0% encontró este documento útil (0 votos)
73 vistas36 páginas

Notas Cap 4

El documento introduce conceptos básicos de la mecánica cuántica como espacios de Hilbert, operadores lineales, bases ortonormales y la interpretación de Copenhague.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
73 vistas36 páginas

Notas Cap 4

El documento introduce conceptos básicos de la mecánica cuántica como espacios de Hilbert, operadores lineales, bases ortonormales y la interpretación de Copenhague.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Capítulo 4

Introducción al formalismo
cuántico

4.1. La interpretación de Copenhague


La mecánica cuántica como hoy la conocemos es un conjunto de reglas útiles para enten-
der el funcionamiento de la naturaleza a las escalas moleculares, atómicas y subatómicas.
Estas reglas están basadas en todas las observaciones estudiadas hasta ahora. Sin embargo,
estas reglas son altamente contraintuitivas (como la naturaleza dual onda-partícula de la
materia) y sus consecuencias contradicen frecuentemente las ideas heredades de la física
clásica.
Por estas razones, frecuentemente es preferible abordar la mecánica cuántica como un
conjunto de principios físicos y matemáticos empíricos que, como la segunda ley de Newton,
permiten hacer cálculos y comprobar su veracidad, aunque no haya manera de derivarlos
de los axiomas básicos de las matemáticas. Los principios contraintuitivos de la mecánica
cuántica se han formulado de diversas formas. Una manera convencional (y no única) de
formularlos es mediante la llamada interpretación de Copenhague, basada en la estructura
que Niels Bohr y Werner Heisenberg lograron reunir entre 1925 y 1927 a partir de todos
los descubrimientos, propios y ajenos, de su tiempo.
En la interpretación de Copenhague, la formulación matemática de la mecánica cuántica
puede ser expresada mediante los siguientes principios:

1. Un sistema está completamente descrito por una función de onda ψ (ver sección 4.3.2).

2. La dinámica de ψ está descrita por la ecuación (de onda) de Schrödinger (ver sec-
ción 4.5).

3. La regla de Born: la descripción cuántica de la naturaleza es esencialmente probabi-


50 Introducción al formalismo cuántico

lística y la densidad de probabilidad de un evento (en un punto en el espacio y en un


instante) está dada por ρ = |ψ|2 . En consecuencia, ψ puede interpretarse como una
amplitud de probabilidad.

4. Principio de incertidumbre de Heisenberg: es imposible conocer con precisión absoluta


los valores de todas las propiedades del sistema simultáneamente (ver sección 4.10.1).

5. La materia tiene una naturaleza dual onda-partícula (ver sección 2.4).

6. Principio de correspondencia (ver sección 3.4).

7. Principio del colapso de la función de onda: es imposible determinar el estado exacto


del sistema antes de que se haya realizado cualquier medición. Este principio es
ilustrado popularmente mediante el famoso gato de Schrödinger (ver sección 4.4.1).

8. Principio de descomposición espectral.

Esta forma de enunciar la interpretación de Copenhague no es única y es perfectible. Sin


embargo, si nuestra descripción física del universo microscópico se basa en estos principios,
podemos llegar a un gran número de resultados, todos ellos confirmados experimentalmente.
Antes de comenzar a explorar la naturaleza de la interpretación de Copenhague y sus
consecuencias físicas, debemos introducir una serie de conceptos (tales como la función de
onda ψ) y un formalismo que nos permitirá desarrollar cálculos matemáticos precisos en
mecánica cuántica.

4.2. Espacios de Hilbert y operadores lineales


Un espacio de Hilbert H es un espacio vectorial de dimensión finita o infinita, cuyos
elementos llamados vectores o “kets” se denotan como |ψ� ∈ H, dotado de un producto
interior (complejo)1
�ϕ|ψ� ∈ , �
|φ� , |ψ� ∈ H (4.1)
que satisface las siguientes propiedades básicas:

a) Es simétrico-conjugado en sus argumentos, i.e.

�ϕ|ψ� = �ψ|ϕ�∗ , (4.2)

donde el símbolo ∗ denota conjugación compleja;


1
Formalmente, también existen espacios de Hilbert con producto interior real, pero, como pueden ser
considerados casos especiales de los aquí presentados y no son comunes en mecánica cuántica, no los discu-
tiremos aquí.
4.2 Espacios de Hilbert y operadores lineales 51

b) Es anti-lineal en el primer argumento y lineal en el segundo, i.e. si λ 1 , λ2 ∈ �y


|ψ� = λ1 |ψ1 � + λ2 |ψ2 � con |ψ� , |ψ1 � , |ψ2 � ∈ H, entonces

�ϕ|ψ� = λ1 �ϕ|ψ1 � + λ2 �ϕ|ψ2 � , (lineal) (4.3a)


�ψ|ϕ� = λ∗1 �ψ1 |ϕ� + λ∗2 �ψ2 |ϕ� ; (anti-lineal) (4.3b)

c) Es positivo definido, i.e. el producto de |ψ� ∈ H consigo mismo, �ψ|ψ�, es semi-


positivo y real, y
�ψ|ψ� = 0 ⇐⇒ |ψ� = 0 . (4.4)

En el caso en que �ϕ|ψ� = 0, decimos que los vectores |ϕ� , |ψ� ∈ H son ortogonales si
|ϕ� �= |ψ� �= 0. Además, decimos que |ψ� está normalizado si se satisface que �ψ|ψ� = 1.
Consecuentemente, |ϕ� y |ψ� son ortonormales si �ϕ|ψ� = 0 y además �ϕ|ϕ� = 1 = �ψ|ψ�.
El producto interior (4.1) en el espacio de Hilbert H puede interpretarse de dos maneras:

a) como la proyección de |ψ� sobre |ϕ�, como se interpreta tradicionalmente, o bien,

b) como la representación de |ψ� en la “dirección” y espacio correspondiente a |ϕ�.

En este texto estaremos interesados especialmente en los espacios de Hilbert que con-
tienen a todos los kets {|ψ�} asociados a sistemas físicos. En el contexto de sistemas físicos,
es habitual llamar “estados” a estos kets.

4.2.1. Espacio de Hilbert dual

Las propiedades (4.2) y (4.3b) del producto interno permiten establecer una interpre-
tación alternativa del producto interno.
Supongamos que un espacio de Hilbert está dado por H = {|ψi �}. Definamos el espacio
de Hilbert dual como el espacio vectorial

H† = {�ψi |} , con �ψi | := |ψi �† , (4.5)

donde los elementos �ψi | de H† son llamados “bras”. La acción del operador de conjugación
Hermitiana † , llamado con frecuencia simplemente operador “daga”, satisface
� �† � �†
|ψi �† = |ψi � ⇐⇒ H† = H (4.6)

y es lineal, i.e.

(λi |ψi � + λj |ψj �)† = λ∗i �ψi | + λ∗j �ψj | , con λi , λj ∈ �. (4.7)
52 Introducción al formalismo cuántico

En estos términos, podemos considerar a los elementos �ψi | de H† como funciones


lineales �ψi | [ · ] que actúan sobre los elementos |ψj � de H y arrojan el escalar complejo
definido por el producto interior (4.1), i.e.
� �
�ψi | : H −→� , tal que �ψi | |ψj � = �ψi |ψj � . (4.8)

Por tratarse de funciones lineales, es muy fácil comprobar que esta interpretación, dada la
definición del espacio de Hilbert dual (4.5), es compatible con las propiedades (4.2) y (4.3b).

4.2.2. Bases ortonormales de espacios de Hilbert

Si {|si �} es una base ortonormal completa del espacio de Hilbert H, entonces se satisface

a) la relación de ortonormalidad

0 i �= j ,
�si |sj � = δij con δij = (4.9)
1 i=j,

donde δij es llamada delta de Kronecker;

b) la relación de completez o de cerradura



|si � �si | = ˆ , � (4.10)
i


donde ˆ denota la identidad;

c) todo |ψ� ∈ H puede expresarse en términos de la base como



|ψ� = |si � �si |ψ� . (4.11)
i

Es fácil llegar a esta última expresión. Partiendo de que {|si �} es una base, entonces existen

coeficientes ci ∈ , tales que

|ψ� = ci |si � ∀ |ψ� ∈ H . (4.12)
i

Multiplicando por el bra (o vector dual) �sj |, encontramos


� �
�sj |ψ� = ci �sj |si � = ci δji = cj , (4.13)
i i

donde hemos usado la linealidad del producto interno y la ortonormalidad de la base.


Vemos de inmediato que ci = �si |ψ� y llegamos a (4.11). Considerando la interpretación
4.2 Espacios de Hilbert y operadores lineales 53

del producto escalar �si |ψ�, notamos que (4.11) traduce |ψ� como la composición lineal de
todas las proyecciones de este ket en las direcciones de la base |si �.
Observamos adicionalmente que si {|si �} es una base ortonormal completa de H, enton-
ces {�si |} es una base ortonormal completa de H† . Además, a partir de la interpretación de
los bras como funciones lineales, ec. (4.8), notamos que la relación de ortonormalidad (4.9)
es justamente la relación que define las bases duales, lo que justifica que hayamos llamado
a H† el espacio de Hilbert dual.

4.2.3. Operadores lineales en el espacio Hilbert

Un operador lineal, denotado como Ô (notar el uso del “sombrero”), es una función
lineal, tal que
Ô : H → H� , (4.14)
donde, en principio, H y H� pueden (pero no deben) ser diferentes. Es decir, en general
la acción de Ô transforma un ket |ψ� ∈ H en un ket diferente |ψ � � que incluso puede ser
elemento de un espacio de Hilbert H� distinto al espacio original, i.e.
� � � ��
Ô |ψ� = �ψ � , �ψ ∈ H � . (4.15)

El ejemplo más sencillo es precisamente el operador identidad, denotado aquí como ˆ , �


cuya acción en cualquier elemento del espacio de Hilbert es trivial, i.e.

�ˆ |ψ� = |ψ� . (4.16)

Comparando esta expresión con ec. (4.11), justificamos nuestra notación en ec. (4.10).
Con ayuda del operador identidad es posible definir el operador inverso Ô−1 de Ô, tal
que
ÔÔ−1 = Ô−1 Ô = ˆ .� (4.17)

Por otro lado, usando la definición de vectores duales dada en ec. (4.5) y la acción del
operador Ô en los kets de H (4.15), vemos que
� � �† � �†
�ψ = Ô |ψ� = �ψ| Ô† , (4.18)

donde Ô† es definido como el operador dual de Ô.


Dependiendo de sus cualidades, los operadores reciben distintos nombres. Dos tipos de
operadores muy útiles en mecánica cuántica son los operadores Hermitianos y los unitarios,
definidos mediante las condiciones
!
Hermitianos : Ô† = Ô , (4.19a)
unitarios :
!
Ô† = Ô−1 ⇐⇒ �
ÔÔ† = ˆ . (4.19b)
54 Introducción al formalismo cuántico

Los operadores Hermitianos también son frecuentemente llamados Hermíticos, reales o


autoadjuntos. Estos son tremendamente relevantes en física debido a que se asocian a can-
tidades medibles, tales como la energía, la posición, el momento y el momento angular. Por
otro lado, los operadores unitarios también aparecen muy frecuentemente en la mecánica
cuántica porque son transformaciones que no alteran la unitariedad de la teoría, es decir
conservan probabilidades, lo cual será crucial en la mecánica cuántica dada su naturaleza
probabilística.
Inspeccionando la relación de completez (4.10) de una base ortonormal completa de
un espacio de Hilbert, resulta natural proponer que todo producto de un ket con un bra,
en ese orden, de un espacio de Hilbert y su dual corresponde a un operador. Por ejemplo,
consideremos que {|si �} es una base ortonormal completa de H y que P̂a := |sa � �sa | es un
operador, dados algún valor fijo de a. La acción de este operador sobre un ket arbitrario
|ψ� ∈ H está dada por
P̂a |ψ� = |sa � �sa |ψ� . (4.20)
Aunque la expresión es directa, comparando con la descomposición (4.11), notamos que
P̂a conduce a la componente o proyección de |ψ� que descansa en la dirección |sa �. Por lo
tanto, el operador P̂a es conocido como proyector. Notamos que

P̂a2 = P̂a P̂a = |sa � �sa |sa � �sa | = |sa � δaa �sa | = |sa � �sa | = P̂a , (4.21)

que es una propiedad general de todo proyector.

4.2.4. Eigenkets y eigenvalores de operadores

Un operador Ô puede asociarse al problema de eigenvalores dado por

Ô |si � = si |si � , (4.22)

donde los kets |si � son llamados eigenkets o vectores propios del operador Ô con eigenvalores
o valores propios si . Nótese que si , además de ser un valor propio, también funciona como
etiqueta del eigenket.
Para empezar, notamos que si |si � es eigenket del operador lineal Ô, entonces λ |si �,

con λ ∈ , también lo es y tiene el mismo eigenvalor que |si �:

Ô (λ |si �) = λ Ô |si � = λ si |si � = si (λ |si �) . (4.23)

Un resultado sorpresivo adicional es que un ket resultado de una combinación lineal


no es eigenket. Supongamos que el ket |ψ� es una combinación lineal de eigenkets, i.e.

|ψ� := λi |si � + λj |sj �, con λi , λj ∈ . Entonces, la acción de Ô en |ψ� conduce a

Ô |ψ� = Ô (λi |si � + λj |sj �) = λi si |si � + λj sj |sj � , (4.24)


4.2 Espacios de Hilbert y operadores lineales 55

que en general no puede expresarse de la forma del problema de eigenvalores (4.22), con-
firmando la afirmación.
Consideremos ahora que un eigenket arbitrario |si � es simultáneamente eigenket de los
operadores Ô1 y Ô2 , de acuerdo con
(1) (2)
Ô1 |si � = si |si � & Ô2 |si � = si |si � . (4.25)
Esto conduce a que la acción consecutiva de los dos operadores sobre el eigenket está dada
por
� � � �
(2) (2) (1) (2)
Ô1 Ô2 |si � = Ô1 Ô2 |si � = Ô1 si |si � = si Ô1 |si � = si si |si � , (4.26a)
� � � �
(1) (1) (1) (2)
Ô2 Ô1 |si � = Ô2 Ô1 |si � = Ô2 si |si � = si Ô2 |si � = si si |si � . (4.26b)

En términos del conmutador

[Ô1 , Ô2 ] := Ô1 Ô2 − Ô2 Ô1 , conmutador de operadores (4.27)

podemos reescribir el resultado anterior como


[Ô1 , Ô2 ] |si � = 0 . (4.28)
Como este resultado es válido para cualquier eigenket |si � de Ô1 y Ô2 , entonces resulta que
[Ô1 , Ô2 ] = 0 es consecuencia de que el ket sea eigenket simultáneo de ambos operadores. De
hecho, es fácil mostrar que lo inverso también es cierto. O sea, si [Ô1 , Ô2 ] = 0, los eigenkets
de Ô1 coinciden con los de Ô2 . En esta situación, se dice que los operadores que conmutan
son operadores compatibles u operadores simultáneos.
Concentrémonos ahora en operadores Hermitianos, i.e. que satisfacen la condiciónde
Hermiticidad Ô† = Ô. En este caso, la expresión (4.22) implica que
�si | Ô† = s∗i �si | . (4.29)
Sin embargo, como el operador es Hermitiano, sabemos que
�si | Ô† = �si | Ô = si �si | . (4.30)
Por lo tanto, los eigenvalores satisfacen s∗i = si , es decir, son todos reales. En este caso
también es posible expresar los operadores en términos de sus eigenkets y eigenvalores.
Si consideramos que los estados {|si �} forman una base ortonormal completa, entonces
encontramos que
� �  
� � �
� �
Ô = ˆ Ô ˆ = |si � �si | Ô  |sj � �sj | = |si � �si | Ô |sj � �sj | (4.31a)
i j i,j
� �
= |sj � si δij �si | = si |si � �si | . (4.31b)
i,j i
56 Introducción al formalismo cuántico

Es decir, el operador puede descomponerse en su propia base de eigenkets como


Ô = si |si � �si | . descomposición espectral (4.32)
i

4.2.5. Representaciones de kets y operadores

Consideremos nuevamente que {|si �} es una base ortonormal completa de un espacio de


Hilbert H. Para poder asociar los kets abstractos del espacio de Hilbert a una representación
más familiar, resulta conveniente y útil escribir los kets base como 2
     
1 0 0
0 1 0
.   .   .  
|s1 � = 0 , |s2 � = 0 , |s3 � = 1 , . . . . (4.33)
     
.. .. ..
. . .

Debido a que todo elemento |ψ� del espacio de Hilbert se puede escribir como una combi-
nación lineal de los vectores base, es fácil convencerse de que
 
�s1 |ψ�
�  
. �s2 |ψ�
|ψ� = |si � �si |ψ� ⇒ |ψ� = �s |ψ� (4.34)
 3 
i ..
.

Además, usando la definición de los bras (4.5), encontramos que los elementos del espacio
de Hilbert dual H† se pueden representar como
. � � � �
�ψ| = |ψ�† = �s1 |ψ�∗ , �s2 |ψ�∗ , �s3 |ψ�∗ , . . . = �ψ|s1 � , �ψ|s2 � , �ψ|s3 � , . . . . (4.35)

Es decir, los kets se pueden representar como vectores columna y los bras, como vectores
renglón. En consecuencia, recuperamos la forma habitual del producto interno
 
�s1 |ψ2 �
. � � 
�s2 |ψ2 � �
�ψ1 |ψ2 � = �ψ1 |s1 � , �ψ1 |s2 � , �ψ1 |s3 � , . . . �s |ψ � = �ψ1 |si � �si |ψ2 � , (4.36)
 3 2 
.. i
.

que coincide con el resultado abstracto, al introducir la relación de completez de la base.


2 .
En este texto, usamos el símbolo = para referirnos a las representaciones matriciales de los elementos
de los espacios de Hilbert y sus operadores.
4.2 Espacios de Hilbert y operadores lineales 57

También los operadores pueden ser representados de esta forma. Consideremos la des-
composición (4.31a) de un operador arbitrario en términos de la base de bras y kets del
espacio de Hilbert dual y del espacio de Hilbert, respectivamente. Definiendo los elementos
de matriz del operador Ô como
Oij := �si | Ô |sj � , (4.37)

obtenemos que un operador arbitrario puede ser representado como


 
O11 O12 O13 . . .
 
. O21 O22 O23 . . .
Ô = O . (4.38)
 31 O32 O33 . . .
.. .. .. ..
. . . .

De esta forma, podemos también concluir, con base en la descomposición espectral (4.32)
de un operador Ô en su propia base de eigenkets, que si {|si �} es tal base, entonces su
representación matricial es diagonal y contiene solamente a sus eigenvalores. Es decir, si
Ô |si � = si |si �, entonces el operador Ô puede ser representado como
 
si 0 0 . . .
 
.  0 s2 0 . . . 
Ô =  0 0 s . . . . (4.39)
 3 
.. .. .. . .
. . . .

Un aspecto importante sobre las representaciones matriciales de operadores es que, para


poder considerar múltiples operadores sobre un mismo sistema físico descrito por elementos
de la base de estados {|si �}, todos los operadores deben estar representados en esa misma
base. Es posible que dos operadores tengan la misma base de eigenestados, pero que sus
eigenvalores sean diferentes.
A partir de la representación matricial de los operadores, podemos obtener dos impor-
tantes observaciones:

Como el orden del producto de matrices es importante, en general, [Ô1 , Ô2 ] �= 0, i.e.
operadores arbitrarios no conmutan. Como discutiremos en detalle y ejemplificaremos
en la sección 4.10 para un caso específico, esto significa que el orden en el que los
operadores actúen sobre los estados de un sistema afecta los resultados.

Como todos los operadores que tienen los mismos eigenestados {|si �} son representa-
dos por matrices diagonales, entonces conmutan. Notemos que esta consecuencia es
compatible con la observación abstracta alrededor de ec. (4.28).
58 Introducción al formalismo cuántico

4.3. Función de onda en espacios de Hilbert

4.3.1. Espacios de posiciones y de momentos

Como vimos en la sección 4.2.4, los operadores Hermitianos puede expresarse en térmi-
nos del conjunto numerable de sus eigenvectores, los cuales forman una base de un espacio
de Hilbert H.
Consideremos los operadores de posición x̂ y momento p̂ en una dimensión, los cuales
deben ser Hermitianos debido a que sus eigenvalores son observables, cantidades reales
medibles. Podemos expresar sus problemas de eigenvalores como

x̂ |x� = x |x� & p̂ |p� = p |p� , x, p ∈ �, (4.40)

en donde los vectores |x� y |p� son eigenkets de los operadores de posición y momento, y
los eigenvalores reales x y p corresponden a los valores de posición y momento medibles.
Una pregunta natural es si los conjuntos no-numerables y continuos de vectores {|x�} o
{|p�} forman una base de un determinado espacio de Hilbert H. Aunque la respuesta es no
formalmente, Dirac sugirió una forma de generalizar los resultados para bases numerables
(como la base {|si �} usada en la sección previa) que permiten retener muchas de las cuali-
dades de las bases en los espacios de Hilbert.3 Entonces, como herramienta, introducimos
las relaciones de ortonormalidad y completez de los conjuntos de eigenvectores {|x�} y
{|p�}, como generalizaciones continuas de las ecs. (4.9) y (4.10):
� � �� � � ��
x �x = δ(x − x� ) & p� p = δ(p − p� ) (4.41a)
� �
dx |x� �x| = ˆ � & �
dp |p� �p| = ˆ . (4.41b)

Varios comentarios son necesarios. Primero, frecuentemente diremos que {|x�} y {|p�}
son las “bases” del espacio de Hilbert de posición y momentos, aunque formalmente mu-
chos de los eigenkets de estos conjuntos no están incluidos en H. Segundo, el producto
escalar (4.41a) está descrito por la llamada delta de Dirac, ilustrada en la figura 4.1, que
es una distribución que diverge en el punto en el que su argumento se anula. Es decir,
los eigenvectores de posición y momento no tienen una normalización (finita) definida. De
manera formal, la delta de Dirac está definida por medio de la relación integral
� �
dxf (x)δ(x − x0 ) = f (x0 ) =⇒ dxδ(x − x0 ) = 1 , (4.42)

3
Más formalmente, el concepto de espacio de Hilbert debe extenderse para poder incluir bases continuas
no numerables como las de los eigenkets de posición, momento, energía, etc. Estas extensiones se cono-
cen como espacios de Hilbert equipados (rigged Hilbert spaces). En estos, particularmente la relación de
completez puede formalizarse por medio del teorema de Gelfand-Maurin.
4.3 Función de onda en espacios de Hilbert 59

a) δ(x − x0 ) b) δ(x − x0 )

H(x − x0 )

x0 x x0 x
Figura 4.1: La distribución delta de Dirac en una dimensión. a) δ(x − x 0 ) presenta una divergencia
exacta y únicamente en x = x0 y en todos los demás puntos es nula. b) δ(x − x0 ) coincide con los
valores de la derivada de la función escalón o función de Heaviside H(x − x 0 ), i.e. H � (x − x0 ) =
δ(x − x0 ). Estas ideas se pueden generalizar a cualquier número D de dimensiones, en las que la
distrbución delta de Dirac se expresa como δ D (r − r 0 ).

para una función f (x) arbitraria C ∞ . Tercero: nótese también que este producto escalar no
tiene nada que ver con el producto escalar tradicional entre vectores en espacio Euclidiano
porque e.g. x es sólo un número, aunque |x� sea un vector de dimensión infinita. Por último,
las sumas en las relaciones de completez discretas (4.10) son reemplazadas en los espacios
de posición y momento por integrales en (4.41b) para considerar la continuidad de los
eigenkets.

4.3.2. Funciones de onda

Consideremos la “base” de eigenkets del operador de posición x̂, {|x�}. Definimos la


función de onda en el espacio de posiciones como la proyección del vector |ψ� ∈ H sobre el
ket de posición |x�, i.e.

ψ(x) := �x|ψ� . función de onda en espacio de posiciones (4.43)

De acuerdo a los principios de la mecánica cuántica, esta función de onda describe las
cualidades de un sistema en la posición x. Por consistencia, el ket |ψ� del que surge la
función de onda es denominado el estado del sistema, de tal forma que cada elemento del
espacio de Hilbert H de un sistema describe completamente uno de los posibles estados en
los que se puede encontrar el sistema.
Empleando la función de onda en el espacio de posiciones y la relación de completez
correspondiente (4.41b), encontramos que un estado arbitrario del sistema se puede escribir
en términos de una composición de todos los eigenkets {|x�} del operador x̂ y que la función
de onda corresponde a los coeficientes de esta descomposición,
� �
ˆ
|ψ� = |ψ� =� dx |x� �x|ψ� = dx |x� ψ(x) . (4.44)
60 Introducción al formalismo cuántico

Con esta expresión y las reglas del producto interno en H, observamos que
� � �
�ψ|ψ� = dx �ψ|x� �x|ψ� = ∗
dxψ (x)ψ(x) = dx|ψ(x)|2 � 0 , (4.45)

donde hemos usado que �ψ|x� = �x|ψ�∗ = ψ(x)∗ . Notemos que �ψ|ψ� � 0 se satisface debido
a que |ψ(x)|2 � 0. Por otra parte, como la regla de Born establece que ρ(x) = |ψ(x)|2 es
una densidad de probabilidad, entonces ψ(x) debe ser normalizada de tal forma que la
integral de la densidad de probabilidad sea la unidad, i.e.

� �
!
dxρ(x) = dx|ψ(x)|2 = 1 . normalización de función de onda (4.46)

Esta integral en el espacio de posiciones entero puede interpretarse directamente como la


certeza de que el sistema definitivamente está en algún lugar. Notemos que la condición de
normalización (4.46) se reescribe en términos del estado |ψ� simplemente como

!
�ψ|ψ� = 1 . normalización de estados (4.47)

La condición de normalización de la probabilidad (4.46) o (4.47) nos permite verificar si


una función de onda o un estado está correctamente normalizado o, en su caso, descubrir
el factor de normalización que garantiza que la probabilidad sea unitaria. Adicionalmente,
a partir de estas observaciones, podemos fácilmente intuir el significado físico de
� x2
dx|ψ(x)|2 ; (4.48)
x1

es la probabilidad de que el sistema descrito por ψ(x) se encuentre entre x1 y x2 .


Debido a que la función de onda satisface la condición de normalización (4.46), debe ser
una función cuadrado integrable. Esto quiere decir particularmente que está bien acotada
en la frontera del Universo, o sea,

lı́m ψ(x) = 0 . (4.49)


x→±∞

Algunas consideraciones adicionales sugieren que ψ(x) debe comportarse suavemente en


todo el espacio, por lo que parece sensato exigir que

ψ(x) debe ser continua y univaluada en todas partes; y

Las derivadas parciales de ψ(x) también deben ser continuas y univaluadas.


4.3 Función de onda en espacios de Hilbert 61

Como veremos más adelante, estas condiciones serán importantes en la descripción cuántica
de los sistemas físicos.
Como vimos en la sección 4.3.1, el operador de momento p̂ ofrece una “base” continua
no-numerable muy similar a la “base” del espacio de posiciones. Por lo tanto, es directo
concebir una extensión de la discusión anterior en el espacio de momentos. Para empezar,
podemos definir la función de onda en el espacio de momentos como la proyección del
estado |ψ� en el eigenket |p� del operador p̂, como

ψ(p) := �p|ψ� . función de onda en espacio de momentos (4.50)

Dada esta definición y la relación de completez (4.41b) en la “base” {|p�}, el estado |ψ�
puede expresarse como
� �
ˆ �
|ψ� = |ψ� = dp |p� �p|ψ� = dp |p� ψ(p) , (4.51)

que es análoga a la expansión del estado |ψ� en el espacio de posiciones (4.44). Además,
debido a la condición de normalización (4.47), obtenemos directamente que
� �
2 !
�ψ|ψ� = dp|ψ(p)| =: dp ρ(p) = 1 , (4.52)

en donde ρ(p) := |ψ(p)|2 , como función, define la densidad de probabilidad de que el sistema
tenga momento p.
Por último, notemos que el producto escalar �ϕ|ψ� de dos estados, |ψ� , |ϕ� ∈ H, puede
expresarse de forma similar en el espacio de posiciones y de momentos:
� �
�ϕ|ψ� = dx �ϕ|x� �x|ψ� = dx ϕ(x)∗ ψ(x) , (4.53a)
� �
�ϕ|ψ� = dp �ϕ|p� �p|ψ� = dp ϕ(p)∗ ψ(p) . (4.53b)

4.3.3. Dualidad posición-momento de las funciones de onda

Es posible establecer una relación entre las funciones de onda en el espacio de posiciones
y en el espacio de momentos. Para obtenerla, mediante las reglas de completez (4.41b) en
estos espacios, obtenemos
� �
ψ(p) = �p|ψ� = dx �p|x� �x|ψ� = dx �p|x� ψ(x) , (4.54a)
� �
ψ(x) = �x|ψ� = dp �x|p� �p|ψ� = dp �x|p� ψ(p) , (4.54b)
62 Introducción al formalismo cuántico

donde �p|x� = �x|p�∗ es una función que debemos determinar. Combinando las expresiones
anteriores, encontramos que
� � � �
� � �� � � �
ψ(x) = � �
dp �x|p� dx p x ψ(x ) = �
dx ψ(x ) dp �x|p� p�x� .
� �
(4.55)

La última integral indica que



� � �
dp �x|p� p�x� = δ(x − x� ) , (4.56)

que, además se satisfacerse trivialmente al usar la relación de completez en el espacio de


momentos y la regla de ortonormalidad den el espacio de posiciones (4.41), puede interpre-
tarse como la integral del producto de una función g(p, x� ) := �p, x� |p, x� � y g(p, x)∗ .
Una situación muy similar es encontrada en el formalismo de transformadas de Fourier.
La transformada de Fourier de una función f (x) es definida como

F (k) := dxf (x)e−2πikx , (4.57)

donde el signo en la exponencial es una convención. En este formalismo, la transformada


inversa de Fourier está dada por

f (x) := dkF (k)e2πikx . (4.58)

Reemplazando la definición de la transformada de Fourier (4.57), vemos que


� �� � � �� �
� �
f (x) = dk dx� f (x� )e−2πikx e2πikx = dx� f (x� ) dk e2πik(x−x ) , (4.59)

que se satisface si �

dk e2πik(x−x ) = δ(x − x� ) . (4.60)

Haciendo el conveniente cambio de variable 2πk = p/�, vemos que esta integral es reescrita
como �
1 �
dp eip(x−x )/� = δ(x − x� ) . (4.61)
2π�
Al comparar este resultado con (4.56) , resulta natural conjeturar que

1
�p|x� := √ e−ipx/� . (4.62)
2π�
4.3 Función de onda en espacios de Hilbert 63

En estos términos, las relaciones (4.54) entre las funciones de onda en los espacios de
posiciones y momentos están dadas por

1
ψ(x) = √ dp eipx/� ψ(p) , (4.63a)
2π� �
1
ψ(p) = √ dx e−ipx/� ψ(x) . (4.63b)
2π�
Notando la gran similitud entre estas ecuaciones y la definición de una transformada de
Fourier (4.57) y su inversa (4.58), notamos que las funciones de onda en los espacios de
posiciones y momentos, ψ(x) y ψ(p), se relacionan precisamente mediante una transformada
de Fourier.

4.3.4. Operadores en espacios de posiciones y momentos

Como hemos visto en ec. (4.37), dada una base discreta, ortonormal y completa {|si �}
de un espacio de Hilbert H, un operador Ô se puede representar como una matriz, cuyas
entradas están dadas por
Oij := �si | Ô |sj � .
La matriz correspondiente se puede interpretar también como la representación del opera-
dor en la base {|si �}.
Esta noción se puede extender a los espacios de posiciones y de momentos definidos
por los eigenkets {|x�} y {|p�} de los operadores x̂ y p̂, respectivamente. Definimos los
“elementos de matriz” del operador Ô en los espacios de posiciones y momentos como
� � � �
O(x, x� ) := �x| Ô �x� & O(p, p� ) := �p| Ô �p� , (4.64)
que se trata de funciones de los eigenvalores x, x� y p, p� asociados a los kets que aparecen en
las definiciones. Estas funciones pueden entonces interpretarse como las representaciones
del operador en los distintos espacios. Siguiendo la discusión de la sección 4.3.3, notamos
que las representaciones de los operadores en los espacios de posiciones y momentos están
relacionadas. Usando las relaciones de completez del la “base” de posiciones (4.41b), vemos
que � �
� � � �� � �
Ô(p, p� ) = �p| Ô �p� = dx dx� �p|x� �x| Ô �x� x� �p�
� � (4.65)
1 � �
= dx dx� e−i(p x−p x )/� O(x, x� )
2π�
e inversamente
� �
� �� � �� � �

Ô(x, x ) = �x| Ô x � = dp dp� �x|p� �p| Ô �p� p� �x�
� � (4.66)
1 � i(p x−p� x� )/� �
= dx dx e O(p, p ) .
2π�
64 Introducción al formalismo cuántico

Las representaciones más directas corresponden a las de los operadores x̂ y p̂ en su


propia base, las cuales están dadas por
� � � � � � �
�x| x̂ �x� = �x| x� �x� = x� x�x� = x� δ(x − x� ) = x δ(x − x� ) , (4.67a)
� �� � � � � ��

�p| p̂ p = �p| p p�� � �
= p pp � � � �
= p δ(p − p ) = p δ(p − p ) , (4.67b)
donde hemos empleado la acción de los operadores de posición y momento en sus eigen-
kets (4.40) y sus reglas de ortonormalización (4.41a). Además, consideramos que la delta
de Dirac establece que x = x� o p = p� en los distintos casos. Una consecuencia inmediata
de estos resultados es que todo operador que sea una función arbtraria f (x̂) o f (p̂) se
representa en su propia base como
� �
�x| f (x̂) �x� = f (x) δ(x − x� ) , (4.68a)
� ��
� �
�p| f (p̂) p = f (p) δ(p − p ) . (4.68b)

El operador de momento en el espacio de posiciones

Con las herramientas disponibles, también es posible determinar la representación del


operador de momento p̂ en el espacio de posiciones o del operador de posición x̂ en el
espacio de momentos. Calculemos explícitamente la forma de p̂ en el espacio de los eigenkets
{|x�}. Para hacer más evidente nuestro resultado, en lugar de usar directamente �x| p̂ |x � �,
consideremos la representación de la acción de p̂ en un estado del espacio de Hilbert |ψ� ∈ H:
� � � �
� �� � � �� � �
� � �
�x| p̂ |ψ� = dx �x|p̂|x � x ψ = dx �
dp dp� �x|p� �p| p̂ �p� p� �x� ψ(x� )
� � �
� � �
= dx �
dp dp� �x|p� p δ(p − p� ) p� �x� ψ(x� ) (4.69)
� �
� � �
= dx� dp �x|p� p p�x� ψ(x� ) .

En la última integral el factor que no depende de x� puede reescribirse como


p 1 d ip x/� d
�x|p� p = √ eip x/� = − i� √ e = − i� �x|p� . (4.70)
2π� 2π� dx dx
Sustituyendo este resultado en la ec. (4.69), vemos que la derivada puede ser extraída de
la integral, de forma que
� �� �
d � � � d
�x| p̂ |ψ� = − i� dx� dp �x|p� p�x� ψ(x� ) = − i� ψ(x) , (4.71)
dx dx
donde hemos usado que la integral en paréntesis resulta en �x|x� � = δ(x − x� ). Vemos,
además, en la primera igualdad de ec. (4.69) que
� �
� �� � �� � � �
�x| p̂ |ψ� = � �
dx �x| p̂ x x ψ =� dx� �x| p̂ �x� ψ(x� ) . (4.72)
4.4 La regla de Born y mediciones físicas 65

Comparando las ecs. (4.71) y (4.72), encontramos finalmente que el operador de momento
en el espacio de posiciones se representa como

� �
� �� d

�x| p̂ x �
= δ(x − x ) −i� . p̂ en espacio de posiciones (4.73)
dx

Análogamente, es posible probar que el operador x̂ en el espacio de momentos está dado


por
� �
� �� d

�p| x̂ p �
= δ(p − p ) i� . (4.74)
dp

4.4. La regla de Born y mediciones físicas


En la sección 4.1, enunciamos la regla de Born como una regla probabilística que aplica
a la función de onda ψ(x) = �x|ψ�, interpretándola como la amplitud de probablidad de
que el sistema descrito por el estado |ψ� se encuentre localizado en la posición x asociada
al eigenket |x� del operador de posición x̂. De aquí, la regla de Born nos indica que la
probabilidad de que el sistema se encuentre justamente en la posición x está dada por

| �x|ψ� |2 = |ψ(x)|2 . (4.75)

Por otra parte, recordemos que �x|ψ� son los coeficientes de la expansión del estado |ψ� en
los eigenkets del operador de posición x̂ (ver ec. (4.44)), i.e.

|ψ� = dx �x|ψ� |x� .

Entonces, con esta información e interpretando el producto escalar de manera tradicional


como la proyección de un vector en la dirección de otro, resulta que la probabilidad de
medir la posición del sistema en la localidad x está dada por la norma al cuadrado de
la proyección del estado |ψ� en el eigenket |x� del operador de posición x̂ asociado a la
posición a medir. Es destacable que el estado |ψ� en el postulado de Born no está forzado
a ser un eigenestado del operador x̂ para que el principio sea válido (de hecho, en general
no lo es).
Esto permite apreciar que la regla de Born es aún más general y establece una conexión
entre el formalismo de la mecánica cuántica y las mediciones en sistemas físicos. Considere-
mos un operador hermitiano M̂ asociado a una cantidad medible mi . Los eigenkets {|mi �}
del operador M̂ satisfacen
M̂ |mi � = mi |mi � (4.76)
66 Introducción al formalismo cuántico

y forman una base (discreta) ortonormal completa del espacio de Hilbert H, que particu-
larmente satisface �
|mi � �mi | = ˆ . � (4.77)
i

En estos términos, incluso si el estado |ψ� no es un eigenestado de M̂ , puede expandirse


como una combinación lineal de los eigenkets {|mi �} como

|ψ� = |mi � �mi |ψ� . (4.78)
i


Dado que �mi |ψ� ∈ , los eigenkets de M̂ deben ser también estados del sistema.4 Por
otra parte, interpretando �mi |ψ� en la expansión (4.78) de manera similar a las funciones
de onda, concluimos que la probabilidad de obtener el resultado mi al medirle al sistema
caracterizado por |ψ� la propiedad asociada al operador M̂ está dada por

ρ(mi ) := | �mi |ψ� |2 . (4.79)

4.4.1. El problema de la medición y el colapso de la función de onda

Cuando realizamos una medición, estamos acostumbrados clásicamente a observar un


sólo resultado. Cuánticamente, esto no es muy diferente. Por ejemplo, si empleamos una
cámara de niebla para observar la trayectoria de una partícula producida en la atmósfera
debido a los rayos cósmicos (e.g. un muón), detectaremos que es una línea recta, donde
cada punto puede considerarse una posición por la que transitó la partícula. Es decir, la
partícula a un tiempo t pasó por el punto x de la trayectoria trazada en nuestro detector,
abandonando la descripción ondulatoria asociada a la función de onda.
Una pregunta natural en este contexto es: ¿cómo es posible obtener un solo valor al hacer
una medición de e.g. la posición, si de acuerdo al formalismo de la función de onda una
partícula se encuentra distribuida en todo el universo? Esta pregunta es conocida como
el problema de la medición. No existe una solución universalmente aceptada. Nosotros,
siguiendo la interpretación de Copenhague 4.1 que aquí adoptamos, aceptaremos el colapso
de la función de onda como un principio de la mecánica cuántica para explicar este conflicto.
Veamos qué significa esto.
El problema de la medición tiene su origen en la expansión del estado de un sistema en
términos de los eigenestados de una cantidad a medir, codificada en el operador M̂ (4.78).
Como hemos visto, suponemos que los eigenkets {|mi �}, asociados a todos los posibles
valores {mi } que el aparato de medición puede medir, forman una base ortonormal completa
4
Suponer que el espacio de Hilbert H = {|mi �}, fielmente asociado con el aparato de medición, coincide
con el espacio de Hilbert del sistema físico, al que el estado |ψ� pertenece, es el corazón del llamado colapso
de la función de onda.
4.5 La ecuación de onda de Schrödinger 67

del espacio de Hilbert H, asociado a los estados del sistema físico que estudiamos. Esta
suposición es altamente no trivial porque, para empezar, implica que |m i � son estados
físicos del sistema. Lo que es más relevante es que la expansión (4.78) indica que, antes de
cualquier medición, el estado del sistema es una superposición de los estados {|mi �}. No
obstante, tras la medición y debido a la medición justamente, el estado es encontrado en
el eigenestado de M̂ asociado al valor de la cantidad observable que M̂ representa. Este es
el llamado colapso de la función de onda.
Con más detalle, si suponemos que la medición arroja el valor mj , en la hipótesis del
colapso de la función de onda, la interacción con el aparato de medición diseñado para
medir M̂ debe actuar sobre el estado del sistema de acuerdo con
� M̂ !
|ψ� = |mi � �mi |ψ� −→ |ψfinal � = |mj � , (4.80)
i

para algún valor de j fijo, tal que

M̂ |ψfinal � = M̂ |mj � = mj |mj � . (4.81)

Notemos que (4.81) implica que la probabilidad de medir M̂ y obtener mj en el estado


final es 100 % debido a que, con base en el resultado previo (4.79),

ρ(mj ) = | �mj |ψfinal � |2 = | �mj |mj � |2 = 1 . (4.82)

Esto tiene como consecuencia que, si se vuelve a realizar una medición con el mismo aparato
que mide M̂ , el resultado será el mismo porque el estado del sistema fue alterado por la
primera medición de manera definitiva, i.e. porque el estado colapsó a un único estado en
la medición original.

4.5. La ecuación de onda de Schrödinger


Intrínsecamente, el estado de un sistema descrito por el ket |ψ� del espacio de Hilbert
H puede evolucionar en el tiempo, de modo que

|ψ� = |ψ(t)� . (4.83)

Por lo tanto, también las funciones de onda asociadas dependen del tiempo. Por ejemplo,
en el espacio de posiciones tenemos que

ψ(x, t) = �x|ψ(t)� . (4.84)

En las convenciones de la interpretación de Copenhague, la ecuación de onda de Schrö-


dinger gobierna la evolucion temporal y espacial de la función de onda ψ(x, t). Es imposible
68 Introducción al formalismo cuántico

derivar axiomáticamente la ecuación de onda de Schrödinger, sin invocar principios empí-


ricos. En lugar de esto, aquí proponemos que en la “base” del espacio de posiciones {|x�},
la función de onda puede ser descrita precisamente como una onda plana. Recordemos que
una solución a la ecuación de onda clásica,
∂2y 1 ∂2y
= , (4.85)
∂x2 v 2 ∂t2
moviéndose en la dirección +x, puede expresarse como

y(x, t) = A e−iω(t−x/v) , (4.86)

donde A es una amplitud compleja y v es la velocidad de la onda. De aquí, resulta tentador


proponer que la dinámica cuántica-ondulatoria de una particula libre debe estar dada
justamente por
ψ(x, t) = A e−iω(t−x/v) , (4.87)
con v := λ ν y ω := 2πν, en términos de la frecuencia ν y la longitud de onda λ. Usando
las conjeturas cuánticas de Planck y De Broglie,
h 2π�
E = hν =: 2π�ν & λ = = , (4.88)
p p
con p el momento de la partícula, observamos que nuestro ansatz (4.87) es reescrito como
i
ψ(x, t) = A e−2πi(ν t−x/λ) = A e− � (E t−p x) . (4.89)

A partir de esta propuesta, observamos que se satisfacen las ecuaciones diferenciales


∂2 p2 ∂ψ iE
ψ(x, t) = − ψ & = − ψ(x, t) , (4.90)
∂x2 �2 ∂t �
que equivalen a
∂2 ∂
p2 ψ(x, t) = − �2 ψ(x, t) & Eψ(x, t) = i� ψ(x, t) . (4.91)
∂x2 ∂t
Notemos que esta última ecuación se cumple si

p ψ(x, t) = − i� ψ(x, t) , (4.92)
∂x
que es similar a la representación del operador de momento en el espacio de posiciones (4.71)
actuando sobre el estado |ψ�. Esta observación es un indicio de que nuestra hipótesis sobre
la estructura de la función de onda es correcta. Por otro lado, sabemos que la energía total
clásica (no relativista) de una partícula de masa m está dada por
p2
E = (4.93)
2m
4.5 La ecuación de onda de Schrödinger 69

que, multiplicada por ψ(x, t), conduce a

p2
E ψ(x, t) = ψ(x, t) . (4.94)
2m
Finalmente, empleando las expresiones (4.91), llegamos a la ecuación diferencial que descri-
be la dinámica de la función de onda ψ(x, t), asociada al comportamiento de una partícula
libre con masa m,
∂ �2 ∂ 2
i� ψ(x, t) = − ψ(x, t) . (4.95)
∂t 2m ∂x2
Generalizar los resultados previos a sistemas (no relativistas) sometidos a un potencial
V (x, t), requiere sólo que se incluya este potencial en la energía clásica (4.93). Repitiendo
los pasos anteriores, aplicando los resultados (4.91), llegamos a la ecuación de onda de
Schrödinger dependiente del tiempo

� �
∂ �2 ∂ 2
i� ψ(x, t) = − + V (x, t) ψ(x, t) . ec. de onda de Schrödinger (4.96)
∂t 2m ∂x2

Debido a que, por construcción, los términos en paréntesis corresponden a la suma de la


energía cinética y la energía potencial, es habitual referirse a esa expresión como la función
Hamiltoniana o simplemente el Hamiltoniano

�2 ∂ 2
H(x, t) := − + V (x, t) , (4.97)
2m ∂x2
por su análogo en mecánica clásica.
Vale la pena enfatizar que esta discusión no es una derivación de la ecuación de onda de
Schrödinger. De hecho, a diferencia de un teorema matemático, no es posible derivarla de
primeros principios. Se trata de una ecuación empírica que se ajusta a las observaciones,
como veremos más adelante, en el mismo sentido en el que la segunda ley de Newton
lo es. Esta afirmación conduce a muchas confusiones porque frecuentemente se presentan
formalismos más complejos de donde estas ecuaciones parecen surgir. Sin embargo, en
esos formalismos siempre, en primera instancia, se propone una estructura empírica que se
convierte en la base de las ecuaciones obtenidas, lo que debería recordarnos que la física es
una ciencia empírica, cuyas bases fundamentales son las observaciones.

4.5.1. Sistemas estacionarios y evolución temporal

Como se aprecia en la ecuación de onda de Schrödinger (4.96), en principio, el potencial


V puede depender del tiempo. Sin embargo, en el ansatz (4.89) para la función de onda que
motivó nuestro resultado, supusimos originalmente que la energía E se conserva. Esto sólo
70 Introducción al formalismo cuántico

es posible en sistemas estacionarios, en los que se satisface que la función Hamiltoniana es


independiente del tiempo, lo que implica que

d
V = 0 (4.98)
dt
debido a que el primer término en (4.97) no depende del tiempo.
Es posible mostrar formalmente que la evolución temporal de un sistema cuántica está
dada por un operador unitario que depende del Hamiltoniano. Debido a la complejidad de
la discusión detallada sobre este tema, aquí sólo nos restringimos a citar el resultado. Para
un sistema estacionario, la función de onda ψ(x, t) al tiempo t puede obtenerse a partir de
la función de onda ψ(x) determinada al tiempo t = 0 por medio de

ψ(x, t) = U E (t, 0) ψ(x) := exp{ �i E t} ψ(x) , evolución temporal (4.99)

donde U E (t, 0) representa el operador unitario de evolución temporal en el caso estacionario.


Empleando el resultado (4.99) en la ecuación de onda de Schrödinger dependiente del
tiempo (4.96), llegamos directamente a la ecuación de onda de Schrödinger estacionaria,

� �
�2 ∂ 2
Eψ(x) = − + V (x) ψ(x) , (4.100)
2m ∂x2

donde, tras sustituir ψ(x, t) de (4.99) en (4.96), hemos multiplicado por (U E (t, 0))−1 para
obtener este resultado.
Para los sistemas físicos que estudiamos en este texto, la ecuación de onda de Schrödin-
ger estacionaria (4.100) es suficiente para obtener una descripción detallada de las cualida-
des de cada sistema. Como veremos, en particular el átomo de hidrógeno puede describirse
así debido a que, sin considerar interacciones con el medio, es un sistema estacionario.

4.6. La ecuación de Schrödinger


Hemos visto que el operador de momento p̂ satisface (ver ecs. (4.71) y (4.73))
� �
∂ � �� ∂
�x| p̂ |ψ(t)� = − i� ψ(x, t) , �
�x| p̂ x �
= δ(x − x ) −i� ,
∂x ∂x

donde hemos reemplazado las derivadas totales por derivadas parciales debido a que ahora
sabemos que la función de onda ψ depende de otras variables (en especial, del tiempo). A
4.6 La ecuación de Schrödinger 71

partir de estos resultados, podemos ver directamente que


� � �� �
� �� � ∂ ∂
�x| p̂2 |ψ(t)� = dx� �x| p̂ �x� x� � p̂ |ψ(t)� = −i� −i� ψ(x, t)
∂x ∂x
(4.101)
∂2 2
= −� ψ(x, t) .
∂x2

Además, a partir de la ec. (4.68a), sabemos que si la energía potencial es descrita por una
función V (x̂, t) en términos del operador de posición y del parámetro temporal t, entonces
� �
� �� � �
�x| V (x̂, t) |ψ(t)� = dx� �x| V (x̂, t) �x� x� �ψ(t) = dx� V (x, t)δ(x − x� )ψ(x� , t)

= V (x, t)ψ(x, t) .
(4.102)
Finalmente, como el bra �x| no depende del tiempo, tenemos que

d ∂ ∂
�x| |ψ(t)� = �x|ψ(t)� = ψ(x, t) , (4.103)
dt ∂t ∂t

donde sólo usamos la parcial del lado derecho porque, como mencionamos antes, la función
de onda depende de otras variables (aquí la dependencia de x es relevante) mientras que
el estado |ψ� sólo depende del tiempo.
Al comparar las ecs. (4.101), (4.102) y (4.103) con la ecuación de onda de Schrödin-
ger (4.96), notamos que esta última es simplemente la representación en el espacio de
posiciones de

� �
d p̂2
i� |ψ(t)� = Ĥ |ψ(t)� := + V̂ |ψ(t)� , ec. de Schrödinger (4.104)
dt 2m

que aquí llamamos la ecuación de Schrödinger.5 Hemos definido el operador Hamiltoniano


Ĥ, siguiendo la notación empleada (clásicamente y) en la representación en el espacio de
posiciones (ver ec. (4.97)). Es decir,

H(x, t)ψ(x, t) = �x| Ĥ |ψ(t)� . (4.105)

La ecuación de Schrödinger (4.104) puede considerarse más fundamental en el mismo sen-


tido en que el estado |ψ� ∈ H es considerado con respecto a la función de onda.
5
En la literatura, la ecuación de onda de Schrödinger es simplemente llamada ecuación de onda, y la
ec. (4.104) es conocida como la ecuación de onda en notación de Dirac.
72 Introducción al formalismo cuántico

4.6.1. La ecuación estacionaria de Schrödinger

Como la ecuación de onda de Schrödinger (4.100) para un sistema estacionario, cuando


el potencial V no depende explícitamente del tiempo, la ecuación de Schrödinger (4.104)
adquiere una forma más sencilla. Siguiendo nuestra discusión anterior, es fácil comprobar
que la ecuación (4.100) es la representación en el espacio de posiciones de la ecuación
estacionaria de Schrödinger, dada por

� �
p̂2
E |ψ� = Ĥ |ψ� = + V̂ |ψ� , ec. estacionaria de Schrödinger (4.106)
2m

donde aquí el estado |ψ� no depende del tiempo. Con base en la evolución temporal de la
función de onda (4.107), la relación de |ψ� con el estado dependiente del tiempo |ψ(t)� está
dada por medio de

|ψ(t)� = Û E (t, 0) |ψ� := exp{ �i E t} |ψ� , evolución temporal (4.107)

donde Û E (t, 0) es el operador unitario de evolución temporal para el caso estacionario,


como se comprueba directamente al observar que
� �†
Û E (t, 0) Û E (t, 0) = ˆ. � (4.108)

4.7. Otras representaciones de la ecuación de Schrödinger


4.7.1. La ecuación de onda de Schrödinger tridimensional

Hasta este punto, hemos considerado que las propiedades espaciales de un sistema
cuántico están codificadas en una sola dimensión. Para considerar adecuadamente sistemas
tridimensionales, es preciso generalizar los operadores de posición y momento de manera
intuitiva como

r̂ = (r̂1 , r̂2 , r̂3 )T := (x̂, ŷ, ẑ)T , (4.109a)


p̂ = (p̂1 , p̂2 , p̂3 )T := (p̂x , p̂y , p̂z )T , (4.109b)

en donde hemos supuesto coordenadas Cartesianas para la descripción del espacio. Es


posible, elegir otros sistemas coordenados.
En analogía con el caso unifimensional, los operadores de posición y momento en tres
dimensiones también conducen a “bases” ortonormales completas de estados {|r�} y {|p�},
4.7 Otras representaciones de la ecuación de Schrödinger 73

tales que

� � ��
r̂ |r� = r |r� , �
d3 r |r� �r| = ˆ , r �r = δ(r − r � ) , (4.110a)

� � ��
p̂ |p� = p |p� , �
d3 p |p� �p| = ˆ , p �p = δ(p − p� ) . (4.110b)

Usando estas relaciones, la representación en el espacio del operador de momento tridimen-


sional en coordenadas Cartesianas está dada por

� �� � �
�r| p̂ |ψ(t)� = d3 r� �r| p̂ �r � r � �ψ(t) = − i � ∇ψ(r, t) , (4.111)

en donde hemos definido la función de onda en el espacio tridimensional de posiciones


ψ(r, t) := �r|ψ(t)�, y generalizado el resultado unidimensional (4.73) como
� �
�r| p̂ �r � = δ(r − r � ) (−i � ∇) . (4.112)

También es posible generalizar la relación entre los vectores en el espacio de momentos y


el espacio de posiciones (4.62) como
1
�p|r� := e−ip·r/� . (4.113)
(2π�)3/2

La ecuación de onda de Schrödinger (4.96) en tres dimensiones en la representación de


posiciones está dada por
d ∂
i� �r|ψ(t)� = i� ψ(r, t) = �r| Ĥ |ψ(t)�
dt ∂t
p̂2
= �r| |ψ(t)� + �r| V (r̂, t) |ψ(t)�
2m

�2 2 � �� � �
=− ∇ ψ(r, t) + d3 r� �r| V (r̂, t) �r � r � �ψ(t) (4.114)
2m

�2 2
=− ∇ ψ(r, t) + V (r, t) d3 r� δ(r − r � )ψ(r � , t)
2m
�2 2
=− ∇ ψ(r, t) + V (r, t)ψ(r, t) ,
2m
donde p̂2 := p̂ · p̂, hemos empleado ec. (4.111) y supuesto que el operador Hamiltoniano es
sólo la suma de la energía cinética y potencial de un sistema compuesto por una partícula
de masa m. Adicionalmente, en el cuarto renglón usamos la generalización tridimensional
de la ec. (4.68a), que para una función arbitraria f del operador de posición r̂ tiene la
forma � �
�r| f (r̂) �r � = f (r) δ(r − r � ) . (4.115)
74 Introducción al formalismo cuántico

En el caso estacionario en el que V no depende del tiempo, la energía total de la partícula


es una constante E y esta ecuación se simplifica, como también en una dimensión. La
ecuación de onda de Schrödinger en tres dimensiones bajo esta condición es

�2 2
− ∇ ψ(r) + V (r)ψ(r) = E ψ(r) , (4.116)
2m
donde la evolución temporal de la función de onda está dada, como en el caso unidimen-
sional, por
i
ψ(r, t) = e− � E t ψ(r) . (4.117)

Muy frecuentemente, los sistemas dependen sólo del operador de la norma de la posición,
definido como
r̂ := |r̂| , (4.118)

que podemos expresar en términos de las componentes de r̂ de la misma forma que en


mecánica clásica. Un ejemplo de sistemas de este tipo son los sistemas basados en fuerzas
centrales, cuyo potencial puede expresarse simplemente como V (r̂) o V (r̂, t), dependiendo
de si el sistema es estacionario o no, respectivamente. En estos casos, la ecuación de onda de
Schrödinger sigue siendo ec. (4.114) o ec. (4.116), de acuerdo con la dependencia temporal
del potencial.

4.7.2. La ecuación de onda de Schrödinger en espacio de momentos

Siguiendo los pasos de la sección previa, podemos determinar la ecuación de onda


de Schrödinger en el espacio tridimensional de momentos. En este caso, proyectamos la
ecuación de Schrödinger (4.104) en el espacio de momentos, de forma que

d ∂
i� �p|ψ(t)� = i� ψ(p, t) = �p| Ĥ |ψ(t)�
dt ∂t � 2 �

� �� � � (4.119)

3 �
= d p �p| + V (r̂, t) �p� p� �ψ(t) .
2m

En el espacio de momentos, notamos que el primer término del operador Hamiltoniano,


correspondiente a la energía cinética, es más simple que en el espacio de posiciones debido
a que los kets |p� son eigenestados del operador de momento p̂ con eigenvalores p. Por lo
tanto,
p̂2 �� � � p2
�p| p = δ(p − p� ) . (4.120)
2m 2m
Sin embargo, el potencial es menos sencillo porque el potencial es, por construcción, una
función de la posición. En consecuencia, debemos encontrar la representación en el espacio
4.7 Otras representaciones de la ecuación de Schrödinger 75

de momentos del potencial:


� �
� �� � �� � �

�p| V (r̂, t) p = 3
d r d3 r� �p|r� �r| V (r̂, t) �r � r � �p�
� �
1 � �
= d r d3 r� e−ip·r/� V (r, t)δ(r − r � )eip ·r /�
3
(2π�)3
� � (4.121)
1 � �
= d3 re−ip·r/� V (r, t) d3 r� δ(r − r � )eip ·r /�
(2π�)3

1 � 1
= d3 re−i(p−p )·r/� V (r, t) =: V (p − p� , t) ,
(2π�)3 (2π�) 3/2

en donde hemos usado ecs. (4.113) y (4.115), y en el paso final definimos el potencial en el
espacio de momentos. Nótese que esta última definición es muy similar a una transformada
de Fourier del potencial. Juntando estos elementos, la ecuación de onda de Schrödinger en
el espacio de posiciones en tres dimensiones (4.119) adopta la forma
� � 2 �
∂ p 1
i� ψ(p, t) = d 3 p� δ(p − p� ) + V (p − p �
, t) ψ(p� , t)
∂t 2m (2π�)3/2
� (4.122)
p2 1 3 � � �
= ψ(p, t) + d p V (p − p , t)ψ(p , t) .
2m (2π�)3/2
Restringiéndonos a sistemas estáticos, esta ecuación se simplifica a

p2 1
E ψ(p) = ψ(p) + 3/2
d3 p� V (p − p� )ψ(p� ) (4.123)
2m (2π�)
y la evolución temporal de ψ(p� ) se determina, como en el espacio de posiciones, mediante
i
ψ(p, t) = e− � E t ψ(p) . (4.124)

4.7.3. Observaciones adicionales

Representación de momentos en una dimensión. Es directo encontrar la ecuación


de onda de Schrödinger en una dimensión, en el espacio de momentos. A partir de la
definición (4.121) y de la ecuación tridimensional (4.122), encontramos que

∂ p2 1
i� ψ(p, t) = ψ(p, t) + √ dp� V (p − p� , t)ψ(p� , t) , (4.125)
∂t 2m 2π�
donde V (p − p� , t) se define como

� 1 �
V (p − p , t) := √ dxe−i(p−p )x/� V (x, t) . (4.126)
2π�
El caso estacionario se obtiene fácilmente, considerando simplemente que el potencial no
depende del tiempo y que la ecuación de onda se puede separar como
i
ψ(p, t) = e− � E t ψ(p) . (4.127)
76 Introducción al formalismo cuántico

Ecuaciones de una partícula libre. Un sistema describe una partícula libre estacio-
naria si V (x) = 0. Debido a ec. (4.126), vemos que V (p) = 0 también en el espacio de
momentos.
En el espacio de posiciones, la solucion es de la forma

2mE
ψ(x) = Aeikx + Be−ikx k2 = (4.128a)
�2

=⇒ ψ(p) = dxψ(x)e−ipx/� (4.128b)
� �
A B
=√ dxe−ix(p−k�)/� + √ dxe−ix(p+k�)/� (4.128c)
2π� 2π�
= A� δ(p − k�) + B � δ(p + k�) (4.128d)

En el espacio de momentos, la ecuación de Schrödinger adopta la forma


� �
p2
− E ψ(p) = 0 =⇒ ψ(p) = 0 en todas partes, excepto cuando p2 = 2mE
2m
(4.129)
√ √ √
=⇒ ψ(p) = Aδ(p − 2mE) + Bδ(p + 2mE) 2mE = k� (4.130)

Debido a que el valor de referencia de la energía no es absoluto,

V (x) = 0 & V � (x) = V0 describe la misma física (partícula libre) (4.131)

En el espacio del momento


� � √
� 1 � −ipx/� V0
V (p) = √ dxV (x)e =√ dxe−ipx/� = 2π�V0 δ(p) (4.132a)
2π� 2π�
⇒ V (p) = 0 & V � (p) = V0� δ(p) Describe la misma física (4.132b)

Además, la ecuación de Schrödinger en el espacio de momentos está dada por



p2 1
+ ψ(p) + dp� √ V (p − p� )ψ(p� ) = Eψ(p) (4.133a)
2m 2π�
p2
⇔ + ψ(p) + V0 ψ(p) = Eψ(p) (4.133b)
2m
Que se puede comparar directamente con la ecuación de la representación de posición

�2 d 2
− ψ(x) + V0 ψ(x) = Eψ(x) (4.134)
2m dx2
4.8 Superposición y el experimento de doble rendija 77

e−

|Ψ1 |2 |Ψ2 |2 |Ψ1 + Ψ2 |2 |Ψ1 |2 + |Ψ2 |2

Figura 4.2: Distintas probabilidades en el experimento de doble rendija.

4.8. Superposición y el experimento de doble rendija

Dado que Ê, V̂ , pˆ2 son operadores lineales, es por eso que la ecuación de Schrödinger
es lineal en |ψ�. Esto, si ψ1 y ψ2 son dos soluciones, entonces

ψ = λ1 ψ1 + λ2 ψ2 λ1 , λ2 ∈ C (4.135)

es una solución también.


Esto implica que las funciones de onda darán lugar a una interferencia de probabilidad,
porque

ρ = |ψ|2 = |λ1 ψ1 + λ2 ψ2 |2 = |λ1 |2 |ψ1 |2 + |λ2 |2 |ψ2 |2 + (λ1 λ∗2 ψ1 ψ2∗ + h.c.) (4.136)

lo cual ofrece inmediatamente una explicación al resultado del experimento de doble rendija.

4.9. Valores esperados


El valor esperado de una cantidad observable particular codificada en el operador Â
en un sistema cuántico se denota por �Â� y describe el valor promedio que el operador Â
arroja al actuar sobre un estado del sistema.
Para caracterizar los valores esperados en sistemas cuánticos, consideremos primero
que queremos averiguar, entre un conjunto discreto de posiciones (clásicas) {x i }, el lugar
78 Introducción al formalismo cuántico

promedio donde podemos encontrar una partícula que pertenece a un conjunto grande de
M partículas
� idénticas. Si Ni denota el número de partículas en la posición xi , tal que
M = i Ni , entonces el promedio ponderado de posiciones xi puede escribirse como

N1 x1 + N2 x2 + . . .
x̄ = = P1 x1 + P2 x2 + . . . , (4.137)
M
donde Pi := Ni /M define la probabilidad de encontrar una partícula en la posición xi . Si
en lugar del conjunto discreto de posiciones {xi }, las partículas estuvieran distribuidas en
un conjunto continuo de posiciones, el promedio discreto (4.137) debería ser sustituido por
� ∞
x̄ = dx P (x) x , (4.138)
−∞

donde el valor específico de P (x) evaluado en el punto x define la probabilidad de que una
partícula se encuentre en la posición x. Como función de x, P (x) se interpreta como una
densidad de probabilidad, tal que
� ∞
dx P (x) = 1 . (4.139)
−∞

En sistemas cuánticos, de acuerdo a la regla de Born, la densidad de probabildad ρ(x)


está dada por
ρ(x) := |ψ(x)|2 , (4.140)
en términos de la función de onda ψ(x). Entonces, comparando con el resultado estadís-
tico (4.138), es natural suponer que el valor esperado del operador de posición x̂ en un
estado asociado a la función de onda ψ(x) está dado por

�x̂� = dx ψ ∗ (x) x ψ(x) . (4.141)

Es posible generalizar este enfoque a cualquier otro valor esperado. Para lograrlo, es
más conveniente utilizar la notación de Dirac. En esta notación, observamos que (4.141)
está dada por
� �
� �� � �
ˆ ��
ˆ
�ψ|x̂|ψ� = �ψ| x̂ |ψ� = dx dx� �ψ|x� �x| x̂ �x� x� �ψ
� �� �
=x� δ(x−x� )
� � �
∗ � � � �
= dx ψ(x) dx δ(x − x )x ψ(x ) = dx ψ(x)∗ x ψ(x) , (4.142)

donde hemos usado que x̂ |x� � = x� |x�, las relaciones de completez y ortonormalidad (4.41)
de los kets de posición {|x�}, la definición integral de la delta de Dirac (4.42) y la definición
4.9 Valores esperados 79

de la función de onda (4.43). De aquí, dado un sistema descrito por el estado cuántico |ψ�,
definimos el valor esperado del operador Ô como

�Ô� := �ψ|Ô|ψ� . valor esperado del operador Ô (4.143)

Para expresar este resultado en términos de la función de onda ψ(x), repetimos los pasos
empleados en la ec. (4.142):
� �
� �� � �
ˆ� �
ˆ
�Ô� = �ψ| Ô |ψ� = dx dx� �ψ|x� �x| Ô �x� x� �ψ (4.144)

Definamos
�x| Ô |ψ� := O(x) �x|ψ� = O(x)ψ(x) (4.145)
donde O(x) es la función eigenvalor del operador abstracto Ô en la representación de {|x�},
entonces �
�Ô� = dψ(x)∗ O(x)ψ(x) (4.146)

desarrollando

�Ô� = �ψ| Ô |ψ� = dx �ψ| Ô |x� �x|ψ� (4.147a)

(�x| Ô |ψ�)∗ = (O(x)ψ(x))∗ = ψ ∗ (x)Ô∗ (x) (4.147b)


� �
∗ ∗ !
�Ô� = dxψ (x)O (x)ψ(x) = dxψ ∗ (x)O(x)ψ(x) (4.147c)

tenemos O ∗ = O lo que significa que O(x) debe ser real, es decir, los valores propios de
un operador Ô en una representación dada, que debe ser real para ser admisible como
un operador, cuyo valor de expectación pueda calcularse. Esto implica que el operador
asociado también debe ser real
�Ô� = �ψ| O† |ψ� = �ψ| Ô |ψ� ⇔ Ô = Ô† (4.148)
por lo que Ô = Ô† es un operador Hermitiano.
En otras palabras, los operadores hermitianos tienen valores propios reales, ¡y estos
valores propios se pueden medir! Estos valores describen observables
Evidentemente, el operador x̂, tal que
�x | x̂ | ψ� = xψ(x) (4.149)
es hermitiano y con valores propios reales. ¿Podemos decir lo mismo del operador p̂ x ? la
primera observación al respecto es que el orden importa. En la posición-representación,
tenemos �

�p̂x � = d3 rψ ∗ (r)(−i�) ψ(x) (4.150)
∂x
80 Introducción al formalismo cuántico

donde hemos usado



�r | p̂x | ψ� = −i� ψ(r) ≡ px (r)ψ(r) (4.151)
∂x
Claramente, la representación de p̂x en {|r�} no se puede cargar en ninguna parte de la
integral, por ejemplo
� � � ∞
3 ∂ ∗ ∂
− i� d r (ψ (r)ψ(r)) = −i� dydz dx (ψ ∗ (r)ψ(r)) = 0 (4.152)
∂x −∞ ∂x
La segunda observación es que, por ejemplo, en la partícula libre
i
ψ(x, t) = e− � (Et−px) (4.153)
� �
∂ i
− i� ψ(x, t) = −i� + pψ(x, t) = pψ(x, t), p∈R (4.154)
∂x �
Sin embargo, esto podría considerarse un argumento circular (que no lo es). La respuesta
definitiva está encajada en la integral.


�ϕ/p̂x | ψ� = d3 rϕ∗ (r)(−i�) ψ(r) (4.155)
∂x
Que resulta coincidir con (tarea)

�ψ | p̂x | ϕ�∗ = �ϕ | p̂†x | ψ� (4.156)

4.10. Conmutadores y el principio de incertidumbre


En la sección 4.2.5, concluimos entre otras cosas que dos operadores arbitrarios, Ô1
y Ô2 , pueden no conmutar. De hecho, dado que los operadores con las operaciones de
producto y adición forman un espacio vectorial (lo cual se verifica directamente en su
representación matricial), sabemos que el conmutador puede conducir a otro operador. Es
decir, en general se satisface

0 conmutan ,
[Ô1 , Ô2 ] := Ô1 Ô2 − Ô2 Ô1 = (4.157)
Ô3 no conmutan ,

donde Ô3 es algún otro operador. El resultado preciso depende de los operadores invo-
lucrados. Recordemos que la existencia de los operadores en mecánica cuántica sólo es
significativa por su acción sobre los estados |ψ� ∈ H. Esto implica que, cuando los operado-
res no conmutan, es muy importante el orden de la acción de los operadores en los estados,
i.e.
� �
Ô1 Ô2 |ψ� = Ô2 Ô1 + Ô3 |ψ� �= Ô2 Ô1 |ψ� for [Ô1 , Ô2 ] = Ô3 . (4.158)
4.10 Conmutadores y el principio de incertidumbre 81

Como un ejemplo útil, calculemos el conmutador de los operadores de posición y momen-


to en una dimensión, [x̂, p̂]. Usando la representación de p̂ en el espacio de posiciones (4.73)
y la completez de la “base” {|x�}, vemos que

� �� � �
�x| x̂ p̂ |ψ� = x �x| p̂ |ψ� = x dx� �x| p̂ �x� x� �ψ
� � �
� � d � � �� � d
= x dx δ(x − x ) −i� x ψ = −i� �x|ψ� , (4.159)
dx dx
� � � �
� � � � � � � � �� �
� � � ��
�x| p̂ x̂ |ψ� = dx �x| p̂ x x x̂ |ψ� = dx �x| p̂ x � � � �
x x ψ
� � �� �
d � � �
= dx� δ(x − x� ) −i� x � x � �ψ
dx
� �
d d
= −i� x �x|ψ� = −i� �x|ψ� − i� �x|ψ� . (4.160)
dx dx

Restando estas expresiones, encontramos


�x| [x̂, p̂] |ψ� = i� �x|ψ� = �x| i� ˆ |ψ� , (4.161)

en donde hemos agregado la acción trivial del operador identidad multiplicado por i� para
hacer explícito nuestro resultado final:6


[x̂, p̂] = i � ˆ . conmutador canónico de posición y momento (4.162)

Este resultado es relevante porque expresa explícitamente la posibilidad de que cantidades


que conmutan clásicamente dejan de hacerlo en la formulación de la mecánica cuántica. El
conmutador (4.162) es llamado canónico porque es una relación fundamental entre cantida-
des que son conocidas como magnitudes canónicas clásicamente. Lo básico de esta relación
permite que sea empleada como una herramienta para la cuantización de sistemas clásicos.
El conmutador canónico (4.162) puede generalizarse a más dimensiones, de tal manera
que

[r̂i , p̂i ] = i � δij ˆ , (4.163)

donde definimos e.g. en tres dimensiones el operador de posición r̂ = (r̂1 , r̂2 , r̂3 )T :=
(x̂, ŷ, ẑ)T y el operador de momento p̂ = (p̂1 , p̂2 , p̂3 )T := (p̂x , p̂y , p̂z )T . Notamos que no
todos los conmutadores de posición con momento son no triviales; por ejemplo, [r̂ 1 , p̂3 ] =
[x̂, p̂z ] = 0.
6
Frecuentemente, en la literatura se escribe por simplicidad [x̂, p̂] = i� aunque no sea del todo preciso,
ya que el producto y sumar de operadores debe ser otro operador, como es evidente en ec. (4.157).
82 Introducción al formalismo cuántico

4.10.1. Principio de incertidumbre

Como vimos en la enunciación de los principios que rigen la interpretación de Copen-


hague de la mecánica cuántica 4.1, el principio de incertidumbre establece que es imposible
conocer con toda precisión y simultáneamente el valor de todas las cantidades medibles
de un sistema físico. Veremos aquí que esto se relaciona con el hecho de que no todos
operadores Hermitianos asociados a magnitudes observables conmutan.
Concentrémonos en operadores Hermitianos. Definimos la dispersión promedio cuadrada
de un operador Ôi , i = 1, 2, . . ., como
�� �2 �
2
(ΔOi ) := Ôi − �Ôi � =: �Ûi2 � con Ûi := Ôi − �Ôi � , (4.164)

donde hemos introducido el operador de distancia al promedio Ûi para simplificar un poco
la notación. Dado que se la definición de (ΔOi )2 contiene valores esperados, esta magnitud
mide la dispersión promedio de los valores medidos del operador Ôi en el estado actual
del sistema con respecto al valor promedio del operador. Es frecuente referirse a (ΔO i )2
como el cuadrado del “error” estándar de las mediciones. No obstante, es muy importante
hacer enfatizar que (ΔOi )2 no tiene nada que ver con el aparato de medición que permite
determinar los eigenvalores de Ôi que el sistema física acepta, sino con las cualidades del
sistema y de los operadores que actúan sobre éste.
Para obtener la expresión matemática del principio y sus condiciones, consideremos

el valor esperado del operador |Û1 + iλÛ2 |2 � 0, con λ ∈ , el cual codifica de alguna
manera la dispersión de las mediciones de ambos operadores observables, Ô1 y Ô2 . El
cálculo explícito conduce a
� � �� �† � ��
0 � |Û1 + iλÛ2 | 2
= Û1 + iλÛ2 Û1 + iλÛ2
�� �† � �� � �
= Û1 − iλÛ2 Û1 + iλÛ2 = Û12 + iλ[Û1 , Û2 ] + λ2 Û22
(4.165)
� � � � � � � � � � � �
2 2 2 2 2 2
= λ Û2 + iλ [Û1 , Û2 ] + Û1 = λ Û2 + iλ [Ô1 , Ô2 ] + Û1
� �
= λ2 (ΔO2 )2 + iλ [Ô1 , Ô2 ] + (ΔO1 )2 ,

donde en el segundo renglón usamos que Ûi son operadores Hermitianos; en el tercer ren-
glón, usamos que el promedio de la suma de operadores es la suma de los promedios de los
operadores y que [Û1 , Û2 ] = [Ô1 , Ô2 ] debido a que los valores �Oi � en la definición (4.164)
son números que conmutan.
La desigualdad�(4.165) depende
� del valor de λ. Si elegimos λ = λmin como un mínimo
de λ (ΔO2 ) + iλ [Ô1 , Ô2 ] + (ΔO1 )2 , encontraremos la condición más estricta posible.
2 2
4.10 Conmutadores y el principio de incertidumbre 83

Igualando la derivada con respecto a λ de este polinomio a cero, encontramos


� �
� � i [ Ô 1 , Ô 2 ]
!
2λ(Ô2 )2 + i [Ô1 , Ô2 ] = 0 ⇐⇒ λmin = − . (4.166)
2(ΔO2 )2

Sustituyendo λ = λmin en (4.165), encontramos la desigualdad


� �2 � �2
[Ô1 , Ô2 ] [Ô1 , Ô2 ]
− + + (ΔO1 )2 � 0 . (4.167)
4(ΔO2 )2 2(ΔO2 )2

Reescribiendo esta desigualdad, llegamos a la expresión general del principio de incerti-


dumbre,

1� �2
(ΔO1 )2 (ΔO2 )2 � − [Ô1 , Ô2 ] . principio de incertidumbre (4.168)
4

El símbolo negativo en el lado derecho puede parecer peculiar, pero es compatible con el
hecho de que los conmutadores [Ô1 , Ô2 ] no triviales de operadores observables en mecánica
√ � �2
cuántica son típicamente proporcionales a i = −1, lo cual conduce a − [Ô1 , Ô2 ] > 0.
Interpretemos este importante resultado. Claramente, si los operadores conmutan, i.e.
[Ô1 , Ô2 ] = 0, (ΔO1 )2 (ΔO2 )2 � 0 no aporta ninguna información nueva porque (ΔOi )2 � 0
por definición. Sin embargo, si los operadores no conmutan, el producto de las dispersiones
asociadas a los operadores observables está obligado a ser mayor o igual a un valor (positivo)
distinto de cero, determinado por el conmutador de los operadores. Es decir, sin importar
cuán cercana a cero sea e.g. la dispersión cuadrada (ΔO1 )2 , existe un valor mínimo de
(ΔO2 )2 requerido para satisfacer el principio de incertidumbre. En otras palabras, a medida
que el valor de Ô1 es encontrado en el sistema con gran precisión en �Ô1 �, el valor de Ô2
es encontrado en una gama de valores cada vez más lejanos del valor esperado � Ô2 �. Esta
observación es la que establece que es imposible obtener (ΔO1 )2 = (ΔO2 )2 para valores
arbitrariamente cercanos a cero, i.e. es imposible conocer con precisión absoluta los valores
que un sistema adopta con respecto a las observables Ô1 y Ô2 , si sus conmutadores son no
nulos. Por lo tanto, es imposible conocer con toda precisión y simultáneamente los valores
de todas las observables que caracterizan a un sistema.
El ejemplo más popular del principio de incertidumbre es el asociado al conmutador ca-
nónico (4.162) de los operadores de posición y momento. En este caso, la desigualdad (4.168)
conduce a
(Δx)2 (Δp)2 � − 14 �[x̂, p̂]�2 = − 14 �i� ˆ �2 = 14 �2 . �
(4.169)
Por lo tanto, es imposible conocer con toda precisión la posición y el momento de un
sistema simultáneamente.
84 Introducción al formalismo cuántico

También podría gustarte