1 introducción
"La importancia de la agricultura en el crecimiento económico es un hecho
reconocido a nivel mundial. Desde la década de los '60, diversos autores sentaron
las bases conceptuales para comprender cómo la agricultura puede contribuir al
desarrollo económico.
En ese momento, los países en desarrollo atraían la atención internacional debido
a la pobreza que afectaba principalmente a las áreas rurales. En respuesta, las
políticas se centraron en impulsar los nuevos sectores industriales y urbanos,
relegando a la agricultura a un papel secundario. Sin embargo, esto limitó el
potencial de la agricultura para contribuir de manera integral al desarrollo.
Una corriente de pensamiento alternativa destacó el potencial de la agricultura y la
necesidad de promover la tecnología y los incentivos económicos para
desbloquear ese potencial. Recientemente, se ha propuesto un nuevo marco
conceptual que reconoce las diversas contribuciones que la agricultura puede
hacer al desarrollo, adaptándose a las condiciones económicas y recursos
naturales disponibles en cada país.
2. El marco conceptual en América Latina
"América Latina, tierra de influencias y contrastes. En este rincón del mundo, las
visiones y experiencias forjadas en otros países han dejado una huella profunda.
Pero lo que distingue a esta región es su propia visión, un pensamiento que
emergió con fuerza gracias al liderazgo de la CEPAL, un enfoque industrialista que
moldeó estrategias y políticas únicas.
Todo comenzó en la posguerra mundial. El mundo enfrentaba un elemento
fundamental: la tendencia a la baja de los precios de las materias primas y, como
resultado, un deterioro en los términos de intercambio para los países
exportadores de la región.
Esta observación marcó el pensamiento de la CEPAL en las décadas de los '50 y
'70. Su visión, especialmente relevante en países como los del cono sur y Brasil,
se centraba en tres pilares: la agricultura como fuente de divisas y excedentes
económicos para impulsar la industrialización, la provisión de alimentos a precios
bajos para fomentar la competitividad industrial, y la migración de mano de obra
rural a las ciudades.
Según esta perspectiva. Se creía que al proporcionar alimentos asequibles y un
excedente agrícola para el desarrollo industrial, la agricultura aceleraría el
crecimiento de la economía en general.
Aunque la estrategia de sustitución de importaciones industrializó algunos países,
también tuvo un impacto negativo en la agricultura, resultando en desinversión. Y
durante la crisis de la deuda externa de 1982.
Hacia finales de la década de los '90, el contexto internacional cambió, y la
agricultura resurgió con el aumento sostenido de los precios de las principales
materias primas. Un nuevo marco conceptual comenzó a emerger, reconociendo
la capacidad de la agricultura para contribuir al desarrollo en múltiples
dimensiones.
Hoy, la sociedad demanda que la agricultura cumpla cinco roles clave en el
desarrollo: impulsar la producción y productividad agropecuaria para el desarrollo
económico, mejorar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza en áreas rurales,
fortalecer la protección ambiental y mejorar el desarrollo territorial, eliminando
desigualdades en ingresos.
Este cambio en la percepción nos recuerda que la agricultura es un pilar esencial
en el desarrollo. Si bien el PIB y las exportaciones siguen siendo objetivos
fundamentales, la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza rural son
prioridades cruciales. La agricultura también debe equilibrar la producción con la
sostenibilidad ambiental.
[Link] objetivos del desarrollo
3.1 Contribución al crecimiento económico
"América Latina, una región llena de riquezas y desafíos en su sector agrícola. Las
contribuciones directas al Producto Bruto Interno (PBI) y a las exportaciones han
ganado más importancia en naciones con recursos naturales abundantes que han
sabido aprovechar sus ventajas comparativas y las condiciones favorables del
mercado internacional.
Este crecimiento agrícola y su impacto en la economía nacional se han logrado
gracias a tres procesos clave: el aumento de la producción y la productividad, el
desplazamiento hacia productos más rentables y el acceso a mercados,
especialmente los mercados internacionales que han mejorado las balanzas de
pagos. Estos avances han sido notables en muchos países, pero las diferencias
son significativas tanto en productos como en subregiones.
El crecimiento de la producción y la productividad se ha beneficiado del aumento
de los precios agrícolas a nivel mundial y la gradual apertura y diversificación de
los mercados. Esto es especialmente cierto en países con abundantes recursos
naturales en relación con la población, que han podido expandir su producción en
productos de alta demanda a nivel global, como la soja, la carne bovina y algunas
frutas y hortalizas. Durante las últimas dos décadas, la producción agropecuaria
en América Latina ha aumentado a una tasa del 2,6% anual, pero en la última
década, el ritmo se aceleró a alrededor del 4,5%.
En términos de estrategias agrícolas, América Latina ha mostrado distintas
orientaciones, desde la exportación de granos y carnes hasta la producción de
frutas, hortalizas y alimentos con alto valor agregado. Sin embrago el nuevo
contexto económico exige una mayor diversificación y valor agregado en toda la
región. Esto no solo generaría empleo a nivel nacional, sino que también
aseguraría la sostenibilidad económica y social a largo plazo.
3.2 La contribución de la agricultura a la seguridad alimentaria
"La seguridad alimentaria, un término que abarca mucho más que simples
comidas. Es el acceso universal y constante a alimentos suficientes y de calidad,
alimentos seguros y nutritivos. la falta de inocuidad en los alimentos es una causa
principal de enfermedades y alta mortalidad, especialmente entre los más
vulnerables, aquellos que enfrentan la pobreza y la falta de educación, tanto en
áreas urbanas como rurales.
El reciente reconocimiento de la seguridad alimentaria como un derecho universal
en Rio+20 enfatiza aún más la urgencia de lograr un mundo sin hambre.
La agricultura desempeña un papel crucial en la seguridad alimentaria en múltiples
formas. Produce alimentos para el autoconsumo, genera ingresos para quienes
trabajan en el sector, estabiliza la oferta de alimentos y contribuye a producir
alimentos más saludables y nutritivos.
En los últimos 20 años, hemos visto mejoras significativas en la situación
alimentaria en la región. El índice global del hambre INDICA una reducción del
10% de la población en inseguridad alimentaria en países como Nicaragua, Perú,
República Dominicana, Honduras y Ecuador es un logro notable. Sin embargo, no
todos los países han experimentado esta mejora, y Bolivia y Guatemala aún
enfrentan desafíos críticos.
la seguridad alimentaria no es un problema uniforme en toda la región. Diferentes
áreas tienen diferentes necesidades y desafíos. Algunas regiones son
exportadoras netas de alimentos, mientras que otras son importadoras netas de
cereales y aceites. Esto subraya la importancia de estrategias específicas para la
producción y políticas comerciales en cada contexto.
3.3 Los efectos multiplicadores y la superación de la pobreza rural
"La pobreza rural, sigue siendo uno de los problemas de América Latina. Según
las estimaciones del Banco Mundial, la pobreza rural, medida como aquellos
hogares con ingresos inferiores a US$ 1,25 por día, disminuyó de representar
alrededor del 22% de la pobreza total en 1998 al 10% en 2008. Esta disminución
se atribuye a varios factores: la creciente urbanización, una mayor actividad
económica en las áreas rurales, y la implementación de programas sociales
Sin embargo, la pobreza rural aún afecta a una parte significativa de la población
rural. Se estima que alrededor del 30% de la población rural en la región vivía en
la pobreza en 2008. Además, según el Banco Mundial, en 2010, países como
Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua,
Panamá, Paraguay y Perú tenían más del 50% de su población rural en
condiciones de pobreza.
La agricultura, con su riqueza de potencialidades, tiene un papel fundamental en la
lucha contra la pobreza rural. Hay seis dimensiones clave, todas altamente
complementarias, en las que la agricultura puede contribuir significativamente:
LEE
Primero, la agricultura puede impulsar una mayor actividad económica en las
zonas rurales, generando ingresos y empleo en estas áreas.
Segundo, al fortalecer la articulación a lo largo de las cadenas agroindustriales y
distribuir los beneficios de manera equitativa, se pueden mejorar las condiciones
de vida de los pobres rurales.
Tercero, al agregar valor a los productos agrícolas dentro de las áreas rurales, se
pueden crear oportunidades económicas adicionales.
Cuarto, la agricultura puede impulsar actividades económicas en otros sectores
que proporcionan insumos y servicios a la agricultura.
Quinto, mejorar la calidad de los empleos rurales contribuirá a la reducción de la
pobreza.
Finalmente, la agricultura también puede desempeñar un papel importante en la
provisión de servicios ambientales que generen ingresos locales.
La estrategia y las políticas públicas para el desarrollo agropecuario y rural deben
centrarse en maximizar estas contribuciones potenciales de la actividad agrícola
para combatir la pobreza rural. Sin embargo, es importante reconocer que
erradicar la pobreza rural implica una acción más amplia que va más allá de las
políticas sectoriales rurales. Esto incluye políticas dirigidas a aumentar el empleo a
nivel nacional, así como la implementación de instrumentos de seguridad social y
programas de transferencias directas.
La eliminación de la pobreza rural es un desafío que requiere una estrategia
integral y un compromiso continuo
3.4 Contribución para mitigar los impactos ambientales y riesgos
"Las preocupaciones sobre cómo la agricultura afecta al medio ambiente se han
convertido en un tema candente en las discusiones sobre desarrollo. Esto se debe
a la creciente evidencia de las consecuencias del cambio climático y a la limitación
de los recursos naturales en muchas partes del mundo.
La agricultura se enfrenta a cuatro desafíos clave en relación con el medio
ambiente: LEE
Las relaciones entre la agricultura y el medio ambiente se manifiestan a nivel de
las tecnologías utilizadas en la producción agrícola y agroindustrial, así como en la
responsabilidad y acción colectiva para proteger los recursos naturales.
En América Latina, se ha observado un deterioro significativo en la calidad del
suelo debido a la erosión, el mal drenaje y el uso intensivo de agroquímicos.
También se ha observado un proceso de deforestación y conversión de tierras de
pastizales en cultivos anuales en países como Costa Rica.
La incorporación de tierras desérticas a la agricultura intensiva también se está
produciendo en países como Perú y México, lo que tiene implicaciones en
términos de inversión y impactos ambientales.
En un esfuerzo por abordar estos desafíos, se están utilizando evaluaciones de las
Huellas del Agua y del Carbono como criterios para definir estrategias de
producción agrícola más sostenibles. Sin embargo, se reconoce que las huellas
actuales son más altas de lo que sería deseable.
Para mejorar la situación, se requieren políticas que internalicen los costos de la
contaminación y fomenten la adopción de mejores prácticas y tecnologías
agrícolas más amigables con el medio ambiente.
3.5 Contribución al desarrollo territorial
En América Latina, el concepto de desarrollo territorial está ganando relevancia
como una nueva dimensión del desarrollo. Se centra en la importancia de
asegurar un funcionamiento eficaz y equitativo de la gobernanza a nivel local. Sin
embargo, cuando se analizan las disparidades territoriales, se descubre que los
efectos de la política agrícola varían significativamente entre regiones.
En muchos casos, tanto el crecimiento económico sectorial como el progreso en el
desarrollo social están altamente concentrados geográficamente, lo que conduce a
una marcada polarización espacial. Ejemplos notables de esta disparidad se
encuentran en países como Perú, Nicaragua y México, donde diferentes regiones
experimentan niveles muy diferentes de desarrollo. Además, las brechas más
pronunciadas en el PBI per cápita entre las regiones ricas y las más pobres se
encuentran en Argentina, Brasil y Perú.
Estas diferencias territoriales están influenciadas por una serie de factores, como
la estructura agraria, las conexiones de las economías locales con mercados
dinámicos, la estructura productiva y la inversión en bienes públicos. En este
contexto, las políticas agrícolas a menudo benefician a las áreas que ya están en
una posición ventajosa en términos de desarrollo territorial. Por lo tanto, lograr una
mayor igualdad en el desarrollo de los territorios se convierte en un objetivo clave
de las políticas rurales, con el propósito de fortalecer la democracia y promover la
inclusión social.
Resumen 2
1. Introducción:
La importancia de la agricultura en el crecimiento económico y su contribución al
desarrollo económico han sido temas ampliamente reconocidos a nivel mundial.
Durante un tiempo, la agricultura se relegó a un papel secundario en los países en
desarrollo, pero se reconoció su potencial y se desarrollaron nuevas perspectivas.
Se ha propuesto un nuevo marco conceptual que reconoce las diversas
contribuciones que la agricultura puede hacer al desarrollo, adaptándose a las
condiciones económicas y recursos naturales de cada país.
2. El marco conceptual en América Latina:
América Latina tuvo una perspectiva industrialista que buscaba impulsar la
industrialización como motor de crecimiento económico y social.
Esta estrategia enfocada en la agricultura como fuente de divisas y alimentos
asequibles para impulsar la industrialización tuvo éxito en algunos países pero
también desafíos en otros.
En la década de los '90, la agricultura resurgió con el aumento de los precios de
las materias primas, y se reconoció su capacidad para contribuir al desarrollo en
múltiples dimensiones.
Actualmente, se espera que la agricultura cumpla cinco roles clave en el
desarrollo, incluyendo la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza rural.
3. Los objetivos del desarrollo:
3.1 Contribución al crecimiento económico:
La agricultura ha desempeñado un papel crucial en el desarrollo económico de
América Latina a través del aumento de la producción, productividad y acceso a
mercados.
El crecimiento agrícola ha sido impulsado por el aumento de los precios agrícolas
a nivel mundial y la apertura de mercados.
A pesar de los avances, la heterogeneidad persiste, y se necesita una mayor
diversificación y valor agregado en la agricultura.
3.2 La contribución de la agricultura a la seguridad alimentaria:
La seguridad alimentaria, que abarca el acceso a alimentos suficientes y seguros,
es esencial para la salud y la productividad.
La agricultura desempeña un papel crucial en la seguridad alimentaria,
produciendo alimentos para el autoconsumo y generando ingresos para las
personas.
Aunque ha habido mejoras en la seguridad alimentaria en la región, las
necesidades y desafíos varían según las regiones y las condiciones económicas.
3.3 Los efectos multiplicadores y la superación de la pobreza rural:
A pesar de avances, la pobreza rural sigue siendo un desafío en América Latina.
La agricultura puede contribuir a superar la pobreza rural a través de la generación
de empleo, la distribución equitativa de beneficios y la mejora de la calidad de
empleos rurales.
La lucha contra la pobreza rural requiere estrategias integrales y políticas públicas
que vayan más allá de las políticas sectoriales.
3.4 Contribución para mitigar los impactos ambientales y riesgos:
La agricultura enfrenta desafíos ambientales, como la emisión de gases de efecto
invernadero, la contaminación del agua y la deforestación.
Se necesitan políticas que internalicen los costos ambientales y fomenten
prácticas agrícolas sostenibles.
A pesar de los desafíos, se han logrado avances en prácticas agrícolas más
amigables con el medio ambiente.
3.5 Contribución al desarrollo territorial:
El desarrollo territorial se centra en la gobernanza a nivel local y busca abordar las
disparidades geográficas en el desarrollo.
Las políticas agrícolas a menudo benefician a áreas ya desarrolladas, lo que
destaca la importancia de promover la igualdad en el desarrollo territorial.
1 introducción
La agricultura desempeña un papel crucial en el crecimiento económico,
A partir de la década de 1960, diversos autores sentaron las bases conceptuales para
comprender y recomendar estrategias y políticas que aumenten las contribuciones
de la agricultura al desarrollo económico.
Muchas de estas recomendaciones se centraron en países que enfrentaban
condiciones de pobreza vinculadas a la agricultura, caracterizados por una alta
densidad de población rural y una pobreza generalizada en el sector agrícola.
Estas recomendaciones a menudo privilegiaron el desarrollo de nuevos sectores
industriales y urbanos como vía para la modernización y el desarrollo, relegando el
potencial integral de la agricultura.
Recientemente, algunos trabajos han propuesto un nuevo marco conceptual que
reconoce las diversas contribuciones que la agricultura puede hacer al desarrollo.
Estos trabajos ofrecen una perspectiva más amplia sobre el papel de la agricultura
en el desarrollo
2 maco conceptual
América Latina adoptó una estrategia industrialista bajo la influencia de la CEPAL
en las décadas del '50 al '70.
Las contribuciones del sector agropecuario se visualizaban en tres áreas:
o Provisión de divisas y excedentes económicos para la inversión.
o Provisión de bienes y salarios a precios bajos.
o Provisión de mano de obra a través de la migración rural-urbana.
La estrategia de sustitución de importaciones tuvo un impacto negativo en la
agricultura y cambió con la crisis de la deuda externa en 1982.
Desde finales de los '90, la agricultura ha cobrado relevancia debido al aumento de
los precios de las commodities.
Se busca que la agricultura contribuya al desarrollo económico, seguridad
alimentaria, reducción de la pobreza, protección ambiental y desarrollo territorial en
América Latina.
A pesar de estos objetivos, las políticas y la inversión pública en agricultura son
limitadas en la región.
3.1
o La agricultura ha contribuido principalmente al crecimiento económico a
través de aumentos en la producción, productividad y acceso a mercados
internacionales
o En los últimos años, el crecimiento de la producción agrícola ha aumentado
en 2.6% anual, la productividad aumente en 2% anua, especialmente en
países con una buena dotación de recursos naturales.
o La diversificación de productos y la orientación hacia alimentos con mayor
valor agregado son importantes para aprovechar las oportunidades del
mercado internacional.
o Las buenas condiciones actuales del mercado ofrecen oportunidades para
promover el crecimiento agrícola a través de inversiones y tecnología.
o El contexto económico actual brinda oportunidades para impulsar el
crecimiento agrícola a través de inversiones y tecnología.
3.2 Contribución de la agricultura a la seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria implica acceso universal y constante a alimentos
adecuados en cantidad, calidad e inocuidad, y es fundamental para la salud y
productividad.
El reconocimiento de la seguridad alimentaria como un derecho universal en
Rio+20 enfatiza la importancia de combatir el hambre en todo el mundo.
La agricultura contribuye a la seguridad alimentaria a través de la producción de
alimentos para el autoconsumo, generación de ingresos, estabilidad en la oferta y
producción de alimentos más saludables y nutritivos.
A lo largo de las últimas dos décadas, la situación alimentaria ha mejorado en la
región de América Latina, con reducciones significativas en el índice global del
hambre en varios países.
La heterogeneidad regional se refleja en la importación neta de alimentos,
especialmente cereales y aceites, en las subregiones Andina y de América Central.
La ubicación geográfica de la población afectada por la inseguridad alimentaria y
las condiciones económicas de cada país son factores clave para determinar las
estrategias y políticas necesarias para abordar el hambre.
3.3 La pobreza rural sigue siendo un problema importante en América Latina.
La pobreza rural disminuyó del 22% de la pobreza total en 1998 al 10% en 2008,
debido a la urbanización, mejoras en la actividad económica rural y programas
sociales.
Aproximadamente el 30% de la población rural en América Latina seguía siendo
pobre en 2008, y algunos países tenían más del 50% de su población rural en estado
de pobreza en 2010.
La agricultura puede contribuir a reducir la pobreza rural a través de seis
dimensiones: aumento de la actividad económica rural, articulación de cadenas
agroindustriales, valor agregado en territorios rurales, generación de actividad en
otros sectores relacionados, mejor calidad del empleo rural y provisión de servicios
ambientales para generar ingresos locales.
Las estrategias y políticas públicas para el desarrollo agrícola y rural deben
enfocarse en aumentar estas contribuciones de la agricultura a la reducción de la
pobreza rural.
La eliminación de la pobreza rural requiere políticas y programas más amplios, que
incluyan el empleo nacional, la seguridad social y las transferencias directas.
3.4 Contribución para mitigar impactos ambientales y riesgos
Las preocupaciones sobre la relación entre la agricultura y el medio ambiente son
cada vez más urgentes debido al cambio climático
La agricultura enfrenta cuatro desafíos ambientales principales: reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir impactos negativos como la
contaminación del agua, abordar la deforestación y adaptarse a la inestabilidad
climática.
Estas relaciones entre agricultura y medio ambiente ocurren a nivel de tecnologías
de producción y agroindustriales, así como a nivel de territorios y acciones
colectivas para proteger los recursos naturales.
Se observa un deterioro significativo en la calidad del suelo debido a la erosión, el
mal drenaje, el uso intensivo de agroquímicos y la desertificación en la región.
La evaluación de las huellas de agua y carbono se utiliza para orientar estrategias de
producción agrícola más amigables con el medio ambiente.
A pesar de los desafíos, ha habido avances en prácticas agrícolas más sostenibles.