JHON BROADUS WATSON
John Broadus Watson (1878 – 1958) fue uno de los psicólogos más importantes del
siglo XX, conocido por fundar la Escuela Psicológica Conductista, que inauguró en
1913 con la publicación de su artículo “Psicología vista por un conductista”. Es
conocido también por su controvertido experimento con el Pequeño Albert.
TEORÍA DE JHON
La teoría de Jean Watson pertenece a la Escuela del Caring (cuidado). Las teóricas
de esta escuela creen que las enfermeras pueden mejorar la calidad de los cuidados
a las personas si se abren a dimensiones tales como la espiritualidad y la cultura
e integran los conocimientos vinculados a estas dimensiones.
JHON
Nació en el seno de una familia extremadamente religiosa (lo que algunos estudiosos
afirman que condicionó su pensamiento ambientalista como una forma de rebeldía),
pero su padre abandonó el hogar cuando Watson tenía 13 años, el cual empezó a
presentar problemas de conducta, llegando incluso a ser arrestado. Estudió en la
universidad de Furman, obteniendo la licenciatura a los 21 años. Tras esto, decidió
ir a la Universidad de Chicago, donde comenzó a investigar los procesos de
aprendizaje en la rata blanca. Sobre dicho tema presentó su tesis doctoral a la
edad de 25 años, siendo el alumno más joven de la Universidad de Chicago en
doctorarse, universidad que le contrató como profesor asistente. Tras cuatro años
trabajando allí, se trasladó a la Universidad Johns Hopkins.
En 1909, por un golpe de suerte, Watson se convierte en editor de la revista
Psychological Review, en la cual publica su famosa conferencia “Psicología vista
por un conductista” en 1913, considerándose éste el momento fundacional del
conductismo. Un año después, en 1914, es elegido presidente de la Asociación
Americana de Psicología. En 1920 se descubre que Watson mantenía un affair con su
ayudante, lo que causó tal escándalo que le obligó a dimitir en John Hopkins.
Watson dejó de trabajar en el ámbito académico, y se dedicó al trabajo en
publicidad, convirtiéndose en un importante publicista. En 1957, la APA recompensa
a Watson con la Medalla de Oro. Watson fallece en 1958 en Nueva York.
En su visión sobre la Psicología Conductista, Watson se centra en la conducta
observable (tanto humana como animal), la cual considera que ha de ser el objeto de
estudio de la Psicología, y las relaciones entre el estímulo y la respuesta. En su
opinión, el análisis de la conducta y las relaciones eran el único método objetivo
para extrapolar el método científico a la Psicología.
Watson pasó a la historia de la Psicología por los experimentos para demostrar sus
teorías acerca del condicionamiento de la reacción de miedo en un niño de once
meses de edad y que ha pasado a la historia como el Pequeño Albert. En este
experimento, pretendía demostrar cómo los principios del condicionamiento clásico,
recientemente descubierto por Iván Pávlov podían aplicarse en la reacción de miedo
de un niño ante una rata blanca. El experimento dio comienzo cuando Albert tenía 11
meses y tres días. Consistía en presentar al niño una rata blanca al tiempo que
sonaba un ruido fuerte (el sonido producido al golpear una barra metálica detrás
del niño). Después de varios ensayos, el niño sollozó ante la presencia de la
rata, y posteriormente generalizó su respuesta a otros estímulos (un perro, lana,
un abrigo de piel, etc.). El experimento no concluyó, por lo que no se pudo
alcanzar la fase de descondicionamiento.
Este experimento abrió el debate sobre la ética a la hora de experimentar con seres
humanos, contribuyendo al establecimiento de límites.
CONDUCTISMO
Hace 100 años, en 1913, J.B. Watson publicó un artículo titulado “Psychology as the
behaviorist views it” que tuvo gran influencia en la comunidad psicológica de
comienzos del siglo XX. El sistema psicológico propuesto por Watson buscaba ser el
fundamento de una psicología basada en las ciencias naturales, la experimentación y
el estudio objetivo del comportamiento. Se indican sus orígenes, el contexto en el
cual se desarrolló, su autor, y la forma como el conductismo evolucionó y se
diversificó. Se señala el legado de Watson, las críticas recibidas y su evaluación
histórica.
Palabras clave: conductismo, psicología experimental, Watson.
El “Manifiesto conductista”
En el momento de publicar su trabajo que se ha venido a denominar “El Manifiesto
Conductista” Watson tenía 35 años y trabajaba en la Universidad John Hopkins. Era
una figura respetada de la psicología estadounidense y había sido reconocido como
uno de los líderes en este campo a nivel internacional. Su trabajo había estado muy
influido por la filosofía naturalista, por Darwin (ver Boakes, 1984) y la
evolución, considerando la psicología como una ciencia natural y también como una
disciplina con importantes aplicaciones sociales, en el mundo de la educación, la
crianza de los niños, la familia, el trabajo, la publicidad y otros temas
similares.
La psicología “objetiva” no comienza con Watson, y encontramos antecedentes en
Sechenov, Pavlov y Bechterev. En Estados Unidos Thorndike y los psicólogos
comparativos habían realizado importantes trabajos desde la perspectiva objetiva,
no mentalista, de la psicología. Lo mismo había sucedido en Inglaterra. En
Argentina José Ingenieros también se había dedicado a estudiar el comportamiento y
lo mismo había hecho Piéron en Francia. Pero Watson tuvo gran impacto en la
comunidad científica internacional y marcó un hito en el estudio del
comportamiento, o de la psicología conductual como se ha dicho algunas veces.
Su artículo de 1913, “Psychology as the behaviorist views it” (1913) fue una
crítica a la psicología mentalista y una propuesta de una perspectiva diferente,
centrada en el estudio objetivo de la conducta, sin tener en cuenta la conciencia
ni utilizar la introspección como método para encontrar datos válidos en
psicología. Para Watson la psicología no necesitaba de la introspección ni de la
conciencia, ni del alma ni de la mente, del mismo modo como la física o la química
no la necesitan. Podríamos decir que la psicología que él propuso era una
“psicología en tercera persona” mientras que la psicología de Wundt había sido una
psicología en primera persona (el participante haciendo introspección sobre el
contenido de su conciencia) y la psicología de Freud había sido una psicología en
segunda persona (el terapeuta analizando las asociaciones del paciente por medio de
la transferencia). Esa psicología de Watson en tercera persona era una ciencia
natural, de laboratorio, sin presupuestos filosóficos especulativos.
Las críticas contra la psicología introspeccionista que formuló Watson afirmaban
que para convertirse en una
ciencia natural era preciso que la psicología abandonara el estudio de la
conciencia y el método introspectivo. La conducta de los seres humanos y de los
animales no humanos se podía estudiar sin referirse a la conciencia. En su
propuesta de reconceptualizar la psicología y darle un nuevo impulso, Watson (1913)
afirmó que la psicología como la ve un conductista es:
“... una rama puramente objetiva y experimental de la ciencia natural. Su objetivo
teórico es la predicción y el control de la conducta. La instrospección no forma
parte esencial de sus métodos... El conductista... no reconoce una línea divisoria
entre el hombre y el animal. El comportamiento del hombre, con todo su refinamiento
y complejidad, forma solo una parte del esquema total de investigación del
conductista” (p. 158).
Una de las características centrales del Manifiesto Conductista fue su énfasis en
el ambiente. Aunque Watson se refirió en muchas ocasiones a factores biológicos,
ante todo neurofisiológicos en sus trabajos con animales, con niños, y con adultos,
su énfasis se centró en el papel del ambiente. Nunca desconoció el rol de la
biología en la conducta. En lo que respecta al ambiente, le dio importancia
primordial. Su conocida frase sobre este tema dice lo siguiente:
“Dadme una docena de niños sanos y bien formados y mi mundo específico para
criarlos, y yo me comprometo a tomar cualquiera de ellos al azar y entrenarlo para
que llegue a ser cualquier tipo de especialista que quiera escoger: médico,
abogado, artista, mercader y si, incluso mendigo y ladrón, sin tener para nada en
cuenta sus talentos, capacidades, tendencias, habilidades, vocación o raza de sus
antepasados” (Watson, 1930, p. 104).
Este ambientalismo extremo implicaba una filosofía optimista en relación con el
comportamiento humano y la sociedad. Los seres humanos se pueden modificar – en
sentido adaptativo o no adaptativo – y no están a merced de contingencias
biológicas, genéticas en términos contemporáneos. Somos perfeccionables y
modificables, no hay un determinismo genético y “biología no es destino” (como se
ha dicho en épocas recientes). Podemos hacer un ser humano cada vez mejor y una
sociedad cada vez mejor, si decidimos hacerlo.
Evolución del conductismo
La propuesta de Watson fue recibida con gran interés por muchos psicólogos y otros
científicos y con un completo
Ardila
Los orígenes del conductismo, Watson y el manifiesto conductista de 1913
rechazo por parte de otros. Esto sirvió para polarizar a los partidarios y a los
enemigos del conductismo y a dar forma a un “paradigma”. El conductismo se
contrapuso al estructuralismo, al funcionalismo, al psicoanálisis y a otras maneras
de conceptualizar los fenómenos psicológicos. Se convirtió en una “escuela”
psicológica que con el paso del tiempo evolucionó, se convirtió en un “sistema” y
se diluyó parcialmente, dentro de la psicología y también fuera de ella, como un
campo específico del conocimiento diferente de la psicología (ver Ardila, 1965,
2006a, b, 2010a, b).
La recepción del conductismo y específicamente del artículo de 1913 en
Psychological Review la analizó en detalle Samelson (1981) concluyendo que no fue
tan grande como se había supuesto. Psicólogos destacados por M. W. Calkins y E.
Thorndike tuvieron muchas críticas contra la nueva propuesta.
Más adelante se propusieron conductismos alternativos, asociados con los nombres de
Hull, Tolman, Skinner , Kantor y otros investigadores y teóricos, y más
recientemente con los nombres de Rachlin, Baum, Hayes, Ribes, Staats, entre otros
(ver Pérez-Acosta, Guerrero y López López, 2002). En muchos casos el modelo
estímulo-respuesta (E-R) se descartó totalmente y fue reemplazado por el modelo
estímulo-respuesta-consecuencia. En otros casos se introdujeron variables
organísmicas (E-O-R), internas, psicológicas, etc. Pero se mantuvo el énfasis en el
estudio científico del comportamiento.
El legado de Watson
En el obituario publicado por Woodworth (1959) este afirma que los principales
temas estudiados experimentalmente por Watson fueron: el desarrollo conductual en
relación con el desarrollo neurológico en la rata blanca; las señales sensoriales
utilizadas al aprender un laberinto; el papel que juega el sentido kinestésico en
el control del comportamiento; la visión de colores en varias especies de animales;
los “instintos” de las golondrinas de mar; y el desarrollo emocional temprano del
niño.
En este último punto, Watson realizó varios trabajos sobre el origen de las
emociones encontrando que existen
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tres de ellas que son básicas: el miedo, la rabia y el amor, de las cuales derivan
las demás, en estadios posteriores de desarrollo. Aunque en el estudio experimental
de las emociones se ha avanzado mucho desde la época de Watson, es un hecho que sus
trabajos conservan parte de validez en la actualidad.
A la descripción de Woodworth sobre los aportes de Watson podemos añadir los
relacionados con la psicología aplicada, pautas de crianza de los niños, educación,
publicidad, eficiencia, modificación del comportamiento y otros temas relacionados.
También sus estudios sobre lenguaje y pensamiento.
Sin embargo lo más importante es su conceptualización acerca de la psicología como
ciencia del comportamiento, como un campo de investigación de problemas objetivos,
que están en el mundo real, y su lucha contra las especulaciones de toda índole.
Probablemente el principal libro publicado acerca de Watson y su obra es Modern
Perspectives on John B. Watson and Classical Behaviorism (Todd & Morris, 1994). Y
en cuanto respecta al conductismo en el momento actual, el libro de García Cadena
(2007), Introducción al Conductismo Contemporáneo.
¿Qué queda hoy, 100 años más tarde, de Watson y el Manifiesto Conductista?. Queda
su énfasis en la psicología como ciencia natural (además de ciencia social). Su
definición de la psicología como ciencia del comportamiento, que es la definición
más utilizada a nivel mundial. Permanece su insistencia en la continuidad
psicológica entre la especie humana y otras especies. Su creencia en las
aplicaciones actuales y potenciales y sus aportes al logro de una sociedad mejor.
Por el contrario el estudio de la conciencia ha regresado al “mainstream” de la
psicología científica, aunque no lo ha hecho la introspección como método
primordial de obtener datos válidos. Las ideas de Watson sobre crianza de los niños
no han sobrevivido a investigaciones posteriores y no tienen mucha validez. Sus
estudios sobre emociones, sus observaciones etológicas, las bases de la
modificación del comportamiento que él y su esposa Rosalie Rayner propusieron,
siguen siendo parte del acervo terapéutico de los psicólogos clínicos del siglo
XXI.
Watson fue un producto de su época y del Zeitgeist como somos todos los seres
humanos. Pero también fue un hombre que cambió su época, como lo hacen muy pocos.
Un hombre que luchó contra la corriente, tuvo una vida
llena de altibajos, de problemas, de logros, una vida intensa y variada. Su
evaluación histórica puede resumirse en las palabras de Gustav Bergmann (1956):
“Solo inferior a Freud... Watson es la figura más importante en la historia del
pensamiento psicológico durante la primera mitad del presente siglo... Entre los
psicólogos, la sólida base que fue la contribución de Watson se ha aceptado
ampliamente; sus errores se han olvidado... Watson no es solo un psicólogo
experimental..., sino también un pensador sistemático... un metodólogo. Es en esta
área en la cual realizó su contribución más importante”.
Es un hecho que su obra debe considerarse en un contexto histórico, en una línea de
pensamiento amplia, que requiere evaluar críticamente todos sus aportes y decantar
aquello que sigue teniendo validez de aquello que fue un producto de su época y del
entusiasmo de su creador y que no sobrevivieron al paso del tiempo.
Referencias bibliográ
Uno de los psicólogos más influyentes del s.XX
Como profesor de Psicología en la Universidad John Hopkins (Estados Unidos) entre
1908 y 1920, Watson fue considerado una de las figuras más influyentes y decisivas
del siglo pasado. Su trabajo se estudia hoy en día en todas las facultades de
psicología alrededor del globo, y es una de las bases del aprendizaje y del
tratamiento de algunas psicopatologías como las fobias. Por tanto, sus conclusiones
no pueden faltar en cualquier libro de introducción a la psicología.