documento público la compra legítima a través
del órgano competente de tal bienhechuría por
parte del demandante en la oportunidad
ampliamente citada en este escrito.
Mi mandante, a lo largo del pliego libelar y del
propio iter procesal, nunca sostuvo ser el
propietario del lote de terreno donde se encuentra
asentada la bienhechuría de su propiedad y que
en esencia, es el objeto de reivindicación, único
supuesto en el cual a los fines de demostrar la
propiedad inmobiliaria le podría ser exigido a
éste un documento registrado; y respecto de la
demandada, debemos indicar que en su actuación
procesal a través de sus abogados, jamás solicitó
pronunciamiento alguno sobre la propiedad del
terreno encima del cual está construida la
vivienda, ya que todos, partes en el presente
juicio y testigos, es suficientemente conocido que
dicha propiedad es del Municipio y no de
particular alguno y, que de haber sido ése el
objeto de la demanda, otros hubieran sido los
caminos judiciales a seguir, otros hubiesen sido
los recursos a interponer, ya que la legalidad de
la vivienda sobre ese terreno construida y, de la
venta de ésta entre los propietarios que la
obstentaron(Sic) con preeminencia a mi
mandante, es irrefutable por haber sido
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
legalmente asentada casa una de estas ventas en e
correspondiente registro Subalterno, quedando
demostrado así, el tracto sucesivo de la
propiedad en cuestión.
(...Omissis...)
Por los argumentos planteados, sustentados en las
expresadas y convencidos de la legalidad y
legitimidad de nuestras peticiones, solicito a ese
honorable tribunal, declare procedente la
presente denuncia...” (Cursiva, mayúscula y
negrillas del transcrito).
Para decidir, la Sala observa:
El formalizante denuncia la infracción del artículo
545 del Código Civil por falta de aplicación, pero sin explicar
cómo, cuándo y en cuáles circunstancias se cometió tal
infracción, y siendo que no le es dable a la Sala subsanar esta
omisión, toda vez que ello significaría suplir al recurrente
alegatos o defensas en desmedro del principio de igualdad de
las partes, debe desestimar este aspecto de la denuncia por
ausencia de fundamentación.
En cuanto a la denuncia de infracción del artículo 548
eiusdem, por falsa aplicación, el formalizante la sustenta con
base en que se encuentran cumplidos los supuestos a partir de
los cuales debe el sentenciador establecer la procedencia de la
acción reivindicatoria, es decir, ser el propietario de la cosa que
pretende reivindicar, la plena identidad existente entre el bien
indebidamente poseído por el demandado con el que el
accionante aduce tener el derecho de propiedad, el documento
que acredita el derecho de propiedad invocado y, el tracto
sucesivo o dominio de los causantes anteriores.
Dispone la prenombrada norma, lo siguiente:
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
“Artículo 548. El propietario de una cosa tiene el
derecho de reivindicarla de cualquier poseedor o
detentador, salvo las excepciones establecidas
por las leyes.
Si el poseedor o detentador después de la
demanda judicial ha dejado de poseer la cosa por
hecho propio, está obligado a recobrarla a su
costa por cuenta del demandante; y, si así no lo
hiciere, a pagar su valor, sin perjuicio de la
opción que tiene el demandante para intentar su
acción contra el nuevo poseedor o detentador...”.
La acción reivindicatoria es una acción real, petitoria, de
naturaleza esencialmente civil y se ejerce erga omnes, es decir,
contra cualquiera que sea el detentador y contra todo poseedor
actual que carezca de título de propiedad.
Esta acción, supone tanto la prueba del derecho de
propiedad por parte del demandante como la privación o
detentación posesoria de la cosa, por quien ostente cualquier
carácter diferente al de propietario y no es susceptible de
prescripción extintiva.
Por tanto, su procedencia se encuentra condicionada a la
concurrencia de los siguientes requisitos: a) Derecho de
propiedad o dominio del demandante (reivindicante); b)
Encontrarse el demandado en posesión de la cosa que se trata de
reivindicar; c) La falta del derecho a poseer del demandado; d)
Identidad de la cosa, es decir que sea la misma reclamada y
sobre la cual el accionante reclama derechos como propietario.
La acción reivindicatoria corresponde exclusivamente al
propietario contra el poseedor que no es propietario. En
consecuencia, la carga de la prueba la tiene el demandante.
En el caso de especie, la recurrida decidió así:
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
“...Derivado de lo señalado, es evidente que el
actor no ha podido ni podrá ostentar la condición
de ser el propietario del inmueble que pretende
reivindicar por cuanto, como bien lo reconoce el
propio actor y ello se desprende de los
documentos que acompaña para acreditar su
propiedad, el inmueble es de propiedad ejidal, esto
es pertenece al Municipio de Iribarren, este
público que al ser propietario del suelo, lo es de
igual forma de la superficie y de todo cuanto se
encuentre por encima y por debajo de él, lo que
imposibilita por sí sólo la procedencia de la
acción propuesta, pues no lo es dable al actor
ostentar esa condición, siendo que con tales
instrumentos lo que pudiere acreditar es un mejor
derecho de posesión respecto del demandado y
sobre las construcciones allí edificadas, lo que
evidentemente no puede ser objeto de este(Sic)
acción, y en todo cado por aplicación de lo
establecido en los artículos 12 y 254 del Código de
Procedimiento Civil, y el 775 del Código Civil,
autoriza al juzgador a que en caso de dudas deberá
sentenciar a favor del demandado, y en igual de
circunstancias, deberá favorecer la condición del
poseedor, Y (Sic) Así (Sic) Se (Sic) Decide (Sic).
En el sub iudice, de acuerdo con lo establecido por la
decisión recurrida, se afirma que mal puede el demandante
pretender la reivindicación de una bienhechuría construida
sobre un terreno ejido, pues no puede ostentar la condición de
ser su propietario, toda vez que por ser el suelo propiedad de un
municipio, de conformidad con lo previsto en el artículo 549 del
Código Civil, dicho ente, también en consecuencia, es el
propietario de la referida construcción.
Tal consideración condujo al juzgador de segundo grado a
declarar sin lugar la demanda.
En consecuencia, considera la Sala, que independientemente del
acierto jurídico o no de la decisión no se infringe el artículo
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 23/29
8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
548 del Código Civil, al señalar que el demandante incumple
uno de los requisitos fundamentales exigidos para la
procedencia de la acción reivindicatoria, cual es la propiedad
sobre el inmueble, siendo por tanto la denuncia examinada
improcedente. Así se decide.
III
Con apoyo en el ordinal 2° del artículo 313 del Código de
Procedimiento Civil, la formalizante denuncia la violación por
parte de la recurrida del artículo 12 eiusdem, en concordancia
con el artículo 509 ibídem, por falta de aplicación, toda vez que
según su dicho, el ad quem incurrió en el vicio silencio de
prueba.
Para apoyar su denuncia, la recurrente alega:
“...Habiendo acompañado mi representado, al
escrito de la demanda, diez (10) documentos
públicos, debidamente registrados, el Juez
Superior silenció completamente los mismos, no
realizó sobre ellos si el más somero análisis,
documentos entre los cuales se encuentra el que
establece la propiedad que mi mandante ostenta
sobre el bien objeto de reivindicación. De haber
observado el Juez de alzada el mandato contenido
en el artículo 509 del Código de Procedimiento
Civil y no haber silenciado como lo hizo, los
documentos públicos citados, otro hubiese sido el
dispositivo de su sentencia. Por tal razón solicito
que la presente denuncia sea declarada procedente...”.
Para decidir, la Sala observa:
Aduce la recurrente que el juzgador de segundo grado
silenció completamente las pruebas referidas a documentos
públicos acompañadas por su representado al libelo de demanda,
entre las cuales, según sus dichos, se encuentra la que establece
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
la propiedad que ostenta el demandante sobre el bien que se
pretende reivindicar del accionado, razón por la cual infringió
los artículo 12 y 509 del Código de Procedimiento Civil.
Es oportuno destacar que para dar cumplimiento a la
técnica casacionista en lo referente a que el recurrente en casación
tiene la obligación de fundamentar en el escrito de formalización
lo determinante en el dispositivo de la infracción delatada, éste
expresó que de no haber silenciado el ad quem tales
documentales “...otro hubiese sido el dispositivo...”.
Cabe destacar, que dicho requisito legal atinente a que la
infracción que se impute a la recurrida debe “tener influencia
determinante en el dispositivo del fallo”, está dirigido a que el
formalizante tiene la obligación de exponer como influyó la
delación planteada en la sentencia recurrida, y no limitarse a
simplemente señalar que “otro hubiese sido el dispositivo”; lo
que de por sí conlleva a la declaratoria de improcedencia de la
presente denuncia.
Por lo antes expuesto, la Sala concluye que el recurrente
no explicó de manera clara y determinante la influencia que la
delación planteada tuvo en el dispositivo del fallo recurrido. En
consecuencia, la presente denuncia se desestima por falta de
técnica. Así se decide.
DECISIÓN
Por las razones expuestas, este Tribunal Supremo de
Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, en Sala de
Casación Civil, administrando justicia en nombre la República y
por autoridad de la Ley, declara: CON LUGAR el recurso de
casación anunciado y formalizado por el accionante, contra la
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8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
sentencia proferida en fecha 7 de abril de 2003 por el Juzgado
Superior Segundo en lo Civil Mercantil y Menores (Sic) de la
Circunscripción Judicial del estado Lara. En consecuencia, se
declara la NULIDAD de la sentencia recurrida y se ORDENA al juez
superior que resulte competente, dicte nueva sentencia acatando la
doctrina establecida en este fallo.
Queda de esta manera CASADA la sentencia impugnada.
Publíquese, regístrese y remítase el expediente al tribunal
superior de origen.
D a d a , f i r m a d a y s e l l a d a e n l a S a l a d e D e s p a c h o d e la
Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en
Caracas, a los once (11) días del mes de agosto de dos mil cuatro.
Años: 194º de la Independencia y 145º de la Federación.
El Presidente de la Sala- Ponente,
_____________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ.
El Vicepresidente,
______________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ
Magistrado,
______________________
TULIO ÁLVAREZ LEDO
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 26/29
8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
El Secretario,
__________________________
ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ
Exp. AA20-C-2003-000485
El Magistrado Antonio Ramírez Jiménez, consigna el presente
“voto salvado” al contenido de la presente decisión, con base en
las siguientes consideraciones:
Quien suscribe, no comparte la solución dada al trámite para el
análisis de la denuncia de silencio de prueba, la cual fue
desestimada por falta de técnica, aun cuando fueron silenciados
documentos públicos que aparentan ser fundamentales para la
determinación de la propiedad en el presente juicio de
reivindicación.-
En efecto, la ocurrencia de un vicio por silencio de prueba ha
debido ser analizado por esta Sala, ello de conformidad con la
Constitución vigente y el Código adjetivo civil que exigen una
justicia completa y exhaustiva; no se lograría dicho fin si se
omite algún elemento clarificador del proceso.-
Esa es la interpretación que se le debe dar al artículo 509 del
Código de Procedimiento Civil, al señalar que los Jueces deben
analizar todas las pruebas producidas en el expediente y emitir
su opinión, así sea en forma breve y concreta, en razón de lo
cual la delación de semejante vicio, considerado históricamente
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 27/29
8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
por esta Sala de orden público, no puede tener aparejado el
cumplimiento de una carga por parte del recurrente, en directa
contradicción con el artículo 26 y 257 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela.-
Queda así expresado el voto salvado del Magistrado que
suscribe.
En Caracas, fecha ut-supra.
El Presidente de la Sala-Ponente,
_____________________
CARLOS OBERTO VÉLEZ
El Vicepresidente,
_________________________
ANTONIO RAMÍREZ JIMÉNEZ
Magistrado,
_________________________
TULIO ÁLVAREZ LEDO
El Secretario,
___________________________
ENRIQUE DURÁN FERNÁNDEZ
Exp. AA20-C-2003-000485
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 28/29
8/10/23, 10:55 RC-00826-110804-03485.htm
historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/agosto/RC-00826-110804-03485.HTM 29/29